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‘Pensábamos que era el fin del mundo’: Cómo Estados Unidos lanzó cuatro bombas nucleares sobre España en 1966…


Alamy Un pequeño grupo de personas se encuentra alrededor de los restos de una bomba caída en un pueblo español (Crédito: Alamy)

BBC news mundo(M.Burke) —- En 1966, el remoto pueblo español de Palomares descubrió que la era nuclear les había caído encima desde un cielo despejado.

Dos años después del aterrador accidente, el reportero de la BBC Chris Brasher fue a investigar qué ocurrió cuando Estados Unidos perdió una bomba de hidrógeno.

El 7 de abril de 1966, hace casi 60 años, finalmente se encontró un arma nuclear desaparecida que el ejército estadounidense había buscado desesperadamente durante 80 días.

La ojiva, con una potencia explosiva cien veces superior a la de la bomba lanzada sobre Hiroshima, fue cuidadosamente extraída desde una profundidad de 869 m (2850 pies) del mar Mediterráneo y descendida con delicadeza al USS Petrel.

Una vez a bordo, los oficiales cortaron minuciosamente la carcasa del dispositivo termonuclear para desarmarlo. Solo entonces todos pudieron respirar aliviados: se había recuperado la última de las cuatro bombas de hidrógeno que Estados Unidos había lanzado accidentalmente sobre España.

«Este no fue el primer accidente con armas nucleares», declaró el reportero de la BBC Chris Brasher al informar desde el lugar del accidente en 1968. «El Pentágono registra al menos nueve accidentes previos de aeronaves con bombas de hidrógeno. Pero este fue el primer accidente en suelo extranjero, el primero en involucrar a civiles y el primero en capta la atención mundial».

4:51Me quedé paralizado de miedo. Una piedra me dio en el estómago y pensé que me habían matado

Esta aterradora situación se produjo debido a una operación estadounidense denominada Chrome Dome .

A principios de la década de 1960, Estados Unidos desarrolló un proyecto para disuadir a su rival de la Guerra Fría, la Unión Soviética, de lanzar un ataque preventivo.

Una patrulla de bombarderos B-52 con armas nucleares surcaba continuamente los cielos, preparados para atacar Moscú en cualquier momento.

Pero para mantenerse en el aire en estas largas rutas circulares, los aviones necesitaban repostar durante el vuelo.

El 17 de enero de 1966, uno de estos bombarderos volaba a 9,5 km (31.000 pies) sobre la región de Almería, en el sur de España, e intentó un reabastecimiento rutinario en vuelo con un avión cisterna KC-135. «Creo que lo que ocurrió fue que el bombardero se acercaba demasiado y no estabilizó su posición», declaró a Brasher el mayor general estadounidense Delmar Wilson, responsable de la intervención en el catastrófico accidente, «por lo que se acercaron demasiado y colisionaron».

El impacto del bombardero B-52 contra el avión de reabastecimiento lo destrozó, incendiando el combustible que transportaba el KC-135 y causando la muerte de los cuatro tripulantes a bordo. La explosión subsiguiente también mató a dos hombres en la sección de cola del B-52. Un tercero logró eyectarse, pero murió al no abrirse su paracaídas.

Los otros cuatro tripulantes del bombardero lograron saltar del avión en llamas antes de que este se desintegrara y cayera a tierra, arrojando fragmentos de avión en llamas y su letal carga termonuclear sobre el remoto pueblo español de Palomares.

Todo el mundo hablaba de una «flecha rota». Entonces supe que «flecha rota» era la palabra clave para un accidente nuclear. – Capitán Joe Ramírez

La enorme bola de fuego se avistó a una milla de distancia. Afortunadamente, no provocó una explosión nuclear. Las ojivas del bombardero no estaban armadas y contaban con salvaguardias integradas para evitar una reacción atómica en cadena involuntaria.

Sin embargo, los dispositivos termonucleares sí contaban con explosivos que rodeaban sus núcleos de plutonio como parte del mecanismo de detonación. En caso de accidente, las bombas contaban con paracaídas diseñados para amortiguar el impacto al aterrizar y evitar la contaminación radiactiva.

De hecho, una bomba sin detonar aterrizó sin problemas en el lecho de un río y se recuperó intacta al día siguiente. Desafortunadamente, dos de los paracaídas de las bombas nucleares que caían en picado no se abrieron.

Esa mañana, el agricultor español Pedro Alarcón caminaba hacia su casa con sus nietos cuando una de las bombas nucleares cayó en su campo de tomates y explotó en pedazos al impactar. «Quedamos destrozados. Los niños empezaron a llorar. Me quedé paralizado de miedo. Una piedra me dio en el estómago; pensé que me había matado. Me quedé allí tendido, sintiéndome fatal, con los niños llorando», declaró a la BBC en 1968.

. Devastación y caos

La otra bomba de hidrógeno también explotó al impactar contra el suelo cerca de un cementerio. Estas explosiones dobles crearon enormes cráteres y esparcieron polvo de plutonio radiactivo y altamente tóxico por cientos de hectáreas. Restos de aviones en llamas también cubrieron el pueblo español.

«Lloraba y corría de un lado a otro», declaró a la BBC en 1968 una aldeana llamada Señora Flores. «Mi hija pequeña lloraba: ‘Mamá, mamá, mira nuestra casa, se está quemando’. Por todo el humo pensé que lo que decía debía ser cierto. Caían muchas piedras y escombros a nuestro alrededor. Pensé que nos alcanzaría. Fue una explosión terrible. Pensamos que era el fin del mundo».

Una vez que la noticia de que el bombardero había caído con armas nucleares a bordo llegó al mando militar estadounidense, se lanzó una operación de gran envergadura. En el momento del desastre, el capitán Joe Ramírez era abogado de la Fuerza Aérea estadounidense destinado en Madrid. «Había mucha gente hablando, había mucha agitación en la sala de conferencias.

Todos hablaban constantemente de una ‘flecha rota’. Entonces supe que ‘flecha rota’ era la palabra clave para un accidente nuclear», declaró en 2011 a Witness History, de la BBC .

Personal militar estadounidense fue trasladado a la zona en helicóptero. Cuando el capitán Ramírez llegó a Palomares, vio de inmediato la devastación y el caos provocados por el accidente. Enormes restos humeantes estaban esparcidos por toda la zona; gran parte del bombardero B-52 en llamas había aterrizado en el patio de la escuela. «Es un pueblo pequeño, pero había gente corriendo en todas direcciones. Pude ver escombros humeantes, pude ver algunos incendios».

  • EN LA HISTORIA

En Historia es una serie que utiliza el archivo único de audio y video de la BBC para explorar eventos históricos que aún resuenan hoy. Suscríbase al boletín semanal que la acompaña. 

A pesar de la masacre, milagrosamente nadie en el pueblo murió. «Casi 100 toneladas de escombros en llamas cayeron sobre el pueblo, pero ni un pollo murió», dijo Brasher. Un maestro de escuela local y un médico subieron a la ladera incendiada para recuperar los restos de los aviadores estadounidenses fallecidos. «Más tarde, clasificaron los restos y las extremidades en cinco ataúdes, lo que causó algunas dificultades burocráticas cuando los estadounidenses solo recogieron cuatro cuerpos de esa ladera», dijo Brasher.

Tres tripulantes del B-52 que lograron eyectarse aterrizaron en el Mediterráneo a varias millas de la costa y fueron rescatados por barcos pesqueros locales una hora después del accidente. El cuarto, el navegante de radar del B-52, se eyectó durante la explosión del avión, lo que le provocó quemaduras graves y no pudo separarse de su asiento eyectable. A pesar de ello, logró abrir el paracaídas y fue encontrado con vida cerca del pueblo y trasladado al hospital.

Sin embargo, aún quedaba el problema de localizar la mortífera carga nuclear del avión. «Mi principal preocupación era recuperar esas bombas; esa era mi prioridad número uno», declaró el general Wilson a la BBC en 1968.

Falta una de nuestras bombas nucleares

La primera noche, la Guardia Civil acudió al pequeño bar de Palomares, que era prácticamente el único lugar con electricidad. Informaron de lo que consideraban una bomba, así que inmediatamente enviamos a algunos de los nuestros al cauce del río, cerca del centro. Y, efectivamente, era una bomba, así que pusimos guardia allí.

A la mañana siguiente, con las primeras luces del día, comenzamos la búsqueda, y creo que sobre las 10 u 11 de la mañana localizamos otras dos bombas.

Esto representó tres de las bombas nucleares, pero aún faltaba una. Al día siguiente, se enviaron camiones con tropas estadounidenses desde bases cercanas, y la playa de Palomares se convirtió en una base para unos 700 aviadores y científicos estadounidenses que intentaban con urgencia contener cualquier contaminación radiactiva y localizar la cuarta ojiva.

«Lo primero que se vio al comenzar la búsqueda en serio fue al personal de la Fuerza Aérea formando filas de 40 o 50 personas. Tenían áreas de búsqueda designadas. Empezaron a llegar algunas personas con contadores Geiger, y así comenzaron a marcar las áreas contaminadas», dijo el Capitán Ramírez en 2011.

Cuando el personal estadounidense registraba una zona contaminada con radiación, raspaban los primeros 7,6 cm de tierra vegetal y la sellaban en barriles para su envío de regreso a Estados Unidos. Unas 1.400 toneladas de tierra irradiada terminaron en un almacén en Carolina del Sur.

Tanto Estados Unidos como España, que en aquel momento se encontraba bajo la brutal dictadura militar de Francisco Franco, se esforzaron por minimizar el devastador accidente. Franco estaba especialmente preocupado por la posibilidad de que el temor a la radiación perjudicara el sector turístico español, una importante fuente de ingresos para su régimen. En un esfuerzo por tranquilizar a la población local y al mundo entero de que no había peligro, el embajador de Estados Unidos en España, Angier Biddle Duke, acabaría bañándose en el mar frente a la costa de Palomares ante la prensa internacional pocas semanas después del accidente.

Pero a pesar de que cientos de efectivos estadounidenses realizaron una búsqueda intensiva y meticulosa en los alrededores durante una semana, aún no pudieron encontrar la cuarta bomba. Entonces, el capitán Ramírez habló con un pescador local que había ayudado a rescatar a algunos de los aviadores supervivientes que habían amerizado. El pescador no dejaba de disculparse con el capitán Ramírez por no haber podido salvar a uno de los aviadores estadounidenses, a quien creía haber visto hundirse a la deriva. 

El capitán Ramírez se dio cuenta de que el pescador podría haber visto la bomba nuclear desaparecida. «Todos los cuerpos habían sido contabilizados, lo sabía», dijo. La búsqueda se trasladó rápidamente al mar Mediterráneo, con la Armada estadounidense movilizando una flotilla de más de 30 barcos, incluyendo dragaminas y sumergibles, para rastrear el fondo marino. La exploración de kilómetros de lecho oceánico fue técnicamente compleja y un proceso muy lento, pero tras semanas de búsqueda exhaustiva, un nuevo buque de buceo profundo, el Alvin, finalmente localizó la bomba desaparecida en una fosa submarina.

Casi cuatro meses después de su primera pérdida, la ojiva finalmente fue puesta a salvo y devuelta a manos estadounidenses. Al día siguiente, a pesar del secretismo con el que el ejército estadounidense había mantenido su arsenal nuclear, tomó la inusual decisión de mostrar la bomba a la prensa internacional. El embajador Duke argumentó que, a menos que la gente viera la bomba con sus propios ojos, nunca tendría la certeza de que realmente se había recuperado.

Casi seis décadas después, el incidente aún proyecta una larga sombra sobre la región de Almería. La operación de limpieza estadounidense logró pasar por alto algunas zonas contaminadas, y Estados Unidos y España acordaron financiar controles sanitarios anuales para los residentes de Palomares. También prometieron monitorear el suelo, el agua, el aire y los cultivos locales. Sin embargo, aún quedan cercadas unas 40 hectáreas de terreno contaminado en Palomares. Y a pesar de que España y Estados Unidos firmaron un acuerdo mutuo en 2015 para limpiar la zona, ninguno de los dos ha cumplido. 

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De la Santa Fe…


Ley XIX. Que la fe administre a los indios que tuvieran capacidad para recibir el Santísimo Sacramento de la Eucaristía” Leyes de Indias

(Libro I, Título I, De la Santa Fe Católica. Reinado de Felipe II)

MEER(F.C.A.Sanchez) — La impresión de las Doctrinas no debe considerarse un invento exclusivo del Viejo Mundo ni limitarse a ser vista solo como una herramienta para algunos libros.

La primera imprenta sudamericana funcionó en la República del Perú en Lima a partir del año 1584, estableciéndose como una empresa autárquica, lo que significaba que operaba de manera independiente y autosuficiente, produciendo no solo libros, sino también materiales esenciales para la educación y la evangelización.

Sin embargo, en la República de México, la imprenta apareció en 1539 con el propósito de difundir la Santa Fe Católica y, con ella, los sacramentos.

Desde el primer tercio del siglo XVII, los Padres de las Misiones, religiosos dedicados a la evangelización y la enseñanza, contaban con una imprenta en su orden, donde se editaban libros para la catequesis, especialmente en lengua indígena. De esta manera, se cumple con las leyes indianas, pero con un claro compromiso con la educación y el oficio dentro de las culturas locales.

La Orden Jesuita, al establecerse en Misiones, en la provincia de la actual República Argentina, creó su propia imprenta, donde era obligatorio conocer la lengua aborigen para la evangelización. Esta enseñanza se impartía en Lima, y el conocimiento de las lenguas indígenas se convirtió en una herramienta esencial para los misioneros en su labor evangelizadora en el Nuevo Mundo.

Como es sabido, un sínodo (asamblea) en Lima había establecido tiempo atrás la obligatoriedad para los misioneros de conocer las lenguas aborígenes y utilizarlas en la evangelización. Desde 1570, funcionó en Lima la cátedra de idiomas indígenas, un espacio académico donde se formaban los misioneros en el uso de estas lenguas.

En su República Cristiana de las Misiones, territorio colonial español, los jesuitas llevaron al límite esta consigna, integrando el aprendizaje de las lenguas nativas en su formación.

La Doctrina debía mostrarse con imágenes para ayudar a los no conversos a adoptar sus enseñanzas sobre el pecado, la misericordia de Dios y el diablo, poco conocidos por ellos, así como por los esclavos y mulatos analfabetos
La Doctrina debía mostrarse con imágenes para ayudar a los no conversos a adoptar sus enseñanzas sobre el pecado, la misericordia de Dios y el diablo, poco conocidos por ellos, así como por los esclavos y mulatos analfabetos

Pasó mucho tiempo para que la Santa Fe Católica llegara a la República del Paraguay, un proceso lleno de desafíos que requirió un esfuerzo conjunto de los misioneros, las comunidades indígenas y los reinados de Portugal en Sudamérica.

Sin embargo, los indígenas ya evangelizados trabajaron en las misiones cosiendo libros, manejando prensas y realizando encuadernaciones.

Poco a poco, la Santa Fe Católica mostró cómo los indígenas no eran solo receptores pasivos de la evangelización, sino también agentes activos en la difusión de la doctrina cristiana.

Su participación en la producción de libros fue crucial para la educación de sus comunidades, lo que les permitió acceder a las enseñanzas de la fe de una manera más directa y comprensible.

Sin embargo, la Doctrina debía mostrarse con imágenes para ayudar a los no conversos a adoptar sus enseñanzas sobre el pecado, la misericordia de Dios y el diablo, poco conocidos por ellos, así como por los esclavos y mulatos analfabetos.

Este enfoque visual era fundamental, ya que muchas comunidades indígenas y no indígenas carecían de un sistema de escritura desarrollado y dependían de la oralidad y de las representaciones visuales para comprender conceptos abstractos.

Por tanto, para cumplir con la misión de la Santa Fe Católica, la imprenta debía considerar este aspecto ilustrativo, produciendo no solo textos, sino también imágenes que acompañaran las enseñanzas.

Así, en todas las Misiones aparecieron talleres de pintura, escultura y grabado. Estos talleres no solo eran espacios de producción artística, como la escuela de arte de los ángeles arcabuceros del Virreinato del Perú y la República de Bolivia, o de imágenes religiosas de una sola pieza con ojos de vidrio en la República de Colombia, sino también centros de aprendizaje donde se enseñaba a los indígenas a crear imágenes que representaran los relatos bíblicos y los principios de la fe católica.

Para mediados del siglo XVII, en este Nuevo Mundo surgió también el arte de los copistas en las Misiones. Esta práctica, que involucraba la creación de objetos y ornamentos, se utilizaba como una forma de expresión cultural que combinaba elementos indígenas y cristianos. También se desarrolló la confección de instrumentos de viento y cuerda, así como conocimientos sobre agricultura y construcción.

Desde el primer tercio del siglo XVII, los Padres de las Misiones, religiosos dedicados a la evangelización y la enseñanza, contaban con una imprenta en su orden, donde se editaban libros para la catequesis
Desde el primer tercio del siglo XVII, los Padres de las Misiones, religiosos dedicados a la evangelización y la enseñanza, contaban con una imprenta en su orden, donde se editaban libros para la catequesis

La Orden Jesuita en América del Sur creó una escuela de evangelización con su universidad en Córdoba y sus misiones.

En este contexto, la educación se convirtió en un pilar fundamental del trabajo jesuita, y sus instituciones educativas se destacaron por su rigor académico y su compromiso con la formación integral de los estudiantes.

La Universidad de Córdoba, en particular, se convirtió en un centro de conocimiento y un modelo para otras instituciones de la región.

Cuatro siglos después, un miembro de esa orden que, desde joven, cada mañana antes de tomar el autobús para ir a trabajar, pasaba por la parroquia a recibir del sacerdote la Santa Fe Católica de la Eucaristía, mantenía viva la práctica de la fe en este territorio.

Luego, mientras viajaba en el autobús, oraba al Señor con la misma esperanza de recibir el banquete celestial, como aquellos jesuitas de antaño.

Hoy, ese miembro de la Orden Jesuita ocupa el lugar de Roma en la Santa Sede y, con la misma doctrina jesuita, usando aquellos mismos zapatos gastados, se hizo llamar Francisco, el Papa. Su elección ha traído consigo un enfoque renovado en la pastoral, la inclusión y la justicia social, valores que han sido parte de la misión jesuita desde sus inicios en la América colonial.

La imprenta en las Misiones y la labor de los jesuitas son un testimonio del impacto que la educación y la evangelización pueden tener en la transformación de las sociedades. A través de sus esfuerzos, los jesuitas no solo promovieron la fe católica, sino que también contribuyeron al desarrollo cultural y educativo de las comunidades indígenas, dejando un legado que perdura hasta el día de hoy.

La campaña de la historia de la Santa Fe Católica en América del Sur es, por lo tanto, una historia de encuentros, aprendizajes y transformaciones, tanto individuales como colectivas, en la que la fe se convierte en un vehículo para la comprensión mutua y la creación de oficios, todo ello en la espera de recibir el banquete celestial prometido.

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El día que Fidel Castro le regaló una isla cubana a Alemania oriental para convertirla un «destino turístico comunista»…


Bahía de Cienfuegos, Cuba

BBC News Mundo — El 18 de agosto de 1972 el Aktuelle Kamera, el noticiero de la televisión estatal de la entonces República Democrática Alemana (RDA) emitió un sorprendente reportaje.

Informaba sobre la ceremonia de transferencia de soberanía de una isla en el Caribe que el entonces líder cubano, Fidel Castro, le había regalado a Alemania oriental.

Se trataba de la que entonces se llamaba Cayo Blanco del Sur, un islote de 7 km2, de 500 metros de ancho y 15 km de largo ubicada en el Golfo de Cazones.

Ese día, la isla cambiaría de nombre para llamarse Cayo Ernesto Thaelmann o Ernst-Thälmann-Insel en honor al político comunista alemán Ernst Thälmann, que había sido líder del Partido Comunista de Alemania (KPD) durante la mayor parte de la República de Weimar y quien fue fusilado en 1944 por orden de Adolfo Hitler.

Durante la ceremonia de transferencia de soberanía de la nueva Isla Ernesto Thaelmann, el Aktuelle Kamera mostró también en su noticiero la inauguración de un busto de Ernest Thälmann.

Allí presentes estaban el embajador alemán y varios de sus delegados con decenas de representantes cubanos.

– La historia

Todo empezó durante una visita oficial de Fidel Castro a Berlín, en junio de 1972.

Había sido invitado por Erick Honecker, el entonces secretario general del Partido Socialista Unificado, la principal formación política de la RDA.

Se dice que el político alemán le entregó como regalo a Castro un oso de peluche, el símbolo de Berlín.

Castro, sin embargo, fue más generoso. Su regalo para Alemania oriental: la isla caribeña.

Fidel Castro y Erich Honecker
Erick Honecker (izq) con Fidel Castro, durante la visita oficial de este último a la República Democrática Alemana en 1972.

Según informan los diarios de la época, en el edificio del Consejo de Estado, el líder cubano extendió frente a Honecker un mapa de Cuba y le apuntó a una pequeña isla que formaba parte del archipiélago de los Cayos Blancos del Sur.

Castro le explicó a Honecker que el regalo de Cuba para la RDA estaba «en la Bahía de Cochinos, donde invadieron los imperialistas”.

Castro anunció entonces que la isla sería renombrada en honor de Ernesto Thälmann, “en memoria de un hijo ejemplar del pueblo alemán”.

El líder cubano le dijo también a sus anfitriones alemanes que la pequeña playa del islote deshabitado sería llamada “playa RDA”.

El objetivo de este pequeño territorio de 500 metros de ancho y 15 km de largo que Cuba le regalaba a la RDA era convertirlo en un «destino turístico comunista» para los germano orientales.

El homenajeado, Enst Thälmann, que hoy es considerado el padre del movimiento marxista-leninista en Alemania, había sido arrestado en 1933 por la Gestapo, y después de permanecer encarcelado en confinamiento solitario durante 11 años, fue fusilado en 1944 por orden de Adolf Hitler.

Monumento a Ernst Thälmann en Berlín
Ernst Thälmann hoy es considerado el padre del movimiento marxista-leninista en Alemania

– Isla olvidada

El plan de crear un destino turístico comunista en el Caribe nunca se llevó a cabo debido a los problemas económicos que vivía el país.

Y la isla, que desde ese día en junio de 1972 era un territorio alemán, permaneció intacta con sus formaciones de arrecifes altamente desarrollados y una serie de especies en peligro de extinción, como coral negro y peces ornamentales de los arrecifes.

En Alemania oriental la noticia, no pareció tener mayores repercusiones.

A ningún ciudadano de la RDA se le permitió pasar sus vacaciones en el lejano paraíso caribeño.

Los germano orientales se preguntaban cómo podrían llegar hasta el Caribe si difícilmente se les permitía viajar a Hungría.

Poco a poco la Isla Ernesto Thälmann cayó en el olvido.

Después de la reunificación en 1990, Alemania no reclamó el territorio.

Según se dijo, el “regalo” del gobierno cubano no había sido tal. Más que una concesión real, se informó, había sido “un gesto simbólico”.

Tras la caida del muro de Berlín, Eric Honecker, quien llegó a ser presidente de la RDA hasta 1989, se exilió en Chile donde permaneció hasta su muerte en 1994.

Y también el hombre que dio nombre a la isla caribeña alemana quedó olvidado con el paso del tiempo.

En 1988, la isla fue golpeada duramente por el huracán Mitch, destruyendo el busto de Ernesto Thälmann.

Hoy la isla continúa deshabitada y el único recordatorio de que alguna vez fue un territorio alemán, son los restos en la arena de esa estatua de su “hijo ejemplar”.

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Mochila de 72 horas: ¿qué alimentos debo incluir para que me ayuden a sobrevivir y a disminuir el estrés?…


Mochila de 72 horas: ¿qué alimentos debo incluir para que me ayuden a  sobrevivir y a disminuir el estrés?

The Conversation(I.P.Gómez/A.B.S.Robles) — El pasado 26 de marzo, la Unión Europea publicó una guía donde instaba a los ciudadanos a disponer de un kit que permita la supervivencia de una familia durante tres días.

Más allá de la alarma que provoca la posibilidad de un conflicto armado, el mensaje de la UE pretende que todos estemos preparados para una emergencia, incluyendo catástrofes naturales –como la dana de Valencia– o pandemias como la del covid-19.

La “mochila para 72 horas” no es algo nuevo. Ya existían recomendaciones desde organismos como UNICEF para países donde los desastres climáticos son frecuentes.

Y el nombre no se eligió al azar: mochila porque debe ser algo cómodo de transportar, y 72 horas porque es el tiempo que tardan en llegar los servicios de emergencia.

Dentro de esa mochila debemos guardar cosas diversas, pero es muy importante incluir comida que nos proporcione la energía y los nutrientes necesarios. Además, deben ser alimentos de larga vida útil, fáciles de transportar y de consumir.

– Lo más básico

El primer producto de la lista es el agua, el nutriente más necesario. Se puede sobrevivir semanas sin comida, pero sin agua sólo días. ¿Y cuánta? Pues depende de muchos factores, entre ellos el clima.

El mínimo es un litro de agua diario por persona, y se puede incluir también alguna pastilla potabilizadora. Además, hay que pensar en los elementos minerales. No sería mala idea algún sobre de suero fisiológico, o geles rehidratantes.

Por lo demás, los alimentos que elegiríamos serían principalmente liofilizados (leche en polvo, sopas de sobre, etc.) y enlatados o barritas energéticas. También debemos pensar si alguien tiene necesidades especiales, como ancianos o personas con intolerancias alimentarias. Y en caso de que haya bebés, es necesario incluir leche de fórmula.

La UE prepara una guía para almacenar en casa lo esencial con lo que  subsistir durante 72 horas

– ¿Puede la dieta ayudarme a lidiar con el estrés?

Recordemos que es un kit básico para sobrevivir a una situación de emergencia, muy distinto a nuestra alimentación normal. Hay que revisarlo para retirar los productos que van caducando, aunque seguramente no lo tengamos que utilizar.

Pero ¿qué ocurre si nos vemos obligados a hacer uso de su contenido? ¿Pueden los alimentos almacenados ayudarnos a disminuir el estrés de la situación?

En momentos de estrés sostenido nuestro cuerpo sufre los efectos negativos del cortisol, la principal hormona que se libera. Al mismo tiempo, disminuyen la serotonina y la melatonina, responsables de nuestra sensación de bienestar y estado de ánimo positivo.

La buena noticia es que hay alimentos que bien bajan el cortisol, o bien aumentan la serotonina y la melatonina. Y podemos meterlos en nuestra mochila.

  • Chocolate negro: las variedades con 75 % o más de cacao contienen gran cantidad de flavonoides. Estas moléculas han demostrado disminuir el cortisol. También son unos grandes antioxidantes que ayudarán a nuestro corazón.
  • Frutos secos: son ricos en magnesio y potasio, que ayudan a disminuir el cortisol en sangre y, además, aumentan la melatonina.
  • Legumbres: no solo son fantásticas para evitar la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares, sino que también pueden mantener a raya el cortisol.
  • Pescado azul: sus ácidos grasos omega-3 son conocidos por sus beneficios para la salud cardiovascular, a lo que se suma su efecto modulador sobre el eje hipotálamo-hipófisis-adrenales y la liberación de cortisol.
  • Lácteos: ¿quién no se ha tomado un vaso de leche caliente antes de ir a la cama? Su alto contenido en triptófano, aminoácido que utilizamos para sintetizar la serotonina y la melatonina, hace que durmamos mejor y estemos más tranquilos.

En resumen, algunas latas de legumbres y de pescado azul, una tableta de chocolate negro, frutos secos y un paquete de leche en polvo pueden proporcionarnos la energía necesaria para la espera. Y también un plus de tranquilidad que agradeceremos.

El kit de supervivencia que la Unión Europea quiere que tengas en casa -  Artículo 14

– Más allá de las 72 horas: alimentos para evitar las consecuencias del estrés

A menudo no hace falta experimentar una situación de emergencia: la mayoría vivimos en un estado constante de inquietud. Pero podemos conseguir que esa incómoda sensación de estrés y ansiedad se reduzca; sólo tenemos que poner un poco de nuestra parte.

Pequeños cambios en nuestros hábitos juegan a nuestro favor. ¿Qué tal si quedamos con los amigos, salimos al campo de excursión y terminamos con una buena ensalada y algo de fruta? ¿Mejor un paseo por la playa y un espeto de sardinas?. Ambas son versiones de la dieta mediterránea.

Porque el término “dieta” no sólo describe lo que comemos: también hace referencia al ambiente, el ejercicio físico o la interacción social. Todos son aspectos que han demostrado su función como antidepresivos y ansiolíticos.

Son muchos los estudios que demuestran que la dieta mediterránea es un excelente “estilo de vida” para mejorar nuestra salud física y mental. El aceite de oliva, su principal protagonista, nos aporta multitud de beneficios. Es antihipertensivo, antioxidante y también ansiolítico. Junto a una gran variedad de frutas, verduras, legumbres, frutos secos, y pescado, conforma el patrón de dieta más recomendado para mantener alejados el estrés y la ansiedad.

Una excelente elección, no solo para cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente, también el planeta. Disfruten de la buena compañía y los buenos alimentos. Es la mejor mochila para hacer frente al estrés, y estar de paso bien preparados.

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Trama: El sobre…


Emily Dickinson escribió: “Una carta te hace sentir inmortal, porque es solo la mente del amigo, sin el cuerpo”

MEER(M.Estevez) — Me despertó el sol de la mañana. La luz caía sobre la colcha formando dibujos. Retuve el aroma de los jazmines que traían recuerdos de otros años, de otras mañanas. De pronto alguien tocó la puerta: “Vengo a traer una carta”… Me incorporé despacio. Mis pies rozaron la alfombra. Después tomé un saco y me lo abroché confundida mientras me acercaba al picaporte.

¡Sí! Efectivamente una carta me había sido enviada. Reconocí mi nombre escrito a mano, con tinta azul y en una caligrafía que no me era familiar. Instintivamente di vuelta el sobre, descubriendo, para mi sorpresa, que no indicaba remitente. Lo apoyé en la mesa del comedor y me quedé observándolo a la distancia.

Era un sobre más bien pequeño, de papel de seda con reborde rayado, parecía de esos que se utilizan para correo aéreo. Me intrigó. Me ilusionó. Me alegró. Y esta imagen, como un eco, retumbó en algún lugar profundo.

Nunca fui de ansiar aquella carta o llamada que nunca llega, o de soñar con el amor perdido u olvidado; pero ese día sin motivo aparente, ni racional fundamento, deseos desconocidos me invadieron el alma. Tal vez fue el encanto, en nuestros días infinitamente potenciado por su extravagancia, de esta forma de comunicación, que guarda la belleza de lo dicho con la inspiración de la mano.

¡¿No lo sé?! Quizás fue simplemente el azar, el que quiso que esa mañana, y en ese instante, mágicamente me diera permiso para soñar. Me deje llevar y fantaseé infinitas posibilidades sobre lo que podría contener la extraña misiva. Inicié así un viaje imaginario en el que yo era la protagonista, la heroína, la mujer amada, la abanderada de una causa noble, una invitada especial a experimentar los secretos de la alquimia.

Es sabido que todo viaje (aún el imaginario) cuando es sorpresivo, no programado, nos produce cierto estado de anarquía, movimientos sísmicos que nos expulsan de nuestra cotidianidad. A veces es esta distancia la que nos permite tener otra visión de nuestra propia existencia. Empecé ese viaje, acepté el riesgo, y disfruté la posibilidad de verme transformada por la experiencia.

Así sin darme cuenta, ni de cómo ni porqué, me encontré frente a mi misma, indagando en mi interior más profundo, cuestionando mis creencias, mis ritos y mis promesas, replanteándome la seguridad de lo viejo y lo gastado, reavivando antiguas vocaciones, valorando mis afectos más sinceros, animada con otra fuerza.

Sospecho que a esta altura del relato se estarán preguntando… Al fin de cuentas, ¿abrió el sobre? ¿De quién era la carta? ¿Qué contenía? En honor a la verdad, les debo confesar (con sutil, pero muy sutil, desazón) que lo que ocurrió después realmente posee tal insignificancia que prefiero omitir su relato, ya que temo incluso ponerle un tono jocoso a mi maravillosa vivencia.

La escritura manuscrita le otorga una singularidad irrepetible: la presión de la tinta, la inclinación de las letras, los pequeños titubeos que revelan el pulso de quien escribe

Lejos de mí está el romper la ilusión creada.

En definitiva, si algo me enseñó el sobre, es que el mundo no es otro que aquel que nosotros queremos ver.

P.D.: El universo de lo manuscrito, donde la ilusión y la espera son protagonistas.

La mano sobre el papel, el trazo de la tinta, el peso de la carta como objeto tangible.

La escritura manuscrita le otorga una singularidad irrepetible: la presión de la tinta, la inclinación de las letras, los pequeños titubeos que revelan el pulso de quien escribe.

El tiempo de espera entre el envío y la respuesta. Espacio de reposo, La carta viaja, cruza manos desconocidas, descansa en estantes, espera su momento.

No solo transporta palabras, sino la huella de quien la sostuvo, el roce de unos dedos, el perfume del papel.

En cada sobre que llega, hay más que tinta: hay presencia, hay memoria, hay el eco de un abrazo a la distancia.

Quizás por eso Emily Dickinson escribió: “Una carta te hace sentir inmortal, porque es solo la mente del amigo, sin el cuerpo”.

Y, quizás por eso, recibir una carta nos devuelve por un instante la ilusión de vencer el tiempo. Y es por todo eso que si alguna vez alguien decide escribirme una carta en papel que sepa que me hará feliz.

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La enfermedad de las vírgenes…


La joven enferma (ca.1660-1662) de Jan Havicksz Steen . Imagen: DP
Detalle de La joven enferma (ca.1660-1662) de Jan Havicksz Steen .

JotDown(J.R.Alonso) — En 1554 el médico alemán Johannes Lange, natural de Löwenburg en Silesia, siguiendo una antigua obra hipocrática describió una enfermedad como «peculiar de las vírgenes». Esta enfermedad fue llamada morbus virgineusfebris amatoria, anemia hipocrómica, enfermedad verde o clorosis.

El interés de Lange fue suscitado por la carta del padre de una joven, Anna, que le escribía preocupado por cómo el cambio de aspecto de su hija —palidez, letargia y debilidad— ponía en peligro sus perspectivas de matrimonio.

Con el tiempo, la enfermedad verde formó parte de un grupo de enfermedades consideradas exclusivas de las mujeres como la histeria (híster significa útero) y el útero errante, desplazamientos incontrolados de este órgano que supuestamente causaban presiones sobre nervios y venas y generaban distintos trastornos, tales como sensaciones de ahogo, pérdida de habla, vértigos, problemas en las rodillas, dolores de cabeza, ardor de estómago, alteraciones en las venas de la nariz, sopor, irregularidades en el pulso y, en ocasiones, la muerte.

Los que diagnosticaban el útero errante creían que este órgano exclusivamente femenino se movía libremente como un pequeño organismo dentro de la cavidad abdominal de la mujer, algo que se describía con una frase de un machismo ejemplar: «un animal dentro de otro animal».

Es sorprendente porque esta idea tenía milenios de antigüedad: el papiro de Lahun, del 1990 a.C., considerado el texto ginecológico más antiguo, ya lo comenta y el propio Platón había dicho: «El animal dentro de ellas está deseoso de procrear niños, y cuando permanece sin dar fruto… se vuelve descontento y enfadado y se mueve por todas direcciones dentro de ellas hasta las extremidades, causando todo tipo de enfermedades…».

La enfermedad verde se pensaba que era debida a que hasta que llegaba la menstruación distintos humores se acumulaban en el cuerpo de las adolescentes, generando un espacio cenagoso, unas charcas estancadas que provocaban ese triste aspecto. En mujeres fértiles, esta enfermedad de las vírgenes incluía también la retirada de la menstruación, los cambios en la alimentación, la pérdida de coloración en la piel que tomaba ese característico color verdoso y una gran debilidad general.

Los libros médicos de la época señalaban tres posibles tratamientos para la enfermedad de las vírgenes: el primero era tomar «agua de acero». Limaduras de acero se hervían en vino blanco y se añadían azúcar y especias. Era algo tan común que muchas mujeres tenían recetas para el agua de acero en sus libros de cocina, algunos de los cuales han llegado hasta nosotros.

El segundo tratamiento era luchar contra la pereza, hacer ejercicio, insistir en las tareas domésticas, cualquier tipo de actividad física. Y el tercero aparece ya en la carta de respuesta al padre de Anna que Lange publicó proponiendo este singular tratamiento para la jovencita y otras similarmente afectadas: «Vivir con hombres y copular» añadiendo «si consiguen concebir, se curarán».

Las referencias a la clorosis son continuas en los siguientes cuatro siglos. A finales del siglo XVI, Luis Mercado en su De mulierum affectionibus (1579) dice que el morbus virgineus es un sinónimo de la fiebre blanca «porque observamos que ocurre en un gran número de vírgenes».

En el siglo XVII Richard Morton publicó su obra Phthisiologia: or a Treatisse of Consumptions donde habla por primera vez de unos tubérculos en el pulmón que darían nombre a una nueva enfermedad, la tuberculosis, pero donde también relata el caso de una muchacha de dieciocho años a la que él empezó a tratar en 1686 indicando «en el mes de julio, cayó en una total supresión de sus períodos mensuales por una multitud de cuidados y pasiones de su mente […].

Desde ese tiempo su apetito empezó a desfallecer y su digestión a ser mala, su carne también comenzó a verse fofa y caída, y su aspecto pálido». Para muchos, tanto la enfermedad verde de Lange como la pérdida de apetito descrita por Morton podrían ser las primeras referencias médicas a un trastorno importante en los siglos XX y XXI, que se convirtió entre los más prevalentes en las jóvenes púberes, la anorexia.

El máximo desarrollo de la enfermedad de las vírgenes tuvo lugar en el siglo XIX, en especial en su segunda mitad. El aumento del tiempo entre la pubertad y la maternidad al casarse las jóvenes a mayor edad, la rígida moral victoriana, el desarrollo de la llamada «era de la ansiedad» y el desarrollo de un sistema de salud digno de tal nombre propiciaron que esta y las otras enfermedades que eran consideradas exclusivamente femeninas tuvieran una amplia repercusión social.

Detalle de La visita del doctor (ca. 1660-1667), de Gabriël Metsu. Fotografía: DP.
Detalle de La visita del doctor (ca. 1660-1667), de Gabriël Metsu.

Andrew Fogo, un médico inglés, declaró en 1803 que la enfermedad verde era un trastorno imaginario. Armand Trousseau, sin embargo, impartió una conferencia titulada «Verdadera y falsa clorosis» que luego publicó en 1872, donde declaraba que las jovencitas afectadas de la enfermedad verde tenían el erotismo más desarrollado que las demás mujeres y que ese era un síntoma esclarecedor.

No obstante, por las mismas fechas, Raciborski (1868) preguntó a muchachas afectadas por la enfermedad verde y todas le expresaron su desagrado ante el pensamiento del sexo. Este mismo Raciborski recomendaba como medida preventiva una prohibición total de leer novelas hasta la edad de veinte años por lo que sugería que las jovencitas deberían tener prohibida la entrada a las bibliotecas públicas.

La clorosis desapareció de los manuales de medicina en torno a 1920-1930, explicándose de distintas maneras por mejoras en la dieta, cambios en la ropa femenina y por una mayor edad a la hora de contraer matrimonio, y Campbell indicó en 1923 que la clorosis era una exageración del cambio fisiológico que ocurría en todas las niñas más que una enfermedad sui generis.

Sin embargo, William H. Crosby publicó en 1987 en el Journal of the American Medical Association, una buena revista científica, que había visto una mujer clorótica, cuyo color verdoso de la piel se distinguía claramente por ser pelirroja.

Es muy probable que tengamos muchas otras descripciones de enfermedad de las vírgenes, solo que en las bibliotecas no están bajo el epígrafe de libros de medicina sino en las vidas de otro grupo particular de mujeres que no mantenían relaciones sexuales: las santas. Rudolph Bell publicó en 1992 un libro titulado Santa anorexia en el que sigue la pista de más de doscientas vidas —doscientas sesenta y una, para ser exactos— de santas y mujeres con un aura de espiritualidad que desde 1200 a la actualidad tienen como característica común que se dejaron morir de hambre mediante un ayuno excesivo.

Muchas de estas mujeres, en especial en el medievo italiano, seguían un ideal de enfrentar las urgencias del cuerpo mediante «la negación de una misma, el ayuno y la salud espiritual» y se ensalzaba un modelo basado en la espiritualidad, el sacrificio personal, la fuerza de voluntad y el alejamiento del mundo.

El 50% como mínimo de aquellas mujeres santas encajarían en la actualidad en un diagnóstico clínico de anorexia. Bell considera también que en ellas habría una rebelión contra «un patriarcado que intenta imponerse entre la santa anoréxica y su Dios». De hecho la propia Teresa de Jesús nos habla del convento de clausura como un espacio de libertad y alegría, un lugar donde las mujeres están a salvo de la tiranía de los hombres.

Estas mujeres se dejaban morir de hambre y sentían que eso les asemejaba a los pobres famélicos y les unía con la imagen de Cristo en la cruz. Algunos autores hablan de masoquismo o de paranoia, pero es más complejo que eso; no se puede entender el fenómeno sin valorar las creencias que subyacen a esos comportamientos.

Para muchas de esas santas, el dolor no era un fin en sí, no era algo que finalizaba en el momento y el lugar en que se producía, su dolor se ofrecía a Dios y se convertía en una sustitución  o una restitución. Es un tema difícil donde es fundamental respetar las creencias que subyacen bajo estas historias.

Estas vírgenes internas en un convento creían que su sufrimiento tenía un resultado, que iba más allá de un tiempo determinado y de un lugar concreto. El dolor era visto como una herramienta, un camino, algo productivo. Su hambre y su sufrimiento era una forma de compartir el martirio y la crucifixión, servía como expiación por los pecados de otros: era un pago, un trueque, un contrato.

Detalle del Éxtasis de Santa Teresa (entre 1647 y 1651), de Gian Lorenzo Bernini. Fotografía: DP
Detalle del Éxtasis de la beata Ludovica Albertoni (entre 1647 y 1651), de Gian Lorenzo Bernini.

La anorexia es mucho más común en mujeres que en hombres, en una proporción de entre diez a uno y veinte a uno y aparece normalmente en la adolescencia. Aunque las clases humildes no son inmunes a este trastorno, es característico de chicas de familia de clase alta, muy competitivas, con fuerza de voluntad y un perfeccionismo que llega a un extremo insalubre.

Del mismo modo, según Bell, la proporción de anorexia en esas mujeres santas era del 76% en las de clases altas, 39% en las clases medias y 15% en las clases bajas. También era más común en las clases nobles que en los artesanos y labradores y más en las nuevas sociedades urbanas que en las comunidades rurales.

En la actualidad se ve más en algunas profesiones como en bailarinas, gimnastas, atletas y modelos, vocaciones donde un peso corporal escaso se puede ver como una ventaja. Una de cada seis bailarinas tiene trastornos alimentarios.

La anorexia significa etimológicamente «pérdida del apetito», pero en realidad se trata de personas que durante buena parte de su enfermedad mantienen el apetito y pasan hambre voluntariamente. Llegan a poner su vida en peligro y se considera el trastorno psiquiátrico de mayor mortandad.

Puede tratarse de un episodio normalmente de larga duración pero un porcentaje de las personas afectadas lo cronifican y responden mal a los tratamientos, con lo que en estas personas se producen episodios repetidos, hospitalizaciones recurrentes y afecta gravemente a su calidad de vida y a la de sus familias.

Dejarse morir de hambre requiere una enorme fuerza de voluntad. Algunas veces las santas ayunadoras rompían la dieta y eran encontradas a mitad de la noche saqueando la despensa del convento. ¿Cómo reaccionaba la comunidad ante tamaño despropósito, ante la pérdida de aquel éxito, ante el derrumbe de aquella manifestación de autocontrol y amor a Dios?

Simplemente decían que la hermana dormía felizmente en su celda mientras que el diablo, asumiendo su imagen y escondiendo la cola debajo del hábito se había metido en la alacena, devorando todos los dulces. Los psicólogos, siempre más sosos, dirían que eran episodios de atracones bulímicos.

Algunas de las santas anoréxicas murieron de debilidad como resultado de su trastorno alimentario, pero otras se convirtieron en las superioras de su comunidad y dejaron un recuerdo de sabiduría en su liderazgo y moderación y flexibilidad en el seguimiento de las normas. Quizá quien ha vivido las cadenas de la rigidez de la anorexia entiende mejor la bondad y salubridad de las debilidades humanas.

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De «láser suicida» a «el número de la bestia»: los extraños temores que han generado los códigos de barras desde su invención…


Código de barras siendo leído
Hoy en día, se estima que se escanean unos 10.000 millones de códigos de barras a diario en todo el mundo.

BBC News Mundo(C.Baraniuk) — Láseres. Eso es lo que necesita el personal del supermercado, insistió Paul McEnroe. Escáneres en las cajas y pequeñas pistolas láser con forma de pistola.

¡Apunta, dispara y vende!

En 1969, se trataba de una visión extravagante del futuro: estos láseres escanearían unas extrañas marcas en blanco y negro en los productos que McEnroe y sus colegas de IBM habían diseñado.

Se entusiasmó y dijo que acelerarían las filas en los supermercados. La solución se conocería más tarde como código de barras.

En ese momento de la historia, los códigos de barras nunca se habían utilizado comercialmente, aunque la idea llevaba décadas gestándose tras una patente presentada el 20 de octubre de 1949 por un ingeniero que pasó a formar parte del equipo de McEnroe.

Los expertos de IBM estaban tratando de hacer realidad los códigos de barras.

Tenían una visión del futuro en el que los compradores pasarían rápidamente por la caja registradora con láseres que escanearían cada artículo que quisieran comprar.

Pero los abogados de IBM tenían un problema con el futuro.

«De ninguna manera», dijeron, según cuenta McEnroe, un ingeniero ahora retirado.

Le temían a «un suicidio con láser».

¿Qué pasaría si la gente se lesionara los ojos intencionalmente con los escáneres y luego demandara a IBM?

¿O si el personal del supermercado se quedara ciego?

No, no, se trataba de un simple rayo láser de medio milivatio, trató de explicar McEnroe. Había 12.000 veces más energía en una bombilla de 60 vatios.

Sus súplicas cayeron en oídos sordos, así que recurrió a un puñado de monos Rhesus importados de África.

Después de que las pruebas en un laboratorio cercano demostraran que la exposición al minúsculo láser no dañaba los ojos de los animales, los abogados cedieron.

Y así fue como el escaneo de códigos de barras se volvió algo común en los supermercados del mundo entero.

Mujer con carro de supermercado mirando detrás del código de barras
La historia de esas ahora tan comunes líneas verticales te puede sorprender.

Además de los monos, cada miembro humano del equipo de McEnroe en IBM también merece crédito por el Código Universal de Producto (UPC), como se conoció formalmente a su versión del código de barras.

Entre ellos, Joe Woodland, quien ideó el concepto inicial de los códigos de barras décadas antes, después de dibujar líneas en la arena de una playa.

Crucialmente, George Laurer y otros miembros del equipo de IBM tomaron esta propuesta preexistente de estilo código de barras y la desarrollaron hasta convertirla en un rectángulo ordenado de líneas verticales negras que corresponden a un número que puede identificar de manera única cualquier artículo de supermercado imaginable.

La industria de la alimentación adoptó formalmente el UPC en 1973 y el primer producto que lo llevaba fue escaneado en el supermercado Marsh de Ohio en 1974.

A partir de ahí, conquistó el planeta.

Pronto aparecieron otros tipos de códigos de barras y el UPC sentó las bases de los llamados «códigos de barras 2D», como los códigos QR, que pueden codificar aún más información.

Pero la historia de estas pequeñas marcas en blanco y negro es mucho más alocada y accidentada de lo que uno podría imaginar.

– Midiendo el espacio

Incluso se podría argumentar que todo empezó con la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

«Escaneaba cosas para la CIA», explica McEnroe. «Mapas enormes».

Fue uno de sus primeros trabajos en IBM, y lo preparó para trabajar en una tecnología completamente nueva, pero relacionada, que revolucionaría la industria minorista.

Muestras de sangre marcadas con el código de barras.
Hoy ayudan a salvar vidas.

McEnroe sabía que las filas de pago en las tiendas avanzarían mucho más rápido si el personal pudiera escanear los productos en una computadora en lugar de tener que leer los precios estampados en cada artículo y luego procesar la venta manualmente.

Para ser aceptado, un sistema de escaneo de códigos de este tipo tendría que funcionar todo el tiempo y leer el código correctamente incluso si el producto se pasara por el escáner a velocidades de hasta 2,5 metros por segundo.

El equipo de IBM se puso a trabajar basándose en el diseño patentado por Woodland y su colega, pero con una diferencia importante: el enfoque original se basaba en la lectura del grosor de las líneas negras.

El equipo de IBM descubrió que era más fácil basar el proceso de escaneo no en la medición del grosor de esas líneas verticales, sino en la distancia entre el borde de una línea y el de la contigua.

En decir, el espacio entre las líneas, que era más reflectante y más fácil de detectar por el escáner.

De esa manera, no importaba si la impresora de etiquetas dibujaba líneas más gruesas de lo previsto: el escaneo seguiría funcionando, prácticamente siempre.

– La encarnación del mal

McEnroe subraya que el lanzamiento de la tecnología de códigos de barras UPC no estuvo exento de polémica.

«Nuestra primera tienda no llegó a abrir», recuerda.

Había gente fuera protestando porque los precios ya no se estamparían en cada producto, sino sólo en los estantes donde se colocaban.

Algunos sindicatos de la época pensaban –en definitiva con razón– que la tecnología de escaneo amenazaba puestos de trabajo en los supermercados.

También existía la preocupación de que los códigos de barras pudieran utilizarse para ocultar los precios.

Estas reticencias se disiparon pronto, pero los códigos de barras siempre siguieron inquietando a algunas personas.

Imagen siniestra de ojos de mujer con código de barras en la frente
Hay quienes les temen.

Para unos pocos fanáticos, no son nada menos que el mal.

En 2023, Jordan Frith, profesor de comunicación en la Universidad de Clemson en Carolina del Sur, publicó un libro sobre la historia de los códigos de barras.

Durante su investigación, encontró un artículo de 1975 en una publicación llamada Gospel Call que señalaba que los códigos de barras podrían ser «la Marca de la Bestia», una referencia a una profecía bíblica del Libro del Apocalipsis sobre el fin del mundo.

El pasaje del Nuevo Testamento se refiere a una bestia, a veces interpretada como el Anticristo, que obliga a todas las personas a ser marcadas en la mano derecha o en la frente.

En la profecía, solo aquellos que aceptan tal marca pueden comprar o vender.

El artículo de 1975 indicaba que, con el tiempo, los códigos de barras serían «tatuados con láser» en la frente o el dorso de la mano de todos, listos para ser presentados en las cajas de los supermercados.

Aunque parezca extraña, la idea ha demostrado ser sorprendentemente pegadiza.

Un libro de 1982 titulado The New Money System («El nuevo sistema monetario»), de la escritora evangélica Mary Stewart Relfe, popularizó aún más la supuesta conexión, afirmando que el número 666 estaba «oculto» entre las líneas de los extremos y del medio de cada código de barras.

De hecho, estas «líneas de protección», como se las conoce, sirven como punto de referencia para ayudar al escáner láser a identificar el inicio y el final de cada secuencia UPC.

Laurer, del equipo de IBM, considerado coinventor del UPC, insistió más tarde en que no había nada siniestro en esto y que el parecido con el patrón utilizado para codificar el número seis era una coincidencia.

Código de barras roto

Pero esta extraña teoría todavía se puede encontrar en algunos rincones de internet.

Algunos incluso toman medidas extremas para evitar los códigos de barras, incluidos los miembros de un grupo cristiano ortodoxo ruso conocido como Viejos Creyentes.

Una de ellos, Agafia Lykov, le dijo a los periodistas de la revista Vice en 2013 que los códigos de barras eran «el sello del Anticristo».

Agregó que si le daban algo con un código de barras, sacaba el contenido y quemaba el paquete.

En 2014, una empresa láctea rusa explicó en su sitio web por qué había una cruz roja impresa sobre los códigos de barras de sus envases de leche.

Como es «bien sabido», decía la declaración, los códigos de barras son la Marca de la Bestia. La declaración ha sido eliminada.

– Distópicos

«Resulta un tanto extraño imaginar a un grupo de ejecutivos de supermercados liderando el camino hacia el apocalipsis», dice Frith.

Sin embargo, se podría decir que los códigos de barras tienen un dejo distópico.

Para algunos, se han convertido en símbolos del capitalismo en su forma más fría.

También suelen aparecer en secuencias escalofriantes en las películas.

En «Terminator» nos enteramos de que los prisioneros de robots asesinos en un futuro apocalíptico reciben marcas de código de barras en sus brazos para su identificación.

Arnold Schwarzenegger como Terminator
En la historia de «Terminator», protagonizada por Arnold Schwarzenegger, el papel de los códigos de barras era escalofriante.

«Esto se graba mediante un escáner láser», le explica el protagonista Kyle Reese, que viaja en el tiempo, a una aterrorizada Sarah Connor.

«A algunos de nosotros nos mantuvieron con vida para trabajar, cargando cadáveres».

La marca de código de barras, en este contexto, tiene ecos de los números tatuados en los brazos de los prisioneros de los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

En la vida real, a veces se han usado de forma maliciosa, especialmente cuando se trata de códigos QR, que en lugar de utilizar líneas verticales consisten en constelaciones de pequeños cuadrados blancos y negros en un patrón que se puede leer con las cámaras de los teléfonos inteligentes.

Debido a que, por ejemplo, escanear un código QR con el teléfono puede dirigir el dispositivo a un sitio web malicioso, los piratas informáticos han utilizado códigos QR en ocasiones.

– Ubicuos

A pesar de algunos usos nefastos de los códigos de barras y de las afirmaciones extravagantes de que representan la Marca de la Bestia, esta tecnología se utiliza hoy en día en miles de procesos industriales y comerciales en todo el mundo.

Se estima que se escanean unos 10.000 millones de códigos de barras a nivel global todos los días, según GS1, la organización que supervisa los estándares de los códigos UPC y QR.

Y como ayudan a los minoristas realizar un seguimiento de enormes inventarios de productos, permiten operar negocios gigantes con relativamente poco personal.

Erin Temmen, gerente de cuentas de la empresa de etiquetado Electronic Imaging Materials, concuerda.

Su compañía, como otras del sector, produce etiquetas de código de barras que funcionan prácticamente en cualquier entorno.

Esto incluye, por ejemplo, etiquetas resistentes al frío que no se caen de los equipos llenos de nitrógeno líquido y etiquetas resistentes a los productos químicos que conservan el código incluso si se salpican con sustancias nocivas en un laboratorio.

También produce etiquetas de código de barras más reflectantes, para aumentar la distancia de escaneo hasta 14 metros, lo que las hace detectables incluso si un artículo está en lo alto de un estante.

Esa versatilidad es un indicio de la amplia variedad de contextos en los que se utilizan realmente los códigos de barras.

Una tortuga marina con un código en su espalda se arrastra hacia el mar en la Reserva Natural Nacional de Tortugas Marinas de Huidong, China.
Una tortuga marina con un código en su espalda se arrastra hacia el mar en la Reserva Natural Nacional de Tortugas Marinas de Huidong, China.

Han ayudado a rastrear el comportamiento y el movimiento de las abejas y los pájaros cantores, han marcado óvulos y embriones en clínicas de fertilidad para evitar confusiones y se han colocado en lápidas para dirigir a los visitantes a los monumentos en línea para los fallecidos.

El ejército estadounidense los utiliza para controlar la asistencia y la formación del personal. Una universidad de Arabia Saudita, para registrar la asistencia de los estudiantes a las clases.

Los códigos de barras han ido al espacio.

En la Estación Espacial Internacional se usan para registrar la ingesta de alimentos y bebidas de los astronautas, así como para identificar sus muestras de sangre, saliva y orina.

En la Tierra, los hospitales utilizan sistemas de códigos de barras para rastrear muestras de sangre, medicamentos y dispositivos médicos como prótesis de cadera.

La identificación asistida por máquina puede ayudar al personal a garantizar que los médicos administren el medicamento correcto al paciente correcto, por ejemplo.

«Hablo con médicos y miembros del personal de los hospitales responsables de la gestión de inventarios y todos ellos afirman que han obtenido beneficios», afirma la profesora Valentina Lichtner, de la Universidad de Leeds, quien investiga el impacto de los sistemas de seguimiento de códigos de barras en los entornos sanitarios.

Nada de esto habría sido posible sin las líneas trazadas por Woodland en la arena y el trabajo de McEnroe y su equipo en IBM.

Frith cree que la tecnología aparentemente simple del código de barras tradicional probablemente se mantendrá durante mucho tiempo.

A pesar de estar en todas partes, «la mayor prueba de su éxito», afirma Frith, «es que nunca pensamos en ellos».

nuestras charlas nocturnas.

El cometa Borisov y la importante vigilancia de los objetos interestelares…


El cometa Borisov y la importante vigilancia de los objetos interestelares
El cometa 2I/Borisov es el segundo objeto interestelar que pasó por nuestro sistema solar después de 1I/ʻOumuamua.

The Conversation(J.M.T.Rodríguez) — Los cometas y asteroides han captado la curiosidad humana desde hace mucho tiempo.

Hasta hace poco, todos los ejemplos documentados pertenecían a nuestro sistema solar.

Esto cambió con el descubrimiento del primer objeto interestelar conocido, 1I/2017 U1 (‘Oumuamua), en 2017.

Dos años después, el astrónomo aficionado de Crimea Gennady Borisov descubrió un segundo objeto interestelar, dando nombre al primero de naturaleza cometaria: 2I/Borisov. Ambos proceden del espacio interestelar, tras formarse alrededor de alguna otra estrella.

Ahora publicamos un estudio sobre el cometa 2I/Borisov, realizado parcialmente desde el telescopio robótico Joan Oró, localizado en el Observatori del Montsec, en el que analizamos en detalle su evolución y propiedades.

Además, destacamos la dificultad que supone la creciente contaminación lumínica para detectar estos objetos en un futuro.

– ¿De dónde procede Borisov?

En las etapas iniciales de la formación de nuestro sistema planetario, los planetas gigantes participaron en dispersar gravitatoriamente asteroides y cometas que se encontraban a su paso.

Hoy en día los modelos dinámicos que explican mejor las características actuales del sistema solar indican que se produjo una eyección masiva de pequeños cuerpos. Este fue posiblemente el mecanismos que lanzó el cometa 2I/Borisov al espacio interestelar, pero desde otro sistema planetario.

Una vez esos asteroides y cometas abandonaron otros sistemas planetarios se convirtieron en objetos errantes. Sin embargo, cuando se produce un encuentro fortuito con otras estrellas su historia dinámica puede cambiar. Eso fue precisamente lo que les ocurrió a ʻOumuamua y al cometa 2I/Borisov cuando cruzaron a toda velocidad nuestro sistema planetario.

Una vez interaccionaron gravitatoriamente con el Sol regresaron al espacio interestelar.

Comparativa de las órbitas de Oumumua y 2I/Borisov en su rápido tránsito por las proximidades del Sol. Ambos objetos cambian significativamente sus órbitas, pero no son capturados por nuestra estrella. 

– La vigilancia del cometa 2I/Borisov

Los cometas son objetos difusos, generalmente de pocos kilómetros de diámetro. Como están compuestos por hielos, desarrollan una brillante y extendida envoltura de gas y polvo llamada coma. Cuando se adentran lo suficiente en el sistema solar pueden desarrollar colas mucho más extensas al encuentro con el Sol, que los hacen reconocibles en las imágenes estelares.

A medida que el comenta Borisov viajaba por el sistema solar interior, compilamos observaciones utilizando telescopios de tamaño mediano. Queríamos comprender mejor su evolución fotométrica. Estos datos son cruciales para obtener información sobre su tamaño y composición, y sobre cómo se comportan cuando se exponen a la radiación del Sol después de millones de años en el espacio interestelar.

2I/Borisov es el primer cometa interestelar jamás observado, y conocer su comportamiento es de gran interés científico.

La apariencia débil y difusa en nuestras observaciones muestra el reto observacional que suponía, incluso para telescopios de mediano tamaño.

El cometa 2I/Borisov, captado el 18 de septiembre de 2019 con el telescopio robótico Joan Oró, cuando se encontraba a 488 millones de km de la Tierra.

Aún así, la importancia de los telescopios de menos de un metro se demostró con el descubrimiento y con el seguimiento que realizaron decenas de observatorios. Los astrónomos aficionados, como el mismo Gennady Borisov, realizan una labor fundamental en el seguimiento de estos objetos, complementaria a la que realizan los observatorios profesionales.

– Las observaciones del telescopio espacial Hubble

Las imágenes obtenidas por el telescopio espacial Hubble nos maravillaron por su detalle y permitieron conocer mejor las dimensiones del cometa.

Fruto de ellas, un equipo internacional liderado por David Jewitt estimó que 2I/Borisov poseía menos de 1 km de diámetro y fue capaz de detectar su fragmentación posterior el 30 de marzo de 2020.

El telescopio espacial Hubble de la NASA captó esta imagen el 12 de octubre de 2019, cuando el cometa 2I/Borisov estaba a unos 418 millones de kilómetros de la Tierra. La imagen muestra la envoltura de polvo y gas alrededor del núcleo del cometa. 

Un equipo liderado por D. Bodewits descubrió en la coma de 2I/Borisov moléculas generadas en la sublimación de hielos y materia orgánica, aunque estaba dominada por monóxido de carbono (CO), mucho más abundante que el agua. La envoltura gaseosa también contenía cianuro (CN), azanida (NH2), hidróxido (OH) y cianuro de hidrógeno (HCN), entre otros.

Esa envoltura gaseosa producida al sublimarse el núcleo del cometa se mantuvo activa mientras el objeto pasó a menos de seis unidades astronómicas (unos 897 millones de kilómetros) del Sol. Sospechamos que la relativamente pobre sublimación observada es consecuencia de una sumamente larga estancia en el medio interestelar, que supuso una pérdida significativa de compuestos volátiles.

La razón es que, en ese entorno extremo, las superficies de estos cometas vagabundos estarían sujetas durante decenas de millones de años a la radiación cósmica, siendo procesadas térmicamente y alterando su composición superficial.

– El efecto de la contaminación lumínica

Las cámaras digitales se ven muy afectadas por el creciente empeoramiento de la calidad del cielo nocturno, particularmente en las longitudes de onda que emiten las tan de moda lámparas led.

Y es precisamente el brillo creciente del fondo del cielo la razón principal de que los cometas puedan pasar desapercibidos para los astrónomos hasta que no son lo suficientemente brillantes.

La adopción de políticas adecuadas a la preservación del cielo oscuro en la planificación urbana de todo el mundo desempeñará un papel fundamental en la preservación de los observatorios y en la garantía de condiciones óptimas para la investigación astronómica.

El problema crece sin control, como ejemplifica que el propio Observatorio Paranal en Chile denunciase a principios de año el impacto negativo de un proyecto industrial en la calidad de sus observaciones.

Ante este reto observacional que afrontamos, resulta cada vez más acuciante la necesidad de crear un sistema de detección espacial de asteroides y cometas.

Una serie de telescopios en órbita permitirían monitorizar todo el cielo alrededor de la Tierra para no dejar al azar ningún encuentro fortuito. Aun así, esperamos que el nuevo programa de patrullaje del firmamento LSST del Observatorio Vera Rubin permita descubrir nuevos cometas interestelares.

Si bien es cierto que el riesgo de impacto por un cometa se estima en un orden de magnitud inferior al que se asocia a los asteroides, los cometas interestelares añaden otra fuente de objetos a esa ecuación. Para aprender más sobre esos esquivos cometas, la futura misión Comet Interceptor de la ESA es el marco en el que se ha presentado este trabajo sobre el cometa 2I/Borisov.

Parece sumamente improbable que el impacto con un cometa del tamaño del 2I/Borisov ocurra en los próximos cien millones de años pero, por si acaso, todos querríamos estar informados a tiempo.

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Espionaje en Berlín: un viaje de autodescubrimiento…


MEER(L.Díaz) — En cada visita a Berlín, la ciudad me ofrece algo nuevo. Esta vez, me llevó por un camino que nunca había imaginado recorrer: el mundo del espionaje. Berlín, con su historia marcada por divisiones, muros y conspiraciones, es el lugar perfecto para un museo como el Deutsches Spionagemuseum. Decidí aventurarme allí una tarde, y lo que encontré superó cualquier expectativa.

-Un museo que despierta tu espía interior

Desde el momento en que crucé la entrada, sentí que estaba entrando en un set de película de espías. Las luces, los sonidos y el diseño moderno del museo crean un ambiente que inmediatamente te envuelve. Al principio, fui recibida por una línea de tiempo que narraba la evolución del espionaje, desde los mensajeros secretos de la antigüedad hasta los hackers modernos.

¿Sabías que el espionaje tiene raíces que se remontan a miles de años atrás? Lo que comenzó como mensajes ocultos en textiles o pergaminos se ha transformado en complejos algoritmos y redes globales.

Cada exhibición parecía una puerta a una dimensión diferente. Había vitrinas repletas de gadgets que solo había visto en películas: cámaras diminutas ocultas en botones, paraguas que disparaban dardos venenosos y máquinas de escribir que en realidad eran herramientas de cifrado.

Uno de los objetos que más me impactó fue una réplica de la famosa máquina Enigma, utilizada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial para cifrar mensajes. Descubrí cómo el esfuerzo por descifrarla no solo cambió el rumbo de la guerra, sino también la historia de la computación.

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– La adrenalina del túnel láser

Uno de los momentos más emocionantes de mi visita fue probar el túnel láser. Este desafío interactivo te invita a sentirte como un verdadero espía en plena misión: tu tarea es atravesar un pasillo lleno de rayos láser sin tocarlos. Me agaché, salté y me moví con torpeza, pero la experiencia fue inolvidable. A medida que avanzaba, no podía evitar imaginarme en una película, escapando con información crucial mientras el tiempo corría en mi contra.

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El lado humano del espionaje

El museo no se queda solo en los gadgets y las emociones. A través de historias reales, me sumergí en el lado humano del espionaje. Aprendí sobre agentes encubiertos que arriesgaron todo, no por fama o fortuna, sino por ideales. Historias de traiciones, sacrificios y dilemas éticos que me hicieron reflexionar sobre lo complicado que debe ser vivir una vida en las sombras.

Por ejemplo, había una sección dedicada a la Guerra Fría, un período en el que Berlín fue el epicentro de las intrigas internacionales. La ciudad, dividida por el Muro, era el escenario perfecto para espías que se movían entre el este y el oeste. Los artefactos expuestos, como documentos falsificados y herramientas de vigilancia, daban vida a ese período de tensión constante.

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– Más que un museo: una experiencia transformadora

Al salir del museo, me sentí diferente. No solo había aprendido sobre la historia del espionaje, sino que también había comenzado a mirar el mundo con nuevos ojos. Pensé en todas las pequeñas acciones que suceden a nuestro alrededor, las redes invisibles de información y las historias que nunca llegamos a conocer.

El Deutsches Spionagemuseum no es solo un lugar para los amantes de las películas de espías; es un recordatorio de que la verdad a menudo está oculta, y de que cada historia tiene más de un lado. Berlín, con sus cicatrices y su resiliencia, sigue siendo el mejor lugar para explorar estos misterios.

Si alguna vez visitas la ciudad, no dejes pasar la oportunidad de convertirte en espía por un día. Quizás, como yo, salgas con una nueva perspectiva sobre el mundo.

nuestras charlas nocturnas.

Wilgefortis, la santa barbada…


Detalle del tríptico de 'La crucifixión de santa Wilgefortis', de el Bosco.
Detalle del tríptico de ‘La crucifixión de santa Wilgefortis’, de el Bosco.

JotDown(P.Ortega) — A partir de la Baja Edad Media surge en toda Europa la advocación a una santa muy singular: coronada, crucificada y barbada. Y lo más curioso de todo es que recibe un nombre distinto en cada uno de los lugares en los que se la venera: WilgefortisOntkommerUncumberKummernisSvata Starosta o Liberata. Os contamos el origen de su extraño culto, así como las leyendas milagrosas atribuidas a esta santa tan particular.

Wilgefortis es, sin duda, la más popular de las santas a quienes se representa crucificadas dentro de la tradición cristiana. A partir de finales del siglo XIV, su culto va a extenderse por toda Centroeuropa, y su versión española, santa Librada, se expandirá también por Latinoamérica. Lo más interesante de todo es que, aunque se trata de una misma santa, con la misma leyenda, va a tener diferentes nombres según el lugar donde se le rinda culto. Hoy en día, sigue siendo un misterio el porqué de esa dispar denominación. 

Para localizar el origen de esta curiosa santa, tenemos que situarnos en la catedral de Lucca (Italia) en la Baja Edad Media, donde se veneraba una singular representación de Cristo crucificado denominada Volto Santo. Este Cristo hierático, en pose totalmente perpendicular, clavado a la cruz con cuatro clavos, presenta una singularidad: está togado, es decir, vestido con una túnica talar ceñida con un cordón.

Se representa de esta manera porque, supuestamente, tal es el atuendo con el que Cristo regresará en la Segunda Venida, según se describe en el Libro de la Revelación. Se trata de un Cristo de origen bizantino, y quizá sea, de entre las imágenes de este tipo, la de mayor popularidad en Europa.

A este Cristo, al que sacaban en procesión, le eran atribuidos numerosos milagros, por lo cual Lucca se convirtió a partir del siglo XIV en un centro de peregrinación. Fruto de esta veneración se crearon copias de la imagen para que los peregrinos pudiesen llevarse a su tierra un recuerdo.

Si bien parte de esas copias eran de carácter indiscutiblemente masculino, hubo otras que acentuaron la decoración del vestido y adquirieron formas femeninas. 

Wilgefortis
Amico Aspertini. Procesión del Volto Santo hacia Lucca (1508/09). Fresco de San Frediano en Lucca. La imagen nos muestra el episodio de la milagrosa procesión del Volto Santo de Lucca, Cristo que da origen al culto femenino de santa Wilgefortis.

Según el historiador Ilse E. Friesen, la realización de este tipo de representaciones con caracteres femeninos no fue simple coincidencia ni accidente, sino que existieron razones para crear intencionadamente una imagen andrógina.

Hubo, incluso, algunos cristos en Centroeuropa que fueron deliberadamente vestidos con trajes femeninos para transgredir los lazos estrictos del género; o hasta podrían haber sido fruto del poso pagano que en la Europa medieval atribuía a las deidades un carácter ambiguo, combinando en un mismo cuerpo atributos femeninos y masculinos. 

Hablemos de las historias vinculadas a las santas barbadas. Ilse E. Friesen apunta que el surgimiento de una leyenda en el siglo XIV, unido a la duda que generan las representaciones de un Cristo vestido, no habituales en la época, puedan ser el origen de la confusión. Esta leyenda narra cómo una princesa, hija del rey de Portugal, al ser ofrecida en matrimonio por su padre a un rey pagano de Sicilia, pidió a Cristo un milagro para no ser desposada, y este fue el crecimiento de una barba.

De este modo, sería rechazada por su futuro consorte y permanecería virgen. Por ese motivo, su padre montó en cólera y la entregó a los paganos, para que la virgen barbada fuese crucificada al igual que Jesucristo. Parecen haber existido otras narraciones más completas de la vida de la santa, que incluirían detalles sobre su encarcelamiento y tortura, previos a la crucifixión; ya que hay lienzos y grabados donde se representan tales pasajes.

Wilgefortis
Anónimo. Santa Wilgefortis. Historia de su leyenda (1513), iglesia de Egidien, Alemania. Este lienzo es el testimonio de que existió una leyenda completa sobre la vida y martirio de santa Wilgefortis, con episodios de su nacimiento, coronación, tortura y encarcelamiento, así como la posterior historia del violinista.

Existe otra leyenda que se va a asociar a la historia de esta santa: la historia del violinista y el zapato, que también se vincula, en sus orígenes, con el Volto Santo de Lucca. A mediados del siglo XIV, la imagen del Volto Santo sufre una variación, fundamentalmente en sus representaciones pictóricas: un violinista aparece junto a un Cristo calzado con zapatos de oro, que deja caer uno de ellos para el violinista como regalo por su devoción. La leyenda dio un giro y fue aplicada a Wilgefortis.

La historia cuenta que este violinista era muy pobre y un día fue a tocar para la santa. Ella, apiadándose del músico, dejó caer uno de sus zapatos de oro como recompensa. El violinista proclamó el milagro, pero nadie le creyó y fue acusado de robo. Para demostrar su inocencia, volvió a tocar para la santa, esta vez delante de los jueces, que, atónitos, observaron cómo ella dejaba caer su segundo zapato de oro. Así, el violinista fue perdonado.

Wilgefortis
Izquierda: Hans Springinklee. Grabado de Santa Kümmernis (1513, Nuremberg). Grabado flamenco que representa el milagro del violinista y el zapato, esta vez bajo la advocación de Santa Kümmernis. Derecha: Jan Jirí Heinsch. Santa Wilgerfortis (finales del s. XVII), iglesia de Santo Tomás en Brno. Este lienzo representa la leyenda del violinista, en concreto cuando toca delante de los jueces y la santa deja caer su segundo zapato.

Por otra parte, tenemos la singular vinculación con una santa española, santa Librada o Liberata, cuya leyenda, muy distinta de la anterior, nos habla de un parto múltiple en el que nacieron nueve hermanas. El milagroso parto, ocurrido en el seno de una comunidad pagana, se tomó como un castigo de los dioses y se decidió ejecutar a las mellizas. Para evitarlo, la madre las dejó en el río; aguas abajo, fueron recogidas por una familia cristiana.

Cuando crecieron, fueron perseguidas por su culto, y de entre ellas destacó Librada por su valentía y gran fe, por las que fue martirizada. 

Aparentemente, nada tiene que ver nuestra Librada con Wilgefortis, a no ser por la aparición en el libro religioso Cronicón de Dextro de la referencia «Santa Wilgefortis, virgen y mártir, hija del rey de Portugal, cuyo nombre en latín es Liberata y en teutónico Onkummer» en 1561, que se transmitirá a una nota del libro de mártires, Martirologio de Usuardo, perpetuándose así en textos posteriores.

Esto va a generar una representación de Librada o Liberata crucificada, pero, eso sí, sin barba (solo se conoce una pequeña y rara escultura de Librada barbada en Barcelona). Muestras de santa Librada crucificada las tenemos en Baiona de Tui (Galicia), en la basílica de San Miguel en Madrid, en la catedral de Sigüenza y en la catedral de Sevilla. 

Se han manejado varias hipótesis para explicar este fenómeno de la feminización de Cristo, que dio lugar a esas peculiares santas barbadas. Una de las teorías es la existencia de un paganismo subyacente en la Baja Edad Media, que pudo propiciar la creación de una santa con vestigios del antiguo culto de la Venus barbata. En concreto, podemos acudir al culto romano de Afrodita en Chipre, donde se veneraba a la diosa como a una Venus barbuda.

Vestía, esta, ropajes femeninos, pero tenía barba y genitales masculinos. Sus sacrificios rituales eran dirigidos por hombres y mujeres travestidos. Aristófanes, escritor griego, la llamó Afrodito, un nombre masculino chipriota. Es muy probable que de esta figuración surgiera la idea del ser en el que conviven los dos sexos, conocido como hermafrodita.

Otra hipótesis se basa en la existencia de auténticas mujeres barbudas, consideradas prodigios, con lo que este aspecto milagroso tenía su correlación en el mundo real. En este sentido, vamos a mencionar dos ejemplos de pinturas que recogen testimonios de mujeres barbudas. En primer lugar, citamos una pintura de Juan Sánchez Cotán, titulada La barbuda de Peñaranda y fechada en 1603.

Luego, sin lugar a dudas, hay que destacar un lienzo de José de Ribera en el que representó a Magdalena Ventura; una mujer que vivía en Accumoli, cerca de Nápoles, y que padecía también de hirsutismo (enfermedad debida a la alteración de los niveles o del metabolismo de las hormonas androgénicas, que lleva aparejado, entre otros síntomas, un incremento del vello corporal y facial, así como voz grave y calvicie). Por esa razón, esta mujer era conocida por todos como la Barbuda.

Tan insólito resultaba el caso, que el virrey de Nápoles la mandó llamar a palacio para ser retratada por Ribera. Allí dejó constancia el maestro de cómo esta mujer, con cincuenta y dos años, todavía daba el pecho al último de sus tres hijos. Junto a ella aparece su marido y, al otro lado, una mesa sobre la cual el pintor colocó una bobina de lana dentro de una concha, símbolo que alude al hermafroditismo.

El cuadro se realizó en febrero de 1631 y lleva la inscripción «El gran milagro de la naturaleza» en uno de sus costados.

Wilgefortis
José de Ribera. La mujer barbuda (1631), Hosp Tavera de Toledo. El cuadro representa a una mujer napolitana que padece hirsutismo. Se observa como, pese a su aspecto masculino, es capaz de amamantar a su hijo.

Volviendo a nuestra santa, fue tal la popularidad que alcanzó Wilgefortis en toda Europa que su culto llegó a rivalizar con el de la propia Virgen María. No será hasta la Contrarreforma, y sobre todo tras la Ilustración, cuando la Iglesia católica persiga y destruya muchas de sus imágenes por considerarlas grotescas y monstruosas aberraciones; aunque hasta 1969 no fue finalmente descanonizada. 

Wilgefortis
Hans Memling. Tríptico de Adriaan Reins (1480, Brujas). Esta imagen de Wilgefortis, situada en el exterior de la puerta izquierda del tríptico, constituye la representación de más calidad de la santa. El maestro Memling es delicado en su retrato y dibuja una barba muy tenue y un rostro femenino, lo cual no es frecuente en sus representaciones, habitualmente masculinizadas.

Pese a la destrucción, algunas de las imágenes de esta santa barbada han sobrevivido hasta nuestros días.

La mayoría suelen ser de maestros menores, o incluso exvotos sin calidad artística alguna.

No obstante, nos quedan obras de cierto nivel.

Por una parte, contamos con la representación que hace el pintor flamenco Hans Memling en el denominado Tríptico de Adriaan Reins, hoy en Brujas, en uno de cuyos laterales aparece la santa portando una cruz, y en cuyo rostro se aprecia una tenue barba.

Otra imagen destacable —también un tríptico— proviene de la mano del Bosco, y representa a una mujer crucificada, pero sin barba.

Algunos estudiosos han sugerido que, por tratarse de un encargo italiano, la santa no sea otra sino santa Julia crucificada, en lugar de Wilgefortis.

Señalaremos, además, otra santa que comparte historia con la de Wilgefortis, aunque bajo otro nombre: Uncumber de Inglaterra.

Esta sí aparece con una larga barba y portando una cruz de tau en la abadía de Westminster, en Londres.

Por último, citar una de las barbadas más tardías: una talla anónima de Wilgefortis, ya del siglo XVIII, que se encuentra en la iglesia de Loreto en Praga.

El caso de santa Wilgefortis es, claramente, una invención tardomedieval confundida con las leyendas antes mencionadas atribuidas a una virgen de Flandes.

Las características de esta santa son su representación en la cruz vestida con un traje largo, coronada (algunas leyendas hacen referencia a su origen real) y con rasgos de hirsutismo.

De esta especie de barba con la que se la representa parece derivar su nombre principal, que puede provenir de dos acepciones: virgo fortis («virgen fuerte») o hilge vraz («rostro sagrado»). La primera acepción hace referencia a la fuerza propia del varón presente en una mujer, y la segunda a su similitud con el rostro de Cristo. No obstante, hay variaciones respecto a estos elementos (como es el caso de la barba, que no aparecerá en santa Librada).

Wilgefortis
Miniatura de Santa Ontkommer. Libro de horas del Maestro del Ciclo de la Infancia de Morgan (1420, Utrecht). Una de las primeras imágenes que se conservan de nuestra santa, esta vez bajo la denominación de santa Ontkommer.

A modo de conclusión, comentaremos que, debido al atributo de la barba de Wilgefortis y por ello a su carácter masculino, hay que poner de manifiesto la idea extendida en el Medievo entre la cristiandad sobre los distintos modos de preservar la  virginidad para así ofrecer su vida a Dios: por ejemplo, una mujer podía convertirse en una femina virilis («mujer viril»), una doncella guerrera, dentro del reino espiritual.

Una virgen viril santificada podía llegar a ser una «mujer-Cristo», identificada con Él por haber dedicado íntegramente su vida a imitarlo. Este hecho se manifestaba ya en la Iglesia temprana en santas como Blandina o Perpetua, que según las fuentes estaban dotadas de rasgos masculinos por el valor con que afrontaron sus respectivos martirios.

Esta idea pudo, sin duda, reforzar la creencia entre los fieles de que santa Wilgefortis y sus derivadas no eran otra cosa sino «mujeres-Cristo»

Wilgefortis
Detalle de talla anónima del siglo XVIII que representa a santa Wilgefortis. Se encuentra en una capilla de la basílica de Loreto en Praga. Se trata de una de las últimas imágenes datadas de la santa.

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