Psicología y Mente(A.Torres) — Los seres humanos no actuamos de forma totalmente impredecible; detrás de nuestros actos hay una serie de metas, objetivos, la mayoría de los cuales son compartidos y pueden ser expresados en palabras.
Pero aquello que nos mueve a actuar no tiene por qué ser simplemente una necesidad concreta relacionada con nuestro estado fisiológico, como el hambre o el frío. Al ser animales racionales, somos capaces de crear nuevas formas de motivación mediante el pensamiento abstracto.
Justamente de esto hablaremos en este artículo: acerca de los tipos de valores, los ideales que defendemos en el día a día.
¿Qué son los valores?
Los valores son conceptos que guían nuestra manera de comportarnos y que vinculan conceptos abstractos a una carga emocional positiva o negativa, sirviéndonos como referencias acerca de lo deseable y lo indeseable. Cada persona tiene una escala de valores que expresa cómo se priorizan ciertos aspectos de la vida sobre otros, y cuáles son defendidos con mayor vehemencia.
Así pues, una persona que tenga en alta estima el valor de la paz tendrá una manera de ver las cosas muy diferente a otra persona que por encima de la paz valore la supervivencia, o que otra que defienda en primer lugar el respeto a las tradiciones, por ejemplo.
Existen muchos tipos de valores, y estos son investigados tanto por las ciencias cognitivas y la psicología social como por la filosofía ética, dado que no hay que olvidar que no se trata de conceptos meramente descriptivos, sino que se asocian a las ideas de «bueno» y «malo».
Tipos de valores
A continuación puedes encontrar una clasificación con los principales tipos de valores. Ten en cuenta que algunas de estas categorías se solapan parcialmente entre sí, y que un mismo valor puede pertenecer a más de una de ellas.
1. Valores personales
Este tipo de valores está definido por ser aplicado en el día a día a través de las acciones más sencillas y, especialmente, a través de los hábitos.
Por consiguiente, los valores personales se caracterizan por aplicarse a prácticamente todos los ámbitos y contextos de la vida, no se limitan a un solo lugar o tipo de actividad.
Por ejemplo, el respeto por un hijo o hija acostumbra a ser un valor personal, ya que tiene vigencia en todos los contextos, pero la innovación no suele serlo, ya que bajo determinadas condiciones puede quedar relegado sin especiales conflictos internos.
2. Valores laborales
Los valores laborales están relacionados con nuestra manera de actuar en un contexto profesional, es decir en el ámbito del trabajo.
Por ejemplo, se entiende que si los valores laborales de una persona no encajan con los valores de la empresa, se crea un conflicto implícito que genera incomodidad en el trabajador y problemas en en funcionamiento de la empresa.
Algunos ejemplos de valores laborales son la perseverancia, la innovación, el esfuerzo, la adaptación al cambio etc.
3. Valores de empresa
Lo que caracteriza a los valores de empresa es que pretenden ser tanto un estilo de producción como un componente del marketing de una organización. No están adscritos a una persona física, sino a una jurídica, y por consiguiente no surgen naturalmente de una persona real, sino que son una construcción social que influye sobre cómo se trabaja en la empresa (no solo en la oficina, sino también en las actividades de Relaciones Públicas).
4. Valores religiosos
Los valores religiosos están ligados a un sistema de creencias fundamentadas en la fe de una religión determinada. Por definición, las religiones incluyen un sistema de símbolos, dogma religioso y ciertos rituales compartidos por varias personas, de modo que los valores religiosos también están relacionados con este factor social por el que unos creyentes influyen sobre las decisiones y valoraciones de otros, muchas veces castigando a quien piensa diferente en un aspecto que resulta conflictivo.
5. Valores familiares
Este tipo de valores esta relacionado con la experiencia de la pertenencia a una familia.
Con el establecimiento de los vínculos afectivos fuertes que caracterizan a la familia, llegan también valores usados para poner orden en el modo en el que no relacionamos con el resto de miembros de esta.
Por ejemplo, el respeto a los mayores puede estar muy presente en una familia, mientras que en otra el valor de «protección del débil» puede estar por encima lo cual hace que se trate con un mayor paternalismo al abuelo o abuela.
6. Valores sociales
Los valores sociales no se limitan a un círculo social concreto tal y como sí pasa con los familiares, sino que pueden ser extendidos a toda la población. El respeto por el descanso de los demás, que se traduce en intentar hacer poco ruido por la noche , es un valor social, y lo mismo ocurre con el respeto del derecho de privacidad.
7. Valores políticos
Los valores políticos tienen que ver con el modelo político ideal para una persona, que tiene que ver con la gestión pública de los recursos. La libertad individual, por ejemplo, suele ser uno de los valores más defendidos por la tendencia política liberal, mientras que el acceso universal a los bienes básicos suelen ser más reivindicados por la izquierda.
8. Valores estéticos
Este conjunto de valores tiene que ver con formas de percepción sensorial y el modo en el que estos inducen apreciaciones estéticas determinadas. Por eso, son especialmente importantes en el arte, pero no se limitan a este ámbito, dado que también son relevantes en artesanía y en el diseño en general, sea artístico o no.
La simplicidad, la armonía o el gusto por lo extraño son valores estéticos.
9. Valores éticos
Aquellos valores relacionados con la moral son los estéticos, principios que sirven para distinguir de una manera relativamente clara entre el bien y el mal y que son, en cierto sentido, apriorísticos: no tienen que ver tanto con un contexto determinado ni con la utilidad de una estrategia sobre otra, sino que tienen valor por sí mismos.
El respeto y la paz son valores éticos.
10. Valores materiales
Los valores materiales designan qué aspectos materiales de vida tienen valor sobre otros. Por ejemplo, hay personas que viven con muy poco de manera voluntaria, mientras que otras, a pesar de ser de clase media, sienten una gran frustración por no poder permitirse una gran cantidad de grandes lujos.
Magnet(E.M.Trula) — Igual fue en mitad de un debate sobre los derechos de los animales. Tal vez por la última noticia sobre el coronavirus, o por algo tan simple como si se está a favor o en contra de los últimos auriculares que ha diseñado Apple.
El caso es que, como ha podido comprobar cualquiera alguna vez en alguna discusión, parece que es imposible convencer a un interlocutor de que está equivocado. ¡Es como si estuviera haciendo caso omiso de nuestras ideas! ¡Claramente más razonables que las suyas!
Pero no, no se trata de que la capacidad de persuasión humana sea nula, sino de que, probablemente, hemos estado argumentando de una forma errónea todo este tiempo. Y este es el consejo que tiene que darnos al respecto un pensador francés del siglo XVII.
400 años antes de que la psicología moderna identificase los tres elementos básicos de la persuasión (sintonía, firmeza y claridad) el multidisciplinario Blaise Pascal había encontrado en su búsqueda de la revelación sobre el secreto de la sugestión el mecanismo psicológico en que se basa el desmonte ideológico ajeno: la forma más eficaz de demostrarle a los demás que están equivocados no consiste en bombardear con argumentos sobre por qué sus ideas son erróneas, sino deslizarse lentamente en el interior de sus creencias. Dicho de otro modo, las personas sólo cambiarán de idea si primero les das la razón. Lo explicaba así.
Es más eficaz persuadir a la gente con las razones que ellos mismos han descubierto que por las que tengan que aceptar de los demás. El arte de persuadir consiste tanto en el de agradar como en el de convencer; ya que los hombres se gobiernan más por el capricho que por la razón.
Parece algo fundamental pero que puede pasársenos por alto.
A las personas no nos gusta que afronten nuestra inteligencia, y por eso es importante que nos sintamos validados por nuestro interlocutor (que nos digan que “en parte” tenemos razón) antes de señalarnos nuestro equívoco (aquellos puntos de nuestra argumentación que no le parecen válidos).
Pascal lo tenía claro: había que follarse a las mentes.
Arthur Markman, profesor de la Universidad de Austin, iba al corazón de lo expuesto por Pascal y lo exponía a modo de guía de debate:
Una de las primeras cosas que debes hacer para darle permiso a alguien para cambiar de idea es bajar sus defensas, evitar que se sienta atacado y clave las uñas en su suelo argumentativo .
Si le dices a alguien de forma inmediata que está equivocado, no le estás incentivando para que coopere contigo, pero si empiezo diciendo ‘Sí, has dado en el clavo en un par de puntos sobre este tema’, la otra persona se abrirá al cuestionamiento.
Así la otra persona dará voz a sus preocupaciones acerca de su posición y escuchará mejor lo que tengas que decir.
Otro de los trucos que aconsejaba Pascal en sus Pensées es precisamento exponerle directamente tu punto de vista, sino dejar que sea el otro el que acabe llegando a esa conclusión por sus propias deducciones mentales.
Siempre nos sentiremos menos inteligentes si hemos de aceptar por válido el argumento de otro, pero si nuestro interlocutor expone una serie de hechos que nos conducen a un nuevo punto de vista, nuestro orgullo se sentirá menos dañado. Sentiremos que somos propietarios de esa postura.
Sobre la persuasión se han elaborado multitud de estudios. Como demuestran los manuales de autoayuda, es un tema que preocupa a personas de todo tipo, especialmente a aquellas que se deben ganar la vida por su capacidad de convencer a los demás. Las conclusiones sobre qué es lo que funciona en los luchas dialécticas es variada, pero aquí van algunas de las ideas más sólidas que hay sobre este terreno.
Cuantos más apoyen tu tesis, será que más «razón» llevas
Un estudio de la Universidad de Cornell sobre las estrategias de comunicación analizó durante años el foro de reddit r/ChangeMyView (cambia mi opinión). Como descubrieron, a mayor volumen de personas defendiendo una idea contraria a la nuestra, más sentiremos que es posible que nosotros estemos equivocados.
De igual forma, a cuanta más gente que coincida contigo convenzas que te apoye en un debate, más fácil te será convencer a tu interlocutor, aunque a partir de cierto número de personas, ya deja de ser tan importante que se sume gente a tu bando.
Mejor sin enfurecerse
El mismo estudio concluía que, lo más indicado para triunfar en un debate, es usar un lenguaje tranquilo, un tono suave y un discurso complejo. Estás tan seguro de ti mismo que no necesitas elevar la voz. También conviene poner ejemplos.
Ah, ¿y eso de citar las palabras del interlocutor o de otro participante para explicarle por qué está mal? No funciona demasiado, tal y como apuntaba Pascal.
Hay que parecer listo al hablar
¿Y eso cómo funciona? Hablando rápido, pero sin llegar al nivel de parecer un charlatán que ha memorizado sus frases. Si vemos a alguien escupir palabras como si estuviera leyéndole el tema de la oposición a sus evaluadores, dejaremos de apoyar su punto de vista.
Si es demasiado lento al hablar, percibiremos (voluntariamente o no) que es poco inteligente. Si hablas lo suficientemente rápido, a unas 3,5 palabras por segundo, es que eres (pareces) perspicaz y tienes una mente ágil.
Ayuda tirar de la experiencia personal
En un tema tan sensible como los reacios a la ciencia, como los padres antivacunas, hacerles cambiar de opinión puede ayudar a prevenir catástrofes de salud para los más pequeños.
Estamos ante un caso donde es vital usar las herramientas comunicativas óptimas, y la arrogancia y descreimiento de algunas personas sólo les ayuda a reafirmarse en su postura.
Todo el mundo tiene opiniones fuertes hoy en día. Sobre todo.
Los médicos descubrieron que los padres antivacunas serían más propicios a vacunar a sus hijos si recibían un trato más cercano y personal.
A veces las consultas rápidas y asépticas de las consultas públicas no aportaban el mismo cariño que el que se practica desde las consultas de la medicina alternativa, donde reciben horas de atención.
Pero además de esto, los padres se sentían muchísimo más confiados en los doctores que les contaban las experiencias de sus propios hijos con las vacunas que los que tiraban de datos científicos para desacreditar el movimiento antivacuna.
Es mejor hacerles entender que todos los padres tienen miedo de estar haciendo o no lo adecuado con sus hijos, pero que, tal y como han vivido muchos otros niños, son más las ventajas de la medicina moderna que sus efectos negativos.
Y por último, cambiemos nosotros de idea (escribiendo con la zurda)
¿Cuándo fue la última vez que decidiste cambiar de opinión al conocer una noticia que podía contradecir tus tesis? Nuestro sesgo cognitivo tiende a que favorezcamos las ideas que no desafían nuestras ideas preconcebidas (que, además, suelen venir muy influidas por lo que piensan nuestros padres y madres).
Incluso cuando oímos hablar de análisis científicos que rebaten nuestras posiciones no dudamos en desconfiar de sus conclusiones. Creemos que esos estudios son tendenciosos y están sesgados, no como los estudios que defienden lo que nosotros mismos ya pensábamos de antemano, que se nos antojan mucho más neutrales.
Una idea para evitar que nuestros juicios se apalanquen consiste en escribir tus ideas con la mano contraria a con la que escribes naturalmente. Si eres diestro, apunta las razones por las que estás en contra de los toros con la mano izquierda.
Y si eres zurdo, anota por qué tu partido político es la opción más sensata con la mano derecha. De esa forma, y en un caso de transferencia psicológica, nos sentiremos menos cómodos con lo que hemos escrito, y se abrirá la sombra de la duda.
sindominio.net(E.S.Raymond)/XLSemanal(C.M.Sanchez)/Grupo Atico 34(F.Tablado) — Al principio fueron los Auténticos Programadores.
No era así como se llamaban a sí mismos. Tampoco «hackers» ni nada parecido; el sobrenombre «Auténtico Programador» (Real Programmer) no sería usado hasta el año 1980, en que uno de ellos lo hizo de forma retrospectiva.
Desde 1945, las tecnologías de la computación habían atraído a muchos de los cerebros más brillantes y creativos del mundo.
Desde el primer computador ENIAC de Eckert y Mauchly, existió una cultura técnica de cierta continuidad, consciente de sí misma, compuesta por programadores entusiastas; personas que creaban y manipulaban software por pura diversión.
Los Auténticos Programadores provenían habitualmente de disciplinas como la ingeniería o la física y con frecuencia se trataba de radioaficionados.
Llevaban calcetines blancos, camisas de poliéster con corbata y gafas gruesas, y programaban en código máquina, en ensamblador, en FORTRAN y en media docena más de arcaicos lenguajes ya olvidados.
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta comienzos de los 70, en los felices días del procesamiento por lotes y las grandes supercomputadoras «de hierro», los Auténticos Programadores constituyeron la cultura técnica dominante en el ámbito de la computación.
Algunos vestigios venerados del folklore hacker datan de esta época, entre ellos varias listas de las Leyes de Murphy y el póster germano-burlesco «Blinkenlights» que aún adorna muchas salas de computadoras.
Algunas de las personas que crecieron en la cultura de los Auténticos Programadores permanecieron en activo hasta bien entrados los 90. Seymour Cray, diseñador de la gama de supercomputadoras Cray, fue uno de los mejores.
Se dice de él que, en cierta ocasión, introdujo de principio a fin un sistema operativo de su invención en una de sus computadoras, usando los conmutadores de su panel de control. En octal. Sin un solo error. Y funcionó. Un «macho supremo» entre los Auténticos Programadores.
Sin embargo, la cultura de los Auténticos Programadores estaba demasiado ligada al procesamiento por lotes, concretamente al de tipo científico y fue eclipsada por el auge de la computación interactiva, las universidades y las redes.
Estas dieron lugar a otra tradición de la ingeniería que, con el tiempo, evolucionaría en la cultura hacker del código abierto que hoy conocemos.
Los comienzos de la cultura hacker, tal como la conocemos actualmente, se pueden fechar con seguridad en 1961, año en que el MIT adquirió la primera PDP-1.
El comité de Señales y Energía del Tech Model Railroad Club adoptó la computadora como su juguete tecnológico preferido e inventó herramientas de programación, un argot y toda una cultura en torno a ella que aun hoy puede reconocerse entre nosotros.
Estos primeros años han sido examinados en la primera parte del libro de Steven Levy, Hackers. La cultura en torno a las computadoras del MIT parece haber sido la primera en adoptar el termino «hacker».
Los hackers del Tech Model Railroad Club se convirtieron en el núcleo del Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT, el centro más destacado de investigación sobre Inteligencia Artificial de todo el mundo a principios de los 80.
Su influencia se extendió por todas partes a partir de 1969, año de creación de ARPANET.
ARPANET fue la primera red intercontinental de alta velocidad. Fue construida por el Departamento de Defensa estadounidense como un experimento de comunicaciones digitales, pero creció hasta interconectar a cientos de universidades, contratistas de defensa y centros de investigación.
Permitió a investigadores de todas partes intercambiar información con una rapidez y flexibilidad sin precedentes, dando un gran impulso a la colaboración y aumentando enormemente el ritmo y la intensidad de los avances tecnológicos.
Pero ARPANET hizo algo más. Sus autopistas electrónicas reunieron a hackers de toda Norteamérica en una masa crítica: en lugar de permanecer en pequeños grupos aislados desarrollando efímeras culturas locales, se descubrieron (o reinventaron) a sí mismos como una tribu interconectada.
Arpanet
Las primeras creaciones deliberadas de la cultura hacker -las primeras listas de argot, las primeras sátiras, las primeras discusiones conscientes sobre la ética del hacker- se propagaron por ARPANET en sus primeros años.
Concretamente, la primera versión del Jargon File o «Archivo de la Jerga» se desarrolló mediante colaboración descentralizada entre 1973 y 1975. Este diccionario de argot se convirtió en un documento definitivo de esta cultura.
Posteriormente sería publicada como The Hacker’s Dictionary, en el año 1983; aquella primera versión está ya agotada, pero existe una edición revisada y ampliada: The New Hacker’s Dictionary.
La cultura hacker floreció en las universidades conectadas a la red, especialmente (aunque no exclusivamente) en sus departamentos de informática. El Laboratorio de IA del MIT fue, prácticamente, el primero desde finales de los años sesenta.
Pero el Laboratorio de Inteligencia Artificial de Stanford (SAIL) y la Universidad de Carnegie Mellon le seguían muy de cerca. Todos fueron prósperos centros de informática e investigación sobre IA. Todos ellos atrajeron a gente brillante que hizo numerosas aportaciones a la cultura hacker, tanto en el ámbito técnico como en el folklórico.
Para comprender lo que vendría después, necesitamos de nuevo echar un vistazo a lo que ocurría con los propios computadores, pues tanto el auge como la posterior caída del Laboratorio del MIT fueron determinados por cambios en la tecnología informática.
Desde los días del PDP-1, el destino de la cultura hacker había estado unido a las computadoras PDP de DEC, Digital Equipment Corporation. Esta compañía fue pionera en la computación interactiva para empresas y en sistemas operativos de tiempo compartido.
Debido a la flexibilidad y potencia de sus máquinas y a unos precios relativamente económicos para la época, muchas universidades las compraron.
Los asequibles sistemas de tiempo compartido fueron el medio en el cual creció la cultura hacker y, durante la mayor parte de su existencia, ARPANET fue principalmente una red de computadoras DEC.
La más importante de estas fue la PDP-10, aparecida en 1967. La 10 fue la favorita de los hackers durante casi 15 años; TOPS-10 (el sistema operativo de DEC para ella) y MACRO-10 (su lenguaje ensamblador) todavía se recuerdan con nostalgia en una gran cantidad de argot y folklore.
El MIT, aunque hizo uso de la PDP-10 como todo el mundo, tomó un camino ligeramente diferente; rechazó por completo el software de DEC para ella y construyó su propio sistema operativo, el legendario ITS, cuyo significado, Sistema de Tiempo-compartido Incompatible, da una pista bastante buena sobre la actitud de los hackers del MIT.
Querían hacerlo a su manera. Afortunadamente para todos, la gente del MIT poseía tanta inteligencia como arrogancia. El extraño ITS, con sus excentricidades y errores ocasionales, albergó toda una brillante sucesión de innovaciones técnicas y todavía conserva el record del sistema de tiempo compartido más largamente usado.
ITS fue escrito en ensamblador, pero muchos proyectos relacionados se escribieron en el lenguaje de Inteligencia Artificial LISP. Este fue mucho más potente y flexible que cualquier otro lenguaje de la época; de hecho, tiene un mejor diseño que la mayoría de lenguajes de hoy en día, veinticinco años después.
LISP dio a los hackers de ITS libertad para pensar de forma creativa y poco convencional. Fue un factor importante en sus éxitos y aún sigue siendo uno de los lenguajes preferidos por los hackers.
Muchas de las creaciones técnicas dentro de la cultura del ITS aún perduran; el programa de edición Emacs es quizá el más conocido. Y gran parte del folklore del ITS está aún vivo entre los hackers, como puede leerse en Jargon File.
Pero el SAIL y la CMU no habían estado dormidos. Muchos de los hackers más destacados que surgieron alrededor de las PDP-10 del SAIL serían más tarde figuras clave en el desarrollo de los computadores personales y las interfaces de ventanas con ratón e iconos que hoy día conocemos.
Mientras tanto, los hackers de la CMU estuvieron trabajando en lo que les llevaría a liderar las primeras aplicaciones prácticas a gran escala de los Sistemas Expertos y la Robótica Industrial.
Otro nodo importante en la cultura fue el PARC de XEROX, el célebre Centro de Investigación de Palo Alto (California). Durante más de una década, desde los primeros 70 a mitad de los 80, el PARC produjo una sorprendente cantidad de hardware revolucionario e innovaciones software.
El ratón moderno, las ventanas y la interfaz gráfica basada en iconos se inventaron allí. También la impresora láser y las redes de área local. Y la serie D de computadoras del PARC se anticipó a los potentes PC de los 80 en más de una década.
Por desgracia, aquellos profetas carecieron de reconocimiento en su propia empresa. Tanto es así que se convirtió en broma habitual el describir el PARC como el lugar donde se desarrollaban ideas brillantes para provecho de los demás. Su influencia en la cultura hacker fue profunda.
Las culturas alrededor de ARPANET y las PDP-10 crecieron en fuerza y variedad durante los años 70. Las herramientas de listas de correo electrónicas, que se habían usado para fomentar la cooperación intercontinental entre grupos de intereses comunes, fueron utilizándose cada vez más con propósitos sociales y recreativos.
DARPA hizo la vista gorda de forma consciente a toda esta actividad «no autorizada»: comprendía que este coste operativo extra era un precio asequible a cambio de atraer a toda una generación de jóvenes de talento al área de la informática.
Quizá la más conocida entre las listas electrónicas «sociales» de ARPANET fue la lista SF-LOVERS, para fans de la ciencia ficción; aún hoy tiene bastante movimiento en su versión de Internet, de la que ARPANET fue embrión.
Pero hubo otras muchas, que crearon un estilo de comunicación que más tarde ofrecerían servicios comerciales de tiempo compartido como Compuserve, GEnie y Prodigy (y que finalmente lideraría AOL).
Vuestro narrador tomó contacto por primera vez con la cultura hacker allá por 1977, a través de la primera ARPANET y el mundillo de la ciencia ficción. Desde entonces, pude ser testigo e incluso participar en muchos de los cambios que a continuación se relatan.
Lejos de la atractiva vida de ARPANET, en la jungla de New Jersey, algo venía ocurriendo desde 1969 que llegaría a eclipsar la tradición de la PDP-10. El año que vio nacer a ARPANET también fue el año en que un hacker de Laboratorios Bell llamado Ken Thompson inventó Unix.
Thompson había estado involucrado en el desarrollo de un sistema operativo de tiempo compartido llamado «Multics», que compartía ascendencia con ITS.
Multics fue un buen campo de pruebas para algunas ideas importantes sobre cómo ocultar al usuario o incluso a los programadores las complejidades de un sistema operativo. La idea era hacer a Multics más fácil de usar (y de programar) para poder así centrarse en el verdadero trabajo a realizar.
Laboratorios Bell se salió del proyecto cuando Multics mostró síntomas de haber ido inflándose hasta convertirse en un mastodonte inútil (el sistema sería posteriormente comercializado sin apenas éxito por Honeywell).
Ken Thompson echó de menos el entorno Multics y comenzó a realizar pruebas, implementando una mezcla de sus características y algunas ideas propias en una vieja DEC PDP-7 rescatada de la basura.
Otro hacker llamado Dennis Ritchie inventó un nuevo lenguaje llamado C para usarlo en el embrionario Unix de Thompson. Al igual que Unix, C fue diseñado para ser ameno, flexible y no imponer límites.
Pronto, el interés por estas herramientas se fue extendiendo por Laboratorios Bell y se les dio un buen impulso en 1971, cuando Thompson y Ritchie recibieron una oferta para crear lo que ahora llamaríamos un sistema de automatización de oficinas, para uso interno de los laboratorios.
Pero Thompson y Ritchie tenían la mirada puesta en un trofeo más importante. Tradicionalmente, los sistemas operativos se escribían por completo en ensamblador para obtener la máxima eficiencia de las computadoras donde se instalaban.
Thompson y Ritchie fueron de los primeros en darse cuenta de que las tecnologías del hardware y de los compiladores habían mejorado lo suficiente como para que un sistema operativo pudiera escribirse usando únicamente C, y llegado 1978 el sistema completo había sido portado con éxito a varios tipos de computadoras.
Esto nunca antes se había hecho, y las implicaciones fueron enormes. Si Unix podía tener la misma apariencia, el mismo potencial, en computadoras de distinto tipo, podría servir de entorno software común para todas ellas.
Los usuarios no tendrían que pagar por un nuevo diseño de software cada vez que una máquina se quedara obsoleta. Los hackers podrían trasladar sus herramientas entre distintas computadoras, en vez de tener que reinventar los equivalentes del fuego y la rueda cada vez.
Además de la portabilidad, Unix y C tenían otras importantes cualidades. Ambos se crearon con una filosofía de tipo «hazlo sencillo, idiota»: un programador podía retener en la cabeza la estructura lógica de C (al contrario que con la mayoría de lenguajes) en lugar de recurrir continuamente a los manuales.
Unix se estructuró como un conjunto de herramientas flexible, compuesto por diversos programas sencillos, diseñados para poderse combinar entre ellos de distintas y provechosas maneras.
La combinación demostró poder adaptarse a un amplio rango de tareas de computación, incluyendo muchas del todo imprevistas por sus diseñadores. Se extendió rápidamente por AT&T, a pesar de la falta de un programa oficial de soporte.
Hacia 1980, se había extendido por un gran numero de centros de computación de laboratorios y universidades, y miles de hackers lo consideraban su hogar.
Las máquinas habituales en los primeros tiempos de la cultura Unix eran las PDP-11 y su descendiente, la VAX. Pero debido a la portabilidad de Unix, se ejecutó, prácticamente sin sufrir cambios, en máquinas tan diversas como las que podían encontrarse en toda ARPANET.
Y nadie usaba ensamblador: los programas en C eran fácilmente portables entre todas estas máquinas.
Unix tenía incluso su propio sistema de redes, de tipo UUCP: con velocidades bajas y poca fiabilidad en la transmisión, pero barato.
Cualquier par de máquinas Unix podía intercambiar correo electrónico «punto a punto» usando líneas telefónicas convencionales; esta funcionalidad estaba integrada en el propio sistema, no era ningún extra opcional.
En 1980 los primeros servidores de USENET comenzaron a intercambiar noticias, formando un gigantesco tablón de anuncios que pronto crecería hasta superar en tamaño a ARPANET. Los servidores Unix pasaron a constituir su propia «nación de redes» en torno a USENET.
ARPANET también contaba con algunos servidores Unix. Pronto las culturas de las PDP-10 y de Unix/USENET entraron en contacto y sus límites se empezaron a desdibujar, aunque en un principio no fue fácil.
Los hackers de las PDP-10 miraban a la gente de Unix como un hatajo de advenedizos, que usaban herramientas ridículamente primitivas en comparación con la complejidad de ITS y LISP, adorablemente barroca. «Cuchillos de piedra y pieles de oso», era lo que solían murmurar.
Y aún existía una tercera corriente. El primer computador personal había salido al mercado en 1975; Apple se fundó en 1977 y los avances se sucedieron con increíble rapidez durante los años que siguieron.
El potencial de los microordenadores estaba claro y atrajo a otra nueva generación de jóvenes hackers. Su lenguaje era el BASIC, tan primitivo que los adeptos a las PDP-10 y los entusiastas del Unix lo consideraban absolutamente despreciable.
El fin de los viejos tiempos
Así estaban las cosas en 1980: tres culturas cuyos bordes se solapaban pero estaban agrupadas en torno a tecnologías muy distintas.
La cultura de las PDP-10 y ARPANET, ligada a LISP, a MACRO, a TOPS-10, a ITS y al SAIL; la gente de Unix y C con sus PDP-11, sus VAXen y sus conexiones telefónicas rudimentarias, y una anárquica horda de entusiastas de los primeros microordenadores, decididos a acercar el potencial de las computadoras al pueblo.
De entre todos ellos, la cultura del ITS aún podía reclamar un puesto de honor, pero sobre el Laboratorio se cernían nubarrones de tormenta. La tecnología de las PDP-10 sobre la que se asentaba ITS estaba quedándose obsoleta, y el propio Laboratorio se dividió en facciones tras los primeros intentos de comercializar la Inteligencia Artificial.
Algunos de los mejores del Laboratorio (y del SAIL y la CMU) fueron seducidos por empleos muy bien pagados en empresas de nueva creación. El golpe de gracia vino en 1983, cuando DEC canceló Jupiter, su continuación para la PDP-10, pasando a concentrarse en las líneas de las PDP-11 y las VAX. ITS ya no tenía futuro.
Como no era portable, trasladar ITS a un nuevo hardware suponía un esfuerzo mayor del que cualquiera podía permitirse. La variante de Berkeley del Unix ejecutándose en máquinas VAX, se convirtió en el sistema «para hackers» por excelencia, y todo aquel con visión de futuro pudo ver que el potencial de los microordenadores estaba creciendo tan rápidamente que probablemente estos llegarían a barrer con todo a su paso.
Fue más o menos en aquel momento cuando Levy escribió Hackers. Uno de sus principales informadores fue Richard M. Stallman (inventor de Emacs), una figura clave en el Laboratorio y su más firme resistencia frente a la comercialización de la tecnología de este.
Stallman (a quien se le conoce habitualmente por sus iniciales y nombre de «login», RMS) siguió adelante, formando la Free Software Foundation («Fundación del Software Libre») y se dedicó a la producción de software libre de calidad. Levy lo elogió llamándole «el último hacker auténtico», una denominación que felizmente resultó ser incorrecta.
El grandioso plan de Stallman resumió nítidamente la transición que iba a experimentar la cultura hacker a principios de los 80: en 1982 comenzó la construcción de un clon completo de Unix, escrito en C y disponible gratuitamente.
Su proyecto se conoció como sistema operativo GNU («GNU No es Unix») en una especie de acrónimo recursivo. GNU pronto se convirtió en un foco importante de la actividad de los hackers. Así, el espíritu y la tradición de ITS fueron preservados como parte importante de la nueva cultura hacker, centrada en VAX y Unix.
De hecho, desde su fundación y durante más de una década, la Free Software Foundation de RMS definiría en gran parte la ideología común de la cultura hacker, y el propio Stallman sería el único candidato creíble al liderazgo de la tribu.
Sucedió también entre 1982 y 1983 que las tecnologías del microchip y la red de área local comenzaron a causar un impacto importante en la cultura hacker. Ethernet y el microchip 68000 de Motorola constituían una combinación de gran potencial, y aparecieron nuevas empresas que acabarían por desarrollar la primera generación de lo que hoy llamamos estaciones de trabajo.
En 1982, un grupo de hackers del Unix provenientes de Standford y Berkeley fundaron Sun Microsystems, en la creencia de que Unix, corriendo en el hardware relativamente económico basado en el 68000, resultaría una combinación ganadora en una amplia variedad de aplicaciones.
Estaban en lo cierto, y su visión fijó las normas para toda una nueva industria. Aunque sus precios quedaban fuera del alcance de muchos particulares, las estaciones de trabajo resultaban baratas para las empresas y universidades; las redes de estas (una para cada usuario) reemplazaron rápidamente las viejas VAX y otros sistemas de tiempo compartido.
Los años noventa también contemplaron el nacimiento de una floreciente industria de proveedores de Internet que vendían conectividad por unos cuantos dólares al mes. Tras la invención de la World Wide Web, el ya de por sí rápido crecimiento de Internet aceleró hasta alcanzar un ritmo frenético.
En 1994, año en que el grupo de desarrollo del Unix de Berkeley suspendió formalmente sus actividades, eran varias las versiones libres de Unix (Linux y los descendientes del 386BSD) que actuaban como centros importantes de la actividad de los hackers.
Linux se estaba distribuyendo comercialmente en CD-ROM y se vendía como rosquillas. A finales de 1995, las principales empresas de informática hacían anuncios publicitarios elegantes en los que presumían de la integración de sus productos, tanto software como hardware, con Internet.
A finales de los 90, las principales actividades dentro de la cultura hacker eran el desarrollo de Linux y la universalización de Internet. La World Wide Web había convertido a Internet en un medio de comunicación de masas y muchos de los hackers de los ochenta y principios de los 90 montaron Proveedores de Servicios Internet con la intención de proporcionar acceso al gran público.
Esta popularización de Internet confirió a la comunidad hacker cierta respetabilidad y autoridad política. En 1994 y 1995, el activismo hacker acabó con la propuesta Clipper, que pretendía poner bajo control del gobierno métodos criptográficos robustos. En 1996 los hackers movilizaron una amplia coalición contra la mal llamada «Acción por la Decencia en las Comunicaciones» (CDA), impidiendo la llegada de la censura a Internet.
El papel del hacker ético en la actualidad
Esta concepción ha cambiado a día de hoy, aunque el término hacker sigue provocando suspicacias. Los hackers éticos han acabado formando parte del staff de las grandes compañías, combatiendo los ataques de ciberdelincuentes.
Su modus operandi es curioso: simulan ataques para poner de relieve los puntos débiles de las empresas para las que trabajan. A partir de aquí, ellos mismos crean la solución, adelantándose a cualquier peligro que pudiera correr la compañía.
Hackers éticos: nombres que dan lustre a la comunidad
Tim Berners-Lee: creador de la World Wide Web, es decir, convertir en ‘navegable’ toda la información contenida en la red ARPANET a través de vínculos relacionados entre sí. Las computadoras que integraban ARPANET (laboratorios, Universidades, etc) ya compartían información. Lo que consiguió Berners-Lee, gracias a un sistema de hipertexto global, fue conectar los datos.
Steve Wozniak: inventor del ordenador personal, tal y como lo entendemos en la actualidad. Junto a Steve Jobs fundó Apple. Siempre ha mantenido una postura favorable hacia el activismo hacker y ha proporcionado diversos fondos monetarios para programas tecnológicos.
Dan Kaminsky: consiguió erradicar una de las mayores vulnerabilidades que se han conocido hasta el momento: un agujero de seguridad en el protocolo del Sistema de nombres de dominio (DNS) que propiciaba la suplantación de páginas, interceptación de correos electrónicos y la ausencia de autenticación en sitios webs muy populares.
Tsutomu Shimomura: un ejemplo de hacker al servicio del FBI para interceptar la actividad delictiva de otros. En concreto, ayudó a desenmascarar a uno de los crackers (así es como se conoce a los hackers que usan su sabiduría con malas artes) más peligrosos de todos los Estados Unidos a mediados de los 90.
Los ‘hackers’ declaran la tercera guerra mundial
El paraíso del ‘hacker’ Rusia, Estados Unidos, China y Corea del Norte encabezan el ranking mundial de ataques informáticos, pero una ciudad rumana, Ramnicu Valcea, es la capital del cibercrimen y ha inspirado la serie ‘Hackerville’, de HBO. Allí muchos jóvenes presumen de ‘hackear’ incluso a la NSA y viven a todo tren.
Pánico y desabastecimiento. Imágenes que parecían sacadas de una secuela de Mad Max: colas en las gasolineras, conductores que llenaban bolsas de plástico…
No se veía nada igual desde la crisis del petróleo de 1973.
El ciberataque del 6 de mayo que obligó a cerrar durante una semana el mayor oleoducto de la Costa Este de Estados Unidos pasará a la historia de la guerra electrónica.
Una guerra mundial entre hackers y gobiernos, pero que a otro nivel también enfrenta a regímenes autoritarios contra países democráticos. Una guerra en la que nadie es inocente; y que las potencias occidentales, por primera vez, están perdiendo.
La empresa Colonial Pipeline vio como los piratas informáticos inutilizaban casi 9000 kilómetros de sus tuberías, desde Texas a Nueva York, cerrando el grifo de un tercio del crudo que consumen los norteamericanos.
El enemigo: «hackers» metidos a tiburones del «business»
El de Colonial es el mayor ciberataque contra una infraestructura crítica. El FBI lo atribuyó a un grupo de hackers que opera desde Rusia llamado DarkSide, aunque descartó una vinculación directa con el Kremlin, que se limitaría a hacer la vista gorda. DarkSide explota un negocio floreciente, el del ransomware, esto es, el cibersecuestro de la información sensible de una empresa o institución.
Los piratas se apoderan del sistema de la compañía, encriptan sus datos y le venden una herramienta para desencriptarlos. DarkSide lo hace, además, con una mentalidad empresarial. «Nuestro objetivo es hacer dinero, no crear problemas para la sociedad», aseguraban en una nota de prensa. Hacen un estudio de mercado previo y solo atacan, dicen, a quien puede asumir el rescate.
Ofrecen un canal de atención al cliente (la víctima), servicio posventa y descuentos por pagar con rapidez. Prometen no atacar hospitales y colegios; y donan una parte (ínfima) del botín a organizaciones benéficas. ¿Robin Hood? Más bien una estrategia cínica de marketing.
El cibersecuestro de información sensible está a la orden del día, aunque pocas empresas revelan que están siendo extorsionadas por motivos de reputación. Y la mayoría pasa por el aro. Colonial pagó 75 bitcoins (cinco millones de dólares).
Acto seguido, DarkSide pidió disculpas por las molestias y desapareció, cerrando su propia página en la web profunda…
El negocio: El cibercrimen ya es más grande que el narcotráfico
«El secuestro de datos alcanza proporciones pandémicas», advierte un analista. Los ‘hackers’ encriptan los archivos de una compañía y luego le venden las instrucciones para recuperarlos. La víctima paga en irrastreables ‘bitcoins’. Dark Side ha ganado 74 millones de euros en 47 ciberataques.
El cibersecuestro de datos movió el año pasado unos 18.000 millones de dólares en rescates, según la firma de seguridad Emsisoft, un incremento del 80 por ciento respecto a 2019, impulsado por la digitalización de la economía a causa de la pandemia.
Pero solo es la punta del iceberg del cibercrimen, que ya causa más daños que los desastres naturales y cuyo volumen de negocio supera al del narcotráfico, según Cybersecurity Ventures. Rondará los 6 billones de dólares este año y 10 billones en 2025.
Los costes incluyen la destrucción de datos, el dinero robado, la pérdida de productividad, el robo de propiedad intelectual, malversación, fraude… Si se miden los destrozos en términos de PIB, ‘Hackerlandia’ sería la tercera economía mundial.
Gobiernos, empresas y particulares están más expuestos que nunca. Y los expertos creen que lo peor está por llegar. Nadie está a salvo. Ni los militares. «Nunca ha sido tan rentable comprometer los sistemas», advierte el analista Imran Ghory.
Y explica que los hackers se cuelan en los ordenadores de los bufetes que redactan los contratos de la industria de defensa; que tienen una seguridad a menudo trivial en comparación con la del Pentágono. «Se busca el eslabón más débil».
Otro de esos puntos débiles son las universidades; sus sistemas son menos robustos que los de las farmacéuticas, y los hackers buscan datos de las vacunas de ARN mensajero, que Rusia y China no dominan, y que es el futuro de la lucha contra los virus y el cáncer.
Rusia: La hidra de las mil cabezas
Los hackers rusos forman un entramado misterioso, una hidra cuyas cabezas brotan, se desvanecen y vuelven a regenerarse con otro nombre: Cozy Bear, Wizard Spiders (que tumbó los ordenadores del SEPE, la agencia de empleo española) o REvil, que intentó extorsionar a Lady Gaga y Madonna, y cuyos métodos ha copiado DarkSide, por ejemplo, el de alquilar sus servicios a otras organizaciones criminales a cambio de un porcentaje.
Algunos analistas creen que el vivero de todas esas organizaciones podría ser una unidad de élite de la inteligencia rusa, la 26165, que en ocasiones se nutre de ‘ilegales’, como se conoce en el argot a los hackers que trabajan sin cobertura diplomática en suelo extranjero, o que son contratados como freelancers para misiones delicadas.
Chicos malos que espían al Comité Olímpico o al Partido Demócrata cumpliendo órdenes. Y que, en sus ratos libres, harían lucrativos trabajillos por cuenta propia. «Muchos ‘sombreros negros’ (piratas informáticos, en la jerga) son exoficiales de seguridad que se aburren en algún momento de sus carreras.
Esta es la razón por la que es tan difícil identificarlos, porque tienen los mismos conocimientos y experiencia que los profesionales legítimos de la ciberseguridad», señala Kasper Brandt, de Nordic Cyber Security Lead.
Corea del Norte y sus «sombreros negros»
Vinculado a Corea del Norte surgió Lazarus Group, que ha ido perfeccionando sus herramientas desde el ataque a Sony en 2014. El Gobierno norcoreano no solo utiliza a sus hackers para espiar, por ejemplo, la vacuna de Pfizer, o con fines propagandísticos, sino también para llenar las maltrechas arcas del Estado.
De hecho, su principal fuente de divisas es el robo, de tal modo que la diferencia entre espía y delincuente es más borrosa que nunca.
Lazarus no hace ascos a ningún saqueo: cuentas bancarias, cajeros, criptomonedas… Fue el grupo más activo de 2020. Según el Departamento de Justicia estadounidense, los hackers norcoreanos han robado 1300 millones de dólares.
«Se han convertido en los principales ladrones de bancos del mundo», afirma el fiscal general John Demers. Hay una orden de busca y captura contra tres agentes norcoreanos, pertenecientes a la inteligencia militar; entre ellos, un viejo conocido, Park Jin Hyok, cerebro del ataque a Sony y padre del virus WannaCry, que en 2017 infectó 250.000 ordenadores de todo el mundo.
China y sus 130.000 ciberguerrilleros
En cuanto a China, cuenta con más de 130.000 ciberguerreros. La famosa Unidad 61398 dirige sus ataques a Estados Unidos, mientras que otras unidades se dedican a Europa y Rusia. La filosofía de este ciberejército obedece al principio de la guerra sin restricciones.
Todas las infraestructuras que permiten que una sociedad funcione -redes eléctricas, energéticas, de transportes…- se consideran objetivos. Pero, de momento, se ha dedicado sobre todo al espionaje industrial.
La guerra electrónica forma parte del asalto chino a la hegemonía mundial, junto con la trampa de la deuda y la diplomacia de las vacunas, con las que atrae a su órbita a países en desarrollo.
Estados Unidos pierde el control
Y Estados Unidos no puede alardear de inocencia, sobre todo desde que Edward Snowden desveló el espionaje masivo de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) en 2013. Después de aquello hubo una desbandada.
Y decenas de empleados fueron fichados por potencias extranjeras, sobre todo monarquías del Golfo, que les pagaban el doble. «Estados Unidos está perdiendo el control de la guerra de la información y de sus propios ciberguerreros», advierte la analista de The New York Times Nicole Perlroth, autora de This is how they tell me the world ends (‘Así es como me dicen que termina el mundo’).
En 2007, Estados Unidos destruyó las centrifugadoras de uranio de una central nuclear iraní aprovechando los agujeros en el software de Microsoft y Siemens. El ataque se conoce como Stuxnet. A corto plazo fue un éxito.
A largo plazo mostró a aliados y enemigos lo que se estaban perdiendo… «En la NSA, por cada cien ciberguerreros que trabajan en la ofensiva, buscando agujeros en la tecnología para explotarlos como espionaje o en la batalla, a menudo solo había un analista de defensa para cerrarlos», explica Perlroth.
Si la agencia encontraba una vulnerabilidad que creía que solo ella podía explotar, la atesoraba. Ante un agujero, no advertía al fabricante para que lo parchease. Mantenía la vulnerabilidad por si algún día el FBI necesitaba acceder al iPhone de un terrorista. «Pensábamos que podríamos ser más astutos que nuestros enemigos.
Más piratería y más ofensiva, no mejor defensa, fue nuestra respuesta a un orden mundial cada vez más virtual, incluso cuando nos hicimos más vulnerables, conectando a la web instalaciones de tratamiento de agua, ferrocarriles, termostatos y bombas de insulina».
«Todo lo que vale la pena tomar ya ha sido interceptado: nuestros datos personales, propiedad intelectual, listas de votantes, registros médicos, incluso nuestras propias armas cibernéticas… Estamos siendo pirateados desde tantos lados que se ha vuelto imposible hacer un seguimiento», alerta la analista.
Solo en Estados Unidos fueron atacados más de 100 agencias federales y municipales, 500 hospitales, 1680 centros educativos, comisarías y miles de negocios el año pasado, según la firma de seguridad Emsisoft.
España también está en Jaque
España no se libra. El malware (programa malicioso) utilizado para atacar al SEPE o al Ayuntamiento de Jerez, cuyos funcionarios se vieron de nuevo utilizando lápiz y papel, se llama Ryuk, apareció en 2018, apenas un año después del hackeo de la NSA.
Y es tan sofisticado que resulta dificilísimo deshacer el entuerto. La Universidad de Vermont se negó a pagar y sufrió unas pérdidas de 1,5 millones de dólares diarios durante los dos meses que necesitó para reiniciar sus equipos.
«Los que se dedican al ransomware se han vuelto más atrevidos y despiadados», afirma Allan Kiska, de la firma Recorded Future. Muchas infraestructuras críticas están obsoletas y provocar apagones en grandes ciudades es factible.
Ucrania y la India ya los han sufrido. ¿La guerra electrónica se generalizará? Los expertos recuerdan el sombrío vaticinio que hiciera el antiguo secretario de Defensa Leon Panetta: «Estados Unidos está muy cerca de sufrir un Pearl Harbour cibernético».
Los hackers más famosos
Aunque en muchas ocasiones se mueven entre las sombras y el anonimato para no ser detectados, a lo largo de las últimas décadas han existido numerosos hackers famosos por poner en jaque los sistemas de seguridad de gobiernos y grandes corporaciones.
Repasamos brevemente la biografía de algunos de los hackers más famosos de la historia y sus “logros” más destacados.
La lista con los hackers más famosos de la historia
A lo largo de la historia han existido hackers famosos por diferentes motivos. Algunos, por su capacidad para burlar los sistemas de seguridad de gobiernos y ministerios de defensa; otros, por actividades delictivas que causaron millones en pérdidas a grandes corporaciones; y también están los que han dirigido sus actividades hacia el hacking ético, esto es, a ayudar a empresas, gobiernos y ciudadanos a mejorar la ciberseguridad.
En esta lista veremos cuáles han sido algunos de los hackers más famosos de todos los tiempos, y cómo llegaron a alcanzar fama mundial.
Kevin Mitnick
Kevin Mitnick fue uno de los hackers más buscados por el FBI. Hoy se dedica a la seguridad informática
“El hacker más famoso del mundo está de tu lado”. El mensaje está resaltado y en letras enorme. Es lo primero que se ve al ingresar al sitio MitnickSecurity, la página de Kevin Mitnick, un ex hacker de sombrero negro que hace unos cuantos años se calzó el sombrero blanco y desde entonces se dedica a brindar charlas y asesoría sobre seguridad informática.
Entre los ’80 y ’90 se hizo conocido por ser uno de los cibercriminales más buscados por el FBI, que finalmente logró atraparlo en 1995. Llegó a vulnerar la seguridad de 40 corporaciones, solo para demostrar que “podía hacerlo”. En la actualidad es un reconocido especialista en ciberseguridad.
En 1981 fue acusado de robar manuales de Pacific Bell. Se dijo que ingresó, junto a dos amigos, a las oficinas donde obtuvieron las claves de seguridad y manuales de Cosmos, que era una base de datos utilizada por muchas de las compañías telefónicas de EEUU para para controlar el registro de llamadas.
Al año siguiente ingresó, vía módem, a la computadora del North American Air Defense Command, en Colorado y un año más tarde, entró al sistema ARPAnet con el objetivo de acceder a la computadora del Pentágono.
En 1987 fue acusado de vulnerar el sistema de Microcorp Systems y dos años más tarde, de hackear al fabricante de computadoras Digital Equipment Corporation (DEC). Logró entrometerse en The Ark, un sistema que le empresa utilizaba para desarrollar su sistema operativo multiusuario RSTS/E.
Como no tenía el usuario y contraseña recurrió a la ingeniería social: se hizo pasar por uno de los desarrolladores del sistema, dijo que no se acordaba el password y le pidió a uno de los administradores que se la reconfigurara para poder autenticarse.
Funcionó. Con esa técnica logró, en diferentes oportunidades, instalar malware y dejar puertas traseras en los sistemas sin ser identificado.
Después de varios años de esquivar a la justicia, en 1995 el FBI logró arrestarlo y pasó cinco años en prisión por diferentes delitos. Tras salir de la cárcel se dedicó a la consultoría informática donde alerta, entre otras cuestiones, sobre los engaños por medio de ingeniería social que han dado origen al phishing, uno de los delitos que más afectan a los usuarios en la actualidad.
Escribió cuatro libros, uno de ellos es Un fantasma en el sistema donde cuenta su historia y comparte algunas reflexiones que aprendió en el camino como, por ejemplo, que la gente suele ser el eslabón más débil de la cadena de seguridad o que jamás fue capaz de robar dinero. Según él, hackear era una forma de enfrentarse a un desafío difícil de resolver y eso es lo que le daba placer.
Kevin Poulsen
Si hablamos de hackers famosos tampoco nos podemos olvidar de Kevin Poulsen. Fue otro ejemplo de precocidad en el campo del hacking, ya que con tan solo 17 años logró piratear, ni más ni menos, que ARPANET, la red informática del Pentágono.
A pesar de que el gobierno estadounidense le perdonó y no fue condenado por ser menor de edad, esto no le sirvió para escarmentar. Poulsen siguió con sus actividades delictivas y, de nuevo, logró piratear una red federal para obtener información sobre Ferdinand Marcos, antiguo presidente de Filipinas.
A raíz de ello, tuvo que ocultarse durante algún tiempo, en el que, por supuesto, no dejó de actuar como ciberdelincuente. Llegó a piratear un programa de radio para que su llamada resultada ganadora de un premio millonario.
Terminó siendo arrestado y se le condenó a no poder usar un ordenador durante tres años. Después de eso, parece que Poulsen se reformó y ahora ejerce como periodista en el conocido medio online Wired.
Elliott Gunton
Algunos de los hackers más famosos comenzaron su carrera criminal a edades muy tempranas. Es el caso de Elliott Gunton, un ciberdelincuente que pirateó la empresa de telecomunicaciones Talk Talk cuando apenas tenía 16 años.
La mayor parte de sus fechorías las ha cometido en el Reino Unido, donde se le acusa de robo de información, falsificación, lavado de dinero, pirateo de cuentas de famosos, e incluso de posesión de fotos pornográficas con menores.
Sin embargo, sus actividades han trascendido las fronteras de su país natal, y en Estados Unidos también se le acusa de delitos como el secuestro de EtherDelta, un sitio web de intercambio de divisas, con el que logrí estafar millones de dólares a los usuarios en apenas dos semanas.
Albert González
González sigue cumpliendo su pena de prisión
Albert González, apodado “Soupnazi”, y otros cómplices robaron datos de unas 180 millones de cuentas de tarjetas de crédito entre 2005 y 2007. En 2003 había sido acusado de ser parte de un grupo de hackers conocido como ShadowCrew, que traficó con 1,5 millones de números de tarjetas.
Pero evitó la cárcel a cambio de proporcionar pruebas e información al Servicio Secreto de EEUU. Gracias a su colaboración se logró procesar a varios integrantes de ShadowCrew.
Pero pronto quiso volver a las andanzas y fue el cerebro de varios hackeos millonarios. González fue arrestado el 7 de mayo de 2008 por haber vulnerado, un año antes, la red de Dave & Buster desde un restaurante en Nueva York.
En aquel episodio robó cerca de 5.000 números de tarjetas de crédito y se registraron transacciones por un total de 600.000 dólares.
En marzo de 2010, fue sentenciado a 20 años de prisión por hackear y robar información de Dave & Buster, TJX, Barnes & Noble, Office Max, Heartland y otras empresas.
Al sentenciarlo el juez dijo: “Lo que me pareció terrible fue que usted engañó a la agencia del Gobierno con la que al mismo tiempo estaba colaborando, por lo que usted era un agente doble”, según publicó en aquel entonces el diario El País. En la actualidad sigue cumpliendo su pena de prisión.
Evgeniy Mikhailovich Bogachev
Se trata de uno de los hackers rusos más famosos, principalmente por ser el creador de la botnet GameOver ZeuS, uno de los malware más destructivos de los últimos años.
Gracias a esta malware no solo se hizo multimillonario, sino que ocasionó pérdidas por valor de más de 100 millones de euros. Se dice que cuenta con el beneplácito del gobierno ruso, y se rumorea que el servicio de inteligencia del Kremlin se aprovechó de su información para espionaje internacional.
El FBI tardó dos años en saber solo su nombre, y actualmente el gobierno estadounidense ofrece una recompensa de tres millones de dólares a quien pueda llevarle ante la justicia.
Matthew Bevan y Richard Pryce
Esto dúo británico de hackers se especializó en los ataques a los sistemas de defensa y redes militares. Entre otras, lograron penetrar en la Base de la Fuerza Aérea Griffiss o la de la Agencia de Sistemas de Información de Defensa.
Sin embargo, su mayor actuación fue la de piratear la red del Instituto Coreano de Investigación Atómica (KARI), con la que volcaron información norcoreana en los sistemas militares de Estados Unidos, y fueron acusados de estar a punto de provocar la 3ª Guerra Mundial (con los norcoreanos no se juega).
Michael Calce
Michael Calce dijo en varios reportajes que su intención no era ganar dinero sino simplemente demostrar a otros hackers su capacidad
Michael Calce es hoy en día un experto en seguridad informática pero en su “otra vida” se hizo conocido con el apodo Mafia Boy. Se lo ganó por haber realizado, hace poco más de 20 años, uno de los primeros ataques de Denegación de Servicio (DoS, por sus siglas en inglés) registrados en la historia.
El 7 de febrero de 2000 el canadiense de apenas 15 años logró realizar una serie de ataques de DoS dirigidos a sitios como Amazon, eBay, Fifa, CNN y Yahoo. Ese tipo de ataques consisten en el envío de una serie de solicitudes que superan la capacidad disponible, con lo cual se logra que el servidor se interrumpa y se caiga el servicio.
Según dijo en varios reportajes, su intención no era ganar dinero sino simplemente demostrar a otros hackers su capacidad. Su amor por las computadoras comenzó a los 6 años cuando obtuvo su primer PC.
Unos años más tarde, Calce obtuvo una prueba gratuita de AOL para navegar por internet. Cuando expiró el tiempo de ese beneficio, él se ocupó de resolver el problema fácilmente: con tan solo 9 años hackeó el sistema para permanecer conectado más allá del período de prueba de 30 días.
Así fue ganando interés en ese mundo y en el año 2000 lanzó el ataque que lo hizo famoso. En pocas horas había derribado algunos de los sitios web más importantes. Fue juzgado por más de 50 delitos y finalmente sentenciado a ocho meses en un centro de detención juvenil.
En la actualidad Calce trabaja como especialista en ciberseguridad y asesora a diferentes compañías respecto de cómo cuidar sus sistemas. Un desafío mucho mayor que hace más de 20 años. El mundo digital, según dijo en una entrevista con NPR en 2015, es mucho más aterrador hoy que en 2000.
Jeanson James Ancheta
Jeanson James Ancheta ha sido un hacker cuyas principales actuaciones se basaron en la creación de redes de ordenadores zombie o botnets.
En 2004 llegó a controlar una red de más de 400.000 ordenadores, que alquiló a empresas de publicidad a cambio de dinero. A causa de esto, fue condenado a pasar 57 meses en prisión, siendo el primer hacker condenado a la cárcel por el uso de botnets.
Alexsey Belan
Alexsey Belan es un hacker originario de Letonia que está en la actualidad en busca y captura. Es uno de los hackers más conocidos de los últimos años, ya que tenía un blog bastante famoso en la red sobre hacking.
Logró hackear servidores de videojuegos, servicios en línea y sitios web dedicados a las telecomunicaciones. También asesoraba a otros hackers a cambio de dinero, y vendía al mejor postor los datos de usuarios que robaba.
Se calcula que entre 2013 y 2016 pudo robar más de 600 millones de cuentas.
Adrian Lamo
El estadounidense Adrian Lamo se hizo conocido por haber delatado a la soldado Manning
Adrian Lamo, que se hizo conocido por haber delatado al entonces soldado Bradley Manning, hoy llamada Chelsea. Lamo fue quien contó que Manning había filtrado información confidencial sobre el ejército y los servicios secretos de Estados Unidos a WikiLeaks. Se enteró de la filtración por una confesión que hizo Manning en un chat.
Manning divulgó al portal fundado por Julian Assangemiles de documentos clasificados sobre la guerra en Afganistán e Irak, donde se incluían cables diplomáticos y el video del ejército conocido como “Asesinato colateral”, donde se ve cómo un helicóptero estadounidense mataba a un grupo de civiles en Irak, dentro de los cuales había dos periodistas de la agencia de noticias Reuters.
Antes de aquel episodio ya era conocido en el mundo cibernético. En febrero de 2002, hackeó la red interna del New York Times. Ingresó al sistema del periódico, accedió a información personal de los colaboradores y modificó las bases de datos para incluir su nombre en la lista de columnistas.
También utilizó el sistema LexisNexis para realizar investigaciones y búsquedas sobre diferentes temas. Lamo recibió el apodo de “hacker vagabundo” porque solía hacer sus filtraciones desde bares, cafés o puntos de acceso público a wifi. Viajaba con frecuencia y, durante un tiempo, no se le conoció un domicilio fijo. Lamo se movía de un sitio a otro dentro del país porque se sentía perseguido e inseguro en un sitio fijo.
El periódico New York Times lo demandó y unos meses después se declaró culpable de los delitos que se le imputaban por haber accedido ilegalmente a los sistemas del periódico, Microsoft y LexisNexis. Al año siguiente fue sentenciado a seis meses de prisión domiciliaria, dos años de libertad condicional y un pago de USD 65 mil por daños. También fue encontrado culpable de haber vulnerado la seguridad informática de Microsoft, WorldCom y Yahoo.
Lamo falleció el 14 de marzo de 2018, a los 37 años. Fue encontrado muerto en su departamento, en Wichita, Kansas. “Una mente brillante y un alma compasiva se ha ido; él era mi hijo amado”, escribió su padre, Mario Lamo, en Facebook.
Nicolae Popescu
En la actualidad, Nicolae Popescu es uno de los más hackers más buscados del mundo. El FBI ofrece una recompensa de un millón de dólares por él. Popescu era el principal líder de una banda de ciberdelincuentes que se dedicaban a estafar a usuarios en una web de subastas.
La banda fue desarticulada en 2012, pero no se logró detener a Popescu y ahora mismo se encuentra en paradero desconocido.
ASTRA
ASTRA es uno de esos hackers famosos de los que no se conoce su identidad verdadera. Se dice que detrás de él se esconde un matemático griego de 61 años, pero no se sabe seguro. ASTRA pirateó durante cinco años al Grupo Dassault.
Durante ese período de tiempo robó software tecnológico y datos sobre armamento avanzado que vendió al mejor postor. Sus actividades le ocasionaron a la compañía casi 400 millones de dólares en pérdidas.
Jonathan James
Entre junio y octubre de 1999, James, cuyo apodo era C0mrade, logró vulnerar la seguridad de la NASA
Jonathan James se hizo conocido por ser el primer adolescente en ser sentenciado por delitos cibernéticos. Tenía 16 años cuando fue condenado a seis meses de arresto domiciliario, la prohibición de utilizar computadoras y libertad condicional hasta que cumpliera la mayoría de edad.
¿Pero cómo llegó a eso? Entre junio y octubre de 1999, James, cuyo apodo era C0mrade, logró vulnerar la seguridad de la NASA y acceder a computadoras donde robó información que valía casi dos millones de dólares.
Era el código fuente que controlaba varias aspectos vinculados a la supervivencia dentro de la Estación Espacial Internacional. Por tratarse de datos tan críticos, la agencia decidió apagar todo y reescribir la información para evitar daños posteriores.
Apenas unos meses después ya había logrado ingresar al sistema escolar del condado de Miami-Dade, el de la compañía BellSouth y del Centro de Vuelo Espacial Marshall en Alabama. Pero el gran golpe sería su intromisión al Departamento de Defensa de los Estados Unidos en el Pentágono.
Jonathan entró por una puerta trasera en uno de los servidores y allí instaló un sistema que le permitió espiar la comunicación entre los empleados de la agencia. Así obtuvo los usuarios y contraseñas para ingresar a diez computadoras del sistema de la Agencia de Reducción de Amenazas a la Defensa (DTRA).
Tiempo después fue condenado y sentenciado. Pero antes de cumplir los 18 años violó las condiciones de su libertad condicional, por lo cual fue sentenciado a otros seis meses pero esta vez en un centro correccional juvenil de Alabama.
En enero de 2007 se empezó a investigar un mega delito informático que había afectado a grandes compañías como TJX Companies, Barnes & Noble y Dave & Buster’s, entre otras. Las miradas apuntaron a Jonathan, que siempre se declaró inocente.
Luego se descubriría que el principal responsable de esos ataques había sido Albert González, y de hecho fue condenado por eso.
En el trascurso de las investigaciones el Servicio Secreto allanó la casa de Jonathan y otros allegados y no se encontraron pistas de que hubiese participado de ningún modo en aquellos delitos.
Las acusaciones pesaron sobre Jonathan, que sufría un cuadro de depresión, y el 18 de mayo el joven de 25 años fue encontrado muerto en la ducha de su casa. Tenía una herida de bala en la cabeza y había dejado una nota donde afirmaba, una vez más, que no había tenido nada que ver con los delitos que se investigaban.
“Recuerden, no se trata de lo que ustedes ganen o pierdan, se trata de lo que yo gano o pierdo al estar sentado en una prisión por 20, 10 o incluso 5 años por un crimen que no cometí, esta no es mi forma de ‘ganar’, por ello prefiero morir libre”, decía en el mensaje.
“No creo en el sistema judicial. Tal vez mi acto de hoy y esta carta envíen un mensaje más enérgico al público. De cualquier forma, perdí el control de esta situación y esta es la única manera de recuperarlo“.
Anonymous
De entre todos los grupos de hackers famosos, probablemente Anonymous sea el más conocido. Fue creado en el año 2003 en el conocido foro de internet 4chan. Anonymous no es un grupo con una estructura definida, ni se sabe a ciencia cierta quién forma parte de él.
La ausencia de una organización o jerarquía hace más difícil contener sus actividades.
Anonymous suele centrar sus actuaciones en la defensa de la libertad de expresión, el acceso a la información y la independencia de internet. Ha atacado a diversas organizaciones, como la Iglesia de la Cienciología, el Daesh, y a numerosos sistemas de censura de gobiernos alrededor del mundo.
Bureau 121
Generalmente cuanto se habla de hackers famosos se hace referencia a ciberdelincuentes de Estados Unidos, Reino Unido, Rusia o Israel, entre otros países. Sin embargo, hay otros países como Corea del Norte de los que apenas se sabe nada, pero es seguro que cuentan con ejércitos de hackers bien entrenados.
En los últimos tiempos ha trascendido la existencia de un grupo gubernamental de hackers en Corea del Norte llamado Bureau 121. De hecho, se sospecha que fueron los creadores del ransomware WannaCry, uno de los más destructores de los últimos años y que provocó 4.000 millones de dólares en daños. También fueron responsables del pirateo de Sony Pictures. No está mal para un país donde a los ciudadanos no se les permite el acceso a internet.
Los hackers más famosos de España
El término hacker se suele asociar al de ciberdelincuente, otorgándole casi siempre una connotación negativa. Sin embargo, el hacker no tiene por qué utilizar sus conocimientos informáticos para delinquir, sino que también los puede emplear para hacer el bien.
La mayoría de hackers famosos en España se alejan de la típica figura del ciberdelincuente que todos conocemos. La mayoría se han destacado por sus labores de hacking ético y por ofrecer servicios de ciberseguridad a empresas.
Chema Alonso
Seguramente, es el hacker más famoso de España o, al menos, el más mediático, sobre todo por su aparición en programas de televisión como ‘El Hormiguero’. Sus actuaciones hicieron que la compañía Telefónica se fijase en él para su departamento de ciberseguridad, hasta el punto de que hace un tiempo sustituyó a Ian Small como jefe de datos de la compañía.
Jesús Antón
Jesús Antón es uno de los mejores hackers de España. Se convirtió en uno de los más cotizados por su habilidad para colarse en los sistemas de seguridad de grandes empresas. Antón, cuyo alias como cracker era PatatasFritas, siempre se movió entre las sombras y apenas dejaba rastro en internet. Ahora, se ha reformado para pasar a formar parte del equipo de hacking ético de la Big Four KPMG.
Sergi Álvarez
Sergi Álvarez, alias Pancake, es conocido por haber desarrollado Radare, una plataforma de herramientas de código abierto para realizar procesos de ingeniería inversa. Álvarez estuvo picando código sin descanso durante siete años hasta que le llegó el éxito. Hoy en día es conocido por haber sido el creador del mayor proyecto libre de ciberseguridad de España, y es ampliamente reconocido entre la comunidad internacional de hacking ético.
Rubén Santamaría
Rubén Santamaría es otro hacker español que ha dedicado la mayor parte de sus actividades a detectar fallos en sistemas de seguridad. Por ejemplo, detectó una vulnerabilidad en los sistemas de entretenimiento de los aviones que le permitían tomar control de la iluminación de la cabina, o de los aparatos de reproducción de películas y música.
Yendo todavía un poco más allá, Santamaría descubrió una vulnerabilidad en los sistemas de monitorización de radiación nuclear en diversas centrales nucleares del mundo.
Desde entonces, ha trabajado junto con el Centro Nacional para la Protección de Infraestructuras Críticas y el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), para notificar y solucionar estas brechas de seguridad en las centrales nucleares de España afectadas por este problema.
Rafael Ahucha y Sergio Lara
Rafael Ahucha y Sergio Lara crearon entre los años 2001 y 2003 un programa para Windows llamado Themida.
Se trata de un protector de ficheros ejecutables con el que, según sus propias palabras, buscaban “cubrir todas las flaquezas que habíamos visto en nuestros años de romper otros protectores (…) todas las protecciones fueron pensadas para que a nosotros mismos, que sabíamos cómo estaba hecho, nos fuera casi imposible desprotegerlo“.
Casi 20 años después, Themida sigue siendo una herramienta segura y casi imposible de vulnerar.
Estos son algunos de los hackers famosos que han pasado a la historia, algunos por motivos más éticos que otros, no cabe duda. Lo cierto es que en la actualidad muchas grandes empresas se pegan por poder contar con los servicios de estos expertos en informática. En este caso, al enemigo vale más tenerlo en casa.
Borges, retratado por el gran fotógrafo argentino Daniel Mordzinski
Infobae(P.Zunini) — En la vida de Jorge Luis Borges hay dos polémicas que, a su pesar, se volvieron esenciales para entender su historia: por un lado, su acérrimo antiperonismo y, por otro, la expectativa nunca cumplida de recibir el premio Nobel de Literatura.
Sobre la tensión entre Borges y Perón se han escrito miles de páginas; sobre la tensión entre Borges y el premio, también. Pero ahora hay una revelación que podría alterar la manera en que se la considera.
Es famosa la frase de Borges con la que se tomaba con humor aquella antigua tradición escandinava que consistía en nominarlo para luego premiar a otro. Borges y Beckett recibieron el Formentor en 1961: Beckett ganó el Nobel ocho años después.
En cambio, Borges… Se dice que en 1967 había estado a punto, pero, por haber sido considerado “demasiado exclusivo o artificial”, quedó desplazado por Miguel Ángel Asturias.
La lista de los malditos del Nobel incluye a autores tan relevantes que muchos consideran que no ganarlo es casi más importante que haberlo hecho: James Joyce, Henry James, Franz Kafka, Virginia Woolf, Italo Calvino, Marguerite Yourcenar, Vladimir Nabokov.
Los últimos en entrar en esta ilustre categoría fueron Philip Roth y Amos Oz. (Lo llamativo es que en la casa de apuestas Ladbrokes, Amos Oz paga 16 a 1 para este año cuando es imposible que lo gane: el premio se entrega a escritores vivos y Oz murió en diciembre de 2018).
Pese a los escándalos de los últimos tiempos, el Nobel mantiene un halo de prestigio y corrección política.
Pero, si uno mira la historia, hay un notable desbalance: sólo quince mujeres ganaron el premio —la mayoría a partir de la década del 90— frente a más de cien hombres; Europa y los Estados Unidos tienen a los mayores laureados —recién en la decimotercera ubicación aparece Chile—; el idioma más premiado es el inglés, luego siguen el alemán y el francés: el español está apenas en cuarto lugar.
Borges ironizaba sobre los motivos por los cuales la Academia sueca no lo premiaban.
Cuando ganar es un alivio
Si se saben las razones por las que Borges no obtuvo el premio en 1967 es porque el estatuto del premio, tal como señala Juan Pablo Bertazza en el excelente ensayo La furtiva dinamita (Ed. Octubre), establece un silencio de cincuenta años sobre el proceso de votación.
El trabajo de Bertazza —autor también de Síndrome Praga, La revolución de terciopelo, Los que no hablan, Calle Lavalle— no solo es imprescindible para entender la lógica y la historia del premio, sino para conocer la vida oculta de Alfred Nobel, el hombre que hizo una fortuna al dominar la nitroglicerina y que soñaba con ser poeta.
A través de esta investigación se entienden algunos criterios y normas no escritas. Por ejemplo, que hay una mentalidad conservadora que nunca premia obras disruptivas y experimentales, que tampoco se premia en la primera nominación o que hubo escritores que debieron esperar muchísimo para recibirlo: Johanes V. Jensen esperó dieciocho años, Grazia Deledda doce, Anatole France nueve.
En 1982, cuando recibió el premio, Gabriel García Márquez admitió que lo primero que sintió fue alivio: “Ya dejé de ser candidato”, dijo. Gabo pensaba que lo habían nominado demasiado joven —tenía apenas 55 años— y le daba miedo pasar por lo mismo que sufría Borges cada año.
El almuerzo con Videla fue uno de los motivos de malestar en la Academia
La clara espada
Existen algunas razones extraliterarias por las que el autor de El Aleph no obtuvo el premio. Bertazza detalla, primero, una razón personal: en 1964, invitado a una comida en Estocolmo, Borges se burló con crueldad de un poema que leyeron en voz alta de un autor que no estaba presente pero que no tardó en enterarse.
Era de Artur Lundkvist, miembro de la Academia Sueca, especialista en la literatura latinoamericana y con un enorme poder en el comité del Nobel. Tres años después, como dijimos más arriba, Borges perdía con el guatemalteco Asturias.
En 1976 Borges era el gran candidato. Quedan pocos años para que pasen cincuenta y será muy interesante conocer las razones “literarias” por las que no se lo entregaron. Lo que se sabe —lo que Borges ha aceptado públicamente como la causa de no recibirlo— es que el almuerzo con Videla y, sobre todo, la posterior visita al Chile de Pinochet frustraron sus ilusiones.
Pero hay aquí una revelación de Bertazza que cambia notablemente la polaridad entre Borges y el Nobel. María Kodama, la viuda de Borges, recuerda una llamada que le hicieron poco antes del viaje a Chile:
“Recuerdo que la última vez que sonaba como candidato lo llamaron por teléfono de Suecia. Entonces yo voy muy contenta a decirle: ‘Borges, lo llaman de Suecia’. Antes de atender, me dice que no nos hagamos ilusiones.
Como para mí la privacidad es algo sagrado no quería escuchar la conversación pero él me retuvo con un gesto, y pude escuchar lo que él dijo luego de dejar hablar a su interlocutor. Y lo que dijo fue: ‘Señor, yo le agradezco mucho lo que acaba de decirme y se lo voy a agradecer toda la vida, pero quiero decirle algo.
Hay dos cosas que un hombre nunca debe aceptar: sobornar o dejarse sobornar; después de lo que usted me dijo, mi obligación es ir a Chile. Buenas tardes’, y cuelga el teléfono. Entonces yo le pregunté: ¿Está seguro de que no quiere pensarlo? y él me pregunta a mí si yo haría eso.
Cuando le respondo que no, me vuelve a preguntar: ‘¿Y por qué quiere que lo haga yo?’. Si algo me faltaba para enamorarme de él, que nada me faltaba, era eso”.
En aquel viaje a Santiago, Borges recibió en manos de Augusto Pinochet un título honoris causa y la Gran Cruz de la Orden al Mérito Bernardo O’Higgins, y dio una conferencia en apoyo el régimen.
Si bien años después se arrepintió de lo que dijo, aquella vez no sólo dio su aprobación al dictador, sino que, por elevación, envió un inequívoco mensaje de renuncia hacia Estocolmo: “Lugones predicó la patria fuerte cuando habló de la hora de la espada. Yo declaro preferir la espada, la clara espada, a la furtiva dinamita”.
Diez cuentos de Jorge Luis Borges para leer en la cuarentena
Borges sufría de insomnio. “¿Qué es el insomnio?”, escribía en La cifra, “la pregunta es retórica; sé demasiado bien la respuesta”. Todas esas unánimes noches que aparecen en sus relatos tienen un componente autobiográfico.
De hecho, es una experiencia interesante leer los cuentos de Ficciones y El Aleph en el silencio oscuro de las tres de la mañana, cuando uno está atravesado por esa sensación de irrealidad que acompaña el no dormir.
Con sus paradojas, con sus eternos espejos y laberintos, Borges fue capaz de modelar al realismo con las herramientas de la literatura fantástica. Y, al igual que Bioy y Cortázar, y a veces César Aira y Fogwill, el género fantástico tomaba en él la forma de una pesadilla: de no poder dormir a no querer dormir.
En sus cuentos, el sueño y el encierro cruzan fronteras continuamente.
¿Por qué Borges es un clásico? Porque siempre habla en presente. Y hoy, que atravesamos un situación de excepción por la pandemia más grave del siglo, leerlo es una manera de entender por qué la imposibilidad de salir a la calle nos pone como nos pone. Por qué el encierro se parece tanto a una pesadilla.
«El Aleph», de Jorge Luis Borges
Aquí, algunas sugerencias para entrar en su obra:
«El Aleph»
Un cuento icónico que comienza con la muerte de Beatriz Viterbo y con Borges-personaje haciendo las veces de un Dante moderno conducido por un Virgilio mediocre y gris —un tal Carlos Argentino Daneri—, que lo lleva a un sótano infernal desde donde hay un punto, un aleph, con el que se puede ver la inmensidad del mundo.
No sabemos si Beatriz amaba o no al Dante; lo que sabemos por el aleph es que Beatriz Viterbo no amaba a Borges.
Hubo varias intervenciones y reescrituras sobre “El Aleph”: la primera fue del propio autor, que agregó una postdata años después. Entre las reescrituras más destacadas, sin dudas, son las de Fogwill (en “Help a él”) y Hernán Vanoli.
«El sur»
Siguiendo el camino de la Divina Comedia en Borges, este relato cuenta la historia de un joven bibliotecario, Juan Dahlmann, que tras haber estado a punto de morir en una cama de hospital —hay un eco autobiográfico de la época en la que Borges trabajaba en la Biblioteca Municipal Miguel Cané—, tiene una ligera recuperación y debe viajar al campo que administra.
Pero antes de llegar, mientras lee al Dante en un almacén del pueblo se ve envuelto en una pelea a cuchillo con un matón. ¿Dónde queda la realidad y dónde el delirio? ¿Dahlmann salió del hospital o todo es un sueño con un final heroico para justificar su muerte?
Como dice Laura Rosato, directora del Centro de Estudios Jorge Luis Borges dependiente de la Biblioteca Nacional, se puede leer “El sur” en línea con “La noche boca arriba”, de Julio Cortázar: ambos comparten un ambiente de alucinación y pesadilla.
Julio Cortazar
«La casa de Asterión»
Justamente Cortázar abordar en su primer libro —el primero con su apellido, no con el seudónimo Jorge Denis— el tema que Borges toca en “La casa de Asterión”. Pero ahí donde Cortázar lo vuelve romántico, Borges lo lleva hacia un perfil filosófico y metafísico.
Asterión vive en una casa de puertas infinitas que es, en realidad, un laberinto. No tiene la necesidad de salir por lo que nunca lo hace, pero sí entran innumerables animales y hombres.
Vive una realidad infinita en un espacio infinito y en un tiempo infinito que, sin embargo, cumple ciclos de nueve años —¿como los círculos del Infierno de Dante, tal vez?— en donde grupos de hombres lo buscan para que él los libere del mal.
El final es… inesperado. Pero no al estilo de Cortázar, que gana por knock out, sino al estilo de Borges, que, al cerrar una puerta, abre un abismo.
«El inmortal»
Con la forma de un relato dentro de un relato —tan típico de Borges; deudor, en un punto, de Cervantes—, este cuento narra la historia de un hombre que busca el río de la inmortalidad. Pero todo don contiene a su vez un sacrificio.
Y así es como él, que busca la vida eterna casi hasta dejarse morir, termina acompañado por un hombre completamente entregado a la animalidad al punto de haber perdido hasta la capacidad de hablar —son una suerte de Robinson y Viernes—.
Su acompañante, descubrimos, es un inmortal y no uno cualquiera. Es, tal vez, el más inmortal de todos: Homero.
Borges en la Biblioteca Nacional
«La biblioteca de Babel»
Borges escribió este cuento en 1941, en Mar del Plata: seguramente fue en casa de Victoria Ocampo.
Es un cuento fantástico en donde el universo es una biblioteca infinita compuesta por infinitas habitaciones hexagonales. La biblioteca contiene infinitos volúmenes donde los signos —las letras— se combinan de manera infinita.
Por lógica, en todas esas combinaciones, debe haber una —y solo una— que guarde la verdad del universo. Los bibliotecarios, entonces, son exégetas en busca de ese libro.
Es un cuento genial, con una profunda discusión sobre la religión y la filosofía. Y es uno de los más claustrofóbicos que alguna vez se hayan escrito.
«Funes, el memorioso»
Borges recuerda aquí el encuentro que mantuvo con un hombre que sufrió un accidente y quedó postrado. Funes tiene un cuerpo inmóvil pero una mente agil como nadie podría haber previsto.
Se convierte en una suerte de divinidad, una máquina que todo lo recuerda y que lleva adelante experimentos inverosímiles que ponen en cuestión todo el edificio de saberes del escritor.
Es uno de los cuentos más ambiciosos de Borges y ha sido trabajado por muchísimos escritores e intelectuales desde diferentes perfiles.
Se lo ha tomado como punto de partida para análisis religiosos, psicológicos, matemáticos, antropológicos, científicos, etc. John Coetzee, premio Nobel de Literatura, habla de Funes en su libro Diario de un mal año.
Umberto Eco
«La muerte y la brújula»
¿Cuánto le debe Umberto Eco a Borges? Mucho. No todo, claro, pero sí mucho. Este cuento policial, es un claro ejemplo de la herencia borgiana que hay en El nombre de la rosa. Es cierto que Eco nunca quiso ocultarlo: el monje que cuida la biblioteca se llamaba Burgos.
En “La muerte y la brújula” un policía persigue a un criminal por el laberinto que es una ciudad, creyendo que tiene un poder de observación digno de Hércules Poirot —el detective de Agatha Christie— para descubrir que, al final, no ha sido más que peón de su oponente.
Dato extra: José Pablo Feinmann puso una cita de este cuento como acápite de su gran novela Últimos días de la víctima.
«Tlön, Uqbar, Orbis Tertius»
Me gusta pensarlo cuento policial donde, en lugar de buscar a un criminal, el misterio pasa por encontrar el volumen de una Enciclopedia que puede cambiar al mundo.
“Tlön…” comienza con un diálogo entre Borges y Bioy donde hablan de espejos. Uno de los dos recuerda a heresiarca que había dicho que los espejos y el coito eran aborrecibles por igual, porque ambos multiplicaban la cantidad de seres humanos.
(Bioy, mucho tiempo después —Borges ya había muerto— dijo en su libro de Memorias que estaba encantado del homenaje de su amigo, pero que él nunca habría abominado del sexo).
“Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” es un gran homenaje a la literatura y a la manera en que la literatura puede intervenir en la realidad: y, de hecho, lo hace.
Las obras de William Shakespeare
«La memoria de Shakespeare»
Este cuento le da título al último libro publicado en vida por Borges. Son cuatro relatos de género fantástico que miran de cerca a la ciencia ficción. El volumen se abre con “Veinticinco de agosto, 1983” en donde un Borges joven se encuentra con uno viejo —o al revés—: hay algo de Bradbury ahí.
En “La memoria de Shakespeare” hay algo de “Podemos recordarlo por usted al por mayor”, de Philip K. Dick, y también de Dormir al sol, de Bioy Casares. Borges no plantea soluciones tecnologías ni médicas, sino que hace intervenir un sortilegio, una magia.
Así, Hermann Soergel recibe la memoria de Shakespeare. Pero “la memoria del hombre no es una suma; es un desorden de posibilidades infinitas”, y al poco tiempo de aceptar este regalo que esperaba le rebelase los pensamientos del escritor más genial de la historia, se encuentra con una serie de banalidades que, de a poco, van consumiendo su propia personalidad.
«La forma de la espada»
Hay una serie de cuentos en donde Borges trabaja el tema de la traición: “La forma de la espada”, “Tema del traidor y del héroe”, “Tres versiones de Judas”, etc.
Indudablemente era una de sus grandes obsesiones: cuándo y por qué alguien se vuelve un traidor, a quién traiciona, qué cuota de fidelidad se esconde detrás de una traición. Así como el tema del doble es otra de sus obsesiones, el traidor no escapa a hace doble vida.
En este cuento, un inglés —que en realidad es irlandés— huye a América del Sur tras haber participado en una revolución que fue apagada por el ejército británico.
El escritor Santiago Llach, que tiene un podcast de Infobae dedicado a Borges, dice que este es su cuento más “marxista”: todo el materialismo está puesto al servicio de una revolución socialista que fracasa. Una lectura muy interesante de un cuento inagotable.
Eva Perón y Juan Perón
Bonus track: el “Poema Conjetural”
Probablemente no sea el más famoso —ese será el “Poema de los dones”— pero sí es uno de los más importantes. Borges conjetura los últimos momentos de su antepasado Francisco Narciso de Laprida, cuando va a morir en manos de los montoneros de Aldao. Laprida, el intelectual de la Revolución de Mayo, encuentra aquí su “destino sudamericano” —uno cargado de sangre y violencia— con “el íntimo cuchillo en la garganta”.
El poema se publicó en el diario La Nación en julio de 1943. Muchos —como María Esther Vázquez— lo leyeron a posteriori como un símbolo profético del ascenso del peronismo.
Thelma & Louise fue protagonizada por Susan Sarandon y Geena Davis. Las cambió a ellas y también a millones de mujeres que vieron el film.
Infobae(M.Funes) — “No recuerdo haberme sentido nunca tan despierta”, le dice Thelma a Louise antes de que las dos decidan saltar de la mano hacia el único destino que las hará libres.
Muchas de las chicas que crecimos en los noventa también despertamos con ellas: con Thelma & Louise supimos que aunque el mundo nos diera pocas chances, podíamos ser protagonistas de nuestra propia historia; podíamos volar al infinito porque no estábamos solas.
Las comedias románticas nos habían enseñado a soñar con el auto descapotable, los anteojos de sol enormes y el pañuelo atado sobre el pelo al viento. La película de Ridley Scott que cumplió treinta años nos dijo que no hacía falta sentarse en el asiento del acompañante. El sueño era posible, pero además podíamos manejar nosotras.
Son muchas las razones que hicieron que la road movie por la que tanto Geena Davis como Susan Sarandon fueron nominadas al Oscar marcase un antes y un después, igual que son muchas las que hacen que se mantenga vigente a tres décadas de su estreno, el 24 de mayo de 1991.
Aquellas amigas que en solo dos días cambiaban la rutina y el maltrato por la aventura de la ruta compartida; y el rouge y los peinados prolijos, por polvo, pistolas y sombreros de cowboys, mientras la trama pasaba de la comedia al drama, y del crimen al Western, sin perder nunca el humor ni la sensibilidad, hablaban de un nuevo lugar de las mujeres en Hollywood y en la sociedad.
Davis y Sarandon eran el centro de una fábula donde, hasta en el final, donde las rodea un ejército de varones, todos ellos son apenas personajes secundarios.
Brad Pitt y Geena Davis en «Thelma & Louise»
Y no necesitaban ser santas ni perfectas para ganarse el protagónico. Sus Thelma y Louise eran complejas, queribles y luminosas, pero también tenían zonas oscuras, traumas; eran capaces de hacer mal y de vengarse, incluso por todo el género. Y eso era definitivamente una novedad.
Callie Khouri era asistente de producción de una agencia de publicidad en Los Angeles cuando escribió la idea, en 1987: «Dos mujeres entran en un espiral delictivo. Se van de la ciudad y dejan atrás a sus trabajos y a sus familias. Matan a un tipo, roban una tienda y se acuestan con un chico más joven».
Era nada más que una sinopsis escrita en un memo, pero era poderosa. Partía de darle a esas dos mujeres el tipo de papel de acción que Hollywood le asignaba habitualmente a los actores; ella y sus personajes iban a romper las reglas.
Khouri escribió a mano la mitad del guión que cuatro años después Ridley Scott dirigió con un presupuesto multimillonario, y por el que terminó ganando un Oscar, un Bafta y un Golden Globe.
Seis años antes, la caricaturista Alison Bechdel había popularizado un test que se usa hasta hoy para medir las brechas de género en el cine.
Las películas pasan el test cuando: 1) aparecen al menos dos personajes femeninos con nombre, 2) esos personajes hablan entre sí, 3) hablan sobre algo que no sea un hombre. En 1985, Alien era la única que pasaba la prueba. 1991 fue una bisagra: además de Thelma & Louise, la heroína Sarah Connor se hacía fuerte para salvar sola al mundo y a su hijo en Terminator II, y la detective Clarice Starling de Jodie Foster enfrentaba a un psicópata para atrapar a un femicida serial en El silencio de los inocentes.
Susan Sarandon y Geena Davis en la exhibición de Thelma & Louise en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en el 2020.
Parecía un avance definitivo, aunque como dijo la misma Davis en la reunión por los 25 años del film de Ridley Scott: «Cada año aparece una película que se supone va a cambiar las cosas en la industria. Pero después eso no ocurre».
Para muestra basta ver la última entrega de los Oscars, en la que mientras varios se quejaban de que la corrección política obliga a que la diversidad del casting prime sobre las historias, la mitad de las películas nominadas no pasó el test.
Para Davis, el guión de Khouri fue “revolucionario” porque creó “personajes que están a cargo de su propio destino hasta el final, por amargo que sea. Personajes femeninos a cargo de sí mismos”.
También era revolucionario en su manera de contar lo que el feminismo llama “cultura de la violación”.
En la brutal escena que altera el curso del viaje y las vidas de las dos amigas, Louise interrumpe el ataque sexual contra Thelma. No le dispara al agresor en el acto, sino cuando no muestra arrepentimiento por lo que hizo.
“Cuando una mujer llora así es porque no se está divirtiendo”. Louise le dice a ese hombre en el estacionamiento del bar que “No es No” tres décadas antes de que el movimiento de mujeres lo convierta en un saludable cliché.
Pero las protagonistas no pueden ir a la policía y denunciar que fue en defensa propia: “No vivimos en un mundo así, Thelma”. No viven en un mundo que les crea a las mujeres, es lo que dice también Louise, y todavía falta mucho para el #YoTeCreo.
Louise cree porque también fue víctima. Algo que no se nombra le pasó en Texas.
La camarera del bar también sabe; cuando el investigador interpretado por Harvey Keitel –el único varón bueno de la historia– la interroga sobre el cadáver, dice que espera que haya sido su esposa, que puede haber sido “cualquier marido, cualquier mujer”.
Igual que del otro lado de la pantalla, las mujeres sabemos, porque todas pasamos por algún tipo de violencia machista alguna vez.
En el documental Catching Sight of Thelma & Louise (2017), Jennifer Townsend vuelve a entrevistar veinticinco años después a espectadores y fans a los que les había hecho un cuestionario sobre sus reacciones al momento del estreno del film.
Una mujer dice que “hay muchas más Thelmas ahí afuera de lo que la gente imagina”. Otra, que todos los hombres de la trama le recuerdan a algún miembro de su familia.
En efecto, parte de la gracia de la película que Fito Páez haría canción, y miles de amigas en todo el mundo invocarían como un nombre de guerra antes de lanzarse a la aventura –”hagamos la gran Thelma y Louise”–, es que los personajes masculinos resultan tan estereotipados como solían estarlo las mujeres en las historias contadas por varones.
Desde el marido tonto y gruñón, hasta el chico malo, pero joven, sexy y lindo –demasiado lindo, ¡fue el primer papel importante de Brad Pitt!–, al que se le perdona todo, hasta que les robe y las delate, por una noche de sexo casual.
La idea de que las mujeres podemos mirar, desear, y levantarnos a alguien en medio del camino solo porque está bueno, también fue revolucionaria para su época. Tanto como la de vengarse con humor de todos los piropos callejeros cuando, ya sobre el final, explotan a los tiros el camión del libidinoso con el que se cruzaron todo el viaje.
Solo pasaron tres días, pero, para entonces, Thelma Dickinson y Louise Sawyer ya no son las de la selfie. “Algo cambió en mí y ya no puedo volver. No podría vivir”, dice el personaje de Davis. Fuera de la ficción, su transformación también fue inmediata.
Desde que interpretó a Thelma, Davis se convirtió en una activista de la representación de las mujeres en el cine y la televisión, y en 2004 creó el Geena Davis Institute on Gender in Media, que ha exigido paridad mucho antes de que el movimiento Time’s Up y el #MeToo se volvieran virales.
«Ese papel cambió para siempre mi forma de considerar y elegir los demás. Siempre pienso: ¿que van a decir las espectadoras cuando vean esta película?»
Sarandon tampoco ha dudado en decir que Louise la hizo feminista, y lleva una vida de militancia por los derechos de las mujeres y las minorías.
Llegó a ser detenida en 2018 por protestar contra la política migratoria de Donald Trump bajo una consigna que no parece ajena a Louise: “Las mujeres desobedecen”. Fue ella quien le recordó a su compañera de ruta el aniversario de la película en Twitter: «Todavía no puedo creer que hayan pasado treinta años desde el día en que Geena y yo tuvimos nuestra aventura epica.
Sigo agradecida de ser parte de eso … voy a tener que ir a Los Angeles a celebrar con mi chica». Igual que entonces, Davis fue contundente: “Todavía saltaría feliz de un acantilado con vos, querida mía”.
Al momento de su estreno, sin embargo, aquel salto contra el patriarcado fue considerado demasiado provocativo para un sector de la crítica, que hasta tildó al film de fascista.
Que solo Khourie se llevara en 1991 un Oscar por el guión era en parte una respuesta tranquilizadora de la Academia –siempre atenta al mainstream–, para los que decían haber visto dos horas de feminismo tóxico y violento (aunque se viera apenas un cadáver en toda la película).
En todo caso, el problema también estaba resuelto en el guión: las protagonistas eran castigadas con la muerte por su provocación.
Vista a la distancia, revalorizar su legado es también entender en contexto que Thelma & Louise fue tan revolucionaria como pudo, y allanó el camino para que se contaran otras historias en las que las mujeres ya no fueran víctimas perpetuas de sus traumas, ni pagaran con todos sus ahorros por dormir con el chico lindo, ni tuvieran que saltar al vacío un segundo después de besarse. Para que se contaran historias en las que, como dice Davis, las mujeres por fin “estuvieran a cargo de su destino”.
El Confidencial(A.Nuño) — La pintora Maruja Mallo contó en una ocasión, tras volver del exilio, una curiosa anécdota: paseaba ella por la Puerta del Sol allá por los años 20 junto a Margarita Manso, Salvador Dalí y Federico García Lorca, y ambas mujeres no llevaban sombrero: «Nos apedrearon llamándonos de todo».
La curiosa historia sirvió para apodar tiempo después a aquellas artistas nacidas entre 1898 y 1914 como ‘Las sinsombrero‘, pues pasear sin la prenda suponía un acto de rebeldía y transgresión que en la actualidad, acostumbrados en general a no llevar sombrero, nos parece inimaginable.
Y al fin y al cabo, si echamos un vistazo a fotografías de principios del siglo pasado probablemente lo primero en lo que nos fijaremos es en los sombreros. ¿Cuándo dejaron de usarse como prenda obligatoria y por qué?
Una prenda obligatoria
Su historia viene de largo.
En las primeras civilizaciones de la humanidad ya se encuentran sombreros, por ejemplo, en Frigia y Anatolia se utilizaba el frigio, una especie de capucha cónica que los griegos también usaron y servía para simbolizar que aquel que lo portara había sido un esclavo y se le había otorgado la libertad.
En Grecia también se usaban otros sombreros como el píleo (de filtro) o el pétaso (un sombrero redondo).
En general era una prenda usada por el campesinado porque servía para proteger de la lluvia y el sol, aunque en cada cultura han sido diferentes y característicos y en tiempos de Carlos VIII comenzó a usarse en las ciudades y a popularizarse.
Del bicornio de Napoleón Bonaparte al bombín, pasando por el deerstalker (el que llevaba Sherlock Holmes) o el gat coreano y el sombrero de cloché de las flappers, ha habido multitud de sombreros a lo largo del tiempo.
Aunque como decíamos están asociados a todas las culturas, los sombreros han tenido especial importancia en la cultura occidental durante siglos, pero fue en algún momento del siglo XX cuando dejaron de utilizarse, y de hecho lo transgresor ahora es usarlos.
Según cuenta la experta en historia de la moda, Karolina Żebrowska: «Fue un siglo revolucionario para la moda en muchos sentidos, pues la ropa pasó de ser hecha a mano y producida meticulosamente a fabricarse mediante producciones masivas y minimalistas, y muchas prendas se perdieron por el camino, como los sombreros».
Según explica, el punto de inflexión fue la Primera Guerra Mundial.
En una época en la que las mujeres tenían que trabajar como enfermeras atendiendo a soldados heridos, en el campo o en fábricas, los sombreros parecían poco prácticos.
A pesar de ello, no se dejaron de utilizar en aquel momento, más bien al contrario: algunos de los diseños más ‘locos’ surgieron en esa época.
Los años 20 en Europa, en los que las reglas formales sobre cómo vestir comenzaron a relajarse, fueron el momento perfecto para que la gente optara por quitarse de vez en cuando el sombrero, que aunque seguía utilizándose (especialmente por las clases altas) ya no se veía como una obligación.
Sorprendentemente, en los años 30 se retrocedió un poco y aparecieron nuevos modelos, y en los años 40 llegó la Segunda Guerra Mundial y con ella nuevos cambios sociales: «Bombardeos, ocupaciones, evacuaciones masivas, racionamientos… es difícil ocuparse de la apariencia en un momento así, pero incluso en ese tiempo la gente hacía sombreros de las cosas más insospechadas, desde libros a sábanas viejas», cuenta Karolina.
Es decir, aunque no se veían como una prenda obligatoria, seguían usándose. Pero fue en esa época cuando cada vez más jóvenes optaron por no llevar nada adornando su cabeza.
«En algunos países ocupados por los nazis utilizar sombreros o ropa muy elaborada y costosa no solo contrastaba con los que menos tenían, sino que parecía significar que la persona estaba colaborando con los ocupantes», señala la experta.
«Tras la guerra surgieron dos posturas, por un lado se podían volver a usar prendas a las que había sido imposible acceder durante la contienda.
Por otro, por lo menos en Occidente, se llegó a la conclusión de que los sombreros no eran una cuestión de vida o muerte y se podía vivir sin ellos».
En los países comunistas, los sombreros comenzaron a verse como un símbolo del enemigo capitalista, y fueron menospreciados en los primeros tiempos.
Si volviéramos a echar un vistazo a las fotografías antiguas, esta vez de los años 50, probablemente veríamos sombreros, pero muchos menos que en aquellas de principios de siglo.
Además los modelos eran cada vez más sencillos y en algunas ocasiones se elegían simples tocados.
De hecho, comenzó a ser bastante común ver gente con la cabeza al descubierto, o en otras palabras, estos accesorios habían pasado de ser obligatorios a una prenda socialmente aceptada pero no requerida.
Los años 60 marcaron un antes y un después para la moda.
No solo figuras tan reconocidas como los Beatles o Elvis renegaron del uso del sombrero, sino que también el marketing comenzó a centrarse en los jóvenes, y los sombreros ya no entraban dentro de ese target, pues se consideraban excesivamente refinados y clásicos, más propios de gente mayor.
Desde entonces, los diseñadores han intentado una y otra vez ponerlos de moda, pero el concepto realmente no ha cuajado, más allá de algún caso concreto y una pequeña parte de la población a la que suele considerarse más extravagante.
En otras palabras, si un grupo de artistas jóvenes pasearan por Sol con la intención de transgredir un poco, deberían ponerse un sombrero para hacerlo, aunque en las circunstancias actuales es poco probable que llamaran la atención. Pero nos quitamos el sombrero por ellos.
gif de «hazme las uñas», producción de XConfessions
Yorokobu(Branded Content) — Existe el porno tradicional, tan lleno de estereotipos no solo en los personajes sino también en la forma de practicar sexo y de mostrarlo, y existe el porno indie, donde cada detalle está cuidado y en el que, además de lograr la excitación del espectador, busca la belleza, con un guion bien armado detrás de la historia que muestran las imágenes.
Si, a todo eso, le añadimos el plus de llevar a la pantalla las fantasías sexuales que sus usuarios comparten en la comunidad online de forma anónima, y de englobar a directores y actores de todo el mundo dispuestos a llevarlas a la pantalla, el resultado es XConfessions.
Este proyecto, que pertenece a la productora de cine erótico para adultos de Erika Lust, comenzó siendo una plataforma donde los usuarios compartían sus fantasías sexuales y sus experiencias.
En 2016 se convirtió en una comunidad global para profesionales del cine porno (directores, artistas, fotógrafos, actores…) que buscan otras formas de mostrar el erotismo para adultos.
El objetivo era crear una nueva manera de hacer cine erótico que fuera creativo, artístico y explícito, y que contara historias inteligentes y positivas desde el punto de vista sexual.
Cada película de XConfessions cuenta una historia sobre cómo se siente el sexo y el deseo, y cómo nos comunicamos e interactuamos íntimamente entre nosotros, más allá de los roles de género tradicionales y de los estereotipos manidos, ampliando los límites del fetiche, la lujuria, el deseo y la intimidad.
Por eso era importante que participaran otros artistas, otras miradas.
En los cortos que pueden verse en XConfessions encontramos todo tipo de cuerpos, identidades sexuales, razas…
En definitiva, diversidad y respeto, no solo en los actores, con quienes se pacta cada escena que van a rodar, sino también en los directores.
Y todo ello con un fin: hacer frente al porno tradicional para demostrar que el sexo no debe limitarse a una idea estrecha.
¿Te pone que te hagan las uñas?
Hazme las uñas es uno de esos cortos que pueden verse en la plataforma.
Está dirigido por Perlita León, que lleva años trabajando para la productora de Erika Lust como directora de arte.
León está encantada con poder dirigir su primer corto y afirma con rotundidad sentirse muy orgullosa de participar en este proyecto «donde tantas personas estamos aportando nuestro granito de arena y dando nuestra visión sobre el deseo y la sensualidad.
Me parece que es donde radica el éxito del proyecto. Si fuera algo donde solo una persona estuviese dirigiendo, sería algo bastante homogéneo.
En cambio, al haber tantos puntos de vista, se convierte en un proyecto muy completo y muy complejo, que crece cada vez más, representando cada vez más cuerpos y más sensualidades».
Para la directora de Hazme las uñas, es importante mostrar tantos puntos de vista ya que, de lo contrario, siempre se estaría dejando a alguien fuera.
Hazme las uñas muestra la relación erótica entre dos mujeres, una en el papel de clienta y otra en el de especialista en manicura. La estética del corto es superpotente, con colores vivos y brillantes que recuerdan al cine poderoso de Almodóvar.
«Quería recuperar la fantasía de ese porno primero de los 70 y los 80, donde el decorado tenía tanta importancia y era parte de toda la performance que venía detrás —aclara Perlita León—.
Ahora, a lo mejor, sí se busca algo más natural, pero yo quería hacer algo donde lo falso estuviese por encima de todo».
León tuvo libertad total para rodar esta fantasía como quiso, algo que no le resultaba posible cuando trabajaba como directora de arte para otros directores.
«Esta vez tenía carta blanca y quería hacer algo lo más petardo posible, sinceramente, y creo que así ha quedado —explica entre risas—. Ha quedado guay, pero porque me ha salido del alma.
Toda esa energía frustrada después de hacer cosas para otras personas me ha llevado a hacer algo bien kistch».
Puede que haya quien se plantee cierto pudor a la hora de asomarse a la intimidad de otras personas que comparten sus fantasías eróticas en público.
Pero el pudor no cabe en los profesionales ni en las películas de XConfessions. «La verdad es que me siento privilegiada por poder explorar esa parte de mí y de poder compartirlo con la gente que es suscriptora de XConfessions», afirma Perlita León.
«Pero depende de la persona. Yo, como me dedico a esto desde hace tanto tiempo, porque he trabajado desde hace muchos años como directora de arte para Erika, creo que he normalizado muchísimo hablar de sexo y de deseo.
Para mí no ha sido ningún reto ni ha sido algo muy provocador. Yo creo que es algo que me ha salido bastante natural».
Enfrentarse a la fantasía sexual de otra persona y llevarla al formato cinematográfico supone un reto que engloba también cierta responsabilidad.
«Yo me enfrenté a una fantasía que me adentraba en un universo que a mí me apetecía explorar desde mi punto de vista —aclara la directora de Hazme las uñas—.
Lo que me interesaba era tener esa fantasía escrita por otra persona como punto de partida para yo luego llevarla a mi terreno. No quería verme supercondicionada por esto, sino tomarlo como un inicio y como una pista para ver qué surgía desde mí».
En XConfessions hay un lenguaje común: la libertad a la hora de sentir e imaginar el sexo. Por eso cualquier persona de cualquier lugar del mundo puede entender y disfrutar de las películas.
En el caso de Hazme las uñas, a pesar de que es un corto supercostumbrista y superespañol, como lo califica su directora, y aunque cada espectador parta de una cultura propia y diferente, «el lenguaje de lo petardo es universal», opina Perlita León.
«Yo soy andaluza y quería hacer algo que fuera como un homenaje a esos melodramas, a esos sentimientos supersubidos, a esa estética tan extrema —aclara—.
Obviamente, una persona española o latina estará más cercana a ese lenguaje de telenovela y lo entenderá de una manera, y otra persona lo verá como algo más exótico.
Pero ambos puntos de vista pueden ser muy interesantes a la hora de mirar la película».
Al fin y al cabo, de eso va XConfessions, de mostrar otras miradas.
El Tiempo — En Arabia Saudí, a más de 12 mil kilómetros de Colombia, se erige una extraña piedra que conmociona a millones de turistas desde hace más de un siglo.
Se trata de Al Naslaa, una formación rocosa que, por su extraña estructura y grabado, ha representado un misterio científico para cientos de historiadores y arqueólogos.
Ubicada en el corazón del oasis del Taima, en la península arábiga, esta singularidad geológica resalta porque está formada por una pieza de arenisca dividida, en su expresión más literal, por la mitad.
¿Fue diseccionada por un láser? ¿Es un fenómeno natural?
La región del Taima, donde se encuentra la roca de Al Naslaa, cuenta con una historia milenaria que ha llegado a ser mencionada en versículos de la Biblia como el ‘Tema’.
Así, por cientos de siglos, este terreno desértico hospedó grandes imperios como lo fueron, principalmente, los de Babilonia, Roma y Bizancio.
La región del Taima está compuesta por cerca de 500 hectáreas de maravillas arqueológicas.
De ahí que su atractivo histórico sea invaluable.
El componente ‘moderno’ de este lugar apareció en 1883 con el descubrimiento que hizo el científico francés Charles Huber de la Estela de Taima, una pieza rocosa que tiene inscrita en su capa exterior los nombres de los dioses venerados de tiempos antiguos que datan, al menos, del siglo VI a.c.
Así, entre toda esta majestuosidad arqueológica, apareció Al Naslaa.
Desde entonces, no ha dejado de despertar todo tipo de suspicacias.
El corte de precisión quirúrgica
Esta singular piedra, de poco más de dos metros de altura, representa un misterio geológico por varios motivos.
En primer lugar, su estructura se compone de dos fracciones areniscas que, como se mencionó, están divididas a la perfección.
La explicación que han llegado a dar la mayoría de científicos, reseñados por la prensa local, es que un movimiento tectónico ocasionó el increíble corte.
Otros cuantos investigadores han argumentado que la intensidad de los vientos de la zona pudo ocasionar el sorprendente desgarro.
Pero eso no es todo.
Un petroglifo único
En segundo lugar, en la ‘piel’ de esta roca hay una llamativa inscripción de un caballo pintado con detalle en la superficie del esquisto.
Para algunos expertos, el jeroglífico de los caballos fue utilizado en la antigüedad como una muestra de potencia y fuerza por el trascendental rol que cumplía esa especie animalística en el transporte y las guerras de las viejas civilizaciones.
Las circunstancias ambientales, sobre todo la lluvia y el viento, llevaron a que su aspecto sea bastante liso.
Atractivo turístico mundial
Ante la falta de una explicación certera sobre sus particularidades, la roca de Al Naasla se ha convertido en un verdadero pilar turístico de Oriente Medio.
Por lo que se puede inferir de algunos comentarios de internautas en portales de viajes, el misterio de su origen podría ser su mayor llamativo. Alrededor de la roca existen un sinnúmero de teorías poco científicas e incluso ‘extra terrenales’.
En últimas: una invitación al arqueologismo aficionado.
abc — La astrología y signos zodiacales siempre han suscitado interés en el ser humano desde la antigüedad. La influencia que los cuerpos celestes ejercen sobre la personalidad y el destino tiene especial importancia en la vida de las personas. Todo esto está marcado por el día en el que se nace, de forma que se asignará un signo u otro.
Existen un total de doce signos del Zodiaco en el mundo occidental: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. Todos ellos guardan unas características propias, que marcan la personalidad de cada uno.
1. Aries (21 de marzo — 19 de abril)
Los Aries son personas llenas de energía y entusiasmo por la vida. Aventureros por naturaleza, les encantan los retos, la libertad y las nuevas ideas, por lo que nunca tienen miedo a los comienzos o nuevas etapas.
Son líderes y prefieren dar órdenes a recibirlas.
La energía que emana de ellos les lleva a ser algo agresivos, tercos e inquietos.
Si te cruzas con alguno de ellos ten cuidado de no ofenderlos, ya que pueden sentirse así de forma muy fácil.
Es complicado hacer las paces con ellos. Aries es el primer signo del Zodiaco, de ahí que sean líderes y les guste empezar nuevos retos.
Siempre lucharán si creen que la causa merece la pena.
2. Tauro (20 de abril — 21 de mayo)
Un Tauro es una persona que tiene una gran fuerza de voluntad, es práctico y decidido en la toma de decisiones.
Suelen ser personas estables y conservadoras y no dudan en seguir a un líder si les despierta confianza.
Son gente de paz, por lo que lo normal es que respeten las leyes y normas.
El hecho de que tengan entusiasmo por la rutina y la continuidad hace que sean algo tozudos y de ideas fijas. No suelen hundirse en las dificultades y siempre salen adelante.
Amantes de la buena comida, bebida y distintos placeres de la vida deben tener cuidado con los excesos.
3. Géminis (21 de mayo — 20 de junio)
Carácter doble, complejo y contradictorio es lo que mejor define a un Géminis.
Al contrario que los Aries, los Géminis empiezan con entusiasmo nuevas aventuras, pero tienden a aburrirse rápido por la falta de constancia.
Son personas cariñosas, amables y generosas, aunque tienen algo de mentirosos si quieren obtener algo.
Eso sí, sin perder el encanto. Suelen ser personas que se desaniman con facilidad ante las dificultades, por lo que necesitan escuchar halagos y recibir atención. Inteligencia y capacidad para aprender la tienen, aunque suelen aburrirse en el proceso de aprendizaje.
4. Cáncer (21 de junio — 22 de julio)
Los Cáncer son personas complicadas de clasificar, si se atiende a su carácter.
Los hay tímidos y aburridos, pero también brillantes y famosos.
De hecho, algunos presentan una alta capacidad literaria y artística, gracias a su capacidad imaginativa.
Les encanta ser extrovertidos, pero también tienen tendencia a retraerse.
El hogar es lo más importante para ellos, por la seguridad y el calor que encuentran en él.
5. Leo (23 de julio — 22 de agosto)
Es el signo más dominante del Zodiaco.
Es creativo y extrovertido.
Tienen ambición, fuerza, valentía y seguridad en sus capacidades.
No temen a los obstáculos y suelen ser buenos, idealistas e inteligentes.
Para los Leo, el lujo y el poder están entre sus gustos.
Asimismo, son capaces de utilizar trucos y mentiras para desacreditar a sus enemigos.
A veces, también pueden caer en la superioridad y la prepotencia.
6. Virgo (23 de agosto — 22 de septiembre)
Único signo zodiacal representado por una mujer.
Los Virgo son observadores, pacientes y les cuesta hacer amigos por su carácter frío que muestran a veces.
A pesar de ello tienen encanto y suelen ayudar a los demás cuando se presenta un problema.
El método, el estudio y la lógica predominan en ellos, por eso les gusta aprender siempre, así como tener un análisis de la situación.
Tanto se paran a pensar que a veces pueden retrasar la conclusión de los proyectos más complicados que llevan a cabo.
Son intuitivos y capaces de ver todos los lados de un argumento.
7. Libra (23 de septiembre — 22 de octubre)
El signo del Zodiaco más civilizado.
Tienen encanto, elegancia, buen gusto y son amables y pacíficos, por lo que no es raro que ante conflictos sean imparciales y muestren su rechazo a ellos.
Valoran el esfuerzo de los demás y les gusta trabajar en equipo.
El lado negativo de Libra es que de lo curiosos que son a veces se entrometen en la vida de los demás.
Están en contra de la rutina, y una vez que tengan una opinión de algo no les gusta que se les contradiga.
8. Escorpio (23 de octubre — 21 de noviembre)
Un Escorpio es una persona tranquila que parece alejada de la realidad, aunque nunca dejan de observar todo a su alrededor con el ojo crítico.
Tienen mucha fuerza de voluntad y muestran tenacidad, pero también les afecta al estado de ánimo las circunstancias que les rodean.
Suelen ser críticos y esto les lleva, a veces, a ser algo resentidos con los demás.
Sin embargo son excelentes amigos de aquellos a los que consideran que merecen su respeto.
9. Sagitario (22 de noviembre — 21 de diciembre)
Sagitario es el signo más positivo de todo el Zodiaco.
Cuando las cosas se ponen complicadas un Sagitario siempre sacará la mejor versión y se olvidará de la negatividad.
Entre sus mejores características están las de ser buenos organizadores y abarcar nuevos proyectos y aprender cosas nuevas.
El lado negativo es el genio que pueden mostrar a veces, sobre todo cuando detectan que alguien no va a su ritmo.
Muchas veces también son exigentes con los demás, porque cuando un objetivo se les pone enfrente no dudan en sacrificarse.
10. Capricornio (22 de diciembre — 19 de enero)
Estabilidad, seguridad y tranquilidad es lo que mejor define a un Capricornio.
Son personas justas y exigentes con los demás, porque también lo son con ellos mismos.
Suelen perder el control de sus emociones, por lo que es fácil que sean pesimistas y melancólicos, pero siempre tratan de buscar ayuda.
Por eso es recomendable que mantengan la estabilidad emocional a través de la meditación, respiración o actividades que les ayuden a relajarse.
11. Acuario (20 de enero — 18 de febrero)
Los Acuario tienen una personalidad fuerte y atractiva, pero hay dos tipos: los que son tímidos, sensibles y pacientes; y los que son exuberantes, vivos y frívolos.
Eso sí, ambos son honestos y no dudarán en cambiar su opinión si estaban equivocados.
Es el signo más tolerante de los doce, pero tampoco les gusta pertenecer a la multitud.
Muchas veces sienten la necesidad de retirarse para meditar. No hacen amigos con facilidad, a pesar de la personalidad abierta que tienen.
12. Piscis (19 de febrero — 20 de marzo)
Son tranquilos, amables y pacientes.
Los Piscis son sensibles a los sentimientos de los demás y responden con simpatía al tacto y al sufrimiento.
Son queridos por el resto de los signos, debido al carácter afable, cariñoso y amable.
Les preocupan más los problemas de los demás que los suyos propios.
Eso sí, les cuesta mucho luchar por el poder establecido. Son creativos y artísticos.
Infobae(C.Balbiani) — Karen Carpenter no sentía hambre. O, si alguna vez la había sentido, ya se había olvidado. Al mirarse al espejo, lo que veía le disgustaba. Se sentía gorda, fea, profundamente infeliz. Todo lo que ella representaba para el resto de los mortales que la escuchábamos cantar, no le resultaba suficiente.
Su dulzura, sus éxitos con The Carpenters, su increíble voz llenando espectáculos, su personal estilo… no podían calmar su alma quebrada. La luz y la felicidad se le fueron escurriendo por esas hendijas y solo le quedó el vacío y la oscuridad.
El exceso de laxantes y purgantes y la autopercepción de su físico (padecía anorexia nerviosa y dismorfia corporal) habían deteriorado hasta un punto sin retorno su salud.
Karen, a los 32 años, se había vuelto etérea, transparente. El 4 de febrero de 1983, su corazón efectuó un último latido y luego se detuvo en seco.
Era muy temprano esa mañana cuando Agnes sintió un golpe seco en el piso de arriba de su casa de dos plantas. Subió corriendo. Desplomada sobre el suelo estaba la mejor voz de los años 70, su hija Karen Carpenter.
Como un pájaro que golpea violentamente contra un cristal, en un día de furiosa tormenta, así había colapsado el ruiseñor de la familia.
Con solo 32 años había caído fulminada. No habrían más trinos ni éxitos. Ni angustias ni alegrías.
Su vulnerabilidad, sus adicciones y sus desórdenes alimenticios la habían secado por dentro y por fuera. Ya era esa mañana un manojo de huesos frágiles, una sombra con sus alas plegadas que se desdibujaba sobre un suelo yermo.
Karen Carpenter en 1983. Tenía 32 años, pesaba 40 kilos. Murió el 4 de febrero cuando su cuerpo dijo basta
Sus éxitos cosechados con los Carpenters no le habían alcanzado para zurcir su dañado corazón que esa mañana del 4 de febrero de 1983, en la casa de sus padres situada en Downey, California, decidió detenerse para siempre.
Una muerte tan anunciada
Su padre Harold Carpenter (74) y la casera intentaron, en vano, resucitarla. Cuando llegó la ambulancia fue trasladada al Hospital Downey Community. Nada pudo hacerse y 20 minutos después fue declarada muerta y enviada a la morgue para averiguar las causas de su deceso.
El médico forense Ronald Kornblun, fue el responsable de realizar la autopsia. Trascendió que le llamaron la atención las marcas de agujas que presentaba el cadáver. Eran las pruebas de la alimentación intravenosa a la que había sido sometida en los meses anteriores a su muerte.
En el reporte N° 83-1611 el perito certificó que científicamente la causa había sido “irregularidades en los latidos causados por desequilibrios químicos asociados con la anorexia nerviosa”. Llevaba padeciendo desde hacía 8 años la entonces desconocida enfermedad.
New Haven -en el Estado de Connecticut, Estados Unidos- podría traducirse como «nuevo refugio». Allí nació Karen Anne Carpenter el 2 de marzo de 1950. Cuatro años antes lo hizo Richard Carpenter, su hermano mayor.
Fueron los únicos dos hijos de Agnes Tatum y Harold Bertram Carpenter, un matrimonio de clase media del noreste de Estados Unidos.
Era la segunda. Richard Carpenter, su hermano, tenía ya 3 años cuando ella llegó al mundo. Sus padres, Agnes Tatum que tenía entonces 35 años y Harold Bertram Carpenter, 42, eran metodistas. El hogar era un matriarcado detentado por Agnes, que se regía por cánones estrictos y exigentes. Karen pasaría su vida buscando su aprobación.
Su padre Harold, en cambio, compartía con sus hijos su pasión por la música y, aunque no se mostraba demasiado cariñoso, solían pasar muy buenos momentos juntos. Los tres disfrutaban, en el sótano de la casa, de la colección de discos de Harold. Los hermanos eran muy unidos, tímidos e inseparables. Richard demostró a una edad temprana su talento para tocar el piano.
Richard y Karen, The Carpenters arrasaban en los 80
Fue justamente para desarrollar ese talento que Agnes insistió para que la familia se mudara a California. Allí habría más oportunidades en el mundo de los emprendimientos musicales.
Vendieron la casa y, en 1963, se establecieron en Downey, ahí no más de Los Ángeles.
En la secundaria Downey High School, Karen descubrió que odiaba la geometría y la gimnasia y se anotó en la banda del colegio. Ahí sí que emergió su verdadera pasión: la batería. Después de su graduación se unió al coro de Long Beach State. Su extraordinaria voz levantó vuelo.
Con su hermano y un amigo llamado Wes Jacobs formaron el Richard Carpenter Trio, en 1965, y empezaron a tocar en distintos lugares de Hollywood. Hacía, sobre todo, jazz.
En 1966 ganaron un importante concurso musical entre adolescentes, en el Hollywood Bowl, que les permitió firmar un contrato con la discográfica RCA. Pero, lamentablemente, esto no condujo a ningún disco, por lo que decepcionado Wes Jacobs abandonó el trío.
Pero Richard era sagaz y percibió enseguida el potencial económico de Karen. Su hermana era un diamante en bruto: era contralto, poseía una voz angelical perfecta con registros bajos. Richard se esmeró e hizo arreglos musicales que explotaran al máximo esas virtudes de Karen.
Los hermanos Karen y Richard Carpenter. Él era sagaz y sabía que su hermana era un diamante en bruto: era contralto, poseía una voz angelical perfecta con registros bajos
Al principio parecía que sus canciones estaban fuera de todo catálogo, porque hacia fines de los años 60 y principios de los 70 la sociedad estaba comprometida con los reclamos sobre la guerra de Vietnam.
Se unieron a otro amigo de Richard, John Bettis, y armaron Spectrum. Otra vez fracasaron y Bettis dejó el grupo. No bajaron los brazos y Richard, por medio de su madre, consiguió que sus demos circularan por las discográficas hasta llegar a las manos de alguien que sí les prestaría atención: Herb Alpert, fundador de A&M Records.
Firmaron contratos y empezó el éxito. Era abril de 1969.
En A&M Records le dieron libertad absoluta para hacer lo que quisieran. Ese mismo año salió Offering, su primer álbum que no resultó muy popular. Alpert les sugirió entonces que grabaran la canción They long to be close to you. Richard y Karen eran obedientes: lo hicieron.
Alpert no se había equivocado, el tema llegó al puesto número 1 en el año 1970. La voz era de Karen. Luego, llegaron a los Grammy. El boom del dúo fue inmediato y entraron en la gran escena del mundo de la música.
A ese exitazo siguieron más canciones super pegadizas y taquilleras: Top of the World, Please Mr. Postman, We’ve only just begun, Rainy days and mondays, There’s a kind of hush (All over the world), entre otras, que hoy cualquier persona de edad recuerda como un clásico.
Vendían y vendían a más no poder. El dinero entraba a raudales. Mientras Richard era el líder musical de la banda; Agnes, su madre, era la regente de la moral familiar y musical. Karen era millonaria, pretendía vivir sola. Pero el extremo conservadurismo de su madre le puso el límite.
La familia no era perfecta. Lejos estaba de serlo.
Los excesos ocurrían puertas adentro a pesar de los límites que Agenes creía poner. Los padres no registraban la seriedad del asunto. Richard se la pasaba tomando metacualona (un sedante hipnótico para combatir el insomnio) y la angustia de Karen era creciente e incontrolable.
Brillaba desde las portadas de sus discos, vendían millones, eran aplaudidos y buscados. Pero el mundo de Karen se desmoronaba sin pausa.
Los medios de comunicación habían empezado a tratarla de “rellenita” y “gordita”. Nada podía ser peor para la insegura Karen. Comenzó a verse como no era. Sus síntomas de anorexia ya eran evidentes en 1973. Sus desórdenes alimenticios se volvieron cotidianos.
Pero esas enfermedades que padecía no eran tomadas en cuenta como hoy. Es más: la enfermedad de Karen Carpenter fue de alguna manera un toque de atención para las jóvenes y familias de la época.
Karen se volcó a las dietas y se volvió una fan del ejercicio físico. Hacía sus giras con un equipo de gimnasia y un entrenador personal. Karen no quería ser llamada gordita nunca más. Haría lo imposible para que eso no le volviera a ocurrir.
Para eso llegó a tomar hasta noventa pastillas diarias entre laxantes y grageas para adelgazar. Y, claro, seguía abusando del jarabe de ipecacuana para provocarse los vómitos que le permitían restar combustible a su cuerpo.
Los medios habían empezado a tratarla de “rellenita” y “gordita”. Insegura, comenzó a verse como no era. Ya por el año 1973 presentaba síntomas de graves desórdenes alimenticios
Poniendo la máquina a todo trapo y dándole lo menos posible, no había manera de que nadie volviera a llamarla “rellenita”. Piel y huesos. Aun así, no estaba contenta.
En el año 1975 los lectores de la revista Playboy la eligieron como la mejor baterista del año. Ese mismo año llegó a pesar 41 kilos. Era un espectro vestido.
En 1979 Richard su hermano fue internado en una clínica para recuperarse de la adicción a los somníferos. El manager de Karen, Jerry Weintraub, la animó a que hiciera un disco como solista. El productor contratado para ese disco fue Phil Ramone, un famoso productor neoyorquino.
Lo terminaron a principios de 1980, pero los ejecutivos del sello dijeron que la selección de los temas era pobre. La aventura implicó perder medio millón de dólares. Detrás de ese veto estaban los celos enfermizos de su hermano Richard que se oponía a que ella lanzara un disco como solista.
Él, el preferido de mamá, el líder de la banda, no quería relegar su primer plano. Lo enloquecía pensar que su hermana pasara al frente y lo opacara.
Después de la muerte de Karen, los celos de Richard cedieron y levantó ese veto que había impuesto y decidió lanzarlo.
Lo que no se dice
Madre controladora, padre desinteresado y hermano egocéntrico… Karen no podía escapar a su destino difícil. Con hábitos destructivos, abusos generalizados, su organismo se resintió. Malnutrida, su músculo cardíaco sufría irremediablemente.
Subía al escenario como un esqueleto de 40 kilos. Todos los veían, pero nadie hacía demasiado.
A pesar de que su salud se deterioraba, su trabajo continuó siendo elogiado y fue nominada en la lista de la revista Rolling Stone entre las 100 más grandes cantantes de todos los tiempos.
Karen ocultaba sus huesos pelados con capas de ropa. Aprendió a mentir y a fingir que comía. Le escapaba a las playas para no suscitar comentarios. Ya no veían a aquella que los medios se habían animado a llamar rellenita alguna vez. Los pocos que vislumbraban lo que había bajo esa ropa se espantaban.
En 1981, durante una gira por Europa, sus adicciones quedaron expuestas. En una farmacia de París se armó un escándalo cuando pretendió comprar cantidades industriales de laxantes. A su retorno fue enviada a Nueva York, donde consultaron a Steven Levenkron, uno de los pocos expertos en desórdenes alimenticios.
Levenkron forzó una reunión familiar que resultó un bochorno: su familia no comprendía la enfermedad, le negaban y la minimizaban. Decían que Karen solo quería llevarles la contraria.
Agnes le recriminaba sus comportamientos y jamás intuyó que lo que le faltaba a Karen era contención y afecto. Las reglas, todo eran las reglas. Pero la joven tenía frecuentes desmayos y ya no tenía fuerzas para cantar. Era un pájaro triste sin voz.
En eso estaba cuando se enamoró de Tom Burris. Se casaron el 31 de agosto de 1981. Él tenía varios años más, había dejado a su mujer por Karen y se dedicaba a bienes raíces.
Una semana antes del casamiento Tom le confesó que se había realizado una vasectomía y que por ende no podría tener hijos. Karen se sintió engañada y traicionada y quiso suspender la boda. Ella sí quería hijos.
Otra vez apareció Agnes, la madre inflexible que le exigió seguir adelante porque las invitaciones ya estaban enviadas y los medios habían sido convocados. Agnes no querían un escándalo.
Se casaron, pero Tom Burris que estaba tapado de deudas solo quería salvarse gracias a la fortuna de Karen.
El amor a Karen se le hacía esquivo. Burris, además, horadó todo lo que pudo la poquísima autoestima de su mujer. Despectivamente se burlaba: “Se te notan todos los huesos”.
Entre que Karen siempre había odiado su cuerpo, su marido la hundía más y más. Un año después se separaron.
El 20 de septiembre de 1982 fue internada en un hospital de Nueva York para hidratarla y alimentarla por la fuerza. El tratamiento logró que ella volviera a consumir alimentos sólidos, subiera de peso y tuviera nuevamente la menstruación que se le había retirado.
El 16 de noviembre volvió a Los Ángeles, pero la grieta con su familia era insostenible. Todos aparentaban normalidad, pero Karen estaba profundamente desconsolada. Necesitaba ser abrazada.
Se enfrascó en su trabajo y el dúo resucitó. Grabaron Made in America. Para promocionarlo dieron una entrevista a la BBC donde la periodista le preguntó sin titubear si ella “sufría la enfermedad del adelgazamiento”. Ella mintió y lo negó. Los rumores que corrían eran insoportables para los Carpenters.
Karen se sometió a varias terapias para superar su enfrentamiento con la comida, pero no ganó la batalla.
La última noche de su vida, Karen fue a dormir a casa de sus padres. Estaba angustiada, al día siguiente firmaría sus papeles de divorcio.
Su corazón vacío de todo, no pudo más.
Todo en la vida de Karen Carpenter fue extremo y doble. Su nombre -el nombre de su banda, The Carpenters– dispara al instante un recuerdo meloso: «Why do birds, suddenly appear…». Su voz es recordada entre grave y dulce, única para muchos, angelical. Sin embargo, su paso por este mundo duró apenas 32 años y fue más bien agudo y triste. La encontró su madre tirada en el suelo de la habitación, ya demasiado flaca. La llevaron al hospital pero fue inútil.
Agatha Christie y su primer esposo Archibald Christie
Infobae(C.Balbiani) — Estaba desaparecida. Agatha Christie, la escritora inglesa de misterios más leída del mundo, estaba protagonizando su propio policial. Se había esfumado el viernes 3 de diciembre de 1926 a las 21.45 de la noche. Todos la buscaban.
Solo había dejado escrita una nota a su secretaria, donde le decía que salía a dar una vuelta en auto por la zona de Yorkshire.
Al día siguiente, su vehículo, un Morris Cowley gris, apareció destrozado. Estaba chocado de frente, sin frenos, al pie de un barranco en la zona de una cantera de tiza en Newland’s Corner, en el condado de Surrey.
El lugar quedaba muy cerca de un lago y a cien kilómetros de donde ella vivía. Dentro del auto, la policía halló su abrigo de piel, una valija pequeña con algo de ropa, restos de sangre y una licencia de conducir vencida.
No solo la rastreaban más de mil policías y unos quince mil voluntarios, también sobrevolaban la zona con aviones y, temiendo un suicidio, dragaban los lagos y los ríos. El ministro del interior inglés, William Joynson-Hicks, se involucró en su búsqueda. La presión del público era enorme.
Incluso, algunos medios de comunicación salieron a ofrecer una recompensa a quien aportara datos. El célebre autor y médico británico creador del personaje Sherlock Holmes, Arthur Conan Doyle, amigo de Agatha, llegó a darle a una médium un guante de la escritora para que intentara adivinar qué había pasado con ella.
Nada, ninguna pista. ¿Dónde estaba Agatha?
La escritora, en su juventud
Motivos para una fuga
Luego de once días de desesperación, el martes 14 de diciembre de 1926, Agatha reapareció en escena.
Estaba en el hotel Harrogate Hydro (hoy llamado Old Swan Hotel), en un exclusivo balneario de Yorkshire. Se había registrado como Teresa Neele y había escrito en la ficha que provenía de Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Misterio, en parte, resuelto.
Ahora, lo que más intrigaba a todos eran los motivos para semejante huida. Agatha guardó silencio. No les dijo qué hacía allí, ni cómo había llegado, ni pareció reconocer a su marido que se hizo presente en el lugar.
Fue enviada directamente a un centro psiquiátrico.
Lo cierto es que todo aquel incidente había arrancado en la mañana de la noche en la que desapareció, aquel viernes 3. Prometía ser un día feliz porque saldría a la luz El asesinato de Roger Ackroyd, su sexta novela de misterio.
Pero, durante el desayuno, recibió una noticia que la dejó shockeada. Su marido Archie Christie, quien ya era un consolidado banquero, le pidió el divorcio.Estaba enamorado de otra mujer y quería pasar el fin de semana con ella y unos amigos.
Esa mujer tenía diez años menos que Agatha y era una amiga de la pareja: Nancy Neele. No fue casual que fuera el mismo nombre con el que se registró Agatha en el hotel mientras estuvo desaparecida.
Nancy había sido secretaria de un amigo y solía jugar al golf con Archie. Agatha la apreciaba. El desayuno se le atragantó y se sintió profundamente traicionada por ambos. Discutieron fuerte entre tostadas y té inglés, al punto que la jornada que debía ser de alegría, se arruinó fatalmente.
Cuando la policía y sus lectores supieron de esta escena comenzaron los rumores que apuntaron a Agatha sin piedad: ¿sería verdad lo del shock y que había pensado suicidarse?, ¿o era todo una artimaña publicitaria para su nuevo libro?, ¿no podría ser que Agatha quisiera que culparan a su marido por su desaparición? La gente dudaba.
Agatha nunca lo aclaró. Del accidente solo dijo: “Fui estúpida, estúpida… porque amaba profundamente la vida”. Y en su propia biografía evitó tocar el tema.
La noticia de la desaparición de Aghata Christie ocupó la portada de los periódicos británicos
Lo más razonable -razonaron quienes ahondaron en su vida- era que, aquejada por la infelicidad y el insomnio, sometida al estrés y a un ataque de nervios, hubiera experimentado una amnesia temporal. Sin embargo, muchos de sus fanáticos lectores estaban convencidos de que ella lo había fingido todo.
Años después, la escritora Laura Thompson escribió, en una biografía sobre ella, que Agatha habría querido con su desaparición recuperar a su marido. Sugiere que podría haber descartado suicidarse por convicciones religiosas y que se habría quedado dormida en el auto.
Cuando se despertó, quitó el freno de mano lo que provocó el choque y que el auto quedara al borde de un acantilado. De allí, según la versión de Thompson, Agatha se habría dirigido caminando hasta la estación de tren más cercana donde se subió a uno con destino a Londres.
Finalmente, se fue a Harrogate, donde se registró con el apellido de la amante de su marido y esperó que alguien la encontrara.
Después de este escándalo, Agatha quiso dejar de usar el apellido del traidor y pretendió volver a ser Agatha Miller. Pero fue imposible, ya era muy conocida y tenía su primer bestseller. Hacerlo era como dispararse a los pies.
Agatha y sus amigos imaginarios
Agatha Mary Clarissa Miller nació hace 131 años en Torquay, Devon, Gran Bretaña, el 15 de septiembre de 1890, en una familia de clase media alta. Su madre Clara Boehmer había nacido en Belfast, Irlanda, y había perdido a su padre a los 9 años.
Por ello, Clara creció en la casa de una hermana de su madre donde conoció a Frederick Alvah Miller, el hijastro de su tía. Se enamoraron, se casaron y tuvieron tres hijos: Margaret, Louis y Agatha, la menor.
Clara resultó ser una madre rara. A pesar de que eran una familia cristiana, convenció a sus hijos de que tenía poderes extrasensoriales. La imaginación sería el bagaje más peculiar de esta familia.
Agatha Christie se educó en su casa, y a los 4 años ya sabía leer y escribir
Mientras a Margaret la mandaron a estudiar pupila, Agatha se educó en su casa con su madre. La pequeña era tan curiosa e inteligente que a los 4 años ya sabía leer y escribir. También aprendió música, matemáticas y a tocar la guitarra y la mandolina.
La ausencia de sus hermanos estimuló en ella la necesidad de tener amigos imaginarios. Cuentan que una vez Agatha, que tendría unos 5 años, descubrió que el cocinero de la familia tenía la costumbre de probar la sopa con el mismo cucharón para servir, antes de llevarla a la mesa.
Se guardó el secreto y, cuando el resto descubrió ese desliz, tuvo el descaro de decirles: “Yo ya lo sabía, pero no lo dije porque no me gusta compartir mi información”. Ya se perfilaba su carácter.
Esa niñez plácida y fantasiosa llegó a su fin cuando su padre murió de golpe. Frederick que vivía de rentas, se gastaba lo que tenían jugando a las cartas. En 1901, a los 55 años y con serios problemas renales y cardíacos, una neumonía terminó con él. Los dejó en la ruina.
Margaret, la hermana mayor, se mudó a otra ciudad a vivir con su marido, y Louis, el hermano del medio, se fue con el ejército a Sudáfrica a participar en la Guerra de los Bóers. Clara y Agatha, que tenía 11 años, quedaron solas y sin dinero.
Su madre la envió a la Escuela de Niñas de la Señorita Guyer donde Agatha se dedicó a devorar libros.
Era lo que más le apasionaba, los demás chicos no le interesaban en lo más mínimo. Sus amigos imaginarios le bastaban. Aunque le gustaba la música y tocaba muy bien el piano su timidez le impidió seguir por ese camino.
No podía tocar en público. Tampoco se adaptó al colegio y, en 1905, como las cosas habían mejorado, decidieron enviarla a estudiar a París durante cinco años.
Después de ese lustro fuera de Gran Bretaña, volvió a convivir con su madre. Pero se llevó la fea sorpresa de que estaba muy enferma. Preocupada decidió que Clara necesitaba un clima más benigno y decidieron irse, por un tiempo, a El Cairo, en Egipto.
La prolífica autora escribió 67 novelas y más de 150 cuentos
Vivieron noventa días en el Hotel Gezirah Palace y la pasaron genial. La influencia de este viaje sería decisiva en sus futuros libros.
Al volver a su país, comenzó a escribir. Cuentos, teatro y su primera novela, Nieve sobre el desierto, inspirada en sus vivencias en el país africano. Se animó a ir a varias editoriales, pero no le prestaron la más mínima atención. Nadie veía el potencial de la joven.
Un hombre del aire, su primer amor
Agatha se sentía atraída por hombres que no le convenían. Cuentan que en su vida tuvo unas nueve propuestas de matrimonio. La primera fue de un viejo amigo, llamado Reggie Lucy, que poco después tuvo que marcharse con su regimiento a la India.
El 12 de octubre de 1912, en una recepción en la mansión del matrimonio Clifford, en Ugbrooke, conoció un joven de 23 años, muy buenmozo: Archibald Christie. Agatha tenía 22 y quién la encandiló era aviador de la Royal Flying Corps y había nacido en la India. Entre Agatha y Archie, así lo llamaban, nació el amor.
Durante la Nochebuena del año 1914, ya en plena Primera Guerra Mundial y con Archie que había sido destinado en Francia, pero estaba convaleciente, se casaron.
Agatha también quiso involucrarse en la guerra y se ofreció como enfermera voluntaria en un hospital de Torquay. Terminó ayudando en el sector de farmacia donde se familiarizó con el uso de drogas y venenos.
Los medicamentos no eran envasados y se preparaban con sumo cuidado. Las dosis debían estar bien medidas. El tema la apasionó y empezó a llevarlo a sus escritos. Su manera de describir las armas venenosas en sus ficciones fue tan precisa que hasta las publicaciones médicas la elogiaron.
Arsénico, belladona, curare, talio, cocaína… de todo sabía bastante.
Trabajando allí, en 1916, comenzó con su primera novela policial, El misterioso caso de Styles donde apareció por primera vez su célebre personaje: el detective Hércules Poirot.
Después de La Biblia y las obras de Shakespeare, las novelas de Agatha Christie son las más vendidas de la historia
En septiembre de 1918, Archie volvió del frente como coronel y se instalaron en un departamento en Londres. Ella siguió escribiendo y quedó embarazada. En agosto de 1919, tuvo a su única hija, Rosalind. Al finalizar la guerra, Archie dejó la Fuerza Aérea y comenzó a trabajar en finanzas.
Al principio ganaba muy poco dinero así que necesitaban de lo que producía Agatha con sus novelas policiales. Inspirada en el personaje Sherlock Holmes de su amigo, se volvió fanática de los acertijos y de que el lector se rompiera los sesos intentando resolver los enigmas que creaba.
Cuando terminó su novela, fue a varias editoriales. Solo la última, The Bodley Head, se interesó en ella. Les había gustado la novela, pero querían que cambiara el final. Agatha no tenía opción. Lo hizo y firmó el contrato feliz y sin leer la letra chica. Allí le exigían entregar cinco libros más.
Su primera novela salió en Estados Unidos en 1920 y en el Reino Unido en 1921. Al mismo tiempo que entregaba sus libros, escribía cuentos por encargo. Estaba ganando mucho dinero y recogía críticas elogiosas de The New York Times.
Empezaron las giras para la promoción de los libros por Sudáfrica, Nueva Zelanda, Australia, Hawái… Dejaron a su hija bien cuidada y empezaron a circular por el mundo.
En estos viajes, Agatha se reveló como deportista. Había aprendido a surfear en Sudáfrica así que cuando llegó a Hawái se lanzó a las gigantes olas con una tabla de surf prestada. Fue la primera británica en hacerlo. Para ella la vida merecía ser vivida con toda la intensidad y sin ningún miedo.
El mal año
Los primeros distanciamientos de la pareja feliz comenzaron en 1924, cuando se trasladaron a una casa de campo. Mientras él se dedicaba a lo financiero y al golf, ella estaba absorta en sus libros. El primer gran golpe para Agatha fue en abril de 1926, cuando su madre Clara murió.
Sumamente deprimida, la escritora se recluyó en la ciudad de Biarritz hasta el mes de agosto. Archie en esos mismos meses y sin demasiado tino, le sugirió separarse. Agatha estaba destruida, ella quería que se fuesen a Italia juntos de vacaciones. Pero creyó que podría remontar la situación.
A fin de año, antes de las fiestas navideñas, vendría el zarpazo final: la horrible discusión con Archie que pretendía pasar el fin de semana con su amante. Así sobrevendría la abrupta separación que culminó con la desaparición de Agatha durante once días.
Ese día, después de la pelea durante el desayuno, Archie se fue de la casa que compartían en Berkshire y, sin escalas, aterrizó en la de su nuevo amor, Nancy, en Surrey.
Agatha se había quedado sola con su hija.
Agatha Christie con su segundo marido, Max Mallowan
El divorcio se concretó a finales de 1928. Archie se casó con Nancy y Agatha obtuvo la custodia de Rosalind. Por su estabilidad mental, su médico de cabecera le aconsejó irse por un tiempo de Gran Bretaña para evitar el acoso de la prensa.
Agatha partió con Rosalind a las Islas Canarias y, luego, a las Islas Baleares. Se instalaron por una temporada en Puerto Pollensa, en Mallorca.
Se sentía tan humillada que en esos meses escribió su primera novela que firmó con el pseudónimo de Mary Westmacott. Se sentía más libre usando otro apellido que el de su vil marido. Igual, pasada la gran decepción, volvería a utilizarlo.
Un hombre de la tierra, su segundo amor
La aventurera vida de Agatha continuó por Estambul, Bagdad y arriba del lujoso tren Orient Express.
Esos viajes inspiraron Asesinato en el Orient Express (novela publicada en 1934) que fuera escrita en el Hotel Pera Palace, en la ciudad turca de Estambul. Ese hotel había sido construido para la última parte del viaje de los pasajeros del Orient Express.
La habitación en la que se alojó Agatha era la 411. Hoy los turistas suelen elegirla para pasar una noche donde durmió la célebre escritora. Cuesta unos 250 euros, es sencilla, pero es la más pedida.
Para fomentar los misterios de la soberana de los enigmas, se dijo que allí era donde Agatha había guardado la llave de un diario donde estaba escrito lo que realmente había ocurrido en aquellos once días de ausencia luego de su feroz pelea con Archie. Quien sabe.
La autora con su segundo marido, Max Mallowan
Cuando hablaba de amor con sus amigos Agatha repetía que prefería tener varios amantes a un solo novio porque así limitaba los daños colaterales que podrían hacerla sufrir.
Entre tantos viajes exóticos terminó yendo varias veces a Bagdad, capital de Irak, con un grupo de amigos arqueólogos. En 1930, durante uno de esos estrafalarios paseos, conoció a un arqueólogo de 26 años, Max Mallowan, catorce años menor que ella.
La diferencia de edad y de religión (ella era anglicana y el católico) no le impidió enamorarse perdidamente. El noviazgo fue cortísimo y se casaron en el mes de septiembre. La luna de miel fue por Italia, la ex Yugoeslavia y Grecia. Agatha había recuperado la sonrisa.
“Cásate con un arqueólogo, cuanto más envejezcas, más atractiva te encontrará”, dijo con mucho humor la escritora. Parece que así fue porque fueron muy felices.
Repartían su tiempo entre las ocho residencias de Agatha que ya era millonaria (su fortuna hoy ascendería a unos cinco mil millones de euros). Veranos en un lado, inviernos en otro, temporadas en la ciudad de Londres o en el campo y muchos viajes.
La vida rodante le encantaba. Eso sí: no paraba de producir misterios escritos: “Soy una perfecta fábrica de salchichas”, soltó risueña mientras aseguró que tres meses bastaban para escribir un libro. Era, además, muy compañera con su marido.
Lo acompañaba a las excavaciones, sacaba las fotos, lo ayudaba a restaurar y a catalogar las piezas. Mientras, la arqueología entraba de lleno en sus relatos. Para ilustrar esto podemos mencionar sus libros: Asesinato en Mesopotamia, Muerte en el Nilo y Cita con la muerte.
Una de las últimas fotos de Christie con su esposo Max Mallowan
Letras como antídoto y que salvan vidas
Mientras su marido trabajaba en El Cairo y acaecía la Segunda Guerra Mundial, Agatha quiso ayudar otra vez en la batalla y se ofreció como voluntaria en la farmacia del University College de Londres. Se obsesionó de nuevo con los venenos y esto también se reflejó en sus novelas.
Aprendió el uso del talio, un elemento químico que puede ser un veneno mortal porque afecta al sistema nervioso, al corazón, al hígado y a los riñones. En El misterio de Pale Horse, Christie recurre a él.
Su descripción de la intoxicación fue tan precisa que resultó vital para salvar la vida de dos personas. Una mujer sudafricana le escribió para contarle que luego de leer la novela había descubierto que un amigo suyo estaba siendo envenenado por su mujer y que gracias a Agatha había podido alertarlo.
Otro caso, fue el de una chica que había llegado muy grave desde Qatar. La enfermera que la atendía en el hospital de Londres era adicta a las novelas de Agatha y había leído El misterio de Pale Horse. Asoció los síntomas con lo que había leído y salvó la vida de la pequeña.
Agatha… ¿una espía?
No todo fueron elogios. Entre los años 1941 y 1942, la agencia de inteligencia británica MI5 puso a Agatha en su lupa.
En el libroEl misterio de Sans Souci, una historia basada en algunos hechos reales sobre la cacería de dos de los principales agentes de espionaje de Adolf Hitler en el Reino Unido, la escritora despertó sospechas con un personaje que parecía saber demasiado.
El MI5 creyó que Agatha, la escritora más prestigiosa del momento, podía tener acceso a un experto en códigos secretos. Fue investigada, pero por suerte para Agatha, todo quedó en la nada.
Con su obra llamada anteriormente Diez negritos (conocida, en otros países, como Diez Indiecitos) hubo polémica, pero esta fue póstuma. El libro se publicó, originalmente, el 6 de noviembre de 1939 y su título hacía referencia a una canción infantil de la época.
En los tiempos que corren, esa primera denominación podría interpretarse como discriminatoria. La novela de misterio más vendida de la historia, a partir de agosto del año 2020, pasó a llamarse Eran diez o Y no quedó ninguno, según donde fue editada.
El bisnieto de Agatha, James Prichard (51) lo explicó: “Cuando se escribió el libro el lenguaje era diferente y usábamos palabras que ahora ya no estaría bien utilizar”.
Su nieto Mathew Prichard y su bisnieto James, contaron que a ella le encantaba a la hora de la comida, cuando estaban todos sentados en la mesa, desafiarlos con sus enigmas. Ellos debían adivinar quién era el asesino y casi nunca acertaban.
James reveló también que cuando iba a visitarla a Devon tenía prohibido acercarse al feroz perro “Bingo” de su bisabuela o correr por los pasillos de la mansión.
Agatha Christie murió el 12 de enero de 1974, hace 46 años
Ocurrencias lavando platos
Después de los años cincuenta Agatha se volcó a la producción teatral. En 1952 tuvo un gran éxito con su obra La ratonera. Fue nombrada miembro de la Real Sociedad de Literatura y recibió numerosos premios y doctorados honorarios.
En 1971, la mismísima reina Isabel II la distinguió como celebridad. En 1974, cuando asistió al estreno en cine de su libro Asesinato en el Orient Express, fue la última vez que se la vio en público.
Antes de morir, ella misma decidió terminar con su personaje famoso Hércules Poirot. En su novela Telón, de 1975, el detective fallece luego de un ataque al corazón.
Los lectores estaban tan desesperados que el medio The New York Times decidió publicar un aviso fúnebre sobre este personaje de ficción. Un detalle curioso es que la novela Telón, Agatha ya la tenía escrita desde hacía cuatro décadas. Siempre supo cómo partiría su propia creación.
Apenas comenzado el invierno de 1976, Agatha enfermó de gripe. Previsora, anticipó los acontecimientos y le cedió los derechos de autor a su nieto Mathew. El 12 de enero de 1976, Agatha Christie murió con 85 años, en su casa Winterbrook, en Oxfordshire.
Demasiado pronto, su amado arqueólogo Max se casó con una colega, Barbara Hastings Parker. Cuando Max murió dos años después, fue enterrado junto a Agatha.
Tumba de Agatha Christie en Cholsey.
Rosalind falleció en 2004, a la misma edad que su madre y por la misma causa. Su hijo Mathew Prichard, nieto de Agatha, con los años delegó el manejo de la obra en su propio hijo James quien es el presidente de Agatha Christie Limited.
Fue él con su padre quienes tuvieron la idea de revivir al detective Hércules Poirot y no les fue nada mal. La que continuó escribiendo y emulando a Agatha fue, la también inglesa, Sophie Hannah.
Agatha sostenía que “la mejor receta para la novela policíaca es que el detective no debe saber nunca más que el lector” y que “las conversaciones son siempre peligrosas si se quiere esconder alguna cosa”.
Con mucho humor expresó que la imaginación no tiene límites: “los mejores crímenes para mis novelas se me han ocurrido fregando platos. Lavar los platos convierte a cualquiera en un maníaco homicida de categoría”.
Por no haber ido al colegio, Agatha Christie tenía muchas faltas de ortografía que sus editores corregían diligentemente. Eso no le impidió ser hasta hoy la escritora de misterios más leída del mundo y la tercera de todos los géneros.
En esa lista, antes que ella, solo figuran la Biblia y William Shakespeare. Agatha, a 45 años de su muerte, sigue reinando.
XLSemanal(R.Padilla) — El mayor deseo de Mahoma era que la Umma, su comunidad de creyentes, permaneciese unida a su muerte. Pero no habían transcurrido ni 30 años cuando se produjo la primera ruptura.
¿Cómo comenzaron las divisiones?
El Profeta llevaba ya un año enfermo, pero nadie se esperaba que la muerte le llegase tan pronto. Mahoma falleció el 8 de junio de 632, apenas dos años después de haber conquistado por la fuerza de las armas su ciudad natal de La Meca.
El problema: no dejó designado un sucesor ni los criterios para elegirlo. Sus hijos varones habían fallecido antes que él y su pariente vivo más próximo era Alí, primo suyo y marido de su hija Fátima. Pero Abu Bakr había dirigido la oración durante la enfermedad del Profeta y contaba con el respaldo de los líderes de la recién nacida religión.
La semilla de la discordia estaba sembrada y la unidad de la Umma se tambaleaba en el año 9 del calendario musulmán. Las disputas políticas darían paso, en poco tiempo, a una división religiosa. Y más tarde surgirían nuevas escuelas y corrientes que convierten al islam en una religión uniforme en lo principal, pero enormemente variada en los matices.
Mahoma
Sunitas: ¿son los más ortodoxos?
Esta doctrina nace a finales del siglo IX como reacción ante los movimientos cismáticos de otros grupos.
Su concepto de la unidad de los musulmanes surge como respuesta al extremismo de los jarichitas, y el énfasis que ponen en el poder de Dios y el determinismo del destino humano es una reacción ante la idea de la libertad de la voluntad humana que defendían los mutazilíes (escuela surgida en Basora en el siglo VIII).
A su vez, su principio de respeto a la legitimidad del poder establecido surge durante el conflicto contra los chiítas sobre la sucesión de Mahoma.
¿Dónde se practica? Afirman que practican el islam más ortodoxo, pero sus fieles no siguen criterios uniformes.
Esto se traduce en muchos movimientos en su seno que adoptan estructuras políticas tan diferentes como la monarquía de derecho divino de Marruecos o la república laica de Turquía, y que mantienen culturas tan alejadas entre sí como la indonesia o la propia del África subsahariana.
¿Cuál es su ideología? El sunismo se centra en la fidelidad a la tradición (Sunna), representada por el conjunto de las enseñanzas, palabras y gestos del Profeta; carece de un clero organizado y sólo destacan algunas figuras especializadas en la interpretación de los principios de la Sunna y la Sharia.
Tiene cuatro escuelas principales de derecho musulmán: la shafií, la hanafí, la malikí y la hanbalí, la más rigorista.
Chiítas: ¿por qué es crucial la figura del imán?
Es la primera corriente del islam, surgida por las disputas sobre la sucesión de Mahoma tras su muerte. 1.360 años después de su nacimiento aún sigue pujante y a ella pertenece el 10 por ciento de los musulmanes.
¿Dónde se practica? El chiísmo es mayoritario en Irán y parte de Irak, aunque tiene presencia en el Yemen, Azerbaiyán y Tayikistán, y existen grupúsculos en Arabia Saudí, Líbano, Siria, Kuwait, Bahrein, Afganistán y Pakistán.
¿Cuál es su ideología?
Los chiítas aceptan la Sunna (tradición), aunque no le dan carácter sagrado, y atribuyen una gran importancia a las enseñanzas transmitidas por los 12 imanes, doctores en la religión que sucedieron a Alí, el yerno de Mahoma.
Se rigen por la autoridad de un imán, un guía infalible, que ejerce de juez en las cuestiones teológicas y jurídicas del Corán. Entre el clero chiíta destacan algunos expertos en la interpretación de la Sharia, la ley islámica, a los que se denomina ayatolás.
Los chiítas tampoco forman un grupo homogéneo, pues, a su vez, se dividen en unas 70 sectas enfrentadas.
Wahhabitas: ¿es la corriente más radical?
Mohamed Ibn Abdul Wahhab (1703-1787) propugnó la vuelta a la pureza del islam, lejos de la influencia occidental y la relajación de las costumbres.
Rechazaba todo conocimiento no basado en el Corán o la Sunna (tradición).
Desaprobado por los teólogos por su carácter rigorista, las ideas del wahhabismo fueron adoptadas por Ibn Saud, emir del Nayev, el unificador de Arabia.
Poco más de un siglo después, a comienzos del XX, un descendiente suyo retomó ese proyecto y recuperó el wahhabismo para reunificar Arabia.
¿Dónde se practica? En 1918 nació Arabia Saudí y el wahhabismo se convirtió en la religión del Estado. Se hizo obligatoria la oración en la mezquita; se prohibió el alcohol, el tabaco y afeitarse la barba; se recuperó la segregación de la mujer; y la Sharia empezó a aplicarse de forma literal, incluidos los castigos corporales.
¿Cuál es su ideología? El wahhabismo está extendiendo su mensaje por el mundo musulmán a golpe de petrodólares. Su convicción de que la restauración del islam exige una revolución política y social está detrás de muchas acciones terroristas, algunas de ellas organizadas por Al Qaeda, la organización de Osama Bin Laden.
Sufismo: ¿es la ‘vía más espiritual’ del islam?
Este movimiento nació en el siglo VIII y lo popularizaron los teólogos Al-Halay y Al-Rhazali. Los sufíes practican las virtudes de la pobreza (faqr), el abandono a la voluntad de Alá (tawakkul), ejercicios de meditación (fikr) y el llamado dzikr, una repetición incesante del nombre de Alá que puede llevarles al éxtasis.
¿Dónde se practica? Hoy, el sufismo conoce una difusión creciente y gran influencia en el resto de los musulmanes. Está muy extendido en ambientes intelectuales, particularmente en la prestigiosa Universidad de Al-Azhar de El Cairo.
Las corrientes más estrictas musulmanas, como los wahhabitas, se oponen a sus prácticas por creer que son una forma de superstición y que han colaborado en la decadencia del islam.
¿Cuál es su ideología? Sus claves son la espiritualidad por encima de todo, la profundización y la interiorización. Forman cofradías (tariqa, vía espiritual) integradas por los seguidores de maestros sufíes.
La más conocida es la Mawlawi, de la que proceden los derviches, monjes turcos que bailan girando a toda velocidad como forma de meditación.
Otras cofradías han jugado papeles claves en la lucha contra el colonialismo (los Sanusiya en África) o en la predicación en rincones apartados (como los Naqshabandiyya en China y Java). Estas hermandades también mantuvieron vivo el islam en la Unión Soviética.
Jarichismo: ¿aún tiene seguidores?
Fue otra corriente surgida a raíz de las disputas por la sucesión de Mahoma.
Más influyente en el pasado, en la actualidad su implantación es mínima.
Nació en el año 657, en el contexto de la guerra entre los partidarios de Alí y los defensores de los omeyas.
Su nombre viene del árabe ‘salir’, pues antes de entrar en batalla abandonaron las filas sunitas y no lucharon contra los chiítas.
¿Dónde se practica? El jarichismo derivó en la secta ibadita, presente en Mascate (Omán), Zanzíbar (Tanzania), Djerba (Túnez) y Mzab (Argelia).
¿Cuál es su ideología? Son un sector musulmán especialmente rigorista, que defiende una interpretación literal de las enseñanzas del Profeta con gran influencia en otras escuelas posteriores.
National Geographic(S.C.Capilla) — Durante la primera mitad del siglo VIII, el poder del califato Omeya de Damasco entró en evidente declive.
La inestabilidad política y las conspiraciones fueron en aumento hasta que desembocaron en la fitna (guerra civil), que acabó con la caída de los omeyas y el acceso al trono de la familia Abasí, en el año 750.
Cinco años después, los últimos omeyas desembarcaron en Almuñécar y el príncipe Abd al-Rahman ibn Muawiya aprovechó las disputas tribales para hacerse con el poder en al-Andalus.
Un año después, Abderramán I fundó un emirato con capital en Córdoba que, en 773, se independizó de Bagdad, la nueva capital del imperio abasí, y culminó la unificación de los territorios musulmanes de la península en 781.
Hacia el año 785, Abderramán I mandó construir una mezquita con la intención de reafirmar su independencia del poder abasí, con el que mantenía todavía un vínculo religioso –puesto que el califa era el máximo líder espiritual del Islam–.
La mezquita de Córdoba es hoy el monumento más antiguo conservado de al-Andalus.
En el siglo X, la mezquita se convirtió en el mayor centro de culto del occidente musulmán. Esta ilustración recrea su aspecto tras las diversas ampliaciones a las que fue sometida..
Orígenes legendarios
Hasta ahora desconocemos cómo fueron y dónde estaban las mezquitas andalusíes anteriores.
En la Península, al igual que sucedió en Oriente y en el norte de África, los primeros musulmanes, salvo excepciones, no reutilizaron las iglesias como lugar de oración y, de hecho, muchos templos se mantuvieron abiertos al culto cristiano durante centurias.
Todo lo contrario sucedió siglos después, cuando castellanos y aragoneses conquistaron los territorios de al-Andalus y consagraron la totalidad de las mezquitas.
La falta de noticias sobre el primer lugar de culto musulmán en Córdoba antes de 785 animó a los cronistas andalusíes del siglo X a elaborar leyendas inspiradas en los relatos orientales para establecer vínculos entre Damasco y Córdoba, sede del nuevo califato omeya en al-Andalus.
Así surgió el mito de que cristianos y musulmanes habrían compartido para sus rezos el templo visigótico preexistente, la iglesia de San Vicente, la cual habría sido derribada más tarde para levantar la mezquita; se trata de una tradición idéntica a la que se contaba de la iglesia de San Juan en Damasco.
Sin embargo, las diversas estructuras de la Antigüedad tardía y de época visigoda halladas hasta hoy por los arqueólogos en el subsuelo de la mezquita de Córdoba no se corresponden exactamente con una gran basílica cristiana.
Los restos de una basílica visigoda todavía se encuentran bajo el suelo de la mezquita.
El mito del islam «hispanizado»
El mito de la colaboración entre religiones y culturas se mantuvo durante el siglo XIX y parte del XX.
Se veía al-Andalus como una entidad política atípica y excepcional, una cultura desgajada del resto del mundo islámico; sólo así, «hispanizada» y «cristianizada», podía ser aceptada dentro de la historia de España.
Esta visión romántica llevó a interpretar, a inicios del siglo XX, algunos de los nombres y signos grabados sobre los soportes de las naves de la mezquita construidas en el siglo X como firmas de trabajadores cristianos, mozárabes y cautivos, lo que demostraría que la gran mezquita andalusí también fue obra de operarios cristianos.
Sin embargo, tras el análisis de los más de setecientos signos lapidarios documentados en la mezquita, hoy no puede afirmarse que allí trabajaran canteros cristianos.
De la misma manera, todavía en la actualidad encontramos intentos de restar valor a la arquitectura islámica, atribuyendo a «Bizancio» la impactante estética de la sala de oración.
Emperadores, reyes y emires
Por el contrario, las investigaciones actuales han puesto de relieve cómo el Islam contribuyó a la pervivencia de la cultura y el arte de raíces grecolatinas durante varios siglos. A partir de finales del siglo IX, los cronistas andalusíes arrancaran su relato con los íberos y los griegos, siguiendo con la Hispania romana y visigoda.
Los omeyas de al-Andalus se presentaron como dignos sucesores de los emperadores hispanos y de los reyes godos de Toledo, y como tales asumieron también su legado monumental y cultural.
Por eso, la reutilización de columnas romanas y visigodas en las naves de la mezquita no respondía sólo a un ahorro económico y de esfuerzos ni a una exaltación del triunfo del Islam, sino a la asunción del pasado peninsular por parte de la dinastía gobernante.
En el siglo X ese discurso fue muy útil a los califas omeyas, que basaron parte de su legitimidad en esa antigua herencia.
Primeros edificios
Las dos primeras fases de la construcción de la mezquita de Córdoba corresponden a la etapa política del emirato independiente.
Los arquitectos del primer edificio, al servicio de Abderramán I, pusieron las bases de la estética que ha hecho famosa a la mezquita y dieron prueba de su genialidad al concebir un edificio fundamentado en las soluciones de la arquitectura romana peninsular, pero al servicio de una nueva fórmula espacial.
El ambiente diáfano del interior se consiguió mediante la construcción de naves paralelas separadas por arquerías superpuestas –como pasaba en los acueductos romanos– que se apoyan sobre delgados soportes o columnas.
El crecimiento de Córdoba en el siglo VIII obligó a Abderramán II a hacer una primera ampliación hacia el sur de la mezquita, siguiendo los mismos criterios estilísticos.
La primera sala de oración, erigida por Abderraman I, ya presentaba el aspecto característico de la mezquita.
Los constructores adoptaron el arco de herradura y la alternancia de dovelas de ladrillo y de piedra, que aseguraban la estabilidad del aparentemente frágil conjunto.
Aunque esta primera sala de oración hubo de ser restaurada porque los cimientos cedieron y el empuje de las arquerías inclinó la fachada de la sala hacia el patio, lo cierto es que sigue en pie después de más de doce siglos.
Por su parte, la alternancia del rojo y el blanco de los arcos pasó a convertirse en una seña de identidad de los omeyas y de al-Andalus.
La mezquita del califa
El año 929, Abderramán III (912-961) proclamó el califato para fortalecer su poder en el Mediterráneo y reafirmar la independencia de al-Andalus respecto a los califas abasíes de Bagdad. Esto exigía crear unos nuevos escenarios arquitectónicos, tanto palatinos como religiosos, acordes con la nueva dignidad y su ceremonial.
Ésta fue la razón de que se construyera a las afueras de Córdoba una ciudad palatina, Medina Azahara, y también de que la mezquita mayor o aljama de Córdoba se ampliara en sucesivas fases hasta alcanzar las imponentes dimensiones que aún hoy podemos contemplar.
La primera intervención del siglo X en la mezquita fue la ampliación del patio y la construcción de un nuevo alminar que sustituyera al más antiguo.
La torre que ordenó erigir Abderramán III fue la más alta de la época en el Occidente islámico y se convirtió en el primer símbolo visual del califato de Córdoba. Su hijo y sucesor al-Hakam II (961-976) emprendió la prolongación de las naves de la sala de oración en dirección sur.
El objetivo no era sólo ampliar la superficie, sino también crear un espacio de representación regia, complementario de los salones palatinos.
La macsura de Al-Hakam era un espacio amplio en el que el califa se dirigía a sus súbitos semanalmente.
En el interior de la macsura o espacio reservado al soberano, frente al mihrab –el nicho abierto en la alquibla o muro orientado hacia La Meca– y a los pies del almimbar o púlpito, situado junto a él, se hacía la ceremonia de juramento de los príncipes herederos y de los nuevos califas. Allí se mostraba el califa ante su pueblo cada semana y se hacía exaltación de su poder. Al-Hakam concibió una enorme macsura de tres naves con cúpulas y delimitada con pantallas de arcos, de herradura y lobulados, que se entrecruzan como si formaran una celosía.
El respeto a la tradición
Junto a estas novedades arquitectónicas y decorativas se introdujeron numerosos guiños al pasado o, mejor dicho, a los antepasados.
Al-Hakam II ordenó respetar la orientación de la primera alquibla, a pesar de que los astrónomos a su servicio le alertaron de que era errónea por dirigirse al sur y le propusieron reorientarla correctamente hacia La Meca.
El califa pidió que se llevasen al nuevo mihrab las columnas labradas hacia 848 para el de Abderramán II, y recuperó dos formas decorativas usadas por sus antecesores en las mezquitas de Damasco, Jerusalén y Medina.
Una eran los mosaicos dorados. Aunque en el siglo X este tipo de mosaicos se asociaban al Imperio bizantino y a sus iglesias, en realidad el uso de esta lujosa decoración en espacios regios y religiosos se remontaba a la Antigüedad romana así como a los omeyas de los siglos VII-VIII.
El mihrab de Al-Hakam, cuyo arco de herradura se apoya en cuatro columnas que proceden del mihrab de Abderramán II.
El segundo era la venera, la forma de concha escogida para cubrir el mihrab, seguramente en alusión al versículo del Corán que dice: «Dios es la Luz de los cielos y de la Tierra. Su luz es comparable a una hornacina en la que hay un pabilo encendido».
Aquel lujoso escenario era el lugar idóneo para desplegar el ideario político y religioso del califato mediante un elaborado conjunto de inscripciones, en gran parte conservado. Se compuso un texto con fragmentos del Corán para exaltar el poder divino del califa, su infalibilidad y su papel como guía espiritual.
Las inscripciones recuerdan a los fieles que están sujetos al determinismo divino, les alientan a mantenerse dentro de la senda de la ortodoxia, a ser buenos musulmanes y a practicar la caridad. También les aconsejan someterse a la justicia, tanto divina como terrenal, y a temer el día del juicio final.
Y, por último, se les alecciona sobre la unicidad divina, con versículos que insisten en que Dios no tuvo hijos, en clara alusión a la doctrina cristiana.
A partir del siglo XVI se ubicaron las principales áreas de culto católico en el centro de la antigua mezquita, la Capilla Mayor y el coro, en la imagen.
Una vez desaparecida la dinastía Omeya y el califato, la mezquita mayor de Córdoba siguió siendo el edificio de culto más grande de al-Andalus y el centro de enseñanza más prestigioso del Occidente islámico.
Su renombre no había decaído en el siglo XII, cuando el geógrafo ceutí al-Idrisi aseguraba que no tenía igual entre las mezquitas de los musulmanes, ni por su tamaño ni por su belleza.
Con la conquista de Córdoba por el rey de Castilla Fernando III, en 1236, la mezquita se convirtió en catedral de Santa María, pero la admiración por el edificio perduró, como lo demuestra el hecho de que tanto los reyes castellanos como la población cordobesa contribuyeron activamente a su conservación y a su restauración.
La mezquita conocería en los siglos posteriores nuevas ampliaciones que la adaptarían al culto católico.
La macsura de Al-Hakam fue transformada en la primera Capilla Mayor, que pasó a denominarse Capilla de Villaviciosa cuando se trasladó la Capilla Mayor al centro del edificio, lo que supuso un evidente cambio en el exterior del templo.
A finales del siglo XVI, un terremoto dañó considerablemente la estructura del alminar, convertido en campanario, y se edificó la nueva torre que es la que podemos ver en la actualidad.
Más adelante, la mezquita-catedral se enriqueció con nuevas capillas privadas, con lo que el edificio quedó configurado como una mezcla de estilos árabe, gótico, renacentista y barroco, que lo hacen único no solo en la península ibérica sino en el mundo.
National Geographic(A. de Medici) — El cine ha contribuido a popularizar enormemente esas criaturas fascinantes que fueron los dinosaurios. Sin embargo, como toda ficción, se ha tomado muchas licencias que a menudo se aceptan como verdades. Vamos a desmontar algunos de estos mitos.
Quienes hayan visto En busca del valle encantado tal vez recuerden al especista padre de Cera amonestando a su hija porque “los trescuernos nunca juegan con los cuellolargos”.
El cine, y a veces incluso los documentales, tienden a mostrar a las especies de dinosaurios haciendo cada una su vida separada.
Pero la paleontología nos dice lo contrario, puesto que en una misma zona se pueden encontrar esqueletos de especies que vivieron en el mismo periodo geológico y que, con toda seguridad, compartieron hábitat.
Y esto no se aplica solo a los herbívoros, puesto que también los depredadores compartían -de forma seguramente más conflictiva- territorio de caza. Por ejemplo, en lo que hoy es el norte de África existieron al mismo tiempo dos de los depredadores terrestres más temibles de la historia, el Spinosaurus y el Carcharodontodaurus.
Los pterosaurios eran dinosaurios
Ninguna película de dinosaurios está completa sin sus seres voladores. Al fin y al cabo, ¿qué puede ser más terrorífico que un reptil enorme agarrándote por sorpresa y llevándote hasta su nido para que sus crías te devoren vivo?
Pero por muy resultones que sean, los pterosaurios no son dinosaurios, sino un orden distinto de arcosaurios; por así decirlo, son primos lejanos. Los dinosaurios, con la sola excepción de las aves, eran animales terrestres con una anatomía muy diferente a la de los pterosaurios, cuyo esqueleto está desarrollado específicamente para el vuelo.
Había dinosaurios acuáticos
Al hilo de lo anterior, si los dinosaurios no eran voladores, tampoco eran nadadores. Los ictiosaurios, plesiosaurios y mosasaurios se encuentran muy lejos de los dinosaurios en el árbol evolutivo. En cuanto a estos últimos, aunque algunos se alimentaban de peces, lo hacían en aguas poco profundas y seguramente de forma más parecida a la de los pájaros ribereños.
Estudios recientes afirman que ni siquiera los dinosaurios “pescadores” se sumergían en el agua para cazar, porque su anatomía no habría permitido el desarrollo de los músculos necesarios para perseguir a sus presas de manera efectiva.
Todos tenían aspecto de reptiles
Los dinosaurios poblaron la Tierra durante unos 200 millones de años, un tiempo que da margen para una gran variedad de posibilidades evolutivas. Durante mucho tiempo se creyó que estaban recubiertos de escamas y la palabra dinosaurio significa, al fin y al cabo, “lagarto terrible”.
Sin embargo, hoy en día se sabe que lo que poseían en común eran estructuras queratinosas, que pueden dar como resultado escamas, plumas o plumón, e incluso pelo, como algunos investigadores han propuesto.
Su piel era monocroma y de colores poco variados
Los dinosaurios que vemos en la pantalla a menudo lucen un solo color o dos a lo sumo, normalmente de tonos marrones o verdes.
Basta echar un vistazo a los reptiles actuales para darnos cuenta de cuán falso es este tópico: si los camaleones o las serpientes pueden tener muchos colores, ¿por qué no iban a tenerlos también los dinosaurios?
De hecho, en algunos fósiles pueden encontrarse trazas de melanina que delatan que no solo lucían colores variados, sino que estos formaban patrones como rayas o manchas, bien para camuflarse con su entorno, para atraer a potenciales parejas u otros usos.
Dinosaurios “viajeros del tiempo”
¿Cuántas veces habremos visto compartir pantalla a especies que vivieron con millones de años de diferencia?
Por poner un ejemplo clásico, entre los últimos estegosaurios y los primeros tiranosaurios hay un espacio de 76 millones de años, mientras que “solo” 66 nos separan a nosotros de los últimos tiranosaurios.
Es más, las especies se desarrollaron en entornos muy diversos: el clima del Triásico, cuando aparecieron los primeros dinosaurios, era extremadamente seco y caluroso; mientras que el del Cretácico, la etapa final de la era mesozoica, era tropical o subtropical.
Por lo tanto, las que prosperaron en un momento dado habrían perecido sin remedio en otro.
Los temibles velociraptores
Entrando en mitos más específicos, seguramente el dinosaurio más sobrepotenciado del cine sea el Velociraptor.
Porque los “raptores” de Parque Jurásico en realidad no están inspirados en el Velociraptor sino el Deinonychus, un pariente de la misma subfamilia, los velociraptorinos.
Los Deinonychus poseían la característica garra curva en las patas traseras, pero no llegaban al metro de alto; el Velociraptor era aún más pequeño (medio metro de altura) y tenía una cabeza más alargada.
Sus dientes en forma de sierra sin duda los harían peligrosos, pero no imponían tanto como el cine nos ha hecho creer.
Y los aún más temibles tiranosaurios
Sin duda, a nadie le gustaría ser perseguido por un tiranosaurio. Sin embargo, la buena noticia es que habría tenido posibilidades reales de escapar corriendo.
La razón es que, cuanto más grande era un dinosaurio, más lentamente se movía debido a su enorme peso; el tiranosaurio en concreto podía pesar entre 6 y 8 toneladas, 10 como máximo, y era bípedo.
Un animal de esa constitución tenía muchas posibilidades de dañarse los huesos de las patas si echaba a correr, por lo que lo máximo que habría hecho en circunstancias normales sería trotar ligeramente: según modelos computerizados su velocidad punta podría rozar los 25 Km/h, pero durante muy poca distancia debido al gran estrés que sufrirían los huesos de las piernas.
Es posible clonar dinosaurios
Esto tal vez esté fuera de discusión, pero por si alguien aún fantasea con esa posibilidad, hay que decirle que clonar dinosaurios es pura fantasía.
El ADN necesario para ello es una molécula que se degrada fácilmente y que, de ninguna manera, podría perdurar durante millones de años.
Los problemas no terminarían aquí, ya que haría falta introducir dicho ADN en un óvulo de una especie compatible.
Si los cruces entre especies más emparentadas, como tigres y leones, a menudo producen ejemplares estériles, esperar que el ADN de dinosaurio se desarrolle en un óvulo de ave -sus parientes más cercanos- es una quimera.
Los dinosaurios dominarían el mundo actual
Aunque por obra de algún milagro científico se consiguiera clonar dinosaurios, estos no podían sobrevivir en la Tierra tal y como es ahora. Y mucho menos volver a ser los reyes del planeta.
Según los modelos simulados en base a la composición del ámbar prehistórico, la atmósfera y el clima en la era mesozoica eran muy diferentes de la actualidad, una diferencia más marcada cuanto más retrocedemos en el tiempo: incluso en el Cretácico, el último periodo de la era de los dinosaurios, los niveles de oxígeno eran hasta un 10% inferiores y la temperatura unos 10 ºC superior a la actual.
Se nos hace urgente, por una cuestión de salud mental, atisbar por dónde terminará este 2021. Y que sea bueno y bonito, por favor.
Y eso, hablar de lo bueno y lo bonito, nos lleva al sexo. ¿Cómo nos ha afectado la pandemia en nuestras relaciones sexuales? ¿Qué prácticas han tenido más éxito durante este último año tan marcado por la profilaxis y el temor al contagio? Y lo que es más importante, ¿hacia dónde irán los gustos y costumbres en cuanto a sexo en el futuro?
Durante el confinamiento, obviamente, o vivías con tu pareja o lo de follar se complicó bastante. No quedó más remedio que tirar de imaginación para poder seguir disfrutando de una sexualidad plena, aunque no hubiera nadie tumbado al otro lado de la cama.
Una encuesta que la marca de juguetes eróticos Lelo realizó en mayo sobre las prácticas sexualesdurante el confinamiento reveló que el 26% de los españoles practicó la masturbación como uno de los mayores entretenimientos durante ese periodo, y que 2 de cada 10 españoles practicaron sexting, sexo telefónico o mantuvieron relaciones sexuales frente a la cámara de sus dispositivos electrónicos durante la cuarentena.
Mientras que los fabricantes de preservativos veían caer sus ventas en picado durante el confinamiento, los que se dedicaban a los juguetes eróticos las aumentaron espectacularmente. Según la periodista Celia Blanco en un artículo suyo para El País, la marca británica Ann Summers disparó sus ventas un 27% y Dildo King, otra marca de productos eróticos, las incrementó en más de un 87%.
JUGUETES SEXUALES PARA JUGAR AL SOLITARIO
La tecnología, una vez más, vino a socorrer a la sexualidad.
Y parece que ha llegado para quedarse.
De hecho, según el informe Sex Trending 2021 de la alemana WOW Tech (responsables de marcas de juguetes eróticos como Womanizer, We-Vibe o Arcwave), el sexo digital será una de las prácticas que seguirán realizándose este próximo año.
Lo cierto es que, según una encuesta realizada por esta compañía en los meses de marzo y noviembre a 17.000 personas de Estados Unidos, Alemania, Austria, Suiza y Reino Unido, tenemos mayor disposición (un 25%) a probar cosas nuevas en nuestra vida sexual que antes del confinamiento.
Eso explicaría la gran popularidad que han alcanzado los juguetes sexuales que se manejan con control remoto, a través de un mando o de una aplicación.
«Hoy en día, las parejas no solo pueden controlar de manera remota varios juguetes, sino también componer sus propios patrones de vibración y darse sorpresas sensuales a pesar de la distancia», explican desde WOW Tech.
«Con la conexión de juguetes sexuales y su control por medio de aplicaciones, el enfoque está claramente centrado en la individualización. Mirando hacia el futuro, la inteligencia artificial se utilizará para sugerir automáticamente funciones preferidas y modos de vibración».
‘SEXTING’ Y CITAS VIRTUALES ENTRE LAS TENDENCIAS SEXUALES PARA 2021
Como el temor al contagio nos ha inculcado conductas profilácticas, igual que buscamos seguridad en las relaciones interpersonales, se buscará más esa seguridad también en nuestras relaciones sexuales.
Y aunque se seguirán manteniendo encuentros en ese sentido, es muy probable que estos sean virtuales. En el fondo, es una apuesta por el sexo seguro, y según el informe de WOW Tech, pocas cosas hay más seguras que la masturbación, el sexting y el vídeo chat, entre otras.
Incluso Administraciones como el organismo de Salud Pública de Nueva York (EE.UU.) y la Agència de Salut Pública del Consorci Sanitari de Barcelona (CSB) recomiendan este tipo de prácticas como la mejor manera de mantener a raya el coronavirus sin dejar de disfrutar del sexo.
Sin embargo, la sexóloga y presidenta de la Asociación Nacional de Sexología, Educación y Salud (ANSES) Lara Salguero, no ve demasiado adecuado hablar de sexo seguro, ya que ese término hace más alusión a la prevención de embarazos no deseados y a evitar infecciones de transmisión genital (ITG).
Ella prefiere usar un término mucho más amplio, que es el de salud sexual, y que engloba no solo eso, sino que alude a un estado de bienestar físico, mental y social en la sexualidad.
«Casi todos los proveedores móviles ofrecen ahora la posibilidad de video chat», se explica en el informe Sex Trending 2021.
«Con la ayuda de la realidad aumentada y la realidad virtual, en el futuro se podrían crear nuevos universos de citas que no reemplacen los encuentros reales, sino que acerquen a las personas.
Por lo tanto, las conocidas aplicaciones de citas también introducirán nuevas funciones de citas y experiencias virtuales compartidas para el próximo año», como se recoge en El futuro de las citas digitales, un estudio del ZukunftsInstitut alemán encargado por FriedScount24 sobre tendencias sexuales para el 2021.
«Cada vez más usuarios buscan en aplicaciones de citas a otras personas que puedan controlar su propio juguete sexual de forma remota a través de la aplicación. No todos buscan reunirse en la vida real en el futuro, sino que simplemente quieren algo de variedad en el sexo en solitario. Y así es como se crean alternativas digitales seguras», auguran desde WOW Tech.
SUSÚRRAME COSAS SUCIAS AL OÍDO
No son algo nuevo, pero con la pandemia se han hecho muy populares, en especial entre las mujeres.
Hablamos de los audios porno y eróticos, porque la estimulación sexual se produce también a través del oído, mucho más en tiempos en los que tocar no está bien visto y causa cierto recelo. Quinn y Femtasy son dos de los proveedores de estos audios más conocidos.
Según una encuesta realizada por el último, dos tercios de las mujeres entrevistadas no sentía que las películas eróticas convencionales les despertaran el deseo, así que escuchar historias subidas de tono y pensadas para ellas ponía las cosas mucho más fáciles y abría las compuertas de la imaginación, que es el mejor juguete sexual que existe.
«Con un juguete sexual, un audio de estas características se puede experimentar con mayor intensidad. Un vibrador para posiciones acostadas puede aumentar la sensación de las experiencias descritas», aseguran desde WOT Tech.
EDUCACIÓN SEXUAL QUE HABLE DE MASTURBACIÓN Y ‘SEXTING’ PARA TODAS LAS EDADES
Una encuesta sobre educación sexual que realizó WOW Tech en colaboración con Appinio en julio de este año, y en la que participaron 7.000 hombres y mujeres de 14 países, el 94% de los entrevistados afirmaron que la masturbación, ni femenina ni masculina, se trató en estas clases.
Si las tendencias en sexualidad van por el camino del sexting, el sexo virtual y la masturbación, parece claro que deberían formar parte del temario en la educación sexual que se imparte en los colegios.
«Claro que hay que abordar la masturbación y claro que hay que abordar todos estos temas», afirma con rotundidad Lara Salguero. «La educación sexual debe ser de calidad siempre. Independientemente de esta situación [de covid].
La educación sexual en los centros educativos debe implicar a todos los agentes: familia, profesionales y alumnado; y debe hacerse de manera transversal, es decir, no es voy a hacer un taller de educación sexual una vez al año y ya».
Para la sexóloga, son temas que hay que abordar en las escuelas e institutos, pero abandonando la pedagogía del miedo. «Lo que sí hay que hacer es prevención y, sobre todo, dar información y formación a los adolescentes. Y que aprendan a tomar decisiones. Yo siempre he dicho que la educación sexual en niños, niñas, jóvenes, adolescentes tiene que abogar por tener un pensamiento crítico también en estos temas».
En el caso del sexting, por ejemplo, Salguero aboga por explicar no solo los riesgos que puede tener al difundir un vídeo sexual o una foto erótica por internet, sino también de los aspectos positivos, que los hay.
Poner a disposición del alumnado toda la información, con sus pros y sus contras, para que luego sean ellos los que decidan qué hacer. «Toda esta información debería estar ya en las aulas y debería estar ya abordándose, porque todas estas prácticas, como la masturbación, forman parte de la sexualidad y de la educación sexual», asegura.
«En educación sexual hay que hablar de placer, de intimidad, de deseo, de parejas, de relaciones de buen trato, de hombres, de mujeres, de decisiones, de confianza… Todo este tipo de cosas hay que abordarlas más allá de la conducta en sí. Y no solo con el alumnado, sino también con familias y profesionales, porque, al final, consiste en que todos estemos dando el mismo tipo de información».
Pero concluye: «No creo que la educación sexual en los coles tenga que cambiar. Si tiene que hacerlo es porque no es de calidad, no porque el covid me obligue a cambiarla».
Lo cierto es que no solo los jóvenes y adolescentes necesitan de esa educación sexual. También muchos adultos sienten la necesidad de cubrir lagunas en torno a nuevas prácticas sexuales, nuevos modelos de sexualidad y aprender a superar tabúes.
Afortunadamente, ya existen en el mercado numerosos podcasts y documentales que ayudan a eliminar esas faltas, aquello que el currículo escolar no satisface.
«Este es también el caso de la start-up beducated, que proporciona información sobre masturbación, sexo tántrico y BDSM a través de instrucciones de vídeo y seminarios en línea», se explica en Sext Trendings 2021.
MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS LIBRES DE HORMONAS Y AUTODETERMINACIÓN CORPORAL
No es que vaya a desaparecer la píldora tradicional, pero la tendencia a usar métodos anticonceptivos libres de hormonas se está haciendo cada vez más popular.
Según la Encuesta Nacional sobre anticoncepción 2018 llevada a cabo por la Sociedad Española de Contraconcepción, la píldora seguía siendo el método anticonceptivo más popular en 2018 (17,3%), pero el uso de anticonceptivos hormonales ha disminuido en 7 puntos porcentuales en comparación con la encuesta Daphne de 2009.
El preservativo es, según esta encuesta, el método anticonceptivo utilizado actualmente por mayor número de mujeres en edad fértil (29,6 %), siendo su uso mayoritario en todas las franjas de edad.
Según el estudio de WOW Tech, los efectos secundarios a largo plazo de los anticonceptivos hormonales, como la falta de libido, pueden ser la causa de los recelos para usarlos. Pero no solo pueden atribuirse a eso.
«Los tabúes sociales y el estigma en torno a la sexualidad femenina también juegan un papel importante. Sin embargo, adoptar un método anticonceptivo sin hormonas puede ser una oportunidad para que muchas personas exploren de nuevo su propia sexualidad».
Que las mujeres presten más atención a sus propios cuerpos también está detrás de ese cuestionamiento de la píldora tradicional.
Ese cambio de visión forma parte de su empoderamiento, que está consiguiendo que se hable de cuestiones antes consideradas tabú, como la sexualidad femenina, la masturbación, el placer de las mujeres y su anatomía.
Incluso de la menstruación. De ahí el nacimiento de start-ups como Lunette y The Female Company, que desarrollan acciones destinadas a tirar por tierra esos tabúes, y de documentales como Una revolución en toda regla (Period. Endo f Sentence), que obtuvo un Óscar en 2019.
¿ES EL SEXO VIRTUAL UNA TENDENCIA DE CONSUELO EN TIEMPOS DE PANDEMIA?
Rotundamente NO, opina Celia Blanco. Para la periodista directora del podcast Con todos dentro, esa sería una opinión de gente mayor, que no ha aprendido ni se mueve en un entorno digital, como hacen los veinteañeros.
«Para ellos fue natural hace ya. Lo dominan a la perfección. Quienes hemos aprendido hemos sido las de 50, que no nos ha quedado otra si queríamos follar. De consuelo nada. Es el único sexo que podíamos tener y lo hemos tenido. ¡Sí ya entonces había juguetes con mando a distancia y empezaban los que veían on-line, que permiten controlar los juguetes masturbatorios! Imagina… Follaremos como aprendamos y todo perdurará. La tecnología se ha rendido al placer».
Tampoco cree Blanco que hayamos perdido nada al recurrir a este tipo de relaciones sexuales. «Yo creo que hemos ganado. Igual que aprendimos a no meternos en camas de tipos que no nos merecen, estamos aprendiendo a exigir que el sexteo (sextear es un verbo que la RAE tendrá que aceptar en breve) sea también bueno. Yo no sexteo con chulos. Ni con esos que me entran sin yo conocerlos».
«No es tan sencillo hablar en esos términos», opina por su parte Lara Salguero. «Para muchas personas habrá sido una pérdida y para otras habrá sido un descubrimiento. Lo que está claro es que todas estas conductas, también el sexting, los audios eróticos, el masturbarme delante de una cámara con mi pareja…, al final son conductas que, si se hacen, deberían formar parte del disfrute de nuestra sexualidad, siempre y cuando se hagan con respeto, sean beneficiosas y sean satisfactorias».
Para la presidenta de la ANSES, simplemente nos hemos adaptado a una situación complicada, y eso es lo maravilloso del ser humano. «No creo que, a nivel general, esto se haya empobrecido, simplemente ha sido otra forma. Quizá nos hayamos visto más obligados a hacer cosas que antes no hacíamos, pero podemos introducirlas, con covid o sin él, en nuestras relaciones eróticas. Y es una parte más del disfrute».
PRÁCTICAS SEXUALES ¿CON FECHA DE CADUCIDAD?
Si tuvimos que adaptarnos a nuevas formas de practicar sexo mientras estuvimos confinados, y todavía hoy se mantienen ciertas precauciones a la hora de relacionarse sexualmente con otras personas por miedo al contagio, ¿qué pasará cuando acabemos con el virus? ¿Se acabarán prácticas como el sexting o las citas virtuales?
«En mi opinión, al final, el contacto piel con piel siempre prevalecerá», piensa Lara Salguero. Yo creo que en, cuanto podamos, volveremos a querer ese contacto, a tener esas sensaciones que una cámara, una pantalla, no nos pueden dar. Pero es posible que haya personas en las que esto haya calado y tengamos esa conciencia. No el miedo, porque el miedo no es un buen aliado de todo esto, pero sí la prevención, que tiene que estar».
Celia Blanco, por su parte, cree que permanecerán como opciones más de disfrutar del sexo. Y que el covid no ha acabado, ni mucho menos, con las ganas de follar del personal. «Porque el sexo está que se sale; sin ser de contacto, porque nos jugamos la vida en ello. Pero la gente folla. Como puede».
«A mí me cuentan casi todos que se saltan las medidas –continúa–. Pero, por ejemplo, en amantes, hay mucho amante on-line, aunque poco real. Las que estaban siempre de picos pardos han reducido su número de follamigos. Las que tenías 4 o 5 ahora solo tienen uno. Follamigo, no novio. Pero tiene cinco on-line. Y cada vez me encuentro más parejas abiertas y liberales… La pandemia ha dejado miedo al virus, pero alimenta mucho el sexo. Somos menos promiscuos, pero lo seguimos siendo. Y los que antes iban a orgías ahora no pueden, así que se pasan a tener escarceos de vez en cuando. Cambiamos cómo follamos, pero no dejamos de follar. Solo en Almería se ha incrementado un 18% la atención a embarazadas. ¿Que no follamos? ¡Ja!».
abc — Un casete de audio con una grabación de John Lennon, donde se escucha al cantante de los Beatles tocando un tema inédito, producido en 1970 durante un viaje a Dinamarca, será subastado en Copenhague el 28 de septiembre.
Estimada entre 27.000 y 40.000 euros (31.800 y 47.100 dólares), esta grabación de 33 minutos será puesta a la venta por cuatro hombres, entonces adolescentes, que conocieron al cantante de los Beatles, quien pasó parte del invierno de 1969-1970 en un rincón remoto de la costa oeste de Dinamarca.
«La grabación es totalmente única porque es una conversación. Se llevó a cabo después de (una) rueda de prensa, con los cuatro estudiantes de secundaria y algunos periodistas y John Lennon tocándoles algunas canciones. Una de ellas ‘Radio Paz‘, nunca fue publicada», dijo a la AFP una responsable de la casa de subastas Bruun Rasmussen, Alexa Bruun Rasmussen.
«Es una pequeña parte de la historia danesa y cuando la escuchas, se puede decir que John Lennon se sintió bien en Dinamarca. Se le dejaba tranquilo y simplemente podía vivir su vida», señaló.
A finales de diciembre de 1969, en un episodio poco conocido, John Lennon llegó al país escandinavo con Yoko Ono para acercarse a Kyoko, la hija de esta última, que vivía con su padre en el norte de Jutlandia (oeste).
Esta visita, que duró sólo unas semanas, al principió pasó desapercibida pero luego salió a la luz y la estrella organizó una rueda de prensa.
Después de una combinación de circunstancias rocambolescas, los cuatro estudiantes de secundaria acabaron entrevistándolo tras el acto oficial, en un ambiente relajado. «Creo que experimentaron el ‘hygge’», una forma de vida danesa que destaca el bienestar en la vida cotidiana, bromeó Bruun Rasmussen.
Los adolescentes estaban interesados sobre todo en el activismo del músico por la paz, pocos meses antes de la disolución de los Beatles. «Con esta subasta, quieren transmitir el mensaje de John Lennon», dijo Bruun Rasmussen.
La grabación será vendida con las fotografías del encuentro y el número del diario escolar que lo relata. «Para escuchar los 33 minutos del casete se necesita un buen reproductor de cintas antiguo y creo que esa parte de nostalgia se suma a su valor», añadió.
«La única diferencia entre un loco y yo, es que yo no estoy loco», dijo Dalí, aunque se dudase de su cordura. ¿Era o se hacía con intención de que su obra lograra más difusión? Esta duda lo persiguió más allá de su muerte…
historiahoy.com/Infobae(M.Funes)/elcorreo.com(U.Izquierdo) — En la revista Revolución Surrealista, de 1924, se publicaron artículos sobre sueños, escritura automática y suicidio. Cuando en 1930, Bretón, Eluard y Aragon adhieren al comunismo, la revista pasó a llamarse, El surrealismo al servicio de la Revolución.
El movimiento proclamó que la forma de expresar la verdadera función del pensamiento debía ser dictado “en ausencia de todo control ejercido por la razón y fuera de toda preocupación estética o moral”. Pretendían emancipar la imaginación de toda atadura para establecer nuevos códigos de conducta.
Estos nuevos códigos, obviamente, incluían a la política. El movimiento surrealista deseaba adquirir una base científico-filosófica tomando la dialéctica marxista y las teorías freudianas como punto de partida.
De estas últimas adoptaron la teoría de los sueños (La teoría de los sueños había sido propuesta por Freud otorgándole a ellos valor diagnóstico, una forma en la que el inconsciente se expresaba sin influencias del “Super Yo”, el estudio biológico del sueño, sus distintos períodos y capacidad evocatoria le han restado a la actividad onírica esta intención diagnóstica) que, entre otras cosas, dieron fundamentos estructurales al simbolismo y la libre asociación, propuestas que convirtieron al surrealismo en el movimiento más integrador del siglo XX.
La pintura (Dalí), la fotografía (Man Ray), el cine (Perro andaluz, de Buñuel), la poesía (Artaud) y hasta novelas le otorgaron una enorme difusión.
Salvador Dalí y Man Ray (1934).
Mientras Joan Miró apoyó a los republicanos durante la Guerra Civil y pintó El segador para la Exposición Internacional de París del 36 y la litografía Aidez l’Espagne, a fin de recaudar fondos para apoyar la causa. Este gesto parece no haber sido un obstáculo para volver a España en 1942.
El franquismo debe haber percibido que sus cuadros, de puntos y estrellas y figuras aparentemente sin nexo, no implicaban un inminente peligro político.
Dalí, en cambio, no era hombre de izquierda; según Bretón era un “Avida Dollar”, un anagrama del apellido del pintor que reflejaba una codicia que no necesitó disfrazar, aunque sí teatralizar a lo largo de su carrera. Dalí usufructuó de este exhibicionismo con la idea de promocionar sus obras, especialmente en el mercado americano.
En 1929 fue expulsado de su casa por su padre quien lo desheredó. En la oportunidad, Dalí le presentó un preservativo lleno de su esperma y le dijo “Tomá, ya no te debo nada”.
Dalí y Gala – Casamiento (1932).
En 1934, Dalí y Gala se casaron y ese año el artista pintó El enigma de Hitler, la imagen de un plato con un auricular de teléfono suspendido de una rama. Si bien el mensaje es críptico, se sabe que antes de la guerra el pintor alabó la figura del canciller alemán, circunstancia que provocó su expulsión del movimiento surrealista.
El enigma de Hitler – Salvador Dalí.
Vale aclarar que entonces la figura del canciller creaba adhesiones en el mundo, la espectacular reconstrucción de Alemania le había otorgado cierto prestigio entre distintas personalidades como Charles Lindbergh, John Kennedy, el mismo Stalin y músicos como Huberman (que después fue condenado por el nazismo), sin mencionar distintos gobernantes sudamericanos que fueron anfitriones de jerarcas y genocidas nazis después de la contienda cuando ya eran conocidos sus excesos.
Hitler fue dos veces tapa de la revista Times y nombrado por esta publicación como “El hombre del año” en 1938.
Revista Time – 1938.
En 1937, Dalí pintó Premonición de la Guerra Civil (originalmente llamada Construcción blanda con judías cocidas), una reinterpretación del Saturno devorando a sus hijos, obra que Goya pintó durante la invasión de España por Napoleón. La obra articula sus partes como si fuese una construcción arquitectónica.
La escena se sabe que se desarrolla en Ampurdán, cerca de Cadaqués, porque el personaje retratado era el farmacéutico de ese pueblo. El cuerpo destrozado simboliza la contradicción interna que desgarraba a España. La pintura fue finalizada seis meses antes del comienzo de la Guerra.
Premonición de la Guerra Civil – Salvador Dalí.
En esta y otras obras posteriores, Dalí gráfica la tensión que se vivía en una España segmentada por el odio. En cuanto a las judías que ocupan un segundo plano, en palabras del artista son “una metáfora intestinal”.
Esta visión autodestructiva y digestiva de los acontecimientos, también se puede apreciar en Canibalismo de otoño, obra pintada en 1937. Los dos cuerpos entrelazados con delicadeza y sadismo parecen representar a las facciones en pugna.
Canibalismo de otoño – Salvador Dalí.
Durante la guerra Dalí y su esposa Gala vivieron, como muchos otros artistas, en los Estados Unidos.
Después de haber pasado dos años trabajando en los estudios Disney en la realización de un dibujo animado del tipo de Fantasía, que finalmente no se concluyó, Dalí pasó a la España franquista en 1948 sin ser molestado y gozando de cierta veneración a pesar de su actitud provocativa y polémica, pero que supo evitar los resbaladizos caminos de la política.
Los recursos creativos de Dalí también abordaron el cine, la escultura y la fotografía a través de numerosas colaboraciones con otros artistas audiovisuales. Tuvo la habilidad de forjar un estilo marcadamente personal y reconocible que, en realidad, era muy ecléctico y que “vampirizó” innovaciones ajenas.
Hombre creativo e imaginativo, Dalí manifestó una tendencia al narcisismo y a la megalomanía, que canalizó como autopromoción, con el objeto de llamar la atención. Esta conducta irritaba a quienes apreciaban su arte y justificaba a sus críticos.
Estos últimos rechazaban sus conductas excéntricas ocasionalmente más llamativas que su producción artística.
Dalí atribuía su “amor por todo lo que es dorado y resulta excesivo, su pasión por el lujo y su amor por la moda oriental” a un supuesto linaje arábigo, que remontaba sus raíces a los tiempos de la dominación musulmana de la península ibérica: otra excusa que agregaba brillo y controversia a sus declaraciones que nunca dejaron de conmover a los medios.
En 1980 la salud de Dalí se debilitó. A esto debió agregarse el hecho que Gala comenzó a manifestar signos de senilidad. Finalmente murió el 10 de junio de 1982. Este fue un golpe muy duro para el artista que perdió sus ansias de vivir. De hecho, tuvo un severo episodio de deshidratación que fue interpretado como un intento de suicidio.
El Parkinson que sufría el artista empeoró al igual que su lucidez mental.
Estando en el castillo de Púbol, en su dormitorio, se desató un incendio, que también fue considerado como un intento de suicidio. Probablemente, todo esto se haya debido a la desubicación temporo espacial propia de su demencia.
En este periodo Dalí firmó cientos de lienzos en blanco que dieron lugar a un negocio de sus cuidadores. De hecho, hoy es frecuente ver obras firmadas por Dalí pero de dudosa procedencia.
El 23 de enero de 1989, murió de un paro cardiorrespiratorio, escuchando su obra preferida: Tristán e Isolda.
Fue embalsamado y enterrado bajo la cúpula del Museo Salvador Dalí, en Figueras, donde se atesora su obra.
Por deseo testamentario, el estado español fue declarado su heredero universal.
En el 2017 su cuerpo fue exhumado para tomar una muestra de ADN por un juicio de paternidad. En la oportunidad constataron que sus bigotes permanecían en la misma posición que tuvieron cuando el pintor vivía, como un reloj señalando las 10 y 10.
La persistencia de la memoria, la obra más popular de Salvador Dalí–cuyo original cuelga hoy en el MOMA de Nueva York pero se reproduce en miles de pósters en bares, oficinas y salas de espera de todo el mundo– es tal vez la mejor evocación del pintor surrealista acerca de cómo el inconsciente se aleja de la realidad. Los recuerdos permanecen, sí, pero se desdibujan, pueden tomar la forma de otra cosa.
Algo parecido ocurre con La Vida Secreta de Salvador Dalí, la autobiografía que el artista catalán, nacido en Figueras el 11 de mayo de 1904, publicó a sus 38 años.
En un célebre ensayo de la época, George Orwell diría sobre quien André Bretón ya había bautizado con el anagrama despectivo de “Avida Dollars” por comercializar su arte: “Dalí es incluso, según su propio diagnóstico, un narcisista, y su autobiografía es simplemente un acto de strip-tease.
Tiene valor como registro de la fantasía y de la perversión del instinto”. No importaba, decía el autor de 1984, si esa perversión de Dalí era real o imaginaria, porque, en definitiva, hablaba de lo que habría deseado ser.
“Dalí es incluso, según su propio diagnóstico, un narcisista, y su autobiografía es simplemente un acto de strip-tease. Tiene valor como registro de la fantasía y de la perversión del instinto”, dijo George Orwell
En sus memorias, el hombre que hizo una marca de su coqueteo con la locura y de su famoso bigote “a las diez y diez”, aseguraba, sin que nada de eso pudiera probarse, que a los cinco años había empujado a un niño desde lo alto de un puente colgante y a los seis le había dado una “patada terrible” en la cabeza a su hermanita de forma premeditada, “como si fuera una pelota”.
Esa crueldad sin fundamento se sostendría en el tiempo, especialmente contra las mujeres: sus biógrafos coinciden en que le tenía aversión al sexo y a los genitales femeninos y en que, hasta que conoció a Gala, solía cultivar vínculos con quienes lo admiraban, solo para sentirse después asqueado por ellos.
Por ejemplo, jugó durante cinco años con una chica que estaba enamorada de él, y a la que excitaba con besos y caricias, pero con la que se negaba sistemáticamente a consumar la relación.
El mismo admitiría que cuando conoció a Gala –en realidad, Elena Ivánovna Diákonova–, era virgen. El tenía 25 años, ella, diez más, y llevaba 17 de un matrimonio con el poeta Paul Eluard que rompía todas las convenciones del momento y que sería transgresor incluso en nuestros días: libre, creativo, apasionado, poliamoroso y con una hija, Cécile, a la que aquella sofisticada soviética no tenía intenciones de cuidar.
Dalí dijo ver en ella “un efebo femenino” cuando la pareja llegó con Cécile a Cadaqués en el verano de 1929.
En sus largas caminatas por la Bahía de Portlligat, hablaban sobre traumas infantiles, surrealismo y coprofilia. Es que el resto del grupo, en el que se encontraban René Magritte y Georgette Berger y un furioso Luis Buñuel –que planeaba colaborar con el artista en el guión de La edad de oro, pero lo encontró “transformado, no hablando más que de Gala”–, había captado la fascinación de Dalí por la entonces Madame Eluard y le había encargado que le preguntase si era coprófago para burlarse del cuadro que estaba pintando, en el que se veía en primer plano a un hombre manchado de excrementos.
Salvador Dali and Gala 1959. Cuando la conoció el pintor le confesó que le recordaba a una niña de su pasado y la bautizó “Galushka redivida”. Finalmente conmovida por su sinceridad, Gala le anunciaría, como una promesa: “Niñito, tú y yo no nos separaremos nunca”
Dalí se rindió entre risas ante su enamorada: “Aborrezco conscientemente ese tipo de aberración tanto como pueda aborrecerla usted. Pero considero a la escatología como un elemento de terror, igual que la sangre o mi fobia por las langostas”.
Después le contó que su padre, respetado escribano de Figueres, había llegado un día a su casa diciendo que “se había hecho encima”, y que tal vez la referencia en su obra provenía de ahí. Le confesó que le recordaba a una niña de su pasado y la bautizó “Galushka redivida”.
Finalmente conmovida por su sinceridad, Gala le anunciaría, como una promesa: “Niñito, tú y yo no nos separaremos nunca”.
En Dali Parlat (Dalí Hablado), el libro que recoge las entrevistas que el periodista barcelonés Lluís Permanyer mantuvo con el pintor en 1962, 1972 y 1978, dice que, sin embargo, en aquellas primeras semanas, no tuvieron relaciones sexuales: “Besé sus labios que se entreabrieron.
No había besado así, profundamente, e ignoraba que pudiera hacerse. De un solo impulso, todos mis parsifales eróticos despertaron bajo las sacudidas del deseo en mi carne durante tanto tiempo tiranizada”.
Salvador Dalí y Federico García Lorca in Cadaqués. Entre ellos, la amistad fue más allá: la suya fue una historia de amor atormentada a la que solo puso fin el asesinato del poeta en 1936
La sexualidad de Dalí, tratándose de un admirador de Freud como era, da para un tratado en sí mismo. Según declaró en una entrevista con Playboy en los años sesenta: “Le tenía un miedo fantástico al sexo.
Tenía miedo de ser impotente, porque leí un libro erótico que hablaba de la costumbre española tan brutal de hacer el amor, no por delante sino por detrás, y dice que la mujer produce un ruido como si rompieras una sandía. Sentí que era imposible que yo pudiera provocar ese ruido y esto me creó un complejo de impotencia.
Pero después descubro que no soy impotente”. A Permanyer le contó, además de lo de la sandía, que había descubierto que su pene era bastante más pequeño que el de los demás, a lo que se sumaba un atroz temor a contraer enfermedades venéreas y, por lo tanto, al contacto físico.
En su primera visita a París, contaba, había recorrido burdeles limitándose a masturbarse mientras miraba a las prostitutas a distancia, para evitar cualquier hipotético contagio.
Lo perturbaba también otro tema que mencionó en varias ocasiones: su latente homosexualidad. Junto a Buñuel, y en un hecho extraordinario, eran grandes amigos de Federico García Lorca: eran quizá los tres artistas más importantes de la España del siglo XX y compartían la intimidad.
Pero, entre Dalí y Lorca, la amistad fue más allá: la suya fue una historia de amor atormentada a la que solo puso fin el asesinato del poeta en 1936.
“Fue un amor erótico y trágico”, le dijo el pintor al hispanista Ian Gibson que lo retrató en La vida desaforada de Salvador Dalí. Ya había contado que en el 26 Lorca había intentado penetrarlo analmente en dos ocasiones pero él no fue capaz porque “no era pederasta y le dolía” (sic).
Para Gibson, el autor de Bodas de sangre fue el ver dadero gran amor del genio del surrealismo, un amor que no se permitió porque “a lo que más le temía en la vida era a ser homosexual”.
En los sesenta, su casa de Portlligat pasó a ser un centro de peregrinaje de la bohemia hippie del momento. Por esos años, la artista y modelo trans Amanda Lear se convirtió en su nueva musa y compañera y llegó a vivir en Cadaqués con el visto bueno de Gala
Los traumas de los que hablaría con Gala se completaban con los miedos y la represión propia de haber sido educado en una típica familia burguesa catalana de principios del siglo XX.
Permanyer también llegaría a preguntarle en sus entrevistas, “¿Por qué siempre habla de sodomizar a Gala?”, a lo que Dalí respondería: “Es lo que más me seduce. He de manifestarle que a mí los pechos y el sexo femenino no me interesan. Me interesa el culo. Porque el culo es un agujero claro, limpio y sé lo que allí hay.
En cambio en el sexo femenino hay labios, clítoris… confusión. Uno se extravía… Además por ahí nacen los niños. Jamás ha salido nadie por el ojo del culo”. (sic)
¿Quién fue Gala entonces en la vida de Dalí?“La mujer que le permitió ir por la vida como si fuera heterosexual”, dice Gibson. Alguien de quien “dependía como un niño y lo cuidaba a su vez como una madre”, dice la escritora Monika Zgustova, autora de La intrusa: Retrato íntimo de Gala Dalí.
Pronto comenzó a ejercer como intermediaria de su obra, casi como una marchand que se ocupaba del dinero (de la misma manera que había impulsado antes la carrera de Eluard), pero su papel iba mucho más allá. “Ella no era sólo una modelo pasiva, una musa: decidía cómo quería salir en el cuadro, se disfrazaba de lo que quería –dice su biógrafa, Estrella de Diego–.
Aquello fue un proyecto común. Ella era su propia obra y construía la mirada de Dalí, cosa que él reconoció firmando como ‘Gala Salvador Dalí’. Más que coautores, eran el personaje a dos que se inventaron”.
Sobre todas las cosas, Gala estaba ahí para cubrir la incapacidad social de Salvador, sus ataques de ansiedad, su tener que sentarse en la última fila del cine por si tenía que salir corriendo, todo aquello que hacía que solo pudiera salvarse si aparecía en público detrás de un personaje: el del loco pintor surrealista.
¿Quién fue Gala entonces en la vida de Dalí? “La mujer que le permitió ir por la vida como si fuera heterosexual”, dice Gibson. Alguien de quien “dependía como un niño y lo cuidaba a su vez como una madre”, dice la escritora Monika Zgustova
Se casaron en el consulado de España en París a fines del 34, cuando ella se divorció de Paul. Aunque el poeta volvió a casarse a su vez con la famosa modelo de Man Ray Nusch, nunca dejó de escribirle cartas de amor a Gala ni de acostarse con ella, incluso cuando ya estaba con Salvador.
Habían pasado en Francia la guerra civil. Y cuando sobrevino la Segunda Guerra Mundial, se exiliaron en los Estados Unidos. Antes de embarcar desde Lisboa, en 1940, Dalí quiso volver a Figueres a despedirse de su padre y de su hermana Anna María.
Encontró a su padre convertido en franquista y a su hermana traumatizada después de haber sido torturada y violada por los republicanos.
“El ensayo revolucionario ha sido tan desastroso que todo el mundo prefiere a Franco”, escribió entonces. Breton ya lo había acusado de defender a Hitler, algo que Dalí refutó, aunque insistía en que el surrealismo podía existir en un contexto apolítico, y se negaba a denunciar públicamente el régimen fascista alemán.
Fue por eso que lo expulsaron del movimiento tras someterlo a un “juicio surrealista”. La réplica del catalán pasaría a la historia: “Yo soy el surrealismo”, respondió.
Tras un exilio dorado en América, la pareja regresó a la España franquista en el 48. Diez años más tarde, tras la muerte de Eluard, se casarían por Iglesia en secreto en el Santuario dels Àngels, en Sant Martí Vell, de Girona. Llevaban tres décadas juntos y los únicos testigos fueron cuatro curas y un secretario del juzgado.
Ni siquiera hay fotos del evento: el secretario tomó unas instantáneas, pero al revelarlas descubrió que estaban veladas. “Me gustaría que toda mi vida se convirtiera en un ritual. Dalí es lo contrario de todos, porque todos se divorcian continuamente, mientras que yo me caso con mi mujer una y otra vez”, diría el pintor sobre sí mismo, asegurando que volvería a casarse, aunque jamás llegó a hacerlo.
«Me gustaría que toda mi vida se convirtiera en un ritual. Dalí es lo contrario de todos, porque todos se divorcian continuamente, mientras que yo me caso con mi mujer una y otra vez”, diría el pintor sobre sí mismo, asegurando que volvería a casarse
En los sesenta, su casa de Portlligat pasó a ser un centro de peregrinaje de la bohemia hippie del momento, incluyendo a John Lennon y Yoko Ono. Por esos años, la artista y modelo trans Amanda Lear se convirtió en su nueva musa y compañera y llegó a vivir en Cadaqués con el visto bueno de Gala.
“Ella me dio mi propia habitación en Portlligat y me pagaba los tickets de avión para reunirme con ellos en Nueva York o Barcelona –escribe en su libro Mi vida con Dalí–. Salvador nunca me dio dinero: eso me hubiese convertido en su amante, un concepto burgués que siempre rechazó, aunque todos saben que lo fuimos”.
En 1969, Dalí conoció en París al pintor colombiano Carlos Lozano, que contó su experiencia con el pintor y su mujer en Sexo, surrealismo, Dalí y yo, de Clifford Thurlow. El primer encuentro fue en una de las soirées de “príncipes y mendigos” que organizaba el artista en el hotel Meurice, donde personajes del jet set se mezclaban con ignotos cuyo único requisito para entrar era su belleza.
Dalí lo bautizó como la “Violetera” y lo invitó a Cadaqués, donde lo apoyó para que abriera varias galerías de arte. “Me sentía más que encantado: embelesado –cuenta–. Dalí era un voyeur, ‘el gran masturbador’, pero lo que lo impulsaba era un deseo decididamente pederasta.
Lo atraían los jovencitos inexpertos, en particular los andróginos y, explícitamente, los transexuales. Se deleitaba con lo bizarro, lo antinatural, lo surrealista. Sus orgasmos provenían de lo escandaloso, lo lujurioso y lo lascivo…”.
Salvador Dali en el techo de su casa de Cadaques en la Costa Brava española
La misión de Lozano era buscarle amantes jóvenes a Gala y material masturbatorio a Dalí: “Gala participaba, con sus jóvenes amigos, a los que podía cuadriplicar la edad. La masturbación, el voyeurismo, o cualquier forma de autosatisfacción sexual sin coito eran, para Dalí, el súmmum”.
También lo eran las vírgenes a quienes –describe sin pudores Lozano–, “Dalí santiguaba con su propio semen tras excitarse mientras éstas despedían su pureza”.
El propio artista hablaba abiertamente de sus preferencias en entrevistas de la época, en las que declaraba: “Nunca hago el amor con nadie que no sea Madame Dalí. Evito siempre los contactos. Un poco de voyeurismo, acompañado de masturbación, me es suficiente. Con eso ya disfruto y de sobras”.
La apertura sexual no se daba sin celos: Gala tenía amantes y Dalí era mucho más demandante de lo que había sido Eluard; sufría cuando ella se obsesionaba por jóvenes actores. Además los dos necesitaban que “Avida Dollars” siguiera siendo una máquina de hacer dinero.
“Todo estaba muy controlado por Gala; ella dirigía el programa –relata también Lozano– Dalí estaba loco, pero no se le permitía estar loco todo el día: trabajaba a menudo 14 horas diarias”.
En los años setenta, la decadencia de la vejez los encontró dependiendo tanto uno del otro como detestándose. Cansada de vivir en un happening permanente, Gala se había retirado al Castillo de Púbol, un regalo de su marido al que no tenía acceso sin previa invitación de ella.
Mientras crecía el injusto mito de que si Dalí se había distanciado de muchos de sus amigos del arte o se había vuelto comercial o incluso loco, era culpa de “la vieja bruja Gala” a la que solo le había importado ser rica y famosa, el bloque infranqueable que habían sido durante cincuenta años parecía quebrarse hasta el límite de la violencia más cruel.
Según Gibson, ella le daba anfetaminas y sedantes que le crearon una dependencia y acrecentaron su personalidad paranoica.
En los años setenta, la decadencia de la vejez los encontró dependiendo tanto uno del otro como detestándose. Cansada de vivir en un happening permanente, Gala se había retirado al Castillo de Púbol, Según Gibson, ella le daba anfetaminas y sedantes que le crearon una dependencia y acrecentaron su personalidad paranoica
Los relatos sobre sus años finales son dramáticos. Gala también tomaba pastillas y Dalí temía morir intoxicado. En una de sus últimas salidas públicas se enfrentaron en un restaurante porque el pintor se negaba a comer una langosta por miedo a que estuviese envenenada.
Entonces, Gala le arrancó el bastón y lo sacó a golpes a la calle. En otro incidente que nunca terminó de esclarecerse, Gala cayó por las escaleras mientras peleaban y se rompió dos costillas. Dos días después, resbaló en la bañera y se quebró el fémur. Pero ante la consciencia de la cercanía de la muerte, hizo un testamento en el que dejó todos sus bienes a Salvador y nada a su hija.
También habría llamado por teléfono a Amanda Lear, a quien le suplicó: “¡Júrame que si me muero te casarás con Dalí!”.
Si bien no lo hizo, la modelo fue una de las pocas que siguió visitando al artista en el Castillo de Púbol y luego en la Torre Galatea, a donde se mudó tras la muerte de Gala en junio del 82. Solo, enfermo y recluido, se negaba a tomar la medicación y a comer, era alimentado por sonda y arañaba a las enfermeras.
“Lo vi por última vez en 1983 y me dejó una imagen patética y trágica: rodeado de manos rapaces que, con la excusa de protegerlo, lo habían aislado del mundo y de sus amigos”, cuenta Lear en sus memorias. El pintor la recibió a oscuras; aquella mente brillante ya estaba en otro mundo.
Murió el 23 de enero de 1989. Por 84 años había llevado una máscara: hasta pidió ser enterrado con su bigote característico perfectamente peinado.
Si Orwell decía que el valor de su autobiografía era mostrar cuán perverso había deseado ser, más allá de cualquier fantasía, su obra permanece como legado tangible de la búsqueda de huir de la realidad que lo convirtió en uno de los grandes genios de la historia del siglo XX.
Abril 1971. Salvador Dalí, durante una presentación de su retrato realizado en cera en el Gustave Moreau Museum de París
Un vistazo a las locuras más absurdas de Dalí
Sus amigos dicen que previamente ya vivió su muerte con la de su esposa, Gala. Entonces fue ingresado con síntomas severos de desnutrición. Porque sin Gala, Dalí se abandonó, no quería ni comer ni beber. Quizá sean estos datos los más veraces en su biografía, porque lo atestiguan los partes médicos.
– Dalí y su infancia De nombre profético según él, sus padres le pusieron el mismo nombre que llevaba su hermano, difunto a los pocos años de edad. ¿Por qué la elección de Salvador? El artista aseguraba que había llegado al mundo para salvar la pintura del arte abstracto, del surrealismo que enseñaban en las escuelas y de todos los ismos restantes, que él desdeñaba.
Cuando tenía seis años quiso ser cocinera, como si cocinero de género masculino no fuera suficiente ambición. Aprendió a mezclar los colores con ayuda de un amigo de su padre y vivió una infancia de luces y sombras influido por el viento de la tramontana.
– Dalí, Lorca y Buñuel: En la búsqueda de su retrato, hizo las maletas y puso pies en Madrid para aprender el oficio en contra de la opinión de su progenitor. Allí encontró dos amigos que harían el guión perfecto: Lorca y Buñuel, que si se cruzaron en su camino es porque estaba de Dios para que la literatura sobre el personaje pudiera tener capítulos.
En la Residencia de Estudiantes le llamaban el músico o el polaco por su manera extravagante de vestir. Y a su estilo de dandi le añadió el bigote. Además de transferirle una personalidad única, le permitía ejecutar una ceremonia de diminutos movimientos para calmar su ansiedad. Ese era uno de sus rasgos principales. Otro, la falta de humildad.
Le echaron de la Academia de San Fernando, donde fue a estudiar, por esta intervención en una prueba: Yo sé tanto de Rafael, mucho más que estos tres profesores juntos, que no puedo examinarme. Así lo demuestra en su versión de lo acontecido, otras lenguas aseguran que inició revueltas entre el resto de los alumnos.
Nadie sabe lo que pasó allí entre él y el poeta de Granada. Lorca se había enamorado y Dalí se dejó querer.
Leía divinamente, recordaba el pintor de Figueras.
Me decía que era un maravilloso poeta y que le debía un poco del ojo del culo del Divino Dalí.
Yo quería complacerle (…) e incluso lo intenté.
Pero fui incapaz de satisfacerle.
Ambos discurrieron sobre un proyecto de libro ilustrado que nunca se materializó.
A Dalí, su ‘Romancero gitano’ le pareció una concesión de arte putrefacto y a Lorca no le gustó su evolución pictórica. Y encima, con una guerra civil de por medio, el abrazo de la reconciliación nunca llegó a firmarse.
– Dalí y sus creaciones: Pero Dalí, además de ser un gran creador artístico fue el inventor del marketing. Creó el logo que conocemos de Chupa chups, fue la imagen en televisión de los chocolates Lanvin y el protagonista de un spot de las pastillas Alka-Seltzer; pero sus verdaderas campañas las basó en fundamentos de la performance: subió un caballo blanco a su habitación de un hotel en París y arrojó una bañera de una exposición que diseñó contra el escaparate de unos grandes almacenes de Manhattan porque habían cambiado parte de su montaje. Le costó una noche en el calabozo.
Un día de Navidad también salió a las calles de Nueva York con una campana, agitándola siempre que consideraba que los viandantes no le prestaban la suficiente atención. El surrealismo soy yo, pregonaba allí donde fuera invitado. Para fabricar a su medida los elementos de esta corriente, el pintor dormía con una cuchara en la mano para despertar en el mismo instante en que ésta cayera al suelo.
Así, podría plasmar en sus cuadros lo que acaba de imaginar en sus sueños. De estos momentos surgieron muchos en sus lienzos, como Los relojes blandos que asemeja con el queso camembert fundido. Dice que ambos sufren la angustia del paso del tiempo.
– Dalí y Gala: Gala no soportaba envejecer y Dalí que el día de su muerte llegara. Poco antes de fallecer, él mismo decía que los genios no deberían morir nunca. Pero lo hacen.
Profesaba un gran miedo a la soledad, a la muerte. Si Gala, la mujer que adoro, se me muriera y se volviera pequeña como una aceituna, evidentemente me la tragaría, nunca le haría una pequeña caja de muertos para ponerla y enterrarla.
¿Era correspondida su devoción? Me importa poco si Dalí me ama o no. Personalmente yo no amo a nadie, dejó escrito ella, que tuvo amantes mientras estuvo con Dalí, en un diario íntimo.
El pintor practicó el onanismo durante décadas, incluso relacionándose con su esposa. Dice que Gala fue la única mujer con la que hizo el amor, aunque también afirmó que siempre fue virgen. Ahí está su natural idiosincrasia. Le acusaron de franquista, de fascista, de anarquista, revolucionario, incluso de monárquico. Todo lo niega.
Los pocos que se han atrevido a descifrarle (la mayoría de libros que cuentan su vida son autobiográficos) advierten al lector desde el prólogo que para la investigación han sudado la gota gorda. ¿Dónde empieza Dalí y dónde acaba Salvador? ¿Cuáles son los límites entre el genio y el loco? La fórmula es la misma aunque se inviertan los factores.
Este era Salvador Dalí: polimorfo, surrealista, ávido de dólares (Avida Dollars fue un sobrenombre despectivo que le colocó André Breton), excelso, déspota y profundamente inseguro.La gente no entiende nada. Y a Dalí, casi nadie. La prueba es que hace muchos años que me estoy describiendo para ver quién soy. Y el enigma seguirá siempre que miremos a sus pinturas.
Donald Trump, Melania, Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell en una fiesta a principios del nuevo milenio en Mar-a-Lago,, el exclusivo club de Palm Beach
Infobae(M.Bauso) — El 10 de julio de 2019 Jeffrey Epstein, el financista norteamericano con múltiples cargos por pedofilia, violación y abusos, apareció muerto en su celda de la prisión de Nueva York.
Su caída había empezado un año antes, cuando la periodista Julie Brown del Miami Herald publicó una serie de tres artículos que lograron poner el tema nuevamente en discusión y que, luego de más de una década, impulsaron a la justicia a actuar.
Brown aportó datos, fechas, develó arreglos judiciales, denunció complicidades varias, pero, principalmente, dio voz a las víctimas. Por primera vez se las escuchó a ellas -que en el momento de los hechos tenían entre 13 y 15 años- relatar los abusos sufridos. Esas voces, los relatos de sus sufrimientos, fueron irrefutables.
Al principio, los editores de Julie Brown no estaban interesados en la historia. Les parecía una noticia vieja. ¿Para qué hablar de algo que había sucedido en 2008? La periodista siguió insistiendo. Ella sabía que había algo más en la Causa Epstein que estaba siendo tapado.
Acercaba testimonios, pruebas, expedientes judiciales que demostraban que el acuerdo al que había arribado Epstein era muy extraño e infrecuente. Mientras tanto el financista seguía viajando por el mundo, mostrando en fiestas y apareciendo en fotos con personalidades y celebridades que le brindaban legitimación.
Julie Brown, la periodista del Miami Herald que con su investigación logró que Epstein no se escapara de la justicia
Dos hechos públicos hicieron que la insistencia de Brown venciera el desinterés de sus jefes. Donald Trump, al asumir la presidencia, nombró como secretario de trabajo a Alexander Acosta. El anterior trabajo de Acosta había sido el de fiscal general del Estado de Florida.
En ese cargo firmó el acuerdo que permitió que Epstein tuviera una sentencia tan leve y beneficiosa en 2008. Al dar a conocer este hecho, la presión sobre el nuevo secretario de trabajo fue inmensa y, pasado un tiempo, debió renunciar.
Mientras tanto se destapó el caso de Harvey Weinstein y con el #MeToo ya nada volvió a ser igual. Los delitos sexuales fueron mirados sin la contemplación del pasado.
A pesar de este nuevo escenario, Jeffrey Epstein no consideró que estaba en problemas. No supo leer la nueva geografía. Estaba habituado a salirse con la suya.
Ese es uno de los problemas de la impunidad: malacostumbra al que disfruta de ella. Epstein estaba convencido de que era invulnerable, de que la red que había montado con los años lo protegería siempre. Si había un allanamiento en camino, le avisarían; si se dictaba una orden de arresto, le darían tiempo para escapar; si alguien quería hablar, lo callarían por las buenas o por las malas.
Un ejército de abogados, matones e investigadores privados se ocupaba de cada detalle. Y en los casos en que no podían hacer que la maquinara no se pusiera en marcha, sabían cómo hacer para que frenara. El sistema de sobornos y amenazas era infalible. O eso parecía.
A esa maquinaria invicta venció Julie Brown con sus tres artículos de investigación en el Miami Herald sobre el caso Epstein.
A cada chica (la edad oscilaba entre los 14 y los 16 años) Jeffrey Epstein le ofrecía entre 200 y 400 dólares por un masaje, que rápidamente pasaría a tener implicancias sexuales
Mientras el resto de los periodistas fijaron su atención en los grandes nombres del caso, Brown lo hizo en las víctimas.
A la mayoría de sus colegas le interesaba la conexión de Epstein con Bill Clinton, con el que viajó por África durante un mes y el que fue varias veces a su isla privada en el Caribe, y con Donald Trump, con el que eran vecinos en el exclusivo Mar-a-Lago de Palm Beach. O sus vínculos con Bill Gates.
Julie Brown, mientras tanto, rastreó por todo Estados Unidos a más de sesenta chicas que habían sido abusadas por Epstein. Ninguna quería hablar. Tenían miedo. Julie Brown entendía pero persistía. Necesitaba esas voces, algunas al menos, para que su historia fuera publicada y para que se conociera la verdadera cara del financista.
La búsqueda de las jóvenes no fue sencilla. La mayoría le cerraba la puerta en la cara. En los ojos de las chicas y de sus familiares había vergüenza, culpa y miedo, mucho miedo. Julie Brown trataba de convencerles de que hablar era lo mejor, que podían salvar a otras de pasar por lo mismo.
Recibió más de sesenta negativas pero ocho aceptaron contar su historia. A partir de esos testimonios, ya nada volvería a ser lo mismo para Epstein. Y los que habían dado vuelta la cara, los que no se habían animado a mirar hacia sus delitos, no tuvieron más remedio que actuar.
En su libro Perversion of Justice, publicado recientemente en Estados Unidos, Brown cuenta cómo fue el inicio de la investigación y de qué manera, hechos fortuitos, permitieron que ella continuara con su trabajo.
Brown es periodista de investigación del Miami Herald. Hacía cuatro años que su trabajo se centraba en el sistema penitenciario de Florida; en sus injusticias y en las condiciones de reclusión; en la vida miserable de las mujeres y de los abusos de autoridad.
Hacía una década que trabajaba en el diario y su salario no había mejorado. Ella criaba sola a dos hijos y necesitaba una mejora en sus ingresos. Por eso se candidateó para un puesto en el Washington Post. El proceso de selección fue arduo y largo. Julie Brown quedó entre los finalistas.
La decisión final llevó varios meses. Pero no fue elegida. De haberlo hecho, ella no se habría dedicado al caso Epstein. En la parte final del prefacio de su libro, Julie Brown especula con la posibilidad de haber obtenido el puesto en el Post. Y sospecha que de haber sucedido Alex Acosta hubiera seguido su camino hacia la Corte Suprema y Epstein continuaría con sus negocios, apareciendo en las revistas y abusando de nenas y adolescentes.
En su libro Perversion of Justice, publicado recientemente en Estados Unidos, Julie Brown cuenta cómo fue el inicio de la investigación y de qué manera, hechos fortuitos, permitieron que ella continuara con su trabajo
Varias de las chicas tenían 13 o 14 años en el momento de los hechos. Las otras eran apenas uno o dos años más grandes. Todas respondían a un perfil. Venían de familias problemáticas o con antecedentes de violencia doméstica.
Los reclutadores de Epstein tenían buen ojo para encontrar el resquicio, para encontrar a los jóvenes que cumplieran con el perfil vulnerable para poder ser captadas. Ghislaine Maxwell, novia de Epstein e hija del ex magnate de los medios Robert Maxwell, era quien se encargaba de gerenciar ese batallón de chicas reclutado para satisfacer los gustos sexuales de Epstein.
Entre los dos crearon un Sistema Ponzi de la prostitución juvenil. Cada una de las chicas recibía no sólo su paga por sus servicios, sino también por reclutar a otras. Así cada una tenía también que conseguir otras candidatas por las que también eran recompensadas económicamente.
¿Cuál era la relación de Ghislaine con Epstein? Novia, mejor amiga, administradora de su hogar, empleada, madama, encubridora, cómplice. A lo largo de casi dos décadas Ghislaine Maxwell ocupó cada uno de esos lugares en la vida de Epstein, muchas veces simultáneamente.
Las víctimas de Epstein describen situaciones similares y ya sea en Nueva York, Palm Beach, las Islas Vírgenes o una abrumadora casa campestre de Les Wexner, quien las instaba a satisfacer los deseos sexuales de Epstein era Gheslaine.
Ella las elegía, las reclutaba, les indicaba qué hacer y, muchas, veces, participaba del abuso. También era Maxwell la que las entregaba a los poderosos e influyentes por orden de Epstein.
Ghislaine Maxwell, novia de Epstein e hija del ex magnate de los medios Robert Maxwell, era quien se encargaba de gerenciar ese batallón de chicas reclutado para satisfacer los gustos sexuales de Epstein
Y quiénes se quejaban o querían alejarse del mundo Epstein o, peor aún, se animaban a denunciar los abusos y violaciones, debían soportar la furia y amenazas de Ghislaine. Las perseguía, las acosaba telefónicamente, les recordaba que ella se iba a encargar de que su vida se convirtiera en un infierno.
A cada adolescente le ofrecían entre 200 y 400 dólares por su masaje. A medida que la sesión avanzaba se le pedía que se fuera desnudando. Luego Epstein giraba en la camilla, quedaba desnudo, boca arriba, e intentaba tener relaciones sexuales con la joven; si se negaba o si el intento de forzarla fracasaba, él se masturbaba en su presencia.
Luego se levantaba, señalaba el dinero que estaba sobre una mesa y se retiraba. Pero antes de abandonar la sala de masajes (la enorme casa tenía una habitación ambientada como tal) Epstein la invitaba a regresar o le prometía otros 200/400 dólares si traía una amiga con ella.
A esto hay que sumarle que Epstein y Maxwell hacían que varias de estas chicas hicieran las mismas cosas con amigos, socios y clientes de ellos (están acusados o sospechados ex presidentes, el Príncipe Andrés e importantes figuras del mundo de las política y las finanzas), lo que constituye una red de trata.
En las múltiples viviendas de Epstein en que los hechos tenían lugar, había cámaras en cada habitación. Por lo que se supone que otro resguardo que Epstein tenía para su impunidad y para asegurarse el cierre de negocios provechosos eran esas filmaciones con las que chantajeaba a sus invitados.
Los artículos de Julie Brown, además de contar con los testimonios de las víctimas por primera vez, mostraron la manera en que durante casi quince años Epstein continuó con su vida pese a las pruebas que pesaban contra él. Eso lo permitió “El Mejor Acuerdo de la Historia” tal como lo llamó la periodista.
Un grupo de mujeres se manifiestó contra el pedófilo millonario Jeffrey Epstein a las puertas de un tribunal de Nueva York
En 2006 una mujer denunció que su hijastra de 14 años había sido obligada a desnudarse y a masturbar a un millonario en su mansión de Palm Beach. Ese hombre, claro, era Epstein. Dos policías iniciaron una investigación que llegó a encontrar a 40 víctimas (una vez encontradas las primeras, tirando del hilo de ese esquema Ponzi de abusos, se llegaba a las demás).
Cuando las autoridades allanaron la lujosa vivienda de Epstein ya no había salón de masajes, ni cintas de respaldo en las cámaras de seguridad, y los discos rígidos de las seis computadoras de la casa habían sido borrados. Alguien había avisado a tiempo al magnate. Sin embargo los testimonios eran tan contundentes que la causa siguió su curso.
Los abogados de Epstein (un Dream Team jurídico encabezado por Alan Dershowitz, luego también acusado) llegó a un acuerdo increíblemente beneficioso y benévolo. El sistema penal de Florida es conocido por su severidad. Cualquier otro imputado por esos cargos hubiera tenido que pasar, al menos, veinte años preso.
Sin embargo Epstein consiguió 15 meses de prisión con un sistema de enorme laxitud. A partir del tercer mes podía salir a trabajar 12 horas al día, más allá de las comodidades edilicias que disfrutaba (cuarto para la televisión y reuniones, puerta abierta de la celda 24 hs, visitas sin restricciones).
A los 13 meses regresó a su hogar. Pero el acuerdo además estipulaba que ya no se podía investigar al respecto y liberaba de culpa a los demás imputados estuvieran o no identificados (es decir, sus cómplices no pagarían ninguna condena aún cuando aparecieran nuevas pruebas o nombres).
El que firmó ese acuerdo en nombre del estado de Florida fue Alex Acosta, el hombre que se encaminaba a ocupar un sillón en la Corte Suprema pero terminó rápido su carrera cuando se dieron a conocer estos detalles.
El otro aspecto que develó Julie Brown fue la ingeniería jurídica de Epstein. No sólo contrataba los abogados más caros y con mayor poder de lobby. También contrataba otros que por su cercanía en casos anteriores con la fiscalía hacían que los que comandaban la investigación tuvieran que excusarse y apartarse.
Otra táctica era ofrecerle un mejor destino a sus más empecinados perseguidores. Varios de los que lo investigaron dejaron de un día para el otro sus empleos públicos y se pasaron a la actividad privada. Sus primeros defendidos como abogados, en todos los casos, fueron empleados de Epstein o amigos muy cercanos.
Ghislaine Maxwell, después de estar muchos meses prófuga, está siendo juzgada en Estados Unidos. Luego de varias audiencias preliminares, el juicio fue postergado para noviembre de este año
En su libro Julie Brown trata una cuestión más. Expone sus dudas sobre la muerte de Epstein. La versión oficial indica que se ahorcó en su celda. Unas semanas atrás había tenido otro incidente y estaba bajo vigilancia estricta.
Sin embargo esa noche, los guardias incumplieron los protocolos de manera burda y dejaron la celda sin vigilar durante horas. Cuando el juez quiso saber qué había sucedido en esos pasillos, no pudo: las cámaras de seguridad dejaron de funcionar ese día.
Brown sumo nuevos elementos. “Epstein tenía hasta un asistente para que le atara los cordones de los zapatos. No hay posibilidad que él se haya colgado valiéndose de las sábanas nada más”, escribe la multipremiada periodista. Para ella, Jeffrey Epstein, al menos, fue asistido en el suicidio, dejando claro que no estuvo solo en su celda.
Después de la muerte de Epstein, el juez, a pesar de la extinción de la acción penal, continuó las audiencias para que las víctimas pudieran brindar testimonio. Luego vinieron los procesos civiles y las demandas por indemnizaciones que tienen como garantía los 600 millones de dólares del patrimonio que Epstein dejó en su testamento, escrito dos días antes de su muerte.
Ghislaine Maxwell, después de estar varios meses prófuga, fue detenida un año atrás. Sus causas se dividieron en dos: por un lado la de perjurio, por sus falsos testimonios en las investigaciones; y por el otro, las de abuso y violación. Tras algunas audiencias preliminares, el juicio se pospuso para noviembre de 2021.
marcianosmx.com — Antes de su muerte, Stephen Hawking redactó un maravilloso artículo donde aborda su teoría final sobre los orígenes del universo. El trabajo, que contó con la colaboración de Thomas Hertog, finalmente fue publicado en Journal of High Energy Physics, y está a disposición del público de forma totalmente gratuita en este enlace.
En resumidas cuentas, Hawking y Hertog creen que el universo es mucho menos complejo de lo que sugieren las actuales teorías sobre el multiverso. La hipótesis se fundamenta en un concepto conocido como inflación eterna, descrito por primera vez en 1979, que puede facilitar a los científicos el proceso para confirmar o desestimar en la práctica la existencia de universos múltiples.
La teoría actual de la inflación eterna y el multiverso.
Después de ese evento inicial conocido como Big Bang, nuestro universo habría pasado por un periodo de inflación exponencial. Tras esta primera fase, la velocidad de inflación disminuyó y la energía se convirtió en materia y radiación.
Sin embargo, para la teoría de la inflación eterna, algunas burbujas del espacio dejaron de inflarse o desaceleraron en una trayectoria de parada, dando lugar a un pequeño punto muerto fractal en el espacio estático.
Por otra parte, debido a los efectos cuánticos, otras burbujas en el espacio jamás dejaron de inflarse, dando lugar a un número infinito de multiversos. De acuerdo con la teoría, todo lo que apreciamos en el universo observable es el contenido de una de estas burbujas donde la inflación se detuvo, permitiendo que se formaran las estrellas y las galaxias. Las leyes físicas y químicas pueden variar de un universo burbuja a otro, y todos estos formarían lo que conocemos como multiverso.
Visualización de la inflación del multiverso. A. Linde
La propuesta de Hawking y Hertog.
En esta publicación, Hawking menciona que jamás fue un seguidor del multiverso. Y es que si la escala en diferentes universos dentro del multiverso es demasiado grande o infinita, la teoría no puede probarse.
Incluso uno de los pioneros del modelo de inflación eterna lo ha venido repudiando a últimas fechas: el físico Paul Steinhardt, de la Universidad de Princeton, quien declaró que la teoría tomó un problema que debería haber resuelto. Es decir, hacer al universo consistente con aquello que observamos.
Hawking y Hertog creen que el modelo actual de inflación eterna está equivocado. Esto sucede porque la teoría de relatividad general de Einstein se degrada en escalas cuánticas.
“El problema en la inflación eterna es que da por hecho que evolucionó según la teoría de relatividad general de Einstein y aborda los efectos cuánticos como pequeñas fluctuaciones en torno a esto. Sin embargo, la dinámica de la inflación eterna acaba con la separación entre la física clásica y la física cuántica. Como resultado, lo propuesto por Einstein termina deshaciéndose”, explica Hertog.
La teoría de las cuerdas.
La nueva hipótesis de Hawking y Hertog se apoya en la teoría de las cuerdas, donde se intenta conciliar la relatividad general con la teoría cuántica al sustituir las partículas puntuales de la física por diminutas cuerdas vibrantes unidimensionales.
Para la teoría de las cuerdas, el universo sería una especie de holograma donde la realidad física en espacios tridimensionales podría reducirse matemáticamente a proyecciones en dos dimensiones sobre sus superficies.
Los físicos se encuentran desarrollando una variación del principio holográfico que proyecta la dimensión del tiempo en la inflación eterna, lo que les permitiría hacer una descripción del concepto sin tener que atender a la relatividad general.
Esto permitió a Hawking y Hertog reducir matemáticamente la inflación eterna a un estado atemporal en una superficie espacial al comienzo del universo: el umbral de la inflación eterna, donde nuestra tradicional noción del tiempo pierde el significado.
Las pruebas.
En el año de 1983, Hawking y el físico James Hartle hicieron una propuesta conocida como la “teoría sin frontera” o “estado Hartle-Hawking”: previo al Big Bang, existía el espacio, pero no así el tiempo. Posteriormente, el universo inició su expansión partiendo de un único punto, pero carece de una frontera.
Según esta nueva teoría, aquel universo primitivo poseía una frontera, y es precisamente este aspecto lo que posibilita a este par para hacer previsiones más confiables sobre su estructura. “Creemos que nuestro universo, a escala mayor, es razonablemente suave y globalmente finito. Por ello, no se trata de una estructura fractal”, menciona Hawking.
Esto no se traduce en rechazar la existencia de multiversos, sino que reduce el concepto a un alcance mucho menor, lo que significa que, si otros físicos confirman este trabajo, la teoría podría resultar mucho más fácil de comprobar en el futuro.
Hertog planea probarlo buscando ondas gravitacionales que pudieron haber sido originadas por la inflación eterna. Estas ondas son extremadamente grandes como para que las detecten los instrumentos actuales (por ejemplo, LIGO), pero los futuros interferómetros (como el espacial LISA) podrían proporcionar la posibilidad de descubrirlas.
A.C.V.(C.Macías) — Cuando una estación llega a su fin, comienza otra: otra suerte, otra vida, otro tiempo incierto con el que las comunidades rurales dialogan. Lo han hecho siempre, y lo hacen, aunque no es necesario tal cambio porque la conversación entre la tierra y quienes la cuidan es una raíz profunda que vierte sabiduría.
Pero cuando el tiempo está a punto de cambiar radicalmente, cuando la sequía da paso a la lluvia y viceversa, esa raíz se ensancha de la necesidad de las personas por ampararse en la ilusión.
El nuevo tiempo ha de ser un fruto que alimente a todos, una buena cosecha, un tiempo sin depredadores para el ganado, la tranquilidad y la satisfacción tras el trabajo. Es de ese ímpetu de supervivencia de donde nacen las fiestas, donde se celebra lo pasado pero sobre todo se hace entrega de ello para un devenir de vientos en calma.
Es un impulso tan profundo como la raíz que lo mueve, por ello pasa de generación en generación, de siglo en siglo hasta nuestros días. En España, las celebraciones rituales dan sentido a muchos pueblos en su conjunto y los pueblos siguen haciendo del estímulo una manera de entenderse.
Por todo el país podemos encontrar festividades ancestrales donde las personas se entregan, como entregaban antaño sus bienes, sacrificio u ofrenda, para que perdure en la memoria del tiempo. Además de los mencionados en este artículo, estos son otros cinco rituales que se siguen celebrando en el medio rural de nuestro país:
El Jarramplas y los nabos de Piornal (Cáceres)
En el interior del Valle del Jerte, los ecos de su naturaleza única han cobijado las formas más primarias de entenderse con la naturaleza. En Piornal, uno de los pueblos situados entre la sierra del norte cacereño, una fiesta guarda aquellas voces antepasadas que llamaban a los cielos para que protegiera su esfuerzo y su futuro.
El Jarramplas es hoy Fiesta de Interés Turístico de Extremadura y Fiesta de Interés Turístico Nacional. Cada 19 y 20 de enero, los vecinos y las vecinas de Piornal salen a la calle cargados de nabos para tirar a la bestia que da nombre a la celebración.
Se trata de un personaje vestido con una chaqueta y pantalón de los que cuelgan una multitud de cintas multicolores cosidas a mano, con la cabeza cubierta con una máscara cónica de fibra de vidrio que tiene dos cuernos y una gran nariz que representa un ladrón de ganado.
Durante la primera jornada el ladrón con forma de animal hace un recorrido por las calles de la localidad tocando un tamboril, avisando de su llegada al tiempo que los vecinos salen para castigarle. Antiguamente le tiraban cualquier tipo de verduras y hortalizas, sobre todo patatas, pero la tradición del nabo ha ido adquiriendo fuerza.
Se trata de una de las fiestas más místicas de Extremadura, de la que no se tienen datos exactos de su origen. Es por ello que ha sido objeto de varios estudios antropológicos a lo laergo de las últimas décadas.
En todos ellos destacan que la fiesta tiene un significado propio que lo acerca a otras fiestas de todo el país: el triunfo del bien sobre el mal, coincidiendo así con tantas otras de la península. Es todo un orgullo para el piornalero elegido ser designado para recorrer las calles del pueblo y sufrir la mandá.
Algunos expertos creen que proviene de la herencia de los celtas precristianos que poblaron aquellas montañas. Sin embargo, otros encuentran similitudes con la fiesta romana de Lupercalia, un rito de fertilidad celebrado en febrero que tenía que ver con la protección de los rebaños de ganado de los ataques de los lobos.
Aunque también se ha planteado que podría tratarse de un ritual para expulsar la peste negra o ingluso que el “monstruo” representa a los cristianos que sucumbieron a la conversión durante la llegada de los árabes a la península.
Sea como sea, en algún momento de su historia, esta como otras muchas fiestas paganas en España y el resto del mundo fue cristianizada e introducida en las celebraciones de las fiestas católicas, pero su carácter mágico sigue dándole forma.
Fiesta de la Primavera de Almiruete
Otra de las grandes fiestas ancestrales del carnaval en España es la Fiesta de la primavera de Almiruete. Una de las interpretaciones que sus vecinos dan a las prácticas de carácter ritual que son hoy una forma de celebración y reunión es que este carnaval es, en realidad, un aviso sobre la necesidad de despertar del letargo invernal a la llegada de la primavera.
De nuevo, el vínculo del pueblo con la naturaleza que le da sentido es el hilo conductor de máscaras, prácticas, cánticos y entrega. “La naturaleza se reinventa y comienzan a prosperar los sembrados, de los que dependen las futuras cosechas. Es necesario retomar las tareas, sobre todo las agrícolas.
Por otro lado, dicen que la fealdad de las máscaras y el ruido de los cencerros ahuyentan los malos espíritus, que podían afectar negativamente el desarrollo de la vida cotidiana de personas y animales. Además, hay quien ve en ello un homenaje al oficio y vida de los pastores”, señalan desde el portal de turismo de Guadalajara.
Este carnaval está cargado de sentimiento para los habitantes, porque representa la forma de vida de quienes les precedieron. Como herederos de una conciencia de cuidado, resiliencia y supervivencia, en el Almiruete de hoy sienten la obligación de preservar con cariño, respeto y admiración esta práctica.
Así, desde las tres de la tarde,el sábado de carnaval los denominados como botargas se reunen en un lugar secreto entre a alguno de los cerros que rodean la localidad. Suele ser un lugar alejado de los caseríos y casas, como alguna antigua taina para el ganado o algún refugio de pastor al que nadie más puede acercarse mientras estas bestias de la naturaleza toman forma.
La indumentaria y el calzado son muy concretos y característicos: calzón y camisa blancos, abarcas de madera en los pies, y numerosos cencerros ensartados previamente en una cuerda de cáñamo atada a la cintura, sin olvidar la faja y el gorro blanco ni, por supuesto, el garrote. Cuando aparecen por el pueblo, además, ya se habrán cubierto la cara con la máscara o careta.
Entonces, el cuerno de toro suena por las calles, anunciando la inminente llegada de ests botargas mientras aparecen como seres de la montaña. Nadie sabe nunca de dónde llegan, porque van apareciendo por todos los caminos que conecta el pueblo con su entorno.
En su recorrido dan dos vueltas iniciales al pueblo y, en la tercera, recogen a las llamadas mascaritas, la versión femenina de los botargas, con un atuendo completamente diferente. Una vez juntos y emparejados comienzan a dar otras dos vueltas al pueblo. En la última, lanzan confeti al aire como un augurio de primavera.
Finalmente, en la plaza principal, botargas y mascaritas se descubren la cara y, tras ofrecer un trago de vino en bota al público, comienzan las carreras para hacerse con ella.
Los cucurrumachos de Navalosa
A 1300 metros de altitud, la localidad avilense de Navalosa se mimetiza con sus casas con un entorno de montaña, almiares y granito berroqueño. De tradición principalmente ganadera que aprovecha los pastos que la envuelven, los inviernos aquí son sinónimo de capas y capas de nieve.
El frío trajo a esta zona la inercia de protegerse con mantas, conocidas como pingueras, estas se siguen fabricando artesanalmente en los telares de algunas casas.
Precisamente aquellas mantas pingueras son un elemento identitario de los llamados cucurrumachos, que protagonizan la gran fiesta ancestral del municipio. Durante todo un fin de semana, en sus calles hay todo tipo de bestias ataviadas con las coloridas telas, además de otros personajes que conforman toda una narrativa rural conectada a siglos atrás.
Valentín del Peso describe la fiesta así en un documento de estudio informativo: “Guiados por el sonido de cencerros, es posible ver a varios jóvenes ataviados ‘de bonito’ por las calles de Navalosa, acompañados de amigos y familiares y con un burro, con alforjas.
De los acompañantes, alguno lleva cestas de mimbre y otro una baraja de cencerros en bandolera o en las manos. El sonido de éstos anuncia a los vecinos que se acercan los quintos a pedir. En la entrega vemos de todo: huevos, aceite, leche, un pavo… y bastante menos de dinero.
Poco a poco las alforjas del burro empiezan a llenarse, juntamente con las cestas y es hora de ir a descargar. Así se pasa toda mañana, zigzagueando por la roca desnuda o por el cemento de las retorcidas calles”.
Antes, los llamados quintos, ayudados de otros jóvenes y adultos, cortan un chopo de las riberas del Alberche, lo llevan a la localidad y, por la noche, lo plantan en la plaza central entre hogueras, donde habrá continuado la fiesta durante buena parte de la noche.
A las cuatro de la tarde del domingo, “se aprecia bastante actividad en algunos garajes y se empiezan a escuchar los primeros cencerros. Suelen juntarse varios familiares o amigos en una casa para disfrazarse.
Ponen todos mantas pingueras, que rellenan de sacos o ropas viejas para configurar jorobas o enormes barrigas; se cuelgan a la cintura un cinturón de cencerros, se colocan máscaras con cuernos y enormes crines de animal y ya tenemos los Cucurrumachos.
Bueno, les falta armarse con garrotes o coger una alforja de paja. De esta guisa salen a la calle, unos caminando hacia la plaza, otros dirigiéndose a la Casa de los Quintos para acompañarlos hasta la plaza Mayor. Al son de gaitilla y tamboril esta ruidosa comitiva, con numeroso público detrás va a llegar hasta donde se yergue el chopo plantado”.
Así comienza el momento más representativo de esta festividad: Congregados en la plaza, cada uno comienza a pulular por donde quiere, amenazando al público con los garrotes que portan.
“Pronto se empiezan a configurar dos círculos: el interior, de pequeño diámetro, formado por quintos y quintas, que se agarran de las manos; el mayor, formado por las madres y otras numerosas mujeres. Estas empiezan a girar en sentido inverso al de las agujas del reloj.
Es el turno de quintos y quintas, que giran en sentido contrario al de sus madres. En el interior del círculo pequeño, un personaje aislado, que camina en sentido contrario a como se mueven sus compañeros. Es el vaquilla. ¿Y los hombres mayores? Son espectadores o cucurrumachos”.
El Antruido de Riaño (Castilla y León)
El carnaval de Antruido se recuperó hace relativamente poco, en 2009, pero tiene muchos más años, décadas, siglos. Antes, había estado en el olvido durante ochenta años, desde la segunda década del siglo XX.
Se trata de una tradición común a todos los pueblos de la Montaña de Riaño, según recogen los documentos históricos que la nombran en localidades como Burón, Crémenes, Boca de Huérgano, Siero de la Reina, Valle de Valdeón.
Gracias a los habitantes más longevos de esta zona leonesa, a través de sus recuerdos y testimonios, la Asociación Cultural Montaña de Vadinia de Riaño pudo poner en marcha, de nuevo, el Antruido. Muchos de estos habitantes no habían olvidado ningún detalle de una festividad que formó parte de sus infancias.
Así, como señala la periodista Daniele Leoz, “la recuperación del Antruido de Riaño es un ejemplo más de la importancia que tienen las personas mayores y su participación en la dinámica social, sea por el gran valor de sus experiencias, contribuciones, conocimientos o sabiduría”.
Como apuntan desde la Asociación Cultural Montaña de Vadinia, antiguamente, todos los habitantes salían por las calles y pasaban por las casas del pueblo vestidos de zamarrones, uno de los principales personajes que comparte nombre con el mandil de lona o de cuero, con peto, que usan los segadores, como recoge la RAE.
No obstante, este carnaval rural está repleto de personajes cargados de mensajes. Desde aquellos que representan a la misma población (la dama de Antruido, el ciego, la vieja) hasta otros muchos de carácter animal. Un desfile que los veteranos conocen como “la Mojiganga” y que culmina con una enorme hoguera alrededor de la que bailan las criaturas.
Aquí también se habla de suerte, de fuerzas sobrenaturales que emanan de la propia naturaleza, del bien y del mal, de la fertilidad y el futuro posible. El fuego, como señalan en la asociación, significa el cierre del ciclo tenebroso y oscuro del invierno. “Lo que se pasaba por el fuego se volvía puro y sagrado, por ello las cenizas significaban purificación al haber sobrevivido a la prueba calcinante del fuego”.
Los diablos del carnaval de Luzón (Castilla La Mancha)
El sábado de carnaval es sábado de diablos en Luzón, un pequeño municipio de la provincia de Guadalajara, concretamente ubicado en la zona del Alto Tajo. Allí, completamente cubiertos de negro y con grandes cuernos en la cabeza, estas representaciones del diablo saltan y corren por las calles ante la atónita mirada de vecinos y visitantes.
Es así como a finales de febrero se despiertan las creencias que, como ocurre con las anteriormente mencionadas, algunos remontan a las tradiciones celtas en torno a la fecundación de la tierra, de ahí su fecha próxima a la primavera, cuando todo brota y surge la vida tras su letargo.
Aquí también comienza el ritual en un lugar secreto que solo conocen los diables y sus ayudantes. En algún punto entre las montañas, los diablos se esconden para tiznarse la piel con hollín y aceite, colocarse una gran dentadura tallada en gajos de patata y colocarse la enorme cornamenta que sujetan sobre sus rostros inciertos.
Pero estos diablos avisan de su llegada, porque quien avisa no es traidor. Así, una hora antes, en el pueblo suena la dulzaina, un instrumento de viento de lengüeta doble perteneciente a la familia del oboe y típico de la zona. De pronto, los diablos asoman y asustan en su camino hacia la plaza principal. Portan cencerros que suenan a su paso.
Y entonces, aparecen las mascaritas, mujeres vestidas con trajes tradicionales llenos de detalles y color y con la cara cubierta con un tul blanco abierto por pequeños agujeros en los ojos y la boca. Son las únicas a las que respetan los diablos. De hecho, si no lo hacen, llevan un bastón con el que los golpearán.
El desafío ante el mal andante impregna el pueblo hasta que llega la noche, cuando los diablos, agotados y con el rostro desdibujado, van rindiéndose poco a poco a la lucha y la defensa del pueblo. Cuando el cielo se oscurece, vuelven a ocultarse a las afueras hasta la próxima primavera.
Desde hace unos años, a Facebook le preocupa que la gente use menos su plataforma. Por eso en 2018 realizó importantes cambios en su algoritmo. Querían promover las publicaciones con la mayor participación para generar «interacciones sociales significativas», o MSI, una métrica que utilizan para medir el grado de consumo.
Y funcionó: las personas vieron el contenido de sus contactos con más frecuencia y lo consideraron confiable. Pero el cambio vino acompañado de efectos secundarios adversos: priorizó el contenido violento, tóxico, falso y políticamente divisivo.
Y sus empleados supieron durante mucho tiempo que una modificación en el algoritmo podría elevar la división política y la indignación.
Un cambio en el algoritmo. Todo el revuelo surge a raíz de una investigación de The Wall Street Journal donde se detallan los motivos por los que Facebook modificó el algoritmo y cómo ocultaron sus consecuencias. Básicamente se desarrolló un sistema oculto para calificar las publicaciones y promocionarlas.
Un «me gusta» equivalía a un punto, mientras que las reacciones, incluidos los emojis enfadados que surgían en temas controvertidos, representaban cinco puntos.
Una manera de explicar cómo posts de BuzzFeed del estilo: «21 cosas que casi todas las personas blancas son culpables de decir», tenían 16.000 comentarios mientras que a otros sobre cuidado personal y animales les costaba abrirse paso. Así, cientos de organizaciones y medios empezaron a viralizar contenido en Facebook y otras redes sociales fácilmente.
Efectos secundarios. El director ejecutivo de la compañía, Mark Zuckerberg, señaló entonces que el objetivo del cambio era fortalecer los vínculos entre los usuarios y mejorar su bienestar.
Facebook alentaría a las personas a interactuar más con amigos y familiares y dedicar menos tiempo a consumir pasivamente contenido producido profesionalmente (periódicos), que según ellos, era perjudicial para su salud mental.
Sin embargo, dentro de la empresa, los empleados advirtieron que el cambio estaba teniendo el efecto contrario, según los informes de TWSJ.
Estaba haciendo que la plataforma de Facebook fuera un lugar más agresivo. Y así, los editores y los partidos políticos estaban reorientando sus publicaciones hacia la indignación y el sensacionalismo. Y con ello tenían más éxito en sus publicaciones. Algunos partidos políticos en Europa avisaron a la plataforma de que el algoritmo les había hecho cambiar sus posiciones políticas para que tuvieran más resonancia.
Y lo sabían. En una entrevista, Lars Backstrom, vicepresidente de ingeniería de Facebook, dijo que cualquier algoritmo corre el riesgo de promover contenido objetable o dañino para algunos usuarios. «Como cualquier optimización, habrá algunas formas de explotarla o aprovecharla», dijo.
Los científicos de datos de ese equipo de integridad, cuyo trabajo es mejorar la calidad y la confiabilidad del contenido, trabajaron en una serie de modificaciones para frenar la tendencia del algoritmo revisado a recompensar la indignación y las mentiras.
Pero Zuckerberg se resistió a algunas de las correcciones propuestas, según muestran los documentos, porque le preocupaba que pudieran dañar el otro objetivo de la empresa: hacer que los usuarios se involucraran más con Facebook.
Uno de esos cambios habría eliminado el impulso de difundir más el contenido con probabilidades de ser compartido. “Zuckerberg dijo que estaba dispuesto a probar el enfoque pero no lanzaríamos si hubiera una compensación material con el impacto de MSI», explicó el equipo.
Lo hemos visto en España. Los investigadores de Facebook, detallaron en su informe que en España, los partidos políticos ejecutan operaciones sofisticadas para hacer que sus publicaciones en la plataforma viajen lo más lejos y rápido posible.
«Han aprendido que los duros ataques a sus oponentes generan el mayor compromiso. Afirman que ‘intentan no hacerlo’, pero en última instancia, ‘usas lo que funciona'».
En los 15 meses posteriores a los enfrentamientos de 2017 por el separatismo catalán, el porcentaje de insultos y amenazas en las páginas públicas de Facebook relacionadas con el debate social y político en España aumentó en un 43%, según una investigación realizada por Constella Intelligence, una agencia española de protección de riesgos digitales.
Y en la maquinaria de Vox. Un buen resumen de lo que sucedía por aquel entonces en nuestro país lo encontrábamos en este reportaje de El Confidencial.
Hablaba sobre cómo la estrategia del partido de Santiago Abascal copiaba las campañas de Trump: la mejor manera de llegar a sus potenciales votantes es indignando e incordiando a sus rivales.
Una manera de decir que su técnica era rentable al cabrear a la izquierda asegurándose, así, de que sus mensajes llegan a quienes se indignan y reaccionan.
Vox es uno de los partidos que más ha recurrido a campañas microsegmentadas pagadas en Facebook como arma de promoción.
Tal y como se explicaba en aquel artículo, utilizan algunos de los posts publicados en su muro y les inyectan dinero para distribuirlos en forma de publicidad entre grupos muy concretos de usuarios. Vox no solo pagaba para que su contenido llegara a sus potenciales votantes, sino también a aquellos que el algoritmo de la red social identifica como de izquierda.
Aunque Vox gastaba teóricamente menos que Podemos o PP en publicidad, acababa llegando a más gente. También servía para explicar por qué una publicación sobre el Valle de los Caídos, Franco o Primo de Rivera apenas genera un 5% de interacciones.
Sin embargo, un anuncio ‘zurrando’ a Ada Colau, a Pablo Iglesias, a ‘los comunistas’ se dispara hasta el 23%. Un plan para fabricar conflicto y viralizarse fácilmente en Internet.
eldiario.es(A.R.Aguilar) — «Tengo 56 años, ya pasé la menopausia, me duelen un poco los huesos, tomo calcio. Pero tengo una sabiduría, un placer, y un conocimiento de mi sexualidad, de mi cuerpo, de mi deseo, de lo que quiero, de lo que no quiero…
He dado dos millones de batallas y he ganado muchas aunque he perdido otras. Efectivamente ahora voy más lenta porque es también una decisión. Lo que sentimos es que no tenemos espejo frente al que mirarnos.
No somos viejas como fueron nuestras madres, tenemos que construir una nueva vejez y tenemos un mundo que no está preparado para estas nuevas minas [mujeres] que somos, que vamos a vivir muchos más años y que los vamos a vivir plenas, más felices, porque somos producto de las decisiones que fuimos tomando y de los derechos que fuimos conquistando».
Este es el mensaje que en enero de 2020 la escritora y diputada argentina Gabriela Cerruti subió a Instagram. Lo grabó mientras se desmaquillaba frente a un espejo, desenfadada, sin pretender lo que luego sucedió: que se convirtió en un mensaje viral que desencadenó ‘la revolución de las viejas’.
«Fue correr un telón, nada se inventa, todo se descubre. Eso llevó a que un montón de mujeres dijeran que a ellas les pasaba lo mismo», explica ahora Cerruti, que en ese vídeo llamaba a la revolución de las viejas para construir nuevas vejeces alejadas de los estereotipos y los mandatos machistas, vejeces plenas y visibles, y políticas públicas que las hagan posible.
Rápidamente se formó un grupo de Facebook de decenas de miles de mujeres, Cerruti escribió un libro con el mismo nombre –’La revolución de las viejas’ (Editorial Planeta)– y surgió un movimiento con grupos organizados en varios países.
Esa revolución es también la idea que recorre el último libro de la escritora y feminista Anna Freixas, ‘Yo, vieja’, (Capitán Swing). Frente a la idea de juventud como etapa ideal que hay intentar alargar como sea, también en físico y apariencia, Freixas reivindica a las viejas.
«El sistema obliga a las mujeres a aparentar una edad que no tienen porque si no las expulsa. La negación de la edad aparece como una necesidad imperiosa en la vida de las mujeres para seguir ocupando un lugar significativo. ¿Por qué hay mujeres en los cuarenta y los cincuenta que ya piensan que son viejas?
Porque piensas que ya estás expulsada de una vida con significado en todos los ámbitos, laboral, emocional, sexual… Cuando cumples años el sistema te va desvalorizando», explica la escritora.
La escritora Anna Freixas.
Su libro critica la medicalización del malestar femenino, especialmente cuando las mujeres cumplen años, en la que también incluye el consumo de productos anti edad con tal de modificar el cuerpo a toda costa y mantenerlo libre de signos que muestren el paso del tiempo.
Freixas huye de la dicotomía que de alguna manera se ha creado también en torno a la vejez. El imaginario oscila entre la abuelita arrugada y vestida de negro, que sale a la compra y a misa, y las abuelas de los anuncios de yogures con calcio, con cinturas impensables para muchas veinteañeras, vidas agitadas y pieles tersas. Frente a eso, ella quiere viejas que puedan ser eso, viejas.
Con o sin canas, con cuerpos diversos, con tiempo, con autonomía económica, con curiosidad, con redes de apoyo, con deseo y vida sexual, y alejadas de un paternalismo que a veces viene de los propios hijos.
‘Yo, vieja’ es también una reivindicación de la vejez propia, contra el tópico de la abuela como sinónimo de una cuidadora amable y siempre disponible.
«Yo cuando doy charlas me dedico a agitar viejas. Les digo que les cobren a sus hijos por el trabajo que hacen respecto a sus nietos», ironiza Freixas, que carga contra ese mandato de las mujeres mayores de cuidar, algo que, defiende, coarta «su libertad, su tiempo, su posibilidad de organizar redes con otros viejos y viejas, o de disfrutar».
Algo muy parecido dice Marina Troncoso, presidenta de las asociaciones de alumnos y exalumnos de los programas universitarios de mayores (CAUMAS).
«Yo no consiento que me dirijan la vida, que me ordenen cuidar a mis nietos, lo que no quiere decir que yo esté con ellos cuando y como me apetece», subraya. Troncoso, de 68 años, se reivindica como mujer mayor: «Me enorgullece serlo, muchas no llegan.
Soy jubilada, activa, con un proyecto de vida. Mi vida sigue siendo mi vida y la dirijo yo con quien quiero. Estoy encantada con mi edad y con mi físico, claro que me echo cremitas y me tiño las canas porque a mí creo que no me sentarían bien, las que quieran dejárselas me parece estupendamente».
Su discurso anima a llevar los años con dignidad y quererse a lo largo de la vida para llegar a la vejez con una buena autoestima. «Hay una infelicidad enorme que tratamos de rellenar con tratamientos, cremas, operaciones… La sociedad nos arrincona conforme cumplimos años, pero nosotras estamos activas y con mucho que aportar».
Gabriela Cerruti
Una inspectora de 63 años
Los libros de la escritora Elia Barceló, algunos de ellos bestsellers, han sido traducidos a 19 idiomas.
Con unos cuantos premios en su currículum, incluido el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil de 2020, la escritora, de 64 años, se dio cuenta un día de que en las novelas pasaba exactamente lo mismo que en las series o el cine: «Que las protagonistas tienen entre 21 y 40 y algo y luego las mujeres ya no existen, a menos que seas una loca asesina o la abuelita o estés en papeles secundarios de ese tipo, pero no como protagonistas de su propia vida. Justo cuando a partir de esa edad a los hombres se les dice que son maduritos interesantes a las mujeres nos dicen ‘¿pero a dónde va esa?’, ‘¿qué quiere?’ Pues lo quiero todo, como antes, aventuras, viajes, sexo…».
Desde ese momento, hace cinco o seis años, Barceló decidió crear conscientemente personajes femeninos en la cincuentena, la sesentena, y más allá. Ya lo había hecho antes, como en su novela El color del silencio, cuya protagonista, Amelia, tiene 64 años.
Pero ese ‘despertar’ la hizo hacerlo más concienzudamente. En La noche de plata (Editorial Roca), la inspectora Carola Rey Rojo tiene 63, una extraña misión en Viena por delante, una inclinación por el vino que a veces le hace pasarse un poco de la raya, un hijo que en ocasiones la saca de quicio, y muchas ganas de acostarse con un hombre con el que comparte alojamiento unos días.
Carola parece una mujer de carne y hueso, sin más, pero sorprende encontrar un personaje femenino de su edad que, sin ninguna estridencia que la haga reseñable, sea protagonista de una historia interesante en la que su vida, en todas sus dimensiones, está en primer plano.
La escritora Elia Barceló.
«Hay que cambiar esto, tenemos mucho trabajo que hacer», dice decidida Barceló. Ella misma tiene anécdotas que muestran cómo «tratan de atarte en corto todo lo posible».
Desde peluquerías en las que pide su tinte rojo para el pelo y le ofrecen uno caoba «más acorde a su edad» hasta amigas que se sorprenden cuando lleva un vestido corto y medias negras. «A partir de cierta edad todo está hecho para disimular, para hacer que no tienes cuerpo.
Total, te dicen, los hombres van a mirar a las jóvenes. Así que un señor de 60, calvo y con barriga, se siente joven y quiere a una en la treintena, y una señora estupenda de 50 piensa que quién la va a querer a ella», se queja.
Sexo y casa
Uno de los puntos de esta ‘revolución de las viejas’ tiene precisamente que ver con el sexo. Gabriela Cerruti critica que la idea de que después de la menopausia el sexo no existe para las mujeres sigue muy extendida. «Tenemos la idea de que a los hombres les gustan jovencitas porque es esa idea de la belleza y del atractivo ligado a la reproducción.
Incluso los más modernos buscan pibas jóvenes para demostrar su masculinidad porque también el hombre tiene marcado el modelo de virilidad alrededor del macho fuerte, poderoso y reproductivo», apunta.
Freixas subraya algo parecido: «El deseo no desaparece con la edad. Las mujeres mantenemos nuestra capacidad erótica hasta el final. Ellos lo tienen peor, porque su sexualidad es muy falocéntrica».
En su anterior libro, gracias a varias encuestas y testimonios, la escritora descubrió que las mujeres de más de 70 querían más sexo del que tenían, pero también tenían claro lo que no querían: aguantar a nadie en su casa.
Otro de los ejes de este discurso que va extendiéndose es dónde envejecer. «Reivindico envejecer en casa, con nuestras cosas, nuestras vecinas, nuestras tiendas de la esquina que saben que eres la señora Paquita y que te gustan los tomates maduros», defiende Freixas.
Para eso, claro, hacen falta políticas públicas y dinero. Y apelar a la juventud. «Es algo que nos afecta a todas. Tendríamos que ser capaces de complicar las ideas que tenemos sobre la vejez y ver qué vejez queremos tener. Y hacerlo ahora, porque cuando llegas a los 70 ya no puedes cambiarlo todo.
El problema es perder el significado, las ganas de vivir, el interés o la curiosidad. Me gustaría que mi libro interpelara a la gente joven: qué tenemos que cambiar en la sociedad, qué políticas públicas tenemos que plantear para que la vejez no sea un camino hacia el matadero, qué tienen que hacer los hombres en la política de los cuidados…», defiende.
La presidenta de CAUMAS, Marina Troncoso, también cree que la prioridad de las políticas públicas debería ser fomentar la autonomía personal el mayor tiempo posible: «Tenemos que cubrir nuestras necesidades pero no deberíamos por qué ir a una residencia, muchas personas pueden vivir en su casa o en una casa compartida si están atendidas, esos proyectos son los que hay que apoyar y sin que haya explotación laboral de por medio».
En Argentina, Gabriela Cerruti presentó en el Congreso la Ley Antiedadismo, que además de luchar contra los prejuicios, busca acabar con la discriminación laboral o mediática y promover políticas de vivienda que permitan «habitar una vejez en comunidad».
Cerruti propone la unión de «las pibas y las viejas, un cambio de ánimo colectivo» que tiene mucho que ver con el feminismo intergeneracional que ha llenado las calles en los últimos años. «Hay que cambiar la imagen de la vejez, que se construye de acuerdo al modelo de producción y de consumo. Necesitamos una nueva cosmovisión.
La noche que aquí se votó el aborto yo dije ‘somos las hijas de las viejas locas del pañuelo blanco y las madres de las hijas locas del pañuelo verde’. Esa generación intermedia, que creció con la vieja idea de que a los 60 te jubilas y te vas a casa a cuidar a los nietos.
Ahora no sabemos si vamos a tener nietos, no sabemos si nos vamos a jubilar ni cuándo, hemos tomado decisiones que nos hacen llegar a los 60 sin el abuelito de la mano… No hay un mundo en el que podemos habitar una vejez como la que queremos. Pensemos en el proyecto que queremos».
‘Farinelli coronado por la musa Euterpe’ (1734), de Jacopo Amigoni.
Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.
San Pablo, Primera Carta a los Corintios 14, 34-35
Actualy notes Magazine(R.Martínez)/historiahoy.com(O.L.Mato)/Biografía y Vidas/El Mundo(P.Unamuno) — Esta misógina observación de San Pablo obligó por largos años a las mujeres a guardar silencio en la casa del Señor. El problema no radicaba en el silencio forzoso que a nadie hace daño, sino en el silencio canoro, dado que a las damas les estaba vedado cantar en las iglesias.
¿Cómo reemplazarlas entonces en los coros, en los solos, en las obras que requieren de agudos contrastados? Así se originó una de las más controvertidas costumbres en la lírica y el canto, la aparición de los castrati, niños emasculados antes de su pubertad para que conservaran esa infancia vocal, pero dotados de una textura y potencia difícilmente obtenibles en una mujer.
Cuando los niños comienzan la pubertad, aparecen los rasgos sexuales secundarios como la barba, el desarrollo muscular y el cambio de voz. Esto se debe a que la hormona masculina, la testosterona, engrosa las cuerdas vocales haciendo que éstas vibren menos y en tonos más graves.
Si a la cuerda inmadura de los niños le agregamos una cavidad torácica amplia, obtendremos un sonido más agudo, pero capaz de sonar con brillo y delicadeza.
En una época donde la música y el canto en su forma pura, sin parafernalias electrónicas distorsivas, era deleite no sólo del pueblo sino de reyes y aristócratas, los castrati llegaron a ser ídolos comparables a las actuales estrellas del rock and roll.
Las guerras se detenían para escucharlos. La reina Cristina de Suecia y el rey Segismundo III de Polonia detuvieron por quince días la contienda que los enfrentaba para que Baldassare Ferri (1610- 1680) pasase en su lujoso carruaje rumbo a Estocolmo sin ser molestado.
Este Ferri, el primero de los grandes castrados, llamado el rey de la música por los mismos monarcas, producía tal clamor en la audiencia que por él se instauró el “aria con da capo”, que no es un “bis”, sino la repetición de la melodía para prolongar el deleite del público.
No está de más aclarar que Ferri murió inmensamente rico, circunstancia que desató la codicia de los padres, ansiosos por generar fortunas prolongando la infancia sonora de sus niños. Por más terrible que hoy nos parezca, las mismas madres se encargaban a veces de privar de los testes a su progenie.
A pesar de que la época “dorada” de los castrati fue hacia el S.XVII gracias al tremendo éxito por toda Europa de la ópera y sus protagonistas, la castración debida a fines artísticos se remonta incluso al año 400 d.C.
Esta fecha es la que se considera como punto de origen de la castración con la idea de fomentar voces delicadas como la de una mujer con la presencia física de un hombre.
De hecho, los eunucos hacían las veces de animadores de emperadores y emperatrices del antiguo Imperio Romano gracias a sus delicadas voces producto de tal inutilización de los aparatos genitales.
El castrado con motivos musicales continuó practicándose hasta principios del siglo XI. En este momento y debido a la Cuarta Cruzada, no se vuelve a saber nada de los castrati hasta el siglo XVI.
Como el propio Papa había prohibido la presencia de artistas o cantantes femeninas en las iglesias o escenarios, la moda de los castrati volvió a resurgir con más fuerza con el aumento del interés del público por la ópera.
Durante la edad Moderna, la realeza y la aristocracia del continente europeo se vieron seducidas por la voz de unos hombres muy especiales: los castrati.
Cafarelli
Según los registros que se conservan del S.XVII, en esta época se castraban una media de 4.000 niños por año de los que tan solo uno conseguía llegar a la fama y convertirse en una auténtica estrella. Muchos de estos niños pertenecían a familias con pocos recursos económicos.
La portentosa y prácticamente única voz que desarrollaban estos hombres, como consecuencia del procedimiento quirúrgico traumático al que se les sometía cuando aún eran niños, hacía que algunos de estos castrati alcanzaran una gran riqueza, fama e influencia.
En una época en la que la música era una de las artes más cultivadas y refinadas en prácticamente todas las cortes de Europa, los distintos reyes y nobles llegaban a librar auténticas batallas por atraer a su lado a los mejores castrati del momento y muchos de ellos llegaban a disfrutar, como lo hizo el famoso Farinelli, de un gran poder gracias a la protección que les otorgaban sus protectores.
Pero existe un aspecto de la vida de los castrati que les hizo inmensamente populares entre el público femenino que no tiene nada que ver con la música: su faceta como amantes.
Algunas personas, al hablar de los castrati, piensan que el procedimiento al que se les sometía les dejaba sin la capacidad para tener sexo, pero eso no ocurría siempre así.
Gasparo Pacchiaroti
El brutal procedimiento por el cual se castraba a un niño
El brutal procedimiento por el cual se castraba a un niño (una operación a la que muchos no sobrevivían), según aparece en el tratado de Charles d’Ancillion de 1707, consistía en cortar los conductos espermáticos de los testículos, que en los procedimientos estándares ni se extirpaban ni se mutilaban, aunque su crecimiento quedaba atrofiado como consecuencia del procedimiento.
Para aliviar el dolor que provocaba esta operación, se solía introducir al niño en un gran barreño lleno de agua o leche muy caliente y drogado con opio.
Las consecuencias que tenía esta operación para la vida sexual del niño dependían de muchos aspectos pero, generalmente, si eran operados antes de llegar a cumplir los diez años, solían presentar unas características bastante femeninas, su pene no crecía más y su descompensación hormonal solía provocar que no experimentaran ningún tipo de deseo sexual.
Sin embargo, los niños que eran castrados con posterioridad, cuando su pubertad ya había comenzado, experimentaban un desarrollo más normalizado, su pene continuaba creciendo y eran capaces tanto de tener erecciones como de alcanzar la satisfacción sexual.
Luigi Marchesi
A pesar de ser castrados, tenían una vida sexual normal
Se sabe que muchos de los castrati más famosos de su tiempo tuvieron una vida sexual bastante normal, casándose varios de ellos (con dispensa papal) y siendo otros, como el famoso Consolino, unos verdaderos mujeriegos. Y, por supuesto, aquellos que alcanzaron una gran fama como amantes pertenecían a esta última categoría.
En una sociedad donde las mujeres que se arriesgaban a tener aventuras amorosas se arriesgaban a caer en el oprobio y el deshonor que podía llegar a acabar con su exclusión social y con la vergüenza de toda su familia, los castrati presentaban muchas ventajas.
No solo eran personajes muchas veces populares, refinados y cultos, sino que eran incapaces de dejarlas embarazadas, algo que, en un momento donde los métodos anticonceptivos que podían existir distaban de ser siempre efectivos, era algo muy importante.
Además, dada la condición de estos músicos, no se condenaba socialmente que las mujeres se quedaran solas con ellos ni buscaran su compañía, lo que les hacía doblemente convenientes para cualquier encuentro amoroso ilícito que se deseara entablar.
Los Castrati, Grandes Amantes
Sin embargo, eso no era todo. A principios del siglo XVIII, cuando los castrati se encontraban en la cima de su popularidad y las costumbres del siglo de las luces comenzaban a hacerse ligeramente más liberales que en las centurias anteriores, empezaron a surgir una enorme cantidad de rumores en las cortes europeas que alababan la maestría como amantes que presentaban estos hombres.
Muchos panfletos, por ejemplo, defendían que los castrati podían dar un mayor placer a una mujer porque el procedimiento había hecho que su pene fuera menos sensible de lo normal, por lo que sus erecciones duraban mucho más y el acto sexual con ellos se podía prolongar durante más tiempo.
Dichos panfletos también indicaban que los castrati eran amantes muy considerados y que solían centrarse únicamente en dar placer a su compañera de aventuras por todos los medios posibles, mientras los hombres “normales” solo se ocupaban de sus propias necesidades.
Esta fama se extendió como la espuma y, sin duda, muchos castrati alimentaron aún más esta leyenda con sus aventuras, que llegaron a ser la comidilla de media Europa. El anteriormente nombrado Consolino, por ejemplo, era un consumado donjuán y utilizaba su fama para seducir a mujeres de muy alta cuna.
Se dice que aprovechaba su físico andrógino para disfrazarse de mujer e introducirse en los grupos de mujeres, acostándose con la dama de su elección a veces cuando el marido de la susodicha estaba apenas a unos metros de la pareja, pensando que su esposa estaba acompañada de otra mujer.
Giusto Tenducci, otro castrati conquistador
En 1766, otro castrato, Giusto Tenducci, se fugó con una heredera irlandesa llamada Dorothy Maunsell, lo que provocó que el padre de ella, Thomas Maunsell, saliera en su persecución y le mandara encerrar en la cárcel por seducir a su hija cuando les atrapó, poco tiempo después de su intento de escape.
Las cartas que supuestamente escribió la joven Dorothy contando su historia, que se publicaron y extendieron por toda Europa, hicieron célebre como amante a este castrato y cimentaron la popularidad de estos hombres como amantes tan experimentados que podían hacer perder la cabeza a cualquier dama.
Tenducci se convirtió en un personaje muy popular por su enorme cantidad de conquistas femeninas y su fama llegó a ser tan grande que se consideraba que era el sueño de cualquier mujer, ya que les permitía disfrutar del sexo sin ninguna consecuencia, en un momento en el que los matrimonios y las relaciones “lícitas” se realizaban por razones en las que el amor o la preferencia personal no entraban en la ecuación, como otros de sus compañeros más conocidos.
En este sentido, algunos castrati se convirtieron en “mitos”, verdaderas fantasías lícitas que, en muchas ocasiones, llegaron a hacerse realidad detrás de las bambalinas y a resguardo de la moralidad pública de la sociedad europea de la edad Moderna.
Casi todos los castrati conocidos eran italianos y, aunque en Italia la ley prohibía esta mutilación, fue una costumbre frecuentemente utilizada desde 1560 hasta principios del siglo XX, cuando el último gran castrati del que se tiene conocimiento, Alessandro Moreschi (1858-1922), dejó registrada su meliflua voz en grabaciones que aún se pueden escuchar.
Para tener una idea de la industria de la desvirilización, hacia 1780 sólo en Roma había ¡700 castrati! cantando en los coros de las iglesias.
Los quirófanos clandestinos donde se llevaban a cabo estos destrozos, en condiciones de dudosa asepsia y nula sedación, estaban usualmente en pueblos apartados, con el fin de evitar cualquier intromisión de las ya distraídas autoridades.
El “arte” de la castración permaneció como secreto oficio de los barberos italianos por casi dos siglos. El duque de Würtemberg tenía en su corte a dos cirujanos de Boloña, que se especializaban en generar nuevos eunucos canoros para la corte ducal.
El aspecto de los castrati les permitía representar papeles femeninos hoy reservados para mezzosopranos, como el Cherubino en las Las Bodas de Figaro, el de Sesto en La Clemenza di Tito, o el del amante en Idomeneo de Mozart.
El mismo Wagner estuvo tentado de incluir un castrati (Dominico Mustafá) para hacer el papel del autoemasculado Klingsor. Algún prurito germano debe haberle impedido utilizar un recurso italiano en su saga teutona.
La creación de un castrati no era una ciencia exacta, ya que los chicos jóvenes se desarrollaban a diferentes ritmos.Los efectos de la castración en su desarrollo físico eran notoriamente erráticos y dependían en gran medida del éxito de la operación.Los niños «podados» antes de los diez años a menudo crecían con rasgos femeninos y cuerpos lisos, sin pelo;A veces incluso desarrollaron pechos incipientes.
Tal proliferación de cantantes emasculados generó una serie de anécdotas, algunas de ellas de difícil comprobación, como el pedido de una licencia papal para sacramentalizar el matrimonio del famoso Cortona.
El pobre castrato recibió la denegación con la cortante expresión —en doble sentido— «que lo castren mejor» de puño y letra, imitando la gráfica del Sumo Pontífice. (El Papa antes de concedérsela prefería que lo castren mejor para quitarle la poca virilidad que le quedaba).
Los escenarios siempre ejercieron un poder de seducción más allá de toda lógica, una fascinación muy difícil de superar. Por eso, historias amorosas y aventuras eróticas eran lo habitual en en estos cantantes disminuidos, con reclamos afectivos por más de una dama de alta alcurnia.
Como ya dijimos, estos jóvenes delicados, de piel suave con rasgos hermosos y siempre cuidados, tenían una ventaja indiscutible a la hora de ser elegidos como pareja: su esterilidad alejaba toda la posibilidad de un indeseable embarazo.
Pero hasta en estas lides la naturaleza es curiosa, pues el indiscreto Casanova reproduce el extraño caso del Tenducci. (1736-1800). Fugado éste con una joven de buena familia y habiendo sufrido prisión por esta causa, logró desposarse con dicha dama y gozar de una tranquila vida familiar con sus ¡dos hijos!
Casanova nos cuenta este singular episodio con las palabras de Tenducci: “La naturaleza me hizo monstruo para conservarme hombre. Soy triorquídeo”. Explicación asombrosa por lo estadísticamente extraño y médicamente discutible, ya que el descenso del testículo, si no se hace antes de la pubertad, puede secretar hormona masculina, más no producir espermatozoides.
Para que éstos sean viables necesitan una temperatura menor a los 37 grados. De allí que se encuentren donde se encuentran, en bolsas por fuera de la cavidad abdominal, para asegurar su refrigeración. Pero en fin, si Tenducci creía que estos hijos eran propios, feliz de él.
Los muchachos italianos con voces dotadas eran llevados a un cirujano donde serían fuertemente sedados con opio, colocados en un baño caliente, y se les «despojaría» de su virilidad. El experto cortaría los conductos que conducían a los testículos, que luego se marchitarían con el tiempo.
Las damas, en una época donde la anticoncepción era muy rudimentaria, preferían sacrificar fogosidades en aras de la seguridad y evitar sorpresas desagradables, ¡aunque ya vimos que le pasó a Tenducci!
Lo curioso del caso es que estos jóvenes, que arrancaban suspiros por sus acrobacias vocales y su pulcro aspecto, estaban siempre atentos a estas provocaciones que no dejaban pasar, quizás para demostrar que eran más hombres de lo que se suponía.
El más extravagante y seductor de los castrati fue sin duda Caffarelli (1710-1783), siempre dispuesto a un próximo escándalo, fuera en el escenario o en la alcoba, como la vez que apenas escapó de ser descubierto en brazos de una duquesa, cuando el iracundo marido irrumpió en el momento menos oportuno, obligándolo a esconderse escaso de ropas, en una cisterna, con el consiguiente enfriamiento que por poco le corta la vida y la carrera.
O la vez que fue contratado para cantar ante la hija de Luis XV con la intención de mantenerla entretenida durante su embarazo. En muestra de agradecimiento, el rey galo le hizo llegar (además de suculentos honorarios) una lujosa caja de rapé. Al verla, Caffarelli con tono displicente le comentó al mensajero, que él tenía por lo menos treinta iguales o superiores a la obsequiada.
El atribulado cortesano contestó que ese era el regalo con el que el monarca homenajeaba a los embajadores. «¡Pues que canten los embajadores entonces!», gritó Caffarelli, que al día siguiente debió retornar urgentemente a su Nápoles natal.
Velluti (1780-1861) pudo escapar de una muerte segura después de haber enamorado a una gran duquesa rusa, dispuesta a abandonar rango, fortuna y marido (póngase el orden que desee) por el eunuco canoro. Otros castrados con pretensiones de seductores no tuvieron tanta suerte: el gran Sifa murió a manos de los sicarios del esposo de su amante, la condesa Forni.
Pero los castrati no sólo despertaron bajos instintos. Su arte y su voz incomparables eran la razón de su fama. Seducidos por su enorme sensualidad, Goethe, Shopenhauer y Napoleón se encontraron entre los fanáticos de estos intérpretes que generaban las más diversas manifestaciones de admiración, desde el desmayo pasando por el apluso el “encore” y hasta el llanto.
A medida que los cuerpos de los castrati crecieron, la falta de testosterona afectaba a sus articulaciones óseas formándose de manera anormal.Esto significaba que las extremidades de los cantantes a menudo crecían de forma inusualmente larga, dándoles un aspecto extraño.
Schopenhauer, melómano y profundo conocedor del canto, describió así a Crescentini: «Su voz, sobrenaturalmente hermosa, no puede compararse a la de ninguna mujer». Comentario poco asombroso por parte del autor de la relación inversa entre el entendimiento femenino y la longitud capilar.
Napoleón volvió de su conquista italiana con pinturas, esculturas y castratis que poblaron la ópera francesa, reticente hasta ese entonces a la introducción de estos eviratos.
Sin embargo este hombrecito, que nunca descansaba y parecía poco proclive a la apreciación musical, callaba y seguía con atención cada acrobacia acústica del gran Crescentini, por esos instantes emperador de los oídos del emperador. Pocas veces se lo vio llorar a Bonaparte.
Una de ellas fue cuando su amado mariscal Lannes murió en sus brazos; otra, cuando escuchó cantar a Giovanni Battista Velluti en La Fenice de Venecia. El emperador, incómodo por haber demostrado su parte más humana, comentó: «Escuché sonidos que no parecen posibles de él, que no es un hombre». A lo que el castrati comentó por lo bajo: «No seré hombre, pero emociono hasta a esta bestia».
Dóciles y afeminados o bravos y pendencieros, los castrati poblaron los escenarios con su canto, sus desplantes y su brillo, pero sobre todos reinó el más excelso en este arte, Carlo Broschi, más conocido como Farinelli (1705-1782).
Su voz fue un elixir terapéutico, dosificado cada noche por largos años, a fin de curar aquello que los mejores médicos de su época no podían curar.
Su canto sacó del sopor depresivo al rey Felipe V de España, que había abandonado el poder y la higiene, recluido en su cama de la que raramente salía. Sólo la voz de Farinelli pudo restituir cierta normalidad en su desquiciada existencia.
Noche tras noche, por veinticinco años, el rey esperaba su canto para conciliar el sueño que no llegaba de otro modo. Siempre entonaba las mismas cuatro canciones1 .
Las mujeres inglesas eran particularmente susceptibles a los encantos de los eunucos italianos, ya que a menudo hacían un uso inteligente de sus rasgos delicados y femeninos.
A la muerte del monarca, Farinelli se retiró a su espléndido palacio en Italia, donde paseaba plácidamente entre flores y estatuas, recibía visitas de sus admiradores y muy raramente dejaba escuchar su voz, que había subyugado hasta a la misma melancolía.
Farinelli [Carlo Broschi]
(Andria, Nápoles, Italia, 1705 – Bolonia, id., 1782) Cantante castrato italiano. Perteneciente a una familia aristocrática, su padre Salvatore fue el responsable de su primera educación musical.
Como tantos otros niños italianos aspirantes a cantantes, fue castrado en su niñez, y mantuvo la voz de soprano durante toda su vida (no era tenor, en contra de lo que generalmente se cree). Con el tiempo pasó a ser el protegido de una rica familia napolitana, de la cual adoptó el apellido Farinelli.
Su primera actuación ante el gran público tuvo lugar en Nápoles, donde obtuvo un gran éxito con Angelica e Medoro. Su consagración se produjo tres años después al interpretar en Roma el papel principal de Adelaida, y en los años siguientes visitó los teatros más prestigiosos de Europa.
Cantó en Viena, Milán, Venecia, Munich, Londres, París y Versalles, entre otros escenarios. Durante su estancia de tres años en Londres la entonación de su voz alcanzó el máximo nivel de pureza, y se retiró de los escenarios para instalarse de modo permanente en la corte de Felipe V.
Llegó a la corte española en 1737, en los últimos años del reinado de Felipe V, y ejerció gran influencia sobre Fernando VI y su esposa, Bárbara de Braganza, uno y otro grandes aficionados a la música.
Según testimonios de sus contemporáneos, nunca usó de su influencia para intervenir en política, y se dedicó casi exclusivamente a organizar las funciones con que se deleitaba la corte, convirtiéndose en el máximo impulsor de la ópera. Fernando VI le concedió la Orden de Calatrava en 1750.
Farinelli
Al fallecimiento del monarca en 1759, fue desterrado de España por Carlos III; se retiró entonces a Bolonia, que se convirtió en el centro musical y teatral de Italia. Gluck y Mozart lo visitaron en esta ciudad, y el célebre franciscano padre Giovanni Battista Martini fue su consejero.
Farinelli pasó 22 años de su vida en España. Llegó para actuar ante la reina Isabel de Farnesio, pero fueron tales los prodigios vocales y la emotividad exhibidos que tuvo que quedarse en la corte para aliviar de su depresión nerviosa a Felipe V, a quien le cantó cada noche durante 10 años las mismas cuatro arias, con resultados satisfactorios.
El protegido de la familia Farina, a la que reconoció con su sobrenombre -como era la costumbre- Carlo Broschi, era ducho en el arte de la repetición. Su maestro Porpora le hizo trabajar cinco años seguidos en una sola hoja que recogía todos los ejemplos posibles de vocalización, apoyaturas, trinos y gorjeos.
Se dice que su extensión vocal alcanzaba las 3,4 octavas y que su ‘messa di voce’ era tan extraordinaria que podía sostener un sonido durante más de un minuto ampliando y disminuyendo el volumen a voluntad; en un aria escrita para él por su hermano Riccardo, realizaba vocalizaciones durante un total de 14 compases con una sola toma de aire.
Y, para colmo de bienes, era un hombre discreto y humilde que Burney encuentra disfrutando de su fama, su dinero y su colección de claves, cada uno de los cuales bautizado con el nombre de un gran pintor. Su preferido lleva la inscripción, en letras de oro, «Rafaello d’Urbino», maestro «divino» a quien también venera el musicólogo.
Más crápulas que Farinelli resultaron otros ‘castrati’ célebres de la época. Caffarelli, su gran rival, era pendenciero, violento y muy amigo de meterse entre las faldas de las damas; en una ocasión intentó apuñalar a un espectador que le había exigido que repitiera una pieza.
Gasparo Pacchiaroti era famoso tanto por sus aventuras amorosas como por la belleza de su canto, y Luigi Marchesi tenía locas a las vienesas como Justin Bieber a las adolescentes de hoy en día. Tenduci, otro gran cantante castrado, se casó y tuvo hijos propios porque al parecer nació con tres testículos y de niño sólo le habían inhabilitado dos…
Con todo el glamour, la atención y la fama que los castrati tenían, es fácil olvidar que estos artistas eran sólo niños cuando fueron castrados, probablemente ni siquiera lo suficientemente mayores como para entender las implicaciones de lo que estaba sucediendo.
Charles Burney recorre Italia preguntando por el origen de los castrati y por los lugares donde se practica la traumática ablación.
Sabe obviamente que quien se compromete a practicarla se juega la pena de muerte, y da cuenta de todos los subterfugios empleados (accidentes con caballos, enfermedades) para que las familias, habitualmente las más pobres, accedieran a «la cruel sajadura» de sus hijos. El otro gran coladero era el consentimiento del propio niño cantante, como fue el caso de Caffarelli o de il Grassetto.
El tenaz Burney no se da por vencido. Pregunta en Milán dónde se castra a los niños cantores y le dicen que en Venecia. «En Venecia me dijeron que en Bolonia, pero en Bolonia lo negaron y señalaron Florencia, y en Florencia que preguntara en Roma y, ay, en Roma que fuera a Nápoles«, que en efecto era por entonces el mayor semillero de ‘castrati’.
En el Conservatorio de San Onofre de Nápoles encuentra el inglés a un grupo de 16 de estos cantantes que viven en los pisos superiores, más caldeados, para mantener a salvo sus delicadas voces. «Se levantan un par de horas antes del alba y estudian sin interrupción hasta las ocho de la tarde», afirmación que prueba que sin trabajo las aptitudes naturales no garantizaban en absoluto el éxito.
En su ‘Historia de los castrati’, Patrick Barbier escribe que en el XVIII «se los vinculaba con la figura tradicional del ángel músico y encarnaban a la vez (por su música, mucho más que por sus actos) la pureza y la virginidad».
Según avanzaba el siglo eran más los escritores y filósofos que, como el propio Burney -gran admirador de los enciclopedistas franceses-, consideraban aberrante la castración. Voltaire y Rousseau llamaban «bárbaros» a los padres que la consentían, y «verdaderos monstruos» a quienes la habían padecido.
Napoleón prohibió su práctica bajo pena de muerte al conquistar Roma, y la Iglesia permitió al filo de 1800 la vuelta de las mujeres a los escenarios; Benedicto XIV sentenció que no se podía amputar ninguna parte del cuerpo excepto en casos médicamente bien prescritos. La despedida de Giambattista Velluti en 1830 supuso el fin de los cantantes castrados de la ópera, aunque en el Vaticano y otras iglesias siguieron actuando hasta su prohibición definitiva en 1902.
La última excepción la representó el mediocre Alessandro Moreschi, que al parecer pudo demostrar que le había sido practicada la operación para curarle una hernia inguinal. Por desgracia, es el único ‘castrato’ a quien hoy podemos escuchar en una grabación.
Larissa Foreman tenía 43 años, dos hijos y era una empresaria exitosa cuando decidió asesinar a su marido para no tener que dividir los bienes
Infobae(C.Balbiani) — Larissa Foreman nació el primero de enero de 1960. Para sus padres, Charles y Deeann Foreman, la década debutaba con felicidad. Nadie, entonces, podría haber imaginado que esa bebé regordeta e inteligente iba a terminar sus días tras los barrotes de una cárcel de alta seguridad por un horroroso crimen. Menos, que sería conocida como La Dama del Ácido.
Pero claro, los asesinos no se intuyen. Y ella demoró 43 años en sacar a la luz su mente criminal.
En el camino, antes de matar a su marido desde hacía más de dos décadas, fue una buena estudiante en el secundario y en la universidad, una empresaria muy exitosa y una madre dedicada.
Una familia muy normal
Larissa nació y creció en una pacífica granja en Clarence, Missouri, Estados Unidos y su vida se desarrolló normalmente. Cuando decidió que estudiaría bioquímica se mudó para estar cerca de la Universidad de Missouri. En este primer tramo de su vida, no hay hechos para destacar.
Fue trabajando en un geriátrico que Larissa conoció a Timothy Schuster, que a su vez estaba estudiando enfermería. En 1982, luego de un prudencial tiempo de novios, se casaron. Tres años después, en 1985, tuvieron a su primera hija, Kristin.
En 1989 ella consiguió un empleo muy bien remunerado en un laboratorio de investigaciones en agrocultivos y se mudaron a Fresno, California.
Fue trabajando en un geriátrico que Larissa conoció a Timothy Schuster, que a su vez estaba estudiando enfermería. En 1982, luego de un prudencial tiempo de novios, se casaron
Le fue tan bien que, en poco tiempo, la emprendedora Larissa dio el salto y abrió su propio laboratorio: Central California Research Labs.
En 1990 nació su hijo Tyler. Al año siguiente, la bonanza en la que vivían los convenció de comprar una casa más grande en Clovis, en las afueras de Fresno.
Larissa ya ganaba más del doble que Timothy.
Hacia el año 2001 esas enormes diferencias en el progreso económico habían generado una grieta en la pareja. Las discusiones eran cáusticas y cotidianas.
Desenvainar el odio
A principios del año 2002 en la casa quedaron viviendo tres. El matrimonio y Tyler. Kristin se había ido a vivir con sus abuelos maternos para continuar con sus estudios universitarios. Mientras Larissa se abocaba de lleno a hacer crecer su empresa, Timothy manejaba el departamento de cardiología del Centro Médico Saint Agnes.
La relación se había deteriorado tanto que decidieron separarse. En febrero del 2002, Larissa pidió el divorcio. La batalla sobre la custodia de Tyler y por cómo dividirían sus sociedades y propiedades, estalló. Larissa sentía que era injusto que él se llevara lo que ella había ganado con tanto esfuerzo.
Y le echaba en cara que era un inútil para ganar dinero. La etapa familiar había terminado. Ahora, era la guerra.
Al principio, lo resolvieron dividiendo sus espacios dentro de la misma casona al formato de la película de los años ‘90, La guerra de los Roses, donde los protagonistas del filme conviven haciéndose la vida imposible. Había metros cuadrados de sobra, pero a Larissa este arreglo no le resultó para nada.
Sentía que todo era de ella y que su marido era una ameba que se aprovechaba del bienestar económico que ella había construido.
Larissa y Timothy, tuvieron a su primera hija, Kristin, en 1985. En 1990 nació su hijo Tyler
Cuando, en las negociaciones por e divorcio, él pidió un millón de dólares la rabia la carcomió. El final de esta película de la vida real prometía ser muy parecido al de la ficción, donde el matrimonio termina peleando y balanceándose hacia la muerte desde la señorial araña de luces de su casona.
La convivencia entre Larissa y Timothy era tan espantosa que el 4 de julio de 2002, él decidió mudarse a un condominio. Uno de esos días, aprovechando que ella estaba de viaje por negocios, Timothy se llevó algunos muebles de la casa donde había vivido a su nuevo hogar.
Al volver, Larissa montó en cólera. Enojadísima dijo, ante algunos colaboradores en el trabajo, algo que con el tiempo cobraría sentido: si mataba a su marido, sus problemas se acabarían. Todos pensaron que era un chiste.
A sus vecinos, también les decía con frecuencia que preferiría que Timothy hubiera muerto porque era mucho mejor ser viuda a estar divorciada.
El 8 de agosto de 2002, Larissa le pidió a una química amiga, Leslie Fichera, que alquilara una baulera a unos kilómetros del laboratorio. La excusa era que quería guardar algunas cosas fuera de la vista de Timothy. Fichera alquiló la unidad A-182 bajo su nombre y le pasó el código de seguridad a Larissa para que pudiera ingresar.
Larissa le pidió ayuda a un joven empleado suyo, James Fagone, y sabiendo que Timothy estaba fuera, intrusó su hogar por la fuerza, recuperó los muebles y los guardó en esa baulera.
Anuncios verdaderos
Dos días después Timothy volvió de su viaje y encontró saqueado su condominio. Además, faltaban los papeles de la custodia de Tyler. Larissa estaba orgullosa de su incursión y se jactó delante demasiada gente que habían sido ella y su incondicional ayudante los perpetradores.
A su manicura, Terry Lopez, le llegó a decir riendo que había vuelto al lugar, un par de veces más, solo por placer. En esas ocasiones, se había sentado a mirar lo consumado porque le proporcionaba un sentimiento “mejor que el sexo”.
A la incrédula manicura que evitaba opinar, le contó que había rayado con las llaves de su auto la camioneta de Timothy y le reconoció que ver esas rayas era para ella un trofeo. Su odio profundo la tenía enceguecida.
Larissa le dijo a la gente del coro de la Iglesia a la que asistía que haría lo que fuera necesario para que Timothy no se quedara con nada de lo que ella había conseguido
Después de esos hechos violentos, Timothy entró en pánico. Decidió mudarse a una casa con un sistema de alarmas y sensores de movimiento. Le dijo a sus amigos que estaba muy preocupado por cómo se comportaba Larissa y que le temía. Así que se consiguió un arma y un permiso para portarla.
Larissa seguía yendo a su manicura y confesando cosas impunemente. Le dijo, por ejemplo, que rezaba cada noche para que Timothy muriera. Timothy, por su lado, unos días antes de desaparecer, se encontró con la manicura de su ex mujer y le vaticinó: “Vos sabés muy bien que, si me pasa algo, no va a ser un accidente, sabés de lo que ella es capaz. Cuidate”.
Conducida por la rabia Larissa le preguntó a Leslie Fichera si su novio conocía a alguien que pudiera ser rudo con una persona. Leslie, incómoda ante su jefa, zafó del asunto como pudo.
A la gente del coro de la iglesia, a la que Larissa continuaba asistiendo, les deslizó cosas por el estilo: les dijo que haría lo que fuera necesario para que Timothy no se quedara con nada de lo que ella había conseguido.
Había más testigos. A un hombre que la asistió para repararle la barbacoa, le preguntó si se animaría a ir la casa de su ex Timothy y dispararle con una pistola paralizante. Larissa iba dejando sus huellas indelebles por todos lados. Como si eso fuera poco, en el contestador de Timothy, quedaron grabadas sus amenazas e insultos.
En una de las grabaciones se la escuchaba decirle lo que le repetía a todos: “Estaría mejor viuda que divorciada”. Estaba desbocada y anunciando al mundo que asesinaría a Timothy. Lamentablemente, nadie la tomó demasiado en serio.
Timothy era un buen padre. La pelea por la tenencia de los hijos aumentó la ira de Larissa que decía a viva voz que prefería ser viuda antes que divorciada
En abril del año 2003, Larissa compró un enorme barril, de más de 200 libros, color azul, y lo hizo enviar a su laboratorio. No era, en absoluto, del tipo de los que se utilizaban allí. No conforme con el tamaño, le preguntó a un empleado si creía que allí podría entrar una persona. Pregunta extraña que su interlocutor no olvidó.
Por otro lado, había comprado enormes cantidades de ácido clorhídrico, ácido sulfúrico y ácido acético. Era algo altamente inusual para su laboratorio. Su química, colaboradora y amiga, Leslie Fichera, reconoció que en la empresa no se requería usar más de una botella de ácido clorhídrico por año.
Sin embargo, entre junio y julio, se compraron tres cajas de ácido clorhídrico y en cada una había seis botellas de 2,5 litros. Además, se compró otra caja del mismo tamaño de ácido sulfúrico. En junio, un vecino de Larissa la vio moviendo, por el costado de su garaje, un enorme barril azul. Se estaba montando el escenario de una muerte muy anunciada.
El dinero, ante todo
La noche del miércoles 9 de julio de 2003, Timothy Shuster (45) comió con compañeros de trabajo: Mary y Bob Solís y Víctor Uribe. Mary y Timothy acababan de perder su empleo en el sanatorio St Agnes. Quedaron en encontrarse a la mañana siguiente en el hospital para hacer el papeleo de desvinculación.
Pero Timothy Schuster nunca llegó a la cita. Sencillamente desapareció.
Víctor Uribe fue hasta su casa preocupado. Vio su camioneta y golpeó la puerta. Nadie respondió.
Sus amigos temían que Timothy estuviera deprimido por su situación laboral. Optaron por ir a la policía para reportar su desaparición. Dijeron que les llamaba mucho la atención que no tuviera con él el celular, sobre todo por sus hijos que podrían necesitarlo y, agregaron, que él era muy buen padre.
Las autoridades les dijeron que había que esperar 24 horas. Pasado ese tiempo, como no dio señales de vida, comenzó la investigación.
El enorme barril azul donde Larissa introdujo el cuerpo de su marido para disolverlo en ácido
La lista de sospechosos que la policía quería interrogar estaba encabezada por su ex mujer, Larisa Schuster, de 43 años. Parecía tener muchas razones para desear que Timothy desapareciera del mapa y solía comentarlo públicamente.
Un divorcio peliagudo, la disputa por el hijo de 12 años y la división de su empresa -valuada en varios millones de dólares y que ella no estaba dispuesta a repartir- eran motivos más que suficientes para tenerla en la mira.
Fue interrogada, pero no imputada.
A todos les resultó increíble que durante esos primeros días ella no cambiara sus planes inmediatos. Incluso se fue con su hijo a Disney World, en el estado de Florida, para tomarse unas vacaciones que tenían estipuladas hacía tiempo. Luego, muy campante, llevó a Tyler a visitar a sus familiares en San Antonio.
Unas pruebas por ahí
En el allanamiento a la casa de Timothy descubrieron una pistola debajo de un almohadón, en una silla cerca de la puerta de entrada. Parecía la prueba de que el dueño de casa temía algo. Dentro de un maletín encontraron un microcassette y una grabación con los mensajes de Larissa.
El identificador de llamadas de la habitación de Timothy mostraba que la última que había recibido la víctima había sido a las 2.02 de la madrugada del jueves 10 de julio. El teléfono desde el que se había llamado era el de Larissa.
La citaron para declarar. En su largo testimonio dijo que, esa madrugada, ella había estado en su casa y negó haber hablado con Timothy.
Larissa intentó culpar a su joven cómplice, pero los detectives no lo creyeron. Tampoco el jurado
Cuando el detective Weibert le informó lo que habían encontrado en el identificador de llamadas en la casa de su ex, ella incómoda insistió en que no habían hablado, dijo que podría haber sido un marcado rápido accidental. Le pidieron su celular y aseguró que no lo tenía encima.
Pero los detectives lo hallaron en el auto de la mujer que estaba fuera de la estación de policía. Volvieron a la dependencia.
Cuando se sentó le temblaban las manos mientras intentaba manipular su teléfono. Weibert preocupado por lo que pudiera estar haciendo le pidió si podía verlo y ella se lo dio. Weibert pudo constatar que en el discado rápido no figuraba el número de Timothy.
La versión del accidente casual no cerraba. Larissa pidió más agua. Ellos salieron, pero la monitorearon desde fuera. Ella buscaba algo en los contactos de su celular sin levantar la vista. Cuando Weibert volvió, Larissa le dijo que sin querer, por los nervios, había borrado su historial de llamadas con Timothy Schuster.
“Sos un pusilánime, no tenés columna vertebral. ¡Espero que te quemes en el infierno uno de estos días! ¡Y cómo lo vas a desear!”, fue uno de los tantos mensajes de Larissa a su ex marido
Las cortas patas de sus mentiras quedaron expuestas. Estaba tan acorralada que tuvo que terminar admitiendo que lo había llamado. Aseveró que había sido para estar segura de que él no interferiría con sus planes de viaje a Disney con Tyler. Les pidió disculpas por no haberlo dicho antes.
La dejaron ir. Ella se fue preocupada, sabía que la habían atrapado en una grave mentira.
Además, nadie lo sabía, pero ella tenía que resolver “el tema del barril azul”. Había que llevarlo al depósito que había alquilado. Sabía que estaría vigilada y necesitaba un camión para moverlo sin llamar la atención. Con artimañas y excusas consiguió que su amiga Leslie alquilara uno y logró trasladarlo.
Agotada, el domingo 13, por la mañana, Larissa y Tyler partieron a su viaje mágico.
El delator involucrado y un cuerpo líquido
En su breve ausencia, la investigación continuó. Los detectives encontraron en la camioneta de Timothy, que estaba estacionada en el garaje, su billetera, sus llaves y su teléfono celular, donde escucharon mensajes furiosos de Larissa.
En uno le decía a los gritos: “Sos un pusilánime, no tenés columna vertebral. ¡Espero que te quemes en el infierno uno de estos días! ¡Y cómo lo vas a desear!”.
Mientras ella estaba en los parques de diversiones, la policía aprovechó y llamó a declarar al empleado de Larissa, James Fagone. El joven de 21 años, un estudiante brillante y asiduo asistente a la iglesia local, había sido colaborador en el laboratorio y, también, era babysitter de Tyler.
Durante los allanamientos en la casa de James, la policía encontró un recibo de una pistola paralizante y dos baterías para cargarla. En el disco rígido de su computadora se halló que había tipeado varias veces “puede el cloroformo hacer que te desmayes”.
James Fagone fue sentenciado a cadena perpetua por el crimen y relató los escabrosos detalles de la muerte de Timothy
James Fagone no aguantó ni medio interrogatorio. Enseguida se quebró y reveló todo: él y Larissa eran los responsables de la desaparición de Timothy.
Relató lo ocurrido de la siguiente manera.
La madrugada del jueves 10 de julio de 2003, Larissa llamó a su ex y le dijo que Tyler estaba enfermo. Con esa excusa logró que Timothy, un hombre de 1.83 metros y que pesaba unos 100 kilos, le abriera la puerta de su casa. James y Larissa tenían todo preparado para reducirlo con rapidez.
Apenas abrió, James le disparó con una pistola paralizante. Se desplomó y Larissa aplicó contra su cara trapos impregnados con cloroformo. Juntos lo pusieron en el auto y lo llevaron a la casa de Larissa. Allí en el cobertizo lo ataron de pies y manos con cintas plásticas.
Luego lo introdujeron inconsciente, cabeza abajo, en el barril azul con capacidad para 208 litros. Larissa empezó a verter dentro el ácido clorhídrico. Según James, hasta ese entonces, él no sabía que ella tenía planeado asesinarlo.
Admitió que la víctima parecía estar con vida porque había escuchado “algo así como una respiración y hacía ruidos”, pero que el cuerpo se percibía absolutamente “flojo”. “El ácido era tan fuerte que sentía que quemaba mis pulmones”, afirmó el joven.
Como no podían poner la tapa, Larissa tomó un serrucho y ella misma le cortó los pies. Según el relato de James, ella no soportó la escena y le pidió que tapara, de una vez por todas, el maldito barril.
Timothy había sido arrojado al horror con vida. Y Larissa iba a intentar que esa parte de su existencia, literalmente, se disolviera. En los días posteriores al crimen movieron el cadáver del cobertizo al sitio alquilado para almacenaje.
A la policía la versión le cerró.
Comprobar los dichos
El 14 de julio la policía consiguió órdenes de allanamiento para la unidad de almacenamiento alquilada, el laboratorio y la casa de Larissa.
Detrás de la casa de la bioquímica, en medio de la basura, encontraron una caja con seis botellas vacías de ácido clorhídrico. Era una criminal muy descuidada.
Los análisis forenses de su computadora demostraron que el 13 de junio había estado buscando los siguientes términos: “ácido tejidos digestivos”, “ácido y tejidos digestivos animales” y “ácido sulfúrico”. Eran búsquedas incriminantes.
Larissa intentó hacerle creer al jurado que ella nada había tenido que ver con el crimen, no pudo explicar la cantidad de ácidos que había comprado desde su laboratorio
Cuando la policía llegó, el 16 de julio, a donde estaba guardado el tonel, encontró medio cuerpo de Timothy, sin pies. De la parte superior de su torso (recordemos que estaba puesto de cabeza) quedaban solamente un par de huesos de sus brazos.
Nada de sus dientes ni de su cráneo. Luego del macabro hallazgo, los detectives de homicidios fueron directamente hacia el aeropuerto de St Louis. Larissa estaba regresando de Disney. Fue detenida. Tenía con ella una tarjeta del lugar de almacenamiento y el código para abrirlo.
Cuando empezó a hablar le dio a la policía su propia versión de la historia: el asesino era James Fagone.
Contó que la muerte habría ocurrido accidentalmente durante un robo y que James se lo había confesado. Aseguró haber pensado que era una mala broma, pero de todas maneras admitió haberlo ayudado a mover el cuerpo.
La autopsia debió hacerse con trajes especiales por el fuerte olor de los ácidos. Pudieron identificar su ADN y encontraron cloroformo en los pocos tejidos de Timothy.
James, por su parte, apuntó a Larissa como el cerebro de la operación. Él había colaborado porque ella le pagaría 2000 dólares. Eso valía, para el joven James, la vida humana.
Verdades sin remedio
El primero en ser juzgado fue James Fagone, en noviembre de 2006. Si bien sus abogados arguyeron que la mente criminal detrás de todo el plan era Larissa Schuster y que lo tenía amenazado de muerte, lo cierto era que James ya había confesado el crimen.
El jurado había visto el video de su confesión. Fue absuelto por secuestro, pero hallado culpable de asesinato. Lo condenaron a reclusión perpetua.
El 22 de octubre de 2007, más de cuatro años después de ser imputada, comenzó el juicio contra Larissa. Fue difícil conformar un jurado imparcial con la cantidad de de información del asesinato que se había publicado en los medios.
Larissa decidió testificar para defenderse. Sostuvo que no sabía con anterioridad sobre el crimen que James Fagone había llevado a cabo. Repitió lo de la muerte accidental de su ex marido en manos de James, pero no pudo explicar porqué lo ayudó a deshacerse del cuerpo.
Cuando la fiscalía la confrontó con sus amenazas en el contestador de Timothy, aseguró estar arrepentida y avergonzada por sus mensajes. Y respecto de la cantidad de químicos hallados en su laboratorio dijo que no eran para ser usados con Timothy sino para la limpieza del laboratorio.
Larissa fue condenada a cadena perpetua
Su testimonio no convenció a nadie. Fue encontrada culpable por homicidio en primer grado con el agravante de querer obtener por ello un beneficio económico. Quedó probado que si Timothy moría antes que ella, no solo no tendría que dividir sus bienes, además, Larissa cobraría su pensión y un buen seguro de vida.
El 16 de mayo de 2008 fue sentenciada a reclusión perpetua, sin posibilidad de salir en libertad condicional.
La Dama del Ácido tiene hoy 61 años y vive en la cárcel Central de California.
Negar el perdón
Después de escuchar la sentencia, la hija mayor de la pareja, Kristin Schuster, le recriminó a su madre desde el estrado, clavándole la mirada: “Pasé cinco años sin saber si tenía que preocuparme por mi propia seguridad. Te convertiste en nuestro demonio.
Me lastimaste tanto tiempo… y seguramente estabas sonriendo por dentro. Pero mira quién sonríe ahora (…) Entregaste todos tus derechos como madre, como esposa, como amiga, como hija, como mujer. Sos una desgracia para esta familia.
Un ser humano lamentable. Rezo para que te persiga, cada noche, el sonido de mi padre peleando por respirar en sus últimos momentos sobre esta tierra. Brindo porque padezcas horribles pesadillas que te hagan visualizar el horror de la violencia que has cometido. (…) Este es un adiós para siempre como tu hija”.
No solo eran personajes muchas veces populares, refinados y cultos, sino que eran incapaces de dejarlas embarazadas, algo que, en un momento donde los métodos anticonceptivos que podían existir distaban de ser siempre efectivos, era algo muy importante.
Además, dada la condición de estos músicos, no se condenaba socialmente que las mujeres se quedaran solas con ellos ni buscaran su compañía, lo que les hacía doblemente convenientes para cualquier encuentro amoroso ilícito que se deseara entablar.
Los Castrati, Grandes Amantes
Sin embargo, eso no era todo. A principios del siglo XVIII, cuando los castrati se encontraban en la cima de su popularidad y las costumbres del siglo de las luces comenzaban a hacerse ligeramente más liberales que en las centurias anteriores, empezaron a surgir una enorme cantidad de rumores en las cortes europeas que alababan la maestría como amantes que presentaban estos hombres.
Muchos panfletos, por ejemplo, defendían que los castrati podían dar un mayor placer a una mujer porque el procedimiento había hecho que su pene fuera menos sensible de lo normal, por lo que sus erecciones duraban mucho más y el acto sexual con ellos se podía prolongar durante más tiempo.
Dichos panfletos también indicaban que los castrati eran amantes muy considerados y que solían centrarse únicamente en dar placer a su compañera de aventuras por todos los medios posibles, mientras los hombres “normales” solo se ocupaban de sus propias necesidades.
Esta fama se extendió como la espuma y, sin duda, muchos castrati alimentaron aún más esta leyenda con sus aventuras, que llegaron a ser la comidilla de media Europa. El anteriormente nombrado Consolino, por ejemplo, era un consumado donjuán y utilizaba su fama para seducir a mujeres de muy alta cuna.
Se dice que aprovechaba su físico andrógino para disfrazarse de mujer e introducirse en los grupos de mujeres, acostándose con la dama de su elección a veces cuando el marido de la susodicha estaba apenas a unos metros de la pareja, pensando que su esposa estaba acompañada de otra mujer.
Giusto Tenducci, otro castrati conquistador
En 1766, otro castrato, Giusto Tenducci, se fugó con una heredera irlandesa llamada Dorothy Maunsell, lo que provocó que el padre de ella, Thomas Maunsell, saliera en su persecución y le mandara encerrar en la cárcel por seducir a su hija cuando les atrapó, poco tiempo después de su intento de escape.
Las cartas que supuestamente escribió la joven Dorothy contando su historia, que se publicaron y extendieron por toda Europa, hicieron célebre como amante a este castrato y cimentaron la popularidad de estos hombres como amantes tan experimentados que podían hacer perder la cabeza a cualquier dama.
Tenducci se convirtió en un personaje muy popular por su enorme cantidad de conquistas femeninas y su fama llegó a ser tan grande que se consideraba que era el sueño de cualquier mujer, ya que les permitía disfrutar del sexo sin ninguna consecuencia, en un momento en el que los matrimonios y las relaciones “lícitas” se realizaban por razones en las que el amor o la preferencia personal no entraban en la ecuación, como otros de sus compañeros más conocidos.
En este sentido, algunos castrati se convirtieron en “mitos”, verdaderas fantasías lícitas que, en muchas ocasiones, llegaron a hacerse realidad detrás de las bambalinas y a resguardo de la moralidad pública de la sociedad europea de la edad Moderna.
Casi todos los castrati conocidos eran italianos y, aunque en Italia la ley prohibía esta mutilación, fue una costumbre frecuentemente utilizada desde 1560 hasta principios del siglo XX, cuando el último gran castrati del que se tiene conocimiento, Alessandro Moreschi (1858-1922), dejó registrada su meliflua voz en grabaciones que aún se pueden escuchar.
Para tener una idea de la industria de la desvirilización, hacia 1780 sólo en Roma había ¡700 castrati! cantando en los coros de las iglesias.
Los quirófanos clandestinos donde se llevaban a cabo estos destrozos, en condiciones de dudosa asepsia y nula sedación, estaban usualmente en pueblos apartados, con el fin de evitar cualquier intromisión de las ya distraídas autoridades.
El “arte” de la castración permaneció como secreto oficio de los barberos italianos por casi dos siglos. El duque de Würtemberg tenía en su corte a dos cirujanos de Boloña, que se especializaban en generar nuevos eunucos canoros para la corte ducal.
El aspecto de los castrati les permitía representar papeles femeninos hoy reservados para mezzosopranos, como el Cherubino en las Las Bodas de Figaro, el de Sesto en La Clemenza di Tito, o el del amante en Idomeneo de Mozart.
El mismo Wagner estuvo tentado de incluir un castrati (Dominico Mustafá) para hacer el papel del autoemasculado Klingsor. Algún prurito germano debe haberle impedido utilizar un recurso italiano en su saga teutona.
La creación de un castrati no era una ciencia exacta, ya que los chicos jóvenes se desarrollaban a diferentes ritmos. Los efectos de la castración en su desarrollo físico eran notoriamente erráticos y dependían en gran medida del éxito de la operación. Los niños «podados» antes de los diez años a menudo crecían con rasgos femeninos y cuerpos lisos, sin pelo; A veces incluso desarrollaron pechos incipientes.
Tal proliferación de cantantes emasculados generó una serie de anécdotas, algunas de ellas de difícil comprobación, como el pedido de una licencia papal para sacramentalizar el matrimonio del famoso Cortona.
El pobre castrato recibió la denegación con la cortante expresión —en doble sentido— «que lo castren mejor» de puño y letra, imitando la gráfica del Sumo Pontífice. (El Papa antes de concedérsela prefería que lo castren mejor para quitarle la poca virilidad que le quedaba).
Los escenarios siempre ejercieron un poder de seducción más allá de toda lógica, una fascinación muy difícil de superar. Por eso, historias amorosas y aventuras eróticas eran lo habitual en en estos cantantes disminuidos, con reclamos afectivos por más de una dama de alta alcurnia.
Como ya dijimos, estos jóvenes delicados, de piel suave con rasgos hermosos y siempre cuidados, tenían una ventaja indiscutible a la hora de ser elegidos como pareja: su esterilidad alejaba toda la posibilidad de un indeseable embarazo.
Pero hasta en estas lides la naturaleza es curiosa, pues el indiscreto Casanova reproduce el extraño caso del Tenducci. (1736-1800). Fugado éste con una joven de buena familia y habiendo sufrido prisión por esta causa, logró desposarse con dicha dama y gozar de una tranquila vida familiar con sus ¡dos hijos!
Casanova nos cuenta este singular episodio con las palabras de Tenducci: “La naturaleza me hizo monstruo para conservarme hombre. Soy triorquídeo”. Explicación asombrosa por lo estadísticamente extraño y médicamente discutible, ya que el descenso del testículo, si no se hace antes de la pubertad, puede secretar hormona masculina, más no producir espermatozoides.
Para que éstos sean viables necesitan una temperatura menor a los 37 grados. De allí que se encuentren donde se encuentran, en bolsas por fuera de la cavidad abdominal, para asegurar su refrigeración. Pero en fin, si Tenducci creía que estos hijos eran propios, feliz de él.
Los muchachos italianos con voces dotadas eran llevados a un cirujano donde serían fuertemente sedados con opio, colocados en un baño caliente, y se les «despojaría» de su virilidad. El experto cortaría los conductos que conducían a los testículos, que luego se marchitarían con el tiempo.
Las damas, en una época donde la anticoncepción era muy rudimentaria, preferían sacrificar fogosidades en aras de la seguridad y evitar sorpresas desagradables, ¡aunque ya vimos que le pasó a Tenducci!
Lo curioso del caso es que estos jóvenes, que arrancaban suspiros por sus acrobacias vocales y su pulcro aspecto, estaban siempre atentos a estas provocaciones que no dejaban pasar, quizás para demostrar que eran más hombres de lo que se suponía.
El más extravagante y seductor de los castrati fue sin duda Caffarelli (1710-1783), siempre dispuesto a un próximo escándalo, fuera en el escenario o en la alcoba, como la vez que apenas escapó de ser descubierto en brazos de una duquesa, cuando el iracundo marido irrumpió en el momento menos oportuno, obligándolo a esconderse escaso de ropas, en una cisterna, con el consiguiente enfriamiento que por poco le corta la vida y la carrera.
O la vez que fue contratado para cantar ante la hija de Luis XV con la intención de mantenerla entretenida durante su embarazo. En muestra de agradecimiento, el rey galo le hizo llegar (además de suculentos honorarios) una lujosa caja de rapé. Al verla, Caffarelli con tono displicente le comentó al mensajero, que él tenía por lo menos treinta iguales o superiores a la obsequiada.
El atribulado cortesano contestó que ese era el regalo con el que el monarca homenajeaba a los embajadores. «¡Pues que canten los embajadores entonces!», gritó Caffarelli, que al día siguiente debió retornar urgentemente a su Nápoles natal.
Velluti (1780-1861) pudo escapar de una muerte segura después de haber enamorado a una gran duquesa rusa, dispuesta a abandonar rango, fortuna y marido (póngase el orden que desee) por el eunuco canoro. Otros castrados con pretensiones de seductores no tuvieron tanta suerte: el gran Sifa murió a manos de los sicarios del esposo de su amante, la condesa Forni.
Pero los castrati no sólo despertaron bajos instintos. Su arte y su voz incomparables eran la razón de su fama. Seducidos por su enorme sensualidad, Goethe, Shopenhauer y Napoleón se encontraron entre los fanáticos de estos intérpretes que generaban las más diversas manifestaciones de admiración, desde el desmayo pasando por el apluso el “encore” y hasta el llanto.
A medida que los cuerpos de los castrati crecieron, la falta de testosterona afectaba a sus articulaciones óseas formándose de manera anormal. Esto significaba que las extremidades de los cantantes a menudo crecían de forma inusualmente larga, dándoles un aspecto extraño.
Schopenhauer, melómano y profundo conocedor del canto, describió así a Crescentini: «Su voz, sobrenaturalmente hermosa, no puede compararse a la de ninguna mujer». Comentario poco asombroso por parte del autor de la relación inversa entre el entendimiento femenino y la longitud capilar.
Napoleón volvió de su conquista italiana con pinturas, esculturas y castratis que poblaron la ópera francesa, reticente hasta ese entonces a la introducción de estos eviratos.
Sin embargo este hombrecito, que nunca descansaba y parecía poco proclive a la apreciación musical, callaba y seguía con atención cada acrobacia acústica del gran Crescentini, por esos instantes emperador de los oídos del emperador. Pocas veces se lo vio llorar a Bonaparte.
Una de ellas fue cuando su amado mariscal Lannes murió en sus brazos; otra, cuando escuchó cantar a Giovanni Battista Velluti en La Fenice de Venecia. El emperador, incómodo por haber demostrado su parte más humana, comentó: «Escuché sonidos que no parecen posibles de él, que no es un hombre». A lo que el castrati comentó por lo bajo: «No seré hombre, pero emociono hasta a esta bestia».
Dóciles y afeminados o bravos y pendencieros, los castrati poblaron los escenarios con su canto, sus desplantes y su brillo, pero sobre todos reinó el más excelso en este arte, Carlo Broschi, más conocido como Farinelli (1705-1782).
Su voz fue un elixir terapéutico, dosificado cada noche por largos años, a fin de curar aquello que los mejores médicos de su época no podían curar.
Su canto sacó del sopor depresivo al rey Felipe V de España, que había abandonado el poder y la higiene, recluido en su cama de la que raramente salía. Sólo la voz de Farinelli pudo restituir cierta normalidad en su desquiciada existencia.
Noche tras noche, por veinticinco años, el rey esperaba su canto para conciliar el sueño que no llegaba de otro modo. Siempre entonaba las mismas cuatro canciones1 .
Las mujeres inglesas eran particularmente susceptibles a los encantos de los eunucos italianos, ya que a menudo hacían un uso inteligente de sus rasgos delicados y femeninos.
A la muerte del monarca, Farinelli se retiró a su espléndido palacio en Italia, donde paseaba plácidamente entre flores y estatuas, recibía visitas de sus admiradores y muy raramente dejaba escuchar su voz, que había subyugado hasta a la misma melancolía.
Farinelli [Carlo Broschi]
(Andria, Nápoles, Italia, 1705 – Bolonia, id., 1782) Cantante castrato italiano. Perteneciente a una familia aristocrática, su padre Salvatore fue el responsable de su primera educación musical.
Como tantos otros niños italianos aspirantes a cantantes, fue castrado en su niñez, y mantuvo la voz de soprano durante toda su vida (no era tenor, en contra de lo que generalmente se cree). Con el tiempo pasó a ser el protegido de una rica familia napolitana, de la cual adoptó el apellido Farinelli.
Su primera actuación ante el gran público tuvo lugar en Nápoles, donde obtuvo un gran éxito con Angelica e Medoro. Su consagración se produjo tres años después al interpretar en Roma el papel principal de Adelaida, y en los años siguientes visitó los teatros más prestigiosos de Europa.
Cantó en Viena, Milán, Venecia, Munich, Londres, París y Versalles, entre otros escenarios. Durante su estancia de tres años en Londres la entonación de su voz alcanzó el máximo nivel de pureza, y se retiró de los escenarios para instalarse de modo permanente en la corte de Felipe V.
Llegó a la corte española en 1737, en los últimos años del reinado de Felipe V, y ejerció gran influencia sobre Fernando VI y su esposa, Bárbara de Braganza, uno y otro grandes aficionados a la música.
Según testimonios de sus contemporáneos, nunca usó de su influencia para intervenir en política, y se dedicó casi exclusivamente a organizar las funciones con que se deleitaba la corte, convirtiéndose en el máximo impulsor de la ópera. Fernando VI le concedió la Orden de Calatrava en 1750.
Farinelli
Al fallecimiento del monarca en 1759, fue desterrado de España por Carlos III; se retiró entonces a Bolonia, que se convirtió en el centro musical y teatral de Italia. Gluck y Mozart lo visitaron en esta ciudad, y el célebre franciscano padre Giovanni Battista Martini fue su consejero.
Farinelli pasó 22 años de su vida en España. Llegó para actuar ante la reina Isabel de Farnesio, pero fueron tales los prodigios vocales y la emotividad exhibidos que tuvo que quedarse en la corte para aliviar de su depresión nerviosa a Felipe V, a quien le cantó cada noche durante 10 años las mismas cuatro arias, con resultados satisfactorios.
El protegido de la familia Farina, a la que reconoció con su sobrenombre -como era la costumbre- Carlo Broschi, era ducho en el arte de la repetición. Su maestro Porpora le hizo trabajar cinco años seguidos en una sola hoja que recogía todos los ejemplos posibles de vocalización, apoyaturas, trinos y gorjeos.
Se dice que su extensión vocal alcanzaba las 3,4 octavas y que su ‘messa di voce’ era tan extraordinaria que podía sostener un sonido durante más de un minuto ampliando y disminuyendo el volumen a voluntad; en un aria escrita para él por su hermano Riccardo, realizaba vocalizaciones durante un total de 14 compases con una sola toma de aire.
Y, para colmo de bienes, era un hombre discreto y humilde que Burney encuentra disfrutando de su fama, su dinero y su colección de claves, cada uno de los cuales bautizado con el nombre de un gran pintor. Su preferido lleva la inscripción, en letras de oro, «Rafaello d’Urbino», maestro «divino» a quien también venera el musicólogo.
Más crápulas que Farinelli resultaron otros ‘castrati’ célebres de la época. Caffarelli, su gran rival, era pendenciero, violento y muy amigo de meterse entre las faldas de las damas; en una ocasión intentó apuñalar a un espectador que le había exigido que repitiera una pieza.
Gasparo Pacchiaroti era famoso tanto por sus aventuras amorosas como por la belleza de su canto, y Luigi Marchesi tenía locas a las vienesas como Justin Bieber a las adolescentes de hoy en día. Tenduci, otro gran cantante castrado, se casó y tuvo hijos propios porque al parecer nació con tres testículos y de niño sólo le habían inhabilitado dos…
Con todo el glamour, la atención y la fama que los castrati tenían, es fácil olvidar que estos artistas eran sólo niños cuando fueron castrados, probablemente ni siquiera lo suficientemente mayores como para entender las implicaciones de lo que estaba sucediendo.
Charles Burney recorre Italia preguntando por el origen de los castrati y por los lugares donde se practica la traumática ablación.
Sabe obviamente que quien se compromete a practicarla se juega la pena de muerte, y da cuenta de todos los subterfugios empleados (accidentes con caballos, enfermedades) para que las familias, habitualmente las más pobres, accedieran a «la cruel sajadura» de sus hijos. El otro gran coladero era el consentimiento del propio niño cantante, como fue el caso de Caffarelli o de il Grassetto.
El tenaz Burney no se da por vencido. Pregunta en Milán dónde se castra a los niños cantores y le dicen que en Venecia. «En Venecia me dijeron que en Bolonia, pero en Bolonia lo negaron y señalaron Florencia, y en Florencia que preguntara en Roma y, ay, en Roma que fuera a Nápoles«, que en efecto era por entonces el mayor semillero de ‘castrati’.
En el Conservatorio de San Onofre de Nápoles encuentra el inglés a un grupo de 16 de estos cantantes que viven en los pisos superiores, más caldeados, para mantener a salvo sus delicadas voces. «Se levantan un par de horas antes del alba y estudian sin interrupción hasta las ocho de la tarde», afirmación que prueba que sin trabajo las aptitudes naturales no garantizaban en absoluto el éxito.
En su ‘Historia de los castrati’, Patrick Barbier escribe que en el XVIII «se los vinculaba con la figura tradicional del ángel músico y encarnaban a la vez (por su música, mucho más que por sus actos) la pureza y la virginidad».
Según avanzaba el siglo eran más los escritores y filósofos que, como el propio Burney -gran admirador de los enciclopedistas franceses-, consideraban aberrante la castración. Voltaire y Rousseau llamaban «bárbaros» a los padres que la consentían, y «verdaderos monstruos» a quienes la habían padecido.
Napoleón prohibió su práctica bajo pena de muerte al conquistar Roma, y la Iglesia permitió al filo de 1800 la vuelta de las mujeres a los escenarios; Benedicto XIV sentenció que no se podía amputar ninguna parte del cuerpo excepto en casos médicamente bien prescritos. La despedida de Giambattista Velluti en 1830 supuso el fin de los cantantes castrados de la ópera, aunque en el Vaticano y otras iglesias siguieron actuando hasta su prohibición definitiva en 1902.
La última excepción la representó el mediocre Alessandro Moreschi, que al parecer pudo demostrar que le había sido practicada la operación para curarle una hernia inguinal. Por desgracia, es el único ‘castrato’ a quien hoy podemos escuchar en una grabación.
nuestras charlas nocturnas.