National Geographic(C.Vacas) — La rueda es uno de los inventos más revolucionarios de la historia de la humanidad. Este elemento que hoy damos por sentado fue el que permitió, por ejemplo, desplazar cargas a largas distancias, fomentar la comunicación entre regiones lejanas y, con ello, configurar la civilización tal y como la conocemos hoy: con un comercio próspero, con sistemas de transporte avanzados y con tecnologías que nuestros antepasados jamás habrían imaginado.
Por su importancia, no es de extrañar que los arqueólogos hayan indagado extensamente sobre el origen de esta pieza mecánica. Hasta ahora, la teoría más reciente apuntaba a que la rueda se habría inventado en los montes Cárpatos hace unos 6.000 años: así lo sugería un hallazgo publicado por la Royal Society en 2024, que se enfrentaba a la datación de la Rueda de las Marismas, considerada la más antigua de la historia.
Sin embargo, y para más énfasis, una nueva teoría ha vuelto a desafiar lo que creíamos saber sobre la rueda: investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén han descubierto en Israel un conjunto de espirales de husillo de piedra que fueron utilizadas para hilar fibras en hilo, y que habrían sido clave en la elaboración de tecnologías rotacionales.
– Espirales de husillo Datadas de hace unos 12.000 años
Las piezas fueron recuperadas en la excavación de Nahal-Ein Gev II, en el norte de Israel, y fueron posteriormente analizadas por el equipo mediante metodologías 3D, las cuales revelaron que databan de hace unos 12.000 años: es decir, el hallazgo sitúa la invención de estas ruedas primitivas en la cultura natufiense, extendida por el Próximo Oriente entre el Epipaleolítico Final y el Mesolítico.
Carros, coches, prensas de aceite o molinos están formados por objetos circulares unidos por un eje, pensados para convertir el movimiento lineal en giratorio. Y esto es precisamente lo que revelaron los arqueólogos sobre las piezas encontradas: todas ellas, que sumaban un total de 113 y que estaban hechas en su mayoría de piedra caliza, presentaban una forma circular y un agujero central.
Guijarros perforados encontrados en Nahal-Ein Gev II.
El estudio, publicado en la revista científica PLOS ONE, también investigó acerca del uso de estas ruedas primitivas: ¿serían herramientas de pesca? ¿Pesos de telar? ¿O quizás espirales de husillo? Esta última fue la hipótesis más respaldada por la prueba de viabilidad en 3D, que «demostró que las réplicas no solo funcionaban bien», sino que además los parámetros que sospechaban que eran desventajosos «eran realmente beneficiosos para este propósito».
– Innovación tecnológica en este yacimiento de Israel
Algo que destacan los investigadores en el estudio es que, más allá del descubrimiento de estas piezas que desafían la cronología de la invención de la rueda, el yacimiento de Nahal-Ein Gev II muestra innovaciones también en otros ámbitos: allí se han encontrado instalaciones de almacenamiento, restos de producción de yeso de alta calidad y perforadoras de sílex con mango.
Dichos elementos evidencian la riqueza material y tecnológica de la cultura que alguna vez habito esta región y de la que hoy continúan descubriéndose aspectos fascinantes. Sin duda, un recordatorio de que todavía hoy podemos aprender de la capacidad de innovación de esos artesanos prehistóricos.
Infobae(G.G.Crespo) — Los monumentos históricos siempre tienen ‘secretos’ poco conocidos por descubrir. A veces, incluso, esos misterios están a simple vista, pero posiblemente ni siquiera nos hemos hecho la pregunta correcta. Un ejemplo de esto se encuentra en uno de los edificios romanos más famosos del mundo: el Panteón de Agripa.
Y la cuestión es muy sencilla: si tiene un enorme agujero en el techo, ¿por qué no se inunda cuando llueve?
Casi 150 años después de su construcción, Miguel Ángel —uno de los primeros que se atrevió a realizar una obra con un diseño similar— dijo que este edificio tenía “un diseño angélico y no humano”.
Su mayor logro es su ‘techo’: la mayor cúpula de hormigón en masa de la historia, con un diámetro de 43,44 metros, un peso de más de 4.500 toneladas y un agujero –óculo u oculus, si nos ponemos pedantes- en el centro.
Esa apertura tiene diversas funciones. Por un lado, sirve para reducir el peso total de la estructura, lo que permitió construir esta cúpula de grandes dimensiones sin comprometer su estabilidad.
Por otro lado, tiene un significado simbólico: para los antiguos romanos, representaba una conexión directa entre el mundo terrenal y el divino, un ojo que se abre hacia el cielo y permite la entrada de la luz solar, creando —y aquí viene la tercera función, la práctica— un interior diáfano y bien iluminado.
El problema era Sol no brillaba todos los días en Roma…
Esta es la inscripción que puede leerse en el friso del pórtico de entrada. Atribuye la construcción del edificio a Marco Vipsanio Agripa, amigo, general y yerno del emperador Augusto. El tercer consulado de Agripa nos indica el año 27 a. C. Además, Dión Casio lo encuadra2 entre las obras realizadas por Agripa en la zona de Roma conocida como el campo de Marte en 25 a. C.
Durante siglos se pensó que esta inscripción hacía referencia al edificio actual. Sin embargo, tras las investigaciones3 efectuadas por Georges Chedanne en el siglo xix se supo que en realidad, el templo de Agripa fue destruido, y que el existente actualmente es una construcción realizada en tiempos de Adriano.
El exterior del Panteón.
– El templo
Los restos descubiertos a finales del siglo xix permiten saber que el templo original guardaba pocas semejanzas con el actual. Lo que hoy es un pórtico de entrada fue originalmente la fachada de un templo períptero. La primitiva entrada se efectuaba por el lado opuesto, hacia el sur, ya que en la rotonda actual había una plaza circular porticada.
Al otro lado de esa plaza se encontraba la basílica de Neptuno.
El primer templo era rectangular, con la cella dispuesta transversalmente, al igual que en el templo de la Concordia del Foro romano, o en el pequeño templo de Veiove en la colina del Campidoglio. Estaba construido con bloques de travertino y revestido en mármol.
También se sabe que los capiteles eran de bronce y que la decoración incluía cariátides y estatuas frontales. En el interior del pronaos había sendas estatuas de Augusto y Agripa.
¿Qué se hizo entonces para evitar problemas en los días de lluvia? La solución se encontró en las leyes de la física: el pavimento de la sala circular es ligeramente curvo, con la parte central elevada en unos 30 centímetros sobre el perímetro, para que la lluvia se vaya hacia el canal de desagüe que se encuentra en todo ese perímetro.
Pero eso no es todo: la verdadera causa es el llamado ‘efecto chimenea’: el oculus, gracias a su forma y a su posición, crea una corriente ascendente de aire que ayuda a vaporizar las gotas de la lluvia ligera. Cuando el agua cae de forma más abundante, hay unas rejillas colocadas debajo del agujero para ayudar con el drenaje.
Por todo ello, incluso cuando llueve intensamente, solo entran unas pocas gotas al interior de la iglesia.
– La historia del Panteón
El interior del Panteón.
El Panteón de Agripa es uno de los principales monumentos para visitar en Roma. En realidad, es la combinación de dos templos. El primero se contruyó en el año 27 a.C. como parte de la transformación urbanística del Campo de Marte, a las afueras de la ciudad, impulsada por Marco Vipsanio Agripa, cónsul y yerno del emperador Augusto. Con el paso del tiempo y de los incendios, se quedó en ruinas, hasta que fue reconstruido en el año 118 d.C., bajo el emperador Adriano.
El primer templo era clásico, rectangular y con una columnata, pero el segundo, que respetó la entrada original, incluyó la idea de una planta redonda, algo revolucionario en la arquitectura religiosa romana. No se sabe con seguridad quién fue el arquitecto responsable de esa genialidad, aunque el más probable es Apolodoro de Damasco, autor del foro de Trajano.
En la actualidad, el Panteón de Agripa, que no construyó Agripa en la forma en que lo conocemos, es uno de los edificios romanos mejor conservados, pese a que la Historia lo transformó de lugar de homenaje a los dioses romanos en Iglesia católica.
También ha sido sede de la Academia de los Virtuosos de Roma y sepulcro de personalidades como el rey Vittorio Emanuele II, su hijo Umberto I y su esposa Margherita.
Infobae(S.Pardo) — El envejecimiento es un proceso biológico complejo, que implica una serie de cambios graduales y acumulativos en las células, tejidos y sistemas del cuerpo. Consecuencia de este proceso es el aumento drástico con la edad de los riesgos de padecer Alzheimer y enfermedades cardiovasculares.
Un nuevo estudio internacional dirigido por un investigador de la Universidad de Queensland descubrió un factor desconocido que incrementa el riesgo de padecer demencia y es la fragilidad. Sin embargo, dijeron los expertos, la intervención temprana puede ser la clave para la prevención. El artículo de investigación se publicó en JAMA Neurology.
El doctor David Ward, del Centro de Investigación de Servicios de Salud, rastreó los datos de casi 30.000 participantes de cuatro estudios longitudinales en el Reino Unido y los Estados Unidos, lo que permitió a los investigadores detectar cambios en la salud y el funcionamiento de las personas 20 años antes de que se les diagnosticara demencia.
– Cuáles son las señales de fragilidad asociada a la edad
Vale aclarar que la fragilidad es un estado de salud relacionado con el envejecimiento en el que múltiples sistemas orgánicos pierden su resiliencia lo que aumenta el riesgo de que las personas sufran consecuencias adversas para la salud, como caídas, discapacidad y hospitalización.
El doctor Alberto Cormillot explicó en Infobae en qué consiste la fragilidad asociada a la edad: “A medida que uno avanza en las décadas, tiene menos defensas, se repone más lentamente de las infecciones y se enferma más. Tiene que ver con una disminución de la inmunidad, en fin, todo el cuerpo va funcionando de una manera distinta”.
– Los hallazgos
El doctor David Ward explicó: “La acumulación de enfermedades relacionadas con la edad es indicativa de una fragilidad creciente, que descubrimos que se acelera hasta nueve años antes del diagnóstico de demencia”.
Y añadió: “Nuestros hallazgos muestran que por cada 4 o 5 problemas de salud adicionales hay en promedio un 40% más de riesgo de desarrollar demencia, mientras que para las personas más en forma el riesgo es menor. Esto sugiere que la fragilidad no es simplemente una consecuencia de la demencia no detectada, sino que contribuye a su aparición”.
El doctor Ward explicó que las personas envejecen a ritmos diferentes y la cantidad de problemas de salud que acumulan depende de su grado de fragilidad.
“Al comprender la conexión entre el envejecimiento, la fragilidad y la demencia, podemos utilizar estrategias de intervención específicas para reducir el riesgo y mejorar la calidad de vida”, señaló el experto.
Y destacó que este hallazgo respalda la integración de la detección de fragilidad en los controles de rutina y podría usarse para informar programas de salud que promuevan intervenciones en el estilo de vida, como el ejercicio y la nutrición.
Según la Organización Mundial de la Salud, más de 55 millones de personas padecen demencia en todo el mundo y cada año se producen 10 millones de casos nuevos.
El coautor del estudio, el profesor David Llewellyn de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter, dijo que la investigación era uno de los exámenes más completos del vínculo entre la fragilidad y la demencia.
Y manifestó: “Este estudio es crucial porque identifica la fragilidad como un predictor significativo del riesgo de demencia, ofreciendo una vía potencial para la intervención temprana para mejorar los resultados de salud”.
Y finalizó: “El éxito de esta investigación dependió de la colaboración internacional, que nos permitió estudiar diferentes poblaciones y mejorar la validez de nuestros hallazgos, que probablemente darán forma a futuros ensayos clínicos y estrategias de prevención”.
La investigación fue apoyada por la Red de Fenotipado de Demencia Profunda (DEMON) y la Red Australiana de Fragilidad (AFN).
El estudio fue un esfuerzo colaborativo entre investigadores de la Universidad de Queensland, el Hospital Princesa Alexandra, el Instituto de Investigación Médica QIMR Berghofer, el Centro de Investigación de Demencia Alzheimer Scotland, la Universidad de Edimburgo, la Universidad de Oxford, la Universidad de Cambridge, la Universidad de Exeter, el Instituto Alan Turing, Nova Scotia Health, la Universidad de Colorado Boulder, la Universidad La Sapienza de Roma, el Instituto Karolinska, la Universidad de Estocolmo, el Instituto Nacional de Salud de Italia, la Universidad de Dalhousie y la Universidad Médica de Graz.
Selecciones de Reader´s Digest — Seguramente has escuchado hablar de la ley de la atracción, que es la más popular de las leyes espirituales universales, sin embargo, existen otras 11 leyes interconectadas que pueden afectar todos los aspectos de tu vida.
Las manzanas caen del árbol, los pájaros vuelan y la Tierra gira alrededor del sol. Estas son leyes físicas que hemos descubierto a lo largo de la historia de la humanidad y que hemos aprendido a usar a nuestro favor.
Y así como hay leyes físicas, también hay leyes que nos afectan mental, emocional y espiritualmente, reflejándose en nuestras vidas.
Todo lo que existe es energía. De acuerdo a las diferentes densidades, percibimos esta energía de manera diferente.
Seguramente has escuchado hablar de la ley de la atracción, que es la más popular de las leyes espirituales universales, sin embargo, existen otras 11 leyes interconectadas que pueden afectar todos los aspectos de tu vida.
Las manzanas caen del árbol, los pájaros vuelan y la Tierra gira alrededor del sol. Estas son leyes físicas que hemos descubierto a lo largo de la historia de la humanidad y que hemos aprendido a usar a nuestro favor.
Y así como hay leyes físicas, también hay leyes que nos afectan mental, emocional y espiritualmente, reflejándose en nuestras vidas.
Todo lo que existe es energía. De acuerdo a las diferentes densidades, percibimos esta energía de manera diferente.
Estas leyes siempre existen y funcionan en todo momento. No importa si actuamos en armonía con ellas o no. Sin embargo, sentimos cuando algo está fuera de balance.
Las leyes corren en paralelo. Si ignoramos una ley, ignoramos todas las demás.
No podemos cambiar estas leyes universales ni anularlas. Entonces, la única pregunta es si somos conscientes de que existen y en qué medida estamos moldeando nuestras vidas de acuerdo a ellas.
Estas son las doce leyes espirituales del universo, las cuales te ayudan a desarrollar una imagen más clara de tu propio lugar en el mundo; conocerlas te ayudará a comprender cómo influyen en tu vida y cómo puedes aplicarlas en tu día a día para tener un cambio positivo.
1. Ley de la unidad divina
La primera y fundamental ley del universo es la ley de la unidad divina, que destaca la interconexión de todas las cosas. Dice que más allá de nuestros sentidos, cada pensamiento, acción y evento está conectado de alguna manera con todo y todos en el universo.
Aplicar esta ley en la vida real implica ser compasivo con los demás y reconocer que todos somos uno. Pregúntate cómo puedes mostrar más compasión y aceptación hacia aquellos que no entiendes y busca que tus acciones vayan encaminadas al bien común y a no afectar a los demás con ellas.
2. Ley de vibración
A nivel microscópico, todo está en constante movimiento, vibrando a una frecuencia específica. Esto se aplica a la materia, pero también a la frecuencia personal de cada persona. Esta ley dice que nuestra frecuencia vibratoria puede informar nuestra experiencia vivida.
Por ejemplo, es posible que aunque recibas una cantidad suficiente u holgada de dinero, no puedas retenerlo y se esfume de tus manos; esto ocurre porque, vibratoriamente, podrías estar operando en un nivel más bajo y tu energía no tiene una buena relación espiritual con el dinero. Para elevar tu frecuencia vibratoria, hay muchas prácticas que te pueden ayudar a lograrlo, como el yoga, la meditación y el trabajo con los chakras.
3. Ley de correspondencia
Esta ley establece que los patrones se repiten en todo el universo y, a nivel personal, nuestra realidad es un espejo de lo que sucede dentro de nosotros en ese momento. En pocas palabras, esta ley se resume en la frase: “Como es arriba, es abajo. Como es adentro, es afuera”.
Si nuestra vida es caótica y temerosa, es porque hay caos y miedo en nuestro interior. Si nuestra vida parece tranquila y arraigada, es porque sentimos paz interior. En cualquier situación problemática, pregúntate qué puede mostrarte la situación sobre ti mismo y qué requiere sanación interna.
4. Ley de atracción
Es la ley universal de la que más se habla y se usa para la manifestación de objetivos. Dice que lo similar atrae a lo similar y obtienes aquello en lo que te enfocas. No solo eso, sino que tienes que creer que lo que estás buscando es posible de obtener.
Es similar a la ley de vibración, en el sentido de que es importante aprender a vibrar a un nivel que atraiga lo que estás buscando. Si quieres amor pero no das amor, por ejemplo, le estás enviando al universo un mensaje sobre tus prioridades. Si repites una afirmación pero no crees lo que dices, es inútil. Por ello, tus pensamientos y acciones deben estar alineados con tus objetivos y realmente debes creer que vas a lograr eso que anhelas.
5. Ley de la acción inspirada
Está muy relacionada con la ley de la atracción y se trata de dar esos pasos reales y procesables para invitar a lo que queremos a nuestras vidas. Ya que la inspiración viene de dentro, la acción inspirada es ese suave empujón interno, que no siempre es un plan de acción.
Practicar esta ley se trata de reducir la velocidad, quedarse callado y crear espacio para la guía interna, para así poder ver y aprovechar las oportunidades que se presenten. Cuando dejamos de lado nuestra necesidad de organizar y controlar cómo funcionarán las cosas y, en cambio, nos abrimos a todas las posibilidades, se abre espacio para nuevas formas de lograr los objetivos que de otra manera no habríamos considerado.
6. Ley de la transmutación perpetua de la energía
Esta ley establece que, a nivel energético, todo en el universo está en constante evolución o fluctuación. Cada acción está precedida por un pensamiento, y los pensamientos mismos tienen el poder de manifestarse eventualmente en nuestra realidad física.
¿Alguna vez has estado cerca de una persona negativa y sentiste la energía drenada y tu positividad baja? Ese es un ejemplo, pero también puede funcionar al revés: las frecuencias más altas transmutan las más bajas cuando se aplican con intención. De esta manera, puedes buscar activamente elevar la energía negativa que te rodea manteniendo pensamientos y acciones positivas.
7. Ley de causa y efecto
Esta ley destaca la relación directa entre acciones y eventos, pues todo lo que haces y dices –e incluso lo que piensas– tiene una consecuencia. Lo que es importante tener en cuenta aquí es que, con frecuencia, no podemos ver los efectos de inmediato, pero seguro aparecerán.
Confía en que cada acción tendrá una reacción, buena o mala, según su intención. Es posible que lo que emites no vuelva a ti en ese momento, pero esa vibración, esa energía que emites, tiene un efecto dominó. Si vienes de un lugar de ira o resentimiento, si pones esa energía, eventualmente te verás afectado como resultado; si, en cambio, emites amor, alegría, empatía, etcétera, esa vibración positiva volverá a ti y te beneficiará.
8. Ley de compensación
La ley de compensación se relaciona con la ley de atracción y la ley de correspondencia y se puede resumir en la frase: “Cosechas lo que siembras”. Esta ley establece que tus esfuerzos siempre serán positivos. Si estás buscando algo, debes contribuir de alguna manera hacia el logro de tu objetivo, debes trabajar por él y no sentarte a esperar que con sólo desearlo se hará realidad.
9. Ley de la relatividad
Esta ley sugiere que nos inclinamos a comparar cosas en nuestro mundo, pero en realidad, todo es neutral. El relativismo existe en todas las cosas y, al final, el significado se reduce a nuestra perspectiva y percepción; las cosas son “buenas” o “malas” según quién las mire y desde dónde las mire.
Aplicar esta ley puede ayudarnos a comprender las partes más difíciles de nuestras vidas con mayor compasión. Por ejemplo, si nos sentimos desagradecidos por nuestra situación de vida, podría deberse a que estamos comparando nuestra situación con la de otra persona. En cambio, sería mejor apreciar lo que tenemos y agradecer por ello, sin necesidad de compararlo.
10. Ley de polaridad
Esta ley dice que todo en la vida tiene un opuesto; el bien y el mal, el amor y el miedo, el calor y el frío, la luz y la oscuridad. La clave es entender que éstos son los dos lados de la misma moneda.
Si te enfrentas a una situación difícil, como una ruptura o una enfermedad, por ejemplo, piensa en cómo se ve lo contrario (la unión, el amor y la salud, por ejemplo), lo que puede revelar una nueva perspectiva o dejarte una valiosa lección.
11. Ley del ritmo
Los ciclos son una parte natural del universo, como ocurre con las estaciones del año o el mismo ciclo de la vida. En nuestras propias vidas, podemos recordar que la integración es tan importante como el crecimiento. Esperamos que seamos de una manera todo el tiempo, ya sea que estemos pensando en nuestra salud o incluso en la productividad, pero esto no es sostenible.
Toma nota de tus ritmos internos y trata de trabajar con ellos en lugar de luchar contra ellos; escucha siempre a tu cuerpo y a tu mente y dales lo que necesitan. ¿Te sientes agotado? Tal vez sea mejor descansar un poco en lugar de seguir trabajando en busca de ser más productivo.
12. Ley de género
Esta ley tiene que ver con las energías masculina y femenina que existen en todas las cosas. Gran parte de nuestra sociedad históricamente ha operado desde una mentalidad masculina de “apresurarse y hacer”, que no deja mucho espacio para simplemente “ser”. Ante esto, es importante que logres encontrar tu propio equilibrio entre las energías divinas masculinas y divinas femeninas para vivir más auténticamente.
Estas leyes universales pueden ser útiles para reflexionar sobre la vida y las elecciones, y para buscar un mayor sentido de conexión y propósito en el mundo.
La mente es maravillosa(P.A.R.Ramirez) — ¿Te has preguntado alguna vez cómo formamos nuestra comprensión del mundo que nos rodea? Muchas de las ideas y creencias que tenemos sobre la vida, la gente y las relaciones no son solo instintos naturales; son construcciones sociales que aprendimos y, a la larga, aceptamos como ciertas. Pero, ¿Qué significa esto en realidad?
Un constructo social se refiere a un «acuerdo» que las personas hacen sobre cómo deben ser las cosas. Por ejemplo, las normas sobre lo que significa ser hombre o mujer, así como las expectativas en el trabajo y las relaciones amorosas. Te explicamos más sobre este concepto y su impacto en nosotros.
– ¿Qué son los constructos sociales?
Los constructos sociales son conceptos instaurados y compartidos dentro de una sociedad. Funcionan como guías que nos ayudan a entender y organizar nuestra experiencia del mundo; pueden incluir creencias, normas, valores y categorías que orientan sobre cómo comportarnos y qué esperar de los demás.
Acorde con los expertos, el construccionismo es una forma de ver el mundo que sugiere que nuestra percepción sobre lo verdadero, falso, bueno o malo no es algo universal que exista por sí mismo. En lugar de eso, estas ideas son historias que compartimos y que varían según nuestra cultura,experiencias e interacciones.
Lo que consideramos «normal» en cuanto a la familia, el género o la amistad es algo que establecemos de forma colectiva. Por ejemplo, piensa en los roles de género que asumimos: en muchas culturas, se espera que las mujeres sean cuidadoras y los hombres sean los proveedores.
Dicha idea la aceptamos, pero, en realidad, no siempre refleja las capacidades ni los deseos de todas las personas. Esto debido a que las mujeres pueden ser excelentes líderes y los hombres pueden ser cuidadores amorosos; solo que romper estas ideas toma tiempo y esfuerzo.
– ¿Cómo se forma un constructo social?
El origen de los constructos se da a través de un proceso colectivo en el que las personas interactúan entre sí, dentro de un contexto social, cultural y temporal determinado. A medida que se enfrentan diferentes situaciones en la cotidianidad, se edifica una realidad con base en lo que se cree y experimenta de manera individual y grupal. Te explicamos cómo ocurre.
1. Interacciones sociales
Un estudio publicado en la revista académica Procesos Históricos señala que los constructos sociales se crean mediante la interrelación; cada individuo aporta sus ideas, actitudes, motivaciones y experiencias.
Este proceso no es estático, sino continuo y dinámico, ya que cambia con el tiempo y el espacio. A través del diálogo y la convivencia en sociedad, formamos una serie de normas y expectativas sobre cómo debemos desenvolvernos o qué es considerado «normal».
2. Influencias culturales
Cada sociedad desarrolla su conjunto de creencias, costumbres y valores que se transmiten de generación en generación. Este construccionismo también nos dice cómo interpretar el mundo.
Así, lo que creemos sobre la familia, el matrimonio o los roles de género está influenciado por las tradiciones. Por ejemplo, en algunas culturas, se espera que los padres velen por el bienestar de sus hijos hasta que sean adultos, mientras que en otras se fomenta la independencia desde una edad temprana.
3. Educación y esfera social
Lo que aprendemos en casa, en la escuela y a través de otros medios influye en la forma en que entendemos el mundo. La educación es clave para la creación de la construcción social, ya que nos enseña lo que se espera de nosotros como miembros de la sociedad.
En las escuelas y universidades se enseñan conceptos sobre igualdad, derechos humanos y diversidad cultural, que influyen en la percepción que se tiene del mundo. A su vez, en el hogar y en la comunidad, las familias y grupos sociales enseñan a través de ejemplos y tradiciones, formando el modo en que nos relacionamos con los demás.
4. Medios de comunicación
Las películas, la televisión, las redes sociales y otros medios refuerzan y difunden ideas. A través de estos canales, muchas veces adoptamos constructos sin cuestionarlos.
5. Historia y contexto
Los eventos históricos y el momento en que vivimos también juegan un papel fundamental. La construcción social puede transformarse a lo largo del tiempo, en respuesta a movimientos sociales, avances científicos o cambios políticos.
Un ejemplo de esto es la creciente tendencia hacia la aceptación de la diversidad sexual y de género. Lejos de las ideas que aún estigmatizan y marginan a las personas LGBTQ+, hoy en día estamos viendo un movimiento global que promueve la igualdad y el respeto por todas las identidades.
Este cambio ha llevado a una mayor visibilidad y reconocimiento de identidades que antes eran marginadas, lo que promueve un entendimiento más inclusivo de lo que significa ser humano.
– ¿Por qué se crean estos conceptos?
Los seres humanos instauramos construcciones sociales paracategorizar, simplificar y organizar la vasta cantidad de información de nuestro entorno.
Al clasificar a las personas por características comunes, como la raza, el género, la clase social, la nacionalidad o cualquier otro aspecto relevante, hacemos suposiciones sobre sus pensamientos y comportamientos en función de las normas y expectativas asociadas con esos grupos.
Por ejemplo, si alguien pertenece a un grupo específico, es posible suponer que comparte ciertos valores o comportamientos típicos de esa población.
Estas ideas contribuyen a definir lo que se considera aceptable o inaceptable dentro de una cultura, lo que a su vez impacta en la cohesión social y en la identidad colectiva, fundamental para la estabilidad social y el funcionamiento de comunidades.
No obstante, la categorización social podría llevar a creencias obsoletas o dañinas, como los prejuicios, la discriminación y los estereotipos de género. Debido a ello, a medida que la sociedad evoluciona, también lo hacen las construcciones sociales, lo que impulsa un cuestionamiento más profundo de lo que ya está establecido.
– Ejemplos de constructos sociales
Este conjunto de conceptos está presente en diferentes ámbitos de la vida. Al reconocer y cuestionar eso que damos por sentado, trabajamos por una sociedad más inclusiva y equitativa. Veamos cuáles son los constructos más frecuentes.
. Roles de género
Estos determinan cómo se espera que se comporten hombres y mujeres en una sociedad, algo que genera de forma inevitable estereotipos de género. Uno de los más comunes es la creencia de que ellas son sumisas o dependientes, una idea perpetuada en varias culturas.
A pesar de que este estereotipo es muy reconocido, guarda una perspectiva machista, ya que no todas las mujeres se ajustan a esta imagen. Muchas buscan desarrollo profesional y tienen carreras exitosas, lo que desafía la noción de que solo deben ser cuidadoras o personas subordinadas.
Por otra parte, hay culturas en las que se espera que los hombres sean fuertes y no expresen vulnerabilidad o tristeza. Mientras que a las mujeres se les permite mostrar una gama más amplia de emociones; tales creencias pueden llevar a percepciones de debilidad en ellos y a la estigmatización de su vulnerabilidad.
. Clases sociales
La separación de las personas en diferentes clases sociales, como alta, media o baja, es otra construcción social. Este sistema influye en el acceso a recursos, educación y oportunidades.
Las percepciones sobre el estatus pueden afectar las relaciones interpersonales, como quién se considera «adecuado» para interactuar en ciertos círculos. Por ejemplo, las distinciones en el acceso a la educación entre clases podrían perpetuar la desigualdad y limitar las aspiraciones.
De igual forma, la sociedad, a menudo, mide el éxito en términos de riqueza y estatus social. Es posible que esto cree una presión para que las personas de clases bajas se sientan fracasadas, si no alcanzan los mismos estándares que las clases altas, ignorando otros logros valiosos que no están relacionados con la riqueza material.
. Cultura y tradiciones
En algunas culturas, la vestimenta formal es un símbolo de respeto y estatus. En otras, la ropa informal puede ser vista como más auténtica o accesible. Además, el modo de verstirse puede influir en la percepción de alguien en diversas situaciones sociales.
Por otro lado, las creencias religiosas forman construcciones culturales que influyen en la moral y la ética de una sociedad. En países donde el cristianismo es predominante, puede haber ideas sobre la importancia de la caridad y el perdón; mientras que, en otros, las enseñanzas del budismo enfatizan la compasión y el desapego.
. Normas de belleza y salud
Los pensamientos sobre la belleza y la salud varían según el entorno y el tiempo. Por ejemplo, en muchas sociedades contemporáneas, la delgadez se asocia con la belleza. Pero en otras, el sobrepeso puede ser visto como un símbolo de prosperidad y salud.
En este mismo orden, la aceptación de la cirugía plástica se ha convertido en un constructo. En algunas partes del mundo, los procedimientos estéticos son vistos como un modo de mejorar la autoestima y adaptarse a los estándares de belleza. Pero hay culturas que los consideran superficial o incluso tabú.
En la vida diaria, estas normas afectan cómo las personas se ven a sí mismas y cómo se relacionan, influyendo en su autoestima y en sus interacciones.
– La construcción social en psicología
Dentro del campo de la psicología se enfatiza cómo los constructos afectan la manera en que las personas piensan, sienten y actúan, moldeando sus percepciones y accionar en diversas situaciones.
Asimismo, se puede analizar la forma en que las construcciones vinculadas al género o el sexismo, por ejemplo, impactan en la identidad, las relaciones interpersonales y los procesos de socialización.
Como refiere la teoría de los constructos personales de George Kelly, las personas elaboran y ajustan sus teorías en función de sus experiencias con los demás.
Es de resaltar que el constructo social también juega un papel crucial en la manera en que se aborda la salud mental.
Los estigmas asociados con la raza o ciertas identidades pueden conducir a la discriminación y la exclusión, algo que afecta el bienestar emocional y la forma en que se suele tratar a quienes tienen antecedentes culturales diferentes.
– Moldear los constructos hace un mundo más inclusivo y diverso
Desde las normas que rigen nuestras interacciones hasta lo que consideramos «normal», los constructos sociales tienen un impacto profundo en las vivencias diarias. Sin embargo, su naturaleza dinámica nos recuerda que son moldeables y están sujetos a revisión y transformación.
Al cuestionar y reexaminar los conceptos establecidos, ampliamos nuestra comprensión del mundo y cultivamos un futuro más inclusivo y diverso. Este proceso de reflexión y diálogo es útil para derribar barreras y desafiar estereotipos, fomentando una sociedad en la que todas las voces sean escuchadas y valoradas.
JotDown(J.C.Pereletegui) — Es una calurosa mañana del verano de 1938, en un barrio obrero a las afueras de la ciudad de Castellón, recién ocupada por las tropas franquistas. Un vehículo con las insignias de la Falange se detiene ante la tapia del conocido como Hort de Victorino.
Desciende un individuo estirado, con americana sahariana negra, pantalón negro, camisa negra y corbata negra. Negro como un cuervo. Es Julio Martínez Santa-Olalla, hijo de un general franquista y camisa vieja de la Falange. El ejército lo ha rechazado por sus problemas de visión y aprovecha su formación de arqueólogo para otras misiones.
El chófer del vehículo toca la bocina con insistencia hasta que se abre la puerta de l’Hort de Victorino y se asoma un hombre robusto, de unos cincuenta años. Lleva un pañuelo de cuadros al cuello y se cubre con un guardapolvo manchado de pintura. Juan Bautista Porcar es un afamado pintor castellonense, que tiene l’Hort de Victorino como estudio. También es su refugio y su despensa mientras dure la guerra. Santa-Olalla cruza la puerta sin esperar a ser invitado, haciendo a un lado a Porcar.
Al otro lado de la tapia hay un caserón destartalado a un lado del gran patio central que Porcar ha reconvertido en huerto. Sin andarse con preámbulos Santa-Olalla le pide, le exige, el libro de los trabajos realizados en 1935 en cova Remigia, en el barranco de la Gasulla.
Porcar le explica lo que sabe, o lo que cree saber: tras el descubrimiento de las pinturas por el masovero Modesto Fabregat, la noticia le llegó a él a través de la Sociedad Castellonense de Cultura. Después de visitar las pinturas envió una nota a la Universidad Central de Madrid, a la que Hugo Obermaier, catedrático de Historia Primitiva del Hombre, respondió con entusiasmo.
Tras estudiarlas in situ durante el verano de 1935, Obermaier y él mismo terminaron el libro en junio del año siguiente y quedó en manos de la imprenta. Unos meses más tarde deberían haber recibido los ejemplares solicitados, pero llegó el 18 de julio. El mundo se llenó de humo y odio, de fuego y sangre, y cova Remigia, y todo lo que significaba, cayó en el olvido.
También el libro. Por lo que Porcar sabe, la imprenta no llegó a realizar el trabajo. Santa-Olalla le dice que no son esas las noticias que él tiene. Porcar se muestra sorprendido. El cuervo pregunta por las copias y las fotografías de las pinturas rupestres del barranco de la Gasulla. Porcar le dice que todo se lo llevó Obermaier a Madrid.
—El despacho de Obermaier en la Universidad Central fue asaltado por las hordas rojas —explica Santa-Olalla—, nada se salvó.
—Entonces todo está perdido —replica Porcar. Trata de no mirar hacia un rincón del patio. Ese donde, al principio de la guerra, enterró sus copias de las pinturas de cova Remigia, junto con los negativos del fotógrafo Eduardo Codina.
—No importa, es trabajo hecho por extranjeros, está contaminado, no lo necesitamos para nada.
Santa-Olalla se marcha con tanta brusquedad como ha llegado.
Porcar queda pensativo. Rememora ese agosto de 1935 que vivió con Hugo Obermaier, Henri Breuil y Eduardo Codina en pleno campo, en el barranco de la Gasulla, mientras copiaban las pinturas prehistóricas levantinas de cova Remigia.
Hugo Obermaier
¿Un arte nuevo para un tiempo nuevo o un arte viejo que se reinventa?
Por aquel entonces Porcar ya había oído hablar de ese arte prehistórico que llamaban levantino por encontrarse solo en la mitad oriental de la península ibérica. Había visto las pinturas del barranco de la Valltorta, próximo al de la Gasulla, estudiadas por Obermaier y publicadas en 1919. Recuerda lo impresionado que se sintió.
Pequeños arqueros de piernas gruesas y torsos desnudos, o estilizados como filigranas delicadas, lanzados a la carrera en pos de cabras y ciervos. Animales expresionistas, en los que una cuerna o una cabeza eran suficientes para visualizarlos al completo, la parte por el todo. De pintor a pintor, Porcar sentía gran admiración por sus colegas prehistóricos.
También había leído algún libro sobre la cueva de Altamira, con sus figuras enormes y admirables.
No se le escapaba la diferencia fundamental entre el arte franco-cantábrico y el del Levante: los animales de Altamira y de otras cuevas del sur de Francia son estáticos, solemnes, abruman con su hieratismo. Por el contrario, las figuras de los barrancos de la Valltorta y de la Gasulla, corren, saltan, huyen, matan y mueren, son dinámicas… no se limitan a estar ahí, ¡cuentan una historia!
A principios del siglo XX, Juan Cabré Aguiló, turolense de Calaceite, pueblo próximo al límite con Lleida, es un joven estudiante de Bellas Artes, aficionado a las antigüedades. Sería 1905 cuando oye de boca de unos campesinos que en el barranco de Calapatá, próximo a su pueblo pero término municipal de Cretas, en la llamada Roca del Moro, hay pinturas de ciervos y otros animales.
Cabré visita el lugar y copia las pinturas. En 1907 se publican en el Boletín de Historia y Geografía de Aragón, en un artículo que firma su director, sin ninguna repercusión en apariencia… solo en apariencia.
A finales de ese mismo año, una editorial de Barcelona busca publicar un libro sobre monumentos y antigüedades de Cataluña, para lo que remite un cuestionario a todos los pueblos y aldeas del país. Uno de ellos llega a Cogul, una remota aldea de Lleida a poco más de setenta kilómetros en línea recta del barranco de Calapatá.
El párroco de Cogul, Ramón Huguet, responde al cuestionario informando de unas curiosas pinturas existentes en un roquedo a las afueras del poblado. Por pura coincidencia, se le conoce como Roca dels Mors, igual que la peña de Calapatá. La editorial pasa la información al historiador Ceferino Rocafort, que viaja hasta Cogul. En marzo de 1908 publica un artículo sobre esas pinturas en el Butlletí del Centre Excursionista de Catalunya.
El escenario está preparado para que haga su gran entrada el actor principal.
Henri Breuil se ordena sacerdote en 1900. Nunca ejercerá su ministerio de forma regular, pero la ciencia de la prehistoria siempre lo recordará como el abate Breuil. No muy alto, cuando acompañe a Obermaier y Porcar en la Gasulla, frisando la sesentena, los kilos habrán redondeado su figura; por ahora, toda su corporeidad se la debe a la sotana.
Tiene una cara redonda y afable tras la que se ocultan una terquedad a toda prueba y un carácter indómito. Los años que van de su primera misa a este de 1908 son trascendentales para el abate. En 1902, de la mano del arqueólogo Emile Cartailhac, viaja a Santander. Cartailhac, que durante años ha proclamado la falsedad de las pinturas de Altamira, acaba de retractarse y trata de enmendar el mal que ha hecho.
Tumbado de espaldas sobre el frío suelo de la cueva, Breuil copia a mano alzada todo el techo de la sala de los bisontes. Sus fascinantes dibujos al pastel maravillan al príncipe Alberto I de Mónaco, apasionado de la arqueología, quien decide sufragar una suntuosa edición que pone el nombre de Breuil en boca de todos los arqueólogos de Europa.
En ese su primer viaje a España, Breuil toma contacto con Hermilio Alcalde del Río, director de la Escuela de Artes y Oficios de Torrelavega (Santander), quien ha sido firme defensor de la autenticidad de las pinturas de Altamira. Alcalde del Río se convierte en los ojos y los oídos de Breuil en España.
Está atento a todo lo que tenga que ver con el arte prehistórico y las publicaciones sobre las pinturas de Calapatá y de Cogul no le pasan desapercibidas. Informa a Breuil, que se interesa al momento por esos hallazgos tan sorprendentes. Con la prontitud que le caracterizará toda su vida, y gracias a la ayuda de Alcalde del Río, Breuil toma contacto epistolar con Juan Cabré y con el Centre Excursionista de Lleyda y en agosto y septiembre de 1908 visita Calapatá y Cogul.
Breuil llega Lleida a finales de agosto. El Centre Excursionista de Lleida le facilita el viaje hasta Cogul en tartana y celebra una cena un su honor al regresar, de lo que dan buena cuenta en su boletín. Durante la cena, Breuil, al que siempre le gusta tener público, se explaya largamente sobre las pinturas que ha visto.
El conjunto consta de una sugerente escena de danza, en la que varias mujeres parecen bailar en torno a un hombre de largo falo. Las rodean un grupo variopinto de animales: cabras, toros, ciervos y ciervas, jabalíes… y un bisonte. Algunos animales posan estáticos, otros corren con grandes zancadas, o aguardan impasibles la flecha del cazador.
Lo más importante de todo lo que Breuil dice esa noche es la mención del bisonte, un animal extinto al sur de los Pirineos desde los tiempos paleolíticos. El abate jamás se retractará de una afirmación categórica. Esta la mantendrá hasta su muerte, para la que aún falta más de medio siglo. En ese tiempo se acumularán opiniones en contra y evidencias cada vez mas rotundas. Al final, en el congreso de Wartenstein de 1960, se quedará solo, él y su bisonte.
Identificar en las rocas de Cogul un animal cuaternario extinto significa datar las pinturas en el Paleolítico. Esa va a ser la base de la teoría cronológica del abate Breuil sobre el arte levantino: es un manifestación contemporánea de las pinturas paleolíticas, como las de Altamira. Para Breuil, el arte levantino es el arte paleolítico que se reinventa cuando deja los fríos del Cantábrico y de los Pirineos y se acerca al lado oriental de la península ibérica, atemperado por el Mediterráneo.
Abandona las cuevas profundas y toma posesión de los abrigos inundados de luz solar. Cae en la tentación de contar historias y para ello introduce la figura humana, ausente en el arte paleolítico. Eso es todo. El arte levantino es una variación del arte paleolítico. Tiene una mayor perduración que este, aunque no demasiada, y se extingue con los últimos cazadores/recolectores, unos 8000 años antes del presente.
Tras dejar Lleida, Breuil se reúne con Cabré y visitan el barranco de Calapatá. Lo que ve allí ratifica al abate en la primera impresión que se ha formado en Cogul. En la roca del Moro de Calapatá no hay mujeres danzando ni animales acechados por cazadores. Solo tres ciervos majestuosos, mayormente estáticos, apenas con una pizca de sensación de movimiento. Además un par de arqueros caminando a grandes trancos y lo que podría ser un jabalí inmóvil.
Mientras regresan a caballo a Calaceite, el ojo experto de Breuil descubre varias pinturas más, a lo lejos, en una roca iluminada por el sol del atardecer. Más animales casi estáticos, que alimentan su convencimiento de hallarse ante un arte contemporáneo del franco-cantábrico.
Sin embargo la opinión de Breuil, por autorizada que sea, no concita unanimidad. Conforme avance la investigación serán muchos los estudiosos, especialmente los españoles, que piensen que el levantino no tiene nada que ver con el paleolítico. Pero, ¿quíenes son ellos para discutir al maestro?
Será Cabré el primero que levante la mano, tímidamente, en su libro de 1915. Luego vendrán más, con más y mejores argumentos. Para ellos, los milenios de transición entre el Paleolítico y el Neolítico son un tiempo nuevo, que abandona las tradiciones del pasado. Nuevas formas de pensar, nuevas formas de subsistir, nuevas formas de relacionarse con el mundo, en definitiva es un tiempo nuevo, que exige un arte nuevo.
Comparan la aparición del arte levantino con los numerosos movimientos de vanguardia de estos inicios del siglo XX: una ruptura con todo lo anterior.
La llamada del levantino
El poder de fascinación del arte levantino es inmenso. Nadie puede contemplar un panel de levantino sin sentirse conmovido. Tampoco Breuil, a pesar de tanto arte prehistórico como ya ha visto. No puede ignorar las pinturas de estas «rocas de los moros», por modestas que parezcan comparadas con la grandiosidad de Altamira, Font de Gaume, El Castillo o Combarelles.
Le ofrece a Cabré entrar al servicio de Alberto I de Mónaco, como prospector de arte prehistórico en las tierras aragonesas. Esta colaboración, por ahora a título personal, se institucionalizará en 1910, cuando el príncipe funde en París el Instituto de Paleontología Humana (IPH).
A partir de entonces será el instituto quien sufrague las subvenciones a Cabré y otros muchos prospectores en toda España. Subvenciones bien magras, que apenas cubren los gastos, pero que tienen el atractivo de que los perceptores aparecen como coautores de las memorias que, sobre sus descubrimientos, escribe el abate y que publica en las más prestigiosas revistas europeas.
Cabré tiene motivos para ver el futuro con optimismo. Cinco años antes había iniciado sus estudios de Bellas Artes en Madrid, gracias a los cuales entró en contacto con Enrique de Gamboa y Aguilera, marqués de Cerralbo, rico y poderoso aristócrata, de los más de este momento. Es uno de los principales responsables del Partido Carlista, diputado del Congreso y senador.
La simpatía de Cerralbo por Cabré es casi instantánea y siempre se comportará con el joven aragonés como un leal y afectuoso padrino. Esa protección se ve ahora incrementada por la del abate Breuil y el príncipe de Mónaco.
Juan Cabré Aguiló
Al poco de conocerse, Cabré contagia a Cerralbo el interés por la arqueología. Enseguida se convierte en uno de los principales arqueólogos aficionados de Europa (de lo que todavía da cuenta el atestado Museo Cerralbo, en Madrid). Además, decide utilizar su poder político para promover la arqueología profesional en España, inexistente hasta la fecha.
El año anterior al viaje de Breuil, el gobierno crea, gracias al empeño del premio nobel Santiago Ramón y Cajal, la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE).
En poco tiempo se convierte en la cabecera de un enorme conglomerado de laboratorios y centros de investigación, también de la mítica Residencia de Estudiantes de Madrid. Uno de estos centros creados bajo los auspicios de la JAE es, en 1912, la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas (CIPP), con sede en el Museo Nacional de Ciencias Naturales.
La CIPP nace por la confluencia de dos voluntades. Por un lado, la política, la del marqués de Cerralbo, que será su presidente hasta su fallecimiento en 1922. Por el otro, la científica, del eminente geólogo Eduardo Hernández-Pacheco, que al inicio será jefe de trabajos de la comisión y sucederá a Cerralbo en la presidencia. Juan Cabré, como comisario de exploraciones, y el dibujante Francisco Benítez Mellado, completan la plantilla inicial.
La CIPP nace para aglutinar toda la investigación en Prehistoria, sin embargo en Barcelona tienen otros planes. A la par que la JAE, se crea el Instituto de Estudios Catalanes (IEC) con el propósito de incentivar los estudios científicos de todo tipo «desde» (no solo «en») el ámbito de Cataluña. En 1915 el IEC da carta de nacimiento a su Servicio de Excavaciones Arqueológicas, que no tendrá ningún reparo en actuar fuera de los límites administrativos de las provincias catalanas.
A partir de ahora, la investigación arqueológica en España será un continuo equilibrio de poder entre estas tres instituciones y sus representantes: el Instituto de Paleontología Humana (IPH), del príncipe de Mónaco y el abate Breuil, la CIPP del marqués de Cerralbo y Hernández-Pacheco y el IEC, que tiene a Pere Bosch Gimpera como director del Servicio de Excavaciones Arqueológicas.
En ocasiones colaborando, en ocasiones estorbándose, en ocasiones chocando de frente, los tres se repartirán la investigación del arte levantino durante las próximas décadas.
Cuando el príncipe de Mónaco funda en París su instituto, al primero que contrata es al abate Breuil. Este trae consigo a otro sacerdote, de su misma edad, alemán, que ha estudiado Arqueología en Viena y se encuentra en París, algo perdido: Hugo Obermaier. De carácter pausado, reflexivo y metódico, es en todo opuesto a Breuil. Posiblemente por ello surge entre ambos una amistad indestructible, que perdurará por más de tres décadas y sobrevivirá a tres guerras.
El primer encargo que Obermaier recibe del príncipe es estudiar la cueva de El Castillo, en Santander. Allí se encuentra, con su ayudante Paul Wernert, también alemán, cuando estalla la Gran Guerra, en 1914. El IPH corta al instante la relación y ambos quedan varados en España, sin medios, ni ganas, de regresar a Alemania.
El antimilitarismo de Obermaier es bien conocido. Gracias a la mediación del conde de la Vega del Sella, buen estudioso del Paleolítico asturiano, el marques de Cerralbo los acoge en la CIPP. Allí permanecerán hasta que Obermaier gane la cátedra de Historia Primitiva del Hombre en la Universidad Central. Puede que Obermaier ya no pertenezca al IPH, al menos formalmente, pero su íntima amistad con Breuil permanece intacta y se convierte en los ojos y oídos del abate dentro de la CIPP.
Pintura rupestre de cova Remigia, arte levantino.
Del alma las virtudes, del corazón las pasiones
Es principios de 1917, la guerra europea se encuentra en su momento más álgido, acaba de finalizar la batalla de Verdún y Alemania lanza su ofensiva submarina total. Todo eso queda muy lejos de Tiritg, un pueblecito, apenas una aldea, del agreste interior de la provincia de Castellón.
Allí, Alberto Roda acaba de descubrir la espectacular cova dels Cavalls, en la rambla de la Valltorta. Por distintos conductos, la noticia llega a la par a la CIPP y al IEC, que no tardan nada en despachar sendas comisiones informativas.
El 24 de marzo, mientras Obermaier y su grupo hacen una revisión preliminar de la cova dels Cavalls, se presenta Bosch Gimpera al frente del equipo del IEC. Obermaier los recibe con serenidad y cortesía. Ha llegado primero y se siente, y lo demuestra, como el dueño de la casa atendiendo a las visitas.
Bosch Gimpera acepta la situación con cordialidad. En parte porque se sabe en deuda con Obermaier. ¿Cómo es eso?
Tras doctorarse primero en Derecho y luego en Filosofía, Pere Bosch Gimpera marcha a Alemania para estudiar Arqueología. Allí escribe su tercera tesis doctoral. El inicio de la Gran Guerra provoca su regreso de urgencia a España con todos sus planes de futuro desmontados.
Aquí, algo desnortado, hace un intento de recalar en la CIPP. Al poco de integrarse en la comisión tiene un agrio enfrentamiento con Cabré a cuenta de los permisos de excavación de varios yacimientos íberos de Aragón, próximos al límite con Cataluña. La situación se tensa de forma extraordinaria y Hernández-Pacheco debe hacer uso de toda su autoridad para ponerle fin.
En este choque de trenes, Obermaier apoya sin reservas a Bosch Gimpera. A causa, casi seguro, de que es la única persona con la que puede hablar en alemán, además de con su ayudante, Wernert. También comparten el espíritu y los métodos de la formación alemana en Arqueología, muy avanzada respecto al resto de Europa, no digamos a España.
En el libro que Obermaier publicará tras el estudio de las pinturas de la Valltorta, hará, sin venir apenas a cuento, severas advertencias a los lectores sobre la incompetencia de Cabré como arqueólogo.
Tras la galerna, el ambiente en la CIPP se enrarece extraordinariamente y tanto Cabré como Bosch Gimpera la abandonan. Este, con los permisos de excavación en el bolsillo, es recibido con los brazos abiertos en el IEC. A Cabré, el marqués de Cerralbo le busca acomodo en otro de los institutos de investigación adscritos a la JAE: el Centro de Estudios Históricos. Allí, Cabré se labrará una sólida reputación como experto en el mundo íbero.
Además de la complicidad entre Obermaier y Bosch Gimpera juega a favor de la concordia la extraordinaria riqueza del yacimiento. Entre el descubrimiento inicial de enero y la visita de las comisiones en marzo, se han hallado otros cuatro abrigos pintados. Cada uno de ellos tiene más pinturas de arte levantino que todo lo encontrado desde la visita de Breuil a Calapatá y Cogul, nueve años antes. Acuerdan pues, repartirse el territorio entre la CIPP y el IEC.
Pero serán tres, no dos, los que estudien el barranco de la Valltorta. Resulta que Alberto Roda, el vecino de Tiritg descubridor de las pinturas, es un fervoroso militante del Partido Carlista, al que no le hace gracia que sean un alemán y unos catalanes los que estudien el pasado de su terruño.
No se le ocurre mejor idea que ponerse en contacto con el jefe de su partido, que en esas fechas no es otro que el marqués de Cerralbo, y le ofrece a él personalmente dos abrigos más que ha descubierto y de los que no ha informado ni a Obermaier ni a Bosch Gimpera. Cerralbo no deja pasar la ocasión.
Le consigue a Cabré «vacaciones» en el CEH y lo subvenciona de su amplio bolsillo para que vaya a la Valltorta. En la carta en la que le hace el encargo le dice: «… las publicamos tu y yo [las dos cuevas que Alberto Roda le ha reservado], y respecto a las demás [al resto de las cuevas de la Valltorta] ya hablaré contigo y con Pacheco…».
Todo lo que Cabré sabe de arte rupestre y de cómo estudiarlo lo ha aprendido de Breuil. Los dos son dibujantes de gran talento, el de Cabré, además, perfeccionado por su formación académica. El método de trabajo de Breuil consiste en copiar las pinturas a mano alzada, muy deprisa, y luego, en el estudio, realiza los dibujos definitivos ayudándose de los bocetos, las notas escritas y su memoria. Cabré, por supuesto, hace lo mismo.
Obermaier trabaja de forma muy diferente. Él no es dibujante, por lo que siempre incorpora a su equipo uno de gran talento. En este caso, Francisco Benítez Mellado. Antes de copiar un panel de figuras lo estudia con detenimiento, lupa en ristre. Toma abundantes medidas y lo discute con Benítez y los otros miembros del equipo. Si es preciso se hace un primer bosquejo sobre papel milimetrado para analizar las proporciones.
Cuando el dibujante, por fin, inicia su trabajo, lo hace bajo la mirada atenta de Obermaier y siguiendo sus minuciosas indicaciones. Este compara cada trazo con el original de la roca. Si no está satisfecho, se descarta y se comienza de nuevo. Así, cuando se da un panel por copiado, el dibujo obtenido es el definitivo.
Cabré pasa como una exhalación por la Valltorta. En menos de una semana copia todos los abrigos, los dos «secretos» y también el resto, tanto los reservados a la CIPP como los del territorio del IEC. Lo hace con tanta discreción que en ningún momento se encuentra con persona alguna de las dos comisiones. Es como el paso de un fantasma.
Por desgracia, de tanto esfuerzo, solo el trabajo de la CIPP dará fruto. En 1919 se publica un magnífico libro con los cinco abrigos estudiados por Obermaier y Wernert y minuciosamente copiados por Benítez Mellado. Por diferentes circunstancias, ni las copias del IEC ni las de Cabré se publicarán y acabarán devoradas por el monstruo del olvido.
Para Cabré, la Valltorta supone su despedida de facto del arte levantino. A partir de ahora vuelca todas sus energías en el mundo íbero. Para Obermaier supone su consolidación en la CIPP, de la que el marqués de Cerralbo se distancia a consecuencia de su actividad política. Sus obligaciones como presidente recaen sobre Hernández-Pacheco, a quién absorben la mayor parte de su tiempo.
Eso, más la salida de Cabré y el ingreso fallido de Bosch Gimpera hacen que, en la práctica, Obermaier sea el único arqueólogo en activo. Sus miras, sin embargo, están más allá de la comisión. El año anterior al estudio de la Valltorta, se publica su obra primordial: El hombre fósil, que le proporciona una gran notoriedad en los círculos intelectuales de Madrid.
Con ese impulso comienza una campaña metódica para hacerse con una cátedra en la Universidad Central, la que ya ocupa cuando llega la nota de Porcar dando cuenta de los descubrimientos en el barranco de la Gasulla.
Los diecisiete años transcurridos desde los trabajos de la Valltorta han sido fructíferos para Obermaier. Las sucesivas revisiones y reediciones de El hombre fósil le han dado notoriedad a nivel europeo. Gracias a eso se convierte en la estrella de la magna exposición que la Asociación Española de Amigos del Arte (una entidad benemérita en la que milita lo más granado de la aristocracia y la alta burguesía) organiza en 1921 en la Biblioteca Nacional: Arte Prehistórico Español.
Francisco Benítez Melladoacompañado por un guía
Los auténticos impulsores son el marqués de Cerralbo y, sobre todo, Hernández-Pacheco.
Sin embargo es Obermaier quién aparece junto al rey Alfonso XIII en la ceremonia de inauguración, el protagonista indiscutible del ciclo de conferencias paralelo y quién acapara más espacio en el abundante seguimiento que la prensa madrileña hace de la exposición.
Es el último paso del largo y arduo camino para obtener la ansiada cátedra.
Al año siguiente, gracias a la presión directa del duque de Alba, la Facultad de Filosofía y Letras reconvierte la cátedra de la recientemente fallecida, Emilia Pardo Bazán, en Historia Primitiva del Hombre, a la medida de Obermaier.
Es probable que esos años, hasta 1936, sean los mejores de la estancia de Obermaier en España y quizás los más felices de su vida. Goza de holgura económica y notable prestigio. Se codea con lo mejor de la sociedad española, es un referente de la excelencia de la universidad madrileña. Muchos de sus estudiantes serán los cabecillas de la investigación prehistórica de su generación. Hay dos en particular que destacarán sobremanera: Martín Almagro Basch y Julio Martínez Santa-Olalla. Ese Santa-Olalla.
Sin embargo, a pesar de tantos oropeles, no cuesta mucho creer que la nota de Porcar le hace rememorar los vibrantes días de abril de 1917, viviendo casi al aire libre bajo el azul cielo castellonense. Tiene cincuenta y siete años. Es su última oportunidad de sentirse de nuevo joven y alocado. También es la ocasión perfecta para reencontrarse con su gran amigo, Breuil.
Tras la Gran Guerra el abate centra su atención en el arte paleolítico francés y en la prehistoria africana, y se espacian sus visitas a España. Si lo tienta con un descubrimiento fabuloso, puede que lo haga volver. Todo esto probablemente explica la prontitud y el entusiasmo con el que responde a Porcar.
El desinterés de Breuil por España puede tener que ver también con el desastre en el que han acabado sus relaciones con Cabré y con Hernández-Pacheco. Un par de años antes del descubrimiento de la Valltorta, Cabré publica El arte rupestre en España, una obra de referencia para la arqueología española. Breuil, posiblemente herido en su orgullo al ver a su pupilo subírsele a las barbas, escribe una larga e hiriente crítica, en español y en francés, que, además de inmerecida, roza el insulto.
La relación de ambos ya estaba tocada desde que Cabré se integró en la CIPP y trató de crear para esta una red de prospectores que competía con la de Breuil y el IPH. A partir de ahora la relación será de pura cortesía, una suerte de paz armada.
La auténtica ruptura llega después de la exposición de 1921. Unos años antes se había descubierto en el sur de Valencia un abrigo de arte levantino excepcional: la cueva de la Araña. De su estudio se encarga personalmente Hernández-Pacheco, con Benítez Mellado como dibujante, durante el verano de 1920.
Aplica un método de trabajo similar al de Obermaier en la Valltorta. Hernández-Pacheco retrasa la publicación de la Araña para no interferir con la exposición de Madrid, porque sabe que cuando salga a la luz, la ira de Breuil se desatará como un castigo divino, tal cual ocurrió.
En la segunda parte del libro, Hernández-Pacheco explica su teoría cronológica del arte levantino, opuesta a la del abate. Para él, este arte es post-Paleolítico. Nace en los milenos de transición hacia el Neolítico y perdura hasta la Edad del Cobre.
Para sostener esta opinión debe desmontar la tesis de Breuil de que hay animales cuaternarios extintos entre las representaciones del arte levantino. Minuciosamente, figura por figura, rebate todas las identificaciones del abate. El bisonte de Cogul es un toro, no un bisonte.
El alce de la cueva del Queso (Alpera, Albacete) es un cuadrúpedo de especie indeterminada, lo mismo que la gamuza de Tortosillas (Ayora, Valencia). En el Abrigo Grande de Minateda (Hellín, Albacete), Breuil ve dos rinocerontes, un antílope saiga, un reno y un león de las cavernas. En las precisas y detalladas copias de Benítez Mellado no se aprecia ninguno de esos animales.
La cólera del abate no repara en la exquisita cortesía que Hernández-Pacheco muestra en el texto y afirma que lo acusa de mentiroso y falsario. ¡Nada más lejos de la realidad! La ofuscación del abate será permanente. Casi cuarenta años más tarde, ya muy cerca de su muerte, escribirá lleno de rabia que Hernández-Pacheco lo tildó de mentiroso.
En el tiempo transcurrido hasta la aparición de las pinturas de la Gasulla, la tesis de Hernández-Pacheco gana adeptos, hasta ser Obermaier de los pocos que defienden la cronología de Breuil. Hay motivos para pensar que lo hace más por la íntima amistad que le une al abate que por auténtico convencimiento. Esa amistad de la que quiere disfrutar una vez más. Sabe que el descubrimiento de Porcar le brinda una ocasión difícilmente repetible.
Tiempo de sangre y fuego
El entusiasmo de Obermaier desborda en la nutrida correspondencia que mantiene con Porcar durante el invierno de 1934-35. Sin duda consiguió transmitir a Breuil la excepcionalidad de lo que había visto en la visita de reconocimiento de octubre. En una de las cartas de finales de diciembre le comunica que el abate se unirá al equipo investigador. Este se completa con el fotógrafo Eduardo Codina y el antropólogo Julio Caro Baroja.
A principios de agosto se reúnen en el barranco de la Gasulla, con la ausencia por enfermedad de Caro Baroja. A pesar de tener una buena venta a una media hora de camino, Obermaier quiere vivir al aire libre, en el mismo abrigo. El masovero, Modesto Fabregat, dueño de las tierras en las que se encuentra la cueva, junto con su mujer, Pepa, se ponen a disposición de los investigadores para facilitarles la estancia.
Se montan andamios para facilitar el trabajo en el inclinado suelo de la cueva y se proveen de mantas y colchones. Una fuente próxima les surte de agua. Entre las provisiones no faltan el coñac y el chocolate.
El lugar principal del barranco de la Gasulla consta de dos abrigos muy próximos: cueva Remigia y el cingle de la Gasulla. Están situados en la mitad del cortado de roca que culmina la ladera derecha del barranco. Para ir de uno a otro se desciende al fondo de la cañada, se camina entre pinos un corto trecho y se asciende de nuevo a la pared.
Los visitantes del siglo XXI han sido privados de este placentero paseo por una innecesaria y agresiva pasarela metálica que salva el tramo de pared lisa entre cova Remigia y el cingle de la Gasulla.
Obermaier le deja a su amigo elegir su propio espacio de trabajo. Breuil decide encargase, él solo, del cingle de la Gasulla, el resto del equipo se dedicará a cova Remigia. Ya se ha visto cuán diferentes son los métodos de trabajo de uno y otro.
En un artículo perdido de 1965, hallado y publicado en 2010, Porcar rememora con tintes edénicos estos días de intenso trabajo y convivencia. La extraordinaria sabiduría de Obermaier y Breuil y su manifiesta complicidad, le sobrecogen. Llega a decir que «llevaban sobre sus hombros toda la arqueología del mundo».
Por desgracia, esta Arcadia feliz solo dura hasta que Breuil enferma de disentería y se retira a Castellón, a casa de Porcar. Una vez recuperado emprende el camino de regreso a Francia. Nunca volverá a la Gasulla.
Con la pérdida del abate, pronto se revela que el trabajo que resta es inabarcable. Obermaier y Porcar terminan de copiar cova Remigia y se trasladan al cingle, donde no tardan en admitir que, sin Breuil, será necesaria una segunda campaña. Se conjuran para ella al verano siguiente.
Entretanto, tienen entre sus manos todos los dibujos y fotografías de cova Remigia, un material invalorable de uno de las mejores sitios de arte levantino conocidos. Ponen todo su empeño en preparar el libro para publicarlo cuanto antes. Obermaier se ocupa de los textos y Porcar de la parte gráfica. Además redacta un interesantisimo capítulo de un tema inédito hasta la fecha: el arte levantino visto por un pintor, no por un prehistoriador.
Porcar habla con respeto de sus colegas prehistóricos y explica con tino y conocimiento sus técnicas y propósitos. Breuil aporta un breve capítulo dedicado a insistir en la cronología paleolítica del arte levantino. Reitera la existencia de fauna cuaternaria extinta, apoyándose ahora en los recientes descubrimientos de Lluis Pericot en la cova del Parpalló (Gandía, Valencia).
Por desgracia para él, con el devenir del tiempo, la inmensa colección de plaquetas grabadas que Pericot sacó del Parpalló, ¡casi 5000!, todas paleolíticas, acabaron siendo uno de los más fuertes clavos en el ataúd de la teoría cronológica del abate. Ni una sola tenía el más mínimo rasgo que permitiera conectarla con el arte levantino.
La correspondencia entre Porcar y Obermaier durante la primavera de 1936, a cuenta del libro de cova Remigia, es muy intensa. Se refleja en ella la minuciosidad, la atención a los detalles y la exigencia de Obermaier. En mayo dan el trabajo por terminado y Obermaier se encarga de los tratos con la imprenta. Los tres pagan la edición de su bolsillo, a excepción de veinticinco ejemplares que sufraga el ministerio. Según Obermaier, los libros estarán disponibles a finales de junio o principios de julio.
Liberados de esa obligación, inician todos los trámites necesarios para llevar a cabo la segunda campaña, con el cingle de la Gasulla como objetivo. Pero Obermaier nunca volverá a dormir bajo la noche estrellada del cielo castellonense. Diez años después de esa truncada segunda campaña, Porcar recibe estas letras de Breuil:
Mi querido amigo: Por saber todo el cariño que existe entre usted y nuestro gran amigo Hugo Obermaier, creo conveniente escribirle estos renglones para darle a conocer que ha fallecido el día 12 de noviembre, luego de una larga enfermedad. Desde que dejó España ha visto su salud empeorar poco a poco durante la guerra.
En mayo de 1936, con todo ya organizado para ir a la Gasulla, Obermaier cambia de idea. Comunica a Porcar que ha decidido realizar algunos trabajos en Francia y Alemania, sin más concreción. Le pide que él y Codina se encarguen de copiar el cingle de la Gasulla. Él irá a Castellón en octubre, para contrastar en el propio abrigo el trabajo realizado. A primera vista parece una decisión sorprendente, vista la obsesión de Obermaier por guiar cada trazo del dibujante a pie de panel.
Aunque puede que no lo sea tanto si pensamos en los buenos amigos y protectores que tiene en las altas esferas, como el duque de Alba o el conde de la Vega del Sella. ¿Le aconsejan que se ausente de España ese verano de 1936? Breuil advierte de que no acudirá «por la situación política». Obviamente sabe que Obermaier no estará en Castellón.
El golpe de Estado militar del 18 de julio de 1936 sorprende a Obermaier en Oslo, en un congreso de arqueología. Evita regresar a España y comienza un largo deambular por Europa. Falto de recursos, acaba por recalar en Friburgo (Suiza), en cuya universidad imparte unas pocas horas semanales de clases de Arqueología.
Finalizada la guerra, desde España hay insistencia por parte de altas instancias para que regrese y preste el juramento de lealtad al nuevo régimen. Le prometen que recuperará su cátedra en la universidad madrileña. Por contra, Santa-Olalla, su antiguo alumno, conspira y amenaza para hacerse con ella. Proclama su derecho hereditario a ocupar el puesto de su maestro.
A pesar de que todo el entorno de Obermaier está del lado de los nuevos gobernantes, y sin duda sus simpatías también, se resiste a prestar ese juramento. Se excusa en su estado de salud para retrasarlo. Es cierto que padece de arteriosclerosis y que la enfermedad se ha agravado desde que salió de España. Esa es la enfermedad del cuerpo, la del alma es aún más grave.
Ver los dos países de su vida, España y Alemania, devorados por el militarismo y la tiranía, le produce una tristeza irreprimible. Sus últimos meses en Friburgo son lastimosos. Completamente incapacitado, subsiste gracias el magro sueldo que le paga la universidad, a pesar de no poder impartir sus clases.
Santa-Olalla logra su objetivo y ocupa, nunca mejor dicho, la cátedra de Historia Primitiva del Hombre. Es una rendición de las autoridades universitarias, un nombramiento oficioso e irregular. A instancias suyas se crea la CGEA, la Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas.
Como los organismos alemanes en los que se inspira, la oficina Rosenberg del partido nazi y el servicio Ahnenerbe de las SS, la CGEA tiene la voluntad de controlar toda la actividad arqueológica nacional, para imprimirle un sesgo ideológico.
Santa-Olalla persigue el libro de cova Remigia como los nazis persiguen el Santo Grial. Lo considera parte de la herencia de Obermaier, esa herencia que él debe poner al servicio del glorioso Movimiento Nacional o, si ello no es posible, hacer desaparecer.
El libro hallado
Porcar obedece las instrucciones de Obermaier. Cobra la subvención de la segunda campaña y se persona en el ayuntamiento de Ares del Maestrat para levantar acta del inicio de los trabajos. La rebelión militar del 18 de julio obliga a suspenderlos a primeros de agosto.
Porcar deposita todo el dinero recibido en la delegación de Hacienda de Castellón y se recluye con su familia en el Hort de Victorino. Hijo de agricultores pobres, no ha olvidado cómo se trabaja la tierra. Reconvierte el jardín en huerto, cría conejos y gallinas. Consigue que su familia no pase hambre en los años de la guerra.
Al decir de alguien que le conoce bien, bajo las lechugas y los tomates están enterrados sus dibujos de cova Remigia y las fotografías de Codina. No ha recibido el libro, que debía salir de imprenta a principios de julio, así que lo da por perdido. Tiene noticia de la violencia que se desata en la Ciudad Universitaria de Madrid, de la dureza de la batalla que allí se libra.
En la facultad de Filosofía y Letras se ha luchado en los pasillos, en las aulas y en los despachos. Pocas esperanzas le quedan de que se salve algo de las pertenencias de Obermaier. Los únicos restos del naufragio en el que han acabado los días felices de la Gasulla los tiene él. No sorprende que trate de ponerlos a buen recaudo. Luego, la supervivencia se convierte en toda su preocupación.
Hasta que una mañana del verano de 1938 se presenta Julio Martínez Santa-Olalla con su requerimiento.
En realidad la visita de Santa-Olalla ha tenido un precedente singular. Ese invierno, antes de que en abril las tropas franquistas alcancen Vinaroz y partan en dos el territorio republicano, Porcar recibe una carta de Barcelona. Bosch Gimpera se interesa por obtener algunos ejemplares del libro de cova Remigia. Un interés sorprendente en medio del fragor de la guerra.
Más aún en alguien que compatibiliza los puestos de rector de la Universidad Autónoma de Barcelona y de conseller de Justicia de la Generalitat de Catalunya. Según la carta recibida, Bosch Gimpera ha enviado ex profeso una persona a Madrid para intentar conseguir esos libros, cosa que no ha logrado.
Ahora, desde el bando contrario, es otro personaje igualmente poderoso el que persigue el mismo objetivo, sin duda desatendiendo obligaciones que podrían parecer más acuciantes.
En marzo del año siguiente las tropas golpistas entran en Madrid y poco después el general Franco anuncia el fin de la guerra. Inmediatamente se crea la CGEA, al mando de Santa-Olalla, una de cuyas primeras actuaciones es requerir a Porcar, de forma cada vez más apremiante, la entrega de todos los materiales del barranco de la Gasulla que obren en su poder.
Todo ello hace que la curiosidad de Porcar por conocer el destino del libro de cova Remigia aumente día a día. Por fin, en diciembre se traslada a Madrid. O encuentra el libro o certifica su pérdida irremediable.
Sabe que Obermaier había encargado la edición a la imprenta Tipografía de Archivos, sita en la calle Olozaga. Los talleres están en ruinas a causa de los bombardeos. A base de gratificaciones consigue dar con uno de los obreros de la imprenta, que accede a guiarlo por los restos del edificio.
Allí, en uno de los almacenes, localizan un gran paquete con las señas de Porcar en la etiqueta de envío. Impaciente, trata de abrirlo pero el obrero le pide que aguarde y no hable del hallazgo. El nuevo gobierno ha implantado una férrea vigilancia vecinal. Hay jefes de distrito, de barrio y de finca, falangistas todos, encargados de que no se mueva una hoja sin que se sepa.
Si salen de las ruinas con un paquete tan voluminoso pueden verse en problemas. Le asegura que él se lo llevará esa noche al hotel. Porcar refuerza su compromiso con la promesa de una buena gratificación.
A altas horas de la noche unos toques en la puerta de su hotel rompen al fin la tensa espera. Ahí mismo, bajo el dintel, abre el paquete. Contiene cuarenta ejemplares del libro: La pinturas prehistóricas de la Cueva Remigia (Castellón).
Di dos vueltas a la llave y contemplándolos estuve dialogándome hasta altas horas de la madrugada. Mi cerebro ardía entre misterios y fantasmas. ¿Cómo una edición de tanta importancia, nada saben en la Academia de la Historia? ¿Cómo viniendo a mi nombre tengo que guardarla en secreto?
(Juan Bautista Porcar, 1965)
Al día siguiente, Porcar reparte algunos libros por diferentes organismos y se reserva unos pocos para él y para enviar a Breuil y Obermaier. La CGEA no tardará en requerirle que los entregue. El autor ha podido consultar uno de ellos, posiblemente de los que Obermaier recibió en Friburgo, gracias a la generosidad del doctor Ximo Martorell Briz.
En 1952, Hans-Georg Bandi, prehistoriador suizo formado en Friburgo con Hugo Obermaier, escribió: «El arte rupestre levantino es el legado más vivo que el hombre prehistórico ha transmitido a las sociedades modernas».
Una vista aérea permite apreciar la estructura de la antigua Ebla: una acrópolis central sobre una colina, rodeada por una amplia ciudad baja y separada de la campiña por un muro.
National Geographic(J.S.Ascaso) — «Yahora, a casa. Es hora de cenar». El sol se ponía en Ebla, y aquella tarde de otoño su disco aún refulgente cegó a Tira-Il, el escriba, al salir de la fresca sala del palacio real donde, sobre una tabla de arcilla, había copiado una interminable lista de pueblos y ciudades. No había sido una tarea fácil. Todavía era joven, aunque él mismo no sabría decir exactamente su edad –como nadie en aquella época–. ¿Veinte años, tal vez?
Su vista era excelente, y la mano, ágil para grabar con el punzón los cientos de signos de la lista que había terminado: once columnas de veintitrés líneas cada una en una cara de la tablilla, y dos columnas más en el reverso. En total, doscientos ochenta y nueve nombres de sitios, ki.
En sus ojos bailaban aún los signos: an-tu-ki, u-ra-nu-ki, u-ga-ra-at-ki…Tira-Il aún sentía a sus espaldas el aliento de Azi, el maestro escriba que vigilaba su mano. No fuera que el escriba jefe, Enna-Il, los castigase a los dos a repetir la tarea y quedarse sin cenar. Había que estar atento porque los escribas eran sólo un puñado, y la mayoría no podía trabajar en los archivos reales. La competencia era dura, y los inspectores, severos.
Desde las estancias del palacio, Tira-Il se encaminó hacia las callejas de la ciudad baja donde vivía, soltero aún, con sus padres. Era hijo de escriba, como lo fueron su padre y su abuelo. La escritura era una profesión que se heredaba, como la de carpintero, orfebre o curtidor.
Los buenos profesionales eran empleados de palacio y contaban con un salario fijo que se les pagaba en grano para llenar la escudilla y fabricar cerveza, en lana para el vestido y aceite para la lámpara.
Entre las tablillas de Ebla se han encontrado algunas cartas dirigidas al faraón Pepi I de Egipto, representado aquí como oferente en una estatua de grauvaca del Museo de Brooklyn, Nueva York.
A esa hora, las callejas enrevesadas olían a humo y a gachas cocidas con sebo, ajo y algo de cecina. Donde acababan los barrios extremos comenzaban las huertas y los campos de cereal. El palacio que acababa de abandonar lucía en lo alto de la colina, al sol poniente. A lo lejos, la muralla circular, en la que se abrían cuatro imponentes puertas, cerraba el horizonte. Pero Tira-Il no durmió aquella noche.
A la primera vigilia se dio la voz de alarma, y en la segunda vigilia ya eran muchos los que se agolpaban en la muralla oriental, mezclados con los guardias de la puerta del noreste. Allí donde, en noche cerrada, no debería de verse nada, se divisaban varias hogueras: las alquerías y corrales extramuros estaban ardiendo.
– De la destrucción al despertar
Al alba, el sol iluminó una masa de gente armada. Una nube de flechas cayó sobre las murallas y los primeros asaltantes escalaron las defensas. Su acento sonaba a gentes del este, de la estepa, del Éufrates o incluso del Tigris. Cualquiera sabía. Iban bien pertrechados. No eran nómadas ni bandidos, sino soldados.
Los enemigos penetraron en la ciudad baja y subieron hacia el palacio real. El edificio ardió. La techumbre se derrumbó y sepultó el archivo con miles de tablillas, entre ellas la que Tira-Il había escrito trabajosamente aquel aciago día.
Tablilla cuneiforme asiria del siglo XIX a.C. en la que se describe una disputa familiar por la posesión de esclavas. Museo Metropolitano de Arte, Nueva York.
Cuatro mil trescientos años más tarde, en 1964, arqueólogos italianos de la universidad romana de La Sapienza empezaron las excavaciones en el lugar que los lugareños llamaban Tell Mardikh, un yacimiento de 56 hectáreas a 55 kilómetros al sur de Alepo, en Siria. ¿Qué ciudad se escondía bajo aquellas ruinas?
En la campaña de 1968, el arqueólogo Paolo Matthiae sacó a la luz una estatua de basalto. Le faltaba la cabeza, pero era una estatua parlante: tenía grabada una inscripción.
En ella, el epigrafista de la expedición, Giovanni Pettinato, consiguió leer el nombre de un tal Ibbit-Ilim, el «rey de la estirpe eblaíta» que mandó esculpir la figura «cuando la diosa Ishtar se manifestó en Ebla».
El enigma del nombre antiguo de Tell Mardikh estaba resuelto. Ebla comenzaba a hablar pronunciando su viejo nombre.
Del palacio real de Ebla (arriba) se ha dicho que constituye la primera manifestación de una arquitectura monumental en la antigua Siria.
Sin embargo, el descubrimiento más extraordinario llegó en 1975, cuando se estaba cerrando la temporada de excavaciones. La campaña había sido relativamente fructífera porque se confirmaba algo que ya sugería la campaña anterior, de 1974, en la que se habían encontrado las primeras cuarenta tablillas del III milenio a.C.
Estas tablillas indicaban que Ebla fue un Estado gobernado por un en («rey») y que se había relacionado con las lejanas metrópolis del Éufrates y Mesopotamia.
Animado por estos hallazgos, Matthiae decidió concentrar las excavaciones en lo que parecía ser el palacio real. Durante la campaña de 1975 se fueron encontrando más tablillas: unas mil, cantidad ingente para un yacimiento del III milenio a.C.
Pero fue al final de la temporada, con las maletas casi hechas, cuando se estremeció el yacimiento: en la zona del llamado palacio G comenzaron a aparecer no cientos, sino miles de tablillas y fragmentos.
Arriba, la biblioteca del palacio G de Ebla cuando fue descubierta en el año 1975, con tablillas semienterradas.
Los arqueólogos habían encontrado el archivo estatal de Ebla o, mejor dicho, lo que quedaba de él después de que la ciudad fuese destruida. Los documentos, que se podían fechar en torno a 2350 a.C., estaban agrupados por temas para facilitar su consulta por los funcionarios.
Incluían textos destinados al aprendizaje de la escritura y de las dos lenguas cuyo dominio se exigía en la administración, el sumerio y el eblaíta: listas de signos o palabras, diccionarios bilingües sumerio-eblaítas, ejercicios…
– En la biblioteca
Los números de inventario indican que en el archivo central se depositaron unas 3.500 tablillas que se encontraron repartidas en siete espacios diferentes, una especie de secciones cuyas características concretas no quedan muy claras. Los textos conservados cubren solamente los tres últimos reinados.
Dirigidos por Paolo Matthiae y Alfonso Archi (el epigrafista sucesor de Giovanni Pettinato), los arqueólogos italianos clasificaron las salas del archivo central con letras mayúsculas que van de la A a la H. De todas las secciones, la sala C (que también aparece clasificada como L. 2769) sobresale por la luz que arroja sobre las prácticas archivísticas del III milenio a.C.
Es un espacio no muy amplio, de 5,10 metros de largo y 3,55 de ancho, pero está conectado tanto con la sala de audiencias como con las oficinas de la administración real, lo que indica la importancia de los textos que allí se custodiaban.
Con una educación superior y un puesto en la administración de la ciudad, los escribas constituían una de las clases altas del mundo mesopotámico. Esta estatuilla del escriba sumerio Dudu fue dedicada al dios Ningirsu sobre el 2600 a.C. en la ciudad de Girsu, Irak.
El archivo contiene la documentación relativa a los últimos cuarenta años de Ebla, pero tan sólo setenta tablillas, redactadas por los mejores escribas –el maestro Azi entre ellos–, fueron consideradas lo bastante importantes como para ser depositadas aquí.
Los contenidos son muy variados: desde tratados con otras ciudades o cartas de otros soberanos hasta resúmenes anuales de las cabañas de vacuno y ovino, y, sobre todo, contabilidad de metales preciosos (oro y plata) y de tejidos entregados a particulares o a la administración central.
Una tablilla, por ejemplo, contiene el tratado entre el rey de Ebla y la ciudad de Arbasal: «Esto le dice el rey de Ebla a la ciudad de Arbasal» respecto a los nómadas incontrolados: «Que, a todos los que actúen con malas intenciones, el dios Sol, el dios Tempestad y la diosa Venus, al verlos, los aniquilen tan pronto hayan expresado sus inicuos propósitos.
Que a sus caravanas, cuando vayan de camino, no se les proporcione agua potable y se les niegue el derecho a refugio. Y en cuanto a ti [Arbasal]: Si [te asocias con los nómadas y] emprendes una campaña malvada, faltarás al juramento».
Estatua sedente de un rey de Ebla tallada a principios del segundo milenio a.C. Piedra caliza con incrustaciones de concha, Museo de Arte de Cleveland.
Otra tablilla contiene la carta que Ibubu, superintendente de palacio de Ebla, envía al reino de Hamazi: «Tú eres mi hermano y yo soy tu hermano; cualquier deseo que salga de tu boca, hermano, yo lo satisfago, y tú satisfaces el deseo que sale de mi boca.
Mándame buenos mercenarios, te lo ruego, pues tú eres mi hermano y yo soy tu hermano; yo he entregado al mensajero para ti diez muebles esh de madera y dos adornos ashud de madera».
Los textos de Ebla, pues, constituyen una fuente esencial de información sobre el Próximo Oriente en el III milenio a.C. e iluminan todo tipo de cuestiones, incluyendo el casamiento de princesas eblaítas con reyes sirios y mesopotámicos, una política matrimonial con la que las dinastías locales trataban de consolidarse en el poder.
– Pasto de las llamas
Las tablillas de la sala C se encontraron amontonadas en el suelo original de la estancia y, según la posición en que fueron halladas, los arqueólogos pudieron reconstruir parcialmente el sistema del denominado archivo central C: las tablillas habían sido archivadas en tres niveles de baldas de madera, y distribuidas según el contenido y la fecha.
Los textos fueron concebidos y redactados según la tradición administrativa sumeria. Los escribas de Ebla, que hablaban un dialecto semítico sirio, debieron de aprender el sumerio y su sistema de escritura, que usaba centenares de signos cuneiformes para expresar las diferentes sílabas o palabras.
Para aprenderlos confeccionaron listas de los signos y las palabras que tenían que memorizar. Así, por ejemplo, un escriba hizo una lista de 1.204 palabras sumerias y, en una columna paralela, escribió los equivalentes en eblaíta, la lengua siria local. Que sepamos, este texto es el primer vocabulario bilingüe de la historia de la humanidad.
En las ruinas del archivo central, los arqueólogos encontraron las líneas con que Tira-Il había concluido su atlas geográfico antes de que las llamas devorasen el palacio: «Nombres de ciudades: / La tablilla la ha escrito Tira-Il. / El maestro ha sido Azi. / El inspector ha sido Enna-Il».
Pero la destrucción de Ebla en 2335 a.C., que arruinó el palacio G y los archivos centrales, fue sólo la primera. La ciudad fue arrasada de nuevo en torno a 2000 a.C., y por tercera y última vez en 1600 a.C. Tuvieron que pasar más de cuatro mil años para que alguien volviera a pronunciar las palabras escritas en su antigua y olvidada lengua.
BBC News Mundo(J.M.Dorsey) — En las altas montañas del noroeste de China se encuentra el pueblo de Hemu, un lugar en el que el tiempo se detuvo hace cientos de años.
Allí fue donde conocí a Natalya Kirova, una mujer de Tuvá, Rusia, que vendía cuernos de renos convertidos en afrodisiacos en la tienda del boticario.
Poco después, me alojé en su rústica cabaña de madera. De sus paredes colgaban pieles de animales y un santuario en honor al guerrero mongol Gengis Kan.
En su casa, que perteneció a madereros rusos de principios del siglo XX, Kirova me habló de los espíritus de las montañas, los de la madera y las supersticiones locales, y me contó una divertida historia sobre cómo el ejército de Kan inventó la hamburguesa (al colocar carne bajo sus monturas para ablandar el asiento mientras galopaban).
Su hijo es cantante de garganta, una actividad que antes sólo se practicaba para comunicarse con los espíritus pero que ahora también se hace para los turistas.
Situado en la costa occidental del lago Kanas, en las montañas de Altái —en la provincia de Sinkiang, entre China, Kazajistán, Rusia y Mongolia— Hemu creció, literalmente, en una pecera.
Aquí, los miembros de la tribu tuvana, que se cree que descienden del ejército de Gengis Kan, siguen viviendo como lo han hecho durante generaciones, practicando el chamanismo como lo hicieron sus ancestros.
– Testigos históricos
Una estrecho camino serpentea desde el lago hasta las altas montañas donde, a media hora desde Hemu, se alzan varios monolitos de piedra, que son vestigios de las ceremonias religiosas que Kan celebraba antes de dirigir sus tropas hacia la conquista de Europa del Este en el siglo XIII.
Los monolitos superan la altura de la mayoría de las personas, algunos tienen cara y brazos, y parecen piezas de ajedrez gigantes extendidas a lo largo de colinas verde esmeralda.
Se dice que por la noche, sobre todo bajo la luna llena, se puede escuchar a las piedras llamar a su ejercito perdido.
El lago Kanas se encuentra en la provincia de Xinjiang, en China, cerca de la frontera con Kazajistán, Rusia y Mongolia.
El misticismo de las montañas y los siglos de leyenda han creado un enigma que la curiosidad de nuestros tiempos está reabriendo lentamente.
– Parque nacional
En 2008, el gobierno chino anunció la creación de un parque nacional que incluía la ya establecida Reserva Natural del Lago Kanas y la ladea de Hemu.
El parque, de 10.000 metros cuadrados, es el más grande del oeste de China y abarca terrenos muy diversos, desde pastizales hasta glaciares.
La expansión de la Reserva Natural del Lago Kanas quebró la frontera entre lo antiguo y lo nuevo.
El paisaje, antes silencioso, hizo resonar el eco de las animadas conversaciones de los turistas que iban hasta allí para tomar fotos de las aguas azul cobalto del lago, sin percatarse del valor de la tierra.
Los bordes de las carreteras pronto se llenaron de basura y colillas de cigarrillos, y los nuevos autobuses diesel dibujaron una opaca línea negra en el horizonte.
Los contenedores de basura son un concepto nuevo en Kanas.
Al igual que la mayoría de los tuvanos que viven en Hemu, Kirova y su hijo están dispuestos a preservar su herencia compartiéndola con el mundo exterior.
– Transmitir una herencia
Los tuvanos se toman muy en serio su papel como administradores de la región; durante cientos de años, han vivido de sus tierras.
Kirova considera que su deber es transmitir el mensaje de la importancia de que se cuide el entorno.
«El progreso necesita educación», explica, encogiéndose de hombros. «Uno no puede venir aquí y ser impasible a la belleza».
En casa de Kirova los talismanes de hueso de animal cuelgan del techo para evitar que los espíritus malvados invadan nuestro almuerzo, a base de leche de yegua fermentada y quesos secados al sol.
Natalya Kirova quiere preservar el legado del lugar, pero también compartirlo.
Mientras comemos, me cuenta cómo era la vida antes de que llegaran los extranjeros.
Su rostro arrugado ríe con facilidad, pero admite su inquietud ante la invasión de los extraños, aunque reconoce que los dólares de los turistas han cambiado su vida enormemente.
Durante siglos, el mundo moderno permaneció indiferente hacia esta tierra mística.
Ahora, apenas a un breve paseo de la casa de Kirova, los hoteles comparten calle con tiendas de boticarios que ofrecen ranas secas para pociones mágicas.
Puedes pedir un café y comprar un ojo de tritón en la puerta de al lado.
Las yurtas (cabañas) de fieltro de mongoles nómadas nacen de la tierra como champiñones y los pastores a camello saludan al autobús turístico.
Los turistas, con sus gafas de sol, charlan con monjes en batas azafrán y caminan por los senderos que les llevan por altares de piedra decorados con banderas de oración.
Al anochecer, observan cómo los cazadores con águilas entrenan a sus aves en el lago Kanas, donde adivinos y videntes relatan historias sobre el monstruo gigante que vive en el agua.
Los monolitos gigantes recuerdan las ceremonias religiosas llevadas a cabo aquí por Gengis Kan.
Un tosco mural pintado muestra un cruce entre una ballena y un dragón, y todos en Hemu aseguran haber visto a la criatura, pese a que no existen fotos de ella.
Antes de irme, le pregunto a Kirova qué quiere que la gente se lleve a casa tras visitar este nuevo parque nacional.
Con una sonrisa traviesa, me contesta que espera que regresen con recuerdos del antiguo pueblo que una vez cabalgó junto al ejército más poderoso de la Tierra… y conquistó la mayor parte de ella.
La innovación en esta clínica incluye el método “brain potential”, un programa que evalúa factores que afectan la capacidad cognitiva y optimiza el funcionamiento cerebral (Imagen Ilustrativa)
Infobae(F.Filloy) — El concepto de longevidad, actualmente, implica un enfoque que va más allá de la salud física, al incluir elementos clave como la interacción social y el bienestar emocional y mental en la vida de las personas mayores. Así lo indican un reciente estudio y las voces de varios expertos en la materia que han conversado con Infobae en el último tiempo.
En esta misma línea, la icónica clínica La Prairie en Suiza, visitada en exclusiva por Infobae en 2024, aplica estas bases a sus tratamientos, con un enfoque holístico y beneficios en el sistema inmunológico.
Alexandre Kalache, experto en salud pública, redefinió el concepto de envejecimiento. El médico epidemiólogo nacido en Río de Janeiro y exdirector de la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre 1995 y 2009, sostuvo a Infobae que la longevidad sería uno de los grandes temas del siglo XXI y señaló que “las sociedades contemporáneas se corrieron de la enfermedad y se acercan cada vez más a la salud”.
Kalache concibe el envejecimiento activo como la optimización de oportunidades sobre cuatro pilares: salud, educación continua, participación social y seguridad. “Cuanto antes pensemos en la longevidad, mejores decisiones tomaremos para nuestro futuro. Nunca es demasiado tarde para empezar”, afirmó.
Mientras que el genetista Jorge Dotto señaló, en diálogo con Infobae, que “desde que nacemos empezamos a envejecer. A nivel genético, el envejecimiento es un proceso natural que afecta a nuestras células, al ADN y al organismo entero”. Para el experto, aunque la genética juega un rol significativo, “no es un destino irrevocable”.
Factores como la alimentación, el ejercicio y la calidad del sueño tienen un impacto en la activación o inactivación de ciertos genes relacionados con el envejecimiento, lo que permite, en sus palabras, “mejorar el envejecimiento al tomar decisiones conscientes todos los días”.
Por su parte, el doctor Alejandro Jungerconsideró que el mayor desafío para las personas que buscan un “mapa” hacia una vida saludable son sus propias creencias limitantes. “Que es demasiado drástico, incómodo, peligroso, que no voy a tener el poder de voluntad…”, comentó a Infobae quien es creador de un plan maestro que se basa en la desintoxicación del cuerpo mediante una combinación de nutrición, suplementos y prácticas de estilo de vida.
En tanto, Valter Longo, biólogo y profesor en la Universidad de California del Sur, añadió en un reportaje con Infobae que “es posible llegar a los 100 y más, pero sólo para las personas que hacen todo lo necesario para llegar allí. Los demás vivirán hasta los 80 años y los últimos 30 o 40 años, lo harán consumiendo muchas drogas”.
Por el lado de las investigaciones, el doctor Jay Olshansky, investigador de la Universidad de Illinois Chicago, junto con científicos de las universidades de Harvard, California en Los Ángeles y Hawaii, presentó datos que reforzaron su postura sobre los límites de la longevidad humana.
En un estudio publicado en Nature Aging recientemente, señalaron que la expectativa de vida dejó de aumentar con la rapidez observada durante el siglo XX.
El envejecimiento activo, según el epidemiólogo Alexandre Kalache, se basa en cuatro pilares esenciales: salud, educación continua, participación social y seguridad, elementos que permiten tomar decisiones de vida más conscientes y beneficiosas
Entre otras cosas, Olshansky señaló que extender la vida humana solo para reducir enfermedades podría resultar perjudicial si los años adicionales no son saludables. En su lugar, propuso un cambio de enfoque hacia la extensión del “healthspan”, es decir, los años de vida en buena salud.
El estudio también destacó que la medicina y la ciencia aún pueden mejorar la calidad de vida en edades avanzadas, con beneficios significativos en el bienestar de las personas mayores.
En esa línea, recientemente, Infobae visitó en exclusiva una clínica suiza que reúne a toda clase de expertos en este tema. Clinique La Prairie (CLP), ubicada en Montreux, Suiza, es una referencia en longevidad mediante un abordaje que combina ciencia, medicina regenerativa y un enfoque holístico para frenar el envejecimiento y mejorar la calidad de vida.
La clínica fue creada en 1931 por el cirujano y especialista en medicina regenerativa Paul Niehans, quien introdujo la terapia celular utilizando inyecciones de células frescas de cordero para regenerar el sistema inmunológico y retrasar el envejecimiento.
El genetista Jorge Dotto destacó que el envejecimiento comienza desde el nacimiento y se debe tanto a factores genéticos como a decisiones diarias sobre alimentación, ejercicio y descanso
Este enfoque innovador posicionó a CLP como un faro. Pero, ¿qué hace específicamente esta clínica por la longevidad? Para responder a esta inquietud, cabe repasar algunos de sus abordajes médicos, así como la palabra de sus referentes y los secretos de su imponente arquitectura. Todo está conectado.
Con un equipo de más de 15 médicos permanentes y 60 especialistas consultores, CLP tiene 25 especialidades médicas, lo cual abarca prácticamente todas las ramas de la medicina. Por ejemplo, hay áreas como la Clínica Dental, el Centro de Menopausia y el Centro de Medicina Estética.
Para quienes requieren cirugía, la clínica dispone de cirujanos especializados y tecnología avanzada para intervenciones en cirugía general, ortopédica, ginecológica o plástica.
Cada tratamiento se centra en el bienestar físico y mental, con la premisa de que las células sanas nos hacen saludables. Los programas están estructurados en torno a cuatro pilares fundamentales: medicina, nutrición, bienestar y movimiento.
Uno de los tratamientos emblemáticos es el Programa de Revitalización. Este tratamiento está diseñado para personas mayores de 40 años y tiene como objetivo revitalizar las células y fortalecer el sistema inmunológico.
Este programa es un método integral de rejuvenecimiento que potencia el sistema inmunológico para enfrentar el estrés y las infecciones, y busca mejorar diversas condiciones de salud en beneficio de una mayor calidad de vida.
El enfoque central es la Revitalización celular mediante el Extracto CLP, una fórmula que combate el envejecimiento y promueve la inmunidad fortalecida. El programa tiene una duración de una semana e incluye un chequeo médico completo, junto con asesoramiento en nutrición y bienestar.
Por supuesto que para mantener los beneficios, estos tratamientos deben complementarse con hábitos saludables a largo plazo. Basados en cuatro pilares—medicina, actividad física, bienestar y nutrición—, aplican el Extracto CLP, conocido como método de revitalización, que estimula la vitalidad, refuerza el sistema inmune y favorece la regeneración celular mediante el extracto de hígado de cordero.
Clinique La Prairie se distingue por programas de longevidad que abordan los efectos del envejecimiento en cada sistema del cuerpo, centrados en bienestar físico y mental
Por su parte, en diálogo con Infobae desde Suiza, el director general y manager de Clinique La Prairie Lorenzo Amaglio explicó anteriormente que el primer mito que se derriba cuando uno pisa La Prairie es que “no es un asilo de ancianos, sino un lugar moderno y de diseño con mucha infraestructura científico-médica, donde abrevan las últimas técnicas del bienestar, con una gastronomía de autor sofisticada y saludable para ayudar a mejorar la carga de longevidad de cada persona que nos visita. Acompañarlos a que vivan más y mejor”.
Además, otro método innovador es el llamado “brain potential” o “potencial cerebral”, que evalúa factores relacionados con la capacidad cognitiva. Este análisis considera aspectos del organismo que afectan indirectamente al funcionamiento cerebral, como el sistema vascular, la microbiota intestinal, el estado físico y la nutri-genética.
El programa integra evaluaciones y estrategias basadas en ciencia en cuatro áreas clave: genética médica, nutrición, bienestar y movimiento. Su propósito es frenar el deterioro cognitivo, mejorar la función cerebral, gestionar el estrés, fortalecer la resiliencia y optimizar el eje intestino-cerebro, con el objetivo final de aumentar los años de vida saludable.
Así, con este enfoque integral en bienestar y salud, y la utilización de tecnología avanzada y tratamientos científicos, La Prairie plantea que la longevidad no solo se trata de vivir más tiempo, sino de mejorar la calidad de vida a lo largo de los años.
Como Eloise Martiner Bot, responsable de marketing de la clínica, precisó a Infobae, “la buena noticia es que todos vamos a vivir más; y no se trata en la actualidad solo de un buen augurio. A esta altura del siglo XXI es un hecho científico”.
Willie Carballo, representante para América Latina de la institución, explicó anteriormente que la clínica “adquirió fama internacional con un impensado protagonista: el papa Pío XII”. En 1953, el pontífice se encontraba en estado crítico y, como última opción, el profesor Niehans le administró el tratamiento de revitalización.
“Eso le salvó la vida”, recordó Carballo a Infobae. Este evento impulsó el desarrollo del Extracto CLP, que, junto con la incorporación de diversos tratamientos antiedad, ha consolidado la reputación mundial de este centro médico.
En 1953, el Papa Pío XII, gravemente enfermo, solicitó al Dr. Niehans para recibir el innovador tratamiento de revitalización celular de la Clinique La Prairie
– Nutrición y bienestar para la longevidad
En La Prairie, cada aspecto se articula en conjunto, incluso los hábitos cotidianos en la mesa: se excluyen el azúcar, el pan y la sal, y las opciones de consumo priorizan el agua y tés seleccionados en lugar del café, sin incluir bebidas gaseosas ni alcohólicas.
Todo se prepara con productos frescos y locales, provenientes de las cercanías de Montreux. La propuesta gastronómica, liderada por el chef David Alessandria, elimina los alimentos procesados y se enfoca en ingredientes frescos y de proximidad.
La nutrición es uno de los pilares más importantes de Clinique La Prairie. El restaurante de la clínica, Seeds, ofrece una dieta basada en plantas y rica en antioxidantes y compuestos antiinflamatorios, diseñada para reducir los procesos inflamatorios y prevenir el envejecimiento celular.
“La nutrición no solo es un pilar de los enfoques sobre longevidad en la clínica, sino una pieza fundamental”, destacó Lorenzo Amaglio, director general de CLP, en diálogo con Infobae recientemente.
David Alessandria, chef de Seeds, explicó a este medio que la filosofía gastronómica de la clínica incluye el uso de alimentos frescos y locales, buscando reducir la proteína animal y enriquecer la dieta con nutrientes que promuevan la salud celular. El restaurante sigue principios científicos para garantizar que cada plato contribuya a la reducción del estrés oxidativo y a la restauración de la microbiota intestinal.
Adamantia Nisianaki, experta en nutrición, reveló Infobae que la dieta de CLP está basada en “evidencia científica que sustenta cambios en el organismo a partir de introducir una dieta de larga duración que disminuya los procesos inflamatorios y prevenga la senescencia celular”.
Cada plato y la variedad de combinaciones en el menú de Seeds, así como las colaciones que se sirven en las habitaciones de La Prairie, están diseñados para reforzar las funciones de los distintos órganos del cuerpo. Esta propuesta alimentaria tiene un efecto preventivo sobre enfermedades crónicas, como la diabetes y la hipertensión, y contribuye a mejorar la energía y la vitalidad al optimizar el sistema inmunológico.
Como se ve, La Prairie apunta a una variedad de programas de salud y bienestar orientados a mejorar la calidad de vida de sus pacientes, con un enfoque en la revitalización y el envejecimiento saludable.
Otros ejemplos, además de los mencionados, son su programa de Revitalización, que utiliza terapia celular para fortalecer el sistema inmune, aumentar la energía y promover la regeneración celular, ideal para personas mayores de 40 años; el de Reequilibrio, que ayuda a quienes padecen fatiga o ansiedad a reducir el estrés; la Revitalización Premium, que incorpora cuidados adicionales para prevenir riesgos cardiovasculares y regular el ritmo circadiano, entre otros.
En el ámbito estético, los tratamientos especializados se enfocan en el rostro, cabello y cuerpo para desacelerar el envejecimiento visible. Un programa de desintoxicación anual elimina toxinas y optimiza la salud general, mientras que un enfoque integral de control de peso ofrece apoyo nutricional, psicológico y de entrenamiento físico. Estos y otros programas pueden durar entre siete y 14 días, según el caso.
La respiración es otro factor determinante para estos expertos en longevidad. “Es imposible pensar en longevidad si antes no se aprende a controlar la respiración hasta el final de la vida”, le había dicho a Infobae Phil Simha, instructor de respiración de CLP.
Para Simha “es tan importante respirar como alimentarse de manera saludable, con una pequeña gran diferencia: sin respirar podremos sobrevivir apenas unos minutos”.
Matteo Falzone, responsable del área de movimiento en la Clínica La Prairie, destacó a Infobae que “lo mismo se aplica al movimiento: quien quiera trabajar en su carga de longevidad tiene que hacerlo acompañado de un plan de actividad física también hasta el final de la vida”.
Falzone señaló que “hay que moverse y no siempre debe ser en el gimnasio o mediante un deporte; puede lograrse con Pilates, yoga o caminando cada mañana”. En sus palabras, “la actividad física constante y adaptada a cada persona ayuda a mantener sano el ritmo cardíaco, reduce los episodios de Accidentes Cerebro Vasculares (ACV), tonifica los huesos y convierte la ‘grasa mala’ del organismo —que aumenta con el paso del tiempo— en músculo”.
– Un paisaje de ensueño para promover la longevidad
Pacientes de distintas partes del mundo visitan la clínica para realizar, por ejemplo, el tratamiento de Revitalización, que tiene una duración de una semana. Un 70% de ellos regresa cada 18 a 24 meses para continuar, y la edad promedio de quienes asisten es de 50 años.
Cada experiencia se desarrolla en un entorno rodeado de obras de arte contemporáneo y de jugos naturales presentados en envases que evocan el pop art, con mezclas de frutas exóticas de distintos rincones del mundo. Las terapias de sonido transportan al huésped a tiempos ancestrales o a playas paradisíacas en un instante.
Cada persona sigue su propia rutina de tratamientos integrales, diseñados para el equilibrio entre cuerpo y mente y ajustados a sus necesidades. Estas rutinas incluyen pruebas en el centro médico interdisciplinario, masajes tailandeses, gastronomía basada en plantas, semillas y raíces, sesiones de crioterapia y clases de respiración; todo ello como el inicio de un recorrido hacia la longevidad.
El ambiente de la clínica está marcado por una arquitectura circular, lo que refuerza el enfoque de bienestar integral que busca la armonía entre el cuerpo y la mente.
El spa se extiende a lo largo de 1600 metros cuadrados, y acerca a los presentes una experiencia sensorial completa. Este espacio está diseñado para optimizar los tratamientos médicos y de bienestar, con un ambiente que promueve la relajación y el rejuvenecimiento.
El diseño arquitectónico está combinado con vistas impresionantes al lago de Ginebra y a los Alpes Suizos. Allí, ventanas llenas de flores de colores intensos dejan entrar la luz natural, para conectar a los pacientes con la belleza de la costa suiza y crear un ambiente armonioso.
Recorrer los orígenes del perfume confirma que innumerables inventos actuales están presentes de alguna manera desde hace siglos. “Hay mucho de lo que vemos en la industria del perfume hoy que se inspira en el pasado”, explica Clara Buedo, periodista especializada en el universo de las fragancias y autora de Historia del perfume. Relatos olfativos del pasado (Catarata, 2024).
“En Roma se quemaban resinas rozando la obscenidad, así que vieron que los aromas podían ser rentables y muy lucrativos. Fue entonces cuando se empezaron a desarrollar también los frascos, que se vuelven más artesanales, más elaborados. Empieza a virar la función inicial del perfume, que era algo sagrado y de culto, hacia un aspecto más lujoso”.
La mente marquetiniana de los romanos no es la única avanzadilla. “Es muy difícil datar su origen, pero el comienzo está relacionado con el humo, per fumum es ‘a través del humo’, con las mezclas incensales que tenían como fin el culto”.
Composiciones que aparecen en documentos de la antigua China imperial; del Egipto de los faraones donde presumían de un dios del perfume, Nefertum, o en el Éxodo de la Biblia, donde se detalla la receta que Jehová dio a Moisés para elaborar un incienso. En las civilizaciones árabes sabían mucho de las fragancias sin alcohol, de las que hoy se habla con efusividad:
“La perfumería clásica de Oriente Próximo, sobre todo la islámica, es con base de aceite pues para los musulmanes el alcohol era controvertido, ya que sostenían que capturaba el alma, como lo hacían con la esencia de las plantas”.
Vendedor de perfume en la Antigua Grecia (George Barbier, 1908)
Así se desarrolló una de las culturas olfativas más interesantes de la actualidad, donde incluso cada familia tiene su propia composición aromática particular. Esas mezclas son tan secretas como lo eran en la antigua China:
“Perfumaban las mangas de sus quimonos con recetas que pasaban de generación en generación. Daban caché, era una cuestión de exclusividad. El perfume era muy valioso, un objeto destinado a la realeza o a las clases altas. Y si nos remontamos más atrás, solo los sacerdotes podían manejar los ingredientes perfumados”.
Un aderezo que es capaz de contar la evolución del poder a lo largo de la historia o el papel que las mujeres han jugado en cada momento.
La actriz Thalia Barbarova en su tocador (1925)
En el siglo XIX se puso de moda el olor a violeta para acompañar al ‘ángel del hogar’, esa mujer como símbolo de estatus del hombre burgués que había renunciado a engalarse tras la Revolución Francesa.
“Su aroma empolvado, delicado y floral tenía mucho simbolismo. Además, en esa época se empiezan a desarrollar las moléculas de síntesis que permitieron abaratar, así que fue uno de los olores característicos del siglo”. La delicada flor sustituía a los aromas más animálicos que habían imperado hasta entonces.
“Durante la mayor parte de la historia las mujeres han olido como animales, aunque se han comportado como damas”, resume Buedo. Notas olfativas como el almizcle, la algalia o el ámbar gris provenían respectivamente de los testículos del ciervo almizclero, de los intestinos de los cachalotes o de las glándulas perianales de la civeta.
Materias sensuales que casaban bien con una de las cualidades más emblemáticas del perfume, como complemento amatorio y para seducir: “Como filtro amoroso; porque, más allá de ser una interpretación del marketing, hay ingredientes que predisponen como el jazmín o la vainilla”.
Una acepción que está virando en los últimos años, precisamente hacia los orígenes de esta sustancia, hacia una versión más mística: “Lo he visto en la última edición de Pitti Fragranze [la feria anual que marca la dirección de la industria], un acercamiento del perfume hacia todo lo que es el misticismo y la espiritualidad”. Porque quizá no todo esté inventado, pero sí todo vuelve.
A la izda., retrato de la autora Clara Buedo. A la dcha., portada de su libro ‘Historia del perfume. Relatos olfativos del pasado’