La sonrisa como un reflejo social se debió a una silenciosa transformación cultural y a un viraje técnico.
ElPaís(J.Jones/TheGuardian)/LaNación(F.Kukso) – ¿Por qué la gente no sonríe en las fotos antiguas? Tal y como los usuarios que le hacen esa pregunta a Google han podido comprobar con exactitud, existe una lúgubre ausencia de sonrisas en las primeras fotografías de la historia. Los retratos fueron uno de los principales atractivos de la fotografía desde su invención. En 1852, por ejemplo, una chica posó para un daguerrotipo con la cabeza ligeramente girada, lanzando al objetivo una mirada firme y segura, y sin sonreír. Así, queda conservada para siempre como una joven de lo más severo.
Esa severidad aparece por doquier en las fotografías victorianas. Charles Darwin, que según todas las fuentes era un hombre afable y un padre cariñoso y bromista, parece congelado en la melancolía en todas sus fotos. En el gran retrato del astrónomo John Frederick William Herschel realizado en 1867 por Julia Margaret (ver más abajo), su profunda introspección taciturna y su pelo enmarañado, bañado por la luz, le daban el aire de un rey Lear trágico. ¿Por qué nuestros ancestros, desde los desconocidos que posaban para retratos familiares a los personajes famosos y de renombre, se ponían tan sumamente tristes delante del objetivo?
No hay imágenes de Marie Curie sonriente. El gesto era ese entonces considerado una ofensa
No hay fotos de Marie Curie sonriendo. En sus retratos, la radiactiva científica polaca aparece siempre seria, ensimismada, cansada. No es enojo ni indiferencia, sino algo parecido a lo que los franceses llaman ennui -es decir, una suerte de aburrimiento crónico-, como si con en ese gesto buscara tapiar, bloquearle a los curiosos el acceso a su insondable mundo interior.
No es, por supuesto, la única. Ahora lo olvidamos, pero sonreír en las fotografías recién se convirtió en una práctica habitual a fines de la década de 1930, casi un siglo después de la invención de esta tecnología.
La gente del pasado no era necesariamente más pesimista que nosotros; las personas no deambulaban por el mundo en un estado de tristeza perpetua, aunque, de haberlo hecho, estarían justificados, al vivir en un mundo con altísimas tasas de mortalidad en comparación con el Occidente actual, con una medicina del todo deficiente para nuestros estándares. De hecho, los victorianos se tomaban con humor incluso los aspectos más lúgubres de su sociedad. Ahí estaba Chaucer escribiendo Los cuentos de Canterbury, que aún arrancan carcajadas, en el siglo de la peste negra. O Jane Austen, que encontró cantidad de elementos tronchantes en la época de las guerras napoleónicas.
La risa y el regocijo no solo eran habituales en el pasado, sino que estaban mucho más institucionalizados que hoy en día: desde los carnavales medievales, donde comunidades enteras disfrutaban con payasadas y extravagancias cómicas desenfrenadas, hasta las imprentas georgianas, donde la gente se reunía para enterarse de los últimos chistes. Lejos de reprimir los festivales y la diversión, los victorianos, que inventaron la fotografía, también confirieron a la Navidad el carácter de fiesta laica que tiene en la actualidad.
Así las cosas, la seriedad de la gente en las fotografías del siglo XIX no puede ser prueba de una tristeza y depresión generalizada. No se trataba de una sociedad que vivía en una desesperanza perenne. Más bien, la verdadera respuesta tiene que ver con la actitud hacia el retrato en sí.
Las personas que posaban para las primeras fotografías, desde las severas familias de clase media que dejaban constancia de su estatus hasta los famosos captados por el objetivo, las concebían como un momento significativo. La fotografía aún era muy poco corriente y hacerse una foto no era algo que ocurriera todos los días. Para mucha gente, podía tratarse de una experiencia única en la vida.
Algunos dicen que la falta casi total de registros de sonrisas durante aquellos cien años se debe a que hasta entonces, cuando las cámaras eran artefactos incómodos, caros y solo podían ser operadas por inventores y entusiastas, tomaba tanto tiempo capturar una imagen que la gente renunciaba a mantener una sonrisa el tiempo suficiente. Además, sonreír era una ofensa: la fotografía, como por entonces «novedad tecnológica», seguía los cánones de la pintura donde las sonrisas eran mal vistas pues, como indica el historiador australiano Angus Trumble en A Brief History of the Smile, hasta entonces se las solía asociar con la locura, con los lascivos, pobres e indecentes. De ahí la revolución del sutil arqueo labial de La Mona Lisa: hipnotizaba por su rareza, atraía por su burla a la tradición.
La Mona Lisa hipnotizaba por su rareza, atraía por su burla a la tradición.
Antes de su democratización como ritual, sacarse una foto era un sufrimiento. Un daguerrotipo, por ejemplo, tenía un tiempo de exposición a la luz de 15 minutos. Los retratos por entonces no eran tanto un registro de una persona, sino un ideal formalizado. Y nadie quería ser inmortalizado como un demente.
Varios historiadores consideran que la imposición de la sonrisa como un reflejo cultural y social de nuestro tiempo se debió tanto a una silenciosa transformación cultural como a un viraje técnico.
Como gancho publicitario y el objetivo de crear un mercado, la compañía Eastman Kodak (más conocida simplemente como Kodak) a partir de 1913 buscó asociar a través de omnipresentes avisos sus productos a experiencias positivas como celebraciones y momentos de diversión, instalando así una norma, cómo deberíamos vernos. » Kodak creó no solo un producto sino también una cultura», dice el historiador Douglas R. Nickel en su libro Snapshots: The Photography of Everyday Life.
De hecho, la pregunta podría reformularse: ¿por qué las fotografías antiguas son mucho más conmovedoras que las modernas?
Lo cierto es que la grandeza existencial de los retratos tradicionales, la gravedad de Rembrandt, aún sobrevive en la fotografía victoriana. Hoy en día nos sacamos tantas fotos sonriendo que la idea de que alguien pueda encontrar auténtica profundidad y poesía en la mayor parte de ellas es absurda. Las fotos representan la sociabilidad: queremos transmitir que somos gente sociable y feliz. Así que sonreímos, nos reímos y hacemos el tonto en selfis infinitos, infinitamente compartidos.
Un selfi risueño es la antítesis de un retrato solemne, una mera representación momentánea de la felicidad. No tiene ninguna profundidad, y por ende ningún valor artístico. Como documento humano resulta inquietantemente desechable.
Sonreír ante la cámara, así, se volvió un reflejo automático, el gesto cultural imperante del siglo XX (y de lo que va del XXI). De signo de obscenidad, en solo algunas décadas se transformó en un profundo acto de comunicación no verbal congelado para la eternidad por la cámara: señal física de calidez, disfrute o incluso de felicidad. Genuino o no, el acto de sonreír ampliamente exhibe seguridad, autoconfianza.
Señal física de calidez, disfrute o incluso de felicidad.
Y, como demuestra nuestra actual cultura instagrameable e instagramizada, también las sonrisas son súplicas de atención. Hay estudios que indican que las fotos con caras y sonrisas obtienen un 38 por ciento más de likes. «Nos atraen naturalmente las caras», dice la investigadora Saeideh Bakhshi del Instituto de Tecnología de Georgia, autora de la investigación. «Somos animales sociales y queremos ver a otras personas; las sonrisas y rostros nos reconforta y nos hace sentir seguros. Esto está grabado en nosotros desde muy temprana edad, cuando los bebés buscan el apoyo de sus padres».
Las sonrisas son adictivas: investigaciones recientes muestran que cuando uno le sonríe a una persona, su cerebro la alienta a devolver el favor, creando así una relación simbiótica que les permite a ambos liberar sustancias químicas placenteras.
Mientras en casi todas las demás especies, desnudar los dientes es una amenaza o una demostración de fuerza, los humanos estamos evolutivamente adaptados para detectarlas a la distancia como signo de amistad. Es decir, la sonrisa es una herramienta de supervivencia social que conecta y nos permite diferenciar entre amigo o amenaza. «Lo curioso es que es un comportamiento preprogramado -dice el psicólogo Frank McAndrew-. Los niños que nacen ciegos nunca ven a nadie sonreír, pero muestran los mismos tipos de sonrisas en las mismas situaciones que las personas videntes».
Qué hermosas y cautivadoras son las fotografías antiguas en comparación con nuestros ridículos selfis. Probablemente aquella gente seria se divertía tanto como nosotros, si no más. Pero no tenían la necesidad histérica de demostrarlo con fotos. Al contrario, cuando posaban para una fotografía pensaban en el tiempo, la muerte y la memoria. La presencia de esas realidades solemnes en las fotografías del pasado las hace mucho más valiosas que las instantáneas con una felicidad tonta colgadas en Instagram. A lo mejor, nosotros también deberíamos dejar de sonreír a veces.
Infobae/The NewYork Times(T.Parker-Pope) — CONQUISTAR EL PENSAMIENTO NEGATIVO: Todos los humanos tienden a reflexionar más sobre las malas experiencias que las positivas.
Es una adaptación evolutiva: el aprendizaje en las situaciones peligrosas o dolorosas que hemos enfrentado en la vida (bullying, traumas, traiciones) nos ayuda a evitarlos en el futuro y reaccionar rápidamente en una crisis.
Pero eso significa que tienes que trabajar un poco más para entrenar tu cerebro y controlar los pensamientos negativos. Por tanto:
No trates de detener los pensamientos negativos. Decirte a ti mismo “Tengo que dejar de pensar en esto o aquello”, solo te hace pensarlo más. En cambio, mejor asume tus preocupaciones.
Cuando estés en un ciclo negativo, reconócelo. “Me preocupa el dinero”, “Estoy obsesionado con los problemas en el trabajo”, etc.
TRÁTATE COMO UN AMIGO: Cuando te sientas negativo contigo mismo, pregúntate qué consejo le darías a una amigo en tu misma situación.
DESAFÍA TUS PENSAMIENTOS NEGATIVOS: El cuestionamiento socrático es el proceso de desafiar y cambiar los pensamientos irracionales. Los estudios demuestran que este método puede reducir los síntomas de depresión. El objetivo es llevar una mentalidad negativa (“Soy un fracaso”) a una más positiva (“He tenido mucho éxito en mi carrera. Este es solo un revés. Puedo aprender de ello y ser mejor «.)
Aquí hay algunos ejemplos de preguntas que puede hacerse para desafiar el pensamiento negativo. En primer lugar, anote sus pensamientos negativos, como: “Estoy teniendo problemas en el trabajo, y estoy cuestionando mis habilidades”.
Luego, pregúntese: “¿Cuál es la evidencia de este pensamiento?” “¿Estoy basándome en hechos o sentimientos?” «¿Podría estar malinterpretando la situación?» “¿Cómo sería ver la misma situación de manera diferente? “¿Cómo vería esta situación si le hubiera sucedido a otra persona?”
Resultado final: Los pensamientos negativos los tenemos todos, pero si los reconocemos y tratamos de cambiarlos, estaremos dando un gran paso hacia una vida más feliz.
RESPIRACIÓN CONTROLADA:
La ciencia está empezando a demostrar que los beneficios de esta antigua práctica son reales.
Los estudios han encontrado, por ejemplo, que las prácticas de respiración pueden ayudar a reducir los síntomas asociados con la ansiedad, el insomnio, el trastorno de estrés postraumático, la depresión y el trastorno de déficit de atención.
Durante siglos, los yoguis han practicado el control de la respiración para aumentar la concentración y mejorar la vitalidad. Buda, de hecho, abogó por la respiración en la meditación como una forma de iluminación. Inténtalo.
REESCRIBE TU HISTORIA: Escribir sobre uno mismo y sus experiencias personales puede conducir a cambios en el comportamiento y mejorar la felicidad. (Ya sabemos que la escritura expresiva puede mejorar los trastornos del estado de ánimo y ayudar a reducir los síntomas en pacientes con cáncer, entre otros beneficios para la salud.)
Algunas investigaciones sugieren que la escritura de un diario personal durante 15 minutos al día puede conducir a un aumento en la felicidad general y el bienestar, en parte porque nos permite expresar nuestras emociones, ser conscientes de nuestras circunstancias y resolver conflictos internos.
Todos tenemos una historia personal que da forma a nuestra visión del mundo y de nosotros mismos. Al escribir y editar nuestras propias historias, podemos cambiar nuestra percepción de nosotros mismos y determinar los obstáculos que se interponen en el camino de nuestro bienestar personal. Aquí hay un ejercicio de escritura:
1. Escribe una breve historia sobre tu lucha. Estoy teniendo problemas de dinero. Me está costando hacer amigos en una ciudad nueva. Nunca voy a encontrar el amor. Estoy peleando con mi cónyuge.
2. Ahora escribe una nueva historia desde el punto de vista de un observador neutral, o con el tipo de aliento que le darías a un amigo.
3. El dinero es un desafío, pero puede tomar medidas para no sufrir estragos financieros.
4. Todos luchan en su primer año en una nueva ciudad. Dale tiempo. Únete a algunos grupos.
5. No te enfoques en encontrar el amor. Concéntrate en conocer gente nueva y divertirse. El resto seguirá.
6. Las parejas discuten. Así es como vería la situación un observador neutral.
Numerosos estudios muestran que escribir y reescribir la historia propia puede alejar la mentalidad negativa y procurar una visión más positiva de la vida.
MANTENTE ACTIVO: Cuando las personas se levantan y se mueven, aunque sea un poco, tienden a ser más felices que cuando están quietas. No se trata de una actividad rigurosa, basta con una caminata suave.
PROCURAR SER MÁS OPTIMISTA: El optimismo es en parte genético, en parte aprendido.
El optimismo no significa ignorar la realidad de una situación grave.
Después de una pérdida de trabajo, por ejemplo, muchas personas pueden sentirse derrotadas y pensar: “Nunca me recuperaré de esto”.
Un optimista reconocería el desafío de una manera más esperanzadora, diciendo: “Esto va a ser difícil, pero es una oportunidad para repensar los objetivos de mi vida y encontrar un trabajo que realmente me haga feliz”. Y pensar pensamientos positivos y rodearte de personas positivas realmente ayuda. El optimismo, como el pesimismo, puede ser infeccioso.
ENCUENTRA TU LUGAR FELIZ: Imagina una escalera, con escalones numerados desde cero en la parte inferior hasta 10 en la parte superior. La parte superior de la escalera representa la mejor vida posible para usted y la parte inferior de la escalera representa la peor vida posible para usted. ¿En qué escalón de la escalera dirías que estás parado en este momento?
Esta llamada escalera de la felicidad se usa como una forma de medir y comparar la felicidad en todo el mundo. El “Informe de la Felicidad Mundial” clasifica a los países según el bienestar subjetivo y la felicidad de las personas que viven allí y sus respuestas a la pregunta de la escalera. Aquí están los 10 países más felices de la Tierra:
Los países con economías fuertes y calidad de vida, siguen siendo bastante felices, a pesar de que muchos no llegaron a estar entre los 10 principales y podrían mejorar las políticas para hacer que sus ciudadanos sean aún más felices.
Estados Unidos (6.892) ocupa el puesto 19. Francia (6.592) ocupa el puesto 24. Japón (5.886) ocupa el puesto 58.
Los lugares menos felices de la Tierra no son sorprendentes. Tienden a ser países que han experimentado guerras, desastres naturales y dificultades: 152. Ruanda (3.334) 153. Tanzania (3.231) 154. Afganistán (3.203) 155. República Centroafricana (3.083) 156. Sudán del Sur (2.853).
La investigación está destinada para su uso a nivel de políticas públicas, pero también hay lecciones que aprender a nivel personal. Encuentra un trabajo sostenible y satisfactorio; haz tu mejor esfuerzo para vivir en un lugar feliz; rodéate de apoyo social; Cuida tu salud; sé generoso (en espíritu, tiempo y dinero) para allanar tu propio camino personal hacia la felicidad.
ELEGIR UNA COMUNIDAD FELIZ:
¿Qué factores hacen de una comunidad un lugar donde la gente es feliz? La Fundación Knight y Gallup entrevistaron a 43,000 personas en 26 comunidades para averiguarlo.
Apertura: las personas son felices cuando viven en una comunidad que es acogedora para todos.
Belleza: Vivir en una comunidad pintoresca o encantadora, con muchos árboles y espacios verdes, hace que las personas sean más felices.
Oportunidades sociales: cuando una comunidad está diseñada para fomentar conexiones sociales (restaurantes, espacios comunitarios, aceras, senderos y otros espacios públicos), las personas son más felices.
La lección es que el lugar donde vives puede tener un profundo efecto en tu felicidad. Si no encajas, si no conoces a tus vecinos, busca un nuevo lugar para vivir (si puedes permitírtelo). Explora nuevos vecindarios, alquila antes de comprar, habla con amigos.
La clave, dice Jay Walljasper, autor de “Cómo diseñar nuestro mundo para la felicidad”, es encontrar un lugar donde los vecinos puedan encontrarse espontáneamente. Busca vecindarios con áreas verdes comunes, aceras, parques, festivales callejeros y reuniones comunitarias. Si estás en la ciudad, elige un apartamento con un patio trasero compartido o una calle conocida.
PASA MAS TIEMPO EN LA NATURALEZA:
Numerosos estudios respaldan la idea de que pasar tiempo en la naturaleza es bueno.
Sabemos que caminar por senderos tranquilos y arbolados puede generar mejoras significativas en la salud mental, e incluso cambios físicos en el cerebro.
Algunas investigaciones muestran que incluso mirar imágenes de la naturaleza puede mejorar el estado de ánimo.
La luz del sol también hace la diferencia. El trastorno afectivo estacional es real. Los estudios epidemiológicos estiman que su prevalencia en la población adulta varía de 1.4 por ciento (Florida) a 9.7 por ciento (New Hampshire). La exposición a la luz natural, al pasar tiempo al aire libre o vivir en un espacio con luz natural, es buena para el estado de ánimo.
ARREGLA EL DESORDEN: Organizarse es indudablemente bueno tanto para la mente como para el cuerpo.
Dobla las cosas cuidadosamente.
Conserva solo artículos que te hagan verdaderamente feliz.
Tira los papeles, todos ellos.
Pon toda tu ropa en una pila en la cama, luego comienza a desecharla, manteniendo solo las que usas.
Organiza tu armario por color.
Elige una cosa para preservar un recuerdo. El sentimentalismo engendra desorden.
Wall Street International Magazine(M.J.A.Menéndez) — El celebérrimo y sabio filósofo alemán Immanuel Kant dejó constancia incluso en su obra de que «el hombre no está en posesión de la sabiduría. Sólo puede tender a ella y profesarle su amor, lo que ya es bastante meritorio». Con esta frase, prueba algo básico en el ser humano: la necesidad de conocer sus propias limitaciones con humildad, pero, sin embargo, tender a superarse siempre. Ése es su propósito, ese es el objetivo, o uno de los objetivos principales de la vida.
El final del año siempre es una época de reflexión y de repaso o evaluación del tiempo pasado. Más allá del consumismo brillante y desaforado del Black Friday y las ofertas navideñas, vemos que el tiempo pasa muy rápido, que otro año se acerca y tenemos que «ajustar cuentas» con nosotros mismos. No precisamente en términos de coste – beneficio, sino en términos constructivos, de qué es lo que hemos conseguido, cómo podemos ir mejorando en nuestro camino de vida para ser más felices.
Hace años conocí gracias a una amiga psicóloga el trabajo encomiable del psiquiatra francés Christophe André, quien cuenta con una obra extensa dirigida al gran público que trata sobre temas como los miedos, las fobias, la autoestima o la felicidad, entre otros. Es una de las principales figuras en terapia comportamental y cognitiva además de ser un pionero en introducir la meditación en el ámbito de la psicoterapia.
Uno de sus libros, Prácticas de autoestima, fue una de esas lecturas clave que te cambian la perspectiva sobre ti mismo y sobre los demás, que te hace replantearte tu camino vital y al que acudes como a un buen consejero en momentos de duda. Más allá de estar demasiado preocupados por nosotros mismos – algo de narcisismo que esta sociedad de la imagen y el consumo favorece para aumentar beneficios económicos- en muchas ocasiones no sabemos relacionarnos con lo que somos, no sabemos aceptarnos tal cual somos – con defectos y virtudes también- no sabemos apreciar y agradecer lo que tenemos y eso es una fuente enorme de angustia e infelicidad especialmente cuando las circunstancias en la vida no son tan equilibradas o propicias.
Ahí tenemos que echarle ingenio y sacar nuestros recursos interiores para capear el temporal, pero si no nos conocemos bien solamente dudaremos de nosotros mismos, no actuaremos y nos bloquearemos en un bucle sin fin de angustia, estrés y depresión, entre otros trastornos posibles como los alimentarios.
André critica duramente esa tan norteamericana «ética del ganador» que hace ver «retos» en todo y según la cual uno sólo vale por lo que consigue. Claro que queremos hacer cosas y hacerlas bien, pero eso no quiere decir que tengamos que ser unos obsesivos de la perfección, porque enfermaremos. Tampoco quiere decir que no tengamos ambición y nos abandonemos a la indolencia y la inacción.
Somos más, mucho más que un trabajo, una cuenta bancaria o un simple cúmulo de experiencias (positivas o negativas, da igual). Somos una obra en construcción y lo mejor que podemos hacer, como bien dice Kant, es continuar construyendo el camino mientras nos vamos conociendo mejor para que el acabado sea el que más se parezca al ideal que tenemos, con sus limitaciones.
Quizá ese pueda ser un buen propósito para el Año Nuevo.
Psicología y Mente(B.Regader) — El fenómeno del amor es, sin duda, el más estudiado, complejo, incomprendido y multidimensional que existe. Es un fenómeno que ha engendrado infinidad de obras artísticas: pintura, escultura, literatura, poesía… Pero también es algo muy complejo. Tanto, que muchas veces en vez de hablar sobre el concepto del amor en sí se habla acerca de los tipos de amor diferentes que existen.
La idea es que en nuestra cultura el amor no tiene una definición completa, sino que posee muchos significados diferentes, y es un concepto que se emplea en contextos y relaciones muy variables. El amor tiene matices, y estos hacen que, si queremos entender bien este fenómeno, debamos clasificarlo según una serie de criterios. Eso hace que renunciemos a la posibilidad de entender el amor como algo único, muy bien definido y fácil de comprender, pero a cambio nos permite entender mejor sus manifestaciones desde un punto de vista práctico.
– Amor: un sentimiento complejo
El estudio psicológico ha realizado esfuerzos constantes con el objetivo de acotar el significado y las implicaciones del concepto amor (por qué amamos, a quién amamos, cómo amamos), aunque lo cierto es que esta tarea siempre se ha visto envuelta en dificultades debido a que hay miles de concepciones, opiniones y maneras de enfocar dicha temática. Además, las opiniones que tienen las personas acerca de lo que es el amor también influyen en el modo en el que estas lo experimentan, por lo que no se puede realizar un análisis «puro» sobre lo que conforman los diferentes tipos de amor.
Los psicólogos canadienses Beverly Fehr y James A. Russell dedicaron muchos años de su vida a indagar sobre el concepto del amor. Elaboraron conjuntamente un estudio en el año 1991, donde pedían a una serie de participantes que redactaran una lista con tantas clases distintas de amor como se les ocurrieran en ese momento. Este experimento sirvió para crear una gran lista con 93 clases distintas de amor. Posteriormente, a otros participantes se les cuestionó sobre cuán típico les parecía cada uno de los prototipos de amor descritos en la lista, esto es, en qué grado pensaban que representaba mejor la esencia del amor.
Los resultados de esta encuesta revelaron que el amor considerado como más prototípico fue el amor maternal. Correlativamente, los siguientes tipos de amor más prototípicos y conocidos fueron el amor paternal, la amistad, el amor de hermana, el amor romántico y amor de hermano. Otras tipologías de amor, como por ejemplo el apasionado, el sexual o el amor platónico, fueron razonadas como amores menos prototípicos según los resultados del estudio.
– Elementos del amor
Las investigaciones de Fehr y Russell no son, ni de lejos, las únicas que inquieren sobre cómo percibimos los distintos tipos de amor. Los psicólogos P. Shaver y J. Schwartz realizaron en 1992 una serie de estudios empleando un procedimiento parecido. Analizaron detenidamente los juicios de parecido o semejanza entre distintas palabras vinculadas a las emociones, descubriendo que amor, cariño, afecto, atracción y cuidado constituían un bloque bastante uniforme. En consecuencia, los estudios de Shaver y Schwartz concluyeron que la concepción que tenemos del amor resulta muy compleja, y no existe una delimitación manifiesta entre el amor y sentimientos o emociones parecidas.
La clasificación más importante y que congrega a un mayor número de expertos acerca de cuáles son los tipos de amor es la Teoría Triangular de Sternberg. Esta categorización se construye en base a tres dimensiones o elementos esenciales en el amor, que son éstos:
1. Pasión
La pasión es el estado de excitación física y mental descrita durante siglos por escritores, poetas y filósofos, pero también por científicos. La atracción entre dos cuerpos y el deseo sexual son sus partes básicas. Algunos investigadores, como Bratslavsky y Baumeister, definieron la pasión en el amor como un agregado de sentimientos de gran intensidad enfocados a la atracción hacia otra persona, caracterizados por la activación biofisiológica y la aspiración de unirse a ella a todo nivel (sexual, sentimental…).
Sin embargo, hay que señalar que, en caso que la persona sea deseable como pareja sexual, la pasión incorpora dos elementos: la atracción y el apetito sexual. En cambio, pueden existir sentimientos de pasión carentes de estos dos elementos, como la pasión hacia un hijo. En definitiva, las connotaciones eróticas de la pasión no son utilizadas aquí como si una cosa llevara a la otra y viceversa.
2. Intimidad
Este elemento constitutivo del amor se expresa como un sentimiento de unión, proximidad y afecto hacia la otra persona, así como la preocupación para incrementar su bienestar, para proporcionar y recibir apoyo sentimental y comunicar las opiniones y emociones personales, así como escuchar y atender a las del otro.
Si lo pensamos detenidamente, tiene mucho sentido que este sea uno de los ingredientes fundamentales del amor. Este vínculo emocional se caracteriza entre otras cosas por permitirnos crear un contexto en el que podemos exponer nuestras vulnerabilidades ante otra persona, compartir inquietudes y gestionar inseguridades de manera compartida, algo que puede tener un coste o un riesgo mucho más elevado si lo hacemos en otro tipo de relaciones sociales.
Los investigadores reportaron que este elemento del amor engloba una concepción de empatía mutua, actitudes amables y benévolas hacia la otra persona, y la comunicación permanente del afecto compartido.
3. Compromiso
El compromiso puede expresarse a corto plazo como la decisión explícita de querer compartir tiempo y espacio, o a largo plazo como el compromiso de cuidar y alimentar ese amor. Estos dos componentes no tienen por qué darse siempre conjuntamente. El compromiso es un elemento que puede manifestarse a pesar de que intimidad y pasión hayan desaparecido.
Algunas veces la relación que hay entre dos personas puede ir progresando a lo largo del tiempo y la pasión y la intimidad ir deteriorándose. En este caso solo permanecería el compromiso entendido como la voluntad de proseguir en la relación. En el caso de culturas en que se llevan a cabo matrimonios de conveniencia, pactados entre dos familias, el componente del compromiso se manifiesta al inicio de la relación y el tiempo dirá si pasión e intimidad también aparecerán.
– Tipos de amor
En la Teoría Triangular de Sternberg, el amor se representa con cada uno de estos elementos en su forma genuina, formando los tres vértices de un triángulo equilátero. No obstante, las relaciones amorosas reales los tipos distintos de amor se entrelazan y se combinan entre sí, dando lugar a diferentes clases de amor (o formas de amar). Estos tipos de amor serían los siguientes:
1. Amor romántico
Se constituye a partir de la combinación entre intimidad y pasión. Este tipo de amor surge cuando los amantes tienen una atracción tanto física como emocional, a pesar de que este sentimiento de vinculación no viene de la mano de compromiso. Es decir, que es uno de los tipos de amor más emocionales, pero no se fundamenta en una dinámica relacional que le de estabilidad, lo cual hace que su riesgo de desencadenar vivencias conflictivas o problemáticas sea relativamente alto.
El ejemplo recurrente de este tipo de amor lo podemos encontrar en muchos arquetipos surgidos de la literatura, como Romeo y Julieta, del autor británico William Shakespeare. El motivo de que resulte tan atractivo e interesante a la hora de ser retratado artísticamente es su carácter trágico, al ser experiencias muy intensas emocionalmente pero a la vez vulnerables a la inestabilidad.
2. Amor compañero
Se basa en la combinación de los elementos de intimidad y compromiso. En este caso, es un amor cuya ambición es la preocupación por la felicidad y el bienestar del otro. Es un cúmulo de necesidades como el apoyo social, el apoyo emocional, la comprensión mutua y la comunicación.
Las personas que viven este tipo de amor se sienten íntimamente unidas y comparten tanto sus emociones, sus conocimientos o sus posesiones. Por otro lado, es uno de los tipos de amor que causan más confusión, ya que puede llegar a confundirse con otras formas de vínculo emocional, como la lástima.
3. Amor fatuo
Se fundamenta en la mezcla de compromiso y pasión, sin que haya podido transcurrir el tiempo necesario para que aflore la intimidad. Este tipo de amor se expresa cuando, por ejemplo, dos personas contraen matrimonio al poco tiempo de haberse enamorado, y todavía no ha surgido el componente de la intimidad. Por ello, en estos casos sigue dedicándose bastante esfuerzo a ofrecer la mejor imagen de uno mismo ante los ojos de la otra persona, algo que pueda mantener viva la idealización.
– ¿Existe el «amor perfecto», según la teoría de Sternberg?
Esta combinación de intimidad, pasión y compromiso desencadena lo que Sternberg definió como amor completo o amor perfecto. Según el autor, es la clase de amor que casi todas las personas aspiran a vivir. No es ninguna exageración afirmar que el amor perfecto es difícil de conseguir, y mucho más de mantener. Pero, después de todo, no siempre buscamos este tipo de amor en todas las relaciones íntimas que tenemos a lo largo de la vida; de hecho, esta clase tan particular y única de amor la reservamos para unas pocas relaciones que colman nuestras expectativas a nivel emocional y sexual, y tratamos de priorizarlas. Son aquellas relaciones que, terminen bien o no tan bien, dejan una huella imborrable en nuestra memoria.
Cada uno de los tres elementos axiales del amor que hemos descrito suele tener una progresión distinta a lo largo del tiempo de la relación. Es notorio que la intimidad se va desarrollando progresivamente a medida que avanza la relación, y puede ir aumentando con el tiempo, pero este crecimiento suele ser más abrupto en las primeras etapas del noviazgo.
En lo que hace referencia a la pasión, ésta se expresa de un modo muy intenso en el inicio, y crece de forma acelerada, pero más tarde decae lentamente conforme la relación va pasando por etapas más avanzadas en el tiempo, hasta estabilizarse. Por su parte, el compromiso aumenta de forma lenta al principio (de una forma incluso más lenta que la intimidad), para alcanzar un punto de equilibrio y estabilidad en el preciso instante en que las recompensas y los costes de la relación son claramente perceptibles.
ACV(H.G.Barnés)/Clarin(G.Sánchez)/National Geographic(C.C.Garay)/The New York Times(J.Horowitz)/Infobae/DW/XLSemanal(C.M.Sánchez) — Cada vez que hablamos de las zonas azules, esas regiones del planeta que Dan Buettner descubrió y en las que abundan las personas que han superado los 100 años de edad, solemos pensar en regiones remotas como Okinawa (Japón).
Sin embargo, al lado de nuestro país, a apenas 1.000 kilómetros de las Islas Baleares, se encuentra Cerdeña, la región que dio por primera vez nombre a las zonas azules en 2004 y uno de los lugares de Europa donde sus habitantes más (y mejor) viven. Tan sólo Icaria, en Grecia, puede mirarle a los ojos en cuestión de longevidad.
Buettner viajó a Cerdeña para comprender un poco mejor qué ocurre allí para que, entre sus 10.000 habitantes, haya 21 centenarios, una media que multiplica por cinco la de Estados Unidos. El autor nacido en Minesota ha publicado sus conclusiones en un artículo de The Wall Street Journal.
Buettner ha acudido acompañado de un demógrafo, un genetista evolucionario y un físico italiano para entender qué factores hacen que, por ejemplo, la familia más longeva del mundo en 2012 habitase en la región de Olgiastra, al este de la isla, y estuviese formada por nueve hermanos cuyas edades sumaban 818 años.
Es decir, una media de 90 años. Pero no se trata de un fenómeno moderno: según un artículo de National Geographic, en Silanus, 91 de los 17.865 nacidos entre 1800 y 1900 vivieron para ver su centésimo cumpleaños.
No es la genética
Durante los primeros años de la investigación de Buettner, este había sospechado que lo que marcaba la diferencia entre los más longevos y aquellos que vivían menos en circunstancias parecidas de higiene y desarrollo sanitario era su configuración genética.
Al igual que ocurría en otras de estas zonas azules, la homogeneidad genética de los sardos era muy alta, mucho más de lo habitual. Sin embargo, las investigaciones realizadas por Gianni Pes, señalan que las diferencias en la mortalidad por enfermedad cardiovascular, el cáncer y la inflamación no son tan sustanciales como para que puedan explicarse por esta única razón.
En definitiva, en la eterna lucha entre configuración genética y hábitos de vida, entre determinismo y libre albedrío, gana este último.
La dieta sí parece ser un importante predictor de la longevidad dentro de una sociedad, pero como ocurría con la alta esperanza de vida de Japón, el país más longevo del mundo, no se debe únicamente a los nutrientes que proporciona, sino también a la gran cantidad de actividades relacionadas con una forma de alimentación más adecuada, su producción y la cultura que la fomenta.
A nivel de alimentación, los carbohidratos complejos parecen influir de manera positiva en la longevidad de los habitantes de todo el mundo. En concreto, las verduras, la fruta, los granos enteros y, sobre todo, las judías. Según los cálculos del grupo de investigadores liderados por Buettner, dos cucharadas al día de este alimento provocaban que la probabilidad de morir descendiese un 8%.
Un alimento que en todos esos lugares sustituía a la carne como la principal fuente de proteína, al mismo tiempo que su aporte de fibra mejoraba la fibra intestinal.
Familia, amigos y nada de milagros
Buettner recuerda que los occidentales cometemos un craso error a la hora de imitar los comportamientos de los habitantes de estas zonas: tendemos a quedarnos con lo superficial y desestimar lo verdaderamente importante.
Es probable que muchos lectores, al descubrir la importancia de una dieta basada en legumbres, se lancen a cambiar por completo sus hábitos alimenticios… y terminen dejándolos de lado en apenas unas semanas, cuando se den cuenta de que, si van a vivir más, quizá no merezca la pena hacerlo sin meterse un solomillo entre pecho y espalda de vez en cuando.
Pero la dieta no es suficiente para vivir más. Buettner relata uno de sus encuentros con una familia de cinco mujeres que pertenecían a tres generaciones diferentes. Cada pocas semanas, se reunían para cocinar pan de la manera tradicional. ¿El secreto está en la masa? No, sino en todo lo que la rodeaba.
Para preparar el alimento, las mujeres debían cortar leña y atizar el fuego, así como amasar durante casi una hora. Un esfuerzo físico bastante completo que, por sí mismo, resulta aún más agotador que una sesión en el gimnasio. Pero esto no era lo más importante, sino mantener unas relaciones saludables con las personas que los rodeaban.
“La gente se encuentra todos los días en la calle y disfrutan la compañía de los demás”, escribe Buettner en el artículo. “Si alguien enferma, un vecino está ahí. Si un pastor pierde a su rebaño, otros le entregan sus animales para reconstruirlo”. Nadie vive solo, aunque pernocte sin compañía en su casa.
Como recuerda el autor, no hay nada más importante para que una comunidad (y no uno de sus miembros) sea longeva que sus habitantes se apoyen mutuamente. En muchas ocasiones, esto se manifiesta a través de unos lazos familiares fuertes.
Ninguna persona envejece en Cerdeña pensando que va a terminar en una residencia de ancianos, sino que sabe que sus hijos –y nietos, y sobrinos, y primos– podrán cuidarlos en casa hasta el final de sus días.
“Ninguno de los centenarios llenos de vida que he conocido se dijeron a los 50 años, ‘¡voy a adoptar esa dieta de la longevidad y vivir otros 50 años!’”, concluye el autor. “Ninguno de ellos se compró una cinta para correr, se apuntó al gimnasio o se puso a comprar suplementos vitamínicos”.
Más bien, vivían en zonas donde el acceso a la comida saludable como la verdura era fácil y sencillo, iban caminando a todas partes, charlaban todos los días con sus vecinos, amigos y familiares, limpiaban ellos mismos sus hogares y cada 20 minutos hacían un poco de ejercicio físico, como agacharse para recoger una fruta a caminar a casa del vecino.
La clase de actividad que resulta muy difícil de integrar en el día a día de un urbanita pero que en esta clase de entornos rurales sigue siendo una costumbre inconsciente.
Zonas azules lugares del mundo donde se vive más de 100 años
Los alquimistas dedicaron buena parte de su tiempo a buscar la vida eterna. Según ellos, precursores de la ciencia moderna, podrían llegar a prolongar su existencia de forma infinita y curarse de todas las enfermedades mediante el elixir de la vida. Pero en la actualidad no existe ese santo remedio, que bien podría formar parte de la ciencia ficción.
Sin embargo, lo más parecido a esta búsqueda en la vida real se puede encontrar en las denominadas Zonas Azules. Un término acuñado por primera vez en 2005 por Dan Buettner en la revista National Geographic,para referirse a los lugares donde la esperanza de vida es la más larga del mundo y donde se reducen considerablemente los índices de enfermedades coronarias, de cáncer y de demencia senil.
Estos cinco lugares hacen que sus habitantes sean los más longevos del planeta por múltiples factores. Los más importantes tienen que ver con una dieta basada en alimentos saludables, actividad física diaria, una rutina donde el estrés sea reducido, practicar espiritualidad y estar en contacto con la naturaleza.
Encontrar un lugar en el mundo donde reine la paz y la tolerancia, y donde las tensiones diarias no sean moneda corriente parece tarea casi imposible y, de hecho, suena casi utópico.
No obstante, Buettner y su equipo de trabajo lograron encontrar estas características en cinco lugares del planeta donde curiosamente viven los más longevos del mundo: la isla de Okinawa en Japón, la Península de Nicoya en Costa Rica, la Isla de Icaria en Grecia, Loma Linda en California, Estados Unidos y la montañosa región de Barbagia en Cerdeña, Italia.
Pero, ¿qué tienen en común estos cinco lugares del mundo que parecen, a priori, tan distintos entre sí? O mejor aún, ¿qué características específicas tienen para que la gente sea tan longeva?
Isla de Okinawa, Japón.
Okinawa, Japón
Japón es uno de los países con la esperanza de vida más larga del mundo. Se estima que hay más de 50 mil centenarios japoneses. Pero la isla de Okinawa, una península ubicada al sur del país, tiene el registro más alto del país. Los ancianos llegan a vivir alrededor de 84 años y las mujeres alcanzan los 90 años. El riesgo de enfermedades cardiovasculares, demencias seniles y Alzheimer es bajísimo en comparación con Estados Unidos, por ejemplo.
Los abuelos se mantienen activos realizando actividad física a diario, conservando las relaciones sociales de por vida y nutriéndose con alimentos propios de la isla. En primera instancia, es fundamental conocer el término Ikigai, como se denomina al propósito de vida, es decir, el motivo o la razón para levantarse todos los días de la cama.
En segundo lugar, moais: un grupo de amigos que se acompañan durante el resto de la vida, con una idea de propósito en común. Esta tradición okinawense busca que la persona envejezca acompañado de alguien cercano que puede brindar un sostén emocional e incluso financiero. El contacto físico y el apoyo de los amigos es fundamental para el buen desarrollo de la salud mental.
Por último, el Hara Hachi Bu es el mantra que repiten antes de comer. Pero también es una dieta basada en vegetales, pescados y productos de la isla. Además de comer hasta un 80% de tu capacidad, es decir, una reducción calórica autoimpuesta.
Los viajeros que visitaban la isla se daban cuenta. En Okinawa, una zona rural tradicional de Japón, los habitantes llevan vidas muy largas. No sólo sobrepasan los 80 años con salud, sino que la mayor parte de ellos llegan a los 90 tranquilamente. Algunos más son centenarios. Esta condición alzó la curiosidad turística previo a la pandemia. Hoy, a pesar del COVID-19, la población sigue contando con una longevidad poco común en el mundo.
En el centro del pueblo de Ogimi, un monumento para los ancestros de los pobladores corona un camposanto sagrado. Se le conoce como «Piedra angular de la paz», y es un memorial para las víctimas de batallas pasadas en Okinawa. Se tiene registro de que se perdieron más de 200 mil vidas. A diferencia de los demás pobladores, estas personas murieron de manera precoz. Ahí, la gente vive largamente.
Dan Buettner, corresponsal para National Geographic, describe a esta región al sur de Japón como una ‘zona azul’. Según su reporteo, las personas llevan vidas muy extensas y felices. Incluso a pesar de la crisis sanitaria global, las personas han sabido sobrevivir la precariedad y el aislamiento con tranquilidad:
De acuerdo con la investigación, tres factores fundamentales favorecen este estilo de vida: la dieta, las prácticas sociales y la genética. Cuando estas características encuentran un equilibrio saludable, el resultado se manifiesta en poblaciones longevas que retan los límites de la esperanza de vida.
– Longevidad hereditaria
Los pobladores de Okinawa entienden la comida como medicina. Por esta razón, los lugareños dedican gran parte de su energía vital a cocinar. Los menús locales rebosan de cerdo y alcohol —mucho más que cualquier otra parte de Japón. Para compensar este consumo, sirven cinco porciones diarias de frutas y verduras, acompañadas de algún tipo de pescado local.
La tradición culinaria no está basada en calorías, de acuerdo con Craig Willcox, profesor de salud pública y gerontología en la Universidad Internacional de Okinawa. No sólo esto. El calor tropical y la marea apacible favorecen que las condiciones de vida sean mejores en la isla. A diferencia de otras regiones de Japón, la puntualidad y la exigencia es más laxa. Tanto así, que otras ciudades la conocen como el «tiempo de Okinawa».
Además de este ritmo más tranquilo de vida, la sociedad favorece que las personas mayores se mantengan ocupadas y activas. Es común que las mujeres ancianas se dediquen a tejer y a limpiar hilos típicos.
De esta forma, tienen algo productivo que hacer, que aporta a la economía isleña. Con la edad, a diferencia de otras partes del mundo, las personas se mantienen enfocadas en tener una aportación a la sociedad.
A pesar de los más de 2 mil casos de COVID-19 en Okinawa registrados hasta octubre, las personas han aprendido a adaptar sus estructuras sociales para funcionar en términos de la pandemia. Bajo la política de las ‘tres C’, han conservado el distanciamiento social, evitado los espacios cerrados y anulado las reuniones multitudinarias. Así, los ancianos centenarios persisten en la isla japonesa.
Península Nicoya, Costa Rica.
Península de Nicoya, Costa Rica
Este sector del país caribeño parece sobresalido del mapa. Los lugareños no conocen de lujos ni excentricidades, más bien de naturaleza, playas paradisíacas, frutos tropicales y trabajo duro en una zona que mayormente estuvo asilada del resto del país. Los ancianos de Nicoya tienen huesos fuertes y bajas tasas de enfermedades cardíacas. Mantienen una vida social activa, además de trabajar mucho y realizar deporte a diario pero de baja intensidad.
En su dieta podría estar la clave de su longevidad. Muchas frutas tropicales y las llamadas “tres hermanas” de la agricultura mesoamericana: los frijoles, el maíz y la calabaza. Este ciclo agrícola posee una combinación perfecta desde su cultivo hasta su ingesta porque aportan calcio, fibra y antioxidantes al mismo tiempo.
Pero el optimismo, la fe, la confianza y las relaciones familiares y sociales también son fundamentales para que muchos de los habitantes lleguen a viejos. Tienen poco, la vida cotidiana es dura y es obligación trabajar mucho para poder comer. Pero creen que no necesitan más de lo que tienen para vivir.
Isla de Icaria, Grecia.
Isla de Icaria, Grecia
«Uno de cada tres icariotes llega a los 90 años y tienden a vivir 10 años más que el resto de los habitantes de Europa y América», afirma el Centro Internacional sobre el Envejecimiento. Esta isla mediterránea es paradisíaca: posee un clima agradable, el agua como límite, huertas naturales y siestas a diario. La geografía hace que los desplazamientos requieran de un estado físico apto, por lo que los isleños se ejercitan de forma cotidiana sin notarlo.
Pero al maravilloso ambiente se le suma una alimentación acorde. La dieta habitual de los lugareños es similar a la mediterránea: alimentos básicos como aceite de oliva, vino tinto, pescado, infusiones de hierbas, miel no pasteurizada, garbanzos, guisantes, lentejas y cantidades limitadas de carne, azúcar y productos lácteos. Se benefician con un menor índice de enfermedades cardíacas y una mejor salud mental.
Loma Linda, California.
Loma Linda, California
La mayoría de las Zonas Azules son islas o penínsulas. Loma Linda no lo es, pero funciona como tal. Este pequeño pueblo, aislado por la falta de contacto con otras costumbres, es el hogar de aproximadamente 9 mil seguidores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
Los lugareños le dan una importancia fundamental a la fe y a sus creencias religiosas, y aquí parece estar una de las claves de su longevidad. Suelen vivir hasta diez años más que los otros habitantes de California. Pero también su estilo de vida incluye seguir una dieta vegetariana evitando alimentos «bíblicos».
No consumen cerdo ni carnes rojas, y tampoco pueden fumar, tomar café, ni beber alcohol. Su dieta incluye granos integrales, mucha agua, nueces, verduras, frutas frescas y legumbres. Se cree que la rutina de reunirse con otros seguidores de su iglesia favorece la socialización, alivia el estrés y refuerza el estilo de vida saludable.
Barbaglia en la isla de Cerdeña, Italia.
Barbagia, Cerdeña
«En casi todo el mundo, por cada hombre que llega a los 100 años hay cinco mujeres que alcanzan esa edad, aquí la proporción es de uno a uno» aseguró Dan Buettner, autor del libro The Blue Zones. Queda claro, en este lugar los hombres viven más que en cualquier otro lado. Es que, en esta maravillosa isla italiana muchos han trabajado como pastores o granjeros y en la actualidad se mantienen activos caminando varios kilómetros a diario, el ejercicio físico ayuda a mantener las articulaciones y el sistema cardiovascular joven.
También los mayores son muy respetados y forman parte vital de su comunidad. La expectativa de contribuir a la sociedad los mantiene activos. Un estudio de la Universidad de Cagliari determinó que su involucramiento es más alto que en el resto de las comunas. Son fuente de consulta permanente y ayudan en la transmisión de valores, de la historia y de la tradición local.
Pero también la alimentación tiene mucho que ver. En su día a día no puede faltar la leche de cabra (reduce el colesterol y es rica en calcio), la cebada molida, el hinojo (alto en fibra y diurético) y la infusión de cardo mariano (antioxidante y antiinflamatorio). Además consumen berenjenas, tomates y habas, entre otros productos, de sus huertas propias y beben diariamente su vino local (elaborado con uvas Cannonau) que es rico en polifenoles y favorable para la salud del corazón.
Perdasdefogu, con apenas 1.765 residentes, alcanzó un nuevo récord Guinnes
Vittorio Lai, uno de los habitantes de 100 años del pueblo Perdasdefogu ubicado en el sureste de Cerdeña.
En lo profundo de las montañas de Cerdeña, en una carretera sinuosa frente a un parque infantil abandonado, un cartel da la bienvenida a los visitantes a Perdasdefogu, hogar del “Récord Mundial de Longevidad Familiar”.
Los retratos en blanco y negro de los arrugados habitantes que han alcanzado los 100 años de edad observan una tranquila calle principal cerca de la “Plaza de la Longevidad”. Los afiches de la campaña prometen el renacimiento de la ciudad a través del “ADN” y la “Longevidad”.
El aislado pueblo, antaño más conocido por una base militar que durante décadas fue una plataforma de lanzamiento de oportunidades económicas y misiles de largo alcance, intenta posicionarse como capital mundial de las vidas de largo alcance.
Destruida, como tantas ciudades italianas, por la pérdida de empleo, la baja natalidad y la huida de los jóvenes, Perdasdefogu está aprovechando su reconocimiento en el Guinness de los Récords como el municipio con “la mayor concentración de centenarios” —actualmente hay siete de ellos en una población de unos 1780— para impulsar un rejuvenecimiento económico.
La esperanza es que los extranjeros reacios a morir, desesperados por conocer los secretos para vivir en perpetuidad, impulsen un auge del turismo. O que los investigadores genéticos, deseosos de estudiar la materia prima de los residentes, inviertan en instalaciones de última generación, y tal vez incluso mejoren el servicio telefónico irregular con la instalación de cables de fibra óptica.
Pero hay un intruso en el dominio de la veteranía de Perdasdefogu. Seulo, un pueblo más pequeño situado en el corazón de la isla, ha amenazado los grandes planes de Perdasdefogu al reclamar el título, y Perdasdefogu lo quiere fuera de su territorio.
La cafetería de uno de los hermanos Melis, la familia que obtuvo el récord Guinness.
“Ni siquiera vale la pena hablar de ellos”, dijo Salvatore Mura, de 63 años, ingeniero y político local que presentó la solicitud de Perdasdefogu a Guinness. Argumentó que, al no tener 1000 habitantes, Seulo no cumplía los requisitos de Guinness para la clasificación y quedaba fuera de la carrera. “Es una cuestión de matemáticas”.
Mura, acompañado por Giacomo Mameli —un dinámico escritor de 81 años que espera que el nuevo estatus de la ciudad genere publicidad para un festival literario que dirige—, caminaba por la plaza del Juicio Final y un mural de ancianos con chalecos de lana y típicas gorras coppola.
Los dos ofrecieron todo tipo de explicaciones sobre la longevidad de los habitantes del pueblo. Señalaron las numerosas huertas con sus calabacines de gran tamaño; hablaron del pan de papa local que, según insinuaron, fue estudiado por genetistas; y exaltaron las ayudas digestivas naturales, incluido un queso ácido que temblaba como un cubo blancuzco de gelatina.
“Esto”, dijo Mameli, levantando un cuenco, “es un Maalox natural”, en alusión al antiácido.
Annunziata Stori, que cumplirá 100 años en agosto, transformaba sémola en pasta frégula.
Los hombres señalaron los retratos de centenarios junto a la florería —cuyo principal negocio son los funerales— y junto al hostal dirigido por la hermana de Mameli, quien mencionó que en Seulo había una mayor concentración de centenarios. (“Pero no tienen 1000 personas”, respondió mordazmente su hermano. “Qué pena”).
Los hombres se detuvieron en el bar de la familia Melis, que en 2014 ganó el récord Guinness de mayor edad combinada, con más de 800 años entre los nueve hermanos vivos.
Mura dijo que el milagro económico de Perdas, como llaman los lugareños al pueblo, ya había comenzado, con una marca de vino inspirada en los centenarios y un nuevo negocio que promovía la miel endulzada por el aire “que respiraban los ancianos”.
Retratos de habitantes centenarios en un museo de Seulo, en Cerdeña
En su paseo, él y Mameli visitaron a los ancianos del pueblo en las plazas y en sus porches, y repartieron a los miembros del club de centenarios comentarios de longevidad sobre el poder del minestrone local y el aire de la montaña, los garbanzos y el estilo de vida sencillo de Perdasdefogu. Pero los centenarios tendían a salirse del guion.
Mura incitó a Bonino Lai, de 102 años, a hablar de los superalimentos locales. Lai, en cambio, recordó cómo, después de los lanzamientos de misiles desde la base que los fiscales cerraron en su día por verter residuos peligrosos enriquecidos con uranio, él y sus amigos buscaban piezas caídas “y champiñones”.
“¡Eran buenos!”, añadió. “Todo el mundo los buscaba”.
El residente de Perdasdefogu que oficialmente tiene mayor edad, Antonio Brundu, de 104 años, cuyo padre vivió hasta los 103, habló con solemnidad sobre la perseverancia en el sufrimiento, en la casa de su hija en Monserrato.
Cuando Mura intentó que Lai volviera a hablar del trabajo al aire libre, él ensalzó las ventajas de conseguir una sinecura permanente en la municipalidad. “Conocía al alcalde y a los concejales”, dijo. “Pensaban que era un buen tipo”.
Otros decían que la variedad era la sal, o al menos, el conservante de la vida. “Un día hago esto”, dijo Annunziata Stori, que cumplirá 100 años en agosto, mientras enrollaba a ciegas sémola en pequeñas perlas de pasta frégula. “Otro día espaguetis. Otro día lasaña”.
Fotos de un joven Antonio Brundu, el residente de mayor edad de Perdasdefogu
En lo que todos coincidían era en el orgullo por el nuevo récord de su pueblo.
“Habitante por habitante, somos el número 1”, dijo Antonio Lai, de 100 años (sin parentesco directo con Bonino), que responde al apodo de la Pistola y presumió de que hace tan solo dos años renovó su licencia de manejo. (“Debía de ser una licencia inglesa”, dijo su nieto político, Giampiero Lai. “Conducía por el lado equivocado de la carretera”).
La fama del ránking de Guinness vino acompañada de beneficios a los que Lai no tenía intención de renunciar. “Una mujer de 84 años —una mujer grande— se acercó y me dio un beso”, dijo. Los pocos jóvenes que quedan en el pueblo están menos prendados de ostentar el título más decrépito del planeta.
“Todo está orientado a los viejos”, dijo Alessio Vittorio Lai, de 16 años, tataranieto de la Pistola, mientras echaba monedas en una máquina de cigarrillos una noche. Su amigo Gabriele Pastrello, de 16 años, nieto de Bonino Lai, el entusiasta de los champiñones, estaba de acuerdo. “Aquí no pasa nada”, dijo.
Los habitantes de la ciudad de Seulo se burlan de la pretensión de Perdasdefogu al trono geriátrico. “Así no es como es”, dijo Maria Murgia, de 89 años, a la izquierda, mientras paseaba con su amiga Consuelo Melis, de 30 años.Credit…
En Seulo tampoco parecía pasar mucho.
El pueblo tenía un cartel de bienvenida similar —“El pueblo de los centenarios”— y también decoraba su calle junto a la ladera con las fotos en blanco y negro de los residentes que habían alcanzado el hito de los 100 años.
Su tienda de turismo ofrecía ejemplares de The Blue Zones Kitchen: 100 Recipes to Live to 100, de Dan Buettner, un autodenominado “explorador” —y poseedor del récord Guinness de distancia en bicicleta—, que ha contribuido a poner en el mapa a Seulo y a otros puntos importantes de la llamada Zona Azul, donde la gente vive mucho tiempo.
Los habitantes de Seulo se burlan de la pretensión de Perdasdefogu al trono geriátrico. “Así no es como es”, dijo Maria Murgia, de 89 años, con velo y vestido negro, mientras paseaba con su amiga Consuelo Melis, de 30 años, que llevaba un sostén deportivo y pantalones de yoga. “Se equivocaron en los cálculos”.
“¡Somos nosotros!”, gritó Giovanni Deiana, de 79 años, que estaba sentado en un banco con sus amigos en un parque infantil, por lo demás vacío, a las afueras de la ciudad; le preocupaba de que su esposa viviera hasta los 106 años, igual que su madre. “¡Nosotros!”.
Igual que Perdas con su base de misiles, Seulo también solía ser conocida por otra cosa. Un mural en la pared de la municipalidad muestra a un joven barbudo de los años 30 con botas de pastor y un título de médico para honrar el antiguo récord del pueblo de tener la mayor densidad de graduados universitarios de Italia.
Plaza de la Longevidad en Perdasdefogu
“Pero entonces se fueron”, dice Enrico Murgia, de 55 años, alcalde de la ciudad. Murgia dijo que los cinco centenarios vivos de la ciudad —con dos más en el horizonte— dieron a Seulo, con solo 790 habitantes, una densidad de superancianos mucho mayor que la de Perdasdefogu. (El sábado murió una, Pietrina Murgia, a los 100 años, con lo que el número se redujo a cuatro).
Ingeniero de formación, dibujó gráficos circulares e hizo ecuaciones para mostrar “la cifra real que nos proyecta como la ciudad con mayor longevidad del mundo”. Cálculos aparte, la distinción de Seulo por su extrema longevidad, dijo, era un “vehículo de mercadeo” y se dirigió al pueblo con un puñado de folletos turísticos (“Descubre el elixir de la larga vida”). Se los entregó a personas que ya viven allí.
Se detuvo en la casa de Anna Mulas, de 100 años, quien, al ser preguntada por el secreto de su notable resistencia, recordó que llevaba sacos de cemento en la cabeza para ayudar a construir su casa. Pero, sobre todo, castigaba a su hija por no ofrecer suficientes caramelos a los invitados. Murgia se acercó al Museo de la Longevidad, que abrirá pronto, pintado con murales de ancianos, y prometió “una actividad turística vivencial”.
Al atardecer, contempló la vista de su pueblo de colores pastel y lamentó cómo los años de una gripe porcina habían matado a miles de cerdos, lo que costó muchos puestos de trabajo y obligó a al menos 200 residentes a mudarse. “Habríamos tenido 1000 personas”, dijo. “Con esos 200, podríamos haberle pegado a Perdas”.
La mano de Anna Mulas, de 100 años, de Seulo
Vittorio Lai, apodado Pistol, fue la última persona de Perdasdefogu en celebrar su centenario, un hombre que pese a su avanzada edad todavía conduce y caza jabalíes. Vittorio celebró su cumpleaños el sábado pasado, pero esta semana se unirá otra centenaria igual o más vivaz que él, Piuccia Lai, quien pese a compartir su apellido no tiene relación de parentesco.
Piuccia, una adorable anciana que vive su vida entre Perdasdefogu y Milán, donde están sus hijos y a donde viaja regularmente, es la décima persona del pueblo de 1.765 habitantes en cumplir 100 años. Cerdeña ha sido identificada como una de las cinco regiones del mundo que tienen altas concentraciones de personas que han eclipsado el hito del siglo. Hay 534 personas en toda la isla que tienen 100 años o más, o 33,6 por cada 100.000 habitantes.
Pero Perdasdefogu, un pueblo escondido en lo alto de las escarpadas montañas del sureste de Cerdeña, al que solo se puede acceder por un camino estrecho y sinuoso, es único en el sentido de que el número de centenarios en un pueblo de su tamaño es 16 veces mayor que el promedio nacional.
“La presencia de 10 centenarios confirma la longevidad excepcional de los habitantes de Perdasdefogu y sube aún más el listón”, dijo Luisa Salaris, profesora de demografía en la Universidad de Cagliari a The Guardian. Perdasdefogu saltó a la fama en 2012 cuando la familia Melis, compuesta por nueve hermanos y hermanas, entró en el Guinness World Records como los hermanos vivos más viejos de la Tierra, con una edad combinada de 818 años.
El ciudadano más longevo de la ciudad hasta la fecha es Consolata Melis, la mayor de los hermanos, que murió en 2015, a los 108 años. Antonio Brundu, que cumple 104 años en marzo, es el residente actual de mayor edad. Vittorio Lai se ganó su apodo después de matar su primer jabalí a la edad de 13 años. “Tomé el rifle de mi padre, el jefe del grupo de caza”, le dijo al diario La Nuova Sardegna en un artículo escrito por el historiador Giacomo Mameli. “En aquellos días, la caza libraba al pueblo del hambre”.
Vittorio Lai cumplió 100 años el sábado 12 de febrero.
Por lo general, todo el pueblo se reúne para conmemorar el cumpleaños número 100, pero debido a las restricciones del coronavirus, Lai celebró invitando a almorzar a familiares y algunos amigos. Dijo que ha trabajado en “cientos” de trabajos a lo largo de su vida. “Fui pastor, peón, obrero de almacén y cocinero, pero sin saber cocinar”. Su esposa, María, tiene 97 años. “Ella quería ser monja”, dijo Lai. “Entonces dije: ‘Está bien, entonces me convertiré en sacerdote o fraile’”.
Piuccia Lai celebra su cumpleaños el 21 de febrero en Milán, donde se reunirá con el alcalde, Giuseppe Sala. “He vivido el hambre y la guerra, durante el fascismo y la democracia”, dijo, y agregó que había votado como mujer por primera vez el 2 de junio de 1946 y había conocido a 10 papas, aunque nació poco después muerte de Benedicto XV, lo que significa que ha estado viva durante ocho papados.
Varios científicos han estudiado Perdasdefogu, con explicaciones para la longevidad de la ciudad que van desde aire limpio y estilos de vida activos hasta una dieta rica en verduras frescas. Piuccia dijo que nunca se levanta de la mesa con el estómago lleno, come poca carne y bebe poco café.
Para Mameli, la clave es el sentido de comunidad del pueblo. “Es muy unido; hay algunas excepciones, pero todos nos amamos y nos cuidamos”.
Vilcabamba: donde viven los “viejos más viejos del mundo”
Recorrer la bucólica Vilcabamba, situada a 50 kilómetros al sur de Loja, la ciudad más austral de Ecuador, y a 1.700 metros sobre el nivel del mar, es impregnarse de un entorno armonioso y de una suerte de mimetismo de la gente con el terruño.
Los emblemáticos habitantes del “valle sagrado”, que tras haber sobrepasado un siglo de existencia conservan sus facultades vitales intactas, hacen alarde de fortleza en faenas agrícolas o ganaderas como cualquiera agricultor de 40 o 50 años.
Vilcabamba, tierra cubierta de cañaverales y de diversos árboles frutales, posee un clima primaveral que fluctúa entre los 18 y 22 grados centígrados todo el año. Cobró fama en la década de los setenta, cuando científicos se interesaron en estudiar la razón de que muchos habitantes de esa comunidad vivan más de 100 años.
Estos estudios coinciden en señalar que el clima benigno, su apacible atmósfera, la sana alimentación con frutos de la tierra y, en especial, el agua de los ríos Chamba y Uchima y de los múltiples arroyos, son los secretos de la larga y saludable vida de sus moradores.
El agua de sus vertientes contiene magnesio, hierro y otros minerales, por lo que consumirla propiciaría la quema de grasa y también ayudaría a prevenir el reumatismo.
(José Javier Delgado y María Mercedes Retete, habitantes de Vilcabamba-2016).
César Paz-y-Miño, director del Centro de Investigación Genética y Genómica de la Universidad Tecnológica Equinoccial, en Quito, dice que la longevidad está relacionada con una relación armoniosa entre genes y ambiente, que está envuelta en el concepto de EPIGENÉTICA, es decir la influencia de factores externos al material genético.
Paz y Miño agrega que, los “actores principales de la longevidad son los genes. Hoy se conoce que muchos genes, unos 30, podrían estar involucrados en el período de vida.
Enfermedades en las que se produce envejecimiento precoz, como la progeria, el mismo Síndrome de Down o la demencia, han mostrado que tienen genes involucrados en su desarrollo; esto fue el origen del estudio de los genes y su relación con el envejecimiento, es decir hay genes para envejecer.
Asimismo, agregó que «entre estos genes está uno llamado por la ciencia bcat-1, que regula el ritmo del metabolismo de las células y que determina mayor sobrevida. Otros genes que están en las zonas terminales de los cromosomas, llamadas zonas teloméricas, se ha demostrado que juegan papel importante en la longevidad. De hecho estas zonas mantienen su tamaño en los longevos, mientras que en los no longevos disminuyen”.
La gran cantidad de longevos que viven en Vilcabamba ha constituido un imán para la visita de cientos de turistas y peregrinos de distintas partes del mundo, que han llegado con diferentes afecciones, sobre todo cardíacas. No en vano, Vilcabamba ha sido calificada como “Isla de inmunidad para las enfermedades del corazón”, “El país de los Viejos más Viejos del Mundo”, “Isla de Longevidad”, o “Centro mundial de Curiosidad Médica y Periodística”.
Ourense esconde el secreto de una de las comarca más longeva del mundo
Entre las comarcas rurales de nuestras tierras gallegas se hayan algunos de los lugares más longevos del mundo. Hasta hace poco, la isla japonesa de Okinawa estaba considerada poseedora del secreto de la juventud.
Bañada por las aguas del océano Pacífico, esta isla perteneciente a un archipiélago ha gozado durante años de la mayor esperanza de vida del mundo: por cada 100 000 habitantes, 60 centenarios habitan sus calles, según afirma el economista y profesor de universidad Iñaki Ortega en su libro La revolución de las canas. Parece que ese liderazgo podría cambiar.
En general, España va camino de desbancar al país nipón como el país más longevo del mundo en los próximos años. Según un estudio de la Universidad de Washington publicado en The Lancet en 2018, para 2040, la proyecciones sitúan la esperanza de vida de los españoles en 85,8 años.
Pero, por otra parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) proyecta a España como el país más envejecido del mundo para el año 2050, con un 40% de la población por encima de los 65 años.
Y no hace falta viajar al futuro: los centenarios de la pequeña región de Ourense superan a los japoneses. “Hay tasas similares a las niponas, o incluso superiores, en la ciudad gallega de Ourense”, afirma Ortega.
Los ancianos orensanos que soplan las velas con tres cifras sobre su tarta van en aumento desde hace más de un lustro. El pasado año, según cifras de del Instituto Nacional de Estadística (INE), los centenarios en Galicia ascendieron a 1.823, más de 340 en Orense.
Esto se traduce en una tasa de 75 centenarios por cada 100 000 habitantes, según el Instituto Gallego de Estadística. En algunas comarcas, como Tierra de Celanova, las cifras se disparan hasta siete veces la media española: 252 centenarios por cada 100 000 personas.
– Seis minutos más de vida por cada hora
“En 1919, como recuerda el doctor José Antonio Serra, solo uno de cada 100 llegaba a los 65 años. La longevidad, entendida como el fenómeno en el que una gran mayoría de seres humanos alcanza edades avanzadas con buena salud, es algo muy reciente”, afirma Ortega en su obra. “De hecho, durante 8000 generaciones, la esperanza de vida del mundo se mantuvo constante en la cifra de 31 años”.
Tanto en el interior de nuestras tierras gallegas, como a lo largo y ancho del planeta, el volumen de ancianos aumenta día a día sus cifras y la esperanza de vida se multiplica de forma exponencial desde hace dos siglos. Gracias a este rápido aumento, el tiempo extra que las sociedades avanzadas están ganando a la vida es de seis minutos cada hora, según afirma Ortega en su obra.
“El crecimiento generalizado de centenarios en buena parte del mundo estaba previsto y no sorprende”, explica David Reher, catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense.
“En realidad, la construcción de estos supervivientes se basa en el progresivo retraso de ‘la vejez’ en buena parte del mundo. Se trata de un gran triunfo de la modernización que se construye a partes iguales a partir de vidas más sanas, trabajos que castigan el cuerpo menos y una medicina cada vez más sofisticada”.
Algunos expertos afirman que las sociedades superlongevas son una realidad más cercana al presente que al futuro. “Algunos biólogos piensan que pronto se podrá vivir hasta los 150 años, aunque es un debate abierto”, afirma a National Geographic el neurocientífico Juan Lerma.
“El cerebro envejece, todos los que tenemos una edad lo estamos experimentando día a día. Ahora sabemos algunos trucos, como desarrollar buenos hábitos, para retrasar ese envejecimiento y que nos permita vivir con una capacidad cognitiva aceptable durante más años”. ¿Cuáles son las claves de la longevidad en nuestras tierras?
– El mapa de la longevidad
Hace años, cuando comenzó a aumentar la curiosidad sobre por qué las personas viven más en determinadas zonas del mundo, un mapamundi y un grueso marcador azul fueron el germen de un proyecto que dio la vuelta al mundo: las zonas azules.
Se trata de aquellas áreas del mundo – cinco, hasta el momento-, donde las personas superan por décadas enteras la esperanza de vida a nivel mundial y donde, además, las enfermedades asociadas a edades avanzadas, como la demencia o el cáncer, son muy inferiores a la media.
La identificación de las tierras donde se esconde el secreto de la longevidad surgió cuando Michel Poulain y Gianni Pes, un astrofísico y un gerontólogo, se dispusieron a marcar en el mapa los lugares donde más centenarios encontraban. Según iban trazando un círculo azul alrededor de los pueblos más longevos, se encontraron con que el mapa se iba tiñendo de azul en una zona concreta: la isla de Cerdeña.
Cuando el periodista Dann Buettner escuchó acerca de este descubrimiento, su curiosidad le llevó a embarcarse en una nueva aventura: averiguar si los factores que hacían de aquel lugar una zona azul se repetían en otros lugares.
Así, respaldado por National Geographic y la Sociedad de Gerontología de Norteamérica, Buettner encontró otras cuatro zonas: La isla de Okinawa en Japón, la Península de Nicoya en Costa Rica, la Isla de Icaria en Grecia y Loma Linda en California.
Aquel descubrimiento fue la portada del número de National Geographic de noviembre de 2005: Los secretos para vivir más. Sin embargo, una isla en el Mediterráneo parece poco emparentada a primera vista con el Caribe u Oriente.
Aunque los estudios sobre Ourense aún son escasos y todavía no tiene la denominación de Zona Azul, se encuentra en el punto de mira de los científicos que buscan averiguar cómo llegar al final de nuestro camino de manera tan saludable.
Según las semejanzas encontradas en las investigaciones de Buettner, estas zonas tienen muchos puntos en común con la vida rural de la ciudad gallega. ¿Cuál es el denominador común de todos estos lugares?
– Ourense, un paraíso para la salud
En sus investigaciones, Buettner descubrió que la dieta no es la única clave de la longevidad: también lo son las relaciones sociales, la calidad del sueño, mantenerse activo de manera constante e incluso el sexo. Si nos desplazamos hacia nuestra localidad gallega más longeva, los patrones son los mismos que en las llamadas Zonas Azules.
Tal y como explicaba el periodista en una entrevista sobre los secretos para vivir cien años, en todos aquellos lugares más longevos, las tendencias generales son las mismas: destaca la tranquilidad, la vida activa y la armonía con el entorno.
“Se trata de poblaciones rurales, relativamente pobres, donde no existe obesidad”, afirma Reher. “También suelen ser individuos que viven vidas sencillas, con menos estrés que la mayoría”. A menudo estrechamente relacionadas con el medio rural, estas poblaciones tienen a lo largo de toda su vida una utilidad.
Su papel en la sociedad es útil hasta el final, no como en las ciudades, donde los ancianos pasan a tener un papel únicamente afectivo, pero no productivo, según explica Miguel Ángel Vázquez, presidente de la Sociedad Gallega de Gerontología y Geriatría en el Faro de Vigo.
– Vivir más y envejecer mejor: ¿una cuestión de genética?
Al contrario de lo que se pueda pensar en un principio, no se trata solo de una cuestión de genética privilegiada, sino que algunos hábitos pueden mejorar las probabilidades de vivir más años o potenciar esa ventaja natural.
Más allá de lograr vivir más o menos años, para los investigadores destaca especialmente la relación de estos lugares entre sus largas vidas y la salud de su senectud. En aquellas zonas donde destacan los centenarios también llaman la atención sus bajas tasas de enfermedades como arterioesclerosis, cáncer, Alzheimer, etc.
La genética es una pieza clave, pero los expertos afirman que el secreto para llegar a los 100 años se encuentra sin duda en los hábitos de vida. Prueba de ello fue una población de la isla nipona que en 1930 emigró a Brasil y redujo considerablemente su longevidad, según un estudio de la Universidad de Salamanca.
“No obstante, hay que tener cuidado a la hora de establecer una clara ‘causalidad’ a partir de un grupo tan reducido de la población”, alerta Reher. “En la última década se han localizado las zonas donde hay muchos centenarios, pero sabemos relativamente poco acerca de las causas”.
Hasta el momento, los expertos inclinan la balanza de las causas en estos grupos concretos hacia una alimentación muy sana, basada en productos de la tierra donde abundan las frutas y las verduras, pocas calorías y muchos nutrientes.
– Una vida activa, fuertes lazos y un ikigai
“Mi nombre es Manuel Tato Vilas, nací en Loureiro de Figueroa, provincia de Pontevedra”, explica este centenario a National Geographic como parte del documental Ciencia de la vida: Longevidad. “Tengo 101 años. Hice de todo, fui cantero, carpintero, estuve en la guerra, ¡hasta fui peluquero! Me gusta salir, hay que salir a que te dé el aire y caminar. ¡Caminar es muy bueno!”
Dedicar tiempo a las actividades sociales con la familia y a los amigos y llevar una alimentación ligada a los productos de la tierra con un consumo diario de verduras y frutas parece perfilarse como el pilar de la eterna juventud.
Además, los centenarios tienen otro punto en común: viven en comunidades pequeñas donde son muy activos, pero sin estrés. Diversos estudios reflejan que es la falta de actividad lo que nos hace más frágiles. Realizan actividad física diaria, constante pero moderada, y su vida tiene un propósito, el llamado ikigai.
La estructura social que representan las familias y comunidades, que constituyen una fuerte red muy cercana en los pueblos, tiene un peso muy importante dentro no solo de vivir más, sino de envejecer mejor.
Los expertos apuntan a que las generaciones de los hijos y los nietos de estos ancianos, que en su mayoría se fueron a las ciudades en busca de un futuro lejos del campo, disminuirán notablemente su salud en sus últimos años de vida respecto a sus abuelos.
– La ciencia, rumbo a una humanidad centenaria
El INE censa en más de 16.300 los centenarios que viven en nuestro país, donde los hiperlongevos se han multiplicado por 20 en las últimas cinco décadas. Esto convierte a la pequeña región de Ourense en un nicho perfecto para el estudio sobre las causas de la longevidad y la buena salud que acompaña al envejecimiento de nuestra población en las zonas rurales.
Dentro del cóctel de factores que acompañan esta buena salud en los nonagenarios y centenarios, en la comunidad orensana destaca la ausencia de estrés. Sin industria, ni contaminación, los vecinos de Ourense viven tranquilos gracias al campo y al ganado.
El estilo de vida moderno que a menudo nos exigen las ciudades choca frontalmente con muchos de los puntos analizados como claves para la longevidad.
Al preguntar al divulgador científico Manuel Toharia sobre la posibilidad de compatibilizarlo, responde que es posible, “pero hay que empeñarse mucho, porque las trampas nos rodean por doquier: un trabajo estresante, preocupaciones de todo tipo, comida rápida y de mala calidad, a veces en exceso, ocupaciones sedentarias que pretendemos compensar castigando al cuerpo durante el fin de semana, etc.”
La clave, para este experto, está en la actitud. “Sacar una hora al día para andar deprisa o hacer algo de ejercicio físico, adecuado a la edad de cada uno, siempre es posible; pero la pereza del sillón, la tentación de la tele y sus mil y un canales distintos, la comida basura pero muy gustosa… Son tentaciones a menudo inevitables que quizá debiéramos combatir”.
Aunque la ciencia avanza de forma vertiginosa hacia los métodos para revertir el envejecimiento, el debate científico está sobre la mesa.
“Los sistemas biológicos tienen fecha de caducidad, me temo, y aunque se pueda rejuvenecer un órgano, hay que tener en cuenta el organismo en su conjunto, su fisiología, la interrelación de un sistema con otro”, explica Lerma.
“Existen células inmortales, que se han inmortalizado manteniéndose vivas durante más décadas que la vida de una persona, pero están aisladas, no integradas en un órgano”.
No sabemos cómo van a ser las sociedades del futuro pero, tanto en Ourense como en el mundo entero, perfilan uno de los mayores retos demográficos a los que se enfrenta la humanidad.
“Cuanto más se retrase la pérdida de salud, más centenarios habrá, sin duda alguna. Se trata de un proceso de cambio ya en marcha desde hace muchas décadas y no sabemos si, o cuándo, terminará, si es que termina”, concluye Reher.
Eustaquio Pérez: «Yo mando en mi cuerpo. Nadie decide por mí»
EUSTAQUIO PÉREZ / 99 años, Quintela de Leirado: «Yo gozo. ¿Qué mejor vida que esta? No tengo miedo a la muerte. Estos años son un regalo de Dios. Nunca dejé de trabajar desde los 8 años, que cargaba fardos y cruzaba la raya con Portugal. Iba al contrabando, como todos: cobre, bacalao…
Nunca drogas ni vicios. Luego emigré a Guinea. Mi mujer también está bien. Yo llevo los corderos al monte y me ocupo de la huerta. Las tierras son mías. Nunca pedí una subvención. Y los vecinos tampoco. La carretera la hicimos entre todos. El Gobierno no dio nada. Voy al médico lo menos posible. No iría nunca…
Me dolía una muela y, tras mucho padecer, fui a la dentista. Me dijo que tenía dos mal, que me sacaría una ahora y otra en una semana. Y le dije que no. Sáqueme las dos. Y las dos me sacó. Yo mando en mi cuerpo. Nadie decide por mí».
«No tengo pereza. Me gusta caminar rápido. Raro es que ponga la calefacción. Y más raro que vaya al médico. Como de todo y me bebo un vaso de vino con la comida. Mi mujer me hace un caldo con las verduras de mi huerto.
Luego veo una película del Oeste. Y por la noche me acuesto temprano. Tengo la cabeza clara y llevo las cuentas de casa. ¿Preocupaciones? ¡Yo disfruto de la vida!»,añade este vecino de Quintela de Leirado, en la comarca de Tierra de Celanova, la más longeva de Ourense, que es la segunda provincia más envejecida de España, tras Zamora, y una de las que tienen mayor porcentaje de jubilados de Europa, tras Pinhal (Portugal) y Evrytania (Grecia).
En Ourense, con una población de 306.000 habitantes, la edad media supera los 50 años; el 33 por ciento tiene más de 65 y el 7 por ciento ya sopló las 85 velas y vive, por así decirlo, años de propina, pues ha sobrepasado la esperanza de vida de los españoles (83,3).
César Iglesias: «El otro día renové el carné de conducir sin problema»
CÉSAR IGLESIAS / 90 años, A Conchada: «Soy jubilado de Campsa. Tenemos un piso en Ourense, mi mujer y yo, pero preferimos estar aquí, en el campo. Esta es la casa donde me crie. Solo bajamos a la ciudad a por suministros. El otro día fui a que me renovaran el carné de conducir. Sin problema.
Somos los únicos que vivimos aquí todo el año. De vez en cuando pasa un ciclista y le damos agua y charlamos. En vacaciones sí que hay vecinos. Cuido del bosque. Tengo mucho que podar. Siempre llevo una azada.
O una hoz, para cortar zarzas. Cuando yo falte, lo van a sentir los caminos. También tengo mis patatas y mis lechugas. ¡Y mis cepas! Hago mi propio vino».
El Padrón Continuo del Instituto Nacional de Estadística contabiliza 16.387 centenarios en nuestro país, que vive una auténtica eclosión de hiperlongevos, pues su número se ha multiplicado por 20 en democracia. Y es una tendencia imparable.
Según la Universidad de Washington, España será el país más longevo del mundo en 2040, superando a Japón y Suiza; y otras proyecciones apuntan a que el número de centenarios españoles podría sobrepasar los 220.000 en 2066.
Esto convierte a Ourense en un laboratorio demográfico de primer orden, y prácticamente virgen, porque apenas ha dado tiempo a estudiarlo.
De hecho, Ourense ni siquiera tiene la consideración de ‘zona azul’, como se conoce a las regiones del mundo más longevas: la mencionada Okinawa, Sardinia (Italia), Loma Linda (Estados Unidos), Icaria (Grecia) y Nicoya (Costa Rica).
En el caso de Ourense no se puede obviar el despoblamiento acelerado de la España vaciada, y que también afecta a otras provincias envejecidas, como Soria, Zamora o Lugo. Pero tampoco se puede negar que la larga vida de los abuelos orensanos tiene su propia idiosincrasia. Y merece un análisis detenido.
Cándida Conde
CÁNDIDA CONDE /83 años, Palmés: «Atiendo el bar y la tienda cuando no están mis hijos y así tengo la cabeza entretenida. Estoy porque quiero, nadie me obliga. Hago licor café como se hacía hace cien años. Todo natural. Hablo con unos y otros. Necesito hacer cosas, moverme.
Si te jubilas y te quedas en casa sin hacer nada, te estancas y al final caes enferma. Como de todo sin abusar. Yo solo pido que la ‘cabeciña’ valga».
«Cien años es un número redondo, capta nuestra atención, pero no es el dato más importante, ni mucho menos», señala Miguel Ángel Vázquez, médico geriatra, investigador de la longevidad y presidente de la Sociedad Gallega de Gerontología y Geriatría.
«Hay muchísimos nonagenarios en Galicia. Gente que ha sobrepasado con creces la esperanza de vida al nacer. Y que está en muy buenas condiciones, tanto físicas como mentales y anímicas. Eso es lo que resulta asombroso en el caso de Ourense, en concreto del interior rural, más allá de que son comarcas que han sufrido la emigración de los jóvenes.
Son ancianos que ves subidos a un tractor, manejando una desbrozadora de motor en su finca, caminando por el monte, atendiendo a sus vacas o detrás de un mostrador… No están postrados. Cumplen muchos años; pero no es la cantidad, sino la calidad de esos años lo que marca la diferencia», explica Vázquez.
Pepe Quintas con su mujer Josefa
PEPE QUINTAS / 84 años, con su mujer, Josefa, Soutelo: «Soy agricultor. Me diagnosticaron párkinson hace unos años. Me tiemblan las manos y dormía mal de la preocupación. Pero el hijo de unos vecinos, que es agente forestal, me enseñó a hacer ejercicios de respiración y a relajarme dándome baños de bosque, como hacen los japoneses.
Shinrin-yoku lo llaman. Te mejora incluso la tensión. Todos los días salgo a caminar, recojo trozos de madera para hacer cucharas, arados… Y así, cuando no puedo dormir, pienso en las herramientas que voy a fabricar con la madera que recogí», cuenta Pepe.
«Tenemos unos vecinos, un matrimonio joven: él es bombero y ella, enfermera. Tienen dos niños pequeños y nos los dejan cuando se van a trabajar. Les hago caldo, duermen la siesta…», dice Josefa.
– El minifundio: parte de la explicación
Este fenómeno tiene un nombre científico: compresión de la morbilidad. Básicamente, consiste en que se va demorando la pérdida de autonomía hasta edades muy avanzadas. «Esta gente vive muy pocos años ‘malos’ en comparación con el resto de población anciana. Es un círculo virtuoso. Si llevas una vida saludable, activa, vives mejor más años.
A veces es una cuestión de mentalidad, de ‘creérselo’… Si tengo 87 y me dicen que puedo llegar a los 100, hago cosas. Me planteo que igual tengo que pintar la cocina, o cambiar de coche, o echarme novia», comenta el geriatra.
¿Cuál es el secreto? ¿Genes, buena alimentación, un estilo de vida tradicional? «Un poco de todo, porque detrás de la longevidad hay un cóctel de factores. Pero una de las características del medio rural orensano es la ausencia de estrés. Tiene su explicación. Hay mucho minifundio. Heredaba el primogénito o la primogénita porque, si se repartía entre los hijos, no daba para vivir.
El que se quedaba tenía la supervivencia garantizada. Eso disminuye el nivel de estrés. Los demás emigraban y se buscaban la vida. Hay orensanos por todo el mundo…
Además, la tierra hay que trabajarla. Y la que más ha trabajado desde siempre es la mujer, que lo hacía en el campo y llevaba la casa. El hombre se iba al bar cuando se ponía el sol a echar la partida. Resultado: la mujer vive más, cuatro años de media», expone Vázquez.
Pilar Nóvoa
PILAR NÓVOA / 82 años, A Conchada: «Llevo un diario y hago versos y canciones. Quería ser maestra, pero no pude estudiar. Sé de las cosas del campo. Los pueblos se quedaron sin gente. Y como no hay sembrados tampoco hay pájaros. Mi marido echa arroz en los caminos para ellos.
Nos trajimos tres gorriones de otro pueblo. Y a los pocos días vinieron diez, porque les pusimos de comer. Criaron en los hórreos. Cuidamos de todo, hasta de las arañas. Vi una entre las cerezas, con un dibujo que parecía una flor de lis, y la puse en un rosal.
Y estuvo con nosotros toda la temporada. Tenemos una estufa, pero nos gusta ver arder el fuego en la chimenea. Un piso es una jaula».
– El clima y la solidaridad de la gente
José Antonio Pérez es alcalde de Quintela de Leirado, uno de los diez ayuntamientos que componen la comarca de Tierra de Celanova. Lleva como regidor desde 1976. «Tengo mi casa a cincuenta metros del Consistorio. Si no estoy en el despacho, los vecinos saben dónde encontrarme». Tiene 72 años, pero no piensa en jubilarse.
«Aquí nunca hubo industria, para bien y para mal, así que tampoco hay contaminación. Quizá por eso se vive tanto. Los vecinos tienen sus huertos, su ganado… Y el clima es bueno. Más suave que en la capital. Apenas hay nieblas. Y por la orografía tenemos muchas horas de sol. Vemos los primeros rayos en el horizonte y los últimos. La luz marca la jornada.
En fin, la gente es solidaria. Todos los vecinos contribuyeron para hacer la carretera. Y acabamos de poner fibra óptica. Se vive bien. No es una vida cómoda, hay que hacer muchas cosas y no da tiempo a acomodarse, pero es tranquila», cuenta.
«La provincia de Ourense es un ejemplo de desertificación», comenta Xosé Santos, miembro de la asociación Amigos da Terra y buen conocedor del medio rural. «En los últimos 30 años se ha pasado de un 40 por ciento de población en los pueblos y aldeas a solo un 6 por ciento.
En Soutelo, el pueblo de mis padres, hay tres vecinos en invierno. El panadero va allí y vende una barra de pan, 80 céntimos, dos a lo sumo. ¿Le resulta rentable? No, pero mi madre le regala unas berzas, charla con unos y otros, comprueba que están bien. Hace un papel social imprescindible. Y la estructura social es un factor determinante en la longevidad», asegura.
Isaac Pérez y Camila Pinto
ISAAC PÉREZ Y CAMILA PINTO / 88 y 82 años, A Bola: «Venimos los jueves al mercado de Celanova a vender los productos de nuestra huerta. Ya nos cuesta, porque la edad pesa, pero no nos llegan las pensiones. Y es una ayuda que tenemos. Y también es verdad que así la cabeza está ocupada pensando lo que vas a llevar para la venta.
Y, como conocemos a la clientela, con todos hablamos. Vendemos berzas, cebollas… Lo que va siendo de temporada», cuenta Camila. «Tuve un ictus y me pasé unos años sin decir ni una palabra. Pero recuperé el habla y aquí estoy», añade Isaac.
– La clave: envejecer bien
«La comunidad, entendida como la suma del clan familiar y los vecinos, presta apoyo y llega donde no llegan los servicios sociales. Pero se está perdiendo, se ha perdido ya en gran medida. Y dudo que los hijos y los nietos de esta generación tan longeva, y que se han marchado a la ciudad, vayan a vivir tantos años buenos, activos, a pesar de los avances en medicina o en alimentación.
Puede que vivan más, ¿pero envejecerán igual de bien? –se pregunta Santos–. Estamos hablando de gente que ha comido toda su vida los alimentos que ellos mismos producen; que sigue haciendo mantequilla con la leche que da su vaca, a la que alimenta dos veces al día con un pote caliente de verduras que no es muy diferente al que comen ellos mismos.
Han bebido el agua de los manantiales, han respirado el aire de los montes, no han dejado nunca de trabajar y, cuando han enfermado, la comunidad los ha cuidado.
Creo que estamos ante una excepcionalidad demográfica que se perderá cuando esta generación se extinga. Desde luego, tenemos mucho que aprender de ellos. Porque son los ‘últimos mohicanos’ de una manera de vivir en armonía con el entorno.
The Objective(C.Malamud)— Uno de los efectos no deseados del procés catalán fue el gran impulso que recibió el nacionalismo español desde las perspectivas más variadas, especialmente el más rancio y el más tradicionalista.
Fuera de lo estrictamente científico e incluso más allá del debate político, la historia y las ciencias sociales, especialmente en su vertiente más propagandista y divulgativa, se convirtieron en un campo de batalla dialéctico para contraponer experiencias y puntos de vistas radicalmente enfrentados.
Si de un lado se reivindicaban de forma victimista las consecuencias más dramáticas del 11 de septiembre de 1714, llegando sus repercusiones incluso a los estadios de fútbol de Cataluña y España, del otro se rechazaba frontalmente la leyenda negra, a la que se caracterizaba como un ataque frontal contra España y sus esencias más profundas.
Se llegó a tales extremos que incluso el Institut Nova Història (INH) aseguró que Cristóbal Colón, Miguel de Cervantes o Bartolomé de Las Casas, entre tantos otros, eran catalanes.
Pero, en ambos casos, el enfrentamiento entre el nacionalismo español y el catalán dio lugar a idealizaciones, exageraciones y mitificaciones desmesuradas, cada uno intentando llevar agua a su molino. Para unos, por ejemplo, la catalanidad y la nación catalana hunden sus raíces en plena Edad Media y, para otros, España, en todo su esplendor, fue el agente civilizador que llevó la libertad, la religión, la lengua (el español) y la cultura a los indígenas atrasados del Nuevo Mundo.
Muchas de las guerras culturales que nos zahieren hoy en día tienen su origen en aquellos años y en el deseo de muchos, en la senda de la cancelación, de eliminar para siempre a unos enemigos incómodos. El gran suceso editorial de obras como Imperiofobia y leyenda negra. Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio Español, de Elvira Roca Barea, con más de 40 ediciones, se explica precisamente por la gran polarización presente en aquellos momentos.
Incluso el argentino Marcelo Gullo, con las 13 ediciones de su Madre patria. Desmontando la leyenda negra desde Bartolomé de las Casas hasta el separatismo catalán, supo ir a rebufo del éxito anterior, sacándole un buen rédito a unos juegos florales tan virulentos como descalificadores, pese a aportar pocos o ningún elemento novedoso al debate. El título de su obra más reciente, Nada por lo que pedir perdón: La importancia del legado español frente a las atrocidades cometidas por los enemigos de España, da buena cuenta de su afán arbitrista.
– Incomprensión y barbarie
Era tal la necesidad de recalcar la importancia del ser español y el deseo de defender la causa de España que muchos lectores compraban lo que fuera con tal de ratificarse en sus puntos de vista. Incluso un personaje otrora tan radical, como Alfonso Guerra, prologó Madre Patria de Gullo, pese a que éste abreva en lo más granado y rancio del nacionalismo argentino situado más a la derecha.
Por eso es muy agradable y vivificante, en medio de una discusión estéril, generalmente sustanciada con más ruido que argumentos, leer a un historiador, a un profesional de la historia, como Esteban Mira Caballos (Carmona, 1966) y su obra El descubrimiento de Europa. Indígenas y mestizos en el Viejo Mundo (Crítica, 2023).
Mira Caballos es autor, entre otros tantos libros, de una excelente biografía de Hernán Cortés, donde desnuda al conquistador, presentándolo con sus luces y sombras, con sus grandezas y miserias, como un personaje contradictorio como todos los grandes hombres que forjaron la historia.
Retrato de Hernán Cortés.
Su discurso lleno de matices se abre paso en esta historia singular del descubrimiento y conquista de América por parte de los europeos, junto con la particular visión que los indígenas se forjaron de los nativos de Europa y de su realidad. Como dice Mira Caballos: «La barbarie es fruto de la incomprensión del otro, y tan bárbaros los veían los europeos a ellos [los indígenas] como estos últimos a los europeos».
Este proceso inverso, especialmente el que transcurre desde fines del siglo XV y en la primera mitad del XVI, es analizado desde un ángulo diferente al tradicional: el de los indígenas y mestizos que por diversos motivos debieron viajar a Europa, especialmente a la Península Ibérica.
Si bien no es intención de Mira Caballos cargar contra la leyenda negra, ni tampoco convertirse en defensor de algunos de sus extremos, es capaz de situar correctamente algunas cuestiones vitales como la de la esclavitud indígena y la presencia de esclavos americanos en diversas ciudades españolas.
Obviamente que su número no llegó ni remotamente a equipararse al de los africanos vendidos en América, pero varios miles de originarios de América llegaron tanto a Sevilla como a Lisboa, y muchos se vendieron en sus mercados esclavistas. Como en el caso de los africanos explotados en el Nuevo Mundo, la gran mayoría de los siervos indígenas que debieron trabajar en Europa debió desempeñarse en durísimas condiciones.
El descubrimiento americano del Viejo Mundo también incluye cuestiones destacadas como el legado indígena, especialmente de sus élites, en la cultura española y su presencia en el arte de la época. Otro tema importante es el rol de la Iglesia católica durante la conquista y colonización y el papel jugado por los eclesiásticos, todo lo cual repercute de una manera decisiva en el paso de muchos indígenas por la Península e incluso en su actuación, cuando tocaba, ante instancias políticas y judiciales de la administración imperial.
– Enfoque comparado
Un personaje del que también se ocupa nuestro autor es Bartolomé de Las Casas, apuntado por algunos de sus censores más feroces como la misma encarnación del mal y un autor esencial en la invención de la leyenda negra. De alguna manera, los críticos actuales del dominico son continuadores de aquellos conquistadores y plantadores españoles que dirigían su ira contra los religiosos que defendían a los indígenas y la preservación de sus vidas y su cultura.
Bartolomé de Las Casas
Mira Caballos define las ideas del obispo de Chiapas como poco originales, las ideas de alguien que no inventó nada, pero pese a ello fue un gran luchador por los derechos indígenas: «Todo el pensamiento crítico de los dominicos se fraguó años antes de la aparición en escena del que sería su máximo valedor, fray Bartolomé de Las Casas. No olvidemos que este sevillano no profesó esta regla hasta 1522. Las Casas fue un incansable defensor de los indígenas, que insistió en todo momento en la injusticia de cualquier guerra contra los naturales».
Una de las principales virtudes de la obra de Mira Caballos es su preocupación por incorporar a su investigación un enfoque comparado. Por eso presta especial atención al trato dado por ingleses, portugueses y franceses a los indígenas que llevaban desde sus colonias a las metrópolis. Pero, no para insistir en la superioridad ética y moral del imperio español frente a otros imperios de la época, sino para presentar la empresa del descubrimiento y conquista como una empresa europea.
En ella, obviamente, Castilla, y España, jugaron un papel esencial pero no único ni, tampoco, radicalmente distinto al desempeñado por sus vecinos de entonces. Pese a la afirmación de que las Indias no eran colonias, las posesiones españolas en América se ajustaban en buena medida a la matriz colonial de entonces. De alguna manera eran como las meigas, haberlas haylas.
Carlos Malamud es catedrático emérito de Historia de América de la UNED. Investigador principal de América Latina delReal Instituto Elcano.
AARP(L.Woodruff)— Era la camiseta perfecta: 100% algodón, escote en V y no demasiado adherente.
Encontrar regalos para ella siempre fue difícil, porque solo servían los regalos “útiles”.
Busqué el teléfono para llamarla.
Ella era una persona práctica y no le gustaban las sorpresas, así que a mí siempre me gustaba confirmar mis instintos.
Entonces, lo sentí. En los dos segundos que pasaron entre el hallazgo de la camiseta y la búsqueda del teléfono, sentí un golpe en el estómago que me recordó que ella ya no estaba.
Mi madre falleció hace 11 meses, pero el deseo de hablar, de contarle las últimas novedades y de oír su voz estaba en algo así como piloto automático. Era una conexión sólida, la luz roja en el dispositivo electrónico que indica que está conectado a la fuente de energía a pesar de estar apagado.
Durante casi dos décadas, mis padres vivieron a cuatro horas de distancia de mi casa. Como tantos cuidadores a distancia, yo miraba el calendario y planificaba una visita mensual o, en ocasiones, dos. Cuando surgían citas médicas u otras pequeñas crisis, las tres hermanas acomodábamos nuestras semanas para estar allí; dos de nosotras tratábamos de aliviar la carga de la tercera, que vivía a solo 20 minutos.
Yo era como una paloma mensajera, lista para hacer el viaje. A veces me quedaba a dormir y otras, con trabajo y niños en casa, volvía el mismo día. No llamé “cuidar” a lo que hacía; no pensaba en ello como cuidar. Yo era simplemente una hija que visitaba a sus padres, verificaba que estuvieran bien y pasaba tiempo con ellos a medida que se aproximaban al final de su vida.
Pero todo aquel que es espectador directo de ese momento en que el subibaja se inclina y los roles se invierten —cuando un padre se vuelve dependiente de un hijo adulto— puede identificarse con el dolor que trae esa realidad.
– El factor de soledad al final de los cuidados
A medida que la enfermedad de Alzheimer comenzó a consumir a mi padre, lo que creó más confusión y frustración, mi madre se hizo cargo de la mayor parte de su cuidado. Su propia salud mental y física se vio comprometida, y las tres hijas nos turnábamos como podíamos para ayudarla a obtener tratamiento y asegurarnos de que tomara sus medicamentos.
Cuando mi padre pasó de la vida independiente a la vida asistida y de allí al hogar de ancianos para sus últimos días, mi madre se vio liberada de los aspectos difíciles de cuidar a un hombre que ya no estaba presente. Cuando él falleció, sus días y su tiempo volvieron a ser de ella, pero enfrentó una batalla contra la ansiedad y la depresión. Nosotras rechinábamos los dientes con esa batalla.
Pero perseveramos. Mi hermana menor cargó con la mayor parte de sus pedidos casi diarios, las transacciones bancarias, las citas médicas y los viajes al supermercado. Las llamadas aumentaron y también aumentaron las demandas menores, la necesidad de más Kleenex a pesar de tener cinco cajas bajo el lavabo.
Mi madre se sentía sola. Y sus necesidades concretas le parecían razones legítimas para vernos. Ella no quería ser una carga, ocuparnos demasiado tiempo, incapaz como era de pronunciar las palabras “te necesito, estoy sola, ¿puedes venir?”.
Este último año tuve muchos momentos en los que sentí como si mi madre todavía estuviera aquí, que escuché su voz en mi mente diciéndome: “Sé buena contigo” o “Es un viaje muy largo para ti”. Hay tantos momentos en los que quiero compartir con ella pequeñas noticias positivas sobre sus nietos, cosas de las que ella puede alardear ante sus amigos. Cada vez que siento eso, hay una breve llama de calidez ante la expectativa de escuchar su voz. Y cada vez, esa llama se apaga abruptamente.
He llegado a pensar en esta experiencia como algo similar a perder una joya preciada. Yo había usado el mismo brazalete de plata durante años, y cuando un día lo perdí, durante meses seguí estirando la mano para tocarlo en mi muñeca, esperando que todavía estuviera allí. Esa sensación es más intensa este mes, durante la temporada de las fiestas, que en cualquier otro momento este último año.
Lee Woodruff (segunda desde la derecha) y sus hermanas, Megan Lucier (izquierda) y Nancy McLoughlin, con su madre, Terry McConaughy (extrema derecha).
– Un año de primeras veces difíciles
Los expertos hablan de las fiestas como un tiempo de excitación y depresión, un amplificador e intensificador del lugar en el que nos encontramos en la vida. Cuando estamos en un punto bueno, mental y físicamente, es más fácil ver y sentir regocijo en esta época del año. Para quienes experimentan una pérdida, un cambio de circunstancias, aislamiento o soledad, la temporada de las fiestas es un recordatorio de lo que podemos estar echando de menos y lo que nos falta.
El primer año después de la pérdida de alguien hay una lista de primeras veces: el primer Día de Acción de Gracias sin ellos a la mesa, el primer cumpleaños o el primer aniversario desde su partida. La experiencia de cualquier buen recuerdo sin un ser querido es un año de heridas que no sanan y dolor lacerante, y es diferente para cada uno.
Yo no había contado con extrañar el acto concreto de cuidar de mi madre en esta época del año. Esa sensación me golpeó en forma sorpresiva cuando menos lo esperaba. ¿Extrañaba el “deber” de cuidarla, la dignidad de la tarea o la recompensa de sentirme necesaria?
Por supuesto que yo la amaba, pero también estaba orgullosa de devolverle de algún modo todos los años que ella se había ocupado de nosotras, especialmente durante la adolescencia, que transitamos desafiando las reglas y volteando los ojos. Es imposible desenmarañar todas las emociones que conlleva el cuidar a otra persona. El resentimiento, el deber, la responsabilidad y la obligación pueden coexistir con el amor, la devoción y la gratitud. Es muy distinto para cada uno.
En muy poco tiempo enfrentaremos esa primera Navidad sin ella en el mundo. Miraremos alrededor de la mesa a los nueve nietos, y ahora a ese primer bisnieto que nunca llegó a conocer. Una de sus hijas levantará una copa y brindaremos por ella, nuestra heroína silenciosa de tantas maneras. Ella era la fuerza callada detrás de todas nosotras, el plano original de cómo se han desarrollado tantos aspectos de nuestra vida.
El año pasado ha sido una oportunidad de hacer balance sobre cómo me desempeñé en mi papel de cuidadora. Muchos cuidadores a distancia viven con la idea constante de que siempre se quedan cortos, que nunca hacen lo suficiente. Mi madre nunca me hizo sentir de esa manera.
Yo he aceptado el hecho de que hice lo mejor que podía. Hubo veces, mientras conducía de regreso desde Boston, en que estaba exhausta y abrumada, y maldecía el hecho de que no hubieran elegido un lugar más cercano a mi hermana y a mí. Pero esos momentos de cuidadora enojada se han borrado mayormente de mi memoria. Ese es uno de los regalos del paso del tiempo.
Mi madre creía que los cardenales eran una señal de esperanza. Aplaudía con deleite cada vez que veía un pájaro rojo a través de la ventana. Después de su muerte, encontré una pequeña réplica de cerámica del pájaro y compré uno para cada hermana. El mío está cerca del teléfono, sobre mi escritorio. Mira por la ventana como acostumbraba a hacerlo mi madre, cuando los observaba en el comedero.
Cuando siento ese impulso fantasma de buscar el teléfono y hablar con ella, miro ese pequeño pájaro. La aguda puñalada de la realidad se transforma en amor y gratitud. Ella puede no estar presente en este mundo, pero todavía está conmigo, y con todos nosotros, en la forma que tiene el amor de continuar vivo.
Visitar un teatro en desuso. Recorrer las calles de una ciudad deshabitada.
Pasear frente a una escuela cerrada.
Sumergirse en estos lugares puede despertar en nosotros la kenopsia, esa sensación única de nostalgia al presenciar la quietud de espacios que alguna vez vibraron con vida.
Nombrar las emociones que sentimos, pero que nos resultan difícil expresar en palabras, supone un alivio significativo. Conozcamos más sobre este curioso y melancólico sentimiento que todos llegamos a experimentar alguna vez.
– ¿Qué es la kenopsia?
Jonh Koeing creó el Diccionario de los Dolores Oscuros con el objetivo de dar nombre a aquellas emociones que todos sentimos, pero no sabemos cómo expresar, pues carecen de un término específico. Kenopsia es una de esas.
El autor describe a este neologismo como «la sobrecogedora atmósfera triste de un lugar que normalmente se llena de gente, pero que ahora está abandonado y tranquilo». Su etimología deriva del griego kenosis que significa «vacío» y opsia, que significa «ver». Ver vacío. Sentir vacío.
Va más allá del impacto visual que genera un sitio desprovisto de actividad. Se asocia con la extraña sensación de notar la esencia de sombra de lo que fue. Así, mientras caminamos por una avenida deshabitada y con todos los comercios con sus persianas bajas, nos invade una melancolía difícil de poner en palabras.
¿Alguna vez tuviste que ir a la oficina en un domingo por la mañana y la encontraste sumida en la oscuridad y el silencio? ¿Recorriste un colegio sin niños en medio de un receso escolar y te fue inevitable sentir nostalgia? Esto es a lo que nos referimos.
– ¿Cuáles son las causas psicológicas de esta experiencia?
Las razones detrás de esta peculiar sensación de vacío no están claras. Sin embargo, existen algunos factores psicológicos que podrían tener una relación directa y representativa con su origen.
. La ley del cierre
En psicología, existe un fenómeno fascinante que se vincula con la tendencia humana a llenar los espacios vacíos. Se lo conoce como la ley del cierre y es uno de los principios de la Gestalt.
Resulta intrigante observar cómo nuestro cerebro, ante algo incompleto, ya sea algo perceptible visualmente, como un círculo sin cerrar, o algo abstracto, como una historia sin final, tiende a llenar esas lagunas.
Nuestra mente busca completar patrones, formas o información con base en el conocimiento previo. Podríamos pensar, entonces, que la experiencia humana no se lleva bien con la ausencia. O, al menos, nuestra tolerancia al vacío es limitada. Nos incomodan los espacios en blanco.
Es que, en última instancia, nos da miedo a estar solos. En este sentido, este fenómeno parece advertirnos sobre la vaguedad y nos confronta con un abismo perturbador y desconocido.
. Vida comunitaria
Otra de las razones que pueden ayudarnos a comprender el porqué de la kenopsia es la necesidad humana de vivir en comunidad y estar en contacto con otros. No podemos olvidar que somos seres sociales.
Desde épocas antiguas, la vida en grupo ha perdurado como una estrategia adaptativa eficaz para protegernos de potenciales peligros. Hoy en día estar rodeados de otras personas es tan común para nosotros que ya nos acostumbramos. Estamos en constante interacción con otros seres humanos que viven, lloran, ríen, gritan, saltan.
Pero, ¿qué ocurre cuando el bullicio habitual se desvanece? El silencio comienza a aturdir y el vacío se vuelve sofocante. Resulta imposible no sentirse incómodo ante tanta ausencia.
A partir de este contraste, esta falta de la vida bulliciosa que dábamos por sentada, nos invade una sensación de soledad súbita y repentina, alertándonos sobre algo que no marcha bien. Como si el abandono fuera inminente. En definitiva, la kenopsia pone en evidencia nuestro deseo intrínseco de estar con otros.
. Apego emocional y miedo a lo desconocido
Esta emoción oscura también puede estar enlazada con el miedo a lo desconocido.
Es posible que la falta de actividad humana cree un ambiente en el que lo familiar se vuelve extraño y desconcertante.
A su vez, este escenario quizás despierta ansiedad y temores asociados a lo que no entendemos en términos absolutos.
Además, la conexión afectiva con esos entornos ahora vacíos puede dar lugar a una sensación de pérdida y melancolía intensa.
De esta manera, la kenopsia puede intensificarse cuando hay apego emocional con esos sitios.
– Kenopsia en el contexto del COVID-19
La pandemia por la COVID-19 extendió la kenopsia a casi cualquier rincón del mundo, convirtiéndola en un sentimiento compartido a nivel global. Parecía inimaginable contemplar lugares icónicos, como Times Square, despojados de la típica actividad.
En esta situación, el vacío fue repentino y, tal vez por eso, aún más impactante. La vida cotidiana se interrumpió de manera abrupta. Las grandes ciudades, que solían rebosar de movimiento, se quedaron en pausa de la noche a la mañana.
Además del miedo a contraer el virus, la falta de rastros humanos en los sitios que antes estaban saturados de vitalidad nos condujo a reflexionar sobre la naturaleza efímera de la vida y la impermanencia de las cosas, tal como supone esta emoción.
– Una extraña sensación que todos conocemos
Esperamos encontrar actividad y movimiento a donde sea que vayamos. Pero, cuando nos enfrentamos a una escena sin vida, donde solo hay objetos, sin ninguna presencia humana, donde apenas podemos oír los tenues sonidos de fondo que, de no ser por la ausencia de personas, pasarían desapercibidos… es en ese momento cuando el vacío inquieta.
No obstante, a pesar de que suene paradójico, muchos de nosotros encontramos cierta belleza en el silencio. ¿Alguna vez te has preguntado por qué las antiguas ruinas de Grecia y Roma, repletas de historias pasadas, son puntos de visita tan frecuentes? ¿O por qué sentimos una atracción tan poderosa hacia lugares abandonados? Es como encontrar poesía en la ausencia.
Muy Interesante(S.Romero)/ACyV/BBC News(V.Perasso) — La memoria fotográfica, también denominada memoria eidética o hipermnesia es muy poco común en adultos pero entre el 2% y 10% de los niños la experimenta a muy temprana edad; sin embargo, esta capacidad tiende a desaparecer tras los seis años de edad, momento en el que los más pequeños aprenden nuevas formas de procesar la información y la memoria fotográfica deja de ser crucial en el aprendizaje.
Esta capacidad de recordar la información con un nivel de detalle extremadamente preciso no es hereditaria y si no se diagnostica a tiempo y, por tanto, no se entrena ni se cultiva, la habilidad acaba diluyéndose para finalmente desaparecer.
Como curiosidad, las personas con memoria fotográfica cuando se esfuerzan en recordar una escena al milímetro, mueven sus ojos como si estuvieran escaneando la imagen o escena que están recuperando de su cerebro directamente desde su perspectiva visual (como si estuviera ahí aún).
Como contrapartida, si pronuncian una palabra o frase corta en los segundos de recuperación de recuerdos, la calidad de la imagen eidética se debilita, según explica la revista Scientific American.
Por el momento no existen estudios que aclaren con suficiente evidencia científica que la memoria fotográfica pueda ser entrenada o aprendida. Y, pese a todo, los mecanismos subyacentes a la memoria fotográfica y cómo poder desarrollarla son aún un misterio.
¿Existe realmente la memoria fotográfica? Esto nos dicen la ciencia y la historia
Está claro que la vida actual está rigurosamente determinada por eso que denominan la sociedad de la imagen, está claro que lo somos y el por qué lo somos: nos desarrollamos en ellas, entendemos cualquier parámetro de nuestra existencia a través de su forma visual, y si no la tiene la inventamos.
Sin embargo, el lenguaje de las imágenes ha establecido lógicas en el mundo desde mucho antes que pasara a pertenecer a la imagen.
A lo largo de la historia, muchas personas han afirmado tener un don extraordinario en torno a ella, aunque curiosamente entendiéndola como la capacidad de poder memorizar instantáneamente grandes volúmenes de texto.
La llamaron memoria fotográfica en el afán por cruzar las capacidades de personas y máquinas.
Los científicos Nikola Tesla y John von Neumann, el escritor Truman Capote, y un gran número de personas menos conocidas afirmaron poseerla. De hecho, es posible que conozcas a alguien que en algún momento te haya dejado caer que también está en ese grupo.
Sin embargo, aunque la idea de la memoria fotográfica está muy extendida en la cultura popular, la realidad científica del fenómeno es bastante diferente de cómo se describe comúnmente.
En la década de los 1970, Ralph Norman Haber teorizó que, en ausencia de habilidades lingüísticas sofisticadas, los niños pequeños dependen más de las imágenes visuales para el procesamiento de la memoria.
A medida que los niños aprenden a expresarse verbalmente y a pensar de manera más abstracta, confían cada vez menos en la memoria visual.
Observando a los niños
En lo que respecta a esa noción, fueron precisamente los niños los que abrieron un importante melón para psicólogos y neurólogos dedicados a estudiar eso de la memoria visual. Resulta que la memoria visual incluye dos tipos de capacidades que, a veces, se confunden: la memoria fotográfica y la eidética.
Según Scott Lilienfeld, profesor de psicología en la Universidad de Emory, la memoria eidética, del griego eidos, o «forma visible», se refiere a la capacidad de una persona para «mantener una imagen visual en su mente con tanta claridad que pueden describirla perfectamente o casi perfectamente… tal como podemos describir los detalles de una pintura inmediatamente frente a nosotros con una precisión casi perfecta».
Poniendo a prueba a niños y niñas, Haber encontró que esta capacidad se encuentra casi exclusivamente en pequeños de entre 6 a 10 años, y solo en un porcentaje muy escaso. Según este experto, alrededor del 2 al 10% de los niños en edad escolar primaria poseen la capacidad de retener una imagen residual clara en su campo visual.
Sin embargo, estas imágenes generalmente se desvanecen de la vista en uno o dos minutos, y no son las grabaciones hiperprecisas que implica el término «memoria fotográfica».
Tres categorías
Cuando la pensamos en memoria fotográfica, tendemos a entender por ello la capacidad de memorizar instantáneamente grandes volúmenes de texto o conversaciones enteras con una precisión perfecta, porque así lo declararon algunos grandes personajes de la Historia.
Pero hay que pulir mucho este pensamiento para llegar a una respuesta algo convincente sobre qué es exactamente la memoria fotográfica.
Para empezar, podemos clasificar a las personas en tres categorías en base a esta capacidad: Los primeros son los llamados sabios excepcionales.
Tal vez el más famoso de estos fue Kim Peek, que sirvió de inspiración para el personaje de Dustin Hoffman, Raymond Babbitt, en la película ‘Rain Main’ de 1988.
Cuando Peek murió en 2009, a la edad de 58 años, había memorizado el contenido de más de 12.000 libros, leyendo a una velocidad de una página cada 8-12 segundos.
El segundo grupo de personas que comúnmente se cree que tienen memorias fotográficas son aquellas que padecen un trastorno raro conocido como hipertimesia.
Las personas con esta afección poseen una memoria autobiográfica excepcional y pueden recordar detalles aparentemente irrelevantes de casi todos los días de sus vidas, como el clima, lo que salió en las noticias o en la televisión, o lo que comieron en el desayuno.
La capacidad de olvidar
Aunque eso último suene estupendo, especialmente si acabas de intentar recordar qué hiciste ayer y no lo logras tener en mente con exactitud, lo cierto es que lejos de ser un defecto que limite nuestro potencial, nuestra capacidad para olvidar detalles irrelevantes y generalizar la información es esencial para que podamos navegar con eficacia por el mundo que nos rodea.
Si bien esto puede parecer una habilidad muy útil, para la mayoría de las personas con esta afección, la incapacidad de olvidar es, de hecho, una auténtica carga.
El tercer y último grupo de personas con memorias supuestamente fotográficas son los mnemotécnicos.
Esto es lo que la mayoría de la gente piensa cuando imagina la memoria fotográfica: personas con una inteligencia normal o superior a la media y una capacidad social capaz de memorizar instantáneamente y recuperar sin esfuerzo grandes volúmenes de información general.
Sin embargo, los mnemotécnicos en general no poseen habilidades naturales extraordinarias, sino que han aprendido a usar una variedad de técnicas mnemotécnicas para ayudarlos a memorizar información.
Entre las técnicas más comunes se encuentran la codificación, el método de loci y el mind palace. Todo ello implica vincular la memoria semántica con la memoria episódica, que es más fácil de recuperar para la mayoría de los humanos.
Recursos para la edad adulta
Para entenderlo, basta un ejemplo: Asociando la secuencia numérica 1-9-4-5 con el año en que terminó la Segunda Guerra Mundial, estamos codificando, es decir, vinculando una información con otra que ya hemos memorizado.
En cuanto al método de loci y mind palace, tienen que ver con colocar palabras, números u otras piezas de información específicas en ubicaciones u objetos en un espacio real o imaginario, y luego «caminar» mentalmente a través de ese espacio.
Al final, todos los supuestos casos de memoria fotográfica que no involucran el síndrome del sabio o la hipertimesia, han resultado ser meramente el resultado de estas técnicas mnemotécnicas combinadas con un simple trabajo duro.
Hasta la fecha, la mayoría de las investigaciones demuestran que los adultos perdemos rápido la posibilidad de tener memoria fotográfica, precisamente porque dejamos de poseer la habilidad natural de construir imágenes eidéticas.
Al parecer, esto se debe justo a que en edad adulta las personas tienden a codificar lo que observan visual y verbalmente, lo cual dificulta la formación de una imagen eidética.
Ahora bien, … ¿Realmente existe la memoria fotográfica?
Todos tenemos un amigo o familiar que afirma tener memoria fotográfica. Los hemos visto leer un texto una sola vez y poder repetirlo con asombrosa precisión tiempo después.
O personas que nos recuerdan pasajes de nuestra infancia con tal claridad que es como ver una foto vieja, que poco a poco va adquiriendo nuevo brillo en sus colores y mayor nitidez ante nuestros ojos.
Pero, ¿por qué no hay pruebas científicas contundentes sobre la existencia de la memoria fotográfica o eidética?
Fotográfica o eidética
Hay que comenzar por zanjar un debate inicial. ¿Es memoria fotográfica o eidética?
La palabra «eidético» viene del griego eidos (forma) y, según la revista Focus de la BBC, no debe confundirse el término con memoria fotográfica, por cuanto el cerebro no funciona como una cámara y las imágenes eidéticas no son realmente como fotografías.
Si cuenta con memoria eidética recordaría tras mirar esta imagen unos segundos cuántas hojas tiene la planta.
Si a quienes tienen memoria eidética se les muestra brevemente una imagen que no hayan visto previamente, afirman que pueden «ver» una imagen mental y recuerdan detalles sumamente específicos, como el número de las ventanas en una calle o de pétalos en una flor.
Además, sus ojos se mueven como si estuvieran escaneando la imagen o escena que ven.
«Puedes esperar que una persona que afirme ver una foto después que no la tiene enfrente, pueda recordar perfectamente la foto original. Sin embargo, la precisión de muchas imágenes eidéticas está lejos de ser perfecta«, señala la página web de la revista Scientific American.
Cuando se habla de memoria fotográfica, usualmente se alude a casos donde la persona puede conservar en su memoria escenas por mucho más tiempo, incluso hechos provenientes de otros momentos de su vida.
¿Hereditaria?
La memoria eidética en adultos es muy rara y una vez se pensó que era hereditaria, advierte la revista BBC Focus.
No obstante, esta extraordinaria habilidad no está relacionada con otros tipos de memoria o con el coeficiente intelectual.
BBC Focus explica que un porcentaje que varía entre 2 y 10% de los niños a temprana edad experimenta este tipo de memoria, pero tiende a desvanecerse cuando alcanzan los seis años, debido a que el individuo aprende métodos más eficientes para procesar información y para desarrollar memoria autobiográfica y verbal.
La mayoría de las investigaciones demuestran que los adultos no poseen la habilidad de construir imágenes eidéticas.
Al parecer, esto se debe a que en edad adulta las personas tienden a codificar lo que observan visual y verbalmente, lo cual dificulta la formación de una imagen eidética.
Hasta el momento no existen estudios que arrojen suficiente evidencia para afirmar que la memoria fotográfica o eidética puede ser entrenada o aprendida.
Cómo saber si la tienes
La Scientific American hace referencia al Método de Extracción de Fotos para determinar si existe memoria eidética, que consiste en presentarle a una persona una foto desconocida sobre un caballete para que la observe cuidadosamente durante 30 segundos.
Cumplido ese período, se retira la foto y se le pide que describa lo que observó.
Las personas que afirman tener memoria eidética dicen poder ver la imagen, y pueden analizarla como si en verdad estuviese puesta sobre el caballete.
Al referirse a memoria fotográfica, el proceso de descubrir que se posee este don puede ser inesperado, incluso traumático.
Es el caso de Kaavya Viswanathan, autora de un libro por el cual fue acusada de plagiar 29 pasajes provenientes de otro libro escrito por Megan McCafferty.
Según la publicación Slate, Viswanathan reprodujo los pasajes de manera inconsciente e involuntaria, gracias a su memoria fotográfica. Ella almacenó esa información en su memoria y, al parecer, la hizo «suya» con el transcurrir de los años.
Lo mismo parece haberle ocurrido al ex Beatle George Harrison, quien siempre afirmó que nunca quiso copiarse la melodía «He’s so fine», el gran éxito del grupo estadounidense The Chiffons en 1963, cuando compuso «My Sweet Lord«. Simplemente olvidó que había escuchado esa canción con anterioridad.
Buena memoria
Aunque no hay estadísticas que confirmen la existencia de la memoria fotográfica, sí hay personas con buena memoria.
Se dice que Kim Peek, de 53 años, quien sirvió de referencia para el personaje interpretado por Dustin Hoffman en la película Rain Man, memorizó cada página de los más de 9.000 libros que había leído.
Peek dice que le toma entre 9 y 12 segundos leer una página (cada uno de sus ojos lee una página independientemente). No obstante, nunca se han realizado pruebas rigurosas sobre la habilidad de Peek.
También está el caso de Stephen Wiltshire, quien ha sido llamado «la cámara humana» por su habilidad para crear bosquejos de escenas vistas durante unos segundos.
«Pero incluso en este caso no puede hablarse de una memoria fotográfica. Su mente no funciona como una fotocopiadora Xerox. Se toma libertades al momento de recordar lo que vio», aclara Slate.
A principios de año, la Universidad de California-Irvine publicó un artículo sobre el caso de una mujer llamada A. J., quien aparentemente puede recordar cada día de su vida desde la niñez. Su condición ha empezado a denominarse síndrome hipertiméstico.
Al parecer, hacen falta más estudios que permitan concluir en la existencia de estos tipos de memoria. Los investigadores están haciendo esfuerzos y es probable que pronto se produzcan nuevos hallazgos al respecto.
7 Personas Famosas con Memoria Fotográfica
A lo largo de nuestra historia, hasta alcanzar la actualidad, se han conocido distintos casos de personas famosas con memoria fotográfica. ¿Quieres conocer sus historias? Veamos cuál te sorprende más.
1. Nikola Tesla
Nikola Tesla fue un hombre adelantado a su época, el padre del futuro. Gracias a sus aportaciones, hoy nos comunicamos mediante smartphones y ordenadores, además de otros inventos que nacieron gracias a él. ¡Son al menos 700 inventos los que llevan su autoría!
Entre las curiosidades de Nikola Tesla encontramos su memoria fotográfica. De hecho, confiaba en su «habilidad para memorizar» al detalle planos de suma complejidad.
Él mismo decía que era capaz de recordar en su mente libros enteros con exactitud, así como cualquier tipo de percepción sensorial. A menudo estos estímulos invadían su cabeza en forma de alucinaciones y destellos de luces que más tarde serían recogidos como la demencia de Tesla.
2. Kim Peek
Kim Peek recibió su fama por tratarse del verdadero Rain man, el sujeto con capacidades intelectuales extraordinarias que inspiró la película del estadounidense Dustin Hoffman, de 1988.
Su caso se convirtió en uno de los más sorprendentes de entre todas las personas con memoria fotográfica. Era capaz de memorizar el 98% de las palabras de los libros que había leído en su vida: ¡nada más y nada menos que 12 mil ejemplares en total!
Leía dos páginas en ocho segundos y un libro de cientos de páginas en una hora, cada globo ocular se ocupaba de una y otra página en simultáneo.
No obstante, Peek nació con macrocefalia (daño permanente en el cerebelo) y agenesia de cuerpo calloso, por tanto, pese a su prodigiosidad, a duras penas podía valerse por sí mismo debido a las dificultades motoras que le aquejaban.
3. Jerry Lucas
A Jerry Lucas lo conocían por ser un destacado jugador de baloncesto. Brilló en la cancha desde la década de los 60 hasta los 70, en 1996 fue integrado a la lista de los 50 jugadores de la NBA más valiosos en la historia de esta disciplina deportiva.
Ahora, es su sistema para retener información descrito en docenas de libros y cientos de conferencias el que le da al nombre de «Jerry Lucas otro sentido».
Lucas pertenece al pequeño grupo de gente con memoria fotográfica, que muy probablemente puso en práctica en la cancha de baloncesto para perfeccionar su técnica al registrar en su cerebro los movimientos de sus contrincantes.
No solo es un basquetbolista estrella, sino una mente prodigiosa.
4. Guillermo del Toro
El trabajo fílmico de Guillermo del Toro, director y guionista mexicano, es visualmente increíble e identificable a simple vista.
Su increíble imaginación es alimentada a la vez con la memoria fotográfica que asegura tener.
Un arma que como cineasta le ha permitido poder consultar su memoria inagotable para transformar recuerdos en historias que hacen de Guillermo del Toro uno de los directores más aclamados de Hollywood y que sus producciones hagan parte de las mejores películas del siglo XXI.
5. Serguéi Rajmáninov
Se sospecha que uno de los pianistas más influyentes del siglo XX, Serguéi Rajmáninov, de origen ruso, pudo haber sido parte del reducido grupo de personas con memoria fotográfica en la historia de la humanidad.
El compositor ruso Alexander Siloti compartió algunas anécdotas en las que describía a Rajmáninov como un pianista con una habilidad de memorización excepcional.
Se aprendía a la perfección partituras de gran complejidad en cuestión de horas, mientras que al resto de los músicos podía tomarle un par de semanas o meses hasta lograr interpretar la pieza con agilidad, incluso con escuchar una pieza tan solo una vez, era capaz de reproducirla exactamente igual, toda una mente fotográfica.
6. Teddy Roosevelt
El vigésimo presidente de los Estados Unidos, Teddy Roosevelt, era capaz de leer de dos a tres libros al día a una velocidad sorprendente mientras se ocupaba de su labor como jefe de Estado.
Dominaba la lectura rápida, un buen hábito si quieres mejorar la memoria.
Siendo una de las personas famosas con memoria fotográfica, en una que otra ocasión sorprendía a quienes les rodeaban citando páginas enteras de periódicos como si los tuviese frente a sus ojos. No se le escapaba ninguna línea, por supuesto, todos quedaban sorprendidos.
7. Ferdinand Marcos
De las numerosas posibilidades que se abren al contar con memoria fotográfica, Ferdinand Marcos, exdictador de Filipina, usó esta capacidad para catalogar la inmensa colección de zapatos de su esposa Imelda Marcos.
La ex-primera dama conocida por no escatimarse de lujos, tenía más de mil zapatos en su gigantesco armario, Ferdinand era capaz de describirlos uno a uno por marca, color y año de adquisición.
Parece que el severo dictador filipino reservaba un lado muy particular, pues compartía el mismo gusto por la moda que su amada esposa.
El don (o la condena) de nunca olvidar
Imagínese que usted es capaz de recordar lo que almorzó un día como hoy, tres años atrás.
O de saber en detalle las noticias del periódico de una fecha cualquiera, tanto las de hace un momento como las de hace dos décadas.
O que, aunque lo desee, no puede borrar los recuerdos vívidos de un accidente o una ruptura amorosa.
Así es la vida de quienes tienen Memoria Autobiográfica Altamente Superior (HSAM, según siglas en inglés), una extraña condición que genera registros muy precisos de eventos del pasado relacionados con la propia experiencia: desde un acontecimiento familiar a lo que alguien les contó, leyeron o escucharon en un día particular.
El síndrome recibió su nombre, hace apenas cinco años, del experto en memoria James McGaugh, neurobiólogo de la Universidad de California en Irvine. En 2006, el académico publicó un artículo sobre un estudio de seis años de una paciente con los síntomas.
El cuadro ciertamente no es nuevo en la ficción: lo registró la pluma de Borges en «Funes, el memorioso» y ahora es el eje de la serie televisiva «Unforgettable», que acaba de estrenarse en Estados Unidos.
Pero, en el mundo real, hay apenas 20 personas oficialmente diagnosticadas con HSAM, todas en Estados Unidos.
«Probablemente ha habido alguna gente con esta condición por siglos, pero nunca se habían investigado científicamente sus bases. Es un cuadro muy raro e inusual», señala el investigador McGaugh a BBC Mundo.
El grupo de académicos que descubrió la HSAM trabajó con 10 casos, los únicos que habían detectado hasta entonces. Hace unos meses, cuando la cadena CBS puso al aire un informe sobre la condición, fue visto por al menos 24 millones de personas en Estados Unidos, de las cuales 500 contactaron a los investigadores pensando que podían ser candidatos: de ellos, sólo 10 resultaron positivo en los exámenes.
– «Google humano»
Para llegar a reconocer el cuadro, los científicos establecieron sus parámetros: evalúan a los potenciales candidatos con un cuestionario de eventos públicos ocurridos durante los últimos 20 años, desde elecciones a competencias deportivas, entregas de premios o accidentes de aviación.
Sobre ellos, un poseedor de memoria autobiográfica superior podrá decir fecha precisa y día de la semana en que ocurrieron, además de otros detalles.
Los que alcanzan más de 55% en este test son luego interrogados sobre experiencias más personales.
«La familia nos da fotos o diarios y podemos tener datos precisos de lo que vivieron y probar cuánto de eso recuerdan. Es muy, muy difícil que un individuo registre más allá de cierto tiempo con un nivel de detalle tan específico», señala el experto.
No por nada los han bautizado «Google humanos». Brad Williams es uno de ellos:
«La manera más obvia de darme cuenta fue jugando al Trivial Pursuit o en concursos de preguntas en bares… soy un fanático de estos concursos y siempre fui mejor y más rápido que el resto. También en episodios familiares se fue dando: yo era el que podía recordar fechas específicas y detalles de todo», señala el hombre, de 55 años, que vive en Wisconsin.
McGaugh explica que probablemente durante siglos ha habido gente con memoria absoluta.
Le ha encontrado a su condición ventajas específicas para el trabajo: como periodista, necesita «menos archivo físico y menos búsquedas en internet de lo que ya está en mi cabeza», le dice a BBC Mundo.
Su primer recuerdo data de los 2 años, cuando vívidamente se ve en el sillón de su casa prendiendo fósforos robados a una tía fumadora.
«Yo lo noté en la secundaria, me daba cuenta que no todos recordaban lo que yo podía y pensaba que era algo inusual, como ser zurdo o algo así.
Más tarde noté que tenía otra dimensión», cuenta Robert Petrella, otro de los pacientes entrevistado por BBC Mundo, quien se acuerda con la misma nitidez de la llegada del hombre a la luna en 1969 que la elección de Barack Obama en 2008.
Para Petrella, que vive en Los Ángeles, la vida es más ligera con su memoria a cuestas: recuerda cumpleaños y aniversarios y jamás usa la agenda de teléfonos. Pero, además, lo pone a buen uso en su empleo de productor televisivo para documentales de History Channel y Discovery Channel.
– Sin escape
Williams asegura que no tiene trucos para recordar. «Tiene un componente fotográfico (…) me acuerdo de detalles visuales pero más aún de datos precisos».
Pero no todos los poseedores de esta memoria superlativa festejan su condición.
La investigación académica, de hecho, comenzó a pedido de una mujer, Jill Price, quien contactó a los expertos de Irvine por no poder soportar más el constante ejercicio de recordación.
«Es imparable, incontrolable y totalmente agotador… Los recuerdos vienen, simplemente llenan mi mente. No están bajo mi control consciente y, por mucho que quiera, no puedo detenerlos», escribió Price en su libro autobiográfico «La mujer que no puede olvidar».
La memoria absoluta ha complicado, en su caso, las relaciones con el entorno. Y hay un dato contundente: la mayoría de los pacientes de McGaugh no están casados ni tienen relaciones de pareja estables.
«El manejo de la situación depende del carácter de cada individuo y las relaciones familiares u otras cercanas que tengan, no hay un único patrón aunque a veces las interacciones pueden ser complicadas», dice el especialista.
En la «lista oficial» de casos está también el de la actriz Marilu Henner, conocida por la serie «Taxi» de finales de los ’70, para quien poder «visualizar la vida en formato calendario» le ha hecho más fácil la tarea de la actuación.
Ahora, la actriz da charlas motivacionales y ha escrito un libro para ayudar a otros a activar su memoria autobiográfica.
– Buscando en el cerebro
El neurobiólogo McGaugh considera, sin embargo, que la HSAM no puede ejercitarse: es una condición preexistente y que se mantiene en el tiempo, a la que aún no le han encontrado explicación neurológica.
Para identificar su origen, el equipo de Irvine realiza una serie de resonancias magnéticas estructurales y otras funcionales, además de análisis genéticos. Hasta el momento, han logrado observar que algunas de las zonas del cerebro de los pacientes con HSAM son más grandes que las de un individuo con memoria normal.
Estas áreas cerebrales serían las mismas que se vinculan con conductas obsesivo-compulsivas: amontonar recuerdos es, por caso, una analogía de la acumulación compulsiva de objetos. Ahora, los médicos están en proceso de proveer una interpretación científica a estos hallazgos.
Por lo pronto, recomiendan que aquellos pacientes que llevan la condición como un peso no se expongan a circunstancias traumáticas, si pueden evitarlo: no son buenos candidatos, por ejemplo, para enrolarse en el ejército e ir a una guerra.
Pero, según McGaugh, la mayoría de los pacientes celebra una condición que les permite entretener a amigos durante una velada o prescindir de cuadernos de notas y archivos de periódicos.
«La mayoría piensa que es un don. Les he preguntado si preferirían no tenerlo y dicen que no lo cambiarían por nada», señala el jefe de la investigación.
ACV(A.Nuño)— Desde que Ötzi, el Hombre de hielo, decidió marcar su cuerpo con dibujos que podían representar una especie de función mágica, tal vez curativa o incluso acupuntura, ha pasado mucho tiempo.
En concreto, la momia más antigua de nuestros antepasados europeos vivió durante la Edad de Cobre y fue descubierta en 1991 por dos alpinistas alemanes.
Además de averiguar que no se encontraba en su mejor estado de salud cuando murió (tenía artritis, enfermedad de Lyme y parásitos intestinales), el gran descubrimiento fueron el total de 68 tatuajes que se encontraron repartidos por su cuerpo, y de los que se especuló mucho en su momento.
Por tanto, no sería justo regañar a un joven que se acaba de tatuar por no tener personalidad y seguir fervientemente las modas, teniendo en cuenta que los tatuajes han estado ahí desde el principio de los tiempos. Egipcios, griegos o romanos solían decorar su cuerpo para demostrar valentía o el paso a la edad adulta, y algunos grupos de la población concretos, como los yakuza en Japón (la mafia del país), basan su aspecto en los tatuajes.
La persona más antigua con tatuajes fue Ötzi, el Hombre de hielo, perteneciente a la Edad de Bronce, que llevaba un total de 68 repartidos por el cuerpo
Algunos lugares son micromundos aislados con sus propias reglas. Lo son, por ejemplo, las cárceles, donde los tatuajes también cobran un gran protagonismo y tienen su propio simbolismo. Estos son los significados de los más famosos.
– Una lágrima
En realidad, la lágrima no tiene un único significado, pues depende de muchos factores. Se encuentra asociado también a las bandas callejeras y se remonta a los años 20 del pasado siglo.
Uno de sus significados más comunes es el de asesinato (dependiendo del número de lágrimas dibujadas, esos serán los asesinatos cometidos), pero también puede implicar la pérdida de alguien, la búsqueda de venganza por la muerte de algún ser querido o incluso el arrepentimiento por algún asesinato perpetrado. Algunas personalidades famosas como Lil Wayne o la fallecida Amy Winehouse también se tatuaron lágrimas en el rostro.
La lágrima puede representar la pérdida de un ser querido.
– Telarañas
Otro tatuaje bastante común, que suele dibujarse en brazos y codos.
Su simbología es bastante sencilla: representa la celda y la incapacidad de escapar de prisión o una larga condena.
Aunque si hay una araña dentro de la propia telaraña también puede indicar drogadicción o incluso que el preso se fugó en otra ocasión.
– Puntos
Cuando son cinco puntos (que suelen situarse en la mano, entre el pulgar y el índice), cuatro representan las paredes y uno, interior, al propio prisionero. Es bastante común en buena parte de Europa y América. Los tatuajes de tres puntos suelen tener un significado religioso, representando a la Santísima Trinidad.
– Cruz
Es muy popular en las cárceles rusas especialmente, donde los tatuajes obtienen una simbología diferente a los de las cárceles occidentales. En concreto, esto representa a los llamados «príncipes de los ladrones», no pueden hacérselos ellos y suelen ser característicos de los altos mandos de la mafia.
– 1488
Un tatuaje que suelen llevar los neonazis y supremacistas blancos. El 14 representa las palabras del supremacista David Lane: «Debemos asegurar la existencia de nuestro pueblo y un futuro para los niños blancos». El 88 vendría a leerse como «HH» porque representa la octava letra del abecedario y significa «Heil Hitler».
El 88 vendría a leerse como «HH» porque representa la octava letra del abecedario y significa «Heil Hitler»
Las pandillas suelen tatuarse sus propios símbolos, aunque todo el mundo coincide en lo mismo: señalaba en VICE hace tiempo Paweł Mączewski, el cual hizo una amplia investigación al respecto, que suelen hacerse de forma primitiva y dolorosa y en ocasiones, debido a la falta de materiales, puede llevar años. Hasta una figura pequeña puede tardar horas en hacerse, pues el método más común para ello es la máquina de afeitar, y para el pigmento suele utilizarse orina mezclada con goma quemada.
Con la llegada del 1 de enero de 2024, las puertas del dominio público se abren de par en par con la entrada de Mickey Mouse.
Y es que el icónico personaje de Walt Disney está libre de derechos de autor.
Ahora, creadores de todo el mundo tienen la libertad de reinventar, reinterpretar y revivir la figura de Mickey como nunca antes.
Desde su introducción en “Steamboat Willie” hace 95 años, este amado personaje ya no se encuentra bajo la exclusiva batuta de Disney.
Esta transición histórica reaviva el debate sobre las políticas de derechos de autor en los Estados Unidos. Otrora, una extensión tras otra mantuvo las obras artísticas lejos del alcance público por hasta 95 años.
Hoy, marcando un giro en la historia del entretenimiento, esos amarres legales finalmente se soltaron. Y con ello, surge la oportunidad de explorar nuevos horizontes para la figura animada que conquistó a varias generaciones alrededor del globo.
– Solo la versión más antigua de Mickey Mouse es de dominio público.
Jennifer Jenkins, directora del Centro Duke para el Estudio del Dominio Público, compartió con Forbes su visión de este cambio como un momento cargado de significado y gran expectativa. Según Jenkins, la liberación de los derechos de autor de las primeras obras de Disney, como “Steamboat Willie” y “Plane Crazy“, significa que tanto Mickey como Minnie pueden adaptarse libremente. Siempre y cuando se respeten los límites del personaje en su versión original de 1928.
¿Qué podemos esperar de esta nueva libertad? La creatividad no conoce fronteras, y las posibles narrativas abarcan desde historias con mensajes ecológicos hasta reinterpretaciones feministas. Sin olvidar las perspectivas únicas y sorprendentes que han surgido en la industria, como las que transforman personajes clásicos en protagonistas de películas de terror o aventuras con zombis.
Los cineastas, entusiastas y juristas miran hacia delante, mientras que Disney, conocida por su celo protector, puede enfrentarse a interesantes desafíos legales en defensa de las iteraciones más actuales del personaje. Este cambio trascendental es producto de una evolución en las leyes de propiedad intelectual en los Estados Unidos.
Jennifer Jenkins enfatizó la naturaleza simbólica de este hito. La libertad del primer Mickey promete una cascada de ingeniosas reinterpretaciones: desde relatos sensibles a la crisis climática hasta visiones rompedoras que puedan seguir los pasos de adaptaciones recientes, tales como “Orgullo, prejuicio y zombies” o ” Winnie the Pooh: Miel y sangre“.
- Las estrategias de Disney para conservar los derechos sobre Mickey Mouse.
No obstante, la defensa del legado de Mickey permanece firme en las oficinas de Disney, que se empeñan en proteger las versiones posteriores del roedor más famoso y que todavía gozan de protección de derechos de autor. La diferenciación entre el “Mickey astuto” de 1928 y su contraparte más moderna, cariñosa y redondeada podría ser clave para futuras acciones legales.
Justin Hughes, experto legal citado por la AFP, predice un horizonte con tenues limites donde la ley de marcas resultará crucial. Las características icónicas de Mickey, introducidas posteriormente como las pantalonetas rojas y guantes blancos, podrían generar disputas en los tribunales.
Aunque los derechos de autor limitan la reproducción de obras creativas, las marcas registradas tienen el poder de proteger la procedencia y pueden renovarse indefinidamente. Astutamente, Disney ha marcado territorio, incluyendo un clip de “Steamboat Willie” en los títulos de apertura de sus filmes, transformando esas imágenes en una marca registrada impenetrable frente a usos no autorizados.
Ante la complejidad de esta nueva realidad legal, Jenkins se muestra optimista, mientras Hughes propone prudencia y asesoría legal para aquellos que deseen utilizar la emblemática imagen de Mickey. Mientras tanto, con nuestra propia cautela, utilizamos una imagen de “Steamboat Willie” para ilustrar esta discusión, pues incluso con sus recientes cambios de estatus, tratar con el tío Disney… sigue siendo un terreno donde hay que navegar con extremo cuidado.
Descubrir— Cuando visitas un supermercado, puedes ver como las estanterías se abastecen y reabastecen continuamente de productos frescos y alimentos procedentes de todo el mundo.
De la misma forma, en los restaurantes solo utilizan los alimentos más frescos para sus recetas.
Todo esto es posible gracias a la tecnología moderna en forma de transporte refrigerado, que llevan a cabo profesionales como los que puedes encontrar gracias a Macingo, la web que te permite comprar presupuestos.
El poder transportar los alimentos de un lugar a otro sin que se estropeen por el camino es de vital importancia para evitar que la comida se eche a perder o se contamine.
Esto es todavía más crítico cuando se trata de productos frescos, ya que si no se transportan de manera adecuada pueden desarrollar bacterias que supongan un peligro para la salud de las personas.
El envío refrigerado es un componente esencial de la cadena de suministro de alimentos actual. Este tipo de transporte ayuda a mantener la calidad y seguridadde los alimentos perecederos mientras se transportan de un lugar a otro, ya que gracias a él no se rompe la cadena de frío.
A continuación profundizamos en este tema para que entiendas lo relevante que es este tipo de traslados de alimentos.
1. Cómo beneficia el envío refrigerado a los productos alimentarios
Una de las ventajas más importantes del transporte frío es su capacidad para reducir la cantidad de alimentos que se desperdician, ya que se calcula que cada año se tiran 1.300 millones de toneladas de alimentos. Esto supone un importante despilfarro tanto de alimentos, como del agua y la energía necesarias para su producción.
La capacidad del transporte refrigerado para prolongar la vida útil de los alimentos es otra ventaja que aportan estos vehículos. La temperatura que se mantiene constante en el interior ayuda a ralentizar el proceso de deterioro. Esto puede ser de suma importancia para ciertos tipos de alimentos, como la carne y los productos lácteos, que son especialmente propensos a estropearse y requieren un control estricto de la temperatura para mantener intacta su calidad.
2. La cadena de frío: elemento clave del transporte refrigerado
Seguro que en más de una ocasión has oído hablar de la cadena de frío y de lo imprescindible que es no romperla. Por eso, incluso cuando se trata de transporte refrigerado de alimentos particulares, es necesario contar con vehículos profesionales preparados para ello.
La cadena de frío hace referencia al proceso de enfriamiento al que se someten los alimentos, para que puedan ser transportados y almacenados durante más tiempo, sin que pierdan su calidad ni dejen de ser seguros hasta que se consuman.
El transporte frío es la única manera de proteger a los alimentos de los microorganismos y bacterias que afectan a su calidad, y que pueden proliferar si no se mantienen la temperatura y la humedad adecuadas durante el viaje.
Se habla de una rotura en la cadena de frío cuando ocurre una pérdida de la temperatura óptima de refrigeración en alguna de las etapas del transporte, lo cual perjudica la seguridad y calidad de los alimentos.
3. Los factores más importantes para un transporte frío seguro
El transporte refrigerado tiene características específicas de temperatura para enviar mercancías sensibles al clima, como verduras, frutas, carne, comidas preparadas, pan, etc. Por lo general lo utilizan grandes empresas, como las cadenas de supermercados o los restaurantes, pero cada día es más popular el transporte refrigerado entre particulares.
Que este transporte de alimentos se haga de manera segura dependerá de los siguientes factores:
Distancia desde el punto de origen
El transporte seguro de alimentos depende en gran medida de la distancia que tienen que recorrer. Así, puede ser necesario seguir distintos pasos a lo largo de distancias muy largas y puede que se deban utilizar diversas modalidades de viaje a lo largo del trayecto desde el punto de origen hasta su destino.
Control de la temperatura
El problema de las largas distancias puede mitigarse regulando adecuadamente la temperatura. Aunque algunos alimentos e ingredientes alimentarios pueden transportarse a temperatura ambiente, lo más frecuente para garantizar un transporte seguro es congelarlos, o al menos refrigerarlos, para evitar el crecimiento y la propagación de microorganismos.
Contaminación cruzada
Además de por alimentos en mal estado y el desarrollo de bacterias, la contaminación cruzada también puede producirse cuando se transporta un solo producto alimenticio, porque su origen puede no ser a partir de alimentos. Un correcto transporte frío minimiza este tipo de riesgos.
Queda patente lo esencial que es contar con profesionales del transporte refrigerado cuando se trata con productos tan sensibles como los alimentos que se consumen diariamente. Por ello, si necesitas transportar productos alimenticios, la web de Macingo te ayudará a encontrar al profesional perfecto para que se encargue de ello.
«Ser o no ser, esa es la cuestión», es quizás una de las frases más emblemáticas no solo de la obra Hamlet de William Shakespeare, sino de la literatura universal.
Y es que este enunciado, convertido en un referente cultural, invita a una profunda reflexión sobre la existencia y los dilemas humanos.
Aquí nos adentramos en tales líneas de Shakespeare, centrándonos en específico en el fragmento célebre de la obra.
Al analizarlo apreciamos la genialidad del escritor y nos sumergimos en una meditación filosófica sobre la naturaleza de las decisiones que conforman nuestra vida.
«Ser o no ser, esa es la cuestión: si es más noble para el alma soportar las flechas y pedradas de la áspera Fortuna o armarse contra un mar de adversidades y darles fin en el encuentro».
~ William Shakespeare – Hamlet ~
– Contexto histórico y literario de «Ser o no ser, esa es la cuestión»
Hamlet se escribió alrededor del año 1600, en un período conocido como la Era Isabelina, en Inglaterra. Este fue un tiempo de gran florecimiento para el teatro inglés, con Shakespeare emergiendo como uno de sus más prominentes dramaturgos. Su obra, caracterizada por una profunda exploración de la psicología humana, revolucionó la forma en que se narraban historias en el escenario.
El literato vivió en una época marcada por cambios sociales, religiosos y políticos, donde destacaba el comienzo de la transición del feudalismo al capitalismo. Estos cambios, junto con la expansión de los descubrimientos geográficos y el renacimiento cultural, proporcionaron un fértil terreno para la creación de obras que exploraban temas complejos y universales.
Así, Hamlet se sitúa en el reino de Dinamarca y gira en torno a la figura de su príncipe. La historia aborda temas como la locura, la traición, la venganza, la moralidad y la duda. Este drama se destaca por su trama intrincada, por su riqueza lingüística y la profundidad filosófica.
«Ser o no ser» se encuentra en la primera escena del tercer acto. En este famoso soliloquio, Hamlet reflexiona sobre la naturaleza de la existencia y la muerte, a la cual mira como una posible escapatoria a estos dolores. Sin embargo, la incertidumbre sobre lo que viene después lo detiene, llevándolo a cuestionar el valor de la acción versus la inacción.
– Qué significa el monólogo de Hamlet «Ser o no ser, esa es la cuestión»
Desde el plano literario, esta parte de la obra se vale de algunos de recursos distintivos como los siguientes:
Metáforas y simbolismo: Shakespeare apela a ellos para explorar temas como la muerte y la incertidumbre. Por ejemplo, la muerte se compara con un sueño desconocido, lo que le añade una capa de misterio y temor.
Preguntas retóricas: el soliloquio está lleno de cuestionamientos que reflejan la angustia y la indecisión de Hamlet. Dichas preguntas no buscan respuestas, sino que sirven para profundizar en la complejidad del pensamiento y el conflicto emocional del personaje.
Antítesis: la propia frase «Ser o no ser» es una antítesis que refleja la ambivalencia y la dualidad de la existencia humana. Esta técnica de contraposición no solo resalta el dilema interno de Hamlet, sino que también refleja los contrastes universales entre la vida y la muerte, el coraje y el temor y el dilema entre la acción y la inacción.
Además de estas características literarias, la cuestión de «ser o no ser» plantea otros elementos interesantes en los que vale la pena reflexionar y que, enseguida, pasamos a explicarte.
. Contenido filosófico
La icónica frase encapsula la esencia del dilema existencial, que se debate entre la aceptación paciente de las diversas penurias de la vida y la aceptación de la muerte.
No obstante, es importante tener presente que la concepción de la muerte que ofrece Shakespeare en esta obra se aleja de la concepción cristiana. Como señala Tomás Baviera en Ser o no ser: La cuestión sobre ‘Hamlet’, «sin la resignación al destino ciego de los antiguos y sin la confianza en el Dios Creador de los cristianos, la responsabilidad personal ante el mal en el mundo se agudiza enormemente».
. Morir es como dormir
«Ser» aquí puede interpretarse como la existencia activa, la vida con todas sus tribulaciones y desafíos. Por otro lado, «no ser» sugiere la no existencia, la muerte como una liberación de las angustias de la vida.
El problema reside en que es imposible, siquiera imaginar, cuáles características puede tener el sueño del que ya ha muerto. Nada asegura que con la muerte se acaben todos los pesares, distanciándose así de la fe cristiana. Esta incertidumbre es, por sí misma, experimentada como profundamente dolorosa y angustiante, y es una causa mayor de sufrimiento a lo largo de la vida.
. La incertidumbre de la muerte nos vuelve dóciles
Las personas aceptan someterse a los ataques de la sociedad, el maltrato de los tiranos y los soberbios, la frustración amorosa, las injusticias sufridas sin reparación, el menosprecio y la incomprensión con tal de rehuir a la muerte.
. Muerte y conciencia
La conciencia, acosada por el misterio de la muerte, hace a las personas cobardes. Puesto que es imposible volver de la muerte, esta aparece como un misterio acechante que socava nuestros ánimos y acciones. Para la conciencia, no hay peor infortunio que la muerte, la cual constituye el enigma más indescifrable.
– Relevancia cultural y literaria de esta obra
Las referencias a este monólogo, a menudo, se emplean para destacar momentos de crisis o reflexión interna de los personajes. Además, «ser o no ser» trascendió el mundo literario para convertirse en una frase icónica en la cultura popular. Se cita y parodia en películas, series de televisión y música, hasta anuncios publicitarios y memes en Internet.
En la literatura, autores como Goethe, Joyce y T.S. Eliot, por mencionar algunos, aluden de forma directa o indirecta a los temas existenciales presentados en Hamlet.
Este fenómeno demuestra cómo una idea filosófica profunda, expresada con elocuencia, por medio de la literatura, puede resonar a lo largo de los siglos y adaptarse a diferentes medios y lenguajes culturales.
– La cuestión de «ser o no ser» es más que un fragmento teatral
A través de Hamlet, Shakespeare plantea preguntas que trascienden el contexto de la obra y se adentran en el corazón de la experiencia humana: los conflictos entre la acción y la inacción, la vida y la muerte y la búsqueda de sentido en un mundo confuso y desafiante.
Desde su origen en el escenario isabelino, «ser o no ser» ha influido y se ha integrado en la cultura y la literatura, llegando inclusive a hacerse presente en la cultura popular moderna. De este modo, el monólogo resuena con nuevas generaciones, adaptándose y redefiniéndose en diferentes contextos y formatos.
En última instancia, es más que un simple fragmento de una obra de teatro; es un espejo que refleja las inquietudes, miedos y esperanzas de la humanidad. Nos invita a reflexionar sobre nuestra propia existencia y los dilemas que enfrentamos, proveyendo un terreno fértil para el debate filosófico y la introspección personal.
The Objective(V.F.Vilar)— Probablemente conozca a alguien que lidia diariamente con un dolor crónico.
Este es, según la Asociación para el Estudio del Dolor, «una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada con daño tisular real o percibido».
El dolor se asocia con emociones negativas, como por ejemplo un estado de ánimo bajo.
Es más: cuando se cronifica, puede llegar a ser incapacitante a nivel físico y emocional.
¿Qué hay detrás de estos casos? ¿Es el dolor un proceso más complejo de lo que aparenta?
Nuestra visión del dolor ha evolucionado a lo largo de los años. Hoy sabemos que se percibe gracias a la detección de estímulos que podrían resultar dañinos por parte de unas células especializadas llamadas nociceptores. Estas neuronas contactan con otras y transmiten la información del estímulo a la médula espinal y de ahí hasta la corteza cerebral y otras estructuras del encéfalo.
Es en el cerebro donde se configura la percepción dolorosa que experimentamos cuando, por ejemplo, nos pinchamos el dedo o sufrimos de indigestión. En ese momento, nuestro cerebro, principalmente a través de un sistema neuroquímico conocido como opioide endógeno, inicia mecanismos de analgesia para inhibir la conducción del estímulo doloroso.
La búsqueda de recursos para mitigar el dolor se remonta a la prehistoria, cuando el ser humano comenzó a recoger opio, que imita los mecanismos de analgesia de nuestro cerebro al ser capaz de interactuar con el sistema opioide.
– ¿Para qué sirve el dolor?
En condiciones normales la percepción del dolor es enormemente útil. Nos permite identificar estímulos potencialmente lesivos, nos pone en estado de alerta y moldea nuestro comportamiento para evitar estas amenazas. A lo largo de la historia, aquellos organismos que percibían más eficientemente dichos peligros reaccionaban, sobrevivían y transmitían sus genes mejor. Por tanto, la percepción del dolor sí supone una ventaja evolutiva.
Estudios con ratones realizados por nuestro grupo de investigación han permitido comprobar cómo aparecen conductas de tipo ansioso y falta de motivación para obtener recompensas a raíz de la experiencia de dolor de tipo inflamatorio. Las hembras, por cierto, son más proclives a desarrollarlas.
La base de estos cambios en respuesta al dolor radica en cambios neurobiológicos en el sistema mesocorticolímbico, una serie de áreas del cerebro relacionadas con la motivación y los estados emotivos. De entre estas, destacan el área ventral tegmental y el núcleo accumbens, cuya conexión, consistente en un impulso nervioso que resulta en la liberación de una molécula llamada dopamina, es clave para regular correctamente el sistema y mantener sus funciones de recompensa y motivación.
Simplificando: una liberación suficiente de dopamina en el núcleo accumbens resulta en la motivación que permite reforzar las conductas que son beneficiosas para nuestra supervivencia.
Pero ¿qué tiene que ver esto con el dolor crónico y sus comorbilidades?
Mucho, y nuestro grupo se centra en comprender este vínculo a nivel celular y molecular.
Es importante recordar que el dolor crónico representa un estrés para el sistema nervioso que causa alteraciones en las conexiones entre neuronas.
Las células del sistema mesocorticolímbico no son una excepción: los niveles de dopamina son menores en personas con dolor crónico, lo que conduce a estados de ánimo más bajos. Además, alteraciones en la amígdala, área relacionada con el estrés y la ansiedad, afectan también a los niveles de dopamina en el núcleo accumbens.
Bajo estas circunstancias, es frecuente que aparezcan trastornos psiquiátricos como la depresión o la ansiedad, y también crece el riesgo de recurrir a drogas, como el alcohol o los opiáceos, como «autotratamiento» para liberar más dopamina y recuperar los niveles reducidos por el dolor.
Pese a las dificultades que puede suponer vivir con dolor crónico, existen en la actualidad opciones para mejorar la calidad de vida de las personas que lo sufren y reducir la probabilidad de desarrollar estas comorbilidades. Algunos de estos tratamientos incluyen el mindfulness y entrenamientos de atención y memoria.
Aun así, queda mucho por conocer acerca del dolor crónico y de la forma en que se relaciona con las comorbilidades a través de adaptaciones a nivel cerebral, por lo que la investigación biomédica sobre el tema continúa siendo crucial.
Perfil(J.D.Barba)— En marzo de 2023, cientos de empresarios como Elon Musk, Steve Wozniak (cofundador de Apple); presidentes de compañías tecnológicas; intelectuales como Yuval Noah Harari y cientos de académicos e investigadores especializados en inteligencia artificial firmaron una carta abierta poniendo en guardia acerca del peligro que trae la falta de regulación de la inteligencia artificial (IA).
Muchos de los personajes más avanzados del momento, se asustaron por las consecuencias que puede traer el desarrollo de esta herramienta tecnológica y dijeron, como Huxley, que el tiempo debe detenerse.
La relación del progreso tecnológico con la vida y la política ha sido el tema central de esta columna desde hace más de una década.
Cuando empieza el año 2024, la política de los países democráticos experimenta una revolución radical. También en esto necesitamos que el tiempo se detenga un momento, para poder reflexionar.
Durante la primera mitad del siglo XX se produjo una avalancha de descubrimientos científicos que puso la semilla de la Tercera Revolución Industrial. La sociedad se entusiasmó con la transformación tecnológica, pero hubo algunos que se pusieron en alerta por los peligros que podían derivarse del desarrollo de la ciencia.
Entre esos alarmados estuvo Aldous Huxley, que escribió “El Mundo Feliz” una novela distópica en la que plantea una visión pesimista del futuro. Muestra una sociedad en la que la humanidad es feliz, no existen guerras ni pobreza, todos son desinhibidos, alegres, saludables y tecnológicamente avanzados. Al mismo tiempo, todo está controlado, el Estado reproduce los seres humanos que son necesarios, el sexo se ha separado de la reproducción, es solo una herramienta para el placer.
Más tarde escribió dos novelas, “El tiempo debe detenerse”, y “Mono y esencia” en las que defendió los valores y sentimientos humanos que podían ser avasallados por la tecnología. Su temor fue el de que lleguemos a una sociedad cristalizada, en la que lograremos la felicidad permanente a costa de la libertad y los sentimientos.
En marzo de este año, cientos de empresarios como Elon Musk, Steve Wozniak (cofundador de Apple); presidentes de compañías tecnológicas; intelectuales como Yuval Noah Harari y cientos de académicos e investigadores especializados en inteligencia artificial firmaron una carta abierta poniendo en guardia acerca del peligro que trae la falta de regulación de la inteligencia artificial (IA). Muchos de los personajes más avanzados del momento se asustaron por las consecuencias que puede traer el desarrollo de esta herramienta tecnológica y dijeron, como Huxley, que el tiempo debe detenerse, al menos por un plazo.
En los 1930, empezó a desarrollarse la computadora, que nos ha permitido almacenar y procesar una cantidad de información sin precedentes, con la que todas las ciencias han experimentado un crecimiento que progresa a una velocidad exponencial.
En 1938 Konrad Zuse presentó la Z1, la primera computadora que se programaba con una cinta perforada.
En la práctica fue una calculadora con mil kilogramos de peso que podía efectuar sumas, restas, multiplicaciones y divisiones, y era capaz de leer y guardar información en una memoria de 22 bits, de 64 palabras.
Podía realizar una suma en cinco segundos y una multiplicación en diez.
Desde ese entonces, el poder de las computadoras se incrementó a una velocidad exponencial. Solo veinte años después, el MIT desarrolló el Block II, ordenador del Apolo 11, la nave que condujo a los primeros seres humanos a la Luna, un prodigio de la tecnología, que tenía dos mil bits de memoria RAM.
Se decía que era una tecnología que estaría siempre lejos del alcance de la gente común, pero Gordon E. Moore, elaboró la llamada “ley de Moore”, según la cual la capacidad de las computadoras se duplicaría cada dos años y su precio bajaría a la mitad. La vigencia de esa ley se ratifica cuando la mayoría de los seres humanos podemos llevar en nuestro bolsillo computadoras millones de veces más poderosas que las del Apolo 11.
El desarrollo de las computadoras continuó. Este año la IBM tiene funcionando su computadora Summit, cuya velocidad le permite realizar en un segundo, operaciones que demandarían billones de años de trabajo de un ser humano normal.
El desarrollo de los ordenadores y la aparición de internet hicieron posible un almacenamiento y procesamiento de datos sin precedentes, información que quedó al alcance de cualquiera. Google contiene más datos que los que tendríamos si reunimos todas las bibliotecas que han existido.
Las computadoras aceleraron el desarrollo de la ciencia. Todo el conocimiento que ha producido la humanidad se duplica a intervalos cada vez menores. Se puede decir que en los últimos diez años, todas las ciencias avanzaron más de lo que lo hicieron desde el origen de la especie.
Internet de las cosas, la impresión 3d de carne, vegetales y edificios, la realidad virtual, el metaverso, la robotización, son avances tecnológicos que han cambiado esta realidad. Pero en los últimos meses, concentró la atención de todos la difusión de la inteligencia artificial.
Esta es una disciplina y un conjunto de capacidades cognoscitivas e intelectuales que se expresan en sistemas informáticos o combinaciones de algoritmos, que crean máquinas que imitan la inteligencia humana para realizar tareas, y pueden mejorarse a sí mismas, conforme recopilan más información
La Unesco definió a la inteligencia artificial como un campo que implica la existencia de máquinas capaces de imitar habilidades de la inteligencia humana, incluidas la percepción, el aprendizaje, el razonamiento, la resolución de problemas, la interacción lingüística e incluso la producción de trabajos creativos.
En 2022 se lanzó ChatGPT, un chatbot capaz de escribir una redacción sobre Milton, con la misma facilidad que genera una receta de cocina. La aplicación, que está al alcance de cualquier persona que quiera experimentar con ella, prendió las alarmas del mundo científico. En los siguientes meses, han aparecido decenas de aplicaciones semejantes.
Según Michio Kaku, catedrático de física teórica en la Universidad de la ciudad de Nueva York, y autor de libros como The God Equation: The Quest for a Theory of Everything y Quantum Supremacy: How the Quantum Computer Revolution Will Change Everything viviremos este año una transformación radical.
¿Qué pasaría si las computadoras utilizadas para desarrollar la IA fueran sustituidas por otras, capaces de hacer cálculos billones de veces más rápidos? ¿Y si las tareas que en los dispositivos actuales pueden tardar miles de años en realizarse, pudieran completarse en cuestión de segundos?
Michio Kaku cree que estamos a punto de dejar atrás la era digital para entrar en la era cuántica que traerá consigo cambios científicos y sociales inimaginables.
La computación tradicional usó los bits, la cuántica usa los qubits. Hasta ahora, el ordenador cuántico más avanzado del mundo, el Osprey de IBM, tiene 433 qubits. Tal vez no parece mucho, pero “el número de bits clásicos que serían necesarios para representar un estado en el procesador Osprey supera con creces el número total de átomos del universo conocido”.
La ambición de IBM en el ámbito de la computación cuántica intimida. Su itinerario nos anticipa que a finales de este año tendrá listo Condor, su chip cuántico de 1.121 qubits; en 2024 llegará Flamingo, con al menos 1.386 qubits; y en 2025, Kookaburra, con no menos de 4.158 qubits.
La computación cuántica transformará por completo la investigación en química, biología, física, y todas las ciencias, con repercusiones impredecibles. Será como meter un cohete en el coche de la ciencia. Nos permitirá extraer CO2 de la atmósfera y convertirlo en combustible, extraer nitrógeno del aire dando lugar a una nueva revolución verde, crear baterías supereficientes para almacenar energías renovables.
Si queremos averiguar cómo funciona la fotosíntesis (todavía un misterio para la ciencia moderna), o cómo interactúa una proteína con otra en el cuerpo humano, podremos utilizar el “laboratorio virtual” de un ordenador cuántico para modelar la experiencia con precisión.
El diseño de medicamentos para interrumpir procesos biológicos, como la proliferación de células cancerosas o el mal plegamiento de proteínas en la enfermedad de Alzheimer, podría ser mucho más fácil.
Permitirá crear tratamientos radicalmente eficaces contra el cáncer, el Alzheimer y el Parkinson, entre otras muchas enfermedades. Kaku cree incluso que se desentrañará el enigma del envejecimiento para que podamos detenerlo: uno de los capítulos de su libro se titula simplemente “Inmortalidad“.
Todo esto será posible porque los ordenadores cuánticos pueden hacer cálculos mucho más rápidos que los digitales. Para ello usan qubits, el equivalente cuántico de los bits, los ceros y los unos que transmiten la información en un ordenador convencional. Mientras que los bits se almacenan como cargas eléctricas en transistores alojados en chips de silicio, los qubits se representan mediante propiedades de partículas, como el momento angular de un electrón.
El poder de los qubits se debe a que las leyes de la física clásica no se aplican en el mundo subatómico. Por esto pueden tomar cualquier valor entre cero y uno, y posibilitando un proceso llamado entrelazamiento cuántico.
Michio Kaku al igual que su padre, se crió en Palo Alto, California, la “zona cero” de la revolución tecnológica. Dice que si sus predicciones sobre la revolución cuántica son correctas, “Silicon Valley podría convertirse en un cinturón oxidado, como se convirtió el cinturón de la Segunda Revolución Industrial, un desguace de chips que nadie usa porque son demasiado primitivos”.
Pero está también la posibilidad de que resucite nuevamente, convirtiéndose en un reluciente centro de computación cuántica, que aloje a los gigantes tecnológicos que se pelean por redistribuir su inmenso capital intelectual y financiero.
Kaku, un físico que dedicó la vida a la investigación científica dice que la realidad es cuántica y, que los ordenadores cuánticos pueden simularla mejor que los digitales. “La Madre Naturaleza no computa digitalmente. Los ordenadores cuánticos deberían [ser capaces de] desentrañar los secretos de la vida, los secretos del universo, los secretos de la materia, porque el lenguaje de la naturaleza es el principio cuántico”.
¿Qué pasaría si las computadoras utilizadas para desarrollar IA fueran reemplazadas por otras capaces de hacer cálculos billones de veces más rápidos?
Para realizar cálculos, esos ordenadores no utilizarán transistores, sino partículas subatómicas, desatando una increíble capacidad de procesamiento.
La relación del progreso tecnológico con la vida y la política ha sido el tema central de esta columna desde hace más de una década. Cuando empieza el año 2024 la política de los países democráticos experimenta una revolución radical. También en esto necesitamos que el tiempo se detenga un momento para poder reflexionar.
Washington Hispanic— Al menos 2.056 menores fueron víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia católica en España, según una auditoría realizada por un despacho de abogados a solicitud de la institución religiosa, señaló un documento divulgado el 21 de diciembre pasado.
Esta cifra está muy por debajo de la estimación de un informe de una comisión independiente coordinada por el Defensor del Pueblo (ombudsman), divulgado a finales de octubre, según el cual el número de víctimas podría ser superior a los 200.000.
La cifra de la auditoría – que el despacho entregó a la Conferencia Episcopal (CEE) el fin de semana pasado, casi dos años después de habérsela encargado – está incluida en la actualización de un documento sobre las medidas tomadas por los religiosos frente a los abusos a menores.
Sin embargo, la CEE no ha hecho pública todavía en su integridad la auditoría, lo que se ha comprometido a hacer en una fecha futura. «En conclusión, de las denuncias se deducen un mínimo de 2.056 víctimas, aunque es objetivamente evidente que el número es superior», señaló la CEE en su documento, citando el informe del despacho Cremades & Calvo Sotelo.
La auditoría, que da cuenta de 1.383 denuncias «desde el año 1905 a la actualidad», pero no cifra el número de religiosos que habrían cometido los abusos sexuales, especifica que el perfil de las víctimas «es mayoritariamente masculino», que los abusos se cometieron principalmente en «colegios y seminarios» y a manos de sacerdotes o profesores.
La CEE encargó la auditoría – la primera investigación sobre el tema que realiza la Iglesia católica española, señalada por años de opacidad por las víctimas – en febrero de 2022, y en principio tenía como plazo un año, pero acabó retrasándose.
El informe de la comisión independiente coordinada por el Defensor del Pueblo (ombudsman) recogió una encuesta según la cual un 0,6% de la población adulta española (más de 200.000 personas de un total entonces de 39 millones) afirmó haber sufrido abusos sexuales por religiosos católicos cuando eran menores.
La cifra aumenta a 1,13% de la población adulta (equivalente a más de 400.000 víctimas) si se cuentan los abusos cometidos por laicos en ámbitos religiosos, católicos o de otras confesiones.
El informe de Cremades & Calvo Sotelo recomienda a la CEE «reconocer el daño producido», tomar «medidas de prevención» para evitar su repetición y brindar a las «víctimas recursos de calidad para la reparación de su daño».
La CEE afirma que ha instaurado protocolos de actuación ante abusos, oficinas «de protección de menores» y que ya ha reparado a algunas víctimas.
España es un país con una arraigada tradición religiosa, donde alrededor del 55% de la población se identifica como católica y donde 1,5 millones de niños estudian en unas 2.500 escuelas católicas.
A diferencia de Francia, Alemania, Irlanda, Estados Unidos o Australia, hasta los estudios recientes España nunca había llevado a cabo una investigación sobre la pederastia en el clero.
La mente es maravillosa(J.Padilla)— El tapping o técnica de liberación emocional (EFT, por sus siglas en inglés), integra elementos de la psicología occidental con principios de la medicina oriental; se centra en el alivio de las emociones negativas.
Existe desde 1970 y fue desarrollada por Roger Callahan, en el marco de su terapia del campo de pensamiento.
Este psicólogo energético trabajó con Mary, una paciente con fobia al agua, aplicando golpes suavesen ciertas partes del cuerpo asociadas al miedo y la preocupación. Para la sorpresa de él y de Mary, la fobia empezó a disminuir.
Aunque Callahan avanzó con su terapia, fue Gary Craig, uno de sus estudiantes, quien ajustó la teoría y desarrolló como tal el procedimiento.
Su origen, evolución y aplicación en diversos ámbitos de la salud revelan la creciente convergencia de disciplinas y de enfoques terapéuticos. En este artículo, profundizaremos en qué consiste y cómo puedes aplicar este método.
– Qué es el tapping
Las terapias tappingconsisten en dar golpecitos suaves con la yema de los dedos en ciertas zonas del cuerpo, para desbloquear la energía vinculada a una emoción o a un problema. Este tratamiento comprende aspectos de la terapia cognitivo-conductual, la terapia de exposición y la estimulación somática mediante acupresión.
La EFT hunde sus bases en la acupuntura, la cual se sustenta en la tesis de que el cuerpo tiene diversos canales energéticos que se desequilibran debido a distintas perturbaciones. Así pues, plantea que todas las emociones desagradables se deben a una falta de equilibrio en la energía corporal.
El objetivo es, entonces, restaurar el balance mediante acupresión (toques) y liberar la energía bloqueada. De esta manera, se busca promover los procesos de auto-curación física y emocional. Se cree que, a través de esta técnica, el cerebro recibe señales somáticas para comenzar un proceso de sanación y reequilibrio.
Su simplicidad y accesibilidad la han convertido en un recurso de autoayuda invaluable para muchas personas. Se puede aplicar en cualquier momento y espacio, y le proporciona a sus usuarios una forma rápida y fácil de lidiar con el estrés y los sentimientos.
– Beneficios del tapping
Una investigación de 2019 proporciona una visión detallada de los beneficios de la técnica de liberación emocional. Los hallazgos más importantes del estudio muestran lo siguiente:
Reducción de síntomas psicológicos: disminución significativa en la ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático (TEPT), dolor y antojos. Además, hubo un aumento en los niveles de felicidad.
Mejoras en marcadores fisiológicos: se observaron avances considerables en la tasa de ritmo cardíaco en reposo, en los niveles de cortisol y en la presión arterial, sistólica y diastólica.
Aumento de la función inmunológica: se registró un incremento en la inmunoglobulina A salival (SigA), lo cual indica un fortalecimiento del sistema inmunológico.
La técnica EFT ha sido probada frente a diversos problemas, en especial ante el trastorno de estrés postraumático. De acuerdo con las conclusiones de una revisión sistemática de Frontiers in Psychology, una amplia gama de ensayos aleatorizados controlados y de metaanálisis han mostrado su eficacia como un método de tratamiento respaldado por evidencia científica para abordar el TEPT.
– Cómo hacer la técnica del tapping
Antes de decirte cómo practicarla, te daremos unas recomendaciones generales. Hazlo con tu mano dominante y con las puntas de tus dedos índice y medio; de esta forma, cubrirás un área mayor de la zona que toques. Presiona con firmeza, pero no muy duro para que no te lastimes. Teniendo esto en cuenta, lleva a cabo los siguientes pasos.
1. Reconocimiento del problema
Identifica el problema, malestar o emoción que te está incomodando. Es necesario que seas muy específico. Por ejemplo, en lugar de decir «estoy muy estresado», podrías ser más detallado y decir «me siento estresado cuando no tengo tiempo para terminar mis responsabilidades». Una vez reconozcas el problema, evalúa su intensidad en una escala de 0 a 10.
2. Preparación
Repite tres veces una afirmación que identifique el problema y que manifiesta autoaceptación, mientras haces tapping en el punto karate (PK). Continuando con el ejemplo anterior, la fórmula sería la siguiente: «Aunque tengo este estrés, me acepto de forma completa y profunda».
El PK está ubicado en el centro de la parte exterior de la mano, entre la muñeca y la base del dedo meñique.
3. Secuencia
Haz tapping en cada uno de los siguientes puntos meridianos, alrededor de siete veces en cada uno, mientras repites una frase recordatoria. Dicha frase es una versión corta de la afirmación de la etapa de preparación. En este caso, podría ser «estrés». La idea es que te recuerde la razón por la que estás haciendo el ejercicio.
Ceja (CE): en el inicio de la ceja, justo arriba y a un lado de la nariz.
Lado del ojo (LO): sobre el hueso, rodeando la orilla externa del ojo.
Bajo la nariz (BN): en la zona pequeña entre la nariz y el labio superior.
Bajo los labios (BL): a la mitad entre la punta de tu barbilla y tu labio inferior.
Clavícula (CL): en la intersección donde el esternón, la clavícula y la primera costilla se encuentran.
Bajo el ojo (BO): sobre el hueso bajo del ojo, de manera aproximada a 2-3 centímetros debajo de la pupila.
Bajo el brazo (BB): en el costado del cuerpo, a la altura del pezón para los hombres, o a la mitad de la tira del sostén para las mujeres, de manera aproximada a 7 centímetros debajo de la axila.
Estos son los puntos meridianos del tapping sobre los que debes ejercer acupresión.
4. Reevaluación
Al terminar la secuencia, vuelve a evaluar el nivel de intensidad del problema en la escala de 0 a 10. Si el malestar persiste, repite todo el proceso de nuevo hasta que disminuya lo suficiente o hasta que llegue a cero.
– Un tratamiento con potenciales beneficios
Como se comentó en el apartado de los beneficios, hay estudios que respaldan su efectividad para ciertos problemas de salud mental, como la ansiedad, el estrés y el TEPT. No obstante, se requiere una mayor investigación al respecto, sobre todo, ensayos controlados aleatorios.
Un aspecto importante de aclarar es que puede tener algunos beneficios potenciales, pero la técnica de liberación emocional no debe usarse como sustituta de ningún tipo de terapia profesional, ya sea médica o psicológica. Sus efectos positivos pueden variar de una persona a otra y de los problemas que intenten resolverse.
Nuestra recomendación final es que aquellas personas interesadas en los ejercicios de tapping, para tratar algún trastorno mental o físico, consulten primero a un profesional sanitario. Es aconsejable considerarlo como un complemento dentro de un enfoque integral de autocuidado y bienestar.
The Conversation(E.Sanz)— Si pide un deseo para el año que ahora comienza, por favor no anhele “dejar de tener problemas”.
Además de ser poco concreto, si se cumpliera sería de lo más aburrido.
Porque, piénselo bien, ¿de verdad elegiría vivir una vida sin retos?
Si quiere volar alto, será mejor que no. Como decía Henry Ford: “Cuando todo parece ir en tu contra, recuerda que el avión despega con viento en contra, no a favor”.
Lo que sí parece saludable desear es encontrar soluciones. Que es precisamente a lo que se dedica la ciencia.
En 2023, en lugar de poner el foco únicamente en los desafíos que tenemos por delante, hemos procurado publicar artículos que nos explicaban cómo vamos a resolverlos (o, al menos, a intentarlo).
Uno de los mejores ejemplos nos lo ofrecía Antonio J. Pérez Pulido, de la Universidad Pablo de Olavide, cuando nos contaba que sufre atrofia muscular espinal, una de las enfermedades genéticas con mayor mortalidad asociada, que lo ha tenido sentado en una silla de ruedas la mayor parte de su vida.
“Es indiscutible que la AME es una enfermedad devastadora, y que los pacientes de AME siempre tendremos derecho a quejarnos de la mala suerte que tuvimos al nacer. Pero (…) tiene un encanto especial a nivel molecular que, a quienes la padecemos, nos da también cierto derecho a tildarla como ‘la enfermedad más bonita del mundo’”.
En el terreno de la biotecnología, Lluís Montoliu celebraba que la Comisión Europea publicara una propuesta para modificar la regulación de las plantas obtenidas mediante edición genética usando nuevas técnicas genómicas, como las herramientas CRISPR. “Hay esperanza, aires de cambio”, compartía el investigador.
Meses después celebrábamos otro día histórico: el jueves 16 de noviembre, el día en que una agencia reguladora aprobaba por primera vez una terapia basada en las herramientas CRISPR de edición genética. Eso sí, advirtiendo que se espera que el coste de esta nueva terapia CRISPR para tratar anemia falciforme o beta-talasemia oscile entre 2 y 3 millones de dólares por paciente.
Un problema económico al que sin duda hay que hacer frente. “Al fin y al cabo, ¿qué puede haber peor que tener un hijo con una enfermedad rara? Tener un hijo con una enfermedad rara, saber que existe una terapia para curarlo y no poder acceder a ella”, concluía Montoliu.
– Enfrentando el calor y el dolor
Cuando en verano el calor se volvió insoportable, además de alertar de las posibles consecuencias de este ascenso de las temperaturas para la salud o el medio ambiente, pusimos el foco en cómo reaccionar desde las ciudades.
Con medidas como el reverdecimiento y el entoldado de algunas calles peatonales.
Pero, sobre todo, potenciando la creación de refugios climáticos utilizando edificios públicos o espacios abiertos para ofrecer confort térmico durante los periodos de altas temperaturas, bien porque están climatizados o porque posibilitan lo que antaño llamábamos “estar al fresco”.
Y eso incluye, lógicamente, aprovechar el poder refrescante del agua con fuentes y juegos de agua lúdicos, estanques en parques y plazas y, por supuesto, piscinas municipales.
También nos preocupamos del dolor en todas sus formas. Y hablamos largo y tendido de cómo el campo de investigación sobre (y contra) el dolor es hoy uno de los más estimulantes de las ciencias de la salud.
Desde la Universidad de Granada, Miguel Ángel Huerta nos contaba cómo, desde el frente de la farmacología, llegan novedades tan alucinantes como el uso del veneno del pez globo para manejar el dolor asociado al cáncer. Y nos maravillamos al descubrir lo bien que funcionan alternativas no farmacológicas como la realidad virtual o las terapias psicológicas.
Por otra parte, en lugar de lamentarnos porque el modelo de ciudad actual hace que los ciudadanos durmamos cada vez menos y peor (con las terribles consecuencias que eso tiene para nuestra salud), nos hicimos eco de propuestas concretas y fáciles de aplicar para reducir el ruido generado por el tráfico rodado y el ocio nocturno.
En física, hablamos de Stellarator, el “generador de estrellas” que avanza en la carrera por la fusión nuclear, que se espera que un día se convierta en el maná energético, abundante y sostenible que dará sosiego a una humanidad estresada en sus límites.
Y explicamos el hito que suponía que un maravilloso algoritmo de inteligencia artificial, desarrollado por un equipo internacional de científicos de ocho universidades y centros de investigación, haya reducido el número de ecuaciones involucradas en un problema de física cuántica de 100 000 a tan solo cuatro, y sin perder precisión. “Una revolución para entender y describir el loco mundo de lo pequeño”, como explicaba Francisco José Torcal Milla, del Instituto I3A, de la Universidad de Zaragoza.
– Conversaciones que impactan
Lo más interesante de todo, lo que hace que The Conversation tenga sentido, es que, tras detenerse a contar en voz alta todo esto, tras compartir su conocimiento y sus batallas científicas, a nuestros autores y autoras les han ocurrido cosas.
Cuando, meses después de publicar su artículo, volvimos a hablar con Antonio Pérez Pulido, nos compartió varias buenas noticias.
Entre ellas que en su grupo de investigación estaban en fase de patentar el uso de un fármaco para la AME y habían comenzado un nuevo proyecto.
“Tanto a la empresa que nos está gestionando la patente como a otra que nos está ayudando en la búsqueda de empresas interesadas en la explotación les sirvió leer el artículo para terminar de convencerse”, explicaba.
A Mercedes Chicote-Beato y Sixto González-Víllora, que denunciaron en The Conversation los numerosos casos de acoso que se producen en clase de Educación Física, les llamaron de varios centros educativos para pedir asesoramiento a la hora de abordar este tipo de conflictos.
Y junto a otros investigadores han decidido poner en marcha una red de investigación nacional e internacional que estudie la prevención en centros escolares y deportivos.
“Si un problema tiene solución, ¿para qué preocuparse? Y si no la tiene, ¿para qué preocuparse?”, dice un antiguo proverbio chino. La ciencia, ya lo hemos visto, lo aplica con una ligera variación final: “Y si por ahora no tiene solución, ¡sigue buscando!”.
La Tercera(J.I.Araya)— La democracia verá el próximo año el paso de un cuarto de la población del globo por las urnas.
India, Taiwán, Estados Unidos, Rusia, Ucrania y México son algunos de los territorios que elegirán a sus autoridades.
Los expertos apuntan a que no está en juego si el mundo girará hacia la izquierda o la derecha, sino si hacia más nacionalismos, populismos o guerras.
Como nunca antes en la historia del mundo, las urnas de países y territorios en los distintos continentes se preparan para recibir a la mayor cantidad de votantes habilitados para sufragar, alcanzando 2.000 millones que elegirán a su Jefe de Estado o de Gobierno durante 2024.
Si se ampliara la lista hasta considerar las elecciones parlamentarias y las nacionales, serían 70 países, equivalentes al 49% de la población global, la mitad del planeta.
Esto se traduce en 3.700 millones de habitantes que podrían votar. La cifra baja a más de 40 países cuando se trata solo de comicios nacionales, lo que de igual modo equivale a poco menos de un cuarto de la población global y gran parte del PIB mundial, detalló el periódico británico The Guardian.
Algunas de las grandes incógnitas de cara a 2024 tienen que ver sobre cómo saldrá parado el sistema democrático luego del gran número de comicios, considerando que encuestas de EE.UU. y Europa revelan altos niveles de insatisfacción con el funcionamiento del sistema. También si se dará un giro en la geopolítica mundial, con Ucrania, Rusia y Taiwán –la isla que China reclama como propia– en la lista de territorios que elegirán autoridades.
O cuál será el estado real del modelo de representación, con ejemplos como el de Nayib Bukele, que logró sortear las reglas de la Constitución de El Salvador para repostularse a la Presidencia, o Vladimir Putin, en una elección en la que barrió con gran parte de sus opositores en Rusia.
El presidente ruso, Vladímir Putin, durante una reunión con miembros del Consejo de Seguridad, en octubre de 2023.
En opinión de Michael Shifter, expresidente del think tank Diálogo Interamericano, “es importante recordar que en los asuntos mundiales en particular hay enormes incógnitas, como aprendimos en 2022 y 2023.
Nadie, ni siquiera los servicios de inteligencia israelíes o estadounidenses, predijo el ataque de Hamas en octubre, ni nadie anticipó la invasión rusa contra Ucrania en febrero de 2022. Este es un período oscuro, y es difícil imaginar que 2024 vaya a ser un año marcado por la renovación democrática”, señaló a La Tercera.
– Elecciones complejas
El poblado calendario electoral se inicia en Asia, cuando el 7 de enero Bangladesh lleve a cabo sus comicios. Sin embargo, solo días después, el 13, se realizará una de las elecciones más importantes del año, y no se trata de una superpotencia.
Taiwán, la isla autogobernada de 24 millones de habitantes que China reclama como propia, elegirá mediante sus 19,5 millones de ciudadanos habilitados para sufragar a sus gobernantes. Según The Economist, el evento democrático podría convertirse en un “momento crítico” para la relación de Taipei con Beijing.
La revista aseguró que es probable que el oficialismo –liderado por la Presidenta Tsai Ing-wen, quien no puede ser reelecta al haber cumplido dos períodos– se mantenga en el poder de la mano del Partido Progresista Democrático, de corte progresista, anticomunista y que aboga por la identidad taiwanesa.
The Guardian advirtió que “si el Partido Progresista Democrático vuelve a ganar, Beijing podría ir más allá de las habituales amenazas militares. Esto, a su vez, podría atraer rápidamente a Estados Unidos y a los aliados regionales”.
Lai Ching-te, vicepresidente de Taiwán y candidato presidencial del gobernante Partido Democrático Progresista (DPP), y Hsiao Bi-khim, candidato a vicepresidente del DPP, asisten a un acto de campaña en Taipéi, Taiwán, el 29 de diciembre de 2023.
En una columna para La Vanguardia, Josep Colomer, politólogo y economista, planteó que “las elecciones de los próximos 12 meses nos darán la pauta de si el mundo gira, no hacia la izquierda o la derecha, sino, sobre todo, hacia un reencuentro democrático internacional o hacia más nacionalismos y populismos, más inestabilidad y más guerras”.
Ejemplo de esto es El Salvador. Golpeado por las pandillas que azotaron el país por años, el ascenso del Presidente Nayib Bukele significó una revolución mediática y política. Mediante su dominio del Congreso, hasta hace poco gobernaba un país que vive en estado de excepción desde marzo de 2022, cuando declaró la “guerra” a las maras.
El uso de la palabra “gobernar” en pasado no es azaroso. Según la Constitución salvadoreña, el mandatario no podía reelegirse, pero una resolución de 2021 de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema le permitió volver a postularse para las elecciones de febrero. La condición era dejar el poder seis meses antes de los comicios, por lo que él y su vicepresidente pidieron una licencia a la Asamblea Legislativa, cumpliendo milimétricamente con la exigencia.
El 4 de febrero, 6,2 millones de salvadoreños decidirán su continuidad. Claudia Rodríguez de Guevara gobierna El Salvador de momento, como “designada”.
Ucrania y Rusia, actualmente en medio de un conflicto bélico, deberán votar en 2024. Sin embargo, sus situaciones difieren del resto del mundo. Mientras los ucranianos se encuentran bajo Ley Marcial, lo que pospone la realización de los comicios programados para el 31 de marzo, lo de Moscú es catalogado por Occidente como una “elección fallida”, donde no se respetan los estándares mínimos de transparencia y democracia.
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskiy, habla con la prensa tras una reunión con el Fondo Monetario Internacional, el 11 de diciembre de 2023.
Los 35 millones de ucranianos habilitados en 2019 debían elegir Presidente en los próximos meses, cargo que actualmente ocupa Volodymyr Zelensky. Si bien no se descartan del todo las elecciones, un quinto del territorio nacional se mantiene bajo control ruso, con millones de ucranianos desplazados. Además de la complejidad logística, una derrota en las urnas podría ser catastrófica para las aspiraciones de rechazar la invasión rusa.
En la otra vereda, el gigante de Eurasia lleva como su firme candidato a Vladimir Putin, quien posiblemente alargará su gobierno por un quinto período. Un Presidente solo podía estar dos ciclos de cuatro años al mando de Rusia, pero una enmienda de 2008 extendió los bloques a seis años, y otras en 2020 abrieron la puerta a otros dos períodos.
Si los 107 millones de ciudadanos habilitados le dan su voto, Putin podrá mantenerse anclado en el Kremlin hasta 2030, superando la marca de 18 años de Leonid Brezhnev, y quedando solo detrás de Josef Stalin en la lista de gobernantes con más tiempo en el poder. Los comicios están programados entre el 15 y el 17 de marzo.
– Los gigantes del mundo
Rusia no es el único gigante que votará en 2024. El país más poblado del mundo, India; el tercero, Estados Unidos, y el cuarto, Indonesia, se preparan para sufragios que, considerando los habilitados para votar en sus últimas elecciones presidenciales, suman la cuantiosa cifra de 1.350 millones de personas. En otras palabras, un sexto del total mundial.
Con una población total de 1.300 millones y más de 900 millones que pueden sufragar en los comicios que se realizarán entre abril y mayo, India se alista para elegir a 543 miembros de la Lok Sabha, la Casa del Pueblo.
La Constitución vigente exige su renovación cada cinco años, y las encuestas apuntan a que el partido conservador Bharatiya Janata (BJP), liderado por el actual primer ministro Narendra Modi, continuaría en el poder, en conjunto con la Alianza Democrática Nacional.
El primer ministro de la India, Narendra Modi, llega el primer día de la sesión extraordinaria de cinco días en Nueva Delhi, el 18 de septiembre de 2023.
Siempre en el foco planetario, las elecciones de Estados Unidos se desarrollarán el 5 de noviembre y es probable que se reedite el escenario de 2020, cuando el entonces Presidente Donald Trump se enfrentó a Joe Biden.
El próximo año los roles se invertirán, pero la atención global será igual de importante, solo que esta vez Trump llega asediado por problemas judiciales –aunque igual de fuerte electoralmente– y Biden lo hace con un manto de dudas relacionadas con su edad, pese a tener solo cuatro más que su predecesor. Ese 5 de noviembre, unos 160 millones de estadounidenses decidirán el futuro del país y, a la vez, el curso global.
Shifter planteó a este periódico que 2024 podría traer consigo “un cambio geopolítico radical en Occidente”, especialmente si es que Trump gana la Casa Blanca. “Es posible, aunque de ningún modo seguro, que un gobierno de Trump respalde plenamente el objetivo de Netanyahu (en Israel) de expulsar a Hamas y avance hacia un conflicto directo con Irán.
También podría detener toda ayuda a Ucrania, con enormes implicaciones para la paz y la estabilidad en Europa. Las tensiones con China podrían intensificarse, EE.UU. podría retirarse de la OTAN y, en las Américas, podría haber una retórica al menos más agresiva y amenazadora dirigida a Venezuela, Nicaragua y Cuba”, aseguró.
Joe Biden y Donald Trump durante el segundo y último debate presidencial de octubre de 2020.
En el mismo continente americano, 97,5 millones de personas en México se alistan para votar el 2 de junio, en unas “megaelecciones”. Además de Presidente –donde las dos principales fuerzas políticas llevan a una mujer como su carta–, se renovará la totalidad del Congreso: 128 senadores y 500 diputados federales.
Para Shifter, estos comicios “marcarán de forma significativa la política en las Américas. Parece muy probable que Claudia Sheinbaum, del partido Morena de Andrés Manuel López Obrador, gane las elecciones de junio. En ese escenario, la gran pregunta es hasta qué punto AMLO, que ha presidido el retroceso democrático en México, llevará la voz cantante y tomará las decisiones clave”.
La mente es maravillosa— Vivimos en una sociedad donde tendemos a medir todo lo que damos y también lo que nos parece justo recibir en función de lo que hemos entregado.
Pasamos mucho tiempo valorando lo que los demás nos devuelven a cambio de nuestra entrega.
Hemos convertido la reciprocidad en una moneda de cambio.
Y probablemente esto nos hará sufrir, ya que con frecuencia descubriremos querecibimos menos de lo que creemos dar, algo que puede hacer que nos sintamos injustamente tratados e insatisfechos con las relaciones interpersonales.
La reciprocidad no es sufrimiento si descubres el gran potencial que tiene para permitirnos disfrutar de las relaciones, así como de nuestra entrega a los demás.
– La reciprocidad
La reciprocidad es un proceso de intercambio donde se busca obtener un beneficio mutuo. Básicamente, establece que si alguien hace algo por ti, debes devolverle el favor. El proceso de socialización juega un papel importante en el desarrollo de esta necesidad de reciprocidad. A través de la experiencia, aprendemos a compartir con los demás y a ser recíprocos.
Esa misma regla lleva a que tengamos tendencia a contarle aspectos de nuestra vida más íntima a quienes también nos han hecho alguna confesión personal. Y eso también supone que en cualquier negociación comercial, se tienda a ceder ante quienes previamente también lo han hecho.
– Tipos de reciprocidad
Hay tres tipos principales de reciprocidad:
Reciprocidad generalizada: implica intercambios dentro de familias o amigos. No hay expectativa de un favor devuelto. Las personas simplemente hacen algo por otra persona basándose en la suposición de que la otra persona haría lo mismo por ellos. Este tipo de reciprocidad está relacionado con el altruismo.
Reciprocidad equilibrada: este tipo implica un cálculo del valor del intercambio y la expectativa de que el favor se devolverá dentro de un período de tiempo específico.
Reciprocidad negativa: esta forma de reciprocidad ocurre cuando una de las personas está tratando de obtener más que la otra persona. Vender un artículo muy necesario a un precio inflado es un ejemplo de reciprocidad negativa.
– Esperar de los demás
Tendemos a esperar de los demás, como mínimo, lo mismo que les hemos dado: esto nos trae sufrimiento, ya que pocas veces nos sentimos correspondidos. Sentiremos frustración o que nos utilizan, ya que no han sabido devolvernos tanto como esperábamos de ellos.
El hecho de esperar algo de los demás, muchas veces de una determinada forma y manera, y no ver cumplidas nuestras expectativas puede suponer una dura decepción. Puede hacer que nos replanteemos el hecho de seguir dando y empecemos a mirar con buenos ojos la alternativa de ser más conservadores.
– Agradar a los demás
En muchas ocasiones, lo que nos motiva a dar algo a los demás, es un interés por su bienestar. Queremos que estén bien, que no les falte de nada, etc. En principio, podríamos afirmar que no pretendemos nada más, que no buscamos nada más.
Sin embargo, en aquellas situaciones en las que nos encontramos mal o nos hace falta un apoyo, al percibir esta falta de respuesta, nos sentimos aún más tristes.
Ahora, cuando necesitamos una mano, nadie está dispuesto a echárnosla cuando nosotros, previamente, no hemos dudado en hacerlo.
De esta manera, empezamos a pensar que lo que obtengamos es independiente de lo que ofrezcamos.
– Necesidad de valoración
En muchas ocasiones, aunque no seamos conscientes, en el trasfondo de muchas de las conductas con las que pretendemos agradar se encuentra la necesidad de recibir. Damos, casi de manera desesperada, porque también necesitamos.
De alguna manera subconsciente, creemos que «si miramos por los demás, ellos acabarán mirando para nosotros» y es esta una creencia errónea que nos llevará hacia el sufrimiento y los conflictos en las relaciones interpersonales.Ya que, hemos comprobado una y mil veces que esto no es así, aunque estemos convencidos de que “debería ser así” y por ello sufrimos.
Es mucho más sano mirar por uno mismo, sin esperar nada de los demás; por tanto, sin pretender agradar para conseguirlo. Por supuesto, esto no quiere decir que no vayamos a mirar por los demás, lo haremos si así lo queremos, pero evitando poner como condición en nuestra mente recibir algo a cambio.
Así, la satisfacción de dar a los demás se convertirá en el único motivo para hacerlo y en el motor principal de la reciprocidad, que seguirá actuando pero ya sin ser una tortura para nosotros cuando esta no se cumple o se cumple de una manera distinta a ala que pensamos.
– Tengo derecho a la reciprocidad
Tengo derecho a la reciprocidad, significa, permitirme recibir lo que otros quieran darme, disfrutando de ello.
Si no esperamos nada de nadie, la gratitud y la satisfacción serán máximas.
De esta forma, entendemos que la reciprocidad, es un acto de libertad, y que corresponde a cada persona decidir qué quiere dar, cuándo y cómo.
Y solo desde el respeto hacia las decisiones de los demás podremos disfrutar plenamente de los beneficios de la reciprocidad.
– Cada uno decide
Cada persona decide si dar algo o hacer algo por los demás; si esto es así, nadie debe nada a nadie, ya que somos libres y no tenemos la obligación de corresponder, como tampoco la tienen con nosotros.
De esta forma, dejaremos de medir lo que los demás nos dan, porque solo forma parte de su decisión, y no tienen obligación a darnos, aunque nosotros ya lo hayamos hecho con ellos. De la misma manera, dejaremos de sentirnos obligados o en deuda por devolver lo que nos dieron a nosotros.
– El equilibrio de las relaciones interpersonales
Cuando respetamos las decisiones de los demás, descubrimos otra forma de entender las relaciones.
Sin embargo, es muy probable que recibamos mucho de personas que no esperábamos y probablemente, estas personas no serán las mismas a las que nosotros les dimos o aportamos algo.
Esto es el equilibrio de las relaciones interpersonales, el que hace que existan de forma natural, al mismo tiempo que nos sorprenden en cada momento donde no esperábamos nada y recibimos mucho.
Así, la reciprocidad se convierte en un instrumento de intercambio espontáneo, de satisfacción y agradecimiento.
Con la reciprocidad, bien entendida, nos sentiremos más libres y más dueños de nuestras propias decisiones, aceptando y agradeciendo lo que otros quieran regalarnos. Comprendiendo la reciprocidad de esta manera nos estaremos permitiendo disfrutar de las relaciones y de todo lo que somos capaces de dar en ellas.
La Nación(G.Vigo)— Hay muchas tradiciones que se realizan alrededor del mundo durante los festejos del Año Nuevo para llamar a la buena suerte y romper con las frustraciones que hubieran quedado del año anterior. Estas son algunas de las más curiosas:
1) Dinamarca
Romper platos y acumularlos en la entrada de las casas de amigos y familiares en Dinamarca, para ahuyentar a los malos espíritus en la Noche Vieja. Quien tiene más en la mañana de Año Nuevo, recibirá mejor suerte durante el año que comienza. Además, hay que empezar el año saltando desde una silla que sea nueva.
2) Italia
Comer un buen guiso de lentejas en la Noche Vieja en Italia da “buena suerte”, por lo tanto ¡conviene comer mucho!
3) Colombia
En Colombia hay un ritual muy particular para despedir el año: pasear valijas, aunque sea dando vueltas a la manzana. Quienes lo hacen, viajarán mucho más en el año que está por comenzar.
4) Puerto Rico
Las familias reciben el Año Nuevo en las calurosas playas de Puerto Rico tirándose baldazos con agua, para “bañarse” de todo lo malo que hubiera ocurrido en el año que terminó. Algunos vecinos también arrojan agua desde sus casas, para librarse de sus viejos problemas.
5) Ecuador
En las calles de Quito y otras ciudades de Ecuador, cada año termina con la simbólica “Quema de muñecos del Año Viejo”. Realizados en cartón, madera, aserrín, diarios y otros materiales que enseguida se encienden, se los viste con ropa vieja, para representar los proyectos incumplidos y las frustraciones. Esta costumbre se repite en otras ciudades de Colombia, Venezuela, Perú y otros países de Latinoamérica.
6) Grecia
En todos los hogares de Grecia se respeta una antigua tradición, llamadaKremmida: colgar un manojo de cebollas en la puerta. Así se recibe el Año Nuevo con energías frescas, como las de las cebollas, con las que al día siguiente se despierta a los niños, justamente para traspasarles esa energía.
7) Rusia
En distintas regiones de Rusia, a pesar de las temperaturas heladas, los más valientes se bañan en las aguas congeladas de los ríos y los lagos. El objetivo es “renacer” en el Año Nuevo. Otra costumbre es escribir los deseos en un papel y, a la medianoche, quemarlos en una copa de champagne. Dicen que algunos luego se sirven la bebida refrescante y la beben mezclada con sus deseos…
8) Japón
En Japón no se dan 12 campanadas cuando empieza el Año Nuevo, sino 108, porque según una antigua tradición, esa es la cantidad de deseos mundanos. De esa manera, todos los habitantes que escuchan el sonar de las campanas quedan purificadas de esos deseos, mientras brindan con amazake, un licor que se bebe calentito.
9) España
Desde hace muchísimo tiempo, con cada campanada de la medianoche se acostumbra comer 12 uvas en todos los rincones de España. Esa costumbre, que también llegó a nuestro país, es para despedir cada uno de los meses pasados y, a la vez, pedir un deseo para los que llegan.
10) Filipinas
Para la Noche Vieja de Filipinas se deben lucir vestidos, camisas y trajes con muchos lunares. ¿El motivo? Como los lunares son redondos como las monedas, atraerán la fortuna para el año que comienza.
CH(J.A.P.Estapé)— En horas, dejaremos atrás 2023 y daremos la bienvenida a 2024.
Según nuestro calendario han pasado 2024 años desde el nacimiento de Jesucristo.
Algo que no es exacto, tal como nos explican las matemáticas y la historia.
Desde hace siglos nuestro calendario toma como año 1 el año del nacimiento de Cristo… que nadie conoce con exactitud. A la hora de contar, a veces nos olvidamos de que el año 0… no existe.
En cualquier otra escala, por ejemplo la temperatura, de un grado bajo cero a uno sobre cero, hay dos grados de diferencia, porque existe el valor cero grados. Pero en el calendario, del año 1 antes de Cristo al 1 después de Cristo no hay dos años de diferencia, solo uno.
– El año cero no existe en el calendario
La costumbre de contar los años tomando como punto de partida el nacimiento de Cristo no se instauró hasta más de 500 años después de su muerte, y no se aceptó en todo Occidente hasta 500 años después.
Tal como explica Business Insider, en Europa, antes del sistema actual, se usaba como referencia la fecha de fundación de Roma, las fechas de las Olimpiadas, o cuando se coronaba un cónsul famoso.
Fue alrededor del siglo V, cuando el Cristianismo se impuso por completo en el Imperio Romano, y ya condicionaba a los gobernantes.
El monje Dionisio el Exiguo llegó a la conclusión de que Jesús nació el 25 de diciembre del año 753 a.u.c (ab Urbe condita en latín), que significa «desde la fundación de la ciudad». Así que se tomó el año 754 a.u.c como año 1 después de Cristo. Por tanto, no existe el año 0.
Hoy muchos historiadores afirman que Jesucristo en realidad nació entre 3 años antes y 4 o 7 años después. Así que tanto las matemáticas, si no tenemos en cuenta la falta del año 0, como la historia, nos dicen que no han pasado 2024 años desde el nacimiento de Jesús.
Y, cómo no, Jesús tampoco nació el 25 de diciembre. No existe ninguna pista sobre la fecha en los evangelios. Fue un día que eligió el Emperador Constantino, en el siglo IV, porque el 25 de diciembre tenía lugar una importante fiesta pagana, y así al pueblo le resultaría más sencillo pasar del paganismo al cristianismo.
Por supuesto, todo esto se conoce desde hace mucho tiempo, pero es demasiado tarde, y demasiado complicado, cambiar las fechas para ajustarlas a la realidad. Podría provocar un caos a la hora de calcular antigüedades, cumpleaños, pensiones, y demás, y exigiría un presupuesto infinito para adaptar el software de los dispositivos electrónicos.
Así que, por una vez, iremos en contra de la ciencia y todos nos desearemos unos a otros un Feliz 2024, el próximo 1 de enero. ¡No nos queda más remedio!
Psicología y Mente(N.Mazzarone)—Adultos que en su infancia sufrieron de abuso sexual infantil (A.S.I.) llevan consigo una herida que sangra, un dolor que, sin un correcto abordaje, se instala de manera tortuosa que afecta en la vida diaria y que cuesta cicatrizar, sienten que con esta violenta situación les han matado la infancia, una muerte del alma.
De niños, pierden la confianza, se sienten desamparados, aparece el miedo, la indefensión, y queda un trauma como experiencia de horror y brutalidad de lo que fueron objeto de una situación en la que no dieron su consentimiento, ni fueron participes voluntarios de la escena.
-¿Cómo impacta un caso de abuso?
Infantes que se vieron sometidos a lo que no entendían y se sienten culpables, se perciben responsables de seducir. Por esta culpabilidad que emerge en la víctima, sumado a las amenazas que es común que reciban de parte del abusador, amenazando con algo que le puede pasar a alguno de los familiares si se enteran de lo que sucede, hace que terminen sometiéndose y anclándose en el silencio, haciendo indefinible en el tiempo el sufrimiento, un trauma profundo que lo acompaña en su vida.
Las secuelas que aparecen en la vida adulta de este trauma infantil, se pueden expresar por ejemplo: en dificultades en los vínculos relacionales, en la sexualidad, autoestima, autolesiones, trastornos de ansiedad, ataques de pánico, trastornos psicosomáticos, depresión y más. El A.S.I. es considerado a partir de cualquier forma de contacto físico, con o sin violencia, con o sin intimidación o consentimiento, se incluyen proposiciones verbales, exhibicionismo, explotación y pornografía.
Esto le sucede a la víctima con alguien con quien mantiene una relación desigual sea por edad, poder o madurez de desarrollo, un abusador que somete a la víctima utilizando su poder con presión, engaño, imposición del secreto, intimidación, amenazas y hasta fuerza física.
– ¿La familia lo sabe?
Puede que sí, puede que no. Pero existen casos en que familiares se transforman en cómplices, miran para otro lado por alguna conveniencia personal, tratan de ocultarlo por diversos motivos, por ejemplo: el sostén económico del abusador en la familia es una de las principales causas, o, por la supuesta imagen de conformación de valores morales familiares, en estas situaciones, las victimas terminan siendo re-victimizadas por un pacto tácito del silencio.
Otra cuestión que puede pasar es, cuando mantiene el secreto y lo revela de manera tardía, en el mejor de los casos puede que la comprendan, sin embargo, también hay quienes desacreditan la versión negando lo que acontecía. Lo horroroso es que, en estos casos, quien se entera y no actúa, se hace cómplice por ocultamiento de la situación, y la víctima se siente doblemente desprotegida de un hecho que sucede o sucedió y parece irremediable si no hay una intervención protectora inmediata.
Por todos estos motivos, la necesidad de hablar sobre estos temas es cada vez mayor, con la apertura, transparencia y seriedad que amerita para que, con el correr del tiempo, las opciones de protección superen en mayor medida a la de complicidad familiar.
– ¿Qué hacer entonces?
Este daño con suerte se transforma en cicatriz. ¿Cómo? Relatando lo traumático en sesiones terapéuticas. ¿es fácil? A la víctima de abuso le cuesta porque intenta borrarlo de su memoria, por la esencia misma de estos sucesos, no puede darle salida desde la palabra, hay algo que todavía no puede elaborar: la culpa, vergüenza, impotencia, complicidad, se enferman en cuerpo y mente.
Esto que fue guardado secretamente durante tanto tiempo que, cuando lo expresan, tiene tal potencia traumática que sienten que fue una confesión como un hecho de valentía. Resulta necesaria esa expresión de la escena que vuelve a la memoria y se expresa en síntomas abordándolos uno a uno de manera específica e identificando los puntos más urgentes. A partir de ahí, el objetivo es ofrecer un espacio de escucha activa, con comprensión y empatía, a fin de que el paciente se dé el permiso de recuperación.
Lograr que reelabore la experiencia traumática entendiendo que los síntomas actuales tienen su origen, conductas de hoy con afectaciones emocionales a fin de poder construir subjetivamente un nuevo comienzo, que esto que ocurrió amerite a que fuera transformado en una cicatriz que no sangre, aunque imborrable, pero que pueda con esta subjetividad dañada ser un sujeto libre de la condena traumática.
20Minutos— Deleitarse con un plato de marisco está ligado a un ritual que no entiende de protocolos ni etiquetas: chupar cabezas y patas del crustáceo o molusco en cuestión, y de paso saborear los dedos.
Un placer con al menos una fecha fija en el calendario, la navidad, momento en el que por otro lado la compra de este alimento se vuelve un tanto complicada.
Además de la frescura y el precio, es importante que se identifique la presencia o no de sulfitos para que nada nos arruine el manjar.
Un reciente reportaje del programa Equipo de Investigación de La Sexta ponía de manifiesto que la identificación correcta de los sulfitos sigue siendo una asignatura pendiente para una parte de comerciantes.
En concreto, de cuatro langostinos de diferente procedencia analizados en un laboratorio, uno de ellos, el procedente de Ecuador, sobrepasaba el límite permitido.
En el caso del langostino, la cantidad de sulfito tiene que ser inferior a 150 miligramos por kilo. En el análisis realizado por el programa esto se cumple en tres de los cuatro casos e incluso en uno de ellos, procedente de Vietnam, no hay ni rastro de estas sales derivadas del azufre. Estas cantidades límite se determinan en función de la especie de cefalópodo o crustáceo, si bien en ningún caso deben superar los 300 miligramos por kilo.
Al parecer, la mayor parte del langostino consumido en España tiene sulfitos aunque cumple con la normativa. Por otra parte, desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) indican que en sus propios análisis el porcentaje sobre incumplimiento ha mejorado progresivamente.
– ¿Qué riesgo supone para la salud?
Una vez capturados, gambas y langostinos presentan de forma natural melanosis: una reacción enzimática que oscurece sus cabezas y la parte superior del abdomen. Aquí entran en juego los sulfitos: para que no pierdan sus tonos rojizos/rosáceos y atraigan así la atención de la clientela, son tratados con este conservante.
Teniendo en cuenta que, dentro de los límites, la mayor parte de estos crustáceos pasan por este proceso, es importante que se comunique a la hora de venderlo. Según la técnica de laboratorio que participa en el reportaje de La Sexta, las personas sensibles a este alérgeno se exponen a afecciones dermatológicas e incluso crisis respiratorias.
Más allá de los sulfitos, desde la OCU alertan de la necesidad de fijarse en la anatomía del animal a la hora de comprarlo: la cabeza, el abdomen y la cola deben estar firmemente unidos entre sí. Y en el caso de que sea producto importado, la etiqueta deberá reflejar la procedencia y aclarar si ha sido descongelado.
– El producto nacional puede costar 50 euros más
El marisco nacional, capturado en el Atlántico o el Mediterráneo, es el más caro que nos encontramos en lonjas y mercados. Según la OCU, puede llegar a costar el doble que el importado, procedente en su mayoría del Pacífico o el Índico.
Según han explicado a La Sexta desde una cofradía gaditana, este año el langostino español se ha encarecido también por la presencia del cangrejo azul, especie invasora que ha reducido su población en los últimos años. Esto se traduce en diferencias de precio de hasta 50 euros entre el producto nacional y el importado.