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De portada de Pink Floyd a uno de los lugares más caros de Londres: la historia de la central de Battersea…


En una ciudad como Londres, llena de edificios icónicos, puede que uno de los más sorprendentemente emblemáticos sea la vieja central eléctrica de Battersea, situada en la orilla sur del Támesis, en el barrio de Nine Elms.

No se encuentra cerca de ninguna zona turística, pero aun así su imponente mole y sus características cuatro altas chimeneas es lo suficientemente atractiva para haberse convertido en uno de los destinos a los que acudir para los visitantes frecuentes de la capital británica.

Battersea era una de las numerosas centrales eléctricas que daban servicio a industrias, fábricas y particulares en Londres, varias de ellas destacables por su arquitectura singular y su emplazamiento estratégico.

Una de las primeras en alcanzar el estatus de icono de la ciudad fue la Bankside, frente a la catedral de San Pablo, al otro lado del Támesis, que proporcionó electricidad al sur de Londres entre 1891 y 1981 y que, tras una completa y compleja reforma, es la sede desde 2000 de Tate Modern, uno de los principales museos de arte contemporáneo del mundo.

La chimenea más famosa de Londres se convierte en mirador

Sin embargo, la central que más ha calado en el recuerdo de la gente es la de Battersea. 

Construida por la London Power Company (LPC), se trata de uno de los edificios de ladrillo más grandes del mundo –ya que hemos citado la catedral de San Pablo para hablar de otra central eléctrica, digamos que toda la catedral de San Pablo cabría perfectamente en la enorme sala de calderas de la de Battersea– y destacaba por su original decoración interior Art Déco.

La construcción comprende, en realidad, dos centrales eléctricas independientes y casi idénticas, construidas en dos fases, que terminaron formando un solo edificio.

La primera central, Battersea A, se construyó entre 1929 y 1935 y la Battersea B, situada al este, entre 1937 y 1955 –su construcción se interrumpió en 1941, debido al recrudecimiento de los efectos de la Segunda Guerra Mundial sobre Londres–.

Cuando el edificio se dio por finalizado en 1955 nació la icónica estructura de cuatro chimeneas por la que es conocida actualmente y que se debe a los arquitectos J. Theo Halliday y a Sir Giles Gilbert Scott, este último uno de los más famosos arquitectos y diseñadores industriales británicos, autor también del diseño de las célebres cabinas telefónicas rojas que cubrieron todo el Reino Unido desde 1926 y de la catedral anglicana de Liverpool (y que poco después también se encargaría de la remodelación de la central de Bankside). Juntas, Battersea A y Battersea B, proporcionaban un quinto de la energía eléctrica que se consumía en Londres.

El 17 de marzo de 1975 Battersea A se apagó, después de cuarenta años de servicio, y el segundo dejaría de funcionar el 31 de octubre de 1983, casi treinta años después de su inauguración.

Pero desde los años sesenta ya era seña de identidad para los habitantes de Londres y lo sería aún más cuando el grupo de rock sinfónico Pink Floyd, en el momento culmen de su fama, después de la publicación de sus álbumes “The Dark Side of the Moon” (1973) y “Wish You Were Here” (1975), decidió dedicar la portada de su siguiente álbum “Animals” (1977) al edificio.

La foto, tomada a principios de diciembre de 1976, muestra la central con un globo rosa hinchable, de nueve metros de largo, inflado con helio y con forma de cerdo, flotando sobre ella.

La presentación oficial del álbum se celebró, precisamente, allí, en enero de 1977, y sus ventas, de más de doce millones de copias en todo el mundo, terminaron de difundir el atractivo arquitectónico de la central, que en los años ochenta fue declarado “edificio protegido” por el Gobierno británico.

De Stamford Bridge a la central eléctrica de Pink Floyd - Libertad Digital

– Del abandono al lujo

Sin embargo, desde que el edificio cayó en desuso pasaron más de treinta años hasta que alguien se decidiera a rescatarlo, no del olvido, sino del abandono: su enorme superficie (17,5 hectáreas) de terreno inutilizado, sin nada alrededor, en un tramo de la ribera del Támesis trufado de fábricas de gas abandonadas, carboneras y fábricas derruidas que antaño producían desde cemento y productos químicos hasta aceite y vinagre, habían convertido el entorno en una especie de desierto.

Varios planes de desarrollo fueron surgiendo lustro tras lustro –incluyendo propuestas para un parque temático, un complejo de 32 salas de cine o, incluso, un nuevo estadio para el Chelsea FC, en sustitución del viejo Stamford Bridge, inaugurado en 1877 y situado a unos cuatro kilómetros al oeste de Battersea–, pero todos se frustraban, hasta que en 2012 las empresas malayas S P Setia (del sector inmobiliario) y Sime Darby (un consorcio industrial que opera en varios sectores) ofrecieron un plan para urbanizar el entorno e incluir viviendas, bares, restaurantes, oficinas, tiendas y espacios de ocio.

Los planes fueron aprobados y la remodelación comenzó unos años más tarde.

Tras una inversión de 9.000 millones de libras más de diez años de restauración, las puertas de la casi centenaria central eléctrica clausurada se abrieron al público en octubre de 2022.

El espacio se ha transformado en un ostentoso centro comercial con 250 tiendas y restaurantes, un cine y una pista de patinaje sobre hielo, además de pisos de lujo y oficinas, que ocupan no sólo el antiguo edificio de la central, sino los alrededores, también urbanizados.

Pese a sus nuevos usos, en el edificio que albergaba, propiamente dicho, la central sí se tiene la sensación de estar dentro de ese pedazo de historia casi centenaria, con el ladrillo visto y restos de maquinaria empleados como elementos decorativos. Por ejemplo, las vigas remachadas existentes se han convertido en el mostrador de conserjería de los edificios de viviendas.

– Switch House West y Switch House East

La reforma del imponente edificio fue encargada al estudio de arquitectura WilkinsonEyre, que ha mantenido los elementos más característicos de la obra maestra de Sir Giles Gilbert Scott: las cuatro chimeneas, el contorno de ladrillo macizo y las salas de turbinas.

Para mantener la sensación de escala de la central eléctrica ha sido clave mantener los huecos a toda altura detrás de las entradas sur y norte, además de un vasto atrio central y las salas de turbinas, ricas en elementos patrimoniales, que se han convertido en galerías comerciales.

BATTERSEA POWER STATION (Londres) - Qué SABER antes de ir

Otro de los grandes atractivos del edificio es el ascensor acristalado, abierto al público, que lleva a los visitantes hasta lo alto de la chimenea noroeste del edificio, de 50 metros de altura. Con capacidad para 30 pasajeros, emerge hasta 109 m de altura sobre el suelo para ofrecer vistas de 360° sobre la ciudad.

El 90% de la promoción se vendió antes de su reapertura, a unos precios que oscilaban entre las 865.000 £ de un estudio y los 9,1 millones de libras esterlinas del ático de 558 m², con cuatro dormitorios y cuatro baños (y zona de alojamiento para el servicio), situado en la azotea Boiler House, enmarcando una plaza ajardinada abierta, sobre la base de la chimenea noreste de la estación, por encima de la Sala de Calderas y las Salas de Turbinas.

Su propietario podrá sentarse en el jardín interior de la azotea, entre dos de las famosas chimeneas blancas de la central, y disfrutar de las espectaculares vistas de 360° de Londres.

Coincidiendo con la estructura de la central eléctrica, formada por dos edificios independientes, construidos en épocas distintas, las viviendas de Battersea forman dos edificios separados: Switch House West y Switch House East, situados a ambos lados de la central.

El primero se encuentra en la antigua estación A, y sus interiores lo reflejan: se inspiran en la elegancia de los años 30, con suelos oscuros en espiga y azulejos vidriados. Switch House East, por su parte, se inspira en los años 50, con una decoración más industrial: en todos los estudios y apartamentos de uno, dos y tres dormitorios se han conservado el ladrillo y el acero originales.

Los residentes de las viviendas reconvertidas de Switch House entran en el edificio a través de plazas ajardinadas a nivel del suelo, mientras que a las oficinas y villas del edificio central, la Boiler House –“la caldera”, donde se encuentran los 46.000 m² repartidos en seis plantas alquilados por Apple– se accede a través de un ascensor de cristal entre las vigas estructurales de las antiguas torres de lavado, con las emblemáticas chimeneas visibles por encima. 

La distribución e interiorismo de 253 de los 254 apartamentos fueron encomendados al estudio Michaelis Boyd, mientras que el del ático de 558 m² situado en la azotea Boiler House fue encargado al arquitecto y diseñador estadounidense Joe Serrins.

Del atractivo y la capacidad de asombro que genera este edificio basta con destacar tan sólo un dato: poco más de un año y medio después de su inauguración, los precios se han multiplicado hasta alcanzar cifras situadas entre los 3 y los 31 millones de libras esterlinas.

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Según un científico reconocido de la Universidad de Harvard: la felicidad no es una meta, sino una dirección…


El Cronista — Arthur Brooks, un científico social y profesor en la Universidad de Harvard, ha dedicado gran parte de su estudio a comprender lo que todos alguna vez nos hemos preguntado.

¿La felicidad es un sentimiento?

La felicidad es un estado producido por la combinación de diversos factores, es más allá de un sentimiento, sino que se manifiesta y reconoce a través de la aparición de ciertas emociones, como la satisfacción, el bienestar o el placer.

¿Cómo se consigue la felicidad según la ciencia?

Sobre todo, la felicidad no es algo que se obtiene sin que tengan lugar ciertos procesos a nivel interno y externo. Nuestro cerebro recibe a diario una gran cantidad de estímulos que provocan reacciones químicas, segregando ciertas hormonas que contribuyen a un buen estado de ánimo: la serotonina, la dopamina, la oxitocina y las endorfinas.

Este es el peor error que cometemos al buscar la felicidad

Entre esta nueva fuente de conocimiento sobre nuestras necesidades para alcanzar la felicidad cabe destacar que la obsesión con no obtener aquello que creemos merecer, a pesar de perseguirlo incansablemente, puede causar una enorme frustración que produciría en nuestro cerebro justo el efecto contrario al que deseamos. 

Por tanto, y tal y como nos indica el propio Arthur Brooks en su trabajo, el peor error que podemos cometer en nuestro continuo camino hacia la felicidad es crearnos una obsesión con alcanzar la meta. Ya que, como consecuencia, se podrá producir ansiedad, miedo o tristeza.

Practicas naturales para aumentar la felicidad

No obstante, existen algunos hábitos saludables que pueden beneficiarnos, consiguiendo aumentar nuestro nivel de felicidad independientemente de las circunstancias externas.

Alguno de estos hábitos es hacer ejercicio físico, que está demostrado por múltiples estudios que mejoran la calidad de vida. 

Al mismo tiempo, una reciente investigación publicada por Harvard analizó al detalle la vida de más de 700 jóvenes con distintos contextos socio afectivos y concluyó que el denominador común entre aquellos individuos que se clasificaron como felices era la calidad de sus relaciones. 

nuestras charlas nocturnas.

Demokratía y guerra fría …


Guerras medicas
Los héroes de Maratón.

(I): Y en el principio fue Atenas

JotDown(A.García) — Ni siquiera la irrupción de la pandemia en el escenario mundial ha borrado del todo el debate sobre a dónde vamos como sociedad, políticamente hablando. Se ha instaurado en diversos ámbitos una reclamación de más democracia como el medio para atajar la desigualdad, tanto real como supuesta.

De hecho, es una palabra que continuamente aparece por todas partes en boca de cualquiera, ya sean medios de comunicación o conversaciones de barra de bar y que, junto con «libertad», debe ser una de las dos excusas más manidas para cometer cualquier tipo de tropelías. A cualquiera le vienen unos cuantos ejemplos a la cabeza. Se reclama incansablemente como remedio a todo mal político una variedad de democracia más «directa», con una supervisión más cercana por parte de la ciudadanía.

Aunque pueda parecer gratificante ver lo arraigado que está el concepto de democracia en la mentalidad popular, se pueden albergar ciertas sospechas de que sea solo de boquilla, o una adaptación libre de la novela. ¿Cuánto sabemos de un tipo de gobierno que, como nos contaron en el colegio, nació hace mucho, mucho tiempo en la Grecia clásica, concretamente en una ciudad que no hace mucho sufría los embates de una oligarquía adinerada cada día más insolente y desvergonzada, la antiguamente bella Atenas?

El primer ejemplo de una democracia en funcionamiento no solo es excepcional, sino que se trata de un caso de estudio esencial para comprender en qué consistía, qué condiciones son necesarias y cuáles son sus ventajas e inconvenientes —que los tiene—. Resulta llamativo que un escolar español actual solo trate el asunto de pasada, con solo doce años de edad, sin la profundidad necesaria como para captar sus implicaciones, así que urge llenar este agujero negro.

Allá por el siglo VI a. C., Atenas, como cualquier otra polis arcaica que se precie, estaba dirigida por un tirano con un nombre de dudoso gusto, Pisístrato.  Esto no significa que el hombre se paseara de uniforme y se divirtiera enviando gente a prisión mientras reía malignamente; originalmente un tirano se refiere a un miembro de la oligarquía de la ciudad, un aristócrata que gracias a apoyos y maniobras políticas se erigía con el poder, ejercido personalmente.

Este tipo de gobierno en un principio no se veía como algo necesariamente malo; de hecho, era el típico de las pequeñas ciudades-Estado griegas de entonces, que se componían de una capital con su templo, su ágora y su gimnasio, por un lado, y del campo circundante por el otro, con sus campesinos en sus chozas y su ganado. Las polis las gobiernan un reducido grupo formado por los ciudadanos más pudientes, que además son los que salen a partirse la cara por ella. Lógico, puesto que son los únicos que se pueden costear el armamento.

Pero hete aquí que las ciudades se organizan, prosperan y crecen. También el comercio, la economía y la población. La sociedad se vuelve más compleja, aparecen nuevas facciones políticas más amplias y la aristocracia se divide en bandos. Más ciudadanos propietarios implica más personas pidiendo acceso a la política, y el sistema de tiranías obviamente no les satisface. Ni tampoco a algunos de los ilustres, que deben disputar e intrigar continuamente para ocupar los cargos.

¿Todo este rollo qué quiere decir? Que, en las ciudades más pujantes como Atenas, la tiranía «pasa de moda», ya no sirve. Es tiempo de crisis internas, o como lo llamaba Tucídides, de stasis, una especie de bloqueo de fuerzas enfrentadas. A leches si hace falta, por supuesto. A la muerte de Pisístrato hay unas cuantas de estas luchas por el poder (con sus imprescindibles asesinatos) que ahorraremos para ir directos al final: hacia el 514 la tiranía está bastante desacreditada y sin embargo nos quedan dos candidatos a la gloria, de los que se alzará triunfante un personaje de sugerente nombre, Clístenes.

Clístenes

Este aristócrata de la controvertida familia de los Alcmeónidas, habitual en todos los follones políticos atenienses, va a sentar las bases de la posterior democracia popular.

Aupado al poder por la vía tradicional, parirá una «reforma electoral» que ríanse ustedes de la modélica transición española.

Los atenienses, como buenos indoeuropeos, se dividían en tribus por cuestiones de parentela, clanes y demás asuntos familiares.

Las tribus, además, servían como una especie de unidad política tradicional, y hacían de centro de reclutamiento, colegio electoral y asamblea de tipo social.

Pues bien, Clístenes dividió el Ática en tres partes (la ciudad, la costa y el interior) y cada una la dividió a su vez en diez, según la distribución de aldeas con entidad administrativa (los demos, origen de nuestra palabreja) y la voluntad emanada de su escroto.

Después procedió a inventarse diez tribus nuevas cogiendo un cachito del campo, un cachito de la ciudad y uno del interior para cada una de ellas, les puso nombre y un lacito, y a correr. ¿Para qué este manejo? Los expertos con pajarita y gafas de culo de vaso todavía discuten los motivos de Clístenes, porque en realidad nadie lo sabe, pero se pueden adivinar algunas intenciones detrás. Por un lado, esta reordenación lo dejaba todo atado y bien atado; el poder político de los partidarios de la tiranía quedaba repartido y por tanto diluido.

Por el otro, todas las tribus tenían una patita puesta en el centro del meollo; Atenas, y por tanto desde ahí se podía controlar y participar en la política. Nada se cocinaba fuera de la ciudad.

¿Cuál era la utilidad de este «rediseño creativo» del mapa electoral? Pues qué pregunta, elegir al nuevo gobierno. Aquí va la explicación de cómo se organizaba el mondongo político; no dolerá mucho, un pinchacito nada más. En la antigua tiranía, en Atenas mandaban nueve magistrados o arcontes, elegidos por la asamblea de tribus antiguas entre los que importaban algo.

Su labor estaba supervisada por un grupo de ex altos cargos que decidían además sobre cualquier cosa: justicia, política interior y exterior, legislación, etc. Esta banda de vejetes estirados se reunía en la colina de Ares y por eso se llamaba el tribunal del Areópago. En otras palabras, las clases más altas lo controlan todo.

Ahora la cosa cambiará bastante y el demos hace su entrada triunfal en política. Al aristocrático Areópago se le deja en paños menores y conservará únicamente el poder judicial y la «auditoría» de los magistrados. Los otros asuntos pasan al Consejo de los quinientos, o mucho más bonito en griego, la boulé. Cada flamante comunidad autónoma-tribu elige cada año entre sus varones mayores de edad a cincuenta representantes para la boulé.

Como es un jaleo juntar a quinientos tipos cada pocos días para tratar asuntos, sobre todo tipos que se dedican a otras tareas, se establecía una «comisión permanente» rotatoria de cincuenta , así que cada tribu se encargaba del Consejo una parte del año (este consejo redux se llamaba pritanía). ¿Y a qué se dedicaban exactamente? Pues a preparar los temas que se iban a tratar en el epicentro del sistema, el lugar donde se ventilaba todo, el corazón de la demokratía… la asamblea popular. En griego, la ekklesía.

La asamblea ahora tomaba en última instancia las decisiones; política exterior e interior, si se iba a la guerra, votaba las leyes… siempre siguiendo el «orden del día» preparado por el Consejo. Aquí se elegían los cargos de magistrado y los strategos del ejército de entre los propuestos por cada tribu.

El sistema se completaba con toda una serie de medidas para impedir pillar el sillón y enquistarse en el poder, incluido el sorteo o la imposibilidad de presentarse más de dos veces a la pritanía. Pero la joya de la corona de Clístenes, el arma definitiva antitiranos para el mantenimiento del equilibrio político y la paz social, era el famoso ostracismo.

Temístocles, de los «Hombres ilustres» de Nepote ⋆ traducción española
Temístocles

Una vez al año el demos ateniense podía votar si se expulsaba a alguien de la ciudad, cual Gran Hermano VIP, siempre que acudieran más de seis mil, que debía ser, siguiendo la metodología ojimétrica, algo más de la mitad de la asamblea popular. El nombre se grababa en un trozo de teja (ostrakón) y el que obtenía mayor número de votos debía exiliarse. Este procedimiento va a dar grandes ratos de diversión en el futuro, como veremos.

Esto puede parecer una democracia, y en el fondo lo era, aunque en una fase bastante embrionaria y bastorra. Porque aún nos falta un cacho de trozo de trecho para llegar a la auténtica democracia radikal popular, entre otras causas porque como buenos indoeuropeos (otra vez), los atenienses se clasificaban y ordenaban por clases sociales en función del algoritmo «tanto tienes, tanto vales».

Había un par de grupos que se quedaban marginados en esta idílica e innovadora felicidad política: los thetes, los que trabajaban alquilando sus servicios para otro, no podían acceder a los cargos aunque participaran en la asamblea. Lo que dejaba al cincuenta por ciento de los varones adultos atenienses fuera de la cosa pública.

Pero no se vayan todavía, aún hay más; los hektemoroi, aquellos que tenían deudas que pagar con parte de la cosecha, los «hipotecados», esos ni podían ir a la asamblea siquiera. ¿Las mujeres? No me haga reír, hombre, this is Hellas.

Aun así, era un invento revolucionario sin igual en toda Grecia, producto entre otras cosas de la riqueza y la importancia que iba adquiriendo Atenas en el mundo griego. Y ahora que ya conocemos cómo se gobernaban los habitantes del Ática, pasaremos a ver a la joven democracia en acción, porque se avecinan muchas curvas y unas cuantas pruebas de fuego para el sistema, que lo dejarán bastante cambiado. 

La primera —y decisiva— patata caliente que cae en campo ateniense es nada menos que la primera expedición persa. Tras pedirles la tierra y el agua y que los mandaran a freír espárragos, nuestros amigos orientales desembarcaron en Maratón, el único sitio llano disponible que encontraron. Claro que también se encontraron a un montón de hoplitas atenienses al mando del noble Milcíades, con el resultado de todos conocido.

La rotunda victoria dio mucho prestigio a la recién estrenada democracia y salvó el primer punto para el equipo griego, pero pese a lo que pudiera parecer, en vez de convertirse en un factor de unidad, dividió las opiniones y complicó mucho la política de la polis, como si de españoles se tratara. A grandes y groseros rasgos, Maratón dio lugar a dos bandos principales; uno era el «aristocrático», en el que militaban algunas de las mayores fortunas de la ciudad y que encabezaba entre otros el propio Milcíades; representaba a la fuerza de hoplitas, propietarios de la tierra, la forma tradicional de hacer la guerra.

Así que no hace falta insistir en el prestigio que tenían después de la batalla y lo convencidos que estaban de que esa era la manera correcta de hacer las cosas. No solo eso, sino que Milcíades era dueño y señor del Quersoneso y por tanto tenía el riñón forrado, hasta el punto de que se le acusaba de haber ejercido la tiranía por allá.

La otra facción había visto motivos de inquietud tras el primer asalto; no en vano los persas habían movido su flota como Pedro por su casa. No era de recibo que a una ciudad costera como Atenas le chorrearan así en su cara; el arma definitiva debía ser una flota como Zeus manda y un puerto nuevecito (El Pireo), conjuntamente con una serie de fortificaciones que debían ir desde la Acrópolis hasta allí, lo que se conocería como «los Muros Largos».

La figura más destacada de esta «corriente de opinión» era el visionario de Temístocles, y no se trataba de un oportunismo a causa de la guerra. En realidad, el auténtico motivo para proponer estas medidas era un enemigo mucho más modesto pero que llevaba pintándoles la cara a los atenienses desde ni se sabe: la polis de Egina. Los modestos eginetas disponían de una respetable flota y hostilizaban a los áticos dónde y cuándo querían desde hacía años, impidiéndoles dominar las aguas egeas.

Así que Temístocles y sus partidarios en realidad estaban mirando más allá de la cuestión persa y planeaban una futura expansión ateniense, que debía ser, sí o sí, marítima. El problema es que construir una flota era algo carísimo, y una muralla ni les cuento, y la pasta gansa estaba en el otro bando. Además, también estaba el problemilla persa en la agenda: más o menos todo el mundo esperaba la próxima iniciativa de Oriente, así que las opiniones oscilaban entre los que rechazaban un hipotético dominio del rey de reyes y los que pensaban que a lo mejor no era para tanto.

Aristides ok
Arístides.

Las primeras bofetadas en la arena política correrán a cargo del dúo mencionado. Tras su gran victoria, Milcíades se animó a perseguir a los persas (lo cual indica que la facción aristocrática tampoco le hacía ascos a eso de expandirse) y trató de liberar las islas Cícladas, llevándose una derrota en Paros que además le dejó malherido.

Temístocles y sus partidarios estrenaron aquí el ostracismo, acusando al derrotado de «decepcionar al pueblo ateniense» y le condenaron al exilio y a pagar un multazo que no se llegó a cobrar, pues Milcíades se murió antes. El invento de la teja no solo se emplea ya para alejar personajes peligrosos, sino como modo de «regular» el efecto del exceso de fama y prestigio de individuos concretos en la democracia.

No se sabe mucho de los acontecimientos de los años posteriores en la ciudad, pero el baile de figuras condenadas al ostracismo y la indecisa política exterior ateniense, que daba un pasito-palante-pasito-patrás en sus relaciones con los persas nos hace suponer que no se aburrieron precisamente.

A Temístocles le saldrá un rival en la figura de Arístides, con fama de justo, virtuoso, incorruptible y repelente niño Vicente, si bien ambos coincidían en política exterior. Pero hay dos hechos que van a decantar la balanza definitivamente del lado «naval»: el primero, el descubrimiento accidental de un montón de plata en las minas de Laurión, con lo que el asunto del dinero quedaba resuelto.

El segundo, que Jerjes —convertido en drag queen en 300—optó por invadir Grecia y jugar la revancha. Los partidarios de dar la mano blandita al persa tuvieron que largarse o quedarse callados, y el proyecto de Temístocles salió adelante. En un plazo razonablemente corto de tiempo y justo para estrenar en la guerra, Atenas puso doscientos trirremes en el agua.

Que no funcionaban solas, por cierto; hubo que reclutar a los thetes para que sirvieran como remeros en la marina, lo cual a la larga tuvo la previsible contrapartida política, como nuestro hombre ya preveía y esperaba, no en vano contaba con su apoyo social.

Como todos sabemos, Atenas y Esparta se coaligaron para rechazar la invasión y el «muro de madera» flotante que erigió Temístocles sirvió para poner a la población ateniense a salvo del ataque persa, acabar con su flota en la espectacular victoria de Salamina, salvar a Grecia y en última instancia, al mundo occidental como lo conocemos, si nos ponemos épicos.

Después por tierra, en Micala y Platea, los espartanos remataron la faena. Es el triunfo en las Guerras Médicas el que va a transformar decisivamente a Atenas en una democracia «completa» y en muchas cosas más.

(II): El Telón de Bronce

Themistocles
Temístocles.

En estos momentos Atenas y Esparta son un remedo primitivo de los Estados Unidos y la URSS de finales de la Segunda Guerra Mundial; son aliados contra el mismo enemigo y tienen el conflicto de cara, y aparentemente son amiguitas. Pero se están jugando muchas papeletas para malos rollos futuros.

Sus sistemas políticos son la noche y el día y ambas están destinadas a jugar papel de superpotencia. La diferencia es que Esparta no tiene ningunas ganas de gobernar el Egeo, por lo que esto implica en cuanto a crecer y transformarse, mientras que Atenas no solo lo mira con ojitos, sino que su metamorfosis ya ha comenzado. Cosa que a los lacedemonios tampoco es que les haga mucha gracia. Aunque hay buen rollo oficial entre ambos, quien vio venir el futuro con claridad fue, cómo no, Temístocles.

En cuanto las operaciones bélicas se alejaron de la Grecia continental, los espartanos propusieron, muy sutiles ellos, que estaría genial que se desmontaran todas las fortificaciones y murallas de las polis, con la excusa de que muchas ciudades aliadas del persa se habían tenido que tomar por asalto.

Las risas fueron grandes en Atenas, que había sido saqueada por el enemigo y que en aquel mismo momento se encontraba enfrascada en poner sus muros en pie, objetivo en el que estaban pensando realmente los laconios. Temístocles, cual capitán Panaka, urdió una estratagema, plantándose en Esparta a entretenerlos con una patraña mientras mujeres y niños acababan las obras corriendo (479 a. C.).

Para cuando los espartanos se asomaron por Atenas, la muralla se había completado a una velocidad que ni las constructoras hispánicas. Esto no les hizo demasiada gracia a los rústicos chicos sureños, que tomaron buena nota de la matrícula del ateniense.

Para acabar de liarla, el «Alto Mando Aliado» despachó la flota ateniense bajo mando espartano a pegar guantazos por ahí y tuvo lugar el feo asunto de la corrupción de Pausanias. Una vez destituido el lacedemonio y puesto al mando un ateniense, un «Telón de Bronce» iba a caer entre las polis. Esparta se desmarcó del asunto mientras que Atenas aceptó encantada de la vida ponerse al mando y para ello Arístides fundó una coalición, la Liga de Delos (477 a. C.).

Delos-que-pagan, porque en esencia Atenas ponía los barcos, soldaditos y caballos y los demás aflojaban la cartera. Esta subcontratación de la cosa bélica traería consecuencias inimaginables. Pero de momento quedémonos con que los espartanos no olvidan, así que se las apañaron para acusar a Temístocles de estar implicado en la subversión de Pausanias. ¿Qué tiene que ver esto con la democracia? En pocas palabras, va a ser su sustento.

Armada griega
La flota ateniense.

La flota ha ganado la guerra, y ya no son los propietarios agrícolas y sus lanzas los que defienden Atenas en solitario. La marina no solo es el orgullo de la polis, sino su futuro. Es imprescindible para continuar las operaciones, mantener la Liga (y el cobro de contribución correspondiente) y arrojar al persa del resto de Grecia, así que los modestos van a querer ver su poder político aumentado e irrumpir a saco en la fiesta de la democracia.

La facción «democrática» va a salir muy reforzada de la guerra y los acontecimientos posteriores, adquiriendo un tono claramente antiespartano y proexpansionista, como su líder. De hecho, una de las primeras medidas que tomará el demos es quitarse de en medio a la figura oligárquica del momento, Arístides, votando su ostracismo.

Pero paradójicamente, la facción aristocrática también va a reforzarse. Los hoplitas se han batido como machotes y el Areópago, reducto aristocrático, ha adquirido mucho prestigio tras dirigir la evacuación de la ciudad en momentos de grave peligro. Además, cuenta ahora con una joven promesa, el hijo de Milcíades, Cimón, que además ha heredado la inmensa fortuna de papi. Para colmo, muchos de sus cabecillas son strategos del ejército que tan brillantemente conduce la guerra contra Persia; el propio Cimón es puesto al mando de la expedición de la Liga para correr a gorrazos al persa hasta su tierra.

Sin embargo, esta facción es partidaria de la amistad con Esparta, «home of the hoplites» polis oligárquica por antonomasia. La lucha política, pues, se va a recrudecer y tendrá como objetivo al hombre que ahora ostenta el título de «más popular de Atenas», el hombre en el cénit de su carrera, Temístocles, que se ha puesto además un poco chulito y al que los espartanos y sus amigos difaman. En 472 es condenado al ostracismo en una votación de la que se han encontrado abundantes ostrakón prefabricadas con su nombre ya impreso. Las irregularidades se inventaron ayer, como se ve.

Mientras tanto, la Liga de Delos se consolida a la vez que el fantasma del peligro persa se aleja. Cimón se hincha a repartir leches de tal modo que los aliados empiezan a plantearse que a lo mejor no hace falta ya la pseudo-OTAN esta. Sin embargo, a los atenienses les va muy bien esto de cobrar sus servicios militares por adelantado, y ese dinerito está haciendo mucho bien en Atenas, porque entre otras cosas servirá para sufragar la adquisición de muchos esclavos y la presencia en las asambleas de los más modestos; el imperialismo ateniense sostiene la democracia popular.

La organización de la Liga ya tiene mala pinta y no responde que digamos al modelo democrático: se reúnen dos órganos por separado, el de los atenienses y el del resto, así que ya se pueden imaginar qué clase de igualdad garantiza eso si el voto de Atenas vale por el de todos los demás juntos. Cuando se huelen que la Liga es un instrumento al servicio de la polis ática, algunas ciudades tratan de salirse.

Pero la Liga de Delos es una especie de antecedente de instituciones futuras como la Iglesia católica o las compañías de telefonía móvil; es muy fácil entrar, pero salir es harina de otro costal. Naxos en 470 y Tasos en 465 tratan de borrarse del club y son correspondientemente represaliados por los atenienses, que mandan colonos —clerucos— a todas partes y se aseguran por encima de todo el cobro de sus servicios. ¿El persa? Bien, gracias.

Así están las cosas ahí fuera, pero… ¿qué ocurre en Atenas mientras tanto, una vez expulsado Temístocles? Pues el partido aristocrático, con Cimón a la cabeza, tratará de mantener a raya a los demócratas con un recurso muy actual; el evergetismo. ¿Qué es esto? Pues sencillamente que Cimón gastará parte de su dinero en abrir sus huertos, sus terrenos y su bolsillo para regalar al personal comida y sustento.

Como nada es gratis en este mundo, una vez que pasas a ser mantenido de alguien te conviertes en su clientela, y como si de un precursor del camello moderno se tratara, si quieres seguir chupando del bote, en la ekklesía votarás lo que yo te diga. El pesebrismo se inventó hace veinticinco siglos. Así es como Cimón cree manejar el sistema político, pero un oportuno resbalón dará alas a sus enemigos políticos.

En 462 a. C., Esparta sufre un tremendo terremoto y pide ayuda ante la rebelión de sus montones de hilotas. Cimón, que es muy proespartano él, convence a la asamblea de que le deje ir con cuatro mil hoplitas.

Cimon ok
Cimón.

Aparte de que los lacedemonios lo envían rápido a hacer gárgaras, porque no quieren saber nada de los atenienses y sus peligrosísimas innovaciones políticas, en su ausencia los cabecillas demócratas, Efialtes y el gran Pericles, han reformado la constitución de Atenas, sin referéndum ni nada. El Areópago es despojado de sus poderes auditores, que pasan a la boulé y la Asamblea del demos y se queda en lo justo para ver casos penales; los thetes ven su poder incrementado. 

Cimón volvió de Esparta con sus hoplitas todo despechado después de que sus amigos espartanos le dijeran que preferían una relación a distancia y que se fuera por donde había venido… solo para encontrarse un bonito ostracismo que le dejará fuera de combate en 462 a. C. Los ánimos en Atenas andaban revueltos y la respuesta de los lacedemonios no gustó mucho; de esta manera, la torpeza espartana demostró no tener límites, porque la influencia en Atenas de los partidarios de llevarse bien con los madelman peloponesios se redujo al nivel del salario mínimo español.

Esto dejó las manos libres a los demócratas para «rediseñar» la política exterior ateniense sin deberle nada a los pueblerinos del sur, por lo que se dedicaron a reforzar su imperio, con la flota en una mano y la lanza en la otra. Atenas no podía renunciar al pingüe negocio de la Liga de Delos, puesto que los ingresos que obtenían son directamente responsables de lo que exageradamente se conoce como «el siglo de Pericles», momento cumbre de la cultura, las artes y todo eso en lo que se gasta la pasta cuando sale por las orejas.

Hay que decir, eso sí, que al menos tuvieron la deferencia de prescindir de parques temáticos desiertos y resquebrajados diseños de Calatrava y erigir obras de las que aún pueden verse. Pero no solo se empleaba el dinero para eso; lógicamente se invertía en barcos, caballos y guerreros, y también en una creación del propio Pericles: la subvención. También conocida como óbolo.

¿Para qué este invento del demonio? Básicamente porque para ejercer la politeia hay que ser un ocioso con mucho tiempo libre, y dicho perfil suele coincidir con el aristocrático. Las bases de la democracia, los marinos, se encontraban lejos de Atenas, persiguiendo al persa y metiendo aliados en cintura por el Egeo. Los hoplitas también tenían la cosa difícil para acudir a las asambleas, puesto que los que no guerreaban se dedicaban a sus tierras, y en general, para quien debía buscarse la vida currando era complicado pasarse por allá.

Así que si bien la desarticulación (temporal) de la facción aristocrática acabó con la compra de voluntades que Cimón practicaba, la democrática tenía problemas para ejercer el poder desde una asamblea casi vacía compuesta por los más pudientes. En realidad, el óbolo no era mucho dinero, ni la mitad de un salario diario normal; pero poco es mejor que nada, así que los tribunales y las sesiones de la ekklesía comenzaron a llenarse de gente menesterosa que iba allí a cobrar, y si se tercia, a venderse.

Una medida que en principio parecía una buena idea, destinada a que el pueblo pudiera tener algo de independencia política, acabó a la larga convirtiéndose en una fuente de problemas. Cosa que al pobre Pericles le va a pasar bastante a menudo, pero eso ya se verá más tarde.

Sea como fuere, finiquitada la práctica del evergetismo y por tanto el control de los ricachos sobre el demos a golpe de talonario, este volvió a tomar las riendas del Estado de la manita del gran Pericles. Que era un señor paradójico, puesto que se trataba de un líder democrático de origen y talante aristocrático; este extraño equilibrio contribuye también a la no menos paradójica situación de que los ciudadanos atenienses y su democracia se vuelvan bastante «aristocráticos» en sus decisiones.

Que estaban estaban sobre todo encaminadas a mantener, ampliar y fortalecer el sistema que les permitía gobernarse: el imperialismo. Vamos a patearnos la política exterior de Washington… Atenas.

Tucídides, el primero de los grandes historiadores de la humanidad
Tucídides 

Se basó esta en dos líneas principales de actuación; una consistió en mangonear en el área alrededor del Ática, lo que incluía Grecia Central y las ciudades de la costa norte del Peloponeso. Un juego bastante peligroso, puesto que si bien los atenienses se limitaron a molestar a algunos miembros de la Liga del Peloponeso (quienes, como buenos griegos, peleaban entre ellos), afectaba indirectamente a Esparta, riesgo que al parecer les importaba tres pepinos.

Así, Atenas se alió con Tesalia (expartidaria del persa en las Guerras Médicas) y Argos, en virtud de sus malas relaciones con Esparta, y también consiguió atraerse a Mégara, que como tenía un contencioso con Corinto, no vio mayor problema en pasarse a la Liga de Delos. Por fin Atenas podía rendir cuentas pendientes con potencias marítimas vecinas como Egina, Corinto y sus amiguitos.

Ciudades todas ellas que veían con mucha alarma la enorme expansión ateniense, que amenazaba con estrangularlas y someterlas, y ahí entroncamos con la segunda línea: la guerra con Persia como excusa para incorporar ciudades a la Liga de Delos, ergo a la cuenta de resultados.

Después de la galleta tremenda que se llevaron en Eurimedonte los persas a manos de Cimón (antes de que lo largaran), la marcha de las operaciones iba cuesta abajo, y cada vez más los atenienses estaban más ocupados en instalar clerucos por ahí y en favorecer al partido del demos de las ciudades de la Liga que en otros asuntos.

Esta exportación de la democracia en realidad era solo aparente, puesto que, si bien los atenienses en política interna no se metían, el demos de cada ciudad aliada en política exterior ni pinchaba ni cortaba, así que se trataba de una democracia bastante poco soberana que nos recuerda algo a todos.

Todo esto, además de suponer una escalada de tensión que acabará muy mal, como el agorero de Tucídides no se cansa de repetir, exigirá a Atenas un esfuerzo muy grande, y como ya sabían las viejas castellanas en su día, «quien mucho abarca, poco aprieta». Para resumir, la triple alianza Atenas-Argos-Mégara empezó a darse piñazos con Corinto & Asociados, lo que preocupó lo suficiente a los lacedemonios como para sacar a sus muchachos a pasear por Grecia central.

Además, por entonces Atenas se había metido en Egipto a chinchar al persa; demasiados frentes abiertos, así que Pericles echó marcha atrás. En democrático consenso con la facción aristocrática y aprovechando que el ostracismo de Cimón caducaba, consiguió que el forrado ateniense negociara con sus amiguitos espartanos una tregua para acto seguido ir a hacer lo que más le gustaba: correr detrás de los persas cual toro san-ferminero en pos de un grupo de australianos borrachos. Pero hete aquí que en Chipre Cimón palmó, y muerto el mayor partidario de la guerra, no quedó otro remedio que firmar la paz (de Calias, en 449 a. C.), muy necesaria para ambos bandos.

Sin embargo, este armisticio dejó a Atenas en un compromiso; una vez finiquitado el objetivo para el que se creó la Liga, los aliados comenzaron a pensar que iba siendo hora de disolver el club de los paganos. Cosa que a los atenienses ni se les pasaba por la cabeza, ya que los subsidios les permitían mantener veinte mil bocas de ciudadanos aproximadamente. Así que hizo justo lo contrario, reforzar el control sobre la Liga, animar amistosamente a punta de lanza a entrar a nuevos «amigos», reprimir las rebeliones contra esta hegemonía (Eubea, el incidente de Samos, Bizancio) y buscarse nuevos conflictos que la justificaran.

Vuelta la burra al trigo: Esparta se enfada, se da un paseo por Beocia, se enseñan todos los dientes, se va salvando la situación como se puede, etcétera. Pero en el fondo, dado que ni Esparta ni Atenas modificaban sus políticas esenciales, todos sabían que el equilibrio no se podía mantener siempre y que al final se iba a liar parda.

Uno de estos listos era por supuesto Pericles, que ya había creado un fondo de reserva de mil talentos de oro y tenía un plan bélico diseñado para cuando estallara lo que al final estalló en 431; la guerra mundial griega, más conocida como Guerra del Peloponeso.

(III): La unidad de los demócratas

Pericles
Ilustración de una representación de la obra de Shakespeare Pericles, Prince of Tyre.

El primer movimiento que Pericles previó fue el de siempre de los espartanos, dada su legendaria flexibilidad táctica: aprovechando que tenían los hoplitas más vigoréxicos, los pusieron de nuevo en Grecia Central con el objetivo de arrasar el Ática.

Para prevenirlo, el ateniense había diseñado un plan defensivo que consistía en meter a todos los campesinos y el ganado que cupiera dentro de la polis, a esperar que los laconios se aburrieran de quemar campos mientras la poderosa flota ateniense venía al rescate.

Parecía una buena idea… si no fuera porque hacinar a tanta gente de higiene discutible suele traer complicaciones en forma de enfermedades. En cuanto se declaró la peste (un tercio de la población murió) y como siempre cuando las cosas se tuercen, la Asamblea popular culpó a Pericles y le destituyó del cargo de stratego, en un arrebato de desesperación.

Como obviamente esto no solucionó nada de nada, y Pericles era con mucho lo mejor que tenían, le volvieron a elegir en otro vaivén emocional. Pero el Gran Hombre contrajo la enfermedad, y después de ver morir a sus hijos, falleció personalmente en 429 a. C.

Mal momento para pasar a la posteridad, puesto que no solo Atenas estaba en graves aprietos, sino que las vedetes políticas que le sucedieron eran como para agarrarse bien los calzones; los herederos demócratas eran Nicias, un señor tranquilo y temeroso, muy (demasiado) partidario de dar la mano blanda, y Cleón, el «curtidor», un tipo más bien rudo y vulgar, partidario de la guerra (sobre todo si iban otros) y al cual le encantaba la demagogia.

De hecho, su advenimiento supuso la época dorada de una figura producto de esta última, del sistema político y de la enorme afición por los pleitos típicamente ateniense: el sicofante, profesional de la denuncia interpuesta a cambio de dinero.

Para que se hagan una idea, en 428 a Mitilene de Lesbos le dio por hacer lo que venía siendo ya habitual: sublevarse para salirse de la Liga, y la propuesta de Cleón consistió en cargárselos a todos para demostrar que, ya que el imperio era una tiranía y que no lo iban a soltar, se fueran grabando el mensaje a fuego.

Cuando ya habían despachado las naves para allá, la propuesta se echó atrás y hubo que enviar otra a avisar del cambio de planes.

Si esto parece preocupante, lo que hay al otro lado del espectro es directamente para echarse a temblar. En el campo aristocrático, el inclasificable, irrepetible, el maestro de chaqueteros, ego en acción, cizañero mayor y cabroncete con pintas… el gran Alcibíades. Se trataba de un jovencísimo aristócrata que aprendió de Pericles a combinar porte distinguido y colaboración con la democracia.

Biografia de Alcibíades
Alcibíades.

Pero a diferencia de aquel, Alcibíades era un amoral al que le encantaba pisar todos los charcos que se le ponían delante (llegó a meterse en la cama de Sócrates para comprobar si podía corromperlo… cosas de griegos); en realidad podría decirse que la facción que lideraba era la de Alcibíades.

El muchacho empezó fuerte, urdiendo una alianza con Argos, Mantinea y Élide, destinada a fastidiar en el propio Peloponeso por el conocido y fiable método de la puñalada trapera.

Argos no tardó en pegarle a su vecino Epidauro y Alcibíades se las apañó para convencer a sus aliados de atacar a los pobres arcadios, aliados de Esparta pero que se mantenían quietecitos.

La trama acabó en fracaso porque los machoman espartanos derrotaron a Alcibíades en Mantinea, con la previsible consecuencia de que Argos perdió la cuenta de las veces que había cambiado de bando y la estrategia ateniense en la zona quedó comprometida.

Pero esto no desanimó a Alcibíades de seguir intrigando, esta vez con el episodio de la expedición a Italia. 

Después de varias idas y venidas que incluyen la conversión por parte de Atenas de la pobre ciudad de Melos en terreno urbanizable por no haber hecho nada, la democracia puso sus ojos en un nuevo escenario, exótico y lejano: Sicilia.

Aprovechando el enésimo conflicto entre ciudades griegas, Egesta y Siracusa, a los atenienses se les ofreció la posibilidad de intervenir allá.

Habitualmente se achaca a la mala cabeza del populacho la decisión arriesgada de enviar la expedición, pero se podría ir más allá; da toda la impresión de que el demos de Atenas sabía perfectamente qué se traía entre manos, y tenía muy claro que su hegemonía (y por tanto, su independencia política) estaba ligada a la expansión imperialista.

Con todos los frentes comprometidos, Sicilia parecía una opción de abrir «nuevos mercados» con los que obtener riquezas y ganar a los aldeanos cuarteleros de abajo. Así que se votó a favor del cuento de la lechera: Nicias, Alcibíades y otro señor intrascendente encabezarían un ejército que iría a atacar Siracusa.

Sin embargo, en las vísperas de la partida ocurrió lo que los historiadores pudorosos denominan «la mutilación de los Hermes», que puestos a usar eufemismos podrían haber optado por llamarla «el cambio de sexo instantáneo de los Hermes», y se habría entendido mejor.

Las estatuas de este dios estaban por toda la ciudad, las clases populares eran muy devotas suyas, era protector de caminos y comunicaciones… en fin, los atenienses se desayunaron con un sacrilegio en toda línea, una masacre de pililas pétreas, y dado que los antiguos eran más supersticiosos todavía que hoy en día, enseguida se tomó como un mal presagio. Los rumores empezaron a extenderse por la ciudad, y pronto cundió el temor a una conspiración antidemocrática cuyos caminos llevaban derechitos… a Alcibíades.

Del que, quien más o quien menos, sospechaba que acataba la democracia solo por conveniencia. En vista del follón, y para evitar un juicio y un retraso, la expedición partió corriendo para Italia. Aventura que acabará en un desastre absoluto a la larga y que pesará mucho en la derrota final ateniense, pero no adelantemos: la nave oficial del Estado se presentó en Siracusa para recoger a Alcibíades y llevarlo a procesar a Atenas, momento en que nuestro antihéroe aprovechó para fugarse a Esparta.

Una vez allá hizo unas polémicas declaraciones en las que culpaba a Atenas de la guerra, animaba al resto de polis a unirse contra ella y afirmaba que él había colaborado con la democracia por obligación, pero que no le parecía la mejor forma de gobierno. Aunque los placeres de la vida espartana no eran suficientes para un alma inquieta como la de Alcibíades, y pronto se largaría de allá muerto del asco.

La guerra iba tan mal después de lo de Sicilia, que en 413 los atenienses decidieron nombrar una comisión de diez expertos (probouloi) para que examinaran la situación y buscaran soluciones. Esto, que de entrada parece inocuo, es el principio de la reacción aristocrática. Alcibíades, al año siguiente, reapareció en zona persa y se llegó hasta Samos, donde estaba fondeada la flota ateniense (el pilar de la democracia) para iniciar conversaciones secretas con ellos.

El muchacho ofrecía la ayuda monetaria del rey de reyes si le ayudaban a volver a Atenas y cambiar la constitución. Los marinos no eran idiotas y pronto llegaron a la conclusión de que Alcibíades los quería usar para obviar una condenilla a muerte de nada que pesaba sobre él y retornar en plan triunfador enrolado en el otro bando. Pero poderoso caballero; los marineros no cobraban regularmente, y aunque partidarios de la democracia, se tragaron el sapo a regañadientes por el cochino y vil metal.

Pisandro (mirmidone) - Wikipedia
Pisandro

El plan estaba en marcha: una vez obtenido el beneplácito de la marina, los aristócratas mandaron a Pisandro a la capital para preparar el ambiente. Este habló ante la asamblea, proponiendo un cambio constitucional para «gobernarse mejor», reducir el número de candidatos a las magistraturas y limitar la soberanía de la asamblea.

Pisandro insistió bastante en el argumento del oro persa, necesario para ganar la guerra, y obtuvo permiso para negociar con el exenemigo de toda la vida. Pero este hombre era también una especie de agente doble y tenía la inconfesable misión de agitar el ambiente en Atenas. Intrigó con la ayuda de los círculos aristocráticos, que difundieron la necesidad de recortes y más recortes para salir de la crisis: para ganar la guerra era imprescindible cambiar la constitución, bajar los salarios, eliminar los óbolos y limitar el número de los que podían participar en política, concretamente unos cinco mil hoplitas.

Estos argumentos se acompañaron de algunos asesinatos políticos de la facción democrática y el sustrato del golpe estaba puesto.

Pero el éxito de toda esta trama dependía de las conversaciones con el persa; cuando el sátrapa Tisafernes se subió a la parra con sus demandas, todo el tinglado se vino abajo. Solo cabía la huida hacia adelante. Pisandro volvió a Atenas y propuso sumar veinte tipos a los diez anteriores para formar una comisión.

Una vez se salió con la suya, esta gente convocó la Asamblea y les hizo votar la suspensión de un derecho constitucional clave; la paranomon graphé, por la que cualquier ciudadano podía acusar legalmente a quien propusiera un proyecto de ley inconstitucional. Una vez aprobada por la intimidada asamblea, el golpe de Estado era completamente legal.

Se impuso un consejo de cuatrocientos que decidiría los cinco mil con derecho a participar en política y con la flota bien lejos, aquí paz y después gloria.

A los marinos en Samos esto les sentó como una patada cuando se enteraron y aquí Alcibíades y sus amigos tuvieron que recurrir a todas sus dotes diplomáticas para aplacarlos. Bueno, en realidad Alcibíades quiso atraerse el apoyo democrático para poder retornar a Atenas y se convirtió en portavoz de la marina, pidiendo quitar a los cuatrocientos y dejarlos en la boulé de siempre.

Como comprenderán, esta diversidad de intereses particulares provocó confusión en las filas aristocráticas, y Atenas asiste a un rosario de idas y venidas, proclamas, sublevaciones de hoplitas, de marineros, intentos de negociar con Esparta… en definitiva, un caos horroroso del cual no daremos detalles.

Para acortar, en todo este embrollo los cinco mil hoplitas se impusieron, liquidaron el consejo de los aristócratas y lideraron la «transición» a la democracia de nuevo; el golpe antidemocrático se había superado, lo que indica la fuerza con que había arraigado esta opción política en los atenienses.

Pero como la alegría no suele durar mucho en la casa del pobre, la guerra continuaba y presentaba un aspecto francamente preocupante. Sin embargo, el incombustible Alcibíades, inmune al parecer a los efectos de tanto cambio de bando, lideraba las operaciones atenienses en el nuevo escenario bélico, los estrechos, por donde pasaba el aprovisionamiento de grano de la polis

la batalla naval de las Arginusas

Que en principio parecían propicias, con varios éxitos esperanzadores que forzaron a Esparta a pedir un armisticio y que permitieron a nuestro intrigante favorito por fin entrar en su casa de forma triunfal (407). Pero ah, los dioses son crueles y la batalla naval de las Arginusas provocó una crisis política: Atenas venció, pero una tormenta impidió recoger los cadáveres de los caídos. Los griegos se tomaban muy en serio esto de enterrar sus muertos en casa (véase Antígona), y mezclado con tensiones políticas obtenemos un juicio sumarísimo con ejecución de los strategos al mando.

El desastre se completó con la estrepitosa derrota de Egospótamos, producto de la ineptitud ateniense, a pesar de las advertencias de Alcibíades.

Y ahí sí que se terminó la guerra, y como en Star Wars, el imperio se derrumbó de golpe. Bloqueada por tierra y mar, Atenas se rinde y los espartanos aparecen por el horizonte para supervisar la instauración de un nuevo régimen.

En realidad, a los muchachotes peloponesios les importa bastante poco lo que hagan los atenienses mientras estén callados y no molesten su hegemonía, pero los más radicales de los oligarcas locales aprovechan (escudados en la protección espartana) para elegir lo que se llamó el gobierno de los Treinta Tiranos, que acapararon los cargos políticos y confeccionaron una lista de solo tres mil personas con derechos políticos.

Pero la democracia era muy resistente y se necesitaba algo más que eso para destruirla del todo; los exiliados de Atenas, comandados por Trasíbulo, resistieron contra viento y marea todo lo que les echaron encima y a base de encabezonarse consiguieron derrocar el gobierno oligárquico.

La intervención de Esparta solo sirvió para exiliar a los partidarios de la aristocracia en Eleusis, que se convirtió en municipio aparte, hasta que en 401 fue invadido-absorbido de nuevo por Atenas, se ejecutó a los altos cargos y se invitó al resto a una reconciliación y amnistía general, en modélica transición ateniense. 

La democracia sobrevivirá pues en Atenas, a pesar de todos estos vaivenes, aunque con todos sus defectos, como cualquier otro régimen político (muy especialmente su vulnerabilidad a la demagogia) y sus excesos, como la lamentable condena y ejecución de Sócrates. Inscrita en la histeria política postconflicto, dado que el filósofo era amigo de ilustres antidemócratas como Alcibíades o Critias, uno de los tiranos, y era bastante heterodoxo en sus creencias.

También tendrá la democracia radical representantes destacados y bastante recalcitrantes como Demóstenes, pero paradójicamente acabará sometiéndose por el mismo mecanismo por el que Atenas, en los tiempos de la Liga de Delos, subyugaba a sus aliados: viendo impedida su libertad de acción en política exterior.

Así, después de sacudirse el dominio espartano a base de la tradicional combinación de alianzas y traiciones típicamente helenas, durante el periodo en que Tebas predomina, Atenas intentará equilibrar la balanza política aliándose con ella y de paso fundar una segunda Liga Ático-Délica, pero sin las connotaciones tiránicas de la anterior.

Solución chapuza y salchichera que no servirá ni para refundar el imperio ni para congraciarse con nadie, y mucho menos para pagar los gastos de la Liga y el ejército de Atenas, que se alquilará como mercenario por estas fechas (siglo IV a. C.).

la unidad de los demócratas
Demóstenes.

Pero los buenos tiempos han pasado y ahora es Tebas quien corta el bacalao. Fugazmente, porque el ocaso definitivo viene a manos de los macedonios del rey Filipo, empeñado en dar ejemplo al resto de Grecia sometiendo a sus principales sopranos. El rey tuerto la emprenderá con Atenas una y otra vez hasta conseguir doblegarla (dado que era la ciudad con mayor prestigio entre los griegos), y de esta manera la democracia ateniense se verá supeditada a lo que digan otros. Eso sí, le fue mucho mejor que a Tebas, que fue vilmente arrasada por Filipo y su hijo Álex

El declive de Atenas es imparable hasta la llegada de los prácticos y oligárquicos romanos, que se adueñan de la provincia y la llenan de acueductos, pretores, legionarios y recaudadores de impuestos. Eso sí, el concepto de democracia perdurará, y a través de la neblina de la Edad Media y Moderna (veintitantos siglos, año más o año menos), rebrotará en la conciencia de los burgueses europeos hacia mediados del XIX, hasta reeditarla vía el modelo actual, donde arraiga en países desarrollados y pudientes con expansivas políticas económicas. Que bien mirado, tampoco se diferencia mucho del original, ¿no?

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El color del dolor…


historiahoy.com — Vivió treinta y siete años, dedicó casi veinte a la pintura. Y jamás vendió ninguna de sus 500 obras.

La vida de Vincent Van Gogh vida osciló entre una beatitud de predicador evangelista y una viciosa relación con prostitutas, que culminó con la entrega de su oreja a una de ellas. Fluctuó entre la idílica relación con su hermano Theo y los intentos de agresión a Gauguin y a sus médicos tratantes; se extendió desde la oscuridad de los cuadros inicia les al brillo alucinante de su obra final.

Mucho se ha escrito sobre los males de este hombre que lo llevaron al hospicio, a la automutilación y, finalmente, al suicidio*, con un fallido disparo al corazón y una lenta agonía ante la consternación de su hermano (que también moriría seis meses después). “Es asunto mío” fueron sus últimas palabras.

Esquizofrenia o epilepsia suelen ser los diagnósticos barajados. Probablemente, la impulsividad de sus actos, sus oscilaciones, la viscosidad en sus relaciones y su tendencia a la autoagresión nos inclinen a pensar más en este último diagnóstico, situación que explicaría también su evolutiva búsqueda hacia colores más brillantes, especialmente, el amarillo que tiñó los cuadros de sus últimos tiempos.

En una época de reducida farmacopea, los profesionales tenían la costumbre de usar remedios en forma más extendida a la de su real utilidad. El Dr. Félix Rey, médico recién graduado, era el encargado del tratamiento de Vincent durante su internación en Arlés. Muy probablemente, lo haya medicado con digitalina (producto sobre el que después, presentó varios trabajos acerca de sus efectos terapéuticos).

El dormitorio en Arlés (octubre de 1888). Contraste de colores y pinceladas, armonía luminosa e intensidad que producen quietud y reposo. Este tema reconoce varias versiones, donde cambian algunos objetos su posición.

El Dr. Rey recibió en agradecimiento una pintura de Vincet, que inmediatamente recluyó en el altillo de su casa. Años después, cuando le comentaron que su paciente era un pintor reconocido pensó que se burlaban de él. Jamás colgó ese cuadro, que fue vendido años más tarde, por su descendencia.

La digitalina es un compuesto que se extrae de la digitalis purpúrea, flor ya utilizada por las curanderas medievales para tratar, con éxito, el edema producido por la insuficiencia cardíaca. A la fecha, continúa siendo un pilar en el esquema terapéutico para dicha afección. Pero la digitalina usada en exceso conlleva un efecto colateral en la visión: la exaltación del color amarillo (técnicamente llamada xantopsia).

El Dr. Gachet fue el médico que lo trató durante sus últimos meses de vida y al que Vincent había recurrido a instancias de su hermano (siguiendo una recomendación de Pisarro). Era un entusiasta en el uso de esta droga. Curiosamente, el último trabajo de Van Gogh muestra al Dr. Gachet con una flor en la mano, justamente, una campanilla o digitalis purpúrea (hoy día, uno de los cuadros más caros en la historia del arte).

Retrato del Dr. Gachet, una de sus últimas pinturas. El doctor, con aire soñador, sostiene una digitalis púrpura.

Se han señalado otras fuentes de intoxicación como causa de esta tendencia a exaltar el amarillo: su adicción al ajenjo, bebida alcohólica popular hacia fines del siglo pasado, prohibida por los problemas que generaba, debido a su principio activo, el thujone, que también produce visión amarilla.

El uso de Santonina como medicamento para los trastornos digestivos también acarrea una alteración en la visión de los colores y, probablemente, Vincent lo usase bajo propia prescripción. Vincent vivía solo, tenía escasos medios, por lo que su alimentación era irregular, de dudosa procedencia y desequilibrado balance nutritivo. Además, tenía la costumbre de llevarse a la boca cualquier objeto. Signac debió sacarle la trementina que usaba para pintar porque intentó beber la en su presencia.

Mucho se ha comentado sobre los halos de colores alrededor de las luces que aparecen, especialmente en sus cuadros nocturnos, circunstancia harto sospechosa de un aumento brusco en la presión ocular, que ocasiona un edema corneal con la consiguiente descompensación de la luz blanca y en halos que parecen arcoiris.

Sin embargo, durante el examen visual que le hiciera el Dr. Gachet (como médico de los ferrocarriles franceses debía realizar rudimentarios exámenes visuales a los trabajadores, por lo que contaba con algunos instrumentos oftalmológicos) no detectó mayores alteraciones visuales, constatando 10/10 de visión en ambos ojos.

Sea por un problema visual, sea por una proclividad ligada a su psicopatología o por una inclinación artística propia de su búsqueda estética (interesa señalar que en sus autorretratos solía cambiar el color de sus ojos para que combinase con los colores del fondo y del vestido), Vincent Van Gogh nos regaló una obra plena de luz y colores donde el amarillo imperó con el áureo fulgor de sus girasoles.

Girasoles (verano de 1888). La flor con que decoraba el interior de su casita amarilla alquilada en Arlés. La exaltación de color alcanza en los cuadros con estas flores una intensidad casi alucinante, precisamente por su reducción a una tonalidad amarilla dominante y apenas diversificada.

* Sin embargo, en 2011 surgió una teoría que postulaba que Van Gogh no se suicidó, sino que murió por un disparo accidental efectuado por dos muchachos que jugaban con una pistola.

En una biografía sobre el artista, Van Gogh: la vida, Steven Naifeh y Gregory White Smith mantienen que el disparo provino de René y Gaston Secrétan, dos hermanos adolescentes que veraneaban en Auvers, y que eran conocidos del pintor, por lo que no habría querido incriminarlos y se habría autoinculpado.

Según los autores, René era un chico problemático al que gustaba vestirse de “cowboy”, y se entretenía disparando a animales con una vieja pistola del calibre 38. Así, el 27 de julio de 1890 Van Gogh habría salido como siempre a pintar, recibiendo de forma accidental el disparo del menor de los hermanos.

Según Naifeh, historiador del arte titulado en Princeton, “revisamos los testimonios iniciales que dieron lugar a la versión del suicidio, y vimos que no eran nada sólidos”. Este autor afirma que en la entrevista que René Secrétan dio en 1956, el año de estreno de la película que Vincente Minnelli realizó sobre el pintor holandés, su testimonio “está lleno de culpabilidad”.

Esta teoría no está confirmada con otras pruebas ni aceptada por la mayoría de la comunidad académica, y el Museo Van Gogh de Ámsterdam considera prematuro valorar las conclusiones a las que han llegado estos autores.

nuestras charlas nocturnas.

Clases de p rostitutas en Sumeria…


Historias de la historia(J.Sanz) — En Sumeria el sexo se vivía y practicaba con mucha desinhibición.

La diosa que llegó a ser la más grande del panteón sumerio fue Inanna (más tarde Ishtar), diosa del amor, del sexo y de la guerra, así como protectora de la corona y… de las prostitutas.

¿Cómo era posible que una gran diosa protegiese a las prostitutas?

Cuando hoy en día pronunciamos la palabra “prostitución”, nos vienen a la cabeza imágenes de esclavitud sexual, de trato de blancas y de vejación a la mujer.

Un mundo sórdido, en suma. Esto no era así entre los sumerios.

Entre ellos las prostitutas gozaban de prestigio y posición social. Era un oficio más, con el añadido de considerarse importantísimo, ya que la diosa Inanna era, a su vez, la cortesana de los dioses.

Debemos tener en cuenta que los dioses sumerios ignoraban a los humanos. La única divinidad que tenía detalles con la humanidad era Inanna, que les entregaba su propio sexo.

La labor de las distintas prostitutas cambiaba según las épocas y las ciudades, por lo que es difícil desentrañar la madeja de nombres que ha llegado hasta nuestros días. Generalizando un poco podemos distinguir los siguientes tipos, en orden creciente de importancia:

  • Las de nivel más bajo eran las simples prostitutas del pueblo llano, que buscaban a sus clientes en los puertos y en las entradas de las ciudades. Se las respetaba, pues como dije, era un simple trabajo más. No presentaba connotación negativa alguna, salvo en el caso de las “esposas de la cerveza”, que eran esclavas al servicio de las tabernas con las que los clientes podían yacer, incluso delante de todo el mundo (ya lo dije, eran muy desinhibidos). A estas últimas se las despreciaba, pero no por ser prostitutas, sino por ser esclavas.

  • Las Shamhatum eran jóvenes agraciadas que se dedicaban a la prostitución de alto nivel. Lo que hoy denominaríamos como una “escort”. Tenían prestigio social, cultura y colaboraban en determinadas fechas con los templos para atender a los fieles de forma gratuita a cambio de más reconocimiento social.

  • Las Kulmashitum (a veces esa palabra se usaba para designar al personal laboral del templo) eran sacerdotisas prostitutas sagradas – hieródulas – de bajo nivel. A veces sin estudios o cultura. Muchas veces una viuda o una huérfana humilde se acogía como hieródula en un templo de Inanna. Con ello escapaba del hambre y adquiría prestigio social. Lo malo es que solamente se aceptaba a aquellas que no tuvieran defectos físicos.

  • Las Kezertum eran hieródulas que se distinguían de las demás por llevar los cabellos rizados y largos (algunos también opinan que podrían llevar una especie de rastas). Se cree que actuaban en la calle, posiblemente ayudando a las prostitutas laicas y controlando los pequeños altares de barrio.

  • Los Assinum eran hombres que se vestían y se maquillaban como mujeres (travestidos). Los sumerios aceptaban la homosexualidad aunque con cierto humor y burla -del lesbianismo no se hablaba-.

  • Las Ishtaritum (mujeres) y los Ishtarium (hombres) eran el clero sagrado de alto nivel. Obviamente solo se acostaban con ricos/as y gente de mucho poder. Algunas Ishtaritum, como las Nin-Dingir (dama-diosa), lo hacían con el rey o el gobernador, pues eran la diosa reencarnada en el mundo. Al practicar el acto sexual con el gobernante le transmitían sus poderes de mando. Sin ese acto de sexo, el mandamás de turno no podía ser ratificado en el cargo.
El sexo en Sumeria - Historias de la Historia

Cuando una sacerdotisa hieródula se acostaba con uno de los fieles, era la propia diosa la que lo hacía a través de la sacerdotisa, como un curioso instante de transustanciación sexual.

En suma, y aunque parezca extraño, era una prostitución por motivos religiosos y por compasión.

Las sacerdotisas representaban el único acto de clemencia que un miembro del panteón divino tenía hacia sus sirvientes humanos.

Ningún marido se ofendía porque su churri se fuera de picos pardos con un Ishtarium, ni ellas le tiraban un jarrón a la cabeza al Manolo de turno por haber estado con una Kezertu.

Lo consideraban algo normal y de lo que sentirse orgulloso si la pareja había estado con alguien de alto nivel.

Obviamente se entregaba una cantidad a la hieródula para el mantenimiento del templo; ya se sabe que  todas las religiones pasan el cepillo,  aunque en este caso tenía un carácter burocrático, pues en la sociedad sumeria se pagaban impuestos casi hasta por respirar.

Si además añadimos que los templos eran gestionados por las propias sacerdotisas, obtenemos una imagen exótica de un mundo que hoy nos repugna y que, indudablemente, nos cuesta comprender.

En todo caso, con el tiempo la sociedad sumeria se fue volviendo cada vez más patriarcal y, en época de los babilonios,  las sacerdotisas ya no contaban nada, no gestionaban ni dirigían asunto alguno y eran los hombres los que manejaban el cotarro tratando a las sacerdotisas como meros objetos para sexo. Como dijo cierto historiador en una ocasión:

Cuando los hombres comenzaron a dirigir la sexualidad de las mujeres, la prostitución pasó de ser un acto sagrado a convertirse en un vulgar y terrible acto de esclavitud sexual.

nuestras charlas nocturnas.

Orwelliano o kafkiano: qué significan realmente y cómo eran los escritores detrás de esos populares adjetivos…


Fotos de Orwell y Kafka
«Orwelliano» se relaciona con el poder, el control y la vigilancia opresivos; «kafkiano», con situaciones desconcertantes y absurdas en un sistema complejo e irracional.

BBC News Mundo — Hay grandes autores que, además de contarnos inolvidables historias, logran encapsular filosofías, visiones o situaciones de una forma tan significativa que sus nombres se convierten en adjetivos.

Si algo es espantoso, infernal, pavoroso, es dantesco, por la «Divina Comedia» del poeta italiano Dante Alighieri.

Si alguien actúa con astucia y perfidia para conseguir sus propósitos, es maquiavélico, por los consejos del filósofo político Nicolás Maquiavelo en «El príncipe».

Y si un idealista obra desinteresadamente en las causas que cree justas, puede ser quijotesco, como ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha’, de Miguel de Cervantes.

Entre estos grandes, y unos otros más, hay dos influyentes autores del siglo XX cuyas ideas resuenan tanto en el mundo actual que los adjetivos derivados de sus apellidos se usan con frecuencia, a veces erróneamente.

Tanto el escritor bohemio Franz Kafka como el británico George Orwell proporcionaron un mapa, un compendio y una advertencia para este siglo.

Predijeron desde Twitter, Zoom y los reality shows hasta los teléfonos inteligentes y la vigilancia permanente, así como la ansiedad inducida por el Estado y una creciente sensación de impotencia frente a fuerzas difíciles de identificar.

Es por eso que un siglo después de la muerte de Kafka y a más de 75 años de la publicación de «1984» de Orwell, los epónimos que emergieron de sus obras son tan apropiados para describir algunos de los peores aspectos de la actualidad.

Sin embargo, tanto los autores como sus distopias son dispares.

Así que, para no confundir lo kafkiano con lo orwelliano, mejor consultar a expertos: Carolin Duttlinger, codirectora del Centro de Investigación Kafka de Oxford, y David J Taylor, autor y biógrafo de Orwell.

– Los epónimos

Dibujo de un hombre sentado y acongojado, hecho en tinta
Uno de los dibujos hechos por Kafka, autor de «La metamorfosis», «El castillo» y «El proceso».

Cuando decimos ‘kafkiano’, estamos hablando de una profunda sensación de que algo no está bien, de culpas y acusaciones incomprensibles que no van a ninguna parte.

«Yo diría que sí. En el extremo más siniestro del espectro, se trata de instituciones invisibles que te rastrean y te persiguen», señala Duttlinger.

«Pero también creo que kafkiano tiene componentes más surrealistas y ligeramente satíricos, de humor negro: el sentido de lo absurdo de la vida cotidiana«.

El humor, negro o no, no es tan obvio para quienes no lo leemos en el original alemán.

«Para mí, es una lástima que se piense que Kafka sólo tiene que ver con pesadillas e historias realmente oscuras, porque te pierdes las partes buenas.

«Aunque su humor sea tal vez un gusto adquirido, definitivamente está presente en lo absurdo de un hombre tratando de encontrarle sentido a una situación completamente incomprensible… eso es muy divertido».

En cuanto a Orwell, para Taylor, el problema es que ‘orwelliano’ «puede significar cualquier cosa que quieras que signifique».

«Orwell es tan omnipresente en nuestro mundo en estos días que la palabra ‘orweliano’ la puede reclamar prácticamente cualquier persona que tenga algún tipo de queja contra la autoridad.

«El significado preciso que yo le daría es que es un mundo o paisaje en el que cualquier tipo de espíritu individual es rutinariamente suprimido por una autoridad vigilante, que todo lo ve y que está habilitada tecnológicamente».

Eso implica que cuando calificamos algo como orwelliano, no estamos conjurando toda la obra sino dos libros en particular: la sátira antiutópica «Rebelión en la granja», publicada en 1945, y la escalofriante distopía «1984», de 1949.

"1984 es ahora", dice un grafiti en Alemania.
«1984 es ahora», dice un grafiti en Alemania.

Miremos «1984»,esa advertencia contra el totalitarismo que impresionó tan profundamente a los lectores que entró en el imaginario cultural como muy pocos libros logran hacerlo.

«Orwelliano, aplicado al mundo de 1984, se trata de la negación de la verdad objetiva, de la supresión de la libertad individual por medio de la manipulación del lenguaje y el ojo tecnológico, esa especie de idea miltoniana de abrir una ventana a las mentes de los hombres, quieran o no», puntualiza Taylor.

En el caso de Kafka, tomémos su novela «El proceso», publicada póstumamente en 1925, contiene la esencia de lo kafkiano.

Se convirtió en sinónimo de las ansiedades, de la sensación de alienación de la era moderna y de la lucha de una persona común contra una autoridad irracional e irrazonable.

Antes de seguir, un resumen rápido de la trama de cada novela, en caso de que la hayas olvidado o aún no las hayas leído.

«El proceso» sigue la historia de un hombre llamado Joseph K, que vive en Praga, y es arrestado y juzgado por un crimen desconocido en un sistema legal absurdo y pesadillesco.

«1984» está ambientada en el futuro en Oceanía, un estado totalitario que le ha lavado el cerebro de la población para que obedezca irreflexivamente al Gran Hermano de su líder.

La novela sigue al protagonista Winston Smith mientras intenta rebelarse en secreto contra el régimen opresivo que todo lo ve.

– El fracaso

Claramente, no debemos asumir que el personaje principal de «1984», Winston Smith, es de alguna manera similar a su creador George Orwell.

Pero, ¿hay algo de Orwell mismo que pueda ayudarnos a entender su visión orwelliana?

«Orwell creía profundamente en el concepto de fracaso, en su propio fracaso personal y en el fracaso de quienes se atrevían a cuestionar al Estado y a las reverencias del Estado, y por eso todas sus novelas, incluso las realistas de la década de 1930, tratan sobre personas que fracasan.

«Tienen al héroe rebelándose contra el sistema y, por un rato, y el sistema absorbe un poco de esas rebeliones, pero luego lo aplasta», responde Taylor.

«En ‘1984’, Winston Smith es simplemente sometido por el sistema«.

"Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado", en este grafiti en Londres, con Orwell y su micrófono de la BBC.
«Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado», en este grafiti en Londres, con Orwell y su micrófono de la BBC.

«Lo que Orwell quiere mostrar es la absoluta inutilidad de pensar que se puede lograr algo. Y creo que desde el principio el lector sabe que es una rebelión condenada al fracaso».

El final es particularmente deprimente pues no hay un gran drama: Smith sencillamente termina en la cafetería donde empezó.

«Como siempre sucede en la ficción de Orwell, ha habido un pequeño reajuste. Han pasado cosas, pero esencialmente llegas más o menos de vuelta a donde estabas», explica el experto.

«Y, para darle ese toque biográfico, concuerda con la visión que Orwell tenía de sí mismo.

«Una vez produjo un epigrama inmensamente deprimente, diciendo que la vida humana, en general, es una sucesión de fracasos, y que solo los muy jóvenes o los muy tontos creen lo contrario.

«Así que la psicología de los estados totalitarios de Orwell está, creo, íntimamente relacionada con su propia psicología personal».

Eso a pesar de haber sido muy exitoso, no sólo con la literatura.

Cuando trabajó en la BBC, fue aclamado como un programador innovador y muy querido.

Renunció para volver a escribir.

En el documento oficial de su partida, su jefe escribió:

«Es imposible exagerar la calidad de su carácter o de sus logros. La suya es una dignidad moral única. Su gusto literario y artístico es infalible.

«Se va a petición propia, para el pesar de todo el departamento».

Tres meses despues ya había terminado el primer borrador de «Rebelión en la granja».

– El éxito

Si hablamos de Kafka, ¿habrá algo de él en Joseph K, el desconcertado protagonista de «El proceso»?

A juzgar por algunas de las cartas que le escribió a su prometida Felice Bauer, la visión que tenía de sí mismo no era muy halagadora.

Se describió a sí mismo como «irritable, triste, taciturno, insatisfecho, enfermizo«.

«Un hombre que -y esto te parecerá similar a la locura- está encadenado por cadenas invisibles a una invisible literatura y grita cuando alguien se le acerca porque piensa que está tocando esas cadenas«.

¿Estaba siendo demasiado duro consigo mismo?

«Esas cartas son muy interesantes, pero no son evidencia fiable», afirma Duttlinger.

«Si las lees todas verás que él pasa de venderse a sí mismo -siendo de verdad un hombre muy atractivo, en el sentido de que la escucha, se preocupa por ella, la alienta en sus diversas actividades- a decidir que ella no es la persona indicada para él.

«Pero en lugar de romper el compromiso, comienza a pintarse a sí mismo de esa forma increíblemente desfavorable«.

Estampilla con dibujo de Franz Kafka y Praga

Kafka escribió sus obras durante los últimos días del imperio de los Habsburgo, siendo un agente de seguros enredado en una gran burocracia y parte de una familia relativamente próspera, con un padre autoritario.

«Sus progenitores eran increíblemente trabajadores.

«Su padre había crecido en la pobreza extrema en un pueblo bohemio, y con su madre se abrieron camino.

«Se mudaron unas cinco o seis veces en los primeros años de la vida de Kafka, hasta que, en Praga, tuvieron su propia tienda, en la que ambos trabajaban seis días a la semana.

«Casi nunca estaban en casa, pero es ese tipo de espíritu de esfuerzo el que Kafka encarna en gran medida y que también se ve en su personaje, Joseph K», señala la experta.

Para ella, «es interesante que hayamos hablado del fracaso en relación con Orwell, pues creo que Kafka, en cierto sentido, está obsesionado con esta noción de éxito».

¿Y cómo es ese éxito?

«Joseph K es un joven en ascenso. No está en la cima, pero está cómodamente por encima del medio y le gusta usar su poder: hace esperar a los clientes en el pasillo, hay juegos de poder con su jefe inmediato y así.

«En gran medida, ‘El proceso’ es también una novela sobre esa psicología moderna, tal vez masculina, de rivalidad y de ocupar tu lugar, etc.».

– La verdad

Ha llegado el momento de la verdad para los expertos: ¿qué opinan de los adjetivos ‘kafkiano’ y ‘orwelliano’?

«No suelo usar ninguno de los dos», admite Duttlinger.

Sin embargo, le parece interesante que la gente lo haga: «claramente son una buena forma para comunicar un estado de ánimo o una experiencia particular sucintamente, y en ese sentido son muy útiles».

En el caso de Orwell, apunta Taylor, el adjetivo se usa tanto porque «como las frases tienen una difusión tan amplia -tenemos programas de televisión sobre la habitación 101 y Gran Hermano-, hay una conciencia colectiva sobre él que trasciende cualquier obra que haya escrito.

«Sociedades enteras conocen a Orwell de segunda mano, y si lo nombras alguien medianamente educado sabe de quién hablas, incluso sin haber leído el libro».

Para Duttlinger, «otra cosa que ha hecho que Kafka tenga tanto éxito es la increíble simplicidad de su estilo, la gran claridad con la que escribe».

Ese tipo de prosa directa, que transmite el mensaje de la manera más transparente, también se asocia con Orwell.

Además, las visiones de los dos autores pueden considerarse complementarias.

Pero no debemos olvidar que…

En un sistema kafkiano, la verdad, celosamente guardada, no puede alcanzarse, y se establecen múltiples obstáculos para impedir el acceso a los hechos.

Un personaje kafkiano puede pasar toda su vida envuelto en tareas inútiles que debe completar hacia un objetivo indefinido.

Los gobiernos u organizaciones kafkianos son tan cómicamente ineptos que parecen casi fantásticos.

En una sociedad orwelliana, la verdad es manipulada en pos de poder.

Un personaje orwelliano es constantemente vigilado, tanto física y socialmente, como emocional e intelectualmente.

Los regímenes orwellianos son entes poderosos e invisibles que imponen un control riguroso y falsifican la realidad convirtiendo el libre albedrío en una ilusión.

Así el líder, aunque nefasto, es amado.

Lo kafkiano es absurdo; lo orwelliano, falaz.

nuestras charlas nocturnas.

Apofis: un evento espacial único se acerca a la Tierra…


El Observatorio Espacial Herschel de la ESA capturó al asteroide Apophis durante su acercamiento a la Tierra el 5-6 de enero de 2013. La imagen muestra a Apophis en tres longitudes de onda PACS: 70, 100 y 160 micrones.

DW(F.E.Wang con información de NASA, Forbes y Space.com) — El viernes 13 de abril de 2029, un día que desafiará la superstición de ser de mala suerte, la humanidad será testigo de un evento astronómico sin precedentes. A las 5:45 EDT (11:45 CEST), el asteroide 99942 Apophis (Apofis), llamado así en honor al dios egipcio del caos y la destrucción, hará su acercamiento más cercano a la Tierra, pasando a solo 31.600 kilómetros de distancia.

Con 375 metros de diámetro, Apofis es un coloso entre los asteroides, siendo mayor que el 90 % de estas rocas espaciales. Descubierto hace exactamente 20 años, el asteroide destaca no solo por su tamaño, sino también por su trayectoria, que le llevará a pasar entre la Tierra y la órbita de nuestros satélites geoestacionarios, atravesando el cielo nocturno durante unas horas, donde será visible a simple vista para miles de millones de personas en Europa, África y Asia si las condiciones meteorológicas lo permiten.

Impacto con la Tierra: Apofis causa la alarma inicial

Inicialmente, el asteroide Apofis causó alarma en la comunidad científica, pues los cálculos preliminares sugerían un posible impacto con la Tierra en los años 2029, 2036 o 2068, colocándolo rápidamente en la lista de asteroides potencialmente peligrosos. Este fue clasificado inicialmente en el nivel 2 de la escala de riesgo de impacto de Torino, donde un puntaje de 0 indica una probabilidad casi nula de colisión y un 10 representa una colisión segura con consecuencias catastróficas a nivel global, tanto en tierra como en el océano.

El nivel 2, aunque considerado bajo, se asigna a objetos que pasan cerca de la Tierra y requieren una vigilancia más intensa. Sin embargo, revisiones adicionales en diciembre de 2004 elevaron su nivel a 4, reflejando un riesgo del 1.6 % de impacto en 2029.

Para tranquilidad de todos, estudios más recientes, incluyendo análisis de radar realizados en 2021 por la NASA, han eliminado la posibilidad de una colisión en el próximo siglo. No obstante, la posibilidad de futuros acercamientos y la influencia de la gravedad terrestre sobre su trayectoria continúan manteniendo a Apofis en el foco de atención científica.

Según la Agencia Espacial Europea (ESA), un asteroide de este tamaño solo se acerca tanto a la Tierra una vez cada 5.000 o 10.000 años, lo que convierte este evento en «uno de los acontecimientos espaciales más raros de nuestras vidas».

Misión OSIRIS-APEX de la NASA 

En vista de la cercanía y las características únicas de Apofis, tanto la NASA como la Agencia Espacial Europea han puesto en marcha misiones para estudiar más de cerca al asteroide. La misión OSIRIS-APEX de la NASA, que previamente visitó el asteroide Bennu, ha sido reconfigurada para pasar 18 meses orbitando alrededor de Apofis. 

Por su parte, la ESA está considerando la misión RAMSES (Rapid Apophis Mission for SEcurity and Safety), que se lanzaría en 2027 para encontrarse con el asteroide. Además, un equipo de la Universidad Julius-Maximilians de Würzburg está desarrollando el proyecto «NEAlight», que propone tres conceptos de pequeños satélites para estudiar Apofis durante su paso cercano. 

Durante el tiempo de estudio se espera que la atracción gravitatoria de la Tierra no solo altere la órbita del asteroide, sino también que provoque cambios significativos en su estructura, como terremotos y deslizamientos de tierra, lo cual podría ofrecer datos valiosos sobre su composición y dinámica. Del mismo modo, estudiar estos efectos podría proporcionar información valiosa para futuras estrategias de defensa planetaria contra asteroides potencialmente peligrosos. 

El sobrevuelo de Apophis en 2029 es más que un evento espectacular; es una clase magistral sobre la historia y la mecánica de nuestro sistema solar, ofreciendo una rara oportunidad para estudiar una reliquia de los tiempos cuando el sistema solar estaba formándose. Con la participación global y el interés científico que este evento ha despertado, el 13 de abril de 2029 promete ser un día de aprendizaje y descubrimiento, en vez de supersticiones y mala suerte. 

nuestras charlas nocturnas.

¿Por qué se ve afectado nuestro sentido de identidad cuando no nos eligen en pareja?…


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Psicologia y Mente(C.R. de Haro) — Un porcentaje alto de las personas que acuden a terapia por primera vez, lo hacen por un problema relacionado con el amor: divorcios, rupturas, problemas de pareja, mal afrontamiento de una ruptura…

Hoy en día el amor es considerado un problema real de salud pública.

En el siglo XXI, hay cuatro grandes problemas: la ansiedad, la depresión, los problemas de pareja y los trastornos de la personalidad.

Vivimos en una sociedad acelerada, adicta a la gratificación inmediata, con poca tolerancia a la frustración, no favorecedora de una satisfacción genuina, auténtica. Esto también se puede trasladar al ámbito del amor y las relaciones de pareja.

– La distorsión cognitiva en el amor

La cultura de un país influye mucho en las creencias que las personas tienen sobre las áreas maestras de la vida: la salud, el dinero, el trabajo y el amor. En el siglo XX las relaciones de pareja eran una forma de sobrevivir, donde prácticamente era impensable no casarse “para toda la vida”.

En el año 1981 se aprobó el divorcio en España. Somos hijos de los padres del siglo XX, pero vivimos con las creencias en el amor de este siglo. Así necesitamos pensar, que es para siempre, pero nos debatimos que no hay que soportarlo todo, y que las relaciones de pareja tienen que durar, hasta que sean “sanas”.

El bienestar psicológico es fundamental, al igual que la validación de nuestras emociones, y ya no nos basta con la parte práctica de la vida: tener trabajo, estabilidad, familia y amigos. Necesitamos sentirnos bien con lo que tenemos. La autorrealización personal, y sentirnos bien con nosotros mismos. Todo esto es difícil de manejar. Las creencias están cambiando, y no sabemos bien cómo realizar todo este proceso de cambio.

Si antes apenas se le exigía nada a la pareja, ahora sí. En el siglo XXI priman las relaciones horizontales, donde ya no podemos privar al otro de su autonomía, ni podemos establecer relaciones de poder o desigualitarias. En los estudios de sexología, se estima que las mujeres pierden más la lívido sexual cuando no sienten que su relación es igualitaria con su pareja.

Cuando cuestionamos nuestra identidad cuando no nos eligen, se produce la distorsión cognitiva del razonamiento emocional: “si me siento poco querida, es que soy poco querible”. “Si no me ha elegido, es que no soy suficiente” … “Si me siento… es que soy…” Una distorsión cognitiva es un patrón de pensamiento que puede llevar a interpretaciones inexactas de la realidad.

Al estar abrumados por la emoción (desamor), el pensamiento, al igual que la emoción, está desregulado, y se produce esta distorsión cognitiva, que inconscientemente está relacionada con las heridas de la infancia. Si en mi infancia no me sentía querido, inconscientemente vuelvo a reproducirlo cuando vivo una situación parecida.

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– El daño de la desigualdad

Se le da demasiada importancia a la autoestima en todos los problemas de la vida, y por supuesto que es importante, pero no siempre está ahí la base de que algo no funcione. Si estamos en relaciones de maltrato, la persona que maltrata te hace cuestionarte tu identidad y tu valía como persona.

La autoestima no es un constructo fijo, sino cambiante, que se puede ver afectada por diversos sucesos en la vida. Es mejor cuestionarse la autorrealización personal y el bienestar psicológico en una relación. ¿Me siento bien cuando estoy con mi pareja, o me siento peor que no teniendo una relación?

  • No funciona no hablar de los problemas, y no establecer acuerdos o soluciones.
  • No funciona no gestionar el enfado y volcar la ira sobre la otra persona, o usar el chantaje, la culpabilidad, la intimidación, la agresión, la ironía en la otra persona.
  • No funciona criticar o no respetar los gustos u opiniones del otro, creyendo que uno tiene superioridad moral sobre el otro y que siempre está en lo cierto.
  • No funciona acomodarse y creer que ya la relación va sola y que no hay que hacer nada para mantenerla.
  • No funciona pensar que la otra persona no tiene pensamiento propio, vida propia, entorno propio, y que una vez que se tiene pareja, ya todo se tiene que hacer juntos y renunciar a la vida anterior. Miremos cómo nos sentimos en las relaciones de pareja. ¿Cuál es nuestro nivel de bienestar? Si vemos que afectan a nuestra salud mental, pidamos ayuda psicológica.

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nuestras charlas nocturnas.

No quieres tener un millón de amigos…


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JotDown(A.García) — Hace cientos de miles de años que los humanos sabemos perfectamente que necesitamos del grupo para nuestra supervivencia. El contacto frecuente con otros semejantes presenta múltiples beneficios materiales y psicológicos, principalmente protección, ayuda mutua o afecto.

Es por esto que la soledad, el vernos rechazados o marginados del grupo más cercano a nosotros, sea uno de los miedos principales y más aterradores de las personas. Por lo que, en correspondencia, un problema recurrente en psicoterapia es la necesidad de tener amigos.

Cada vez más personas pasan por la consulta del psicólogo preocupadas por una sensación mayor de desarraigo y aislamiento en su día a día, que suele dedicarse a largas jornadas laborales, a mantenimiento y logística de la vida cotidiana; hay quien además está estudiando, cuida de algún familiar y si queda un resquicio en la agenda, aprovecharlo para tomar un indispensable descanso.

El invento de las redes sociales, llamado a facilitar la construcción de redes de amistades entre los usuarios, parece haberse convertido más en un sustituto que en un potenciador. Paradójicamente estamos más conectados que nunca y sin embargo nos sentimos más solos en medio del triunfo de las sociedades individualistas.

La amistad es esencial para nuestra calidad de vida y uno de los factores principales que contribuyen al bienestar y la felicidad de los seres humanos (Demir, 2015); un aliado importante cuando nos enfrentamos a malos tiempos o problemas psicológicos de toda clase. Si hay tantas ventajas, ¿cómo puede ser que tantas personas sufran un bloqueo a la hora de conocer a alguien? La respuesta es compleja y requiere primero hacerse una idea de qué se entiende por amistad.

Podríamos definir la amistad como una relación interpersonal —es decir, que implica una reciprocidad— construida entre dos personas y que incluye además un componente importante de cercanía e intimidad (Amichai-Hamburger, 2012). Se ha de entender como una interdependencia donde dos personas adquieren un compromiso implícito de asistencia mutua en el que también se ha de destacar la dimensión del compañerismo entendido como el tiempo y las actividades desarrolladas en común.

Por último, no hay que olvidar que, como en cualquier otro tipo de vínculo estrecho, existe un factor de conflicto potencial y de control psicológico: el establecimiento de una amistad implica cierto grado de exposición a la retirada de afecto o desaprobación en función de aquello que se juzgue inadecuado, y por tanto modula el comportamiento prosocial (Padilla-Walker, 2014).

En estos términos, construirse una red de amistades, especialmente de carácter íntimo, puede parecer una tarea descomunal, puesto que necesita movilizar multitud de recursos personales, psicológicos —además de, por descontado, dedicar tiempo— y nos va a exigir enfrentarnos a situaciones sociales, campo abonado para la aparición de nuestros miedos y distorsiones favoritas.

Encontrarse en un momento vital donde la sensación de soledad sea muy notoria, como por ejemplo al terminar los estudios, cambiar de trabajo, divorciarse, mudarse a un país o ciudad nueva, etcétera, puede aportar un sesgo negativo de entrada. Ante todas estas dificultades es habitual que los beneficios a medio plazo de la inversión a realizar se vean borrosos.

Sabiendo que no hay nada que nos garantice que toda esta inversión en sociabilidad dará los resultados que deseamos; la metáfora podría ser la del buscador de oro en los ríos del Yukón, que no sabe cuándo ni dónde encontrará la tan deseada pepita de oro.

🌈Yo Solo Quiero (Un Millón de Amigos) - Cancioncitas

Pero antes de hacernos una bola en el sofá y decidir aislarnos del mundo ante semejante esfuerzo, quizá sería interesante plantearse cómo es una red de amistades.

En general, se acude a dos parámetros principales para medirla; la cantidad de contactos y la calidad del vínculo (Demir, 2015).

Así que una de las primeras preguntas que uno puede hacerse es de cuántas amistades estamos hablando. La mayoría ansía un vínculo de intimidad, disponer de lo que llamamos «mejores amigos», y los suele cifrar en no más de cuatro o cinco.

Un número asombrosamente constante que coincide con las conclusiones de Robin I. M. Dunbar al respecto. Este psicólogo y biólogo evolucionista británico lleva investigando desde 1975 el comportamiento prosocial de primates y humanos, y sostiene que tanto el tamaño como la calidad de las relaciones de amistad de los homínidos están restringidos por factores diversos como la capacidad cognitiva y el tiempo y capital emocional invertido.

En última instancia, las dimensiones de la red de relaciones de un individuo estarían correlacionadas con el tamaño de su neocórtex: la Teoría del cerebro social implica que el enorme cerebro de los primates habría evolucionado para manejar la inusual complejidad de su mundo social (Dunbar, 2018).

En el caso de los humanos, parece existir un límite consistente de unos ciento cincuenta contactos de promedio, una cifra común detectada en organizaciones tan dispares como sociedades de cazadores-recolectores, ejércitos modernos, comunidades rurales o incluso en mamíferos altamente sociales.

Nuestras redes sociales se organizan además en una especie de «círculos de amistad» (Dunbar, Roberts 2010), en los que estructuramos la jerarquía de proximidad en capas concéntricas: la más íntima corresponde a la cifra de hasta cinco amistades —incluida nuestra pareja si la tenemos—, el círculo de «simpatía» a unos doce o quince individuos con los que tenemos una buena conexión y decreciendo progresivamente en cercanía emocional, los de conocidos hasta cincuenta y finalmente el tope de ciento cincuenta, que forma el nivel más exterior.

Pues bien, parece ser que dedicamos el 40% de nuestro tiempo social al círculo más estrecho y un 20% al inmediatamente posterior; son aquellos a quienes contactamos con más frecuencia. Para forjar unas conexiones más íntimas es necesaria una mayor inversión de tiempo, estar presente con mayor periodicidad y dedicar más habilidades cognitivas y emocionales, de tal manera que, si dejamos de sostener la frecuencia de contacto con alguien, caerá a alguno de los círculos exteriores.

De hecho, parece ser que iniciar una relación sentimental provoca que desviemos recursos sociales de tal manera que alguna de nuestras amistades íntimas se desplaza a la zona de simpatía, que correspondería al famoso «efecto de desaparición» de algunas personas cuando se emparejan.

Hay cierta variabilidad en este número de Dunbar en función de varios parámetros, además del tamaño de nuestro cerebro; por ejemplo, los extrovertidos tienen redes más amplias, pero de conexiones más débiles (Pollet, 2011). Normalmente las redes de amistades de los jóvenes son más ricas y densas, ya que su promiscuidad social es mayor, para decaer con la edad cuando aparece el fenómeno de la soledad en edades avanzadas.

Las mujeres tienden a formar círculos íntimos más grandes, incluida la figura de la «mejor amiga para siempre» (best friend forever), generalmente una mujer (Dunbar, 2018). Hay incluso estudios sobre cómo gestionan sus amistades los individuos de la llamada «tríada oscura»: los psicópatas buscan amistades volátiles; los maquiavélicos, que puedan ser fácilmente explotadas; y los narcisistas son los más variados, oportunistas y por tanto menos restrictivos (Jonason, 2012).

Ahora que sabemos que no hacen falta tantos amigos, ¿qué tengo que hacer para crear esta red? Para que una amistad empiece a rodar se necesita proximidad: cercanía en el espacio y en el tiempo, más disponibilidad para aquellos que me interesan (Amichai-Hamburguer, 2012).

Un segundo aspecto importante es la similaridad, pues es más probable que nos hagamos amigos de quienes se parecen a nosotros, en términos de apariencia física, intereses y rasgos psicológicos comunes, origen étnico o trasfondo cultural (KupersmidtDeRosier y Patterson, 1995; Schneider, 2000; TessierTremblay y Bukowski, 1994).

Por qué nos cuesta hacer nuevos amigos cuando somos adultos? - La Tercera

Dunbar propone una serie limitada de siete dimensiones que predicen nuestras elecciones de amistades: el género, la lengua (o mejor aún, la variante dialectal, ya que nos une más estrechamente a una comunidad), el lugar de origen —dónde creciste—, la historia educativa, los intereses y aficiones —incluidos gustos musicales—, el sentido del humor y la visión del mundo en el plano moral, religioso y político. Así que no, los extremos no se atraen: solemos juntarnos por afinidad.

Internet es una aliada en este proceso de selección; ofrece acceso inmediato a personas con opiniones, creencias, rasgos e intereses parecidos a los nuestros, puesto que las redes sociales tienden a segmentar por afinidad de opiniones, y nos resulta más fácil detectar afinidades (Ben-Ze’ev, 2005; Schneider y Amichai-Hamburger, 2010).

Los expertos no terminan de ponerse de acuerdo sobre si la irrupción de las redes sociales provoca un desplazamiento de las físicas o bien resultan en una estimulación que enriquece las redes de amistades reales (Valkenburg y Peter 2011), aunque parecen apuntarse algunas evidencias de lo segundo.

Sin embargo, con matices: si hablamos de internet, el tiempo social invertido es más efectivo normalmente entre gente que vive en la misma zona (Mazur y Richards, 2011) o para incrementar el contacto entre parientes y amigos que están fuera de alcance (HamptonWellman 2001).

Si no tenemos tiempo para relaciones reales, es muy probable que lo usemos como sustituto dada su comodidad e inmediatez, pero no resolverá por sí sola la sensación de soledad. Para la intimidad, internet puede ser un entorno menos amenazador en personas con inhibiciones sociales, debido a la protección que el anonimato y la ausencia de presencia física ofrecen.

El principal hándicap de las amistades cibernéticas es la ausencia del tercer factor a tener en cuenta; el compañerismo, ya que la posibilidad de realizar actividades de manera conjunta es limitada y de alguna manera nos empuja a buscar el contacto en el mundo real.

Ahora bien, las amistades son demandantes cognitivamente, puesto que suponen establecer «contratos sociales» basados en la confianza mutua, y por tanto hay un componente importante de promesa de apoyo futuro y de comportamiento prosocial: en otras palabras, tener amigos lleva aparejado saber inhibir algunos de nuestros deseos en aras de que los demás puedan satisfacer los suyos —mantener un balance—.

Las consecuencias de nuestra conducta a medida que la red de relaciones crece se complica; indisponerse con un amigo puede hacer peligrar la relación con otros amigos comunes. También nos exigen una buena capacidad de mentalización, entendida como la capacidad de leer o entender estados mentales e intenciones de otros.

Hacer amigos requiere un esfuerzo cognitivo y emocional importante cuya recompensa no está ni mucho menos asegurada, y es por esto que la respuesta a la perspectiva de tejer redes de contactos sea habitualmente un «me da pereza», por mucho que lo deseemos.

Por último, no hay que descartar la presencia de problemas con las habilidades sociales necesarias o percibidas. Puede que nos falte repertorio —verbal y no verbal— para dominar el arte de la comunicación, o bien sufrir la famosa inhibición por ansiedad social, sobre todo cuando nos vemos en la tesitura de iniciar un contacto con completos desconocidos sin alguien conocido en quien refugiarnos.

Hacer Amigos en la Universidad: Estrategias Efectivas y Consejos Útiles

En todos los casos de miedo al contacto aparecen creencias distorsionadas que se centran en una imaginaria inferioridad propia —«no voy a saber de qué hablar», «no soy interesante»— y una adivinación del juicio ajeno, que además es invariablemente negativo y sobrevalorado —«les caeré mal», «a saber qué piensan de mí»—, entre otros esquemas mentales fantasiosos.

Muchos estudios apuntan a que una mayor habilidad social es un factor implicado clave en el bienestar psicológico, un hallazgo consistente entre culturas. Demir (2012) comparó culturas individualistas (Estados Unidos) con colectivistas (Malaysia) y comprobó este efecto en ambos modelos, aunque esta relación está fuertemente mediatizada por la calidad de las amistades; tener una gran habilidad social no predice bienestar por sí misma si no está sirviendo para tener buenos amigos.

No solo las habilidades sociales se pueden entrenar, sino que existe una tendencia a infravalorarlas, quizá debido al culto contemporáneo a la extroversión y el protagonismo. De hecho, cuando la exposición a otras personas tiene lugar en un ambiente en el que aceptamos la obligatoriedad de acudir regularmente, como es el trabajo o la escuela, resulta que somos capaces de lidiar con nuestras limitaciones sociales e incluso de hacer amistades significativas.

Es decir, con mayor o menor competencia social, todos tenemos la capacidad de hacer amigos. Si optamos por salir ahí fuera y probar voluntariamente alguna actividad grupal, tampoco hay que desanimarse si acudimos a algún evento multitudinario: según Dunbar, es imposible sostener una misma conversación por parte de más de cuatro personas concurrentes.

En cuanto una quinta se incorpora, la tendencia es a derivar en más de una temática, así que es poco probable que estemos manejando más de cuatro relaciones simultáneas. Por mucha gente que se haya presentado a la cena, no estaremos interactuando nunca con demasiada a la vez.

Así que si estamos planeando conocer nuevas personas es esencial no perder de vista que la red de amistades que necesitamos no es tan grande como podría pensarse, lo que nos libera en alguna medida de la presión imaginaria de tener que caerle bien a todo el mundo.

Con unos cuantos contactos podemos ir construyendo la base para futuras ampliaciones, e ir aprovechando las conexiones de nuestros nuevos amigos. También es una buena oportunidad para valorar nuestras creencias limitadoras y analizar críticamente cuál es el estado real de nuestras habilidades sociales.

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Origen del día de la tortilla…


sobrehistoria.com(Teresa) — Los amantes de la buena mesa estamos de enhorabuena. Y es que el calendario está lleno de días grandes, en tributo a algún alimento que nos encanta. Uno de ellos es la tortilla, no solo la de patatas, que también, sino la tortilla en general. Y es que este plato admite tantos ingredientes que podríamos estar comiendo tortilla durante meses todos los días y sería con un sabor diferente. Más ligera o más completa, para carnívoros y para los que prefieren el pescado, para vegetarianos e incluso para veganos. Hay tortillas para todos y un día dedicado a ella. ¿Quieres conocer cuál es el Origen del Día de la Tortilla?

El día de la tortilla tendrá lugar el 24 de febrero. Es así coincidiendo con el jueves Lardero, es decir, el primer jueves de Carnaval. Ahora bien, ¿de dónde viene la celebración de este día? Pues no es difícil de imaginar, aunque bueno, igual que ha sido escogido este día, quizás podría haber sido cualquier otro y, de hecho, cada pueblo lo celebra en diferentes fechas. Aunque es verdad que existe digamos que un consenso, por el cual, el primer jueves de Carnaval, se tenía la costumbre de salir al campo o a los ríos, a festejar el día en familia. Cuando vamos al campo a echar un día de picnis, solemos llevar alimentos que resulten fáciles de comer, que puedan tomarse fríos y llevarlos preparados.

La tortilla es muy  consumida, porque la podemos dejar hecha el día antes y luego repartirla en porciones, tomarla al natural, meterla en pan, acompañarla con embutidos, con salsas o simplemente consumirla como pincho para un aperitivo. Además, acostumbramos a concebir la tortilla de patata como la protagonista de cualquier evento, porque su sabor nos encanta. Pero es cierto que hay muchísimas variedades de tortillas como, por ejemplo, la tortilla con pimientos, la tortilla sacromonte, con embutidos, con salchichas, con berenjenas, con calabacines, con alcachofas, con jamón o con gambas y un larguísimo, casi inacabable etcétera.

En cualquier caso, tú decides el sabor de tu tortilla, aunque hay un 90% de probabilidades y lo sabemos de que escojas la tortilla de patata como tu preferida. En este aspecto tenemos que decirte que hay lugares donde a la tortilla de patatas se le dedica otra fecha en el calendario y se celebra como el Día Mundial de la Tortilla de patata. Si esta es la celebración que te interesa, marca bien en grande: 9 de marzo.

– Dónde se celebra el día de la tortilla

El Día de la Tortilla se celebra por toda España. Cada Comunidad e incluso cada pueblo o localidad organiza sus propios actos. Por ejemplo, tienen mucha costumbre de celebrarla en Torrejón de Ardoz, en Madrid. También por Galicia y en Cataluña. Aunque no son los únicos, pues por todas partes se tiene noticia de actos que han sido organizados para festejar el día. No hay obviar, sin embargo, que en la actualidad y debido a la situación de pandemia por Covid, en muchos lugares los actos públicos están anulados o restringidos.

Igualmente tienes que saber que, aunque te hemos dado una fecha, pero luego cada lugar establece su propio día para homenajear a la tortilla. Por ejemplo, en la Villa de Vallecas la celebran el 25 de abril; en Fuenlabrada lo hacen el 9 de marzo; en Torrejón de Ardoz, el 3 de febrero; en Robledo de Chavela lo celebran en primavera pero no tienen un día fijo; en Morales de Valverde y Benavente, en Zamora, lo celebran el primer domingo de marzo; en Gamonal, en Toledo, lo hacen el jueves anterior al Carnaval; en Velilla de San Antonio, es el primer jueves de febrero; en Azuqueca de Henares, por Guadalajara, lo hacen en febrero; en Mejorada del Campo, en Madrid, coincide con el jueves Lardero; y en Valdemoro, lo festejan el 25 de abril, coincidiendo con el día de San Marcos.

– Desde cuándo se celebra el día de la tortilla

En Robledo de Chavela, el día de la tortilla no es otra cosa que el Día de la Merienda, que celebra la llegada de la primavera en una tarde de esta estación.

Es tradición preparar los famosos Panecillos del Día de la Merienda y salir al campo a comerlos con tortilla.

En lugares como Velilla de San Antonio, en Madrid; o Gamonal, en Toledo, coincide con la proximidad del Carnaval.

Mientras que en Valdemoro la fiesta coincide con el día de San Marcos.

El Día de la Tortilla es una fiesta antigua. Aunque es verdad que tampoco tiene una fecha fija de inicio, al igual que, como hemos visto, cada lugar pone su propio día de celebración e incluso costumbres, aunque en todas ellas se come tortilla como no podía ser de otro modo.

Para conocer la fecha de inicio de esta tradición, hay que trasladarse al lugar en concreto. Sabemos el sentido de esta festividad pero, por ejemplo, en Fuenlabrada, se celebra desde el siglo XV, el 9 de marzo. Este día tiene lugar la romería de Santa Juana.

La gente del pueblo iniciaba una peregrinación hasta Cubas de la Sagra, para visitar a la Santa, a la que se atribuían curaciones milagrosas. Durante la romería se consumían tortillas, de modo que así nace para ellos el Día de la Tortilla.

En Robledo de Chavela, el día de la tortilla no es otra cosa que el Día de la Merienda, que celebra la llegada de la primavera en una tarde de esta estación. Es tradición preparar los famosos Panecillos del Día de la Merienda y salir al campo a comerlos con tortilla.

En lugares como Velilla de San Antonio, en Madrid; o Gamonal, en Toledo, coincide con la proximidad del Carnaval. Mientras que en Valdemoro la fiesta coincide con el día de San Marcos.

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