Infobae(D.Borrego) — Uno de los mayores legados culturales de España son sus castillos y fortalezas. Se estima que son alrededor de 10.000 bastiones los que se pueden encontrar a lo largo de la península, los cuales son un testimonio vivo de la historia de nuestro país.
A día de hoy, gracias a su buen estado de conservación, se han convertido en una de las atracciones turísticas más visitadas del panorama nacional, atrayendo a miles de visitantes que buscan contemplar los altos muros y su imponente arquitectura.
Jaén, con sus 237 castillos, es la región con más cantidad de fortalezas no solo de España, sino de Europa. Esto demuestra la gran importancia histórica que tuvo esta región, la cual podemos disfrutar a día de hoy con la presencia de estas imponentes construcciones.
De este modo, se ha elaborado una selección con cinco bastiones que son todo un referente mundial y cuyos muros esconden una historia que está aún por contar.
– Castillo de Santa Catalina
Castillo de Santa Catalina, en Jaén
Ubicado en la capital de la provincia, el castillo de Santa Catalina es una de las fortalezas más emblemáticas de Andalucía. Se alza sobre la ciudad ofreciendo unas vistas panorámicas espectaculares. Su origen se remonta a la época islámica, aunque fue reformado tras la conquista cristiana en el siglo XIII.
Actualmente, alberga el Parador de Jaén y un centro de interpretación que permite conocer la historia del enclave. Su ubicación estratégica lo convirtió en una pieza clave en la defensa de la ciudad.
El castillo está compuesto por varias torres y murallas que rodean la antigua fortaleza. Su Torre del Homenaje, la más destacada, ofrece una visión privilegiada de los alrededores. Además, cuenta con un mirador desde el que se puede contemplar la inmensidad del valle del Guadalquivir.
También es famoso por la leyenda del fantasma de una princesa mora que, según cuentan, aún recorre los pasillos del castillo en busca de su amor perdido.
– Castillo de La Mota
Fortaleza de la Mota, Alcalá la Real, Jaén
El castillo de La Mota, en Alcalá la Real, es una de las fortalezas más impresionantes de Andalucía. Su origen se remonta a la época islámica, y durante la Reconquista fue un bastión clave en la frontera entre los reinos musulmanes y cristianos. Consta de una alcazaba con torres defensivas, murallas y una iglesia construida tras la conquista cristiana.
La Torre del Homenaje es su elemento más destacado, desde donde se divisa un amplio territorio. Actualmente, el castillo se ha convertido en un importante atractivo turístico y acoge eventos culturales.
En su interior, se pueden visitar antiguas dependencias, como el aljibe, las estancias de los gobernantes y los pasadizos que conectaban las distintas áreas de la fortaleza. Además, cada año se realizan recreaciones históricas y visitas teatralizadas que transportan a los visitantes a la época medieval.
También cuenta con un museo que expone hallazgos arqueológicos encontrados en el recinto.
– Castillo de Alcaudete
Castillo de Alcaudete, en Jaén
El castillo de Alcaudete fue construido por los musulmanes y posteriormente conquistado por la Orden de Calatrava en el siglo XIII. La fortaleza, ubicada sobre un cerro que corona el pueblo que le da nombre, cuenta con una imponente muralla y una Torre del Homenaje que domina el paisaje.
Su función principal fue la defensa de la frontera entre los reinos de Castilla y Granada. Actualmente, el castillo ha sido restaurado y ofrece visitas guiadas en las que se recrea la vida medieval. Es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura militar de la época en Jaén.
El castillo también alberga un centro de interpretación donde se explica la historia de la Orden de Calatrava y su papel en la Reconquista. Durante las visitas, los turistas pueden recorrer sus pasillos, contemplar las almenas y descubrir los restos de antiguas estancias. Además, el castillo es sede de festivales medievales y exposiciones temporales sobre la historia de la zona.
– Castillo de Segura de la Sierra
Castillo de Segura de la Sierra, en Jaén
Enclavado en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, el castillo de Segura de la Sierra es una joya arquitectónica que se alza sobre un cerro dominando un entorno natural privilegiado. Fue construido por los musulmanes y, tras la Reconquista, pasó a manos de la Orden de Santiago.
Su ubicación estratégica le permitía controlar los caminos y rutas comerciales. La fortaleza destaca por su muralla bien conservada y por las impresionantes vistas que ofrece de la comarca. Su historia y belleza lo convierten en uno de los castillos más visitados de Jaén.
Entre sus estancias más destacadas se encuentran la sala de armas, la prisión y la torre principal, desde donde se pueden contemplar las sierras circundantes. En el castillo también se celebran jornadas culturales y exposiciones sobre la historia de Segura de la Sierra. Además, en sus alrededores se encuentran antiguas termas árabes y una serie de miradores naturales que realzan la belleza del lugar.
– Castillo de Burgalimar
Castillo de Burgalimar, en Jaén
Considerado el castillo mejor conservado de la época omeya en Europa, el castillo de Burgalimar es una de las joyas del patrimonio jienense. La fortaleza se ubica en la localidad de Baños de la Encina y fue construida en el siglo X por orden del califa Alhakén II.
Además, cuenta con catorce torres y una imponente muralla de tapial. Posteriormente, fue reforzado por los cristianos tras la Reconquista. Su estructura y conservación lo convierten en un ejemplo excepcional de la arquitectura militar islámica. En la actualidad, es un destino imprescindible para los amantes de la historia y la arqueología.
En su interior, los visitantes pueden recorrer el patio de armas, las torres y las murallas que han resistido el paso del tiempo. El castillo también acoge actividades didácticas para escolares y visitas guiadas que explican la importancia de esta fortaleza en la historia medieval de España. Su silueta, recortada sobre el cielo, es uno de los iconos más representativos del paisaje de Jaén.
Las puertas de Auschwitz con el cartel que dice: «El trabajo te hace libre.»
BBC News Mundo(A.Little) — El 27 de enero fue designado oficialmente Día de Conmemoración del Holocausto por una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) en 2005. Pero la manera en que recordamos el Holocausto ha evolucionado a lo largo de las décadas e incluso ahora, unos 80 años después, es una historia de remembranza que aún no está terminada.
«Querido muchacho», comienza la breve nota escrita a mano en 1942, «me encantó tu mensaje de mayo. Estoy bien de salud. Espero poder quedarme aquí y volver a verte. Sigo teniendo esperanzas. Por favor, escríbeme. Saludos, tu padre».
La nota es uno de los miles de documentos que conserva la Biblioteca del Holocausto Wiener en Londres, uno de los archivos del Holocausto más grandes del mundo.
El judío que lo escribió se llamaba Alfred Josephs y se lo enviaba a su hijo adolescente Wolfgang, que había escapado con su madre a Inglaterra. Alfred había sido arrestado y se encontraba recluido en el campo de detención de Westerbork, en Países Bajos.
En aquella época todavía era capaz de transmitir mensajes breves a través de la Cruz Roja.
En su carta, Alfred Josephs decía que se encontraba bien. Fue el último mensaje que su hijo Wolfgang recibiría de su padre.
Lo que Alfred no sabía era que Westerbork era un campo cuyos internos iban a ser trasladados a Auschwitz. Wolfgang nunca volvería a saber nada de su padre.
En un principio, Auschwitz fue utilizado por los alemanes para albergar a prisioneros de guerra polacos. Después de que la Alemania nazi atacara a la Unión Soviética, se convirtió en un campo de trabajo, donde muchos reclusos fueron obligados a trabajar hasta morir. Los nazis lo llamaron «aniquilación por trabajo».
Pero en 1942 se convirtió en el Auschwitz que permanece en nuestra memoria compartida, pues para entonces era un campo de exterminio cuyo principal objetivo era el asesinato en masa.
Auschwitz se convirtió en un campo de trabajo y luego en uno de exterminio.
Un noticiero filmado por los aliados después de la liberación de Europa muestra a civiles alemanes siendo obligados por las tropas a visitar los campos.
«Desde cualquier ciudad alemana hasta el campo de concentración más cercano sólo había un breve paseo», dice la voz en off estadounidense. La cámara capta a alemanes relajados y elegantemente vestidos, riendo y charlando mientras avanzan.
Pasan junto a los cadáveres, montones de hombres y mujeres demacrados, hombres y mujeres que tal vez en el pasado fueron sus vecinos, colegas, amigos. La cámara que había captado sus sonrisas relajadas antes de entrar en los campos ahora registra su horror.
La sorpresa se refleja en sus rostros. Algunos lloran. Otros sacuden la cabeza, se cubren la cara con pañuelos y miran hacia otro lado.
Auschwitz fue liberado por las tropas soviéticas el 27 de enero de 1945.
La Europa de posguerra observó este horror y reconoció la profundidad del sufrimiento. Pero ¿cómo entendió la Europa de posguerra la situación de los perpetradores?
Cuando hablamos de matanza industrializada, no nos referimos sólo a su escala, por enorme que fuera. También nos referimos a la sofisticación de su organización: la división del trabajo, la asignación de tareas especializadas, la eficiente distribución de los recursos, la meticulosa planificación que se necesitaba para mantener en marcha las ruedas de la máquina de matar.
Esos mismos noticieros mostraban a guardias nazis bien alimentados, tanto hombres como mujeres, luego puestos bajo custodia aliada.
¿Cuál fue la naturaleza del colapso moral que convirtió este horror en una normalidad para los nazis que dirigían esos campos, una normalidad en la que el asesinato en masa se convirtió, para ellos, en algo más del día a día?
Esta es una pregunta que se ha abordado muchas veces antes, pero que incluso ahora, unos 80 años después de la liberación de Auschwitz, todavía no se ha comprendido plenamente.
– Evitando una pregunta difícil
Durante los años posteriores a la guerra, la atención pública se desvió de esta cuestión, pero también de tratar de comprender lo que había sucedido en términos más amplios.
Aunque algunos criminales de guerra nazis fueron procesados, la nueva prioridad, en una Europa dividida por la Guerra Fría, fue convertir a Alemania Occidental en un aliado democrático.
El Holocausto prácticamente desapareció de la memoria popular en gran parte del mundo occidental. El público de la posguerra quería pasar página y, en la cultura popular, en Gran Bretaña, por ejemplo, había un apetito por historias que pudieran celebrarse y aplaudirse.
«La cultura de la memoria de la Segunda Guerra Mundial todavía ponía el acento en el heroísmo», afirma Toby Simpson, director de la Biblioteca del Holocausto Wiener.
«Se hacía hincapié, por ejemplo, en el desembarco de Normandía. Y en las historias que los sobrevivientes querían contar había muy poco heroísmo. Era una historia en la que se los había despojado de su humanidad, de su capacidad de decisión, de su capacidad de elección. Se los había convertido en no-personas».
Al principio, el escritor italiano Primo Levi tuvo dificultades para encontrar un editor para su libro «Si esto es un hombre».
El superviviente italiano Primo Levi escribió sus memorias de Auschwitz, «Si esto es un hombre», inmediatamente después de la guerra. Era uno de los miles de personas que todavía estaban en Auschwitz cuando llegaron las tropas soviéticas el 27 de enero de 1945.
La mayoría de los prisioneros habían sido obligados a marchar hacia el oeste, en dirección a Alemania, en un gélido invierno. Muchos de ellos, ya debilitados por las condiciones del campo, murieron en el camino en lo que se conoció como las Marchas de la Muerte.
Levi estaba demasiado enfermo y las tropas soviéticas lo encontraron al borde de la muerte en la enfermería del campo.
– «No perdonar y no olvidar»
Hoy en día, «Si esto es un hombre» se considera una obra maestra del testimonio de un superviviente y una de las memorias más importantes de toda la época. Pero en 1947, Primo Levi tuvo dificultades para encontrar un editor, incluso en su Italia natal.
Finalmente, una pequeña editorial independiente de Turín publicó una tirada de 2.500 ejemplares. Se vendieron 1.500 ejemplares y luego desapareció. Para las editoriales y para el público, todavía era demasiado pronto. Parecía que pocos querían leerlo.
«Primo Levi no se vendió porque no era el momento adecuado y porque era un escritor demasiado grande para dar una respuesta heroica. Su respuesta es mayor que el heroísmo», dice Jay Winter, profesor emérito de Historia en la Universidad de Yale. Muchos miembros de la familia materna del profesor Winter fueron asesinados en el Holocausto.
Y añade: «Mucha gente ha convertido a Primo Levi en un santo, pero basta con leer el poema que hay al principio de «Si esto es un hombre» para ver que no perdona a nadie: no perdona ni olvida».
«El libro de Primo Levi no se vendió porque no era el momento adecuado y porque era un escritor demasiado grande para dar una respuesta heroica», dice Jay Winter.
«Hubo una conmemoración del Holocausto en la década de 1950», dice el profesor David Feldman de la Universidad Birkbeck en Londres, «pero fue algo que hicieron los propios judíos, en pequeños grupos fragmentados».
«Eran ocasiones de duelo más que de conmemoración. La idea que tenemos ahora, de conmemoración, de que de alguna manera se pueden sacar lecciones del Holocausto, no era algo común entonces», agrega.
Según el profesor Winter, «los países que se estaban reconstruyendo… necesitaban un mito de resistencia, de lucha armada heroica contra los nazis o los fascistas italianos». Ese mito de resistencia «no tenía espacio para los prisioneros de los campos de concentración».
– Un cambio de actitud
Recién en los años 60 volvió a despertar interés popular. Cuando los agentes israelíes capturaron a Adolf Eichmann, figura clave de la campaña de exterminio, lo juzgaron en Jerusalén y lo transmitieron por televisión. Ahora, la conmemoración del Holocausto empezó a llegar a un público más amplio.
A través del juicio a Eichmann, el nuevo medio de comunicación masivo, la televisión, llevó el testimonio de los sobrevivientes a las salas de estar del mundo occidental.
Coincidió también con un cambio cultural en las actitudes públicas ante la guerra: una generación nacida después de la Segunda Guerra Mundial estaba alcanzando la mayoría de edad en los años 1960.
El War Requiem de Benjamin Britten incorporó las palabras del poeta de la Primera Guerra Mundial Wilfred Owen (cuya poesía también había desaparecido de la conciencia popular) a una nueva generación.
El sentimiento antibélico se vio alimentado aún más por la participación de Estados Unidos en Vietnam.
La retransmisión televisiva del juicio de Adolf Eichmann contribuyó a difundir la conmemoración del Holocausto entre un público más amplio.
«Yo diría que el juicio a Eichmann también llevó a los perpetradores a las salas de estar de las personas», dice el profesor Feldman. «El testimonio de los supervivientes y el énfasis en que ellos fueran el centro de la conmemoración del Holocausto llegó más tarde. Se desarrolló lentamente en la década de 1960. En la década de 1990 ya estaba bien establecido».
La historia del Holocausto -por fin- ocupó su lugar en nuestra conciencia colectiva.
A partir de los años 60, las memorias de Levi encontraron lectores en todo el mundo.
El padre de Ana Frank, Otto, también tuvo dificultades, en el período de posguerra, para encontrar un editor para el diario de su hija. Hasta la fecha se han vendido aproximadamente 30 millones de copias.
– ¿Qué fue de Alfred Josephs?
En cuanto a Wolfgang Josephs, en agosto de 1946 todavía albergaba la esperanza de encontrar con vida a su padre. Recibió una nota mecanografiada de la Cruz Roja británica en la que le informaban, con pesar, de que los funcionarios de esa institución en Europa habían buscado en las listas de supervivientes y que el nombre de su padre no figuraba entre ellas.
Wolfgang anglicanizó su nombre y lo convirtió en Peter Johnson, y se instaló en Reino Unido, en una época en la que pocos en el mundo occidental querían escuchar las historias de quienes habían presenciado o sobrevivido al Holocausto.
Donó los documentos de su familia a la Biblioteca del Holocausto Wiener, que sigue siendo un vasto depósito de pruebas del período más oscuro de la historia de Europa.
Ahora, 80 años después, quedan tan pocos sobrevivientes que pronto el deber de recordar pasará a la posteridad.
«Creo que recordar el Holocausto es aún más importante ahora», dice Simpson, «porque ocurrió a tal escala y con tal intensidad de odio que [todavía existe] la necesidad de entender, de explicar este evento a escala continental en el que fueron asesinados seis millones de judíos».
Y también existe la necesidad de comprender plenamente cómo dar sentido a los perpetradores y la naturaleza del colapso moral que permitió que esto ocurriera.
Como escribió Primo Levi: «La herida no se puede curar. Se prolonga en el tiempo».
Psicología y mente(J.Soriano) — A medida que los hombres envejecen, sus redes de apoyo emocional tienden a reducirse significativamente, lo que puede tener consecuencias graves para su bienestar.
Un estudio longitudinal reciente revela que entre los 30 y los 90 años, los hombres pierden hasta la mitad de las personas en las que confían para recibir consuelo y apoyo emocional. Esta disminución de las relaciones cercanas está vinculada con un aumento del aislamiento social, que puede contribuir a problemas de salud mental y física.
Aquí veremos cómo las experiencias tempranas influyen en las redes de apoyo y las implicaciones para la salud emocional y física de los hombres a medida que envejecen.
Un estudio publicado en Psychology & Aging revela un hallazgo sorprendente: los hombres pierden la mitad de sus redes de apoyo emocional entre los 30 y los 90 años, lo que refleja una disminución de un promedio de dos a solo una persona en la que confían para apoyo emocional.
Este resultado proviene de una investigación longitudinal que siguió a 235 hombres durante 71 años, desde que eran estudiantes en Harvard en la década de 1940.
La relevancia de este estudio radica en que no solo confirma la tendencia general de reducción de las redes sociales con la edad, sino que también pone de manifiesto cómo esa pérdida afecta a los hombres en particular, quienes suelen ser menos propensos a compartir sus emociones o buscar apoyo.
Las redes de apoyo emocional, aquellas personas a las que acudimos para recibir consuelo y comprensión, son esenciales para la salud y el bienestar. En particular, para los adultos mayores, estas redes están asociadas con una mejor salud cognitiva, estabilidad emocional y una mayor esperanza de vida.
A medida que envejecemos, la calidad y cantidad de las relaciones cercanas tienden a disminuir, pero este estudio va más allá, enfocándose en los factores que impulsan este proceso.
El estudio demuestra que los hombres tienden a depender menos de sus amigos y familiares cercanos, con un impacto significativo en su bienestar a largo plazo. Por lo tanto, entender este fenómeno es crucial para adornar la soledad y el aislamiento emocional en la vejez masculina.
– Factores que influyen en la reducción de las redes de apoyo
La disminución de las redes de apoyo emocional en los hombres a medida que envejecen no ocurre de manera aislada, sino que está influenciada por una serie de factores clave.
1. Transición a la vida adulta
Uno de los principales es la transición a la vida adulta, especialmente en relación con el matrimonio. Los resultados del estudio muestran que los hombres tienden a consolidar sus fuentes de apoyo emocional en su pareja, lo que puede reducir la necesidad de recurrir a amigos o familiares cercanos. En este sentido, el matrimonio puede funcionar como un filtro emocional, donde la dependencia de una sola persona para el apoyo emocional se convierte en la norma.
2. Jubilación
Otro factor importante es la jubilación, aunque, sorprendentemente, no parece tener un impacto significativo en la reducción de las redes de apoyo. A pesar de que la jubilación puede traer consigo más tiempo libre y oportunidades para interactuar con otras personas, muchos hombres no buscan ampliar su círculo emocional. Esto podría deberse a que a medida que se envejece, hay una tendencia a enfocarse más en relaciones selectivas y profundas, reduciendo el número de personas con las que se interactúa regularmente.
3. Cultura de la independencia
Además, la cultura de la independencia emocional juega un papel crucial. En muchas sociedades, los hombres son socializados desde temprana edad para manejar sus emociones de forma más autónoma y, en muchos casos, evitar mostrar vulnerabilidad. Esta falta de apertura emocional puede llevar a que los hombres tengan menos personas a las que recurrir cuando enfrentan dificultades, lo que refuerza la tendencia a reducir las redes de apoyo.
4. Experiencias vitales
Finalmente, las experiencias de vida también influyen en la capacidad de los hombres para mantener relaciones profundas. Las transiciones laborales, la paternidad o la muerte de seres queridos son eventos que impactan directamente las relaciones emocionales, afectando la cantidad y calidad de los vínculos que los hombres mantienen a lo largo de los años.
La mente es maravillosa(V.Sabater) — Es posible que tu entorno dé casi por sentado que serás madre. Sin embargo, esta decisión es solo tuya y eres libre de crear el proyecto de futuro que desees. Las siguientes cuestiones te permitirán reflexionar al respecto.
Puede que a lo largo de toda tu juventud fueras de esas personas que se decía a sí misma aquello de «yo no quiero ser madre». Sin embargo, ahora, despertó en ti un inexplicable deseo que te llena de contradicción e incertidumbre. Aún más, puede que fuera justo todo lo contrario; siempre tenías claro que deseabas tener hijos y, en la actualidad, todo son dudas.
En primer lugar, no saber si quieres o no ser mamá es una experiencia normal y comprensible. Lo cierto es que hay pocos espacios donde una pueda valorar esta realidad sin sentirse juzgada. Por ello, te animamos a que explores con calma y autocompasión esa duda, teniendo claro que tal decisión te atañe solo a ti. Lo que decidas estará bien y, para tal fin, te proponemos reflexionar en varias cuestiones.
– Ser madre, una decisión y una responsabilidad
Algo que vemos con frecuencia en las generaciones de nuestras madres o abuelas es que muchas de ellas ni tan solo se plantearon este paso. Tuvieron hijos porque «era lo que tocaba» o porque era lo socialmente esperable. Esto explica la razón de por qué algunas personas crecieron sin sentirse amadas y arrastran en la edad adulta más de una herida emocional no resuelta.
La maternidad es un ejercicio de responsabilidad que reconstruye tu identidad y que demanda de ti valiosas habilidades. Es una tarea que durará toda la vida y en la que deberás demostrar empatía, paciencia e inteligencia emocional. Además, está muy influenciada por factores internos, como tus experiencias previas, y externos, como el apoyo social que tengas. Veamos algunas preguntas que pueden ayudar a decidirte.
1. ¿Por qué estoy considerando ser mamá o no en este momento?
Si has llegado a este artículo es porque tienes inquietudes y hay algo en ti que encendió este dilema. Te invitamos, antes de nada, a preguntarte qué realidades resuenan ahora en ti para valorar el tener un hijo. Algunas mujeres empiezan a profundizar en esta realidad motivadas por factores externos, como ver a sus amigas iniciar esta etapa.
Comprender si tus razones surgen de un auténtico anhelo personal o de presiones externas sobre la maternidad contribuye a tomar una decisión más consciente. Recuerda que, muchas veces, las mujeres estamos condicionadas por narrativas sociales y culturales. Tal acto es un paso que debes dar en sintonía con tus auténticos deseos.
2. ¿Estoy emocionalmente preparada para los desafíos de la maternidad?
Nadie puede prever lo que sucederá a lo largo de tu maternidad. Cada realidad es única. No obstante, convertirse en madre implica siempre grandes dosis de habilidades psicoemocionales. Un trabajo divulgado en Midwifery destaca que muchas mujeres suelen sentirse estresadas al ver cómo, de algún modo, pierden el control sobre sus vidas en las primeras etapas del embarazo y después del nacimiento.
La maternidad implica paciencia, resiliencia y también sanar muchas de tus heridas psicológicas; como es el caso de los traumas, los cuales pueden afectar la crianza y educación de nuestros hijos. Reflexionar sobre la capacidad para gestionar estas realidades es indicador importante de preparación.
3. ¿Estoy lista para priorizar las necesidades de otra persona frente las mías?
Nos encantaría vivir en esas sociedades ideales donde compaginar la maternidad con el trabajo no fuese un problema. Pero ser mamá significa, en ocasiones, sacrificar parte de tu tiempo, energía y puede que hasta tus proyectos personales. Evaluar si estás dispuesta a asumir estos cambios evitaría arrepentimientos futuros.
4. ¿Cuál es mi situación económica y cómo influye en mi decisión?
Muchos dirían que esta debería ser la primera cuestión que atender antes de dar el paso hacia la maternidad.
Y las razones son evidentes: tener un hijo conlleva costos importantes.
Considerar la estabilidad económica actual y las proyecciones futuras es esencial para decidir de forma madura y responsable.
Tanto si quieres hacerlo en soledad o en pareja, es necesario contemplar si ese aspecto monetario lo tienes garantizado y qué tipo de vida te gustaría dar a tu hijo.
¿A qué clase de colegios te gustaría que fuera? ¿Quisieras apuntarlo en actividades extraescolares? ¿Podrías ofrecerle apoyos psicoterapéuticos si presentara alguna necesidad especial?
5. ¿Mi pareja quiere dar ese paso? ¿Sería una figura enriquecedora para mi hijo?
A la hora de saber si quieres iniciarte en la maternidad, es fundamental tener en cuenta a esa otra figura tan decisiva en tu vida: tu pareja (en caso de que la tengas). ¿Está de acuerdo con ese deseo? Recuerda que en una relación debe existir un consenso claro en este tema. Si se diera el caso de que no quisiera dar ese paso y tú sí, analiza si podrías tener una vida a su lado sintiendo ese vacío.
Por otra parte, piensa si quien amas ejercería bien su papel en la educación y crianza de ese bebé. ¿Es alguien comprensivo? ¿Sabe manejar bien sus emociones? ¿Es una persona respetuosa y cariñosa? ¿Sería esa figura inspiradora capaz de sostener y guiar a un niño en su desarrollo hasta la madurez? Vale la pena reflexionar en esta dimensión.
6. ¿Estoy en la edad adecuada? ¿Cómo valoro mi ánimo y disposición?
Tal y como señalan en una investigación realizada en University Hospital of Würzburg (Alemania), la maternidad tardía está en aumento. Cada vez es más frecuente ser madre en los cuarenta, momento en que, por lo general, se alcanza la estabilidad económica. Ahora bien, puede que estés en la edad adecuada para dar ese paso (entre los 20 y 30 años), pero, aun así, no estés preparada.
A veces, la edad biológica no siempre está en sintonía con el deseo de ser mamá. Y que sientas esto es entendible y permisible. Así que, más allá de los años que tengas, están tus ganas, tus ánimos y disposición. No pasa nada si decides aplazar ese momento. Tampoco si tu deseos de tener un hijo son firmes y tu entorno te dice que aún eres joven. Si lo has meditado bien, la decisión es solo tuya.
7. ¿Cómo afrontaría tener que optar por otros medios para tener un hijo?
En ocasiones, cuando por fin decides tener un hijo, descubres que no puedes. Esto implica no solo hacer frente a procesos complicados como la adopción o muy duros como la reproducción asistida, sino también a los altibajos emocionales que se derivan de ellos. Por ejemplo, los tratamientos pueden fallar y, en ciertos casos, se pueden sufrir pérdidas gestacionales. Son vivencias de gran impacto psicológico que se transitan en silencio en nuestra sociedad.
Por tanto, para saber si deseas tener un hijo, hay que dejar espacio a las posibles dificultades que puedan surgir en este proceso. Aunque esto es algo que no podemos saber, a veces, todo sale de la mejor manera. Otras, debes prepararte para asumir desafíos que nunca habías imaginado.
8. ¿Qué apoyo tengo en mi círculo cercano para criar a un hijo?
Hay un proverbio africano muy hermoso que nos recuerda aquello de que «para criar a un niño hace falta una tribu».
El apoyo del entorno es clave durante la maternidad y la crianza; es más, como desataca un artículo en BMC Public Health, mejora la autoeficacia parental.
Al fin y al cabo, resulta muy complicado asumir esa labor las 24 horas en soledad o con tu pareja.
Delegar de vez en cuando en tu familia y amigos ciertas tareas no solo te servirá de ayuda, sino que los niños también se enriquecen del contacto con esos lazos sociales que van más allá del propio hogar.
En este test para saber si quieres ser madre, la presente cuestión es una esfera que conviene meditar.
9. ¿Estoy preparada para criar un hijo en esta sociedad?
Criar un hijo en la actual sociedad implica, en primer lugar, tener que compaginar jornadas laborales extensas con la necesidad de dedicar tiempo de calidad a los niños. Además, está esa exposición temprana de los más pequeños a la tecnología y los problemas que de ello se desprenden. Establecerles límites y guiarles para que desarrollen buenas habilidades sociales y emocionales es básico.
Asimismo, piensa que el cuidado de la salud mental de los hijos se ha vuelto prioritario en un mundo donde la ansiedad, el bullying o los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son comunes. En este contexto, a la par, persiste cierta presión sobre la mujer, instándonos siempre a ser «las madres perfectas».
10. ¿Qué miedos tengo respecto a ser mamá y de dónde provienen?
Uno de los miedos más recurrentes que solemos tener a la hora de ser madres es cometer los mismos errores que nuestros padres. Puede que te asuste no estar a la altura, caer en la sobreprotección, ser muy permisiva o incluso no saber cómo reaccionar ante cada problema. Otras mujeres, por su parte, temen perder su libertad o arrepentirse algún día de haber dado este paso.
Sea como sea, ten en cuenta que nada genera más miedo que ser madre y lidiar con dudas. Ahonda en esas dimensiones internas, sopésalas, mira a través de ellas y dialoga con esos temores. Al hacerlo, verás que muchos son del todo irracionales. Otros pueden revelarte algo que quizá debas resolver.
Jotdown(E.J.Rodríguez) — 1924. El millonario Howard R. Hughes Sr. acaba de morir, dejando atrás no solamente una gran fortuna, sino también un puesto vacante al frente de la empresa que lo ha enriquecido, la Hughes Tool Company.
Su único hijo, también llamado Howard —aunque por entonces todos en su familia le llaman Sonny— tiene diecinueve años y según la ley estadounidense es todavía menor de edad, así que no podrá disponer de su herencia hasta cumplir los veintiuno.
Algunos de quienes conocen al joven Howard Jr. dudan de su capacidad para hacerse cargo de la Hughes Tool Company y de la fortuna familiar; no porque no sea muy inteligente, que lo es, sino por su carácter aparentemente disoluto.
Débil, consentido y con escasas habilidades sociales, sueña con convertirse en productor de Hollywood, se pasa el día pensando en aeroplanos y parece una víctima fácil para los tiburones que rondan a su alrededor intentando hacerse con el suculento pastel de la fortuna familiar.
Pero el heredero sorprende a todos con una jugada inesperada: acude a los tribunales para que el juez lo declare mayor de edad antes de tiempo, cosa que consigue tal vez con la ayuda de sobornos, pero en todo caso impresionando al juez durante la vista: «No le he hecho ninguna pregunta que no haya sido capaz de responder».
Así que, apenas alcanzada la veintena, es declarado legalmente mayor de edad y se pone al frente del negocio. Ahora tiene millones de dólares en sus manos y muchas fantasías en las que gastarlos. Pese a lo que los escépticos habían esperado ver, el jovencísimo Howard Hughes Jr. parece tener las cosas muy claras. Quiere ser el rey del mundo.
Es el sueño que tiene desde que iba al colegio, desde aquel día en que los miembros de una asociación parroquial lo nombraron rey de las festividades, haciéndole lucir una corona de cartón. Ni siquiera las crueles burlas de sus compañeros de escuela —burlas habituales por otra parte— lograron enturbiarle el momento.
Era el rey. Eso era lo que quería ser Howard Hughes Jr. Un rey que lo tuviese todo a su disposición: siervos, poder, riquezas, influencia. Y sexo, mucho sexo. Pero, ¿de dónde provenía su temprana inclinación al exceso?
Las andanzas en la vida adulta de Howard Hughes Jr. son sobradamente conocidas, pero su personalidad, sus ambiciones y sus pecados provienen de una familia en la que el libertinaje y una moral sexual más bien relajada fueron la nota predominante mientras él crecía.
Aunque, como casi todo en torno a su persona, abunda el misterio y la controversia. Ni siquiera sus biógrafos se ponen de acuerdo con respecto a todo ello, así que nos quedará elegir —según el gusto de cada cual— entre las diferentes versiones de la historia.
El productor Howard Hughes en un set en 1930
Las correrías de Howard Hughes padre
Su padre, Howard Hugues Sr., había gozado de los parabienes de la riqueza a una edad relativamente tardía. Fue un hombre que apuntaba alto y había intentado durante décadas triunfar en diversas empresas, pero siempre sin ningún éxito, hasta el punto de vivir ensombrecido por el éxito de su hermano Rupert, un exitoso guionista en Hollywood.
Durante muchos años Howard Sr. fue el perdedor de la familia. Abandonó una carrera de leyes para la persecución del gran objetivo de su vida: el triunfo en los negocios.
Ya parecía que iba a envejecer sin conseguirlo, cuando a los cuarenta años de edad le llegó su gran oportunidad: tras mudarse a Texas para intentar sacar tajada del boyante negocio del petróleo, Mr. Hughes tuvo una feliz ocurrencia.
Utilizando sus conocimientos legales y básicamente apropiándose de un invento sobre cuya creación no había tenido nada que ver, patentó una pieza de excavadora cuyo inventor no había tenido la precaución de incluir en el registro de patentes.
Aquella pieza permitía a las torres de excavación adentrarse en la tierra con una velocidad diez veces superior a la de cualquier otro diseño de la época, así que pronto se convertiría en una herramienta indispensable para los grandes señores tejanos del petróleo, que estarían dispuestos a pagar lo que fuese por disponer de un suministro constante de las «excavadoras Hughes».
Así que Howard Hughes, el perdedor, iba a transformarse en el Gran Howard, el hombre que les vendía su principal herramienta a los magnates del oro negro. E iba a enriquecerse más allá de lo que nunca se hubiese atrevido a soñar.
Con lo que tampoco se había atrevido a soñar era con el mundo de placeres cuyas puertas, cual llave mágica, iba a abrirle su reciente fortuna. Casado, padre de un hijo y camino ya de la cincuentena, el dinero no solamente le permitió comprar una buena casa sino descubrir un nuevo catálogo de posibilidades de diversión, particularmente de naturaleza sexual.
Aunque no demasiado agraciado, empezó a moverse en círculos donde a un millonario no le costaba demasiado conseguir a chicas jóvenes y hermosas prácticamente a voluntad.
En Texas había muchas jovencitas con ambiciones, o de familia pobre, o incluso sin familia, que de una manera u otra se convertían en mercancía asequible para aquellos señores del petróleo cuyas fortunas empezaban a ser tan enormes que podrían haber comprado pequeñas naciones.
Los grandes petroleros tejanos no se negaban ningún capricho y Howard pronto aprendió a satisfacer sus apetitos lúbricos en un entorno de millonarios que hacían una doble vida: la de respetable hombre de familia de cara a la galería y la de insaciables maharajás en privado, amos y señores de harenes donde las líneas de la moralidad imperante parecían desaparecer a conveniencia.
Y no solamente Texas se convertiría en un escenario de caza y captura para Howard padre. Su hermano Rupert, que hasta entonces lo había menospreciado incluso en cartas a la familia, lo invitó a Hollywood para que él y su dinero conociesen de cerca la industria cinematográfica.
La lista de amantes de Howard Hughes es interminable y se dice que era bisexual
El Gran Howard descubrió que la meca del cine era básicamente un gran mercado de carne.
Un hombre lascivo con dinero y contactos únicamente tenía que acudir a una fiesta y preocuparse de elegir con cuál de las chicas que se remojaban en una piscina —generalmente jóvenes actrices aspirantes al estrellato y con pocos escrúpulos a la hora de tomar un atajo— quería pasar la noche.
Empezó a viajar con frecuencia a Los Ángeles, escudándose ante su esposa detrás de los viajes de negocios.
De hecho, abrió allí una oficina permanente de su empresa para no tener que regresar a Texas demasiado a menudo.
Howard Hughes Sr. se dejó arrastrar por la lascivia como había hecho en Texas, pero ya sin la estrecha vigilancia de su mujer, y en unos círculos donde no existían límites.
Ni siquiera se conformaba con aquel interminable muestrario de presas fáciles que eran las actrices novatas dispuestas a cualquier cosa por ascender.
Si alguna vez veía por ahí a alguna chica —generalmente muy joven— que despertase su interés, aunque fuese una cara anónima que no hubiese mostrado un interés particular por la carrera de actriz, intentaba deslumbrarla con sus contactos en Hollywood.
Prometiendo el estrellato a jovencitas que de repente veían un mundo de glamur ante sus ojos, pudo llevarse a la cama a no pocas bellezas desconocidas.
Fue así, por ejemplo, como descubrió para el cine (y para el sexo) a Eleanor Boardman, la futura estrella del cine mudo: ella tenía solamente dieciocho años cuando acompañó a su madre a cenar a un restaurante con unos amigos de ella, el matrimonio Hughes.
El Gran Howard, pese a la presencia de su esposa y de la propia madre de Eleanor, no podía reprimir lanzar miradas a la chica. Como recordaría ella misma más tarde, la miraba como si fuese «un pastelito de chocolate y él no hubiese comido en días».
Desde luego, Mr. Hughes no le pareció particularmente atractivo, pero él se las arregló para invitarla a espaldas de su familia y hacerle saber que a través de él podría conseguir el sueño de llegar a la gran pantalla. Aquello la lanzó directamente a sus brazos. La primera noche, ella recordaría más tarde que Hughes se excitó «casi hasta perder el control» cuando supo que era virgen.
Fueron pareja durante un breve tiempo, aunque aquello era raro en Big Howard, quien pocas veces repetía con la misma chica dos noches distintas. Es más, la joven Eleanor no desconocía que Hughes era extraordinariamente promiscuo y que continuamente usaba a otras jovencitas para su placer, muchas veces incluso de menor edad que ella.
Él mismo le confesó que había tenido «el mejor sexo de su vida» con una chiquilla de trece años y que acostarse con menores de edad era una práctica común entre sus amigos los millonarios del petróleo de Texas, quienes se lo podían permitir impunemente, así como entre los magnates de Hollywood.
Más tarde Eleanor Boardman alcanzó el estrellato, pero solamente fue una de las numerosísimas amantes de Howard Hughes padre: aspirantes a actriz, bailarinas de cabaret, prostitutas de lujo y no pocas menores… nada era suficiente para el voraz apetito depredador del Gran Howard.
Así, durante sus últimos años, el magnate vivió una espiral de fantasías sexuales que solo finalizaron con un ataque cardíaco a los cincuenta y cinco años de edad; murió después de haber llevado la existencia de un reyezuelo oriental. Aun así, todo aquello llegaría incluso a palidecer con lo que terminaría experimentando su único hijo, como bien sabemos.
Pero ya vemos que Howard Jr. desde luego tuvo un modelo de quien aprender.
Las controvertidas habladurías sobre la señora Hughes
La relación entre el pequeño Howard y su madre, Allene Hughes, siempre fue enfermiza, pero el grado de desviación depende mucho del biógrafo concreto que trate el asunto.
Por ejemplo, Darwin Porter, autor de Hell’s Angel, ofrece con mucho la versión más truculenta y también la más discutida y discutible, aunque también la más entretenida, claro está.
En otro libro Howard Hughes: His Life and Madness, D. L. Barlett y J. B. Steele son mucho más parcos a la hora de describir la relación maternofilial y se limitan a la versión relativamente más tenue.
Al igual que el libro Howard Hughes: The Untold Story, de P. Brown y P. H. Iroeske, donde apenas se apartan de la historia «oficial» que se cuenta desde hace décadas.
Tampoco Richard Hack se explaya demasiado sobre el asunto en su Hughes, the Private Diaries, Memons and Letters.
En todo caso, Allene Hughes —que provenía de una familia refinada y de rancio abolengo— solía vestir y peinar a su pequeño hijo de manera afectada. Lo sobreprotegía hasta el paroxismo y lo educaba consintiéndolo en todo.
Estaba obsesionada con la posibilidad de que su único hijo enfermase, así que lo sometía a constantes revisiones médicas, intentaba mantenerlo apartado de gérmenes y examinaba constantemente su cuerpo en busca de alguna señal de infección.
No cuesta rastrear, pues, la obsesión con los microbios que Hughes desarrollaría más adelante.
Cuando empezó a ir al colegio, el pequeño Howard aún llevaba ropa interior delicada que no se parecía en nada a la habitual, lo que le valió ser objeto de numerosos insultos y menosprecios por parte de sus compañeros, siendo «maricón» un apelativo que escucharía numerosas veces durante su época escolar.
Pero la señora Hughes insistía: si las ropas delicadas eran lo suficientemente buenas para una niña, también lo eran para él. Allene descargaba sus miedos y frustraciones en su hijo, algo que empeoraría después de que ella descubriese a su marido en la cama con una chica de diecisiete años.
Tras aquel incidente, el matrimonio se convirtió simplemente en una mera farsa legal. Howard padre se mudó casi definitivamente a Los Ángeles y ella, que permaneció viviendo en Houston con el pequeño Sonny, redobló la actitud sobreprotectora y absorbente.
Howard Hugues Sr.
La soledad de Howard hijo, sin embargo, no era absoluta.
Tenía un amigo.
Se llamaba Dudley Sharp, era algo mayor que él y físicamente fuerte.
Acostumbraba a defender a Sonny de los matones del colegio y parecía ser su única relación social normal.
Sin embargo, con la llegada de la preadolescencia, la posibilidad de que Howard comenzase a querer hacer cosas que lo alejasen del hogar empezó a trastornar a su madre.
Su padre, en cambio, insistía —desde la relativa distancia— en que el niño tenía que inmiscuirse en actividades convencionales y que Allene debía perder el miedo a permitirle ciertas cosas.
A ambos les preocupaba mucho la salud del chaval, especialmente a raíz de un extraño episodio en el que su hijo dejó de poder andar, lo que les hizo temer que hubiese contraído la polio.
Examinado por varios médicos, el episodio terminó remitiendo por sí mismo sin que se hubiese encontrado una explicación, pero exacerbó la histeria de su madre.
Le gustase o no a su madre, actividades como el ingreso en los Boy Scouts le eran recomendadas por los médicos e incluso por su propio padre, tanto para entrar en contacto con la naturaleza como para cultivar sus escasas habilidades sociales.
Así que un verano, el preadolescente Howard acudió a un campamento y retornó con un aspecto más saludable que nunca: alejarlo de la sobreprotección materna había tenido el efecto de mejorar su estado general.
Su padre estaba complacido, pero según cuentan los cronistas más atrevidos, su madre se puso histérica cuando el monitor del campamento les hizo saber que había sorprendido a Howard Jr. y a su amigo Dudley masturbándose mutuamente.
Allene quiso impedir a toda costa que Howard regresara a un campamento e incluso quiso cortar de raíz todo contacto con Dudley, pese a que su marido insistía en que aquel episodio masturbatorio había sido un experimento que formaba parte de una etapa de descubrimiento «por la que yo mismo he pasado».
Desde luego, la homosexualidad no estaba socialmente aceptada en aquellos tiempos, pero Howard Sr. no parecía tener la intención de hacer un gran problema del incidente. Allene, en cambio, estaba fuera de sí.
Según Darwin Porter —y esto, como casi todo en la vida de Hughes, podemos tomarlo, no tomarlo o tomarlo a medias— este hecho dio lugar a uno de los episodios más discutidos y difíciles de creer de aquellos años, por más que nunca podamos estar seguros de si sucedió o no.
La ocurrencia de Allene para alejar a su hijo de la homosexualidad no pudo ser, según esta versión, más aberrante: consentir en que Sonny durmiese con ella en la misma cama, con lo que ella misma lo masturbaba de una a varias veces por noche para satisfacer los ímpetus del inicio de la pubertad.
El propio Howard confesaría más tarde ante algún amigo —y aquí el dato vale tanto como la fiabilidad del testimonio— que experimentaba erecciones inmediatas «al sentir el contacto del cuerpo desnudo de su madre».
Las masturbaciones fueron, al parecer, la única actividad de aquella relación incestuosa. Howard había escuchado decir en el colegio que resultaba mucho más placentero cuando una chica «lo hacía con su boca» y llegó a pedirle a su madre que le practicara una felación, pero ella se negó y se limitó a la rutina masturbatoria.
¿Se produjo realmente aquel incesto continuado? Sabemos que no llegó a oídos de Howard padre, así que cabe la posibilidad de que los biógrafos más extremos hayan elaborado el asunto más de la cuenta.
En todo caso sí podemos afirmar que Howard heredó de su madre muchas manías, fobias e incluso malas costumbres como la de cenar exactamente lo mismo todos los días de su vida: un filete con guisantes y un helado. En cuanto al tema de la masturbación materna, podría encajar en el personaje, pero es prácticamente imposible verificar los testimonios a estas alturas.
En todo caso, cuando Howard tenía dieciséis años, su madre murió como consecuencia de las complicaciones de un nuevo embarazo (¿estaba embarazada, como afirman los más atrevidos, de Dudley, el amigo adolescente de Howard, o sencillamente de su marido como afirman las fuentes más conservadoras? ¿O quizá estaba embarazada de un tercero? Una vez más, resulta imposible saberlo con seguridad).
Howard Jr. estaba desolado, y su padre se lo llevó consigo a Hollywood, donde lo matriculó —a fuerza de cuantiosos sobornos— en las mejores escuelas disponibles. Howard Jr. no era un buen estudiante, si bien a nadie le cabía duda de que era un muchacho intelectualmente brillante.
Por ejemplo, en su garaje se había construido una radio casera e incluso una bicicleta motorizada. En California vivía acompañado de su prima favorita de Texas, Kitty, y gozaba de una cuantiosísima paga mensual a cargo de Hughes Tool Company, además de poseer una limusina con su correspondiente chófer a su servicio durante las veinticuatro horas del día.
En Hollywood tuvo sus primeras experiencias sexuales, si no contamos las referencias controvertidas y difíciles de probar al incesto o los escarceos con su amigo Dudley. Parece que fue en el asiento de su coche donde la actriz Blanche Sweet fue la primera en practicarle una felación, práctica que sabemos se convertiría en una de sus actividades sexuales favoritas durante la edad adulta.
Tampoco resulta fácil precisar si fue en Hollywood donde se inició en la homosexualidad. Fue presentado a muchos grandes personajes de Hollywood en fiestas donde acompañaba a su tío Rupert, y las versiones más coloristas nos hablan de que fue seducido por el productor William Desmond Taylor.
Incluso se habla de que llegó a estar involucrado en un triángulo sexual con el productor y el actor mexicano Ramón Novarro. Una vez más, ¿qué parte es verdad? ¿Cuándo descubrió Hughes su inclinación bisexual?
Difícil de decir, pero parece probable que, estando en contacto directo con la promiscua industria cinematográfica de la época, el joven Howard, hijo de un millonario y sobrino de un reputado guionista, tuviera numerosas ocasiones para explorar el alcance de sus impulsos adolescentes.
En Hollywood descubrió tres de sus grandes pasiones: la aviación —un paseo en avioneta que costaba cinco dólares tuvo la culpa—, el golf —llegó a ser un jugador amateur de gran nivel, que casi podía jugar con profesionales—, y la ambición de convertirse en productor cinematográfico.
Y en esta última ambición iba incluida la posibilidad de conseguir los favores sexuales de muchas féminas (y por qué no, varones) del negocio. No iba a costarle demasiado: Howard era alto, bien parecido, bien educado, millonario y fantásticamente bien relacionado en Tinseltown.
Aunque terminaría casándose con una chica también adinerada, la guapa Ella Rice, Howard Hughes terminaría convertido en un mujeriego empedernido. Ya fuese por su condición de productor, ya fuese por sus propias dotes para la seducción o por la aureola de gloria que adquiriría convirtiéndose en un héroe de la aviación, muchísimas mujeres —famosas y anónimas— pasaron por su cama.
Sabemos que tuvo relaciones con Jane Russell, Gene Tierney, Joan Crawford, Bette Davis, Yvonne de Carlo, Cyd Charisse, Olivia de Havilland, Katharine Hepburn… en fin, la lista es muy larga. En el apartado masculino, los rumores siempre lo relacionaron con varios actores, pero muy particularmente con Cary Grant.
En cualquier caso, la promiscuidad de Hughes fue tan tremenda que se llega a afirmar en ocasiones que los síntomas de la enfermedad que lo mató podrían corresponderse con un caso temprano de sida.
Una vez más, nunca podremos confirmar ese dato. Pero como decíamos, sus andanzas en la vida adulta son bien conocidas, incluso se ha estrenado una película biográfica —bastante descafeinada, en mi opinión— dirigida por Martin Scorsese y titulada El aviador.
Pero bueno, lo curioso es comprobar de qué manera heredó sus vicios y obsesiones de una familia disfuncional: madre sobreprotectora y neurótica hasta la médula, padre y tío extraordinariamente promiscuos… sin duda, el joven Howard Hughes llevaba el libertinaje en la sangre.
Johannes Gutenberg con los tipos móviles, base de su invención de la imprenta.
National Geographic(A.F.Luzón) — En 1471, un humanista francés rendía homenaje a la «nueva especie de libreros» que en los años pasados habían difundido desde Alemania una novedosa técnica que permitía fabricar libros sin necesidad de copiarlos a mano.
Entre ellos «Juan, conocido como Gutenberg», había sido el verdadero «inventor de la imprenta», el hombre que ideó «los caracteres con que todo lo que se dice y piensa puede ser inmediatamente escrito, reescrito y legado a la posteridad».
Fue Johannes Gutenberg quien inventó la imprenta y con ello realizó uno de los descubrimientos de mayor impacto en la historia, pero su vida está repleta de incógnitas y lagunas.
Se sabe que se llamaba en realidad Johannes Gensfleisch y que nació hacia 1398 en Maguncia. El nombre por el que se le conoce procede de una casa propiedad de su padre, un rico patricio local dedicado a la orfebrería.
– Un artesano emprendedor
Tras estudiar tal vez en Erfurt, hacia 1434 emigró a Estrasburgo, donde se estableció como orfebre. En 1436 tuvo que afrontar la querella que le puso una dama, de nombre Ennelin, por haber roto su promesa de matrimonio; un signo de un carácter áspero y difícil que se había manifestado ya dos años antes, cuando hizo encarcelar a un paisano suyo por deudas.
No hay duda de que Gutenberg demostró pronto una excepcional pericia en cuestiones técnicas y un fuerte espíritu empresarial. En 1437 descubrió un novedoso sistema para pulir piedras preciosas, y un año después concertó un contrato con Andreas Dritzehn, Hans Riffe y Andreas Heilmann para fabricar espejos para los peregrinos.
Los espejos se llevaban prendidos en el sombrero, en la túnica o en los bastones, y servían para captar los destellos de las reliquias e imágenes sagradas en la creencia de que así se transmitía su bendición.
Retrato de Johannes Gutemberg. Siglo XV.
Esta actividad requería gran destreza en el manejo del metal y se dirigía a una demanda masiva, dos características que se encontraban también en el invento en el que Gutenberg estaba trabajando al mismo tiempo con gran sigilo: un sistema para fabricar libros de forma mecánica mediante caracteres metálicos.
– La revolución de los tipos móviles
En Europa, durante muchos siglos no se conoció más forma de reproducción de textos que la copia manuscrita realizada por escribanos.
El trabajo se concentró en los escritorios de los monasterios, pero en el siglo XIII la producción de manuscritos se desplazó a los nuevos centros universitarios, donde surgieron talleres que llegaron a emplear a medio centenar de copistas, organizados de forma prácticamente industrial.
También se generalizó entonces el uso del papel, elaborado con lino y cáñamo, mucho más barato y manejable que el pergamino.
Por otra parte, a finales del siglo XIV se difundió en Europa la técnica del grabado sobre madera, o xilografía, que permitía imprimir gran número de imágenes sobre tela o papel a partir de una única plancha. Esta primera imprenta se orientó inicialmente a la producción de imágenes piadosas, individuales o combinadas para formar libretos.
También se podían imprimir opúsculos impresos por una sola cara, que coexistieron con los libros impresos en tipos metálicos durante la segunda mitad del siglo XV. Tenía, sin embargo, el inconveniente de que las planchas de madera grabada, además de requerir mucho tiempo para su talla, se deterioraban rápidamente.
Faltaba idear un sistema que permitiera imprimir mecánicamente textos escritos sin que fuera necesario grabar cada página. La solución fueron los tipos móviles: letras talladas en metal que podían combinarse para formar las palabras y líneas de una página de texto.
Las ventajas del procedimiento, que permitía reproducir escritos con una rapidez y a una escala sin precedentes, le garantizaron un éxito fulgurante que se ha prolongado hasta la actualidad.
En el pasado, los historiadores han propuesto diversos nombres como inventores de los tipos móviles en lugar de Gutenberg. Sin duda habría que empezar con los precedentes en el Lejano Oriente, documentados ya en el siglo XI, aunque no hay pruebas de que la invención se transmitiera a Occidente.
En Aviñón, un orfebre llamado Waldvogel alardeaba, entre 1444 y1446, de conocer un «arte de escribir artificialmente» (léase, de modo mecánico) y de tener «dos alfabetos de acero… 48 formas de estaño… y unos materiales destinados a la reproducción de textos hebreos y latinos».
En Holanda se cita igualmente el nombre de Coster. Hoy en día, sin embargo, la paternidad exclusiva del descubrimiento se atribuye a Gutenberg, aunque las circunstancias en que se produjo siguen rodeadas de incertidumbre.
– Las primeras impresiones
Parece que Gutenberg hizo los primeros ensayos de impresión en Estrasburgo, con el apoyo de sus socios en la empresa de fabricación de espejos. Él mismo se cuidó de mantener sus trabajos en secreto; a sus socios les pedía, en un documento, que no enseñasen a nadie la prensa, no se sabe si para pulir espejos o fabricar libros.
En cualquier caso, a la muerte de Dritzehn estalló un conflicto de intereses entre Gutenberg y sus otros socios, y poco después el impresor volvió a Maguncia, donde se encontraba en 1448.
El asalto de Maguncia en 1462 contribuyó a la difusion de la imprenta en Europa. La primera imprenta en Florencia fue fundada en 1471.
De nuevo Gutenberg se vio en la obligación de buscar socios capitalistas para su empresa. Johann Fust, un rico negociante de Núremberg, le prestó 800 florines para la fabricación de «ciertos instrumentos», y luego le prometió 300 florines más para la «obra de libros», mediante un nuevo contrato en el cual estaban contemplados los gastos para papel, pergamino y tinta.
Los estudiosos creen que este dinero se estaba invirtiendo en la impresión de la célebre Biblia de 42 líneas, aunque antes ya había impreso un manual para aprender latín así como formularios de indulgencias papales.
– Un negocio muy lucrativo
Es probable que, pese a la gran inversión que se requería, la empresa fuera un éxito comercial desde el principio, o al menos suscitara expectativas de que llegara a serlo. Ello explicaría el sorprendente vuelco que se produjo a finales de 1455, cuando Fust acusó a Gutenberg de emplear el dinero que le había prestado para otra cosa que la «fabricación de libros».
Fust logró que los tribunales condenasen a Gutenberg a devolverle el dinero que le adeudaba más los intereses, 1.200 florines en total, una suma enorme a la que Gutenberg no podía hacer frente.
El resultado fue que Fust se hizo con buena parte del material de impresión y logró el objetivo que seguramente se proponía con la acusación: apropiarse del pingüe negocio y desembarazarse de un inventor fastidioso al que robó sus hallazgos.
Con ayuda de su futuro yerno, Peter Schoeffer, que conocía la técnica de Gutenberg y era, sin duda, más fácil de manejar, creó uno de los talleres más prósperos de Europa.
Pese a ello, Gutenberg conservó al menos una prensa con la que siguió trabajando en Maguncia. Allí imprimió un diccionario latino, el Catholicon. Algunos autores creen que luego se trasladó un tiempo a la cercana Bamberg, donde entre 1458 y1460 concluiría la impresión de la Biblia de 36 líneas, empezada en Maguncia años antes.
– La diáspora de los impresores
En la noche del 27 al 28 de octubre de 1462, Maguncia fue asaltada por las tropas de un poderoso príncipe, Adolfo II de Nassau, nombrado poco antes arzobispo de la ciudad. En los cruentos combates que siguieron murieron el rival de Adolfo, Diether von Isenburg, así como otros 400 ciudadanos, y la ciudad fue saqueada por la soldadesca del arzobispo vencedor.
Muchos artesanos y comerciantes abandonaron Maguncia, entre ellos los distintos impresores que habían creado su negocio en los últimos años. Esta emigración forzosa favoreció la rápida difusión del arte de la imprenta a lo largo del Rin y luego por toda Europa, primero en Italia (Roma, 1467) y después hacia Francia (París, 1469). España acogió la primera imprenta en 1472, en Segovia, donde se instaló un impresor originario de Heidelberg.
Gutenberg también fue víctima de la represión desencadenada por el arzobispo-elector Nassau: se confiscó su casa familiar, la Gutenberghof, y debió exiliarse durante un tiempo a una ciudad próxima, Eltville. Se sabe que no pudo pagar al cabildo de Santo Tomás de Estrasburgo la suma de cuatro libras que le debía por los intereses de un préstamo, de lo que se deduce que pasó apuros económicos.
No se sabe si, cuando finalmente pudo volver a Maguncia, reanudó su trabajo como impresor. Su avanzada edad y la carencia de recursos eran un obstáculo importante, aunque tal vez aún pudo dirigir y supervisar la actividad de otros impresores.
En 1465, el arzobispo de Maguncia reconoció su valía y lo incorporó al personal de su palacio, prometiéndole un estipendio anual, un vestido de corte, 20 medidas de trigo y toneles de vino para su casa.
A su muerte, tres años después, el 26 de febrero de 1468, se encontraron entre sus bienes «ciertas formas, papeles, instrumentos, herramientas y otros objetos pertenecientes al trabajo de la imprenta». Los utensilios con los que había creado un nuevo oficio y había revolucionado la forma en que los hombres accederían en lo sucesivo a la información y el saber.
El doppelgänger, una figura que representa una copia exacta o una sombra de una persona.
Muy Interesante(E.Rodríguez R.)En la Europa medieval, marcada por la superstición y el miedo, la creencia en el doppelgänger se entrelazó con las acusaciones de brujería. Se creía que las brujas, en su pacto con el diablo, podían enviar a sus dobles para cometer actos malvados, sembrando el caos y la discordia en las comunidades.
Esta idea, alimentada por el temor a lo desconocido, condujo a innumerables acusaciones y condenas injustas, donde la sombra de una duda era suficiente para enviar a una mujer a la hoguera. Esta asociación entre las brujas y los doppelgängers generó un clima de paranoia y miedo, donde la sombra de una duda podía ser suficiente para condenar a una persona a muerte.
El concepto del doppelgänger, una figura que representa una copia exacta o una sombra de una persona, ha cautivado la imaginación humana desde tiempos ancestrales. A lo largo de la historia, esta figura ha adquirido diversas connotaciones, desde presagio de mala suerte hasta manifestación de un alma dividida.
Durante la Inquisición, la creencia en los doppelgängers se convirtió en una herramienta poderosa para perseguir a las mujeres acusadas de brujería, pero no es un idea que permaneció en esa época. El horror de encontrarse cara a cara con una réplica maligna de uno mismo ha sido una fuente constante de inquietud para el ser humano.
– Las historias reales de doppelgängers que aterrorizan
Pese al valor que merece la obra del poeta Percy Bysshe Shelley (1792-1822), ha quedado rezagada frente a la de su esposa, Mary Shelley (1797-1851), autora de Frankenstein o el moderno Prometeo (1818). Quizá hubiera tenido mayor notoriedad de no haber fallecido de manera prematura, poco antes de cumplir los treinta años.
Una peculiar anécdota relatada por Mary en una carta rodea la muerte del poeta inglés; de acuerdo con la escritora, una semana antes de morir, Percy le contó que había visto a una persona exactamente igual a él mientras caminaba cerca de un puerto en Italia.
El funeral de Shelley de Louis Édouard Fournier (1889).
El otro Shelley, que parecía lánguido y melancólico, señalaba con el índice el mar Mediterráneo. Poco después del encuentro, el 8 de julio de 1822, Percy murió ahogado mientras navegaba en su velero. Él no fue el único en ver al doble. Su amiga Jane Williams, cuyo esposo acompañaba a Shelley en tan fatal viaje, aseguró haber observado a dos Percys pasar frente a su ventana.
Una experiencia similar tuvo la reina Isabel I de Inglaterra (1533- 1603). Se dice que en su palacio de Richmond, cerca del río Támesis, donde se había retirado a descansar, se encontró con otra mujer exactamente igual a ella.
Esta, según el relato de la reina, se encontraba recostada en su cama, inmóvil y pálida cual cadáver. Desde ese momento y hasta su muerte, que llegaría poco después, la anciana dama se negó a acostarse en su lecho.
– ¿Qué son los doppelgängers?
En la mitología universal, lo que Shelley e Isabel I supuestamente vieron es conocido con el nombre de doppelgänger, palabra que se origina del alemán doppel, ‘doble’, y gänger, ‘andante’. Este ente, que proviene de las tradiciones germánicas, es la cara oscura fantasmagórica de una persona viva.
Al igual que todos tenemos una sombra, poseemos también un doppelgänger o doble. A este se le ha visto de distintas maneras. Para algunos es un reflejo en el espejo que se mueve por iniciativa propia; para otros, se trata de un gemelo malvado de carne y hueso o una sombra dotada de voluntad en la cual se encierra lo peor del individuo al que pertenece.
Es, por decirlo así, ese otro yo que nunca se muestra a nadie, a veces ni siquiera a nosotros mismos.
De acuerdo con la «Enciclopedia de las cosas que nunca existieron», de Robert Ingpen y Michael Page, esta criatura siempre está unida a nosotros, nos sigue e imita todos nuestros movimientos. En ocasiones, cuando estamos solos y comenzamos a hablar, es ella quien nos contesta, imprimiendo sus respuestas en nuestra mente.
Sin embargo, aunque para algunos esta figura del doble espectral puede resultar curiosa, el que se aparezca frente a nosotros encierra una naturaleza terrible, pues dentro de ese rostro conocido se halla un presagio de muerte. De ahí que la leyenda diga que quienes tienen la desventura de contemplarse en persona es porque pronto abandonarán el reino de los vivos.
. El lado siniestro de los gemelos y la sombra
Para muchos, el doppelgänger forma parte de ese grupo de criaturas fantásticas cuyos orígenes se hallan perdidos en el tiempo. En parte es así. Desde la Antigüedad, la cultura universal ha coqueteado con el concepto de los alter ego o espíritus dobles, ya sea bajo la forma de sombras, reflejos en el espejo o gemelos.
Sobre estos últimos, por ejemplo, el nacimiento de dos hermanos similares o idénticos ha estado cargado de toda clase de simbolismos.
Prueba de ello es su papel en los mitos y leyendas, donde se los veía como fuerzas simétricas cuyo objetivo era mantener el equilibrio natural. También era común su faceta como opuestos que se reflejan y luchan entre sí (como es el caso de la enemistad de los gemelos Rómulo y Remo de la mitología romana), lo que encarna un tipo de dicotomía entre el bien y el mal.
La sombra es otro motivo ligado al doppelgänger. Aunque en principio fue vista como una representación del alma, más tarde adquirió todo tipo de connotaciones negativas por su conexión con la oscuridad. El filósofo griego Platón (427-347 a. C.) la describió como «un pésimo doble del ser humano, una imitación de la esencia de las cosas».
No obstante, pese a ser una contraparte peligrosa, debido a su naturaleza siniestra y a que puede o no tener cierta autonomía, la sombra también fue concebida como necesaria e inseparable de la persona; es decir, una manifestación del otro yo sin la cual estaríamos incompletos como individuos.
. El origen del nombre
En contraste con esta imagen, el verdadero origen del doppelgänger, o al menos su nombre, es relativamente reciente. El término fue inventado por el escritor alemán Jean Paul (1763-1825), quien lo usó por primera vez en su novela romántica «Siebenkäs» (1796). En ella definió dicho vocablo como “los que se ven a sí mismos”.
Es entonces cuando el mundo descubre el real significado y el horror causado por esta criatura, y cambian completamente las características del doble manejadas hasta ese momento.
Antes, el empleo de la semejanza física de dos individuos se había mantenido en el ámbito de lo humorístico, por ejemplo, en las famosas comedias de enredo, donde generalmente las tramas giraban en torno a una equivocación, que bien podía ser la suplantación de un personaje por otro debido a su parecido físico.
– El doppelgänger y la literatura
El concepto del doppelgänger, esa figura espectral que representa una copia exacta o una sombra de una persona, ha evolucionado a lo largo de la historia. En la literatura, este doble siniestro se ha convertido en un arquetipo recurrente, encarnando nuestros miedos más profundos: la pérdida de identidad, la dualidad del alma y la presencia de un mal latente.
Desde las sombras de las novelas góticas hasta los laberintos de la mente en la ciencia ficción, el doppelgänger ha sido utilizado para explorar los límites de la psique humana y los confines de la realidad.
Fueron sobre todo algunos autores de la corriente romántica de los siglos XVIII y XIX quienes explotaron lo más oscuro y siniestro del alter ego. E. T. A. Hoffmann (1776- 1822), contemporáneo de Jean Paul, fue uno de los primeros en inspirarse en el nuevo concepto del doppelgänger para escribir su novela «Los elixires del diablo» (1816), en la que narra la historia de un monje deshonesto asediado por su doble.
A él le seguiría una enorme lista de literatos. Entre ellos Edgar Allan Poe, quien abordaría el tema en su relato «William Wilson» (1839); Fiódor Dostoyevski crearía su obra «El doble» (1846); y Hans Christian Andersen, que aportaría el cuento «La sombra» (1847), por mencionar algunos.
. Dorian y el señor Hyde
Pese a que la semejanza física es una de las características del doppelgänger, entre las obras más conocidas que reflejan este tópico se mencionan «El retrato de Dorian Gray» (1890), de Oscar Wilde; y «El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde» (1886), de Robert Louis Stevenson. En ellas, si bien los personajes difieren físicamente de sus dobles, estos últimos muestran la naturaleza real, oscura y terrible del protagonista.
William Wilson y su doppelgänger, en la historia de Edgar Allan Poe (ilustración de Arthur Rackham).
. La representación en el cine
El doppelgänger es un tema recurrente en la literatura, pero también cautiva en el cine. Su naturaleza enigmática y su capacidad para explorar las profundidades de la psique humana lo convierten en un recurso narrativo inagotable.
Películas como «El resplandor» de Stanley Kubrick o «El otro yo» de Adrian Lyne han explorado de manera magistral la figura del doppelgänger. En estas cintas, el doble no solo representa una amenaza externa, sino también una manifestación de los conflictos internos del protagonista.
La pantalla arrastra al espectador a un laberinto de identidades, difuminando la realidad y haciendo cada vez más borrosa la línea entre el yo y el otro.
El cine de terror ha aprovechado el doppelgänger para generar tensión y suspense, mientras que el cine psicológico lo ha utilizado para analizar las complejidades de la mente humana. Películas como «Cisne Negro» o «Fragmentado» han llevado al extremo el concepto del doble, explorando trastornos de la personalidad y las múltiples facetas que pueden coexistir dentro de un mismo individuo.
– Freud, el psicoanálisis y los doppelgängers
Otro aspecto que contribuyó a dar mayor profundidad a la figura del doppelgänger, según la doctora en Filología Española Rebeca Martín, de la Universidad Autónoma de Barcelona, fue la llegada del psicoanálisis de Sigmund Freud a finales del siglo XIX. En este contexto, el inconsciente y los aspectos reprimidos del individuo toman forma en el otro yo. Una inquietante muestra de que hay facetas de nosotros que no conocemos, que quizá ni siquiera imaginamos.
Es bajo esta premisa que se sentarían las bases del terror psicológico que la presencia de una persona exactamente igual a nosotros encierra; que nos hace perder la identidad y nos obliga a preguntarnos sobre nuestra existencia; si somos únicos o solo la copia de ese otro igual.
– Doppelgänger: ¿realidad o reflejo de nuestros miedos?
El doppelgänger es un personaje de pesadilla, que aspira a robar la vida del original, a desplazarlo y a condenarlo a la sombra. Como explica Martín en su artículo El oscuro adversario: las apariciones del doble en los cuentos de José María Merino, lo siniestro, al menos para Freud, es aquello catalogado de común pero convertido en una entidad capaz de provocar espanto.
De esta manera, atributos familiares como el cuerpo y el rostro se transforman en algo terrible al verse duplicados; en un intruso que nos permite ver sin velos ni tapujos nuestra verdadera cara.
El doppelgänger, ese doble siniestro que habita en las sombras de nuestra psique, es mucho más que un simple personaje literario. Es un símbolo que encapsula nuestras contradicciones, nuestros deseos reprimidos y nuestros miedos más oscuros.
A lo largo de la historia de la literatura, ha servido como vehículo para explorar temas universales como la identidad, la conciencia y la naturaleza del bien y del mal. A pesar de su carácter a menudo terrorífico, el doppelgänger nos ofrece una oportunidad única para comprender mejor nuestra propia condición humana.
La figura del doppelgänger no es ajena a las transformaciones sociales y culturales. A lo largo de la historia, ha reflejado las ansiedades y las inquietudes de cada época. En un mundo cada vez más fragmentado y globalizado, el doppelgänger se ha convertido en un símbolo de la pérdida de identidad y de la alienación.
La air fryer reduce la cantidad de aceite utilizado, disminuyendo calorías y grasas saturadas en las papas fritas (Imagen ilustrativa, no real, realizada por IA)
Infobae(M.Cortés) — Las papas fritas son un placer gastronómico difícil de resistir. Sin embargo, su alto contenido en grasa y calorías las convierte en una opción poco saludable cuando se preparan de forma tradicional.
Con el auge de la air fryer, muchos se preguntan si esta alternativa realmente permite disfrutar del mismo sabor con menos impacto negativo en la salud. Para responder a este interrogante, la nutricionista Marije Verwijs, del Voedingscentrum, explica las diferencias clave entre ambos métodos de preparación en declaraciones a Women’s Health.
– Menos aceite, menos grasa
El principal argumento a favor de la air fryer es la reducción significativa del uso de aceite. “La gran ventaja es que permite controlar la cantidad de aceite utilizado”, señala Verwijs.
En una fritadeira convencional, las papas fritas absorben una gran cantidad de grasa, lo que incrementa la ingesta calórica. En cambio, al cocinarlas con aire caliente, la necesidad de aceite es mínima, lo que reduce la cantidad de calorías y grasas saturadas en cada porción.
Sin embargo, la especialista advierte que este beneficio depende del usuario. Si se añade demasiado aceite antes de cocinar, el efecto saludable se pierde y el resultado puede ser tan calórico como una fritura tradicional.
Productos precongelados diseñados para air fryer pueden contener azúcares añadidos que afectan el contenido calórico (Imagen ilustrativa, no real, realizada por IA)
A pesar de sus ventajas, la air fryer tiene un inconveniente para algunos consumidores: las papas fritas preparadas en este dispositivo suelen ser menos crujientes que las hechas en aceite.
Para solucionar este problema, muchos fabricantes han comenzado a añadir azúcar a los productos precongelados diseñados específicamente para air fryer.
“El azúcar ayuda a generar una leve caramelización, lo que hace que las papas queden más crocantes”, explica Verwijs. No obstante, esta adición supone un aumento en el contenido calórico, disminuyendo los beneficios de la reducción de grasa.
Revisar las etiquetas nutricionales antes de comprar productos precongelados es fundamental para evitar un consumo innecesario de azúcares añadidos.
La air fryer preserva más nutrientes que hervir papas debido al uso de calor seco (Imagen ilustrativa, no real, realizada por IA)
Una alternativa más saludable es cortar las papas frescas en casa en lugar de recurrir a productos industriales. Además de evitar aditivos, este método ayuda a preservar mejor los nutrientes.
Según la nutricionista, cualquier método de cocción provoca la pérdida de algunas vitaminas, en especial la vitamina C. Sin embargo, la air fryer preserva más nutrientes que otros métodos como hervir las papas, ya que el calor seco genera una menor degradación de las vitaminas hidrosolubles.
– ¿Es la air fryer realmente saludable?
Si bien cocinar papas fritas en air fryer es una opción mejor que freírlas en aceite, esto no significa que se conviertan en un alimento saludable.
“Aunque la air fryer es una alternativa más saludable que la fritadeira tradicional, eso no transforma las batatas fritas en una opción recomendada para el día a día”, advierte Verwijs.
El mensaje es claro: las papas fritas deben consumirse con moderación, independientemente del método de cocción utilizado. La mejor manera de disfrutar este alimento sin riesgos para la salud es prepararlo de forma casera, con poco o nada de aceite, y evitar los productos procesados con aditivos innecesarios.
Opciones como asar, cocer al vapor o preparar puré ofrecen formas más saludables de consumir papas (Imagen ilustrativa, no real, realizada por IA)
Además de la cantidad de aceite, el tipo de grasa utilizada también influye en el perfil nutricional de las papas fritas. Optar por aceites más saludables, como el de oliva o aguacate, en lugar de aceites vegetales refinados, puede marcar la diferencia.
Estos aceites contienen grasas monoinsaturadas y antioxidantes beneficiosos para la salud cardiovascular. Sin embargo, es importante recordar que incluso los aceites más saludables deben utilizarse con moderación.
Otro aspecto a considerar es la temperatura de cocción. Cocinar a temperaturas extremadamente altas puede generar compuestos potencialmente dañinos, como la acrilamida, una sustancia química que se forma en los alimentos ricos en almidón cuando se exponen a temperaturas superiores a 120°C.
Aunque la air fryer reduce la cantidad de acrilamida en comparación con la fritura tradicional, no la elimina por completo. Para minimizar este riesgo, se recomienda cocinarlas a temperaturas moderadas y evitar que se quemen o adquieran un tono excesivamente dorado.
En resumen, las papas fritas en air fryer son una opción más ligera, pero no totalmente saludable. La clave está en la moderación y en elegir ingredientes frescos con poco aceite para disfrutar sin excesos (Imagen ilustrativa, no real, realizada por IA)
Si bien la air fryer representa una opción más equilibrada en comparación con la fritura tradicional, existen otras formas aún más saludables de consumir papas. Asarlas al horno, cocerlas al vapor o prepararlas en puré sin añadir mantequilla ni grandes cantidades de sal permite aprovechar al máximo sus nutrientes sin aumentar innecesariamente las calorías.
Como en cualquier dieta equilibrada, la clave está en la moderación y en la elección de ingredientes frescos y naturales.
El Observatorio El Sauce en Chile detectó el asteroide 2024 YR4 el 27 de diciembre de 2024, activando la red mundial de defensa planetaria. (Foto de referencia)
DW(AFP, ESA, IAWN, IFL Science) — Una explosión colosal en el cielo, liberando energía cientos de veces mayor que la bomba de Hiroshima. Un destello cegador casi tan brillante como el Sol. Ondas de choque lo suficientemente poderosas como para arrasar todo en kilómetros a la redonda.
Puede sonar apocalíptico, pero un asteroide recién detectado, casi del tamaño de un campo de fútbol, ahora tiene más de un 1 % de probabilidades de chocar contra la Tierra en aproximadamente ocho años.
Tal impacto tiene el potencial de causar devastación a nivel de ciudad, dependiendo de dónde golpee. Los científicos aún no están en pánico, pero están observando de cerca.
– Asteroide 2024 YR4: primeras observaciones
«En este momento, es ‘prestemos mucha atención, obtengamos todos los recursos que podamos para observarlo'», dijo a AFP Bruce Betts, científico jefe de La Sociedad Planetaria.
Denominado 2024 YR4, el asteroide fue avistado por primera vez el 27 de diciembre de 2024 por el Observatorio El Sauce en Chile. Basándose en su brillo, los astrónomos estiman que tiene entre 130 y 300 pies (40-90 metros) de ancho.
Para Nochevieja, había llegado al escritorio de Kelly Fast, oficial interina de defensa planetaria en la agencia espacial estadounidense NASA, como un objeto de preocupación.
«Recibes observaciones, luego desaparecen de nuevo. Este parecía tener el potencial de permanecer», dijo a AFP.
–Activación de la red mundial de defensa planetaria
La evaluación de riesgo siguió aumentando, y el 29 de enero, la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN), una colaboración global de defensa planetaria, emitió un memorando.
El asteroide 2024 YR4 ha sido clasificado en el nivel 3 de la escala de impacto de Torino. Esta clasificación ha activado la red mundial de centros dedicados a la protección planetaria.
«Se estima que el asteroide 2024 YR4 probablemente tenga un tamaño superior a 50 m y una probabilidad de impacto superior al 1 % en un momento dado dentro de los próximos 50 años.
Por tanto, cumple todos los criterios necesarios para activar los dos grupos de reacción ante asteroides avalados por la ONU: la IAWN y el Grupo Asesor de Planificación de Misiones Espaciales (SMPAG)», se lee en un comunicado de la Agencia Espacial Europea (ESA).
– Evaluación del riesgo y próximos pasos
El SMPAG, presidido por la ESA, se reunirá la próxima semana en Viena para determinar los próximos pasos, según detalló IFL Science. Si el riesgo de impacto se mantiene por encima del umbral del 1 %, formularán recomendaciones a las Naciones Unidas, incluida la posibilidad de una misión con un impactador cinético.
Según los últimos cálculos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, hay un 1.6 % de probabilidad de que el asteroide golpee la Tierra el 22 de diciembre de 2032.
Si golpea, los posibles sitios de impacto incluyen el este del Océano Pacífico, el norte de Sudamérica, el Océano Atlántico, África, el Mar Arábigo y el Sur de Asia, según establece el memorando de IAWN.
– Trayectoria y probabilidades
2024 YR4 sigue una órbita altamente elíptica de cuatro años, oscilando a través de los planetas interiores antes de dispararse más allá de Marte y hacia Júpiter. Por ahora, se está alejando de la Tierra. Su próximo paso cercano no llegará hasta 2028.
«Las probabilidades son muy buenas de que no solo no golpeará la Tierra, sino que, en algún momento en los próximos meses o años, esa probabilidad llegará a cero», dijo Betts.
Un escenario similar se desarrolló en 2004 con Apophis, un asteroide que inicialmente se proyectó que tenía un 2.7 % de probabilidades de golpear la Tierra en 2029. Observaciones posteriores descartaron un impacto.
– Del extintor de dinosaurios al asesino de ciudades
El impacto de asteroide más infame ocurrió hace 66 millones de años, cuando una roca espacial de seis millas de ancho desencadenó un invierno global, exterminando a los dinosaurios y al 75 % de todas las especies.
En contraste, 2024 YR4 cae en la categoría de «asesino de ciudades».
«Si lo pones sobre París o Londres o Nueva York, básicamente arrasas toda la ciudad y algunos de los alrededores», dijo Betts.
La mejor comparación moderna es el Evento Tunguska de 1908, cuando un asteroide o fragmento de cometa de 30-50 metros explotó sobre Siberia, derribando 80 millones de árboles en 770 millas cuadradas (2.000 kilómetros cuadrados).
Al igual que ese objeto, se espera que el 2024 YR4 explote en el cielo, en lugar de dejar un cráter en el suelo.
«Podemos calcular la energía… usando la masa y la velocidad», dijo Andrew Rivkin, astrónomo planetario del Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins.
Para 2024 YR4, la explosión de una detonación aérea equivaldría a alrededor de ocho megatones de TNT, más de 500 veces la potencia de la bomba de Hiroshima. Si explota sobre el océano, el impacto sería menos preocupante, a menos que ocurra cerca de una costa provocando un tsunami.
El histórico evento de Tunguska devastó la Siberia de 1908 con la explosión de un asteroide a 5-10 km de altura, estableciendo un precedente del poder destructivo que podría tener el 2024 YR4.
– Preparación y estrategias de defensa planetaria
Las buenas noticias, enfatizan los expertos, es que tenemos mucho tiempo para prepararnos.
Rivkin dirigió la investigación para la misión DART de la NASA en 2022, que logró desviar exitosamente un asteroide de su curso usando una nave espacial, una estrategia conocida como «impactador cinético».
En aquella misión, el objetivo era alterar la órbita de Dimorphos, la pequeña luna del asteroide Didymos, y la misión fue un éxito rotundo. Era la primera vez que la humanidad modificaba la trayectoria de un cuerpo celeste, y el cambio en la órbita del asteroide fue realmente mayor de lo esperado.
El asteroide objetivo no representaba ninguna amenaza para la Tierra, lo que lo convertía en un sujeto de prueba ideal. «No veo por qué no funcionaría» de nuevo, dijo. La pregunta más importante es si las principales naciones financiarían tal misión si su propio territorio no estuviera bajo amenaza.
– Alternativas y medidas de contingencia
Existen otras ideas más experimentales. Los láseres podrían vaporizar parte del asteroide para crear un efecto de empuje, desviándolo de su curso. También se ha teorizado sobre un «tractor gravitacional», una nave espacial grande que lentamente aleja al asteroide usando su propia atracción gravitacional.
Si todo lo demás falla, el largo tiempo de advertencia significa que las autoridades podrían evacuar la zona de impacto.
«Nadie debería estar asustado por esto», dijo Fast. «Podemos encontrar estas cosas, hacer estas predicciones y tener la capacidad de planificar».
Psicología y Mente(I.L.Fuentes) — La validación emocional es la aceptación de las propias emociones justo en el momento en el que se están sintiendo. Puede ser de una manera interna, es decir, cuando eres tú quien acepta tus propias emociones y las abraza. Y puede ser de una manera externa que es cuando tu entorno da importancia a lo que estás sintiendo. Da igual si es pena o alegría. Hay que darles su sitio en el momento en el que aparecen porque las emociones saltan porque algo las ha disparado.
A veces aparecen de forma repentina y sin razón aparente, pero no surgen “de la nada». Están ahí para cumplir una función ya que los seres humanos tienen que experimentar todas las emociones a lo largo de su vida y no pasa nada. Así que no cometas el error de catalogarlas como “buenas, malas, correctas o incorrectas».
– La importancia de la validación emocional
Muchas veces el problema no es la propia emoción, sino la etiqueta que se le pone. Por ejemplo, las personas tienden a encasillar el llanto como algo “malo» y como no es bueno, tiene que irse. Cuando lo que hay que observar es el momento en el que llega esa emoción.
Si tienes ganas de llorar porque has perdido a un familiar, tienes que dejar salir lo que sientes porque lo más normal es que sientas pena o, incluso, rabia que te lleva a ese llanto.
Cuando empiezas a ser consciente de que esa emoción es como otra cualquiera y que tiene que estar ahí, aprenderás a gestionarla. Al principio, saldrá en forma de volcán en erupción porque estaba ahí dormida, pero poco a poco saldrá con menos intensidad y empezarás a sentirte mejor.
Además, si estás desahogándote con una persona que da validez a tu emoción, ayudará a la confianza entre ambos y a estrechar el vínculo gracias al respeto y a la empatía. ¿Qué pasaría si invalidaran tus emociones?
– Características de la invalidación emocional
¿Te han dicho alguna vez “No llores por chorradas»? o ¿Has contado algo bueno que te ha pasado a alguien y ni te ha mirado? Esa persona está invalidando tus emociones y eso genera dolor. Además, si te lo hacen a menudo, creerás que tus sentimientos no son importantes y al final, serás tú quien piense que no son importantes y ni siquiera harás el intento de expresarlos.
También sucede esto cuando muestras tu descontento y te dicen que “Eres un exagerado», que “No es para tanto» o “Que te has pasado en las formas». Aprender a gestionar las emociones es fundamental para tu bienestar mental y para tener una relación sana con las personas, además de darte la posibilidad de adaptarte.
Si te acostumbras a quitarle importancia a las emociones de los más pequeños, estarás haciéndole un daño que tendrá que reparar de adulto con terapia o se convertirá en alguien temeroso, ya que siempre reaccionará de manera desproporcionada porque no aprendió a regular sus emociones en la infancia.
Así que, por favor, intenta no minimizar lo que te cuente un niño, así como también desterrar frases como “Este niño es bueno o malo».
– Consejos para mejorar la validación emocional
Cuando impides a un niño que se enfade o que exprese su malestar solo porque “Hay que portarse bien», cuando pase más tiempo y supuestamente no necesite que estén diciéndole lo que está mal y lo que está bien, no sabrá en qué momento tiene que sacar cada emoción.
Al igual que tampoco sabrá gestionar otras que salen paralelas como, por ejemplo, la frustración la cual es positiva a largo plazo porque deja siempre un aprendizaje en los niños. Ellos actúan por impulso, les cuesta esperar y les causa frustración cuando las cosas no salen como ellos quieren o cuando no tienen lo que quieren en el momento en el que lo están pidiendo.
La frustración ayuda a aprender formas diferentes de afrontar esas emociones que les genera malestar. Si esas emociones se invalidan, se anula también la frustración y, por tanto, el proceso de aprender a regularlas. Y si esta base no se asienta bien en la infancia, se va arrastrando hasta la edad adulta.
Así que:
Presta atención.
Ofrece compañía.
Hazle un sitio a las emociones, aunque sean dolorosas.
Respeta el proceso o el duelo de la otra persona.
No quieras tapar las emociones ajenas para salir cuanto antes porque estarías dando a entender que esa persona no sabe vivir sin dolor. Y eso no es así. Solo está en un mal momento y tiene que convivir con esa emoción.