Punto Nemo, el lugar más aislado del mundo …
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L.B.V.(J.Álvarez)/El Universo — Si tuviéramos que buscar el lugar más alejado de la civilización, el más aislado del resto del mundo, tendríamos que desplazarnos por el Pacífico sur y perdernos en su inmensidad, navegando durante días y días o sobrevolando el océano hasta alcanzar unas coordenadas concretas: 48º52’6″ Sur y 123º23’6″ Oeste. Es el llamado Polo de inaccesibilidad, más conocido como Punto Nemo en homenaje al personaje de la novela de Verne Veinte mil leguas de viaje submarino.
¿Qué hay allí? cabe preguntarse. La respuesta es nada. O sea, sólo agua y agua hasta una profundidad de 3.700 metros y distante 2.688 kilómetros de la tierra más cercana: por el norte la isla Ducie, una de las que componen el archipiélago Pitcairn que, por si no lo saben, es donde se refugiaron los marinos rebeldes de la Bounty (y nunca fueron encontrados, claro); por el sur, la isla Mahier, que forma parte de la Antártida; al oeste quedaría otra isla, la Chatham, y al este el extremo de Sudamérica, en la parte chilena.
De hecho, esas tierras están más lejos que la propia Estación Espacial Internacional. Julio Verne acertó, pues, al situar en esa zona la imaginaria isla Lincoln, base donde se escondía el Nautilus y que servía de escenario para otra de sus novelas, La isla misteriosa. Otra que cita el escritor en ese entorno, pero real, es Tabor (Los hijos del capitán Grant), como real y vecino era el pedazo de tierra donde Daniel Defoe hizo sobrevivir a su Robinson Crusoe: Tristan da Cunha.
Y es que el Punto Nemo parece un filón para la literatura fantástica, ya que muy cerca se localizaría también la ignota ciudad sumergida de Ryleh ideada por H.P. Lovecraft como tumba-prisión del temible Ctulhu de sus cuentos.
Así que el Punto Nemo es un lugar a tener en cuenta para no naufragar, so pena de encontrarse en medio de 21 millones de kilómetros cuadrados de océano, una superficie similar a la de la antigua URSS.
La tecnología ha hecho que los seres humanos sientan que la Tierra es mucho más pequeña o que todos los lugares del planeta sean de fácil acceso, a diferencia de hace unas décadas. Sin embargo, el tercer planeta del sistema solar tiene muchos sitios que recorrer e incluso algunos son remotos, como por ejemplo, el Punto Nemo.
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El Punto Nemo es a la vez un cementerio de chatarra y el punto más lejano de cualquier masa de tierra
Este lugar, considerado el más aislado del mundo, está localizado a más de 1.600 kilómetros equidistante de las costas de tres lejanas islas. Al norte tiene a la isla Ducie (una de las islas Pitcairn), al noreste a Motu Nui (islote de la Isla de Pascua y lugar más occidental de Chile) y hacia el sur a la isla Maher (Antártida), detalla BBC.
También llamado “polo de inaccesibilidad”, se llama Punto Nemo en homenaje al capitán de Jules Verne. Es usado como una especie de cementerio de objetos espaciales, ya que allí han caído unos 300 aparatos espaciales en fin de vida. El más célebre es la estación espacial soviética Mir de 120 toneladas.
“(Punto Nemo) es más bien una zona antes que un punto”, explica a la AFP Florent Deleflie, astrónomo del Observatorio de París. “Y como esta zona es muy amplia, es la más propicia para este tipo de operación”, agrega el astrónomo, precisando que “incluso en caso de caída controlada existe duda sobre el punto de ingreso del aparato en la atmósfera”.
Es además un lugar en el que parece que hay poca fauna y flora, indica Stijn Lemmens, de la Oficina de desechos espaciales de la Agencia Espacial Europea (ESA). “Se lo utiliza por lo tanto como descarga, o ‘cementerio espacial’”, añade el especialista.
En el que parece que hay poca fauna y flora, pero aunque la zona esté desierta, cuando un artefacto espacial inicia su caída hacia el cementerio, “se avisa al tráfico aéreo así como a la navegación marítima”.
Se encuentra entre la isla Ducie, una de las Islas Pitcairn, la isla Maher de la Antártida y el islote Motu Nui de la Isla de Pascua -la punta occidental de Chile-. Es el corazón de un radio de 1.600 kilómetros equidistante de las costas de tres islas separadas por un mundo.
Fue resultado de un arduo trabajo del ingeniero Hrvoje Lukatela en 1992, cuando fue oficialmente emplazado el polo oceánico de inaccesibilidad.
El profesional calculó las coordenadas mediante una plataforma computarizada que transcribió la forma elipsoide de la tierra en procura de someter al programa a una precisión mayúscula. La BBC recogió lo que Lukatela explicó: «La localización de tres puntos equiláteros es especialmente singular. No hay tres puntos sobre la superficie de la Tierra que podrían reemplazarlos».
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En el corazón del océano pacífico se establece el Punto Nemo, a 1,6 kilómetros de distancia equidistante de tierra firme
La masa de tierra habitada más cercana se encuentra a 2.700 kilómetros del Punto Nemo. Con frecuencia, las personas que habitan la estratósfera se encuentran más cerca que aquellos habitantes del planeta: la Estación Espacial Internacional orbita la Tierra a un máximo de 416 kilómetros.
Para las agencias espaciales, el Punto Nemo es conocido oficialmente como «zona deshabitada del Pacífico Sur». Y por su calidad de zona inexplorada, inhóspita e ignorada se convirtió en un cementerio donde verter objetos de chatarra espacial.
Pero de sus cualidades de sitio desconocido, el Punto Nemo se vale principalmente de mitología, misterio y enigmas.
De las áreas impenetrables e inmaculadas se suelen tejer relatos de leyendas de difícil confrontación.
El escritor estadounidense H.P. Lovecraft, uno de los autores de literatura fantástica más influyente del siglo XX, curiosamente ubicó limítrofe al punto más inaccesible del planeta -en la latitud 47º 9′ S, longitud 126º 43′ O- la ciudad ficticia de R’lyeh, casa de Cthulhu, una criatura, una suerte de deidad mitológica y extraterrestre con garras y tentáculos, que espera recuperar lo que le perteneció «antes del tiempo».
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El Punto Nemo esconde historias y leyendas misteriosas: el Cthulhu, por ejemplo, la criatura creada por el escritor H.P. Lovecraft
Ese tono enigmático de refuerza con un hecho real: en 1997, la estadounidense NOAA (National Oceanic and Atpospheric Administration) registró, merced a unos micrófonos colocados allí durante la Guerra Fría para detectar a los submarinos soviéticos, un extraño sonido de baja frecuencia al que bautizó Bloop. Nunca se identificó su causa, especulándose con seismos subacuáticos, luchas entre calamares gigantes y cachalotes, resquebrajamiento de icebergs, etc.
Las teorías de un monstruo marino crecieron, estimulados por el desconocimiento. Bastó que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos -NOAA- investigara la naturaleza del «bloop» para enterrar el misticismo: era el portentoso sonido de baja frecuencia que entonan las fracturas glaciares; era el hielo rompiéndose.
De hecho, el oceanógrafo Steven D’Hondt de la Universidad de Rhode Island, Estados Unidos, calificó al Punto Nemo como «la región menos biológicamente activa del océano en el mundo«.
No hay materia orgánica, no hay alimentos, hay carencia de nutrientes, hay un ecosistema extremo, pero lo que estima ser un paisaje presuntamente idílico es un basurero plástico que aglomera los desechos a través de corrientes giratorias. Morajela: hasta el lugar más remoto del mapa, hasta el sitio más inaccesible del planeta es víctima de la desidia del hombre.
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