Los festivales sexuales de primavera en Japón …

Japón Secreto/LBV.(J.Álvarez) — La llegada de la primavera se celebra en casi todas partes con fiestas y ceremonias diversas pero, con toda seguridad, en ningún sitio de forma tan inaudita como en Japón; al menos para los ojos occidentales. La entrada de la nueva estación significa el florecimiento de los cerezos y el crecimiento de las cosechas, por lo que el concepto de fertilidad flota en el ambiente. Y ¿qué mayor símbolo de eso que los órganos sexuales?
Así en el mes de marzo la ciudad japonesa de Komaki (cerca de Nagoya) se suele vivir una edición de su Honen Matsuri o Festival de la buena cosecha, un evento que consiste en una procesión, mezcla de religión sintoísta y fiesta, en la que no falta el inevitable mikoshi. Un mikoshi es una capilla portátil con aspecto de templete que se lleva en andas, igual que los pasos de Semana Santa. La originalidad de éste, hecho de madera y que dejaría estupefacto al visitante, es que tiene la forma de un enorme pene (2,50 metros de longitud y 280 kilos de peso).
Se traslada del templo de Shimei Sha, símbolo masculino, al de Tagata Jinja, símbolo femenino, donde se procede al rito Mochi Nage o lanzamiento de arroz a la multitud para atraer la fertilidad, ya que todo se hace en honor de la deidad de ésta, Takeinadane-no-Mikoto. que proporciona fertilidad a las mujeres y vigor a los hombres.
¿Qué es el Hōnen Matsuri?

Si bien los japoneses son muy conservadores, el Hōnen Matsuri es mundialmente conocido por las imágenes y estructuras que se muestran: falos gigantes que representan la fertilidad se transportan por las calles. Y, además, se venden en forma de comida y souvenirs. Se lleva a cabo todos los años en la ciudad de Komaki, en la prefectura de Aichi. Por supuesto, tiene siempre alta cantidad de asistentes, no sólo locales sino también turistas.
Como es tradición en los matsuri, hay carrozas, conocidas como mikoshi en japonés, que se mueven de ciudad en ciudad para llegar al templo y celebrar junto a la gente. En el caso del Hōnen Matsuri, la carroza principal es un falo gigante de madera que llega en procesión hacia el templo en Komaki, También hay puestos de comida y souvenirs donde se pueden encontrar bananas cubiertas de chocolate o lollipops de colores en forma de falo.
Pero hay otros lugares donde se viven festejos similares. Por ejemplo, el primer domingo de abril llega a la localidad de Kawasaki el Kanamara Matsuri, que traducido significa Festival del falo de metal. El nombre proviene de una leyenda del siglo XVI: cuenta que un monstruo de afiladas mandíbulas se escondía en la vagina de una mujer, castrando a 2 de sus sucesivos maridos; todo se solucionó cuando el tercero encargó que le fabricaran un pene de acero.
En este caso, la procesión va al mismo templo al que antaño acudían las prostitutas para pedir protección contra las enfermedades venéreas. Hoy, en cambio, Takeidane-no-Mikoto proporciona fertilidad, virilidad, buena fortuna y felicidad a familias y matrimonios.

Kanamara Matsuri
La leyenda del demonio de las vaginas
Como el resto de festivales de la fertilidad, tiene su origen en las creencias shinto.
Y también al igual que en el resto de festivales de este tipo, se venera a los genitales como símbolo de la fertilidad.
En concreto, en el Kanamara Matsuri se venera al pene, que aparece en todos los rincones del santuario y del festival: en dulces, decoraciones, estandartes y, por supuesto, estatuas que forman parte de mikoshi (altares móviles) que se sacan en procesión el domingo del festival.
El día grande del festival muchos curiosos se acercan hasta el pequeño santuario.
La leyenda dice que existió hace mucho tiempo un demonio que se escondía en la vagina de alguna de las recién casadas y que, durante la noche de bodas, castraba al marido. Por eso, un herrero forjó un pene de metal, para que el demonio perdiera sus dientes al morderlo.
La misma escultura que hoy se venera.
Suponemos que ese demonio es una alegoría de alguna enfermedad de transmisión sexual.
Se hace referencia a esta leyenda en la cultura Ainu, según el libro “The Island of Women” escrito por Basil Hall Chamberlain.

Y aún hay una vuelta de tuerca más al tema porque un par de semanas antes, el segundo domingo de marzo, el santuario Ogata de Himenomiya acoge un festival similar, el Ososo Matsuri, pero dedicado a la vagina, con omnipresencia de mikoshis, dulces, escultura, láminas, camisetas y merchandising variado con ese motivo, tal cual pasa con los penes de los otros matsuris.
El Hime No Miya Hōnen Matsuri (姫の宮豊年祭), que puede traducirse literalmente como “Festival de la Fertilidad del Santuario de la Princesa” se celebra cada año el domingo anterior al 15 de marzo en el santuario Ōgata (大型神社) de Inuyama (犬山市), una ciudad situada en la prefectura de Aichi.
El pequeño santuario Hime No Miya juega un papel central, pues es donde se adora a la hija de Oo-Agata.
Conocida como Tamahime No Mikoto, es la diosa de los matrimonios, los embarazos, los partos seguros y la vida conyugal feliz.
Pero sobre todo (según dice el folleto del santuario) es la diosa guardiana de las mujeres.
Este festival comienza a las 9:00 con un servicio religioso en el que se reza por las buenas cosechas.

Después se lleva a cabo una ceremonia en la que se bendice el kodomo mikoshi o altar portátil de los niños.
A partir de las 11:00 se celebra una bonita procesión de niñas hasta el santuario Ōgata, el lugar principal de las celebraciones. Las niñas van vestidas con preciosos kimonos y es una monada verlas vestidas así tan pequeñas y acompañadas de sus padres también vestidos para la ocasión.
También cuenta con mujeres solteras vestidas de manera que recuerdan a vulvas.
Lo más curioso de estos eventos, que atraen a cientos de miles de turistas, es la amplia representación de edades entre los participantes: puesto que los dones solicitados (vigor, fertilidad, salud en general) vienen bien a todos, es habitual que niños y ancianos se sumen a la fiesta y se hagan fotos tocando, besando, subiéndose encima de los símbolos en cuestión o degustando delicias con esas formas. Decididamente, Japón is different.
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