1985 el Live Aid: 50 superestrellas de rock, luchas de egos y grandes papelones …

Infobae(M.Bauso) — El 13 de julio de 1985 se realizó el primer megafestival de rock, con sede en Londres y Filadelfia, cuyo fin era recaudar fondos para la lucha contra el hambre en Etiopía. La idea de Bob Geldof, ell baile de Bono con una chica de 15, que marcó el show, la mala noche de Madonna. Queen, los reyes absolutos. Tanta fue la repercusión que a partir de ese momento en esta fecha se celebra El Día del Rock & Roll.
Dieciséis horas. Dos estadios. Más de 50 superestrellas del rock. 1.500 millones de espectadores. Cientos de millones de dólares de recaudación. Más de 150 países conectados. 16 horas de televisación ininterrumpida. Un músico que (casi) alcanza la canonización. Carreras que despegan hacia el estrellato. Otras que se desmoronan inevitablemente. Algunos rechazos inexplicables. Varias reuniones históricas. Una, la más deseada, que no ocurre. Y cientos de grandes historias.
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Bob Geldof, inspirador de USA for Africa. En la imagen, junto a la princesa Diana y al príncipe Carlos en Wembley
Hace 35 años tuvo lugar Live Aid, el megafestival de rock con sede en Londres y en Filadelfia, cuyo fin fue recaudar fondos para la lucha contra el hambre en Etiopía. Tanta fue la repercusión de esos conciertos, tan peculiar fue la aglomeración única de artistas, que a partir de ese momento, el 13 de julio pasó a ser El Día del Rock & Roll.
Más allá de etiquetas y de celebraciones convencionales, lo ocurrido en esa jornada tuvo muchas aristas que, por motivos encomiables y de los otros, la convierten en memorable.
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Bill Graham, otro hombre clave en el Live Aid
Bob Geldof era el líder de The Boomtown Rats, un grupo de rock que había tenido un gran éxito con el tema I Don’t Like Mondays; también había protagonizado Pink Floyd’s The Wall. Una noche de 1984 mientras veía televisión con su novia Paula Yates un informe de la BBC cambió su vida. Hablaba del hambre en Etiopía. Llamó a su amigo Midge Ure, vocalista del grupo Ultravox y le propuso escribir una canción, convocar grandes figuras para la grabación y donar las regalías recaudadas para paliar el hambre en ese lejano país.
La idea, aunque hoy suene trillada, era novedosa en ese entonces. Y hasta algo audaz. El rock no tenía desarrolladas prácticas solidarias. Nadie quería quedar como débil en el mundo del descontrol. La práctica era el cinismo. El resultado del entusiasmo de Geldof fue Do they know is Christmas?, un single que fue un gran suceso y que contó con la participación de importantes figuras musicales británicas: Sting, Bono, Phil Collins, Boy George, George Michael y decenas de personajes más.

El single llegó al número uno en la navidad de 1984. El modelo fue copiado muy pocos meses después en Estados Unidos. Michael Jackson y Lionel Ritchie escribieron We are the world y junto a Quincy Jones aprovecharon su poder de convocatoria y la noche de los Grammy para meter en un estudio a glorias tales como Springsteen, Dylan, Stevie Wonder, Paul Simon, Ray Charles, Billy Joel y muchos más.
Esa noche Quincy Jones le presentó a su elenco único al inspirador de USA for Africa: Bob Geldolf. Bob tomó un micrófono y descerrajó un furibundo discurso sobre el hambre en África, brindó cifras escalofriantes e instó a la acción. Cuando terminó lo aplaudieron. Unas pocas horas después volvió a tomar el micrófono sin que nadie se lo diera. A los gritos empezó a quejarse por el lujoso catering que estaban consumiendo. Contó que cuando grabaron en Inglaterra, él mismo fue hasta una casa de comida rápida a conseguir comida para todos. En medio de sus insultantes palabras alguien lo interrumpió para aclararle que el catering había sido donado por una empresa. Bob, esa noche, no volvió a dirigirse a los demás a través del micrófono.

Las figuras entonaron «Do they know it’s Christmas?»
Ambos singles recaudaron varias decenas de millones de dólares. Geldof creyó que todavía podía hacerse más. En marzo de 1985 se reunió con Harvey Goldsmith, el más importante promotor británico de rock. Le propuso realizar un recital simultáneo en dos continentes con las mayores atracciones del mundo de la música. Goldsmith trató de desalentarlo. Le dijo que era imposible juntar a tanta gente, que la coordinación entre Estados Unidos y Europa iba a resultar muy dificultosa, que la ingeniería de producción exigía muchísimo tiempo, tal vez años. Geldof asintió con la cabeza y cuando Goldsmith terminó de hablar, le dijo: “Creo que el 13 de julio es una buena fecha. Ya averigüé que Wembley está libre”. Esa misma tarde una discográfica le cedió una oficina y Geldof comenzó a trabajar.
Lo primero que hizo fue contactar a Bill Graham, el mítico promotor musical norteamericano. Él sería el hombre clave al otro lado del Atlántico. La experiencia y los contactos de Graham allanarían el camino.

El éxito de los singles benéficos había ablandado a algunas figuras que meses antes se habrían opuesto a participar en algo así. El prestigio de los nombres involucrados empujaba a otros a unirse. Pero nadie quería pasarse de la raya. Su negocio, en parte, consistía en seguir siendo “chicos malos”. El rock todavía no tenía desarrollado el músculo de la solidaridad. Si bien no era el primer show benéfico (el precursor fue el Concierto por Bangladesh de George Harrison), la movida era riesgosa.
Geldof utilizó un recurso, obvio y antiguo, pero de gran eficacia. A cada gran nombre que contactaba le aseguraba que otros ya habían aceptado y remataba la propuesta con una pregunta: “¿Vos te vas a quedar afuera?”. Así a Sting le dijo que Elton John y Billy Joel ya habían aceptado pero cuando se comunicó con Elton le informó que los dos primeros que se habían subido al show habían sido Sting y Billy Joel.
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Por pueril que parezca, el mismo método funcionó con las cadenas televisivas. NBC y CBS desecharon la propuesta. ABC era la última opción. Al iniciar esa reunión Geldof explicó que no iba a poder dar una respuesta definitiva porque se había comprometido con NBC a comunicarle cualquier oferta superior. Esa especie de chantaje emocional funcionó a la perfección.
Tanto fue así que los organizadores pasaron del temor a no tener números lo suficientemente importantes a tener que rechazar las propuestas de participación de artistas con enorme convocatoria. Esa era una situación delicada. Pero no solo para no debilitar egos sino porque los productores debían seguir en el negocio y estaban desairando a grupos capaces de llenar grandes estadios.
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El otro gran inconveniente en la parte artística era el de congeniar todos esos egos desmesurados, que soportaran tener solo una pequeña parte de la atención y que entendieran que solo un número podía cerrar la programación en cada estadio.
A días de anunciar el elenco surgió un inconveniente inesperado. Acusaciones de racismo. Esas imputaciones siempre son graves pero mucho más cuando el evento está destinado a África. Muchos artistas negros adujeron que ellos no habían sido invitados. Otros como Stevie Wonder desistieron porque, según dicen que dijo, “no quiero ser el negro de tu película”. Michael Jackson y Prince (tampoco participó de Usa for Africa) se bajaron por distintos motivos. Y otros como los Four Tops, Tina Turner, dos de los Temptations y Billy Ocean se sumaron después.
Desde el punto de vista técnico los shows también representaban un gran desafío. Organizar dos estadios, el fluir de los artistas en escena de manera incesante, las conexiones internacionales, la logística de traslado, la recaudación en cada país involucrado.

Geldof sabía que la recaudación se vería incrementada si no dejaban de lado ningún aspecto del negocio. La primera ley fue ahorrar en cada aspecto de la organización y conseguir todo tipo de donaciones. Oficinas, pasajes aéreos, catering, equipos.
Una tarde amenazó con despedir a todo el equipo norteamericano de producción porque le llegó una cuenta de 15 mil dólares por placas conmemorativas de agradecimiento. Luego de los gritos esa factura bajo a 5 mil dólares. El presupuesto original bajó de 20 millones a 4 gracias a donaciones, ahorros y presiones.
La recaudación constaría de cuatro grandes rubros. La venta de las casi 200 mil entradas que se agotaron apenas salieron a la venta, los derechos televisivos vendidos a 150 países, el merchandising, el sponsoreo de grandes compañías globales y lo que se pudiera juntar en los teletones. Geldof pretendía que en cada país importante de Europa, Asia y América simultáneamente a los shows hubiera centros en los que se recibieran donaciones de dinero. En algunos países esa idea fue fácil de instalar. En otros muy complicada. Hasta que tuvo que amenazar con retirarles los derechos de transmisión si no organizaban los teletones. Hubo 22 de ellos alrededor del mundo.

Elvis Costello
La parte más difícil fue, de toda manera, el de equilibrar los egos desmesurados de los artistas. El orden de aparición era un tema sensible. Lo mismo determinar quién podía tocar con toda su banda y quién lo haría como solista (dicen que Billy Joel no fue parte por ese motivo: solo le ofrecieron cantar con su piano de acompañamiento; no parece una propuesta descabellada tratándose de El Hombre del Piano). Quiénes cerraban en cada estadio fue más sencillo de determinar. El peso de Paul McCartney y de Bob Dylan se impusieron solos. Nadie pudo oponerse.
Por una cuestión de husos horarios todo empezó en Londres. Status Quo, Paul Weller y The Style Council, Geldof con los Boomtown Rats, su amigo Ure con Ultravox fueron los primeros en aparecer.

Roger Daltrey and Pete Townshend reunited on stage as The Who at the Live Aid concert.
Desde ese momento una sucesión impresionante de shows que se extendió por 16 horas. Algunas carreras encontraron la consagración definitiva ante ese público descomunal, el más grande de la historia hasta el momento. Ni la final del Mundial 82 ni los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84 habían llegado a los 1500 millones de espectadores de esa jornada. Otros despegaron. Y unos cuantos colapsaron y hundieron su futuro tras unos malos diez minutos ante los ojos del mundo.
Cada tanto se conectaba con algún país del mundo en el que un número local presentaba una canción. La Unión Soviética, Japón, Noruega. Australia mostró al mundo la contundencia de Inxs (ese fue el primer contacto, aunque remoto, entre Geldof y Michael Hutchence). Otros países como Austria, Alemania, Yugoslavia prefirieron presentar ensambles con sus principales artistas haciendo una canción benéfica. Holanda optó por algo más sencillo y seguro. Retransmitió una actuación de B.B.King que ese día se presentaba en Ámsterdam.

David Crosby, Graham Nash and Stephen Stills,
La apertura en Estados Unidos fue sorpresiva y guarda una de las mejores historias de esa jornada. Un chico de 18 años, con rulos, una armónica colgada en el cuello y una guitarra se paró frente al micrófono y cantó un cover de Dylan y una canción propia con una letra con conciencia social. Antes se presentó a la multitud como Bernard Watson.
Su nombre real era David Weinstein. Un día escuchó en la radio que se iba a realizar el concierto en Filadelfia y consideró que él era el adecuado para abrirlo. Sus antecedentes eran nulos. Pero eso no le pareció que fuera importante. Se instaló en el estacionamiento del estadio JFK y durmió allí durante varios días. Pretendía cruzarse con Graham y convencerlo.
Pero antes de dar con el promotor lo encontraron algunos periodistas que al día siguiente publicaron su historia en un recuadro de la sección de espectáculos del diario local, como una curiosidad más. A media mañana, Bill Graham mandó un emisario a hablar con el chico que le entregó un cassette para que conocieran su música.
Diez minutos después Graham bajó al estacionamiento con una gran bandeja con comida para Bernard. Y le dijo: “Alimentate que tenés que estar bien para el sábado parece que vas a abrir el show. ¿O acaso pretendés ser el numero de cierre?”.

Ozzy Osbourne, left, and Tony Iommi of Black Sabbath
Y así fue, el 13 de julio Bernard Watson fue el primero en subir al escenario norteamericano del Live Aid. Después de él, entró Jack Nicholson que leyó un discurso (“Nunca estuve tan nervioso en mi vida. Suerte que llevé anotado lo que quería decir. No estoy acostumbrado a estar ante tanta gente”, dijo). Joan Baez cantó a continuación.
Una de las grandes atracciones de los shows de Filadelfia eran las reuniones de grupos disueltos hacía años. Crosby, Stills, Nash and Young, Black Sabbath, Duran Duran pero muy especialmente Led Zeppelin. Muy posiblemente ese fuera el momento más esperado del show.

Bob Dylan y Keith Richards en Filadelfia
El grupo se negó a anunciarse como tal. Fueron Page, Plant y Jones. Sin John Bonham ellos no podían ser Led Zeppelin. Para la batería llamaron a Tony Thompson que había tocado en el grupo Chic. También se les sumaría Phil Collins. Doble batería para reemplazar a Bonham. No parecía una buena idea teniendo en cuenta que casi no habían ensayado. La actuación fue un desastre.
Page estaba en pésimo estado, Plant tuvo problemas de voz mientras John Paul Jones trataba de mantener la estructura de pie con su bajo a pesar de las desavenencias evidentes entre los dos bateristas que recién se conocieron sobre el escenario. Al público no pareció importarle: se conformaban con ver a Led Zeppelin otra vez en vivo. Pero a ellos sí porque se opusieron a que, años después, su actuación fuera incluida en el DVD del evento.

Tina Turner y Mick Jagger en Filadelfia
Phil Collins tuvo un día agitado. Fue el único en tocar en los dos lugares. Primero lo hizo en Londres. Mostró algún éxito solista, se unió a Sting y Brandford Marsalis en un set y apenas bajó del escenario una moto lo llevó al aeropuerto. Tres horas en el Concorde (en las que aprovechó para ensayar las canciones de Zeppelin) y otra vez subir al escenario pero en otro continente. Un récord bobo, pero récord al fin.
Elton John mostró su contundencia escénica con Don’t go breaking my heart y con su dúo que después alcanzaría celebridad con George Michael, Bowie deslumbró con Heroes, The Who mostró su contundencia y desborde habitual, Mark Knopfler y Dire Straits en la cumbre de su éxito también gustaron. Pero en Wembley hubo dos grupos que se robaron la jornada.

Madonna
El primero fue U2. Todavía no eran grandes celebridades globales y esa actuación fue el espaldarazo que necesitaron. Fueron solo dos temas. Sunday Bloody Sunday enardeció al público. La segunda canción fue Bad. En medio de la ejecución Bono comenzó a hacer señas a la gente de seguridad. Alguien interpretó que quería que dejaran pasar a una de las chicas del público. Pero Bono seguía gesticulando. Como no lo entendían bajó del escenario, se acercó al lugar y señaló a una chica de 15 años que la estaba pasando mal, a punto de ser asfixiada por la presión de la multitud. Mientras tanto la banda seguía repitiendo la misma parte de la canción. Bono la abrazó paternalmente, le dio un beso, bailó brevemente con ella y volvió al escenario para terminar con una versión de más de 10 minutos de Bad. No tuvieron tiempo para tocar la tercera canción programada. Pero no importó. Ya nadie olvidaría a U2 y su cantante. Un gesto humano en medio de un paisaje sobrenatural.
Pero quienes ganaron la hipotética contienda de habilidades, sin duda, fueron los Queen. El show de menos de veinte minutos fue inolvidable. Hits, impacto, presencia escénica, medley de temas, juego con el público, despliegue, contundencia. Una actuación inolvidable (es la que recrea milimétricamente la película Rapsodia Bohemia en su parte final) que convirtió a Queen en el mejor grupo en vivo de su tiempo. El gran momento del grupo había pasado; la prensa, en especial la norteamericana, no los trataba bien, pero nada de eso pesó. Freddy Mercury y sus compañeros aprovecharon su oportunidad y brindaron un momento inolvidable.

En Estados Unidos también hubo grandes shows de Tom Petty, Run DMC, The Beach Boys (con un Brian Wilson extrañamente rozagante), Santana y un Eric Clapton que logró relanzar una carrera que venía alicaída. Una recatada Madonna no tuvo una buena noche.
Cada show cerró con un ensamble de figuras haciendo la canción benéfica de ese lado del Atlántico, Do they know is Christmas? y We are the world.
Hubo grandes ausencias también. Una de las más notables fue la de los Rolling Stones aunque Mick Jagger, Richards y Ron Wood estuvieron en el escenario de Filadelfia. Pero por separado. Jagger cantó algunos éxitos (perdón: canciones) solistas, Miss You y conformó un volcánico dúo con Tina Turner (iba a hacer dúplex con Bowie para Dancing in the Street pero se suspendió por problemas técnicos). Keith Richards y Ron Wood acompañaron el cierre de Bob Dylan. La falta de ensayo y un Dylan al menos disperso (la mitad de los 80 no fue una buena época para él) hizo que la presentación no fuera memorable.
La otra ausencia por más que parezca increíble fue la de los Beatles. O al menos así lo hizo creer Geldof que dejó correr el rumor que juntaría a los tres sobrevivientes con Julian Lennon. Pero no se trató más que de un rumor. Muchos sostienen que la ausencia de George Harrison y de Julian Lennon en la velada se debió a su enojo con el organizador.

Philadelphia’s J.F.K. Stadium
El balance del concierto fue positivo. Por primera vez tantas estrellas se juntaban por una buena causa. Las actuaciones fueron desparejas con algunos evidentes puntos altos. El saldo más importante fue, más allá del dinero recaudado, el de demostrar que las estrellas de rock podían trabajar para causas nobles y que el mensaje sobre el drama en el continente africano se instaló con contundencia en la sociedad; gobiernos y grandes empresas empezaron a ser conscientes de la necesidad de actuar. El Live Aid abrió nuevos caminos y expandió un mensaje.
Tiempo después hubo denuncias de que los fondos recaudados fueron utilizados en Etiopía para comprar armas y para dirimir conflictos internos del país. Geldof salió a desmentir la cuestión y a defender su labor. Veinte años más tarde Geldof organizó el Band Aid, otro megaconcierto con fines benéficos. En el camino fue nombrado Caballero de la Corona y nominado varias veces al Premio Nobel de la Paz.
Cada tanto el cantante se queja amargamente de que sus labores filantrópicas opacaron su carrera como músico, que el público ya no pudo ver más de él que ese aspecto y se invisibilizó su producción artística. Dijo, textualmente: “De no ser por el Live Aid yo hoy sería como Sting o Paul Weller”. Parece una (gran) exageración.
nuestras charlas nocturnas.
Adiós al colmado Yeliséyevski, de decoración zarista y memoria soviética …

LaVanguardia(G.Aragonés/Moscú) — Ibamos a comprar kolbasá (fiambre), pero era como entrar en un palacio”, recuerda Svetlana, una mujer de mediana edad que vivía en el centro de Moscú y solía quedarse con la boca abierta cada vez que, después de probar un helado en los almacenes GUM de la plaza Roja, su madre la llevaba a Yeliséyevski, la tienda más icónica de Moscú.
Hasta ahora, porque ayer el supermercado decorado con barrocas columnas , arcos de medio punto y suntuosas lámparas de lágrimas, echó el candado a una etapa histórica.
Durante 120 años sus recargados muros han sido testigos del imperio ruso, de la revolución bolchevique, de la Unión Soviética, la perestroika y los difíciles años noventa.
Pero las dificultades financieras y unas complicadas negociaciones legales le han impedido sobrevivir a la pandemia del coronavirus. Un portavoz del negocio, Gleb Prostakov, ha dicho que estas últimas han sido el principal motivo del cierre.
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En la época zarista era el “templo de la glotonería”, según el cronista de principios del XX Guiliarovski
Desde el 2005 al 2015 el edificio perteneció a la ciudad de Moscú, aunque era administrado por la red de supermercados Alíye Parusá. En 2015 la ciudad accedió a vendérselo, pero la operación está actualmente estancada. Alíye Parusá cerró todas sus tiendas en el 2019 a excepción de Yeliséyevski.
A falta de otras explicaciones, en Moscú se interpreta que la pandemia no ha sentado nada bien al negocio.
Desde el Ayuntamiento no olvidan el simbolismo de este lugar, situado en la céntrica calle Tverskaya y parada obligada de los turistas, que no querían terminar su visita a Moscú sin hacerse una foto entre las latas de conserva y los cuadros históricos que adornan las paredes.
Las autoridades locales han asegurado que tienen la intención de mantener la legendaria tienda. “Independientemente de quien sea el propietario o usuario, se celebrará con ellos un contrato de protección con la obligación de preservar un monumento arquitectónico, un objeto de patrimonio cultural de importancia federal”, ha enfatizado el ayuntamiento.
Pero de momento no hay fecha para la reapertura.
Yeliséyevski no era solo la tienda de comestibles más bonita de Moscú. Era también la más antigua.
El comerciante Grigori Yeliséyev la abrió en 1901 en la céntrica Tverskaya junto a una bodega de vinos rusos y extranjeros, el negocio con el que su familia hizo fortuna.
Para su proyecto, ordenó reformar una mansión construida en el siglo XVIII para Grigori Kozitski, secretario de Estado de Catalina la Grande.
A principios del XIX allí estuvo el salón literario de la princesa Zinaída Volkónskaya, frecuentado entre otros por Alexánder Pushkin.

Desde el principio, los ultramarinos de Yeliséyev invitaron al lujo y propusieron a sus clientes todo tipo de manjares. Y es que era la primera tienda de comestibles de gran tamaño que se abría en Moscú.
Sus contemporáneos la veían como un templo de Baco.
Para los estándares de Moscú de principios del siglo XX era un espacio grandioso, con una gran variedad de productos de la más alta calidad, por supuesto para los bolsillos más pudientes: en sus departamentos se podía encontrar aceite de oliva, trufas francesas, quesos, ostras de Ostende o caviar autóctono, sin olvidar el esturión o el jamón cocido.
El conocido escritor y periodista Vladímir Guiliarovski, autor del libro Moscú y los moscovitas , se refería en broma al lugar como “el templo de la glotonería”.
Desde el principio, los ultramarinos de Yeliséyev invitaron al lujo y propusieron a sus clientes todo tipo de manjares
Tras la revolución, Grigori Yeliséyev emigró a París y, como no podía ser de otra manera, el negocio se nacionalizó con un nuevo y orgulloso nombre: Gostronom N.º 1, aunque los moscovitas seguían prefiriendo el nombre original.
Durante el comunismo se mantuvo la suntuosidad del lugar, pero los manjares se redujeron, ya que dejaron de venderse productos extranjeros. El que podía pagarlo, encontraba algunos lujos de fabricación nacional.
“Era muy conocida. Pero era un típica tienda soviética: tenías que elegir un producto, te lo pesaban y luego había que ir a pagar en caja antes de volver con el ticket para recibirlo.
Y había lo que en las demás tiendas. Aunque si querías comprar algo rico, ahí seguro que lo encontrabas”, dice Svetlana. De hecho, había clientes que llegaban de todas las partes del país para ver las magníficas vitrinas y comprar productos que normalmente escaseaban.

Tras el fin de la URSS, se transformó en un pequeño supermercado o autoservicio. Y a principios del siglo XXI se sometió a una restauración a gran escala siguiendo los bocetos de su primer propietario. Antes del cierre de ayer, seguía manteniendo la suntuosidad de la época zarista en las paredes y el estoicismo soviético en sus veteranas cajeras.
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Ciudades subterráneas …

benjaminamo.com/BBC News(E.Buchan)/El País(Lonely Planet) — Cuando creemos que hemos visto (y descubierto) todo en nuestro planeta, resulta que todavía queda lo que se esconde bajo la superficie terrestre. Maravillas naturales subterráneas e impresionante creaciones del hombre, desde cuevas prehistóricas que fueron su primera vivienda hasta ciudades completas, iglesias excavadas en la roca, hospitales o refugios para tiempos difíciles.
Algunas grandes urbes esconden bajo sus cimientos ciudades paralelas que son más interesantes que la que vemos en la superficie. La mayoría de estos sorprendentes tesoros subterráneos se han convertido en enclaves turísticos que se pueden visitar. Eso sí, claustrofóbicos abstenerse.
La ciudad subterránea construida por EEUU en Groenlandia

El coronel del ejército de los Estados Unidos, John H. Kerkering, fue el militar puesto al frente de un ambicioso proyecto que debía construir una ciudad subterránea bajo el hielo de Groenlandia.
Era 1959 y la Guerra Fría entre norteamericanos y soviéticos estaba en uno de sus puntos álgidos.
Bajo el nombre en clave de “Proyecto Iceworm”, el Centro de Desarrollo e Investigación Polar de los Estados unidos puso en marcha todo un entramado para construir una ciudad subterránea, llamada Camp Century, bajo las capas de hielo de la isla ubicada a 800 kilómetros al sur del Polo Norte, entre los océanos Atlántico y Glaciar Ártico.
Era una disposición táctica y geográfica que lo hacía idóneo para cumplir sus objetivos de defensa nuclear de cara a sus enemigos.
El lugar elegido para realizar el proyecto fue una meseta a 6.180 pies (unos 1.883 metros) sobre el nivel del mar y con una temperatura media de unos -23 grados centígrados, aunque podía llegar a alcanzar los -56 grados.
Unas potentes tuneladoras fueron trasladas hasta el lugar, realizando todo un entramado de largos pasillos subterráneos que acabaron albergando una central nuclear, cuyo coste de traslado había superado los 5 millones de dólares.

Los 30 edificios interiores estaban realizados por placas de madera prefabricadas y en ellas se encontraban las viviendas, biblioteca, servicios médicos y religiosos, lugares de ocio y servicio (cantina, teatro, peluquería, lavandería), almacenes, laboratorios y todo lo imprescindible para llevar una vida lo más placenteramente posible en un lugar tan hostil, aparte de poder realizar con normalidad el trabajo encomendado a los militares que allí residían (85 en época de invierno y aproximadamente 200 en verano).
El suministro de agua que recibía Camp Century se realizaba a través de un bombeo de vapor de un pozo de hielo, por el que el elemento líquido que se utilizaba pertenecía a la nieve caída sobre Groenlandia dos mil años antes.
A través de una línea ferroviaria de más de tres kilómetros se conectaban los veintiún túneles interiores y una calle central de aproximadamente mil metros de larga.
Todo se preparó para simular un centro de investigación y experimentación científica, pero en realidad escondía todo un entramado de defensa militar que había decidido trasladar hasta allí aquel centro de operaciones debido a su perfecta ubicación a medio camino entre Nueva York y Moscú.
Pero todo aquel monumental montaje que tuvo un coste de 8 millones de dólares, (60 millones si lo trasladamos a nuestros días) de poco sirvió, ya que, tras varios años de construcción, apenas tuvo una producción activa, abandonando el proyecto en el año 1966.

El mayor problema que se encontraron fue el movimiento de los glaciares, ya que éste amenazaba con colapsar los túneles y tal y como se dio por finiquitado fueron derrumbándose.
Hasta 1997 no se dieron a conocer los detalles del Proyecto Iceworm tras desclasificarse los documentos por parte del Instituto danés de política exterior, que facilitó un informe a petición del parlamento de su país que dio debida cuenta de los planes norteamericanos en Groenlandia, pues hay que tener en cuenta que la isla pertenece a Dinamarca y ésta se había declarado, en 1957, territorio libre de armamento nuclear.
La ciudad subterránea que Mao mandó construir bajo Pekín

Durante la etapa de la Guerra Fría en la que estaban enfrentados los dos potentes bloques que dominaban el planeta, el máximo dirigente de la República Popular China ideó un mecanismo para que los más de 6 millones de habitantes que residían en Pekín pudieran salvar sus vidas en caso de un ataque nuclear.
Para ello, a finales de los años 60, mandó construir todo un entramado subterráneo que albergase suficiente espacio para sus ciudadanos.
Era la ciudad subterránea de Pekín, un lugar que jamás se tuvo que utilizar y que permaneció cerrado al público durante varias décadas, debido al mutismo por parte del gobierno chino y su secretismo respecto al tema.
Esta inmensa urbe bajo techo (su nombre significa exactamente eso, la ciudad bajo tierra) está compuesta por túneles y más túneles en los que podrían vivir unos seis millones de habitantes (los que tenía Pekín cuando fue horadada).
Dentro se crearon purificadoras de agua, almacenes de alimentos, granjas, tiendas, restaurantes, hospitales, colegios e incluso una fábrica de seda. Todo concebido como un gran búnker, con puertas de hormigón para resistir desastres y, por supuesto, para resistir ataques químicos o nucleares.

El refugio estaba pensando para albergar durante cuatro meses al 40% de la población de entonces.
Varios centenares de miles de ciudadanos chinos fueron utilizados como mano de obra para llevar a cabo un proyecto de diez años (1969-79) en el que se construyeron 85 kilómetros cuadrados de ciudad subterránea bajo la capital China. Entre ellos, escuelas, teatros, cines, restaurantes, oficinas, hospitales, fábricas e incluso alguna pista de patinaje…

Todo un mundo escondido bajo la tierra para poder llevar una vida alejados de la amenaza de la Guerra Fría.
Sin embargo, el hipotético ataque nuclear nunca se produjo y la metrópolis quedó en el olvido. Se tapiaron todos los accesos y nada se supo de este lugar hasta bien entrado el siglo XXI.
Parte de ese espacio fue utilizado como almacén por el Gobierno. Aquellos que habían conseguido acceder, utilizaban alguno de sus espacios como lugar de reunión, como algún que otro colectivo de jóvenes urbanos, niños que bajaban a jugar por los largos pasadizos, e incluso ciudadanos que habilitaron algunas partes para montar un negocio y utilizarlo como tienda o albergue a bajo precio.
En la actualidad no se puede bajar, pero teniendo buenos contactos y sabiendo dónde y a quién preguntar, es posible conseguir un acceso desde alguna de las numerosas puertas que se encuentran dentro de diferentes locales y/o negocios repartidos por toda la ciudad de Pekín. Hay toda una red de guías turísticos clandestinos que por unos pocos yuans te llevan de excursión por una parte de esta ciudad ‘enterrada’.
A la ciudad se accedía por una entrada oculta en tiendas y casas de personas importantes de Pekín y los túneles conectaban los principales espacios de la capital (en superficie), como la plaza de Tiananmén o la Ciudad Prohibida, todo enterrado a una profundidad de entre 8 y 18 metros. Hay incluso una galería que llega hasta Tianjin, ciudad industrial a 150 kilómetros al sur de la capital, sin necesidad de ver la luz del sol.
Hoy Dixia Cheng es un laberinto de miles de pasillos que nunca fueron utilizados, pero los turistas solo pueden explorar un tramo –apenas medio kilómetro– de estos túneles de Mao, el resto está controlado por el Gobierno chino.
Uno de esos accesos rápidos utilizado por bastantes turistas y curiosos que desean visitar la ciudad subterránea está en la siguiente dirección: 62 Damochang West Street, Qianmen.
La sorprendente ciudad subterránea de Derinkuyu

La región de la Capadocia (Turquía) es famosa no solo por su importante pasado histórico, sino también por su característico paisaje geológico (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) , en el que nos podemos encontrar infinidad de viviendas que fueron construidas en el interior de sus montañas y más de 200 ciudades subterráneas, aunque tan solo hay una treintena de ellas accesibles.
Entre todas ellas destaca la que se encuentra bajo la ciudad de Derinkuyu, en la Anatolia central, una sorprendente y perfecta red de túneles y estancias con una capacidad para albergar a más de 10.000 personas (algunas fuentes apuntan que hasta 20.000) y cuya construcción tiene una antigüedad aproximada de 3.500 años.
Todo parece indicar que fue construida por el pueblo hitita, quienes por esa época estuvieron asentados en la zona, y como medio de defensa ante cualquier imprevisto ataque enemigo.

La ciudad subterránea de Derinkuyu tiene una veintena de niveles de profundidad, y aunque no se ha alcanzado el tope y solo se ha llegado hasta los 40 metros subterráneos (8 niveles), se calcula que la parte no accesible puede alcanzar los 85 metros.
El descubrimiento casual de este lugar ocurrió en 1963, cuando el propietario de una casa-cueva (muy típica en la zona) tiró una pared y se encontró que su vivienda comunicaba con otra estancia, de la que salía un túnel.
Tras ser inspeccionado por expertos, se comprobó que se trataba de una milenaria construcción, la cual estaba perfectamente diseñada para vivir largas temporadas sin tener que salir al exterior para nada, gracias a sus espacios adecuados para hacer la función de almacén de alimentos, el lugar donde tener los animales y, además, tenerlo todo perfectamente ventilado, gracias a los precisos conductos de ventilación que habían construido.

También disponía de agua potable gracias a un rio subterráneo y a numerosos pozos que se realizaron. En caso de ser atacados el lugar quedaba herméticamente cerrado por unas puertas circulares de piedra cuyo peso aproximado era de media tonelada.
Resulta curioso observar que este pueblo, contando con los elementos más rudimentarios para construir ese lugar, no se olvidase de los espacios dedicados al ocio (como bares) o salas de culto en las que podían encomendarse a sus divinidades (la hitita era conocida como “la religión de los mil dioses”).
Cabe destacar que la estructura de la ciudad subterránea de Derinkuyu estaba estratégicamente diseñada para poder esconderse y huir en caso de que penetrase algún intruso, ya que disponía de escondrijos y recovecos imposibles de encontrar si no se conocía bien el lugar.

El único punto débil a toda esta ciudad eran sus pozos, a través de los cuales cualquier enemigo podría haber introducido veneno que iría a parar a las aguas subterráneas que después debían consumir sus habitantes. Algo que no han terminado de descartar los investigadores y expertos de que así ocurriera y fuese uno de los modos con los que los Pueblos del Mar atacasen y acabasen con los hititas.
Desde 1969 ocho niveles de esta sorprendente ciudad subterránea de Derinkuyu están abiertos a los visitantes, habiéndose convertido en uno de los puntos turísticos de mayor afluencia de la región de la Capadocia.
El Seattle subterráneo

Bajo la moderna ciudad de Seattle (en el estado de Washington, noroeste de EE.UU.), existe un laberinto de pasadizos que en el pasado eran las calles que formaban su distrito financiero.
Seattle, al norte de la costa pacífica estadounidense, es la ciudad donde nació el grunge, de Nirvana y Jimmie Hendrix y, además, presume de su excelente café.
Como en todas las grandes urbes de Estados Unidos, la principal atracción turística son sus museos, pero aquí encontramos también una visita muy especial: la ciudad subterránea, bajo la Pionner Square.
No se trata de simples estaciones abandonadas de metro, sino un entramado de calles y casas de la Seattle del siglo XIX, que hoy se oculta bajo tierra.
Su origen se remonta al gran incendio que hubo en la ciudad en 1889 y que la destruyó por completo.

Un voraz incendio destruyó el centro de la ciudad en 1889.
El 6 de junio de 1889, Jon Back, un joven sueco aprendiz de carpintero que calentaba pegamento se descuidó y el calor hizo que esquirlas de madera del taller en el que se encontraba comenzaran a arder.
El fuego se propagó por el centro de Seattle, devoró calles pavimentadas con tablones de madera y destruyó los destartalados edificios de pobre construcción.
Las malas condiciones de una recién nacida Seattle, construida sobre marismas y lodazales, dificultaron las labores de extinción del incendio.
El sistema privado de agua, propiedad de tres destacados ciudadanos, no contaba con la presión suficiente para que las mangueras fueran eficaces.
Desesperados por encontrar otra fuente de agua, los bomberos recurrieron a las cercanas orillas de Puget Sound, pero las idas y venidas de la marea entorpecieron el trabajo de los equipos de emergencia.
Para cuando se extinguió el fuego, unas 25 cuadras del distrito central de negocios habían desaparecido.
Y con las llamas prácticamente desapareció la historia de la vieja ciudad quemada.

Después se optó por levantar una nueva ciudad de ladrillo y piedra, elevando el terreno y la planta baja de las casas para evitar inundaciones, hasta entonces uno de los problemas más frecuentes en la ciudad.
En el proceso de reconstrucción de Seattle se tomó la decisión de alzar las calles para que no reposaran sobre el barro y el fango que habían sido la base de la antigua ciudad.
A lo largo de las calles se colocaron muros de contención y el espacio entre los muros se rellenó y cubrió con pavimento para construir nuevas carreteras. Esto se hizo para alzar las calles, que quedaron un piso más arriba que las viejas aceras.

Los constructores, ansiosos de capitalizar el boom económico de la década de 1890, trabajaron rápidamente sin darse cuenta de que los escaparates y entradas a algunos edificios se quedaron convertidos en sótanos.
Los dueños de algunas de las tiendas y negocios reconstruidos se encontraron con su primer piso y a veces el segundo de cara a una pared de cemento.
Tras la reconstrucción de la ciudad, estos pasajes subterráneos que en el pasado fueron calles principales y escaparates del viejo centro de Seattle quedaron para el olvido, como lugar de escondite de drogadictos, prostitutas y criminales.
En consecuencia, parte de la ciudad quedó sepultada bajo toneladas de cemento y hoy recibe visitas a modo de viaje subterráneo en el tiempo.

En los años 50, el residente local y publicista Bill Speidel empezó una campaña para recuperar la ciudad subterránea, aferrándose a la fuerza que podía tener la historia de sus pasadizos. Años después, su empeño dio frutos y comenzó a ofrecer visitas guiadas que hasta el día de hoy son uno de los grandes atractivos turísticos de la ciudad.
Conoceremos historias sorprendentes que los guías explican con mucho desparpajo: desde la invención del inodoro con cadena –la ciudad primitiva estaba a nivel del mar y la evacuación de residuos obligó a sus habitantes a agudizar el ingenio–, hasta una historia de supuestas costureras que, en realidad, ocultaban una red de prostitución o túneles que fueron utilizados para reuniones clandestinas durante los años de prohibición. Un entretenimiento perfecto para un día de lluvia.
Coober Pedy – Australia

La gente que vive en pueblos que rozan los 50 grados en verano, como los del interior de Australia, busca cómo escapar del calor como sea.
Es lo que pasa en Coober Pedy, localidad de 3.000 habitantes en la que las temperaturas empujaron a la población a excavar, literalmente, sus casas.
El nombre del pueblo significa “agujero en el suelo del hombre blanco” en el dialecto aborigen local y es un lugar realmente inhóspito en el que uno se pregunta por qué alguien decide instalarse allí.

La razón está en los ópalos: desde 1915, la riqueza de la zona en estas piedras preciosas ha atraído a buscadores, muchos de los cuales han excavado casas, bares y hasta iglesias en sus laderas en busca de frescos refugios.
La Casa de Faye es la más bonita del pueblo. No es un museo, sino una vivienda que demuestra cómo se desenvuelven las personas normales en una tierra abrasadora en mitad de la nada.
Coober Pedy está a 846 kilómetros al norte de Adelaida y a 685 al sur de Alice Springs; hay seis vuelos semanales entre Adelaida y Coober Pedy.
La laberíntica ciudad subterránea que se oculta bajo los rascacielos de Chicago

Chicago es conocida como «la ciudad de los vientos», pero hay algo muy peculiar que también la distingue y está bajo tierra.
Bajo el vibrante horizonte de Chicago y sus parques urbanos se encuentra un «vecindario» subterráneo.
Los únicos sonidos que se podían escuchar provenían de los faroles cuyas luces burbujeaban desde el techo y del eco inquietante y lento de unas pisadas que se sentían a lo lejos.
El aroma del café, los olores a grasa y a cloro se mezclaban en mis fosas nasales mientras atravesaba unas pesadas puertas dobles y volteaba en una esquina que me conducía hacia un pasillo vertiginoso de color magnolia.
A mi derecha estaba la entrada de los grandes almacenes Macy’s. Su área de comidas, que en ese momento tenía pocos clientes, era visible a través del cristal.
Una maraña de pasillos
Esta red de túneles, que se extiende a lo largo de ocho kilómetros por debajo de los 40 bloques de The Loop (el distrito comercial de Chicago), conecta algunos de los edificios más famosos de la ciudad, incluyendo el de Macy’s, el Ayuntamiento y el Centro Cultural de Chicago.
La construcción comenzó en 1951 para proporcionar un paso seguro, entre los edificios, y también un paso resistente al mal tiempo.
Cada sección tiene un dueño independiente y su mantenimiento está en manos del edificio que tiene en la parte superior. Por eso, cada parte tiene luces diferentes, incluso las temperaturas son distintas.
«La mayoría de las personas no lo entienden», dice Margaret Hicks, quien realiza recorridos y tours por el Pedway con su compañía Chicago Elevated. «Pero me encanta», añade.

El vitral se instaló en diciembre de 2013. Se trató de un proyecto conjunto entre el almacén Macy’s y el Museo Smith de Vitrales de Chicago, antes de que éste clausurara en octubre del año siguiente.
En su momento fue, y todavía se percibe así, algo un tanto incongruente con este tramo subterráneo vacío.
Los que usan el Pedway lo hacen para escapar de los veranos sofocantes y de los inviernos inclementes. El Pedway forma parte de sus desplazamientos diarios y de sus descansos a la hora de almorzar.
La parte más concurrida está en la estación Millennium, un centro de trenes Metra (la división de trenes que abastece a Chicago y su área metropolitana), que tiene el techo ondulado y fluorescente.
El piso tiene las líneas de una pista de carreras. Escenas de la película de Batman, «The Dark Knight» («El caballero de la oscuridad»), se filmaron ahí.
Underground City, Montreal

Las ciudades que tienen que hacer frente a largos y duros inviernos han buscado soluciones para que la vida pueda desarrollarse con normalidad aunque las temperaturas se desplomen hasta los 20 o 30 grados bajo cero.
Montreal es por ejemplo, cuenta con una auténtica ciudad subterránea, Underground City, en la que hay de todo: oficinas, centros comerciales, hoteles, cines, estaciones de tren y autobuses, bancos, universidades, museos, e incluso una pista de hockey sobre hielo.
El primer centro comercial de la ciudad, el Place Ville Marie, se construyó bajo un rascacielos en 1962. Después, en 1966, fue construido el sistema de metro y a partir de ese momento empezaron a construir más y más centros comerciales, cafeterías, oficinas, etcétera, todos conectados entre sí y con estaciones del metro.

Actualmente, por esta ciudad paralela de unos treinta kilómetros de extensión y más de cuatro millones de metros cuadrados de superficie bajo el suelo circulan cada día casi quinientas mil personas. Incluso se organiza, en el mes de febrero, mientras el invierno arrecia ahí afuera, una carrera que recorre cinco kilómetros dentro de este mundo soterrado pero calentito.
La mayor parte de la ciudad subterránea está abierta al público durante las horas de funcionamiento del metro de Montreal, entre las 5.30 y 1 de la madrugada.
Otros lugares subterráneos interesantes
Minas de sal de Wieliczka(Polonia)

A unos 14 kilómetros de Cracovia, las minas de sal de Wieliczka están consideradas las más antiguas del mundo en funcionamiento: llevan siendo explotadas desde el siglo XIII.
Se trata de un inquietante mundo de pozos y cámaras de sal esculpido íntegramente a mano y famoso por las propiedades conservantes y curativas de su microclima.
Tienen una profundidad de 327 metros y su longitud supera los 300 kilómetros, por algo son conocidas como la catedral subterránea de la sal de Polonia.

El recorrido turístico consiste en unos tres kilómetros y medio en los que se pueden ver estatuas talladas en roca salina, cámaras, capillas, un lago subterráneo y todo iluminado con unos candelabros de cristal de sal que le dan aspecto de palacio.
La joya del lugar es la capilla de Santa Kinga, que es una verdadera iglesia de sal, retablos incluidos. A la salida, un museo explica a los turistas el porqué de esta original atracción turística que todo el que visita Cracovia incluye en su recorrido.
Un hospital secreto bajo Budapest(Hungría)
El subsuelo de la capital húngara y sus alrededores esconden muchas sorpresas. Una de las más impresionantes es un hospital excavado en la roca (actualmente un museo, el Hospital in the Rock), bajo la colina de Buda.
Se construyó durante la II Guerra Mundial aprovechando el sistema de cuevas que ya existía bajo las casas de la ladera y fue un funcionó como refugio seguro para los heridos durante el conflicto.
Después, durante la revolución del 56, volvió a convertirse en hospital y refugio y posteriormente se cerró… oficialmente.

Hace unos años se ha descubierto que en realidad continuó funcionando durante décadas como refugio antinuclear secreto durante la guerra fría, con todo dispuesto para atender a la población en caso de un ataque nuclear.
Ahí están todavía para demostrarlo las puertas acorazadas, las miles de máscaras anti gas y otros muchos elementos de urgencia preparados para atender a toda la población en un supuesto conflicto atómico.
Un centenar de figuras de cera (médicos, heridos, enfermeras, soldados) sirven hoy para que los visitantes puedan hacerse una idea de cómo se vivía allí durante la Guerra Mundial (hay oficinas, habitaciones para los enfermos e incluso quirófanos).

La última parte del recorrido nos deja ver el búnker de la Guerra Fría y en la tienda de recuerdos podremos incluso comprar algunas de las mascarillas de gas o paquetes de primeros auxilios originales que los húngaros almacenaron.
Si cogemos gusto a estar bajo tierra, podremos practicar espeleología en alguna de las 160 cuevas que horadan el subsuelo de Buda. La más visitada (se puede llegar en autobús desde el centro) es la de Pál-völgy –una de las más grandes del mundo–con 19 kilómetros de longitud.
Famosa por sus estalactitas y sus murciélagos, cuenta con dos circuitos: uno sencillo para todos los públicos y una ruta de aventura de tres horas de duración no apta para claustrofóbicos.
Río subterráneo de Puerto Princesa(Filipinas)

Puerto Princesa es la capital de Palawan, una de las provincias de ese laberinto insular que son las Filipinas. Desde 1999 se ha convertido además en uno de los reclamos turísticos del país gracias a la declaración como patrimonio mundial del Parque Nacional del Río Subterráneo de Puerto Princesa, un tramo fluvial bajo tierra de 8 kilómetros de longitud.
Las formaciones que se ven en las cavernas (y los chillidos de los murciélagos) cumplen con las expectativas de todos los visitantes, aunque los circuitos solo permiten estar 30 minutos bajo tierra. Su conjunto representa un importante hábitat de biodiversidad, donde se mezclan ecosistemas del bosque y de la playa, formando un paisaje espectacular.
Para apreciar totalmente la zona hay que acercarse a las playas, riscos y bosques que hay en torno al pueblo de Sabang. La ciudad de Puerto Princesa se considera una de las más limpias y verdes de Filipinas y es famosa por sus granjas de cocodrilos, pero sobre todo por sus ríos subterráneos.
Túneles de Cu Chi(Vietnam)

Hoy son uno de los grandes reclamos turísticos en el sur de Vietnam pero aún así, impresionan cuando te muestran lo que realmente significaron para la historia de los vietnamitas.
Construidos durante la Guerra de Vietnam por las tropas norvietnamitas, consisten en una extensa red subterránea que servía, sobre todo, como escondite para las guerrillas del ejército comunista.
También se utilizaban como hospital, de almacén de armas y alimentos, e incluso como alojamiento. Todo un mundo bajo tierra al que se accedía a través de diminutos agujeros camuflados en el suelo. Todo un reto para un visitante occidental (sobre todo si tiene sobrepeso).
Los túneles se extienden 40 kilómetros al norte de Ciudad Ho Chi Minh, la antigua Saigón.
Dentro de una cisterna romana(Estambul)

La Cisterna Basílica de Estambul es un verdadero palacio sumergido y es la más grande de las 60 cisternas que hay bajo la antigua Constantinopla. Es un lugar asombroso, sobre todo si tenemos en cuenta que se construyó en el año 532, durante el reinado del emperador Justiniano, como depósito de agua del Gran Palacio.
Tras la conquista, su agua sirvió para regar los jardines del palacio de Topkapi. Hoy en día el agua se mantiene a un nivel bajo para que se puedan observar las impresionantes cabezas de medusa que hay en la base de dos de sus 336 columnas de nueve metros de altura; un bosque de mármol bajo tierra.
Lo que realmente sobrecoge es la simetría y la majestuosidad del espacio que la han convertido en escenario de superproducciones como el clásico Desde Rusia con amor (Terence Young, 1963), de la saga James Bond. La cisterna es perfecta para darse una tregua de frescor en los calurosos días de verano en Estambul, especialmente por la tarde, cuando resulta sofocante.
Carlsbad Caverns (Nuevo México-EEUU)

Más de 80 cuevas, entre ellas una de las más largas del mundo, Lechuguilla, forman un verdadero país subterráneo en la Sierra de Guadalupe, en Nuevo México.
Existen varias formas de explorar el sistema de Cuevas de Carlsbad: desde un descenso autoguíado de 230 metros que comienza en el Great Hall (el gran vestíbulo), hasta los agotadores serpenteos y angosturas del Hall of the White Giant.
En la ruta del Kings Palace se desciende todavía más para ver las estalactitas tubulares estilo lámpara de araña conocidas como pajas de soda.
Se accede a la cueva a través de una entrada principal o por un ascensor que sirve a su vez de salida.
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Buscan un tesoro en Canadá desde hace más de 200 años …

Oak Island, una isla pequeña y sin pretensiones frente a la costa sur de Nueva Escocia, Canadá, puede no parecer particularmente especial, pero que se hayan escrito más de 50 libros sobre el lugar, despertó el interés de importantes figuras históricas y fue el tema de innumerables documentales.
Esto se debe a que Oak Island ha sido el sitio de una búsqueda de tesoros enterrados durante casi dos siglos. Relacionada con Shakespeare, Marie Antoinette, Captain Kidd y Franklin D. Roosevelt, así como con numerosas conspiraciones masónicas, el misterioso «pozo de dinero» de Oak Island ha proporcionado a generaciones de buscadores de tesoros un sinfín de material para la especulación, la teoría y la esperanza.
También ha cobrado vidas. Sus últimos excavadores, los hermanos de caza del tesoro Rick y Marty Lagina, han llevado su misterioso encanto a millones de espectadores de todo el mundo con su documental en History Channel.
Entonces, ¿cuál es el secreto de Oak Island y qué han descubierto los Hermanos Lagina que otros antes que ellos no han descubierto?
Los Tres Muchachos

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El museo dedicado a Alien escondido en un pueblo suizo …

Tendencias Hoy(J.P.Chuet-Missé) — El pueblo de Gruyères, en el cantón suizo de Friburgo, tiene todo lo que se espera de la típica imagen helvética: vacas pastando, casas reconvertidas en coquetos restaurantes, vecinos amables. Y una célebre pasión por la fondue.
Nada parece anticipar que puertas adentro del castillo del pueblo se encuentra uno de los sitios más fascinantes para los amantes de la ciencia ficción: el Museo HR Giger, dedicado al creador de Alien.

Una de las variantes de la famosa criatura.
El castillo de Saint-German, que rodea a la villa de Gruyères, impactó a Giger desde el primer momento.
Este artista, nacido en el límite de Suiza con Austria, llegó al pueblo con la fama de haber ganador un Oscar por los efectos especiales de la famosa película de Ridley Scott en 1979.
El artista, impulsor del inquietante arte biomecánico, ya estaba instalado en Zúrich, pero por alguna razón decidió comprar el castillo de 400 años, montar allí su taller y desplegar su colección privada de arte en su nueva residencia.

La obra ‘Birth machine’.
El museo por dentro
En la visita al Museo HR Giger se pueden ver dibujos, bocetos, esculturas, modelos y pinturas de su arte fantástico.
Por supuesto que está el famoso Alien, que en realidad se llama Xenomorfo. La criatura, o mejor dicho este espécimen, adopta la forma del organismo que invade; por lo que Scott dejó que Giger diera rienda suelta a su imaginación y creara monstruos con formas humanoides, de mamíferos o que recuerdan a arácnidos. Algunos de ellos están allí presentes.
También se pueden ver las creaciones biomecánicas y los diseños de producción para otras películas, entre ellas Prometheus, la precuela de Alien que no terminó de convencer a los fans de la saga.
Más obras de Giger
Más allá del famoso monstruo alienígena, se pueden ver otras obras de Giger como el inquietante Birth machine, una pintura (y escultura) con bebés con pistolas reconvertidos en balas dentro de un arma de fuego; una reflexión sobre el crecimiento demográfico descontrolado.

Afiches publicitarios de artistas musicales creados por Giger.
Quizás no sea el mejor museo para visitar en familia: los esqueletos combinados con piezas mecánicas, los huesos que decoran las salas como columnas y las calaveras que se apilan en pirámides son más propias de una pesadilla que de una bucólica visita a Suiza.
Solo para adultos
Incluso hay un sector, reservado para adultos, donde se puede explorar los paseos de Giger por el arte erótico, otro de los capítulos de su polifacética carrera.

Las formas biomecánicas caracterizan al Giger Bar.
Además de artista Giger era un ávido coleccionista, y en una de las plantas se despliegan los cuadros y esculturas de diversos artistas contemporáneos; relacionados con estilos que va del futurista al apocalíptico.
Una copa en un ambiente extraño
La idea de Giger de su castillo era que el visitante tenga una experiencia similar al museo de Dalí en Figueres: que el edificio sea una obra de arte.

Inquietantes humanoides dan la bienvenida en el pueblo de Gruyères.
Por ello abrió en 2003 un punto gastronómico, el Giger Bar, donde los techos están recubiertos de vértebras y las sillas tienen formas óseas, una estética similar a la vista en Prometheus.
Giger buscó que el huésped se sienta como en el interior de una ballena, o en todo caso, de una criatura fantástica, donde se confunden los límites entre la ficción, la realidad, la biología y el arte.
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Barrios de Madrid que te transportan en la historia …

Madrid desprende alegría y encanto mires por donde la mires. La ciudad de las oportunidades, de las mil culturas, y del ocio.
Madrid esconde muchos rincones maravillosos para visitar, pero no solo eso, sino que cada barrio tiene su propia historia. Seguro que, si te nombramos el barrio Malasaña, o la Latina o las Delicias te suenan ¿verdad?
Incluso si estás pensando en irte a vivir a Madrid, habrás entrado en el buscador de viviendas en Madrid para ver su ubicación, los precios y las viviendas tan bonitas que disponen esas zonas.
Queremos aprovechar este post para contarte un poco más sobre los barrios de Madrid que se trasladan a la historia, cuáles son y porqué.
Barrios de Madrid con historia
Malasaña

¿Quién no ha paseado por Malasaña, y se ha comido una crepe en la creperia La Rue? Malasaña es uno de los barrios de moda, especiales, y, sin duda, uno de los más icónicos de nuestra Madrid contemporánea.
Malasaña está situado en el centro de la ciudad y acoge a miles de personas de todas las edades cada temporada. Paseando por sus calles se puede respirar diferentes culturas y almas que solo quieren disfrutar del ocio y la cultura moderna, algo que este barrio ofrece sin dudarlo.
Pero Malasaña no se descubrió ayer, sus orígenes se remontan a hace más de doscientos años, cuando su historia cambió para siempre. A continuación, te lo contamos.
Antes de llamarse Malasaña, se conocía este barrio como el barrio de las Maravillas. Se llamaba así porque la imagen del Convento de las Carmelitas que estaba allí situado era la Virgen de las Maravillas y por ello se tomó el nombre prestado para denominar el barrio.
Años más tarde, en 1808, concretamente el 2 de mayo, la fecha del famoso levantamiento contra las tropas francesas liderada por Napoleón Bonaparte, una joven llamada Manuela perteneciente a la familia Malasaña, de origen francés, causaría tal impacto que cambiaría el significado de aquellas calles para siempre.
Esta joven de 17 años se convirtió en protagonista del levantamiento del 2 de mayo contra las tropas extranjeras. Como todo en la vida, las habladurías dieron luz a dos versiones diferentes de los hechos.
En la primera, Manuela murió entregándole munición a su padre, mientras él combatía a favor de las tropas francesas, movido por sus orígenes galos.
En la segunda versión cuenta la leyenda que la joven fue ejecutada en la plaza que hoy se conoce como la plaza 2 de mayo, castigada por atacar a dos soldados franceses que trataban de aprovecharse de ella. Historia que a día de hoy se utiliza para defender el lema de “no es no.”
No se sabe cuál fue la verdadera versión de los hechos, pero desde 1961 este barrio tomó prestado el nombre de la joven valiente.
La Latina

La latina es otro barrio histórico de los que podemos disfrutar en Madrid. Es de los más viejos y carismáticos de Madrid.
El nombre de la Latina tiene su origen en un antiguo hospital, fundado en 1499 por la escritora Beatriz Galindo “la latina”, profesora de latín de la reina Isabel I.
La edificación del barrio es mayoritariamente del siglo XIX sobre las parcelas antiguas de edificios derribados o derruidos lo que mantiene el urbanismo de calle estrechas y quebradas junto con grandes plazas.
Comenzando desde la Plaza de la Cebada en la que podemos encontrar el antiguo Mercado de la Cebada, que funcionaba con mercado de abastos desde el siglo XV, y que a día de hoy sigue siendo un mercado tradicional, pasando por la calle Maldonadas que nos acerca a la plaza de Cascorro.
En la plaza de Cascorro se encuentra la estatua de Eloy Gonzalo, uno de los héroes que defendieron el municipio cubano de Cascorro en la guerra entre España y EEUU a finales del siglo XIX.
Más abajo por la calle Toledo, en la misma acera, se abre un pequeño espacio donde se levanta la Fuentecilla. Una pequeña fuente monumental creada a principios del siglo XIX para conmemorar el regreso de Fernando VII a la ciudad, muy popular entre los vecinos. Como ves es un barrio con varios monumentos e historias
El barrio de las delicias

Este barrio de Madrid lo componen el distrito de Arganzuela y una larga calle con su nombre.
El secreto de este barrio nos lleva a mediados del siglo XVIII, durante el reinado de Fernando VI, quien optó por darle un aire nuevo y elegante a muchas de las zonas que se extendían a las afueras de la ciudad.
Uno en concreto fue el paseo desde el paseo del Prado hasta el canal del río Manzanares. Este paseo contaba con varias líneas de árboles y era lugar de encuentro y esparcimiento de muchos madrileños.
Por ser tan bonito y conducir al Manzanares se le empezó a llamar como “las delicias del río”, ya que sacaba a relucir sus virtudes y “delicias”. Este término caló rápidamente en los madrileños, y aunque con el tiempo fue perdiendo su aspecto original, esta palabra permaneció para siempre.
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Carahunge, las piedras parlantes armenias de 7.500 años de antigüedad …
Carahunge
L.B.V. — El yacimiento arqueológico de Carahunge, también llamado Zorats Karer, Karahunj o Carenish, está situado en la provincia armenia de Syunik, al suroeste del país, y en un promontorio rocoso en medio una meseta montañosa a 1.770 metros de altitud cerca de la ciudad de Sisian.
Los diferentes nombres con que se lo conoce describen las características del lugar, plagado de menhires prehistóricos. Carahunge derivaría de las palabras armenias kar (piedra) y hoonch (sonido), es decir piedras parlantes, porque muchas de ellas presentan perforaciones realizadas en distintos ángulos a través de las cuales el viento produce sonidos. Y Zorats Karer significa piedras verticales.

Las piedras del círculo central
El yacimiento tiene 7 hectáreas y consiste en un círculo central de 40 menhires alrededor de una cámara central (identificada como una tumba), con un brazo norte, otro sur y un tercer alineamiento Norte-Este que cruza el círculo. Además de numerosas piedras diseminadas sin orden aparente. En total hay unas 223 piedras entre menhires, piedras engastadas y cistas funerarias.
Las dimensiones de las piedras, que son de basalto, varían entre 0,5 y 3 metros de alto, con pesos que llegan hasta las 10 toneladas. Unas 84 presentan un agujero circular, aunque solo 37 de ellas permanecen en pie. No obstante, no se sabe con exactitud si estos agujeros son de origen prehistórico o no. En su punto más estrecho tienen unos 5 centímetros de diámetro y hasta 20 centímetros de profundidad. Tampoco existe consenso en la función de las piedras y el sitio en general.

Distribución de las piedras
Una hipótesis explica que los agujeros servían para facilitar el transporte de las piedras. Se basa en el hecho de que están redondeados por fuera, con un desgaste que es mayor en la dirección en la que tendría sentido tirar de las piedras con cuerdas. Pero eso no explica porque solo algunas de las piedras los presentan, o porque otros tienen varios agujeros.
Algunos investigadores han relacionado las piedras verticales con la observación astronómica, y siguiendo esta hipótesis en 2004 el parlamento armenio denominó al sitio oficialmente Observatorio Karahunj. En este sentido, la radioastrónoma Paris Herouni y su equipo, que examinaron el lugar entre 1994 y 2001, opinaban que Carahunge es el observatorio astronómico más antiguo del mundo.

Uno de los brazos de piedras del yacimiento
Arqueólogos de la Universidad de Munich, que estudiaron el yacimiento en el año 2000 llegaron a la conclusión de que se trataba de una necrópolis utilizada desde mediados de la Edad de Bronce (siglos XX-XVI a.C.) y hasta la Edad de Hierro (siglos XII-XIX a.C.), ya que encontraron 30 tumbas de cámara de ese período, así como restos del muro de un asentamiento. En las tumbas se encontraron vasijas de arcilla, collares, pendientes de bronce, dagas y puntas de flecha.
Los historiadores armenios datan las piedras y el yacimiento con una antigüedad de unos 7.500 años, bastante superior a Stonehenge y otros monumentos megalíticos europeos. Pero los estudiosos no se ponen de acuerdo en su antigüedad. Algunos datan la tumba que hay en el centro del círculo a principios del siglo I a.C., pero no explican porque se colocaron rocas a su alrededor.

Algunas de las piedras con agujeros
Durante el período helenístico-romano (siglos III a.C.-III d.C.) se construyó un asentamiento en el sitio y se levantó un muro de piedras y arcilla para protegerlo. Algunas de las piedras erigidas para reforzar esta muralla todavía siguen en pie.
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Relatos: El gran misterio del Everest …

En esta fotografía coloreada a mano, Irvine (a la izquierda) aparece sonriente junto a Mallory, que apoya la bota sobre E. O. Shebbeare, un oficial de transporte. Integrado por alpinistas curtidos y avezados, el equipo de 1924 hizo el tercer intento británico en cuatro años de escalar el Everest.
National Geographic(M.Synnott/Fotos:R.Ozturk) — Hace casi un siglo, Sandy Irvine y su compañero de escalada, George Mallory, desaparecieron en una elevada arista del Everest. ¿Llegaron a la cumbre, 29 años antes de que Edmund Hillary y Tenzing Norgay fuesen aclamados como los primeros en coronar la montaña más alta del mundo? El autor y su equipo siguieron los pasos de Irvine con la esperanza de localizar su cadáver… y la cámara de fotos que podría reescribir la historia de la montaña.
«No vayas –dijo–. Estás demasiado cansado. No vale la pena». Jamie McGuinness, nuestro guía y jefe de expedición, me sostenía la mirada con los ojos hundidos e inyectados en sangre. Se había quitado la máscara de oxígeno y las gafas de sol. Su piel mostraba una palidez cetrina, cadavérica.
Estábamos sentados sobre un montón de piedras a 8.440 metros de altitud, en la arista nordeste del Everest, la vertiente china, lejos de las muchedumbres concentradas en la parte nepalí. Cien metros más abajo se hallaba la referencia de GPS que podría resolver uno de los mayores misterios del montañismo.
Las últimas investigaciones indicaban que el legendario explorador británico Andrew «Sandy» Irvine podría haberse caído e ido a parar a aquel punto. ¿Seguía allí su cadáver?
Hace casi un siglo, mientras descendían por esta arista, Irvine y su compañero de escalada, George Mallory, desaparecieron.
Desde entonces el mundo no ha dejado de preguntarse si uno de los dos, o ambos, habría logrado hacer cumbre aquel día, 29 años antes de que se reconociese a Edmund Hillary y Tenzig Norgay como los primeros seres humanos que hollaban la cima del Everest. Se creía que Irvine llevaba consigo una Kodak Vest Pocket.
De recuperarse, y en caso de que contuviese imágenes de la cumbre, esa cámara podría reescribir la historia del techo del mundo.
Observé el terreno que me rodeaba. Una serie de escarpes cortos y abruptos emparedados entre cornisas cubiertas de nieve y piedras en una zona de roca clara conocida como la Banda Amarilla. Cuatro mil metros más abajo, la árida llanura de la meseta del Tibet refulgía como un espejismo.
Llevaba 48 horas casi sin dormir y sentía debilidad y náuseas por la altitud extrema. Desde que tres días antes saliésemos del Campo Base Avanzado, a 6.400 metros de altura, solo había conseguido meterme en el estómago un par de bocados de curry liofilizado, un puñado de anacardos y un único bocado de chocolate en la cima, que luego vomité.
Mi cerebro falto de oxígeno me suplicaba de puro agotamiento que me tumbase y cerrase los ojos. Pero un mínimo vestigio de lucidez y razonamiento en mí comprendía que si lo hacía, quizá no volvería a despertarme.
Percibí un movimiento de piedras por encima de nuestras cabezas. Cuando alcé la vista vi al fotógrafo Renan Ozturk bajando por la arista. Tenía el brazo enrollado en la fina cuerda fija de color violeta que nos unía, como un cordón umbilical, a la cima que habíamos pisado horas antes. Se detuvo con un derrape y se dejó caer a mi lado.
Me volví para hablarle. «¿Tú cómo lo ves?». Al principio no contestó; bastante tenía con respirar. Cuando por fin recobró el aliento, oí su voz amortiguada por la máscara de oxígeno. «Deberías intentarlo». Asentí, me desenganché de la cuerda y di unos primeros pasos de descenso tentativo por la cornisa.
En cuanto me solté, Lhakpa Sherpa gritó: «¡No, no, no!». Le hice una señal con la mano. «Tengo que comprobar algo. No iré muy lejos». Pero él me suplicó que no siguiese. «¡Mucho peligro, mucho peligro!».
Escalador y guía veterano con muchos ascensos al Everest a sus espaldas, Lhakpa sabía que un resbalón en una de aquellas rocas sueltas podría hacer que me precipitase 2.000 metros hasta estrellarme en el glaciar de Rongbuk. Una parte de mí lo comprendía y deseaba abandonar.
Tras décadas de montañismo en todo el planeta, me había prometido a mí mismo que jamás iría más allá si el riesgo objetivo era demasiado elevado. Pero en ese momento desoí a McGuinness, a Lhakpa y a mi propio juramento. El misterio de la desaparición de Irvine era irresistible.

Amanece sobre la meseta del Tibet y Pasang Kaji Sherpa (en primer término) y Lhakpa Tenje Sherpa superan los 8.750 metros en el Everest. La gran pregunta que flota en el aire: ¿llegaron hasta este punto –o quizás hasta la misma cumbre– George Mallory y Sandy Irvine en 1924?
Conocía la teoría de que Mallory e Irvine quizás hubiesen sido los primeros en coronar el Everest. Pero la fiebre por localizar a Irvine no se había apoderado de mí hasta dos años antes, a raíz de asistir a una charla impartida por mi amigo Thom Pollard, un veterano del Everest que vive a escasos kilómetros de mi casa.
Unos días después de la conferencia me telefoneó. «No creerás que puedes encontrarlo de veras, ¿no?», le pregunté. Él rio por lo bajo. «¿Y si te digo que tengo un dato crucial que nadie más maneja?». «¿Qué dato?», respondí al instante.
Calló unos segundos. «La localización exacta del cadáver».
Pollard había participado como camarógrafo en la Expedición de Investigación Mallory e Irvine de 1999, en la que el alpinista estadounidense Conrad Anker había hallado los restos de George Mallory en aquella misma zona de la cara norte del Everest, donde muy pocos escaladores se han aventurado. El cuerpo estaba incrustado boca abajo en la grava, como si alguien lo hubiese posado sobre cemento húmedo.
La espalda quedaba totalmente expuesta, con la piel preservada tan limpia y blanca que parecía una estatua de mármol. Un trozo de cuerda anudado a la cintura había dejado marcas en el torso, un indicio de que en algún momento probablemente había sufrido una caída importante.
Tenía la pierna izquierda cruzada sobre la derecha, fracturada por encima de donde terminaba la bota, como si Mallory se protegiese la extremidad lesionada. Nadie sabía qué había pasado, pero parecía claro que el británico había llegado con vida, aunque fuese por poco tiempo, a la que resultó ser su última morada.

Dos sacos de dormir dispuestos en forma de cruz señalaban a los compañeros en 1924 que no había esperanza de encontrar a Mallory e Irvine con vida.
Anker y sus compañeros de búsqueda supusieron en un principio que se trataba del cadáver de Sandy Irvine, porque apareció debajo de donde se había descubierto su piolet una década después de la desaparición de la pareja de alpinistas. ¿Estaba Mallory encordado a Irvine cuando se precipitó? Si fue así, ¿cómo se cortó la cuerda, y por qué no apareció Irvine en las inmediaciones?
Otros detalles plantearon más interrogantes. En el bolsillo de Mallory aparecieron sus gafas tintadas de verde. ¿Significa eso que descendía de noche, cuando no le hacían falta? Su reloj de pulsera se había parado entre la una y las dos, pero ¿de la tarde o de la madrugada?
Mallory había dicho que si llegaba a la cima, dejaría en ella una foto de su esposa. Junto a su cuerpo no había ninguna foto. Tampoco había rastro de la cámara, lo que ha llevado a muchos historiadores del Everest a concluir que en ese momento debía de llevarla Irvine.
Tiene sentido, pues era mejor fotógrafo y sabría que el público británico preferiría ver fotos de su Galahad –como apodaban a Mallory sus admiradores– que de su compañero, menos famoso.
La última persona que los vio fue otro miembro del equipo, Noel Odell, quien el 8 de junio de 1924 se detuvo a unos 8.000 metros de altitud para contemplar la cumbre.
Un tupido velo algodonoso oscurecía la cúspide, pero a las 12:50 de la tarde las nubes se levantaron un instante y alcanzó a ver a Mallory e Irvine «avanzando sin demora» montaña arriba, a unos 250 metros de la cima, según refirió. «Mis ojos se fijaron en una diminuta mota negra silueteada sobre una pequeña cresta de nieve –escribía Odell en su informe del 14 de junio–.
La primera se aproximó entonces al gran escalón de roca y al poco emergió en lo alto; la segunda la emuló. Y en ese momento la fascinante visión se desvaneció, envuelta de nuevo en nubes».
Hasta aquel momento me había resistido a la idea de escalar el Everest, disuadido por las historias sobre las colas, los novatos que no deberían estar allí y el riesgo que recaía sobre los equipos de apoyo, casi siempre integrados por sherpas, que se echaban a los hombros el peso del ego de los escaladores y a veces se dejaban la vida cuando Qomolangma –el nombre tibetano de la montaña– mostraba su descontento en forma de ventiscas, terremotos y aludes.

Hasta sus últimos días en la montaña, Irvine retocó los dispositivos de oxígeno del equipo, rediseñándolos para que fuesen más ligeros y menos propensos a sufrir fugas y roturas.
Este era uno de los motivos por los que nunca comprendí la obsesión de Pollard con aquella cumbre. Pero en las conversaciones que mantuvimos tras su conferencia, la historia de Mallory e Irvine me fue intrigando cada vez más. Pollard me habló de Tom Holzel, inventor, escritor y amante del Everest que ha dedicado más de 40 años de los 79 que tiene a tratar de resolver el misterio.
En 1986 Holzel había liderado la primera expedición en busca de Mallory e Irvine con Audrey Salkeld, prominente historiadora del Everest. Pero unas nevadas inusualmente copiosas les impidieron llegar a la cota necesaria en la cara china de la montaña. Si las condiciones hubiesen sido mejores, podrían haber encontrado el cuerpo de Mallory, que apareció posteriormente a menos de 35 metros del lugar indicado por Holzel.
Su siguiente idea fue utilizar una foto aérea tomada en el marco de un proyecto cartográfico del Everest auspiciado por National Geographic y dirigido por el explorador Bradford Washburn, para tratar de ubicar con precisión el punto de la montaña en que un escalador chino decía haber visto el cadáver de Irvine.
Xu Jing era el subdirector de la expedición china que completó el primer ascenso de la cara norte del Everest en mayo de 1960. Según su relato, tras renunciar a hacer cumbre, estaba atajando por la Banda Amarilla cuando vislumbró un cadáver antiguo atrapado en una grieta a unos 8.300 metros de altitud.
En aquel momento, las únicas dos personas que habían perdido la vida a aquella cota de la cara norte del Everest eran Mallory e Irvine. Cuando Xu relató su experiencia, en 2001, los restos de Mallory ya habían sido localizados a menor altura.
Cuando Pollard y yo visitamos a Holzel en diciembre de 2018, nos demostró en una ampliación de 2,5 metros de ancho de la fotografía de Washburn que solo existía una posible ruta por la que Xu había podido atajar.
A base de descartes, y apoyándose en un meticuloso análisis de los accidentes del terreno, Holzel había identificado una grieta en concreto en la que estaba convencido que se hallaba el cuerpo de Irvine y había calculado sus coordenadas geográficas exactas.
Señalé el círculo rojo de la macroampliación. «¿Qué posibilidades hay de que esté aquí?». «Tiene que estar», respondió Holzel.

La nieve espolvorea la llamada Miracle Highway (Autopista Milagrosa) del glaciar oriental de Rongbuk mientras un grupo de alpinistas recorre la ruta de unos 20 kilómetros entre el Campo Base y el Campo Base Avanzado, dejando de lado unos bloques de hielo afilados como cuchillos.
En muchos sentidos, si Irvine llegó siquiera al Everest, fue por pura casualidad.
Aquel joven tímido y atlético de 21 años estaba todavía cursando sus estudios de grado en el Merton College de Oxford cuando el Comité del Monte Everest lo invitó a participar en la expedición de 1923.
A diferencia de otros integrantes más avezados del equipo británico, Irvine tenía una experiencia montañera muy limitada; había escalado cumbres modestas en Spitsbergen, Gales y los Alpes.
Sin embargo, para cuando el grupo llegó a la montaña, el benjamín del equipo se había ganado el respeto de sus compañeros y demostrado su valía al rediseñar por completo los novedosos equipos de oxígeno.
Ingeniero aventajado y con una gran capacidad inventiva, había desmontado los aparatos y los había vuelto a montar haciéndolos más ligeros, cómodos y resistentes.
Unos meses antes de nuestra expedición de 2019 viajé a Inglaterra para visitar el Archivo Sandy Irvine custodiado en Merton. El archivo consta de 25 cajas de documentos, fotos y otros recuerdos, entre ellos su diario del Everest, recuperado de la montaña después de su desaparición.
De unos 20 centímetros de alto por 13 de ancho, el cuaderno inmortaliza el entusiasmo juvenil de Irvine. El archivero Julian Reid me trajo el diario, lo abrió por la última página escrita y me dijo: «Cuando lo leí, se me pusieron los pelos de punta».
Irvine garabateó su última anotación la noche del 5 de junio, estando acampado con Mallory a 7.000 metros de altitud en el Collado Norte, desde donde se disponían a atacar la cumbre al día siguiente. En ella se quejaba de que el sol había agrietado y cubierto de ampollas su pálida piel.
«Tengo la cara en carne viva. He preparado dos equipos de oxígeno para salir mañana temprano». Tuve la misma reacción que Reid al leer las palabras de Irvine, y además sentí una profunda tristeza. En el momento de su desaparición, Irvine tenía la misma edad que hoy tiene mi primogénito.

De camino al Collado Norte, los alpinistas suelen pasar una o dos noches a 7.000 metros de altitud para aclimatarse antes de acometer el asalto a la cumbre. La cara china del Everest, aunque menos concurrida que la vertiente nepalí, también puede estar peligrosamente concurrida.
Antes de llevar a cabo la búsqueda de Irvine, debíamos aclimatarnos a la altitud y probar nuestras armas secretas: una flotilla de drones. Ozturk, cineasta de gran talento y «loco de los drones» confeso, tenía la esperanza de usar estos vehículos aéreos no tripulados para registrar no solamente la llamada grieta de Irvine, sino también la cara norte en toda su extensión.
El 1 de mayo de 2019 nuestro equipo se sentó en torno a una mesa plegable en la tienda comedor, plantada a 6.400 metros sobre una plataforma rocosa del Campo Base Avanzado. Teníamos una vista perfecta de la cara nordeste del Everest.
Una voluta de nieve levantada por el viento se alejaba de la cima, como la cola de un dragón blanco. «Es un ciclón de categoría 4 –dijo McGuinness mientras señalaba en la pantalla de su portátil el remolino de vivos colores posado sobre el golfo de Bengala–. Podría dejarnos 30 centímetros de nieve en los próximos días».
Nuestro plan era volar los drones desde el Collado Norte al día siguiente. Estábamos impacientes por comprobar sus capacidades a gran altitud. Pero McGuinness lo veía complicado. «Ahí arriba puede hacer mucho viento». Tenía razón. Día y medio después las rachas del Collado Norte eran tan fuertes que Ozturk ni siquiera logró traer de regreso el primer dron. Tuvo que aterrizarlo en las inmediaciones e ir a buscarlo.

Tras el ajetreo de la cena, el equipo de cocina se relaja con los visitantes. El cocinero nepalí Bire Tamang (al fondo a la derecha) y su pinche tibetano, Chhumbi (derecha), preparaban sustanciosas raciones de arroz con lentejas, sopa y fideos para 30 o 40 personas al día, entre ellos Da Gelje («Dawa») Sherpa (al fondo a la izquierda), jefe del equipo de apoyo, y Pasang Gomba Sherpa, guía privado.
Esa noche nos cobijamos en la tienda mientras la tormenta arreciaba. Estábamos 600 metros por encima del Campo Base Avanzado; yo tenía una tos insoportable y sentía fatiga y náuseas. A medida que mi dolor de cabeza aumentaba, otro tanto hacía el viento, que acabó azotando con saña la tienda.
En algún momento antes de la medianoche oí lo que parecía un 747 despegando por encima de nosotros. Segundos después la tienda quedó aplastada. La racha solo duró unos instantes y la tienda recuperó su forma, pero yo sabía que aquello no había hecho más que empezar.
A lo largo de las dos horas siguientes la tormenta fue ganando intensidad hasta más o menos las 2 de la madrugada, cuando una racha me aplastó la cabeza contra el suelo y sentí la mejilla apretada contra el hielo a través de la tienda.
La montaña temblaba como un volcán a punto de entrar en erupción. El atroz vendaval nos inmovilizó durante 20 o 30 segundos, y recuerdo haber pensado: «¿Es esto lo que se siente justo antes de morir?». Los palos de la tienda se quebraron y me vi envuelto en un nailon escarchado que me azotaba una y otra vez la cara mientras los trozos rotos de los palos hacían trizas la lona amarilla.
Recé para que resistiesen las piquetas de bambú que nos anclaban a la montaña.
Cuando por fin salió el sol me incorporé, con la cabeza dolorida. Mis dos compañeros estaban a mi lado, tendidos en posición fetal. Les toqué las piernas para comprobar que seguían vivos. Cuando salí a gatas de la tienda, me quedé sin aliento al ver una escena de total devastación.
Hasta la última tienda estaba destrozada, menos una que había salido volando cual cometa y planeaba a unos 150 metros de altura.
Eché un vistazo a la arista y vi un grupo de montañeros indios que descendían en dirección a nuestro campamento cuando una nueva racha de viento se ensañó con ellos. De pronto solo se oían gritos. Cuatro personas colgaban del borde de una cornisa de hielo de 300 metros, como una guirnalda de luces navideñas.
Un miembro de nuestro equipo se abalanzó sobre la estaca que anclaba el tramo final de su cuerda y clavó el piolet para reforzarla, mientras otros usaban una segunda cuerda para devolver a los escaladores a una zona segura.
«Venga, larguémonos de aquí», dije.

El sonido de los cencerros acompaña a los yaks que transportan propano y otros suministros hasta el Campo Base Avanzado, a 6.400 metros de altura, cotas más elevadas que las que alcanzan en la cara nepalí del Everest, donde son los sherpas quienes ascienden con el material a cuestas por la cascada de hielo del Khumbu.
Tuvimos más suerte con los drones una semana más tarde. En un último intento de inspeccionar la Banda Amarilla desde el aire, subimos de nuevo al Collado Norte y observamos con suspense cómo Ozturk lanzaba un dron hacia la cumbre.
Mientras la nave se elevaba en el aire, yo miraba por encima de su hombro, indicándole hacia dónde llevarla y qué fotografiar. Cuando ya por la tarde empezó a levantarse viento, habíamos tomado 400 imágenes de alta resolución de la zona de búsqueda, incluido un primer plano del lugar por el que apostaba Holzel.
En una de las fotos distinguí la grieta, pero no se veía el interior. ¿Estaba allí el cadáver de Irvine? Casi no nos quedaba tiempo para descubrirlo.
La primera ventana para coronar por la cara china se abrió el 22 de mayo, mientras esperábamos en el Campo Base Avanzado. Tras dos ascensos al Collado Norte, estábamos perfectamente aclimatados, listos para partir hacia nuestra zona de búsqueda en lo alto de la arista nordeste.
Pero ni mucho menos éramos los únicos. Más de 450 personas se disponían a ascender por la vertiente nepalí, cuyo Campo Base había degenerado en un famoso circo dedicado a hacer caja. Junto a nosotros, otros 200 alpinistas aguardaban en la cara china. McGuinness echó un vistazo a aquella muchedumbre ávida de cumbre y dijo que no. Esperaríamos a la siguiente ventana.
En los días siguientes, nueve personas perdieron la vida en el Everest, siete en la cara sur y dos en la norte. (La semana anterior habían muerto otras dos en la cara sur, sumando un total de 11). Nunca olvidaré la impotencia que sentí al ver la hilera de doscientos y pico alpinistas impacientes avanzando hacia la cima a paso de tortuga mientras por radio nos llegaban las noticias de los infortunados que nunca volverían a casa.

Desde el Campo Base Avanzado, donde más de 200 personas acampan desperdigadas sobre medio kilómetro de morrena glaciar, el techo del mundo se antoja tan distante como la Vía Láctea. La cima es el pico más lejano a la derecha, apenas visible por detrás de la suave depresión nevada del Collado Norte (a la derecha).
La tarde del 23 de mayo nos sentamos con nuestro equipo de apoyo para hablar sobre la logística que debíamos desplegar para la búsqueda. McGuinness nos había asegurado que el equipo estaba al corriente de nuestro plan, pero por lo visto las traducciones se habían comido parte de la información.
Cuando describí nuestro plan de inspeccionar la Banda Amarilla para localizar el cuerpo de Irvine, se echaron las manos a la cabeza y empezaron a discutir en nepalí. «¿No vamos a la cumbre? –preguntó Lhakpa Sherpa–. Gran problema».
Ozturk nos hizo de intérprete. En primer lugar, el equipo de apoyo no quería que nos alejásemos de las cuerdas fijas instaladas por los chinos. Era demasiado peligroso e iba en contra de la normativa oficial, dijeron. En segundo lugar, para ellos era importante hacer cumbre.
Algunos de los integrantes de nuestro equipo eran novatos que aún no habían coronado el Everest. En tercer lugar, querían pasar el menor tiempo posible en el Campo III, situado a unos 8.200 metros de altitud, bien entrada la llamada «zona de la muerte», donde el aire enrarecido no permite sobrevivir mucho tiempo.
«Muy peligroso para todos», dijeron. Me volví hacia McGuinness. «¿Y esto? ¿No dijiste que sabían lo de la búsqueda?». Se encogió de hombros, casi totalmente afónico por una laringitis, y aseguró que había hablado del proyecto con al menos parte de nuestro equipo de apoyo en Katmandú.
Estaba claro que lo teníamos crudo con el equipo de apoyo, formado por 12 hombres. Y ni se nos pasaba por la cabeza intentar subir sin ellos. Como le sucede al 99 % de los equipos, dependíamos totalmente de su labor; si se retiraban, nuestra expedición se había acabado.
«Si vamos a la cima, ¿podría desviarme de la ruta establecida para buscar la grieta de Irvine, a la ida o a la vuelta?», pregunté a McGuinness. «Sería mejor bajando», dijo. Además, así tendría la misma perspectiva del terreno que Xu Jing en 1960, cuando afirmó haber avistado el cadáver.
Cuando llamamos a Lhapka y le comunicamos que iríamos a la cima, el sherpa asintió en nepalí y se mostró conforme. Nadie mencionó la posibilidad de que yo fuese a separarme del grupo en el descenso, pero di por hecho que él lo entendía así, máxime cuando unos minutos antes le había explicado que aquel era nuestro objetivo primordial. Entendimos que el plan –hacer cumbre y luego proceder a la búsqueda en el descenso– era una cesión razonable.

Aspirando profundas bocanadas de oxígeno embotellado en la atmósfera enrarecida de la llamada zona de la muerte, Irving (a la izquierda) y Synnott siguen una cuerda fija hacia la arista nordeste a una altitud de unos 8.300 metros, una cota que solo alcanzan cinco montañas del mundo.

A 7.000 metros de altura y azotado por vientos huracanados, Nick Kalisz se aferra a una tienda rasgada tras la aterradora tormenta de la víspera. Miembro del equipo de filmación de la expedición, más tarde fue evacuado a Katmandú por una tromboembolia pulmonar que ponía en peligro su vida.
Ocho días más tarde alcanzamos el techo del mundo y emprendimos el descenso. Lhapka, que cerraba la retaguardia, no me quitaba ojo de encima mientras yo estudiaba el terreno y consultaba cada dos por tres el GPS.
Cuando me desenganché de la cuerda a 8.440 metros de altitud, gritó: «¡No, no, no!».
Me quedé donde estaba, tratando de tomar una decisión. Sabía que hacía mal en desobedecer a Lhapka y que estaba comportándome como el típico occidental egoísta. Si me caía o desaparecía, él se vería en la obligación de buscarme. Si moría, él es quien tendría que explicar lo ocurrido a las autoridades chinas.
Y lo más importante, a esas alturas de la expedición sentía que Lhapka me tenía un aprecio verdadero. Y el sentimiento era mutuo. Pero me veía capaz de lograrlo y sabía que él me perdonaría.
Según el GPS, la grieta de Irvine quedaba a un tiro de piedra. Bajo la atenta mirada de Lhapka y los demás, me dispuse a recorrer una estrecha cornisa cubierta de placas de caliza suelta en una suerte de adoquinado. Apenas había avanzado un metro cuando pisé una piedra que se movió bajo la suela y me hizo tambalearme. «¡Cuidado!», gritó Ozturk.
Recorridos unos 30 metros, bajé la vista y distinguí una garganta poco profunda que cortaba una banda escarpada de roca hasta llegar a la siguiente cornisa de nieve. Recordaba vagamente haber visto aquel accidente en las fotos de los drones. ¿Sería aquel el atajo que había tomado Xu?

Para que los clientes se encuentren más cómodos en los campamentos, sherpas y otros escaladores de apoyo portan ropa de cama y colchonetas de espuma por la escarpada pendiente que conduce al Collado Norte. Todo el material debe ir a hombros a partir del Campo Base Avanzado. «Lo cierto es que el peso de todas y cada una de las expediciones al Everest recae literalmente sobre los sherpas».

El fotógrafo Renan Ozturk saluda a un montañero que regresa al Campo Base Avanzado.
Me giré para quedar de cara a la pendiente, colocándome como si pretendiese bajar por una escala, y clavé el piolet en una nieve dura como una piedra. La hoja de acero chirrió. Miré hacia abajo y contemplé el vertiginoso vacío que se abría entre mi posición y el glaciar del fondo.
Varios cientos de metros por debajo estaba el bancal de nieve en el que había aparecido Mallory. Me hallaba más o menos en la vertical del lugar de su muerte, en una parte de la montaña en la que nadie se aventura si pretende vivir para contarlo. Consulté el GPS por enésima vez. La flecha de la brújula señalaba hacia el noroeste. Quince metros más.
Tras descolgarme unos metros, hice una pausa sobre un bloque de caliza parda. El escarpe medía unos 2,5 metros de altura y tenía la pendiente de un tobogán infantil. En cualquier otro sitio no habría tenido mayor importancia, pero allí, dominado por la extenuación, solo y sin cuerda, me dio miedo. Levanté la vista y pensé en volver a subir por donde había bajado.
La prudencia me conminaba a retroceder, pero la curiosidad tiraba de mí más fuerte. Con el piolet todavía clavado en la nieve, bajé a la roca.
Al llegar abajo, respiré hondo varias veces. A mi derecha, a unos tres metros, había una pequeña oquedad cerrada por una pared de roca algo más alta y escarpada que la que acababa de bajar. La cruzaba por el medio una veta de roca marrón oscuro, a su vez recorrida por una fina fisura.
El GPS indicaba que había llegado a mi destino. Y entonces lo comprendí: la roca oscura era la «grieta» que habíamos visto con el dron. No era más que una ilusión óptica. La fisura del centro tenía solamente 23 centímetros de ancho. Imposible que una persona cupiese en su interior. Dentro no había nada. Irvine no está aquí.

Pasang Kaji Sherpa sigue una cuerda fija en un tramo rocoso no lejos de la cima del Everest. El día que el equipo coronó, eran los únicos escaladores a ambos lados de la cumbre.
La pared era tan empinada que no podía sentarme. Inclinado sobre el piolet, la barbilla contra el pecho, respiré el oxígeno de la máscara, intentando disipar la niebla del pensamiento. Cuando levanté de nuevo la vista, la grieta seguía vacía. En lo alto, la cumbre refulgía recortada sobre el cielo azul claro, inmutable e indiferente, como siempre ante quienes pretenden descifrar sus secretos.
Habíamos investigado todas las pistas y registrado las laderas con drones, y yo me había jugado la vida para resolver uno de los grandes misterios del Everest. Y como todos los que lo han intentado, volvíamos con más preguntas que respuestas.
¿Qué le ocurrió a Irvine aquel día? ¿Dónde encontró el último descanso? ¿Retiró alguien su cuerpo de la ladera, o acaso la corriente en chorro o un alud se lo llevaron por delante sin remisión?
No tenía respuestas a ninguna de esas preguntas. Pero había aprendido algo sobre esa fascinación del Everest que nos obliga a nosotros mismos a tentar nuestros propios límites, porque de no haber seguido los pasos de Sandy Irvine, yo nunca habría llegado a experimentarla en primera persona.
Lo único que podía afirmar sin miedo a equivocarme era que el misterio de Mallory e Irvine seguiría vivo, quizá para siempre. Y bien estaba que fuese así.

La resistente Kodak Vest Pocket que Irvine probablemente llevaba consigo en 1924 no se ha recuperado.

Hallado en la arista nordeste en 1933, este piolet se identificó como propiedad de Irvine por las muescas de la madera.
nuestras charlas nocturnas.
Saint-Michel, el monte de las mil leyendas …

Destinia(P.Almadena)/ParísCityVisión/AbbayeMontSanMichel — Según algunas crónicas legendarias, en el siglo VIII de nuestra era el demonio habría asumido la forma de un dragón marino para maltratar, acompañado de una legión de seres malignos, a los habitantes de las costas de Normandía y Bretaña, y en especial a los últimos seguidores de los cultos druídicos que practicaban sus creencias en un monte aislado en el mar. Un monte conocido como monte Belenos —el dios celta del sol— o monte Tombe —monte Tumba— solamente accesible durante la bajamar, pues las aguas se retiran dejando un pequeño hilo de arena que une la costa con el promontorio.
El arcángel San Miguel, caudillo de las huestes celestiales, advirtió que los terribles sucesos acontecidos en la bahía del monte Belenos eran despiadados e injustos y Dios le ordenó descender a la Tierra con sus ejércitos para derrotar y castigar a las fuerzas del mal en una de las mayores batallas de todos los tiempos entre el bien y el mal. Ambos ejércitos combatieron durante días con denuedo, cambiando continuamente el signo de los vencedores, hasta que por fin el propio San Miguel cercenó con su espada la cabeza del dragón y la alzó en señal de victoria.

Muchos hombres presenciaron el épico enfrentamiento con el corazón en un puño, entre ellos un tal Aubert de Avranches, por entonces obispo de la localidad de Avranches —a unos 20 km del monte—. Las crónicas cuentan que después de la batalla, en el año 708 el arcángel San Miguel se le apareció a Aubert en sueños hasta tres veces en las que le ordenaba construir un oratorio en el monte Tombe para conmemorar la victoria de las fuerzas del bien y alejar para siempre la influencia del mal. Aubert ignoró las dos primeras visiones, por lo que, en la tercera aparición, San Miguel le dejó una marca con forma de cruz en la cabeza.

Aldea de Saint Michel.
El culto a San Miguel remonta al siglo V en Occidente. En Italia, el Monte Gargano es un lugar de culto micaélico reconocido desde finales de la Antigüedad, antes incluso de que el culto al arcángel se extendiera por todo el Occidente medieval.
Miguel, jefe de la milicia celestial, tiene un papel destacado en la Apocalipsis, el último libro del Nuevo Testamento de la Biblia. Este texto relata el combate de Miguel contra el demonio, representado en forma de dragón. Ayudado por sus ángeles, San Miguel logra vencer a la bestia, que se precipita por el abismo.
El arcángel simboliza la supremacía del Bien sobre el Mal. La iconografía medieval lo suele representar blandiendo una espada o una lanza, con el dragón vencido a sus pies. San Miguel se representa asimismo como psicostasis o psicopompo, es decir, el encargado de pesar las almas en el Juicio Final y conducirlas al Paraíso.
Según la Revelatio ecclesiae sancti michaelis, el texto más antiguo que describe los orígenes del Mont-Saint-Michel, la primera fundación de la abadía se remonta al año 708.

La abadía del monte Saint-Michel
Aubert de Avranches comenzó a construir el oratorio en el monte Tombe y ordenó a varios frailes de su congregación que buscasen reliquias en Italia para santificar un poco más el lugar. En el año 709, el monte ya había sido santificado con el oratorio y las reliquias, y se decidió rebautizarlo en honor a San Miguel como mont Saint-Michel, es decir, monte San Miguel. Con el paso del tiempo, se erigirá sobre el oratorio una abadía benedictina (año 966) y se construirán albergues para cobijar a los peregrinos que allí llegaban. A lo largo de los siglos, la abadía tuvo momentos de esplendor y de abandono, pero se podría decir que en la actualidad goza de su mayor apogeo, sobre todo tras su inscripción en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en el año 1979, con la denominación «Monte Saint-Michel y su Bahía».

La Unesco explica que construir un edificio religioso de semejantes características constituye «una verdadera hazaña técnica y artística», algo que nosotros no rebatiremos, pues con solo ver las fotografías que aquí se muestran nos damos cuenta de su monumentalidad, y su aureola de misterio.
El complemento perfecto a este enclave es precisamente el paisaje que lo rodea, pues la arenosa bahía de su alrededor adopta una forma extraña y cambiante por culpa de las fuertes mareas de la región que mueven y remueven las arenas y, a veces, hasta cambian de lugar las desembocaduras de los tres ríos que mueren en la zona: Couesnon, Sélune y Sée.

Interior de la Abadía
Sin duda, el monte Saint-Michel es uno de los lugares de Francia más arrebatadores y sorprendentes y uno de los mejores enclaves para disfrutar de las famosas puestas de sol de Normandía, con sus cielos entre anaranjados y rojizos.
La mejor opción es visitarlo a últimas horas de la tarde, ya que nos permitirá disfrutar del crepúsculo sin demasiada gente a nuestro alrededor.
Una muestra de la admiración que siempre ha despertado Saint-Michel entre los seres humanos puede ser la descripción que realizó el escritor francés Guy de Maupassant (1850-1893) en su cuento ‘La leyenda del monte Saint-Michel‘: «Había visto por primera vez desde Cancale este castillo de fantasía.
Sentí la impresión borrosa de una sombra negra recortada sobre un cielo de brumas. Lo vi de nuevo desde Avranches al atardecer. La enorme extensión de arena era de color rojo, el horizonte era de color rojo, la bahía sin límites era de color rojo. El castillo rocoso se alzaba a lo lejos, como una extraña casa señorial, como un palacio de ensueño, que permanecía oscuro en medio de la luz carmesí del crepúsculo».
El Monte Saint-Michel y el municipio del Monte Saint-Michel no siempre se han llamado así. El islote, denominado originalmente Monte Tumba y, más tarde, «el Monte Saint-Michel a merced del mar», ha atravesado todas las épocas hasta convertirse actualmente en el tercer lugar más visitado de Francia.
La leyenda de las visiones del obispo de Avranches

San Auberto, obispo de Avranches, fundó el Monte Saint-Michel en el año 708. Después de que el arcángel San Miguel se le apareciera tres veces en sueños, decidió construir un oratorio en honor a este personaje divino. Pero, ¿dónde? El presagio de un toro amarrado al Monte Tumba le anunció la ubicación de lo que sería el Monte Saint-Michel.
Se dice incluso que el arcángel, en su tercera aparición, llegó a perforar con su dedo el cráneo de Aubert para que realizara la obra. Aubert envió a mensajeros al Monte Gargano de Italia para que trajeran a Mont-Tombe las reliquias del arcángel. Una vez terminado, se pudo dedicar el santuario a San Miguel el 16 de octubre del año 709.
Según se cuenta, trajeron un trozo de su capa roja y un pedazo de mármol sobre el que el arcángel había puesto su pie.
Los tumultos de la Edad Media

Con el paso de los años, la abadía del Monte Saint-Michel se convirtió en un importante lugar de oración y peregrinación. Los monjes benedictinos, que vivían allí desde el año 966, traducían los textos de Aristóteles y las reliquias atraían a fieles en busca de espiritualidad. Sin embargo, su situación estratégica convirtió el lugar en objetivo de ataques. Por esta razón, además de ampliar la abadía, se reforzaron las defensas del islote. Durante una visita, se encontraron vestigios de la Guerra de los Cien Años. En 1204, un grupo de caballeros bretones furiosos arrasaron el lugar bajo la autoridad de Guy de Thouars.
Hacia el año 1000, la popularidad del Mont-Saint-Michel no deja de aumentar. Con varias construcciones se amplía el santuario original para albergar a los peregrinos, cada vez más numerosos. En esta época se edifica asimismo la iglesia Notre-Dame-Sous-Terre, conservada bajo la nave del actual monumento; hoy en día es la parte más antigua abierta al público para visitas-conferencia.
Tras la creación del ducado de Normandía en 911, la abadía del Mont-Saint-Michel se convierte en un enclave estratégico. En 966, el duque de Normandía Ricardo I instala allí unacomunidad de monjes benedictinos que siguen la regla de San Benedicto. Los monjes permanecerán en el Monte durante más de ocho siglos, periodo durante el cual la abadía no deja de evolucionar.
La reliquia del «jefe de san Aubert», un cráneo perforado con un agujero, se puede ver actualmente en el tesoro de la iglesia Saint-Gervais de Avranches.
Prisiones en la abadía

Durante el reinado de Luis XI, el islote del Monte Saint-Michel se convirtió en el Alcatraz francés de su época. Transformado en centro penitenciario, este lugar albergó reclusos hasta 1860. Durante la Revolución Francesa se encerraron a los refractarios en los talleres de la abadía-prisión. Cuando se cerró la prisión en el siglo siguiente por un decreto imperial, los 650 prisioneros de Estado fueron trasladados al continente. Victor Hugo, un enamorado del lugar, formó parte de los personajes ilustres que impulsaron su cierre.
La restauración del Monte Saint-Michel
El culto se restauró en 1922, pero las peregrinaciones solo se reanudaron en 1966, durante la celebración del milenario de la abadía. El Estado, propietario del lugar, se encarga de la gestión y de la restauración del Monte Saint-Michel. Los monjes benedictinos volvieron a las salas de oración, pero abandonaron poco a poco la abadía. Los monjes y las hermanas de la Fraternidad Monástica de Jerusalén se instalaron en 2001 y desde entonces organizan celebraciones todos los días.
El Monte Saint-Michel en la actualidad

En 1879 se construyó una carretera-dique para facilitar el acceso de los peregrinos. En la actualidad, se está cuestionando severamente este proyecto debido a la acumulación de arena que causa. En 1983 se puso en marcha el proyecto de restauración del carácter marítimo de la isla. De esta forma, se quitó el aparcamiento y se construyó un acceso sobre pilotes que permite que el agua del mar de La Mancha circule libremente. La antigua carretera se fue destruyendo de forma progresiva.
El reto del siglo XXI es continuar facilitando el acceso de los 3.500.000 visitantes que recorren cada año las callejuelas del islote rocoso. El Monte Saint-Michel y su bahía, declarados monumentos históricos en 1862.
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La Sagrada Familia, el gran icono de Barcelona …

L.B.V. — Un edificio que lleva ciento treinta y dos años en construcción; una iglesia popularmente conocida como catedral de los pobres gracias a un cuadro; un templo que es el más visitado de Europa después de la Basílica de San Pedro; un proyecto aparentemente interminable en todas las acepciones de la palabra, que absorbió -y sigue haciéndolo- absorbiendo enormes cantidades de dinero y de profesionales colaboradores.
Todo esto y mucho más es la Sagrada Familia de Barcelona; incluyendo su carácter icónico para la ciudad y el turismo.
El Temple Expiatori de la Sagrada Família, que tal es su nombre completo, atrae a miríadas de visitantes que no tienen problema en contemplarlo entre grúas y andamios, como tampoco para aguardar largas colas y moverse en multitud; tal es la capacidad de atracción de ese emblemático lugar.
Aunque, en realidad hay formas de conseguir entradas para la Sagrada Familia sin esperar tanto, igual que las hay de no fosilizarse aguardando el turno de entrada. En cualquier caso, todos dan por buena la experiencia, así que es obvio que la expectación está más que justificada.
Al fin y al cabo, fue un santo su impulsor. Se llamaba Josep Manyanet, al que se canonizó en 2004, y se convirtió en el sacerdote que, tratando de promover el culto a la Sagrada Familia como medio de fomentar la educación cristiana entre los jóvenes, dio la idea de erigir un templo con esa dedicatoria a Josep María Bocabella.
Éste era un librero y filántropo, muy creyente -fundador de la Asociación de Devotos de San José-, que invirtió 172.000 pesetas de la época en adquirir unos terrenos para ello, creando una revista religiosa para recabar fondos. Corría el año 1867, aunque la primera piedra no se colocó hasta 1882.

Ahora bien, al año siguiente, como todos sabemos, la autoría del proyecto recayó en el joven Antoni Gaudí, tras rechazar Bocabella a los dos arquitectos previos. Gaudí era el ayudante de uno de ellos, pero desde el primer momento decidió aplicar sus propias ideas estéticas.
De ese modo, respetando lo construído hasta el momento, que era la cripta (en la que, por cierto, hoy están enterrados el promotor y el autor), el nuevo encargado sustituyó el estilo neogótico previsto por otro muy diferente que empezaba a abrirse hueco en la historia del arte en esa segunda mitad del siglo XIX: el modernismo.
El modernismo constituía una ruptura estética por los novedosos elementos que lo caracterizaban: predominancia de las curvas sobre las rectas y de la asimetría sobre la simetría, junto con el uso de materiales incorporados al albur de la Revolución Industrial (hierro forjado, vidrio, cemento) y la aplicación de una minuciosa decoración en la misma línea que, en el caso del arquitecto catalán, ensalzaba el recurso del trencadís (mosaico con fragmentos cerámicos).
Las críticas al nuevo estilo, al que se consideraba degenerado, no sólo caerían en saco roto sino que tuvieron que asistir a toda una apoteosis estilística con la que se identificaría Barcelona hasta bien entrado el siglo siguiente.
Gaudí dedicó el resto del su vida a la Sagrada Familia, hasta el punto de que sus últimos meses incluso se instaló en un taller in situ.
Ello no fue óbice para que, paralelamente, diseñase otros edificios que actualmente también forman parte del patrimonio modernista catalán en particular (como las Casas Batlló y Milá o el Parque Güell) y nacional en general (caso del Capricho de Comillas, el Palacio Episcopal de Astorga, la Casa de Botines leonesa, etc).
Sin embargo, la magnitud del proyecto principal le obligó a adoptar algunas medidas extraordinarias.

Por ejemplo, las obras iban avanzando insólitamente en altura en vez de hacerlo en horizontal, de manera que las sucesivas generaciones de barceloneses pudieran ver tramos acabados; se preveía que el templo no estaría concluido en siglos, como las antiguas catedrales.
Por eso en el último cuarto decimonónico el templo aún carecía de nave y, por contra, presentaba ya varios muros y torres. Esa imagen es la que retrató el pintor Joaquím Mir i Trinxet en su reseñada obra La catedral de los pobres, firmada en 1898, que muestra a una familia de humilde condición con el magnífico telón de fondo de la Sagrada Familia en sus primeras fases, envuelta en andamios.
Otra iniciativa de Gaudí en ese sentido fue dejar la mayor cantidad posible de documentación sobre la iglesia: planos, maquetas, bocetos de la decoración… buena parte de los cuales se perdieron durante la Guerra Civil, ocasionando serios problemas para continuar.
Él mismo era consciente de que nunca vería su obra acabada y, de hecho, cuando falleció en 1926 (de forma absurda, atropellado por un tranvía) sólo había podido hacer el ábside, la fachada de la Natividad y la torre de San Bernabé (a todo lo cual se sumaba la cripta).
Es más, su ayudante, Domingo Sugrañes, le sobrevivió una década y en ella únicamente terminó otras tres torres.
En 1944, pese a los difíciles años que vivía España entonces y a que el modernismo había pasado de moda, se retomaron los trabajos recopilando todo lo que se pudo salvar.
Un equipo de arquitectos y escultores que se ha ido pasando el relevo de generación en generación, junto con el aseguramiento de la provisión de fondos y el progreso en técnicas constructivas, han hecho posible que de un tiempo a esta parte la Sagrada Familia diera un paso de gigante, hasta el punto de que por fin se está más cerca de la meta que de la salida… aún cuando la pandemia de covid supuso un parón por primera vez, tanto en trabajos como en visitas.
Hoy en día, adoptadas las debidas medidas de precaución, se ha reabierto al público.
Gracias a ello, cualquier persona que acceda podrá maravillarse ante la contemplación de ese bosque de columnas inclinadas y sin basa que sostienen las bóvedas hiperboloides, por el que se desparrama la luz de mil colores que atraviesa los atípicos vitrales.
También la mencionada fachada de la Natividad (con sus portales dedicados a las tres virtudes teologales, rebosantes de piedra esculpida magistralmente por los Matamala -padre e hijo- combinada con las puertas de bronce policromado), la de la Pasión (también con puertas de bronce pero decoradas por el escultor Josep María Subirachs, además del curioso cuadrado mágico y una estatuaria con la Pasión de Cristo) o las enormes torres, que serán las más altas de la arquitectura cristiana mundial.
Todavía faltan cosas, por supuesto. La fachada de la Gloria, a medio hacer, alcanzará todavía mayores cotas de espectacularidad que las otras.
Asimismo, se añadirán varias torres hasta completar el número previsto de dieciocho (una por cada apóstol, cuatro de los evangelistas y los dos cimborrios de Jesús y la Virgen María), albergando veinticuatro campanas.
Lo cierto es que se podría escribir un libro entero narrando cada rincón, señalando cada detalle, de la Sagrada Familia. Lo mejor, sin duda, es ir a verlo personalmente. Nadie se arrepiente.
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Historia de la cesta – Origen y evolución

Curiosfera — La cesta se utiliza para poder transportar cómodamente casi cualquier cosa. Este ingenio, históricamente, ha acompañado a la civilización humana casi desde sus inicios, aunque no siempre ha sido como la conocemos hoy en día.
Antes que a tejer aprendió el hombre a trenzar. El arte de la cestería de mimbre, esparto, caña o tiras de madera flexible es anterior al tejido.
El cesto ya fue usado por el hombre del Neolítico en labores de recolección de frutos silvestres: cestos largos y estrechos; chatos y abombados; planos; grandes y pequeños.
El arte de la cestería alcanzó su perfección en el Antiguo Egipto, donde se empleaba el papiro, planta vivaz con caña de tres metros de altura.
Un buen cestero hacía hasta cien unidades con distinto diseño. En alusión a la variedad, y no al número, se dijo ya antiguamente: “Quien hace un cesto, hace ciento”.
En la Antigüedad el cesto servía para todo. El sumo sacerdote de la ciudad babilónica de Lagash lo utilizaba como corona hace cinco mil años, y en la Antigua Grecia servía de armario pequeño e incluso de banqueta; era imprescindible en el ajuar doméstico y uso del templo.
Atenea, diosa de amores trágicos, encerró en un cestillo de mimbre blanco el corazón palpitante del joven enamorado Zaegro. Y en la civilización mediterránea fue incluso objeto de culto.
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En las procesiones de cestos místicos en honor a Baco y Afrodita se celebraban el amor desenfrenado, las orgías y el vino, y en ellas los cestos eran portados por los cestóforos o sacerdotes que entendían en los secretos del amor desenfrenado.
La vivencia del amor como aventura que podía llevar incluso a la muerte fue en el mundo antiguo una constante: de ahí que el término morir equivaliera al orgasmo o pequeña muerte.
En el interior de aquellos cestos se guardaban hojas de hiedra recién cortada, granadas, cañavera y una serpiente viva, una serpiente venenosa que más tarde se interpretó como el peligro mortal al que se exponía quien amaba locamente.
Las cestas estaban en el centro de la vida del hombre antiguo. En la Antigua Roma, y luego a lo largo de la Edad Media temprana, el cesto o cesta tuvo diversos usos y formas.
Podían ser lisos y pintados, y se adornaba con colores y dibujos el cesto destinado a las vírgenes: de allí derivó la costumbre de regalar a las doncellas cestos pintados llenos de flores y en cuyo interior se escondían una prenda de amor, una carta o un mechón de pelo.
A finales de la Edad Media, la cesta era todavía objeto de obsequio a personas importantes, costumbre que también dio lugar a la actual cesta de Navidad.
En pequeños cestos cilíndricos se guardaban los manuscritos en forma de rollo; los niños guardaban sus juguetes en los “cestos de infancia”, y las mujeres sus objetos de tocador.
Tenían tapadera plana y dada su consistencia podían servir de asiento y de mesa. Colgados del hombro como un bolso servían de equipaje, y para su transporte se anudaba un cordel en los extremos.
El arte y cultura de la cestería ha estado extendida por todo el mundo a lo largo de la Historia.
En Oriente los campesinos no contaban el tiempo por años, sino por cestas. Decían: ”Tres años dura un cesto”; tres cestos es la vida del perro; nueve la del caballo; veintisiete cestos vive un hombre, y un elefante muere a los ochenta y un cestos. Se le preguntaba a alguien: “¿Cuántos cestos crees que habrás vivido ya, fulanito?”.
Tuvo usos prácticos. Cuando la mujer medieval iba al mercado o a la feria comarcal sus criados portaban un cesto distinto para cada producto.
En una relación mercantil de la Corona de Aragón, del siglo XIV se lee: “Diez cestos de varilla de sauce en figura redonda para la fruta; dos cestos de mimbre para ropa; cuatro cestillos de paja para huevos; un cesto de junco para vasijas más cinco cestas de cañaherla para lo que se quisiere mercar”.
Evolución del cesto
En cuanto a la actual cesta de la compra, surgió en el XVII con la aparición del capazo.
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En una miniatura sobre marfil de finales del XVIII, del Museo de la Revolución de la villa francesa de Vizille, su autor muestra un ama de casa que regresa de la compra y lleva al brazo una cesta de mimbre. Pero el carrito de la compra iba a ser su verdugo.
Cuando se crearon los primeros supermercados en América los clientes recorrían aquellas tiendas gigantes con grandes cestas y hacían largas colas en las cajas para pagar.
Y, como llevar aquel peso era fatigoso, S.N. Goldman, presidente de la Standard Humpty Dumpty Food Market, cadena de tiendas de Oklahoma, acondicionó una simple cesta rígida y le puso un par de ruedas.
Como aquello no solucionaba el problema, Michel Cullen, creador del primer supermercado de que hay noticia, cogió una silla plegable y le puso ruedas en las patas, eliminó el asiento y colocó en la cavidad que quedaba libre una cesta de lona.
Luego adaptó el respaldo para que el cliente pudiera empujar aquel artilugio a modo de carrito de compra o shopping trolley; con lo cual a gente podía comprar más y se dispararon las ventas.

Etimología de la palabra cesta
Es voz latina, de cista, de uso en el primer tercio del siglo XIV, como documenta en el Libro de Buen Amor,el arcipreste de Hita.
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Encuentran una muerta viviente en un palacio de Salamanca (La ciudad está llena de mansiones con interés, donde sucedieron historias curiosas) …

Palacio Anaya de Salamanca
LaVanguardia(P.Verdú) — Ustedes habrán leído que la enseñanza y la educación son caras para la sociedad. No lo crean, restituyen con creces cualquier inversión que se haga en ellas, la historia de Salamanca lo demuestra.
Estoy en la plaza de los Bandos, frente al neoplateresco palacio de Alonso Solís, un edificio levantado originalmente en 1477 y que tiene bastante pedigrí: en él se casaron Felipe II y su primera esposa, María Manuela de Portugal. Por desgracia, el inmueble llegó a la década de 1920 hecho una piltrafa, pura ruina. La compañía Telefónica compró el solar entonces y financió la reconstrucción piedra a piedra. Apenas sobrevive un balcón original. Por suerte, la reforma se hizo con discreción y gusto, ningún profano adivinaría la modernidad de la mansión que contemplo.
El nombre de la plaza de los Bandos tiene un origen truculento
Quizá supongan que el nombre de la plaza de los Bandos alude a las proclamas y edictos del Consistorio local. En realidad, el origen es mucho más truculento. Durante el siglo XV, Salamanca estuvo dividida en torno a dos familias poderosas, dos bandos, los Enríquez y los Manzano, que dirimieron su enemistad por la brava, a mandobles y cuchilladas; competían para ver cuál era más bestia.
El desencadenante fue una discusión durante un juego de pelota que acabó con un Enríquez muerto. Ardió Troya. Emboscadas y reyertas, venganzas y contravenganzas, se sucedieron más de una década, causando el empobrecimiento general, la devastación urbana. Ninguna facción admitía la neutralidad de terceros; «conmigo o contra mí».

Iglesia de San Benito (Salamanca)
La casa de los Enríquez estuvo precisamente en la plaza de los Bandos, mientras que la sede de los Manzano fue la iglesia de San Benito, aún en pie. La plaza del Corrillo hizo el papel de tierra de nadie, un espacio que se conoció como Corrillo de la Hierba por el tamaño que esta alcanzó, nadie se atrevía a pasar por allí.
La escabechina se prolongó hasta que el fraile agustino Juan de Sahagún convenció a los mandamases de los dos bandos para un armisticio. El resto de las familias locales se sumaron. El alto el fuego se acordó en un edificio de la calle de San Pablo. Aún se conoce como Casa de la Concordia, hoy alberga un colegio universitario. El mismo espacio que había frente al inmueble se renombró plaza de la Concordia a partir de entonces.
La plaza de San Boal tiene dos palacios con interés, San Boal y Arias Corvelle
El monje-mediador, por cierto, mereció la santidad, hoy es el patrón local. Salamanca le dedicó una iglesia, la de San Juan de Sahagún. Un enorme relieve en la fachada ilustra aquella negociación enrevesada, alarde de diplomacia, autoridad y mano izquierda.
A medio camino entre la plaza de los Bandos y la iglesia de San Juan de Sahagún se abre la plaza de San Boal. Esta tiene otros dos palacios con interés, San Boal y Arias Corvelle, que son vecinos y hasta comparten similares balcones y fachadas.
Construido durante la década de 1470 en estilo gótico-plateresco, el palacio de San Boal es la sede de la Fundación Caja Duero. El espacio interior, ya lo imaginarán, exhibe la funcionalidad de ese tipo de instalaciones, pero no se dejen engañar por la asepsia aparente: en él ocurrió un suceso morrocotudo, una historia de muertos vivientes.

Palacio de San Boal (Salamanca)
La protagonizó la entonces propietaria, María Manuela de Moctezuma, V Marquesa de Almarza, el mismo día de su defunción, a finales del siglo XVIII. Después de muchas horas de desgarrador velatorio, los familiares se habían retirado a sus estancias para descansar un poco antes de las exequias. Un sacristán de la vecina iglesia de San Boal custodiaba el cadáver en solitario.
El religioso reparó en un anillo que brillaba en una mano de la difunta, refulgía, casi le susurraba que lo tomase… Ni corto ni perezoso, el sacristán se encaramó sobre el féretro y empezó a estirar del anillo, cuando la marquesa dio un grito de dolor y se incorporó. Imaginen la zapatiesta. Familiares y criados acudieron alarmados, y encontraron a la difunta vivita y coleando —resultó ser cataléptica—, y al sacristán saqueador, desmayado en el suelo, con un susto de los que quitan algo más que el hipo.
La colección de medallones del palacio de Arias Corvelle hace las veces de árbol genealógico
Adosado al de San Boal está el palacio de Arias Corvelle, que perteneció a uno de los nobles que intervinieron en la conquista de Granada. En este edificio llama la atención la colección de medallones del patio, que hace las veces de árbol genealógico familiar.
No resulta tan extraño, ya que los retratos en piedra o pintura antecedieron a los actuales retratos fotográficos. El edificio es la sede del Centro Cultural Hispano-Japonés, vinculado a la Universidad de Salamanca. La institución organiza cursos de lengua y cultura niponas, talleres, seminarios y exposiciones dedicados a ese país asiático.

Palacio de Arias Corvelle (Salamanca)
A pesar de las refriegas intestinas, el siglo XV no fue malo para la universidad de Salamanca ni para la cultura local: se construyeron las escuelas Mayores y Menores, Antonio de Nebrija fue catedrático de Gramática, y se publicó La Celestina, ambientada en el huerto de Calixto y Melibea. Sin embargo, el fin de la guerra civil posibilitó el despegue definitivo de la ciudad como centro de saber.
Una primera consecuencia fue el aumento demográfico, la población alcanzó los 25.000 habitantes, una enormidad para la época. Hicieron falta viviendas para todos, y Salamanca vivió una febril actividad constructiva. Esta incluyó multitud de casonas y palacios, adaptados al estilo arquitectónico del momento: el plateresco.
El interior del palacio de Monterrey permanece prácticamente inalterado
Uno de sus ejemplos más perfectos es el palacio de Monterrey, que se empezó a construir en 1539 bajo la dirección del arquitecto Gil de Hontañón. Declarado monumento nacional, es propiedad de la Casa de Alba. El interior permanece prácticamente inalterado, muestra cómo se distribuían los espacios en cada piso: la planta baja era la zona del servicio doméstico, mientras que las superiores tenían un uso familiar.
Como sucede con otros palacios de la Casa de Alba, este destaca por su patrimonio artístico. Incluye l0s dos únicos paisajes conocidos del pintor José de Ribera o el retrato Gran duque de Alba, de Alonso Sánchez Coello.

Palacio de Monterrey (Salamanca)
Otra estancia reúne objetos de Santa Teresa de Jesús, quien estuvo muy ligada a la Casa de Alba. De hecho, su influencia protegió a la mística del escrutinio de la Inquisición, que no simpatizaba con su apasionada vivencia de la fe. La colección teresiana incluye tres llaves. Forman parte del conjunto de 10 que protegen la integridad de los despojos de la santa, enterrados en Alba de Tormes, a 23 kilómetros.
La creencia en el poder milagroso de esos restos alentó la amputación los primeros años, siendo necesaria su defensa a cal y canto, bajo una decena de cerrojos. Si les interesa el paradero de la otras 7 llaves, 3 las conserva la orden del Carmelo, 3 el Vaticano, y la décima, el Rey de España.
El palacio de Anaya, de vistosa fachada, tiene una escalera imperial y un busto de Unamuno
El palacio de Anaya es la sede de la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca. Además de la vistosa fachada, el edificio tiene otros elementos con interés, como la escalera imperial o un busto de Miguel de Unamuno, creado por el escultor Victorio Macho en 1930. El palacio ocupa el terreno que antes fue del Colegio Mayor de San Bartolomé, el primer colegio mayor de España, creado por Diego de Anaya y Maldonado en 1401.
Los colegios mayores no solo daban alojamiento a los estudiantes universitarios, sino que también impartían clases, aunque los exámenes se hicieran en la universidad. Su propósito original fue formar a hijos de familias humildes, que se beneficiaban de la dadivosidad de algún mecenas, como el citado Diego de Anaya, quien da nombre al palacio. Los resultados académicos tenían que ser extraordinarios para la admisión, eran centros de élite.

El palacio de la Salina esconde un pasado escandaloso.
El paso por un colegio mayor avalaba la capacitación de los licenciados y les abría puertas. Por desgracia, la bondad de la idea fue el germen de su perversión: las clases pudientes ansiaron ese prestigio para sus hijos, aunque tuvieran calificaciones peores, y usaron su influencia para el acceso a las plazas. Paulatinamente, la función asistencial cayó en desuso, a la vez que se derrumbaba el crédito de la enseñanza impartida.
El actual palacio de Anaya es un edificio de 1780. El original quedó muy maltrecho por el terremoto de Lisboa, sucedido en 1755.
El palacio de la Salina es otro proyecto de Gil de Ontañón y protagoniza una leyenda escandalosa… aunque presumiblemente falsa. Esta lo vincula a Alonso de Fonseca, poderoso arzobispo de Santiago de Compostela y más tarde de Toledo, quien visitó la ciudad acompañado por su amante oficial, doña Juana Pimentel.
El palacio de la Salina se utilizó como almacén de sal hasta 1880
El prelado pidió acogida a los capitostes locales, pero ellos, estrechos de mente, le respondieron escandalizados que nanay. El religioso reaccionó mal: advirtió que construiría un palacio deslumbrante en la ciudad, con una galería por la que su dama pasearía a la vista de todos. Según la tradición, no se conformó con eso: en las ménsulas hizo esculpir caricaturas de los nobles que se negaron a acogerlos. Y para colmo, uno de los medallones muestra a la Pimentel con un pecho al aire, riéndose de todos. Fonseca y Juana, por cierto, tuvieron un hijo, Diego de Aceves, que fue obispo del Burgo de Osma (Soria).
Ya les anticipé que, por desgracia, la historia anterior es apócrifa, aunque los personajes existiesen realmente y tuviesen las relaciones descritas. Una versión más ortodoxa asegura que el palacio de la Salina se construyó en torno a 1549 como residencia para don Rodrigo de Mesía y doña Mayor de Fonseca, su esposa, y que la coincidencia del apellido de esta con el arzobispo alimentó la confusión.
El nombre actual del edificio se debe a que se utilizó como almacén de sal hasta 1880. Esa sería la causa de su exposición a la calle, a la vista de todos. En la actualidad es la sede de la Diputación Provincial de Salamanca.
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El Castillo de Butrón …

L.B.V.(J.Álvarez)/Castillos del Olvido — Parece un decorado de Excalibur pero está en España; concretamente en el valle de Butrón, término municipal de Gatika (Vizcaya), a sólo 15 kilómetros de Bilbao. Allí, amparado por un espléndido bosque de robles, se alzan las majestuosas almenas de este castillo cuyos orígenes se remontan al siglo XIII, cuando se erigió un torreón defensivo sobre lo que era la casa de los Butrón. Luego, en el año 1350, se agrandó convirtiéndose en un castillo que protegiera adecuadamente a sus ocupantes en un contexto de guerra entre los clanes de los gamboinos y los onaizinos.
Sin embargo el edificio actual presenta un aspecto muy diferente al de aquella fortaleza altomedieval porque en 1878 el marqués de Torrecilla, su dueño, decidió reconstruirlo al gusto romántico del siglo XIX. El diseño correspondió al marqués de Cubas, que se inspiró en otros castillos decimonónicos de la época, como los centroeuropeos.
Hasta hace poco se realizaba un recorrido por las dependencias del lugar visitando los torreones, las mazmorras, la torre del homenaje, el foso y demás, todo ello culminado por una cena en la que ponían ambientación figurantes vestidos al estilo del Medievo: caballeros, bufones, brujas, pajes… También se celebraba, en agosto, un festival de globos aerostáticos. Ahora, sin embargo, se encuentra cerrado por reformas en espera de volver a ofrecer al público sus fascinantes recovecos.

La historia del Castillo de Butrón, que parece sacado de un cuento de hadas, se remonta al siglo XI, fecha en la que se construyó una torre típicamente medieval sobre la antigua casa de los Butrón, fundada por el Capitán Gamíniz en el siglo VIII en la Anteiglesia de Gatika, sobre el peñascal de Ganzorri o Gantzurritz.
En el siglo XIV la torre primitiva fue transformada en un castillo inexpugnable. Sobre sus muros flotó siempre el temido pendón de los Butrones, cabezas del bando Oñacino, los caudillos más famosos de la comarca y los más fuertes y pendencieros banderizos del País.
El castillo de Muñatones, que mandó construir sobre la antigua torre en Somorrostro el cronista Lope García de Salazar, en atención a su mujer doña Juana de Butrón y Mújica, que era hija del sexto señor de Butrón, se construyo tomando como modelo el de Butrón.
Su evolución viene seguida de toda una serie de leyendas que, unidas a la realidad, tienen como protagonistas las luchas entre dos familias de nobles, los Gamboinos, que eran los dueños del castillo, y los Oñacinos. La pelea se saldó con varios muertos. Con los Reyes Católicos, estas construcciones se convirtieron en las residencias habituales de los nobles, así, en el siglo XV, apareció la figura histórica de Enrique IV quien convirtió estos edificios en residencias habituales.
En el siglo XIX su primitiva forma medieval fue alterada. El Marqués de Torrecilla, don Narciso de Salabert y Pinedo, último propietario de las ruinas de Butrón, con las rentas que le producían los caseríos que poseía en Bizkaia, mandó reconstruir el castillo con un estilo exótico, similar a los que en Baviera levantó el romántico y desgraciado rey Luis de Baviera.
El castillo fue planeado por el Marqués de Cubas, inspirado en formas góticas, nórdicas y fantásticas, inventándose almenas, cubos y ventanas. El maestro de obras fue don Nicomedes de Eguiluz y de la decoración escultórica se encargo Adolfo de Areizaga.

La lenta reconstrucción, limitada a los requeridos ingresos de las rentas, comenzó en el siglo XIX y terminó a principios del siglo XX, en tiempos de don Andrés Avelino de Salabert y Arteaga, Marqués de Torrecilla. Después de éste, el castillo pasó a los Duques de Medinacelli y luego a la Duquesa de Cardona.
El castillo de Butrón constituye uno de los edificios-fortalezas más destacados de Vizcaya. La impresionante visión de este edificio elevándose hacia el cielo le otorga un aspecto impactante. Toda la obra es de grandísima solidez como así lo demuestran sus muros de 13 pies de espesor. Destacan dos cubos circulares de gran grosor y con multitud de vanos. La torre del homenaje, los chapiteles y los garitones aportan al edificio un matiz decorativo. La torre del homenaje data del siglo XIX, y se eleva por encima de todo el edificio.
Con la reconstrucción realizada en el siglo XIX, el castillo se convirtió en un apiñado conglomerado de cubos y torrecillas que se alza en medio de un frondoso parque. De las antiguas ruinas sólo se conservó la planta baja de uno de los torreones.
El castillo es una preciosa construcción realizada en piedra labrada y trabajada. Gracias al color de su piedra, se aprecia de forma clara la parte más antigua. El esfuerzo artístico se manifiesta en sus detalles decorativos que dotan al conjunto de una enorme belleza.
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El alegre cementerio de Săpânța en Rumanía …

Tumbas de todos los tiempos
L.B.V.(J.Álvarez)/Machbel(V.Gómez) — A priori los cementerios pueden describirse de muchas maneras: tristes, siniestros, tétricos, tranquilos, elegantes, bonitos, atractivos, interesantes… Pero es raro que se les puedan aplicar calificativos como alegre o divertido. Salvo que se visite el de la localidad rumana de Sapanta, una ciudad de 5.000 habitantes situada en la provincia de Maramures, en el corazón de los Cárpatos.

Iglesia del cementerio en restauración
Su camposanto es realmente atípico, presentando un aspecto multicolor más propio de una guardería que del lugar destinado al enterramiento. Todo deviene de una tradición reciente, iniciada por el artista Stan Ioan Patras (1909-1977) quien, desde 1935, empezó a elaborar cruces y lápidas talladas en madera y decoradas con retratos pintados de los fallecidos, a quienes representaba en escenas cotidianas de sus vidas.

Interior de la iglesia
En muchos casos, dichas imágenes estaban estrechamente relacionadas con el trabajo en el campo; en otras, la cruz se adornaba simplemente con motivos florales pero en ambos casos siempre en vivos colores. Y para rematar -con perdón- el asunto, solía incorporar epitafios humorísticos tipo Aquí descansa mi suegra. Si hubiera vivido otro año yo ocuparía su lugar. Huelga decir que el cementerio de Sapanta es uno de los principales atractivos turísticos de la zona.

Historias del pueblo
Según lo mencionado precedentemente, la culpa de todo esto la tiene Stan Ioan Pătraş, un escultor local que debía de aburrirse mucho, creando la primera lápida alegre y colorida en 1935. En los años 60 ya llevaba más de 800 talladas, todas con su epitafio personalizado contando los problemas cotidianos del fallecido en tono de humor, y con un grabado representando la causa de la muerte o el retrato del fallecido.

Tumbas y lápidas.
Estos grabados tienen mucha más historia de lo que parece a simple vista, ya que los motivos alrededor de la imagen principal tienen diferentes significados. También nos sirven para hacernos una idea de la vida tradicional en Maramures.

Detalle de las cruces.
Como Săpânța es un pueblo pequeño, todos se conocen muy bien, de ahí el tono familiar que tienen la mayoría de relatos. Stan Ioan buscaba con estos epitafios convertir el drama en esperanza, sobrepasando la muerte con humor, enfatizando los truinfos (y vicios) de la vida. Todas las cruces son de roble, con vivos colores, pintadas de azul para simbolizar el cielo al que van las almas de los fallecidos.

Lápidas coloridas
A la muerte de Stan, que está enterrado en el cementerio de Săpânța con su propia dedicatoria, continúa con esta peculiar tradición uno de sus discípulos, Dumitry Pop, alias Tincu, y se siguen oficiando entierros con total normalidad.

Atropellado por un tren.
Sin duda el cementerio de Săpânța es uno de los lugares más peculiares de Rumanía, que cada vez atrae a más curiosos que quieren ver este lugar en persona. Todas las inscripciones están en rumano, por lo que hace falta ir con un guía que nos las traduzca, o llevar algún tipo de traductor, si queremos enterarnos de algo.

Cura y monaguillo
El cementerio alegre de Săpânța se ha convertido por méritos propios en una de las visitas más recomendables de Rumanía, en una región conocida por sus inmensas iglesias de madera, y porque hay un cementerio donde la gente se ríe.
Inscripciones más curiosas del cementerio alegre de Săpânța
«Desde que fui un chiquillo
era conocido como Stan Ion Pătraş.
Escuchame chaval,
no hay mentiras en lo que voy a contar.
Durante toda mi vida
no hice daño a nadie
hice tanto bien como pude
a quien me lo pidiera.
Oh, mi pobre mundo
porqué es tan duro vivir en él.»
Inscripción de Stan Ion Pătraş, creador de las lápidas alegres
«Aquí es donde reposo
Ion Griguta es mi apodo.
Cuando estaba en la tierra
de la pipa yo fumaba
y evitaba el trabajo.
Cuando empecé a cuidarme
la mala salud me encontró.
No tuve la suerte de hacerme viejo
y dejé la vida con 57 años
en 1942.»
Ion Griguta, el fumador

Juntos hasta la eternidad
«Aquí descanso.
Stefan es mi nombre.
Tanto como viví,
me gustaba beber.
Cuando mi esposa me dejó,
bebía porque estaba triste.
Después bebía mucho más
para sentirme feliz.
Así que no fue tan malo
que mi esposa me dejara,
porque salía a beber
con todos mis amigos.
Bebí muchísimo,
y ahora, todavía estoy sediento.
Tú que vienes de visita
a mi lugar de descanso,
de vino dega una botellita.»
Stefan, el borracho del pueblo

El del tractor.
«Debajo de esta pesada cruz
descansa mi pobre suegra.
Si hubiera vivido tres días más
yo estaría aquí y ella leyéndola.
Tú que estás de visita
intenta no despertarla
para que no vuelva a casa
a comerme la cabeza,
y tenga que actuar
de una forma que no vuelva.
Reposa aquí mi querida
s-u-e-g-r-a.»

Retrato
Otra cosa amaba mucho más,
sentarme en una mesa del bar,
cerca de la mujer de otro.
Ioan Toaderu amaba a los caballos, y más, nos dice desde el más allá
«Arde en el infierno,
sangriento taxi de Sibiu.
De todos los lugares en este país
tuviste que parar justo aquí.
En mi casa me atropellaste
y me enviaste al agujero
dejando a mis padres
llenos de dolor.»
Niña de tres años atropellada
«Desde mi tierna infancia
como Ion Irina fui conocida.
Después de casarme,
Mihai Irina me llamaban.
Con toader, mi esposo,
estuvimos juntos en lo bueno y en lo malo.
Ahora nuestros caminos se separan
y le dejo muy triste.
Dos hijos quedan atrás
uno se fue a España»
Ion Irina – Mihai Irina, 1932-2000

La costurera.
Aquí es donde descanso.
Stan Maria es mi nombre
y cuando estaba en la tierra
mucho pan sagrado cociné.
Pan que hice para el pueblo,
para que 4000 habitantes
lo tomasen cuando tenían hambre.
Hubiera deseado vivir más
y hacerme vieja
pero dejé la vida
con 76 años.
Stan María, la joven panadera

La cocinera.
nuestras charlas nocturnas.
Las cuevas de Isla Elefanta …

L.B.V.(G.Carvajal) — Isla Elefanta es una pequeña lengua de tierra de menos de 2 kilómetros de longitud que se halla en el mar Arábigo, a 10 kilómetros de la costa oeste de la India.
Se suele llegar en lancha desde Bombay, trayecto que lleva aproximadamente una hora, y tiene como principal atractivo un sistema de cuevas excavadas en la roca basáltica de las dos colinas que la dominan; aparecen en la novela El filo de la navaja, de Sommerset Maugham.

En realidad el nombre original de la isla era Gharapuri (Ciudad de las cuevas) pero los portugueses la rebautizaron en el siglo XVI por la figura de un paquidermo que decoraba el puerto, actualmente conservada en los jardines Jijamata Udyaan de Bymulla, en el centro de Bombay, donde está situado el zoo.

Escultura de Shiva
Las grutas fueron construidas entre los siglos V y VIII d. C, aunque la atribución es incierta, inclinándose por los Chaluyka, los Kalacuri o los Rashtrakuta. En cualquier caso, dos de ellas eran budistas y otras cinco hindúes, estando ambos tipos llenas de estatuas, relieves, estructuras arquitectónicas y policromía.

La caverna más importante es la de Mahesha-Murti, de 27 metros cuadrados y dedicada a Shiva, dios que aparece destacado como Trimurti, es decir, con tres cabezas. Pero en todas ha sido necesaria una restauración por el mal estado que presentaban.
Para protegerlas debidamente, la UNESCO las declaró Patrimonio de la Humanidad en 1987.

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‘Ya no queda pueblo’: los espectrales paisajes de Fukushima …
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The New York Times(H.Hida/Tokio y M.Ives Hong Kong) Fukushima, Japón — Después de que un terremoto y un tsunami azotaron una central nuclear a unos 20 kilómetros de su casa, Tomoko Kobayashi y su marido se unieron a la evacuación y dejaron atrás a su dálmata, esperando volver a casa en unos días.
Acabaron pasando cinco años. Incluso ahora —una década después de aquellos mortíferos desastres naturales del 11 de marzo de 2011, que desencadenaron una catastrófica fusión nuclear— el gobierno japonés no ha reabierto completamente los pueblos y ciudades dentro de la zona original de evacuación de 20 kilómetros alrededor de la planta nuclear de Fukushima Daiichi. E incluso si lo hiciera, muchos antiguos residentes no tienen planes de regresar.
Algunos de los que regresaron pensaron que volver a casa valía la pena el riesgo de radiación residual. Otros, como Kobayashi, de 68 años, tenían negocios que reactivar.
“Teníamos razones para volver y los medios para hacerlo”, dijo Kobayashi, quien administra una casa de huéspedes. “Tenía sentido, hasta cierto punto”.
Sin embargo, la Fukushima a la que volvieron a menudo resulta más espectral que acogedora.
Por ejemplo, un imponente muro de contención construido para evitar que futuros tsunamis se precipiten sobre la central, se erige como centinela en la cercana costa del Pacífico. Es un elemento que choca en una región rural que en su día fue conocida por sus duraznos y un grueso tipo de fideos ramen.
En las ciudades cercanas, como Futaba, la maleza se abre paso a través del asfalto y trepa por las fachadas de los bloques de apartamentos desiertos.

Una bicicleta que puede haber llevado a su dueño a la escuela o a la tienda de comestibles, yace abandonada entre la maleza.

Para muchos retornados, el regreso es un proceso de redescubrimiento de lugares que les resultan familiares y hostiles a la vez.
“Siempre me preguntan: ‘¿por qué volviste? ¿cuánta gente volvió?’”, dijo Kobayashi. “Pero mi pregunta es: ¿qué significa eso? Ese lugar ya no existe”.
La catástrofe que arrasó el norte de Japón en marzo de 2011 mató a más de 19.000 personas y provocó un replanteamiento mundial de los peligros de la energía nuclear. También dio al nombre de Fukushima una notoriedad internacional equiparable a la de Chernóbil.
En Japón, el legado de la catástrofe sigue siendo dolorosamente inmediato. La propuesta del gobierno de verter cerca de un millón de toneladas de agua contaminada en el mar ha irritado a los pescadores locales, y los casos legales contra el gobierno y el operador de la planta están pasando por los tribunales más altos del país. El tema de la energía nuclear sigue siendo muy delicado.
Y a lo largo de varios kilómetros alrededor de la central, hay recuerdos tangibles de un accidente que obligó al éxodo de unas 164.000 personas
En Katsurao, a unos 30 kilómetros de la casa de Kobayashi, la tierra radiactiva se encuentra en vertederos temporales. Desde la distancia, los montículos verdes parecen juguetes dispuestos sobre una alfombra beige.

En Futaba, los terrenos de un templo budista siguen llenos de escombros del terremoto.

Y en algunos bosques de Fukushima, los científicos han encontrado pruebas de radiación persistente.

Cada vez que una nueva tormenta azota la costa japonesa del Pacífico, algunos habitantes de la prefectura de Fukushima se estremecen al recordar el trauma de hace diez años.
“Creo que existe la posibilidad de que este sea un lugar en el que ya no pueda vivir mucha gente”, dijo hace dos años un residente, Hiroyoshi Yaginuma, después de que un tifón tocó tierra e inundó su taller de carrocería en la ciudad industrial de Koriyama.
Así se puede sentir en la ciudad de Namie, donde se han acumulado bolsas de residuos radiactivos.

O en el distrito de Tsushima, en Namie, donde se demolieron tantas casas a causa de la radiación que algunas calles son ahora solo caminos flanqueados por cimientos vacíos.

O en los campos que antes producían calabazas, rábanos y cebollas tiernas, y que ahora están baldíos.

Las familias jóvenes que abandonaron la zona de evacuación han construido nuevas vidas en otros lugares. Sin embargo, en toda Fukushima, los gobiernos locales, a veces con financiación del operador de la central nuclear, han construido nuevas escuelas, carreteras, viviendas públicas y otras infraestructuras en un esfuerzo por atraer a los antiguos residentes.
Algunos residentes de más de 60 años ven el atractivo. Les resulta difícil imaginarse vivir en otro lugar.
“Quieren estar en su ciudad natal”, dijo Tsunao Kato, de 71 años, quien reabrió su barbería de tercera generación incluso antes de que se reestableciera el agua potable. “Quieren morir aquí”.
Una de las ventajas es que la amenaza de la radiación persistente parece menos inmediata que la del coronavirus, dijo Kato, cuyo local está en la ciudad de Minami Soma. En ese sentido, vivir entre los recordatorios del desastre nuclear —en ciudades donde las farolas iluminan intersecciones vacías— es una especie de distanciamiento social bienvenido.

En una guardería de Futaba, los paraguas llevan una década sin tocarse, sin proteger a nadie de la lluvia.

Cerca de allí, una casa derrumbada sigue a la espera de un equipo de demolición

Kato dijo que, aunque se alegraba de haber regresado, se esforzaba por equilibrar el deseo de quedarse con el conocimiento de que vivir en otro lugar probablemente sería más seguro.
“La lógica y la emoción no pueden mezclarse”, dijo, “como el agua y el aceite”.
Al igual que Kato, Kobayashi había estado dirigiendo un negocio familiar —una casa de huéspedes—, cuando se produjo el terremoto de magnitud 9. La casa de huéspedes en Minami Soma ha pertenecido a su familia durante generaciones, y ella se hizo cargo del negocio en 2001, cuando su madre se jubiló.
El hospedaje sufrió importantes daños por el agua del tsunami. Pero la familia de Kobayashi la restauró y la reabrió. (Su dálmata, que sobrevivió al accidente nuclear, murió justo antes de terminar la reforma).
No esperaban una oleada de turistas, dijo, pero esperaban atender a las personas que querían volver a la zona y no tenían dónde alojarse.
“Ya no queda pueblo”, dijo. “Si regresas, tienes que reconstruir”.

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Historias fascinantes …

1. En Persia, la manifestación pública de dolor y homenaje por la muerte de un gran hombre se acrecentaba haciendo que los caballos lloraran también esa muerte junto a familiares y amigos. La única manera de lograr este efecto era introduciendo granos de mostaza en las fosas nasales de los animales.
2. Las dos rayas = que indican igualdad comenzó a utilizarlas el matemático inglés Robert Recorde hace más de cuatrocientos años. En uno de sus libros cuenta que eligió ese signo porque “dos cosas no pueden ser más iguales que dos rectas paralelas”.
3. El término “camello” para los traficantes de droga se remonta a los años 20 cuando comenzó el trafico con las drogas a pequeña escala. Estos traficantes cuando intuían una situación de peligro o que podían ser descubiertos por la policía, se escondían la mercancía a la espalda. De ahí que comenzasen a llamarse “camellos”, aunque por aquello de una sola joroba, sería más lógico que se hubieran denominado dromedarios.
4. Una receta “infalible” para saber si una mujer era virgen , es la que solía emplearse en el siglo XVI: en agua que haya estado tres noches a la luz de la luna se introduce una liga o un cordón del corpiño de la dama. Si se precipita hacia el fondo inmediatamente es prueba inequívoca de que la poseedora no era virgen. Por ello las mujeres de esta época adornaban sus ligas con trocitos de madera y tejían los cordones de sus corpiños de seda con algodón, para que flotaran en caso de que se pusiera en duda su virtud.
5. Antiguamente era norma entre las familias numerosas elegir al séptimo hijo para que cursara la carrera de medicina.
6. De las más de 4.300 especies de mamíferos existentes, apenas 215 son monógamos.
7. Durante mucho tiempo los soldados rumanos y búlgaros tenían que ser vírgenes porque creían que su castidad les hacía inmunes a las balas.
8. La ecuación más antigua que se conserva tiene 4.000 años y está inscrita en una tablilla de arcilla de origen babilónico. El problema planteado en ella es el siguiente: “He multiplicado largo y ancho y he obtenido el área. He sumado al área el exceso del largo sobre el ancho y da 183. He sumado largo y ancho y se obtiene 27. Se pide largo, ancho y área”.

9. Cada rey de las cartas representa a un gran mandatario de la historia:
Espadas: El rey David.
Tréboles: Alejandro Magno.
Corazones: Carlomagno.
Diamantes: Julio César.
10. El rey Gustavo III de Suecia estaba convencido de que el café era un veneno. Para demostrarlo condenó a un asesino a tomar café todos los días hasta que muriese y a otro delincuente le indultó con la condición de que bebiese té a diario. El experimento fue seguido por una comisión médica y resultó un fracaso: Los primeros en morir fueron los médicos, luego el rey y muchos años más tarde el bebedor de té y por último, el bebedor de café.
11. Cuando los botones en la ropa aparecieron por primera vez eran sumamente caros, y por esa razón eran usados principalmente por la gente de la clase alta. Las mujeres de dicha clase, generalmente eran vestidas por sus doncellas, por eso las modistas pusieron los botones a la derecha de la doncella para facilitarles la tarea.
12. Ch’in Kuei (1090-1155) fue un funcionario del gobierno chino más que impopular. Fue tan odiado por el pueblo que acabaron poniéndole su nombre a una escupidera para que así todos pudieran expresar su descontento escupiendo en una “Ch’in Kuei”.
13. El término “cursi” tuvo su origen en la inversión del apellido Si Cur, una familia francesa que llegó a Cádiz hace años con aires presuntuosos y muchos remilgos. Para hablar de ellos sin que la familia lo supiera, los gaditanos le dieron la vuelta al apellido (Cur Si) inventando un término que permanece vigente.
14. Los antiguos egipcios pintaban el rostro de sus adversarios en la suela de sus zapatos para pisotearlos y humillarlos mientras caminaban.
15. Para saber si una mujer era bruja, los inquisidores la sumergían en un río con las piernas atadas. Si salía a flote, lo era.. y se le quemaba.

16. En 1765, un mesonero apellidado Boulanger abrió en París una casa de comidas y a la puerta colgó el siguiente letrero: “Venid a mi casa, hombres de estómagos cansados, y yo os restauraré”. La frase tuvo tal éxito que, desde entonces, todas las casas de comidas se llaman “restaurantes”. Además debido a la fama de su repostería, Boulanger también es el “culpable” de que en Francia a las pastelerías se les llame “boulangeries”.
17. Durante la Edad Media, la ciudad suiza de Hurdenburg, tenía una curiosa forma de elegir a su representante local. Los candidatos a alcalde tenían que sentarse alrededor de una mesa y extender sus barbas sobre ella. Entonces se colocaba un piojo en el centro de la mesa y el propietario de la barba que éste escogiera era designado nuevo alcalde.
18. Las palabra turismo, en inglés “tourist”, proviene de las primeras personas que viajaron en grupo por placer. Fueron unos ciudadanos británicos que visitaron el Chateaux de la Loire en Francia, de donde es capital Tours.
19. Poco después de inventar la primera cámara fotográfica, la gente tenía tanta curiosidad por saber cómo los caballos pueden llegar a tener las cuatro patas en el aire mientras galopaban, que se convocó un concurso. El ganador puso muchas cámaras alrededor del hipódromo que tomaban una foto cada vez que pasaba el caballo haciendo así el primer “video”.
21. En el antiguo Egipto, los días se dividían en buenos, amenazadores y nefastos, según los hechos que en ellos hubieran ocurrido durante la época en que los dioses moraban en la Tierra. En los días nefastos la gente no podía bañarse, montar en barca, viajar, comer pescado ni nada que viniera del agua. Tampoco se debía matar una cabra, un buey o un pato, tener trato carnal con mujeres, so pena de infección, escuchar canciones alegres o pronunciar el nombre del dios Seth, que tenía fama de pendenciero.
22. La orquídea es considerada una flor erótica y su nombre proviene de la palabra griega “orchis” que significa testículo.

23. Uno de los más claros ejemplos de concisión fueron las instrucciones que Roosvelt dio a Eisenhower en 1943: “Por favor, reúna sus tropas. Vamos a invadir Europa”.
24. En sólo 20 años el actor de cine porno John Holmes protagonizó unas 2.300 películas. En ellas mantuvo relaciones sexuales con más de 14.000 actrices. Holmes murió de sida a los 44 años de edad.
25. En la Edad Media eran tan frecuentes los envenenamientos que se popularizó la costumbre de chocar las copas al brindar. Así si el uno había puesto veneno en la copa del otro salpicaba en la de él y no se la bebía.
26. El gas metano, gas que normalmente expulsamos en forma de “pedos” constituye el 90% del contenido del “gas natural” que usamos en nuestras casas.
27. La semana es, históricamente, una agrupación de días. Los egipcios usaban semanas de 10 días, pero nosotros hemos heredado las semanas de 7 días de los romanos y estos a su vez de los mesopotámicos y la correspondencia de sus nombres con los astros, ya que los romanos designaron cada día al culto a una divinidad:
Lunes: Del latín dies lunae, día de la Luna.
Martes: Del latín dies martis, día de Marte (dios de la guerra).
Miércoles: Del latín dies mercuri, día de Mercurio (dios del comercio y de los caminantes, mensajero de los dioses).
Jueves: Del latín Iovis dies, día de Júpiter (dios que fue asimilado al Zeus griego, dios de los dioses).
Viernes: Del latín veneris dies, día de Venus (asimilación de la diosa Afrodita griega, diosa del amor y de la belleza).
Sábado: Día de Saturno (dios de los vendimiadores y campesinos). El nombre de Sábado proviene del latín sabbatum y este del hebreo sabbath, que significa descanso. Éste es, históricamente, el séptimo día de la semana y es el que dedican los judíos al descanso, ya que según la Biblia, Dios descansó en el séptimo día.
Domingo: Del latín Dies Dominicus, día del Señor. Los romanos dedicaron este día al Sol. Históricamente el Domingo es el primer día de la semana. Los cristianos trasladaron el día de descanso al primer día de la semana para conmemorar la Resurrección de Cristo, que tuvo lugar en ese día.
28. En la Grecia clásica, para saber si una mujer era estéril o no, se le colocaba un ajo en la vagina; y si al día siguiente le olía la boca a ajo, la mujer se consideraba fértil. De lo contrario, se creía que sus conductos vitales estaban tapados.
29. Las mujeres de Esparta, para probar el carácter de los recién nacidos, en vez de lavados con agua lo hacían con vino. Se creía que, si el niño era epiléptico o estaba enfermo, caía con convulsiones al contacto con esta bebida. Otras madres los lavaban con agua helada y con orina, con el mismo fin.
30. En 1955 James Dean protagonizó un anuncio advirtiendo a los adolescentes sobre el riesgo de conducir demasiado deprisa. El lema: “La vida que salves puede ser la mía”. Falleció ese mismo año, cuando su Porche impactó contra otro vehículo que circulaba a velocidad excesiva.

31. Durante la Edad Media, las prostitutas ejercía su oficio en su casa. No existía la publicidad pero ellas idearon un tablón de anuncios muy peculiar: para llamar la atención de sus posibles clientes colocaban un ramo de llamativas flores en la puerta de su vivienda. De ramo: ramera.
32. Nerón (Lucius Domitius Nero Claudius, (Ancio 37-Roma 68), emperador romano (54-68), hacía ejecutar a los espectadores de teatro que consideraba que no habían aplaudido con suficiente entusiasmo.
33. Durante algún tiempo la virginidad de la mujer estaba mal vista y se consideraba incluso peligrosa para la salud del marido. Por este motivo, en algunas partes de Oriente, los hombres ricos preferían desflorar a la novia con una barra de hierro o dejar ese trabajo sucio para un esclavo.
34. A la muerte de la famosa celestina francesa del siglo XVIII Marguerite Gourdan, conocidísima por su excelencia fabricando consoladores de madera cubiertos de vitela, sus herederos encontraron numerosos pedidos de estos artilugios sexuales destinados a conventos de religiosas y religiosos.
35. La tan repetida frase atribuida tantas veces a Sherlock Holmes “¡Elemental! Querido Watson” no está escrita en ninguna novela de tan singular personaje. La única frase parecida es la que aparece en un relato titulado “El Perverso”. En dicho relato, y tras una de las deducción de Holmes, Watson le dice “¡Excelente!” y Holmes simplemente le contesta: “¡Elemental!”.
36. La anécdota ocurrió en una sesión de la Academia de las Ciencias rusa. El agrónomo Denisovich Lysenko (1898-1976), fundador del llamado darwinismo creativo, daba una conferencia sobre la herencia de los rasgos adquiridos. Al concluir, el físico Lev Landau le preguntó:
– “¿Así pues, usted argumenta que si cortamos una oreja a una vaca, a su descendencia y así sucesivamente, tarde o temprano nacerán vacas desorejadas?”
– “Sí, es correcto”.
– Entonces señor Lysenko, “¿cómo me explica que sigan naciendo vírgenes?”.
37. Los antiguos romanos cuando tenían que decir la verdad en un juicio, en vez de jurar sobre la Biblia como en la actualidad, lo hacían apretándose los testículos con la mano derecha. De esta antigua costumbre procede la palabra testificar.
38. En el siglo XV, los trabajadores de los molinos sustituían los granos de trigo que los clientes llevaban para hacer harina, por una mezcla indigesta de polvos minerales y cartílagos de sepias y calamares secos. Es uno de los primeros antecedentes conocidos de la adulteración.
39. Aunque siempre se ha creído que eran los caballeros medievales los que obligaban a sus mujeres a ponerse el cinturón de castidad cuando se iban a la guerra, la mayoría de estos artilugios se los ponían ellas mismas para evitar ser violadas en las incursiones enemigas.
40. La actriz del cine mudo Norma Talmadge, inició la tradición de grabar las huellas de sus pies en el Teatro Chino Grauman en la ciudad de Hollywood, cuando accidentalmente pisó en cemento fresco frente al teatro en 1927.
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Las Cuevas de Pilato excavadas y talladas por los romanos en la isla de Ponza …

Las Cuevas de Pilato
L.B.V.(G.Carvajal) — La isla de Ponza es la mayor del archipiélago de las Pontinas, situado a unos 33 kilómetros al sur del Cabo Circeo en la costa entre Roma y Nápoles.
Uno de sus muchos atractivos son las numerosas cuevas y túneles excavados desde la Antigüedad, entre los que destaca el sistema de 5 cuevas denominado Grotte di Pilato (Cuevas de Pilato). Están situadas al sureste del puerto de Ponza, al pie de la colina de la Madonna y bajo el cementerio de la localidad.

Localización de la isla de Ponza
Fueron excavadas en la roca y talladas meticulosamente, incluso con decoraciones por debajo del nivel del mar, en el siglo I a.C. Están conectadas mediante túneles submarinos a cuatro tanques cubierto y una gran piscina o cisterna exterior, que se utilizaba como estanque para la cría de peces, muy probablemente morenas, un pez que era considerado sagrado por los romanos por sus supuestas dotes propiciatorias. Esta cisterna tiene cinco aberturas que se cerraban con compuertas para permitir la entrada y salida del agua, y el traslado de los peces a alguno de los otros 4 tanques cubiertos.
No obstante, algunos estudiosos discrepan de que las grutas tuvieran esa función de piscifactoría indicando que en períodos de mar gruesa y marea alta el borde de los tanques queda sumergido, lo que habría permitido a los peces escapar. Opinan, por el contrario, que tenían una función balnearia, estando las piscinas y tanques destinados a los baños de mar.

Otra vista de las cuevas de Pilato
Y es que en la Roma imperial bañarse en mar abierto era una costumbre de plebeyos con la que los patricios nunca hubieran profanado su estatus social. Además, los miembros de la familia imperial tenían prohibido bañarse en público, siendo Tito (según cuenta Suetonio) el primer y único emperador que lo hizo.
Por otro lado, las tres hileras de escalones cubiertos de mármol que hay en el suelo de la piscina principal, probarían que las cuevas eran efectivamente un balneario.
En las paredes hay nichos que pudieron contener estatuas de dioses, y en 1997 las excavaciones arqueológicas encontraron una escultura de Apolo o Dioniso tallada en mármol blanco junto con un pequeño altar de toba y algunas lucernas de terracota.
Las cuevas estaban conectadas a una gran villa romana por una amplia escalera. Los restos de esta villa, que perteneció al emperador Augusto, todavía son visibles sobre la colina. Ello refuerza la teoría de que las cuevas eran el balneario privado del emperador y su familia. Hoy solo se puede acceder a las cuevas desde el mar.

Vista del puerto de Ponza
El nombre de las cuevas se basa en la leyenda de que un joven Pilato fue enviado a sofocar una revuelta y nombrado gobernador de la isla (de donde adoptó el nombre de Poncio). Tras tener éxito en su misión fue enviado a Palestina y el resto es historia conocida.
Pero no son las únicas grutas o cuevas que hay en Ponza. La isla es famosa por sus Grutas Azules, excavadas por los etruscos, primeros colonizadores del archipiélago. Y también por el túnel subterráneo romano que conecta la ciudad con la playa Chiaia di Luna.
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La trágica y enigmática historia que envuelve la “Isla de los Muertos” en la Patagonia chilena …

bibiochile.cl(A.González) — 33 cruces de ciprés son mudas testigos de una historia que mezcla tragedia y misterio en el extremo sur del país, a orillas del correntoso y apetecido río Baker. En medio de la húmeda selva patagónica se alza como macabro recordatorio un cementerio donde yacen los primeros colonizadores del indómito e inclemente sur de Chile.
Se trata del trágico hecho que tuvo su origen en septiembre de 1905, cuando un barco a vapor zarpó desde Dalcahue con 200 obreros chilotes a bordo, para abrir una ruta desde la desembocadura del río Baker hacia la provincia argentina de Chubut.
Los trabajos estaban a cargo de la Sociedad Explotadora del Baker, empresa que logró un contrato de arrendamiento con el Estado, instalándose en un sector conocido como Bajo Piragua, a seis kilómetros aproximadamente de la actual Caleta Tortel, según consigna el portal de educación EducarChile.
En ese lugar, los obreros instalaron su base de faenas para luchar con la hostil geografía, mientras esperaban la llegada de provisiones a bordo de un barco que les surtiría de alimentos y artículos de primera necesidad. Sin embargo, los meses se sucedieron rápidamente y el aprovisionamiento jamás llegó.
En medio del arduo trabajo, los obreros debieron conformarse con consumir tocino y carne salada, además de arroz y harina infestada de gorgojos. Sumado al inclemente clima, no era de extrañar que se registrara el brote de una extraña enfermedad cuyo principal síntoma eran moretones en las extremidades y hemorragias.

De acuerdo a Educarchile, finalmente una cifra de entre 77 a 120 hombres perecieron. Si bien algunos sostienen que los trabajadores fueron envenenados para evitar que cobraran sus salarios, otra teoría apunta a un brote de escorbuto principalmente por la comida descompuesta que debieron consumir ante el abandono.
Incluso, una hipótesis más increíble apunta a que los obreros habrían sido envenenados por curanderos alacalufes, ante el acercamiento que habrían tenido con mujeres de esa etnia.
En medio de la mortandad, los supervivientes colocaron los cadáveres en rústicas cajas de madera de ciprés y fueron enterrándolos en una esquina de la isla bajo una cruz sin nombre, de las cuales sólo 33 no sucumbieron al paso del tiempo y de los crudos inviernos.
Finalmente un 26 de septiembre, el capitán Guillermo Titus del vapor Araucanía que navegaba por el canal Messier a pocas millas de salir al Golfo de Penas, divisó a un puñado de trabajadores que hacían las veces de vigías en un islote donde se ubicaba la pequeña caleta de resguardo Hale.
Allí unos pocos trabajadores aguardaban atentos a la pasada de alguna embarcación que pudiera recoger a los sobrevivientes. Titus embarcó a los enfermos y a los que aún se sostenían en pie y continuó su viaje a Chiloé. En el Araucanía fallecieron seis u ocho trabajadores más.
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Un 11 de octubre de 1906, el periódico La Alianza Liberal publicó un listado con los nombres de los trabajadores que perecieron en Bajo Pisagua, según consigna el antropólogo Mauricio Osorio Pefaur. Incluso, uno de los nombres aún es posible ver en la única cruz que mantiene su registro intacto, y que corresponde a Melchor Navarro, quien murió un 02 de agosto de 1906.
El cementerio, en tanto, se yergue a sólo metros del río posiblemente debido a las escasas fuerzas de los trabajadores aún con vida para cavar en un lugar más al interior. El actual emplazamiento junto al Baker mantiene en la incertidumbre el futuro de este Monumento Histórico Nacional -declarado en 2001- ante una eventual crecida del río.
De ser así, la naturaleza misma será la encargada de borrar los vestigios de una trágica historia de quienes dieron su vida por el avance de la civilización de nuestro país.
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101 Datos curiosos sobre el mundo …

Bioguía(S.Ichariba) — El mundo es un lugar fascinante, y lamentablemente conocemos muy poco sobre él. Por lo menos mucho menos de lo que podríamos.
¿Te gustaría conocer un montón de datos curiosos sobre los temas más diversos? Que te permitan despertar la curiosidad, descubrir nuevos temas y, ¿por qué no? Tener siempre bajo la manga algo interesante para acotar en cualquier conversación.
¡Entonces este post es para ti! Hemos recopilado datos curiosos de todos los temas que te encantan, para que puedas sorprenderte y sorprender a tus amigos.
Datos curiosos sobre el cuerpo humano
El cuerpo humano es una estructura compleja, pero absolutamente fascinante. A pesar de que la ciencia estudia cada parte del cuerpo desde hace siglos, nunca se lo termina de conocer del todo. ¡Es que es una infinita fuente de asombro!
Pero ciertamente, los años de estudios han llevado a que se revelen cientos de datos sobre el cuerpo, muchos de los cuales parecen increíbles cuando uno los escucha. Estos son algunos de los más increíbles. ¡Y están ocurriendo dentro tuyo en este momento!

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1. Los ojos hacen más ejercicio que las piernas
Los músculos de nuestros ojos se mueven mucho más de lo que imaginas… ¡Aproximadamente 100.000 veces al día!
Para que te des una idea de cuánto es eso, deberías saber esta relación: para que los músculos de la pierna hagan la misma cantidad de ejercicio, deberías caminar aproximadamente 80 km por día.
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2. Nuestro aroma es tan único como nuestras huellas digitales
Cada persona tiene su aroma único, debido a las feromonas. Excepto los gemelos idénticos, que tienen exactamente el mismo olor.
Hablando de esto, vale aclarar: según la ciencia, las mujeres siempre huelen mejor que los hombres. Y la nariz puede recordar hasta 50.000 aromas.
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3. Producimos piscinas de baba
La función de la saliva es envolver el alimento para que no raspe ni desgarre las paredes del estómago.
¿Sabes qué es lo más curioso? A lo largo de la vida, una persona genera saliva suficiente como para llenar dos piletas de natación.
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4. Puedes ver un óvulo a simple vista
El espermatozoide masculino es la célula más pequeña del cuerpo. En contraposición, el óvulo femenino es la más grande.
De hecho, el óvulo es la única célula del cuerpo lo suficientemente grande como para poder verse a simple vista.
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5. El tamaño del pene puede ser proporcional al pulgar
Hay muchos mitos alrededor del tema. Pero la ciencia dice que el pene de un hombre promedio mide tres veces el tamaño de su dedo pulgar. ¿Creías que era solo otro mito?
«Pensamos que los niveles de testosterona prenatal podían tener algo que ver con la longitud del pene y, por tanto, dado que la formación de los dedos también está influida por esta hormona, también jugaban un papel», afirma Tae Beom Kim, coordinador de una investigación al respecto del Hospital Gachon Gil de Incheon.
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6. El corazón podría mover un coche
Más allá de la fuerza espiritual, el corazón es un órgano sumamente poderoso. De hecho, la presión que genera al bombear sangre podría, si saliera del cuerpo, alcanzar los 10 metros de distancia.
Para que te des una idea, la potencia generada al día por un corazón bastaría para mover un coche durante 32 kilómetros.
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7. Nada es tan inútil como parece
Cada parte del cuerpo tiene un sentido dentro del contexto. Por ejemplo, el dedo meñique.
Aunque pueda parecer insignificante, si de pronto no lo tuvieras, tu mano perdería el 50% de su fuerza.
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8. Eres el responsable de todo el polvo que se junta en tu casa
El polvo que vemos frente al resplandor que entra por la ventana, así como el que se acumula en el suelo o sobre los muebles, está compuesto en un 90% por células muertas de nuestro cuerpo.
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9. El calor corporal es más de lo que imaginas
En 30 minutos, el cuerpo humano libera suficiente calor como para hervir casi medio litro de agua.
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10. Lo que crece más rápido…
¿Qué crees que crece más rápido en tu cuerpo? La respuesta no son las uñas. En realidad, el vello facial crece mucho más rápido que el de cualquier otra parte del cuerpo.
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11. Huellas únicas
Al igual que las huellas dactilares, y que los aromas, la lengua de cada persona también es una marca de identidad. De hecho, tiene huellas únicas e irrepetibles.
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12. La lengua nunca descansa
La lengua se está moviendo todo el día. Se expande, se contrae, se aplana, se vuelve a contraer. Al final del día, lo más probable es que la lengua haya hecho varios miles de movimientos.
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13. Tienes más papilas gustativas de lo que imaginas
Específicamente, alrededor de 3000. Sí, tres mil. Cada una de ellas permite identificar distintos sabores: amargo, salado, agrio, dulce y picante.
Y son después de todo las que nos ayudan a comprender cuándo algo que comemos es delicioso. Aunque no todo el mundo tiene la misma cantidad, y eso explica por qué algunas personas parecen sentir más sabor que otras.
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14. Los hombres y mujeres escuchan de manera diferente
La manera en que los hombres y las mujeres piensan, actúan y toman decisiones es diferente y esto es bien sabido. Los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana descubrieron que estas diferencias se aplican incluso en la manera en que ambos sexos escuchan. Los hombres procesan sonidos con un solo lado del lóbulo temporal del cerebro, mientras que las mujeres usan ambos lados para este propósito.
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15. Los bebés pueden curar a sus madres en el vientre
No solo las madres cuidan de sus hijos, sino que los bebés también cuidan de sus madres. Mientras se encuentra en el útero, el feto puede enviar sus propias células madre a los órganos dañados de su progenitora para restaurarlos. La transferencia e incorporación de células madre embrionarias en los órganos de la madre se llama microquimerismo uterino.

Datos curiosos sobre el reino animal
No solo el cuerpo humano es asombroso. El reino animal es tan amplio e increíble que parece imposible conocerlo completamente. Pero al menos, puedes conocer algunos datos curiosos súper interesantes.
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16. Curiosidades sobre los elefantes
Los elefantes son maravillosos y a nuestros ojos, parecen gigantes. Sin embargo, pesan menos que la lengua de una ballena azul.
Otro dato curioso sobre ellos: no pueden saltar.
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17. Los elefantes y el agua
Hay más curiosidades sobre estos increíbles animales.
Los elefantes son capaces de localizar agua y de detectar lluvias a distancias de aproximadamente 250 km. A su vez, tienen un sistema intuitivo de comunicación ya que cuando un miembro de la manada encuentra alguna reserva de agua, avisa mediante gruñidos de baja frecuencia al resto de la manada.
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18. Los osos panda y su comida
Si crees que eres glotón, es porque no conoces a los osos panda.
¡Ellos pueden pasar hasta 12 horas al día comiendo!
Es que para suplir sus necesidades dietarias tiene que comer al menos 12 kilos de bambú diarios.
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19. El hambre de los osos hormigueros
Los osos panda no son los únicos que sorprenden con la cantidad de comida que consumen a diario. Los osos hormigueros comen alrededor de… ¡35.000 hormigas al día!
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20. Los caballitos de mar y la familia
Hay varias especies de animales que tienen la característica de ser monógamos, es decir, que se aparean toda la vida con la misma pareja. Los caballitos de mar son una de ellas. Pero hay otro dato curioso al respecto: el macho de la pareja es quien lleva las crías durante el período de gestación.
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21. Hociquito de un gato
Si tienes un gato en casa, seguramente amas su hociquito. Pero es probable que no sepas lo increíble que es. Pues el hocico de un gato es único, como las huellas dactilares de los humanos. No hay dos narices gatunas que sean idénticas.
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22. La fuerza del avestruz
Quizá no lo parezca a simple vista, pero las patas de un avestruz tienen mucha fuerza. De hecho es suficiente fuerza muscular como para matar una persona, ¡o incluso a un león!
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23. Los gatos duermen más del 70% de sus vidas
Así como los mininos pasan el 70% de sus vidas durmiendo, el 30% restante están despiertos acicalándose y alrededor de 10,950 horas ronroneando.
¿Quién no ha deseado tener la vida de un gato? Dormir largas jornadas y desperezarse para ir a comer. Muchos lo califican como una vida perfecta.
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24. Las hormigas pueden almacenar agua
Cierta variedad de hormigas puede hacer crecer su vientre hasta un centímetro para almacenar una mezcla de agua y azúcar, llamada néctar, que les sirve de alimento. Cuando les falta agua, el resto de las hormigas recurre a sus compañeras para tomar el líquido vital.
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25. Los camellos también
Los camellos beben mucha cantidad de agua cuando tienen la oportunidad de hacerlo, ya que en el desierto pueden pasar días sin ingerir líquido, ¡son capaces de tomar 106 litros de agua de una sola vez! Estos animales tienen una gran capacidad para almacenar copiosas cantidades de agua en su organismo y pueden pasar hasta 10 días sin beber.
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26. Los peces también toman agua
Que vivan en el agua no quiere decir que no necesiten también beberla. De hecho, si no lo hacen pueden morir deshidratados. Los peces de agua dulce simplemente la beben y ya.
Los peces que viven en el mar tienen la capacidad de eliminar el exceso de sal que ingieren junto con el agua. Su cuerpo está formado por un gran porcentaje de agua y otro porcentaje de sustancias orgánicas. Cuando la sal del mar se pone en contacto con las sales de los peces, ellos filtran el agua y la sal a través de sus branquias.
Esto significa que para que los peces puedan ingerir agua, los niveles de sal en el agua deben ser estables ya que si aumentaran, los peces no podrían diferirla y podrían morir.
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27. Las nutrias, ¿románticas?
Si pudieras ver a un grupo de nutrias durmiendo en el agua, verías que lo hacen tomadas de la “mano”. Es un gesto muy tierno, pero que en realidad es por supervivencia: lo hacen para no derivarse o perderse.
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28. Las jirafas no emiten ningún sonido
Los perros ladran, los gatos maúllan y los pájaros pían. ¿Qué hacen las jirafas? Un grupo de investigadores austriacos, armados con más de mil horas de grabación de sonidos en zoológicos se dio a la tarea de responder a esta pregunta y la respuesta es: nada. Las jirafas no emiten sonido alguno convirtiéndose de esta manera en el único mamífero con esta característica.
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29. El ave voladora más grande del mundo
A veces, cuando se excava en el suelo para construir un edificio se encuentra por casualidad un fósil que puede ampliar los horizontes de lo que se daba por sabido. Así ocurrió en 1983, cuando los obreros que construían el aeropuerto de Charleston, Carolina del Sur, se encontraron con un cráneo y varios huesos del ala de un ave que vivió hace 25 millones de años. La envergadura de aquella criatura debía estar entre los seis y los siete metros, es decir, cerca del doble del ave actual con mayor tamaño.
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30. Escorpiones suicidas
Los escorpiones son los únicos animales que se suicidan. Lo hacen una vez que no pueden escapar de una situación de peligro; muy rara vez los mata otro animal. Siempre son ellos los que terminan con su vida.
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31. Los gatos y el agua
Hay un mito detrás de los gatos y el agua: se cree que estos animales la odian. Este mito puede derivar de que los ancestros de los gatos vivían en los desiertos y no tenían mucho contacto con la misma y que, debido a esto, los gatos no están acostumbrados, como los humanos y otros animales, a usarla para higienizarse.
Sin embargo, los gatos domésticos no tienen por qué odiar el agua. Hay muchos felinos que una vez que la conocen les encanta, juegan con ella y disfrutan de darse baños.
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32. Las abejas pueden reconocer rostros humanos
Las abejas pueden ver lo mismo que los humanos, y son tan inteligentes que los experimentos han demostrado que pueden ser entrenadas para reconocer rostros humanos. Un estudio demostró que el proceso que siguen es similar al nuestro: examinan una cara como un todo en lugar de distinguir cada elemento por separado.

Curiosidades sobre la comida
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33. Para hacer un kilogramo de miel, una abeja debe recorrer 4 millones de flores….
Sí, esa cantidad. Para lograrlo, deben volar una distancia equivalente a dar la vuelta al mundo cuatro veces.
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34. …Pero la miel es el único alimento que no se pudre
Al menos, las abejas no hacen todo ese trabajo para nada. Todos los alimentos, incluso los que se llaman “no perecederos”, se terminan poniendo en mal estado eventualmente. La miel es, de hecho, el único alimento que nunca lo hace.
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35. En la edad media, el azúcar era un bien de lujo
Continuando con la miel, en esa época era el elemento generalmente utilizado para endulzar. El azúcar como lo conocemos venía de oriente y era considerado exótico. Así es que era importado y sumamente caro.
Era un bien utilizado solamente por nobles, valía 10 veces más que la leche, y se usaba en pequeñas cantidades. Sin embargo, fue ganando popularidad por el tiempo, llegando a ser hoy el endulzante más común.
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36. El el mundo hay más de 10 mil tipos de tomates
¿Creías que se limitaba al tomate “redondo”, “perita” y “cherry”? Pues no, la lista es enorme y se amplía permanentemente.
El tomate proviene de la cultura azteca, pero su adaptabilidad a distintos tipos de ambientes lo hizo popular en todo el mundo. Justamente porque su cultivo se ha expandido y adaptado a todo tipo de necesidades, es que existen tantas especies.
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37. Sin embargo, al principio se creía que los tomates eran venenosos
Los conquistadores de América veían cómo las culturas aborígenes comían tomates, pero su forma y su textura les hacían sentir desconfianza.
Solo se animaron a probarlos después de observar durante meses que los pueblos originarios los comían sin que tuviera efectos negativos.
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38. La nuez moscada en grandes cantidades puede ser letal
Un poco de ralladura de nuez moscada es ideal para agregar sabor a la comida, pero si se consume en grandes cantidades puede tener efectos nocivos. A partir de los 10 gr. produce efectos alucinógenos similares a la marihuana; pero no es popular porque sus efectos duran más de 24 hs. y los daños colaterales son altos. Inyectada en forma intravenosa o en cantidades mayores puede llegar a causar la muerte.
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39. Las manzanas tienen aire
Haz la prueba y tira una manzana en un bote de agua. Verás que la fruta flota. Esto se debe a que están compuestas hasta en un 25% por aire. Según un estudio publicado en Journal of Experimental Botany, esto es para que la fruta crezca.
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40. Las zanahorias no siempre fueron naranjas
La zanahoria parece remontarse al 3000 a. C., en Afganistán. En aquel tiempo solían ser púrpuras por fuera y amarillas por dentro.
De hecho, la primera zanahoria naranja se produjo artificialmente en Holanda, en el siglo XVI, para coincidiera con el color de la casa real holandesa.
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41. La cerveza no es un alimento en Rusia
En el país del vodka, la cerveza ya no se considerará un producto alimenticio. Hasta ahora, cualquier cosa que contenía menos del 10% de alcohol en Rusia no era considerada una bebida alcohólica como tal, pero el incremento de consumo de cerveza ha obligado a la intervención de las leyes. Durante la última década, sus ventas han aumentado más del 40%, mientras que las de vodka se han reducido en casi un 30%.

Datos curiosos de la historia
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42. Las primeras almohadas eran de piedra
Cuando se habla de almohada, la primera asociación mental que la gente de hoy tiene es la de un cojín blando y suave sobre el cual poner la cabeza a la hora de dormir. Pero la primera almohada surgió en Mesopotamia, allí las almohadas, eran de piedra y tenían un uso ligeramente diferente al que le damos hoy en día. Básicamente, servían para mantener lejos de la boca, la nariz y las orejas a los insectos a la hora de dormir.
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43. Los primeros despertadores… ¡Eran personas!
Se les llamaba “knocker up”, y su empleo no era otro que despertar de madrugada a los trabajadores para que llegasen a tiempo a las fábricas, canteras y minas de carbón durante la época de la Revolución Industrial en Inglaterra e Irlanda.
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44. La guerra y la paz
La influencia mundial que Estados Unidos de América tiene se sustenta, en gran medida, en su poderío militar. Con un presupuesto de 610 000 millones de dólares, gasta más en su ejército que la suma de los presupuestos militares de los próximos quince países. Mientras tanto, el presupuesto que la ONU tiene asignado para el mantenimiento de la paz es de 6 800 millones de dólares, lo que representa el 0,5% de los gastos militares mundiales, que están estimados en 1 339 000 millones de dólares.
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45. El Vaticano
El Vaticano acopia el segundo tesoro en oro más grande del mundo. El tesoro en oro del Vaticano ocupa el segundo puesto tras el de los Estados Unidos. Las riquezas del Vaticano son incalculables. No hay pueblo sin iglesia, ni ciudad sin catedral, ni casi monte sin ermita.
Según un estudio realizado hace poco tiempo el Vaticano posee la cantidad de dinero suficiente para acabar con la pobreza mundial, pero no solo una vez, puede acabar con ella dos veces.
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Bonus: Emerge una Nueva Historia de la Humanidad
Una nueva historia humana está surgiendo. Durante muchos años, la ciencia ha perpetuado la creencia de que la vida no es significativa, de que vivimos en un planeta común que orbita a una estrella ordinaria. Esta idea ha promovido conductas que la sociedad ha reforzado: separación, odio y miedo.
Todo esto está cambiando, pues la ciencia está siendo actualizada con nuevos hallazgos que confirman que todos estamos conectados mediante una matriz subyacente e imperceptible. Esto nos da una nueva visión de la realidad, en la que la humanidad escribe una nueva historia, una historia que comienza con un universo vivo, en el que la vida es la regla y no la excepción, con un modelo basado en la cooperación y la abundancia en lugar de la escasez y la separación.

Datos curiosos sobre el agua
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46. Es la única sustancia de la naturaleza que puede encontrarse en forma líquida (agua tal como la conocemos), sólida (en forma de hielo) o gaseosa (como vapor).
Los cambios de estado del agua, que existe en su mayor parte en estado líquido, se producen debido a la cercanía de sus moléculas. Cuanto más próximas se encuentran las moléculas entre sí, el agua adopta el estado sólido; cuando están más separadas, asume el estado gaseoso.
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47. El cuerpo humano contiene en promedio unos 37 litros de agua
Esto que equivale al 66 por ciento de la masa corporal de un adulto. Todo el cerebro está compuesto por un 75 por ciento de agua, mientras que, los huesos contienen un 25 por ciento y la sangre un 83 por ciento.
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48. Una canilla que gotea desperdicia más de 75 litros de agua por día
Durante una ducha de solo cinco minutos se utilizan entre 95 y 190 litros de agua. En cada descarga del retrete se consumen entre 7,5 y 26,5 litros de agua. Al lavarnos las manos gastamos 3 litros y, al cepillarnos los dientes 7.
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49. Se necesitan 200 litros de agua para producir un solo litro de gaseosa cola
¡Y no solo eso! Para un barril de cerveza, 5.680 litros de agua; para un huevo de gallina, 450 litros; para producir los alimentos diarios de una familia de cuatro personas se necesitan 25.700 litros de agua y para refinar un barril de petróleo crudo se necesitan 7.000 litros.
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50. Una persona puede sobrevivir un mes sin alimentarse, pero puede estar como máximo siete días sin beber agua.
Sin embargo, el agua salada no se puede beber porque provoca deshidratación ya que el organismo termina eliminando mucha más agua de la que consume.
Para una correcta hidratación una persona debe consumir un mínimo de 2 litros de agua por día:
De esta manera, consumiremos a lo largo de nuestra vida más de 75 mil litros de agua. Porque, además del agua que se bebe, hay que tener en cuenta que casi todos los alimentos que ingerimos aportan un grado muy alto de agua al cuerpo.
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51. La mayoría de los alimentos que consumimos a diario aportan al cuerpo una gran cantidad de agua.
El tomate contiene un 95 por ciento de agua; la manzana un 85 por ciento; la espinaca un 91 por ciento y las papas un 90 por ciento.
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52. Son 70 mil las sustancias conocidas que contaminan el agua
Las sustancias más contaminantes para el agua suelen ser los hidrocarburos, los desperdicios industriales, los pesticidas y otros tipos productos químicos. La mayoría de los derivados del petróleo son arrojados por las mismas industrias. Es alarmante que con solo cuatro litros de nafta se pueden contaminar 2,8 millones de litros de agua. Por esta razón los animales de agua dulce se están extinguiendo cinco veces más rápido que los animales terrestres.
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53. Los países americanos poseen la mayor parte de los recursos hídricos en relación a la cantidad de habitantes
En América del Sur vive solamente el 6 por ciento de la población mundial. Sin embargo, en ese continente permanece concentrado el 26 por ciento de los recursos hídricos. Por otro lado, en América del Norte y Central reside el 8 por ciento de la población y esta posee el 15 por ciento del recurso. Mientras que en Europa, se concentra el 13 por ciento de población y el 8 por ciento del recurso. En cambio, en Asia vive el 60 por ciento de la población mundial y solo cuenta con el 36 por ciento del agua. Por último, en África vive el 13 por ciento de la humanidad y solo se dispone del 11 por ciento del agua.
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54. Más de 1100 millones de personas en el mundo carecen de acceso directo a fuentes de agua potable
Para lograr conseguir agua potable, muchas mujeres y niños caminan 10 kilómetros a diario. No conseguirla, puede causarle la muerte a 4.500 niños. A su vez, en lugares dónde el agua está contaminada mueren 3 millones y medio de personas.
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55. La Tierra contiene unos 525 millones de kilómetros cúbicos de agua.
En los últimos dos millones de años esta cantidad no ha variado. Sin embargo, de todo ese caudal solo el 0.007 por ciento existente en la Tierra es potable. A causa de la contaminación ésta cantidad se reduce año tras año.
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56. Cuando una persona siente sed, es porque ha perdido más del 1% del total de agua de su cuerpo.
¡Pero cuidado! Aunque tengamos mucha sed, no es saludable beber agua en exceso ni muy rápido. Hacerlo puede provocarnos una intoxicación, ya que mucha cantidad de agua puede diluir los niveles de sodio en sangre y provocar un desequilibrio en el nivel de agua del cerebro.
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57. El agua es el principal regulador de temperatura del planeta
Por lo tanto, es también regulador de la temperatura de nuestro cuerpo . Por esta razón, es recomendable beber mucha agua cuando se tiene fiebre.
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58. Se estima que las personas utilizan un promedio de 190 litros de agua por día
En Estados unidos se consumen 1300 millones de litros por día y se calcula que esta cifra es cinco veces más de lo que consumen los europeos.
Datos curiosos que realmente no quieres escuchar
No todo es para divertirse. Estos datos curiosos te dejarán pasmado pero, a la vez, te darán un poquito de escalofríos…
Seguro que nunca antes te has puesto a pensar en estas cosas. Pero leerlo a continuación te dejará pasmado.
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59. Horas de sueño
Si duermes las ocho horas al día que recomienda la medicina, cuando cumplas 99 años habrás pasado 33 años dormido.
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60. Café y cucarachas
Es muy posible que haya excremento y restos de cucarachas en el café que tomas. Muchos etnólogos que estudian cucarachas suelen crear una alergia a estas, pero también al café que casi todos tomamos. Y la presencia de excremento en el café sería la única explicación coherente.
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61. “Nadie se baña dos veces en el mismo río”
La famosa frase del filósofo Heráclito es mucho más cierta de lo que piensas. De hecho, nunca has estado en el mismo lugar dos veces: nuestro planeta, el sistema solar y la galaxia están moviéndose en el espacio.
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62. Hay fecha de caducidad
Esa misma galaxia, el sistema solar y el planeta en el que vivimos, tienen fecha de caducidad. Dentro de 4 mil millones de años nuestra galaxia chocará con la galaxia Andromeda.
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63. ¿Realmente te conoces?
¿Pensaste alguna vez que, en realidad, nunca te has visto realmente? Solo tu reflejo, fotografías de tí mismo. De hecho, de tu rostro solo puedes ver un pedacito de la nariz y los labios.
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64. Dolorosa realidad
Millones de niños en Estados Unidos están siendo expuestos a grandes cantidades de agua con plomo. Esto afecta su comportamiento, rendimiento y coeficiente intelectual. Puede causar graves problemas a la salud y el problema no está siendo atacado. Otros países ni siquiera saben si tienen ese problema.
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65. Peligros que ha inventado el ser humano
Existen por lo menos 49 bombas nucleares perdidas en este momento. Hace poco se encontró una, pero aún hay mucho trabajo para encontrar el resto, de las que al parecer no se tiene una pista de dónde o quién las puede tener.
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66. Qué hubiera pasado si…
En 1958, en medio de la Guerra Fría, una bomba nuclear cayó en en Carolina del Sur, pero no detonó. No se trató de un ataque ruso, sino de un error del propio ejército estadounidense. En 1961 sucedió lo mismo, pero esta vez fueron dos bombas nucleares que dejaron caer sobre Carolina del Norte y que afortunadamente tampoco detonaron. Sin embargo, papeles liberados en 2013 demostraron lo cerca que una estuvo de hacerlo y de cambiar el curso de la historia por completo.
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67. Cosas que nunca pensaste
Un día tus padres te cargaron por última vez. De igual manera, un día saliste a jugar con tus amigos por última vez sin saber que no volvería a suceder.
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68. ¿La risa de los muertos?
Si ves alguna comedia con risas enlatadas, lo más probable es que estés escuchando a gente muerta reír, pues las grabaciones realmente son viejas.
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69. El Everest y sus cuerpos
Hay cerca de 200 cuerpos congelados en el Monte Everest. Es más fácil dejarlos ahí que arriesgarse a bajarlos e incluso algunos sirven para que los escaladores sepan dónde se encuentran. La mayoría de esos cuerpos son de personas que lograron llegar a la cima pero se quedaron sin oxígeno, energía o comida para lograr bajar la montaña.
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70. Desastres naturales
Existe un desastre natural llamado «Erupción limnica» o «Fenómeno del lago explosvo». Sucede cuando dióxido de carbono hace erupción de las profundidades de un lago asfixiando a la flora, fauna y población humana.
Esto ya sucedió dos veces, matando cerca de 1700 personas. Lo realmente aterrador es que el lago Kivu en África, que ya es infame por ser un lugar donde fueron lanzados los restos de gran parte de personas del genocidio de Ruanda, es una zona de riesgo en la que viven cerca de dos millones de personas.

Curiosidades sobre el planeta tierra
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71. El lugar más frío
El lugar más frío es la Antártida. ¡En invierno las temperaturas pueden descender hasta alcanzar los -73º C!
¿Otra curiosidad? Cuenta con el 70% del agua fresca de la Tierra y casi el 90% de su hielo.
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72. Cristales gigantes
Las piedras preciosas y cristales son muy valoradas debido a su escasez y difícil adquisición.
En México, los pilares de yeso en la Cueva de los Cristales, enterrados a unos 300 metros de profundidad, son de los mayores cristales naturales conocidos. Algunos de los pilares pueden llegar a medir más de 9 metros de alto.
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73. Un río que hierve
Se encuentra oculto en las profundidades de la Amazonía peruana y, si bien el agua no se encuentra en la temperatura exacta de hervor, está a pocos grados de hacerlo, generando así un vapor en la selva.
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74. Un planeta enorme
El planeta Tierra es el quinto planeta más grande del sistema solar, lo cual significa que es muy grande. La Tierra solo es superada en tamaño por Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.
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75. Hay un lugar donde las rocas “caminan”
Se trata de de un lago árido y seco, conocido como el “Valle de la muerte”.
El valle se alza sobre un estanque de agua situado a 7 cm de profundidad. En las noches de invierno, el estanque se llena de agua y aparece una suave capa de hielo. Durante los días de sol, el hielo comienza a derretirse y a romperse en grandes paneles flotantes, que los vientos ligeros mueven, empujando las rocas y dejando rastros en el barro blando debajo de la superficie. Por esto parece que las rocas “caminaran”.
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76. Los polos magnéticos se invierten
Si bien se invierten cada miles de años, en los últimos 20 millones de años ha ocurrido cada 100.000 años aproximadamente. Esto significa que si viajáramos al pasado 800.000 años con una brújula, ésta nos señalaría que el norte está en la Antártida.
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77. El punto más profundo
La Fosa de las Marianas es el lugar más profundo de la corteza terrestre ubicado en el occidente del Océano Pacífico. Mide unos 2,550 km de largo y 69 km de ancho en promedio, y alcanza una profundidad máxima conocida de 10.994 metros.
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78. El organismo más grande del mundo
El organismo viviente más grande del mundo es un hongo, Armillaria ostayae, que se encuentra en el Bosque Nacional de Malheur, en Oregon, Estados Unidos. Este organismo, conocido como hongo o seta de miel, empezó de una sola espora muy pequeña hasta llegar a extenderse a 880 hectáreas, es decir, cerca de 1665 campos de fútbol.
El monstruo de Oregon, como a veces se le dice, ha esparcido sus filamentos rizomorfos a lo largo del bosque por unos 2400 años matando cientos de árboles.
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79. El aloe
Las hojas del aloe vera contienen espinas en los bordes para tolerar la sequedad y almacenar el agua que necesitan para vivir. Esta planta puede pasar largas temporadas sin agua, sobre todo en invierno. Sin embargo, cuando las hojas están delgadas y arrugadas significa que están deshidratadas y no es recomendable no llegar a ese punto.
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80. Los cáctus y su capacidad de almacenar agua
Como su habitat es el desierto, tienen una gran capacidad para almacenar agua en su interior. Esto se da porque tienen una cutícula muy gruesa y cubierta de cera. Sus hojas son espinas para evitar la pérdida del agua por la transpiración y condensar la humedad atmosférica del rocío, la niebla y la lluvia, ya que estas actúan como puntas de goteo.

Datos curiosos sobre paises del mundo
Seguramente cada lugar del mundo tiene algo impresionante que contar. Pero hemos hecho una selección de ocho ciudades del mundo que tienen alguna curiosidad particular de la que pueden alardear.
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81. Bolivia
Además de ser el país más plano del mundo, Bolivia tiene una abundante riqueza natural. Posee el desierto de sal más largo del mundo, el salar de Uyuni, con 10.500 metros cuadrados de sal. Además, en las profundidades de este espacio se encuentra una de las reservas más importantes del mineral Litio. Este atractivo natural se ha convertido en potencia turística y bastión hotelero.
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82. Costa Rica
Ubicada en América Central, Costa Rica se destaca económicamente por su turismo. Lo que pocos saben es que la fundación Happy Planet Index lo nombró como el país más feliz del mundo en 2015. Posee 4.947.490 habitantes y es uno de los 25 países y estados independientes que no tienen ejército.
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83. Estados Unidos
¿Sabías que además de ser uno de los países con mayor poder del mundo, contar con una superficie de 9,83 millones de km2 y tener una población diversa y multicultural, Estados-Unidos es el hogar de la colonia más grande de murciélagos en el mundo? Se encuentra ubicada en el sur del país en Austin, Texas.
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84. Sudán
Este país, situado al noreste de África, comparte fronteras con 9 naciones de ese mismo continente. Es curioso saber que Sudán tendría más pirámides que Egipto, país reconocido por tener los monumentos arqueológicos de este tipo más importantes del mundo. Se las conoce como las pirámides Nubias, son más de 250, y están construidas a lo largo del Nilo. Según historiadores, tenían por objeto servir a los emperadores Kushitas.
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85. Portugal
De clima mediterráneo, Portugal es uno de los países con mayor producción de vino Oporto en Europa. Y como dato curioso se destaca que es el mayor productor de corcho en el mundo. Este país, limítrofe con el Atlántico y España, produce alrededor de 160 mil toneladas de corcho, lo que corresponde al 54% de la producción mundial de este objeto.
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86. Indonesia
País asiático y multidiverso, Indonesia posee 260 millones de habitantes. Esto lo sitúa como el cuarto país más poblado del mundo. Además de tener 3 zonas horarias distintas, es el país con el mayor número de musulmanes en su población.
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87. Polo Sur
El tiempo ha hecho de guía para los seres humanos a través de la historia. Se destaca como uno de los pilares fundamentales en los que la razón humana se asienta y construye. Pero, ¿qué pasaría si esta referencia no existiese más? En el Polo Sur, el día dura más tiempo de lo que se acostumbra en el resto del hemisferio y la noche cae por largos y eternos meses.
En el Polo Sur, la pregunta «¿a qué hora nos vemos?» es difícil de responder. Puesto que es el espacio en el que las zonas horarias se encuentran hasta desaparecer y la referencia del día y la noche no funciona. Los habitantes deciden el huso horario que quieran para vivir su rutina.
Por ejemplo, las bases de investigación científica provenientes de países como Estados Unidos fijan husos horarios de acuerdo a las ciudades natales de las personas que en ellas habiten.
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88. Australia
Conocido por sus canguros y el surf, Australia se arropa con los océanos Pacífico e Índico. Pero este país también sobresale por su riqueza natural y su exotismo. ¿Sabías que tiene un lago de color rosa vibrante?
No parece real, es cierto, pero lo es. Se trata del Lago Hillier, ubicado en el archipiélago Recherche, en la costa occidental de Australia. Al parecer, las bacterias que viven en sus orillas y su composición de sal generan ese efecto en su coloración.

Curiosidades sobre el ser humano
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89. Algunas personas solo necesitan cuatro horas de sueño
La mayoría de nosotros necesita unas ocho horas de sueño cada noche para estar saludables y tener suficiente energía, pero algunos pueden dormir hasta 12 y más horas si nadie los interrumpe. Otras personas, en cambio, solo necesitan cuatro, y esto se debe a la mutación del gen hDEC2, que regula la duración del sueño y la vigilia, reduciendo la cantidad de tiempo de descanso que necesitamos cada día.
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90. El deseo de una madre por besar a su hijo es un instinto
El deseo de una madre por abrazar y besar a su bebé es más que simple amor maternal, es un instinto de supervivencia. Cuando la madre huele a su bebé, se familiariza con los patógenos de su piel y éstos son detectados por el sistema inmunológico de la madre, enviando señales a sus linfocitos B. Como resultado, los anticuerpos comienzan a producirse en la leche materna que el bebé consume y le permite protegerse de diversas enfermedades.
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91. El orden de nacimiento afecta el peso
Se sabe que los primogénitos son más propensos a ganar exceso de peso que los hijos que nacieron después de ellos. Sin embargo, los científicos no han dado con la causa, pero se presume que se debe al suministro de sangre a la placenta.

Curiosidades sobre el idioma español
¿Qué sería de los seres humanos sin lenguaje? Si no pudiéramos comunicarnos como lo hacemos, no nos distinguiríamos de los animales. Por eso, acabemos esta lista con algunos increíbles datos curiosos sobre nuestra lengua.
- 92. En la palabra «centrifugados» todas las letras son diferentes y ninguna se repite.
- 93. En «aristocráticos» cada letra aparece dos veces.
- 94. «Cinco» tiene cinco letras, lo que no pasa con ningún otro número.
- 95. La palabra «electroencefalografista» es la más extensa de todas las aprobadas por la RAE, con 23 letras.
- 96. «Menstrual» es el vocablo más largo con solo dos sílabas.
- 97. «Mil» es el único número que no tiene ni «o» ni «e».
- 98. La palabra «oía» tiene tres sílabas en tres letras.
- 99. El origen de «ojalá» es la expresión árabe law sha’a Allah («Si dios quisiera»).
- 100. La única palabra que contiene dos veces cada una de las cinco vocales es «guineoecuatorial».
- 101. Las palabras más largas sin letras repetidas son: «Calumbrientos» (13), «Centrifugados»(13) y «Vislumbrándote»(14).
nuestras charlas nocturnas.
La tumba de Harry Potter en Israel …

L.B.V. — Ya lo dijimos en alguna ocasión: no hay que subestimar el potencial del cine a la hora de fomentar el turismo. Sólo que, a veces, se encuentra oro de la forma más inesperada. Es lo que ocurre en la localidad israelí de Ramla, donde aparte de numerosos lugares de interés como la Mezquita Blanca, la Piscina de los Arcos o varios monasterios, hay un cementerio militar británico en el que yacen los cuerpos de 4.000 soldados fallecidos en esas tierras cuando la región aún formaba parte del Imperio.
En concreto, lo que está atrayendo a los curiosos es la tumba de un joven soldado; tan joven que, aunque en la lápida se lee que tenía 19 años al morir, en realidad apenas llegaba a 19 y mintió sobre su edad para poder alistarse. Natural de Birmingham, pertenecía al Regimiento de Worcestershire y falleció en acción en Hebrón, en 1939, combatiendo una revuelta árabe. La última carta que envió a su familia decía: «Espero estar en casa para Navidad. Si no es así, será por un poco de mala suerte».
Por desgracia, acertó. Pero no son su sacrificio ni su heroísmo los que atraen a la gente para fotografiarse ante su sepultura, sino su nombre. Porque no es un nombre cualquiera: se llamaba Harry Potter. El camposanto ya ha sido incluido en la web turística de la zona con la referencia expresa a este enterramiento. La magia del cine, nunca mejor dicho. Si eres fan de Harry Potter puedes buscar vuelos low cost a Israel, a ver si hay suerte.
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Incendios que trascendieron en el tiempo …
BBC News(J.González) — Centralia la ciudad que lleva más de medio siglo ardiendo. En la región del carbón de los Montes Apalaches de Pensilvania, en el noreste de Estados Unidos, se halla Centralia, o más bien lo que queda de esta pequeña población, que un día fue una próspera comunidad minera y terminó convertida en un pueblo fantasma en cuyo subsuelo arde un infierno a más de 700ºC.
Fue precisamente el carbón el que dio lugar a la fundación de la localidad a mediados del siglo XIX y sería ese otrora preciado mineral el origen de su desaparición.
Un fuego subterráneo iniciado de forma accidental hace ahora 50 años cerca de una mina abandonada, acabó extendiéndose por el subsuelo del pueblo, obligando a trasladar a la práctica totalidad de sus 1.200 habitantes y a derruir más de 500 casas.
Nadie más indicado para hacernos de guía de este lugar que el periodista David DeKok, quien empezó a escribir sobre el incendio en 1976, cuando trabajaba en un pequeño diario local de la cercana Shamokin.
La historia le cautivó y con los años acabaría publicando un libro en el que relata los trágicos acontecimientos que marcarían el destino de Centralia.
Infierno subterráneo

Carretera que expulsa el humo del incendio
Me encuentro con DeKok una soleada mañana de agosto en extremo sur del pueblo, a las puertas de uno de los cuatro cementerios que todavía existen en el municipio.
Fue a unos metros de este lugar donde en mayo de 1962 unos bomberos que quemaban basura en un vertedero prendieron sin querer una veta de carbón expuesta, originando un fuego subterráneo que, cinco décadas después, todavía no ha podido ser extinguido.
Con los años el incendio se ha ido extendiendo poco a poco, quemando las abundantes reservas de carbón que quedan en las galerías de las minas abandonadas que se encuentran en el subsuelo de la población.
A simple vista, en este paraje de naturaleza exuberante, no hay ni rastro de las columnas de humo, las grietas y los socavones que han hecho famoso a Centralia.
«En verano, cuando hace calor, es más difícil ver la humareda que emana de la tierra», me explica DeKok mientras me acompaña al lugar donde se cree se inició el incendio.

Allí, entre montañas de escombros, señala una cavidad de la que se ve salir algo parecido al vapor de agua.
«Uno de los vecinos que decidió quedarse en el pueblo ha pasado los últimos años tapando con tierra y cemento las grietas por donde sale el humo. Quiere hacer creer que fuego no existe», me cuenta.
De regreso a la entrada del cementerio, un automóvil con cinco jóvenes en su interior se detiene. Nos preguntan cómo pueden llegar a una porción de la carretera estatal que fue cerrada a principios de los años ’90 después de que el fuego comenzara a derretir el asfalto y aparecieran grietas en la superficie.
Son parte de los cientos de curiosos que cada año se acercan a Centralia atraídos por el morbo que provoca una historia que ha dado pie a varios libros y documentales, y que incluso fue fuente de inspiración de una película y una obra de teatro.
El principio del fin

Cuando el fuego se inició en 1962, Centralia, como gran parte de los pueblos de esta región, estaba en pleno declive económico, después de que las minas fueran cerradas a causa del abandono del carbón en favor del gas y del petróleo.
Durante años el incendio pasó desapercibido, pero a fines de los años ’70 empezaron a hacerse evidentes los riesgos que este presentaba, debido a la gran cantidad de gases tóxicos que surgían del subsuelo y de los socavones que aparecían en el terreno y que hacían peligrar la integridad de las construcciones de la localidad.
«En 1979 tuvieron que cerrar la gasolinera del pueblo porque el fuego estaba calentando peligrosamente los tanques de combustible subterráneos. Luego los gases tóxicos empezaron penetrar en el interior de las casas y las autoridades instalaron las primeras alarmas de gas», explica David DeKok.
A lo largo de las décadas los residentes locales y las autoridades llevaron a cabo numerosos intentos de apagar el fuego.
En un principio se inyectó agua en el terreno y más adelante se excavaron varias zanjas alrededor del incendio para contenerlo, pero ello hizo que este se avivara al quedar al descubierto y entrar en contacto con el oxígeno.
Luego se construyó una barrera de ceniza para evitar que el fuego siguiera avanzando, aunque este método sólo fue efectivo durante un corto periodo de tiempo.
La excavación de más de 50 pozos para monitorear la actividad del incendio no hizo más que empeorar las cosas.

Calle principal de Centralia en la actualidad. No queda ningun edificio en pie.
Según David DeKok, además de por su poca efectividad, estos intentos fracasaron por la lentitud en la respuesta, la excesiva burocracia y la falta de fondos.
«El incidente que acabó por definir el futuro de Centralia ocurrió allí en 1981», cuenta DeKok al tiempo que señala un punto que ahora aparece cubierto de matorrales y árboles en el que, en su día, se levantaba una manzana de casas.
«Mientras el niño de 12 años Todd Domboski atravesaba el jardín de un vecino, se abrió bajo sus pies un agujero de decenas de metros de profundidad. Pudo agarrarse a unas raíces hasta que fue rescatado por su primo. Tuvo suerte de no morir asfixiado por los gases», explica.
Ese evento atrajo la atención de medios de todo el mundo e hizo que se desatara una agria batalla entre los habitantes de Centralia, que acabaron divididos en dos grupos: por un lado, los partidarios de abandonar el pueblo y, por otro, los que no querían marcharse.
Los últimos residentes

El periodista David DeKok lleva más de tres décadas escribiendo sobre Centralia.
Sobre la mesa se pusieron dos nuevos planes para intentar controlar el incendio que implicaban la excavación de enormes zanjas, aunque acabaron siendo descartados por su elevado costo, cifrado en cientos de millones de dólares
Finalmente, en 1983, se celebró un referendo en el que, por una mayoría de dos tercios, los habitantes de Centralia votaron a favor del traslado.
El Congreso de EE.UU. destinó una partida de US$42 millones para comprar todas las casas, demolerlas y reubicar a los vecinos.
Cerca de 500 edificios fueron derribados y más de 1.000 personas se mudaron a poblaciones cercanas.
«Después del traslado hubo un tiempo en el que había 50 personas en Centralia. Pero en 1992 el estado de Pensilvania decretó la expropiación de las viviendas que quedaban en pie», explica DeKok.
«Con los años, algunos murieron y otros se mudaron. Ahora tan sólo hay ocho personas en el lugar».
Los actuales habitantes de Centralia aseguran que el fuego no representa un peligro y acusan a las autoridades de tener un plan para vender a compañías mineras el carbón que hay en el terreno sobre el que se asienta la población.
«Que nos dejen en paz»

Un niño observa un y socavón humeante que ha y salido en el jardín de una de las casas.
Desde la colina en la que nos encontramos en el sur de Centralia, se intuye lo que un día fue esta población. Las aceras y los terrenos donde se levantaban las viviendas están cubiertos por la maleza. También se divisa la única de las siete iglesias que había en el pueblo que sigue en pie y un pequeño edificio municipal donde los vecinos se reúnen una vez al mes.
El puñado de casas que no fueron derribadas aparecen huérfanas en la lejanía, con sus jardines bien cuidados, adornados con banderas e imágenes religiosas.
En una de ellas vivía Harold Mervine, cuya familia llegó a Centralia hace más de un siglo y que continúa con la batalla legal contra el traslado que iniciaron sus padres -ahora ya fallecidos- hace más de 30 años.
«Mis padres pensaban que lo del fuego era ridículo. El estado nunca probó que este fuera un lugar peligroso para vivir. Estamos aquí porque estas son nuestras casas. Aquí es donde vivimos y solo queremos que nos dejen en paz».
Tom Hynosky es otro de los vecinos del pueblo que también se niega a mudarse.
«Se preocupan por si la gente se muere por el incendio y lo que tendría que preocuparles es la gente que murió con el corazón partido después tener que abandonar los hogares en los que habían vivido durante décadas», asegura.
«Hay probablemente entre US$2.000 millones y US$3.000 millones en carbón de antracita en el lugar en el que estamos. El municipio de Centralia tiene la propiedad de esas reservas. Si el municipio desaparece, la propiedad pasa al estado de Pensilvania y así los políticos pueden hacer lo que quieran con ello», sostiene.
¿Batalla perdida?

Entre 1984 y 1992 se montó un movimiento de resistencia vecinal para defender sus hogares pero las excavadoras seguían demoliendo implacáblemente los edificios.
La batalla legal que mantienen contra las autoridades locales y estatales, podría estar próxima a su fin. Recientemente una corte de apelaciones de Pensilvania rechazó el último recurso interpuesto por los habitantes del pueblo para evitar el derribo de sus casas.
Al final de la jornada, antes de abandonar Centralia, recorro por última vez sus calles desiertas. Uno no puede evitar sentir cierta nostalgia por lo que un día este lugar fue.
Junto con David DeKock, hacemos una última parada en una cafetería de la cercana localidad de Ashland.
Le pregunto qué cree que el futuro les deparará a los vecinos de Centralia.
«Las ocho personas que quedan en el pueblo vivirán sus vidas allí y cuando se vayan, las casas serán demolidas. Creo que en 20 años la mayor parte de gente se habrá ido».
Por último, quiero saber qué opina este periodista que ha consagrado buena parte de su carrera a escribir sobre Centralia a cerca el interés que este lugar ha despertado en propios y extraños a lo largo de las últimas décadas.
«Al final es la historia de un pueblo que tiene que hacer frente a una catástrofe medioambiental y que intenta en vano mantener viva una comunidad. Esa historia resuena en gente de todo el mundo, aunque se trate de una historia con un final triste».
Jharia, La ciudad bajo la que arden las llamas desde hace 80 años

Este hombre camina entre los escombros de una casa en el límite con la ciudad de Jharia. Los residentes dicen que, en los últimos diez años, el fuego ha llegado hasta sus viviendas.
BBC News(Todas las fotos de esta galería son de Arindam Mukherjee.) — En Jharia, al este de India, hay un incendo que lleva ardiendo desde 1916 y no parece que tenga intención de extinguirse. De hecho, se calcula que puede seguir en llamas miles deaños más. El fuego se encuentra bajo tierra, en las antiguas minas de carbón situadas en la localidad, y es precisamente la abundancia de ese mineral que actúa como combustible lo que dificulta su extinción.
Aunque no se sabe con seguridad como empezó el fuego, lo más probable es que ocurriese cuando las minas de carbón fueron clausuradas inadecuadamente. Expuesto al oxígeno y a altas temperaturas, el carbón pudo empezar a arder de forma espontánea. Con el tiempo han consumido unos 14 millones de toneladas de carbón, valorados en miles de millones de dólares. Todavía hoy siguen activos más de 70 focos de fuego, cuyas cenizas y emisiones gaseosas llegan a la superficie, afectando a la población que vive sobre las minas.

Los deslizamientos de tierra, provocados por el incendio subterráneo, han matado al menos a cinco personas en los últimos cinco años.
El fuego puede durar 3.800 años más
Azufre, carbono, óxido nitroso e hidrocarbonos se filtran a través de las grietas del suelo y de la propia tierra, causando enfermedades cardiorespiratorias a la gente de la zona: infartos, asma, EPOC y otras dolencias, que se suman a las ocasionales hundidas del suelo, llevándose por delante edificios y personas por igual. Desde hace décadas el gobierno indio ha tenido que evacuar y reubicar a comunidades enteras ante el peligro de un fuego que no se ve pero se siente.
El interior de la tierra es desde hace un siglo un auténtico horno. Según los expertos, la temperatura ha podido alcanzar en determinados momentos los 731 grados, y se calcula que 1.500 millones de toneladas de carbón que no han ardido son igualmente inaccesibles por el momento a causa de las llamas.
El fuego seguirá ardiendo, como decimos, hasta que se lleven a cabo medidas apropiadas para sofocar el fuego. Pero teniendo en cuenta cuánto carbón ha ardido desde que empezó el fuego hace un siglo, si todo el que sigue allí debajo llegase a arder a la misma velocidad, el fuego podría durar 3.800 años más.
El fotógrafo Arindam Mukherjee retrató la vida en Jharia, una comunidad minera en el estado de Jharkhand, en el este de India, donde un incendio subterráneo se mantiene vivo desde hace 80 años.

Desde hace más de 80 años, un fuego subterráneo arde bajo la pequeña ciudad minera de Jharia, en el estado de Jharkhand, en el este de India. Todos los esfuerzos para apagarlo han sido en vano.

En lugares como Laltenganj, el fuego ahora puede verse en la superficie.

Los días en Jharia son calurosos. El olor que emana de los socavones quemados y de las minas de carbón cercanas es nauseabundo.

El fuego y el humo contaminante afectan las vidas de la gente que vive en la ciudad y en sus alrededores. En las zonas afectadas, los árboles están quemados y quedan pocas plantas verdes.

En el barrio pobre de Kujama, las autoridades pusieron un aviso para que la población evacúe el área por el peligro que representa el fuego. Pero los residentes no tienen dinero para mudarse y continúan viviendo allí pese a los riesgos.

Muchos mineros y sus familias buscan en las canteras trozos de carbón para vender en el mercado ilegal. En esta foto , un joven carga un balde de carbón.
Burning Mountain: La montaña que lleva ardiendo 6.000 años de manera ininterrumpida

El Confidencial(R.Rodríguez) — Burning Mountain, una zona montañosa donde un fuego eterno lleva ardiendo desde que se recuerda. No hablamos de un pequeño incendio producido hace un par de décadas, sino de algo mucho más monumental, pues lo descubrieron los primeros habitantes de la isla… aunque, eso sí, no podemos verlo con nuestros ojos, pues es subterráneo.
Este increíble suceso de la naturaleza se encuentra en Nueva Gales del Sur, Australia, en el monte conocido como Mountain Wingen, aunque todo el mundo lo conoce como Burning Mountain (Montaña Ardiente). Se trata de un fuego que lleva ardiendo de manera ininterrumpida desde hace 6.000 años, después de que se encendiera una veta de carbón subterránea y que, desde entonces, nada haya sido capaz de frenar este proceso. Pero, ¿cuánto puede durar este incendio? Los expertos creen que podría no haber llegado ni tan siquiera a la mitad de su combustión.

Los últimos estudios realizados por geólogos en la zona sugieren que este fuego avanza, aproximadamente, un metro por año. Esta investigación ha servido para hacer un cálculo de cuánto espacio recorrido de manera subterránea y, más o menos, habría avanzado algo menos de siete kilómetros, lo que nos ofrece una indicación del increíble tamaño de la veta de carbón que se encuentra bajo tierra, dando lugar al incendio continuo más antiguo del mundo.
De hecho, la existencia de este tipo de vetas de carbón subterráneas no es algo extraño, sino que es bastante común, especialmente en los países más ricos en minerales. No es la primera vez que un depósito de este estilo se incendia, pues es algo que en ocasiones ha ocurrido y que ha provocado incendios duraderos, pero que al cabo de las semanas o de los meses terminan por extinguirse, al acabarse tanto la veta como el oxígeno que permite que el fuego siga teniendo lugar. Sin embargo, en este caso se dan las condiciones perfectas para que sea eterno.
A día de hoy, este suceso ha provocado que Mountain Wingen se haya convertido en un lugar de peregrinación para los turistas. Muchos curiosos acuden hasta la zona donde pueden ver cómo del propio suelo nacen continuas nubes de humo que se dirigen hacia el cielo, partiendo desde el interior de la tierra, aproximadamente desde unos 30 metros bajo el suelo. De hecho, los primeros aborígenes que descubrieron este increíble incendio aseguraban que el provenía de las lágrimas de fuego de una mujer que había sido convertida en piedra por Biami, el dios del cielo.
A día de hoy, se sabe que la explicación es menos mística, pero sigue siendo igualmente misteriosa, pues nadie sabe cómo comenzó este fuego. Sería ya en el año 1829 cuando el geólogo CPN Wilton fue capaz de identificar el humo que salía a la superficie como el incendio de una veta de carbón subterránea. Desde entonces, se ha investigado mucho el suceso, sin llegar a una clara conclusión de que es lo que dio origen al fuego de carbón más antiguo del mundo.
Los expertos apuntan, básicamente, a dos teorías: la primera, un fuego realizado por los aborígenes que se había filtrado al interior de la tierra creando este incendio; el segundo, el impacto de un rayo en la zona que habría generado el proceso de combustión. Los geólogos desconocen cuál fue el detonante, aunque todos han llegado a la conclusión de que la superficie, de piedra arenisca, es lo suficientemente porosa como para que cualquiera de las dos explicaciones sea plausible.
A día de hoy, los efectos del incendio más longevo de la historia son evidentes en la zona, pues ha provocado la importante decoloración del suelo, ha generado una superficie irregular y, sobre todo, ha dado lugar a que la deforestación de la zona sea cada vez mayor. Muchos expertos siguen tratando de encontrar la respuesta a cómo se originó el fuego y cuánto tiempo podría seguir ardiendo, un misterio que se ha convertido en una de las grandes atracciones turísticas de Australia.
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La sobrecogedora tumba de Julio Verne en Amiens …

L.B.V.(G.Carvajal) — Julio Verne, considerado el padre de la ciencia-ficción junto con H.G. Wells, nació en Nantes el 8 de febrero de 1828.
A lo largo de su vida realizaría muchos viajes, la mayoría a bordo de uno de los tres barcos que tuvo, visitando lugares y ciudades que había mencionado o incluido en sus libros.
Uno de esos viajes le llevó a Vigo en 1878, ciudad que había aparecido ocho años antes en Veinte mil leguas de viaje submarino. Durante cuatro días, ente el 1 y el 4 de junio permaneció en la ciudad recorriéndola y asistiendo a diferentes actos festivos, en una estancia que le resultó acogedora tal y como escribiría más tarde a su amigo Jules Hetzel. Prueba de ello es que volvería seis años más tarde.
Luego siguió rumbo sur visitando Lisboa, Cádiz, Tánger, Gibraltar, Málaga, Tetuán y Argel. Es tras este periplo que a su vuelta decide establecerse en la ciudad de Amiens. Allí a la edad de 58 años, en 1886, recibe un disparo en una pierna, efectuado por su sobrino Gastón, mentalmente desequilibrado, que le produce una cojera de la que ya nunca se recuperaría.
Dos años más tarde se interesa por la política y es elegido concejal del ayuntamiento, cargo que ostenta durante los quince años siguientes. Allí en Amiens muere el 24 de marzo de 1905 a causa de su diabetes, y es enterrado en el cementerio de La Madeleine.

En un primer momento su tumba no tiene nada de especial. Pero dos años más tarde el escultor Albert Roze utiliza la máscara mortuaria que se le había tomado al escritor para crear un monumento acorde al genio inmortal de Verne.
Los visitantes que se acercan hoy a visitar la tumba pueden contemplar como la sobrecogedora figura de Julio Verne emerge de su tumba liberándose de su mortaja y rompiendo la lápida. La escultura extiende un brazo hacia lo alto y mira hacia la luz, representando así la inmortalidad del autor junto con el tema de la resurrección. El título de la obra es Hacia la inmortalidad y la eterna juventud.

La tumba se convirtió con el tiempo en un icono, hasta el punto que la revista Amazing Stories que se comenzó a publicar en 1926, incorporó durante muchos años un dibujo de la misma en su portada.
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Diez asombrosas estaciones abandonadas en la Antártida …

Este enorme continente es frío e inhóspito como Marte. Allí tan solo ha habido una lucha contra el frio, pues permanecer en la Antártida ha sido desde siempre casi imposible. Estos 10 abandonos increíbles en el Antártico, han dejado congelado en el tiempo, así como en su lugar, un testimonio mudo de la perseverancia de la humanidad en el dominio de lo que es, literalmente, el último lugar de la Tierra.

El Refugio de Shackleton, Reino Unido, 1909. Abandonado
1-Sir Ernest Shackleton participó en varias expediciones de exploración antártica en las dos primeras décadas del siglo 20, incluyendo la Expedición Nimrod, de septiembre de 1907. Al llegar al Estrecho de McMurdo, Shackleton seleccionó un lugar de aterrizaje a unos 20 kilómetros de distancia de Hut Point, establecida por su rival, el explorador Robert Falcon Scott ,durante la expedición Discovery 1901-04.

Aunque Shackleton logró adentrarse 97 millas en el Polo Sur, estableciendo un récord, él y su expedición se vieron obligados a retroceder. Cuando la expedición partió de la Antártida en marzo de 1909, dejó una bien surtida cabaña prefabricada -que sigue en pie.

En 2006, un equipo de Nueva Zelanda realizó una visita de trabajo a la cabaña de Shackleton e hizo un descubrimiento emocionante: varios toneles de brandy y whisky escocés de Australia. El whisky escocés «Chas Mackinlay & Co» es un verdadero tesoro, pues la receta original de esta bebida se había perdido.

2.-La segunda expedición de Scott, entre 1910 y 1912, fue a bordo del barco Terra-Nova. Alcanzó el Polo Sur el 17 de enero de 1912, pero un mes después que el explorador noruego Roald Amundsen. Scott y sus cuatro compañeros perecieron durante una tormenta cuando realizaban el camino de vuelta. Sus cadáveres y el diario de la expedición fueron encontrados el 12 de noviembre de 1912. Su cabaña se conservó intacta debido a las bajas temperaturas.

3.-La Expedición Australiana a la Antártica 1911-14 (EAA), dirigida por Sir Douglas Mawson, estableció una serie de objetivos científicos, más uno sorprendente: hacer el primer vuelo sobre el territorio antártico. Lamentablemente los planes de vuelo de Mawson se hundieron cuando el avión, Vickers Monoplano N º 1, sufrió daños en sus alas. Lo utilizó, sin alas, como un generador de aire.

La Estación Mawson: fue abandonada en 1914. Mawson regresó para visitas cortas en 1929 y 1931. Los restos de estructura de metal del avión Vickers fueron descubiertos el 2 de enero de 2010, por un equipo de la Fundación Mawson. Las chozas originales en la base de Mawson en Cabo Denison puede ser visto más arriba, medio enterradas por décadas de nieve y hielo.

4.-Isla Decepción de la península antártica que ofrece refugio a expediciones balleneras desde finales de 1800, con un puerto – Whaler’s Bay – donde se podía procesar las capturas. La isla es también el sitio de un volcán en activo, cuya última erupción fue en 1970.

La Isla Decepción este sembrada de restos oxidados de innumerables expediciones balleneras, así como de varios bases científicas abandonadas, que pertenecieron a Noruega, Chile y Gran Bretaña.

5.-Uno de los episodios más misteriosos de la exploración antártica implica a la Alemania nazi, que aexploró una gran área de la Antártida a finales de 1930. Las expediciones se hicieron con hidroaviones Dornier desde los que se lanzaron banderolas con la insignia nazi y señales para delimitar el territorio, ninguno de los cuales han sido recuperados … todavía.

6.-Ciertas partes de la antigua Nueva Swabia (Neuschwabenland) están libres de hielo debido al calentamiento geotérmico, alimentando las especulaciones de que los nazis establecieron una base en tiempo de guerra. Entre 1946-47, Estados Unidos envió 13 buques con 4.700 hombres a Nueva Swabia, aparentemente para practicar técnicas de guerra en el Ártico. La Operación Highjump estaba (y sigue estando) envuelta en el secreto (muchos de los documentos oficiales relativos a ella todavía son clasificados).


Un edificio de forma piramidal trunca coronada con un busto de Lenin fue construido aquí en 1957 para conmemorar el 40 aniversario de la Revolución Rusa.

7.-Base W, establecida por Gran Bretaña en 1956 a la entrada de una bahía libre de hielo en la Isla Detaille. Fue abandonada en 1959. Se pensaba que era una bahía libre de hielo, pues los primeros expedicionarios llegaron durante un verano excepcionalmente cálido.

Cuando el último buque de aprovisionamiento de la temporada llegó en 1959, al personal de la base se les dijo que tenían sólo una hora para empacar sus pertenencias y abandonar la base. Poco más de un siglo y medio después, la Base W conserva su estado original.

8.-Situada relativamente cerca de donde aterrizó la expedición en Nueva Swabia 1938, la Estación Dobrowolski fue instaurado por primera vez por la Unión Soviética a fines de 1956 y transferida al gobierno polaco en 1959. El área alrededor de la base fue descrito por el almirante Richard E. Byrd en 1947 como «una de las regiones más notables de la tierra, una isla adecuada para la vida que se instaló en el universo de la muerte».

La estación Dobrowolski fue la última ocupada por los científicos soviéticos hasta principios de 1990.

9.-La Estación Almirante Brown, Argentina, abandonada en 1984. En la denominada «Bahía Paraíso», en el oeste de la Antártida, Argentina estableció una estación de investigación y la nombró como el almirante Guillermo Brown, padre de la Armada Argentina.

La historia afirma que un investigador se sintió incómodo ante la idea de quedarse en la Estación Almirante Brown durante el largo y oscuro invierno antártico, por lo que antes de partir incendió algunos maderos. La base quedó parcialmente destruida.

10.-La estación de investigación soviética «Leningradskaya», ubicado en Oates Land, se creó en 1971 y fue abandonada en 1991 a raíz de la desintegración de la URSS.

Hoy en día los restos de la antigua estación soviética se encuentran repartidos por sus dependencias restantes – algunas de las superficies metálicas, apenas muestran una pizca de óxido. La limpieza de la base es algo problemático … hay que sentarse en el borde del acantilado de piedra de 100 metros de altura mirando hacia la desolada costa de la Antártida.
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