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Peregrino Proteo, el filósofo cínico que se inmoló en una pira durante los Juegos Olímpicos del año 165 d.C. …


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La muerte de Hércules, por Zurbarán

Dijo que quería agregar un remate dorado a una vida dorada; el que había vivido como Heracles tenía que morir como Heracles y mezclarse con el éter. Y deseo, dijo, hacer un servicio a la humanidad mostrándole el camino en el que a nadie debe importarle la muerte; por eso cada hombre debe ser mi Filoctetes«.

L.B.V.(J.Álvarez) — Estas palabras, recogidas por Luciano de Samósata en su obra De morte Peregrini, no son una metáfora, a pesar de la referencia mitológica a Filoctetes (un arquero tesalio que luchó en la Guerra de Troya, mató a Paris y recibió de Heracles su arco y flechas como regalo, siéndole encomendada la misión de encender su pira funeraria cuando muriera), pues Luciano en persona fue testigo parcial de los hechos. Las habría pronunciado el filósofo Peregrino Proteo en el año 161 d.C., y las llevaría a la práctica durante los Juegos Olímpicos de 165 d.C. inmolándose cerca de Olimpia, igual que el famoso héroe griego.

En realidad, los mitos helenos tienen varias versiones y hay otra que no atribuye a Filoctetes la responsabilidad de prender la pira de su amigo sino a otros compañeros de aventuras, como Yolao o Poeas (el padre de Filoctetes); incluso Zeus habría ayudado, enviando un rayo que consumió la parte mortal de Heracles y le dejó la divina para subirlo en vida al Olimpo.

Tampoco es que importe porque se trata de un mero recurso literario de Luciano de Samósata que no sabemos si partió originalmente de Peregrino Proteo… aunque hay razones para sospechar que no, al menos de forma exacta, puesto que Luciano dejó el lugar donde estaba hablando el otro al haber demasiada gente y no poder escucharle bien.

Luciano es la principal fuente que hay para saber datos sobre la vida de aquel filósofo, aunque De morte Peregrini debe interpretarse con cierta precaución porque, aparte de que el autor solía conferir a todas sus obras un tono humorístico -y ésta destila sátira en cada página-, se manifestó contrario a aquella acción tan trágicamente estrambótica.

Algo tuvo que ver el hecho de que Peregrino fuera de la escuela cínica mientras que él era de la segunda sofística, por eso sitúa al otro entre los charlatanes y embaucadores que quieren engañar a la gente con su retórica (y, como veremos, incluye a Jesús de Nazaret en ese grupo).

Luciano de Samósata en un grabado de William Faithorne del siglo XVII

De morte Peregrini, cuya obvia traducción es «La muerte de Peregrino», es una obra escrita en forma epistolar, como una carta que Luciano dirige a su amigo Cronio (un célebre filósofo neopitagórico), criticando la creencia en lo sobrenatural de su época pero, sobre todo, desacreditando duramente a Peregrino Proteo mientras va contando su vida.

Se trata, en la práctica, de una manera de reprobar las creencias que juzgaba falsas, supersticiosas o ingenuas, de ahí que el personaje sea mostrado como un farsante que busca refugio -como muchos cínicos de entonces- en el cristianismo primitivo, a cuyos seguidores considera simplones y crédulos.

En cierta forma, Luciano recogía el argumento del ateniense Arístides contra la divinidad de Zeus («¿Cómo puede un dios ser adúltero y asesino de su propio padre?») para aplicárselo a los cristianos en general y a Peregrino en particular, presentándolos como fanáticos, igual que los cínicos.

El objetivo sería terminar de rematar a los adeptos que aún quedaban de esa corriente filosófica y a los discípulos de Peregrino Proteo, que irónicamente estaban aumentando por la resonancia que tuvo su muerte.

Peregrino Proteo nació hacia el año 95 d.C. en Pario, una ciudad de Misia (región del extremo noroccidental de Anatolia, zona muy helenizada), de donde se tuvo que exiliar en su juventud por haber matado a su padre después de que éste le recriminase haber seducido a un niño y sobornado a sus progenitores para garantizar su silencio.

Vagando llegó a Pela, en Palestina, y se unió a una comunidad cristiana, probablemente esenia o ebionita (predicadores de la pobreza), aprendiendo su doctrina y terminando por convertirse en uno de sus líderes; «reverenciado … como un dios», detalla Luciano, que añade que eso le llevó a ser encarcelado por el gobernador de Siria.

Busto de Herodes Ático

Finalmente fue liberado por el general Sexto Julio Severo y tradicionalmente se dice que esa liberación era para evitar convertirlo en mártir, aunque posiblemente se debiera más bien a la demostración de que no estaba implicado en la insurrección judía ocurrida en Judea entre los años 132 y 136 d.C.

En cualquier caso, Peregrino Proteo pasó a ser considerado un nuevo Sócrates por los cristianos e intentó regresar a Pario. Sin embargo, el parricidio no había sido olvidado y tuvo que pagar treinta talentos para evitar el castigo (cinco mil, según uno de sus más fieles seguidores, Teágenes, del que luego hablaremos).

Fue entonces cuando empezó a tomar contacto con la filosofía cínica, dejándose melena y usando ropas raídas; eso le alejó del cristianismo, que le excomulgó sin que esté clara la razón, apuntándose su negativa a comer carne de cerdo.

Quedar fuera le dejó sin ingresos, de ahí que llevara a cabo una reclamación de las propiedades paternas, a las que antaño había renunciado -según Luciano porque esperaba vivir de los cristianos-. El pleito le resultó adverso y tuvo que marchar a Egipto con la idea de estudiar con el famoso cínico Agatóbulo, practicando el ascetismo.

Frontispicio de una edición dieciochesca de Noches áticas

Visitó Roma, pero sus críticas al poder y al absolutismo de Antonino Pío supusieron -pese a que el emperador le ignoró- la expulsión por orden del prefecto de la ciudad. Entonces se estableció en Elis (una polis capital de la región griega de Élida) y continuó predicando contra la dominación romana.

En ese sentido, durante los Juegos Olímpicos del año 157 d.C. profirió graves acusaciones contra Herodes Ático, un acaudalado político heleno al servicio de los romanos que además ejercía una ardua labor filantrópica sufragando la construcción de un acueducto, lo que le hizo granjearse la antipatía de una turbamulta.

Perseguido, logró asilarse en el templo de Zeus. Se desdijo de sus acusaciones, pero tuvo que irse a Atenas para fundar su propia escuela filosófica, a la que se sumaron muchos alumnos; entre ellos el romano Aulo Gelio, que sería un importante abogado y escritor autor de Noctes Atticæ, un compendio de historia, geometría, gramática, filosofía y otras muchas materias en el que menciona a su maestro en un tono muy distinto al de Luciano, elogioso, describiéndole como un «hombre de dignidad y fortaleza»:

Solía ​​decir que un hombre sabio no cometería un pecado, aunque supiera que ni los dioses ni los hombres se enterasen; porque pensaba que uno debe abstenerse del pecado, no por temor al castigo o la desgracia, sino por amor a la justicia y la honestidad y por el sentido del deber.

La Muerte de Calanos, cuadro de Jacques-Antoine Beaufort (1779) en el Museo Del Prado

No obstante, el principal legatario de la filosofía de Peregrino Proteo era Teágenes de Patras, que iba a jugar un papel protagonista en su muerte.

Cuando llegaron los siguientes Juegos Olímpicos, los del año 161 d.C., Peregrino hizo un sorprendente anuncio: su intención de quemarse hasta morir cuatro años después, durante los próximos juegos, siguiendo el modelo de Heracles, tal como vimos en la declaración inicial, y como también había hecho Empédocles de Agrigento (según la leyenda, se arrojó al cráter del Etna).

Luciano pone esta referencia mitológica en boca de Teágenes siguiendo una presunta profecía de una sibila, aunque él cree más apropiado comparar a Peregrino con Eróstrato, el hombre que en el siglo IV a.C. había prendido fuego al Templo de Artemisa en Éfeso con el mero objetivo de hacerse famoso.

De hecho, Luciano llama a los seguidores de Peregrino «los más estúpidos de la gente» por aplaudir la decisión de éste. El caso es que Peregrino cumplió lo prometido.

La última noche de celebración de los Juegos de 165 d.C. estaba en Harpina (otra ciudad de Élida), hizo una pira funeraria, derramó incienso sobre ella mientras invocaba a los espíritus de sus padres y se lanzó a las llamas, previamente encendidas por un Teágenes que no sólo había apoyado la intención de su maestro sino que la animó comparándola con las prácticas de ese tipo que hacían en la India los gimnosofistas (así se conocía en el mundo Clásico -Estrabón, Plutarco, Diógenes Laercio…- a los ascetas que rechazaban la comida, la carne y la ropa por ser enemigos de la pureza de pensamiento) y más concretamente Cálano, que se inmoló ante Alejandro.

Luciano, que como decíamos antes ya se había ido al haber demasiada gente, añade unos detalles fantásticos con el fin de acentuar la visión grotesca del suceso, diciendo que se produjo un terremoto y un buitre emergió de entre el humo. Para ridiculizar al fallecido, también narra cómo coincidió con él en un viaje en barco y le pareció más bien cobarde, pues temía morir de unas fiebres que sufría y lo consideraba una forma indigna al no conferirle renombre.

El sesgo del relato es evidente, pero no exclusivo porque otros autores como Tertuliano (A los mártires) y Taciano (Discurso a los griegos) suscriben la crítica a prácticas similares de algunos filósofos como vía de ganar fama; el segundo escribió:

Dicen que no necesitan nada, pero como Proteo, necesitan un curtidor para su zurrón, y un tejedor para su manto, y un leñador para su personal, y, los ricos, también un cocinero para su glotonería.

Una visión de los antiguos JJOO por el artista Walter Crane (1914)

Hablamos de una época en la que se produjo un auge del martirio cristiano y morir en el fuego pasó a ser una referencia en la literatura religiosa desde el relato de Policarpo, el primer manuscrito conocido en contar, en forma de carta escrita por un testigo presencial, el martirio de un cristiano: el del obispo homónimo de Esmirna, posible discípulo del apóstol San Juan, que fue quemado en la hoguera y atravesado con una lanza por negarse a encender incienso en honor del emperador (no se sabe con certeza si Antonino Pío o Marco Aurelio).

La opinión de Luciano sobre los cristianos, insistimos, no es muy positiva:

Los cristianos, como sabes, adoran a un hombre hasta el día de hoy: el personaje distinguido que introdujo sus nuevos ritos y fue crucificado por ese motivo.

Verás, estas criaturas descarriadas parten de la convicción general de que son inmortales para siempre, lo que explica su desprecio por la muerte y la autodevoción voluntaria que son tan comunes entre ellos; y luego les fue enseñado por su legislador original que son todos hermanos desde el momento en que se convierten, y niegan los dioses de Grecia, y adoran al sabio crucificado, y viven de acuerdo con sus leyes.

Todo esto lo toman con mucha fe, con el resultado de que desprecian todos los bienes mundanos por igual, considerándolos meramente como propiedad común.

La filosofía cínica tenía puntos de contacto con el cristianismo (austeridad, desprecio a lo mundano…), de ahí que a veces convergieran ambas. Ya vimos que Taciano se burló de ello, al igual que hizo Atenágoras en su Legación, negando el carácter de mártir a Peregrino Proteo y reseñando una estatua del personaje a la que se atribuían poderes oraculares (por cierto, también sus cenizas pasaron a considerarse reliquias).

Por contra, el militar e historiador romano Amiano Marcelino siguió la línea de Aulo Gelio y le definió como «filósofo ilustre» en sus Historias, comparándole con Simónides, «para quien la muerte era una huida de la sombría vida tiránica».

Entre unos y otros quedaría Filóstrato, que criticó a Peregrino pero alabó su valentía ante la muerte. Pese a todo, dejemos que sea Luciano el que despida este artículo con las implacables palabras que dedicó a la multitud asistente al tétrico espectáculo montado por Peregrino Proteo:

Marchémonos, necios. No es espectáculo agradable mirar a un anciano que ha sido consumido por las llamas, llenando nuestras narices de un hedor detestable.

nuestras charlas nocturnas.


Personajes de la 2da. Guerra Mundial …


Hellmut Von Leipzig, conductor de Rommel -

historiasegundaguerramundial.com — Hellmut Von Leipzig se convirtió a los 20 años de edad en el chófer personal del Mariscal Erwin Rommel durante su estancia en el AfrikaKorps.

Una gran responsabilidad para alguien tan joven, aunque como él ha dicho “se estableció una gran relación de confianza entre Rommel y yo”.

No en vano, la vida del mariscal estaba en manos de la pericia de Hellmut.

Hellmut Von Leipzig nació el 18 de Julio de 1921 en la localidad de Keetmanshoop, Namibia.

En 1904 su padre había sido destinado como oficial de marina en la colonia alemana, en donde conoció a su madre y se estableció como granjero. Hellmut pasó su infancia allí hasta 1937 cuando hizo su primer viaje a Alemania, ya que su familia lo envió a Nuremberg para cursar estudios de ingeniería.

En esa época, el país vive momentos muy convulsos: Alemania vive inmersa en una gran crisis como consecuencia del Pacto de Versalles y finalmente, cuando en 1939 estalla el conflicto, se presenta como voluntario para ir al AfrikaKorps porque “quería volver a África”.

En octubre de 1940 llega como sargento a su querido continente. Poco después, a principios de 1941, Erwin Rommel es nombrado comandante supremo de las fuerzas alemanas en el norte de África. El chófer que tenía por aquel entonces resultó herido y fue sustituido por otro que solamente estuvo al servicio de Rommel 24 horas (No pudo aguantar la presión a la cual se veía sometido).

Hellmut Von leipzig en el Norte de Africa
Hellmut en el Afrikakorps

Un oficial recordó que entre las tropas había un tal Hellmut que era nativo de Namibia y lo convocaron al día siguiente a las 6 de la mañana para realizar una prueba.

Aquel día quedó marcado para siempre en su memoria: Se encontraban cerca de Tobruk, un enclave que en aquel momento se encontraba tomado por las fuerzas británicas.

Como era su costumbre, Rommel quería inspeccionar el frente, por lo que le pidió que lo llevara en su coche hasta esas posiciones.

El mariscal tenía ganas de llegar cerca para poder observar a las tropas enemigas y no paraba de decirle “Siga, siga”.

Hellmut iba conduciendo cuando de repente se fijó en un extraño montón de tierra y frenó el coche.

Habían entrado en un campo de minas antitanque!!.

Rommel le preguntó si se veía capaz de atravesarlo y se bajó del vehículo, caminando por delante e indicándole los sitios en donde se encontraban los explosivos.

Una vez superado este obstáculo, se encontraron bajo fuego de artillería inglesa.

Sólo cuando dos neumáticos del coche reventaron por culpa de la metralla, Rommel dio orden de dar media vuelta y Hellmut volvió sobre sus pasos, recorriendo de nuevo el campo de minas por el mismo camino que había empleado: Había superado con buena nota la prueba y ya era el nuevo chófer del mariscal.

Hellmut al volante del coche junto a Rommel y Bayerleinl
Hellmut junto a Rommel y Bayerlein

Allí siguió prestándole sus servicios hasta marzo de 1943 cuando tras la derrota del Afrikakorps le acompañó hasta un campo de aviación cercano a Túnez. Rommel se despidió de él y le dijo “Te vas a una academia militar en Alemania, lo he dispuesto todo”.

En Plattenburg se gradua como teniente y prosigue su servicio en la División Brandenburg. Grecia, Yugoslavia y el Frente del Este son los destinos por los que va pasando, hasta que finalmente es apresado por el Ejército Rojo en mayo de 1945.

El temperamento de Hellmut le hace intentar fugarse primero desde el tren que lo conduce hasta Rusia y posteriormente en el campo de concentración en donde se encuentra recluido, aunque no consigue su objetivo.

No es hasta el mes de octubre de 1955, diez años después de concluir la Segunda Guerra Mundial, que es liberado tras el viaje del canciller Adenauer a Moscú (es de los últimos en volver).

Tras regresar a Alemania, conoce a la que es su mujer Sigrid Bender en Stuttgard y al año siguiente, en 1956, viaja hasta Argentina para ver a su hermano Gernot, y desde allí, se desplaza hasta Namibia, en donde trabaja como capataz en diversas explotaciones hasta que finalmente adquiere una finca y construye su propia granja en el año 1962.

Hellmut von Leipzig al volante del coche del Mariscal Rommel
Hellmut estacionado junto a Rommel

Tras su llegada, Hellmut se implica de lleno en su comunidad y participa en diversos proyectos de ayuda y cooperación. En 1986 funda la Asociación Cultural Alemana de Namibia (Deutschen Kulturrat) que preside hasta 1997.

Tampoco se ha olvidado del problema del acceso a la educación en su país, siendo miembro de la AGDS (Arbeits- und Fördergesellschaft der Schulvereine in Namibia) y participando también como Caballero de la Orden de San Juan en la construcción de una escuela en la población de Otavi que alberga a 100 estudiantes.

Como él mismo ha reconocido en una entrevista, no tiene pensado volver a Alemania «por nada del mundo» ya que se considera Namibio. Leipzig murió en Namibia en octubre de 2016 en la edad de 95 años.

– Thomas Alexander Baker

Thomas Alexander Baker
Thomas Alexander Baker

El soldado Thomas Alexander Baker nació el 25 de junio de 1916 en la localidad de Troy, Nueva York.

Como muchos jóvenes de su época, una vez que finaliza sus estudios y obtiene el graduado, toma la decisión de alistarse en el Ejército.

Así pues, en el mes de octubre de 1940 se dirige a la oficina de reclutamiento que hay en la ciudad y firma los papeles.

Thomas es adscrito a la Compañía A, perteneciente al 105 Regimiento de la 27 División de Infantería.

Tras un periodo de entrenamiento básico, es enviado a luchar a Saipán, en las Islas Marianas.

La situación que se encuentran cuando desembarcan el 17 de junio de 1944 no tiene nada que ver con lo que han experimentado hasta aquel momento.

A la dureza del terreno por el que se mueven y del clima que los acoge, se suma la feroz resistencia que los soldados japoneses realizan. Su Compañía está intentando a avanzar, pero se encuentran con una posición defendida por varios nidos de ametralladoras hacen que sus intentos no progresen.

Baker no se lo piensa dos veces y tras conseguir un bazooka empieza a avanzar solo para enfrentarse al enemigo. Aunque los nidos de ametralladoras centran todo el  fuego en él, van cayendo uno detrás de otro y los Marines pueden seguir adelante. El día 2 de julio destruyó otros 3 nidos de ametralladoras y mató a 2 oficiales y 10 soldados japoneses.

Tras lograr esto, sigue adelante y a unos 500m. se encuentra con un grupo de 6 soldados camuflados a los que también neutraliza.

Marines asaltando Saipán
Marines asaltando Saipán

Pero la acción por la que se le recuerda se origina el día 6 de julio, cuando el Teniente General Yoshitsugu Saito, que estaba al cargo de la defensa de Saipán, organiza una última carga Banzai a la desesperada.

Las tropas americanas son sorprendidas por el ataque de los kamikazes japoneses.

A las 3 de la madrugada del 7 de julio, Thomas se encuentra junto a sus compañeros cuando una granada estalla en la trinchera donde se resguardan.

A pesar de las heridas causadas en una pierna, continua disparando contra la gran masa de japoneses que se avalanzan sobre sus posiciones.

Es tal la cantidad de soldados atacantes, que Thomas se queda sin municiones y salta fuera de la trinchera utilizando el fusil como si fuera una maza para poder seguir defendiéndose. Un compañero suyo lo encontró arrastrándose por el suelo debido a sus heridas y cargó con él para llevarlo a posiciones seguras.

Cuando llevaban recorridos unos 120 m., un oficial japonés atravesó con su katana al portador y a él le produjo una herida en el pecho, dándolo por muerto. Poco después, un Capitán del Batallón 249th llamado Bernie Toft intentó ayudarle, aunque recibió un disparo en el estómago.

Las últimas personas con las que Thomas habló fueron el Sargento C.V. Patricelli y el Sargento John McLoughlin.

Ambos se ofrecieron para llevárselo, aunque él rehusó diciendo que era demasiado tarde. Thomas les pidió tabaco y un arma cargada para poder disparar. Patricelli le ofreció un cigarrillo  y McLoughlin le entregó una Colt 45.

Tumba de Thomas Baker
Tumba de Thomas Alexander Baker

Mientras se iban alejando se quedaron con una imagen: Thomas estaba recostado en un poste telefónico donde lo habían acomodado, con el cigarrillo en una mano y la pistola en la otra.

Al cabo de dos días, Patricelli y otro Sargento llamado Mario Occhienero estaban identificando los cuerpos de los soldados americanos fallecidos.

Cuando llegaron al lugar donde Patricelli y McLoughlin habían dejado a Thomas vieron que éste estaba muerto: Aún sostenía el cigarrillo parcialmente consumido y la Colt sin municiones.

Ante él yacían los cuerpos de 8 soldados japoneses.

En cuanto al Capitán Bernie Toft tampoco había tenido mucha suerte y yacía herido de muerte cerca del lugar donde fue alcanzado por el disparo que recibió mientras transportaba a Thomas.

Un Sargento llamado Robert W. Smith lo encontró consciente y puedo hablar con él. Toft le pidió que se quedara a su lado para evitar que los japoneses pudieran encontrarlo con vida y Smith le acompañó en sus últimos instantes cumpliendo así con su promesa.

Como reconocimiento a estos hechos, Thomas Baker fue ascendido a Sargento a título póstumo. Asimismo, el día 9 de mayo de 1945 le fue concedida la Medalla de Honor. Sus restos descansan en el Cementerio Nacional Saratoga, en Schuylerville, Nueva York.

– Karl-Heinz Rosch

El soldado Karl Heinz Rosch
Karl-Heinz Rosch

El 6 de octubre de 1944, un grupo de soldados alemanes se encuentra en una granja de Goirle, una localidad Holandesa.

Entre ellos se encuentra un joven Kanonier llamado Karl-Heinz Rosch, quien justo tres días antes había cumplido los 18 años.

Rosch había nacido el 3 de octubre de 1926 en la localidad de Meissen, en el Estado de  Sajonia (Alemania).

Justo al salir de la escuela con la edad de 17 años había solicitado entrar en el Ejército, y tras un breve entrenamiento de 6 semanas fue destinado al frente.

Aquel día, los Británicos empiezan a someter a un duro fuego de artillería la granja en la que se encuentran Rosch y sus compañeros, por lo que toman la decisión de refugiarse en el sótano de la misma.

Cuando ya se encuentra a cubierto, Karl se da cuenta que los dos hijos del granjero (Jan y Toos Kilsdonk) están en el jardín. Sin pensarlo dos veces, abandona el refugio y corre a rescatarlos, llevándolos a cada uno bajo el brazo hasta la seguridad del sótano.

Una vez hecho esto, sale de nuevo para recoger el arma que había tenido que abandonar y para cambiar de posición, cuando una bomba lo mata al instante en el lugar donde poco antes estaban los niños.

 Ya en el año 2004 se empieza a conocer la historia puesto que esos niños, que ya se han hecho adultos, la hacen pública tras tenerla guardada 60 años como un secreto familiar por temor a que sus conciudadanos tomasen represalias contra la familia.

Estatua de Karl Heinz Rosch
Estatua erigida en honor a Karl Heinz Rosch

El hecho va teniendo impacto mediático y un artista local llamado Riet van der Louw realiza una estatua de arcilla que reproduce el momento en el que Rosch lleva a los niños al sótano y un antiguo concejal llamado Herman van Rouwendaal pide al ayuntamiento de la ciudad 9500 Euros para financiar una estatua de bronce.

El consistorio se niega a aportar el dinero y se inicia un proceso de colecta popular que finaliza con la colocación de la estatua en el jardín privado de una persona que había sido una de las últimas en verlo con vida.

Se da la circunstancia de que esta estatua es la única que hay erigida en honor a un soldado alemán de la Segunda Guerra Mundial en territorio europeo. 

Los padres y los abuelos de Karl recibieron la noticia de su muerte aunque nunca pudieron visitar la granja, puesto que estaban viviendo en Alemania del Este.

Años más tarde, el padre pudo visitar el lugar, pero no fue informado de la heroicidad de su hijo y murió sin saberlo.

Actualmente, los restos de Karl se encuentran en el Cementerio Militar Alemán de Ysselsteyn tras ser trasladados desde su primera sepultura situada en la Granja donde él perdió la vida, pero salvó la de los dos hermanos Kilsdonk.

– Nick Alkemade

Nicholas Alkemade
Nicholas Alkemade

¿Cómo se puede sobrevivir a una caída desde 6000 m. de altitud y salir tan sólo con una luxación en la rodilla y algunas quemaduras?.

Según las palabras del incrédulo Comandante del campo de prisioneros alemán a donde fue llevado como prisionero el sargento Nick Alkemade fue un milagro.

Y la verdad es que lo fue, sin lugar a dudas.

Nick Alkemade nace en 1923, en la localidad inglesa de North Walsham, en el condado de Norfolk.

Cuando tiene la edad de 18 años se alista en el ejército siendo destinado a la Unidad de Salvamento Marítimo.

Pasado un tiempo solicita el traslado y es asignado al 115 Escuadrón de Bombarderos de la RAF. En el mes de marzo de 1944 los aliados están incrementando los bombardeos sobre territorio alemán para hostigar la maquinaria de guerra nazi y minar la moral de sus ciudadanos.

Aunque los dirigentes nazis intentaban dar sensación de superioridad y de tener la guerra bajo control, el pueblo veía como Göring incumplía la promesa que efectuó en su día al afirmar que ningún bombardero aliado pasaría la frontera del Ruhr.

Han pasado tres años y Nick ya es un joven sargento de 21 años integrado en la tripulación de un bombardero británico Avro Lancaster IIS (matrícula DS664 – código identificador A4-K) con el que participa en incursiones nocturnas. En la noche del día 23 al 24 de marzo su avión forma parte de un grupo de 300 aparatos cuya misión es bombardear Berlín.

Sus compañeros son el piloto James Arthur Newman, el ingeniero de vuelo Edgar John Warren, el navegante John P Cleary, el operador de radio Geof Burwell, el artillero Joseph McDonough, el auxiliar Charles Alfred Hilder y él mismo en el puesto de artillero de cola.

Parten a las 18:48h desde Witchford y la misión se desarrolla con una relativa normalidad: Cuando alcanzan la capital alemana lanzan bombas incendiarias y una convencional de 1800kg, emprendiendo acto seguido la vuelta hacia su base. Al sobrevolar la localidad de Oberkirchen, a 5 km de Schmallenberg, son interceptados por un grupo de aparatos de la Luftwaffe.

Se inicia el combate en el que a Nick le espera un papel bastante importante: como artillero de cola ha de hacer frente a los Junkers que les están disparando.

Torreta artillero de cola en Lancaster
Torreta de artillero de cola en un Avro Lancaster

El diminuto cubículo en donde se encuentra alojado su puesto está hecho de un material plástico que salta en pedazos al ser alcanzado por las ráfagas de un Junkers Ju-88 que los tiene en su punto de mira, lo que le provoca heridas en la pierna.

Nick le apunta con sus 4 ametralladoras y logra tocarlo, provocando que el aparato alemán se aleje con el motor izquierdo en llamas.

El Lancaster está seriamente tocado y se declara un gran incendio a bordo, por lo que el piloto da la orden de saltar al ver que no puede hacerse con el control del aparato.

Nick sale del compartimento donde se encuentra para coger su paracaídas (siempre lo dejaba fuera del mismo para poder tener un poco más de espacio) y al abrir la puerta ve horrorizado como las llamas están quemándolo.

Sus compañeros ya están empezando a saltar y él ha de tomar una decisión: O se queda dentro del Lancaster y muere carbonizado o salta sin paracaídas hacia una muerte segura. Nick gira la cabina de artillero hasta una posición desde la que puede abrir la puerta y salta con la esperanza de tener una muerte rápida.

Según decía salté boca arriba, mirando las estrellas y tenía la sensación de estar recostado en un colchón. Mientras va cayendo, su pensamiento va hacia su novia Pearl a la que tenía que ver en breve durante un permiso. Lo siguiente que recuerda es tener mucho frío y dolores fuertes en cabeza y espalda, aunque comprueba que puede mover las piernas.

Son las 3:20h de la madrugada y el salto sucedió a medianoche, por lo que deduce que ha estado todo ese tiempo inconsciente. A medida que va saliendo de su estado de shock se va dando cuenta de lo que ha pasado: El cambio de presión le hizo perder el conocimiento y ha tenido la inmensa suerte de caer sobre unos árboles para finalmente aterrizar sobre una gruesa capa de nieve.

Salto de Nicholas Alkemade
Recreación del salto de Nicholas Alkemade

Enciende un cigarrillo y decide utilizar el silbato que lleva en el cuello para llamar la atención y ser rescatado antes de quedarse congelado: No puede moverse y parte de su ropa está quemada.

Al cabo de un rato aparece un grupo de civiles que ha escuchado los pitidos, lo cargan en una lona ya que no puede caminar y lo llevan hasta un poblado cercano, en donde le hacen un ponche caliente mientras esperan que lleguen los soldados alemanes a los que ya han avisado.

Llegan dos hombres vestidos de civil (Gestapo) que lo entran en un coche y lo llevan hasta el hospital donde es tratado de sus lesiones (luxación en rodilla derecha, quemaduras, varias contusiones..).

Los médicos que lo atienden no dan crédito a sus explicaciones y cuando se restablece es llevado al campo de prisioneros Dulag Luft en donde prosiguen los interrogatorios.

Creen que Nick es un espía porque no han encontrado su paracaídas aunque él sigue insistiendo en su historia : “Salté sin paracaídas” y la historia llega finalmente hasta el Comandante del campo, quien le interroga personalmente y tras oír su versión de los hechos le ordena al Teniente Hans Feidal que salga a buscar los restos del aparato para comprobar la veracidad del relato.

Los restos del Lancaster son encontrados: Junto a los cuerpos de Edgar John Warren, Joseph McDonough y Charles Alfred Hilder se encuentran los restos calcinados del paracaídas de Nick en la posición que él había indicado. Rendidos a la evidencia, el Comandante del campo avaló la historia de Nick y tanto los alemanes como sus compañeros de cautiverio pasaron a considerarlo como un héroe. Los alemanes entregaron una Biblia en la que había una nota certificando su historia:

“Dalag Luft. Las autoridades alemanas han investigado y comprobado que las declaraciones del sargento Alkemade, 1.431.537 de la RAF, son ciertas en todos sus aspectos, o sea, que realizó un descenso de 6 000 metros sin paracaídas y aterrizó sin sufrir heridas; su paracaídas había ardido dentro del avión. Aterrizó en la nieve, entre unos abetos. Corroboración atestiguada por: teniente de Aviación H.J. Moore, oficial superior británico; sargento de Aviación R.R. Lamb, 1.339.582; sargento de Aviación T.A. Jones, 411 suboficial superior británico. Fecha: 25 de abril de 1944″.

Campo de prisioneros Dulag Luft I
Campo de prisioneros Dulag Luft I

Al finalizar la guerra Nick regresó a casa, y la buena suerte que le hizo sobrevivir seguía a su lado.

Tuvo varios accidentes de los que salió ileso: Le cayó encima una viga de acero que le provocó un pequeño golpe en la cabeza (fueron necesarios 8 hombres para sacársela de encima), una descarga eléctrica lo lanzó dentro de una piscina de cloro de donde fue rescatado una hora más tarde, y en otra ocasión le cayó ácido sulfúrico encima provocándole tan solo leves quemaduras.

Su buena estrella se apagó el día 22 de junio de 1987 cuando falleció debido a causas naturales.

– Bill Millin, el gaitero de Sword

Bill Millin tocando para sus compañeros
Bill Millin tocando para sus compañeros

Bill “Piper” Millin nació en Regina, Canadá, el día 14 de julio de 1922.

Su padre, de origen Escocés, regresa a Glasgow para ejercer de policía cuando Bill cumple 3 años.

Crece en el distrito de Shettleston y se alista en el Ejército Territorial en Fort William, Escocia, en donde su familia se había desplazado.

Empieza a tocar en las bandas de gaiteros de Highland Light Infantry y Queen’s Own Cameron Highlanders.

Pero no es hasta el mes de mayo de 1944 que se empieza a formar el mito del Gaitero de Sword, cuando Lord Lovat le propuso incorporarse a una Brigada de Comandos que estaba formando en el Castillo Escocés de Achnacarry.

Aunque las ordenanzas del British War Office prohibían que los gaiteros condujeran tropas al combate, Lord Lovat estaba empeñado en llevarse consigo a Bill. El motivo era que durante la Primera Guerra Mundial esta práctica había conducido a muchos de ellos a una muerte segura ya que los alemanes los veían como unos iconos que subían la moral de las tropas en combate.

El British War Office determina que han de quedarse en posiciones de retaguardia, algo que Lord Lovat no está dispuesto a consentir en su caso: “Tu y yo no somos Ingleses, somos Escoceses, por lo que esta ordenanza no nos aplica”.

Así pues, el 6 de junio de 1944, sube a su lancha de desembarco vestido con un kilt y armado tan solo con su gaita y con el típico puñal Sgian Dubh. Las tropas Británicas llegan a la orilla de Sword y nada más bajarse el portón, Lord Lovat le pide que toque «Highland Laddie».

Bill Millin desembarca en Normandía
Bill Millin desembarca en Normandía

Bill empieza a caminar por el agua hacia la playa bajo fuego enemigo y las únicas preocupaciones que tiene en ese momento son evitar que se moje la bolsa de su gaita y tocar bien fuerte por encima del ruido de la batalla.

En una entrevista posterior decía «No pensaba en que me iban a disparar, ya que cuando eres joven, haces cosas que no te atreverías a hacer cuando eres mas viejo «.

Las escenas que tiene que contemplar son durísimas.

El soldado que desembarca junto a él recibe un disparo en la cara y muere en el acto, barrándole con su cuerpo el paso.

Cuando llega a la playa, se dirige hacia un muro bajo desde donde contempla horrorizado como un tanque alemán pasa por encima de un grupo de soldados heridos.

En ese instante, se dirige a Lord Lovat y éste le pide que se mueva arriba y abajo de la playa tocando «Road to the Isles». Y así lo hace. Años después Bill tiene ocasión de encontrarse con varios soldados alemanes que estaban defendiendo posiciones en Sword y le comentan que no dispararon porque pensaban que estaba loco.

Uno de los comandos que desembarcó junto a él dijo posteriormente: “Nunca olvidaré la visión de Bill tocando la gaita”.“Nos hizo sentir orgullosos y nos trajo recuerdos de nuestro hogar y del porqué estábamos allí luchando por nuestras vidas y las de nuestros seres queridos».

Una vez tomada Sword, Lord Lovat se subió a un tanque y prosiguió camino hacia Caen en donde había acordado encontrarse con el Comandante de la 6ª División Aerotransportada a las 12:00h. Bill le siguió en otro mientras tocaba Blue Bonnets Over The Border.

El camino hacia el interior estaba lleno de francotiradores y cuando se dirigían desde Ouistreham hacia Bénouville, Lord Lovat abatió a uno que les hostigaba y que estuvo a punto de matar a Bill.

Precisamente en esa población se encuentra el Puente Pegasus, objetivo aliado de la llamada Operación Tonga, y en el que también se escuchó a Bill anunciando con su gaita la llegada de refuerzos a los hombres que defendían sus posiciones desde hacía varias horas de varios ataques alemanes.

Monumento dedicado a Bill Millin
Monumento dedicado a Bill Millin

Este hecho fue inmortalizado en la película El día más largo del año 1962 y su personaje fue interpretado por el gaitero oficial de la Reina de Inglaterra, Leslie Laspee.

El motivo por el que no pudo interpretarse a si mismo es porque Lord Lovat, que ejercía de asesor de la película, consideró que Bill había aumentado bastante de peso debido a su trabajo en un pub como camarero.

Siguió asistiendo a los homenajes anuales que se hacían en Normandía y tocó la gaita en el funeral de Lord Lovat, en el año 1995.

Bill murió en un hospital de Torbay del día 17 de agosto de 2010 y tres años más tarde, El 8 de junio de 2013 se inaugura una estatua en su honor en la playa de Sword.

– El soldado Wojtek

Wojtek con su nueva familia
Wojtek con su nueva familia

El día 1 de septiembre de 1939 Alemania invade Polonia y 16 días más tarde, el 17 de septiembre, los ejércitos rusos hacen lo mismo por la parte este del país.

El pacto firmado entre los ministros alemán Von Ribbentrop y ruso Molotov había producido una tenaza que posibilitó que en poco espacio de tiempo Polonia quedara fuera de juego.

Una de las consecuencias es la captura de miles de soldados polacos por parte del ejército rojo y su traslado a campos de prisioneros situados en Rusia. Posteriormente, en 1941, la Alemania nazi pone en marcha la llamada “Operación Barbarroja”, lo que posibilita un acuerdo entre el gobierno polaco en el exilio y Stalin que se traduce en la liberación de los prisioneros que habían sobrevivido a las duras condiciones en las que habían sido recluidos.

La mayor parte de este contingente es trasladado hacia Oriente Medio en donde es acogido por los británicos.

Uno de estos convoyes se encuentra camino del Líbano en la frontera que divide Irán e Irak. Los vehículos van avanzando por una zona montañosa situada entre Hamadan y Kangavar cuando de repente se encuentran con un niño hambriento que les pide comida.

El pequeño se encuentra cansado y desnutrido y los soldados que le atienden se fijan en que lleva un saco en la espalda del que asoma un cachorro de oso. El chico les explica que lo había encontrado en una cueva y que unos cazadores habían matado a la madre del osezno y él se lo había llevado consigo.

Los soldados se quieren hacer cargo del animal y ofrecen al chico comida y chocolate a cambio del cachorro, aunque no consiguen convencerle. Finalmente, un bolígrafo que se  convierte en navaja obra el milagro y el niño accede al cambio. El osezno es adoptado y le ponen el nombre de Wojtek.

A partir de ese momento, Wojtek es recibido dentro del grupo con un cariño especial y todos procuran darle las máximas comodidades posibles, aunque se plantean varios problemas resueltos con mucha astucia por parte de los soldados.

Por ejemplo en la alimentación: Los soldados renuncian a una parte de su ración de leche condensada que mezclada con agua se convierte en la primera dieta que recibe. Una botella vacía de vodka hará las veces de biberón y un pañuelo al que se le practica un pequeño agujero se convierte en una improvisada tetina.

Wojtek en un camión con el emblema de su compañia
Wojtek en un camión con el emblema de su compañia

Wojtek va creciendo y empieza a participar más activamente en la vida diaria de la compañía.

Cuando hay que hacer un desfile camina erguido sobre sus dos patas traseras y cuando hay que desplazarse en un vehículo, lo hace sentado como cualquier otro soldado.

Va dejando atrás la dieta a base de leche condensada y se le procura una ración que es el doble de la suministrada a cualquier soldado debido a su tamaño y en la que se integran verduras, frutas, miel e incluso se incluye alguna que otra cerveza. Wojciech Narebski, un joven soldado de 17 años que fue destinado en la unidad donde servía Wojtek, recuerda este hecho y lo justificaba diciendo que “Para él, una botella no era nada. Pesaba 200 kilos, no se emborrachaba”.

Incluso llega a decir que pedía cigarrillos que luego se comía.

Para sus compañeros, según Narebski, Wojtek supuso una distracción y una gran ayuda psicológica, puesto que “Para las personas que estaban lejos de sus familias y de su patria, era un apoyo”.

Pero llega el momento de partir de este entorno idílico hacia la guerra y su unidad es destinada a Italia.

Cuando llegan al puerto de Alejandría para embarcarse, las autoridades británicas no permiten que Wojtek suba con sus compañeros, porque sus ordenanzas prohíben el transporte de animales junto a las tropas.

Y una vez más, sus compañeros hacen gala de su ingenio para salvar la situación, inscribiéndolo como soldado en el Ejército Polaco y proporcionándole documentación en regla, tras lo cual, la persona encargada de dejarlo subir a bordo no tiene más remedio que admitirlo.

Una vez llegan a Italia, la Compañía llega hasta Monte Cassino, lugar en donde se libra una de las batallas más conocidas de la contienda. Los alemanes se han atrincherado en la Abadía y los aliados luchan por tomar la posición. Las posiciones desde las que se lucha están situadas en lugares de difícil acceso y el abastecimiento se ha de realizar utilizando mulas de transporte.

Wojtek embarcando
Wojtek embarcando

Nada más llegar, y mientras se están descargando cajas de material para cargar sobre los lomos de los animales, Wojtek se pone a dos patas e intenta tocar las cajas que están aún cargadas en el camión.

Este gesto es interpretado por los soldados como que Wojtek les está diciendo que él también puede ayudar a transportar los pertrechos.

Y dicho y hecho, prueban de ponerle una caja encima y para sorpresa de todos, la lleva perfectamente.

A partir de ese momento, Wojtek es designado con rango de Ayudante de Artillería y es el encargado de llevar las cajas más pesadas a las líneas del frente, tarea que realiza con gran desempeño incluso bajo intenso fuego.

La imagen de Wojtek acarreando el peso sirve de inspiración para un soldado que dibuja la imagen y se convierte en la insignia oficial de la Compañía: Su silueta cargando un proyectil de artillería sobre fondo verde.

Una vez finalizada la guerra, la Compañía va a Gran Bretaña, después a Glasgow y finaliza su periplo en la localidad Escocesa de Berwickshire, en donde es desmovilizada.

El día 17 de noviembre de 1947 es licenciado del ejército y llega al que sería su destino final: El parque zoológico de Winfield Park, en donde es visitado regularmente por sus ex-compañeros de fatigas. Algunos de ellos saltaban las vallas que lo separaban del público y jugaban con él haciendo combates de lucha libre, tal y como a él le gustaba jugar cuando estaba en Palestina.

Según comentó Narebski en una entrevista, las autoridades comunistas de Polonia intentaron llevar a Wojtek a un zoológico polaco debido a su enorme popularidad, aunque sus antiguos compañeros hicieron todas las gestiones necesarias para impedirlo.

El estado anímico de Wojtek iba cada vez peor: Las visitas de sus ex-compañeros eran menos frecuentes y el hecho de estar recluido hacían merma en su carácter y a medida que pasaba el tiempo estaba más apático.

Finalmente, el día 15 de noviembre de 1963, Wojtek falleció a la edad de 22 años. Diversas estatuas erigidas en su memoria en el Instituto Sikorski (Londres), en el Canadian War Museum, o una placa que se descubrió en el Zoológico de Edimburgo, en una ceremonia a la que asistieron varios de sus ex-compañeros, guardan la memoria del que fue uno de los mejores soldados del Ejército Polaco.

Soldados de la 22 Compañía jugando con Wojtek
Soldados de la 22 Compañía jugando con Wojtek

– Yang Kyoungjong

El día 6 de junio de 1944, el teniente del 506º Regimiento de Paracaidistas de Infantería, perteneciente a la famosa 101 División Aerotransportada llamado Robert Brewer se tiene que enfrentar a un misterio: Sus hombres han capturado a 4 soldados con rasgos asiáticos que llevaban uniforme alemán y con los que no había forma de entablar conversación puesto que desconocían el inglés y casi no hablaban alemán ni ninguna otra lengua que sus captores conocieran.

En ese momento, Yang Kyoungjong había dado sus últimos pasos como soldado en la Segunda Guerra Mundial, una aventura que finalizó en la playa de Utah tras haber pasado por tres ejércitos diferentes: El Ejército Japonés, el Ejército Ruso y la Wehrmacht .

Yang Kyoungjong
Yang Kyoungjong

Yang nació el día 3 de marzo de 1920 en Shin EuijooCorea y cuando tenía 18 años de edad fue obligado por los japoneses a luchar en su bando en el ejército de Kwantung contra el ejército soviético.

El 11 de mayo de 1939 un grupo de jinetes Mongoles entran en territorio de Manchuria en busca de forraje para sus caballos y se encuentran con fuerzas de caballería de Manchukuo que los hacen volver a territorio Mongol.

Al cabo de pocos días, se intensifican las acciones y combates y finalmente, después de diferentes episodios, a finales de agosto, los soviéticos controlan la situación y derrotan a los japoneses.

Durante este tiempo, Yang es hecho prisionero y enviado a un campo de trabajos forzados, en donde debido a la falta de hombres que padece el ejército rojo en 1942, es reclutado de nuevo para luchar contra los alemanes, participando en la Batalla de Járkov en donde es capturado por la  Wehrmacht en 1943.

Prisionero de los alemanes, entra a formar parte de una unidad en la que los soldados que la forman son en su mayor parte desertores del ejército ruso (Ostbatalion), a los que les espera un futuro incierto, puesto que Stalin da la directiva de ejecutar en el acto a todo soldado que deserte o sea capturado por los alemanes y regrese a sus líneas, por lo que muchos de los que se encuentran en esta situación ven al Ejército Alemán como una buena opción.

Miembros del Ostbatalion 43
Miembros del Ostbatalion 43

Así pues, Yang forma parte del que sería su último ejército y es enviado a la zona norte de Francia, a reforzar las defensas atlánticas que se encuentran estacionadas en la península de Cotentin, en Normandía.

El resto es historia, el día 6 de junio de 1944 se encontraba en posiciones cercanas a la playa de Utah y fue capturado tras el desembarco. Posteriormente fue evacuado a uno de los campos de prisioneros que los aliados establecieron en Gran Bretaña en donde estuvo internado hasta 1945, momento en el que fue liberado.

En 1947 se traslada a vivir a Estados Unidos y se establece en Illinois, en donde fallece el día 7 de abril de 1992.

nuestras charlas nocturnas.


Johatsu, las personas que desaparecen en Japón …


Johatsu las personas que desaparecen en Japon

Marcianosmx.com/zeleb.es — En la sociedad nipona, una palabra evoca una realidad compleja y desconcertante: Johatsu. Este término, que se traduce literalmente como “personas evaporadas”, define un fenómeno humano intrigante y a la vez desgarrador.

Existen días terribles donde nuestra única opción parece ser mandar todo al diablo, desaparecer y abandonar nuestras responsabilidades sociales para siempre. Es un sentimiento muy amargo, y un deseo realmente perturbador. Sin embargo, para algunos japoneses las ganas de desaparecer no se quedan en un simple deseo.

Imagina cómo sería si un día desaparecieras. De ninguna forma nos referimos a algo que no tenga remedio, sino a la posibilidad de borrar tú identidad de un día para otro.

Es una oportunidad donde incluso el gobierno te ofrece asistencia para llevar a cabo el proceso, con una condición: que expliques tu tragedia. Cada año, este es el destino de miles de ciudadanos japoneses. Sanya es un distrito muy apartado del centro de Tokio, se ubica al sur en las inmediaciones de Yoshino-dori. Durante la década de 1960 el barrio gozó de cierta popularidad, pero con el paso del tiempo cambió incluso de nombre y se fragmentó en varias comunidades.

Sin importar de donde vengas, al llegar a Sanya encontrarás un ambiente muy particular: una cultura muy distinta a la capital, llena de personas donde nadie habla ni se conocen y, aún más extraño, parecen estar muy cómodos con esta situación.

– Johatsu, los que se evaporan de la noche a la mañana.

Esta pequeña región parece un imán para los johatsu (“personas evaporadas”). Obviamente no dominan ningún tipo de magia o arte sobrenatural, pero su intención guarda ciertos parecidos. Lo que algún día fueron, jamás podrán volver a ser. La mayoría de estos individuos se vio atormentada por la vergüenza de un trabajo perdido, quizá por el fracaso inesperado de un matrimonio o una deuda que creció tanto que se volvió impagable.

Cualquiera que sea la razón, son miles los ciudadanos nipones que renuncian a su identidad y buscan la protección del mundo anónimo. El libro The Vanished: The “Evaporated People of Japan, obra de los periodistas y fotógrafos Léna Mauger y Stéphane Remael, nos da cuenta de estas historias tan surrealistas. Es una pequeña ventana a lo que está sucediendo con una fracción de la sociedad japonesa actual, aunque las historias de estas personas que huyen de la sociedad moderna por vergüenza se remontan a muchos años en el pasado.

– Los fracasados.

Ichiro forma parte de las personas evaporadas. En la década de 1980 se ganaba la vida como maestro de artes marciales, mientras su esposa se dedicaba por completo a su hijo. En determinado momento decidieron dejar Tokio, solicitar un préstamo al banco y abrir un restaurante en los alrededores de la ciudad.

Sin embargo, el negocio fracasó en muy poco tiempo, Ichiro vio que su deuda era imposible de pagar y tomó la decisión de seguir el mismo camino que miles de compatriotas: vendieron su propiedad, empacaron sus pertenencias y se esfumaron. La diferencia es que lo hicieron para siempre, como si hubiera muerto. Se estima que desde mediados de la década de 1990, un promedio de 100 mil hombres y mujeres en Japón desaparecen cada año.

Estas personas planean sus propias desapariciones, desterrándose de la sociedad junto con sus tragedias: deudas, pérdida de un empleo, divorcios o incluso el fracaso en un examen. Lo curioso de este fenómeno es que los individuos pueden desaparecer pues existe otra estructura social, bajo la propia sociedad japonesa, donde pueden empezar vidas nuevas y conseguir otros empleos, teniendo la posibilidad de olvidar un pasado lleno de fracasos.

– “Parias sociales”.

De hecho, cuando estas personas desaparecen saben que pueden encontrar una forma de sobrevivir. De acuerdo a lo que relata en el libro Mauger:

“Son almas perdidas pero, resulta que viven en ciudades perdidas de creación propia. El distrito de Sanya es un ejemplo, un gran número de barrios al interior de Tokio, cuyos nombres fueron eliminados por el gobierno. En estos lugares, los johatsu viven en diminutos cuartos de hotel, muchas veces sin Internet ni baños particulares”.

Los johatsu han incrementado entre la sociedad japonesa en etapas históricas importantes: tras las secuelas de la Segunda Guerra Mundial, cuando la vergüenza nacional estaba en su punto más álgido, y después de las crisis financieras de 1989 y 2008. En cierta forma, la sombra de la economía surgió para servir a aquellos que nunca más quieren ser encontrados, esos que quieren hacer que sus desapariciones parezcan secuestros, o que sus casas parezcan haber sido robadas.

Así comenzó todo.

Evaporarse se asemeja más a una desaparición administrativa. Los johatsu eligen cambiar sus nombres, dirección y relación con cualquier negocio. Para los japoneses, esta salida de emergencia puede resultar sorprendentemente fácil. Las leyes japonesas sobre la privacidad otorgan a los ciudadanos las facilidades para mantener su paradero en secreto. De hecho, sólo en casos penales la policía tiene autorización para extraer información personal de los johatsu, y los familiares no pueden buscar en los registros financieros.

Se cree que este fenómeno social se disparó a finales de los años 60. A principios de la década del 70 aparecieron múltiples casos de jóvenes trabajadores del campo y zonas rurales que huyeron de los duros empleos en las grandes urbes. Mauger refiere a Night-Time Movers como una de las principales compañías encargadas de “limpiar” una identidad.

El fundador de esta compañía es un sujeto llamado Shou Hatori que en determinado momento trabajaba en el servicio de mudanzas hasta que una noche, en un bar de karaoke, una mujer se le acercó y le preguntó si podía hacer un arreglo para que “desapareciera junto con sus muebles”. La mujer le confesó que no podía soportar las deudas del esposo, una situación que estaba arruinando su vida. Hatori cobró 3,500 dólares por esa primera mudanza. Desde entonces, su franquicia no hizo más que crecer y hoy es gigantesca, prácticamente da servicio a toda clase de personas y escalas sociales.

Sin embargo, como lo relatan los periodistas en su libro, cualquiera que sea el motivo que lleva a un ciudadano japonés a desaparecer, no es menos doloroso que el efecto boomerang que se desata en sus familias, que por su parte quedan avergonzadas por tener un familiar desaparecido, al grado que optan por no denunciarlo a la policía.

Este es el fenómeno de los johatsu, otra válvula de escape de la presión japonesa. Algunas estimaciones apuntan a que un 20% de estas desapariciones terminan en muerte (incluso por suicidio), pero mientras no exista una denuncia, los agentes de la ley no están obligador a ir más allá.

– Unos 80.000 japoneses desaparecen como si nada cada año: el misterio de los ‘Johatsu’

En la sociedad japonesa se ha creado y desarrollado un curioso fenómeno: cada año, miles de hombres y mujeres desaparecen de un día para otro sin dejar rastro. Y no, el motivo no es un secuestro.

Ni siquiera se trata de la sinopsis de una nueva serie de Netflix, se trata de una realidad que es un tabú en Japón. Las personas desaparecen de repente por su propia y espontánea voluntad, a menudo planificándolo con tiempo.

De un día para otro, estos japoneses cortan el contacto con su familia, sus amigos y su trabajo para comenzar una nueva vida desde cero. El fenómeno está tan extendido que ahora existe un término japonés para describir a estos individuos que desaparecen: los «Johatsu» (literalmente, los «evaporados»).

Según la policía japonesa, cada año desaparecen voluntariamente entre 80.000 y 90.000 japoneses. Una cantidad equivalente a prácticamente pueblos enteros.

Sin embargo, según las asociaciones que trabajan sobre esta materia, el número anual de personas que ‘desaparecen’ es mucho más alto, llegando a casi 200.000 personas cada año. Esta cifra no registrada se explica porque la mayor parte de las familias no denuncia la desaparición de sus familiares a las autoridades.

El fenómeno de los Johatsu es un tema tan tabú en el país del sol naciente que las familias japonesas prefieren mantener en secreto la desaparición de sus seres queridos, tal y como señala la periodista Léna Mauger en su libro «Les Evaporés du Japon».

La sociedad japonesa le da una gran importancia al honor de la familia y a la obediencia de las normas sociales. Las desapariciones van en contra de estos valores y, por lo tanto, son consideradas una vergüenza para las familias de los johatsu. De hecho, es la vergüenza lo que impulsa a estas personas a huir de su propia vida.

No existe un perfil característico de los johatsu, pero todos han preferido huir antes que enfrentarse a algo incómodo en sus vidas. No poder pagar las deudas es uno de los motivos principales de las desapariciones voluntarias en Japón, pero hay muchos otros.

Tener un amante, ser despedido o incluso suspender un examen son algunos de los otros motivos de las desapariciones. En algunas familias japonesas es preferible desaparecer que pedirle el divorcio a tu pareja.

Si bien el término «Johatsu» apareció por primera vez en Japón en los años 60, este extraño fenómeno existe desde hace siglos. Sin embargo, experimentó un gran crecimiento en los 90, cuando el país atravesaba una dura crisis económica. En aquel momento, muchos japoneses estaban en bancarrota y no vieron otra salida que desaparecer o quitarse la vida.

En efecto, no es difícil desaparecer en Japón. Hay además manuales que te dan consejos sobre cómo desaparecer e iniciar una nueva vida. También existen empresas especializadas que ayudan a los japoneses a desaparecer legalmente, conocidas como «yonuge-ya» («mudanzas nocturnas»).

Una de las particularidades de Japón es que la policía no busca a las personas desaparecidas. Cuando una persona importante parece haberse ido voluntariamente y no hay riesgo de que se trate de un crimen o de un accidente, la policía simplemente decide no indagar en el tema.

Algunas familias recurren a detectives privados para encontrar a sus familiares. Pero esos servicios son caros: según el medio ‘France 24’, el precio puede alcanzar unos «500 euros al día». Algunas asociaciones locales ofrecen sus servicios gratuitamente para intentar encontrar a los johatsu.

Pero la tarea es complicada. Por culpa de la ley japonesa de protección de datos, que garantiza la privacidad, es prácticamente imposible obtener información sobre alguien sin su consentimiento.

Algunos johatsu pueden reaparecer meses, o incluso, años después cuando sienten la necesidad de reconectar con sus seres queridos. Sin embargo, no es lo habitual, la mayoría de los johatsu construyen una nueva vida, a veces con un nombre nuevo, nuevas relaciones y un nuevo trabajo, dejando atrás su pasado para siempre.

nuestras charlas nocturnas.


Las sanguijuelas medicinales …


Sanguijuela medicinal. Fotografía: Bhopal Medical Appeal (CC)
Sanguijuela medicinal.

JotDown(J.R.Alonso) — ¿Eres sanguíneo, flemático, colérico o melancólico? La teoría de los humores de Hipócrates explicaba que la salud era un equilibrio entre cuatro líquidos que poblaban el cuerpo: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra. La predominancia de uno u otro marcaba esos cuatro tipos de personalidades en los seres humanos y la enfermedad era fundamentalmente una alteración en las proporciones o composición de los humores.

Una de las medidas más obvias para tratar las afecciones era intentar restaurar unas proporciones adecuadas entre esos fluidos, por lo que un procedimiento vigente durante siglos fue eliminar el supuesto exceso de sangre. Para ello ha habido dos tratamientos fundamentales: las sangrías terapéuticas o flebotomías —el famoso yelmo de don Quijote es una bacía con una hendidura para apoyar el brazo y favorecer la limpieza mientras te sangraban— y las sanguijuelas.

Las primeras eran realizadas por profesionales, normalmente barberos-cirujanos y podían eliminar una cantidad importante de sangre, acabando a veces con el paciente. Las sanguijuelas, por su lado, formaban parte mayoritariamente del ámbito de la medicina popular, extraían una cantidad de sangre mucho menor y eran colocadas ocasionalmente por expertos sin apenas formación.

La sanguijuela es un anélido —al igual que la lombriz de tierra—, un gusano segmentado hermafrodita que vive en agua dulce (charcas, pantanos, arroyos…) y que se alimenta de la sangre de una gran variedad de especies: de ranas a caballos, de caimanes a humanos.

Cuando localizan una presa, por las ondas que crea en el agua o en el caso de los mamíferos por el calor que emiten, se fijan por su extremo anterior haciendo ventosa con la boca, hacen unos cortes en la piel con tres mandíbulas afiladas en forma de «Y» que tiene cada una unos cien dientes, y empiezan a succionar sangre. Aunque es discutido, se cree que su saliva contiene algún anestésico para que no detectes que tienes un gusano colgado chupándote la sangre.

Después, utilizan una batería de anticoagulantes, las hirudinas, que hacen que la sangre siga fluyendo sin coagulaciones ni procesos hemostáticos. Recientemente se ha visto que hay tres diferentes de hirudinas, lo que abre campo para generar nuevos fármacos.

La sanguijuela acumula la sangre en una cavidad digestiva que puede alcanzar un volumen seis veces superior al del propio animal y la digiere muy lentamente en un proceso simbiótico con bacterias. Produce también antibióticos que impiden que los microorganismos corrompan la sangre, permitiendo su total aprovechamiento. El sistema de almacenamiento y digestión lenta es tan eficaz que una sanguijuela puede vivir con tan solo alimentarse una o dos veces al año.

La más usada es la que Linneo denominó Hirudo medicinalis o sanguijuela medicinal que se ha empleado desde hace más de cinco mil años, y aparece en la medicina egipcia, en la Biblia (Proverbios 30: 15) y en el Corán. La sura 23 del libro santo del islam relata un particular embrionario proceso de formación del hombre.

«Y ciertamente, nosotros creamos al hombre de un extracto de arcilla, y luego le hicimos una pequeña semilla en una estancia firme, y luego hicimos de la semilla una sanguijuela, un trozo de carne; luego le pusimos huesos, vestimos los huesos con carne y después le hicimos crecer hasta ser otra criatura». Bastante más complejo que la descripción en el libro santo de judíos y cristianos, donde saltamos del barro al hombre sin estadios intermedios.

Don Juan de Austria en un retrato atribuido a Juan Pantoja de la Cruz (segunda mitad del siglo XVI)
Don Juan de Austria en un retrato atribuido a Juan Pantoja de la Cruz (segunda mitad del siglo XVI)

Los anélidos medicinales se han usado para una amplia gama de patologías, en particular del  sistema circulatorio, entre las que se incluían las varices, los hematomas, la «sangre gruesa», el «exceso de sangre», la «purificación de la sangre», la hipertensión,  la hematocromatosis, la trombosis y las hemorroides. De hecho, según Dionisio Daza Chacón, cirujano vallisoletano del siglo XVI, no usar sanguijuelas para tratar unas almorranas fue la causa de la muerte de Juan de Austria, el vencedor de Lepanto:

Este remedio de las sanguijuelas es muy mejor y más seguro que el rajarlas ni abrirlas con lanceta, porque de rajarlas algunas veces se vienen a hacer llagas muy corrosivas, y de abrirlas con lanceta lo más común es quedar con fístula y alguna vez es causa de repentina muerte; como acaeció al serenísimo don Juan de Austria, el cual, después de tantas victorias (principalmente la batalla naval, cosa nunca vista, ni aun oída en todos los tiempos pasados) vino a morir miserablemente a manos de médicos y cirujanos, porque consultaron (y muy mal) darle una lanceteada en una almorrana, y proponiéndole el caso, respondió: aquí estoy, haced lo que quisiéredes.

Diéronle la lanceteada, y sucediole luego un flujo de sangre tan bravo que con hacerle todos los remedios posibles, dentro de cuatro horas dio el alma a su Creador; cosa digna de llorar y de gran lástima. Dios se lo perdone a quien fue causa… Si yo hubiera estado en su servicio, no se hiciera un yerro tan grande como se hizo.

Como vemos el doctor Daza no era precisamente modesto y la muerte de don Juan no fue precisamente gloriosa. Las sanguijuelas se emplearon también para otra amplia serie de condiciones no directamente relacionadas con la sangre incluyendo la gastroenteritis, la tuberculosis,  la neumonía, el reuma, la gangrena, las fiebres altas, la gota, el sarampión, los dolores intensos, el ictus y el cáncer.

Las sanguijuelas se colocaban en distintas zonas incluyendo los muslos, detrás de las orejas y la vulva o en la zona afectada, por ejemplo cerca del hematoma en un ojo morado. Para los amantes de lo truculento, hay casos documentados de presencias inesperadas de sanguijuelas en la faringe, la laringe, la cavidad nasal y la vagina, simplemente por nadar y tener mala suerte.

Es poco conocido que España fue una potencia sanguijuelera. Las zonas inundadas de Doñana, de la laguna de Antela (Ourense) y del delta del Ebro, por poner algunos ejemplos notables, proporcionaron un amplio suministro de anélidos tanto para el consumo local como internacional.

Una ley de 1827 decretaba un canon de diez reales por cada libra de sanguijuelas exportada y responsabilizaba de su cobro a las aduanas de Vitoria, Orduña, Ágreda, Canfranc y La Junquera, buena prueba de la demanda francesa. Otros decretos y leyes establecieron normas que regulaban su captura, actualizaban los impuestos y prohibían la importación de anélidos foráneos.

Los farmacéuticos españoles plantearon que se vendieran de forma exclusiva en sus establecimientos con los mismos argumentos que para los demás medicamentos: precios estables, suministro garantizado, garantías de una correcta identificación de la sanguijuela y niveles adecuados de calidad y limpieza.

Todo ello se lo llevó el tiempo al dejar de estar de moda la llamada hirudoterapia, y quedaron las sanguijuelas, esquilmadas; sus hábitats, desecados, destruidos o contaminados y una nueva medicina, que desconfiaba a menudo con razón de los remedios naturales, entregada a las nuevas tecnologías sanitarias.

El negocio se mantuvo hasta la mitad del siglo XX. Durante ese tiempo, España fue uno de los principales exportadores de sanguijuelas junto con Hungría, Italia, Turquía, Egipto y Argelia, y algunos de los negocios se volvieron internacionales como el fundado por Manuel Peña y Esperanza Orellana, un matrimonio andaluz que montó en Tánger un negocio de exportación del anélido hematófago con el que hicieron fortuna.

Con setecientas cincuenta mil pesetas de ese dinero, una cantidad inmensa en 1913, Manuel y Esperanza promovieron la construcción del Gran Teatro Cervantes, la instalación cultural más importante del norte de África, ahora abandonado y en ruinas, y propiedad del Estado español.

Fotografía: Corbis

El uso de las sanguijuelas siguió incluso pasada la II Guerra Mundial. El periódico ABC (edición de Andalucía) del 28 de septiembre de 1945 contaba, con esa buena prosa de los periodistas del pasado, lo siguiente:

[…] un poderoso Clipper transatlántico llegó hace unos días a Lisboa para llevarse un cargamento misterioso. Acostumbrados como andamos a la pedantería pseudo-científica, todo el mundo creyó en el uranio, el wolframio o alguno de esos cuerpos incomprensibles que existen y no existen. Alguna vez, sin embargo, no iban a tener razón los pedantes.

El avión se llevaba un cargamento castizo y casi heroico: 2.000 sanguijuelas lusas para las farmacias de Nueva York. Parece ser que ninguna sanguijuela es más feroz que la ibérica; por lo visto, solo aquí, sobre esta tierra dura y arisca, quedan sanguijuelas que muerden y chupan todavía, como es su inmemorial deber.

No son muy nuevas, que digamos, las noticias sobre la bondad de nuestras sanguijuelas. Ya en 1837, Francia exportaba muchos millones de sanguijuelas españolas, unos 35 millones, ya que entonces el mercado francés dedicado a la sangría necesitaba la cifra aterradora de 55 millones de sanguijuelas anuales.

Por aquellos dulces tiempos, una sanguijuela valía una perra gorda y con sus tres filas de dientes diminutos valía para todo. Fue la época de la ventosa cuando sacar sangre con estas bombas hidráulicas minúsculas era como extraer el agua de las enfermedades.

El Lunario de Cortes, un delicioso libro lunático, nos cuenta como una sanguijuela sobre el estómago quita el dolor del mismo; otra sobre los muslos, la apostema; y media docenita de ellas, vivitas y coleando, sobre el cuello, bajan la «hinchazón de las cejas» y aclaran la vista. Según otro libelo, romántico, una buena cura de sanguijuelas alivia mucho las fiebres del amor.

Con tantas aplicaciones y tanta demanda, el negocio era saneado. Para capturarlas se usaban redes cerca de los pasos del ganado o se empleaba la piel de una oveja recién desollada o un hígado fresco sumergiéndolo en el agua. Un tercer truco, el más utilizado por los cazadores de sanguijuelas, era caminar por las zonas apropiadas con los pies y las piernas desnudas y luego proceder a su recolección.

Tras su uso, los gusanos hematófagos eran sumergidos en agua con salvado que causaba su vómito y permitía que pudiera ser reutilizadas. En otros casos, ya en la segunda mitad del siglo XX, se sabe que eran incineradas tras su aplicación. En esta tierra nuestra de empresarios miopes y cortoplacistas se produjo una sobreexplotación que arrasó las existencias y que se intentó paliar con la cría de los hirudíneos.

Fue famosa la granja de sanguijuelas que tuvo José Vilá en la antigua villa de Gracia (actualmente un barrio de Barcelona) y bastantes hospitales establecieron depósitos de sanguijuelas vivas.

Las sanguijuelas están experimentando un resurgimiento. Los cirujanos han comprobado que permiten drenar la sangre congestionada en las venas facilitando el restablecimiento de la circulación, por ejemplo tras la reimplantación de un dedo o un colgajo libre, técnicas fundamentales en cirugía plástica y reparadora.

Al parecer fue el reimplante exitoso de una oreja desgarrada en un niño, muy difícil por el diminuto diámetro de los vasos, el caso que volvió a llamar la atención sobre la utilidad de las sanguijuelas. Varios estudios de la última década concluyen que la hirudoterapia produce un alivio de la osteoartrosis en la rodilla. También se han utilizado como organismo modelo para el estudio del sistema nervioso por su sencillez y fácil accesibilidad.

Finalmente, los biólogos de campo están estudiando el ADN de la sangre acumulada en las sanguijuelas para tener pruebas sobre la pervivencia de especies en peligro de extinción, confiando que animales esquivos y difíciles de ver hayan sido presa del anélido estudiado.

Este nuevo interés ha hecho que distintas empresas de Alemania, Inglaterra y Estados Unidos hayan retomado la cría y distribución de la sanguijuela, donde son tratadas como productos medicinales o instrumentos médicos. España parece que no es capaz de hacer I+D+i ni en los campos en los que fue líder durante siglos.

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Qué significaba originalmente la palabra hereje y por qué se convirtió en una condena …


Cruz cristiana con sombra roja

BBC News Mundo — Los herejes no son lo que solían ser.

Como muchas otras palabras, ‘herejía’ viene del griego.

Y como ocurrió con varias, en algún momento se alejó de su significado original.

Pero esta pasó de ser un término esencialmente neutro para convertirse en una condena potencialmente fatal.

Lo curioso es que todo empezó con Jesús de Nazaret, un predicador y líder religioso judío que desafió a las autoridades al declararse el hijo de Dios.

¿Un hereje en el sentido que conocemos hoy?

Herejía viene de la palabra griega haireo, que significa ‘yo elijo’, o haeresis, ‘algo que fue escogido’, particularmente por médicos y filósofos.

«Si pertenecías a una determinada escuela de medicina, digamos que eras seguidor del médico Galeno, pertenecerías a la herejía de Galeno», explicó la clasicista Catherine Nixey, autora de «Heresy: Jesus Christ and the Other Sons of God» (2024).

El término sencillamente indicaba la elección de una tradición reconocida de pensamiento y práctica a seguir.

Y podía tener connotaciones positivas, pues implicaba que habías usado tu intelecto para tomar decisiones independientes.

Eso no quería decir que no hubiera discusiones, y hasta acaloradas, pero así un hereje platónico no estuviera de acuerdo con uno estoico, lo que se reprochaban eran las ideas, no el hecho de que fueran herejes, pues ambos lo eran.

«La herejía era una elección.

«Pero cuando apareció el cristianismo, la elección instantáneamente se convirtió en algo malo, porque Jesús dijo: ‘Yo soy el camino, y la verdad, y la vida’. No dijo: ‘Soy uno de los caminos, una de las verdades, una de las vidas’.

«Así que no se permitió más elección», dijo Nixey en entrevista con BBC HistoryExtra.

Con una sola verdad, esa nueva fe que cada vez ganaba más fieles y en cuestión de pocos siglos cautivó al Imperio que inicialmente la rechazó, era imperativo que no hubiera lugar siquiera a la duda.

Pero, ¿cuál era esa verdad?

– Muchas verdades

Páginas de los manuscritos de Nag Hammadi
Páginas de los manuscritos de Nag Hammadi, que quizás datan del siglo IV d.C., Museo copto de El Cairo, Egipto.

El cristianismo nació en la parte oriental del Imperio romano, una zona en la que no escaseaban las ‘verdades’.

Había una abundancia de dioses; los romanos mismos adoraban a 12 principales y a decenas más y, como politeístas, en principio no veían nada fundamentalmente malo en que hubiera más deidades, así que a los suyos se sumaban varios locales.

Pero el politeísmo no era el problema más grave para la nueva fe cristiana, la mayor amenaza para las autoridades eclesiásticas sería el enemigo interno: los herejes.

Tomó un tiempo para que la palabra absorbiera el significado que tendría, pues no se puede ser hereje, en el sentido cristiano, sin desviarse de una ortodoxia -del griego orthódoxos, “de la opinión o creencia correcta”-, y eso no fue automático.

Al principio, «se contaron tantas historias diferentes sobre Jesús», señaló Nixey. «Hubo muchas, muchas, muchas versiones diferentes», incluso algunas que no lo retrataban de una manera tan favorable.

Entre los textos considerados apócrifos, por ejemplo, está el «Evangelio de la Infancia de Tomás», compuesto a mediados del siglo II d.C., en el que el pequeño Jesús «aniquila a quienes los irritan y destruye a quienes simplemente lo molestan», cuenta la historiadora.

La situación es tan difícil que «José le dice a María: ‘No lo dejes salir por la puerta, porque todos los que lo provocan morirán'».

Además de la proliferación de historias, hubo una variedad de interpretaciones, que gestaron «tipos diferentes de cristianismo primitivo».

Los manuscritos de Nag Hammadi, hallados en 1945 en Egipto, son un ejemplo de esa amplia gama de puntos de vista religiosos de los primeros cristianos.

Los gnósticos, por ejemplo, pensaban que el mundo real era malo, incapaz de contener o derivar de una verdadera divinidad, por eso -según su visión- Jesús no había estado realmente en la Tierra: lo que se vio fue un espectro, como cuenta un artículo de la Universidad de Utah.

Para ellos, los cristianos debían encontrar su propio camino al cielo explorando sus sentimientos personales, sin participar en rituales vacíos que no cuentan con la aprobación clara de Cristo.

Aunque tomó siglos, los gnósticos fueron silenciados y erradicados, pero surgirían enemigos internos aún más peligrosos, notablemente los arrianos, una doctrina mejor organizada y más influyente dispuesta a cuestionar la ortodoxia.

Llegaron a retar nada menos que las decisiones de la Iglesia sobre la naturaleza de la divinidad de Jesús.

Para una institución que estaba ganando cada vez más poder en el mundo, era necesario adoptar una versión única, una verdad que facilitara el reclutamiento de conversos y que separara a «ellos» de «nosotros», incluso dentro de sus propias filas.

La herejía ya no era una elección.

– Alta peligrosidad

"La Iglesia derrotando la herejía", Atribuido a Charles Le Brun.
«La Iglesia derrotando la herejía», Atribuido a Charles Le Brun.

En el año 381 d.C., Teodosio I, emperador del Imperio romano oriental, emitió un decreto en el que todos sus súbditos debían suscribir la creencia en la Trinidad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

«Autorizamos a los seguidores de esta ley a asumir el título de cristianos ortodoxos; pero en cuanto a los demás, ya que, a nuestro juicio, son locos tontos, decretamos que serán marcados con los nombres ignominiosos de herejes«, dictó el emperador Teodosio.

«El edicto definió la ortodoxia cristiana y puso fin a un animado y amplio debate sobre la naturaleza de la Divinidad; todas las demás interpretaciones fueron ahora declaradas heréticas», señala el historiador Charles Freeman, autor de «381 d.C.: herejes, paganos y el Estado cristiano».

«Por primera vez en mil años de civilización grecorromana el libre pensamiento fue suprimido sin ambigüedades», destaca.

Lo que significaba «elección» bajo el reino de la Iglesia cristiana se transformó en «error».

Cualquier cuestionamiento o desviación de la ortodoxia era herejía, en su nuevo significado.

«Elegir comenzó a ser visto como un mal. Más que un mal, era malvado», dijo Nixey.

«En los textos sobre los herejes, a menudo se los representa como serpientes o como insectos. Son cosas que te perjudican. Son un veneno, una gangrena, algo que hay que cortar, quitar y destruir.

«San Agustín tiene una frase memorable. Dice que los herejes son aquellos a quienes la Iglesia evita como una mierda».

La clasicista observó que aunque al principio, apenas 50 años después de que los cristianos llegaran al poder, pueblos enteros de herejes fueron masacrados en parte del Imperio, y textos como el Código Teodosiano, promulgado en 438 por Teodosio II, son la mayor evidencia de esta persecusión.

«El último libro está repleto de leyes contra los herejes. Dice que serán multados con esta cantidad de oro, serán azotados con plomo y pesas, perderán sus casas, perderán sus trabajos, serán expulsados de las ciudades, serán exiliados.

«Hay amenazas de violencia física, pero la presión social tiene un efecto poderoso, así que una de las primeras cosas que hacen para reprimir a los herejes es amenazar sus medios de vida».

No obstante, «más tarde, en vísperas de la Inquisición, las cosas intensifican. En ese período, herejía es una palabra extremadamente peligrosa«.

– Una transformación más

"Galileo Galilei ante el Santo Oficio en el Vaticano", por Robert Fleury
«Galileo Galilei ante el Santo Oficio en el Vaticano», por Robert Fleury.

La acusación de herejía no se limitó a la doctrina puramente religiosa.

Las autoridades, señala Grant Bartley, editor de la revista Philosophy Now en «¿La verdad sobre la herejía?», tenían razón en temer a los herejes.

Por un lado porque desafían el «‘pensamiento puro acorde con la verdad’ que las autoridades quisieran fomentar», y por otro porque «si los herejes demuestran que las creencias oficiales y expresadas por la autoridad son erróneas, la autoridad pierde toda justificación«.

Eso explica que los cardenales de la Iglesia católica intentaran silenciar a Galileo.

La idea de que la Tierra gira alrededor del Sol, como aseveró el astrónomo italiano al que la Inquisición tachó de hereje, no ponía en peligro obviamente las almas de las personas, pero contradecía lo que la Iglesia entonces decía que era verdad.

Y eso amenazaba con mellar su poder, que se extendía en todos los campos.

Con el paso de los siglos, la palabra ‘hereje’ empezó a usarse no sólo para describir el desafío a una autoridad religiosa sino a autoridades de otros tipos.

En su segunda acepción en el Diccionario de la lengua española, aparece «Persona que disiente o se aparta de la doctrina o normas de una institución, una organización, una academia, etc.«.

Y no fue la única que cambió.

Su contraparte, ‘ortodoxo’, aparece en el mismo diccionario como «Conforme con la doctrina fundamental de un sistema político, filosófico, etc.» y «Conforme con hábitos o prácticas generalmente admitidos«.

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Ernie Pyle, el corresponsal de guerra amado por los soldados que ganó el Pulitzer y predijo su propia muerte …


Ernie Pyle, el corresponsal de guerra amado por los soldados que ganó el  Pulitzer y predijo su propia muerte - Infobae
Una foto de Ernie Pyle tomada en Anzio, Italia, en 1944.

Infobae(A.Amato) — Odiaba la guerra. Y la retrató como nadie. Fue el corresponsal en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial a quien más leyeron en Estados Unidos y en Europa. No habló de tácticas, ni de estrategias, ni de grandes maniobras, ni de grandes batallas, ni de figuras decisivas por su liderazgo político o militar.

Habló de trincheras, de soldados, de miedo, de coraje, de valentía, de cobardías, de hazañas y mezquindades. Descubrió cómo es el alma humana en situaciones límites porque las vivió, las padeció o porque las descubrió al bucear en el alma de los soldados sin hacerse notar, sin tomar notas, en charlas simples y descarnadas.

Esos soldados lo amaban, lo saludaban al pasar y en cuanto lo reconocían, “¡Hey Ernie!”. No era difícil reconocerlo: una gran nariz debajo de un casco, las manos limpias, sin más armas que un lápiz y un cuaderno de notas en las manos, el pelo cano, el andar tranquilo, el hablar pausado. Ernie Pyle escribía para ellos.

Los nombraba en sus crónicas, y decían en cuál lugar remoto o populoso de Estados Unidos habían nacido, los hacía hablar de sus pueblos, de sus ciudades, de sus barrios y de sus escuelas. Humanizó la guerra en sus crónicas en las que no había buenos ni malos, ni ganadores y perdedores, ni valientes y cobardes, ni justos o injustos.

Era la guerra. Y Pyle era un gran periodista, con una trágica historia personal, que jamás pudo soportar ver pasearse a la muerte por los campos de batalla, los cuerpos destrozados bajo el sol del desierto o congelados por la nieve.

Pudo dejar la guerra atrás. En 1944 ganó el codiciado Premio Pulitzer por sus crónicas y la revista Time lo consagró con su tapa y con su epígrafe: “El corresponsal de guerra más ampliamente leído en Estados Unidos”. Pero en 1945, con la guerra a punto de culminar en Europa y a pleno en el Pacífico, Ernie Pyle, que pudo elegir su destino de consagrado y un cómodo sillón de editor en una redacción prestigiosa, volvió a la guerra.

Le dijo a su mujer, con la que mantuvo una relación tormentosa de profundo amor y resignación, que si no lo hacía, si no volvía con “sus muchachos”, sus GI, sus soldados de infantería, se iba a sentir como un desertor. Y, lo más increíble, predijo su propia muerte con asombrosa precisión.

Ernie Pyle, el corresponsal de guerra amado por los soldados que ganó el  Pulitzer y predijo su propia muerte - Infobae
Ernie Pyle en la tapa de la revista Time

Ernie Pyle fue famoso en la Argentina porque a finales de los años 50 y principios de los 60, Héctor Oesterheld, un extraordinario guionista de historietas que deslumbraría años después con su “El Eternauta”, editó la revista “Hora Cero” que tuvo como protagonista a un corresponsal de guerra llamado “Ernie Pike”, que era el retrato vivo de Ernie Pyle.

En la guerra del Pike de Oesterheld, desaparecido junto a sus cuatro hijas durante la última dictadura, tampoco había buenos o malos, héroes o villanos, sino soldados, muchachos comunes metidos en el drama de las trincheras.

La historia de Pyle pasó casi inadvertida. Y la de su extraordinaria premonición sobre su final, también. Ernest “Ernie” Taylor Pyle había nacido con el siglo XX, el 3 de agosto de 1900, en una granja de Indiana, hijo único de una pareja de agricultores a quienes no quiso imitar. Supo desde chico que no iba a ser granjero porque, afirmaba, que todo se reducía “a ver la parte sur de un caballo dirigirse hacia el norte”.

A los diecisiete años, después de graduarse, quiso ser soldado y se alistó como voluntario cuando Estados Unidos luchaba ya en Europa en la Primera Guerra Mundial. Cuando terminó su instrucción como marino, llegó la paz y Pyle se inscribió entonces en la Universidad de Indiana para estudiar periodismo porque sintió desde chico que era su vocación.

Como suele suceder, no terminó los estudios porque le ofrecieron un trabajo como reportero en el La Porte Herald, un diario de Indiana. Lo hizo bien, pero duró dos meses porque el Washington Daily News le ofreció dos dólares y medio más por semana, una oferta imposible de rechazar, que Pyle aceptó.

En 1925 se casó con Geraldine “Jerry” Siebolds y se largó con ella a recorrer Estados Unidos: fueron quince mil kilómetros en diez semanas, mientras Pyle enviaba al diario columnas periódicas en las que retrataba el país profundo y desconocido.

En los años 30, Pyle escribió una serie de artículos fantásticos sobre la vida en Estados Unidos durante aquellos años tremendos de la gran depresión que siguió al crash financiero de 1929, y de posterior recuperación económica bajo la presidencia de Franklin Roosevelt, que asumió su primer mandato en 1932.

Ernie Pyle, el corresponsal de guerra amado por los soldados que ganó el  Pulitzer y predijo su propia muerte - Infobae
“Ernie Pike”, la creación de Héctor Oesterheld inspirado en Pyle

Otras grandes plumas, John Steinbeck en “Viñas de ira” para citar sólo un ejemplo, habían reflejado el drama de las familias rurales americanas en forma de novela. Pyle lo hizo a través de vigorosos y fieles retratos de época.

Ya era entonces un periodista reconocido con una historia sentimental vecina a la tragedia. Su mujer empezó a padecer en 1937 profundas depresiones, algún tipo de alteración mental que la hundió en un consumo masivo de tranquilizantes y alcohol. El propio Pyle se volcó al alcohol y la pareja luchó a su modo porque sobrevivieran los tres, ambos y el matrimonio.

Los ataba una profunda relación de amor y fueron a vivir a Albuquerque, Nuevo México, en un intento por rehacer sus vidas. Fue muy difícil. “Jerry” intentó suicidarse dos veces, la primera, con el horno de gas de la cocina; la segunda, se cortó el cuello con unas tijeras. No se divorciaron porque se amaban con intensidad, pero desde 1940, ya con la Segunda Guerra en marcha, vivieron juntos sólo en los breves lapsos en los que Pyle estuvo en Estados Unidos.

Ese fue el año de la transición. Pyle estaba en una especie de descanso sabático, de visita en casa de amigos en Florida, cuando Alemania invadió Francia. Había regresado de una gira por América Central en la que hizo lo que sabía hacer: hablar con la gente y escribir seis columnas por semana.

Le sorprendió la falta de reacción, o la aparente falta de reacción, de los americanos ante la guerra europea, escaldados como estaban por la participación de Estados Unidos en la guerra anterior que había dejado miles de muertos. A Pyle le fascinaba el conflicto y quería verlo con sus ojos.

Logró el visto bueno de su editor y viajó a Londres, bombardeada por la fuerza aérea nazi, para retratar paso a paso la “Batalla de Inglaterra”, que se peleaba en los cielos. Buscaba también, aliviar de alguna forma su espíritu castigado: la experiencia no lo cambió, pero lo convirtió en el corresponsal de guerra más leído en Estados Unidos.

Inglaterra lo sorprendió: llegó en diciembre de 1940 y se enamoró de ese país al que entrevió, entre los paisajes y su gente, como “sacados de una novela de Dickens”. Descubrió que, pese a las bombas nazis, Londres todavía conservaba su bullicio y su algarabía; los puentes en el Támesis seguían intacto; hasta el legendario Big Ben permanecía en pie aunque, notó en una de sus crónicas, ya no marcaba las horas.

Días después de su llegada fue testigo de uno de los grandes ataques aéreos nazis con bombas incendiarias. Describió con asombro “todo el horizonte de la ciudad bordeado de grandes incendios; decenas, tal vez cientos de incendios (…) La escena más hermosa y más odiosa que he visto jamás”.

Ernie Pyle, el corresponsal de guerra amado por los soldados que ganó el  Pulitzer y predijo su propia muerte - Infobae
El cronista de guerra tuvo una relación complicada con su esposa, que sufría depresión

Como siempre, su pluma giró hacia la gente y habló, y elogió conmovido, a los héroes anónimos que corrían por los tejados para apagar las bombas incendiarias con arena; a quienes luchaban impotentes frente al derrumbe de los edificios. Llevó a sus lectores estadounidenses, y, en carne viva, la determinación de los británicos de no rendirse y el espanto que provocaban los alemanes.

Escribió: “Londres está atravesado por grandes incendios, sacudido por grandes explosiones, sus regiones oscuras a lo largo del Támesis, brillando con las puntas candentes de las bombas; todo cubierto por un cielo rosado en el que estallan proyectiles, se mecen globos aerostáticos, vuelan bengalas y chirrían feroces los motores”. Cuando Londres parecía perdida, o a punto de perderse, Ernie Pyle dijo a sus lectores que la ciudad y Gran Bretaña iban a sobrevivir.

A su regreso de Londres fue aclamado. A los cuarenta y un años era ya un periodista veterano no por edad, sino por experiencia. El éxito le pareció excesivo; después de todo, había empleado los cinco sentidos de un periodista: estar, ver, oír, preguntar y pensar. Y un sexto: contar.

Un editor le propuso editar sus columnas londinenses en forma de libro que se publicó avanzado 1941, “Ernie Pyle in England” y que dedicó: “A esa chica que esperó”. Se retiró a Albuquerque para cuidarla, porque Jerry estaba cada vez más hundida en la depresión y en sus tendencias suicidas.

Planificó enseguida un nuevo viaje que lo llevaría a Asia: China, Filipinas y las Indias orientales Holandesas en noviembre de ese año pero, por consejo del Departamento de Estado, lo postergó en el último minuto. Un mes después, Japón atacó Pearl Harbor y Estados Unidos se vio de nuevo inmerso en otra guerra.

En vez de ir a Asia, viajó a California porque los rumores hablaban de una flota japonesa anclada en el Pacífico dispuesta a invadir Estados Unidos. Se aburrió durante largas semanas en las que su matrimonio volvió a hacer agua a raíz de sus largas ausencias.

Decidió volver a Inglaterra y, en agosto de 1942, escribió una serie de artículos sobre la vida de los soldados estadounidenses y sus relaciones con los británicos que no se deslizaban por un mar en calma. En noviembre de ese año, Pyle tomó parte con los soldados aliados de la invasión al norte de África.

Tenía entonces cuarenta y dos años, era delgado, pequeño de estatura, su pelo canoso era un faro ni bien se sacaba el casco, y era buscado por soldados y oficiales: tenía una facilidad fantástica para hacerse de amigos, o para ganarse la confianza y la amistad de las tropas, que querían que sus nombres aparecieran en los diarios para que en casas supieran que estaban todos bien.

Ernie Pyle, el corresponsal de guerra amado por los soldados que ganó el  Pulitzer y predijo su propia muerte - Infobae
Los soldados amaban a Pyle y destacaban el valor de sus crónicas

Pyle escribió artículos sobre cada una de las fuerzas armadas, sobre sus misiones y sus códigos casi inescrutables, pero siempre sintió mayor simpatía por los soldados de la infantería. Se la retribuyeron. A las tropas les gustaban las columnas de Pyle. Un teniente del Sexto Cuerpo de Ejército, Charles Marshall, escribió en su diario: “Son bastantes buenas: atrapan el espíritu. No hay nada falso”.

Pyle nunca ocultó el daño tremendo que la guerra dejaba en el cuerpo y la mente de los hombres, pero evitó describir lo que lo atormentaba: la espeluznante visión de los cuerpos destrozados; no hundió su entrenado bisturí en esas heridas y tampoco ocultó el sufrimiento que la guerra deparaba a los soldados. Citó en una columna una charla con el tripulante de un tanque, dos horas antes de ver, desde una colina, como el tanque de su entrevistado era volado por la artillería enemiga.

Nombraba a la gente y a sus unidades por su nombre, lo que llenaba de orgullo a las tropas. Explicó que sentía “una enorme lealtad a la Primera División” junto a la que estuvo durante seis meses. Y reflexionó: “Es un poco triste porque se van los hombres y vienen nuevos, y se van y vienen otros hasta que, al final, sólo queda el número de la división.

Mientras tengamos ejército, la Primera División existirá, aunque los amigos que tengo en ella tal vez no”. Su visión humanista en medio de la destrucción alcanzó, algo insospechado, a las tropas enemigas. El 10 de mayo de 1943, el Washington Daily News publicó un artículo de Pyle que ofrecía su visión sobre los alemanes: “Humanos como cualquier otro, amistosos, y un poco vanidosos también”.

Cuando terminó la campaña de África, o su misión en ella, se sumó a la invasión estadounidense y británica a Sicilia, el primer paso aliado en la Europa ocupada por los nazis. Era julio de 1943 y Pyle estaba agotado, lo definió como “un estado de embotamiento mental”. En agosto volvió a casa para recuperarse.

Era una celebridad nacional. Sus artículos de guerra fueron recogidos en otro libro, “Here is your war – Story of G.I. Joe – Aquí está tu guerra – Historia del soldado americano”. Pyle fue tentado a dar charlas y conferencias y a vender bonos de guerra mientras el libro se imprimía en seis ediciones con permiso especial del gobierno porque el papel estaba racionado. Sus columnas, aquellos vivos retratos de guerra, que se publicaban en cuatrocientos diarios y trescientos semanarios, tuvieron un enorme peso social.

Pyle podía entrevistar a un general de cuatro estrellas, el campechano Omar Bradley, por ejemplo, pero su pluma y su corazón estaban con los soldados de infantería: “Son los muchachos de barro, la lluvia helada y el viento. Aprenden a vivir sin las cosas indispensables.

Y al fin de cuentas, son los tipos sin los que es imposible ganar las guerras”. John Steinbeck, que era un entusiasta de Pyle, que había pintado el gran fresco de la sociedad americana en crisis en “Viñas de Ira” y lo haría de nuevo con “Al este del Paraíso”, que ganaría el Nobel de Literatura en 1962, captó enseguida la intención periodística de Pyle: “Hay una guerra de mapas, de estrategia, de generales, de divisiones.

Y hay otra guerra de los hombres que extrañan el hogar, que son graciosos, violentos, comunes y corrientes, que lavan sus calcetines en los cascos, se quejan de la mala comida y son dignos y valerosos. Esa es la guerra de Ernie Pyle”.

About - Ernie Pyle
Pyle encontró la muerte en el frente del Pacífico, en el último año de guerra

Los dones de Ernie como periodista iban incluso más allá.

En 1944 escribió que los soldados de tierra debían recibir una “paga de combate”, como los pilotos, porque su tarea no era inferior. 

Provocó un cuasi escándalo que terminó cuando el congreso estadounidense aprobó una ley que establecía una paga extra del cincuenta por ciento a los soldados que combatían.

Se conoció como la “Ley Ernie Pyle”.

El descanso en Albuquerque le pareció ominoso.

Estaba atado al destino de las tropas americanas en Europa, sentía atracción por aquella hecatombe a la que detestaba, por aquellos hombres valerosos a los que aspiraba a igualarse.

En diciembre de 1943, con los dientes de la culpa que lo corroían, Pyle volvió a Europa.

En los siguientes tres meses, ya iniciado el crucial 1944, escribió las que tal vez sean sus mejores crónicas de guerra.

Tomó partido definitivo por la vida del soldado y casi lo matan en un bombardeo a las playas de Anzio, cerca de Roma: aquel hombre jugaba a las escondidas con la muerte.

Regresó a Inglaterra a sabiendas de que era inminente el gran desembarco aliado en el continente.

En mayo lo sorprendió el codiciado Premio Pulitzer que le concedieron “por su distinguida correspondencia de guerra durante 1943″. Al mes siguiente, los aliados invadieron Europa por Normandía. La idea de Pyle era la de llegar al continente días después del desembarco, pero el general Omar Bradley lo invitó a ver todo desde el puente de mando de su buque insignia, “Augusta”.

Así que al día siguiente de las sangrientas batallas libradas en las cinco playas de la costa normanda elegidas, y capturadas, por las fuerzas aliadas, Pyle caminó las arenas ensangrentadas de la Olaya “Omaha”: “Tanques sumergidos, botes volcados, camiones quemados, jeeps destrozados y pequeñas y tristes pertenencias personales estaban esparcidas por esas arenas amargas”.

Se quedó en Francia dos meses hasta que el drama de la guerra, jóvenes muertos, cuerpos destrozados, sangre, destrucción, volvió a herirlo: regresó a Estados Unidos entrado el otoño boreal de 1944. Lo recibieron como a un héroe, como a un tipo que peleaba una guerra sin más armas que su astucia como periodista y su capacidad para narrar.

Uno de sus amigos reveló sorprendido parte de la técnica de Pyle: parecía hablar de cosas sin importancia, vagaba entre las tropas y charlaba con los soldados a lo largo de días, no tomaba notas pero podía recordar conversaciones enteras palabra por palabra; después se encerraba y escribía sus columnas fantásticas.

El descanso también le duró poco esta vez. Ahora quería dedicarse al único escenario en el que la guerra seguía con intensidad: el Pacífico. A sus lectores les dijo que precisaba equilibrar su enfoque sobre la guerra, unilateral y centrado en Europa, y cubrir así lo que quedaba de guerra en el Pacífico. A su mujer le dijo otra cosa: “Voy simplemente porque allí hay una guerra y yo soy parte de ella. Lo supe todo el tiempo. Tengo que volver. Y lo odio”.

Partió de California en enero de 1945 en un viaje que lo llevó a Hawái, Guam y Saipán, donde escribió una serie de reportajes sobre las tripulaciones de los bombarderos B-29, las famosas “fortalezas volantes”, que tenían como objetivo principal atacar la capital del imperio japonés.

En marzo zarpó con la flota aliada de invasión a la isla de Okinawa, que sería escenario de las más violentas batallas de aquella guerra en los mares del sur de Asia. Lo sobrevolaban sus pájaros negros. Fue en Okinawa donde se anticipó a su muerte.

Según el historiador William Breuer, dijo a sus conocidos entre las tropas: “Esta será mi última batalla. Hay un momento en el que sentís que no podés seguir eternamente sin que te hieran. Y también siento que agoté ya todas mis chances”. Nada de eso escribió en sus columnas. Sí escribió, con cierto insospechado optimismo: “Estamos muy firmes en Okinawa, que es como tener un pie puesto en la cocina”.

El 17 de abril de 1945, cinco días después de la muerte del presidente Roosevelt, Pyle desembarcó con el 305 Regimiento, 77ª División de Infantería del ejército de Estados Unidos, en Ie Shima, conocida hoy como Iejima, una isla pequeña al noroeste de Okinawa, capturada por los aliados. Todo estaba controlado, excepto algunos focos de resistencia empecinada de las tropas japonesas dispuestas a morir, pero no a rendirse.

ClickOkinawa.com - Ernie Pyle Monument on Ie Shima
Memorial en honor de Ernest Pyle (Okinawa)

Al día siguiente, Pyle trepó al jeep del teniente coronel Joseph B. Coolidge, al mando de la 305, junto a otros tres oficiales que marchaban a conformar el nuevo puesto de Mando de Coolidge. El jeep y sus ocupantes fueron atacados en el camino por una ametralladora japonesa. Todos buscaron refugio en una zanja y batieron la zona de donde habían surgido los disparos.

Según relató luego Coolidge, “un poco más tarde, Pyle y yo nos levantamos para mirar alrededor. Entonces otra ráfaga golpeó el camino, sobre nuestras cabezas. Miré a Ernie y vi que lo habían alcanzado”. La bala había entrado por debajo del casco y le había dado en la sien izquierda. Murió en el acto.

El cuerpo quedó allí durante un buen rato, hasta que la zona estuvo segura y alguien llegara para transportarlo detrás de las líneas. Entre sus ropas, los soldados hallaron el borrador de una columna que pensaba publicar cuando terminara la guerra. Allí expresaba el horror de haber visto “hombres muertos en cantidades, en un país tras otro, mes tras mes, año tras año”.

Un capellán y cuatro camilleros llevaron el cuerpo de Pyle detrás de las líneas: fue la única vez que estuvo lejos de la acción. Su muerte, a los cuarenta y cuatro años, fue un golpe duro para los estadounidenses que todavía no se habían recuperado del fallecimiento de Roosevelt, artífice de la victoria aliada en Europa.

La viuda del presidente, Eleanor, que escribía una columna, “My day (Mi día)”, en varios diarios de Estados Unidos, le rindió homenaje al día siguiente de su muerte: “Nunca olvidaré cuánto disfruté al encontrarme con él en la Casa Blanca el año pasado, y cuánto admiré a este hombre frágil y modesto, que podía soportar las dificultades porque amaba su trabajo y a nuestros hombres”.

El flamante presidente, Harry Truman dijo de Pyle: “Ningún hombre en esta guerra ha contado tan bien la historia del combatiente americano como los combatientes americanos querían que se contara. Nadie sabe a cuántas personas ayudó Ernie con sus escritos, en nuestras fuerzas armadas y acá, en casa. Pero todos los saben con qué sabiduría, con qué calidez y con qué honestidad sirvió a su país y a su profesión. Merece la gratitud de sus compatriotas”.

Ernie Pyle fue sepultado en el cementerio de Ie Shima, entre los soldados caídos, en una tumba vecina a la de un ingeniero militar. Su mujer, “Jerry” Siebolds recibió una póstuma medalla de héroe en su nombre, pero murió siete meses después que él, en noviembre de 1945.

En el sitio donde murió en IeShima, los soldados alzaron un pequeño recordatorio que tiene una leyenda: “En este lugar, la 77ª División de Infantería perdió a un amigo, Ernie Pyle, el 18 de abril de 1945″. Después de la guerra, los restos de Pyle fueron llevados al cementerio militar estadounidense de Okinawa.

En 1949 el de Pyle fue de los primeros cuerpos en ser enterrados en el Cementerio Conmemorativo Nacional del Pacífico en Honolulu, Hawái.

Por fin, el corresponsal que odiaba la guerra y que se anticipó a su propia muerte, había regresado a casa.

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El Tributo de las Tres Vacas, el tratado en vigor más antiguo de Europa, pudo empezar como sanción por el apoyo a la invasión de los cimbrios en el 125 a.C. …


L.B.V.(J.Álvarez) — Desde hace seis siglos y medio, se celebra cada 13 de julio una peculiar ceremonia en el collado de Ernaz y Peña de San Martín, un puerto de montaña pirenaico que sirve de punto fronterizo entre la Comunidad Foral de Navarra (España) y el departamento de Pyrénées-Atlantiques (Francia).

El evento consiste en la entrega de tres vacas por parte de los vecinos galos a los hispanos como muestra de paz, rememorando un acuerdo alcanzado en plena Edad Media que se considera el tratado más antiguo de Europa todavía en vigor y al que el Gobierno de Navarra declaró Bien de Interés Cultural Inmaterial en 2011. Una hipótesis remonta su origen al paso de los cimbrios por Hispania en la Antigüedad.

El collado se encuentra a 1.766 metros de altitud, siendo sus dos localidades más cercanas la española Isaba y la francesa Arette (que da nombre a la estación de esquí que corona el sitio, Arette-Pierre-Saint-Martin), la primera perteneciente al valle navarro del Roncal y la segunda al bearnés de Barétous, que hoy están comunicados mediante una carretera financiada por ellos mismos pero que en el siglo XIV constituían territorios rivales, en una época en la que sus respectivos países todavía no existían como estados unificados; el Roncal pertenecía al Reino de Navarra y el Bearn al Ducado de Gascuña (aunque sólo nominalmente porque era independiente de facto).

El puerto de la Piedra de San Martín

Por esa razón los asistentes al evento, procedentes de los seis municipios del valle de Barétous (Arette, Ance, Aramits, Féas, Issor y Lanne-en-Barétous) y siete del valle de Roncal (Isaba, Garde, Urzainqui, Uztárroz, Burgui, Vidángoz y Roncal), visten sus atuendos tradicionales y llevan a cabo una pintoresca representación que, sin embargo, tiene plena validez jurídica pese al tiempo transcurrido: la aplicación de la sentencia arbitraria del 16 de octubre de 1375, dictada en la iglesia de San Pedro de la localidad oscense de Ansó por los procuradores de los consejos roncaleses y los hombres buenos de Barétous, reunidos para la ocasión con permiso del rey Carlos de Navarra y el vizconde de Bearn Gastón III de Foix.

En dicho encuentro, al que también asistieron el alcalde de Ansó y cinco vecinos como árbitros arbitradores y amigables componedores -entre otros muchos más asistentes-, se comprometieron a buscar una forma de solucionar de forma pacífica el motivo de una antigua discordia: determinar con exactitud el límite entre ambos valles, cosa que no resultaba baladí porque incluía los derechos a sus pastos y fuentes -en verano el agua escasea en el Barétous, siendo el manantial más próximo el de la parte española del Pico Arlas-, en una época y lugar en los que la ganadería era la base de la economía local.

Así, los asistentes designados determinaron los lindes y las autorizaciones para el acceso a los susodichos pastos y el agua, tanto por parte de los habitantes como de las reses, primero los de Arette y después los del Roncal.

El Pico Arlas visto desde la estación de esquí Arette-Pierre-Saint-Martin

También se establecieron penas para quienes convocasen injustamente el apellido (o sea, llamada a las armas): multas de trescientos sueldos morlanes (el morlán era una moneda bearnesa de vellón), con carneramiento (embargo) sin no se podía pagar.

Igualmente, se liberaba a los prisioneros mutuos, se establecía una tregua por «ciento et un aynnos» (equivalente a perpetua) y se designaban cuatro encargados por cada parte para realizar los embargos.

Pero lo más curioso es la referencia que se hacía a una antigua tradición: la entrega simbólica, por parte de los bearneses, de tres vacas de dos años de edad, del mismo pelaje, con la misma clase de cuernos y sin mácula ni heridas; dos para Isaba y la otra, en rotación anual, para las villas que la ayudaron:

«Porque trovamos verdaderamente por las dichas deposiciones siquiere relaciones de los dichos testimonios et personas fidedignas, que los dichos baretoneses siempre usaron et acostumbraron dar tres vacas de cada dos annos sines macula el cuatreno día empues de la fiesta de Setem Fratrum (…), pronunciamos et mandamos por sentencia que los dichos baratones den et paguen por cada un anno perpetuamente, de aquí adelante las dichas tres vacas de cada dos annos sines macula… a la dicha piedra de Sant Martín…»

La villa de Isaba

El texto indica que dar esos animales no fue algo nuevo sino que remitía a una época anterior para concretar la cual no hay quorum entre los historiadores, como veremos más adelante. Se sabe que en 1321 se libró la llamada batalla de Beotivar, un violento altercado que acabó con doce muertos, y que en 1335 hubo otro con treinta y cinco.

Esos enfrentamientos llevaron a Carlos IV de Francia (que también había heredado la corona de Navarra) a reflejar en un documento que el conflicto había empezado por el uso de los manantiales y a tratar de buscar una solución amistosa, aunque la persistencia le obligaría a enviar tropas. El monarca consideraba, por cierto, que los pasos de montaña eran navarros, no bearneses.

En cualquier caso, pese a otros intentos de reconciliación que hicieron los obispos de Pamplona, Jaca, Oloron-Saint-Marie y Bayona, siguieron produciéndose continuas disputas que culminaron en 1373 en un episodio en el que es difícil separar lo histórico de lo legendario.

En una discusión por el derecho a abrevar sus respectivos rebaños en la fuente de Pescamon, el roncalés de Isaba Pedro Karrika mató al bearnés de Areta Pierre Sansoler y la familia de éste se vengó asesinando a la esposa embarazada de aquél. El viudo, a su vez, reunió a varios vecinos y acabó con la familia Sansoler, desatandose a continuación una auténtica guerra entre sus pueblos.

La fantasía hace aparición con un capitán de etnia agote que tenía cuatro orejas y cuya muerte en combate inclinó la balanza hacia los navarros. Sin embargo, eso no supuso el fin de las hostilidades, pues todavía habría de disputarse la batalla de Aguincea, en la que se contaron más de medio centenar de bajas roncalesas por doscientas del enemigo al implicarse en la lucha varios pueblos.

Aquella matanza fue la que determinó el arbitraje que se plasmó en la carta de paz de 1375 en Ansó. Como suele pasar, la paz no estuvo exenta de obstáculos que esporádicamente originaron nuevas disputas, aunque ya no a tanta escala.

Mapa de la zona

Eso obligó a escriturar una ampliación complementaria en 1389, nombrando procuradores de ambos bandos para solucionar los conflictos; lamentablemente, los documentos originales se quemaron en un incendio de la iglesia donde habían sido depositados y únicamente quedaron copias.

En 1450 hubo una nueva crisis aunque, al menos, en vez de combatir se limitaron a incautarse rebaños mutuamente. Poco después, el matrimonio de Catalina de Foix con Juan III de Albret permitió unificar los dos territorios y en 1512 Navarra fue conquistada por Fernando el Católico, que respetó el tratado.

En 1612 los roncaleses rechazaron dos de las vacas por superar la edad estipulada y presentar defectos. Afortunadamente se impuso la cordura y fueron desestimadas las propuestas de ir a la guerra otra vez que hicieron algunos vecinos en favor de un arbitraje; como Ansó no valía para ello porque también había una disputa con ese pueblo, se propuso remitir una petición a la reina Ana de Austria.

La esposa de Luis XIII, rey de Francia pero también de Navarra (Carlos V había abandonado ese reino al considerarlo difícil de defender), era española (hija de Felipe III), por lo que cabría esperar su mediación. No obstante, al final todo se solucionó con una negociación directa entre los implicados.

A partir de 1635 la Guerra de los Treinta Años afectó a los valles, interrumpiendo la entrega de las tres vacas y favoreciendo las incautaciones de ganado, algo de más importancia de lo que parece porque se calcula que, por ejemplo, en el Roncal había unos seis mil bóvidos y cien mil ovejas. Si bien la contienda se prolongó hasta 1648, para los valles todo terminó seis años antes al pactarse el retorno a la carta de paz de 1375, eximiendo a los bearneses de pagar lo que no hacían desde 1630 y el abono de indemnizaciones.

El Tributo de las Tres Vacas en 1960

Esa omisión de entrega de vacas no se reprodujo durante la Guerra de Sucesión, pero en 1755 de nuevo se rechazó una vaca «tachada, pequeña de mal pelaje y otros defectos»; algún avance hubo porque eso no dio lugar a enfrentamiento.

Sí se produjo una interrupción en 1793, al estallar la Guerra de la Convención entre España y Francia, aunque relativa porque si bien no se produjo el preceptivo encuentro entre las partes, los bearneses dejaron los animales atados a la Piedra de San Martín para cumplir con su obligación.

Más problemas hubo durante la Guerra de la Independencia pero, sobre todo, en 1895, cuando se empezó a debatir la posibilidad de instituir el pago en dinero en vez de en animales y la noticia llegó a la prensa francesa, que consideró los elementos de la ceremonia (tener que descubrirse ante los roncaleses, avanzar hacia ellos con bandera blanca, ir desarmados) una humillación a su país.

Era fruto del desconocimiento, ya que, pese a que el evento se denomina Tributo de las Tres Vacas, lo cierto es que no hay tal tributo porque este concepto implica un vasallaje que no se daba.

En lo sucesivo, sólo una vez no se cumplio la entrega: en 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, con Francia ocupada por los alemanes, quienes mantenían cerrada la frontera con España. Eso sí, los bearneses compensaron luego la omisión añadiendo una vaca cada año, aunque el último fue perdonado.

Para entonces ya no existía la Piedra de San Martín, sustituida en 1856 por el mojón 262, que pervive actualmente junto a la sima homónima. Desde 2014, por cierto, la fiesta también forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial francés y atrae a multitud de curiosos de ambos países.

Un momento del Tributo en 2010

Y aquí hay que retomar la cuestión de los inciertos orígenes del Tributo de las Tres Vacas. Hemos visto que a medida que retrocedemos en el tiempo van surgiendo brotes de violencia cada vez más graves. Ahora bien ¿cuál fue el primero? ¿En qué momento se instituyó la costumbre de dar un trío de animales como compromiso de paz?

Documentalmente en 1375, pero recordemos que aquel Compromiso de Ansó hablaba de recuperar una costumbre; y, como decíamos antes, los historiadores sólo pueden hacer hipótesis sin alcanzar un consenso.

Algunas ya las reseñamos, pero sin duda la más audaz es la que se remonta a la Antigüedad; al siglo II antes de Cristo, nada más y nada menos. Fue entonces cuando los cimbrios, un pueblo germánico procedente de Juitlandia que había emprendido una emigración al resultar anegadas sus tierras costeras, llegaron a la Galia, derrotaron a los romanos en la batalla de Arausias y a continuación pasaron a Hispania en el año 125 a.C.

Se supone que esa entrada la hicieron a través de los puertos de Isaba, en el valle del Baretous, donde los nativos se les unieron.

Sin embargo, aunque avanzaron por la cornisa cantábrica en busca de un buen lugar donde establecerse, los pueblos hispanos les hostigaron continuamente y terminaron por forzar su salida de la Península Ibérica, otra vez hacia la Galia, donde un nuevo intento de asentamiento fallido los disuadió para emprender la invasión de Italia en compañía de los teutones, haciendo saltar las alarmas en Roma.

Migraciones de cimbrios y teutones

Ésa es ya otra historia que ya contamos en otro artículo, pero hay quien opina que el evento del Roncal no sería sino un tributo de guerra que se obligó a pagar a los habitantes del valle de Barétous por su apoyo a los cimbrios.

El tributo original sería en caballos en vez de vacas (también tres, de patas blancas y mancha en la frente del mismo color), sin que se sepa cuándo y por qué hubo cambio. Tampoco hay forma de demostrar la veracidad de esta historia.

Por suerte, hoy todo queda en el ámbito folklórico y cabal: tras la entrega del trío de bóvidos, seleccionados entre un grupo de quince, los alcaldes de ambas partes juntan sus manos sobre el mojón y dicen «Pax avant, pax avant, pax avant (Paz en adelante, paz en adelante, paz en adelante)», antes de dar paso a una fiesta; además, Isaba y Arette están hermanadas.

Y, por cierto, desde la epidemia de las vacas locas de 1990 los animales retornan a su pueblo y se deja su valor en dinero; los virus impusieron su ley.

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¿ Quién fue Sun Myung Moon, líder evangélico coreano? …


El reverendo Sun Myung Moon, en 2005.
El reverendo Sun Myung Moon, en 2005.

El País/ — (Chongju, Corea del Norte, 1920 – Gapyeong, Corea del Sur, 2012) Líder religioso estadounidense de origen coreano.

Creyéndose llamado a culminar la misión de Jesucristo, después de 1945 inició su misión pública en Corea del Norte, donde fue internado por los comunistas en un campo de reeducación, del que fue liberado en 1950.

Según su biografía oficial, a Sun Myung Moon (Corea del Norte, 1920) dijo que cuando se encontraba rezando a los 15 años se le apareció Jesús y le pidió que estableciera el reino de Dios en la Tierra.

Moon dijo haber rechazado la oferta dos veces, pero a la tercera aceptó.

Desde aquel momento, este autoproclamado mesías dedicó su vida a predicar. Ese día de Navidad de 1936 fue el origen de todo un movimiento social, religioso y económico que alcanzó niveles planetarios.

Poco después de la aparición divina, el joven Moon se lanzó a predicar y difundir su mensaje. No fue recibido de buen grado por las autoridades de Corea del Norte y fue apresado cuando pregonaba en público. En la cárcel fue torturado brutalmente, casi hasta la muerte. En 1950 aprovechó la confusión de la guerra y cruzó la frontera rumbo al vecino del sur con algunos de sus adeptos.

En 1954 fundó de manera oficial su Iglesia de la Unificación, y en poco tiempo su número de fieles aumentó de manera exponencial. Su doctrina combinaba credos cristianos con enseñanzas espiritualistas orientales. A medida que aumentaban sus seguidores crecían los ingresos de la organización. Moon se convirtió en un hombre de negocios con intereses en la construcción y el turismo y era propietario de varios periódicos, algunos tan relevantes como el ultraconservador The Washington Times.

El mayor escándalo en el que se vio envuelto el reverendo tuvo que ver con el dinero. Moon pasó 18 meses en una prisión estadounidense por no declarar unos ingresos de 162.000 dólares. El líder religioso alegó que él simplemente administraba ese dinero para su Iglesia.

La llegada de la organización de Moon a EE UU se produjo en 1971 y en un principio no atrajo mucha atención. La mayoría de la gente veía a sus seguidores como gente educada y bien vestida que repartía flores. Pero con los años el número de moonies —así se les conocía— se multiplicó.

El imperio Moon adquirió pronto gran tamaño y comenzó a ser visto con enorme preocupación por la Iglesia Católica y amplios sectores de la sociedad estadounidense. Su creador tenía cada vez más presencia en los medios de comunicación, y sus multitudinarias bodas aparecían como noticias exóticas en periódicos e informativos de televisión.

En 1982, más de 2.000 parejas contrajeron matrimonio en el Madison Square Garden de Nueva York por el rito moon. Pero la cifra se queda en una minucia comparada con las 30.000 bodas que se oficiaron al mismo tiempo en Seúl en 1992. Lo curioso de esa ceremonia es que muchas de las parejas fueron escogidas a dedo por el propio Moon.

– Boda multiple para 60.000 desconocidos

Un retrato del fundador de la secta Moon

Uno de los 40.000 contrayentes a dedo, un beato japonés con una miopía salvadora, fue emparejado por el reverendo Moon con una coreana de 70 años y cataratas.

«Padre, muchas gracias», exclamaba el, nuevo desposado, a coro con el resto de los novios participantes en la mayor boda múltiple que recuerda la historia.

Los esponsales de las 20.000 parejas de miembros de la Iglesia de la Unificación tuvieron lugar ayer en el estadio olímpico de Seúl, y otras 10.000 se casaron, vía satélite, en Kenia, Brasil o Filipinas.

El reverendo Sun Myung Moon, retomado el báculo de mesías tras cumplir 14 meses de cárcel en Estados Unidos por evasión de impuestos, impartió la bendición a todos y su hisopo diezmó el rebaño.

El beato nipón, que, como sus compañeros, deberá esperar 40 días antes de proceder al disfrute del matrimonio con la anciana impedida, también lloraba. Aseguran los sacerdotes que las únicas lágrimas vertidas en el estadio fueron de felicidad. «El maestro ha conseguido trocar el sufrimiento en alegría», afirmó, con orgullo, Yang, director del Departamento de Bodas Internacionales, uno de los negociados con más éxito de la secta.

El reverendo, a quienes sus seguidores emparentan con Adán y atribuyen capacidades de estadista, ofició coronado y con túnica ribeteada en oro. Ellos iban todos con traje oscuro y corbata roja, y ellas, con atuendo blanco de princesa con velo a juego. «¿Prometéis, como hombres y mujeres maduros que sois, consumar la creación de Dios y convertiros en marido y mujer para siempre?».

Las parejas, dando el sí en diferentes idiomas y casi todas con un noviazgo de horas o por correspondencia, fueron seleccionadas por el infalible Moon en función, dijo, de la nacionalidad o de sus afinidades físicas o intelectuales.

La feligresía procedente del Primer Mundo pasó antes por caja con un talón de 120.000 pesetas y la del Tercer Mundo, con otro de 30.000. La avalancha de fieles casaderos aumentó tanto que el reverendo debió ayudarse con ordenadores y un pelotón de sacristanes para procesar las fotos y biografias de los pretendientes. Todos fueron sometidos a la prueba del sida. Desde Detroit llegó Harry Mazei, de 29 años, con una envidiable profesión de fe. «Tenemos que confiar en su selección y repetirnos: confío en Moon, luego mi matrimonio será un éxito».

El único éxito asegurado en Seúl fue el económico. La Iglesia de la Unificación, con intereses en el sector editorial, automovilístico y de los refrescos, recaudó 24 millones de dólares, después de pagar 24.000 por el estadio y 115.000 por acceder al satélite de comunicaciones. 

Sun Myung Moon

Sun Myung Moon, el autodenominado mesías y fundador de la controversial y popular Iglesia de la Unificación, murió a los 92 años en un hospital de Gapyeong, al noreste de Seúl, en Corea del Sur.

Ferviente anticomunista, Moon creó no sólo una iglesia sino un imperio económico global que incluyó periódicos como The Washington Times, fábricas de armamento, universidades y distribuidoras de alimentos.

La iglesia aseguraba tener millones de seguidores, muchos en Estados Unidos y también algunos en América Latina, y fue acusada de lavarles los cerebros a las personas, separar familias y obtener dinero para lucrar a su fundador (acusaciones que fueron rechazadas con vehemencia).

En 2003, Moon generó controversia cuando utilizó un sermón para justificar el Holocausto con el argumento de que es el pago que recibieron los judíos por matar a Jesús.

Sus críticos consideran que la Iglesia de la Unificación es un culto peligroso.

«Dios vive en mí»

Moon, que nació en 1920, era polémico en sus declaraciones.

«Dios vive en mí y yo soy su encarnación», le dijo a un entrevistador. «El mundo entero está en mis manos y yo conquistaré y subyugaré al mundo».

matrimonio masivo de la iglesia

Fundó su iglesia, cuyos miembros son conocidos como «moonies», en los años 50 en Seúl.

La iglesia se volvió famosa en las décadas posteriores y era común ver a sus seguidores en las calles de las principales ciudades del mundo.

Ellos compartían los ideales de Moon en favor del matrimonio y su odio por el comunismo.

Frecuentemente se les veía vendiendo maní y flores en las calles para recaudar dinero, y la iglesia se llamó la atención por sus matrimonios masivos, donde miles de personas se casaban simultáneamente muy poco tiempo después de haber conocido a sus parejas.

Una buena porción de sus seguidores se encontraba en Estados Unidos y su presencia también se sintió en América Latina, según un artículo de The New York Times de 1996.

La nota resalta cómo la iglesia de Moon encontró resistencia en la región por las arraigadas tradiciones católicas, pero igual logró ganar hasta tres millones de adeptos, de acuerdo con las propias cifras de la organización.

«La Iglesia de la Unificación ganó un nuevo respeto en América Latina, donde aseguró una fuerte posición y logró acceso a los ricos y poderosos y a inversiones en bienes raíces, hoteles, bancos, periódicos y otros negocios avaluados en cientos de millones de dólares», dice el artículo.

Riqueza y controversia

No hay duda de que Moon era un hombre muy rico y tenía propiedades suntuosas en Estados Unidos, pero también protegía su riqueza, incluso eventualmente de manera criminal.

Sun Myung Moon

Moon nació en 1920 y se convirtió con el paso del tiempo en una figura de amores y odios.

Fue condenado por evasión de impuestos en 1982 y cambió sus trajes por el uniforme de la prisión, donde estuvo 11 meses.

Cuando fue puesto en libertad se unió a otras iglesias estadounidenses para abogar por la libertad religiosa.

La controversia lo rodeó durante toda su carrera.

En 1995, el gobierno británico le prohibió la entrada al país y en 2001, una decisión de su iglesia fue rechazada por el Vaticano.

En esa ocasión, la Iglesia de la Unificación casó a un arzobispo católico, Emmanuel Milingo, con una mujer de Corea del Sur en una ceremonia en Nueva York.

Los fervientes discursos de Sun Myung Moon le permitieron atraer a miles de seguidores alrededor del mundo.

Pero continuará el debate sobre si fue un gran líder espiritual o un estafador que lavó los cerebros de sus seguidores y se lucró para sus propios fines.

– Fe y negocios

La Iglesia de la Unificación es conocida por su capacidad para captar recursos económicos, labor en la que ha tenido mucho éxito en Japón donde, según los expertos, se origina en torno a70% de los fondos que ha manejado y que se estiman en centenares de millones de dólares.

De hecho, un exmiembro de alto rango de esa institución llegó a decirle a The Washington Post que entre las décadas de 1970 y 1980, Moon llevó a Estados Unidos desde Japón unos US$800 millones.

Parte de esos recursos han procedido de la venta de objetos religiosos con supuestos poderes espirituales fabricados por empresas pertenecientes a la familia Moon, pero sobre todo de las llamadas «ventas espirituales».

A través de este mecanismo les solicitan a las personas donaciones económicas para «ayudar a elevar el espíritu» de sus seres queridos fallecidos.

El reverendo Moon y su esposa oficiando una boda masiva en Seúl en el año 2000.
El reverendo Moon y su esposa oficiando una boda masiva en Seúl en el año 2000.

Según han dicho personas que pertenecieron a esa organización, sus miembros en Japón revisan los obituarios y luego visitan las casas de los deudos para decirles que la persona fallecida se había comunicado con la Iglesia y había pedido que su familia buscara dinero del banco para donarlo y así lograr su elevación espiritual.

Estos mecanismos de recolección de fondos han derivado en varias demandas judiciales en Japón, en las cuales centenares de personas afectadas han sido recompensadas en los tribunales.

Elgen Strait, un exmiembro de esa organización, comentó al diario británico The Telegraph sobre la presión que existe allí para hacer donaciones.

«Hay un concepto presente en toda la organización según el cual tu posición espiritual se ve afectada directamente por la cantidad de dinero que das. En Estados Unidos se espera que des 10% de tus ingresos antes de impuestos cada mes. En Japón, es 30%. Pero eso es solamente para empezar», apuntó.

Moon, quien en 1982 fue encarcelado en EE.UU. por evasión fiscal, se convirtió también en un hombre de negocios que, según estimaciones, tenía una fortuna de unos US$900 millones cuando falleció en 2012 a la edad de 92 años.

Entonces poseía inversiones en un equipo de fútbol, en una fábrica de autos, una fábrica de armas y en el diario The Washington Times, entre otros negocios.

– Poder que atrae

Durante décadas, Moon y la Iglesia de la Unificación buscaron vincularse con políticos y figuras reconocidas a las que invitaban como conferencistas de pago a los diversos eventos que organizaban.

Según los expertos, esto formaba parte de una estrategia para lograr mayor credibilidad al vincularse con figuras reconocidas.

Shinzo Abe.
El ex primer ministro de Japón Shinzo Abe participó como conferencista en un evento vinculado a la Iglesia de la Unificación.

Así, por ejemplo, en la misma conferencia en 2021 en la que participó el ex primer ministro Abe llamada «Rally of Hope» también estuvieron presentes Donald Trump y el ex primer ministro de Canadá Stephen Harper.

Exmandatarios estadounidenses como Gerald Ford y George H.W. Bush participaron en conferencias de esa organización a mediados de la década de 1990, así como el exmandatario soviético Mijaíl Gorbachov y el humorista Bill Cosby.

Según le dijo a The Washington Post el investigador Larry Zilliox, quien ha dedicado años a investigar a Moon, el objetivo de estas contrataciones es claro.

«Ellos le pagarán a cualquiera que les dé legitimidad. Los grandes nombres atraerán a los nombres más pequeños, que son la gente que les puede ayudar con sus iniciativas locales», apuntó.

Desde la muerte de Moon, su viuda, Hak Ja Han Moon, quedó al frente de la Iglesia de la Unificación, mientras que dos de sus hijos están a cargo de organizaciones más pequeñas.

Aunque en 2012 la organización dijo que contaba con unos tres millones de fieles en todo el mundo, expertos creen que esa cifra es excesiva.

Distintas estimaciones ubican el número real entre los 50.000 y los 600.000 miembros.

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‘Clisson y Eugénie’, la novela romántica escrita por Napoleón Bonaparte …


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Napoleón en el escritorio, obra de François Flameng

L.B.V.(J.Álvarez) — Artillero, estratega, estadista, legislador… Una de las cosas que sitúan a Napoleón Bonaparte por encima de otros militares y políticos es esa extraordinaria capacidad para destacar en diversos campos. Pues bien, hay una cualidad más que añadir al corso más célebre de todos los tiempos, pese a ser prácticamente desconocida por la mayoría: la de escritor.

No nos referimos a sus cartas y proclamas, ni a sus populares aforismos; ni siquiera a las memorias que redactó en Santa Elena, sino a literatura de creación: un relato que hizo en 1795 con el título de Clisson y Eugénie.

Se trata de una breve novela de apenas veintidós páginas, las cuales permanecieron fragmentadas y dispersas a lo largo de dos siglos hasta que el historiador británico Peter Hicks y la directora de los Servicios Bibliotecarios de la Universidad de Borgoña, Emilie Barthet, lograron reunirlas en 2007 tras descubrir la última sección que faltaba. Al año siguiente sacaron una primera versión con una introducción de Armand Cabasson, un escritor francés de fantasía y novela histórica policíaca especializado en la época napoleónica.

Recopilar todas esas páginas fue una tarea ardua, una auténtica labor detectivesca y paciente. Cuarenta de ellas habían sido publicadas por primera vez en 1920 -luego hubo más ediciones-, pero de forma incompleta, obviamente, y bajo el título de Manuscrito de Kornik. Pertenecían a la colección legada por el conde Tytus Działyński, un militar y político prusiano-polaco editor de libros históricos, bibliófilo y protector de las artes.

Al estar escritas a mano, antiguos funcionarios del emperador (el conde de Montholon, el barón Fain, el general Monnier y el duque de Bassano) pudieron identificar la letra y confirmar su autenticidad.

Página manuscrita de Clisson y Eugénie correspondiente al conjunto de Kornik

Cuatro páginas más fueron pasando de mano en mano entre anticuarios y coleccionistas británicos de manuscritos antiguos durante la primera mitad del siglo XIX.

En 1955 las compró Howard Samuel, un acaudalado promotor inmobiliario londinense, miembro del Partido Laborista y editor de los periódicos Tribune y New Statesman, que pagó por ellas dos mil trescientas libras y a continuación las donó al Karpeles Manuscript Library Museum, una de las colecciones privadas de manuscritos y documentos históricos más grandes del mundo (tiene una decena de sedes por todo EEUU y sus fondos van rotando por ellas para exhibirse al público gratuitamente).

Otro museo, el Histórico Estatal de Rusia, ubicado en Moscú, conserva los originales de un fragmento más que el conde Grigoriy Vladimirovich Orlov, uno de los favoritos de la zarina Catalina la Grande, compró en 1823 durante una estancia en París, haciendo honor a su fama de derrochar el dinero en la adquisición de obras de arte y literatura. La editorial francesa Fayard publicó esas páginas en 2007, poco antes de que Peter Hicks y Emilie Barthet empezasen a reunirlas.

Comenzaron ese año, decíamos, a partir de un fragmento que había pertenecido a Étienne Soulange-Bodin, famoso biólogo, botánico y militar á quien Napoleón condecoró con la Legión de Honor y contrató para ocuparse de los jardines de Josefina en la Malmaison, recomendado por su anterior patrón, el Príncipe de Beauharnais. El prestigioso horticultor falleció en 1846, pero veinticinco años antes ya se había desprendido de las páginas en cuestión, que un francófilo británico adquirió y conservó hasta que en 1938 salieron a subasta en Sotheby’s.

Sede de la Karpeles Manuscript Library Museum en Santa Bárbara, California

Quien las compró, por sesenta y cuatro libras y asesorado nada menos que por el escritor Stefan Zweig, fue Hermann Eisemann; sin embargo, se desprendió pronto de ellas vendiéndoselas a Julio Lobo y Olavarría, un rico azucarero cubano de ascendencia venezolana que estaba exiliado en Nueva York y era un entusiasta del mundo bonapartista hasta el punto de que en 1961 fundó en La Habana -a donde regresó agasajado por el régimen castrista- un Museo Napoleónico con piezas originales que pertenecieron al emperador o tuvieron relación con él (planos, trajes, esculturas, cuadros, muebles, armas, libros…).

Sin embargo, en 2005 ese fragmento ya no estaba en el museo sino en poder del italiano Fausto Foroni, un comerciante que coleccionaba autógrafos. Allí lo descubrieron Hicks y Barthet, uniéndolo a las otras partes reseñadas y a la página inicial del manuscrito, que localizaron en manos de un coleccionista privado francés que la había adquirido por veinticuatro mil euros en una subasta organizada por el dueño anterior, un compatriota, también gran diletante de la historia de Napoleón y coleccionista de objetos de entonces: el financiero André de Coppet.

Ahora bien, Clisson y Eugénie todavía seguía incompleto; faltaban cuatro páginas de las que no había rastro ni referencias. Todo un misterio que al final resultó no serlo tanto: simplemente se habían desprendido del conjunto de la colección Orlov en el museo moscovita, sin que nadie se percatase. Hicks y Barthet ya tenían el relato completo y pudieron comprobar que algunas páginas estaban repetidas o reescritas, lo que les llevó a deducir que su autor no quedó contento con la primera versión y probó hasta cinco borradores más. Por tanto, tuvieron que hacer una labor de sintesis editora para sacar uno definitivo.

Sede del Museo Napoleónico de La Habana

Por entonces le quedaba tiempo libre para ello, podría decirse. En 1793 Napoleón tenía veinticuatro años y acababa de llegar a la Francia continental con su familia, que huía de Córcega porque se había enemistado con el líder revolucionario Pasquale Paoli, ya que éste defendía la secesión de la isla y los Bonaparte eran partidarios de una república pro-francesa.

Fue entonces cuando cambió su apellido de Buonaparte a Bonaparte, cuando fue nombrado comandante de artillería en Toulon y cuando se inició en la escritura con un panfleto político titulado Le souper de Beaucaire, en el que un soldado habla con cuatro comerciantes y escucha sus opiniones y temores sobre el contexto que vive el país.

Le souper de Beaucaire, que estaba basado hechos vividos por él mismo, llamó la atención de Robespierre, quien le apoyó en su carrera militar. El traslado al papel de la experiencia propia se puede hacer extensiva a Clisson y Eugénie, ya que el argumento de la breve obra guarda cierta similitud con la inestable vida amorosa que mantenía entonces. Primero con Désirée Clary, hermana pequeña de su cuñada Julia (la esposa de José, el futuro rey de España); la había conocido poco antes, en 1794, comprometiéndose con ella en abril de 1795.

Pero ése mismo año apareció otra mujer en su vida: Josefina, una criolla de Martinica que se había separado de su esposo infiel, el príncipe Alejandro de Beauharnais, y quedó viuda poco después al ser él ejecutado por antirrevolucionario. Ella se salvó de la guillotina por poco y, aunque tenía seis años más que Napoleón, ambos iniciaron una relación afectiva, rompiéndose así la promesa de matrimonio con Désirée. Y decíamos que tal vaivén sentimental guarda parecido con lo que narra Clisson y Eugénie, cuyo argumento resumimos a continuación.

Recreación artística de la cena que Napoleón mantuvo con unos comerciantes e inspiró su panfleto Le souper de Beaucaire. Obra de Jean-Jules-Antoine Lecomte du Nouÿ

Clisson, un oficial del ejército francés hastiado de la guerra, decide tomarse un descanso en un balneario del centro de Francia y allí conoce a dos jóvenes, Amélie y Eugénie. Perdidamente enamorado de la segunda, se casa con ella y se retiran a vivir al campo, donde tienen varios hijos.

Sin embargo, Clisson tiene que regresar al frente y resulta herido, por lo que envía a un camarada de armas llamado Berville a tranquilizar a su esposa. Lo que hace Berville es seducirla, con lo que Eugénie deja de escribir a su marido, el cual les remite una última carta antes de partir a la batalla de nuevo en busca de la muerte, que le llega en una carga de caballería.

Aparte de la vivencia personal, hay que decir que para dar nombre a su protagonista, Napoleón recurrió a Olivier V de Clisson, condestable de Francia que luchó junto a Bertrand du Guesclin contra los ingleses durante la Guerra de los Cien Años (y quizá por ello tenía su admiración); era hijo de Juana de Belleville, a la que ya dedicamos un artículo. Ahora bien, a decir de los expertos, Bonaparte recibió asimismo influencia de otras obras de la época. Entre ellas se suelen citar fundamentalmente dos y bastante conocidas.

Cubierta de una edición inglesa de la obra de Napoleón

Una es Die Leiden des jungen Werthers («Las penas del joven Werther»), de Goethe, en la que el protagonista, un joven sensible y pasional se enamora de una mujer ya comprometida con otro y que no le ama, pese a conseguir entablar una buena amistad con ella.

La otra es Julie ou la Nouvelle Héloïse («Julia o la nueva Eloísa»), de Rousseau, en la que una joven noble y su humilde preceptor se enamoran pero al pertenecer a clases sociales diferentes deben mantener su relación a escondidas.

Aparte de un argumento de amores imposibles o trágicos, típico del Romanticismo de finales del siglo XVIII-principios del XIX , lo que tienen en común todas estas obras, incluyendo la napoleónica, es la importancia del correo (la obra de Rousseau, de hecho, está escrita en forma de intercambio epistolar).

En ese sentido, Napoleón es una de las figuras históricas que más cartas escribió en su vida, con la ventaja de que la mayoría se conservan: unas cuarenta y dos mil, que alguna vez se han publicado ocupando quince volúmenes.

Está claro que tampoco le temía al papel en blanco.

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La increíble vida del espía George Blake, el último agente doble de la Guerra Fría …


La increíble vida del espía George Blake, el último agente doble de la  Guerra Fría - Infobae

Infobae — «Blake era un profesional brillante, dotado de una vitalidad y coraje particulares (…) Durante años de difícil y arduo trabajo, hizo una contribución realmente invalorable para garantizar la paridad estratégica y mantener la paz en el planeta. El recuerdo brillante de este hombre legendario quedará para siempre en nuestros corazones”, decía el mensaje difundido por el Kremlin el 20 de diciembre de 2020, al anunciar la muerte en Moscú del espía George Blake.

Los medios de los países europeos – y especialmente los ingleses – también informaron sobre su fallecimiento y el editor de uno de ellos encontró una ingeniosa forma, jugando con el título de la novela de espionaje más famosa de John Le Carré, de dar la noticia: “Murió el espía que se fue al frío”, tituló.

A los 98 años, la edad que tenía cuando murió, George Blake era una leyenda del mundo del espionaje como el último agente doble de la Guerra Fría que seguía con vida.

Trabajando para el MI6 – la inteligencia exterior británica – había entregado a los soviéticos cientos de agentes de campo. También fue el responsable de frustrar una de las operaciones más importantes de la CIA y el MI6 en Alemania, cuando pretendieron intervenir las líneas de comunicación soviéticas en Berlín Oriental.

Los británicos lo descubrieron en 1960 y fue condenado a pasar el resto de su vida tras las rejas, pero seis años después protagonizó una fuga de película y escapó a Moscú, donde fue recibido como un héroe.

Con los años, se desilusionó de la Unión Soviética, a la que había servido por convicción ideológica y no por dinero o bajo amenaza. Lo contó así después de su disolución en una entrevista con The Times: “Una de las cosas más decepcionantes fue que pensaba que aquí había nacido un hombre nuevo. Rápidamente comprobé que éste no era el caso. Simplemente son personas normales. Como todo el resto, con sus vidas regidas por las mismas pasiones humanas, la misma avaricia y las mismas ambiciones que en el Oeste”.

Blake en Londres junto a su madre

– De la resistencia al MI6

Blake se llamaba en realidad George Behar y nació en Rotterdam, Países Bajos, el 11 de noviembre de 1922. Era hijo de Albert Behar, un turco que combatió en las filas del ejército británico durante la Primera Guerra Mundial.

Pasó su infancia entre Países Bajos y Egipto, donde vivía su tío, Henri Curiel, quien más tarde se convertiría en un miembro prominente del Partido Comunista Egipcio.

La invasión alemana a Países Bajos lo encontró en Rotterdam, donde rápidamente se incorporó a la resistencia holandesa con el nombre en clave de Max de Vries.

Detectado y perseguido por la Gestapo, pudo escapar disfrazado de monje a España y desde allí al Peñón de Gibraltar.

Lo llevaron a Londres, donde gracias a la nacionalidad y los antecedentes militares de su padre – considerado un héroe de la Primer Guerra Mundial – se incorporó a la Armada con el grado de subteniente.

No estuvo mucho tiempo allí, ya que la inteligencia británica lo convocó por sus conocimientos de la situación en Países Bajos. Al terminar la guerra se quedó en las filas del MI6.

En su autobiografía escribiría la sensación extraña que sintió cuando le ofrecieron entrar en el servicio secreto: “Enseguida presté atención. Aquello era exactamente lo que yo quería. Servicio especial, secretos, gente de la que nunca más se sabe. Debía ser trabajo de inteligencia, agentes que llegan a las costas enemigas”.

La increíble vida del espía George Blake, el último agente doble de la  Guerra Fría - Infobae
Cuando fue capturado por los norcoreanos, a Blake lo salvaron los soviéticos y empezó a trabajar para ellos

– Cambio de bando

Cuando comenzó la guerra de Corea, lo destinaron a la embajada británica de ese país con el cargo oficial de vicecónsul, aunque su misión era hacer inteligencia y recopilar información la actividad de China y la Unión Soviética en apoyo a las fuerzas comunistas.

Capturado por los norcoreanos, Blake mismo pidió que lo llevaran a la embajada soviética, donde se presentó como agente del MI6 y ofreció sus servicios. Años después corrieron distintas versiones sobre su motivación: desde salvar la vida hasta venderse por dinero.

Fue el propio Blake quien, ya en los años ‘90, tras la implosión de la Unión Soviética, la explicó en una entrevista:

-¿Qué lo llevó a cambiar de bando? – le preguntó el periodista.

-Fue el implacable bombardeo de las pequeñas aldeas coreanas por parte de las enormes “superfortalezas” voladoras estadounidenses. Los afectados y muertos fueron mujeres y los niños y los ancianos, porque los hombres jóvenes se encontraban en el ejército. Nosotros mismos podríamos haber sido las víctimas. Me hizo sentir vergüenza pertenecer a países demasiado fuertes, técnicamente superiores, que luchaban contra lo que parecía ser un pueblo indefenso. Sentí que estaba en el lado equivocado, que sería mejor para la humanidad si prevaleciese el sistema comunista, que pondría fin a la guerra – respondió.

Convertido en agente doble, sólo le faltaba la oportunidad de volver a Gran Bretaña para comenzar a informar a la KGB. La oportunidad llegó con un intercambio de prisioneros realizado en 1953.

En Londres fue recibido como un héroe sin saber que, como él mismo diría años después, “yo ya no era el hombre que esperaban”.

Muere George Blake, el famoso agente doble británico que espió para la URSS  en la Guerra Fría | Internacional | EL PAÍS
Blake delató a más de 500 agentes occidentales que estaban en Berlín. Para los ingleses, fue un traidor. Para los soviéticos, un héroe

– Agente doble en Berlín

Poco después lo destinaron a Berlín con una misión específica: reclutar agentes soviéticos para que se pasaran de bando. Eso le facilitó enormemente las cosas, porque podía mantener contactos con los agentes enviados por Moscú a Berlín Oriental y pasarles información sin despertar sospechas.

De ese modo, Moscú supo a tiempo el plan de la CIA y el MI6 de interferir sus transmisiones en clave y pudo contrarrestarlo. Además, los agentes británicos y estadounidenses que operaban en la zona comenzaron a caer como moscas.

“George Blake hizo un daño enorme a las operaciones de inteligencia británicas durante la Guerra Fría, traicionando agentes, revelando operaciones secretas y mostrando que la KGB podía dirigir agentes dentro del corazón del estado británico”, definió, al escribir sobre su muerte, el periodista especializado en temas de seguridad de la BBC, Gordon Corera.

Precisamente en una entrevista con la BBC realizada en 1990, Blake afirmó que estimaba haber traicionado a más de 500 agentes occidentales, pero negó que 42 de ellos hubieran perdido la vida como consecuencia de sus acciones.

– Al descubierto

Fue una verdadera ironía que el MI6 resolviera sacar a Blake de Berlín para preservarlo de la ola de caídas que, en realidad, él mismo estaba provocando. Lo destinaron a el Líbano para que estudiara árabe y, al mismo tiempo, mantenerlo fuera de juego hasta que la situación se enfriara.

Estaba en Beirut cuando, en 1960, quedó al descubierto. Su caída se produjo cuando un oficial del servicio secreto polaco, Michael Goleniewski, desertó a Occidente con su amante y voluminosa información sobre un doble agente soviético infiltrado en la inteligencia británica.

Blake no sospechó nada cuando lo convocaron a Londres. Creía que le encomendarían una nueva misión que le permitiría, nuevamente, pasar información importante a Moscú. Se sorprendió cuando lo arrestaron apenas pisó tierra en el aeropuerto.

Al saberse perdido, confesó buena parte de sus actividades como agente doble y en base a esas confesiones fue llevado a un juicio que, por la condena que le aplicó el tribunal, pasaría a ser histórico.

La pena máxima por un delito en virtud del artículo 1 de la Ley de secretos oficiales de 1911 era de 14 años, pero sus actividades, calificadas de “traición”, fueron divididas en cinco períodos, por lo que en mayo de 1961 fue condenado a una pena combinada de 42 años de prisión.

En los medios de la época se dijo que cada uno de los años de su sentencia se correspondía con cada uno de los agentes que había resultado muerto como consecuencia directa de la traición de Blake, aunque esta afirmación nunca fue confirmada por una fuente oficial.

Se trató de la sentencia más larga dictada por un tribunal británico, hasta que el terrorista Nezar Hindawi fue condenado a 45 años por su intento de colocar una bomba en un avión de la compañía aérea israelí El Al.

Rusia: ¿Qué tan importante fue George Blake, agente doble de la Guerra Fría  que murió a los 98 años? | nczg | MUNDO | PERU21
El doble agente británico George Blake, durante la presentación de su libro en Moscú el 28 de junio de 2001

– Fuga a Moscú

Sin embargo, Blake pasó apenas cinco años y algunos meses detrás de las rejas en la cárcel de Wormwood Scrubs, de la que se fugó con la ayuda de Sean Bourke, Pat Pottle y Michael Randle.

Bourke, un militante irlandés del IRA, cumplía una pena de siete años en prisión por haberle enviado una bomba a un alto jefe de la policía británica, mientras que los otros dos estaban presos por “conspiración” al participar del Comité de los 100, un grupo antinuclear de acción directa que había realizado acciones contra una base militar estadounidense en suelo británico.

Estos tres presos consiguieron la ayuda externa para que protagonizara una fuga sencilla y a la vez espectacular que puso en ridículo al sistema carcelario británico.

El 22 de octubre de 1966, un pequeño grupo comando le tiró una escalera de cuerdas al patio de la cárcel, con la cual Blake pudo escalar el muro y tirarse a la calle, donde lo estaban esperando con un vehículo. Al caer se fracturó la muñeca, pero ese fue el único contratiempo que sufrió en la fuga.

Estuvo escondido varias semanas en distintas casas de Londres hasta que lo sacaron del territorio británico metido en el doble fondo del baúl de un auto. Así recorrieron también varios países europeos por caminos secundarios hasta poder cruzar a Alemania Oriental y, desde allí, viajar en avión a Moscú.

Su huida de la prisión sería llevada al teatro en 1995 en la obra Cell Mates (“Compañeros de celda”) protagonizada por los actores Stephen Fry y Rik Mayall.

– Back in the U.S.S.R

En Moscú fue recibido como un héroe y pocos días después le otorgaron la Orden de Lenin por los servicios prestados.

En la capital de la entonces Unión Soviética solía reunirse con otros famosos espías, como el inglés Kim Philby, de los “Cambridge five”, y Morris y Lona Cohen, el matrimonio de espías estadounidenses que puso al descubierto el programa atómico de Estados Unidos, el Proyecto Manhattan.

Durante los siguientes años dio clases a nuevos espías en la academia de espionaje de la KGB, pero poco a poco se fue desilusionando del comunismo soviético, ese sistema en el que había creído y a cuyo servicio se había puesto para contribuir “a la paz mundial”.

En 1990, en medio del proceso de caída del modelo socialista y la disolusión de la Unión soviética, publicó su autobiografía, No other choice (Sin otra opción). Antes de que el gobierno británico interviniese para evitar que se beneficiara de las ventas, una editorial le había pagado ya alrededor de 60.000 libras esterlinas de adelanto. Cuando le bloquearon las regalías, Blake presentó una denuncia contra el gobierno británico por violación de sus derechos humanos y, luego de un proceso de nueve años, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos resolvió que se le pagaran 5.000 libras en concepto de indemnización.

Siguió trabajando para los servicios de inteligencia rusos – herederos de la KGB – hasta que cumplió 85 años y luego se retiró a vivir en una dacha en las afueras de Moscú. Allí escribió otro libro, Paredes transparentes, que fue prologado por Serguéi Lébedev, el entonces director del Servicio de Inteligencia Exterior (SVR) de la Federación Rusa. Allí, el jefe de los espías rusos afirmaba que, pese a que ese libro hablaba del pasado, trataba también del presente, porque Blake “todavía desempeña un papel activo en los servicios secretos”.

George Blake nunca se asumió como un traidor. Cada vez que le preguntaban sobre el tema, respondía con la misma frase: “”Para traicionar a Gran Bretaña, primero hay que ser británico… y yo nunca lo he sido.”

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Rastafari, el movimiento religioso que empezó en los barrios pobres de Jamaica y se extendió por el mundo gracias al reggae y Bob Marley


Bob Marley
Bob Marley se convirtió en el embajador del movimiento Rastafari a nivel mundial.

BBC News Mundo(R.Abuchaibe) — Unas 100.000 personas estallaron en júbilo cuando vieron que el avión en el que viajaba el emperador de Etiopía Hailee Selasee había aterrizado en el aeropuerto de Kingston, Jamaica, en abril de 1966.

En su gran mayoría, los asistentes estaban extasiados por estar en presencia de aquel al que consideraban su Mesías y salvador, el heredero directo de la llamada “dinastía salomónica”: los supuestos descendientes de la unión entre el rey Salomón de Israel y la reina de Saba.

Muchos de los que llegaron al aeropuerto eran, además, parte de un pequeño movimiento religioso perseguido por las autoridades por sus ideas anticolonialistas que venía tomando fuerza en la isla desde los años 30.

Hailee Selassie en Kingston
Casi 100.000 personas recibieron a Selassie a su llegada a Kingston.

El movimiento usaba para identificarse el nombre de Selassie antes de ser coronado como emperador -Tafari Makonnen-, con el prefijo ‘ras’ delante, que significa príncipe, o sea rastafari.

“La bienvenida fue tan sobrecogedora, es algo que nunca se había visto en la historia”, le contó a BBC Mundo Ras Igie, miembro del movimiento rastafari, hablando desde Kingston. “Y para nosotros los rasta que estábamos escondidos por la persecución del gobierno, de la gente, el emperador nos trajo todo ese júbilo, esa alegría a nuestro camino”.

Hoy, después de décadas de persecución, el movimiento es reconocido alrededor del mundo gracias a la música reggae y a su máximo exponente, el fallecido cantante jamaiquino Bob Marley (1945-1981).

Y aunque sigue siendo un movimiento relativamente pequeño (según el censo de 2011, un 1% de la población de Jamaica, cerca a 30.000 personas, era rastafari) goza de participación en el Parlamento y es una voz con reconocimiento en el país.

“One love”

Marcus Garvey
Muchas ideas del movimiento Rastafari tienen su génesis en las de Marcus Garvey.

Originario de las zonas rurales de Jamaica en los años 30, el movimiento rastafari empezó como una mezcla de dos ideologías que, en principio, parecieran no tener relación: en primer lugar, el cristianismo, el cual vio un resurgimiento en las áreas pobres de la isla durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX gracias al trabajo de misioneros, muchos de ellos estadounidenses.

Por otro lado, empezaron a surgir movimientos nacionalistas negros que llamaban a mirar hacia África con la intención de volver a la tierra de donde habían sido desarraigados. Una de las voces más influyentes del “panafricanismo” fue la del pensador jamaiquino Marcus Garvey, quien luego inspiraría también las ideas de Malcom X y de la Nación del Islam en EE.UU.

Garvey fue uno de los primeros pensadores en promover la idea del amor propio en la población negra. Él mismo resumía su lema de “One God, one aim, one destiny” -un Dios, un objetivo, un destino- , en una frase icónica con la que cerraba sus discursos y que el movimiento rastafari adoptó como saludo: “one love”, un solo amor.

La coronación de  Hailee Selassie
La coronación de Hailee Selassie fue un punto de inflexión para los pensadores negros de principios del siglo XX.

Garvey, además, promovía la idea de unificar a las razas negras del mundo, dispersas por las fuerzas coloniales, bajo el estandarte del “Dios de Etiopía”, reiterando la supuesta divinidad del linaje bíblico del único país africano que nunca fue colonizado. (Etiopía sólo fue ocupado durante 5 años por las fuerzas italianas de Benito Mussolini en la Segunda Guerra Mundial).

Las ideas de Garvey coincidieron con la coronación de Selassie como emperador en 1930 y dieron vida al movimiento rastafari, según le contó a BBC Mundo el teólogo jamaiquino de la Universidad Emory (EE.UU.), Noel Leon Erskine.

“Garvey, a quien los rastafari ven como un profeta, había dicho ‘miren a África, miren hacia Etiopía’, y cuando vieron las películas de la realeza británica haciendo la reverencia a Hailee Selassie, a un hombre negro, le dieron un significado especial, y al ser seguidores de la escritura, interpretaron que eran el pueblo escogido”.

Luego de la coronación de Selassie, los primeros miembros del movimiento rastafari comenzaron a predicar en las calles de Jamaica. Personajes como Leonard Howell -considerado como el pionero del movimiento- empezaron a llamar a los pobladores de los barrios más pobres (abatidos por los efectos de la Gran Depresión de 1929) para que rechazaran al rey Jorge VI de Inglaterra y que, en vez, siguieran el reinado de Selassie de Etiopía.

En 1934, Howell fue arrestado por la policía y pasó 2 años en prisión por sedición, marcando así el inicio de un largo periodo de persecución contra los rastafari de más de 30 años.

– Un tema de sonidos

Paredes pintadas con la imagen de Bob Marley
La música y el lenguaje son indispensables de la ideología rasta.

Para el rastafari, Babilonia representa la opresión. O más bien, como la llaman en el movimiento, la “downpression”, cambiando el sonido inicial de la palabra, que en inglés es similar al “up” de arriba, por “down” de abajo.

Según le contó a BBC Mundo el profesor Erskine, la importancia del sonido y de integrar conceptos filosóficos al lenguaje son parte clave de la ideología rastafari: “Se dieron cuenta que el idioma era una herramienta de dominación para las fuerzas coloniales.”

“Lo primero que hacían cuando llegaban a tu tierra era prohibir que usaras tu lenguaje. Los rastafari mandaron al demonio el lenguaje inglés, y dijeron ‘vamos a crear uno usando los sonidos’”.

El rey Salomón y la reina de Saba
La alianza entre el rey Salomón de Israel y la reina de Saba dio origen a la idea de que su descendencia se asentó en Etiopía.

Al igual que usan el término “Babilonia” para describir cualquier sistema de opresión -haciendo referencia al periodo de esclavitud de los israelíes en Babilonia en el sigo V antes de Cristo-, usan el término “Zion” -la legendaria fortaleza del rey David en Jerusalén- para referirse a la idea de una Tierra Prometida.

Ras Igie le explicó a BBC Mundo cómo se interpretan estos conceptos dentro del movimiento, al cual pocos se refieren como “religión” por ser una idea relacionada con el sistema de “Babilonia”: “Sabemos por las referencias de las escrituras que Babilonia era una fuerza que quería dominar la Tierra, una fuerza opresora frente a los hijos del altísimo, los israelitas”.

Con la unión de Salomón y la reina de Saba, nació un hijo y con eso, la vieja Jerusalén se mueve a la nueva Jerusalén en Etiopía, así que en Sion se reconoce como la redención a través de esa fuerza de bondad que representa el reino más justo de la Tierra”.

– La vida en “Babilonia”

Un barrio pobre de Kingston en 1962
El mensaje del rastafari se extendió por las zonas pobres de Jamaica, donde el colonialismo y la Gran Depresión de 1929 dejaron su marca.

El mensaje antiimperialista del rastafari hizo que las fuerzas británicas empezaran una campaña de persecución en contra del movimiento en sus inicios.

Luego de permanecer dos años en prisión, Howell publicó el libro “La Llave Prometida”, en el que presentó gran parte de las ideas que darían forma al movimiento rastafari, aunque ello le trajo más problemas con las autoridades. Fue recluido en un sanatorio mental debido a que en el libro se refirió al Papa como “Satán, el diablo” y habló de la “supremacía negra”.

Al salir, creó la primera comunidad rasta, conocida como la comunidad Pinnacle, en una zona alta de St. Catherine, al sur de la isla. Esto lo volvió a poner en el ojo de las autoridades, y Howell volvió a ser sentenciado dos años a prisión por cargos de sedición.

La persecución de las autoridades llevó a la disolución de Pinnacle en los años 50 y las tensiones entre las autoridades y los rastafari llegaron a su clímax en 1963, cuando un violento altercado en una estación de gasolina de Montego Bay llevó a que el recién establecido gobierno independiente emitiera la orden de atrapar a los rastas “vivos o muertos”.

Aunque no existen cifras oficiales, algunos autores creen que más de 150 rastafari fueron torturados o perdieron la vida en los meses siguientes.

“Hubo una masacre y una crucifixión”, le dijo Ras Igie a BBC Mundo, “y los rastas buscamos que el emperador fuera nuestro protector y salvador».

«Y así fue la llegada tres años después del emperador a Jamaica”.

Una delegación rastafari con Hailee Selassie
La llegada de Selassie a Jamaica representó un nuevo inicio para los rastafari en la isla.

Las imágenes de archivo muestran cómo se desbordó la multitud para recibir a Selassie, y cómo él los saludó con un cariño parecido. Y con su viaje e intervención ante el gobierno de Jamaica, la persecución de los rastafari disminuyó, aunque no totalmente.

Según Ras Igie, esto le confirió a Selassie un estatus de deidad, “una segunda venida Cristo”: “Como Cristo, que pasó tres días y tres noches en el corazón de la Tierra, vimos una resurrección con los tres días que pasó en Jamaica.”

El profesor Erskine dice que durante este viaje, Selassie les dijo a los rastafari que él, siendo cristiano, no era el Mesías y ofreció instalar una rama de la Iglesia Ortodoxa africana.

¿Qué le respondieron los rastas? Que Jesús había hecho lo mismo. Decían que cuando a Jesús lo habían llamado Mesías, él había respondido que no había necesidad de llamarlo Dios”.

– “No es una religión, es una ‘livity’”

Un rasta deshojando marihuana
La «ganja» o marihuana, es una planta sagrada que permite a los seguidores del rastafari entender la palabra de Yah, el creador.

Al preguntarle a Ras Igie sobre si el rastafari podría considerarse una “religión”, él responde con certeza con otro de los términos que el movimiento adoptó en base a su ideología: dice que es un “livity”, un estilo de vida enfocado en la justicia”, en el que se incorporan conceptos innatos y aprendidos.

“Hablando de mi experiencia personal, yo nunca leí ningún libro sobre el rastafari cuando comenzó mi tiempo”, dice, y agrega que ha ido creciendo en su entendimiento a través de la interiorización de los “problemas y tribulaciones de la vida” mediante la meditación y la planta sagrada, la ganja o marihuana.

Para el rastafari, al igual que otras religiones que predican la meditación, muchas de las respuestas se encuentran dentro del ser y no afuera.

Según Ras Igie, el seguir los preceptos de la ideología, como el mantener una dieta vegana, no “acercarse una cuchilla a la cabeza” -lo cual explica su manera de llevar el cabello- y la meditación en conjunto con la marihuana, hacen que se pueda lograr un entendimiento de la palabra de Yah, el creador.

Una niña rasta en 1986
Para Ras Igie, las nuevas generaciones rasta tienen un nuevo entendimiento del papel que la mujer juega en el movimiento.

El movimiento rastafari ha recibido críticas por su trato hacia las mujeres, particularmente en sus inicios, dada su interpretación a veces literal de textos bíblicos. Pero Ras Igie asegura que han sido interpretaciones que se han reevaluado por las nuevas generaciones rastafari, y que hoy, la mujer juega un papel importante en el movimiento.

“Hoy se venera a la esposa de Halie Selassie, quien fue coronada al mismo tiempo que el rey, y esa grandeza del rey y la reina hace que las nuevas generaciones resalten la figura femenina”.

– La internacionalización y el reggae

El hoy rey Carlos de Inglaterra durante su visita a Jamaica
El reggae ha servido para internacionalizar el movimiento rasta, hasta llegar a niveles que los primeros fundadores del movimiento jamás hubieran imaginado.

El profesor Erskine recuerda que cuando estaba creciendo en Jamaica, el tambor era un instrumento prohibido en las iglesias.

“Creciendo en los años 40, algunos de los ancianos todavía golpeaban los tambores. Recuerdo irme a la cama con los tambores sonando toda la noche.”

Para Erskine, el gran genio de Bob Marley fue mezclar ese instrumento prohibido en las iglesias -considerado salvaje por los colonos pero que sonaba en las calles-, con el mensaje del rastafari. Fue la manera en la que logró universalizar el mensaje del movimiento.

“Marley alcanzó a mucha más gente de la que la iglesia hubiera podido alcanzar a través de la radio. Estas personas que eran vistas como lo más bajo de la sociedad, que no tenían zapatos, que no iban al colegio, con la música lograron visibilizarse”, dice Erskine.

Pero la popularidad del reggae ha sido un arma de doble filo para el movimiento, según le cuenta a BBC Mundo Ras Igie.

Bob Marley en concierto
«Creo que Marley fue la señal de redención para el movimiento. No importa a dónde vayas, siempre te estarán esperando letras de reggae», le dijo a BBC Mundo el profesor Erskine.

“La generación más joven, que empieza a crecer en los años 70, se asocia más con el ritmo reggae, y encontramos maneras de ser más independientes económicamente”.

Pero hoy pareciera ser víctima del sabotaje de parte de lo que podríamos llamar los derechos de capital intelectuales y el beneficio. La música está cambiando y se está alejando del reggae.”

Para Ras Igie, los beneficios del reggae deben ser compartidos con la comunidad rastafari: “Para que todos en ella puedan beneficiarse de la gran música que nos puso en el mapa”.

Algo similar pasa con el mercado de la marihuana y las comunidades rasta. Ras Igie dice que se sigue habiendo persecución a su gente por la siembra de la ganja en un momento en el que la producción de la planta es en un negocio para los “intereses”.

“A pesar de que el gobierno de Jamaica ha pedido disculpas por lo que se hizo mal, los rastas deberían ser tratados mejor. Seguimos siendo menospreciados pero al menos hoy, tenemos la libertad de caminar, de movernos y de comunicarnos con el gobierno”.

De lo que no hay duda es de que el movimiento se ha convertido en una parte fundamental de la vida de Jamaica, como nos cuenta el profesor Erskine: “No hay manera de evitarlo: no creo que puedas hablar de la cultura jamaiquina de manera adecuada sin hablar del rasta”.

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Ascensión a los cielos en la mitología antigua …


Sello cilíndrico sumerio del rey Ur-Nammu, alrededor del 2100 a.C. Fuente: Steve Harris/CC BY-SA 2.0
Sello cilíndrico sumerio del rey Ur-Nammu, alrededor del 2100 a.C.

Ancient Origins — La ascensión de humanos o seres a los cielos es un tema común entre muchas mitologías y religiones de todo el mundo. Aunque la mayoría de la gente reconoce la conocida ascensión de Jesús y los otros ejemplos del Antiguo Testamento, es sorprendente cuántos más han sido descritos como ascendiendo hacia sus «dioses». En este relato, la palabra «ascensión» se refiere a entrar en el reino de los dioses, ya sea temporal o permanentemente. Aquí veremos los ejemplos más famosos.

Hércules, hijo del dios griego Zeus y la princesa Alcmena, que también era esposa del rey de Tebas, Anfitrión, fue uno de los semidioses griegos antiguos más famosos. Fue adorado en muchos templos de Grecia e Italia en la antigüedad y es bien conocido por los 12 trabajos que le asignó Euristeo, rey de la fortaleza micénica de Tirinto, según lo ordenado por la esposa de Zeus, la diosa Hera, que quería a Hércules muerto.

En una de las aventuras de Hércules, Hércules mató al centauro Neso por intentar agredir a su esposa Deianira. Pero justo antes de morir, Nessus organizó su venganza diciéndole a Deianira que su sangre podría usarse como una poción de amor, cuando en realidad era venenosa y mortal.

Neso intenta quitarle a Dejanira a Hércules: Neso sujeta a Dejanira sobre su espalda mientras camina hacia la derecha, Hércules dibuja su flecha hacia la izquierda, de la serie 'Los trabajos de Hércules' (Dominio público)

Neso intenta quitarle a Dejanira a Hércules: Neso sujeta a Dejanira sobre su espalda mientras camina hacia la derecha, Hércules dibuja su flecha hacia la izquierda, de la serie ‘Los trabajos de Hércules'»

Deyanira, creyendo que la sangre profundizaría su amor por Hércules, le hizo ropa con la sangre de Neso. Cuando Hércules se vistió, su carne comenzó a arder a causa de la sangre venenosa de Neso. Sabiendo que su muerte se acercaba, pidió que lo llevaran a la cima más alta del monte Oiti para ser quemado en el fuego y escapar de su tortura.

Se decía que el evento tuvo lugar en una colina sobre el monte Oiti, justo encima de la antigua ciudad de Delfos.

Las ruinas de la antigua ciudad de Delfos. (Dominio público)
Las ruinas de la antigua ciudad de Delfos.

Hércules fue arrojado al fuego y, mientras esto sucedía, una gran nube oscura que producía un ruidoso trueno descendió sobre ellos. Después de un rato la nube volvió a ascender y para su sorpresa los amigos de Hércules se dieron cuenta de que Hércules había desaparecido. A partir de entonces se contó que Hércules ascendió al Monte Olimpo para estar entre los dioses. Según la mitología, Hércules se casó con Ivi, hija de Zeus, y permaneció en el Monte Olimpo para siempre como un inmortal.

– Adapa – Mitología sumeria

Adapa (o Adamu) según la mitología sumeria era el hijo del dios Ea (Enki), el dios patrón de la famosa y antigua ciudad de Eridu. Adapa era un semidiós que aprendió gran parte de su conocimiento a través de su padre, sin embargo no era inmortal.

Un día, Adapa estaba pescando cuando un viento volcó su bote, lo que le provocó gran ira. En su ira rompió el ‘Viento del Sur’, un tipo de dios, que era el responsable del suceso. Según el mito, el dios supremo Anu, padre de Enki, pidió cuentas a Adapa por sus acciones, y por ello Adapa ascendió a la morada de Anu.

Ningishzida (figura del medio) llevando a Adapa de Eridu a Anu (en el trono a la derecha) (Dominio público)
Ningishzida (figura del medio) llevando a Adapa de Eridu a Anu (en el trono a la derecha)

Su padre le advirtió sobre lo que esperaría cuando se encontrara con Anu y lo guió sobre cómo responder sus preguntas y cómo engañar a los Guardianes de la Puerta del Palacio de Anu. Así es como se registra el relato de su ascensión en la antigua Tabla sumeria:

“Adapa, el hijo de Ea, el ala del viento del Sur

Ha roto.»

Cuando Anu escuchó estas palabras

Gritó: «¡Ayuda!» Ascendió a su trono,

«Que alguien lo traiga»

Asimismo Ea, que conoce el cielo. Lo despertó

… le hizo vestir. Con traje de luto

Lo acarició y le dio consejo.

Diciendo: «Adapa, ante el rostro de Anu el Rey debes ir

… al cielo

Cuando subas y cuando te acerques a la puerta de Anu…”

(Paralelos cuneiformes con el Antiguo Testamento «por R.W. Rogers, 1912)

– Enoc – Antiguo Testamento

Una de las historias de ascensión más famosas del Antiguo Testamento es la historia de Enoc. Enoc era uno de los súbditos favoritos de Dios. El patriarca Enoc fue el bisabuelo de Noé y el padre de Matusalén. Lo encontrará en el Libro del Génesis, donde se le menciona como uno de los diez Patriarcas antes del gran Diluvio.

Según el Antiguo Testamento, se decía que los humanos anteriores al Diluvio vivían unos cientos de años. Enoc vivió 365 años, lo cual fue relativamente corto según la medida de ese tiempo.

La ascensión de Enoc, cuando Dios tomó a Enoc, como en Génesis 5:24: "Y Enoc caminó con Dios, y ya no existía, porque Dios lo tomó". (KJV) ilustración de las Figuras de la Biblia de 1728; ilustrado por Gerard Hoet (1648-1733) y otros, y publicado por P. de Hondt en La Haya; imagen cortesía de la Colección Bíblica Bizzell, Bibliotecas de la Universidad de Oklahoma (Dominio público)
La ascensión de Enoc, cuando Dios tomó a Enoc, como en Génesis 5:24: «Y Enoc caminó con Dios, y ya no existía, porque Dios lo tomó». (KJV) ilustración de las Figuras de la Biblia de 1728; ilustrado por Gerard Hoet (1648-1733) y otros, y publicado por P. de Hondt en La Haya; imagen cortesía de la Colección Bíblica Bizzell, Bibliotecas de la Universidad de Oklahoma

En Génesis tenemos la primera referencia de Enoc ascendiendo con la ayuda de Dios:

Y Enoc caminó con Dios; y ya no estaba; porque Dios se lo llevó. (Génesis 5:24)

La siguiente referencia está en Hebreos 11:5:

Por la fe Enoc fue levantado para no ver la muerte; Y NO FUE ENCONTRADO PORQUE DIOS LO LLEVÓ; porque obtuvo el testimonio de que antes de ser llevado arriba agradaba a Dios. (Hebreos 11:5)

En este último podemos ver que no sólo ascendió sino que también se volvió inmortal:

“…para que no vea la muerte”.

Si ahora pasamos a los libros apócrifos de Enoc, podemos ver múltiples descripciones y detalles de encuentros entre Enoc y Dios. Estos libros son el 1º, 2º y 3º Libros de Enoc. El más conocido es el primer libro de Enoc, que fue descubierto en 1773 por el explorador James Bruce, quien recuperó tres copias etíopes del libro en Abisinia. El Libro de Enoc no se considera parte de la Biblia ni de los textos hebreos.

En el Libro de Enoc tenemos referencias a los ‘Vigilantes’, Enoc llevado por los Ángeles a ver los diferentes niveles de los Cielos, portales y muchos otros misterios que estaban prohibidos al hombre. Aquí hay algunos resúmenes del libro de Enoc:

“…Este lugar es la prisión de los ángeles, y aquí serán encarcelados para siempre…

… Y aquí vi tres portales del cielo abiertos en el cielo: por cada uno de ellos pasan los vientos del norte: cuando soplan hay frío, granizo, escarcha, nieve, rocío y lluvia….

… Y aconteció después de esto que mi espíritu fue trasladado. Y ascendió a los cielos: Y vi a los santos hijos de Dios. Estaban pisando llamas de fuego: Sus vestiduras eran blancas. Y sus rostros brillaban como la nieve. …

… Y vi allí como si fuera una estructura construida de cristales, Y entre esos cristales lenguas de fuego vivo…

… Y vi ángeles que no se podían contar, Mil miles, y diez mil veces diez mil, Rodeando aquella casa…”

(Libro de Enoc)

Hay extensas referencias en el libro de Enoc que van más allá del alcance de este artículo.

– La ascensión de Elías – Antiguo Testamento

La historia de Elías es otra fascinante ascensión a los cielos, pero esta vez a través de carros de fuego. Elías (su nombre significa “Mi Dios es Yahvé”), fue uno de los principales profetas del Antiguo Testamento. Según el Libro de los Reyes, tenía extraordinarias habilidades divinas. Podía resucitar a la gente de entre los muertos, hacer llover del cielo con fuego, multiplicar los alimentos, separar el agua del río Jordán (similar a lo que hizo Moisés en el Éxodo) y más, como se menciona en las Escrituras.

Elías fue un firme partidario del nuevo ‘Dios’ del Antiguo Testamento y lo defendió contra la adoración de Baal, uno de los dioses que adoraban los judíos antes del Antiguo Testamento.

«Y aconteció que mientras ellos todavía iban y hablaban, he aquí apareció un carro de fuego y caballos de fuego, y los separó a ambos abajo; y Elías subió al cielo en un torbellino». (2 Reyes 2:11)

Pintura de Elías llevado en un carro de fuego por Giuseppe Angeli (1740) (dominio público)
Pintura de Elías llevado en un carro de fuego por Giuseppe Angeli (1740)

Aunque estaba escrito que Elías fue llevado por Dios, según las profecías de la Biblia hebrea, estaba destinado a regresar con la segunda venida de Dios. Elías también es descrito en el Corán como uno de los grandes profetas de Dios y el más poderoso contra la batalla con Baal.

Existen muchos más cuentos y leyendas que describen las historias de los mortales que ascienden al reino de los dioses, tantos que se podría escribir un libro sobre ellos.

De muchas mitologías y textos religiosos antiguos se desprende que las personas con un «papel especial» que desempeñar siempre estaban en contacto directo con sus dioses y visitaban sus moradas. ¿A qué se debe estas descripciones similares en diferentes culturas y épocas? ¿Eran simplemente productos de la imaginación creativa? ¿O los antiguos describían hechos reales que tuvieron lugar? Es poco probable que estas cuestiones se resuelvan alguna vez.

nuestras charlas nocturnas.


Jack Kerouac: biografía del ‘padre de la Generación Beat’ …


Jack Kerouac

Psicología y Mente(S.R.Comas) — De todos los ilustres miembros, digamos “originales”, de la conocida como Generación Beat, Jack Kerouac (1922-1969) fue, probablemente, el más espiritual.

Católico por tradición familiar y también por convicción profunda, la existencia del llamado “padre de la Generación Beat” fue una constante búsqueda del significado auténtico de la vida.

Si bien otros miembros, como su gran amigo Allen Ginsberg (1926-1997), también se interesaron por los temas espirituales (especialmente vinculados al budismo), es incuestionable que fue Kerouac quien intentó encontrar respuestas de una forma más vehemente y, sobre todo, mucho menos política.

Todo ello, por supuesto, mezclado con drogas, alcohol, tabaco y sexo, características esenciales de la Beat Generation. De hecho, fue probablemente esta vida descontrolada la que terminó con la vida de Kerouac, que falleció a causa de una hemorragia interna, cuando sólo contaba con 47 años.

Acompáñanos a descubrir la trayectoria vital del miembro de la Generación Beat que acuñó el nombre, inspirado en sus adoradas cadencias de jazz, que tanto influirían en su obra. Te contamos la turbulenta existencia del escritor que definió el nombre del grupo literario de Estados Unidos, Jack Kerouac.

– Breve biografía de Jack Kerouac, el “padre de la Generación Beat”

El apelativo debemos otorgarlo con el permiso de William S. Burroughs, por supuesto, que fue, en realidad, el miembro más polémico del grupo, y también el más veterano. Sin embargo, Jack Kerouac fue el que impuso la denominación Beat para referirse al movimiento, aunque más tarde declaró no sentirse a gusto con la deformación del término que había empezado a usarse en la década de 1960: los beatniks, pues le parecía que indicaban una especie de “espías soviéticos”.

. La madre, siempre la madre

Es bastante característico de los poetas malditos poseer una figura materna fuerte que contrasta poderosamente con un padre prácticamente ausente. Lo vemos en Charles Baudelaire (1821-1867), que se llevó siempre mal con su padrastro, o en otro de los poetas malditos canónicos, Arthur Rimbaud (1854-1891).

En el caso de Jack Kerouac, su madre, Gabrielle-Ange Lévesque, fue siempre su referente, y a ella regresaba siempre que las cosas se complicaban. La relación con su padre, Léo-Alcide Kerouac, se había torcido a raíz de la muerte del hermano mayor, Gérard, a causa de una fiebre reumática, cuando el pequeño Jack tenía solo cuatro años. Léo-Alcide se dio a la bebida y al juego, mientras que Gabrielle-Ange, la madre, se aferraba más que nunca a su fe católica, que transmitió de manera apasionada a Jack.

La familia Kerouac era de origen canadiense, de la zona de Quebec. De hecho, Jack no aprendió a hablar inglés hasta los seis años, y su idioma materno siempre fue el francés. El apellido Kerouac, de sonoridad extraña, tiene su origen, según algunos investigadores, en la Bretaña francesa. Sin embargo, la familia solía relacionar su apellido con la nobleza; el mismo Jack firmaba a menudo como Jean-Louis Lebris de Kérouack, relacionando de esta forma su nombre con el barón Lebris de Kérouack.

beat
La Generación Beat, compuesta por Allen Ginsberg, William Burroughs y Jack Kerouac como protagonistas principales fue una pandilla de amigos con muchas ansias de vagar.

. El más espiritual del grupo

Sea como fuere, Jack Kerouac nació en Lowell, una pequeña localidad de Massachusetts, Estados Unidos, en marzo de 1922. El contraste entre la tranquilidad del campo y el estrés de la gran ciudad darían años más tarde como fruto su primera novela, The Town and the City (traducida como “La ciudad y el campo”), en la que, apelando a las directrices de la Generación Beat, describe cómo la urbe aniquila la espiritualidad y las vidas de sus ciudadanos.

Será precisamente esta espiritualidad exacerbada lo que moverá toda la existencia de Kerouac, que, a pesar de sus convicciones católicas (instauradas por su madre y el ambiente católico de su primera escuela) también hará incursiones en el budismo, otra de las características de muchos de los miembros del movimiento Beat. Uno de sus grandes amigos, Allen Ginsberg, se dejará seducir en sus años de madurez por las enseñanzas del budista Chögyam Trungpa.

El inquieto y sensible Jack pronto se interesa por la literatura. A los diecisiete años empieza a escribir, profundamente influenciado por autores como Jack London (1876-1916) o Ernest Hemingway (1899-1961). Son los años 30 del siglo XX, y el mundo se encamina hacia otra guerra mundial, de la que Estados Unidos saldrá más victoriosa e imperialista que nunca. Todo ello influirá, y mucho, en los jóvenes de la Generación Beat, que dedicarán gran parte de su escritura (especialmente su autor más reivindicativo, Ginsberg) a denunciar el militarismo y consumismo americano.

La obra de Kerouac no es tan reivindicativa como la de sus colegas, y se inclina por una apoteosis de la amistad, la naturaleza y, sobre todo, la búsqueda de Dios. De hecho, a mediados de la década de 1960 rompe su amistad con Ginsberg a causa de las adhesiones políticas de este. Se habían conocido en 1943, cuando uno de los miembros originales de la Generación Beat, Lucien Carr, los presentó.

Precisamente junto con Carr Jack Kerouac protagonizó uno de sus casos más sonados, pues fue llamado como testigo en el juicio por asesinato que implicó a su amigo, que había acabado con la vida de David Kammerer, un acosador sexual que se había obsesionado con Lucien. En 1945, Kerouac coescribe con su colega beatnik William S. Burroughs la obra And the Hippos Were Boiled in Their Tanks (“Y los hipopótamos fueron cocidos en sus tanques”), una novela corta que recoge los detalles del asesinato de Kammerer y que no fue publicada en su totalidad hasta 2008.

. Drogas, mujeres y libros

En 1946 aparece la primera novela de Kerouac, la ya citada The Town and the City, que iniciará una carrera literaria imparable. En aquellos años, el joven Kerouac ya está profundamente influido por el consumo de drogas, especialmente la benzedrina, que combinará durante el resto de su vida con otras sustancias como el peyote, la dexedrina y el alcohol. De hecho, era bastante habitual, especialmente en su última época, que Kerouac apareciera ebrio ante el público.

Su vida amorosa fue igualmente trepidante. Casado en tres ocasiones, su primer matrimonio (con Edie Parker) fue declarado nulo; el segundo, que le unió con Joan Haverty, acabó en divorcio. El tercero (con Stella Sampas), terminó por la prematura muerte del escritor, en 1969. Con Haverty tuvo a su única hija, Janet, nacida meses después de la separación de sus padres y a la que el autor solo vio en dos ocasiones y de la que prácticamente se desentendería.

En el ínterin, Jack Kerouac tuvo tiempo de acumular una ingente cantidad de amoríos, entre ellos una supuesta relación con Carolyn Cassady (1923-2023), la esposa de su amigo Neal Cassady que, por cierto, también destacó no solo como musa, sino como escritora beat.

A pesar del huracán emocional, espoleado por el sexo, la bebida y los estupefacientes, Kerouac tuvo tiempo de dejar para la posteridad una colosal herencia literaria. Escribió su obra más conocida, On the Road (En el camino), en solo tres semanas y, según él mismo contó, con un solo rollo de papel pegado en la máquina de escribir, para no perder tiempo reponiendo las hojas. Muchos consideran On the Road el punto de partida de la Generación Beat, con el permiso de Howl (Aullido), de Ginsberg.

Y es que el libro muestra con claridad la técnica usada por Kerouac para dotar de dinamismo y realidad a sus relatos, lo que denominó “prosa espontánea”, una forma literaria que bebe no solo de las vanguardias, sino también de la cadencia de la música jazz.

Allen Ginsberg fotografió a Jack Kerouac paseando por Manhattan en el otoño de 1953. Las anotaciones son del primero.
Allen Ginsberg fotografió a Jack Kerouac paseando por Manhattan en el otoño de 1953. Las anotaciones son del primero. 

. El escape eterno

On the Road está inspirada en las correrías en coche que el propio Kerouac realizó junto con Neal Cassady y que los llevó por todas las carreteras de Estados Unidos hasta llegar a México. El estilo de la novela es entrecortado, nervioso, aparentemente escrito con prisas e inquietud, y al mismo tiempo conecta con los niveles más profundos de la conciencia y con una inexplicable belleza.

Existe un video, extraído del programa de televisión de Steve Allen (emitido en 1959), en el que Kerouac lee un fragmento de su obra mientras el presentador lo acompaña con unas improvisaciones jazzísticas al piano. Letra y música, música y Dios; esa era la esencia última de las creaciones de Kerouac.

Es el escape eterno, ese correr sin rumbo y buscando con ahínco las respuestas que la vida no podía dar. Mientras que otros beatniks parecieron hallarlas en la actividad política y reivindicativa, como Allen Ginsberg, otros, como Jack Kerouac, se pasaron la vida corriendo, huyendo de quién sabía qué.

En 1954, la lectura de A Buddest Bible conecta a un Kerouac sediento de Dios con el budismo, y es el punto de partida de la redacción de obras como Buddha Tells Us. 1950 es también la década de obras como Mexico City Blues, un larguísimo poema que es una auténtica apología de la “prosa espontánea”, o Tristessa, novela que se inspira en su relación amorosa con una prostituta mexicana.

Parece que Jack Kerouac siempre está escapando pero nunca llega a destino. Los años 60 son años de cierta decadencia, tanto física como literaria; en 1968 publica La vanidad de los Duluoz, una especie de autobiografía de su atormentada existencia.

Al año siguiente, en octubre, Jack Kerouac empieza inesperadamente a vomitar sangre. Los servicios de urgencia no pueden hacer nada por salvarle; una hemorragia interna lo lleva a la tumba con tan solo 47 años. Puede que, por fin, el eterno viajero sediento de Dios haya encontrado el lugar que anheló durante toda su vida. Mientras, en la tierra, nos quedan sus obras, auténtico símbolo de una época y de toda una generación.

nuestras charlas nocturnas.


Badfinger: la maldición de los “nuevos Beatles” …


Without you es la canción más increíble de todos los tiempos” (Paul McCartney)

“Tienes que contratar a un abogado y tienes que leerte todos esos contratos. Nosotros no nos leímos un contrato en nuestra vida” (Joey Molland, miembro superviviente de Badfinger)

“Eran unos chiquillos y estaban confundidos. Es una vergüenza que cosas como éstas sucedan en el negocio de la música” (Stan Poses, vicepresidente de Badfinger Enterprises)

JotDown(E.de Gorgot) — Tres citas que resumen una traumática carrera. Si William Shakespeare o León Tolstoi hubiesen escrito una novela sobre la ascensión y caída de un grupo musical, el resultado hubiese sido muy similar a la biografía de Badfinger. Lo que sucedió con aquel grupo es uno de los relatos más descorazonadores en la historia de la industria musical: cuatro veinteañeros que lo tenían todo para triunfar y que de hecho triunfaron… aunque una década más tarde dos de ellos ya se habían quitado la vida por causa de los problemas económicos; precisamente los dos que escribieron una canción que convirtió en multimillonarios a Harry Nilsson y Mariah Carey.

Badfinger fueron exprimidos por la maquinaria discográfica. Exprimidos, masticados, digeridos y regurgitados sin recompensa alguna.

  • Bueno, bonito, barato: Badfinger
Badfinger
Badfinger: pudieron ser los nuevos Beatles, pero habían nacido para perder.

A finales de los sesenta el futuro de estos cuatro muchachos galeses no podía parecer más prometedor.

Los cuatro famosos Beatles, que rara vez se ponían de acuerdo, sí coincidieron en una cosa: quedaron impresionados por el potencial de los jovencísimos Badfinger.

No dudaron en contratarlos; de hecho, Badfinger fue el primer grupo fichado por Apple Records, la discográfica de los “cuatro fabulosos” de Liverpool.

Cuando los Beatles anunciaron su separación, no mucho después, la prensa se apresuró en señalar a Badfinger como los “próximos Beatles”. Incluso los propios ex-Beatles sostenían esa opinión. Así pues, lo tenían todo a favor.

Eran cuatro cándidos veinteañeros galeses que habían estado viviendo juntos en una modesta casa de Londres y que de repente se vieron protagonizando el sueño de sus vidas. Durante un breve periodo todo pareció ir sobre ruedas. Tomemos aire y enumeremos sus logros: grabaron un primer disco con Apple, Magic Christian Music, y con él tuvieron su primer éxito gracias a una canción que el mismísimo Paul McCartney había escrito expresamente para ellos.

Después, para el segundo álbum, los Beatles les concedieron toda la libertad artística posible y acceso a todos los recursos de que disponían; los Badfinger devolvieron el favor pariendo lo que terminaría siendo su obra maestra, No dice. El disco estaba casi al nivel de que habían hecho los propios Beatles; durante la grabación, dicen, el productor del disco tenía que mirar a través del cristal para cerciorarse de que los Beatles no se habían colado en el estudio y estaban grabando las voces ellos mismos.

Así de similares sonaban en algunas canciones. No dice fue su segundo éxito gracias al arrebatador single No matter what, compuesto por Pete Ham, el líder y miembro más brillante del grupo. Aquel extraordinario disco también contenía la desgarradora versión original —y también la mejor versión— de la balada Without you, aunque por entonces no tuvo gran impacto.

El tercer LP del grupo, Straight up, obtuvo nuevos éxitos a ambos lados de Atlántico y los Badfinger hicieron su primera gira por los Estados Unidos. Por si todo esto fuese poco, George Harrison les contrató para ejercer como banda de acompañamiento en su primer disco en solitario (que terminó siendo número uno en ventas) y John Lennon también invitó a algunos de los Badfinger a la grabación del legendario Imagine.

Mientras esto sucedía, llegó una noticia inesperada: Without you se convirtió en un éxito mundial de enormes dimensiones. Aunque no en su versión original, sino reinterpretada por el cantante Harry Nilsson, pero de igual modo podía suponer un torrente de dinero en concepto de derechos de autor. Without You fue el mayor negocio jamás iniciado por Badfinger (como dijo George Harrison por entonces: “no se me ocurre una canción que sea más famosa ahora mismo”).

Así eran las cosas para Badfinger a principios de los setenta: el público los apreciaba, la prensa los amaba, los ex-Beatles mimaban su carrera, tenían varios éxitos a sus espaldas y una de sus canciones vendía millones de discos, aunque fuese en voz de otra persona. ¿Qué podía salir mal?

  • Cuando los números no cuadran
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No dice, segundo disco y obra maestra de Badfinger.

Durante el tour por Estados Unidos, uno de los miembros del grupo se enamoró de una chica americana.

Al terminar la gira se la llevó a vivir con él a Inglaterra.

La chica, obviamente, suponía que su famoso novio, que se codeaba con los Beatles y había colado varias canciones en las listas de éxitos, tendría una residencia lujosa y un estilo de vida desahogado.

El asombro de la chica no conoció límites cuando comprobó que los Badfinger y sus respectivas parejas seguían viviendo juntos en la misma casa de siempre, en la que ni siquiera había televisión o nevera.

Aquello no tenía ningún sentido: ¿unas estrellas del rock que no podían cambiar de residencia? ¿Harry Nilsson se había hecho millonario con Without you y ellos, que habían escrito la canción, seguían viviendo de la misma manera que cuando no eran nadie?

¿Dónde estaban los derechos de autor de Without you y el resto de sus éxitos?

La realidad era que los Badfinger no tenían dinero. Nada de dinero. Incluso el comprar cuerdas nuevas para las guitarras suponía un problema financiero; así de arrastrado era su dia a día. Pero eso, a ellos, no parecía importarles. Los cuatro músicos, en su infinita ingenuidad, pasaban el tiempo comportándose como niños con juguetes nuevos.

Estaban tan encantados por poder grabar discos y salir de gira con sus ídolos que ni siquiera se habían preocupado por las sustanciosas ganancias que ya deberían haber estado recibiendo.

Badfinger Polley
Stan Polley (izq.) el manager que manipuló y robó a los ingenuos Badfinger. La innecesaria muerte del genial Pete Ham recae sobre sus espaldas.

Eso significaba, por descontado, que alguien en su entorno sí se estaba preocupando por esas ganancias.

Aquí es cuando entra en escena uno de los mayores desaprensivos en la historia de la industria musical: un estadounidense astuto y manipulador llamado Stan Polley, el manager de Badfinger.

Aunque después se supo que tenía un pasado dudoso e incluso lazos con el crimen organizado, Polley era un tipo carismático y embaucador que no tuvo problemas para conseguir que los inocentes miembros del grupo confiasen ciegamente en él.

El manager creó la empresa Badfinger Enterprises para gestionar las finanzas de la banda; el resultado fue que ninguno de los músicos veía nunca un céntimo.

Pete Ham, el líder del grupo, era un individuo extraordinariamente confiado y las explicaciones que Polley le daba para justificar la falta de dinero le parecieron convincentes, por lo menos al principio.

Tanto era así, que el grupo llegó a renovar su contrato con Polley a pesar de las advertencias de gente de su entorno, donde se veía con incredulidad cómo los cuatro chavales se dejaban estafar impunemente. Pero ellos no tenían experiencia alguna de la vida. Badfinger había sido prácticamente su único mundo, casi su primer trabajo, y eran felices con el hecho de haber alcanzado la fama.

A Polley no le bastaba con quedarse todo el dinero. Le molestaba la influencia que los ex-Beatles aún tenían sobre sus representados. McCartney, Lennon y Harrison habían apadrinado al grupo y, aunque no ejercían como managers, sí constituían una importante guía de referencia.

Dado que él quería tener control total sobre el grupo, se las arregló para que Badfinger abandonasen Apple Records, lo cual hicieron a regañadientes. Trabajando para los Beatles recibían un trato artístico privilegiado y se sentían como en su casa, pero embaucados una vez más por el carisma de  Polley y por el hecho de que en otros lugares les ofrecían más dinero (aunque luego ese dinero no llegase a sus bolsillos), finalmente cedieron. Se marcharon a Warner Brothers, para disgusto de los Beatles.

  • Crónica de una muerte no anunciada

El maquiavélico manager se había salido con la suya. Y le entraron las prisas para que Badfinger publicasen un nuevo disco, ya que de esa manera el grupo (es decir, él) podría recibir cuanto antes un suculento anticipo de Warner. Las prisas resultaron contraproducentes: el nuevo disco, llamado sencillamente Badfinger, no resultó especialmente brillante. Para colmo, coincidió en las tiendas con el último LP que habían grabado para Apple, titulado Ass.

De repente tenían dos discos completamente diferentes en la calle, compitiendo por un mismo público y confundiendo a los compradores. Las ventas de ambos discos sufrieron por ello, y las posiciones de sus canciones en las listas cayeron en picado. El grupo estaba disgustado; empezaba a resultar evidente que abandonar Apple había sido un error.

Pete Ham, que empezaba a entender que toda la situación olía a podrido, anunció su intención de abandonar Badfinger. Pero los ejecutivos de Warner Brothers, sabiendo que Ham era el el genio de la banda y el principal compositor, pusieron sus cartas sobre la mesa: si él se iba, no seguirían trabajando con el resto del grupo. Para no dejar tirados a sus compañeros, pues, Pete Ham cedió y volvió para grabar otro disco. Tristemente, aquella decisión sería su sentencia de muerte.

PeteHam Sad
La desesperación a causa de los problemas económicos pudo con Pete Ham, autor de una de las canciones más rentables de la historia.

Toda la mala suerte y todos los reveses que estaban sufriendo sin entender muy bien cómo ni por qué no impidieron que Badfinger tuviesen aún energía para seguir intentándolo.

Pusieron la carne en el asador con la grabación de Wish you were here, que resultó siendo uno de sus mejores discos, casi tan bueno como No dice. Obtuvieron muy buenas críticas.

Parecía que el álbum iba a ser bien recibido por el público… pero la discográfica Warner ya había demandado a Stan Polley.

Le habían dado el anticipo que demandaba, pero el maquiavélico manager había respondido con una gestión nefasta y turbias maniobras en torno a los ingresos de Badfinger.

El resultado fue que, para evitar que Polley continuase haciendo de las suyas, la propia Warner decidió ¡que Wish you were here fuese retirado de las tiendas cuando acababa de salir a la venta!

Como es lógico, sin presencia en las tiendas, el LP fue un completo fracaso. La situación dentro del grupo se volvió insostenible.

No podían entender lo que estaba pasando. Stan Polley, para evitarse problemas, se volvió a su país, prometiendo que buscaría giras o grabaciones.

Después, sencillamente dejó de contestar al teléfono. De repente, los cuatro miembros de Badfinger se dieron cuenta de que estaban metidos en un lío. Warner había retirado su último disco de la circulación. Ellos apenas conseguían salir adelante porque no habían recibido ingresos de sus éxitos. No conseguían localizar a su manager. No entendían qué demonios estaba sucediendo.

Pete Ham empezó a venirse abajo. Finalmente se había mudado con su mujer a una modesta casa para la que había tenido que firmar una hipoteca, porque tenían un niño pequeño y estaban esperando un segundo hijo, pero de repente su vida había dado un giro muy surrealista: Harry Nilsson se había hecho multimillonario gracias a una de sus canciones, pero él, con todo su talento y sus viejos discos en las listas, no podía hacer frente a la hipoteca.

No podía seguir trabajando para Warner a causa del contencioso legal de la compañía con el ilocalizable Stan Polley. Tampoco podía permitirse un buen abogado. Día tras día esperaba una llamada de su manager anunciándole que por fin había conseguido un nuevo contrato discográfico o una nueva gira en los Estados Unidos, pero esa llamada nunca llegaba.

Ham, cada vez más recluido en su casa, empezó a desesperarse. Sus compañeros de grupo, cuando le visitaban, llegaron a ver quemaduras en su piel; era tal su estado de frustración que se apagaba cigarrillos en los brazos.

Finalmente, el único telefonazo que recibió fue uno en el que le comunicaron que Stan Polley no solamente estaba desaparecido, sino que se había fugado con todas las ganancias de la banda.

Aquella misma noche, mientras su mujer y su hijo dormían, Pete Ham —el hombre que escribió Without You, una de las canciones más bellas (y más rentables) de la historia— se ahorcó en su garaje porque no podía hacer frente a los pagos de su vivienda y afrontaba un más que posible desahucio. Era el 23 de abril de 1974, tres días antes de su vigésimo octavo cumpleaños. Dejó una nota de suicidio, dirigida a su mujer y su retoño, que decía simplemente:

“Anne, te quiero. Blair, te quiero. Ya no puedo querer a todo el mundo y confiar en cualquiera. Esto es lo mejor. Pete.
PS: Stan Polley es un cabrón desalmado. Me lo llevaré conmigo”

El suicidio de Pete Ham no solamente dejó helado a todo el entorno de Badfinger, sino que sacó a la luz las miserias de la maquinaria del éxito, de una cruel industria musical, que aplastaba sin misericordia a los más ingenuos. Supuso una intolerable vergüenza para la industria del disco.

Pete Ham había hecho ricos a otros, pero siete años después de su debut discográfico nunca había tenido una libra en el bolsillo. Era el paradigma de artista romántico, un individuo sensible que vivía en su propio mundo y al que se había explotado sin piedad.

Tras la muerte de Ham, el grupo se deshizo. Los restantes miembros estaban devastados y en aquel momento no parecía tener sentido continuar sin él. Sólo uno de ellos continuó ligado al negocio musical como anónimo músico de sesión en Gales. Los otros dos miembros supervivientes —incluido el baijsta Tom Evans, que había ayudado a componer Without you— se quedaron en Estados Unidos realizando trabajos tales como la instalación de moquetas.

  • Retorno, disputas, royalties y más tragedia

A final de los setenta, un grupo de fans del grupo, entre los que había varios músicos, convencieron a Tom Evans y al guitarra Joey Molland para que reformaran Badfinger y volvieran a la carretera. Lo hicieron. Entre 1979 y 1981 grabaron un par de discos que no obtuvieron demasiado éxito pero que les sirvieron para retornar a los escenarios.

Sin embargo, la antigua camaradería se había esfumado: Evans y Holland terminaron discutiendo, se separaron, y cada uno de ellos formó su propia versión del grupo para continuar haciendo giras. Con lo cual, ¡había dos grupos llamados Badfinger ofreciendo conciertos al mismo tiempo! Las situaciones surrealistas relacionadas con esta banda parecían no tener fin.

Badfinger TomEvans
Como Pete Ham, Tom Evans también sucumbió ante las dificultades financieras.

El conflicto fue resuelto por los tribunales: Joey Molland se salió con la suya y pudo seguir girando bajo el nombre Badfinger, mientras que Tom Evans tuvo que resignarse y volverse a casa, aunque por lo menos recibió una buena noticia: habían empezado a llegarle cheques por la parte de derechos de autor que le correspondía como coautor de Without you.

Sin embargo, como era de esperar con un grupo cuyo nombre era ya sinónimo de mala suerte, la buena noticia duró poco.

Durante los jóvenes e ingenuos de años de hermandad en que habían vivido juntos al inicio de sus carreras, los miembros de Badfinger habían hecho un pacto verbal por el que se prometieron que todos ellos recibirían la misma cantidad en concepto de royalties, hubiesen participado o no en la composición de las canciones.

Un pacto entre amigos que no tuvo consecuencias mientras Stan Polley fue su manager: como les había robado todos esos derechos de autor, no había existido dinero que repartir, así que tampoco hubo disputas.

Pero ahora que Tom Evans sí estaba empezando a cobrar, sus antiguos compañeros querían su parte proporcional.

También se subió al carro como Bill Collins, el primer manager del grupo, quien por cierto se había negado a ayudar a Pete Ham cuando este se lo había pedido en sus momentos más bajos. En base al antiguo pacto verbal, el asunto llegó a los tribunales. Las cosas se complicaron aún más: al comenzar la vista, y como medida judicial preventiva, Evans había tenido que disolver su versión de Badfinger. 

Haciéndolo, había dejado colgado a un promotor con el que ya había firmado contrato para una gira que ahora, por mandato del juez, no podía llevar a cabo. El promotor le demandó por varios cientos de miles de dólares. Evans no podía afrontar esa demanda y menos ahora que los jugosos derechos de autor de Without you, el tema que ayudó a componer, estaban bajo disputa judicial.

Era un dinero que no podía utilizar mientras no hubiese una sentencia, suponiendo que le fuese favorable. De repente, estaba jugándose que su casa fuese embargada, como le había pasado a Ham, pero también una posible condena carcelaria.

Hundido, Tom Evans comenzó a obsesionarse con Pete Ham. Hablaba de él cada vez más, diciendo que Pete estaba en “un lugar mejor”, al que también él preferiría ir. Cuanto más desesperada era su situación económica y más negro su futuro en los tribunales, más inestable se volvió su estado de ánimo.

Llegó a llamar por teléfono a su ex-compañero Joey Molland para, con tono desquiciado y entre reproches, amenazar con quitarse la vida. No era una amenaza vana. Esa misma noche, Tom Evans se ahorcó en un árbol de su jardín. El cuerpo fue descubierto por su hijo pequeño.

El niño fue hasta su madre diciendo “hay un señor colgado de un árbol y se parece a papá”. Aquel segundo suicidio resultaba todavía más chocante e inesperado que el primero, sucedido siete años antes. La gente cercana a Evans todavía está convencida de que se ahorcó pensando que, si moría del mismo modo que Pete Ham, podría reunirse con él en alguna otra parte. Como Ham, Evans era un artista indefenso que no pudo sobrevivir a un negocio cuya despiadada maquinaria tardó demasiado en entender.

  • La maldición de Badfinger

En los años 90, Mariah Carey volvió a convertir Without you en un éxito mundial. La publicación de la canción coincidió con la muerte de Harry Nilsson (¿otro signo de mala suerte?).

Aunque la versión de Carey es (al menos desde mi punto de vista) bastante irritante y ella no solía tener el detalle de citar a los autores de la canción, lo cierto es que su éxito sirvió para reivindicar, al menos de cierta manera, la importancia histórica de Badfinger.

Pero ni siquiera eso podía salir bien: durante una ceremonia en la que la industria discográfica premiaba a Without you (la de Carey) como canción del año, los cuatro miembros de Badfinger fueron citados como autores del tema, lo cual molestó muchísimo a los familiares de Pete Ham y Tom Evans, únicos compositores del tema. Ni siquiera una mención nostálgica durante una ceremonia podía transcurrir sin malos rollos.

george harrison badfinger
Badfinger junto a George Harrison, en los tiempos en que parecía que nada iba a torcerse

Con los años, Badfinger han vuelto a ser reconocidos y se les suele citar como pioneros del “power pop”, una definición bastante simplista —por no decir estúpida— cuando uno escucha discos como No dice.

Lo cierto es que, a pesar de toda su mala suerte y todas sus desgracias, consiguieron ser los nuevos Beatles, al menos en cuanto a sonido.

Basta escuchar I can’t take it, la canción que abría aquel No dice. 

Es difícil de entender cómo un tema así no se convirtió en un gran hit durante los setenta; difícilmente ningún otro grupo ha sonado tan próximo a los Beatles

Los juegos de voces, los arreglos, la estructura de la canción… a nadie le hubiese sorprendido encontrársela en mitad del Abbey Road o el White album.

Lo realmente fascinante de Badinger es que, a diferencia de muchos imitadores de los Beatles (y lo siento por los fans de Oasis) no sólo tenían un inconmensurable talento sino que supieron captar la esencia de sus ídolos, sin copiarlos. Quizá no eran tan versátiles ni dominaban tantos registros como los Beatles, eso está claro, pero cuando querían sonar como sus ídolos no se trataba de una simple imitación. Ellos lo llevaban en el ADN.

Todo esto también forma parte de su maldición y de su aureola. El ser recordados únicamente como “los pioneros del power pop” o ser ignorados por los millones de individuos que han escuchado las diferentes versiones de Without you hechas por otros artistas, con frecuencia infieles al espíritu de la original, son prolongaciones póstumas de su mala suerte.

Cuando Pete Ham cantaba la estrofa inicial con voz tristona y Tom Evans berreaba con desesperación el estribillo, eso es algo que no pueden igualar los gorgoritos de Mariah Carey, pero lo peor es que a casi nadie le importa.

Hay gente que prefiere la versión de Nilsson ¡e incluso la de Carey! Habrá incluso quien prefiera la terrorífica carnicería que los aborrecibles Il Divo hicieron con la canción.

Por descontado, eso no tiene ningún sentido, pero si no hubiesen tenido tan mala suerte incluso décadas después de haber desaparecido no hubieran sido Badfinger.  Hay historias que, sencillamente, no podían terminar bien.

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La impactante historia original de Pinocho y la trágica infancia que la inspiró …


La impactante historia original de Pinocho y la trágica infancia que la  inspiró - Infobae
En realidad, Collodi terminó su serie original de Pinocho en la revista con el niño de madera ahorcado

El verdadero Pinocho no se parece en nada a lo que recuerdas

Infobae(O.Morales) — En 1940, el mundo fue testigo de una transformación cinematográfica que cambiaría para siempre la percepción de un clásico literario. Walt Disney lanzó su adaptación de Pinocho, una obra que alejó a la notoria marioneta de madera de su origen literario sombrío y lo convirtió en un icono de la bondad infantil. Sin embargo, bajo la superficie de esta reinterpretación, yace una historia original repleta de oscuridad, tragedia, y un trasfondo autobiográfico que muy pocos conocen.

Carlo Collodi, nacido en Florencia, Italia en 1826 como Carlo Lorenzo Filippo Giovanni Lorenzini, fue el hombre detrás de Pinocho; un personaje que nació no de un deseo de fascinar a los niños con cuentos de hadas, sino de una profunda exploración de los matices más oscuros de la humanidad y la infancia. Antes de ser el optimista y carismático muñeco deseoso de humanidad, Pinocho era un reflejo de las desgracias y vicisitudes que Collodi vio y vivió desde muy temprano en su vida.

El Florencia natal de Collodi era una ciudad dividida entre la belleza del Renacimiento y la sombría realidad de sus callejones estrechos y oscuros, donde la muerte y la enfermedad eran visitantes frecuentes. Primero de diez hermanos, Collodi experimentó el dolor agudo de perder a seis de ellos antes de que alcanzaran la adultez, una serie de tragedias que marcarían profundamente su visión del mundo y su obra literaria.

Estas vivencias de Collodi, marcadas por la hambruna y la enfermedad, se reflejan en Pinocho con una urgencia existencial. Elpersonaje no solo enfrenta peligros físicos, sino también el miedo constante a la inanición y a las enfermedades, temas que se tejen a lo largo de la narrativa y ofrecen un eco de las sombras que persiguieron a Collodi durante su juventud.

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– Pinocho mata a Pepito Grillo con un martillo

El personaje de Pepito Grillo conocido hoy como el encantador y moralista acompañante de Pinocho en la versión de Disney, tiene un destino mucho más oscuro en la obra original de Collodi. Frustrado por las constantes reprimendas de Pepito, Pinocho lo mata con un martillo, un acto violento que revela la crudeza con la que Collodi abordaba la enseñanza de las lecciones morales a través de su obra. Esta brutalidad y la serie de desventuras violentas en las que Pinocho se ve envuelto son testimonio de la recia crítica que Collodi hacía de los imperativos morales y sociales de su tiempo.

La historia de la marioneta, como fue concebida originalmente, es un escalofriante recordatorio de las realidades con las que los niños podían encontrarse en la Italia del siglo 19. Desde ser casi quemado como leña hasta casi morir ahorcado por sus enemigos recurrentes, el Zorro y el Gato (dos personajes secundarios de la novela), la vida del títere es una sucesión de episodios desoladores hasta que finalmente aprende a asumir sus responsabilidades.

Pero Pinocho no es solo una serie de tragedias; es, en esencia, una historia sobre la redención. A pesar de su oscuro inicio y su serie de castigos casi infinita, la marioneta es finalmente capaz de transformarse. Esta metamorfosis de Pinocho de ser un reflejo de los mayores temores de la infancia a convertirse en un símbolo de esperanza y moralidad es, quizás, lo que ha perpetuado su legado a través de generaciones.

La singularidad de Pinocho reside en su capacidad para ser reimaginado y adaptado a diferentes culturas y épocas, resonando con audiencias a través de los tiempos debido a su universalidad y profunda humanidad. Las versiones modernas de Pinocho, incluida la adaptación de 2022 por Guillermo del Toro, que posiciona la historia en la Italia fascista de los años 30, demuestran que la seducción de esta obra trasciende su oscuridad original, invitando a nuevas interpretaciones que exploran la complejidad del crecimiento, la culpabilidad y la redención.

La obra de Carlo Collodi sigue desafiando las interpretaciones simplistas, recordándonos que para enfrentar los miedos del mundo, debemos educarnos y transformarnos, en lugar de ser meros espectadores de nuestra propia historia. Pinocho es, al final, una celebración de la resiliencia humana, una oda a la posibilidad de cambio, y una profunda reflexión sobre las dualidades que nos constituyen.

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Rafael Sanzio: biografía de este gran pintor del Renacimiento …


Rafael Sanzio

Psicologia y mente(S.R.Comas) — Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867) consideraba a Rafael Sanzio (1483-1520), también conocido como Rafael de Urbino por su procedencia, como el gran referente de la historia del arte.

No es ningún secreto que el pintor francés se inspiró notablemente en la obra del renacentista que, por otro lado, inspiró a otros muchos artistas.

Rafael Sanzio es uno de los grandes pintores del Renacimiento. Construyó su obra inicial bebiendo de maestros de la talla de Leonardo da Vinci o Miguel Ángel, y consiguió un estilo propio, muy personal, imbuido de un aura de belleza magnética que a nadie deja indiferente.

Su corta vida (falleció a los treinta y siete años) no le impidió crear un corpus artístico de gran envergadura, que repasamos, junto con su biografía, a continuación.

A menudo se le cita junto con los otros dos grandes nombres del Quattrocento y el Cinquecento italiano: Leonardo y Miguel Ángel. Ambos eran bastante mayores que él (especialmente, Leonardo) y ya poseían una larga trayectoria cuando un joven Rafael de apenas veinte años llegó a Florencia.

El muchacho, que al parecer de muchos expertos había aprendido los rudimentos de la pintura de la mano de su padre, un pintor de frescos, quedó absolutamente maravillado con las creaciones que estos dos genios del arte habían sembrado por toda la ciudad; especialmente, las pinturas del Palacio Vecchio. Empieza entonces una carrera fulgurante que acabará trágica y prematuramente en 1520.

¿Quién fue Rafael Sanzio, también conocido como Rafael de Urbino? En la biografía de hoy te presentamos la vida y la obra de este gran referente de la pintura renacentista del siglo XVI. Esperemos que disfrutéis leyéndola.

– El huérfano de Urbino

Rafael Sanzio había nacido en Urbino, una pequeña ciudad del centro de Italia donde su padre, Giovanni Santi, era pintor de los duques de Montefeltro. La corte de Urbino era bastante conocida por su exquisito refinamiento y su vasta cultura, elogiados ambos por Baldassare de Castiglione (1478-1529) en su obra El cortesano, un auténtico best-seller renacentista. 

El círculo social de los duques dotó al jovencísimo Rafael de un extenso conocimiento y refinadas maneras, que más tarde destacaría Giorgio Vasari en sus Vidas.

Según algunos testimonios (entre ellos, Giorgio Vasari), el joven habría estado en el taller de Pietro Perugino (1448-1523), quizá como ayudante, desde el año 1500, aunque otros autores citan a Timoteo Viti (1469-1523), natural también de Urbino, especialmente tras quedarse Rafael huérfano de padre, en 1494.

Con diecisiete años lo encontramos ya en Florencia, donde tiene oportunidad de contemplar las magníficas obras de Leonardo y Miguel Ángel, que le impresionan vivamente, y de los que toma aspectos formales para su posterior estilo.

– El primer gran encargo: las estancias papales del Vaticano

Julio II se había trasladado en 1507 a sus dependencias propias en el Vaticano, para cuya decoración convocó a excelentes pintores, como Perugino. Al año siguiente, en 1508, Rafael es llamado a Roma para seguir los trabajos, por lo que el joven pintor debe abandonar las obras que había empezado en Florencia.

¿Qué llevó al papa a interesarse por un todavía desconocido artista? Según algunos autores, el benefactor de Rafael, el arquitecto Bramante, tuvo probablemente mucho que ver en ello.

La espectacular La escuela de Atenas y su pareja, la no menos magnífica La disputa del sacramento, ubicadas ambas en la denominada stanza della segnatura, fueron las primeras obras que acometió el joven pintor de Urbino una vez llegó a Roma.

Ambas representan, junto con El Parnaso y Las virtudes cardinales, cuatro de los ámbitos del saber de la época. La primera representa la filosofía y muestra a varios filósofos de la antigüedad que rodean a los dos grandes sabios: Platón y Aristóteles.

El Parnaso

El primero, haciendo referencia a las ideas, señala hacia arriba, mientras que el segundo muestra el camino de la física y señala el suelo. La disputa del sacramento simboliza la religión; El Parnaso, la poesía (donde las figuras centrales son Apolo y las Musas) y, finalmente, en Las virtudes cardinales se representa el derecho, donde las cuatro virtudes cardinales rodean a la Justicia.

Formalmente, los frescos de Rafael de la stanza della segnatura “rompen” los límites del espacio de representación, pues varios personajes “sobresalen” y parecen escapar del marco de la composición. Por otro lado, la perspectiva matemática desarrollada por Brunelleschi en el siglo XV está magistralmente solucionada.

– Excelente capturador de almas

La absoluta maestría de Rafael como retratista queda patente en los numerosos retratos que realizó; entre ellos, los de Julio II, el comitente de las estancias. En el famoso retrato de 1511-1512, el pintor de Urbino muestra al pontífice sentado, con un aspecto como abatido, que se aleja considerablemente de las anteriores representaciones papales de perfil. Julio II no muestra signo alguno de su autoridad papal, y es representado como un anciano de luenga barba blanca y rostro serio y enjuto.

Otro de los retratos más excelentes de Rafael es el de su amigo Baldassare de Castiglione (1478-1526), humanista, escritor y diplomático que también residió en Urbino, famoso por su obra El cortesano. Rafael presenta a Castiglione como un auténtico cortesano del Renacimiento, elegantemente vestido (no en vano, era diplomático de una de las cortes con mayor refinamiento de Europa, la de los duques de Urbino). De Leonardo, Rafael ha tomado el retrato de tres cuartos, que repetirá en otras ocasiones. Los colores oscuros y austeros de la obra otorgan cierta serenidad y sosiego al personaje, que nos mira casi inquisitivamente con sus ojos intensamente azules.

La Fornarina, ejecutado hacia 1518 (es decir, apenas dos años antes de la muerte del pintor), es considerado por la mayoría de los expertos como un retrato de su amante, Margherita Luti, que era hija de un panadero (fornaio). La perla que pende del turbante de la mujer así parece corroborarlo, puesto que margarita quiere decir perla en griego. La joven guarda un gran parecido con la mujer de otro de sus retratos, la famosa Dama velada, por lo que algunos estudiosos creen que se trata de la misma persona. Por las características del retrato, es posible que fuera pintado para un uso íntimo.

Margherita aparece con medio cuerpo desnudo, cubriéndose pudorosamente con unas telas transparentes. En el brazalete que ostenta en su brazo izquierdo se puede leer Raphael Urbinas (Rafael de Urbino), lo que no deja lugar a dudas acerca de la autoría de la obra.

La vida amorosa de Rafael no está del todo documentada. Se sabe que nunca se casó, aunque estuvo comprometido durante años con María Bibbiena, una pariente de los Medici. El porqué de que la boda nunca se celebrara sigue siendo uno de los interrogantes de su existencia. En cuanto a sus amantes, la más estable fue la ya mencionada Margherita Luti, con la que se vio hasta su prematura muerte y que, por cierto, sólo le sobrevivió dos años.

– Madonnas y mitología

A mediados de la década de 1510, Rafael goza de un éxito indiscutible en los círculos romanos. El encargo de las estancias papales ha propiciado que las altas esferas de Roma se interesen por él y por su obra, y en esos años le llueven los encargos. Además de los retratos, Rafael pinta numerosas Madonne, de una monumentalidad clásica y un vivo color inspirado en la escuela veneciana.

Más que destacable es su Madonna Sixtina, donde Rafael consigue una atmósfera perfecta y una armonía absoluta de forma y color. Por otro lado, su tabla conocida como La bella jardinera, que representa a la Virgen, al Niño y a San Juanito insertos en un delicado paisaje, tiene innegables reminiscencias leonardescas.

Además de la pintura de carácter religioso, el artista de Urbino cultivó también otro de los géneros más comunes del Renacimiento: la pintura mitológica. Destacable es su famosa Galatea o El triunfo de Galatea, un hermoso fresco realizado para el palacio de Villa Farnesina, en Roma.

La Galatea

La perfecta composición, unida a la armonía de las tonalidades (basadas en un límpido azul marino, del que sobresalen los ocres y los rosados de las carnes de los personajes) hacen de esta obra una de las más importantes del pintor. En ella se representa a Galatea, una nereida, subida triunfante en una concha y rodeada de personajes mitológicos marinos.

Una de las facetas que se desconoce de Rafael es su trabajo como arquitecto. En 1514, tras la muerte de su protector, el también arquitecto Donato Bramante, Rafael pasa a encargarse del diseño de la nueva basílica de San Pedro del Vaticano. El diseño del de Urbino no pasó de proyecto, pero da una idea de la capacidad “renacentista” de Rafael de dedicarse con plenitud a diversas disciplinas, como también lo hicieron Leonardo, Miguel Ángel o Brunelleschi.

– Muerte en plena gloria

En 1520, el año de su muerte, Rafael realiza la que será su última obra, La Transfiguración; originalmente ejecutada para la catedral de Narbonne, nunca partirá hacia Francia. El cardenal comitente de la pintura la conservó, para después donarla a la iglesia de San Pietro in Montorio, en Roma.

Las dos secciones en las que se divide la obra muestran, en su parte superior, a Cristo en gloria rodeado por los profetas Moisés y Elías y, en su parte inferior, la escena del niño endemoniado al que cura Cristo.

El 6 de abril de 1520, día de Viernes Santo, Rafael fallece prematuramente en Roma. Ese mismo día había cumplido los treinta y siete años.

Según un relato de Vasari, la causa de su muerte habrían sido unas fiebres fruto de un “exceso de actividad sexual” con su amante La Fornarina. Dejando de lado este más que dudoso testimonio, se desconocen las causas reales del fallecimiento del pintor de Urbino, que partió de este mundo en plena gloria.

Para la posteridad queda su legado pictórico, admirado por todos los que le siguieron. Aunque también hubo artistas que lo rechazaron; es el caso de la Hermandad Prerrafaelita que, como su mismo nombre indica, reivindicaban la pintura “anterior a Rafael”, pues consideraban al artista de Urbino como uno de los primeros corrompedores del arte “puro” de la Edad Media. Como siempre, para gustos, colores.

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Dichos y bocados …


Lleva tilde habas? | LlevaTilde.es

– «Son habas contadas»

Historias de la historia(M.A.Almoldovar) — La expresión “son habas contadas” se utiliza para dar a entender que una cosa es cierta, meridianamente clara y de imposible discusión. A ello suma el gran refranero Correas la idea de que tal se dice: “…cuando se echa cuenta de cosas claras y ciertas, y granjeos y ganancias que se harán”.

Todo ello remite a la ancestral costumbre de contar y votar con habas, tanto en los ámbitos públicos como privados e incluso religiosos, que no eran pocos los cabildos donde las decisiones se tomaban utilizando habas hablas blancas para el “sí” y negras para el “no”, de lo que después derivaría lo de “tocarle la negra” para referirse a la mala suerte.

Claro que mucho antes, las habas, además de ser alimento de uso común en toda la cuenca mediterránea, habían ganado fama por sus riesgos salutíferos y por el misterio que le había otorgado el filósofo y matemático Pitágoras de Samos (572 a. C. – 497 a. C.) al prohibir tajantemente su consumo a sus discípulos y al correrse por el ancho mundo el rumor de que había sido herido y muerto por negarse a cruzar un campo de habas.

En esa linde que media difusamente entre la historia y la leyenda, parece probado que el primer matemático puro y creador del más afamado teorema tenia vetado a sus parroquianos embaularse unas habas en cualquier de sus preparaciones culinarias, y, como es lógico, la posteridad se ha preguntado con frecuencia el por qué.

Pythagoras

Una teoría apunta a que lo que pretendía el maestro era evitar que su grey padeciera de favismo, dolencia que deriva de una deficiencia enzimática que actualmente afecta a unos 400 millones de congéneres y cuya sintomatología es malestar general, orina oscura, ictericia, fiebre y vómitos.

Otra hipótesis es que siendo niño y mientras correteaba por un campo de habas sufrió una caída, se golpeó con una piedra y de resultas le quedó la fea cicatriz que surcaba su rostro.

Frustración, enojo, trauma psicológico y ahora me las van a pagar todas las habas. No parece muy sensato.

Lo más plausible es que el gran Pitágoras, como tantos en sus tiempos y muchos siguientes, creyeran que el alma estaba hecha de viento y que el gas expulsado en las flatulencias subsiguientes a la pitanza de habas era el alma de la legumbre.

En definitiva, el matemático debía creer que las habas tenían alma, como siglos después pensaría el teólogo Benito Arias Montano del jamón de la Sierra de Aracena.

Subrayar que en ambos momentos se dudaba seriamente de que la tuvieran las mujeres, pero, eso, como diría Kipling, es ya otra historia y además no explica el por qué Pitágoras se autoinmoló ante un campo de habas, lo que sin duda hizo, de haberlo hecho, por negarse a pisar las ánimas leguminosas. Los dioses conserven su memoria. La real y la inventada.

– ¡Al cochero lo que quiera, y al caballo una torrija!

El Chepa de Quismondo

En su génesis los dichos siempre han sido localistas, pero el azar o su carga intrínseca de universalismo les fueron proporcionando con el tiempo un distinto grado de generalización en el uso y el habla popular fuera de sus fronteras naturales.

La expresión “¡Al cochero lo que quiera, y al caballo una torrija!” es de las que se ha quedado en su pueblo, que es Madrid y que aun siendo ciudad tan grande sale el sol por la mañana y se pone por la tarde.

Precisando su origen, éste tuvo lugar en la taberna Antonio Sánchez, sita en el punto en el que la calle de Mesón de Paredes deja a su espalda la plaza de Tirso de Molina para empezar a bajar hacía la de Lavapiés.

El local, de finales del primer tercio del siglo XIX, fue propiedad de Colita, matador de novillos-toros, del diestro Cara Ancha y del valdepeñero vendedor de vinos Antonio Sánchez, para terminar por fin en manos de otro torero, el hijo del vinatero y también de nombre Antonio Sánchez.

Fue a su madre, doña Dolores Ugarte, a quien se le ocurrió empezar a hacer torrijas como tapa de los chatos de vino que se jarreaban los parroquianos, pero el éxito del dulce bocado fue tal que pronto empezó a venderlas por docenas y, según cuenta Díaz-Cañabate en su Historia de una taberna, hasta dos mil diarias se llegaron a despachar en los años treinta.

Allí iban a beber y a comer torrijas, entre muchísimos otros, el rey Alfonso XIII, el Chepa de Quismondo, y El Madriles, conductor de simón, un tipo de carruaje ligero que, tirado por un caballo, había hecho fortuna en las calles de Madrid desde mediados del siglo XVIII.

Taberna Antonio Sanchez

No había tarde-noche que El Madriles faltara a su cita en la taberna de Antonio Sánchez y si por cualquier razón se despistaba, el caballo, de nombre Chótis, se encargaba de recordárselo conduciendo hasta allí sus pasos por propia equina iniciativa.

A alguien se le ocurrió un buen día invitar al auriga y a su pareja de hecho, haciendo la comanda al tabernero con un “¡Al cochero lo que quiera, y al caballo una torrija!”, y al poco la cosa del invitar y del decir se puso de moda entre los señoritos calavera que se dejaban caer por el garito en el antes o el después de su visita a las casas de lenocinio que por allí abundaban.

De la taberna de Antonio Sánchez el dicho saltó a otros locales de los llamados barrios bajos madrileños y de allí a la fraseología castiza del p’a qué soy requerido, de forma y manera que para obtener el certificado de “gato” legítimo, con doble cremallera y tracción trasera, es preciso y necesario haberlo pronunciado por lo menos medio centenar de veces en taberna capitalina de solera.

– “Darle la vuelta a la tortilla”, para datar el dicho sin recurrir al carbono 14 

Dar la vuelta a la tortilla • iNMSOL

Es curioso constatar a qué punto las vanguardistas y sansirolés técnicas de autoayuda y desarrollo de la inteligencia emocional se nutren y beben de la fraseología popular, aunque ello quizá no debiera sorprender porque ésta suele estar basada en el sentido común, que, como es sabido, es el menos común de los sentidos y a algo tendrán que agarrarse los nuevos saberes postmodernistas.

Porque resulta y es la cosa que unos muy acreditados terapeutas de pareja que responden a los nombres de Won-Gi ImStefanie Wilder y Miranda Breit han desarrollado una técnica que aquí se llama “Dar la vuelta a la tortilla” y que consiste en convencer al miembro de la pareja que sufre los infundados celos del otro para que represente de manera creíble el papel de cónyuge celoso sin revelarle al celoso verdadero y fetén que lo hará.

Para quien aún no se haya perdido en este punto, la idea es llevar a cabo lo que, por ejemplo, se dice en el Diccionario de dichos y frases hechas de Juan Salanova como definición de “dar la vuelta a la tortilla”, que no es más que cambiar una situación por su opuesta.


Dicho todo lo anterior sin que se evidencie el menor interés en el asunto, lo verdaderamente sustancial y enjundioso del caso es saber de qué tortilla hablan los españoles cuando tal dicen y de ello deducir la antigüedad y solera del dicho.

dar la vuelta a la tortilla

Parece lógico pensar que la tortilla de referencia es la de patatas o española, cuya técnica de elaboración, dejando a un lado el siempre airado debate entre cebollistas y anticebollistas, requiere de una buena maña para el volteo de la segunda cara.

Aceptada esta premisa, habría que convenir que el recorrido de la frase hecha es bastante corto y no iría más allá de la mitad del siglo XIX, que es el tiempo que la tortilla española lleva viviendo entre los españoles.

Entre la historia y la leyenda se especula con la posibilidad de que el gran invento culinario lo hubiera protagonizado la propietaria de un caserío vasco donde recaló el general Tomás de Zumalacárregui cuando se dirigía a sitiar Bilbao en junio de 1835.

La buena mujer quiso atender debidamente a sus ilustres y ocasionales huéspedes, pero, como consecuencia de los desastres de la guerra carlista, en su despensa no había más que una hogaza de pan, unas cuantas patatas, cebollas y los huevos que ese día habían puesto sus gallinas.

Con aquello confeccionó una tortilla de patatas, que otros llaman española, cuyo primer catador hubiera sido el general ormaizteguiarra. Sea cierta o no el relato, lo que consta es que la tal tortilla se puso formalmente sobre la mesa poco antes o poco después de los hechos.

Así que, lo dicho, que el dicho es de escasa solera y que, como sostenía Ramón Gómez de la Serna, el mundo no es tan mundo como parece.

– “Hacer buenas migas”

Del dicho al hecho histórico: ¿de dónde viene la expresión «hacer buenas  migas»?

Se dice de las personas, animales o incluso seres humanos que congenian, concordian y hacen buena amistad, sin que para ello haya un motivo claro, lo que ahora se traduce por tener química o feeling, que si en una conversación no se usa un palabro anglosajón córrese el riesgo de privarse uno; algo que antes les sucedía con cierta frecuencia a los niños que cogían berrinches y rabiatas, pero que hoy se gestiona con llamada de socorro al defensor del menor y aquí paz y después gloria.

El origen del dicho está, evidentemente, en el plato que hace unos cuantos siglos empezaron a elaborar los pastores trashumantes con dos ingredientes básicos, hambre y pan duro, y cuya receta probablemente imitaron de los cuscuses de nuestros conquistadores musulmanes. Lo que ya no es tan sencillo determinar es el por qué las migas se asocian a la concordia y al compadreo.

Hay quien sostiene que el dicho vendría a poner en valor (expresión de nuevo cuño que equivale a “bueno, yo diría que…”) lo laborioso de la preparación del plato, cuyo secreto de llegada a buen puerto está en el perfecto y trabajosísimo ligado y a la vez soltura de los ingredientes; quien dice que la pesadez del cortado tradicional del pan a navaja requería de un grupo bien avenido y de ahí vendría la cosa; y quien, como Nos, sostiene que el susodicho dicho se basa y cimienta en la solidaridad de grupo que se establece en el momento del condumio, que por tradición se ha efectuado en el movimiento de cucharada y paso atrás.

Porque una cosa es decirlo sin más y otra ponerse en el corro hambriento y funcionar con el armónico automatismo que el ordenado yantar requiere. Nada fácil.

Migas

Otra posibilidad es que el dicho evocara el confeccionar el plato como mandan los cánones sin que los comensales hallaran motivo alguno de discrepancia.

No parece ir por ahí los tiros porque partiendo de la esencia, que consiste en sofreír con ajos y aceite de oliva unos trozos de pan duro, previa y ligeramente humedecidos con agua, las variantes son, si no infinitas, casi.

Hay migas manchegas o ruleras acompañadas de longaniza, torreznos y uvas frescas; aragonesas con chorizo, cebolla y pimentón dulce; andaluzas con matalauva, torreznos y ocasionalmente pepino, aceitunas y rábanos, que a veces se hacen dulces añadiéndoles leche o chocolate; extremeñas a base de tocino, chorizo, pimientos y sardinas; almerienses, que no son de pan sino de trigo o sémola y a las que se arriman sardinas, boquerones, bacalao, pimientos secos fritos, morcilla y chorizo, en compaña de granos de granada, rábanos, habas o ajos tiernos; viudas de Teruel, aunque con frecuencia infieles al ausente con unos taquitos de jamón; canas sorianas, con su panceta de cerdo, su leche y su azúcar; gachasmigas, que en el Jaén serrano y en el murciano Campo de Cartagena se hacen con harina en vez de pan, y se acompañan de uvas, naranjas, cebolla o aceitunas.

En fin, que para que seguir si está ya claro que por ahí no vamos a ningún sitio… así que otro día hablamos de las sopas de vino que Benina le prepara al moro ciego Almudena en la Misericordia de Galdos, que no viene mucho a cuento, pero que también estaban hechas de hambre y pan duro.

– “Se armó la marimorena”… Y acabaron embaulándose gallinejas y escabeche de taberna 

Definiciencia Popular: Armarse la Marimorena

Nuestro sesudo DRAE define marimorena como expresión coloquial que equivale a riña, pendencia o camorra, aunque lo que el común suele entender es una bronca monumental o batalla campal que suele desarrollarse en el escenario de una taberna cañí.

Se cuenta que el origen del dicho bien podría situarse en una taberna de las Cavas madrileñas allá por el año de gracia de 1579, cuando a sus propietarios, el matrimonio formado por Alonso de Zayas y su señora Mari Morena, les fue abierta causa judicial por los desórdenes de máximo grado en las escalas de la época, que habían acontecido en su establecimiento.

Dícese que Alonso, como era costumbre entonces, vendía a sus habituales parroquianos vino generosamente bautizado y que para cuando la ocasión lo requería, y el requerimiento no era otro que la ocasional visita de un noble, alto funcionario o burgués gentilhombre, guardaba un pellejo de vino de calidad en lo más recóndito de su almacén.

Y sucedió que un mal día alguno de los clientes de menos pelo se calentó el gaznate y abrasó el magín a tal punto que empezó a reclamar a grandes voces que se le sirviera del vino fetén que el amo guardaba con celo.

Mari Morena, que era mujer de muchas armas tomar y curtida en el menester de despachar borrachos faltones en menos que canta un gallo, le dijo de malos modos que se fuera a freír altramuces, porque de vino puro, o turco que entonces se decía, nasti de nasti.

taberna

En lo que se persigna un cura loco, se pasó de las palabras a los hechos y el parroquiano y la tabernera empezaron a lloverse sagradas formas el uno sobre la otra y la otra sobre el uno.

La trifulca alcanzó tales proporciones que hubo de requerirse la presencia de la autoridad y personada ésta en el establecimiento hubo de esmerarse y mucho para que las aguas volvieran a su cauce.

Una vez restablecido el orden y el concierto, la autoridad quiso saber cuál había sido el origen del batiburrillo y como es habitual en estos casos las partes quitaron importancia al asunto diciendo algo parecido a aquello de La verbena de la Paloma: “Aquí nadie ha pedido copas de vino; aquí se ha hablado del palo de la baraja, ¿estás?… copas de la baraja, como se podía haber hablado de otro palo cualesquiera”.

La susodicha autoridad, miembros de la Santa Hermandad y protagonistas del “a buenas horas mangas verdes”, entraron en razón y en pelillos a la mar cuando la Mari Morena sacó a plaza un plato de escabeche de taberna y otro de gallinejas, platos los más señeros de la gastronomía capitalina, con el arrimo de una jarra de vino de los Carabancheles.

Todo fue entonces paz y armonía, pero la Mari Morena pasó al decir popular en la forma y manera, marimorena, en que se dijo y dio fe.

nuestras charlas nocturnas.


Elihu Yale: el despiadado benefactor y comerciante de esclavos que dio su nombre a una de las universidades más prestigiosas de EE.UU. …


Elihu Yale en una pintura del siglo XVIII
Una pintura británica del siglo XVIII de Elihu Yale (centro) en la que se lo ve con un niño esclavo.

BBC News Mundo(G.Pandey) — El mes pasado, la Universidad de Yale, en Estados Unidos, emitió una disculpa formal por los vínculos que sus primeros líderes y benefactores tenían con la esclavitud.

Desde entonces, un nombre que ha sido objeto de intenso escrutinio en India es el de Elihu Yale, que le brindó su nombre a la universidad de la Ivy League (un grupo de ocho universidades estadounidenses de excelencia académica).

Yale fue el todopoderoso gobernador-presidente de la Compañía Británica de las Indias Orientales en Madrás, en el sur de India (actual Chennai) en el siglo XVII. Y fue una donación de unos US$1.486 lo que le valió el honor de que la universidad llevase su apellido.

«Hoy equivale a US$264.000, si se ajusta a la inflación», le dice a la BBC el historiador Joseph Yannielli, que enseña historia moderna en la Universidad de Aston, en Birmingham, Reino Unido, y ha estudiado los vínculos de Yale con la trata de esclavos en el Océano Índico. No fue una suma enorme para los estándares actuales, pero ayudó a la universidad a construir un edificio completamente nuevo.

– Colonialista y comerciante de esclavos

Descrito a menudo como un conocedor y coleccionista de cosas finas y un filántropo que donaba generosamente a iglesias y organizaciones benéficas, Elihu Yale ahora es considerado un colonialista que saqueó India y, peor aún, comerció con esclavos.

La disculpa de la universidad llega después de más de tres años de investigación sobre su oscuro pasado.

Dirigido por el historiador de Yale David Blight, un equipo de investigadores profundizó en «la historia de la universidad con la esclavitud, el papel de los esclavos en la construcción de un edificio de Yale y quiénes fueron los trabajadores que enriquecieron a líderes prominentes que hicieron obsequios a Yale», señaló la universidad en un comunicado.

Yale
Yale es una de las principales universidades de la Ivy League de EE.UU.

La disculpa vino acompañada de la publicación de un libro de 448 páginas, “Yale and Slavery: A History”, del profesor Blight, que da una idea de cuánto se benefició Elihu Yale de la esclavitud. «El comercio de esclavos en el Océano Índico, que eventualmente igualó al [comercio de esclavos] en el Atlántico en tamaño y alcance, no se volvió tan extenso hasta el siglo XIX. Pero en el subcontinente indio, el comercio de seres humanos a lo largo de sus costas, así como en el interior y las islas, era muy antiguo», escribe.

Y añade que Yale «supervisó muchas ventas, adjudicaciones y contabilidad de esclavos para la Compañía de las Indias Orientales». Yannielli dice que en el comercio atlántico se vendieron 12 millones de esclavos a lo largo de 400 años. Él cree que el comercio en el Océano Índico fue mayor porque cubría un área geográfica mucho más grande, uniendo el Sudeste Asiático con Medio Oriente y África, y continuó por mucho más tiempo.

– Presidentes y otros alumnos eminentes

La investigación de este pasado es importante. Fundada en New Haven, Connecticut, en 1701, Yale es la tercera institución de educación superior más antigua de EE.UU. y cuenta con varios presidentes estadounidenses y otras personas eminentes entre sus alumnos.

Y está bien documentado que a partir de 1713, Elihu Yale envió cientos de libros sobre teología, literatura, medicina, historia y arquitectura, un retrato del rey Jorge I, textiles finos y otros valiosos obsequios al Collegiate School de Connecticut. El dinero recaudado con su venta se utilizó para construir un nuevo edificio de tres plantas que recibió el nombre de Yale College en su honor.

El historiador y miembro de la familia Rodney Horace Yale, que escribió una biografía de Elihu Yale en el siglo XIX, dice que su «donación hizo de la precaria existencia de la universidad de Yale una bendita certeza».

Elihu Yale
Retrato de Elihu Yale.

También le compró la inmortalidad a Yale: aunque no hay descendientes directos suyos, la universidad Ivy League perpetúa su nombre.

En su disculpa, la universidad dijo que «trabajaría para mejorar la diversidad, apoyar la equidad y promover un ambiente de bienvenida, inclusión y respeto» y tomaría medidas para «promover el crecimiento económico inclusivo en New Haven», donde el 30% de la población es negra.

Pero no dijo que estuviera en juego un cambio de nombre, y ha rechazado llamadas para hacerlo en el pasado.

– Conocido por su crueldad y avaricia

Nacido en Boston en abril de 1649, Elihu Yale se mudó con su familia a Inglaterra cuando tenía tres años. Llegó a Fort St George, la colonia blanca de Madrás, cuando era joven, en 1672, con un trabajo administrativo en la Compañía de las Indias Orientales.

Los salarios ofrecidos por la empresa eran «notoria y ridículamente pequeños: desde el del gobernador, de US$128 al año, hasta el de los aprendices, de US$6,40», escribió Rodney Horace Yale. Él y otros historiadores dicen que sus empleados se dedicaban a todo tipo de negocios propios para obtener ganancias privadas.

Durante un cuarto de siglo, Yale ascendió de rango y finalmente fue nombrado gobernador-presidente en 1687, trabajo que desempeñó durante cinco años hasta 1692, cuando fue despedido por «utilizar fondos de la empresa para la especulación privada, gobernar arbitrariamente y descuidar sus obligaciones».

En 1699, cuando regresó a Inglaterra, el hombre de 51 años era enormemente rico. Construyó «una casa señorial» en Queen’s Square en Great Ormond Street y la llenó de obras de artes y artefactos de gran valor.

Universidad de Yale
Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut.

Tras su muerte en julio de 1721, los periódicos británicos lo describieron como «un caballero conocido por su gran caridad». Pero los historiadores dicen que también era conocido durante su estancia en Madrás por su crueldad y avaricia.

Sus sucesores lo acusaron de corrupción y muertes inusuales de varios de los concejales cuando era gobernador y, en una ocasión, fue acusado de ordenar el ahorcamiento de uno de sus mozos de cuadra «por montar un caballo favorito suyo sin su permiso», escribió Rodney Horace Yale.

El historiador dice que hay algunas dudas sobre las pruebas del caso, pero añade que no «disienten con su carácter». «Su entorno debe ser su defensa más eficaz para un historial de arrogancia, crueldad, sensualidad y avaricia mientras estuvo en el poder en Madrás», escribió.

Pero Rodney Horace Yale pasa por alto el papel de su antepasado en la trata de esclavos, algo de lo que también se acusa a muchos otros biógrafos de Elihu Yale e historiadores recientes. Yannielli, que ha revisado los registros coloniales de Fort St George, dice que «está todo allí en blanco y negro» y no se puede negar que «Elihu Yale era un traficante de esclavos activo y exitoso».

Yannielli no se atreve a adivinar cuánto dinero ganó Yale con la esclavitud porque las ganancias «subían y bajaban», y también porque comerciaba con otras cosas como diamantes y textiles, lo que hacía «difícil desentrañar las ganancias que obtenía de cada comercio».

Pero cree que fue una parte bastante sustancial de su fortuna. «Puedo decir que su capacidad para ganar dinero era enorme. Estaba a cargo de dirigir el comercio de esclavos en el Océano Índico”. “En la década de 1680, una hambruna devastadora [en el sur de India] provocó un excedente de mano de obra y Yale y otros funcionarios de la compañía aprovecharon esa oportunidad para comprar cientos de esclavos y enviarlos a la colonia inglesa de Santa Elena», me dijo.

Yale, añade, «participó en una reunión que ordenó el envío de un mínimo de 10 esclavos en cada barco europeo que saliera. En sólo un mes en 1687, Fort St George exportó al menos 665 esclavos. Como gobernador-presidente del asentamiento de Madrás, Yale hizo cumplir la regla de 10 esclavos por barco».

– «No quisieron verlo»

El experto, exalumno de Yale, comenzó a investigar la asociación de Elihu Yale con el comercio de esclavos hace más de una década cuando se topó con una imagen en la que el gobernador estaba siendo atendido por un esclavo con collar.

Esa famosa pintura (que se encuentra al principio de la nota), dice, es una de las pruebas más condenatorias que conectan a Yale con la esclavitud. Fechada entre 1719 y 1721, muestra a Yale con otros tres hombres blancos atendidos por un «paje», un término que generalmente significa sirviente, pero en este caso, un eufemismo para esclavo.

«La esclavitud era omnipresente en Inglaterra en ese momento. No está claro si él mismo era dueño del esclavo o si era un miembro de su familia [quién era el dueño]. Pero la presencia del niño en el cuadro, sirviéndole vino a él y a otros, muestra que la esclavitud estaba integrada en su vida cotidiana.»

Fort St George
Elihu Yale llegó a Fort St George, la colonia blanca en Madrás, cuando era joven en 1672, con un trabajo administrativo en la Compañía de las Indias Orientales.

Yannielli dice que la razón por la que algunos de los primeros biógrafos de Yale han minimizado sus vínculos con la esclavitud podría deberse a la falta de acceso a material histórico en el pasado.

Pero dado que las actas detalladas de las reuniones de la Compañía de las Indias Orientales están ahora disponibles en formato digital, los académicos más recientes que han optado por pasar por alto la evidencia es «porque no quisieron verla o no la consideraron importante en la época anterior al movimiento Black Lives Matter».

Yannielli también desmiente las afirmaciones de que Yale era un abolicionista que ordenó prohibir el comercio de esclavos en Madrás cuando era gobernador.

«Decir que realmente puso fin a la esclavitud es un intento de pulir su imagen. Si nos fijamos en los documentos originales, fue el gobernante mogol de India quien le dijo a la empresa que acabara con ello. Pero Yale pronto volvió a hacerlo y ordenó el transporte de esclavos desde Madagascar a Indonesia un año después”.

«La resistencia a la esclavitud y al imperialismo comenzó en el siglo XV y hubo abolicionistas. Pero Yale definitivamente no lo era”.

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Ya sabemos a dónde fueron los primeros Homo sapiens que abandonaron África …


Cueva de Pebdeh situada en el sur de los montes Zagros. Pebdeh fue ocupada por cazadores-recolectores hace 42.000 años
Cueva de Pebdeh situada en el sur de los montes Zagros. Pebdeh fue ocupada por cazadores-recolectores hace 42.000 años. 

L.B.V.(G.Carvajal) — Un estudio multidisciplinar reciente ha arrojado nueva luz sobre un período crucial de la historia de la migración humana, revelando que la Meseta Pérsica desempeñó un papel fundamental como centro neurálgico para los primeros Homo sapiens que se expandieron más allá de su cuna africana.

Esta revelación, publicada en la prestigiosa revista Nature Communications, pone en tela de juicio las ideas anteriores sobre la expansión de nuestra especie hacia Eurasia y ofrece una comprensión más completa de los intrincados movimientos de las poblaciones humanas durante las primeras etapas de su dispersión global.

El estudio, que combina evidencias genéticas, paleoecológicas y arqueológicas, se centra en el período comprendido entre aproximadamente 70.000 y 45.000 años atrás, un lapso de tiempo en el que las poblaciones humanas no se expandieron uniformemente por todo el continente euroasiático, dejando un vacío en nuestra comprensión de su paradero durante este crucial intervalo.

Meseta Pérsica, el lugar más probable donde vivieron los antepasados de todos los no africanos actuales durante los 20.000 años que siguieron a su migración fuera de África. Un periodo durante el cual también mezclaron sus genes con los de los neandertales
Meseta Pérsica, el lugar más probable donde vivieron los antepasados de todos los no africanos actuales durante los 20.000 años que siguieron a su migración fuera de África. Un periodo durante el cual también mezclaron sus genes con los de los neandertales. 

Utilizando un novedoso enfoque que integra datos genéticos con modelos paleoecológicos, el equipo de investigadores, liderado por el profesor Luca Pagani y el profesor Michael Petraglia, logró revelar que la Meseta Pérsica, situada en el suroeste de Asia, emergió como un hábitat propicio capaz de sustentar una población humana significativamente mayor en comparación con otras zonas de Asia occidental.

Esta región, que abarca partes de Irán, Turquía y Oriente Medio, se perfiló como un centro neurálgico fundamental para las primeras oleadas de expansión del Homo sapiens fuera de África. La firma genética identificada en las poblaciones de la Meseta Pérsica subraya su larga diferenciación en la zona, compatible con su papel como epicentro de las migraciones iniciales de nuestra especie.

Nuestro estudio multidisciplinar aporta una visión más coherente del pasado antiguo y permite comprender mejor el período crítico entre la expansión de África y la diferenciación de las poblaciones euroasiáticas, explicó el profesor Petraglia, director del Centro Australiano de Investigación sobre la Evolución Humana de la Universidad de Griffith.

Vista de la meseta Pérsica
Vista de la meseta Pérsica. 

Por su parte, el profesor Pagani, de la Universidad de Padua, en Italia, destacó que el descubrimiento aclara una porción de 20.000 años de la historia del Homo sapiens fuera de África, un marco temporal durante el cual interactuamos con poblaciones neandertales, y arroja luz sobre las relaciones entre diversas poblaciones euroasiáticas, proporcionando pistas cruciales para comprender la historia demográfica de nuestra especie a través de Europa, Asia Oriental y Oceanía.

Estos hallazgos ponen de relieve la importancia de la Meseta Pérsica como lugar clave para los primeros asentamientos humanos y las migraciones posteriores, abriendo nuevas puertas a la exploración arqueológica en esta región. Asimismo, subrayan la necesidad de profundizar en el estudio de esta zona geográfica, que parece haber desempeñado un papel fundamental en la configuración de la historia humana.

La revelación de la meseta persa como centro de las primeras migraciones humanas abre nuevas puertas a la exploración arqueológica, enriquece nuestra comprensión del viaje de nuestra especie a través de los continentes y pone de relieve el papel fundamental de esta región en la configuración de la historia humana, concluyó el profesor Pagani.

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Cómo el pulmón de acero allanó el camino para los tratamientos modernos de cuidados intensivos …


Pulmón de acero

BBC News Mundo(M.Taylor) — Mucho antes de la vacuna contra la polio existía el pulmón de acero. Era un dispositivo grande y engorroso que, según algunas versiones, parecía un «ataúd con patas». Pero el pulmón de acero fue innovador en su época.

El dispositivo permitió a cientos de personas sobrevivir a la poliomielitis, una infección viral que ataca el cuerpo y puede provocar parálisis y muerte en cuestión de horas, cuando los músculos respiratorios quedan inmovilizados.

Con el pulmón de acero, la vida podía continuar durante años. Se trata de una enorme máquina que encierra a los pacientes y proporciona presión de aire para ayudar a que funcionen los pulmones paralizados del individuo afectado.

Tal fue el caso de Paul Alexander, conocido mundialmente como «El hombre del pulmón de acero», quien falleció esta semana a la edad de 78 años. Alexander contrajo polio en 1952, cuando sólo tenía seis años, dejándolo paralizado del cuello para abajo.

Aunque hizo enormes progresos aprendiendo a respirar por sí solo durante cortos períodos de tiempo (asistió a la escuela y ejerció como abogado), Alexander vivió el resto de su vida dependiendo del pulmón de acero para sobrevivir.

El dispositivo, que fue desarrollado por el higienista industrial Philip Drinker, miembro de la facultad de la Escuela de Salud Pública Harvard T.H. Chan, se convirtió en un elemento habitual en las salas de polio durante el apogeo de la epidemia. Su creación allanó el camino para muchas innovaciones médicas posteriores.

– Cómo funciona el pulmón de acero

A principios del siglo XX, se produjeron brotes de polio en todo el mundo, que se propagaban a través de agua y alimentos contaminados. No fue hasta 1955 cuando se inventó una vacuna y hasta ese momento, el pulmón de acero era el principal modo de tratamiento para los casos graves y se consideraba tecnología de vanguardia.

El pulmón de acero, un cilindro metálico gigante y hermético que pesa hasta 295 kg y está conectado a un fuelle, requería que los pacientes con polio se deslizaran hacia adentro hasta el cuello. El fuelle, que está conectado a una bomba, hace circular continuamente el aire dentro y fuera de la caja, ayudando a los pacientes a continuar respirando al empujar aire hacia sus pulmones.

Esta forma de respiración artificial se conoce como ventilación con presión negativa externa (VPNE). «La invención del pulmón de acero cambió irrevocablemente la relación entre humanos y máquinas», dice Hannah Wunsch, médica de cuidados intensivos de anestesiología del Centro Weill Cornell de Medicina y autora de «The Autumn Ghost», un libro que analiza cómo las unidades de cuidados intensivos y la ventilación mecánica son la base de la atención médica moderna.

«Por primera vez, una persona que luchaba por respirar durante un período prolongado podía recibir apoyo, con la máquina haciendo parte o todo el trabajo de la respiración».

pulmón de acero
El pulmón de acero fue innovador en su época.

Algunos pacientes pasaron poco tiempo en el pulmón de acero, algunas semanas o meses, hasta que pudieron recuperar la fuerza en el pecho y respirar de nuevo de forma independiente. Pero para los pacientes cuyos músculos pectorales estaban permanentemente paralizados, el pulmón de acero seguía siendo la clave para la supervivencia.

Si bien fue un avance que salvó vidas, el pulmón de acero también tuvo muchas limitaciones tanto para los pacientes como para los proveedores médicos. Muchos pacientes se sentían atrapados dentro del dispositivo y era difícil para los médicos acceder al cuerpo de un paciente y brindar tratamiento a alguien encerrado en el pulmón de acero. Sin embargo, el invento sentó las bases para muchos avances médicos futuros.

«Ese concepto de soporte de un órgano, como los pulmones, se convirtió en la pieza central de los cuidados intensivos modernos», dice Wunsch.

– Innovaciones médicas posteriores

El desarrollo del pulmón de acero a menudo se considera un hito en el desarrollo de los ventiladores mecánicos, que no se utilizaban ampliamente antes del brote de poliomielitis. «La ciencia de la ventilación adquirió mayor importancia como resultado del pulmón de acero», dice Peter Gay, especialista en medicina pulmonar, de cuidados intensivos y del sueño de la Clínica Mayo.

«La fisiología del intercambio de gases se entendió mejor una vez que mecanizaron el movimiento de aire dentro y fuera del cuerpo». Uno de los primeros desarrollos de ventiladores fue iniciado por Bjorn Aage Ibsen. En 1953, Ibsen comenzó a desarrollar lo que se describió como un «ventilador con presión positiva».

A diferencia del pulmón de acero, que dependía de una ventilación con presión negativa que succionaba aire hacia los pulmones del paciente, el ventilador con presión positiva podía empujar aire hacia los pulmones cuando estaba conectado a un tubo de respiración.

El equipo de Ibsen también era más portátil que el pulmón de acero y mucho menos engorroso e invasivo. Posteriormente, los anestesiólogos utilizarían este tipo de presión positiva de forma rutinaria en el quirófano. La máquina, al igual que el pulmón de acero, soplaría aire a los pulmones del paciente para mantenerlo respirando.

sala de pulmones de acero
El desarrollo del pulmón de acero a menudo se considera un hito en el desarrollo de los ventiladores mecánicos

Si bien la tecnología de los ventiladores ha evolucionado drásticamente a lo largo de los años y se ha expandido, su concepto sigue siendo muy similar al que desarrolló Ibsen. Los ventiladores modernos, que se colocan junto a la cama del paciente y administran presión positiva en una unidad de cuidados intensivos, tienen su origen en la epidemia de polio.

El desarrollo de la tecnología del pulmón de acero «creó el concepto de que se podía poner a varias personas en una sala y apoyarlas con este intercambio de gases que necesitaban para salvarles la vida», añade Gay. Así nació la idea de una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Según la revista Respiratory Care Journal, «las primeras UCI se crearon para atender, en algunos casos, a decenas de pacientes, de todas las edades, que requerían ventilación con presión negativa debido a la poliomielitis». «Había estas unidades con todos estos pacientes de polio usando el pulmón de acero, y ahí es donde realmente despegó la idea de las unidades de cuidados intensivos», continúa Gay.

«Es por eso que los anestesiólogos inicialmente se convirtieron en expertos en cuidados críticos. Porque los anestesiólogos fueron en gran medida los primeros en administrar este tipo de cuidados intensivos». Wunsch está de acuerdo y señala que «la creación de centros respiratorios para la atención de pacientes de polio con el apoyo de pulmones de acero ayudó a cimentar la idea de que la atención compleja de los pacientes requería un área dedicada, con cuidadores altamente capacitados. Este concepto también está en el corazón de la UCI moderna».

Igualmente importante es que la capacidad de apoyar más eficazmente el sistema respiratorio de un paciente ha permitido un mejor tratamiento de muchas otras enfermedades críticas.

«Muy a menudo, cuando las personas tienen una enfermedad crítica, la insuficiencia respiratoria acompaña a la enfermedad (cuando los pacientes están sépticos, tienen neumonía o infecciones), el sistema respiratorio debe recibir apoyo para poder recuperar cualquier otra falla orgánica», añade Gay.

– Los ventiladores y la pandemia de coronavirus

En el apogeo de la epidemia, la polio era temida en todo el mundo. La enfermedad dejaba paralizados a cientos de miles de niños cada año. El pulmón de acero ayudó a salvar a muchos de ellos: sólo en Estados Unidos fue utilizado por 1.200 personas en 1959.

A finales de 2019 y principios de 2020, el mundo volvió a enfrentarse a una enfermedad aterradora. Durante el pico de la pandemia de covid-19, la ventilación volvió a estar a la vanguardia del tratamiento. Más recientemente, un equipo de ingenieros y médicos inventó la versión moderna del pulmón de acero, una tecnología que sirve como soporte respiratorio para pacientes con covid-19.

El nuevo dispositivo, denominado Exovent NPV, también es un ventilador con presión negativa. Funciona disminuyendo «la presión fuera del cuerpo para permitir que el tejido pulmonar se expanda y trabaje de una manera que se asemeja a la respiración normal», según la Institución de Ingenieros Mecánicos.

También hay esperanza de que el dispositivo pueda usarse para ayudar con afecciones como la neumonía. El dispositivo, que aún está en desarrollo y no ha sido lanzado al mercado, es simplemente el último ejemplo de innovaciones médicas que pueden tener sus raíces en la invención del pulmón de acero.

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Una historia de la sexualidad …


Le biopouvoir à l'épreuve de la vie | Le Devoir

JotDown(J.Serralvo) — Michel Foucaultenfant terrible de la filosofía francesa, suicida malogrado, profesor universitario, presunto apolítico, posible militante de izquierdas parapetado de gaullista, maoísta a ratos, jamás trotskista, homosexual, activo, pasivo, otra vez: pasivo, visitante asiduo de los garitos sadomasoquistas y las saunas de ambiente de Nueva York y San Francisco, diplomático y escritor en ciernes, drogadicto esporádico, defensor de los derechos humanos, del LSD y de la revuelta sindicalista polaca de 1981, pensador contumaz, arqueólogo de las estructuras de Poder, con mayúscula, víctima temprana de los excesos del racionalismo, de la alopecia y de la pandemia del sida, enemigo intelectual de Jean-Paul Sartre, estudiante de budismo zen y lanza-adoquines apócrifo en Mayo del 68, entre otras muchas cosas, es el autor de una interesante trilogía titulada Historia de la sexualidad. De ella —i. e. de la trilogía— voy a hablarles en este artículo.

Antes, permítanme una advertencia. O mejor, dos. La primera, que al decir que Foucault era un arqueólogo de las estructuras de Poder, con mayúscula, estaba siendo demasiado cauteloso. O poético. En realidad, Foucault estaba obsesionado con el Poder. No pensaba en otra cosa. Hablase de psiquiatría o de derecho penal, de cárceles o de Las Meninas, todos sus análisis partían de, fluían hacia y desembocaban en el Poder.

Más de un académico, con James Miller, uno de sus biógrafos, a la cabeza, ha llegado a insinuar que lo único que incitaba a Foucault a pasarse sus giras por Estados Unidos visitando garitos sadomasoquistas era su deseo de convertir las relaciones de poder —esta vez con minúscula— en una fuente de placer. (Sin comentarios. Ni juicios de valor, por supuesto).

La segunda advertencia es que, pese al título grandilocuente —después de todo, por más que fuese un enfant terrible, Foucault nunca dejó de ser al mismo tiempo un enfant de la Patrie—, Historia de la sexualidad, pese a sus ca. setecientas páginas, no es más que un prolegómeno en el análisis de este tema. Aquí les dejo un puñado de razones: (i) Foucault solo llegó a publicar tres de los seis volúmenes que había previsto, por lo que el grueso de la obra apenas pasa de los hábitos sexuales de griegos y romanos; (ii) su campo de estudio se circunscribe a Occidente, ignorando casi por completo el resto del mundo —recordemos una vez más que Foucault era francés: ah, la Grande Patrie!—; y (iii) Foucault afirma que la historia de la sexualidad se articula en torno a dos grandes rupturas, una en el siglo XVII, cuando nacen las grandes prohibiciones, y una en el siglo XX, cuando se aflojan los mecanismos de represión.

Como saben todos los lectores de Jot Down, a día de hoy, al menos en Occidente, habría que incluir una tercera ruptura, auspiciada por el auge del porno. Pero, como diría Michael Ende, esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión. Ahora, vayamos a lo importante.

  • La voluntad del saber

Foucault comienza su obra aludiendo a la represión sexual que, según los discursos más extendidos, habría sido puesta en marcha a lo largo del siglo XVII, coincidiendo con el nacimiento de una sociedad burguesa capitalista. Se trataría, como es bien sabido, de una época de interdicciones, de cerrazón amatoria, de sexo exclusivamente reproductivo, de ausencia de placer, de mojigatería, de puritanismo extremo. El tema que nos incumbe, el sexo, se habría convertido, o así nos lo han querido vender, en poco menos que un tabú.

Ojo: así nos lo han querido vender los otros. Para Foucault, en cambio, esta hipótesis represiva, oh, là, là, no es más que una técnica de poder. Casi que una quimera. En realidad, la supuesta sociedad mojigata y burguesa que nace a finales del XVII «habla con prolijidad de su propio silencio, se encarniza en detallar lo que no dice».

Tras poner de manifiesto cómo la supuesta reserva en torno al sexo no es, en cierta medida, más que el fruto de una hipocresía generalizada, Foucault enumera una serie de instancias en las que no se hace otra cosa más que hablar de este tema. Como era de esperar, se apunta en primer lugar a la Pastoral cristiana.

Historia de la sexualidad timeline | Timetoast timelines

Por medio de la confesión, los sacerdotes quieren saberlo todo sobre el sexo. T-o-d-o. No solo lo que se ha hecho, sino también, y sobre todo, lo que se ha mirado, lo que se ha dicho, lo que se ha pensado. (Nada extraño, por otra parte. Tengan en cuenta que, a falta de Internet, el confesionario era probablemente una forma excelente de paliar la incurable curiosidad humana).

En un exceso de celo, la Iglesia establecerá con quién se puede tener relaciones legítimas —i. e. el cónyuge—, cuándo —i. e. tras el matrimonio—, con qué fines —i. e. la procreación— e incluso de qué formas —i. e. nada de posturitas exóticas, ni de juguetitos, ni de desvestirse completamente durante el coito.

Desde luego, la Pastoral cristiana no va a ser la única que se enzarce en esta proliferación de discursos sexuales. En primer lugar, le va a hacer compañía el monarca y la clase gobernante quienes, por primera vez en la historia, no la de la sexualidad, sino de la otra, la normal, la de Tucídides, la hegeliana, van a interesarse por los encuentros carnales del vulgo.

Es la época de las preocupaciones demográficas, de la medición de las tasas de natalidad y mortalidad, y de las catastróficas inquietudes de Malthus, un pastor anglicano que, al más puro estilo Nostradamus, «predijo» que más de cien millones de británicos morirían de hambre como consecuencia del desajuste entre el crecimiento poblacional —que aumentaba en progresión geométrica— y el crecimiento de la producción alimenticia —que lo hacía únicamente en progresión aritmética—.

También es la época en la que las diferentes ramas del poder estatal, y muy en especial la rama judicial, se lanzan a la persecución de los pervertidos. Ahora más que nunca, los depravados, los corrompidos, los viciosos, tendrán que afrontrar el ostracismo social, la tipificación de sus conductas y, a veces, el internamiento en centros especiales o incluso la cárcel.

Por último, pero no menos importante, Foucault nos habla de la proliferación de los discursos médicos sobre la sexualidad. Al igual que en otros ámbitos, el creciente interés por los aspectos medico-científicos del placer vino acompañado de un engañoso recelo a discutir tales temas. Un ejemplo paradigmático es el de Auguste Tardieu, quien en su Estudio médico-forense sobre los atentados a la moral habría escrito lo siguiente:

La sombra que envuelve esos hechos, la vergüenza y la repugnancia que inspiran, alejaron siempre la mirada de los observadores… Mucho tiempo he dudado en hacer entrar en este estudio el cuadro nauseabundo.

Tardieu, como la Pastoral cristiana, como los jueces y legisladores, como los gobernantes, no desaprovecha ocasión alguna para hablar de eso que se supone oculto, embozado en el ámbito de lo secreto, de lo privado, de lo prohibido. El caso de los médicos es especialmente preocupante. A lo largo del siglo XIX no habrá enfermedad alguna a la que no se le suponga una etiología/causa al menos parcialmente sexual. Si se tiene tisis, o tuberculosis, o un resfriado, es porque se están usando los genitales para actos indebidos. (Ole, precisamente, los cojones de los médicos).

En resumen, Foucault insinúa —sin recurrir a esta comparación— que entre los siglos XVII y XIX nos convertimos poco menos que unos voyeurs no del acto sexual, sino de la sexualidad en sí misma:

Taller de Lucas Cranach (el viejo), Adán y Eva | Museo Nacional de Bellas  Artes de Cuba
Adán y Eva con los genitales ocultos tras hojitas, Lucas Cranach El Viejo

Inventamos un placer diferente: placer en la verdad del placer, placer en saberla, en exponerla, en descubrirla, en fascinarse al verla, al decirla, al cautivar y capturar a los otros con ella, al confiarla secretamente, al desenmascararla con astucia; placer específico en el discurso verdadero sobre el placer.

Personalmente, hay dos ideas en las que coincido plenamente con Foucault y una en la que estoy en total desacuerdo. Empecemos por donde no hay fricción. Lo primero en lo que uno no tiene más remedio que darle la razón al filósofo francés es en relación con el hecho de que vivimos en una «monarquía del sexo»:

Occidente ha logrado (…) hacernos pasar casi por entero —nosotros, nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestra individualidad, nuestra historia— bajo el signo de una lógica de la concupiscencia y el deseo (…) El sexo, razón de todo. Esto es innegable, ¿no? Y quien diga lo contrario, miente.

Lo que dudo mucho es de que hagan falta ciento cincuenta páginas para transmitir un mensaje tan simple. En mi humilde opinión, esto puede hacerse en un par de frases. Sirva como ejemplo la concisión de David Lynch en la mítica serie de televisión Twin Peaks.

A mediados de la primera temporada, Cooper, un agente del FBI encargado de investigar el asesinato de Laura Palmer, somete al doctor Jacoby (el terapeuta de Laura) a un interrogatorio.

Cuando Cooper le pregunta al doctor Jacoby si Laura tenía problemas, este le responde que sí. Y cuando le pregunta si los problemas de Laura eran de naturaleza sexual, el doctor Jacoby suelta la mayor verdad de toda la serie: «Agente Cooper», le dice, «los problemas de toda nuestra sociedad son de naturaleza sexual». Esto es, chispa más o menos, digo yo, no sé, espero, lo mismo a que se refiere Foucault cuando habla de la «monarquía del sexo».

La segunda conclusión irrefutable es que en nuestro entorno cultural, y parece que también en el de los siglos XVII en adelante, el sexo hace las veces de sanctasanctórum de la existencia. O sea, que no es solo aquello que nos define e individualiza, sino también aquello a lo que, excepciones al margen, otorgamos un mayor valor, ya sea gozando con su realización o sufriendo con sus carencias. Foucault escribe lo siguiente:

El pacto fáustico cuya tentación inscribió en nosotros el dispositivo de la sexualidad es, de ahora en adelante, este: intercambiar la vida toda entera por el sexo mismo, por la verdad y la soberanía del sexo. El sexo bien vale la muerte. Cuando Occidente, hace ya mucho, descubrió el amor, le acordó suficiente precio como para tornar aceptable la muerte; hoy, el sexo aspira a esa equivalencia, la más elevada de todas.

10 curiosidades sobre la sexualidad de los antiguos romanos

Dejando de lado que, en ciertos casos, amor y sexo pueden no ser más que dos caras de una misma moneda, resulta igual de difícil oponerse a la idea que subyace a estas líneas. Indudablemente, el sexo ocupa un lugar primordial en nuestras vidas. Consciente o inconscientemente, por él estamos dispuestos a hacer (casi) cualquier cosa, incluso pasarnos la castidad por el forro de la sotana.

Más de un comentarista cínico ha ejemplificado este supuesto binomio sexo/muerte, o sexo/sacrificio, aludiendo a la propia biografía de Foucault, quien precisamente murió de sida, enfermedad que probablemente contrajo en sus escarceos sexuales en los clubs sadomasoquistas de San Francisco.

Una estupenda novela, no lo digo yo, aunque también, sino la revista Time, que parodia con maestría esta obsesión por el placer, es La broma infinita, del norteamericano David Foster Wallace. Parte de la compleja trama gira en torno a una película tan adictiva, tan grata y placentera, que las personas que la visualizan no logran despegar los ojos de la pantalla.

Se olvidan de comer, de dormir, de beber. Al final, sucumben a su propia muerte, víctimas de este placer sin freno. Wallace explora así no solo los peligros del placer—sexual u otro—, sino la forma en que sus excesos anulan la voluntad y la capacidad de raciocinio.

A los personajes que tienen la mala suerte de ver una parte de esta película ya no les queda otra alternativa que seguir mirándola hasta la muerte. Dejar de comer, de dormir y de beber no son el producto de una elección, sino la consecuencia ineludible —e irreversible— de haber dado primacía al placer por encima de todas las cosas.

En estos dos aspectos, el de que el sexo es a la vez nuestra identidad y nuestro mayor interés/condicionante, resulta difícil oponerse a Foucault. Sin embargo, sus argumentos son bastante menos convincentes cuando insinúa, con la ambigüedad propia del académico que desea cubrirse las espaldas, que la proliferación de discursos sobre la sexualidad —i. e. el hecho de que se hable MUCHÍSIMO sobre el sexo— desmiente en lo más mínimo la existencia de esa época de interdicciones, de cerrazón amatoria, de sexo exclusivamente reproductivo, de ausencia de placer, de mojigatería, de puritanismo extremo.

Mal que nos pese, lo cierto es que esos discursos polimorfos y diversos, sobre todo los que venían revestidos de un falso prestigio científico, no hicieron más que marginalizar aún más las sexualidades disconformes. Y aquí ha de entenderse por disconforme todo lo que no sea meter el pene del hombre en la vagina de la mujer para tener un bebé.

Déjenme darles un par de ejemplos que, a mi modo de ver, son mucho más relevantes que las referencias de Foucault, quien, en mi opinión, se centra mucho en la cantidad de discursos, pero no lo suficiente en su (falta de) calidad.

2 Picasso Dos desnudos y un gato
Dos desnudos y un gato, Pablo Picasso / Museo Picasso, Barcelona.

Veamos primero a Freud. En sus Tres ensayos sobre teoría sexual, Freud enumera una serie de perversiones: homosexualidad, zoofilia, fetichismo, sadomasoquismo, etc. ¿Saben qué más incluye Freud entre su lista de perversiones? El sexo oral. Solo se libran, de chiripa, los besos: «El empleo de la boca como órgano sexual», escribe el austríaco/checo, «se considera una perversión cuando los labios o la lengua de una persona entran en contacto con los genitales de la otra, y no, en cambio, cuando ambas mucosas labiales tocan una con otra».

Pese a que Freud explica que, a su modo de ver, el término «perversión» no tiene un carácter peyorativo, sino patológico, lo cierto es que todas estas conductas sexuales —lo repito una vez más: básicamente cualquier cosa distinta a meter el pene del hombre en la vagina de la mujer para tener un bebé— se consideran reprobables.

Tanto es así, que el primero de los tres ensayos se titula «Las aberraciones sexuales». (En alemán, Freud utiliza el sustantivo Abirrungen, que en este contexto equivale a desvío o descarrío moral. Quien ingenuamente crea que el uso de estos vocablos no indispone el juicio inconsciente de cualquier lector, por más que el autor se escude en que son términos «no peyorativos», no tiene más que echar un vistazo a los estudios de Berger y Luckmann sobre los efectos constitutivos del lenguaje, o, por qué no, a los estudios del propio Foucault).

¡No se alarmen! El hecho de que ser gay o hacer una mamadita constituyesen antaño una indecencia no era, en sí mismo, un motivo para caer en la desesperación. Afortunadamente, Freud nos tranquiliza con la siguiente noticia: «la inversión puede ser suprimida por sugestión hipnótica».

O sea, que si es usted de los que suscriben la apología del sexo oral de Josep Lapidario, ha de saber que a principios del siglo XX podrían haberle considerado un depravado, un sujeto digno de estudio clínico. Y si hubiese chupado, o le hubiesen chupado a usted, qué más da, y todavía peor si le gustó chupar o que le chupasen, más le hubiese valido mantenerlo en secreto.

Claro que las cosas le habrían ido mucho peor si lo que le pone es montárselo con personas de su mismo sexo y tiene usted la mala suerte de ir a buscar ayuda a la consulta del doctor Gregorio Marañón, quien por cierto era un misógino de mucho cuidado. Vean lo que escribió en 1930 en La evolución de la sexualidad y los estados intersexuales (les adelanto que la primera vez que me topé con esta referencia me quedé tan boquiabierto, tan incapaz de aceptar que alguien tras cuyo nombre se bautizan hospitales y otros rincones del callejero madrileño hubiese escrito, y peor aún: hecho, cosas tan aterradoras, que no descansé hasta que verifiqué la cita en una primera edición de este monumento al despropósito humano):

En otro lugar he dicho que «cada cual, en este mundo, no ama lo que quiere, sino lo que puede». El papel de la sociedad, por lo tanto, frente al problema de la homosexualidad, es estudiar los orígenes profundos de la inversión del instinto para tratar de rectificarlos. En modo alguno castigar al homosexual: siempre que no sea escandaloso (…)

Varios autores han tratado de combatir la homosexualidad, sustituyendo los testículos del invertido por otros de hombre sano, o por el injerto de testículos de mono en el paciente, según la técnica de Voronoff, con resultados favorables, aunque todavía no exentos de crítica (…)

En dos homosexuales, de mi práctica reciente, he sugerido la realización de un injerto, según Voronoff, realizado por mi colaborador el Dr. Ferrero. En el primero, homosexual típico, con proporciones eunucoides, la tendencia irresistible de su libido hacia el hombre se modificó completamente después de la operación y se mantenía normal a los seis meses.

En el otro se trataba de una homosexualidad también indudable con signos esqueléticos eunucoides y rasgos de feminidad orgánica hemilaterales. A los tres meses de la operación su libido había aumentado, pero en el mismo sentido homosexual.

(De nuevo: sin comentarios. Solo que, esta vez, con juicio de valor agazapado a mi silencio).

Rubia Odalisca (L'Odalisca Blonde)
Odalisca Rubia, François Boucher

En fin, espero que empiecen Ustedes a entender por qué estoy en desacuerdo con la ambigüedad de Foucault. Sin duda, entre los siglos XVII y XX se habló mucho, ¡muchísimo!, de sexo. Pero la mayor parte de las cosas que se dijeron fueron inmensas tonterías. De modo que insinuar que la proliferación de discursos sobre esta temática invalida en lo más mínimo la existencia de un clima represivo es, se mire por donde se mire, totalmente inaceptable.

Inicialmente, el plan de Foucault era continuar la introducción del primer volumen de su obra por un estudio de la sexualidad en la Pastoral cristiana. Sin embargo, acabó cambiando de idea y decidió que la mejor forma de sostener su tesis acerca de la proliferación de los discursos sexuales a partir del XVII era comenzar analizando las costumbres de la tradición grecorromana. Primero, como veremos en el próximo artículo, vinieron los griegos. ¡Eureka!

¿Qué puedo contarles yo de los antiguos griegos que ustedes no sepan? Seguro que ya han escuchado más de una vez que los griegos se comportaban como unos auténticos pervertidos, en el más puro sentido freudiano del término. Pues bien, veamos qué hay de cierto en esto.

5 - Copa griega del siglo V a.C. representando dos amantes durante el coito
Copa griega del siglo V a. C. – Museo Nacional, Tarquinia.

Lo primero que Foucault nos dice es que los griegos eran, en lo referente a la moral sexual, mucho más majetes que los cristianos. (Si tienen quejas a este respecto, por favor no me las endiñen a mí al final del artículo: diríjanselas directamente a monsieur Daniel Defert, compañero y legatario de Foucault). Según Foucault, el cristianismo habría asociado el acto sexual «con el mal, el pecado, la caída, la muerte, mientras que la Antigüedad lo habría dotado de significaciones positivas».

Para los griegos, los desajustes respecto a la moral sexual estándar no se consideraban, en sí mismos, un problema. En general, la conducta sexual no solía ser, contrariamente a lo que ocurre desde hace siglos en el Occidente cristiano, objeto ni de escándalos ni de disgustos.

Desde luego, ayudó mucho el hecho de que en la antigua Grecia, salvo un par de pitonisas aspirando gases tóxicos entre las grietas de la montaña, no existía una casta sacerdotal preocupada por adoctrinar a sus creyentes acerca de lo que «estaba permitido o prohibido, o era normal o anormal».

En mi opinión, aunque Foucault no lo mencione, también tuvo que ayudar bastante el hecho de que los propios dioses griegos fuesen acreedores de unas costumbres de lo más disolutas. Piensen ustedes en la cantidad de ocasiones en que Zeus, el mandamás del Olimpo, se saltó a la torera la fidelidad conyugal —a veces literalmente, como cuando se transformó en toro blanco para raptar a la hermosa Europa—.

Además, como nos recuerda Foucault constantemente, la moral sexual de la época, cuyas reglas eran normalmente enunciadas por los filósofos, solo tenía como objetivo establecer la conducta del «hombre ideal». No constreñía a todo el mundo. No era, como en el cristianismo, una norma general de conducta que todos debían seguir.

Y, ciertamente, no había un Dios dentro de la cabeza de los griegos asegurándose de que sus pensamientos eran puros en todo momento, ni un cura en el confesionario esperando a que fuese usted a contarle qué pensamientos impuros había albergado, con qué frecuencia y dónde andaba su mano diestra —o zurda, según el caso— mientras los susodichos pensamientos fluían por su imaginación.

Una vez aclarado que la moral sexual cristiana no ha de servirnos como referencia para entender la (in)trascendencia de la moral sexual griega, toca responder a la siguiente pregunta: ¿en qué consistía esta última?

Básicamente, el precepto primordial era que un ciudadano adulto y libre, o sea, alguien que no era ni mujer, ni niño, ni adolescente, ni esclavo, podía hacer poco más o menos lo que le viniese en gana. Solo había dos cositas que no estaban muy bien vistas: el exceso y la pasividad.

El problema en relación al exceso es bastante singular. Para los griegos, los placeres más elevados eran aquellos vinculados a la vista y al oído, porque eran precisamente los que diferenciaban a los seres humanos de los animales.

Breve historia de la sexualidad (y II) - CEPTECO - Centro Psicológico de  Terapia de Conducta - León

Todo lo que implicase una satisfacción personal a través de la estimulación corporal, o bien a través de un roce con la garganta —i. e. comida y bebida—, era considerado de carácter inferior. Entre otras cosas, porque la búsqueda de esta clase de placeres coartaba la libertad del individuo. 

Diógenes decía que los esclavos servían a sus dueños, mientras que los inmorales hacían lo propio con sus deseos. Además de eso, como señala Platón (en una explicación que es digna del mismísimo Don Gregorio), había también razones médicas que apuntalaban la inmoralidad de los excesos:

La lujuria debe tomarse como efecto de una enfermedad del cuerpo (…) el esperma, en lugar de seguir encerrado en la médula y en su armadura ósea, se habría desbordado y puesto a fluir por todo el cuerpo.

Viendo el currículum vítae de Zeus, la bisexualidad de Dionisio o las infidelidades de Afrodita —quien, pese a estar casada con el pobrecito de Hefesto, no dudaba en alternar en su lecho al hermoso Adonis y al aguerrido Ares—, es más que legítimo dudar acerca de la importancia de la templanza en la moral sexual griega.

En todo caso, puedo asegurarles que si el grado de constreñimiento de la moral sexual cristiana se aplicase al panteón griego, al menos el 80 % de los dioses olímpicos no vivirían en el Olimpo, sino en el Hades —i. e. el infierno.

El segundo tabú de la moral griega era ser pasivo. Probablemente más que ninguna otra cultura, los griegos concebían las relaciones sexuales como una prolongación de las relaciones sociales. De modo que:

Así como, en la casa, es el hombre el que manda; así como, en la ciudad, no está ni en los esclavos ni en los niños ni en las mujeres ejercer el poder, sino en los hombres y solo en ellos, igualmente cada quien debe hacer valer sobre sí mismo sus cualidades de hombre [en la cama] (…) Ser activo, en relación con quien por naturaleza es pasivo y debe seguir siéndolo.

Tanto fanatismo existía en relación con el tema de la pasividad sexual que si un hombre libre permitía que otro individuo le penetrase quedaba inmediatamente incapacitado para el ejercicio de funciones públicas. «Cuando en el juego de las relaciones de placer se desempeña el papel del dominado, no es válido ocupar el lugar del dominante en el juego de la actividad cívica y política».

En realidad, lo que de verdad molestaba a los griegos era que alguien se saliese del rol que tenía asignado. Esa era la razón por la que el lesbianismo estaba tan mal visto en Grecia. Se asumía que si dos mujeres llegaban a mantener relaciones —algo que seguramente ni siquiera llegó a ocurrir en el caso de la poetisa Safo de Mitilene, quien probablemente se limitó a un desahogo lírico de sus amoríos homosexuales— una de ellas tenía que ejercer el papel activo, penetrar a la otra de alguna forma, dominarla.

Y esto, como ya habrán imaginado, estaba muy pero que muy mal visto. Como contraargumento a tanto sinsentido, ustedes podrían aducir que una mujer puede acostarse con otra mujer sin que ninguna de las dos recurra a la penetración. Y lo mismo con respecto a dos hombres. Otra posibilidad sería que ambos se penetren por turnos. Pero lo cierto es que, como apunta Jesse Bering en Perv, la idea de la versatilidad —tanto práctica como teórica— en el interior de las parejas homosexuales es bastante reciente.

6- Louvre - Copa siglo V a.C. Erasta besando a eronomo
Copa griega del siglo V a. C. – Museo del Louvre.

Antes de pasar a los romanos, hay que dedicarle unas líneas al tema de las relaciones con los «muchachos» (no intento escudarme en eufemismos, es la palabra que emplea Foucault: l’amour des garçons).

Para los griegos, por aberrante que nos parezca, la relación entre un hombre y un muchacho constituía el vínculo más puro y perfecto. El adulto, el erasta («amante»), no solo persigue al muchacho, el erómeno («amado»), con ardor e insistencia, sino que, si consigue llamar su atención, le colma de regalos y le instruye en los quehaceres de la ciudadanía. A cambio, el erasta adquiere derechos (sexuales) sobre el erómeno.

En la Grecia del siglo IV a. C. uno no se casaba por amor. Las uniones entre un hombre y una mujer perseguían intereses políticos y económicos. Se trataba, ante todo, de asegurar la correcta perpetuación de las élites. En este sentido, el marido no tenía demasiadas obligaciones para con su esposa.

Como hemos adelantado, podía acostarse con quien quisiese. La única prohibición verdaderamente vinculante era la de seducir a otra mujer casada. Y lamento tener que informarles de que esta restricción no pretendía salvaguardar el honor de la mujer casada, sino el del esposo de esta, al que se le consideraba su dueño.

Con esto último en mente, es un poco más fácil entender (ojo: he dicho entender, no justificar) la pasión que los griegos sentían por los muchachos. Resumiendo mucho la cuestión, puede afirmarse que la relación entre un hombre y su esposa siempre tenía un componente sexual, pero no era necesario —aunque ocurriese a menudo— que tuviese también un componente erótico; por el contrario, las relaciones entre un erasta y un erómeno eran siempre de carácter erótico, con lo que esto implica.

Por no dejar la imagen de los griegos tan por los suelos, me permito aclararles que, pese a su fama, no eran un pueblo de pederastas, sino de efebófilos. Es decir, que no practicaban sexo con niños —lo cual estaba prohibido por ley—, sino con adolescentes.

Breve historia de la sexualidad (I) - CEPTECO - Centro Psicológico de  Terapia de Conducta - León

En concreto, los griegos se interesaban por los muchachos durante el breve período que media entre el umbral de la pubertad y «las primeras muestras de barba». Mantener esta relación después de la adolescencia, o sea, cuando el muchacho se convertía, a su vez, en un hombre libre, era considerado inadecuado tanto para el erasta como para el erómeno.

En todo caso, como lo indica Foucault, los adultos no ejercían sobre los muchachos ningún poder estatutario. El erómeno era «libre de hacer su elección, de aceptar o rechazar, de preferir o de decidir». No cabe duda de que, en este contexto, hablar de «elección» resulta cuando menos sospechoso.

Aunque tampoco seré yo quien ponga en duda que, tal vez, un adolescente griego de entre catorce y dieciséis años tenía más margen de maniobra que una joven colona británica en el siglo XVI: quizás se sorprendan ustedes si les digo que, por aquel entonces, en los asentamientos ingleses de Norteamérica la edad de «consentimiento» de las niñas era de tan solo diez añitos.

Para concluir, quédense con esta idea: los griegos no eran unos santos: se burlaban de la igualdad de la mujer, se acostaban con adolescentes y usaban a los esclavos como si fuesen muñecas hinchables. Lo que hacía que los griegos fuesen distintos a los cristianos no era que su moral sexual fuese mejor, sino sencillamente que no estaba vinculada a la idea del mal.

Voy a darles un último ejemplo: los griegos creían que los excesos de placer —i. e. la falta de templanza de la que hablábamos antes— eran perjudiciales para los ojos y la espalda, «que son alcanzados de manera destacada, ya sea porque contribuyen al acto más que los demás órganos o porque el exceso de calor produce en ellos una licuefacción».

Pues bien, esto no es muy diferente de lo que me decía mi abuela cuando pensaba que cometía actos impuros con mi propio cuerpo: «Niño, no te toques que te vas a quedar ciego», «Niño, no te toques que se te derrite el cerebro». Cuando un día me senté junto a mi abuela, que nació a comienzos de la Segunda República, y le pregunté de dónde se había sacado aquellas ideas, me dijo que las contaba un cura de Jerez cuando ella era joven. (Esta anécdota es real).

Como ven, a la hora de decir tonterías los griegos y los cristianos no siempre son tan diferentes: ojos/espalda v. ojos/cerebro. Y, por su puesto, nadie lo pone en duda, Dios me valga, en algunas cosas los griegos eran mucho peor que los cristianos. Lo que realmente les diferencia es que, en el caso de los griegos, uno se daba un masaje de espalda después del coito y se quedaba tan pancho. En el caso de los cristianos, en cambio, uno primero se queda ciego y luego va al Infierno por ello. Encima de cabrón, apaleado.

7 - Hippolyte FLANDRIN, Muchacho sentado junto al mar
Muchacho desnudo junto al mar de Hippolyte Flandrin. – Museo del Louvre.
  • La inquietud de sí

En el tercer tomo de su trilogía, Foucault se centra en las prácticas sexuales de los romanos. Específicamente, en torno a los siglos I y II de nuestra era. Primero voy a exponerles lo que no cambió respecto a los griegos del siglo IV a. C., y luego aquello que cambió radicalmente.

Lo que no cambió es que los romanos seguían usando a los esclavos como muñecas hinchables, se masturbaban con total tranquilidad y podían tener relaciones sexuales con otros hombres. Ser el polo pasivo de una pareja de varones homosexuales seguía viéndose como algo despectivo, pero sin melodramas. Tampoco cambió la «repulsión» hacia «las relaciones entre mujeres y, sobre todo, [hacia la] usurpación por una de ellas del papel masculino».

Si entre la época griega y la romana hay una mudanza en las costumbres que, a nuestros efectos, merece ser analizada, es sin duda la de la nueva importancia concedida al matrimonio. Como ya apuntamos, para los griegos la unión entre un hombre y una mujer cumplía, ante todo, una finalidad político-económica. Dicha unión se circunscribía claramente a la esfera de lo privado y solo afectaba, en esencia, a las familias de los cónyuges.

En Roma, por el contrario, el matrimonio fue convirtiéndose poco a poco en una institución cívica. «Ya sea por medio de un funcionario o de un sacerdote, es siempre la ciudad entera la que sanciona el matrimonio». Como consecuencia, la conducta de los esposos comienza a ser fiscalizada a través de mecanismos públicos. Un ejemplo es la ley de adulteriis, que permite condenar por adulterio a la mujer casada que se acuesta con un hombre (casado o no) y al hombre casado que se acuesta con una mujer casada.

En términos morales, tal y como subraya Foucault, esta ley no supone un cambio respecto a las costumbres helenas: las esposas griegas tampoco podían tener relaciones sexuales con nadie, mientras que los esposos podían acostarse con quien quisiesen, excepto con la mujer de otro hombre (pues se consideraba una afrenta hacia este último).

Por lo tanto, lo interesante de la ley de adulteriis no es la regla que establece, sino la sanción que prescribe. En el siglo V a. C. el asunto se habría resuelto en el seno de la familia, intramuros. Ahora se dirime por un juez, de forma oficial y de acuerdo con una serie de formalidades administrativas que conciernen a todos los ciudadanos.

8 - Dos hombres y una mujer haciendo el amor, termas de Pompeya, ca. 79 a.C (1)
Fresco romano en un prostíbulo de Pompeya.

Poco a poco, empezó a ocurrir lo impensable: se formalizaron parejas por el mutuo acuerdo de un hombre y una mujer, sin previo consentimiento del padre de esta. Así, el matrimonio fue convirtiéndose en una institución más libre y, por consiguiente, más igualitaria.

Mientras que un contrato matrimonial del siglo V a. C. hubiese exigido al marido, a lo sumo, que mantuviese a la concubina fuera de casa, que no le pegase a la esposa o que no tuviese hijos bastardos, en el siglo II d. C. era corriente encontrar cláusulas que especificasen «la prohibición de tener una amante, o un querido, o de poseer otra casa».

Curiosamente, los pensadores de esta época dedicaron una inmensa cantidad de energía a teorizar sobre las ventajas e inconvenientes del matrimonio. No pude evitar una sonrisa cuando llegué a la parte en la que Foucault explica que los epicúreos y los cínicos eran contrarios a esta institución, mientras que los estoicos se mostraban más bien favorables. Me recordó a una vieja viñeta de The New Yorker —políticamente incorrecta.

En fin, el caso es que en el siglo II de nuestra era, el nuevo rango concedido al vínculo matrimonial cambiará para siempre los contornos de la moral sexual. Dos prácticas se verán especialmente afectadas. La primera es la del sexo con los muchachos. Aunque no desaparece, los romanos lo verán cada vez con mayor suspicacia. En Los amores, un texto atribuido a Luciano, el protagonista, un tal Teomnesto, se cuestiona sobre qué amor es más valioso: el de las mujeres o el de los jóvenes. (Teomnesto admite sufrir de ambos).

La conclusión del autor, efebófilo convencido, es que el vínculo que une a un hombre y un muchacho es el más puro de todos. Sin embargo, la obra no deja de reflejar el aumento de la problematización moral de este asunto, tendencia que, en pocos siglos, acabará censurando por completo esta vieja costumbre. En segundo lugar, como ya se intuía en los párrafos precedentes, las relaciones fuera del matrimonio empiezan a perfilarse como una práctica reprobable.

Musonio Rufo, un filósofo contemporáneo de Nerón, fue uno de los más fervientes defensores de circunscribir toda relación sexual al ámbito del matrimonio. En relación con esta cuestión, Musonio va mucho más allá que cualquier otro pensador de su época. No contento con prohibir el adulterio, condena también las relaciones prematrimoniales y los métodos contraceptivos.

Según Musonio Rufo, la contracepción pone en peligro a la ciudad —que necesita una población— y a la familia —que requiere tener descendencia—, además de atentar contra la voluntad de los dioses: «¿Cómo no pecaríamos contra nuestros dioses ancestrales y contra Júpiter, protector de la familia, cuando hacemos semejantes cosas?».

Doscientos años más tarde, estas ideas serían retomadas por San Clemente de Alejandría en su obra El pedagogo. Y luego, entre los siglos IV y V d. C., por San Agustín, a quien se le ocurrió la brillantísima idea de decir que derramar la simiente masculina fuera del coito equivalía poco más o menos que a un asesinato. Ya conocen ustedes el resto de la historia: nada de tocamientos en la edad infantil, nada de usar preservativos, etc.

La sexualidad humana a través de la historia
  • Una conclusión, de las muchas que podrían sacarse

Hasta aquí llega la Historia de la sexualidad de Foucault. A la muerte del filósofo francés, el manuscrito del cuarto tomo de su obra, titulado Confesiones de la carne, estaba prácticamente acabado. Desafortunadamente, las restricciones impuestas por el propio Foucault en su testamento impidieron la publicación de este volumen, consagrado íntegramente a la moral sexual en la Pastoral cristiana —i. e. precisamente el tema con que el autor nos azuza la curiosidad desde la mismísima introducción.

Pese a sus interminables divagaciones, pese a su carácter incompleto, e inclusive pese a su ambigüedad, esta obra de Foucault posee un mérito indudable, a saber, el haber demostrado que la sexualidad es, por encima de todo, un producto social de cada época. Los griegos no se acostaban con muchachos porque fuesen unos monstruos.

Lo hacían simplemente porque, por incomprensible que nos parezca, para ellos esta forma de amor era prueba del más alto refinamiento. Y si a alguien se le ocurría decirle a un griego que acostarse con muchachos iba en contra de la naturaleza, porque era algo que no hacían ni los osos ni los leones, el filósofo de turno le respondería, con razón o sin ella, que ni los osos ni los leones cocinan sus alimentos, edifican viviendas más allá de sus cuevas o se visten con sedas perfumadas.

Ahora bien, si la sexualidad humana no es más que un fenómeno cultural, no biológico sino sociológico, tanto a nivel individual como colectivo, articulado por múltiples discursos de poder, el Estado, la familia, la economía política, la religión, la medicina, ¿cuál es la moral que debemos adoptar ante sus diversas manifestaciones?

Por falta de espacio, pues hasta los osados lectores de Jot Down tienen sus límites, me ceñiré a citar una vez más a Jesse Bering, autor de Perv, con el que estoy, al menos en este punto, bastante de acuerdo. Bering escribe lo siguiente:

El único aspecto importante a la hora de ponderar lo que resulta o no resulta sexualmente apropiado es la cuestión del daño. Cualquier desviación respecto a la media poblacional es útil a la hora de recordarnos la amplia panoplia de la diversidad erótica, pero, tal y como hemos visto, la cuestión de qué puede considerarse «norma»¯ o «natural» está tan hueca como un dedal cuando se trata de guiarnos acerca de nuestro propio comportamiento (…) Lo normal no es más que una cifra. Y se trata de una cifra sin ningún valor moral inherente.

Sería interesante añadir unas cuantas palabras sobre qué aspectos de la moral sexual individual pueden considerarse dañinos para otra persona. Les adelanto que, cuando se trata de cualquier práctica que involucre a dos adultos que consienten en el pleno ejercicio de sus facultades, para mí, y espero que también para ustedes, no hay (casi) ningún límite. En todo caso, me veo en la necesidad de citar una vez más al bueno de Michael Ende: esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

nuestras charlas nocturnas.


Las curiosas criaturas de la mitología japonesa …


Las curiosas criaturas de la mitología japonesa

Muy Interesante(D.Delgado) — Japón es un misterio sin resolver y un tesoro por descubrir.

Tan única como peculiar, su cultura y el propio trato que le dan a esta aun en la actualidad hacen que, para los ojos occidentales, resulte la entrada a un mundo extraño y fascinante que parece atraparte conforme más detalles conoces de él.

A su historia, gastronomía, filosofía para ver el mundo que los rodea o extraordinaria transformación tecnológica hay que sumar su folklore y mitología, una de las más complejas y llamativas.

La mitología nipona que conocemos hoy en día tiene su origen en dos documentos concretos: el Kojiki y el Nihon Shoki, en los que se relata la creación del mundo y el origen de las deidades y de la clase dominante del país. La leyenda cuenta que, en un principio, el mundo quedó dividido entre el cielo y la tierra y los primeros dioses nacieron de estructuras similares a juncos.

De entre ellos se destacaban Izanagui e Izanami, a quienes los demás dioses encargaron crear Japón y a las demás deidades. Clavando su lanza en el mar formaron la isla de Onogoro y la convirtieron en su hogar, desposándose allí y procreando hasta crear el resto de islas que forman el archipiélago japonés y a la mayoría de dioses.

El último dios que nació fue el del fuego, pero Izanami murió durante el parto e Izanagui mató a su hijo en un ataque de ira. Tras esto, el dios creador viajó al mundo de los espíritus (Yomi) para intentar salvar a su esposa pero ambos acabaron discutiendo y decidieron separarse.

Lejos de su amada, Izanagui se bañó para purificarse y al hacerlo creó a tres de los dioses más importantes: Amaterasu, diosa del sol; Tsuki-yomi, diosa de la luna; y Susano, dios del viento. Izanagui decidió dividir el reinado del cielo, la noche y los mares entre sus tres hijos para él poder retirarse.

Así fue como, según las creencias sintoístas, surgieron los más de ocho millones de deidades kami que habitan Japón y que se comunican con los mortales a través de los fenómenos naturales, las plantas y los animales.

El paso del tiempo haría que la posición social de los nobles y del propio emperador también se justificaran con estas leyendas (el primer emperador es descendiente directo de Amaterasu) y los cuentos populares o la influencia de las culturas china y coreana harían que surgieran nuevos personajes, historias y criaturas que enriquecieron el folklore nipón.

En esta galería recopilamos algunos de los seres más importantes y populares de la mitología nipona, su origen y características principales.

Imagen: iStock Images.

– Influencias de la mitología nipona

La principal fuente de la que bebe la mitología japonesa así como todas sus deidades, criaturas y personajes, es el sintoísmo, religión nativa de las islas japonesas basada en la adoración de los kami (conjunto de deidades) y de las fuerzas de la naturaleza a través de las cuales se manifiestan.

Sin embargo, la historia de Japón y su relación con otras culturas como la china o la coreana ha hecho que sus creencias, costumbres y mitos hayan cambiado con el tiempo de forma que numerosos elementos de estos países se han visto incorporados al imaginario nipón.

Imagen: Wikimedia Commons.

– ¿Qué es un yokai?

El término más escuchado cuando se habla de mitología japonesa (muy popularizado en occidente a través de sus mangas y animes) es yokai, pero uno puede no saber con certeza a qué nos referimos con él.Cuando hablamos de los yokai solemos referirnos a demonios o criaturas malignas pero lo cierto es que es un concepto mucho más amplio de lo que pensamos.

Yokai se utiliza para designar a los espíritus que se manifiestan en el mundo real y con él se puede designar a casi cualquier tipo de criatura fantástica perteneciente a la mitología nipona.

Tampoco es cierto que todos los yokai sean malvados o monstruosos, sino que hay muchos que simbolizan buena suerte y fortuna o que podrían considerarse neutrales frente a los humanos.

Imagen: Wikimedia Commons.

– Los kami

Los kami son las deidades del panteón sintoísta y las figuras más importantes y respetadas de la cultura nipona. Se dice que hay más de ocho millones de deidades kami y muchas de ellas representan elementos o fuerzas de la naturaleza personificadas a través de figuras de gran poder y respeto.

Lo curioso es que los kami no son únicamente deidades naturales sino que entre ellos también se incluye a muchos héroes de las historias, a los antiguos regentes y emperadores de las islas e incluso, durante la Segunda Guerra Mundial, a los pilotos kamikaze se les decía que si morían en combate se convertirían en deidades kami.

La figura más importante es Amaterasu Ōmikami, diosa del sol y del universo que nació del ojo izquierdo del dios Izanagui y de quien descienden todos los gobernantes de las islas japonesas.

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– Los cuatro guardianes

De entre todas las criaturas mágicas que pueden encontrarse en la mitología nipona queremos empezar destacando a los cuatro animales sagrados, seres de gran poder que representaban los puntos cardinales y protegían la ciudad de Kyoto (donde residía el emperador).

Su presencia en la cultura japonesa es debido a influencia de las creencias chinas, donde existen otras cuatro figuras equivalentes.Los animales sagrados nipones son Genbu, una tortuga con una serpiente enrollada en el caparazón que representa la tierra; Suzaku, una majestuosa ave fénix que representa el fuego; Byakko, un tigre blanco símbolo del viento; y Seiryu, un dragón de color celeste cuyo elemento es el agua.

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– Tengu

Las características de los tengu han ido cambiando con el tiempo pero siguen siendo una de las figuras más representativas del folklore japonés. Se trata de seres orgullosos y traviesos que viven en la montaña y se dedican a secuestrar niños, gastar bromas pesadas y hacer que los monjes se pierdan en los bosques.

Originalmente se les representaba como si fueran grandes aves de presa pero poco a poco se les fueron añadiendo rasgos humanos y acabaron pareciendo híbridos entre rapaces y hombres. En muchas ocasiones se suele cambiar su pico por una gran nariz muy alargada.

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– Kappa

Los kappa son criaturas relacionadas con el agua, semejantes a una mezcla de rana y tortuga del tamaño de un niño humano, muy temidas y respetadas por los humanos. Aunque pueden llegar a hacer favores a los hombres y hasta ser sus amigos, en los cuentos suelen aparecer como antagonistas que roban hortalizas de los huertos, espían a las mujeres mientras se desnudan y las violan o secuestran a niños para comérselos.

Lo más interesante de los kappas es que la fuente de su poder procede de un espacio cóncavo lleno de agua que tienen en la cabeza y que, si se vacía, les hace perder sus poderes y los vuelve temporalmente inofensivos.

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– Oni

Los oni son lo que en occidente podríamos llamar ogro u orco, criaturas monstruosas caracterizadas por su aspecto temible y su mal genio.

Son representados como figuras antropomórficas de gran tamaño, con cuernos en la cabeza, afilados colmillos sobresaliendo de su boca, pieles de tigre como vestimenta y blandiendo un garrote metálico (kanabô) como arma.

Los oni suelen tener la piel roja o azul y son los causantes de las desgracias que les ocurren a los hombres: hacen que los viajeros se pierdan para secuestrarlos y robarles, se llevan las almas de los muertos y si se enfadan mucho pueden provocar catástrofes naturales o tormentas.

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– Yuki-Onna

Yuki-Onna es la versión japonesa de la mujer de las nieves, un personaje similar a la reina de las nieves de la que escribió Hans Christian Andersen. Yuki-Onna es una mujer de extraordinaria belleza que se caracteriza por su piel blanca (casi transparente según algunas versiones), su largo cabello negro y su elegante kimono blanco.

Este espíritu aparece en las tormentas de nieve y atrae a los viajeros, especialmente a los hombres, apartándolos del camino correcto y llevándolos hasta ella. Cuando los tiene delante, Yuki-Onna les lanza su aliento hasta congelarlos y entonces les besa, extrayendo su alma por la boca.

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– Tanuki

Además de una peculiar raza de perro con aspecto de mapache nativa de las islas japonesas, el tanuki es un yokai capaz de cambiar de forma y de utilizar artes mágicas para engañar y robar a sus víctimas al tiempo que atrae la buena fortuna.

Su aspecto es el de un mapache rechoncho de grandes ojos y cola larga y peluda que viste un sombrero de paja y un kimono y porta un paraguas y una botella de sake. Algunas fuentes afirman que el origen de su poder está en sus grandes testículos.

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– Kitsune

Los kitsune son zorros blancos que pueden tener hasta nueve colas y que viven mil años, por lo que son animales sabios y muy venerados. Los kitsune son los mensajeros y siervos de Inari, la deidad de la cosecha y el arroz que es representada como un zorro, pero esto no los convierte en seres buenos y amables.

Entre los muchos poderes que se asocian con los kitsune se destacan el cambiar de forma para engañar a las personas, provocar alucinaciones, alterar el paso del tiempo o poseer los cuerpos de los humanos a los que acechan.

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– Yūrei

Los yūrei son un tipo de espíritus distinto a los yokai que se caracterizan por estar muertos, es decir, son fantasmas.

Los yūrei aparecen cuando la persona ha dejado asuntos pendientes en el mundo de los vivos, cuando se ha suicidado o cuando no se le ha enterrado de la forma correcta y en la mayoría de los casos se les representa como mujeres de rostro cadavérico, pelo largo y negro y kimono blanco que vagan por la tierra acompañadas de fuegos fatuos.

En general, estos espíritus resultan inofensivos salvo para las personas que les provocaron el daño por el que no pueden descansar.Una de las leyendas más conocidas protagonizadas por un yūrei es la de Oiwa, personaje que se dio a conocer en una obra kabuki en 1825.

Se trataba de una mujer cuyo marido (un ronin criminal) asesinó a su padre y la envenenó para casarse con una mujer más rica. Quedando terriblemente deformada a causa de la ponzoña, Oiwa se suicidó y comenzó a perseguir y atormentar a su marido hasta que este decapitó por accidente a su nueva esposa, mató a su nuevo suegro y acabó siendo ejecutado por sus crímenes.

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– Tsukumogami

Los tsukumogami son un tipo de yokai muy peculiar ya que se trata de espíritus que poseen objetos cotidianos (herramientas, ropa, almohadas, teléfonos, coches, electrodomésticos…) cuando estos dejan de ser utilizados.

La leyenda dice que cuando pasan cien años sin que un objeto sea utilizado, este se convierte en un catalizador con el más allá y atrae a espíritus que se introducen en él.

Aunque los Tsukumogami no suelen ser malvados de por sí, su presencia puede alterar a los usuarios de la casa donde se encuentran provocándoles enfermedades o la locura.

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– Shinigami

Los shinigami son los dioses de la muerte de la cultura japonesa, responsables de llevar las almas de los fallecidos hasta el más allá (Yomi). Los shinigami conocen el destino de todos los mortales y saben cuándo debe llegarles la muerte por lo que su misión principal es, llegado dicho momento, acercarse a ellos para que pierdan las ganas de vivir hasta que fallezcan.

Debido a la alta tasa de suicidios de Japón, los shinigami siguen siendo figuras muy presentes en la cultura actual del país del sol naciente.

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2da. Guerra Mundial: La muerte de Leslie Howard …


Leslie Howard

Historias de la 2da.Guerra mundial/Biografías y Vida — (Leslie Howard Stainer; Londres, 1893 – 1943) Actor de cine británico.

Su vida profesional comenzó lejos de las tablas y de los focos: era un administrativo más que trabajaba en un banco londinense, sin nada que pudiera indicar que iba a convertirse en uno de los actores más interesantes de los años treinta.

Sirvió en el ejército británico durante la Primera Guerra Mundial, y no fue hasta finalizada la contienda cuando inició su actividad teatral; al poco tiempo debutó también en el cine, en cortos y largos todavía mudos.

Con motivo de una gira teatral que su compañía realizó por los Estados Unidos, Hollywood reparó en aquel muchacho sereno, que tenía un buen dominio del marco teatral y que además aportaba una atractiva fotogenia; Leslie Howard era de esa clase de personas que parecen más jóvenes de la edad real que tienen. Robert Milton lo contrató para trabajar en Outward Bound (1930); no era su primera aparición en pantalla, pero sí la que inauguraba una serie de intervenciones que hicieron de Leslie Howard una destacada figura del cine americano y europeo.

Entre las más de veinte películas que protagonizó a lo largo de los años treinta y que lo harían famoso, destacan, entre otras, Alma libre (1931), de Clarence Brown; El agente británico (1934), de Michael Curtiz; La pimpinela escarlata (1935) de Harold Young, película ambientada en la Revolución francesa que fue un gran éxito de público; y El bosque petrificado (1936), de Archie L. Mayo, en la que compartía cartel con Humphrey Bogart.

Ese mismo año, George Cukor lo llamó para protagonizar su traslación a la gran pantalla del Romeo y Julieta de Shakespeare, y aunque tenía más edad de la que el personaje requería, su talento le hizo salvar bien su cometido.

Fue nominado por segunda vez al Oscar por su papel de profesor Higgins en Pygmalion (1938), que codirigió junto a Anthony Asquith; había obtendio la primera por su actuación en La plaza de Berkeley (1933), de Frank Lloyd. A finales de los años treinta fue uno de los protagonistas de la memorable Lo que el viento se llevó (1939), de Victor Fleming.

El papel del oficial confederado Aslhey Wilkes, un perfecto caballero sureño, se ajustaba perfectamente a sus condiciones, y aunque la parte importante era para Clark Gable, Leslie Howard supo llevar a cabo una excelente interpretación.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial le afectó de manera decisiva. Su actividad cinematográfica se vio reducida, y sus títulos no serían ya tan importantes como los que había realizado hasta ese momento. Su último trabajo fue en The Gentle sex (1943), dirigida por el propio actor. La carrera de Howard se vio truncada de forma trágica cuando, durante la Segunda Guerra Mundial, el avión en que viajaba fue derribado por cazas alemanes.

Como resultado de su trayectoria, Leslie Howard terminó encarnando la idea más clara y habitual de lo que la mayoría de la gente considera un caballero inglés; delgado, refinado, de pelo rizado y rubio, su imagen transmitía sosiego y una fina ironía a un mismo tiempo.

DC-3 Ibis de la Compañía KLM
DC-3 Ibis de la Compañía «KLM»

El día 1 de junio de 1943, un avión comercial de la compañía holandesa «KLM» parte desde Lisboa hacia la localidad inglesa de Whitchurch con un total de 17 personas (13 pasajeros y 4 tripulantes).

El avión es un DC-3 de nombre Ibis y con matrícula G-AGBB.

Cuando están sobrepasando la costas Españolas y a unas 200 millas de Galicia, el comandante Quirinus Tepas establece a las 10:54 h. la que sería su última comunicación con la Torre de Control  «Aquí G-AGBB». !Nos están siguiendo aviones desconocidos. Nos están atacando aviones desconocidos!». 

Poco después, el Ibis es alcanzado por el fuego de 8 aviones Junkers JU-88 y cae al mar frente a San Andrés de Teixido(La Coruña), muriendo todos sus ocupantes (3 de ellos intentaron saltar del avión pero sus paracaídas no se abrieron por estar ardiendo). Justo al empezar la guerra, la compañía holandesa «KLM» desplaza sus aparatos hasta Inglaterra y allí se dedica a realizar vuelos comerciales con Lisboa.

Hay que tener en cuenta que aunque Portugal se declara neutral en el conflicto, es terreno abonado para los espías de ambos bandos.

En aquel DC-3 viaja el actor Leslie Howard, conocido por películas como Lo que el viento se llevó, el cual tiene un ayudante llamado Alfred Chenhalls, que fuma puros y tiene un parecido más que razonable con Winston Churchill, ya que incluso pesa 101 kilos.

Es de suponer que algún espía alemán los ve embarcar en el aeropuerto de Lisboa y reporta a sus superiores que el Primer Ministro va a bordo de aquel aparato, lo que pone en marcha a la Luftwaffe y desencadena el trágico final del Ibis.

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De limpiar pisos en una discográfica a estrella de rock más sexy del mundo: la increíble vida de Bon Jovi …


Jon Bon Jovi: el cantante multimillonario, casado desde hace más de 30 años  que nunca ha tomado drogas | Celebrities

Infobae(G.Cicero) — John Francis Bongiovi, más conocido como Jon Bon Jovi podría decirse que nació con una guitarra entre sus manos. Tuvo el privilegio de crecer en una familia que además de estimular su lado musical, lo acompañó en el camino de sus sueños. Cuando tenía siete años, recibió su primera guitarra de regalo.

Fue idea de su madre, Carol Sharkey una fanática de Los Beatles, que tenía conexión con el mundo del espectáculo. Fue una de las primeras conejitas de Playboy. Su padre era un barbero, pero cuando conoció a Carol era un soldado de la Marina. John es el primogénito de la pareja. Más tarde nacieron sus hermanos Matthew y Anthony.

“Voy a ser una estrella de rock”, anunció un día a su familia, mientras cursaba la secundaria en su ciudad natal Perth Amboy, en Nueva Jersey. No era un buen estudiante. Tampoco tenía demasiado interés en estudiar música. Contó que una vez frustrado, lanzó su guitarra por las escaleras de su casa y abandonó las clases.

Cuando se reconcilió con ella, tomó impulso y retomó sus estudios con seriedad. Sumó lecciones de piano, violín y trompeta. Junto a su amigo David Bryan fundó su primera banda llamada Atlantic City Expressway.

En 1978 este amigo logró ingresar al Julliard School of Music de Nueva York. John acompañó a su amigo, con el apoyo de su familia. Allí consiguió un trabajo como personal de limpieza de unos estudios de grabación. Y fue en ese mismo lugar, a escondidas, grabó en un cassette su primera canciónRunaway, que no le había insumido más de una semana escribirla.

Lo hizo para mandarlo a un concurso de una radio, donde despegó su carrera musical. Por este tema que funcionó y se escuchó en todo Estados Unidos, logró su primer contrato discográfico en 1983 con Polygram. Al mismo tiempo que elegía su nombre artístico, Jon Bon Jovi, tuvo que fichar a sus compañeros de banda también por exigencias del contrato. Eligió a David Bryan, Richie Sambora, Tico Torres y Alec Such.

En los conciertos, el público que dominaba era el femenino. Eran los ochentas, la época de las bandas de pelilargos con calzas o pantalones ajustados. Y Bon Jovi arrasaba. Su atractiva imagen no siempre le jugó a favor. Quien en el año 2000 fue nombrado como la estrella de rock más sexy por la revista People, dijo en una oportunidad: “Soy compositor, escribo canciones y me dedico al entretenimiento. No puedo hacer nada si dicen que soy un chico lindo, simplemente intento no prestar atención a eso”, manifestó en una entrevista que dio en 1987.

Prefabricados, poco rockeros: Bon Jovi, siempre cuestionados, siempre en la  cima | Cultura | EL PAÍS

En sus inicios con la banda se vio obligado a cortar la relación amorosa con su compañera de la secundaria, Dorothea Hurley, quien hoy es su mujer de toda la vida. En esos tiempos, mostrar una “disponibilidad” frente a los fans era algo requerido para los cantantes. Ni hablar de los gays que debían mostrarse heterosexuales y sin novia.

Dorothea era la chica cool y rebelde de la escuela que amó Jon desde el primer instante. “Nos enamoramos y no nos separamos, ni siquiera fuimos a la graduación o al baile. Esa noche nos escapamos a la playa a escuchar música y a dar paseos en su auto”, recordó el músico.

Como todas las estrellas, terminan saliendo con otras estrellas. Así Jon tuvo un apasionado romance con la actriz Diane Lane, que estaba en un gran momento de su carrera, protagonizando películas bajo la dirección de Francis Ford Coppola (La ley de la calle, Cotton Club). El músico también estaba en la cresta de la ola ochentosa.

La relación de esta pareja, que tenía mucha química, duró solo cinco meses. Ella, que disfrutaba de perder el control en las fiestas, terminó en los brazos de su compañero de banda, el guitarrista Richie Sambora, una pieza fundamental de la banda, con sus solos extensos y arreglos.

Slippery When Wet- con 14 millones de copias fue uno de los 100 discos más vendidos del mundo- y tiene varias canciones que fueron hit, como Never say GoodbyeWanted Dead or AliveLivin’On a Prayer y You give a love a bad name (”Le das al amor un mal nombre”), esta última se cree que está dedicada a Diane Lane. Tras este éxito rotundo a nivel mundial, Jon tuvo necesidad de volver con Dorothea. “Me enamoré de ella en cuanto la vi por primera vez. Nunca pude olvidarla.”, dijo en una entrevista el rockero.

La boda fue un secreto en Las Vegas. Incluso para ella. La subió a un helicóptero y le pidió que se casara con él. “Nuestro último álbum había llegado al número uno. Estaba contento, así que miré a Dorothea y le dije ‘tengo una idea, ¡casémonos ahora!’. Ella me preguntó si estaba loco, pero le dije que ese era el instante perfecto… ¡Así que corrimos a Nevada!”, contó a la revista Men’s Health en 2010.

Y desde ese momento, están juntos. Jon Bon Jovi debe ser de los pocos rockeros con una vida sentimental estable. Con ella tuvo 4 hijos: Stephanie Rose (1993) Jesse James Louis (1995), Jacob Hurley (2002) y Romeo Jon (2004).

Así son los cuatro hijos de Jon Bon Jovi, incluido el novio de Millie Bobby  Brown

Antes de que naciera su primera hija, el artista atravesó una depresión aguda. Fue durante una gira que lo tuvo tocando durante 16 meses sin pausa. Corría 1991 y el ritmo frenético que le impuso la fama a escala mundial fue una presión que no pudo soportar. El colapso fue físico y mental.

“Mi mujer me pedía que parara y sabía que tenía que hacerlo. Un día, yendo a ver a mi psiquiatra, pensé en saltar del coche en movimiento”, confesó al Sunday Mail. No es que se haya curado definitivamente, pero logró superarlo y su familia posteriormente fue clave para lograr el equilibrio. Para Jon, Dorothea es su cable a tierra.

La pareja es muy valorada por su altruismo. Sin ir más lejos, este año Jon Bon Jovi fue reconocido como persona del año en la gala MusicCares, tanto por su aporte a la música como sus tareas filantrópicas. En el encuentro, presentó un nuevo tema, Legendary, para luego cantar sobre el escenario con otra personalidad oriunda de Nueva Jersey, su amigo Bruce Springsteen.

Sobre su relación con las drogas dijo que las había probado y que pronto supo lo que eran y sabía que si le daba rienda suelta no podría manejarlas. Por lo que decidió dejarlas a un lado, reveló el cantante, que a pesar de que nunca dio que hablar a los medios, tampoco se considera un santo. Admitió ser un padre de esos que no están en los cumpleaños ni en los actos escolares por su carrera, sus giras. Pero es no quita que siempre haya sido y continúe siendo un hombre de familia.

La pareja, que siente amor por sus orígenes, y que se siente satisfecha por haber construido una familia con valores, ayuda de diferentes formas a la comunidad. Desde 2006 tienen un restaurante llamado Soul Kitchen, en Red Bank, Nueva Jersey. No es un restaurante de lujo, tampoco está atendido por camareros profesionales. La carta se presenta sin precios, solo se sugiere una donación de 10 dólares por cubierto. Y quien quiera llenar su estómago sin tener con qué pagar, es posible retribuir con trabajo voluntario.

Esta acción que desarrollan es una de las tantas que despliegan. Construyen hogares para personas que no tienen techo y también un centro para madres adolescentes y sus hijos, entre otros.

En 2020 puso en venta su mansión de estilo francés de Nueva Jersey, situada en Rumson, a orillas del río Navesink, sobre la calle del mismo nombre, dentro de la parte más exclusiva del condado de Monmouth. El valor de venta ascendía a unos 20 millones de dólares. La propiedad fue construida a su gusto en 1999 y fue el lugar donde sus hijos crecieron. Ahora el músico, de cabellera plateada, se lo puede ver por Palm Beach, en el estado de la Florida, disfrutando de un clima mucho más benigno que los crueles inviernos de Nueva Jersey. Primero compró una casa en Miami y a finales del 2020 se mudó a una exclusiva mansión de Palm Beach.

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