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Psicología de la queja: el desgaste mental y emocional de lamentarse por todo en todas partes…


Psicología de la queja: el desgaste mental y emocional de lamentarse por  todo en todas partes

The conversation(M.J.G.Rubio) — Imaginemos una situación de lo más común. Dos personas que caminan apresuradamente se cruzan por la calle. Pueden ser amigos, compañeros de trabajo o conocidos. Uno de ellos saluda con un “hey, ¿qué tal estás?” o “¿cómo te va?”. Automáticamente, el otro responde: “Vamos tirando” o “vamos, que no es poco”.

Poco después, cada uno sigue por su lado. El breve encuentro está marcado desde el principio por la queja sistemática.

En pleno siglo XXI, las sociedades desarrolladas aceptan este tipo de actitud como una forma rutinaria de interacción social. De hecho, es bastante frecuente escuchar quejas sobre el tráfico, el clima, el trabajo o las dificultades económicas. Para muchos, es algo inofensivo e incluso terapéutico, porque les sirve de desahogo emocional.

Sin embargo, se ha demostrado que el lamento crónico tiene un impacto significativo en la salud emocional, mental e incluso física tanto de quienes se quejan como de quienes reciben los comentarios pesarosos.

– Un fenómeno cotidiano

Aquí abordaremos la expresión repetida de insatisfacción, frustración o malestar por situaciones percibidas como negativas. Se trata de un fenómeno casi universal que puede extrapolarse a contextos familiares, laborales y sociales. Lejos de una visión catastrofista, quejarse ocasionalmente es una parte normal de la experiencia humana.

El desgaste emocional y fisiológico ocurre cuando ese talante negativo invade nuestras rutinas diarias.

Pero ¿por qué nos quejamos tanto? Algunos expertos consideran que actúa como un mecanismo de afrontamiento a través del cual liberamos tensión o buscamos validación. Concretamente, se ha observado que mediante la queja buscamos que aprueben nuestra opinión o percepción, como si se tratara de un bucle.

Hasta aquí, funciona como una estrategia de presentación ante nuestro grupo social; es una función adaptativa del ser humano.

El problema es cuando se cronifica y extiende a numerosos contextos. Es una situación que empeora con el uso y abuso de las redes sociales, donde es frecuente que personas influyentes en las poblaciones más jóvenes dediquen gran parte de su contenido a despotricar sobre esto y aquello como estrategia de captación de seguidores o para crear debate e intercambio de comentarios.

– Impacto en el cerebro y la salud mental

Psicología de la queja: el desgaste mental y emocional de lamentarse por  todo en todas partes

Aunque es un campo de investigación pionero y requiere más estudios, la neurociencia ya se ha adentrado en la etiología y las consecuencias de la queja.

Diversas investigaciones han confirmado que el cerebro humano está diseñado para identificar amenazas y problemas, lo que explica por qué es tan fácil centrarse en lo negativo y por qué algunas personas tienden a quejarse más que otras.

Se trata de un mecanismo evolutivo con un origen protector: el cerebro tiende a fijarse en lo negativo porque le permitía enfrentarse a un peligro real hace miles de años y aumentaba las opciones de supervivencia.

Este efecto, denominado sesgo de negatividad, puede volverse contraproducente en el entorno moderno, ya que focalizarse en lo malo de manera continua puede alterar la forma en que las personas ven el mundo y promover así nuevas interacciones como las que se basan en la queja.

Algunos estudios señalan que el acto de lamentarse puede provocar cambios estructurales en el cerebro que, a su vez, generan problemas en la resolución de problemas y la función cognitiva.

Esto significa que las personas quejumbrosas pueden pueden ver mermadas funciones como la resolución de problemas, la toma de decisiones o la planificación. Esto genera aún más frustración y, en consecuencia, más quejas.

Además, se ha observado que la queja cotidiana se correlaciona con la sintomatología ansioso-depresiva. En concreto, con pensamientos intrusivos, rumiaciones, baja autoestima, cansancio y fatiga mental. Por ello, los individuos que no paran de lamentarse por todo suelen ser más pesimistas y menos resilientes frente a las adversidades.

– Estrategias para cambiar de actitud

A continuación explicamos algunas de las formas de interacción y afrontamiento más recomendadas en consulta psicológica:

Psicología de la queja: el desgaste mental y emocional de lamentarse por  todo - Movida Sana

  • Practicar la gratitud. Centrar la atención en el momento con el foco en lo que tenemos favorece el agradecimiento. Registrar las cosas por las que podemos sentirnos agradecidos en un diario ayuda a cambiar la perspectiva.
  • Buscar soluciones. Hacer, por ejemplo, una lista de posibles acciones para mejorar una situación nos da una sensación de control y reduce la frustración.
  • Prestar atención a nuestras palabras. La psico-neurolingüística nos enseña que ser consciente del lenguaje que utilizamos y modificarlo para que sea más positivo o neutral nos puede ayudar a cambiar el patrón de pensamiento.
  • Establecer límites con los demás. Se trata de un mecanismo de protección. Supone, por ejemplo, evitar conversaciones que se centren demasiado en lo negativo o proponer un enfoque más constructivo para los problemas.

    Sin duda, ser consciente del hábito malsano de quejarse sin descanso e intentar cambiarlo es esencial para mejorar la calidad de vida. Es un objetivo que forma parte del crecimiento personal de cada individuo y que se puede reforzar con el apoyo de la terapia psicológica.

    Antes de quejarse otra vez, tenga en cuenta los efectos cerebrales, emocionales y sociales que conlleva. Y recuerde: la queja no es negativa si no se cronifica. No somos perfectos, somos humanos.

    nuestras charlas nocturnas.

    El antinatalismo filosófico como oportunidad para revalorizar la procreación…


    Venus y Marte, de Sandro Botticelli.
    • Tesis controvertidas en épocas extrañas

    Haber cometido todos los crímenes: salvo el de ser padre.

    (Emil Cioran)

    JotDown(P.M.Buitrago) — En nuestros días, la humanidad parece haberse puesto de acuerdo para una empresa insólita: dejar de tener hijos. Resulta curioso que, mientras tanto, estemos asistiendo a los primeros aleteos de una rara ave filosófica: el antinatalismo de corte utilitarista.

    Sería osado conectar ambos fenómenos, pero el brusco descenso de la natalidad a nivel mundial sin duda constituye una «buena nueva» para aquellos que defienden la extinción pasiva de nuestra especie.

    Sé que es tentador sugerir el suicidio a estos tristes pensadores que parecen decididos a amargarnos la existencia con su pesimismo; al fin y al cabo, es un comentario habitual de los lectores en los artículos dedicados a su doctrina (destripe: los antinatalistas tienen respuesta para tales sugerencias).

    Sin embargo, merece la pena tomarse en serio esta peculiar teoría: sin pretenderlo, nos fuerza a reparar en aspectos relevantes sobre el valor inconmensurable de la vida.

    Cuando Manuel Toscano, profesor de filosofía moral, me preguntó las razones de este interés por semejante temática, no dudé: pocas doctrinas hay más subversivas y que generen un rechazo tan visceral (para entendernos: más divertidas); pero, sobre todo, el fondo de la cuestión es un tema filosófico universal: la vida y su valor.

    A Manuel no solo le pareció razón suficiente, sino que tuvo a bien ponerme en la senda para el correcto análisis del asunto, debiéndole por tanto haber tenido la oportunidad de realizar una serie de hallazgos que quisiera compartir en adelante.

    • Ecos de un lamento milenario

    Si los niños fueran traídos al mundo por un acto de pura y sola razón, ¿continuaría existiendo la raza humana? ¿No habría un hombre con la suficiente compasión por la generación venidera como para ahorrarle el peso de la existencia? O al menos para no tomar sobre sí la imposición a sangre fría de esa carga sobre ella.

    (Arthur Schopenhauer)

    ¿Merece la pena vivir la vida? Esta, antes que ninguna otra, es la pregunta radical y en carne propia a la que debe responder un filósofo, en opinión de Albert Camus, para quien no había «más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio».

    Sin embargo, bien podría pensarse que quizás el problema serio que se deriva de la pregunta fundamental no es el suicidio, sino la procreación. Si la respuesta a la gran pregunta es negativa, acabar con el hecho de estar vivo supone una huida preñada de dolor, mientras que no crear vida parece una más prudente y altruista solución.

    La aniquilación por omisión procreadora que defiende el antinatalismo filosófico no pretende salvar al planeta y su diversidad frente a la amenaza que suponemos los humanos. De hecho, nuestro planeta aquí es visto como una desgracia cósmica, allí donde la desdicha de la vida arraigó.

    El antinatalismo de David Benatar

    El lamento antinatalista es antiguo: «Perezca el día en que yo fui nacido, y la noche que dijo: varón es concebido». A las palabras atribuidas a Job se suman las del coro en Sófocles: «El no haber nacido triunfa sobre cualquier razón». En los albores del segundo milenio, el poeta árabe Al-Ma’arri recomendaba no tener hijos para librar a las generaciones futuras de sufrimientos.

    Y ya en el siglo XIX nacería el antinatalismo contemporáneo de la mano de Arthur Schopenhauer, autor de cuyo humor ya tenemos noticia. La visión pesimista del alemán tuvo un discípulo principal en Philipp Mainländer, para quien la humanidad, como toda inteligencia que se desarrolle, sigue una trayectoria determinista hacia una autodisolución que vendrá dada por la comprensión de la desgracia universal que la vida implica.

    En buena medida, este ideal cósmico supondría una solución a la paradoja de Fermi:

    Su espíritu juzga ahora correctamente la vida, y su voluntad se enardece con este juicio. Ahora lo único que aún llena el corazón es un único anhelo: ser tachado para siempre del gran libro de la vida. Y la voluntad alcanza su meta: la muerte absoluta.

    Según el pensamiento de Mainländer, la única felicidad auténtica se alinea con el comportamiento moral, y este, a su vez, con el irreversible devenir descrito: la comprensión que potencia la voluntad de castidad: «no ser es mejor que ser». De hecho, para este autor el universo no sería más que los pedazos rotos de una divinidad anhelante de no ser, en una suerte de descomunal proceso hacia la nada.

    Está claro que esto puede verse como un particular adelanto de sentido a lo que luego conoceríamos como teoría del Big Bang. Desde la perspectiva humana, esta metafísica explica el sufrimiento y la infelicidad que caracterizarían la vida.

    Avanzado el siglo XX se encuentra la más pesimista figura, sutil e irónica, de Cioran, quien es capaz de síntesis constantes y brillantes del asunto. Años antes, Peter Wessel Zapffe, de modo más poético, nos exhortaba a un autoconocimiento que nos motivase a la infertilidad, y ello con el objetivo de legar a la posteridad el silencio total del mundo.

    Aquí, el sentimiento de hermandad en el sufrimiento sería, una vez más, el motor del antinatalista. Sin embargo, Zapffe hallaba algunos obstáculos a esta empresa, tales como el apego, el arte, la distracción o el carácter obtuso de nuestra atención, los cuales redundan en un estrechamiento de la conciencia que, de momento, mantendrían a salvo el infortunio que define la vida.

    • Antinatalismo reloaded

    A mis padres, a pesar de que me trajeron a la existencia.

    (David Benatar)

    Recién estrenado el tercer milenio, como si se quisiese dar razón del progreso hacia la nada que intuía Mainländer, y a despecho de toda la repulsa que provoca mayoritariamente el pesimismo antinatalista, nos encontramos con la obra de David Benatar, que constituye una nueva pretensión de demostrar que la procreación es un acto inmoral.

    Sus planteamientos están cosechando fama mundial, y, si bien logra más detractores que adeptos, o quizá por ello mismo, ha conseguido mantener un anonimato que solo nos revela su trabajo como filósofo en la Universidad de Ciudad del Cabo. Sus ideas conforman el más elaborado intento de justificación de la tesis antinatalista.

    Es un error traer nuevos seres humanos al mundo": el provocador pensamiento antinatalista  del filósofo David Benatar - BBC News Mundo

    Benatar comienza su obra capital, como no podía ser de otra forma, con una dedicatoria a sus padres.

    En el prefacio admite que su libro no cambiará las inercias reproductivas y sus argumentos serán menospreciados por la mayoría.

    No le importa: son ideas que deben ser publicadas, más aún si perturban la comodidad de la ortodoxia.

    La idea básica que defiende Benatar, que existir comporta graves daños que no se hubieran dado si no se hubiera sido, es bastante clara y sencilla.

    Su trabajo consistirá en rebatir las objeciones que durante años ha encontrado a esta idea, demostrando que la existencia, lejos de ser un beneficio neto, supone un daño neto al existente.

    Aquí puede observarse la raigambre utilitarista de su doctrina, que habrá de enfrentarse a las poderosas inclinaciones biológicas que desembocan en una doble indignación ante sus propuestas: indignación por la desvalorización de la vida e indignación por las consecuencias morales que esta desvalorización provoca.

    • Autodestrucción utilitarista

    Es indiscutible afirmar que la presencia de sufrimiento es mala y que la presencia de placer es buena. Sin embargo, esta evaluación simétrica no es tal cuando se aplica a la ausencia de sufrimiento y placer, pues me parece verdadero que la ausencia de dolor es buena, incluso si ese bien no es disfrutado por nadie, mientras que la ausencia de placer no es mala a menos que haya alguien para quien esta ausencia sea una privación.

    (David Benatar)

    El consecuencialismo es una teoría ética según la cual una acción es buena o mala en función de los resultados que produce. Dentro de esta corriente, el utilitarismo se centra a grandes rasgos en los resultados de felicidad, bienestar y satisfacción para la mayor cantidad de individuos, buscando eludir sus reversos de infelicidad, sufrimiento y dolor.

    Como bien se ha señalado aquí, el antinatalismo utilitarista de Benatar tiene como clave de bóveda la idea de la asimetría del placer y el dolor, que puede resumirse de la siguiente manera: hay un deber de no traer sufrimiento a la existencia, pero no hay deber de traer placer a la misma.

    Benatar reconoce que la asimetría no es compartida por el utilitarismo positivo, que busca maximizar el placer y por tanto sí lamenta su ausencia incluso cuando nadie ha sido privado de él por no haber sido traído a la vida: «Según su opinión, existe un deber de traer personas a la existencia si esto incrementara la felicidad».

    Sin embargo, el propio Benatar puntualiza la división que existe en el seno de este utilitarismo positivo entre quienes abogan por incrementar la felicidad de los existentes, que no tienen problema en aceptar la asimetría, y los que defienden un incremento de la felicidad a través de un incremento en la procreación.

    En otras palabras, los primeros ponen la maximización del placer al servicio de las personas y los segundos ponen a las personas al servicio de la maximización del placer. Esta última visión recuerda a las versiones más controvertidas de la doctrina transhumanista, dispuesta a los mayores sacrificios para la realización de todo el potencial humano a largo plazo.

    ¿Podría justificarse la procreación porque ciertos sufrimientos inevitables serán compensados por grandes placeres? Benatar emplea el argumento de Seana Shiffrin para negarlo: no supone un problema moral infligir un daño para evitar otra mayor, como amputar un brazo para evitar la muerte.

    Sin embargo, sí supone un problema moral amputar un brazo para potenciar una cualidad que nos hará más felices. Y como subraya Benatar, si bien podemos obtener consentimiento para el segundo caso, no podemos obtenerlo del no existente.

    El argumento antifrustracionista de Christoph Fehige también concuerda con la postura antiprocreación: no tener preferencias es tan bueno como verlas satisfechas, y lo único malo es verlas frustradas. Si, como dejó escrito lord Tennyson, «es mejor ser amado y abandonado que no haber sido amado en absoluto», podría deducirse que es mejor nacer, disfrutar y sufrir hasta la muerte final que no haber existido.

    Para Benatar esta comparación es errónea al no tratarse de situaciones equivalentes: el que vive sin amor vive, de hecho, una mala vida, precisamente por estar vivo. El que no ha nacido no experimenta nada. Muchas personas disfrutan la vida y se sienten agradecidas de estar vivas, pero esto no implica que existir sea mejor que no haber existido:

    … porque si uno no hubiera existido, nadie habría perdido la alegría de disfrutar esa vida y por lo tanto la ausencia de esa alegría no sería algo malo. Ha de notarse, por contraste, que sí tiene sentido lamentar venir a la existencia si uno no disfruta su vida.

    El antinatalismo de David Benatar

    • Más razones para el pesimismo

    Cuanto peor es una vida, mayor es el daño de ser traído a la existencia. Argumentaré, sin embargo, que incluso las mejores vidas son muy malas, y por lo tanto ser traído a la existencia es siempre un daño considerable.

    (David Benatar)

    La asimetría del placer y el dolor no nos informa de las dimensiones del perjuicio, y Benatar se entretiene en describir la fatal distribución del sufrimiento a lo largo de la vida. Ocurre, sin embargo, que una importante proporción de seres humanos evalúa su vida como buena.

    En respuesta, el autor se basa en recientes estudios psicológicos que apuntan a una serie de tendencias que disparan nuestro optimismo y que ponen en duda el carácter fidedigno de tales evaluaciones subjetivas:

    1. a) El principio de Pollyana:  describe una tendencia hacia el optimismo que nos lleva a recordar lo bueno por encima de lo malo, lo cual influye además en nuestras proyecciones de felicidad futuras. Como efecto derivado, este principio provoca que la mayoría de las personas crean ser mejores que las demás, lo cual es objetivamente imposible. Ni siquiera el grado real de salud o riqueza parecen ajustarse bien al optimismo exhibido.
    2. b) El fenómeno de la habituación:  nos lleva a adaptar las expectativas cuando los niveles de bienestar descienden de manera considerable. Así, tras un período de insatisfacción, tendemos a experimentar el mismo optimismo que antes de la caída.
    3. c) El fenómeno de la comparación:  provoca que juzguemos nuestra vida como mejor que la de los otros en su mayoría.

    ¿A qué se deben estas tendencias psicológicas hacia el optimismo? Se deben a lo que somos, un producto de la evolución:

    Los fenómenos psicológicos expuestos no sorprenden desde una perspectiva evolucionista. Militan contra el suicidio y a favor de la reproducción. Si nuestras vidas son tan malas como venimos apuntando, y si las personas tendiesen a evaluar la calidad de sus vidas tal cual es, muchos más se inclinarían a matarse a sí mismos, o al menos a no producir más tales vidas.

    El pesimismo, por tanto, no tiende a ser seleccionado naturalmente.

    Para los optimistas, el pesimismo que expone Benatar parece el resultado del «lamento autocompasivo de un debilucho existencial»; para los pesimistas, como apuntó Schopenhauer, el optimismo se asemeja a «una burla perversa de los indecibles sufrimientos de la humanidad».

    Quien trae vida al mundo «juega a la ruleta rusa con una pistola completamente cargada, aunque, por supuesto, no sobre su propia cabeza, sino sobre la cabeza de su descendencia».

    • Población cero

    Para la cuestión de la población, Benatar tiene una respuesta que no es difícil adivinar: el horizonte ideal es cero. ¿Cómo no lamentar la extinción? Aunque para la mayoría de las personas resulta una conclusión insoportable, lo mejor sería la extinción humana (y animal) cuanto antes.

    La extinción total ocurrirá tarde o temprano. En este sentido, el antinatalista puede ser optimista. Sostener la extinción activa, a favor de la muerte, conduce a una serie de problemas morales obvios, problemas que no afronta la extinción pasiva, alcanzada mediante la ausencia de procreación.

    El gran problema de la extinción pasiva es el sufrimiento que comporta para la última generación, desprovista de toda proyección de futuro, y habitante en una sociedad sin duda más disfuncional de lo acostumbrado. Benatar exhibe su utilitarismo más descarnado al afirmar que ese sufrimiento de la última generación será compensado por el ahorro del daño a las innumerables venideras.

    • Un razonamiento contra-intuitivo

    Cuando uno tiene un argumento poderoso, basado en premisas altamente plausibles, para una conclusión que implica reducir el sufrimiento sin privárselo, de hecho, a nadie, pero que es rechazado simplemente por características psicológicas primarias que comprometen nuestro juicio, entonces el carácter contra-intuitivo de la conclusión no cuenta contra ella.

    (David Benatar)

    Benatar considera altamente improbable que su posición antinatalista acabe imperando en las conciencias. El pesimismo no es bien recibido, en virtud de los mecanismos psicológicos descritos, que demandan mensajes positivos: «Ellos quieren escuchar que las cosas son mejores de lo que piensan, no peores».

    Los argumentos pesimistas son recibidos con impaciencia y condena, considerados autoindulgentes, débiles, cuando no achacados a patologías depresivas. Estamos vivos y no sirve de ayuda revolcarnos en una lúgubre autocompasión. Debemos centrarnos en el lado maravilloso de las cosas, disfrutar, hacer lo máximo que podamos, bendecir este don.

    Pero lo cierto es que no podemos dejarnos intimidar por el optimismo, solo porque sea una visión alegre, del mismo modo que el pesimismo no lleva razón por ser triste. Lo que importa es la evidencia. El problema se resume en que es mejor vivir con optimismo, pero ello nos aleja de hacer lo correcto: no tener hijos. En cambio, es importante resaltar que el antinatalismo no justifica el suicidio:

    Sin embargo, la opinión de que venir a la existencia es siempre un daño no implica que la muerte sea mejor que continuar existiendo, y por tanto que el suicidio sea (siempre) deseable. La vida puede ser suficientemente mala como para ser mejor no venir a la existencia, pero no tan mala como para que sea mejor cesar de existir.

    El no existente no tiene ningún interés en venir a la existencia, y evitar un solo daño es suficiente para explicar este desinterés, pero el existente puede tener interés en continuar existiendo, por encima de la cantidad de sufrimiento que caracterice su vida. La propia muerte ya es percibida como un gran daño, quizá el mayor.

    El antinatalismo de Benatar es una suerte de filantropía. Entiende la misantropía que se puede derivar del inconcebible sufrimiento que ha infligido la especie humana, pero su visión toma mayor perspectiva: es la compasión por el sufrimiento humano, y por el de toda vida sintiente, lo que le ha llevado a enarbolar esta contra-intuitiva doctrina.

    La primavera, de Botticelli.

    • Más allá del placer y el dolor

    Las ideas de David Benatar han recibido respuesta desde múltiples ángulos. Sin ánimo de ser exhaustivo, estas van desde las que juzgan una frivolidad que un hijo afortunado en la vida eleve una queja a sus padres por haber nacido, hasta las que niegan que se pueda atribuir dolor, placer, bienes y perjuicios a las personas que no han existido; pasando por las que, considerando posible esta atribución, consideran que Benatar no evalúa correctamente el placer y el dolor de los no existentes.

    Estas y otras objeciones al pensamiento de Benatar, si bien valiosas, pertinentes y honestas intelectualmente, en cuanto que acceden a confrontar sus ideas en el terreno que el filósofo sudafricano dispone, me resultan profundamente insatisfactorias, y ello por su falta de perspectiva.

    En mi opinión, si se adopta y toma por bueno este cálculo utilitarista del placer y el dolor, la dudosa victoria en estas pequeñas batallas no otorga el triunfo en el debate, y las ideas de Benatar continúan conservando buena parte de su fuerza.

    En la asimetría del placer y el dolor, Benatar establece que no existe un deber moral de traer placer al mundo, pero sí existe un deber moral de no traer sufrimiento.

    Desde la visión consecuencialista de la moral que caracteriza buena parte del mundo filosófico anglosajón, esta suerte de órdago argumental que lanza Benatar es difícilmente superable, y tengo la certeza de que su atractivo y valor radica en haber llevado al utilitarismo hasta sus —valga la ironía— últimas consecuencias: en terminología nietzscheana, Benatar habría puesto de relieve la semilla de autodestrucción de la doctrina utilitarista, el nihilismo que anidaba en el corazón de la misma.

    Insisto en ello: si valoramos la vida en función de los placeres y sufrimientos que nos depara o nos puede deparar, lo mejor es no haber nacido: no compensa.

    No importa que en la balanza de una vida pesen más los placeres que los sufrimientos, la clave la encontramos en que no haber experimentado esos placeres, por no haber llegado a la existencia, no supone nada malo, y no hay perjuicio alguno; pero ahorrar los sufrimientos es algo que no tiene precio, y termina traduciéndose en un bien difícilmente desdeñable.

    La asimetría del placer y el dolor, en la determinación de la conveniencia y moralidad de la procreación, es un argumento potente.

    Personalmente, el sentido común me dice que, puestos a interpretar la vida bajo este prisma, y dado que ningún progenitor tiene en su mano proporcionar una vida en la que no quepa la posibilidad de intensos y constantes sufrimientos, el riesgo es demasiado grande, y la procreación es una lotería perversa que juega con el destino de la descendencia.

    Es por esto que debo volver a la famosa pregunta de Camus: ¿merece la pena vivir la vida? La respuesta afirmativa es frecuente para el existente, aunque solo sea porque la alternativa es demasiado mala. Pero aquí trato con la hipotética respuesta del no existente a la pregunta: ¿te merece la pena ser traído a la vida?

    Nascere o non nascere? L'Antinatalismo

    En este análisis no he incidido en las condiciones históricas que permiten realizar esta pregunta en toda su plenitud, por obvias: es ahora cuando tenemos la capacidad para la abstinencia reproductiva sin que el impulso sexual condicione el hecho.

    Sin embargo, el no existente no tiene conocimiento ni voz, y estamos abocados a decidir por él.

    Si el utilitarismo y su raigambre hedonista caracterizan nuestra valoración de la vida, la decisión parece decantada, como he señalado.

    Es de agradecer que Benatar ponga sobre la mesa toda una serie de cuestiones que ayudan a examinar el carácter moral que conlleva la procreación.

    Además, este autor no cede a la arrogancia de postular destinos manifiestos de auto-extinción, limitándose a exponer una doctrina moral de carácter terrenal y abierta al diálogo.

    No obstante, para responder a la gran pregunta, resulta imprescindible escapar de esta visión centrada en el placer y el dolor: solo así podremos observar el fenómeno vital humano en atención a su inextricable complejidad y ambigüedad.

    • La importancia del sentido

    El placer y el dolor son dos caras de un aspecto fundamental en la experiencia de nuestras vidas. Pero la clave aquí es comprender que un aspecto de la experiencia humana no puede ofrecernos la última palabra sobre la vida. Nuestra forma de experimentar el placer y el dolor está preñada, inevitablemente, de significado.

    El valor de este significado no depende de que nuestras vidas gocen de un sentido cósmico, ausencia de la cual Benatar se lamenta por la degradación que supondría en la calidad de nuestras vidas. Carecer de algo no implica que lo ausente sea bueno, pues nada indica que poseer un sentido universal, plenamente abarcador, mejoraría las cosas, y tengo serias dudas de que conocer nuestra irrelevancia respecto a la totalidad del cosmos haya rebajado nuestra felicidad o bienestar.

    ¿De qué depende, pues, el valor del significado? Depende de nuestra interpretación, más allá de que esta interpretación podamos moldearla o no.

    Pondré un ejemplo: el dolor de una pierna quebrada puede ser asimilado por nuestra psicología de muy diversas maneras: puede asimilarse bien como consecuencia razonable de jugar al fútbol, o puede asimilarse con horror si es fruto de la tortura, como también puede asimilarse con orgullo si con ese dolor injustamente padecido estamos salvando vidas valiosas o luchando por una causa justa.

    La intensidad del dolor es la misma, pero lo que significa para nosotros cambia por completo nuestra experiencia de ese dolor. Lo mismo ocurre con la enfermedad: el sufrimiento y la perspectiva de la muerte constituye una oportunidad para expresar nuestra personalidad y valores, circunstancia de la que, sin ir más lejos, el cine se ha nutrido en abundancia.

    Benatar acepta la importancia del sentido terrenal que aplicamos a las cosas, y no niega su existencia, pero pasa por alto la forma en que condiciona nuestra experiencia del placer y el dolor. Por otro lado, puesto que cuantificar el placer y el dolor depende de un cálculo cuando menos problemático, resulta atrevido postular que una vida ha sido mala porque ha tenido más dolor que placer.

    Más aún, no solo el placer y el dolor se insertan en una red de significado, sino que, además, se encuentran mezclados el uno con el otro, y la mutua referencia impide su respectivo aislamiento.

    En definitiva, no por sernos más familiar la experiencia humana nos es menos inextricable, pues se instala en una complejidad que supera ampliamente la limitación de nuestras categorizaciones. Más importante: el nudo gordiano que supone la asimetría del placer y el dolor solo puede ser cortado por la espada del sentido, como de hecho así ocurre.

    Mucho se ha escrito en el ámbito filosófico sobre el concepto «sentido de la vida».

    Movimiento antinatalista: “Haz el amor, no bebés” - Cambio16

    Sobre este tema, mi texto predilecto pertenece a Richard Taylor, quien defiende que el sentido de la vida no procede de fuera, sino que está dentro de cada uno de nosotros: si bien la vida puede ser vista como la condena de Sísifo, dura y absurda, lo cierto es que disfrutamos de un «impulso extraño e irracional» para seguir adelante y encontrar motivaciones a nuestra acción.

    Considero que este impulso para dotarnos de sentido, junto a marcados sesgos optimistas aquí ya analizados, lejos de suponer un argumento a favor de la dureza de la vida, muestran sobradamente lo bien equipados que estamos para afrontarla, como es lógico.

    Otro texto particularmente valioso sobre este asunto ha sido escrito por Susan Wolf, destacando la posibilidad de disfrutar una vida significativa en un universo sin sentido, siempre y cuando seamos capaces de comprometernos activamente con las personas y en proyectos de valor positivo, compromiso que razonablemente deberíamos desear.

    • Las nuevas generaciones importan

    En el cálculo que realiza Benatar, un gran sufrimiento ahora estaría justificado para evitar un hipotético mayor sufrimiento futuro. 

    Samuel Scheffler ha explicado con brillantez la relevancia fundamental que tiene para nosotros la supervivencia de la humanidad más allá de nuestra muerte, y esto no solo por la supervivencia de la especie en sí misma, sino, especialmente, como condición para el desarrollo de nuestros proyectos y actividades: la desaparición inminente de la humanidad, más que la perspectiva de la propia muerte, tendría un efecto perturbador en nuestra capacidad de cargar de valor nuestras vidas.

    Esto nos advierte de un límite a nuestro individualismo y egoísmo, ya que, aunque nos suele pasar desapercibida, la continuación de la vida humana en general nos importa más aún que la propia y su desaparición supondría un panorama de pesadilla: significaría nuestra derrota definitiva contra el tiempo y contra la futilidad de nuestras acciones.

    Todo esto nos revela que la forma humana de valorar se caracteriza, según Scheffler, por «sus dimensiones conservadoras, no empíricas ni consecuencialistas». El mismo Benatar reconoce que la vida cercana a la deseada extinción pasiva sería bastante dura, pero esta calificación se descubre excesivamente suave si, entre otras cuestiones, atendemos al planteamiento de Scheffler.

    Sin embargo, Benatar prefiere un sufrimiento seguro e inmediato frente a otro supuestamente mayor en un futuro cuyos rasgos, no obstante, nadie conoce, y lo que es peor: adelanta el apocalipsis, voluntariamente, en un anticipo que garantiza terrores de los que, en teoría, quiere escapar. Si esta no es una conclusión repugnante, desde luego lo parece.

    Si han seguido el hilo argumental de este texto, un tanto denso, cabe la posibilidad de que a estas alturas hayan atisbado una brecha fundamental en el planteamiento de Benatar: por un lado, descarta que el suicidio sea siempre deseable, puesto que la vida puede que no sea tan mala como el mal que supone adelantar la muerte; pero, por otro lado, no tiene problema en proponer el suicidio de nuestra especie, a pesar de que para la última generación supondría un horror que ha de ser tenido en cuenta.

    Es cierto que la propuesta de Benatar pretende evitar los ingentes sufrimientos futuros, pero no es menos relevante que igualmente el suicidio individual (¡también el suyo!) sería deseable si se atiene a los sufrimientos abundantes que una larga vida garantiza (siempre según su teoría).

    • Nietzsche baja los humos
    El movimiento antinatalista, un espejismo en España

    En el fondo de todo este asunto encontramos un problema radical: la gran respuesta a la cuestión del valor de ser traído a la existencia descansa en una interpretación global del fenómeno vital.

    Una persona puede considerar que su vida no ha merecido la pena, como puede dar gracias por haber recibido el don de haber vivido.

    Pero ninguna persona está en condiciones de postular, con la más mínima certeza, que la vida, en su conjunto, es mala (o buena).

    En palabras de Nietzsche:

    La condenación de la vida por parte del que vive es, por último, un síntoma de una determinada cualidad de vida; y con esto no tocamos la cuestión de si la condenación es justa o injusta. Deberíamos estar situados fuera de la vida y, por otra parte, conocerla tan bien como la conoce un hombre o muchos hombres, o todos aquellos que la han atravesado para poder tocar el problema del valor de la vida en general, motivo suficiente para comprender que éste es un problema inaccesible para nosotros.

    No se puede juzgar el proceso inconmensurable que constituye la vida. Como afirma Sartre, todos somos criaturas arrojadas a la existencia, lo cual nos obliga a tomar posición, constantemente, por acción u omisión. Sin embargo, los hechos absurdos de vivir y haber nacido, como el de la muerte, no admiten valoración razonable.

    Nacimiento, vida y muerte no son condenas, como no pueden ser dones. No tienen sentido último, pero, al delimitar nuestra existencia, estos hechos nos permiten dotarla de significación.

    • Al final, pluralismo de valores

    David Benatar, el gran antinatalista de esta época y, probablemente, de siempre, basa buena parte del atractivo de su propuesta en la combinación del método analítico anglosajón con la radicalidad de las cuestiones que suele tratar la filosofía continental: procura ser riguroso en el estudio de una cuestión absolutamente desbordante.

    Es difícil no recordar a Hume, quien antepuso la destrucción del mundo a un simple rasguño en su dedo, como un pensamiento propio de razón: quizá sea mejor no llegar nunca a la existencia, que padecer el más mínimo sufrimiento.

    No obstante, aquí Benatar propone un pesimismo respetable, pero que debe ser entendido como personal: no cabe atribuir inmoralidad a quien decide tener hijos, sobre todo si nos atenemos al pluralismo de valores que desarrolló Isaiah Berlin, idea que se opone en este caso al absolutismo moral de una valoración exclusivamente hedonista de la vida.

    Sin caer en el relativismo moral, Berlin incide en la imposibilidad de comparar sistemas de valores, o de establecer jerarquías entre ellos, pues si bien no podemos combinarlos, esto no supone su menoscabo. Lo que es mejor para Benatar no tiene por qué serlo para los demás.

    nuestras charlas nocturnas.

    Almas del purgatorio en Murcia: tradiciones y ritos…


    Basado en hechos reales — Ánimas benditas. Normalmente la tradición nos dice que con estos términos se conocen a los niños que han fallecido por cualesquiera que sean las circunstancias.

    Ya de por sí se relaciona con la injusticia cualquier muerte de niño, máxime cuando ésta posee algún factor añadido como una enfermedad mortal e incurable para la época, accidente, pobreza o, simplemente, que ni siquiera hubieran sido bautizados al llegarles la muerte a los pocos meses de vida.

    De este modo, sus almas no accederían al paraíso prometido sino que quedarían atrapadas en una especie de inframundo, purgatorio u oscuridad de la que están destinados a salir pero sin saber el momento. En este sentido, recordar que el tiempo en el más allá es relativo y lo que para nosotros pueden ser decenas de años para estas almas errantes son minutos y horas.

    El concepto del purgatorio, un estado intermedio entre la muerte y el cielo donde las almas expían sus pecados antes de alcanzar la gloria eterna, ha sido una creencia central en el cristianismo durante siglos. En la Región de Murcia, España, esta creencia ha dado lugar a una rica tradición oral y prácticas rituales centradas en ayudar a las ánimas benditas, especialmente las de niños fallecidos, a liberarse de este estado de sufrimiento.

    Es importante destacar que la idea del purgatorio y la naturaleza de las ánimas benditas no se basan en una doctrina oficial de la Iglesia Católica. Sin embargo, estas creencias han tenido un profundo impacto en la cultura y las prácticas religiosas de la Región de Murcia, dando lugar a una serie de ritos y tradiciones que buscan ayudar a estas almas a encontrar la paz y la liberación.

    Cementerio Nuestra Señora del Rosario (La Union)

    Ritos para Ayudar a las Ánimas Benditas: Tradiciones Murcianas

    La tradición murciana ha desarrollado una serie de prácticas para ayudar a las ánimas benditas a salir del purgatorio. Estas prácticas se basan en la creencia de que los vivos pueden comunicarse con las almas del más allá y ofrecerles ayuda. Algunos de los ritos más comunes incluyen:

    • Decir una palabra o frase al mismo tiempo que otra persona : Se cree que este acto espontáneo e inconsciente puede liberar un alma del purgatorio. Un tercer interlocutor debe decir habéis sacado un alma del purgatorio para que la liberación sea efectiva.

    • Bautizarse el día de cumpleaños : Esta tradición se basa en la idea de que el bautismo y el nacimiento representan dos bendiciones que abren las puertas del purgatorio para las ánimas benditas , permitiéndoles avanzar en su camino hacia la vida eterna.

    • Encargar cánticos a las cofradías de auroros : Las cofradías de auroros, grupos religiosos que cantan y rezan en las madrugadas, se encargaban de pedir la intercesión de la divinidad para liberar a las almas del purgatorio. Estas cofradías eran especialmente activas en los siglos XVIII, XIX y principios del XX, cuando la mortalidad infantil era muy alta.

    • Rezar a las Ánimas Benditas : Esta práctica implica pedir favores a las ánimas benditas a cambio de ofrendas. Las oraciones se adaptan al tipo de favor que se desea obtener, desde la liberación del purgatorio hasta la ayuda en situaciones de necesidad.

    Las Campanas de Auroros

    Oraciones y Peticiones a las Ánimas Benditas

    Las oraciones a las ánimas benditas son una parte fundamental de las tradiciones murcianas. Estas oraciones se recitan en diferentes situaciones, buscando la intercesión de las almas del purgatorio para obtener favores, liberación o simplemente para expresar compasión por su sufrimiento.

    .Para Pedir un Favor:

    Oh, Benditas Almas del purgatorio, sabias y agradecidas, vengo esta noche a rogar por sus almas, por el amor de Dios les pido, atiendan mi petición.

    Oh, Pobres almas, con mucha esperanza vengo a ustedes, les pido por la sangre que derramó el sagrado cuerpo de Jesús, que atiendan mi petición, oren por mí.

    .Para Sacarlas del Purgatorio:

    Dios misericordioso, que nos perdonas y deseas la salvación de todos los pueblos, te pedimos perdón para que, a petición de la Santísima Virgen María y de todos los santos, concedas a las almas de nuestros padres, hermanos, parientes, amigos y bienhechores que han dejado este entorno la gracia de lograr el reencuentro de la felicidad eterna.

    .Para Pedir un Favor Urgente:

    Señor Jesús misericordioso, mira a estas almas que sufren por no poder estar aún a tu lado, te pido que perdones sus pecados y les permitas ver tu luz para que encuentren el camino hacia los cielos.

    .Para Pedir un Favor Imposible:

    Dios Padre Eterno, Dios de amor lleno de infinita misericordia, te ruego con todo mi corazón y con gran humildad perdones a las pobres almas que vagan por el Purgatorio, te pido te apiades de las ánimas que están cautivas, y que, por medio de tu mucha compasión y bondad hagas posible que obtengan su pronta liberación, que puedan dejar de sufrir y cuanto antes gozar del Cielo.

    .Para Pedir un Milagro:

    Oh Virgen Santa, María, Madre del Señor, Tú que eres consoladora de los afligidos acoge bajo tu protección a las ánimas que están en el Purgatorio, escucha en tu compasivo Corazón sus tristes lamentos y padecimientos y por el poder que te otorgo tu Hijo Jesús intercede ante Dios para que sean rotas sus cadenas y así puedan verse libres de las angustias que allí padecen.

    Cementerio Nuestro Padre Jesús (Murcia).

    Lugares de Culto a las Ánimas Benditas: Tradición Oral y Espacios Sagrados

    La tradición oral juega un papel crucial en la transmisión de las prácticas y creencias relacionadas con las ánimas benditas. Los lugares de culto y los rituales asociados a estas almas se transmiten de generación en generación, a menudo sin dejar rastro escrito. Esta tradición oral hace que la investigación de estos lugares y prácticas sea un desafío, ya que la información se basa en entrevistas con personas mayores que han sido portavoces de este legado.

    En la Región de Murcia, se han identificado varios lugares asociados a las ánimas benditas, principalmente en camposantos. Estos lugares no se encuentran documentados en libros de historia o manuscritos, sino que se han descubierto a través de la investigación oral y entrevistas con personas mayores.

    Tabla de Lugares de Culto a las Ánimas Benditas:

    LugarDescripciónTradición
    Camposanto 1Situado en las afueras de la ciudad, este camposanto es conocido por ser un lugar donde se escuchan lamentos y susurros, que se atribuyen a las ánimas benditas que buscan liberación.Se dice que las almas de niños que murieron sin bautismo se reúnen en este lugar para pedir oraciones y favores.
    Camposanto 2Este camposanto se encuentra en una zona rural y se caracteriza por la presencia de un pozo antiguo. Se cree que este pozo es un portal hacia el purgatorio, y que las ánimas benditas pueden ser vistas o escuchadas en sus alrededores.Los habitantes de la zona cuentan historias de personas que han visto figuras etéreas cerca del pozo, y que han escuchado voces que les han pedido ayuda.
    Camposanto 3Este camposanto se encuentra en una zona montañosa y se caracteriza por la presencia de una cruz antigua. Se cree que esta cruz es un símbolo de esperanza para las ánimas benditas, y que rezar junto a ella puede ayudar a aliviar su sufrimiento.Se dice que las almas que rezan junto a la cruz pueden encontrar consuelo y paz, y que pueden ser liberadas de su estado de sufrimiento.

    Las historias reales de las almas del purgatorio en la Región de Murcia son un testimonio de la profunda fe y las tradiciones religiosas que han dado forma a la cultura local. Estas creencias, transmitidas de generación en generación a través de la tradición oral, ofrecen una visión maravilloso de la relación entre los vivos y los muertos, y el papel del purgatorio en el camino hacia la vida eterna.

    Aunque estas prácticas y creencias no se basan en una doctrina oficial de la Iglesia Católica, siguen siendo una parte importante del patrimonio cultural y religioso de la Región de Murcia. La investigación de estas historias y tradiciones nos ayuda a comprender mejor la rica diversidad de la fe cristiana y la forma en que las creencias religiosas se han adaptado y evolucionado a lo largo del tiempo.

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    Por qué hay un cocodrilo en la catedral de Sevilla y otras curiosidades sobre el templo gótico más grande del mundo…


    Cocodrilo en la catedral de Sevilla

    Muy Interesante(F.Navarro) — Sevilla tiene un corazón de piedra, una joya arquitectónica gótica proclamada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. No solo es la catedral gótica más grande del mundo, sino un lugar donde la historia y la leyenda se entrelazan bajo sus imponentes bóvedas.

    Entre las reliquias y arte sacro, un elemento peculiar captura la curiosidad de todos los visitantes: un cocodrilo disecado cuelga del techo, rodeado de otros objetos exóticos. Esta intrigante presencia invita a descubrir las historias ocultas que guarda la catedral de Sevilla, un templo que va más allá de su función religiosa y estética.

    La historia de la catedral de Sevilla comienza sobre los cimientos de una antigua mezquita, un vestigio de la Sevilla islámica que, tras la Reconquista cristiana en el siglo XIII, fue transformada en un monumental templo gótico. Iniciada en 1401, la construcción de la catedral buscaba reflejar la riqueza y el poder de Sevilla, una ciudad en el auge de su esplendor. 

    Casi un siglo después, en 1506, se colocó la última piedra de este magno proyecto, aunque las mejoras y restauraciones han continuado a lo largo de los siglos.

    Arquitectónicamente, la catedral de Sevilla rompe con el diseño típico de cruz latina predominante en el gótico, adoptando en cambio una planta rectangular que respeta la base de la mezquita sobre la que se erige. Este diseño incorpora elementos islámicos conservados, como el Patio de los Naranjos y especialmente la Giralda, el minarete convertido en campanario.

    La Giralda, con sus rampas en lugar de escaleras —diseñadas originalmente para permitir la subida a caballo o en burro—, simboliza la fusión cultural que caracteriza tanto a la catedral como a la ciudad de Sevilla. Estos elementos subrayan la continuidad histórica de la ciudad y su singularidad arquitectónica.

    La catedral de Sevilla

    Entre los enigmas que envuelven a la catedral de Sevilla, el del cocodrilo disecado que cuelga del techo destaca por su peculiaridad. Según la leyenda, este cocodrilo fue parte de una ofrenda enviada por el sultán de Egipto a Alfonso X el Sabio, en un intento de asegurar una alianza matrimonial con la mano de su hija.

    Junto al cocodrilo, llegaron un colmillo de elefante y una jirafa, signos de buena voluntad y de la riqueza del sultán. Rechazadas las propuestas matrimoniales, los regalos quedaron en Sevilla como testimonios exóticos de un encuentro diplomático fallido.

    Hoy, el cocodrilo disecado, suspendido en el aire, sigue cautivando la imaginación de quienes visitan la catedral, evocando historias de tierras lejanas y tiempos antiguos, aunque el original fue sustituido por una copia que recrea al animal.

    La catedral no solo alberga curiosidades históricas, sino también maravillas de la ingeniería medieval que se revelan en su capacidad para «respirar». Descubierto durante una restauración en 2006, este fenómeno ocurre cuando las bóvedas de la estructura se expanden y contraen varios centímetros cada día debido a los cambios de temperatura. 

    Este movimiento respiratorio es un testimonio del genio arquitectónico que anticipó la necesidad de adaptación estructural, y asegura la durabilidad y seguridad del edificio frente a los desafíos naturales.

    Además, las gárgolas de la Catedral de Sevilla añaden un elemento místico y funcional a su fachada. Estas figuras, que parecen surgir de un mundo de fantasía, combinan rasgos humanos con formas de aves y bestias, proyectando agua lejos de los muros sagrados durante las lluvias.

    Más que simples adornos, estas gárgolas cumplen una función crucial en la preservación del templo, al tiempo que adornan su exterior con un aire de misterio gótico, observando desde lo alto a los visitantes que pasan bajo su eterna vigilancia.

    Las bóvedas de la catedral de Sevilla ‘respiran’.

    Un museo más allá de la religión

    La catedral de Sevilla no solo es un icono arquitectónico, también acoge entre sus muros todo un bagaje artístico del más alto nivel. Alberga obras de maestros como Murillo y Velázquez, cuyas pinturas enriquecen la narrativa cultural de la ciudad y reflejan su importancia en la historia del arte español.

    Destaca especialmente el retablo mayor, una impresionante obra gótica que es considerada la más grande de la cristiandad, y la tumba de Cristóbal Colón, que vincula directamente a Sevilla con la historia de la exploración global. Estos tesoros son una decoración excepcional que dialogan con los visitantes sobre el pasado ilustre de Sevilla.

    Tumba de Cristóbal Colón en la catedral.

    La catedral de Sevilla trasciende su rol como lugar de culto para convertirse en un reservorio de historias y enigmas que capturan la esencia de la ciudad. Cada rincón de este grandioso templo narra episodios de un pasado compartido entre culturas, donde arte, arquitectura y leyenda se entrelazan.

    Visitar la catedral ofrece una oportunidad única de sumergirse en una narrativa viva que continúa fascinando tanto a historiadores como a turistas.

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    Sí, compartes el 60% de tu ADN con el de un plátano…


    National Geographic(N.Freire) — ¿Alguna vez has escuchado que compartes gran parte de tu ADN con un plátano? Puede sonar como una broma o algo sacado de una historia ficticia, pero es cierto: aproximadamente el 60% de nuestro código genético es similar al de esta fruta amarilla.

    Aunque a simple vista los humanos y los plátanos no parecemos tener mucho en común, a nivel genético compartimos más de lo que imaginas. Y no solo con los plátanos, sino también con otros seres vivos como los chimpancés, las moscas e incluso los ratones. ¿Por qué sucede esto?

    – La conexión de toda la vida: ADN y evolución

    Para entender por qué compartimos ADN con conceptos tan distintos como el plátano, primero tenemos que entender qué es el ADN y cuál es su papel en la evolución. El ADN (ácido desoxirribonucleico) es el material genético que se encuentra en cada célula de cada ser vivo y contiene las instrucciones para el desarrollo y funcionamiento de los organismos. Este “libro de instrucciones” está formado por cuatro bases químicas (A, T, C y G) que se combinan en miles de millones de secuencias distintas.

    Cuando decimos que compartimos ADN con un plátano o un chimpancé, nos referimos a la similitud de estas secuencias de bases. Algunas de estas secuencias son tan antiguas y útiles para la vida que han permanecido casi intactas en el tiempo, adaptándose solo ligeramente de una especie a otra a través de millones de años.

    Este fenómeno se explica a través de la evolución: cuando una mutación genética resulta beneficiosa para la supervivencia de una especie, esta tiende a ser conservada y pasada a las generaciones futuras. A lo largo de miles de millones de años, estas “piezas” fundamentales han sido heredadas por múltiples especies, creando una “conexión genética” entre seres vivos.

    Para los organismos multicelulares complejos como los humanos y las plantas, algunas funciones son tan básicas y necesarias que no cambian mucho, como los procesos básicos de respiración y obtención de energía. Estos procesos están codificados por genes que compartimos en gran medida, y por eso, al analizar las secuencias genéticas de los organismos, encontramos grandes coincidencias entre las especies, incluso entre aquellas que a simple vista parecen completamente diferentes.

    Charles Darwin es conocido como el padre de la teoría de la evolución. 

    – La “complicidad” genética entre especies

    La similitud genética entre los seres vivos es una de las pruebas más impactantes de cómo todos compartimos un origen común en la evolución. Para ponerlo en perspectiva, los humanos compartimos alrededor del 96% de nuestro ADN con los chimpancés.

    Esta similitud tan alta tiene sentido, ya que los humanos y los chimpancés tuvimos un ancestro común hace alrededor de 6-7 millones de años. La pequeña diferencia genética que nos separa ha dado lugar a diferencias visibles, como el desarrollo del lenguaje, el tamaño del cerebro y otras capacidades cognitivas.

    Sin embargo, con especies mucho más lejanas en el árbol de la vida, las coincidencias en el ADN son también sorprendentes. Por ejemplo, compartimos aproximadamente el 85% de nuestro ADN con los ratones. Aunque no lo parezca, los ratones y los humanos tienen sistemas corporales y necesidades biológicas similares, como el uso de oxígeno para obtener energía o la forma en que procesamos ciertos alimentos.

    Por eso, los científicos usan ratones en estudios biomédicos; a nivel genético y fisiológico, son más parecidos a nosotros de lo que parecen.

    Pero la mayor sorpresa es cuando descubrimos que alrededor del 60% de nuestro ADN es similar al del plátano. Esto puede sonar extraño, pero tiene sentido si pensamos que algunas funciones celulares básicas son iguales en todas las formas de vida y, al final, el plátano es el fruto de un vegetal, un organismo vivo.

    Desde los mecanismos para “leer” el ADN hasta los procesos básicos de crecimiento y replicación celular, los genes necesarios para estas funciones son compartidos por todos los organismos vivos. Por eso, aunque la diferencia entre un humano y un plátano es inmensa en apariencia, a nivel celular ambos compartimos las instrucciones genéticas para estos procesos esenciales.

    El ADN está formado por cuatro bases químicas (A, T, C y G) que se combinan en miles de millones de secuencias distintas.

    – ¿Qué significa esta similitud genética?

    La genética compartida entre especies nos enseña que la vida, a pesar de su diversidad, tiene una base común. La misma “receta” genética que permite a un plátano crecer y desarrollarse se ha reutilizado, adaptado y evolucionado en miles de formas para crear toda la vida que conocemos, desde los árboles hasta los humanos.

    Esta similitud también tiene aplicaciones prácticas: los científicos pueden usar el estudio genético de otras especies para aprender sobre enfermedades y funciones biológicas en humanos. Por ejemplo, al estudiar el ADN de organismos más simples, podemos descubrir cómo funcionan ciertos genes y desarrollar tratamientos para enfermedades genéticas humanas.

    También nos ayuda a comprender nuestra conexión con el medio ambiente. Si compartimos un porcentaje significativo de ADN con seres tan distintos como las frutas, esto también nos recuerda la importancia de cuidar de la biodiversidad y el ecosistema. La supervivencia de todas las especies, incluida la nuestra, depende de un equilibrio natural en el que todos estamos interconectados.

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    ¿Qué sabes realmente sobre la nicotina? Te mostramos los hechos…


    Libertad Digital — La nicotina es una sustancia química que se encuentra de forma natural en el tabaco, constituyendo alrededor del 5% del peso de la planta. También puede encontrarse en niveles significativamente más bajos en otras variedades de plantas de la familia de las solanáceas, como los tomates, las patatas y las berenjenas.

    En estado puro, es un líquido incoloro, inodoro y de consistencia aceitosa.

    Las personas suelen consumir nicotina a través de cigarrillos y productos sin humo, como los dispositivos para tabaco calentado, los vapeadores, el snus y las bolsitas de nicotina.

    También, algunas herramientas para dejar de fumar (terapias de sustitución de nicotina) proporcionan nicotina, donde se incluyen los chicles y parches de nicotina.

    La nicotina suele absorberse en el organismo a través de los pulmones, la boca o la piel. El nivel de nicotina y la forma en que se absorbe determinan la velocidad y la intensidad de su administración.

    Cuando se inhala el humo del tabaco a través de los cigarrillos o se inhala aerosol de los productos sin humo (dispositivos para tabaco calentado o vapeadores), la nicotina se absorbe a través de los pulmones y pasa al torrente sanguíneo y llega al cerebro en 10 a 20 segundos.

    Cuando se absorbe a través de la piel mediante un parche de nicotina -o a través de la boca y el estómago al masticar chicles de nicotina-, la nicotina se absorbe más lentamente y, por tanto, tarda más en llegar al cerebro.

    Una vez que la nicotina ha entrado en el torrente sanguíneo, actúa sobre los sistemas de estimulación y se distribuye a todos los tejidos y órganos, incluyendo el cerebro. Ahí, se une a moléculas receptoras específicas, imitando las acciones de una sustancia química natural del cerebro llamada acetilcolina. La nicotina se metaboliza principalmente en el hígado y el organismo la elimina constantemente.

    ¿Es adictiva la nicotina?

    Sí, la nicotina es adictiva y no está exenta de riesgo, pero no es la causa principal de las enfermedades relacionadas con el hábito de fumar. Una vez que abandona el cerebro, puede provocar síntomas de abstinencia, por ejemplo, cuando alguien intenta dejar de fumar.

    Las terapias de sustitución de nicotina y otros productos para dejar de fumar pueden ayudar a abordar los síntomas de abstinencia. Pero la nicotina no es el único factor relacionado con la adicción. Otros factores, como los rituales, las experiencias sensoriales y sociales, desempeñan un papel importante.

    Aunque la nicotina es adictiva, es posible dejar de fumar. Cada año, millones de fumadores consiguen dejar por completo los cigarrillos y el consumo de nicotina, lo que siempre es la mejor opción para su salud.

    ¿Cuál es el rol de la nicotina en las alternativas sin humo?

    La nicotina es una de las razones por las que la gente fuma, junto con otros factores, como el sabor y el ritual. Para que los fumadores adultos pasen con éxito de los cigarrillos a estas alternativas, como los dispositivos para tabaco calentado, los vapeadores, el snus o las bolsitas de nicotina, estos productos tienen que contener nicotina. 

    Ahora bien, la mejor opción siempre será dejar el tabaco y la nicotina por completo, pero para aquellos adultos que de otra forma seguirían fumando, las alternativas sin humo avaladas científicamente son una mejor opción. Estas alternativas son sólo para adultos que, de otro modo, seguirían fumando.

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    La ciencia revela por qué las mujeres sienten más asco por las cosas que los hombres: tiene que ver con la evolución…


    20minutos — El estereotipo es frecuente en cine y televisión, pero tiene su base en la vida real: los hombres suelen tener menos escrúpulos en determinadas situaciones que las mujeres, que tienden a sentir más asco en general.

    Pero resulta que hay ciencia más allá del estereotipo: en varias especies de primates, incluidos los humanos, los investigadores han descubierto que las hembras adultas son más sensibles a lo asqueroso que los machos, recoge la revista National Geographic.

    Por ejemplo, las hembras de lémures ratones grises y los macacos japoneses son más propensas que los machos a rechazar alimentos contaminados, mientras que las hembras de gorilas occidentales de tierras bajas y los babuinos oliva tienden a evitar a otros animales con infecciones en la piel.

    ¿El motivo de tal meticulosidad? Según los científicos, puede reducir la incidencia de enfermedades en las hembras, desde infecciones parasitarias hasta enfermedades de transmisión sexual.

    Cécile Sarabian, ecologista cognitiva del Instituto de Estudios Avanzados de Toulouse, Francia, va un paso más allá: sugiere que los efectos acumulativos del asco femenino (ser más selectivos sobre qué comer y minimizar la exposición a infecciones) pueden ser una de las razones por las que los primates hembras viven más que los machos.

    Como estudiante de posgrado en la Universidad de Kioto en la década de 2010, Sarabian observó a los macacos japoneses mientras buscaban comida en la isla de Kojima.

    Pronto se dio cuenta de que los machos y las hembras preparaban sus comidas de forma muy diferente: por ejemplo, una hembra de macaco suele limpiar las bellotas que recoge de la hojarasca antes de metérselas en la boca.

    Por otro lado, parece haber «menos precauciones, incluso menos investigación entre los machos», que son más propensos a devorar la comida sin apenas mirarla, afirma.

    Sarabian descubrió más tarde que las hembras de Kojima no sólo eran quisquillosas, sino que tenían menos probabilidades de estar infectadas con geohelmintos, un parásito intestinal que se transmite a través de las heces, que los machos.

    Los científicos saben poco sobre cómo estas infecciones generalizadas afectan la salud de los macacos, pero hay evidencia de que las hembras tratadas por la enfermedad tienen mayor peso corporal y éxito reproductivo, dice Sarabian.

    Por qué las mujeres sienten más asco que los hombres? Podría ayudarlas a  vivir más tiempo - Prensa Mercosur El diario online del MERCOSUR

    En los años siguientes, han surgido más ejemplos. Las hembras de babuinos oliva en Tanzania se niegan a aparearse con machos infectados con treponema, la bacteria contagiosa que causa la sífilis en los humanos y crea lesiones «muy desagradables y repugnantes» alrededor del trasero del babuino, afirma.

    Las hembras de gorilas occidentales de llanura de la República del Congo toman medidas más drásticas. Cuando a un macho le aparecen manchas pálidas en la cara, otro signo de infección por treponema, algunas hembras abandonan la manada en busca de una población más sana.

    Además de observar el comportamiento salvaje, los investigadores también realizan experimentos de campo utilizando un ‘inductor universal de asco’ (normalmente, la caca) para observar los límites del asco. Después de todo, evitar el riesgo de infección tiene sus costes: hacer muecas debido a la contaminación puede suponer que te saltes una comida.

    En un experimento, Sarabian ofreció distintos alimentos colocados sobre montones de excrementos a los macacos Kojima. Mientras que un grano de trigo colocado sobre excrementos parecía apetitoso para aproximadamente uno de cada tres macacos, en el 100% de los ensayos, incluidas las hembras, se comió medio cacahuete (que tiene 16 veces más calorías).

    «En ese caso, nadie puede evitarlo. Es un valor demasiado alto», afirma Sarabian.

    Estudiar el asco en los humanos requiere un poco más de sutileza: está mal visto ofrecer comida con excremento a la gente, incluso en un contexto experimental.

    En lugar de ello, los investigadores muestran a los voluntarios imágenes de escenas potencialmente desagradables o les piden que imaginen escenarios, «como pisar heces con los pies descalzos, o encontrar un gusano en la comida, o comer pollo crudo, o ver una rata en la cocina», y califican su disgusto en una escala numérica, explica Tara Cepon Robins , antropóloga biológica de la Universidad de Colorado, Colorado Springs.

    Al menos en las sociedades occidentales, las mujeres obtienen mejores resultados que los hombres en estas medidas de repugnancia.Robins y su equipo descubrieron que entre los shuar, un grupo indígena de Ecuador, quienes calificaron las descripciones de escenas de Robins como menos repugnantes tenían más probabilidades de estar infectados con bacterias y virus.

    El estudio de 75 personas no encontró diferencias entre sexos, pero Robins sospecha que se debe al amplio rango de edad entre los participantes. Un cambio generacional que ha llevado a muchos shuar a adoptar un estilo de vida más moderno (como cambiar los suelos de tierra por cemento y mejorar las condiciones sanitarias para cocinar y obtener agua potable) también los ha hecho más conscientes de los patógenos.

    «Cuanto más puedes controlar tu entorno, básicamente, más asqueado estás», dice Robins. En general, la respuesta de repugnancia parece actuar como una defensa avanzada del sistema inmunológico de los primates. «De eso se trata la repugnancia: estamos programados para sentir asco por cosas que han hecho daño a las personas en el pasado», explica Robins.

    Y si el asco ayudara a la mujeres a vivir más tiempo? | National Geographic

    La cautela de las hembras ante posibles fuentes de infección «tendría sentido desde una perspectiva evolutiva», dice Sarabian, ya que «nosotras, las hembras, somos las que damos a luz y cuidamos a las crías».

    No sólo el parto y la crianza aumentan la probabilidad de infección para las madres, sino que los riesgos son mayores, ya que las hembras pueden transmitir enfermedades a sus crías.

    Algunos investigadores sostienen que el asco se acentúa cuando somos más vulnerables a las infecciones, por ejemplo, al principio del embarazo, cuando el sistema inmunitario se ve suprimido para evitar el ‘fuego amigo’ sobre el embrión en desarrollo.

    Un estudio reciente que examinó la sensibilidad al asco durante el primer trimestre del embarazo de una mujer descubrió que cuanto más asqueadas estaban las futuras madres por cosas como la leche agriada y las cucarachas, menos evidencia de respuesta inmune encontraron los investigadores circulando en su sangre.

    No importa cuánto intelectualicemos los fenómenos desagradables, no podemos escapar de ellos: después de más de una década de exposición a la caca, los fluidos corporales y otros estímulos repugnantes, Sarabian dice que está más horrorizada que nunca.

    «Ahora soy mucho más consciente de las cosas que pueden ponerme en riesgo en mi entorno», afirma. «El asco no es una emoción de la que puedas deshacerte fácilmente«, concluye.

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    True Crime …


    El 'true crime" y el enamoramiento de los asesinos - Diario Libre

    The Conversation(S.Corral/M.L.Melero/M.N.N.Mozo) — La fascinación por el mal ha estado presente en la sociedad desde hace siglos. En los últimos años el true crime, género que incluye películas, series, documentales, podcasts o libros basados en crímenes reales, está claramente de moda, a pesar de las acusaciones de revictimizar a las víctimas y del tratamiento poco ético de los casos criminales.

    Este género es el culpable de que hoy todos sepamos lo que es un asesino en serie y opinemos sobre perfiles criminales o los motivos de un crimen.

    Hay expertos que nos hablan de las razones para el aumento en la producción de true crime. El suspense y el misterio entretienen, con el añadido de que, en muchas ocasiones, hay un “final feliz” en la historia. Este “final feliz” implica que el orden social y la justicia se restauran con la resolución del crimen.

    Estos autores apuntan a que el true crime nos acerca a las vivencias de las personas involucradas en un crimen y nos conecta con nuestros miedos y esperanzas, debilidades y virtudes, con la naturaleza humana y con el lado oscuro de la misma. Finalmente, el true crime nos sirve para prepararnos psicológicamente para enfrentarnos al mal.

    A pesar de que los hombres consumen en general más pódcast que las mujeres, cuando nos fijamos en los de true crime son las mujeres las principales consumidoras. Además, estas prefieren novelas de true crime sobre otros géneros literarios violentos más que los hombres.

    Una de las posibles explicaciones señala al miedo al delito, un concepto que se refiere a las respuestas emocionales, cognitivas o comportamentales provocada por el delito. La investigación apunta de forma consistente a que las mujeres tienen más miedo al delito que los hombres. Y sabemos que ese miedo está explicado principalmente por el miedo a una agresión sexual.

    Un género que da información a las mujeres

    La fascinación por el mal: del 'true crime' al enamoramiento de los asesinos

    ¿Por qué, entonces, las mujeres son más aficionadas al true crime que los hombres?

    Podría ser en por un intento de aprender la forma de evitar o escapar de una agresión.

    Un estudio encontró que las mujeres prefieren aquellas historias de true crime que les dan información útil para la “vigilancia defensiva”, esto es, las habilidades para defenderse de una agresión.

    En este estudio, las mujeres informaron que preferían el true crime que incluía consejos para escapar de una agresión o daba información sobre las motivaciones de esta.

    Otro estudio, con 525 mujeres universitarias, exploró las razones para consumir true crime. Además de la vigilancia defensiva, que ya conocemos, analizaron dos motivaciones más: la emoción asociada al contenido oscuro y a veces tabú propio del true crime y la autenticidad, es decir, el interés en el género porque relata historias y personas reales y se puede ver cómo se administra justicia.

    Las mujeres de este estudio con niveles más elevados de miedo a una agresión sexual informaron de un mayor consumo de true crime. Al mismo tiempo, la motivación más probable para consumirlo en estas mujeres era el aprendizaje de estrategias para evitar o escapar de una agresión.

    Sin embargo, y tal como reconocen los autores del estudio, podría ser que su consumo hiciera que tuvieran más miedo a una agresión (y no al revés) o que ambos factores se alimentaran mutuamente. De hecho, hay evidencias de que ver noticias de crímenes está asociado a más miedo a convertirse en víctima de uno y a sobrestimar la prevalencia del crimen.

    Un estudio cualitativo reciente con entrevistas a mujeres supervivientes de violencia de género y consumidoras de true crime ha encontrado, sin embargo, motivaciones diferentes. Parece que este género, como espacio donde sus propias experiencias de violencia están normalizadas, podría ayudarles a entender las experiencias vividas y crear redes de apoyo.

    Pero, de forma más importante, parece tener una función terapéutica, ayudando en el procesamiento del trauma y en los procesos de recuperación.

    Estas no son las únicas motivaciones para consumir true crime. El entretenimiento, la conveniencia y el aburrimiento, conocer experiencias diferentes a las nuestras o intentar resolver el crimen han sido referidas tanto por hombres como por mujeres.

    La hibristofilia: atracción romántica por criminales

    El extremo de la fascinación por el mal es probablemente el interés romántico que algunas personas experimentan por personas que han cometido un delito. No cabe duda de que el true crime contribuye a la romantización de asesinos y otros criminales al presentar una imagen de un hombre atractivo, carismático, amable y cariñoso o ahondar en las motivaciones para sus crímenes.

    Ted Bundy, el infame asesino en serie, por ejemplo, se casó con Carol Ann Boonev durante su juicio. Otros asesinos como Anders Breivik, autor de la masacre de 77 personas en Oslo y Utoya en 2011, o Charles Manson, el líder de la familia Manson, condenado a cadena perpetua por haber ordenado el asesinato de 9 personas en 1969, han recibido cartas de amor en prisión.

    La atracción sexual hacia una persona que ha cometido un acto violento tiene un nombre. Es la hibristofilia o el síndrome de Bonnie y Clyde. Esta parafilia es muy poco frecuente, aunque lo es más en mujeres que en hombres.

    Tiene dos manifestaciones: la pasiva tomaría la forma de esas cartas de amor comentadas anteriormente, mientras que en la forma agresiva la mujer ayudaría a su pareja y sería cómplice de sus actos criminales.

    Pero no todas las mujeres a las que les atraen los “chicos malos” tienen hibristofilia. Katherine Ramsland, psicóloga forense, describe las razones por las que una mujer puede casarse con un asesino en serie:

    “Algunas creen que pueden hacer que un hombre así de cruel cambie y salvarlo. Otras buscan cuidar y proteger al niño que una vez fue; otras pocas buscan la fama. Ramsland añade la idea del «novio perfecto”: el asesino está en prisión y no hay posibilidades de que salga en libertad pronto, ella sabe siempre dónde está y no tiene contacto con otras mujeres. Así, la mujer tiene una relación y alguien que la quiere, pero sin el desgaste de la cotidianeidad».

    Sheila Isenberg, en su libro Women who love men who kill, describe, después de entrevistar a mujeres que tenían relaciones amorosas con asesinos, que muchas de estas mujeres habían sufrido violencias en sus vidas y que quizá por primera vez se sentían seguras ya que él, al estar en prisión, no podía hacerles daño. Creían firmemente que sus parejas eran inocentes, describiendo las relaciones como muy intensas y románticas.

    No hay duda de la fascinación que nos suscita el mal y de que el true crime nos lo acerca desde la comodidad de nuestro sillón. Es una forma de entretenimiento, pero a la vez nos permite ver y sentir realidades muy complejas y diferentes a las nuestras, aprender de ellas y reflexionar sobre la naturaleza humana y su lado oscuro.

    – El perfil criminológico, una técnica de investigación que desentraña la mente de los peores delincuentes

     

    El perfil criminológico, una técnica de investigación que desentraña la  mente de los peores delincuentes

    El perfil criminológico es la disciplina de la ciencia forense que se ocupa de analizar las huellas del comportamiento y las características en una escena del crimen con objeto de obtener información útil que ayude a identificar y comprender a los delincuentes.

    En la disciplina del también llamado profiling siempre será necesario interpretar los rastros o huellas de comportamiento de una serie de crímenes con el objetivo de caracterizar y concretar al agresor.

    Este perfil se basa en el análisis de aspectos psicológicos, lo que abarca las cuestiones relacionadas con la personalidad, los patrones de pensamiento e incluso los trastornos mentales. También incluye aspectos sociales como el entorno cultural del agresor, las posibles influencias del grupo social y aspectos del comportamiento para determinar un patrón.

    Todo lo anterior permite que con el perfil criminológico se examinen acciones y hábitos delictivos, es decir, el modus operandi utilizado para cometer el delito. Además, se añaden factores motivacionales, por lo que el perfil permitirá determinar las razones que hay detrás del hecho delictivo: la venganza, una gratificación personal, una ideología, el lucro, etc.

    Históricamente, el perfil criminológico fue desarrollado por el Federal Bureau of Investigation (FBI) estadounidense durante la década de 1970 y 1980. El agente John E. Douglas es una figura clave en la creación y evolución de esta técnica de investigación.

    Douglas y su equipo trabajaron en varios casos de asesinos en serie notables y de otros delitos graves analizando el comportamiento y las características psicológicas para crear perfiles detallados de los delincuentes. Así, investigó el caso de Ted Bundy, autor de la muerte de al menos 30 mujeres; el de John W. Gacy (el payaso asesino), responsable de al menos 33 jóvenes y niños, y el de Edmund Kemper, que mató a 10 personas, incluyendo a su madre.

    Diferentes métodos de perfilación

    No hay un único método de realizar un perfil, si bien en conjunto puede versar sobre tareas como:

    • Descripción de la personalidad y otras características del agresor desconocido.
    • Estudio de dónde puede residir o el lugar donde tiene su base de operaciones para cometer sus delitos.
    • Valoración sobre la probabilidad de que cometa futuros delitos y su ubicación.
    • Vinculación entre los crímenes.
    • Apoyo en la dirección de las entrevistas con los posibles sospechosos.

    El perfil criminológico se utiliza para averiguar hechos delictivos de agresores desconocidos, es decir, no sabemos quién es el criminal. En España ha servido para resolver algunos casos como el de Diana Quer ayudando a identificar características del asesino. Precisamente eso fue lo que llevó a la detención de El Chicle.

    Alexander Pichushkin (el asesino del ajedrez) fue identificado y capturado gracias a un perfil criminológico detallado que analizaba sus patrones de comportamiento y motivaciones. El caso de la asesina de ancianas de Mataró (Barcelona, España) fue otro más resuelto a través de esta técnica.

    Fuera de España destaca el caso de los dos asesinos en serie y violadores británicos John Duffy y David Mulcahy. El perfil criminológico permitió determinar un patrón de comportamiento y un método en la comisión de los asesinatos.

    También el del asesino del Golden State, que involucraba a un violador y asesino en serie que aterrorizó a California en la década de los 70 y 80: el perfil criminológico sugirió que los hechos eran cometidos por un sujeto con conocimientos avanzados en tácticas de sigilo y vigilancia con posibles antecedentes militares, lo que sirvió para capturar al autor de los hechos.

    Evolución de la disciplina

    LA PERFILACIÓN CRIMINOLÓGICA COMO HERRAMIENTA FUNDAMENTAL EN LOS PROCESOS  DE INVESTIGACIÓN Y SU INFLUENCIA EN LA

    Desde sus inicios, el perfil criminológico ha evolucionado significativamente.

    Hoy es clave la utilización de este método científico que al principio se basaba en la observación y experiencia y que ahora se apoya en estudios empíricos y en el método científico para crear un perfil más preciso.

    Además, la evolución de la tecnología permite el uso de herramientas avanzadas en el análisis de datos y en algoritmos de la inteligencia artificial.

    No hay que olvidar que en la actualidad existen bases de datos globales internacionales que permiten comparar perfiles y comportamientos, mejorando así la precisión y la eficacia del perfil criminológico, como la de INTERPOL, el Portal Estadístico de Criminalidad o la base de datos sobre obras de arte robadas.

    Pese a los casos expuestos, que son de asesinato, el perfil criminológico se aplica a diferentes delitos. Algunos ejemplos son:

    • Secuestros. Ayuda a determinar las características psicológicas y criminológicas del secuestrador y a predecir su comportamiento.
    • Delitos sexuales. Analiza la psicología y comportamiento del agresor o delincuente para identificar motivaciones sexuales.
    • Robos y atracos. En estos casos ayuda a identificar la forma de operar y las motivaciones detrás de los robos.
    • Terrorismo. Permite analizar y entender las motivaciones ideológicas y los comportamientos, lo que a su vez ayuda a prevenir ataques terroristas futuros.
    • Ciberdelincuencia. El perfil igualmente identifica patrones de comportamiento y habilidades técnicas para detener a los delincuentes cibernéticos.

    Teniendo en cuenta estos ejemplos, el perfil criminológico es una herramienta valiosa para miembros de fuerzas y cuerpos de seguridad en la resolución de una amplia gama de delitos. Las bases de datos ayudan a coordinar esfuerzos internacionales para combatir el crimen y para mejorar en la obtención de un perfil criminológico más eficaz, lo que convierte a esta técnica en una herramienta aún más valiosa.

    – Las pisadas del crimen: así ayuda la podología forense a resolver delitos

    La podología forense puede resultar un tanto extraña para quienes no están habituados a los contextos de las investigaciones médico-legales, pero se trata de una disciplina clave en la identificación de personas mediante análisis de huellas, patrones de pisada y características específicas de los pies.

    En realidad se trata una subdisciplina de las Ciencias Forenses que aborda la investigación científica de los vestigios y huellas que puedan aparecer en el escenario de crímenes con el fin de descubrir la identidad de víctimas, delincuentes y otros implicados en un hecho ilícito.

    A través de la lofoscopia –el estudio de las crestas papilares–, de los dermatoglifos o huellas dactilares –de dedos o plantares–, así como de la forma y profundidad de la pisada, nos aporta información valiosa sobre el tamaño y peso de una persona, así como sus defectos al andar.

    Además permite obtener datos del calzado, no solamente de la marca que deje, sino si tiene algún logotipo, desgaste u otros elementos significativos apreciables.

    También se puede averiguar, a través de esta técnica, qué persona o personas han participado en un hecho delictivo, ya que son señales únicas e identificativas de cada ser humano, algo que también sucede con el otograma –el análisis que deja el relieve de la huella de una oreja–.

    Son elementos fundamentales, y no pocas veces determinantes, para aportar pruebas periciales en determinados escenarios dentro de un procedimiento penal.

    Técnicamente, la labor del criminalista es el levantamiento de la huella y que la misión del podólogo forense es su análisis, que a través de un dictamen legal auxilia a la justicia y sirve de soporte a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

    Diferentes tipos de huellas

    Las huellas son un reflejo biomecánico que se transfiere al suelo u otro soporte y en las que se observa desde su coloración hasta su frescura (lo que define si la persona a la que pertenece ha caminado más despacio o más deprisa), pasando por un enfoque lineal (es decir, si su camino era recto o se salió en algún momento).

    Sus tipos son variopintos:

    • Huellas que son visibles porque quedaron estampadas en superficies con unas características concretas como son, por ejemplo, las que se componen de partículas poco compactas o barro blando.
    • Huellas que no se pueden ver con el ojo humano, salvo si se aplican reactivos químicos que saquen a la luz los restos latentes.
    • Huellas simuladas, que son las que pretenden confundir al profesional podólogo forense, en la medida de que son estampadas por el autor criminal en el lugar de los hechos con la única finalidad de despistar a los profesionales.
    • Huellas que se superponen unas sobre otras, y además no lo hacen en la misma dirección, por lo que hay que analizar su secuencia.
    • Huellas estampadas por la misma persona, que se producen en serie y, por lo tanto, su estudio tiene que ver con detalles como la dirección, la longitud o la anchura de la huella y del paso.

    Se atribuye a Wesley Vernon y a F.J. McCourt la referencia a esta disciplina, y a Reino Unido y Canadá los primeros atisbos sobre estos estudios podológicos, que se pueden datar en torno a los años setenta.

    Pero aunque ha pasado ya medio siglo, no son estudios convencionales ni ampliamente extendidos en países como España. En otros como EE. UU. sí han tenido una mayor difusión.

    Casos resueltos gracias a los pies

    Pese a no ser una especialidad geográficamente muy desplegada, sí se cuenta con un histórico de casos y de análisis que aportan numerosos datos. Cabe nombrar a E. Muir, que en el año 1935 escribió por primera vez sobre ello en relación con un asunto que trataba sobre huellas plantares.

    Otro nombre con peso específico en esta rama de la medicina es el del patólogo Sir Sidney Alfred Smith, que dio con un ladrón de Falkirk (Escocia) en los años cincuenta gracias a sus defectos motrices.

    Otro caso real, aunque posterior, fue el asesinato de Vincent y Maxine Zazzara en su casa de California en el año 1985. También se resolvió, entre otras evidencias, gracias a las huellas de zapatos.

    Las huellas de los pies siguen un sistema riguroso de análisis, comparación y evaluación. Y justo por eso se suelen cotejar con otras. Así, nos encontramos con huellas de carácter dubitado, pertenecientes a la persona susceptible de ser culpable, que se comparan con otras de carácter indubitado, pertenecientes a la persona investigada.

    Para estos estudios contamos, por un lado, la pedimetría, que se encarga de medir y analizar la salud de los pies y, por otro, la pedigrafía, que consiste en analizar la huella de un pie utilizando un pedígrafo.

    Aun cuando se esté ante un modelo de investigación criminalístico con poco recorrido en comparación con otros, queda clara su importancia en el descubrimiento de delitos y su autoría.

    nuestras charlas nocturnas.

    La maldición de Enrique VIII, el rey inglés de 180 kilos cuyo cadáver explotó dentro del ataúd como predijo un franciscano…


    El Español(I.F.Amil) — En 1811, el príncipe de Gales, el futuro Jorge IV, comenzó su proyecto de construcción de una nueva bóveda funeraria real en la Capilla de San Jorge. Dos años más tarde, durante los trabajos de excavación de un pasadizo, los trabajadores descubrieron accidentalmente varios féretros.

    Habían encontrado la tumba olvidada de Enrique VIII, quien estaba enterrado junto a su tercera esposa, Jane Seymour, y al rey Carlos I, cuyo ataúd había sido ubicado allí en 1648, tras su ejecución. El príncipe de Gales ordenó al médico real que los examinase, descubriendo que el féretro de Enrique VIII estaba completamente destrozado.

    Además, su cuerpo se había convertido en un esqueleto irreconocible y quebrado y parecía que había sufrido algún tipo de accidente, por lo que se cree que se cumplió una profecía que decía que el rey que tuvo seis esposas, que rompió con el Vaticano y que creó su propia iglesia para poder divorciarse, explotaría dentro de su ataúd y sus despojos serían comidos por los perros.

    Vista de un grabado que representa el palacio de Whitehall, en Londres. 

    El nacimiento de una iglesia

    Enrique VIII, tercer hijo de Enrique VII e Isabel de York, fue rey de Inglaterra entre 1509 y 1547 y pasó a la historia por ser el monarca que rompió con la Iglesia católica. Además, se le recuerda más por el trato que daba a sus esposas que por sus logros políticos.

    En 1525, tras no haber conseguido tener descendencia con su esposa Catalina de Aragón, consideró el matrimonio inválido, por lo que pidió al Vaticano la anulación de su compromiso, algo a lo que el papa Clemente VII se negó. Enrique desobedeció a Roma y en 1535 se casó con Ana Bolena, motivo por el cual fue excomulgado.

    Un año después, mediante la llamada Ley de Supremacía, se proclamó líder de la tierra de la Iglesia de Inglaterra. Nacía la Iglesia anglicana.

    Enrique se conservó en buena forma física durante buena parte de su vida, pero en 1536 sufrió un accidente durante una justa que le produjo una lesión que le impedía realizar actividad física.

    Esto, y las suculentas y grasientas comidas que ingería, hicieron que fuese ganando más y más peso, provocando que al final de su vida se viese obligado a permanecer postrado debido a sus casi 180 kilos.

    Nadie quería hablar de ello

    El 27 de enero de 1547, parecía más que evidente que el rey no permanecería mucho más tiempo en este mundo. Sin embargo, predecir su muerte era considerado traición, así que sus médicos no se atrevieron a anticiparle su inminente final.

    Sería su leal mozo de cuadra el único con valor para adelantarle que se estaba muriendo, además de recordarle que, como cualquier otro hombre, quizá debería arrepentirse de sus pecados como buen cristiano.

     Se llamó al arzobispo de Canterbury para que confesara al rey y el 28 de enero, poco después de las 2 de la madrugada, fallecía en el palacio de Whitehall.

    Retrato de Ana Bolena, esposa de Enrique VIII. 

    Su testamento ordenaba ser enterrado junto a una de sus esposas, Jane Seymour, la única con la que había tenido un heredero varón legítimo, en una bóveda bajo el coro de San Jorge, en el palacio de Windsor.

    Sin embargo, su última voluntad tardó varios días en cumplirse, pues su muerte se mantuvo en secreto e incluso seguían llevándole las comidas para mantener la ficción de que el rey aún estaba vivo.

    Durante ese tiempo, los embalsamadores no pudieron trabajar con el cuerpo y, cuando lo hicieron, la descomposición ya estaba bastante avanzada.

    Explosión real

    Finalmente, el 14 de febrero, el cadáver inició su viaje a Windsor. El rey fue colocado en un ataúd forrado con plomo sobre un gigantesco coche fúnebre tirado por ocho caballos dirigidos por niños. El enorme cortejo fúnebre tenía seis kilómetros de largo y estaba compuesto por más de mil aristócratas a caballo y centenares de personas a pie que los acompañaban.

    La procesión se detuvo en la abadía de Syon a pasar la noche y el ataúd fue llevado a la capilla, donde ocurrió algo inimaginable.

    Debido a que los embalsamadores no pudieron hacer su trabajo en condiciones, la gran cantidad de fluidos corporales que desprendía el cuerpo del monarca hicieron que estallara, desparramando sus restos por los suelos y provocando que unos perros que se encontraban cerca de la capilla entraran en el recinto dándose un festín con lo esparcido tras la explosión.

    Al día siguiente, arreglado el desastre, el cortejo reanudó su viaje. A su llegada, dieciséis miembros de la Guardia Real portaron su ataúd cubierto por un tapiz negro (quizá para ocultar el desastre ocurrido durante la noche anterior) hasta la capilla de San Jorge, donde fue depositado bajo la bóveda del coro, donde ya reposaba la madre de su hijo y heredero, Eduardo VI.

    La tumba olvidada

    El rey dejó dinero suficiente para que se rezaran misas diarias por su alma hasta el fin de los tiempos, pero su hijo las detuvo un año después y su tumba fue olvidada y abandonada durante 270 años.

    Hay quien afirma que todo esto no es más que una leyenda. Sin embargo, cuando el príncipe de Gales examinó en 1813 el ataud del rey, lo encontró destrozado, al igual que su cadáver. Algunas teorías afirman que esto es debido al apresurado entierro de Carlos I, cuyo féretro probablemente chocó con el de Enrique, destrozándolo.

    Bóveda funeraria de Enrique VIII y Carlos I de Inglaterra 

    Otros, en cambio, aseguran que se cumplió la profecía que el fraile franciscano William Petow, había pronunciado el 31 de marzo de 1532 en la capilla de Greenwich, en su sermón delante del rey. En lugar de orar sobre la resurrección de Cristo, Petow predicó sobre un pasaje de la Biblia (1 Reyes 22:35-38) en el cual el rey Acab muere tras una batalla y los perros lamen su sangre.

    Petow profetizó ese día que, si el rey no enmendaba su relación con la iglesia católica, acabaría igual que Acab. Quizá esta historia fue exagerada por los católicos, pero pocos dudan de que del ataúd del rey se filtraran líquidos que luego fueron lamidos por los perros, cumpliéndose la profecía.

    nuestras charlas nocturnas.

    Entrevista: La oscura verdad del Transiberiano, el tren de la muerte de Stalin… «Se construyó con presos»…


    Construcción del Transiberiano

    abc(M.P.Villatoro) — La jornada en la que comenzó la magia tiene nombres y apellidos. En 1994, hace ya casi tres décadas, Sara Gutiérrez y Eva Orúe hicieron un viaje de miles de kilómetros por la misma Rusia que hoy se halla en guerra. Su caballo de batalla fue el Transiberiano, ese ferrocarril diseñado –que no alumbrado del todo– a finales del siglo XIX y que pronto se posicionó como la línea de ferrocarril más extensa del planeta.

    Aquellas vacaciones les marcaron lo suficiente como para dar vida al libro que presentan estas semanas: ‘En el Transiberiano’ (Reino de Cordelia). Un recorrido que, como ellas mismas explican a ABC, transita por dos líneas paralelas: la de sus vivencias y la histórica. Y es que, las autoras evocan también los momentos más dolorosos de su construcción; entre ellos, el uso por parte de Iósif Stalin de miles de presos de los campos de concentración.

    1-Empecemos con la parte histórica. ¿Cuál era el objetivo de Stalin a la hora de diseñar este tren?

    Eva. El tren fue concebido y diseñado en tiempo de los zares, su gran valedor fue Alejandro III, padre de Nicolás II quien, siendo aún zarévich, puso la primera piedra en Vladivostok, 1891; aunque el gran impulsor de la línea siberiana fue Serguéi Witte, un convencido de que la línea era necesaria para coser el imperio.

    Y esa misma necesidad fue percibida por el poder soviético, tanto durante la Revolución y la Guerra Civil subsiguiente como en los años de la Segunda Guerra Mundial, cuando la URSS movió su industria hacia el este a bordo del transiberiano. Stalin fue un paso más allá con su Gran Plan para la Transformación de la Naturaleza: impulsó líneas transiberianas como la Salejard-Igarka (en el Círculo Polar), que era una locura, supuso el sacrificio de miles de presos… y no se terminó.

    2-¿Por qué si, sobre el mapa, era una tarea sencilla, se planteó como un imposible en la práctica?

    El tren de la muerte de Stalin | treneando

    Sara. Es cierto que muchos creían que, en un país tan llano, tender vías sería casi un juego de niños, pero olvidaban que cruzar o circunvalar el Baikal, construir sobre el permafrost o sortear algunos de los ríos más caudalosos del mundo eran retos muy exigentes.

    Por otra parte, las obras se iniciaron al mismo tiempo en los dos extremos de la línea, separados por más de 9.000 kilómetros, y los tramos fueron adjudicados a equipos de distinta calidad y catadura.

    Y además, al principio, buena parte del recorrido pasaba por tierra extraña, como Manchuria.

    3-Para su construcción fueron utilizados miles de presos de los campos de concentración rusos… ¿Por qué?, ¿cuántos fueron en concreto?

    Eva. ¿Por qué no? De ellos echaron mano tanto los constructores de tiempos de los zares como, sobre todo, los que completaron la tarea en tiempos soviéticos. Julián Fuster Ribó, cirujano catalán que es mencionado por Solzhenitsyn en Archipiélago Gulag, dijo que los ferrocarriles de Vorkutá y Karagandá, el Transiberiano, ‘tienen enterrado debajo de cada traviesa el cadáver de un desgraciado de los campos de trabajo forzado’ y lamentó que cientos de miles fueran detenidos, ‘pues la economía soviética es incapaz de movilizar por otros medios la mano de obra’.

    Hemos hallado un texto de la Biblioteca Científica y Técnica de la Universidad Estatal de Transporte del Emperador Alejandro I de San Petersburgo muy ilustrativo: ‘¿Por qué se construyó durante los años de devastación de la posguerra?

    ¿Para crear una reserva durante todo el año para la ruta del mar del Norte, para el desarrollo económico del norte de la región de Tiumén, para la construcción de la carretera transcontinental Eurasia-América? ¿O por la necesidad de emplear a cientos de miles de presos lejos del centro del país?’. Quién sabe.

    4-¿En qué condiciones trabajaron aquellos reos?, ¿se han exagerado por parte de la historia?

    Sara. Me temo que no se ha exagerado ni lo más mínimo. Hay testimonios que hablan del dolor de la llegada, de las condiciones del alojamiento, de la dureza del trabajo, de que los trabajadores llevaban poca ropa, de que las herramientas eran inadecuadas, de que la comida resultaba insuficiente, de que en algunos campos había termómetros que alguien había roto para que no marcaran la temperatura, y eso que las cuadrillas sólo se quedaban en los barracones si se registraban 50 grados bajo cero o menos… Es inimaginable.

    Y, al parecer, las condiciones de los obreros llegados de otros países (China, Corea y Japón, también de Europa Occidental, y militares) no eran mucho mejores.

    La estación de metro Kursk, en Moscú, en 1937.

    5-¿Qué problemas se plantearon durante la construcción de este tren? Al final, fueron nada menos que trece años…

    Eva. En realidad fueron muchos más porque, aunque se dio por terminado en 1916, la destrucción causada por la Revolución y la Guerra Civil exigió un primer esfuerzo de reconstrucción. Y, tras la Segunda Guerra Mundial, hubo que (casi) volver a empezar. Añádase la necesidad de doblar la vía… o electrificar, tarea comenzada en 1929 que no se completó hasta 2002.

    Un ejemplo: en el tiempo que se tardó en circunvalar el Baikal, el tren circuló con vías tendidas sobre el hielo con resultados nefastos, pero también a bordo de un ferri rompehielos que llegó a Rusia en 7.000 cajas desde Inglaterra.

    Este fue montado a orillas del lago y en él cabían un tren entero de pasajeros (800 personas, separadas en tres clases) y 28 vagones de mercancías totalmente cargados. Había un segundo ferri, el ‘Angará’, que podía acoger a solo 150 personas y en cuya bodega no había espacio para vagones de mercancías.

    6-¿Fue alta la mortandad durante la construcción?

    Sara. Todo invita a pensar que sí, pero no tenemos cifras globales y fiables. Los expertos no se ponen de acuerdo, es difícil echar números cuando los responsables de las cuadrillas no tenían entre sus objetivos hacer un balance adecuado.

    Por otro lado, no todos los tramos y las líneas planteaban las mismas dificultades; no es lo mismo construir cerca de la frontera China, que hacerlo en el Círculo Polar Ártico.

    En la construcción del Salejard-Igarka, la línea de la muerte de Stalin, el informe de una de las columnas de trabajo correspondiente a enero de 1951 señalaba que perdieron, aproximadamente, al 1 % de sus prisioneros. Cada columna tenía entre 30.000 y 50.000 trabajadores, lo que supone al menos 300 muertos al mes..

    7-Vamos con la cara más dulce. ¿Qué bondades trajo para Rusia?

    Eva. Sin la Gran Línea transiberiana, la Rusia zarista no hubiera retenido el país más allá de los Urales. A bordo del tren viajaron los campesinos que permitieron rusificar esa región inmensa, y también las tropas llamadas a defender sus fronteras.

    Para los bolcheviques el tren fue, primero, una herramienta de ‘agitprop’; después, la vía que permitió el desarrollo de los planes quinquenales; en los 40, la ruta que hizo posible trasladar fábricas más allá de los Urales, para salvaguardarlas de los alemanes; y en todo ese tiempo, el medio de comunicación más fiable.

    El imperio blanco y el imperio rojo, los dos, se consolidaron gracias al tren que permitía llegar hasta el extremo oriente ruso (y soviético).

    8-¿Y en los años posteriores?, ¿qué beneficios ha obtenido Rusia de este ferrocarril?

    Eva. La caída de la URSS supuso un momento de decadencia de las líneas siberianas. Los primeros síntomas de reactivación llegaron de la mano de empresas occidentales, que vieron la posibilidad de recuperar esos trenes, a veces sus vagones más lujosos, para solaz de turistas. Pero pronto los dirigentes rusos se dieron cuenta de hasta qué punto el traslado de mercancías seguía dependiendo de esas las líneas.

    9-¿Ha sido su decadencia excesiva con el paso de los años?

    Eva. La Línea Siberiana ha vivido, cuando no ha marcado, el ritmo del país. Ha sido boyante en tiempos prósperos, guerrera en tiempos bélicos, decadente en tiempos difíciles… Pero no cabe duda de que sigue siendo esencial, por lo que las autoridades la cuidan. Y decimos ‘la línea siberiana’ porque el ‘revival’ afecta a todas las vías férreas que atraviesan los Urales rumbo al Lejano Oriente ruso.

    Las autoras, en la actualidad 

    10-¿Cómo y por qué se plantearon ustedes este proyecto?

    Sara. Cuando publiqué en 2021 ‘El último verano de la URSS’, en el que contaba un viaje que hice en agosto de 1991 a bordo de convoyes nocturnos, el editor, un enamorado de los trenes, me preguntó si había hecho el Transiberiano, y sí, lo había hecho con Eva en 1994.

    Nos pareció una buena oportunidad para volver a publicar juntas y, descartada la opción de hacer de nuevo el viaje debido a la invasión de Ucrania, decidimos escribirlo a dos voces, por dos vías: una, personal, nuestra historia, nuestro viaje; la otra, histórica.

    11-¿Ha quedado el Transiberiano como una ruta más turística que necesaria?, ¿cuál es su estado actual?

    Eva. Hay un Transiberiano para foráneos, pero, en gran medida, los proyectos de presente y futuro de las autoridades rusas pasan por potenciar las líneas que ya funcionan; por retomar ideas que, en su momento, fueron descartadas y potenciar planes nuevos.

    Y todo sobre fondo siberiano, desde la consciencia de que la gran vía férrea nunca cumplió plenamente su objetivo, de que la interminable Siberia sigue siendo un cofre del tesoro aún sin abrir y de que el futuro pasa por Asia.

    12-¿Volverían a realizar este viaje a sabiendas de la situación que existe en Rusia?

    Sara. Hubiéramos querido hacerlo en 2022, pero nos resultó inaceptable la mera idea de viajar por un país, Rusia, para nosotras tan importante, que acababa de invadir otro, Ucrania, en el que viví y donde las dos tenemos amigos muy queridos. Mucho tienen que cambiar las cosas…

    nuestras charlas nocturnas.