Los Apellidos …

Manual de Genealogía(A.A.de Prado)/El Nacional/Open Edition(X.Medinaceli)/As — Todas las personas tienen al menos un nombre y apellido, y como sería casi imposible identificarlo, nos resultaría muy raro alguien sin ellos.
Lo cierto es que no siempre existieron los apellidos.
El nacimiento del apellido se produce de diversas formas, aunque hay que saber según el historiador Joaquin Carbonell que hasta el siglo XII no existían los apellidos.
En al antigüedad, las personas estaban organizadas en pequeñas aldeas, por lo que se conocían unos con otros y no era necesario ofrecer más que un nombre para referirse a alguien.
Fue en Roma donde comenzó, como costumbre, añadir al nombre el de la tribu o familia a la que pertenecía la persona. Fue a principios de la edad media cuando comenzó a extenderse por el resto de Europa.
En la Edad Media comenzaron a formarse ciudades más grandes y feudos con bastante población, por lo que se hizo importante diferenciar mejor a las personas, momento en el que nacen los apellidos.
En el caso de los nobles, estos adoptaban el apellido de su dinastía o podían quedarse con el de algún territorio conquistado, como forma de mostrar dominación. Pronto determinaron que la población plebeya también tuviese un apellido.
Los apellidos no comenzaron en un solo lugar, sino que de forma espontánea o cuando un reino conquistaba otro. Los apellidos correspondían al lugar de origen de la persona, su oficio o bien a características físicas distintivas.
A medida que los imperios comenzaron a descubrir y conquistar nuevos territorios, impusieron el uso de apellidos en la población aborigen del lugar. En el caso de los esclavos se hizo lo mismo, su amo era el encargado de otorgárselos.
Es a partir de entonces cuando se decide tener un censo para poder identificar a las personas y a sus descendientes. En España el origen de los apellidos es principalmente prerromano, latino, germánico y árabe.
Así Nacen los apellidos, unos por apodos, a menudo por defecto físico, los gentilicios, los toponímicos, los patronímicos o por oficios o profesiones.
Los apellidos Patronímicos fueron y están muy difundidos, y se consideran aquellos que se originaron por un nombre propio, en castellano principalmente se utiliza la desinencia “ez” que significa “hijo de”, por ejemplo González (hijo de Gonzalo) o Hernández (hijo de Hernán).
Los apellidos Toponímicos los más difundidos en el mundo hispano, derivan del nombre del lugar de donde procedía, vivía o poseía tierras la persona o familia asociados al apellido, muchos de ellos precedidos de la preposición de, del, de la o simplemente gentilicios. Por ejemplo Aragonés, de la costa o del pozo.

Después están los apellidos por oficio o profesión, que son aquellos que se derivan de la profesión o el oficio que ejercía la persona o familia asociada al apellido y los apellidos de apodos o descripciones derivados de apodos, motes o descripción física.
En la época de la santa inquisición española cuando algunas etnias tuvieron que huir y cambiar sus apellidos, nacieron algunos apellidos compuestos como san Juan, san Martin o Santamaría.
Otros apellidos responden a una característica física que distinguía a la persona que lo adoptó, tal como Blanco, Delgado o Cabello, entre otros tantos. Muchos apellidos actuales son mezcla de otros o de la unión de un apellido con otro, separados con un guión, en lo que se conoce como compuesto.
Otras culturas más lejanas demoraron más o menos en adoptar los apellidos, y las reglas eran completamente diferentes.
En países como China, las personas que tienen labores en que requieren interactuar con extranjeros, poseen, además de su nombre y apellido chino, uno internacional para hacer más fácil el trabajo.
Un dato interesante es que los miembros de la familia real británica legalmente no tienen apellido.
Actualmente, los nobles ingleses provienen de la casa de Hamburgo, pero al ser demasiado alemán, cambiaron a la Windsor.
Si es que requieren añadir un apellido a su nombre, tienen mucho por donde elegir.
En España no se instauró hasta el siglo XV. Hasta ese momento, las personas utilizaban como apellido el nombre de su oficio, el apodo con el que eran conocidos en su pueblo o incluso el nombre de su propio pueblo de origen. Esta situación daba pie a que, en muchas ocasiones, hermanos de los mismos padres no compartiesen los mismos apellidos.
Para evitar ese caos de apellidos, que a menudo generaba problemas administrativos bastante importantes, el Cardenal Cisneros decidió adoptar esta nueva regla. Así, los hermanos al menos compartirían el apellido del padre y sería más sencillo realizar parentescos.
El cardenal Francisco Jiménez de Cisneros nació en Torrelaguna (Madrid) en 1436. Fue una figura fundamental en la historia de Alcalá de Henares y en la de toda España. Fue arzobispo de Toledo y confesor de la reina Isabel “la Católica”, lo que significó el comienzo de su brillante carrera política.
Por la influencia de los Reyes Católicos, el Papa le nombró reformador de los conventos de Castilla, lo que le valió no pocas enemistades por parte de cuantos se hallaban cómodamente instalados en posiciones inmovilistas. Y gracias a la colaboración de los Reyes Católicos, el Papa y el propio Cisneros, surge el proyecto de creación de un nuevo centro universitario en Castilla, y concretamente en el reino de Toledo, que respondiese a los ideales educativos de los nuevos tiempos que todos ellos compartían.
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Para ubicar este centro, Cisneros eligió Alcalá de Henares, lugar sobre el que tenía la jurisdicción como Arzobispo de Toledo. Y con ello se convirtió en el fundador de la Universidad de Alcalá de Henares, a principios del siglo XVI, la primera ciudad universitaria planificada del mundo. Fue el ejemplo de la Civitas Dei (Ciudad de Dios), comunidad urbana ideal que los misioneros españoles trasplantaron a América, y sirvió de modelo a toda una serie de universidades en Europa y otras partes del mundo.
Adopta el modelo colegial para desarrollar un sistema coherente e integral de enseñanza y un perfecto organismo de restauración eclesiástica orientado hacia la enseñanza de la teología, con un novedoso planteamiento de acceso a los textos sagrados que implicaba el dominio del hebreo, el griego y el latín.
Proceso que permitió asumir el mejor espíritu del humanismo cristiano que cristalizó en la Biblia Políglota Complutense, el mayor proyecto de traducción realizado hasta la fecha con el que Cisneros aspiraba a lograr una Biblia políglota, o plurilingüe, que contara con el mejor texto hebreo, griego y latín, incluidas algunas partes en arameo. Los trabajos comenzaron en 1502 y continuaron durante 15 años, aunque desafortunadamente Cisneros murió cinco meses después de terminada la Biblia, y nunca llegó a verla publicada.
Cisneros fue protagonista, personal y oficial, de la reforma eclesiástica que se inicia en Castilla a mediados del siglo XV. Fue uno de los impulsores de las expediciones españolas al Norte de Africa que culminaron con la toma de Orán.
A la muerte del cardenal Mendoza en 1495, fue consagrado arzobispo de Toledo en el convento de San Francisco de Tarazona, en presencia de los Reyes Católicos, lo que en la Baja Edad Media era ostentar el mayor poder tras La Corona, al ser Primado de España. Por el testamento de Fernando “el Católico”, quedó como Regente de España hasta la llegada de Carlos I, y ocupó este cargo hasta su muerte, acaecida el 8 de noviembre de 1517, precisamente cuando se dirigía a recibir al futuro Emperador.
La tradición española
En la tradición hispana (o mejor europea en general), el sistema moderno de designación de las personas nació en la Edad Media entre los años 1050 y 1150: a un nombre único se le agregó un apelativo primero individual y luego hereditario lo cual dio lugar al apellido “patronímico”. Durante el siglo x en los años que precedieron al sistema de nombre más apellido, la forma de designar a los individuos se fue transformando lentamente.
Hasta el siglo x en Europa occidental se utilizaba un sistema que combinaba nombres de origen romano y germánico. Los nombres germánicos están constituidos por dos raíces (“temas”) que tienen semejanza con los patronímicos, pues, pertenecían a un grupo familiar. El sistema romano aglutinaba en el nombre hasta cuatro elementos.
Ambos sistemas fueron perdiendo estas particularidades hacia el siglo xi y las diferencias entre los nombres romanos y germánicos se fueron borrando, dando paso a nuevos mecanismos en la elección del nombre del hijo como el de recibir un nombre glorioso de un personaje con el que no se tenía ningún parentesco. No se descarta que el desarrollo de las relaciones feudales, con la aparición de un organismo señorial y con un control más estricto de su gente, haya contribuido a instituir este nuevo sistema. Sin embargo, muchas manifestaciones y reglas de este fenómeno se desconocen.
Hasta este periodo, occidente había utilizado muy poco los nombres “cristianos”, bíblicos o del antiguo testamento. Será por entonces que se los comience a usar en forma creciente, pero no parece como una presión de la Iglesia. Estos nuevos modos de nombrar multiplicaron los homónimos debido a que los nombres de los príncipes y santos de la Iglesia se repiten. Alrededor del año 1000 no se toman los nombres de los santos locales, en cambio sí de los señores locales.
La aparición de los apellidos va de manera paralela al anterior proceso, cada vez se designa más a los individuos con un nombre y un apelativo. Sin embargo, en algunas zonas, Italia por ejemplo, la manera de distinguir a los homónimos fue mediante el empleo de una multitud de diminutivos diferentes, por tanto allí el apelativo tarda más en llegar. Ahora bien, en general, es probable que el apelativo oral sea más antiguo que los escritos que aparecen en los documentos.

A pesar de las diferencias regionales el deseo de precisar la identidad aparece hacia el 1050 lo que lleva a adjuntar al nombre una identificación complementaria. Esta identificación puede ser temporal como un apodo, lo cual está lejos de ser una práctica sistemática. En otros casos en cambio el apellido está tanto para expresar una clasificación social como para diferenciar a los individuos a largo plazo. Pero, al mismo tiempo, el apelativo a veces manifiesta más la pertenencia a un grupo que la búsqueda de la individualización. Así también la misma persona puede tener muchas designaciones adaptadas a las circunstancias. Los medios empleados para completar el nombre son cuatro: filiación, apodo, función y lugar.
La filiación, generalmente, se relaciona con el padre en distintas formas, ya sea indicando con precisión “filius” o mediante el uso del genitivo del nombre del padre. “Petrus”, “Gonzales”, “Pérez”. En alguna ocasión podría expresar el vínculo con un hermano.
La función social o “ministerium” tiene que ver con jerarquías de la persona en sociedad y se trata de una designación complementaria, a veces circunstancial: clérigo, ministro, …Por su parte, el lugar añadido al nombre puede ser el lugar de origen, de residencia o el señorío en otras. Por ejemplo; Juan de Segovia, Luis de Toledo.
El apodo es el único que indiscutiblemente es un nombre apelativo y revela calidades o defectos del portador: Hartmann (hombre valiente). En la práctica, los apelativos tendieron a transmitirse de padres a hijos y a convertirse en patronímicos.
En España se incluyó un elemento de diferenciación social. La palabra “de”, en España podía determinar cierta alcurnia, Juan de Matienzo, Luis de Vargas, etc. En otros contextos marca la localidad y hoy en día se reclama su función marcadora de pertenencia del género femenino al masculino.
Todavía en el siglo xvii no había una normatividad estricta en la herencia de los apellidos como patronímico, aunque hubo tendencia de dar el apellido del padre al hijo mayor y el de la madre a la hija mayor. Esto estaba condicionado a la mayor jerarquía de los apellidos de la pareja y el uso del “don”. Por tanto contaba por una parte el mayorazgo, pero ante la elección entre dos apellidos se imponía el con mayor status. Será recién en el siglo xviii que se amplía el uso del “don” y “doña” y en el xix que se generaliza la herencia del apellido del padre
Historiadores y genealogistas afirman que hubo una libertad total o una auténtica «anarquía de los apellidos» desde que éstos surgieron hasta el siglo XIX en España ¿es esto cierto?
Aparentemente sí, la norma más habitual que podemos encontrar es la de que los hijos heredasen el apellido paterno, pero esto no siempre se cumplía, a veces escogían el materno, otras veces usaban varios sin aparente orden, o uno que nos resulta desconocido para la familia o bien otro que quizás era usado por algún abuelo o pariente. Alteraciones de orden, hermanos con diferentes apellidos, una misma persona que declara tener diferentes apellidos en distintos documentos, uniones y separaciones de apellidos… De hecho, con el paso de los siglos empiezan a aparecer personas que usaban el apellido paterno y el materno como en la actualidad, pero siempre con excepciones inesperadas.Vamos a intentar explicarlo mediante cuatro consideraciones:

1º El uso de apellidos era un derecho personal, no había normas ni leyes al respecto
Esta es la principal clave para resolver el aparente caos. A diferencia de lo que ocurre en la actualidad, los estados no legislaron hasta el siglo XIX nada respecto a cómo debían apellidarse las personas. El uso de un apellido u otro pertenecía al ámbito privado, las personas y familias podían usar los apellidos que por tradición, origen o por cualquier otra causa quisieran adoptar. No había un sistema oficial y no era preciso pedir autorización para escoger apellido.
La única excepción a esta libertad era el caso en que se adoptase un apellido con intención de engaño, fraude o que por cualquier otra causa se pretendiese dañar a terceros. Sólo si alguien escogía un apellido para aparentar una filiación o parentesco que no le correspondía, para reclamar bienes o derechos fraudulentamente, para suplantar a otra persona… era cuando un tribunal podía entrar a considerar sobre la materia.
2º Costumbres en la adopción de apellidos
Aclarado que cada individuo podía escoger su apellido o apellidos, lo cierto es que sí podemos definir un uso principal, que al ser voluntario contaría con muchas excepciones: los hijos legítimos y naturales tenían derecho y usaban generalmente el apellido paterno y, con el paso de los siglos, empezaron a usar el paterno y el materno. A esto añadimos una segunda costumbre: los hijos también tenían derecho a escoger no sólo el primer apellido paterno sino entre los más cercanos de sus antepasados. Muchas veces surgen apellidos aparentemente desconocidos que, al investigar la genealogía, descubrimos que procedían de alguna rama familiar.
El reconocimiento de los hijos ilegítimos o la adopción formal solía implicar también el uso de los apellidos familiares. En general el usar el mismo apellido/s de los padres era una forma de mostrar parentesco ante la sociedad.
3º El uso de apellidos se fue haciendo más uniforme
Aunque cada antiguo reino español, cada comarca, cada población y casi cada familia podía presentar peculiaridades, lo cierto es que la variabilidad en el uso de apellidos se fue reduciendo progresivamente desde los primeros siglos en que aparecieron hasta el XIX. Con el paso del tiempo se generalizó la costumbre de usar el apellido paterno como principal de la familia y cada vez más se fue fijando en las sucesivas generaciones. Si en el XV-XVI eran más las excepciones que la norma, desde el XVII y plenamente en el XVIII-XIX lo habitual será encontrar la sucesión del apellido paterno. Aunque ya desde el XV algunas personas comenzaron excepcionalmente a usar el apellido paterno y materno, fue una costumbre que se generalizó paulatinamente en siglos posteriores.
No obstante, hubo territorios como Cataluña donde pervivió el criterio tan habitual en Europa Occidental de que la mujer al casar perdía su apellido y adoptaba el del marido, por lo que los hijos heredaban solo el paterno, que era el de ambos padres.
4º Las excepciones
Podríamos definir cientos de motivos por los que no siempre se seguía la norma, pero citaremos los más comunes.
Una causa muy frecuente por la que no se adoptaba el apellido paterno lo encontramos en el concepto de primogenitura; se entendía que la representación familiar recaía en el primer hijo varón, o hija en su defecto, que eran quienes estaban obligados a mantener el linaje y con ello normalmente el apellido. Por tanto los hijos segundones y las hijas al no tener esta responsabilidad gozaban de mayor libertad para escoger sus apellidos.
Las cuestiones económicas también influyeron notablemente en este ámbito, muy relacionadas a su vez con la primogenitura, la auténtica fiebre de fundación de mayorazgos en Castilla, el sistema de hereus catalanes y otras vinculaciones similares en todo el país, que se extendía a prácticamente a todas las capas sociales con algún patrimonio, obligaba en muchos casos a usar un apellido determinado. A veces era impuesto expresamente por el fundador, en otras ocasiones servía para manifestar públicamente el derecho a poseer los bienes. Encontraremos incluso a adultos que optaron por renunciar a sus apellidos sustituyéndolos, o combinándolos, con los relativos a una herencia sobrevenida.
La vanidad de escoger apellidos familiares más altisonantes o bien considerados que el paterno, el deseo de emprender nuevas vidas y/o dejar atrás el rastro familiar (como ocurre en tantas anotaciones de los pasajeros a Indias y en las familias conversas), la renuncia al apellido paterno por disputas familiares, la costumbre en algunas zonas de que las hijas llevasen los apellidos de la madre… seguro que todo el que haya investigado genealogías podrá aportar otras posibles causas.

Conclusión. Seamos abiertos a la hora de asumir que dentro de las familias en España encontraremos cambios de apellidos y sepamos que existiendo unas costumbres generales también eran posibles y habituales las excepciones.
En algunos casos habrá motivos de peso para los cambios pero en otros, la mayoría, se trataba simplemente del ejercicio de la libertad para escogerlos. Y sobre todo, prescindamos de nuestra visión actual de que los apellidos tenían que usarse según unas normas determinadas.
¿Por qué en España hay dos apellidos y por qué no pasa en la mayoría de países?
En España, así como en otros países de habla hispana, está muy normalizado que los recién nacidos obtengan dos apellidos: el del padre y el de la madre. Sin embargo, este sistema no es muy común en el resto del mundo. De hecho, tampoco lo fue en nuestro país hasta el siglo XIX, pues los españoles solían adoptar un apellido que incluso podían elegir durante la adultez, según explica el presidente de la Asociación de Genealogía Hispana (HISPAGEN), Antonio Alfaro.
“Durante siglos primó la elección de los apellidos, siempre y cuando no fuese malintencionado, aunque lo más común era que el primogénito adoptase el nombre del padre y el resto de hermanos o hermanas otros apellidos de la familia”. De esta forma, era normal que los hermanos no compartieran apellido, pues los varones solían adquirir el del padre y las chicas el de su madre, abuela u otras mujeres de la familia.
Origen y consolidación
En el siglo XVI, el sistema del doble apellidos comenzó a extenderse entre las clases altas de Castilla, pero “no se consolidó en el resto de España” hasta el siglo XIX, precisa Alfaro. Al principio, era una herramienta para diferenciar a la población: “La Administración se percata de que es mucho más sencillo controlarnos con el sistema del doble apellido”. Así, se fue instaurando y en 1833 ya era muy común, aunque no estaba regulado.
No fue hasta 1889, con la creación del primer Código Civil español, cuando se estableció el uso oficial del apellido materno y paterno. Concretamente, el artículo 114 recogía que “los hijos legítimos tienen derecho a llevar los apellidos del padre y de la madre”. Por tanto, a partir de este momento, el doble apellido se extendió a todos los ámbitos, hasta convertirse en una norma obligatoria que, según Alfaro, servía para identificar “de una forma eficaz y fiable a los españoles”. Asimismo, desde el punto de vista del presidente de HISPAGEN, también reconocía la importancia del apellido materno. Actualmente, en España, se puede elegir el orden de los apellidos, con lo que el primero puede ser el del padre o el de la madre.
Origen de los apellidos españoles
Es muy común encontrar apellidos hispanos acabados en ‘ez’, ‘oz’ o ‘iz’, que significa “hijo de”. Así, López es hijo de Lope, Martínez es hijo de Martín o Fernández es hijo de Fernando. Este procedimientode crear apellidos patronímicos mediante un sufijo es similar al de muchas otras lenguas y es el caso de los apellidos Wilson, Friedrichsohn, McArthur, Denisovich y Sorensen.
Pero el origen de los apellidos no es exclusivo del nombre del padre, sino que también encontramos otros toponímicos, es decir, que vienen de una población o topónimos, como Valencia, Toledo, Villar, Catalán…Muchos tienen su origen también en el oficio familiar (Zapatero, Molinero o Molina, Herrero) o en las características físicas de los antepasados (Rubio, Moreno, Calvo…).
Por último, encontramos apellidos españolizados, adaptados del extranjero, como Maestre (Meester) o Bécquer (Becker). No obstante, Alfaro recuerda que un mismo apellido podría clasificarse dentro de varios de estos grupos.

Sistema de apellidos en otros países
Después de España, la costumbre del doble apellido se fue incorporando a otros registros civiles de América Latina, donde también suele mantenerse la tradición hasta la actualidad. Pero fuera del ámbito hispano, los ciudadanos suelen tener un único apellido. Por ejemplo, en Portugal, el Código Civil establece que los hijos podrán usar los apellidos de sus dos padres o solo de uno, decisión que es de los padres. En el caso de no llegar a un acuerdo, será un juez el que determine cuáles serán los elegidos. Es habitual en este país que los apellidos se inscriban en orden inverso: primero el de la madre y después el del padre, que es el suele utilizarse.
En Italia, solía usarse solo el apellido del padre, pero la ley permite desde 2016 poner los dos. Algo parecido ocurre en Francia, donde desde 2005 los progenitores pueden elegir poner los dos apellidos, en el orden que quieran, o uno de ellos. Aun así, en el país galo, más del 80% de las veces resulta ser el paterno, con lo que ha surgido un movimiento, impulsado por el colectivo Porte Mon Nom (Lleva mi apellido) y el diputado Patrick Vignal para acabar con lo que llaman “patriarcado patronímico”.
En Alemania, igual que en Reino Unido y Turquía, esta materia no está regulada, pero los matrimonios suelen adoptar el apellido del hombre para ambos y, por tanto, también para los hijos. Esta postura la han seguido otros muchos países como Japón o China, aunque las mujeres no pierden el apellido de soltera, o Estados Unidos, donde algunas optan por transformarlo en su segundo nombre.
En Rusia, y otros países como Bulgaria, el apellido se forma añadiendo un sufijo al nombre del padre, variando en función del género del hijo o hija. Por otro lado, Suecia es un caso raro dentro de Europa, porque suele adoptar ambos apellidos, en el orden que los padres elijan, pero, si la pareja no llega a un acuerdo, solo figurará el apellido materno en el registro.
nuestras charlas nocturnas.
La verdadera historia del pianista que sobrevivió a las matanzas alemanas del gueto de Varsovia en la IIGM…

lavozdigital.es(M.P.Villatoro) — ladyslaw Szpilman, más conocido por todos como «El pianista» gracias a la película de Roman Polanski, fue un ejemplo vivo de tenacidad y uno de los hombres que puso más luz sobre las barbaridades perpetradas por los soldados alemanes en el gueto de Varsovia (una serie de barrios que los germanos rodearon con un muro y en los que, posteriormente, obligaron a vivir recluidos a los judíos polacos de la urbe).
Su historia, sin embargo, está nuevamente de actualidad después de que, a principios de agosto, sus descendientes demandaran a una escritora por afirmar que el músico (quien logró sobrevivir cinco años en la región a pesar de que el ejército nazi le buscaba) había colaborado con los hombres de Adolf Hitler. Una apelación que han ganado y por la que recibirán el perdón oficial de la autora.
Los primeros años de vida de Wladyslaw Szpilman no son demasiado destacados en la historia. De él se sabe que nació en 1911 en Polonia y que, ya en su infancia, demostró tener un talento innato para el piano. A la par que fue creciendo su interés por este instrumento, comenzó también a tomar clases para perfeccionar su técnica.
Durante su adolescencia se trasladó a Berlín, donde estudió en la Academia de Artes. Por entonces los nazis no habían subido todavía al poder de Alemania, algo que sí consiguieron en el año 1933. Sin embargo, para entonces ya había regresado a su Varsovia natal, donde comenzó a trabajar en la radio polaca como intérprete de música en directo.
Su carrera musical iba entonces dirigida hacia el estrellato, pero todo cambió el 1 de septiembre de 1939 cuando Adolf Hitler atacó Polonia. A partir de entonces el país se detuvo, y su camino hacia la popularidad también. En los días siguientes, mientras el país organizaba su resistencia ante el ejército germano, Szpilman siguió tocando y tocando para los oyentes de la cadena.
Lo hizo entre las continuas bombas enviadas por los aviones y los proyectiles de artillería germana. ¿La razón? Lo consideró como una forma de mantener la normalidad y de levantar el ánimo a los soldados polacos que luchaban contra un ejército mucho más potente, mejor entrenado y con nuevas tácticas militares como la « Guerra relámpago».
«Toqué ante un micrófono por última vez el 23 de septiembre. Ni siquiera se cómo llegué a la emisora aquel día. Corría de la entrada de un edificio a la de otro, me ocultaba y volvía a salir corriendo a la calle cuando creía que ya no oía silbar las bombas cerca de mí […]. En ese, mi último día en la radio, estaba dando un recital de Chopin.
Fue la última emisión de música en directo desde Varsovia. Mientras toqué, todo el tiempo estuvieron explotando bombas cerca de la emisora y se incendiaron edificios muy próximos a nosotros», explica el propio Wladyslaw Szpilman en su biografía « El pianista del gueto de Varsovia».
Las barbaridades del gueto

Cuatro días después se rindió Varsovia, momento en el que empezó el terror alemán.
Todo comenzó con pequeños ataques raciales perpetrados por personas anónimas.
Sin embargo, poco tiempo después los germanos cargaron de forma sistemática contra los judíos polacos (unos tres millones).
Así quedó claro cuando, en las navidades de 1939, se obligó a los miembros de esta religión a portar un brazalete blanco con la estrella de David en el brazo para avisar a todos de su condición.
También se les denigró obligándoles a hacer una reverencia a cualquier germano que viesen en la calle y, finalmente, se les impidió tener más de una cantidad determina de dinero líquido (y eso, antes de que sus posesiones quedasen al cargo de los nazis).
No obstante, la mayor barbaridad alemana se sucedió en 1940. «Un año después de la invasión, el 12 octubre de 1940, los nazis anunciaron la creación de un gueto, adonde debían trasladarse obligatoriamente todos los judíos de la ciudad. Una vez completada la mudanza, el 16 de noviembre, comenzó a levantarse un muro de unos tres metros que selló por completo el perímetro de la zona.
El tamaño del gueto era de unas 405 hectáreas, unas tres veces el parque madrileño del Retiro. En su momento álgido llegó a albergar a una población de 445.000 judíos», explica la red de bibliotecas de Madrid en su dossier «¡Levántate y lucha! 70 años del levantamiento del gueto de Varsovia».
El hacimiento provocó todo tipo de epidemias, entre ellas, una de tifus. Así recuerda en su obra Szpilman aquellos días: «La mortalidad por tifus era de cinco mil personas al mes. […] En el gueto no había forma de enterrar a quienes morían de tifus con rapidez suficiente para ir al mismo ritmo que la mortalidad».
Para desgracia humana, aquello no fue nada en comparación con las barbaridades que los alemanes perpetraron allí meses después. Entre las mismas, hacer cacerías étnicas a discreción (en las que entraban en un edificio y no salían hasta que consideraban que habían acabado con todos los insurrectos) o transportar a los judíos en trenes hasta los campos de exterminio cercanos para acabar con su vida de forma sistematizada.
Tampoco eran pocas las palizas que los agentes de la policía alemana daban a todos aquellos que trataban de introducir comida de contrabando en el gueto. A pesar de todo, los primeros meses los judíos pudieron vivir de forma relativamente tranquila. Al menos, aquellos que respetaron el toque de queda impuesto y no les importó perder sus ahorros en favor de los germanos. Szpilman y su familia fueron de los que lograron -a pesar de todo- adaptarse.
Un ejemplo es que nuestro protagonista logró conseguir trabajo como músico en diferentes bares del gueto. El último en el que estuvo fue el Sztuka. En él pasó varios meses.
«Cuatro meses después me trasladé a otro café, el Sztuka (Arte), en la calle Leszno. Era el mayor café del gueto y tenía aspiraciones artísticas. En su sala de conciertos se ofrecían a menudo actuaciones musicales. Me presenté tocando dúos de piano con Andrzej Goldfeder y tuve mucho éxito con mi versión del Vals Casanova de Ludomir Rózycki, con letra de Wladyslaw Szlengel. […]
Junto a la sala de conciertos había un bar donde quienes preferían la comida y la bebida a las artes podían tomar excelentes vinos y deliciosas cotelettes de volaille o boeuf Stroganoff. Tanto la sala de conciertos como el bar estaban casi siempre llenos, por lo que yo me defendía bien en esa época y podía satisfacer las necesidades de los seis miembros de mi familia, aunque no sin ciertas dificultades», explica el propio pianista.

W. Szpilman, W. Hosenfeld
¿Suerte?
Por si vivir en aquella cárcel conformada a base de edificios no fuese ya duro de por sí, el 16 de agosto de 1942 Szpilman y su familia fueron llevados hasta el «Umschlagplatz» (una vieja estación en la que los nazis cargaban a los prisioneros como si fueran ganado para trasladarles hacia diferentes campos de exterminio) como parte del programa destinado a eliminar la excesiva población del gueto.
Oficialmente iban a ser enviados a un nuevo campo de concentración (los alemanes llamaron a esa misión « reubicación»), pero todos los presentes sospechaban que la verdadera misión de aquellos trenes era llevarles hacia una muerte segura en las cámaras de gas.
Al menos, así lo consideró un viejo amigo de la familia que, en aquellas horas aciagas, se acercó al padre de nuestro protagonista para mantener una acalorada conversación con él. Tensa porque el primero consideraba que los judíos del gueto debían haberse levantado en los meses anteriores contra el invasor germano, mientras que el segundo creía que lo mejor era esperar la magnanimidad de los soldados de Adolf Hitler.
-¿Cómo puedes estar tan seguro de que nos envían a la muerte?
-Bueno, claro que no lo sé de cierto. ¿Cómo voy a saberlo? ¿Nos lo iban a decir? ¡Pero puedes estar seguro al noventa por ciento de que piensan aniquilarnos!
-Mira. ¡No somos héroes! Somos gente normal y corriente, y por eso preferimos arriesgarnos y confiar en ese diez por ciento de posibilidades de vivir.
A las seis de la tarde de ese día, un grupo de alemanes llegó al «Umschlagplatz» y seleccionó de entre todos los reos a los hombres más fuertes para que les acompañaran. Fueron los afortunados del día. Jóvenes que evitaron la muerte por su utilidad como mano de obra esclava. Luego le tocó el turno al resto de prisioneros.
A los niños, a las mujeres, a los ancianos y a los hombres que no habían considerado suficientemente recios los enviaron a los vagones del tren. «El pianista» entró junto a todos sus seres queridos en uno de ellos.
Todo parecía perdido cuando alguien le asió desde fuera. «Una mano me agarró por el cuello y tiró de mí hacia atrás, fuera del cordón de policía», explica en su obra autobiográfica. Desesperado, Szpilman quiso volver a entrar en el vagón, pero un soldado se lo impidió. Las palabras que le dijo quedarían grabadas a fuego en su mente: «¿Qué demonios estás haciendo? ¡Vete, sálvate!».
El polaco sospechó entonces que jamás volvería a ver a su familia. Y, para su desgracia, así fue. Después de aquella revelación le quedaba saber quién le había salvado. En principio pensó que su arte era lo suficientemente importante como para que alguien hubiese considerado que no debía morir en una ducha de gas. Pero nada más lejos de la realidad.
Su primer trabajo

Su salvador fue un familiar lejano que se fijó en él mientras embarcaban y que se había enrolado en la policía local leal a los alemanes.
Un pariente que siempre le había resultado indiferente hasta que aquel día. Horas después, y bajo el auspicio de su nuevo héroe, consiguió un trabajo derruyendo los muros del gueto.
Y es que, con el paso de los años y las contínuas limpiezas raciales, los germanos fueron reduciendo mes a mes la extensión de aquella prisión.
«Al día siguiente salí del barrio judío por primera vez en dos años. Hacía un tiempo espléndido y caluroso en ese día cercano al 20 de agosto», determina en su obra. A pesar de ser en condición de esclavo, y tener constantemente las ametralladoras alemanas apuntando a su nuca, aquella fue una jornada estupenda para Szpilman, quien pudo disfrutar, nuevamente, de la parte exterior de aquella cárcel.
Aunque Szpilman logró un buena tarea y, posteriormente, tuvo la suerte de ser reasignado como peón a la obra de un palacio que se estaba edificando para un oficial de las SS (lo que significaba menos trabajo y más comida), su existencia no estuvo exenta de miedo.
De hecho, logró salvar la vida en varias ocasiones por mera suerte. Y es que, era bastante habitual que, cuando el aburrimiento atacaba a los soldados que vigilaban el gueto, estos dividieran a los reos en dos columnas para después asesinar a todos los de una de ellas. Nuestro pianista tuvo la suerte de superar varias de estas «limpiezas».
Y no porque fuera un virtuoso, sino porque el destino así lo quiso. Por desgracia, no sucedió lo mismo con otra serie de artesanos o estudiosos, los cuales cayeron para las balas de las SS y la Gestapo.
Mientras trabajaba dentro y fuera del gueto para lograr sobrevivir una jornada más, nuestro protagonista tuvo un golpe de suerte que, aunque no le garantizó la supervivencia, si le ofreció cierta seguridad de no fallecer por la bala de algún oficial ansioso de acabar con el aburrimiento.
Szpilman recibió un tarjetón con un número que solo se entregó a aquellos funcionarios judíos lo suficientemente importantes como para ser indispensasbles en la administración. «A quienes iban a quedarse en el gueto les entregaban números estampados en trozos de papel.
El Consejo tenía derecho a conservar a cinco mil de sus funcionarios. A mí no me dieron número el primer día. […] A la mañana siguiente conseguí un número», añade el pianista en su obra.
Con todo, el número no libró a los judíos que se quedaban de los malos tratos a los que eran sometidos por parte de los oficiales nazis. Un comportamiento que, aunque era habitual entre los guardias, fue aumentando entre algunos soldados. Uno de los más salvajes era un soldado al que los presos llamaban «Ziszás».
«Para él era un placer casi erótico maltratar a la gente de un modo peculiar: ordenaba al infractor que se inclinara, se colocaba la cabeza del hombre entre los muslos, apretaba con todas sus fuerzas y le destrozaba el trasero con un látigo, pálido de ira y repitiendo entre dientes: “Zis, zas. Zis, zas”. Nunca soltaba a su víctima hasta dejarla desfallecida por el dolor» completa.
En la resistencia

Con el paso de las semanas la tensión fue en aumento. Y ya no solo para el pianista, sino para todo el gueto de Varsovia.
Tal fue la barbarie perpetrada por los nazis y la ingente cantidad de muertes, que muchos de los habitantes establecieron que era mejor prepararse para resistir una nueva limpieza étnica, que esperar a ser asesinados en plena calle por las tropas de Adolf Hitler.
Así fue como se empezaron a organizar grupos de resistencia clandestinos y se fortificaron algunos de los edificios interiores para resistir un posible asedio germano.
Por su parte, los nazis reaccionaron tratando de tranquilizar por todos los medios a los judíos.
En un intento de calmar la situación, los militares empezaron a relajar la violencia. Además, los soldados permitieron a algunos prisioneros (como los que se encontraban en el grupo de Szpilman) comprar comida en el exterior y llevarla hasta el hambriento gueto (donde apenas había alimentos).
Esta medida fue aprovechada por nuestro protagonista para hacer sus pinitos en la « resistencia».
«La benevolencia de los alemanes los llevó incluso a permitir que un delegado de nuestro grupo se moviera libremente por la ciudad todos los días para hacer esas compras en nuestro nombre. Elegimos a un valiente joven conocido como Majorek. Los alemanes ignoraban que Majorek, siguiendo instrucciones nuestras, iba a convertirse en enlace entre el movimiento clandestino de resistencia dentro del gueto y una organización similar polaca que actuaba fuera», completa.
Así fue como Szpilman se convirtió en un soldado que luchaba contra el nazismo de forma oculta. El sistema era sumamente sencillo, pero no por ello menos efectivo. Majorek se hacía con multitud de munición y explosivos en el interior. Tras conseguirlos, introducía todo este cargamento en el gueto escondido en bolsas de patatas.
Posteriormente, nuestro protagonista y otros tantos recogían los sacos y, finalmente, lo repartían entre los diferentes grupos de resistencia que había en los diferentes edificios. Una tarea sencilla, pero que podía acarrearles la muerte en el caso de ser descubiertos por los germanos.
La perpetua huída

Władysław Szpilman z żoną Haliną
Para su desgracia, la simpatía alemana no duró demasiado y, como todos esperaban, las limpiezas étnicas del gueto no tardaron en reanudarse. Unas misiones en las que los miembros de las SS entraban de forma aleatoria (ellos decían que buscando a judíos sublevados) en un edificio del gueto para acabar con todo aquel que se cruzase en su camino.
El miedo y la desesperación provocaron que Szpilman decidiese que era momento de salir por piernas de allí y, a través de uno de sus contactos, consiguió una casa más discreta en la que esconderse. «Por medio de Majorek me puse en contacto con unos amigos, una pareja de artistas recién casados: Andrzej Bogucki, actor, y su esposa, una cantante que actuaba con su nombre de soltera Janina Godlewska», añade.
A partir de ese momento comenzó una huida perpetua que duró aproximadamente tres años y en la que nuestro protagonista convivió siempre con el pavor de ser atrapado por los alemanes. En ese tiempo, además, usó varias casas como escondite, apenas salió a la calle para evitar ser descubierto por las patrullas germanas, y vivió comiendo de cuando en cuando.
Durante ese tiempo, fue testigo de todo tipo de brutalidades perpetradas por los nazis en sus continuas purgas de edificios. Unos actos tan deleznables, que generaban el terror entre los judíos. «Cuando los alemanes conseguían tomar un edificio, las mujeres que todavía quedaban en él subían con los niños hasta el último piso y desde allí se arrojaban por los balcones», completa el propio pianista.
El miedo que sentía nuestro protagonista se puede entender gracias a frases como la que uno de sus amigos, un tal Lewicki, le dijo antes de marcharse y dejarle escondido en una vivienda: «Si suben a registrar el piso, tírate por el balcón. ¡No te dejes atrapar vivo! Yo llevo veneno, tampoco me cogerán».
A las armas
En el tiempo que el pianista estuvo escondido, fue también testigo mudo de una gigantesca revuelta protagonizada por los movimientos de resistencia judía y polaca dentro y fuera del gueto. Aquella guerra de guerrillas contra los alemanes comenzó el 29 de julio de 1944 según Szpilman (las fuentes oficiales nos dicen que empezó el 1 de agosto) aprovechando que los soviéticos estaban intentando acceder a Varsovia.
Nuestro protagonista recordaba aquellos días en su memoria con una mezcla de melancolía, admiración por los que luchaban, y rabia por no haber podido salir con ellos a la calle para dar su merecido a los captores que les tenían encerrados desde hacía años debido a su falta de fuerzas y a su miedo.
Así recordaba el polaco los inicios de aquellas revueltas.
«Me acerqué a la ventana: en las calles reinaba la paz. Vi el movimiento normal de transeúntes, tal vez bastante más reducido de lo habitual, pero en esta parte de la Aleja Niepodleglosci nunca había mucha circulación. Un tranvía procedente de la universidad técnica llegó a la parada. Estaba casi vacío. Descendieron unas pocas personas: mujeres, un anciano con bastón. Y luego bajaron también tres hombres jóvenes que llevaban unos objetos largos envueltos en papel de periódico.
Se detuvieron junto al primer vagón; uno de ellos miró su reloj, lanzó una ojeada alrededor y de repente puso una rodilla en tierra, se echó al hombro el paquete que llevaba y sonó un rápido repiqueteo. El papel del extremo del paquete comenzó a brillar y dejó al descubierto el cañón de una ametralladora. Al mismo tiempo, los otros dos hombres se llevaron con nerviosismo sus armas al hombro.
Los disparos del joven fueron como una señal para el sector: enseguida se oyeron detonaciones por todas partes y, cuando se apagó el ruido de las explosiones en las proximidades, siguió llegando el de innumerables disparos procedentes del centro de la ciudad. Se sucedían rápidamente, sin parar, como si estuviera hirviendo el agua de una gran tetera. La calle se había quedado desierta; parecía recién barrida. Sólo el anciano seguía andando, torpe y apresurado, con ayuda de su bastón y respirando trabajosamente; le resultaba difícil correr. Al fin llegó a la entrada de un edificio y desapareció en su interior.»
Para desgracia de Szpilman, las revueltas se saldaron de forma catastrófica para las fuerzas polacas, las cuales tuvieron que lamentar la friolera de casi 20.000 bajas antes de capitular. Tras la rendición, y a pesar de que los germanos se comprometieron a tratar a los sublevados acorde a las leyes internacionales, se sucedieron las represalias. Algunas son explicadas por el pianista en su obra, donde señala, por ejemplo, que los alemanes deportaron, llevaron a las cámaras de gas, o directamente fusilaron a miles y miles de hombres, mujeres y niños.
Por su parte, el pianista logró sobrevivir en lo que quedaba del desmejorado gueto cambiando de escondite constantemente y saliendo a la calle únicamente para conseguir comida. Según él mismo explica, por entonces estaba totalmente desnutrido.

El buen alemán
Szpilman siguió escondido durante las siguientes semanas. Fue de casa en casa, siempre muerto de sed y de hambre. De hecho, llegó a comer agua infestada de insectos y pan mohoso para poder sobrevivir un día más. En ese precario estado, y siempre huyendo para salvar la vida, estaba el 17 de noviembre de 1944, cuando decidió colarse en una vivienda cercana al ático en el que por entonces residía para encontrar algo que meterse entre pecho y espalda.
Allí, mientras levantaba todas las tapas de los botes que había en la casa y abría cuantas puertas encontraba, se topó para su sorpresa con un oficial alemán que definió como «alto y elegante». Sus palabras le helaron la sangre: «¿Qué demonios estás haciendo aquí?».
El germano (llamado Wilm Hosenfeld, una información que nuestro pianista no tenía en esos momentos) obtuvo el silencio por respuesta, así que le volvió a repetir la pregunta: «¿Qué estás haciendo aquí?¿No sabes que el estado mayor de la plaza fuerte de Varsovia se va a trasladar a este edificio en cualquier momento?». Finalmente, Szpilman decidió contestar.
Sin embargo, no lo hizo de forma amenazadora, sino con resignación: «Haz lo que quieras conmigo. No voy a moverme de aquí». Nuestro protagonista sabía que solo era cuestión de segundos que el nazi sacase su Luger y le pegase un tiro. Pero el militar no lo hizo.
«No tengo intención de hacerte nada». A continuación le instó a que le dijese en qué trabajaba y, cuando el artista le respondió que tocando el piano, el soldado le pidió que le tocase algo en un viejo instrumento que había en la habitación.
«Toqué el Nocturno en Do sostenido menor de Chopin», señala en su biografía. Al final, Hosenfeld le reconoció sus habilidades y, en contra de lo que jamás hubiese pensado Szpilman, se ofreció a ayudarle a permanecer escondido en el gueto sin ser visto. Algo que, como posteriormente se demostró, hizo con multitud de judíos de la zona.
«Hosenfeld le ayudó a buscar un escondite en el edificio en que poco después se establecería la comandancia alemana, y le suministró alimentos que le ayudaron a sobrevivir los dos meses que mediaron hasta la conquista de Varsovia por el Ejército Rojo en enero de 1945», explica José M. García Pelegrín en su obra « La Iglesia y el nacionalismo: Cristianos ante un movimiento neopagano».
Todo ello, acompañado de información estratégica del lugar en el que se encontraban las tropas soviéticas. Unos datos esenciales que ayudaron a Szpilman a mantener la esperanza de ser rescatado. «Están ya en Varsovia, en Praga, al otro lado del Vístula. Solo tendrás que aguantar unas pocas semanas más: la guerra habrá terminado para la primavera, como muy tarde. Tienes que aguantar… ¿Me oyes?», le dijo en una ocasión.
El 12 de diciembre se vieron por última vez. Aquel día, el germano le dijo una vez más que aguantase, pues los rusos estaban a punto de lanzar una ofensiva. Después el alemán se despidió, pues su unidad se marchaba de Varsovia.

El final de la tragedia
Szpilman siguió escondido hasta mediados de enero de 1945, cuando -tras despertarse- se percató de que había unidades del ejército polaco en Varsovia. Para entonces los alemanes ya habían destruido una buena parte de la ciudad (y por ende, del gueto) convirtiéndola en ruinas. Desde lugar seguro, el pianista se cercioró de que no había enemigos cerca y bajó a la calle con una tranquilidad que no había tenido en los cinco años que había sobrevivido allí dentro. Calmado, se dirigió hacia una soldado.
Sin embargo, se le olvidó que llevaba puesto una chaqueta nazi que el oficial le había dado para soportar el frío. Lo que sucedió a continuación es mejor escucharlo de su propia boca:
A mi izquierda, no muy lejos, había una mujer soldado con un uniforme que me resultaba difícil identificar desde esa distancia. Otra mujer se aproximaba por mi derecha con un fardo a la espalda. Cuando estuvo más cerca me aventuré a hablarle:
-Hola, le ruego que me disculpe…
Me miró, soltó el fardo y echó a correr.
-¡Un alemán!- gritó.
La guardia se volvió de inmediato, me vio, apuntó y disparó con su ametralladora. Las balas, al rebotar en la pared, provocaron una lluvia de argamasa sobre mí. Sin pensarlo, escapé escaleras arriba y me refugié en el ático. Esta vez mi situación era absurda. Iban a dispararme soldados polacos en la Varsovia recuperada, al borde mismo de la libertad, por un malentendido. Muy pronto oí unos pasos veloces que subían las escaleras. Más allá del pasamanos apareció la figura de un joven oficial con el uniforme polaco y un águila en la gorra. Me apuntó con una pistola y gritó:
-¡Manos arriba!
-¡No dispare! ¡Soy polaco!
–Entonces, ¿por qué demonios no bajas?¿Y qué haces con un sobretodo alemán?
Así logró escapar de aquel infierno en el que habían sido asesinados, desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente, Szpilman recuperó su trabajo en la radio de Varsovia. Su primer programa fue sumamente emotivo para él, pues lo comenzó tocando la misma canción con la que conoció al oficial alemán que le salvó.
Después, ofreció conciertos como solista y destacó como compositor. Publicó su biografía poco después del final de la contienda, pero esta fue censurada y no vio la luz hasta los 90. Sin embargo, valió la pena la espera, pues el libro le catapultó a la fama.
Murió en Varsovi, el 6 de julio de 2000, antes de que empezara el rodaje de la película basada en sus memorias.
nuestras charlas nocturnas.
Amores clandestinos con famosos y fiestas interminables: los excesos de Margarita, la princesa que modernizó la Corona Británica y creció a la sombra de la reina…
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Margarita Rosa Windsor nació el 21 de agosto de 1930, en el Castillo de Glamis, en Escocia. Fue la hija menor de Jorge VI e Isabel (su nombre era en realidad Elizabeth Bowes-Lyon). Como nieta de soberano por línea paterna, Margarita tenía el tratamiento de alteza real y princesa del Reino Unido desde su mismísimo nacimiento
Infobae(C.Balbiani) — Es un lugar común, pero certero, decir que en nuestra infancia muchas mujeres hemos soñado alguna vez con ser princesas. Como si los vaporosos vestidos de gasa, tafeta o seda y las coronas de diamantes nos aseguraran -en una especie de sortilegio mágico- la felicidad.
Paradójicamente, la vida de muchas princesas de carne y hueso no se parece en nada a los cuentos de hadas ni a las fantasías que solemos tener sobre la paradisíaca vida palaciega. Por el contrario, suelen ser vidas difíciles, con abundantes desamores y, a menudo, aburridas y encorsetadas en miles de normas.
Esas princesas, que no pidieron serlo, suelen soñar con el reverso de la moneda: tener una vida “real” -valga el doble sentido de la palabra- y ser personas corrientes a las que nadie mira y juzga a cada paso.
Es, entonces, cuando la rebeldía de algunas de estas mujeres irrumpe y tuerce los rígidos protocolos de las monarquías que les regulan qué decir, qué ponerse, a quién amar. Margarita de Inglaterra, fue una de esas princesas díscolas: se atrevió a todo. La hermana menor de la reina Isabel II (la monarca que lleva casi 68 años en el trono del Reino Unido), se animó a vivir a su modo haciendo añicos el cristal que la recubría.
Aun así, tampoco consiguió la siempre anhelada felicidad.
Pequeña Alteza Real
Margarita Rosa Windsor nació el 21 de agosto de 1930, en el Castillo de Glamis, en Escocia. Fue la hija menor de Jorge VI e Isabel (su nombre era en realidad Elizabeth Bowes-Lyon). Como nieta de soberano por línea paterna, Margarita tenía el tratamiento de alteza real y princesa del Reino Unido desde su mismísimo nacimiento. Fue educada junto con su hermana mayor Isabel (hoy Isabel II, 93 años) por la institutriz Marion Crawford. Margarita tenía muy buena voz y cantaba considerablemente bien, algo que en el futuro arruinaría su hábito de fumadora.
Su padre llegó a ser rey, luego de que su tío Eduardo VIII abdicara al trono, en diciembre de 1936, por amor a la norteamericana y dos veces divorciada Wallis Simpson, en un escándalo de ribetes románticos sin precedentes. Así fue que Margarita asistió a la coronación de sus padres en 1937 y se convirtió, durante algunos años, en la segunda en la línea de sucesión al trono británico hasta el nacimiento, en 1948, del hijo mayor de Isabel II (el príncipe Carlos de Inglaterra, quien luego fuera marido de Lady Di).
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Margarita fue la hermana menor de la reina Isabel II
Durante la Segunda Guerra Mundial, Margarita permaneció en el Castillo de Windsor, a las afueras de Londres. Su padre murió muy joven, el 6 de febrero de 1952, convirtiéndose de esta manera en reina su hermana mayor. Quizá, estar en segundo plano, haya sido mejor para ella. porque en su carácter indómito y alegre no estaba la imperiosa sumisión a las normas que debe tener una heredera al trono.
De maridos y amantes
Cuando Margarita tenía unos 20 años se enamoró de un ayudante de su padre, el capitán Peter Townsend. Ser buenmozo, héroe de guerra y hombre de confianza del rey Jorge VI eran muy buenos atributos. Salvo por dos motivos: él le llevaba 16 años y estaba casado. Aunque luego se divorció, para los cánones de la época eso resultaba intolerable, sobre todo para la Corona. Por ello, llevaron con éxito durante unos años, un romance clandestino.
Pero un día, durante en un acto oficial, el ojo la prensa descubrió un gesto cariñoso de Townsend hacia ella. Los rumores comenzaron a circular y la monarquía sintió el sacudón. Lo políticamente correcto se impuso. Y aunque hasta la reina Isabel (que en Gran Bretaña es también jefa de los anglicanos) intercedió por ellos, la Iglesia se opuso tajamente a esa relación.
Las normas que habían hecho abdicar a Eduardo VIII seguían en pie y la pareja de Margarita y su capitán tuvo su fin anunciado. Ella lo dijo así: “Antepongo mis obligaciones a mi vida personal”. Luego de esa ruptura trascendió solo un romance de la princesa: John Napier Turner, un hombre que luego sería primer ministro canadiense.
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La princesa fue educada junto con su hermana mayor Isabel (hoy Isabel II) por la institutriz Marion Crawford
La vida siguió. Ella disimulaba su dolor por Townsend, con una vida entretenida y mundana. Pero un tiempo después, cuando Townsend se comprometió con una joven belga de 19 años, Margarita enloqueció. Se sintió humillada y herida. Tanto que rápidamente decidió venganza: casarse.
Era el año 1960 y el elegido fue nada menos que un plebeyo (educado en el exclusivo colegio Eton, claro): un fotógrafo llamado Anthony Armstrong-Jones, quien inmediatamente luego del casamiento adquirió el título de conde Snowdon.
Se habían conocido en una comida en 1958. Pero recién habrían empezado a coquetear cuando Anthony fue elegido para fotografiarla. Se veían en secreto en su estudio fotográfico y coincidían en las frecuentes fiestas londinenses. Ni la prensa ni la familia sospecharon absolutamente nada hasta que el compromiso de Townsend con aquella joven se hizo público y Margarita ahogó sus penas arrojándose de inmediato a los brazos del fotógrafo.
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Margarita creció a la sombra de su hermana
Nadie se animó a oponerse esta vez. Debieron tragarse que el candidato fuera plebeyo. Después de la primera e infeliz historia de amor de Margarita, su hermana la reina -que se sentía un poco culpable- quería que fuera feliz. El fotógrafo, por otro lado, era educado y querido por ellos, aunque no cumpliera con el requisito de tener blasones y escudos. Creían, además, que Margarita estaba sentando cabeza. Sería todo lo contrario.
La ceremonia suponía un condimento extraordinario: por primera vez, en cuatro siglos, había en la realeza una boda con un plebeyo. Sería el primer casamiento moderno de todos los que, inevitablemente, llegarían en el futuro.
El 6 de mayo de 1960, en la Abadía de Westminster, dieron el sí. La flamante pareja se convirtió en el primer matrimonio real cuya boda se transmitió por televisión. Tuvieron nada menos que 300 millones de espectadores en todo el mundo.
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El 6 de mayo de 1960, en la Abadía de Westminster, la princesa se casó con el fotógrafo Anthony Armstrong-Jones. La flamante pareja se convirtió en el primer matrimonio real cuya boda se transmitió por televisión
Luego de una fabulosa luna de miel de seis semanas, a bordo del yate real Britannia, se instalaron en el Palacio de Kensington. Los primeros años se mostraron unidos y felices. Anthony y Margarita eran los reyes de la noche y las juergas se extendían hasta la madrugada. Compartían su alocada vida, pero la felicidad les sería esquiva.
En 1961, nació su primer hijo, David. En 1964, nació Sarah. Fue luego del nacimiento de la menor que comenzaron a verse las primeras señales de resquebrajamiento. La vida entre ellos había empezado a derrumbarse.
Malos tratos, humillaciones y excesos
El fotógrafo devenido conde seguía trabajando en lo suyo, viajando y ausentándose con frecuencia por motivos profesionales. A los reclamos de Margarita, él respondía abiertamente que no pensaba retirarse de sus actividades. Esa vida le resultaba infinitamente más atractiva que la que discurría dentro de las monótonas paredes del palacio.
Poco tiempo después, comenzaron los malos tratos. Despreciaba en voz alta el protocolo y maltrataba a Margarita. Anthony tomó por costumbre dejar a su mujer notas, con insultos desagradables y denigrantes, en los cajones o entre las hojas de las revistas de moda…
Dos de esas notas trascendieron por distintas fuentes. Decían: “Las cosas que odio de ti…” y “parecés una manicura judía y te odio”. Las peleas a los gritos eran frecuentes, algunas veces hasta reñían en público. A veces él se encerraba en su estudio y le gritaba desde dentro: “Nunca entres aquí sin llamar”. A él le gustaba levantarse temprano y esquiar, ella prefería remolonear en la cama. Hay quienes dicen que ambos peleaban por ser el centro de atención: se sentían estrellas.
Anthony tenía demasiados prejuicios para con los Windsor y ningún límite en sus formas. Margarita, con la autoestima destruída, fue perdiendo su natural alegría para volcarse al alcohol y al tabaco. Llegó a consumir unos sesenta cigarrillos por día y, antes de que llegara cada mediodía, ya había bebido una copa de vodka y media botella de vino.
Las cosas iban de mal en peor. Por las tardes también tomaba whisky, solo el escocés Famous Grouse con una pizca de agua. Y dicen que para no tener que dejar la copa cuando encendía un cigarrillo, dispuso de una superficie adherida a sus vasos para raspar los fósforos. No solo eso. También las drogas entraron a su cotidianidad: marihuana y popper, una droga sintética.
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La princesa tuvo dos hijos con el fotógrafo: David y Sarah
Con el paso del tiempo se convirtió en una alcohólica crónica y su carácter se volvió áspero, rozando la mala educación. Sus propios demonios y las conductas de Anthony la afectaban demasiado.
La promiscuidad sexual con que se manejaba su plebeyo marido era otra arista de la relación que empujaba a Margarita al borde del abismo. Se decía que él tenía romances con todos, mujeres y hombres.
Una vez Anthony respondió a los que lo señalaban por llevar un doble standard y ser gay: “Nunca me enamoré de ningún chico, pero sí se han enamorado de mí”. Para alimentar todos esos chismes bastó una autobiografía del decorador Nicholas Haslam, donde el autor admitió haber tenido un romance con Anthony y, en esas páginas, aseguró no ser el único. Nombró también al reconocido diseñador de interiores, Tom Parr.
En 1969, Anthony emprendió otra relación extramatrimonial, esta vez con una mujer llamada Jacqueline Rufus-Isaacs y, en 1973, se involucró seriamente con una productora de televisión de 32 años, Lucy Lindsay-Hogg. Margarita no daba más. Pero el sufrimiento no le impedía vengarse de su marido teniendo ella también sus propios affaires.
La lista de ella resulta muy interesante. Figuran actores de renombre como Warren Beatty, Richard Harris, Peter Sellers y, también, el rockero Mick Jagger y el pianista Robin Douglas-Home. Incluso salió con un cercano amigo de la universidad de su marido: Anthony Barton.
La relación de Margarita con Jagger fue volcánica: con él compartió fiestas salvajes, drogas y sexo. Una vez hasta debió ser internada por una sobredosis. Por ello, la familia británica se negó, durante mucho tiempo, otorgarle el título de Sir a Mick Jagger. Recién se lo concedieron en el 2003. La reina Isabel II lo siempre despreció y lo consideró una pésima influencia para su hermana.
El último amor
De todas formas, Margarita seguiría pateando el tablero. En los últimos tiempos de su horrible matrimonio con Anthony se apasionó por un jardinero/paisajista 17 años menor y generó más alborotos. Roddy Llewellyn tenía 26 años (ella 43) y era, curiosamente, muy parecido físicamente a Anthony cuando era joven. Sería Roddy quien le habría dado, al fin, un poco de paz y felicidad. De hecho, fue su último amor reconocido públicamente.
La relación nació por 1973. Tres años después fueron descubiertos por los paparazzi en una playa. Las fotos de ellos juntos, disfrutando de su casa en la exclusiva isla caribeña de Mustique -se la había regalado un amigo millonario cuando se casó con Anthony-, fueron publicadas por el periódico News of the World y se armó tal revuelo que el tema llegó a debatirse la Cámara de los Comunes. Este episodio terminó por tirar por la borda su ya roto matrimonio con Anthony.
De todas formas, Margarita y Roddy continuaron saliendo hasta 1981 cuando él se casó con alguien de su edad, Tatiana Soskin.
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En 1976 Margarita fue retratada por paparazzis con uno de sus amantes en una playa
En esa famosa isla, donde los célebres del mundo (Mick Jagger también tenía casa allí) celebraban descontroladas fiestas, dicen que Margarita fue sorprendida manteniendo relaciones sexuales con el actor y guardaespaldas John Bindon, sospechoso del asesinato del gángster Johnny Darke. Anécdotas que siguieron alimentando la usina de chimentos de la prensa amarilla. El palacio de Buckingham, horrorizado, sobrellevaba el asunto como podía e intentaba minimizar los efectos colaterales.
Así y todo, el matrimonio de Anthony y Margarita duró mucho, 18 años. En 1978, finalmente, se divorciaron. Era el primer divorcio en la realeza desde el rey Enrique VIII, en 1540, famoso por haberse casado nada menos que seis veces. En cuestión de romper reglas Margarita seguía siendo una pionera.
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Junto a su hermana y la familia real
Pero la tristeza y la depresión la perseguían. Un día, mientras Roddy su amante paisajista estaba de viaje, cansada de tener que someter sus afectos a la aprobación del mundo y del palacio, se tomó un blister entero de somníferos “para poder dormir y descansar de todo”. Algunos sospecharon de un fallido intento de suicidio.
Su ex marido Anthony volvió a casarse seis meses después de divorcio, pero los escándalos continuaron porque aparecieron varios hijos extramatrimoniales suyos. La historia más bizarra fue la que decía que una de ellos, su hija Polly Fry, había sido concebida en una orgía de tres. En 2004, un test de ADN, demostró que efectivamente Polly era su hija. Su nuevo matrimonio también fracasó cuando salió a la luz otro vástago extramatrimonial con una periodista.
Anthony no paraba.
Salud en jaque
La pregunta que todos se hacían era por qué Margarita se había casado con este hombre tan promiscuo y que la hacía sufrir. Las conjeturas dicen que habría sido por despecho. El orgullo herido cuando vio que Townsend, su verdadero amor, rehacía su vida la hizo lanzarse al inconveniente matrimonio con Anthony. Inconveniente porque Margarita sufrió en carne y hueso los excesos de esas casi dos décadas junto a él.

En 1974 tuvo una crisis nerviosa de proporciones. Una seria hepatitis, varias gastroenteritis y una severa neumonía la aquejaron durante 1978, el año de su divorcio de Anthony. Su salud estaba claramente deteriorada por sus hábitos de fumadora empedernida (fumaba desde los 15 años), el alcoholismo y las drogas. En 1985 tuvieron que extirparle una parte de un pulmón por un cáncer. Vivía, además, acorralada por las migrañas, las laringitis y las bronquitis.
Con su ex Anthony, increíblemente, siguieron siendo amigos hasta que ella falleció: el 9 de febrero de 2002, como consecuencia de un accidente cerebrovascular, la princesa dejó de respirar en la ciudad de Londres. Murió relativamente joven, a los 71 años, si la comparamos con su longeva hermana la reina y con su madre que alcanzó los 102. Anthony, vivió bastante más: murió el 13 de enero de 2017, a los 86.
Su vida al alcance de todos
Las aventuras y desventuras de la carismática Margarita, no escaparon al entrenado ojo de la compañía de entretenimiento Netflix. Fueron ellos los que conociendo la adicción que provocan esas vidas con sangre y lágrimas azules filmaron la exitosa serie The Crown (La corona). Vale aclarar que se dice que ha sido la bioserie más cara de la historia de la televisión mundial: solo la primera temporada insumió 130 millones de dólares. Un éxito del que Margarita cosecha póstumamente admiradores y fans.

Margarita cosechó, en su época, fanáticos. Rebosante de glamour y suficientemente bella y elegante para impactar, cautivó a todos en un mítico viaje que realizó a los Estados Unidos, en un momento en que los dos países transitaban una tensa relación. Asistió a decenas de eventos y conquistó al público norteamericano. Su seducción fue una certera arma política. Hollywood fue parte importante de su agenda. Allí se juntó con famosos como Frank Sinatra, Elizabeth Taylor, Judy Garland y Paul Newman. Todos quedaron fascinados con ella.
Descontento familiar
El éxito de la serie actual suscitó las críticas de la familia de Margarita. No les gusta el halo frívolo que rodea su imagen. Su hijo David Linley (58) se propuso rehabilitar el costado social y comprometido de su madre y, para ello, lanzará un libro. Quiere contrarrestar la mala prensa que pinta a su madre como una mujer egoísta, caprichosa y volcada a todo tipo de excesos: “me preocupa la imagen que las nuevas generaciones puedan tener sobre ella”, dijo furioso y calificó a la recreación de su vida como una producción “barata”.
Agregó: “Mi madre fue mucho más que esa mujer a la que sólo le interesaban las fiestas. Dedicó una cantidad importante de su tiempo a la promoción de las artes y a sus deberes oficiales en nombre de la reina”.

Para concretar su libro Linley recurrirá a la correspondencia privada de su madre y contará también con el acceso a los archivos reales del castillo de Windsor. El hijo de la princesa es un empresario de éxito (es ebanista, produce muebles para clientes selectos, y es presidente de la casa de subastas Christie’s de Londres), no busca ni publicidad ni dinero con todo esto, solo quiere limpiar el nombre de su madre.
Margarita no tuvo la vida apacible que sugería su nacimiento dentro de la realeza, rodeada de lujos y prebendas. Eligió, en cambio, vivir a su modo, intenso y desbordante. Pero su insaciable apetito por devorarse la existencia terminó sometiéndola: los excesos le facturaron a su cuerpo, tempranamente, las caras consecuencias.
Sin dudas, a Margarita, su cuna de oro le había quedado demasiado chica.
nuestras charlas nocturnas.
E Clampus Vitus, la sociedad histórica más estrambótica de Estados Unidos…

Miembros de un capítulo antiguo.
Muy Interesante(J.Álvarez) — Si te gusta la historia oculta -inventada, incluso-, tienes un gran sentido del humor hasta el punto de no tomarte en serio a tí mismo, eres un friki irredento y vives en Estados Unidos, no lo pienses más: solicita inmediatamente tu ingreso en ECV, siglas de The Ancient and Honorable Order of E Clampus Vitus (Antigua y Honorable Orden de E Clampus Vitus).
Y si te aceptan, pues normalmente sólo se accede por invitación y tras superar -aguantar más bien- unos ritos de iniciación esperpénticos (colgarte de una polea con los ojos vendados para dejarte caer en una tina de agua, bajar una escalera en una carretilla sentado sobre una esponja mojada o cualquier otra cosa rara que se les ocurra), ya puedes dar rienda suelta al cachondeo y el estrambote; todos brindarán por tí, nuevo hermano, porque además la bebida es fundamental en esta inaudita sociedad y tienes que invitar a todos a un ronda.
Según su propia definición, la E Clampus Vitus es una fraternidad dedicada al estudio de la historia y el patrimonio de la parte oeste de Estados Unidos -con especial atención a aquel capítulo que englobamos bajo el epígrafe la Fiebre del Oro– y con sedes en varios estados como California, Nevada, Arizona, Colorado, Utah, Washington, Idaho y Oregon, entre otros sitios.
Sin embargo ya he dicho que sus miembros, los clampers, se toman a broma, como demuestra su lema Credo Quia Absurdum (Lo creo porque es absurdo), tomado del argumento esgrimido por Tertuliano para aceptar el cristianismo por encima de cualquier evidencia racional.

Por eso son miembros de honor personajes tan variopintos e insólitos como Adán (el patriarca de los clampers), Gene Autry (cantante y actor de westerns primigenios).
Ulysses Grant (militar y presidente de Estados Unidos pero que figura en la lista por su afición a la bebida).
Francis Drake (del que la sociedad avaló el descubrimiento arqueológico en 1936 de una placa del corsario en la que reclamaba California para Inglaterra y que en realidad era un montaje humorístico de los propios clampers), el irreverente escritor Mark Twain (autor de una novela muy apropiada, Un yanqui en la corte del rey Arturo) o Joshua A. Norton (un comerciante famoso porque en 1859 se autoproclamó Emperador de Estados Unidos y Protector de México). También figura en la lista Ronald Reagan, dicho sea sin segundas.
¿Cómo nació esta organización tan singular? Según su propia leyenda, el origen se remonta al año 1845, cuando el posadero Ephraim Bee aseguró haber recibido la comisión de difundir y dar a conocer The Ancient and Honorable Order of E Clampus Vitus.
Según dijo, el encargo procedía del emperador de China nada menos. Una estatua de una abeja (bee significa abeja en inglés) recordaba ese momento en la sede de Virginia, aunque se perdió a finales del siglo XIX por una inundación. Bee fue capitán durante la Guerra de Secesión y colaboró en el funcionamiento del famoso Ferrocarril Subterráneo, la red clandestina que facilitaba la huida de esclavos del Sur al Norte.

Ephraim Bee
Al margen de estas anécdotas, parece ser que la orden hizo aparición también por oposición y burla a las establecidas oficialmente (Masonería, Elks, Odd Fellows…), mucho más elitistas y sin posibilidad de acceso para la gente humilde pues, al fin y al cabo, los primeros miembros eran simples mineros: E Clampus Vitus admitía a cualquiera que fuera mayor de edad e incluso se intentó extender la sociedad hasta México en un gesto de reconciliación tras la guerra en la que el país hispano perdió más de la mitad de su territorio por el Tratado de Guadalupe-Hidalgo; llegó a establecerse una sede en Chapultepec pero los archivos se perdieron y no se sabe apenas nada al respecto.
El nacimiento de E Clampus Vitus tampoco era un rara avis, pues en aquellos tiempos de logias y sociedades secretas se fundaron otras de carácter paródico como Los Hijos de Malta o los Caballeros del Círculo Dorado.
Algunos historiadores apuntan a que ECV surgió en los estados del sur antes de consolidarse en California y que su creador fue Joseph H. Zumwalt pero lo único seguro es que tuvo lugar a mediados de siglo.
Por lo demás, incluso en la web oficial es difícil determinar qué es verdad y qué socarronería. Zumwalt puede haber sido el organizador de los aspectos formales: aportar un poco de oro en polvo para ingresar (prescindible si el candidato no tenía medios) y un escalafón jerárquico presidido por el Gran Humbug Supremo al que siguen otros cargos de nombres extravagantes como Noble Grand Humbug, Roisterous Iscutis, Grand Imperturbable Hangman, Clamps Vitrix y Royal Gyascutis.
Se reúnen cuando hay luna llena en el salón llamado Comparative Ovations y tienen por bandera una falda de aro decimonónica con la jocosa divisa bordada Ésta es la bandera bajo la que luchar. Su vestuario ceremonial hay que verlo para creerlo: camisa roja con trozos de chapa de lata de conserva cosidos (es lo que se llama «llevar la lata»), sombrero negro y pantalones vaqueros.
Pese al tono de coña general, la hermandad se ocupa de los miembros enfermos o en apuros económicos, así como de sus viudas y huérfanos, recordando los tiempos en que atravesaban grandes montañas para auxiliar a los mineros que trabajaban en sitios lejanos y quedaban aislados al llegar el invierno.

The Ancient and Honorable Order of E Clampus Vitus desapareció tras la Guerra de Secesión pero fue refundada en 1930 en California por el abogado e historiador Carl Irving Whea y sus amigos G. Ezra Dane y Leon O. Whitsell, que quisieron añadirle un matiz más cultural, de estudios de Historia; sin renunciar al cachondeo y a la bebida, eso sí. Al parecer lograron contactar con un miembro de la orden original y, así, pudieron recuperar ritos, mitos y demás.
A partir de ahí, la hermandad volvió a expandirse, de manera que hoy suma decenas de miles de integrantes y más de medio centenar de sedes, siendo una de sus actividades habituales la colocación in situ de placas que reseñan acontecimientos históricos: unos serios, como en el Indian Star, el barco mercante de casco de hierro más antiguo que existe, y otros no tanto, caso del 50º aniversario de Godzilla (aunque los clampers seguramente dirán que es al contrario).

nuestras charlas nocturnas.
El mensaje en una botella más antiguo contenía algunas preguntas fascinantes…
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ACyV — «Esta botella fue arrojada por la borda el 12 de junio de 1886«. El mensaje, encontrado en 2018, data de hace 132 años, y fue descubierto medio enterrado en una playa de Australia Occidental. La persona que entonces lo escribió no podía imaginar que no sería hasta un siglo después cuando volvería a ver la luz gracias a una bañista, después de pasar nadando tanto tiempo por el Océano Índico.
Tonya Illman encontró, según informa ‘Science Alert’, la vieja botella de ginebra con un mensaje enrollado a 50 metros de la costa en Wedge Island, en enero de 2018. A pesar de que le faltaba el corcho, tanto la botella como el contenido se encontraban sorprendentemente ilesos. Y aunque el cliché podría apuntar a un mensaje de socorro de algún pobre náufrago abandonado en una isla desierta, en realidad se trataba de un experimento alemán que se desarrolló entre 1864 y 1933 para trazar las corrientes oceánicas.
De ahí que, durante este tiempo, proliferaran las botellas arrojadas por la borda desde barcos alemanes. Cada una contenía un trozo de papel marcado con la fecha, las coordenadas exactas del barco desde el que se arrojó la botella, así como su nombre, puerto de origen y la ruta que cubría. En la otra cara de la nota también había un cuestionario, en el que quien encontrara la botella anotaría cuándo y dónde la encontró. Después debía enviarla al Observatorio Naval Alemán en Hamburgo o al Consulado Alemán más cercano.

La botella de ginebra junto al mensaje que guardaba en su interior
La tinta de esta nota se había desvanecido, pero el marido de Tonya se puso a trabajar y distinguió algunas de las cosas marcadas: la fecha, las coordenadas, la ruta (de Cardiff a Makassar), y el nombre del barco (o quizá una barca, llamada Paula). Llevaron la botella al Museo de Australia Occidental para confirmar que, efectivamente, tanto la botella como el papel databan de aquel periodo y Paula navegaba por aquella ruta.
Cuando la confirmación más espectacular se produjo cuando el Museo se puso en contacto con investigadores en Alemania: así descubrieron que el Diario Meteorológico original hablaba de Paula y registraba una botella arrojada por la borda, con la fecha y las coordenadas. Una comparación de la escritura a mano del mensaje de la botella firmado por el capitán y el Diario Metereológico de Paula muestra que la escritura es idéntica.
De las miles de botellas desechadas de los barcos alemanes como parte del experimento, no es el único descubrimiento (en concreto es el 663), pero sí ostenta el récord de ser el más antiguo hasta la fecha: el poseedor del récord anterior tenía 108 años y fue parte de un experimento similar realizado en Gran Bretaña. Habrá que esperar hasta que otra botella aún más antigua le quite el título a la del Paula.
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¿Porqué los jueces visten de negro?…

María Estuardo
Historia de nuestra historia(F.Casanova) — El uso de ropas coloridas por los jueces se remonta al siglo XV. Los magistrados solían llevar túnicas escarlata, verdes, violetas o negras, según las modas de cada época. En 1635, las reglas de vestimenta establecieron que las togas violeta deben usarse en verano y en invierno el negro. La norma también establecía que las túnicas escarlata sólo debían usarse en ocasiones ceremoniales y en los tribunales penales.
En 1694, la reina María II de Inglaterra (en la imagen de abajo) murió y fue enterrada en la abadía de Westminster de Londres. María II de Inglaterra fue reina de Inglaterra, Escocia e Irlanda desde 1689 hasta su muerte. Educada en la religión protestante, subió al trono después de la Revolución Gloriosa que dio lugar a la deposición de su padre, el rey católico Jacobo II.

María II de Inglaterra
En su funeral, todos los jueces que asistieron usaron sus ropas judiciales oficiales, pero las usaron de color negro como símbolo de luto por la difunta monarca. El período de duelo por el fallecimiento de la reina María se extendió por varios años y la mayoría, si no todos los jueces, continuaron vistiendo túnicas negras. En el momento en que el período de duelo terminó, el uso de túnicas negras se había establecido como la norma para los jueces en todos los tribunales y posteriormente se extendió a toda Europa.
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Reportajes: Mujeres fotógrafas (II) – Cristina Quicler…

AFP/Focus(C.Quicler) — Cristina Quicler cuenta a Andalucía en imágenes para la AFP desde 2002. Recibió en 2020 el Premio Andalucía de Periodismo por una de las fotografías presentadas en este blog. Esta entrevista es parte de una serie de encuentros con mujeres fotoperiodistas de la AFP.
¿De dónde viene tu pasión por la fotografía?
Llevo muchos años de fotografía. Y la verdad es que estaba emocionada cuando comencé y lo sigo estando. Cada foto, cada momento, es mi vida.
Mi historia con la fotografía empieza en la infancia. Vivía en el norte de España, en Vigo, al borde del Atlántico, con mi madre y mi primer hermano. Mi padre era maestro en Sevilla y venía a vernos en vacaciones. En una de sus visitas me regaló una cámara Kodak Instamatic de plástico gris y negra y con ella jugué y experimenté.
Mis primeras fotos fueron en el zoológico de Vigo que fui a visitar con él. Allí quedó esa semilla que brotó años más tarde. Él era un apasionado de la fotografía, de la música, de la ciencia y de la mecánica, pasiones que transmitió a sus tres hijos. Y a mí me tocó la primera.

Espectáculo durante el Salón Internacional del Caballo en Sevilla, el 21 de noviembre de 2006
Mi padre estaba todo el día con la cámara Super 8 haciendo fotos, haciendo videos. Recuerdo ver videos en blanco y negro donde mi madre aparece con el ceño fruncido diciendo “¿Otra vez?”. Crecí viendo a mi padre fotografiándonos… no tenía un deseo especial de explorar mucho más allá. Los cumpleaños, las comidas, el parque… Puedo interpretar desde mi fantasía que al no vivir con nosotros, él se llenaba fotografiando recuerdos que luego guardaba para acreditar que su familia existía cuando regresaba a Sevilla, donde pasaba tiempo sin nosotros.
Durante esos primeros años en Galicia pasé mucho tiempo sola, con muchas horas para pensar. Cuando tenía 16 años nos mudamos finalmente a Andalucía. Yo venía de una ciudad pequeñita, pero contaba con autobuses, el barullo de las discotecas… De repente me encontré viviendo en un pueblo que se llama Tomares. Desde la ventana de mi habitación veía ¡vacas y olivos!

Fue un cambio radical pero me benefició emocionalmente porque en Galicia había cultivado mucho la introspección y Andalucía me dio las herramientas para sacar mis pensamientos para fuera.
Estudié imagen y sonido, me gustaba el cine, elegir planos y crear escenas. Al final era crear, pintar, colorear. Tuve una experiencia en la televisión, pero sentí que no era lo mío. Estaba saliendo con Marcelo del Pozo, el fotógrafo de Reuters aquí: él me inspiró y fue mi primer referente en fotoperiodismo.
Al verlo trabajar empecé a seguirlo en algunas coberturas y acabé consiguiendo un trabajo en un periódico local. Sin embargo algo no me acababa de conquistar. Yo quería trabajar para una agencia internacional; sabía que allí podría cubrir una gran variedad de temas, investigar y hacer reportajes. En las agencias de prensa los editores tienen delicadeza y mucho respeto hacia el fotógrafo. Las fotos lucen de otra manera. Empecé a trabajar para la Agencia France-Presse en 2002, cuando montó su equipo de fotógrafos en España.

Corrida en la Maestranza de Sevilla, mayo de 2017
¿Qué tres palabras definen tu trabajo?
¡Creatividad, expresión, empatía! Expresión, porque en mis fotografías proyecto mi yo, mis fantasías, mis miedos… La realidad es la realidad, pero creo que en una foto siempre se proyecta la persona que la realiza. Creatividad, porque de alguna manera, cuando hago una foto, estoy creando algo que siento como mío, lo trato con cariño, lo corto con esmero, lo edito con amor… así lo siento con cada foto de cada tema en los 20 años de trabajo que llevo. Empatía, porque tiendo a empatizar con las personas, los lugares y las cosas que me encuentro.

Esta imagen me representa bien. El burladero es un objeto, pero simboliza la lucha por la supervivencia del animal en una plaza de toros. Está rajado por los cuernos del toro, tiene sangre… empatizo con ese burladero que muestra la lucha por sobrevivir. Ese día, cuando terminó la corrida, esperé, quería hacer esa foto. Desde mi sitio había visto cómo se desarrollaba la corrida y me pareció que este trozo de madera pintada representaba lo que había vivido en ese momento.
No se si podría cambiar de trabajo. ¿Cómo me expresaría entonces sin esta herramienta que encontré? A medida que voy haciendo fotos descubro después similitudes con artistas que no he estudiado. Cada vez me gusta más la pintura. Impresionismo, romanticismo… ¡Todos! En ellos veo muchas cosas con las que me siento identificada: ¡me derrito!

Patio de la escuela de Mairena, cerca de sevilla, donde aparece una reproducción del Guernica, de Picasso, el 10 de septiembre de 2020
Con Goya, por ejemplo, en su época más loca. Cuando están en su época más loca o más en contacto consigo mismos, es allí cuando más me gustan los pintores. Se atreven a expresar sus demonios, sus sentimientos.

Procesión de la Virgen del Rocío, Huelva, en agosto de 2019. Cristina Quicler ganó el Premio Andalucía de Periodismo en 2020 por esta fotografía
Esta foto la tomé de noche. El halo blanco que se ve es el vaho de la respiración de los peregrinos, mezclado con el polvo y alguna luz a lo lejos de los tractores que les iluminan el camino. Cuando hice esta imagen sentí como si un ser vivo respirara y pasara a mi lado.
¿Qué representa Andalucía pata ti?
Siento mucha responsabilidad como fotógrafa de una agencia internacional. Represento a la AFP y a Andalucía en cada reportaje que hago sobre sus fiestas y tradiciones.

A esta foto le tengo mucho cariño, es como una de mis niñas preferidas, es un desfile de moda, representa la Andalucía del flamenco, de la feria, las rosas en el suelo. Me gusta por la composición que busqué: fusionar los volantes del traje de flamenca con los pétalos de rosas que habían puesto en la pasarela y dejar ver los zapatitos de la modelo, con las uñas pintadas de rojo.
La luz de Andalucía me permitió trascender mis sombras internas. Tengo a Galicia en mi corazón, crecí con ella, son mis raíces maternas, me aportó la sensibilidad que necesitaba expresar: Galicia es mi madre. Andalucía, en cambio, es el oxígeno, es la luz que me ayuda a vivir, a luchar, a sacar adelante a mis hijas, es la tierra sobre la que trabajo y que me regala múltiples posibilidades. Es como mi diamante. Andalucía es mi padre.

Hay una fotografía en particular, que aparece en portada de esta nota. Es en una feria, en Sevilla, que representa un momento de libertad y felicidad: dos enamorados besándose y la gente paseando, ajena a todo. Al seleccionar las fotos sentí mucha añoranza por esos tiempos, cuando no existía la pandemia.
¿Cómo trabajas tus fotografías?
Me gusta jugar con luces y sombras, el blanco y el negro, la luz y la oscuridad. No preparo nada, me tiro a la piscina y empiezo a nadar y voy creando las imágenes, allá a donde la luz me llame. No hay luz sin sombra ni sombra sin luz.


También me gusta retratar lo absurdo, lo ambiguo. La siguiente imagen, por ejemplo, me pareció divertida: muestra a un penitente vestido para el Domingo de Ramos, y la gente, bien vestida, me está mirando.

¿Qué significa ser una mujer fotógrafa hoy?
Es necesario rendir homenaje a aquellas primeras mujeres que lucharon por nosotras y al esfuerzo que tuvieron que hacer para ser respetadas y escuchadas. Gracias a ellas podemos hoy trabajar libremente y seguir luchando contra las injusticias, que persisten, por las futuras generaciones. En mi trabajo, en cambio, no siento diferencia. Eso sí, muchas veces voy a trabajar con tacones, porque me permite ganar altura en una rueda de prensa.

Esa es una ventaja, si fuera un hombre bajito, no podría llevar tacones. Físicamente estoy en desventaja, porque no soy deportista, pero igual lo estaría un hombre poco deportista. Los equipos pesan mucho, especialmente los objetivos grandes que llevas para deportes… Sí, he sufrido mucho físicamente. Tengo hernias por cargar ese peso como una bruta sin cuidarme. Ahora intento alertar a las más jóvenes.


Como madre soltera, es complicado, sobre todo los fines de semana de fútbol. Terminas a las 12 o a una de la mañana, y entonces pienso: “¿Y yo que hago aquí?” Las niñas aquí o allá, tienes que ir pidiendo favores. Cada día es como una carrera de obstáculos. Es una vida pendiente de un hilo, no puedes saber ni lo que vas a ganar ni en lo que vas a trabajar.
En el futuro, me gustaría poder viajar con mis niñas por el mundo, regalarles conocimiento de los seres humanos que habitan en este planeta y hacer algún reportaje que implique una gran ayuda humanitaria.

Compañía Nacional de Danza, ensayo de Don Quijote en La Maestranza de Sevilla, el 10 de enero de 2018
nuestras charlas nocturnas.
El papel de Leica en el Holocausto: «El tren de la libertad»…

Xataka(F.Sanchez) — La historia de la humanidad está llena de injusticias terribles. Y matar a alguien solo por sus ideas o su procedencia merece la más absoluta de las repulsas. Dentro de esos momentos malditos siempre podemos encontrar a gente que trató de mejorar la situación de las víctimas. Hablaremos de Ernst Leitz II, dueño de la famosa Leica durante los años terribles de Hitler en el poder, que salvó de las garras nazis a más de 200 judíos.
Hitler llegó al poder después de unas elecciones en 1933. El partido nazi empezó a gobernar con la idea de dominar el mundo y acabar con todos los que no representaran su ideal ario. Los judíos fueron sus víctimas. Y el mundo vio atónito cómo llegaba uno de los episodios más crueles de la historia.
Pero en este artículo hablaremos de una buena persona: Ernst Leitz II, quien ideó ‘el tren de la libertad de Leica’ para sacar de Alemania a más de 200 judíos. En algunas crónicas modernas lo llaman el Oskar Schindler de la fotografía.
Como todas estas historias hay que entenderlas en su contexto y estudiarlas con mucho cuidado porque hay luces y sombras que son difíciles de entender sin saber el contexto ni la situación en la que se vivió durante los años del terror nazi.

La historia de ‘el tren de la libertad’
He llegado a esta historia a través del muro de Facebook de Bernardo Pérez Tovar. Se conoce desde hace mucho tiempo. El escritor Goerge Gilbert lo sacó a la luz en un artículo y el rabino Frank Dabba Smith escribió el libro ‘The Greatest Invention of the Leitz Family: The Leica Freedom Train’, después de quince años investigando una historia que había quedado sepultada en el tiempo.
Entre 1933 y 1939 Ernst Leitz II consiguió crear un entramado para sacar a los trabajadores judíos de su empresa como destinados a las oficinas de Francia, Gran Bretaña, Hong Kong y Estados Unidos. Y no solo a sus empleados, sino a amigos y familiares para escapar de la locura nazi.
Se llegó a conocer como ‘el tren de la libertad de Leica’. Los judíos que lograron escapar gracias a su empresa llegaban a estos países con todas las garantías y con un puesto de trabajo garantizado.
Lo más curioso de toda esta historia es que la familia Leitz era respetada por el gobierno nazi e incluso el ministro Joseph Goebbels cantaba las virtudes de la marca y contrataba sus servicios para el ejército nazi dada su enorme calidad.
Y a pesar de todo estuvieron fuertemente vigilados. Los nazis necesitaban sus telémetros y sus ópticas, así como el buen nombre que tenían en el mundo occidental, pero vigilaban todos sus movimientos sospechosos. Hasta encarcelaron a la hija del empresario, Elsie Kuhn-Leitz, porque ayudar a escapar a mujeres judías por la frontera con Suiza.
No olvidemos que ella era amiga personal de Henri Cartier Bresson, el cual escribió la introducción de su biografía, donde se contaba todo lo que hizo esta mujer por los demás.

La portada del artículo donde se publicó la historia por primera vez
Al parecer toda esta historia no es muy conocida por deseo expreso de la familia, quien pidió que no se divulgara hasta que falleciera el último miembro de la familia Leitz. Como se narra en un artículo de la Asociación Fotográfica de Canada, donde cuentan que esta historia la descubrió George Gilbert:
Mucho después de que terminó la guerra, la historia del programa Freedom Train se propuso por primera vez a Reader’s Digest con sus más de 12 millones de lectores. Los directores de Leitz lamentablemente rechazaron el permiso mientras las personas involucradas aún estuvieran vivas y posiblemente en riesgo de represalias.
Para 1987 había muerto el último de los protagonistas y George escribió un pequeño artículo de media página que fue publicado en varias crónicas fotográficas. Una década más tarde, la historia se cubrió brevemente en el libro Illustrated World Wide Who’s Who of Jewish in Photography (ver reseña en la edición de mayo de 1997 de Photographic Canadiana ). George envió una versión abreviada de la historia a las diversas sociedades fotográficas para su publicación; publicamos la historia en nuestro número de mayo de 2002.
Desafortunadamente, los esfuerzos para encontrar a alguien con familiares que fueron ayudados por Leitz no han logrado encontrar a nadie hasta la fecha. La historia del Tren de la Libertad y el papel desempeñado por Norman Lipton, George Gilbert y el rabino Frank Dabba Smith para sacarlo a la luz, se tratan en el panfleto de 2002 del Rabino Smith The Leica Freedom Train publicado por la American Photographic Historical Society en Nueva York. Se proporcionó una copia a cada asistente a esta presentación.
Puede que no sea una historia fotográfica 100%, y seguro que hay muchos matices, como sucede con Oskar Schindler, pero desde hoy miraré a Leica con otros ojos. Al menos en los tiempos horribles demostró tener humanidad.
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Misterios de obras icónicas que seguramente desconocías…

marcianosmx.com — Hay ciertas obras de arte y de la arquitectura que son reconocidas en prácticamente todos los rincones del mundo. Pero si nos dedicáramos a estudiar la historia de cada uno de estos iconos de forma individual, encontraríamos que la mayoría está rodeado por fascinantes misterios. Hoy te presentamos una serie de datos muy poco conocidos sobre obras famosas de la arquitectura y el arte.
El apartamento en la Torre Eiffel.

Uno de los monumentos más famosos de Francia fue diseñado por Gustave Eiffel, una torre metálica en París que lleva su nombre. Sin embargo, lo que muy pocas personas saben es que el ingeniero civil incluyó y equipó un apartamento para él mismo en el último piso del monumento.
En cierta ocasión, recibió la visita de Thomas Edison con quien sostuvo una extensa charla en el lugar. El apartamento incluye dos habitaciones, cocina, baño, una sala de estar y evidentemente vistas increíbles de París. En la actualidad sirve como un museo, un lugar que se complementa con la presencia de Edison y Eiffel en dos figuras de cera.
El cielo en la pintura de «El grito».

La más célebre pintura de Edvard Munch llevó por nombre “El grito de la naturaleza”. El artista habría escrito en su diario:
“… de repente el cielo se hizo de un rojo sangre. Me detuve, sintiéndome cansado, y apoyado contra una valla, vi la sangre y lenguas de fuego sobre el fiordo negro-azulado y la ciudad…”
A inicios de la década del 2000, un grupo de astrónomos promovió la teoría de que el color rojo brillante del cielo que tanto sorprendió al artista fue causado por la erupción del volcán Krakatoa en el año de 1883. Una enorme cantidad de ceniza volcánica fue arrojada a la atmósfera, por lo que en los años subsecuentes se observaron atardeceres extremadamente brillantes alrededor del mundo.
La cadena rota en el pie de la Estatua de la Libertad.

El gobierno francés obsequió a los Estados Unidos la Estatua de la Libertad para conmemorar los 100 años de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. En este monumento se simboliza la democracia, la libertad y la abolición de la esclavitud. Es por este último motivo que una cadena rota puede verse a los pies de la estatua – es un dato que muchas veces pasa desapercibido por los miles de turistas que acuden a visitar el monumento.
El nombre de la atracción turística más famosa de Gran Bretaña.

Estrictamente hablando, “Big Ben” no se refiere a la torre completa del Parlamento de Gran Bretaña sino a la gran campana que se encuentra en el interior. Hasta el 2012, el nombre oficial del edificio era “La torre de la campana del Palacio de Westminster”. Ahora, el nombre oficial es “La torre de Elizabeth”.
Hasta ahora, nadie sabe a ciencia cierta en honor a quien se nombró a la campana Big Ben. Existen diversas teorías, una afirma que era el apodo de un poderoso hombre que administraba la fundición donde se realizó la campana. Otra versión apunta a que fue nombrada así en honor de Benjamin Count, un campeón de boxeo.
La apariencia original de la esfinge.

La Gran Esfinge de Guiza es la estatua más antigua del mundo. Originalmente, la estructura fue decorada con pintura brillante, de la que quedan pocos remanentes en algunos fragmentos tras una de sus orejas. Algunos fragmentos de la pintura original también pueden encontrarse en museos británicos y egipcios.

Mucho más interesante aún es el hecho de que, de acuerdo con algunos expertos, la esfinge pudo haber tenido la cabeza de un perro o un león, y las facciones humanas fueron talladas mucho después de que la terminaron. Esto explicaría la enorme diferencia entre las proporciones del gigantesco cuerpo y la cabeza tan pequeña.
El color del puente Golden Gate.

El puente Golden Gate es uno de los puntos más fotografiados en el mundo. Llevó bastante tiempo para que la Marina de los Estados Unidos accediera a la construcción. Cuando finalmente otorgaron el permiso, la Marina pretendía que el puente fuera pintado con líneas blancas y amarillas, de forma que fuera mucho más fácil para las embarcaciones distinguirlo entre la niebla.
Al final, Irving Morrow, el arquitecto que diseñó el puente, convenció a los militares de pintarlo con un color naranja oscuro. Esto no sólo aseguraba que fuera visible en cualquier condición climática, sino que también le proporcionaba una apariencia atractiva.
La creación de la Torre Inclinada de Pisa.

Esta famosa torre guarda muchos secretos. Todos saben de su inclinación, pero nadie sabe quien construyó realmente el campanario en la catedral de Pisa. Una de las razones para este misterio es que se edificó a lo largo de aproximadamente 200 años. Frecuentemente, los historiadores dan por sentado que los planes de edificación fueron desarrollados por Bonanno Pizano, pero otro candidato fuerte es Deustesalvet, que diseñó el bautisterio próximo a la torre que presenta el mismo estilo.
La cápsula del tiempo en el Monte Rushmore.

Gutzon Borglum, el arquitecto de este famoso monumento de los Estados Unidos, tenía la intención de crear un “salón de registros” al interior del acantilado – una habitación secreta donde las futuras generaciones pudieran encontrar registros fundamentales e información sobre la historia de los Estados Unidos. Para llevar a cabo su cometido, encomendó la excavación de una caverna tras la cabeza de Abraham Lincoln.

Sin embargo, al poco tiempo Borglum murió, y sus sucesores no le dieron seguimiento al plan. En 1998, aproximadamente cinco décadas después de su muerte, copias de documentos importantes y memorias de varios presidentes fueron puestas al interior de este salón incompleto, que ahora funciona como una cápsula del tiempo.
El rostro en Dánae de Rembrandt.

Rembrandt pintó su famoso cuadro Dánae dos años después de casarse con Saskia van Uylenburgh. El artista representó a su mujer en diversas obras, por lo que se convirtió en un auténtico misterio la razón de que el parecido de Saskia no fuera tan evidente en esta pintura como lo era en sus otros trabajos de 1630. Además, su estilo tan particular de pintura se acercaba más al que desarrolló en sus últimos trabajos.
No fue sino hasta hace poco que se encontró una explicación para el misterio. Cuando se examinó la pintura utilizando rayos x, los parecidos entre la figura de la pintura y la esposa de Rembrandt fueron mucho más evidentes. Aparentemente rehízo la pintura tras la muerte de su esposa, en una época donde estaba enamorado de otra mujer, Geertje Dircx. Los rasgos faciales de Dánae fueron alterados de forma que combinó los rasgos de sus dos amores.
nuestras charlas nocturnas.
Qué fue de los hijos de Hernán Cortés nacidos en la Nueva España…
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Durante la conquista y después de ella Hernán Cortés tuvo varias parejas y solo se casó dos veces.
Infobae — Hernán Cortés conquistó las tierras aztecas pero también conquistó el corazón de muchas mujeres, pues tuvo once hijos con seis mujeres distintas. Se tiene poca información de todos ellos pero se sabe que durante su estancia en Nueva España tuvo la mayoría de sus hijos, los cuales son de los primeros mestizos y criollos en la historia.
Antes de la conquista Hernán Cortés se casó con Catalina Suárez en Cuba; sin embargo, no tuvieron hijos durante su matrimonio. Cuando llegó a tierras aztecas Cortés tuvo cinco hijos antes casarse por segunda ocasión, dos con mujeres españolas y tres con mujeres indígenas.
Cuando Cortés estuvo en Cuba, isla que apenas había sido conquistada, tuvo su primera hija. En 1514 o 1515 nació Catalina Pizarro. Su madre era Leonor Pizarro y era residente de la isla. Tiempo después, Catalina alcanzó a su papá en Nueva España.
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Lámina lienzo de Tlaxcala con Hernán Cortés y la Malinche acompañados de indígenas.
Durante la conquista Hernán Cortés llegó a América en 1519 y conoció a Malintzin, mejor conocida como la Malinche. Ella fue su guía e intérprete por muchos años y mantuvieron un amorío cuando él aún estaba casado con su primera esposa Catalina Suárez, quien en ese entonces estaba en Cuba.
La Malinche era una mujer indígena de origen chontal, del poblado de Painala que actualmente es Veracruz, que le sirvió a Cortés como su traductora en las conversaciones y negociaciones con Moctezuma. Con esta mujer el conquistador español tuvo su primer hijo mestizo reconocido en Nueva España.
Martín Cortés Malintzin nació en 1523 como fruto de esta relación; sin embargo, ya con el poder y riqueza que tenía Hernán después de la conquista terminó su romance con la Malinche. A pesar de ello, Martín seguía viendo a su papá y en 1540 lo acompañó a su último viaje a España.
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El primer hijo de Hernán Cortés en Nueva España fue con una mujer indígena, por lo tanto, fue su primer hijo mestizo.
En 1525 nació Luis Cortés Altamirano y fue hijo de la española Antonia o Elvira Hermosilla. Siendo así el primer criollo del conquistador, pues con base en el sistema de castas se le consideraba así al ser hijo de dos españoles nacido en Nueva España.
Para el 1527 nació Leonor Cortés y Moctezuma, hija de Isabel Moctezuma. Después, nació su tercera hija en Nueva España; sin embargo, se tiene poca información de ella. Solo se sabe que fue hija de una princesa azteca y que sería su segunda hija mestiza.
Años después Hernán Cortés se casó por segunda ocasión con la española Juana Zúñiga y con ella tuvo seis hijos legítimos. Los primeros dos hijos que nacieron murieron al poco tiempo de haber nacido. En 1530 murió Luis en Texcoco y en 1531 falleció Catalina en Cuernavaca.
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El conquistador tuvo hijos naturales, con mujeres con las cuales no se casó, e hijos legítimos. Sin embargo, Martín Cortés Zúñiga se quedó con la mayor parte de su riqueza.
Al parecer el conquistador español no tenía mucha imaginación con los nombres, pues en 1532 nació Martín Cortés. Sí, su segundo hijo llamado así. Se cree que Hernán le puso así a dos de sus hijos por que su papá se llamaba así.
Martín Cortés Zúñiga viajó a España a los ocho años y estuvo a disposición del rey Carlos I y después del Rey Felipe II. También fue militar y participó en diversas batallas en el continente europeo. Cuando falleció su padre Hernán, en 1547, le heredó toda su riqueza e inmuebles en Nueva España. Por lo tanto, decidió regresar convirtiéndose en el hombre más rico en esas tierras.
Finalmente, Hernán Cortés y Juana Zúñiga tuvieron tres hijas más de las cuales no se tiene mucha información: María, Catalina y Juana. La primera fue María que nació en 1533; la segunda Catalina Cortés que nació entre los años 1534 y 1535; y la hija menor, Juana, nació en 1536 en Cuernavaca, Morelos.
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«La gran ola de Kanagawa»: historia de un icono con presente y futuro…
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La gran ola de Kanagawa
El Confidencial(E.Zamorano) — En épocas convulsas de grandes cambios políticos y sociales es cuando más prolífica es la actividad artística, la cual bulle como un mar ingente de signos y símbolos que plasman en diferentes formatos las esperanzas, los anhelos y los profundos temores del tiempo concreto en el que está enmarcada.
Como no podemos aventurarnos a leer el futuro, que paradójicamente está haciéndose a cada instante, cabe recuperar una de las obras artísticas de genios que rompieron con lo establecido y a su vez sirvieron de trampolín para asomarse a lo que estaba por venir.
Y, de alguna forma, si atendemos a los motivos que la impulsaron y a la historia de las personas a las que se dirigía, también podemos encontrar coincidencias o como mínimo alegorías de nuestro propio tiempo, cada vez más emborronado por la prisa cotidiana y la fatiga pandémica.
Nos referimos a obras inmortales como ‘La gran ola de Kanagawa’, sin duda una de las estampas más representativas del arte pictórico japonés, creada en 1830 por Katsushaki Hokusai como parte de su serie ‘Treinta y seis vistas de monte Fuji’.
Perteneciente al género de grabados del ‘ukiyo-e’, los cuales comenzaron a hacerse muy populares en Japón desde el siglo XVII hasta el XX, se caracterizaron por estar realizados en madera mediante xilografías, lo que hacía muy fácil su reproducción y distribución.
No es nada raro encontrar en cualquier zona turística de capitales europeas, en verjas de restaurantes de ambientación nipona o en portadas de libros sobre arte moderno a esta escena que retrata un sublime y sobrecogedor tsunami erigiéndose sobre el monte Fuji y ante unos atemorizados marineros.

Como otras tantas obras famosas, forma parte del inconsciente colectivo y de la cultura popular, pues sus vivos colores transmiten un corolario de sensaciones visuales que la hacen irresistible e inolvidable.
Más allá de los aspectos pictóricos, merece la pena atender a la historia tanto de su creador como de la época en la que se comenzó a popularizar, pues nos dan pistas de los muchos significados que encierra.
En primer lugar, está enmarcada en el tercer y último shogunato, una forma de gobierno militar que imperó en el país asiático desde el siglo XVII hasta bien entrado el siglo XIX, cuando llega la Restauración Meji que impulsó una transformación radical en el país.
Después de siglos de guerra civil, el clan de los Tokugawa unificó a Japón estableciendo un orden estamental muy estricto y aislando al país del resto del mundo. El cristianismo, la gran religión que se extendía por todos los confines de la Tierra en el contexto de la colonización, resultaba una amenaza para las tradiciones niponas.
Por ello, y bajo el temor de una posible invasión extranjera, los señores feudales impusieron un orden social de lo más rígido: en la cúspide de la pirámide se encontraba el Emperador, seguido de los nombres y los ‘shoguns’.
Por otro lado, el pueblo quedó dividido entre los samuráis, los granjeros, los artesanos y los mercaderes. Estos últimos contaban con menos derechos que los anteriores, de tal forma que ninguna clase social podía interferir ni compartir espacios ni tiempos, existiendo un código de conducta muy férreo para cada una de ellas.

Los fantasmas – Utagawa Kuniyoshi, s. XIX
«Pinturas del mundo flotante»
La época de Hokusai, autor de la famosa ola, coincide también con el período de industrialización del país, que trajo consigo el mayor trasvase de población de las zonas rurales a la capital, Edo, que más tarde pasaría a ser Tokio.
«Hacia la mitad del siglo XVIII llegó a ser la ciudad más grande del mundo, con una población de un millón de personas», asegura James Payne, editor del canal de YouTube ‘Great Art Explained’ en un interesante documental dedicado al grabado.
«A medida que la economía fue creciendo, los mercaderes, ese grupo social por debajo de todos, se empoderaron, y poco a poco pudieron acceder a derechos como a ser educados, viajar por el país, leer libros o disfrutar del arte».
Así es como surge el ‘ukiyo-e’, lo que se puede traducir como «pinturas del mundo flotante», una corriente artística que apelaba al mundo «fugaz, efímero o transitorio». Al principio, los temas que aparecían en los grabados realizados a tinta china trataban de escenas urbanas de Edo, y siglos más tarde comienza a desarrollarse entre los ambientes más populares y los burdeles de la capital, en los que se daban cita escritores, bohemios y poetas.
Al pasar su forma de producción de la tinta china a la xilografía, estampada en placas de madera, se hace más fácil su reproducción y distribución, por lo que comienzan a producirse en serie y a venderse por miles. De hecho, ‘La gran ola de Kanagawa’ se calcula que llegó a imprimirse unas ochocientas veces.

Hokuju Shotei 1789-1818
También cabe destacar dentro de este movimiento artístico a los ‘shunga’, un subgénero erótico de grabados que escenificaban los encuentros sexuales entre prostitutas y clientes de los burdeles de Edo.
Uno de los creadores más famosos es Shotei Hokuju, discípulo de Hokusai que empleó los saberes de su maestro con las técnicas coloridas occidentales a medida que Japón continuaba su apertura internacional.
Estas imágenes de sexo explícito son sin duda las más representativas de este movimiento, que avanzó desde la pintura de estilo costumbrista y romántica a una irrefrenable exaltación de los placeres carnales, haciendo honor al sobrenombre de ‘ukiyo-e’.
¿Un pintor romántico en el lejano Japón?
Hokusai, sin embargo, se aleja de los motivos costumbristas y empieza a enfocarse en el género de los paisajes, lo que le emparenta con sus contemporáneos europeos. No está claro si la progresiva apertura de Japón hacia el mundo exterior (sobre todo con Holanda, casi el único país europeo con el que comerciaban los nobles y burgueses de Edo) propició que el artista se viera influenciado por nombres como Caspar David Friedrich o Théodore Géricault.
Lo que sí que está claro es que comparten época histórica y, de alguna forma, esa obsesión por colocar al hombre en el centro de un paisaje natural generalmente abrumador e inhóspito, pues el espíritu romántico suele emerger cuando el ser humano siente una relación de apego hacia un lugar, en este caso, el más directo, aquel en el que nació y creció, como vienen a ser los campos al pie del monte Fuji, la montaña sagrada de su pueblo, el símbolo espiritual más representativo de Japón.

Treinta y seis vistas del monte Fuji
«Treinta y seis vistas del monte Fuji» recoge, como decíamos, escenas de la vida cotidiana en las faldas de este enclave místico para la comunidad nipona, y de entre todas ellas la que más ha perdurado a lo largo del tiempo y que más hondo ha calado es la de ‘La gran ola de Kanagawa’.
Antes de entrar a descifrar sus múltiples significados, cabe mencionar que fue pintada por Hokusai cuando este ya era muy anciano. Desgraciadamente, su talento y éxito como artista pictórico no estaba acompasado por el éxito en su vida privada.
Como tantos otros románticos, se tuvo que enfrentar a un sinfín de penas, como por ejemplo la temprana muerte de todas sus mujeres y de dos de sus hijos. Además, para colmo, le impactó un rayo cuando contaba 50 años, seguido de un infarto, lo que le dejó inmóvil e incapaz de pintar.
El pintor se reiría de aquellos que en nuestros tiempos invocan a ‘Doña Resiliencia’, pues su fuerza de voluntad le encomió a tener que volver a aprender a pintar, dejando claro en sus escritos de que cuanto más mayor se hacía mejor se las apañaba en el arte pictórico.
«Todo lo que he hecho antes de los 70 años no ha merecido la pena», escribió en una ocasión. Así, se dispuso a realizar su gran obra, la cual sería recordada y extendida por todo el mundo hasta el día de hoy.

Katsushika Hokusai, 1814.
La ola: pasado, presente y futuro
Una vez entendido el contexto, habría que preguntarse por el significado de la obra. Como cualquier otra, queda abierta a la interpretación personal y subjetiva.
Lo que sí que podemos intuir es que Hokusai trataba de representar de alguna manera, más allá de la grandeza natural, el miedo de los japoneses a la influencia extranjera, pues después de tantos años aislados el tsunami que traía consigo la apertura internacional al comercio y a la cultura estaba a punto de implosionar contra sus costas, que antaño también les habían protegido de cualquier intento de invasión.
Pero, sobre todo, refleja la inquietud que en esos días podía sentir el pueblo llano ante los cambios políticos y sociales que estaban por ocurrir. «Es una imagen de Japón que refleja cómo el mar, aquel elemento natural que les protegió y aisló del resto del mundo durante siglos, podía llegar a ser su perdición», asevera Payne en el documental.
«Pero en realidad es la imagen de Japón enfrentándose a un futuro incierto». A la vuelta de la esquina estaba la llegada de la Restauración Meiji, la cual acabó con el feudalismo despótico de los ‘shogun’ y atrajo el ansiado avance cultural e histórico propulsado por la apertura al comercio internacional. En 1853, una flota americana al mando del Comodoro Perry atracó en la bahía de Tokio exigiendo al país que se abriera al comercio en nombre de Estados Unidos, Gran Bretaña y otras potencias occidentales.
A diferencia de otras transformaciones políticas y sociales bruscas como la Revolución Francesa, la Restauración (y de ahí mismo el nombre) fue instigada por las clases altas para industrializar en tiempo récord al país y responder a las exigencias comerciales de los foráneos, así como para proteger su soberanía nacional.

El fuji de kanaya en el tokaido
Este fue uno de los pretextos para militarizarse con mucha contundencia y que a su vez hizo florecer un marcado espíritu imperialista que muchos años más tarde le haría jugar un papel decisivo en contiendas internacionales como la Segunda Guerra Mundial.
De algún modo, esa ola que vuelve a emerger dos siglos después en las ‘stories’ de Instagram más estéticas junto a retratos repletos de filtros no es más que la perfecta representación de la inquietud humana ante el cambio histórico cuya irrupción es inevitable.
Todo lo que nos mantenía seguros y protegidos se vuelve contra nosotros, creando un inmenso tsunami que amenaza con llevarse todo por delante. ‘La gran ola de Kanagawa’ remite a aquella frase tan manida que asegura que «todo lo sólido se desvanece en el aire», pues como comprobamos hace un año, aunque pensemos que tenemos el control de todo lo que ocurre y nos sintamos amos y señores del pedazo de tierra que habitamos, en una décima de segundo todo lo que parecía fijo, constante y permanente se desintegra, dejándonos desnudos y abatidos al pie de la costa bajo el monte Fuji, ese monumento natural cuyas cumbres, por mucho que pasen los siglos y a diferencia de nosotros, seguirán siempre blancas en cada amanecer.
nuestras charlas nocturnas.
¿Cómo nos levantábamos antes de los despertadores?…

Historia de nuestra historia(F.Casanova) — Hoy tenemos las alarmas de los móviles, despertadores voladores e incluso alarmas que no se callarán hasta que resuelvas un acertijo, todo para ayudarnos con el ritual diario más desagradable, pero, ¿cómo se levantaba la gente antes de que se inventara el primer despertador en 1787?. Los seres humanos siempre hemos sido creativos e ideas no nos han faltado.
Si piensas: «Bueno, siempre ha habido gallos», tienes razón, pero no siempre son de fiar. Contrariamente a la creencia de cualquiera que no haya pasado tiempo en una granja, los gallos son terribles relojes de alarma.

Reloj alarma de principios del siglo XVIII
Yi Zing, un monje chino, matemático, ingeniero y astrónomo, construyó un magnífico reloj en el 725 que hacía que los gongs sonaran a horas determinadas. Aún así, el «Mapa del cielo esférico manejado por el agua» realmente no podríamos colocarlo en una mesita de noche promedio, ya que la máquina era una enorme rueda de agua que, cuando giraba ciertos engranajes, activaba elaboradas marionetas y hacía sonar un gong.
La necesidad de hacer pis
Los guerreros indígenas americanos usaban su vejiga para levantarse por la mañana. Según el libro de Stanley Vestal de 1984, Warpath: La verdadera historia de los luchadores Sioux, «los guerreros indios podían determinar de antemano su hora de levantarse regulando la cantidad de agua a beber antes de acostarse».
Alarma de vela
En el siglo XVIII, las personas que necesitaban estimulantes tanto auditivos como visuales para sacarlos de sus sueños podían confiar en la alarma de chispa. Cuando el reloj dentro de un artilugio alcanzaba una cierta hora, hacía saltar una chispa que encendía una vela que, gracias un resorte, se colocaba en posición vertical.
Suponiendo que esta complicada serie de eventos no resultara en un incendio en la casa, parece que podría haber sido una forma encantadora de comenzar el día.

Alarma de Hutchins
En 1787, el inventor estadounidense Levi Hutchins creó el despertador personal más antiguo conocido. El único problema era que solo podía sonar a las 4 a.m.
Descorazonado por el potencial comercial de su dispositivo, Hutchins no se molestó en adquirir una patente ni se preocupó para que el temporizador fuera ajustable. Mientras él estuviera despierto antes del amanecer todos los días, estaba feliz.
Despertadores de «profesión»

Aunque los despertadores personales finalmente fueron patentados en Europa en 1847 (y en 1876 en América), realmente no se extendieron hasta mucho más tarde.
Simplemente no eran tan necesarios cuando los «aldaberos» rondaban por las calles.
Trabajando en Gran Bretaña e Irlanda hasta la década de 1970, estos despertadores humanos profesionales tocaban en las ventanas de los dormitorios de sus clientes hasta que estaban seguros de que la persona estaba despierta.
Dado que sus servicios eran más asequibles que la compra de un costoso reloj, el negocio prosperó y se generalizó durante la Revolución Industrial.
O bien golpeaban la aldaba, o usaban postes largos con perillas en el extremo o, si la habitación era muy difícil de alcanzar desde el suelo, dispararían guisantes secos con pajitas para tocar las ventanas de los clientes.
Pero, ¿como se despertaba la persona que despertaba a los demás? Eso sigue siendo un misterio…
nuestras charlas nocturnas.
La misteriosa muerte de Marilyn Monroe…
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Infobae(M.Funes)/La Vanguardia/El País/El Mundo/Vanitatis(R.R.) — La muerte de Marilyn Monroe ha sido uno de los episodios de la historia del cine que más ha estado rodeado de misterio. Aunque la versión oficial es que la actriz se suicidó tras ingerir pastillas, víctima de un inestable estado de ánimo que la arrastró a una profunda depresión, las teorías de un posible asesinato con el fin de acabar con una mujer que sabía demasiados trapos sucios sobre la familia Kennedy, siempre han sonado con fuerza hasta hoy.
El obituario del lunes 6 de agosto de 1962 en Los Angeles Times la describe como “una belleza perturbada que no logró encontrar la felicidad como la estrella más brillante de Hollywood”. Marilyn Monroe había sido encontrada muerta el día anterior en su casa de Brentwood por una aparente sobredosis de pastillas para dormir. Tenía 36 años.
El psiquiatra Ralph Greenson tuvo que romper la ventana del cuarto de la actriz, que se había encerrado con llave y no respondía a los insistentes gritos de su mucama. Eran las 3.30 de la madrugada cuando la vio boca abajo sobre su cama, con el auricular del teléfono en la mano y apenas tapada con una sábana blanca y una manta color champagne.
Encontraron a la famosa actriz tendida sin ropa sobre la cama. En una imagen conmovedora que se transmitió como un rayo por todo el mundo, yacía muerta con un brazo extendido y la mano en el teléfono. El sargento Jack Clemmons, inspector de guardia en la comisaría de Los Ángeles Oeste, registró una llamada del doctor Greenson informando sobre la muerte de Monroe a las 4.25 de la mañana del domingo. «¿Marilyn Monroe?», se preguntó. Debía de ser una broma.
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La habitación donde hallaron muerta a Marilyn
En lugar de dar aviso a una patrulla, como hubiera hecho normalmente, fue en persona a comprobar la veracidad de la llamada. Clemmons comenzó a sospechar de inmediato sobre las circunstancias de aquella muerte. Para empezar, había algo que no cuadraba con el tiempo: la señora Murray (la enfermera-asistenta que cuidaba de Monroe) comentó que habían encontrado el cuerpo poco después de la medianoche y, sin embargo, la policía no fue avisada hasta las 4.25. ¿Qué sucedió mientras tanto?
El doctor Greenson declaró que había telefoneado a los estudios y a colaboradores de Monroe, pero el sargento no se creyó que esas llamadas le hubieran podido ocupar cuatro horas. ¿Alguien se había encargado de destruir las pruebas de un delito?
Estaba desnuda, como si en un último gesto de divismo hubiera querido inmortalizar también su cita más famosa. Una década antes había relatado la anécdota a la revista Life: “Un tipo me preguntó, ‘Marilyn, ¿qué usás para ir a la cama?’ Le dije, ‘Yo solo uso Chanel No. 5’”. La mujer más deseada de la historia acababa de convertirse en mito.
Monroe fue encontrada sin teñir su rubia melena desde hacía semanas, sin depilar, sin dientes -usaba pese a tener solo treinta años una dentadura postiza- y con el cuello amoratado e hinchado, según ha relatado los operarios Alan Abbott y Ron Hast -enterradores de las estrellas de Hollywood-. Según relatan. no pudieron casi reconocer que el cuerpo que yacía maltrecho, desnudo y envejecido era el de la increíble Norma Jeane Mortenson.
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Enfermeros retiran el cuerpo de Marylin Monroe de su casa de Los Ángeles el 5 de agosto de 1962
Aunque el estado de un fallecido siempre depara rasgos y sorpresas desagradables, para estos profesionales lo inquietante del caso era más el estado de dejadez de una mujer guapa, exitosa, con miles de admiradores y muy presumida como ella. Tampoco había rastro -siguiendo detalles de exclusiva que recoge el diario Daily Mail sobre la morbosa publicación- de ese cuerpo curvado y majestuoso que había hecho suspirar a medio Hollywood y medio mundo.
La autopsia descubrió que, en realidad, Norma Jean usaba prótesis mamarias para acrecentar sus senos que, de por sí, eran más bien discretos. Los funerarios que la amortajaron también revelan que estaba sin lavar y que no era tan guapa ni glamurosa.
Para el oficial que halló el cuerpo de Marilyn Monroe en su departamento las circunstancias alrededor de la muerte del sex symbol de Hollywood parecían bastante sospechosas y, de acuerdo con la serie documental Scandalous: The Death of Marilyn Monroe, las teorías alrededor del deceso obligaron a la policía a reabrir la investigación dos décadas después.
Greenson fue, de hecho, el último en hablar con Marilyn en la noche del sábado 4 de agosto de 1962. En esa conversación, que duró aproximadamente una hora, la actriz le dijo que no podía dormir y le confió que tenía en su casa Nembutal. Engelberg tenía problemas familiares y había duplicado la prescripción, olvidando además que hacía un tiempo que intentaba que Monroe reemplazara ese medicamento por otro similar, por lo que había bajado su tolerancia habitual a la ingesta, de por sí altísima.

Y Greenson tenía planeada una comida, y solo atinó a sugerirle a esa rubia frágil al otro lado de la línea que saliera a caminar por la playa para despejarse. Cuando la encontró, varias horas más tarde, Marilyn todavía tenía el teléfono en la mano. Se había aferrado hasta el final a la terapia.
Los forenses confirmarían después que llevaba muerta alrededor de seis horas. Entre la gran cantidad de medicación que guardaba en su mesa de luz, había un frasco vacío de Nembutal. En la etiqueta se leía que las 50 cápsulas habían sido prescriptas por el Dr. Hyman Engelberg. El psiquiatra aseguraría a los investigadores que la receta no tenía más de tres días, y que la dosis indicada era de una pastilla por noche.
Fue él quien declaró el deceso de su paciente a las 3.50 de ese 5 de agosto, y también quien llamó a la policía de Los Angeles media hora más tarde y dio el aviso que daría la vuelta al mundo: «Soy el médico de Marilyn Monroe. Estoy en su residencia. Ella se suicidó»
El oficial Jack Clemmons pensó que la escena de la muerte de Marilyn parecía preparada, pero nunca documentó sus dudas sobre la causa del deceso. Clemmons dijo que le parecía que el cuerpo de Marilyn había sido acomodado en la cama en donde la descubrió, el 5 de agosto de 1952, e hizo énfasis en que no observó vasos en la habitación con los cuales la actriz habría ingerido las pastillas para suicidarse.

Otro de los detalles sospechosos para Clemmons fue que Eunice Murray, empleada doméstica de la actriz, estaba lavando algo en la lavadora cuando él llegó, por lo que se cree que podría haber estado destruyendo evidencia. Pero, de nuevo cuenta, que reportó ese detalle.
Poco después, el oficial perdió credibilidad cuando tuvo que renunciar al cuerpo de Policía de Los Ángeles por estar implicado, junto a otros tres miembros, en un escándalo relacionado con un senador envuelto en un acto homosexual.
Marilyn como cadáver exquisito
Thomas T. Noguchi, un forense de Los Ángeles, fue quien realizo la autopsia de Marilyn Monroe; en un libro contaba lo siguiente: El informe de la autopsia decía «Examen externo: el cuerpo sin embalsamar pertenece a una mujer caucásica de treinta y seis años y buena constitución, sana, con cincuenta y tres kilos de peso y un metro sesenta y seis de estatura. El cuero cabelludo está cubierto por una melena de color rubio oxigenado. Ojos azules.[…] Se advierte una leve equimosis entre la cadera izquierda y el lado izquierdo de la región lumbar». A continuación, el informe pasaba a detallar el examen interno de los sistemas cardiovascular, respiratorio, hepático y biliar, sanguíneo y linfático, endocrino, urinario, reproductor y digestivo.
Fue la sección que analizaba el sistema digestivo la que más tarde creó la controversia y llevó a decir a los partidarios de la conspiración que «probaba» el asesinato de Monroe, puesto que yo no había detectado ningún rastro del paso de píldoras por el estómago o el intestino delgado. Ningún resto. Ningún cristal refractario, aunque los frascos de píldoras recogidos mostraban que Monroe había ingerido entre cuarenta y cincuenta nembutales y abundantes cápsulas de hidrato de cloral. Por todo ello, los defensores de la teoría del asesinato aducían que alguien le había inyectado a Monroe las drogas que la mataron.
El informe del laboratorio toxicológico aún añadiría más leña al fuego. Llegó a mis manos varias horas después de que finalizara la autopsia y, nada más comenzar a leerlo, disparó mis alarmas. Yo había enviado, junto con el hígado, muestras de sangre para realizar las pruebas de alcohol y barbitúricos. Además, había remitido otros órganos para «un posterior análisis toxicológico», entre ellos el estómago con su contenido y el intestino. De inmediato me percaté de que los técnicos del laboratorio no habían examinado esos órganos: se habían limitado a analizar la sangre y el hígado.

¿A qué se debía esa omisión en lo que hoy constituye el proceder rutinario del departamento? Los datos arrojados por los análisis de la sangre y el hígado, unidos al frasco vacío de Nembutal y al parcialmente vacío (faltaban 40 cápsulas sobre un total de 50) de hidrato de cloral, apuntaban de forma tan contundente hacia el suicidio que el toxicólogo jefe, Raymond J. Abernathy, no había considerado necesario proseguir con el resto de las pruebas. En concreto, el análisis de sangre mostraba 8,0 mg% de hidrato de cloral, y el hígado, 13,0 mg% de pentobarbital (Nembutal), en ambos casos dosis ciertamente mortales.
Aun así, debí haber insistido en que se analizaran todos los órganos, especialmente el contenido del estómago y algunos segmentos del intestino. Pero no actué con diligencia. Siendo un subalterno, consideré inútil cuestionar las decisiones de los jefes en un asunto de procedimiento. Además, las pruebas me habían persuadido, al igual que a los toxicólogos, de que Marilyn Monroe había ingerido una cantidad de fármacos suficiente para provocarse la muerte.
Cuando al cabo de unos días se hicieron públicas las conclusiones del médico forense, los medios saltaron raudos sobre esa omisión. Yo quería rectificar el error, pero ya era demasiado tarde. Unas semanas después le pregunté a Abernathy si había conservado los órganos de Monroe que le había remitido. En caso afirmativo, aún teníamos una oportunidad de analizarlos. Me contrarió escucharle decir: «Lo siento, pero nos deshicimos de todo tras cerrarse el caso». Sabía que los medios denunciarían un encubrimiento. Acerté. Las más variadas teorías acerca de un hipotético asesinato brotaron de inmediato y han persistido hasta hoy.
Los partidarios de la teoría del crimen, trabajando con la hipótesis de que tanto la fallecida como el «diario» en su poder representaban una amenaza para Robert Kennedy, destacaban el hecho de que Kennedy había volado a San Francisco el 3 de agosto de 1962, víspera de la muerte de Marilyn Monroe. (…) Lo que algunos defendían era que Kennedy había volado a Los Ángeles para supervisar el asesinato de Marilyn Monroe. Según se dijo, Robert Slatzer (amigo y confidente de Marilyn) habló con una mujer que vivía en la misma manzana que Monroe y esta declaró que había visto a Kennedy, acompañado por un hombre que llevaba un maletín de médico, entrando en casa de Monroe la tarde del sábado. De acuerdo con el guión de Slatzer, el hombre del maletín le había inyectado a Monroe las drogas que acabaron con su vida.

La «prueba» de una participación directa de Kennedy en el asesinato de Monroe era tan estrambótica que incluso otros adalides de la idea conspirativa la rechazaron. Muchos esgrimían una segunda teoría. Creían que el crimen fue perpetrado por agentes corruptos de la CIA inquietos ante la posibilidad de que Monroe guardara en su diario informaciones suministradas por Kennedy. Algunos datos parecían corroborar la existencia de tal diario. En 1962, Lionel Grandison era un ayudante del forense con funciones administrativas; él fue quien firmó el certificado de defunción de Marilyn Monroe y, según declaró más tarde, llegó a ver el diario en la oficina forense, aunque al día siguiente había desaparecido.
El conocido especialista en pinchazos telefónicos Bernie Spindel aportó otra presunta «prueba» sobre la participación de Kennedy en la muerte de Monroe. La casa de Spindel, que estaba reuniendo datos contra Kennedy por cuenta del líder del sindicato de camioneros Jimmy Hoffa, había sido registrada por la fiscalía de Nueva York. Los partidarios de la teoría del crimen resaltaban que Kennedy era en aquel momento senador por Nueva York y amigo de Frank Hogan, fiscal del distrito. En su opinión, Kennedy estaba detrás de la operación. Las cintas de Spindel, confiscadas durante el registro, nunca fueron devueltas, y este se querelló para recuperar «cintas y otras pruebas relacionadas con la muerte de Marilyn Monroe que refutan con rotundidad la versión oficial sobre las circunstancias de esa muerte».
(…) El 4 de noviembre de 1984 (22 años después de su muerte) tuve ocasión de responder pormenorizadamente a las preguntas que me hicieron los dos ayudantes del fiscal responsables de la investigación oficial sobre la muerte de Marilyn Monroe. (…) Los inspectores estaban interesados en hallar respuestas a tres cuestiones derivadas de mi informe:
1. La autopsia señalaba que el estómago se hallaba «casi totalmente vacío». ¿Cómo podía ocurrir tal cosa cuando Monroe acababa de ingerir una cantidad masiva de píldoras?
2. ¿Por qué no se hallaron comprimidos a medio digerir, polvos o alguna irritación rojiza en las paredes estomacales?
3. Monroe había ingerido una gran cantidad de nembutales amarillos, así que debían aparecer restos de tinte amarillo en las paredes de la garganta, el esófago y el estómago. ¿Por qué no se detectó ninguna coloración amarilla?
La cuarta pregunta se refería al examen externo del cuerpo de Monroe. Se sabía que el doctor Greenson le había puesto a Monroe su inyección habitual la víspera de su muerte, pero en su cuerpo no se había apreciado ninguna marca. ¿Por qué?

Para contestar a la primera pregunta, la concerniente al estómago vacío, inicié mi explicación recurriendo a un hecho cotidiano.
Cuando pruebas comida exótica que no «se aviene» contigo, en ocasiones sufres una indigestión, lo cual significa que el estómago rechaza la comida y no permite que pase fácilmente a los intestinos.
Sin embargo, cuando ingieres una comida que estás habituado a comer (un filete, por ejemplo), no se produce tal indigestión y la comida pasa fluidamente hasta los intestinos.
Lo mismo sucede con las pastillas cuando las toman consumidores habituales de drogas. Marilyn Monroe había abusado de los somníferos y el hidrato de cloral durante años.
Su estómago se había acostumbrado a las píldoras, así que las digería y las «volcaba» en el tracto intestinal. (…)
Para responder a la segunda pregunta, sobre la previsible presencia de pastillas a medio digerir, polvos o irritaciones en las paredes estomacales, me remití a mi informe, donde decía que «la mucosa presenta […]una difusa hemorragia local». En otras palabras, tras las paredes estomacales (la mucosa) había una mínima aunque extendida hemorragia, la irritación rojiza de la que hablaba el doctor Weinberg.
Les comenté a los inspectores que la tercera cuestión (el supuesto de que el tinte amarillo del Nembutal tenía que haber manchado las paredes internas de la garganta y el estómago) solo podía haber sido planteada por un lego en la materia. En mi carrera me he topado en numerosas ocasiones con el Nembutal. Parece tratarse de una de las drogas favoritas de quienes planean suicidarse. Expliqué a los ayudantes del fiscal que si uno coge una pastilla amarilla de Nembutal, se la pasa por los labios para humedecerla y, por último, se frota el dedo en ella, no se mancha con ningún tinte amarillo. El Nembutal viene en una cápsula especial que no destiñe al ser ingerida.
Respecto a la pregunta de por qué no se habían hallado marcas de pinchazos cuando se tenía constancia de que el doctor Greenson sí había inyectado a Monroe, contesté que las señales dejadas por agujas quirúrgicas muy finas como la usada por el doctor Greenson se cerraban al cabo de pocas horas, borrándose así todo vestigio de ellas. Solo pueden detectarse los pinchazos muy recientes. El doctor Greenson había puesto esa última inyección cuarenta y ocho horas antes de la autopsia. Por tanto, era lógico que yo no hallara ninguna marca reciente
Uno de los libros sobre la muerte de Marilyn Monroe

Eunice Murray y el jardinero Norman Jeffries abandonan la casa de Brentwood el 9 de agosto de 1962.
Escrito por el periodista Donald H. Wolfe, esta investigación pretende, si no demostrar fehacientemente, sí aportar datos más que suficientes para concluir que Norma Jean, aquella pobre huérfana que alcanzó la fama mundial a través de sus películas, fue víctima en la noche del 4 de agosto de 1962 de un complot que culminó con su asesinato.
Un asesinato que, según todos los indicios, fue ordenado e incluso presenciado por el fiscal general de los Estados Unidos, Robert Kennedy.
Marilyn Monroe sabía demasiado. Todo en el libro de Donald H. Wolf apunta hacia esta hipótesis que justificaría el interés de las altas esferas por eliminarla, dado que la actriz, hasta poco antes de su muerte, había mantenido una estrecha relación con Robert Kennedy y su hermano, el presidente John Fitzgerald Kennedy, así como con Frank Sinatra y sus amigos de la Mafia.
Además, sin que ella lo supiera, varias personas de su círculo estaban vinculadas al comunismo, lo que era conocido por los servicios secretos estadounidenses.
Así lo demuestra un documento del FBI, fechado el 6 de marzo, cuyo encabezamiento reza: «MARILYN MONROE-ASUNTO DE SEGURIDAD- C. (COMUNISTA)», y que fue obtenido tras una estancia de Marilyn Monroe en México, desde donde se envió al despacho de J. Edgar Hoover -director del FBI y más tarde de la CIA- en Washington. Así lo relata el autor:
El informe, archivado varios días después de la partida de Marilyn de México, se refiere a las conversaciones que tuvo con Frederick Vanderbilt Field referidas a informaciones confidenciales de las que ella se había enterado hablando con el presidente y el fiscal general. J. Edgar Hoover vivía alarmado por la afición de Jack Kennedy por las mujeres y profundamente molesto porque no se hacía caso de sus advertencias. En esta ocasión le disgustó sobremanera enterarse de que Marilyn Monroe, sin proponérselo, hubiera pasado información confidencial a un comunista que, como sabía el FBI, estaba en contacto con espías extranjeros. Según fuentes allegadas a Hoover, el director se enfadó como nunca lo habían visto sus subordinados.Era increíble, el presidente de los Estados Unidos había pasado a ser un riesgo para la seguridad.
El tal Frederick Vanderbilt Field, en cuya casa se alojó Marilyn durante ese viaje, no era el único comunista que mantenía contactos con la estrella. Según el FBI, a esta ideología pertenecían también José Bolaños -guionista mexicano, ocasional amante y la última persona con la que Marilyn habló por teléfono antes de que se encontrara su cadáver-, y sobre todo Ralph Greenson, su psiquiatra particular, cuya influencia sobre la actriz era tan descomunal que el mismísimo director George Cukor afirmó en cierta ocasión: «Si había que hablar con Marilyn, no era necesario llamar a sus secretaria, ni a su agente, ni a su abogado. ¡Se llamaba a su psiquiatra!».
Buena muestra del peligroso cóctel en que se había convertido Marilyn Monroe es un párrafo que revela el momento en que, tras el fin de una de sus crisis más graves -por la que fue internada en un sanatorio mental, donde llegaron a colocarle una camisa de fuerza-, accedió directamente al teléfono del Despacho Oval bajo el seudónimo de «Nancy Green».
Mientras hacía furor la guerra fría, el hombre iniciaba su carrera a la luna y se empezaban a construir refugios antiatómicos, se había dado instrucciones a la centralita telefónica de que todas las llamadas de «Nancy Green» se pasaran al Despacho Oval. Otros asuntos urgentes del momento eran el plan de matar a Fidel Castro y la invasión de la Bahía de Cochinos.Una de las personas que pueden haber estado enteradas de los planes de invadir Cuba y matar a Castro era Marilyn Monroe. En julio de 1962, Marilyn le enseñó su diario rojo o «libro de secretos» a Robert Slatzer. En el diario había apuntes sobre su conocimiento del complot de la CIA para matar a Castro y una declaración de que Bobby era inflexible en su recomendación de retirar el apoyo militar de los Estados Unidos a las fuerzas invasoras de la Bahía de Cochinos.
Marilyn llevaba un diario con apuntes desde hacía muchos años. El periodista James Bacon recordaba que llevaba un diario en los años cincuenta y le divertía ver que tomaba notas de lo que él acababa de decir. Muchos psicoanalistas exigían que sus pacientes llevaran un diario y según Janice Rule y otros pacientes del doctor Ralph Greenson, era normal esta exigencia. Durante la sesión, el analista revisaba las anotaciones.
Ser analista de una amiga íntima del presidente ponía a un apparatchik de la Komintern en una posición única. En el diván del analista había una fuente de secretos comprometedores acerca de la vida privada del presidente de los Estados Unidos así como también informes sobre asuntos mundiales discutidos con el «Presi» y registrados en el diario de la paciente, el mismo «libro de secretos» que pasó a ser una cuestión preocupante para James Jesus Angleton, jefe de contraespionaje de la CIA.
Según Lena Pepitone, Marilyn pasaba largas horas con su amigo infalible, el teléfono, hablando con el doctor Greenson. Pepitone se daba cuenta de que ella empezaba a «depender completamente de él. Era como una adicción.
Como bien dijo el propio Greenson, «Marylin Monroe tendía a relacionarse con personas que le hacían daño», y quizá el propio Greenson fuera una de ellas, pues como él mismo reconoció una vez, «puedo hacer que Marilyn Monroe haga lo que yo quiera». Sin embargo, en los últimos meses de su vida, coincidiendo con el alejamiento de JFK, que tanto daño la causó, Marilyn Monroe quería desembarazarse de Greenson y de Murray, había dicho a varios de sus amigos que tenía en su poder información «muy peligrosa» para los Kennedy y a algunos les había asegurado que estaba dispuesta a utilizarla si sólo la consideraban «un pedazo de carne».

El diario. Tal vez fue el diario lo que perdió a Marilyn Monroe.
Ese pequeño cuaderno rojo en el que apuntaba hasta lo más nimio y que siempre llevaba consigo, porque, afirmaba, así conseguía una cultura que le permitiría algún día incluso intervenir en las profundas conversaciones de sus amigos y conocidos.
La huérfana número 3.463, la jovencita a la que sus compañeros de desventura conocían como «el ratón» y poco más tarde como «la habichuela humana» deseaba realmente convertirse en una persona con bagaje intelectual.
Un deseo que se acrecentó a medida que en Hollywood le presentaban una y otra vez guiones que reflejaban a la manida «rubia tonta».
Pero el diario desapareció. Hasta hace poco sólo dos personas habían declarado haberlo visto: el periodista Robert Slatzer y el ayudante judicial Lionel Grandison. Sin embargo, otras dos personas afirmaron posteriormente que conocían su existencia; uno de ellos era Mike Rothmiller, quien trabajaba en la Unidad de Información sobre el Crimen Organizado hacia 1978, en cuyo archivo -dentro de la carpeta dedicada a Marilyn Monroe- halló una copia del diario. «Era eso, un diario. La mayoría de las anotaciones eran sobre conversaciones mantenidas con John F. Kennedy y Robert Kennedy.
Los temas iban de Rusia y Cuba a la Mafia y Sinatra. Recuerdo que se refería a Castro como `Fidel C.'». La otra persona que supo de su existencia fue Norman Jefferies, empleado ocasional de la nueva casa que la actriz había comprado en Los Ángeles. Según Jefferies, Marilyn guardaba el diario en su dormitorio o bajo llave en el archivo del bungaló de los huéspedes. Curiosamente, ese archivo fue forzado la noche en que la estrella murió, pero Jefferies vio al día siguiente cómo Eunice Murray -ama de llaves de Marilyn impuesta por el doctor Ralph Greenson- se lo entregaba al chófer del juzgado de instrucción. El diario fue a parar a la caja fuerte del juzgado, donde Grandison lo metió, pero al día siguiente había desaparecido. Sólo otras tres personas tenían la llave: Phil Schwartzberger, auxiliar administrativo; Richard Rathman, encargado de la administración y el juez que se hizo cargo del caso, Theodore Curphey.
El juez Curphey «era un administrador sin experiencia en el campo de la investigación, (…) pero el 6 de agosto anunció a la prensa que interrogaría personalmente a los médicos de la estrella». Era el primer paso de un proceso sumamente irregular. Curphey encargó la autopsia a Thomas Noguchi, quien entonces era patólogo ayudante. Años después, cuando ya se le conocía como «el forense de las estrellas», Noguchi decía: «Lo normal era que la autopsia la hubiera practicado un médico forense más experimentado, pero, no obstante, el doctor Curphey hizo aquella singular llamada y me asignó el trabajo a mí».

También resulta interesante que para que Noguchi pudiera hacérsela, Grandison tuviera que rescatar el cadáver de una funeraria privada, donde ya lo estaban embalsamando.
Los análisis que se le hicieron al cuerpo de Marilyn Monroe arrojaron datos que descartaban la hipótesis del suicidio.
Por una parte, se encontraron diversos moratones que indicaban signos de violencia, por otra había indicios de que el cuerpo había sido movido y, por último, no se hallaron rastros de barbitúricos en el estómago de la víctima.
«La denominación callejera de las cápsulas de Nembutal es `forros amarillos’, debido al color típico de las cápsulas de gelatina.
Si Monroe ingirió alrededor de 40 cápsulas de Nembutal, como se ha estimado, deberían haberse encontrado indicios de tintura amarilla en el sistema digestivo, sobre todo en un estómago vacío. Y Noguchi no encontró tales indicios».
Noguchi también encargó un examen toxicológico, pero éste le fue entregado sin análisis de riñones, intestinos, estómago y orina, lo que imposibilitaba conocer el modo en que el Nembutal había entrado en su cuerpo.
Cuando Noguchi requirió de nuevo los análisis, la respuesta que obtuvo fue que las muestras que él había recogido, y que obraban en poder del juez Curphey, habían desaparecido. Todos estos descuidos condujeron años después al forense a hacerse en un libro la siguiente pregunta: «¿Se suicidó Marilyn o le inyectaron los fármacos que le causaron la muerte?».
Más sorpresa causa aún el hecho de que durante la investigación sólo se interrogara, y no bajo juramento, a una persona: al psiquiatra Ralph Greenson. Cierto es que Marilyn Monroe había tenido anteriormente al menos cuatro tentativas de suicidio, pero eso no justificaba tanta desidia. Incluso, con la anuencia del juez Curphey, el abogado y amigo de Greenson, John Miner, hizo el 12 de agosto de 1962 una entrevista a éste con la promesa de no revelar jamás su contenido.
Tras esta charla y la audición de una cinta de Marilyn que Greenson tenía en su poder, Miner llegó a la conclusión, en contra de lo que pensaba inicialmente, de que la actriz no se había suicidado. Es más, el propio Greenson cambió su primera opinión y sostuvo ante Miner esta hipótesis. Sin embargo, el memorando con sus conclusiones que Miner envió a Curphey, no consiguió que se ampliaran las investigaciones ni, que se alterara la calificación de la muerte. Norma Jean, oficialmente, se había suicidado.
Si Curphey hubiera hecho su trabajo a conciencia, las declaraciones de ciertos testigos hubieran arrojado más luz sobre el caso. Pero no lo hizo. De este modo, la teoría de que Robert Kennedy no estuvo en Los Ángeles ese fatídico 4 de agosto se hubiera desvanecido como humo, pues hay numerosas pruebas y declaraciones que afirman lo contrario. Asimismo, debería haber tenido en cuenta lo que vieron y oyeron los vecinos de Marilyn, el matrimonio Landau, aquella noche.
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Concretamente, vieron una ambulancia y un coche patrulla antes de las diez y media de la noche, hora en que murió aproximadamente la actriz, y escucharon tantoun helicóptero como a una mujer -¿Quizás Eunice Murray?-, que lanzaba histérica las siguientes palabras desde la casa de Marilyn: «¡Asesinos! ¡Asesinos! ¿Estáis satisfechos ahora que ella ha muerto?». Asimismo, tampoco se tuvieron en consideración otros datos. Por ejemplo, que Norman Jefferies había visto a Robert Kennedy y a otros dos hombres para él desconocidos entrar en casa de la estrella a eso de las nueve y media o diez de la noche, tras lo cual les ordenaron tanto a él como a Eunice Murray que se fueran. Así lo declaraba:
Nos dijeron que nos fuéramos. Quiero decir que dejaron muy claro que debíamos irnos. Pero esta vez Eunice y yo no nos apartamos del barrio. Fuimos a la casa de un vecino. Yo no tenía idea de qué estaba pasando. Era el fiscal general de los Estados Unidos, quiero decir. Yo no sabía quiénes eran los otros dos hombres que estaban con él. Supuse que eran del gobierno.
El atestado del sargento Jack Clemmons, primer policía que acudió a la casa de Marilyn Monroe tras el aviso de su muerte, no sirvió para nada, cuando en él se observaban numerosas contradicciones de Eunice Murray, Ralph Greenson y el doctor Hyman Engelberg, al que habían llamado para recuperar a la actriz. Tampoco se investigaron otros detalles sospechosos, como la posterior aparición de un vaso de cristal, la desaparición de los registros de las llamadas telefónicas, una misteriosa llamada a la Casa Blanca o la destrucción de papeles y notas.
Y de la misma manera, tampoco se consideró que poco antes de la medianoche del 4 de agosto, el policía Lynn Franklin detuvo un Mercedes oscuro que circulaba a más velocidad de la permitida por las calles de Beverly Hills, dentro del cual se encontraban tanto el actor Peter Lawford -con quien Marilyn había mantenido una estrecha amistad-, como el doctor Greenson y el fiscal general de los Estados Unidos, Robert Kennedy.
Tal como culmina Donald H. Wolfe, «¿Intentaban matar a Marilyn Monroe? ¿O sólo someterla con un `pinchazo crítico’, es decir, suministrarle una dosis mayor de aquella a la que estaba acostumbrada, para poder abrir por la fuerza su archivador, tomar notas, cartas y documentos legales y buscar el libro de secretos? Los indicios señalan homicidio premeditado. En presencia de Bobby Kennedy, le inyectaron una cantidad de barbitúricos suficiente para matar a 15 personas».

Peter Lawford, Patricia Kennedy, Frank Sinatra y Marilyn compartieron mucho tiempo juntos a finales de los 50.
Según ha desvelado ahora Daily Mail, el expolicía de Los Ángeles, Mike Rothmiller, ha asegurado haber tenido acceso a los documentos secretos del Departamento de Policía de Los Ángeles que encontró en los archivos y que muestran que Marilyn Monroe fue asesinada.
Rothmiller asegura que hace cuatro décadas descubrió las pruebas de la auténtica verdad en torno a la muerte de la actriz. ¿Qué revelaban esos documentos, según él? Asegura que fue el propio Bobby Kennedy quien obligó a Marilyn a ingerir un veneno que acabó con su vida, mientras el actor Peter Lawford estaba de pie y observaba cómo sucedía todo.
Rothmiller afirma que 20 años después le contó este descubrimiento a Lawford y que el actor se derrumbó y le confesó que era cierto.
El hoy expolicía permaneció tantos años en silencio porque mientras los oficiales de policía de alto rango de la época aún estuvieran vivos, podrían haberlo amenazado, tanto a él como a su familia. Temía por su vida y hoy asegura que aún siente miedo, pero cree que es el momento de que el mundo sepa la verdad. De hecho, cuenta que en agosto de 1982, solo unas semanas después de que Lawford le confesara lo que realmente sucedió, fue objetivo de un intento de asesinato. Según su versión, un hombre armado en una motocicleta se detuvo junto a su automóvil y abrió fuego contra él con una pistola semiautomática.
Rothmiller cuenta que hoy desconoce dónde se encuentran esos documentos que halló en el centro de archivos de la División de Inteligencia contra el Crimen Organizado de la ciudad. En el momento que los descubrió, no pudo realizar copias de los mismos, pero afirma que, impactado, tomaba rápidas notas de todo lo que leía. Pasados los años, la División de Inteligencia contra el Crimen Organizado se fusionó con la división antivicio de la policía de Los Ángeles en 1997. El centro de archivos donde Rothmiller hizo el descubrimiento, desapareció y los documentos que albergaba el centro también. nunca supo si fueron destruidos o si fueron trasladados a un lugar secreto.
La muerte de Marilyn Monroe ha sido uno de los episodios de la historia del cine que más ha estado rodeado de misterio. Aunque la versión oficial es que la actriz se suicidó tras ingerir pastillas, víctima de un inestable estado de ánimo que la arrastró a una profunda depresión, las teorías de un posible asesinato con el fin de acabar con una mujer que sabía demasiados trapos sucios sobre la familia Kennedy, siempre han sonado con fuerza hasta hoy.
nuestras charlas nocturnas.
Las cuevas prehistóricas más famosas de España…
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National Geographic(S.Romero) — Antes de que existieran sistemas formales de escritura, los pueblos prehistóricos contaban historias a través de lo que conocemos como pinturas rupestres. La idea de que estas pinturas rupestres sobrevivieran miles de años, a través de guerras, avances tecnológicos y desastres naturales, es impresionante.
Nos llama la atención y nos intriga. En todo el mundo, las pinturas rupestres ofrecen un vistazo de cómo era la vida prehistórica, desde la flora y fauna antiguas hasta las ceremonias espirituales o rituales y la importancia primordial de la caza.
En Francia contamos, por ejemplo, con la cueva de Lascaux, descubierta en 1949 por un grupo de adolescentes en el suroeste de Francia, en 1940. Después de que los jóvenes compartieran su descubrimiento, el grupo de pinturas rupestres se convirtió en un lugar turístico muy concurrido. Suele denominarse la Capilla Sixtina Prehistórica.
La exposición a la intemperie, y el constante tránsito peatonal, llevaron a un alarmante deterioro de las pinturas rupestres, resultando en el cierre del sitio al público en 1963. Aunque ya no es posible entrar a las cuevas principales, se han realizado réplicas precisas para que todos los visitantes puedan disfrutar de este arte prehistórico.
Las pinturas cuentan con más de 6.000 figuras, la mayoría de ellas de temas abstractos, animales o humanos. Lascaux alberga algunas de las pinturas rupestres más antiguas que aún existen en la actualidad referentes al Paleolítico Superior.
En Bulgaria se encuentra la cueva Magura, al noroeste del país, y contiene una colección de pinturas rupestres, pintadas con excrementos de murciélago que datan de hace 8000-4000 años. Se han descubierto hasta 700 pinturas en la gran cueva, que representan a personas bailando y cazando, así como una amplia gama de animales.
En Italia podemos ver la cueva de los ciervos, de 6.000-5.000 a.C, recibe esta denominación por las numerosas pinturas de estos animales. El complejo de cuevas fue descubierto en 1970, y las pinturas rupestres se remontan a las eras Paleolítica y Neolítica. Hay más de 3.000 figuras separadas en toda la cueva, que fueron dibujadas con excrementos de murciélago y arcilla roja.
En España contamos con una gran cantidad de cuevas prehistóricas de gran valor arqueológico. Recopilamos algunos de estos lugares hoy. Encontrarás estos y otros rincones en la guía “A una hora de… 900 escapadas fantásticas desde 50 ciudades españolas” de Lonely Planet.
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Cueva de Hornos de la Peña (San Felices de Buelna)
Esta cueva es famosa por contar con la colección de grabados paleolíticos más completa de Cantabria. Podrás maravillarte con un bestiario prehistórico impresionante, formado por bisontes, caballos, ciervos, uros, renos y hasta una serpiente. La encontrarás a 40 minutos en coche desde Santander.
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Cueva de El Pendo (Escobedo)
Escondida entre los bosques de Escobedo, esta cueva alberga el llamativo Friso de las Pinturas, un panel de 25 metros de largo que cuenta con decenas de grabados de hace 20.000 años. La cueva de El Pendo fue descubierta a finales de la década de 1990 y su estudio reveló que ha estado en uso durante más de 70.000 años.
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Cueva de Covalanas (Ramales de la Victoria)
El monte Pendo esconde uno de los conjuntos de pinturas rupestres más destacados de la región, después de las cuevas de Altamira. En esta cueva situada a 45 minutos de Santander podremos ver una manada de 18 ciervas, un ciervo, un caballo y un uro, así como diversas figuras abstractas.
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Cuevas del Monte Castillo (Puente Viesgo)
En la ladera del monte Castillo nos toparemos con cuatro cuevas que presentan pinturas rupestres. La cueva de las Monedas, cuenta, además con excelentes formaciones geológicas. Seguramente te sonarán la cueva del Castillo porque son de las pocas cuevas de la cornisa cantábrica con siluetas de manos hechas soplando pintura roja por encima del dorso de la mano.
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Cueva del Moro Chufín (Riclones)
Esta cueva a una hora en coche desde Santander requiere un poco de esfuerzo para llegar a ella. Necesitamos contar con todoterreno y buena forma física, ya que tendremos que entrar con casco, rodilleras y linterna. Alberga un gran tesoro en su interior: grabados y pinturas rupestres de hace más de 18.000 años. Los animales que podemos ver pintados en el vestíbulo de la cueva y las composiciones de grandes puntos rojos -que representan genitales femeninos- son de lo más llamativo.
Abrigo de Fresnedo (Fresnedo)
Situado en los alrededores del Parque de la Prehistoria de Teverga, este conjunto de abrigos y cuevas cuenta con algunas de las pinturas prehistóricas más “recientes” de Asturias, ya que se remontan a la Edad de Bronce (hace unos 3.000 años) y sus paredes ilustran figuras animales y hombres trazados de forma casi abstracta.
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Cueva del Buxu (Cangas de Onís)
Esta cueva de 5 kilómetros situada en el corazón de los Picos de Europa cuenta con dibujos de caballos, ciervos, cabras y bisontes que datan del Solutrense, de hace entre 15.000 y 12.000 años. También encontraremos grabados zoomórficos y geométricos y una ave bellamente tallada en un colmillo de oso.
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Cueva de El Pindal (Ribadedeva)
Situada en un acantilado que linda con Cantabria, la cueva es una de las más importantes del norte peninsular en cuanto a arte paleolítico se refiere. Allí encontraremos en buen estado de conservación, decenas de signos abstractos y figuras de animales de hace entre 19.000 y 17.000 años.
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Cueva de la Peña de Candamo (San Román)
En esta cueva cantábrica se habrían celebrado ritos mágicos prehistóricos a tenor de los restos encontrados en ella. La cueva tiene 70 metros de longitud y tres grandes salas con pinturas de animales de hasta 18.000 años. Una de sus pinturas rupestres más conocida es la de un ciervo herido con lanzas.
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Cueva de Tito Bustillo (Ribadesella)
Las cavidades de la cornisa cantábrica, declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO, albergan pinturas y grabados rupestres dejados por sus primeros moradores. Es el caso de la cueva de Tito Bustillo en Ribadesella, que fue descubierta en 1968 por unos jóvenes espeleólogos. Cuando se adentraron en ella, encontraron una infinidad de grabados prehistóricos con figuras humanas, ciervos, caballos, bisontes y hasta una ballena pintada en rojo y oculta en esta cueva de hace más de 33.000 años.
nuestras charlas nocturnas.
Cielo e infierno…


Advocaciones de María, la madre de Dios
marcianosmx.comEn la Palestina del siglo I, María pudo haber sido nada más que la hija de Joaquín y Ana. Pero la eligieron para ser la madre de Jesús y se convirtió en la figura femenina más venerada del cristianismo. Su vida, milagros y apariciones le han valido a este personaje más de doscientos títulos y homenajes.
Hoy te presentamos un breve resumen de ellos.
Dogmas.
Los dogmas son verdades que la Iglesia Católica considera incuestionables. Algunas de las advocaciones marianas más populares tuvieron origen en dogmas sobre María. En el año de 1854, el papa Pio Nono proclamó que María era virgen cuando concibió a Jesús y que tuvo una vida exenta de maldad. Es lo que hoy conocemos como dogma de la Inmaculada Concepción.
En el siglo V, la Iglesia corroboró la santidad de María. Por haber dado a luz al hijo de Dios, no era una mujer común y corriente. Entonces, los fieles empezaron a rezar: “Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros”.
Nuestra Señora de la Gloria es una referencia al dogma de la Asunción, según el cual María subió al cielo en cuerpo y alma, donde fue recibida con toda clase de honores. La corona y el cetro indican que es una reina de la gloria.

Apariciones y milagros.
En la tradición católica, existen múltiples relatos de hechos extraordinarios atribuidos a María. Cuando no manda una señal, dicen que se le aparece a los fieles en persona. De esta forma fue que iniciaron muchas devociones a María.
Nuestra Señora de Guadalupe.

María, en la forma de una virgen morena, se apareció un 12 de diciembre del año 1531. Se reveló ante un indio llamado Juan Diego junto al cerro del Tepeyac. Sobre la falda de este cerro actualmente se ubica la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México. El papa Pio X la proclamó «Patrona de toda la América Latina» y actualmente es venerada por millones de fieles.
Nuestra señora de Fátima.

En el año de 1917, los niños Lucia, Francisco y Jacinta contaron que habían conversado con una “mujer bella y brillante”. A partir de ese momento la ciudad de Fátima, en Portugal, se convirtió en el destino de una de las devociones más famosas.
Nuestra señora de Lourdes.

Sería en una iglesia francesa que María se presentó ante una niña llamada Bernadete, en el año de 1858. Los devotos creen que la madre de Jesús hizo brotar allí una fuente de agua milagrosa.
Nuestra Señora Aparecida.

Esta imagen ennegrecida surgió el día 12 de octubre de 1717 en una red que los pescadores arrojaron sobre el río Paraíba do Sul, en Sao Pablo. Se convirtió en la patrona de Brasil en 1929 y cuenta con millones de fieles.
Vida
En los principios del cristianismo, los fieles solían pintar imágenes para recordar los momentos más importantes de la trayectoria de María. De allí nacieron las devociones inspiradas en su vida.
Nuestra Señora de los Placeres.

A los devotos también les gusta recordar las alegrías de María, como el nacimiento de Jesús y la resurrección de su hijo. Todos esos momentos felices suelen representarse con cabezas de ángeles a los pies de la imagen.
Nuestra Señora de los Dolores.

Las siete dagas clavadas en el corazón de esta imagen son una referencia a los sufrimientos de María, empezando por la huida de su familia a Egipto, hasta la crucifixión de Cristo en Jerusalén.
Nuestra Señora del Destierro.

Recuerda la huida de María, José y el niño Jesús a Egipto. Según la Biblia, la familia huía de la persecución del rey Herodes, que mandó a asesinar a todos los primogénitos de Palestina.
Virtudes.
Misericordia, piedad, amor, bondad… los católicos asocian a la madre de Jesús con una gran lista de virtudes. Para cada una de ellas, también existe una imagen o culto.
Virgen de Guía.

Por haber guiado a Jesús durante su infancia, es invocada por los fieles que buscan orientación. En la Iglesia Católica Ortodoxa, se le conoce como Odighitria o Conductora.
Nuestra Señora de la Piedad.

En esta imagen, María sostiene a su hijo retirado de la cruz y llora al verlo muerto. Los devotos que se identifican con su sufrimiento le rezan solicitando apoyos en momentos de aflicción.
Nuestra Señora de las Gracias.

En 1830, María le habría dicho a una novicia cómo debían acuñarse las medallas en su honor. Los fieles que usan la imagen en el cuello confían en que sus solicitudes serán atendidas.
Nuestra Señora de las Mercedes.

La misericordia de María inspiró la creación de la Hermandad de Nuestra Señora de las Mercedes, que en el siglo XII liberaba a los cristianos prisioneros de los moros. Sus devotos también liberaran esclavos en el Brasil colonial.
Los siete líderes del infierno
Según la demonología, existen siete líderes en el infierno responsables por cada uno de los pecados capitales.
Belcebú.

En el remoto año de 1589, un teólogo y obispo alemán llamado Peter Binsfield asoció a cada uno de estos demonios con un pecado. Belcebú sería el responsable por la gula. Su imagen provino del dios de la fertilidad Baal, idolatrado por los cananeos, pero considerado un falso dios por la doctrina cristiana. Sin embargo, en una serie de textos de 1613 escritos por el inquisidor francés Sebastien Michaelis, se le considera el promotor del orgullo.
Mammón.

Este nombre proviene del arameo y significa “riqueza”. Y no por casualidad, Binsfield lo relacionó con la avaricia. Aparece en dos Evangelios, el de Lucas y Mateo. En este último es citado en un versículo (Mateo 6:24): “No puedes servir a Dios y a Mammón”, que generalmente es traducido como “No puedes servir a Dios y al dinero”. Michaelis no hizo mención de dicho personaje.
Azazel.

Binsfield argumentaba que este demonio lideraba a los ángeles caídos que sostenían relaciones sexuales con las mujeres mortales. Además, se le acusa de haber enseñado a los hombres a fabricar armas de guerra, por eso se le vincula con la ira. Michaelis tiene otro punto de vista: propone que este pecado es causado por el antiguo príncipe de los querubines, Baalberith, que transformaba a los hombres en asesinos.
Lucifer.

Según Binsfield, Lucifer es la personificación del orgullo, pues sería su soberbia ante Dios lo que terminaría provocando su desgracia. Según Michaelis, este también sería el líder de la “primera esfera” del infierno, reservada para antiguos querubines, serafines y tronos. Belcebú sería su brazo derecho y el segundo al mando en este lugar.
Asmodeus.

Es un espíritu maligno cuyo origen, de hecho, se remonta a la religión persa del zoroastrismo. El judaísmo lo absorbió en determinado momento y pasó a ser relacionado con Sodoma (la ciudad bíblica llena de atrocidades sexuales que fue destruida por la ira de Dios en el Viejo Testamento). De ahí su relación con la lujuria. También es un antiguo serafín.
Leviatán.

También un antiguo serafín, es uno de los demonios más poderosos, capaz de hacer que los hombres se conviertan en herejes. Habita en el fondo del mar, es mencionado en la Biblia y tiene varias representaciones: dragón marino, serpiente, ballena e incluso como un cocodrilo. Binsfield dice que promueve la envidia y conduce a la obsesión por los bienes materiales.
Belfegor.

Fue recuperado de la mitología asiria. Este demonio tendría una apariencia atlética, gran estatura y cuernos de cabra. Sus ingeniosos inventos proporcionan fácilmente riquezas a los hombres, haciéndolos víctimas de la pereza. En el análisis de Michaelis, este pecado sería provocado por otra criatura maligna, Astaroth, un antiguo miembro de la clase de tronos.
Para Michaelis, en la segunda esfera se encuentran los demonios que, un día, fueron virtudes, dominaciones y potestades. Entre ellos:
- Carreau: endurece el corazón de los hombres frente al amor.
- Carnivean: provocador de obscenidades.
- Belial: vuelve a las mujeres vanidosas.
- Oeillet: provoca violaciones a los votos de pobreza.
En la tercera esfera se encontrarían los ex principados, arcángeles y ángeles:
- Olivier: relacionado con la crueldad.
- Luvart: el causante de que los humanos adoren a otros dioses.
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El error de vuelo que arrojó cuatro bombas nucleares sobre España…

En 1966 un avión B-52G volando cerca de la municipalidad de Cuevas del Almanzora arrojó cuatro bombas nucleares sobre España tras un error de vuelo.
La Guerra Fría fue un tiempo caótico en la historia de la aviación. Ya que tanto Occidente como la Unión Soviética debido a la doctrina de «venganza inmediata» mantenían constantemente flotas de bombarderos armados con bombas nucleares con el fin de, en caso de un ataque enemigo, ser capaces de contraatacar efectiva y rápidamente con un ataque nuclear devastador.
Incluso existían sistemas de «venganza automática» que funcionaban automáticamente, como es el caso de Perimetr, la máquina del fin del mundo.
No es casual entonces que la perdida de bombas atómicas se hiciera un problema regular entre ambos bandos, con varios incidentes de vuelo que resultaron en la caída de bombas nucleares sobre territorios poblados, siendo el tratado a continuación el más quizás impresionante de todos.
El error que arrojó cuatro bombas nucleares sobre España
Era el 17 de Enero de 1966 y un bombardero B-52G sobrevolaba el Mediterráneo cerca de la municipalidad de Cuevas del Almanzora mientras se encontraba realizando una tarea de acoplamiento con un avión cisterna KC-35 con el fin de abastecerse de combustible.

El submarino de rescate U.S.S. Petrel y parte de su tripulación posan junto al artefacto tras hallarlo a 760 metros de profundidad luego de 80 días de intensa búsqueda.
Pero un error por parte de las tripulaciones llevó a que el acople no fuese exitoso causando una colisión entre ambas naves que derivaría en un incendio aéreo y terminaría con la explosión del avión cisterna y la precipitación a tierra del bombardero. Partes del fuselaje y su mortal cargamento de bombas termonucleares lloverían en la región.
De las cuatro bombas tres caerían sobre tierra y otra en el mar. Si bien la última no causaría ningún daño, dos de las caídas en tierra llegaron a detonar sus explosivos, siendo sólo gracias al sistema de seguridad interno de los artefactos que las mismas no fueron capaces de causar una reacción nuclear en cadena.
Sin embargo, esta explosión sería suficiente como para desperdigar el plutonio contenido en las bombas dentro de un aérea de 2 kilómetros cuadrados, convirtiendo a las mismas en bombas sucias (bombas que liberan material radioactivo).
Una búsqueda desesperada
Rápidamente tras lo ocurrido varios equipos de recuperación y descontaminación estadounidenses se harían presentes, con una inicial y fallida intención de mantener el suceso bajo extremo secreto. Si bien las tres primeras bombas serían recuperadas rápidamente, la cuarta, caída en aguas costeras, permanecería en el misterio.

Políticos españoles y estadounidenses bañándose en las aguas cercanas al accidente para así demostrar que no había peligro de contaminación radiactiva.
En su búsqueda primeramente se utilizaría una nueva técnica estadística para intentar localizarla en las áreas más probables, pero tras varias semanas los intentos resultarían infructuosos, siendo localizada finalmente gracias al relato de un pescador que la vio caer mientras se encontraba navegando con su pequeño bote. El pescador, llamado Francisco Simó Orts, se volvería famoso y sería conocido de allí en más como Paco el de la bomba.
Locura bélica: este fue uno de varios episodios de locura a nivel gubernamental ocurridos durante la Guerra Fría, un periodo donde un puñado de países jugaron con el destino de toda la humanidad. Además de lo ya mencionado, algunas potencias nucleares tenían controles muy extraños, como la flora de submarinos con misiles nucleares del Reino Unido, que utilizaba la estación de radio BBC 4 para determinar si el Reino Unido «todavía existía».

Cuatro meses tardaron en recuperar la bomba del fondo del mar.
Por supuesto que el incidente no le saldría barato a los Estados Unidos, ya que cuatro días más tarde el gobierno español cancelaría definitivamente el permiso de vuelo a aviones pertenecientes a la OTAN sobre España y el Estrecho de Gibraltar. En conjunto a ésto agentes soviéticos organizarían protestas en embajadas con el fin de atraer a los medios internacionales a reportar lo ocurrido.
Si bien se retiraron toneladas de tierra contaminada, incluso hasta el día de hoy aun continúan registrándose fuertes niveles de radiación en las aéreas cercanas a Palomares. Llegándose en el 2006 a un nuevo acuerdo entre España y los Estados Unidos para compartir los costes de descontaminación.
Generalmente estos desechos permanecen radiactivos por años, razón por la cual tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética crearon «contenedores nucleares». Enormes basureros cubiertos por gigantescos domos de concreto y hierro. Un ejemplo de esto es Cactus Dome, uno de los más contaminados de todos los basureros nucleares de los Estados Unidos.
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¿Qué es la estupidez?…

Yorokobu(J.Moreelse) — Digámoslo así: todos cometemos estupideces. Todos somos estúpidos en un grado mayor o menor. Una vida sin tonterías sería demasiado aburrida, al fin y al cabo. Quizás, discurrir sobre la estupidez sea también una soberana necedad. Pero…
Un mundo estúpido
Si la Humanidad se halla en un estado deplorable, repleto de penurias, miseria y desdichas es por causa de la estupidez generalizada, que conspira contra el bienestar y la felicidad.
La estupidez es la forma de ser más dañina. Es peor aún que la maldad, porque al menos el malvado obtiene algún beneficio para sí mismo, aunque sea a costa del perjuicio ajeno. Nos lo decía el historiador Carlo Cipolla en la Tercera ley fundamental (ley de oro) de la estupidez:
“Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio”.
Llorar o reír
Ante la estupidez, podríamos lamentarnos como hacía Heráclito respecto a la vana condición humana. Pero resulta sin duda más reconfortante una mirada humorística, como la de Demócrito de Abdera.
El filósofo Séneca precisaba en su tratado De la ira: “Uno reía nada más mover los pies y sacarlos de casa, el otro, por el contrario, lloraba”. Es lo que vemos reflejado en el lienzo del pintor Johannes Paulus Moreelse: Demócrito, el filósofo riente; Heráclito, el plañidero.

El filósofo lloroso (Heráclito), atribuido a Johannes Moreelse.
Michel de Montaigne señalaba en sus Ensayos que prefería ese semblante risueño y burlón, “porque es más desdeñoso, y nos condena más que el otro, y me parece que jamás podemos sufrir tanto desprecio como merecemos”.
Ahora bien, ¿qué se puede entender por estupidez?
La estrechez mental
En 1866, el filósofo Johann Erdmann definió la “forma nuclear de la estupidez”. La estupidez se refiere a la estrechez de miras. De ahí la palabra mentecato, privado de mente. Estúpido es el que sólo tiene en cuenta un punto de vista: el suyo. Cuanto más se multipliquen los puntos de vista, menor será la estupidez y
mayor la inteligencia.
Es por ello que los griegos inventaron la palabra idiota: el que considera todo desde su óptica personal. Juzga cualquier cosa como si su minúscula visión del mundo fuera universal, la única defendible, válida e indiscutible.
El egoísmo intelectual
El estúpido padece egoísmo intelectual. El estúpido es tosco y aun así fanfarrón. Niega la complejidad y difunde su simplicidad de forma dogmática. Opina sobre todo como si estuviese en posesión de la verdad absoluta. Es un ciego que se cree clarividente.
A través de la filosofía tratamos de valorar otros puntos de vista. Luchamos contra el embrutecimiento. Ampliamos horizontes y ponemos en cuestión nuestro comportamiento y manera de pensar.
De esta forma se intenta atenuar la estupidez: al ejercitar la duda y la autocrítica. Al dejar de enfrascarnos en nuestra propia imagen, como ocurría en el mito de Narciso. El estúpido está enamorado de sí mismo e ignora todo lo demás. Incluso lo desprecia con autosuficiencia.

Narciso (Caravaggio, 1594-1596).
El totalitarismo de la estupidez
En 1937, el poeta Robert Musil retomó la cuestión sobre la estupidez. En pleno auge de corrientes totalitarias, nos recordaba “la barbarización de las naciones, Estados y grupos ideológicos”.
La estupidez se parece al progreso, a la civilización. Brota no sólo de un Yo exacerbado, sino de un Nosotros acrecentado y envanecido. La estulticia es altamente contagiosa y se alimenta de grandes ideales difusos, de lugares comunes, de proclamas simplistas: todo es negro o todo es blanco.
El único punto de vista legítimo es el de un grupo social determinado, el de una facción concreta: la nuestra. La estupidez se emparenta con la intolerancia y la ausencia de diálogo. Es un hermetismo mental y gregario. Se expande mediante consignas engreídas y sin fundamento, coreadas en un clamor colectivo esperpéntico.
La estupidez funcional
Todos en algún momento podemos ser estúpidos ocasionales. Pero lo que distingue al obcecado funcional, según Musil, es la incapacidad permanente para apreciar lo significativo. ¿Qué es importante y qué no?
En su presunción, el estúpido se obstina con tozudez en lo baladí y accesorio. Es inepto a la hora de jerarquizar prioridades. Como sugería Nietzsche, la estupidez más común consiste en olvidar nuestro propósito.
Se trataría de discernir con rigor y exactitud las complejidades de la vida. Pero las majaderías se extienden con la rapidez del pánico. Podría decirse que hoy en día se viralizan como la pólvora. Adivine usted a qué me refiero…
Uno de los remedios contra la estupidez es la modestia. Así, es inteligente cuestionar lo que uno hace y piensa. Quien vive en el “quizás” en lugar de en las afirmaciones rotundas y contundentes, se aleja de las memeces. Quizás lo que creemos inteligente no sea más que una sandez. Era la duda que planteaba Erasmo de Rotterdam.
Y una buena cura de humildad es la risa inteligente. De Aristófanes y Luciano de Samósata a Jonathan Swift, Mark Twain o Groucho Marx, satirizar la estupidez de nuestra vida siempre es un ejercicio de buen entendimiento. Nos hace ver que las convenciones sociales son en muchos casos absurdas y lerdas.
La pregunta fundamental
Para concluir, quizás usted dirija sus invectivas hacia ciertos grupos sociales o personas. Pero piense que la estupidez puede afectar sin distinción a cualquier persona.
Hay estúpidos en la misma proporción en todos los estratos económicos y culturales, corrientes políticas y geografías. O incluso podría usted pensar que yo mismo adolezco de una estupidez envanecida. Y no le faltaría razón.
La cruzada contra la estupidez está perdida de antemano. Decía Albert Camus en La peste que “la estupidez siempre insiste”.
Puede ser que tuviésemos que formular cada cierto tiempo, como hacía el escritor Giovanni Papini, la pregunta fundamental para acabar de una vez con la estupidez (al menos funcional): ¿soy un imbécil?
“¿Y si estuviese equivocado? ¿Si fuese uno de aquellos necios que toman las sugerencias por inspiraciones, los deseos por hechos? […] Sé que soy un imbécil, advierto que soy un idiota, y esto me diferencia de los idiotas absolutos y satisfechos”.
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A que no lo sabías: el español tiene una palabra que nunca se puede escribir…

Existe una palabra en lengua castellana, pero no puede ser escrita, tal como lo reconoce la Real Academia de la Lengua Española (RAE). Esto la constituye en una de las curiosidades de la lengua de Cervantes.
La lengua española o castellana, uno de los idiomas más hablados del mundo, como todo lenguaje vivo, evoluciona acorde al paso del tiempo y a los usos dados por los hispanoparlantes en diversas latitudes del mundo.
Reconocido por la propia Fundéu (Fundación del Español Urgente) y la RAE, la palabra en español que se puede decir, pero que no es posible escribir, según las actuales normas ortográficas, es el imperativo de salirle, es decir, cuando la forma verbal sal del verbo salir se combina con el pronombre enclítico le.
El articulado entre sal + le, que sí se puede pronunciar —»sal-le al paso»—, no se puede escribir: si se escribiese junto formaría la palabra salle, que se pronuncia diferente por tener la ll. A lo anterior, hay que considerar que las normas actuales no permiten el uso del guion.
«El único caso en el que aparecerían dentro de una palabra española dos eles contiguas, cada una de ellas perteneciente a una sílaba diferente, secuencia fónica cuya representación se halla bloqueada en nuestro sistema gráfico, puesto que concurriría con el dígrafo ‘ll’, que solo admite interpretarse como el fonema palatal lateral sonoro /ʎ/ —o, más comúnmente, debido al fenómeno del yeísmo, el palatal central sonoro /y/—».

«Se introduce una excepción en el sistema ortográfico insólita e inexistente en otras lenguas: la de una palabra que no se puede escribir«, agrega la RAE.
Así, para formar sal-le «ha sido costumbre desde hace mucho la intercalación de un guion». Sin embargo, «las Academias de la Lengua decidieron en la Ortografía del 2010 negar validez al uso del guion, sin ofrecer alternativas, por lo que esta palabra según las actuales normas no se puede escribir», explica el portal de dudas de Fundéu.
Las alternativas propuestas desde la RAE recaen en el uso del sal a secas, como «sal al encuentro a esta persona» o «sal a su encuentro», por ejemplo.
«Así pues, nuestro sistema ortográfico no cuenta con recursos para representar la secuencia fónica consistente en la articulación de dos eles seguidas dentro de una palabra, lo que en español resulta, por otra parte, absolutamente excepcional; las grafías salle al encuentro o sal-le al encuentro no se consideran, pues, correctas», añade la RAE.
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Así funciona la nueva estafa por Bizum y WhatsApp para robarte 50 euros…

La Vanguardia — Bizum se ha convertido en uno de los métodos de pago más utilizados por los usuario, sobre todo con la llegada de la pandemia de la covid. Su uso no solo se ha disparado entre los más jóvenes, también se ha popularizado en los comercios y empresas.
Sin embargo, esta popularidad no ha pasado desapercibida entre los hackers, que tratan de aprovecharse para conseguir estafar dinero.
Los estafadores aprovechan la «falsa seguridad» de las grandes marcas y empresas tecnológicas para poder sacar dinero a los usuarios. El otro día advertíamos de una estafa en la que los ciberdelincuentes intentan engañar a sus víctimas a través de correos electrónicos fraudulentos bajo el nombre de Amazon.
Ahora, la Guardia Civil alerta sobre un fraude que tiene que ver con Bizum, en el que puedes perder hasta 50 euros.

El fraude comienza cuando los hackers envían un mensaje a un usuario cualquiera a través de WhatsApp, que aparentemente es una persona de su agenda de contactos.
En dicho mensaje, este «falso» contacto dice que nos han hecho un Bizum por error de 50 euros.
Entonces, esa persona pide que le devolvamos ese dinero.
Sin embargo, no es ni uno de nuestros contactos ni nos ha enviado por error 50 euros por Bizum. Se trata de un delincuente que nos está intentando estafar.
Esta no es la primera vez que las autoridades alertan sobre posibles fraudes a través de Bizum. Hace un tiempo, la policía ya advertía de una estafa mediante el cual un supuesto comprador de vehículos se pone en contacto con el vendedor del mismo, manifestando que esta interesado en la compra.
El supuesto comprador indica que pagará en «concepto de reserva» la cantidad de 400 euros a través de la aplicación Bizum, y el vendedor acepta el procedimiento. Sin embargo, el estafador en vez de realizar el pago, envía una solicitud de dinero con el objetivo de que su víctima sea quien envíe dicho importe. Sin ser consciente, el vendedor acepta el pago y es él quien transfiere la cantidad de 400 euros al falso comprador.
Las ciberestafas han ido evolucionando al mismo ritmo que la tecnología. Hace unos años, el método de estafa más común era una llamada telefónica o un SMS. Ahora, los ciberdelincuentes optan por opciones más popularizadas como WhatsApp o Bizum, sobre todo, entre el público joven.
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Leyendas urbanas…

El Definido(A.López)/ACV(A.N./Esquire(R.Martí)/Bussines Insider(G.Shaw)/Muy Interesante(L.Marcos) — El término “leyenda urbana” fue acuñado por el doctor en historia y folclorista, Richard Dorson, y le definió como una historia moderna “que nunca ha sucedido, contada como si fuera cierta”. Estas historias tienen ciertas características:
- Origen incierto. Siempre le ocurre «al amigo de un amigo» o a “una persona” indeterminada.
- Poseen planteamiento, nudo y desenlace.
- Utilizan elementos de la realidad y “parecen plausibles”. A menudo ocurren en lugares concretos, que existen: ciudades, calles, etc.
- Se cuentan como si fueran reales.
- A menudo poseen un afán moralizante, y rematan en una moraleja fácilmente deducible.
Son famosas, porque generalmente abordan aspectos “ignorados” de hechos muy conocidos, y ponen en tela de juicio la “versión oficial” de la historia… la que no por ser “oficial”, es necesariamente falsa.
Hay algunas que no se sostienen realmente, pero que involucran a personas famosas (como eso de que Paul McCartney estaría muerto y habría sido reemplazado por un tal William Campbell), o son muy llamativas y tienen un objetivo moralizante: como aquellas que inducen a no confiar en los desconocidos, pues distintas desgracias le ocurren a quien lo haga (mucho de lo que llaman creepypasta, tiene arraigo ahí).
En general tienen una estructura más compleja que los simples bulos, se inspiran en alguna fuente, pero tienen algún elemento misterioso, y en muchas ocasiones nos alertan sobre posibles peligros. Es imposible encontrar de dónde provienen (generalmente del ‘amigo de un amigo’), sus personajes son arquetipos y cambia sustancialmente de unas zonas a otras.
Las leyendas urbanas suelen ser la sal de nuestra vida. A todos nos gusta escuchar teorías absurdas y disparatadas sobre famosos muertos, presencias paranormales, enfermedades químicas o metros alternativos en Moscú, y también nos gusta creer que pueden ser ciertas. Tendemos a pensar que si es el amigo del primo de alguien el que ha vivido la historia de primera mano, es más fácil creerla (aunque no conozcamos a ese amigo en cuestión).
Cuentos y creencias populares que, pese a contener elementos sobrenaturales o inverosímiles, se presentan como hechos reales. Se transmiten por tradición oral, de boca en boca, y van embelleciéndose con cada nueva versión, creando un folclore contemporáneo. Se ceban en la superstición y en el morbo, y casi siempre tienen cierta moralina, «si haces tal –o si no lo haces–, te pasará esto…».
Cada rincón del planeta tiene su propia leyenda urbana. Aunque algunas historias, como la del Bigfoot originaria de Washigton, han entrado en la cultura popular de medio mundo, otras sin embargo no han acabado siendo tan famosas, como la de la chica envenenada del Centennial Hall de Nebraska, también en Estados Unidos.
Y aunque no negamos que muy de vez en cuando alguna leyenda urbana puede ser real, ya puestos a desmentir que no falten: la huelga japonesa no existe, tampoco se suicidaron niños en Japón debido al Pokémon, Nobita no se despertó en el hospital tras haber soñado con Doraemon porque el creador de la serie falleció antes de terminarla, no hay ningún vídeo de la Oreja de Van Gogh asegurando ser pro etarras, los pechos con silicona que estallan en aviones tampoco son tan frecuentes y, desgraciadamente para todos, la regla de los cinco segundos no funciona.
Leyenda de la Coca Cola

Se ha dicho muchísimo sobre la Coca Cola.
Que sirve como anticorrosivo, que nos dejará sin dientes, que son iluminatis, etc., etc.
¿Son ciertas estas leyendas? Algunas sí, otras no. Veamos.
Se utiliza como pesticida en la India. Pues sí.
Es cierto. ¿Cómo dijo? ¡Que es cierto!
Resulta que sí, efectivamente se utiliza como pesticida. Los agricultores de la provincia de Chhattisgarh, en el centro de India, comenzaron a buscar una alternativa a los pesticidas. Y no encontraron nada mejor, que disolver Coca Cola (y también Pepsi) en agua, y aplicar la solución a sus plantas.
Ocurre que ¡efectivamente, sus plantas crecen mejor, y sin plagas! (OMG). Tranquilos, no es porque sea «tóxico». Una explicación, es que probablemente la bebida diluida atraiga a las hormigas, las que se comen las larvas de las plagas.
La imagen de Santa Claus fue creada por Coca Cola. ¡Eso es falso, de falsedad absoluta! ¿Cómo empezó esto? Pues resulta, que a comienzos de la década de 1930, el artista Harold Sundbloom, hizo sus ahora clásicos dibujos publicitarios para Coca Cola, donde salía Papá Noel con su característico ropaje. Sin embargo, ya 20 años antes, se había establecido la iconografía de Santa Claus, como se puede apreciar en estos dibujos de 1906, 1908 y 1925.

Lo que hay es una interpretación a posteriori de los colores de Santa Claus, al asociarlos con la presencia eterna de Coca Cola en todas partes del mundo. Sin embargo, se trata de un caso clásico de inversión de causa y efecto. (En cambio, Rodolfo el Reno fue creado a pedido, para la compañía Montgomery Ward).
Sirve para limpiar el óxido de los metales. Eso… también es cierto. Efectivamente, la Coca Cola sirve para limpiar el óxido y abrillantar metales. Posiblemente se deba a las pequeñas cantidades de ácido fosfórico que posee (menor al del jugo de naranja). Bueno, a fin de cuentas, el agua que tomamos también sirve para limpiar cosas y quizás cuántos jugos u otros líquidos tienen su doble función.
Un diente dejado en Coca Cola de un día al otro, se disuelve. ¡Eso no ocurre! Nuevamente… ¡error! El ácido fosfórico que posee la Coca Cola, como dijimos, es menos que el del jugo de naranja, por lo que aunque puede limpiar el óxido de un metal, no produce un efecto tan llamativo.
Los cuatro mil trabajadores judíos de las torres gemelas

Esta leyenda dice así: para el atentado de las Torres Gemelas, cerca de 4 mil trabajadores de origen judío, no fueron a sus labores la mañana del 11 de septiembre del 2001.
¿Por qué? Habrían sido avisados de antemano, y por eso no asistieron.
¿De dónde nació esta información? Al parecer, todo surgió de esta noticia israelí, que especulaba sobre la presencia de 4 mil israelitas en el área del atentado. Eso, muy rápidamente se convirtió en “4.000 judíos que no fueron a trabajar”, y luego, incluso en “ningún judío murió en las Torres Gemelas”.
Sin embargo, eso es falso. De hecho, de acuerdo al New York Times, al menos 400 de las casi 3 mil víctimas, eran israelitas o de religión judía. En esta lista, podemos ver 49 víctimas, pertenecientes sólo a la compañía Cantor Fitzgerald. Según el gobierno de EE.UU., las víctimas de ascendencia judía, fueron aparentemente un 15% del total. Por lo tanto, se trata de una leyenda urbana malintencionada, y totalmente falsa. Este es el lado “oscuro” de las leyendas urbanas, cuando se utilizan como método de propaganda en contra de un pueblo o comunidad.
Las piedras hawaiianas de la mala suerte

Cerremos con algo más “livianito” y también bastante incierto, así que tómenlo más como un «bonus track». Esta es una leyenda urbana muy, muy interesante, quizás porque aún no tiene respuesta.
Se dice que llevarse piedras de Hawaii, da pésima, pésima suerte.
Parece bastante irreal, pero ¿será cierto? Curiosamente, si observamos los casos… ¡Pareciera que sí!
Cuenta la leyenda que si te llevas arena o piedras del Parque Nacional de Volcanes Hawaiianos, causas la ira de la diosa Pele, que es la diosa del fuego y los volcanes.
Porque ella ve a las piedras volcánicas y la arena negra de esas playas, como sus hijos, por lo tanto su ira es terrible. Y es justamente, lo que los turistas más tienden a llevarse, cuando visitan ese lugar.
Esta ira de la diosa Pele, causa «mala suerte». Pero no el tipo de mala suerte de pegarse en el dedo chico del pie tras la ducha (uffff), o que te toque un taco antes de ir al trabajo. No. La furia de la diosa Pele es terrible, terrible. Así que la mala suerte que le toca a uno, ¡es más bien del estilo que se te queme la casa, se destruya tu familia, y tengas horribles enfermedades! Sí, sí, sí.
Este mito se dio a conocer para que los turistas no se llevaran más piedras y se masificó en los ’70. Pero la cantidad de personas que hasta hoy devuelve las piedras por sufrir supuestamente de «mala suerte» hace al menos dudar.
Consideremos el caso de Timothy Murray. Tenía trabajo, buena salud, y el amor de su pareja. Siempre había tenido una magnífica suerte. Hasta que se cruzó con la diosa Pele. Murray trabajó un tiempo en Hawaii, y cuando se terminó su trabajo, decidió llevarse un pequeño recuerdo. Arena en una botellita. Y volvió a su ciudad natal.

Entonces… se le murió su perro. Su matrimonio se destruyó. Cayó en el alcoholismo.
El FBI allanó su casa, buscando evidencia de fraude informático (que Murray nunca cometió), y terminó en la cárcel.
Este cambio radical en su vida, le hizo recordar… que quizás había causado la ira de Pele.
Devolvió la arena, con una nota que decía: “Por favor tengan esta arena, y devuélvanla a su isla. He tenido muy mala suerte desde que llegó a mi vida, y lamento mucho haberla tomado. Por favor perdónenme, y rezo para que cuando la devuelvan a su origen, mi mala suerte desaparezca.”.
Podría ser un coincidencia en realidad, y no hay ninguna base científica o empírica para afirmar esta creencia, pero de todos modos, la web Snopes, especializada en desmitificar leyendas con hechos reales, considera cierto el hecho de que los turistas que han tomado arena o rocas de la isla las ha devuelto con la esperanza de acabar con su mala racha.
Son miles de envíos que llegan cada año a las oficinas del Parque Nacional, con historias parecidas de «mala suerte». ¿Será una forma de culpar a alguien por las malas decisiones hechas? ¿Será la ira de la diosa? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero el hecho, es que son miles las personas que parecen haber sufrido los efectos, de llevarse un “souvenir” de Hawaii.
Los cocodrilos en el alcantarillado de Nueva York

Son ciegos y albinos, porque nunca han visto la luz del sol, y se mueven por el alcantarillado de la ciudad que nunca duerme, alimentándose de ratas y desperdicios y buscando una presa.
Según la versión más oficial de la leyenda urbana, alguien que había estado de vacaciones en Luisiana o Florida decidió tirar por el váter una cría de cocodrilo (no es la mejor idea, desde luego), provocando esta plaga muy a lo Antiguo Testamento.
Lo cierto es que ‘The New York Times’ aseguraba hace un tiempo que el ayuntamiento recibe todavía muchas cartas cuestionando la veracidad del asunto.
La leyenda urbana de los caimanes de alcantarilla se prolonga desde los años 20 y 30 del siglo pasado hasta nuestros días, y desde Thomas Pynchon a Robert Daley, muchos autores la han alimentado con su pluma e imaginación. Por supuesto, los expertos han negado reiteradamente que sea posible no solo que un caimán viva en un ambiente tan frío y hostil como el de un desagüe, sino que encima se pueda reproducir en él.
Ricky Martin, el perro y la niña de la mermelada
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Isabel Gemio, en el programa ‘Sorpresa, Sorpresa’ de Antena 3
Podemos enorgullecernos de tener una leyenda urbana patria, ¿o no? Pues no del todo, en realidad. Pongámonos en situación: en los años 90 Isabel Gemio o Concha Velasco (depende de a quién preguntes) presentaba el famoso programa llamado ‘¡Sorpresa Sorpresa!’, al que presuntamente Ricky Martín fue invitado para sorprender (nunca mejor dicho) a una fan.
Encerrado en el armario de la casa de la niña, según algunas versiones, debía esperar a que ella apareciese y saludarla. Sin embargo, cuando finalmente salió, se la encontró completamente desnuda y jugando con su perro y un tarro de mermelada. Nadie vio jamás ese programa, pero si preguntabas, todo el mundo conocía a alguien que se la había contado.
En realidad, la leyenda urbana es más antigua de lo que podría parecer: se remonta a los años 30, y nació en Estados Unidos, por lo que Ricky Martin o Isabel Gemio son solo nombres circunstanciales en tal historia. Desde la revista satírica canadiense llamada ‘Franc’ en 1994 al ‘Chicago Sun Times’, se ha reproducido en bastantes ocasiones, aunque de manera un poco distinta a como la conocemos: «Un hombre decide organizar una fiesta sorpresa para su prometida.
Todos los invitados se esconden en su habitación cuando ella llega a casa. Ella no baja las escaleras inmediatamente, sino que va directamente al baño y se mete en la ducha, así que deciden esperar hasta que salga para sorprenderla. Después de su ducha, baja las escaleras llamando al perro.
Entonces todos encienden las luces y gritan: ‘Sorpresa’. Descubren a la mujer completamente desnuda, excepto por un poco de mantequilla de cacahuete que ha puesto sobre sus pezones y entrepierna. La historia termina con la boda cancelada, la mujer renunciando a su trabajo y huyendo de la ciudad».
Según el profesor Bill Ellis, se trata de una historia que pretende ser moralizante, una especie de llamada de atención para las mujeres que no se ajustan a la norma.
La chica de la curva

Vas conduciendo y te encuentras a una chica en la carretera que hace autostop.
Como eres una persona recta y moral, decides cogerla para acercarla a algún sitio.
Lleva circulando siglos, adaptándose a los distintos medios de transporte. Consiste básicamente en que una mujer hace autostop al borde de una carretera: Un coche se detiene y se sube a la parte de atrás. Al llegar a una peligrosa curva, la autoestopista advierte del peligro. Cuando el vehículo ha rebasado la curva, la mujer ha desaparecido misteriosamente.
Luego, el conductor, o conductor y copiloto, se entera de que en ese punto murió trágicamente una mujer. En algunas versiones, la pasajera no avisa del peligro y el coche sufre un accidente y mueren conductor o pasajeros, aunque siempre queda algún superviviente, claro, para poder contar la historia.
Lo cierto es que este tipo de historias son también un poco moralizantes y tan antiguas como el mundo: en la leyenda o cuento clásicos, podríamos decir que se trata de esa figura espiritual que guía al héroe hacia la rectitud y el buen camino para evitar que se pierda en su viaje. Lo que no quita que pueda haber nacido de alguna historia real, por supuesto.
Los caramelos y la droga

Las cosas para niños y la droga siempre son una mala combinación.
Que levante la mano aquel al que su madre nunca le ha dicho que tenga cuidado si un extraño le da un caramelo, pues lo más seguro es que lleve droga.
Este tipo de leyendas urbanas, frecuentes en nuestro país, surgieron en los años 70 con los estragos de la droga, y continuaron hasta que en los años 90 se ‘sofisticaron’ un poco: por aquel entonces era común asegurar que las calcomanías que venían con las chucherías también tenían droga (en concreto LSD).
Nunca un producto ha sido tan vilipendiado, a excepción de la Coca-Cola, claro, que tiene su arsenal particular de leyendas urbanas.
Verónica, Verónica, Verónica

Alguna vez te habrán dicho que ni se te ocurra pararte frente al espejo a medianoche repitiendo tres veces ‘Verónica’.
En realidad, no sabemos qué puede pasar, pero seguramente nada nuevo.
La leyenda dice que Verónica fue una joven que falleció en la adolescencia, probablemente jugando a la ouija (basado probablemente en la historia de la vallecana Estefanía Gutiérrez Lázaro).
Esa es nuestra versión, claro, pero como suele suceder no es la única: los estadounidenses tienen a su Verónica particular en la figura de ‘Bloody Mary’.
Walt Disney está criogenizado (y Elvis vive, la lucha sigue)
Cuando Walt Disney falleció en 1966 no esperaba que naciese un curioso rumor en torno a su figura, o más bien, su muerte. Probablemente el bulo tuvo mucho que ver con la manera de actuar de su familia, que en todo momento hasta su fallecimiento intentó ocultarlo y después pidió que no se enviaran flores al cementerio.

Que el creador de animación más famoso de la historia está congelado es una de las leyendas urbanas más extendidas. Disney murió en 1966 y fue incinerado y trasladado al panteón que tienen sus familiares en el cementerio Forest Lawn Memorial Park de Glendale, en la ciudad californiana de Los Ángeles.
Entonces, ¿por qué mucha gente cree que fue criogenizado? Esta creencia se alimentó debido a que la familia se había interesado por la técnica de criogenización por ser un negocio con grandes perspectivas económicas. Además, también contribuyó al mito el hecho de que la familia nunca enviaba flores a la tumba, sino que se dedicaba a donar dinero al Instituto de las Artes de California que el propio difunto había fundado.
«Elvis está vivo»

Elvis murió el 16 de agosto de 1977, hace 24 años.
O eso dice la versión oficial, puesto que existen numerosas teorías, a cada cual más risible y disparatada, que sostienen que Elvis sigue vivo (tendría 85 años), o que al menos vivió después de su muerte oficial.
Incluso hay comisiones, páginas web y asociaciones especializadas en esa creencia que presentan ‘pruebas’ irrefutables.
Sin duda la figura de Elvis Presley tiene un atractivo irresistible. Además de ser un icono del rock & roll y del siglo XX, ha de poseer algo más, pues eso lo comparte con muchos; sin embargo, sólo él ha inspirado toda una categoría profesional: la de imitador (‘impersonator’) de Elvis, y sólo de él se han conjeturado las más irracionales, descabelladas y divertidas teorías para ‘demostrar’ que sigue vivo
Realmente basta muy poco para convencer a quien quiere ser convencido. En 2005 su exesposa Priscilla conversaba en la televisión con Oprah Winfrey. En un momento de la entrevista soltó: “Él también creció pobre, y eso es lo que me dijo el otro día”. Tal afirmación ha sido suficiente para que los teóricos de la falsa muerte de Elvis la tengan en puesto de honor en su lista de ‘pruebas’. Quien finge su muerte no permitiría que alguien conociera su secreto.
Otro ‘indicio’ que para muchos es evidencia está en la lápida del cantante en Graceland, en la que se lee ‘Elvis Aaron Presley’. El caso es que Elvis escribió varias veces su segundo nombre como Aron, por lo que los desconfiados pensaron que el rey no permitiría una lápida con ese nombre.
Sin embargo, Elvis quería que se escribiera Aaron, puesto que así fue la voluntad de su amada madre, ya que ésta quería que el segundo nombre de sus dos hijos gemelos casi coincidiera: uno Elvis Aaron y el otro Jesse Garon, que nació muerto. Además, Presley siempre deseó que su nombre se escribiera como en la Biblia, con dos as. En fin, hay que ser muy ‘conspiranoico’ para entender esta nimiedad como prueba.
Capítulo aparte merecen las ‘apariciones’ de Elvis después de agosto de 1977. Una de las más divertidas señala que se le puede ver como extra en una escena de la película ‘Solo en casa (1990). En la imagen se ve a la madre del protagonista (Macauly Culkin) en el aeropuerto hablando con un empleado al otro lado del mostrador.
Detrás hay un tipo con barba, con camisa oscura y chaqueta que, dicen algunos, es el mismísimo rey haciendo una de sus misteriosas ‘apariciones’. Incluso aseguran que los ojos y la boca son inequívocamente Presley. Hay que tener imaginación y ganas de creérselo.

El supuesto Elvis durante un homenaje a Elvis en Graceland.
Lo curioso es que los advenimientos ‘presleynianos’ no cesan. La página de Faceboock ‘Elvis Presley is alive’ mostró una foto en 2017 que mostraba al rey vivo; dicha fuente informaba que la foto había sido tomada en un homenaje a Elvis en Graceland y en ella se ve al supuesto Elvis con abundante barba blanca, chaqueta negra y gorra; detrás de él hay dos guardias de seguridad que serían sus escoltas… Por más que se mira al barbudo es imposible sacarle algún parecido.
Un año antes se difundió un video, también tomado en Graceland, en el que el jardinero (con pelo largo, blanco y recogido en coleta) se acerca a cámara y levanta dos dedos… Según el canal de You tuve ‘The Shadow’, Elvis envía a sus fans con ese gesto un mensaje, una prueba de vida: “Nos está dando una pista a todos sus leales, nos dice con el signo V que está vivo”. El vídeo se encuentra fácilmente y todo el mundo puede ver a este Elvis…
Más elaboradas están las teorías que explican lo que ‘de verdad’ ocurrió aquel 16 de agosto. Hay una asociación autodenominada ‘Comisión Presley’ (imitando la ‘Comisión Warren’ que investigó el asesinato de Kennedy) que en 1994 explicó que el rey estaba siendo perseguido por la mafia y, para desaparecer, entró en el programa de protección de testigos.
Además, esa comisión afirmaba que lo que se sacó de Graceland en un ataúd fue un muñeco de cera muy bien hecho, que es también lo que se enterró. Y que para que la cera no se derritiera se mantuvo frío el ataúd con un dispositivo con hielo seco y ventiladores escondidos… ¡Qué imaginación!
Uno de los más famosos creyentes y difusores de la creencia es un tal Mickey Moran, quien también está convencido de que decidió desaparecer porque su vida estaba amenazada. Este personaje explicaba que Elvis quería volver después de un tiempo, pero los poderes se lo prohibieron y que por eso de vez en cuando aparece de incógnito.

Otras teorías (Elvis-is alive.com) afirman que Presley deseaba huir del mundanal ruido y que el único modo de hacerlo era fingir su muerte. Para ‘probar’ esta versión explican que poco antes de que fuera encontrado su cuerpo inerte, un helicóptero de color negro sobrevoló Graceland, tomó tierra en la parte de atrás y se llevó a Elvis vivito y cantando a las Islas Bermudas. En cuanto al cuerpo que de todos modos se encontró en el baño, se utiliza la teoría del muñeco de cera.
Muy famosas son las fotos de Elvis con el presidente Nixon en la Casa Blanca. Hay quien no tiene dudas de que Elvis se convirtió en aquel momento en agente de la DEA (agencia antidrogas); su cometido sería combatir el abuso de drogas, para lo cual el rey abandonó su personalidad, su carrera, sus posesiones, sus familiares y amigos…todo, para actuar como agente secreto. Claro que el primero que se metía en abundancia era él.
Otra página web dedicada al asunto (en todo caso se demuestra el atractivo de Elvis, vivo o muerto) publicó en 2009 una sensacional ‘información’: Elvis y Michael Jackson viven juntos escondidos en un búnker construido bajo Graceland a todo lujo; tendría hasta siete pisos y allí vivirían algunos otros personajes célebres que están oficialmente muertos.
Disparatadas pero divertidas estas fabulaciones, aunque sí prueban que la figura del rey sigue resultando fascinante.
La dama de blanco

En esta leyenda extendida por todo el mundo, una mujer vestida de blanco aparece durante un breve periodo de tiempo en alguna zona rural. Su historia suele estar relacionada con alguna tragedia de carácter local. Son mujeres que han perdido a hijos, maridos o han sido víctimas de una traición y su espíritu vaga sin descanso clamando venganza.
En el medievo, cuando esta fantasmagórica figura aparecía significaba que alguien cercano, de la familia o del vecindario, iba a morir. En la tradición inglesa, la Dama de Blanco custodiaba un tesoro, pero murió repentinamente, antes de que pudiera revelarle a nadie dónde se hallaba escondido.
Cuentan que en el siglo XIX la dama blanca se apareció hasta tres veces al hijo de los dueños del castillo de Blenkinsopp en Northumbria, pero es cierto que en esa parte de Inglaterra todos los castillos tienen sus leyendas de fantasmas.
La dama Blanca en Gales también guarda un tesoro. Cuando un hombre tuvo el valor de acercarse a ella, le recompensó con la mitad. En su avaricia, él se lo llevó todo, pero la Dama de Blanco reaccionó, y con sus poderes sobrenaturales, mató al codicioso abusón.
En la capital madrileña también hay una dama de blanco que, noctámbula y sin asomo de vértigo, se pasea de noche por el techo de la casa de las Siete Chimeneas en la Plaza del Rey. Se trata de Elena, hija de un montero de Felipe II y supuesta amante del rey que pereció en extrañas circunstancias y que, según varios testigos, sigue deambulando por la villa y corte. Pero por las alturas.
Los suicidios de Pokémon

En marzo de 1996, tras el lanzamiento de Pokémon Rojo y Verde 1.0, en Japón se dieron 104 suicidios de niños entre 10 y 15 años. Algunos se ahorcaron, otros se arrojaron al vacío desde altos edificios, los hubo que se cortaron las venas.
¿Qué tenían todos en común? Todos ellos, según sus padres, estaban enganchados al juego. Se desencadenó el rumor de que escuchar la música del Pueblo Lavanda incitaba a los menores al suicidio. Según esta leyenda urbana, ritmos binaurales de tono alto afectaban al cerebro de los niños, aunque, como sucede con el test del mosquito, los adultos eran inmunes a esa frecuencia.
Alguien se inventó una enfermedad, «el Síndrome del Pueblo Lavanda», que inducía a los niños al suicidio. La leyenda se disparó por las redes, amenizada con todo tipo de especulaciones, como el peligro inminente de los cartuchos de juego que todavía circulaban por el mundo, responsables directos de las muertes.
Se habló mucho del suicidio de uno de los programadores, Chiro Miura, y del macabro legado que dejó.
El problema de los suicidios juveniles en Japón poco tiene que ver con los videojuegos y mucho con las gran presión que sufren los adolescentes: el temor al fracaso escolar es tan acuciante que la angustia juvenil que se da en cualquier cultura se convierte aquí en obsesión y terror.
La llamada viene de dentro de la casa

En general esta es la historia: una canguro se encuentra en una casa, cuidando a unos niños que duermen plácidamente desde hace horas. Empieza a recibir llamadas amenazantes que en realidad vienen de dentro de la casa. Cuando va a comprobar cómo están los pequeños, se encuentra con que han sido asesinados. Luego suele ser ella la que muere.
A veces lo que sucede es que la canguro está tan colocada de marihuana (o lo que sea) que cuando le entra hambre mete al bebé de la casa en el microondas, o alguna barbaridad similar. Ya he dicho que con cada nueva versión la leyenda se hace aún más monstruosa y disparatada.
La moraleja es clara: «Mujeres, proteged a vuestros hijos». Hay variaciones de esta historia en todas partes, desde Scream hasta los clásicos, como Otra vuelta de tuerca de Henry James. Con los avances de la tecnología en telefonía móvil, se espera que la historia devenga en horror basado en wasap o en asesinos que utilizan Tinder para localizar a sus víctimas.
Atraco a un riñón

Este relato también tienen infinidad de variantes, pero el principio es el mismo: un hombre se deja seducir por una mujer hermosa –o tiene sexo con una meretriz–. A la mañana siguiente, se despierta sin recuerdo alguno de la noche anterior, y descubre una sospechosa cicatriz a la altura del riñón, víscera que estará entonces a merced del mejor postor el mercado negro. La moraleja no puede ser más clara, ¿verdad?
A veces en lugar de despertarse sin un riñón se despierta con un mensaje: «Bienvenido al club del sida». Y casi siempre ha desaparecido también la cartera, con su documentación y dinero.
Esta leyenda del tráfico de órganos en ocasiones se da sin ni siquiera intercambio carnal. Hubo una época en que se decía que perdías un riñón si te atrevías a acceder al probador de según qué tiendas, y no por el precio de la ropa, sino que lo del riñón era literal.
Alguien te contaba de alguien que había entrando en una tienda y su pareja, al ver que no salía, se asoma y le dicen que allí no hay nadie. El marido, o la amiga, o mujer o novia en cuestión acude a la policía que, al llegar, encuentra a la víctima atada y amordazada y a punto de extraerle un riñón para el tráfico de órganos.
El tráfico de órganos es un elemento básico de la ficción de terror; de Nunca me abandones de Kazuo Ishiguro a Desconexión, la novela juvenil de Neal Shusterman. Por desgracia este tipo de intercambio sucede, pero no en estas latitudes, y no mediante un secuestro.
La picadura del insecto
Es tan universal que ha servido de inspiración a la ficción de medio planeta.
Un joven regresa a casa tras una excursión o un viaje.
Entre las marcas de su periplo, (arañazos, pequeñas heridas, picaduras, lo normal cuando caminas por el monte) se halla una picadura de insecto en apariencia inofensiva.
Empieza el escozor, que se hace inaguantable.
Cuando el joven acude al médico, este le hace una incisión.
Bajo la piel, la araña u hormiga o insecto que le picó había depositado sus huevas, que ahora son larvas o insectos que se nutren del cuerpo de la víctima y que probablemente acaben con su vida.
Hay versiones más lights y otras asquerosamente gore. Que algo así suceda es prácticamente imposible.
Aun así es un clásico del cine y la literatura de terror, desde Alien de Ridley Scott hasta El cazador de sueños de Stephen King, pasando por los cómics de Charles Burns o Suehiro Maruo.
El hombre del gancho

Otra historia indispensable en todo fuego de campamento que se tercie.
Una pareja en coche busca un lugar oscuro y discreto donde dar rienda suelta a sus arrumacos.
Llegan a una zona apartada.
El chico detiene el vehículo y pone la radio para que haya algo de música de ambiente.
En mitad de sus actividades amatorias, la canción que suena se detiene y un locutor advierte de que un peligroso loco se ha escapado de una institución cercana.
Un hombre con una característica física muy llamativa: donde debería estar su mano, luce un gancho.
La chica se asusta, el chico la tranquiliza para seguir con el cortejo, pero ella insiste, se quiere ir a casa. El chico acepta a regañadientes. Cuando llegan a su destino, la chica sale del coche y comienza a gritar histéricamente.
Hay un garfio sanguinolento clavado en la parte posterior del vehículo. A veces mueren uno o los dos miembros de la pareja. Empezó a circular en los años cincuenta en Estados Unidos y ha sido la inspiración de numerosas películas de terror, como Sé lo que hicisteis en el último verano de Jim Gillespie, basada a su vez en la novela de Lois Duncan.
El camarero fantasma

No, no se trata de un tabernero chulesco que te vacila cuando le pides una cerveza –que los hay, pero esos, por suerte, dan más risa que miedo–.
Todo el mundo conoce a alguien que conoce a alguien que, estando de viaje, se fue a tomar una copa a un bar solitario del pueblo en el que se alojaba. Para pasar el rato y desconectar tras muchas horas al volante, el conductor consume varios gin & tonics en animada conversación con el camarero.
Según la leyenda, el forastero vuelve al día siguiente y se encuentra con otro barman. Al preguntar por su compañero, si es que ese día libra, se entera con estupefacción de que el establecimiento había estado cerrado la noche anterior.
Ahora mismo todos estamos visualizando un bar de carretera cercano a un polvoriento motel de la ruta 66, pero el caso es que esta leyenda también tiene su versión celtibérica. La oí hace poco, de boca de un amigo cuyo padre era comandante del aire y había estado un tiempo destinado en la Base Aérea de Los Llanos en Albacete.
Cuando al cabo de seis meses volvió a esa base para una breve instrucción, decidió una noche acercarse a la cantina para ver si aún estaba Tomás, el soldado camarero con el que había hecho buenas migas durante su anterior estancia.
Todavía estaba al cargo y el mando se pasó un buen rato bebiendo Magno y contándole anécdotas al soldado. Al día siguiente la cantina estaba cerrada. Cuando inquirió, le contaron que Tomás ya no estaba en el cuerpo: se había suicidado hacía tres meses.
La cantina estaba cerrada, a raíz del suicidio y de que se había terminado el nuevo pabellón de oficiales.
Cartas en cadena

Ya lo conoces.
Te envían un mensaje que sugiere que si no se lo pasas a cinco personas más, habrá consecuencias terribles.
Muy generalizado en internet desde hace algún tiempo, tanto con imágenes o escritos varios.
Esta leyenda urbana parece haber previsto la comercialización viral en unos veinte años.
Hoy en día también hay quien cree que sirve para curar el cáncer o concienciar a la sociedad de alguna enfermedad.
El concepto de la mortífera carta en cadena también se ha explotado en la ficción: aparece en la fantástica novela de misterio El fin de Mr. Y, de Christopher Pike.
Comida adulterada

No hace mucho corría por internet el rumor de que KFC había tenido que eliminar de su nombre la palabra chicken porque en realidad lo que vendían no era pollo, sino algo creado genéticamente. Circularon incluso algunas fotos sorprendentes.
Los alimentos son a menudo víctimas de mitos urbanos: Las hamburguesas MacDonald’s en realidad están hechas de lombrices, en los restaurantes chinos sirven carne de perro y en las latas de paté de tal marca aparecen cucarachas.
Estas leyendas se nutren de que en realidad a veces sí que saltan noticias escandalosas a los periódicos, como aquella del pastel de Ikea en cuyo análisis encontraron excrementos humanos, pero quiero pensar que en Europa al menos hay un férreo control de las medidas de seguridad e higiene alimentaria, ¿o no?
Mi leyenda urbana favorita de comida proviene de mi infancia, en el colegio se extendió el rumor de que si mezclabas Coca-Cola con aspirina salía droga. Así, en hiperónimo: «droga». Droga no sé, pero seguro que es una mezcla explosiva para el estómago.
Se dice que el Yeti, o el Abominable Hombre de las Nieves, deambula por el Himalaya como un sherpa.

Presuntas huellas de Yeti en 1951.
Los sherpas son un grupo étnico nepalés. Según la CNN, la palabra se traduce como «gente del Este». Son más conocidos como escaladores aparentemente sobrehumanos que ayudan a otros a ascender el Monte Everest.
En este sentido, tienen una amplia cultura e historia, entre la que destaca la leyenda de los Yeti. Según la BBC, hay unos cuantos relatos sobre estos y sobre qué son exactamente. La descripción generalmente aceptada de esta criatura es la de «un hombre mono enorme, peludo, con pies enormes y dientes agresivos».
Se dice que llega hasta los tres metros de altura, y deja huellas que miden alrededor de 22 centímetros de largo.
Ciertos rumores señalan que un pueblo de Sherpas estaba siendo atormentado por un grupo de Yetis, así que decidieron engañarlos para que se emborracharan y pelearan entre ellos. Los supervivientes se vengaron, subieron a las montañas, y bajaron periódicamente para aterrorizar al citado grupo étnico.
A lo largo de los años, los exploradores han acudido en masa al Himalaya para tratar de encontrar alguna evidencia de la bestia. En 1921, un periodista llamado Henry Newman entrevistó a los lugareños que le informaron sobre la existencia de un «metoh-kangmi», que significa «sucio hombre-oso de la nieve», según LiveScience. Newman tradujo mal la parte de «metoh» que significaba «sucio», y decidió usar la palabra «abominable» en su lugar.
Y así nació el Abominable Hombre de las Nieves.
El homólogo americano del Yeti no es otro que el Bigfoot.

Una supuesta foto de Bigfoot.
La leyenda del Bigfoot comienza en 1958, cuando el periodista Andrew Genzoli publicó una carta de un lector del periódico en el que trabajaba. La carta detallaba las grandes huellas misteriosas que los madereros del norte de California habían encontrado. «Tal vez tengamos un pariente del Abominable Hombre de las Nieves del Himalaya», escribió Genzoli, según History.com.
Desde entonces, el país ha estado tratando de ver a esta gigantesca criatura, particularmente en el noroeste del Pacífico, donde los supuestos avistamientos han sido los más frecuentes. Ha habido docenas de películas, libros, podcasts y artículos escritos sobre el Bigfoot.
Como ya escribió Insider, ha sido descrito como una «bestia feroz que ataca a los leñadores y excursionistas, o como un gigante gentil que quiere que lo dejen en paz».
El pueblo indio de Kuldhara parece haber sido abandonado de la noche a la mañana y nadie sabe el motivo, aunque hay algunas teorías espeluznantes.

Cómo es Kuldhara hoy en día.
Hay estructuras en la ciudad de Kuldhara que datan del Siglo XIII, pero nadie ha vivido allí desde 1825, cuando todos sus residentes aparentemente se desvanecieron.
Según la historia local 1.000 aldeanos abandonaron completamente su hogar durante la noche, sin dejar rastro. Nadie sabe por qué se fueron, adónde se marcharon, ni siquiera los vieron salir.
Las teorías de por qué se retiraron hablan de pozos envenenados, de un gobernante codicioso que cobraba altos impuestos y de un suministro de agua cada vez más escaso, aunque ninguna de ellas explica por qué los habitantes se fueron tan repentinamente.
Se preguntarán por qué nadie ha tratado de reasentar la ciudad, ahí es donde entra la leyenda. Se dice que el jefe de la aldea maldijo la tierra: aparentemente, cualquiera que intente vivir allí morirá.
La Sociedad Paranormal India pasó una noche allí, y reportó que «los susurros, gritos y ruidos sobrehumanos son comunes en las horas oscuras. Muchos de nuestros miembros han sido testigos de apariciones, han escuchado pasos, han experimentado toques inusuales, etc.», según Gulf News.
En los Emiratos Árabes Unidos, los ciudadanos tienen miedo del genio Umm Al Duwais.

Ten cuidado con los extraños.
La palabra «genio» es la versión inglesa de la palabra árabe «jinn». Los jinas pueden ser seres buenos o malévolos.
Umm Al Duwais es uno de los jinns más famosos de los Emiratos Árabes Unidos. Incluso fue inmortalizado en una película en 2013. Su historia es simple: al principio, aparece como una bella mujer para atraer a los hombres. Pero tan pronto como los seduce, se convierte en una figura aterradora que se come a los hombres.
Aunque puede ser una historia de miedo para contar a los niños para advertirles sobre el peligro de los extraños, hay un video que dice ser una grabación de uno de ellos.
Existen rumores de que el Puente del Puerto de Sídney es la tumba de tres trabajadores que están enterrados en su interior.

El Sídney Harbour Bridge está situado cerca del emblemático teatro de la ópera.
Oficialmente, 16 personas murieron durante la construcción del famoso Puente del Puerto en Sídney, que se terminó en 1928. Sin embargo, cuenta la leyenda que debería haber tres hombres más que se sumarían al número de víctimas mortales.
Según estos rumores, tres hombres murieron durante la construcción. Con todo, como eran empleados migrantes, y como las leyes laborales no parecían tan estrictas en ese momento, no se notó su desaparición durante semanas. Aparentemente, la recuperación de los cuerpos habría sido demasiado difícil, por lo que habrían sido enterrados allí eternamente.
El primer ataque del «chupacabras» del que hay constancia fue en Puerto Rico en 1995. Desde entonces, ha habido supuestos avistamientos en Norteamérica.

representación de un chupacabras.
La palabra «chupacabra» significa «chupador de cabras» en español. De hecho, se cree que los chupacabras son criaturas vampíricas con forma de reptil que drenan la sangre de las cabras y otros animales pequeños.
El primer avistamiento de un chupacabras fue en marzo de 1995 en Puerto Rico, cuando ocho ovejas fueron encontradas muertas y desangradas, con tres pequeñas heridas punzantes en el pecho.
Cinco meses después, hasta 150 animales de granja fueron encontrados sin vida de la misma manera.
La leyenda se extendió, y hubo más avistamientos de este tipo en América Latina y en el sur de Estados Unidos, aunque también han habido episodios similares en el norte de Maine.
En la década de 2000 el chupacabra resurgió, pero se veía algo diferente. Según la BBC, «fue descrito como un animal sin pelo, como un perro que camina sobre cuatro patas», y «de aspecto bastante horrible: sin vello, con una apariencia demacrada y la piel quemada«.
Cuando aparecieron supuestos cuerpos de estas criaturas, el ADN de los científicos los analizó, identificándolos como animales normales que estaban afectados por la sarna sarcópica: se les había caído el pelo y la piel.
Por el contrario, la leyenda se mantiene.
La escalofriante historia del autobús fantasma de Pekín seguramente desanimará a algunas personas a usar el transporte público.

Como tantas leyendas urbanas, esta comienza en una noche oscura y tormentosa. Eso sí, hay más de una versión sobre la historia, como el número de la ruta. Sin embargo, el rumor común suele comenzar así: Un autobús hace su trayecto de la medianoche y es el último. Después, dos hombres hacen señas al vehículo y, aunque el conductor es reacio a recogerlos ya que no están en una parada, acepta y los deja subir. Hasta ahora, todo bien.
Pero resulta que en realidad son tres hombres. Los dos están sosteniendo a otro que parece estar en mal estado. De igual modo, los tres tienen la tez extraordinariamente pálida y llevan vestidos de la dinastía Qing (que duró desde 1644 hasta 1911). El conductor del autobús busca la explicación de que son actores que no tuvieron tiempo de cambiarse después de hacer alguna función.
A medida que el autobús se va quedando vacío, se quedan un hombre joven y una persona mayor. De la nada, la persona de más edad se pelea con el joven, alegando que le robó la cartera para obligarle a bajarse en la siguiente parada e ir a la policía. Al dejar el transporte le dicen al joven que la pelea fue un ardid para ayudarles a bajarse: aparentemente los tres hombres no habían tocado el suelo, sino que flotaban. Algunas versiones afirman que no tenían piernas. Los dos van a la policía a denunciar a estos supuestos espíritus, pero no son tomados en serio.
Sin embargo, a la mañana siguiente se enteran de que el autobús nunca completó su ruta. Algunas versiones afirman que nunca lo encontraron, mientras que otras afirman que se halló días después con tres cuerpos gravemente descompuestos en su interior.
El Monstruo del Lago Ness de Escocia es quizás la leyenda urbana más famosa de todos los tiempos.

Una supuesta foto del legendario monstruo del Lago Ness.
Nessie, como la han apodado cariñosamente, supuestamente nada en las profundidades del Lago Ness, el segundo más profundo de Escocia. Según la Enciclopedia Británica, los avistamientos de su viaje de ida y vuelta se remontan a tiempos remotos: se han descubierto esculturas de piedra de un «misterioso animal con aletas» realizadas por el Pict («la gente antigua que vivía en el este de Escocia»).
Los avistamientos realmente comenzaron a incrementarse en 1933, después de que se construyera una carretera que ofrecía a los visitantes una vista sin obstáculos del Lago Ness. Una pareja afirmó haber visto algún tipo de criatura marina gigante, y el alboroto creció.
Aunque la famosa fotografía ha sido revelada como un engaño, no ha impedido que los cazadores de monstruos abarroten Escocia. Se calcula que Nessie aporta a Escocia 40,7 millones de libras esterlinas (45 millones de euros) para el turismo al año.
En Europa, Papá Noel tiene un clon malvado: Krampus.

Un juerguista disfrazado de Krampus para el desfile de las Criaturas de Krampus
Puede que hayas oído hablar de la película de comedia/horror de 2015, pero la verdadera historia de Krampus es tan aterradora como esperabas. National Geographic describe a Krampus como «mitad cabra, mitad demonio. Una bestia horrible».
Krampus es la versión maligna de Santa Claus. Mientras que el barbudo del norte les da regalos a los niños, Krampus intenta asustar a los niños traviesos para que se comporten mejor golpeándolos con ramas de abedul o llevándolos al infierno en sacos.
Es principalmente una figura alemana y austríaca, aunque otros países tienen sus propias versiones, y tradicionalmente se presenta el 5 de diciembre, en el día que se conoce como «Krampusnacht» (Noche de Krampus).
Pese a que nadie lo sabe con certeza, se cree que esta tradición comenzó cuando los árabes asaltaron ciudades europeas, secuestrando a los lugareños y vendiéndolos como esclavos.
No querrás encontrarte con los manifestantes nocturnos de Hawái.

Los manifestantes nocturnos, o huaka’i pō en hawaiano, son los espíritus de antiguos guerreros del la región que una vez, en vida, protegieron a la gente más asustada de las islas. Estas personas eran tan sagradas que a los plebeyos no se les permitía mirarlos y, si lo hacían, los mataban. Estos no estaban allí para molestar a nadie, simplemente hacían su trabajo, por lo que viajaban cuando caía el Sol para evitar demasiadas miradas indiscretas.
Continúan deambulando por Hawái de noche como espíritus y la leyenda dice que si miras directamente a uno de ellos te marcará para matarte. Si te encuentras en medio de una procesión, se supone que debes recostarte en medio del camino para mostrar respeto.
Cuando la Piedra Sangrante de Grecia fue destruida, una maldición cayó aparentemente sobre la ciudad de Tesalónica.

Una vista de la calle de donde solía estar el Hipódromo.
La Piedra Sangrante fue erigida por los antiguos ciudadanos de Tesalónica para conmemorar a los miles de ciudadanos que fueron brutalmente asesinados en el lugar por el emperador bizantino Teodosio. Se creía que sangraba cada año en el aniversario de los asesinatos.
Sin querer que se recordara la masacre cada año, se ordenó que se destruyera la piedra. Desde entonces, una maldición ha caído sobre lo que ahora se conoce como la Plaza del Hipódromo. Como escribe Greece Is, «casi todos los edificios que se construyeron en la zona, específicamente cualquier edificio cuyos inquilinos no reconocían la historia sagrada del lugar, fueron, según la leyenda local, asesinados violentamente».
La maldición hizo su magia malvada hasta 1978, cuando un terremoto provocó el derrumbe de un edificio, causando la muerte de 29 personas. En su lugar se construyó el edificio Billi, que alberga los archivos de Salónica, con mucha información sobre la masacre y se cree que esto ha generado la maldición.
Pinky Pinky hizo que las chicas de Sudáfrica tuvieran miedo de ir al baño.

Baños públicos
Mientras que los niños estadounidenses tenían a Bloody Mary para aterrorizarlos si iban al baño solos, las niñas en Sudáfrica tenían a Pinky Pinky, un demonio con el pelo escandalosamente rosado que se dirigía a las mujeres que sólo intentaban usar el servicio.
Según The South African, a Pinky Pinky no le gustan las chicas que usan ropa interior rosa, y las atacaba, violaba, o incluso asesinaba.
Sin embargo, los hombres pueden respirar tranquilos porque sólo se les aparece a las chicas.
Los padres egipcios saben que la manera de hacer que sus hijos se comporten bien es amenazarlos con Abu Regl Masloukha.

Aunque las descripciones de lo que Abu Regl Masloukha hace en realidad son vagas, su apariencia está bastante consensuada: tiene una pierna quemada. Algunos padres amenazan a sus hijos diciendo que el demonio les robará una de sus piernas si se portan mal para reemplazar la suya.
El gjenganger escandinavo es como un híbrido fantasma-zombi que persigue a los vivos.

La traducción literal de gjenganger significa «caminar después de la muerte». Tradicionalmente, un gjengagner es una especie de híbrido entre un fantasma y un zombie, en el sentido de que tiene una forma corpórea (como un muerto viviente), pero todavía posee su mente y sus recuerdos (como un fantasma).
Los Gjengangers se crean cuando una persona muerta tiene asuntos pendientes, o si fueron asesinados violentamente, por asesinato o suicidio. La creencia en ellos se remonta a los vikingos, cuando se pensaba que los gjengangers eran relativamente comunes.
La leyenda más actual tiene más conexión con los zombies: los gjengangers pueden infectar a los vivos pellizcándolos. Comúnmente, pellizcará a alguien mientras duerme y la persona será marcada para enfermar y morir.
Los bebés del agua pueden ser encontrados en los Estados Unidos, concretamente en Utah e Idaho.

Lago de Utah.
Los bebés del agua, según la tradición de los nativos americanos, se pueden encontrar en el Parque Estatal de Massacre Rocks en Idaho y en el Lago de Utah, aunque la primera leyenda es claramente más perturbadora.
Se cree que los bebés del agua de Idaho son los fantasmas de niños pequeños que la gente hambrienta de la tribu Shoshone ahogó en el río, eligiendo esta muerte antes de que murieran de hambre. Se dice que si te sientas en las rocas, todavía puedes oír sus gritos. Mientras que algunas historias afirman que los bebés simplemente se ahogaron, otras afirman que se adaptaron, desarrollaron branquias y juraron vengarse de los vivos.
En Utah, se cree que los bebés de agua son otro tipo de criatura. Según Weird US, estos bebés de agua eran un tipo de enano que vivía en el lago y que imitaba los sonidos de los bebés llorando para ahogar a personas desprevenidas.
Diferentes leyendas sobre los bebés de agua se pueden encontrar también en Nevada y California. La comunidad de estos bebés parece estar atrayendo a la gente al lago para que se ahoguen
En la década de los 70 en España, ya sea por los acontecimientos sociales que se vivían, por vivencias que creían haber vivido algunas personas o por creencias populares, surgieron multitud de estas leyendas urbanas que coaccionaron y asustaron a muchos en la infancia.
El tabaco mentolado y la impotencia

Eran los años 70 y, a ciertas edades, los chicos más duros y populares del instituto empezaban a fumar y no precisamente porque les gustara su sabor, así que no es de extrañar que automáticamente se pasaran al tabaco mentolado.
Pronto comenzó a extenderse la creencia de que el tabaco mentolado de una de las marcas de cigarrillos más famosas de España, Fortuna, provocaba impotencia, hecho que llevó a este tipo de tabaco a ser denostado por muchos sectores masculinos de la sociedad española.
Lo mejor de todo es que, al contrario de otras muchas leyendas urbanas, este rumor no era del todo falso, solo que la impotencia no es solo un efecto secundario de fumar tabaco mentolado, sino de fumar tabaco en general.
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Mitos
La historia es una de las disciplinas académicas más importantes para la humanidad, porque es el estudio del pasado, que explica quiénes somos, por qué hemos llegado hasta donde estamos, y nos permite no repetir errores ya cometidos como civilización, a partir del aprendizaje.
No obstante, en el curso de los siglos, algunas creencias fruto de la imaginación o la tergiversación de hechos reales pueden haber quedado instaladas en el imaginario colectivo.
La acepción para ‘mito’ es una narración simbólica, generalmente de origen desconocido y al menos en parte tradicional, que aparentemente relaciona eventos reales y que está especialmente asociada con las creencias religiosas. Los mitos son relatos específicos de dioses o seres sobrehumanos involucrados en eventos o circunstancias extraordinarias en un momento que no se especifica pero que se entiende como existente aparte de la experiencia humana ordinaria.
Por su parte una leyenda sería una historia tradicional o grupo de historias contadas sobre una persona o lugar en particular. Anteriormente el término leyenda significaba un cuento sobre un santo. Las leyendas se parecen a cuentos populares en contenido; pueden incluir seres sobrenaturales, elementos de mitología o explicaciones de fenómenos naturales, pero están asociados con una localidad o persona en particular y se cuentan como una cuestión de historia.
Pero no hace falta que haya dioses o criaturas sobrenaturales para formarse un mito o una leyenda. Se define como leyenda urbana a un relato que pertenece a la cultura o folclore contemporáneo que nace de una creencia popular, en ocasiones, relacionada con algo de superstición, y que narra sucesos o hechos inverosímiles. Este término fue popularizado por el folclorista norteamericano Richard Dorson en 1968.
Como vemos, una leyenda urbana casi siempre tiene un componente de verdad, y suele ser una tergiversación o variante del hecho histórico riguroso. La historia también tiene fake news. ¿Cómo aprender a distinguir una leyenda urbana de la realidad? Igual que hacemos con otras informaciones falsas: si la fuente no está contrastada con documentos oficiales o expertos.
Según Jeff Hancock, profesor de Comunicación en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Standford: “En comparación con las noticias reales, las fake news tienden a incluir información que es más sorprendente, molesta o está orientada a provocar ira o ansiedad”.
En esta galería, presentamos algunos de los mitos históricos más extendidos, y muchas personas siguen creyendo como ciertos.
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Albert Einstein era mal estudiante
El primer capítulo de El universo en una cáscara de nuez (2002) de Stephen Hawking comienza hablando de Albert Einstein así: “Albert no fue un niño prodigio, pero las afirmaciones de que sacaba muy malas notas escolares parecen una exageración”.
Es cierto que fue lento para empezar a hablar, pero desde muy joven mostró interés por la física gracias a una brújula magnética de su padre. Además, disfrutaba la navegación a vela y la música: tocaba el violín y componía.
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Rasputín tenía un pene descomunal
Rasputín, el famoso consejero real de la familia Romanov, es uno de los personajes históricos que más fascinación causa.
Uno de los mitos más extendidos sobre su persona tiene que ver con su miembro viril que, al parecer, medía unos 30 centímetros, y se encontraría conservado en el Museo Nacional de Arte erótico de San Petersburgo.
No obstante, no hay pruebas científicas de que este pene conservado haya pertenecido al propio Rasputín. De hecho, expertos han estimado que es probable que proceda de algún ejemplar equino.
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La ‘bella’ princesa iraní por la que se suicidaban sus pretendientes
Esta mujer del siglo XIX posee un físico peculiar, sin duda. Una leyenda muy extendida es que la princesa iraní Zahra Khanom Tadj es-Saltaneh tenía una lista de 145 pretendientes, y que 13 de ellos se quitaron la vida, desolados por su rechazo. Sin embargo, la mujer que apaerece en las fotografías que suelen acompañar a esta leyenda urbana no es la princesa, sino Anis-Al Doleh, esposa de un rey persa.
Por su parte, la verdadera Zahra Khanom Tadj es-Saltaneh nació en 1883; efectivamente, fue una princesa persa de la dinastía Kayar. Fue escritora y pionera de los derechos de las mujeres en irán, pero no se sabe nada de sus pretendientes.
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Las Pirámides de Egipto fueron construidas por esclavos
Es una creencia muy instalada en la cultura general, y uno de los escritores que más ayudó a difundir este mito fue Herodoto, historiador griego que visitó Egipto hacia el 450 a. C.
Herodoto describió cómo tales monumentales obras habían sido levantadas por unos 100 000 esclavos. Siglos más tarde, investigaciones científicas modernas hablarían de unos 10 000. Además, en los años noventa, el científico Zahi Hawass, uno de los egiptólogos más famosos del mundo, encontraría restos fósiles de los trabajores.
Por la manera en que estaban enterrados, la localización de sus tumbas y lo último que comieron (gracias a los restos del fondo de antiguas vasijas), Hawass y su equipo concluyó que quienes habían construido las pirámides eran hombres libres, contratados por un trabajo remunerado, y que fueron tratados con honor.
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El epitafio de Groucho Marx: «disculpen que no me levante»
Se trata de una tergiversación que se hizo de las declaraciones del propio Groucho en una entrevista, años antes de su muerte, en la que declaraba que le gustaría tener ese mismo epitafio, en clave de humor.
Pero a la muerte del cómico, en 1977, fue enterrado en Eden Memorial Park, donde descansa bajo una lápida donde simplemente figura su nombre, la fecha de nacimiento y muerte, y una estrella de David.
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Napoleón destruyó la nariz de la Esfinge
Nadie sabe a ciencia cierta lo que le ocurrió a la ausente nariz de la Esfinge de Guiza, pero lo que sí sabemos con seguridad es que no la destruyó Napoleón de un cañonazo. Esta anécdota sigue siendo muy comentada hasta nuestros días, pero es una fake news histórica más, digna de esta en este listado. ¿Por qué se sabe que no fue así? La leyenda sitúa el supuesto cañonazo de Napoleón en 1798, pero se conservan dibujos de la misma muy anteriores.
Por tanto, Napoleón no pudo ser el responsable. La hipótesis más plausible es que en el año 1378, un fanático religioso sufí llamado MuhammadSa’im al-Dahr, enfadado por cómo se veneraba la imagen de la Esfinge, decidió destruir la nariz y parte de las orejas.
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La frase ‘Tú también Bruto, hijo mío’
Muchos creen que fueron las últimas palabras de Julio César antes de morir en los idus de marzo, apuñalado y traicionado por los miembros del Senado, entre cuyos miembros se encontraba su pupilo, Bruto, que era como un hijo para él.
Esta frase procede de la obra de Shakespeare Julio César. Las palabras Tu quoque, Brute, fili mi expresan la sorpresa y la decepción profundas que debió sentir el emperador romano en ese momento. Pero no hay evidencia de que pronunciara esta frase en documentos anteriores, por lo que parece ser una creación literaria del propio Shakespeare.
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Nirvana creó el grunge
Esta es una creencia muy extendida debido a que Nirvana fue un grupo demasiado famoso (al igual que su cantante principal) que se encargó de popularizar este género musical. Sin embargo, otros grupos ya lo habían desarrollado, aunque no lograron ser tan populares: The Pixies, The Melvins o Soudgarden.
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Van Gogh se cortó una oreja por amor
Los documentos históricos que se conservan de la vida de Vincent Van Gogh (entre otros, las cartas intercambiadas con su hermano menor Theo) atestiguan que, hacia el final de su vida, su salud mental se vio deteriorada. Según el Van Gogh Museum de Amsterdam, Vincent se cortó la oreja izquierda el 23 de diciembre de 1888, en la primera de varias crisis graves que lo acosaron hasta su trágico suicidio un año y medio después.
Al parecer, todo se originó en la deteriorada relación de amistad que le unía al también pintor Paul Gaugain. Van Gogh creía que era importante trabajar desde la realidad, mientras que Gauguin prefería pintar desde su imaginación. Justo antes de Navidad, en una furiosa pelea, un angustiado Vincent se cortó la oreja izquierda. Este acto de enfermedad mental incipiente no sería, por tanto, fruto de una prueba de amor hacia ninguna mujer, como el mito quiere hacernos ver.
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La espada de Excalibur imposible de extraer
También se la conoce como la espada del rey Arturo. Según ella, cuando era niño, el heredero al trono inglés Arthur fue capaz de sacar por sí mismo la espada de una piedra en la que había sido clavada mágicamente. Pero esta historia no es más que un relato de ficción.
Este cuento está contenido en la obra del siglo XV de Sir Thomas Malory de la leyenda artúrica, pero existe otra versión. En ella, se sugiere que la célebre espada se la dio a Arturo la Dama del Lago, cuando el rey yacía mortalmente herido después de su última batalla.
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Los cascos de los vikingos llevaban cuernos
No, los cascos de los vikingos no llevaban cuernos, a pesar de que es una creencia muy arraigada en la cultura popular. Se cree que la confusión pudo derivar de la obra épica del siglo VIII, La Saga de Frithiof, de 1820, en la que su autor, Gustav Malstrom, trató de darles un aspecto lo más violento posible. Otra posibilidad es que esta imagen errónea empezase a popularizarse a partir del estreno de las cuatro óperas de El anillo del nibelungo de Richard Wagner, en el último cuarto del siglo XIX.
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La Atlántida
Es una isla legendaria que supuestamente se encontraba, en el pasado, en el Océano Atlántico, al oeste del Estrecho de Gibraltar. Las principales fuentes de la leyenda son dos de los diálogos de Platón, Timeo y Critias. Según el mito, Atlantis era una isla rica cuyos poderosos príncipes conquistaron muchas de las tierras del Mediterráneo hasta que finalmente fueron derrotados por los atenienses y sus aliados. Los atlánticos, entonces, se volvieron malvados e impíos, y su isla fue tragada por el mar como resultado de un terremoto.
No hay evidencias de que haya podido existir tal isla, pero los escritores europeos medievales que leyeron a Platón creyeron que esto era verdad, perpetrando la leyenda. Esta creencia probablemente quedó reforzada al relacionarse con una gigantesca erupción que provocó terremotos y tsunamis que destrozaron la isla de Creta hacia el año 1500.
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El detector de mentiras
El citado instrumento, también llamado polígrafo, sí que existió: su objetivo era detectar determinadas funciones fisiológicas del cuerpo, supuestamente relacionadas con la mentira o el ocultamiento de datos. Con frecuencia hemos visto este instrumento y otros similares en las películas de espionaje; pero la comunidad científica estima que esta aparente medición no tiene base científica y consideran al polígrafo un fraude y poco más que una pseudociencia.
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Nerón era un pirómano
Al emperador romano Nerón se le conoce por haber provocado el famoso incendio de Roma del año 64. Pero en la actualidad este hecho se pone en duda. Según la leyenda, tras provocar el fuego, habría tocado la lira mientras la ciudad ardía.
Pero esta creencia solo prueba la mala fama que tenía el propio Nerón. Aprovechando la destrucción del incendio, el emperador hizo reconstruir la ciudad al estilo griego y comenzó a construir un palacio prodigioso, la Casa Dorada. Pero hay documentos históricos que atestiguan que, durante el incendio, Nerón estaba en su villa en Antium a 56 kilómetros de Roma, por lo que él no puede ser considerado el responsable del incendio de la ciudad.
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Juana estaba ‘loca’
Otro injusto tratamiento histórico que, además, va cargado de cierta misoginia. La reina Juana I de Castilla, apodada ‘la loca’, fue víctima de un fuego cruzado, una disputa por hacerse con el control de Castilla entre su padre, Fernando de Aragón, y su marido, Felipe el Hermoso.
Para hacerse con el trono sin problemas, Fernando de Aragón recluyó a su propia hija en Tordesillas alegando problemas mentales y asumió el control del reino hasta que Carlos, el hijo varón de Juana y Felipe, pudo gobernar.
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Los homínidos convivieron con los dinosaurios
En el año 2015, la Encuesta de Percepción Social de la Ciencia realizada periódicamente por la Fundación Española de Ciencia y Tecnología reveló que un 30 % de los españoles creía que los humanos y los dinosaurios convivieron en el tiempo. Un dato alarmante y que refleja una importante ignorancia científica y prehistórica.
Por si hiciera falta, situémonos: las últimas especies de dinosaurio se extinguieron hace 66 millones de años tras un evento catastrófico que acabó con la mayor parte de los animales de gran tamaño sobre la Tierra. En aquel momento, no se había producido aún el apogeo de los mamíferos. Los primeros homínidos aparecieron entre seis y siete millones de años atrás en el tiempo; en concreto, los restos más antiguos de Homo sapiens datan de hace unos 300 000 años.
nuestras charlas nocturnas.
Hans Schmidt, el sacerdote asesino condenado a muerte…

Hans Johannes Schmidt entre 1910 y 1915.
marcianosmx.com — La apacible ciudad de Aschaffenburg, en Alemania, vio nacer a Hans Johannes Schmidt en el año de 1881. Desde temprana edad, Schmidt dejó en claro sus deseos de convertirse en un sacerdote cuando, a manera de broma, se disfrazaba y pretendía celebrar misas en el patio de la casa.
Su madre apoyaba sus primeros pasos en el mundo religioso, y llegó a confeccionarle una sotana blanca como la utilizada por los Testigos de fe. Por eso, no fue ninguna sorpresa cuando Hans ingresó al seminario apenas llegó a la adolescencia.
Pero, predicar la palabra del todopoderoso no era la única pasión de este joven. Solía ir a perder el tiempo en el matadero de la ciudad, observando el sacrificio de los animales. Mucho tiempo después se supo que Hans sentía placer cuando observaba escenas violentas.
Un sacerdote problemático.
Se ordenó como padre apenas a los 25 años y fue enviado a una iglesia de la región. Sin embargo, inició con el pie izquierdo: tenía conflictos con sus superiores y fue trasladado a otra iglesia, situación que se repitió al menos en cuatro ocasiones.
En la cuarta iglesia a la que sirvió, Hans fue acusado de falsificar documentos y lo llevaron frente a un tribunal. Sin embargo, el juez se dejó convencer por los pretextos del joven padre, que aseguró tener problemas psicológicos. El único castigo que recibió fue la suspensión para ejercer el sacerdocio.
Con el apoyo de sus padres, y el dinero que había extorsionado a los fervientes seguidores de la fe, Schmidt decidió buscar nuevos aires y se mudó a Kentucky, en los Estados Unidos. Presentando una serie de cartas de recomendación falsas, logró instalarse en una parroquia de la zona.
El amor prohibido de Hans Schmidt.
Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes que el comportamiento conflictivo de Hans quedara al descubierto y tuviera que ser transferido a otra iglesia, esta ocasión en Manhattan, Nueva York.

Postal de Iglesia St Boniface
Fue a través de estas circunstancias que conoció a Anna Aumüller, una joven de 21 años que laboraba en el lugar. Había llegado desde Austria buscando una mejor oportunidad de vida. Sin importarles que se tratara de un comportamiento prohibido, ambos se involucraron sentimentalmente.
La pareja mantuvo una relación clandestina durante años, hasta que finalmente fueron descubiertos. Anna fue despedida y Hans, una vez más, transferido a otra iglesia. Pero la distancia no resolvió nada, ambos querían demostrarle al mundo que para el amor no existen impedimentos. Decidieron contraer matrimonio, y el propio Hans se encargó de la ceremonia improvisada.
En 1913, Anna Aumuller quedó embarazada e inmediatamente le comunicó la noticia a su esposo. Sin embargo, Hans Schmidt no recibió esta noticia de la mejor forma pues, aunque ocultar un matrimonio era algo fácil, un hijo era algo totalmente aparte.

Hans Schmidt (1910) y Ana Aumüller (entre ca. 1910 y ca. 1913 ).
Un homicidio a sangre fría.
En un acto totalmente artero y criminal, el día 2 de septiembre Hans ingresó al departamento donde vivía con Anna y la decapitó con un enorme cuchillo de cocina. El sacerdote también se tomó la molestia de descuartizar a su esposa, envolver las partes en sábanas y arrojarlas al río Hudson.
Tres días después de aquel atroz asesinato, un par de jóvenes que recorrían los márgenes del río observaron una sábana flotando en la superficie del agua y, movidos por la curiosidad, decidieron sacarla para revisar su contenido.
Tras descubrir que se trataba de un cadáver humano cercenado, avisaron a la policía. Pronto, los oficiales supieron que se trataba de una mujer embarazada de aproximadamente 30 años.

Postal Rio Hudson
Cuando se investigaron estas sábanas localizadas en el río, la policía logró dar con la fábrica que las había confeccionado. Gracias a que los bordados eran únicos, supieron el nombre de la persona que las había adquirido: Anna Aumüller.
Cuando acudieron al apartamento de la víctima, la policía encontró múltiples manchas de sangre esparcidas por el suelo y las paredes. Fue el propietario del condominio quien corroboró a los oficiales que Anna vivía en ese lugar y se había casado hacía poco.
También descubrieron que el último empleo de la mujer había sido en la iglesia St. Boniface. En la iglesia, los encargados informaron a la policía que Aumüller había sido despedida por involucrarse sentimentalmente con un padre, mismo que en ese momento se encontraba en Manhattan.
Hans Schmidt acorralado.
Hans Schmidt no soportó la presión y terminó entregándose a la policía. No sólo se declaró culpable por el homicidio, sino que además proporcionó detalles sobre sus falsificaciones, entre las que se incluía un diploma de medicina, profesión que ejercía sin permiso ni instrucción.
Hans intentó fingir desórdenes psicológicos una vez más frente al tribunal. La opinión del jurado quedó dividida: una mitad solicitaba un castigo con todo el rigor de la ley, mientras que la otra parte no aceptaba la idea de condenar a un sacerdote, convencidos de que realmente era afectado por una enfermedad mental.

El juez, ante la evidencia de todos los crímenes cometidos por Hans Schmidt, lo condenó a la pena capital. El 18 de febrero de 1916, en la prisión de Sing Sing, Hans murió electrocutado en la silla eléctrica. Es el único sacerdote condenado a muerte en la historia de los Estados Unidos hasta la fecha.
Un asesino serial.
La policía también llegó a descubrir una vivienda secreta del sacerdote, una guarida donde almacenaba una máquina para falsificar billetes y una serie de manuscritos con planes para cometer asesinatos en serie.
En una iglesia de Louisville, donde Hans había pasado un corto periodo de tiempo, se encontró el cuerpo desmembrado de una niña de 9 años, cuyo cuerpo había sido incinerado pero antes sufrido un intento de desmembramiento.
En aquella época, otro caso que todavía no había sido resuelto, se relacionó con el padre: una niña fue encontrada muerta cerca de la casa de Hans.
El número de personas que Hans Schmidt pudo haber asesinado fácilmente lo convertiría en un asesino serial, pero esa es una cuestión que nadie pudo resolver.
nuestras charlas nocturnas.
Polémico, duro y con una vida privada tumultuosa: John Wayne, el último gran héroe americano…
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La presentación del personaje de John Wayne en «La diligencia»
Infobae(M.Funes) — Roma no se hizo en un día, y el nombre más icónico de la historia del cine, tampoco. Había nacido en Iowa 1907 como Marion Robert Morrison, pero ya era Duke Morrison cuando llegó a Hollywood como tiracables, a los 19 años, para terminar rápidamente como extra.
Ver imágenes de la época es entender por qué las cámaras no podían perderse la belleza atlética de ese chico alto y carismático. Todavía no hablaba, pero estaba destinado a ser protagonista.
La primera vez que apareció en los créditos de una película fue en 1929 como Duke Morrison. Le decían así desde los diez años, cuando su familia se mudó a California en busca de un mejor pasar.
Tal vez fue entonces cuando John Wayne forjó el carácter recio que lo transformaría en el epítome de la masculinidad del siglo XX: nuevo entre sus compañeros de la primaria de Glendale, era un espíritu solitario, que iba y volvía del colegio con su inseparable terrier Duke.
Los bomberos que lo veían hacer el recorrido solo todas las mañanas, empezaron a llamarlo igual que a su único amigo.
Y el apodo cobró otro significado cuando entró a la secundaria, y a la adolescencia, convertido en cisne: inteligente, con facilidad para los deportes y descaradamente buenmozo, no tardó en ganar confianza en sí mismo y, más tarde, una beca deportiva para ir a la universidad.
No tenía dinero, ni conexiones, pero era todo eso que los norteamericanos definen como popular, y las chicas de la alta sociedad suspiraban por él como pronto lo harían las de todo el mundo.
En una fiesta en la playa conoció a Josie Sáenz, la hija del acaudalado cónsul de Panamá, que con los años –y contra la opinión de su familia– se convertiría en su primera mujer y en la madre de sus hijos Michael, Antonia, Patrick y Melinda.
Pero faltaba que la vida le diera su primer gran golpe, literal y del destino, precisamente en esas arenas californianas, y que fue de suerte, aunque Duke no pudiera verlo así en ese momento.
Surfeando, se quebró una clavícula, y la lesión no solo lo dejó afuera del equipo de football universitario: también lo hizo perder su beca para la escuela de derecho.
Su entrenador se apiadó y le hizo un contacto con un viejo amigo en los estudios Fox al que solía darle entradas para los partidos; al fin y al cabo, Hollywood siempre había estado cerca.
Aquel hombre era el mítico director John Ford, y ninguno de ellos lo sabía, pero estaba a punto de nacer una de las mayores colaboraciones de la historia del cine.
“John dirigió mi vida”, diría muchas décadas más tarde Wayne sobre el que fue su maestro, su consejero y su eterno compañero de cartas, copas y aventuras a bordo del velero Araner.
Es que Ford iba a encontrar en Duke al cowboy natural para sus Westerns; ágil, temerario, de pocas palabras y tan rápido para desenfundar como para besar a sus compañeras de elenco.
Hicieron juntos 24 películas o incluso más, porque sus biógrafos aseguran que es imposible calcular la producción real de una dupla para la que el proceso de filmación era constante.
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John Wayne en La Diligencia
Pero no fue Ford el que le dio su primer protagónico, ni su nombre artístico, sino el director Raoul Walsh, que lo descubrió moviendo utilería en un set cuando tenía 22 años. Buscaba una cara nueva –y económica– para la superproducción La gran jornada.
Profético, Walsh sugirió darle un apellido de héroe para su salto a las carteleras: sería Anthony Wayne, como un general de la Guerra de la Independencia. Los ejecutivos de Fox vetaron la combinación porque sonaba “demasiado italiana”.
En John Wayne: American (1995), Randy Roberts y James Olson cuentan que cuando finalmente se decidió que la estrella de la película del año se llamaría para siempre John Wayne, el actor –al que le pagaron US$105 semanales por su trabajo– ni siquiera estaba presente.
No fue un gran debut. La gran jornada se estrenó en medio de la depresión de 1930 y resultó un desastre de taquilla. Sus siguientes películas tampoco fueron éxitos, y le tocó volver a interpretar roles menores. De alguna manera, esos fracasos también templaron su estilo.
Cuando otra vez le ofrecieron protagónicos en Westerns de bajo presupuesto, estaba dispuesto a darlo todo: “Antes de que yo llegara, los héroes tenían que pelear limpio.
El malo tenía permiso para pegarle al héroe en la cabeza con una silla, o tirarle una lámpara de kerosene o patearlo en el estómago, pero el héroe solo podía vencer al villano con amabilidad y después esperar que se levantara. Yo cambié eso. Yo tiraba sillas y lámparas. Yo peleaba duro y sucio. Peleaba para ganar.”
Se inspiraba, dice su biógrafo Garry Wills en John Wayne’s America, en su ídolo de la infancia, la leyenda del cine mudo Harry Carey. Entre 1931 y 1939 Wayne encabezó, de acuerdo a sus propios cálculos, unas ochenta Horse Operas, un género que, tal como se adivina, debía su denominación a que los actores iban siempre a caballo.
Con la continuidad de su trabajo en el cine como garantía, la familia de Josie Sáenz aceptó a Duke a pesar de su origen humilde y de que fuera presbiteriano y no católico. Se casaron en 1933 tras siete años de noviazgo.
1939, el año en que nació su primogénito, Michael, fue también el del despegue definitivo de su carrera: el protagónico de La diligencia, la película con la que Ford elevó al Western a la Clase A, y que Orson Welles declararía haber visto cuarenta veces antes de filmar El ciudadano Kane, lo lanzó al estrellato internacional.
En una carta de la actriz Louise Platt para una muestra sobre el film en 2002, rememora: “Ford decía que John Wayne iba a ser el más grande de todos porque era el perfecto ‘hombre cualquiera’”.
Y aunque, según relata Wills, durante el rodaje lo trató “como a un amateur”, pese a que llevara diez años haciendo de cowboy, el resultado fue una de sus actuaciones más notables. Los grandes estudios empezaron a tenerlo en cuenta para otros papeles: Ford había encontrado al actor absoluto.
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John Ford y John Wayne en el Monument Valley
Otra vuelta del destino contribuyó a consolidar su fama. Cuando en diciembre de 1941 los Estados Unidos entraron a la II Segunda Guerra Mundial tras el ataque a Pearl Harbour, Duke tenía tenía cuatro hijos y por fin había alcanzado su gran momento en la pantalla grande.
Fue eximido sin mayores objeciones de la obligación de enrolarse. No solo se necesitaban hombres en el frente: también hacía falta que Hollywood contara la guerra.
Tigres del aire, Dama por una noche y Reunión en Francia fueron algunos de los títulos que convirtieron a aquel “hombre cualquiera” en el ideal del héroe americano que peleaba por la libertad.
Mientras tanto, pasaba su tiempo libre en el barco de Ford, jugando al bridge, fumando hasta cien cigarrillos diarios y tomando sin pretensiones de controlarse.
Para eso eran, después de todo, aquellas escapadas al mar con la pandilla: perder de vista a las esposas y a la prensa, pescar un poco y emborracharse todo lo posible. Su matrimonio con la ultracatólica Josie, por supuesto, iba en picada.
Al combo se sumaba el apasionado romance que mantenía con Marlene Dietrich desde que compartieron cartel en De isla en isla en 1940.
La diva de las piernas más lindas del cine era todo lo contrario de lo que se supone que podía enamorar al varón en el que se basó el hoy rancio manual del macho recio. Justo por eso, fue verse y que chocaran los planetas.
La leyenda dice que el cosificado no fue otro que Wayne: “Querido, conseguime ‘eso’”, le dijo ella a su agente cuando lo cruzó en un set. Hicieron tres películas juntos y fueron inseparables por tres años.
Eran parecidos: les gustaba cazar, pescar, navegar, comer y emborracharse juntos, y amaban a sus carreras por encima de todo. Sus biógrafos dicen que fue eso lo que finalmente los alejó.
Wayne estaba separado de Josie desde 1942, pero no quería un escándalo que quebrara su imagen de padre de familia, y la madre de sus hijos accedía porque era demasiado católica para divorciarse. Pero las cosas cambiaron cuando conoció a la actriz mexicana Esperanza Baur Díaz.
La guerra había terminado y él era una de las mayores celebridades de Hollywood, si eso no le servía para mostrarse con la mujer de la que se había enamorado, ¿qué sentido tenía? Se divorció de Josie en la Navidad de 1945 y se casó con Esperanza en enero de 1946.
Por esa época protagonizó la llamada trilogía de la caballería de Ford, Fuerte Apache (1948), La legión Invencible (1949) y Río Grande (1953). A los 42 años, estaba listo para roles más maduros. Ahora era un actor de carácter.

No dejaba, sin embargo, de ser el patriota ideal, en películas como Las arenas de Iwo Jima (1949). Ese año Robert Rosen le ofreció el protagónico de Todos los hombres del rey, que rechazó por considerarla “antiamericana”; en su lugar, Broderick Crawford se alzó con el Oscar por el rol.
De cualquier manera, John Wayne era la estrella más popular de los años cincuenta dentro y fuera de los Estados Unidos. Y ahora que había un nuevo enemigo público, el héroe nacional estuvo dispuesto a combatirlo más allá de la ficción.
Macartista confeso y orgulloso, según dictaba el clima de la época, había sido parte del grupo conservador que creó la Alianza para la Preservación de los Ideales Americanos en el Cine, de la que fue elegido presidente en 1949.
Hay evidencia de su participación concreta y proactiva para sostener las listas negras que dejaron en la calle a miles de trabajadores de la industria.
En la película Big Jim McLain (1952), que produjo y protagonizó, él mismo es un investigador del entonces llamado Comité de Actividades Antiamericanas (HUAC, por sus siglas en inglés), que lucha contra el comunismo en Honolulu.
Fue un éxito de taquilla y de propaganda; el mensaje, como siempre, llegaba mejor desde la pantalla.
En su casa, la situación era caótica. Esperanza tenía tantos problemas con el alcohol como él, y estaba además el asunto de la prensa: “No quería –dice su amigo Red Buttons en el documental John Wayne: American legend– que la separación le significara publicidad negativa, y ella era impredecible”.
Hasta que conoció a la peruana Pilar Palette y otra vez el amor puso todo en perspectiva. Había viajado a Lima en busca de locaciones para El Alamo, que dirigiría recién en 1960. Fue uno de los más grandes proyectos de su vida, y conocer a Pilar también.
Como predestinada por su nombre, por unos años le dio estabilidad, y tres hijos: Aissa, John Ethan y Marisa.
La propia Aissa cuenta en sus memorias John Wayne: mi padre, cómo fue la noche en la que Pilar enamoró a la leyenda.
“Él tenía 46 y ella, 20. Ella medía 1,61 m y pesaba unos 45 kilos. Él, 1,96 m y pesaba 104. Sin saber que sus dos primeras esposas habían sido latinas, mamá se sorprendió por su conocimiento de la cultura local.
Luego, en un inglés ‘masticado’, le dijo que había estado fantástico en Por quién doblan las campanas. Mi padre esbozó su sonrisa torcida y le explicó que el actor de esa película era en verdad su amigo Gary Cooper”.
El divorcio de Esperanza solo se iba a concretar en noviembre de 1954, y Duke estaba impaciente. “Me dijo: ‘Llegó el aviso de mi abogado, ¿querés que nos casemos?’ Y así fue, divorciado en el desayuno y casado en la cena”, se ríe Pilar en el documental American Legend.
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Con una familia cada vez más numerosa, Wayne pasaba de un rodaje al otro para sostener su economía. Lo necesitaba también, dicen sus biógrafos, para disciplinarse: cuando no estaba filmando se dedicaba a tomar, comer y fumar.
En el medio, sufrió varios fracasos. Su casa se incendió, y su contador lo estafó con una serie de malas inversiones.
Estaba quebrado en 1960 cuando se embarcó en la aventura épica en la que se jugaba también su propia salvación: contar la historia de la batalla de El Alamo. Bajo una presión infinita, la produjo, la dirigió y la protagonizó.
El actor Richard Widmark reveló que durante el rodaje le gritaba furioso a los miembros del casting: “¡Por Dios, sean talentosos como yo!”. Puso lo poco que le quedaba en juego: no cobró un peso e hipotecó su casa familiar de Encino.
Los US$12 millones invertidos marcaron un récord por dos cosas: fue el film de mayor presupuesto de la historia hasta ese momento, y también el de menor recaudación, con sólo US$2 millones. Quedaba entregarse a una buena crítica que ayudara a recuperar algo, pero tampoco corrió con esa suerte.
El Alamo solo recibió un Oscar por sonido. Y el golpe para el gran héroe americano fue tan inesperado como devastador.
Sus viejos amigos comenzaban a morir. Ford estaba enfermo y a punto de retirarse y, Wayne, sin opciones, volvió al papel del cowboy recio que se sabía de memoria. También jugó ese rol en la vida cuando en el 64 le diagnosticaron cáncer de pulmón.
Su agente le dijo a la prensa que había sido intervenido para aliviar una vieja secuela de football. Le sacaron el pulmón izquierdo y una costilla, pero nadie podía saber que el arquetipo universal de la masculinidad era débil.
“Salió del hospital sonriendo y caminando. Y por lo bajo me rogó: ‘Por favor llevame a casa’. Fue su mejor actuación”, cuenta Pilar Wayne en el documental sobre la leyenda.
Pero cuatro meses más tarde decidió revelar la verdad: lo habían visto en el rodaje de Los hijos de Katie Elder (1965), para la que, aunque se negó a usar un doble, necesitó usar una máscara de oxígeno entre toma y toma.
Una vez más, el público lo vio como a un héroe. Ahora también había vencido al cáncer. La Guerra de Vietnam lo encontraría, previsiblemente, del lado de la defensa de los valores republicanos, donde otra vez tomó partido activamente.
Protagonizó y dirigió Las boinas verdes (1968), una respuesta a las masivas demostraciones por la paz. La película recaudó US$29 millones; el patriotismo no parecía ser solo cosa suya.

Pero el mundo estaba cambiando, y los valores que representaba, también.
En 1969, dirigido por Henry Hathaway, interpretó en Temple de acero a un alguacil tuerto contratado por una chica para matar al asesino de su padre.
Su personaje era un outsider en un territorio de reglas nuevas; nadie podía hacer mejor que él ese papel.
A los 62 años, por primera vez en una carrera que llevaba cuarenta, se alzó con el Oscar como Mejor Actor.
“Ya conocía a este señor dorado –dijo en el escenario, cuando Barbra Streisand le dio la estatuilla–, una vez subí a buscar uno para mi amigo John Ford, otra vez para mi amigo Gary Cooper. Pero no esperaba que me tocara a mí”.
Era cierto, a esa altura de su vida, John Wayne ya no contaba con ganar la aceptación de sus pares.
De todas formas, estaba cada vez más solo y enfermo, sus finanzas lo obligaban a trabajar sin descanso, incluso en comerciales y programas de televisión y pronto sufriría dos nuevos golpes.
Ese era también el gran rol de su vida: pelear, pelear siempre, volver a dar batalla cada vez. En 1973, se separó de Pilar y John Ford murió, exactamente un día después de recibir su visita.
Sus biógrafos aseguran que lo último que hizo fue retarlo: “No podés hacer esos avisos horribles para televisión, ¡vas a arruinar tu carrera!”. El Duke había perdido a su mejor amigo.
Se dice que son cerca de 178 películas las que filmó hasta El tirador, en 1975, que fue su última vez como pistolero y en la pantalla.
Débil y con un tanque de oxígeno en el set, tenía días de profundo malhumor y otros en los que parecía estar poniendo en orden su conciencia, como cuando, según varios de sus biógrafos, se acercó al director Don Siegel, a quien en el pasado había insultado y acusado de comunista, y le pidió perdón: “Pibe, te debo una disculpa”.
Con Lauren Bacall, Ron Howard y James Steward, hizo un personaje tan real como premonitorio: hablaba de su propio miedo a morir, y tenía una muerte épica, peleando hasta el final en la ley que él mismo había impuesto.
El Duke en Temple de Acero, film que le valió su único Oscar como Mejor Actor
Poco antes de que el cáncer de estómago apagara su vida, con mucho menos heroísmo, pero rodeado del amor de todos sus hijos en un centro médico de California, varios de sus amigos, figuras de Hollywood y líderes de la época de todo el arco político testificaron para que lo condecoraran con la Medalla de Oro del Congreso.
Entre otros estuvieron Elizabeth Taylor, Maureen O’Hara, Frank Sinatra, Katharine Hepburn, Gregory Peck y Kirk Douglas. Robert Aldrich, el presidente del Directors Guild of America, dijo en su declaración: “Es importante que sepan que soy demócrata y no comparto ninguna de las opiniones políticas de Duke.
Sin embargo, John Wayne está mucho más allá de cualquier especulación política. Por su coraje, su dignidad, su integridad, su talento como actor, su fuerza como líder, su calidez humana a lo largo de toda su ilustre carrera, y la manera en que se ganó un lugar único en nuestros corazones y nuestras mentes.
En esta industria, solemos juzgar a la gente, muchas veces injustamente, preguntándonos si saldaron sus cuentas. John Wayne lo hizo una y otra vez y me enorgullezco de considerarlo mi amigo”.
El recuerdo de sus hijos, rodeándolo en su lecho de muerte, es también la imagen del buen patriarca. Aissa relata en su libro que entre sus últimos suspiros, su hermano Patrick, le dijo: “Adiós, papá”. Ella le sostuvo la mano y le preguntó si sabía quién era: “Por supuesto que sí –respondió el actor–. Sos mi chica y te amo”.
Murió, finalmente, el 11 de junio de 1979. Nunca había peleado una guerra fuera de la ficción, pero su imagen sería recordada por mucho tiempo como la del gran héroe americano.
En tiempos de cancelación, cuando casi todo en su estilo resulta anacrónico y muchas de sus declaraciones fueron revisitadas y viralizadas con horror por las nuevas generaciones –en una entrevista con la revista Playboy en 1971, por ejemplo, reivindicó la “superioridad blanca” y dijo que películas como Cowboy de medianoche eran “pervertidas”, en medio de comentarios homofóbicos, aunque siempre se rumoreó que su mejor amigo y mentor, John Ford, era homosexual– parece una suerte para quienes lo quisieron y lo sobrevivieron que apenas se sepa sobre su tumba que está en un lugar desconocido de California, mirando al Pacífico.
Tal vez solo eso salve hoy a los restos del último macho recio del cine de la profanación.
nuestras charlas nocturnas.
El Libro de los Muertos, un puzle de 2.300 años …
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El Confidencial(C.Macías) — De repente, aparece un fragmento de lino grabado en la envoltura de una momia egipcia en Nueva Zelanda. De repente, el fragmento coincide con otro que se encuentra en Estados Unidos.
Sorpresa: los escritos pertenecen al Libro de los Muertos, una pieza clave del Antiguo Egipcio para conocer y reconocernos en aquella cultura cuyos retales siguen significando la sociedad actual, en todos los sentidos.
Se trata de un escrito funerario que proporciona algunas de las imágenes más vívidas y relatables del mundo antiguo. Aunque se conoce como libro es, en realidad, un compendio de textos de múltiples autores y diferentes versiones que se despliegan más allá de unas páginas.
Su narrativa repleta de simbología y mensajes deja claro por qué las creencias egipcias sobre el más allá siguen tan presentes en la memoria colectiva de la sociedad actual. Pero la propia sociedad lo ha convertido en un despiece a lo largo de la historia, un puzzle de más de 2.300 años.
De mano en mano, estos textos se encuentran esparcidos por todo el mundo, lo que complica el estudio detallado de sus mensajes sobre la muerte y, con ello, el conocimiento más sustancial de la noción actual de la vida.
Ahora, el trabajo minucioso de los investigadores a ambos lados del Océano Pacífico ha unido dos de sus piezas, dando paso a repensar la historia y la manera en que es tratada.
La importancia de estos textos no ha evitado que se hayan romantizado y malinterpretado a menudo, pero también utilizado como bien individual, haciendo del significado colectivo un tesoro exclusivo y despojado de su propia significación, impidiendo a la sociedad general el conocimiento de sus orígenes.
Una guía para el más allá
El Libro de los Muertos tuvo como propósito servir como guía para que los muertos la usaran en sus viajes al más allá, tal y como expresa el American Research Center in Egypt (ARCE).
De esta forma, cada texto fue preparado por escribas para diferentes entierros, con calidad variable dependiendo de la habilidad del profesional. Algunos fueron preparados con espacios en blanco para luego completar el nombre de los fallecidos.
Existen versiones en papiro de formato largo, pero también tallajes en tumbas y grabados en piezas de lino como la encontrada recientemente, que presenta también un gran tamaño (60 mm de ancho y 485 mm de largo). Junto a los textos como instrucciones, hechizos y pasajes conforman el contenido.
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Su origen se remonta al Imperio Antiguo (entre el 2686 a. C. y el 2181 a. C.), pero como una tradición fue evolucionando conforme lo hacían las creencias religiosas.
Primero nacieron los escritos en papiros, y con el paso del tiempo estos comenzaron a plasmarse con inscripciones, conocidas como los Textos de las Pirámides, escritas directamente en las paredes de las tumbas.
El Texto de la Pirámide más antiguo conocido se encontró en la tumba de Unas, el último rey de la Quinta Dinastía, según apunta la Enciclopedia Británica, quien vivió aproximadamente entre el 2465 a. C. y el 2325 a. C. En un principio, los textos se creaban solo para la realeza egipcia, como ejemplifica el mencionado.
Pero posteriormente llegó a ser una práctica entre personas de otros rangos sociales como los egipcios ricos y las élites, escrituras conocidas como Textos de Ataúd. Fue la larga tradición de escritura funeraria mágica la que hizo que trascendiera su fuerza significativa.
Una vez arraigado, durante el período del Imperio Nuevo (1550 a.C. – 1070 a.C.), la vida después de la muerte empezó a entenderse como un camino accesible solo para quienes podían pagar su propio Libro de los Muertos, ya que solo a través de esta guía práctica la persona podría superar las pruebas peligrosas a las que consideraban que habría que enfrentarse al morir, pruebas complejas y elaboradas que solo empleando los hechizos que proporcionaban los escritos podrían superarse para ganar la vida eterna entre los dioses.
Precisamente estos últimos son los protagonistas de las escrituras, en concreto Osiris (dios de la resurrección) y Ra (dios del sol). En total, 42 dioses van sucediéndose entre las páginas en un total de cuatro secciones como cuatro fases: el ingreso al inframundo donde se recuperan las habilidades físicas de los vivos, la resurrección y la unión con Re para salir como el sol cada día, el viaje por el cielo antes del juicio por el panel de los dioses y, finalmente, si el alma prosigue sin ser destruida, la unión con los dioses.
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A la derecha de la imagen, el fragmento de la Colección Logie de la UC que se encuentra en el Museo de Antigüedades de Teece en Canterbury (Nueva Zelanda); a la izquierda, el fragmento contiguo del Instituto Getty en Los Ángeles (Estados Unidos).
Pespuntes digitales para reunificar la historia
Su carga emocional para la superación del mayor enigma de la historia, atravesando tiempos, culturas y religiones: la muerte, hizo del libro un símbolo en sí mismo, de una importancia crucial para los antiguos egipcios y para todos sus descendientes: estos textos revelan aspectos centrales del sistema de creencias de sus sociedades, incluyen numerosa información acerca de conceptos en torno a la existencia que son de enorme relevancia para el análisis historiográfico.
Por ejemplo, deja constancia del proceso de la práctica de momificación, lo que ayuda a comprenderla. También recoge la idea del ‘ka’ y el ‘ba’ (las partes del alma que se creía que vivían después de la muerte). “Como muchos temas de la egiptología, nuestras teorías cambian, crecen y se adaptan constantemente con cada nueva traducción de este texto”, apunta al respecto el equipo de ARCE.
El nuevo fragmento adherido formaba parte de una mortaja de lino hecha para Petosiris o Ankhefenkhons, sacerdote del dios Thoth en la ciudad de Hermópolis (Jmun / Khemnu en su nombre egipcio) hace 2.300 años.
La momia se econtraba en el Museo Teece de Antigüedades Clásicas de la Universidad de Canterbury en Nueva Zelanda, y allí sigue. Los fragmentos se han reunido pero de manera digital. Todo comenzó cuando el equipo de este museo neozelandés decidió publicar una imagen digital del mismo en una base de datos de acceso libre.
Los investigadores del Getty Research Institute en Los Ángeles vieron el fragmento de estos retales conocidos ahora como fragmentos de Canterbury, e inmediatamente reconocieron que la pieza coincidía con la que tenían en su colección.
«Hay una pequeña brecha entre los dos fragmentos; No obstante, la escena unida tiene sentido, el encantamiento que narra tiene sentido y el texto también«, ha asegurado a través de un comunicado Alison Griffith, experta en arte egipcio y profesora asociada de clásicos en la Universidad de Canterbury.
Como han podido comprobar, ambos fragmentos están en escritura hierática (una manera de escribir de forma rápida, simplificando los jeroglíficos, íntimamente relacionada con la escritura jeroglífica) o cursiva, y ambos contienen jeroglíficos que representan escenas y hechizos (con una infinidad de detalles trazados) que se entrelazan a la perfección.
Qué llevarse a otra vida
Las ilustraciones reunidas de nuevo muestran escenas de preparación de la vida después de la muerte: carniceros cortando un buey como ofrenda; hombres moviendo muebles, una mudanza a la otra vida; un halcón, un ibis y un chacal como representaciones de las distintas divisiones territoriales del Antiguo Egipto; un barco funerario con las hermanas diosas Isis y Neftis a cada lado y un hombre tirando de un trineo con la imagen de Anubis, el dios de los muertos, según el comunicado.
Escenas que ahora cobran más significados una vez completas. Pero eso no es todo: algunas de ellas también están presentes en la famosa versión del «Libro de los Muertos» expuesto en el Museo Egipcio de Turín, en Italia.
«La creencia egipcia era que los difuntos necesitaban cosas mundanas en su viaje hacia el más allá, por lo que el arte en pirámides y tumbas no es arte como tal; en realidad, se trata de escenas de ofrendas que necesitarían en la otra vida», apunta Griffith.
Para esta profesora, «es simplemente increíble juntar fragmentos de forma remota». La facilidad con la que se enhebran retazos tan antiguos en la actualidad a través de una pantalla nada tiene que ver con la complejidad de hacerlos posibles entonces.
«Es muy difícil escribir sobre estos materiales; necesitas una pluma y un pulso firme. Esta persona hizo un trabajo increíble», asegura Griffith sobre el fragmento de lino en Canterbury.
Es por ello que este trabajo conlleva una reapertura del debate acerca de las cuestiones éticas sobre los orígenes de estas colecciones y las formas a partir de las que se han constituido.
nuestras charlas nocturnas.
Opinión:¿Qué factores hacen que una democracia sea ejemplar?…

En su discurso fúnebre recogido por Tucídides, Pericles hizo un retrato idealizado de la democracia ateniense
The Conversation(F.Collado) — La definición de la democracia sigue siendo un tema de debate en el ámbito de las ideas políticas.
Se habla de democracia antigua y moderna, de representativa y directa. Igualmente, para muchas personas determinados países que podrían ser considerados democráticos, como Venezuela, son catalogados como autoritarios, y viceversa, como sucede en Botsuana y Namibia.
También existe una idealización democrática en torno a los primeros países que reconocieron libertades y derechos a los ciudadanos que surgieron en el pasado y que durante muchas décadas mantuvieron una actitud autoritaria (esclavitud, escaso papel político de la mujer, voto censitario, etc.) que impide su calificación como democracia.
De lo que caben pocas dudas con independencia de los tipos de democracia que haya es que las actuales democracias representativas como Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania y España pueden ser calificadas como democracias. Una cuestión distinta es el grado de calidad democrática que cada uno de estos países disfruta actualmente.
Y es que la salud democrática de un país no mantiene un relación directa con la cantidad de tiempo vivido como democracia, sino que incluso países que tienen una escasa experiencia como democracia, como España, gozan de una buena calidad democrática en comparación con otros Estados más veteranos.
¿En qué piensan las personas cuando imaginan una democracia ideal? La mayoría de ellas, e incluso los expertos en este debate, giran su cabeza hacia la democracia deliberativa ateniense que se sitúa en el siglo VI a. e. c. E incluso existieron otras polis con esta forma de gobierno, como Tebas.
La democracia ateniense no es un ejemplo
En general, es amplio el conocimiento de la democracia ateniense como forma de gobierno gracias a los escritos de Platón, Aristóteles y los sofistas.
Sin embargo, la democracia de Atenas está lejos de servirnos como un ejemplo, principalmente por una razón: la concepción que los griegos tenían sobre lo que era la ciudadanía democrática y la que tenemos en el presente.
Esta diferencia quedó patente en el ensayo La libertad de los antiguos y de los modernos de Benjamin Constant al advertir que el concepto de democracia en Atenas estaba enfocado al funcionamiento colectivo de la sociedad civil, mientras que la libertad recogida en las primeras constituciones liberales como la inglesa y la estadounidense estaban dirigidas a garantizar el bienestar y el proyecto de vida de las personas desde un punto de vista individualista.

Preámbulo de la Constitución de los Estados Unidos
Desde la Edad Antigua hasta el final de la Edad Moderna, la democracia fue una forma de gobierno proscrita debido a los escritos de Platón y la animadversión hacia los sofistas.
Democracia fue sinónimo de demagogia durante muchos siglos para los pensadores, desde Platón hasta San Agustín y Santo Tomás.
Ahora bien, hay que alumbrar los escritos de los estoicos romanos, que ya en su época reconocieron una serie de derechos a las personas (iusnaturalismo racional) y se mostraron contrarios a la esclavitud y defendieron la igualdad entre hombres y mujeres.
Los excesos de las monarquías absolutas y la recuperación del patrimonio grecolatino permitió que pensadores como Locke y Groot recuperasen los escritos de los estoicos, permitiendo una continuidad entre el legado de esta corriente de filósofos y el desarrollo de los derechos y las libertades de los seres humanos auspiciado por la Ilustración.
Estados Unidos y Francia, democracias incompletas
Las críticas políticas, económicas y sociales a las monarquías europeas durante los siglos XVII y XVIII serían de este modo el germen de los primeros Estados liberales como Inglaterra, Estados Unidos y Francia tras la experiencia de una serie de procesos revolucionarios.
También cuando pensamos en las primeras democracias se suele pensar en la confederación de Estados Unidos, que recogía una constitución y una declaración de derechos, o en los textos de la Francia revolucionaria.
Sin embargo, estos regímenes no pueden ser considerados como democracias desde nuestro punto de vista, ya que, aunque supusieron un avance en la libertad y la igualdad de las personas, en la práctica aún existían elementos que impiden su definición como tales.
Podemos hablar de la esclavitud, la inexistencia de una igualdad entre hombres y mujeres, un derecho al voto adscrito al disfrute de un determinado estatus económico (voto censitario), el no reconocimiento de derechos colectivos como el derecho a organizarse en sindicatos y determinadas prácticas que favorecían el fraude electoral (gerrymandering).
No obstante, estos países catalogados como Estados liberales serían en el futuro algunas de las primeras democracias en consolidarse a lo largo del siglo XX.

La Constitución de la República Española de 1931 fue una de las primeras en ampliar los derechos colectivos de las personas.
Las democracias actuales
El reconocimiento del voto universal y la inclusión de derechos sociales fueron las recetas fundamentales para que los primeros Estados liberales se convirtiesen en democracias representativas, es decir, en lo que entendemos actualmente como una democracia.
Aunque España se incorporó tarde a la expansión de la democracia, fue uno de los primeros países en reconocer el voto universal en el Sexenio Revolucionario en el siglo XIX y en ampliar los derechos colectivos de las personas en la constitución de la II República (como también lo fueron Alemania durante República de Weimar y México) en la primera mitad del siglo XX.
Ranking de calidad democrática
Actualmente, el Democracy Index de The Economist mide a partir de una serie de indicadores (derechos y libertades, intromisión de los poderes públicos, equilibrios de poder, etc.) el grado de democracia de cada país.
En el último año, Francia, considerada una democracia clásica –en términos modernos–, ha sido catalogada como una democracia defectuosa (flawed democracy), mientras que España, con apenas cuatro décadas como democracia, se mantiene como una democracia plena (full democracy).

El Global Democracy Index 2020 de The Economist califica el estado de la democracia en 167 países basándose en cinco medidas: proceso electoral y pluralismo, funcionamiento del gobierno, participación política, cultura política democrática y libertades civiles.
Y es que las razones que garantizan la buena salud de una democracia no pueden buscarse únicamente en la cantidad de tiempo que un Estado ha experimentado con esta forma de gobierno, sino que también deben observarse otros factores como el desarrollo de los acontecimientos sociopolíticos, los cambios legislativos, y muy especialmente, la cultura y los valores políticos que imperan mayoritariamente entre los miembros de sus sociedades.
