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Sadfishing: publicaciones cargadas de angustia emocional…


La mente es maravillosa(V.Sabater) — El sadfishing define una compleja conducta que todos hemos visto en más de una ocasión. 

Hay personas que publican en sus redes sociales frases, textos o expresiones con un contenido emocional angustiante y hasta preocupante. 

Son comunes cosas como «la vida no tiene sentido», «está claro que no le importo a nadie y que cada vez estoy más solo» o peor aún «si desapareciera seguro que a nadie le preocuparía».

En ciertos casos, al leer este tipo de mensajes, uno piensa que lo que busca en realidad esa persona es llamar la atención.

Y en ocasiones, puede ser así. Sin embargo, los expertos ponen la atención en este tipo de realidades que se aprecian cada vez con mayor frecuencia en el mundo en línea.

¿Cómo saber si una persona está pidiendo ayuda realmente? ¿Cómo discriminar al buscador de atención de quién está llegando al límite de sus fuerzas? Estamos ante un fenómeno al que quizá, deberíamos prestar mayor atención. Lo analizamos.

– Sadfishing, las publicaciones tristes del mundo en línea

Somos conscientes de que, a menudo, nuestra realidad se llena de anglicismos y etiquetas que cuesta recordar y hasta manejar. Sin embargo, este recurso resulta útil para describir conductas y situaciones que son nuevas, en especial, cuando proceden del universo digital y en línea.

De este modo, el sadfishing hace referencia a la persona que hace públicas sus emociones y pensamientos negativos ante su comunidad virtual.

Como bien señalábamos al inicio, esto es algo que buena parte de nosotros hemos visto en numerosas ocasiones. Por esa razón, si nos interesa este fenómeno es por dos hechos muy concretos.

. Estoy aquí, quiero que me prestes atención

En una parte de los casos, es solo eso: una llamada de atención. Es como el niño que increpa a los adultos, la voz que reclama ser escuchada y que lo logra apelando a las emociones. En este caso, no hay deseo de manipulación ni de engaño, es un ejercicio de catarsis para lograr que alguien le responda y le valide.

En los últimos meses, y a raíz de la pandemia, los confinamientos y la crisis social, el fenómeno del sadfishing ha aumentado. Algo que todos sabemos es que cuando se echa mano de lo emocional, la empatía de siempre va a responder.

Por ello, cuando encontramos publicaciones del tipo «estoy al límite», «todo esto va a poder conmigo», «cada vez me siento más triste» son intentos no solo de llamar la atención, sino también de encontrar respaldo. De percibir que los demás también sienten lo mismo que uno y que no se está solo.

Qué es el 'sadfishing': cuando la tristeza es la protagonista en redes  sociales

. Los jóvenes de entre 14 y 22 años son quienes más practican el sadfishing (y hay que darles validez)

Ante la duda de si alguien busca solo llamar la atención con su mensaje o si realmente está pidiendo ayuda, siempre es mejor quedarnos con lo segundo y responder. No cuesta nada preguntarte a esa persona si necesita algo. Nunca está de más contactar por privado con quien ha escrito esa frase llena de angustia emocional y consultarte si desea hablar con nosotros de lo que sea.

Estudios, como los realizados por el departamento de pediatría del Providence St. Joseph Health de Washington, nos señalan algo relevante. Buena parte de los jóvenes de entre 14 y 22 años que padecen depresión o ansiedad ven en las redes sociales el único modo de tener contacto con los demás. Por tanto, los mensajes que publican son llamadas auténticas de ayuda.

. La mejor recomendación es responder siempre a quien publica este tipo de mensajes

Internet es nuestra ventana al mundo. Hemos llegado a un punto en el que las redes sociales son el mejor altavoz para muchas cosas y hay quien las usa incluso como mecanismo para desahogar pensamientos y necesidades. Los jóvenes de ahora hacen de este medio su lenguaje, su canal y su refugio y esto es algo que no podemos pasar por alto.

Ante prácticas como el sadfishing resulta muy complicado diferenciar qué es cierto de lo que no lo es. Por ello, es importante reflexionar en lo siguiente:

  • La mejor respuesta ante estas situaciones es comunicarnos en privado con esa persona y ofrecerle apoyo.

  • A la hora de responder ante esos mensajes cargados de angustia emocional, evitemos recurrir a la mera simpatía. No nos quedemos con un like o con un “a mí me pasa igual“. Hagamos uso de la empatía. Frases como “siento lo que estás pasando. ¿Cómo puedo ayudarte?” son lo más acertado en estas situaciones.

El 'sadfishing', la peligrosa tendencia que puede dañar la salud mental

. El peligro de publicar cómo nos sentimos en las redes sociales

No es bueno. No es recomendable. Mejor no hacerlo. Cuando atravesemos un momento adverso y negativo, no es adecuado hacer públicos en redes sociales nuestros sentimientos. No lo es por varias razones. La primera porque esa huella digital no se va a borrar y todo lo expresado será público.

La segund, porque los trolls existen, porque hay quien usará eso en nuestra contra y casi sin darnos cuenta puede ridiculizar lo que hemos escrito para humillarnos. Esto puede agravar aún más nuestro sufrimiento. Así, la tercera razón por la cual no es bueno hacer este tipo de publicaciones es porque no todo el mundo está capacitado para darnos consejos.

Puede que alguien con toda su buena intención nos diga o proponga algo que en realidad empeore cómo nos sentimos. Al fin y al cabo, lo que más necesitamos en esas circunstancias es la comprensión y el apoyo. Es mejor que la ayuda real la ofrezcan los expertos.

Para concluir solo nos cabe incidir una vez más en lo señalado. No pasemos por alto este tipo de mensajes, no los obviemos ni los dejemos en visto. A veces, quien más necesita es el que menos grita y más escribe donde no debería: en su muro de Twitter o Facebook.

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Tenemos que hablar de la pornografía, dicen los académicos…


The New York Times(M.Richtel) — El estadounidense promedio ve pornografía en internet por primera vez a los 12 años, y casi tres cuartas partes de todos los adolescentes se han topado con ella, según una encuesta realizada a adolescentes en 2023 por Common Sense.

Es suficiente para hacer que cualquier padre se escandalice, pero Brian Willoughby, un científico social de la Universidad Brigham Young que estudia los hábitos pornográficos de los adolescentes y su impacto en las relaciones, tiene algunos consejos: “Que no cunda el pánico”.

En lugar de eso, dice, ayuda a tu hijo a entender que “es un tema normal y aceptable, aunque tú estés estresado”. He aquí algunas sugerencias para abordar el tema.

En primer lugar, intenta eliminar parte de la intensa emoción —tuya y de tu hijo— de la conversación. “Empieza por ayudarles a sentirse tranquilos y validados”, dijo Willoughby.

“No pueden mantener una conversación contigo si están sintiendo emociones fuertes”. A continuación, dijo, “evalúa su reacción ante el porno: ¿les excitó, les disgustó, les atrajo, les desinteresó?, y haz que se sientan seguros compartiéndolo contigo”.

Esa confianza compartida constituye la base para el siguiente paso, dijo: “Incorpora tus propios valores a la conversación. Comparte cuál es tu opinión sobre el porno y por qué”.

Señaló que los adolescentes ansían una explicación clara, no una mera declaración de que la pornografía está “mal”.

Willoughby sugirió que los padres “hablen de algunos de los detalles de la pornografía para señalar los problemas con las expectativas y los comportamientos íntimos” y luego “vinculen estos pensamientos y puntos de vista a sus esperanzas y valores generales sobre la intimidad sexual”.

Qué hacer si tu hijo adolescente consume pornografía

Numerosas aplicaciones para teléfonos y computadoras ofrecen ayuda para bloquear contenidos pornográficos.

Estas pueden “comprar potencialmente unos cuantos años de protección” si se cargan en el teléfono y otros dispositivos de un niño, dijo Melea Stephens, una terapeuta familiar de Alabama que habla con universidades, legisladores y grupos eclesiásticos sobre el daño que la exposición a la pornografía puede representar para niños y adolescentes.

A pesar de estas barreras, los estudios indican que la mayoría de los jóvenes tropiezan con el contenido o encuentran el camino hacia él.

En ese momento, dijo Stephens, los padres deberían llevar a su hijo adolescente aparte y “explicarle la diferencia entre una relación romántica real, amorosa y mutuamente respetuosa y la dinámica destructiva y los metamensajes que se muestran en la pornografía”.

Una de las principales preocupaciones de los expertos es que ver pornografía dé a los espectadores más jóvenes ideas erróneas de lo que pueden esperar de las relaciones sexuales. Los niños y los adolescentes pueden no reconocer que lo que están viendo no es una guía, un documental o una visión realista del sexo y la intimidad.

“Ayuda a tu hijo a convertirse en un consumidor consciente”, dijo Stephens. “Equípalos con discernimiento y un filtro interno para evitar las trampas de la pornografía”. Según su experiencia, añadió, los niños y adolescentes valoran recibir orientación, por difícil que sea el tema.

“Mantén la conversación a lo largo del tiempo”, dijo. “La vida ofrece oportunidades naturales para hablar de estos temas”.

Emily Pluhar, psicóloga clínica de la Facultad de Medicina de Harvard, dijo que a los padres les puede resultar útil buscar la opinión del proveedor de atención médica de su hijo. El proveedor puede ayudar a educar a los padres sobre el desarrollo sexual adolescente, pero también, si los padres lo desean, participar en una conversación con la familia.

“Esto puede ayudar a normalizar la discusión y sentar las bases para conversaciones continuas sobre pornografía”, dijo Pluhar. “También asegura al adolescente que su salud y desarrollo son temas sobre los que los adultos se sienten cómodos hablando abiertamente”.

Dijo que los padres pueden y deben ser honestos en cuanto a que este es un tema complejo sobre el que los padres también están aprendiendo todavía.

“Puede que no tengas todas las respuestas, y no pasa nada”, dijo. “Tu honestidad mostrará a tu hijo adolescente que es normal aprender juntos”.

Cómo hablar con tus hijos de la pornografía y de sus consecuencias?

Brian Willoughby sabe que está haciendo un buen trabajo cuando los padres se sienten incómodos. Eso se debe a que parte de su trabajo consiste en decirles que sus hijos adolescentes miran pornografía, dura, explícita y a menudo violenta. A veces, la conversación es con un grupo de la iglesia.

Willoughby es científico social en la Universidad Brigham Young, donde estudia los hábitos pornográficos de los adolescentes y el impacto que esto tiene en las relaciones. Cuando va a la comunidad para explicar cómo es el mundo moderno, habla sin rodeos.

“Siempre tengo que tener cuidado de expresar las cosas diciendo: ‘No digo que la pornografía sea buena, pero sí que es una realidad’”, dijo. “Puedes meter la cabeza en la arena y hacer como si no existiera, y decir que esto es malo y rezar más, o utilizar el lenguaje de la adicción, pero tienes que tener una comprensión realista de lo que está ocurriendo”.

En el pasado, muchos padres han intentado ignorar que sus hijos ven pornografía, prohibir su uso o desear que desaparezca. Pero los eruditos que estudian el uso adolescente de la pornografía en internet afirman que el comportamiento es tan habitual e imposible de prevenir que se requiere un enfoque más pragmático. Cuando se trata de pornografía, quieren que hablemos de ella.

El objetivo: enseñar a los adolescentes que el contenido explícito que encuentran es poco realista, engañoso sobre muchas relaciones sexuales y, en consecuencia, potencialmente perjudicial. El planteamiento no aprueba el contenido ni fomenta su utilización, subrayó Willoughby, sino que reconoce su ubicuidad y su naturaleza irreal y dura.

Quedaron atrás los días de las revistas de desnudos que dejaban mucho a la imaginación. “Eso era desnudez, sexualizada”, dijo Willoughby sobre la pornografía de antaño. “Muchos padres siguen pensando que el porno es Playboy”.

En promedio, los estadounidenses ven pornografía en línea por primera vez a los 12 años, según una encuesta de adolescentes realizada en 2023 por Common Sense Media, y el 73 por ciento de los menores de 17 años la han visto, cifra que coincide con otras investigaciones.

De quienes ven pornografía, ya sea intencionalmente o por encontrarse con ella accidentalmente, más de la mitad declararon haber visto violencia, como violaciones, asfixia o alguien sufriendo.

El enfoque de la política más pragmática ha sido respaldado por recientes trabajos académicos que piden que se enseñe a los adolescentes “alfabetización pornográfica”, que los médicos pregunten a los jóvenes sobre lo que ven en la pornografía y que se inicien conversaciones entre los adolescentes y sus padres.

Un documento, publicado el pasado enero en la revista Journal of Family Medicine and Community Health, pedía una práctica que ayude a “proporcionar una visión objetiva del consumo de pornografía por parte de los adolescentes, directrices para la detección del consumo de pornografía y formas de facilitar las conversaciones sobre el consumo entre adolescentes y cuidadores”.

“¿Puedo decirte cuántas críticas recibimos por ese documento?”, dijo Emily Pluhar, psicóloga clínica e instructora de la Facultad de Medicina de Harvard y autora del documento. “La gente pensaba que estábamos apoyando la pornografía. Lo que decíamos es: ‘Está ahí’”.

Cómo hablar con tus hijos de la pornografía y de sus consecuencias?

“Es un tema tan incómodo que nadie quiere hablar de él”, añadió Pluhar. “Solo va a ir a peor”. Con la inteligencia artificial y otras tecnologías, la experiencia del sexo virtual será cada vez más personal e intensa, dijo: “Tenemos que empezar a hablar de esto”.

Pero, ¿qué deben decir los adultos? Hasta ahora, la ciencia no ha respondido con firmeza si la pornografía en línea —conocida por los investigadores como material de internet sexualmente explícito— es perjudicial o para quién.

“Lo que podemos decir es que para algunas personas puede causar problemas en su sexualidad, relaciones, etc.”, dijo Beata Bothe, psicóloga de la Universidad de Montreal, donde estudia el consumo de pornografía. “Pero no tenemos suficientes pruebas científicas para decir que es perjudicial, o no para todo el mundo”.

Bothe fue autora de un artículo que concluía que algunos tipos de pornografía podían afectar al bienestar sexual de los espectadores. 

El estudio, una encuesta a 827 adultos jóvenes, descubrió que las personas que veían pornografía apasionada o romántica declaraban una mayor satisfacción sexual en sus relaciones, mientras que ver “pornografía de poder, control y sexo duro se asociaba a una menor satisfacción sexual”.

(El estudio también señalaba que el material apasionado, romántico y con múltiples parejas se veía más que las categorías más duras).

En 2021, un estudio de 630 adolescentes neerlandeses descubrió que los adolescentes que veían más pornografía tenían comportamientos sexuales más avanzados a una edad más temprana, como caricias fuertes y sexo oral.

Sin embargo, los investigadores señalaron que no estaba claro si los adolescentes más avanzados sexualmente se sentían atraídos por la pornografía o si la pornografía impulsaba su comportamiento.

“Es posible que los adolescentes practiquen lo que han visto y aprendido, y que el consumo de pornografía y los comportamientos sexuales se refuercen mutuamente con el tiempo”, señalaron los autores.

Resulta vital que, a medida que ha aumentado el consumo de pornografía entre los adolescentes estadounidenses, los jóvenes esperan más tiempo en promedio para experimentar con el sexo real.

En 2021, aproximadamente un tercio de los estudiantes de secundaria declararon haber tenido relaciones sexuales, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, lo que supone un fuerte descenso respecto a la década anterior, cuando la cifra se acercaba al 50 por ciento.

Los expertos han sugerido que las tasas de algunas actividades adolescentes que preocupan a la salud pública, como el consumo de alcohol y el sexo, podrían estar disminuyendo porque los adolescentes pasan más tiempo en internet. Pero los expertos también atribuyen a las campañas de educación pública la reducción de comportamientos como el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo y la experimentación sexual.

Cómo hablar de pornografía con tu hijo adolescente: consejos para padres  preocupados - EL PAÍS Uruguay

Para los expertos que estudian el consumo de pornografía, educar a los adolescentes sobre la pornografía empieza por una verdad incuestionable: la pornografía en línea no es realista.

“La pornografía es una película: lo que vemos no es la realidad”, dijo Bothe. “Aunque parezca que a la gente le gusta lo que hace, puede que en realidad no lo disfrute, o que le resulte doloroso”. Esto puede ser obvio para algunos adolescentes mayores, dijo, pero no para los consumidores más jóvenes de pornografía “que no tienen experiencia sexual en la vida real”.

Aunque la investigación es modesta, dijo que ella y otros académicos sospechan que “el consumo de pornografía puede hacer que las personas se identifiquen o puede cambiar los guiones sexuales de las personas”.

Pluhar dijo que, para el espectador ingenuo, la pornografía podría parecer un documental. Pero en el mundo real, señaló, “las mujeres no alcanzan el clímax inmediatamente, no todo gira en torno al chico, hay consentimiento, hay una relación, no se trata solo de conexión física”. Y añadió: “Estas personas son todas delgadas y musculosas, y las cosas no son así.

El sexo puede ser complicado. En internet parece que todo va sobre ruedas. Se le da glamour”.

Eso sin hablar de la pornografía violenta, que Pluhar considera la más potencialmente dañina para quien la ve. “Estamos hablando de una mujer a la que tiran al suelo y violan”, dijo.

En una ocasión, trató a un hombre que, cuando era más joven, estaba expuesto con frecuencia a pornografía violenta y, como consecuencia, tenía miedo de intimar con las mujeres, porque temía actuar según lo que había visto.

Willoughby dijo que, cuando hablaba a grupos de padres o estudiantes, a veces citaba la representación del sexo anal como un claro ejemplo de lo engañosa que era la pornografía.

Willoughby explica al público que a muchas mujeres no les gusta el sexo anal y les resulta doloroso, y que, sin embargo, gran parte de la pornografía ha normalizado esta actividad, llevando a las parejas, sobre todo a los hombres, a esperarla.

Su objetivo no es moralizar, dijo, sino establecer expectativas realistas, para que las relaciones puedan prosperar y las parejas tengan una visión compartida de lo que ocurrirá en la recámara.

Dijo que a veces recibía “resistencia” de padres que temían que hablar del tema empeorara el problema, quizá incitando al consumo de pornografía. Pero esa idea era un “mito común”, dijo, no basado en la investigación e ingenuo ante la realidad de que los jóvenes conocen y encuentran este material.

La alfabetización pornográfica es lo mínimo que hay que hacer, añadió, aunque pueda ser “un poco derrotista”. Lo ideal sería que la sociedad encontrara formas de desalentar la pornografía, incluida la adopción de herramientas más eficaces para bloquearla.

“Los adolescentes van a mirar porno, hables con ellos o no”, dijo. “Así que si van a mirar porno, y quieres tener alguna influencia en su vida, debes de tener esta conversación”.

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El cementerio de naves espaciales: el lugar más remoto del planeta…


La nave Orion de la NASA flota en el Pacífico después de haber vuelto a la Tierra en diciembre de 2014.

¿Alguna vez te has preguntado dónde van a parar las naves espaciales cuando cumplen su misión? A lo largo de los años, cientos de satélites, estaciones espaciales y otras naves han llegado al final de su vida útil, y aunque algunas se desintegran al reingresar en la atmósfera terrestre, muchas terminan en un lugar muy especial y remoto del planeta.

Este sitio, conocido como el cementerio de naves espaciales, se encuentra en el punto más inaccesible de la Tierra: el Punto Nemo, ubicado en lo profundo del océano Pacífico.

– El lugar más remoto del planeta: El punto Nemo

El Punto Nemo, nombrado en honor al capitán de «20.000 leguas de viaje submarino» de Julio Verne, es el lugar más alejado de cualquier tierra firme en el planeta. Ubicado a 2.688 kilómetros de la isla Ducie (parte del archipiélago Pitcairn), la isla Maher en la Antártida, y el archipiélago Campana en Chile, este lugar es el representante de la soledad geográfica.

Fue calculado por primera vez en 1992 por el topógrafo croata Hrvoje Lukatela, quien usó tecnología geoespacial para determinar que el Punto Nemo es equidistante de cualquier masa terrestre significativa.

Con sus vastas aguas deshabitadas y su lejanía de cualquier actividad humana, el Punto Nemo es el lugar perfecto para evitar que los restos de una nave espacial puedan causar algún daño en áreas habitadas. Además, el tráfico marítimo en esta región es extremadamente bajo, lo que reduce aún más los riesgos de accidentes.

Por estas razones, el Punto Nemo ha sido designado como el lugar ideal para la reentrada de naves espaciales al final de su vida útil.

Oceanic pole of inaccessibility
La cruz representa el Punto Nemo. El círculo rojo representa la distancia desde esa región hasta la Tierra más cercana.

– Un lugar de descanso en el pacífico

Por su parte, el cementerio de naves espaciales es una vasta área en el Océano Pacífico, aproximadamente centrada en el Punto Nemo, donde las agencias espaciales de todo el mundo, como la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la agencia espacial rusa Roscosmos, envían sus naves viejas y obsoletas.

Desde 1971, más de 260 naves espaciales han sido desorbitadas en esta región, incluidos satélites, estaciones espaciales y vehículos de carga.

Uno de los ejemplos más notables de naves que han terminado aquí es la Estación Espacial MIR, la famosa estación espacial soviética que fue desorbitada en 2001 después de 15 años en el espacio. Otros ejemplos incluyen la serie de estaciones Salyut de la era soviética y las naves de carga no tripuladas que reabastecieron la Estación Espacial Internacional (EEI), como el vehículo de transferencia japonés H-II y la nave rusa Progress.

El proceso de enviar una nave al cementerio es bastante controlado. Cuando una nave espacial llega al final de su vida útil, se realiza un reingreso controlado a la atmósfera.

La mayor parte de la nave se desintegra en la atmósfera, pero los restos más grandes que no se queman por completo terminan hundiéndose en las aguas profundas del océano en el Punto Nemo, donde no representan un peligro para los humanos o la vida marina debido a la vastedad y profundidad de la zona, que alcanza aproximadamente los 3.700 metros.

Estación Espacial MIR
La estación espacial MIR pasó a formar parte del cementerio de naves espaciales en el año 2001.

– Por qué el punto Nemo

El uso del Punto Nemo como cementerio espacial no es casualidad. Su lejanía, aislamiento y la falta de actividad humana o marítima hacen de esta región el lugar ideal para evitar cualquier riesgo asociado con los restos espaciales.

Además, el hecho de que el área esté ubicada en alta mar, en territorio internacional, lo convierte en un espacio neutral que puede ser utilizado por cualquier nación para deshacerse de sus naves espaciales de manera segura.

Otro factor que lo convierte en un lugar perfecto es la profundidad del océano. Al estar a unos 3.700 metros bajo la superficie del océano, cualquier escombro que llegue al fondo no afecta ni a la vida marina ni al medio ambiente de manera significativa. Además, esta región está muy lejos de los principales corredores de navegación, lo que reduce aún más la posibilidad de interferencias humanas.

A pesar de lo inhóspito y remoto que es este lugar, la actividad humana más cercana en el Punto Nemo no ocurre en el océano, sino en el espacio.

Los astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional pasan a solo 400 kilómetros de este punto cuando su órbita cruza el océano Pacífico, lo que significa que los humanos en el espacio están más cerca del Punto Nemo que cualquier persona en la Tierra.

– Futuros inquilinos

El cementerio de naves espaciales sigue creciendo a medida que más misiones espaciales terminan, y se espera que en las próximas décadas este lugar reciba algunos «huéspedes» muy importantes. Uno de ellos será, en algún momento, la Estación Espacial Internacional (EEI), que se espera que sea desorbitada en la próxima década.

A pesar de sus años de servicio y de los importantes avances científicos que ha facilitado, llegará el momento en que la EEI deberá ser reemplazada, y su destino final será el océano en el Punto Nemo.

Otro posible «huésped» del cementerio es el Telescopio Espacial Hubble, que también tendrá que ser desorbitado en algún momento. Debido a su tamaño y masa, un reingreso controlado será necesario para asegurar que sus restos caigan en una región segura, y el cementerio de naves espaciales será el lugar elegido para esto.

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La Espada de Goujian, encontrada en 1966, no se oxidó ni perdió el filo en 2.500 años…


L.B.V.(J.Álvarez) — Entre 1965 y 1966, durante una cata arqueológica en los alrededores de la capital del antiguo reino chino de Chu, se descubrieron y excavaron medio centenar de enterramientos acompañados de ajuares funerarios.

Entre los miles de objetos recuperados figuraba una insólita espada de bronce, que, gracias a estar guardada en una funda de madera, presentaba un excelente estado de conservación, apenas afectada por el agua que inundaba la tumba.

El arma, expuesta hoy en el Museo Provincial de Hubei, es magnífica, con ricas incrustaciones e inscripciones en la hoja que permiten identificar a su dueño y, consiguientemente, darle nombre: la Espada de Goujian.

Goujian fue el soberano de Yue, un reino de la zona sudoeste de la actual China, extendida en torno a la zona baja del río Yangtsé. Vivió a finales del penúltimo período de la Edad Antigua china, el que se conoce como de las Primaveras y Otoños (722-481 a.C.), y accedió al trono al suceder a su padre, Yunchuang, en el 496 a.C.

Casi inmediatamente se vio envuelto en una guerra con el vecino estado de Chu, entonces llamado Jing o Jingchú, que se extendía por el sur y centro interiores con capital en Ying, en lo que hoy son las provincias de Hubei y Hunan. La razón del conflicto, cuentan las crónicas, estuvo en el asilo que Yunchang concedió a una princesa de Yue que, casada con un príncipe de Wu, decidió huir y regresar a su país.

La historia recuerda un poco la de Helena de Troya, al fin y al cabo una forma legendaria muy común para explicar los orígenes inciertos de contiendas largas. El caso es que Chu era un estado fuertemente militarista que había ido ensanchando sus fronteras a costa de los reinos de su entorno; de hecho, uno de sus gobernantes, el rey Zhuang, está incluido en las listas de lo que se conoce como uno de los Cinco Hegemónicos, es decir, los mandatarios chinos más fuertes de su época.

El problema estaba en que Goujian también formaría parte de esa relación, así que el choque era inevitable tarde o temprano.

El primer desencuentro fue cuando Fuchai, último rey de Wu, (un estado situado al norte de Yue), inició una campaña contra el recién entronizado Goujian para vengar a su padre Helu, fallecido durante un intento de conquista de Yue. Fuchai salio victorioso e incluso tuvo prisionero a su adversario durante tres años, al término de los cuales lo dejó libre para restablecer el statu quo, convencido de que ya no suponía un peligro.

La Espada de Goujian

Se equivocaba. Goujian dedicó una década a reconstruir su reino con la ayuda de importantes ministros como Wen Zhong, que había sido el regente de facto en ausencia de su señor, o Fan Li, quien había permanecido junto al monarca en su cautiverio y a la vuelta impulsó una serie de reformas que enriquecieron al país y a él mismo (y, por cierto, se casó con Xi Shi, considerada una de las mujeres más bellas de la historia de China).

Con Yue transformado en una potencia económica y militar, Goujian consideró llegado el momento de tomarse la revancha y se enzarzó con Wu en una guerra discontinua que al final terminó ganando, anexionándose el territorio enemigo; el príncipe heredero, You, murió en combate y su padre Fuchai, que había descuidado el gobierno para llevar una vida disipada, se suicidó.

Dado que Wu también estaba en conflicto con Chu, éste quedó de pronto liberado de un frente y pudo centrar sus esfuerzos en expandirse a costa de los territorios de su vecino del norte, Chen. Todas esas luchas determinaban el inicio de una nueva etapa en la evolución histórica china, la de los Reinos Combatientes (481-212 a.C.)

El ejército de Yue era temible y a menudo ganaba sus batallas recurriendo a la presión psicológica, pues, cuenta la tradición, ponía en primera línea a los reos de pena capital para que, a cambio de la promesa de cuidar a sus familias, se degollasen a sí mismos horrorizando al enemigo (otra versión dice que la traducción correcta no hablaría de presos condenados a muerte sino de soldados dispuestos a morir). Asimismo, disponía de algo tan poco habitual entonces como una flota de guerra y alcanzó fama la calidad de las armas que fabricaba. Pero todo tiene un final y ese rey falleció en el año 465 a.C. Sus sucesores pudieron mantener el nivel durante seis generaciones pero, en el 306 a.C., Chu terminó invadiendo Yue con la ayuda de Qi y se lo repartieron.

La Lanza de Fuchai

Probablemente fue así cómo la Espada de Goujian apareció en Jiangling, Hubei, zona perteneciente a Chu hace dos milenios y medio.

Concretamente, en el llamado Sitio 1 de Wangshan, a siete kilómetros de lo que antaño era Ying, la capital de Chu, hoy rebautizada Jinancheng. Formaba parte del ajuar de una de las cincuenta tumbas excavadas entre 1965 y 1966, junto a un ataúd con un esqueleto que, sin embargo, no era el de Goujian.

Se la llamó así porque en la hoja tiene una inscripción en dos columnas con ocho caracteres de un tipo de escritura de sello conocida como Pájaro-Gusano, una evolución de la de huesos oraculares, que se hizo popular en los reinos meridionales a finales del período de las Primaveras y Otoños, alcanzando su esplendor en el siguiente para después dar paso a la de sello pequeño.

La escritura Pájaro-Gusano se llama así por lo intrincado de sus trazos.

Suele encontrarse en objetos, más que en documentos: armas, calderos, azulejos…

Un ejemplo muy oportuno de citar podría ser la Lanza de Fuchai, que también se encontró en Jiangling pero más tarde, en 1983; en su hoja se aprecia la leyenda «El rey Fuchai de Wu hizo esta lanza para su uso personal».

Es prácticamente la misma que se puede leer en la espada, sólo que cambiando el arma y el propietario: «El rey de Yue hizo esta espada para su uso personal».

Falta el nombre exacto pero es que inicialmente no se pudieron identificar dos de los seis caracteres, algo que originó un intenso debate entre arqueólogos, historiadores y lingüistas hasta que finalmente se aceptó que era Goujian.

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Nuestro cerebro y los idiomas…


The Conversation(E.Catalán) — Una de las facetas más fascinantes de la investigación académica, sea en ciencias o letras, es que nunca termina.

La revisión de ideas o conceptos arraigados es continua: lo que hace una o dos décadas se consideraba una verdad incontestable puede ponerse en entredicho o directamente quedar desbancado por nuevos descubrimientos. ¿Frustrante? Para mí es la garantía de que seguimos mejorando y progresando.

Traslademos este principio al terreno de la neurolingüística y del aprendizaje y adquisición de idiomas. ¿Cuántas veces hemos escuchado que la mejor manera de aprender una segunda lengua es sumergirse en ella totalmente? ¿O que solamente son bilingües las personas que hablan exactamente igual de bien dos idiomas?

¿O que hablar otros idiomas no perjudica en absoluto nuestro conocimiento de la lengua madre? ¿O que hablar bien de verdad un idioma supone hablarlo exactamente igual que sus hablantes nativos? Pues nada de esto es así, al menos no totalmente. Así lo demuestran todos estos artículos que hemos publicado recientemente.

Iria Bello, de la Universitat de les Illes Balears, nos explica por qué aquello de “only in Englilsh” en la clase de inglés puede estar pasándose de moda: “Los hablantes nativos no son copias imperfectas de los nativos”, explica la experta sobre este cambio de chip. “Son personas capaces de comunicarse en varios idiomas”.

Es decir, si no somos nativos, sino que hablamos otra lengua, ¿no es lógico aprovechar todo nuestro potencial lingüístico? Especialmente en tareas y actividades en las que el elemento organizacional o emocional juegan un papel importante, ¿por qué no dejar que los aprendices recurran a su lengua nativa cuando lo necesiten? ¿Acaso van a aprender menos?

Si la inmersión absoluta no es garantía de aprender mejor, ni más deprisa, la moda de enviar a los adolescentes a pasar un año en un país de habla inglesa (que supone una importante inversión de dinero y tiempo para las familias) claramente queda desbancada como la única manera de adquirir una buena competencia lingüística: sin duda es una experiencia valiosa, pero descartemos esa idea de que solo así alcanzamos el nivel adecuado, nos advierte José Luis González Fernández, de la Universidad de Castilla-La Mancha.

El meollo de la cuestión es qué consideramos un buen nivel o un nivel adecuado de un segundo idioma. Durante décadas, la idea ha sido hablar “exactamente igual” que un nativo. “Es prácticamente bilingüe” o “nivel bilingüe” son frases que se usan para definir un alto nivel de competencias lingüísticas en el segundo idioma.

Hoy se revisa el concepto de bilingüismo, como nos explica Patricia Román, de la Universidad Loyola de Andalucía: una vez que empezamos a aprender un idioma, nuestro cerebro se modifica y aparecen ya los efectos en tareas cognitivas como el control inhibitorio (es decir, el cerebro ya tiene presente que existen diferentes palabras para el mismo concepto y suprime o elige las que corresponden).

Por eso, esta neurocientífica considera que no tiene sentido ver el bilingüismo en términos de blanco y negro, sino que cada persona es bilingüe de una manera propia según muchas dimensiones que se combinan.

Nuestros cerebros son extraordinariamente adaptables y cambiantes, por eso somos capaces de aprender nuevos idiomas, incluso en la edad adulta. Sin embargo, esto tiene un lado malo: casi nada de lo que aprendemos es inamovible, nada queda “grabado” para siempre. Ni siquiera nuestra lengua materna.

Como han podido comprobar millones de inmigrantes a lo largo de la historia, trasladarse a un entorno lingüístico diferente puede tener la consecuencia insospechada y desagradable de que, pasados unos meses de desenvolvernos en la nueva lengua, no seamos capaces de acordarnos cómo se decía algo en la nuestra. 

Ivo H. G. Boers y Carmen Parafita, de la Universidad de Vigo nos explican el fenómeno de la “erosión lingüística”.

Sabíamos que la falta de práctica puede afectar nuestra fluidez en un segundo idioma (de ahí frases como “tengo muy oxidado mi italiano” o “he perdido mucho inglés”) pero lo que no teníamos tan claro es que incluso nuestra lengua base, si no se usa y practica, también puede irse olvidando.

Terminamos este recorrido por las novedades en lingüística con una pregunta cuya respuesta encontrará en este artículo: “¿Somos una persona distinta cuando hablamos otro idioma?”. Mari Mar Boíllos y Ana Blanco, de las Universidades del País Vasco y de Alcalá, analizan cómo se relacionan las emociones con los idiomas en personas que hablan más de uno.

Mucho sobre lo que pensar, en el idioma que sea.

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Madres Mohawk, las mujeres que luchan en Canadá para destapar qué pasó con un cruel experimento de la CIA hace 60 años…


Kwetiio, una de las madres Mohwak.
Kwetiio, una de las madres Mohwak.

BBC News Mundo(L.Ventas) — “Se llevaron a nuestros niños y les hicieron de todo; experimentaron con ellos, y no los volvimos a ver”, dice Kahentinetha.

“Así que nuestro caso es muy simple: queremos saber qué les pasó exactamente, quién es el responsable y quién va a pagar por ello”, le explica a BBC Mundo esta mujer de 85 años oriunda de Kahnawake, una comunidad mohawk situada al suroeste de la ciudad de Montreal (Quebec, Canadá).

“Lo que buscamos es desenterrar la verdad”, complementa Kwetiio, de 52 años, su compañera de lucha al frente de Kanien’kehá:ka kahnistensera, que se traduce de la lengua iroquesa como las Madres Mohawk.

Y es que estas líderes indígenas están convencidas de que la pista sobre la suerte que corrieron aquellos niños desaparecidos podría estar bajo tierra; concretamente, en los terrenos sobre los que la Universidad McGill, con el respaldo del gobierno provincial de Quebec, tiene proyectada una nueva construcción.

Se basan para ello en archivos y testimonios que sugieren que en el lugar yacen tumbas sin marcar de menores que estuvieron internados en el Royal Victoria Hospital de Montreal y el Allan Memorial Institute, un instituto psiquiátrico vecino.

Kahentinetha (en el centro) y Kwetiio (en la foto, a la derecha), miembros de las Madres Mohawk, llevan más de dos años en los tribunales tratando de retrasar las obras en los terrenos contiguos a un antiguo hospital y una institución psiquiátrica en Montreal. El antropólogo Philippe Blouin les presta asistencia. (Photo by Alexis Aubin / AFP) (Photo by ALEXIS AUBIN/AFP via Getty Images)
Kahentinetha (en el centro) y Kwetiio (a la derecha) llevan más de dos años en los tribunales, asistidas por el antropólogo Philippe Blouin.

Tras los muros de esa institución, en las décadas de 1950 y 1960, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos financió un siniestro y ultrasecreto programa de experimentos humanos llamado MK-Ultra.

En plena Guerra Fría, este consistía en someter a los pacientes —incluidos niños indígenas— a descargas eléctricas, privación sensorial y proporcionarles drogas alucinógenas con el objetivo de desarrollar procedimientos y fármacos eficaces para el lavado de cerebro.

Con eso en mente y armadas con la responsabilidad de proteger a los niños inherente de las mujeres de su nación, las Madres Mohawk llevan más de dos años sumidas en una batalla legal para tratar de retrasar las obras.

“Porque si no lo hacemos ahora, si los trabajos continúan, para las generaciones venideras la verdad será mucho más difícil de recuperar”, dice Kwetiio.

– El programa “más secreto” de la CIA

Conocido como “el Allan”, el instituto estuvo bajo la dirección del escocés-estadounidense Donald Ewen Cameron, quien era considerado uno de los psiquiatras más eminentes del mundo, y fue el epicentro de algunas de las prácticas más extremas del MK-Ultra.

El programa salió a la luz hace más de 45 años, cuando la CIA fue forzada a publicar documentos que confirmaron lo que algunos ya sospechaban: que la agencia había financiado experimentos de control mental, a menudo sin el consentimiento ni el conocimiento de las víctimas.

La Madre Mohawk Kwetiio mira a través de una valla en el sitio de construcción del Hospital Royal Victoria el 17 de julio de 2024, en Montreal, Canadá. (Photo by Alexis Aubin / AFP) (Photo by ALEXIS AUBIN/AFP via Getty Images)
Las Madres Mohawk creen, basándose en testimonios y archivos, que bajo el terreno sobre el que se quiere edificar yacen tumbas sin marcar de menores.

Todo comenzó a principios de la década de 1950, con la Guerra Fría en pleno apogeo.

Cuando algunos prisioneros de guerra liberados en Corea regresaron a casa defendiendo la causa comunista, los servicios de inteligencia de EE.UU. se alarmaron.

Temiendo que los soviéticos y los chinos hubieran desarrollado técnicas de control mental, y de que sus agentes o los prisioneros de guerra pudieran revelar información, la recién formada CIA asignó US$25 millones para experimentos psiquiátricos en seres humanos.

«La idea era tratar de descubrir cómo interrogar a las personas y debilitarlas, y también cómo proteger a su personal de esas técnicas», le explicó hace un tiempo al programa Witness de la BBC el psiquiatra Harvey M. Weinstein, autor de «Padre, hijo y la CIA».

La agencia utilizó organizaciones como fachada para acercarse a más de 80 instituciones y científicos en EE.UU., Reino Unido y Canadá.

«Fue el programa más secreto jamás conducido por la CIA», le dijo el historiador Tom O’neill a la BBC.

Aún hoy sigue habiendo muchas preguntas sin respuesta con respecto al programa.

“Hay mucho secretismo en torno a los experimentos médicos, ya que mucha de la documentación fue destruida”, le cuenta a BBC Mundo Philippe Blouin, un antropólogo que asiste a las Madres Mohawk en su búsqueda.

“Y los únicos lugares en los que quedan pruebas (de que existió) son en los recuerdos de la gente, los sobrevivientes y la comunidad, y bajo tierra”, recalca.

Mientras, la Universidad McGill y la Sociedad Quebequense de Infraestructuras (SQI) —una agencia del gobierno provincial, que gestiona el sitio— sostienen que ni las Madres Mohawk ni el interlocutor especial nombrado para el caso legal han identificado a pacientes que desaparecieron tras ser tratados en el Royal Victoria Hospital o en el Allan Memorial Institute.

– La batalla en los tribunales

El bajorrelieve "Los niños del cerebro" en el Hospital-Instituto Neurológico de Montreal el 17 de julio de 2024, en Montreal, Canadá. (Photo by Alexis Aubin / AFP) (Photo by ALEXIS AUBIN/AFP via Getty Images)
El bajorrelieve «Los niños del cerebro» en el Hospital-Instituto Neurológico de Montreal el 17 de julio de 2024, en Montreal, Canadá.

En octubre de 2022 las mujeres lograron que se dictara una orden judicial para suspender temporalmente las obras del millonario proyecto, que incluye la renovación de los antiguos edificios existentes y la construcción de un nuevo campus universitario y un centro de investigación.

Lo hicieron sin abogados, representándose a ellas mismas. “Usamos nuestras maneras, porque nadie puede hablar por nosotras”, aclara Kwetiio.

A aquello le siguió un acuerdo de conciliación en abril de 2023, que, además de garantizar a las Madres Mohawk el acceso a los archivos de la Universidad McGill, incluía un plan arqueológico para el sitio guiado por un panel de expertos seleccionado entre las partes, que recomendaría las técnicas y procedimientos a seguir.

Así, a mediados del año pasado, usando perros rastreadores y sondas especializadas se peinaron los amplios y ruinosos edificios de la propiedad. Lograron identificar tres áreas de interés para las excavaciones.

Sin embargo, tanto McGill como SQI —también parte firmante del acuerdo— sostienen que “hasta la fecha no se han descubierto restos humanos”.

Además, después de que el panel rindiera su último informe el 17 de julio de 2023, el trabajo de este finalizó, tal como se había establecido en el acuerdo.

“No obstante, el acuerdo de conciliación indica que, si se produce un descubrimiento inesperado, McGill, SQI y Kahnistensera buscarán el consejo del panel”, le confirmó a BBC Mundo la universidad. Y reiteró: “A día de hoy no se ha hecho ningún descubrimiento inesperado”.

Haciéndose eco de esa declaración, SQI subrayó que siempre tuvo la intención de “arrojar luz, en un espíritu de colaboración, sobre las alegaciones en torno a la presencia de enterramientos”, pero que hoy por hoy no se encontró ninguno.

Y en entrevista con el medio canadiense CityNews, añadieron que siguen “respetando el acuerdo de conciliación” y que se adhirieron a “todas las recomendaciones del panel”.

La Madre Mohawk Kwetiio pasa frente a la placa de dedicación del ala McConnell del Instituto-Hospital Neurológico de Montreal el 17 de julio de 2024, en Montreal, Canadá.
(Photo by Alexis Aubin / AFP) (Photo by ALEXIS AUBIN/AFP via Getty Images)
Kwetiio pasa frente a la placa de dedicación del ala McConnell del Instituto-Hospital Neurológico de Montreal el 17 de julio de 2024.

Sin embargo, las Madres Mohawk acusan a ambos organismos de incumplir “el espíritu y la letra” del acuerdo, y, por ello, acudieron de nuevo a los tribunales.

“Se otorgaron a ellos mismos el poder de dirigir la investigación de unos potenciales crímenes cometidos por sus propios empleados en el pasado”, le explica a BBC Mundo Philippe Blouin, un antropólogo que presta asistencia en la búsqueda impulsada por las líderes indígenas. “Hay por lo menos un conflicto de intereses”.

Las líderes indígenas también señalan que McGill y SQI seleccionaron solamente “aquellas recomendaciones del panel que les convenían, mientras rechazaban otras”, y aseguran que hay evidencias que se perdieron por ello.

Tras un revés en una corte de apelaciones, este octubre decidieron llevar el caso ante la Corte Suprema de Canadá, la más alta instancia judicial del país.

«Nuestros hijos son parte de nosotras. Nacimos con eso, cada una de nosotras, como mujeres, nacimos con esa responsabilidad», explica Kwetiio.

«Eso hay que decirlo también en la Corte Suprema, porque existe ese informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación que dice que necesitamos ser escuchados y que la verdad debe salir a la luz, para que haya reconciliación».

– Un pasado de atrocidades

No fue hasta hace unos pocos años que en Canadá empezaron a salir a la luz las atrocidades cometidas durante décadas contra las naciones originarias.

Generaciones de niños indígenas fueron enviados a internados en los que fueron despojados de su lengua, religión e identidad en lo que la Comisión de la Verdad y la Reconciliación en su informe de 2015 calificó de “genocidio cultural”.

Entre 1831 y 1996, unos 150.000 menores fueron sacados de sus hogares e internados en 139 de esos centros. Miles de ellos nunca regresaron a sus comunidades de origen.

“Se los llevaban y no los volvíamos a ver, o regresaban después de haber sido sometidos a procedimientos, lobotomizados, y se pasaban los siguientes años sentados en el porche, al cuidado de sus familiares”, le dice a BBC Mundo Kahentinetha. “Todos tenemos esos recuerdos imborrables”.

Un cartel que dice "El colonialismo está prohibido" y trozos de tela de color naranja cuelgan en el sitio del antiguo Hospital Royal Victoria antes de la manifestación y marcha "Every Child Matters" el 30 de septiembre de 2023 en Montreal, Canadá. La marcha tenía como objetivo llamar la atención sobre las atrocidades que ocurrieron durante la época del sistema de escuelas residenciales. (Photo by ANDREJ IVANOV/AFP via Getty Images)
«Colonialismo prohibido», se lee en una cartel pegado en la valla frente al antiguo Royal Victoria Hospital de Montreal durante una protesta para recordar las atrocidades cometidas durante décadas en Canadá contra las naciones originarias.

En mayo de 2021, el descubrimiento de tumbas anónimas de 215 niños en la Escuela Residencial Indígena de Kamloops, en la provincia de Columbia Británica, dio paso a una reflexión de carácter nacional sobre este oscuro capítulo de la historia canadiense.

Y también llevó a la búsqueda de más enterramientos de esas características en todo el país.

“No se trató solo de internados, sino también de hospitales, sanatorios, iglesias y orfanatos”, denuncia Kwetiio.

«Quisieron exterminarnos», añade Kahentinetha. «Pero seguimos aquí, y la verdad tiene que salir a la luz para que no se vuelva a repetir».

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Resistir o aceptar: el arte de fluir con la vida…


Psicología y Mente(Psicotools) — La vida está llena de cambios, desafíos y momentos inesperados que, a menudo, escapan de nuestro control. En estas situaciones, muchas personas tienden a la resistencia, luchando contra la realidad y generando un malestar innecesario. Sin embargo, existe otra forma de enfrentar dificultades: la aceptación.

Este concepto, lejos de ser una actitud pasiva o resignada, se trata de un enfoque activo y consciente que nos permite adaptarnos y fluir con las circunstancias, incluso cuando no son ideales.

Aceptar no significa conformarse, sino reconocer lo que está fuera de nuestro control y actuar con claridad en torno a aquello que sí podemos transformar.

Esta habilidad, fundamental para el bienestar emocional, ha sido estudiada en prácticas como el mindfulness y la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), demostrando su eficacia para reducir el estrés y promover la resiliencia. En este artículo, exploraremos el arte de aceptar, sus beneficios y la forma de integrarlo en nuestra vida cotidiana.

– Resistencia frente a aceptación: ¿qué significan?

Resistir y aceptar son dos formas opuestas de responder a las situaciones que la vida nos presenta. Resistir implica luchar contra lo que sucede, ya sea porque no lo deseamos, lo percibimos como injusto o simplemente nos resulta incómodo. Este estado de rechazo genera tensión emocional, ya que al intentar controlar o negar lo inevitable, nos desconectamos de la realidad.

Por ejemplo, alguien que pierde un trabajo puede resistirse culpando a otros o negando la situación, lo que solo agrava su sufrimiento.

Por otro lado, aceptar no significa resignarse ni rendirse, sino reconocer la realidad tal y como es, incluso cuando no es ideal o no la podemos cambiar. Aceptar implica abrirse a las emociones, por difíciles que sean, y permitir que existan sin intentar suprimirlas.

Este enfoque promueve un estado de calma y claridad, esencial para tomar decisiones constructivas. Por ejemplo, en lugar de luchar contra una enfermedad crónica, alguien que la acepta puede buscar formas de adaptarse y mantener una buena calidad de vida.

Ambas actitudes tienen un impacto directo en cómo enfrentamos los retos. Mientras la resistencia nos estanca, la aceptación nos permite avanzar y fluir con los cambios inevitables de la vida.

– Los beneficios de la aceptación y aprender a fluir

Aceptar la realidad tal como es tiene un impacto positivo en nuestra salud mental y emocional. Este enfoque nos libera de la lucha constante contra lo que no podemos evitar, reduciendo el estrés y la ansiedad que surgen al intentar controlar lo incontrolable.

Por ejemplo, al aceptar que no podemos cambiar ciertas circunstancias, como el comportamiento de otras personas o eventos del pasado, conservamos nuestra energía para lo que sí podemos transformar.

Uno de los principales beneficios de la aceptación es la mejora e impacto que tiene en nuestra resiliencia. Cuando dejamos de resistirnos a los desafíos, somos más capaces de adaptarnos a los cambios y encontrar soluciones creativas. Esto es particularmente útil en momentos de incertidumbre, donde el control absoluto resulta imposible.

Además, la aceptación fomenta una mayor autocompasión, ya que nos permite ser amables con nosotros mismos en lugar de culparnos por no cumplir con expectativas poco realistas.

Desde un punto de vista psicológico, llevar a cabo prácticas como el mindfulness y la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) han demostrado ser efectivas para promover una actitud de aceptación. Estas herramientas son útiles para enseñarnos a observar nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, lo que facilita el proceso de fluir con la vida y sus circunstancias.

Finalmente, es importante tener en cuenta que aceptar no es lo mismo que conformarse. Más bien, debe entenderse como el primer paso para generar cambios desde un lugar significado por la paz interior. Al liberar la búsqueda de control, nos abrimos a nuevas oportunidades y perspectivas, construyendo una vida más plena y equilibrada.

Aceptación, el arte de fluir con la vida - Mentee

– Cómo practicar la aceptación: consejos prácticos

Cultivar la aceptación con la vida requiere práctica, pero es un hábito que puede transformar nuestra forma de vivir y afrontar los desafíos cotidianos. Aquí presentamos algunas estrategias que puedes incorporar en tu día a día para tomar este enfoque vital:

1. Reconoce lo que no puedes controlar

Elabora una lista de las cosas que están fuera de tu alcance y control, como el clima, las opiniones ajenas o eventos pasados. Reconocer estas limitaciones no significa rendirse, sino liberar energía que antes gastabas en luchar contra lo inevitable.

2. Cambia tu perspectiva sobre los desafíos

Reinterpreta las dificultades para entenderlas como oportunidades para crecer. Cuestiona lo que puedes aprender de toda situación difícil que experimentas. Este enfoque te ayudará a ver los retos como opciones de aprender y como parte de la experiencia humana, en lugar de amenazas.

3. Acepta tus emociones

En lugar de evitar emociones como la tristeza o la ira, permítete sentirlas. Prácticas como el mindfulness te enseñan a observar tus emociones sin juzgarlas, lo que reduce su intensidad y te ayuda a manejarlas mejor.

4. Integra ejercicios de meditación o respiración consciente

Prueba a dedicar unos minutos al día para respirar profundamente y centrarte en tu momento presente. Esto refuerza la aceptación y te ayuda a recordar que muchas veces, todo está bien tal como es.

En conclusión, aceptar y fluir con las circunstancias de la vida no significa rendirse, sino abrazar la realidad con serenidad y claridad. Resistirse a lo inevitable solo genera sufrimiento y nos aleja del presente, mientras que la aceptación nos ayuda a vivir con mayor equilibrio emocional.

Este enfoque, respaldado por prácticas como el mindfulness y la autocompasión, nos permite afrontar los desafíos desde una perspectiva constructiva y resiliente. Al liberar el control sobre lo incontrolable, abrimos espacio para crecer, aprender y disfrutar del momento presente.

En definitiva, saber aceptar es un arte que nos invita a vivir con una mayor plenitud y autenticidad.

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Guía práctica para orientarse en el infierno…


gustave dore

JotDown(J.Bilbao) — Con el debido respeto, estimado lector, el —esperemos lejano— día en que muera muy probablemente irá de cabeza al infierno.

Usted conoce mejor que nadie su propia vida y sabe por tanto los motivos.

Así que no le vendrá mal cierta información básica sobre las características del lugar que le acogerá por toda la eternidad.

Al fin y al cabo, según un cálculo hecho público hace unos años por la Iglesia Bautista Sureña el 46,1% de los seres humanos iremos al infierno (qué curiosa la apariencia de rigor y verosimilitud que adquiere cualquier cosa cuando se expresa en porcentajes).

Una creencia común a la gran mayoría de religiones es la de que poseemos una o varias almas dentro del cuerpo, que al morir va a un Más Allá en el que —también según un buen número de doctrinas— será recompensada en un cielo o castigada en un infierno en función de su comportamiento en este mundo.

Así que lo primero es ver qué hacemos con el cuerpo que dejamos atrás. Sobre las circunstancias y diferencias culturales que rodean a un enterramiento no me extenderé mucho porque para ello está la excelente serie A dos metros bajo tierra.

Se trata de una práctica ya llevaba a cabo por los neandertales y que de acuerdo a la tradición cristiana debe hacerse con el muerto tumbado, dado que la posición vertical facilita la entrada en el infierno.

Pero en las últimas décadas está ganando terreno en los países occidentales la incineración, tras la cual se guardan las cenizas en una urna, se esparcen en el mar, en la montaña o, como cierto empleado del Museo Británico, se pide a un amigo que se lancen a los ojos del antiguo jefe del finado.

Ahora bien, ¿Qué ocurre entonces con la ancestral costumbre de vestir al difunto con sus mejores ropas y hacerlo acompañar en su ataúd de riquezas y objetos útiles para el otro mundo, si todo va directo al fuego?

Aparentemente nada, continúa intacta. Según el testimonio del trabajador de un crematorio recogido en Bailando sobre la tumba por Nigel Barley “he visto a viudas introducir subrepticiamente un paquete de las galletas favoritas del difunto; o cuando no es eso, son las gafas de repuesto o la dentadura. No se imagina usted la cantidad de tubos de fijador dental que pasan por aquí cada semana. La gente mayor siempre se acuerda de eso”.

Mal hecho, aunque esté inspirado por la mejor intención. Ya vaya uno al cielo o al infierno, un fijador dental no le resultará especialmente útil. Lo que el muerto sí necesitará —y explicaremos a continuación por qué— serán unas monedas, repelente antiinsectos, buen calzado, una cantimplora, una linterna, una cuerda y un pollo de goma con polea (bueno, esto último no es realmente imprescindible, pero nunca se sabe).

Si bien todo lo anterior será de utilidad ante un infierno como el descrito por Dante… ¿Qué ocurre si al final la religión cristiana no es la única, buena y verdadera?, ¿y si quienes acaban dando en el clavo son los zoroastristas, los vikingos o los budistas? Mejor ser prudentes, así que hagamos un breve repaso de lo que puede esperarnos.

  • Diferentes infiernos, a cada cual peor

Los antiguos egipcios por su parte lo que preferían introducir en la tumba de los difuntos (en las de aquellos de elevado estatus, al menos) era su propia guía práctica para orientarse en el más allá, a la que llamaban El libro de los muertos.

Un compendio de consejos para desenvolverse durante el viaje por el inframundo, que consistía básicamente en acudir al salón del trono de Osiris, donde uno debía declararse inocente ante él y ante los 42 magistrados que le ayudaban en la tarea de juzgar a las almas.

Entonces Anubis extraía el corazón del acusado y lo ponía en una balanza en cuyo otro platillo se ponía una pluma de la diosa Maat. Si el corazón pesaba más es que algo malo guardaba y el siguiente paso era convertirse en el almuerzo de la Devoradora de Muertos.

Al parecer había algún conjuro para sortear esa prueba, si alguien está especialmente preocupado al respecto puede leer aquí un fragmento del citado libro, no sé si se entenderá bien la letra.

Como veremos, es recurrente en multitud de mitologías y narraciones la idea de uno o varios jueces decidiendo tras la muerte si esa alma debe ir al cielo o al infierno.

En el décimo libro de La República Platón narra la historia de Er, un guerrero cuya alma salió de su cuerpo tras morir en el campo de batalla para llegar a un pradera con dos aberturas en el suelo y otras dos en el cielo, en medio varios jueces decidiendo por cuál debía entrar cada alma según sus pecados.

Tras mil años de viaje las almas salían por la otra abertura y se saludaban con otras en una fiesta que tenían montada en la pradera durante siete días seguidos,  donde “unas contaban sus aventuras gimiendo y llorando al recordar los males de toda índole que habían sufrido y visto sufrir en su viaje subterráneo, viaje de mil años de duración, y, a su vez, las que venían del cielo hacían el relato de placeres deliciosos y espectáculos de una belleza infinita”.

Por alguna misteriosa razón Er no bebió agua del Leteo —el río del olvido— a diferencia de otras almas y pudo volver a su cuerpo, justo cuando estaba ya en la pira a punto de ser incinerado.

Hay un término griego para definir esta clase de narraciones, Katabasis, en las que el protagonista desciende a los infiernos para luego volver al mundo de los vivos y contarnos lo que vio.

Son tan frecuentes —no sólo en la cultura griega, sino en otras muy distantes— que parece más fácil darse una vuelta por el infierno que adentrarse en una barriada gitana especializada en el narcotráfico.

Así tenemos la catábasis de Perséfone, raptada por Hades; la de Orfeo en busca de Eurídice, que modernamente cantó Rilke; la de Heracles en uno de sus doce trabajos; la de Ulises en La Odisea; la de Eneas en La Eneida; Endiku en la epopeya de GilgameshMahoma tuvo también su viaje al Más Allá y hasta el mismo Jesucristo tiene una catábasis apócrifa, el Evangelio de Nicodemo, en la bajó con tal ímpetu que provocó un terremoto en el séptimo infierno. Incluso historias contemporáneas como la magnífica Apocalipsis Now podrían en cierta forma inscribirse en este género.

Demonios haciendo una paella con los condenados
Demonios haciendo una paella con los condenados

Hasta en China hay un ejemplo de ello: La narración de Lo Mou-teng, de finales del siglo XVI. Trata sobre un oficial chino que en una expedición a La Meca llega a la costa de un insólito lugar formado por seres mitad animales y mitad humanos, entre los que se encuentra a su difunta esposa, ahora casada con el Señor de los Muertos.

Éste lo invitará a recorrer el infierno, franqueado por un río de sangre cuyo puente sólo puede ser atravesado por quienes han sido buenos. Los malos deberán atravesarlo a nado mientras luchan contra serpientes de bronce y perros de hierro. Tras él se encuentran diez tipos de fantasmas (clasificados como ávaros, derrochadores, suicidas, mendigos o de dientes irregulares, entre otros).

Una vez se llega al Palacio del Resplandor Espiritual, ve en su interior diez habitaciones con cada uno de los infiernos, divididos entre purgatorios para gente honorable e infiernos horrísonos para aquellos que hubieran pecado contra alguna de las ocho virtudes confucianistas. En la parte trasera había además otros 18 infiernos.

Por lo que parece, uno en el infierno lo pasará mal pero no por falta de espacio.

Si bien todos los infiernos descritos en todas épocas y lugares son… eh… un infierno, hay uno tan rematadamente disparatado que merece una mención especial. Se trata del descrito en El libro de Arda Viraf, perteneciente al zoroastrismo. No se conoce la fecha exacta en que fue escrito, pero se estima que es de la época del imperio sasánida, entre el siglo III y el VII d.C.

En él, se narra cómo Arda Viraf es elegido para viajar al inframundo y comprobar así si las enseñanzas del zoroastrismo son correctas. Tras el debido trance inducido por drogas, vuelve con los suyos y describe toda clase de tormentos:

«También vi el alma de una mujer quien estaba suspendida, colgada de sus pechos, en el infierno; y criaturas nocivas rondaban alrededor de todo su cuerpo. Y pregunté así: ‘¿Qué pecado fue cometido por este cuerpo, cuya alma sufre tal castigo?’ Srosh el pío, y Adar el ángel, dijeron así: ‘Esta es el alma de aquella condenada mujer quien, en el mundo, dejó a su propio marido, se entregó a otro hombre  y cometió adulterio.»

No estoy seguro de si esta escena resultará espantosa para todo el mundo, tal vez más de uno encontrase ahí su particular paraíso…

Otros tormentos consisten en comer excrementos, tener estacas de madera clavadas en los ojos, pasar la lengua por un horno caliente o que sapos, escorpiones, moscas y gusanos entren por boca, nariz y orificios inferiores. El consuelo de este pestilente infierno es que al menos no es eterno, como otros, ya que cesa con la renovación del mundo.

Williams
Semen de demonios salpica las bocas de mujeres atadas boca abajo en el infierno zoroástrico

Según lo descrito por Arda a los sodomitas les espera el empalamiento.

A las mujeres infieles beber copas rebosantes de excrementos.

A otro que tuvo relaciones sexuales con una mujer que estaba menstruando, se le vertía constantemente en la boca tales líquidos, además de haber tenido que cocinar y comerse a su propio hijo.

Caminar descalzo supone como castigo que te arranquen los brazos y las piernas (esto lo veo bien, mira).

A una mujer que con su locuacidad atormentaba a su marido le cortaron la garganta para que le saliera la lengua por el cuello.

Aquellas que se negaron a complacer sexualmente a sus maridos eran colgadas boca abajo y se salpicaban sus bocas y narices con semen de demonios.

Asimismo robar, mentir, matar, ensuciar el agua con inmundicias, no obedecer al gobierno, maquillarse y ahorrar mucho dinero también eran gravísimos pecados que se pagan con toda clase de imaginativos tormentos.

Otro infierno, algo menos obsceno, es el descrito en Las mil y una noches:

“Alá fundó un infierno de siete pisos, cada uno encima de otro y cada uno a una distancia de mil años del otro.

El primero se llama Yahannam, y está destinado al  castigo de los musulmanes que han muerto sin arrepentirse de sus pecados; el segundo se llama Laza, y está destinado al castigo de los infieles; el tercero se llama Yahim, y está destinado a Gog y a Magog; el cuarto se llama Sa´ir, y está destinado a las huestes de Iblis; el quinto se llama Sakar, y está preparado para quienes descuidan las oraciones; el sexto se llama Hatamah, y está destinado a los judíos y a los cristianos; el séptimo se llama Hauiyah, y ha sido preparado para los hipócritas.

El más tolerable de todos es el primero; contiene mil montañas de fuego, en cada montaña setenta mil ciudades de fuego, en cada castillo, setenta mil casas de fuego, en cada casa, setenta mil lechos de fuego, y en cada lecho, setenta mil formas de tortura. En cuanto a los otros infiernos, nadie conoce sus tormentos, salvo Alá el Misericordioso.”

Esta última frase no es del todo cierta ya que el propio Corán hace una breve descripción de los tormentos que esperan a los pecadores:

(14,19-20. Sura Ibrahim: Vers. de Abraham)

Los que no creen en nuestros signos
les quemaremos con el fuego.
Cada vez que su piel sea ceniza,
le daremos otra para que no deje
de sentir el suplicio.

(78,21-26. Sura An Nabaa: Vers. de la noticia)

Detrás de cada uno de ellos está el Infierno,
donde tendrán como bebida agua mezclada con pus
que beberán a tragos;
pero se les atragantarán en la garganta

(2, 75. Sura Al bacará: Vers. de la vaca)

Y estarán quemados por un fuego ardiente.
Y beberán en un manantial de llamas.
Y no tendrán otro alimento, excepto espinas,
que ni les nutrirá ni apagará su hambre.

El infierno japonés por su parte se llama Jigoku, y su soberano Emma O, que juzga las almas de los hombres —mientras que de las mujeres se encarga su hermana— y los envía en función de la gravedad de sus faltas a alguno de los dieciséis infiernos, ocho de fuego y otros ocho de hielo.

Dicho sintoísmo establece además que habrá un gran espejo en el que cada uno podrá ver reflejados sus pecados, un poco a la manera de El retrato de Dorian Grey.

Mientras que el Naraka o infierno de los hinduistas está gobernado por Yama y tiene tres puertas —la Lujuria, la Cólera y la Avaricia— y siete habitaciones en las que distribuir a los pecadores según cómo tengan su karma para ser castigados de muy diversas maneras:

unos son arrastrados sobre hachas cortantes; otros están condenados a pasar por el ojo de una aguja; éstos sufren que  un buitre les roa los ojos, aquellos que los cuervos picoteen su cuerpo”.

El infierno de la mitología nórdica tiene una particular belleza poética, al menos según la descripción que hacen de él Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares en su Libro del cielo y el infierno:

«El Niflheim o infierno fue abierto muchos inviernos antes de formar la tierra. En medio de su recinto hay una fuente, de donde salen con ímpetu los ríos siguientes: la Congoja, la Perdición, el Abismo, la Tempestad y el Bramido. A orillas de estos ríos, se eleva un inmenso edificio cuya puerta se abre por el lado de la medianoche y está formado de cadáveres de serpientes, cuyas cabezas vueltas hacia el interior, vomitan veneno, del cual se forma un río en que son sumergidos los condenados.

En aquella mansión hay nueve recintos diferentes: en el primero habita la Muerte, que tiene por ministerios al Hombre, la Miseria y el Dolor; poco más lejos se descubre el lóbrego Nastrond o ribera de los cadáveres, y más lejana una floresta de hierro en la que están encadenados los gigantes; tres mares cubiertos de nieblas circundan esta floresta y en ella se hallan las débiles sombras de los guerreros pusilánimes.

Sobre los asesinos y perjuros vuela un negro dragón, que los devora y los vomita sin descanso y expiran y renacen a cada momento entre sus anchos ijares; otros condenados son despedazados por el perro Managarmor que vuelve a derecha e izquierda su deforme y asquerosa cabeza; y alrededor de Nifleim giran de continuo el lobo Fenris, la serpiente Mingard y el dios Loke, que vigila por la continuidad de las penas impuestas a los malos y a los cobardes.»

  • El infierno de Dante
gustave dore dante

De todas las descripciones de lo que nos espera según cómo nos portemos la más minuciosa e imaginativa es sin duda la de La divina comedia, una obra cumbre de la literatura universal. Dante va topografiando palmo a palmo el infierno con la precisión de Google Maps guiándose siempre por las  dos grandes referencias de su tiempo: la cultura grecorromana y el cristianismo.

La narración comienza con el protagonista, Dante, perdido en el bosque tras haber tenido que huir de una pantera, un león y una loba.

Allí se le aparece el poeta Virgilio, alma ilustre que vive para la eternidad en el limbo, que ha recibido el encargo de la amada de Dante —Beatriz, que vive allá en lo alto haciéndole compañía a Dios— de que lo guíe por a través de todos los niveles del infierno, el purgatorio y el cielo para que ambos puedan reunirse de nuevo.

Una vez traspasadas las puertas del infierno, en el vestíbulo, Dante y Virgilio se cruzan con las almas en pena que no han sido admitidas ni en el cielo ni en el infierno. De natural envidioso del destino de otras, vagan desnudas siendo aguijoneadas eternamente por mosquitos y avispas, cuya sangre mezclada con sus lágrimas era recogida a sus pies por asquerosos gusanos.

Mejor no ir con sandalias por ahí. Pronto llegan al río Aqueronte, donde un barquero de nombre Caronte lleva a las almas al otro lado a cambio de una moneda. Puesto que Dante no está muerto el barquero se niega a ayudarle a cruzar el río.

Ahí es cuando un pollo de goma con polea podría haber sido de gran utilidad, pero el narrador prefiere desmayar a su protagonista y hacerlo despertar en el otro lado, sin dar mayores explicaciones.

Virgilio le muestra entonces el primer círculo del infierno (ya que al igual que todo el universo en su conjunto, el infierno se organizaba por círculos superpuestos) que es el Limbo. Allí viven los niños que no han sido bautizados y hay que estar atento porque se ven también muchas celebridades: los hombres ilustres de otros tiempos previos al cristianismo.

No se está nada a disgusto en este lugar, aunque la pena de todos ellos es vivir con un deseo sin esperanza.

Siguiendo el camino se llega al segundo círculo, donde se halla a Minos, juez del infierno que rechinando los dientes juzga a cada alma y según las vueltas que de a su cola las envía a uno u otro círculo del infierno, dependiendo de la gravedad de sus pecados.

Tras él se llega a un lugar que está a oscuras y donde vagamente puede el ojo ver torbellinos que arrastran eternamente en vuelo a los pecadores carnales. Entre ellos encuentra a personajes destacados de la Florencia de la época (de la que Dante fue desterrado por rivalidades políticas), circunstancia que se repetirá en cada uno de los lugares que van visitando.

El autor de La divina comedia parece encontrar cierto placer en imaginarse a sus enemigos sufriendo tormentos eternos.

Tras él, en el tercer círculo, bajo una fría lluvia que no cesa jamás sufren sus penas los glotones, que viven atemorizados por Cancerbero, una bestia de tres fauces y muy mal carácter que no tiene nada que envidiarle a Plutón, feo como él solo y encargado del cuarto círculo, donde avaros y manirrotos reciben su castigo por no haber sabido gastar razonablemente en vida teniendo que luchar entre ellos tirándose fardos.

En el quinto círculo se llega a la Laguna Estigia, de aguas estancadas y malolientes, como todas las que pueden encontrarse en el infierno, por otra parte. Bajo la superficie pueden verse a los iracundos peleándose unos con otros, mientras los melancólicos a su lado hacen gárgaras.

Tras cruzar la laguna se llega a la ciudad de Dite o de Lucifer, también conocida como «La ciudad del dolor». Ante la negativa de los demonios a abrirles las puertas a Dante y Virgilio, éste debe solicitar apoyo aéreo, que un rato más tarde se aparece en forma de ángel y les allana el camino.

Como al profundizar en el infierno cada paso es peor que el anterior, lo siguiente en aparecer son las Furias y Medusa, una Gorgona cuyos cabellos son serpientes cuya mirada te deja de piedra.

El bosque de las arpías gustav doré
El bosque de los suicidas, también habitado por arpías

Pero el viaje debe continuar y en el sexto círculo llegamos a un cementerio, donde se encuentran a los herejes enterrados de cintura para arriba.

A partir de aquí ya nos encontramos a lo peor de lo peor: almas por las que Dante deja de sentir compasión, tales son las maldades que cometieron en vida.

Al comienzo del séptimo se halla el minotauro, al que Virgilio encabrona soltándole una burla, por lo que ambos deben huir corriendo de su envite hasta que llegan a un río lleno de sangre, donde se ahogan aquellos que fueron violentos contra el prójimo.

En torno a él corren centauros armados con arcos, vigilando que ningún alma se acerque a la orilla.

Cerca de allí ven un bosque, en el que los árboles son en realidad almas de suicidas y tras él, un desierto en el que llovían copos de fuego sobre las almas de aquellos que insultaron y desafiaron a Dios.

Encaja mal las críticas, por lo que se ve.

La pareja protagonista continuó su camino hasta que Virgilio tuvo que emplear una cuerda que llevaba Dante encima para poder bajar por una zona muy escarpada, hasta llegar a un monstruo volador llamado Gerión, que los ayudará a llevándolos en vuelo al octavo círculo.

Dividido en diez fosos vigilados por demonios con látigos, allí penan los fraudulentos de toda clase: aduladores sumergidos en estiércol; acusados de simonía enterrados cabeza abajo con los pies ardiendo; adivinos con la cabeza del revés, caminando de espaldas en castigo a su pretensión en vida de ver el futuro; falsificadores llenos de pústulas malolientes; corruptos que traficaron con cargos públicos sumergidos en una resina hirviente, que en cuanto asoman cabeza a la superficie algún demonio les pincha con un arpón; hipócritas que cargan con capas de apariencia dorada pero que en su interior son de pesado plomo… en fin, de todo se encuentran por ahí, hasta a un navarro, al que tienen particular interés en atormentar unos demonios que usan sus anos como trompetas.

Y por último, en el centro mismo de la Tierra, el noveno y último círculo. Tres gigantes, que representan a la estupidez, la rabia y la vanidad son los guardianes del lugar y uno de ellos les ayudará a llegar al lago helado, llamado Cocito. En este lago se encuentran atrapados aquellos que han cometido el peor de los males, que es la traición.

A medida que van caminando, Dante descubre de dónde proviene el frío viento que congela el lago: de las alas del mismísimo Lucifer, el emperador del doloroso reino. Tres cabezas tiene este gigante —negra, blanca y amarilla, como las razas humanas que habitaban la Tierra— y con cada una de esas bocas mastica a los tres mayores traidores de la historia: CasioBruto y Judas.

Escalofriante. Creo que todo esto que hemos descrito puede definirse sin temor a exagerar como auténticamente dantesco.

Todos los infiernos son a cada cual más horrible, así que no se ocurre mejor opción que postergar la muerte todo lo posible y cruzar los dedos para que el verdadero Averno al que acaben yendo nuestras almas descarriadas sea el del pastafarismo, en el que hay volcanes de cerveza hasta donde alcanza la vista, aunque a diferencia del Paraíso, esté caliente y sin gas.

Dante Gustave Cocytus

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Leonor Plantagenet: una reina inglesa en el trono de Castilla…


Minuatura en el folio 15 del ‘Códice 1046B: Tumbo Menor de Castilla’ que representa la donación real a la Orden de Santiago en el que aparecen la reina consorte de Castilla Leonor Plantagenet, el rey Alfonso VIII de Castillla, Pedro Fernández de Fuencalada, primer maestre de la Orden y Andrés de Loyo, prior del Convento de Uclés.

En septiembre de 1170 se celebraron en Tarazona (actual provincia de Zaragoza, España) los esponsales entre Alfonso VIII, rey de Castilla, y Leonor de Inglaterra. En aquel momento, el novio tenía catorce años. Ella, apenas nueve. Se convirtió entonces en reina de un territorio alejado de sus orígenes y ajeno a su educación que ya no abandonaría hasta su muerte, el 31 de octubre de 1214.

Leonor había nacido en septiembre de 1161, en el castillo de Domfront. Era hija de Enrique II Plantagenet, rey de Inglaterra, y de la célebre Leonor de Aquitania, y hermana de los no menos famosos Ricardo “Corazón de León” y Juan “sin Tierra” (protagonistas de películas como Robin Hood o El león en invierno).

Poco se sabe de la infancia de la niña, salvo que su formación tuvo lugar en los grandes centros que la corona de los Plantagenet tenía en el continente, como Fontevraud, Angers o la ciudad aquitana de Poitiers. Precisamente, era el dialecto poitevino la lengua que hablaba cuando llegó a Castilla.

Crónica genealógica de los reyes de Inglaterra.
Crónica genealógica de los reyes de Inglaterra (s. XIV): Enrique II y sus hijos (British Library, Royal 14 B VI). 

Durante los cuarenta y cuatro años que duró su matrimonio, las fronteras del reino castellano avanzaron de manera significativa hacia el sur, dejando la Reconquista a las puertas de Andalucía tras la victoria de las tropas cristianas en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212).

En ese tiempo, además, fueron padres de una abundante prole, hasta el punto de que Leonor pudo alumbrar entre trece y catorce hijos. Algunos murieron siendo niños.

Otros ocuparon algunos de los tronos más destacados del momento: Enrique I y Berenguela reinaron en Castilla, Urraca fue reina consorte de Portugal, Leonor lo fue de Aragón, Blanca reinó en Francia por su matrimonio con Luis VIII y Constanza fue abadesa de Las Huelgas.

– El patrocinio artístico de Leonor de Inglaterra y Alfonso VIII

En el medio siglo que la pareja estuvo en el trono, el arte de los territorios que gobernaron asistió a profundos cambios. Las últimas manifestaciones del románico convivieron con la recepción de los primeros esquemas góticos, en un ambiente de efervescencia artística y cultural del que participó activamente el matrimonio real.

Juntos promocionaron algunos de los edificios más importantes del momento, como el Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, el Hospital del Rey de Burgos y la catedral de Cuenca, en los que verían la luz algunas de las primeras soluciones góticas en edificios castellanos. Juntos, también, protegieron económicamente a reconocidos artistas que habían trabajado en el reino, como el maestro Garsión en Santo Domingo de la Calzada, Fruchel en Ávila o Ricardo en Burgos.

Monasterio de Las Huelgas (Burgos). Vista desde la cabecera.
Monasterio de Las Huelgas (Burgos). Vista desde la cabecera. 

Juntos, sí, aunque es obligado insistir en la trascendencia que tuvo la presencia de Leonor en Castilla en todo este proceso de renovación artística, al igual que la de algunos miembros extranjeros de su séquito.

Los estudios demuestran que la fundación de Las Huelgas se debió, en realidad, al empeño personal de la reina, en un deseo por emular el panteón dinástico que acababa de establecer su familia en la abadía de Fontevraud.

Por ello, tampoco extraña que pudiera ser decisión suya traer a un maestro inglés o aquitano, Ricardo, para dirigir su construcción.

Como ingleses debieron ser, igualmente, parte de los miniaturistas que iluminaron algunos de los manuscritos más bellos del último tercio del siglo XII, como la Biblia de Burgos (c. 1175) y el Beato de Cardeña (c. 1187), cuyas figuras alargadas, de formas suaves y elegantes, eran las habituales en los códices de la zona del Canal de la Mancha.

– También en solitario: la imagen de una reina

Pero la conexión de Leonor con el arte de su tiempo va más allá de las obras que promueve junto a su esposo. Leonor será la impulsora del culto a Tomás Becket en Castilla. Ella, en solitario, protegerá el altar dedicado al santo de Canterbury en la catedral toledana.

Del mismo modo, depende de su voluntad individual la creación de alguna de las primeras obras con la imagen del santo y el relato de su martirio, como es el caso del frontal localizado en la iglesia románica de San Miguel en Almazán (Soria).

Martirio de santo Tomás Becket. 'Frontal del Almazán' (Almazán, Soria).
Martirio de santo Tomás Becket. Frontal de Almazán (Almazán, Soria). 

Y, pese a que las fuentes solo nos indican que la reina era fermosa, contamos incluso con alguna imagen idealizada suya, como la que la representa de cuerpo entero, esbelta, coronada y portando un cetro vegetal en la mano, en un sello de cera conservado en el Archivo Capitular de Toledo.

O aquella otra, en el Tumbo Menor de Castilla, en la que, sentada junto al rey, coronada y nimbada como él, participa de la donación de la fortaleza de Uclés a la orden de Santiago.

– Leonor y las artes

Unas ricas estolas de seda decoradas con motivos heráldicos, conservadas en San Isidoro de León, llevan una inscripción que informa que fue la hija de Enrique de Inglaterra quien las bordó.

Estola y manípulo (Colegiata de San Isidoro de León).
Estola y manípulo (Colegiata de San Isidoro de León). Composición de la autora a partir de ‘Maravillas de la España medieval. Tesoro sagrado y monarquía, Catálogo de la Exposición’. Valladolid: Junta de Castilla y León, 2001, vol. II, p.129.

Aunque resulta complicado imaginar a una Leonor “artista” aguja en mano confeccionando estas dos piezas, lo que resulta indudable es que fue ella quien las encargó y las regaló.

Y al igual que sucede con el resto de ejemplos mencionados, estas estolas ponen de manifiesto, una vez más, que fue el gusto refinado de la reina, y su voluntad decidida por la promoción de las artes y de los artistas de su tiempo, uno de los vectores fundamentales ‒si acaso el más importante‒ que impulsaron el proceso de renovación artística y cultural que floreció en Castilla durante el reinado de Alfonso VIII.

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La Piedra del Destino tiene un misterioso pasado más allá de las coronaciones británicas…


El Príncipe Andrés se baja del estrado sobre el que descansa la Piedra de Scone, o Piedra del Destino, durante una ceremonia para reinstalarla en el Castillo de Edimburgo (Escocia). La losa de arenisca se ha utilizado en las coronaciones reales británicas durante siglos, pero sus orígenes están envueltos en la leyenda.

National Geographic(R.O´Connell) — Utilizada en las coronaciones británicas desde finales del siglo XIV, la Piedra de Scone es de origen y antigüedad desconocidos.

La leyenda sitúa esta losa rectangular en Palestina hace 3000 años, pero los científicos creen que es probable que proceda de Escocia. La piedra es uno de los tesoros más preciados de esta nación, donde se utilizó durante mucho tiempo para coronar a los reyes escoceses. Después, en 1296, fue robada por Inglaterra.

Hasta 1996, cuando finalmente fue devuelta a Escocia, la piedra residió en la Abadía de Westminster, donde reaparece ahora para la gran coronación de Carlos. Poco después, la piedra volverá a su hogar actual, el castillo escocés de Edimburgo.

Los turistas que visitan esta magnífica fortaleza, que se alza sobre la ciudad en lo alto de una colina, pueden admirar la piedra en la Sala de la Corona del castillo. O pueden arrodillarse ante una réplica en el fastuoso palacio de Scone, 53 kilómetros al norte de Edimburgo, donde el original formó parte de las coronaciones escocesas durante siglos.

En Edimburgo, Scone y Westminster, los viajeros establecen una conexión fugaz con el rompecabezas perdurable de un artefacto que ha sido robado dos veces, dañado repetidamente, mitificado sin cesar y discutido durante siete siglos.

La luna llena sale por detrás del castillo escocés de Edimburgo, donde se guarda la Piedra de Scone cuando no se utiliza para las coronaciones británicas.

– Piedra de leyenda

Un mito perdurable da a la piedra una historia aún más larga. Esta leyenda afirma que fue utilizada como almohada por el personaje bíblico Jacob, hace más de tres milenios, antes de ser trasladada de Palestina a Egipto, Italia, España e Irlanda, donde luego se apoderaron de ella los escoceses celtas.

Pero la Piedra, que es de arenisca, «no puede haber sido la almohada de Jacob porque habría sido de piedra caliza», el lecho rocoso de Tierra Santa, afirma el arqueólogo británico David Breeze, coautor del libro La Piedra del Destino: Artefacto e icono.

Después de que el rey Eduardo I conquistara Escocia en 1296, trasladó la piedra a la abadía de Westminster. «Más tarde fue colocada en la silla del rey Eduardo, sobre la que han sido coronados todos los soberanos ingleses y británicos desde finales del siglo XIV», explica la historiadora de la realeza británica Tracy Borman.

– Robo de la piedra

La última vez que se sacó la piedra para ejercer sus poderes de coronación fue con motivo de la coronación de la reina Isabel II en 1953. Sin embargo, estuvo a punto de perderse ese acontecimiento por culpa de una extraña travesura ocurrida tres años antes, en la que estuvo implicada la ciudad escocesa de Arbroath.

La piedra fue robada de Westminster, que ha acogido todas las coronaciones británicas desde 1066, y apareció en la abadía de Arbroath, del siglo XII, a unos 130 kilómetros al norte de Edimburgo.

Según Borman, este extraordinario robo no fue obra de ladrones profesionales. En su lugar, fue el burdo trabajo de cuatro estudiantes escoceses. Irrumpieron en el emblemático Westminster, arrastraron la piedra por el suelo y se la llevaron.

Isabel II se sienta en el trono durante su ceremonia de coronación en la Abadía de Westminster, el 2 de junio de 1953. Tres años antes de la coronación, la Piedra de Scone fue robada y trasladada a la abadía de Arbroath, al norte de Edimburgo.

«Tras algunas negociaciones entre los Gobiernos escocés e inglés, la piedra fue trasladada a Londres a tiempo para la coronación de la reina Isabel II», explica Borman. «En 1996, en medio del creciente apoyo a la devolución de competencias a Escocia, el entonces primer ministro del Reino Unido, John Major, anunció que la piedra se conservaría en Escocia cuando no se utilizara en las coronaciones».

A su regreso a Escocia, la investigación científica estableció que la geología de la piedra era local, dice Dauvit Broun, profesor de historia escocesa en la Universidad de Glasgow. «Se ha sugerido que podría ser el mismo tipo de piedra que se encuentra cerca de la propia Scone», señala Broun.

– Vínculo con los reyes

Sin embargo, ni siquiera la ciencia más avanzada es capaz de descifrar completamente la piedra, afirma Ewan Hyslop, jefe de investigación y cambio climático de Historic Environment Scotland (HES). Este mes, la organización completó un estudio que incluía modelados en 3D y exámenes con rayos X que aportaban más pruebas de que el canto rodado parecía proceder de Scone. Pero Hyslop admitió que aún «no tenían todas las respuestas».

Junto con la procedencia de la piedra, el misterio rodea sus primeros usos. Según Kathy Richmond, jefa de colecciones y conservación aplicada del HES, los investigadores aún no han podido determinar con exactitud cuándo se asoció por primera vez a las coronaciones.

«Pero las leyendas en torno a su origen lo vinculan fuertemente con la realeza y el surgimiento de Escocia como nación», afirma. «Fuentes como el Scotichronicon atestiguan la celebración de ceremonias de investidura en Scone al menos desde finales del siglo IX».

El mito también grabó un poderoso mensaje en la superficie de la piedra. El cronista escocés del siglo XIV John of Fordoun afirmó que, antes de que los ingleses se apoderaran de ella, tenía inscritas estas palabras: «Mientras el destino juegue limpio, donde yace esta Piedra, los escoceses reinarán».

Durante muchos siglos, el destino fue duro. Pero ahora la Piedra de Scone vuelve a reposar orgullosa en la cuna del mejor castillo de Escocia, cuando no está en Londres bañada en la gloria reflejada de una coronación.

La Piedra de Scone descansa en la Silla de la Coronación de la Abadía de Westminster, donde se utiliza en las coronaciones reales desde el siglo XIV.

– Lo que hay que saber

Castillo de Edimburgo: a partir de junio, la Piedra del Destino volverá a exponerse en la Sala de la Corona del castillo. Esta fortaleza, la atracción más visitada de Escocia, está repleta de turistas durante todo el año, por lo que se recomienda reservar las entradas por Internet. Entrada: 22 euros para adultos, más 4 euros por una audioguía opcional.

Palacio de Scone: las visitas guiadas al ostentoso interior del Palacio de Scone cuestan 20 euros por adulto y explican que los vínculos de este lugar con la realeza escocesa se remontan a más de mil años. O por 13 euros, los turistas pueden simplemente pasear por los enormes y frondosos terrenos del palacio.

Abadía de Westminster: visita el interior de la antigua residencia de la Piedra del Destino, la Abadía de Westminster, que reabre al público el 8 de mayo, dos días después de la coronación de Carlos. Reserva en línea y prepárate para largas colas de entrada entre mayo y agosto, especialmente si la visita se realiza de 9.00 a 12.00. Entrada: 30 euros para adultos.

Abadía de Arbroath: debido a obras de mantenimiento, los turistas no pueden entrar en la abadía, pero pueden acceder a sus bonitos jardines y al centro de visitantes, que incluye una exposición sobre la historia del lugar. Entrada: 6 euros para adultos

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