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¿A qué edad surge el escepticismo sobre Santa Claus? …


DW(The Guardian, Universidad de Texas) Aunque las pruebas de la existencia de Santa Claus son claramente irrefutables, muchos niños y niñas empiezan a cuestionarse su existencia en algún momento, algo que los padres esperan con temor. 

Ahora un grupo de psicólogos ha podido identificar la edad media en la que aparece este escepticismo y qué niños corren más riesgo de albergar emociones negativas cuando llega este momento.

– Un razonamiento ilógico, pero mágico.

Muchos niños siguen creyendo en la idea de que un hombre grande y con barba baja por la chimenea o se cuela en casa a través de la ventana a dejar regalos. Y no solo en una casa sino en miles y miles de hogares en una sola noche. Pero realmente esto no concuerda con su capacidad de razonamiento general.

«Los niños suelen empezar a distinguir entre fantasía y realidad durante los años preescolares, pero su creencia en la existencia de un Santa Claus mágico y singular suele prolongarse hasta la infancia», dice Candice Mills, psicóloga de la Universidad de Texas en Dallas (EE.UU.). . UU.), en declaraciones recogidas por el periódico The Guardian .

Tal y como relata este periódico, Mills empezó a darse cuenta de la «promoción» que hablaba sobre la figura de Santa Claus al ser madre. «Sentí un poco de tensión al respecto, porque por un lado animamos a nuestros hijos a ser pensadores científicos ya no engañar a los demás, pero con la historia de Papá Noel, a veces se estira un poco la verdad», sostiene.

«Me preocupaba dar la impresión a mis hijos de que estaba mintiendo, porque sabía que me había disgustado que me mintieran a mi sobre Santa Claus», añade.

De la creencia a la negación

Mills y su equipo quisieron comprender mejor esta transición en los más pequeños, desde que creen ferventemiente en Santa Claus a negar su existencia.

 Entrevistaron a 48 niños de entre 6 y 15 años que habían dejado de creer en Santa Claus y 44 de sus padres, además de otros 383 adultos.

La investigación -aunque aún no ha sido revisada por expertos- revela que para la mayoría de los niños, la incredulidad aparece gradualmente alrededor de los ocho años , aunque algunos niños de tres o cuatro años se autoconvencen de que Santa Claus no era real. Otros siguen creyendo en esta figura hasta los 15 o 16 años.

Para otros niños, el testimonio de otros que no creen en Papá Noel es lo que los acaba por convencer definitivamente.

«Puede que tuvieran cierto escepticismo basado en razonamientos lógicos -¿cómo puede Santa Claus dar realmente la vuelta al mundo en una noche? – pero lo que les lleva al límite es que un compañero de clase les diga que no es real», recalca Mills .

– Enterarse tarde es peor

Según el estudio, aproximadamente un tercio de los niños y la mitad de los adultos entrevistados manifestaron emociones negativas al caer en el rumor de que Santa Claus no existía. Y pese a que dichos sentimientos eran leves y duraban realmente poco, alrededor del 10% de los adultos manifiestan una tristeza más duradera o una menor confianza en sus padres como consecuencia de ello.

Tales sentimientos negativos podrían estar vinculados, de acuerdo con los psicólogos, a recibir la noticia de forma arrepentida o demasiado directa, oa descubrirlo en una edad más avanzada . En estos casos, explica The Guardian , solía tratarse de padres que habían invertido tiempo e imaginación en hacer creer a los más pequeños que la figura de Papá Noel era real, «grabando vídeos de él en el salón o dejando estelas de purpurina en el suelo». «.

Sin embargo, también hubo muchos niños que afirmaron sentirse felices o aliviados cuando dejaron de creer. «Era como si hubieran resuelto una especie de enigma», afirma Mills.

– Pese a todo, la tradición continúa

La gran mayoría de los adultos y niños escépticos afirmaron que continuarían la tradición de Papá Noel con sus propios hijos, o que ya lo estaban haciendo, detalló The Guardian sobre el estudio.

El estudio también da algunos consejos sobre cómo enfrentarse a preguntas curiosas de los niños, especialmente cuando no están preparados para renunciar a sus ideas. Mills sugiere preguntar al niño qué piensa, hablar de lo que creen «algunas personas», decir «es una pregunta interesante», o el «¿tú qué crees?», y ver cómo el niño lo discute por sí mismo. Esto puede ayudar a los padres a decidir la manera cómo enfrentarse al momento de la verdad.

Cuando sus propios hijos le hicieron esta pregunta, al principio Mills se desentendió, pero cuando ellos dijeron: «Quiero saber la verdad», Mills se lo dijo. «Estaban muy orgullosos de sí mismos y lo celebraron», relata en The Guardian .

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Reina la apatía: ¿Nos importa realmente ser engañados por noticias y vídeos falsos en las redes sociales? Una psicóloga responde …


CH(C.G.Valenzuela) En tiempos donde existen todo tipo de noticias falsas y deepfakes, ¿a alguien le importa que le engañan constantemente?

Puede sonar raro, pero en el mundo digital, la verdad no siempre es lo primero en la lista de prioridades de muchos. 

La sociedad se enfrenta a un constante bombardeo de noticias, imágenes y vídeos, pero la pregunta que persiste es si, en realidad, importa si acaban engañándote con estas historias

Uno de los grandes problemas es que, a día de hoy, las redes sociales han creado una burbuja donde solo ves lo que quieres ver. Las noticias que te confirman que estás en lo correcto. Entonces, aunque se dice que se quiere saber la verdad, a veces muchos prefieren la versión cómoda que ya conocen.

¿Realmente importa lo suficiente como para hacer algo al respecto? Todo el mundo sabe que hay noticias falsas, pero ¿está la sociedad dispuesta a cuestionar lo que ve y a hacer el esfuerzo de descubrir la verdad?

«Quizás por ignorancia, muchas personas no son conscientes de la prevalencia de noticias falsas y desinformación. También creo que hay un punto de comodidad por la facilidad para consumir información afín a lo que uno piensa, pero la población se ha acostumbrado a no contrastar y creer lo que le conviene», explica en una entrevista para Computer Hoy Andrea Vizcaíno Cuenca, psicóloga y CEO de Policlínica Mayo.

– ‘Fake News’ y desconfianza, una guerra por la veracidad informativa

El auge de las noticias falsas ha experimentado un boom en la actualidad. La desconfianza en las fuentes de información ha alcanzado niveles alarmantes, y el término fake news ya forma parte del vocabulario de muchos. Pero, ¿cómo afecta esta desconfianza a la actitud hacia la información? ¿Impulsa a ser más críticos y exigentes con lo que se consume, o nos sumerge en la fatiga informativa?

«Las noticias falsas acostumbran a estar diseñadas de un modo impactante, emotivo o sensacionalista… Buscan tocar puntos que saben que van a llamar la atención del lector con un simple vistazo y/o indignarle rápido, de manera que muchas veces comparten las noticias en RRSS sin siquiera leerlas, solamente guiados por el titular», añade la experta.

Noticia falsa

Estudios sugieren que, aunque la conciencia sobre la posibilidad de ser engañados ha aumentado, la sobreexposición a noticias falsas y teorías de conspiración puede agotar tu capacidad para discernir la verdad. 

Parece que al final la desconfianza puede coexistir con la apatía, y la fatiga informativa podría ser la respuesta natural a un cúmulo de información que acaba por hacerte explotar.

– ‘Deepfakes’ que generan tanto asombro como desconfianza

Por otro lado, la llegada de los deepfakes, tecnología que permite la creación de vídeos o imágenes falsas que parecen reales, añade una capa adicional a este complejo mundo. Estos contenidos manipulados digitalmente pueden presentar a personas reales diciendo o haciendo cosas que nunca ocurrieron, llevando la posibilidad de engaño a un nuevo nivel.

Sin ir más lejos, hace relativamente poco se hizo viral una canción falsa de Bad Bunny que usaba su voz creada con inteligencia artificial o ese famoso videoclip de Rosalía y Björk que ha inundado las redes sociales.

Videoclip Rosalia IA

Aunque la mayoría de las personas reconoce la amenaza potencial de los deepfakes, la dificultad para distinguirlos de contenido 100% real podría generar una respuesta doble. 

Por un lado, existe ese miedo ante la posibilidad de ser engañados, pero, por otro, parece que también puede coexistir con la fascinación tecnológica, y la sensación de que la tecnología está más allá de tu control, lo que podría dar pie a una aceptación pasiva sin recurrir a comprobar si eso que ves es falso o no.

Adquirir la capacidad de juzgar información de forma crítica, mantener la curiosidad y estar dispuestos a considerar diferentes puntos de vista son pasos esenciales para no caer en la indiferencia frente a la desinformación. 

En pocas palabras, esto significa que se necesita aprender a cuestionar la información, estar abiertos a aprender más y considerar diferentes perspectivas para no dejarse llevar por la información engañosa que circula a la velocidad de la luz, sobre todo en redes sociales.

La verdad sigue siendo crucial, y depende de cada uno asumir la responsabilidad de encontrarla y contribuir a un mundo digital más seguro y de fiar.

«Diría que hay una tendencia creciente a estar motivados en esa búsqueda más precisa, ya que cada vez somos más conscientes de la información falsa, pero es verdad que la gente que no está en esa ola sabe hacer mucho más ruido con la desinformación», finaliza Andrea Vizcaíno.

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Qué significa El Pecado en la espiritualidad Ignaciana …


“Adán y Eva”. Lucas Cranach, siglo XVI.

Magis(G.G.Díaz) La palabra griega hamartía, traducida comúnmente como pecado, en realidad significa desperdicio, no darle al blanco, perder tontamente las oportunidades de plenitud que la vida nos presenta.

Una vez que ha descrito el ideal de la vida humana —la comunidad centrada en el amor compartido que describe en el “Principio y Fundamento”— san Ignacio presenta, en las meditaciones de la primera semana de Ejercicios, la razón por la que no vivimos en plenitud nuestra vocación de ser comunión.

Es la condición que en la tradición cristiana llamamos pecado.

Habría que subrayar que el término no describe una situación jurídica o moral, sino un desorden más profundo, podríamos decir que existencial. 

Pecado hace referencia al estado de quien no es capaz de percibir su vocación de construir una comunidad de amor, sino que se vive como un individuo en oposición a otros individuos ante quienes tiene que defenderse y luchar, tanto por llevar adelante sus propios intereses como para apropiarse de la mayor parte de los satisfactores, que siempre son escasos.

La palabra griega hamartía, traducida comúnmente como pecado, en realidad significa desperdicio, no darle al blanco, perder tontamente las oportunidades de plenitud que la vida nos presenta. Y no le damos al blanco porque toda nuestra percepción del mundo está viciada, está enferma.

Para entender esta distorsión fundamental (este pecado original, u origen de todo pecado) nos sirve mucho el relato del Génesis que describe el engaño de Adán y Eva, la manera en que pierden su relación de comunión con Dios, al seguir ingenuamente las insinuaciones del espíritu del mal.

Es la primera meditación que Ignacio sugiere sobre el pecado: captar cómo el mal engaña, para así poder desenmascararlo en nuestra propia vida. En Génesis 3, 1-24 se les presentan a Adán y Eva dos posibles itinerarios para construir sus vidas. Es la lucha entre las dos lógicas: la de Dios y la del mal; el amor en comunión o el aislamiento egoísta.

La narrativa inicia presentándonos en el capítulo 2 (para que podamos captar el contraste) la vida en el paraíso: el ser humano en libertad y armonía con la Creación, entendida como el espacio/tiempo donde podía crecer y madurar ejercitando su capacidad de amar. El ser humano está llamado a ser cocreador con Dios del mundo de la comunión.

En medio de ese ideal, y gracias a la capacidad del ser humano para tomar conciencia de sí y de su entorno, aparece el engaño de imaginar y, eventualmente, creer que la felicidad no está en la comunión ya experimentada (dar y recibir amor), sino en la autosuficiencia (apropiarse, depredar, no depender de nadie).

Hasta entonces, el ser humano había vivido en la dimensión de la gratuidad: todo lo que es y le rodea es un don, un regalo. Adán y Eva, figuras arquetípicas de la condición humana, experimentaban lo que los místicos han descrito con la frase “El amor de Dios basta”. Es decir, no hay nada que pueda nutrir más y mejor al ser humano que vivir en esa comunión de amor gratuito.

Pero el espíritu del mal les insinúa que existe otro mundo y que ese mundo es preferible al que habitaban entonces. Un mundo de dueños y señores, donde cada individuo construye su derrotero a voluntad, prescindiendo de los demás. Un camino de autosuficiencia (el fruto prohibido) que les pareció apetecible.

Al decidirse a seguir ese camino, aparece en Adán y Eva una nueva actitud ante el mundo: la AVARICIA, el afán de posesión. Llegar a creer que nuestra alegría vendrá de acumular objetos y no del amor de sujetos (personas). Por primera vez, “arrebatan” algo que no se les había dado desde la gratuidad. Queda distorsionada su relación con su entorno material. Ya no lo ven como una gran comunidad, sino como una colección de cosas susceptibles de ser poseídas y acumuladas.

Al mismo tiempo, en sus conciencias se produce una imagen falsa del ser humano, de la propia identidad. En lugar de ser parte de un todo armónico y pleno, se perciben separados, opuestos. El pecado fundamental de Adán y Eva implica pretender prescindir del Otro. Le creen al mal espíritu cuando les afirma que “serán como Dios”, es decir, que Dios ya no les será necesario, que podrán construir un mejor futuro “solos”.

Así se consolida una imagen falsa del ser humano (aparece la VERGÜENZA, otro sentimiento que no conocían). Empiezan a verse como seres defectuosos, pervertidos, y a sentir la necesidad de ocultar esa situación a toda costa. Quieren esconderse, disfrazarse; quieren ser “otra cosa”. Su identidad en realidad se vuelve “diabólica”(que etimológicamente significa perversa, difamadora, dispersante y desintegradora). Queda distorsionada su relación consigo mismos.

Finalmente, y como la consecuencia más peligrosa, se establece un círculo vicioso de retroalimentación entre su autoimagen enferma de vergüenza y una imagen distorsionada de Dios, un “ídolo” (imagen de algo que no existe, como “icono” es la imagen de lo que sí existe).

 Ya no perciben al Dios cercano, que les ama y aprecia, sino que lo ven como una proyección de ellos mismos: una soledad auto centrada, sedienta de poseer y de mandar.

Descubren un nuevo sentimiento que no conocían, aparece el MIEDO. Queda distorsionada su relación con Dios. 

Así se da efectivamente una ruptura de la comunión.

Rompen con la naturaleza, consigo mismos, con Dios.

San Ignacio descubre, en su itinerario de conversión, que él y otras muchas personas habitaban (y habitan) este mundo ficticio, producto del único pecado, es decir, del egoísmo, de la distorsión perceptiva que nos lleva a ver al mundo, a vernos a nosotros y a ver a Dios, como un campo de batalla en el que luchan voluntades autocentradas y en el que hay que sobrevivir defendiéndose; mejor aún, atacando.

Esto está en el fondo de nuestros desencuentros, conflictos, rupturas y violencia. Necesitamos sanar de nuestra distorsión afectiva para ver con claridad la realidad como un espacio donde el amor en comunión es lo único que sacia el hambre de felicidad que tiene el ser humano.

En su introducción a la primera semana de Ejercicios, san Ignacio sugiere que pidamos “interno conocimiento de mis pecados y los de la humanidad y aborrecimiento de ellos”, “deseo de enmendarme y ordenarme”, de convertirme al Señor y a su proyecto de comunión.

Con estos términos está describiendo el necesario proceso de desenmascaramiento del pecado, salir del engaño y la mentira que está en su origen. El pecado es la decisión de procurarse por sí mismo la propia realización, el rechazo (consciente o inconsciente) a situarse ante Dios y ante los demás con una relación de amor. Es la negación de toda interdependencia y la obstinación de la soledad de sí mismo. Es el acto de una libertad ingenua que se cierra sobre sí.

Alejándose de Dios y de la comunidad, nuestra libertad entra por caminos de autodestrucción. Como Narciso, que se contempla y queda absorto en sí mismo y al cabo se queda solo y muere. No es tanto infringir una ley, la ley es algo externo. La ley sirve para desenmascarar dinámicas de pecado. Pero el pecado es algo más profundo. Es romper con Dios, con mis hermanos y hermanas, conmigo mismo.

El pecado es un proceso paulatino de objetualización, de convertir a las personas en objetos. El síntoma principal del pecado es la incapacidad de sentir con el otro, tener el “corazón de piedra”. Y no sentimos a los otros porque para nosotros no son personas, no son hermanos, no son sujetos de comunión. En ellas y ellos sólo vemos objetos, insumos, en nuestra búsqueda de satisfactores.

Como consecuencia de esto, nos vamos aislando con una sensación de vacío interior, de sinsentido, más allá de las alegrías efímeras que proporcionan los satisfactores materiales o intelectuales (que en realidad son “narcóticos”). Ese “vacío” sólo puede ser llenado con la presencia del Otro y de los otros.

La única manera de salir de este círculo vicioso es encontrarnos con un “inocente” que, a través de su amor incondicional, sane las heridas de nuestras experiencias de desamor, que nos libere de la tiranía del ego. Jesús es el Inocente por antonomasia. La manera en que nos redime (literalmente “rescata”) será el tema de nuestra siguiente aportación.

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Harvard reveló el secreto de la felicidad tras más de 80 años de investigación …


La búsqueda de la felicidad no es un tópico novedoso para las personas y así como se discute en las calles y comercios, los científicos no se quedan atrás, y han llevado a cabo cientos de teorías filosóficas y prácticas para hallarla.

Con el objetivo de descubrir la fórmula de la felicidad, durante los últimos 85 años un grupo de científicos de la Universidad de Harvard desarrolló una investigación con una muestra de 700 jóvenes a los cuales monitoreaban de manera periódica.

Se trata de la investigación más longeva de la historia y un hito para los estudios psicosociales. Robert Waldinger, profesor de psiquiatría de Harvard, lo expuso en su charla TED del 2015, donde explicó los principales puntos del libro que dio a conocer el estudio al mundo «The Good Life», en castellano, «Una buena vida».

El estudio inició en 1938 y avanzó en el tiempo mientras se tomaban nota sobre las alegrías de los participantes, sus dolencias, su salud física, mental y emocional. Waldinger afirmó en una comunicación con The Guardian, que nadie es feliz todo el tiempo, y si bien el secreto para la felicidad ya no es tan secreto, la felicidad es un estado variable no un resultado final lineal.

Sin embargo, los vínculos humanos cumplen un rol central en la felicidad de una persona. En el libro, se desarrolla como uno de los mayores hallazgos del estudio que aquellas personas que se relacionaron de forma más cálida presentaron condiciones físicas y mentales más saludables.

El informe que fue difundido por Europa Press sostiene que: «son más felices aquellas personas que no han perseguido ambiciosos objetivos profesionales, pero tienen fuertes vínculos sociales: una buena familia y amigos de confianza». Por lo que una vida en sociedad armoniosa y objetivos alcanzables son la respuesta objetiva a la felicidad. 

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Hipnosis (historia, autores, estudios)…


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Nuria Marcos/Escuela de hipnosis terapéutica/ACV(A.Nuño)  —  La historia de la Hipnosis, es la historia por su reconocimiento científico. Negada, apartada y abandonada en manos de charlatanes de feria durante muchos años, incluso hasta la actualidad. Ha sobrevivido a quiénes en otros tiempos trataron de ridiculizarla arrancándole todo su valor.

Hubo un tiempo en que el pensamiento mágico de la sociedad era tan determinante que vivían permanentemente atemorizados por lo que pudiese suceder si asustaban a Dios. Entonces surgieron las historias de brujas que han llegado hasta nuestros días, cuando para librarse del mal y el diablo, se quemaban o asesinaban mujeres y se hacían toda clase de sortilegios que permitirían estar a salvo de cualquier peligro.

Tréboles de cuatro hojas y espejos aparte, continuamos evolucionando y las sociedades cambiaron, y quizá fue el espiritismo del siglo XIX (ese gran consuelo para los que habían perdido a alguien durante la guerra) una última muestra del pensamiento mágico que ya no podemos entender en una sociedad secularizada, aunque algunos sigan temblando de miedo con las historias de fantasmas.

Las tornas han cambiado, de hecho, y somos tan descreídos que pensamos continuamente que tratan de engañarnos. Tenemos más información y criterio que nunca a nuestro alcance. No es casualidad que haya más negacionistas que nunca.

Una de esas cosas que siempre han sorprendido al ser humano, que nunca se lo ha creído del todo, es la hipnosis. Sorprendentemente, aunque quizá te haga pensar en Freud o similares, lo cierto es que existen precedentes históricos del uso de técnicas similares, empleada por los egipcios y griegos en los llamados Templos del Sueño.

Estos eran algo así como hospitales dedicados a la recuperación de numerosas dolencias (generalmente de naturaleza psicológica).

El tratamiento incluía cánticos y se colocaba al paciente en un estado de casi-trance o hipnótico, analizando sus sueños para determinar el tratamiento, aunque también se practicaban otras terapias como la meditación, los ayunos, baños rituales o incluso sacrificios a las deidades.

Antecedentes de la hipnosis

Los fenómenos que constituyen este estado en particular que hoy en día conocemos como hipnosis, son tan antiguos como la humanidad. Probablemente lo que desde tiempos remotos nos ha llegado con el nombre de “milagros” corresponden a fenómenos incomprensibles para la gente de la época.

Habitualmente se asociaban a intervenciones divinas o al poder personal de algunos de sus enviados en la tierra.

Este conocimiento raramente escapaba del control de las castas sacerdotales de Caldea, Persia, China, India, Grecia y Egipto, que lo utilizaban bajo la forma de rituales religiosos para tratar de escudriñar el futuro, sanar y, a la vez, acrecentar la fe del pueblo en sus dioses.

La hipnosis en el antiguo Egipto

Las primeras indicaciones que han llegado a nuestros días nos las ofrece un papiro egipcio, conocido como papiro de Harris. Escrito en caracteres hieráticos unos 5.000 años antes de Cristo. En este manuscrito, traducido por Chabas en el año 1860, se encuentran descritos los procedimientos básicos para provocar estados hipnóticos.

Escrito en lengua egipcia hierática cerca del 1.500 antes de Cristo. Describe cómo los adivinos egipcios empleaban métodos hipnóticos muy parecidos a los practicados actualmente.

Muestra a un sacerdote egipcio magnetizando a un paciente o adepto. Los jeroglíficos reflejados en las pinturas murales del Templo de Imotep (Dios de la curación) muestran escenas similares.

Algunos de ellos de rigurosa actualidad en nuestros días.

También en Egipto, concretamente en las ruinas de Tebas, Ebers descubrió un papiro al que dio su nombre y que databa aproximadamente de unos 3.000 años antes de Cristo.

En él se daban consejos como el siguiente: “Pon tu mano sobre el dolor y dile al dolor que se vaya”.

También en el escrito se hacen constar una serie de procesos para inducir a sueños muy profundos a las personas, que se parecen asombrosamente a los actuales.

En Egipto existían multitud de Santuarios del sueño como el de Serapis, donde la gente acudía con el propósito de librarse de las enfermedades.

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La hipnosis en la Grecia Clásica

Las curas por medio del sueño no eran exclusivas del país del Nilo. En la antigua Grecia también obtenía notable éxito la práctica de la “Incubación”.

Los sacerdotes y hierofantes griegos practicaban técnicas parecidas a las inducciones hipnóticas en los llamados Templos del Sueño, con fines curativos. En algunos se rendía culto a Asclepio, dios de la Medicina.

En Grecia se utilizaban para consultar los oráculos. En el templo de Delfos se podía leer “gnosei seauton” (conócete a ti mismo) y se trabajaba con la medicina psicosomática y la curación a través de inducciones hipnóticas.

En los escritos de platón podemos encontrar innumerables referencias a la medicina psicosomática, como por ejemplo: “Cuida bien el alma si no quieres enfermar del cuerpo y de la cabeza”.

Incluso Pitágoras: “Qué tu cuerpo no sea la cárcel de tu alma”. También era un gran filósofo y conocedor de la psique humana, aunque es más conocido por sus aportaciones matemáticas.

Epidauros fue un punto neurálgico y lugar de peregrinación, donde en el Templo de Asclepio (Esculapio para los romanos), se utilizaban métodos curativos de naturaleza ritual. Los pacientes eran introducidos en un túnel llamado “el Tolo”, por el que corría un riachuelo cuyo murmullo tranquilizaba a los enfermos.

Los pacientes debían dormir ahí para que el dios pudiera aparecérseles en sueños, para confirmar el diagnóstico y sugerir un tratamiento. Además el paciente escuchaba voces supuestamente del dios, que le sugerían su pronta recuperación.

Los enfermos, antes de abandonar el lugar, dejaban colgado en la puerta del Templo algún objeto personal, como prueba de su curación.

Los enfermos que asistían a estas sesiones medicinales eran llevados al sueño mediante las fijas miradas y monótonas palabras de los sacerdotes en tanto aspiraban el humo de fuegos en los que se lanzaban hierbas narcóticas que los sumían en un profundo estado onírico.

La interpretación posterior del contenido de los sueños de los pacientes contribuía finalmente a la curación de los mismos.

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Los antiguos griegos ya establecieron en su tiempo terapéuticas verbales basadas en la sugestión.

No se limitaban por tanto a atender exclusivamente la fisiología dañada del sujeto sino que acompañaban sus curas con monótonas repeticiones de conceptos que exaltaban el valor para enfrentarse a la enfermedad y la rápida curación.

Al ser transmitidos de manera monótona y constante obraban en el paciente a modo de auténtica sugestión hipnótica.En la ciudad de Corinto existían discursos diseñados especialmente que, al ser escuchados, sanaban psíquicamente a los pacientes.

El Templo de Asclepio estaba dedicado a Asclepio hijo de Apolo y de Coronis, dios de la medicina.

La referencia a la antigüedad y a Grecia, en concreto, es generalmente reconocida. Sin embargo, la aportación más rigurosa y entroncada en la filosofía es la que ahonda en la utilidad de la palabra como terapia, como el fármaco de la mente.

Así Platón propone la sugestión (la palabra sugestiva) como medio de obtener el orden y la armonía de que carece el enfermo, y Aristóteles, por otro lado, desarrolla la Retórica, como persuasión verbal y la Poética como forma de tratamiento psicológico y que incluye unas buenas dosis de catarsis.

El reconocer el poder de la palabra como agente susceptible de producir cambios en el organismo es aceptar el elemento esencial que subyace a los fenómenos hipnóticos.

Gorgias (sofista “pensador” contemporáneo de Sócrates) afirmó que la fuerza (dynamis) de la persuasión para el tratamiento de la mente (psykhé) es equiparable a la de los mejores fármacos para la curación del cuerpo.

Más amplio fue el planteamiento de Platón acerca de la palabra sugestiva. Pensaba que la sugestión puede producir una “armoniosa y justa ordenación” de todos los elementos de la vida psíquica (creencias, sentimientos, impulsos, saberes, etc.) y que esta armonía (sóphrosyné) es condición previa para que sea máximamente eficaz la acción de los fármacos, por lo que estimaba que la terapéutica no es completa si no es capaz de conseguirla en los enfermos.

Aristóteles consagró todo un tratado, la Retórica, a la palabra persuasiva y distinguió en la Poética una nueva forma de “tratamiento psíquico”. Junto a la palabra dialéctica o convincente y a la retórica o persuasiva, describió la que produce una “catarsis”, término que utilizó con el significado de “liberación o purgación de las pasiones”, seguida del correspondiente alivio.

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La relacionó asimismo de modo explícito con la terapéutica, afirmando que un médico que supiera producir en la psykhé de ciertos enfermos efectos “catárticos” semejantes a los de un poema trágico vería completada radicalmente la eficacia de sus tratamientos.

Tampoco este nuevo programa fue recogido en la medicina posterior, a pesar del decisivo influjo que recibió de la obra de Aristóteles, no sólo en el terreno de la biología, la filosofía natural y la lógica, sino también en el de la ética.

En la célebre doctrina aristotélica del “justo medio” entre dos comportamientos extremos se basó directamente el texto sobre “dietética” de Diocles de Caristo, médico del siglo IV a.C. El término “dietética” no se refería únicamente a los alimentos, sino que designaba la regulación de todos los aspectos de la vida humana, tomando la medicina como norma.

Este significado se mantuvo durante la larga vigencia de la higiene individual destinada exclusivamente a los privilegiados y poderosos, desde la Antigüedad clásica hasta comienzos del siglo XIX.

Aspectos religiosos en la historia de la hipnosis

Algunos investigadores, como el Dr. William Joseph Bryan, en su libro Aspectos religiosos de la hipnosis, defiende la tesis de que las espectaculares curaciones atribuidas a Jesucristo eran conseguidas mediante técnicas hipnóticas.

En la India, los faquires, siguiendo entrenamientos similares a lo que hoy conocemos como autohipnosis, parecían poseer poderes curativos y un dominio de sus propias funciones corporales fuera de cualquier comprensión.

Dentro de las atribuciones religiosas de las castas sacerdotales, se incluían también la medicina y muchas de las curaciones que se realizaban debían su éxito a la consecución de estados de hipnosis mediante la imposición de manos, el uso de narcóticos, la sugestión, danzas rituales ceremoniales o la audición de sonidos monótonos y rítmicos.

La ciencia secreta que manejaban los sacerdotes había sido heredada de los antiguos “brujos” tribales que sanaban mediante la utilización de ritos ancestrales y preparaban brebajes curativos con sustancias naturales.

Por desgracia conocemos poco mas de la historia antigua de la hipnosis debido a los reiterados incendios.

De la Biblioteca de Alejandría se perdió para siempre la gran mayoría de los conocimientos que la humanidad había adquirido tras miles de años.

Entre ellos todos los relativos a la ciencia psíquica de la época.

Todo el saber médico de las antiguas castas sacerdotales, que a buen seguro estaba almacenado en sus estanterías, desapareció. Quedó tan sólo en la mente de unos pocos que fueron transmitiendo fragmentos de ese conocimiento de un modo verbal y secreto.

Edad media

Durante la Edad Media se construyeron teorías y se ejercieron prácticas de hipnotismo brutalmente perseguidas y reprimidas por la inquisición, bajo la acusación de brujería y pactos con el diablo.

En la Edad Media se produjo la máxima represión de esta actividad, puesto que al imponerse una doctrina cristiana altamente rígida y conservadora, todo acto ajeno a ella, como es el caso de la inducción hipnótica o una simple referencia a la hipnosis eran considerados como una obra de superchería y brujería, con lo cual desnaturalizaban la esencia de la conducta humana, y de esos oscuros siglos no tenemos referencia de ningún hereje que haya desafiado el anatema eclesiástico contra la hipnosis y otros fenómenos.

  • Cultura árabe: No solo se permitía el hecho de estar loco, sino que se les defendía, porque eran los escogidos por Alá.
  • Cultura cristiana: Todo lo contrario, consideraban al individuo loco como poseído por el demonio. La solución que daban era la hoguera, sobre todo si era del sexo femenino.

En la Edad Media, la enfermedad era considerada como una posesión demoníaca y el clero católico, posesor de la casi totalidad de la medicina, optaba por rezos, privaciones y rituales impresionantes para actuar sobre el “espíritu poseído” del enfermo.

Hipnoterapia aplicada en la actualidad

Una buena forma de introducirse en el ámbito de la hipnosis clínica es transitar por su historia. De este modo, recorriendo el tiempo, los intereses y los esfuerzos puestos para acercarse más a este fenómeno, estaremos en mejores condiciones para entenderla. Se propone, por tanto, un recorrido histórico que nos sirva para contextualizar la hipnosis y todos los aspectos relacionados con ella.

La sugestión existe desde el momento en que los seres humanos se comunicaron. con posterioridad, este componente fue elaborado y desarrollado en la hipnosis. No es posible fijar el momento de la historia en que se produjo este acontecimiento. Probablemente fue un proceso largo y costoso, con aciertos y errores.

Nadie sabe con certeza los orígenes de la hipnosis. Desde los albores de la historia existen muchos indicios de que los hombres de todas las culturas utilizaban procedimientos hipnóticos con fines curativos; entre ellos, el alivio del dolor.

Los estados de “trance” están descritos desde muy antiguo. En las culturas no occidentales se empleaban sobre todo por parte de los “curanderos” o “sacerdotes”, siendo generalmente ellos (los curanderos) quienes entraban en estado de trance como parte de las ceremonias de curación.

Los antiguos pueblos como los mayas, los aztecas, los persas y los griegos utilizaban la hipnosis como medio de curación. Los sacerdotes o los brujos provocaban un estado llamado “sueño mágico” a través de la imposición de las manos o rituales caracterizados por cantos y bailes con un ritmo monótono.

La hipnosis es una vieja ciencia al servicio de una nueva humanidad. Los egipcios hace unos 3.500 años la llamaban la cura del sueño. Tanto en Babilonia como en Grecia y también en Egipto era empleada con distintos fines médicos.

Es a partir del siglo XVIII cuando comienza a ser utilizada de forma abierta, a raíz del descubrimiento del “magnetismo animal”, por Franz Anton Mesmer. Mesmer fue el precursor de la hipnosis en el siglo XVIII.

La hipnosis, tal como hoy la conocemos, empezó hace dos siglos en Francia. La palabra “hipnosis” (de una palabra griega, “hypnos”, que significa sueño) fue definida por James Braid en 1843.

La palabra Hipnosis tiene su origen en:

  • • “Hipno”: en la mitología griega (Hypnos) era la personificación del sueño, hijo de Érebo (dios de la oscuridad y la sombra) y Nix (diosa de la noche), y hermano gemelo de Thánatos (dios de la muerte) y padre de Morfeo (dios del sueño).
  • “Sis”:sufijo que significa acción, proceso o resultado de… o estado irregular.
    Por lo tanto la hipnosis sería un proceso o resultado o estado irregular de adormecimiento.

A Hypnos se le representaba con grandes alas de mariposas (capaces de trasladarle de un extremo a otro de la tierra, con sigilo y en un instante), sosteniendo en su mano una planta de adormidera.

Pero fue en el siglo XVIII cuando comenzaron a hacerse los primeros estudios de lo que conocemos como hipnosis.

El doctorado en Medicina y Filosofía Franz Anton Mesmer escribió en Viena su tesis ‘De planetarium Influxu in corpus humanum‘, que explicaba que todo ser vivo irradia un tipo de energía similar que puede transmitirse de unos seres a otros, llegando a tener una aplicación terapéutica.

Adquirió mucha fama, aunque fueron sus discípulos y posteriores investigadores los que determinaron cómo se curaban las personas en los trances hipnóticos: por pura sugestión.

Según el cirujano escocés James Braid: «La fijación sostenida de la mirada paraliza los centros nerviosos de los ojos y su dependencia que, alterando el equilibrio del sistema nervioso, produce el fenómeno».

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Séance hipnótico (1887), de Richard Bergh.

¿Pura sugestión?

Desde entonces han surgido muchas teorías diferentes al respecto sobre cómo funciona.

Para Joe Griffin es un mecanismo, como cualquier otro, artificial de llegar al estado REM. Pierre Janet defendía que es el resultado de la disociación porque las áreas del comportamiento de un individuo están separadas de su comportamiento ordinario y la hipnosis arrebataría de alguna manera parte del control de la mente consciente, haciendo que el individuo respondiera con un comportamiento autónomo.

Harry Cannon ha explicado en alguna ocasión que solo se trata de una sugestión absoluta en la cual se necesita un foco de atención para que dicha sugestión arraigue en el subconsciente y exteriorice en función motriz.

Por último, Nicolás Spanos (que cambió con sus estudios muchas creencias adquiridas) aseguró que los estados de hipnosis se hacen con conocimiento de la persona y que dichos pacientes creen que los estados de inconsciencia se los provoca una fuente externa cuando en realidad son ellos mismos.

Pero probablemente sea Sigmund Freud uno de los más famosos ‘hipnotizadores’. Como explica Pedro Rocamora G.-Valls, doctor en Derecho y en Psicología, el austriaco practicó la hipnosis con Charcot y Bernheim y la utilizó posteriormente en sus primeros años de actividad profesional, realizando regresiones hipnóticas pues consideraba que recuperando ciertos recuerdos traumáticos en fase hipnótica se podía curar la patología histérica.

Esto se basaba en las creencias de Breuer de que, cuando se devolvían estos recuerdos olvidados, el paciente limpiaba el espíritu mediante una descarga emocional o catarsis (aunque también podía sufrir un shock). Pero Freud sustituyó posteriormente la regresión hipnótica por la evocación en un estado de vigilia, y todo esto le permitió llegar al psicoanálisis.

Un sorprendente artículo publicado recientemente en ‘BBC’ sugiere que la hipnosis está volviendo con fuerza, pues asegura que sirve para tratar dolores crónicos o ansiedad.

«Un creciente cuerpo de evidencia asegura que la hipnosis es efectiva para muchas personas que experimentan dolor, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, parto o nacimiento estresante, síndrome del colón irritable. Para algunas de estas condiciones la hipnosis supera a los tratamientos estándar en cuanto a costo, eficacia y efectos secundarios».

El problema, aseguran, es que durante el siglo XVIII el auge del hipnotismo también trajo un sinfín de irremediables charlatanes que no hicieron ningún bien: los hipnotizadores que recorrieron los escenarios de Europa consiguiendo que la gente que subía con ellos se pusieran rígidos como una tabla o se hicieran pasar por un pollo.

Todos recordamos ‘La maldición del escorpión de Jade’ (2001) de Woody Allen, en la que un hipnotizador consigue que el protagonista (el mismo Allen) tenga unas irrefrenables ganas de robar cada vez que escucha la palabra mágica ‘Constantinopla’.

El debate público sobre la hipnosis se calentó durante la década de 1880, hasta que algunos países comenzaron a promulgar leyes para regular su uso.

En septiembre de 1894 salió a la luz pública que Ella Salamon, de tan solo 22 años, había muerto después de que un ocultista la hipnotizara en un remoto castillo en Hungría.

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Tan solo tres meses después, en Alemania, la baronesa Hedwig von Zedlitz und Neukirch, que buscaba tratamiento para los dolores de estómago y de cabeza, conoció al ‘sanador’ polaco Czesław Czyński, que supuestamente habría usado la hipnosis para seducirla en varias sesiones, lo que culminó en un matrimonio falso (aunque la baronesa siempre sostuvo que estaba verdaderamente enamorada del atractivo Czyński).

El mismo año, nació el hipnotizador ficticio Svengali en la exitosa novela ‘Trilby’ de George du Maurier. El público devoró el libro junto con las noticias sobre el caso Czyński, pues en una suerte de serendipia ambas historias guardaban interesantes similitudes.

Estos escándalos alimentaron los esfuerzos de los médicos por distanciarse de los hipnotizadores ‘de circo’ y legitimar su trabajo.

Sugestión o no, lo cierto es que la hipnosis tiene defensores y detractores en la actualidad.

Por un lado, algunos apuntan a problemas históricos: con la hipnosis regresiva algunos temen que el afectado pueda recordar vivencias de supuestas existencias pasadas que dan la posibilidad de desarrollar un trastorno de personalidad múltiple, o que se le implanten falsos recuerdos de acontecimientos que nunca han sucedido, o que incluso se le inculque la certeza de que las cosas que en teoría está recordando durante la sesión son ciertas (aunque no lo sean).

Pero, por otro lado, algunos estudios recientes (en el pasado se han hecho verdaderas locuras poco éticas, como ‘obligar’ mediante hipnosis a los participantes a vender heroína en un campus o a tocar una serpiente de cascabel) han llegado a la conclusión que a la hora de afrontar operaciones, las personas a las que se somete a hipnosis tienen niveles más bajos de ansiedad y mayor tolerancia al dolor que las que se tratan con medicamentos.

Ya lo decía aquel: un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Al final, dependiendo del uso que se le dé (como todo), puede funcionar mejor o peor, sea un simple placebo sugestionable o algo que realmente cala en nuestro complejo cerebro hasta lo más hondo, del que todavía hay mucho por conocer.

YouTube está plagado de vídeos de hipnosis para dormir o desestresarse, lo que demuestra que al final no hemos cambiado tanto como creíamos. Hay ciertos paralelismos, al fin y al cabo, entre la hipnosis y quedarte absorto mirando el móvil mientras te aíslas del entorno y la percepción del tiempo, poco a poco, va apagándose.

– Juan Gilaberto Jofré (1350-1417):

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Nacido en Valencia; con 25 años ingresó en la orden de la Merced (dedicada al rescate de prisioneros de guerra y esclavos). Se familiarizó con los métodos terapéuticos, caritativos, empleados por el Islam para los alienados, abandonando la creencia de que los locos eran endemoniados.

En 1409, a raíz de asistir al linchamiento de un “insano” en Valencia, consiguió que Martín I de Aragón, el Humano, con la bendición del Papa Benedicto XIII (el “Papa Luna”) abriera en esa ciudad el hospital de los Santos Mártires Inocentes, destinado a los enfermos mentales, pobres dementes y expósitos.

Por tanto, Juan Gilaberto Jofré más conocido como el Padre Jofré creó e inauguró el primer establecimiento del mundo destinado a albergar y proteger a los locos y no a encerrarlos y castigarlos.

De concepción liberal, empleó siete médicos a tal efecto y una administración de diez comerciantes. El establecimiento funcionó durante cuatro siglos.

El padre Jofré murió en 1417, y gracias a su impulso se crearon en España seis centros idénticos en el siglo XV: Zaragoza (1425), Sevilla y Valladolid (1436), Palma (1456), Toledo (1480), y Barcelona (1481).

– Johann Joseph Gassner (1727-1779): 

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/ac/Johann_Joseph_Gassner.jpgUno de los personajes más curiosos de los hipnotizadores ancestrales fue conocido como Padre Gassner.

Johann Joeseph Gassner, nacido en Alemania, sacerdote católico y contemporáneo de Mesmer, maestro de la sugestión, utilizaba sus impactantes y teatrales técnicas hipnóticas para esparcir su fe y sus creencias religiosas.

Gassner efectuaba curaciones realmente peculiares, rodeado de un ambiente atemorizador.

El paciente aguardaba unos minutos en soledad hasta que Gassner irrumpía con una impresionante vestimenta negra, blandiendo un crucifijo y atacando con voz atronadora a las fuerzas del mal y a los demonios causantes de todos los padecimientos.

En otras ocasiones hacia aguardar al sujeto en condiciones de penumbra, durante unos minutos y al cabo de un rato sigilosamente se acercaba por detrás haciendo sonar un gong a la par que gritaba ordenes imperiosas a los demonios que lo poseían.

Gassner conseguía curaciones casi milagrosas y a la vez ejercía una poderosa influencia sobre el espíritu del paciente, utilizando de un modo exagerado todos los elementos de la sugestión y la fascinación.

Inducia al trance, gritando impulsivamente sugestiones de sueño en alemán y latín o bien por simple contacto con la cruz en la frente de los congregados.

Los testimonios de la época aseguran que su imponente presencia y su atemorizante puesta en escena, lograba inducir ese estado de trance en la mayoría de las personas en menos de siete segundos.

Lo cierto es que en su procedimiento reunía todas las características básicas de la ejecución de la hipnosis instantánea.

Del padre Gassner se cuenta infinidad de anécdotas, se dice de él que sus pacientes nunca regresaban, no se sabe bien si por que realmente Gassner les había resuelto el problema o quizás por no pasar por tales terrores de nuevo.

Es bien cierto que Gassner se beneficiaba de su rango religioso y su prestigio a la hora de llevar a buen puerto muchas de esas inducciones al trance, pero si hemos de creer lo que los cronistas de la época cuentan, resultaba ser un magnifico hipnotizador.

Estamos pues ante un personaje que no emplea las técnicas clásicas de los magnetizadores de la época, ni habla en ningún modo de fluido magnético, como mas tarde insinuaría Mesmer.

Gassner empleaba directamente la sugestión pura y dura y quizás en eso fue uno de los primeros en aplicarla para conseguir estados de trance instantáneos.

– Friedrich (Franz) Anton Mesmer (1734-1815): 

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Fue el precursor de la hipnosis.

El empleo sistemático de la hipnosis comenzó con Franz Anton Mesmer. Mesmer estaba convencido de que el magnetismo podía curar muchas enfermedades. Su argumento era que si la luna ejerce un poder sobre los mares de la tierra, también podría influir en los fluidos del cuerpo humano y de hecho restablecer la salud.

Según Mesmer, todos estábamos bajo el poder de los fluidos magnéticos. Para él la enfermedad era creada por una sugestión del organismo que se podía solucionar con la transmisión de ondas magnéticas.

Mesmer fue el descubridor de una espectacular manera de curar enfermedades, basada en la sugestión. Llegó a París (entonces, el centro del mundo) en 1778 precedido de una reputación de hacedor de milagros. Al parecer había devuelto la vista a una joven músico de Viena que la había perdido.

La forma de trabajar de Mesmer era espléndida y teatral. Partía de la base de que él era capaz de acumular una porción del “fluido universal” (hoy lo llamaría “energías positivas”) y de transmitirlo a sus semejantes.

La Academia de Medicina rechazó sus técnicas, pero uno de sus pacientes (M. Bergasse) abrió una suscripción de 100 luises por persona que le fue ofrecida a Mesmer para montar una clínica, a condición de revelar a los suscriptores los secretos del “magnetismo animal”.

La sala de tratamientos que montó Mesmer en el Hotel Bouillon estaba instalada con gran habilidad: semioscuridad, perfumes orientales, músicas lejanas y exóticas, así como decoración recargada y misteriosa.

Presidía el centro de la sala la llamada “cubeta de la salud”, una especie de simbiosis entre altar y pila bautismal, llena de agua sulfurosa. Los pacientes se sentaban rodeados por cordones que salían de la cubeta.

Asimismo, tocaban con las manos, de vez en cuando, unas varillas metálicas en contacto con el agua, las cuales debían apretar sobre las partes enfermas de su cuerpo. También se tocaban unos a otros en las puntas de los dedos, para hacer circular “el fluido”.

Mesmer, majestuoso en su túnica de seda morada, pasaba entre ellos tocándoles con su varilla, o con sus manos, en la frente y en las manos. No era extraño que durante el acto los pacientes entrasen en trances convulsivos.

Las sesiones de magnetismo de Mesmer tuvieron tanto éxito que cuando el tumulto de la gente no permitía practicar el magnetismo en la sala de tratamiento, Mesmer “magnetizaba” un árbol fuera de la sala y pedía a los pacientes disfrutar del magnetismo. Mesmer consiguió curaciones espectaculares por medio de su nuevo método de magnetismo.

Sea como fuere, el caso es que Mesmer se hizo el “hombre de moda”, y su consulta, bien repleta, tenía listas de espera que en nada envidiarían a las de nuestra Seguridad Social.

Ante las apasionadas discusiones entre partidarios y críticos, el Rey encargó a una comisión de científicos que analizasen el trabajo de Mesmer.

Como curiosidad señalemos que en el grupo de expertos compartieron tareas el químico Lavoisier, Benjamin Franklin y el tristemente relevante Dr. Guillotin. Los resultados fueron negativos para el austriaco, y un informe de la comisión (del que se publicaron 20.000 ejemplares) ilustraba acerca de la superchería.

Al ver que venían malos tiempos para él, Mesmer volvió a Alemania y se llevó el dinero de sus suscriptores, quienes nunca obtuvieron el secreto prometido. A pesar de sus evidentes falacias, el método de Mesmer fue un indiscutible precursor (y posiblemente un inspirador) de futuras investigaciones y aplicaciones en el campo de la medicina psicosomática.

Entre los seguidores de Mesmer hay que recordar al Marqués de Puységur (quien descubrió el sonambulismo e insistió que la palabra por sí misma era suficiente para el magnetismo) y al padre Faria (quien según Schulz había reconocido y utilizado la sugestión en toda su significación).

Mesmer vio la hipnosis como un caso típico de magnetismo animal, a través del cual se podía influir o comunicarse con el sujeto a hipnotizar, obtuvo conductas extrañas que fueron precisamente originadas por un fluido emitido por los humanos.

Conde Alejandro de Cagliostro (1743-1795): 

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Médico, alquimista, ocultista y alto masón. Amigo y sucesor del conde de Saint Germain, afirmaba conocer las “ciencias” de la alquimia y la hipnosis, así como la medicina.

Cagliostro fue un personaje encantador de las cortes reales de Europa, donde practicó la magia, la curación psíquica, la hipnosis, la alquimia, la adivinación por medio de la bola de cristal y otras artes ocultas.

Algunos historiadores lo acusaron de ser un embaucador y un farsante, mientras que otros afirmaron que sus poderes psíquicos y ocultos eran verdaderos, y que Cagliostro era un hombre generoso que había tratado de ayudar a los pobres.

Conde Alejandro de Cagliostro, que había seguido los pasos de Paracelso, sostiene que las curaciones tienen una base racional y explicable, y demuestra cómo no es necesario ser sacerdote o rey para conseguir resultados positivos.

– Pepetin, J. (1744-1808): 

Médico francés. En un principio fue adversario al magnetismo. Descubrió el estado de la catalepsia hipnótica, al percatarse de la semejanza entre la catalepsia histérica y la provocada por medio del magnetismo.

Posteriormente se dedicó a la difusión del magnetismo, publicando varios libros, debido a este descubrimiento.

– Philippe Pinel (1745-1826):

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Médico francés dedicado al estudio y tratamiento de las enfermedades mentales.

Considerado el fundador de la psiquiatría en Francia.

Después de realizar sus estudios en Toulouse y en Montpellier, trabajó en el hospital de La Bicêtre y en el hospital de la Salpêtrière.

Introdujo importantes mejoras en el tratamiento de los enfermos mentales y luchó para que la psiquiatría tuviera categoría de disciplina independiente de la medicina general.

En el campo institucional propugnó la humanización del trato que se daba por entonces a las personas alienadas, eliminando como primera medida, su encadenamiento a las paredes.

Consideraba posible la recuperación de un amplio grupo de los “alienados” (tal la denominación social de la época a los “locos”) a partir del tratamiento moral. Fue catedrático de patología médica y escribió diversas obras, entre las que destacan “Nosografía filosófica” (1798) y “Tratado médico-filosófico sobre la enajenación mental o la manía” (1801).

Pinel redactó en 1801 “Traité Médico-Philosophique sur l’aliénation mentale”. Su clasificación distingue entre:

• La melancolía simple (delirio parcial)

• La manía (delirio generalizado con agitación)

• La demencia (debilitamiento intelectual generalizado)

• La idiocia (perturbación total de las funciones intelectuales)

Pinel consideraba a las enfermedades mentales como un desarreglo de las facultades cerebrales causado por cierto número de causas:

• Causas físicas, en primer lugar.

• Herencia, a la cual le otorga un lugar destacado.

• Causas morales, que se pueden separar en:

• Pasiones intensas y fuertemente contrariadas o prolongadas.

• Excesos de todo tipo, (las irregularidades de las costumbres y del modo de vida, la educación excesiva, ya sea por molicie (blandura) o por dureza excesiva, que es factor predisponente).

A las neurosis las separará en dos grandes grupos:

• Comatosas: Las afecciones comatosas suponen la desaparición total de las funciones cerebrales, las intelectuales superiores. Hay pérdida total de relación con el mundo, pérdida del lenguaje, etc.

• Vesanias: Dividiéndolas en cuatro especies:

a) Manía.
b) Melancolía.
c) Demencia o abolición del pensamiento.
d) Idiotismo.

En las vesanias (concepto considerado como su gran hallazgo), la pérdida de las funciones intelectuales superiores es parcial.

Es el primero que divide a la locura en cuatro grandes clases:

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• MANIA propiamente dicha: En la cual el delirio es general.

• MELANCOLIA: El delirio es parcial, está limitado a un objeto o grupo de objetos. Hay en el melancólico una tristeza profunda, falta de deseos de vivir.

• DEMENCIA: Antecedente de la “Dementia Praecox” de Kräepelin, lo que actualmente se conoce como Esquizofrenia.

• IDIOCIA o IDIOTISMO: Consiste en la obliteración de las funciones intelectuales. El sujeto queda reducido a una existencia vegetativa, con restos esporádicos de actividad psíquica (ensoñaciones dulces, sonidos semiarticulados, crisis de exaltación). Puede ser orgánica o adquirida, y entonces a menudo transitoria. Es lo que en la actualidad recibe el nombre de oligofrenia o debilidad mental.

Pinel suprimió las sangrías y los tratamientos inútiles, que no servían más que para debilitar a los enfermos.

Pensaba que se podía curar a los locos con palabras de estímulo y que, en el caso de los delirantes, podía atenuarse la opresión de la idea dominante mediante un razonamiento hábil, para lo que la figura del médico ocupaba un lugar crucial.

A pesar de aquello, algunos de sus tratamientos (como la sofocación en pilones de agua, con el paciente atado a una silla basculante, o la “cura de hambre”) han de considerarse actualmente como bastante brutales.

Pinel rechazó las teorías que daban cuenta de la locura por un daño material en el cerebro, o más bien, rechazó la extensión a todo caso de locura de algunas constataciones aisladas: las autopsias que realizó no le mostraron nada constante ni específico; si existían lesiones, ellas podían deberse a la enfermedad que causó la muerte y no tener ninguna relación con la locura, ya que encontró lesiones en personas que no habían presentado manifestaciones delirantes; finalmente, concluyó que la mayoría de las veces ninguna lesión era perceptible en la locura.

Concluyó entonces que es probable que en la inmensa mayoría de los casos (exceptuando gran parte de idiotismos congénitos), la locura está exenta de daño material del cerebro.

El cerebro no está dañado, la mente solamente está alterada en su funcionamiento, de donde surge la acción del posible tratamiento moral y la curabilidad potencial de la locura en una proporción que estimó elevada, al menos para la manía y la melancolía no complicada.

En la demencia (antecedente de “Dementia Praecox” de Kraepelin) y el idiotismo las curas son raras, el entendimiento está tan disociado que el sujeto permanece inaccesible a las percepciones exteriores y, por lo tanto, a las influencias exteriores.

Pinel así se alzó contra el dogma de la incurabilidad de la locura, bastante extendido en aquella época.


– Armand-Marie-Jacques de Chastenet, Marqués de Puységur (1751-1825): 

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Aristócrata francés. Es conocido como uno de los fundadores pre-científicos de la hipnosis, lo que en su época se denominaba magnetismo animal o mesmerismo. Armand de Puységur descubre el “Sonambulismo Magnético” y la clarividencia. Uno de sus pacientes (Víctor Rase) habla, se mueve y demuestra un conocimiento superior en un trance del que al despertar no recuerda nada.

La contribución del marqués de Puységur, en el desarrollo de la hipnosis fue en cierto modo anecdótica. Siguiendo la estela de Mesmer y practicando en el uso del magnetismo animal obtuvo en algunas personas un estado de sonambulismo que denominó “provocado”.

Este sonambulismo, además, constituía un estado especial de clarividencia. En él, según Puységur, las personas recordaban con claridad, podían prever el futuro y conocer acerca de la naturaleza, diagnóstico y orientación al tratamiento de enfermedades.

El marqués de Puységur, que no era médico, comunicó sus hallazgos a la “Sociedad de la Armonía”. Las “Sociedades de la Armonía” se constituyeron entre los seguidores de Mesmer y se centraban en la búsqueda del equilibro (armonía) del magnetismo como fuerza vital.

El hallazgo de Puységur fue difundido en la última década del siglo XVIII y llamó la atención de la clase médica, en especial por la relación existente entre el sonambulismo, la histeria y las características especiales conferidas a ese estado de sonambulismo.

Así a principios del siglo XIX, Petetin, médico, relacionó el sonambulismo provocado con la catalepsia histérica. Consideró, además, que no se trataba de una fuerza magnética sino eléctrica que se originaba en el cerebro y que confería una especial sensibilidad y receptividad sensorial a las personas.

Esto justificaría no sólo la viva sensibilidad de los catalépticos sino también su especial cualidad para el recuerdo.

– Abate Faria, o Abate José Custodio de Faria, (1756-1819): 

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Clérigo nacido en la colonia portuguesa de Goa y doctorado en Roma, hizo la aportación más relevante al desarrollo de la hipnosis en los comienzos del siglo XIX.

Fue un pintoresco monje Indo-Portugués, que fue de los primeros pioneros en el estudio científico del hipnotismo.

Faria entendió, a diferencia de sus predecesores, que el hipnotismo estaba basado en el poder de la sugestión, en el siglo XIX introdujo la hipnosis oriental en Paris.

El sacerdote Faria demuestra el método de la Fascinación.

Fija su mirada en los sujetos y les ordena dormir enérgicamente.

Para él el trance es cuestión de la imaginación del sujeto, no de magnetismo.

Se sabe que el abate Faría hacia 1815 abrió un curso público sobre “magnetismo hipnótico” en París y esta quizás haya sido hasta el momento la expresión más clara del carácter oriental de los métodos de hipnosis en cuanto a su origen.

El Abate Faría, fue el primero en comprender que la hipnosis es un fenómeno psicológico y lo conceptuó como un “sueño lúcido”, destacando que para hacer aparecer este sueño, era necesaria la concentración por parte del sujeto.

En contacto con Puységur inicia su actividad como hipnotizador y pronto constata lo innecesario del magnetismo animal para explicar los fenómenos hipnóticos. Así considera que es la sugestión verbal la responsable de los efectos observados y desarrolla diversos métodos y técnicas para aplicarla.

En esto influirá decisivamente en autores como Liébault y Bernheim precursores de la hipnosis como es considerada en el momento actual. Faria hizo, además, otras dos aportaciones sustanciales.

La primera fue la consideración del por él denominado “sueño lúcido” como un fenómeno natural y nada extraordinario ni ajeno a la realidad humana. La segunda fue la aceptación de que los fenómenos observados no dependen de causas externas (magnetismo, electricidad, etc.), sino que “residen” en el propio sujeto, en su disposición y aceptación a ser influenciado.

Esta vuelta a la realidad, a no buscar causas externas antinaturales no le sirvió para evitar ese halo de charlatanería al que fueron asociados los seguidores de Mesmer, que quedó caracterizado de forma pintoresca en el personaje del “abate Faria” que Alejandro Dumas introdujo en El Conde de Montecristo.

– Jules Germain Cloquet (1790-1883):

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/a0/Cloquet%2C_Jules_Germain_%281790-1883%29_CIPB1572.jpgMédico francés que se interesó en nuevos métodos terapéuticos, como el hipnotismo y la acupuntura.

Llegó a aplicar esta última técnica en Saint-Louis y escribió un tratado sobre el tema.

Sus colegas, no obstante, no se tomaron demasiado en serio este procedimiento.

El 12 de abril de 1829, el Doctor Cloquet realizó una mamectomía bajo hipnosis profunda con éxito a una paciente de 64 años.

A partir de esa fecha, se practicaron infinidad de intervenciones quirúrgicas bajo hipnosis, teniendo en cuenta, que por entonces no existía aún la anestesia química.

Todas estas operaciones tuvieron éxito, se hicieron sin dolor y no tuvieron complicaciones postoperatorias.

– John Elliotson (1791-1868): 

En 1837 el Dr. John Elliotson uno de los médicos de mayor reputación en Inglaterra y el primer Profesor de Medicina en el recientemente inaugurado Hospital Universitario anexo a la Universidad de Londres, se transformó en un ardiente partidario de la apenas conocida ciencia del mesmerismo.

John Elliotson se interesó en el magnetismo a través de Richard Chenevix, un estudiante de Faria, y aprendió del Barón Jules Dupotet.

Elliotson en 1843, publicó un trabajo donde describía numerosos casos quirúrgicos sin dolor, la anestesia todavía no se había inventado. Aplicó la hipnosis como anestesia en operaciones quirúrgicas importantes.

Durante largos años publico el Zoist, una revista científica en la cual se dieron a conocer numerosas operaciones sin dolor y otros fenómenos del mesmerismo.


– James Braid (1795-1860): 

Un cirujano y oculista escocés llamado James Braid investigó, por primera vez de manera científica, el fenómeno del sueño provocado por un magnetizador.

Braid propuso que los imanes y el magnetismo no eran los responsables del estado hipnótico y la consecuencia de las curaciones. Braid utilizó la palabra “hypnos” que en griego significa sueño y explicó la naturaleza de este estado hipnótico, excluyendo la existencia de fluidos magnéticos emanados de las manos o de los ojos del magnetizador.

Ya que Braid era un oculista creyó que la fijación de la mirada en un punto luminoso cansaba los músculos alrededor de los ojos y que esta fatiga producía el estado hipnótico.

Como médico tuvo conocimiento de los fenómenos hipnóticos y le sorprendió la dificultad de los sujetos para mantener los ojos abiertos. Él que entre sus actividades médicas y quirúrgicas se encontraba la oftalmología y más concretamente la corrección del estrabismo, pensó que el cansancio producido por la fijación ocular producía unas alteraciones en el sistema nervioso que facilitaban el sueño.

De este modo y mediante un procedimiento “físico” se podía inducir el estado hipnótico en lo que vino a denominarse el “sueño nervioso”, frente al “sueño lúcido” de Faria. Braid diferenciaba el “sueño nervioso” del sueño convencional y lo utilizó con fines terapéuticos concretamente para el control del dolor, en lo que constituye una puerta a las aplicaciones clínicas de la hipnosis.

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Con las aportaciones de Faria y Braid se rechaza al magnetismo, electricidad y otras explicaciones similares como provocadores de la hipnosis y se acepta que es la participación efectiva del sujeto la que pone en marcha el fenómeno.

Que dicho fenómeno puede ponerse en funcionamiento mediante la palabra o por acción de determinados cambios fisiológicos, inducidos mediante instrucciones verbales.

El método de Braid consistía en presentar un objeto brillante luminoso que podía ser un prisma, una bola de cristal… ante los ojos del sujeto, un poco por arriba de la base de la nariz, al nivel de la frente.

La fijación de la mirada en estos objetos traía como consecuencia cansancio en los músculos elevadores de los párpados, en un tiempo más o menos corto, que obligaba a cerrar los ojos por el parpadeo y la fatiga ocular que inducía el sueño.

Braid utilizó el término “hipnoscopio” para designar al instrumento que empleaba para hipnotizar, que era cualquier objeto brillante.

Fueron tan importantes los descubrimientos de Braid y tan efectiva su técnica, que actualmente todos los métodos para hipnotizar que se basan en la fijación de la mirada se conocen como método de Braid.

La gran contribución de Braid fue agrupar bajo un término científico todos los fenómenos que aparecían en lo que erróneamente se llamaba magnetismo animal.

Fue muy significativa en el desarrollo de la hipnosis la creación de su método de fijación de la mirada, que tiene una gran efectividad y es bastante utilizado actualmente por muchos profesionales de la hipnosis, ya que en realidad la fijación de la mirada provoca cansancio y agotamiento de los músculos elevadores de los párpados, lo que conduce al sueño.

Los descubrimientos de Braid permitieron que la hipnosis saliera del campo mitológico y sobrenatural que hasta entonces la identificaba.

-James Esdaile, (1808-1859):

https://i0.wp.com/www.artnet.com/WebServices/images/ll00009lldOOQFFgUNECfDrCWvaHBOcCpD/nathaniel-hone-the-elder-portrait-of-a-gentleman-%28sir-james-esdaile%29-with-his-arm-resting-on-a-plinth%2C-holding-his-hat.jpgMédico cirujano británico conocido como el padre de la anestesia hipnótica.

Su método se utilizaba antes de la invención del cloroformo.

Llevó a cabo en Calcuta 19 amputaciones y trescientas operaciones mayores usando tan sólo anestesia magnética.

Pero a pesar de los excelentes resultados obtenidos y las opiniones favorables por parte de diversas comisiones médicas, se le acabó prohibiendo oficialmente el uso de la hipnosis en la ejecución de sus intervenciones.

En el transcurso de su trabajo, Esdaile comprobó un fenómeno que permanece inexplicado aún en nuestros días.

En su época, la mortalidad por infección post-operatoria alcanzaba el 50%, sin embargo en las intervenciones que utilizaban anestesia hipnótico-magnética, este porcentaje descendía hasta tan sólo un 5%, hecho que fue constatado por los científicos de la época.

– Pierre Paul Broca (1824-1880): 

Fue médico, anatomista y antropólogo francés. Niño prodigio de su época, consiguió graduarse simultáneamente en literatura, matemáticas y física. Ingresó a la escuela de medicina cuando tenía sólo 17 años y se graduó a los 20, cuando la mayoría de sus contemporáneos apenas comenzaban sus estudios médicos.

Broca se hizo famoso por el descubrimiento del centro del habla (ahora conocido como el área de Broca, o tercera circunvolución del lóbulo frontal).

El 5 de diciembre de 1859 Broca practica en el hospital Necker de Paris una operación bajo anestesia hipnótica de la que da cuenta delante de la Academia de las Ciencias poco después, con ello lanzó la hipnosis al mundo médico actual.

– Liébeault, Bernheim y Charcot: 

Las dos escuelas “La Escuela Psicológica de Nancy” y la “Escuela Neurofisiológica de Paris del hospital la Salpetrière”.

• Ambroise August Liébeault (1823-1904): Nació en la aldea de Fariéres, en la Lorena, y estudió medicina en la Universidad de Estrasburgo. Ejerció como médico general, primero en una pequeña localidad cercana a Nancy, y posteriormente en esta ciudad. Siendo todavía estudiante, tras la lectura del informe de la Academia de Medicina de París de 1831, se interesó por el magnetismo animal e inició algunas experiencias que fueron interrumpidas por sus profesores.

En los años cincuenta, cuando comenzó su ejercicio profesional, la práctica del magnetismo había quedado relegada en Francia al nivel de los curanderos. A pesar de ello, se dedicó a analizar sus posibilidades terapéuticas, siguiendo la recomendación de estudiar rigurosamente los fenómenos “magnéticos”, que tres décadas antes habían hecho dos personalidades médicas tan prestigiosas como Georget y Rostan.

Utilizó en primer término el método habitual de los magnetizadores para producir el “sueño artificial”, en el que encontró inconvenientes, como una gran lentitud. Pasó a ensayar el método de Braid, que consideró inferior y proclive a ocasionar algunos accidentes.

Finalmente introdujo la sugestión verbal, ya utilizada por el abate Faria, principal fundamento de su propio método: “A partir de esta reforma capital en mi manera de hipnotizar, mis enfermos se durmieron tranquilamente y con mucha mayor rapidez”. Incorporó también la sugestión colectiva: “Hipnotizamos a nuestros pacientes en grupos de quince o veinte, produciéndose así un ambiente propicio a la aparición de los efectos, el necesario entrenamiento y una actitud confiada y favorable de los enfermos”.

Con su demostración de que podían ser hipnotizadas personas psíquicamente normales fue uno de los principales argumentos que Bernheim opuso al concepto de “neurosis provocada” formulado por Charcot.

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/4/4a/Li%C3%A9beault.png/640px-Li%C3%A9beault.png(A.A.Liébeault)

En el procedimiento de Liébeault, basado en la contemplación con la ayuda de la mirada, en la sugestión verbal y el instinto de imitación, la fijación de la mirada (en un objeto o en los ojos del hipnotizador) no tiene la función primordial que le había atribuido Braid.

Su única finalidad era lograr, por la concentración de la atención en el órgano de la vista, un estado inicial de inercia del cerebro, haciéndolo más sensible a la sugestión.

Lo fundamental es la sugestión verbal, bien mediante una orden imperiosa, tal como hacía Faria, o todavía mejor, anunciando repetidas veces en voz baja la aparición de los principales síntomas del estado inicial del sueño: “Así por una sugestión múltiple, pero tendiendo al mismo fin, la idea de dormir se insinúa poco a poco en la mente y acaba por quedar fija en ella”.

Liébeault no se atribuyó en ningún momento la originalidad del método, que presentó como el resultado de combinar los elementos más adecuados de los anteriores, en especial el de Faria: “Al procedimiento ya conocido por los magnetizadores durante largo tiempo, añadimos la sugestión del sueño, ya utilizada por el abate Faria”.

En 1866, Liébeault expuso los resultados de tres lustros de experiencias en el libro “Du sommeil et des états analogues considerés surtout au point de vue de l’action du moral sur le physique” (Sobre el sueño y estados análogos considerados sobre todo desde el punto de vista de la acción de lo moral sobre lo físico).

Volvió a defender que los fenómenos “magnéticos”, especialmente el sonambulismo, son procesos fisiológicos naturales. Faria, con un criterio descriptivo, había hablado de “sueño lúcido”. Braid, subrayando su dependencia de modificaciones cerebrales, de “sueño nervioso”.

Liébeault, situando en primer plano su causa, prefirió denominarlo “sueño provocado”.

Para explicar el mecanismo psicosomático de la sugestión, concedió gran importancia a la atención como “fuerza activa procedente del cerebro” que, por una parte, a través del sistema nervioso permite el funcionamiento de los órganos de los sentidos, dando lugar a las sensaciones y las percepciones; por otra, actuando sobre la información ofrecida por los sentidos, conduce a las ideas y, por lo tanto, al pensamiento, que consiste fundamentalmente en “la reacción de la atención sobre las ideas recordadas”.

La propiedad de la atención de “condensarse allí donde es llamada y disminuir al mismo tiempo en otros puntos” condiciona dos formas distintas de los efectos de la “fuerza nerviosa” en el organismo: el “estado libre o activo”, propio de la vigilia máxima, y el “estado de acumulación o pasivo”, propio del sueño y de situaciones análogas. La clave explicativa de los fenómenos hipnóticos reside en que la sugestión, actuando en situaciones de “estado pasivo”, produce desplazamientos de la “fuerza nerviosa”.

La edición original del primer libro de Liébeault pasó inadvertida, ya que hasta 1882 sus estudios no fueron descubiertos por el profesorado de la Facultad de Medicina de Nancy. Por el contrario, tras el enfrentamiento entre Bernheim y Charcot, la segunda edición (1889) y la traducción al alemán (1892) se difundieron ampliamente en los ambientes médicos académicos de toda Europa.

El mismo año de su jubilación publicó un segundo libro con el significativo título de “Therapéutique sugestive” (1891), que debe considerarse uno de los hitos más importantes del proceso de constitución de la psicoterapia. La introducción definitiva de la sugestión verbal como tratamiento fue consecuencia directa de su análisis de los procedimientos que habían utilizado magnetizadores e hipnotizadores:

“Después de haber empleado los métodos más comunes, insuflaciones, pases, consultas a los sonámbulos, tratamientos por ellos prescritos y, finalmente, la sugestión, me he quedado con este último, que los comprende a todos y que resume su quintaesencia”.

En este aspecto, la obra de Liébeault no sólo superó los planteamientos de Faria, sino también los de Braid, para quien la sugestión tenía solamente una función indirecta en la producción de los fenómenos.

Sin embargo, Liébeault no se redujo a introducir la “terapéutica sugestiva” y a demostrar su eficacia en miles de casos, ya que la fundamentó en un intento de teoría psicogénica. El capítulo inicial de su segundo libro está dedicado a explicar “cómo ciertas enfermedades nacen moralmente y cuál es su mecanismo dinámico de formación y mantenimiento”.

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Dando por incuestionable su existencia, afirma que dependen básicamente de la formación de una “idea fija persistente” en “estados pasivos”, es decir, de inercia de la mente.

Según sea el origen de esta última, admite tres modos posibles de aparición de fenómenos patológicos: la fijación de la atención en una idea sin acompañamiento emotivo, por imitación o “contagio psíquico”, el nacimiento de la idea morbosa en la situación psíquica creada por una emoción brusca y su desarrollo en la originada por una emoción persistente.

Este mecanismo no solamente contribuye a producir las enfermedades consideradas “nerviosas”, sino también orgánicas con lesiones anatómicas, cuyo eslabón patogénico es la acumulación o disminución de la “fuerza nerviosa” en ciertos plexos vegetativos, con los consiguientes trastornos de las funciones y alteraciones locales de los órganos.

“Desde la simple dispepsia hasta el cáncer (concluye) surgen en una pléyade de enfermedades ecos amplificados de la acción de la mente”. El mantenimiento del proceso morboso se realiza a través de un círculo vicioso en torno a la “idea fija central”, ya que:

“Una vez ocupada la mente por la idea fija de que se está realmente enfermo de una afección grave en una parte cualquiera del cuerpo, se establece un circuito de donde no es fácil salir. Es la serpiente que se muerde la cola, es el mal que vive del mal”.

Según Liébeault, en estos mecanismos psicogénicos influye la predisposición individual, en parte hereditaria y en parte adquirida, a “caer en estados de inercia mental”, de donde deduce la idea de su prevención, de una especie de higiene mental destinada a conseguir la fortaleza frente a las sugestiones propias y ajenas.

El segundo capítulo del libro se ocupa de “encontrar las circunstancias de las curaciones por acción del pensamiento sobre el organismo y conocer los modos funcionales de estas curaciones, su ley”.

Se producen por un mecanismo inverso al que da lugar a la aparición de alteraciones patológicas, mediante la “sustitución de una idea fija morbosa por una idea fija de la curación”, acompañada de modificaciones fisiológicas consistentes en desplazamientos de la atención con el consiguiente aumento o disminución de la “fuerza nerviosa” en la parte afecta.

Liébault considera que la explicación del mecanismo de las curaciones psíquicas espontáneas no tiene en sí misma significación terapéutica. Lo realmente nuevo e importante es disponer de un método para reproducirlo:

“Si se prueba que se pueden reproducir artificialmente con finalidad terapéutica las mismas reacciones mentales en sentido inverso que las que favorecen la formación de un gran número de enfermedades, situándose por consiguiente en las condiciones de la naturaleza curativa por influencia psíquica, el método racional de curar por medio de la mente no puede tardar en entrar en la ciencia”.

• Hippolyte-Marie Bernheim (1837-1919): Psiquiatra nacido en Alsacia, era profesor agregado de la facultad de Medicina de Estrasburgo, en el último cuarto del siglo XIX, cuando contactó con un médico rural, Liébeault, el cual había desarrollado un método hipnótico muy parecido al que hoy en día empleamos. Se apartaba completamente de las turbias teatralidades del método mesmeriano.

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Juntos crearon la “Escuela psicológica de Nancy”, auténtica pionera en el estudio de la hipnosis, y opuesta a la “Escuela neurofisiológica de París” del Hospital de la Salpetrière, en la que el neurólogo francés más importante de aquellos tiempos, Charcot, impartía sus lecciones de neurología, pero también de psiquiatría e hipnosis.

La doctrina de Charcot era que solamente se podía hipnotizar a los enfermos histéricos (lo cual es un notorio error).

Pero su fama como neurólogo era tal, que por sus aulas pasaron alumnos que, con el tiempo, serían grandes médicos (Sigmund Freud, entre ellos).

La escuela de Nancy, menos laureada en su época, trabajó de forma más callada.

Las publicaciones de Bernheim son predecesoras de la moderna medicina psicosomática, y de las aplicaciones de la hipnosis en este tipo de enfermedades.

El profesor estrasburgués no utilizaba ningún procedimiento técnico auxiliar; trataba de sugerir verbalmente al paciente que estaba entrando en sueño hipnótico, usando sólo la palabra.

Consideraba que parte de lo que se puede hacer con las personas hipnotizadas está supeditado únicamente a la sugestión; es decir, que desde la preparación del paciente hasta los efectos posthipnóticos dependen de la misma.

Estimaba la posibilidad de despertar recuerdos que al parecer estaban completamente borrados en el paciente. Esto demostraba que bajo la hipnosis la conciencia no está abolida, que la persona hipnotizada no obra como un autómata inconsciente, sino que ve, oye y sabe lo que hace.

Su método consistía en poner al paciente sentado o tendido, indicándole como aspecto fundamental una relajación de la musculatura estriada y apartar de su espíritu todo temor o pensamiento desagradable.

La mirada del hipnotizador se dirigía hacia los ojos del paciente, repitiéndole de manera algo imperativa que poco a poco experimentaría una especie de entorpecimiento que le haría sentir pesados sus párpados, bajo el influjo de la somnolencia, hasta llegar a sentir un deseo irresistible de dormir.

La entrega de Bernheim al estudio y a la investigación le permitió que en un periodo de cuatro años acumulaba 5.000 casos, de los cuales hipnotizó a el 75%. Posteriormente llegó a tener 10.000 casos donde el 83% fueron hipnotizables.

Bernheim, no contento con estudiar la sugestión hipnótica y su relación con el sueño, creó una metódica de sugestiones que consideraba como positivas y negativas con fines terapéuticos. Dentro de estas sugestiones se encontraba la sensación de bienestar o de desaparición de los síntomas.

Él pretendía comprender a sus pacientes partiendo de las motivaciones de los mismos y del descubrimiento de fenómenos psicológicos provocados en estado hipnótico, principalmente en aquellos casos donde estaba presente la sugestión posthipnótica.

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En 1884 Bernheim publicó un libro de gran importancia, “De la suggestion dans l’ état hipnotique et dans l’ état de veille”, en el que aparecía definida la sugestión en forma más precisa, hasta llegar al término de heterosugestión, el cual se emplea actualmente para definir el tipo de sugestión que se utiliza en la hipnosis humana.

Bernheim definía la hipnosis como un estado especial, producido artificialmente y que ponía en estado exaltado en diversos grados la sugestibilidad, o sea, la actitud para sufrir el efecto de una idea y poder ejecutarla.

Juzgaba que para que la sugestión hipnótica tuviera efecto y se pudiera trabajar con ella, era necesario que existiera en el paciente una disposición o receptividad cerebral, y afirmaba que en un elevado porcentaje de personas se podía encontrar esta condición, por lo que no era posible reducir la hipnosis a pacientes neuróticos e histéricos como sostenía Charcot, quien había sido su profesor y en aquel entonces era su colega, y que gozaba de gran autoridad en la materia, pues era la principal figura de la Escuela de París.

Para Bernheim, el trance hipnótico no era más que un estado de sugestibilidad exaltada que puede producirse con sueño o sin él; es decir, consideraba la sugestión como un acto por el cual una idea se introduce en el cerebro de los pacientes a través del receptor auditivo.

La Escuela de Nancy (Bernheim y Liébeault): Las investigaciones realizadas por los científicos de la Escuela de Nancy permitieron un salto cualitativo en el estudio de la hipnosis, lo que trajo como consecuencia la autorización para que fuera incluida en la clínica general y neurológica como una forma oficial de tratamiento. Esto constituye para la hipnosis un reconocimiento y por primera vez, una aceptación oficial de su uso, que hasta ese momento era prácticamente un método prohibido o por lo menos de utilización clandestina.

A pesar de que Bernheim y Liébeault estaban juntos en las investigaciones, existían algunas diferencias entre ellos. Para Liébeault la sugestión era un fenómeno propio de los estados hipnóticos. Bernheim, en cambio, tenía una concepción más amplia y consideraba que la sugestión estaba presente también en estado de vigilia, pudiendo ser utilizada en el mismo.

El desarrollo científico-técnico actual confirma que Bernheim tenía razón, pues la sugestión es la utilización de recursos psicológicos que pueden ser empleados en pacientes que se encuentran en vigilia, aunque no es menos cierto que el efecto es mucho mayor en estado hipnótico.

La Escuela de Nancy, se oponía a la Escuela de París en las concepciones sobre la hipnosis. Charcot sostenía una teoría exclusivamente somática, que reducía la hipnosis a histeria y la consideraba como una forma de neurosis experimental, mientras que Bernheim consideraba la hipnosis como sugestión, lo que demuestra la superioridad científica de su teoría respecto a la de Charcot.

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Los aportes que realizaron Bernheim y sus colegas en la Escuela de Nancy a la hipnosis son extraordinarios. Solamente el haber demostrado que Charcot no tenía razón al plantear que la hipnosis y la histeria eran semejantes, facilitó un desarrollo, pues los médicos de la época no la querían utilizar para evitar que sus pacientes se ganaran el cuño de histéricos.

No es posible hablar de la hipnosis como forma de tratamiento sin mencionar el aporte extraordinario que brindó Bernheim mediante sus trabajos significativos, así como la importancia de sus artículos y libros.

• Jean Martin Charcot (1825-1893): Charcot era un prestigioso neurólogo francés de la histeria. Charcot y sus ayudantes hipnotizaban a los enfermos con las técnicas que habían aprendido del marqués de Puyfontaine. Los enfermos solían vivir crisis violentas, y en muchos casos los síntomas desaparecían.

Prestigioso médico de los recién creados hospitales, e investigador de la neurología clínica considera que la hipnosis tiene interés en sí misma y la caracteriza como tres estados nerviosos sucesivos: letárgico, cataléptico y sonambúlico. Charcot formará escuela: la escuela de la Salpêtrière, prestigioso hospital parisino en el que crearía el primer servicio de neurología moderno.

Para Charcot la hipnosis, tanto como fenómeno en sí como método de estudio, se circunscribe en un ámbito estricto y reduccionistamente neurológico. En consecuencia el uso de la palabra y de la sugestión es rechazable y, en todo caso, reductible a alguna forma imperfecta de poner en marcha determinado tipo de reflejos. Este exceso de referencia neurológica y de objetivación física fue el principal problema de la obra de Charcot.

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En 1878 Charcot dirigía sus investigaciones hacia la neurología y la neuropatología. Posteriormente dedicó todos sus esfuerzos al estudio de la histeria y de los fenómenos hipnóticos.

Fueron numerosas las investigaciones realizadas en la Salpetriére; allí surgió el planteamiento de que la hipnosis pasaba por tres períodos o fases a los que Charcot llamó: letargia, catalepsia y sonambulismo.

Sus planteamientos iban dirigidos a demostrar que la hipnosis no era más que un estado especial de la histeria, producida de manera artificial, y que las tres fases de la hipnosis tenían su contrapartida en las manifestaciones histéricas; es decir, que la hipnosis era una neurosis histérica inducida artificialmente.

La hipnosis dejaba de ser para la Escuela de París una influencia psíquica del hipnotizador, para convertirse única y exclusivamente en una peculiaridad somática de la persona hipnotizada. Esto trajo como consecuencia que se estableciera una especie de semejanza entre hipnosis e histeria, y se concibió como un estigma, como una tendencia excepcional para reaccionar.

Aunque el desarrollo científico-técnico alcanzado a través de la historia demuestra que Charcot estaba equivocado, no es menos cierto que él mismo se esforzó y luchó por lograr respeto clínico hacia la histeria y la hipnosis.

Charcot intentó establecer una relación entre los síntomas histéricos y una predisposición a los trastornos neuropatológicos, poniendo especial interés en destacar los factores hereditarios y constitucionales en la susceptibilidad, tanto a la histeria como a la hipnosis.

Esto era la justificación del porqué los seguidores de la Escuela de París se esforzaban en buscar en las personas hipnotizadas aquellos signos físicos que pudieran explicar los fenómenos de la hipnosis.

El método utilizado por Charcot consistía en la aplicación de un estímulo intenso que provocaba sobresalto y miedo, para crear una atracción de la atención y proseguir a continuación con la sugestión.

En la clínica de Charcot, la hipnosis profunda era precipitada por un destello cegador y repentino de una lámpara de calcio, por la nota inesperada de un gran diapasón o por el sonido de un gong, con su efecto sugestivo sobre el sistema nervioso. Esta técnica provocaba que en los salones de la Salpetriére cayeran en catalepsia rígida numerosos pacientes.

Otro de los métodos para hipnotizar utilizados por la Escuela de París era la aplicación del sonido monótono del tambor africano, para producir una hipnosis más profunda.

La fama y el prestigio de Charcot provocaron que de todas partes del mundo llegaran discípulos para prepararse y estudiar con él, entre los que se encontraban, por mencionar algunos, Bernheim, quien se apartó por completo de sus concepciones y fundó más tarde la Escuela de Hipnosis de Nancy; el creador del psicoanálisis, Freud y otros.

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Charcot fue, sin duda, una figura paradójica. Era un magnífico neurólogo y dedicó la mayor parte de sus estudios e investigaciones a la solución de un problema de gran significación: la histeria postraumática y su etiología física. Consideraba que las contradicciones que aparecían eran atribuibles a la experiencia mental del accidente y no precisamente al impacto físico del sistema nervioso.

Sus aportes brindaron una sorprendente demostración de la psicopatogenia de la histeria, aunque en la actualidad se ha comprobado que en su teoría había innumerables errores.

El prestigio científico que poseía mantuvo el interés por el hipnotismo al mismo tiempo que formó discípulos que contribuyeron grandemente al desarrollo científico de la hipnosis.

Pero no es menos cierto que hacer de dicha técnica sinónimo de una entidad nosológica creó un ambiente de oposición a la utilización de la hipnosis. Los pacientes se negaban a ser hipnotizados para evitar que les pusieran la etiqueta de histéricos, y muchos médicos tampoco utilizaban la hipnosis para evitar que sus pacientes se sintieran diagnosticados como tales. Es decir, que la semejanza que estableció la Escuela de París, entre hipnosis e histeria, provocó recelo científico en cuanto a la utilización de esa técnica de tratamiento.

Ha sido tan difundida esta conceptualización, que incluso actualmente algunos médicos y profesionales que no tienen una adecuada información, cuando se les habla de hipnosis se representan automáticamente la similitud con la histeria de la Escuela de la Salpetriére, llegando a considerar que son los histéricos los únicos hipnotizables.

Mientras que para Charcot la hipnosis era un estado de histeria, para Bernheim representaba un estado de sugestión. De ahí que llegara a decir que sólo en la Salpetriére encasillaban a los sujetos sugestionables como histéricos.

Charcot conceptualizó la hipnosis como un estado especial dado por la fascinación sensorial que permite lograr en cada persona hipnotizada, estados diferenciados por las profundas transformaciones que se operan en la mente y el comportamiento humano y son: el letargo, la catalepsia y el sonambulismo.

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El enfrentamiento entre las dos Escuelas de Hipnosis (“Escuela de Nancy”, Bernheim, contra la “Escuela de Paris”, Charcot): 

Entre Charcot y Bernheim surgió una gran rivalidad. Por un lado estaba la Escuela de París, dirigida por Charcot con su personalidad prepotente, intransigente y dogmática.

Se le enfrentaba la Escuela de Nancy, con Bernheim al frente, la cual en sus métodos sólo utilizaba la sugestión verbal, pues afirmaba que desde la preparación del paciente hasta los efectos posthipnóticos, todo el proceso dependía de la sugestión.

Bernheim señalaba que nunca había sido capaz de provocar en sus pacientes hipnotizados las tres fases descritas por Charcot, y que sólo en una ocasión había podido observar en una paciente los periodos de letargia, catalepsia y sonambulismo y eso porque se trataba de una joven que había permanecido tres años en la Salpetriére.

En opinión de Bernheim, ese caso se debía al entrenamiento especial por medio de manipulaciones y por la imitación de los fenómenos que la joven había visto en otros individuos de la misma escuela.

Según su interpretación, se producía la imitación con manifestación de fenómenos reflejos, en un determinado y típico orden, y eso ya no se trataba de hipnotismo natural, sino del producto del entrenamiento de una auténtica neurosis hipnótica sugestiva.

La posición de Bernheim creó tanta indignación en Charcot, que éste prohibió que se hablara del asunto en la Salpetriére. Incluso, de sólo escuchar el nombre de la Escuela de Nancy, cambiaba su tono afectivo y se ponía furioso.

De la controversia entre la Escuela de París, que manifestaba como factor decisivo en la hipnosis los reflejos somáticos, y la de Nancy, que afirmaba que el factor decisivo en la hipnosis era la sugestión psíquica, triunfó esta última escuela, que pudo convencer a la comunidad científica de que la gran variedad de manifestaciones que se producían, desde los trances y las crisis descritas por Mesmer, los estados sonambúlicos estudiados por Puységur y el abate Faría, hasta los tres períodos descritos por Charcot, eran provocados por la sugestión.

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En este histórico y clásico enfrentamiento debemos profundizar en los aspectos teóricos más importantes de cada uno de ellos. 

Primero: Charcot consideró que en la estructura de todo fenómeno hipnótico se incluían tres elementos:

a. Letargo.
b. Catalepsia.
c. Sonambulismo.

Bernheim se opuso a esta formulación, pues según él todo lo observado por Charcot era una simple fábula, que no resultaba fácil (a pesar de que había hipnotizado a más de 5.000 sujetos) hallar esa estructura y que si bien había podido corroborar ocasionalmente algún estado de letargo, catalepsia, sonambulismo o ambos, se había debido al previo condicionamiento que poseían algunos sujetos por haber pasado por la Clínica de la Salpetriére, donde adquirieron una cierta aptitud – actitud sugestiva.

Segundo: Se estima que Bernheim tuvo un basamento tremendamente fuerte para sustentar sus ideas y muy sobradas razones para no reducir la histeria a un acto hipnótico, pero le faltó visión para comprender cuán real era la observación hecha por Charcot en cuanto a la estructura, pues aunque no siempre se llega a una fase sonambúlica o cataléptica, son estadios por los que puede pasar un individuo bajo hipnosis, según ésta sea profunda, intermedia o leve.

Debe partirse del hecho de que este enfoque responde a los criterios de la hipnosis clásica en función del nivel de trance que se logre con el sujeto hipnotizado.

Los tres estados postulados por Charcot: 

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Los hipnotizadores, no son personas que tengan un “poder” especial innato o adquirido para someter a su voluntad a otros. Simplemente aplican unas técnicas que llevan al inducido hasta el estado hipnótico.

• Estado letárgico o trance ligero: Ello sucede progresivamente, pasando de un estado más ligero o trance superficial en el que el sujeto relaja la musculatura de su cuerpo en general.

• Estado cataléptico o trance medio: Posteriormente, cuando la persona se relaja más y su cuerpo se abandona, pudiendo llegar a un estado de rigidez total, en el que podemos por ejemplo, poner a la persona entre dos puntos de apoyo, como si fuera una tabla.
• Estado sonambúlico o trance profundo: Finalmente, el trance más profundo en el que el individuo es capaz de abrir los ojos sin salir del sueño hipnótico, aceptando todas las sugestiones que le imponga el hipnotizador.

La hipnosis, considerada desde la teoría patológica de la Escuela de París, pasa por las tres etapas o períodos o estados postulados por Charcot.


James, Prince y Sidis en EEUU. Janet, Breur, Freud y Coué en Europa. Pávlov, Béjterev y Platonov en Rusia:

El interés de la hipnosis se mantuvo en los Estados Unidos a través de escritos de William James, Morton Prince y Boris Sidis, interesados por las extrañas manifestaciones de ciertos pacientes histéricos con doble personalidad, o con personalidad múltiple.

En Europa, Janet acuñó el concepto del inconsciente y usó la hipnosis como un método para acceder a las capas más desconocidas de la conciencia. Breuer y Freud empleaban la regresión hipnótica como base para llegar al análisis de los contenidos inconscientes traumáticos.

Freud abandonó más adelante la técnica, al desarrollar el método psicoanalítico, si bien en sus últimos años reconoció la validez de la hipnosis como un método eficaz. Coué autor del método curativo basado en la autosugestión, profundizó en la hipnosis y en la autohipnosis.

En Rusia Pávlov le dio a la hipnosis una base fisiológica y con esto la convertía en una técnica con una fuerte sustentación materialista. Béjterev fundador junto con Pávlov de la escuela reflexológica rusa, fue quien desarrolló la idea sobre la hipnosis como una singular modificación del sueño natural. Plátonov realizó valiosos aportes al desarrollo científico de la hipnosis y la sugestión.

James, Prince y Sidis en EEUU:

• William James (1842-1910): Filósofo estadounidense con una larga y brillante carrera en la Universidad de Harvard, donde fue profesor de psicología. Representó un influyente papel en la difusión del pragmatismo. También trabajó con la hipnosis.

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En el apogeo de su carrera profesional, en 1890, James produce tal vez el texto más importante aún disponible en la disciplina, sus dos volúmenes “Principios de la Psicología”.

Entre 1890 y 1902, revisó la literatura francesa y alemana sobre la psicopatología experimental y continuó los experimentos sobre hipnosis, escritura automática y otros fenómenos de disociación que había comenzado a finales de 1880.

Llegó a ser un intermediario de los más modernos desarrollos de la psicología experimental francesa del subconsciente y mantuvo correspondencia con Pierre Janet y Théodule Ribot sobre problemas relacionados con la patología de las emociones.

Los títulos de sus conferencias eran: Sueños e hipnotismo, Automatismo, Histeria, Personalidad múltiple, Posesión demoniaca, Brujería, Degeneración, y Genialidad.

Las cuatro primeras proclamaron a James como el maestro de una moderna psicología dinámica del subconsciente, mientras el resto relacionaban el trabajo patológico del subconsciente con la esfera social.

• Prince Morton (1854-1929):

Psiquiatra y psicoterapeuta norteamericano contemporáneo de Sigmund Freud y Théodore Flournoy. Morton Prince ocupa en la historia del psicoanálisis en los Estados Unidos el mismo lugar que Pierre Janet en Francia; es decir, adversario declarado del Freudismo, pero brillante partidario de la hipnosis.

Fue uno de los pioneros de la escuela bostoniana de psicoterapia, donde alrededor de William James, James Jackson Putnarn, Josiah Royce y algunos otros, entre 1895 y 1909 se elaboró el método de tratamiento de las enfermedades nerviosas más racional y científico del mundo anglosajón.

• Boris Sidis (1867-1923): Psicólogo, psiquiatra y médico, fue pionero de la psicopatología.

Su esposa Sarah Mandelbaum fue una de las primeras mujeres médico de la historia. Llegados desde Rusia a los Estados Unidos, eran una pareja de una inteligencia asombrosa.

Boris Sidis estudió con William James en La Universidad de Harvard. Estaba interesado por las extrañas manifestaciones de ciertos pacientes histéricos con doble personalidad, o con personalidad múltiple.

Boris formuló la ley de la sugerencia.

Fueron los padres de William James Sidis (1898-1944) considerado como una de las personas más inteligentes que jamás haya existido, con un coeficiente intelectual estimado de entre 250 y 300.

El rango de una persona considerada normal se encuentra entre 90 y 110. Sirva como comparativa el coeficiente intelectual (CI o IQ en inglés) de genios reconocidos como Einstein con 160 o Isaac Newton 180-190.

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Su padre aplicó sus propios conocimientos de psicología en él, para promover una alta capacidad intelectual.

El joven James podía leer el New York Times a la temprana edad de 18 meses, y a los ocho años conocía 8 idiomas (latín, griego, francés, ruso, alemán, hebreo, turco y armenio) e inventó uno, al cual llamó Vendergood a los 7 años.

En solo tres tías cursó el tercer grado de primaria. Escribió cuatro libros de anatomía y astronomía entre los 4 y los 8 años. Antes de cumplir los 8 años fue aceptado en el MIT (Massachussetts Institute of Technology), y a los 11 años ingresó en la Universidad de Harvard. Convirtiéndose en la persona más joven en ingresar a dicha universidad.

Brilló en el campo de las matemáticas. A los 16 años se graduó en medicina. Fue capaz de hablar cerca de 200 idiomas hasta su muerte. También predijo la antimateria y los agujeros negros en el año 1925.

William James Sidis murió en 1944 de una hemorragia cerebral en Boston a la edad de 46. Su padre había muerto de la misma enfermedad en 1923 a los 56 años.

Janet, Breur, Freud y Coué en Europa:

• Pierre Janet (1859-1947): Fue un psicólogo y neurólogo francés que hizo importantes contribuciones al estudio moderno de los desórdenes mentales y emocionales, como la ansiedad, las fobias y otros comportamientos anormales.

Fue director del laboratorio de psicología patológica de la Salpétriére. Investigó el papel de las emociones en los trastornos orgánicos y fue uno de los fundadores de la medicina psicosomática.

Sin embargo, Janet insistió en que la hipnosis podía buscar pero no curar el origen de las enfermedades.

Pierre Janet consideró la hipnosis como un estado de disociación de la conciencia. Para él, en el trance hipnótico hay dos psiquis: una en relación con la conciencia y la voluntad y otra sin voluntad ni conciencia, pero capaz de acometer complejas actividades.

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En 1895 Janet rechazó con mucha dureza los trabajos de Freud (psicoanálisis).

Su actitud dió origen a una corriente antifreudiana particularmente virulenta, la cual sostenía que Freud se había apropiado de los conceptos de Janet dándoles un nuevo nombre y que su doctrina era la expresión de un espíritu vienés obsesionado por la sexualidad.

En Londres, en 1913, se reunieron todos los representantes de la psiquiatría dinámica (de Suiza, los Estados Unidos y Gran Bretaña) en ocasión del XVII Congreso Internacional de Medicina.

Al informe presentado en esa oportunidad, Janet lo tituló “La psychoanalyse”. Según él, Freud y Breuer habían cambiado algunas palabras en su descripción psicológica.

“Ellos llaman psicoanálisis a lo que yo denominé análisis psicológico.

Ellos le pusieron el nombre de complexus a lo que yo denominé sistema psicológico, para designar el conjunto de los fenómenos psicológicos y movimientos de miembros o de vísceras que se asocian en la constitución del recuerdo traumático.

Ellos bautizaron como catarsis lo que yo llamé disociación o desinfección moral”. Janet consideró a Freud y Breuer como plagiarios y al psicoanálisis como una obscenidad vienesa.

• Josef Breuer (1842-1925): Fue un fisiólogo y psicólogo austriaco, creador del método catártico para el tratamiento de las psicopatologías de la histeria.

Dicho método fue precursor del método psicoanalítico de Sigmund Freud. Breuer concebía al método catártico con la hipnosis, pero sin la adopción de la “asociación libre” ni otras modificaciones y ampliaciones sugeridas por Freud.

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Breuer llamó “catarsis” al procedimiento terapéutico de establecer y reconocer las causas a nivel inconsciente que provocan los síntomas, pues decía que cuando un paciente recuerda la situación que le provocó el síntoma por primera vez y pasa por todas las excitaciones afectivas correspondientes al impulso reprimido; el síntoma asociado desaparece y no vuelve.

Este procedimiento se conoce como método hipnocatártico, y es utilizado por muchos terapeutas para la eliminación de síntomas psicopatológicos de origen psicotraumático.

• Sigmund Freud (1856-1939): En su condición de médico investigó la hipnosis en profundidad, siendo discípulo de las famosas escuelas de La Salpetriére con el Dr. Charcot y de la Escuela de Nancy, con el Dr. Bernheim.

La principal motivación que impulsó su dedicación al estudio de la sugestión fue la lectura de un libro de Bernheim titulado (La sugestión y sus aplicaciones terapéuticas).

Visitó a Liébeault y a Bernheim en la Escuela de Nancy y comenzó a tratar a sus pacientes con la técnica hipnótica, aunque en realidad no tuvo éxito y se sabe que fue un mal hipnotizador.

Al principio Freud utilizó la hipnosis para el tratamiento de la neurosis, pero posteriormente, confesándose un mal hipnotizador, lo abandonó entregándose a formular su teoría del Psicoanálisis.

Abandonó la práctica de la hipnosis; sin embargo, basó su método de la asociación libre en sus conocimientos de la hipnosis, (la asociación libre consiste en pedir a los pacientes que hablen en la consulta, previamente relajados, de todo lo que les venga a la mente: recuerdos, sueños, preocupaciones).

Freud, con la creación del psicoanálisis, no se apartó del empleo de la sugestión, sino que dejó de utilizar una de sus formas, la del sueño hipnótico, para trabajar en estado de vigilia.

Freud catalogó la hipnosis como un método válido en el marco de la psicoterapia y como un mecanismo de sugestión e influencia, donde el nivel de actuar de la conciencia estaba disminuido. Estimó que era un segmento de la psiquis el que actuaba y ello impedía una efectividad adecuada, por lo que decidió abandonar la hipnosis.

Freud consideró que durante un trance hipnótico:

1. El paciente no se hallaba en poder de todas sus facultades, pues era más un fragmento disociado que una persona íntegra.

2. Que en el estado de sueño podía ignorar totalmente lo que había ocurrido durante el tratamiento y que ello dificultaría su concientización.
3. Que era mejor entonces el relato, pues libremente el sujeto recordaba, cooperaba y permitía ser conducido hasta la fuente real de sus dificultades.

Todos estos elementos revistieron una importancia extraordinaria, por cuanto significaron el rompimiento de Freud con el mundo hipnótico que hasta ese momento no había tenido adversario de mayor relieve.

Los casos estudiados por Freud le hicieron considerar que curaciones aparentes podían ser completamente destruidas si se interrumpía su relación personal con el paciente. Este resultado (y quizás su poca destreza como hipnotizador) lo condujo a su decisión de abandonar por completo el método hipnótico y lo sustituyó por el psicoanálisis, que consistía en su inicio en acostar al paciente en un diván y colocarle suavemente la mano sobre la frente, insistiéndole en que recordara hechos del pasado. Posterior a esto estableció el término de represión como el mecanismo causal de las llamadas enfermedades inmotivadas.

• Breuer y Freud:
Breuer y Freud, como médicos que eran, venían atendiendo en paralelo a pacientes con trastornos psíquicos, en especial a mujeres de la burguesía de Viena con síntomas histéricos, pero es a partir del tratamiento de Anna O. (seudónimo dado por Josef Breuer a Bertha Pappenheim para proteger su identidad) que Breuer desarrolla los primeros estudios sobre la patología histérica.

Entre diciembre de 1880 y junio de 1882 Josef Breuer trata a Bertha, una joven de 21 años con cuadros de tos nerviosa que la dejaban exhausta, anorexia, parálisis, una grave perturbación del lenguaje…, por la que es diagnosticada como histérica.

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Bertha tenía momentos de mutismo y otros de somnolencia, a los que Breuer llamó “hipnosis vesperal” y la propia Bertha los llamó “nube”.

El tratamiento consistía en inducir a la paciente, bajo hipnosis, a que rememorara las circunstancias previas a la primera aparición de cada uno de los síntomas padecidos.

De esta manera, al salir del trance hipnótico, dichos síntomas histéricos iban desapareciendo uno a uno. Este tratamiento, realizado dos veces al día, al que Bertha solía llamar “cura por la palabra” o “deshollinación” o “limpieza de chimenea” y que Breuer denominó método “catártico”.

Tuvo una cierta mejoría; sin embargo, la muerte del padre (endiosado por ella) provocó un recrudecimiento de la sintomatología y la aparición de nuevos síntomas.

Bertha tuvo progresos y retrocesos en relación al vínculo amoroso imaginario que había creado con Breuer. Efectivamente, durante los dos años que duró la atención terapéutica, la paciente fue elaborando una transferencia afectiva hacia Breuer, que provocaba fluctuaciones en su estado de salud; mejoraba con su presencia y empeoraba con su ausencia.

A mediados de 1882, ante los celos de su esposa, Matilde, por dedicarle demasiado tiempo a la paciente, y dada la desaparición eventual de todos los síntomas histéricos de Bertha por el proceso de catarsis, Breuer le informa a su paciente que daba por terminado el tratamiento.

No obstante, esa misma noche se le solicita con urgencia en casa de la paciente, a la que descubre confusa, contorsionándose y con agudos dolores abdominales. Inquirida por sus dolencias, ésta responde a viva voz que está embarazada de él y a punto de parir.

Bertha reaccionó ante el abandono terapéutico desarrollando todos los síntomas de un falso parto (parto histérico).

Escandalizado ante tal escena de embarazo psicológico y reconociendo que el tratamiento no había surtido efecto, Breuer opta por transferir a Bertha Pappenheim al cuidado de su colega Freud.

Sin embargo, a la larga este fracaso arrojó resultados muy positivos que Breuer y Freud aprovecharon. Breuer descubrió que los pacientes histéricos no tenían dolencias físicas, sino que en realidad, sus síntomas eran el resultado de la acción permanente de ciertas experiencias traumáticas del pasado, que por su inadmisibilidad se habían reprimido, aunque no olvidado, y al liberar dichos pensamientos reprimidos, exteriorizándolos y aceptándolos de manera consciente, los síntomas desaparecían.

Breuer no hace público sus descubrimientos en relación al tratamiento de Anna O., pero si le ofrece a Freud la posibilidad de utilizar el método catártico en los pacientes de éste. Freud, basándose en dicho método, opta por dejar de lado la hipnosis y en su lugar establece el procedimiento de “asociación libre”.

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De esta manera, ambos van desarrollando una forma revolucionaria de psicoterapia, que desemboca en 1893 en la publicación de “la comunicación preliminar” de Breuer-Freud, sobre el mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos, y en 1895, en los “Estudios sobre la histeria”.

Ya en 1891 la relación entre Breuer y Freud había comenzado a decaer debido a varias discusiones en el campo de lo científico. Breuer se apegaba a una concepción cientificista clásica que no aceptaba la separación total entre fisiología y psicología, mientras que Freud bogaba por la creación de todo un sistema teórico nuevo para la psicología y una independencia absoluta de cualquier otra rama médica.

Por otro lado, Breuer concebía al método catártico con la hipnosis, pero sin la adopción de la “asociación libre” ni otras modificaciones y ampliaciones sugeridas por Freud. Pero lo que algunos autores consideran el desacuerdo que precipitó el fin de la amistad fue la discusión sobre los recuerdos infantiles y la seducción.

Freud consideraba que sus pacientes neuróticos habían sido seducidos en la infancia, en cambio Breuer creía que tales seducciones nunca habían existido, sino que eran recuerdos de fantasías infantiles. Sobre este último punto, y con el tiempo, Freud daría la razón a Breuer.

La amistad terminó por romperse definitivamente para el año de la publicación de “Estudios sobre la Histeria”, en 1895.

Breuer desistió de continuar con los estudios sobre el psicoanálisis. Prefirió seguir con el ejercicio clínico en su consulta privada, como lo venía haciendo desde hacía mucho tiempo. Con todo, siguió de cerca la carrera de Freud, al que le tenía sumo respeto aunque no compartieran los mismos puntos de vista.

Freud reconoció el carácter anticipatorio de los estudios de Breuer respecto al psicoanálisis, pero advirtió que había diferencias fundamentales entre las concepciones de Breuer y la propia, especialmente en cuanto que Breuer tendía a una teoría fisiológica “hipnoide”, a diferencia de la teoría de la “defensa” (llamada luego, “represión”) propugnada por Freud.

• Émile Coué (1857-1926): Fue un farmacéutico y psiquiatra francés 1857-1926, (n. en Troyes y m. en Nancy, Francia).

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Autor del método curativo basado en la autosugestión, profundizó en la hipnosis y en la autohipnosis.

Durante la primera guerra mundial este médico, como tantos otros sufrió la carencia de drogas básicas para preparar sus recetas magistrales.

Ante la impotencia de este hecho decidió no decirles a sus pacientes lo que estaba sucediendo y probar con medicamentos placebos, esperanzado en solucionar pronto su problema de abastecimiento y en no deteriorar mucho la salud de su gente.

El normal abastecimiento de drogas para sus recetas tardó mucho más de lo que Coué imaginó.

Este tiempo fue el que le dio la oportunidad de observar qué muchos de sus pacientes habían hecho el proceso de recuperación como si estuviesen medicados tradicionalmente.

A partir de esta observación comenzó a investigar el poder de la mente para sanar el cuerpo. Sus investigaciones dieron origen a estas tres leyes llamadas las Leyes de Coué.

Las tres Leyes de Coué: 

1°) Ley de atención sostenida: Cuando una persona concentra su atención en una idea o pensamiento, dicha idea tiende a realizarse, es decir que tenderá a manifestarse en forma espontánea.

2°) Ley del esfuerzo reversible: Cuando una persona piensa que no puede hacer algo y luego lo intenta, cuanto más trata, menos puede hacerlo. Cuando un estado mental es tal que se piensa “me gustaría hacer esto, pero no puedo” cuanto más intente realizarlo, menos posible será llevarlo a cabo, por muchas ganas que tenga de hacerlo.

3°) Ley del afecto dominante: Una emoción fuerte siempre tiende a reemplazar a una emoción débil. Una emoción asociada a una sugestión hará que la sugestión sea más efectiva. Una sugestión vinculada con una emoción predominará sobre cualquier otra sugestión que se encuentre en la mente en ese momento.

Consecuencia de las Leyes:

1.- Cuando la voluntad y la imaginación son antagónicas, invariablemente gana la imaginación.
2.- En un conflicto entre la voluntad y la imaginación, esta última siempre tenderá a anular todo el esfuerzo de la voluntad.
3.- Cuando la voluntad y la imaginación están de acuerdo, no se suman sus efectos, sino que se multiplican.
4.- La imaginación puede ser guiada.
5.- La fuerza de voluntad, para hacer o bien no hacer, es una función de la mente consciente, mientras que la mente subconsciente es influenciada y estimulada por la imaginación, y es la información archivada en la mente inconsciente o subconsciente, la que determina las reacciones, actitudes y acciones de la mente consciente. Es allá, donde somos lo que realmente somos, en el SUBCONSCIENTE MENTAL.

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Émile Coué escribió: “Gracias a nuestro conocimiento del efecto tan potente que una idea provoca, podremos llegar a comprobar la importancia de ejercer una censura más estricta y cuidadosa sobre los pensamientos que entran en nuestras mentes”.

Este autor recomienda que, para evitar las dolencias provocadas por ideas y pensamientos poco saludables, busquemos en todo momentos ideas que favorezcan un mejor estado de salud, un mayor bienestar y un mayor grado de éxito. Este consejo resulta tan sensato y razonable hoy en día como cuando lo escribió Émile Coué.

Coué recomendaba repetir esta frase unas veinte veces al día: “Cada día, en cada momento, me siento mejor y mejor”. También tenemos esta otra frase: “Todos los días, en todos los sentidos, me siento cada vez mejor”.

Coué formo parte de la llamada “Segunda Escuela de Nancy”.

Para Coué la hipnosis era más que sugestión, autosugestión; es decir autosugestión, autohipnosis.

Pávlov, Béjterev y Platonov en Rusia:

Iván Pétrovich Pávlov (1849-1936):
En la Escuela de la Hipnosis Rusa tenemos a Pávlov como su máximo exponente. Fue un eminente neurofisiólogo y pensador ruso cuya actividad científica se prolongó durante más de sesenta años. Se dedicó al estudio e investigación de la fisiología de la circulación, de la digestión y de las funciones del sistema nervioso.

Fue continuador de las corrientes progresistas de la fisiología y ciencias naturales rusas y de la filosofía materialista del siglo XIX. Se vio influido por el célebre científico Séchenov, al cual llamó el padre de la fisiología rusa.

Los descubrimientos de Pávlov sobre la actividad nerviosa superior del hombre y de los animales significaron una revolución en las ciencias naturales. Su teoría constituyó un duro golpe a la tendencia idealista de la psicología de su tiempo. Elaboró una teoría científica donde se le daba el peso fundamental a la palabra (sugestión verbal) y a la forma en que se podía confirmar su teoría de los reflejos condicionados en los perros, animales superiores y en particular en el hombre.

Consideró la hipnosis como una inhibición parcial irradiada cortical y subcortical, y vio los mecanismos que aparecen en el sueño y los sueños como un proceso fisiológico normal.

Su teoría planteaba que la hipnosis crea un estado de inhibición que se difunde a partir del área motora cortical a las demás áreas de los hemisferios cerebrales y que puede llegar al mesencéfalo. Esto origina primeramente una inhibición motora, que de acuerdo con la magnitud del estímulo produce presión en los movimientos oculares y favorece la inhibición de los reflejos salivales y, finalmente, aparece el sueño profundo con hipotonía muscular generalizada.

Para Pávlov, la hipnosis representa un grado menor que el sueño. Por eso los estímulos que son dados por medio de la sugestión son mucho más enérgicos que los del sueño. En conclusión plantea que la sugestión es un estímulo más breve, más aislado y más unificado.

Su efecto produce un reflejo que puede ser simple o complejo, pues cuando se ha suprimido la inhibición de los centros superiores aumenta la sugestibilidad y otras tendencias reflejas del paciente. Esto permite que aparezca cierta facilidad para llevar a cabo determinadas acciones que de otra forma sería imposible realizar.

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Pávlov planteó que la esencia de la hipnosis está en el hecho de que, como resultado de varias influencias endógenas o exógenas, espontáneas o inducidas artificialmente, ciertas áreas del cerebro están excluidas de modo temporal en cuanto a su función en diferentes niveles. Pero, al mismo tiempo, las funciones de los centros que permanecen despiertos, especialmente los subcorticales, están aumentadas. Para él la hipnosis es de por sí una modificación momentánea del funcionamiento cerebral.

Los descubrimientos de Pávlov revolucionaron las concepciones de la época. Se vino abajo toda una serie de teorías fundamentadas en especulaciones, carentes de base y rigor científico. Pávlov le dio a la hipnosis una base fisiológica y con esto la convertía en una técnica con una fuerte sustentación materialista.

No fue hasta que Pávlov realizó sus descubrimientos sobre la actividad nerviosa superior, que la hipnosis y la sugestión pudieron contar con una verdadera base teórico-científica materialista. Su teoría constituyó una revolución dentro de la ciencia, pues daba una explicación fisiológica de los fenómenos psíquicos.

Pávlov decía que la palabra constituye un reflejo condicionado que permite ser utilizado para provocar el sueño hipnótico, el que a su vez definía como una inhibición cortical interna, que surge en la zona motora cortical y se irradia a las demás áreas de los hemisferios cerebrales, y que puede llegar al mesencéfalo. Con sus descubrimientos, Pávlov rompió con las concepciones idealistas, metafísicas, sobrenaturales, oscurantistas y mitológicas que se habían formado sobre la hipnosis.

Pávlov conceptuó la hipnosis como un estado de sueño diferente del sueño normal, en tanto fisiológicamente se manifiesta como una inhibición parcial, que si bien se irradiaba a amplias zonas corticales y subcorticales, no es una inhibición absoluta, pues quedan focos de excitación que permiten actuar de diversos modos y mantener el contacto con quien hipnotiza.

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En una de sus conferencias dijo:
Si uno pudiera mirar a través del cráneo y se iluminaran las áreas corticales despiertas excitadas, mientras que las regiones que producen los procesos inhibidores, la hipnosis o el sueño, estuvieran en penumbras, muchos parches de sombras de inhibición se observarían sobre las áreas brillantes. El sueño se reconocería por la amplitud de las sombras de inhibición irradiada; y en medio de las zonas oscuras brillarían puntos del despertar.

Planteaba que en el hombre, además del primer sistema de señales (reacciones a la influencia directa del mundo exterior), existe un segundo sistema de señalización (el lenguaje), capaz de modificar considerablemente la actividad nerviosa superior del ser humano. Sus planteamientos en relación con este sistema constituyen la piedra angular para la teoría materialista del conocimiento, pues por medio de ellos se establece la base fisiológica del pensamiento humano, donde la palabra (el lenguaje) toma gran significación.

Pávlov explicó la naturaleza del sueño en los animales superiores, demostrando que es producto de una inhibición generalizada de la corteza a través de los hemisferios cerebrales.

No fue hasta que aparecieron los descubrimientos de Pávlov que la hipnosis tuvo una verdadera base científica, que respondiera a una concepción materialista dialéctica de la ciencia.

Los últimos años de su vida, Pávlov los dedicó a la investigación y al estudio de las enfermedades del sistema nervioso. Fue el descubridor de las neurosis experimentales en animales.

La generalización filosófica de sus descubrimientos constituyó un salto cualitativo en el desarrollo científico-técnico y enriqueció los principios del materialismo dialéctico aplicados a la naturaleza, estando en contra de las corrientes y manifestaciones del idealismo y del oscurantismo.

Sus investigaciones sobre los procesos de inhibición y excitación lo llevaron a plantear que la inhibición interna, la hipnosis y el sueño constituyen el mismo proceso fisiológico. A través de la práctica pudo comprobar que una estimulación monótona, repetida de modo indiferente, produce primero una inhibición interna, luego sueño, después hipnosis y finalmente sueño profundo.

Pávlov afirmó que en todos los años de su extensa investigación nunca había encontrado ningún fenómeno que se opusiera a la semejanza fisiológica que existe entre la inhibición interna cortical, la hipnosis y el sueño.

Consideraba indudable que la hipnosis es un estado especial de sueño, y planteaba que no era significativa la diferencia que pudiera haber con una inhibición interna, desde el punto de vista fisiológico. Existe una ley que justificaría las leyes del hipnotismo, denominada ley de los puntos reflexógenos, que como refiere Volgyesi neurólogo húngaro que trabajó con Pávlov, esclarece las verdaderas leyes del hipnotismo. Esto nos facilita una comprensión adecuada y científica de los fenómenos hipnóticos.

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Pávlov demostró mediante experimentos que casi todos nuestros órganos pueden ser influidos indirectamente por medios neurofisiológicos. Sus descubrimientos en los animales y en el hombre comprobaron que la hipnosis no es un poder sobrenatural, sino que constituye una técnica psicológica que facilita la formación de dicho estado en la conciencia. Prueba de esto lo constituye el hecho de que los efectos psicosomáticos de la sugestión, en este caso los reflejos condicionados, pueden producirse de forma más rápida e intensa cuando el sujeto se encuentra en estado hipnótico que cuando se halla en estado de vigilia. Es necesario destacar que a pesar de estar en vigilia, una persona siempre tendrá zonas de la corteza donde existe inhibición.

El destacado científico ruso Alexander R. Luria ha planteado que la primera unidad funcional del cerebro es la encargada de controlar el estado de vigilia, mediante la formación reticular activada que regula el tono de la corteza.

Es necesario para todo profesional de la hipnosis conocer la obra y los aspectos teóricos fundamentales de Iván Petrovich Pávlov sobre como introdujo el concepto de segundo sistema de señales, privativo del hombre, y considerando lo siguiente: “La palabra es un estimulador condicionado tan real como todos los demás, pero a la vez tan universal como ningún otro, que en este aspecto no puede ser comparado en modo alguno, ni cuantitativa ni cualitativamente, con los demás estimuladores de los animales”.

Tanto Pávlov como sus seguidores Bejterev, Birman, Zukovski y Platonov, dejaron establecido que la hipnosis resulta sumamente valiosa para el tratamiento de determinados procesos patológicos, ya sea con fines curativos, o como paliativos en los casos de dolores agudos y crónicos. Su poder como método concentrador y acelerador de la curación le confiere un carácter de hecho ventajoso en relación con otras técnicas psicoterapéuticas tradicionales.

Pávlov representa para cualquier investigador, científico o especialista de las llamadas neurociencias, un punto de referencia obligado. Ningún hombre, como ser biológico y social, puede escapar al influjo de los valores filosóficos de su época.

En la obra de Pávlov merecen ser resaltados varios aspectos basales de su valiosa incursión en el campo de la hipnosis.
1. La teoría de los reflejos condicionados.
2. La teoría de los procesos de excitación e inhibición, con sus respectivas modalidades e interrelaciones.
3. La teoría reflexológica del sueño y los estados intermedios entre éste y la vigilia (fases oniroides o hipnóticas).

Vladímir N. Béjterev (1857-1927):

Fundador junto con Pávlov de la escuela reflexológica rusa, fue quien desarrolló la idea sobre la hipnosis como una singular modificación del sueño natural.

Este concepto coincidía con el de Pávlov, quien también señalaba cierta similitud entre inhibición interna, sueño hipnótico y sueño natural, diciendo que la diferencia que pudiera existir entre los tres no era significativa.

Las investigaciones realizadas por Béjterev lo llevaron a plantear que la esencia de la hipnosis era la introducción, en la esfera psíquica de otra persona, de ideas, sentimientos y emociones en la medida de lo posible, sin que intervinieran la crítica ni el juicio, utilizando la palabra y los gestos y evitando la atención activa, es decir, dando un rodeo a la personalidad crítica del sujeto.

Claro que, en la utilización de los gestos para ejercer sugestión, se tiene también en cuenta un contenido verbal significativo, pero codificado en clave. Sus ideas fueron desarrolladas por muchos de sus discípulos, entre ellos Plátonov, Miásishev, Ananiev y otros.

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Un aporte importante de Béjterev fueron sus investigaciones sobre la sugestión en estado de vigilia.

Distinguió la sugestión volitiva o premeditada y la no volitiva o no premeditada.

La sugestión no voluntaria actúa en la comunicación mutua de las personas, en forma imperceptible y por esto no provoca resistencia.

Esta sugestión se ilustra con el ejemplo de la influencia de una persona alegre sobre una comunidad de personas que están aburridas, las que involuntariamente y sin advertirlo se contagian con su alegría.

Sin embargo, debe señalarse que en el presente ejemplo no sólo actúa la sugestión, sino también la imitación y otros medios de interinfluencia.

Hasta su muerte, en 1927, Béjterev realizó numerosos estudios y experimentos sobre la sugestión hipnótica por telepatía en el Instituto de Investigaciones del Cerebro, en la ciudad de Leningrado, junto a otros investigadores entre los que se destacó Leonid L. Vasiliev.

Bejterev definió la hipnosis como una modificación del sueño natural y significó la ausencia de juicio crítico en el sujeto hipnotizado a la hora de asimilar las sugerencias dadas.

Konstantin Ivanovich Platonov (1899-1951): 
En 1930 otro científico ruso, discípulo de Béjterev, Plátonov, publicó un artículo denominado (La palabra como factor fisiológico y teraéutico), en el mismo estableció la utilización de la sugestión, pero en forma de persuasión, diciendo que ésta debe ser construida sobre la base de un sistema de argumentos lógicos y demostraciones desarrolladas consecutivamente. Puso como ejemplo las instrucciones de cómo realizar un parto sin dolor, la profilaxis de los dolores del parto, las conversaciones para el control del alcoholismo, entre otros.

Plátonov utilizó el término de sugestoterapia para el uso de la sugestión como tratamiento clínico y refiere que debe tener forma de comunicación imperativa. Puso el siguiente ejemplo: “Usted ha olvidado ya todos sus penosos sufrimientos, y cuando los recuerde por casualidad no le producirán inquietud”.

Plátonov realizó valiosos aportes al desarrollo científico de la hipnosis y la sugestión; consideraba esta última con posibilidad de orientar las ideas y la conducta de las personas, y que incluso llega a ser el motivo de las mismas. También consideraba que la sugestión actualiza y refuerza aquello que debe motivar las acciones y que inhibe todo lo que pueda estorbarlo.

Platonov llegó a su definición de la hipnosis partiendo de su rica experiencia psicoterapéutica. La categorizó como un estado de sueño especial, en el que se crea una perceptibilidad aumentada por parte del sujeto paciente, y destacó el papel de la palabra como factor de sugestión cuando dijo: “Cada foco de excitación provocado por la sugestión se fortalece como consecuencia de la acción recíproca de la inhibición por él provocada; de ahí que cada construcción semántica elaborada por el terapeuta debe ser clara, precisa y bien estructurada.”

Johannes Heinrich Shultz (1884-1970): 

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Era un psiquiatra freudiano de origen alemán. Investigó la relación entre la mente y la relajación. Con su conocimiento de las técnicas de la hipnosis elaboró un método de autohipnosis conocido como el “Entrenamiento Autógeno de Schultz” del que más tarde derivaron todas las psicoterapias basadas en la relajación. El término de “Entrenamiento” Autógeno, significa “autogenerado”.

El método se basa en la autohipnosis. Es un autorelajamiento que la misma persona produce por medio de la autosugestión, construye imágenes mentales que le quitan la tensión y son gratificantes.

Los ejercicios básicos fueron creados por el Dr. Schultz alrededor de 1920, quién basó su nueva técnica en su extenso conocimiento de los cambios fisiológicos ocurridos en la relajación profunda y en las técnicas orientales de meditación (como el Zen o el Yoga), que pueden enseñar el control voluntario del Sistema Nerviosos Autónomo.

Dave Elman (1900-1967):

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El método de inducción rápida se introdujo por primera vez por Dave Elman, que es también uno de los pioneros en la aplicación médica de la hipnosis.

Quizás el aspecto más conocido de la herencia de Elman es su método de inducción (método Elman).

Milton Erickson y Dave Elman son considerados como los más grandes hipnotizadores del siglo XX. Elman publicó un solo libro sobre hipnosis, pero ese libro tuvo tal impacto que muchos consideran a Elman como el más grande hipnotizador de todos los tiempos.

Las inducciones de Erickson podrían tomar un tiempo muy largo, pero Elman colocaría a un sujeto en trance profundo en menos de un minuto.

Milton H. Erickson (1901-1980): 

Reconocido como la principal autoridad mundial en hipnoterapia y psicoterapia estratégica breve. Fue una de las personalidades psicoterapéuticas más creadoras, sagaces e ingeniosas de todos los tiempos.

Nacido en los Estados Unidos, estudió Medicina y se especializó en Psiquiatría. Fue un tenaz investigador y ninguna de sus limitaciones personales le llevó a perder el interés por descubrir nuevas conexiones y dimensiones psicológicas, particularmente relacionadas con la hipnosis.

Fundador de la Sociedad Americana de Hipnosis Clínica. Erickson creó numerosas técnicas modernas de inducción y además, utilizaba anécdotas y metáforas para facilitar el estado de la hipnosis.

Es autor de más de 140 artículos científicos, en su mayoría sobre el tema de la hipnosis y coautor de diversos libros.

Aquejado de poliomielitis a los 17 años y desahuciado por los médicos, tuvo tiempo y temple para recuperar los movimientos trabajando la introspección y el control mental, por lo que adquirió un modo de abordar las dificultades psíquicas de manera original y autosugestiva, habilidad o característica que luego aplicó para curar a sus pacientes.

Su fuerza de voluntad le permitió sobreponerse a la enfermedad y graduarse en medicina y psicología; trabajó como psiquiatra en numerosas instituciones y más tarde como profesor de psiquiatría.

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Insistió mucho en el papel que juega el inconsciente, entendido no a la manera de Freud sino como reservorio de recursos personales para resolver por sí mismo la problemática de cada individuo.

Milton H. Erickson es la figura emblemática de la hipnosis clínica moderna.

Erickson creó lo que después se ha llamado Hipnosis Ericksoniana o “Método Milton”.

Fundamentalmente, el Método Milton consiste en el uso de la palabra con la finalidad de crear confusión mientras se establece una sugestión indirecta.

Erickson utilizaba metáforas y cuentos como herramientas esenciales del trance.

El fue un antiteórico.

De hecho apenas dejó material escrito y en gran parte conocemos sus métodos gracias a sus alumnos.

Para Erickson paciente y terapeuta son un tándem que establecen una alianza en la que juntos deben desbaratar las resistencias del inconsciente en “desaprender” los viejos comportamientos que nos limitan y nos acaban produciendo enfermedades o alteraciones psicosomáticas y aprender comportamientos más adaptados que nos permitan seguir la vida con verdadera eficacia y felicidad.

A sus alumnos les enseñó que el terapeuta debe estar convencido de que los recursos necesarios para resolver los problemas, residen en la historia y la vida del propio paciente; ante cada problema, las soluciones se encuentran en el propio interior.

Erickson, más que un definición exacta, vinculó la hipnosis con el concepto de inconsciente positivo; mecanismo semejante a una enorme computadora que trabaja sin cesar, sin consentimiento del dueño, para llegar a la síntesis de toda actividad humana; por eso la hipnosis debe ir dirigida hacia lo interno, donde lo más importante es la adquisición de conocimientos y el hecho de poder utilizarlos cuando sea necesario y no tanto saber qué cosa se ha aprendido. Esto es, en sí, el aprendizaje inconsciente. Definió la actitud como un elemento básico del proceso hipnótico.

Parto sin dolor:
En 1921, el ginecólogo Karljohann von Oettingen intentó aplicar la analgesia: no sentir dolor durante un proceso hipnótico, (analgesia hipnótica durante el parto). Llevó este proceso a su campo y consiguió así los primeros partos sin dolor. Su homólogo Grantly Dick Read (1890-1959) utilizaba la sugestión durante el embarazo para evitar el dolor durante el parto. Da a conocer su método para eliminar el dolor en el parto, mediante el entrenamiento psíquico durante el embarazo. Las parturientas pueden vivir, además, el parto como una experiencia consciente y enriquecedora.

A partir de la segunda mitad del siglo XX, varias prestigiosas comunidades científicas de Estados Unidos y Reino Unido empezaron a recomendar este método para terapias psicológicas. Es un gran paso para la hipnosis que durante mucho tiempo no gozó de credibilidad.

La Nueva Hipnosis:
El término de “La Nueva Hipnosis” tiene como precursores los integrantes de la llamada “Segunda Escuela de Nancy”. Entre sus máximos exponentes se encuentran Emile Coué (1857-1926) y Charles Boudim (1893-1963), pero le correspondió a Coué por una razón cronológica, ser su primer representante y la figura más influida por las concepciones de Liebeault y Berheim sobre la sugestión, aunque él hizo un marcado énfasis en la autosugestión, particularmente en las posibilidades que tenía el sujeto para autosugestionarse y autohipnotizarse.

Decía al respecto: “A fin de cuentas, toda hipnosis es autosugestión, lo que es lo mismo que autohipnosis”.

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Podemos decir que se conecta un poco con toda definición que se aleje del hipnotismo clásico. El mayor contenido de La Nueva Hipnosis, se halla fundamentado en los trabajos de Erickson como principal exponente y luego en los de Weitzenhoffer, Barber, Sarbin y otros.

La nueva hipnosis se diferencia de la tradicional, pues mientras en este última las orientaciones sugestivas son más directivas y autoritarias, en la primera rige un cúmulo de preocupaciones que podíamos resumir en las siguientes condiciones (teniendo en cuenta que la hipnosis, más que sugestión, es la actitud que asume el hipnoterapeuta ante su paciente):

1. Preocuparse por el otro (paciente).
2. Cuidar la comunicación.
3. Lograr una buena relación terapeuta-paciente, dada por caracteres empáticos y armónicos.
4. No dañar nunca la escala de valores del paciente.
5. No convertirse en su juez acusador.
6. Valorar la integridad del paciente.
7. Mantener sus propias formas.
8. Velar por la progresión lógica.

1) Preocuparse por el otro, equivale a reconocer que en el plano terapéutico se da una relación de ayuda técnica y humana: por un lado, la persona afectada que viene en su busca porque sufre o se siente mal; y por otro, la persona adiestrada que responde a esa demanda porque comprende la situación y está capacitada técnicamente para ello. Es la dimensión humana y psicológica típica de una relación terapeuta-paciente.

2) Cuidar la comunicación, es vital, ya que debe velarse por el tipo de información que se brinda al paciente y por la búsqueda de mecanismos de retroalimentación, que posibilitan hacer las correcciones necesarias, tanto antes de provocar el estado hipnótico como durante y después del trance, siempre con la finalidad de lograr una plena interrelación. La comunicación no es sólo verbal, sino gestual. Todo proceso comunicativo con el paciente ha de controlar manifestaciones corporales que bien pudieran activar sus defensas en los estados prehipnóticos, hipnóticos y posthipnóticos.

3) La buena relación terapeuta-paciente, debe ocupar el primer orden, pues como en la nueva hipnosis se considera que el proceso hipnótico es, en esencia, la expresión de una actitud, la relación favorable que permita las transferencias y contratransferencias completas y positivas garantiza un aumento de la confiabilidad, sobre todo del paciente hacia el terapeuta, así como el reconocimiento de esa confianza por parte de este último, lo cual le ayudará a estructurar mejor los contenidos terapéuticos y aplicar tácticas seguramente viables siempre y cuando estén matizadas por el afecto.

Es conveniente referirse a que el componente esencial de una actitud es el afectivo, pues a través de él se evalúa el objeto que la define. De ahí que sea indispensable lograr un clima afectivo de tal naturaleza, que condicione que cada cual se acepte, que cada cual confíe y coopere, que cada cual asuma sin prejuicios su función. En ello se basa, fundamentalmente, el éxito terapéutico.

4) No dañar nunca la escala de valores del paciente, se inserta en los paradigmas bioéticos, puesto que él es una unidad biopsicosocial, con una estructura funcional sustentada primordialmente en la historia de su ego y en cómo han sido sus múltiples relaciones dinámicas con su propio mundo y el que le rodea.

De ahí que sus valores si bien pueden ser comunes a cualquier ente humano y social, también pueden ser particulares, muy suyos, en dependencia de su visión de la vida y de su interrelación con éstos.

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5) No actuar como juez reviste tanta importancia como la preocupación anterior, pues si bien pudieran existir dificultades en el activo funcional del paciente que podrían parecernos ridículas, inoperantes, pueriles o estúpidas, todas estas clasificaciones las ha sentido como suyas, como parte de su vida, donde hay inmanentemente funciones afectivas que poseen cierto valor y tal vez una significación, de manera que resulta innecesario juzgar, evaluar o censurar. En este caso lo más indicado es partir de dos premisas esenciales:

• Si el paciente no sabe evaluarlas, conducirlo hasta ese nivel.
• Si él necesita una ayuda y se pretende ofrecerla, no se puede jamás propiciar un formato de inseguridad que incremente su incapacidad de funcionamiento útil.

6) La integridad del paciente es un caro principio bioético, pues se trata de una persona con autodeterminación, para quien orientar, inducir, motivar e invitar no deben constituir un acto de fuerza; por tanto, el respeto a su dignidad y autodeterminación es un principio sagrado, y mantenerlo le dará una visión de la magnitud humana y la competencia del terapeuta.

7) El cuidado de su actuación profesional implica para el terapeuta ser fiel a los postulados éticos, consistentes en: una elevada motivación, gran capacidad científica, indispensable condición humana y conducta consecuente, de manera tal que el paciente vea en él suficientes valores positivos, que cubran o rebasen sus expectativas.

8) Debe ponerse muchísimo celo en el enfoque estructural lógico del tratamiento, que ha de ser por etapas, cada vez más complejas y profundas, pero sin pasar a la siguiente hasta haber obtenido los resultados esperados en la anterior. Violaciones indiscriminadas o menores de este principio, pueden hacer fracasar el programa terapéutico y sembrar dudas en el paciente sobre la capacidad profesional del terapeuta.

Siglo XX:
El interés por la hipnosis, muy enfriado en las primeras décadas del siglo XX, resurgió durante la Guerra Civil Española, la Primera Guerra Mundial y más adelante en la Segunda Guerra Mundial para trabajar con los problemas psicológicos y traumas causados en los excombatientes.

Los psiquiatras ingleses Wingfield y Hadfield en la Primera Guerra Mundial experimentaron con soldados que tenían diferentes traumas, haciéndoles regresar al momento en que estos se habían producido y reviviéndolos nuevamente, (herramienta hipnótica denominada remoción directa del síntoma).

Se observó que esto mejoraba notablemente y en muchas ocasiones curaba totalmente a los afectados.

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En la Segunda Guerra Mundial, los psiquiatras del ejército advirtieron que la técnica era útil para resolver los estados traumáticos llamados “neurosis de la trinchera”, “reacción de estrés de combate”, “neurosis de guerra”, “fatiga de batalla” y “choque del obús”, para referirse a un cuadro clínico complejo y polimorfo, que posteriormente sería conocido como Trastorno de Estrés Postraumático.

En los años 50 aparece una fiebre investigadora acerca de la hipnosis. La prestigiosa APA (American Psychiatric Assotiation) reconoce el valor de la hipnosis como legítimo método terapéutico y hoy en día una división de la American Psychological Assotiation está dedicada a su estudio e investigación.

La Asociación Médica Británica (BMA) hizo un excelente reporte sobre la hipnosis médica en 1955. La Junta Directiva de la Asociación Médica Americana (AMA) aprobó la hipnosis como tratamiento en 1958, recomendándose por primera vez su estudio en las facultades de medicina.

En 1959 se publica la primera escala para medir la susceptibilidad a la hipnosis y la publica la Universidad de Stanford.

En 1962 la Universidad de Harvard publica a su vez otra escala para la medida de la susceptibilidad a la hipnosis.

Referencia histórica de la hipnosis en España: 
La referencia histórica de la hipnosis en España está ligada a la influencia que los trabajos de Charcot ejercieron sobre Luis Simarro (1851-1921) y sobre Ramón y Cajal (1852-1934). Simarro mostró tener un buen conocimiento de las técnicas y principios de la hipnosis, así como de las polémicas entre Charcot y la escuela de Nancy. Ramón y Cajal hizo uso, además, de la hipnosis en el tratamiento de diversos trastorno neurológicos.

Luis Simarro Lacabra(1851-1921): 
Nació en Roma en 1851, mientras su padre realizaba estudios de Bellas Artes. A los tres años queda huérfano y es acogido por su tío. Su padrino de pila, el pintor Luis Madrazo le facilita el ingreso en el Colegio de Nobles de San Pablo.

En 1868 comienza los estudios de Medicina en la Facultad de Valencia, a la vez que da clases particulares para sufragarse los estudios.

A causa de sus ideas liberales y su defensa del positivismo tiene enfrentamientos con algunos de sus profesores lo que le obliga a trasladarse a Madrid para finalizar sus estudios.

Se doctora en 1875. Durante los cinco años siguientes mantiene contactos con Pedro González de Velasco y Aureliano Maestre de San Juan, da clases en la recién creada Institución Libre de Enseñanza y obtiene la plaza de director del manicomio de Leganés. Sus ideas innovadoras sobre el tratamiento asistencial le obligan a dimitir.

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Emigra a París en 1880 donde es influido por los trabajos de Louis Ranvier, Jean Charcot y Valentin Magnan. En 1885 regresa a España y trabaja por su cuenta como neuropsiquiatra a la vez que dispone de un laboratorio privado, y será en este, donde en 1887, Simarro le muestra a Ramón y Cajal el método de Golgi (método de impregnación de células nerviosas).

En 1902 obtiene la cátedra de psicología experimental. Simarro se interesó también por las relaciones entre la psiquiatría y el derecho penal. Riguroso, multifacético y versátil, publicó poco, por lo que la mayor influencia la ejerció desde su cátedra y laboratorio, y también desde la biblioteca de su casa, que fue lugar de reunión para muchos intelectuales, artistas y políticos de la época. Fue padrino de Dª Marina Romero Serrano.

Fue Gran Maestre de la masonería. Al morir, en 1921, dejó todo sus bienes a la Fundación que lleva su nombre, con objeto de subvencionar la continuidad del que había sido el primer laboratorio de psicología experimental en España.

La Universidad Complutense, tras hacerse cargo de la Fundación Simarro e integrarla en la Fundación General, es depositaria de su legado.

Entre los papeles de Simarro figura un breve ensayo sobre la hipnosis con veintiuna cuartillas mecanografiadas.

El trabajo titulado “Diversas opiniones sobre el hipnotismo” es de comienzos del siglo XX según se deduce de la afirmación de la página 1, que señala lo “mucho que se ha adelantado en el estudio del hipnotismo, sobre todo en el siglo pasado (siglo XIX)”.

Es probablemente anterior a la segunda edición de 1911 del libro de Wundt “Hypnotismus und Sugestión” y a 1908 que es cuando se supone que pudo aparecer la traducción española de la primera edición.

Merece la pena un breve comentario de este trabajo, porque bien puede ser un fiel reflejo de su opinión ante el fenómeno del hipnotismo y nos muestra el actualizado nivel de los conocimientos de Simarro y del estado de la cuestión en la época en que se escribió.

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En el texto se hace referencia a dieciocho autores, de los que sólo uno de los referidos por Simarro (Aragón Obejero) publicó su trabajo original en español.

Por otra parte de los ocho libros en castellano de autores españoles o extranjeros que se ocuparon del hipnotismo antes de 1908, Simarro sólo menciona a dos de ellos: Richet y Binet. Es curioso el alejamiento entre los textos en español que el público tenía fácilmente a su alcance y los que manejaba Simarro, de autores más acreditados por lo general y sin traducir, (Braid, Charcot, Bernheim, Liebeault o Janet).

Significativamente no menciona el libro de Wundt de 1892 que fue reeditado en 1911 y tampoco hace ninguna referencia a la posible utilidad clínica de la técnica.

El trabajo comienza presentando de forma bien documentada las diversas opiniones sobre el hipnotismo y planteando abiertamente las diferencias entre Charcot y sus seguidores y los de la escuela de Nancy. Se pregunta qué hay de verdadero y de falso en el fenómeno diferenciando entre los grados posibles (letargo, catalepsia y sonambulismo).

Luego clasifica los posibles fenómenos, algunos de los cuales le parecen claramente explicables como el sueño hipnótico, los fenómenos vegetativos y los de orden motivo y algunos cognoscitivos. “Tales fenómenos, comenta, parece que no se pueden poner en duda; será su explicación la que se quiera pero la autenticidad de los hechos no da lugar a vacilación sobre la realidad y existencia de tales fenómenos (p.3)”

Dice que son todavía inexplicables algunos cognoscitivos y los del ocultismo, pero veremos como al final del trabajo expresa su recelo ante algunos de ellos.

Conoce con detalle el procedimiento a seguir para provocar el trance hipnótico y se sirve de Braid para describirlo como sigue:

“Tomad cualquier objeto brillante entre el pulgar, el índice y el medio de la mano izquierda, tenedlo a la distancia de 25 a 45 centímetros de los ojos en una posición tal encima de la frente que haga indispensable el mayor esfuerzo del lado de los ojos y párpados para que la persona mire fijamente el objeto”.

En cualquier caso sea cual sea su naturaleza del hipnotismo (morbosa o normal) no cabe pensar en nada oculto ni sobrenatural, ya que es “propio de la naturaleza del hombre”. “Esta es la opinión hoy reinante y verdaderamente científica” (p.13). Las opiniones de autores como Figuiero el padre Franco que hacen referencias a fluidos nerviosos, magnético-vitales o sobrenaturales le parecen decididamente anticuadas o extravagantes.

Las causas efectivas del fenómeno nerveo habría que buscarlas en la sugestión que el hipnotizador ejerce sobre el hipnotizado.

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Se rompe entonces el equilibrio nervioso de los diversos centros ganglionarios y encefálicos que en el estado normal, por decirlo así, distribuyen toda la facultad del espíritu entre las diversas potencias.

El fenómeno se produce debido al equilibrio inestable entre los diferentes centros y a esa excitabilidad exaltada en los centros inferiores, el hipnotismo no es más que el preludio obligado de la sugestión (p17).

Concluye este trabajo señalando que hay fenómenos observables pero “la sugestión… el prejuicio y el desequilibrio nervioso pueden todo eso y mucho más.

Y yo me pregunto: en todos eso fenómenos últimamente descritos, ¿no habrá algo de exageración? Sabido es que cuando ocurre alguno de esos casos raros y extraños el afán natural de publicarlo hace exagerar y aumentar la verdad.

Quitando pues eso poco o mucho que puede haber de hiperbólico, bien podemos fiarnos de los que competentes en la materia nos aseguran que todo eso se explica naturalmente” (pp 20-21).

Ramón y Cajal (1852-1934): 
La primera mención en España de las técnicas de hipnosis, está relacionada con la aplicación en medicina de la mano de Ramón y Cajal (premio Nobel de Medicina en 1906), por entonces catedrático de Anatomía en Valencia en 1886.

Cajal también tuvo interés por el estudio de los mecanismos y la eficacia de los tratamientos clínicos y sí consta que utilizó el método de la hipnosis.

Cajal había creado en Valencia un comité de investigaciones psicológicas interesado por “la investigación de la esencia del pensamiento humano”.

La vida psicológica no se entiende en ese momento como un conjunto coherente de procesos organizados sino dispuesta en una estructura bipolar. En uno de los extremos se encuentra la acción normal del sujeto, en el extremo opuesto la patológica.

Para Cajal las investigaciones de Charcot, Bernheim y otros sobre la “psicología mórbida” sirvieron para entender muchos de los milagros narrados por Mesmer y sus seguidores. Cajal pretende estudiar las manifestaciones humanas que parecen milagrosas pero que más bien deberían calificarse como sorprendentes.

Con esta finalidad creó un pequeño centro de investigación y tratamiento.

Pronto la barahúnda que se organiza con el ir y venir de neurasténicos, maniacos, histéricos o espiritistas y la divulgación de los supuestos milagros que allí acontecen le atrae la fama.

Al lugar acuden enjambres de desequilibrados y hasta locos de atar y Cajal decide poner fin a aquellos experimentos que llevaba a cabo sin afán crematístico, pero que bien podían haberle reportado pingües beneficios.

Entre otros fenómenos Cajal se interesó por experimentar con la hipnosis y aplicó la técnica con éxito logrando “la transformación radical del estado emocional de los enfermos, la restauración del apetito en histeroepilépticas inapetentes y emaciadísimas, la cesación brusca de ataques de histerismo con pérdida del conocimiento, el olvido radical de acontecimientos dolorosos y atormentadores y la abolición completa de los dolores del parto en mujeres normales”.

Ramón y Cajal ha sido uno de los grandes sabios, cada vez que nos detenemos en su obra podemos descubrir en ella sorprendentes revelaciones, como es la innovadora práctica de la hipnosis para calmar los dolores del parto.

Tal práctica y sus resultados está documentada por él mismo en un artículo publicado el 11 de agosto de 1889 en la Gaceta Médica Catalana. En ese artículo relata cómo su esposa Silveria fue sometida por él a hipnosis y de esta forma nacieron sus dos últimos hijos Pilar y Luis.

Alfonso Caycedo Lozano (Sofrología): 
Nació el 19 de noviembre de 1932 en Bogotá, Colombia (nacionalizado español).

Después de terminar sus estudios básicos viajó a España, donde cursó estudios de medicina y cirugía con especialización en neurología y psiquiatría en la Universidad de Madrid.

En octubre de 1960 y en calidad de médico interno del Hospital Provincial de Madrid, bajo la dirección del profesor López-Ibor, establece las bases de la Sofrología y funda al primer departamento de Sofrología Clínica; es decir, desarrolló una especie de redescubrimiento de la hipnosis, bajo el nombre de “Sofrología”.

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La palabra Sofrología tiene tres raíces de origen griego:

• SOS: Vocablo griego que significa sano y salvo, armonía o sinergia.

• PHREN: En Grecia significó inicialmente víscera, particularmente sentimiento generado por una víscera; más tarde significaría unidad mente-cuerpo.
• LOGOS: Significa, todo aquello que se proyecta hacia afuera, susceptible de estudiarse.

Caycedo, quien se encontraba terminando su especialización en Suiza al mando del Doctor Ludwig Binswanger, padre de la Fenomenología Psiquiátrica y por recomendación de éste, viaja a Oriente en 1965 para investigar las antiguas culturas del Yoga, Budismo y del Zen en busca de nuevas herramientas para la Sofrología.

Realizó una investigación durante dos años y medio en la India, el Tíbet y el Japón de donde se obtuvo mucho material de trabajo.

Caycedo, regresa a España y se radica en Barcelona donde continúa la labor de investigación, dándole estructura a la escuela Sofrológica.

La sofrología considera al ser humano como un ente indivisible, original y trascendente. Dotado, en las mismas bases de su existencia, de una energía que integra sus estructuras físicas y psíquicas. Esa energía es la consciencia.

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Su exposición, avalada por el Prof. Dr. A. Sarró, atrajo a numerosos profesionales y profanos. Los discípulos de Caycedo (por otra parte, apartado ahora de actividades médicas) enriquecieron la “sofrología” con diversas aportaciones, técnicas de meditación y hasta de Zen.

La sofrología, hoy en horas bajas (aunque de repente surgen seguidores apasionados donde uno menos se espera) no ha sido sino un intento de revitalizar la hipnosis, en épocas de poco atractivo, a base de “enmascararla” bajo otro nombre y “embellecerla” con un discurso orientalista, fácil de vender en la década prodigiosa.

La Escuela Sofrológica, fundada en 1960 por Caycedo es definida por su discípulo, el Dr. G.R. Rager como “una ciencia, una filosofía, una terapéutica y un arte. Su objetivo es por una parte, el estudio fenomenológico del conjunto de medios psicológicos, fisiológicos, químicos y físicos capaces de actuar sobre la conciencia humana y modificarla; por otra parte, su posible aplicación en la terapéutica medica”.

La sofrología (dice Caycedo) se sirve no solo de la hipnosis, sino también de cualquier técnica de relajación, variantes de la hipnosis, el entrenamiento autógeno de Schultz, la técnicas de Jacobson, así como sus estados paralelos, como los que aparecen en el yoga o la meditación.

Por tanto la sofrología y sus técnicas se basan, no sólo en la hipnosis clásica, sino en todas aquellas cosas o técnicas que producen un estado diferente de conciencia. Su denominación deriva del sophrosunem platónico: “estado de calma y concentración suprema del espíritu producido por hermosas palabras”.

La Noesiología de Escudero: 
Desde hace varias décadas el Doctor Ángel Escudero cirujano valenciano viene realizando intervenciones de cirugía mayor por lo que él ha denominado anestesia post-sofrónica.

El insiste en que su método nada tiene que ver con la hipnosis puesto que los pacientes están conscientes en todo momento mientras les opera sin dolor, incluso se permite hablar con ellos o mostrarles cómo les interviene.

De hecho, Escudero no tiene gran simpatía hacia la hipnosis, quizás por el prejuicio que en el mundo científico o académico se tiene a que se les relacione tal técnica.

Lo cierto es que sus pacientes tienen un post-operatorio mejor y más rápido que cuando las intervenciones se realizan con anestesia química; incluso muchos salen del quirófano por sus propios medios (caminando).

El nivel de hemorragias o emisiones de sangre es menor y todo ello sin los molestos efectos secundarios que origina la anestesia convencional.

Su saber, al que ha llamado Noesiología, ciencia que estudia los efectos producidos en la vida por la puesta en marcha del pensamiento (según su fundador) es difundido actualmente por él mismo en la Comunidad Valenciana a través de cursos dirigidos a médicos, psicólogos y enfermeros/as.

Noesiterapia: técnica de superación del dolor a través del pensamiento. Escudero lleva más de treinta años haciendo intervenciones quirúrgicas con “anestesia psicológica”, para lo cual el paciente consigue anestesiarse y mantenerse anestesiado, durante el tiempo que previamente se ha programado mentalmente, sólo y exclusivamente por el hecho de mantener su boca ensalivada.

La razón del beneficio del mantenimiento de la ensalivación, según Escudero, tiene relación con la activación de una serie de funciones del sistema parasimpático. Cuando pensamos: “fluye saliva en mi boca”, el cerebro recibe la idea, en respuesta a esta orden, y pone en marcha el mecanismo necesario para estimular las glándulas salivares y que se produzca la saliva fluida necesaria.

Si se consigue la ensalivación fluida, se pueden detectar, además, todos los signos de una respuesta biológica positiva, acompañados de una mejor sensación de paz y relajación y una disminución de la frecuencia de los latidos del corazón y en las arterias, por una vaso-dilatación, se producirá una disminución de la resistencia periférica al flujo de la sangre.

En los pulmones se estimula la contracción de los músculos espiratorios, por tanto se facilita la expulsión del aire. En el estomago, intestinos etc., se produce una tendencia al aumento de la movilidad y la secreción de jugos gástricos.

La sabiduría popular lo sabe desde hace mucho tiempo y lo expresa con frases como: “se me cae la baba” o “se me hace la boca agua”.

Además de todo eso, parece ser, que el reflejo de producir saliva es el primero que se realiza en el feto, antes, incluso, que el reflejo de succión.

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De esa forma conectamos a nivel biológico y mental con las primeras sensaciones vitales del organismo y por tanto, los registros neurológicos se activan haciendo que en el cerebro se estimulen aquellas zonas que segregan hormonas gratificantes: endorfinas. Es como conectar con el potencial mental para actuar en el físico y conseguir mejores resultados.

Dice el Dr. Escudero que si la enseñanza de la ensalivación la conociera y practicara todo el mundo, el hombre se encontraría de regreso al paraíso, entendiendo esto, no como un lugar en la tierra, sino como una situación de privilegio, a partir de la cual se podría empezar la evolución positiva hacia el bien infinito que fue nuestro origen y que ha de ser, necesariamente, nuestro fin.

Dice también el Dr. Escudero: “El Amor produce, igual que cualquier pensamiento positivo, una respuesta biológica armónica positiva que nos hace sintonizar con todo lo bueno que necesitamos. El Amor, en el ser humano, es una necesidad biológica, la mejor medicina preventiva que existe”.

Manuel Alba Rojas “Profesor Alba padre” (1894-1950): 
Nació en Jerez de la Frontera. El Profesor Alba exponía al público todo tipo de virtudes inexplicables: experiencias de hipnotismo, transmisión de ideas y otras facultades extraordinarias que eran puestas en escena en sus espectáculos.

Todos los que le conocieron aseguraron que poseía un don. Y quizá esa sea la clave para entender y comprender que casi transcurrido un siglo sean muchos los que opinan que era un auténtico dotado. Tenía un magnetismo especial con el que dejaba absortos a sus más allegados.

Manuel Alba Fernández (Manolo Alba) “Profesor Alba hijo” (1926-1997): 
Como si de un superhéroe se tratase durante los años cincuenta continuó la leyenda del mentalista ya que su hijo asumió el rol y amplió fronteras porque fue en América donde consiguió triunfar y amasar fortuna.

Profesor Alba (padre e hijo actuaron con el mismo pseudónimo). Andaluces afincados en Valencia desde 1930.

Juan Elegido Millán “Profesor Max” (1912-1975): 
Nació en Brihuega (Guadalajara) Estudió medicina, fue maestro nacional, practicante, ingresó en la antigua escuela de periodismo de “El Debate” y también fue un hipnotizador y mago autodidacta muy reconocido en todo el mundo.

Fue uno de los tres hipnotizadores españoles más conocidos a nivel mundial, junto a Faxman y Alba. Desde que comenzara en su Brihuega natal, sacando muelas mediante la hipnosis, su fama fue creciendo de forma exponencial. Más aún cuando sus habilidades le permitían la hipnosis telefónica o colectiva.

No es de extrañar que el profesor Max estuviera solicitado en todos los rincones de la Tierra. El briocense no lo dudaba, cogía su maleta y recorría el globo terráqueo de punta a punta. Así, durante estos viajes comenzó una afición: la adquisición de miniaturas para sus familiares, como recuerdos de sus viajes. En poco tiempo, esta afición se tornó necesidad, y los obsequios puntuales, en una colección superior a las 30.000 piezas, procedentes de más de 50 países.

José Mir Rocafort “Fassman” (1909-1991):
Nació en Sort (Lérida). Asombró a cuantos le conocieron. Era ilusionista, mentalista, hipnotizador, psicólogo, parapsicólogo, entre muchas otras cosas. Sus famosas sesiones, tanto públicas como privadas, sobre fenómenos mentales causaron asombro en los cinco continentes. Escribió varios libros interesantes: “Tú y la mente”, “Los fenómenos paranormales”, “La hipnosis al alcance de todos”, “Fassman y su mente”, “El inmenso poder de la mente”…

Fassman, reconocido durante años como el mejor hipnólogo del mundo de habla hispana, se retiró de los espectáculos para dedicarse a la psicoterapia, donde atendía pacientes bajo hipnosis, su fama como hipnoterapeuta superó la que tuvo como hipnotizador de espectáculo.

Fassman practicaba también la hipnosis en pacientes que debían ser intervenidos quirúrgicamente pero que, a su vez, eran alérgicos a la anestesia.

En Barcelona creó el Instituto Fassman para enseñar lo que denominaba como “Dinámica Mental”. Allí impartió clases y formó a futuros investigadores y parapsicólogos que alcanzaron renombre tiempo después.

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Renacimiento de la hipnosis: 
A partir de los años setenta ha disfrutado la hipnosis de un renacimiento significativo, surgiendo esta vez de los Estados Unidos. Hay una serie de profesionales, como T.X. Barber, Martin Orne, William Kroger y Herbert Spiegel, que han sido responsables del aumento del interés en y del empleo de la hipnosis, ello se ha debido fundamentalmente a la influencia de Milton Erickson. Realmente, el enfoque eriksoniano de la hipnoterapia, especialmente desde la muerte de Erikson en 1980, ha adquirido el estatus de un culto. En el proceso, la hipnosis ha cambiado también de ser principalmente una especialidad médica a ser fundamentalmente una modalidad psicológica.

Nacimiento de la Hipnosis Terapéutica con Metodología Clínica Directa: 
La Hipnosis Clínica Indirecta o ericksioniana aparece a mediados del siglo XX de la mano de Milton H. Erickson, consiste en una serie de fábulas o cuentos que el hipnoterapeuta narra mientras el paciente está hipnotizado, que luego debe relacionar una vez despierto con sus problemas y deben servirle para solucionarlos. Es como una metáfora. Consiste en el uso de la palabra con la finalidad de crear confusión mientras se establece una sugestión indirecta. Erickson utilizaba metáforas y cuentos como herramientas esenciales del trance.

La Hipnosis Terapéutica con Metodología Clínica Directa nace en 1990 de la mano de Javier Martínez Pedrós.

La Hipnosis Terapéutica con Metodología Clínica Directa es un conjunto de ejercicios, claros y concretos, que se combinan entre sí para buscar la mejor efectividad y mayor potencia, para ver de remover lo que quiera que sea que atormente, dificulte y hasta impida realizar las tareas cotidianas con un mínimo de normalidad. El éxito de la Hipnosis Terapéutica con Metodología Clínica Directa sería la buena combinación entre ejercicios primarios, secundarios y terciarios que componen la base principal del tratamiento. La diferencia no radica en el método de inducción al trance, ya que existen tantos métodos de inducción como terapeutas hay. La diferencia radica en el tratamiento. Este está compuesto por una serie de ejercicios primarios, secundarios y terciarios. Estos ejercicios son inducidos de manera directa y no indirecta.

En la actualidad: 
En la actualidad el estudio y la investigación en el ámbito de la hipnosis gozan de buena salud. En los últimos decenios, destacadas agrupaciones internacionales de profesionales de la salud han expresado públicamente su reconocimiento de la utilidad terapéutica de la hipnosis, entre ellas: la American Medical Association, la British Medical Association y La American Psychological Association. La creación de la American Society for Clinical Hypnosis, La International Societe for Clinical and Experimental Hypnosis y la European Society of Hypnosis in Psychotherapy and Psychosomatic Medicine, la Sociedad de Hipnosis Clínica Terapéutica, así como otras organizaciones de ámbito estatal, fortalecen e incorporan la actividad científica, terapéutica, experimental y profesional de un gran números de investigadores y terapeutas que hasta el momento trabajaban en completa soledad.

Hoy en día existen en todo el mundo infinidad de asociaciones científicas cuya finalidad es la formación, el desarrollo, la enseñanza y la aplicación de la hipnosis como una técnica más dentro del ámbito de la medicina, la psicología y la hipnosis como tal; es decir, dentro del ámbito completo de todo lo relativo al hombre.

La hipnosis está incorporada al quehacer diario de los profesionales de la investigación, la medicina, la psiquiatría, la odontología, la psicología, el deporte, en grandes hospitales, consultas privadas, universidades, centros de investigación públicos y privados, etc.

Además, la hipnosis ha entrado como una materia de pleno derecho en el ámbito científico por la puerta principal, es decir, formando parte del corpus teórico académico de muchos profesionales de las Ciencias Sociales, del Comportamiento y de la Salud.

El análisis histórico del fenómeno de la sugestión y de la hipnosis nos demuestra su desarrollo y evolución, sus cambios cualitativos y cuantitativos. Actualmente nadie niega que la sugestión actúe sobre la psique de las personas; es decir, que pueda influir sobre la fuerza o intensidad de fenómenos psíquicos como la percepción, la memoria, el pensamiento, los sentimientos, la imaginación, la voluntad, entre otros.

Es de todos conocida la estrecha relación existente entre los aspectos somáticos y psíquicos; cualquier cambio fisiológico y bioquímico en el organismo provoca cierta reacción psíquica y viceversa. Por eso se utilizan los términos psicosomático y somatopsíquico, y sobre ambos aspectos es posible trabajar con la hipnosis.

La utilización de la hipnosis y la sugestión como recurso psicoterapéutico ha tenido que recorrer un camino lleno de obstáculos en su desarrollo histórico, pero finalmente se ha podido comprobar su carácter científico y su valor terapéutico.

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Tres épocas importantes en la historia de la hipnosis:

  • Época mágico/religiosa.
  •  Época fluídica o magnética.
  • Época sugestiva (consagración de la hipnosis científica).

1) En la época mágica destacan el chamanismo, la magia, las creencias religiosas y por supuesta la mitología. En esta época se utilizaba la fuerza de la palabra como poder terapéutico y por supuesto el miedo y respeto que se le tenía tanto a quien profesaba la hipnosis como a la religión. (Mandatos enérgicos, mirada fijamente sostenida, gestos expresivos y teatrales).

2) En la segunda época (fluídica o magnética con una perspectiva más orgánica “física”) se optó no tanto por la fuerza de la palabra y el miedo, sino por una energía específica: el denominado magnetismo. La existencia de fluidos energéticos está presente en la medicina desde sus inicios hipocráticos. Su entronque, además, con las fuerzas de los astros tiene una amplia tradición mitológica que es actualizada en el siglo XVI por la idea de un poder magnético curativo de los astros, según Paracelso (1493-1541), así como la del “magnetismo animal” formulado por Van Helmont (1577-1644).

La capacidad de las personas para incidir en las demás y en sí mismas trasciende, como se ve, de la palabra a la energía. Esta búsqueda de lo realmente eficiente (la energía) frente a lo especulativo (lo humano, lo verbal) tiene un gran atractivo en la actualidad. No hay más que recordar las propiedades que se confieren a determinadas pulseras, objetos e incluso sustancias tan naturales y cotidianas como el agua, convenientemente magnetizada.

En esta época destaca la aparición del magnetismo animal de Franz Anton Mesmer (1734-1815), reconocido como principal pionero en el desarrollo de la hipnosis.

3) En la tercera época (hipnosis sugestiva) se vuelve a recuperar la palabra como poder terapéutico (y no como poder de miedo) y se busca también la unicidad y no la dualidad mente-cuerpo. Sería la consagración de la hipnosis científica, donde se tienen en cuenta los factores de La Nueva Hipnosis.

Las primeras manifestaciones de la hipnosis se dieron ya, en forma de autohipnosis, entre los hombre primitivos, quienes con sus cantos misteriosos, su bailes rituales, sus pases enigmáticos y palabras, hacían conjuros respecto a poderes mágicos. Así, llegaban a insensibilizarse colectivamente del dolor, tenían visiones y dominaban el cansancio, se curaban trastornos funcionales y llegaban a estados catalépticos. De hecho, este fue el inicio de la magia, la aparición de curanderos y hechiceros sanadores que ejercían gran influencia sobre la tribu.

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Opinión: Abochornado por la abundancia …


Forbes(A.Rodríguez) La escena me sonroja.

No es el rubor de mejillas ese que te sube cuando te gusta una mujer. Es vergüenza.

No es la vergüenza torera es indignación vecinal. Los dos contenedores son nuevos.

La edad y mi perfil de homínido alondra -a los que nos entra sueño pronto y nos despertamos antes de que suene el despertador-, me han lanzado a las calles cuando los adolescentes aun relamen descamisados las últimas copas.

La basura rodea los contenedores de reciclaje. Da pena ver las calles. Pareciese el día después de la victoria, pero se trata de una derrota.

Apenas a unas calles de mi portal, todas las noches hombres y mujeres como tú y como yo, quizá mejores personas, husmean en los cubos de basura en busca de alimentos que el Carrefour considera no aptos para vender. Siempre me queda la duda de si estarán cuerdos. La sombra de la duda es en sí misma un lavado de conciencia. Anoche una pareja los vigilaba apenas a dos metros. Como si esos dos metros fuesen la distancia prudencial para alejarse de la tragedia humana que supone alimentarse de los restos del sistema.

Les describo una postal de las calles adyacentes a Nuñez de Balboa, las calles de las caceroladas, de la derechita cobarde, el cogollito de ese barrio de Salamanca que se empieza a parecer a un asilo. Es fácil abochornarse; lo que es difícil es detenerse ante la indignación y hacer cosas. Activar soluciones. Ser activista contra la injusticia parece que no soluciona nada pero es imprescindible.

Un par de esquinas más allá, dos grandes contenedores están vacíos al amanecer. La basura los tiene sitiados. Nunca las calles de mi ciudad, las calles de Madrid a las que escribo Sabino Méndez y canta aun Loquillo -“Alma del Ceesepe, late muy dentro de ti”- estuvieron tan puercas. “Es la canción de la suciedad. Todo sucede bajo la ciudad” cantaban Los Nikis. La suciedad no es ya más subterránea, ha decidido subir a ver qué pasa.
Pagamos todos un precio por el consumo instantáneo. ¿Quieres que Amazon te entregue en 24 horas ese libro que necesitas tener ya, pero que no leerás ya? ¿Le pides a Glovo un paquete de sal Maldon y no te importa pagar por el porte casi lo mismo que te cuesta salar el pescado? Como dicen las camisetas para turistas en el pelourinho en Salvador de Bahía “Prisa mata”. Propongo imprimir más con este eslogan: “Prisa, ensucia”.

En mi barrio hay más basura fuera de los contenedores de reciclaje que dentro. No exagero. ¿Lo sabe el alcalde? Claro que lo sabe. ¿Qué sucede en otros barrios? ¿Son los barrios más ricos en los que los contenedores de reciclaje no dan abasto? ¿Porque nos deja la ley sacar la basura a los contenedores de reciclaje y dejarla fuera? Si está prohibido ¿porque lo seguimos haciendo?

¿Porque me siento mejor si dejo los cartones o las botellas fuera del contenedor de reciclaje que si las guardo en mi casa hasta que se puedan bajar? ¿Alguien se ha parado a estudiar el modelo japonés que ordena cuando y qué basura se puede bajar? ¿Generaríamos tanta basura si tuviésemos que guardarla en casa hasta el día que nos tocase bajarla?

¿Están siendo suficientes las masivas campañas de concienciación de reciclaje? ¿Qué piensa mi amiga Nieves Rey de Ecoembes, que tanto han hecho por concienciarnos de todo esto?

Tengo pendiente medir el nivel de decibelios del camión de la basura al descargar el contenedor del vidrio. Las noches de verano, mi ventana, abierta de par en par, está a penas a 20 metros de la zona de descarga. El estruendo de las botellas, con sus crianzas, sus maltas, los blended, los rosaditos de ligoteo, los magnum de tapón gordo, los benjamines de señorita… es tal, que la avalancha sonora te traspasa.

Dan ganas de dormir en pijama para amortiguar el golpe sonoro. Ya lo he incorporado a mis ensoñaciones y a veces lo inserto cuando me baño dormido en alguna cascada selvática, o si me meto en alguna guerra galáctica y estoy a punto de destruir una nave. El sonido del reciclaje del vidrio me apabulla. La contaminación sonora también es suciedad.

Siento vergüenza de que mi barrio, no sé si mi ciudad, esté así de sucia, pero no dejo de comprar en Internet.

Me siento responsable pero no dejo de bajar los cartones y los vidrios a un contenedor al que el exceso de consumo ha desbordado.

Me siento abochornado por la abundancia pero además de madrugador soy montonero.

Hago montones, de libros, de discos, de recuerdos, de muebles.

Amontono porque me siento mejor, aunque se que amontonar es peor.

Amontonar abochorna y te encadena.

Libre es el que menos necesita, a nadie le puede caber duda.

Entre mis recuerdos la imagen de mi padre bajando la basura en verano cuando ya todos estábamos en la cama, y la luz de su pitillo Kaiser haciendo de farol.

“Ya está todo en orden. Un día más”, debía pensar mientras chupaba el cigarro y yo, medio escondido, observaba para entender quién y porqué me había traído a este mundo.

Hasta que la puerta de la casa no volvía a candarse con el cerrojo FAC 301 no cerraba el ojo. No ha pasado tanto tiempo. Entonces no reciclábamos pero la basura estaba dentro de los cubos.

No como ahora que hay más basura fuera que dentro. ¿Será porque mi padre ya no está? ¿Qué se hace con la basura estelar allí por donde andes jefe? Ya me contarás cuando nos veamos.

Escribo esta columna abochornado por la abundancia de estas fiestas en las que la neurosis te empuja al consumismo. Que las palabras consumismo y comunismo sean tan, tan, parecidas parece una burla de la semántica.

De poco vale porque el comunismo fue a todas luces, un sistema fallido y cruel. Pero… ¡atentos! a las desigualdades de un capitalismo desbocado.

A ver si para frenar los excesos de la abundancia va a tener razón el bueno de Abundio, ya saben, ese que vendió el coche para pagar la gasolina.

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Qué es el síndrome del corazón festivo y por qué hay que extremar los cuidados en las Fiestas …


Infobae(Dr.M.Koretzky/Dra.C.Salvatori) Desde la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y de su brazo comunitario, la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), recordamos que, en estas Fiestas, sin privarnos de festejar y compartir, se debe tener especial cuidado con el consumo de alcohol y de alimentos, ya que una ingesta en exceso en un período corto de tiempo puede poner en riesgo la salud del corazón.

Está documentado que, durante las Fiestas, entre Navidad y Año Nuevo, se incrementa la mortalidad por infarto más que en cualquier otro momento del año. De hecho, un estudio publicado en la revista Circulation, informó que el 25 de diciembre ocurren más muertes por ataques cardíacos que en cualquier otro día del año, seguido del 26 de diciembre y 1 de enero.

Otras publicaciones describen un aumento global del 15% de eventos cardiovasculares durante la temporada de las fiestas, con un crecimiento de los ataques cardíacos de un 37% el 24 de diciembre, alcanzando su punto máximo a las 10 PM y con mayor frecuencia en personas mayores de 75 años, con diabetes u otras enfermedades cardiovasculares preexistentes.

Si bien no contamos con datos de nuestro país, las estadísticas invitan a tomar conciencia para evitar este tipo de episodios, en cuya causa posiblemente converjan varios factores, como el estrés por el fin de año y por todos los preparativos para las reuniones, y también los excesos en las comidas y el consumo de alcohol en los días previos.

Desde hace muchos años, se identificó como “síndrome de corazón festivo”, a partir de comprobar que llegaban a las guardias, tanto personas sanas como de mayor edad, con una arritmia llamada “fibrilación auricular”, donde el corazón pierde su ritmo habitual, para latir en forma rápida e irregular, generando palpitaciones, falta de aire o dolor de pecho en quienes lo presentan.

También se la llamó como la “Fibrilación Auricular (FA) del fin de semana”, porque son casos que llegan a la guardia mayoritariamente los días lunes. Posteriores investigaciones hallaron una relación entre estos episodios y la ingesta excesiva de alcohol. La FA es un tipo de arritmia que puede aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular, insuficiencia cardiaca o demencia.

El alcohol se considera una sustancia tóxica para el corazón. 

Los efectos son más severos cuando se consume más de lo habitual y en un breve lapso.

Esto lleva a que se liberen más adrenalina y noradrenalina, dos hormonas que aumentan el ritmo cardíaco y la probabilidad de alteraciones en el mismo, y también la presión arterial. Sus efectos son similares a realizar un ejercicio de alta intensidad, al que habitualmente no estamos acostumbrados.

A la ingesta de alcohol se suma el consumo excesivo de alimentos generalmente poco saludables, la actividad social desmesurada y la falta de descanso adecuado; todo ello aumenta el riesgo de que se presente el síndrome del corazón festivo.

Otro estudio demostró que una sola bebida al día puede aumentar el riesgo de fibrilación auricular en un 16%, en una persona con factores de riesgo como hipertensión arterial, diabetes, mayores de 65 y enfermedad coronaria. Si en un día determinado la probabilidad de sufrir una fibrilación auricular es de 1 entre 1000, en una noche que se toma un vaso de vino o cerveza esta puede aumentar a 3 en 1000, y el riesgo se incrementa cuanto mayor es el consumo de alcohol.

Si bien lo más habitual es que el síndrome del corazón festivo no genere consecuencias que lamentar, lo cierto es que tampoco se puede tener la certeza de que no haya complicaciones. Esto aplica en especial para las personas de mayor edad y para quienes tienen algún problema adicional de salud. Lo preocupante es que muchos no consultan o demoran la consulta por no arruinar los festejos.

Es muy importante prestar atención a las señales de alarma que nos envía nuestro cuerpo, como dolor de pecho, falta de aire, palpitaciones y mareos, entre otros, y ante la menor duda consultar lo antes posible.

– Cinco consejos para cuidar el corazón durante las Fiestas

Desde la Sociedad Argentina de Cardiología destacan una serie de recomendaciones para tener en cuenta.

1- Limitar la cantidad de alcohol que consumamos, evitar los excesos y las mezclas. Es importante hacer un plan con antelación al festejo, ser consciente de lo que se come y se bebe, y de las cantidades. Por regla general, la cantidad de alcohol moderada para un hombre es de máximo dos copas (trago) diarias; para una mujerno más de una copa al día. El consumo moderado de alcohol significa no intoxicarse y no consumir más de 350 ml de cerveza, 150 ml de vino o 45 ml de un licor fuerte. Recordar que, si estamos estresados, sin descansar o acumulando excesos, lo que bebemos y comemos nos impacta el triple.

2- Hidratarse. Por cada vaso de alcohol, tomar un vaso con agua. La deshidratación aumenta el riesgo de padecer el Síndrome del Corazón Festivo. Continuar con hidratación al día siguiente.

3- Controlarse en los consumos. Tanto el consumo de alcohol o de alimentos debería hacerse despacio, pensar que el festejo puede ser largo, y poder ir eligiendo qué sí y qué no puede ser una estrategia para limitar los excesos.

4- Tomar conciencia. Lo que hoy llamamos “mindfulness”, durante las fiestas no tiene por qué significar privarse de algo; hay maneras de comer en forma inteligente, porciones pequeñas y siempre incluir en el menú opciones saludables y disminuir el uso de sal, embutidos, grasas y azúcares.

5- Si nos sentimos mal, alertar a algún familiar y escuchar a nuestro cuerpo. Es preferible una consulta de más, lo antes posible, que pagar las consecuencias por no molestar por ser una noche especial.

El éxito está en buscar el equilibrio, en forma consciente, moderada, trabajar en nuestra conducta, planificar, fijar y focalizar nuestro objetivo; recordar que el festejo no solo se limita a beber y comer, sino a poder disfrutar de los encuentros y compañía de seres queridos. Las festividades de fin de año suelen generar un ambiente tóxico propicio para caer en excesos: lo más aconsejable es disfrutar de ellas con mesura y prudencia, para que unas copas de más no vayan a terminar en la sala de urgencias de un hospital.

– Algunas recomendaciones adicionales:

– Mantener una alimentación cuidada durante todo el día previo y el posterior al evento. Tiene que ser rica en vegetales crudos y frutas frescas

– No ayunar

– Asegurarse de que la mesa incluya una gran ensalada de vegetales crudos con predominancia de los verdes, y de postre una ensalada de frutas naturales de estación sin agregado de azúcar.

– Reducir el consumo de pan y galletitas

– Rutina de ejercicio: el hacer ejercicio o tratar de mantener nuestra rutina ayuda a bajar las probabilidades de presentar alguna complicación. Si se hace difícil mantener la rutina, tratar de incorporar una caminata u otra actividad divertida en familia como bailar. El objetivo es evitar mantenernos sedentarios.

– Control del estrés: época de exigencia, corridas, preparativos, de dormir menos. Tratar de organizar con tiempo todo lo que tengamos que hacer; tomarnos tiempo para respirar o hacer ejercicios de meditación. En medio de la vorágine asegurarnos de escuchar a nuestro cuerpo.

– No olvidar de tomar nuestros medicamentos como siempre lo hacemos.

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Razones para retrasar el uso del móvil: la ruptura del proceso de socialización …


The Conversation(M.S.Altaba/I.B.Alfonso) En anteriores entregas, analizamos por qué conviene retrasar el uso de los móviles y tabletas en menores para evitar que pierdan su capacidad de atención y que queden atrapados en mecanismos que están diseñados para generar adicción.

Completamos esta trilogía con un elemento perturbador: el impacto de las nuevas tecnologías utilizadas por los menores en su proceso de socialización, es decir, en el proceso por el que van adquiriendo conocimientos, competencias, destrezas y habilidades para desenvolverse en el mundo adulto.

– La socialización: un camino largo

El camino a la socialización empieza desde la cuna. Los niños van aprendiendo los usos y costumbres del entorno en el que viven, descubren cómo manejar objetos, mantienen conversaciones, resuelven problemas y solucionan conflictos.

La mayor parte de este aprendizaje procede de los dos agentes fundamentales que participan en su desarrollo: la familia y la escuela. Pero no son las únicas fuentes de conocimiento a las que se enfrentan los niños y adolescentes.

También tienen la realidad en la que conviven y el contenido que les ofrecen los medios de comunicación. Ese contenido, inabarcable, diverso, sin filtrar, lo tienen a su alcance en cualquier momento, en cualquier lugar, encerrado en un dispositivo que cabe en la palma de su mano. Son las consecuencias del llamado entorno multipantalla que se ha consolidado en prácticamente todos los hogares: por cada miembro de la familia, un móvil.

– Aprendizajes controlados

¿Por qué es tan importante tener en cuenta el riesgo que entraña esta ventana al mundo que supone la tecnología? En el proceso de crecimiento de los menores que los lleva desde la infancia hasta la vida adulta, unos aprendizajes se producen por ensayo y error, otros por imitación de lo que ven en su entorno, y algunos por las indicaciones dadas por sus adultos de referencia en el hogar o en el centro educativo.

Los menores se mueven en entornos normalmente protegidos y vigilados por adultos que procuran su bien. Funcionan como una suerte de burbuja en la que no aparecen muchos de los problemas que jalonan la vida de los adultos. Eso que en los hogares se llamaba “cosas de mayores”.

– Una entrada paulatina en el mundo adulto

Esta burbuja protectora no era totalmente estanca antes de la llegada de los móviles.

En el mundo analógico, los medios de comunicación, a través de la información y el entretenimiento, funcionaban como válvulas que permitían una entrada controlada de contenidos que, si bien no estaban preparados para los niños, suponían una buena ocasión para que los adultos ayudaran a trasladar el mensaje de qué es lo correcto y lo incorrecto

Así funcionaba el tradicional proceso de socialización mediática en un mundo con muy pocas pantallas, previo a la explosión tecnológica.

Los niños y adolescentes iban comprendiendo, junto a sus padres, a través de las historias que les llegaban por la televisión y el cine, cómo afrontar diversas situaciones del mundo adulto y cómo desarrollar su pensamiento crítico para estar preparados para la toma de decisiones en situaciones complejas.

Era un proceso paulatino (la entrada de información del exterior no era masiva), controlado (los adultos decidían cuándo se usaba la pantalla y para qué) e interpretado correctamente (padres y profesores pueden indicar qué está bien y qué está mal de eso que aparece en pantalla).

– Sin burbuja protectora

Con los teléfonos móviles, la burbuja protectora ha saltado por los aires. El proceso de socialización mediática se ha desvirtuado por el inmenso volumen de contenido no descodificado. Niños y adolescentes se enfrentan solos a un torrente de información, sin un adulto que les ayude a comprenderla, puesto que no están a su lado cuando les están llegando los numerosos mensajes que no son capaces de interpretar.

La consecuencia es que los menores, incapaces de determinar una escala de valores clara, dudan constantemente de qué es lo correcto y lo incorrecto, y sustituyen el necesario pensamiento crítico por un peligroso relativismo que tiende a validar la opción más viralizada, la que acumula más “me gusta”, aunque no sea la más justa ni la moralmente adecuada.

Encerrados en su habitación, consumiendo horas y horas de contenido audiovisual sin filtrar, sin contacto con los adultos de referencia que les pueden ayudar a entender lo que están viendo, las redes los bombardean con mensajes audiovisuales sin filtrar. Puede que no sean malos, puede que simplemente no tengan el tono adecuado, quizá abusan del humor y la ironía y no son fáciles de entender. Puede que sean realmente perniciosos, pero ellos no lo saben o, si lo saben, desconocen la trascendencia.

Sin adultos al lado para interpretarlos, el proceso de socialización mediática se produce incorrectamente. Por eso es tan importante educar en el criterio, para que sepan elegir qué ver y qué no ver, y tengan la confianza de preguntar.

– ¿A qué edad hay que dar un móvil?

Si sumamos algunos de los riesgos más peligrosos para los menores, como la salud mental, el peligro de adicción, el problema del déficit de atención y la pérdida del proceso de socialización mediática, es evidente el beneficio de retrasar el momento en que les entregamos un teléfono inteligente.

En el seno de cada familia tendrán que plantearse cómo es cada niño, si tiene tendencia a “engancharse” fácilmente a las pantallas, si tiene suficiente sentido crítico, si su voluntad es fuerte y organiza bien su tiempo, si tiene habitualmente a adultos alrededor que le van a ayudar a interpretar el mundo, si mantiene una relación fluida con ellos para preguntar aquello que no ha comprendido, y, sobre todo, si el beneficio que aporta tener el móvil será significativo para el menor.

Pero esto es un debate que daría para otro artículo.

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La inteligencia artificial no es un inventor y rechazan patentes a su nombre, por qué …


Infobae(J.Pepinosa) La Corte Suprema del Reino Unido determinó que la inteligencia artificial (IA) no puede ser reconocida como inventora en el proceso de registro de patentes.

Esta decisión sigue el caso del Dr. Stephen Thaler, defensor del sistema de IA denominado DABUS, quien intentó que dicha tecnología fuera acreditada como creadora de un contenedor de alimentos y una señal luminosa.

Con esta decisión, se zanja que las máquinas no pueden ser acreditadas con la titularidad de patentes.

Esta sentencia concuerda con la posición adoptada previamente por la Oficina de Patentes y Marcas de los EE. UU. en contra de la misma solicitud de Thaler, manteniendo así el criterio de que solo los seres humanos o empresas pueden ser considerados inventores legales.

En 2019, el Dr. Thaler presentó la solicitud para que su sistema de IA DABUS fuera nombrado como inventor de dos productos ante la Oficina de Propiedad Intelectual (IPO) del Reino Unido, la cual fue denegada.

El juez David Kitchin explicó que la negativa se basa en la ausencia de un marco legal que reconozca a las máquinas como creadoras.

Según el togado, “aquí no nos preocupa un nuevo bien tangible producido por un bien existente. Estamos preocupados por lo que parecen ser conceptos para dispositivos y métodos nuevos y no obvios”.

Y a pesar de los recientes avances y el debate generado en torno al rol de la IA en la innovación tecnológica, el fallo del tribunal británico subraya que “un inventor debe ser una persona física”.

Esto basándose en una interpretación de la Ley de Patentes del Reino Unido de 1977, bajo la cual el juez Kitchin afirmó que “DABUS no es ni era inventor” y que al no ser una persona, no puede concebir inventos.

Mientras que los abogados de Thaler, sostuvieron que la ley actual es “inadecuada” para proteger las invenciones generadas por IA, lo que podría afectar a industrias que dependen de esta tecnología para el desarrollo de nuevas aplicaciones.

De hecho, el caso ha trascendido más allá de la cuestión legal para abrir el debate sobre cómo se legislará en el futuro para regular la creciente influencia de la IA en todos los aspectos de las sociedades.

– La discusión internacional sobre las patentes de la inteligencia artificial

La controversia levantada por el caso de Thaler ha generado debate en el ámbito legal y tecnológico, tanto en el Reino Unido como en EE. UU., donde se plantea la necesidad de revisar la legislación actual en cuanto a la protección legal de material generado por sistemas de IA.

Además, en Estados Unidos, legisladores analizan si el arte u otros materiales creados a través de IA podrían recibir protección bajo las leyes de propiedad intelectual existentes, lo que evidencia el desafío que esta revolucionaria tecnología plantea para los marcos legales actuales.

Los expertos destacan que cuestiones políticas interesantes surgen respecto a cómo podría ajustarse la legislación a medida que la inteligencia artificial evoluciona, reflexionando sobre los posibles cambios en materia de derechos de propiedad intelectual en el contexto creciente de obras generadas por modelos de IA.

– Actualizar las legislaciones será clave

Más allá del caso en curso, el pronunciamiento judicial conlleva implicaciones más amplias, subrayando la necesidad de contemplar reformas legislativas que se adapten al progreso de la IA.

Y aunque la decisión en el Reino Unido es definitiva, Thaler ha encontrado resultados distintos en otras jurisdicciones, obteniendo reconocimiento para DABUS como inventor tanto en Sudáfrica como en Australia, cada una con sus respectivas decisiones judiciales en favor de reconocer la posibilidad de que una IA sea reconocida como inventora.

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Chovinismo: qué es, causas psicológicas e impacto social …


La mente es maravillosa(S.G.Juarez) Es posible que la palabra «chovinismo» no forme parte de tu jerga cotidiana, o que la hayas usado como calificativo peyorativo para hablar de personas con pensamiento extremista y discriminatorio de cualquier clase.

Sin embargo, este término se acuñó hace dos siglos y tiene un origen concreto.

A pesar de la antigüedad del vocablo, se trata de una corriente que apela a sentimientos viscerales y produce radicalidad en el pensamiento. 

Por tanto, conviene conocer qué la origina y cuál es su impacto, ya que la historia se repite cada vez que acontecen crisis sociales como las de nuestros días. Acompáñanos a leer lo que viene a continuación.

– ¿En qué consiste el chovinismo?

El chovinismo se refiere a la idea irracional de que la propia nación es superior al resto. Considera que los demás son menos avanzados, débiles, indignos y, en definitiva, inferiores. Es, por tanto, una forma extrema de nacionalismo, guiada por pensamientos distorsionados y que no responden a la influencia de la realidad.

También se puede encontrar esta palabra como «chauvinismo» o «patrioterismo».

No obstante, en la actualidad, es posible ver este vocablo aplicado a otras áreas que no son el nacionalismo. Se ha convertido en una expresión peyorativa para calificar de extremista e irracional ciertas corrientes discriminatorias, como el machismo, la transfobia o la xenofobia.

. Génesis de esta forma de nacionalismo

El chovinismo es una palabra surgida a raíz de una figura presente en la Francia napoleónica, en el siglo XVIII, tras la Revolución Francesa. En esta época, marcada por el nacionalismo presente en toda Europa, se resaltó la figura de Nicolás Chauvin, un soldado que veneraba a Napoleón y todo lo que representaba. 

Tanto era su fervor que se alistó en todas las batallas que pudo, incluso cuando sufría aún consecuencias graves de las anteriores. La fama de esta figura se empleó como estandarte para apelar a los sentimientos nacionalistas de los franceses, causando tal efecto que acabó por acuñarse el término del que hablamos en este artículo.

En cualquier caso, investigaciones históricas no han encontrado que Chauvin, en realidad, existiera. Todo apunta a que muy posiblemente fue un personaje ficticio que se usó desde el comienzo para criticar el nacionalismo extremo de aquella época.

– Características del chovinismo

Si bien hemos hablado de la irracionalidad de las ideas de superioridad abrazadas por las personas chovinistas, se pueden encontrar otras características típicas de este estilo de pensamiento.

A continuación, las exponemos:

  • Incapacidad de adaptación a ambientes foráneos: no conciben la posibilidad de vivir en otro país, por muy similar que sea su cultura a la de origen.

  • Rigidez cognitiva: los chovinistas creen que su nación es superior al resto y desoyen las argumentaciones de los demás, por válidas y correctas que sean. Basan sus propios razonamientos en prejuicios.

  • Exclusivismo nacionalista: prevalece una gran necesidad de pertenencia, pero la persona restringe sus relaciones a ciertas características socioculturales o físicas, como el color de piel o la religión.

  • Existe un apego emocional hacia la nación: todo aquello que es típico del país, desde tradiciones hasta empresas, se toma como señal de superioridad. Existen sentimientos de amor por el concepto de su país.

  • Idealización del pasado: el chovinista se aferra al costumbrismo y a la repetición, dando una importancia exagerada a los valores y hechos del pasado de la nación. Por lo general, los momentos más idealizados son aquellos caracterizados por el expansionismo y el belicismo.

Como ves, este tipo de dinámicas de pensamiento hace que la persona profese un extremismo ideológico sustentado en la exclusión. Es un cóctel peligroso, ya que el discurso se tiñe de odio y resulta muy difícil de corregir.

– ¿Cómo surgen las corrientes chovinistas?

Vivimos en una época conflictiva, donde los problemas geopolíticos extienden sus consecuencias a largas distancias debido a la globalización. Así, por ejemplo, la guerra de Ucrania produjo escasez de cereales en toda Europa, ya que casi todo él se importaba desde este país.

En un contexto como este, los nacionalismos han vivido un auge en la última década: Trump con el America first, Reino Unido con el Brexit, Milei en Argentina y un largo etcétera.

Se trata de corrientes que ponen en el centro las necesidades de la nación y, en los casos más extremos, manipulan a la población para que fusionen su identidad individual con la colectiva y hagan sacrificios en aras de los objetivos que les señalan.

Estos movimientos beben de la necesidad de pertenencia del ser humano, logrando que las personas establezcan un vínculo emocional e identitario con la idea de su país o grupo cultural.

El pasado histórico, costumbres nacionales o un entorno de crisis, suelen ser las herramientas más comunes para despertar este tipo de sentimientos. 

– Radicalización del nacionalismo: ellos contra nosotros

Como has visto, el nacionalismo se nutre de la necesidad de pertenencia y de la exaltación de muestras de identidad colectiva. Esto, que podría tomarse desde un punto de vista positivo o crítico para crecer como nación, se torna peligroso al emplearse para manipular a la población y que esta sea favorable a los objetivos que se marcan las personas que están en el poder.

La radicalización comienza cuando, después de crear una identidad nacional, se contrapone a otros pueblos. Los demás son el enemigo, lo nuestro está bien y lo suyo mal, y el choque cultural pasa a ser un ataque a lo que más se ama: la patria.

Es así como la xenofobia se instaura en el pensamiento colectivo y las personas son más propensas a ejercer (o recibir) violencia por esta identidad nacional.

Existen factores psicológicos que favorecen la radicalización del pensamiento, como la indefensión aprendida, la insatisfacción vital o la colocación del foco de responsabilidad en el exterior.

De ellos se sirven estas corrientes, pues los exaltan y ofrecen soluciones sencillas a problemas complejos, a menudo señalando a sectores minoritarios y desfavorecidos de la población.

– El chovinismo en la actualidad

A día de hoy convivimos con la radicalización del pensamiento y la exaltación de identidades concretas. La idea de proteger «lo nuestro» frente a entidades exteriores se aplica al nacionalismo y muchas corrientes sociales actuales, como el feminismo o antirracismo. Es en esta diferenciación de lo propio y lo ajeno y en la impermeabilidad del pensamiento donde descansa el extremismo.

Por tanto, es normal que el chovinismo se generalizara a otras áreas para señalar la radicalidad. Desde la crisis económica internacional de 2008 resurgieron los mensajes que instan a fusionar la identidad personal con la de la nación, así como partidos extremistas que buscan tomar el poder a través de la exclusión y la violencia.

Ante los estilos de pensamiento radicales, surgen corrientes críticas y progresistas que persiguen, precisamente, diferenciarse del patriotismo irracional y belicoso. La historia siempre se repite, por lo que nunca debe perderse de vista para que el avance de la sociedad siempre vaya hacia delante.

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Recordar durante el sueño, efectivo …


Efe Recordar mientras dormimos es mucho más efectivo que hacerlo mientras estamos despiertos, según demuestra un estudio que llevó al cabo la Universidad de Basilea (Suiza) y cuyos resultados se publican en la revista «Nature» en su versión en la Red.

De acuerdo con los especialistas, encabezados por Björn Rasch, reactivar un recuerdo mientras dormimos podría fijarlo mejor, mientras que hacerlo durante la vigilia lo desestabilizaría.

En el estudio, los especialistas entrenaron a los participantes en «memoria espacial». Los voluntarios aprendieron a relacionar un olor con la ubicación de un objeto en una cuadrícula, de forma que al sentir el olor recordarían inmediatamente dónde se encontraba el objeto.

Una vez fijado el nexo olor-objeto, esta reactivación del recuerdo se practicó en algunos participantes mientras dormían, liberando en ese momento el olor en cuestión, y en otros, haciéndolo mientras se encontraban despiertos.

Tras este experimento descubrieron que los sujetos a los que se les había reactivado así la memoria durante el sueño recordaban luego con más precisión la ubicación del objeto.

Por otro lado, el recuerdo de los participantes que habían sido sometidos a la prueba mientras estaban despiertos había perdido intensidad y resultó ser más débil que el del otro grupo.

El hallazgo podría tener implicaciones clínicas en el campo de la neurociencia para el tratamiento de diversos trastornos, como el estrés postraumático.

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La amistad tiene una base genética …


Nuestros genes influyen en la elección de nuestros amigos, según descubrió una investigación en Estados Unidos.

Los científicos de la Universidad de California, San Diego, utilizaron datos de dos investigaciones independientes.

Descubrieron que las personas que poseen un gen asociado al alcoholismo tienden a crear vínculos y aquéllos que portan un gen responsable del metabolismo tienden a permanecer separados.

El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) (Actas de la Academia Nacional de Ciencias), analizó los registros del Estudio Framingham del Corazón y el Estudio Nacional Longitudinal de Salud Adolescente.

Ambos estudios, que se llevan a cabo en Estados Unidos desde hace varias décadas, contienen tanto datos genéticos como información sobre los amigos de los participantes.

Los investigadores se concentraron en seis genes específicamente.

  • Defensa

Con uno de éstos, llamado DRD2, que ha sido vinculado al alcoholismo, se encontraron varios grupos de amigos con el mismo marcador genético.

Y con el gen CYP2A6, que se sospecha juega un papel en el metabolismo de sustancias foráneas como la nicotina, se descubrió que las personas que lo tienen tienden a no acercarse entre sí.

Los científicos no saben cuál es la causa de eso, pero especulan que podría ser un mecanismo de defensa del organismo.

Según el profesor James Fowler, quien dirigió el estudio, se han encontrado patrones genéticos similares entre parejas.

Y también en individuos que evitan tener una potencial relación con personas susceptibles a las mismas enfermedades.

El gen CYP2A6 también ha sido vinculado a la apertura de un individuo a nuevas ideas y situaciones.

En la investigación, los científicos tomaron en cuenta varios factores como raza, ascendencia común y género, y aún así obtuvieron los mismos resultados.

Sin embargo, están de acuerdo en que los resultados presentan varias salvedades.

Por ejemplo, dice el profesor Fowler, los que poseen el gen DRD2 y gustan de consumir alcohol quizás han encontrado a la mayoría de sus amigos en un bar y eso podría explicar el vínculo genético.

Tampoco se logró encontrar una firme relación entre genes y amigos con los otros cuatro marcadores genéticos analizados.

  • Primer instinto

Pero tal como explicó a la BBC el profesor Fowler, los genes sí pueden explicar porqué a menudo -de forma instintiva- nos agrada o desagrada la gente que conocemos.

«Es esa sensación que tenemos muchas veces de que alguien nos va a caer muy bien, o muy mal. A menudo tenemos esos instintos sobre la gente y no estamos seguros de dónde surgen» explica el científico.

«Creemos que entendiendo los genotipos que subyacen a la amistad nos ayudará a entender más sobre ese proceso», agrega.

Los investigadores creen que el mecanismo de tener amigos con patrones genéticos similares podría ser beneficioso en términos evolutivos.

Por ejemplo, si nuestros amigos son menos susceptibles a infecciones bacterianas, esto podría ser de beneficio para la salud del grupo porque no hay entre ellos ningún huésped de patógenos.

El profesor Fowler planea ahora llevar a cabo más estudios para identificar cómo es que el ser humano puede identificar genotipos similares en otras personas.

El investigador cree que esto se basa en el reconocimiento de las manifestaciones físicas de ciertos genes.

«Nadie sale con un equipo para analizar la saliva y hacer una prueba a sus amigos potenciales» dice el científico.

«Son las características físicas que subyacen a los genes las que podemos detectar de alguna forma, ya sea consciente o inconscientemente».

Tal como señala el investigador, estos resultados demuestran que la amistad, igual que el amor, es un proceso mucho más complejo de lo que creemos.

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Todos vemos el mundo de forma distinta …


BBC News Mundo La mayoría de los seres humanos asumimos que la forma como percibimos visualmente el mundo es muy similar entre personas.

Pero ahora una nueva investigación descubrió que, de hecho, todos vemos el ambiente que nos rodea de forma distinta.

Los investigadores de la Universidad de Londres descubrieron que una región del cerebro, llamada corteza visual primaria, es la responsable de procesar lo que vemos en el mundo.

Y ésta región, dicen los científicos, tiene un tamaño muy diferente entre un individuo y otro, lo cual afecta la forma como vemos lo que nos rodea.

Los científicos, que publican su estudio en Nature Neuroscience, llevaron a cabo una serie de experimentos con 30 voluntarios en los que les mostraban varias de ilusiones ópticas.

Asimismo, por medio de imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) pudieron medir la corteza visual primaria de cada participante.

Descubrieron que el tamaño de todas las cortezas visuales de los individuos variaba mucho, y también la forma como cada uno procesaba las ilusiones ópticas.

«Nuestro estudio revela que la forma como percibimos el mundo subjetivamente depende de la arquitectura de nuestro cerebro» explicó a la BBC el doctor Samuel Schwarzkopf, quien dirigió el estudio en Centro Wellcome Trust para Neuroimágenes de la Universidad de Londres.

«Por ejemplo, vimos que entre más pequeña era la corteza visual primaria de los participantes, más pronunciada era la ilusión visual», agrega.

Entre las ilusiones ópticas presentadas a los voluntarios estaban varias bien conocidas, como la ilusión de Ebbinghaus, que muestra dos círculos del mismo tamaño pero uno rodeado de «pétalos» circulares más grandes y el otro de «pétalos» más pequeños.

La mayoría de la gente suele ver el primer círculo como más pequeño que el segundo.

También se les presentó la ilusión de Ponzo, en la que los voluntarios veían dos líneas verticales de tamaño idéntico sobre la imagen de un túnel. En ésta, la línea colocada al final del túnel parece más grande que la colocada al principio.

Cuando los investigadores presentaron estas imágenes descubrieron que todos los participantes las veían de forma distinta.

Por ejemplo, para algunos había una diferencia «enorme» (puramente ilusoria) en el tamaño entre los dos círculos. Pero otros casi no notaban diferencias.

  • Más tamaño, menos engaño

«Las ilusiones ópticas nos desconciertan e inspiran nuestra imaginación, pero en realidad lo que hacen es demostrarnos que la forma como vemos el mundo no necesariamente es precisa físicamente, sino depende mucho de nuestro cerebro» dice el investigador.

«Las ilusiones como las que utilizamos, por ejemplo, influyen en qué tan grande se ve un objeto, es decir nos engañan para hacernos creer que dos objetos idénticos tienen diferentes tamaños».

«Y nuestro estudio demuestra que la forma como un objeto aparece frente a nosotros depende del tamaño de la región del cerebro que es necesaria para la visión».

Es decir, afirma el investigador, «qué tanto nos engaña nuestro cerebro depende de qué tanto «patrimonio» el cerebro ha dedicado al procesamiento visual».

Y el científico cree que la forma como procesamos el mundo que nos rodea tiene una influencia en todo lo que hacemos, nuestras conductas y decisiones.

«Es claro que cada uno vemos el mundo de distinta forma y ahora tenemos un vínculo entre la forma como el cerebro está organizado y la forma como percibimos lo que nos rodea».

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El bajo deseo sexual ¿problema cerebral? …


BBC Ciencia Científicos descubrieron que las mujeres que sufren problemas persistentes de baja libido parecen tener diferencias en la forma como funciona su cerebro.

Los investigadores de la Universidad Estatal de Wayne, en Detroit, Estados Unidos, afirman que ésta podría ser «evidencia sólida» de que el bajo deseo sexual tiene un origen físico.

Otros expertos creen, sin embargo, que el estudio demuestra que la libido funciona en el cerebro, pero no explica su causa.

En años recientes, cada vez se ha vuelto más aceptado por la ciencia el diagnóstico de «trastorno de deseo sexual inhibido» en las mujeres.

Sin embargo, continúa habiendo una controversia sobre si el término puede o debe ser utilizado para describir la falta de deseo sexual, la cual podría ser causada por una variedad de factores psicológicos, emocionales y físicos.

El estudio más reciente, presentado durante la conferencia de la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva en Denver, encontró diferencias en los procesos mentales de las mujeres con bajo impulso sexual.

Según el doctor Michael Diamond, quien dirigió el estudio, estos resultados sugieren que el deseo sexual inhibido es un problema físico genuino.

El investigador reclutó a 19 mujeres que habían sido diagnosticadas con el trastorno y comparó la respuesta de su cerebro con la de otras siete sin el trastorno.

En el estudio se utilizó un escáner de imágenes de resonancia magnética funcional, que puede medir los niveles de activación en diferentes partes del cerebro al detectar un aumento en el flujo sanguíneo.

Se pidió a las mujeres que miraran una pantalla durante media hora en la que se mostraban programas diarios de televisión intercalados con videos eróticos.

En las siete mujeres que no tenían el diagnóstico de deseo sexual inhibido se encontró un incremento en la actividad de las cortezas insulares, las partes del cerebro que se cree están involucradas en el procesamiento de la emoción.

Esto, sin embargo, no se vio en las mujeres con el trastorno.

  • Explicación física

Según el doctor Diamond «el haber podido identificar cambios fisiológicos creo que nos ofrece evidencia significativa de que éste es un verdadero trastorno y no sólo un constructo social».

Sin embargo, otros expertos en medicina psicosexual no están enteramente convencidos.

Sandy Goldbeck-Wood, experta del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido afirma que aunque interesante, el estudio podría llegar a una conclusión equivocada.

Afirma que es necesario llevar a cabo un estudio más grande para asegurar que las diferencias identificadas en el cerebro están verdaderamente relacionadas a la función sexual y no a la depresión, que suele causar problemas sexuales.

Por su parte, Peter Bell, terapeuta sexual de la organización británica Relate, señala que la falta de actividad cerebral en respuesta a imágenes eróticas podría esperarse en una mujer que ha perdido interés en el sexo, por una amplia variedad de razones.

«Este trastorno es ahora una enfermedad médica reconocida, pero sigue siendo un misterio si hay una sola causa o varias» dice el experto.

Agrega que muchas cosas, desde un estilo de vida ocupado y exigente hasta problemas físicos como el síndrome de ovario poliquístico, podrían ser causa de la pérdida de libido.

«El asunto es que una vez que se otorga un nombre a esto, cualquier mujer que no se siente tan «sexy» como a menudo piensa que tiene un problema».

«Yo creo que este trastorno existe, pero afecta a menos mujeres de las que se ha sugerido», expresa.

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El cerebro tiene su propia wifi: comunicaciones inalámbricas del sistema nervioso …


The Conversation(M.F.Otero) Muchos lectores seguramente conocerán las sinapsis, que podríamos definir como la forma de comunicación “por cable” entre las neuronas.

Pocos, sin embargo, habrán oído hablar de las conexiones “sin cable” o wireless en el sistema nervioso.

Yo me encontré con ellas después de años de estudio, al escuchar la charla de una colega neurocientífica que investiga a los gusanos.

Y me quedé boquiabierta.

Les pondré un símil. Imagínense que son extraterrestres infiltrados en el planeta Tierra que tratan de entender cómo nos comunicamos los humanos a distancia.

Llevan años siguiendo las conexiones por cable de los teléfonos fijos, pero, de pronto, se enteran de que los terrícolas también podemos intercambiar información sin necesidad de cables con teléfonos móviles, tabletas, ordenadores…

Se quedarían tan boquiabiertos como yo. Preguntándose cómo demonios no se enteraron antes. Prefiriendo no saber. De pronto, me di cuenta de que la tarea de entender cómo se conectan las neuronas se complicaba considerablemente.

– Un cerebro muy cableado (o no tanto)

Parece que el sistema nervioso usa comunicaciones tanto por cable como inalámbricas. Las primeras son las citadas sinapsis, que encontramos descritas en cualquier libro de texto. Santiago Ramón y Cajal predijo su existencia y las mencionó en su discurso del Nobel en 1906. Fue el neurocientífico británico Charles S. Sherrington quien las bautizó ese mismo año recalcando su “probable importancia fisiológica”.

Como ocurre con internet, donde la información a veces viaja por fibra óptica, la sinapsis también incorpora un cableado de fibras. En este caso, lo que conecta la neurona que emite y la que recibe son los axones y las dendritas. Pero este sistema no es continuo: casi siempre, entre el final de un cable y el inicio del siguiente hay una minúscula distancia, apenas unos nanómetros (un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro). Entonces, se necesita que un mensajero químico –el neurotransmisor– salve la diminuta distancia.

Los impulsos nerviosos salvan los diminutos espacios (sinapsis) entre neurona y neurona gracias a los neurotransmisores. 

Este sistema de comunicación es bastante privado. Es decir, siguiendo el símil con internet, aquí es difícil que nos intercepten el mensaje. Las sinapsis son, hasta donde sabemos, la principal forma de comunicación de las neuronas y en la que nos hemos centrado los científicos hasta ahora.

Por contra, en la comunicación sin cables –llamada a veces comunicación no sináptica o extrasináptica– no hay conexión por fibras. Aunque se ha estudiado mucho menos, sabemos que el mensajero químico puede viajar grandes distancias por el espacio entre las células.

El camino que recorren los mensajeros wireless es tortuoso y no da garantías de privacidad: aquí es más fácil que el mensaje sea hackeado.

– Primeros conectomas

Hay un gusano con nombre casi impronunciable que nos está enseñando mucho sobre las conexiones inalámbricas y, en general, sobre cómo funciona el sistema nervioso: el Caenorhabditis elegans (abreviadamente, C. elegans). Mide aproximadamente un milímetro y era el protagonista de la conferencia a la que me refería al principio del artículo.

Quizá alguien se sorprenda de que un gusano diminuto esté enseñándonos cómo se comunican nuestras neuronas. Pero la ciencia básica es así: recuerden que aprendimos mucho sobre herencia genética gracias a Mendel y unas plantas de guisante. Y que hemos averiguado mucho sobre nuestro cerebro gracias al calamar.

El primer conectoma, el mapa de todas las conexiones de las neuronas de un organismo, se publicó en el C. elegans en 1986. Los investigadores describieron todas las conexiones por cable de las neuronas: es como seguir los fideos en un plato de espaguetis y generar un mapa. Este gusano cuenta con algo más de 300 neuronas (es un plato muy pequeño), por lo que no es casual que fuera el elegido para inaugurar este campo científico.

Bastante después se pudo generar el mapa de las conexiones en animales más complejos, como la mosca o la larva del pez cebra. El conectoma del cerebro humano tardará mucho, si es que llegamos a verlo algún día. Nosotros tenemos unos 100 000 millones de neuronas: ¡un plato inmenso de espaguetis!

– Llegan los mapas de las conexiones inalámbricas

Hasta ahora, todos los conectomas eran mapas de las conexiones por cable. Pero dos grupos de científicos acaban de publicar el primer inventario de todos los nexos wireless en el C. elegans. De nuevo, nuestro gusano lleva la delantera.

Las investigaciones se fijaron en un tipo concreto de conexiones, las que utilizan unas moléculas llamadas neuropéptidos (similares a las proteínas) como mensajero químico. Se cree que modulan la función de otras conexiones. El primer grupo de expertos predijo el mapa de nexos inalámbricos basándose en la expresión de genes en la neuronas. Y comprobaron que es sorprendentemente diferente al entramado de conexiones por cable o sinapsis.

Los autores del segundo artículo usaron optogenética, una técnica que permite encender o apagar las células nerviosas y estudiaron qué les pasaba a sus vecinas. Tras analizar más de 23 433 pares de neuronas vieron que la comunicacion inalámbrica tiene mucho más importancia de lo que se pensaba hasta ahora. Al menos en el gusano, parece que la red wireless es tan necesaria, compleja y diversa como el sistema por cables.

Sabemos que la comunicación sin cables no es solo cosa de gusanos: también se ha encontrado, por ejemplo, en el cerebro de ratas y ratones. Aunque su relevancia en el cerebro humano aún está por investigar, quizá podrían ser muy importantes para entender cómo funciona nuestro sistema nervioso y cómo aparecen ciertas enfermedades. Y también qué ocurre cuando tomamos medicamentos o fármacos, pues pueden llegar a nuestro sistema nervioso y hackear nuestras conexiones inalámbricas.

Ya veremos en unos años a dónde nos llevan el gusano y el resto de animales que utilizamos en la investigación del sistema nervioso. Y es que, al final, para ciertas cosas, tampoco somos tan diferentes.

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La desmitificación del Amor Romántico en Terapia de Pareja …


Psicología y Mente(A.Duma) En la vida de muchas personas, encontrar una pareja amorosa y desarrollar con ella una relación estable, se presenta como un deseo vital.

Lo hemos visto en las películas, en relatos históricos o reflejado en nuestros abuelos; la vida en pareja siempre se presenta como positiva y deseable.

El amor romántico ha perdurado hasta nuestros días como la forma más clásica y tradicional de tener una pareja; perpetuando mitos como el de la media naranja o del amor para toda la vida.

Haber estado influenciados de tal manera por la sobrevaloración del amor romántico y de las relaciones de pareja ha hecho que muchas personas tengan la necesidad de encontrar una relación que perpetúe todas estas características.

Sin embargo, está de más cuestionarse si, ¿un amor que se basa en la obsesión o la dependencia es bueno? ¿Deberíamos darlo todo por amor? ¿Pensar que “el amor todo lo puede” no puede ser peligroso?

En muchas ocasiones, el amor romántico esconde relaciones de pareja desadaptativas, dolorosas, e incluso, de maltrato. En este artículo, vamos a hablar sobre la importancia de desmitificar esta tendencia de pensamiento y la forma en que suele abordarse en terapia de pareja para deshacerse por completo de todas las actitudes tóxicas, dependientes o manipuladoras.

– ¿Qué es el amor romántico?

Antes de entender los efectos problemáticos y negativos del amor romántico, es importante delimitar conceptualmente qué es, teóricamente, este componente relacional. El amor romántico, en esencia, se puede definir como una compleja y poderosa experiencia emocional que trasciende lo racional y, en muchas ocasiones, lo consciente.

Por lo general, se manifiesta en relaciones íntimas entre parejas, y se ha perpetuado a lo largo de los siglos, convirtiéndose en un fenómeno social y cultural complejo.

El amor romántico abraza la idea de la conexión emocional profunda, la pasión desmesurada y la creencia en un compañero “perfecto” y para toda la vida. Sin embargo, sus fundamentos a menudo se ciernen sobre representaciones idealizadas que, aunque puedan parecer poéticas, pueden ser perjudiciales en la realidad. La pasión inicial se desvanece, las expectativas irreales desencadenan decepciones y la presión por cumplir con ideales inalcanzables socavan la autenticidad en las relaciones.

Por lo general, el amor romántico se construye sobre la base de mitos culturales y narrativas románticas que, aunque puedan parecer pintorescas y, sobre todo, romantizadas, no reflejan la complejidad y la diversidad de las relaciones humanas.

La idealización del ser amado puede llevar a la negación de las diferencias y limitar la aceptación de las imperfecciones. Este enfoque utópico puede generar conflictos cuando la realidad no cumple con las expectativas iniciales, y nos damos cuenta de que una pareja no siempre es perfecta e ideal.

. La importancia de desmitificar el amor romántico

Desmitificar el amor romántico es un paso crucial hacia la construcción de relaciones más sólidas y realistas.

La sobre – idealización puede generar presiones insostenibles y contribuir a la insatisfacción en las parejas.

Al cuestionar las expectativas poco realistas, se abre espacio para la aceptación genuina del otro y la apreciación de las complejidades inherentes a las relaciones.

Entender que una persona no tiene por qué ser “el amor de nuestra vida” y que, incluso, lo más probable es que no exista “un amor de la vida” es muy positivo para rebajar expectativas y evitar dependencias emocionales.

La desmitificación del amor romántico no implica despojarlo de su belleza, sino más bien liberarlo de las restricciones irreales. Permite reconocer que el amor evoluciona, fluctúa y requiere esfuerzo continuo.

Al adoptar una perspectiva más pragmática, las parejas pueden construir conexiones más auténticas y resilientes. Además, desmitificar el amor romántico tiene repercusiones más amplias en la sociedad al desafiar normas culturales arraigadas. Reconociendo que no hay un modelo único de amor, se fomenta la aceptación de la diversidad en las relaciones y se reduce la presión social para encajar en un molde predefinido.

– ¿Cómo se aborda en terapia de pareja?

En muchas ocasiones, debido a las creencias irreales y sobrevaloradas del amor, muchas parejas deben recurrir a terapia conjunta para llegar a soluciones de sus problemas. La terapia de pareja emerge como un espacio propicio para abordar las complejidades del amor romántico y desmontar las expectativas poco realistas.

Los terapeutas se centran en crear conciencia sobre los mitos del amor romántico, alentando a las parejas a examinar críticamente sus propias creencias y expectativas. Se emplean diversas estrategias, como la terapia cognitivo-conductual, para desafiar patrones de pensamiento perjudiciales. Los terapeutas también fomentan la comunicación abierta y honesta, promoviendo la comprensión mutua y la aceptación de las diferencias individuales.

La terapia de pareja ofrece un espacio seguro para explorar las emociones subyacentes, identificar patrones disfuncionales y aprender habilidades prácticas para fortalecer la conexión emocional. Los terapeutas trabajan en conjunto con las parejas para construir expectativas más realistas, destacando la importancia de la adaptabilidad y el crecimiento conjunto. Integrar la desmitificación del amor romántico en la terapia no solo contribuye a relaciones más saludables, sino que también empodera a las parejas para forjar caminos únicos basados en la autenticidad y la comprensión mutua. En última instancia, la terapia de pareja se convierte en un catalizador para transformar las nociones arraigadas de amor en una narrativa más inclusiva y resiliente.

En la desmitificación del amor romántico a través de la terapia de pareja, se revela un camino hacia relaciones más auténticas y resilientes. Al desafiar expectativas poco realistas, la terapia permite la aceptación genuina y el crecimiento conjunto. Este enfoque no solo transforma las dinámicas de pareja, sino también desafía las normas culturales, fomentando la diversidad y la aceptación. La desmitificación no resta belleza al amor, sino que lo libera para florecer en su autenticidad.

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Mentir «nos hace sentir sucios» …


BBC News Mundo Un nuevo estudio sugiere que, efectivamente, mentir produce una necesidad de lavarse la boca.

La investigadora Spike Lee, de la Universidad de Michigan, quien encabezó el estudio, señala que las madres pueden tener parte de razón cuando mandan a sus hijos a lavarse la «boca sucia» con jabón.

«Las referencias a ‘manos sucias’ o ‘bocas sucias’ en el lenguaje cotidiano sugieren que la gente piensa acerca de los problemas abstractos de la pureza moral en términos de experiencias más concretas como la pureza física», dice Lee en un comunicado.

Spike Lee y Norbert Schwarz, de la Universidad de Michigan, les pidieron a 87 estudiantes que imaginaran una situación en la que existía la tentación de no devolverle a un colega imaginario, «Chris», un documento que lo beneficiaría y que a su vez perjudicaría a los participantes.

A cada participante se le pidió que le dejara a «Chris» un mensaje de voz o de correo electrónico, diciéndole la verdad en unos casos y mintiéndole en otros.

Luego se les pidió que valoraran varios productos como parte de una supuesta encuesta de marketing y que dijeran cuánto estaban dispuestos a pagar por cada producto.

Los productos incluían un enjuague bucal y un jabón para las manos.

  • Partes específicas

Los científicos comprobaron que los participantes que habían mentido por teléfono, dejando un mensaje grabado falso, sintieron un deseo más fuerte por el enjuague bucal y ofrecieron pagar por él más que el resto.

A su vez, los que habían dicho una mentira en el mensaje electrónico valoraron más el desinfectante para las manos.

«No es sólo que las personas quieren limpiarse después de un acto ‘sucio’, sino que quieren lavar la parte específica del cuerpo involucrada en ese acto», subrayó Schwarz.

Los resultados se publican en la revista Psychological Science.

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Con depresión el mundo se ve literalmente de color gris …


BBC Ciencia La depresión altera la visión y el contraste con el que se perciben los colores.

Por eso quienes sufren el trastorno literalmente ven el mundo de color gris, afirma un estudio.

Ésa es la conclusión de una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Friburgo, en Alemania, que descubrieron por qué la gente con depresión suele ver todo «más oscuro».

En estudios previos, los investigadores encontraron que la gente con depresión tiene dificultades para detectar las diferencias en los contrastes de blanco y negro.

En la nueva investigación midieron la respuesta de la retina de varias personas, tanto con depresión como sin ella, que fueron sometidas a análisis de neuropsiquiatría y oftalmología utilizando electrocardiogramas de la retina del ojo.

La retina, ubicada en la parte posterior del ojo, contiene células sensibles que convierten la luz en impulsos nerviosos que el cerebro interpreta para permitirnos ver.

Los científicos descubrieron que los pacientes con depresión, algunos sometidos a tratamientos antidepresivos y otros no, tenían una capacidad mucho más baja de contraste en la retina que los que no sufrían el trastorno.

Este efecto, explican los autores, es similar a ver la televisión bajando los niveles de contraste.

  • Forma de diagnóstico

Los investigadores también encontraron una asociación entre la capacidad de detectar el contraste y la severidad de la depresión.

Es decir, los pacientes con los síntomas más graves de depresión fueron los que mostraron menos capacidad de respuesta en la retina.

Tal como señalan los investigadores en la revista Biological Psychiatry, el estudio podría conducir a crear una forma de evaluar la severidad de la depresión midiendo el contraste de la retina.

«Estos datos muestran la profundidad de la forma como la depresión altera la experiencia del mundo de un individuo», expresa el doctor John Krystal, editor de la publicación.

«Cuando la gente está deprimida, es menos capaz de percibir contrastes en el mundo visual», agrega.

«Esta pérdida parece convertir al mundo en un lugar menos placentero para vivir».

Por su parte, el doctor Ludger Tebartz van Elst, quien dirigió el estudio, afirma que esta forma de medición de la retina podría convertirse en «una herramienta valiosa para medir objetivamente el estado subjetivo de la depresión».

«Esto podría tener implicaciones a largo alcance tanto para la investigación como para el diagnóstico clínico y la terapia de la depresión».

Pero el científico agrega que aunque estos resultados son claros, será necesario confirmarlos en futuros estudios.

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Jorge Luis Borges: Sigo en pie…


De Jorge Luis Borges: «Sigo en pie»

Me siento, a estas alturas de la vida, casi igual que cuando era joven.

Mis propósitos, afanes, preocupaciones, planes, ilusiones, temores, limitaciones, aspiraciones y aficiones tienen, en lo general, las mismas características que en aquellos tiempos.

Estoy muy lejos de plantear mi felicidad en base a los bienes materiales y sigo siendo capaz de disfrutar lo que tengo sin caer en la desesperanza por obtener aquello de lo que carezco.

Tengo la fortuna de apreciar y dimensionar lo que me rodea y vivo en armonía con lo que soy capaz de generar por medio de mi trabajo diario.

Sigo esforzándome diariamente por ganarme el cariño y respeto de mi familia, amigos y compañeros de trabajo, pues siempre he sabido que los amores se mantienen y crecen a la luz de la devoción y cariño con el que se cuidan y bastante bien les hace regarlos frecuentemente con agua del corazón.

Mantengo vivos mis amores, los pasados y los presentes, porque ellos me dan la energía para seguir caminando.

Conservo los afectos de mis amigos en el reducto interno que para cada uno he ido formando a través de los años y lo cuido como un espacio que a perpetuidad y por derecho a cada uno corresponde.

Guardo un especial agradecimiento a todos aquellos que han aportado con generosidad un pedacito de su alma y su corazón contribuyendo a hacer de mi lo que soy ahora y lo que seré mañana.

Uso como energía pura la confianza que tuvieron y tienen en mi quienes me han ayudado a formarme durante todos estos años. Esas personas que estuvieron conmigo durante mis años niños, mis años jóvenes y mis años adultos, y que, en conjunto me han preparado, espero, para vivir bien mis años viejos que pronto habrán de venir.

Tengo presente a mis antepasados quienes me ofrecieron sus hombros para que mis pies comenzaron su trayecto y ahora cuido que mi par de piernas sean fuertes para que se apoyen en ellas los pasos de quienes de mi nacieron. Procuro que mis pies se conserven firmes y en contacto con el piso, aunque es frecuente que mi imaginación se de el lujo de volar y de soñar con un armonioso hoy y un mejor mañana.

Cuando en mi existe frío, producto de las lejanías, desavenencias y desencuentros con mis semejantes, llamo a la hoguera de mi corazón para que me fortalezca, y le pido que me de el calor que me permita asumir mis culpas para saber pedir perdón.

Y cuando recibo por cualquier motivo la disculpa ajena, trato de ser de fácil perdón y olvido. Bastante penitencia paga quien asume su culpa como para se cometa el exceso de hacerle el momento más difícil.

Procuro vivir en paz conmigo mismo, pues se bien que no se puede ofrecer tranquilidad cuando uno mismo no la tiene para si.

Se que para volar solamente se requiere dar fuerza a las alas de nuestra imaginación y tomar rumbo hasta donde la nada existe.

Sueño con una vejez acompañada en donde la acompañada, mano de ella sea mi guía y donde la mía sea su sostén.

Quiero repetirme en cada acto de quienes buscan una forma digna de vivir y que sus afanes impregnen mi alma para seguir adelante y vivir cada día como manda Dios.

Quiero tener algún día el privilegio de llegar hasta lo más alto donde el espíritu alto, tiene su fortaleza y nuestra fe su razón de ser.

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La hipótesis de Dios …


The Conversation(I.L.Goñi) Cuentan que, en una ocasión, cuando el astrónomo, físico y matemático francés Pierre-Simon Laplace regaló un ejemplar de una de sus obras a Napoleón, éste le comentó: “Me han dicho que en este gran libro que habéis escrito sobre el sistema del mundo no se menciona a Dios, su creador”.

A lo que Laplace respondió: “No he necesitado de esa hipótesis”.

Durante siglos, los descubrimientos científicos parecían ir en contra de la creencia de Dios.

La ciencia hacía retroceder a la religión y el desarrollo tecnológico hacía inútil la necesidad de volverse hacia un Dios para explicar y resolver los problemas humanos.

Quienes mantenían una posición creyente experimentaban cierto complejo de inferioridad con respecto al racionalismo. El materialismo se convertía en intelectualmente dominante.

Recientemente se ha presentado el libro Dios. La Ciencia. Las pruebas. El albor de una nueva revolución. Todo un bestseller en Francia con más de 250 000 ejemplares vendidos. Sus autores, Michel Yves Bolloré y Olivier Bonnassies, sostienen que el materialismo es una creencia como cualquier otra y que el estado actual de la ciencia no desmiente la existencia de Dios, sino que más bien la prueba.

– La muerte térmica del universo y el Big Bang

Según estos autores, a pesar de la incertidumbre que subsiste acerca de la naturaleza de la materia y la energía oscuras, los datos coherentes de que disponemos actualmente, si las leyes de la naturaleza no cambian con el tiempo, demuestran que el único final posible del universo es su muerte térmica, una consecuencia de la aplicación del segundo principio de la termodinámica.

La hipótesis que hoy recaba el consenso más amplio es que el Universo está en una expansión acelerada. Según esto, dentro de unos 10¹⁰⁰ años tendrá lugar la muerte térmica completa del universo, sumamente dilatado en una expansión máxima en la que llegará a la máxima entropía y será el fin de toda actividad termodinámica.

Comenzará lo que denominan el “Periodo Oscuro” (Dark Era), en el que solo habrá fotones en un espacio gigantesco que tenderá al cero absoluto. El universo, por tanto, no es estático ni eterno y está en evolución.

Y si tiene un fin, debió tener un inicio. El modelo estándar del Big Bang, un universo en expansión con un inicio concreto hace 13 800 millones de años, ha sido verificado y confirmado repetidamente a pesar de los intentos fallidos de elaborar otros modelos.

El universo, por tanto, no es algo fortuito, desordenado y aleatorio, sino que surge de un proceso ajustado en el que cada elemento aparece progresivamente. Todo emerge de un “átomo primitivo”. Antes no había tiempo, ni espacio, ni materia. No había nada.

Tiempo, espacio y materia surgen en un momento concreto. El infinito, por tanto, solo es un concepto. El “antes” estaría fuera de la ciencia experimental. Esta hipótesis, la más coherente y que recaba el mayor consenso actualmente, genera otras preguntas: si el universo no es eterno, ¿qué había antes? ¿La nada, el no tiempo? ¿Cómo surge algo de la nada? Y, sobre todo, ¿por qué surge? Para los autores esto es una prueba de la existencia de un Dios creador.

Aunque existen otras interpretaciones o hipótesis –como la de la inflación cósmica, el universo sin bordes, la teoría de supercuerdas, modelos inflacionistas, un multiverso eterno y cíclico con diez o más dimensiones que surge de leyes preexistentes…– son sumamente complejas, altamente especulativas e improbables de verificar, aunque supongan un ejercicio intelectual y científico interesante.

El libro también incluye un sugerente capítulo sobre la persecución ideológica de los científicos del Big Bang.

– El ajuste fino y el paso de lo inerte al mundo vivo

En cosmología, el ajuste fino del universo significa que las condiciones que permiten la vida en el universo solo pueden ocurrir cuando ciertas constantes fundamentales se encuentran en un rango muy estrecho de valores.

De este modo, si alguna de esas constantes fuera ligeramente diferente, el universo, la materia y la vida no serían posibles.

El universo aparece como “todo un montaje”, una mecánica con una precisión increíble en la que cada etapa depende de improbables ajustes y engranajes complejos, indispensables, que encajan unos con otros para permitir la existencia y el funcionamiento del conjunto.

Es lo que algunos han llamado el principio antrópico, esa aparentemente increíble serie de coincidencias que permiten nuestra presencia en un universo que parece haber sido perfectamente preparado para garantizar nuestra existencia. Desde la fuerza de la gravedad, la fuerza electromagnética, la velocidad de la luz, la constante de Planck, la carga y la masa del electrón y del protón…

Según esto, es difícil sostener que el universo, la materia y el salto de lo inerte a lo vivo hayan surgido del caos, o que el azar y la probabilidad sean la única causa. El materialismo y el azar siguen siendo un desafío y por sí solos no pueden explicar toda la realidad.

– Una hipótesis razonable y coherente

En mi opinión, todos estos argumentos no son demostraciones de la existencia de Dios. La ciencia no puede probar la existencia de Dios, como tampoco puede demostrar que no exista. No es necesario que la ciencia apoye a la fe.

Para explicar el mundo que nos rodea no es necesaria una intervención directa de Dios, lo que se suele denominar el “Dios de los huecos”. Cuando hay un “hueco”, algo que no entiendo o para lo que no tengo explicación científica, echo mano de Dios que con su dedo mágico me rellena el hueco. Una “hipótesis” muy atractiva pero quizá no imprescindible. Viene bien aquí recordar la cita “la Biblia no nos dice cómo es el cielo, sino cómo ir al cielo”.

Pero lo que sí demuestran los autores es que la ciencia no necesariamente aleja de Dios y que creer en Dios es algo “razonable”, que para un hombre o una mujer de ciencia en pleno siglo XXI tiene sentido ser creyente. La fe no es irracional, no es un “complemento”: es también una manera consistente de entender la realidad.

La ciencia y la fe se complementan en su fin último, que es el conocimiento de la verdad del mundo y del ser humano. La ciencia nos va a interrogar y nos va a dar respuesta (o por lo menos lo va a intentar) sobre cómo son las cosas. Y la fe lo que nos dará a algunos es la razón, el sentido, el por qué. Pero no son territorios independientes, sino complementarios.

Para las personas que tenemos fe, ésta es un estímulo para seguir investigando apasionadamente, porque cuanto más se conoce el mundo que nos rodea, más se conoce a Dios. ¿Y si surge algún tipo de contradicción entre lo que me dice la ciencia y lo que me sugiere la fe? La realidad es una, esas aparentes contradicciones son un estímulo para seguir estudiando e investigando más.

Como escribe Robert W. Wilson (Premio Nobel de Física de 1978) en el prólogo del libro: “Un ser superior podría estar en el origen del universo; aunque esta tesis general no me parece una explicación suficiente, acepto su coherencia”. La afirmación “la ciencia no desmiente la existencia de Dios, sino que más bien la prueba” propone un debate esencial sin insultos ni degradaciones ni cancelaciones. Pensar las cosas con profundidad no tiene por qué suponer descartar “la hipótesis de Dios”.

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El año de la inteligencia artificial generativa y del principio del fin …


Infobae(J.Carrión) En estos momentos se puede ver una las obras más alucinantes del arte del siglo XXI en el Osservatorio de la fundación Prada de Milán.

Se trata de Map Room, un doble mural que, mediante una compleja infografía diseñada en blanco y negro muestra ni más ni menos que la genealogía de la tecnología y el poder entre 1500 y 2025.

Más de cinco siglos de perfeccionamiento teórico y práctico del biocontrol.

Cientos de datos, conceptos, inventos o gestos de los últimos 500 años adquieren sentido en ese mapa conceptual e hipnótico, la pieza estrella de la exposición Calculating Empires, de Kate Crawford Vladan Joler.

Un ensayo warburgiano y gráfico sobre cómo hemos traducido, catalogado, coleccionado, procesado el mundo, desde el Renacimiento hasta la sexta extinción masiva, cada vez con más herramientas, más creatividad, más precisión: insaciables.

En el catálogo leemos: “Este es el año en que la inteligencia artificial generativa ha inundado la cultura global”. En efecto, millones de personas han cambiado las formas en que escriben o crean imágenes, en que se relacionan con la información y el conocimiento.

Y eso ha ocurrido el año más caluroso de la historia. Es decir, la IA ha llegado finalmente a nuestras vidas a la vez que asumíamos el nuevo orden climático global. Son dos fenómenos absolutamente relacionados: el desarrollo exponencial de la supercomputación y de las redes neuronales de aprendizaje profundo extiende cheques energéticos que el planeta no podrá pagar.

Después de tantos años imaginando que tal vez seríamos capaces de desacelerar o atenuar el cambio, este 2023 hemos empezado a asumir la realidad. Los que escuchan(Candaya), de Diego Sánchez Aguilar, quizá sea la novela reciente que mejor ha captado y representado el coste psicológico y emocional de esa deuda ecológica colectiva, que tanto se parece a un proceso de duelo.

Aunque pone el foco narrativo en una historia familiar, el escritor español encuentra mecanismos para abordar todos los miedos y ansiedades contemporáneas, desde la descripción de un videojuego apocalíptico hasta la organización de una Cumbre del Futuro con representantes de todos los países y una versión ciega de Greta Thunberg.

En ese catálogo de pánicos destaca el temor crónico a la catástrofe ambiental: “La ecoansiedad debía tratarse como se trata el duelo”, leemos: “se debe pasar el duelo por el cambio planetario, por la pérdida, pero hay que seguir adelante”.

Socialmente, el cambio climático ha seguido las fases clásicas del proceso psicológico mediante el cual nos despedimos de alguien querido: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Aunque la ultraderecha, incapaz por naturaleza de progresar, siga siendo negacionista, la mayor parte de nosotros se debate en estos momentos entre el estado depresivo y la aceptación.

Eso está provocando que la inteligencia artificial –aplicada por ejemplo a modelos de previsión del clima o al diseño de arquitecturas resilientes a las catástrofes– esté dejando de ser vista como nuestra arma contra el cambio climático y empiece a ser concebida como nuestra mejor aliada para la adaptación.

«Map Room» en la Fundación Prada de Milán

Nature ha escogido, por primera vez en su existencia, a un agente no humano como uno de los científicos protagonistas del año.

Se trata de ChatGPT, al que define como coautor de artículos científicos, como un programa que propone esquemas o guiones de presentaciones, solicitudes de becas o clases, y que escribe código.

Su llegada ha encajado en el espacio que ya habían creado los asistentes personales durante los últimos quince años.

Microsoft ha encontrado la mejor metáfora para nombrar ese papel de acompañamiento y multiplicación: Copilot. Así llama a su propio asistente, impulsado por un modelo de lenguaje de gran tamaño para generar texto y traducción, que ya ha sido incorporado a Windows 11.

La palabra entronca la IA generativa de hoy con la larga historia de los pilotos automáticos. Hace un siglo que comenzaron a utilizarse en navegación marítima y aérea. Durante mucho tiempo fueron objeto de sospecha y crítica, como lo fueron los drones a principios de siglo o lo es ahora la conducción automática de vehículos terrestres. La inteligencia artificial ha empezado a copilotar a nuestro lado la mera realidad.

Esa conducción compartida se enfrenta a múltiples desafíos. Los más visibles tal vez sean los de la educación y el mundo laboral: ¿Cómo vamos a incorporar la generación automática de texto, imagen, traducción o código en nuestros programas educativos o en la dinámica de nuestras aulas? ¿Cómo van a mutar los trabajos y cuáles van a desaparecer?

Pero es en niveles menos evidentes, como el de la salud mental y el de la sostenibilidad, donde nos enfrentamos con los problemas más radicales de la IA.

Los algoritmos, que han condicionado nuestra autoexpresión en las redes sociales, nuestro acceso a la información a través de los buscadores y nuestro consumo cultural en las plataformas, han moldeado nuestra psicología, nuestra percepción de nosotros mismos y del mundo.

Los efectos cognitivos y sociales de la presencia constante de una IA copiloto están por descubrir. No hay duda de que tendrán tanto luces –por ejemplo en personas mayores sumidas en una profunda soledad– como sombras –sobre las que nos ha advertido durante décadas la ciencia ficción.

Una consulta en ChatGPT consume el triple de energía que una búsqueda en Google. La aceleración tecnológica es también una aceleración antiecológica. El modelo de desarrollo que está adoptando la humanidad es totalmente insostenible. Tal vez sea ese el pacto que hemos sellado este año: al adoptar masivamente la inteligencia artificial generativa hemos asumido que el cambio climático es irreversible. Que 2023 significa el principio del fin.

No me refiero a un fin apocalíptico, sino a una lenta constatación de que no hay vuelta atrás; de que la acción industrial y la ingeniería ambiental han alterado para siempre los fenómenos que antes considerábamos naturales, con la consiguiente adaptación colectiva a la desaparición del hielo en los polos, la subida del nivel de las aguas o la multiplicación de los incendios forestales o las tormentas furiosas.

Nos ayudarán las inteligencias artificiales, que cada vez serán más precisas y más creativas, pero también más glotonas: a nuestra imagen y semejanza, tan difíciles de saciar.

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¿Qué son los pensamientos intrusivos y cómo manejarlos? …


Trasládate a este escenario: quieres cruzar la calle, pero te angustia que un automóvil te atropelle.

O no sales de casa los martes, por temor a que justo ese día pase algo trágico.

Los pensamientos intrusivos son motivo de preocupación para muchas personas.

Sentir que la parte racional se apodera de todas las parcelas de la vida, hasta el punto de gobernarlas por completo, no es para nada agradable.

A pesar de estar extendidos en la población general, estas ideas muy pocas veces son consultadas. La vergüenza o el creer que son normales hacen que la gente viva con ellas y acabe resignada al malestar.

Sin embargo, esto no debería ser así, ya que tratarlas mejora el estado de ánimo y la calidad de vida. Por ello, sigue leyendo y descubre qué son y cómo se tratan estas obsesiones.

– ¿Qué son los pensamientos intrusivos?

Pensar de modo intrusivo es darle cabida a ideas o imágenes, la mayor parte del tiempo de carácter perturbador o angustiante, que vienen a tu mente sin previo aviso. Su naturaleza es muy variable; los temas más comunes son, entre otros, recuerdos del pasado, actos de violencia, actos sexuales y comportamientos socialmente inaceptables.

En general, los pensamientos no dejan de ser, al fin y al cabo, productos psíquicos, cosas que nuestra mente produce sin que muchas veces seamos conscientes del porqué. A lo largo de un solo día tenemos decenas. Y la mayoría, tal y como vienen, desaparecen y no volvemos a acordarnos.

No obstante, hay una pequeña cantidad que no se va y que se instala por mucho tiempo. Tales reflexiones reemplazan a las ideas principales hasta que nuestro estado mental se perturba. Y se mantienen por la importancia que solemos darle: si la idea es repetitiva y le decimos al cerebro que es relevante, ahí continuará.

– Por qué aparecen estas ideas angustiantes

Los orígenes de los pensamientos angustiosos son múltiples y no suceden igual en todas las personas que los desarrollan. Aun así, es cierto que en muchos casos se puede observar un proceso, o un patrón repetitivo con peculiaridades en cada quien, que nos ayuda a entender mejor la raíz de estas cogniciones.

Hay situaciones en las que un disparador externo (un estresor) es el detonante, pero no es lo frecuente. Normalmente, no es posible establecer una causa externa; el origen se sitúa en la misma evaluación que la persona hace de sus pensamientos y la importancia que les otorga. 

Lo habitual es que se presenten en individuos con alto sentido de la responsabilidad y el deber. Un pensamiento que aparece de manera casual y fortuita no se trata como tal, sino todo lo contrario. La persona empieza a sobrestimar su relevancia y a tenerlo más presente; así crea un bucle racional del que es muy difícil desprenderse.

– Características de los pensamientos intrusivos

En definitiva, las características que tienen en común estos pensamientos egodistónicos y negativos son las siguientes:

  • Recurrentes: vuelven una y otra vez sin modificarse.

  • Desagradables: su contenido es aversivo o genera emociones negativas.

  • Improductivos: no nos ayudan para planificar y ordenar las tareas del día a día.

  • Obstaculizadores: dificultan la concentración, memoria y otros procesos cognitivos.

  • Repentinos: aparecen de forma súbita sin poder identificar un desencadenante.

  • Incontrolables: los esfuerzos para dejar de pensar son inútiles, incluso tienen el efecto contrario.

De acuerdo con un estudio divulgado en Journal of Obsessive-Compulsive and Related Disorderscasi el 94 % de las personas tienen pensamientos intrusivos con regularidad. La investigación evaluó su presencia en seis continentes y tuvo en cuenta los episodios durante los últimos tres meses. Por tanto, su manifestación está en todas las culturas.

– Pensamientos obsesivos y trastornos mentales

Es cierto que tal clase de ideas obsesivas son algo extendido entre la población. Se asume como regla que todos tuvimos o tendremos alguna. Pero el impacto de estas llega a ser patológica.

De hecho, se trata del núcleo de trastornos mentales como la ansiedad generalizada o el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Lo que comparten ambos es que el malestar se centra en la preocupación o rumia que se percibe como invasiva e incontrolable. Cuando es así, son más un síntoma que un episodio pasajero.

Por otra parte, estas angustias pueden desarrollarse también en trastornos alimentarios, trastorno de estrés postraumático, depresión (hasta la depresión posparto) y en lesiones cerebrales traumáticas. De nuevo, en tales casos acompañan a otros síntomas; así que de forma aislada no son indicadores de estas condiciones.

– Ejemplos de pensamientos intrusivos

Una situación de lo más normal puede desencadenar en una idea obsesiva, generando la relación entre un pensamiento intrusivo y la ansiedad. ¿Qué situaciones serían estas? Mira, a continuación, los ejemplos más comunes que te presentamos:

  • Místicos o religiosos: imaginar escenas contrarias a lo que predica tu religión y sentir que por eso pecas.

  • Relacionados con acontecimientos traumáticos: recordar algún hecho del pasado que te haga sentir miedo o angustia.

  • Supersticiosos: creer que por pensar en un acontecimiento malo pasará. O que si no tienes un determinado pensamiento, algo horrible ocurrirá.

  • De daño a los demás: ir por la calle y pensar que harás daño a otra persona, que sufrirás una pérdida de control y agredirás a alguien allegado, aunque jamás haya sido tu intención.

  • Sexuales: objetar tu orientación o preferencias sexuales, pese a no tener dudas previas. Se suma el miedo a cometer algún acto sexual ilegal, a conocer a una amistad de tu pareja y pensar que le gustarás o que te gustará.

  • Vinculados con la salud: el temor a padecer una enfermedad grave, creer que sufrirás un accidente o que ocurrirá algo malo en un determinado día o dudar sobre tu salud mental, cuestionando si en algún momento sufrirás un trastorno o si ya lo sufres y no lo sabes.

– ¿Cómo controlar los pensamientos intrusivos?

En cuanto al manejo de las ideas intrusivas, hay dos corrientes de tratamiento: aquellas que se enfocan en desactivar los pensamientos negativos y las que enseñan a convivir con ellos y relacionarnos de otra manera. Como dijimos antes, una de sus características más básicas es que son incontrolables. Parece paradójico, pero cuanto más se esfuerza uno por no pensar, más fuerte se hace la idea.

Por ejemplo, reflexiona por un momento en un elefante rosa. Ahora trata de quitarte esa imagen de la cabeza: aunque intentas eliminarla, más nítida aparece en tu conciencia.

En razón de ello, los métodos supresores de cogniciones tienen una eficacia limitada. En su lugar, resultan más interesantes aquellas técnicas que nos permiten aceptar los pensamientos y tratarlos como lo que son: un producto casual de nuestra mente.

La defusión cognitiva pretende ese mismo objetivo. Esta herramienta, cuyos orígenes se sitúan en la terapia de aceptación y compromiso (ACT, por sus siglas en inglés), trata de cambiar la relación con nuestros juicios. Son productos de la mente, pero que no reflejan la realidad.

De acuerdo con un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid, la técnica de la defusión cognitiva resultó eficaz tanto para disminuir la cantidad de los pensamientos obsesivos, como el grado de malestar que estos provocaban.

Por ello, ante ideas intrusivas, considera que son como una nube: están en el cielo y a veces impiden ver el sol, pero más tarde se moverán y desaparecerán. Otros trucos que ayudan son los que ahora te compartimos.

. Dormir suficientes horas

Uno de los mejores remedios cuando no se puede detener la mente es esforzarse por dormir más horas. La falta de descanso es un factor que propicia los pensamientos obsesivos. Y no solo eso, sino que, a menor cantidad de horas de sueño, más angustiosos y reales parecen. Por ello, cuidar tu descanso te ayudará a estar de mejor humor y relativizar las cosas. 

. Hablar de las preocupaciones con gente cercana

Tener preocupaciones y no exteriorizarlas es agobiante. Se siente como una olla a presión, en la que los gases son los pensamientos que ejercen presión sobre la olla, es decir, la cabeza. Poner en palabras los pensamientos disminuye dicha presión. Y el apoyo de los demás nos consuela y alivia.

. Ensayar técnicas de respiración para rebajar el nivel de angustia

Otra solución contra el pensar negativo es incidir directo en la angustia que provocan estas ideas. En ocasiones, se forma un bucle entre pensamientos y malestar en el que ambos se retroalimentan.

En este sentido, las técnicas de respiración contribuyen en bajar la ansiedad, sobre todo en el plano físico. Respirar de forma tranquila disminuye tanto las pulsaciones como la velocidad de la cabeza.

. Tener aficiones enriquecedoras para relajar la mente y distraerse

No hay que olvidar el impacto positivo que tienen las aficiones y actividades agradables sobre la salud mental. Distraerse con algo que te guste es una forma eficaz de librarte de los pensamientos desagradables. Además, relaja la mente y tu humor se volverá más positivo. Prueba con leer, hacer ejercicio, pintar o escribir.

Si las ideas obsesivas no desaparecen, ten en cuenta que un profesional de la salud mental te ofrece las herramientas para canalizarlos. No dudes en pedir ayuda.

– Hay que cambiar la forma de mirar los pensamientos desagradables

La cabeza, como cualquier parte del cuerpo, necesita su descanso. Las preocupaciones y rumiaciones dificultan parar y, en muchas ocasiones, son el origen de sufrimiento psíquico. Inclusive, en la mayoría de los casos, lo que provoca el malestar no es tanto lo que nos pasa, sino la manera de reflexionar sobre ello.

A pesar de lo anterior, no debes desesperarte o perder la calma si los pensamientos te resultan molestos. El truco es aprender a convivir con estas ideas y darles el espacio justo que se merecen, para tener una mejor calidad de vida.

En definitiva, hay que evitar entrar en la lucha, porque, al fin y al cabo, es una pelea contra uno mismo de la que siempre se sale herido. Ten en cuenta todo esto y cambia el enfoque de mirar lo que te asusta de ti, seguro aprenderás cosas que jamás te has parado a contemplar.

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Tristeza, soledad y angustia en Navidad: 5 consejos para afrontarlas …


Psicología y mente(M.M.S.Ferrero) La Navidad siempre llega con una ambivalencia: o bien eres de las personas las cuales adoras decorar toda tu casa, juntarte con toda tu familia, amigos y comer hasta que no puedas más.

O, por otro lado, de las que te trae recuerdos de épocas pasadas, personas que ya no están en tu vida y sentimientos de soledad o aislamiento.

Sin embargo, de parte de los medios de comunicación y del imaginario social y colectivo, la Navidad parece traer la obligatoriedad a ser feliz y a disfrutar.

Pero, ¿qué pasa cuando no eres feliz en Navidad? ¿Qué hacer si no tienes una familia con la que juntarte? ¿Si vives lejos de todos tus seres más queridos? ¿Si acaba de faltar alguien sin quien no te imaginas viviendo estos días?

Al contrario de lo que nos quieren hacer cree, el dolor sigue existiendo en Navidad, y parece que penetra en nosotros con mayor impacto, ya que la gente que no se siente así parece completamente ajena.

En este artículo, vamos a ofrecerte consejos prácticos para hacer frente a estas emociones en esta etapa festiva de la mejor forma posible. Es importante reconocer tu tristeza, darte importancia y buscar formas de salir de esos bucles de pensamiento que solo traen oscuridad y malas sensaciones.

La soledad y sus efectos en la salud mental

Sentirse triste, solo y angustiado en Navidad no debe entenderse exclusivamente como una experiencia emocional normal y ligada a un contexto o situación concreta. Es importante entenderlas también como componentes con un impacto significativo en la salud mental.

Estas emociones pueden desencadenar o agravar condiciones como la ansiedad y la depresión, afectando negativamente la calidad de vida de las personas en numerosas esferas de su cotidianidad. La presión social para experimentar una alegría constante puede generar sentimientos de fracaso y aislamiento, contribuyendo a la carga emocional.

La salud mental es un aspecto integral de nuestro bienestar, y reconocer y generar estrategias de afrontamiento satisfactorias para este tipo de emociones es fundamental para prevenir consecuencias más graves y crecer más emocionalmente hablando. La negación o represión de estos sentimientos puede llevar a un deterioro continuo de la salud mental, afectando las relaciones interpersonales y la autoestima.

Es crucial desterrar el estigma asociado con la vivencia, comprensión y expresión de estas complejas emociones durante las festividades. Buscar apoyo y comprensión de amigos, familiares o profesionales de la salud mental puede marcar una grandísima diferencia. Abogar por la conciencia y la empatía en la sociedad en general también es fundamental para generar entornos seguros y comprensivos para que todas las personas podamos sentirnos cómodas compartiendo nuestras luchas emocionales.

– 5 consejos para afrontar estas emociones

La clave para superar la tristeza, soledad y angustia en épocas festivas como la Navidad radica en saber adoptar estrategias prácticas que fomenten el bienestar emocional integral. Vamos a ofrecerte cinco consejos que pueden ayudarte a acercarte a estas experiencias emocionales de una forma resolutiva y así hacer que vivir este periodo navideño sea más sencillo.

Ten en mente que cada persona es diferente y, por lo tanto, el uso de estas estrategias está muy ligado a las diferencias y necesidades individuales.

1. Conexiones sociales

Una idea para afrontar este periodo intentando evitar sentirte triste y solo es refugiarte en tus vínculos sociales y emocionales. La Navidad puede ser una etapa muy complicada para aquellas personas que no tengan buenas relaciones familiares. Busca apoyo por parte de tus amigos o personas significativas de tu alrededor.

Exprésales que esta es una época complicada y que necesitas de su apoyo y atención para superar estos días. Cualquier persona que te quiera comprenderá tus necesidades y te ofrecerá apoyo de cara a estos complejos días.

2. Crear nuevas tradiciones o adaptar las de siempre

Es posible que te esté costando encarar la Navidad porque han cambiado tus circunstancias familiares; algún miembro de la familia ya no está en la mesa, vives en el extranjero o trabajas en los momentos de las reuniones más importantes. Es importante que no rechaces dar importancia a esta época del año (si así lo quieres) y que intentes generar nuevas tradiciones o adaptes las de siempre a tu circunstancia actual.

Es evidente que resulta conflictivo vivir estas fiestas tan familiares cuando, por ejemplo, empiezan a faltar miembros queridos de tu familia o no eres capaz de reunirte con ellos. Sin embargo, hay formas de dar valor a esta época y generar situaciones especiales para ti de una manera diferente a la de siempre.

3. Cuida de ti

Si ninguno de los anteriores consejos se ajustaba a tu situación, seguro que sí resonará contigo que tomes todo el tiempo que tengas en estas Navidades para cuidar de ti, de tu bienestar, tu mente y tus emociones.

Si no te apetece rodearte de gente o no quieres tampoco vivir la etapa navideña como su festividad marca, no pasa nada.

Aprovecha los días libres para relajarte, hacer cosas que te apetecen, pero has ido dejando apartadas o darte caprichos.

Organizar algún viaje, sentarte a leer ese libro que tanto tiempo llevas sin abrir o dedicarte a ir a diferentes actividades culturales de tu ciudad pueden ser buenos planes para cuidar de ti mismo y sentirte arropado por ti en estas fiestas.

4. Participa en actividades solidarias

Contribuir a tu comunidad de forma solidaria y benéfica puede también ayudarte a superar estas emociones en estas Navidades, además de contribuir a llenar tu tiempo de actividades que puedan ser significativas para tu bienestar. En Navidad, se organizan muchos mercadillos benéficos, recogidas de juguetes y reparto de alimentos a familias desfavorecidas, acompañamiento a personas mayores que están solas, por ejemplo. 

Desconectar de tu dolor para promover la colaboración social resulta muy beneficioso para algunas personas, así que plantéate si podría ajustarse a tu situación. Te puedo asegurar que recibes más que das.

5. Busca apoyo profesional

Por último, no olvides buscar apoyo profesional y terapéutico. Está bien buscar formas de superar estas emociones por ti mismo, pero no hay ningún problema (todo lo contrario) en buscar ayuda en profesionales para expresar cómo te sientes. Tal vez no hayas acabado de comprender estas emociones, ni sepas encontrar estrategias o actividades para sentirte mejor.

En esos casos, en lugar de ponerte a experimentar, la mejor idea es que recurras a ayuda terapéutica, comiences un proceso curativo y restaurativo que tendrá un impacto a medio y largo plazo casi asegurado. E incluso desde la primera sesión empieces a encontrarte mejor.

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¿Le daría usted un escaño en el Parlamento a una inteligencia artificial? …


The conversation(V.B.Canedo/S.T.Teniente) En esta era de transformación tecnológica y social, la inteligencia artificial conquista cada vez más tareas hasta ahora reservadas a los humanos.

Pero ¿hasta dónde debe llegar?

Por ejemplo, ¿le daría usted un escaño en el Parlamento a una inteligencia artificial?

Realizamos esta pregunta a un total de 90 personas en las Jornadas de Divulgación Innovadora D+i, un evento de divulgación celebrado en Zaragoza. El público tenía que contestar “sí” o “no” y aportar una pequeña explicación.

Se trataba de un público bastante receptivo con la inteligencia artificial, pero el resultado es bastante concluyente: un 78 % de los que respondieron no se lo otorgarían. Tras la mesa redonda compartida por los autores de este artículo, se les invitó a volver a responder a la misma pregunta.

Y parece que el debate generado hizo que algunos asistentes cambiasen su opinión, ya que en la nueva votación 3 de cada 10 personas sí le darían el escaño a la inteligencia artificial (el sí aumentó desde el 22 % original a un 30 %). Realmente, disponer de información puede hacer que modifiquemos nuestra opinión, aunque cambiar de parecer sea una de las cosas más complicadas para el ser humano.

Votación del público antes y después de la mesa redonda.

A continuación, pedimos a una inteligencia artificial cuantitativa (la versión 4 de ChatGPT) que hiciese un resumen de las opiniones de los participantes. Entre los argumentos a favor de dar un escaño en el Parlamento a una inteligencia artificial destacaba una mayor objetividad y la oferta de una nueva perspectiva del debate político.

Sin embargo, la mayor parte de las respuestas, contrarias a otorgarle el escaño, se centraron en los miedos por la falta de desarrollo y los problemas derivados de la manipulación o los sesgos. En resumen, hay dos razones fundamentales para negarle el “derecho al voto” a la inteligencia artificial: la pérdida que supone para el ser humano y la incertidumbre que aún genera la IA.

– El humano ante la IA

Aunque se lleva investigando desde mediados del siglo pasado, el usuario medio supo que se estaba usando la inteligencia artificial hace apenas un año, con el lanzamiento de ChatGPT 3. Y eso es muy poco tiempo para que nos acostumbremos a una herramienta tan poderosa.

De hecho, según un estudio de KPMG, en España únicamente un 8 % de de empresas admiten haber integrado la IA de forma proactiva en los procesos diarios. Y tenemos la percepción de que este porcentaje es menor en el ámbito personal (aunque no tenemos datos que lo corroboren).

– La debilidad de la IA

En cuanto a la propia inteligencia artificial, efectivamente esta tecnología está aún muy inmadura para una tarea de tantísima responsabilidad. Ahora mismo se habla de IA débil o estrecha.

Esto quiere decir que es muy buena en una tarea concreta, superando incluso a la habilidad humana, como ocurre por ejemplo jugando al ajedrez.

Sin embargo, esta inteligencia artificial débil no es capaz de generalizar a otras tareas, como hacemos los humanos –y como hace lo que se conoce como inteligencia artificial fuerte o general–.

Por ejemplo, Chat GPT es muy bueno con todo lo relacionado con el lenguaje, pero comete muchos errores si le pedimos operaciones matemáticas simples.

Volvamos a la pregunta del debate: ¿le daría un escaño en el Parlamento a una inteligencia artificial?

Es cierto que los seres humanos nos equivocamos y hacemos elecciones basadas en la pasión, en la irracionalidad, nos creemos mentiras o falsas promesas. Y también es verdad que la política no vive su mejor momento ni en España ni el resto de los países de nuestro entorno (según el CIS, es el problema que mayor porcentaje de españoles considera en primer lugar).

Pero, aún así, somos las personas quienes tenemos la capacidad para equivocarnos. Podemos darnos cuenta de los errores e, incluso, volvernos a equivocar. Ésa es la esencia de la libertad que tenemos.

Es posible que una inteligencia artificial puede llegar a cometer menos errores (todavía no es así), pero ¿estaríamos dispuestos a sacrificar nuestra capacidad de decidir porque una inteligencia “superior” (que se equivoca menos) pueda beneficiarnos?

– Que los políticos la usen

Otra cosa muy diferente sería abogar porque los políticos usasen la inteligencia artificial de manera efectiva para tomar mejores decisiones. Usar de manera correcta la IA hace que las capacidades humanas se potencien, que seamos más productivos y creativos.

Eso sí sería un gran avance para la sociedad: tomar conscientemente mejores decisiones apoyados por la tecnología, pero manteniendo el control y la responsabilidad.

La inteligencia artificial se ha ido colando en nuestra vida cotidiana casi sin darnos cuenta. Ya hace más de veinte años que llegó a nuestras casas en forma de aspirador inteligente. Más tarde, hemos confiado a la inteligencia artificial todo tipo de tareas, desde que nos recomiende una película, hasta que envíe un mensaje por nosotros.

Al mismo tiempo, hemos sido testigos de impresionantes avances. Se han creado sistemas inteligentes que pueden aprender y dominar juegos complejos como Go y ajedrez. También hemos visto como la inteligencia artificial puede predecir la estructura tridimensional de las proteínas a partir de su secuencia de aminoácidos, una tarea que hace unos años se pensaba que era imposible de resolver. Nos vamos acostumbrado a ella.

En el camino, si llega al Parlamento, está en nuestras manos que lo haga para ayudarnos.

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