
BBC News(A.Martins)/abadía digital(J) — El 1 de marzo de 1954 a las 06:45 horas de la mañana, el ejército de Estados Unidos detonó sobre el atolón Bikini, situado en las Islas Marshall, una bomba termonuclear de hidrógeno a la que llamaron Castle Bravo.
Fue la primera de su tipo que hicieron explosionar y con sus 15 MT ha sido también la más mortífera que EEUU haya lanzado jamás. Para que os hagáis una idea, se estima que fue del orden de 1.200 veces más potente que las de Hiroshima y Nagasaki.
Un segundo después de la detonación se formó una bola de fuego de casi 7 Km de altura visible desde 450 Km de distancia. La explosión creó un cráter de 2 Km de diámetro y 75 metros de profundidad, mientras que la nube con forma de hongo que se generó alcanzó una altura de 14 Km en sólo un minuto.
10 minutos después tenía ya un diámetro de 100 Km y seguía creciendo a un ritmo de 6 kilómetros cada 60 segundos.
La explosión fue 2,5 veces mayor de lo que esperaban en las filas norteamericanas, debido a un error de cálculo que cometieron los diseñadores de la bomba en el Laboratorio Nacional de Los Álamos.
Como consecuencia, la contaminación radioactiva superó ampliamente las previsiones que manejaban los mandos militares de la época y acabó provocando una auténtica catástrofe medioambiental, cuyas consecuencias se vieron agravadas además por los fuertes vientos que azotaban la zona en aquellos días.

Un testigo de la explosión de Castle Bravo señaló que «el cielo se volvió rojo como la sangre».
La contaminación radioactiva sobrepasó los límites del atolón Bikini y llegó hasta los atolones Rongelap y Rongerik, donde sus habitantes sufrieron en sus carnes las consecuencias de tal despropósito.
Aunque fueron evacuados rápidamente, un número significativo de sus descendientes han sufrido malformaciones congénitas debidas a las altas cotas de radiación a las que se vieron expuestos sus padres.
Lo mismo le pasó a los tripulantes del pesquero japonés Lucky Dragon Nº 5, que ese día faenaba por esas aguas. La mayoría de sus ocupantes cayeron repentinamente enfermos y uno incluso murió.
Ante las quejas de los afectados, Estados Unidos sostuvo que si bien habían aumentado el número de pruebas nucleares en el Pacífico, no se habían liberado dosis significativas de elementos radioactivos.
Años después, el físico y premio Nobel de la Paz polaco Joseph Rotblat demostró que la contaminación generada por Castle Bravo fue miles de veces superior a la prevista y, desde luego, mucho mayor que la reconocida oficialmente por EEUU.
Su estudio llegó a los medios de comunicación y ocasionó un enfrentamiento diplomático entre el gobierno japonés y el norteamericano, que fue zanjado tras llegar a un acuerdo por el que se compensó con 5.550 dólares de la época a los supervivientes del Lucky Dragon.

Claro que la contaminación radioactiva también afectó a los navíos estadounidenses destacados en las Islas Marshall e incluso a científicos y mandos militares que se habían resguardado en búnkeres.
Años después, muchos acabaron desarrollando algún tipo de cáncer en un porcentaje superior al que habría sido el normal. Algo que no debería sorprender si se tiene en cuenta que trazas de radiación llegaron hasta Australia, India, Japón e incluso los límites orientales de Europa.
La operación Bravo tuvo graves consecuencias ya que los vientos llevaron una lluvia de ceniza radiactiva sobre los atolones de Rongelap, Ailinginae y Utrik. Como la operación se había llevado en secreto, los 236 habitantes de aquellas islas no habían sido evacuados y resultaron irradiados.
Aproximadamente unas cinco horas después de la explosión de la bomba, la lluvia radiactiva empezó a caer sobre los habitantes de las islas. Aquellas personas, que no sabían nada de lo que pasaba, vieron una bola de fuego en el horizonte y como horas después comenzaba a llover ceniza hasta formar una capa de unos centímetros de espesor.
Algunas horas más tarde comenzarían a experimentar los signos físicos de la exposición a la radiación en forma de vómitos, diarrea y caída del cabello.

Uno de los testigos que en el momento de la explosión tenía 14 años lo explicaba así ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en el año 2012 : «Yo estaba jugando cuando los residuos venenosos de la bomba cayeron sobre mí.
No sabía lo que era pero como parecía nieve empecé a jugar con ella. Pero de repente me quemaron los ojos y la boca. Más adelante, por la noche, estaba muy enfermo. Todas las personas en la isla estaban muy enfermas, especialmente los niños.
Al día siguiente, mi piel estaba agrietada y cubierta de llagas. Tenía quemaduras en la piel y mucho dolor. Mi cabello comenzó a caer. Después de dos días de beber agua contaminada, comer alimentos contaminados y respirar aire contaminado, fuimos evacuados por los Estados Unidos… »
No fue hasta 50 horas después de la explosión que la Marina de los Estados Unidos trasladó las personas hasta el atolón Kwajalein para recibir atención médica. Los habitantes de Utrik volvieron a casa meses más tarde pero los de Rongelap no pudieron hacerlo hasta después de tres años.
Entre 1954 y 1957 la gente de Rongelap vivió primero en la isla de Ebeye, después a Kwajalein y luego a la isla de Ejit, en el atolón de Majuro, bajo diversas circunstancias de privaciones, penurias y la angustia por la pérdida de su casa.
En 1957 fueron informados a través de la Comisión de Energía Atómica del Gobierno de Estados Unidos que era seguro volver a Rongelap y en junio de ese mismo año fueron devueltos a la isla, con la advertencia de no comer los alimentos que allí crecían.
Sin embargo, el suministro inadecuado y poco frecuente hizo que muchos de los habitantes hicieran caso omiso de aquella advertencia.

Según otros testigos, en los años posteriores algunas de las personas expuestas a la contaminación murieron y otros desarrollaron varios tipos de cáncer. Los testigos también hablan de un alto número de abortos y de niños que nacían con malformaciones.
Algunas de las personas afectadas fueron objeto durante décadas de un programa secreto de investigación médica cuyo objetivo era obtener datos valiosos sobre los efectos tardíos de la radiación en las personas.
En 1982 el Departamento de Energía de los Estados Unidos publicó los resultados de un estudio radiológico de las islas del norte que sugería que la contaminación radiactiva a Rongelap era todavía elevada y que, por tanto, no era un lugar seguro para vivir.
En los años posteriores los habitantes de Rongelap fueron reubicados de nuevo, principalmente a la isla de Mejatto, en el atolón de Kwajalein. En 1999 comenzó el proyecto de limpieza y rehabilitación de la isla para hacerla habitable.
Islas Marshall: el lugar en el que los niveles de radiación son más altos que en Chernóbil y Fukushima (y qué tiene que ver Estados Unidos)

Estados Unidos realizó 67 detonaciones de armas nucleares en las Islas Marshall entre 1946 y 1958.
«El cielo se volvió rojo como la sangre».
Tony de Brum tenía 9 años en 1954 cuando pescaba con su abuelo en las Islas Marshall, un archipiélago de más de mil islas en el Pacífico, a medio camino entre Hawái y Australia.
A unos 200km de donde estaba su bote, Estados Unidos hizo explotar una bomba de hidrógeno 1.000 veces más potente que la de Hiroshima.
«Varias islas se vaporizaron. Muchas personas murieron, sufrieron defectos de nacimiento y batallan el cáncer como resultado de la contaminación», afirmó De Brum en un testimonio en 2016.
La explosión a que se refería De Brum tuvo lugar en el atolón Bikini y es conocida como Castle Bravo. Fue la mayor de las 67 explosiones realizadas por Estados Unidos en las Islas Marshall entre 1946 y 1958 para medir el poder de las armas nucleares.

La detonación de Castle Bravo, el 1 de marzo de 1954, fue 1.000 veces más potente que la de la bomba de Hiroshima.
Seis décadas después de las detonaciones, su legado tóxico sigue presente en el archipiélago de cerca de 70.000 habitantes.
Tres nuevos estudios de la Universidad de Columbia en Estados Unidos constataron que los niveles de radiación en algunos puntos de las Islas Marshall siguen siendo más altos que en Chernóbil y Fukushima.
La radiación en algunos sitios es tan alta, que de acuerdo a la Universidad de Columbia será imposible durante mucho tiempo el regreso de los pobladores locales a sus hogares ancestrales.
Suelo radioactivo
Las Islas Marshall fueron ocupadas por Japón durante la Segunda Guerra Mundial, y pasaron en 1944 a estar bajo control administrativo de Estados Unidos durante más de 40 años. El archipiélago es actualmente una nación independiente con la categoría de estado asociado de Estados Unidos.
De todos los test nucleares realizados en las islas Marshall, 23 fueron realizados en el atolón Bikini y 44 cerca del atolón Enewetak, pero partículas radiactivas se esparcieron en todo el archipiélago.

Los niveles de radiación en los sitios analizados en el atolón Bikini superan ampliamente los límites que habían sido acordados entre los gobiernos de Estados Unidos y de las Islas Marshall, de acuerdo al estudio.
Los tres nuevos estudios fueron realizados por un equipo liderado por Emlyn Hughes, Malvin Ruderman e Ivana Nikolic, del Centro de Estudios Nucleares de la Universidad de Columbia.
El primer estudio midió la radiación gama en muestras de suelo tomadas de cuatro atolones entre 2017 and 2018: Bikini, Enewetak, Rongelap, y Utirik.
Los niveles superan ampliamente los límites que habían sido acordados entre los gobiernos de Estados Unidos y de las Islas Marshall, según el estudio.
En Bikini, los niveles llegaban a 648 millirems por año y en Naen a 460 millirems por año. El acuerdo entre ambos gobiernos estipula un nivel seguro de exposición de 100 millirems por año, de acuerdo a los investigadores.

La población del atolón Bikini fue trasladadas a otros sitios en las Islas Marshall antes de las detonaciones.
Estos niveles son «significativamente más altos que los hallados en áreas afectadas por los accidentes nucleares en Chernóbil y Fukushima». (El reactor nuclear de Chernóbil, en Ucrania, explotó en 1986, y la central de Fukushima fue destruida tras el terremoto y tsunami que devastó esa zona de Japón en 2011).
Antes de las pruebas nucleares se trasladó forzadamente a los habitantes de Bikini a otras islas en el archipiélago.
El estudio señala que «los niveles de radiación en el atolón de Bikini, que era la principal sede para los pobladores antes de las pruebas, son demasiado altos para que pueda volver a ser habitado«.
Sedimentos oceánicos y frutas
El segundo estudio de la Universidad de Columbia analizó la radiación en el cráter de Castle Bravo, donde la explosión de 15 megatones fue tan potente que vaporizó el suelo y formó un cráter de 15 km de ancho y 75 metros de profundidad.
Trazas de partículas radioactivas fueron detectadas en India, Europa y Estados Unidos.
El material radioactivo producto de Castle Bravo se depositó en los sedimentos oceánicos, donde seis décadas después los niveles de radiación son «varios órdenes de magnitud» por encima de lo normal.

Soldados estadounidenses colocaron restos radiactivos en un cráter en la isla Runit, en el atolón de Enewetak. El cráter fue sellado con cemento en 1980.
Las pruebas de armas nucleares causaron un cambio dramático en la composición de los sedimentos. «Pruebas adicionales para determinar el impacto en la vida en las lagunas del cráter, especialmente a mayores profundidades, serían muy valiosas», de acuerdo a los investigadores.
El tercer estudio analizó frutos, especialmente cocos y una fruta local llamada pandano.
En 11 islas las frutas tienen niveles de radiación que exceden tanto los niveles en Chernobil y Fukushima como los límites establecidos por organizaciones internacionales como Médicos Internacionales por la Prevención de una Guerra Nulear, IPPNW por sus siglas en inglés.
Cáncer y defectos de nacimiento
Entre 1977 y 1980 Estados Unidos llevó soldados a las Islas Marshall para limpiar sitios contaminados. Los soldados colocaron suelo contaminado y materiales en un cráter dejado por una de las explosiones, que fue sellado con cemento.
El sitio de este domo, en la isla Runit, en el atolon Enewetak, es conocido localmente como «La Tumba».

El gobierno estadounidense envió médicos a realizar exámenes en la población local expuesta a la radiación.
La Comisión Nuclear Nacional de las Islas Marshall, un comité creado con un mandato oficial para obtener justicia para las víctimas de las explosiones, asegura que Washington debe hacer mucho más por los habitantes locales.
«Un estudio de la Sociedad Estadounidense del Cáncer de 1998 estableció que los niveles de cáncer en las Islas Marshall eran ‘alarmantes‘, y atribuyó a la radiación particularmente los casos de leucemia, cáncer de tiroides y de mama», afirmó la comisión en un comunicado a BBC Mundo.
«Las Islas Marshall tienen el mayor índice en el mundo de cáncer cervical, aunque se reconoce que son necesarios más estudios para determinar las causas y el papel de la radiación en este tipo de cáncer».
Además de casos de cáncer, «hay enfermedades relacionadas con la radiación que son probablemente intergeneracionales, y la investigación sobre esto continúa».
Ivana Nikolic, directora del Centro de Estudios Nucleares de la Universidad de Columbia, señaló a BBC Mundo que luego de las detonaciones «hubo índices elevados de cáncer en personas expuestas a la radiación durante las pruebas, especialmente de tiroides y otros tipos. También hubo un alto índice de abortos espontáneos, y de defectos de nacimiento».
Falta de fondos
El gobierno de Estados Unidos estableció fondos para reubicar a los habitantes de los atolones de Bikini, Rongelap y Enewetak, aunque Bikini y Rongelap permanecen deshabitados por los altos niveles de contaminación.
Un acuerdo entre Estados Unidos y las Islas Marshall estableció un tribunal de arbitraje, el Tribunal Nuclear de Reclamos (Marshall Islands Nuclear Claims Tribunal), para decidir las demandas de indemnización en relación a las detonaciones.

Las Islas Marshall pidieron al Congreso de Estados Unidos fondos adicionales para compensar a la víctimas y para operaciones de limpieza.
Si bien el tribunal adjudicó compensaciones, muchas no han sido pagadas porque se agotaron sus fondos aportados por Estados Unidos.
Las Islas Marshall pidieron al Congreso de Estados Unidos fondos adicionales sobre la base de «cambios de circunstancias», pero el gobierno respondió a la petición de 2005 rechazando la existencia de circunstancias nuevas que ameriten financiación adicional.
Las Islas Marshall siguen exigiendo fondos para compensaciones y nuevas operaciones de limpieza.
«El gobierno de Estados Unidos debe aceptar que no ha cumplido sus obligaciones de restaurar la salud de los habitantes de las Islas Marshall y de nuestro medio ambiente. Los pagos permitirían que la gente pueda tratar enfermedades causadas por la radiación», afirmó a BBC Mundo la Comisión Nuclear Nacional.
«Raspar el suelo»
Las Islas Marshall no solo lidia con las consecuencias de las explosiones nucleares de Estados Unidos.
«También enfrentamos la amenaza del cambio climático y el aumento en el nivel del mar que tiene consecuencias drásticas para las comunidades de atolones bajos, que también batallan la erosión costera y sequías extremas por el calentamiento global», afirmó la Comisión Nuclear Nacional.

Los pobladores de las Islas Marshall enfrentan el doble desafío del legado de las explosiones nucleares y del cambio climático
La Universidad de Columbia señaló en sus estudios: «Basados en nuestros resultados, concluimos que para permitir la reubicación segura en los atolones de Bikini y Rongelap parece necesario realizar acciones para remediar la situación ambiental, para evitar la potencial exposición dañina a la radiación».
«Esas acciones para remediar pueden tener muchas formas», explicó Nikolic a BBC Mundo.
«Se puede por ejemplo raspar la capa superior del suelo para retirar isótopos radioactivos y aplicar fertilizantes con potasio para evitar que las plantas absorban cesio–137«, señaló la investigadora de la Universidad de Columbia.
«Personalmente, yo tengo esperanza de que será posible limpiar las islas afectadas en los atolones de Bikini y Rongelap. Japón ha hecho un trabajo extraordinario limpiando áreas contaminadas en torno a Fukushima».
nuestras charlas nocturnas.
junio 17, 2021 | Categories: Historia, leyendas, historias y sucesos, Reconocimientos. | Deja un comentario
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Rudolf Nureyev fue el primer artista que desertó de la Unión Soviética, y lo hizo en un impulso en un aeropuerto de Francia.
Infobae(G.Esquivada) — –¡No! —dijo Rudolf Nureyev, de 23 años, un cognac temblándole en la mano, una palidez de muerto.
Mikhail Klementov, el cónsul general de la Unión Soviética en París, le estaba dando un discurso —intentó persuadirlo de que no desertara durante 20 minutos— en la sede de la policía del aeropuerto de Le Bourget, donde dos oficiales franceses habían llevado a la estrella del Ballet Kirov luego de que caminara hacia ellos y les dijera “Me quiero quedar en este país”.
Detrás de Klementov, tres agentes del KGB revivían mentalmente la escena que había sucedido de repente: antes de que pudieran reaccionar, el bailarín se había puesto de pie y había caminado seis pasos hasta los policías. Klementov hablaba y hablaba, en ruso.
—Нет! —era lo único que Nureyev repetía. Niet. No. Y no. Y no.
Era el 16 de junio de 1961, una mañana radiante en París. Nureyev había llegado al aeropuerto para tomar un vuelo a Londres con el resto de la compañía; al llegar, sin embargo, le habían informado que volvería a Moscú de urgencia. Debía bailar en una gala.
Nureyev había desconfiado.
—Tu madre está enferma —agregó Georgi Korkin, director administrativo del Kirov, y sin saberlo desató el drama que conduciría a la sonora primera defección de un artista de la URSS.
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Rudolf Nureyev tenía 23 años y era una de las estrellas del Ballet Kirov cuando pidió asilo político en las narices de tres agentes del KGB que lo controlaban en Francia.
Nureyev había hablando con su madre la noche anterior. Farida estaba bien. Y si hubiera sufrido un mal repentino, ¿cómo podían pedirle que bailara en Moscú, en lugar de ir a verla directamente?
“Tu madre está enferma” le habían dicho a Valery Panov, quien en 1959 interrumpió una gira por los Estados Unidos y volvió a la URSS para nunca más bailar en el extranjero. El bailarín del Teatro Maly había comprado una cámara de 16 milímetros con dinero ahorrado de su salario, pero el KGB imaginó un pago por espionaje.
Las transgresiones de Nureyev en París habían sido bastante más graves para los estándares de la policía política. Alarmados por los informes, 10 días antes los funcionarios del KGB en Moscú habían ordenado que su gira se interrumpiera y lo enviaran de regreso a la URSS. Pero ni el Kirov ni la embajada soviética en París hicieron caso, según documentos a los que accedió Diane Solway para su biografía Nureyev: His Life. La gran potencia socialista había enviado un hombre al espacio y debía demostrarle a Occidente su superioridad también en el campo artístico. Cuando el KGB insistió, Nureyev ya tenía amigos franceses que lo ayudaron a quedarse.
Largas noches de París
En la recepción para la gala que se vería el 16 de mayo de 1961 en el Palais Garnier, Nureyev comenzó a conversar con el coreógrafo Pierre Lacotte y la bailarina Claire Motte. Se cayeron bien; los franceses lo invitaron a comer con ellos esa noche en la casa de Claude Bessy.
—Me encantaría, pero nunca me van a dar permiso —Nureyev la rechazó. Motte insistió: ella misma lo acompañaría a hablar con quien fuera necesario.
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Rudolph Nureyev fue condenado in absentia y no pudo volver a la URSS hasta que Mijail Gorbachov le otorgó una visa transitoria 27 años después.
Konstantin Sergeyev, director artístico del Kirov, y la bailarina Natalia Dudinskaya, su esposa y asesora artística, aceptaron a regañadientes, pidiéndole que llevara de chaperón a otro bailarín ruso. Yuri Soloviev, el elegido, apenas dijo palabra por el camino; Nureyev habló por los dos.
Como Lacotte se estaba recuperando de una lesión, tenía tiempo libre: dedicó los días siguientes a mostrarle la ciudad al joven, a ir al cine con él, a practicar en el estudio de Motte. Cuando Nureyev debutó en Francia, el 19 de mayo, sus amigos lo llevaron a comer para celebrar una performance que fue comparada con Vaslav Nijinsky. Dejó de pedir permisos.
Esa noche le presentaron a Clara Saint, la hija de una chilena que había pasado su infancia en Buenos Aires y que estaba comprometida con Vincent Malraux, hijo del ministro de cultura André Malraux. Hablaron durante horas; él la invitó a ver La flor de piedra, el último ballet de Sergei Prokofiev, en el que él no bailaba. En un intervalo uno de los agentes que acompañaba al Kirov lo llevó a un costado y lo reprendió por “asociarse con extranjeros”.
Nureyev no llegó a conocer a Vincent Malraux: el joven, que había viajado con su hermano Gauthier en el Alfa Romeo de su novia, había estrellado el auto en una carretera peligrosa cerca de Dijon. Una semana después del funeral los amigos arrastraron a Clara al Palais des Sports para que viera a Rudolf en El lago de los cisnes. Los cuatro pasaron los 10 días siguientes juntos, y así llegó la última noche, que duró hasta las seis de la mañana, y Nureyev apenas alcanzó a buscar su maleta y correr al aeropuerto.
Donde supo que no iría a Londres.
Y empezó a gritar:
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El KGB ya había intentado que Rudolf Nureyev regresara a Moscú, pero la dirección del Kirov y la embajada soviética en París demoraron fatalmente la decisión.
—Hay lugar para la compañía, hay lugar para los carpinteros, ¡¿y para mí no hay lugar?!
—El camarada Jrushchov te quiere ver bailar —le dijo Korkin.
—¡Me van a condenar a la oscuridad! ¡Nunca más podré viajar al extranjero! ¡Me voy a matar! —balbuceó mientras lloraba.
Asilo político de emergencia
Todos sus compañeros del Kirov se acercaron a consolarlo. Le prometieron que apenas llegaran a Londres irían a la embajada a pedir por él; Sergeyev le dio su palabra de que él lo escoltaría personalmente para continuar la gira. Nada le importó. Le pidió a un joven bailarín francés que le consiguiera un taxi; el muchacho no se atrevió. “¡Entonces al menos avísale a Clara!”, le ordenó, y una hora más tarde, cuando el grupo principal había embarcado ya hacia Londres y Nureyev esperaba el vuelo a Moscú, ella llegó al aeropuerto.
Vitaly Strizhevsky, enviado principal del KGB para vigilar a los bailarines, había querido llevarlo al salón de Aeroflot; con un movimiento del brazo Nureyev se había sacudido su mano: “No me vuelvas a tocar”. Strizhevisky lo hubiera golpeado sin más trámite, pero como estaban en un aeropuerto en Francia le ofreció en cambio esperar en el bar Soucoupes Volantes. Allí lo encontró Saint.
“Se lo veía triste, apretado entre dos hombres. Ya no lloraba, estaba muy pálido”, le contó ella a Julie Kavanaugh, autora de Rudolf Nureyev: The Life.
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Clara Saint fue clave para que Rudolf Nureyev (en la foto, con Erik Bruhn) pudiera pedir asilo político en Francia.
La muchacha puso cara de idiota y les preguntó a los caballeros si le permitirían que les robase a su amigo por un momento, para decirle adiós. Mientras se besaban en las dos mejillas, cruzaron pocas palabras:
—Me quiero quedar aquí.
—¿Estás seguro?
—Sí. Haz algo, por favor. Por favor.
Eran casi las 10 de la mañana; una hora más tarde comenzaría el embarque del vuelo a Moscú. Clara preguntó dónde había una estación de la policía; le indicaron el piso superior. Corrió y habló con Gregory Alexinsky, a cargo de esa frontera en el momento, quien le preguntó si de verdad se trataba de un artista: si era un científico, no podrían ayudarlo sin causar un problema diplomático. Le explicó también que él y su segundo, Jagaud-Lachaume, no podían hacer nada: debía ser él quien se acercara a ellos —que, por supuesto, podían ir a tomar algo al bar en ese mismo momento— y les dijera “Je veux l’asile politique”.
—Aw, me faltó decirle una cosita a mi amigo —se volvió a acercar Saint a la mesa de los agentes del KGB en Soucoupes Volantes.
“Qué chica más estúpida”, pensó Strizhevsky. “No se da cuenta de que a éste no le gustan las mujeres”.
—Esos dos hombres —le señaló discretamente mientras le hablaba al oído— son policías. Tienes que ser tú quien les pida protección.
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A partir de su exilio en París Rudolf Nureyev no sólo se convirtió en una estrella internacional sino que transformó el ballet en Occidente.
Nureyev volvió a sentarse por un segundo, y de nuevo se levantó. Strizhevsky se puso de pie también, pero el bailarín daba ya sus seis pasos entre la gente. “Sin saltar, sin correr, sin gritar, sin histeria. En voz baja dije: ‘Quisiera quedarme en su país’”.
Así fue como, horas más tarde, luego de que Klementov fracasara con su discurso en la oficina de la policía en el aeropuerto de Le Bourget, Nureyev desertó. Los policías le explicaron que debía permanecer a solas 45 minutos en esa sala para reflexionar sobre su decisión. Una puerta daba al embarque: si se arrepentía, no tenía más que abrirla. Detrás de la otra lo estarían esperando ellos para procesar su asilo si realmente lo deseaba.
Alexinsky, además, ayudó con gusto a Nureyev, contó Solway en su biografía. Su padre, menchevique, había ido a la cárcel por criticar a Lenin. Su pequeño resarcimiento íntimo fue facilitarle al joven una visa de refugiado.
Otras fuentes —que también citó Solway— sugirieron que la defección de Nureyev fue menos su propia obra que una interna del KGB: que la URSS perdiera a su primer artista en Occidente haría quedar mal a la dirección del organismo, y había una línea de recambio ya vestida y perfumada.
Locos por Rudolf
Clara Saint le encontró un apartamento en Jardin du Luxembourg y habló con Raymundo de Larrain: antes de que cayera la noche del 16 de junio Nureyev tenía casa y empleo en París. También antes del fin del día Sergeyev y Korkin estaban en problemas con el Kremlin y Alla Osipenko, una bailarina que había intercedido para que Nureyev pudiera viajar a París, comenzó un purgatorio de seis años sin viajar fuera de la URSS.
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Antes de que cayera la noche del 16 de junio de 1961 Nureyev ya tenía un apartamento en Jardin du Luxembourg y un empleo en la compañía de danza que dirigía Raymundo de Larrain.
Nureyev tenía frío, porque el apartamento en el que se alojaba era de la década de 1930 y estaba lleno de mármol. Se aburría. No le gustó el color del piyama que le llevó Clara. Quería rodilleras de lana, no de cualquier otro material. “No soy hipersensible. Soy un bailarín”, aclaró.
Larrain, que acababa de perder la financiación de su compañía, Marquis de Cuevas, lo vio como un regalo del cielo. Le prometió convertirlo en una “súper vedette” y le ofreció un contrato de seis años; Rudolf contraofertó tres meses. Tenía sueños, planes. Quería que lo dirigiera George Balanchine; quería ir a Dinamarca para trabajar con Erik Bruhn.
“En noviembre de 1962 una campaña para ocuparse de los desertores especificó una ‘acción especial’ contra Nureyev, ‘que apunte a disminuir sus habilidades profesionales”, escribió Kavanaugh sobre el KGB, que a partir del episodio del bailarín había comenzado a trabajar en represalias. El plan era romperle una pierna, o ambas; Larrain contrató a dos detectives para que siguieran a su estrella a todas partes.
El KGB también hizo que el maestro de Nureyev, Alexander Pushkin, le enviara una carta diciéndole que la decadencia de París sólo corrompería su técnica y su moral; que su padre le preguntara cómo pudo haber traicionado a su patria; que su madre le rogara que regresara. (Nureyev no pudo volver a ver a su madre hasta 1987, cuando Mijail Gorbachov le otorgó una visa de pocos días en vísperas de la muerte de Farida.) Un tribunal lo condenó in absentia a cárcel por deserción.
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Mientras Nureyev triunfaba en París, Londres y Nueva York, un tribunal soviético lo condenó a la cárcel por deserción.
“París, mientras tanto, se volvía loca, loca, loca por Rudolf”, continuó Kavanaugh. “En todas partes los afiches anunciaban su primera presentación y las filas para comprar entradas iban del Théâtre des Champs-Élysées hasta la plaza de l’Alma”. Su debut incitó una ovación tras otra, incluidas 12 al final.
Lo fotografió Richard Avedon, se puso en contacto con Balanchine, criticó brutalmente la puesta de La bella durmiente que hizo Larrain. Recibió invitaciones para presentarse en Cannes, en Londres, en Chicago y en Nueva York. Colaboró con Rosella Hightower, bailarina del Marquis de Cuevas, y en una de sus presentaciones conoció a Maria Tallchief, quien se disponía a bailar con Bruhn.
¡Cuánto lo admiraba!, le confesó Nureyev. ¿Podría ella presentarlos?
El amor y la ballerina
“Así los dos hombres se enamoraron, y mantuvieron sus sentimientos, a pesar de peleas y separaciones, hasta la muerte de Bruhn”, explicó el sitio de la Fundación Nureyev. “Ambos eran perfeccionistas y practicaban juntos a diario; Nureyev comenzó a asimilar el estilo occidental para sumar a lo que había aprendido en Rusia”.
Eso fue algo capital no sólo para Nureyev, sino también para la danza en Occidente. Nureyev ocupaba el escenario con una gravedad que era lo opuesto a la aparente falta de esfuerzo que dominaba un arte en el cual el centro era la bailarina, no el bailarín.
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Rudolf Nureyev y Erik Bruhn se enamoraron en 1962 y tuvieron una relación abierta, con peleas y reconciliaciones, hasta la muerte del danés.
“Él entraba al escenario como al ruedo romano”, citó Kavanaugh a una amiga de la estrella. “¿Se lo va a comer el león o no?”. Esa enorme presencia combinada con su androginia —a Nureyev le parecía horrible la estética del bailarín fuerte y sólido y se modelaba más bien en la elegancia de las bailarinas— creó un estilo que hoy es común, pero en los sesenta era exótico por decir lo menos.
Si hasta su salida de la URSS había sido un obsesivo del entrenamiento, en París descubrió que sólo esa dedicación lo convertiría en quien quería ser: “Sentí que, si me quedaba en Occidente, nadie correría a ponerme en una bandeja y exhibirme. Yo tendría que luchar por mí mismo”, pensó. Además de perfeccionarse con Bruhn, comenzó una asociación con Margot Fonteyn, la primera bailarina del Royal Ballet, que cambiaría su vida.
A los 42 años, ella pensaba ya en retirarse cuando bailó con él y reconsideró sus planes: no sólo continuó en los escenarios durante la siguiente década sino que formó con él la pareja más aplaudida del ballet en el siglo XX a partir de un primer duo en Giselle. “El fenómeno Fonteyn-Nureyev fue el factor central del ‘boom de la danza en los sesenta y los setenta”, escribió Joan Acocella en The New Yorker. “Hicieron que este arte fuera más popular que nunca antes”.
También hicieron que nadie más tuviera una oportunidad de crecimiento en el Royal Ballet, donde Nureyev ingresó como estrella. Todas las producciones eran para ellos, e incluso algunas pensadas para otros terminaron en sus manos, lo cual causó la renuncia del coreógrafo Kenneth MacMillan, quien se fue al Ballet de la Ópera de Berlín junto con la bailarina Lynn Seymour.
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Fonteyn y Nureyev formaron la pareja más aplaudida del ballet en el siglo XX a partir de un primer duo en Giselle.
A Nureyev, enamorado de sí mismo, nada de eso le importó, pero para el Royal Ballet fue una señal. Comenzó a dar lugar a otros artistas; él comenzó a aceptar invitaciones para participar en producciones de otras compañías, como las de Alemania, Austria (que le concedió la ciudadanía), Suecia, Canadá, Australia.
Sus caprichos viajaban con él: en una ocasión durante una prueba de vestuario redujo a jirones su traje, porque le hacía lucir las piernas cortas, argumentó; en otra demolió a patadas el podio del director de orquesta. Modificaba todas las coreografías para beneficiar sus papeles, en la cara de los creadores.
En 1983, completamente desvinculado ya del Royal Ballet, volvió a Francia como director artístico del Ballet de la Ópera de París, el más antiguo del mundo. Pero a los bailarines no les gustaron los profesores de tradiciones muy alejadas de las francesas ni los coreógrafos de danza moderna con los que Nureyev quiso remozar la compañía: faltaban a los ensayos. Tampoco los maestros históricos estaban a gusto, y Michel Renault hizo juicio contra el ballet porque Nureyev le rompió la mandíbula de un golpe cuando discutieron por correcciones. “Si sabía que iba a ser tan barato, lo hubiera golpeado por segunda vez”, fue todo lo que dijo Nureyev cuando debió indemnizarlo.
El bebé del tren
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Nureyev creció en una familia de tártaros y baskires, con tres hermanas, y estudió ballet a espaldas del padre.
Nureyev nació en una familia de tártaros y baskires, y su madre estaba en el tren Transiberiano cuando lo dio a luz el 17 de marzo de 1938. A sus cinco años lo evacuaron de Moscú, con sus hermanas y su madre, en plena Segunda Guerra Mundial; su padre estaba en el frente. En Ufá pasó hambre y frío: recogía periódicos y envases de vidrio, que limpiaba y revendía. Los niños se burlaban de él porque no tenía zapatos y sus abrigos solían ser los que ya no le quedaban a su hermana mayor. Pero allí también descubrió su pasión, una noche de Año Nuevo.
Farida había comprado una entrada para el ballet, con la esperanza de lograr, de algún modo, hacer entrar a toda la familia; no fue difícil ya que había una multitud frente a la ópera de Ufá que la empujó, con sus hijos, al auditorio.
“Aun antes de que comenzara la obertura, Rudolf estaba como encantado: la maravilla de los caireles de cristal, el interior de estuco, los murales clásicos y las cortinas de terciopelo con luces de colores en movimiento lo transportaron de inmediato fuera del mundo gris que conocía”, describió Kavanaugh. “Y entonces los aparecieron los dioses bailando”, lo citó. “Lo supe. Es esto, esta es mi vida, esta será mi función”.
Su padre, sin embargo, no estuvo de acuerdo. Pero la madre estaba dispuesta a consentirlo a cualquier precio y antes de que Rudolf cumpliera ocho ya tomaba clases de danza en secreto. Sus profesores, que se habían formado en la respetada Escuela Coreográfica Vaganova, de Leningrado, notaron su talento y le advirtieron que, si quería tomarse en serio el ballet, debía salir de Ufá. Lo hizo, a los 17 años. Y asistió a Vaganova también.
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En Ufá, donde pasó hambre y frío, Nureyev también encontró su destino: su madre lo llevó a ver un ballet a los siete años. “Lo supe», recordó. «Es esto, esta es mi vida”.
Allí conoció al bailarín Alexander Pushkin, que además de ser su profesor lo protegió del bullying de sus compañeros, a quien les parecía un provinciano, y llegó a invitarlo a vivir con él y su esposa, la bailarina retirada Xenia Jurgenson, con quien Nureyev tuvo un romance.
El maestro le mostró una paciencia inagotable: “Rudik, no puedes portarte así”, le decía cuando el muchacho hacía un berrinche frustrado en los ensayos.
“Haz algunas piruetas, te calmará”. Para él las clases diarias con Pushkin eran “dos horas sagradas”, no sólo por los saberes que aprendía sino porque estimulaba —a diferencia de otros— la individualidad de los estudiantes, y Nureyev era muy creativo.
Apenas se graduó lo invitaron a sumarse como solista al Teatro Mariinksy de Ópera y Ballet, que entonces se llamaba Kirov. Tenía 20 años cuando el público se enamoró de él en su primer papel en El lago de los cisnes. Era una de las figuras principales del grupo cuando llegó a París para quedarse.
La leyenda
Poco después de que lo contrataran en el Ballet de la Ópera de París, en 1983, Nureyev dio positivo en la prueba de HIV. Era el peor momento de la epidemia, cuando todavía no se conocían los mecanismos de la enfermedad ni se había desarrollado la medicación que luego la convertiría en un mal difícil pero crónico.
Él, no obstante la debilitación que le causó el síndrome, parecía no aceptar lo que sucedía y seguía cumpliendo compromisos a ambos lados del Atlántico.
La cuestión de la familia comenzó a dolerle intensamente, y su obstinación —junto con las políticas de liberalización de Gorbachov— le valieron una visa para encontrarse con su madre en 1987. “Luego de 26 años lejos de mi país, regreso a la Unión Soviética para ver a mi familia. Mi madre es muy anciana y sufre. Yo estoy muy conmovido”.
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La cuestión de la familia comenzó a dolerle intensamente al final de su vida, y su obstinación le valió una visa para encontrarse con su madre en 1987.
También empezó a pensar en que él no había formado una familia, y fantaseó con tener un bebé (fantaseó con proponérselo a Nastassja Kinski, quien había actuado con él en una película que fracasó, Exposed, de 1980) y habló con su amigo Charles Jude sobre la posibilidad de adoptarlos a él, su esposa y sus hijos y que todos vivieran juntos en una de sus propiedades.
Tenía muchas: una casa cerca de Richmond Park, en Londres; un apartamento en París lleno de antigüedades; una casa de campo en el sur de Francia; un apartamento en el edificio Dakota, de Nueva York; una granja en Virginia; incluso un pequeño archipiélago en el golfo de Salerno. Al morir a los 54 años, en 1993, dejó una fortuna de USD 33 millones que destinó a la fundación que lleva su nombre e impulsa el ballet en el mundo.
Rudolf estaba convencido de que, mientras bailara, podría vivir, escribió Kavanaugh. “Practicar con tiempo cálido. Buen clima. No en el invierno, no hacia el norte. Llegó a firmar el título de una casa en St. Barthélemy, pero su salud se deterioró hacia 1990 y dejó de bailar. Se dedicó a la dirección de orquesta hasta su muerte, a los 54 años, en 1993, en París. En el podio, curiosamente, tuvo la mesura que nunca había mostrado al bailar.
Desde entonces varios libros han contado sus anécdotas y algunos han mostrado que iba mucho más allá de eso, que era más grande que sus excentricidades. Su leyenda inspiró recientemente dos películas: el documental Nureyev, de Jacqui y David Morris, y The White Crow, dirigida por Ralph Fiennes.
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junio 17, 2021 | Categories: Actualidad, opinión, Historia, leyendas, historias y sucesos, Reconocimientos. | Deja un comentario

AFP Focus(E.duparcq)/París — Fue LA llamada telefónica con LA noticia que venía esperando desde hacía años. Estaba en Islamabad el 2 de mayo de 2011, muy temprano en la mañana, en la cama y medio dormido, cuando sonó el teléfono. Al otro lado de la línea estaba Jennie Matthew, la subjefa de la oficina, tan concisa como de costumbre: “Washington llamó, están a punto de anunciar que mataron a OBL en Pakistán”.
¡Bin Laden!
Había estado esperando este día durante seis años, desde mis primeros pasos cubriendo la región en Afganistán en 2005. Todos los imformes de la OTAN planteaban la interrogante sobre qué había pasado con Osama bin Laden tras su fuga en 2001. Muchos creían que estaba escondido al otro lado de la frontera, en el cinturón montañoso, tribal y semiautónomo de Pakistán, donde los estadounidenses no enviaron tropas sino que libraron su guerra desde el aire con drones.

Niño afgano orando en Zumrat, cerca de la cadena montañosa desde donde operan los combatientes de Al Qaida, marzo de 2002
Tras la llamada, corrí a mi coche y me resigné a tener largos días de duro trabajo en la oficina. No era por lo peligroso de aventurarse en el cinturón tribal para los periodistas, aunque lo era. El problema era que los poderosos militares de Pakistán habían prohibido el acceso a la zona so pena de cárcel o deportación. Entonces, razoné, serían nuestros corresponsales en el terreno quienes harían todos los informes y recopilarían todas las imágenes.
La agitación era máxima en nuestra oficina de Islamabad. Todos llegaban, incluso quienes estaban de vacaciones. Nos sonreímos anticipando los días subsiguientes en los que el mundo tendría los ojos clavados en las noticias de Pakistán.

Todos nos sentamos frente a las pantallas de televisión donde, en vivo desde la Casa Blanca, Barack Obama anunciaba la muerte del fundador de Al Qaida, de 54 años… hasta que dijo que había sido abatido en Abbottabad.
¿Abbottabad? ¿La agradable ciudad de montaña tan popular entre los paquistaníes acomodados? ¿La ciudad universitaria, el hogar de la prestigiosa academia militar de Kakul, en Pakistán? Un sueño hecho realidad para los periodistas: un lugar accesible para todos y a apenas dos horas de auto.

Siguiendo el desarrollo de la operación contra Osaba Bin Laden desde la «sala de situación» de la Casa Blanca: el presidente Barack Obama, su vice Joe Biden (izquierda), el secretario de Defensa Robert Gates (derecha) y la secretaria de Estado Hillary Clinton (2ª a la derecha), entre otros
El jefe de la oficina, Emmanuel Giroud, con el ceño fruncido de quien sabe que le esperan largos días de coordinación, dijo volviéndose hacia mi: “¿Irías tu?”. Era menos una pregunta que una afirmación. “Con foto y video”, agregó.
Partimos de inmediato: el fotógrafo Aamir Qureshi, el periodista de texto Sajjad Tarakzai, la reportera de video Mélanie Bois y yo. Ninguno regresó a casa para hacer maletas. En el camino que serpenteaba hacia las montañas, leímos todo lo que había salido de Washington, la narrativa oficial que rápidamente se convirtió en la película de Hollywood “Zero Dark Thirty”.
Lo que sabíamos: Bin Laden había estado viviendo con tres esposas, una docena de hijos y nietos, junto con dos guardias y sus familias. Fue abatido durante una operación de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos y su cuerpo fue luego arrojado al mar. Washington dijo que Pakistán no fue informado de la operación por temor a filtraciones. Se sospechaba que en el país y en particular en su ejército, había colusión con los yihadistas.

Vista general de Abbottabad, el 27 de enero de 2012
Cuando llegamos a Abbottabad, aparte de las majestuosas estribaciones del Himalaya, nos encontramos con una escena paquistaní completamente normal: calles concurridas, tiendas coloridas, desfile de clientes en sus ropas tradicionales. No obstante, había cierta tensión. La vista se detenía en los vehículos que venían de fuera de la ciudad. Esa tensión aumentó cuando llegamos al barrio de Bilal Town.
Nuestra primera impresión fue lo agradable que se veía todo: casas recién construidas, campos de hortalizas, con vistas impresionantes a verdes colinas. Luego pasamos a cinco camiones del ejército pakistaní que transportaban los restos de un helicóptero: uno de los aparatos estadounidenses se había estrellado contra una pared exterior de la propiedad de Bin Laden, el único traspié en un ataque meticulosamente planeado.
Sacamos nuestras cámaras, sin saber entonces que esa sería una de las pocas pruebas concretas del ataque estadounidense.

Helicóptero de EEUU accidentado durante la operación «Gerónimo» contra Osama Bin Laden
Rápidamente encontramos el lugar: un gran edificio de piedra blanca que se distinguía por su altura de tres pisos, dos amplios patios y altos muros de más de cuatro metros, rematados con alambre de púas.

La casa de Osama Bin Laden al fondo, el 9 de mayo de 2011
Cuando llegamos, aún se veía una columna de humo: sin duda los restos del helicóptero accidentado que los estadounidenses inutilizaron con granadas para no dejar rastro de informaciones confidenciales.
Un puesto de control militar impidió acercarse a menos de 100 metros. Nos movimos rápido, aprovechando que éramos el primer medio extranjero en la escena. En un pequeño mercado de barrio, la gente se mostró muy dispuesta a hablar de los asombrosos 45 minutos que en medio de la noche sembraron miedo y cambiaron la dinámica de la ciudad para siempre.

Personal de seguridad de Pakistán mide el muro que rodea la propiedad donde fue ultimado Osama Bin Laden, el 3 de mayo de 2011
El repentino sonido de los helicópteros, la impactante “bola de fuego” provocada por el choque, las explosiones, los disparos, los gritos de mujeres y niños. Luego 30 minutos de silencio, cuando los estadounidenses confiscaron documentos y empacaron el cuerpo de Bin Laden, antes del nuevo estruendo de la partida.
Los habitantes de Bilal Town estaban preocupados. Su pequeño oasis de paz se convirtió de pronto en sinónimo de terrorismo para el resto del mundo. ¿Se convertiría en un nuevo frente en la “guerra contra el terror”? Estaban sorprendidos, enojados. ¿Cómo podía el ejército paquistaní dejar que los estadounidenses fueran y vinieran impunemente a su antojo?

Los periodistas Sajjad Tarakzai y Emmanuel Duparcq entrevistan a vecinos de Osama Bin Laden en abril de 2012, un año después del ataque que terminó con la vida del jefe de Al Qaida
Otros, más suspicaces, dijeron que el ejército paquistaní llegó más de media hora después de que se fueran los estadounidenses e instó a todos a quedarse en sus casas. “Me resulta difícil de creer, es como una película o una especie de juego entre Estados Unidos y Pakistán”, dijo uno de ellos.
Menos de hora después de nuestra llegada, se instalaría la narrativa que perdura hasta el día de hoy en Pakistán: una sensación de humillación hizo que pocos creyeran la versión de Washington de los hechos.
Algunos dijeron que se trató de una estrategia para avergonzar a Pakistán y dudaron que Bin Laden siquiera haya estadó allí alguna vez, pues no vieron sus restos, que los estadounidenses dijeron haberse llevado y lanzado al océano.
Otros dijeron sospechar que se trató de un acuerdo entre el ejército paquistaní y Washington, que cada año destina miles de millones a la lucha contra Al Qaida y los talibanes.
Aún otros dijeron que fue un regalo para Obama, quien un año después consideró al asesinato de Bin Laden como el «día más importante» de su presidencia.

Manifestación contra EEUU en Quetta, Pakistán, tras el anuncio de la muerte de Osama Bin Laden, el 2 de mayo de 2011

Celebración por la muerte de Osama Bin Laden frente a la Casa Blanca, el 2 de mayo de 2011
Y el silencio ensordecedor del ejército paquistaní, arrestando a algunos vecinos y manteniendo a los periodistas a raya, no hizo nada para sofocar las teorías conspirativas. Incluso los agentes de policía enviados a vigilar la casa no podían creer que Bin Laden hubiera estado allí. “No lo creo ni por un segundo, nadie lo cree”, dijo un oficial. “¡Es una broma!”

En los dos días siguientes, las fuerzas de seguridad permitieron que las entonces decenas de periodistas se acercaran a la pared exterior del recinto, aunque no nos dejaron entrar. La gente se paseaba después del trabajo para tomar fotos. Cientos se empaparon del bucólico entorno y disfrutaron de un atardecer en Bilal Town, hasta que el ejército se hartó de los turistas y volvió a sellar la zona con barricadas.
Gracias a un contacto, nos quedamos en un hotel que acababa de abrir y por tanto era poco conocido. La mayoría de los otros periodistas extranjeros optaron por quedarse en el Pearl Continental, famoso por su comodidad y también por ser un “nido de espías”.
Durante esos primeros días, los servicios de inteligencia monitorearon a los medios antes de acosarlos, poco a poco, para que se fueran de la ciudad. Al principio, eran “consejos” o advertencias a través de mensajes de texto sobre “cuatro terroristas suicidas” dispuestos a vengar a Bin Laden. Luego se volvió más insistente.
Nuestro hotel, que se había beneficiado de la afluencia de huéspedes, hizo todo lo posible por el equipo de AFP, que se expandió y luego recambió periodistas para que pudieran descansar. Nos dieron todo el primer piso, incluida la sala de estar principal, que convertimos en nuestra oficina. Rápidamente establecimos una rutina diseñada para evadir la seguridad y obtener las mejores historias e imágenes posibles.
Salíamos del hotel a las 5:30 am para llegar a Bilal Town antes de las seis, cuando los soldados, más estrictos, relevaban a la policía en los puestos de control. Aamir y Melanie tomaban tantas imágenes como les era posible.

Trabajé con los reporteros de texto de AFP Sajjad Tarakzai o Khurram Shahzad, tan tranquilos como ingeniosos. Paseábamos tranquilamente por la calle mezclándonos como residentes de Abbottabad, vestidos con camisas holgadas, pantalones y chalecos, aunque con cuadernos metidos discretamente en nuestros bolsillos.
Cuando la policía prestaba poca atención o hacía pocas preguntas, pasábamos el puesto control. De lo contrario, cuando miraban para otro lado, nos agachábamos detrás de un automóvil, nos escondíamos detrás de una arboleda o caminábamos agachados por las acequias.
Las confidencias de los vecinos alimentarían nuestros despachos de la mañana y la información de las autoridades y de las fuerzas de seguridad los de la noche.
Durante 10 días informamos sobre las dudas de los habitantes de que Bin Laden hubiera realmente estado alojado en el complejo. Solo los dos guardias -llamados Arshad y Tariq- habían salido alguna vez de la propiedad. Y si bien el tamaño de la casa llamaba la atención, el vecindario era acomodado y estaba bien vigilado, por lo que nadie hizo preguntas.
Obtuvimos un video del interior de la casa filmado por la policía que refutó las afirmaciones apresuradas sobre la vida de lujo que llevaba Bin Laden o la seguridad de alta tecnología que lo protegía.
Por el contrario, el amoblamiento era austero: suelo de baldosas grises, armarios y estantes sencillos de madera, mobiliario básico. La seguridad consistía literalmente en los altos muros y los dos guardias ligeramente armados.
No había Internet ni teléfonos móviles. Durante seis años, una estrategia de sigilo permitió a Bin Laden, aparentemente debilitado físicamente, evadir al ejército más poderoso del mundo.

Después de 10 días, empezamos a quedarnos sin información fresca. Los servicios de inteligencia, que pensaban que el circo mediático ya había durado bastante, ordenaron a todos los periodistas extranjeros a irse de Abbottabad, amenazándolos con arresto o deportación.
Nosotros también empacamos y nos fuimos. Menos de un año después, Pakistán destruyó el complejo de Bin Laden con todos los secretos que aún contenía.

Niños juegan al cricket en febrero de 2012 afuera del complejo donde vivía Osama Bin Laden, mientras una excavadora comienza a demoler la propiedad
Uno de nuestros últimos informes ofrecía un relato sobre cómo vivía el líder de Al Qaida: además de sus tres esposas y numerosos niños, había cien gallinas, dos vacas y un número indeterminado de conejos, una especie de “pequeña jihad en la pradera”. Un trabajo de investigación sólido, digno de su trascendencia geoestratégica, permitió determinar que los soldados paquistaníes se llevaron las vacas y que la policía repartió las gallinas. Sin embargo, pese a nuestros mejores esfuerzos, nunca supimos qué pasó con los conejos de Bin Laden.

El equipo de la AFP de izquierda a derecha: Asif Hassan (Foto), Emmanuel Duparcq (Texto), Aamir Qureshi (Foto), Khurram Shahzad (Texto),Masroor Gilani, Mélanie Bois (video) y Saadberg (chofer)
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junio 17, 2021 | Categories: Actualidad, opinión | Deja un comentario

Emblema de los Illuminati de Baviera
BBC News(E.S.Williams) — Los Illuminati es un nombre que se le da tanto a una sociedad real formada hace 245 años como a una ficticia.
La ficticia ha alimentado las teorías de la conspiración durante años, con personas que afirman que es una organización mundial secreta y misteriosa cuya intención es dominar el mundo, además de estar detrás de algunas de las revoluciones y asesinatos más grandes de la historia.
Pero, ¿quiénes eran realmente los Illuminati y de verdad controlaban el mundo?
Esto es lo que sabemos sobre una de las sociedades secretas más atrayentes de la historia.
1. ¿Cuáles fueron los Illuminati originales?
La Orden de los Iluminados o los Illuminati eran una sociedad secreta formada en Baviera (ahora parte de la Alemania moderna) que existió desde 1776 hasta 1785; sus miembros originalmente se referían a sí mismos como perfectibilistas.
El grupo se inspiró en los ideales de la Ilustración y fue fundado por el profesor de derecho canónico Adam Weishaupt. Quería promover la educación de la razón y la filantropía y oponerse a la superstición y la influencia religiosa en la sociedad.
Weishaupt buscó cambiar la forma en que se administraban los estados en Europa, eliminando la influencia de la religión en el gobierno y brindando a la gente una nueva fuente de «iluminación».
Se cree que la primera reunión de los Illuminati de Baviera se llevó a cabo en un bosque cerca de Ingolstadt el 1 de mayo de 1776. Ahí, cinco hombres establecieron las reglas que regirían la orden secreta.
Con el tiempo, los objetivos del grupo se centraron en influir en las decisiones políticas y alterar instituciones como la monarquía y la Iglesia.
Algunos miembros de los Illuminati se unieron a los masones para reclutar nuevos miembros.
Un pájaro conocido como el ‘búho de Minerva’ (Minerva es la antigua diosa romana de la sabiduría) eventualmente se convirtió en su símbolo principal.

El Athene noctua, o mochuelo europeo, era el animal sagrado de la diosa Atenea de la mitología griega, y en la cultura romana, el ave de Minerva.
2. ¿Cómo se relacionan los Illuminati con los masones?
Los masones son una orden fraternal que se desarrolló a partir de los gremios de canteros y constructores de catedrales de la Edad Media.
En algunos países, especialmente en EE.UU., ha habido históricamente cierta paranoia sobre los masones; en 1828, incluso se estableció un movimiento político de un solo tema conocido como el Partido Anti-Masónico.
Debido a que los Illuminati originalmente reclutaron masones, los dos grupos a menudo se han confundido el uno con el otro.
3. ¿Cómo podías unirte a los Illuminati?
Para unirse a los Illuminati, tenías que contar con el pleno consentimiento de los otros miembros, poseer riqueza y tener una buena reputación dentro de una familia adecuada.
Además, había un sistema jerárquico para la membrecía Illuminati.
Después de ingresar como ‘novato’, te graduabas como un ‘minerval’ y luego, un ‘minerval iluminado’, aunque esta estructura se volvió más complicada, requiriendo 13 grados de iniciación para convertirse en miembro.

Una representación del siglo XIX de un ritual de iniciación Illuminati. En realidad, quedan escasos detalles sobre la verdadera naturaleza de la ceremonia.
4. ¿Los Illuminati utilizaban rituales?
Usaban rituales -aunque la mayoría siguen siendo desconocidos-, y usaban seudónimos para mantener en secreto las identidades de los miembros.
Sin embargo, gracias a documentos secretos incautados, se sabe cómo los novatos podían pasar a un nivel superior dentro de la jerarquía de los Illuminati:
- tenían que compilar un informe sobre todos los libros que poseían,
- escribir una lista de sus debilidades,
- y revelar los nombres de los enemigos que tenían.
El novato entonces prometía sacrificar los intereses personales por el bien de la sociedad.
5. ¿Qué es el ojo que todo lo ve?
El «Ojo de la Providencia», un símbolo que se asemeja a un ojo dentro de un triángulo, aparece en las iglesias de todo el mundo, así como en los edificios masónicos y el billete de un dólar estadounidense.
Además de estar asociado con la masonería, también se ha relacionado con los Illuminati como símbolo del control y vigilancia del mundo por parte del grupo.

La pirámide y el ojo que todo lo ve, símbolos utilizados en el Gran Sello de los Estados Unidos e impresos en papel moneda estadounidense.
Originalmente es un emblema cristiano, «el ojo que todo lo ve» se ha utilizado en pinturas para representar la vigilancia de Dios sobre la humanidad.
En el siglo XVIII, comenzó a utilizarse de nuevas formas, por ejemplo, en La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de Jean-Jacques-François Le Barbier, una versión ilustrada del documento de derechos humanos adoptado por la Asamblea Constituyente Nacional de Francia en 1789.
En ese caso, representa un instrumento de la razón paternalista, vigilando la nación recientemente democrática.
No existe un vínculo oficial entre el ojo que todo lo ve y los Illuminati; la conexión que se le asigna probablemente se deba al hecho de que el grupo original compartía similitudes con los masones, que usaban la imagen como símbolo de Dios.
6. ¿Lograron los Illuminati dominar el mundo?
Algunas personas creen que los Illuminati controlan el mundo de hoy, lo que supone que son tan reservados que pocos lo saben.
Como muchos miembros de la Orden de los Iluminados se infiltraron en los masones y viceversa, es difícil juzgar el éxito de los Illuminati, pero la mayoría de los historiadores creen que el grupo original solo logró tener una influencia moderada.
7. ¿Hubo algún miembro famoso Illuminati?
Para 1782, los Illuminati habían crecido a alrededor de 600 miembros, entre ellos nobles alemanes como el barón Adolph von Knigge, quien, como ex francmasón, ayudó a darle forma a la organización y expansión del grupo.
Inicialmente, los estudiantes de Weishaupt eran los únicos miembros, pero pronto se unieron médicos, abogados e intelectuales.
En 1784 había entre 2.000 y 3.000 miembros Illuminati. Algunas fuentes dicen que el renombrado escritor Johann Wolfgang von Goethe también se unió, pero esto se discute.
8. ¿Por qué desaparecieron los Illuminati?
En 1784, Karl Theodor, duque de Baviera, prohibió la creación de cualquier tipo de sociedad no autorizada previamente por la ley y al año siguiente aprobó un segundo edicto, que prohibía expresamente a los Illuminati.
Durante el arresto de presuntos miembros de los Illuminati, se encontraron documentos comprometedores (que defendían ideas como el ateísmo y el suicidio) en su poder, así como instrucciones para realizar abortos.
Eso cimentó la creencia de que el grupo era una amenaza tanto para el Estado como para la Iglesia.
Después de eso, la Orden de los Iluminados parece haber desaparecido, aunque algunos creen que continuó viva.
9. ¿Qué le pasó a Adam Weishaupt?

Johann Adam Weishaupt (1748-1830), filósofo alemán, fundador de la Orden de la Sociedad Secreta Illuminati.
Adam Weishaupt finalmente fue despojado de su puesto en la Universidad de Ingolstadt.
Después de ser exiliado de Baviera, pasó el resto de su vida en Gotha, Turingia, y murió en 1830.
10. ¿Por qué perduró el mito de los Illuminati?
Desde el momento en que se disolvieron, las teorías de conspiración sobre los Illuminati comenzaron a afianzarse.
En 1797, el publicista francés y sacerdote jesuita Abbé Augustin Barruel sugirió que sociedades secretas como la Orden de los Iluminados habían encabezado la Revolución Francesa.
El primer presidente de EE.UU., George Washington, escribió una carta al año siguiente en la que decía que creía que se había evitado la amenaza de los Illuminati, añadiendo más leña a la idea de que la orden todavía existía.
Más tarde aparecieron libros y sermones condenando al grupo, y el tercer presidente de Estados Unidos, Thomas Jefferson, fue acusado falsamente de ser miembro.
11. ¿Por qué la gente todavía cree en los Illuminati hoy?
La idea de un Illuminati que domine el mundo nunca ha desaparecido del todo y todavía se infiltra en la cultura popular.
En 1963, se publicó un texto llamado «Principia Discordia», que promovía un sistema de creencias alternativo conocido como ‘Discordianismo’. Llamando al anarquismo y la desobediencia civil perpetrando engaños, sus seguidores incluyeron al escritor Robert Anton Wilson.
Algunos seguidores del discordianismo enviaron cartas falsas a revistas afirmando que eventos como el asesinato del presidente estadounidense John F Kennedy habían sido obra de los Illuminati.
Wilson publicó más tarde un libro con Robert Shea, «The Illuminatus! Trilogy«, que se convirtió en un éxito de culto e inspiró un nuevo género de ficción conspirativa, incluida la novela de Dan Brown (y la película posterior) «Ángeles & Demonios».
Los Illuminati también fueron conectados con el satanismo y otros ideales que estaban muy lejos de los asociados con el grupo bávaro original del siglo XVIII.
12. ¿Qué es el Nuevo Orden Mundial y cómo se conecta con los Illuminati?
Aquellos que creen en la teoría de un Nuevo Orden Mundial creen que un grupo de élite de personas está tratando de gobernar el mundo.
Además de los presidentes de Estados Unidos, varias estrellas del pop han sido acusadas de ser miembros, incluidas Beyoncé y Jay-Z. Ambos han negado las afirmaciones.
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junio 17, 2021 | Categories: Historia, leyendas, historias y sucesos, Reconocimientos. | Deja un comentario

En las islas Salomón, en el Pacífico Sur, habitan los melanesios. Niños, jóvenes y adultos con un aspecto que asombra y desvela por igual. Todos sus habitantes tienen piel negra. Comparativamente, la piel más oscura que existe fuera de los países africanos. Pero de ellos, un 10% presenta una exótica cabellera rubia que contrasta y sorprende a propios y ajenos.
La teoría, que en un principio se difundió y luego se transformó en vox pópuli, dictaba que esa peculiar cabellera se explicaba a partir de la colonización de las islas Salomón, cuando los comerciantes europeos tuvieron relaciones sexuales con las indígenas locales. Ese intercambio, se creía, había generado la combinación posterior.
Otra teoría que manejaban los nativos decía que el rubio del 10% de ellos se correspondía a una dieta especial, rica en pescado, y a la exposición a los potentes rayos solares de la zona. En 2012 un grupo de científicos de la Universidad de Bristol, Reino Unido, y de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, Estados Unidos, se trasladó a la isla para analizar en detenimiento el fenómeno.
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Los nativos creían que su cabellera se explicaba por su dieta y por los rayos solares
El equipo de investigación debió sortear las dificultades que presenta una isla muy poco desarrollada, sin rutas para transitar ni electricidad, además de diversidad lingüística, pero logró tomar una muestra significativa. Tomaron mechones de cabellos de 43 nativos rubios y de 42 morochos y los analizaron para comparar los genomas involucrados. A su vez, se les pidió que escupieran dentro de un tubo para un posterior análisis de ADN. Al cabo de un mes, recolectaron más de mil muestras.
Los resultados, publicados en la revista Science, indican que hay un gen responsable en la extraña combinación y es único en el mundo. Tras notar la gran intensidad que tenía el cromosoma, el cual representa el 50% de los cambios en el color de pelo de los melanesios, identificaron al gen TYRP1.
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El gen TYRP1 es el responsable de su peculiar cabellera rubia
Los científicos lo consideraron como una de las evoluciones más recientes de la raza y el dorado de sus cabellos como el color más nuevo de la historia de la humanidad. El gen TYRP1 promueve una proteína vinculada con tirosinasa, una enzima que influye en la pigmentación tanto en seres humanos como en ratones.
Este ADN es único y diferente al resto de los humanos. Se cree que se originó en la región ecuatorial de Oceanía. «Inesperado y fascinante», consideraron los responsables del estudio. El equipo de investigación resaltó la importancia de analizar genéticamente a poblaciones aisladas, ya que piensan que, en caso contrario, los tratamientos médicos del futuro pueden favorecer a algunos colectivos en detrimento de otros menos conocidos.
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junio 17, 2021 | Categories: Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

L.B.V.(J.Álvarez)/El Mundo (F.Carrión)/La Razón(afp)/La Jornada/
A vista de pájaro, encaramado a un minarete cercano, su geografía dibuja una gigantesca colmena en la que no existe la tregua. El silencio no es, en ningún caso, sepulcral en la Ciudad de los Muertos de El Cairo, un cementerio donde los vivos habitan sin reparos mausoleos y tumbas.
A sus 65 años, Sabek ocupa el panteón en el que descansan desde hace seis décadas los cuerpos de un general del ejército y su esposa.
«Mi padre vivió en este lugar desde 1945. Yo nací y crecí aquí. La vida en esta zona es buena y difícil al mismo tiempo«, relata el hombre de rostro cansado en el patio de su vivienda mientras alterna los sorbos de té y las caladas de nicotina.
Las lápidas presiden el jardín al que da el pequeño habitáculo que ha convertido en hogar, con una diminuta cocina y un rudimentario baño.

Un barbero afeita a un hombre en la Ciudad de los Muertos.
«Vivo en una de las dos habitaciones que construyeron los dueños de la tumba para alojar por separado a las mujeres y los hombres que venían a visitar al difunto», explica quien se gana el sustento sumando, a duras penas, jornales como conductor, mecánico y cuidador de algunas sepulturas desperdigadas por el páramo.
El camposanto más concurrido de la megalópolis cairota, situado en los alrededores del barrio islámico que fascina a los turistas, es una sucesión de criptas donde miles de familias han hallado cobijo. Un paisaje árido y hostil a los pies de la montaña de Mokattam que se pobló de vivos a partir de la guerra árabe israelí de 1967.
En sus calles desembarcaron entonces los desplazados de la zona del canal de Suez y las mudanzas no han cesado, alimentadas por los abismos sociales de una urbe de 20 millones de personas y el hacinamiento de sus principales barrios.
«Muchas veces he pensado en marcharme y buscar otro techo pero no tengo dinero y mi trabajo depende de permanecer aquí«, despotrica Sabek. Hace años, sin embargo, que envió a su esposa y siete hijos a un pueblo del delta del Nilo, lejos del laberinto de tumbas. «Prefiero que estén allí. Esta vida es dura», arguye.

«El agua y la electricidad de mi casa son robadas. Conecté la luz a la de la tumba de un rico y lo mismo hice con el agua aprovechando unas tuberías que pasan cerca».
«El Arafa» -como se conoce en el dialecto cairota a esta necrópolis- es una ciudad cuya vida discurre en paralelo a la del resto de vecindarios. En sus recovecos se han instalado talleres mecánicos, negocios de orfebres, tiendas de ultramarinos, cafés o constructoras.
Es también el hogar de los sepultureros que se reparten el negocio funerario. Mohamed Basiuni, de 70 años, es uno de los más curtidos en el oficio. «Hay unos cuarenta sepultureros en la zona. Cada uno tiene su territorio dentro del cementerio», comenta el anciano enfundado en galabiya (túnica tradicional) y arrellanado en el suelo de su tumba por la que merodean, atentos, sus cuatro nietos.
«Tengo dos sepelios al mes. Por cada uno de ellos gano unas 200 libras (unos 9,8 euros)», indica mientras su cónyuge maldice su destino. Las letrinas del mausoleo en el que residen desde la década de 1960 no disponen de ducha, sustituida por una cubeta plantada junto a los tendederos, en el exterior de la precaria morada.

En el olvidado callejero del cementerio, sus inquilinos subsisten por puro milagro, a su libre albedrío.
El área no dispone de clínicas ni escuelas.
«No hay ningún colegio cerca y no tenemos dinero para enviarlos a los centros de las zonas cercanas», se disculpa Mohamed.
Sus desvelos no han recibido hasta la fecha ninguna atención gubernamental.
Hace ocho años un proyecto en estado embrionario amenazó con cambiar la faz del camposanto, trasladando parte de las tumbas al polvoriento extrarradio de El Cairo, proporcionando viviendas dignas a sus actuales vecinos y transfigurando el lugar en un pulmón verde en una ciudad asfixiada por la contaminación y el tráfico.
La revolución que derrocó al octogenario Hosni Mubarak sepultó unos planes que resucitan puntualmente, coincidiendo con la época electoral.
Un hogar histórico
«Los candidatos de las elecciones parlamentarias vinieron y nos prometieron en los mítines que mejorarían nuestra vida.
Nos ofrecieron 100 libras y un lote de azúcar y aceite por votarles y luego, tras las comicios, desaparecieron«, denuncia Sabek, cansado del abandono pero orgulloso del ingente patrimonio que guarda el camposanto.
Algunos de sus edificios, cuyas cúpulas despuntan por el horizonte del barrio, albergan la vida eterna de sultanes, príncipes y princesas de las dinastías fatimí (909-1171 d.C.) y mameluca (1250 – 1517 d.C.) o la extinta monarquía egipcia.
Como el imponente mausoleo de la princesa Fathia, descendiente de un jedive -el título que recibía el virrey de Egipto-, que protege Mohamed Sadek y su familia.
«Es mi casa pero también una parte importante de la historia de este país. Mi tarea es cuidarlo siempre», cuenta el treintañero.
A pesar de su legado, quienes malviven en sus arterias arrastran a menudo el estigma de habitar un asentamiento marginal y degradado, asociado para el cairota corriente con la delincuencia, el crimen y el tráfico de drogas.
«Cuando era niño, solía decirle a mis compañeros de escuela que era de otro barrio. No quería que supieran que vivía con los muertos», murmura el joven universitario.
Desde hace dos años un proyecto financiado por la Unión Europea trabaja para restaurar el complejo palaciego del sultán Al Ashraf Qaytbay, una joya de época mameluca del siglo XV enclavado en mitad de la necrópolis.
Artistas del viejo continente ofrecen cursos y talleres durante sus breves estancias.
Una de las primeras en participar fue la canaria Esther Aldaz con una reflexión sobre el espacio y los lugares intermedios a partir de tres palabras en árabe y español.
«Era una mezcla de arte, instalación y sonido. Los niños participaron con alegría. En esta ciudad pocos pequeños tienen el lujo de irse a la cama tras disfrutar del arte», admite Agnieszka Dobrowolska, la arquitecta polaca que dirige el experimento.
Una metamorfosis lenta para la inmensidad de un cementerio en el que Sabek se siente huérfano.
«Los políticos cruzan a diario la carretera que atraviesa el cementerio pero jamás se detienen.
Hemos reclamado que nos proporcionaran una vivienda o servicios pero nadie nos ha hecho caso.
Vivimos al margen, como si no existiéramos, como si nosotros también estuviéramos muertos«.
Situado al pie de las colinas Mokattam, al sureste de la capital egipcia, en realidad allí lo llaman simplemente El’arafa, que significa El cementerio.
Pero nadie se engaña. Decenas, cientos de miles de personas -no se sabe cuántas a ciencia cierta- se han instalado allí al carecer de otro sitio donde establecer su hogar, dado que la mayoría perdieron el suyo en la Guerra de los Seis Días contra Israel.
Llegaron a El Cairo en busca de fortuna y sólo los muertos los acogieron.
La bélica no fue la única causa que empujó a la gente a vivir allí.
También la especulación urbanística, que demolió manzanas enteras para hacer nuevas viviendas, desahuciando a montones de vecinos y originando otra paradoja: en la ciudad hay docenas y docenas de bloques sin terminar -un barrio entero, de hecho- que también habían acabado por ser ocupados ilegalmente, hasta que sus ocupantes fueron obligados a dejarlos.
Y así, mientras montones de familias tienen que habitar en tumbas y mausoleos, los edificios se quedaron a medio hacer y no se permite el paso a nadie, formando una especie de fantasmal zona de ladrillo rojo.
Volviendo al cementerio, debe ser curioso eso de que un conocido te reciba en su casa abriendo la puerta de un sepulcro o de los pisos que han levantado encima.
Tomar un té con varios cadáveres en el subsuelo, aparte de enganches eléctricos piratas y aseos que no se sabe a dónde van a dar, sin que falten las antenas parabólicas, claro.
O incluso acudir a un taller mecánico o artesano improvisado entre tumbas.
Así a lo largo de casi siete kilómetros, pues en realidad la Ciudad de los Muertos está formada por dos necrópolis unidas.
Lo irónico es que en ellas hay rincones históricos de épocas pasadas, como la Mezquita-Mausoleo de Quait Bey, que es del siglo XV, o el Mausoleo de Ibn Barquq, de tiempos de los mamelucos del XIV (los buryíes al norte y los bahríes al sur).
Pero, aunque dicen que son auténticas obras de arte, no puedo confirmárselo personalmente porque no las ví, ya que resulta un poco cortante eso de hacer turismo entre la miseria.
Sí pude otear una perspectiva general desde la entrada.
El Cairo: la carretera ‘paraíso’ destruye parte de la histórica Ciudad de los Muertos
En la inmensa necrópolis histórica de El Cairo, en Egipto, las vallas no logran esconder los escombros de los mausoleos destruidos de la Ciudad de los Muertos, patrimonio mundial de la Unesco, para construirla polémica carretera al Ferdaus, el «paraíso».
Para unirlos dos grandes ejes de la megápolis cairota, las autoridades egipcias iniciaron a mediados de julio la demolición parcial y la expulsión de los habitantes de la Ciudad de los Muertos, la necrópolis más antigua del mundo musulmán.
Última morada de personalidades ilustres pero también de ciudadanos ordinarios, la necrópolis contiene suntuosas bóvedas, reproducidas por pintores orientalistas y descritas por los historiadores a través de los siglos.
Aunque por el momento la destrucción se limita a panteones que datan de principios del siglo XX, ésta ha «afectado al perímetro de salvaguarda (200 metros)» de los complejos funerarios antiguos y se produce «en el vecindario inmediato de la tumba del sultán Quansua Abu Said (siglo XV)», monumento clasificado, según la urbanista e investigadora Galila el Kadi.
Un patrimonio invaluable
El cementerio, que es anterior a la ciudad fundada en el siglo VII por la dinastía fatimí, es un «componente importante» de El Cairo y la demolición supone una «pérdida de su identidad visual y de su memoria», lamenta la investigadora.
Las autoridades aseguran que no afecta al patrimonio y minimizan el valor histórico y arquitectural de los edificios destruidos. “No hay destrucción de monumentos», solo «tumbas contemporáneas», dice el Ministerio de Antigüedades.
Contactada por la AFP, la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) afirma «que no ha sido informada ni consultada» y «sigue el dosier con las autoridades egipcias (…) para evaluar las consecuencias sobre el interés universal excepcional, la autenticidad y la integridad» del lugar.
Para Kadi, esta situación pone de manifiesto el carácter «ciego y arbitrario» del método de ordenación urbana que se aplica en El Cairo, la «política de la excavadora».
La construcción de al Ferdaus —que une el puente del 6 de Octubre a la auto- pista Tantaui— constituye un enésimo episodio del folletín de la transferencia de los centros de poder hacia la nueva capital administrativa, un proyecto del ejército en pleno desierto, a 45 kilómetros al este.
Este megaproyecto, destinado a albergar las instituciones nacionales y extranjeras a partir de final de este año, se presenta como un símbolo del poder autoritario del presidente Abdel Fatah al Sisi, elegido en 2014, unos meses después de la destitución del presidente islamista Mohamed Morsi.
Se han multiplicado las carreteras de acceso para unir los barrios residenciales a la nueva sede del poder, acabando con décadas, incluso siglos de historia urbana y molestando a menudo a los residentes.
La última polémica
Entre las últimas polémicas, se encuentra la construcción de un puente de autopista prácticamente adosado a los edificios en Guizeh, distrito que engloba a todo el oeste de la capital. En Twitter, las imágenes de los trabajos suscitan la indignación. Uno de ellos —@morocropolis—, cuya familia materna posee un panteón en la calle Quansua desde la década de 1940, denuncia la chapuza, bajo el anonimato, por temor a las represalias.
«Nos habían dicho que necesitaban una parte de la cámara funeraria de las mujeres pero empezaron a destruir la reja y las piedras de las tumbas antes de desplazar los restos», asegura. Según él, su familia no será indemnizada por los daños del panteón ya que no «será totalmente destruido».
Pero la necrópolis cairota también alberga a vivos desde hace varios siglos. Se trata de habitantes informales y modestos. «Nos han pillado desprevenidos. La excavadora llegó de pronto al muro y tuvimos que echar nuestras pertenencias fuera como locos (…) Nos dejaron en la calle», confía bajo el anonimato la esposa de un guardia del mausoleo.
Esta madre de tres hijos vivía con su familia en el panteón familiar de un notable de principios del siglo XX, que ha sido prácticamente destruido. Ante la falta de alternativa, viven en casa de unos vecinos cuya vivienda ha sido preservada.

En la imagen la cúpula de la tumba abandonada del sultán Abu Said al-Zahir Qansuh al-ashrafi (1498-1500 d.C) en medio de las obras viales en curso en la histórica necrópolis de la Ciudad de los Muertos en El Cairo,

«Es terrible. Han puesto a los difuntos sobre tapices de paja», explica la treinta- ñera, que forma parte de la tercera generación que vive en la Ciudad de los Muertos. «Maltratan a los vivos y a los muertos, sin piedad», resume., «espero que sea el último de este tipo…».
La relación árabe con los muertos en este cementerio egipcio, no lejano a la histórica plaza del Tahrir, donde los nuevos ciudadanos han protagonizado las caídas del ‘faraon’ Hosni Mubarak y Mohamed Morsi, llama la atención, diría más, se comienza a abandonar una lectura exclusivamente social, de la pobreza, para reemplazarla por lo meramente insólito y cultural del lugar. . En este lugar de vida o muerte, ambas se mezclan de forma natural.
Los niños emulan a Leo Messi, Cristiano Rolando, jugando ociosamente al fútbol, encima de anónimas sepulturas, sin nombre o con restos del nombre ilegible del muerto, entre vestigios de osamentas…
Caminando por aquellas calles de ‘La Ciudad de los Muertos’ uno se adentra en una extraña paz. El inacabable cementerio musulmán es también un lugar de enamoramiento, donde erotismo y muerte van de la mano y donde el hombre comparte naturalmente su tiempo con los muertos.
La ‘Ciudad de los Muertos’, un cementerio donde vive un millón de personas en el Cairo.

Dos mujeres, residentes de un cementerio en proceso de demolición, se paran entre los escombros de los mausoleos destruidos durante los trabajos para construir una autopista en la capital egipcia.
“No hay motivo para tener miedo de los muertos”, sonríe Fathiya, ella, su marido y sus seis hijos viven en el panteón de la familia Zaruq, un notable de la época otomana cuyos descendientes siguen siendo enterrados bajo las losas sobre las que tiende la colada y corretean los pequeños.
El mausoleo, cuyo pórtico testimonia un pasado mejor, se halla en la calle Al Hasan al Malakia de Qarafa, el mayor conjunto de camposantos de la capital de Egipto.
A escasez de pisos asequibles confina a 15 de los 80 millones de cairotas a vivir en infraviviendas, algunas tan insólitas como barcas de pesca en el Nilo, chamizos levantados sobre las azoteas o panteones.
Las construcciones funerarias dan fe de la tradición egipcia de sepultar a los muertos en ‘habitaciones’ que permitieran a sus familiares pasar con ellos el duelo de cuarenta días; una necrópolis convertida en metrópolis, donde la muerte no es clandestina como en Madrid, Nueva York, París o Londres.
nuestras charlas nocturnas.
junio 16, 2021 | Categories: Actualidad, opinión, Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario
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«Siempre he sentido que mi destino era ante todo un destino literario, es decir que me sucederían muchas cosas, muchas cosas malas y algunas cosas buenas, pero yo siempre sabía que todo eso, a la larga, se convertiría en palabras».
Infobae — Creo que mi padre hizo que se cumpliera en mí el destino que no pudo cumplirse en él, el destino de escritor. Y mi padre me franqueó su biblioteca, una biblioteca en su mayor parte de libros ingleses, y yo me eduqué en esa biblioteca. Mi infancia son recuerdos de Las mil y una noches, del Quijote, de los cuentos de Wells, de la Biblia inglesa, de Kipling, de Stevenson.
Mi memoria alcanza a los cuatro años, y yo estaba leyendo y ya escribiendo. Si me hubieran dicho que leer y escribir eran cualidades innatas, yo lo habría creído.
Siempre he sentido que mi destino era ante todo un destino literario, es decir que me sucederían muchas cosas, muchas cosas malas y algunas cosas buenas, pero yo siempre sabía que todo eso, a la larga, se convertiría en palabras, que trataría de transmutar todo en palabras. Sobre todo las cosas malas, ya que la felicidad no necesita ser transmutada: la felicidad es su propio fin.
Yo me vi nombrado director de la Biblioteca [Nacional] y volví a aquella casa del barrio de Monserrat, del barrio sur, del cual tenía tantos recuerdos. Pero yo jamás había soñado con la posibilidad de ser director de la biblioteca. Yo tenía recuerdos de otro orden. Yo iba con mi padre, de noche; mi padre, que era profesor de psicología, pedía algún libro de Bergson o de William James, que eran sus autores preferidos, o de Gustav Spiller. Y yo, demasiado tímido para pedir un libro, buscaba algún volumen de la Enciclopædia Britannica o de las enciclopedias alemanas de Brockhaus o de Meyer, el Konversations-Lexikon creo que se llama en alemán. Buscaba un volumen al azar, lo sacaba de los anaqueles laterales, y lo leía.
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«Mi infancia son recuerdos de Las mil y una noches, del Quijote, de los cuentos de Wells, de la Biblia inglesa, de Kipling, de Stevenson».
El paraíso
Yo siempre me había imaginado el paraíso bajo la especie de una biblioteca. Otras personas piensan en un jardín, otras personas pueden pensar en un palacio; yo siempre me he imaginado el paraíso, mi paraíso personal, como una biblioteca.
Trabajo de tiempo completo
La tarea de ser poeta no es una tarea que se cumple con un determinado horario: nadie es poeta, digamos, de 8 a 12 y de 2 a 6. Quien es poeta, es poeta continuamente, se ve asaltado por la poesía continuamente, de igual modo que un pintor —supongo yo— siente que las formas y los colores están asediándolo, o que un músico siente que el extraño mundo de los sonidos, el mundo más extraño del arte, está buscándolo siempre; que hay melodías, por qué no discordias también, que lo buscan.
Uno continuamente está recibiendo algo del mundo externo, y todo eso tiene que ser transmutado, y será eventualmente transmutado, y en cualquier momento puede llegar esa revelación. El poeta no descansa.
La ceguera
Mi caso no es especialmente dramático. Es dramático el caso de aquellos que pierden bruscamente la vista. Entonces se trata de una fulminación, de un eclipse; pero en el caso mío, no hubo un momento dramático: fue un lento crepúsculo.
Yo perdí mi vista de lector el año que me hicieron director de la Biblioteca Nacional, el año 1955. Ya cuando fui director de la biblioteca podía apenas descifrar los lomos y las carátulas, y ya después ni eso. Luego mis amigos se quedaron sin cara, los libros se quedaron sin letras, y yo comprobé, como dije en un poema, que “no hay nadie en el espejo”.
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«Yo perdí mi vista de lector el año que me hicieron director de la Biblioteca Nacional, el año 1955».
Y ahí estaba yo, y era de algún modo el centro, de 900.000 libros en tantos idiomas. Entonces escribía ese poema titulado “Poema de los dones”, que empieza así: “Nadie rebaje a lágrima o reproche / esta declaración de la maestría / de Dios, que con magnífica ironía / me dio a la vez los libros y la noche”. Esos dos dones que se contradicen: muchos libros y al mismo tiempo la noche, la incapacidad de verlos.
Ya que he perdido el querido mundo de las apariencias, debo crear otra cosa.
Cuando yo era chico me pasaba las horas ante los barrotes de las jaulas de los tigres en el Jardín Zoológico, porque estaba fascinado por el pelaje amarillo de los tigres. Y ahora el amarillo es el único color que me queda. Así que de algún modo se ha cerrado el ciclo. Por eso llamé al libro El oro de los tigres. Porque yo empecé visualmente por el amarillo y ahora es el único color que veo.
Yo creo que la ceguera no debe verse con patetismo. La ceguera debe verse como un modo de vida, uno de los estilos de vida de los hombres. Ser ciego es como no serlo; es un modo de vivir y debe aceptarse así, y tiene también sus ventajas.
Borges, feminista
Leí en la biografía de Milton, por el Doctor Johnson, que él podía guardar creo que centenares de versos en la memoria y luego aprovechaba alguna visita para aligerarse de ellos. A las hijas no. Las hijas de Milton no sabían leer ni escribir. Qué curioso que él, que era maestro, no les hubiera enseñado a leer a sus hijas. Una idea absurda. Yo, desde luego, quiero aclarar que soy feminista. Lo más absurdo es que diferencien.
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«Yo, desde luego, quiero aclarar que soy feminista. Lo más absurdo es que diferencien».
Democracia
Es un abuso de la estadística, nada más. Pero posiblemente al decir eso hablo como argentino: no creo en la posibilidad de una democracia argentina. Posiblemente en otros países puede haber una democracia, y la hay, desde luego, en muchos.
Un vicio
He contraído el vicio de vivir. En cualquier momento puedo cesar, y tengo la esperanza de cesar.
La felicidad
Yo creo ser más feliz ahora que cuando era joven. Pero cuando era joven yo trataba de ser desdichado. No sé, esa tradición romántica que se impone a los jóvenes. Cuando yo era joven yo quería ser el príncipe Hamlet, o Lord Byron o algún personaje de novela rusa. Ahora me he resignado a ser meramente Borges.
Cada mañana cuando me despierto pienso “¿Qué va a suceder hoy?” y esa pequeña curiosidad basta para mantenerme durante el día.
La amistad y el amor
La amistad no necesita frecuencia, el amor sí. La amistad puede prescindir de la frecuencia, o de la frecuentación. En cambio el amor, no, está lleno de ansiedades y de dudas; un día de ausencia puede ser terrible. Pero yo tengo amigos íntimos a los que veo tres o cuatro veces al año, y a otros ya no los veo porque ya se han muerto. Por ejemplo, con Bioy Casares nos veremos tres o cuatro veces al año, quizá, y somos íntimos amigos.
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«Yo creo ser más feliz ahora que cuando era joven. Pero cuando era joven yo trataba de ser desdichado. No sé, esa tradición romántica que se impone a los jóvenes».
Escribir
Esencialmente yo soy el que era cuando publiqué mi primer libro, Fervor de Buenos Aires, en 1923. Y creo que en ese primer libro está todo lo que yo haría después, salvo que está entre líneas, es solo para mí. Como una escritura secreta que está entre las líneas de la escritura pública. Pero ahí está todo. Salvo que nadie puede verlo sino yo. Lo que he hecho después es reescribir ese primer libro, que no tiene mayor valor pero que luego ha ido dilatándose, ha ido ramificándose, enriqueciéndose, y creo que ahora puedo jactarme de haber escrito algunas páginas válidas, uno que otro poema, y ¿qué más puede querer un escritor?
Cuando yo escribo lo hago urgido por una necesidad íntima. Pero yo no pienso en un público selecto o en un público de multitudes: pienso en expresar lo que yo quiero decir, y trato de hacerlo del modo más sencillo posible, con las palabras habituales.
Ahora tengo en mente un cuento fantástico que puede ser el mejor de todos. Pero no voy a revelar nada. Si uno cuenta demasiado las cosas, no las escribe.
Yo no sé al principio si eso que entreveo será prosa o será verso. Eso viene después.
La primera revelación que yo recibo es la del principio y la del fin. Lo que yo tengo que inventar o descubrir —dos palabras que prácticamente son iguales— es qué sucede entre el principio y el fin. Pero siempre sé el principio y el fin. Hay otros escritores que solo saben el principio.
Yo creo que la emoción es necesaria para la creación estética. Si una persona escribe en frío, no puede hacerlo. Es absurdo suponer que puedan fabricarse poemas. El resultado puede parecer una fabricación, pero si no hay emoción es imposible escribir. Y uno no necesitaría escribir tampoco. Yo escribo para desahogarme.
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«La amistad puede prescindir de la frecuencia, o de la frecuentación. En cambio el amor, no, está lleno de ansiedades y de dudas; un día de ausencia puede ser terrible».
Yo no concibo que se escriba sin emoción. Lo demás es suponer que la literatura es un juego de palabras.
Prefiero las obras ajenas: las he leído muchas veces. En cambio lo que he escrito lo he escrito una vez, he tratado de corregirlo y luego lo he dejado atrás. Alfonso Reyes me dijo: “Publicamos para no pasarnos la vida corrigiendo borradores, para librarnos de un texto”, y así es.
Una idea
Es una de las pocas ideas que he tenido en mi vida. Esa idea de algo prodigioso que finalmente resulta atroz o enloquecedor. Y yo he estado reescribiendo ese cuento. La primera forma fue quizá la mejor: “Tlön, Uqbar, Orbis, Tertius”; la segunda, “El Zahir”, una moneda de veinte centavos inolvidable; y después vendrían otras. Y he escrito varios cuentos con el mismo argumento esencial.
La fama
Ser famoso me parece que es un error, todo eso pertenece a lo ilusorio de la vida. Lo que decía Kipling: el fracaso y el éxito son dos impostores, no tienen importancia. Hay que saber enfrentarse con ellos, no tienen importancia. Nadie fracasa tanto ni nadie tiene tanto éxito.
Si un poeta logra sobrevivir en una línea ya con eso está, puede darse por satisfecho: todo lo demás han sido borradores de esa única línea necesaria. Y si esa línea llega a ser parte del lenguaje —el castellano, en mi caso— y se olvida que lo escribió un poeta sudamericano que nació en el centro de Buenos Aires en 1899, tanto mejor. Yo aspiro a ser anónimo, la forma máxima de la gloria.
Pudoroso
¿Yo escribí eso? Caramba, no está mal.
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«Ser famoso me parece que es un error, todo eso pertenece a lo ilusorio de la vida. Nadie fracasa tanto ni nadie tiene tanto éxito».
Las obras completas fueron hechas para excluir ciertas obras. Mi ánimo no fue incluir nada sino que excluyeran todo lo que yo he escrito, que se vendieran como un cuaderno en blanco, pero los editores no estuvieron de acuerdo conmigo. A mí no me gusta lo que yo he escrito.
Yo, felizmente, me olvido de Borges y me acuerdo de Virgilio.
Pero usted no me diga “maestro”, no soy maestro de nadie. Suelo llamarme Borges. Dígame Borges.
El Borges oral, como ustedes comprueban, es muy tartamudo, muy imperfecto. Yo quisiera que el Borges escrito fuera menos gárrulo, menos palabrero, más sencillo.
Soy desagradablemente sentimental. Soy un hombre muy sensible. Cuando escribo trato de tener cierto pudor, y como escribo por medio de símbolos y nunca me confieso directamente, la gente supone que esa álgebra corresponde a una frialdad. Pero no es así. Al contrario. Esa álgebra es una forma de pudor y de emoción.
Los años del peronismo
Me nombraron inspector municipal para la venta de aves y huevos en los mercados. Yo entendí que era un modo de decirme que renunciara, ¿no? Mi competencia en materia de aves y huevos es nula. Me pareció muy raro que honraran a un escritor con ese cargo tan extraordinario. Fue una de las bromas de aquella época.
Durante la dictadura, todo el mundo sabía de qué lado estaba yo, tanto es así que el gobierno de la Revolución Libertadora me hizo director de la Biblioteca Nacional.
Yo no siento odio. Bueno, si pienso en dos dictadores de mi país… Trato de no pensar en ellos. En Rosas y en el otro. Eso puede ser una forma de odio, ¿no?, tratar de olvidar. Mejor eso que abundar en vituperios.
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Borges (izq.) con amigos, en Mar del Plata, 1935: Victoria Ocampo a su lado, Adolfo Bioy Casares y Josefina Dorado, prima de V.Ocampo
Borges personaje
He creado un personaje, para mi mal, y ese personaje se llama Borges. Pero en mis cuentos yo tengo la impresión de que no hay personajes. Se entiende que soy yo, ligeramente disfrazado, o quizá casi sin disfraz. Porque todo lo que uno escribe es autobiográfico. Es decir: todo cuento mío, aunque sea fantástico, corresponde a una experiencia personal, sobre todo a una pasión personal.
El placer de leer
La literatura es una de las felicidades de la vida. Negarse a la literatura es como negarse al amor, como negarse a la música, como negarse a la pintura. Yo, felizmente para mí, tengo la memoria llena de versos castellanos, de versos ingleses, de versos alemanes, de versos franceses, latinos, italianos y ahora versos anglosajones y escandinavos también.
Alguna vez escribí: “Que otros se jacten de lo que han escrito / A mí me enorgullece lo que he leído”. Una confesión de lector, de lector agradecido. Y que sigue siendo agradecido.
De chico leía mucho: Los primeros hombres en la Luna, de Wells; leí a Kipling, entonces; leí a Stevenson, entonces; leí Las mil y una noches, entonces. Todos libros capitales para mí. Y además leía libros muy malos, pero un niño no compara un libro con otro, un niño, un chico acepta lo que lee, y lo acepta con gratitud. De modo que yo no pensaba por ejemplo que el Quijote fuera mejor que Juan Moreira: yo leía los dos libros y me complacía en ellos. No pensaba que fueran mejores o peores, no tenía juicio crítico. Posiblemente gozaba de los libros. Quizá yo era más sabio entonces.
Yo no soy un erudito ni mucho menos. Soy un lector disperso.
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«Alguna vez escribí: ‘Que otros se jacten de lo que han escrito / A mí me enorgullece lo que he leído’. Una confesión de lector, de lector agradecido».
Yo he leído y releído a Conrad, he leído y releído a Dickens, he leído y releído el Quijote, y luego Tolstoi y Dostoievski y creo que eso es todo: he sido derrotado por todos los demás novelistas. Yo tengo una gran dificultad para leer novelas. Cada novela tiene como 100 habitantes, y hay que distinguir, saber quiénes son, un gran esfuerzo. En cambio, el cuento no, el cuento casi no exige esfuerzo.
Madre
Cuando madre cumplió 95 le hicieron una fiestita, y ella dijo “Caramba, se me fue la mano”. Estaba tan avergonzada. Y llegó hasta los 99, con terror de llegar a los 100.
Ella estuvo un mes presa durante el principio de la dictadura. Y lo soportó como había soportado todo en la vida, casi con felicidad. Además ella pensó que estaba cumpliendo con la patria, que estando presa estaba haciendo algo por la patria.
Cada noche, cuando vuelvo a casa, me asombro sinceramente de que ya no esté en su dormitorio. A veces me distraigo, por ejemplo, cuando me despierto, y digo “Voy a contarle este sueño a madre”, y luego recuerdo que hace cinco años que ha muerto. Pero el primer deseo mío, así, entre el sueño y la vigilia, es contarle lo que he soñado a mi madre.
El padre
Él me dijo que escribiera mucho, que sólo escribiera cuando sintiera la necesidad de hacerlo y que no me apresurara a publicar. De modo que el primer libro que yo publiqué fue realmente el cuarto o quinto que yo había escrito. Pensé “Esto puede publicarse”; mi padre me dio 300 pesos; yo fui a la imprenta Balcarce, en la calle del mismo nombre en la Plaza de Mayo, y ese libro lo imprimieron en seis días y me cobraron, por 300 ejemplares en papel pluma, 300 pesos.
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«Yo no soy un erudito ni mucho menos. Soy un lector disperso».
Un modesto anarquista
Ojalá nos merezcamos no tener ningún gobierno alguna vez, en ningún país del mundo. Ese sería el ideal. Un mínimo gobierno, un gobierno municipal, como diría Spencer. Ese sería el ideal para mí.
Yo no sé realmente en qué situación política estoy. Ciertamente no soy nacionalista, no he sido peronista, no soy comunista. Soy un individuo, un modesto anarquista.
Yo querría casi que no hubiera Estado, que hubiera individuos. Después de todo el estado, los países, son abstracciones, y un individuo no es una abstracción (aunque quizá lo sea, también). Creo realmente que existen individuos. En cambio si hablamos de continentes, si hablamos de naciones, aun si hablamos de ciudades, ya todo es abstracto y sea posiblemente falso.
En el año 1914, cuando mi familia se trasladó de Buenos Aires a Europa, no había pasaportes. Se viajaba por todo el planeta como quien pasa de una habitación a otra, y era muy grato.
Sigo siendo un viejo discípulo de Spencer, un viejo anarquista individualista, en esta época en que todos quieren leyes, códigos, prohibiciones.
Dios
¿Usted es creyente? Yo he tratado de serlo y he fracasado.
Ser viejo
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«Sigo siendo un viejo discípulo de Spencer, un viejo anarquista individualista, en esta época en que todos quieren leyes, códigos, prohibiciones».
Un joven no sabe quién es. Un joven piensa que puede elegir entre muchos destinos, que puede ser Carlos XII de Suecia o puede ser un poeta, o lo que fuere; en cambio, a mi edad uno ya más o menos conoce sus límites. Uno sabe, sobre todo, lo que no debe intentar. Cuando era joven no sabía quién era. Por ejemplo, uno de mis proyectos literarios fue el de escribir una historia del pesimismo. Yo ahora me sé incapaz de hacer una labor de esa extensión y tan ambiciosa.
La muerte
Yo soñé esta mañana que me moría, que sentía una gran sensación de alivio. Me desperté de ese sueño, en el que me moría, sintiéndome francamente feliz.
Harto
Yo preferiría perseverar en el ser de otros. Es decir, yo acepto la inmortalidad personal siempre que me aseguren el olvido de esta vida. Yo no quiero seguir pensando en Borges. Estoy harto de él.
*Los fragmentos citados fueron tomados de los siguientes videos:
Encuentros con las letras, programa de RTVE de 1978
Tiempos modernos, programa de RTVE de 1985
A fondo, entrevista de Joaquín Soler Serrano, de 1976, de Editrama
A fondo, entrevista de Joaquín Soler Serrano, de 1980, de Editrama
Entrevista de Nicolás Kasanzew.
Entrevista de Antonio Carrizo.
Conferencia sobre la ceguera, ciclo de siete conferencias de Borges en el teatro Coliseo, 1977.
Historia confidencial, programa de Pacho O’Donnell, Felipe Pigna y José Ignacio García Hamilton
Tiempo de Borges, última entrevista televisada, realizada por Raúl Burzaco.
nuestras charlas nocturnas.
junio 16, 2021 | Categories: Sin categoría | Deja un comentario

Yorokobu(M.García) — «Pocas cosas cuestan tanto como contestarte a estas preguntas: ¿quién eres?, ¿qué tipo de persona y mujer eres?, ¿dónde te colocas y dónde dejas que te ubiquen?».
Así empieza Con todos dentro, el libro que la periodista Celia Blanco acaba de publicar con Larousse y con el que pretende que aprendamos a disfrutar del sexo. Y quizá llame la atención que esos interrogantes que nos plantea nos lleven al terreno de la reflexión y de la reflexión personal, íntima, para ser más exactos.
¿En serio tenemos que profundizar tanto en nosotros mismos para follar y disfrutar de la coyunda? Por supuesto que sí. O te conoces bien y te atreves a dar respuesta a esos interrogantes, o follar, follarás mucho, poco o nada, según te venga en gana, pero lo de disfrutarlo con plena consciencia de lo que haces, cómo lo haces y por qué lo haces te va a quedar muy lejos.
En Con todos dentro no encontrarás un manual detallado de cómo practicar una felación o un libro de instrucciones para indicarle a tu pareja cómo hacerte un buen cunnilingus. Eso, querida, lo tienes que traer ya aprendido de casa. Aquí Blanco viene a invitarte a pensar.
Y lo hace hablándote de sí misma y de su punto de vista a partir de sus propias vivencias. Su interés es que comprendas que ella es una señora mayor de al lado de Murcia —como se define a sí misma— que tiene casi 50 años y que lo que cuenta en este ensayo no es una reflexión de una chica de 25 años, no porque careciera de valor viniendo de alguien tan joven, sino porque ella ya está en otro punto.
Pensar sobre la vida en pareja, la maternidad y el sexo, las infidelidades, sobre lo que quieres ser y en la reinvención de una misma, si toca reinventarse.
Podría decirse que su libro está a medio camino entre un manual de autoayuda y un consultorio sentimental con una Elena Francis cachonda, liberada y sin pelos en la lengua. Leyéndolo, se tiene la impresión de que te has sentado en una terraza con tu amiga de toda la vida para hablar de sexo y de la vida misma, manteniendo una conversación cercana, sincera y muy divertida también.
Porque en este ensayo no caben las amarguras ni los dramas, aunque la vida y el sexo te hayan enseñado la patita más fea por debajo de la puerta alguna vez.

Cuando empezó a escribir este libro, Blanco tenía clara una cosa: que quería sentarse a hablar con mujeres que fueran muy diferentes a ella y salir, en cierta manera, de esa zona de confort. «Porque me resulta muy fácil hablar con las que son como yo: blancas, pijas y cis».
Y también tenía claro que no quería incomodar a nadie, «que mis reflexiones fuesen tan normales sobre pareja, sin tener un paradigma exacto de cómo es una pareja, sobre la familia, sin que mi familia o las familias fuesen todas un modelo…
Por eso mi imagino que el resultado es eso, algo como preguntar cuáles son tus problemas, qué te escuece, qué te incomoda… porque me encantará escucharte y porque a lo mejor te puedo echar una mano».
En definitiva, buscaba contar historias desde la cercanía. «Al final, nuestras historias son todas muy parecidas. A todas nos han chuleado alguna vez, a todas nos han enamorado muchas veces y a todas nos han dejado.
No creo que seamos tan tan tan diferentes, lo que hacemos es tomar conciencia de quiénes somos». Su interlocutor aquí somos las mujeres, aunque ella no está del todo de acuerdo con esa clasificación.
«Me dirijo sobre todo a personas. Lo que sí es cierto es que no puedo evitar que mi discurso sea fundamentalmente feminista y esté representado en una mujer porque creo que vamos en desventaja en eso. Realmente, lo que hago es contar cómo soy y cómo somos, cómo pensamos. No es que crea que sea un libro solo para mujeres, pero sí que creo que tomo mucha conciencia de lo que soy, y yo lo que soy es mujer. Siento, sufro y padezco así por ser mujer».
Una vez que aceptas el reto de contestarte a ti misma esas preguntas iniciales que te harán conocer quién eres realmente, el siguiente paso es empezar a derribar esos pilares que consideramos verdades inamovibles en el sexo y en las relaciones sentimentales en general; a abrir la mente y dejarte escandalizar.
EL SEXO ORAL TE HACE PODEROSA
«¿Alguien te enseñó que practicar sexo oral te hace poderosa? Quizá sea hora de que empieces a pensarlo».
Bum. A tomar por saco pensar que chupar una polla es un acto de sumisión. ¿Cómo va a ser sumiso alguien que tiene el control del placer de su pareja? Alguien que tiene en su boca el inmenso poder de llevar las riendas: cuándo subir la intensidad y cuándo bajarla, dónde lamer, cuándo detenerse… ¿En serio eso es sumisión?
Pero una vez hecha la reivindicación, viene también la denuncia: «Comemos más pollas de lo que nos comen el coño», afirma la periodista en su libro y aboga por empezar a tomar conciencia de que, en el sexo como en la vida, la igualdad es fundamental.
«Ana Requena, autora de Feminismo vibrante, lo dice: cuántas veces has terminado una aventura en la que no has terminado de rodillas comiéndosela a alguien y a ti no te han hecho nada. Y eso ha supuesto, además, que tú te hayas llevado una medalla de qué buena eres en la cama; ¿por qué?, ¿porque te la chupo cuando me da la gana?
Para que yo sea buena en la cama, me lo vas a tener que comer tú». Al fin y al cabo, se trata de disfrutar los dos y el sexo oral es igual de placentero para todo el mundo.
«Sí que creo que tenemos que tomar conciencia de que, cuando nos metemos en una cama y queremos tener sexo, tenemos que tener todo lo que queremos en ese momento. Pero sí es verdad que cada vez hay más tíos que toman conciencia de su poder con el sexo oral.
Tenemos que empezar a exigir y debemos hacerlo. Y, además, los tíos están cada vez más interesados». Al menos, aclara Celia Blanco, los de generaciones más jóvenes, ya que vienen con otra construcción.

DESAMOR, CUERNOS Y AMANTES
Una vez que nos hemos convencido del poder de nuestras bocas, toca reivindicar un derecho más. «Tú te mereces estar muy bien follada. Y no tienes que renunciar a ello, te cuenten lo que te cuenten y te lo sustituyan por lo que intenten. […]Ser persona implica ser sexuada y todas queremos estar bien folladas. Que luego ya nos llegarán otras mierdas».
Algunas de esas mierdas son las rupturas y los cuernos. Y por ahí, nos guste o no, nos escueza más o menos, vamos a pasar todas si no lo hemos hecho ya. Pero el mensaje de Blanco es positivo: de todo lo malo se saca algo bueno. Mejor quedarte con lo bonito que te haya dado esa relación que regodearte en el dolor. De todo se aprende, en una palabra.
«Yo lo que intento es no hundirme en la miseria», asegura la periodista. «Melodramas los justos, es lo que intento remarcar en mi libro. A mí no me gusta nada el victimismo ni el sentimiento de culpa. Detesto la educación judeocristiana en la que hemos sido educados y reflexiono sobre ello».
Por eso considera que es necesario hablar de infidelidades y de amantes, que sería la otra cara de la moneda del engaño en una pareja.
«No es que yo quiera normalizar nada, es que eso existe. Y me da exactamente igual lo mal que te siente. Entiendo, de verdad, que te quieras morir, entiendo que quieras matar, entiendo todo lo que tú quieras, pero es que te lo vas a tener que comer con patatas sí o sí», nos recuerda Blanco.
«Vamos a intentar buscar, encontrar, analizar o aspirar a cualquier cosa que pueda salir positiva del hecho de que tu pareja tenga un o una amante.
El problema es que andamos de puntillas cuando hablamos de nuestras relaciones personales porque nos hemos acostumbrado a que somos unos personajes. Cada uno tenemos nuestras historias. Las relaciones las construimos nosotros dejando que sucedan cosas e impidiendo que sucedan otras».
«Una cosa que repito mucho en el libro es la importancia de quedarte con los buenos recuerdos y elimina los malos. Deja que se vaya lo malo. No te aferres a lo malo, sea lo que sea y haya sucedido lo que haya sucedido, porque tienes derecho no solo a sobrevivir, tienes derecho SIEMPRE a ser feliz».
ESPOSA, MADRE Y, ANTE TODO, MUJER
En esta larga conversación con Celia Blanco, no queda un solo aspecto de la condición de mujer madura que no merezca atención. La maternidad es una de ellas y cómo eso condiciona la vida sexual de algunas mujeres. «En las relaciones de pareja no se debe renunciar a nada.
Si unes tu vida a alguien es para sumar, nunca para restar». Y al leer esta frase, no puedes dejar de pensar «manda narices que todavía haya que estar recordando esto en pleno siglo XXI».
«Cada día», responde rotunda Celia Blanco. Y para apoyar esta afirmación se pone ella misma como ejemplo, una vez más.
«Una de las cosas que más han llamado la atención a mi alrededor es que mi marido y yo, desde que tuvimos a nuestro hijo, tengamos una noche libre instaurada y exigida. Yo la exijo para mí y para él. Yo exijo que mi marido se vaya una noche por ahí a hacer lo que le salga de los cojones y me deje en paz.
O quita lo de «y me deje en paz» y pon «y disfrute». Porque pocas cosas me vienen a mí mejor como que mi maridito venga de puta madre, contentísimo y encantado. Y a ser posible, que se haya desfogado de lo que se haya tenido que desfogar al margen de mí. Porque cuando venga a mí va a venir porque quiere».

Y ahí está una de las bases para que una relación de pareja funcione y sea duradera: el saber mantener el espacio personal de cada uno y el no sentirse obligados a nada.
«A mí me gusta más que vengan porque quieren a que vengan porque están obligados. Cuando nos quedamos embarazados, yo le dejé muy claro a mi marido que yo necesitaba que él fuese mi pareja, no el padre de mis hijos. Y que entendiese que yo era su pareja, no la madre de sus hijos. Yo no quiero ser solamente la madre de tus hijos, quiero seguir siendo la que mejor te la chupa».
Y eso conviene recordarlo porque, muy a menudo, se nos olvida que además de todos los roles que queramos asumir en nuestra vida, seguimos siendo, por encima de todo, mujeres. Y mujeres con sus deseos y sus ganas de pasarlo bien y de crecer personalmente, no quedar encalladas en el papel de esposa o de madre que la sociedad biempensante quiere imponer.
«A mí me encanta que mi chico, después de 17 años de vida en pareja, me siga metiendo mano cuando nos cruzamos por el pasillo y me diga “Cómo me gustas”. Y lo hace porque nuestra relación se basa en la necesidad de querer estar juntos, no en la obligación».
TU HIJO TAMBIÉN VE PORNO. SÍ, TU HIJO
Y luego está también el tema de los hijos y su educación sexual. Celia Blanco optó por hablar abiertamente con el suyo de sexo, y tuvo una idea: ver una película porno con su Moco, como le llama, para explicarle que lo que ahí se mostraba era pura fantasía, como también lo eran las películas de Superman que veía de pequeña. «Un error garrafal», confiesa la periodista.
«A tu hijo, no te queda más remedio que explicarle, poco más o menos, que esos señores del porno son los supermanes del ridículo más espantoso, porque es que te tienes que mofar de las películas porno del streaming», aconseja.
«Cuando te digo que planeé ver el porno con mi hijo, es porque todos hemos hecho esa gilipollez de ver películas porno y descojonarnos de la película; y pensé que descojonarme de eso con mi hijo estaría bien. Sin embargo, lo que hay que hacer es transmitirle eso mismo, pero sin estar, por así decirlo. Yo no dejo de decirle a mi hijo que eso es mentira».
Blanco aconseja hablar de estos temas con los hijos con el fin de desmontárselo todo. Y hablarles llanamente y sin vergüenza, porque reconoce que las conversaciones sobre sexo son igual de incómodas, a priori, para los padres como para los vástagos.
De esta manera, hablando con naturalidad, conseguiremos que nuestras criaturas nos pregunten. Pero también reconoce que la educación sexual en los colegios es fundamental.
«Lo que tenemos que hacer es obligarnos a que TODOS los niños y adolescentes tengan educación sexual para que podamos evitar, así, los abusos sexuales.
La pornografía existe. Nosotros no podemos ponerle diques al mar, no vamos a evitar que nuestros hijos vean porno, jamás, sean quienes sean. Porque los hijos de TODOS ven porno. Eduquémoslos con TODAS las armas educativas que tenemos».
EL DERECHO DE ELEGIR
La conclusión que se puede extraer al terminar de leer este ensayo es que, en esta vida, no existen el blanco y el negro puros, que también caben los grises. Que la vida son cuatro días y que estamos aquí para disfrutarlos. Pero ese disfrute difícilmente llegará si no nos conocemos bien, si no sabemos lo que queremos y cómo lo queremos.
Por eso conviene parar un momento y pensar en lo que somos, en lo que sentimos y en lo que vivimos.
«No reflexionamos nada. ¿Sabes lo que es plantearte esas preguntas, analizar a tu pareja?». Y cuando Celia Blanco habla de analizar a la pareja no se refiere a lo superficial: si tiene barriga, si se come los mocos o si ronca. A pesar de esas cosas, tú puedes amar a una persona así.
La reflexión a la que se refiere la periodista es otra mucho más difícil de hacer porque tenemos miedo de las respuestas. «¿Me está dando lo que yo necesito?, ¿me mima como yo necesito?, ¿me cuida, me entiende?». Y ante eso, una persona puede escoger poner parches a esa relación que ya no la colma o resetear su vida.
«Tú eliges, reina. Tú decides si quieres sufrir o no».
nuestras charlas nocturnas.
junio 16, 2021 | Categories: Actualidad, opinión, Eroticosas | Deja un comentario

The New York Times(C.Zimmer) — Adam Zeman no les prestaba mucha atención a las imágenes mentales hasta que conoció a alguien que no las tenía. En 2005, este neurólogo británico vio a un paciente que mencionó que un pequeño procedimiento quirúrgico le había quitado la capacidad de evocar imágenes.
Durante los 16 años transcurridos desde ese primer paciente, Zeman y sus colegas han sabido de más de 12.000 personas que afirman no tener esa cámara mental. Los científicos calculan que decenas de millones de personas presentan este trastorno, el cual han denominado afantasía, y que millones más tienen imágenes extraordinariamente intensas, lo que llaman hiperfantasía.
En sus investigaciones más recientes, Zeman y sus colegas están reuniendo pistas sobre la manera en que surgen estos trastornos mediante cambios en las conexiones del cerebro que vinculan los centros visuales con otras regiones. También están comenzando a explorar cómo parte de ese cableado puede evocar otros sentidos, como el sonido, en la mente. Con el tiempo, esas investigaciones podrían fortalecer la imagen (o el oído) mental con pulsaciones magnéticas.
“A mi juicio, esto no es una enfermedad”, señaló Zeman, científico cognitivo de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido. “Es una misteriosa alteración de la experiencia humana”.
El primer paciente que hizo que Zeman se percatara de la afantasía fue un perito en construcciones jubilado que perdió la imagen mental después de una pequeña intervención cardiaca. Para proteger la confidencialidad del paciente, Zeman lo llama M. X.
Cuando M. X. pensaba en personas u objetos, no era capaz de verlos. Sin embargo, sus recuerdos visuales estaban intactos. M. X. podía contestar preguntas relacionadas con hechos como, por ejemplo, si el ex primer ministro Tony Blair tenía los ojos claros (cosa que es así). M. X. incluso podía resolver problemas que implicaban la rotación mental de formas, aunque no era capaz de verlas.

En 2010, encontré el estudio de caso de M. X. y escribí una columna para la revista Discover. Después recibí correos electrónicos de lectores que tenían la misma experiencia pero que diferían de M. X. de una manera notable: para empezar, nunca habían tenido la imagen mental.
Envié los mensajes a Zeman, quien encuestó a 21 de mis lectores. En un informe de 2015 sobre esos hallazgos, él y sus colegas propusieron que todos esos lectores compartían la misma condición, que los investigadores llamaron afantasía. Informé sobre este segundo estudio para The New York Times, al igual que otros periodistas. La creciente atención convirtió el goteo de correos electrónicos que recibía Zeman en un torrente.
Con el fin de entender mejor la afantasía, Zeman y sus colegas invitaron a sus interlocutores a llenar cuestionarios. Uno de ellos describió esta condición como si sintiera la forma de una manzana en la oscuridad. Otro señaló que era como “pensar solo en la radio”.
La gran mayoría de las personas que informaron sobre la carencia de imágenes mentales no recordaban haber tenido ninguna imagen, lo que indica que habían nacido sin ellas. No obstante, al igual que M. X., casi no tenían problema para recordar cosas que habían visto. Cuando les preguntaron, por ejemplo, si el pasto o las hojas de los pinos tenían un tono de verde más oscuro, contestaron de manera correcta que las hojas.
Por otra parte, las personas con afantasía no recuerdan tan bien como otras los detalles de su propia vida. Es posible que recordar nuestras propias experiencias —lo que se llama memoria episódica— dependa más de la imagen mental que de recordar hechos acerca del mundo.

Adam Zeman, científico cognitivo de la Universidad de Exeter en el Reino Unido. “A mi juicio, esto no es una enfermedad”, dijo. “Es una misteriosa alteración de la experiencia humana”.
A Zeman y sus colegas les sorprendió que los consultaran otras personas que, al parecer, padecían de lo contrario que M. X.: tenían visiones muy intensas, una afección que los científicos denominan hiperfantasía.
Joel Pearson, un neurocientífico cognitivo de la Universidad de Nueva Gales del Sur que ha estudiado la imaginería mental desde 2005, señaló que la hiperfantasía podía implicar más que solo tener una imaginación muy activa.
“Es como tener un sueño muy vívido y no estar seguro si fue real o no”, comentó.
“Las personas ven una película, luego pueden verla de nuevo en su mente y no hay diferencia”.
Con base en sus encuestas, Zeman y sus colegas calculan que el 2,6 por ciento de las personas padecen hiperfantasía y que el 0,7 por ciento sufren afantasía.
Ahora, Zeman y Pearson están estudiando a un grupo de personas todavía más grande que experimenta imaginería mental excesiva.
Una de las 21 personas originales con afantasía estudiadas por Zeman, Thomas Ebeyer, de Kitchener, Ontario, creó un sitio web llamado Aphantasia Network, que se ha convertido en una plataforma para las personas con ese trastorno y para los investigadores que las estudian.
Los visitantes del sitio pueden hacer una encuesta psicológica en línea, leer sobre la afección y unirse a los foros de debate sobre temas que van desde los sueños hasta las relaciones.
Hasta ahora, más de 150.000 personas han respondido las encuestas, y más de 20.000 tuvieron puntuaciones que indican afantasía.
“En realidad, este es un fenómeno que se presenta a nivel global”, mencionó Ebeyer. “He sabido de personas con este padecimiento desde Madagascar hasta California, pasando por Corea del Sur”.
Su encuesta ha revelado cómo la afantasía puede extenderse más allá de la visión a otros sentidos. “Si te pidiera que imaginaras tu canción favorita, la mayoría de la gente puede escuchar la música en su mente, pero yo no puedo”, dijo Ebeyer. Pero algunas personas que han visitado el sitio de Ebeyer dicen que pueden hacer precisamente eso. Y algunos no pueden oír los sonidos imaginarios, pero su imagen mental funciona bien.
Si bien estas encuestas son informativas, Pearson dijo que solo podían ofrecer una visión aproximada y subjetiva de la mente de las personas porque dependían de que los voluntarios se calificaran a sí mismos. “Tus tres y mis cuatro podrían ser iguales”, dijo.
Pearson ha desarrollado métodos para estudiar la afantasía y la hiperfantasía sin depender nada más de las encuestas. En un experimento, aprovechó el hecho de que nuestras pupilas se contraen de manera automática cuando vemos objetos brillantes. Cuando Pearson y sus colegas les pidieron a la mayoría de las personas que se imaginaran un triángulo blanco, sus pupilas también se redujeron.
Pero la mayor parte de la gente con afantasía a la que estudiaron no tuvo esa respuesta. Sus pupilas permanecieron abiertas, sin importar qué tanto se esforzaron por imaginarse el triángulo blanco.
En otro experimento, Pearson se basó en el hecho de que la piel de la gente se vuelve más conductiva cuando ve escenas aterradoras. Pearson y sus colegas monitorearon la piel de los voluntarios mientras leían historias inquietantes que se proyectaban en una pantalla que estaba frente a ellos. Cuando la mayoría de la gente leyó sobre experiencias atemorizantes, como acerca de ataques de tiburones, experimentaron un repunte en la conductividad de la piel. Pero no fue así en las personas con afantasía.
El estudio sugiere que la imagen mental actúa como un amplificador emocional, fortaleciendo tanto los sentimientos positivos como los negativos producidos por nuestras experiencias. Las personas con afantasía pueden tener esos mismos sentimientos a partir de sus experiencias, pero después no los amplifican a través de imágenes mentales.
Los investigadores también están comenzando a utilizar escáneres cerebrales para encontrar los circuitos que originan la afantasía y la hiperfantasia. Hasta ahora, ese trabajo sugiere que las imágenes mentales surgen de una red de regiones del cerebro que se comunican entre sí.
Las regiones de toma de decisiones en la parte frontal del cerebro envían señales a las regiones de la parte posterior, que normalmente dan sentido a la información de los ojos. Esas señales de arriba hacia abajo pueden hacer que las regiones visuales produzcan imágenes que no existen.
En un estudio publicado en mayo, Zeman y sus colegas escanearon el cerebro de 24 personas con afantasía, 25 con hiperfantasía y 20 sin ninguno de estos trastornos.

Thomas Ebeyer de Kitchener, Ontario, creó un sitio web llamado Aphantasia Network, que se ha convertido en un espacio de reunión para las personas que sufren de afantasía y para los investigadores que la estudian.
Los científicos hicieron que los voluntarios se recostaran en el escáner y que dejaran que vagara su mente.
Las personas con hiperfantasía tuvieron una mayor actividad en las regiones que unen la parte frontal con la parte posterior del cerebro.
Tal vez puedan enviar señales más potentes desde las regiones encargadas de la toma de decisiones de la parte frontal hasta los centros visuales ubicados en la parte posterior del cerebro.
La fuerza de las imágenes mentales puede ejercer una influencia sutil en la vida de las personas.
Los cuestionarios de Zeman revelaron que las personas con afantasía tenían más probabilidades que el promedio de tener un trabajo que involucrara ciencias o matemáticas.
El pionero del genoma Craig Venter incluso afirmó que la afantasía lo había ayudado como científico al eliminar las distracciones.
Pero eso está lejos de ser una regla estricta. Charles Darwin dejó escritos que insinuaban hiperfantasia: cuando una vez le pidieron que recordara los objetos que habían estado en la mesa del desayuno esa mañana, dijo que eran “tan distintos como si tuviera fotos delante de mí”.
Del mismo modo, las personas con imágenes mentales vívidas no tienen el monopolio del trabajo creativo. Ed Catmull, el expresidente de Pixar, anunció que tenía afantasía en 2019.
Para quienes están acostumbrados a ver cosas por medio de una imagen mental, es posible que la afantasía parezca una enfermedad debilitante.
Pero las investigaciones de Zeman no proponen que ese sea el caso. De hecho, es posible que la afantasía tenga algunas ventajas sobre la hiperfantasía.
La hiperfantasía genera imágenes que parecen tan reales que pueden dar paso a recuerdos falsos.
De igual manera, tal vez las personas que carecen de una imagen mental se libren de algunos de los lastres provocados por revivir experiencias traumáticas porque no tienen que reproducirlos de modo visual.
“Como dato anecdótico, no les cuesta mucho trabajo seguir adelante”, señaló Zeman. “Cabe preguntarse si es porque no les inquietan tanto los tipos de imágenes que, para muchos de nosotros, llegan a la mente y dan lugar a remordimientos y añoranzas”.
Pearson mencionó que quizás algún día sea posible darles a las personas con afantasía una imagen mental con la que nunca contaron. Ha descubierto que enviar pulsaciones magnéticas no invasivas a los centros visuales de un cerebro promedio hace que sus imágenes mentales sean más vívidas.

Pearson sospecha que las pulsaciones calman la actividad de los centros visuales, cosa que los hace más receptivos a las demandas de la parte frontal del cerebro.
En teoría, las pulsaciones magnéticas, junto con un entrenamiento cognitivo, podrían habilitar a las personas que no poseen imágenes mentales para que fortalezcan los circuitos que se requieren para formar esas imágenes.
Pero Pearson no está seguro de que sea correcto llevar a cabo ese procedimiento. Si la persona se arrepintiera de tener ese incremento de imágenes intrusivas, tal vez el científico no pueda volver a cerrar la imagen mental. “Esto tiene su lado oscuro”, comentó.
Por su parte, Ebeyer dijo que solo consideraría la terapia hipotética de Pearson si la imagen mental duraba solo unos días. No está interesado en verse acosado por visiones no deseadas.
“Si fuese una experiencia en la que tomas una píldora y puedes visualizar para siempre, probablemente no me arriesgaría”, dijo.
nuestras charlas nocturnas.
junio 16, 2021 | Categories: Actualidad, opinión | Deja un comentario

Yorokobu(.Herrero/M.Planelles/S.Martín) — En una cafetería de aeropuerto británica, en la década de los ochenta, se produjo un conflicto entre empleados y empleadores que se pudo resolver gracias a un conocido lingüista llamado Gumperz. Este observó que, al ofrecer salsa a los clientes, las empleadas, de origen asiático, realizaban la pregunta con una entonación descendente, cuando un camarero británico hablante de inglés como lengua materna lo habría hecho, generalmente, con una entonación ascendente. Esto derivaba sistemáticamente en una interpretación por parte de los clientes de que las camareras eran descorteses, dado que no estaban realizando un ofrecimiento con una pregunta (“¿Desea salsa?”), sino que estaban ordenando de manera tajante que cogieran la salsa (“Toma la salsa”).
Las trabajadoras extranjeras percibían el malestar de los clientes, pero no repararon en que la entonación era la responsable del malentendido hasta que el experto fue capaz de descifrar el enigma, algo que, al mismo tiempo, cambió radicalmente la opinión de los empleadores sobre sus empleadas.
Entonación intercultural

Efectivamente, una mala interpretación de la entonación o una entonación inadecuada en encuentros interculturales puede tener graves consecuencias, algo especialmente preocupante cuando los hablantes no son conscientes de ello.
Esto ocurre en multitud de ocasiones, dado que pequeñas diferencias en la entonación pueden hacer que dos mensajes, con las mismas palabras, sean entendidas de manera totalmente diferente. Tal es el caso, por ejemplo, de las órdenes descorteses y las peticiones corteses. Podemos pedirle a alguien que haga algo con una intención totalmente cortés y que esta sea percibida con intención descortés. Para evitarlo, la principal herramienta que tenemos es la capacidad de modular la voz.
La entonación, es decir, la melodía de nuestros mensajes, es, en este sentido, clave a la hora de percibir y producir la cortesía en español. Todos sabemos que un mensaje con las palabras “por favor” puede sonar muy descortés si es pronunciado con ánimo de ofender. Imaginemos, por ejemplo, la manera en que algunos progenitores en ocasiones pueden ordenar a sus hijos que limpien la habitación con un “por favor” poco agradable de oír.
Entonar en una lengua extranjera

En ocasiones, los hablantes de una lengua, pertenecientes a una misma comunidad de habla, tenemos malentendidos al no ser percibidos con el grado de cortesía pretendido. Prueba de ello es que a veces nos vemos obligados a aclarar nuestras intenciones después de que nuestro interlocutor haya malinterpretado “nuestras palabras”.
La mayor parte de las veces, es la entonación la responsable de estos malentendidos, y no otros rasgos lingüísticos, como las palabras que elegimos. A pesar de esto, existe un consenso bastante generalizado entre los hablantes de una lengua sobre lo que suena cortés y lo que suena descortés. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando hablamos otra lengua y no sabemos cuándo sonamos corteses y cuándo sonamos descorteses?
Cuando hablamos en una lengua extranjera pueden ocurrir dos cosas: puede que hablemos la lengua extranjera con las características melódicas de nuestra lengua materna o puede que no nos animemos a entonar en la lengua extranjera, sino que hablemos con un tono monótono característico de una persona que no sabe qué hacer porque le da vergüenza hablar en otra lengua.
Transferencia de melodías

En el caso de los brasileños que hablan español, por ejemplo, se ha observado una clara transferencia de las melodías del portugués de Brasil al hablar español. Esto es, en gran parte, responsable de su marcado “acento brasileño”. Sin embargo, lo interesante es saber hasta qué punto este “acento” puede hacer que sus mensajes sean percibidos con la misma intención con la que son emitidos.
Un estudio reciente indica que por las características melódicas de sus mensajes, los brasileños pueden ser percibidos con un grado mayor de cortesía del deseado, algo que resultaría problemático cuando el hablante quisiera transmitir seriedad o enfrentarse al interlocutor. Se trata, así, de un caso de cortesía involuntaria.
Descortesía involuntaria

Más inquietante puede ser el efecto contrario, es decir, cuando queremos comunicar algo con intención muy cortés en una lengua extranjera, pero somos percibidos como descorteses.
Ya sabemos que, al hablar en una lengua extranjera, podemos ser percibidos como maleducados o descorteses. Es de vital importancia, por lo tanto, saber cuáles pueden ser las causas de esta descortesía involuntaria.
En otro estudio reciente se ha observado que algunos hablantes chinos de español, por ejemplo, son percibidos como descorteses cuando su intención es precisamente la contraria, y que la responsable de esta percepción de descortesía extrema es precisamente la entonación, independientemente de las palabras utilizadas por los hablantes.
Esto puede deberse a las claras diferencias melódicas entre el español y el chino y a que quizás en chino sean otros rasgos, y no la melodía, los responsables de la percepción de descortesía. También puede tener relación con el hecho de que los hablantes de chino como lengua materna parecen tener problemas a la hora de percibir la entonación de cortesía en español.
Malentendidos en ciudades plurilingües

En el mundo globalizado es frecuente que convivan multitud de lenguas, todas ellas con características melódicas muy diferentes.
En algunas, como el chino, el tono sirve, sobre todo, para distinguir el significado de las palabras. En otras, como el español, la melodía sirve, especialmente, para adivinar la intención del hablante: si este está siendo amable con nosotros o maleducado, si está contento o está frustrado.
Saber más sobre la melodía de la cortesía en diferentes lenguas y, en general, sobre las características de las lenguas que cohabitan en nuestras ciudades es clave para poder evitar malentendidos como el analizado por Gumperz.
Si las camareras hubieran sido conscientes de que su entonación era causante del problema o si los clientes de la cafetería hubieran reconocido la intención cortés de las trabajadoras asiáticas, el malentendido cultural no hubiera tenido lugar.
Es necesario, por lo tanto, crear entrenamientos para los ciudadanos de estas metrópolis multiculturales con el fin de facilitar la convivencia lingüística y conseguir así que nuestras sociedades sean genuinamente multiculturales, sociedades en las que las diferentes comunidades puedan convivir en armonía y enriquecerse mutuamente, siendo conscientes de sus similitudes y, lo que aún es más enriquecedor, sus múltiples diferencias.
nuestras charlas nocturnas.
Cristina Herrero Fernández, Investigadora en Lingüística aplicada – Universidad Nebrija, Universidad Nebrija; Margarita Planelles Almeida, Lingüística aplicada a la enseñanza de segundas lenguas, Universidad Nebrija y Susana Martín Leralta, Decana de la Facultad de Lenguas y Educación, Universidad Nebrija
junio 16, 2021 | Categories: Actualidad, opinión | Deja un comentario

abc(bitacoras.com)/marcianosmx.com — Hace unos cuantos años, un polémico estudio llevado a cabo por la Universidad de Albany reveló, para el placer de todos los hombres, que existe una curiosa relación entre el estado de animo de las mujeres y sus practicas sexuales: en dónde aquellas que regularmente practicaban sexo oral sin protección, eran más felices en comparación con aquellas mujeres que lo hacían con preservativo.
Los responsables de este estudio sugirieron que el semen podría modificar el humor femenino, ya que contiene estrona, oxitocina, cortisol, serotonina y melatonina, químicos estrechamente relacionados con la felicidad, lo que les permitía suponer que el semen podía tener propiedades antidepresivas.
Sin embargo, un nuevo estudio a cargo de Gregg Adams descubrió nuevas propiedades en el semen: una proteína llamada factor de inducción de la ovulación (OIF, por sus siglas en inglés) que envía señales al cerebro femenino para liberar hormonas. Esas hormonas luego configuran el cuerpo de la mujer para ovular, sin importar en que parte del ciclo sexual femenino se encuentre. La primera vez que Adams observó esto fue hace diez años en camellos. Y ya que se ha demostrado que esta proteína desempeñan un papel importante en la función neuronal normal, desde entonces quedó intrigado.
Gregg y sus colegas demostraron que esta proteína ayuda a estimular la ovulación en mamíferos como koalas, conejos, gatos y, por supuesto, en los seres humanos, esto implica que la proteína también podría determinar la fertilidad e infertilidad de las mujeres. Así que, además de ser conductora de esperma, el líquido seminal también promueve la ovulación a través de un mecanismo que hasta hace poco era desconocido para la ciencia.
Desde suavizar la piel a servir como tinta invisible, pasando por formar parte de algunos platos de alta cocina, el semen humano posee numerosas cualidades que lo convierten en una sustancia altamente subestimada. En el blog «Pijama Surf» recopilan ocho de estas sorprendentes utilidades del esperma masculino, más allá de su esencial función en la reproducción.
Suavizante de piel: El semen contiene un antioxidante llamado espermina que contribuye a disminuir las arrugas, suaviza la piel e incluso alivia el acné. Esta propiedad es tan eficaz que una empresa noruega ha sintetizado este componente y lo comercializa como ingrediente principal de una de sus cremas faciales.
Ingrediente de cocina: Según el chef Fotie Photenhauer, el semen no es solo nutritivo, sino que también posee una textura maravillosa y propiedades culinarias sorprendentes, gracias a su sabor «complejo y dinámico». Además, su producción no es costosa y suele estar «disponible» en muchos hogares y restaurantes. Para aprovechar al máximo su potencial culinario, el cocinero ha escrito «Natural Harvest», un recetario en el que todos los platos emplean el semen como uno de sus ingredientes.

Pigmento: En 2008, el artista alemán Martin Von Ostrowski presentó en el Museo Gay de Berlín una serie de cuadros elaborados con su propio semen. Para pintarlos, tuvo que eyacular en mil ocasiones.
Tinta invisible: Durante la Primera Guerra Mundial, la inteligencia británica descubrió que el semen podía funcionar como tinta invisible, una propiedad enormemente útil para un servicio secreto. Uno de los encargados de investigar esta característica, el capitán Mansfield Cumming, descubrió también que el fluido soportaba bien los métodos más usuales de la época para detectar este tipo de mensajes, como el vapor de yodo.
Antidepresivo para las mujeres: Según varios estudios, algunos de los componentes del esperma, como el cortisol, la estrona, la melatonina o la serotonina, provocan una reacción hormonal que modifica el estado de ánimo de las mujeres depresivas. Al parecer, el contacto vaginal es la forma más eficaz de conseguir resultados positivos.
Control de la ovulación: Una investigación de la Universidad de Saskatchewan sugiere que una proteína en el semen incide directamente en las zonas del cerebro femenino que regulan la ovulación y, paralelamente, en el mantenimiento y supervivencia de las células nerviosas. Ambos efectos hacen que la presencia de semen envíe “una señal” al hipotálamo y la glándula pituitaria que anuncia el momento en que los ovarios deben soltar un óvulo.
Alivio de las náuseas matutinas: De acuerdo Gordon Gallup, investigador de la Universidad de Albania, el semen podría curar las náuseas matutinas que afectan a las mujeres embarazadas. Según este científico, el cuerpo de la mujer percibe el material genético del padre como un agente extraño, por lo que intenta rechazarlo generando la sensación de vómito. La forma de «inmunizarse» contra este problema sería ingerir el semen del padre del niño. Sin embargo, las conclusiones de este investigador son cuestionadas por el resto de la comunidad científica.
Unidad de almacenamiento: Hace poco, varios investigadores de las universidades de Harvard y Johns Hopkins consiguieron almacenar un petabyte de información en 1,5 miligramos de ADN, el equivalente a un milímetro cúbico de semen. La eyaculación media masculina oscila entre los dos y los seis mililitros cúbicos, una cantidad suficiente para almacenar cuatro petabytes de datos.
nuestras charlas nocturnas.
junio 16, 2021 | Categories: Actualidad, opinión | Deja un comentario

El Arous era, aparentemente, solo un complejo turístico.
BBC News(R.Berg)/app/El País(R.Rossello) — Arous era, en apariencia, un complejo turístico idílico en el desierto de Sudán, a orillas del Mar Rojo. Pero, en realidad, este sofisticado destino vacacional era la base de un grupo de espías israelíes con una misión secreta. El lugar inspiró una nueva película de Netflix, Red Sea Diving Resort, y la historia real es en muchos aspectos aún más sorprendente.
«Arous en el Mar Rojo, un maravilloso mundo aparte», decía el folleto, que describía el lugar como «el centro de buceo y recreación de Sudán».
Con fotos de coloridos chalets sobre una playa soleada, una pareja sonriente con equipos de buceo y una variedad de peces exóticos, el anuncio ofrecía playas con «unas de las aguas más cristalinas del mundo», y vistas espectaculares.
El pueblo de Arous, cerca de un maravilloso arrecife de coral y uno que otro barco hundido, parecía ser el sueño de todo entusiasta del buceo.
Miles de folletos fueron distribuidos por agencias especializadas en toda Europa. Una oficina en Ginebra, Suiza, se encargaba de las reservas. Y, con el tiempo, cientos de visitantes eligieron este sitio como lugar de vacaciones.
Llegar requería una larga caminata. Pero una vez allí, podían disfrutar de las instalaciones de lujo, deportes acuáticos, buceo y una gran abundancia de comida fresca y vino.
Los comentarios en el libro de visitas eran muy positivos.

El folleto se parece al de cualquier otro de promoción turística.
Farsa
La Corporación de Turismo Internacional sudanesa también estaba contenta. Le había alquilado el lugar a un grupo de personas que se presentaron como emprendedores europeos, cuyo proyecto trajo algunos de los primeros turistas extranjeros al país.
La realidad era que, sin que lo supieran ni los turistas ni las autoridades, el resort del Mar Rojo era una farsa.
Era una fachada, establecida y controlada durante más de cuatro años a comienzo de la década de 1980 por agentes del Mossad, el servicio de inteligencia israelí.
La usaban para esconder una misión humanitaria extraordinaria: rescatar a miles de judíos etíopes atrapados en campos de refugiados en Sudán y evacuarlos a Israel.
Raffi Berg, corresponsal en Tel Aviv para la BBC, publicó un artículo en ese medio donde dio detalles de la misión. Berg explicó que con pasaportes falsos, seis espías convencieron a las autoridades de Sudán de alquilarles el resort por un valor de 225.000 dólares.
El complejo turístico fue tan popular en la época que las finanzas del lugar eran sostenibles. De hecho, agencias de turismo difundieron en la época un panfleto con los detalles que ofrecía el resort al que cientos de turistas visitaron.
Los espías, incluso, contrataron personal de la zona que trabajaba en el hotel; ni siquiera esos empleados sabían lo que se tejía en las noches, cuando los espías salían por los refugiados.
Sudán era un país árabe enemigo y, por ello, esta misión tenía que llevarse a cabo sin que nadie se diese cuenta ni allí ni en ninguna otra parte.

Los botes del resort se utilizaban para los huéspedes pero también para evacuar a los judíos.
Situación difícil
“Fue una operación a lo James Bond, pero sionista”, le dijo a la agencia Efe Gad Shimrón, un exagente del Mossad y miembro del equipo que montó el hotel y rescató a los judíos. De hecho, Shimrón fue uno de los primero en contar la historia del rescate a través de su libro ‘Mossad Exodus’, publicado a finales de 1990.
“El viaje fue muy duro, fueron dos meses y en el camino hubo muchas dificultades, como falta de comida y agua, gente enferma sin poder acceder a un doctor o a un hospital, por lo que muchos murieron”, le dijo a Efe Naftali Aklum, hermano de Farede, y quien tenía tan solo un año cuando llegó junto a su familia a Israel.
Los judíos etíopes pertenecían a una comunidad llamada Beta Israel (Casa de Israel), cuyo origen está rodeado de misterio.
Algunos creen que descienden de una de las llamadas 10 tribus perdidas del antiguo reino de Israel o de los israelitas que acompañaron a un hijo de la reina de Saba y el rey Salomón de regreso a Etiopía en el año 950 a.C. Otros dicen que huyeron después de la destrucción del primer Templo Judío en 586 a.C.
Estos seguidores de la Torá, practicaban una versión bíblica del judaísmo y rezaban en sinagogas. Pero, aislados del resto de los judíos por milenios, pensaron que eran los únicos judíos que quedaban en el mundo.
En 1977, uno de los miembros de esta comunidad, Ferede Aklum, se unió a una oleada de refugiados etíopes no judíos que cruzaron la frontera hacia Sudán para escapar de la guerra civil y la crisis de hambre que sufría el país.

Ferede Aklum (izquierda) y Baruch Tegegne, líder etíope judío.
Aklum envió cartas a distintas agencias pidiendo ayuda y una de las misivas fue a parar al Mossad.
Para el entonces primer ministro israelí, Menachem Begin —quien fue él mismo un refugiado de la Europa ocupada por los nazis— Israel era un refugio para los judíos en peligro. Los judíos etíopes no eran una excepción y Begin le dio instrucciones a la agencia de inteligencia para que se hiciera cargo del asunto.
Después de entrar en contacto con un agente del Mossad, Aklum pasó el mensaje a su comunidad, explicándoles que tenían más posibilidades de llegar a Jerusalén a través de Sudán que desde Etiopía, que había impuesto severas restricciones a la emigración.
Esto les daba la tentadora oportunidad de cumplir con un sueño de hace 2.700 años. Hasta finales de 1985, unos 14.000 miembros de Beta Israel hicieron el peligroso viaje de 800 kilómetros a pie.

Esta foto de 1983 muestra una familia etíope judía en Sudán.
A cerca de 1.500 refugiados judíos los mataron en el camino, otros perecieron en los precarios campamentos cerca de Gedaref y Kassala y otros fueron secuestrados.
Como no había judíos en Sudán, un país de mayoría musulmana, les dijeron que no revelasen su religión para no destacarse entre la multitud y para que no los atrapase la policía secreta de Sudán.

Misión de rescate
Casi inmediatamente, comenzaron las actividades a pequeña escala para sacar a los judíos etíopes de Sudán rumbo a Europa (con papeles falsos) y de allí a Israel.
Pero la costa sudanesa ofrecía la posibilidad de realizar operativos a mayor escala.

«Le pedimos ayuda a la marina israelí», le dice a la BBC un agente de alto nivel que estuvo involucrado en la misión, pero que prefirió mantener su nombre en el anonimato.
«Nos dijeron: ‘Está bien’, así que un par de agentes del Mossad fueron a Sudán para buscar playas donde fuera posible un desembarco. Y así encontraron este pueblo en la costa, en el medio de la nada».
Ahí se hallaba un centro vacacional abandonado.
«Para nosotros fue un regalo del cielo. Si podíamos quedarnos con este lugar y arreglarlo, podríamos decir que era un pueblo para hacer buceo y eso nos daría una buena razón para estar en Sudán y, además, para merodear por la playa».
Lo que pasó a continuación es el tema de una película de Hollywood que se estrenará pronto llamada «Red Sea Diving Resort», que cuenta la historia del operativo.
Lugar perfecto
Finalizado en 1974 por empresarios italianos, el complejo turístico consistía en 15 bungalós, una cocina, un gran comedor que daba a la playa, una laguna y el mar.

Funcionó con bastante éxito durante cinco años, pero después de disputas con funcionarios sudaneses se retiraron y el complejo cerró un año después.
Con pasaportes falsos, un grupo de espías que se hicieron pasar como empleados de una empresa suiza fueron a Sudán y convencieron a las autoridades de alquilarles el resort durante 3 años por un valor de US$225.000.
Complejo falso
Pasaron el primer año renovando el sitio y consiguieron agua y combustible.
El complejo fue equipado con elementos y dispositivos hechos en Israel, incluyendo aires acondicionados, motores para lanchas y equipos para hacer deporte de primera calidad. Todos estos aparatos fueron ingresados al país de contrabando.
También reclutaron a 15 empleados locales, contando camareras, choferes y hasta se «robaron» a un chef de un hotel.

Los etíopes judíos eran llevados a una playa en un bote de goma durante una hora y media, y allí cambiaban a un barco para hacer la travesía a Israel.
«Le pagamos el doble», le dice a la BBC un espía.
Ningún empleado sabía el verdadero propósito del resort o que sus jefes eran espías del servicio de inteligencia israelí.
Las espías mujeres estaban a cargo de las actividades diarias, para no despertar sospechas.
El depósito de los equipos de buceo estaba bajo llave, fuera del alcance de los demás. Allí estaban escondidas las radios que los espías usaban para contactarse regularmente con el cuartel central en Tel Aviv.
Tras atender a los turistas durante el día, cada tanto los agentes se escapaban por la noche a un punto de encuentro ubicado a 900 kilómetros.
Allí recogían a grupos de etíopes judíos traídos de contrabando desde los campos de refugiados por un grupo de la misma comunidad reclutado para ese trabajo.

El viaje final lo hacían en barco.
Desde el punto de recogida, llevaban a los atónitos refugiados en un viaje de dos días, evitando puestos de control o pagando sobornos, rumbo a Israel.
Al llegar a la playa, al norte del complejo turístico, la marina y los equipos de aire y tierra israelíes llegaban en botes de goma y se los llevaban a una hora y media de allí, para esperar al barco que los llevara a Israel.
«Todo el tiempo había peligro», recuerda un agente que prefiere mantenerse en el anonimato. «Todos sabíamos que si uno de nosotros quedaba expuesto, acabaríamos ahorcados en el centro de Jartum».
Eso casi ocurrió en marzo de 1982, cuando uno de estos operativos fue visto en la playa por un grupo de soldados sudaneses.
Estos pensaron que eran contrabandistas e hicieron disparos, pero el bote de goma cargado de etíopes logró huir a tiempo.
Después de dicho incidente, se decidió que las evacuaciones los dejaban muy expuestos y se diseñó un nuevo plan.
Se les pidió a los espías que buscaran un sitio para aterrizar en el desierto aviones Hércules C130.
El plan consistía en sacar a los refugiados de forma secreta por aire.

Un avión Hércules israelí.
Reputación de oro
Mientras tanto, los israelíes continuaban manejando el complejo turístico y recibiendo a los visitantes. Para entonces, el resort de Arous ya había ganado muy buena reputación.
Entre su variada clientela había unidades del ejército egipcio, soldados británicos, diplomáticos extranjeros de Jartum y funcionarios sudaneses. Todos ignoraban la verdadera identidad de sus anfitriones.
El complejo de Arous se volvió tan exitoso que se hizo económicamente autosuficiente, para alivio de los contadores del Mossad.
Parte de las ganancias se utilizaba para alquilar o comprar los camiones que se llevaban a los refugiados.
Rescates aéreos
Los israelíes se enteraron de que había una pista británica abandonada después de la II Guerra Mundial cerca de la costa y, una noche de mayo de 1982, aterrizó allí el primer Hércules con un pelotón israelí.

En este Being 707 cientos de etíopes viajaron a Israel.
Después de dos vuelos, el Mossad descubrió que las autoridades de Sudán sospechaban algo y el equipo recibió órdenes de buscar otro sitio de aterrizaje.
Encontraron un lugar adecuado mucho más cerca de Gedaref, que resultaba más ventajoso porque reducía el viaje con los refugiados a un par de horas.
El problema era que no era una pista, sino «solo un pedazo de desierto», explica uno de los espías.
Tenían muy poca luz y los aviones tenían que recurrir a muchos dispositivos de ayuda para encontrar las «pistas», después de un largo y tedioso vuelo en la oscuridad.
A pesar de las complejidades y las potenciales consecuencias catastróficas, se hicieron 17 vuelos clandestinos con ayuda y coordinación del resort del Mar Rojo.
Hacia finales de 1984, se declaró hambruna en Sudán y se decidió aumentar las evacuaciones.
Con intervención de Estados Unidos y el pago de una gran suma de dinero, el general Jaafar Nimeiri acordó dejar que los refugiados judíos volaran directamente de Jartum, capital de Sudán, a Europa.
Lo hizo con la condición de que todo se mantuviera en secreto, para evitar repercusiones en el resto del mundo árabe.
Mediante 28 vuelos encubiertos en un Boeing 707 prestado por el dueño judío de una aerolínea belga, 6.380 etíopes judíos fueron trasladados a Bruselas y de allí, a Israel.
Este rescate llevó el nombre de Operación Moisés.

El general Nimeiri permitió que los refugiados judíos volaran directamente de Jartum.
La información estuvo censurada pero, al final se filtró a los medios.
La historia se escapa de las manos
Periódicos alrededor del mundo publicaron la historia el 5 de enero de 1985 y Sudán terminó inmediatamente los vuelos.
Públicamente negó haber participado en los operativos y desestimó las acusaciones de que había gestado con Israel un «plan etíope-sionista».
El Mossad continuó manejando el complejo de veraneo para mantenerlo disponible como una opción para operaciones encubiertas.
A pesar de la pausa en los operativos de rescate, los espías tenían que seguir atendiendo a los visitantes.
Afuera, el ambiente había empezado a cambiar.
El 6 de abril de 1985, el general Nimeiri fue derrocado por oficiales del ejército. Fue un cambio que puso en peligro los operativos en Arous.

Un grabado en Jerusalén que representa a judíos etíopes en el viaje a Sudán.
La nueva junta militar quiso deshacerse de los espías de la agencia israelí, reales o imaginarios, para reivindicar sus credenciales en el mundo árabe.
El jefe del servicio de inteligencia israelí dio la orden de evacuar el complejo turístico.
«Seis de nosotros dejamos el sitio al amanecer en dos vehículos», dice uno de los espías que no quiso ser identificado.
«Un C130 aterrizó por el norte, en una pista que no habíamos usado nunca. Nos subimos al avión y nos fuimos a casa».
«En el complejo solo quedaron turistas», dice. «Se habrán despertado por la mañana y se habrán encontrado solos en el desierto. Los empleados seguían allí, pero nadie más. El instructor de buceo, la manager y todos los demás habían desaparecido«.
Tras la partida de los espías, el complejo se cerró.
En los 6 años siguientes, se hicieron más operativos que se llevaron a casi 18.000 etíopes al estado de Israel para que pudieran comenzar una nueva vida.
Ferede Aklum era uno de ellos y tras su muerte en 2009 es recordado como un héroe nacional.
El agente secreto que nació en Parque Rodó
Cada año regresa a Uruguay. Para él significa la infancia, el lugar donde nació y donde sintió por primera vez que “la sangre judía habla”. Al ver a este hombre robusto y de cabellos plateados nadie piensa que se trate de un agente del Mossad, el servicio de inteligencia israelí al que perteneció durante años.
Ni que haya encabezado una de las operaciones más complejas y riesgosas, una aventura que sus características convirtieron en un thriller protagonizado por Chris Evans y que puede verse en Netflix. Sí, la historia es real y el agente que encarna el actor que se hiciera célebre como el Capitán América es, en realidad, este hombre.

Daniel Limor (74) Es uruguayo y sirvió en el Mossad, realizó una operación que se convirtió en una película hecha para Netflix
Daniel Limor (74) puede hablar con libertad de aquella historia que ocurrió hace más de tres décadas. Aunque hay aspectos que aún permanecen en reserva.
Como casi todo en su vida, un karma que parece seguir a todo aquel que ha sido agente de un servicio de inteligencia, de “la organización” como prefiere decir él.
Lo cierto es que de todas las operaciones secretas del Mossad esta tal vez haya sido una de las más sofisticadas de su historia.
Gracias a ella pudieron rescatar a más de 16.000 judíos etíopes radicados en ese país africano. Los rescatados pertenecen a una de las tribus originarias más antiguas del pueblo judío, exiliados en Etiopía por más de 2.700 años, hasta que un líder de la comunidad pidió al Estado de Israel que los ayudara a abandonar el convulso país africano.
Esta acción se llamó la Operación Hermanos y su responsable es este montevideano.
Su padre era un ingeniero agrónomo francés que había llegado a Uruguay como tantos judíos que había huido de Europa al llegar el nazismo. Se estableció en Parque Rodó y logró un buen pasar para él y su familia. Daniel había comenzado secundaria en el Elbio Fernández, recuerda que él era el único judío de la clase.

Limor en los años mozos cuando comenzaba la misión en Sudán.
Al igual que muchos de sus pares había adherido a una de las organizaciones sionistas, aunque luego advertiría que su educación judía había sido bastante incompleta.
Continuó sus estudios, aprendió hebreo y al cumplir los 18, como la mayoría de los ciudadanos israelíes, entró al servicio militar. “Me tocó servir con los paracaidistas, que es una unidad combatiente, fui a la escuela de oficiales y más tarde me reclutaron para la organización”, cuenta.
El comandante de su unidad había pasado a las filas del Mossad y vio en Daniel buena materia para un agente secreto.
“En cualquier profesión, aparte de todas tus cualidades y toda la inversión de energía que hagas, necesitás un poquito de suerte. Si es mala suerte terminás mal, pero si es buena suerte termina de otra manera”, comenta Limor.
Durante su servicio como paracaidista había realizado varias misiones de reconocimiento en suelo africano, por eso cuando llegó la desesperada carta del líder judío etiopí Ferede Aklum a manos del primer ministro Menachen Begin este no lo dudó.
Él mismo había sido refugiado durante años y sabía lo que significaba querer volver por fin a la tierra prometida. Reunió a sus mandos militares y de inteligencia para ordenarles el rescate.

Durante uno de los viajes de rescate a través de territorio hostil.
Entre fines de la década de 1970 y principios de la de 1980 el país africano vivía un momento convulso, los rebeldes habían asesinado al rey y se habían hecho con el poder. Habían establecido un gobierno de orientación marxista que se había volcado rápidamente al bloque soviético.
Pero en el país había grupos aún más radicalizados, como los maoístas, y facciones del ejército que se habían volcado al bandidismo. “El país era un campo de tiro”, recuerda Limor.
Y allí fue enviado para una misión de reconocimiento. Tomó un jeep y comenzó a visitar las aldeas donde estaban asentados los judíos etíopes, habló con ellos y tomó nota de las dificultades que tenían para desplazarse en esas condiciones.
Pronto se dio cuenta de que hacer la evacuación masiva por vías normales sería prácticamente imposible.
“El problema es que no pudimos cumplir la orden del primer ministro de traer a los judíos de Etiopía directo a Israel, ni por vías legales ni ilegales”, recuerda.
Recorriendo el terreno cruzó la frontera hacia Sudán, el país vecino que también vivía una situación precaria y violenta. El país era, además, decididamente hostil a Israel, contra el que había luchado junto a los egipcios. Sin embargo era un país de grandes distancias y menor densidad de población, lo que facilitaba los movimientos, evaluó entonces Limor.
Necesitaba un lugar cercano a la costa para embarcar a la mayor cantidad de refugiados posibles. Y así comenzó a recorrer la costa sudanesa. “El hotel lo descubrí por casualidad, ni sabía que existía”, recuerda.
Durante sus viajes vio la construcción a orillas del Mar Rojo y comenzó a averiguar. Entrevistó a un beduino que hacía las veces de casero y se enteró de que el antiguo resort Arous había sido construido por italianos y abandonado al cabo de tres años.
El establecimiento estaba en manos del Ministerio de Turismo sudanés. Limor se dirigió a la capital para hablar con un jerarca ministerial y se presentó como un empresario interesado en explotar el hotel, negoció un precio por el alquiler anual y en poco tiempo cerraron el trato.

Su pantalla era la de instructor de buceo para los turistas del complejo.
De regreso a Tel Aviv los jefes del Mossad oyeron la propuesta de Limor y sacaron cuentas. La cubierta podía funcionar, pero necesitaría hacerla funcionar realmente como un resort.
Y así nació el Red Sea Diving Resort, una agente del servicio funcionó como directora y otros cuatro agentes como instructores de buceo secundaron a Limor.
“Al grupo lo recluté uno por uno, necesitaba gente que pudiera vivir en un país árabe, siendo israelíes y con cubierta perfecta, que hablen idiomas, que puedan tener un pasaporte extranjero y que al mismo tiempo sepan hacer lo que hay que hacer, como agente operativo, y otra cosa que era que pudieran ser monitores de buceo”, relata Limor.
La organización tendió sus redes y propagandeó en Europa las bondades del resort, sobre todo entre los amantes del buceo. Poco a poco comenzaron a llegar los turistas, en poco tiempo el viejo Arous se convirtió en un éxito. De tanto en tanto los instructores de buceo se ausentaban “por asuntos de negocios”.
La operación pronto estuvo en marcha.
La Operación Hermanos implicó viajar 900 kilómetros cada vez, llevar a varios cientos de refugiados en un convoy hasta la costa, embarcarlos en lanchas hasta un barco encubierto de la marina israelí que aguardaba en alta mar. El barco tenía capacidad para unas 450 personas, por lo que colmar su capacidad suponía hacer tres viajes de ida y vuelta.
Así una y otra vez durante toda la operación. “Salíamos por la mañana muy temprano y llegábamos sobre las seis de la tarde al campo de refugiados”, recuerda Limor. Al caer la noche los refugiados subían a los vehículos del convoy y partían. Limor siempre manejaba el vehículo de cabecera.
El viaje era agotador, los caminos no sólo eran recorridos por partidas militares y grupos guerrilleros, también había asaltantes de caminos. Sin embargo, lo más peligroso eran los camiones de carga que circulaban con las luces apagadas para ahorrar.

“Mi orgullo era que nunca tuvimos un accidente, porque era muy fácil tener uno. Había cadáveres de camellos en medio de la ruta, burros, era terrible”, recuerda Limor.
La aventura duró cuatro años y medio, al cabo de los que la comunidad judía pudo ser evacuada en su totalidad. “Nos tiraron, nos dispararon, nos persiguieron, hubo incidentes en cuatro años y medio pero salimos de todo eso”, resume Limor.
Claro que al ver la película admite que muchas cosas fueron cambiadas, tal vez por necesidades dramáticas propias de la película (ver nota aparte).
Algo lejos del perfil romántico del héroe de la historia, tanto él como los agentes que estaban a su mando se rotaban para ir cada dos meses a sus hogares y visitar a sus familias. “Yo tenía dos hijos pequeños, pero en esa época fui un padre ausente, ni siquiera mi esposa sabía dónde estaba ni qué hacía”, recuerda Limor.
Ahora retirado —aunque un agente nunca se retira— Limor viene a Montevideo cada año para ver a sus viejos amigos. Y, entre risas, cuenta la “película” de su vida y cómo logró repatriar a sus hermanos. “Yo nací acá y cuando vuelvo siempre, pero siempre, me calienta el corazón”.
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junio 15, 2021 | Categories: Historia, leyendas, historias y sucesos, Reconocimientos. | Deja un comentario
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Otto Warburg, premio Nobel 1931, tuvo una extraña relación con el nazismo y se cree que contó con la protección personal de Hitler.
Infobae(G.Esquivada) — Cuando le dieron el premio Nobel en 1931, por revelar uno de los secretos del cáncer, dijo “Ya era hora”. Cuando un funcionario nazi le exigió que firmara una “declaración de raza aria”, devolvió el formulario en blanco. Cuando el mismo funcionario se presentó en su laboratorio y le hizo el saludo con el brazo derecho a 45 grados, pasó a su lado sin devolvérselo, abrió la puerta y le señaló el final del pasillo: “Allí está la salida”. Odiaba que lo molestasen mientras trabajaba.
Otto Warburg fue un científico excéntrico. Mientras otros nombres brillantes como Albert Einstein y Otto Meyerhof abandonaban Alemania e incluso Fritz Haber, de origen judío pero convertido al protestantismo, comprendía que eso no lo salvaría de sucumbir a la aplicación de las leyes raciales de nazismo y emigraba, Warburg continuó su investigación como si nada sucediera a su alrededor.
En 1942 llegó a exigir que el gobierno de Adolf Hitler le cambiara su status de Mischling, cruzado, como lo consideraba la normativa de 1935 ya que tenía un padre judío y una madre protestante, por uno de igualdad con los arios, y lo obtuvo. Su amante, Jacob Heiss, con el que convivió toda su vida en una mansión de Dahlem, un barrio elegante al sudoeste de Berlín, transmitía sus órdenes con la mayor naturalidad en el laboratorio construido, según las detalladas indicaciones de Warburg, al estilo rococó de una propiedad holandesa del siglo XVIII que le había encantado.
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Ni el hecho de que fuera de ascendencia judía ni el hecho de que fuera gay implicaron que su vida peligrase, cuando Hitler ya encerraba a ciudadanos alemanes por mucho menos y se disponía a sembrar Europa de campos de concentración. Eso, sumado al hecho de que Warburg rechazó una oferta de la Fundación Rockefeller para continuar su investigación en Nueva York, hizo que el mundo científico supusiera que apoyaba el nazismo. Lo pagó caro al terminar la Segunda Guerra Mundial: quiso vivir y trabajar en los Estados Unidos y no lo logró.
Sin embargo, su verdadera historia es mucho más compleja, según cuenta Ravenous, Otto Warburg, the Nazis, and the Search for the Cancer-Diet Connection (Con hambre voraz: Otto Warburg, los nazis y la búsqueda de la conexión entre cáncer y dieta), una biografía del singular bioquímico alemán a la vez que una crónica de un siglo de investigación en cáncer. Porque las ideas de Warburg, que cayeron en el olvido con el fin de la guerra, recientemente han vuelto al campo de la investigación médica.
El autor del libro, Sam Apple, se interesó por la resurrección del “efecto Warburg” en las investigaciones científicas sobre el cáncer hacia finales del siglo XX: se trata de una particularidad del metabolismo de las células por la cual las malignas tienen un consumo de glucosa 200 veces mayor que las células normales. Esa voracidad, creía Warburg, era la clave para terminar con el cáncer: bastaría con hambrearlas.
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El padre de Warburg, también científico, era amigo de Albert Einstein: se los ve en esta conferencia international de física que organizó Ernest Solvay en 1911. Casi todos los presentes eran premios Nobel. Entre los están Max Planck, Marie Curie y Jules Henri Poincare.
La derrota de Alemania por los Aliados y el surgimiento de la investigación genética como posible origen de la enfermedad lo dejaron en el olvido. Algunas décadas más tarde, la falta de resultados y el vínculo entre obesidad y cáncer devolvieron a Warburg a la discusión académica. Apple dio con la pista, hizo un artículo para la revista de The New York Times y se encontró fascinado por la historia. No pudo dejarla, y al conocer las características personales de Warburg y los azares de sus circunstancias, comenzó este libro.
De los más de 100 científicos del Instituto Kaiser Wilhelm que el nazismo consideraba judíos —y 2.600 en el país, con distintos grados de asimilación, que emigraron para salvarse—, ¿por qué Warburg fue el único que ocupaba su silla cuando cayó Berlín? A partir de esa pregunta, Apple comenzó a reconstruir una historia en la que se mezclan la arrogancia del científico, la hipocondría de Hitler y las encrucijadas morales.
Warburg era una estrella en el cielo abigarrado que era la ciencia alemana antes del ascenso de Hitler: desde que se instituyó el premio Nobel, en 1901, hasta 1932, Alemania concentró un tercio de las distinciones. Dos de esos premiados, Einstein y Max Planck, eran amigos de su padre, Emil Warburg, uno de los físicos más importantes del país. Otro, Emil Fischer, fue su profesor de química. Él mismo recibiría el suyo dos años antes de la llegada de Hitler al poder, cuando ya era director del Instituto de Fisiología Celular, parte de la Sociedad Kaiser Wilhelm.
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Aunque era Mischling (padre judío y madre protestante) y gay, Warburg logró trabajar sin problemas durante todo el nazismo.
Muchos de esos científicos eran judíos, y debieron abandonar su país; en 1937 Hitler decretó que ninguno de sus nacionales podía rebajarse al premio Nobel. La preeminencia científica de Alemania se desplazó hacia los países que recibieron a sus emigrados, principalmente los Estados Unidos.
Warburg, sin embargo, se mantuvo en su puesto, indiferente a la realidad. “No se preocupó particularmente por lo que le hacían a otras personas”, dijo Apple a The New York Jewish Week (NYJW) sobre su biografiado. “Estaba feliz sólo por estar en paz en su instituto. Trató de proteger a algunas personas: invitar a trabajar en su laboratorio a Hans Krebs y a otros famosos bioquímicos fue una manera de protegerlos. Había un tipo, Erwin Haas, a quien protegió porque valoraba su conocimiento científico, pero también hubo otro joven investigador judío al que despidió en 1933, aparentemente bajo presión”.
Según el testimonio de un primo, Warburg se preguntó cada día del nazismo si no debía irse. Pero no porque fuera un defensor los judíos perseguidos, aclaró el biógrafo: muchos de los emigrados, supo, no estaban a gusto en sus nuevos lugares. “Habían perdido todo el prestigio que tenían en Alemania”, siguió Apple. “Él se conocía y sabía que iba a ser desdichado si se marchaba. Se conocía lo suficiente como para saber que necesitaba su castillo para sentirse como un emperador”.
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Cinco años antes de su muerte, Otto Warburg fue distinguido en la Universidad de Oxford.
Así lo llamaban sus vecinos, “el emperador de Dahlem”, cuando lo veían pasar por el barrio junto a Heiss, siempre elegante y a paso firme en sus botas con espuelas. Su casa era una de las más fastuosas de la zona, con techos de más de cuatro metros de altura, un pasillo con baldosas de piedra, pisos de parquet y un espacio dedicado a su hobby: un establo y un área de equitación.
Él no se consideraba menos. “Se puede discutir si Walburg fue el bioquímico más grande de su tiempo, pero casi con certeza fue el más vanidoso de la historia”, escribió Apple. “Como lo expresó un colega, si la arrogancia se midiera en una escala de 1 a 10, ‘Walburg clasificaría con 20′. Warburg estaba tan enamorado de sí mismo que en una ocasión rechazó salir en una fotografía con un grupo de científicos que él consideraba inferiores, y buena cantidad de los científicos de ese grupo eran ganadores del premio Nobel”.
Para el Reich, sin embargo, era un Mischling, y si bien el nazismo no libró esa pelea mientras se entronizaba, porque su reputación internacional era una clave en la acumulación de poder, una vez que se declaró la guerra los medio judíos y hasta un cuarto de judíos eran simplemente indeseables, y luego de la conferencia de Wannsee —donde se planeó la “solución final”, eufemismo por exterminio— en 1942 la situación de Warburg se volvió mucho más precaria. “Hitler odiaba especialmente a los Mischlinge porque eran la encarnación viva de lo que detestaba: la mezcla de judíos y arios”, recordó Apple a NYJW.
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“Hitler odiaba especialmente a los Mischlinge porque eran la encarnación viva de lo que detestaba: la mezcla de judíos y arios”, recordó Sam Apple, autor de «Ravenous».
Warburg, como en una realidad paralela, prohibió la bandera y el saludo nazis en su instituto y no tenía adherentes a Hitler entre su personal. Cuando le solicitaron que diera fe de su origen ario en un formulario era a los efectos de obtener etanol, una sustancia regulada, para sus investigaciones; todo el episodio del desaire y la expulsión del funcionario de Hitler condujeron a una queja oficial ante el director de la Sociedad Kaiser Wilheim, Planck.
El físico, que había visto crecer a Warburg, lo citó en su oficina. “Para alguien completamente convencido de su propia grandeza, la idea de que una escoria nazi le dijera cuáles químicos podía ordenar y cuáles no era casi inconcebible”, escribió Apple. “Como le manifestó una vez a su hermana: ‘Yo estaba aquí antes de Hitler’”. El biógrafo especuló que Planck le dijo al hijo de su amigo que no se preocupara, porque sus pedidos de etanol serían formulados desde la Sociedad, pero que, en el futuro, fuera más tolerante con los enviados del Führer.
La explicación, según Ravenous, es que el cáncer, que crecía en los países occidentales desde el siglo XIX, era un temor nacional en Alemania y, sobre todo, una fijación personal de Hitler. Sus colaboradores más cercanos estaban convencidos de que sólo Warburg, en el mundo entero, estaba tan avanzado en el hallazgo de una cura.
“Hay una tremenda cantidad de pruebas de que Hitler estaba obsesionado con el cáncer más que con otras enfermedades”, dijo Apple a NYJW. “El cáncer ocupaba buena parte de la hipocondría de Hitler. Constantemente hablaba sobre la investigación, presumía de teorías sin sentido sobre el cáncer y probaba un montón de terapias dietéticas. No tengo prueba clara de que Hitler estuviera directamente involucrado en el caso de Warburg, pero muchos elementos apuntan a eso”.
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Hitler estaba obsesionado con el cánder y sus colaboradores más cercanos creían que Warburg, en el mundo entero, era el investigador más avanzado en el hallazgo de una cura.
Se sabe, además, que Hitler aludía al cáncer, en un recurso demagógico, como metáfora de los judíos, y en sus discursos y hasta en Mein Kampf mezclaba delirios y ciencia para explicar que el cáncer era el síntoma de la sociedad degenerada. “En el caso de Hitler, la conexión entre los judíos y el cáncer era más que una metáfora”, destacó Apple. “Era más bien una conexión literal dentro de su cabeza. Le preocupaba el cáncer y le preocupaban los judíos”.
Así, aunque no pudo ser profesor ni atraer a los científicos nazis para que colaborasen con él, por el desprestigio que podía contagiarles su condición de Mischling, Warburg trabajó en completa libertad durante toda la guerra —moriría en Alemania en 1970— y logró amar a otro hombre en las narices del Führer.
“Es asombroso que haya sobrevivido, no sólo como judío o Mischling sino también como alguien que muy claramente era homosexual”, comentó Apple a NYJW. “Él y su compañero vivían en la misma casa, viajaban juntos y eran inseparables. Está claro que en algún momento alguien lo denunció o escribió una carta a las autoridades acusándolo de homosexualidad, entre otros delitos. Pero del mismo modo que se negó a permitir que los nazis interfirieran con sus estudios científicos, no iba a permitir que alguien interfiriera con su estilo de vida”.
Si bien el acoso de algunos funcionarios nazi se intensificó, el 21 de junio de 1941 Warburg obtuvo una cita en la Cancillería, la sede del gobierno nazi en Berlín, y confirmó que podía seguir trabajando en el instituto siempre que se concentrara en la investigación del cáncer. Lo curioso es que ese día fue el comienzo de la invasión a la Unión Soviética, la Unternehmen Barbarossa: ¿quién en las altas esferas podía hacer que se concediera, en una jornada tan intensa, una entrevista a un científico que ni siquiera trabajaba en el proyecto atómico?
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El día en que Alemania invadió la Unión Soviética, Warburg tuvo una cita en la sede del gobierno nazi en Berlín para confirmar la continuidad de sus investigaciones.
En 1943, para evitar los crecientes ataques aéreos, Warburg debió abandonar el edificio rococó y reubicó su laboratorio en la localidad de Liebenburg, en las afueras de Berlín. Al año siguiente, cuando fue nominado por segunda vez al Nobel, ni siquiera pestañeó, dada la prohibición que Hitler había impuesto al premio para los alemanes. Así terminó la Segunda Guerra Mundial y Warburg seguía saciando el apetito voraz de energía de las células malignas, y el suyo de gloria.
“Que las células cancerosas por lo general consumen enormes cantidades de glucosa y fermentan buena parte de ella es algo que fue confirmado por otros científicos en las décadas siguientes a que Warburg hiciera su descubrimiento. Sin embargo, en la década del cincuenta algunos científicos rechazaron la explicación que Warburg daba al fenómeno”, contó Apple. Mientras el emperador vociferaba ofendido en esos debates, porque creía que lo único importante de la oncología de los años recientes era su trabajo, “en 1953 James Watson y Francis Crick, a partir de la investigación de Rosalind Franklin, descifraron la estructura del ADN y abrieron la nueva era de la biología molecular”.
La idea de hambrear a las células malignas para combatir el cáncer se hizo a un lado: la enfermedad podía deberse a mutaciones genéticas y por lo tanto debía tener una solución en el nivel de los cromosomas.
Warburg se volvió cada vez menos sociable y cada vez más excéntrico, aunque se mantuvo como director del Kaiser Wilhelm, renombrado Instituto Max Planck, hasta su muerte. Pasó sus últimos años obstinado en cumplir una dieta estrictamente orgánica, al punto que llevaba su propios alimentos a los restaurantes para que se los preparasen.
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Otto Warburg en el Instituto Nacional de Salud de EEUU con el argentino Bernardo Houssay (centro) y Rollo Dyer, director de la institución.
A fines de la década de 1990, a casi 30 años de la muerte de Warburg, la cura genética del cáncer seguía sin aparecer y varios científicos volvieron a pensar en alternativas de tratamientos, entre ellas el metabolismo de las células. The Hub, publicación de la Universidad Johns Hopkins, recordó que uno de ellos, Chi Van Dang, parte de su profesorado, redescubrió la importancia de la obra de Warburg.
“Basándose en investigaciones anteriores, Dang y otros llegaron a la conclusión de que las células cancerosas son adictas a los nutrientes y, a diferencia de las células sanas, carecen de mensajes internos para conservar recursos cuando no hay comida disponible. Sin su fuente de energía, pueden morir”, explicó The Hub.
“Dan volvió a conectar su investigación a los estudios precursores de Warburg sobre las enzimas y el papel que el metabolismo celular podría cumplir en el surgimiento del cáncer. Comenzó a investigar la obra del bioquímico alemán más detalladamente”, completó el artículo.
Otros retomaron también aquel camino. Y resultó que la cuestión genética y la metabólica no se excluían a la hora de decidir adónde van los recursos de la investigación: “Una cantidad de las mismas mutaciones genéticas que hacen que una célula se divida sin límite también hacen que una célula coma sin limitaciones”, resumió Apple. “Hacia 2010 el redescubrimiento del enfoque metabólico del cáncer que hizo Warburg había llevado a resurgimiento por todo lo alto, con nuevas conferencias científicas, nuevas drogas destinadas a privar a los cánceres de los nutrientes que necesitan para crecer y miles de publicaciones académicas”.
El cáncer, argumentan hoy los científicos, es una enfermedad genética, pero consiste en una transformación genética que no se puede comprender aparte de la transformación metabólica. Thomas Sefried, biólogo de Boston College, es uno de esos investigadores, y sintetizó a Apple su parecer sobre la hipótesis de Warburg: “Descubrimos que el hijo de puta tenía razón”.
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junio 15, 2021 | Categories: Historia, leyendas, historias y sucesos, Reconocimientos. | Deja un comentario

abc(C.Cervera) — Joe Valachi no era ningún santo. Como ‘soldado’ de la familia Genovese, una de las organizaciones criminales más poderosas de Nueva York, cosechó dieciocho arrestos, causó cinco muertos y acabó condenado a cadena perpetua.
Sin embargo, en octubre de 1963 apareció en las pantallas de televisión de todo EE.UU., como un buen chico, casi arrepentido, un soldado insubordinado que, sin dejar un instante de fumar, reveló los secretos más oscuros de la Mafia en el célebre comité del Congreso sobre crimen organizado.
En un artículo en Blanco y Negro, repleto de imágenes, el corresponsal en Nueva York Enrique Meneses analizó las consecuencias históricas de las palabras de este confidente que descubrió, por primera vez, la historia completa de la Cosa Nostra en EE.UU, de Lucky Luiciano a Frank Costello.
Lo hizo, a pesar de colocar una diana sobre su cabeza, no por remordimiento, sino porque le parecía insignificante la cantidad de dinero que recibían los soldados como él por hacerle el trabajo sucio a los grandes capos.

Asesinato del mafioso Albert Anastasia
Según Valachi, la organización de unos 450 miembros estaba constituida por familias, cada una de ellas bajo el mando de un «capo». Cada «capo» gozaba de un «caporegima», un teniente encargado de mandar la «regima» o equipo compuesto de «soldados». Las ganancias del «gangster» eran, en sus datos, 150.000 dólares anuales para los de segunda clase, y mucho más para los jefes supremos.

El jefe de la Mafia Carlo Gambino, tras haber sido detenido
« Joe Valachi, mientras habla de crímenes, chantajes, palizas, mutilaciones y robos, presenta el rostro de un hombre de negocios de sesenta años, seguro de sí mismo, cuadrado dentro de un traje de corte impecable», escribió sobre el ‘soldado’ el cronista de Blanco y Negro.
Miembro de la Cosa Nostra desde 1930, cuando abandonó la escuela a los 15 años, el italoamericano estuvo bajo las órdenes de históricos mafiosos como Vito Genovese o Frank Costello, una figura casi tan legendaria como la de Al Capone, realizando labores tales como el trapicheo de drogas, «protección» de bares y casinos a un módico precio y la liquidación de personajes molestos para la organización. Precisamente Genovese fue quien puso un precio de 100.000 dólares a la cabeza de Valachi:

Joe Valachi
«—Si la justicia me dejase libre en la calle, no viviría más de media hora. Y es que la Cosa Nostra no perdona a los que hablan o representan un peligro para la organización».
Su primera condena a muerte, sin embargo, era anterior a su comparecencia pública. En el Penal Federal de Atlanta (Georgia), cuando compartía la celda común (donde se encontraba por tráfico de narcóticos) con Genovese y Aguechi un día recibió un extraño gesto de afecto:

Fotografía del jefe de la Mafia, Frank Costello
«—Genovese me dio el beso de la muerte en un carrillo. Yo le di otro en el mismo sitio—explica Valachi.
—¿Qué significado tiene esto? –pregunta el senador McClellan.
—Que la Cosa Nostra me condenaba a muerte porque no confiaba en mí. Yo devolví el beso para que Genovese supiese que había comprendido perfectamente el significado del acto. Entonces pedí al penal que me aislasen en una celda, pues temía por mi vida. Después de cinco días no pude aguantar más y renuncié al aislamiento.
Sabía que Aguechi iba a matarme por orden de Genovese. Vilo Aguechi me llamó ‘rata’ y otros insultos para provocarme.
Se encontraba con ‘Gatillo’ Cappola y Johnny Dioguarda, dos jefes de La Cosa Nostra. Yo hice como que no había entendido lo que me decía, pues sabía que el menor gesto me iba a costar la vida.
Viví unos días más sobre un volcán, sin poder dormir y hasta sin poder ducharme, pues el encargado de las duchas, Johnny Dio, iba a matarme mientras estuviese bajo el agua».
El mafioso amenazado de muerte paseaba un día por el patio cerca de unas obras cuando creyó que uno de los presos le iba a atacar. Joe Valachi agarró un tubo de plomo de una cañería y mató a golpes al preso, que no tenía nada que ver con el asunto. Veinte años de cárcel recayeron sobre Valachi y, con ellos, la presión de la justicia para que hablara.

Funeral del mafioso Vito Genovese
El testimonio del mafioso alumbró finalmente treinta años de crimen organizado y, aunque los Genovese, los Gambino y los Stroilo siguieron viviendo tranquilamente en lujosas mansiones de Long Island, en las afueras de Nueva York, protegidos detrás de los mejores abogados del país y de negocios en apariencia legales, la comisión del Congreso fue el primer paso hacia su final. Nada volvió a ser igual.
En 1966, Valachi intentó ahorcarse en su celda de la prisión con un cable eléctrico. Sobrevió al suicidio y también a los sicarios de la Mafia. Murió de un ataque al corazón en 1971.
Una de las principales bases en las que se sustentó la mafia durante sus inicios en Italia y Norteamérica era la clave de silencio, ese pacto implícito que cumplían a cabalidad todos los miembros de una organización criminal en caso de ser capturados, el cual consistía en no delatar, bajo ninguna circunstancia, a un aliado o enemigo que hiciera parte de ese mundo.
Este código se mantuvo durante años, hasta que en 1963 el gangster estadounidense, Joseph Michael Valachi, decidió romperlo, al reconocer públicamente la existencia de la mafia y contar detalles y secretos que hacían parte de la misma.
Joe Valachi, como lo conocían en el ámbito, nació el 22 de septiembre de 1904 en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos.
Creció en una humilde familia de inmigrantes italianos. Su padre era alcohólico y lo golpeaba constantemente, algo que, según el mismo Joe, influiría para que él tomara el camino de la delincuencia años más tarde.
Su carrera criminal comenzó en una pequeña pandilla llamada ‘The Minutemen’, la cual se dedicaba a realizar hurtos y escapar en tan solo un minuto.
Valachi era el conductor del grupo y su gran habilidad para escapar rápidamente le sirvió para ganarse la reputación de ser una estrella en ascenso en el inframundo criminal de la ciudad de Nueva York. En 1921 fue arrestado, pero salió en un par de días.
En 1923 volvió a ser detenido y de igual manera, tampoco tuvo grandes complicaciones, siendo liberado tras nueve meses de prisión. Gracias a Dominick «The Gap» Petrilli, en 1930 conoció a algunos miembros de la mafia italoamericana, también conocida como la Cosa Nostra.
Pronto se convirtió en un soldado de la familia Lucchese , dirigida por Gaetano Reina.
En los siguientes años, Valachi luchó al lado de Salvatore Maranzano en su guerra contra Joe Masseria. Posteriormente, Valachi se convirtió en un soldado de la familia Genovese, la cual estaba al mando de Charles «Lucky» Luciano.

En julio de 1932, Valachi se casó con Carmela Reina. Durante las siguientes dos décadas permaneció en su posición de soldado en la familia Genovese hasta que fue declarado culpable de violaciones de narcóticos en 1959 y sentenciado a 15 años de prisión.
Fue allí cuando Valachi decidió testificar ante un comité del Senado de los Estados Unidos.
Aunque sus revelaciones nunca llevaron directamente a la condena de ningún líder de la mafia, si proporcionaron múltiples detalles sobre la historia de la mafia , operaciones y rituales.
De igual manera, ayudaron en la solución de varios asesinatos no resueltos y en la identificación de muchos miembros de la organización criminal.
Su testimonio fue tan importante que llegó a ser transmitido por radio y televisión, y también llegó a ser publicado en periódicos. La mafia italoamericana dejó de ser la organización invisible al público que había sido durante casi un siglo después del testimonio de Valachi.
Esta fue considerada la primera evidencia concreta para las autoridades federales estadounidenses de que la mafia italoamericana de verdad existía. Tras estas declaraciones, la mafia italoamericana ofreció 100 mil dolares por la cabeza de Valachi.
Este hecho fue bastante reconocido en la cultura popular, al punto en que el periodista Peter Maas publicó una biografía inspirada en esta situación llamada ‘The Valachi Papers’, la cual fue llevada a las pantallas de cine años después, protagonizada por Charles Bronson.
De igual forma, las escenas que representan el interrogatorio del comité del Senado de Michael Corleone y Frank Pentangeli en la película ‘El Padrino (Parte II)’ están inspiradas en la declaración de Valachi.
El nombre de Joe Valachi también fue mencionado en el capítulo 15 de la sexta temporada de la famosa serie animada de televisión, ‘Los Simpson’, titulado ‘Homie el Payaso’.
Joe Valachi falleció el 3 de abril de 1971 tras sufrir un ataque al corazón mientras cumplía su condena en una prisión ubicada en Anthony, Texas.
Si bien nunca se supo con certeza por qué Valachi decidió ser el primer mafioso en romper el código de silencio, algunas personas especularon que lo hizo porque creía que la mafia había arruinado su vida, mientras que otras afirmaron que simplemente realizó esta acción porque quería obtener beneficios especiales y una rebaja considerable en su condena.
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marcianosmx.com/eju.tv — Las hay míticas, las memorables y las absurdas.
Una vez que llega, ya no puede repetirse y hay personajes históricos cuyo final no ha sido decoroso.
Basta recordar alguna compilación de muertes históricas y horripilantes para darse cuenta de que la muerte es algo más que el fin de una vida, y en ese mismo sentido podemos encontrar suicidios insólitos que marcaron las páginas de la historia debido al método utilizado por uno, o ambos, protagonistas.
430 AC: Empedocles, filósofo presocrático, salto dentro de un volcán activo (Mt. Etna). De acuerdo a Diogenes Laërtius, fue para convencer a la gente de esa época que había sido llevado por los dioses al Olimpo.
401 AC: Mitridates, condenado por el asesinato de Ciro el joven, fue ejecutado por escafismo, sobreviviendo a la tortura por 17 días antes de morir. Vale la pena explicar un poco del escafismo: fue un método de tortura persa que consistía en provocar diarrea en el condenado por medio de ingesta excesiva de miel y leche, y se le untaba miel en las extremidades y la cabeza.
La diarrea excesiva provocaba que las moscas se acercaran a las heces y la miel permitía que ellas se posaran en las extremidades y la cabeza del condenado, esto provocaba que las moscas causaran infecciones en las extremidades con posterior gangrena. El condenado sufría de hambre, deshidratación y sepsis, teniendo al final una muerte muy humillante.
272 AC: Pirro de Epiro, el conquistador, según Plutarco, murió mientras peleaba una batalla en Argos cuando una anciana le arrojó una teja, noqueandolo y permitiendo que un soldado de Argos lo asesinara.
207 AC: Crisipo, un filósofo estóico griego, se dice que murió de risa después de observar a su burro ebrio intentando comer higos.
162 AC: Eleazar Maccabeo fue triturado en batalla por un elefante, al creer que su rival iba encima del animal, corrió debajo de él e introdujo su lanza en el vientre del elefante, muriendo este y cayendo encima de Eleazar.
53 AC: el general y cónsul romano, Marco Licino Craso, quien venció a Espartaco, después de perder en la batalla de Carrae, fue forzado a beber una copa de oro fundido representando su sed por riquezas.
4 AC: Herodes el Grande sufrió de fiebre, erupciones intensas, dolores de colon, parálisis del pie, inflamación del abdomen, putrefacción de los genitales, lo cual produjo infestación por gusanos, convulsiones, y dificultad para respirar antes de morir.
64 – 67: San Pedro fue ejecutado por los romanos, se cree que él pidió ser crucificado en una cruz invertida, según el Origen de Alejandría; él clamaba no merecer ser crucificado de la misma manera que fue crucificado Jesucristo.
c. 98: San Antipas, Obispo de Pérgamo, fue cocido hasta morir en un toro de Falaris durante las persecuciones del emperador Domitian. San Eustacion junto con su esposa e hijos tuvieron el mismo destino, así como Perilos de Atenas, el creador de este invento de tortura.
260: El emperador romano Valeriano, después de ser derrotado en batalla y capturado por los persas fue usado como banco para pies por el rey Shapur I, después de un largo periodo de humillación y castigos, se dice que Valeriano fue degollado y su piel fue rellenada de paja, para ser conservado como trofeo.

La muerte de Hipatia de Alejandría, ilustración del libro del siglo XIX «Vidas de científicos ilustres»
415: Hypatia de Alexandria, matemática griega y filósofo pagana, fue asesinada por una pandilla cristiana, siendo su piel removida con conchas afiladas, sus restos fueron quemados.
892: Sigurd el Poderoso de Orkney amarró la cabeza de un adversario vencido a la silla de su caballo, el diente de esta cabeza rozaba contra su cuerpo mientras montaba a caballo, esto le causo una infección responsable de su muerte.
1063: Béla I de Hungria murió cuando el canopi de su trono colapsó.
1135: Enrique I de Inglaterra murió de intoxicación alimentaria después de hartarse de lampreas, su comida favorita.
1219: De acuerdo a la leyenda, Inalchuk, el gobernador musulmán de Otrar fue capturado y asesinado por mongoles invasores, quienes vertieron plata fundida en sus ojos, oídos y garganta.
1258: Al-Musta’sim fue asesinado durante la invasión mongol del califato de Abbasid. Hulagu Khan, quien no quería derramar sangre real, lo envolvió en una alfombra y fue arrastrado a muerte por sus caballos.
1322: Humphrey de Bohun, atravesado por una lanza a nivel del ano por un enemigo que se escondía bajo un puente en la batalla de Boroughbridge.
1327: Eduardo II de Inglaterra, después de ser depuesto y encarcelado por su reina Isabella y el amante de ella, Roger Mortimer, fue asesinado al introducirsele una barra de hierro incandescente a través de su ano.
1410: Martin I de Aragon murio de una combinación letal de indigestión y risa incontrolable.
1478: George Plantagenet, Duque de Clarence, fue ejecutado por ahogamiento dentro de un barril lleno de vino Malvazia por petición propia
1514: György Dózsa, lider de la revolución campesina en Hungría, fue condenado a sentarse en un trono metálico incandescente, con una corona metálica también incandescente, y un cetro rojo incandescente en su mano derecha (burlándose de sus ambiciones de querer ser Rey), por la nobleza de Transilvania, antes de morir, fue sacado del trono y su cuerpo rostizado fue parcialmente comido por seis de sus compañeros rebeldes que habían sido dejados sin comer desde una semana antes.

Ilustración de la muerte de György Dózsa, lider de la revolución campesina en Hungría
1556: Humayun, emperador Mugal, mientras bajaba del techo de su librera, después de estar observando a venus, escucho el adhan (llamado para rezar), era costumbre de el inclinarse para rezar al oír el llamado, y cuando lo hizo su pie se enredo en los pliegues de su ropa, cayendo de una altura considerable, murió tres días después debido a las heridas que sufrió.
1599: Nanda Bayin, rey de Birmania, murió de risa después de ser informado que Venecia era un estado libre sin rey.
1601: Tycho Brahe, astrónomo danés, de acuerdo al mito, murió de complicaciones resultantes por el hecho de retener orina en su vejiga durante un banquete, ya que para esa época era de muy mala etiqueta dejar la mesa antes de terminar la comida.
1649: Sir Arthur Aston, comandante de la realeza, fue golpeado hasta la muerte con su pata de palo, que según los soldados parlamentarios contenía monedas de oro en su interior.
1660: Thomas Urquhart, aristócrata escocés, murió de risa al enterarse que Carlos II había tomado el trono.
1671: François Vatel, chef de Luis XIV, se suicido por que su orden de mariscos nunca llegaba y no podía soportar la pena de posponer la hora de la comida.
1673: Molière, actor y guionista francés, murió de un ataque de tos mientras actuaba en el papel protagonico de su obra: Le Malade imaginaire (El Hipocondríaco).
1687: Jean-Baptiste Lully, compositor, murió de un absceso gangrenoso después de perforarse el pie con un bastón mientras conducía un Te deum de manera vigorosa, y según la costumbre de la época era golpear el suelo con el bastón. La ceremonia era para celebrar que el rey se había sanado de una enfermedad.
1751: Julien Offray de La Mettrie, el autor de L’Homme machine, gran filósofo materialista y sensualista, murió después de excederse al comer en un banquete dado en su honor.
1753: El Profesor Georg Wilhelm Richmann, de San Petersburgo, Rusia fue la primer persona documentada en morir mientras llevaba a cabo experimentos eléctricos, al ser impactado por un rayo mientras volaba un globo.
1771: Adolf Frederick, rey de Suecia, murió de problemas digestivos el 12 de febrero de 1771 después de haber comido una cena que consistía en caviar, langosta, sauerkraut (un plato hecho a base de calabaza fermentada), arenque ahumado, y champaña, y 14 porciones de su postre favorito: Semla (pastel típico de Suecia y Finlandia) servido en un tazón con leche caliente. Aun se le recuerda en las escuelas suecas como «el rey que comió hasta morir»

Adolf Frederick, rey de Suecia
1794: John Kendrick, un capitán Americano y explorador, fue asesinado en islas Hawaianas cuando un navío británico uso un cañón cargado por error para saludar a las naves de Kendrick.
1814: la Inundación de cerveza de Londres, 9 personas murieron cuando 323,000 galones imperiales (1,468,000 L) de cerveza de la destilería Meux and Company salieron de sus contenedores e inundaron las calles.
1830: William Huskisson, comerciante y financiero, fue aplastado hasta la muerte por una locomotora (Stephenson’s Rocket), en la apertura publica de los primeros carriles de ferrocarril alimentados mecánicamente.
1834: David Douglas, botánico escocés, cayo en una trampa de foso junto con un toro, fue destripado y destrozado hasta morir.
1862: Jim Creighton, jugador de baseball, murió cuando agito su bate con tanta fuerza que sufrió una ruptura de vejiga.
1868: Matthew Vassar, fundador del Vassar College, murió en medio del discurso de despedida a la directiva de la institución.
1871: Clement Vallandigham, congresista americano, y oponente político de Abraham Lincoln, murió de un disparo de bala que el mismo se hizo en corte, mientras representaba al defendido en un caso de homicidio. Demostrando como la victima pudo haberse disparado a sí mismo inadvertidamente, el arma que según Vallandigham estaba descargada, disparo y lo lesiono mortalmente, la demostración fue exitosa y el defendido fue absuelto del delito:.
1897: Salomon August Andrée, Knut Fraenkel y Nils Strindberg murieron en octubre de 1897 en Kvitøya (White Island) adonde habían llegado después de un intento fallido de llegar al polo norte en globo. hay tres teorías de sus muertes: Fatiga, consumo de carne de oso polar mal cocida lo cual provoco triquinosis o intoxicación por monoxido de carbono, debido a la dificultad que planteaba la nieve para que se eliminaran adecuadamente los gases de la pequeña estufa de kerosene que mantenía inflado el globo.
1912: Franz Reichelt, sastre, cayo hacia su muerte desde el primer piso de la torre Eiffel mientras probaba su primer invento, el abrigo paracaídas. Era la primera vez que lo probaba, y la única.
1916: Grigori Rasputin, místico ruso, fue envenenado mientras cenaba con un enemigo político, recibió un disparo en la cabeza y otros tres mas, aporreado y tirado en un río congelado, la autopsia demostró que la causa de muerte fue hipotermia.

Grigori Rasputin
1918: Gustav Kobbé, escritor y músico, murió cuando el bote en el que se conducía fue arroyado por un hidro plano en Long Island, N.Y.
1919: El desastre de melaza de Boston: 21 personas murieron y 150 fueron heridas cuando un tanque con 2,300,000 galones (8,700,000 L) de melaza explotó y envió una ola que viajo a una velocidad de 56 km/h a través de parte de Boston, Massachusetts. la mayoría de muertes se debieron a la fuerza del impacto de la ola o por asfixia al intentar nadar en la solución viscosa.
1920: Dan Andersson, autor sueco, muere por intoxicación con cianuro en el hotel Hellman de Escocia, después de que su habitación no fuera limpiada posterior a haber sido fumigada contra ácaros con cianuro.
1923: Martha Mansfield, actriz americana, muere después de sufrir múltiples quemaduras en el set de la película «The Warrens of Virginia» después de que el fósforo de un miembro del equipo de filmación incendiara su disfraz de la guerra civil.
1923: George Herbert, fue el primero en morir supuestamente por la maldición del rey Tut, después de que un mosquito le pico la cara, contrayendo erisipela, se corta la cara mientras se afeita, presentando sepsis y finalmente neumonia.
1925: Zishe (Siegmund) Breitbart, un artista circense y héroe judío, su muerte se debió a una demostración en la cual clavaba clavos en una madera usando sólo su mano, y en un intento el clavo atravesó la madera y se clavó en su rodilla. Su pierna se infectó y debió ser amputada y luego de ocho semanas Zishe murió.
1926: Harry Houdini, artista del escape, fue golpeado en el abdomen por un boxeador novato, quien había oído que Houdini podía soportar cualquier golpe en su cuerpo arriba de la cintura, excluyendo su cabeza. A pesar de que fue con el permiso de Houdini, las complicaciones de la lesión causaron su muerte varios días después. Ser determinó en la autopsia que la causa de la muerte fue una ruptura del apéndice.
1927: J.G. Parry-Thomas, conductor, fue decapitado por la cadena de su auto, la cual, bajo presión, se soltó y entro a la cabina. Rompió la marca que el mismo había establecido el año anterior: 171 mph (275 km/h).
1927: Isadora Duncan, bailarina, murió de una fractura de cuello cuando su bufanda se enredo en la rueda del carro en que se conducía como pasajero.
1928: Alexander Bogdanov, médico ruso, murió después de realizar un experimento en el cual se le transfundió sangre de uno de sus estudiantes, L. I. Koldomasov, quien padecía de tuberculosis y malaria.

El científico ruso Alexander Bogdanov.
1930: William Kogut, un preso condenado a muerte en San Quintin, decide suicidarse con las herramientas rudimentarias disponibles en su celda. Empezó por recolectar barajas, haciendo énfasis en las rojas (ya que contenían nitrocelulosa, la cual es muy inflamable y si se humedece puede ser explosiva). Kogut las rompió las mezclo con agua lo que provocó que la nitrocelulosa se separara de la tinta roja y las introdujo en un tubo de metal, que era una de las patas de su cama, uso un bote de basura como fogata sin saber el tiempo necesario para que se calentara el tubo lo suficiente y detonara, por lo que se sentó junto al fuego esperando hasta que explotó. Las cartas lograron traspasar el cráneo de Kogut. En una nota suicida el explicaba que el solo podía castigarse por sus crímenes.
1932: Eben Byers murió de envenenamiento por radiación después de consumir grandes cantidades de un medicamento popular que contenía radium.
1933: Michael Malloy, mendigo, murió por envenenamiento con gas, después de sobrevivir a múltiples intentos de suicidio y atropellamientos por vehículos.
1935: Len Koenecke, jugador de baseball, fue aporreado con un extintor de incendios en un avión por parte del personal, después de estar provocando peleas con el piloto durante el vuelo.
1939: Sirkka Sari, actriz finlandesa murió al caer en una chimenea, estaba celebrando con miembros del reparto la finalización de su tercer película cuando creyó que se paraba en un balcón, cuando en realidad era una chimenea, cayo en un calentador de agua, muriendo instantáneamente.
1941: Sherwood Anderson, escritor, se tragó un palillo durante una fiesta lo cual le causo una perforación intestinal y peritonitis subsecuente.
1943: el crítico Alexander Woollcott sufrió un infarto fatal durante una discusión en una transmisión al aire sobre Adolf Hitler.
1944: El inventor y quimico Thomas Midgley, Jr. fue estrangulado accidentalmente con las cuerdas de una cama operada por poleas de su propio diseño.
1945: el científico Harry K. Daghlian, Jr. dejo caer accidentalmente un ladrillo de tungsteno en una esfera de plutonio mientras trabajaba en el proyecto Manhattan . esto causo que el plutonio liberara la radiación suficiente para provocar un envenenamiento por radiación.
1946: Louis Slotin, químico y físico, murió de envenenamiento por radiación después de ser expuesto a cantidades letales de radiación ionica. Las condiciones de su muerte fueron idénticas a las de Daghlian, dejo caer un bloque de material a una esfera de plutonio. desde entonces se le conoció como corazón de demonio a dichas esferas.

Louis SLotin
1947: Los hnos Collyer, casos extremos de disposafobia (desorden que consiste en recolectar cosas inservibles y no poder deshacerse de ellas después) fueron encontrados muertos en su hogar de New York. Langley murió al caerle una montaña de libros, periódicos y otras cosas encima, murió en el instante. Su hermano mayor, Homer. quien siempre dependió de Langley para que lo cuidara, murió de hambre días después. Sus cuerpos fueron encontrados después de mover toneladas de basura.
1958: Gareth Jones, actor, murió mientras lo maquillaban entre escenas en una obra de televisón. La transmisión se continuo con improvisaciones en las partes donde debería aparecer Jones.
1959: en el incidente del paso Dyatlov, nueve alpinistas de las montañas Urales abandonaron su campamento en la media noche, en aparente terror, algunos solo en ropa interior, a pesar de las temperaturas bajo cero, seis murieron de hipotermia y tres de heridas sin explicar. A pesar de que los cadáveres no tenían signos de haber luchado por sus vidas, uno tenia una fractura fatal en su cráneo, dos tenían fracturas costales comparables con las de un impacto por vehículo y a uno le faltaba la lengua. La ropa de las victimas tenia altos niveles de radiación. los investigadores soviéticos determinaron que una «fuerza desconocida» causo las muertes, por lo que se prohibió la entrada a la zona por varios años.
1960: en el desastre Nedelin, cerca de 100 oficiales y técnicos en cohetes rusos murieron cuando se activo accidentalmente el interruptor de ignición. Entre las muertes estaba el oficial Nedelin del Ejercito Rojo, quien estaba supervisando todo, el incidente fue filmado por cámaras automáticas.
1960: Inejiro Asanuma, de 61 años, el lider del partido socialista japones, fue apuñalado con una espada wakizashi, por el activista de extrema derecha Otoya Yamaguchi durante un rally político en vivo y en directo. Yamaguchi fue arrestado y posteriormente se suicidó
1961: Valentin Bondarenko, cosmonauta soviético, muere de shock después de sufrir quemaduras de 3° grado en la mayor parte de su cuerpo, debido a un incendio espontaneo en el ambiente de oxigeno puro en el que se encontraba entrenando. El incidente se mantuvo en secreto hasta 1980.
1963: Thích Quảng Đức, monje budista vietnamita se sentó en una intersección concurrida en Saigon, se cubrió con gasolina y se prendió en llamas, quemándose hasta la muerte. Đức protestaba contra la administración del presidente Ngô Đình Diệm por oprimir a la religión budista.
1966: Worth Bingham, hijo de Barry Bingham, murió cuando una tabla de surf, la cual iba sobre su convertible, golpeo un auto estacionado, dio varias vueltas y fracturo el cuello de Bingham.
1967: Gus Grissom, Ed White, y Roger B. Chaffee, astronautas de la NASA murieron tras un fuego instantáneo, que se dio en su ambiente con oxigeno puro, dentro de la nave espacial APOLLO 1, la ruta de escape de la nave no se pudo abrir ya que estaba diseñada para sellarse bajo presión.
1970: Yukio Mishima, novelista y guionista japones ganador de premios, cometió seppuku después de fallar en la planeación de un golpe de estado en los cuarteles de las fuerzas de defensa en Tokio.

Yukio Mishima
1971: Jerome Irving Rodale, pionero el los cultivos de granja orgánicos, murió de un ataque cardíaco mientras era entrevistado en el show de Dick Cavett. de acuerdo a la creencia popular, al ver que Rodale parece dormido, Cavett le pregunta «lo aburrimos señor Rodale?», a lo que un miembro del equipo le contesta «esto se ve mal!», el show nunca fue transmitido.
1972: Leslie Harvey, guitarrista de Stone the Crows, fue electrocutado en el escenario por un micrófono.
1972: Luigi Greco, el jefe de la mafia de la facción siciliana de Montreal, murió en un incidente mientras renovaba la pizzeria familiar, uso un trapeador empapado con gasolina y un raspador metálico para remover la suciedad del piso. esta combinación provoco una explosión y un fuego instantáneo, Greco murió 4 días después en el hospital Sacré-Cœur.
1973: Bruce Lee, artista marcial y actor, se especula que murió debido a severas reacciones alérgicas a equagesic, un analgésico. Su cerebro se había inflamado un 13%, en la autopsia se escribió que era una «muerte por desventura».
1974: Christine Chubbuck, presentadora de noticias, se suicido en una transmisión en vivo el 15 de Julio. a las 9:38 AM, en WXLT-TV en Sarasota, Florida. sus ultimas palabras fueron “Continuando con las políticas del canal 40 de llevarles lo ultimo en sangre y tripas, y a todo color, ahora van a ver otra primicia, un intento de suicidio.” saco un revolver y se disparo detrás de la oreja derecha.
1974: Deborah Gail Stone, de 18 años, una empleada en Dinseylandia en Anaheim, California, fue aplastada hasta morir por una pared móvil y una estacionaria dentro de la atracción America Sings.
1975: el físico y hombre de negocios Kip Siegel murio de un ataque mientras testificaba frente a un subcomite del congreso de los estados Unidos.
1975: Bandō Mitsugorō VIII, actor kabuki japones murio de intoxicacion severa despues de comer cuatro higados de pez globo, la cual es considerada la parte mas venenosa del pez. El referia que era inmune al veneno por lo que el chef no pudo negar la peticion del actor.
1976: Keith Relf, ex vocalista de The Yardbirds, murio mientras practicaba con su guitarra cuando se electrocuto debido a que su amplificador no estaba bien conectado.
1978: Georgi Markov, disidente bulgaro, fue asesinado en Londres con una sombrilla especificada que disparaba una bola metalica llena de resina en su interior.

Sombrilla que causó la muerte de Georgi Markov
1978: Janet Parker, fotografo medico britanica, murio de viruela en 1978, diez meses despues de que la enfermedad fuera erradicada en el ambiente, cuando un investigador del laboratorio donde ella trabajaba libero algunos virus en el ambiente, se cree que ella es la ultima persona muerta por viruela en la historia.
1978: Claude François, cantante frances, se electrocuto cuando intentaba cambiar un bombillo, parado en su tina que estaba llena de agua.
1978: Kurt Gödel, matematico austro americano, murio de hambre cuando su esposa fue hospitalizada. El sufria de paranoia y se rehusaba a comer comida preparada por alguien mas, Pesaba 65 libras (aprox 30 kg) cuando murió.
1979: Robert Williams, empleado de Ford Co. fue el primer hombre conocido en ser asesinado por un robot despues de que lo golperara un brazo robot de 1 tonelada en la cabeza.
Suicidios más insólitos en la historia
Nicholas Vachel Lindsay. Poeta estadounidense. Se suicidó bebiendo una botella de desinfectante.
Peg Entwistle fue una actriz unglesa, que se lanzó de la letra “H” del famoso cartel de Hollywood.

Hart Crane, poeta estadounidense. Por su condición homosexual se arrojó al mar. Nunca fue hallado.
Johnny Ace, cantante y pianista estadounidense de blues urbano que se mató jugando a la ruleta rusa.
Thich Quang Duc, monje budista vietnamita que se quemó en protesta por quienes sufrieron persecución.

Kiyoko Matsumoto. Estudiante japonés. Se suicidó arrojándose al cráter Mihara. Varios repitieron el hecho.
Robert “Budd” Dwyer, político que se disparó en la boca durante una entrevista en vivo.

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junio 15, 2021 | Categories: Historia, leyendas, historias y sucesos, Reconocimientos. | Deja un comentario

SINC(f.kUKSO) — “Cada persona tiene un olor único que se desprende de su piel, sobre el que no actúa ni la limpieza ni el perfume y que media en su vínculo con los demás. El olor corporal (…) nos individualiza como las huellas digitales”.
Lo siguiente es un extracto del libro Odorama: Historia Cultural del Olor (Taurus), escrito por el periodista de ciencia Federico Kukso:
«…
“Cuando olemos otro cuerpo, lo poseemos al instante, como si
fuera su sustancia más secreta, su propia naturaleza”.
Jean-Paul Sartre
En la puerta de un restaurante, una pareja espera. Un empleado del estacionamiento les acerca su automóvil y le entrega al hombre las llaves. Unos minutos más tarde, ya en medio de una avenida, el conductor advierte algo extraño. Frunce el ceño, se lleva la mano a la nariz.
—¿Hueles algo?
—¿Que si huelo algo? Claro que sí —responde su acompañante, asqueada.
—¿Qué es?
—Creo que es “B.O.”.
—¿Cómo?
—El valet tenía B.O., olor corporal.
—No puede ser. Nadie huele así. Todo el auto apesta —dice él sacando la cabeza por la ventanilla para poder respirar.
Al día siguiente, el mal olor seguía ahí.
—Abrí la puerta y el hedor me golpeó como un puñetazo en la cara. Es como si ganara fuerza. Nunca olí algo así en mi vida. Incluso Superman estaría indefenso ante una pestilencia como esta.
El persistente vaho no se fue siquiera después de un lavado intenso. Sin poder venderlo, el comediante Jerry Seinfeld termina dejando el automóvil y las llaves a plena vista en la calle en el episodio “The Smelly Car” (El auto apestoso) de su famosa sitcom, con la esperanza de que se lo roben y la compañía de seguros le devuelva algo del dinero.
«El peculiar olor que nos envuelve y es eyectado por cada unos de nuestros rincones y grietas más íntimas varía según nuestra salud y edad, según lo que comemos, según las veces que nos bañamos por semana o las costumbres higiénicas de la cultura a la que pertenecemos…»

Templo de la identidad personal, traidor de la voluntad más férrea, el cuerpo humano es carne oliente, una sinfonía desafinada de olores.
De la punta de los dedos del pie al cabello más extremo y rebelde, nuestro continente corporal huele.
La culpa, desde ya, es nuestra: el peculiar olor que nos envuelve y es eyectado por cada unos de nuestros rincones y grietas más íntimas varía según nuestra salud y edad, según lo que comemos, según las veces que nos bañamos por semana o las costumbres higiénicas de la cultura a la que pertenecemos.
Aun así hay cierta responsabilidad compartida con nuestros inquilinos invisibles: las cien billones de bacterias que viven dentro y fuera nuestro y nos garantizan que nunca estamos realmente solos. Colonizan cada espacio de nuestra individualidad. Y son muchas.
En nuestra boca, por ejemplo, hay más bacterias que personas en la Tierra: unas 300 especies distintas. El ombligo es una verdadera jungla: ahí habitan 2.368 tipos de bacterias diferentes.
En verdad, habría que hacerles un monumento a estos microorganismos con tanta mala prensa. Son las verdaderas reinas del planeta. Gracias a ellas, sobrevivimos: nos ayudan a digerir nuestros alimentos liberando los nutrientes que necesitamos para existir.
En silencio y en la más profunda oscuridad de nuestro interior, producen vitaminas y minerales que faltan en nuestra dieta. Desglosan toxinas y productos químicos peligrosos. Nos protegen de las enfermedades desplazando a los microbios más peligrosos o matándolos directamente con productos químicos antimicrobianos.
Se suele señalar al sudor como la raíz del olor corporal, pero este líquido transparente que segregan las glándulas sudoríparas de la piel, que se expulsa a través de los poros y está compuesto de agua y 1 por ciento de sal, amoníaco, calcio y otros minerales, es inocente: en sí mismo no huele.
Las verdaderas autoras de nuestra firma aromática son las bacterias que se alimentan de los ingredientes de este molesto fluido. En el proceso de su digestión, liberan moléculas que afectan la forma en que olemos.
De hecho, cada especie crea sus propios aromas. Por ejemplo, el género Corynebacterium —más dominantes en las axilas masculinas— convierte las grasas en algo que huele a cebolla y la testosterona en algo que huele a vainilla u orina.
Se cree que la población de bacterias —o microbioma— de la axila es estable, lo cual garantiza que nuestro olor mucho no cambie en el día a día.
Cada persona, así, tiene un olor único que se desprende de su piel, sobre el que no actúa ni la limpieza ni el perfume y que media en su vínculo con los demás. El olor corporal, en palabras del antropólogo David Le Breton, nos individualiza como las huellas digitales. Nos expone. Revela, en palabras del sociólogo alemán Georges Simmel, nuestra intimidad.

En este sentido, la suma de todos los olores que nuestro cuerpo despide constituye nuestro ‘pasaporte odorífero‘, al que nos habituamos y en ciertos casos encontramos adictivo.
En la novela Ulises, de James Joyce, Leopold Bloom ejemplifica su ‘bromidrofilia’ o disfrute de los olores propios: no puede evitar deleitarse ante el aroma de sus propias heces mientras lee el periódico en el baño.
Este documento de identidad odorífero es personal y único y actúa como una etiqueta olfativa que nuestras mascotas son capaces de identificar con facilidad pese a cambiar a lo largo de toda nuestra vida: la habitación de un adolescente no huele igual que la habitación de un bebé o que un geriátrico.
Cada persona es de esta manera una obra olfativa única. Nuestros olores constituyen una pieza de aquel gran rompecabezas que compone nuestra identidad. Y con ellos marcamos los espacios.
A nuestra casa no la reconocemos únicamente por los muebles y objetos que, con su mera presencia, establecen senderos por donde circular y estar.
La distinguimos más bien por su peculiar e irreproducible olor, por la atmósfera de nuestro planeta privado, aquella extraña dimensión paralela en la que habitamos gran parte de nuestros días y que usamos de guarida antes de emprender nuestro retorno cotidiano a aquello que llamamos realidad: la calle, el trabajo, el mundo.
Nuestro espacio íntimo es un espacio aromatizado, o en palabras del escritor argentino Julio Cortázar, “recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio”.
Una cama no es solo una superficie de placer, de descanso, de tedio, el blanco final del llanto o una de las tantas plataformas de despegue para la generación siguiente. Las sábanas que se tienden sobre el colchón están impregnadas por el aroma de la corporalidad. Las envuelve el aura perfumada del yo: cabellos, saliva, fluidos vaginales, semen, ecos de antiguas flatulencias.
Es por eso que lo primero que detectamos al ingresar en una casa ajena no es la disposición de las habitaciones, su particular distribución geográfica —de mesas, sillones, bibliotecas, cuadros y demás accesorios del habitar—, sino su distintiva combinación de gases.
Como una sonda internándose en un planeta lejano, nuestras narices se concentran en lo distinto y en lo semejante: firmas aromáticas de la otredad, diversas formas de ser, de estar, de oler.
Son aromas no solo desprendidos por otros cuerpos —biologías distintas— sino por comidas habituales y sus particulares formas de cocción, que permanecen en la atmósfera aromática de un hogar como capas geológicas mezcladas con el olor que desprende la humanidad.
Como dijo el filósofo lituano Emmanuel Lévinas: “El olor del otro se impone a mí, como el rostro del otro, sin dejar ninguna oportunidad de resistencia …”.
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junio 15, 2021 | Categories: Actualidad, opinión | Deja un comentario

QUO(B.Martínez) — ¿Qué hacemos con nuestras fantasías sexuales? ¿Contarlas, intentar hacerlas realidad? En realidad, las fantasías son un fin en sí mismas
¿Piensas en tener sexo en público, hacer un trío con alguien conocido, usar látex o juguetes? Las fantasías sexuales que más aparecen en las encuestas son también las que más se repiten en los medios. Pero ¿qué hacemos con nuestras fantasías?
Si antes las fantasías sexuales eran algo privado, prohibido o vergonzoso, los mensajes que hoy recibimos de nuestro entorno nos animan a convertirlas en realidad, compartirlas con nuestras parejas, e intentar que entren en sintonía con nuestras prácticas sexuales habituales.
Como si la fantasía fuera algo que debemos expulsar de nuestro interior y que se convierta, en la medida de lo posible, en algo habitual en nuestros encuentros eróticos. Como si debiera haber una correspondencia radical entre aquello con lo que fantaseamos y las posibilidades que nos ofrece el mundo material.
Sin embargo, todos estos mensajes, más que ayudar a mantener una vida erótica satisfactoria, tienden a ser una fuente de problemas y confusión.
Las fantasías no son planes

Para desenredar los líos generados por las fantasías y su puesta en práctica quizá sea necesario concretar de forma concisa a qué nos referimos cuando hablamos de fantasía erótica. La definición más clara la encontramos en la obra de del psicólogo Eric Klinger (1):
“Verbalizaciones de todo proceso mental cuyo producto ideativo no es evaluado por el sujeto en términos de su utilidad para lograr ninguna meta extrínseca al proceso en sí mismo.”
En términos más sencillos, la fantasía no tiene una finalidad. Igual que el ocio y el juego (Krieger la compara con los juegos infantiles) fantasear es una práctica que no tiene otra finalidad que la práctica misma.
Esto distingue las fantasías claramente de otro proceso mental con el que se suele confundir: la planificación. Si estás comprando las cuerdas para que te aten a la cama, ya no es una fantasía, es un plan.
Esta diferenciación es realmente importante para entender el valor de la fantasía erótica. Fantaseamos por fantasear, y planificamos para llevar a cabo prácticas concretas.
Así la fantasía es parte de la intimidad de los sujetos, y no está limitada por la realidad objetiva. No necesita ser posibilista. No pertenece a la esfera de lo literal y materializable, sino que pertenece a la de la metáfora y la alegoría.
La presión de lo inmediato

Esta confusión entre la fantasía y la planificación hace que las fantasías se vean afectadas por dos grandes problemas culturales de nuestra sociedad: la inmediatez y la progresiva desaparición de nuestra intimidad.
La fantasía forma parte de la autoerótica, es decir, las prácticas eróticas que sirven a las personas para encontrarse consigo mismas. Entre estas prácticas encontramos la masturbación, pero también la autoexploración sensorial o el disfrute de la pornografía, todo ello en solitario.
La fantasía no produce nada consumible inmediatamente. Es fruto de la calma y de la posibilidad de tener tiempo propio a solas, sin prisas. Si por el contrario buscamos la inmediatez, la fantasía queda reducida en muchos casos a estímulo masturbatorio.
Aunque la masturbación es una parte importante de la autoerotica de muchas personas, las fantasías se pueden disfrutar también sin la masturbación. Identificar las fantasías eróticas con la masturbación resta valor a ambas formas de autoerótica. Es un producto de nuestra cultura en la que todo debe ser materialmente productivo, en este caso, un instrumento para el orgasmo.
Tus fantasías son tuyas

Lo mismo ocurre con la imposición para compartirla, confesarla y llevarla a cabo. La autoerotica nos permite explorarnos, conocernos y aprender de nosotros mismos; explorar nuestros deseos sin que el juicio ajeno interfiera con ellos, y experimentarlos de la forma más plena posible. No hay necesidad de sacar las fantasías a la luz, como se nos dice continuamente.
Ya en 1973, la autora Nancy Friday(2) alertó sobre esta forma de ver las fantasías de las mujeres:
“La mayoría de la gente piensa que las fantasías sexuales de las mujeres llenan una necesidad, una vacante; que están tomando el lugar de The Real Thing, y como tales surgen no en momentos de plenitud sexual, sino cuando algo falta”.
Los mensajes de los medios en la actualidad hacen que esto se pueda decir de las fantasías de todo el mundo en general. Sin embargo, para la sexología la fantasía sexual es algo bien diferente.
Las fantasías sexuales son una parte central de la autoerótica de las personas, disfrutable y constructiva, que les sirve para encontrarse e intimar consigo mismas, del mismo modo que los encuentros con otras personas les sirven para generar intimidad con ellas.
No es obligatorio materializar las fantasías sexuales. Esto no les da valor sino que se lo resta. Lo que ocurre en ciertas fantasías nunca podría llevarse a cabo en la realidad.
Mantener las fantasías en la esfera de la intimidad hace que se conviertan en una forma de enriquecimiento personal. Fantaseemos por fantasear y disfrutemos de ese espacio de libertad personal que solo se da en esa intimidad, en ese Jardín Secreto como lo denominó Nancy Friday.
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Los Angeles Times/EFE — La resiliencia es un concepto que procede del ámbito de la ingeniería. Aquí, la resiliencia de un material es la capacidad que tiene de recuperar su forma inicial tras haber sido doblado, estirado o comprimido. Un material muy conocido por su gran resiliencia es la goma.
En psicología, se entiende por resiliencia “la capacidad de adaptación a las situaciones adversas, afrontarlas y superarlas de forma satisfactoria y salir fortalecido de ellas”, explica Beatriz Canseco de la Rosa, psicóloga del Centro Cuarto de Contadores, ubicado en la localidad madrileña de Leganés (España).
“Cuando todo parezca ir en tu contra, recuerda que el avión despega contra el viento, no a favor de él”, dijo Henry Ford, empresario pionero de la industria automovilística. En este sentido, Beatriz Canseco señala que una persona resiliente es capaz de aceptar el hecho de que las situaciones problemáticas forman parte de la vida diaria.
“Reconoce que los problemas existen y se pueden afrontar de manera eficaz, desarrollando una actitud positiva hacia las adversidades y fomentando creencias de autoeficacia”, apunta.
Expresa que una persona resiliente “concibe la vida como un proceso de aprendizaje y los problemas como oportunidades, como retos. Tiene mayor conciencia de sus estados emocionales y gran nivel de tolerancia a la frustración y a la incertidumbre. Su actitud ante la vida se caracteriza por su esfuerzo y persistencia, afrontamiento y no evitación de las situaciones, conciencia del momento presente y optimismo”.

“Ser resiliente no quiere decir que la persona no experimente dificultades o angustias. El dolor emocional y la tristeza son comunes en las personas que han sufrido grandes adversidades o traumas en sus vidas”, subraya la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en inglés).
El hecho de que alguien sea más o menos resiliente tiene mucho que ver con las enseñanzas y el ejemplo de su familia desde los primeros años de su vida.
“La personalidad se forma desde la infancia y los padres son el motor para que se desarrolle plenamente. Son los encargados de transmitir seguridad y confianza. Los niños aprenden por observación y, en esta etapa, cobra especial importancia el ejemplo de los padres, ya que intervendrá en la manera que sus hijos tendrán de relacionarse, de adaptarse a las situaciones novedosas o estresantes y en la gestión de sus emociones”, manifiesta Beatriz Canseco.
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Telemundo47/Diario Uno(M.Furlano) — «Chicas perdidas», película estrenada por la plataforma Netflix el pasado 13 de marzo, tuvo antes su presentación oficial en el prestigioso festival de Sundance, luego de generar muchas expectativas.
En primer lugar, porque se trataba de una cinta basada en un caso policial que tuvo una enorme cobertura periodística: el del llamado “asesino de Long Island” (LISK, “Long Island Serial Killer», como lo apodaron los medios)
El libro en el cual se basaba, “Lost Girls” (2013), del ex periodista de la revista New York, Robert Kolker, respaldaba la veracidad del filme con su investigación.
Ellenville, Nueva York, 2010. Mari Gilbert (Amy Ryan), madre soltera de tres hijas debe tener varios trabajos para mantener a flote su hogar. Shannan (Sarah Wisser), la mayor, se ha independizado y Mari la llama para solicitarle ayuda económica.
La muchacha acepta darle el préstamo y añade que la visitará esa noche para cenar juntas.
La esperará en vano. Horas más tarde recibe una llamada. Es un doctor que le informa que su hija está en peligro. Mari busca al novio de Shannan y este niega haberla visto y le revela que su hija es una trabajadora sexual.
El chofer que la llevó al encuentro con su cliente afirma que la dejó y esperó en una casa localizada en Oak Beach, que salió desesperada, gritando que la querían matar y se internó en un bosque. Ahora está desaparecida.
Mari acude a la policía y es recibida por el comisionado Richard Donner (Gabriel Byrne), quien la escucha con relativa indiferencia.
Pero una llamada lo alerta: en la playa cercana un perro, escarbando, ha permitido que se descubran cuerpos de muchachas asesinadas. Su hija no está entre ellas. La apatía de las autoridades la obliga iniciar su propia búsqueda.
Basada en hechos reales y con guion inspirado en la exitosa novela escrita en el 2013 por Robert Kolker, Chicas Perdidas (Lost girls) se nutre de la buena dirección de Liz Garbus, la vibrante labor de Amy Ryan y una presentación de sucesos que convierten al telefilme en drama incubado en misterio.

Sarra junto a su madre Mari
Shannan Gilbert, una trabajadora sexual de Nueva Jersey, desapareció tras encontrarse con un cliente en Oak Beach, Long Island en 2010.
Su búsqueda arrojaría los espeluznantes descubrimientos de casi una docena cuerpos a lo largo de un tramo de carretera cerca de Gilgo Beach; cuatro de las víctimas eran trabajadoras sexuales que fueron estranguladas y arrojadas dentro de bolsas de basura a menos de una milla de distancia.
No se hicieron arrestos, pero casi una década después, la policía comparte lo que describen como una «prueba no revelada» en su búsqueda de respuestas, y reafirma el compromiso de compartir información con el público sobre su continua investigación sobre el misterio.
La nueva prueba es la imagen de un cinturón encontrado en el lugar donde se descubrieron los cadáveres. Las autoridades se negaron a revelar el sitio exacto en el que fue hallado, pero dijeron que el cinturón, de cuero negro con las letras HM o WH en relieve, habría sido usado por el asesino.
Además, las fuerzas del orden indicaron que el accesorio no pertenece a ninguna de las víctimas.
A Shannan Gilbert la hallaron más de un año después de su desaparición, luego de drenar un lago que era como el patio trasero de un hombre sobre el cual se tenían sospechas: Peter Hackett.
Este médico se había comunicado con la madre de Shannan el día de su desaparición, manifestándole su preocupación por el estado de la joven.
Además la localización de su cuerpo, tan cerca de su casa, lo hizo aún más sospechoso. Luego fue desestimado en la causa, según la Policía porque las sospechas contra él eran inconsistentes, su coartada el día de la desaparición fue atendible y porque el principal denunciante en su contra tenía un problema personal con él por un asunto inmobiliario.
La joven había llamado al 911 desde Oak Beach y dijo que alguien quería asesinarla. La comunicación se prolongó por 22 minutos. Incluso la víctima en su desesperación alertó a las autoridades otras tres veces.
El abogado de su madre, Mari Gilbert, presentó una orden judicial para que el contenido de las llamadas se hiciera público, pero las fuerzas de la ley no cedieron.
Está previsto que Corte de la División de Apelaciones se pronuncie sobre la apelación del Departamento de Policía del Condado de Suffolk la próxima semana, según el abogado de la familia de Gilbert, John Ray.

Mari Gilbert
Ray condenó al departamento de policía por un «trabajo inadecuado y negligente» en la caza del asesino o asesinos de Gilbert y las demás víctimas.
El abogado acusó al condado de Suffolk de encubrir los hechos y desestimó con vehemencia la afirmación de los policías de que Gilbert murió de «causas naturales» mientras estaba perdida en el pantano tras huir de una amenaza desconocida.
La búsqueda de la trabajadora sexual de 24 años llevó a la policía al espeluznante descubrimiento de los demás cuerpos.
El 11 de diciembre de 2010, un oficial encontró el cuerpo de Melissa Barthelemy, una trabajadora sexual que había desaparecido en 2007.
Dos días después, los oficiales descubrieron los restos de otras tres jóvenes trabajadoras sexuales desaparecidas: Megan Waterman, Amber Lynn Costello y Maureen Brainard. Barnes, quienes habían anunciado sus servicios en Craigslist. Esos cuatro cuerpos fueron arrojados dentro de un cuarto de milla, a unos 500 pies de distancia.
Todas las víctimas tenían alrededor de 20 años.
En abril de 2011, las autoridades encontraron el cuerpo desmembrado de Jessica Taylor, que también fue identificada como trabajadora sexual.
También encontraron los cuerpos de un hombre asiático no identificado, dos mujeres no identificadas y una niña pequeña no identificada. Poco después se determinó que la niña era hija de una de las víctimas, esto gracias a las pruebas de ADN.
Las autoridades creen que se trata de un posible asesino en serie, pero hasta ahora no hay sospechosos.

Shannan Gilbert
El 13 de diciembre de 2011, los investigadores descubrieron el cuerpo de Gilbert a aproximadamente media milla de donde fue vista por última vez. Fue encontrada en un pantano con arbustos espinosos. La policía dijo que la joven se había ahogado, pero la autopsia de un médico forense no fue concluyente.
Más tarde, una autopsia independiente realizada por el reconocido patólogo forense Michael Baden descubrió que Gilbert había sufrido lesiones «consistentes con estrangulamiento”.
La policía aún sostiene que la muerte de la joven no está relacionada con los otros asesinatos. El comisionado de policía de Suffolk lo volvió a reafirmar el jueves al argumentar que el patrón y las circunstancias no son consistentes con la muerte de las otras mujeres.
La madre de Gilbert, Mari, se negó a dejar que el caso quedara fuera del ojo público y presionó a las fuerzas del orden para que realizaran una investigación de homicidio que al final no se concretó.
El jueves, la policía anunció el sitio web GilgoNews.com, enfocado en informar al público sobre la investigación.
La uniformada se negó a responder sobre otras pruebas o posibles sospechosos, debido a que la investigación está en curso.
La Policía del condado de Suffolk, al este de Nueva York, identificó en 2020 el cuerpo encontrado como Valerie Mack a una mujer asesinada hace dos décadas, dentro de un caso que involucra once misteriosas muertes a partir de restos hallados en una playa de Long Island y que se atribuyen a un asesino en serie que aún se desconoce.

De acuerdo con las autoridades, Mack, de 24 años, fue vista por última vez por familiares y amigos en el verano del año 2000 cuando trabajaba como prostituta en Filadelfia.
Ese año parte de su cuerpo fue hallado en una zona boscosa de Long Island y once años más tarde otros restos desmembrados fueron encontrados en la zona de playa de Gilgo Beach del condado de Suffolk, en esa localidad de Nueva York.
«Durante dos décadas, la familia y los amigos de Valerie Mack se quedaron esperando respuestas y aunque este no es el resultado que querían, esperamos que les brinde una sensación de paz y cierre», dijo la jefa de la policía de Suffolk, Geraldine Hart, en un anuncio colgado en una página web sobre el caso creado por ese departamento.
«Continuaremos utilizando todas las herramientas de investigación disponibles para investigar estos asesinatos», afirmó.
La policía de Suffolk y el FBI comenzaron a utilizar a principios de este año tecnologías de análisis de ADN para «avanzar» con la investigación de la serie de restos humanos hallados entre 2010 y 2011 en la zona de Gilgo Beach.
Las autoridades habilitaron una plataforma en internet el pasado enero para informar de desarrollos en el caso y señalaron además de que darían detalles en el «futuro cercano» sobre la identidad de una mujer, conocida con el nombre genérico de «Jane Doe 6» y «Manorville Jane Doe».
Entre diciembre de 2010 y abril de 2011, los cuerpos de ocho mujeres, un hombre vestido con ropa femenina y una niña de entre 18 y 24 meses fueron hallados en la zona de Gilgo Beach cuando las autoridades buscaban el cadáver de una prostituta desaparecida, Shannan Gilbert.

Hasta que se identificaron los restos de Gilbert, en diciembre de 2011, las autoridades encontraron e identificaron en esa zona playera los cadáveres de otras cinco jóvenes prostitutas, la mayoría veinteañeras que también se anunciaban en Craigslist.
Según han señalado antes los investigadores, el responsable de las muertes podría ser un residente de Long Island y que conoce bien la zona porque depositó los cadáveres en lugares remotos.
Inicialmente, los investigadores pensaron que los crímenes eran obra de varios asesinos e incluso presentaron retratos robot de dos sospechosos, un hombre asiático y una mujer blanca, tras analizar pruebas como las joyas encontradas en dos de los cuerpos.
Estos asesinatos han alarmado a los residentes de Long Island y en las primeras etapas de las investigaciones se sumó el FBI para rastrear todo el terreno con perros y aviones, desde los que tomaron fotografías de alta resolución.
Mari Gilbert

Mari Gilbert, madre de Shanna, logró reconocimiento al exponer públicamente el caso de su hija.
Los investigadores creían que Shannan había muerto a causa de ahogamiento accidental y que su fallecimiento no estaba relacionado con los crímenes del asesino serial de Long Island, pero Gilbert impugnó el hallazgo y luchó porque se reabriera el caso como una investigación de asesinato.
Una autopsia independiente solicitada por la familia de Gilbert dedujo que Shannan pudo haber sido estrangulada hasta la muerte. Gilbert y sus otras hijas (Sarra y Sherre) aparecían frecuentemente en programas de televisión discutiendo el caso.
Mari llegó a demandar al doctor Hackett, el mismo que la llamó al momento de la desaparición, convencida de que la había drogado y facilitado su muerte.
Gran parte de la demanda fue desestimada, pero Mari continuó. En 2013 abrió una petición en Change.org pidiendo que liberaran las grabaciones de su hija al servicio de emergencias esa noche.
Sin embargo, el final de Mari fue tan trágico como el de Shannan. Murió cuando su hija Sarra la atacó con más 200 puñaladas y le dio un golpe en la cabeza con un extintor de incendios durante un brote psicótico, seis años después de la desaparición de su hermana.
La joven de 28 años fue sentenciada a 25 años de prisión en 2017.
Desde la muerte de Mari, sus hijas Sheree y Stevie (que no aparece en la película) siguieron luchando por conseguir justicia por el asesinato de su hermana y del resto de víctimas.
Sheree Gilbert
Desde que el asesinato de Shannan ganó notoriedad, siendo obra de un asesino en serie, Sherre ha aparecido en algunas documentales sobre crímenes y películas de televisión, tratando el caso. Sus apariciones han sido en ‘The Killing Season’, ‘Bodies at the Beach: Search for a Serial Killer’, ‘Disappeared’, ’48 Hours’ y ‘Search for a Serial Killer’.
En julio de 2016, Sherre hizo una publicación pública en Facebook sobre el asesinato de su madre, diciendo “Como muchos de ustedes saben, mi madre falleció ayer. Fue asesinada por mi hermana, Sarra, que estaba luchando contra una enfermedad mental durante dos años y medio.
Estuve casi tentado a eliminar esta página para siempre, pero pensé en la dedicación que mi madre y su abogado John Ray y su equipo tenían por Shannan, así que publicaré actualizaciones de vez en cuando.
Mi hermana Stevie y yo estamos increíblemente devastados más allá de las palabras, ya que nuestra madre era la columna vertebral de la familia. Por favor, solo ofrezca palabras de aliento y apoyo mientras logramos superar otro momento difícil en nuestras vidas ‘.

Conmocionada por la muerte de dos amados miembros de la familia, uno podría esperar que Sherre se hubiera ido. Sin embargo, la valiente mujer sigue siendo una activista que aboga por las trabajadoras sexuales como su hermana, Shannan.
Sherre también tiene su propio perfil de Twitter. Aunque es un perfil protegido, para salvaguardar su privacidad, se puede ver que las muertes de Shannan y Mari nunca están lejos de su mente. Según su perfil, Sherre también es madre de un niño.
También cuenta con un perfil de Pinterest, de donde se hace evidente que sus intereses pertenecen a la moda y el diseño del hogar, entre otros. Por último, los registros parecen indicar que Sherre tiene 32 años y actualmente reside en Ellenville, Nueva York. Parece que no ha abandonado el pueblo del condado de Ulster desde que Mari se mudó allí.
Esto también explicaría su biografía de Twitter, donde dice que es una chica de pueblo pequeño que persigue grandes sueños. En su página de Facebook, Sherre publica actualizaciones sobre el caso de Shannan.
Si bien la información sobre el paradero actual de Sherre es escasa, no se puede negar que los asesinatos de Mari y Shannan la han afectado enormemente. Aunque está viviendo su propia vida, es evidente que Sherre hace todo lo posible por mantener vivos los recuerdos de su hermana y su madre.
Sospechosos y personas de interés
James Burke
El 15 de diciembre de 2016, el abogado de la familia de Gilbert dijo que una prostituta identificada como «Laenne», que había hecho negocios con el exjefe de policía del condado de Suffolk, James Burke, había afirmado que estaba relacionado con los asesinatos de Long Island.
Un mes antes, Burke había sido sentenciado a 46 meses en una prisión federal, junto con tres años de libertad supervisada, por golpear a un hombre que trató de robarle. Burke se declaró culpable en febrero de 2016 de los cargos de violación de los derechos civiles y conspiración para obstruir la justicia.
Cuando el FBI comenzó a trabajar en el caso, Burke llegó a bloquear la investigación federal, lo que le supuso su puesto como jefe de policía.
John Bittrolff
El 12 de septiembre de 2017, el fiscal del condado de Suffolk, Robert Biancavilla, dijo que John Bittrolff, residente del condado de Suffolk, era sospechoso de al menos uno de los asesinatos de Long Island.
Biancavilla también dejó entrever que podía ser responsable de la muerte de otras mujeres, y que había similitudes entre las escenas del crimen de Gilgo Beach y los asesinatos conocidos de Bittrolff, por lo que fue condenado en mayo de 2017 y sentenciado en septiembre
Bittrolff fue arrestado en 2014 gracias a las pruebas de ADN encontrado en las víctimas de un homicidio cometido en 1993. Bittrolff fue condenado en mayo de 2017 por estos asesinatos, y en septiembre fue sentenciado a términos consecutivos de 25 años por cada asesinato.
La policía del condado de Suffolk no hizo comentarios sobre la declaración del fiscal, debido a la investigación activa de homicidios de los asesinatos de Long Island. El abogado de Bittrolff rechazó la afirmación del fiscal.
De profesión carpintero, Bittrolff había estado casado y vivía en Manorville, muy cerca de donde se recuperaron los torsos de las víctimas Jessica Taylor y Jane Doe No. 6. Se informó que la hija adulta de Rita Tangredi, una de las víctimas conocidas de Bittrolff, era «la mejor amiga» de Melissa Barthelemy, una de las víctimas de Gilgo Beach.
La madre de Barthelemy dijo que su hija Melissa «tenía muchas llamadas a Manorville desde su teléfono» antes de su muerte.
Joseph Brewer
Joseph Brewer, residente de Oak Beach, fue una de las últimas personas que vio a Shannan Gilbert con vida. La contrató como prostituta a través del portal web Craigslist la noche de su desaparición.
Brewer dijo que poco después de que Gilbert llegara a su piso, ella comenzó a actuar erráticamente y huyó sin consumar el servicio.
Según los informes, se vio a Gilbert corriendo por Oak Beach, golpeando las puertas de las casas en el vecindario de Brewer.
En ese período de tiempo, en los servicios de emergencias del 911 se recibió una llamada de Gilbert diciendo que «estaban tratando de matarla». Sin embargo, la policía no encontró ninguna evidencia de irregularidades, y Brewer fue puesto en la lista de sospechosos.
Peter Hackett
Dos días después de la desaparición de Gilbert, Peter Hackett, doctor de profesión, residente de Oak Beach y vecino de Brewer, llamó a la madre de la mujer, Mari Gilbert.
Más tarde contó que él dijo que estaba cuidando a Gilbert y que «dirigía un hogar para niñas rebeldes».
Tres días después, volvió a llamar a la madre, negando haber tenido contacto con su hija ni saber dónde se encontraba. Posteriormente, los investigadores confirmaron a través de registros telefónicos que Hackett llamó a Mari dos veces después de la desaparición.
El área pantanosa donde se encontraron los restos de Gilbert también se ubicaba muy cerca del patio trasero de Hackett. La familia de Gilbert presentó una demanda por homicidio culposo contra Hackett en noviembre de 2012, alegando que él llevó a Gilbert a su casa esa mañana y le administró drogas, facilitando así su muerte.
Más tarde, la policía reveló que Hackett tenía un historial patológico en el que llegaba a exagerar su personalidad o las circunstancias vividas. Más tarde, la policía lo acabaría descartando.
James Bissett
Dos días después de que se encontraran los restos de Shannan Gilbert, James Bissett se suicidó en su automóvil, estacionado en el parque Mattituck. Dirigía un negocio que era el principal proveedor de arpillera en la región.
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junio 14, 2021 | Categories: Sin categoría | Deja un comentario

Yahoo Noticias(A.López) — Muchas son las personas que tiene asumido el hecho de que tras el suicidio de Adolf Hitler en su bunker de Berlín, en la tarde del 30 de abril de 1945, el régimen y dictadura nacionalsocialista se había disuelto y con ello llegó la rendición de Alemania, que daría pie a la finalización de la Segunda Guerra Mundial en el frente europeo.
Pero tal capitulación no llegó hasta una semana después (el 7 de mayo con las fuerzas Aliadas y un día después con las soviéticas) y en ese margen de tiempo, entre la muerte del Führer y la rendición total, el Tercer Reich siguió funcionando con otro presidente del país al frente: Karl Dönitz.
Se trataba de un marino de 54 años de edad, de alta graduación ‘Großadmiral’ (Gran Almirante) y condecorado en varias ocasiones durante la Primera y Segunda Guerra Mundial y que había mantenido un perfil discreto durante los años del nazismo de Hitler.
A pesar de convertirse en el ‘Reichspräsident’ (Presidente de Alemania) las siguientes tres semanas y ser quien firmase todas las órdenes y leyes cursadas durante el ocaso del Tercer Reich, durante los Juicios de Núremberg no llegó a ser acusado por ‘crímenes contra la humanidad’.
Tal y como sí se hizo con la mayoría de sus compañeros y tan solo se le pudo condenar a diez años de prisión por haberse negado al auxilio y salvamento de náufragos británicos, polacos e italianos tras el hundimiento del trasatlántico de la Real Marina Británica, RMS Laconia, el 12 de septiembre de 1942, torpedeado por un submarino alemán.
Fue una sorpresa para todos los miembros del Alto Mando alemán la designación, realizada Adolf Hitler el mismo día de su muerte pocas horas antes de su suicidio, de Karl Dönitz como su sustituto al frente de la presidencia del Tercer Reich.
Eso sí, éste heredaría tal cargo pero no la denominación o título de ‘Führer’, el cual era algo que durante el Reich se había usado única y exclusivamente para denominar de ese modo a Hitler y que, a petición del genocida, debería desaparecer tras su muerte.
El hecho de que Karl Dönitz no hubiese estado a lo largo de la última década en los puestos más relevantes y cercanos a Hitler, fue algo que dejó descolocado a los miembros del ‘Oberkommando’(Alto Mando).

La tarde de aquel 30 de abril de 1945, tras el suicidio de Adolf Hitler, la presidencia de la Alemania nazi pasaba a manos de un hombre al que no se le conocía liderazgo alguno y que, a pesar de tener una importante hoja de servicio militar, no había destacado y se había mantenido casi siempre en un discreto segundo plano, cuando otros muchos se habían estado codeando con el Führer a lo largo de todo los años que duró el Tercer Reich.
Este nombramiento cayó como un jarro de agua fría sobre todos aquellos que estaban convencidos que habían hecho mucho más méritos para heredar tal cargo y que habían contribuido para encumbrar a Alemania a lo más alto en sus años de gloria.
Esto ocasionó que a lo largo de su efímera presidencia (apenas tres semanas) numerosos fuesen los altos cargos bajos el nuevo Reichspräsident que cuestionaron sus órdenes, algo que motivó a Karl Dönitz para deshacerse en su nuevo gobierno de la mayoría de los lideres nazis que habían estado cerca de Hitler en los últimos años.
El principal propósito de Karl Dönitz a lo largo de su corta presidencia era conseguir que la capitulación alemana en la IIGM fuese lo menos dolorosa para el país y, sobre todo, dar tiempo y facilitar las cosas para que el mayor número de nazis pudieran huir del país antes de ser apresados por los miembros del Ejército Rojo, quienes ya estaban en las postrimerías de la invasión soviética de Alemania.

Consta como fecha de la disolución final del Tercer Reich el 9 de mayo de 1945, dos días después de la rendición frente a las fuerzas Aliadas y uno después de capitular con los soviéticos
A pesar de la mencionada desaparición de reich alemán, Karl Dönitz todavía se mantuvo dos semanas más en la presidencia del país, aunque dicho cargo no era más que testimonial debido a que durante ese tiempo quienes ordenaban y ejercieron algún control sobre Alemania fueron los vencedores del frente europeo de la IIGM bajo un organismo conocido como ‘Consejo de Control Aliado’.
El gobierno de Karl Dönitz (Regierung Dönitz) fue disuelto el 23 de mayo de 1945 tras la detención de éste y los miembros de su ejecutivo por parte de las fuerzas británicas.
Tal y como explico al inicio de este artículo, Karl Dönitz fue juzgado y condenado a diez años de prisión en los Juicios de Núremberg, siendo excarcelado el 1 de octubre de 1956 tras cumplir la condena y retirándose a vivir a partir de aquel momento a la pequeña aldea de Aumühle (próxima a Hamburgo), donde falleció tras sufrir un ataque al corazón el 24 de diciembre de 1980, a los 89 años de edad.
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junio 14, 2021 | Categories: Historia, leyendas, historias y sucesos, Reconocimientos. | Deja un comentario

Nubes mastodónticas
National Geographic(H.Rodríguez)/The Conversation(H.Caps) — Desde la atmósfera hasta los confines más profundos de los océanos, los diferentes entornos en los que se desarrolla la vida en la Tierra están altamente oxigenados.
Hoy sabemos casi con certeza que la mayor parte del oxígeno en la atmósfera terrestre procede de un evento que tuvo lugar entre hace unos 2.800 millones de años —cuando se cree que surgieron los primeros microorganismos productores de oxígeno, las llamadas cianobacterias— y algún momento entre hace 2.400 y 2.050 millones de años, punto de la historia de la Tierra en el que tuvo lugar lo que se conoce como el Gran Holocausto de Oxígeno, un pequeño periodo de tiempo -geológicamente hablando- en el que la proliferación de estos microorganismos produjo unas cantidades masivas de oxígeno que cambió para siempre la vida en nuestro planeta.
De hecho, la también conocida como Crisis del Oxígeno se considera a día de hoy una de las mayores catástrofes ambientales acontecidas en la Tierra. Una catástrofe la cual se calcula que fue la causante de una extinción masiva que acabó con gran parte de las especies que habitaban en nuestro planeta, pero al fin al cabo, gracias a la cual estamos aquí.
Sabemos pues de donde viene el oxígeno que respiramos. Sin embargo, al haber sido producido por las formas de vida surgidas al comienzo del Paleoproterozoico, podríamos considerar su presencia una anomalía en la historia geológica de nuestro planeta.
Y en este sentido los científicos siempre se han preguntado por la escala de tiempo a la que tiene lugar este fenómeno, o por decirlo de una manera más sencilla, hasta cuando nuestra atmósfera dispondrá del oxígeno necesario para soportar una biosfera tal y como hoy la conocemos; una pregunta no solo con implicaciones para la vida en la Tierra, si no también para la búsqueda de vida en planetas similares a esta más allá del sistema solar.
Oxígeno para 1.000 millones de años
Ahora un nuevo estudio publicado en la revista Nature Geoscience bajo el título The future lifespan of Earth’s oxygenated atmosphere aborda este problema utilizando un modelo numérico que aúna biogeoquímica y climatología, y revela que la vida útil futura de la atmósfera rica en oxígeno de la Tierra es de aproximadamente 1.000 millones de años.
«Durante muchos años, la vida útil de la biosfera de la Tierra se ha debatido en base a lo que sabemos sobre el sol y el ciclo geoquímico carbonato-silicato global» explica Kazumi Ozaki, profesor asistente en la Universidad de Toho.
El ciclo carbonato-silicato global es uno de los mecanismos que permiten que la temperatura media de nuestro planeta se mantenga en equilibrio dentro de unos márgenes que permiten la existencia de agua líquida.
Este funciona de modo que al aumentar la temperatura global, consecuentemente aumenta la erosión de las rocas, liberando el calcio atrapado en ellas al mar, y estimulando la formación de rocas calizas que secuestran de nuevo el CO2 atmosférico.
Por contra intuitivo que pueda parecer, a largo plazo; a una escala de tiempo geológica, esta progresiva retirada de CO2 atmosférico tendría como resultado final la extinción de todo el CO2 de la atmósfera de la Tierra.
«De hecho, generalmente se piensa que la biosfera de la Tierra llegará a su fin en los próximos 2.000 millones de años debido a una combinación de sobrecalentamiento y una escasez de CO2 para la fotosíntesis. Y de ser cierto, cabe esperar que del mismo modo los niveles de O2 atmosférico decaigan en un futuro lejano», continúa Ozaki. «Sin embargo, sigue sin estar demasiado claro cuándo y cómo ocurrirá esto exactamente», añade el autor.
Atmósferas con fecha de caducidad
Para examinar cómo evolucionará la atmósfera de la Tierra en el futuro, Ozaki y su colega del Instituto de Tecnología de Georgia, Christopher Reinhard, construyeron un modelo del sistema terrestre que combinó procesos tanto climáticos como biogeoquímicos.
Debido a que el modelado de la evolución futura de la Tierra presenta múltiples incertidumbres, tanto de naturaleza geológica como biológica, se adoptó un enfoque estocástico que permitió a los investigadores obtener una evaluación probabilística de la vida útil de una atmósfera oxigenada.
Ozaki ejecutó el modelo más de 400.000 veces variando los distintos parámetros y descubrió que nuestra atmósfera ahora rica en oxígeno probablemente permanecerá relativamente estable durante otros 1000 millones de años antes de que su produzca una rápida desoxigenación equivalente al Gran Evento de Oxidación que tuvo lugar hace unos 2400 años y que convertirá la atmósfera de nuestro planeta en algo parecido a lo que fue la atmósfera de la Tierra primitiva.
«La atmósfera posterior a la Gran Desoxigenación se caracterizará por altos niveles de metano, bajos niveles de CO2 y una capa de ozono ausente. El sistema terrestre probablemente se convertirá en un mundo de formas de vida anaeróbicas», afirma Ozaki.
La atmósfera rica en oxígeno de la Tierra representa un signo importante de vida que puede detectarse de forma remota. Sin embargo, este estudio sugiere que la atmósfera oxigenada de la Tierra, la cual se presume que tiene un tiempo de vida útil en torno al 20-30% del tiempo que nuestro planeta ha estado habitado, no sería una característica permanente de nuestro planeta
El oxígeno —y su subproducto fotoquímico, el ozono— es la firma biológica más aceptada para la búsqueda de vida en los exoplanetas. No obstante, si podemos extrapolar la información que se desprende del estudio de Ozaki a planetas similares a la Tierra, entonces los científicos deberían considerar firmas biológicas adicionales a la hora de buscar vida más allá de nuestro sistema solar y contemplar de esta manera mundos anóxicos y débilmente oxigenados.
¿Y si la gravedad desapareciera?

Un sueño. Siempre el mismo. En la imaginación, con Ícaro o los superhéroes de las series fantásticas. En la vida real, para los saltadores de pértiga, los pilotos de avión o los hombres del espacio.
Este sueño, volar, alejarse de la fuerza de gravedad que implacablemente nos une al suelo, nos mantiene confinados a la superficie de la Tierra. Estar libre de la gravedad, ¡qué libertad sería!
Para los astronautas, este sueño es casi una realidad, gracias a la Estación Espacial Internacional.
¿La gravedad de la Tierra solo nos inmoviliza?
Para responder a esta pregunta hay que tener en cuenta que la atracción gravitatoria actúa sobre la masa de los objetos, sean cuales sean. Si vemos caer una canica en el aire, tenemos que imaginar que cada fracción de la canica es atraído hacia el centro de la Tierra.
La fuerza gravitatoria se aplica a toda la canica, a su volumen. Actúa de la misma manera sobre los gases que componen el aire circundante, creando la atmósfera protectora. Sin gravedad, no hay atmósfera, y probablemente no hay vida.
Veámoslo desde la perspectiva de la física. El movimiento de todo objeto (que llamamos cuerpo) depende de las fuerzas que actúan sobre él. Dado que se impone a cualquier cuerpo con masa, la fuerza de la gravedad se encuentra en muchos, si no en todos, nuestros fenómenos cotidianos.
Eliminar esta fuerza sería inhibir el fenómeno que la origina. Ya hemos mencionado la existencia de nuestra atmósfera. Lo mismo ocurrirá con el empuje del teorema de Arquímedes. ¿Existe en el espacio?

Experimento sobre la interacción entre gotas cargadas eléctricamente, durante un vuelo parabólico
Debido a la gravedad, la presión en un fluido (aire, agua) aumenta con la profundidad. Por lo tanto, si un objeto se sumerge en el agua, la presión por debajo de él será mayor que la presión por encima. Esta diferencia hace que el objeto sea empujado hacia arriba.
Si su densidad es menor que la del agua, esta flotabilidad hará que suba a la superficie. Flota. En ausencia de gravedad, se acabó la flotación… ¡y tampoco se hunden los objetos!
Se acabaron las masas de aire caliente que suben al aire más frío, y con ellas se acabaron los globos de aire caliente, se acabó la calefacción con radiadores, se acabó la combustión (velas, fuego, etc.) mantenida por la renovación del aire circundante constantemente calentado, se acabó la ebullición del agua dejando escapar burbujas de gas a la superficie, se acabaron las corrientes marinas, se acabó todo eso.
Todos estos supuestos, y muchos otros, son objeto de experimentos científicos. El objetivo es determinar el papel que desempeña la gravedad en tal o cual fenómeno.
En estos experimentos, los científicos ven la gravedad como una fuerza entre otras, que podemos modificar: un poco como empujar más o menos fuerte un objeto.
El problema es que es imposible deshacerse de la gravedad. Por ello, se han creado varios medios para simular su ausencia: cohetes de sondeo, torres de caída libre, vuelos parabólicos, la Estación Espacial Internacional (EEI).
En todas estas plataformas experimentales, el objetivo es dejar “caer” el experimento, incluido el laboratorio, para anular el peso del conjunto.
La duración de esta situación de ingravidez aparente depende directamente del tiempo durante el cual se puede mantener esta “caída”: desde 10 segundos en una torre de caída libre, hasta varios meses en la EEI.
¿Qué experimentos se pueden realizar en ingravidez?
La ingravidez permite estudiar los objetos haciéndolos flotar en el aire sin tocarlos. Esto es especialmente adecuado para los casos en los que el objeto en cuestión no se puede tocar, porque está cargado de electricidad, por ejemplo.
Al igual que la gravedad, la fuerza eléctrica afecta al volumen de los cuerpos. Para los electrones, que son muy ligeros, domina la gravedad.
Sin embargo, para objetos más grandes, como las gotas de agua, esto ya no es así. Hoy en día, podemos encontrar gotas cargadas eléctricamente tanto en la industria (aerosoles de metal y pintura) como en la investigación fundamental (gases de gotas cargadas eléctricamente).

Las espumas se comportan de forma muy diferente cuando no hay gravedad que las deforme. El astronauta Frank De Winne posa en la EEI con el experimento FOAM Stability. ESA
En la vida cotidiana, las nubes albergan gotas de agua cargadas de electricidad. Esta electricidad es la fuente de los rayos. Sin embargo, el mecanismo por el que las gotas se cargan y las interacciones que sufren (colisiones, fusiones, roturas…) se conocen relativamente poco.
Al realizar experimentos en ingravidez, es posible hacer que las gotas interactúen y observar su dinámica durante varios segundos, sin tocarlas y sin que sean perturbadas. También es posible estudiar la influencia de la carga eléctrica en el tamaño de las gotas de lluvia.
En determinadas situaciones, es útil realizar experimentos en ingravidez para poner de relieve una fuerza de menor importancia que la gravedad.
Ingravidez para revelar capilaridad
Con su acción sobre todo el volumen de los cuerpos, la gravedad actúa a grandes distancias: la Tierra es atraída por el Sol, que está muy lejos. Por el contrario, el campo de acción de la fuerza responsable de la forma esférica de las gotas de lluvia se limita a la superficie de los líquidos.
Esta fuerza se llama tensión superficial. Solo se produce en el límite entre dos fluidos: el aire y el agua, por ejemplo. Podemos constatar su existencia en algunas situaciones concretas. Por ejemplo, necesitamos soplar para producir una burbuja de jabón. La poca energía que nos cuesta este esfuerzo sirve para contrarrestar la tensión superficial.

Bajo la acción de la gravedad, las espumas se secan. Las burbujas de la parte superior se vuelven delgadas y angulosas; solo las burbujas cercanas al agua permanecen esféricas.
Para la mayoría de los objetos, la gravedad domina la tensión superficial. Para invertir esta tendencia, debemos considerar los objetos líquidos pequeños: las gotas de agua, por ejemplo. En este caso, la tensión superficial es capaz de imponer la forma esférica a la gota, aunque esté colocada sobre una mesa.
Desgraciadamente, si el volumen de la gota aumenta un poco (unos 10 mm³ son suficientes), la gravedad vuelve a tomar el control y la gota se aplana, convirtiéndose finalmente en un charco.
Para aprovechar el efecto de la tensión superficial, varios estudios sobre la ingravidez se centran en la espuma de jabón. Con sus cientos de burbujas, las espumas tienen una gran superficie líquida y maximizan el efecto de la tensión superficial.
Por efecto de la gravedad, el líquido de la espuma tiende a hundirse y la espuma se seca, muriendo finalmente. En ingravidez, este fenómeno desaparece y es posible estudiar las espumas húmedas. Las características (estabilidad, resistencia mecánica, etc.) de estas espumas húmedas permiten comprender mejor la fisicoquímica de estos materiales particulares.
Los resultados de esta investigación proporcionan información útil en muchos campos industriales (por ejemplo, para el desarrollo de materiales ligeros y resistentes) y en la ciencia fundamental (flujos de fluidos confinados).
Exploración espacial a menos de 400 kilómetros de la Tierra
Al tratar de ocultar la acción de la gravedad, la investigación en microgravedad e ingravidez hace de la conquista del espacio un medio, no un fin.
Complementa los programas destinados a comprender la inmensidad del universo, y ofrece la oportunidad de abordar los vuelos tripulados con un mejor conocimiento del entorno en el que se sumergirán los astronautas.
Todos estos resultados se obtienen, por tanto, permaneciendo muy cerca de la superficie de la Tierra: un vuelo parabólico tiene lugar a una altura de unos 10 kilómetros y la EEI está a solo 400 kilómetros de la Tierra.
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junio 14, 2021 | Categories: Actualidad, opinión | Deja un comentario

La intervención divina caracteriza a los milagros.
La Opinión/marcianosmx.com — Los milagros propiamente dichos son eventos inexplicables mediante su propia naturaleza, pero lo cierto es que algunos de los milagros reportados a través de la historia son más raros y extraños que otros. Un milagro puede significar mucho más que una visión fantasmal, o la súbita recuperación de una grave enfermedad, a veces los milagros van a extremos inimaginables. Desde la levitación a esculturas que toman vida.
Los milagros son atribuidos a entidades divinas para eventos que, aparentemente, son inexplicables y las personas creen que podría ser obra de Dios. A lo largo de la historia han acontecido extraños sucesos que la gente creyente considera que son prueba de la intervención sobrenatural.
José de Cupertino.

José de Cupertino fue un fraile franciscano italiano considerado un santo y un místico.
Se dice que San José de Cupertino fue objeto de una levitación espontánea en octubre de 1630, durante una procesión en honor a otro santo, Francisco de Asís.
José de Cupertino se mantuvo flotando sobre la multitud durante algún tiempo, para eventualmente regresar a suelo firme.
Debido a que este milagro de levitación sucedió más de una vez, incluso en frente del Papa Urbano VIII, José de Cupertino es considerado el santo patrón de los pilotos y astronautas.
Fue canonizado en 1767.
El 4 de octubre de 1630, la ciudad de Cupertino celebró una procesión el día de la fiesta de San Francisco de Asís. José estaba ayudando en la procesión cuando de pronto se elevó hacia el cielo, donde permaneció flotando sobre la multitud.
La levitación más famosa supuestamente ocurrió durante una audiencia ante el Papa Urbano VIII. Cuando se inclinó para besar los pies del Papa, se sintió reverenciado por su santidad y se alzó en el aire.
Santa Bernardita.

Según la iglesia católica romana, algunos cuerpos de difuntos pueden llegar a ser milagrosamente incorruptibles, lo que significa que no cambian de forma después de la muerte.
Estos cuerpos permanecen flexibles y sin deterioro durante una cantidad indefinida de tiempo sin ningún tipo de intervención, tal como el embalsamamiento.
Un ejemplo de incorruptibilidad puede apreciarse en Santa Bernardita, quien, hasta el 2012, ha estado muerta durante más de 130 años y se dice que conserva la misma condición y apariencia con la que apreció en vida, su cuerpo no se ha descompuesto.
Fátima, Portugal.

En los campos de Cova da Iria cerca de Fátima, Portugal, ocurrió un milagro con el sol en octubre de 1917.
Según la leyenda, tres niños pastores reportaron que la Virgen María les dijo que un milagro tendría suceso en una determinada fecha y hora, y miles de personas se reunieron para ser testigos.
Al mediodía, después de un periodo de lluvia y nubosidad, el sol apareció de repente en el cielo como un disco giratorio.
Según testigos, el sol, entonces hizo un zig-zag hacia la Tierra.
Los asistentes se habían reunido para observar lo que los periódicos habían estado ridiculizando durante meses: la afirmación de que iba a ocurrir un milagro a mediodía.
Según declaraciones de testigos, después de una lluvia, las nubes oscuras se rompieron y el Sol apareció como un disco opaco y giratorio en el cielo.
Se decía que era menos brillante de lo normal, y proyectaba luces multicolores a través del paisaje.
Luego se informó que el Sol se había dirigido hacia la tierra en un patrón en zigzag, asustando a algunos de los presentes que pensaban que significaba el fin del mundo.
Los creyentes atribuyeron el milagro a Nuestra Señora de Fátima.
El evento fue aceptado oficialmente como un milagro por la Iglesia Católica Romana el 13 de octubre de 1930.
Atika, Estatua en Japón.

El 6 de julio de 1973, la hermana Agnes Katsuko escuchó una voz proveniente de la estatua de la Santísima Virgen María en una capilla de Akita, Japón, donde estaba rezando.
El mismo día algunas de las hermanas notaron gotas de sangre fluyendo de la mano derecha de la estatua.
La herida en la mano de la estatua permaneció hasta el 29 de septiembre, cuando desapareció, pero después se percataron que ahora había comenzado a “sudar”, especialmente en la frente y el cuello.
Dos años después, el 4 de enero de 1975, la estatua de la Santísima Virgen lloró.
Un análisis científico de la sangre y las lágrimas realizado por el profesor Sagisaka de la facultad de medicina legal de la Universidad de Akita confirmó que la sangre, las lágrimas y la transpiración son lágrimas, sudor y sangre humanos reales.
En los próximos años la estatua comenzó a llorar y también a sudar sin explicación alguna.
La Hermana Agnes se curó posteriormente de una sordera total que sufría sin tratamiento alguno.
Martín de Porres.

Martín de Porres, era un hermano lego de la Orden de los Dominicos, que residía en el Perú.
Entre los milagros que se le atribuyen se incluyen la curación de pacientes enfermos y su capacidad para estar en dos lugares al mismo tiempo – literalmente.
Y es que Martín de Porres fue visto al mismo tiempo en lugares distantes como México y Japón, mientras él permanecía en su casa en el Perú.
De Porres solía proporcionar pruebas de sus viajes en su otro cuerpo por medio de una descripción detallada de los lugares. Martín de Porres fue canonizado en 1962.
La Estatua de Cartago, Costa Rica.

En 1635, una joven en Cartago supuestamente tomó una estatua de una madre y su hijo de un sendero por el que caminaba para llevarla a su casa.
Al día siguiente, la estatua desapareció de su casa y la encontró de nuevo en el mismo lugar a lo largo del camino.
Después el mismo suceso volvió a ocurrir, finalmente ella llevo la estatua ante un sacerdote que, después de decirle que era una estatua de la Virgen y el niño, la puso dentro de una caja.
La estatua desapareció una vez más, volviendo a aparecer a lo largo del sendero.
Esta estatua milagrosa fue colocada finalmente en exhibición en la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles.
Eucaristía Romana.

En una misa romana que tuvo lugar en el 595, una de las mujeres que habían preparado el pan de la Eucaristía se echó a reír ante la idea de que el pan y el vino eran en realidad la carne y la sangre de Cristo.
El Papa San Gregorio, presente en el momento, negó la comunión a la mujer.
Poco después, algunas de las piezas de pan preparadas por la mujer se convirtieron en sangre real y carne.
Algunas de esta reliquia aún se encuentran en Anechs, Alemania.
Edificio de finanzas de Seminole.

Uno de los milagros más recientes de la lista, este episodio tuvo lugar en en Clearwater, Florida hacia finales de 1996.
De repente y sin explicación, una imagen de la Virgen apareció en un costado del edificio de Hacienda de Seminole, que está dotado de grandes placas de vidrio polarizado.
La imagen del color del arco iris había tenido dos pisos de altura, y resistió a vándalos tirando líquido en el lateral del edificio.
Más de 500,000 fieles fue a visitar esta inexplicable aparición.
Curaciones de Willard Fuller.

Muchos milagros implican algún tipo de curación médica, pero la mayoría implica enfermedades terminales graves que no son nada fáciles o posibles de tratar.
Sin embargo, Willard Fuller, un hombre de Luisiana, se hizo conocido por sus milagrosas curaciones dentales.
Desde la década de 1940 hasta la década de 1970, según los informes, curó las caries dentales y otros problemas de salud de sus creyentes.
Algunos de sus testigos curados informaron empastes de oro que aparecieron de repente en los dientes donde no habían existido antes.
La Voz de San Clelia Barbieri.

En lugar de manifestarse como una aparición visual, Santa Clelia Barbieri, una mujer italiana que es también la fundadora más joven de una comunidad católica, aún puede ser escuchada.
Después de pasar por una tuberculosis a la temprana edad de 23 años, Clelia Barbieri habría dicho a sus feligreses que nunca los abandonaría.
Su voz se escuchó por primera vez, milagrosamente, exactamente un año después de su muerte, en la forma de una voz de canto agudo, a veces, armonizando con el coro de la iglesia.
Su voz se sigue escuchando en las comunidades de Usokami y Wadakanchery.
El caso de Teresa Neumann

El 10 de marzo de 1918, Teresa Neumann quedó paralizada parcialmente después de caer de un taburete mientras atendía un incendio en el establo de su tío.
El 5 de marzo de 1926, el primer viernes de Cuaresma, dijo que había aparecido una herida ligeramente por encima de su corazón, pero que había mantenido en secreto.
El domingo de Pascua, ella reclamó una visión de la resurrección de Cristo. Durante varios viernes consecutivos después de eso, declaró que estaba experimentando la Pasión de Cristo, supuestamente sufriendo en su propio cuerpo junto con todas sus agonías históricas.
Según varias fuentes, estas lesiones nunca sanaron o se infectaron y se encontraron en su cuerpo al morir.
El proceso para su beatificación comenzó en 2005.
Aparición Mariana en Zeitoun

Una aparición mariana es un evento en el que se cree que la Virgen María se ha aparecido a una o más personas, independientemente de su fe religiosa, y se le nombra de acuerdo a la ciudad donde se registró.
Una de las apariciones más famosas fue la de Nuestra Señora de Zeitoun, que tuvo lugar en Zeitoun, El Cairo, y contrario a la norma, fue presenciada por millones de personas durante un período de 2 a 3 años.
Apariciones de Nuestra Señora de Lourdes

Las apariciones de Nuestra Señora de Lourdes iniciaron el 11 de febrero de 1858, cuando una campesina de 14 años llamada Bernadette Soubirous, dijo a su madre que había visto a una “dama” en una cueva cercana al pueblo.
Apariciones similares tuvieron lugar en 17 ocasiones más ese año, durante una de las ellas, la “dama” ordenó a la joven mujer que cavara cerca de una roca y bebiera de allí; había un pequeño charco de lodo en el lugar, pero cuando Bernadette se enterró, apareció una gran fuente, la cual millones de personas visitan actualmente en busca de una cura milagrosa.
Tilma de Juan Diego

San Juan Diego era un indígena mexicano que reportó la aparición de la Virgen María como Nuestra Señora de Guadalupe en 1531, cuando visitó a tío Juan Bernardino y lo descubrió gravemente enfermo.
A la mañana siguiente, el 12 de diciembre, decidió encontrar un sacerdote que pudiera administrar los últimos ritos a su familiar moribundo.
Cuando trató de rodear el cerro del Tepeyac, la Virgen lo interceptó, le aseguró que su tío no moriría y le pidió que subiera al cerro y recogiera las flores que se encontraría allí.
Era diciembre, cuando normalmente nada florece en el frío. La Virgen de Guadalupe colocó las rosas dentro de la tilma doblada que llevaba Juan Diego y le dijo que no la abriera ante nadie más que al obispo.
Cuando desplegó su tilma un icono de Nuestra Señora de Guadalupe quedó milagrosamente impreso en la tela, poniendo al obispo de rodillas, quien reconoció el milagro y, en dos semanas, ordenó que se construyera un santuario.
Padre Pio
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Francesco Forgione, conocido como Padre Pio, canonizado como San Pío de Pietrelcina, fue un sacerdote capuchino católico italiano que ahora es venerado como un santo en la Iglesia Católica Romana.
Saltó a la fama por sus estigmas en 1919 cuando las noticias sobre su condición comenzaron a extenderse en el mundo secular.
Las heridas del Padre Pio fueron examinadas por muchas personas, incluidos médicos.
Las personas que comenzaron a reconstruir sus vidas después de la Primera Guerra Mundial comenzaron a ver en el Padre Pío un símbolo de esperanza.
Las personas cercanas a él atestiguan que comenzó a manifestar varios dones espirituales, incluidos los dones de curación, bilocación, levitación, profecía, milagros, abstinencia extraordinaria tanto del sueño como de la alimentación.
El milagro de Lanciano

En la ciudad de Lanciano, Italia, alrededor del año 700 d. C., se asignó a un sacerdote para celebrar el sacrificio eucarístico en la pequeña iglesia de San Legontiano.
Durante la misa, cuando dijo las palabras de consagración, vio que el pan se transformaba en carne viva y el vino en sangre que se coagulaba en cinco glóbulos, de forma y tamaño irregulares y diferentes.
Se han realizado varias investigaciones eclesiásticas sobre el milagro, y la evidencia del milagro permanece en Lanciano hasta el día de hoy.
Los milagros pueden tomar muchas formas, y deben tener testigos para ser aceptados como oficiales por la iglesia. Si usted cree en los milagros o se considera un escéptico, de igual forma estos milagros extraños hacen buenas historias para una conversación en casi cualquier lugar.
nuestras charlas nocturnas.
junio 14, 2021 | Categories: Actualidad, opinión | Deja un comentario
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Timothy McVeigh detenido en la corte de la ciudad Oklahoma.
Infobae(A.Amato) — El poeta inglés William Ernest Hanley, que nació en 1849, fue un hombre de suerte esquiva. A los 12 años, la tuberculosis hizo que le amputaran una pierna. Con la infancia cercenada, se convirtió en poeta núbil y convaleciente. Hizo de su drama una gloria a la que ayudó, con humor, el escritor Robert Louis Stevenson: es Hanley, el poeta, el Long John Silver, el pata de palo de “La isla del tesoro”.
Hanley fue editor del “National Observer” y el primero en publicar los trabajos de George Bernard Shaw, H. G. Wells y Rudyard Kipling, entre otros. Escribió un poema épico, “Invictus” que en su acepción latina no quiere decir no derrotado, sino inconquistable.
No es lo mismo. Es un poema vibrante: “Más allá de este lugar de ira y llantos / acecha la oscuridad con su horror, / Y sin embargo la amenaza de los años me halla, / y me hallará sin temor. / No importa cuán estrecho sea el camino, / ni cuántos castigos lleve a mi espalda, / soy el amo de mi destino, / soy el capitán de mi alma.”
Nelson Mandela hizo de estos versos su credo durante sus largos años de prisión. Pero también, otra muestra de la esquiva suerte de Hanley, fueron las últimas palabras que se atrevió a pronunciar hace hoy veinte años Timothy McVeigh, antes de ser ejecutado por volar un edificio federal de Oklahoma, Estados Unidos.
Allí murieron 168 personas, entre ellas diecinueve chicos que pasaban el día en la guardería de empleados.
En manos de Hanley, el poema es un canto de esperanza. En boca de McVeigh, es un desafiante insulto a la vida.
Ya casi no queda memoria de aquel desquiciado ejecutado con una inyección el 11 de junio de 2001 en la prisión federal de Terre Haute, Indiana, en parte porque a exactos tres meses de su muerte, la voladura del World Trade Center de Nueva York cambió al mundo para siempre y tapó un interrogante todavía sin respuesta: cuál es la magnitud y los alcances del terrorismo interno en Estados Unidos.
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El lado norte del Edificio Federal de Oklahoma, instantes después de la explosión del coche bomba que preparó McVeigh. Murieron 168 personas.
McVeigh había nacido en Lockport, Nueva York, el 23 de abril de 1968. Segundo de tres hermanos, y único varón, fue un chico común que se divertía con la tele, el cine, el fútbol americano y el béisbol.
Vivía en un hogar roto y fue criado casi por su abuelo, que lo introdujo en el manejo de armas de fuego y despertó en el chico algo más que una pasión: Timothy, que todavía no era el adulto McVeigh, empezó a llevar armas a la escuela para impresionar a sus compañeros, en especial a quienes se burlaban de su baja estatura y de un físico esmirriado.
Convertido ya en asesino, diría que en aquellos años nació su odio a las instituciones y a las personas que se aprovecharan de los débiles. Una declaración incierta dado que McVeigh se convirtió luego en un supremacista blanco que ansiaba aniquilar al resto de las razas humanas.
Cuando tenía once años, sus padres se separaron y dejaron que los hijos eligieran con quién vivir. Las hermanas de McVeigh, Jennifer y Patty, se quedaron con su madre. Timothy con su padre.
Se graduó en la secundaria Sweet Home y fue un fracaso universitario: abandonó el Bryant & Stratton College, de Buffalo y se empleó en una hamburguesería y como guardia de seguridad.
Un destino opaco y nebuloso al que intentó echar un poco de luz con lecturas sesudas de “Soldier of Fortune”, una revista militarista que, con un neologismo elegante, define a los mercenarios.
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La destrucción causada por McVeigh fue impresionante. 86 vehículos resultaron destruidos.
Su camino iba por las armas y por la extrema derecha, sendero que le marcó una novela del supremacista blanco William Luther Pierce llamada “Los diarios de Turne”.
La trama describe un sangriento golpe neonazi contra el gobierno de Estados Unidos, controlado por judíos según los “soldiers of fortune” de la ficción.
La revuelta también va en contra del endurecimiento de las leyes de control de armas. Un grupo de terroristas de ultraderecha usa entonces un coche bomba para destruir el edificio central del FBI, en Washington, y lanza ataques nucleares contra Nueva York, Israel y la entonces Unión Soviética.
De paso, desatan en Estados Unidos una brutal limpieza étnica. El líder terrorista de la novela, Earl Turner -sus diarios dan título al engendro- muere en una misión suicida: estrella un avión que carga una bomba atómica contra el edificio del Pentágono, sede del poder militar de Estados Unidos.
En esas charcas bebió McVeigh. Y quien quiera hallar en la ficción paralelos con la realidad que estalló el 11-S, puede hacerlo sin temor.
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Escombros colgando del frente del Edificio Federal. Fue el segundo peor atentado de la historia de los Estados Unidos.
El siguiente paso de Mc Veigh era cantado: entró al Ejército, se entrenó en Fort Benning, desplegó sin trabas su fascinación por las armas, se hizo socio de la Asociación Nacional del Rifle y se afilió al Partido Republicano.
Participó de una protesta del Ku Klux Klan contra los soldados afroamericanos de su base militar y recibió una amonestación de sus superiores por vestir una camiseta con inscripciones racistas.
Fue un soldado brillante junto a dos de sus camaradas: Terry Nichols y Michael Fortier, todos unidos por el odio al gobierno y por la exaltación de la raza blanca.
Participó en la Guerra del Golfo de 1991, tras la invasión de Kuwait por las tropas iraquíes; combatió duro y algunas fuentes lo dan como participante en una matanza de soldados iraquíes y miembros de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) que se retiraban de Kuwait.
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McVeigh fue arrestrado por una patrulla mientras escapaba de la escena de su crimen. Tenía un arma cargada y no tenía su licencia de conducir.
Lo cierto es que volvió de la guerra convertido en un supremacista blanco aún más convencido, más agresivo, más impulsivo, más belicoso; esgrimía algunas teorías vecinas al desatino, sostenía, por ejemplo, que durante la guerra el Ejército había implantado en sus nalgas, y en las de muchos otros soldados, un chip destinado a controlar sus movimientos y su rendimiento en combate; y exhibía algún indicio, acaso ostensible, de padecer estrés postraumático.
Quiso ingresar a la selecta unidad de combate conocida como “Boinas Verdes”, pero fue declarado “no apto” en las pruebas psicológicas.
Dejó el ejército el 31 de diciembre de 1991 con dos medallas: la Insignia de Combate de Infantería y una Estrella de Bronce.
Su vida siguió ligada a las armas, a las sectas racistas, a los pequeños grupos, y no tan pequeños, partidarios de la segregación racial que retomaron su marcha rampante durante y tras la reciente presidencia de Donald Trump. Dos hechos apresuraron su destino.
El 21 de agosto de 1992, en Ruby Ridge, Idaho, Randy Weaver, un racista traficante ilegal de armas, se tiroteó con la policía luego de vender una pistola a un agente encubierto. Weaver fue arrestado, pero en el tiroteo fueron muertos su mujer, su hijo y un policía.
En febrero de 1993 la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos (ATF), tomó por asalto la sede de la Secta Davidiana en Waco, Texas, sospechada también de venta ilegal de armas. Hubo un tiroteo en el que murieron cuatro agentes y seis davidianos y quedó herido el líder, David Koresh.
McVeigh quiso llegar a Waco pero se lo impidió la policía en uno de los puestos de control instalados alrededor de la sede de la secta. Dos meses después del tiroteo en Waco, el 19 de abril de 1993, las fuerzas federales volvieron a tomar por asalto el edificio de los davidianos.
El resultado de la operación fue un desastre: un incendio destruyó las instalaciones y allí murieron Koresh y setenta y cinco miembros de su secta.
McVeigh estaba ese día en Decker, Michigan. Había trabajado en algunas exposiciones ambulantes de armas y se había instalado en la granja de su viejo amigo del ejército, Terry Nichols.
Ambos entraron en la Michigan Militia, uno de los tantos “ejércitos privados” que operaron en el sur y en el medio oeste de Estados Unidos en los años 90, que dirigía el ultraderechista Mark Koernecke.
En septiembre de 1994, cuando estaba a punto de aprobarse una ley de control de armas, y tal como ocurría en la novela de su mentor, McVeigh y Nichols decidieron atentar contra el gobierno.
Trataron de convencer a otro amigo de sus años en el ejército, Michael Fortier, que no quiso saber nada con semejante disparate. McVeigh, sin embargo, le reveló los detalles de su plan: habían elegido como blanco el edificio federal Alfred P. Murrah, en Oklahoma City, y habían decidido volarlo el 10 de abril de 1995, segundo aniversario de la masacre de Waco.
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Terry Nichols fue sentenciado a cadena perpetua por ser cómplica de McVeigh.
Lo demás fue bastante fácil para dos entendidos en armas y explosivos, que se movían tranquilos en el mercado ilegal.
Robaron de una cantera mil ochocientos kilos de nitrato de amonio y varias cajas de Tovex, un explosivo gelatinoso, con base en el amonio, que reemplazó a la dinamita en las canteras.
Combinaron los explosivos con tres barriles de nitrometano que habían comprado en una pista de carreras de Texas.
El 15 de abril McVeigh alquiló una Ford F-700, modelo 1993, con un nombre falso, Robert D. Kling y el 16, él y Nichols convirtieron a la Ford en un coche bomba.
Con todo listo, McVeigh preparó su escape.
Estacionó cerca del Murrah su antiguo Mercury amarillo, modelo 1977, y dejó a la vista un cartel con la leyenda “No remolcar”, unos recortes de prensa, unos panfletos de propaganda de extrema derecha y una copia de la declaración de la independencia de Estados Unidos con una leyenda al dorso destinada, se supone, a los políticos en general: “Obedezcan la Constitución de los Estados Unidos y no les dispararemos”.
Cerca de las 9 de la mañana del 19 de abril, McVeigh estacionó la camioneta bomba frente al Alfred P. Murrah donde funcionaban oficinas del FBI y una guardería, “America Kids Day Care Center”, donde pasaban el día los hijos de los empleados. McVeigh se alejó a paso normal para que nadie sospechara nada, y hasta pudo escuchar la explosión antes de subir a su auto y escapar. Llevaba encima su pistola Glock de 9 milímetros.
La explosión voló el edificio, pero no lo derrumbó. Murieron 168 personas, y diecinueve chicos, entre ellos, los quince que jugaban en la guardería. Setecientas personas quedaron heridas, 324 edificios cercanos, en un radio de dieciséis manzanas, quedaron dañados y se incendiaron 86 coches.
Noventa minutos después del atentado, McVeigh fue detenido por el agente Charlie Hanger, de la policía de Oklahoma: manejaba un auto sim matrícula y llevaba su arma.
El detenido vestía un chaleco de combate negro, jeans negros, botas militares y una camiseta blanca con la leyenda “Sic semper tyrannis”, Así siempre a los tiranos”: es la frase que dijo John Wilkes Booth después de balear en la nuca al presidente Abraham Lincoln, en el teatro Ford, de Washington, en 1865.
La camiseta de McVeigh llevaba en la espalda otra leyenda, esta de Thomas Jefferson: “El árbol de la libertad debe ser vigorizado de vez en cuando con la sangre de patriotas y tiranos”.
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Timothy McVeigh durante una entrevista que brindo en prisión a Rob Night y Stephan Jones.
Alegorías aparte, al tercer día de su detención, y cuando estaba a punto de ser liberado, el FBI lo identificó por evidencias forenses como el autor del atentado.
Nunca mostró un leve rasgo de piedad. Dijo que las víctimas no eran culpables, pero que trabajaban para “un imperio del mal”.
Por supuesto, no había querido matar a los chicos, ni a civiles ajenos al gobierno, pero que sus muertes debían ser tomadas como “daños colaterales”.
También habían muerto chicos, dijo, en Waco y en Ruby Ridge. Se convirtió así en el terrorista más odiado de Estados Unidos. Una encuesta elaborada a inicios de 1997 reveló que el 61 por ciento de los americanos sostenía que debía ser condenado a muerte y el 31 por ciento, a cadena perpetua.
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Timothy McVeigh sale de la Corte del Condado de Noble. El 11 de junio de 2001 fue ejecutado.
El 13 de junio de 1977 McVeigh fue declarado culpable y condenado a muerte. Su cómplice, Terry Nichols, hoy de 66 años, fue sentenciado a ciento sesenta y una cadenas perpetuas por homicidio.
Sigue preso en la cárcel de máxima seguridad ADX Florence, Colorado. Michael Fortier, que se negó a participar del atentado y aceptó testificar contra McVeigh, fue condenado a doce años de cárcel por no advertir al gobierno sobre el atentado. Fue liberado por buen comportamiento en 2006. Ingresó a un programa de protección de testigos.
McVeigh fue ejecutado a las siete de la mañana del 11 de junio de 2001 con un compuesto químico inyectable, en la prisión Terre Haute, Indiana, después de haber saboreado su última cena: dos terrinas de helado de menta con chips de chocolate.
nuestras charlas nocturnas.
junio 14, 2021 | Categories: Historia, leyendas, historias y sucesos, Reconocimientos. | Deja un comentario

L.B.V.(J.Álvarez) — Cuando alguien se plantea unas vacaciones en Perú es seguro que llevará en su agenda ciertas visitas que casi parecen obligatorias, al menos si va estar un mínimo de tiempo: Machu Picchu, el Valle Sagrado, el lago Titicaca, Cuzco, las líneas de Nazca, Arequipa, la zona del Señor de Sipán, la Amazonía…
La verdad es es el país tiene tamaño y maravillas suficientes en su amplio y alargado territorio para requerir semanas de estancia. Al fin y al cabo, aparte de los lugares naturales hay restos arqueológicos de montones de culturas : la cosa no se limita a los incas; también está el legado de los nazca, caral, chavín, paracas, mochicas, huari, chimú y unos cuantos pueblos más. Entre ellos, uno de nombre tan peculiar como los chachapoyas.

Fue una civilización preincaica que vivió en los Andes amazónicos entre los años 900 y 1470 aproximadamente. Su ciudad, rebautizada por los españoles (a los que ayudaron a luchar contra los incas) como San Juan de la Frontera aunque hoy ha recuperado su nombre original, ya no tiene el aspecto de entonces, pero aún quedan vestigios en otros sitios como Gran Pajatén, Cuélap, Olán, Congón o Purunllacta. Son recintos de piedra, con edificios de planta circular y murallas construidos con sillares de carácter ciclópeo y la mayoría de los cuales -salvo los dos primeros, que eran ciudadelas fuertemente protegidas- se usaban como almacenes de alimentos, de forma similar a los tambos incas.
Ahora bien, lo más llamativo y pintoresco de los chachapoyas hay que buscarlo en el capítulo funerario. Tenían dos tipos de enterramientos: por un lado, los mausoleos, que se usaban para inhumaciones colectivas y eran de arquitectura embellecida, y los sarcófagos, tumbas unipersonales que se hacían de una rara forma antropomórfica. Unos y otros se situaban en lugares de difícil acceso, como grutas excavadas en acantilados y laderas empinadas respectivamente.
Los mejores ejemplos de mausoleos se localizan en La Petaca (Leymebamba) y Revash (Amazonas). Pero hoy quiero centrarme en los sarcófagos porque su aspecto es realmente curioso y porque este verano se encontró una nueva tanda, al parecer exclusivamente infantil, a tenor de su pequeño tamaño, en El Tigre. Éstos aún tendrán que ser debidamente excavados e investigados, por lo que de momento supongo que no se pueden ver. Pero hay otros que sí y merece la pena.

Es el caso de los que hay en la Laguna de los Cóndores, donde en 1997 se hallaron dos centenares de momias que hoy se exhiben en el Museo del Sitio de Leymebamba. Y, sobre todo, de los siete sarcófagos de Carajía, que se descubrieron en 1985 en una pared rocosa asomados a un abismo de cientos de metros. Esta difícil ubicación seguramente los ha preservado de la destrucción; aún así, un octavo sarcófago se cayó por el precipicio debido al terremoto de 1928.
Los ataúdes de Carajía son mucho mayores que los otros, pues miden dos metros y medio. Están hechos de arcilla y decorados con pintura roja sobre fondo blanco que todavía se conserva razonablemente bien, aunque lo más característico es la cabeza, esculpida con forma de máscara funeraria estándar, no personalizada y de extraña forma semicircular.

En el interior de las cajas hay restos humanos momificados con su correpondiente ajuar, aunque algunos de ellos presentan cierto deterioro porque las oquedades que les causó el otro al caer abrieron paso a animales carroñeros.
nuestras charlas nocturnas.
junio 14, 2021 | Categories: Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario