
Un visitante del nuevo museo ante fotos históricas de huida de alemanes del este y destrucción de Alemania al final de la guerra
LaVanguardia(M.P.López)/Cuando en el invierno de 1944 a 1945 era ya evidente que la Alemania nazi sería derrotada en la Segunda Guerra Mundial y el Ejército Rojo avanzaba hacia Berlín, los alemanes que vivían en territorios del este europeo emprendieron la huida hacia el oeste.
Acabada la contienda, las potencias aliadas vencedoras decretaron en la conferencia de Potsdam la expulsión y reasentamiento de todos los alemanes de Europa central y oriental, y reasignaron o restituyeron los territorios evacuados a las actuales Polonia, Hungría y Rumanía, y a las entonces Checoslovaquia, Yugoslavia y Unión Soviética.
En total, unos 14 millones de personas, la mayoría pertenecientes a minorías germanófonas asentadas desde el siglo XIII en regiones entre el Danubio y el Volga, entre ellas la histórica Prusia Oriental o los Sudetes, tuvieron que abandonar sus hogares e instalarse en una Alemania reducida a escombros.
Las más de las veces estos refugiados fueron recibidos con desconfianza, incluso con hostilidad, por sus supuestos compatriotas. Unos 600.000 murieron durante la huida o el viaje.
El destino de los millones de alemanes desplazados tras la guerra ha sido durante decenios materia espinosa en este país, por resultar incómodo presentar a alemanes de entonces como víctimas. Además, parte de ellos habían recibido con entusiasmo a los ocupantes nazis.
Tras veinte años de debate, estudio y polémica, se ha abierto en Berlín el nuevo centro de documentación Huida, Expulsión, Reconciliación –el nombre del museo ha sido escogido tras mucha reflexión–, que intenta reflejar su experiencia de pérdida y sufrimiento, y al tiempo ubicarla en el contexto de otras migraciones forzadas en la Europa y el mundo de los siglos XX y XXI.
Pero, sobre todo, la exposición se esfuerza por enmarcar su desgracia en la terrible lógica expansionista y destructora del régimen de Adolf Hitler.

Carreta usada por la familia alemana Ferger para huir del norte de Serbia ante el avance del Ejército Rojo a finales de la Segunda Guerra Mundial
“Sin las políticas nazis de expulsión y aniquilación, 14 millones de alemanes no habrían perdido sus hogares por la huida y la expulsión –dijo en la presentación la historiadora Gundula Bavendamm, directora del centro–. Pero eso no cambia el hecho de que su expulsión por los aliados y por los países de Europa oriental y central después de la guerra fue también una injusticia”.
Bavendamm y el equipo de curadores han afrontado una continua búsqueda de equilibrio en torno a una cuestión fundamental, que la historiadora formuló así: “¿Cómo retratar el éxodo y expulsión de alemanes al final de la Segunda Guerra Mundial y después de ella, sin que quede la menor duda de que este país es consciente de su responsabilidad duradera por los crímenes alemanes en la guerra y por el asesinato de judíos europeos?”
El propio edificio elegido en el 2011 por el Gobierno alemán para albergar el nuevo centro –la Deutschlandhaus, construida en 1926– despertó al principio temores a ser visto como un intento de contrapunto.
Motivo: se ubica ante lo que resta (solo la fachada) de la antigua Anhalter Bahnhof, estación de la que partían trenes de judíos hacia el campo de concentración de Theresienstadt (en la hoy República Checa), que quedó destruida por bombardeos aliados en la guerra.

Objetos llevados consigo por alemanes huidos o expulsado del este, expuestos en el nuevo centro de documentación Huida, Expulsión, Reconciliación, en Berlín
“Queremos también mostrar una visión global de los desplazamientos forzados, generar empatía con las personas refugiadas –explica el curador Jochen Krüger en una visita guiada por los 5.000 metros cuadrados del recinto–. Por eso en la planta baja abordamos el genocidio armenio, la huida de la guerra en Siria, la desintegración de Yugoslavia, o los boat people de Vietnam”.
Ya en el piso superior, en el sector dedicado a los refugiados alemanes, se exponen desde útiles de cocina e imágenes religiosas, al diario de una adolescente de Prusia Oriental sobre la violación sufrida, o un cartel que anima a polacos expulsados de zonas del este de su país absorbidas por la URSS a instalarse en los antiguos pueblos alemanes del oeste, ahora ya pertenecientes a Polonia.
Y está la carreta en la que la familia Ferger huyó del norte de Serbia, entonces parte de Yugoslavia, ante el avance soviético. “Tenemos 49 de estas carretas, donadas por descendientes de las familias que las utilizaron para huir”, dijo Krüger.

Cartel de la Cruz Roja Alemana de la posguerra, en el que niños que se perdieron en el caos del fin de la guerra, buscan a sus padres
Existe una Federación de Expulsados (BdV) con 1,3 millones de miembros, que representa los intereses de las familias alemanas huidas o expulsadas, y de sus descendientes. El nuevo centro de documentación posee también recuentos orales de testigos de la época, que respondieron al llamamiento de la Fundación Huida, Expulsión, Reconciliación, instituida ad hoc en el 2008 por el Bundestag.
El proyecto busca llenar un vacío pendiente en la memoria histórica alemana, y aspira a no recibir reproches.
En el museo se documenta cómo millones de alemanes huyeron o fueron expulsados de Polonia, la antigua Checoslovaquia, la URSS, los Estados bálticos, Hungría, Rumanía, y la antigua Yugoslavia entre 1944 y 1950.
Durante mucho tiempo, el destino de los millones de alemanes expulsados de países de Europa Central y Oriental al final de la Segunda Guerra Mundial fue motivo de controversia.
«¿Cómo podemos representar las migraciones forzadas que vivieron los alemanes sin dejar ninguna duda sobre nuestra culpabilidad en el genocidio de los judíos?», dice Gundula Bavendamm, directora de la nueva institución.

La Fundación para el Exilio, la Expulsión y la Reconciliación aborda un capítulo delicado de la historia alemana: las expulsiones de las minorías de origen alemán que vivían en los territorios devueltos a Polonia, Checoslovaquia, Hungría, la URSS o Rumanía tras la derrota del Reich nazi en 1945.
Entre 12 y 14 millones de personas fueron desplazadas y al menos 600.000 personas perdieron su vida en la migración, pero su historia y sufrimiento quedaron oscurecidos por los horrores perpetrados por los nazis, que les privaron la consideración de víctimas.
«A veces hacen falta varias generaciones y constelaciones políticas adecuadas» para mirar al pasado, dijo Bavendamm.
La exposición sitúa estas expulsiones en el contexto de la lógica expansionista del Tercer Reich de Adolf Hitler y las considera en un contexto global.

La Fundación, en el centro de Berlín, está situada entre el museo de la antigua sede de la Gestapo y las ruinas de la estación de tren de Anhalter, desde donde se enviaba a los judíos al campo de concentración de Theresienstadt, en la República Checa.
A la segunda planta, dedicada al éxodo alemán, solo se puede acceder a través de una sala oscura dedicada al Holocausto.
Luego vienen los testimonios íntimos: el visitante descubre el carro que utilizó la familia Ferger para huir del territorio de la actual Serbia, un bordado que nunca se terminó o un peluche, todos ellos objetos abandonados durante esas salidas precipitadas.
En la bolsa de cuero de una joven está su dirección en la ciudad de Fraustadt, ahora llamada Wschowa en Polonia: Adolf Hitler Strasse 36.
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«No queríamos hacer un inventario, sino conocer la historia de cada objeto, el destino de cada familia», explica Gundula Bavendamm.
Los testimonios sonoros de las familias expulsadas o de sus descendientes acompañan a casi todos los objetos expuestos.
Muchos desplazados pertenecían a las comunidades de habla alemana que se habían asentado en el este de Europa entre el Danubio y el Volga desde el siglo XIII.
Algunos miembros de estas minorías apoyaron a las fuerzas invasoras nazis, alimentando la enemistad de las demás poblaciones, que se utilizó para justificar las expulsiones de la posguerra.

Más de 700 exhibiciones sobre el tema de la huída y el desplazamiento se pueden ver en la exposición permanente.
Desde el invierno de 1944-45, se lanzaron a las carreteras para huir del avance de las tropas soviéticas. Esta transferencia masiva de población continuó después de los acuerdos de armisticio, hasta 1950.
A su llegada a una Alemania agotada, muchos fueron recibidos con recelo e incluso con hostilidad. Al mismo tiempo, los grupos que representaban a los expulsados alemanes tenían a veces vínculos con la extrema derecha.
«Este museo es una escuela de ambivalencia», dice su directora, recordando que «en Alemania, la conmemoración de las expulsiones masivas (…) ha estado durante mucho tiempo contaminada por el revisionismo histórico».
La expresidenta de la federación de expulsados de Alemania, Erika Steinbach, por ejemplo, abandonó el partido conservador CDU de Angela Merkel en 2017 y se acercó a la formación de extrema derecha AfD. Es una de las figuras que ha impulsado la creación del museo.

Desde mantas de campo y retazos de tela, este osito de peluche fue un consuelo para la niña refugiada Monika Klingener.
«Aunque tengamos que admitir que sin ella este museo nunca habría surgido, ya no tenemos nada que ver con ella», asegura la actual directora.
Historia
La expulsión de alemanes tras la Segunda Guerra Mundial se refiere a la migración forzada de entre 12 y 14 millones de nacionales alemanes (Reichsdeutsche) y alemanes étnicos (Volksdeutsche) de los diversos Estados y territorios de Europa, en los tres años siguientes a la Segunda Guerra Mundial (1945-1948).
La migración es uno de los elementos centrales del siglo XX en la historia de Europa. El concepto de «ultranacionalismo» requiere de la homogeneidad étnica como base del orden político; ésta se convirtió en una de las más eficaces y poderosas ideologías de la época.
El ultranacionalismo consideraba el desplazamiento de parte de la población europea como una metodología política legítima, racionalizando el uso de la fuerza en contra de las minorías y abocando arbitrariamente a millones de seres humanos a la persecución, discriminación, menosprecio y expulsión.
La histórica colonización alemana de la Europa del Este, que se desarrolló a lo largo de casi un milenio, dio origen a poblaciones de origen étnico alemán que se establecieron tanto en otros países como en Rusia. Su existencia fue utilizada por los nacionalistas alemanes, en particular los nazis, para justificar sus demandas territoriales agresivas hacia otros países con el presunto fin de «unificar a todos los alemanes en un solo Reich.

En general, emigrantes alemanes habían llegado a diversos puntos de la Europa Oriental desde el siglo XII cuando la cristianización de Prusia estimuló que la Orden Teutónica fundara localidades pobladas por emigrantes alemanes a lo largo de la orilla sur del Báltico, desde Pomerania hasta Lituania.
De forma similar, los monarcas de la República de las Dos Naciones habían permitido desde el siglo XVI la emigración de alemanes (campesinos y pequeños comerciantes) para la ocupación de tierras arables poco pobladas.
De modo parecido, los reyes de Hungría habían aceptado y estimulado la presencia de colonos alemanes en las zonas de Transilvania y Voivodina que estaban bajo su control, mientras que posteriormente la dinastía austríaca de los Habsburgo impulsó desde el siglo XVIII la llegada de comerciantes y funcionarios alemanes a todas las provincias meridionales del Imperio Austrohúngaro en los Balcanes.
En Checoslovaquia, los alemanes habían colonizado territorios desde que la corona checa se uniera a los Habsburgo austríacos en la Edad Media, y esta emigración de germanos se fortaleció con la incorporación de Eslovaquia al Imperio Austrohúngaro.
Pese al influjo de emigrantes alemanes, éstos constituyeron casi siempre una minoría étnica a lo largo de la Europa Oriental, siendo que el despertar de los nacionalismos europeos en el siglo XIX y las mejoras de las condiciones de vida en la Europa Central y Occidental durante esa misma época redujeron severamente la emigración alemana en la Europa Oriental.
No obstante, Pomerania, Silesia, Prusia Oriental y Prusia Occidental sí se hallaban pobladas casi totalmente por alemanes étnicos a fines del siglo XIX, en tanto dichas regiones se habían integrado en el antiguo Reino de Prusia desde el siglo XVI, mientras que las poblaciones nativas habían sido casi exterminadas o desplazadas desde hacía siglos.
Estas mismas zonas se integraron en el Imperio Alemán en 1871 y fueron provincias de Alemania propiamente dicha hasta 1945.

Refugiados en Alemania, 1945
Como la Alemania Nazi invadió Checoslovaquia primero y posteriormente, Polonia y otras naciones europeas, algunos de los miembros de la minoría étnica alemana en los países ocupados apoyaron a las fuerzas invasoras y la posterior ocupación nazi.
Estos actos causaron hostilidad de la población nativa hacia las minorías étnicas alemanas, y luego estos sentimientos serían usados como parte de la justificación de las expulsiones.
Durante la ocupación nazi de la Europa del Este, muchos de los ciudadanos de origen alemán que habitaban en los países ocupados o en los satélites del Eje solicitaron la ciudadanía alemana a través de la Deutsche Volksliste auspiciada por el Tercer Reich.
Gracias a esto, algunos de ellos ocuparon puestos importantes en la jerarquía de la administración gubernamental o participaron en las acciones y crímenes de los invasores. Cuando el régimen nazi se derrumbó ante el avance del Ejército Rojo, el temor a ser objeto de represalias impulsó a estas personas a tratar de huir hacia Alemania.
Numerosas fuentes alemanas, informes médicos y testimonios de los prisioneros alemanes obligados a trabajos forzosos, sostienen que algunos soldados del ejército soviético cometieron violaciones flagrantes de los derechos humanos, alegando a su vez los soldados soviéticos que sus abusos y violencias constituían una venganza justificada por los crímenes de guerra nazis en el Frente Oriental.
Ciertamente, las noticias de estas atrocidades (masacres indiscriminadas, violaciones masivas de mujeres, saqueos y destrucciones) causaron oleadas de pánico entre la población que la impulsaba a huir más prontamente.
Éxodo de civiles alemanes por avance soviético
Antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial, se había producido un considerable éxodo de los alemanes refugiados de las zonas que están bajo amenaza de ocupación por el Ejército Rojo.
Muchos civiles alemanes huyeron de sus zonas de residencia en virtud de vagas y desorganizadamente ejecutadas órdenes de evacuación del régimen nazi alemán en 1943 (afectando a los civiles alemanes que «colonizaban» el extremo oeste de la URSS), luego en 1944 (los alemanes de Rumania y los Balcanes), y sobre todo a principios de 1945, siendo que esta primera oleada de evacuación estaba motivada por el miedo al avance del Ejército Rojo en las zonas de Prusia Oriental, Prusia Occidental, Pomerania y Silesia, con su secuencia de asesinatos, violaciones, saqueos y deportaciones masivas contra la población civil alemana.

Alemanes expulsados de los Sudetes en Checoslovaquia, marcados con lo esvástica
Durante los últimos meses de la guerra, el régimen nazi había insistido en que los civiles germanos debían permanecer en sus hogares y había rechazado planes de evacuación al considerarlos derrotistas.
Cuando, a inicios de 1945, la Wehrmacht se mostró por completo impotente para detener las ofensivas soviéticas, miles de alemanes étnicos de las regiones antes mencionadas se lanzaron a la fuga en forma desordenada, ya sea coordinada o no con las autoridades nazis.
Tal situación causó la muerte de numerosos civiles alemanes evacuados, como sucedió con el hundimiento del barco Wilhelm Gustloff, hundido por un submarino soviético en el Báltico mientras transportaba cientos de refugiados.
La expulsión
El rápido avance del Ejército Rojo, y la renuencia de las autoridades nazis a una evacuación oportuna de sus civiles en medio del combate sostenido por la Wehrmacht, causaron que al final de la Segunda Guerra Mundial varios millones de alemanes étnicos permanecieran contra su voluntad en territorios de países de la Europa Oriental.
Con ello el desplazamiento de civiles alemanes ya no sería en realidad un «éxodo» forzado por las circunstancias sino una «expulsión» ejecutada deliberadamente por autoridades locales.
En estos casos la política patrocinada por la URSS respecto a estos individuos era la expulsión simple y pura, previa confiscación de bienes; los gobiernos de Polonia y Checoslovaquia secundaron estas intenciones y recolectaron a todos los ciudadanos que fueran alemanes étnicos supervivientes a las primeras represalias del Ejército Rojo, para expulsarlos hacia la Alemania ocupada por los Aliados Occidentales.
En realidad, y pese a los serios actos de violencia que afectaron a los civiles germanos tras la llegada del Ejército Rojo, varios miles de alemanes permanecieron en sus lugares de residencia en la Europa Oriental después de 1945 y fueron obligados a abandonarlas más tarde por las autoridades locales.

El caso de Polonia fue bastante especial, pues Stalin había determinado en la conferencia de Yalta que la URSS se anexionaría grandes regiones orientales que habían pertenecido a la Segunda República Polaca, y por lo tanto Polonia sería compensada con todos los territorios que poseía Alemania al este de los ríos Oder y Neisse.
Los civiles polacos residentes en las zonas a anexionarse por la URSS serían reubicados en estos territorios, cuyos habitantes alemanes serían a su vez deportados en masa hacia el Oeste.
Ya en 1919 se había sugerido que la frontera polaco-soviética siguiera la línea Curzon, que permitía a millones de ucranianos y rutenos quedar bajo soberanía soviética, y en 1945 Stalin revivió esta idea, aun cuando ello implicaba forzar a los polacos residentes al este de la Línea Curzon a dejar sus hogares.
La masiva colaboración de los Volksdeutsche (los alemanes residentes en Polonia) en favor del Gobierno General durante el periodo 1939-1945 provocó el apoyo popular de la población polaca a esta idea, valorando la expulsión violenta y total de los alemanes como compensación a los daños sufridos por Polonia.
En Checoslovaquia la expulsión de alemanes se sustentó también en la exigencia del gobierno de Praga de eliminar la minoría étnica de la región de los Sudetes, considerando que los elementos de dicha minoría habían jugado un destacado papel a favor de los nazis durante la Crisis de los Sudetes en 1938; para el gobierno checoslovaco la expulsión total e incondicional de los civiles germanos aseguraba que no se repitiera en el futuro una crisis semejante, por lo cual se aprobó sin mayor oposición la expulsión de alemanes de Checoslovaquia.
En otros casos, como Lituania, Letonia y Estonia, los alemanes étnicos eran una minoría mucho más reducida que la existente en Polonia o Checoslovaquia, pues se basaba en los alemanes bálticos que habían residido en esas tierras desde el siglo XVI como protegidos del antiguo Imperio ruso, pero de igual manera participaron en la administración de estos países cuando fueron ocupados por el Tercer Reich.
En tanto la región del Báltico fue escenario de una victoriosa ofensiva del Ejército Rojo entre junio y septiembre de 1944, la mayoría de los alemanes étnicos de esta zona lograron huir oportunamente hacia el Oeste.
Aun así, en Lituania la fuga de civiles alemanes no se realizó por completo y numerosos alemanes étnicos quedaron atrapados en zonas rurales; particularmente muchos niños huérfanos de origen alemán quedaron a su suerte en bosques, o fueron recogidos por familias lituanas de pequeñas localidades manteniendo oculto su origen étnico.
Otras expulsiones masivas de alemanes se produjeron en los territorios de Hungría, Croacia, Eslovenia, Serbia y Rumania. En estas zonas las ofensivas soviéticas de agosto y septiembre de 1944 causaron que gran número de alemanes étnicos debiera ser evacuado apresuradamente por las autoridades militares alemanas o debieron huir por sus propios medios.
Quienes no pudieron fugarse del avance del Ejército Rojo fueron posteriormente expulsados, tanto al ser acusados de colaboracionismo con el Tercer Reich, como por la percepción soviética que la permanencia de grandes masas de civiles alemanes serviría como justificación de un futuro expansionismo germano.

Las expulsiones implicaban primero la confiscación de bienes de los alemanes étnicos en favor de los gobiernos de los países expulsantes; a continuación las autoridades nativas ordenaban el registro de las personas de origen alemán (ya sean nacidas o no en cada país) y luego emitían la respectiva orden de expulsión contra todos los individuos así encontrados, sin distinción de edad o sexo.
Las expulsiones de alemanes teóricamente deberían abarcar a todas las personas de ancestros alemanes o que mantenían una identidad cultural alemana (idioma, costumbres, lealtad nacional), por lo cual muchos alemanes asimilados, que habían adoptado la cultura de los países donde residían, no serían afectados por la expulsión.
En tal sentido, Stalin ansiaba que la presencia de civiles alemanes en el Este de Europa se extinguiera, retrocediendo a sus niveles del siglo XII.
Sin embargo, en ninguna nación de la Europa del Este fueron obligados todos los individuos de origen alemán a abandonar su tierra, pues había consideración especial para quienes habían mostrado una larga simpatía hacia la URSS (militantes de partidos comunistas o socialistas).
Según las cifras del censo, en 1950 el número total de alemanes étnicos que aún vivían en el Este de Europa era de alrededor de 2,6 millones, aproximadamente el 12 por ciento del total antes de la guerra.
Reacciones de los aliados
En general, la expulsión de los alemanes de la Europa Oriental fue apoyada por la URSS como una forma de suprimir en el futuro toda posibilidad de un renovado expansionismo alemán hacia el Este y de eliminar toda opción a que minorías étnicas de alemanes en la Europa Oriental sirvieran como justificación y estímulo para tal expansionismo, evitando repetir un Drang nach Osten (‘Marcha hacia el este’ en idioma alemán) similar al lanzado por el nazismo.
Asimismo, Stalin consideraba que la eliminación de la minoría étnica de alemanes servía para facilitar la implantación del comunismo en la Europa Oriental, considerando que gran número de terratenientes, empresarios y capitalistas eran de origen alemán, por lo cual su desaparición extinguía una posible fuente de oposición a los regímenes patrocinados por la URSS.
Los gobiernos de EE. UU. y Gran Bretaña también aceptaban el proyecto de expulsar masivamente a los alemanes y así lo expresaron en la Conferencia de Potsdam, aun cuando Francia rechazó la legalidad de estas expulsiones, en tanto las fugas masivas de refugiados germanos eran comprensibles como resultado de la guerra, pero no así las expulsiones posteriores a mayo de 1945.
Winston Churchill consideraba válida la expulsión masiva de alemanes étnicos, en tanto opinaba que su permanencia en la Europa Oriental causaría conflictos permanentes con la población local, serviría como pretexto para reavivar el expansionismo germano, mientras que la expulsión sería una sanción proporcional por los crímenes de guerra nazis contra la población civil de la Europa Oriental.

Alemanes etnicos expulsados hacia Alemania. (Región de los Sudetes de Chescolovaquia .1946)
Igualmente Franklin D. Roosevelt y Harry S. Truman, presidentes de EE. UU., consideraban necesaria la expulsión de alemanes, pues ello permitiría que los países de la Europa Oriental fuesen naciones homogéneas (solo polacos en Polonia, solo húngaros en Hungría, etc.), sin minorías étnicas, y así evitar las perturbaciones que la presencia de tales minorías podrían causar.
De hecho, EE. UU. consideraba que un grave error del Tratado de Versalles en 1919 fue permitir que numerosos Estados europeos mantuvieran dentro de sus fronteras población civil identificada con un país diferente al cual vivían, lo que generaría tensiones permanentes y hasta amenazas de una quinta columna.
La transferencia de población entre Grecia y Turquía en 1923 aparecía para EE. UU. como un buen ejemplo a seguir para evitar nuevos conflictos internacionales en Europa. Además, la responsabilidad de Alemania por atroces crímenes de guerra hacía justificable para británicos y estadounidenses que la población civil germana debiera ser castigada con expulsiones masivas.
Consecuencias
El número total de los alemanes expulsados después de la guerra sigue siendo desconocido, debido a que la mayoría de las últimas investigaciones proporcionaron una estimación conjunta basada en datos incompletos, incluyendo los que fueron evacuados por las autoridades alemanas, huyeron o fueron muertos durante la guerra.
Se estima que entre 12 y 14 millones de alemanes étnicos y sus descendientes fueron desplazados de sus hogares en las últimas semanas de la Segunda Guerra Mundial o en las posteriores expulsiones ordenadas por los gobiernos de la Europa Oriental.

Víctimas mortales
En el curso de los sesenta años transcurridos desde el final de la guerra, las estimaciones del total de muertes de civiles alemanes han oscilado entre 500 000 como mínimo y un máximo de tres millones.
Aunque la estimación oficial del gobierno alemán de víctimas mortales a causa de las expulsiones se situó en 2,2 millones durante varias décadas, los análisis recientes han llevado a algunos historiadores a la conclusión de que el número real de muertes atribuibles a las expulsiones en realidad fue mucho menor — de 500 000 a 1,1 millones.
Las cifras más altas, hasta 3,2 millones, por lo general resultan porque se incluyen todas las muertes relacionadas con la guerra de 1939-1945 entre los alemanes étnicos, incluidos los que sirvieron en las Fuerzas Armadas Alemanas (incluyendo la Wehrmacht, los reclutas de la Volkssturm o milicias nazis locales).
El debate sobre el número de muertes y su causa (muertos como consecuencia directa de los combates o a consecuencia de la represión del Ejército Rojo y de las autoridades comunistas locales) sigue siendo tema de tensa polémica entre historiadores alemanes, rusos, polacos y checos.
Indemnizaciones
Según la dirección de la Federación Alemana de Desplazados:
Aunque la dictadura nazi y la guerra posibilitaron el destierro de la ciudadanía alemana de Polonia, su exilio obedeció a un plan de limpieza étnica de las autoridades polacas.
Más de medio siglo después, una controversia es estimulada por polémicas demandas de algunas organizaciones de los expulsados (o sus descendientes) que exigen a los gobiernos de Polonia, Rusia o la República Checa el pago de indemnizaciones por la pérdida forzada de sus propiedades. Sin embargo, el gobierno alemán liderado por Angela Merkel ha manifestado que no apoya a nivel oficial los reclamos de personas privadas para lograr la devolución de propiedades. Esta misma postura ha sido mantenida por los sucesivos gobiernos de Alemania desde la normalización de relaciones con la Europa Oriental bajo la Ostpolitik de Willi Brandt.
nuestras charlas nocturnas.
junio 27, 2021 | Categories: Historia, leyendas, historias y sucesos, Reconocimientos., Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario
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Semana/Cívico/marcianosmx.com — El Salto del Tequendama es una importante atracción turística localizada a unos 30 kilómetros al suroeste de Bogotá, la capital de Colombia. Decenas de miles de turistas visitan la zona para admirar una caída de agua de 157 metros de altura y la naturaleza circundante, aunque algunos intrépidos hacen una parada en un lugar cercano, el abandonado Hotel del Salto.
El lujoso Hotel del Salto abrió sus puertas en 1928 para hospedar a los viajeros ricos que visitaban la zona del Salto del Tequendama. Situado justo enfrente de la cascada y en el borde del acantilado, proporcionaba una vista impresionante a sus huéspedes.
Durante décadas siguientes, sin embargo, el río Bogotá fue contaminándose y los turistas fueron perdiendo su interés en el área. El hotel finalmente cerró en los años 90 y fue dejado abandonado desde entonces. El hecho de que muchas personas en el pasado eligieran ese lugar para cometer suicidio, ha hecho que otros crean que el hotel está encantado.

Historia
Luego de la creación del mundo, de las aguas diáfanas de la laguna de Iguaque emergió una hermosa mujer con un niño de 3 años de la mano. El canto de las aves y la melodía del viento eran los únicos indicios de vida, ya que el ser humano no formaba parte del panorama.
Ambos recorrieron las montañas hasta que divisaron una extensa sabana donde construyeron su morada. El niño creció y se casó con su madre, llamada Bachué. Tuvieron un sinfín de hijos que poblaron el territorio. En cada parto, la mujer daba a luz hasta seis niños.
Bachué les enseñó a sus descendientes a venerar el agua y vivir en paz y armonía. Al envejecer, la pareja regresó a Iguaque para sumergirse en sus aguas en forma de serpientes. Cuenta la leyenda que ese fue el origen del pueblo muisca.
Años después, a la sabana llegó Bochica, un hombre blanco con larga cabellera y barba plateadas que les enseñó a los muiscas a cultivar la tierra y a tejer con algodón. Lo vieron como el mensajero de Chiminigagua, el dios creador de la vida.
Pero Huitaca, su esposa, ocultaba un repudio por los indígenas. Según el historiador Nelson Osorio, la mujer introdujo la lujuria, el libertinaje y la embriaguez, y conjuró un hechizo maligno de tempestades furiosas que inundaron la sabana.
“Al enterarse de estas acciones, Bochica la convirtió en lechuza. Pero las inundaciones no desaparecieron; una muralla de piedra en la región del Tequendama tenía represadas las aguas. Con una vara dorada, Bochica rompió el montículo y causó una explosión sideral que le dio vida a la cascada del salto de Tequendama”, dice Osorio.

Durante la colonia y la conquista, los españoles se deleitaron con la obra de Bochica. Gonzalo Jiménez de Quesada visitó varias veces la caída del río Funza o Bogotá, José Celestino Mutis estudió su vegetación y la virreina María de la Paz Enrile lideró paseos por la zona.
En 1801, Alexander von Humboldt, con un barómetro y arrojando piedras desde lo más alto, estimó que la caída medía 91 toesas, es decir, 177 metros. “Su aspecto es infinitamente bello. Yo creo que no existe ninguna caída de esta altura”, escribió en uno de sus diarios.
Durante el siglo XIX, los notables de Soacha recorrían a caballo el bosque para contemplar la caída del río. Así aparecieron los paseos de olla santafereños, los dibujos de los paisajistas y los poemas en su honor. En 1894, el equilibrista estadounidense Harry Warner atravesó la catarata sobre una cuerda floja.
Al inicio del siglo XX, el presidente Pedro Nel Ospina ordenó construir la Estación del Ferrocarril del Sur en el salto, una casona de 1.470 metros cuadrados con cinco pisos que serviría de hotel. La obra, diseñada por Carlos Arturo Tapias y decorada por Ramón Barba Guichard, tuvo lugar entre 1923 y 1927.
La llamaron el Hotel del Salto, aunque su nombre real es el Castillo de Bochica. La fachada era amarillo ocre y el interior tenía salones de baile y música, bar, restaurante, 12 habitaciones y un altillo para Ospina, que no pudo conocerlo porque murió antes de la inauguración.
Hasta mediados de 1940, la casona fue el principal sitio turístico del país. Miles de cachacos, hombres de camisa, chaleco y corbata, acompañados por sus esposas encopetadas, llegaban a danzar en los salones franceses y se fotografiaban con la caída del río a sus espaldas.

La violencia política de mediados del siglo XX causó estragos en el hotel. Los turistas desaparecieron y quedó reducido a restaurante entre los años cincuenta y ochenta. Los malos olores del río Bogotá, ya convertido en cloaca, lo llevaron al cierre.
La vegetación cubrió la fachada, y el moho, las paredes y los pisos. Las bromelias crecieron en el tejado y el agua ingresaba por todas partes.
A finales del siglo XIX y comienzos del XX, muchas personas pusieron fin a sus penas amorosas arrojándose desde los 157 metros del salto. Con los años, eso lo convirtió en la cuna de cuentos de espantos y fantasmas, un fanatismo que llevó a varios ciudadanos a prenderle fuego al hotel en 1986.
La violencia política de mediados del siglo XX causó estragos en el hotel. Los turistas desaparecieron y quedó reducido a restaurante entre los años cincuenta y ochenta. Los malos olores del río Bogotá, ya convertido en cloaca, lo llevaron al cierre.
La vegetación cubrió la fachada, y el moho, las paredes y los pisos. Las bromelias crecieron en el tejado y el agua ingresaba por todas partes.
A finales del siglo XIX y comienzos del XX, muchas personas pusieron fin a sus penas amorosas arrojándose desde los 157 metros del salto. Con los años, eso lo convirtió en la cuna de cuentos de espantos y fantasmas, un fanatismo que llevó a varios ciudadanos a prenderle fuego al hotel en 1986.

En 1994, la pareja de María Victoria Blanco y Carlos Cuervo llegó a la vereda San Francisco de Soacha, donde está ubicado el salto, para organizar un proyecto de conservación ambiental y producción sostenible con los campesinos.
En un predio de 14 hectáreas crearon la reserva Granja El Porvenir. Pero el antiguo hotel les quitaba el sueño. Empezaron a empaparse de la historia para salvarlo del olvido.
En 2007 consolidaron la Fundación Granja Ecológica El Porvenir, entidad sin ánimo de lucro que les permitió sacar un crédito para comprar el predio. La negociación, concretada en 2011, tiene una deuda aún vigente.
Con 300.000 euros donados por la Unión Europea y el apoyo de la Agencia Francesa de Desarrollo y la Embajada de Francia, empezó el rescate de la casona. El ingeniero Luis Guillermo Aycardi y la arquitecta Claudia Hernández no cobraron un peso por su trabajo.
Cuenta María Victora que reconstruyeron el lobby, la sala de música y banquetes, los balcones, las habitaciones, el piso de ajedrez y la fachada. En el techo instalaron más de 14.000 tejas, y las figuras ocultas por el paso del tiempo emergieron, como el rostro de Bachué, la serpiente muisca y los faunos.
La Casa Museo Tequendama abrió sus puertas en 2016. “Tenemos fotografías de 1940 con los cachacos, cajas fuertes, una réplica de la Virgen Negra del Tuso y exposiciones de arte e historia. Más de 85.000 personas nos han visitado, quienes quedan enamorados del salto”, indica Carlos.

La extracción del carbón y la deforestación hicieron palidecer al bosque del salto para dar paso al ganado y cultivos. María Victoria y Carlos intentan mitigar al sembrar en las 14 hectáreas de la reserva El Porvenir con la ayuda de 12 familias campesinas. Ya suman más de 7.000 árboles nativos sembrados para conectar los corredores boscosos. Han identificado 26 especies de mamíferos, 36 de aves, 120 de insectos y 100 de plantas.
En las huertas de la reserva, los campesinos cultivan lechugas y espinacas orgánicas. Crían conejos, gallinas y ovejas, y hacen compostaje con los residuos orgánicos, material que venden en las veredas del Tequendama.
El trabajo de este par de veterinarios se convirtió en el principal insumo para declarar al salto de Tequendama patrimonio cultural y natural de Colombia, una etiqueta que no lo salvó de la crisis económica del coronavirus.
Sin los ingresos de los visitantes se quedaron sin recursos. Por eso crearon El Bosque de la Cuarentena: una campaña para adoptar 1.800 árboles nativos. “Cada árbol cuesta 65.000 pesos. Aunque todo es incierto, sé que saldremos adelante: el salto tiene más vidas que un gato”, indica Blanco.
La Casa Museo tiene una exposición dedicada al río Bogotá, que muestra la verdadera cara del afluente. “Pocos saben que nace puro en un páramo y que su cuenca está repleta de flora y fauna. El renacer del río Bogotá es tarea de todos, una tarea que sembramos en todos los ciudadanos que nos visitan”, dice Cuervo.

Unas 26 especies de mamíferos, 36 de aves y 100 de plantas han captado las cámaras trampa en el bosque nativo de la reserva. Hongos de llamativos colores aparecen entre la densa vegetación. María Victoria Blanco y Carlos Cuervo llevan 26 años rescatando la historia y el verde del emblemático lugar.
Historias del ‘Hotel de los suicidas’ en el Tequendama
Dicen que aquellos que se quitan la vida quedan en El Limbo, una dimensión entre el más allá y nuestro mundo. Tal vez por eso en el Salto del Tequendama aún se siente la energía de los caídos al abismo.
Ha sido tal la magnitud de personas que han perdido la vida, que los lugareños lo llaman el ‘Lago de los Muertos’. Situación que obligó a las autoridades durante años a poner letreros que animaban a la gente a solucionar sus problemas, o a tener un policía custodiando el sitio.
Una de los espectros más vistos por algunos es una monja, que al parecer cayó en el accidente de una chiva el siglo pasado. Uno de tantos relatos que cuenta con un testigo desde siempre: la Virgen de los Suicidas.

Un sitio predilecto para aquellos colombianos (aunque la nacionalidad no es un tema excluyente) que deciden suicidarse es el Salto de Tequendama, como fue apodada una cascada que sirvió de tumba de muchísimos suicidas, que durante la primera mitad del siglo XX saltaban a sus aguas en búsqueda de la muerte. Este escalofriante lugar se encuentra cerca de la ciudad de Bogotá, capital de la nación cafetera.
La leyenda cuenta que durante 1930, e incluso en la actualidad pero en mucha menor medida, ciudadanos de Bogotá y otras regiones cercanas, pero también de países vecinos, emprendían viaje hasta la orilla de la catarata para descender en caída libre los 156 metros de altura. En ese sentido, muchas personas aseguran que elegían ir allí porque la muerte era segura y, por si fuese poco, el cadáver desaparecía por la corriente de agua, impidiendo el rescate posterior.
Mado Martínez, una escritora española, reunió en su libro ‘Colombia Sobrenatural’ las historias más impactantes de los suicidios en la cascada de 157 metros a las afueras de Bogotá. CÍVICO le comparte algunas para que disfrute de este octubre como debe ser: con historias terroríficas.
El amor y otros motivos

A mediados del siglo pasado, los suicidios en el Tequendama eran casi de una persona por día. Uno de esos ocurrió en 1932 con el deceso de Alberto Campos, quien como tradición, dejó una carta explicando el porqué de su muerte.
“No culpen a nadie de mi muerte ni digan otra cosa que la siguiente. Estaba satisfecho de la vida y no quería vivir más. A mi padre tenga valor para no demostrar su pena. A mi amor: te quise y muero con el deseo de que no sufras demasiado. A mi hermano, mucho juicio de ahora en adelante (…)”, relataron las páginas del periódico El Tiempo.
María Prieto fue otra víctima del amor, a sus 18 años y a pesar de ser de una distinguida familia, sucumbió ante sus sentimientos.
“Por la ingratitud de mi novio, me confundo en la profundidad del misterioso Salto del Tequendama. María” aparece en la foto de su suicidio.
La monja errante
La historia fue contada por Francisco Guacaneme, un habitante del sector, quien le relató a Mado Martínez cómo una noche quedó paralizado por un susurro escalofriante.
Resulta que mientras dormía, empezó a escuchar ruidos extraños. Trató de no prestarles atención. Sin embargo, los perros empezaron a ladrar hasta que se hizo el silencio.
Ya cuando Guacaneme intentaba conciliar el sueño, un susurro mencionó su nombre, ¿Usted cómo reaccionaría en esa situación?
El hombre prendió la luz de la habitación, pero no vio nada. Solo pudo sentir el desolador frío que embargaba el lugar, como si algo lo hubiese provocado.
Decidió salir y a lo lejos había una mujer ¡Una monja!, dijo. “Traté de preguntarle que hacía allí pero no recibí respuesta. Luego ella se giró y caminó hacia la oscuridad de una colina para nunca más volverla a ver”.
La escalofriante casona del Tequendama
Edwin Robles, un parapsicólogo, le contó a Mado Martínez que hace unos años había ido con un grupo de trece personas al antiguo hotel del Salto del Tequendama para investigar el lugar.
Luego de realizar una inspección preliminar y de organizar todos los detalles. Una de las muchachas del grupo quizo escabullirse por la casona de tres pisos con dos sótanos en plena noche.
“La casa abandonada tenía las paredes peladas, llenas de grafitis, sin suelo; pisabas sobre la arena; las ventanas sin vidrios”, relata Robles en ‘Colombia Sobrenatural’.

Tras media hora de buscar a la joven, Robles decidió tomar su cámara de visión nocturna y buscarla en los sótanos. “De repente apareció la muchacha quien estuvo perdida por alrededor de una hora”.
El parapsicólogo no entendió nada de lo sucedido y no fue para nada normal. Por lo que cree que jamás podrá entender la influencia tan poderosa de ese lugar, que realmente maneja a las personas a través de los espíritus que la habitan.
Este hotel, que ahora es un museo, fue construido en 1923 por una firma alemana e inaugurado en 1927. Una iniciativa de Pedro Nel Ospina, presidente de la época, .
La idea era hacer una estación del tren, pero terminó siendo el hotel de distinguidos personajes de otras épocas de la ciudad y recuperado por la Fundación Ecológica El Porvenir, creando la actual casa Museo Salto del Tequendama.
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junio 26, 2021 | Categories: Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

Ecured/DestinoInfinito — Las grutas de Longmen (龙门石窟, lóngmén shíkū), son unos de los mejores ejemplos de escultura budista china, conservándose decenas de miles de esculturas de Buda y Bodhisattvas. Son una visita imprescindible tanto de dentro de la provincia de Henan como de China en general.
Si tienes oportunidad de viajar a China, quizás quieras plantearte visitar estas magníficas cuevas, ya que sin duda es uno de los lugares más pintorescos del país.
La creación de las Grutas de Longmen se remonta al reinado del emperador Xiaowen, cuando trasladó la capital a Luoyang y ordenó comenzar a excavar las grutas en el año 493.
Estos trabajos se prolongaron hasta el año 1127. Las grutas están talladas en las laderas de las montañas Xiangshan y Longmenshan (donde se concentran la mayor parte), entre las que fluye el río Yi.
Entre los patrones y los donantes que financiaron la construcción de las cuevas y estatuas de Buda se incluyen emperadores de diferentes dinastías, miembros de la familia real, otras familias ricas, generales, y grupos
A lo largo de su construcción destacan dos fases:
- La primera, que se corresponde con la dinastía Wei del Norte y es cuando se construyeron las grutas Guyang, Binyang y Linhua.
- La tercera fase, va desde el 626 hasta el 755, coincidiendo con la primera mitad de la dinastía Tang, cuando el budismo chino floreció y proliferó el tallado de las cuevas de Longmen. De este periodo destacan la gruta Wanfo y sobre todo el templo Fengxian.

Otras grutas que componen la Longmen
- La Gruta de Fengxian es la mayor de todas las cuevas. Está situada en la parte más elevada de la montaña. Originariamente era un templo con techumbre de madera. En el centro se encuentra una estatua de 17 metros de alto que representa a Vaicorana. Está flanqueda por las estatuas de Ananda y Kashpaya sus dos discípulos preferidos.
- La Gruta de los diez mil budas fue construida en el año 680 por la emperatriz Wu Zetian. Se la conoce como la de los diez mil budas por las numerosas imágenes de buda esculpidas en la pared.
- Las Grutas de Binyang son tres cuevas iniciadas durante la dinastía Wei. La gruta central fue construida por el emperador Xuanwu en honor a sus padres. La construcción se inició en el año 500 y finalizó en el 523. La gruta norte no se completó hasta la dinastía Tang. Contiene una imagen de Amitābha y otras figuras. Finalmente, la gruta sur no fue completada hasta la dinastía Sui. Tiene múltiples inscripciones.
- La Gruta de Guyang es la más antigua de todo el conjunto. Tiene numerosas inscripciones y bajorrelieves así como una figura de Buda.
- La Gruta de las prescripciones médicas contiene más de 120 inscripciones con remedios para curar algunas enfermedades. Fue construida entre los años 550 y 557.

Las Tres Cuevas de Binyang fueron encargadas por el emperador Xuanwu de Wei del Norte para honrar a sus padres y, más tarde a él mismo. Para completar la cueva del medio se necesitaron 802,326 trabajadores y 24 años.
En los techos de las grutas se pueden ver ristras de flores y cortinas grabadas, y los diseños en forma de loto imperan en la parte del suelo. Dentro de la entrada principal, en ambas paredes, se pueden ver unos grandes grabados en relieve llamados «El emperador como donante con asistentes» y «La emperatriz como donante con asistentes».
Los dibujos muestran de una manera vivida las prácticas budistas de los emperadores de Wei del Norte Las Grutas Longmen tuvieron dos épocas distintas en su proceso de creación.

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marcianosmx.com/RCN Radio(Y.Calderón) — En el pasado, cuando los pueblos de Tana Toraja todavía se encontraban muy aislados y difíciles de visitar, se tenía la creencia de que ciertas personas poseían el poder de hacer que los muertos caminaran por el pueblo con el fin de asistir a su propio funeral.
De esta manera, los familiares de los fallecidos se liberaban de la necesidad de tener que cargar su cadáver. Un área particular, Mamasa, al oeste de Toraja, fue particularmente conocida por esta práctica.
Los habitantes de esa región no son exactamente del mismo grupo étnico que el pueblo de Tana Toraja. Sin embargo, los extranjeros a menudo se refieren a ellos como Toraja Mamasa. En muchos sentidos, las culturas de los dos grupos son similares, aunque cada una tiene sus propias características que los distinguen.

En particular, el estilo de tallado de madera de los dos grupos es diferente. De acuerdo con el sistema de creencias de la gente de Mamasa, el espíritu de una persona muerta debe regresar a su aldea de origen. Es esencial que se reuna con sus familiares, para que puedan guiarle en su viaje a la otra vida después de que la ceremonia se ha completado.
En el pasado, la gente de esta zona tenían miedo de viajar grandes distancias, en caso de que murieran mientras estaban lejos y no pudieran regresar a su aldea. Si alguien moría mientras estaba en un viaje, y si no tiene un poder mágico fuerte, sería necesario contar con los servicios de un experto, para guiar a la persona muerta de vuelta a la aldea.
Y no lo hacían metafóricamente hablando, la persona muerta se haría regresar a pie desde donde había viajado hasta su aldea de origen, no importa lo lejos que se estuviera.
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Cuando alguien fallece, su cuerpo es preservado por las familias como si aún estuvieran vivos. Alrededor de un millón de personas de este lugar, creen que después de la muerte el alma permanece en la casa, por lo que los difuntos se quedan allí por un largo tiempo para que reciban comida, ropa, agua y cigarrillos.
El cadáver caminaría rígido, sin ninguna expresión en su rostro, asemejando a un robot. Si alguien se dirigía al muerto directamente, este caería sin sentido, incapaz de continuar su viaje.
Por lo tanto, las personas que acompañaban al difunto en la macabra procesión tenían que advertir a la gente que encontraban en su camino de no hablar directamente con el muerto. Los asistentes solían buscar caminos tranquilos donde era menos probable que la procesión se viera infiltrada por los extraños.

En una publicación realizada por National Geographic, revelan que el cuerpo de los fallecidos es recubierto por una solución química llamada formalina, que es una mezcla de formaldehído y agua, y con esto evitan que la piel se descomponga o pudra.
Sin embargo, el hedor no deja de ser fuerte, por lo que la familia almacena muchas plantas secas al lado del cuerpo para disimular el olor.
La razón principal por mantener el cadáver del ser querido en casa, se debe a que por su cultura lo ideal es realizar un mega funeral que resulta bastante costoso para quienes lo celebran.

Los velatorios a menudo se retrasan el tiempo que sea necesario para así conseguir el dinero y, además, reunir en el lugar a todos sus parientes. En algunos casos esto puede tardar meses e incluso años.
En Toraja la muerte triunfa sobre la vida. No escapan del dolor ante la partida de su familiar, pero para ellos el deceso no es el fin.
Incluso, después de que los muertos hayan sido enterrados en un mausoleo o en una tumba de piedra, no será la última vez que sus familiares se encuentren cara a cara con sus cuerpos.

Fotos con los muertos
Pero el entierro no significa un adiós. La relación física entre los muertos y los vivos continúa mucho después a través de un ritual llamado ma’nene, o «limpieza de los cuerpos».
Cada dos años las familias sacan los féretros de sus muertos de las tumbas, las abren y realizan una gran reunión.
En las ceremonias del ma’nene, amigos y familiares ofrecen alimentos y cigarros a los muertos y limpian y acicalan cuidadosamente sus cuerpos.
Luego posan con ellos para retratos familiares.
El profesor de sociología Andy Tandi Lolo, que es toraja, describe este ritual como una forma de mantener «la interacción social entre los vivos y los muertos».
En un ritual conocido como ‘Ma’nene’ , que significa «cuidar a los antepasados» y que tradicionalmente se celebra en agosto, los muertos son sacados de sus tumbas y de sus ataúdes para ser lavados. Les colocan ropa nueva y se los llevan al pueblo a visitar su casa o sus lugares favoritos.
La gran mayoría son cristianos, pero siguen estando influenciados por su religión tradicional, Aluk To Dolo. Según investigaciones realizadas por arqueólogos, estas prácticas fueron adoptadas en el siglo IX d.C., con la llegada de los holandeses.
En la actualidad, la práctica de caminar con los muertos a su lugar de origen casi ha caído en el olvido.

Los buenos caminos ahora conectan las aldeas de Tana Toraja, y la gente tiende a confiar en medios más convencionales de transporte para llevar los cuerpos de vuelta a casa. Sin embargo, la posibilidad de traer a los muertos a la vida no se ha olvidado del todo.
A veces, incluso hoy, pareciera que el muerto seguir respirando hasta que todos sus parientes se reunen alrededor de él.
En la actualidad la habilidad se practica en animales. En una ceremonia fúnebre, cuando un búfalo se ha sacrificado y su cabeza es separada de su cuerpo, se hace levantar y caminar durante diez minutos. Una demostración de este tipo demuestra a la audiencia que la capacidad de resucitar a los muertos a la vida no se ha olvidado totalmente por la comunidad.
Cuevas
Después del funeral, es el momento de enterrar al muerto.

Luego de años los cuerpos son enterrados en cuevas o tumbas, donde también hay cráneos. Pero el entierro tampoco es un adiós. Cada dos años los cuerpos se retiran para ser limpiados.
Los toraja rara vez son enterrados bajo tierra. Ellos colocan a sus muertos en tumbas familiares o dentro de cuevas, ya que hay muchas de ellas en esta región montañosa.
Estas cuevas son otro lugar donde la vida después de la muerte al parecer se conecta con esta existencia.
Contienen innumerables féretros y cuerpos, e incluso cráneos y huesos. Los amigos y familiares cubren «necesidades básicas» de sus muertos y les traen a menudo dinero y cigarros.
En una tradición que surgió antes de la fotografía, las imágenes de los hombres y mujeres nobles muertos son cuidadosamente talladas en madera.
Conocidas como tau tau, estas esculturas llevan ropa, joyería e incluso cabello del muerto y son centinelas silenciosos que miran hacia este mundo desde otro plano.
Crear estas esculturas cuesta en promedio unos US$1.000.
Aunque la leyenda sigue viva en la comunidad, no hay un solo video que permita ver a un muerto andando, la primera imagen que acompaña a este artículo es un completo misterio, no hay fuente especifica ni un fecha. La mayoría la refiere con los rituales que se celebraron alguna vez en esa antigua población de Indonesia.
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junio 25, 2021 | Categories: Actualidad, opinión, Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

QUO(D.Pescador) — La populosa ciudad española de playa guarda en su costa un misterio geológico, con gigantes de leyenda incluidos
Benidorm (Alicante, España) despierta emociones enfrentadas, amor y odio. Una ciudad de altísimos rascacielos en una de las mejores playas del Mediterráneo. Un símbolo de la explotación de la costa, y también un fenómeno cultural digno de estudio, como podía ser Las Vegas en Estados Unidos.
Cuando se aparta la mirada de las discotecas y las torres, es imposible no fijarse en el islote de Benidorm (L’Illa de Benidorm) también llamada isla de los periodistas. Una majestuosa roca con forma de cuña que se encuentra a dos millas náuticas de la costa, y que es más grande de lo que parece a simple vista.
Nadie vive en esta isla, ni siquiera los empleados del único restaurante que recibe a los visitantes que llegan en barco con una paella y una cerveza fría. Pero no siempre fue así.
En 1834 la isla sirvió de refugio a varias familias de Benidorm y la cercana Villajoyosa que se refugiaron allí de una epidemia de cólera. Muchos siglos antes, el islote era la base que usaban los piratas berberiscos para sus ataques a la costa.
Esta pequeña isla es un tesoro natural, tanto sobre la superficie del mar como debajo de ella. En el islote anidan las gaviotas, el paño común, un ave marina del tamaño de un gorrión o el halcón peregrino, por citar unos pocos.
A unos 300 metros al sur de la isla se encuentra el bajo de la Llosa, una inmersión que pasa de los seis metros de profundidad a más de 30, que es el hábitat del pez limón, la barracuda o el dentón, peces depredadores, además de morenas, pulpos y peces más pequeños de los que se alimentan.
La muesca del Puig Campana y la leyenda del gigante
Las cosas se ponen interesantes cuando volvemos la vista hacia el interior y nos encontramos con el Puig Campana, el pico de la campana en valenciano, una impresionante montaña de 1.406 metros.

Mirando a la montaña es imposible pasar por alto que le falta un diente: en la escarpadura del Puig Campana hay una enorme muesca casi perfectamente cuadrada de 25 metros de ancho y 50 de alto conocida como El Portell, el portal, que los marineros usaban para orientarse desde tiempos inmemoriales. Tiene otro nombre: el tajo de Roldán.
Mirando a la Isla y a la muesca, es fácil llegar a conclusiones precipitadas. Por eso no es de extrañar que estas formaciones geológicas sean protagonistas de tantas leyendas.
Una de las versiones dice que el héroe francés Roldán, comandante del ejército de Carlomagno, se vio envuelto en una lucha a espada con el jefe del ejército moro y el duelo terminó en la cima de la montaña. En un momento de la pelea, el jefe de los moros fue arrojado al suelo y Roldán levantó su espada, Durandarte, para asestar un último golpe a su enemigo. Sin embargo, falló, y la fuerza del golpe cortó un trozo de la montaña, que cayó al mar, dando lugar a la isla de Benidorm.
Otras versiones tienen indistintamente como protagonista a Roldán, a un gigante, o a un gigante llamado Roldán, que se enamora de una joven del cercano pueblo del Finestrat. La joven cae enferma y un mago anuncia que morirá con el último rayo de sol. En su desesperación, el gigante patea un trozo de la montaña para que el sol ilumine durante un poco más de tiempo a su amada.
Versiones más modernas y algo psicodélicas sugieren que unos extraterrestres cortaron la montaña con rayos láser y el trozo rodó hasta llegar al mar.

La pieza que no encaja
La geología es una ciencia fascinante, incluso cuando nos arruina nuestras leyendas favoritas. El profesor Granier, de la Université de Bretagne Occidentale, realizó un trabajo de campo para su tesis doctoral en 1987.
Granier comprobó que las rocas del núcleo del Puig Campana son de la era jurásica tardía, mientras que las calizas que afloran en el Islote de Benidorm son de edad cretácica temprana (albiana), separadas por más de 50 millones de años.
Además, la isla de Benidorm es mucho más grande que la muesca: tiene unas dimensiones de 350 por 250 metros. La isla estaba originalmente unida a la costa, y terminó separándose por los movimientos tectónicos.
Pero mientras te tuestas al sol en la fina arena de Benidorm, tienes permiso para soñar con gigantes.
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junio 25, 2021 | Categories: Actualidad, opinión, Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

Diario del viajero/marcianosmx.com/lasexta.com — Una de las estructuras que más pueden fascinarnos son, desde luego, los puentes. Es el momento de fijarnos en ellos, pero yendo muchísimo más allá. Es el momento de descubrir los cinco puentes habitados que hay en el mundo. Cinco construcciones que, desde luego, no dejan indiferente a nadie.
Bien es cierto que hay que tener en cuenta que los puentes habitados eran algo muy común en una época concreta: La Edad Media. Era la manera de tratar de evitar impuestos o, incluso, evitar ciertos impuestos. ¿Y qué hacían para ello? Instalaban nada más y nada menos que viviendas, así como comercios.
Puede que próximamente se vuelva a crear esta tendencia pero, por el momento, tan solo existen cinco de estos puentes en todo el mundo. Todos ellos son espectaculares y, desde él, podemos obtener unas vistas de ensueño. Es el momento perfecto de hacer un recorrido por todos ellos.

Un puente habitado es una estructura que, además de su función básica de unir dos puntos a través obstáculos físicos, tales como un cuerpo de de agua, un valle, o una carretera, también tiene funciones residenciales y comerciales. Esta clase de puentes son raros en el mundo y por esa razón son muy populares entre los turistas.
Hoy nos vamos a fijar en algunos que trascienden su función de mero pasadizo y que incorporan, además, viviendas.
Los puentes habitados fueron muy comunes en la Edad Media en Europa, cuando se buscaba evitar impuestos del suelo o de peajes instalando viviendas o comercios en estas construcciones. En la actualidad, perduran algunos que albergan tiendas, almacenes e incluso viviendas.
Ponte Vecchio, Italia.

El Ponte Vecchio es el puente más antiguo de Florencia. Se cree que el puente ya existía en este sitio durante la época romana. Su aspecto actual data de 1345, cuando fue construido para reemplazar un puente que fue destruido por una inundación. Las casas fueron construidas en el puente, una práctica común en las grandes ciudades de Europa durante la Edad Media.

Es, de los puentes habitados, el más reconocible. El aspecto que se conoce en la actualidad data nada más y nada menos que del siglo XIV. En ese momento, se construyó para reemplazar otro puente que se destruyó por una inundación.

En sus inicios albergaba comercios de herreros, carniceros y curtidores, que fueron sustituidos por las orfebrerías y joyerías que perduran hoy día, junto a los artistas callejeros que pueblan su corredor. Aunque esta construcción parece incluir solo los comercios, se dice que algunas tiendas esconden pequeños apartamentos con las mejores vistas de la ciudad al río Arno.
Krämerbrücke, Alemania.

El Krämerbrücke es un puente en la ciudad Turingia de Erfurt en Alemania, está cubierto de edificios de madera a ambos lados. Es único en Europa al norte de los Alpes. La pasarela se extiende por el Breitstrom, una afluente del río Gera, conectando Benediktsplatz y Wenigemarkt.
Actualmente se pueden encontrar artesanos y tiendas de antigüedades en las 32 casas del puente Krämer. A excepción de las casas con los números 15, 20, 24 y 33, todas las casas son de propiedad municipal. El edificio ha sido y es un punto culminante para el turismo y una visita obligada.

El gobierno municipal mantiene una fundación para la conservación de este monumento histórico único, la Fundación Krämerbrücke. La fiesta mayor de la ciudad de Erfurt debe su nombre al puente: Krämerbrückenfest. Se lleva a cabo en todo el puente y en el pueblo antiguo anualmente durante el mes de junio.
Es el más largo de todos los puentes que están habitados. Su nombre es muy peculiar, ya que significa nada más y nada menos que “puente de los mercaderes”. Lo que es un hecho es que sus viviendas parecen de cuento. También destaca por sus tejados irregulares, así como su variedad de colores y, por supuesto, sus balcones colgantes. En la antigüedad, cada extremo del puente se encontraba una iglesia.

Las viviendas parecen casitas de cuento, con sus tejados irregulares, sus balcones colgantes y su variado colorido, la piedra sustituyó a la madera y las tiendas de productos exóticos traídos de Oriente por los mercaderes a los modernos comercios de artesanía y restauración que pueblan su paseo peatonal interno en la actualidad.
Pont de Rohan, Francia.

Pont de Rohan es un puente habitado en Landerneau al noroeste de Francia. Este puente cruza el río Elorn. Desde 1336, cuando se construyó, fue restaurado en 1510 por Juan II de Rohan (noble de siglo XV). Originalmente contenía dos tiendas, un molino y una prisión.

Hoy Pont de Rohan contiene dos líneas de casas a ambos lados, y representa un punto imperdible de Landerneau.
Puente Cubierto, Bulgaria.

El puente cubierto es, como su nombre indica, un puente cubierto en la ciudad de Lovech, Bulgaria. El puente cruza el río Osam, que conecta las partes del antiguo y nuevo poblado de Lovech, siendo posiblemente el símbolo más reconocible de la ciudad.

Después de que el puente fuera casi completamente destruido por una inundación en 1872, el jefe de la policía local ordenó al famoso maestro constructor búlgaro Kolyu Ficheto construir uno nuevo. Ficheto personalmente eligió el material para el puente de madera. Cada ciudadano de Lovech ayudó al proceso de construcción, los más pobres con trabajo y los más afortunados con dinero. La construcción fue terminada en 1874.

El puente inicial tenía una longitud de 84 m con 6 orificios de ventilación y alojaba a 64 tiendas. Fue, sin embargo, totalmente destruido por el fuego en la noche del 3 agosto de 1925. Un puente más moderno se construyó en su lugar en 1931 para ser reemplazado por una reconstrucción del de diseño Kolyu Ficheto en 1981-1982. El puente actual tiene 106 m de largo y cuenta con 14 tiendas, fue diseñado por Zlatev.
Pont des Marchands, Francia.

El Pont des Marchands es un puente histórico en Narbonne, en Francia meridional. Sirve de base para una fila de casas y tiendas bajo las cuales se ubica el Canal de la Robine que transita a la vieja ciudad.

Su arco rebajado tiene una envergadura de 15 m. En la época romana la estructura contó con hasta seis arcos.
Puente Pulteney, Reino Unido

Pulteney es un puente que cruza el río Avon, en Bath, Inglaterra. Fue terminado en 1773 y fue declarado Patrimonio Inglés de grado I.
El puente fue diseñado por Robert Adam, cuyos dibujos del trabajo se conservan en el Museo de Sir John Soane, y es uno de los cuatro puentes en el mundo, con tiendas a todo lo largo y por ambos lados. Las tiendas en el puente incluyen una floristería, tienda de antigüedades y un bar de zumos.

Este puente tuvo numerosas remodelaciones, que se aprecian en la elegantísima fachada principal y en su más austera fachada norte.
Puente-pagoda Chùa Cầu

Este es el puente habitado mejor conservado de toda Asia y, además, se ha convertido en una de las mayores atracciones turísticas de Hoy An (Vietnam). De estilo japonés y construido en el siglo XVII, llegó a ser utilizado como un palacio de justicia. A pesar de que su tamaño es bastante reducido, en su interior encontramos un precioso templo budista.

Construido en el siglo XVII, es de estilo japonés y fue utilizado como un palacio de justicia. En su interior no hay pisos, a diferencia de los puentes anteriores, pero a pesar de su reducido tamaño alberga un templo budista.
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junio 22, 2021 | Categories: Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

Si hubiera que escoger dos espectaculares y llamativos rincones naturales de Noruega de entre todo su ya de por sí impresionante paisaje, probablemente la mayoría de los votos designarían al célebre Preikestolen y a la roca denominada Kjerag.
El Preikestolen es esa especie de terraza que se asoma a un fiordo desde imponentes alturas, permitiendo espléndidas panorámicas y constituyendo la foto preferida de multitud de catálogos de viajes.
No tan iconográfica, pero igual de curiosa, es la que se conoce como Kjeragbolten, una gran roca redondeada a la que la Naturaleza ha colgado caprichosamente de otro abismo, encajada en una grieta entre dos paredes verticales, a manera de puente.

Para ser exactos, Kjerag es el nombre de la montaña entera, de algo más de un millar de metros de altitud y ubicada en el fiordo Lyse, usándose a menudo como plataforma para practicar escalada o salto base.
La roca, un gran canto rodado cuyo volumen ronda los cinco metros cúbicos, se encuentra a unos doscientos cuarenta metros, uniendo dos farallones.
No ha sido colocada ahí por la mano del Hombre sino por una de esas casualidades que se dan de vez en cuando, fruto de un depósito glaciar, unos cincuenta mil años antes de Cristo.
Así que nadie debe esperar barandillas ni nada por el estilo. El valiente que quiera subir para hacerse la consabida -y espectacular- foto, deberá asumir el riesgo, procurando no mirar hacia abajo si tiene vértigo.
Si sopla viento, mejor ni intentarlo porque no hay margen de error. Por supuesto, todo esto en verano, ya que en invierno la nieve y el hielo hacen imposible el acceso.
El Kjeragbolten se encuentra en Rogaland, región de Stavanger. Hay una ruta a pie para llegar hasta allí que parte de Øygardstøl, a donde se puede arribar en coche o autobús desde Stavanger, o bien en el ferry Stavanger-Lysebotn.
Una vez iniciada la marcha, requiere un par de horas de subida y otras tantas de bajada, sumando entre cuatro y siete en total, según el ritmo de cada uno.

Pero, ¿cómo ha llegado ahí?
Durante las varias edades de hielo que se conocen en los países escandinavos, Noruega estaba completamente cubierta de glaciares.
Entre las edades de hielo, el agua de deshielo ha llegado a formar y reformar el valle hasta 22 veces. Después de la última edad de hielo, el calentamiento global causó un aumento en el nivel del mar, inundando los fiordos. La famosa roca fue depositada de este modo durante el último período glacial, en torno al 50.000 a.C.
El derretimiento del glaciar noruego fue acompañado por un repunte en formaciones de roca a medida que el hielo se retiró. En el caso de Kjeragbolten, el repunte fue, en realidad, más rápido que el aumento del nivel del mar, encajando la roca en su posición actual.
Kjeragbolten ha sido durante mucho tiempo un famoso photocall en los senderos de Kjerag. Debido a su enorme popularidad, por lo general se suelen formar largas colas con personas que quieren hacerse una foto en el lugar.
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junio 22, 2021 | Categories: Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

Muy Interesante(S.Romero) — Aunque su nombre real es isla Tortuga (traducción literal del tailandés), esta pequeña isla situada en el golfo de Tailandia fue bautizada popularmente, hace años, como “isla de la muerte”. Con aguas cristalinas y turquesas, playas vírgenes, arrecifes de coral caleidoscópicos y repleta de tortugas verdes y tortugas carey, es un emplazamiento habitual para los aficionados al submarinismo dadas sus idóneas condiciones para practicar este deporte.
De hecho, Tailandia, con más de 35 millones de visitantes anuales, es uno de los destinos turísticos más populares del mundo y se promociona como la «Tierra de las sonrisas». El gobierno, que ha sido dirigido por una junta militar desde 2014, es sensible a las críticas que podrían socavar la reputación del país.
Pero, ¿por qué una isla paradisíaca tomaría el apelativo de “isla de la Muerte”?

Koh Tao fue puesta bajo la lupa a partir de los asesinatos de Hanna Witheridge, de 23 años y David Miller, de 24.
Se debe a que el resort de lujo del país asiático ha registrado en los últimos años una serie de fallecimientos rodeados en extrañas circunstancias lo que le ha conducido a esta reputación bastante más siniestra. Al menos nueve turistas europeos han muerto o desaparecido allí desde 2014.
Entre los turistas que han fallecido en la isla se incluye el inglés Nick Pearson, de 25 años, al que hallaron flotando en una bahía debajo de un acantilado de 15 metros el día de año nuevo de 2014; los también ingleses Hannah Witheridge, de 23, y David Miller, de 24 años, a quienes mataron a golpes cerca de donde se alojaban, habiendo violado también a la mujer; a un francés, Dmitri Povse, de 29 años, que fue encontrado ahorcado en 2015 con las manos atadas a la espalda (dictaminando la policía que había sido un suicidio), en 2015, una turista rusa, Valentina Novozhyonova, de 23 años, desapareció con su equipo de buceo (y la policía concluyó que se ahogó en el mar); el inglés Luke Muiller, que fue encontrado en enero de 2016 en el fondo de una piscina en Sunset Bat en Sairee Beach; la belga Elise Dallemagne, de 30 años, que en abril de 2017, fue encontrada ahorcada en la jungla; o el moldavo de 33 años, Alexandr Bucspun, que se ahogó en 2018 después de ir a nadar a altas horas de la noche (descartando la policía cualquier asunto turbio relacionado con su muerte).
Dos nuevas víctimas

La policía ha informado que un magnate hotelero millonario y su esposa han sido encontrados muertos en el resort de lujo en Koh Tao.
Sus cuerpos fueron encontrados flotando en la piscina del resort el viernes pasado, pocas horas después de registrarse. Según la policía de la isla, las cámaras de circuito cerrado de televisión del lujoso Jamahkiri Resort and Spa «no funcionaban» el día en que murió la pareja, lo que alimenta el misterio sobre lo que le sucedió a la adinerada pareja.
Se trataba de Rakeshwar Sachathamakul, de 59 años, copropietario y director ejecutivo del hotel Novotel Phuket Kamala Beach y propietario de los apartamentos Bangkapi Mansion en Bangkok, y su esposa Anshoo, de 55 años. La pareja llegó a la isla de vacaciones el viernes junto con su hijo Ratish, de 34 años.
Los investigadores considerarán si la profundidad de la piscina, que tenía alrededor de 3 metros en un extremo, pudo haber provocado que la pareja se ahogara. También analizarán cualquier condición de salud que pueda haber sido un factor clave en los fallecimientos.
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junio 22, 2021 | Categories: Actualidad, opinión, Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

L.B.V.(G.Carvajal)/InfobaeHay muchos lugares peligrosos en el mundo, algunos de ellos creados por la mano del hombre y otros que lo son por causas naturales. Pero si hubiera que elegir uno solo, posiblemente ese sería la brasileña isla de Queimada Grande.
Esta situada a unos 144 kilómetros de Sao Paulo, completamente deshabitada salvo por una especie de víboras que llegan a alcanzar los 4.000 ejemplares.
Con sus 0,43 kilómetros cuadrados de superficie, se dice que se puede encontrar una serpiente por cada metro cuadrado, lo cual es motivo suficiente para evitar poner un pie en ella. Sobre todo teniendo en cuenta que su veneno puede matar a una persona en menos de una hora.
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La Bothrops insularis solo se encuentra en una isla frente a la costa de San Pablo, en Brasil.
Entre 1909 y 1920, no obstante, los operarios del faro de la isla con sus familias vivían allí. Cuenta la leyenda que los últimos murieron cuando un puñado de serpientes se colaron en la casa por las ventanas.
Cómo llegaron allí las serpientes? Algunos dicen que fue cosa de piratas para defender sus tesoros. Pero la realidad es que la subida del nivel de los océanos hace 11000 años dejó aisladas a estas especies, que desde entonces evolucionaron independientemente de sus parientes del continente.
Al no tener predadores terrestres, la víboras pueden reproducirse rápidamente. No obstante, tampoco existe ninguna especie a la que puedan predar, lo cual las obliga a alimentarse de las aves migratorias que visitan la isla ocasionalmente.
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La Ilha de Queimada Grande se encuentra a 33 kilómetros de la costa de San Pablo
Y para evitar que la presa se escape volando antes de que el veneno haga efecto, han desarrollado un veneno cinco veces más potente que las del continente, capaz de matar a su presa casi instantáneamente.
Por ello no es muy recomendable aparecer por allí. Por ello el gobierno brasileño controla estrictamente las visitas a la isla.
Cualquier visita autorizada debe contar con la presencia de un médico. Principalmente son biólogos quienes se aventuran, y la marina del país suele acudir una vez al año para realizar el mantenimiento del faro.
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Aun así las víctimas a las que se aplica tratamiento tienen todavía un 3 por ciento de posibilidades de no sobrevivir.
El caso es que este veneno podría ser muy útil con propósitos médicos, y es por ello que los investigadores siguen acudiendo a la isla. Veneno de otras especies similares se ha mostrado eficiente como anticancerígeno y otras enfermedades.
Ello hace que el precio de un ejemplar oscile entre los 10 mil y los 30 mil dólares, por lo que algunos biopiratas no dudan en visitar Queimada Grande de vez en cuando.
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Por otra parte, aun con todo, esta especie de víbora está entre las catalogadas en peligro de extinción.
La Ilha de Queimada grande, también conocida como isla de las serpientes, se encuentra a 33 kilómetros de la costa paulista, sobre el Océano Atlántico. Sobre su costa, un cartel advierte a los navegantes que está prohibido desembarcar allí.
La isla es el único lugar del mundo donde habita la Bothrops insularis, una serpiente de color marrón amarillento que puede medir hasta 70 centímetros y de las que se calcula que hay hasta un ejemplar por metro cuadrado en la isla, según un documental de Discovery Channel.
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El equipo de la TV australiana logró autorización para ingresar junto a un grupo de científicos
«Una picadura de estas serpientes provocaría una muerte dolorosa. Morirías gritando«, le advirtió un biólogo a un equipo de la TV australiana que se aventuró recientemente al peñasco junto a un grupo de científicos luego de conseguir las permisos pertinentes.
Como sea, los científicos viajaron hasta allí con la TV australiana para obtener veneno de esta serpientes y desarrollar un mejor suero antiofídico que permita sobrevivir a una picadura.
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Irónicamente, estas serpientes también cumple un rol crucial en salvar vidas. Hace 40 años, de sus veneno se produjo el captopril, un medicamento muy utilizado hoy para el combate de los problemas de presión arterial.
Los únicos que ingresan a la isla, aparte de las expediciones ciéntificas autorizadas, son los cazadores furtivos, que arriesgan sus vidas y pueden cobrar hasta 30 mil dólares por una ejemplar de la Bothrops insularis.
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junio 20, 2021 | Categories: Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

En las islas Salomón, en el Pacífico Sur, habitan los melanesios. Niños, jóvenes y adultos con un aspecto que asombra y desvela por igual. Todos sus habitantes tienen piel negra. Comparativamente, la piel más oscura que existe fuera de los países africanos. Pero de ellos, un 10% presenta una exótica cabellera rubia que contrasta y sorprende a propios y ajenos.
La teoría, que en un principio se difundió y luego se transformó en vox pópuli, dictaba que esa peculiar cabellera se explicaba a partir de la colonización de las islas Salomón, cuando los comerciantes europeos tuvieron relaciones sexuales con las indígenas locales. Ese intercambio, se creía, había generado la combinación posterior.
Otra teoría que manejaban los nativos decía que el rubio del 10% de ellos se correspondía a una dieta especial, rica en pescado, y a la exposición a los potentes rayos solares de la zona. En 2012 un grupo de científicos de la Universidad de Bristol, Reino Unido, y de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, Estados Unidos, se trasladó a la isla para analizar en detenimiento el fenómeno.
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Los nativos creían que su cabellera se explicaba por su dieta y por los rayos solares
El equipo de investigación debió sortear las dificultades que presenta una isla muy poco desarrollada, sin rutas para transitar ni electricidad, además de diversidad lingüística, pero logró tomar una muestra significativa. Tomaron mechones de cabellos de 43 nativos rubios y de 42 morochos y los analizaron para comparar los genomas involucrados. A su vez, se les pidió que escupieran dentro de un tubo para un posterior análisis de ADN. Al cabo de un mes, recolectaron más de mil muestras.
Los resultados, publicados en la revista Science, indican que hay un gen responsable en la extraña combinación y es único en el mundo. Tras notar la gran intensidad que tenía el cromosoma, el cual representa el 50% de los cambios en el color de pelo de los melanesios, identificaron al gen TYRP1.
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El gen TYRP1 es el responsable de su peculiar cabellera rubia
Los científicos lo consideraron como una de las evoluciones más recientes de la raza y el dorado de sus cabellos como el color más nuevo de la historia de la humanidad. El gen TYRP1 promueve una proteína vinculada con tirosinasa, una enzima que influye en la pigmentación tanto en seres humanos como en ratones.
Este ADN es único y diferente al resto de los humanos. Se cree que se originó en la región ecuatorial de Oceanía. «Inesperado y fascinante», consideraron los responsables del estudio. El equipo de investigación resaltó la importancia de analizar genéticamente a poblaciones aisladas, ya que piensan que, en caso contrario, los tratamientos médicos del futuro pueden favorecer a algunos colectivos en detrimento de otros menos conocidos.
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junio 17, 2021 | Categories: Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

L.B.V.(J.Álvarez)/El Mundo (F.Carrión)/La Razón(afp)/La Jornada/
A vista de pájaro, encaramado a un minarete cercano, su geografía dibuja una gigantesca colmena en la que no existe la tregua. El silencio no es, en ningún caso, sepulcral en la Ciudad de los Muertos de El Cairo, un cementerio donde los vivos habitan sin reparos mausoleos y tumbas.
A sus 65 años, Sabek ocupa el panteón en el que descansan desde hace seis décadas los cuerpos de un general del ejército y su esposa.
«Mi padre vivió en este lugar desde 1945. Yo nací y crecí aquí. La vida en esta zona es buena y difícil al mismo tiempo«, relata el hombre de rostro cansado en el patio de su vivienda mientras alterna los sorbos de té y las caladas de nicotina.
Las lápidas presiden el jardín al que da el pequeño habitáculo que ha convertido en hogar, con una diminuta cocina y un rudimentario baño.

Un barbero afeita a un hombre en la Ciudad de los Muertos.
«Vivo en una de las dos habitaciones que construyeron los dueños de la tumba para alojar por separado a las mujeres y los hombres que venían a visitar al difunto», explica quien se gana el sustento sumando, a duras penas, jornales como conductor, mecánico y cuidador de algunas sepulturas desperdigadas por el páramo.
El camposanto más concurrido de la megalópolis cairota, situado en los alrededores del barrio islámico que fascina a los turistas, es una sucesión de criptas donde miles de familias han hallado cobijo. Un paisaje árido y hostil a los pies de la montaña de Mokattam que se pobló de vivos a partir de la guerra árabe israelí de 1967.
En sus calles desembarcaron entonces los desplazados de la zona del canal de Suez y las mudanzas no han cesado, alimentadas por los abismos sociales de una urbe de 20 millones de personas y el hacinamiento de sus principales barrios.
«Muchas veces he pensado en marcharme y buscar otro techo pero no tengo dinero y mi trabajo depende de permanecer aquí«, despotrica Sabek. Hace años, sin embargo, que envió a su esposa y siete hijos a un pueblo del delta del Nilo, lejos del laberinto de tumbas. «Prefiero que estén allí. Esta vida es dura», arguye.

«El agua y la electricidad de mi casa son robadas. Conecté la luz a la de la tumba de un rico y lo mismo hice con el agua aprovechando unas tuberías que pasan cerca».
«El Arafa» -como se conoce en el dialecto cairota a esta necrópolis- es una ciudad cuya vida discurre en paralelo a la del resto de vecindarios. En sus recovecos se han instalado talleres mecánicos, negocios de orfebres, tiendas de ultramarinos, cafés o constructoras.
Es también el hogar de los sepultureros que se reparten el negocio funerario. Mohamed Basiuni, de 70 años, es uno de los más curtidos en el oficio. «Hay unos cuarenta sepultureros en la zona. Cada uno tiene su territorio dentro del cementerio», comenta el anciano enfundado en galabiya (túnica tradicional) y arrellanado en el suelo de su tumba por la que merodean, atentos, sus cuatro nietos.
«Tengo dos sepelios al mes. Por cada uno de ellos gano unas 200 libras (unos 9,8 euros)», indica mientras su cónyuge maldice su destino. Las letrinas del mausoleo en el que residen desde la década de 1960 no disponen de ducha, sustituida por una cubeta plantada junto a los tendederos, en el exterior de la precaria morada.

En el olvidado callejero del cementerio, sus inquilinos subsisten por puro milagro, a su libre albedrío.
El área no dispone de clínicas ni escuelas.
«No hay ningún colegio cerca y no tenemos dinero para enviarlos a los centros de las zonas cercanas», se disculpa Mohamed.
Sus desvelos no han recibido hasta la fecha ninguna atención gubernamental.
Hace ocho años un proyecto en estado embrionario amenazó con cambiar la faz del camposanto, trasladando parte de las tumbas al polvoriento extrarradio de El Cairo, proporcionando viviendas dignas a sus actuales vecinos y transfigurando el lugar en un pulmón verde en una ciudad asfixiada por la contaminación y el tráfico.
La revolución que derrocó al octogenario Hosni Mubarak sepultó unos planes que resucitan puntualmente, coincidiendo con la época electoral.
Un hogar histórico
«Los candidatos de las elecciones parlamentarias vinieron y nos prometieron en los mítines que mejorarían nuestra vida.
Nos ofrecieron 100 libras y un lote de azúcar y aceite por votarles y luego, tras las comicios, desaparecieron«, denuncia Sabek, cansado del abandono pero orgulloso del ingente patrimonio que guarda el camposanto.
Algunos de sus edificios, cuyas cúpulas despuntan por el horizonte del barrio, albergan la vida eterna de sultanes, príncipes y princesas de las dinastías fatimí (909-1171 d.C.) y mameluca (1250 – 1517 d.C.) o la extinta monarquía egipcia.
Como el imponente mausoleo de la princesa Fathia, descendiente de un jedive -el título que recibía el virrey de Egipto-, que protege Mohamed Sadek y su familia.
«Es mi casa pero también una parte importante de la historia de este país. Mi tarea es cuidarlo siempre», cuenta el treintañero.
A pesar de su legado, quienes malviven en sus arterias arrastran a menudo el estigma de habitar un asentamiento marginal y degradado, asociado para el cairota corriente con la delincuencia, el crimen y el tráfico de drogas.
«Cuando era niño, solía decirle a mis compañeros de escuela que era de otro barrio. No quería que supieran que vivía con los muertos», murmura el joven universitario.
Desde hace dos años un proyecto financiado por la Unión Europea trabaja para restaurar el complejo palaciego del sultán Al Ashraf Qaytbay, una joya de época mameluca del siglo XV enclavado en mitad de la necrópolis.
Artistas del viejo continente ofrecen cursos y talleres durante sus breves estancias.
Una de las primeras en participar fue la canaria Esther Aldaz con una reflexión sobre el espacio y los lugares intermedios a partir de tres palabras en árabe y español.
«Era una mezcla de arte, instalación y sonido. Los niños participaron con alegría. En esta ciudad pocos pequeños tienen el lujo de irse a la cama tras disfrutar del arte», admite Agnieszka Dobrowolska, la arquitecta polaca que dirige el experimento.
Una metamorfosis lenta para la inmensidad de un cementerio en el que Sabek se siente huérfano.
«Los políticos cruzan a diario la carretera que atraviesa el cementerio pero jamás se detienen.
Hemos reclamado que nos proporcionaran una vivienda o servicios pero nadie nos ha hecho caso.
Vivimos al margen, como si no existiéramos, como si nosotros también estuviéramos muertos«.
Situado al pie de las colinas Mokattam, al sureste de la capital egipcia, en realidad allí lo llaman simplemente El’arafa, que significa El cementerio.
Pero nadie se engaña. Decenas, cientos de miles de personas -no se sabe cuántas a ciencia cierta- se han instalado allí al carecer de otro sitio donde establecer su hogar, dado que la mayoría perdieron el suyo en la Guerra de los Seis Días contra Israel.
Llegaron a El Cairo en busca de fortuna y sólo los muertos los acogieron.
La bélica no fue la única causa que empujó a la gente a vivir allí.
También la especulación urbanística, que demolió manzanas enteras para hacer nuevas viviendas, desahuciando a montones de vecinos y originando otra paradoja: en la ciudad hay docenas y docenas de bloques sin terminar -un barrio entero, de hecho- que también habían acabado por ser ocupados ilegalmente, hasta que sus ocupantes fueron obligados a dejarlos.
Y así, mientras montones de familias tienen que habitar en tumbas y mausoleos, los edificios se quedaron a medio hacer y no se permite el paso a nadie, formando una especie de fantasmal zona de ladrillo rojo.
Volviendo al cementerio, debe ser curioso eso de que un conocido te reciba en su casa abriendo la puerta de un sepulcro o de los pisos que han levantado encima.
Tomar un té con varios cadáveres en el subsuelo, aparte de enganches eléctricos piratas y aseos que no se sabe a dónde van a dar, sin que falten las antenas parabólicas, claro.
O incluso acudir a un taller mecánico o artesano improvisado entre tumbas.
Así a lo largo de casi siete kilómetros, pues en realidad la Ciudad de los Muertos está formada por dos necrópolis unidas.
Lo irónico es que en ellas hay rincones históricos de épocas pasadas, como la Mezquita-Mausoleo de Quait Bey, que es del siglo XV, o el Mausoleo de Ibn Barquq, de tiempos de los mamelucos del XIV (los buryíes al norte y los bahríes al sur).
Pero, aunque dicen que son auténticas obras de arte, no puedo confirmárselo personalmente porque no las ví, ya que resulta un poco cortante eso de hacer turismo entre la miseria.
Sí pude otear una perspectiva general desde la entrada.
El Cairo: la carretera ‘paraíso’ destruye parte de la histórica Ciudad de los Muertos
En la inmensa necrópolis histórica de El Cairo, en Egipto, las vallas no logran esconder los escombros de los mausoleos destruidos de la Ciudad de los Muertos, patrimonio mundial de la Unesco, para construirla polémica carretera al Ferdaus, el «paraíso».
Para unirlos dos grandes ejes de la megápolis cairota, las autoridades egipcias iniciaron a mediados de julio la demolición parcial y la expulsión de los habitantes de la Ciudad de los Muertos, la necrópolis más antigua del mundo musulmán.
Última morada de personalidades ilustres pero también de ciudadanos ordinarios, la necrópolis contiene suntuosas bóvedas, reproducidas por pintores orientalistas y descritas por los historiadores a través de los siglos.
Aunque por el momento la destrucción se limita a panteones que datan de principios del siglo XX, ésta ha «afectado al perímetro de salvaguarda (200 metros)» de los complejos funerarios antiguos y se produce «en el vecindario inmediato de la tumba del sultán Quansua Abu Said (siglo XV)», monumento clasificado, según la urbanista e investigadora Galila el Kadi.
Un patrimonio invaluable
El cementerio, que es anterior a la ciudad fundada en el siglo VII por la dinastía fatimí, es un «componente importante» de El Cairo y la demolición supone una «pérdida de su identidad visual y de su memoria», lamenta la investigadora.
Las autoridades aseguran que no afecta al patrimonio y minimizan el valor histórico y arquitectural de los edificios destruidos. “No hay destrucción de monumentos», solo «tumbas contemporáneas», dice el Ministerio de Antigüedades.
Contactada por la AFP, la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) afirma «que no ha sido informada ni consultada» y «sigue el dosier con las autoridades egipcias (…) para evaluar las consecuencias sobre el interés universal excepcional, la autenticidad y la integridad» del lugar.
Para Kadi, esta situación pone de manifiesto el carácter «ciego y arbitrario» del método de ordenación urbana que se aplica en El Cairo, la «política de la excavadora».
La construcción de al Ferdaus —que une el puente del 6 de Octubre a la auto- pista Tantaui— constituye un enésimo episodio del folletín de la transferencia de los centros de poder hacia la nueva capital administrativa, un proyecto del ejército en pleno desierto, a 45 kilómetros al este.
Este megaproyecto, destinado a albergar las instituciones nacionales y extranjeras a partir de final de este año, se presenta como un símbolo del poder autoritario del presidente Abdel Fatah al Sisi, elegido en 2014, unos meses después de la destitución del presidente islamista Mohamed Morsi.
Se han multiplicado las carreteras de acceso para unir los barrios residenciales a la nueva sede del poder, acabando con décadas, incluso siglos de historia urbana y molestando a menudo a los residentes.
La última polémica
Entre las últimas polémicas, se encuentra la construcción de un puente de autopista prácticamente adosado a los edificios en Guizeh, distrito que engloba a todo el oeste de la capital. En Twitter, las imágenes de los trabajos suscitan la indignación. Uno de ellos —@morocropolis—, cuya familia materna posee un panteón en la calle Quansua desde la década de 1940, denuncia la chapuza, bajo el anonimato, por temor a las represalias.
«Nos habían dicho que necesitaban una parte de la cámara funeraria de las mujeres pero empezaron a destruir la reja y las piedras de las tumbas antes de desplazar los restos», asegura. Según él, su familia no será indemnizada por los daños del panteón ya que no «será totalmente destruido».
Pero la necrópolis cairota también alberga a vivos desde hace varios siglos. Se trata de habitantes informales y modestos. «Nos han pillado desprevenidos. La excavadora llegó de pronto al muro y tuvimos que echar nuestras pertenencias fuera como locos (…) Nos dejaron en la calle», confía bajo el anonimato la esposa de un guardia del mausoleo.
Esta madre de tres hijos vivía con su familia en el panteón familiar de un notable de principios del siglo XX, que ha sido prácticamente destruido. Ante la falta de alternativa, viven en casa de unos vecinos cuya vivienda ha sido preservada.

En la imagen la cúpula de la tumba abandonada del sultán Abu Said al-Zahir Qansuh al-ashrafi (1498-1500 d.C) en medio de las obras viales en curso en la histórica necrópolis de la Ciudad de los Muertos en El Cairo,

«Es terrible. Han puesto a los difuntos sobre tapices de paja», explica la treinta- ñera, que forma parte de la tercera generación que vive en la Ciudad de los Muertos. «Maltratan a los vivos y a los muertos, sin piedad», resume., «espero que sea el último de este tipo…».
La relación árabe con los muertos en este cementerio egipcio, no lejano a la histórica plaza del Tahrir, donde los nuevos ciudadanos han protagonizado las caídas del ‘faraon’ Hosni Mubarak y Mohamed Morsi, llama la atención, diría más, se comienza a abandonar una lectura exclusivamente social, de la pobreza, para reemplazarla por lo meramente insólito y cultural del lugar. . En este lugar de vida o muerte, ambas se mezclan de forma natural.
Los niños emulan a Leo Messi, Cristiano Rolando, jugando ociosamente al fútbol, encima de anónimas sepulturas, sin nombre o con restos del nombre ilegible del muerto, entre vestigios de osamentas…
Caminando por aquellas calles de ‘La Ciudad de los Muertos’ uno se adentra en una extraña paz. El inacabable cementerio musulmán es también un lugar de enamoramiento, donde erotismo y muerte van de la mano y donde el hombre comparte naturalmente su tiempo con los muertos.
La ‘Ciudad de los Muertos’, un cementerio donde vive un millón de personas en el Cairo.

Dos mujeres, residentes de un cementerio en proceso de demolición, se paran entre los escombros de los mausoleos destruidos durante los trabajos para construir una autopista en la capital egipcia.
“No hay motivo para tener miedo de los muertos”, sonríe Fathiya, ella, su marido y sus seis hijos viven en el panteón de la familia Zaruq, un notable de la época otomana cuyos descendientes siguen siendo enterrados bajo las losas sobre las que tiende la colada y corretean los pequeños.
El mausoleo, cuyo pórtico testimonia un pasado mejor, se halla en la calle Al Hasan al Malakia de Qarafa, el mayor conjunto de camposantos de la capital de Egipto.
A escasez de pisos asequibles confina a 15 de los 80 millones de cairotas a vivir en infraviviendas, algunas tan insólitas como barcas de pesca en el Nilo, chamizos levantados sobre las azoteas o panteones.
Las construcciones funerarias dan fe de la tradición egipcia de sepultar a los muertos en ‘habitaciones’ que permitieran a sus familiares pasar con ellos el duelo de cuarenta días; una necrópolis convertida en metrópolis, donde la muerte no es clandestina como en Madrid, Nueva York, París o Londres.
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junio 16, 2021 | Categories: Actualidad, opinión, Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

L.B.V.(J.Álvarez) — Cuando alguien se plantea unas vacaciones en Perú es seguro que llevará en su agenda ciertas visitas que casi parecen obligatorias, al menos si va estar un mínimo de tiempo: Machu Picchu, el Valle Sagrado, el lago Titicaca, Cuzco, las líneas de Nazca, Arequipa, la zona del Señor de Sipán, la Amazonía…
La verdad es es el país tiene tamaño y maravillas suficientes en su amplio y alargado territorio para requerir semanas de estancia. Al fin y al cabo, aparte de los lugares naturales hay restos arqueológicos de montones de culturas : la cosa no se limita a los incas; también está el legado de los nazca, caral, chavín, paracas, mochicas, huari, chimú y unos cuantos pueblos más. Entre ellos, uno de nombre tan peculiar como los chachapoyas.

Fue una civilización preincaica que vivió en los Andes amazónicos entre los años 900 y 1470 aproximadamente. Su ciudad, rebautizada por los españoles (a los que ayudaron a luchar contra los incas) como San Juan de la Frontera aunque hoy ha recuperado su nombre original, ya no tiene el aspecto de entonces, pero aún quedan vestigios en otros sitios como Gran Pajatén, Cuélap, Olán, Congón o Purunllacta. Son recintos de piedra, con edificios de planta circular y murallas construidos con sillares de carácter ciclópeo y la mayoría de los cuales -salvo los dos primeros, que eran ciudadelas fuertemente protegidas- se usaban como almacenes de alimentos, de forma similar a los tambos incas.
Ahora bien, lo más llamativo y pintoresco de los chachapoyas hay que buscarlo en el capítulo funerario. Tenían dos tipos de enterramientos: por un lado, los mausoleos, que se usaban para inhumaciones colectivas y eran de arquitectura embellecida, y los sarcófagos, tumbas unipersonales que se hacían de una rara forma antropomórfica. Unos y otros se situaban en lugares de difícil acceso, como grutas excavadas en acantilados y laderas empinadas respectivamente.
Los mejores ejemplos de mausoleos se localizan en La Petaca (Leymebamba) y Revash (Amazonas). Pero hoy quiero centrarme en los sarcófagos porque su aspecto es realmente curioso y porque este verano se encontró una nueva tanda, al parecer exclusivamente infantil, a tenor de su pequeño tamaño, en El Tigre. Éstos aún tendrán que ser debidamente excavados e investigados, por lo que de momento supongo que no se pueden ver. Pero hay otros que sí y merece la pena.

Es el caso de los que hay en la Laguna de los Cóndores, donde en 1997 se hallaron dos centenares de momias que hoy se exhiben en el Museo del Sitio de Leymebamba. Y, sobre todo, de los siete sarcófagos de Carajía, que se descubrieron en 1985 en una pared rocosa asomados a un abismo de cientos de metros. Esta difícil ubicación seguramente los ha preservado de la destrucción; aún así, un octavo sarcófago se cayó por el precipicio debido al terremoto de 1928.
Los ataúdes de Carajía son mucho mayores que los otros, pues miden dos metros y medio. Están hechos de arcilla y decorados con pintura roja sobre fondo blanco que todavía se conserva razonablemente bien, aunque lo más característico es la cabeza, esculpida con forma de máscara funeraria estándar, no personalizada y de extraña forma semicircular.

En el interior de las cajas hay restos humanos momificados con su correpondiente ajuar, aunque algunos de ellos presentan cierto deterioro porque las oquedades que les causó el otro al caer abrieron paso a animales carroñeros.
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junio 14, 2021 | Categories: Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

L.B.V.(J.Álvarez) — Turquía es un destino excelente para quien quiera pasar unas vacaciones exóticas sin gastar demasiado. Y más ahora que Turkish Airlines está desarrollando una gran expansión que incluye vuelos desde varios aeropuertos de España. Un turista que viaje a ese peculiar país tiene dos continentes por el precio de uno: Estambul, sitio de visita obligada, está en la parte europea; Capadocia, el otro rincón que no hay que perderse, está en la asiática.
Como es un territorio muy extenso, abundan los puntos de interés para el viajero en Capadocia. Uno de los más importantes, no tan popular como el célebre Pamukkale aunque igualmente atractivo para la cámara de fotos, es el Parque Nacional de Göreme, situado en la Anatolia central, a una docena de kilómetros del pueblo de Nevsehir y ciento cincuenta aproximadamente de Ankara.

Lo característico de ese lugar, enclavado en un valle, está en las caprichosas formas que la erosión ha ido modelando sobre las rocas, tobas, retorciéndolas y llenándolas de oquedades o grutas. Este último efecto permitió desde muy antiguo que el ser humano las aprovechara como viviendas, agrandándolas, incorporándoles dependencias, pintando al fresco sus bóvedas e incluso estableciendo lugares de culto en ellas, pues fueron los cristianos de los siglos III y IV los primeros en fundar allí monasterios.
La costumbre continuó siglo tras siglo hasta, al menos la Edad Media. Por eso hoy se pueden visitar cenobios y templos policromados, en los que las pinturas se conservan bastante bien gracias a que apenas hay ventanas y la luz penetra poco, y con muebles de la época: son las iglesias de la Sandalia, de la Serpiente, Oscura y de la Manzana, nombres derivados de los motivos artísticos que las decoran.

Todo un conjunto de montañas y colinas atravesadas por una laberíntica red de cuevas de las que la estampa más conocida quizá sean las llamadas Chimeneas de las hadas, unas enormes rocas cónicas que servían de torres de vigilancia o vivienda.
El Parque Nacional de Göreme es Patrimonio de la Humanidad desde 1985, por eso no suele faltar en los itinerarios de las agencias y touroperadores.
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junio 12, 2021 | Categories: Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

marcianosmx.com/Diario del Viajero(A.P.Minguez) — Sant’Agata de’ Goti es un pequeño pueblo en la Provincia de Benevento, justo en la región italiana de Campania, situado a unos 35 km al noreste de Nápoles y aproximadamente a 25 km al oeste de Benevento, cerca del Monte Taburno en Italia. El nombre no deriva de la corriente Gótica en Italia, sino de la familia De Goth localizada en Gascuña, que vivió durante el siglo XIV. Sant’Agata no está lejos de la antigua ciudad samnita de Saticula.

Esta ciudad se ha hecho muy famosa porque contiene restos de la época romana como lápidas, columnas o inscripciones, y también objetos de bronce y lámparas que hoy se pueden ver expuestos en el museo local. Por su antigüedad, merece la pena hacer mención a un jarrón con figuras rojas de la tradición ateniense, que se remonta a mediados del Siglo IV a. C, y que representa el rapto de Europa, una figura mitológica griega y que fue encontrado en el año 1970.

Los historiadores afirman que este pintoresco pueblo, que se encuentra a lo largo de una tierra cubierta de musgo entre dos afluentes del río Isclero y no lejos del Monte Taburno, se levantó en el sitio donde se encontraba la antigua ciudad samnita de Saticula en el año 313 a.C, hecho deducido a partir de una columna romana en el sitio. Las calles internas son todavía del tamaño de un hombre, su toponimia recuerda la función o la forma: Vicolo Stretto (estrecho), via Fontana (fuente), Vicolo del Forno (horno), por ejemplo, es por eso que todas las calles de Sant’Agata son un placer visual para los ojos.

El Duomo está precedido por un amplio pórtico formado por doce columnas antiguas de estilo barroco. La iglesia de S. Menna posee una alfombra de mosaicos con el estilo Cosmati, una de las más antiguas en el sur de Italia. El Juicio Final dentro de la iglesia de la Anunciación, es una de las creaciones pictóricas más importantes del gótico tardío en Campagnia. El Salón de los Escudos de Armas, en el Palacio del Obispo, muestran las imágenes de los 68 obispos, indicativos de la importancia de la diócesis local.

El casco antiguo, con preciosas obras de arte, está muy bien situado en una terraza de toba entre dos afluentes del Río Isclero. Todos los años, el día del Corpus Cristi, las calles y callejones de esta ciudad se convierten en el marco de un precioso escenario en el que se pueden admirar los cuadros florales que reproducen motivos ornamentales extraídos de la liturgia.

Estas ofrendas florales además de constituir un acto de devoción religiosa – parecido al que se puede vivir el día de la Pilarica en Zaragoza o en Valencia a la Virgen de los Desamparados -, también representan una tradicion popular cuyo origen se remonta al siglo XIV.
Con el paso de los años, y gracias al empeño y a la devoción de sus ciudadanos, esta tradición «Infiorata» ha ido, poco a poco, enriqueciéndose y ofreciendo una espectacular muestra floral que se selecciona con paciencia. Unos días antes del Corpus Domini, la Società Operaria di Mutuo Soccorso se encarga de la recogida de flores. Las composiciones se diseñan y se preparan con una antelación de varias semanas.

Después de realizar el diseño en papel, se pasa a la realización del mismo en las calles. La tarde precedente y el día de la fiesta se depositan flores y hierbas perfumadas que van dando vida a un espectáculo de gran efecto visual. Los diseños se van rellenando como si se tratasen de mosaícos con los pétalos dando vida a figuras geométricas y símbolos religiosos. Para mantener húmedos los pétalos de las flores, se utilizan nebulizadores.
Las plazas del centro histórico se llenan también de pequeños altares por delante del los cuales pasan las procesiones. Durante la última semana de agosto también se celebra el Festival de las Músicas y de las Otras Culturas, un festival multidisciplinar que atrae a numeroso público.

La iglesia de Sant’Agata dei Goti fue fundada en el siglo V en Roma por el general germánico romanizado Flavius Ricimer. Es el único ejemplo de un lugar de culto arriano en la comunidad gótica romana que ha sobrevivido hasta nuestros días. El hermoso mosaico votivo que data de Ricimer se perdió cuando la iglesia cayó en ruinas en el siglo XVI. El actual Sant’Agata dei Goti, bajo Villa Aldobrandini, es una reconstrucción de 1633 con una nueva fachada erigida en 1729.
También se han hecho muy populares unas representaciones populares que representan de forma grotesca el paso de la estaciones en la vida del campo, y que responden a antiguos ritos paganos que pertenecen a las tradiciones locales. Especialmente conocida es la «Giostra del Cavaliere Turchino» que es una representación de la corte medieval que ha permanecido inalterable a pesar del paso de los siglos.
En definitiva, un burgo medieval con muchas iglesias y hasta con una catedral, con bosques incontaminados y buena cocina, y lugares donde el tiempo parece haberse detenido y donde las tradiciones han logrado sobrevivir.
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junio 11, 2021 | Categories: Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

National Geographic(J.Sánchez)/marcianosmx.com — Una epifanía derivó en la casa del árbol más grande del mundo, o siendo más realistas en la mansión del árbol más grande del mundo.
Desde 1993 Horace Burgess, según éste Dios le encargó construir esta enorme casa sustentada en seis grandes árboles.
Para completar una obra de semejantes dimensiones se utilizaron más de 250 mil clavos y tuvo que esperar 15 años para verla completamente terminada.
Burgess un residente de Crossville, Tennessee y de profesión carpintero no cobra ni un solo centavo por la visita a su peculiar mansión.
La estructura, cuenta con mirador, pasadizos secretos, capilla, escaleras y hasta un penthouse.
Para que la construcción sea ingresada al libro de Records Guiness, el propietario debe comprobar la medición de cada centímetro de la estructura. A pesar de estar ubicada en una zona con alta incidencia de tornados la casa nunca se ha visto afectada más que por el vandalismo de los visitantes.

Burgess estima que ha derrochado de sus bolsillos un aproximado de 12,500 dólares para el proyecto. Nada mal si ponemos en consideración lo que cuesta una casa hoy en día.
La morada consta de diez pisos repartidos llegando a casi los 100 metros de altura.
En su interior hay salas tan dispares como una dedicada a realizar plegarias, canchas de baloncesto, y hasta un campanario que corona la estructura.
Durante varios años, todo tipo de visitantes podían acceder a lo alto del árbol.
Sin embargo, en 2012, los bomberos de la zona cerraron la instalación por el grave riesgo a incendiarse. Finalmente, en 2019, la casa volvió a ser noticia, esta vez por un incendio que terminó con el trabajo de toda una vida.
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junio 7, 2021 | Categories: Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario
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L.B.V.(J.Álvarez)/El Universo — Si tuviéramos que buscar el lugar más alejado de la civilización, el más aislado del resto del mundo, tendríamos que desplazarnos por el Pacífico sur y perdernos en su inmensidad, navegando durante días y días o sobrevolando el océano hasta alcanzar unas coordenadas concretas: 48º52’6″ Sur y 123º23’6″ Oeste. Es el llamado Polo de inaccesibilidad, más conocido como Punto Nemo en homenaje al personaje de la novela de Verne Veinte mil leguas de viaje submarino.
¿Qué hay allí? cabe preguntarse. La respuesta es nada. O sea, sólo agua y agua hasta una profundidad de 3.700 metros y distante 2.688 kilómetros de la tierra más cercana: por el norte la isla Ducie, una de las que componen el archipiélago Pitcairn que, por si no lo saben, es donde se refugiaron los marinos rebeldes de la Bounty (y nunca fueron encontrados, claro); por el sur, la isla Mahier, que forma parte de la Antártida; al oeste quedaría otra isla, la Chatham, y al este el extremo de Sudamérica, en la parte chilena.
De hecho, esas tierras están más lejos que la propia Estación Espacial Internacional. Julio Verne acertó, pues, al situar en esa zona la imaginaria isla Lincoln, base donde se escondía el Nautilus y que servía de escenario para otra de sus novelas, La isla misteriosa. Otra que cita el escritor en ese entorno, pero real, es Tabor (Los hijos del capitán Grant), como real y vecino era el pedazo de tierra donde Daniel Defoe hizo sobrevivir a su Robinson Crusoe: Tristan da Cunha.
Y es que el Punto Nemo parece un filón para la literatura fantástica, ya que muy cerca se localizaría también la ignota ciudad sumergida de Ryleh ideada por H.P. Lovecraft como tumba-prisión del temible Ctulhu de sus cuentos.
Así que el Punto Nemo es un lugar a tener en cuenta para no naufragar, so pena de encontrarse en medio de 21 millones de kilómetros cuadrados de océano, una superficie similar a la de la antigua URSS.
La tecnología ha hecho que los seres humanos sientan que la Tierra es mucho más pequeña o que todos los lugares del planeta sean de fácil acceso, a diferencia de hace unas décadas. Sin embargo, el tercer planeta del sistema solar tiene muchos sitios que recorrer e incluso algunos son remotos, como por ejemplo, el Punto Nemo.
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El Punto Nemo es a la vez un cementerio de chatarra y el punto más lejano de cualquier masa de tierra
Este lugar, considerado el más aislado del mundo, está localizado a más de 1.600 kilómetros equidistante de las costas de tres lejanas islas. Al norte tiene a la isla Ducie (una de las islas Pitcairn), al noreste a Motu Nui (islote de la Isla de Pascua y lugar más occidental de Chile) y hacia el sur a la isla Maher (Antártida), detalla BBC.
También llamado “polo de inaccesibilidad”, se llama Punto Nemo en homenaje al capitán de Jules Verne. Es usado como una especie de cementerio de objetos espaciales, ya que allí han caído unos 300 aparatos espaciales en fin de vida. El más célebre es la estación espacial soviética Mir de 120 toneladas.
“(Punto Nemo) es más bien una zona antes que un punto”, explica a la AFP Florent Deleflie, astrónomo del Observatorio de París. “Y como esta zona es muy amplia, es la más propicia para este tipo de operación”, agrega el astrónomo, precisando que “incluso en caso de caída controlada existe duda sobre el punto de ingreso del aparato en la atmósfera”.
Es además un lugar en el que parece que hay poca fauna y flora, indica Stijn Lemmens, de la Oficina de desechos espaciales de la Agencia Espacial Europea (ESA). “Se lo utiliza por lo tanto como descarga, o ‘cementerio espacial’”, añade el especialista.
En el que parece que hay poca fauna y flora, pero aunque la zona esté desierta, cuando un artefacto espacial inicia su caída hacia el cementerio, “se avisa al tráfico aéreo así como a la navegación marítima”.
Se encuentra entre la isla Ducie, una de las Islas Pitcairn, la isla Maher de la Antártida y el islote Motu Nui de la Isla de Pascua -la punta occidental de Chile-. Es el corazón de un radio de 1.600 kilómetros equidistante de las costas de tres islas separadas por un mundo.
Fue resultado de un arduo trabajo del ingeniero Hrvoje Lukatela en 1992, cuando fue oficialmente emplazado el polo oceánico de inaccesibilidad.
El profesional calculó las coordenadas mediante una plataforma computarizada que transcribió la forma elipsoide de la tierra en procura de someter al programa a una precisión mayúscula. La BBC recogió lo que Lukatela explicó: «La localización de tres puntos equiláteros es especialmente singular. No hay tres puntos sobre la superficie de la Tierra que podrían reemplazarlos».
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En el corazón del océano pacífico se establece el Punto Nemo, a 1,6 kilómetros de distancia equidistante de tierra firme
La masa de tierra habitada más cercana se encuentra a 2.700 kilómetros del Punto Nemo. Con frecuencia, las personas que habitan la estratósfera se encuentran más cerca que aquellos habitantes del planeta: la Estación Espacial Internacional orbita la Tierra a un máximo de 416 kilómetros.
Para las agencias espaciales, el Punto Nemo es conocido oficialmente como «zona deshabitada del Pacífico Sur». Y por su calidad de zona inexplorada, inhóspita e ignorada se convirtió en un cementerio donde verter objetos de chatarra espacial.
Pero de sus cualidades de sitio desconocido, el Punto Nemo se vale principalmente de mitología, misterio y enigmas.
De las áreas impenetrables e inmaculadas se suelen tejer relatos de leyendas de difícil confrontación.
El escritor estadounidense H.P. Lovecraft, uno de los autores de literatura fantástica más influyente del siglo XX, curiosamente ubicó limítrofe al punto más inaccesible del planeta -en la latitud 47º 9′ S, longitud 126º 43′ O- la ciudad ficticia de R’lyeh, casa de Cthulhu, una criatura, una suerte de deidad mitológica y extraterrestre con garras y tentáculos, que espera recuperar lo que le perteneció «antes del tiempo».
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El Punto Nemo esconde historias y leyendas misteriosas: el Cthulhu, por ejemplo, la criatura creada por el escritor H.P. Lovecraft
Ese tono enigmático de refuerza con un hecho real: en 1997, la estadounidense NOAA (National Oceanic and Atpospheric Administration) registró, merced a unos micrófonos colocados allí durante la Guerra Fría para detectar a los submarinos soviéticos, un extraño sonido de baja frecuencia al que bautizó Bloop. Nunca se identificó su causa, especulándose con seismos subacuáticos, luchas entre calamares gigantes y cachalotes, resquebrajamiento de icebergs, etc.
Las teorías de un monstruo marino crecieron, estimulados por el desconocimiento. Bastó que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos -NOAA- investigara la naturaleza del «bloop» para enterrar el misticismo: era el portentoso sonido de baja frecuencia que entonan las fracturas glaciares; era el hielo rompiéndose.
De hecho, el oceanógrafo Steven D’Hondt de la Universidad de Rhode Island, Estados Unidos, calificó al Punto Nemo como «la región menos biológicamente activa del océano en el mundo«.
No hay materia orgánica, no hay alimentos, hay carencia de nutrientes, hay un ecosistema extremo, pero lo que estima ser un paisaje presuntamente idílico es un basurero plástico que aglomera los desechos a través de corrientes giratorias. Morajela: hasta el lugar más remoto del mapa, hasta el sitio más inaccesible del planeta es víctima de la desidia del hombre.
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junio 6, 2021 | Categories: Actualidad, opinión, Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

marcianosmx.com(J.Álvarez)/Clarín — Hace tiempo mencionaba aquí una ciudad italiana que es Patrimonio de la Humanidad sin tener grandes catedrales, monumentos ni antigüedades, sólo un extraño pero encantador casco histórico con viviendas excavadas en la roca donde se asienta: las Sassi de Materano. Pues bien, el país transalpino tiene otro lugar de aspecto similar y por la misma zona, en Basilicata (provincia de Matera, en el sur, lo que sería la suela de la bota). Hasta el nombre es raro: Craco.
Pero hay dos diferencias. En primer lugar, Craco no está excavada sino construida sobre una colina de piedra y arcilla.
En segundo lugar, y en estrecha relación con lo anterior, se trata de una ciudad fantasma, completamente deshabitada.
La poca consistencia del terreno y la fuerte actividad sísmica de la región originada por una falla provocaron graves deslizamientos de tierra que obligaron a los vecinos a marcharse en 1975. A principios de los años noventa se fueron los últimos que aún quedaban.
Así que hoy se pueden recorrer sus solitarias calles, contemplar las casas e iglesias en ruinas y la orgullosa torre del castillo coronando el conjunto, descollando sobre los maltrechos tejados de las viviendas como queriendo despegarse aún más del suelo. Digo aún más porque el casco ya se alza a unos 400 metros de altitud, dominando el entorno.

El trazado urbano es del siglo XVI, aunque se sabe que ya había asentamientos desde hace 3 milenios. Ciudad romana primero (Graculum),colonia normanda y sueva después, entre la Baja Edad Media y el Renacimiento fue repartida entre importantes familias -los Sforza entre ellas-.
Al final, la Naturaleza ha ganado el pulso al Hombre y, para subrayar su victoria, tiñe las paredes que todavía siguen en pie del mismo tono ocre polvoriento y reseco que hay en el paisaje, mimetizando ambos. El conjunto recuerda un poco al Belchite español.
Cómo es Craco
En la cima de una montaña del valle de Cavone, al sur de Italia están las ruinas del casco histórico de Craco, un pueblo fantasma que atravesó hambrunas, terremotos y distintos tipos de sistemas políticos.
Con iglesias, casas y castillos abandonados, se convirtió en un atractivo turístico y cinematográfico.

Craco se encuentra a 400 metros de altura sobre un acantilado. La inestabilidad de la zona hizo que sus habitantes migraran.
La antigua aldea medieval está ubicada en la provincia de Matera, en la región Basilicata construida estratégicamente arriba de un acantilado de 400 metros de altura.
Ofrece vistas panorámicas de la campiña que en un principio sirvieron para advertir sobre ataques enemigos.
Sin embargo, la zona es propensa a los terremotos y los desplazamientos de la tierra acabaron con la historia de este lugar.
Un poco de historia
Craco fue fundado alrededor del 540 d C. por griegos que se habían trasladado desde la costa de Basilicata. En ese entonces, se llamaba Montedoro.

El pueblo se convirtió en un feudo. Más tarde fue conquistado por italianos y también por los franceses. La principal actividad económica era la agricultura. Se producían cereales, aceite, verduras, vino y algodón.
Llegó a tener más de 2.500 habitantes. Se construyó un monasterio, un castillo con su emblemática torre, una universidad y cuatro plazas.
Entre 1892 y 1922 comenzó el éxodo. Más de 1.300 ciudadanos se fueron para establecerse en otros lugares porque las condiciones del suelo dejaron de ser óptimas.
En 1963 se produjo un movimiento sísmico que destruyó numerosas casas. Los últimos 1.800 lugareños fueron trasladados a Craco Peschiera, una localidad cercana. El pueblo quedó completamente abandonado en 1975.

De película
La arquitectura medieval y las vistas desde la colina atraen a turistas curiosos y a importantes producciones de cine.
Salvando a Grace, James Bond Quantum of Solace y la escena del ahorcamiento de Judas en La Pasión de Cristo de Mel Gibson son algunas de las películas que tuvieron a las ruinas de Craco como escenografía.
Es posible pasear entre lo que queda de las casas, sus calles abandonadas, admirar las construcciones señoriales, subir hasta la torre del Castillo en la cima del burgo y bajar hasta la Iglesia Parroquial de San Nicola.

La religión sigue teniendo gran protagonismo aun con el pueblo deshabitado.
Cada año entre mayo y octubre se realizan seis eventos religiosos de amplia convocatoria.
En una de las iglesias de la localidad están las reliquias del cuerpo momificado de San Vincenzo, el santo patrón mártir de Craco.
Fue un soldado de la Legión de Tebea, el ejército del general Massimiliano en el 286 d.C.
Fue martirizado porque se negó a renunciar al cristianismo y adorar al emperador Marco Aurelio.
Sus restos fueron llevados a la ciudad el 4 de junio de 1792 y trasladados a la nueva iglesia después del colapso del casco antiguo. Dentro del féretro se encuentra el cuerpo de cera vestido de soldado romano y recostado.
Al igual que otros lugares fantasmas de la campiña italiana, hace años que se realizan esfuerzos para conservar lo que queda de Craco y no perder la riqueza cultural que ofrece.
En 2010, fue agregado a la Lista de Vigilancia por el Fondo Mundial de Monumentos. El municipio local también obtuvo dinero tanto de la Unión Europea como del gobierno regional.
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junio 5, 2021 | Categories: Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

L.B.V.(A.Corujo)/Apuntes del Viajero — En muchas ciudades podemos encontrar lugares donde se acumulan objetos por alguna extraña tradición, como por ejemplo candados en un puente, chicles en un callejón o monedas en una fuente. Pero el objeto protagonista de este insólito lugar son las cruces.
En el norte de Lituania, cerca de la ciudad de Siauliai, se encuentra este sitio de peregrinación conocido como la Colina de las Cruces. El origen exacto de esta tradición sigue siendo incierto, mientras algunas fuentes se remontan al siglo XII, parece que los datos más fiables sugieren que las primeras cruces fueron colocadas en la colina después de la sublevación de Noviembre en 1831.

Los lituanos se rebelaron sin éxito contra las autoridades rusas, y a medida que las familias no podían localizar a sus familiares muertos, empezaron a llevar las cruces y utilizar este lugar como un cementerio simbólico. Pasaron los años y los lituanos peregrinaban a este lugar para orar por la paz, la patria y sus seres queridos.
Se calcula que de las escasas 20 cruces iniciales se pasó a casi 200 antes de finalizar el siglo. Y es que la Colina de las Cruces tomó fama no sólo como lugar de culto católico, sino como símbolo de la resistencia contra el invasor.
Tras la Segunda Guerra Mundial en el lugar ya se encontraban más de 400 cruces, clavadas en el suelo o colgando de otras. Durante esa época Lituania fue ocupada por la Unión Soviética, y los lituanos utilizaron el lugar como demostración de su identidad religiosa y patriótica. Aunque se trataba de un símbolo pacífico, las autoridades rusas lo intentaron destruir varias veces.

En 1965 arrasaron el lugar y se llevaron consigo 5000 cruces. Volvieron a repetirlo en 1975 y destruyeron 1200. Aunque hubo planes para anegar la colina con la construcción de una presa, al final se desistió ya que la gente volvía a llenar el lugar con cruces.
Durante las siguientes décadas, esta vez bajo ocupación soviética, los lituanos continuaron rebelándose y colocando cruces en la colina pese a las prohibiciones y los numerosos derrumbes que provocaron las autoridades comunistas. Así pues, este ha sido por décadas un lugar de devoción a la fe católica pero, sobre todo, un símbolo de la independencia lituana, alcanzada finalmente en 1991. Sea como sea, el lugar atrae a numerosos fieles (incluido el Papa Juan Pablo II, que la visitó en 1993 y ofició una misa con miles de asistentes) y a multitud de curiosos como nosotros cada año.

En este momento no se sabe el número exacto de cruces, crucifijos, tallas de patriotas lituanos, estatuas de la Virgen María y miles de pequeñas efigies y rosarios; pero la última estimación es que puede superar unas 100.000. Todo el mundo es libre de llevar una y colocarla donde le plazca ya que no es propiedad de nadie.
El acceso a la colina es libre, así que no es necesario pasar primero por el centro de visitantes, salvo que queráis pedir información, comprar souvenirs o ir al lavabo. Una vez en la colina, en fin, no hay mucho más que hacer que contemplar el espectáculo de tantas y tantas cruces apelotonadas y caminar por los pequeños senderos que permiten cruzarla longitudinal o transversalmente. Incluso para un ateo como yo, no deja ser un lugar asombroso, insólito, extraño y en cierto modo cautivador.

Paseando por el interior de la colina se pueden apreciar multitud de detalles curiosos, desde los diferentes tamaños, las formas de las tallas, los colores, las dedicatorias, etc. La colina se puede rodear por cualquiera de los costados para poder verla en toda su amplitud y desde diferentes ángulos. Por lo demás, hay pocos lugares que merezcan una mención especial… si acaso la gran cruz de la entrada, colocada en 1993 con motivo de la visita del Papa, una caseta con un pequeño púlpito desde el que celebró una misa masiva y, unos 300 más allá, un moderno monasterio franciscano inaugurado en el 2000.
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junio 4, 2021 | Categories: Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

directoajapon.com — En Japón el diseño de las tapas de alcantarilla es todo un arte. Cada ciudad tiene sus propios diseños, a veces varios, y algunos son simplemente espectaculares. En este artículo te traemos una recopilación de diversas alcantarillas que nos hemos ido encontrando a lo largo de nuestros viajes a Japón, en diferentes ciudades de la geografía japonesa.
Las publicaremos agrupadas por ciudades, en orden alfabético. Si tienes alguna foto de una tapa de alcantarilla que eches en falta en este listado puedes enviárnosla por cualquiera de nuestros medios de contacto (correo electrónico o por redes sociales) y haremos mención al autor. ¡Y no olvides indicarnos a qué lugar pertenece!
Y sin más dilación, comencemos con nuestra pequeña gran colección de tapas de alcantarilla japonesas (y derivados):
Aizu-Wakamatsu
Esta ciudad no es solo conocida por ser la «ciudad samurái» sino que además es famosa por su arroz y el agua de máxima calidad que baja desde sus montañas.

Beppu
Como no podía ser de otra manera, las tapas de alcantarilla de Beppu nos recuerdan que sus onsen son su patrimonio más importante.

Bessho Onsen
Estos simpáticos muñequitos nos recuerdan que estamos visitando un típico pueblo rural japonés.

Chiba
Situado al oeste de Tokio, en Chiba podemos encontrarnos alcantarillas como ésta:

Fujinomiya
Como no, el Monte Fuji es el elemento central de la ciudad y tiene su espacio hasta en las alcantarillas.

Hakodate
El calamar es el plato más típico de esta ciudad ubicada al sur de la fría Hokkaido.

Hikone
El Castillo de Hikone es el punto turístico clave de la ciudad, y eso lo vemos reflejado en la aparición de su foso en esta alcantarilla.

Himeji
La imagen de la ciudad de Himeji, como no podía ser de otra manera, es la de su castillo. Lo explotan en todo tipo de merchandishing y, sí, también en los dibujos de sus alcantarillas.

Alcantarilla de la garza blanca, símbolo de Himeji (se dice que el castillo se parece a una garza blanca a punto de alzar el vuelo)

Alcantarilla del Castillo Himeji
Kakegawa
Ubicada en la prefectura de Shizuoka, esta ciudad es conocida por sus plantaciones de té y por su espectacular castillo, el cual puedes ver en sus tapas de alcantarilla.

Kamakura
En Kamakura podrás disfrutar de distintos diseños entre templos y santuarios

Kanazawa
Otra preciosa ciudad, cuyo plato fuerte es el Jardin Kenrokuen. La imagen de un farolillo a los pies del lago de este jardín es su imagen más famosa, la cual explotan hasta en las alcantarillas.

Alcantarilla con motivo del famoso farolillo del Jardín Kenrokuen de Kanazawa
Karuizawa
Hogar de una de las últimas temporadas del famoso reality de Netflix «Terrace House», además de unos espectaculares paisajes nevados.

Kioto
Sorprendentemente apenas tenemos fotos de Kioto, y las que tenemos son porque nos las han facilitado amigos y lectores. Quizá ésta sea una buena excusa para volver…

Alcantarilla de Higashiyama-Ku – Hanami Koji
Kitakata
Un curioso diseño en la ciudad del ramen.

Kumagaya
Y aquí traemos a la ciudad representante de la prefectura de Saitama.

Kurashiki
Preciosa ciudad muy cercana a Okayama, que destaca por sus canales en el casco antiguo. En Kurashiki nos encontramos con un montón de alcantarillas diferentes:


Alcantarilla para bomberos
Kurihama
Esta ciudad, pese a ser una desconocida, tiene una gran importancia en la historia de Japón.

Alcantarilla para bomberos
Mitaka
No podía faltar nuestro homenaje a la ciudad que acoge a nuestro querido Museo Ghibli.

Alcantarilla ubicada dentro del Museo Ghibli
Murakami
Creo que viendo estas tapas de alcantarilla es fácil adivinar por lo que es famosa la ciudad de Murakami,

Nagoya
Otra fantástica ciudad, gran desconocida para el turista general. No suele entrar en los planes de ruta de un primer viaje pero desde aquí te recomendamos que, si tienes la oportunidad, le dediques uno o dos días.

Castillo Kiyosu
Nara
Otra de las ciudades estrella en cuanto a turismo en Japón es Nara. Te dejamos la foto de una preciosa alcantarilla con motivos del Parque Nara

Odawara
Muchos son los que pasan por esta ciudad de camino a Hakone, pero no todos se paran a visitar su conocido castillo.

Okayama
Sorprendentemente desconocida, en Okayama se encuentran los jardines Korakuen, uno de los tres más bellos de Japón.

Alcantarilla para bomberos
Osaka
Osaka es una de las grandes ciudades de Japón. Curiosamente nos hemos dado cuenta de que apenas tenemos alcantarillas de esta ciudad, y es que con tanto que ver casi no te paras a mirar al suelo.

Shibata
Esta ciudad de la prefectura de Niigata no es que tenga mucho atractivo más allá de poder ver su castillo, pero al menos sus tapas de alcantarilla están bien.

Shimonoseki
La ciudad donde se encuentra el puente que une las islas de Kyushu y Honshu. ¿Sabías que también puedes ir de un extremo al otro a través de un túnel subterráneo?

Shirakawago
Perdida entre los Alpes Japoneses, en la preciosa aldea tradicional de Shirakawago podemos encontrarnos estas alcantarillas.

Alcantarilla con motivo de las famosas casas de techo inclinado de Shirakawago
Tokio

Alcantarilla de Chiyoda.

Barrio de Miyamakiritsuma.
Ueda
Ciudad de la prefectura de Nagano en la que, entre otras cosas, se encuentra una de las academias de ISI Japanese Language School.

Yokohama
Nuestra querida y romántica Yokohama. Y es que dar un paseo al atardecer por el paseo marítimo viendo a lo lejos el puente y las luces del Minato Mirai enternecen a más de uno.

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mayo 27, 2021 | Categories: Actualidad, opinión, Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

Instalación arqueológica de Çatalhöyük.
marcianomx.com — En la región de Asia Menor, al sudeste de Turquía, sobre un área remota y salvaje que se extiende cientos de kilómetros encontramos la ancestral ciudad de Çatalhöyük (se pronuncia Cha tal uy uk). En la planicie de Konya y al margen de un río que se secó hace más de mil años, el inusual asentamiento es fuente de toda clase de misterios y enigmas.
Desapareció de los registros históricos hace muchos siglos y se redescubrió en 1958 cuando, accidentalmente, el arqueólogo James Mellaart buscaba huellas de ocupación humana en la región. El descubrimiento de fragmentos de vasijas antiguas sugería que se trataba de un hallazgo importante. Sin embargo, el equipo responsable de las excavaciones no tuvo una idea concisa de lo que había descubierto hasta que desenterraron las primeras ruinas.
La ciudad más antigua del mundo.
Lo que encontraron en ese lugar era mucho más antiguo y extraño de lo que podían imaginar. Poco a poco, los trabajos de excavación revelaron muros, artículos y restos de una civilización que habitó este rincón aislado del planeta en una época donde la propia humanidad era muy joven. Aquella ciudad desconocida no sólo figuraba como una joya de la antigüedad y el extraordinario escenario de un pasado remoto, también supuso un desafío a todo lo que se creía sobre los pueblos prehistóricos.

El aspecto más inusual de Çatalhöyük es, sin duda, la dimensión del asentamiento. Según los arqueólogos, la ciudad estaba habitada durante el período Neolítico, en algún punto del 7500 a.C. En las proximidades del lugar, las ruinas romanas construidas más de 6000 años después, resultan mucho más modernas en comparación. De hecho, la famosa Necrópolis de Guiza, en Egipto, se construyó en el 2700 a.C.
Tras el descubrimiento, inmediatamente Çatalhöyük pasó a considerarse uno de los asentamientos organizados más antiguos de nuestro planeta, recibiendo el título de “La ciudad más antigua del mundo”. Sin embargo, lo realmente extraño es que en esa época la mayor parte de la humanidad se organizaba en tribus nómadas.
Agricultura y ganadería en Çatalhöyük.
En los límites del complejo habitacional, los investigadores encontraron indicios de que la tierra se empleó para la agricultura, práctica revolucionaria para aquella comunidad de cazadores-recolectores. Una actividad prácticamente desconocida por los otros humanos de la época. Por si fuera poco, las excavaciones revelaron multitud de osamentas provenientes de ovejas, caballos, cabras, conejos, cerdos, perros y otros animales domésticos.

Arte rupestre en Çatalhöyük.
Esto sugiere que los habitantes de Çatalhöyük no sólo sabían domesticar animales, también los reproducían y criaban en cautiverio. En lugar de cazar animales salvajes, se dedicaban a la crianza para el sustento de la comunidad. Esta ciudad es un testimonio de la transición que hizo el nombre de un estilo de vida basado en la caza y recolección hacia la agricultura y domesticación de especies animales. Probablemente, este lugar fue escenario de la transición del hombre de nómada a colono, un hito en la evolución humana.
Estructura urbana compleja.
Sin embargo, los impresionantes hallazgos en la ciudad quedaron opacados por revelaciones aún más sorprendentes. A medida que la investigación avanzaba, Mellaart y otros arqueólogos encontraron que la estructura urbana de Çatalhöyük era extremadamente compleja. En primer lugar, la ciudad no contaba con calles normales: los habitantes solían transitar por muros de barro de baja altura y sobre los tejados de las casas. Las edificaciones se construyeron a base de ladrillos y yeso, sin ventanas ni puertas, con entradas en la parte superior.

Recreación de una vivienda típica en Çatalhöyük.
El plano de la ciudad asemejaba a una colmena, incluyendo una red de laderas y rampas que conectaban los edificios y permitían a los habitantes desplazarse por encima de las construcciones donde también existían áreas comunes. Se desconoce si los habitantes manejaban el concepto de propiedad. De hecho, la organización social de Çatalhöyük es muy distinta a lo que se ha descubierto antes.
El arte de los habitantes en Çatalhöyük.
Por si fuera poco, al interior de cada vivienda se encontraron elementos artísticos que las diferenciaban entre sí, características que probablemente reflejaban el gusto personal de los ocupantes. Pinturas, diseños geométricos y glifos complejos son evidencia de que estos humanos reflexionaban sobre el mundo que los rodeaba.

Recreación de una pintura encontrada en una vivienda de Çatalhöyük.
Los cráneos de animales, especialmente toros y bueyes, se apreciaban y exponían en nichos sobre las paredes. El interés por estas piezas no es particularmente inusual en muchas culturas; sin embargo, para los habitantes de Çatalhöyük eran elementos relevantes. La inclinación artística de estas personas también se demuestra a través de huesos pulidos y fragmentos de obsidiana tallada. Dedicaban tiempo y esfuerzo a construir figuras y estatuas.
Una ciudad adelantada a su época.
Los arqueólogos también se sorprendieron por hallazgos anómalos en la ciudad, como un mural donde se retrata una vista aérea o panorámica de la ciudad y el monte Hasan, a unos 12 kilómetros de distancia. Para muchos, este mural es el mapa más antiguo del mundo pues revela la posición relativa de la ciudad y sus alrededores.
Otro hallazgo anómalo es una pieza de arte, la representación de una cabeza humana construida de yeso y piedra con ojos de obsidiana. Este artículo no se desechó, se encontraba cuidadosamente dispuesto en una urna de piedra tallada que depositaron en un nicho al interior de una casa, como si la hubieran guardado.

Muchas casas estaban equipadas con una especie de chimenea rudimentaria que les permitía mantenerse calientes y preparar alimentos. Además, cada propiedad contaba con una especie de ventana o extractor que mantenía el ambiente fresco y protegido del polvo. Los habitantes de Çatalhöyük llevaban una vida completamente distinta a otros humanos de la época, gozaban de seguridad y tenían comodidades únicas.
Otro aspecto exclusivo de esta civilización fue la forma en que disponían de sus muertos. Al comienzo, los arqueólogos no encontraron indicio alguno sobre la existencia de cementerios comunales, lo que llevó a suponer que los muertos eran sepultados en el desierto o cremados en algún lugar distante. Algo así indicaría que a los habitantes de esta ciudad no les interesaba tratar a los muertos con devoción.
La cultura de la muerte.
Sin embargo, estas suposiciones estaban completamente equivocadas. Los habitantes de Çatalhöyük no sepultaban a sus muertos en cementerios, sino en los cimientos de sus casas, probablemente como una forma de mantenerlos cerca.

Osamenta encontrada en Çatalhöyük: enterraban a sus muertos en los cimientos de las viviendas en posición fetal.
El tratamiento dado a los cadáveres también es digno de mención. En varios casos se observó el cráneo removido y sepultado posteriormente, probablemente como parte de un ritual. En las tumbas encontraron indicios de que algunos cráneos desaparecieron o los llevaron a otros sitios, tal vez al interior de las propias viviendas.
Siguiendo la lógica de que utilizaban los cráneos de animales como adornos, es de suponer que algunas familias quisieran conservar los cráneos de sus seres queridos al interior de sus casas. Se mantenían exhibidos, a la vista de todos, hasta que regresaban a las sepulturas con los otros restos. Se desconoce el significado de esta práctica, pero, la costumbre se extendió por muchas generaciones. Tal vez la consideraban una forma de mantener a los seres queridos en sus vidas, aunque nos resulte un poco extraño imaginarlo.
Salud e higiene.
Más allá de esta peculiar costumbre, los ciudadanos se preocupaban mucho de la higiene pues existe evidencia de que la basura y el desperdicio se quemaba o enterraba. En las construcciones también se observan señales claras de restauración y mantenimiento preventivo. Por eso, no es de extrañar que los habitantes de Çatalhöyük mostraran estándares de salud muy superiores a los observados en el Neolítico. La expectativa de vida de estas personas era casi 15 años mayor a la de cualquier otro lugar en el mundo.

En pleno auge, Çatalhöyük albergó al menos 10 mil habitantes, lo que también la convierte en la ciudad más grande de la época. En aquel último período de la Edad de Piedra, una ciudad de ese tamaño sería equivalente a una metrópolis, como Nueva York, en la actualidad.
La utopía de Çatalhöyük.
Además de enorme, la ciudad era muy antigua. En las excavaciones se encontraron al menos 18 capas de ocupación humana, por lo que se había construido y reconstruido durante miles de años agregando toda clase de mejoras. Las estimaciones más conservadoras apuntan a que este lugar estuvo habitado al menos mil años, mientras otros sugieren que su existencia se extendió durante más de dos milenios.
Aunque no existe ningún tipo de registro, el análisis de los restos humanos reveló muy poca diferencia en la calidad de vida que tenían hombres y mujeres, además que las viviendas eran similares y en algunos casos prácticamente idénticas. Esto nos habla de una sociedad igualitaria con pocas divisiones sociales.
Tampoco se encontró indicio alguno de gobierno o centro administrativo encargado de regular la vida de los ciudadanos. Aparentemente, todos los habitantes tenían la misma importancia, nivel de salud, y acceso a los productos, lo que ilustra una auténtica utopía alcanzada en la prehistoria.

Aunque las hipótesis de los arqueólogos defiendan la existencia de una sociedad igualitaria en Çatalhöyük, ciertos indicios nos muestran que la ciudad no era completamente libre. Los habitantes estaban obligados a vivir bajo un control social muy estricto y, si se negaban, los expulsaban de la ciudad. Para que la sociedad funcionara en Çatalhöyük, se necesitaba cierta homogeneidad. Estas personas conservaron con tenacidad sus costumbres durante generaciones, y cualquier desvío se consideraba inaceptable.
Decadencia en Çatalhöyük.
La pregunta obvia: ¿si existía tanto equilibrio, por qué una ciudad como Çatalhöyük terminó desapareciendo? ¿Por qué una ciudad ocupada durante más de dos mil años quedó abandonada por familias que vivieron en total paz y tranquilidad durante generaciones?
Diversas teorías pretenden resolver esta cuestión, pero ninguna parece definitiva. Probablemente una serie de conflictos internos, motivados por la acumulación de riquezas, fue la causa del rompimiento entre los sectores de la población. Las viviendas más “nuevas” eran más grandes y revelan la posibilidad de que algunos habitantes se volvieran «más importantes» o «más ricos» que otros.
Disputas sociales y religiosas.
Otra teoría para la desaparición de Çatalhöyük culpa a la aparición de diversas religiones, cada una con sus propios dogmas y principios. En las excavaciones se encontraron varias estatuas de índole religioso. Las más antiguas son representaciones de una diosa de la fertilidad, ilustrada por la imagen de una Gran Madre que provee vida. Sin embargo, pareciera que estas imágenes se abandonaron en favor de otras deidades, la mayoría antropomórficas. Sobre todo, una deidad con una cabeza de toro que se volvió muy popular.

Una antigua diosa de la fertilidad adorada por los habitantes de Çatalhöyük.
Es posible que la llegada de estas nuevas deidades causara un rompimiento en la armonía de esta ciudad. La construcción de al menos dos templos “recientes” en honor a ese dios Toro sugiere que las religiones en ascenso empezaron a demandar porciones cada vez más importantes de la ciudad. Esta teoría está reforzada por los hallazgos de objetos lujosos decorando la indumentaria de sacerdotes, que construyeron una clase social independiente.
Es imposible afirmar con certeza que este fue el principal motivo para la caída de esta ciudad, aunque tiene sentido. A lo largo de la historia, las disputas motivadas por diferencias ideológicas y religiosas se han convertido en un factor de turbulencia social. Y parece que en el Neolítico las cosas no eran distintas.
Probablemente algún día sepamos lo que sucedió con aquella gran ciudad. En la actualidad, una pequeña fracción de Çatalhöyük está desenterrada y es posible que las respuestas para todos estos enigmas se encuentren bajo tierra.
nuestras charlas nocturnas.
mayo 27, 2021 | Categories: Historia, leyendas, historias y sucesos, Reconocimientos., Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

L.B.V/Xakata/lasociedadgeografica.com — Los baoris, son depósitos destinados para guardar agua potable procedente de la lluvia o de las acogidas.
Chand Baori, el templo de los mil escalones, fue levantado en el siglo IX, y es uno de los primeros baoris construidos en Rajastán, en la India, concretamente en la localidad de Abhaneri, cerca de Jaipur. Un baori es un pozo en forma de cono invertido con diversas terrazas unidas por tramos escalonados, un estanque de reserva de agua que se construía a causa de las duras condiciones climáticas de la India antigua. Para obtener más agua, se debía cavar cada vez más hondo.
Se usaba tanto por motivos religiosos (en la entrada, en el lado norte, hay una balconada y los santuarios, donde había varios templos con imágenes de Ganesa, Durga o Mahishasuramardini) como para abastecer de agua a los habitantes de la zona (uno de los lados de la construcción posee sus propias habitaciones).

Su estructura de piedra volcánica con increíbles detalles de mampostería, su diseño lleno de contrastes claroscuro y el título de baori (pozo) más profundo del mundo han convertido a este templo en una visita obligada para los millones de viajeros que disfrutan del país.
Aunque existen multitud de baoris dispersos por toda India, sin duda el más impresionante es el Chand Baori del estado de Rajastán. Los baoris son una especie de pozos con forma de embudo, cuyos laterales están formados por una serie de terrazas unidas por pequeños tramos de escaleras. Estos peldaños descienden hasta una gran fosa central, donde se encuentra embalsada el agua de las lluvias para que los habitantes de la región puedan abastecerse durante los largos inviernos secos de la India.
Según cuenta la leyenda, este impresionante templo fue construido en el siglo IX en una sola noche bajo la orden del Rey Chand y se diseñó con una estructura de infinitos escalones para que fuera imposible que alguien recuperara una moneda caída en el fondo del pozo.

Las paredes del Chand Baori están compuestas por 3.500 estrechos escalones repartidos en 13 niveles que alcanzan 25 metros de profundidad, una altura equivalente a la de un edificio de 9 pisos. En el fondo de esta estructura de planta cuadrada, el aire se mantiene unos 6 o 7 grados más fresco que el de la superficie, por lo que el agua se conserva muchísimo mejor y sus terrazas se convierten en un lugar ideal para huir de las altas temperaturas en los periodos de intenso calor.
En la planta superior, a ras de suelo, un conjunto de arcadas y balcones marcan la identidad propia de este baori, que a diferencia de los del resto del país, no sólo se utilizaba para abastecerse de agua y refrescarse sino que su bellísima e impresionante estructura lo convirtieron en el enclave perfecto para construir la antigua residencia del rey y varios templos.
Junto a su entrada en la cara norte del pozo, se ubicó una pequeña capilla donde se celebran actualmente cultos y rituales religiosos bajo la atenta mirada de las imágenes de dioses como Durga, Mahishasura Mardini y Ganesha. Además, adyacente a la construcción se levantó otro templo dedicado a Harshat Mata, la diosa de la alegría y la felicidad, donde se realiza un festival anual al que acuden numerosos comerciantes y devotos de todas las localidades circundantes.

Chand Baori conforma un laberinto en tres dimensiones, repleto de confusas simetrías y perspectivas, que atrapa los sentidos desde el primer momento al más puro estilo de las famosas ilustraciones del dibujante M.C. Escher. Una obra arquitectónica totalmente fuera de lo convencional, cuya estructura milenaria consigue fusionar belleza, funcionalidad y un extraño misticismo.
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mayo 25, 2021 | Categories: Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

L.B.V./National Geographic/azul marino viajes — Con casi cien años de historia y 4.000 kilómetros de longitud, se ha convertido en uno de los destinos más deseados del mundo. Este itinerario de tintes casi legendarios que atraviesa EEUU casi de costa a costa y que constituye una especie de sublimación para todos aquellos que anhelan conducir por carreteras solitarias.
Solitarias porque, si no la mayoría, al menos buena parte de los viajeros que circulan por ella son únicamente eso, viajeros o turistas, ya que la Ruta 66 (Route 66), que durante mucho tiempo fue la espina dorsal que vertebraba el país, entró en decadencia a finales de los años cincuenta del siglo XX, cuando las autopistas interestatales la dejaron obsoleta y las líneas aéreas se generalizaron, cubriendo las enormes distancias más rápida y cómodamente.
Así que ahora es el turismo el que le da vida otra vez. Pero antaño, cuando se construyó en 1926 (aunque no se terminaría hasta 1938), era la vía principal para trasladarse desde el Norte al Suroeste. Se podía y se puede hacer al revés, pero la forma más pura sería ésa porque durante la Gran Depresión fue el recorrido de miles y miles de temporeros emigrantes (oakies, se les llamaba, porque muchos procedían de Oklahoma) que marchaban a California en busca de fortuna. Algo que continuó en las décadas siguientes, no sólo con seres humanos sino con mercancías.
Un camino que entonces duraba varias semanas y aún hoy podría llevar entre siete días y un mes, según la calma con que se haga y la cantidad de gasolineras, bares de carretera y moteles que se vayan conociendo. Hay que tener en cuenta que empieza en el Lago Michigan (Chicago) y termina en Santa Mónica (Los Ángeles), atravesando 8 estados, 3 husos horarios, cordilleras, desiertos… Unos 4.000 kilómetros, en suma.

La que popularmente se conoce también como The Main Street of America, ha sido inmortalizada en varias canciones por artistas como Bobby Troup, los Rolling Stones, Nat King Cole o Chuck Berry; también por literatos como Jack Rittenhouse (que escribió una célebre guía) o John Steinbeck, que en Las uvas de la ira le dio otro de sus apodos, The Mother Road. Por cierto, el número del nombre verdadero, 66, se le puso porque era más fácil de recordar que el 60, el que realmente le correspondía.
Rescatada del olvido por asociaciones historicistas, la Ruta 66 está hoy catalogada como State Historic Route.
Recorrer la histórica Ruta 66 desde la Costa Este de Estados Unidoshasta la Costa Oeste significa un viaje en el tiempo, una forma maravillosa de conocer el país, su forma de vida y sus paisajes más representativos. The Main Street of America (La Calle Principal de América) se construyó en noviembre de 1926 y, originariamente, discurría desde Chicago (Illinois), a través Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, New Mexico, Arizona y California, hasta finalizar en Los Ángeles con un recorrido total de 3.939 kilómetros.
Aunque ya no es posible recorrer el trazado original de forma ininterrumpida, sí se mantienen algunos extensos tramos muy bien conservados y que han mantenido su esencia de antaño. En coche, autocaravana, en moto… surcando Estados Unidos para descubrir pueblos minúsculos y paisajes inmensos; sus gentes y una escenografía –moteles y cafés de carretera– que ha quedado anclada en el tiempo.

La Ruta 66, que comienza en Chicago, en la confluencia entre Jackson Boulevard y Michigan Avenue, y termina en el muelle de Santa Mónica (California) donde hay un cartel que así lo atestigua tiene un nombre icónico. ¿Pero, cuál es su origen? La necesidad, por parte de su creador Cyrus Avery, de identificarla con un número redondo, fácil de recordar y que no estuviera ya asignado a una carretera interestatal. De hecho, la primera cifra asignada fue 62, pero Avery luchó para impulsar un nuevo bautizo. El resto ya es historia.

La Ruta 66 fue la primera carretera asfaltada de Estados Unidos. Eso sí, necesitó doce años para ser pavimentada por completo y hasta 1938 no se pudo recorrer por completo sin dejar de pisar el polvo de los caminos.

Larga, larguísma, con tramos rectos hasta el infinito, muchos de los emigrantes que en los años treinta abandonaron su Oklahoma natal para ir en busca de mejor suerte a California tomaron esta ruta. John Steinbeck la llamó The Mother Road, nombre que todavía se usa, en su novela Las uvas de la ira (1939), cuyos protagonistas atravesaban el desierto de Arizona hacia la «tierra prometida».

El desierto de Arizona es hoy es uno de los grandes atractivos de la ruta, pero en los años de la Gran Depresión fue el escenario del éxodo de los agricultores de Oklahoma que se dirigían a California en busca de oportunidades.

Con el fin de la Gran Depresión, la Ruta 66 pasó a ser una de las carreteras principales para los viajeros con destino a Los Ángeles, que realizaban paradas turísticas en el impresionante Gran Cañón.

Desde la Ruta 66 parte el Grand Canyon Railway, un trayecto en tren que se adentra en las entrañas del magnífico Gran Cañón y que es una alternativa perfecta para quedarse unos días por la zona antes de seguir con la ruta.

Para realizar la ruta completa hay que llevar un vehículo bien preparado y tener en cuenta las largas distancias de las etapas. Se suele realizar en quince días, lo que permite disfrutar del entorno y de las atracciones que van surgiendo.

A lo largo de la Ruta 66 se encuentran muchos establecimientos que recrean el ambiente de los antiguos locales de los años 50.

En Holbrook se halla el mítico motel Wigwam donde los huéspedes pueden alojarse en tipis tradicionales indios. ¿Es el más cómodo? No. ¿Es una experiencia única? Sí.

En los años 50 se forjó el mito que ha perdurado en el tiempo, con sus moteles en mitad del desierto, gasolineras desvencijadas, cafés envueltos en neones y los símbolos de la Ruta 66 que de forma inequívoca recuerdan que se está en lo más profundo de Estados Unidos.

Construido por un grupo de arte hippie al pie de la Ruta 66, a su paso por Amarillo, Texas, se encuentra Cadillac Ranch. No es un rancho propiamente dicho, si no que se trata de una obra de arte llevada a cabo por el grupo Ant Farm en colaboración del multimillonario Stanley Marsh; artista, filántropo y hombre de negocios. Un homenaje a la evolución del culo del Cadillac, todo un símbolo norteamericano.

Este antro es uno de los iconos de la ruta desde que se rodó la película que lleva su nombre (Bagdad Café, 1987). Su interior es una caja de sorpresas, lleno de recuerdos y de testimonios de la gente que se ha detenido aquí.

Seligman, en Arizona, es otra parada llena de significado. Es este pueblo se recrea con todo detalle toda la iconografía de los años 50 americanos, desde los enormes Cadillac a los antiguos Pick-up.

Una de las paradas ineludibles en esta travesía por carretera es en el mítico restaurante Mr D’z en Kingman, ambientado en los años cincuenta donde degustar alitas de pollo picante y sandwiches al más puro estilo de Arizona y, cómo no, sus espectaculares batidos de helado. Aunque muchos otros establecimientos de este tipo a lo largo de la ruta, este es, sencillamente, mágico.

Hay que dormir de motel en motel para no perderse nada de la esencia de esta magnífica y mítica carretera. Dos de los más emblemáticos son el histórico The Blue Swallow Motel (Nuevo México) con catorce habitaciones ambientadas en los años 50 y el Rancho Hotel donde han pernoctado grandes estrellas de Hollywood y cuyo recuerdo se conserva en el establecimiento.

La Ruta 66 acabó siendo engullida por los tiempos modernos. La proliferación de autopistas que ocupan parte de su trazado provocó que fuera descatalogada. Eso sí, diversas iniciativas surgidas en los estados menos turísticos permitió recuperar gran parte de una ruta que hoy se ha convertido en el viaje que todo amante del motor tiene que hacer en la vida.
Primero de todo, lo que todo motorista de la Ruta 66 debe saber es que la histórica Ruta 66 como tal no existe. Si hacemos un pequeño recorrido a través de su historia veremos en la década de los 50 en Estados Unidos hubo un aumento considerable de desplazamientos.
Muchos americanos, atraídos por su itinerario y sus espectaculares paisajes, se lanzaron a recorrer la gran Ruta 66, lo que acarreó un aumento considerable de accidentes. Por eso, en 1957 se diseñó un ambicioso proyecto de autopistas interestatales lo que hizo cambiar por completo el recorrido norteamericano.
La US 66 formó parte de la Red de Carreteras Federales de Estados Unidos durante 60 años y fue oficialmente retirada el 27 de junio de 1985, y remplazada por la Red de Autopistas Interestatales.
La verdadera Ruta 66 comienza en Chicago, la ciudad más grande de la zona. Te recomendamos pasear por los numerosos parques de la ciudad, bordear el Lago Michigan y también, por qué no dar un paseo en metro aéreo de Chicago…. Y como no, la parada obligatoria: El Restaurante Berghoff.
Este bar se mantuvo abierto durante la ley seca en Estados Unidos vendiendo cerveza casi sin alcohol y la gaseosa Bergo y se convirtió en el restaurante que sigue llevando el nombre de Berghoff. Como curiosidad deberíais saber que cuando la ley seca se derogó, Chicago le concedió a este bar la licencia número 1 para permitir la venta de bebidas alcohólicas. ¿Por qué hacemos incapié en este bar? Porque históricamente era el punto de encuentro de los moteros cuando iniciaban su ruta. ¡Comienza la ruta!

El Restaurante Berghoff.
Missouri
La ciudad de St. Louis es muy conocida por ser el punto exacto donde dos de los ríos americanos más importantes se cruzan: El río Mississippi y el río Missouri. No puedes abandonar la ciudad sin ver el Gateway Arch (Arco de la entrada), que se eleva 192 metros sobre el Mississippi y es el símbolo de la ciudad. Misma que solía ser la puerta de entrada para exploradores, vaqueros y hasta vagabundos, a lo que llaman los estadounidenses “El Oeste”.
La Budweiser que casi todos conocemos se hace en Saint Louis. Budweiser es un tipo de cerveza que se originó en la ciudad checa de Pilsen. Es esta cerveza de Saint Louis la que se vende por todo el mundo. Así que, por respeto a los checos, la Budweiser estadounidense se vende simplemente como Bud en Europa.
Aunque en Saint Louis sí que es verdad que abundan micro cervecerías que producen hasta una docena de cervezas distintas, y el probarlas todas sería difícil, te recomendamos que hagas un tour por la fábrica de cerveza.

Vistas de la ciudad de St. Louis, Missouri, al anochecer
Oklahoma
Conducir por la parte india del viejo Oeste es una maravilla. Llegaréis a la ciudad de Oklahoma. En el año 1830 estas tierras eran territorio de las tribus indias Choctaw, Chickasaw y quizá la más famosa por su nombre «Cherokee», entre muchas otras. De hecho si nos fijamos en el término Oklahoma, la misma palabra en sí significa en Choctaw “piel roja”. La primera parada obligatoria en Oklahoma sería Clinton donde se encuentra en museo de la Ruta 66. Ahí podréis encontrar toda la información sobre la historia de la Ruta 66.

Texas
Un buen comienzo en Texas, es visitar el Museo Nacional de la Ruta 66. Merece la pena.
La siguiente parada obligatoria a 15 millas de Amarillo es el Cadillac Ranch, una de las más populares de la Ruta 66. Son coches clavados en el suelo donde se puede pintar sobre ellos. Y pensaréis, no es más que un montón de chatarra pudriéndose en medio de la nada…. Aunque así lo parezca el Cadillac Ranch a sido definido como un icono de la Ruta 66, una obra de arte urbano y moderno.
El motivo de esta gran obra de arte hay que buscarlo en su impulsor y propietario, Stanley Marsh 3. Al parecer al excéntrico millonario le gustaba promocionar la carrera de numerosos artistas noveles, muchos de ellos menores de edad, y de paso aprovechaba su posición para pedirles favores sexuales a cambio de dinero. El abogado de Marsh, en cambio, alega que se trata de una estrategia para intentar obtener dinero de su cliente.
Independientemente de la excéntrica vida de este millonario, este rancho fue creado en 1974 por un grupo de arquitectos de vanguardia conocidos como Ant Farm. La obra se ubicó en los terrenos de este millonario Stanley Marsh 3 y consistía en diez Cadillac de diferentes años (del 49 al 63), con el morro enterrado en la arena. Segun Marsh esta obra representa un monumento al sueño Americano ya que el coche simbolizaba todo lo que un adolescente podía desear (dinero, sexo y la posibilidad de huir de casa).

Nuevo Mexico
Nuevo México, “La tierra encantada”, el estado con mayor diversidad étnica y cultural de Estados Unidos. Nuevo México tiene una influencia española muy importante por lo que no tendréis problemas con el idioma.
Aquí es muy recomendable entrar en la ciudad fantasma de GlenRío. Esta pequeña ciudad está ubicada en la frontera de Texas y Nuevo México y fue una agitada parada para quienes recorrían la interoceánica Ruta 66, para abastecerse en gasolineras, restaurantes y moteles. En la década de 1970 los negocios se vieron en crisis. Lo más curioso es poder poner un pie en Texas y con el otro en Nuevo Méjico.
Santa Fé, Capital del Estado y una de las ciudades más interesantes de la ruta manchada con unas pinceladas de rasgos mexicanos que te cautivarán. Puedes recorrer el centro histórico y hacer un recorrido por su plaza central. Ahí podrás encontrar el mercado de artesanías india, y el hotel La Fonda con más de 200 años de antiguedad.

Tucumcari, que es el pueblo mas grande entre Amarillo y Albuquerque. Un pueblo digno de admirar de noche ya que sus luces de neón por todas sus construcciones y moteles de la zona te dejarán atónito. Pasar la noche aquí es una buena opción
Santa Rosa. El paisaje se hace muy diferencia, es mucho más verde que en Texas y empieza a haber montañas con un tono muy rojizo. Parada casi obligatoria en el Route 66 Auto Museum.
Para los que les gusten los coches clásicos ésta será su perdición.

Pueblo de Los Taos
Arizona
Situada al norte de Arizona, tiene una población de alrededor de 65,000 habitantes. El nombre de la ciudad de Flagstaff procede de un mástil de pino. Es una ciudad en la que da la sensación de ser muy agradable, gente muy cariñosa y rodeados de montañas y bosques y lagos con casas de madera.
Realmente la ciudad es muy acogedora, y llena turismo debido a su proximidad con el Gran Cañon, parada que recomendamos hacer pero que no pertenece a la Ruta 66 por lo que no entraremos en detalles en este artículo.
Williams es otro de los pueblos típicos de la histórica Ruta 66. Momento para descansar. Un pueblecito muy agradable con todas las casas de madera, auténticos habitantes con sombreros cowboy. Es un pueblo que vive del turismo y está plagado de tiendas de souvenirs.¡ Prueba a visitarlo!
Si quieres sentirte como un auténtico cowboy en el salvaje oeste mientras visitas alguno de los pueblos fantasma de la Ruta 66, te recomendamos Chloride.Chloride es un pueblo de Arizona situado a media hora de Kingman en dirección a Las Vegas. Merece la pena hacer una pequeña parada.

Tipica gasolinera en Arizona. Momento para repostar en la gasolinera
Las Vegas – Santa Monica – Los Angeles (California)
Santa Mónica es el verdadero final de la Ruta 66. Aunque mucha gente piense que el final de La Ruta 66 es en Los Ángeles, sin embargo deberían de saber que esta carreteraha sido objeto de muchas mejoras y ha sufrido bastantes cambios y por eso han afectado a la longitud del recorrido, y uno de ellos fue el traslado del final de Los Ángeles a Santa Mónica.
Esta maravillosa ciudad a orillas del Océano Pacífico, se encuentra a 30 minutos de Los Ángeles. Lo mejor es disfrutar de las vistas al mar, algo que añorarás en la Ruta 66. Es el premio por finalizarla. El Muelle de Santa Mónica os sonará a mil películas.Es fantástico para niños y adultos ya que tiene un paseo con juegos, atracciones y puestos de comida rápida, también os recomendamos ver el Santa Mónica Promenade, es un camino de tiendas, cafés, cines… Terminar el viaje dando un paseo y descansando.

Como añadido podríais continuar por Nevada, y llegados a este nuevo y fabuloso estado no podéis hacer otra cosa que no sea visitar la ciudad donde más locuras se cometen…. ¡Las Vegas! Diversión, juego, luces…. Lo tendréis todo a vuestra disposición.


Puerto de Santa Mónica
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mayo 23, 2021 | Categories: Actualidad, opinión, Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

Imagen del colosal hueco que dejaron los budas de Bamiyán (Afganistán) tras ser dinamitados en 2001.
ElPaís(V.Zárate)/hola.com/LaRazón(A.Masoliver) — Los esfuerzos de la Unesco por proteger el patrimonio cultural –incluso el que no está en su lista, como en el caso de Beirut– no pudieron frenar los ataques deliberados y el efecto de los desastres naturales sobre estos lugares perdidos.
Aldo Rossi afirmó en más de una ocasión que los lugares son más fuertes que las personas. El precursor de la arquitectura posmoderna solía decir que esa posibilidad de permanencia es lo que hace que un paisaje o un edificio puedan resultar superiores a nosotros mismos. Quizás por ello, nos hemos empeñado durante siglos en hacerlo añicos y eliminar así un posible competidor en esta carrera antropocéntrica en la que estamos embarcados desde que existimos.
Junto a las catástrofes naturales, la huella del hombre en general –y los conflictos bélicos en concreto– es la gran culpable de esta pérdida irreversible. Identificar y proteger –al menos– los lugares del planeta con un valor universal y excepcional fue el motivo de la Convención de 1972 que presidió la Unesco. De ella se extrajo la creación de una lista de Patrimonio Mundial, que va en aumento cada año, con el objetivo de preservar nuestro legado cultural, histórico y natural, afrontando los desafíos contemporáneos surgidos por el cambio climático, las guerras civiles, el turismo de masas o el desarrollo socioeconómico sostenible, entre otros muchos.
El catálogo, sin embargo, deja necesariamente fuera centenares de lugares de enorme valor artístico y cultural, como los museos y la arquitectura tradicional de Beirut, seriamente afectada por la gran explosión de este verano, y en cuya preservación también se ha implicado la Unesco.
Pero el legado que protege la Unesco se ve permanente amenazado (hace unos pocos meses conocíamos el caso de la Ciudad Universitaria de Caracas, cuyo deterioro por el abandono del régimen de Maduro resulta ya preocupante). Y no siempre logra salvarlo. En el último siglo hemos asistido a la destrucción masiva de algunas joyas creadas por civilizaciones pasadas, quizás desconocidas para el público en general pero de incalculable valor histórico. Y que ya solo podremos contemplar en su plenitud a través de un libro de texto o una foto de archivo. A continuación, recordamos algunas de ellas.

Panorámica de la ‘Manhattan del desierto’, en 1990.
La antigua ciudad de Shibam (Yemen)
La ciudad de rascacielos más antigua del mundo tiembla sobre sus cimientos milenarios. Bautizada como la ‘Manhattan del desierto’, es uno de los ejemplos de planificación urbanística más ancestrales que se conocen, que optó por un método de construcción vertical en pleno siglo XVI. Toda una revolución para la época.
Cercada por una muralla que data del mismo siglo, el rostro de Shibam se enciende cada mañana. Es el reflejo de la luz sobre las infinitas casas de adobe secadas al sol. Se muestran impasibles en el desierto desde que se alzara como una parada ineludible en la ruta de las especias de la meseta sur de Arabia. A vista de pájaro, su plan de cuadrícula rectangular y fortificado estremece.
La altura es el eje temático de su historia. Construida sobre un espolón rocoso en el valle, los edificios de hasta 16 plantas llegar a rozar los 30 metros de altura. Una protección aérea que da cobijo a la arquitectura preislámica del castillo o la Mezquita del Viernes iniciada en el siglo IX. Tras florecer con la llegada de nuevos comerciantes en el siglo XIX que regeneraron la ciudad y la extendieron hasta la otra orilla del wadi, comenzó su inevitable decadencia asaltada por inundaciones y trifulcas bélicas.

Shibam, tras el bombardeo.
La que sirvió de escenario poético para Las mil y una noches (1974) de Pier Paolo Pasolini constituye ahora por su ancestral skyline una gema a cuidar en conjunto. En 1982 se inscribió en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, con el objetivo de proteger sus edificios de tierra cruda construidos con métodos de construcción ya desaparecidos.
Pero lo que mostró el director italiano dista bastante del estado actual. La ciudad yemení se vio afectada seriamente por el abandono en la gestión de las inundaciones y el ataque perpetrado por parte la coalición de Arabia Saudí con grupos afines a Al Qaeda y el autoproclamado Estado Islámico (EI) en 2016.
Los budas de Bamiyán (Afganistán)

Los budas de Bamiyán antes de ser destruidos con dinamita y pólvora por los talibanes.
En plena Ruta de la Seda que unió Oriente Medio con China durante los comicios del primer milenio, se erigió un valle próspero para la religión y la filosofía. A 2.500 metros sobre el nivel del mar dos monumentales budas custodiaban la urbe, bautizada como Bamiyán. Un ejemplo monumental de arte grecobudista que supo aunar con maestría la faceta clásica del helenismo con el icono espiritual del budismo.
Esculpidos directamente en la roca de sus acantilados durante el siglo VI, fueron símbolo de peregrinación durante siglos. El trazo minucioso de su rostro y de sus manos se modeló con un baño de barro y estuco. Teóricos apuntan que en su origen estuvieron adornados con joyas y filamentos dorados. El mayor, de 55 metros se pintó en rojo intenso, mientras el pequeño de 38 metros lucía una tez blanca y una túnica celeste.
Hasta su destrucción en 2001, se catalogaron como las esculturas de buda más grandes del mundo. Tras sufrir ataques continuos a lo largo de su historia, la barbarie fundamentalista devastó uno de los mayores patrimonios arqueológicos de la antigüedad en este continente. Los talibanes los destruyeron por completo con dinamita y pólvora tiroteadas desde tanques. El motivo de tal sacrilegio histórico no fue otro que ser ídolos contrarios a las escrituras del Corán.
El valle que las albergaba fue declarado Patrimonio de la Humanidad en peligro en 2003, por su incalculable valor en el intercambio cultural que generaba el paso comercial en su territorio. Los restos arqueológicos son actualmente propiedad del Estado de Afganistán, y están custodiados por guardias para protegerlos del posible vandalismo y el saqueo. Un año antes comenzaron las tareas para su reconstrucción.
La muralla de Hatra (Irak)

Vista aérea de la muralla de Hatra antes de su destrucción.
Con más de dos mi años de historia, esta asentamiento independiente de Oriente Próximo resistió los asaltos romanos gracias a sus muros gruesos y múltiples torres. Pero a pesar de su sólida fortificación, la llegada de ISIS en 2014 puso fin a esta gloria urbanística de piedra caliza.
El grupo Estado Islámico (EI) arrasó la ciudad hasta sus cimientos con palos y armas, destruyendo sus reliquias más emblemáticas a su paso. Una pérdida irreparable de esta inusual arquitectura que supo mezclar los códigos helénicos y romanos con elementos orientales en la ornamentación. Y un testimonio histórico de la riqueza intercultural que sustentó Hatra durante siglos.

Ruinas actuales en las que se encuantra Hatra
Redescubierta en 1836 por el diplomático británico John Ross, el yacimiento arqueológico de la que fue capital del primer reino árabe desveló una extensa muralla que cumplía las funciones de escudo protector contra los ataques de los imperios romano y parto. Este muro de ladrillo (casi) invencible contempló 10 metros de altura y tres de ancho, además de cuatro puertas que daban acceso a la urbe. En su interior, un recinto sagrado que albergó hasta trece templos desde su fundación en el siglo II a.c. Y que consiguieron permanecieron en pie gracias a los seis kilómetros su fortaleza custodiada por 160 torreones.
A pesar de ser catalogada en 1985 como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, esto no fue impedimento para que treinta años después los yihadistas destruyeran multitud de esculturas, relieves e inscripciones antiguas en arameo. La excusa para semejante vandalismo fue la misma que en Bayimán: zanjar la adoración a ídolos fuera del Islam.
La puerta secreta de Sidi Yahia, Tombuctú (Mali)

Militantes yihadistas destruyeron la puerta secreta (a la izquierda) de la mezquita de Sidi Yahia en 2012. A la derecha, su estado actual tras ser reconstruida en 2016.
Sede de la universidad coránica de Sankore, esta puerta al desierto del Sahara fue una de las capitales intelectuales del Islam durante los siglos XV y SXVI. Un foco de aprendizaje decisivo en la expansión de esta religión por toda Africa que llegó a albergar 180 escuelas y 25.000 estudiantes.
En 1988 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco para su protección y futura restauración. Los esfuerzos fueron inútiles. El extremismo islámico devastó gran parte de la ciudad vieja de Tombuctú entre junio de 2012 y enero de 2013, haciendo añicos decenas de mausoleos y más de 4.000 manuscritos centenarios que cobijaron sus bibliotecas durante siglos.
La misteriosa arquitectónica del siglo XV que rodea a la puerta secreta de Sidi Yahia fue una de sus víctimas. Esta entrada a una de las tres grandes mezquitas de la ciudad fue tapiada en su origen ya que su apertura, según narra la leyenda, presagiaría el final del mundo. En 1400, el jeque El Moktar Hamalla mandó construir esta mezquita en honor al primer imán de Tombuctú, Sidi Yahia. Bautizada con su nombre, se transformaría en un centro decisivo de educación islámica para la región.
Un ejemplo único de arquitectura tradicional en barro que simboliza el crecimiento espiritual y cultural de la ruta comercial de Sahara. En 2015 comenzaron las obras de restauración de la mezquita, incorporando una nueva puerta a su estructura. El ataque fue condenado con nueve años de prisión para el yihadista Ahmed Al-Faqi Al-Mahdi por su responsabilidad en la destrucción deliberada de la ciudad.
Monasterio de Visoki Dečani (Kosovo)

El monasterio de Visoki Dečani, blanco de ataques extremistas albaneses en 12 ocasiones.
La lucha por los Balcanes también ha dañado gravemente el patrimonio histórico. Kosovo, la ciudad con el conflicto más dilatado en el tiempo, vio amenazado su legado artístico en multitud de ocasiones. Para evitar desastres futuros, la Unesco añadió sus monumentos medievales a la lista de nuevas incorporaciones del Patrimonio de la Humanidad de 2004.
Uno de los motivos principales fue preservar los frescos de la iglesia de la Santa Virgen de Ljeviša, que datan del siglo XIV. Una muestra única del estilo paleólogo-bizantino que fusionó el arte ortodoxo oriental con las tradiciones románicas. En cuestión de arquitectura, el mausoleo real que el rey Stefan Dečanski mandó construir a mediados del siglo XIV es una de las joyas del conjunto. Y que, sin duda, ha estado más veces en peligro.
Conocido como el monasterio de Visoki Dečani, su estilo gótico temprano se erige entre castaños en la montaña de Prokletije. Su imponente planta fue obra del fraile Fra Vita, que levantó sus once naves –la más alta de 29 metros– en tan solo ocho años. Sirvió de santuario para los restos del rey Dečanski que murió estrangulado en 1331 por su hijo, deseoso de hacerse con el trono de Serbia.
La fachada es un crisol de mármoles amarillos, ónice y rojos púrpura. Las paredes de su interior, en cambio, están cubiertas de frescos del siglo XVI con el sello del maestro serbio Zograf Longin. En 2006 se añadió a la lista roja del Patrimonio Mundial en Peligro que elabora la Unesco para preservación ante futuras agresiones. Desde entonces, ha sido el blanco de ataques extremistas albaneses en 12 ocasiones.
Un muro firme y la vigilancia intensiva en manos de las fuerzas militares KFOR consiguieron que ninguno trascendiera del todo. Algunos de los más sonados ocurrieron durante 2007, cuando un radical lanzó una granada cerca del monasterio para atemorizar el cordón de seguridad. En 2016 fueron arrestados varios sospechosos en las cercanías del monasterio por posesión ilegal de armas de fuego.
Tumbas de los reyes de Buganda en Kasubi (Uganda)

Lazare Eloundou Assomo
No todos los desastres son consecuencia de un conflicto bélico. En marzo 2010, un trágico incendio consumió gran parte del mausoleo de los reyes en las colinas de Kampala. Una década más tarde, y con la pandemia por la covid-19 ya extendida, se volvió a repetir el mismo episodio, calcinando por completo el sepulcro real.
Este complejo urbanístico de 1882 que albergó también una zona extensa de cultivo, dio cabida al palacio familiar convertido más tarde en el cementerio de los cuatro últimos reyes de la tribu baganda. El edificio principal conocido como Muzibu Asala Mpanga se erigió sobre de una planta circular que albergaba las tumbas reales. Hasta su destrucción, fue el centro religioso más activo de la región, dando cabida a frecuentes rituales.
Al gran valor inmaterial y espiritual del edificio catalogado como Patrimonio de La Humanidad por la Unesco en 2000 se une la relevancia arquitectónica de ser el mejor ejemplo de edificación orgánica hasta su desaparición. Una proeza preindustrial basada en técnicas artesanales y materiales orgánicos como tejidos elaborados con corteza vegetal, los tejados de paja o los pilares a base de juncos, adobe y caña.
Arco del Triunfo de Palmira (Siria)

Montaje con el aspecto que presentaba el Arco del Triunfo en 2014 frente a una vista de su estado actual, tras ser bombardeado por el Estado Islámico.
En medio del desierto de Siria, Palmira fue en el mundo antiguo uno de los centros culturales más importantes del mundo antiguo. Sus monumentales ruinas mostraban cómo esta ciudad fusionó en los siglos I y III las técnicas grecorromanas con las tradiciones artísticas autóctonas y persas, pero la guerra civil siria ha destruido muchas de ellas, por eso la Unesco ha incluido esta ciudad en la lista de sitios del Patrimonio de la Humanidad en peligro. También la de Damasco, de las más antiguas de Oriente Medio.
Cuna de la reina guerrera Zenobia, esta ciudad hizo florecer el oasis de Aqfa entre los siglos I y III. Parada decisiva en las rutas mercantiles del Oriente antiguo, alcanzó su máximo esplendor durante el Imperio Romano, tiempo en que las piedras preciosas, los cristales y las telas traídas de lugares exóticos se intercambiaban con la misma rapidez que los acentos entre sus bazares.
De esa época trascienden algunos de sus mayores monumentos. La gran columnata de 1.200 metros de longitud, el ágora o los templos de Bel y Baalshamin fueron edificaciones construidas para dar réplica a la imagen próspera que la ciudad iba adquiriendo a pasos agigantados.

Palmira vivió dos duros golpes en su historia. El primero vino con el saqueo de las tropas romanas tras el levantamiento propiciado por el emperador Aureliano. La segunda –y fulminante– fue su conquista por parte del Estado Islámico en octubre de 2015. La invasión de los integristas religiosos en Hatra arrasó con la reconstrucción que ya había experimentado tras el asedio romano. Si su antiguo teatro se convirtió en escenario de macabras ejecuciones, los yihadistas hicieron volar en tan solo quince minutos sus templos y el célebre Arco de Triunfo.
Símbolo histórico de la ciudad, este último fue agredido a martillazos hasta su completa destrucción. Los daños que sufrió esta reliquia arquitectónica de más de 2000 años son incalculables. Construido durante el mandato de Septimio Severo para celebrar sus victorias sobre el Imperio Parto, representa la fusión de las técnicas grecorromanas con las tradiciones artísticas persas y locales.
Tanto su doble arco como los pilares que lo sustentan se embellecieron con motivos geométricos y vegetales. Un ejemplo del valor de Palmira como centro cultural del mundo antiguo, inscrita en 1980 como Patrimonio Mundial por la Unesco. Algo que no evitó su destrucción masiva como consecuencia de la guerra civil que lleva viviendo Siria durante la última década.
La Gran Mezquita Omega de Alepo (Siria)

Panorámica de Alepo con la Gran Mezquita Omega en el centro antes de ser bombardeada en 2013.
La segunda ciudad de Siria, y una de las más antiguas del mundo, ha sufrido los efectos devastadores de la guerra civil en sus entrañas. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1986, su situación estratégica entre varias rutas comerciales desencadenó un fuerte deseo de conquista entre imperios tan diversos como los árabes, griegos, romanos, mongoles, mamelucos y otomanos.
Apenas queda en pie el recuerdo del poder militar que su monumental ciudadela llegó a sustentar hace ya más de ocho siglos. De entre todo el patrimonio histórico que esta ciudad amurallada alberga, destaca la Gran Mezquita, uno de los edificios que más ha sufrido los bombardeos en la zona vieja desde el inicio del conflicto sirio.
Desde tiempos inmemorables Alepo ha ejercido de campo de batalla. Fundada bajo el califato omega en el siglo VIII, fue saqueada por los abasíes y reducida a escombros tras el incendio provocado por el imperio bizantino. Construida sobre los restos de un templo romano y la iglesia de Santa Elena, fruto de su reconstrucción tres siglos más tarde es su célebre minarete de 45 metros, que permaneció intacto hasta el bombardeo que arrasó la ciudad en 2013.

Visita del Cardinal Mario Zenari a la Gran Mezquita tras los bombardeos de 2013.
Los fieles de la mezquita omega afirman que en su santuario descansan los restos del profeta menor Zacarías. Sobre una planta de diseño hipóstilo de innumerables columnas guardó grandes similitudes con la Gran Mezquita de Damasco. Es el caso de sus arcadas infinitas y el patio interior cubierto de mármol. Hasta su destrucción en manos de fuerzas yihadistas, que no solo bombardearon la planta sino que robaron la ornamentación, fue considerada una de las mezquitas más grandes del mundo.
Patrimonio de la Humanidad en peligro que debemos de cuidar

El Parque Nacional de Virunga, la ciudad vieja de Jerusalén, Potosí, el centro histórico de Viena… y así hasta 54 bienes incluidos en la lista del Patrimonio de la Humanidad están amenazados. Ponemos nuestra atención en ellos para atender su SOS.
Ciudad vieja de Jerusalén
La ciudad santa para el judaísmo, el cristianismo y el islam es un lugar de gran importancia simbólica. Y la cúpula de la Roca, el Muro de las Lamentaciones o la iglesia del Santo Sepulcro, que alberga la tumba de Jesús, son los principales monumentos históricos de la ciudad vieja, protegida por murallas. Las tensiones entre árabes e israelíes la han puesto en peligro.
Zona arqueológica de Chan Chan, Perú

La que fuera capital política y administrativa del reino chimú entre los siglos XII y XV llegó a acoger hasta 100.000 personas. Hoy es la ciudad de barro más importante de América Latina y una visita imprescindible en Perú. Situada en el valle fluvial de Moche, en la provincia de Trujillo, esta zona arqueológica está en peligro debido a su ubicación frente al mar, cuyas sales y humedad afectan a sus muros de barro y a las prácticas agrícolas ilegales de la zona.
Parque Nacional de Los Everglades, EEUU

Pantanos, humedales, praderas de hierbas altas y manglares conforman el parque natural subtropical más grande de Estados Unidos. Situado en el extremo sur de la península de Florida, sus diferentes tours permiten observar cientos de aves, cocodrilos y algunas especies en peligro de extinción, como la pantera de Florida. Hoy vive amenazado por el desarrollo urbanístico.
Leptis Magna, LIBIA

A unos 125 kilómetros al este de Trípoli, Leptis Magna es una de las urbes romanas mejor conservadas del Mediterráneo. Se dice que fue una de las más bellas del Imperio romano gracias a sus grandes monumentos públicos, su puerto artificial, sus talleres y su mercado. Los colonos fenicios la fundaron alrededor del 1100 a. C. y a principios del año 193 sería embellecida por el emperador romano Septimio Severo, quien la convirtió en la provincia romana de África. Los constantes combates y saqueos hacen que esta joya esté en peligro.
Parque Nacional Virunga

Al parque nacional más antiguo de África se viene a ver los gorilas de montaña que viven entre su espesa vegetación. Las impenetrables selvas que rodean la cadena volcánica de los montes Virunga, situada en el nordeste de la República Democrática del Congo, es uno de los últimos refugios de esta especie a la que la zoóloga estadounidense Dian Fossey dedicó 25 años de su vida. En él se encuentran dos de los volcanes más activos de África, el Nyamuragira y Nyiragongo. Esta circunstancia, la inseguridad del lugar y la extracción ilegal de recursos naturales ponen en peligro este espacio protegido.
Ciudad marítima y mercantil de Liverpool

Los muelles de la ciudad marítima y seis áreas del centro histórico de Liverpool dan testimonio del importante papel que esta tuvo en la época de mayor influencia global del imperio británico, al ser uno de los principales puertos comerciales del mundo en los siglos XVIII y XIX entre el norte de Europa y América. También fue un centro innovador en la construcción de muelles y gestión de puertos. Debido a los planes de construir Liverpool Waters, un proyecto de desarrollo a gran escala en los muelles históricos del norte del centro de la ciudad, hoy forma parte del Patrimonio de la Humanidad en peligro.
Potosí, BOLIVIA

Esta joya colonial boliviana fue, durante los siglos XVI y XVII, una de las ciudades más importantes del mundo gracias al yacimiento de plata Cerro Rico, que daría origen a la expresión «valer más que un potosí». Hoy día, cientos de mineros se agarran a él como modo de subsistir, pero la montaña está tan agujereada que podría colapsar en cualquier momento. La ciudad, situada a 4070 metros sobre el nivel del mar, reserva al viajero numerosas joyas, como la catedral, el convento de Santa Teresa o la plaza de Armas.
Tombuctú, MALI

Muy próxima al río Níger, Tombuctú es una ciudad de barro cuyos monumentos están hoy bajo amenaza de desertificación, como sus tres grandes mezquitas de Djingareyber, Sankore y Sidi Yahia, que recuerdan su edad de oro. Enclave histórico en la ruta comercial transahariana, además de capital intelectual y espiritual y centro para la propagación del Islam en África en los siglos XV y XVI, es hogar de varias madrasas y de la prestigiosa Universidad de Sankore, considerada la primera del mundo.
Centro histórico de Viena

Capital del imperio austrohúngaro y referencia mundial de la música clásica en Europa, Viena conserva en su centro histórico un valioso conjunto arquitectónico, entre los que se cuentan castillos y jardines barrocos, además de la Ringstrasse, su gran avenida del siglo XIX bordeada de edificios monumentales y parques. El gran proyecto de edificar en la antigua ciudad imperial un club de patinaje, un hotel y una sala de conciertos la ponen en riesgo, según la Unesco.
El Patrimonio de la Humanidad menos duradero será español
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En el taller de cerámica de Pedro Bermejo, ocurre algo similar que al salir de una habitación oscura, los colores rojizos y de cemento de Talavera de la Reina desaparecen en el espacio que ocupa la puerta y accedemos a un mundo nuevo, que es increíblemente viejo a la vez, donde pululan como bichitos voladores el azul y el amarillo, el rojo, tantos tipos de verdes que contarlos puede terminar por agotarnos los labios.
Es porque a todos nos gusta admirar la cerámica de esta ciudad manchega. Deben accionar algún tipo de pensamiento primitivo que nos encandila a partir de las formas de la cerámica, algo parecido a la visión de un fuego. Aquí cada pieza es diferente, como las llamaradas de una hoguera, hipnóticas a los ojos.
El reconocimiento final que merecían estas muestras de artesanía embadurnadas con tradición y mimo delicioso alcanzó su éxtasis en el año 2019, después de que la Unesco categorizara como Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad a la Fabricación artesanal de cerámica de estilo talaverano en Puebla y Tlaxcala (México) y en Talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo.
Talavera pertenece desde entonces al selecto grupo de las localidades españolas marcadas bajo el asterisco del Patrimonio de la Humanidad.
Los primeros utensilios de cerámica hechos en Talavera se remontan a tiempos del Imperio romano. El Tajo fluye manso cuando atraviesa la ciudad y su agua tiene un tacto fresco, ideal para que la entremezclemos con arcilla y demos forma a vasijas y cuencos de apariencia suave.
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Azulejos de la Basílica del Prado en Talavera de la Reina.
Pero si queremos hablar de la cerámica de Talavera de la Reina tal y como hoy la conocemos, haría falta brincar hasta el siglo XVI. A los años de Felipe II, cuando el poderoso monarca encargó a los artesanos talavereños que dieran forma a una serie de azulejos con que decorar el Palacio Real del Pardo.
Durante su reinado y el de Felipe III, la cerámica de Talavera ganó una amplia popularidad entre las clases altas españolas, que azuzadas por su interés a la hora de agradar a los reyes, decoraban aquí y allá sus palacetes con azulejos bellísimos.
Luego pasó el tiempo y los intereses del público cambiaron de opinión porque los intereses son caprichosos, el público también, y las cerámicas con tipos de impresión calcográfica de Sargadelos, Cartagena y Sevilla se convirtieron en los grandes favoritos de la burguesía nacional. Estamos en el siglo XIX. Talavera de la Reina pasó entonces a un segundo plano.
Decididos a no perder veinte siglos de trabajo por los caprichos del público, diversos artesanos talavereños reorganizaron la percepción que se tenía de su cerámica, convirtiéndola en una especie de recuerdo de la extensa historia que las moldea. Lo que viene a llamarse un souvenir.
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Clásico juego de café de cerámica de Talavera de la Reina.
Entonces la cerámica de Talavera sirvió a los locales para sobrevivir y alimentarse durante los años romanos, adornó los palacios más ostentosos de España durante cuatro siglos, y luego se convirtió en un recuerdo de este recorrido histórico inigualable.
De forma semejante a como hace la arcilla en el torno, los conceptos que rodean a la cerámica se metamorfosean, se estiran y son manoseados, hasta que adquieren una forma que resista los golpes de nuestra sociedad. Es un combate común, hoy lo vemos casi en cada esquina.
La tradición frágil e imperfecta debe hacer malabares para sobrevivir en el mundo de lo pulido. Los toros se encierran, los besos de las princesas se censuran, la cerámica coge polvo en un rincón. Mientras tanto vemos películas de Marvel y nos atiborramos a cafés con sobreprecio en el Starbucks.
Hoy en día el mundo ya no quiere dedicar cuatro o cinco horas a fabricar una bellísima tacita de cerámica. El mundo va demasiado rápido, que no tenemos casi tiempo ni para respirar. Que ningún joven parece interesado en convertirse en ceramista.
Algunos turistas estadounidenses conocen mejor su cerámica que los propios talavereños.

Y la falta de interés general de la sociedad por mantener vivo el oficio también es un culpable a señalar.
El lector debe comprender la magia que envuelve a los patrimonios inmateriales. No son como las enormes catedrales que podemos encontrar desde Sevilla hasta Aquisgrán, ni se parecen a los Parques Naturales de enormes extensiones, a los patrimonios materiales en definitiva.
La importancia de ser nombrado Patrimonio de la Humanidad no se aguanta en este caso en gruesos muros de piedra.
Son las manos del artesano, sencillas en apariencia, duras y suaves a una misma vez, quienes sustentan esta responsabilidad. Y debe ser agotador.
nuestras charlas nocturnas.
mayo 22, 2021 | Categories: Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

viajandoconmicamara.com/extremundo.com// India — Allá por el siglo X de nuestra era y hasta el XII, la dinastía Chandela gobernó esta parte del Subcontinente Indio. Su hegemonía perduró hasta el siglo XIII, cuando fueron invadidos por las tropas del Sultán de Delhi. En este periodo fueron construidos aproximadamente ochenta templos de los cuales, veintidós, se conservan en buen estado.
El sitio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1986. Sus armoniosos templos están profusamente decorados con esculturas. Esta profusión llega hasta tal punto, que la podríamos comparar con el «horror vacui» que sentían en occidente en época barroca. En cada palmo de sus templos hay un motivo decorativo, haciendo de esta manera frente al «miedo al vacío».



EL ARTE DE LO ERÓTICO
Las esculturas que los adornan son toda una virguería. Para su realización utilizaron básicamente granito, pero también arenisca. La delicadeza y calidad de su manufactura es indiscutible. Son varios los motivos y temas desarrollados tanto en el exterior como en el interior de los templos, pero sus motivos eróticos en mi humilde -que no pacata- opinión, son pornográficos. Es por el carácter explícito de estas esculturas, el motivo por el que los templos son mundialmente conocidos.

En sus techos, molduras y columnas, abundan los motivos florales y geométricos. Hay representaciones de escenas de guerra, de actividades cotidianas y también de manifestaciones artísticas como la música y el baile. Especial mención a las delicadas representaciones femeninas. De armoniosas formas y poderoso busto, se les representa tanto maquillándose como lavándose el pelo, o pintándose los ojos. También enfrascadas en juegos, abrochándose la faja, y una muy recurrente y de poderoso atractivo estético que es sacándose una espina clavada en el pie.
Todos ellos son templos religiosos, así pues, hay evidentemente representaciones de divinidades y de escenas de oración. Solo entre un cinco y diez por ciento de las esculturas son de temática erótica.

Es habitual ver a parejas realizando el coito, solas o en compañía. Hay representaciones de masturbaciones hetero y homosexuales, de sexo oral, de tríos, zoofílicas… todo un amplio catálogo. A pesar de que su más fácil explicación es que son escenas del Kama Sutra, esto último no está tan claro. Hay versiones que abogan ser un homenaje a Shiva y Parvati; la pareja de dioses hindú más popular. Otras que son un canto en piedra a los placeres terrenales. Existe incluso la versión de que estas imágenes, servían como protección a la población contra malos espíritus y rayos.

Templo Dulha Dev, Grupo Sur
Los templos fueron consagrados a dos religiones originarias del Subcontinente Indio: hinduismo y jainismo, lo que demuestra la convivencia y mutua tolerancia entre las dos religiones. Se distribuyen en tres grupos: oeste, este y sur. Es en el primero donde se encuentran los templos y esculturas más interesantes, siendo el único que se requiere pagar para ingresar.




“Extremadamente indecentes y ofensivas” fueron las palabras de T.S. Burth, ingeniero del ejército británico, cuando se adentró a una zona abrupta del centro de India y descubrió tras una frondosa vegetación una veintena de templos con una explícita decoración escultórica donde el sexo y la sensualidad son arte en piedra.
Kharujaho, conocida como la ciudad del Kamasutra, se encuentra ubicada en el estado de Madhya Pradesh; es un gran reclamo turístico desde que en 1986 la UNESCO reconociera sus templos como Patrimonio de la Humanidad por conformar un prodigioso conjunto arquitectónico y escultórico.
La villa de Khajuraho fue la capital de la dinastía Chandela, la cual, alcanzó su apogeo con el rey Dhanga entre los años 950 y 1008 y prosiguió hasta el año 1202, momento en el cual los musulmanes iniciaron sus incursiones en territorio indio.
Aunque los templos son conocidos por ser de forma explícita una antología de sexo , sensualidad y lujuria, con esas figuras de apsaras (ninfas acuáticas de la mitología hindú que se representan como bailarinas) suransundaris (jóvenes con grandes pechos desnudos y ropas ligeras pero muy adornadas) y alasakanya (muchachas yacentes que son la viva imagen de la voluptuosidad) también encontramos en ellos esculturas de desfiles militares, seres mitológicos, grandes batallas, encarnaciones de las divinidades hindúes, escenas del día a día, etc.

La abundancia de escenas eróticas y con frecuencia obscenas, ha intrigado durante mucho tiempo a los expertos, que ni siquiera a día de hoy logran ponerse de acuerdo a la hora de dar una explicación satisfactoria sobre su existencia y sobre qué querían los artistas de la época mostrar con ellas. Se habla de diferentes teorías, desde que se quería plasmar en piedra el famoso Libro del Kamasutra, hasta que querían que sirvieran para la educación sexual de los más jóvenes, pasando por querer probar la idoneidad de los sarcedotes, ser un canto a la fertilidad, que sirvieran de protección frente a adversarios, etc.

Las dos teorías más aceptadas son la de la representación del Libro Kamasutra (Tratado del Arte del amor), considerado el primer libro sobre el amor carnal, escrito en sánscrito (lengua indoeuropea que se conserva en los textos sagrados y cultos del brahmanismo escritos entre los siglos XV y X a. C. en India). Por supuesto esta visión tiene sus detractores ya que en los templos hay escenas y actividades orgiásticas en grupo y escenas zoofílicas. Y la otra explicación con mayor aceptación es la que ofrece D. Desai que ve el erotismo y la obscenidad de los templos como una herencia de la antigua cultura mágico-chamánica según la cual, los ritos sexuales propician la fertilidad a la vez que protegen contra las fuerzas del mal.

Lo que sí es cierto es que no sería extraño que cualquiera de las dos teorías fueran validas, ya que no es aquí la primera vez que en el arte hindú se dan muestras de erotismo y sensualidad. En la India antigua, se crearon pinturas y esculturas en cuevas y templos con gran carácter erótico, aunque nunca con la grandiosidad de una auténtica ciudad erótico-espiritual.
En el pensamiento hinduista el sexo no se reduce al mero placer sino que está relacionado con una cosmovisión religiosa de unión física y espiritual, un tributo a la vida misma, libre y espontáneo, natural y sagrado, el camino a la fusión de cuerpo y alma y la búsqueda del equilibrio entre energías que lleva a la perfección y al encuentro con la divinidad.
Los templos también llamados Templos de la montaña cósmica, por tener una torre que simboliza el Monte Kailasha, descansan sobre grandes plataformas y son una espléndida síntesis de arquitectura y escultura realizados generalmente en arenisca.

«La piedra arenisca y sus tonalidades rojizas se convierten en belleza, exuberancia y sensualidad»
Todos ellos tienen muchas cosas en común, desde su verticalidad, proporcionada por situarse sobre plintos con elaboradas molduras, hasta el lugar donde se sitúan las representaciones eróticas, ya que de conformidad con los tratados antiguos, éstas tienen un lugar específico en los templos.

Casi todos los templos están alineados de este a oeste con la entrada hacia oriente y la mejor hora para su visita es a primera hora de la mañana o al atardecer, ya que a esa hora la luz del sol resalta sobre los colores rojizos, naranjas y rosados de la piedra y además ayuda a acentuar la tridimensionalidad de las figuras que hace que parezcan que están vivas.
Si se tiene suerte y llueve un poquito los templos adquieren un color marrón oscuro realmente hermosos, ya que les da un toque de elegancia difícil de igualar, aunque también es cierto, que en India cuando llueve no llueve poquito.

Los templos están divididos en tres sectores, siendo el occidental el más visitado por ser los templos mejor conservados.
Los Templos del Oeste construidos entre los años 950 y el 1.050 se encuentran en un recinto cercado, son una auténtica maravilla, un verdadero parque arbolado único para pasear. Están dedicados, en su mayoría, a Shiva, el dios destructor y a Vishnu, el protector.

El Templo de Kandariyamahadev es la gran obra maestra de los artistas Chandela. Con forma de cruz, consta de un pórtico, un deambulatorio, una sala central y un santuario. El templo está adornado con más de novecientas estatuas alojadas en hornacinas tanto aisladas como agrupadas enmarcadas por elementos arquitectónicos y separadas entre sí por motivos ornamentales. La abundancia de elementos convierte este templo en una enorme escultura, donde encontramos todo tipo de decoración tanto de la vida cotidiana de la época como de la actividades populares de la corte real, aunque su fachada más conocida es la sur, por ser la que muestra el carácter sexual debido no sólo a sus acciones y actividades sino a la voluptuosidad de pechos, labios y expresiones faciales de las figuras femeninas. Su interior es oscuro y mal oliente gracias a los murciélagos que se encuentran en él, pero sin duda hasta con eso es un lugar fascinante, único y desde luego sin comparación alguna.

El templo de Vishvanatha comparte con el anterior la planta de doble crucero. Tres figuras femeninas decoran el edificio. En el pabellón Nandi, en el lado opuesto a la entrada principal, se encuentra una de las más grandes y bellas representaciones de la esposa de Shiva. El templo de Lakshamana descansa sobre una plataforma con cuatro santuarios en las esquinas y está decorados con grandes frisos que muestran un desfile de guerreros y escenas eróticas. Aquí se encuentra una de las figuras más bonitas de Shiva, al que siempre le acompaña la serpiente, símbolo del renacer y del tiempo.


Las ruinas de los templos de Mahadeva y Devi Jagadamba descansan sobre la misma plataforma de los dos grandes templos del recinto. Cerca de este último encontramos el templo de Chtragupta, dedicado a Surya, dios del sol, cuya figura ha permanecido en el tabernáculo desde su construcción.
En este conjunto de templos encontramos uno un poquito diferente tanto por su estructura como por su material ya que fue realizado en granito hacia finales del siglo XI. El templo está dedicado a los «64 yoguis» los divinos ascetas dotados de poderes esotéricos asistentes a Devi, una de las formas de la esposa de Shiva.
Al anochecer el espectáculo de luces de colores sobre los templos refleja a la perfección:
«El erotismo, la cúspide entre lo sagrado y lo profano«
Los templos orientales y los que están más al sur, son templos menos visitados pese a que su entrada es gratuita, pero claro, la ornamentación no llama tanto la atención ya que estos no cuentan con esculturas que contengan motivos eróticos, pese a que este tipo de decoración es sólo un diez por ciento de lo que se puede ver en cualquiera de los templos.
La zona oriental aloja media docena de templos, unos jainistas (grupo de ascetas fundado por Mahariva) , otros hinduistas, además de las residencias de los sacerdotes que los cuidan y otras dependencias que sirven de servicio y albergue a los fieles que acuden aquí periódicamente.

El templo más importante es el de Parshvanatha, dedicado a Tirthankara el último de los iluminados que predicaron la doctrina jainista. Está decorado con estatuas de los principales personajes y animales de la mitología. El interés principal quizá resida en que pertenece a la rama jaina de los llamados “sacerdotes desnudos”. Se puede ver su historia reproducida en las paredes interiores donde se encuentra textos, libros, fotos y cuadros, así como el pequeño tesoro de sus oratorios, altares, esculturas y material ritual para sus prácticas religiosas.

En el grupo Sur, podemos ver el Templo de Duladeo, y el Templo de Chaturbhuja, con una impresionante estatua de Vishnú de tres metros de altura.
Pese a que Khajuraho es un museo arqueológico al aire libre, tiene un Museo arqueológico donde profundizar sobre el arte de estos templos. Sin duda esta ciudad es una: «Combinación de arquitectura, arte y erotismo«
El Khajuraho Actual

Hoy en día Khajuraho es una tranquila población de la provincia de Madhua Pradesh de aproximadamente cuarenta mil habitantes. Su economía se enfoca principalmente en el turismo. Sus habitantes son muy amables, a veces excesivamente. En la mayoría de los casos, hay un interés económico en esta amabilidad. En ningún lugar he repetido tantas veces y en tan poco tiempo: «no, thank you». Es bárbara la cantidad de gente que quiere ser tu guía, venderte recuerdos, libros con imágenes de los templos, pócimas curalotodo o levántalotodo o marihuana de pésima calidad. Por otra parte, me sorprendió gratamente que no pocos guías y también personajes que husmean en los olores y hedores turísticos, hablasen castellano.

Herrero trabajando
La localidad tiene dos partes diferenciadas: viejo y nuevo Khajuraho. El nuevo es el más cercano a los templos más atractivos, los del oeste. Es aquí donde se encuentran la mayoría de alojamientos, así como museos, tiendas y restaurantes. La parte vieja, por otro lado, tiene un carácter eminentemente local. Allí se encuentra el grupo de templos del este y está de camino hacia los del sur. A mi parecer, la parte vieja es de visita obligada, se respira pura India rural. No serán pocos los que paseando por sus calles te abran las puertas de sus casas, incluso insistirán y al final del recorrido te pedirán una recompensa por ello.

Los alrededores de Khajuraho son también dignos de explorar. Perderse en bici o motocicleta por las aldeas que lo rodean, es adentrarse en la «India profunda». La gente que te encontrarás por sus calles y caminos hablan exclusivamente hindi, aunque muchos tienen someras nociones de inglés. Eso sí, en casi todos los pueblos hay alguien que lo chapurrea con cierta soltura.




A menos de veinte kilómetros se encuentra una cascada que solamente trae agua en época de lluvias, y a aproximadamente treinta y cinco kilómetros se encuentra Panna Tiger Reserve. Aquí podrás observar el tigre de bengala, chacal, leopardo, gacela india, nilgó, sambar, oso perezoso, pavo real, mono y muchos más. El parque bien merece una visita.
nuestras charlas nocturnas.
mayo 21, 2021 | Categories: Actualidad, opinión, Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario