La foto de Richard Nixon dándole la mano a Elvis Presley en la Oficina Oval de la Casa Blanca, es el documento más solicitado de los Archivos Nacionales de EE.UU.
BBC News Mundo — Una mañana de diciembre, en 1970, un inesperado visitante llegó hasta la Casa Blanca, cuando quien la ocupaba era el presidente conservador Richard M. Nixon.
Se trataba nada más y nada menos que el rey del rock and roll, Elvis Presley, que dejó una nota con los funcionarios de seguridad solicitando una reunión con el presidente.
La resultante reunión entre Elvis y Nixon fue registrada primero en una fotografía -el documento más solicitado de los Archivos Nacionales de EE.UU.- y, en 2016 en la película, «Elvis & Nixon».
En la Oficina Oval se encontraba un tercer hombre, el funcionario gubernamental Bud Krogh, que luego fue encarcelado por su papel en el escándalo de Watergate.
Krogh ahora se encuentra en la Escuela de Ética Global y Liderazgo, en Washington, y habló con la BBC sobre la inusitada visita del roquero a la Casa Blanca.
Con el el asistente de Nixon, Egil «Bud» Krogh Jr, en el despacho Oval.
«Cuando recibí la carta escrita a mano por Elvis en un avión con destino a Washington DC, sonaba muy sincera pero tenía que verificar esa sinceridad reuniéndome con dos de los acompañantes de Elvis para confirmar que se trataba de una solicitud seria», expresó Krogh.
La solicitud resultó ser en serio y la reunión se llevó a cabo.
– Momento coyuntural
Para entender cómo dos hombres aparentemente tan diferentes sostuvieron una reunión tan disparatada hay que conocer un poco del contexto.
En ese entonces, eran dos de los individuos más famosos del mundo. Nixon, el presidente del país más poderoso, Elvis un cantante con una popularidad que atraía a millones.
Ambos, sin embargo, estaban pasando por un momento difícil en sus carreras. El presidente lidiaba con la guerra de Vietnam, descontento ciudadano, protestas violentas y un grave problema de consumo de drogas en las calles de las grandes ciudades.
Elvis Presley, por su parte, llevaba unos cuantos años sin un éxito de cartelera y su imagen de ídolo rebelde había sido rebasada por una juventud atraída por las corrientes del hipismo, el amor libre, el pacifismo y las drogas.
Nixon enfrentaba violentas protestas universitarias contra la guerra en Vietnam.
Pero Presley también tenía un motivo muy puntual para entrevistarse con Richard Nixon, un deseo que estaba alimentado por una fantasía íntima.
Según Jerry Schilling, uno de los amigos más cercanos del cantante, a Elvis le encantaba la ley y el orden. Estaba fascinado con la policía y tenía una gran colección de armas e insignias de la policía.
– Agente antidrogas encubierto
Pero quería una más, una insignia auténtica que le permitiera ser un agente encubierto de la Oficina Antinarcóticos para combatir las drogas que, según él, estaban acabando con Estados Unidos.
Presley convocó a Schilling y a otro de su círculo, Sonny West, para ir en un viaje secreto a Washington DC y solicitar la reunión con Nixon.
En el avión y con papelería de la aerolínea, Presley detalló a mano sus razones y deseos de ayudar al presidente.
«Él quería usar su influencia como figura del entretenimiento para exhortar a los jóvenes a no consumir drogas», explico Bud Krogh.
Algo un tanto irónico pues, como se supo posteriormente, Elvis mismo abusaba de fármacos de receta médica que fue lo que finalmente le costó la vida a los 40 años.
Elvis dio el salto a la fama en el año 1956 con su canción Haertbreak Hotel.
Pero Schilling dice que Elvis no consideraba ese consumo igual al abuso de estupefacientes.
«A Elvis no le gustaba la música que promovía las drogas. Sintió responsabilidad cuando la música de rock se volvió un vehículo para las drogas. Pero no se daba cuenta de que los fármacos de receta también son igualmente peligrosos«, expresó Schilling.
Nixon también consideraba el flagelo de las drogas como uno de los más graves problemas de la juventud estadounidense y su gobierno formuló una iniciativa para combatirlas.
– Una pistola automática Colt 45
Bud Krogh le recomendó al presidente que sería importante que el público lo viera con una figura tan popular que podría tener una conexión con los jóvenes.
Le reunión fue aprobada y la estrella del rock and roll llegó a la Casa Blanca escoltado por sus dos amigos.
Sin embargo, Elvis le llevaba de regalo a Nixon una pistola automática Colt 45, en un estuche de presentación, incluyendo las balas.
«Tuve que decirle a Elvis que no podía llevar consigo a la Oficina Oval la pistola que llevaba», explicó Krogh.
La insignia se puede ver en Graceland, la casa museo de Presley en Memphis.
Al principio, Nixon no estaba muy deslumbrado por la estrella de rock. Le tomó algún tiempo tratar de descifrar por qué el individuo que tenía frente a él era tan popular, contó Krogh.
Después de hablar un poco con él, se dio cuenta de que Elvis había llegado donde estaba por un duro camino y reconoció su determinación y ambición para llegar a la cima de su profesión, lo mismo que él con la política.
También entendieron mutuamente la soledad de esa cima y que, a pesar de su poder y popularidad, los dos ya no estaban en la cúspide.
Nixon tenía unos temas de conversación preparados por sus asistentes, pero Elvis fue directo en decirle que había realizado un estudio profundo sobre técnicas comunistas para el lavado del cerebro.
«Ese fue uno de los temas que me tomó por sorpresa», reveló Krogh. «El presidente le dijo algo así como: ‘Continúa con eso, no podemos permitir que mucha gente caiga en el lavado de cerebro comunista'».
Pero lo que Elvis realmente quería era la insignia de la Oficina Antinarcóticos y se la pidió directamente.
– Rompiendo el protocolo
Nixon le preguntó a Krogh si le podían dar una. «Señor presidente si usted quiere le podemos conseguir una», dijo el asistente. «Quiero que tenga una», fue la respuesta de Nixon.
Elvis quedó tan sobrecogido por esas palabras que rompió el protocolo y le dio un abrazo.
Elvis estaba feliz. Tenía su insignia que, en su mente, le permitía fungir como un agente federal antidrogas.
La tuvo consigno el resto de su vida y ahora está expuesta con todos sus trofeos en su mansión Graceland, convertida en un museo.
La carta de Nixon agradece a Presley por el regalo y le desea lo mejor a él y a su familia para el año entrante.
Es la historia del joven que surgió de la pobreza para convertirse en un ídolo mundial, un millonario al que le faltaba una cosa que no podía comprar y su sueño se acababa de realizar.
Nixon se sintió tan satisfecho e identificado que hasta permitió que los dos acompañantes de Elvis, Jerry Scherring y Sonny West, también entraran a la Oficina Oval a saludarlo.
«Mi momento preferido de ese día fue cuando Elvis me abrió la puerta de la Oficina Oval», relató Scherring. «Me empujó adentro con una risa y me dijo: ‘No tengas miedo, Jerry, no es más que el presidente'».
Política Exterior(M.S.Sipmann) — Se cumplieron 80 años del bombardeo de Dresde.
La noche del 13 de febrero de 1945, martes de carnaval, aviones ingleses dejaron caer, en sucesivas oleadas que se prolongarían hasta el día 15 con apoyo de fuerzas estadounidenses, cerca de 4.000 toneladas de bombas explosivas y dispositivos incendiarios. Muchos de los aviadores participantes vivieron traumatizados al descubrir la magnitud de su acción.
La apocalíptica tormenta de fuego mató a más de 25.000 personas. En su mayoría civiles: mujeres, niños y ancianos. También a refugiados que huían del avance soviético. Es tan solo la estimación que pudo hacerse a partir de los montones de cadáveres calcinados y miembros mutilados.
Más de 10.000 fueron enterrados en fosas comunes y otros tantos incinerados en improvisadas piras humanas en los días posteriores. La mayoría jamás pudo ser identificada. Otras víctimas se transformaron en ceniza.
A comienzos de 1945 los habitantes de la capital de Sajonia se sentían relativamente seguros. Sufrían el racionamiento, la marcha de los hombres al frente y la reorientación de su producción industrial a la guerra. Pero los bombardeos nunca habían llegado tan al este. Dresde está a 150 kilómetros de Praga y cerca de la frontera polaca.
Solo había padecido dos pequeñas incursiones sobre sus reducidos suburbios industriales. Y el fin de la guerra parecía inminente. Pensaron que se respetaría su ciudad, joya de la cultura europea, y no construyeron refugios.
La conocida como Elbflorenz (Florencia del Elba) por su riqueza patrimonial y una de las grandes urbes germanas, había sido hasta principios del siglo XX abierta y cosmopolita, centro receptor de múltiples influencias en todos los campos, como la arquitectura y música.
Un ambiente que llevó, por ejemplo, al escritor Stefan Zweig a ir a vivir allí desde Viena para trabajar con Richard Strauss en la famosa ópera de la ciudad. Todo cambió con la llegada al poder de Hitler en los años 30. Los nazis sabían que tenían que controlar la cultura y lo hicieron de forma eficaz.
Se aplicó la censura y una opresiva vigilancia con detenciones arbitrarias. A los judíos, más que nadie: de los 6.000 que vivían en Dresde, en 1933 solo quedaban 170. El resto o consiguió emigrar a tiempo o había sido exterminado.
Los aliados sabían que era una base manufacturera y un nudo ferroviario clave para el ejército alemán. Al parecer los soviéticos les habían pedido en la Conferencia de Yalta concluida dos días antes que atacaran la ciudad. Sin embargo, cientos de bombarderos cargados de material incendiario no buscaban destruir líneas férreas o fábricas de armamento, sino causar el mayor daño posible.
Machacar calles, plazas, mercados, el casco antiguo…
– Dresde, objetivo prioritario
Dresde fue incluida en la lista de objetivos prioritarios. La ofensiva recibió el nombre de Operación Trueno. Las condiciones para atacar la histórica ciudad eran muy favorables para los fines anglosajones: buenas condiciones meteorológicas, escasez de refugios adecuados, un gran número de habitantes…
Y la ausencia casi total de defensas, las armas antiaéreas, que debían manipular muchachos de 15 años, se habían trasladado al Frente Oriental.
La noche del bombardeo la ciudad estaba llena de refugiados huyendo del Ejército Rojo. Caballos, carretas, convoyes militares en las calles… Cuando sonaron las sirenas a las 21:39 horas, las bengalas llamadas ‘árboles de Navidad’, señalaron los blancos del bombardeo, que comenzó a las 22:13.
Las bombas explosivas taladraron los edificios haciéndolos reventar desde el tejado hasta las plantas bajas. En el segundo ataque, a la 1:05 de la madrugada, las bombas incendiarias los cubrieron de sustancia inflamable y convirtieron la ciudad en una tea ardiente. Al mediodía siguiente y el 15, aparatos norteamericanos arrasaron lo que quedaba en pie.
Solo había barricadas de protección en los sótanos. Una trampa mortal donde la muerte se produjo por asfixia. En el exterior la acumulación de edificios ardiendo a lo largo de manzanas enteras, provocó un fenómeno consistente en la formación de fuertes corrientes de aire que atraen hacia las llamas todo lo que se encuentra a su alrededor.
Un horno alimentado con un torbellino ígneo catapultado por el viento causado por el mismo bombardeo. Soplaba a más de 150 kilómetros por hora. Levantaba y sacudía los restos de los inmuebles. Tornados de fuego empujaban a las personas hacia los restos de las edificaciones convertidas en calderas.
Mujeres y niños huyendo en las calles se convirtieron en antorchas humanas cuando sus ropas empezaban a arder o caían desplomados cuando los adoquines ardientes derretían las suelas de sus zapatos. Quienes creyeron estar a salvo refugiándose en tanques de agua, acabaron cocidos.
Todo fue devorado por las llamas. El comandante británico al mando informó: “Dresde, ese lugar, ya no existe”.
El libro del británico Sinclair McKay, Dresde 1945, fuego y oscuridad, describe el desarrollo del horror.
Recoge de forma rigurosa decenas de testimonios directos rescatados de los archivos entre otras fuentes.
Relata asimismo cómo la vida siempre encuentra el camino para salir adelante.
“La gente comenzó a moverse por impulsos, buscando a sus parientes y amigos entre los cuerpos… desorientada porque con todo destruido no había puntos de referencia”.
Los relatos de los voluntarios demuestran una valentía heroica.
El instinto de la gente fue en un primer momento ayudar, hacerse cargo de los menores abandonados y después restaurar cierto orden en el caos.
De forma increíble y pese a todo, empezaron a organizarse de nuevo. “Esa noche pudo verse lo peor y lo mejor de la condición humana”.
De lo que apenas hay testimonios es del trauma que se produjo en los años posteriores, porque en aquel entonces la gente no hablaba de ese tipo de cosas. Los que lo presenciaron ¿se vieron acosados por pesadillas? El escritor americano de origen alemán Kurt Vonnegut fue preguntado sobre esto en los años 80.
Respondió: “nunca, ni siquiera una vez, he tenido una pesadilla así. Quizá hay cosas tan horribles que ni siquiera entran en los sueños”. Vonnegut fue uno de los siete prisioneros de guerra estadounidenses que sobrevivieron a la destrucción de Dresde. Fue en el sótano de un matadero lo que inspiró su famosa novela antibelicista de 1969 Matadero Cinco.
La obra fue de lectura obligada en las universidades norteamericanas durante la debacle de Vietnam.
La pavorosa operación, y en general los ataques aéreos contra ciudades alemanas – Dresde no fue el peor –, en el contexto del final de la guerra intentaron justificarse. Los ingleses planificaron el “bombardeo estratégico”, que llevaría a cabo su Fuerza Aérea (RAF): destrozar con bombarderos de largo alcance y gran capacidad de bombas la retaguardia enemiga.
No solo sus fábricas y redes de transporte, sino sobre todo la moral de la población civil.
La justificación es cuando menos polémica.
En todo caso es claro que el desánimo y el hartazgo de la guerra ya era patente entre la población, cada vez más consciente de que la capitulación era inevitable.
Y tras el fracaso que supuso la Ofensiva de las Ardenas (16 de diciembre, 1944 – 7 de enero, 1945), la sensación de derrota tambien se había generalizado entre los militares.
Los esfuerzos de los jerarcas nazis para levantar la moral de los soldados fueron vanos.
Valgan como muestra las numerosas ejecuciones sumarias de combatientes acusados de derrotismo.
El economista John Kenneth Galbraith, investigó los efectos de los ‘bombardeos estratégicos’ al final de la contienda. Su análisis: “no ganaron la guerra, ni siquiera está claro que contribuyeran a acortarla”. Se ratificó en ello 50 años más tarde.
Los nazis no dudaron en bombardear ciudades desde el principio. A partir de 1943, cuando Hitler ya había perdido la supremacía aérea, las acometidas aéreas aliadas se multiplicaron. La primera en experimentar los denominados “bombardeos de terror” fue Hamburg con 45.000 muertos.
Hacia el final de la contienda prácticamente todas las poblaciones germanas importantes se habían visto afectadas por estas ofensivas. Tan solo durante los meses que duró la guerra europea en 1945, los aliados lanzaron sobre el III Reich más del doble de explosivos (471.000 toneladas) que durante todo 1943.
Para hombres como el mariscal Arthur ‘Bomber’ Harris (a cargo de los ataques aéreos de la RAF en territorio alemán desde 1942 y conocido por sus hombres como “El Carnicero” el objetivo era provocar la devastación absoluta para terminar con el conflicto en pocos meses. Desmoralizar a los civiles y a los restos de las tropas alemanas.
Además, tanto el primer ministro Winston Churchill como Harris querían realizar una demostración de poderío. Era un mensaje no solo a Hitler sino a Stalin, cuyas tropas avanzaban imparables hacia el oeste.
Según varias fuentes, al finalizar la contienda global la Unión Soviética trató de incluir los bombardeos contra civiles dentro de la lista de crímenes de guerra juzgados en Nürnberg. Gran Bretaña se opuso de forma categórica. Hubiera significado sentar en el banquillo a altos cargos de la RAF, entre ellos ‘El Carnicero’.
La prensa británica defendió en un primer momento el ataque basándose en los informes militares que señalaban Dresde como un objetivo bélico, mas la magnitud de la masacre consternó al propio Churchill.
Llegó a enviar una carta a Harris, responsable de la operación, acusándole de haber participado en un acto terrorista.
Preguntaba: “¿Acaso somos bestias?” y se cuestionaba “la forma que tienen los aliados de llevar a cabo sus bombardeos”.
Quizá fuera sincero aunque asoma la hipocresía.
El ‘premier’ estaba perfectamente informado de la planificación y resultado de los bombardeos. En sus memorias dedicó dos líneas a la destrucción de Dresde.
– El ‘holocausto de las bombas’
Al terminar la guerra el régimen estalinista de la República Democrática Alemana (estado en el que quedó Dresde) convirtió el bombardeo en instrumento de propaganda antiimperialista y lo redujo a un eslogan: “El terrorismo de los bombardeos angloamericanos”.
En la actualidad los neonazis aprovechan para hablar de “holocausto de las bombas”, en un intento de equipararlo con el verdadero Holocausto.
Y cada año con el aniversario se reabren falsos debates como el de si fue o no un cimen de guerra son juicios retrospectivos que no proceden. Tampoco se puede confundir la causa con la consecuencia.
Lo peor son las manipulaciones. Por mucho que se empeñe la extrema derecha alemana nunca podemos olvidar que la Alemania nazi provocó la guerra con sus millones de muertos y fue responsable del Holocausto. No pueden equipararse barbaries como la de Dresde con el genocidio. Ni compararse a los aliados con la tiranía criminal de los nazis.
El Gobierno alemán y las autoridades de Dresde rechazan – siempre lo han hecho – todo intento de apropiación de sus víctimas por el nacionalismo y la extrema derecha.
Lo ocurrido en Dresde marcó – más que los límites – la radical indecencia de la “guerra total”. Un concepto utilizado con anterioridad por Goebbels, ministro nazi de Propaganda.
La reconstrucción fue muy lenta.
El régimen comunista de la RDA tenía poco dinero.
Poco a poco se edificaron casas porque Dresde perdió el 75% de las viviendas. Monumentos como el Palacio Zwinger y la Ópera siguieron en ruinas.
Hoy se han reconstruido.
Así como la Frauenkirche (Iglesia de Nuestra Señora), emblema de la ciudad.
La compañía británica “Dresde Trust” contribuyó con más de un millón de euros de donativos.
En décadas anteriores donativos alemanes habían llegado para Coventry.
La ciudad, hermanada con Dresde desde 1959, había sufrido bombardeos masivos de los alemanes en 1940.
Dresde ha quedado en el subconsciente como paradigma de destrucción.
Fue una atrocidad que escapa a lo racional. Sed de venganza, destrucción y masacre inútiles. Ha de permanecer como recuerdo del espanto que nunca debe volver a repetirse.
Y, sobre todo, como símbolo de reconciliación y esperanza.
DW(F.Wang) — Han pasado cinco años desde que cambió el histórico consejo médico sobre tomar una pequeña dosis diaria de aspirina para prevenir infartos e ictus, una recomendación que ha quedado desfasada para gran parte de la población. Sin embargo, muchas personas aún desconocen esta actualización en las directrices sanitarias.
Por ejemplo, en Estados Unidos, casi la mitad de los adultos sigue creyendo, de forma equivocada, que tomar aspirina a diario es más beneficioso que arriesgado, una idea errónea que podría estar poniendo en peligro la salud de quienes la toman con regularidad.
En concreto, según una reciente encuesta realizada a 1.771 personas del Centro Annenberg de Políticas Públicas de la Universidad de Pensilvania, el 48 % de los adultos sigue creyendo erróneamente que los beneficios de tomar una dosis baja de aspirina diaria superan a los riesgos.
Más preocupante aún, otro 39 % de los encuestados se mostró inseguro sobre esta cuestión, y solo un 13 % está al tanto de las recomendaciones actuales.
– Un giro radical en las directrices médicas
Todo cambió en 2019, cuando el Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón publicaron nuevas directrices sobre el uso preventivo de la aspirina. La actualización fue significativa: ya no se recomienda el uso rutinario de aspirina en dosis bajas (75-100 mg) para adultos mayores de 70 años ni para cualquier persona con mayor riesgo de hemorragia.
Posteriormente, en 2022, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos fue más allá, desaconsejando el uso preventivo de aspirina a todas las personas de 60 años o más. Esta recomendación se basa en que los riesgos de hemorragia gastrointestinal superan los potenciales beneficios cardiovasculares en estos grupos de edad.
– Hábito difícil de cambiar
La persistencia de esta práctica es notable. Según un estudio de 2019 financiado por el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, tan solo en Estados Unidos, aproximadamente 29 millones de personas mayores de 40 años sin cardiopatías toman aspirina de forma preventiva, y de ellas, 6,6 millones lo hacen sin recomendación médica.
Por su parte, la encuesta de Annenberg revela otro patrón preocupante: entre las personas sin antecedentes de cardiopatía, el 26 % de los mayores de 60 años toma aspirina al menos una vez al mes, en comparación con el 12 % de las personas entre 40 y 59 años y el 15 % de aquellos entre 18 y 39 años.
– ¿Por qué el cambio?
La aspirina, siendo un anticoagulante, puede ayudar a prevenir la obstrucción de las arterias y reducir el riesgo de ictus o infarto de miocardio. Sin embargo, este mismo mecanismo aumenta el riesgo de hemorragias internas graves, especialmente en el sistema digestivo, lo que puede causar inflamación y daños en el revestimiento del estómago.
– ¿Quién debería tomar aspirina?
Las nuevas directrices sobre el uso preventivo de la aspirina son claras y establecen diferentes recomendaciones según la edad y el perfil de riesgo de cada persona.
Para empezar, los adultos mayores de 70 años deben evitar su uso preventivo.
De igual manera, está desaconsejada para cualquier persona que presente un mayor riesgo de hemorragia, independientemente de su edad.
En cuanto a los adultos entre 40 y 70 años, el uso de aspirina podría considerarse únicamente si tienen un mayor riesgo de cardiopatía, pero no presentan riesgo de hemorragia.
Específicamente para el grupo de edad entre 40 y 59 años, la recomendación es aún más precisa: solo deberían considerar su uso si su riesgo cardiovascular a 10 años es igual o superior al 10 %.
– La importancia del consejo médico
Es fundamental destacar que estas recomendaciones se aplican específicamente a la prevención primaria en personas sanas, ya que para quienes han sufrido un infarto, un ictus o tienen diagnóstico de enfermedad cardiovascular, las indicaciones pueden ser diferentes.
Las normas globales sobre el uso preventivo de aspirina han cambiado porque la ciencia misma evoluciona, transformando lo que antes era una recomendación general en una sugerencia muy específica para ciertos grupos.
Como señala la Dra. Kathleen Hall Jamieson, directora del Centro Annenberg de Políticas Públicas, «los hábitos respaldados por la sabiduría convencional y los consejos pasados de los profesionales sanitarios son difíciles de romper».
Las nuevas directrices enfatizan así que «la forma más importante de prevenir la enfermedad vascular aterosclerótica, la insuficiencia cardiaca y la fibrilación auricular es promover un estilo de vida saludable durante toda la vida», y advierten que «la aspirina debe utilizarse con poca frecuencia en la prevención primaria rutinaria de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica debido a la falta de beneficio neto».
Por ello, si usted lleva años tomando aspirina «por si acaso», puede que sea momento de replantear esta rutina. Pero, antes que nada, el consejo de los especialistas es claro: nadie debería iniciar o suspender un régimen de aspirina sin consultarlo antes con un profesional de la salud, ya que cada caso puede ser distinto y es necesario valorar los factores de riesgo individuales.
BBC News Mundo(A.de Cabo) — Un acto tan cotidiano como es comer una ensalada puede ser menos saludable de lo que pensamos.
Tras décadas de agricultura industrial, todo el mundo es consciente de que la comida en mayor o menor medida puede estar contaminada por pesticidas.
Y también del impacto medioambiental que supone consumir alimentos que vienen del otro lado del mundo.
Rafael Navarro de Castro, sociólogo y diplomado en Extensión y Desarrollo Rural, sabe lo complicado que es luchar contra ello, pero reclama que se indique al menos con carteles grandes de dónde provienen los alimentos que compramos y cuántos pesticidas contienen para saber qué nos llevamos a la boca y luego que cada cual decida.
En su opinión, el cultivo bajo plástico de los invernaderos es la metáfora perfecta de este mundo moderno.
La Tierra no tiene un plástico que la recubra, pero sí gases que hacen el mismo efecto: conservar el calor. De ahí el título de su segundo libro «Planeta invernadero», en el que el escritor introduce al lector en un viaje a lo largo de 2019 en el Poniente, una región costera española marcada por los invernaderos que configuran este peculiar mar de plásticos.
A través de su protagonista Sara, una ingeniera agrónoma madrileña, muestra el impacto de la industria agroquímica en el medio ambiente y en la salud humana, así como la migración y la explotación laboral en el sector agrícola.
Él, como su protagonista, decidió hacer un cambio de vida, en su caso hace 24 años.
Abandonó su pequeño apartamento en el centro de Madrid para irse a vivir a Monachil, un pueblo a los pies de Sierra Nevada, en el sur de España, donde sus vecinos pensaron que no duraría ni un año.
Pero se equivocaron. En esas más de dos décadas ha visto de primera mano el cambio climático: castaños milenarios que se mueren por falta de agua y una cuota de nieve que ha subido de los 2.000 a los 3.000 metros convirtiendo los ríos en verano en pequeños riachuelos.
BBC Mundo habló con él en el marco del Hay Festival de Cartagena 2025, el festival de literatura e ideas que cumple a fines de enero sus 20 años de celebración en esta ciudad del Caribe colombiano.
En tu novela «Planeta invernadero» haces un retrato de la sociedad en la que vivimos y de sus problemas, desde los medioambientales hasta los sociales. ¿Qué te impulsó a escribirla?
Tendríamos que remontarnos a la novela anterior. Mi primera novela se llamaba «La tierra desnuda» y cuenta la vida de los campesinos que yo conocí en la montaña en el año 2000, cuando llegué.
Cuenta más o menos la historia de mis vecinos. Es un elogio y un homenaje a esos hombres y mujeres y a esa forma de vida, que estaba desapareciendo delante de mis ojos. Era un elogio de la vida que han llevado estas familias, que eran autosuficientes y respetuosas con el medio ambiente.
Para el siguiente libro pensé en qué venía después de esa agricultura tradicional. Pues lo que vino es la agricultura intensiva industrial. Empecé a investigar y pensé en cuál es la expresión más extrema de la agricultura intensiva: el invernadero.
Hay varias regiones en Andalucía [sur de España] que están completamente cubiertas de plástico. Igual estamos hablando de 60.000 hectáreas cubiertas de plástico. Un mundo absolutamente impresionante.
Rafael Navarro dejó su vida en el centro de Madrid para irse a vivir a un pueblo en la falda de Sierra Nevada, en el sur de España.
Centras tu historia en un lugar en el que lo que no está cubierto de plástico está cubierto de hormigón y donde el color verde está desterrado a pesar de ser la huerta de Europa. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
Por el capitalismo y el productivismo. En España y en Europa el proceso ha sido abandonar las zonas rurales, porque eran improductivas.
La gente tenía que irse a las ciudades a trabajar. Pero hubo regiones, como por ejemplo el Poniente Almeriense o la Corona Norte en Huelva, que se desarrollaron tecnológicamente porque tenían acuíferos subterráneos y buenas condiciones meteorológicas.
Esos territorios no se vaciaron porque encontraron una forma de rentabilizar sus cultivos. La forma era el invernadero.
Con los invernaderos consiguen producir durante todo el año. Multiplican las cosechas, multiplican la cantidad de producto. Pero todo esto tiene un coste medioambiental gigantesco, que fundamentalmente es la contaminación del suelo y del agua, la sobreexplotación de los acuíferos y una contribución al cambio climático impresionante porque todo esto se hace a base de energía y de química.
Estos lugares crecieron y siguen creciendo con el doble problema, primero de la explotación laboral y luego de la destrucción medioambiental.
Yo en el libro intento que se vea que esto no es un problema de la agricultura industrial. La industria textil se basa en los mismos principios.
A lo largo del libro llamas la atención sobre la carne medicada, los cereales transgénicos, el pescado repleto de microplásticos, pesticidas y alimentos insípidos como los tomates. ¿Cómo lograr que el consumidor gane conciencia de lo que come?
No es solo que los tomates no sepan nada, sino que encima están contaminados y contienen muchos productos químicos que nos hacen daño y esto más o menos lo sabe todo el mundo.
La pregunta es, si todos sabemos que están contaminados, ¿por qué seguimos comprándolos y por qué seguimos comiéndolos?
Desde el punto de vista colectivo se podrían hacer mil cosas sencillas como comer de temporada. Es decir, comer aguacates en la época en que son de España, no cuando vienen del Perú. Solo eso sería un avance para la civilización y no supone un esfuerzo económico grande.
¿Por qué la gente no cambia? Porque está metida en una inercia. No miras de dónde vienen las cosas. Yo no entiendo cómo no se exige.
Debería verse muy claro de dónde viene cada producto y qué productos químicos tiene una naranja, unas acelgas, una lechuga o un tomate y luego que cada cual decida si se lo come o no.
En opinión de Navarro de Castro, el cultivo bajo plástico es la métafora perfecta del mundo en que vivimos.
En ese contexto, la protagonista se formula preguntas como: ¿cuántos pesticidas contiene ese plato tan saludable como una ensalada?
Mi editorial y editora me dicen que no hable mucho de pesticidas, porque la gente prefiere no saber qué contiene la lechuga, el tomate o la fresa, porque si no, ya no comería.
Pero yo reivindico el derecho a saberlo y además la información está ahí y se sabe que los pesticidas son cancerígenos, que afectan al sistema hormonal, al sistema reproductivo, se sabe que hay muchos problemas como el hipotiroidismo, cánceres que están relacionados con la cantidad de pesticida.
Hasta el agua del grifo y la cerveza tienen pesticidas. Se sabe, pero el consumidor no reacciona y las instituciones menos.
En 2024 la Unión Europea aprobó una moratoria del glifosato de diez años más. Es el pesticida más vendido del mundo. Se sabe que es cancerígeno. En Estados Unidos ya hay sentencias que condenaron a Monsanto a pagar a agricultores que habían contraído cáncer después de utilizarlo.
Estoy seguro que antes o después se prohibirá. Pero entre tanto nos lo estamos comiendo. Está en prácticamente todos los alimentos.
¿Crees que veremos entonces, como escribes en tu libro, mensajes como los de las cajetillas de tabaco?
No lo sé. A mí me gustaría que por lo menos la gente lo supiese, pero la gente no lo quiere saber.
Deberían saber qué siete pesticidas tiene un kilo de fresas. Porque no tienen un pesticida ni dos ni tres, tienen siete diferentes. Esta es una problemática muy grave. Como hay límites a los pesticidas los agricultores diversifican la cantidad de pesticidas que usan.
Respecto al tabaco, Marie-Monique Robin, una francesa que ha escrito mucho sobre agricultura y pesticidas, dice que en un momento determinado, la industria agroquímica se puso de acuerdo para culpar al tabaco de todo y así no se va a hablar de la contaminación química de todos nuestros productos.
Yo no soy de los que dice: pesticidas cero. Creo que en determinadas circunstancias igual hay que usar pesticidas en una situación de plaga, pero es que ahora se fumigan las plantaciones de manera preventiva y la cantidad de pesticidas que nos comemos es horrible.
Pero no creo que lleguen a poner «estas lechuga pueden perjudicar seriamente su salud» (risas), pero por lo menos deberíamos exigir que ponga lo que tiene.
Hablas de fertilizantes, de pesticidas, del aumento del cáncer, de cómo los acuíferos españoles son esquilmados o contaminados. ¿Qué futuro nos espera?
Lo que yo propongo es hacer algo, tenemos que intentar algo, funcionará o no funcionará, pero si seguimos así vamos a tener serios problemas.
He estado en los invernaderos de Almería [sur de España] hablando con los agricultores, con los empresarios, inmigrantes y allí nadie se lleva a engaño. Ellos saben que esto es una cuestión de décadas, que en 10, 20, 30 o 40 años ahí ya no va a crecer nada.
El suelo está muerto a base de química, los acuíferos están sobreexplotados, contaminados y como baja el nivel del agua, se cuela el agua del mar, y también están salinizados.
Si seguimos por este camino, el desastre está garantizado. Tenemos que intentar algo. Como mínimo echar el freno. No seguir construyendo invernaderos. Pero cada vez que voy a Almería veo invernaderos nuevos por todos lados. Pero, ¡si no hay agua!
En tu libro hablas de Rachel Carson que publicó «Primavera Silenciosa» en 1962 y la activista alemana Petra Kelly, una de las fundadoras del partido de Los Verdes en 1980. Ambas fueron perseguidas por alertar de los peligros. ¿Cómo luchar contra un engranaje tan fuerte como el que mueve la industria alimentaria?
Cuando empecé a investigar sobre la agricultura industrial me acordé de Rachel Carson y de Petra Kelly, que las había leído hacía 30 años.
Después seguí investigando y vi que todas las voces que han hablado contra la agricultura industrial más en serio son mujeres. Y decidí que la protagonista fuera una ingeniera que trabaja en los invernaderos.
Después me fijé en que todas fueron insultadas, descalificadas, amenazadas, incluso agredidas y perseguidas. Entonces pensé que eso era lo que le iba a pasar a mi protagonista. Ella forma parte del sistema, pero lo va a criticar y como consecuencia la van a insultar y perseguir como hicieron con una mujer en Almería.
De hecho, yo también he recibido insultos y denuncias. La lucha de los activistas siempre va a estar en cuestión. Mira a Greta Thunberg si no ha recibido amenazas, yo creo que sigue viviendo medio escondida en algún lugar de Suecia.
A través de Sara conocemos todo lo que pasa debajo del mar de plástico de los invernaderos incluida la vida de los migrantes sin papeles que sufren una explotación laboral que roza la esclavitud.
Esta es la contradicción que gobierna el universo. Todos lo sabemos, pero no es solo el kilo de tomate, es el teléfono que tengo yo aquí en la mano y que tendrás tú por ahí también.
Estos productos están hechos a base de explotación, de explotación de niños en minas africanas, en unas condiciones de vida inimaginables y que todos sabemos. Ya nadie puede decir que no lo sabía.
Lo que intento es ponerle rostro a esa gente. Sin el abuso y la explotación de todos estos inmigrantes, estas industrias no seguirían ni una semana más. Tú quitas mañana a los inmigrantes y tienen que cerrar, literalmente.
Puse rostro a las cosas con la pequeña esperanza de que quizás alguien diga que esto no se puede consentir.
Dices que vivimos en un mundo de contradicciones donde, por ejemplo, llevamos bolsas de tela al supermercado pero luego volamos miles de kilómetros para tumbarnos al sol. ¿Qué problemas conlleva vivir en una contradicción constante?
Creo que esta contradicción es una fuente de frustraciones, de insatisfacciones, de ansiedad probablemente. Creo que la gente vive muy ansiosa y sobre todo la gente que hace cosas que sabe que están mal.
Pero es una contradicción que todo el mundo lleva dentro. Por eso quizás la gente prefiere no saber los detalles. No quieren saber mucho para no sentirse fatal. Vivimos con eso.
Hay gente que lo resuelve con pequeños lavados de conciencia, como por ejemplo la bolsa reutilizable en el supermercado. Hay gente que piensa que como recicla ya puede subirse a un avión para pasar el fin de semana en París o escaparse a las Maldivas.
En mayor o menor grado todos tenemos que convivir con la contradicción, porque hacerlo todo bien es casi imposible.
La conservacionista estadounidense Rachel Carson fue una fuente de inspiración para Rafael Navarro.
Tú, al igual que tu protagonista, decidiste abandonar en Madrid para irte a vivir a un pueblo a los pies de Sierra Nevada.
¿No corremos el riesgo de romantizar esa huida a la naturaleza?
A mí siempre me acusan de eso, de idealizar el campo y la vida en el pueblo. Sí es verdad que mi propuesta no es colectiva, yo no creo que todo el mundo se pueda ir a vivir a la naturaleza ni al campo.
La vida en la montaña es muy dura y tienes que renunciar a muchísimas cosas.
Ha sido la opción que yo he tomado en mi vida y ha sido la opción que le he dado a mi personaje, pero no es una propuesta colectiva, ni viable, porque no habría campo suficiente.
Para mí la vida en la naturaleza es más sana y más sostenible y menos contaminante que la vida en la ciudad. Estoy muy cansado también de esta visión contraria, que condena el pueblo.
Irte al pueblo puede ser horrible o puede ser maravilloso. Igual que irte a una ciudad puede ser horrible o puede ser maravilloso.
Leer el libro unos meses después de la DANA de Valencia hace que afirmaciones como que el cambio climático ha dejado de ser una amenaza para ser una emergencia estén más de actualidad que nunca. ¿Crees que este tipo de tragedias sirven para lograr una mayor concienciación sobre el clima?
Está visto que tenemos una memoria de pez, porque esto pasa todos los años. La DANA que yo cuento en la novela en 2019 no es inventada, sucedió realmente. Y los datos que yo doy son también reales.
No fue tan terrible como la del año pasado (en Valencia), pero es un fenómeno que se repite. Si ya lo sabemos, ¿por qué no tomamos medidas? Medidas, sobre todo, preventivas.
Yo creo que uno de los problemas del siglo XXI es la falta de memoria. Sigue habiendo políticos que siguen negando el cambio climático. Se sigue construyendo en zonas inundables.
Volvemos un poco a lo de antes también: no queremos saberlo o nos cuesta mucho o no queremos renunciar a nada o queremos seguir teniendo y disfrutando.
Psicología y Mente(J.Soriano) — La psicopatía es un trastorno de la personalidad caracterizado por rasgos como la falta de empatía, el egocentrismo y la manipulación, lo que lleva a las personas a priorizar su propio beneficio por encima del bienestar ajeno.
Aunque generalmente se vincula con comportamientos antisociales y la incapacidad para formar vínculos genuinos, surge una pregunta intrigante: ¿pueden los psicópatas formar “alianzas” entre ellos y protegerse mutuamente?
Este artículo explora este interrogante, basándose en estudios recientes que examinan la forma en la que los psicópatas interactúan, tanto en situaciones cotidianas como en contextos más controlados.
– ¿Qué son los rasgos psicopáticos?
La psicopatía se define como un trastorno de la personalidad caracterizado por un conjunto de rasgos que incluyen una falta de empatía, egocentrismo extremo, manipulación y un comportamiento antisocial. Estos rasgos afectan profundamente las interacciones sociales, ya que las personas con psicopatía tienden a utilizar a las demás para sus propios intereses y fines, sin considerar del todo el daño que puedan causar.
El Psychopathy Checklist-Revised (PCL-R), una de las herramientas más utilizadas para medir la psicopatía, identifica dos dimensiones clave: la primera, relacionada con características interpersonales y emocionales, como el encanto superficial y la falta de remordimiento, y la segunda, que se centra en los comportamientos impulsivos y antisociales.
Las personas con rasgos psicopáticos suelen tener dificultades para establecer relaciones auténticas, debido a su incapacidad para experimentar emociones de una forma genuina. En su lugar, emplean una serie de tácticas manipulativas para obtener aquello que desean.
Esta falta de empatía y de conexión emocional les puede convertir en individuos altamente egocéntricos, cuyo interés por el bienestar de otras personas es prácticamente nulo.
Aunque los psicópatas pueden presentar un comportamiento socialmente exitoso, debido a su capacidad para manipular y adaptarse a diferentes contextos, las interacciones auténticas y cooperativas les resultan problemáticas. En situaciones de grupo, es común que busquen maximizar su propio beneficio, sin tener en cuenta el bien común.
Sin embargo, esta tendencia al egoísmo plantea una pregunta interesante: ¿puede llegar a existir algún tipo de dinámica cooperativa entre psicópatas, especialmente cuando sus intereses coinciden? Esto nos lleva a explorar cómo los psicópatas se relacionan entre sí, más allá de su comportamiento antisocial general.
¿Cómo se relacionan entre sí las personas con psicopatía?
Las interacciones entre psicópatas pueden ser complejas, ya que, a pesar de su naturaleza egoísta y manipuladora, existe la posibilidad de que formen alianzas estratégicas. Estas relaciones no están basadas en la empatía y los valores compartidos, sino en un interés mutuo por obtener beneficios personales.
Los psicópatas, al compartir características similares, pueden encontrar en otros individuos con rasgos psicopáticos a aliados útiles para alcanzar sus objetivos, ya que su comprensión mutua de la manipulación, la falta de remordimiento y la búsqueda del propio beneficio puede facilitar la cooperación.
El concepto de “protección mutua” entre psicópatas no se refiere a un apoyo genuino o altruista, sino a una colaboración pragmática en la que ambos individuos buscan maximizar sus ganancias.
En situaciones en las que su egoísmo puede verse reforzado al trabajar juntos, es probable que los psicópatas actúen de manera protectora hacia sus semejantes, especialmente si perciben que colaborar entre ellos puede llevar a un resultado favorable.
A pesar de esto, este tipo de cooperación no es estable a largo plazo, ya que los psicópatas no son conocidos por su lealtad inquebrantable. Su inclinación manipuladora significa que, en cualquier momento, un psicópata podría traicionar a otro si percibe una mayor recompensa personal por hacerlo.
La cooperación entre ellos es, por lo tanto, altamente transaccional y basada en la obtención de ganancias inmediatas.
En escenarios en los que sus intereses se alinean, como en el ámbito profesional o criminal, puede surgir una especie de “protección mutua”, pero siempre bajo la premisa de que los psicópatas actuarán en última instancia para maximizar sus propios beneficios, sin importar las consecuencias para los demás.
Esto plantea un panorama complejo de relaciones que, aunque aparentemente cooperativas, siempre están impregnadas de una gran desconfianza y falta de empatía genuina.
. Resultados del estudio y evidencia empírica
El estudio de Yang y su equipo proporciona una visión detallada sobre cómo los psicópatas responden a situaciones en las que se requiere castigar comportamientos no cooperativos. A través de una encuesta a gran escala y un experimento controlado, los investigadores examinaron si los psicópatas tienden a castigar menos a aquellos que actúan de una forma egoísta o injusta.
En el primer estudio, los resultados revelaron que los rasgos psicopáticos predicen una disminución general de la propensión a castigar, independientemente de la perspectiva del participante (si se veía a sí mismo como víctima o como observador) y del costo involucrado en la sanción.
Esto sugiere que, en general, los psicópatas tienen menos inclinación a imponer castigos sociales a comportamientos no cooperativos, lo cual podría interpretarse como un reflejo de su egoísmo y su falta de interés en promover el bien común.
Sin embargo, en el segundo estudio, realizado en un entorno experimental con juegos económicos, los psicópatas solo mostraron una menor disposición a castigar cuando existían costos salientes asociados a la sanción.
Esta diferencia sugiere que los psicópatas tienden a priorizar sus propios intereses, incluso en situaciones en las que otros se comportan de forma injusta, pero su respuesta puede cambiar si hay un costo directo para ellos.
Además, los psicópatas mostraron una mayor sensibilidad a la justicia orientada hacia su propio beneficio, lo que mediaba la relación entre sus rasgos psicopáticos y su propensión al castigo.
Estos hallazgos destacan cómo los psicópatas, aunque generalmente menos inclinados a castigar, pueden modificar su comportamiento dependiendo de la percepción del costo personal.
Su falta de interés en la justicia social se ve matizada por la conciencia de las consecuencias directas para sí mismos, lo que podría influir en sus interacciones con otros individuos, incluidos otros psicópatas.
– ¿Por qué los psicópatas podrían protegerse entre sí?
Las investigaciones sobre psicopatía sugieren que los individuos con rasgos psicopáticos tienen una visión del mundo altamente egocéntrica, en el que las interacciones sociales se valoran principalmente en función de los beneficios personales que puedan obtener.
Esto les lleva a adoptar una postura de desinterés o incluso indiferencia hacia las normas sociales que promueven la cooperación y el castigo de los comportamientos injustos. Sin embargo, cuando se observan las dinámicas entre psicópatas, emerge la posibilidad de que estos individuos cooperen entre sí, pero siempre con un fin utilitario.
Este comportamiento se entiende mejor a través de la idea de la justicia orientada hacia uno mismo, un concepto clave descubierto en los estudios mencionados. La justicia, en el contexto de los psicópatas, no se basa en principios éticos universales, sino en cómo las decisiones afectan directamente a sus propios intereses.
Así, aunque los psicópatas tienden a evitar sancionar a otros por comportamientos egoístas, podrían unirse para evitar consecuencias negativas si eso refuerza sus propios fines. De esta manera, se forma una especie de protección mutua entre psicópatas, aunque limitada y transaccional.
Este fenómeno plantea preguntas sobre cómo los psicópatas podrían actuar en entornos en los que sus intereses están alineados, como en el ámbito criminal o en situaciones de poder. Aunque pueden cooperar entre ellos, la lealtad es efímera y siempre estará condicionada por la búsqueda constante de su propio beneficio.
En este sentido, la relación entre psicópatas es más una alianza estratégica que una verdadera cooperación basada en confianza o empatía.
– Implicaciones para la intervención y educación
Esta investigación tiene implicaciones significativas para entender las dinámicas sociales de las personas con psicopatía. A pesar de su naturaleza egoísta y falta de empatía, los psicópatas pueden colaborar entre sí cuando sus intereses se alinean y cuando dicha cooperación les otorga beneficios personales.
Esto sugiere que, en contextos en los que se perciben beneficios mutuos, los psicópatas pueden formar una especie de protección entre ellos, basada más en la conveniencia que en la lealtad o el altruismo.
Estas dinámicas de cooperación limitada pueden tener importantes consecuencias en situaciones de poder o en contextos criminales, donde los psicópatas podrían formar redes o alianzas con otros que compartan sus intereses. Sin embargo, dado que su lealtad es volátil y su motivación está siempre dirigida por el beneficio personal, cualquier “protección mutua” entre ellos podría ser efímera.
Los hallazgos también sugieren que la falta de una respuesta de castigo hacia comportamientos injustos puede ser un reflejo del egoísmo psicopático, lo que plantea desafíos para el desarrollo de intervenciones efectivas. La comprensión de estas dinámicas puede ayudar a diseñar estrategias más eficaces para tratar a personas con rasgos psicopáticos, ya sea en entornos clínicos o en situaciones sociales más amplias.
JotDown(E.Rodríguez) — Nacer. Venir al mundo. En inglés te nacen, en español nacemos. Qué sea la última vez que naces solo. Como si no hubiera ya gente suficiente, todo abarrotado. Después nos empeñamos en vivir, nos sale sin pensar, respirar es un acto involuntario. Y hacemos planes: la vida es eso que pasa mientras estás ocupado haciendo planes.
Hasta que la muerte llega a reclamarnos. Y luego el olvido, apenas seremos un recuerdo que se desvanecerá en las memorias frágiles de los decennials, unos bits en el marasmo de información basura que nadie consultará jamás. O algo peor: quedaremos inmortalizados en un meme.
Toda esta materia ha preocupado siempre mucho a los filósofos, que se pasan la vida hablando de los porqués y los significados, como cuando estás frente a un buen plato y te pones a disertar acerca de los ingredientes y su maridaje. Venga, filósofos, que se os enfría la vida.
También es un asunto que quita el sueño a músicos de todo pelo. Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos: a una terracita. Una ardilla podría cruzar España de terraza en terraza sin pisar el suelo. Todos nacimos por algo. Y nacimos para algo. Y nacimos en algún lugar. Y nacimos en un momento preciso.
Mi primo fue el primer bebé dado a luz en España en el año 1981, apareció en las noticias en brazos de mi tía y al lado de mi tío, mi tío los abandonó poco después. Muchas son las canciones que tratan el asunto, a fondo o de refilón, y lo reflejan en el título que normalmente luego es el eje del estribillo.
Hay canciones míticas, arrolladoras, emocionantes, evocadoras, vitales, bailonas, blandengues, olvidables, intragables, extrañas, inventadas. Acercaos, jóvenes, sentaos a mi alrededor.
Springsteen nació para correr, pero no para hacer footing, esto no es un himno runner; nació para pisarle, para huir de ciudades herrumbrosas llenas de perdedores por carreteras secundarias. «Tramps like us, baby we were born to run», vagabundos como nosotros, nena, nacimos para correr. En esta canción todo parece encajar, la temática y la poética de letra, el muro de sonido, la batería que corre y el solo grave que también nos mete prisa…
Hasta el saxofón suena a gloria, y lo hace porque simboliza el viento que nos da en la cara en el descapotable de cuarta mano. Nunca después Springsteen lo hizo mejor que con esta canción y el disco homónimo. Aplausos, gracias, siéntense.
Los de Steppenwolf, sin embargo, nacieron para ser salvajes (no chupiguay, como solíais cantar vosotros). «Born to Be Wild» rivalizaría con «Born to Run» (es unos años anterior) si no fuera porque se considera el comienzo del hard rock y por tanto del heavy metal (palabras que aparecen en su letra), y eso es harina de otro costal.
Pero la temática en el fondo es la misma, «Looking for adventure and whatever comes away», buscando aventuras y lo que surja; pero no hablamos de la bio de una red social de ligoteo, hablamos de la huida, la juventud que se acaba, el viento en la cara, velocidad y ciertas sustancias.
Easy Rider. Éramos invencibles, todos alguna vez nos sentimos inmortales cuando fuimos jóvenes, todos menos Ian Curtis, siempre tan delicado de lo suyo. Canción guitarrera pero donde sobre todo destaca el teclado demoníaco que nos mantiene en tensión todo el tiempo. Ábranse una cerveza y también ovación cerrada.
Lemmy Kilmister aseguraba que había nacido para levantar el infierno igual que otros levantan templos de fe, arquitecto del thrash metal y trasegador de Jack Danniels y otras cosas. «Born to Raise Hell» y la voz de Lemmy son capaces de encrespar el cabello más sedoso y acondicionado. Lemmy siempre dijo que Motörhead era una banda de rocanrol, aunque después lo matizara con las canciones, le añadiera un cachi de tabasco a la ensalada de canónigos.
Con este tema todo parece encajar, uno sabe que está escuchado rocanrol, pero tan potente que sabe que es hard rock, pero tan salvaje que comprende que pisa el heavy. Lemmy no llegó al mundo a hacer travesuras, a jugar al pádel con los compañeros de oficina para tomar una cervecita o dos después.
Solo un pacto con el diablo explicaría que aguantara hasta los setenta años de edad, fiel a su mito hasta el final. Ahora por fin ocupa su lugar a la diestra de Lucifer padre, fuman y beben, Lemmy le muestra al diablo las estancias que él mismo diseñó.
«Born to Lose». Johnny Thunders sabía que el diablo está en los detalles, y uno se sabe perdedor no por no llegar a alcanzar los grandes sueños, sino por quedase encallado en las minucias, lo sabes desde el principio y lo asumes. Johnny era un maldito del rock que se hizo su propio himno y contribuyó de manera decisiva a cumplir con su profecía: «That’s the way it goes / The city is so cold / And I’m, I’m so sold / That’s why I know / I was born to lose».
Así es como va, la ciudad es fría y yo estoy vendido, por eso lo sé, nací para perder. Johnny tenía la flora intestinal muy descuidada y también estaba enganchado a la heroína. Cumplió a duras penas con el tricálogo: vivió rápido, murió viejoven y dejó un cuerpo reguleras. Para los perdedores, Johnny es la guía, la muerte fue su victoria final. Minuto de silencio.
Motörhead también tiene su «Born to Lose», el sol no se ponía en el imperio de la maldición de Lemmy. En posteriores relanzamientos, «Born to Lose» pasó a ser «Born to Loose», o sea, nacido para desatarse, una forma de quitarle hierro al asunto: no cuela.
«Born 2 Die». Aunque parezca mentira, Prince se llamaba Prince (menos la temporada en que pidió que dejaran de llamarlo así por problemas con el sello discográfico y representó su identidad con un símbolo impronunciable y entonces se le llamaba «el artista antes llamado Prince» que en el fondo era seguir llamándolo Prince y era un lío y después dio permiso para que lo volvieran a llamar Prince y finalmente falleció por un tema de automedicación y cuando el albacea de su testamento al leerlo en presencia de los herederos dijo que Prince Rogers Nelson dejaba mil dólares a la beneficencia hubo uno que pensó que quién era ese).
En esta canción, nacida para morir, Prince habla de una mujer que «She left the church a long time ago/ Said they couldn’t teach what they did not know/ That’s when she lost her virginity», o en cristiano, que ella dejó la iglesia arguyendo que no decían más que gilipolleces, y que acto seguido perdió la virginidad. Vaya, Príncipe.
Esto es un fantástico funky-RnB marca de la casa que nos anima a darlo todo antes de criar malvas. Prince nos dejó ya maduro pero demasiado pronto, y, este sí, nos obsequió un bonito cuerpo.
Cada vez que escucho «Lana del Rey» pienso en el rey emérito sentado en un sofá tejiendo un jersey de lana, paciente, feliz a su modo, nunca se le ha visto de esa guisa, y tampoco vestido a rayas, y no creemos que eso ya suceda. Lana también tiene su «Born to Die».
Es obvio, naces, una cosa lleva a la otra, y mueres, lo del medio es relleno para los más espirituales o la chicha para los más carnales. Lana parece combinar ambas cosas aquí y dice que «The road is long/ We carry on/ Try to have fun in the meantime». El camino es largo y lo sobrellevamos, intentemos pasarlo bien mientras tanto. Esta canción es evocadora y sensual e invita, como la de Prince, al carpe diem.
«(I was) Born to Love You». Es el mayor éxito en solitario del aclamado y llorado Freddie Mercury, aunque después fuera grabada por Queen en un tono más roquero. En cualquier caso, Freddie nació para quererte no solo a ti, ese «you» es una metáfora de la vida toda. Un tema de pop-rock optimista y pegadizo de letra escrita en un descanso de película de Antena 3.
A Freddie le iba mucho la fiestuqui y no se exprimía demasiado el limón, hacía apología de la ligereza con tal estilo que lo elevaba a categoría de arte. Luego todo tiene un precio o no, pero que nos quiten lo bailao, y a veces me pregunto cómo hubiera encajado en una fiesta del gran Gatsby.
Otro que también entró en el club de los viejóvenes fallecidos antes de tiempo. A mí de Freddie lo que más me gustaba era ese pie de micro cercenado que llevaba de aquí para allá o cuando tocaba el piano de pie.
«Born to Be Alive». Nacer para estar vivo puede sonar a perogrullada, pero después de tanta muerte y autodestrucción y solemnidad está bien hacer hincapié. Lo de haber nacido para algo no es patrimonio único de los grandes artistas, también los menos conocidos como Patrick Hernandez sienten la llamada.
Aquí hablamos de intensidad, no de longevidad, hay que ser disfrutón y bailongo y hacer un poco el payasete, como cuando pinchaban este one hit wonder de ritmo dance y con ese riff arabesco y vientos acuciantes.
Viajar, ver mundo, gastarte el ingreso mínimo vital en cervezas. La letra no hace más que repetir el mantra, Patrick dice que no sentará la cabeza por mucho que insistamos. Con esta canción dio sus primeros pasos de baile Miquel Iceta.
«Born to Be My Baby». Aquí los Bon Jovi te están diciendo, nena, que naciste para ser su chica, que todas las fuerzas del universo se confabularon para que tú, mujer que apenas se roza los labios con las yemas de los dedos mientras lee distraída en la biblioteca pública bajo un haz de luz primaveral, fueras la piba de Jon Bombón.
Justo para después aclarar que él también fue hecho para ti, esa melenaza y esos ojazos son tuyos. Todo cuadra, el pescado está vendido.
Estoy seguro de que esta es la canción preferida de alguna prima segunda de Isabel Díaz Ayuso. Bon Jovi fueron producto de su época, una mezcla, si se me permite el análisis grueso, de Guns N’ Roses y Bruce Springsteen que les dio muchas alegrías comerciales.
Te pasabas sus canciones esperando a que llegara el estribillo pensando en párrafos del B.O.E., eso es buena señal. Ahora Jon va de estrella consagrada y hace temas de rock blandengue, el león se cortó la melena.
«Born to Make You Happy». Britney Spears hace toda una declaración de intenciones, altruismo en estado puro, dar sin esperar nada a cambio: «I’d do anything/ I’d give you my world», haría lo que fuera, te daría mi mundo: sexo variado y sin cortapisas, libertad de horarios con los colegas, comprensión con tus cinco años en paro porque todavía estás pillando el tono a tu novela.
Haces todo eso y luego llega el futuro impenitente y te lo paga de aquella manera, te lo arrebata todo, hasta tu personalidad jurídica: eso no se hace, futuro. Parece que la muchacha no puede ni ir al Mercadona sin que se lo autorice su padre. Sin ninguna duda, Free Britney.
Lady Gaga en el vídeo «Born This Way».
«Born to Be Blue». Chet Baker se levanta con resaca en una habitación extraña, desconoce el nombre del hotel, de la calle, de la ciudad y hasta del país donde está. Se mira al espejo, nunca olvidará su paso por la cárcel. La trompeta descansa en su funda y ahí debe permanecer de momento.
Entonces suena un piano que juega al blues y una guitarra que insiste en el jazz, y Chet se lanza a cantar con su voz dulce y penetrante.
Es la típica historia de chico y chica que beben los vientos el uno por el otro, el cielo brilla, la vida es hermosa, pero entonces chica deja a chico por razones que no vienen al caso, todo se nubla y nada ya tiene sentido, chico había dado por hecho que el amor era irrompible, chico entonces se agarra a su trompeta y a la noche como clavo ardiendo, chico se hace un poco cabroncete y golfo, chico ya nunca querrá a nadie más que a él mismo, a veces ni eso, y a su instrumento, todo aderezado de heroína, chico se mete en muchos líos, ahostian al chico y lo dejan sin dientes y tiene que replantear su forma de tocar, chico no levanta cabeza y acaba despanzurrado en una calle de Ámsterdam tras caer en extrañas circunstancias por la ventana. Descansa en paz, Chet.
«Born to Cry». Verdadero himno a la ruptura sentimental de Pulp. Es melancólico, irónico, épico. Sencillo. La voz como desafinada y moqueante de Jarvis Cocker da el tono perfecto a una magnífica letra que comienza diciendo que «That coat that I gave you/ All shiny and black/ I’m sorry my darling/ But I’m taking it back», ese abrigo que te di (regalé), todo negro y brillante, lo siento cariño, pero devuélvemelo. Bravo.
Y después, «Some were born to change de world/ Some never even try/ But darling you and I/ We were born to cry», algunos nacieron para cambiar el mundo, otros ni siquiera lo intentan, pero tú y yo, cariño, nacimos para llorar. Britpop del bueno.
«Born on the Bayou». Algunos no se sienten los elegidos ni creen estar predestinados para nada, lo que piensan que te marca es algo más terrenal, el lugar donde naciste y te criaste.
En todo caso: ¿quién dijo que para escribir sobre algo hay que conocerlo a fondo? Un buen ejemplo es este artículo. John Fogerty no había pisado todavía los terrenos pantanosos de Luisiana cuando, sentadito en California y echándole imaginación, escribió este tema denso, atmosférico, primordial.
Todo gira en torno a un acorde, el fuzz de las guitarras y el eco que nos llevan directamente al sur, a las shallow waters (las aguas poco profundas), la niebla que se alza con los primeros rayos de sol de la mañana como los espíritus de los muertos (o hoodoos), los sortilegios y las maldiciones, el contrabando y la barca entre los caimanes.
Mezcla de rock sureño mestizo y prog-rock, cuando escuchas esta canción empiezas a sudar como Camacho en el teórico del carné de conducir. «Mi padre me dijo «no dejes que el hombre te coja y te haga lo que me hizo a mí. Porque te cogerá»». Escalofríos.
La Credence fue una máquina de éxitos que pisó terrenos country, soul, rock y blues, nada podía salir mal. Después pasó su momento, pero dejaron grandes e imperecederas canciones, también joyas escondidas, como otro «Born to Move» que tienen bailongo.
«Born in the U.S.A.». Diez años después, Springsteen se dio cuenta de que correr no valía para nada si lo hacías dando vueltas en círculo: en realidad no había lugar donde esconderse en los U.S.A. Él solo pretendía matizar el sueño americano, despertarlos con cariño para decirles que la realidad era otra, que estaba bien soñar, pero que había mucha gente teniendo pesadillas.
Algunos no entendieron la metáfora de «Born down in a dead men’s town/ The first kick I took it when I hit to the ground», nací en una ciudad de mala muerte, la primera hostia la recibí en cuanto puse un pie en el mundo, y aprovecharon la canción para poner la banda sonora al sueño reaganiano.
Eran los ochenta y el sol no se ponía en el imperio U.S.A., el cine, la música, la ropa, la alimentación. Bruce pareció caer en un duermevela americano, se dejó acunar, llegaron muchos números uno, el dinero, la fama, la figura que sigue siendo ahora.
La bandera de la portada no ayudó, sus aclaraciones no fueron suficientes. Una canción simplona que basa su fuerza en la batería brusca y la voz desgañitada, dos acordes y producción ochentera. Bruce nos enseñó a llevar correctamente los Levi’s 501.
«Born in the 50’s». Decir en los años 70 que habías nacido en los 50 quedaba cojonudo, decirlo ahora solo significa que estás ante un funcionario de la seguridad social para calcular la pensión o algo peor.
Aun así, The Police sentían a finales de los 70 que se iban haciendo mayores y recordaban que de adolescentes no concebían el mundo sin televisión, igual que los centennials de ahora no lo conciben sin la hiperconectividad: «Oh, we hated our aunts/ And we messed in our pants/ And we lost our faith and prayed to the TV».
Odiábamos a nuestras tías, y ensuciábamos nuestros pantalones, y perdimos nuestra fe y le rezábamos a la TV. La vida es un círculo.
«Born this Way». Lady Gaga no lo puede decir más alto, porque menudo chorro de voz, pero quizá sí un poco más claro porque lo dice en inglés: así hemos nacido, esto es lo que hay, lo del pecado original es la mayor fake news de la historia.
Desde que una preciosa aminoácida se esnifó una fumarola por ver qué pasaba y se desarrolló la primera forma de vida, o algo así, todos somos de nuestro padre y nuestra madre o de cualquier otra combinación, no hay nada escrito en ningún sitio que diga que tenemos que ser así o asao. «I’m beautiful in my way/ ‘Cause God makes no mistakes».
Soy bella a mi manera, porque Dios no comete errores (o Dios no juega a los dados, como diría Einstein). De todos modos, lo de ir con filetes a los saraos no era necesario, Lady, ya te habíamos entendido. El mejor disco de Gaga está por llegar.
«Born Under Punches». Aunque el título, nacido bajo una somanta, puede insinuar que un grupo de matones están esperando en el paritorio para empezar a darte tu merecido antes de tu primer berrido, la canción de Talking Heads luego parece ir por derroteros más surrealistas: «Keep a step ahead of yourself», mantente un paso por delante de ti mismo, algo que nos lleva a pensar que nosotros somos a veces nuestros peores enemigos, o quizá que hemos de alejarnos de nosotros para innovar, para no estancarnos, pero vaya usted a saber.
El que habla es un delgado gobernador. David Byrne y Brian Eno firman esta pieza funk-punk monocorde y rítmica, y se tomaron siempre en serio lo ir un paso por delante de ellos mismos y de los demás.
«Born of a Broken Man». Suave que me estás matando-caña al mono-suave que me estás matando-caña al mono. Esquema compositivo de los Rage Against the Machine que tantas alegrías nos dio, con los riffs acerados y los efectos de la guitarra de Morello que levantan a los más alicaídos, a los que sujetan el cubata con la inclinación precisa para que no se vierta ni una gota, un ojo cerrado y el otro abierto para no perder detalle y a la vez echar una cabezadita, dos hemisferios cerebrales independientes como algunas aves, un hombre caucásico de Zamora de mediana edad y heterosexual por los cuatro costados pero que tuvo una experiencia con un travesti un fin de semana que fue la cuadrilla a Madrid apoyado en la pared de gotelé del bar del pueblo que de noche es también pub.
Que tu viejo estuviera jodido no significa que tú lo vayas a estar. Rabia y rebelión frente a tu destino. Los Rage tienen otro tema en el mismo disco, el mítico The Battle of Los Angeles, «Born as Ghosts», nacidos (como) fantasmas.
«Born in Chains». Bonito espiritual susurrado-recitado a media voz gravosa y afónica desde las entrañas del octogenario Leonard Cohen. Nacido encadenado, la huida y la búsqueda, la fe y la duda que anida en todos nosotros, en cada uno de nuestros actos; la ancestral historia de un perseguido que huye que se repite hasta nuestros días, o una alegoría del camino tortuoso hasta llegar a dios. La lírica de lo espiritual siempre le sentó bien a las canciones, algunos pactan con el diablo, otros buscan a dios.
«Born on a Different Cloud». Esta canción fue escrita por John Lennon en el más allá y se la estaba dictando en un sueño a Liam Gallagher cuando de pronto Noel se coló como un elefante en una cacharrería y trató de llevársela, hubo tiras y aflojas, pero al final ganó Liam, que se despertó legañoso y la escribió del tirón y dijo que se le había ocurrido a él.
Ya el ínclito Manuel de Lorenzo mencionaba en su artículo la tendencia de Oasis y sobre todo de Noel a tomar prestadas ideas y material del resto, como tu excuñado que se construyó la casa del pueblo mangando en obras de toda la provincia.
A pesar de todo, los resultados de las riñas de los Gallagher fueron la banda sonora de parte de una generación. «Born on a different cloud/ From the ones that have burst ‘round town/ It’s no surprise to me/ That you’re classless, clever and free».
Nacido en un mundo aparte, de aquellos que se han reventado por la ciudad, no me sorprende que seas descastado, inteligente y libre. Algunos dicen que está dedicada a su hijo que, sorpresa, se llama Lennon.
«Born Under a Bad Sign». Albert King, que era Tauro y por lo tanto práctico, ordenado, trabajador, ambicioso, serio y pragmático, deja claro en este blues que las estrellas no estaban alineadas cuando él nació.
«(New) Born». Todos conocemos a Muse y la maestría de Bellamy a la voz y la guitarra. «The bitterness inside/ Is growing like a new born/ When you’ve seen too much too young/ Soulless is everywhere». Aquí Bellamy dice que ha tenido un bebé sano de tres quilos cuatrocientos gramos llenos de amargura, un bebé desalmado y descreído.
«Born in Time». Había que terminar con el nobelizado Bob Dylan, padre de toda la lírica pop. Solo los audios de Villarejo tienen más chicha que las letras de Dylan.
Esto es un desapercibido descarte de Oh Mercy reeditado después en Under the Red Sky. Aun así, Bob siempre deja versos marca de la casa: «In the hills of mystery/ In the foggy web of destiny/ You can have what’s left of me/ Where we were born in time». En las colinas del misterio, en la telaraña neblinosa del destino, puedes tener lo que queda de mí, allí donde nacimos en el tiempo.
Bob nació a lomos del tiempo y eso significa que ve las cosas desde otra perspectiva, un observador privilegiado del mundo externo a él, el gato de Shrödinger en su regazo; por eso él seguirá de gira cuando los demás ya estemos criando malvas. Forever Young.
Este artículo se acerca a su fin, las negras nubes del tema no da para más y el aburrimiento se ciernen sobre él. En realidad, pocos o ninguno habéis llegado hasta aquí. Decenas de Borns quedaron fuera, algunos graciosos como «Born on a Horse» (nacido en un caballo) o «Born Tired» (nacidA cansadA), otros evocadores como «Born Too Late» (nacida demasiado tarde) o «Born to Dream» (nacidos para soñar), otros espeluznantes como «Born in a Mourning Hall» (nacido en un velatorio) o «Born in War» (nacido en plena guerra). Y me despido con una cita casi literal de mi abuelo, algo que a veces decía cuando vivía con nosotros en casa de mis padres y se enfadaba por cualquier nadería:
Sobre historia — Para los romanos, la cultura era un pilar esencial de su desarrollo. De ahí que nos hayan dejado joyas artísticas y arquectónicas tan maravillosas. En este post, queremos explicarte todo acerca de un espacio de relevancia para ellos como lo era el Teatro romano, su historia, características y actividades que desarrollaban en él.
Las pinturas y las esculturas fueron una de las representaciones más grandes e importantes que había en el antiguo Imperio Romano, pero no las únicas, ya que también existieron los teatros romanos, en los cuales los actores hacían muchas veces representaciones mitológicas.
Por suerte para nosotros, aún se conservan muchos de ellos en buen estado y nos han permitido conocer más sobre sus características y sobre lo que se podía ver en ellos.
– ¿Cuál fue el origen del Teatro Romano?
Si buscamos el origen del Teatro Romano, debemos de fijarnos en Grecia. Fue cerca del Siglo III a.C cuando en Roma se empiezan a formar las primeras obras de teatro con sus estructuras. Del mismo modo que ocurrió con los griegos, los primeros usos y obras que se pudieron ver en Roma tenían una fuerte relación con la religión y con los dioses, sin embargo, esto fue evolucionado y finalmente este cambio.
Los romanos eran un pueblo que tenían muchas fiestas y les gustaba celebrarlas por todo lo alto, ese es el motivo de la evolución dentro de las obras de teatro, el cual evoluciono como un medio para poder entretener y divertir a la gente durante un periodo de tiempo para hacerles olvidar su vida y a su vez, controlarlos mejor y que no se revolucionasen.
– Estas son las características del Teatro Romano
Cómo os hemos mencionado anteriormente, el teatro romano tiene inspiración en el teatro de Grecia y es que muchas de sus características son similares e incluso iguales.
Las primeras construcciones de teatros en Roma se hicieron con materiales endebles, como eran el adobe y la madera, y es que los teatros se demolían una vez que se habían realizado las obras o los eventos previstos; esto se debía a una ley que les impedía hacer teatros fijos.
Pero fue cerca del año 55 a.C se construye el viejo Teatro de Pompeya, en el cual se incluye un templo, de tal manera que esquivo la ley y se siguió conservando en pie.
Según fue pasando los años y el tiempo, los romanos acabaron concretando ciertas características muy concretas, lo que les permitió diferenciarse de las antiguas obras inspiradas en Grecia.
Si nos fijamos en sus modelos, la gran mayoría tiene un estilo similar al que propuso Vitruvio, que tenía las siguientes partes:
Scaenae frons (frente escénico): por norma general, se componía con una serie de columnas.
Orchestra: era un semicírculo frente a al scaenae frons, en el cual se sentaban los poderosos, donde estaba el coro que acompañaba la obra y en el que había un altar a Dioniso.
Aditus: eran los pasillos que se encontraban en los laterales y que daban el acceso a la Orchestra.
Cavea: una estructura con forma semicircular donde se sentaban la gente que iba a ver la obra. Tenía una serie de divisiones, la primera de ellas en círculos, que se denominaba cunei. Por otro lado, tenía otra división hecha por pasillos y se les llamaba ima cavea, media cavea y summa cavea.
Vomitoria: similar a los vomitorios de los estadios actuales, eran unas entradas con bóveda por los que accedían a la cavea.
Proscaenium (proscenio): es el espacio que estaba delante de donde se desarrollaba la obra.
Porticus post scaenam (Pórtico detrás de la escena): como su nombre indica, era un patio porticado que se encontraba detrás de la escena y que tenía una serie de columnas.
Los teatros podían tener ciertas diferencias entre ellos, mientras que algunos arquitectos montaban la cavea sobre unas galerías abovedadas, otros preferían usar las laderas donde se construían para situar en ellas la cavea.
Algunos teatros eran tan modernos, que disponían de una tecnología con toldos que les permitía protegerse de la luz o de la lluvia.
Se ha observado en algunos teatros que había una zona dedicada a los dioses y había ciertos templos para rezarles.
Las clases sociales tenían su sitio y no se podían mezclar entre ellos como si nada, cada uno tenía sus zonas:
Proedria: la zona mas importante, estaba destinado para los senadores.
Ima Cavea: los asientos de los caballeros.
Media Cavea: en ella estaban las personas libres.
Summa Cavea: aquí podían sentarse los esclavos y los libertos.
Matroneo: era el espacio destinado para que acudiesen las mujeres.
– ¿Qué clase de actividades se hacían en el Teatro Romano?
Dentro del Teatro Romano, se pudieron ver obras de teatro de diferentes géneros, aunque al principio eran de temas religiosos. En su época mas gloriosa las obras se inspiraban en el carácter del pueblo, aunque en ciertas obras añadían elementos educativos para las personas menos cultas, además de acompañar con música a la obra.
Muchos de los actores no solo se vestían diferentes según las obras o los personajes que interpretaban, sino que usaban un calzado como el que usaban los griegos en el teatro; además de usar algunas máscaras, hechas a mano, para ocultar el rostro de los actores, sobre todo cuando interpretaban personajes malos u odiosos.
Cuándo en Roma se representaba una obra dramática se llama fábula, pero según su tema o los personajes, podría ser una tragedia o una comedia.
Fábula Tragedia
Fábula crepidata o coturnata: se diferenciaba por ser una tragedia de tópicos griegos, donde los actores usaban una bota alta, de origen griego, llamada cornuto.
Fábula praetexta: inspiradas en las leyendas o historias romanas, tenía el mismo nombre de la toga orlada que usaban los ilustres en la Antigua Roma.
Fábula Comedia
Fábula palliata: se trataba de una obra que en el teatro romano hablaban sobre asuntos griegos, en el cual los comediantes se cubrían con un tradicional manto griego conocido como pallium.
Fábula togata: se hacía de modo versado y trataba temas romanos, los actores usaban una toga.
Esto es todo lo que podemos contaros acerca del Teatro Romano, uno de los emblemas del Imperio Romano que podemos apreciar en buen estado en nuestros días. En algunos de ellos, como en el teatro romano de Mérida, aún se hacen ciertas representaciones y espectáculos algunas veces al año.
Historia Hoy(O.L.Mato) — La mañana del 14 de febrero de 1929, el día que las parejas se aprestaban a tener una cena romántica honrando al Santo que hasta la misma Iglesia católica sospecha que no existió, dos agentes de policía y dos civiles entraron al garaje ubicado en 2122 North Clark Street, cerca del Lincoln Park en Chicago.
Minutos después de las 10 de la mañana se escuchó un estrépito de balas al descargar sus ametralladoras Thompson contra 7 miembros de la banda de “Bugs” Moran.
El crimen nunca fue resuelto, ni nadie condenado por la masacre, aunque era un secreto a voces que los autores, llamados “Egan’s Rats”, respondían a Al Capone. Era solo un capítulo más de la cruenta guerra entre pandillas que asolaba la ciudad de Chicago.
Desde 1924, esta ciudad había ganado el dudoso prestigio de ser una ciudad sin ley, dominada por la violencia. La reciente prohibición de venta e ingesta de bebidas alcohólicas conocida como “Ley Seca” había hecho florecer el negocio del contrabando de alcohol y la proliferación de bares ilícitos donde se lo vendía.
A estos lugares se los conocía como speakeasies (algo así como “habla con facilidad”), bares clandestinos donde solo podían acceder algunos “habitués” para evitar las desagradables intervenciones de la policía.
La Ley Seca agregaba un nuevo y floreciente negocio a los ya existentes en manos de bandas delictivas: la prostitución y el juego clandestino. En pocos meses las ganancias de esas bandas en manos de irlandeses e italianos se disparó a niveles insospechados que justificaban los medios más violentos para adueñarse del negocio.
Algunos especialistas calculaban que, solo la zona de Chicago, se movían 60 millones de dólares de entonces (una cifra cercana a los 300 millones de hoy día). En solo 5 años llegó a los cien millones.
Durante la Ley Seca aumentó el número de muertes por encefalitis alcohólica y cirrosis, todo lo contrario a las intenciones iniciales de los abstencionistas, un fenómeno muy particular para tener en cuenta sobre las conductas humanas.
“La prohibición no ha traído más que problemas”, decía el mismo Capone.
“Cara Cortada” Capone era el sucesor de Johnny Torrio, el capomafia herido durante un intento de asesinato en 1924 en Brooklyn, Nueva York. El ambicioso Al se hizo cargo del negocio en un momento de bonanza y se dedicó a expandir su imperio a expensas del territorio de los irlandeses encabezado por “Bugs” Moran.
Las bandas se trenzaban en tiroteos que dejaban docenas de víctimas. En ese fatídico 1929 murieron 64 personas en enfrentamientos mafiosos.
Johnny Torrio
Moran puso precio a la cabeza de Capone, u$s50.000. El italoamericano (Alphonse Gabriel Capone había nacido en Nueva York) no podía tolerar esta afrenta (“No confundas mi amabilidad con debilidad… la debilidad no es lo que recordarás de mi”, solía advertirles a sus enemigos) y decidió darle a Moran su merecido el día de San Valentín.
Según algunos informantes, Al Capone estaba al tanto que el mismo Moran habría de estar presente en el garaje de la calle North Clark Street y dispuso el operativo para la mañana del día de San Valentín. Llegó tarde por un problema de tránsito y por eso salvó su vida.
Los atacantes, vestidos de policía, dispararon más de mil balas contra los hombres de Moran, para cuando llegó la policía (la real, aunque algunas versiones decían que eran los mismos agentes del orden los que habían actuado tomando la justicia en sus manos) uno solo estaba vivo, pero con 15 balas en el cuerpo.
Frank Gusenberg fue conducido al hospital más cercano donde trataron de salvarlo por todos los medios. Su declaración era clave para descubrir quienes habían sido los asesinos. En los pocos momentos que estuvo lúcido se negó a decir quiénes habían disparado.Un código de lealtad que muchos se llevan a la tumba.
Inmediatamente Moran hizo declaraciones apuntando a su enemigo. “Esta masacre tienela impronta de Capone”, a lo que éste, que estaba en Florida durante los asesinatos, acusó a Moran, señalando que esa forma de actuar era típica del irlandés.
La Matanza de San Valentín continúa siendo el mayor asesinato colectivo de la historia sin resolver, porque si bien todo señalaba a la banda de Capone, nunca se pudieron juntar las pruebas para incriminarlo ni por este, ni por los cientos de asesinatos que ordenó realizar para mantenerse en la cumbre del crimen organizado. “He sido acusado de todas las muertes excepto de las bajas de la Guerra Mundial”, se quejaba Al.
Al Capone
Esta masacre marcó el apogeo de su carrera. Capone se convirtió en el dueño indiscutido del hampa de Chicago, pero su poder incomodaba a las autoridades que lo empezaron a perseguirlo por todas las vías posibles.
“Parece que soy responsable de cada crimen que ocurre en este país”, repetía una y otra vez a los medios entre los que repartía generosas remuneraciones para impedir que su nombre estuviese en todas las tapas de los periódicos.
En marzo del 29 fue apresado por no haberse presentado ante una citación judicial. Capone pagó la multa, pero en mayo fue condenado en Filadelfia por portación de armas. Permaneció siete meses en prisión y fue liberado “por buena conducta” (un eufemismo para señalar que sus abogados pagaron una buena cifra por su libertad).
Mientras tanto el Departamento del Tesoro, bajo el auspicio de un contador y agente especial Frank Wilson (miembro del famoso grupo de tareas llamado “Los intocables”, liderados por Elliot Ness) juntaba las pruebas para arrestarlo por evasión impositiva.
Al fue condenado a 11 años de prisión que pasó primero en la cárcel de Atlanta y luego en la mítica prisión de Alcatraz.
Capone fue liberado en 1939 cuando la sífilis adquirida de joven cuando regenteaba un prostíbulo, había hecho estragos en su cerebro. “Solo soy un hombre de negocios dándole a la gente lo que quiere”, solía definirse a sí mismo Al Capone.
Murió en 1947, a los 48 años y fue sepultado en Mount Carmel, Illinois. Su epitafio solo dice su nombre, año de nacimiento y muerte y un lacónico “Jesús ten piedad”.
JotDown(C.Nuñez) — El lanzamiento del Sputnik por la Unión Soviética en 1957 y el posterior envío del primer ser humano, Yuri Gagarin, al espacio en 1961, marcó el comienzo de la exploración espacial humana. Estos eventos históricos pusieron de relieve la necesidad de comprender y mitigar los efectos adversos del espacio, como la micro-gravedad y la radiación cósmica, en la salud y el rendimiento de los astronautas.
La micro-gravedad afecta casi todos los sistemas del cuerpo, desde la pérdida ósea y la degeneración muscular hasta los cambios en la circulación sanguínea y la función cardíaca. Además, la exposición a la radiación espacial puede aumentar el riesgo de enfermedades crónicas como el cáncer.
La medicina espacial, como especialidad médica, surge en respuesta directa a estos desafíos planteados por el entorno espacial al cuerpo humano, desarrollando estrategias preventivas y terapéuticas, incluidos rigurosos programas de entrenamiento físico para los astronautas, protocolos nutricionales y sistemas de protección contra la radiación.
Expedición: especialidad médica para los aventureros
Esta especialidad combina la práctica de la medicina con el amor por la aventura y la exploración en entornos remotos y abarca la preparación, prevención y tratamiento de problemas de salud en condiciones a menudo desafiantes, lejos de las instalaciones médicas convencionales.
La medicina de expedición atrae particularmente a los jóvenes aventureros y a aquellos con un espíritu inquebrantable de exploración, plantea desafíos únicos que van más allá de los confines tradicionales de un consultorio médico.
Esta especialidad no solo requiere una comprensión profunda de la medicina general, sino también la capacidad de adaptarse a entornos extremos y gestionar recursos limitados.
En este contexto, el seguro médico para jóvenes adquiere una nueva dimensión, destacando la importancia de la preparación y la protección en expediciones que pueden llevar a los participantes a las fronteras más remotas de la Tierra. Los médicos de expedición deben estar preparados para enfrentar una amplia gama de situaciones médicas con recursos limitados y, a menudo, sin acceso inmediato a atención médica especializada.
Especialidad médica para tratar trastornos del sueño
Otra especialidad destacable es la Medicina del Sueño que se ocupa de los trastornos del sueño, como la apnea del sueño, el insomnio y la narcolepsia. Dada la importancia del sueño para la salud general, esta especialidad desempeña un papel crucial en el diagnóstico y tratamiento de condiciones que pueden tener un impacto profundo en la calidad de vida de los pacientes.
Un caso curioso de narcolepsia es el de un hombre que sufría ataques de sueño cada vez que se reía. Este fenómeno, conocido como cataplexia, es un síntoma de la narcolepsia donde las emociones fuertes, como la risa, pueden provocar una pérdida repentina del tono muscular.
En este caso, las situaciones cotidianas que provocaran risa resultaban en que el individuo se quedara dormido de manera inmediata y sin previo aviso, lo que planteaba desafíos únicos en su vida diaria y social.
Gerontología
La gerontología, el estudio del envejecimiento y sus efectos, tiene un futuro prometedor debido al envejecimiento de la población mundial. Se espera que la demanda de conocimientos y servicios relacionados con la salud, el bienestar y la calidad de vida de las personas mayores aumente significativamente.
Los avances en la investigación gerontológica podrían conducir a mejoras en la atención médica, estrategias de prevención de enfermedades relacionadas con la edad y enfoques innovadores para la integración social y el mantenimiento de la independencia en la vejez.
Esta especialidad estudio las llamadas «Zonas azules» regiones del mundo donde la gente vive significativamente más tiempo que el promedio global. Estas incluyen lugares como Okinawa en Japón, Cerdeña en Italia, y Loma Linda en California.
Los estudios en estas áreas revelan factores comunes que pueden contribuir a la longevidad, como dietas basadas en plantas, actividad física regular, fuertes lazos sociales y un propósito de vida claro.
Las especialidades médicas son tan diversas como las enfermedades y condiciones que buscan tratar.
Dentro de este vasto campo, algunas especialidades se destacan no solo por su importancia sino también por su singularidad, abordando aspectos de la medicina que muchos podrían considerar inusuales o extremadamente especializados.
Belle Gibson aseguró que su dieta basada en frutas y verduras la había curado, pero en 2015 se reveló que nunca tuvo cáncer
BBC News Mundo(L.Martín) — En 2013, una notable historia de supervivencia contra todo pronóstico acaparó los titulares.
Era la historia de una joven que había lanzado una app de bienestar de enorme éxito de ventas con sus consejos de cómo había vencido el cáncer.
Apenas cuatro años antes, en 2009, a la bloguera australiana Belle Gibson, que entonces tenía 20 años, se le había diagnosticado, según sus propias palabras, un «cáncer cerebral maligno» y le habían dado «seis semanas, cuatro meses como máximo» de vida.
Sin embargo, afirmó que había optado por retirarse del tratamiento de quimioterapia y radioterapia y, en su lugar, se había embarcado en «una búsqueda para curarme de forma natural… a través de la nutrición, la paciencia, la determinación y el amor».
Tras reunir 200.000 seguidores en Instagram (que en aquel entonces estaba en sus inicios) que leían con entusiasmo su trayecto hacia la sanación, Gibson lanzó una aplicación de bienestar y nutrición que fue un éxito de ventas.
Después publicó un libro de cocina llamado The Whole Pantry («Toda la despensa»), en el que afirmaba que había sido su dieta la que la había llevado a la curación de su enfermedad terminal e inspiraba a otros a seguirla en su misión de «empoderarme para salvar mi propia vida».
La revista Elle Australia la calificó como «la mujer más inspiradora que has conocido este año», y en 2014, otra publicación, Cosmopolitan, le otorgó un premio por ser «una mujer divertida y valiente».
Pero todo era mentira.
A Gibson nunca le habían diagnosticado un cáncer cerebral, ni «cáncer en la sangre, el bazo, el cerebro, el útero y el hígado» que dijo, en una publicación de Instagram en 2014, que también le habían diagnosticado.
Entonces comenzaron a surgir rumores en los medios australianos de que podía ser una impostora.
Finalmente, en abril de 2015, admitió la verdad en una entrevista con la revista Women’s Weekly.
«No, nada de eso es verdad», declaró, pero se negó a asumir más responsabilidad y sólo agregó veladamente: «Sigo saltando entre lo que creo que sé y lo que es la realidad. Lo he vivido y todavía no he llegado allí».
La influencer fue multada con 410 mil dólares australianos por publicidad engañosa, pero hasta la fecha no ha cumplido con el pago
– Dramatizando su historia
Esta distorsión de la realidad y la gimnasia mental de las «explicaciones» de Gibson sobre sus acciones son la columna vertebral de Apple Cider Vinegar («Vinagre de manzana»), una sugerente miniserie de Netflix que dramatiza todo el escándalo.
Para contar la historia, la productora Samantha Strauss se apoya en la inestable relación de Gibson con la verdad.
Desde la caótica línea de tiempo, que salta entre personajes y eventos desde antes de 2009 hasta 2015, hasta la forma en que combina hechos reportados con secuencias ficticias, la miniserie hace que sea deliberadamente difícil poder comprender lo que realmente sucedió.
Por ejemplo, hay un montaje exagerado donde los personajes principales hacen playback al ritmo de Toxic de Britney Spears, y está la aparición de un personaje médico que Gibson afirma que la trató, pero cuya existencia nunca se ha demostrado.
Dicho esto, ¿cómo podría una serie basada en una mentirosa patológica ser interpretada de manera completamente honesta?
Cabe destacar que, tras las consecuencias de Baby Reindeer («Bebé reno») el año pasado (Netflix está siendo demandada por una mujer que afirma haber sido identificada por la serie que declaraba «Esta es una historia real» al comienzo de cada episodio), Apple Cider Vinegar introduce el drama con una advertencia ligeramente diferente en cada episodio.
Declara: «Esta es una historia verídica basada en una mentira» y «Lo que sigue está inspirado en una historia real. Algunos personajes y eventos han sido creados o son ficticios».
Por más que esta novelización pueda ser un juego con la verdad, sin duda da lugar a una historia convincente (e impactante).
Siguiendo los pasos trillados de otros dramas televisivos sobre estafadores, Apple Cider Vinegar se posiciona, tanto en estilo como en temática, junto a miniseries de Netflix como Inventing Anna, que se centraba en la «falsa heredera» Anna Delvey/Sorokin, condenada por intento de hurto mayor y hurto en segundo grado en 2019.
O como The Dropout (Hulu/Disney+), en la que Amanda Seyfried interpretó a Elizabeth Holmes, la estafadora de Silicon Valley que falsificó diagnósticos de análisis de sangre con su empresa de tecnología médica Theranos y en 2022 fue condenada por cuatro cargos de fraude. Holmes todavía está cumpliendo su condena de 11 años y tres meses.
Bella Johnston relató en TikTok cómo fue estafada por Belle Gibson, la influencer que aseguró haber vencido un cáncer terminal con dietas y terapias alternativas
Al igual que Sorokin y Holmes antes que ella, Gibson (interpretada con una encantadora y escalofriante duplicidad por Kaitlyn Dever de Dopesick) también es retratada como la encarnación del final de la «cultura del hustle«, donde «vive deprisa y sin descanso hasta que lo logres» termina convirtiéndose en una ideología peligrosa, en lugar de un mantra positivo de autoayuda.
Gibson fue una de las primeras de una nueva generación de estafadores que usaban las redes sociales y las aplicaciones para engañar a la gente (véase también a Simon Leviev, el estafador de Tinder, que estafaba a mujeres en aplicaciones de citas, o a Hargobind Tahilramani, la estafadora de Hollywood, que explotaba a gente que trabajaba en la meca del cine haciéndose pasar por actores y directores famosos).
Pero incluso comparado con estos escándalos de estafa posteriores, el fraude de Gibson sigue siendo un engaño asombrosamente cruel: fingía una enfermedad terminal en grupos de apoyo en línea para explotar a personas vulnerables de una manera que le otorgaba ganancias comerciales y fama.
«Lo que hay que entender es que Belle no tiene amigos, tiene anfitriones», dice el personaje de la representante de Gibson, Chanelle (Aisha Dee), que está basada en su examiga de la vida real Chanelle McAuliffe.
«Si, y solo si, te considera valiosa, encontrará una manera de unirse a tí».
El impacto dañino que tuvieron las mentiras de Gibson se destaca por las historias yuxtapuestas de otras dos mujeres en la serie.
Milla Blake (interpretada por Alycia Debnam-Carey) es una periodista de 22 años que descubre que tiene sarcoma epitelioide y escribe un blog sobre su enfermedad.
Está basada en la vida real de Jessica Ainscough, que saltó a la fama en internet al mismo tiempo que Gibson con su sitio web, Wellness Warrior, en el que documentó su lucha tras ser diagnosticada con el mismo cáncer.
Ainscough también promovió el uso de terapias alternativas controvertidas, como las que ofrece el Instituto Gerson en México, que ofrece un tratamiento que dice activar «la extraordinaria capacidad del cuerpo para curarse a sí mismo mediante una dieta orgánica basada en plantas, jugos crudos, enemas de café y suplementos naturales».
Pero Ainscough murió posteriormente de cáncer, a los 30 años.
Apple Cider Vinegar también debería ser una señal de alarma para cualquiera que siga ciegamente los consejos médicos de influencers sin cualificaciones médicas.
Jessica Ainscough (derecha) saltó a la fama en internet al mismo tiempo que Gibson con su sitio web, Wellness Warrior, en el que documentó su lucha tras ser diagnosticada con cáncer. Ainscough murió en 2015 a los 30 años.
En la serie, Gibson se obsesiona con Blake, primero convirtiéndose en parte de su comunidad en línea, luego apropiándose no solo de sus experiencias de cáncer, sino también de su tono de voz y frases, para crear su propia personalidad en las redes sociales.
Al igual que Blake, Gibson pretende ser una amiga confiable, amorosa y honesta para sus seguidores, dando consejos de vida y abogando firmemente por tratamientos alternativos para las enfermedades.
(Para los curiosos: el título Apple Cider Vinegar proviene de una anécdota que Gibson contó en la que bebió vinagre de sidra de manzana y afirmó haber eliminado una lombriz solitaria que tenía en la boca).
Ambas chicas se muestran compitiendo sombríamente para convertirse en la influencer favorita que lucha contra el cáncer en las redes sociales.
Un tercer personaje, Lucy (Tilda Cobham-Hervey), es ficticio, pero es una persona importante para incluir en la historia.
Ella representa a un número incuantificable de seguidores de Gibson a quienes se les diagnosticó cáncer y que pueden haber sido influenciados a dejar los tratamientos convencionales aprobados por la medicina para combatir su enfermedad con las sugerencias de la influencer.
Éstas incluían, entre otras cosas, comer vegetales orgánicos y probar la medicina ayurvédica, la oxigenoterapia y la terapia craneosacral.
Es fácil ver cómo el mundo de escenarios perfectos de jóvenes con coronas de flores en retiros de bienestar que se publica en las redes sociales puede percibirse como un espacio seguro, atractivo y reconfortante para quienes lo necesitan.
Pero la serie elimina estas imágenes cuidadosamente construidas para mostrar la enfermedad de la realidad subyacente.
Como se detalla en la serie, la denuncia de Gibson llegó con el trabajo de dos periodistas de investigación del periódico australiano The Age, Beau Donelly y Nick Toscano, quienes escribieron conjuntamente el libro de 2017, The Woman Who Fooled the World («La mujer que engañó al mundo»), en el que se basa la serie.
A principios de 2015 descubrieron que solo se habían pagado aproximadamente US$4.400 de los US$188.500 que Gibson declaró haber donado a varias organizaciones benéficas.
Una vez que se conocieron estas irregularidades financieras, surgieron sospechas sobre las historias contradictorias en torno a su salud y, después de su entrevista confesional en Women’s Weekly, participó en otra entrevista televisiva desconcertante en el programa 60 Minutes Australia en junio de 2015.
En ella una vez más admitió su engaño hasta cierto punto, pero también afirmó ser la víctima, diciendo que había sido «embaucada» y «estafada» por el ya mencionado médico charlatán, al que nunca se le ha visto, aparentemente llamado «Mark Johns» o, en otra ocasión, «Dr Phil».
En la exploración que hace el programa sobre la atracción que despiertan Gibson y otros gurús fraudulentos de la salud y la espiritualidad, el personaje de Hek (Phoenix Raei), el agente de relaciones públicas y gestión de crisis de Gibson, llega al meollo del asunto.
«¿No es eso un poco de magia?», pregunta. «Bebe un poco de esto y estarás limpio. Serás puro de nuevo. ¿No es eso esperanzador? Pagaría cualquier cosa solo para sentirme un poco mejor, un bálsamo para aliviar el malestar, una forma de aliviar esta… tragedia de ser humano».
Es probable que Apple Cider Vinegar acumule una gran audiencia en Netflix, pero también debería ser una señal de alarma para cualquiera que siga ciegamente los consejos médicos de influencers sin cualificaciones médicas pero con un gran número de seguidores en internet.
La industria mundial del bienestar valía US$6,3 billones de dólares en 2023, pero sigue conteniendo elementos oscuros, con casos de personas que manipulan y dañan a quienes buscan terapias holísticas.
En diciembre, Hongchi Xiao, un curandero alternativo, fue condenado por homicidio involuntario después de que una mujer diabética de 71 años dejara de tomar su insulina mientras estaba en un retiro que él dirigía.
Y en 2024, la influencer de bienestar brasileña Kat Torres fue declarada culpable de trata de personas y esclavitud.
Kat Torres, la influencer que pasó de ser ‘coach’ de bienestar a traficante de personas
– ¿Qué pasó después?
En otro desafío a la convención narrativa, Apple Cider Vinegar subvierte la posdata de «¿qué pasó después?» que normalmente aparece al final de una dramatización basada en hechos reales.
Cuando el texto comienza a desplazarse por la pantalla («En 2017, el Tribunal Federal de Australia declaró a Belle Gibson culpable de engaño y…»), Gibson, interpretada por Dever, interrumpe y les dice a los espectadores: «¿Saben qué? Pueden buscarlo en Google».
«Adelante», reta a la audiencia, «vayan a buscar su información en internet». Y, por supuesto, ¿no es precisamente ahí donde comenzó todo este problema?
Esto parece una especie de evasiva, que no permite examinar el alcance total de los crímenes de Gibson.
En marzo de 2017 Gibson fue declarada culpable de cinco violaciones de la ley del consumidor, y en septiembre de ese año, el tribunal federal de Melbourne le ordenó que devolviera US$257.400 al estado de Victoria por sus falsas promesas de beneficencia.
Sin embargo, el diario The Guardian informó en 2021 que su casa había sido allanada nuevamente, debido a las multas aún sin pagar, que se informó ascendían entonces a más de US$314.000.
Ni Apple Cider Vinegar ni sus dos entrevistas reveladoras anteriores llegan al fondo de por qué Gibson llevó a cabo su elaborada farsa.
¿Fue por una infancia problemática, como ella misma afirmó, por la que se escapó de casa a los 12 años? ¿Fue por fama y atención, o todo el engaño fue simplemente un plan para ganar dinero?
Algunos podrían atribuir las afirmaciones deliberadamente falsas de Gibson al síndrome de Munchausen (una afección también llamada trastorno facticio, y definida como personas que afirman estar enfermas para «recibir algún tipo de validación psicológica, como atención, simpatía o cuidado físico»).
En un artículo de 2015 para The Guardian, el neurólogo Jules Montague escribió: «Los trastornos facticios y la simulación pueden superponerse. Los incentivos externos pueden no impulsar el comportamiento inicial, pero pueden aparecer después. Es posible que Gibson haya disfrutado inicialmente interpretando el papel de enferma, pero no rechazó el dinero que fluyó después».
Belle Gibson
En cuanto a si es una fantasiosa o más bien una «maestra manipuladora de la verdad», como la llamó Tara Brown, la entrevistadora de 60 Minutes, siempre hay dudas sobre si las personas que muestran signos de síndrome de Munchausen son pacientes o perpetradores.
Feldman le dijo a The Guardian en 2015: «A veces son ambas cosas, pero en el caso de Gibson, la audacia de sus artimañas y la [supuesta] apropiación indebida de dinero pueden hacer que la palabra ‘perpetrador’ sea más apropiada».
La de Gibson es una historia inquietante. Es una tormenta perfecta que involucra a la cultura de internet en una época en la que todavía era relativamente ingenua respecto a los estafadores, una comunidad de salud y bienestar que busca encontrar lo bueno en todos y una estafadora que tal vez sufrió con sus propios delirios.
Después de todo, ¿cómo pudo haber creído que la verdad no saldría a la luz al final?
Netflix tiene gran interés en enfatizar que a Gibson no le han pagado por su historia y que aún no se sabe qué opina de todo esto.
De hecho, Gibson rara vez ha sido vista en público desde que estalló el escándalo.
En 2020, apareció en un vídeo en Melbourne en el que afirmaba ser parte de la comunidad Omoro, un grupo étnico etíope, y dijo que ahora se llamaba «Sabontu».
También afirmó que quería recaudar fondos para la comunidad. En febrero de 2024, un periodista de Channel 9 de Australia la confrontó en una gasolinera y le preguntó por qué aún no había pagado su multa.
«Ten un poco de humanidad», respondió ella. «No he pagado cosas porque no puedo permitírmelo».
Si bien Gibson sigue siendo una de las estafadoras del «bienestar» más notorias, no será la última.
Programas como Apple Cider Vinegar siguen siendo un recordatorio vital y necesario de que internet está lleno de personas con identidades cuidadosamente construidas, tanto reales como falsas, y que la única forma de actuar de forma realmente saludable es abordar todo esto con una dosis de escepticismo.