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De Fígaro a Don Giovanni: el bonito barrio de Sevilla en el que se han inspirado algunas de las obras más importantes de la historia…


El Barrio de Santa Cruz de Sevilla 

Infobae(D.Borrego) — Gracias a su impresionante patrimonio cultural y artístico, su riqueza monumental y sus gentes, Sevilla es uno de los destinos obligatorios dentro de Andalucía. Sus calles empedradas y sus majestuosos monumentos, como la Giralda o la Torre del Oro, narran siglos de esplendor que la han convertido en una de las ciudades más impresionantes de Europa.

Además, a lo largo de sus 108 barrios, Sevilla enamora al viajero gracias a sus rincones únicos, los cuales han llegado a inspirar algunas de las obras literarias y musicales más importantes de la historia.

En este sentido, caminar por los pasajes del barrio de Santa Cruz es, a menudo, como adentrarse en un escenario sin cortinas. Al doblar una esquina, uno casi espera ver aparecer a Fígaro entre los callejones o escuchar los ecos de la voz de Carmen desde una ventana abierta.

La ciudad ha sido musa de más de un centenar de composiciones operísticas, según recoge el National Geographic, pero en ninguna parte este vínculo entre música y ciudad se hace tan palpable como en este histórico barrio, que fue judería hasta el pogromo de 1391.

Allí, en el trazado irregular de sus calles estrechas y plazas recoletas, resuenan sin cesar fragmentos del repertorio lírico europeo. El aria Largo al factótum parece retumbar en los muros de cal blanca; la habanera de Bizet flota entre naranjos; y bajo los balcones, los turistas alzan la vista, buscándolos: a Don Giovanni, a Rosina, a Leonora, como si la ópera aún se interpretara en vivo.

El Barrio de Santa Cruz de Sevilla 

Uno de los espacios con mayor carga simbólica es la plaza de Doña Elvira. Hoy es un remanso de paz, con sus naranjos, bancos de azulejo y una fuente central, pero en tiempos fue escenario de comedias populares.

En la tradición teatral, allí vivía Inés de Ulloa, el amor imposible de Don Juan Tenorio, el personaje que Tirso de Molina creó y que Mozart universalizó como Don Giovanni. El entorno —calles adoquinadas, fachadas encaladas, rejas forjadas— acompaña esa atmósfera suspendida en el tiempo.

Lo mismo sucede con otras plazas cercanas, como la de la Alianza, junto a las murallas del Alcázar; la del Triunfo, donde las tunas homenajean cada 8 de diciembre a la Inmaculada; o la de Santa Marta, una pequeña cuadrícula de suelo empedrado y aroma a azahar, en la que, según la leyenda, Don Juan raptaba a Inés.

Buena parte de la fotogenia del barrio de Santa Cruz no es casual. A principios del siglo XX, una serie de reformas urbanísticas redibujó y embelleció esta zona para proteger su patrimonio y potenciar una imagen idealizada de la Sevilla tradicional.

En ese proceso se consolidaron jardines, se restauraron edificios históricos y se evitaron proyectos de ensanche que habrían arrasado el trazado medieval. Gracias a aquella intervención, aún se puede caminar por pasajes como el del Agua, que corre paralelo a los muros del Alcázar y que, según la tradición, inspiró la taberna de Lillas Pastia en la ópera Carmen.

Allí, Bizet situó a su heroína gitana tomando manzanilla antes de huir con el torero Escamillo. Ni Bizet ni Rossini pisaron jamás Sevilla, pero sus óperas, basadas en textos franceses, hicieron que la ciudad cobrara vida propia en los teatros del mundo.

– Calles, besos y balcones con historia

El Barrio de Santa Cruz de Sevilla 

Entre los laberintos del barrio, algunas calles parecen diseñadas para el susurro y el secreto. La Calle de los Besos, por ejemplo, es tan estrecha que sus balcones casi se tocan. Se decía que los vecinos podían saludarse con un par de besos sin salir de casa. Más allá, entre la plaza de Doña Elvira y la de los Venerables, un azulejo con la inscripción “Rincón del Beso” perpetúa la costumbre, aunque fue colocado en 2012 como parte de una reforma comercial. Hoy es punto obligado de fotografía romántica.

Y como en toda ópera que se precie, no puede faltar el balcón. En la plaza de Alfaro, un edificio de finales del siglo XIX ha sido identificado popularmente como el de Rosina, la joven que enEl barbero de Sevillaintentaba escapar del matrimonio impuesto por Don Bartolo. Allí, Rossini imaginó al conde de Almaviva cantando serenatas bajo la mirada atenta de Fígaro, trepando por la fachada como si de Romeo y Julieta se tratara.

Más allá de las licencias históricas, el barrio de Santa Cruz ha sabido conservar una atmósfera que combina mito y memoria. Su configuración responde a siglos de historia —desde la comunidad judía medieval hasta el presente turístico— pero también a una narrativa construida con música, leyendas y dramatizaciones que han proyectado Sevilla al imaginario internacional.

Hoy, mientras suenan las guitarras en las plazas y los visitantes buscan la taberna de Carmen o el balcón de Rosina, la ciudad continúa representando su ópera eterna. No es casual que, entre las calles de Santa Cruz, el arte del disfraz, del amor y del engaño siga encontrando un escenario natural. Porque en Sevilla, la ópera no está en el teatro: está en la calle.

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«Un vínculo de amistad muy profundo»: la sorprendente historia del ángel de la guarda de Van Gogh…


Joseph Roulin
En total, Van Gogh realizó 26 retratos de los Roulin.

BBC News Mundo(D.N.Lee) — El 23 de diciembre de 1888, el día en que Vincent van Gogh se mutiló la oreja y regaló la parte cortada a una trabajadora sexual, fue atendido por una inesperada alma gemela: el cartero Joseph Roulin.

Roulin, una rara figura de estabilidad durante los dos años de turbulencia mental que Van Gogh pasó en Arles, en el sur de Francia, se aseguró de que el pintor holandés (1853-1890) recibiera cuidados en un hospital psiquiátrico y lo visitó mientras estuvo allí, escribiendo a Theo, el hermano del artista, para ponerlo al día sobre su estado.

Pagó el alquiler de Van Gogh mientras estaba ingresado y pasó todo el día con él cuando le dieron el alta dos semanas después.

«Roulin… siente por mí una gravedad silenciosa y una ternura como la que un viejo soldado siente por uno joven», escribió Van Gogh a Theo en abril, describiendo a Roulin como «un alma tan buena, tan sabia y tan llena de sentimientos».

«Roulin no es sólo un modelo para él: era alguien con quien desarrolló un vínculo de amistad muy profundo», le dice a la BBC Katie Hanson, cocuradora de una exhibición que muestra esta conmovedora relación, que se presenta en el Museo de Bellas Artes de Boston, en Estados Unidos.

La tumultuosa relación de Van Gogh con Gauguin, y el desencuentro entre ambos que muy probablemente precipitó el incidente de la oreja, ha tendido a eclipsar su narrativa, pero Roulin ofrecía algo más constante y sin complicaciones.

Lo vemos en los retratos: la honestidad abierta con la que devuelve la mirada a Van Gogh, y el respeto y afecto mutuos que irradian del lienzo.

– Una nueva vida en Arles

Van Gogh se trasladó de París a Arles en febrero de 1888, convencido de que la luz más brillante y los colores más intensos mejorarían su arte, y de que los sureños tenían un aspecto «más artístico» y eran sujetos ideales para pintar.

Joseph Roulin, 1888
El cartero de Van Gogh, Joseph Roulin, 1888. Roulin era un íntimo amigo y leal aliado del artista.

Hanson subraya la «apertura a las posibilidades» de Van Gogh en aquella época, y su sensación, aún hoy reconocible, de ser una cara nueva en la ciudad.

«No tenemos por qué dar con la obra de nuestra vida en nuestro primer intento; también podemos estar buscando y buscando nuestra próxima dirección, nuestro próximo lugar», afirma. Y con este espíritu, Van Gogh, un recién llegado con «un gran corazón», dio la bienvenida a las nuevas conexiones.

Antes de mudarse a la casa amarilla de al lado, hoy tan conocida por dentro y por fuera, Van Gogh alquiló una habitación encima del Café de la Gare.

El bar era frecuentado por Joseph Roulin, que vivía en la misma calle y trabajaba en la cercana estación de ferrocarril supervisando la carga y descarga del correo.

Van Gogh sentía que su fuerte era el retrato, pero le costaba encontrar gente que posara para él, por lo que quedó encantado cuando el cartero, que se bebía una buena parte de sus ingresos en el café, accedió a posar para él, pidiendo sólo que le pagara con comida y bebida.

Entre agosto de 1888 y abril de 1889, Van Gogh realizó seis retratos de Roulin, símbolos de compañía y esperanza que contrastan con los motivos de soledad, desesperación y fatalidad inminente que aparecen en otras de sus obras.

En cada uno de ellos, Roulin viste su uniforme azul de empleado de correos, adornado con botones y trenzas doradas.

La nariz rechoncha de Roulin y su tez rubicunda, enrojecida por años de bebida, lo convirtieron en una musa fascinante para el pintor, que lo describió como «un hombre más interesante que muchas personas».

Roulin. 1888
Retrato de Roulin en pluma, tinta y tiza.

Roulin era sólo 12 años mayor que Van Gogh, pero se convirtió en un guía y una figura paterna para el solitario pintor; debido a la generosa barba de Roulin y a su aparente sabiduría, Van Gogh lo apodó Sócrates.

Nacido en el seno de una familia acomodada, Van Gogh pertenecía a una clase social muy diferente a la de Roulin, pero quedó prendado de su «fuerte naturaleza campesina» y de su tolerancia en tiempos difíciles.

Roulin era un republicano orgulloso y charlatán, y cuando Van Gogh lo vio cantando La Marsellesa, se dio cuenta de lo pintoresco que era, «como salido de Delacroix, de Daumier».

Vio en él el espíritu del trabajador, y describió su voz como poseedora de «un eco lejano del clarín de la Francia revolucionaria».

– La familia Roulin

La amistad pronto abrió la puerta a otros cuatro huéspedes: la esposa de Roulin, Augustine, y sus tres hijos.

Conocemos a su hijo Armand, de 17 años, aprendiz de herrero, con sus primeros vellos faciales y que parece incómodo con la atención del pintor; a su hermano menor, Camille, un escolar de 11 años, descrito en el catálogo de la exposición como «retorciéndose en su silla»; y a Marcelle, la bebé regordeta de la pareja que, según escribe Roulin, «hace feliz a toda la casa».

Cada cuadro representa una etapa diferente de la vida, y a cada modelo se le regalaba su retrato.

En total, Van Gogh realizó 26 retratos de los Roulin, una producción significativa para una familia, pocas veces vista en la historia del arte.

Esposa de Roulin retratada por Van Gogh
La esposa de Roulin retratada en 1889.

Van Gogh había soñado alguna vez con ser padre y marido, y su relación con la familia Roulin le permitió experimentar parte de esa alegría.

En una carta a Theo, describe a Roulin jugando con la pequeña Marcelle: «Fue conmovedor verlo con sus hijos el último día, sobre todo con la muy pequeña, cuando la hacía reír y rebotar sobre sus rodillas y cantaba para ella».

Fuera de estos muros, Van Gogh experimentó a menudo la hostilidad de los lugareños, que le describían como «el loco pelirrojo», e incluso solicitaron su confinamiento.

Por el contrario, los Roulin aceptaron su enfermedad mental, y su hogar ofreció un lugar de seguridad y comprensión.

La relación, sin embargo, distaba mucho de ser unilateral. Este visitante culto, con su inusual acento holandés, no se parecía a nadie que Roulin hubiera conocido antes, y ofrecía «un tipo de interacción diferente», explica Hanson.

«Es nuevo en la ciudad, nuevo para las historias de Roulin y va a tener nuevas historias que contar».

A Roulin le gustaba dar consejos -por ejemplo, sobre cómo amueblar la casa amarilla- y cuando, en el verano de 1888, Madame Roulin regresó a su ciudad natal para dar a luz a Marcelle, Roulin, que se había quedado solo, encontró una grata compañía en Van Gogh.

Marcelle Roulin y Armand Roulin. 1888.
La bebé Marcelle Roulin y Armand Roulin, ambos retratados en 1888.

Roulin también tuvo la rara oportunidad de que le pintaran retratos gratis, y cuando, al año siguiente, se fue a trabajar a Marsella, le reconfortó que la pequeña Marcelle aún pudiera ver su retrato colgado sobre su cuna.

Su afecto por Van Gogh se refleja en su correspondencia.

«Continúa cuidándote, sigue los consejos de tu buen médico y verás cómo te recuperas por completo para satisfacción de tus familiares y amigos», le escribió desde Marsella. «Marcelle te manda un beso muy grande», agregó.

Los retratos de Van Gogh lo situaban en el corazón del hogar familiar. En sus cinco versiones de La Berceuse, que significa tanto «canción de cuna» como «la mujer que mece la cuna», Madame Roulin sostenía un dispositivo de cuerda, ideado por Van Gogh, que mecía la cuna del bebé más allá del lienzo, permitiendo a la pareja la paz necesaria para completar la obra.

Los alegres colores de fondo -verde, azul, amarillo o rojo- varían de un miembro de la familia a otro.

Los exuberantes fondos florales, reservados a los padres, llegan más tarde, transmitiendo felicidad y afecto, un florecimiento que tuvo lugar desde los retratos anteriores, más sencillos.

– Libertad creativa

La historia del arte también se benefició enormemente de la libertad que esta relación concedió a Van Gogh para experimentar con el retrato y desarrollar su propio estilo con sus formas delineadas, sus colores audaces y brillantes y sus gruesos trazos ondulados que hacen que las formas vibren de vida.

En la seguridad de esta amistad, Van Gogh da un vuelco a las convenciones del retrato, dando prioridad a una respuesta emocional a su retratado, resolviendo «no representar lo que tengo ante mis ojos», sino «expresarme con fuerza» y pintar a Roulin, le dijo a Theo, «como lo siento».

Fotografía de Joseph Roulin en 1902
Una fotografía de Joseph Roulin en 1902, 12 años después de la muerte de su amigo Vincent van Gogh.

Si Van Gogh no hubiera sentido el apoyo inquebrantable de Roulin, tal vez no hubiera sobrevivido a la serie de devastadoras crisis nerviosas que comenzaron en diciembre de 1888, cuando se llevó una navaja a la oreja.

Gracias a los cuidados de sus allegados, vivió 19 meses más, realizando la asombrosa cifra de 70 cuadros en sus últimos 70 días, y dejando uno de los legados más preciados de la historia del arte.

Lejos de «rehuir la tristeza» de este periodo de la vida de Van Gogh, afirma Hanson, la exposición da testimonio del poder de las relaciones de apoyo y de «la realidad de que la tristeza y la esperanza pueden coexistir».

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Nuestras ciudades nos enferman más de lo que creemos, pero también pueden sanarnos…


Nuestras ciudades nos enferman más de lo que creemos, pero también pueden  sanarnos

The Conversation(S.M.Pérez/I.M.M.Pérez) — Las ciudades han sido, desde siempre, sinónimo de civilización.

Desde las majestuosas urbes de Mesopotamia y Egipto hasta la Roma imperial, el urbanismo ha ocupado un lugar preponderante en la gestión gubernamental.

En Europa, con los cambios urbanos del siglo XIX, auspiciados por el movimiento higienista, las ciudades se transformaron drásticamente, organizándose en torno a un núcleo central rodeado de una periferia en constante expansión.

Este modelo radial y centrífugo sigue vigente hoy en día, aunque con nuevas dinámicas.

Las ciudades son el epicentro de la vida moderna ya que confieren mejores oportunidades de desarrollo individual.

Sin embargo, para muchas personas con enfermedades crónicas como la fibromialgia, también pueden ser una fuente de constante sufrimiento.

¿Cómo es posible que el entorno en el que vivimos pueda influir tanto en nuestra salud?

La fibromialgia es una enfermedad caracterizada por dolor muscular crónico, fatiga y problemas del sueño. Está relacionada con el estrés y afecta predominantemente a mujeres. Estudios recientes han demostrado que el entorno urbano puede exacerbar sus síntomas, convirtiendo a la ciudad en un territorio hostil para quienes padecen de esta y otras patologías invisibles.

– La ciudad como factor de inflamación y dolor

La neurociencia ha demostrado que cuando una persona vive aislada en su casa en la ciudad, su cerebro activa las mismas áreas cerebrales implicadas en el dolor físico. A esto se le suma la ausencia de zonas verdes, cuyos efectos positivos sobre el estrés y la inflamación están comprobados.

Comparado con las personas que viven en el ámbito rural, quienes viven en entornos urbanos como los descritos presentan niveles más altos de cortisol, la hormona del estrés, lo que agrava la percepción del dolor.

Por si fuera poco, la contaminación del aire, el ruido y la hiperconectividad digital generan una sobrecarga sensorial que mantiene al sistema nervioso en un estado de alerta constante nada saludable. Esta hipervigilancia es común en personas con fibromialgia y provoca una mayor sensibilidad al dolor.

La polución también se ha relacionado con una mayor incidencia de enfermedades inflamatorias crónicas, incluidas aquellas que afectan al sistema musculoesquelético y neurológico.

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– Cuando la ciudad duele más a unas que a otros

Todos estos factores afectan, sobre todo, a las mujeres. Estas son no solo más propensas a desarrollar enfermedades crónicas como la fibromialgia, sino que también suelen ser las principales cuidadoras de sus familias, lo que incrementa su carga de estrés.

Estudios realizados en entornos urbanos han demostrado que las mujeres en riesgo de exclusión, y concretamente aquellas con escaso soporte social, reportan mayor intensidad de dolor y peor calidad de vida.

En esta misma línea, otra investigación llevada a cabo en varias ciudades europeas encontró que las personas que viven en barrios con menor disponibilidad de infraestructuras de apoyo social y zonas verdes presentan tasas más altas de ansiedad y depresión.

Además, las mujeres pueden ser más vulnerables al impacto negativo del entorno debido al exceso de carga de trabajo no remunerado y al acceso limitado a recursos sociosanitarios en lugares más alejados del centro de la ciudad.

Esto nos plantea nuevos retos. ¿Cómo podemos rediseñar nuestras ciudades para que no perpetúen estas desigualdades de género?

– Soluciones urbanas para una salud integral

Si la ciudad puede enfermarnos, también puede sanarnos. Desde hace muy poco tiempo, el diseño urbano ha comenzado, aunque tímidamente, a incorporar estrategias que promueven la salud física y mental de sus habitantes.

Algunas de las propuestas más innovadoras son las que tienen que ver con la accesibilidad a la infraestructura verde. Ciudades como Singapur y Copenhague (Dinamarca) han puesto en marcha programas de “ciudad verde” que han demostrado mejorar la salud mental de sus ciudadanos.

La incorporación de parques, jardines y corredores ecológicos reduce los niveles de estrés y mejora la calidad de vida de las personas con dolor crónico. También existen proyectos pilotos, como los jardines verticales y techos verdes, que pueden proporcionar beneficios similares a los parques urbanos. Estos cuentan con la ventaja adicional de que no requieren grandes espacios para su instalación.

En ciudades como París la creación de supermanzanas ha permitido reducir el tráfico y mejorar la calidad del aire, lo que contribuye al aumento de la calidad del sueño y la disminución de la inflamación crónica. En otras urbes europeas se ha propuesto que todos los servicios esenciales estén accesibles a poco tiempo a pie o en bicicleta, lo que reduce el estrés derivado de los largos desplazamientos.

Un ejemplo es el modelo de “ciudad de 15 minutos”, como en el caso de los “barrios completos” de Portland o las “superislas” de Barcelona.

Las ventajas de convertir ciudades hostiles en caminables y con transporte público eficiente son variadas. Por ejemplo, impacta en la salud de los ciudadanos al reducir la fatiga y el dolor asociado al estrés del tráfico. Asimismo, las plazas, bibliotecas y centros comunitarios fortalecen el sentido de pertenencia y reducen el aislamiento social, lo que mitiga el impacto sobre el dolor crónico.

En pacientes con fibromialgia el acceso a programas de apoyo psicológico y comunitario en entornos urbanos ha mostrado efectos positivos en la percepción del bienestar.

Nuestras ciudades nos enferman más de lo que creemos, pero también pueden  sanarnos

– Hacia una ciudad que sane

La relación entre el urbanismo y salud es un campo que merece más atención en el diseño de nuestras ciudades.

Debemos repensar los espacios que habitamos y su impacto en nuestro bienestar si aspiramos a vivir en sociedades más saludables e igualitarias.

La ciudad no tiene porque ser sinónimo de sufrimiento. Con los cambios adecuados, puede convertirse en un entorno que mitigue el dolor en lugar de agravarlo. Es hora de priorizar el bienestar humano en la planificación urbana y de reconocer que la salud no solo depende de la medicina, sino también del entorno en que vivimos.

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‘Homo horribilis’: el origen de la violencia humana…


Escrito por Fran Navarro

Homo horribilis el origen de la violencia humana
Каменный век. Пиршество (Edad de Piedra: el festín), de Víktor Vasnetsov.

JotDown(F.Navarro) — Nuestra especie, Homo sapiens, salió de África hace unos setenta mil años e inició una lucha por el dominio del mundo. A nuestro paso vamos dejando un reguero de destrucción de tal calado que muchos científicos consideran que estamos viviendo la sexta extinción masiva.

Es la primera vez en la historia del planeta Tierra que una extinción masiva tiene entre sus causas a un ser vivo equiparado a la fuerza destructora de un cataclismo geológico. Desde entonces, nos hemos quedado solos. El resto de especies humanas que existían cuando iniciamos la conquista del mundo se han extinguido. 

Neandertales, denisovanos, Homo floresiensis y Homo Luzonensis fueron desapareciendo a medida que colonizamos Europa, Asia y sus islas. Se puede decir que nos adaptamos mejor, que fuimos mejores estrategas en la guerra por la supervivencia. Pero si escribimos desde el punto de vista de los neandertales, quizás solo hayamos sido los más hijos de puta.  

En nuestro viaje colonizando Eurasia nos fuimos encontrando con otros humanos que ya vivían allí. Las teorías sobre estos encuentros oscilan sobre todo entre dos puntos de vista: una colonización pacífica o una violenta. De hecho, no son opciones contradictorias, sino que a lo largo de decenas de miles de años ocupando miles de kilómetros, la casuística de cómo Homo sapiens se hizo con el control de cada territorio es tan amplia como seamos capaces de imaginar.

Ahora bien, a juzgar por el comportamiento de todos los primates, el grupo al que pertenecemos los humanos, somos animales muy territoriales. Mantener bajo control los recursos es un requisito básico para sobrevivir. Codiciar los recursos del vecino ha sido uno de los factores clave para prosperar. Por tanto, estoy de acuerdo con el investigador Bienvenido Martínez-Navarro cuando afirma que «nadie se deja quitar la tierra si puede defenderla».

Por lo que, si somos la especie que queda con vida, está claro que «la violencia fue una parte consustancial de la evolución humana». La mayoría de los horrores de nuestra historia nos han llevado a algún tipo de logro y, al contrario también, la mayoría de los logros de nuestra historia nos han llevado a algún tipo de horror.

El ejemplo más claro lo tenemos en la cantidad de avances tecnológicos que se han inventado gracias a la investigación con fines militares. La bomba atómica generó una de las mayores atrocidades de la humanidad, pero para crearla primero vino el conocimiento y control de la energía nuclear. Esta dinámica se repite desde el origen de nuestra existencia.

Con nuestras frágiles uñas, por velocidad, fuerza o habilidad, no tenemos nada que hacer contra la mayoría de los depredadores del mundo. Pero con un arco y flechas nos hemos hecho con el control de la superficie terrestre del planeta. Los contextos hostiles, las guerras y enfrentamientos a cualquier escala nos han llevado al desarrollo tecnológico.

La historia del horror tiene su contraparte en la invención y el perfeccionamiento de herramientas, y en el nacimiento de ideas y sistemas de gobierno opuestos a prácticas crueles. Las situaciones extremas nos empujan a los niveles más altos de ingenio. ¿Significa esto que Homo sapiens llevó a cabo un genocidio contra el resto de especies humanas?

No. Simplemente fuimos avanzando, conquistando y creciendo sin tener en cuenta los daños colaterales. Hoy día seguimos con esta dinámica, aunque seamos conscientes de los daños.  

Esta paradoja es intrínseca a nuestro propio devenir como humanos. Biológicamente, el éxito de una especie se mide por la cantidad de individuos que nacen y prosperan para seguir reproduciéndose. Bajo esta premisa, podemos estar todos muy tranquilos: somos los seres más exitosos de la historia. De hecho, quizás seamos demasiado exitosos y eso nos puede llevar a la perdición.

El número de Homo sapiens en el mundo no para de crecer y ya superamos los ocho mil millones. Estamos en unos niveles que empieza a ser difícil que la Tierra pueda asumir los recursos que necesitamos.

He aquí la complejidad mencionada, que, como la mayoría de asuntos tratados por los historiadores, las palabras usadas marcan el punto de vista, pues podemos ser los más exitosos y también la mayor plaga de la historia; los estrategas que mejor se adaptan y los hijos de puta más grandes de toda la existencia.  

  • ¿La violencia nace o se hace?

Si el oficio de historiador es a menudo frustrante por lo inabarcable de la materia y la imposibilidad de que las fuentes disponibles nos cuenten todos los detalles que nos gustaría conocer, cuando tratamos la prehistoria ya es el colmo de la inconcreción. Por suerte, esto ofrece una investigación inagotable y compensamos la frustración con el placer de seguir aprendiendo durante toda la vida. Se podría definir el oficio de historiador como una búsqueda infinita. Únete a la fiesta. 

En mi búsqueda yo me he planteado la pregunta esencial de este artículo: ¿cuándo empieza la historia del horror? O, lo que es lo mismo, ¿desde cuándo existe la violencia humana en el mundo? 

De entrada, hay que tener clara la diferencia entre agresividad y violencia desde un punto de vista biológico. La agresividad es una cualidad innata en el ser humano, forma parte de nuestro instinto de supervivencia y nos permite estar alerta ante un peligro, defendernos y también atacar en caso de sentirnos amenazados. La violencia, en cambio, es una conducta que nace con la cultura humana una vez que empezamos a vivir en sociedad. Requiere la intención de hacer daño físico o psicológico.

De manera que soy agresivo cuando le tiro una piedra a un lobo para ahuyentarlo y escapar de su ataque; y soy violento cuando espero a que una tribu se duerma para atacarles y robarles el ganado.  

Para detectar el origen de la violencia tenemos los dos caminos esenciales con los que se estudia la prehistoria: la antropología y la arqueología. Las dos disciplinas nos dan problemas importantes para responder a mi pregunta. 

La antropología nos ayuda a saber, por ejemplo, cómo vivían las sociedades de cazadores-recolectores según el estudio de culturas actuales que continúan viviendo en estas condiciones.

Claro que las conclusiones que podamos sacar solo teorizan acerca del pasado. Los cazadores-recolectores de la actualidad son pueblos aislados que viven en zonas inhóspitas y con poblaciones muy reducidas, por lo que el contexto no es el mismo que en la prehistoria, cuando las posibilidades de encuentro entre distintos grupos humanos podían ocasionar enfrentamientos violentos.

Además, ya se encargan las autoridades de los estados modernos de tenerlos bajo control y que ningún conflicto en estas culturas se les vaya de las manos. Desde un punto de vista científico, ya en el siglo XIX, solo hemos tenido la oportunidad de observar dos poblaciones de cazadores-recolectores que fueran abundantes y estuvieran fuera de control en un primer momento: los nativos de Norteamérica y los aborígenes de Australia.

Ambas culturas dejaron patente que tenían enfrentamientos armados de manera recurrente, pero no podemos asegurar si era una conducta llevada a cabo desde siempre o empezaron a guerrear por el impacto que supuso la llegada del hombre blanco.  

Si nos basamos en otros casos actuales, desde luego no faltan ejemplos violentos. Son famosos en este sentido los sentineleses, habitantes de la isla Sentinel del Norte, en el océano Índico. Rechazan a base de flechazos cualquier contacto con quien ose acercarse a sus costas. Están documentadas varias muertes como la de unos pescadores cuyo barco naufragó en la isla en 2006 o el misionero estadounidense que en 2018 intentó predicar el cristianismo entre estos aborígenes.  

Los aché son una etnia que vivieron como cazadores-recolectores en las junglas de Paraguay hasta la década de 1960. Varios estudios antropológicos han permitido conocer el lado macabro de esta forma de vida. Cuando un anciano o una persona enferma no podía seguir el ritmo del resto, se le abandonaba. Esto en el caso de los hombres, se sabe que a las mujeres viejas que pasaban a ser una carga eran asesinadas de un golpe en la cabeza.

Un aché contó en una entrevista: «Yo solía matar a las mujeres viejas. Maté a mis tías. Las mujeres me tenían miedo. Ahora, aquí con los blancos, me he vuelto débil». Se les atribuyen sacrificios de bebés considerados subdesarrollados. Una cuadrilla mató a una bebé porque no querían otra niña más. Y un hombre mató a un niño porque no paraba de llorar. ¿Significa esto que las sociedades prehistóricas vivían así? No. Solo son ejemplos que ofrece la antropología, perspectivas de una realidad multifacética. 

Por otro lado, la arqueología se encarga de estudiar los materiales que nos han llegado desde la prehistoria hasta hoy, las únicas fuentes directas del período. Pero son pocas, parciales y de difícil interpretación. Básicamente estudiamos piedras y huesos. ¿Cómo identificamos el rastro de violencia en la prehistoria? No había espadas, cascos, ni ninguna otra herramienta específica para la guerra. Una lanza o un hacha podían servir tanto para matar como para cazar o talar un árbol.

Los humanos estamos dentro de las especies más violentas hacia sus hembras"  - BBC News Mundo

Los huesos tampoco lo ponen fácil. Las lesiones identificadas en los fósiles humanos solo dejan claro que el individuo sufrió algún daño, pero descubrir qué causó ese daño suele ser imposible. Un cadáver pudo romperse una costilla al ser arrojado en una fosa y en la actualidad interpretarse como un signo de violencia.

Es difícil saber si el daño que muestra un fósil fue una herida realizada por otro humano, fruto de un accidente o por el ataque de un oso. Y para acabar de complicarlo, no todas las muertes dejan huella en los huesos. Basta con cortarle el cuello a alguien y que muera desangrado para que sus huesos no muestren ningún símbolo de violencia. 

Digamos que solo tenemos algunas piezas de un puzle del que desconocemos el resultado final. Por ello es fácil caer en errores de interpretación, pues como hijos de nuestro contexto y circunstancia, en ocasiones ocurre que una teoría sobre la prehistoria dice más de los humanos actuales que de nuestros ancestros. Esta falta de garantía es lo que lleva a un eterno debate filosófico: ¿el ser humano es bueno por naturaleza, como defendía Rousseau, o el hombre es un lobo para el hombre, como dijo Hobbes

Ya avisé que esto era el colmo de la frustración. En historia no hay nada blanco o negro, te doy la bienvenida a la escala de grises. Ahora bien, la labor del investigador es extraer conocimiento con lo poco o mucho que tenga a su disposición; zarandear el pasado para que nos chive algo acerca de los silencios de la historia. Por suerte, contamos con fósiles considerados las muestras más antiguas del horror humano.  

  • El primer asesinato

La prehistoria no fue ni un paraíso pacífico ni el mundo cruel que muchos han imaginado con el hombre de las cavernas embrutecido que arrastra del pelo a su mujer con una mano y sostiene un garrote con la otra. Al igual que hoy, entre nuestros antepasados hubo individuos con la sensibilidad y talento suficiente para pintar los bisontes de Altamira y también aquellos capaces de acabar con sus semejantes de la manera más (paradójicamente) inhumana.

Es más, no podemos negar que incluso una misma persona pudiera realizar las dos acciones. Lo que sí está claro, a juzgar por el registro arqueológico descubierto hasta ahora, es que, durante toda la historia de la humanidad, matar ha sido un acto excepcional y no la norma.

Durante el sanguinario siglo XX, con las dos guerras mundiales y brutales genocidios, hay autores que cifran las muertes por causas violentas en cien millones. Esto solo supuso el cinco por ciento de las muertes en la centuria.

Con esta información no es de extrañar que, de todos los fósiles desenterrados en el mundo fechados con más de doce mil años de antigüedad, en solo una veintena se identifican muertes producidas por impactos de proyectiles o golpes en la cabeza. Entre ellos, el caso más antiguo de asesinato conocido hasta la fecha se descubrió en España. 

Si crees que la justicia funciona lenta, acércate a ver el trabajo de los paleontólogos estudiando un asesinato de hace cuatrocientos treinta mil años. Dos décadas tardaron en reconstruir un cráneo a partir de cincuenta y dos fragmentos. El individuo es conocido como Cr-17 (que sepamos, no era el Cristiano Ronaldo de la prehistoria) y presenta dos fracturas idénticas en la frente.

La investigación del caso ha determinado que fueron producidas por un objeto contundente que acabó con la vida de Cr-17. La sentencia ha tardado solo unos cientos de miles de años en llegar, sí, pero ahora incluso sabemos que el crimen fue cometido por un diestro a juzgar por la dirección con la que se asestaron los golpes. Ya casi tenemos al asesino.

Los investigadores no han hallado señal alguna de cicatrización ni recuperación del tejido óseo, por lo que los golpes fueron mortales. Además, por la zona frontal del cráneo en la que se sitúan, los indicios apuntan a un enfrentamiento cara a cara. Cr-17 no salió victorioso, desde luego. Del arma homicida no tenemos noticias. 

El escenario donde se descubrió el cadáver es Atapuerca, uno de los mejores conjuntos arqueológicos del mundo para estudiar la vida (y la muerte) en la prehistoria. En uno de sus yacimientos, la Sima de los Huesos, aparecieron más de 7.000 pedacitos de huesos. Un puzle nivel muy difícil. Pero el empeño de los paleontólogos no tiene parangón y llegaron a contar una treintena de cuerpos que terminaron en esta fosa.

Este hallazgo supone una oportunidad única para estudiar la vida en un grupo de individuos del Pleistoceno Medio. La Sima de los Huesos es un pozo vertical de 13 metros de profundidad, que estaba oculto 30 metros bajo la superficie y a más de 500 metros de la entrada más cercana a la cueva del yacimiento de Atapuerca. ¿Cómo acabaron allí aquellos humanos? ¿Por qué? 

Más allá de documentar el primer caso de asesinato de la historia de la humanidad, todavía resulta difícil aventurar una explicación a por qué los cuerpos acabaron ahí. Se barajan diversas teorías, como que una colada de barro arrastró y acumuló los restos en este pozo, donde quedaron fosilizados. O quizás estemos ante uno de los primeros ritos funerarios de la historia. 

Microgrado en Antropología Prehistórica

Los investigadores no han parado de analizar los fósiles de la Sima de los Huesos y en febrero de 2022 se publicó un análisis forense de todos los cráneos hallados en el yacimiento.

El estudio documenta cincuenta y siete lesiones craneales con signos de curación; nueve individuos que sufrieron impactos que pudieron ser letales y, de ellos, seis muestran facturas profundas en la región izquierda de la nuca, lo que se ha interpretado como signos de violencia. 

Además, más del setenta por ciento de los restos pertenecen a hombres y mujeres jóvenes, en una cantidad que hubiese mermado demasiado la demografía del grupo.

Se sospecha que estas muertes resultaron una tragedia, por ello la teoría de la acumulación intencionada de estos cuerpos ha ganado puntos de probabilidad frente al resto de opciones. 

Con todo, no tenemos evidencias de que estos daños fueran fruto de una violencia colectiva, sino más bien de un enfrentamiento concreto entre personas con un final fatal. Y es que, según la mayoría de los investigadores, la violencia colectiva no se produjo hasta la llegada del Neolítico o, al menos, en una fase intermedia entre la vida de cazadores-recolectores y la de sedentarios agricultores.  

  • Hágase la guerra

¿Qué tuvo que pasar para que, por primera vez en la historia, dos grupos de humanos se enfrentaran entre sí? ¿Qué condiciones pueden llevar al origen de la guerra? 

Hace quince mil años, nuestro mundo era un lugar mucho más frío. La última glaciación, el período que conocemos como la Edad de Hielo, mantuvo el norte de Europa bajo una capa de hielo y al resto del territorio como una estepa de manera general. África no se congeló, pero sufrió las consecuencias del clima.

El agua helada no se evapora, por lo que se formaban menos nubes y las zonas tropicales vivieron un descenso importante de las precipitaciones. En Jebel Sahaba, un enclave en el valle del Nilo, se sucedieron graves sequías que llegaron a secar el río por completo en algunas ocasiones. Los cazadores-recolectores de la zona se vieron obligados a adaptarse a una vida seminómada, pues los espacios donde se podían vivir cada vez fueron más pequeños.

Los recursos eran pocos y estaban concentrados. Esta mayor sedentarización aumentó el sentido agresivo por defender el territorio y también ayudó a desarrollar la identidad de grupo. Por entonces, los humanos ya portaban sobre sus hombros uno de los inventos más importantes de la historia de la humanidad: el arco y las flechas.  

Dos bandas de humanos lucharon durante generaciones por el control de Jebel Sahaba y los recursos circundantes. El resultado lo descubrimos en 1965, cuando un equipo de arqueólogos desenterró sesenta y un cuerpos. En cuarenta y uno de ellos se identificaron heridas. Los huesos de hombres y mujeres de distintas edades aparecieron con puntas de flecha incrustadas.

Uno de los individuos llegaba a tener diecinueve puntas de sílex con las que muy probablemente lo mataron. Sin embargo, los cuerpos fueron enterrados siguiendo un ritual. Todos fueron colocados en la misma postura. Es decir, no estamos ante una fosa común en la que un bando victorioso tiró los restos de los enemigos caídos, sino que fueron víctimas recuperadas del campo de batalla por sus familiares.

Sabemos que los hechos ocurrieron hace entre dieciocho mil y trece mil quinientos años. Cabe imaginarse a madres, padres y hermanos llorando sobre la tumba de los asesinados. Los enterramientos no se dieron a la vez, sino que corresponden a un ciclo violento de varios años. Por tanto, en Jebel Sahaba se han localizado los restos de la primera guerra de la humanidad.  

Sobre esta cuestión, una de las últimas publicaciones que he leído ha corrido a cargo de Alfredo González Ruibal, arqueólogo que ha investigado la historia del conflicto y ha volcado su conocimiento al respecto en Tierra arrasada: un viaje por la violencia del Paleolítico al siglo XXI, obra ganadora del Premio Nacional de Ensayo 2024. El autor repasa otra masacre prehistórica descubierta por los arqueólogos:  

Jebel Sahaba: Un cementerio de hace 13.400 años confirma la violencia  generalizada del Paleolítico | Ciencia | EL PAÍS

El sitio se llama Nataruk y se encuentra a treinta kilómetros de la orilla del lago Turkana, en Kenia. Pero hace diez mil años, la tierra seca y polvorienta de hoy era un estero fértil que se empantanaba en la estación de las lluvias.

Junto a él acampaban comunidades de cazadores-recolectores que cazaban con arcos y flechas, pescaban con arpones y recolectaban moluscos, vegetales y raíces. Hasta que un día el barro del estero acabó bañado de sangre.

En algún momento entre 9700 y 7000 a. C. fueron a parar a él los cadáveres de al menos veintisiete personas.  

En esta ocasión sí estamos ante una fosa común donde los vencedores arrojaron a los vencidos, entre ellos niños menores de seis años y una mujer embarazada. Así se entiende por la posición en la que se encontraron los cuerpos, desordenados, arremolinados y varios de ellos incluso boca abajo. 

Estos casos de violencia suponen el origen de la historia macabra de la humanidad, el capítulo uno del true horror. No son hallazgos generalizados a lo largo del espacio y tiempo prehistóricos, pero tampoco son exclusivos. 

Uno de los momentos clave de la humanidad es la llamada revolución del Neolítico y, sin embargo, es uno de los procesos que necesitan una mayor revisión histórica y su consiguiente divulgación para que el gran público borre conceptos erróneos que nos han inculcado desde pequeño.

La llegada del Neolítico se ha contado normalmente como la sedentarización de las poblaciones humanas, que empezaron a domesticar animales y plantas, pasando de cazadores-recolectores a ganaderos y agricultores. Y esto se ha contado como si fuera el gran avance del momento, como si todo cazador-recolector soñara con convertirse en ganadero y en cuanto pudo abandonó el taparrabos y se convirtió en vecino de una aldea.

Nada más lejos de la realidad. Sabemos que la agricultura no siempre cautivó a todo humano que la conocía y, de hecho, se conocen enfrentamientos entre grupos que vivían en sistemas económicos distintos y chocaron por el control de los recursos. Muchos poblados neolíticos fueron rodeados por un foso y una empalizada fortificada. Nadie amuralla su casa si no prevé que la ataquen.  

  • Prehistoria macabra
Los restos de víctimas de una masacre de la Edad del Bronce revelan un  suceso macabro

Y no solo la guerra forma parte del origen de la historia macabra de la humanidad. Uno de los aspectos más interesantes tiene que ver con los rituales, costumbres y acciones realizadas por culturas del pasado que nos resultan macabras hoy día. Se procura dar una explicación a todas ellas, pero en el caso de la prehistoria resulta difícil, cuando no imposible. No por ello vamos a dejar de mencionar algunos ejemplos llamativos.  

En Ofnet, al sur de Alemania, se descubrieron los restos de treinta y ocho cuerpos con unos siete mil quinientos años de antigüedad. Entre ellos había nueve mujeres y veinte niños. Todos fueron decapitados. En Sungir, Rusia, se halló una tumba que contenía dos esqueletos enterrados mirándose el uno al otro. Un chico de doce años y una chica de diez.

Los cuerpos fueron decorados con cinco mil cuentas de marfil cada uno, un sombrero y un cinturón con más de doscientos dientes de zorro, estatuillas y objetos de marfil. En Kanaljorden, Suecia, se dio un hallazgo inusual en yacimientos prehistóricos. Entre los restos se conservó incluso madera con una antigüedad de unos ocho mil años.

En concreto destacaron dos estacas, cada una de ellas con un cráneo incrustado. Desconocemos qué ocurrió en cada caso, pero una de las teorías compartidas por los tres ejemplos es que pudieron ser algún tipo de sacrificio ritual. De lo único que no hay dudas es que estamos ante los restos de ceremonias macabras. 

Todavía más difícil resulta explicar los restos hallados fuera de un contexto funerario. En la prehistoria se usaron huesos humanos para confeccionar objetos domésticos o piezas de decoración. Desconocemos las condiciones en las que fallecieron las personas cuyo cráneo acabaron sirviendo, por ejemplo, de paleta para las pinturas rupestres.  

Es común en la divulgación histórica que se limiten o directamente se silencien aspectos grotescos, sobre todo cuando no son necesarios para el discurso que se quiere contar. Así, lugares como Çatal Hüyük y Göbekli Tepe, ambos en Turquía, despiertan la admiración de los lectores, fascinados por estos poblados y/o santuarios tan sofisticados construidos en fechas tan tempranas como el 9000 a. C.

Nos maravillan las pinturas rupestres de Çatal Hüyük, pero también hay que saber que en ellas se muestran a buitres comiendo cadáveres sin cabeza. En Göbekli Tepe tenemos ejemplos de qué se hacía con los cráneos que faltan en las pinturas. Se despellejaban y se perforaban para que, mediante un cordaje, la mandíbula no se desprendiera del cráneo.

Luego se decoraban con arcilla, procurando reconstruir los rasgos faciales y se pintaban con ocre. Una de las teorías que intentan dar un porqué a estas prácticas argumenta que formarían parte de un culto a los antepasados.  

A pesar de todo lo explicado en este apartado, el origen del horror humano puede retrasarse muchísimo más en el tiempo. A decir verdad, los huesos humanos con las marcas más antiguas realizadas por otros humanos fueron fruto de una práctica con un millón de años de historia y que se sigue llevando a cabo hoy día.

Otra cuestión es determinar si estamos ante actos violentos o simple supervivencia, pues fueron las mismas marcas dejadas en ciervos, mamuts y demás animales consumidos por nuestros ancestros. Me refiero, claro, al canibalismo.  

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La inteligencia artificial también tiene su huella ecológica…


Esfinge(C.B.Jardi) — Estamos inmersos en la Cuarta Revolución Industrial, la revolución digital, que se caracteriza por una fusión de tecnologías que está borrando las líneas entre las esferas física, digital y biológica, para llevarnos a lo que llamamos mundo virtual.

La revolución digital nos ofrece el «atractivo» mundo virtual, pero, como todo lo humano, por muy virtual que sea y por más etérea que sea la nube donde habite, está anclado en la tierra y necesita de sus recursos. El anclaje de esta conectividad del mundo virtual con la realidad física son los centros de datos y los servidores repartidos por todo el mundo que gestionan el tráfico digital.

Para que el frenético tráfico digital no se detenga y todo funcione, estos centros de datos y servidores deben estar conectados las veinticuatro horas del día los 365 días del año. El hambre de estos monstruos digitales en cuanto a energía, agua y recursos minerales es enorme. Y cuanto más complejo es el sistema, más hambre y sed tiene.

Con la aparición del ChatGPT en 2022, empezamos a conocer una inteligencia artificial (IA) más evolucionada que la tradicional, la IA generativa, que, a diferencia de la tradicional, puede crear datos nuevos a partir de los datos de entrenamiento, lo que le permite generar contenidos creativos únicos. Esta nueva faceta la ha convertido en una aliada para las tareas diarias, incrementando su índice de popularidad. Se trata de un sistema más complejo; por tanto, con más hambre que la IA tradicional.

Está claro que la inteligencia artificial (IA), ya sea la tradicional o la generativa, ofrece innumerables aplicaciones y usos, que hasta hoy parecían inalcanzables. Pero, como toda novedad, enfrenta varios retos y limitaciones que se deberían superar sin demora.

La crisis climática se está intensificando debido fundamentalmente a la actividad humana, y la IA, como actividad humana que es al fin y al cabo, también tiene su parte de responsabilidad. Es cierto que muchas de sus aplicaciones ayudan a la sostenibilidad, pero ¿los beneficios económicos y sociales de la IA compensan el coste ambiental y social de su uso? Ahora mismo esto no está muy claro.

Por tanto, uno de los principales desafíos de la IA es medioambiental: por un lado, reducir el alto consumo energético e hídrico que requiere, tanto en la fase de entrenamiento como durante su funcionamiento, y, por otra parte, reducir el alto consumo de materias primas, concretamente minerales estratégicos, para la fabricación de componentes clave de la IA como por ejemplo centros de datos, servidores, procesadores y chips.

Como nos dice el World Economic Forum (Weforum), «a menudo, la IA es considerada una bala de plata para abordar el cambio climático; sin embargo, es importante comprender su verdadero potencial y sus limitaciones. La IA puede ayudar a escalar y acelerar los esfuerzos de sostenibilidad, pero, al igual que la kriptonita, sus demandas de energía podrían socavar sus beneficios si no se gestionan cuidadosamente».

Por ello es importante tener en cuenta todo el ciclo de vida de la IA para poder hacer balance entre todos los impactos positivos y negativos que genera en lo que se llama aguas arriba —consumo de recursos energéticos, agua y materias primas— y aguas abajo —impacto del uso de la IA en sus distintas aplicaciones—.

  • Impacto ambiental de la inteligencia artificial aguas arriba

Inteligencia artificial y su impacto ambiental: ¿cuánto de agua consume? -  Moda

Es aguas arriba donde el impacto ambiental de la IA genera más dudas, porque es aquí donde la IA puede impulsarnos hacia adelante o hundirnos por sus costes ambientales y sociales.

Con la expansión de las tecnologías basadas en la IA a todos los sectores de actividad, se prevé un aumento exponencial del consumo de recursos energéticos y minerales estratégicos. Ello obliga a reflexionar sobre el impacto que la industria digital tiene en el medio ambiente.

En este sentido, la OCDE, cuyo objetivo es mejorar el bienestar social y económico de la población mundial, pone su foco en la responsabilidad ambiental de la IA, porque considera que se está dejando de lado en su uso responsable.

La medición del impacto medioambiental de la IA no es nada fácil. Pero empiezan a aparecer informes que ofrecen datos, escenarios y previsiones.

Simplificando mucho la complejidad del cálculo, viene básicamente por dos factores: por un lado, que son muchas las empresas y organismos que están desarrollando la IA y se aplica a infinidad de sectores; y en segundo lugar, por la existencia de cierta opacidad sobre los avances. Por ello, la OCDE pone sobre la mesa la falta de un estándar para contabilizar el consumo de energías de la IA.

  • El hambre de energía y minerales estratégicos de la IA

La IA requiere una potencia de cálculo considerable. Según el Weforum, «se estima que los sistemas de IA ya consumen 33 veces más energía para completar una tarea que un software específico para esa tarea».

Siguiendo con lo que nos dice el Weforum, «a medida que los sistemas de IA se usen y se desarrollen más, el entrenamiento y la operación de los modelos incrementarán exponencialmente el número de centros de datos necesarios en todo el mundo, así como su consumo de energía. Esto ejercerá una presión cada vez mayor sobre las redes eléctricas ya sobrecargadas».

Si nos fijamos en la IA generativa, el consumo de energía es muy intensivo. Consume más electricidad que las actividades tradicionales de los centros de datos.

Según un informe de Goldman Sachs, teniendo en cuenta que el uso de la IA generativa seguirá en aumento en los próximos años, para 2030 se espera que la demanda de energía de los centros de datos se incremente un 160%.

Desde la perspectiva de la sostenibilidad, la absorción de esta creciente demanda se espera que sea con energía limpia y renovable. Para ello se requiere actualizar la red eléctrica de manera que facilite la importación y exportación de energía limpia incrementando la producción de energía renovable para que el suministro sea constante.

Y todo ello, con el añadido de que los conflictos armados seguirán afectando a los precios y generando preocupación por el suministro. En un escenario así, la tentación para absorber este incremento de demanda de energía aumentando el consumo de combustibles fósiles fácilmente disponibles a corto plazo es grande y preocupante.

  • ¿Qué son los minerales estratégicos?

Son recursos naturales esenciales para mantener la competitividad tecnológica de un país. Su suministro puede estar en riesgo debido a factores geopolíticos, económicos o ambientales.

minerales inteligencia artificial

Los minerales estratégicos también son vitales para la transición hacia las energías limpias y renovables en todo el mundo. Esto, junto a la expansión de la tecnología basada en la IA, hace prever que la demanda de estos materiales se incrementará exponencialmente en los próximos años.

Muchas regiones del mundo dependen de las importaciones de estos minerales para poder desarrollar las tecnologías de la IA. Por ejemplo, China es el mayor productor de tierras raras, lo que plantea un gran desafío estratégico.

Algunos de los principales minerales estratégicos esenciales para la IA:

  • Litio y cobalto, fundamentales para la producción de baterías ion-litio. Presentes en muchos dispositivos electrónicos, incluidos centros de datos y servidores, son cruciales para los smartphones, ordenadores y dispositivos portátiles y autónomos qua usan algoritmos con la IA.
  • Grafito, también fundamental para las baterías de ion-litio. El grafeno, derivado del grafito, es muy flexible y un muy buen conductor que se está investigando para su uso en electrónica.
  • Níquel, necesario para las baterías de alto rendimiento resistentes al calor.
  • Cobre, metal con excelentes propiedades de conducción térmica y eléctrica, clave para conductores y semiconductores.
  • Silicio, fundamental para la fabricación de chips.
  • Tierras raras, un grupo de diecisiete elementos químicos, los quince del grupo de los lantánidos más el itrio y el escandio. No es que sean raros en la corteza terrestre, pero se encuentran en bajas concentraciones y esto dificulta su extracción. Son elementos esenciales en las tecnologías modernas. Se usan para producir imanes de alta potencia, pantallas y catalizadores.

La extracción de estos minerales y de las tierras raras no son inocuos ni a nivel social ni a nivel medioambiental. En su mayor parte, se realizan en países donde los derechos humanos y los derechos ambientales están en entredicho. Países que, precisamente, en muchos casos no pertenecen al grupo de países consumidores de las nuevas tecnologías y donde lamentablemente el activismo social y medioambiental se cobra más vidas humanas por la defensa de los derechos humanos de sus habitantes.

Actualmente, las externalidades negativas que genera a nivel ambiental y social la actividad minera y sus infraestructuras para la extracción de estos minerales son muchas. Algunas de las más significativas son:

  • Impactos ambientales:
  • Deforestación y pérdida de biodiversidad con la destrucción de hábitats naturales.
  • Contaminación del agua afectando la salud de las personas y la vida acuática.
  • Emisiones de gases y polvo que afectan a la calidad del aire, repercutiendo en la salud de las personas, en la fauna y la flora.
  • Impactos sociales:
    • Desplazamiento de comunidades con la consiguiente pérdida de hogares y medios de vida.
    • Conflictos sociales entre empresas mineras y comunidades, debido al reparto desigual de los beneficios económicos y los impactos ambientales.
    • Distribución desigual de beneficios.

En los países consumidores de nuevas tecnologías no debemos olvidar estas externalidades negativas que se producen lejos de nuestras fronteras y que subrayan por activa y por pasiva la apremiante necesidad de implementar prácticas mineras responsables y sostenibles para mitigar el impacto.

  • La sed de la IA

La Sed de Poder de la IA Podría Estar Agotando Los Suministros de Agua -  Decrypt

El peor enemigo de los centros de datos es el calor.

Ya hemos comentado que los monstruos digitales no pueden dejar de funcionar. El non stop del frenético tráfico digital calienta sobremanera los centros de datos, que necesitan ser refrigerados y, para ello, requieren una cantidad ingente de agua. Esto se está convirtiendo en un verdadero quebradero de cabeza para las empresas propietarias, que invierten miles de millones en infraestructuras que demandan muchos recursos hídricos.

Según el Weforum, en Estados Unidos el agua consumida por el «Data Center Alley» en Virginia (donde hay la mayor concentración mundial de centros de datos, ya que se estima que el 70% del tráfico de internet del mundo pasa por allí) se ha disparado casi dos tercios desde 2019.

Haciendo referencia a los datos de Dglt Infra (el grupo de investigación especializado en infraestructuras digitales), los centros de datos en Estados Unidos usaron más de 283 millones de metros cúbicos de agua en 2023, lo que equivale al consumo de agua de la ciudad de Londres durante cuatro meses.

Evidentemente, el impacto ambiental de este crecimiento podría ser muy sustancial, sobre todo en regiones de estrés hídrico, como la propia Virginia.

  • Impacto ambiental de la IA aguas abajo

Es aguas abajo donde se ven los impactos positivos. Realmente, la IA tiene potencial para acelerar y ampliar los esfuerzos hacia la sostenibilidad.

Según el Weforum, los informes predicen que de aquí a 2030 la IA puede ayudar a mitigar entre un 5% y un 10% las GEI (emisiones de gases de efecto invernadero).

Desde la gestión de cadenas de suministro complejas hasta la optimización de las redes energéticas, pasando por la agricultura de precisión, la IA permite medir, predecir y optimizar el impacto ambiental de maneras que los métodos tradicionales no pueden igualar. Incluso una parte importante de la integración de las energías renovables a la red depende de la IA para optimizar el almacenamiento de la energía.

Todo ello nos puede hacer pensar que la IA resolverá la crisis medioambiental, pero sería un error. Como nos dice el Weforum, la IA sola no es un salvoconducto hacia la sostenibilidad, pero es una potente herramienta que puede ayudar mucho.

Para que realmente sea una potente ayuda para conseguir la sostenibilidad, la respuesta a la pregunta «¿los beneficios de sus aplicaciones compensan su desmesurado consumo energético, hídrico y de recursos minerales?», debería ser que sí.

El reto que supone equilibrar su creciente consumo de energía, agua y recursos minerales con su beneficio social es mayúsculo. Requiere superar muchos hitos complejos e interrelacionados donde todas las partes interesadas sean capaces de llegar a un punto de encuentro que nos beneficie a todos, no solo a las partes que obtengan «tajada» monetaria, o, como los llamamos comúnmente, «los de siempre».

Se requiere un ejercicio de generosidad por parte de los intereses económicos, los intereses políticos y los intereses sociales. Todos deberán ceder para que, al final, gane la humanidad entera, sin distinción de origen, religión, sexo o edad.

Viendo el panorama tan deshumanizado que está generando la Cuarta Revolución Industrial, parece imposible que se pueda producir este ejercicio de generosidad y se logre la integración económica de todos los servicios productivos, la integración social y política que reduzca las brechas sociales (económicas, digitales, de género…), y la integración medioambiental que reduzca la huella ecológica de la humanidad.

Pero no perdamos la esperanza. Se dice que la Quinta Revolución Industrial será conocida como «la revolución de la sostenibilidad digital», donde la humanidad estará en el centro.

Aunque los expertos dicen que la Quinta ya está llamando a la puerta de la Cuarta para que la deje pasar, todavía nos queda la difícil tarea de superar la asignatura pendiente más importante y trascendente para llegar al bien común, que sitúe a la humanidad en el centro de todas las decisiones: la aceptación y el respeto a la diversidad que supone la humanidad, que se manifiesta de forma múltiple y diversa en cada uno de los seres humanos que la formamos.

«Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto; así se rompe el frágil contrato social que sostiene a una nación; porque un gobierno sin ética desmorona la confianza del pueblo» (Confucio).

nuestras charlas nocturnas.

Wolframio y molibdeno, los minerales de las dos guerras mundiales…


historia de la historia(J.Sanz) — Desde que el ser humano dominó el fuego y aprendió a fabricar armas golpeando o puliendo piedras, o trabajando madera o huesos de animales, la tecnología y la guerra han mantenido una incesante relación simbiótica en la que la práctica bélica ha servido para fomentar la innovación, en tanto que la introducción de soluciones tecnológicas nuevas ha transformado la forma de hacer la guerra.

Con el objetivo de ser más letales, protegerse frente al enemigo o matar desde más lejos, durante las dos Grandes Guerras el wolframio y el molibdeno fueron la avanzadilla de una verdadera revolución de los metales que se desarrollaría a lo largo del siglo XX y que continúa hoy en día con las llamadas tierras raras.

Cuenta Juan Eslava Galán, en su libro «Los años del miedo«, una anécdota de un paisano gallego que se encontraba preparando los aperos para salir a segar el heno, cuando un lujoso coche llegó hasta la puerta de su casa. Se apearon de él dos tratantes de la comarca y un señor trajeado con un elegante abrigo y un sombrero de ala.

Los tratantes, conocidos del paisano, se acercan y le dicen que el caballero -para más datos alemán- le quiere comprar su casa. Antes de que el paisano los mande «al carallo», le dicen:

Pero sólo las paredes. Se lleva las piedras y a ti te queda el solar para hacer otra casa. Te paga 20.000 reales. Con este dinero te puedes hacer otra casa más grande y te sobra la mitad.

El labriego no lo ve claro, no puede ser que alguien me ofrezca tanto dinero por unas piedras. Vale que tienen un brillo especial cuando les da el sol, pero las hay a patadas. Al final, los tratantes logran convencerlo. Al cabo de unos días, llega el alemán con el dinero y la cuadrilla que le acompaña derriban la casa y cargan las piedras en camiones.

La particularidad de las piedras con las que el paisano había construido su casa era que tenían un alto contenido en wolframio, también llamado tungsteno, un mineral estratégico durante la Segunda Guerra Mundial.

¿Y por qué? Pues porque su punto de fusión es el más alto de todos los metales, superior a los 3400°C; el punto de ebullición es el más alto de todos los elementos conocidos; después del diamante, es el elemento más duro; es muy resistente a la corrosión; tiene una elevada resistencia térmica y gran conductividad.

Vamos, el «ingrediente» perfecto para endurecer la punta de los misiles con las que atravesar los blindajes enemigos, así como para reforzar los blindajes y que los misiles contrarios no los perforasen.

Cuando sus reservas de wolframio se agotaron, y dado que no poseían minas de ese metal en su territorio, los alemanes utilizaron todos los medios a su alcance para conseguirlo y dirigieron su mirada hacia Portugal y España, sobre todo a Galicia, los únicos países europeos que tenían menas de wolframio.

Cuando los aliados entraron en el mercado, no porque lo necesitasen para su industria de guerra —que no lo necesitaban por contar con suficientes fuentes de aprovisionamiento — sino para reducir las partidas que llegaban a la Alemania nazi, los precios del wolframio se dispararon.

De esta forma, Galicia se llenó de agentes alemanes dispuestos a conseguir el wolframio a cualquier precio y de espías aliados decididos a evitarlo. Las minas de la comarca de Carballo pasaron a tener una importancia estratégica desconocida hasta aquella época, cuando el precio del mineral se multiplicó por cien, lo que propició que se crease una extensa red de contrabando y de minas clandestinas.

En ese 1943, el mineral en cuestión se había convertido, en términos de su valor, en el primer producto español exportado, y alcanzó su máximo precio: 285.000 pesetas por tonelada.

Sin embargo, la situación dio un giro espectacular en la primera mitad de 1944, cuando los aliados exigieron —por iniciativa de Estados Unidos— a España que dejase de vender wolframio a los alemanes bajo la amenaza de corte del suministro de productos petrolíferos y a la que Franco se resistió hasta finales de abril de ese año.

Fue durante este intervalo cuando se produjo el citado corte. Posteriormente, con la casi imposibilidad de hacer llegar el wolframio a Alemania por la ocupación aliada del territorio francés, fue desapareciendo el comercio con este país. Lo que, sumado al cese de las adquisiciones aliadas, provocaría el fin de la fiebre del wolframio.

Y si el protagonista de la Segunda Guerra Mundial fue el wolframio, el de la Primera, con un guion muy similar, sería el molibdeno.

Químicamente, el molibdeno guarda una relación estrecha con el wolframio, compartiendo la capacidad de formar aleaciones muy duras con el hierro y con otros elementos. Las características más notables del molibdeno son su elevado punto de fusión (2623 °C) y su baja expansión al calentarse.  Esto significa que el molibdeno resulta un buen material para usar cuando se necesita resistencia y estabilidad a altas temperaturas, por ejemplo en los hornos… o en los cañones Gran Berta.

La fábrica de armamentos alemana Krupp construyó en 1914 este gigantesco cañón de 70 toneladas que disparaba obuses de hasta 830 kg de peso a una distancia de 12 kilómetros. 

Además de tener que transportarlo desmontado, por su tamaño y peso, y tener que emplear a unas 200 personas durante seis horas en volverlo a montar, tenía un problema operativo: para lanzar esos proyectiles tan pesados se necesitaba emplear enormes cantidades de pólvora que generaban un calor abrasador que podía deformar el tubo e incluso resquebrajarlo.

Así que, había que limitar el número de disparos y no «sobrecalentar» al monstruo. Y aquí es donde Krupp introdujo el molibdeno para reforzar el acero y convertir a la segunda generación de cañones más resistentes y destructivos.

Y se vuelve a repetir la historia: Alemania no tenía minas de molibdeno y sus reservas se agotaban. De hecho, el único suministro a nivel industrial se encontraba en una mina de Bartlett Mountain, en Colorado (Estados Unidos). Así que, había que hacerse con aquella mina a la que, hasta la fecha, nadie había prestado atención.  Los alemanes crearon una división americana de la compañía Metallgesellschaft -con minas, fundiciones y refinerías por todo el mundo-, bajo el «zalamero» nombre de American Metal.

Debido a su neutralidad, el despistado gobierno norteamericano no puso trabas en un principio a que la sucursal de patriótico nombre enviase a uno de sus ejecutivos a intentar negociar el suministro de molibdeno, sin reparar en que el directivo, de nombre Max Schott, era en realidad un agente alemán cuyo única misión era hacerse con toda la producción de la mina.

A partir de ese momento, en Bartlett Mountain se pudo asistir a una especie de western que incluía pistoleros, extorsiones y emboscadas,  hasta que, según Schott, el propietario de la mina, Otis King, «accedió» -voluntariamente- a venderla a American Metal por 40.000 dólares.

Todo cambió cuando en 1917 los franceses y los ingleses se hicieron con algunas piezas de artillería germanas y por un proceso de ingeniería inversa averiguaron la particularidad de aquel acero. ¡Estaban siendo machacados por culpa del molibdeno extraído en una mina de su propio aliado! -recordemos que EEUU entró en la Primera Guerra Mundial ese mismo año-.

Los federales tomaron el control de la mina, cerrando las instalaciones de la pintoresca American Metal y acabaron para siempre con sus actividades. Pero el daño ya estaba hecho…

P.D.: Se habla, se dice, se comenta que, a pesar de que los químicos del siglo XVIII lo seguían confundiendo con plomo, en el siglo XIV un herrero japonés añadía a sus espadas samurái un poco de molibdeno. Eran las más codiciadas del mundo. Este hombre murió sin revelar su secreto, con lo que las espadas perfectas dejaron de fabricarse y no se supo su secreto hasta 500 años después.

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300 años de Casanova: rompecorazones, estafador y poeta…


DW —- «Me sentí nacido para el bello sexo; lo he querido toda mi vida, y me he dejado querer tanto como he podido», escribe Casanova en sus Memorias. Menciona a 116 amantes por su nombre, aunque los historiadores suponen que tuvo relaciones con varios miles. Entre ellas, se encontraban damas de alto rango y muchachas de buenas familias, pero también prostitutas e incluso dos monjas.

– Nunca se casó

Sus numerosas conquistas incluyen a Marie-Louise O’Murphy, la amante del rey francés Luis XV. A menudo prometía matrimonio a las damas, pero nunca llegó a casarse. Y aunque su inestable estilo de vida era conocido, según se cuenta, muchas sucumbieron a su encanto.

Sin embargo, Casanova fue «un gran pensador, escritor y filósofo que injustamente ha pasado a la historia sólo como un gran amante», asegura el italiano Carlo Parodi. Por eso, Parodi abrió un museo sobre su famoso compatriota, en 2018, en Venecia. (Aunque este no sobrevivió a la pandemia de coronavirus, la fundación que lleva el nombre de Casanova anuncia la inauguración de otro, el Museo Oficial Giacomo Casanova, en el Palacio Zaguri de Venecia, para septiembre de 2025.)

La vida de Casanova se ha llevado al cine varias veces. Aquí, con Heath Ledger en el papel principal (2006).

– Infancia, educación y mecenas

Giacomo Girolamo Casanova nace el 2 de abril de 1725, hijo mayor en el seno de una familia de actores. Sus padres salen a menudo de gira y lo dejan al cuidado de su abuela Mariza. A los 12 años estudia derecho secular y eclesiástico en la Universidad de Padua, y a los 17 se doctora.

No pone fin a su carrera sacerdotal tras caer borracho del púlpito durante un sermón. Lo hizo tres años después: la profesión no le gusta mucho y su bolsa se llena menos de monedas que de apasionadas cartas de amor.

Prueba suerte en una amplia variedad de profesiones: secretario, alférez y teniente, violinista de orquesta, poeta y escritor, alquimista, agente secreto de la Inquisición, especulador financiero, diplomático y bibliotecario, por nombrar sólo algunas.

Para Casanova, el mundo de gente pobre del que proviene es una abominación. Quiere pertenecer a quienes admira deslumbrado: los patricios. No le atrae la arrogancia de clase de la nobleza, pero sí su vida cómoda y lujosa.

Casanova apoya al respetado senador Matteo Bragadin al sufrir éste un derrame cerebral, y eso le gana un mecenas. «Quienquiera que seas», dijo Bragadin al entonces joven de 21 años, «te debo la vida». A partir de entonces, recibe alojamiento y comida gratis, un sirviente, una góndola, diez ducados de oro al mes para gastos de bolsillo y la promesa de recibir apoyo toda su vida.

– Espectacular fuga de las Cámaras de Plomo

Casanova se convierte pronto en el favorito de la alta sociedad. Tiene una amplia educación en ámbitos como la teología, la alquimia, la medicina y las matemáticas: el veneciano puede opinar sobre cualquier tema.  Además de italiano, habla también francés, griego y latín, y es un conversador entretenido. No le resulta difícil cautivar a la gente. Pero provoca repetidamente la ira de la clase alta.

El 26 de julio de 1755, fue encarcelado en las infames Cámaras de Plomo, un calabozo en el ático del Palacio Ducal veneciano con techo de plomo. Se le acusa de blasfemia e «insultos contra la santa religión», de poseer libros prohibidos, de practicar la magia y de seducir a los jóvenes hacia el ateísmo. Es probable, especula Casanova, que se haya ganado la enemistad del inquisidor estatal Condulmer, por el afecto de una dama a la que el propio Condulmer cortejaba.

Grabado en madera del siglo XIX: Casanova languidece en prisión.

Giacomo sufre fiebre y escalofríos, las pulgas le chupan la sangre y el ambiente es insoportablemente sofocante en su mazmorra. «El único pensamiento que me dominaba era el de escapar”, escribió más tarde. Nadie había escapado antes de las Cámaras de Plomo, pero Casanova lo logra. Viaja a París, donde ya se ha difundido la historia de su espectacular fuga y es celebrado como héroe.

– Malabarista financiero

Casanova es un brillante estafador. Se hace repetidamente con grandes sumas de dinero que le confían almas crédulas, especialmente mujeres.

La idea de fundar una lotería en Francia en 1757 también le reportó una ganancia inesperada; el puesto de director es extremadamente gratificante. Sus arcas se llenan con difíciles transacciones financieras en las bolsas de valores del extranjero por encargo secreto del ministro francés de Exteriores.

No obstante, Casanova está constantemente en quiebra porque gasta generosamente el dinero y es adicto al juego. Pero, gracias a su absoluta autoconfianza, personas de alto rango lo avalaron repetidamente con elogiosas cartas de recomendación. A partir de 1758, Casanova  se presentó audazmente con el título aristocrático de «Caballero de Seingalt», que se otorgó a sí mismo. Aun así, acaba en prisión seis veces a lo largo de su vida y fue deportado de otros tantos países.

– Viajero inquieto

A lo largo de su vida, viajó de corte real en corte real por toda Europa. Su talento para moverse siempre en los mejores círculos le proporciona contactos ilustres. Conoce a Mozart y Voltaire, conversa en Roma con el Papa Clemente XIII, quien lo nombra Caballero de la Espuela de Oro. Federico el Grande le ofrece un puesto como profesor en la escuela de escuderos de Pomerania, que él rechaza. La zarina rusa Catalina la Grande lo recibe dos veces.

Posiblemente, ninguno de los contemporáneos de Casanova haya llegado tan lejos como el veneciano: los historiadores calculan que recorrió una distancia equivalente a la circunferencia de la Tierra, con los medios de transporte de la época, a caballo, en carruaje o en barco. Al regresar a Venecia en 1774, tras 17 años de exilio, estaba físicamente agotado.

De procedencia humilde, pero educado, Casanova recorrió el mundo, se codeó con la alta sociedad y escribió sus memorias en la vejez.

– Legado

Con 60 años, solo y amargado, Casanova fue contratado como bibliotecario del conde Waldstein en el castillo bohemio de Dux en 1785. Cinco años más tarde, comenzó a escribir sus Memorias, que se extienden a lo largo de 3.700 páginas. El 4 de junio de 1798, murió a la edad de 73 años a causa de la sífilis o una enfermedad de la vejiga, nunca se supo con certeza.

Sus Memorias se mantuvieron en secreto hasta el siglo XX: los censores no toleraron las francas descripciones de sus aventuras sexuales. Se vendían en secreto. Pero, cuando finalmente se publican, lo inmortalizan.  La obra ofrece una visión única de la vida y la sociedad de su época, está traducida a 20 idiomas y es el manuscrito más caro del mundo: en 2010, el Estado francés lo compró por siete millones de euros.

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Sueños, relatos y trances: aceptar es cromprender no resignarse…


Sueños, relatos y trances: ver, oír, sentir - Jot Down Cultural Magazine

Tanto los sueños, como los relatos y los patrones de trance hipnótico comparten esto. Aceptar partes de nuestra personalidad que aparentemente son negativos porque no nos son gratos.

  • Sueño

JotDown(B.Ortin) — Vienen a buscarme para que recuerde la cita que tenemos en el teatro. Me ilusiona hasta que me explican que uno de los actores soy yo. Entonces experimento el pánico escénico, esta vez el de verdad.

Me defiendo tímidamente para que no se me note. Les digo que faltan ensayos, que hace un año me propusieron participar en una obra de teatro, pero que todo quedó en eso, que ni siquiera recuerdo el tema.

Todos insisten en que no me preocupe, lo cual dispara mi angustia.

Finalmente vamos al teatro y está abarrotado. Hay una gran algarabía jubilosa. No se puede pasar de la gente que hay. Todos están excitados con la misma intensidad de mi propia excitación, pero la mía es de miedo… tendente al pánico.

Vuelvo a cuestionar el proyecto y me explican que es un ensayo pero que ahora se ensaya así, con público. Me parece extraño, todo tiene la pinta de un estreno en toda regla.

Camino por el pasillo central del teatro y subo al escenario, el griterío sube.

Lentamente voy dándome la vuelta hacia el público, siento el miedo a la misma velocidad que noto cómo mi conciencia emerge con lucidez, hasta que me despierto.

(Denia, 20 de agosto de 2011)

El lenguaje hipnótico: ensoñaciones, sueños y trances - Jot Down Cultural  Magazine

Una de las funciones de la ensoñación onírica es mostrarnos las polaridades a las que debemos enfrentarnos. En realidad, lo que provoca sufrimiento es negar la que consideramos negativa. Los sueños traen a veces el mensaje de lo sombrío, para que podamos convertir el problema en un recurso.

Soñar siempre historias positivas no nos ayudaría con nuestro aprendizaje. Visionar lo negativo y lo sombrío nos permite ver la adversidad de frente para convertir la tragedia en un obstáculo que podemos salvar con los recursos que a menudo nos hace intuir el sueño.

Partir del miedo, en ocasiones nos ayuda a identificar al depredador que pone en riesgo nuestra vida.

  • Aceptar la tensión o ansiedad para entrar en trance

No es necesario estar relajado para entrar en trance hipnótico. Si te encuentras en un estado de gran tensión o ansiedad y encuentras que te resulta demasiado difícil relajar esa tensión para entrar en trance, es posible utilizar ese mismo estado de estrés, tensión o ansiedad para inducir un estado hipnótico.

En su libro Trancework (1990), el psicólogo Michael Yapko describe la manera de aprovechar la ansiedad y la tensión para inducir un trance: 

Usted acepta el estado mental en que se encuentra, sea cual sea (ansiedad, recelo, o incluso escepticismo) y de esa manera, con la aceptación sin críticas, no crea ningún conflicto con esa situación.

Entonces comienza a pensar en alguna experiencia pasada en que se sentía tan cómodamente sumido en la experiencia que no prestaba atención a las cosas que sucedían a su alrededor.

Otra estrategia es la que propone Ernest Rossi (1976), quien refiere el modo cómo Erickson aprovechaba la ansiedad de sus pacientes para inducir un estado de trance. La concentración en algún blanco visual o, incluso, en la propia experiencia física de tensión o ansiedad es un punto de foco que sirve para absorber y distraer la atención.

Por ejemplo, como lo describe Rossi en Hypnotic RealitiesErickson consigue que un paciente muy angustiado y nervioso se concentre en un reloj:

Quizá podría concentrarse en la manecilla del reloj que se mueve. Puede seguir con los ojos el movimiento del segundero. Permita que su atención se absorba en ese movimiento. Observe de qué manera siente su tensión mientras se centra en el movimiento del segundero. Podría imaginarse cómo giran los engranajes del reloj, imagínese cómo podría estar huyendo la corriente eléctrica igual como fluye al mismo tiempo la energía en su propio cuerpo.

Envuélvase en esa experiencia de concentración, y si otros pensamientos vienen a distraerlo, acójalos, siempre con su atención visual centrada en el reloj. Tal vez va a sentir que el corazón le late apresuradamente, es posible incluso que descubra que el ritmo del corazón es similar o parecido al del movimiento del segundero. vea si logra encontrar un ritmo y absorberse en él.

Este tipo de enfoque permitirá la generación de un trance y entonces avanzarás por un estado de transición hacia otro foco u objetivo de tu elección.

El paso siguiente es imaginarse o visualizar las sugestiones.

Sueños, relatos y trances 345 po

  • Relato: el dolor ha sido uno de mis maestros

El dolor está íntimamente unido a mi memoria. Me recuerdo desde (casi) siempre con dolor. Especialmente de hueso.

El dolor ha contribuido a crear y aumentar mi conciencia. Conciencia del cuerpo y de la realidad en la que habita. Cuando la atención se despista y dispersa en otros focos, el dolor la centra en lo esencial. Avisa de lo importante para mantener la vida a salvo marcando un eje indiscutible de prioridades.

Me enseñó a determinar lo esencial y a diferenciarlo de lo secundario. Indica de modo instantáneo de qué hay que ocuparse.

No lo deseo, pero su vigor me obliga a aceptar su existencia. Porque si lo niego es peor, él se encarga de recordarme su presencia aumentando su intensidad. Los mejores patrones hipnóticos de analgesia que conozco se basan en centrar la atención en él, en lugar de evitarlo. Le viene mal que lo ignoren, se rebela contra ello, creciendo. Porque su objetivo final es defender la vida, aunque su lenguaje sea tosco y poco refinado.

El dolor marcó grandes vías de mi orientación existencial. De la vida deportiva que deseaba de niño, cuando era capaz de jugar al fútbol cuatro horas diarias, me detuvo a observar el transcurso del tiempo. Recuerdo horas de contemplación de la evolución del sol durante el día a través de la ventana de la habitación que fue mi primer lecho de dolor. En la casa de mis padres.

La primera respuesta que genera el dolor es el rechazo: —Me estoy convirtiendo en un niñato flojo y malcriado. Me escucho demasiado. Debo sobreponerme a estas pequeñas molestias —me digo a mí mismo. Y cuando él percibe esta respuesta se incrementa hasta que tomo conciencia de que no es un invento mío sino un estado que emerge y debo atender. 

El dolor me enseñó el camino para comprender cómo la queja lo multiplica de modo estéril y lo convierte en algo más pesado de llevar. Me enseñó a evitar relaciones y ambientes sociales presididos y centrados en la queja y carentes de respuestas de solución.

No dije, por obvio, que el dolor organiza mi agenda, me hace cambiar el eje de prioridades a atender de modo inmediato. 

El dolor ha sido y es mi gran vía de autoconocimiento e investigación acerca de cómo puedo estarlo provocando y cómo puedo evitarlo.

(Bernardo Ortín, 2023)

El impacto corporal del sueño y el lenguaje hipnótico - Jot Down Cultural  Magazine

Tanto los sueños, como los relatos y los patrones de trance hipnótico comparten esto. Aceptar partes de nuestra personalidad que aparentemente son negativos porque no nos son gratos. 

Conviene reafirmar que aceptar no significa desear ni aprobar, simplemente reconocer que son elementos que forman parte de nuestra existencia. 

Mantén cerca a tus amigos, pero aún más cerca a tus enemigos

(Michael V. Gazzo. El padrino

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La Tierra estuvo a punto de ser impactada por una tormenta solar de clase X1.1, dicen científicos…


La NOAA advirtió sobre una tormenta solar que estuvo muy cerca de la Tierra.

Infobae(D.Mérida) — La Tierra evitó consecuencias mayores tras una llamarada solar de clase X1.1 registrada el 28 de marzo de 2025 a las 15:20 UTC, según informó el Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC) de la NOAA.

El fenómeno fue detectado como una explosión repentina de radiación proveniente de la región activa AR4046, ubicada en la superficie del Sol, y fue clasificado como un evento R3 por su potencial de interferencia en comunicaciones de alta frecuencia. Aunque el evento fue fuerte, la mayoría de la energía no se dirigió hacia la Tierra, lo que limitó los impactos inmediatos.

Las imágenes publicadas por la NOAA muestran la intensidad del fenómeno, acompañado de una eyección de masa coronal (CME) visible como una nube de plasma saliendo del borde solar. Según explicó Fox News, aunque el estallido fue potente, no generó alteraciones graves en la magnetósfera terrestre.

Aun así, expertos en clima espacial señalan que la región AR4046 se mantendrá activa al menos una semana, lo que eleva la posibilidad de nuevos episodios, sobre todo si se produce una alineación más directa entre el Sol y la Tierra.

El evento se produce en un contexto de alta actividad solar, poco después del pico del Ciclo Solar 25, alcanzado a finales de 2024. De acuerdo con la NASA, durante los picos solares aumentan las probabilidades de que ocurran tormentas solares, provocadas por una compleja red de campos magnéticos que se distorsionan y reconectan, liberando grandes cantidades de energía.

Las llamaradas como la reciente X1.1 pueden generar desde apagones de radio hasta auroras polares visibles en latitudes inusuales.

Según la NOAA, las erupciones de clase X pueden degradar o interrumpir señales de radio en la cara diurna de la Tierra, afectando especialmente las bandas de frecuencia alta (HF) utilizadas en aviación y navegación marítima.

Estas interrupciones pueden durar desde minutos hasta un par de horas. Aunque esta llamarada no causó efectos generalizados, los usuarios de radio HF en zonas del hemisferio iluminado reportaron pérdidas temporales de señal.

Los especialistas también advierten que si una CME se dirige directamente a la Tierra, podría generar una tormenta geomagnética, con efectos sobre satélites, redes eléctricas y sistemas de navegación.

De acuerdo con la NASA, las CMEs más rápidas pueden alcanzar el planeta en aproximadamente 15 horas, mientras que otras tardan varios días. Por eso, el monitoreo constante de la actividad de AR4046 será clave en los próximos días.

Actualmente, el Sol atraviesa una fase de declive dentro del ciclo solar, que dura en promedio 11 años. Según investigadores de la Universidad de Harvard, el Ciclo Solar 25 se extenderá hasta al menos 2031. A pesar de que el máximo de actividad ya fue superado, eventos intensos pueden continuar, como ha ocurrido en ciclos anteriores.

La NASA recuerda que los campos magnéticos del Sol se invierten durante estos ciclos, un proceso que genera inestabilidad y fenómenos como las llamaradas solares y las eyecciones de masa coronal.

Las tormentas solares de gran magnitud pueden tener impactos graves en las telecomunicaciones del planeta.

Precedentes históricos: 2003 y 2024

Aunque las llamaradas solares clase X no son comunes, tienen antecedentes significativos. En mayo de 2024, la Tierra fue impactada por una serie de llamaradas entre X5 y X8.7, que provocaron auroras visibles hasta Florida y el Caribe. Y en octubre de 2003, el conocido evento como la “Tormenta Solar de Halloween” interrumpió servicios satelitales y comunicaciones aéreas durante varias horas. Aquel episodio subrayó la capacidad de estos fenómenos para alterar sistemas tecnológicos en el planeta.

Los expertos consideran que la actividad solar puede mantenerse intensa incluso años después del máximo solar, lo que implica que fenómenos como el registrado el 28 de marzo no son inesperados. El SWPC de la NOAA continúa emitiendo alertas y monitoreos en tiempo real para anticipar posibles tormentas geomagnéticas si se detectan CMEs dirigidas hacia la Tierra.

La atención de los científicos se centra ahora en la evolución de la mancha solar AR4046, que ya ha demostrado un alto nivel de inestabilidad. Si esta región gira hasta alinearse plenamente con la Tierra, nuevas llamaradas podrían tener efectos más directos sobre la atmósfera y los sistemas de comunicación global.

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Opinión: Lo que el 2015 no nos advirtió que venía…


Fernando Botero, Pablo Escobar muerto (2006). La última década ha estado marcada por momentos históricos en la política, el deporte y la cultura, reflejando cambios profundos en Colombia y en el mundo

Meer(J.A.Rodríguez) — En el 2015, un inicio aceptable nos engañó con la posibilidad de una maravillosa nueva trilogía: Star Wars: Episodio VII – El despertar de la Fuerza. Tendrían que pasar algunos años para darnos cuenta que el camino no era ese, que todo era un espejismo y que dichas cintas pondrían en entredicho la calidad del director J.J. Abrahams, dedicado ahora a roles distintos, menos creativos; lejos está de su película Super 8 (2011).

También me atrevo a decir que la nueva trilogía prendió ese incendio en Hollywood que trae reencauches y remakes por montones: las productoras prefieren los estudios de mercado y el fanservice a un buen guión.

Hace una década, Colombia gozaba de Nairo Quintana, el ciclista que nos ilusionaba con ganar un Tour de Francia. Teníamos a uno de los mejores exponentes de ese deporte dominado por Europa. Nadie veía que el futuro rey venía de un país más cerca al este: Eslovenia.

Nairo logró ser segundo del Tour, campeón de la Tirreno-Adriático y el tercer mejor ciclista del 2015 en el ranking de la Unión Ciclista Internacional (UCI). Extrañamos esos momentos ahora que Tadej Pogačar se lleva títulos de manera continua. Podemos, al menos, decir que nos quitamos la espinita del Tour: cuatro años después, Egan Bernal se convirtió en el primer latinoamericano en ganarlo y el más joven en 110 años.

Con el fútbol nos sentíamos mejor: en 2014 volvimos al Mundial, a Brasil; el primero en el siglo XXI. En la Copa América de 2015, la primera que ganó Chile, además de local, Colombia quedó fuera en segunda ronda: penaltis con Argentina. Se repetirá en 2021 ese desenlace en la Copa América de Brasil; se repetirá eso de sufrir por penaltis ante Inglaterra en Rusia 2018. Ha sido una mejor década, pero las derrotas dolorosas jamás se han ido. Ni hablemos de la final de la Copa América del 2024.

Pero no solo de fútbol vivimos en mi país: firmamos el acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) en 2016. Llegó el primer presidente de izquierda, Gustavo Petro. También le dijimos ‘No’ a la paz en un plebiscito y tuvimos un mandatario que ahora es DJ.

Fernando Botero, Carnaval (detalle), 2016
Fernando Botero, Carnaval (detalle), 2016

El expresidente Álvaro Uribe fue llamado a juicio por un tema de testigos falsos y la cifra de civiles asesinados por las fuerzas militares (6402) y presentados como bajas de combate, según la Comisión de la Verdad, se ha puesto en duda.

En 2015 me sentí reivindicado como periodista: la bielorrusa Svetlana Alexiévich ganó el Nóbel de Literatura, el primero otorgado a una autora tan cargada de no ficción.

Fue ese año que me lancé a leer por primera vez Voces de Chernóbil. Libro duro, denso, extenso, doloroso, necesario e increíble.

En 2018 vería fragmentos en la serie Chernóbil. En 2023 me decidí a releer el libro y en 2024 repetir la serie.

Puedo decir que esa marca me quedará, aún cuando llegue la década en que no pueda recordar cómo me la hice.

Quizás esa marca, ahora que lo pienso, haya sido la semilla de mi escritura.

Ya lo había intentado, pero el convencimiento que solo ocurrió en ese 2015, se reforzó en el 2018 y desembocó en un libro en el 2023.

Para ese proceso, leí en esta década tremendas obras como Una historia del mundo en diez capítulos y medio de Julian Barnes, Temporada de huracanes de Fernanda Melchor, El ruido y la furia de William Faulkner, Me llamo Hokusai de Christian Peña, Los suicidas del fin del mundo de Leila Guerreiro, Sofoco de Laura Ortiz. Releí Pedro Páramo dos veces; pocas, considero.

Retomando los premios, creo que en esta década perdí cualquier interés de todo reconocimiento de la industria musical. Puedo entonces hablar de los artistas que descubrí en estos diez años: Stromae, Metronomy, Karen y los Remedios, Alcolírycoz y Apparat.

En estos diez años se fue el artista plástico más reconocido de Colombia, Fernando Botero. También el primer campeón de la Vuelta a Colombia, el ‘Zipa’ Forero. ¡Murió Maradona! Ahora sí de verdad. Se murió la carrera deportiva de Miguel Ángel López, uno de los mejores ciclistas que tuvimos en esta década.

En marzo de 2015, escribí de ese día en que Ronaldinho Gaucho jugó ante Independiente Santa Fe, que en 2015 ganaría la Copa Sudamericana. Fue mi primer artículo aquí. Fue mi primer ejercicio periodístico fuera de las conexiones universitarias y de las dependencias publicitarias. En marzo de 2015 empecé este ejercicio que por diez años me ha permitido crecer como jamás lo pensé.

Me tardé en decidir el tema de este texto, pero, luego de diez años, considero que hay situaciones que permiten revivir y hacer memoria. Tengo curiosidad de saber cuál será el tema del artículo que escriba en el 2035. Quizás para ese momento lo romántico ya no tenga espacio y deba usar las letras para decir algo más… si para entonces la IA lo permite.

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