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Copa América 2024: el entrenador que arbitró en el mismo torneo y otras 5 divertidas historias del máximo campeonato continental…


Lionel Messi celebra la victoria de Argentina en la Copa América 2021

BBC News Mundo — El 20 de junio, se inauguró la 48ª edición de la Copa América, el torneo continental de fútbol más antiguo del mundo.

Estados Unidos es la sede del campeonato, al que llegaron Argentina y Uruguay empatados con el mayor número de títulos logrados, 15 cada uno, conseguidos a lo largo de sus participaciones.

En sus más de 100 años de existencia, la Copa América da para mucho que contar.

Por un lado están los goles, las victorias y los campeones que ha habido desde 1916, pero por el otro se encuentran aquellas anécdotas y hechos curiosos que muestran lo peculiar de uno de los torneos de selecciones más antiguo del mundo.

En BBC News Mundo recopilamos 6 de estas historias que quizás no conocías.

1. Del banquillo al campo

El chileno Carlos Fanta fue una de las figuras más importantes en el fútbol de su país como jugador, entrenador, directivo y árbitro.

Pero fue en la primera Copa América de la historia, celebrada en Argentina en 1916, que por aquel entonces se conocía como el Campeonato Sudamericano de Fútbol, donde quedó más en evidencia su carácter multifacético.

Los integrantes del equipo uruguayo campeón en 1916
Uruguay fue el primer campeón de la Copa América al empatar frente a Argentina en el partido decisivo.

Fanta llegó a Argentina como el entrenador de Chile, pero también fue asignado como uno de los cuatro árbitros que participaron en el torneo.

De hecho fue quien más trabajó al dirigir en tres de los seis partidos que hubo, incluido el último entre Argentina y Uruguay que tuvo que suspender a los cinco minutos por los problemas que hubo en las gradas entre los aficionados.

El público invadió el campo del estadio G.E.B.A.
El público invadió el campo luego de que se suspendiera el partido decisivo e incendió algunos sectores del estadio G.E.B.A.

El encuentro se reanudó al día siguiente y al terminar sin goles supuso el primer título de Uruguay.

Fanta no fue la única persona con una doble función en aquel torneo, ya que el jugador brasilero Sídney Pullen también tuvo que actuar como árbitro, encargándose del partido entre Argentina y Chile.

2. Ronaldo, goles con pañales

En 1999 Ronaldo empezó a sufrir problemas de sobrepeso.

Ronaldo celebra un gol
Ronaldo fue uno de los goleadores del torneo jugado en Paraguay.

Así lo reveló el seleccionador brasileño de entonces, Vanderlei Luxemburgo, años después.

«Ronaldo tenía sobrepeso y tratamos de hacerle perder unos kilos. No había mucho tiempo para lograrlo. Él se preguntaba cómo podía disminuir los kilos de más», contó Luxemburgo.

«El médico le dio un medicamento llamado Xenical, efectivo, pero que aceleraba las evacuaciones. Así que, para evitar incidentes se vio obligado a utilizar pañales».

Ronaldo junto a Luxemburgo
Luxemburgo contó los problemas que sufrió Ronaldo durante la Copa América de 1999.

El técnico aseguró que el «Fenómeno» se quejó por tener que jugar en esas condiciones. «Pero continuó marcando goles, como siempre ha hecho».

Ronaldo fue el máximo goleador de ese torneo, disputado en Paraguay, junto a su compañero Rivaldo con cinco tantos. Brasil fue campeón.

3. D10S fue DIE60: Maradona con el 6 en 1979

Maradona, que nunca pudo ganar el trofeo, debutó en la Copa América en la edición de 1979.

Fue ante Brasil, en el estadio Maracaná, y lo peculiar fue que en lugar de vestir con el 10 con el que se transformó en una leyenda, lo hizo con el 6.

Diego Maradona
Maradona nunca pudo ganar la Copa América.

Ese mismo año, el seleccionador César Luis Menotti estaba también preparando al plantel juvenil para afrontar el Mundial Sub 20 en Japón, en el que jugó Maradona.

El formato de aquella Copa América fue clave: no tenía una sede fija y en la primera fase se dividió en tres grupos a los países, con partidos de ida y vuelta para dirimir su clasificación a semifinales.

Menotti optó por resguardar de inicio al joven zurdo y no ponerlo en todos los partidos de la Copa para no desgastarlo.

Pero tras una derrota con Bolivia, Menotti recurrió a Maradona de cara al siguiente compromiso ante Brasil.

Le entregaron la camiseta número 6 porque no había sido utilizada en el primer encuentro con los bolivianos.

Diego Armando Maradona celebra la victoria con su equipo
Ese mismo año Maradona guió a Argentina al título mundial juvenil, torneo en el que se le vio con su habitual número 10.

El 6 no impidió que Maradona fuera una de las grandes figuras de un partido que, sin embargo, ganó Brasil.

En el siguiente compromiso, de nuevo ante Bolivia, Maradona tuvo utilizar el mismo dorsal.

Después de aquel 8 de agosto de 1979, Maradona ya nunca más se separó del 10.

4. Albicelestes de blanco, celestes de rojo y Brasil, con la camiseta de Boca

La rivalidad en el campo entre argentinos y uruguayos a menudo se ha trasladado fuera de la cancha.

Entre 1916 y 1929, el viejo torneo sudamericano se había disputado todos los años, menos en 1918 y 1928.

El equipo uruguayo campeón de la Copa América de 1935
Uruguay quedó campeón en la Copa América de 1935, pero lo hizo vistiendo de rojo y no de celeste.

Sin embargo, por el cruce de acusaciones por la final del Mundial de 1930 entre albicelestes y charrúas, el certamen no se disputó hasta 1935, cuando Perú organizó una edición extraordinaria en conmemoración de los 400 años de la fundación de Lima.

No todo fue tan sencillo. Debido a las diferencias entre argentinos y uruguayos, ninguna de las dos selecciones vistió sus colores tradicionales: mientras los albicelestes jugaron de blanco ese torneo, los celestes se vistieron de rojo para la ocasión.

Dos años después, en 1937, en la vieja cancha de Boca Juniors, fue Brasil el que jugó con una inusual casaca azul y amarilla.

En épocas en las que todavía la Canarinha jugaba de blanco, color que abandonó tras el Maracanazo en 1950, Brasil se presentó con su habitual uniforme, pero se confundía con el que había salido al campo su rival, Chile.

Formación de Brasil en el Mundial de 1950
Antes de inmortalizar el amarillo de su uniforme, Brasil jugaba vestido de blanco.

5. El país anfitrión que casi queda eliminado por falta de jugadores

También ocurrió en la primera edición del torneo, en 1916.

Resulta que en ese entonces el fútbol era un deporte amateur y si bien el país había elegido a sus 11 representantes, uno debió ausentarse a último momento por un viaje laboral impostergable y no pudo jugar el segundo partido del campeonato.

Estadio Racing Club
El estadio Racing Club fue donde se terminó de jugar el partido decisivo entre Argentina y Uruguay.

En esa época no existían los cambios: todos los jugadores debían disputar el partido entero, y no había tarjetas amarillas o rojas. Por eso, no se convocaba a suplentes.

Con solo 10 jugadores, y faltando poco para que comenzara el encuentro contra Brasil -el primero, contra Chile, lo había ganado 6 a 1-, Argentina estuvo al borde de declararse afuera.

Zafó del papelón por una casualidad.

Lance del partido entre Brasil y Argentina en 1916
El argentino José Laguna marcó el gol del empate ante Brasil, que jugó con uniforme de rayas amarillas y verdes.

Uno de los jugadores argentinos reconoció entre el público que colmaba las gradas del estadio de G.E.B.A. a José Laguna, futbolista del club Huracán.

Convocado de urgencia, Laguna aceptó ser parte del encuentro y de hecho resultó providencial para el país anfitrión ya que marcó el único gol argentino.

El juego terminó 1 a 1.

6. El partido más largo en la historia

Para definir el campeón del torneo en 1919, Brasil y Uruguay tuvieron que jugar un partido final luego de haber quedado empatados a puntos en la fase de grupos.

Fue la primera final jugada en la historia de la Copa América y no cabe dudas que quedará para siempre como el partido más largo del torneo.

Los integrantes del Brasil campeón en 1919
Los integrantes del Brasil campeón en 1919 posando junto a Friedenreich (abajo en el centro). autor del único gol del partido más largo de la historia de la Copa América.

Con el marcador sin goles al final de los 90 minutos reglamentarios, el árbitro argentino Juan Pedro Barbera dio paso a un tiempo suplementario de 30 minutos para dirimir el encuentro.

No hubo movimiento en ninguno de los dos arcos, por lo que fue necesario jugar otra prórroga de media hora.

Para alivio de los aficionados y de los jugadores, que deambulaban agotados sobre la cancha, el brasileño Arthur Friedenreich anotó un gol a los dos minutos de reanudarse la acción.

La victoria, conseguida tras 150 minutos de juego, supuso el primer título de Brasil.

¿Habrá nuevas sorpresas en la Copa América 2024 que se inicia este jueves en Estados Unidos?

Esperemos que sí.

nuestras charlas nocturnas.

Por qué mi madre me hace sentir mal y qué hacer…


La mente es maravillosa(J.Padilla) — Si tu madre te hace sentir mal todo el tiempo, es muy posible que estés ante un ser que te maltrata a nivel psicológico. Identificar este tipo de actos perjudiciales es clave para poner límites y actuar a favor de tu salud mental.

Las consecuencias de ser víctima de la ausencia de un trato amable y amoroso tiende a afectar de manera negativa tu forma de relacionarte y funcionar en la vida cotidiana. Por ello, en este artículo te daremos varias pautas para que sepas qué hacer y algunas explicaciones, de manera que entiendas mejor a tu mamá.

– Qué es el maltrato psicológico

Esta forma de daño se centra en un conjunto de acciones repetitivas y sistemáticas que deterioran el bienestar emocional de una persona, su amor propio y su confianza. El maltrato psicológico hace que la víctima se sienta indeseada, indigna de ser amada, inútil e imperfecta.

A diferencia del abuso físico, en el psicológico se usan, entre otro tipo de tácticas, el castigo, los insultos, las amenazas, la coacción, la humillación, la manipulación. Sus efectos son igual de nocivos que en cualquier otra forma de maltrato.

– Señales para reconocer si mi madre me maltrata psicológicamente

Las pautas de interacción dentro de una familia son complejas, lo que hace que, a su vez, sea difícil identificar el maltrato psicológico. Algunas personas se habitúan tanto a esas dinámicas relacionales que no son capaces de ver la disfuncionalidad familiar. Enseguida te planteamos señales generales de esta forma de maltratar por parte de una mamá:

  • Intimidación: emplea palabras o gestos amenazantes para causarte miedo y lograr mayor dominación sobre ti.
  • Manipulación emocional: apela a tus emociones para controlarte y conseguir que hagas algo que desea.
  • Culpabilización: una mamá que se victimiza te hace sentir culpable todo el tiempo y te responsabiliza de las cosas malas que le suceden.
  • Humillación: te menosprecia de forma constante y te trata de manera despectiva en público y en privado. Dice cosas que te humillan.
  • Críticas destructivas: usa tus errores y fracasos con el fin de hacer comentarios mordaces que aminoran tu autoestima y esperanza.
  • Te avergüenza o ridiculiza: se burla de ti en público y usa el sarcasmo para herirte. Aprovecha cualquier momento que tenga para ridiculizarte ante tus amigos o familiares.
  • Negligencia parental: no le interesa tu vida ni tus necesidades. Cuando eras niño/a, no atendía tus demandas emocionales y tampoco te brindaba apoyo afectivo si lo requerías.
  • Insultos: se dirige hacia ti de modo ofensivo y grita. Su estilo de comunicación es agresivo y no deja pasar ninguna oportunidad para hacerte sentir mal con sus palabras.
  • Invalidación emocional: niega y le resta relevancia a lo que sientes. Tus emociones no tienen importancia para ella y no les da la validez que merecen. En lugar de acoger tu mundo afectivo, lo que hace es burlarse de él.

– Razones por las que tu madre te hace sentir mal

Los motivos detrás de esta conducta son múltiples y difíciles de rastrear. Cada persona tiene una historia de vida que le da sentido a su forma de tratar a los demás.

A pesar de eso, a continuación, mencionaremos algunas posibles explicaciones generales sobre por qué tu madre es una figura emocionalmente abusiva. Vale la pena aclarar que ninguna de estas razones justifica los malos tratos, por lo tanto, no debes permitirlos cualquiera que sea la circunstancia.

1. Dificultades para lidiar con el estrés

El estrés puede hacer que tu mamá descargue sus frustraciones sobre ti. Inconvenientes económicos, de pareja, laborales, legales, etc., la estarían estresando mucho.

2. Problemas psicológicos

Otra posible razón por la que tu madre te hace sentir mal es que padece un trastorno mental: depresión, ansiedad, trastornos de personalidad (narcisista, antisocial, TLP…), problemas con el consumo de sustancias, etc. Estas enfermedades pueden perturbar la capacidad de ella para regular las emociones y relacionarse de un modo más amoroso contigo.

3. Falta de habilidades de crianza

No sabe cómo educar a una persona ni como mostrarle afecto. Aunque esta falta de habilidades no explica de manera total las conductas disfuncionales, es posible que contribuyan a agravar el problema del maltrato.

4. Patrones de crianza inadaptativa aprendidos en la infancia

Si tu progenitora fue víctima de una crianza violenta, es probable que su forma de tratarte esté relacionada con sus experiencias pasadas. El maltrato es el único marco de referencia que tiene para relacionarse contigo, porque con aquel congeniaron con ella. Así lo menciona una revisión publicada en Journal for the Study of Education and Development .

5. Traumas sin superar

La conducta de tu mamá puede deberse a un trauma sin superar. Cabe la posibilidad de que los acontecimientos traumáticos, agresiones físicas o sexuales, por ejemplo, le complican relacionarse de manera saludable contigo.

6. Imposibilidad para gestionar las emociones

Tal vez el maltrato psicológico materno está asociado a su falta de habilidad para regular sus emociones. Entonces, cada vez que se siente desbordada por la ira, tu madre te habla mal o actúa sin amabilidad, debido a que no sabe qué hacer con la rabia ni como procesarla de manera adecuada.

Mi madre me hace sentir culpable: ¿qué hago?

– ¿Cómo reaccionar si mi mamá me hace cosas hirientes?

Es importante que asumas un rol activo si tu madre te hace sentir mal con actos hirientes y agresiones verbales. El cambio empezará al asumir una posición ante el problema y al comprometerte con una actitud diferente. A continuación, presta atención a las siguientes sugerencias.

. Acepta tus emociones

Reconoce que eres víctima de malos tratos y acepta lo que sientes al respecto. No luches contra tus emociones ni te resistas a ellas. Acoge tus sentimientos, sin juzgarte ni criticarte por experimentarlos. En paralelo, trabaja por cambiar la situación que vives.

. Define límites

Establecer tus límites y hacerlos respetar es una de las mejores formas para contrarrestar los malos tratos. Tienes que ser firme al defender tus derechos, integridad y salud mental. A pesar del temor que pueda transmitirte tu madre con sus intimidaciones y amenazas, es imprescindible que mantengas tu postura. Es importante que, ante las transgresiones, suministres consecuencias lógicas.

. Toma distancia

Cuando ya no soportas a tu mamá, porque se resiste a cambiar y a tratarte como mereces (con respeto y amor) lo mejor que puedes hacer para tu bienestar mental y emocional es restringir el contacto. Dale prioridad a tu paz y no permitas que la cercanía a ella continúe causándote más heridas.

. Deja de culparte

La forma en la que te trata tu mamá no es tu culpa. Evita aceptar la idea de que el maltrato es responsabilidad tuya, porque te comportas de una manera que ella no aprueba. Tú eres la víctima aquí. Reconstruye tu autoestima y haz un ritual para despedirte de las recriminaciones: escribe una carta donde le digas «adiós» a ese sentimiento.

. Ten una red de apoyo

Busca la compañía y el respaldo de personas que te amen y que deseen lo mejor para ti. Desahógate con ellas y pídeles orientación para hacerle frente a los maltratos. Estas redes de apoyo, además, te ayudarán a desestresarte y a no sentirte tan solo/a en medio de tus aflicciones y problemas.

. Pide ayuda profesional

Uno de los pasos más importantes que debes dar es solicitar atención psicológica. En psicoterapia aprenderás a regular tus emociones y a encontrar formas eficaces de lidiar con el maltrato y sus secuelas.

– Tu vida es primero

El maltrato psicológico materno es una realidad muy dura de vivir para cualquier hijo. Por eso, en este artículo, nos hemos concentrado en conocer las posibles razones por las que tu madre te hace sentir mal y en las estrategias para librarte de ese problema.

Por un lado, ahora sabes que las causas son multifacéticas y que van, desde el estrés, hasta traumas infantiles no superados. Por otra parte, también debes entender que la mejor ruta para afrontar el maltrato psicológico es poner límites, tomar distancia y solicitar ayuda profesional. Recuerda que, aunque sea tu mamá, no tienes la obligación de soportar las heridas que te genera su conducta.

nuestras charlas nocturnas.

Moses, el demonio que transformó Nueva York


Robert Moses

JotDown(V.Molins) — Debe de ser reconfortante creer en la fábula del bueno y el malo y entregarse con devoción a ella. Sucede especialmente en la política y en algunos deportes masivos, donde ya forma parte de la esencia del ritual. Si seccionar las cosas entre dioses y diablos asegurara la felicidad, en España abundaría. No lo parece.

Hay personajes, en cambio, que descolocan porque acaparan a la vez inteligencia, crueldad, destrucción, creación, hipocresía, talento y mala hostia. Ante ellos es casi tan fácil practicar el odio como la admiración.

Un poco todo esto ocurre con Robert Moses. Un gruñón fundamentalista, patriarca del urbanismo expansivo, y cruel tutor del desarrollo de Nueva York durante la primera mitad del siglo XX. Suele ser calificado como el gran diablo que se cargó el Nueva York de siempre. O como el milagroso hacedor de la Gran Manzana. Depende de a quién se lea.

Murió sereno en el Good Samaritan Hospital un miércoles 29 de julio de 1981. Con la luna en cuarto creciente y Moses residiendo esos días en la casa de verano de Gilgo Beach, cerca de Long Island, en el estado de Nueva York.

Moses ya había muerto varias décadas antes. Concretamente cuando en 1963 se le impidió levantar una autopista para conectar Brooklyn y Queens con New Jersey. Significó el principio del crepúsculo para el hombre que siempre tomaba la iniciativa en el crecimiento de la ciudad. La palabra de Moses ya no avasallaba.

En el obituario del New York Times Paul Goldberger manteó a Moses: “fue la persona más importante en la configuración física del Nueva York moderno”, “el creador de la primera ciudad en la era del automóvil”. El New York Times tradicionalmente arropó a Moses. Le dio protección ante los enfrentamientos con Franklin D. Roosevelt y el alcalde Fiorello La Guardia. Y apenas afeó sus peores conductas.

Para entender la dimensión del personaje hay que remitirse a la colección de hechos. Moses impulsó obras públicas durante 44 años. Construyó parques, viviendas, túneles, playas, zoos, centros cívicos, salas de exposiciones, piscinas. Ocupó doce puestos a la vez. Aunó en su cuerpo de gran estatura las figuras de promotor privado y gestor público.

Creó miles y miles de hectáreas de zonas verdes donde antes no había nada. Levantó 13 puentes (entre ellos el Triborough Bridge), 658 zonas de juego y, sobre todo, desarrolló una infinita red de autopistas. Una pasarela fácil para que la cultura del automóvil se propagara como el fuego en un campo de avena. “Los que pueden, construyen. Los que no pueden, critican”, diría enfurruñado.

Diseñó una ciudad del siglo XXI a principios del XX. Y eso tiene su mérito. A cambio, destruyó buena parte del tejido tradicional de Nueva York. Pisoteó barrios y libró a su antojo una guerra contra los espacios libres de autopistas. Definitivamente nadie es perfecto.

Entre tanto, nadó. Moses entró a la Universidad de Yale a los 17 años, dos antes de lo habitual. Y lo primero fue apuntarse al equipo de natación. En las piscinas de Yale surcaba fino y deslizante. Justo lo contrario que fuera de ellas, donde se comportaba como un ariete penetrando en el hormigón. Arisco, ruidoso y con memorables episodios de violencia. Especialmente si estaba cerca el gobernador Franklin D. Roosevelt.

Robert Moses 3

En todas las huellas de su vida germina una contradicción. Moses era judío alemán de la calle East 46th Street, hijo de Emmanuel Moses y Bella Silverman.

Pero pronto comenzó a adquirir maneras anti-semitas para ser asimilado por la elite cristiana, dominante en el Nueva York de primeros de siglo.

En Nueva York apenas había grandes espacios públicos más allá de un Central Park privado. Moses facilitó que se multiplicaran como panes y peces.

En lugar de panes, áreas recreativas.

Y en lugar de peces, playas artificiales, muchas playas.

Forjó una metrópolis hilada con carreteras.

Su popularidad, de la mano del demócrata Al Smith, dormía en las nubes. Acercaba las playas de Coney Island a la ciudad.

“Estar al lado de los parques es como estar al lado de los ángeles”, predicaba ufano. Evidencias celestiales de que Robert Moses estaba socializando la ciudad.

Las evidencias no siempre conjugan con la realidad. Había un reverso. En las carreteras que llevaban a las playas, los puentes ideados por Moses tenían la altura justa para que los autobuses no pudieran circular. Solo vehículos privados. Las carreteras eran un perfecto colador social. Una barrera de control para las clases bajas, ajenas al coche. Las ventas del Ford se dispararon entre los que sí podían comprarlo.

Moses, entre tanto, jamás aprendió a conducir. Iba en comitiva de dos limusinas. Una para mantener reuniones mientras se desplazaba. La otra, para recoger y devolver a los interlocutores.

Los barrios residenciales engordaban hormonados por tres factores: el avance de las carreteras, el baby boom, y unas hipotecas a bajo interés. Del 6-7% a 5-10 años se daba paso al 2-3% a 20-30 años gracias los créditos que otorgaba el fundado ad hoc Consejo Federal de Vivienda. Ahí empezó todo. Las hipotecas zonificaban con eficacia.

A los habitantes de los distritos negros de New Jersey, como Paterson y Camden, nunca les llegaban las hipotecas del Consejo Federal de Vivienda. Sus barrios se atestaban mientras las áreas blancas se oxigenaban.

Políticamente fue durante un buen tiempo el gran enemigo de los republicanos, que se oponían a que miles de hectáreas de tierra virgen pasaran a manos públicas para la construcción de carreteras o gilipolleces como playas artificiales y parques. Los republicanos veían a Moses como un gran peligro para las históricas familias de poder (los Robber Barons).

Tras el reemplazo de su gran protector, el gobernado demócrata Al Smith, y tras años de batallas explosivas con Roosevelt y en menor medida con La Guardia, Moses, dio un nuevo giro. Se presentó por el Partido Republicano a las elecciones para gobernador del estado de Nueva York. Fue su primera incursión ante las urnas.

Sin renunciar a la testarudez casi violenta, arremetió sin riendas contra su rival demócrata Herbert H. Lehman (hijo del fundador de Lehman Brothers). Moses perdió esas elecciones por el mayor margen de votos (800.000) de la historia del estado.

Robert Moses tenía la misma sensibilidad que un cerdo momificado. Ante las críticas cada vez mayores de quienes consideraban que los avances urbanísticos estaban arruinando los barrios de siempre, Moses replicó: “cuando actúas en una ciudad sobreedificada tienes que abrirte camino con un hacha de carnicero”.

Robert Moses 2

Nueva York, una selva de símbolos, tenía uno de ellos en el ancestral barrio de Bronx. Moses preveía que una autopista le atravesara la garganta. Y así sucedió. Desde finales de los 50 hasta los 60 excavadoras, vigas, grúas y explosiones de dinamita voltearon el paisaje del Bronx.

El barrio fue detonado para dejar sitio a una gran carretera que facilitaría el tránsito de los neoyorquinos hacia Long Island y New Jersey. La autopista separó manzanas comerciales, acuchilló el Bronx. Pronto las plagas urbanas invadieron los restos. “Eliminar ghettos sin suprimir gente es como querer hacer tortillas sin romper huevos”, diría.

No mostró mayor compasión ante uno de los grandes clubes deportivos de la ciudad, los Brooklyn Dodgers. El propietario de los Dodgers, Walter O’Malley, planeaba construir un nuevo estadio para su equipo de béisbol. Pidió suelo público. Moses dijo no: “¿si tanto quieres la tierra porque no la compras con tu mismo dinero?”. Walter O’Malley amenazó con trasladar a los Dodgers a Los Ángeles. Moses no salió de su limusina. Y Walter O’Malley acabó llevándose al equipo a California.

Tal vez fue Moses el que inventó el exitoso chiste que prendió entre los vecinos de Nueva York: “si un fan de los Brooklyn Dodgers tuviera una pistola con dos balas y estuviera con Hitler, Stalin y Walter O’Malley, ¿a quién dispararía? A O’Malley. Dos veces”.

Despojado ya del poder, sin participación en la acción directa, fue nombrado presidente de la Feria Mundial de Nueva York como a quien nombran eurodiputado en Bruselas. Un domingo de febrero de 1965 Fraga Iribarne le recibió en Barajas a pie de avión. En su visita a El Pardo quizá le repitió a Franco su célebre máxima: “el estado de Nueva York es un gran estado. Hay otros estados. Quienes no quieran estar en Nueva York, que se vayan a las Rocosas”.

Moses destruyó buena parte del Nueva York de siempre para levantar el Nueva York del futuro. Todavía no queda claro si fue un diablo o el redentor de la ciudad.

Tal vez para aclararlo, Oliver Stone tiene en proyecto para la HBO una película sobre Moses. Los productores son James Gandolfini (Tony Soprano) y Peter Guber. Estaría basada en The Power Broker, el libro más crítico con Moses, escrito por el Pulitzer Robert Caro. La película podría ser muy buena. Aunque, tratándose de Oliver Stone, también podría ser muy mala.

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Idus de Marzo: Origen e historia…


sobrehistoria.com(Teresa) — Resulta paradójico que en el año 44 a. C. el dictador Julio César fuera asesinado un día considerado de buen augurio en el calendario romano. Los Idus eran celebrados los días 15 de los meses de marzo, mayo, julio y octubre y el día 13 en el resto del año. Este día era considerado de buena suerte porque era consagrado al dios Marte que, según el calendario precedido al juliano, era el primer mes del año y el inicio de todo.

En los calendarios más antiguos, los idus de marzo correspondían a los días en los que aparecía la primera luna llena del año nuevo y tenía sus propios rituales. En los primeros días de los idus, el sumo sacerdote sacrificaba ovejas en el Arx. También se celebraba la «Fiesta de Anna Perenna» para aquellos días de buen augurio de marzo, estas festividades terminaban con los festejos por el año nuevo, eran muy populares, había mucha comida, bebidas y diversión.

En los tiempos de Julio César, los idus se mantenían aún con un fuerte carácter simbólico y era un día lleno de noticias buenas. Cuando muere el dictador, la historia de la Antigua Roma se convierte en un punto de inflexión.

– Origen de los Idus de Marzo

El calendario de los romanos era una herramienta religiosa que determinaba las fiestas sacras. Sus días fueron nombrados de una manera más complicada. Por este motivo, la casta sacerdotal era quien determinaba muchos de sus aspectos. Por ejemplo, el mes fue dividido en tres períodos: calendas (kalendae), Nonas (Nonae) e idus (Idus) y cada uno correspondía con la luna nueva, la media luna y la luna llena, respectivamente.

Lo anterior significaba que los romanos no conocían la división de las semanas, que no fue impuesto hasta que llegó el emperador Constantino. El primer calendario romano era de diez meses e iniciaba con Martius (marzo). Al parecer fue creado por Rómulo en el año 753 a.C. La luna nueva, que representaba la primera fase, correspondía al primer día del mes (calendas); para el quinto o el séptimo día del mes caía la segunda fase y se le llamaba nonas. Los Idus correspondían a la luna llena y eran los días 13 o 15 del mes.

Fue durante la última República romana cuando se celebraba el festival de año nuevo en los días de los idus de marzo. La gente se aglomeraba para celebrarlo a orillas del río Tíber, ubicado cerca de Roma. La celebración incluía comida, vino y música. Y le hacían sacrificios a la deidad de Anna Perenna para que hubiera un feliz y próspero año nuevo. Para los años 222 y 153 a. C., los idus también indicaban el inicio del año nuevo consular, que consistía en elegir anualmente dos cónsules para que asumieran el cargo de líderes de la República.

Luego en el año 46 a.C., una vez consultado al astrónomo Alejandrino Sosigenes, Julio César reformó el calendario romano, agregándole diez fechas al año de 355 días, siendo el 1 de enero como el primer día del año nuevo.

– Qué son los Idus de marzo y cuándo se celebran

Los Idus de marzo, por lo general, se asocian a la muerte del emperador Julio César, porque ocurrió en esos días. Un grupo de senadores romanos, preocupados por el creciente poder de César y sus inclinaciones hegemónicas, planificaron su asesinato. Lo apuñalaron hasta la muerte el 15 de marzo del año 44 a.C. A partir de ese momento se vincula los idus de marzo con la muerte de Julio César.

No se sabe a ciencia cierta cuáles fueron los motivos que llevaron al asesinato de Julio César. Aunque seguro uno de ellos está relacionado con sus intentos de establecer un régimen autocrático. Aunque no se descarta que hubiera otras razones de peso. Con solo saber la cantidad de senadores que estuvieron involucrados en el complot, nos da una muestra clara de cómo estaban los ánimos caldeados.

Ahora bien, ¿de dónde viene la frase de que hay que cuidarse de los Idus de marzo? La historia parte de algo que escribió Plutarco quien señaló que el mismo Julio César fue advertido por un vidente de su muerte, que se le acercó y le dijo “cuídate de los idus de marzo” Aunque el emperador hizo caso omiso de esa advertencia.

– Cómo fue la conspiración a Julio Cesar

Es considerado el crimen político más famoso de todos los tiempos y se produjo el 15 de marzo hace 2065 años. Fue el asesinato de Julio César, cometido en las festividades de los idus de marzo, el día en que finalizaban los festejos del Año Nuevo.

El asesinato del dictador Julio César tuvo implicaciones políticas, pero también personales. César obtuvo el triunfo de la guerra civil en el siglo I a.C., enfrentándose ante “Populares” y “Optimates”. Los primeros los lideraba César y los segundos por Pompeyo el Grande. Los Optimates eran quienes controlaban el senado, por lo que la República estaba en manos de los oligarcas. Cuando fueron derrotados, César no tomó represalias contra ellos.

César era un dictador y a sus oídos le había llegado la noticia de la conspiración. Plutarco ya había indicado que un vidente le había advertido sobre el complot en los Idus de marzo, pero el emperador no hizo caso a eso. El asesinato de Julio César se llevó a cabo en el Senado, en el Foro de Pompeyo.

En la conspiración participaron una gran cantidad de senadores, propiciándole a cesar 23 puñaladas. Dicha conspiración fue liderada por Marco Junio Bruto, que se decía que era hijo de Julio César. Hay que señalar además que la madre de este, Servilia, era una de sus amantes.

La tradición dice que este le dedicó las últimas palabras al decirle: «¿Tú también hijo mío?» Aunque Plutarco, una de las fuentes más antigua, dijo que esto nunca sucedió, más bien César se defendió con un punzón para escritura y cuando vio que ya se estaba muriendo, cubrió su rostro.

Tras la muerte de julio César, ocurrieron más guerras civiles. Su sobrino Octavio fue quien puso fin a la República y se proclamó como rey.

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Entre caníbales y ballenas asesinas: Herman Melville y Moby Dick…


Historia Hoy(O.L.Mato) — En 1819 nació el escritor, novelista, poeta y ensayista estadounidense Herman Melville. Pero, la historia de Moby Dick, la legendaria ballena blanca, empezó a escribirse el 25 de diciembre de 1841, mucho antes de que a Melville siquiera le pasase por la cabeza que algún día se dedicaría a la literatura.

El 25 de diciembre de 1841, un joven maestro con alguna experiencia marinera ascendió al Acushnet, nave con la que recorrería el mundo. Entonces ni se imaginaba las aventuras que viviría en este periplo.

Su vida en la ballenera fue dura, cruel. La tripulación estaba sometida a la tiranía del capitán. Herman Melville fue parte de los marineros que se amotinaron al llegar a la isla Nuku Hiva en las Islas Marquesas. No fue una medida muy afortunada porque fue capturado por una tribu famosa por la práctica del canibalismo: los typee, a quien Melville haría célebres con un libro que publicó años más tarde. En ese entonces, lo único que se planteaba es si podría salir vivo de allí o de una sola pieza. Mellville pasó un año entre los typee, hasta que éstos lo “vendieron” a otra ballenera necesitada de marinos, la Lucy Ann. Cuando esta nave llegó a Tahití, Melville fue acusado de amotinamiento y recluido en una isla remota.

Una vez liberado, pasó varios meses vagabundeando por las islas del Pacífico, hasta que decidió embarcarse en una ballenera que lo condujo a la isla de Maui. Allí se enroló en un barco de la marina americana para volver a su hogar después de casi cuatro años de ausencia.

Convencido que estas aventuras serían de interés, Melville se dedicó los próximos años a contar su historia y la vida en las balleneras e islas del Pacífico, alternando el oficio de escribiente (como le gustaba definir a uno de sus personajes más logrados, Bartleby) con otras tareas con las que completaba sus irregulares ingresos. Así se sucedieron OmooMardiRedburn y White Jacket.

Mientras escribía colaboraciones para la revista Literary World conoció a Nathaniel Hawthorne, a quien admiraba como literato. A él le dedicó la novela que le daría fama imperecedera, Moby Dick. A lo largo de sus páginas Melville evoca esos años de recorrer mares e islas, bajo las ordenes de capitanes perversos, compañeros que no siempre estaban en sus cabales, y la muerte persiguiéndolos en la forma monstruosa de una ballena blanca…

La vida de Melville osciló entre los pesares económicos, el suicidio de su hijo, su trabajo como visa de aduana honesto (en un mundo de corruptos), el prestigio literario y la muerte oscura que lo siguió hasta su lápida, en la que ni siquiera figuró su nombre, ya que por un tiempo, sus huesos decían pertenecer a un tal Henry Melville.

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La ciudad incomprensible: Nueva York según Paul Auster…


La ciudad incomprensible: Nueva York según Paul Auster

The Conversation(R-E.Romero) — Nueva York es la ciudad más icónica del siglo XX y Paul Auster uno de sus grandes rapsodas.

También lo fue Walt Whitman en el siglo XIX con poemas en los que abrazaba la ciudad en todos sus aspectos: desde los ritmos del progreso y la fealdad que conlleva hasta el empuje y la vitalidad de sus gentes.

Edith Wharton entendió y explicó con ironía y profundidad los mecanismos que protegían y aislaban de contaminación externa una sociedad profundamente clasista. En los años 20, John Dos Passos presentó en ese caleidoscopio denominado Manhattan Transfer el caos de una ciudad tan vasta como compleja.

Pero a medio camino entre el siglo XX y el XXI, Paul Auster tomó el relevo de estos y otros ilustres predecesores. Es posible que el atractivo de Nueva York resida justamente en sus contradicciones y por eso cualquier autor que escriba sobre la ciudad debe hacer un esfuerzo por, si no explicarlas, sí dar testimonio de su existencia.

– La trilogía de Nueva York

Si hablamos de Nueva York y de Paul Auster, es inevitable hacerlo de su gran novela sobre la ciudad, o, mejor, las tres novelas que componen La trilogía de Nueva YorkCiudad de cristalFantasmas y La habitación cerrada.

Portada de la edición de Anagrama de _La trilogía de Nueva York_.
Portada de la edición de Anagrama de La trilogía de Nueva York. 

Aunque en los tres casos se presenta una trama detectivesca, solo en uno (Fantasmas) el protagonista es un detective.

En los otros dos los escritores “juegan” a serlo por razones fortuitas: en Ciudad de cristal una llamada de teléfono despierta la intriga de Daniel Quinn y en La habitación cerrada el protagonista se lanza a esclarecer la desaparición de un amigo de la infancia.

Nueva York es el lugar en el que los tres residen, una ciudad que ha albergado un sinfín de tramas policíacas en el cine, la televisión y la literatura.

Es esa metrópolis violenta y misteriosa en la que todo puede suceder, más mítica y literaria que real.

Los tres protagonistas comparten una angustia vital que los sitúa en un momento de crisis en sus vidas. Son personajes que han sufrido la pérdida, la desolación, la parálisis creativa y existencial.

Nueva York deja entonces de ser la de las “películas” y se convierte en una ciudad más real, de vidas que transcurren sin rumbo ni grandes expectativas; la urbe más desolada del mundo, en la que la soledad no es un accidente sino una constante definitoria.

Ninguna de las tres tramas llega a ningún sitio o, dicho de otro modo, en ninguna de ellas se resuelve el caso planteado al inicio.

¿Resulta esto decepcionante? ¿Adictivo? Para mí es más lo segundo que lo primero. No es sólo que los casos no se resuelvan, sino que terminan derivando hacia lugares insospechados que no terminamos de entender.

Es más, el autor parece burlarse de nosotros por haber intentado leer las novelas a la manera tradicional (a pesar de que él mismo nos había invitado a hacerlo). Cuando descubrimos que no entendemos bien lo que estamos leyendo ya es tarde; como los personajes, hemos sido abandonados en medio de una Nueva York incomprensible, amenazante, ominosa, sin ninguna clave.

Y volvemos a las novelas en busca de ellas, una y otra vez, ansiando el chute de adrenalina que proporcionan esos misterios insondables y alimentando la decepción de habernos vuelto a quedar en la superficie.

– Más allá del posmodernismo

Podríamos pensar que el Nueva York de Auster es una Gran Manzana posmoderna, y en gran medida lo es.

Que Auster aparezca como personaje en Ciudad de cristal, que existan conexiones intertextuales con otro gran explorador que no halla lo que busca (Don Quijote de la Mancha), que se propongan relecturas de obras del siglo XIX (WaldenLa letra escarlata), o que se introduzcan disquisiciones filosóficas sobre el propio lenguaje… todas estas características apuntan al postmodernismo.

Edwidge Danticat y Paul Auster en un acto del Festival del Libro de Brooklyn.
Edwidge Danticat y Paul Auster en un acto del Festival del Libro de Brooklyn.

Pero, pese a presentarnos una suerte de carnaval o parque de atracciones metafísico, hay en la trilogía algo más existencial. Auster quiere reflexionar sobre la ciudad como lugar incomprensible y sobre las explicaciones fáciles a cuestiones complejas. El hecho de que no entendamos nada es parte integral de su proyecto literario.

Es más, quizás no es que no entendamos nada. Es que no lo entendemos todo y eso nos frustra e indigna, como le ocurría a otro personaje decimonónico de motivaciones inciertas: el capitán Acab en Moby-Dick.

Para leer las novelas de Auster, como para leer la gran epopeya de Herman Melville, debemos entender que lo importante no es comprender lo que tenemos delante sino vivir cada momento de la narración como si fuera el único. Si hay una metanarrativa detrás o no es irrelevante. Cada personaje cuenta. Cada acción y cada frase nos remiten a algo. Tenemos que aprender a habitar ese momento y olvidarnos de dónde vamos y para qué.

Es importante también no olvidar que jamás podremos comprender enteramente al otro. Para eso, dijo Walt Whitman, deberíamos habitar su cuerpo y eso, obviamente, no es posible.

Así es como Auster parece sugerir que leamos Nueva York, olvidándonos de los grandes relatos y centrándonos en el momento, en el individuo.

En Ciudad de cristal, el protagonista, Daniel Quinn, intenta reconstruir el itinerario de Peter Stillman, el misterioso hombre al que sigue y que parece, con sus pasos, deletrear algún tipo de mensaje. Es fácil dejarnos seducir por ese desafío intelectual y sumergirnos con Quinn en un universo de señales y palimpsestos.

Pero hagamos un pequeño esfuerzo por situarnos en aquello que Quinn presencia a través de ese deambular por la ciudad: desolación, pobreza, gentes que sufren, una ciudad abandonada a su suerte, en la que conviven la afluencia más obscena con la degradación más absoluta. ¿Por qué no detenernos ahí? ¿Por qué no observar justo eso? ¿Por qué es más importante ese estúpido mensaje encriptado (que al final se vuelve irrelevante)?

Quizás porque la fuerza icónica de la ciudad nos lo impide. Vivimos en un mundo de historias que no nos dejan ver la realidad. El atractivo de Times Square, con sus luces y neones, es demasiado grande. Pero la ciudad no es eso. La ciudad es un misterio, por supuesto, pero uno que se esconde justo delante de nuestros ojos. Y el mayor enigma de todos es por qué nos empeñamos en no ver lo que tenemos delante.

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La isla secreta de Galicia que solo se puede visitar desde hace dos años


National Geographic(M.M.Khron) — «Papá, ¿qué hay en esa isla?» Pregunta frecuente entre los niños que vivían a orillas de la ría de Pontevedra, frente a la inquietante isla de Tambo, a donde estaba prohibido entrar. Una pregunta recurrente pues seguramente, esos padres les preguntaron a los suyos lo mismo. Y es que realmente a la Isla de Tambo, situada en plena ría de Pontevedra, entre Marín y Combarro, le rodea una fecunda historia y cantidad de leyendas.

Tambo no es grande. De forma piramidal y ovalada, cuenta apenas con 26 hectáreas y 80 metros de altura en la cumbre de San Fagundo. El embarque tuvo lugar en el puerto de Combarro, con la compañía por cierto, del célebre chef Pepe Viera, quien no pierde ocasión para investigar los entresijos de su tierra gallega y llevarlos a su exquisita mesa.

Durante la corta travesía a Tambo, se cruzan las bateas de mejillones, ostras y vieiras, y en la distancia, a popa se observan los muchos hórreos que caracterizan a Combarro, a proa la Escuela Naval de Marín, de donde cada año parte el bergantín-goleta buque escuela, Juan Sebastián Elcano, en su expedición alrededor del mundo. El ir alcanzando Tambo, emociona. Ha estado cerrada al público durante muchos años, y una vez abierta se tiene el privilegio de poder conocer las venturas y desventuras de esta pequeña isla que guarda valores ambientales, patrimoniales e históricos.

– Erase una isla perdida en la ría de Pontevedra

En el s. VII , el visigodo San Fructuoso, obispo de Braga, peregrinando por Galicia, fundó un pequeño monasterio en Tambo, en agradecimiento al milagro por el que caminó sobre las aguas, desde Poio, salvando a sus discípulos de un naufragio seguro. También se le atribuye al santo portugués la fundación del monasterio benedictino de San Juan de Poio, al cual Doña Urraca donaría la isla de Tambo cuando los benedictinos eran un priorato independiente, hasta 1835, año de la desamortización.

– Piratas, milagros y caminos

Y cuenta la leyenda que hubo tiempos cuando, en marea baja, se podía llegar caminando de Tambo a la playa de Chancelas, en Combarro. La gente lo hacía a menudo, especialmente para las fiestas. Una mujer embarazada lo intentó, cuando le pilló una tormenta y, a punto de ahogarse, una milagrosa burbuja de espuma la envolvió, librándole de las aguas, para depositarla en la playa de Tambo, donde dio a luz. 

Sir Francis Drake, quien estaba bastante obsesionado con Galicia, en el s. XVI saqueó e incendió la isla de Tambo, destruyendo el monasterio. Sobre los restos del antiguo monasterio, en el s. XVIII se edificó la actual ermita de San Miguel, cuyos restos siguen siendo venerados por los marineros. 

En 1745, el ilustrado Fray Martín Sarmiento inicia un Camino de Santiago diferente a los habituales, recorriendo las Rías Baixas. En su cuaderno viajero, escribe especialmente sobre su desembarco en Tambo, asombrado por la botánica de la isla de la que el fraile mantenía tener especies autóctonas, entre ellas la planta jabonera y otras plantas y hierbas de interés gastronómico y medicinal. Sin olvidar la riqueza marinera y piscícola con la que cuenta hasta hoy. 

– De lazareto a polvorín

Sin embargo, los derroteros de Tambo en aquel entonces poco tenían que ver con la biodiversidad descubierta por Fray Sarmiento. Con el auge de los viajes transatlánticos a bordo de barcos que salían desde el puerto de Marín, Tambo era el lazareto perfecto y necesario para alojar durante la cuarentena a los llegados del otro mundo, tanto tripulantes como pasajeros, hasta estar seguros de que no traían infecciones contagiosas. Papel que desempeñó la isla gallega hasta que a finales del s. XIX, la compró el político compostelano Montero Ríos, en cuya propiedad y la de sus descendentes permaneció hasta 1943, cuando pasó a ser parte de la Escuela Naval de Marín.

– Tambo, bosques adentro

Al desembarcar en uno de los tres pequeños embarcaderos de la isla, se sienten una serie de energías contradictorias. La pureza del enclave es lo primero que salta a la vista. Huele a esos eucaliptos, de los que dicen ser los más antiguos de Galicia, cuando la Escuela Naval de Marín los plantó, allá por 1945, para esconder la isla, rasa entonces, entre árboles.

Huellas de los años de maniobras militares se encuentran por toda la isla. Había un destacamento permanente en Tambo desde 1943 hasta 2002 , cuando se declaró exenta de interés militar y pasó a ser parte del municipio de Poio. Fantasmas del pasado aparecen entre los helechos gigantes, las playas de arena impoluta y agua trasparente, y los bosques de eucaliptos. No es difícil cerrar los ojos e imaginar la escuela de oficiales y la cantina, hoy abandonadas,  llena de marinos que disfrutaban del fin de semana con su familia en tan idílico entorno, tomando el sol en alguna de las dos playas unidas en la parte norte de la isla, Área da Illa y Adreirá. Como tampoco es difícil presentir en las ruinas del lazareto, el sufrimiento y el encierro de los que tenían que pasar por la cuarentana, antes de volver a su vida. La iglesia de San Miguel habla de historias marineras, y lo que queda del Polvorín, casi al borde del mar, testimonia el papel estratégico y militar de la Isla de Tambo. 

– Solitaria y silenciosa

La isla está en silencio, apenas el movimiento de un mar calmo. Se observa un muro que se adentra en el mar. Son las ostreras de piedra que construyó Montero Ríos. Antiguas bateas que en su día quedaban al descubierto según las mareas, cuando se podía cruzar de Tambo a Chancelas andando, antes de la reforma en el s. XIX del Muelle del Puerto de Pontevedra, que encauzó las aguas hacia Tambo, haciendo subir el nivel del agua. Los helechos son enormes, y una flora variada y exuberante encierra el antiguo lazareto y la capilla de San Miguel. También, escondido entre la vegetación,  aparece un depósito de agua de cuando la Escuela Naval frecuentaba la isla, famosa por su excelente agua potable. 

– Pasen por favor

Y aunque estaba prohibida la pesca, más de un antiguo pescador, abre la sonrisa al contar, como en un día de mala mar, a hurtadillas navegaban hasta Tambo, donde el pescado fresco y abundante estaba asegurado. 

Desde 2022, cuando el Ministerio de defensa le cedió la isla al municipio de Poio, Tambo se declaró abierta al público y de interés natural. Todavía no entra a formar parte del Parque Nacional Marítimo Terrestre de las islas Atlánticas de Galicia pero se abogará para que lo haga. Cuatro archipiélagos forman este parque, donde se espera, en breve, entre también Tambo. Son el de las Islas Cíes, el archipiélago de Salvora, las islas de Ons, y de la de Cortejada que cuenta con el bosque flotante más grande de laurisilva. 

– El Tenlo Chico

De vuelta al puerto, en un día de sol, cuando las aguas atlánticas parecen caribeñas por su color y transparencia, el barco bordea la isla. Según navega se acerca la vista de la Escuela Naval de Marín y sorprende un faro ensoñador que, con sus 18 metros de altura, se alza imponente en la diminuta península de Tenlo. El Tenlo Chico, como le llaman, sigue alumbrando la ría y a todos aquellos que la navegan les guiña el ojo de su luz, fiel testigo, sereno e inquebrantable de lo grande que ha sido y es, la pequeña isla de Tambo.   

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¿El calor ayuda a curar tus músculos?…


The New York Times(E.XYasinski) — Después de un duro entrenamiento, sumergirse en un jacuzzi o sentarse en un baño turco puede ser trascendental. Una almohadilla térmica presionada sobre un punto especialmente tenso de la zona lumbar puede ayudar a aflojarla después de un largo día levantando cajas o encorvado frente al ordenador.

“Yo misma voy al sauna”, afirmó Wen Chen, directora de programas del Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral. Después de una larga jornada de esquí durante las vacaciones, suele dolerle la espalda, “pero tras sentarme en el sauna, me curo durante un par de días”, dijo.

Pero, además de sentirse bien, ¿acelera realmente la recuperación?

La respuesta es sí. El modo en que el calor interactúa con los músculos doloridos sigue siendo un misterio, pero los científicos pueden afirmar algunas cosas. En primer lugar, alivia el dolor. Según el Colegio Americano de Médicos, el uso de una envoltura térmica reduce el dolor más que un placebo y, potencialmente, incluso más que medicamentos como Advil o Tylenol.

Pero ¿cuáles son los mejores tipos de calor? ¿Es mejor un baño caliente que una almohadilla térmica? ¿Cuánto tiempo después del ejercicio es más eficaz? Esto es lo que saben los investigadores sobre lo que ocurre cuando el calor penetra en la piel.

El mejor momento para usar un sauna o una tina de hidromasaje probablemente es justo después de hacer ejercicio. Pero es importante estar al pendiente de una deshidratación o un golpe de calor

Cuando se calienta una parte del cuerpo, por ejemplo con una almohadilla térmica, los vasos sanguíneos se relajan y aumenta el flujo de sangre a la zona. Con ese aumento del flujo sanguíneo llegan más oxígeno y nutrientes que pueden ayudar a cicatrizar los tejidos, explicó Amy West, especialista en rehabilitación de NorthWell Health, una red sanitaria de la zona de Nueva York.

El calor también provoca cambios químicos, como la reducción de los niveles de cortisol en sangre.

Setor Kunotsor, epidemiólogo de la Universidad de Leicester que ha estudiado los efectos de los saunas finlandesas, afirmó que para las personas con trastornos musculoesqueléticos como la artritis y la fibromialgia, los saunas pueden disminuir el dolor al liberar endorfinas, regular el sistema nervioso y reducir la inflamación sistémica.

Hay muchas formas diferentes de calentar los músculos: saunas, jacuzzis, almohadillas eléctricas o químicas, toallas húmedas, un gato que se niega a bajarse de tu pecho. ¿Cuáles debes utilizar y cuándo?

Varios estudios de poca envergadura han sugerido que el calor procedente de una fuente húmeda, como una bolsa de agua caliente o una toalla húmeda, puede ser más eficaz que el calor seco para prevenir el dolor y reducir el daño muscular provocado por el ejercicio. Un estudio, realizado con participantes que hacían una serie de sentadillas diseñadas para que les dolieran los cuádriceps, sugirió que el calor húmedo penetra más profundamente en el tejido y actúa con mayor rapidez que el calor seco.

Sin embargo, la mayoría de los estudios en este campo se han centrado en pequeñas fuentes de calor, como almohadillas o vendas térmicas. No está claro si la inmersión en calor de todo el cuerpo, como el uso de un jacuzzi o una sauna, tiene el mismo efecto en los músculos que el calor localizado aplicado directamente en una zona.

En teoría, la inmersión debería tener un efecto similar, según Chen, a mayor escala. En lugar de limitarse a aumentar el flujo sanguíneo en una pequeña zona, un jacuzzi o una sauna acelera la circulación en todo el cuerpo y dirige el flujo sanguíneo desde los músculos hacia la piel.

Pero la mayor parte de las investigaciones se han centrado en cómo el calor inmersivo regular, como una sauna varias veces a la semana, puede mejorar la salud con el tiempo, en lugar de cómo una sola sesión puede hacer que te sientas después de un duro partido de tenis.

Según los científicos, una de las formas en que el sauna puede ayudar a aliviar los músculos doloridos es que aumenta la circulación y acerca la sangre a la piel. Pero los mecanismos específicos de cómo esto ayuda al organismo siguen siendo un misterioCredit…

Para desencadenar muchos de los beneficios de la terapia de calor, dijo West, “tiene que estar bastante caliente para ver algunas de estas respuestas”.

Los estudios en animales han sugerido que el calor puede tener efectos completamente distintos dependiendo de la temperatura exacta. Las temperaturas entre 39 y 40 grados Celsius pueden aumentar las respuestas inflamatorias asociadas al dolor. Las temperaturas por encima de 41 pueden tener el efecto contrario, reduciendo la inflamación y el dolor, explicó Chen.

La mayoría de los jacuzzis se construyen para que su temperatura máxima sea de 40 grados para evitar los golpes de calor. El calor local es menos probable que provoque un golpe de calor que una terapia de inmersión, pero hay que tener cuidado de que la botella de agua o la almohadilla térmica no estén tan calientes como para quemarnos (lo que puede ocurrir si la piel alcanza unos 43 grados Celsius o 110 Fahrenheit).

“Es algo que ocurre más de lo que se cree”, aseguró West.

El mejor momento para aplicar calor a los músculos doloridos parece ser inmediatamente después del ejercicio, e idealmente durante varias horas. En un estudio en el que los participantes desgastaron los músculos de las piernas con sentadillas, los investigadores compararon los efectos del uso de envolturas térmicas justo después del ejercicio o 24 horas después. Los músculos que se calentaron inmediatamente —durante dos horas con calor húmedo u ocho horas con calor seco— sufrieron menos daños y conservaron más fuerza que los que se calentaron más tarde.

Al fin y al cabo, hay buenas razones para aplicar calor a los músculos después de entrenar. “Los fisioterapeutas utilizan mucho calor”, dijo West. “Los entrenadores de atletismo utilizan mucho calor”.

Para probarlo por tu cuenta, dijo, sigue unas sencillas reglas. En primer lugar, presta atención a las señales de mareo que indican que es hora de salir del sauna o el jacuzzi. En segundo lugar, no dejes que la almohadilla caliente tanto que sientas dolor. Por último, intenta utilizarla durante varias horas, pero evita dormirte con ella, porque cuanto más tiempo la tengas puesta, más probabilidades tendrás de que tu piel alcance los 43 grados y se queme.

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Ensayo: ¿Hacia el Homo Evolutis?…


Hacia el homo evolutis
Reconstrucción de Lucy, Australopithecus afarensis que podría ser uno de los ancestros del género Homo.
  • Mirar hacia el pasado: Lo que susurran los huesos

JotDown(M.Mendez) — Dudo que en alguno de sus viajes mentales propulsados por LSD o alguna otra droga alucinógena, algún miembro de los Beatles haya imaginado la escena de un campamento lleno de antropólogos, riendo y bebiendo cerveza bajo la luz cansina de cientos de estrellas, mientras algunos cantan la canción «Lucy in the Sky with Diamonds» que truena en las bocinas.

Y a unos metros de allí, los restos de un homínido de cerca de un metro de estatura descubiertos apenas esa mañana en una barranca de Hadar, Etiopía1. Tan solo la excelente preservación de los huesos es motivo suficiente para festejar. 

Don Johanson, paleoantropólogo del Museo de Historia Natural de Cleveland, y el estudiante Tom Gary, ambos miembros de la expedición organizada por el geólogo Maurice Taleb, se disponían a finalizar el día de trabajo decepcionados de no haber hallado nada cuando, a poco de llegar al jeep para regresar al campamento, sus ojos entrenados notaron algo que parecía ser el hueso de un brazo.

Al acercarse y estudiar con más detalle la zona, el brazo dio paso a una quijada, algunas costillas, la pelvis, y las piernas… En total, los restos descubiertos constituían el 40 % de un homínido de no más de un metro de estatura y que debió haber pesado 30 kg, aproximadamente.

Los miembros de la expedición no lo saben en ese momento, pero la datación de los huesos moverá tres millones hacia el pasado el reloj de la evolución humana, un tiempo en el cual algunos genetistas proponen como el punto en el que el ancestro de los Homo Sapiens se separó de los chimpancés. 

Aquel domingo 24 de noviembre de 1974, exactamente a 115 años de la publicación en Londres de El origen de las especies —curiosa coincidencia—, Lucy, como han comenzado a llamarla en el campamento, bautizo cortesía de los Beatles, está próxima a convertirse en el ancestro más antiguo conocido de nuestro género, Homo.

Cuatro años después, tras analizar las características taxonómicas de Lucy, sus descubridores le asignaron una clasificación a su especie: Australopithecus afarensis.

Desde entonces, han surgido otros fósiles que contienden por ser los ancestros más antiguos de la humanidad: Orrorin tugenensis, llamado Homo Millenium por la fecha de su descubrimiento (2001), cuyo fémur hallado en Kenia data de 6 millones de años; Sahelanthropus tchadensis, que caminó en lo que hoy es la República del Chad hace 6 o 7 millones de años, de acuerdo con la datación de nueve cráneos, únicos restos conocidos hasta el momento. 

Sin embargo, la evidencia fósil no tiene del todo convencidos a los antropólogos de que estos contendientes homínidos pertenezcan a una especie de Australopithecus o al género Homo. Y tienen razón en albergar dudas. Realizar inferencias sobre el vínculo evolutivo entre distintas especies de (potencialmente) homínidos a partir de pequeños fragmentos de huesos (un pedazo de mandíbula, un fémur, una falange, etc.) es un esfuerzo intelectual que requiere la paciencia del cazador y frialdad científica para no distorsionar con especulaciones innecesarias lo que susurran desde el pasado los restos fósiles.

Tomemos el caso del que se considera, en medio del debate, el fósil más antiguo del género Homo: un pedazo de mandíbula inferior datado entre 2.8 y 2.75 millones de años, desenterrado en la región de Ledi-Geraru, a 30 kilómetros de donde fue hallada Lucy. Con estos números, es tentador imaginar que ambas especies de homínidos pudieran haber convivido: el homínido del pasado mirando al del futuro.

Pero, ¿ qué evidencia soporta esta suposición? Puede que esto no resulte tan descabellado. Gracias a los hallazgos de Richard Leakey sabemos que el Homo habilis, el Homo erectus, y el Australopithecus robustus vivieron más o menos en la misma época (hace 1.5 millones de años, aproximadamente). 

Por otro lado, también es posible imaginar escenarios que involucren el mestizaje entre la especie de Lucy y otros homínidos de los cuales aún no tenemos noticia. Por ejemplo, los recientes análisis genéticos de los fósiles del hombre de Neandertal Denisovanos, señalan que el mestizaje entre ellos y el Homo sapiens tuvo lugar.

Al respecto, J. R. R. Tolkien sonreiría a través del humo de su pipa con la acertada expresión de un genetista evolutivo: «Estamos ante un mundo tipo El Señor de los Anillos, en el que había muchas poblaciones de homínidos». Así pues, ¿qué nos impide frenar la imaginación y concebir que una región de África no fue una especie de Tierra Media? 

Bajo esa óptica, pareciera que en el pasado evolutivo del ser humano lo que abunda es espacio para la imaginación, para las suposiciones aventuradas… hasta que la aparición de un fósil, por minúsculo que este sea, le ponga freno a las especulaciones y nos obligue a mirar desde otro ángulo nuestro árbol evolutivo… Esto si es que aparece dicho fósil. 

Considerando lo anterior, quizás sea ingenuo por nuestra parte empecinarse en resolver el problema inverso que supone la aparición del Homo sapiens, y su exitosa supervivencia por encima de las otras especies de homínidos. ¿Cuántas Lucys se requieren para explicar este tamizado? ¿Hay suficientes allí fuera? No lo sabemos.

Cabe la posibilidad de que esta especie de Santo Grial de la antropología sea un callejón sin salida. Sin lugar a dudas, todos los fósiles de homínidos hallados hasta el momento han vuelto un poco más claro nuestro reflejo en un espejo empañado por millones de años.

Pero también es válido preguntarse: ¿seguiremos mirando en el espejo buscando resquicios lo suficientemente claros para mirarnos a detalle, a profundidad, o sabremos cuándo dejar de hacerlo para dirigir nuestra mirada hacia otro tipo de evolución? 

Homo Evolutis: ¿Hacia qué estamos evolucionando? – NeoTeo
  • Mirar hacia el futuro… Génesis 2.0 

Estamos aquí hoy para anunciar la primera célula sintética, una célula creada comenzando con el código digital en la computadora, construyendo el cromosoma a partir de cuatro botellas de químicos [Adenina, citosina, timina y guanina] ensamblando ese cromosoma en levadura, trasplantándolo a una célula bacteriana receptora y transformando esa célula en una nueva especie bacteriana.

Estas palabras las pronuncia J. Craig Venter, el científico que lideró el equipo del sector privado que secuenció por vez primera el genoma humano en el 2000. Una década después, él y su equipo anuncian el primer organismo sintético. La primera pregunta que recibe por parte de una periodista es: «¿Podría explicar en términos simples cómo de significativo es este avance, por favor?».

Venter parece un poco tomado por sorpresa por la pregunta, y responde ecuánime, calibrando sus palabras: «¿Podemos explicar cuán significativo es esto? No estoy seguro de que seamos los que deben explicar cuán significativo es. Es significativo para nosotros. Quizás es un cambio filosófico gigantesco en nuestra forma de ver la vida.» Y en nuestra forma de ver la evolución, me atrevería a añadir. 

Tan solo dos años después, en 2012, las científicas Emmanuelle Charpentier y Jennifer A. Doudna desarrollan un método que permite editar el genoma de cualquier organismo con una precisión de cirujano —las llamadas «tijeras» de edición genética, CRISPR/Cas9—. En menos de una década se les otorga el premio Nobel de Química 2020.

De pronto, como especie, tenemos en nuestras manos la posibilidad de ser los sastres del próximo paso evolutivo: catalizar una nueva explosión cámbrica de organismos parece una posibilidad tangible. 

¿Qué nos impide usar esta tecnología para editar un homo sapiens u otro homínido y añadir nuevas ramas al árbol de la evolución (dirigida, en este caso)? ¿Dejaremos de buscar fósiles cuando sea más fácil, rápido y rentable a largo plazo crear nuevos homínidos que descubrir algún trozo de hueso preservado en África?

Jugar al Génesis puede ser un salto muy grande, pero se pueden dar pasos pequeños. En este sentido, ¿Qué tal si los científicos comenzaran a modificar algunos monos con genes humanos? 

Si las palabras ética y moral han flotado en su mente al leer lo anterior, solo quiero dejar sobre la mesa de discusión que «estamos en una era de tecnologías que cambian exponencialmente. Ergo, estamos en una era de cambios éticos exponenciales»6. Un ejemplo que hace eco de lo anterior y que coquetea con la imagen del Dr. Moreau es el siguiente:

En 2015, un grupo de investigación del Instituto Max Planck de Biología Celular Molecular, liderado por Wieland Huttner, identificaron un gen específico del ser humano —el gen ARHGAP11B, el cual activa la regulación del desarrollo de la corteza cerebral7. Así, a mayor desarrollo de la corteza cerebral, mayor inteligencia… Al menos, esa es la idea subyacente.

Con esto en mente, el grupo de Huttner dio un paso decisivo: probar el efecto del gen ARHGAP11B en un mono, un tití cabeza blanca. 

El mono transgénico se creó en colaboración con científicos del Instituto Central de Animales Experimentales (CIEA, por sus siglas en inglés) de Kawasaki (Japón), y la Universidad de Keio de Tokio. Esto obedeció a que allí contaban con mayor experiencia en la creación de primates transgénicos y no porque la regulación ética de experimentos con animales fuera menos laxa que en Alemania.

Para tal efecto, no se permitió que los fetos de los titíes superaran los 101 días de «gestación» (50 días antes de lo que típicamente tardan en nacer), y los cerebros fueron transportados a Dresde, Alemania, para su análisis detallado. 

De acuerdo con Huttner, «limitamos nuestros análisis a fetos de tití porque anticipamos que la expresión de este gen específico de humanos afectaría el desarrollo de la neocorteza en el tití. A la luz de posibles consecuencias imprevisibles con respecto a la función cerebral posnatal, consideramos un requisito previo (y obligatorio desde un punto de vista ético) determinar primero los efectos del ARHGAP11B en el desarrollo de la neocorteza del feto en tití».

Es decir, los científicos del estudio no están por la labor de crear un potencial futuro de El planeta de los simios… De momento. 

El resultado del experimento: la corteza del cerebro del tití se agrandó y su superficie experimentó plegamientos; la placa de la corteza cerebral se engrosó más allá de lo normal, así como un incremento en el número de neuronas de la capa superior. Esto por sí solo no implica que los titíes transgénicos, en caso de tuvieran un desarrollo sin problemas y lograran pasar el gen ARHGAP11B a su descendencia, sean más inteligentes que sus contrapartes «naturales».

Evolución humana - Wikipedia, la enciclopedia libre

Entonces, ¿Qué sigue? ¿Crear chimpancés con copias del gen FOXP2 (involucrado en las habilidades verbales) para averiguar si pueden llegar a hablar o ya tenemos suficientes políticos? 

Bromas aparte, si emigrar del planeta Tierra para colonizar otros es parte de nuestro camino evolutivo, no lo vamos a lograr con las características fisiológicas que poseemos actualmente: alcanzar otros planetas requerirá un rediseño integral y no solo algunos toques o florituras al código genético para tener ojos de tal o cual color.

Esta clase de retos nos obligarán a tomar prestadas secciones de código genético de otros organismos mejor adaptados a la radiación del espacio exterior (por mencionar solo uno de tantos retos a enfrentar) e incluirlas en nuestro repertorio genético de alguna forma. 

Una posibilidad en ciernes para afrontar este tipo de problema es la introducción en células humanas de proteínas que poseen los tardígrados, capaces de soportar altos niveles de radiación. Recientemente se ha confirmado que contar con estas proteínas en células humanas aumenta su capacidad para resistir condiciones de estrés. En los años por venir, el viaje a las estrellas comenzará en un laboratorio con herramientas de edición genética. 

Si bien a África se la ha llamado la cuna de la humanidad, el lugar donde la geografía, el medio ambiente y algo de azar genético propiciaron el surgimiento de un homínido que superó en adaptabilidad a muchos otros de su especie, las actuales fuerzas tecnológicas y aspiraciones por ir más allá de la Luna son las que moldean una (o más, ¿por qué no?) especie de homínidos impulsados por el capital privado.

Con el incremento en la precisión de la edición genética y el descenso del costo en la secuenciación, y habiendo acumulado un conocimiento suficiente del funcionamiento de los sistemas naturales, algunos cuantos estarán llamados a hacer frente a la prueba definitiva como especie: controlar nuestra evolución. 

nuestras charlas nocturnas

¿Cuándo y por qué nacieron los plebiscitos?…


Secessio Plebis

Historias de la historia(J.Sanz) — Hoy en día, en las sociedades democráticas el pueblo ejerce su pequeña cuota de poder actuando como soberano cuando participa en la elección de sus representantes tras soportar la campaña electoral que, junto con la cama y la guerra, es donde más mentiras se escuchan.

Luego, tras las correspondientes votaciones y recuentos, llega la hora de poner en práctica el «donde dije digo, digo Diego» y dejar al pueblo a un lado. Llegados a este momento sólo nos queda protestar, manifestarnos o promover una Iniciativa Legislativa Popular, prevista en el artículo 87.3 de la Constitución, y que el Congreso la admita a trámite.

¿Qué hacían en la antigua Roma en estos casos en los que los políticos legislaban y gobernaban sin tener en cuenta al pueblo?
Tomaban medidas drásticas y, por lo visto, efectivas.

Hoy en día, en las sociedades democráticas el pueblo ejerce su pequeña cuota de poder actuando como soberano cuando participa en la elección de sus representantes tras soportar la campaña electoral que, junto con la cama y la guerra, es donde más mentiras se escuchan.

Luego, tras las correspondientes votaciones y recuentos, llega la hora de poner en práctica el «donde dije digo, digo Diego» y dejar al pueblo a un lado. Llegados a este momento sólo nos queda protestar, manifestarnos o promover una Iniciativa Legislativa Popular, prevista en el artículo 87.3 de la Constitución, y que el Congreso la admita a trámite.

¿Qué hacían en la antigua Roma en estos casos en los que los políticos legislaban y gobernaban sin tener en cuenta al pueblo?
Tomaban medidas drásticas y, por lo visto, efectivas.

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