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Alice Munro y su hija abusada y silenciada: donde viven los monstruos…


La autora canadiense Alice Munro es fotografiada durante una entrevista en Victoria, Canadá el 10 de diciembre de 2013. 

Infobae(P.Kolesnikov) — Ya sabíamos que monstruos hay en todos lados, cómo no. A veces por maldad, claro. Es la explicación que dan los chicos: “Porque es malo”. ¿Por qué el Coyote le hace mil trampas al Correcaminos? Porque es malo y punto. Los chicos entienden eso —les sirve para reconocer y no ponerle florcitas a la agresión— pero los grandes, los que ya tuvimos algunos rounds con la vida, sabemos que hay más.

Hay monstruos que lo son por estupidez, hay monstruos por miedo, hay monstruos por comodidad: no hacen menos daño, podríamos pensar que comodidas, estupidez y miedo son formas de la maldad. O que es así como se expresa la maldad, que no viene suelta sino en estos frascos.

A esta altura, también, parece claro que “monstruo” no es un ser de otra galaxia sino una parte de los humanos, una parte escondida en cada uno. Algo a reconocer, a sitiar, a controlar.

Digo esto, claro, porque estoy pensando en la escritora canadiense Alice Munro y su hija Andrea Robin Skinner. Seguramente lo viste: hace una semana Andrea publicó una nota en la que contaba que Gerald Fremlin, la pareja de Munro, aprovechó que la escritora no estaba una noche de 1976, cuando Andrea tenía 9 años, y la agredió sexualmente.

Skinner contaba también que su padre lo supo enseguida, pero no hizo nada. Que su madre lo supo muchos años después y no sólo no hizo nada sino que se quedó con Fremlin hasta la muerte, en 2013.

Como si fuera poco, en alguna entrevista Andrea tuvo que leer cómo su madre decía que había sido tan tan bueno que él estuviera en su vida.

Subrayo: la madre lo supo cuando su hija tenía 25 años y se quedó con el agresor. El padre se enteró cuando la nena tenía 9, 9 años, y no sólo cerró la boca sino que la siguió mandando a pasar las vacaciones a la casa del agresor y les prohibió a su mujer y a sus hijas mayores que le avisaran a Alice porque eso iba “a matarla”

¿Qué tenía en el corazón el señor Jim Munro, que no se tomó un avión para ir a chantarle cuatro verdades en la cara al marido de su exmujer? ¿Qué tenía en la cabeza, en la ideas, en la manera de ver el mundo, que calló, no creyó, siguió con su vida y el terror de la nena, bien gracias? ¿Por qué una mujer adulta como su esposa lo obedeció en una aberración semejante?

“Como otro millón de casos pero con un Nobel”, me dice una amiga. Lo que no es menor, ya veremos: el prestigio de la autora ayudó a levantar la pared de silencio sobre todo esto.

En fin, que Alice Munro, que murió en mayo, fue una extraordinaria escritora. Una prosa contenida, elegante, con la que hablaba de la vida cotidiana de gente de lugares chicos y comunidades rurales. La llamaron “La Chejov canadiense”. Jonathan Franzen escribió que “su excelencia excede su fama”.

Hubo seminarios sobre su obra, grupos de lectura, de todo. Algunos la descubrimos hace unos años, cuando ya había escrito casi todo. El Nobel fue una alegría.

Y ahora esto.

– Margaret Atwood: “Un rumor”

Cuando leímos la noticia, muchos esperamos a ver qué decía Margaret Atwood, autora de El cuento de la criada y amiga de Munro. En estos días, en conversación con el periodista Tim Teeman, Atwood declaró: “Fue una bomba. Estoy en shock. Todavía estoy tratando de asimilarlo”.

Sin embargo, la escritora admite: “Había escuchado un rumor al respecto, pero muy pocos detalles, después de que Gerry murió y cuando Alice estaba internada en una institución”.

Y avanza: “Una cosa notable para mí es que Alice era de un pequeño pueblo en el sudoeste de Ontario, de una época en que tales cosas se barrían bajo la alfombra como algo normal. Ahora que sabemos sobre este episodio horrorizante, hay pistas en su obra: vean su cuento La paz de Utrech, su novela Las vidas de las mujeres y el cuento Material”. La paz de Utrecht está en el libro Danza de las sombras y Material en Algo que quería contarte.

Finalmente, dice Atwood: “Hay secretos oscuros que salen a la luz en gran parte de su obra. Una vez di un curso llamado ‘Gótico del sur de Ontario’; esa parte del mundo, de donde venía Alice, era muy gótica. El gótico tiene mucho que ver con los secretos. Los crímenes en los sótanos. La persona en quien confías resulta ser un hombre lobo. Esa era la historia real de Alice”.

Andrea Robin Skinner, adulta.

Otra gran autora, Joyce Carol Oates, también señaló la obra de Munro. En este caso un cuento largo, incluido en el libro —ay qué título—Secretos a voces. “El cuento es Vándalos. El hombre adulto maltratador es castigado, hasta cierto punto, por la niña de la que ha abusado; pero la situación no se parece en nada a la que es evidente en el hogar de Alice Munro”, escribió en X.

Me llegan noticias de que ya se está sacando a Munro de algún curso. Habrá más, claro. Siempre vuelve la vieja pregunta: ¿se puede separar la obra del artista? ¿Puedo disfrutar de esa literatura o ya todo lo que diga esa voz está teñido por lo que hizo, por el horrible daño del que finalmente se hizo cómplice?

No sé vos, a mí me cuesta leerla como antes. Me dirás que no sabemos todo de todos y cuántos artistas con actos horribles habrá. Tenés razón. Pero como la lectura es producción de sentido, no puedo evitar que esa cuota de sentido que aporta el nombre y la biografía del autor se me meta en la obra. Habrá formas más científicas de leer, no es la mía.

– Enterarse

Alice Munro, dijimos, tardó en saber qué pasaba. Había señales, pero cerró fuerte los ojos.

“Cuando yo tenía 11 años, unos viejos amigos de Fremlin le dijeron a mi madre que él se había exhibido ante su hija de 14 años. Él lo negó y, cuando mi madre le preguntó por mí, le ‘aseguró’ que yo no era su tipo. Delante de mi madre, me dijo que muchas culturas del pasado no eran tan ‘mojigatas’ como la nuestra, y que solía considerarse normal que los niños aprendieran sobre sexo practicando sexo con adultos. Mi madre no dijo nada. Miré al suelo, temiendo que me viera enrojecer”, contó este domingo Andrea. “Que no era su tipo”, es casi una confesión.

Cuando tenía 25 años Andrea se animó a contarle a su madre lo que le había pasado. Por carta lo hizo y no le fue bien: según dice en el artículo, la escritora lo tomó “como una infidelidad”. Se enojó, se fue de la casa pero después volvió y lo que sabemos. En la pareja siguieron muchos años de amor con esa piedra en el medio.

¿Y el papá? Siguió encontrándose con Alice, comiendo juntos. No hablaban de Andrea, eso por lo menos le dijo él a su hija.

– El peso de la fama

El peso de la fama, digo, para los demás. Cuando tenía casi 40 años, ya en el siglo XXI, Andrea denunció a Fremlin y presentó como prueba unas cartas que él había mandado a la familia para defenderse y en las que reconocía el hecho (pero culpaba A LA NENA). En 2005 Fremlin se declaró culpable y ella pensó que algo iba a cambiar. No quería que fuera preso —no fue— pero sí que se supiera la verdad.

Le fue mal: “También quería que esta historia, mi historia, formara parte de las historias que la gente cuenta sobre mi madre. No quería volver a ver una entrevista, una biografía o un acontecimiento que no se enfrentara a la realidad de lo que me había ocurrido y al hecho de que mi madre, frente a la verdad de lo que había pasado, decidió quedarse con mi agresor y protegerlo. Por desgracia, eso no fue lo que ocurrió. La fama de mi madre hizo que el silencio continuara”.

Hizo falta que la gran escritora, que la Premio Nobel, muriera para que esta historia pegara como pega ahora. Algunos lo dicen abiertamente. Como Robert Thacker, autor de Alice Munro: Writing Her Lives.

“Sabía que este día iba a llegar”, le dijo Thacker al diario estadounidense The Washington Post el lunes. “Sabía que iba a salir a la luz y sabía que tendría conversaciones como esta”.

Andrea había hablado con él en 2005, cuando el libro de Thacker estaba entrando a imprenta. Él decidió dejar las cosas como estaban y no incluir la información. ¿Por qué actuó así? Lo explica: “No estaba preparado para hacer eso. Y la razón por la que no estaba preparado para hacer eso es que no era ese tipo de libro. No estaba escribiendo una biografía reveladora. Y he vivido lo suficiente como para saber que ocurren cosas en las familias de las que no quieren hablar y que quieren mantener en privado”.

Douglas GIbson, el editor canadiense de Munro, le contó al mismo diario que sabía que Andrea y su madre estaban distanciadas pero que tardó en conocer el motivo: “En 2005 quedó claro cuál era el problema, cuando se reveló el vergonzoso papel de Gerry Fremlin, pero no tengo nada que añadir a esta trágica historia familiar y no tengo más comentarios que hacer”.

La escritora Alice Munro.

– ¿Y qué más hay para decir?

Lo del principio, igual que un millón de casos pero con un Nobel. Como es una autora que nos gustaba mucho, es como enterarse de algo horrible de una amiga.

Sabemos que los que hablan, los que levantan la voz contra “lo que debe ser” —el amor y la autoridad de los padres, por ejemplo— suelen llevarse la peor parte. Por maldad, por cobardía, por comodidad, no está tan lejos el monstruo que hace, los monstruos que encubren, los monstruitos que miran para el otro lado y siga siga.

Te dejo unas frases de una vieja entrevista de Alice Munro que encontré mientras buscaba información para este newsletter.

Decía así:

“Es probable que los sentimientos sobre mi madre sean el material más profundo de mi vida.”

“Creo que en la infancia hay que apartarse de lo que la madre quiere o necesita. Hay que seguir el propio camino, y eso fue lo que hice”.

“Por supuesto, ella estaba en una posición muy vulnerable, lo cual en cierto sentido era también una posición de poder, de modo que eso fue siempre algo central en mi vida: que me alejé de ella cuando más necesitada estaba. Pero sigo pensando que lo hice para salvarme.”

Bueno, espero no entristecerte mucho con esto. A mí me dio una tristeza…

nuestras charlas nocturnas.

Los misterios de la conciencia: un viaje por las grandes preguntas…


Los misterios de la conciencia: un viaje por las grandes preguntas

The conversation(P.R.Arlazón) — ¿Se ha preguntado alguna vez por qué está aquí, en este preciso momento, leyendo estas palabras? ¿Por qué puede hacerlo y, a la vez, ser consciente de ello? ¿Cómo es posible que nosotros, hechos de la misma materia que todo lo demás, tengamos conciencia? ¿Cómo puede un conjunto de partículas tan diminutas generar tantas preguntas?

Estos interrogantes han fascinado a la humanidad durante siglos. Filósofos, líderes religiosos y científicos de todas las épocas han dedicado incontables horas a desentrañar estos misterios de nuestra existencia. Hoy, el estudio de la conciencia está más vivo que nunca, con científicos desarrollando teorías y modelos para explorar el enigma.

Pero aquí surge una pregunta clave: ¿cómo definimos la conciencia? Aunque pueda parecer sencillo, supone un verdadero desafío.

– Una experiencia dífícil de transmitir

Por ejemplo, puedo entender lo que significa estar consciente porque lo vivo, pero explicárselo a alguien o algo sin conciencia puede ser imposible.

En este momento, estoy percibiendo un sinfín de sensaciones y estímulos. Podría describir qué veo en mi ordenador, qué estoy respirando o que tengo un objeto de color verde enfrente, pero ¿cómo explicar el sonido de un teclado a alguien que nunca lo ha oído? ¿Cómo narrar la experiencia de ver a alguien que siempre ha sido ciego, o la sensación de respirar a alguien que no tiene esa capacidad? Estas son cualidades subjetivas de mi experiencia, difíciles de transmitir a quien no las comparte.

Los expertos han establecido una distinción clave entre dos tipos de conciencia: la fenomenológica y la funcional. La primera se refiere a “lo que se siente” al experimentar algo. La primera nos sumerge en el mundo de las experiencias subjetivas, llevándonos a hacernos preguntas del tipo “¿cómo percibes el color rojo?” o explorar pensamientos como los del famoso ensayo ¿Como se siente ser un murciélago?.

En esencia, la conciencia fenomenológica se centra en el aspecto experiencial y nuestra subjetividad, adentrándose profundamente en cómo vivimos y entendemos nuestras propias sensaciones y percepciones.

En contraposición, la conciencia funcional se ocupa de su papel dentro de los procesos cognitivos y los comportamientos de un organismo. Analiza cómo nuestras experiencias subjetivas influyen en nuestra forma de pensar, en la toma de decisiones y en nuestras acciones cotidianas. Esta dimensión es esencialmente pragmática y explora cómo nuestras percepciones y pensamientos interactúan y afectan a nuestro comportamiento diario, facilitando nuestra navegación por el mundo.

Es una diferenciación que no está exenta de debate. Algunos argumentan que ambas facetas de la conciencia están intrínsecamente entrelazadas y no pueden separarse fácilmente, mientras que otros creen que pueden existir de manera independiente.

– El experimento del zombi filosófico

Los misterios de la conciencia: un viaje por las grandes preguntas –  Chubutline – Últimas noticias

Un ejemplo fascinante que ilustra esta discusión es el experimento mental del zombi filosófico: imagine a un humano que parece, actúa y habla como un ser consciente, pero que carece de cualquier forma de conciencia.

Este ser no tiene experiencias subjetivas y, a pesar de su apariencia externa, no posee un “mundo interior”.

Aunque para algunos es un escenario poco probable, sirve para demostrar que, al menos en la imaginación, se pueden separar las propiedades funcionales y fenomenológicas de la conciencia.

Este debate se alinea directamente con los grandes desafíos en el estudio de la conciencia, conocidos como el problema fácil y el problema difícil. El primero implica entender los aspectos funcionales del cerebro que posibilitan la conciencia, como la percepción y la cognición, mientras que el problema difícil implica elucidar por qué y cómo tenemos experiencias subjetivas y cualitativas.

A pesar de los avances en el estudio de la conciencia, el segundo continúa siendo uno de los misterios más persistentes. Algunos teóricos lo consideran como un rompecabezas insoluble, sugiriendo que quizás nunca seamos capaces de comprender completamente por qué tenemos experiencias subjetivas. Otros van aún más allá, proponiendo que el problema difícil, o incluso la conciencia misma, no son más que ilusiones.

No obstante, desentrañar este misterio, o al menos intentarlo, no disminuye la maravilla de la conciencia. De hecho, la comprensión de sus complejidades puede hacer que la experiencia de la conciencia sea aún más fascinante.

Es una reflexión que resuena con la curiosidad innata del ser humano sobre preguntas fundamentales: ¿por qué estamos vivos? ¿Por qué existe algo en lugar de nada? ¿Por qué existe el universo? Estos interrogantes, que pueden no tener respuestas definitivas, son esenciales para nuestra existencia y reflejan un profundo deseo de entender nuestro lugar en el cosmos.

– ¿Y si es una pregunta sin respuesta?

Un equipo de neurocientíficos europeos avanza hacia una teoría unificada de  la conciencia, que podría desvelar los misterios de la mente

En su Crítica de la Razón Pura (1781), Immanuel Kant capturó este dilema al señalar que la razón humana está destinada a afrontar preguntas que no puede ignorar, pero que también están más allá de su capacidad de responder.

Este aspecto de la condición humana inicialmente me causaba temor, la idea de que el problema de la conciencia podría permanecer sin resolver. Sin embargo, con el tiempo, he aprendido a valorar y maravillarme ante estos misterios.

En una era dominada por la inteligencia artificial, donde cada vez más secretos son desvelados, los enigmas que siguen sin resolverse añaden un encanto especial a nuestra experiencia y motivan nuestra curiosidad.

En última instancia, esto representa la frontera final de la ciencia: la búsqueda de respuestas a preguntas que parecen imposibles de resolver. Estos misterios no solo desafían nuestro entendimiento, sino que también enriquecen nuestra experiencia del mundo, manteniendo viva la llama de la exploración y el asombro.

nuestras charlas nocturnas.

Biografía autorizada del Diablo: los orígenes…


La caída de los condenados de Rubens

«Porque Jesús le había dicho: ‘¡Sal de este hombre, espíritu impuro!’. Después le preguntó: ‘¿Cuál es tu nombre?’ Él respondió: ‘Mi nombre es Legión, porque somos muchos’»
(Marcos, 5:8-9)

JotDown(J.Bilbo) — Según el tuitero y Papa Benedicto XVI “la casa de Satanás existe y es eterna”. No quisiera contradecir a tan alta autoridad, pero me gustaría puntualizar que aunque no tenga final, sí tuvo un origen. El Apocalipsis de San Juan ya menciona los convulsos sucesos que llevaron al Diablo a habitar el Infierno.

Pero fue una de las obras clave de la literatura universal, El paraíso perdido de John Milton, la que nos dio a conocer en detalle el fallido golpe de Estado celestial, liderado por un ángel singularmente majestuoso y audaz que quiso arrebatar el trono de los Cielos al mismísimo Dios. Un alzamiento que dio lugar a una batalla acojonante que partió el universo en dos y cuyo eco aún resuena en nuestros días. Así ocurrió.

Nuestro protagonista, conocido bíblicamente como La Serpiente Antigua, El Gran Dragón Rojo, El Acusador de Hermanos, El Ángel del Abismo, Lucifer, Mammón, Belzebú, Abaddon, השָׂטָן, Belial, El Espíritu Inmundo y El Dios de Este Siglo entre otros muchos motes que nos asoman a lo que debió ser una infancia difícil, vivía junto a los demás ángeles en el Cielo antes de que la Tierra y el ser humano fueran creados, en un entorno de lujo y armonía aunque con una oscura indignación que iba apoderándose de él.

Cierto día, congregó en su suntuoso palacio a gran número de seguidores, que según Daniel Defoe en su erudito Historia del diablo oscila entre 10.511.675,5 (ese medio correspondería a lo que posteriormente sería un cura veneciano) y nada menos que 15.000.050.000.002 billones —debía de ser un palacio bastante amplio en cualquiera de los casos— y una vez en torno a él reunidos, los arengó de esta manera:

“Tronos, dominaciones, principados,
Virtudes, potestades, si estos títulos
Ilustres permanecen todavía
Como no meramente nominales
Ya que otro se arroga todo el poder
Y nos deja eclipsados con su nombre
De Rey ungido”

Ya se le nota ahí malmetiendo. Pero sigue —cual Espartaco primigenio— incitando a la rebelión en nombre de la libertad y la igualdad, negándose a vivir de rodillas ante Dios:

La caída de los ángeles rebeldes, Luca Giordano

«¿Quién puede, pues, por derecho o por razón,
Asumir la monarquía de quienes
Viven por derecho como sus iguales,
Si no con tanto poder y esplendor,
Iguales sí en la libertad?

¿Quién puede
Dictarnos leyes e imponer decretos
A quienes aún sin leyes nunca yerran?»

Pero su discurso se vio repentinamente interrumpido por Abdiel (cuyo nombre significa “siervo de Dios”) que se irguió airado al grito de “¡Argumento blasfemo, altivo y falso!” y le llamó ingrato y cosas peores.

Pero nadie más le secundó y tuvo que irse, aunque sin dejarse amedrentar por ello.

El único fiel entre infieles, entre tan inmensa congregación que en el palacio de Lucifer había reunida y crecientemente encorajinada por su líder.

La Rebelión estaba en marcha y Abdiel debía acudir raudo al Creador para advertírselo…

Pero Dios es Dios y cuando llegó su fiel siervo a su presencia él ya estaba al tanto del asunto.

Con el fin de aplastar la insurrección puso al frente de los ejércitos celestiales a dos generales de su plena confianza, los arcángeles San Miguel y San Gabriel.

Su misión era clara:

“Atacadles con fuego y con hostiles
Armas sin temor, y perseguidlos
Hasta los mismos límites del Cielo;
Arrojadlos de la gloria de Dios
Al lugar del castigo, el abismo
Del Tártaro, que con presteza abre
Su caos inmenso y sus fauces ardientes
Para acogerlos en su derrumbamiento”

No se harían prisioneros. No habría piedad. Acto seguido se llenó todo de humo y de fuego, que es lo que suele ocurrir cuando se desata la ira de Dios. Sonaron las trompetas de guerra y con gran presteza se formaron inmensas legiones de ángeles perfectamente alineadas.

Marchaban levitando sobre el suelo, imparables, hasta que atisbaron en el horizonte “una feroz legión, apretada de cascos y de escudos que ostentaban jactanciosos emblemas”.

Eran las fuerzas de Satanás. Ambos ejércitos “quedaron frente a frente y en formación las líneas de combate de la más pavorosa longitud”. Si alguna batalla merece tener por banda sonora a Carmina Burana o Lux Aeterna es esta que estaba a punto de estallar.

Entonces el Apóstata Supremo descendió altivo de su carro y avanzó al frente de sus líneas. Su porte era tan desafiante que el mismo Abdiel —a quien anteriormente vimos demostrar gran coraje— tuvo ahora que apartar la mirada amedrentado. Pero tras esa flaqueza inicial, sale de entre sus compañeros dispuesto a retar a Satanás: “Soberbio, ya ves como te hacen frente”.

Tras un largo intercambio de insultos y alardes Abdiel lanza el primer golpe sobre el casco de su enemigo, con tal fiereza que le hace retroceder diez pasos e hincar la rodilla en el suelo, ante los gritos de entusiasmo de las tropas de Dios. En ese momento, San Miguel ordena tocar su arcangélica trompeta:

“(…)Tormentosa
Furia entonces se crispa y un clamor
Tan grande que jamás se había oído
Hasta ahora en el Cielo; con horrible
Discordancia se oía el bronco choque
De armas con armaduras, y rugían
Enloquecidas las ruedas de los carros
(…) Andanadas de flamígeros dardos,
Su vuelo cual bóveda cubría
A los ejércitos de los dos bandos.
Así debajo de esta nave ardiente
Se arrojaron el uno contra el otro”

Luchaban a ras de suelo y en las nubes. Todo el aire parecía fuego, contagiado de la furia mostrada por cada uno de los millones de ángeles en encarnizado combate. Pero Lucifer no parecía encontrar un enemigo a su altura, destrozaba sin dificultad a los enemigos que salían a su paso, de la misma manera que le ocurría a San Miguel contra la atea mesnada.

Hasta que ambos se encontraron frente a frente. Con el fragor de la contienda como trasfondo iba a tener lugar la lucha entre los dos grandes líderes. Quisiera hacer aquí un breve inciso, tal vez esta escena le haya recordado al lector a la Batalla de los Campos del Pelennor en El Señor de los Anillos, cuando Éowyn, hija de Éomund, se enfrentó al Rey Brujo.

O quizás tenga más reciente en la mente la lucha final en las calles de Gotham entre Batman y el terrorista anarquista Bane. O la escena de la batalla final de Excalibur, o de El Guerrero número 13, o de El último Mohicano o de El patriota, o de Gangs of New York con Di Caprio vs. Daniel Day Lewis. En definitiva, se trata de un elemento arquetípico del cine de acción y aventuras y es aquí donde tiene su origen. Pero volvamos al clímax en el que habíamos dejado a nuestros protagonistas.

Como si dos planetas se embistieran, San Miguel y el Demonio se arrojaron uno contra otro, como ya viene siendo costumbre tras un intercambio de amenazas e insultos:

Paraiso perdido

“Al terminar de hablar se dispusieron
Ambos para un combate indescriptible
Porque ¿Quién, ni aún con lenguaje de ángeles,
Pudiera relatar estas hazañas,
O a qué cosas terrestres compararlas
Que levantaran la imaginación
A tal altura de poder divino?
Puesto que dioses parecían, firmes
O en acción, estatura, movimiento
Y armas, prestos para disputarse
El Imperio de los Cielos. Agitaron
Sus fogosas espadas en el aire
Describiendo círculos espantosos
(…) al tiempo que reinaba
una horrorosa expectación”

Pero San Miguel contaba con una espada del arsenal de Dios, forjada en una aleación tan resistente que en un lance logró partir en dos la de Satanás y a continuación le hendió todo el costado derecho.

Cayó herido y sus compañeros del ejército rebelde rápidamente acudieron a auxiliarle. Mientras unos montaban una línea de defensa, los otros lo transportaron sobre los escudos hacia su carro, donde quedó “rechinando los dientes”.

Con su líder fuera de combate, las tropas se batieron en retirada en caótico desorden. Acababa ya el día y las Fuerzas del Mal habían perdido la batalla, pero aún no la guerra.

Dada la condición inmortal y etérea de Mammón, en tanto que ángel, esa misma noche ya estaba recuperado de sus heridas y planeó junto a su consejo de caudillos la estrategia para el día siguiente.

En su enfrentamiento con San Miguel había comprendido que era la tecnología armamentística lo que podía marcar la diferencia, y menciona que bajo la superficie celestial se hallan grandes cantidades de una sustancia “nítrica y sulfurosa” que por la descripción se asemeja a la pólvora, y propone que:

“Colocadas en instrumentos huecos,
Largos, redondos, y bien atacadas,
Del otro extremo al contacto del fuego
Se dilatarán con furia, disparando
Desde lejos con ruido atronador
Su maléfica carga de ruina
Entre los enemigos, que en pedazos
harán saltar”

Es decir, el Príncipe de las Tinieblas es el inventor de la pólvora y la artillería —no en vano se dice que las armas las carga el Diablo— y en esta desigual batalla frente a la fuerza bruta y la magia de Dios, aporta el ingenio, la ciencia y la tecnología. Sus seguidores pasaron con rapidez aunque gran secreto del consejo a la obra.

Esa misma noche excavaron las profundidades y elaboraron potentes cañones de hierro y bronce armados sobre ruedas. A la mañana siguiente ambos ejércitos se dispusieron de nuevo para el combate, que se presumía definitivo. Las tropas de Dios avanzaban confiadas por rematar la victoria del día anterior hasta que, una vez suficientemente cerca, las huestes de Satán mostraron las nuevas máquinas que habían  permanecido astutamente ocultas por su apretada formación, entonces:

Ángel caído

“Un súbito fulgor inflamó el Cielo,
Que pronto quedó todo oscurecido
Por el humo eructado por aquellas
Máquinas de garganta tan profunda,
Cuyo rugido destripaba el aire
Con un ruido estruendoso que rasgaba
Sus entrañas, al vomitar su horrible
Y demoníaca hartura, encadenados
Rayos y una espantosa granizada
De esferas de hierro, que cayeron
Sobre la hueste antes victoriosa,
Castigándola con violencia tal,
Que de aquellos que hirió ninguno pudo
Permanecer en pie, y aunque aguantaron
Como rocas, cayeron a millares”

Ante esta hábil jugada el Ejército del Bien tuvo que retroceder posiciones, ahora la victoria parecía decantarse del lado rebelde… pero no por mucho tiempo. Para resistir los cañonazos bastaba emplear escudos lo suficientemente grandes, pero como no había tiempo para elaborarlos y como si del mismo Bilbao fueran dichos ángeles, optaron por arrancar las montañas.

Las esgrimieron por sus cumbres y apuntaron sus bases hacia el enemigo. La batalla una vez más volvía a estar igualada y Dios —contemplando todo ello desde lo alto— decidió que ya era hora de intervenir para zanjar el asunto. Ordenó a su hijo, el Mesías, que acudiera para aplastar definitivamente al Diablo.

El Hijo montó entonces en un carro autopropulsado, conducido por cuatro querubines y tuneado con llantas que despedían fuego al girar y otra clase de adornos muy lujosos. En el otro asiento del carro iba acompañado por la Victoria, y a los lados le escoltaban otros 20.000 carros y una infantería de 10 millones de ángeles. ¿Sería ese por fin el punto de inflexión?

No tardó el Hijo en plantarse en pleno campo de batalla, pero su impresionante aparición, lejos de espantar a las tropas diabólicas, les sumió en la envidia y la ira. Dispuestos a luchar hasta el final, presentaron batalla con renovado brío. El Hijo se lanzó en su carro contra ellos enarbolando 10.000 rayos en su mano derecha:

“Los condujo ante sí anonadados,
Perseguidos de terrores y furias
Hasta el borde y el muro de cristal
Del Cielo, que al abrirse replegose
Hacia adentro, mostrando una espaciosa
Brecha que daba al desolado abismo”

Por ahí fueron despeñados Satanás y todos y cada uno de sus seguidores. De esta manera concluyó la mayor guerra que vieron los tiempos. Los ángeles del Ejército del Bien, jubilosos como ewoks al final de El Retorno del Jedi, lanzaron gritos de alegría, bailaron y  entonaron cánticos de gloria al Creador.

Mientras tanto, los rebeldes permanecieron nueve días cayendo —pues así de grande es la distancia que separa el Cielo del Infierno— hasta dar con sus etéreos huesos en la que pasaría a ser desde ese momento “La Casa de Satanás”. Expulsado del Paraíso, el Gran Dragón Rojo juró su venganza y odio inconmensurable por siempre jamás a Dios y a toda su obra.

– La venganza

El aquelarre, de Goya
El aquelarre, de Goya.

“Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores”
(San Mateo, 24:7)

Como hemos leído el ángel más altivo del Cielo se rebeló contra Dios en nombre de la libertad, para ser finalmente expulsado al infierno junto a todos sus seguidores. Allí permaneció 20.000 años “sin otra ocupación que la de  rascarse la tripa y estar continuamente angustiado”, según Daniel Defoe. Mientras tanto, Dios observaba bastantes espacios vacíos en el Cielo después de esa purga de proporciones estalinistas, pero consideró que en lugar de crear más ángeles, probaría algo nuevo. Poniendo esta vez más énfasis en la obediencia de sus criaturas:

“(…) Yo sabré
Reparar esta pérdida, si tal
Puede considerarse al perder
A los que se perdieron a sí mismos,
Y en un momento crearé otro Mundo,
Y de un hombre una raza innumerable
De hombres para que vivan allí,
No aquí, hasta que elevados gradualmente
Según sus propios méritos se abran
Hasta aquí con el tiempo su camino
Probados por una larga obediencia
Y la Tierra sea convertida en Cielo” 

Es decir, en última instancia, tanto los seres humanos como el mundo que habitamos existimos debido a esa rebelión celestial. Gracias a Satanás, en suma. No está de más recordarlo cada vez que usemos expresiones malsonantes tan habituales entre los castellanoparlantes como «Maldita sea Jack, ¿qué diablos estás haciendo?”.

Así que el Creador hizo el mundo en siete días, con su sol, sus estrellas, sus mares, sus peces y animales. Una obra grandiosa que causó tal envidia en el Diablo que él también intentó crear sus propias estrellas, pero con tan poco tino que no fue capaz de fijarlas en la bóveda celeste y adoptaron órbitas irregulares que escaparon a su control: eso es lo que son los cometas.

Una vez Dios hubo creado el mundo, puso sobre él como más sublimes criaturas a Adán y Eva. En ellos vio nuestro protagonista su gran oportunidad para vengarse. Este nuevo mundo le permitió escapar del cautiverio en el Abismo del Tártaro donde tanto tiempo había pasado, aunque para ello debía ocultarse en alguna criatura, no encontrando otra más idónea que la astuta serpiente.

“La más sutil de todos los animales terrenos”, aquella cuyo turbio comportamiento más se aproxima al del Diablo y que por tanto menos sospechas provocaría. Tras esta apariencia recorrió la Creación de un extremo a otro, descubriendo con pesar que en este entorno carecía de poder para perturbar su orden. Lo cual nos acerca a un concepto clave, no solo del cristianismo sino de todo el pensamiento occidental: el libre albedrío.

El Demonio no tiene poder real sobre el ser humano, solo puede seducirlo mediante la tentación y el engaño, dependiendo entonces de nuestra libre voluntad escoger entre el Bien y el Mal. Una idea de una enorme repercusión filosófica, que ha dado mucho que hablar y ha acabado teniendo consecuencias inesperadas. Pero fue un reto que el Gran Dragón Rojo aceptó gustoso cuando arenga a sus seguidores en el infierno:

“Desde entonces conocemos su poder,
Y el nuestro, para no provocar una
Nueva guerra, ni temerla una vez
Provocada; nuestra ventaja está
En idear un proyecto tan perfecto
Que por el fraude o por la astucia obtenga
Lo que la fuerza no pueda conseguir;
Para que también él, al fin, aprenda
De nosotros que quien vence a la fuerza
A su enemigo sólo a medias vence”

Cómo no recordar aquí aquello de Unamuno de “venceréis pero no convenceréis”. Y eso es lo que hizo al convencer a Eva de que tomase la manzana del Árbol de la Ciencia, según el episodio ya conocido por todos. Desde entonces el Pecado y la Muerte ya no permanecieron más tiempo sentados en el infierno, sino que se trasladaron a nuestro mundo.

Tras esta audaz victoria, Azazel se encontraba eufórico. Había logrado sabotear la Creación de Dios, nada más y nada menos. De vuelta a la capital de su Imperio del Mal —conocida como Pandemonium— habló a sus seguidores:

“Tronos, dominaciones, principados,
Virtudes, potestades, pues estáis
En posesión, y no solo de derecho,
De estas dignidades con que os llamo
Y ahora os proclamo, al regresar triunfante
De una acción que rebasa la esperanza,
Para sacaros victoriosamente
De este abominable hoyo infernal,
De esta mansión maldita de dolor,
El calabozo de nuestro tirano,
Ahora poseéis como señores
Un espacioso Mundo, inferior
En poco al Cielo en que nacimos,
Que con mi ardua aventura y gran peligro
Conseguí. (…)
¿Qué os queda ahora, dioses, sino alzaros
Y celebrar la dicha más completa?”

Así concluyó su discurso a las masas, esperando que fuera seguido de un atronador ruido de aplausos y vítores. Sin embargo, con gran asombro escuchó en su lugar el odioso silbido de miles de lenguas de serpiente, pues en eso se convirtieron repentinamente sus legiones. Y él, antes de poder exclamar nada, cayó al suelo convertido en un dragón.

Reptando tuvo que moverse entre “el escorpión, el áspid, la horrible anfisbena, la cornuda cerata, la hidra, el horrendo elope, la dipsa y las asquerosas serpientes”. Había más bichos allí que en una película de Indiana Jones. Ese fue el castigo de Dios, quien no contento con someterles a tal humillación, hizo que estuvieran “abrasados de una sed ardiente y de un hambre feroz” y plantó instantáneamente junto a ellos una gran arboleda, de cuyas ramas pendían en vivos colores grandes cantidades de la misma fruta prohibida con la que pecaron Eva y Adán.

A por ellas se lanzaron con avidez las legiones de demonios convertidas en infames reptiles. Pero, al morderlas, lo que mascaron fueron amargas cenizas una y otra vez, espoleados por un ansia que no lograban colmar, hasta que un tiempo después pudieron regresar a su forma originaria.

El caso es que al Creador le debió parecer un espectáculo tan divertido que lo convirtió en una tradición anual —como si de alguno de nuestros pueblos españoles se tratase— en la que durante unos días todos los demonios volvían a sufrir ese tormento.  O al menos así nos lo narró Milton en El paraíso perdido.

Breve fue, pues, la victoria del demonio. Pero si algo le sobra es tiempo y tenacidad en su misión. Según nos cuenta el Génesis, durante los siguientes 1500 años nuestro protagonista fue ganando para su causa a más y más hombres, pese a que Noé estuvo predicando en su contra durante 500 años sin lograr convencer a nadie (el pobre no debía tener mucha elocuencia) así que Jehová finalmente le dijo que construyera una gran arca para que se salvase él, sus tres hijos y sus respectivas mujeres.

A continuación vino el Diluvio Universal, que arrasó con la obra de Dios de nuevo corrompida por su antiguo ángel, constatación de que estaba resultando un enemigo realmente complicado. Más tarde, en el año 1879 de la Creación, por sugerencia de Lucifer Nimrod, biznieto de Noé, edificó la ciudad de Babilonia, a la que sus vecinos sospecho que con cierto retintín denominaban “La madre de las rameras y de las abominaciones de la Tierra”.

No debía ser un lugar aburrido. Allí El Acusador de Hermanos se sentiría como en su propia casa, ya que no faltan profecías bíblicas sobre su completa destrucción: “Babilonia, la perla de los reinos, la gloria y el orgullo de los caldeos, quedará como Sodoma y Gomorra cuando Dios la destruyó. Nunca más volverá a ser habitada” (Isaías 13:19).

Feo demonio llevándose un alma durante el Juicio Final.

Pero además de instigar la lujuria y la embriaguez como en esta urbe de condenación, otra estratagema muy socorrida del Robador de Buenos Deseos fue la de promover la idolatría.

De tal manera, dice Defoe, que se comenzaba adorando al Sol, la Luna y las estrellas, luego se pasaba a imágenes y figuras, de ahí a los troncos y piedras hasta llegar a venerar finalmente a los monstruos.

Y de ellos a Satán había apenas un paso. Sobran ejemplos, como el del becerro de oro que tanto indignó a Moisés.

Pero tras el Pecado Original, tras el Diluvio Universal, tras el exterminio de Sodoma y Gomorra y la destrucción de Babilonia… poco valía el castigo, que nuestros antepasados parecían no aprender y pecaban una y otra vez.

Ya decía Kant que el hombre es de una madera tan torcida que nunca llega a enderezarse. Es importante insistir en lo que decíamos anteriormente sobre la ausencia de poder real del demonio sobre los seres humanos.

Puesto que si los obligase o los matase, entonces crearía mártires, santos que irían a reforzar las huestes del Cielo y no las suyas, debilitando así su posición. Era necesario, pues, que el Anticristo no venciera con la fuerza, sino que convenciera, que su victoria se alcanzase respetando la libre voluntad de su víctima. Corrompiéndola, no sometiéndola. Estas eran las reglas del juego, y una vez más lo estaba ganando…

Por ese motivo, en la partida de ajedrez cósmica que estaban manteniendo la Luz y las Tinieblas, Dios decidió realizar un movimiento de jaque enviando nada menos que a su Hijo a la Tierra. Había que echar mano de la artillería pesada.

La llegada de Cristo tuvo como consecuencia, según el erudito inglés, que “fue desde entonces cuando empezó a parecer un Diablo débil, estúpido e ignorante en comparación con lo que antes había sido”. Con el comienzo de la era cristiana estaba en campo rival, así que tuvo que contraatacar recurriendo más a menudo a la brujería y la posesión diabólica.

  • Aquelarres, pactos con el diablo y posesiones

Las víctimas más propicias de ambas artimañas fueron las mujeres, el eslabón más débil que golpear. Pues según advertía severamente uno de los padres de la Iglesia, Tertuliano: “mujer, tú eres la puerta del diablo. Eres tú quien ha tocado el árbol de Satanás, y la primera que ha violado la ley divina (…) mujer, deberías ir siempre de luto, estar cubierta de harapos y entregada a la penitencia, a fin de pagar la falta de haber perdido al género humano”.

Posteriormente Fray Martín de Castañeda, escribiría en su influyente Tratado muy sotil y bien fundado de las supersticiones y hechizerías y vanos conjuros y abusiones, y otras cosas al caso toc¯ates, y de la possibilidad y remedio dellas que las mujeres eran más propensas a ser poseídas, debido a que “son pusilánimes y de corazón más flaco, y de celebro más húmido”.

Ellas acaparaban el 90% de las condenas por brujería, que consistía en una asociación con el diablo que incluía trato carnal y dotaba de poderes sobrenaturales a sus practicantes, tal como pudieron advertir los autores del mayor best-seller de su tiempo, El martillo de brujas. Una parte consustancial a la brujería fueron los aquelarres, su rito fundamental.

De acuerdo al Compendium Maleficarum, de Fra Francesco María Guazzo, antes de acudir a ellos las brujas se untaban de un ungüento hecho con niños asesinados y acudían volando en una escoba u otro objeto de madera a la celebración, que daba comienzo en torno a las 10 u 11 de la noche. El evento estaba presidido por el Gran Cabrón, sentado en un trono e iluminado a su alrededor por velas negras, que previamente había encendido soplando sobre ellas con su trasero.

Como también era negro el espárrago con el que un oficiante salpicaba a los presentes con orina diabólica. Al comienzo se realizaban las ofrendas (a menudo cordones umbilicales) y se servía algo para picar, aunque eran alimentos “asquerosos de apariencia o hedor, y que fácilmente darían náuseas al estómago más vorazmente hambriento”. El vino era negro como la sangre coagulada y no había pan ni sal.

Tras la comida —que nunca lograba saciar— venían los bailes, en círculo y hacia la izquierda y que resultaban extremadamente agotadores. A continuación se cantaban canciones obscenas al son de una flauta y un tamboril y, finalmente, llegaba la cópula. Pero tampoco resultaba placentera y el semen de Belial, estéril y frío como el hielo, resultaba muy doloroso para las receptoras.

La tentación de San Antonio, de Lovis Corinth.

Tras el rito solía quedar una marca de garra en el hombro de la bruja, que generalmente servía luego para identificarla como tal y poder quemarla debidamente en una hoguera. Pero el Diablo podía encontrar otras formas con las que ganarse la confianza de sus víctimas. Una de sus favoritas era aparecerse en sueños. Hay antiguas narraciones al respecto, como esta:

“Quasi este mismo quento oya yo alias referir de otro que poniendo unas candelillas a los Doze Apóstoles puso otra que le sobraba al diablo a quien tenía atado a sus pies San Bartolomé. Y esa noche le apareçió y le dixo que por aquella honra que le avía fecho le quería mostrar dónde hallaría un tesoro.

Y en sueños le avía llevado a un campo donde dijo que hallaría el tesoro y que por señal porque acertase a donde estaba se ensuciase allí encima y durmiendo se avía ensuciado en la cama y avía recordado y hallándose sucio. En fin, el demonio es tal que a quien sirve no puede dar buen pago”.

Otro cuento hablaba de cómo se le aparece en sueños a un marido celoso para ofrecerle un anillo con el que evitar los cuernos, él sin dudarlo introduce el dedo y entonces se despierta, comprobando que el tal anillo era en realidad, ejem, “el pozo sin centro de su querida mujer”. Al Dios Negro ciertamente nunca le ha faltado sentido del humor…

En otras ocasiones se aparecía a gente despierta, aunque a menudo engañando a sus sentidos.  Como por ejemplo aparentando ser una atractiva mujer desnuda, tal cual se le apareció a San Antonio para tentarle, pero él —que por algo era un santo— se concentró fuerte en “las amenazas del fuego y el tormento del gusano”.

Por su parte, a Sor Leonor María de Cristo también se le aparecía, aunque ella nunca se dejó engañar. Se despertaba por las noches y salía del convento, donde quedaba con el Demonio en lugares apartados para pelear a hostia limpia con él en tremendo duelo: “callen los Anfiteatros de Roma, donde los hombres solían luchar con las fieras y hable el convento de los Ángeles donde la Madre peleava”.

La característica esencial de Satanás es su poder de transmutación, es lo que le permite acercarse a los humanos y tentarlos mediante engaños. Si bien a menudo ha sido representado como un animal o como mezcla de hombre y animal (excepto paloma u oveja), también podía ser “un señor muy aseñorado”.

Incluso llegó a tomar la apariencia de un Papa, Gregorio VII. Pero más allá de su aspecto hay rasgos inmutables en su carácter: aborrece el agua bendita y el tañer de las campanas y le encantan las armas de fuego (se decía que los arcabuces eran forjados en el infierno), es noctámbulo, le gusta bailar, fumar y usa como transporte un caballo, trineo volador o sus propias alas.

Sus profesiones pueden ser muy variadas: profesor, segador, tahúr… y tiene la peculiar habilidad de atrapar con el culo el pie de quien intenta darle una patada. Respecto a su hábitat, las legiones del Demonio podían ser fogosas, aéreas, terrestres, acuáticas, subterráneas o lucífugas.

En ocasiones, podía llegar a sincerarse y proponer un pacto ofreciendo determinados favores (como aprobar exámenes, en el caso de algunos alumnos de Salamanca) a cambio de ciertos servicios o incluso del alma, realizando si era necesario la firma de un contrato. A los que pactan con el Diablo debían decir “Reniego al Creador del Cielo y de la Tierra. Reniego de mi bautismo.

The Spell IV, de HR Giger.

Reniego de la adoración que antes porte a Dios. Rompo con ellos, y en esto creo”. Belcebú entonces coloca su garra en la frente, borrando así el Santo Crisma y destruyendo la marca del Bautismo.

Por ultimo, nos queda por mencionar las posesiones diabólicas. Si todo lo que hemos visto hasta ahora requería la connivencia de la víctima, aquí Lucifer directamente se adueñaba del sujeto, que era entonces denominado “energúmeno”. Aunque había aún posibilidad de salvación, mediante la realización de un exorcismo.

El procedimiento que el exorcista debía seguir consistía en situarse delante del cuerpo y preguntar si son muchos o pocos los que entraron en el energúmeno, sus nombres y el motivo por el que lo hicieron. Si se avenían a decir sus nombres el proceso resultaba más sencillo, ya que a partir de ellos se podía saber las propiedades del demonio que allí estuviera.

En tal caso el exorcista le gritaba los “improperios y maldiciones” que más le podían herir, cosa que así descrita resulta bastante menos solemne y aterradora que lo que veíamos en la película El exorcista.

De entre los abundantes testimonios que han pervivido hasta hoy de tales obras demoníacas, merece la pena rescatar el del escritor y periodista Jerónimo de Barrionuevo, que dio noticia el 18 de diciembre de 1655 de la espantosa posesión de un alcalde… y ya de paso aprovechó para insultar todo lo que pudo a quienes ostentaban tal cargo:

«A don Francisco Guillén del Águila, alcalde de Corte, que está endemoniado, como todos lo están de este pelaje, le han sacado del cuerpo 990.850 legiones de demonios, echando por la boca extraordinarias señales. Llamábase el general de todos Asroel. Cada legión tenía su capitán y se componía de 6.666 soldados.

Mire Vuestra Merced cuál sería el bagaje, artillería y tren, y lo que cabe en el cuerpo de un alcalde. Y aún dicen que estaban holgados y muy a su placer. Todo esto que digo es cierto».

Ah, bueno, si dice que es cierto no necesitamos más pruebas. En El Jardín de flores curiosas, de Antonio de Torquemada, narra algo parecido a una posesión debido a un disfraz que en cierta forma se apodera de su portador, con fatales consecuencias:

Un hombre del pueblo representó un  demonio, yendo vestido con unos aderezos e insignias feas y espantables, y acabada de hacer la representación, se volvió a su casa, tomándole codicia de tener acceso con su mujer sin mudar el hábito ni quitarse los vestidos, y dejándola preñada de este ayuntamiento, teniendo ella en la imaginación lo que representaba la figura y hábito en que su marido estaba vestido, vino a parir una criatura que representaba la misma imagen de demonio, tan espantable y con tanta fealdad, que ningún diablo del infierno se podía pintar más feo ni abominable”.

Si bien en la Edad Media el Demonio inspiraba una mezcla de terror y risa, en el Barroco se representó cada vez más como algo cómico. Según los estudiosos del tema era una manera de soportar la ola de terror desatada en esa época por la inquisición y la caza de brujas.

La literatura del Siglo de Oro está rebosante de representaciones burlonas de él, desde El diablo cojuelo de Luis Vélez de Guevara hasta El alguacil alguacilado, donde Quevedo retrata una conversación entre un exorcista y el diablo del que intenta liberar a un alguacil.

Pero no todo han sido burlas desde entonces y también ha gozado de notables homenajes, quizá uno de los más destacados sea la escultura que se le dedicó a finales del siglo XIX en Madrid. Concretamente en el Parque del Retiro, a 666 metros de altura sobre el nivel del mar.

Y finalmente qué decir de la época contemporánea. Durante las últimas décadas es tal la cantidad de referencias en el cine, el rock, los videojuegos, la televisión, el arte, las novelas… que podríamos decir de nuestro biografiado —y sin temor a exagerar— que es la mayor musa de la cultura pop. Mencionar todas las representaciones que se han hecho de él en nuestro tiempo sería una tarea que merecería otro artículo, y ya es hora de ir acabando este.

Quizá me quedaría con El corazón del ángel (Alan Parker, 1987) por esa estética sureña que tan bien retrata, y con Buffy Cazavampiros, sobre una escuela de secundaria situada encima de la boca del infierno por la que pasan toda clase de criaturas. Una serie de la que inexplicablemente aún no hemos hablado en Jot Down, aunque merezca estar ahí junto a The Wire y Los Soprano. La gran partida del Diablo contra aquel del que se negó a ser siervo sigue abierta y no parece dispuesto a rendirse.

Aún hoy, su presencia nos inspira, atrapa nuestra atención, a veces nos aterroriza, pero también nos hace reír (cosa que jamás ha logrado un santo, por cierto, siempre tan serios). En conclusión, Satanás, el mundo sería sin duda un lugar mucho más aburrido sin ti… ¡Gracias!

nuestras charlas nocturnas.

Estela de la victoria de Naram-Sin: una obra maestra mesopotámica…


La estela de la victoria de Naram-Sin. Fuente: Izquierda; Rama/CC BY-SA 3.0, Derecha; Museo del Louvre/CC0
La estela de la victoria de Naram-Sin. Museo del Louvre

Ancient Origins(A.Vučković) — El Imperio Acadio surgió como una de las primeras grandes potencias en la antigua Mesopotamia, la cuna de la civilización. Este imperio, que sucedió a la venerable cultura de Sumer, se centró en la gran ciudad de Acad, desde donde sus poderosos gobernantes se expandieron y subyugaron a sus vecinos.

Y los gobernantes del Imperio acadio, al ser los primeros conquistadores de la historia registrada, tenían que ser verdaderamente poderosos: habían creado algo que nunca antes había existido: un imperio. Y su poder a menudo se mostraba en fastuosos monumentos y estelas que hablaban de sus grandes hazañas y conquistas.

La Estela de la Victoria de Naram-Sin es uno de los monumentos mejor conservados y más detallados y representa una de las muchas conquistas del Imperio acadio.

– El poderoso rey Naram-Sin y su lujosa estela de la victoria

Naram-Sin de Acad, que reinó entre 2254 y 2218 a. C., era nieto del famoso y poderoso Sargón de Acad, el hombre que creó por primera vez el Imperio acadio. Como tal, Naram-Sin estaba destinado a un gran poder desde su nacimiento.

Una posición tan elevada ciertamente requería gran responsabilidad y poder, pero Naram-Sin demostró ser el adecuado para el papel. Elevó aún más el imperio, que alcanzó su máxima extensión durante su gobierno. Al subyugar a las tribus y reinos vecinos, Naram-Sin demostró firmemente que el Imperio acadio era el reino más poderoso en ese momento. Y una de sus mayores victorias, sobre la tribu enemiga de Lullubi, quedó grabada para siempre en piedra en su gran estela de victoria.

La estela fue descubierta en 1898 por Jean-Jacques de Morgan, un arqueólogo francés, en el sitio de la capital elamita de Susa. Este relieve tallado por expertos estaba destinado a servir como testimonio del poder y la gloria de uno de los gobernantes más poderosos del Imperio acadio.

Es una escultura en bajorrelieve verdaderamente impresionante, elaborada durante la vida del rey, y representa al rey Naram-Sin en una pose triunfante y enorme, mostrando su victoriosa campaña militar contra el pueblo Lullubi que habitaba en las montañas Zagros. La estela se considera una obra maestra del arte mesopotámico y una ventana al panorama sociopolítico de la época.

El monumento está elaborado en piedra arenisca rosa y mide aproximadamente 6,7 pies (2 m) de altura. Originalmente fue erigido en la antigua ciudad de Sippar, aunque posteriormente fue saqueado y llevado a Susa por los elamitas en el siglo XII a.C. A pesar de su tumultuoso viaje a través del tiempo y a través de regiones, la estela permaneció notablemente bien conservada, ofreciendo a los estudiosos información invaluable sobre los logros artísticos y culturales de la civilización acadia.

Estela de la Victoria de Naram-Sin. (Museo del Louvre/CC0)
Estela de la Victoria de Naram-Sin. (Museo del Louvre)

– El gran rey de los acadios

La estela retrata a Naram-Sin como un gobernante divino, con su figura elevándose sobre sus enemigos derrotados, simbolizando su poder y autoridad incomparables. Se le representa con un casco con cuernos, un símbolo de la divinidad en la cultura mesopotámica, y está adornado con insignias reales, que incluyen una barba suelta y una túnica ceremonial.

Con su mano derecha levantada en un gesto de adoración, Naram-Sin recibe las bendiciones del dios del sol, Shamash, afirmando su estatus como líder elegido y favorecido por los dioses.

Detalle de Naram-Sin, gobernante del Imperio acadio, de pie junto a los cadáveres de Lullibian. (Dominio público)
Detalle de Naram-Sin, gobernante del Imperio acadio, de pie junto a los cadáveres de Lullibian.

El tema central de la estela es el triunfo militar de Naram-Sin sobre el pueblo Lullubi, una tribu montañosa que vivía en el área del actual Irán y partes de Irak. La composición es dinámica y dramática, con el rey liderando a su ejército por una empinada ladera de montaña, pisoteando a los enemigos caídos en el camino.

Los guerreros Lullubi, representados con rasgos faciales exagerados y cabello salvaje y descuidado, se muestran en un estado de caos y derrota, con sus armas esparcidas y sus cuerpos esparcidos por el campo de batalla. Esta representación no sólo celebra la destreza militar de Naram-Sin, sino que también sirve como advertencia a los adversarios potenciales sobre las consecuencias de desafiar el gobierno acadio.

Detalle que muestra al rey Lullubi Satuni de pie a la derecha, implorando al rey acadio que lo perdone. Las víctimas de Lullubi suelen aparecer con barbas puntiagudas y cabello largo trenzado (Rama/CC BY-SA 3.0 FR)
Detalle que muestra al rey Lullubi Satuni de pie a la derecha, implorando al rey acadio que lo perdone. Las víctimas de Lullubi suelen aparecer con barbas puntiagudas y cabello largo trenzado

Por supuesto, la estela ciertamente sirvió como herramienta de propaganda, transmitiendo un mensaje cuidadosamente elaborado de dominio imperial y sanción divina. La inscripción que acompaña al relieve glorifica a Naram-Sin como el «Rey de los Cuatro Cuartos», enfatizando su reclamo de soberanía universal y legitimando sus agresivas políticas expansionistas.

Al asociarse con el dios del sol Shamash, Naram-Sin busca elevar su propio estatus al de gobernante divino, justificando así sus acciones y solidificando su control del poder. De hecho, Naram-Sin fue el primer gobernante acadio en proclamarse dios viviente. Era la deidad principal de la propia Acad.

– Una reliquia del amanecer de la civilización

Aproximadamente mil años después de su creación, la estela de la victoria de Naram-Sin fue saqueada por el rey de Elam, Shutruk-Nahhunte, después de derrotar a la ciudad de Sippar. Una inscripción elamita que se conserva en la estela conmemora este evento:

«Soy Shutruk-Nahhunte, hijo de Hallutush-Inshushinak, amado siervo del dios Inshushinak, rey de Anshan y Susa, que ha engrandecido el reino, que cuida las tierras de Elam, el señor de la tierra de Elam. Cuando «El dios Inshusinak me dio la orden, derroté a Sippar. Tomé la estela de Naram-Sin y la llevé a la tierra de Elam. Para Inshushinak, mi dios, la puse como ofrenda».

Inscripción de Shutruk-Nakhunte, siglo XII a.C. (Dominio público)
Inscripción de Shutruk-Nakhunte, siglo XII a.C.

La estela de la victoria, que alguna vez fue un poderoso monumento de un dios emperador victorioso, se convirtió en una reliquia. Pero incluso un milenio después de su construcción, se consideraba un artefacto poderoso e importante, que había sido saqueado triunfalmente por un nuevo rey.

Pero aun así, miles de años después de su creación, la estela de Naram-Sin sigue inspirando asombro y enseñándonos importantes lecciones de historia. Y como un vistazo a los confines más lejanos de nuestra civilización, nos muestra que en el pasado, sólo los reyes y señores brutales lograron alcanzar la grandeza.

nuestras charlas nocturnas.

El Cráter de Yarrabubba, el impacto más antiguo conocido de un meteorito en la Tierra…


La Roca Barlangi es el único resto visible del cráter de impacto. 

L.B.V.(G.Carvajal) — El cráter de Yarrabubba, localizado entre las ciudades de Sandstone y Meekatharra en Australia Occidental, es una estructura de impacto que ha captado la atención de la comunidad científica por su impresionante antigüedad y su relevancia geológica.

Con un diámetro estimado entre 30 y 70 kilómetros, este cráter tiene una edad de aproximadamente 2229 millones de años, lo que lo convierte en la estructura de impacto más antigua conocida en la Tierra.

La superficie del cráter original ha sido erosionada con el paso del tiempo, hasta el punto de que no es visible ni en el terreno ni en imágenes satelitales. Sin embargo, su existencia fue confirmada mediante evidencias geológicas y mediciones magnéticas que revelaron su forma y extensión originales.

Localización del cráter de impacto del Yarrabubba
Localización del cráter de impacto del Yarrabubba. 

A principios de la década de 2000, una serie de mediciones magnéticas aéreas detectaron una anomalía circular de varios kilómetros de diámetro en la región. Posteriores investigaciones geológicas en el terreno permitieron descubrir conos de percusión y cuarzo impactado, lo cual confirmó la existencia de un cráter de impacto en ese sitio.

Para determinar la edad precisa del cráter, se realizaron dataciones mediante el método de uranio-plomo en monacitas recristalizadas por el impacto y en circones que se habían reinicializado simultáneamente.

Estas dataciones arrojaron una antigüedad de 2229 ± 5 millones de años, situando el evento de impacto durante el Paleoproterozoico, específicamente en el período Rhyaciano, una época caracterizada por la glaciación huroniana, cuando la Tierra estaba Riásico completamente cubierta de hielo, en un estado conocido como Tierra bola de nieve.

Vista del lugar del cráter de impacto del Yarrabubba
Vista del lugar del cráter de impacto del Yarrabubba. 

Algunos científicos sugieren que el impacto que formó el cráter de Yarrabubba podría coincidir, dentro de las incertidumbres de datación, con los últimos depósitos sedimentarios de origen glaciar del Paleoproterozoico, como la diamictita de Rietfontein en Sudáfrica, que tiene una edad estimada de 2225 ± 3 millones de años.

Simulaciones de impactos indican que un cráter de 70 kilómetros de diámetro en un glaciar continental podría liberar instantáneamente entre 8,7 × 1010 y 5,0 × 1012 toneladas de vapor de agua a la atmósfera. Esta liberación repentina de vapor hasta la estratosfera podría haber generado un fuerte efecto invernadero, contribuyendo así al deshielo de la Tierra.

Sin embargo, esta hipótesis no está exenta de controversia. Otros investigadores son escépticos respecto a que el cráter de Yarrabubba, con solo un tercio del tamaño del cráter de Chicxulub responsable de la extinción de los dinosaurios hace 66 millones de años, pudiera haber tenido un impacto tan significativo en el clima global.

nuestras charlas nocturnas.

5 pruebas irrefutables de que el hombre pisó la Luna en 1969…


El comandante del Apolo 15, Dave Scott, levantando polvo mientras se aleja del Rover Lunar. 31 de julio de 1971.

El comandante del Apolo 15, Dave Scott, levantando polvo mientras se aleja del Rover Lunar. 31 de julio de 1971.

National Geographic(H.Rodríguez)  —  La serie de argumentos que tratan de dar credibilidad a la ocurrencia de que el hombre no llegó a la Luna el 20 de julio de 1969 son tan imaginativos como variopintos.

Los amantes de las conspiraciones creen ver pruebas de sus teorías en cada detalle, desde observaciones físicas como el ondear de la bandera americana o las huellas dejadas por los astronautas, pasando por apreciaciones del movimiento de estos en los documentos de vídeo tomados durante las misiones, hasta plantear la hipótesis de que todo fue grabado en un plató de televisión; argumentos que, uno tras otro, refutamos en este artículo que publicamos como parte de una serie dedicada al 50 aniversario de la llegada del hombre a nuestro satélite.

En esta ocasión, más allá de desdecir a los incrédulos que dudan de una de las mayores gestas logradas por el ser humano, os mostramos 5 pruebas irrefutables de la llegada del hombre a la Luna:

1. 1969. La carrera espacial.

Para hablar de la llegada del hombre a la Luna resulta imprescindible comprender el contexto histórico en que se produjo. Así, la década de los años 60 estuvo marcada por la llamada carrera espacial, en la que los Estados Unidos y la Unión Soviética se jugaban de cara al mundo su papel como la mayor potencia económica y militar del momento.

Se trataba de dos modelos de sociedad contrapuestos que luchaban por demostrar su supremacía, la cual quedaría demostrada por aquella nación capaz de poner a seres humanos en la Luna y traerlos de vuelta a la Tierra.

Pese a ser los soviéticos quienes llevaron la delantera durante la mayor parte de la llamada carrera espacial, pues fueron estos quienes enviaron el primer satélite al espacio, al primer primer astronauta y la primera nave a la Luna, la llegada del Apolo 11 supuso la victoria definitiva para los americanos.

De este modo, también inmersos ambos países una guerra propagandística, en caso de nunca haber los estadounidenses llegado a la Luna, cabría esperar por parte de los soviéticos que hubieran denunciado públicamente la hazaña como un fraude, algo que nunca llegó a suceder.

2. Datación de rocas lunares

El hombre no ha viajado a la Luna solo una vez, si no en reiteradas ocasiones.

De todas ellas se conservan muestras tomadas en las diversas misiones. Así por ejemplo, los astronautas de la misión Apolo 11 regresaron a la Tierra con cerca de 22 kilogramos de rocas lunares.

De hecho, el total de material lunar transportado por la NASA durante las 6 misiones Apolo tripuladas que han llegado a la Luna asciende hasta los 382 kilogramos.

Los argumentos contra estas pruebas pasan por afirmar que se trata de simples rocas terrestres, una afirmación fácil de desmentir mediante la simple datación de las rocas lunares, ya que debido a que la Luna dejo de ser geológicamente activa hace millones de año, cualquier roca traída de esta, por joven que sea, será mucho más antigua que la roca más antigua de nuestro planeta, tal como es el caso.

3. El proyecto Apolo en imágenes

Sobre todo cuando se trata de pruebas, una imagen vale más que mil palabras. Por tanto las más de 8.000 fotografías publicadas por la NASA de las misiones Apolo deberían suponer un alegato más que fiable de la llegada del hombre a la Luna.

Aquí podrás encontrar todas las fotografías publicadas por la NASA, ordenadas además en una serie de álbumes por misión, de todas las misiones Apolo que viajaron al espacio.

4. Equipo científico instalado en la Luna

Las misiones Apolo de la NASA viajaron a la Luna con un programa científico que cumplir y una amplia gamas de pruebas que realizar. Para ello fue necesario una gran cantidad de equipo especializado que ha permanecido operando en la Luna durante años.

Así, entre el equipo científico instalado en la superficie lunar durante las misiones Apolo se encuentran, por ejemplo, los sismógrafos lunares que llevaron las misiones Apolo 11,12,14, 15 y 16, algunos de los cuales transmitieron datos a la Tierra hasta el año 1977.

Entre este equipo destacan también varios retroreflectores de rango láser, LRRR por sus siglas en inglés.

Retrorreflector instalado en la Luna por los astronautas de la misión Apolo 11

Retrorreflector instalado en la Luna por los astronautas de la misión Apolo 11

Estos objetos consistieron en una matriz de espejos instaladas en un panel que los astronautas colocaron en ángulo sobre la superficie de la Luna y apuntando hacia la Tierra con el fin de poder medir la distancia entre la Tierra y nuestro satélite a partir de un rayo láser instalado en un telescopio.

En la actualidad se trata del único experimento desplegado por las misiones Apolo que todavía se puede realizar.

5. Pruebas proporcionadas por las nuevas misiones lunares

Las misiones de exploración lunar posteriores al Apolo han localizado y tomado imágenes de los artefactos del programa Apolo que quedan en la superficie de la Luna.

Así, por ejemplo, las imágenes tomadas por la misión Lunar Reconnaissance Orbiter a partir de julio de 2009 muestran las seis etapas de descenso del Módulo Lunar Apolo, los experimentos científicos del Paquete de Experimentos de Superficie Lunar Apolo (ALSEP), los senderos descritos por los astronautas y las huellas de los neumáticos del rover lunar.

Comparativa del punto de aterrizaje del Apolo 17. 1972/2011

Comparativa del punto de aterrizaje del Apolo 17 entre el metraje original de 16 mm tomado desde la ventana del módulo lunar durante el ascenso en 1972 y la imagen del Orbitador de Reconocimiento Lunar de 2011 

La llegada del hombre a la Luna: desmontando la conspiración

El 20 de julio de 1969 es probablemente la fecha más significativa en la historia de nuestra especie.

Aquel día, el único ser terrestre capaz de entender y formular las leyes que rigen el universo, salió de la burbuja en la que la evolución le mantenía confinado para, atravesando el más letal de los entornos en los que jamás se ha adentrado, el espacio exterior, posarse en ese satélite que le ha intrigado desde que alzó por primera vez la vista al cielo: nuestra Luna. 

Tal vez, resulte un exceso comparar tal hecho con el momento en el que el primer ser acuático, fuera cual fuere, salió del agua para embarcarse, aunque la metáfora sea una antítesis, en una nueva aventura hacia tierra firme.

No obstante, la gesta de alcanzar la Luna y volver a la Tierra para contarlo, quizá haya abierto la puerta al ser humano para un día colonizar otros mundos y convertirse en algo que apenas podemos llegar a imaginar, del mismo modo que aquel organismo, quizá dotado de escamas y que debía desplazarse entre un reptar y un torpe caminar a cuatro patas, se convirtió en lo que somos hoy: el autodenominado Homo sapiens.

Pero si es verdad que no sabemos en que clase de especie nos convertiremos, lo cierto es que al menos sabemos la especie en la que nos hemos convertido.

Así, somos la especie que ha sido capaz de dividir el núcleo de un átomo para liberar la tremenda energía que se alberga en su interior; aquella que ha descifrado el ADN y que hoy entiende el lenguaje que codifica el modo en que se organiza la vida; la misma capaz de convertir la información en energía y enviarla a través de cables submarinos hasta un teléfono móvil situado en el otro extremo del mundo; aquella que le ha ganado la batalla a multitud de enfermedades que hace menos de un siglo podían asolar comunidades enteras ; la que ya ha enviado sondas más allá de los límites del sistema solar y la que probablemente, en un futuro no muy lejano, llegue hasta el planeta Marte.

Sin embargo, con todo ello, pese a todo lo logrado, aún podemos encontrar quien pone en tela de juicio hechos científicos más que demostrados como la eficacia de las vacunas o la esfericidad de la Tierra, así como defensores de inverosímiles, a la par que absurdas teorías como la sostiene que nos fumigan a diario desde aviones para esterilizarnos o controlar el clima.

De hecho, uno de los temas más recurrentes y que levanta más pasiones entre los fanáticos de las teorías de la conspiración, es el mismo con el que empezábamos este articulo, la llegada del hombre a la Luna.

Amplia a la vez que imaginativa es la serie de argumentos que tratan de dar credibilidad a esta ocurrencia, por lo que en las próximas líneas nos proponemos dar una explicación científica a algunos de los interrogantes que plantean quienes creen que nunca pisamos nuestro satélite. 

O al menos a aquellos respondan a unos hechos demostrables o falsables, y no a las ínfulas e imaginación de una mente con demasiado tiempo libre.

¿Cómo despegó el cohete lunar con tan poco combustible?

Un error común es comparar la fuerza necesaria que necesita un cohete para despegar en la Tierra y en la Luna. Esa fuerza es proporcional a la gravedad del cuerpo desde el que se produce el despegue y a la masa que se pretende lanzar.

Contando con que la gravedad en la Luna es 6 veces menor que en la Tierra, y que los pesos respectivos de todo el aparataje que despegó de nuestro planeta y del módulo lunar eran de 2.900 y 5 toneladas respectivamente, no hay que poseer un gran talento matemático para que te salgan las cuentas.

¿Por qué no se observa polvo suspendido en la Luna, si la gravedad es mucho menor que en la Tierra?

La ausencia de atmósfera en la Luna hace imposible la formación de corrientes de aire así como imposibilita el soporte de cualquier tipo de polvo o partícula.

Los motores del módulo lunar no expelían llamas

Esto es debido a que el combustible utilizado fue la monometilhidrazina un combustible que no necesita oxígeno – no hemos de olvidar que en el espacio no hay oxigeno- para realizar la combustión. De hecho un combustible que necesitase oxígeno para reaccionar no podría haberse utilizado en el espacio.

La bandera ondea

Uno de los argumentos más usados por los conspiradores es el de que la bandera ondea y no debería hacerlo ya que en la Luna, como hemos dicho no hay atmósfera y por tanto tampoco viento. Pero es que la bandera no ondea.

La NASA consciente de que esta no iba a poder ondear en condiciones de vacío, colocó una escuadra en la parte alta de la bandera para que permaneciera erguida. Además, el material con el que fue fabricada estaba pensado para dar la impresión de que ondeaba.

La famosa «C»

Esta “C” que se ve en la fotografía es prueba, según quien defiende que el hombre no ha ido a la Luna, que fue todo un decorado y que la hazaña se grabó en un estudio de televisión. Sin embargo se trata simplemente de un trozo de fibra que se coló en el proceso de revelado y copia de los negativos de las fotografías.

Las huellas de los astronautas

Según defienden quienes niegan la llegada del hombre a la Luna son demasiado perfectas para tratarse de una superficie extremadamente seca. Sin embargo la perfecta impresión de las huellas de los astronautas son debidas a la naturaleza físico-química de la capa de minerales que recubre toda la superficie de la Luna, llamada regolito.

Esta, al estar compuesta por materiales de distintos tamaños y debido a la débil atracción gravitatoria es muy susceptible de quedar impresa ante cualquier tipo de presión.

Las sombras de algunas fotos deberían ser paralelas y divergen en 90º

La respuesta a esta hipótesis es bastante sencilla, la fotos a las que hacen referencia son ampliaciones o recortes de fotos panorámicas como la que estas viendo. Además, en este caso, se trata del mismo astronauta en dos momentos distintos.

La sombra de esta foto no sale desde los pies del astronauta y este parece que estuviera pegado sobre un fondo

El de la imagen es John Watts, durante la misión Apolo 16. Este efecto se produce simplemente por qué esta saltando mientras saluda a la bandera, lo que responde a las consideraciones anteriores.

Los vídeos de los astronautas fueron grabados en Tierra y ralentizados a la mitad de velocidad para simular la falta de gravedad

Otro desvarío conspiranoico. Solo hay que reproducir dichos vídeos al doble de velocidad para comprobar que el movimiento no resulta natural.

¿Por qué no se ven estrellas en las fotografías?

Mientras que los conspiranoicos defienden que es debido a que las fotos son falsas y cualquier astrónomo podría haber identificado los patrones erróneos de estrellas en el cielo, la razón es que el brillo de las estrellas es tan débil que no impresionaron en la película fotográfica.

De hecho en algunas fotografías de las misiones Apolo 14 y 16 sí que se puede apreciar Venus, mucho más brillante que las estrellas.

La NASA solo ha distribuido 20 fotografías repetidamente

Esta afirmación se realiza con frecuencia. Desmentirla es tan fácil como acceder a cualquier portal web oficial de la NASA para comprobar, a la vez que para deleitarse con ellas, que existen cientos de instantáneas de las distintas misiones Apolo.

El Rover era muy grande para ser transportado en el módulo lunar

Claro que si comparamos los tamaños del vehículo y el módulo lunar los volúmenes no encajan, pero esa fue la razón por la que el Rover iba plegado y adosado a la superficie del módulo, y después, como un telescopio, o una caña de pescar adquiría su forma funcional.

¿Por qué no explotaron los neumáticos del Rover?

¿Te ha explotado alguna vez una bolsa de patatas al subir a una montaña?

Si tú sabes que esto puede pasar debido a la presión, como no va la NASA a prever que las ruedas del vehículo que fue a la Luna debía llevar unos neumáticos especiales.

Estos fueron fabricados en zinc y aluminio, y estaban recubiertos con varias capas de acero. Además contaban un diseño muy especial. En esta fotografía se pueden ver algunos de los prototipos en fase de desarrollo.

¿Por qué el hombre ha ido solo una vez a la Luna?

Esta pregunta es tan atrevida como absurda. El hombre ha ido varias veces a la luna, y la ha pisado en otras 5 ocasiones. En este artículo puedes conocer las misiones con más detalle.

Estados Unidos falseó la llegada a la Luna porque estaba perdiendo la carrera espacial contra los soviéticos

Este argumento es especialmente curioso, porque en medio de toda la expectación que suscitó mundialmente la carrera espacial y el significado político que llegar a la Luna el primero supuso para la época, los soviéticos, los rivales directos de los americanos en la gesta, reconocieron que los primeros les habían ganado la partida.

¿Cuántas veces hemos llegado a la Luna?

Muchos creen que desde que Neil Armstrong dejó marcada su famosa huella sobre el regolito lunar, no hemos regresado a nuestro satélite natural.

Sin embargo, en total han sido 6 las misiones que han vuelto a la Luna y un total de 12 astronautas también pisaron la superficie lunar tal y como hizo Armstrong en 1969.

Apolo 12

Lanzamiento: 14 de noviembre de 1969
Alunizaje: 19 de noviembre de 1969, Océano de las Tormentas
Retorno a Tierra: 24 de noviembre de 1969, Océano Pacífico

Tripulación: Charles Conrad Jr; Alan L. Bean; Richard F. Gordon Jr.

La Apolo 12, fue la segunda misión tripulada que se posó en la Luna. Fue planeada y ejecutada como una misión de aterrizaje de precisión. Los astronautas alunizaron Lunar a poca distancia de la nave espacial Surveyor III la cual llegó a la Luna en abril de 1967. Los astronautas trajeron de vuelta a la Tierra algunos de los instrumentos de la Surveyor III para examinar los efectos en los materiales de la nave de la exposición a largo plazo al entorno lunar.

Módulo Lunar del Apolo 12, el Intrepid, sobrevolando nuestro satélite

La misión Apolo 12 aterrizó el 19 de noviembre de 1969 en un área del Océano de las Tormentas que había sido visitada anteriormente por varias misiones no tripuladas: la Luna 5, la Surveyor 3 y la Ranger 7.

La Unión Astronómica Internacional, reconociendo este hecho, bautizó la región como Mare Cognitum (Mar Conocido).

Este segundo aterrizaje lunar fue un ejercicio de precisión necesario para futuras misiones Apolo. La mayor parte del descenso fue automático, con el control manual asumido por Conrad durante los últimos cientos de metros del descenso.

Se trató de la primera, y hasta la fecha, la única ocasión en la que los humanos han alcanzado una sonda enviada a aterrizar en otro mundo.

Apolo 14

Lanzamiento: 31 de enero de 1971
Alunizaje: 5 de febrero de 1971, Cráter Fra Mauro
Retorno a Tierra: 9 de febrero de 1971, Océano Pacífico

Tripulación: Alan B. Shepard Jr.; Stuart A. Roosa; Edgar D. Mitchel

La misión Apolo 14 aterrizó en la región de Fra Mauro, el lugar de aterrizaje previsto de la abortada misión Apolo 13. Los astronautas usaron el Transportador de Equipo Modulado (MET) para transportar el equipo durante dos EVA´s -Actividades Extra Vehiculares- lunares (las misiones posteriores usarían el Vehículo Lunar Roving).

Durante los mismos recolectaron muestras y tomaron fotografías del cono del cráter. Uno de los momentos más famosos llegó al final de la segunda EVA cuando el comandante del Apolo 14, Alan Shepard, golpeó 2 pelotas de golf en la Luna.

Tripulación de la misión Apolo 14

De izquierda a derecha: el piloto del módulo de mando Stuart A. Roosa; el comandante de la misión Alan B. Shepard Jr y el piloto del módulo lunar Edgar D. Mitchell.

Apolo 15

Lanzamiento: 26 de julio de 1971
Alunizaje: 30 de julio de 1971, Rima Hadley
Retorno a Tierra: 7 de agosto de 1971, Océano Pacífico

Tripulación: David R. Scott; James B. Irwin; Alfred M. Worden

La Apolo 15 fue la cuarta misión que llevó hombres a la Luna. Esta fue la primera en la que se utilizó el Rover Lunar -LRV- que los astronautas usaron para explorar la geología de la región de Rima Hadley. El LRV permitió a los astronautas de los Apolo 15, 16 y 17 aventurarse más lejos del Módulo Lunar que en misiones anteriores. La superficie total recorrida aumentó de cientos de metros en las a decenas de kilómetros .

El Rover Lunar

El comandante de la misión Apolo 15, David Scott, conduce el Rover Lunar cerca de la Rima Hadley. Scott se convirtío en la primera persona en conducir un vehículo en la superficie de la Luna.

Apolo 16

Lanzamiento: 16 de abril de 1972
Alunizaje: 20 de abril de 1972, Cráter Descartes
Retorno a Tierra: 27 de abril de 1972, Océano Pacífico

Tripulación: John W. Young; Charles M. Duke Jr.; Thomas K. Mattingly II

El principal objetivo de la misión fue investigar la superficie lunar en el área de las tierras altas de Descartes, la cuál se consideraba representativa de gran parte de la superficie de la Luna. Fue la quinta misión que llevó hombres a la Luna y también la segunda en la que se empleó el  LRV.

Los astronautas recolectaron muestras, tomaron fotografías y realizaron varios experimentos entre los que incluyó el uso por primera vez de una cámara / espectrógrafo ultravioleta en la Luna.

A resguardo del Sol

El piloto del módulo lunar Charles Duke se para bajo la sombra de la bautizada como «Shadow Rock» durante el tercer paseo lunar de la misión Apolo 16.

Apolo 17

Lanzamiento: 7 de diciembre de 1972
Alunizaje: 11 de diciembre de 1972, Taurus-Littrow
Retorno a Tierra: 19  de diciembre de 1972, Océano Pacífico

Tripulación: Eugene A. Cernan; Harrison H. Schmitt; Ronald E. Evans

La 17 fue la última de las misiones Apolo. Esta tendría la peculiaridad de alojar a bordo al único geólogo entrenado para caminar sobre la superficie lunar, el piloto del módulo lunar Harrison Schmitt.

En comparación con las misiones anteriores, los astronautas del Apolo 17 recorrieron la mayor distancia jamás viajada en la Luna utilizando el Rover Lunar y devolvieron la mayor cantidad de muestras de roca y suelo.

Eugene Cernan, comandante de la misión, todavía cuenta con la distinción de ser el último hombre en caminar sobre la Luna, ya que ningún humano ha vuelto a visitarla desde el 14 de diciembre de 1972.

El último hombre en la Luna

En diciembre de 1972, los astronautas del Apolo 17 Eugene Cernan y Harrison Schmitt pasaron unas 75 horas en la Luna en el valle Tauro-Littrow. En su tercera y última excursión a través de la superficie lunar, Schmitt tomó esta fotografía de Cernan flanqueada por una bandera estadounidense y la antena de alta ganancia con forma de paraguas de su rover lunar. El reflejo de Schmitt se puede ver en el casco de Cernan.

«Zarpamos hacia este nuevo mar porque hay nuevos conocimientos que ganar, y nuevos derechos que ganar, y deben ser ganados y utilizados para el progreso de todas las personas. La ciencia espacial, como la ciencia nuclear y toda tecnología, no tiene conciencia propia. Que se convierta en una fuerza para el bien o para el mal depende del hombre, y solo si los Estados Unidos ocupan una posición de preeminencia, podemos ayudar a decidir si este nuevo océano será un mar de paz o un nuevo teatro de guerra aterrador.

No voy a decir que debemos o que estaremos desprotegidos contra el mal uso hostil del espacio, como tampoco lo haremos contra el uso hostil de la tierra o el mar, pero sí digo que el espacio puede ser explorado y dominado sin alimentar los fuegos de la guerra. Sin repetir los errores que el hombre ha cometido al extender su escrito alrededor de este mundo nuestro.

No hay contienda, ni prejuicios, ni conflictos nacionales en el espacio exterior todavía. Sus peligros son hostiles para todos nosotros. Su conquista merece lo mejor de toda la humanidad, y esta oportunidad para la cooperación pacífica nunca volverá a aparecer.

Pero, ¿por qué, dicen algunos, la Luna? ¿Por qué elegir esto como nuestro objetivo?… Y bien pudieron preguntar, ¿por qué escalar la montaña más alta? ¿Por qué, hace 35 años, volar sobre el Atlántico?¡Nosotros elegimos ir a la luna! Elegimos ir a la Luna … Elegimos ir a la Luna en esta década y hacer además otras cosas. No porque sean fáciles, sino porque son difíciles; porque ese objetivo servirá para organizar y medir lo mejor de nuestras energías y habilidades, porque ese es el desafío que estamos dispuestos a aceptar, uno que no estamos dispuestos a posponer, y uno que intentaremos conquistar, como todos los demás,».

Son las palabras que John F.Kennedy pronunció en su discurso del campo de fútbol americano de la Universidad de Rice ante más de 40.000 personas. El 12 de septiembre de 1962, el que fuera presidente de los Estados Unidos de América, se mostraba delante de su pueblo para decirles que su país sería el primero en enviar un hombre a la Luna, en traspasar esa frontera que, en uno de los puntos más cruciales del siglo XX, situaría en la cúspide de la pirámide tecnológica al país que lo consiguiera.

Siete años más tarde, el 16 de julio 1969, Neil Alden Armstrong, comandante de abordo de la misión Apolo 11, se convertía en el primer ser humano en poner un pie sobre nuestro satélite. «Un pequeño paso para un hombre, pero un gran paso para la humanidad.» El titánico esfuerzo de todo un país, tanto económico, como humano, permitió al astronauta pronunciar sus famosas palabras a la vez que cumplía un sueño tan antiguo como el hombre.

No obstante, las metas del programa Apolo fueron más allá de hacer aterrizar a varios hombre en la Luna y devolverlos sanos y a salvo a la Tierra. Entre varios de sus objetivos, se encontraban el establecimiento de la tecnología para satisfacer otros intereses, como el logro la supremacía de los Estados Unidos en el espacio; la creación y puesta en práctica de un programa científico de exploración espacial; así como el desarrollo de la capacidad para trabajar en un entorno tan hostil como era la superficie lunar.

Fue precisamente para llevar a cabo tal empresa, que la NASA puso en marcha el que bautizó como el Programa Apolo, que dio lugar a 11 misiones espaciales y que llevó a varios astronautas estadounidense a posar sus pies en la Luna.

El primer vuelo de una misión Apolo tuvo lugar en 1968. De las 11 misiones que formaron parte del programa, las 4 primeras, las Apolo 7, 8, 9, y 10 probarían el equipo que la NASA estaba desarrollando.

Tras la gesta de la misión Apolo 11 de lograr de llevar al primer hombre a la Luna en 1969, cinco de las seis misiones restantes repetirían la proeza, siendo la última vez que pisamos nuestro satélite en 1972.

Durante estos 3 años frenéticos para la ciencia aeroespacial, un total de 12 astronautas caminaron sobre la Luna realizando una gran cantidad de estudios científicos de un valor incalculable. Desde entonces, desde 1972, sí es cierto que ningún hombre ha vuelto a tocar su superficie.

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¿Por qué volvemos siempre a la misma cadena de comida rápida?…


Por qué volvemos siempre a la misma cadena de comida rápida?

The Conversation(M.P.M.Ruiz/A.I.Yusta/H.H.P.Villareal) — ¿Pizza o hamburguesas? ¿Alitas de pollo o tacos? La decisión sobre dónde ir a comer no depende sólo del poder adquisitivo (sobre todo en el caso de los restaurantes de comida rápida) o de los gustos personales. En la elección intervienen otros factores de los que no siempre somos conscientes pero que están ahí, guiando nuestras decisiones.

– Planificar la conducta

Para intentar anticipar el comportamiento de compra y consumo de comida rápida se puede aplicar la teoría del comportamiento planificado, que considera que las intenciones y los comportamientos de consumo se basan en tres determinantes: uno de naturaleza personal, otro que refleja la influencia social del entorno, y el último, relativo a la percepción de control y a la facilidad o dificultad percibida de realizar la conducta.

Basándonos en esta teoría, realizamos 3 565 encuestas a clientes de establecimientos de comida rápida en Puebla (México) para tratar de verificar la influencia del amor a la marca, la presión social del entorno y los valores de los alimentos en la probabilidad de volver a visitar el establecimiento.

Elegimos el mercado mexicano debido a su importancia estratégica para muchos de los principales operadores de comida rápida en el mundo. Además, México es un mercado clave para realizar este tipo de investigaciones, ya que una gran proporción de la población es joven, por lo que se trata de consumidores que marcarán las tendencias de consumo futuras.

Por qué volvemos siempre a la misma cadena de comida rápida?

– Amor, presión y valores

Si hay amor por la marca, definida como “el grado de pasión que un consumidor satisfecho siente por una marca concreta”, se pueden predecir algunos de sus comportamientos: la intención de regresar al restaurante, hablar bien de él e incluso ser renuente a escuchar malas críticas. De ahí el intento de las marcas de fomentar ese amor mediante mensajes publicitarios llenos de emotividad. ¿Qué es sino el “I’m lovin’ it” de McDonald’s?

En cuanto a la influencia de la presión social, comer en determinados restaurantes de comida rápida puede, por ejemplo, representar una forma de identificarse como grupo social. Esa influencia viene marcada por lo que en la teoría del comportamiento planificado se llama norma subjetiva: la percepción del individuo sobre lo que sus referentes sociales importantes piensan acerca de sus acciones.

La tercera influencia es la de los valores de los alimentos, que pueden ser cuestiones como su sabor, apariencia, precio, disponibilidad u origen, el impacto ambiental que provocan, lo saludable que son e incluso las sensaciones placenteras que generan (aún a riesgo, en el caso de la comida rápida, de abusar de la sal, el azúcar o las grasas). En general, los valores son conceptos estables y permiten predecir comportamientos a lo largo del tiempo.

Así consiguen las cadenas de comida rápida 'engancharnos' en España: el  aviso de los expertos

– Primero el amor

Tras el análisis de las respuestas de los encuestados, vimos cómo el amor a la marca resultó ser la influencia más importante en la intención de los consumidores de volver a visitar el establecimiento de comida rápida. El segundo factor fue la influencia de la presión social del entorno; esto sugiere que comer en determinados restaurantes de comida rápida puede representar una forma de identificarse con grupo social.

Los valores más apreciados de los alimentos fueron, en este orden: que se tratase de productos naturales, su sabor y su precio. No obstante, los que los consumidores consideran que tienen más peso en la presión social son sus características nutritivas, su carácter tradicional y que se produzcan en condiciones justas. En cambio, los que más influyeron en generar amor a la marca fueron el sabor, la tradición y la justicia (en este orden).

Los valores de los alimentos ejercen, pues, una influencia positiva sobre la presión social que ciertos individuos (miembros de la familia o amigos) pueden ejercer sobre el consumidor.

– A largo plazo

Este trabajo muestra la importancia que tiene para los operadores de comida rápida diferenciar sus productos de los de sus competidores, haciendo hincapié en los valores más apreciados (sabor, precio, tradición, nutrición, naturalidad, justicia).

También refleja la gran relevancia de establecer vínculos emocionales para fidelizar a los clientes a largo plazo. Se puede desarrollar el amor a la marca por influencia directa (por ejemplo, a través de campañas de comunicación con tintes emocionales) o indirecta, influyendo en la norma social del entorno y en los valores de los alimentos.

nuestras charlas nocturnas.

Qué son los misteriosos desiertos genéticos de nuestro ADN que los científicos asocian con enfermedades como el cáncer y el Crohn…


Investigador estudiando el código genético

BBC News Mundo(D.Cox) — Desde que el Proyecto Genoma Humano se dio por concluido en 2003, los científicos han tratado de localizar nuevas regiones entre los 3.000 millones de letras de nuestro código genético que puedan desempeñar un papel crítico en las enfermedades.

Con la ayuda de tecnologías que permiten analizar muestras del genoma completo de forma más rápida y barata que nunca, se ha publicado un gran número de estudios de asociación del genoma completo –denominados GWAS en inglés– que identifican variantes genéticas vinculadas a distintas enfermedades crónicas.

Para muchos genetistas, esto ha resultado ser lo más fácil. Lo difícil ha sido comprender su relevancia. Por ejemplo, aunque los GWAS han identificado segmentos de ADN asociados a la enfermedad inflamatoria intestinal en 215 sitios cromosómicos diferentes, los científicos sólo han podido determinar los mecanismos exactos implicados en cuatro de ellos.

Uno de los mayores retos es que muchos de estos fragmentos de ADN se encuentran en los llamados desiertos genéticos, franjas del genoma que parecían no contener nada relevante, «basura» genética que podía desecharse. Menos del 2% del genoma humano se dedica a codificar genes que producen proteínas, mientras que gran parte del 98% restante carece de significado o finalidad evidentes.

«Se dirá: ‘Oh, aquí hay una asociación importante y aumenta el riesgo de muchas enfermedades diferentes'», afirma James Lee, un científico clínico que dirige un grupo de investigación en el Instituto Francis Crick de Londres. «Pero cuando se examina ese fragmento de ADN, no hay nada».

Análisis del genoma humano
El proyecto del genoma humano secuenció por primera vez un genoma humano completo, pero décadas después, algunos tramos de ADN siguen siendo enigmáticos.

– «El responsable central de la inflamación»

Durante muchos años, los desiertos genéticos han sido una de las áreas más desconcertantes de la medicina, pero los científicos están consiguiendo poco a poco acumular información sobre su aparente finalidad y sobre por qué existen.

Hace poco, Lee y sus colegas del Instituto Crick publicaron una nueva investigación sobre un desierto génico concreto conocido como chr21q22. Los genetistas conocen este desierto genético desde hace más de una década, porque está asociado con al menos cinco enfermedades inflamatorias distintas, desde la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) hasta una forma de artritis espinal conocida como espondilitis anquilosante. Sin embargo, siempre ha sido difícil descifrar su función.

Por primera vez, los científicos del Crick han podido demostrar que el chr21q22 contiene un potenciador, un segmento de ADN que puede regular genes cercanos o lejanos, siendo capaz de aumentar la cantidad de proteínas que producen.

Lee se refiere a este comportamiento como «un dial de volumen». Al profundizar en el estudio, descubrieron que este potenciador sólo está activo en los macrófagos, unos glóbulos blancos de la sangre, en los que puede aumentar la actividad de un gen poco conocido hasta ahora, el ETS2.

Aunque los macrófagos desempeñan un papel vital en la eliminación de células muertas o la lucha contra microorganismos dañinos, cuando el organismo produce demasiados pueden causar estragos en enfermedades inflamatorias o autoinmunes, inundando los tejidos afectados y segregando sustancias químicas nocivas que los atacan. El nuevo estudio ha demostrado que cuando se potencia el ETS2 en los macrófagos, se potencian casi todas sus funciones inflamatorias.

Lee lo describe como «el responsable central de la inflamación». «Hace tiempo que sabemos que debe haber algo en la cúspide de la pirámide que indique a los macrófagos que se comporten así», afirma. «Pero nunca supimos qué era. Lo más emocionante es que si podemos atacarlo de alguna manera, podríamos tener una nueva forma de tratar estas enfermedades».

Modelo del genoma humano
Los desiertos genéticos son regiones de la llamada «basura» genética que no codifican proteínas, pero que pueden desempeñar un papel importante en las enfermedades.

– Nuevos tratamientos para los pacientes

Pero si los desiertos genéticos son capaces de causarnos tanto daño, ¿por qué están en nuestro ADN?

Rastreando en el tiempo, los colegas de Lee del Laboratorio de Genómica Antigua del Crick pudieron demostrar que la mutación causante de la enfermedad en la región chr21q22 entró por primera vez en el genoma humano hace entre 500.000 y un millón de años. Este cambio concreto en el ADN es tan antiguo que incluso estaba presente en los genomas de los neandertales y de algunos antepasados del Homo sapiens.

Resulta que su función original era ayudar al organismo a combatir agentes patógenos extraños. Antes de que se inventaran los antibióticos, era muy útil poder activar una mayor respuesta inflamatoria a través del gen ETS2. «En las primeras horas tras la aparición de una bacteria, la respuesta de los macrófagos se dispara», explica Lee.

En consecuencia, bloquear por completo la ETS2 podría dejar a los pacientes con EII vulnerables a futuras infecciones. Sin embargo, Lee afirma que cuando su actividad se reduce entre un 25% y 50%, se provoca un profundo efecto antiinflamatorio, sin correr el riesgo de inmunodeprimir demasiado al paciente.

Aunque esta teoría aún no se ha puesto a prueba en ensayos clínicos, los investigadores demostraron que los inhibidores de MEK –una clase de fármacos contra el cáncer que pueden amortiguar la señalización del ETS2– eran capaces de reducir la inflamación no sólo en los macrófagos, sino también en muestras intestinales tomadas de personas con EII.

Esto parece representar una nueva vía hacia una clase de tratamientos novedosos para los pacientes con EII. «Algunos de estos fármacos inhibidores de MEK tienen efectos secundarios, y lo que intentamos ahora es hacerlos más selectivos y seguros, de modo que, en el caso de enfermedades crónicas como la EII, podamos ofrecer a los pacientes un fármaco capaz de desactivar el proceso inflamatorio y mejorar su estado de salud», afirma Lee.

Ahora los investigadores del Crick están centrando su atención en las otras cuatro enfermedades que se han relacionado con el desierto genético chr21q22, para ver si alterar la actividad del ETS2 también puede ayudar a aliviar el exceso de inflamación que parece impulsar las afecciones.

«Una de las más importantes es una enfermedad inflamatoria del hígado llamada colangitis esclerosante primaria«, explica Lee. «Es una enfermedad especialmente desagradable porque puede causar insuficiencia hepática y hacer que las personas necesiten un trasplante. También puede tener un riesgo mayor de provocar cáncer de hígado en personas jóvenes. Y por el momento no hay ningún fármaco que haya demostrado su eficacia, hay muy poco que ofrecer a los pacientes», afirma.

Instituto Francis Crick de Londres
Científicos del Instituto Francis Crick de Londres intentan descifrar los misteriosos «desiertos de genes» del genoma.

– Del cáncer al lupus

Los científicos también predicen que el estudio de los desiertos genéticos aportará información vital que ayudará a mejorar nuestra comprensión de las diversas vías implicadas en el desarrollo de tumores.

Por ejemplo, los investigadores del cáncer han identificado un desierto de genes llamado 8q24.21 que se sabe que contribuye al cáncer de cuello de útero, ya que el virus del papiloma humano, principal causante de la enfermedad, se incrusta en esta parte del genoma.

Al hacerlo, el virus potencia un gen llamado Myc que es un conocido impulsor del cáncer. Los estudios sugieren que la conexión entre 8q24.21 y Myc también puede desempeñar un papel en varios tipos de cáncer de ovario, mama, próstata y colorrectal.

Richard Houlston, del Instituto de Investigación Oncológica de Londres, afirma que en los desiertos de genes se han encontrado diversas variantes genéticas que se ha determinado que contribuyen al riesgo hereditario de muchos cánceres comunes. El conocimiento de estos genes permitirá descubrir fármacos y prevenir el cáncer.

Sin embargo, Houlston señala que es más difícil traducir estos conocimientos en nuevas terapias para el cáncer que para la EII, porque los tumores no son objetivos estáticos, sino que evolucionan con el tiempo. «Este es el reto. ya que en el caso de la enfermedad de Crohn y otras afecciones intestinales no se produce esa evolución», afirma.

Lee confía en que el trabajo del Crick sobre la EII sirva de modelo para que los investigadores encuentren nuevas formas de entender las vías implicadas en todo tipo de enfermedades autoinmunes e inflamatorias.

Los científicos del instituto investigan ahora otros desiertos genéticos que se han asociado a afecciones como el lupus, enfermedad en la que el sistema inmunitario daña los tejidos del organismo, provocando síntomas como erupciones cutáneas y cansancio.

Otros centros de investigación de todo el mundo, como la Universidad de Basilea (Suiza), también están estudiando cómo las mutaciones hereditarias aisladas en los desiertos de genes podrían provocar algunas enfermedades genéticas raras. Hace tres años, los científicos de Basilea descubrieron cómo una de estas mutaciones podía provocar que los bebés nacieran con malformaciones en las extremidades debido a sus efectos reguladores sobre un gen cercano.

Lee predice que comprender las funciones de los desiertos de genes ayudará en última instancia a mejorar el proceso de desarrollo de fármacos. «La fabricación de nuevos fármacos para estas enfermedades es infructuosa», afirma. «Sólo un 10% de los fármacos que se someten a estudios clínicos se aprueban al final, de modo que el 90% de ellos fracasan porque no mejoran la salud de los pacientes. Pero si se sabe que el fármaco que se va a desarrollar está dirigido a una vía apoyada por la genética, las probabilidades de que se apruebe son al menos entre tres y cinco veces mayores».

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El misterio detrás de los Cráneos Elongados…


El cementerio tiene unos 1.000 años de antigüedad y los cráneos fueron estudiados con más detalle en 2012. ( Cristina García / INAH )

Ancient Origins(K.Mutton)/Infobae/La Vanguardia(D.R.Marull)/Senderos de la Historia/National Geographic(A.Forssmann)  —   A lo largo de la historia, muchas culturas han deformado artificialmente los cráneos de los bebés para lograr una forma aplanada o alargada que a menudo se asociaba con las clases dominantes o de élite. Se han descubierto ejemplos de deformación craneal artificial en Australia, Oriente Medio, Europa, Rusia y América en la antigüedad, así como en tribus oceánicas y africanas en la época moderna.

Cuando se examinan, la mayoría de estos cráneos exhiben características comunes a los cráneos modernos, como 3 placas craneales y suturas, así como un tamaño de cerebro de alrededor de 1200-1400 cm³.

Por otro lado, algunos de los grandes cráneos alargados desenterrados de un cementerio en Paracas, Perú, poseen otras características anatómicas anómalas, como solo 2 placas craneales y suturas, así como una capacidad cerebral de más de 1500 cm, que es más grande que muchos cráneos.

Este día estos cráneos, que tienen entre 1500 y 3000 años, han sido descritos por algunos investigadores alternativos como evidencia de extraterrestres. Si bien los resultados recientes de ADN indican que son completamente humanos, su origen genético ha arrojado resultados sorprendentes.

Un caso de cráneos de la cultura andina Paracas, como se ve en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú en Lima. (CC BY SA 3.0 )

Un caso de cráneos de la cultura andina Paracas, como se ve en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú en Lima. 

Perú

Los cráneos de cabeza cónica/alargados (dolicocefálicos) se mencionaron por primera vez en 1851 en el libro «Antigüedades peruanas» de Mariano Rivero y John James von Tschudi. El Dr. Tschudi, con credenciales en filosofía, medicina y cirugía, describió el dolicocefalismo en dos razas peruanas distintas que existieron antes de los Incas; los Aymares y Huancas.

Los Huancas tenían los rasgos dolicocefálicos más pronunciados, aunque Tschudi tenía pocos datos históricos sobre ellos. Los Aymares tenían dolicocefalia intermedia.

Incluso en ese momento, los científicos, influenciados por Samuel Morton, que tenía una gran colección de cráneos amerindios, proclamaban que los cráneos habían sido alargados artificialmente por ataduras de cabezas, una creencia que sigue siendo el paradigma dominante que abarca los cráneos de Paracas, el Kow Swamp 5 australiano y Cráneos de Cohuna y decenas de cráneos de Europa.

Sin embargo, ya en 1851, el Dr. Tschudi observó: «Dos cráneos (ambos de niños de apenas un año) tenían en todos los aspectos la misma forma que los de los adultos. Nosotros mismos hemos observado el mismo hecho en muchas momias de niños de tierna edad… La misma formación de la cabeza se presenta en niños aún por nacer, y de esta verdad hemos tenido prueba fehaciente a la vista de un feto encerrado en el vientre de una momia. de una mujer embarazada… ¡de 7 meses!»

Posibles métodos utilizados por el pueblo Collagua para moldear la cabeza de un niño.

El arqueólogo peruano Julio Tello excavó un cementerio grande y elaborado en la península de Paracas entre 1922 y 1925 y descubrió tumbas familiares que contenían 429 momias envueltas individualmente en telas tejidas de colores. ¡Al menos 90 de estos cuerpos exhibieron cráneos grandes y alargados, algunos más grandes que los cráneos modernos!

Estos cráneos extraordinarios permanecieron relativamente desconocidos para el mundo hasta que el cineasta Robert Connolly produjo un CD de ellos en 1995 titulado «La búsqueda de la sabiduría antigua». El investigador Lumir Janku estudió estas fotos de los cráneos anómalos y los dividió en 3 tipos; premoderno, Conehead 1,2 y 3 y un gran cráneo que llamó el cráneo ‘J’. El cráneo «premoderno» tiene algunas características arcaicas, como arcos superciliares pronunciados, una mandíbula inferior robusta y un borde occipital en la parte inferior posterior del cráneo. Su enorme arco craneal, para Janku, sugiere «que el cráneo pertenece a un representante de un tipo premoderno o humanoide desconocido». Sin embargo, esta clasificación crea problemas porque los arqueólogos convencionales no reconocen a los homínidos premodernos en las Américas antiguas.

Su ilustración indica que el cerebro de los ‘premodernos’ tenía una capacidad similar a la de los humanos modernos pero carecía de lóbulos frontales desarrollados, a pesar de su extrema elongación.

Cráneo deformado de Proto Nazca, c 200-100 a.C. ( CC BY SA 4.0 )

Cráneo deformado de Proto Nazca, c 200-100 a.C.

Entre el desierto costero y el mar frío de la corriente peruana se ubican las tierras de Paracas, escenario que fue habitado por una de las culturas más importantes y enigmáticas que forman parte de la estructura de nuestra identidad como país cultural. Los antiguos habitantes han sido elementos de admiración e investigación por las actividades ancestrales que practicaban, y de las cuales se tiene evidencia. Es así como se logra reconocer que desarrollaron habilidades y técnicas en relación a la pesca, así como en la textilería.

Su legado también nos ubica en un momento de la historia peruana en la que se generaron procedimientos que fueron denominados como modificaciones corporales, siendo formas de expresión comunicativas cuando no existían los cánones de belleza, pero si márgenes de estatus para diferenciar los grupos autoritarios en los territorios.

En el caso de la cultura Paracas -que se encuentra dividido en tres periodos, temprano, medio y tardío- las intervenciones se presentaron en la zona superior de los cuerpos, haciendo hincapié en el rostro y area total del cráneo. Se reconoce que la estructura corporal, así como las intervenciones, van más allá de un modelo estético. Este se convierte en un instrumento para hablar de luchas, creencias y posturas que marcan un contexto social y el mismo desarrollo cultural e ideológico.

– Reseña histórica y cultural

Los descubrimientos permitieron reconocer a una valiosa cultura pre inca que se asentó en la región sur del Perú. Entre el 600 a.C. al 100 d.C. se desarrolló la civilización de los Paracas, quienes se caracterizaron por sus trabajos manuales -en textiles y pinturas- así como el interés en los fardos funerarios que evidenciaron las técnicas avanzadas en momificación, medicina y cirugía.

El primer arqueólogo indígena de América, Julio C. Tello, fue uno de los personajes que aportaron a los estudios que revelaron descubrimientos decisivos para la reconstrucción del pasado prehispánico peruano y sudamericano. En 1915, el considerado padre de la Arqueología Peruana, organizó una expedición hacia la sierra sur y a la costa. En este último destino dirigió excavaciones y examinó colecciones de Atico hasta Lomas. Fue el primero en reportar sobre la existencia de una cultura en el valle de Nazca. Una publicación realizada por la UNMSM, sostiene que en abril de 1925, trescientos doce fardos funerarios fueron extraídos y enviados al museo de la universidad.

Una muestra de los cráneos hallados en Paracas, Perú. (Planet Doc)

Una muestra de los cráneos hallados en Paracas, Perú. 

Durante el período de 1925 a 1930, Tello y el equipo del Museo de Arqueología Peruana publicaron evidencias de lo que serían dos culturas distintas en Paracas. En Arena Blanca se halló un asentamiento de grandes estructuras nucleares subterráneas donde se enterraron restos momificados, solos o agrupados, dentro o alrededor de estas estructuras abandonadas.

En la necrópolis Cabeza Larga, encontraron doce distintas áreas de entierros donde los cuerpos estaban envueltos en textiles suntuosamente decorados y enterrados junto con cerámica relativamente simple.

– Cráneos alargados en Paracas

Por muchos años, la modelación craneana -no deformación- fue uno de los aspectos que diferenció a esta cultura del antiguo Perú. Elsa Tomasto-Cagigao, bioarqueología‬ y antropóloga forense, sostiene en su artículo publicado en el boletín de Arqueología PUCP N° 22, que “el rostro y la cabeza, como parte más visible de la persona, son elementos centrales en la construcción y expresión de la identidad”.

Sobre el aspecto de la cabeza a causa de la remodelación craneal, esta se debe a la práctica de colocar elementos rígidos y/o flexibles que se ajustan cuidadosamente al cráneo en crecimiento y producen presión en ciertas zonas; “de esta manera, dirigen el crecimiento hacia las áreas del cráneo donde existe menor presión”.

Visión de cómo se vería el proceso del alargamiento de cráneos. (Planet Doc)

Visión de cómo se vería el proceso del alargamiento de cráneos.

Hay hasta 4 formas que los Paracas emplearon técnicas para mantener la presión en la cabeza, con ayuda de telares y algodones, sumando sujetadores que generaban este cambio. Los cráneos alargados podría deberse a una suerte de diferenciación de etnias o para asemejarse a algún elemento de la naturaleza.

Este proceso, de su representación del mundo, guarda relación con la ceremonia Ayuscay, un ritual que se celebraba en el nacimiento de los niños de alto estatus. A estos se les colocaba unos artefactos que cumplía la función de alargarlo con presión.

Los cabeza de cono, como se evidencia a partir de tres especímenes diferentes, C1, 2 y 3, pueden haberse desarrollado a partir del tipo «premoderno», pero exhiben un cerebro mucho más grande. Muchos también poseen una protuberancia pronunciada sobre los lóbulos frontales. Es posible que hayan pertenecido a homínidos de mayor estatura que las poblaciones modernas.

Janku también identificó un tipo de cráneo ‘J’ que tiene una enorme bóveda craneal que varía de 2600 cm³ a 3200 cm³, y cuencas oculares que son aproximadamente un 15% más grandes que en las poblaciones modernas. Se desconoce si fue capaz de medir estos cráneos o simplemente hizo una suposición educada al observar las fotos.

Un tipo de cráneo de "cabeza de cono". ( Lumir G. Janku )

Ignorado por los antropólogos que consideran que todos los cráneos elongados son el resultado de ataduras en la cabeza, el fenómeno se destacó en el libro de 2012 de los investigadores David Childress y Brien Foerster, «El enigma de la deformación craneal».

Childress y Foerster tuvieron cuidado de evitar sensacionalizar los cráneos llamándolos una especie separada o extraña, pero su investigación ha planteado muchas preguntas sobre los orígenes y el propósito de la deformación craneal. Su sugerencia de que una raza élite de personas con cráneos alargados una vez vagaron por el planeta también explicaría la gran cantidad de cráneos en todo el mundo que fueron deformados artificialmente por personas que querían emular a sus «dioses».

En 2014, Juan Navarro, propietario del Museo Arequeológico de Paracas, que alberga 35 cráneos únicos, permitió que un equipo de investigadores dirigido por Brien Foerster y L.A. Mazulli facilitara las pruebas preliminares de ADN de cinco de ellos.

Los informes iniciales de un genetista no identificado en Texas afirmaron que los cráneos tienen ADN mitocondrial “con mutaciones desconocidas en cualquier ser humano, primate o animal conocido hasta ahora… una nueva criatura parecida a un humano, muy distante del Homo sapiens, los neandertales y los denisovanos…

No estoy seguro de que encaje en el árbol evolutivo conocido”. Desafortunadamente, numerosos sitios web alternativos proclamaron que los cráneos eran de extraterrestres o Nephilim, los gigantes mencionados en el libro de Génesis, lo que impactó negativamente en la investigación.

Después de las quejas de los arqueólogos de que las muestras originales estaban contaminadas, una segunda ronda de pruebas de ADN en 2016 involucró muestras tomadas de tres de los cráneos, incluido un bebé. Estos cráneos fueron fechados entre 2000 y 800 años. Las muestras, extraídas de polvo de cabello y huesos, se enviaron a tres laboratorios diferentes sin mencionar su origen. Los resultados fueron sorprendentes, mostrando un fuerte vínculo entre las poblaciones mesopotámicas y de Europa del Este.

Tres muestras de cabello mostraron el haplogrupo H2A, que se encuentra con mayor frecuencia en Europa del Este, mientras que el polvo de hueso del cráneo más alargado resultó ser T2B, que se origina en Siria. Muchos de los cráneos de Paracas todavía contienen rastros de cabello rojo que no se encuentran en las poblaciones sudamericanas.

Foerster exclamó: “Hasta donde sabemos, ningún académico puede explicar por qué algunos de los cráneos que todavía tienen cabello son rojos o incluso rubios. La idea de que esto es por el tiempo o la decoloración ahora ha sido refutada por 2 expertos en cabello. Para los antiguos Paracas, al menos, tenían cabello de rubio a rojizo que es un 30% más delgado que el cabello de los nativos americanos. ¡Es GENÉTICO!”

También comentó: “Probablemente estemos viendo una subespecie de la humanidad con respecto a los Paracas. Parece ser una gran cantidad de evidencia de ADN del extremo este de Europa y el extremo oeste de Asia. Más específicamente, estoy hablando del área entre el Mar Negro y el Mar Caspio donde vivían los antiguos cráneos alargados hace unos 3000 años… Parece que los cráneos alargados más grandes del planeta se han encontrado A en Paracas, Perú y B en el área del Cáucaso entre el Mar Negro y el Mar Caspio”.

El investigador y cineasta independiente antiguo, L.A. Marzulli, describe otras anomalías de los cráneos de Paracas.

El foramen magnum “es completamente diferente al de un ser humano normal, también es más pequeño, lo que se presta a nuestra teoría de que esto no es un abordaje de cuna, es genético”.

Izquierda: agujero de cráneo moderno. Derecha: L.A Mazulli señala el foramen magnum en el cráneo de Paracas. (soul-guidance.com)

Izquierda: agujero de cráneo moderno. Derecha: L.A Mazulli señala el foramen magnum en el cráneo de Paracas.

Algunos de los cráneos tienen un arco cigomático pronunciado (hueso de la mejilla).

Muchos cráneos no tienen sutura sagital, una unión de tejido conectivo entre los dos huesos parietales del cráneo. Sin embargo, esta fusión de la sutura sagital puede ser un resultado directo de la unión de la cabeza o una indicación de la edad avanzada de los individuos.

Tienen cuencas oculares inusuales.

– ADN de los cráneos alargados en Paracas

Brien Foerster, uno de los investigadores de las cabezas alargadas en América del Sur, compartió un resultado que generó la evaluación de 18 cráneos extraídos del sur peruano. Para agosto de 2021 publicó un video en su canal de YouTube en el que describe el trabajo realizado durante 5 años en el que recibió el respaldo y autorización del Ministerio de Cultura.

Los estudios fueron realizados en Estados Unidos y Canadá permiten identificar que hace dos mil o tres mil años atrás se recogieron evidencias de cráneos alargados, que coinciden con el periodo de los Paracas, en el Mar Negro y Crimea, lo cual determinaría una señal de migración.

Cráneos Alargados. Precursores del Inca. (Planet Doc)

Cráneos Alargados. Precursores del Inca. 

El autor de “Beyond the black sea” ha identificado que existe una diferenciación entre los cráneos hallados en el territorio peruano. Sosteniendo los restos óseos sobre sus manos, menciona que: “creemos que esta persona nació con el cráneo alargado”.

Esta hipótesis se respalda en el grana agujero que se ubica más atrás de su posición considerada normal en el ser humano, por lo que es un diferenciador genético. “No puedes cambiar la posición solo con ataduras porque tratar de hacerlo, especialmente con un bebé, terminarías matándolo”.

El investigador hizo una amplia explicación sobre el agujero que poseen las piezas óseas, las cuales serían ovaladas y no circulares como en los Homo sapiens sapiens, siendo otra anomalía expuesta. Con ello concluye que los cuellos son más delgados y largos de lo normal. Otro factor a destacar es el tipo de sangre que arrojaron los resultados.

De los cráneos alargados que pasaron por el test se recogió que el tipo de sangre no coincide con los hallazgos procedentes de México y que se extienden al territorio de Sudamérica. En este sector, el tipo de sangre común es O al 100%, pero en el caso de los Paracas, este se desprende en: 28.5% del tipo A; 7.1% del tipo B; 21.4% del tipo A y B, considerado el más raro del planeta; y 43% del tipo O.

Esta publicación del 2021 despertará nuevos análisis e investigaciones que permitirán ampliar el panorama de conocimientos en relación a la compleja cultura que presentaría un rasgo eurasiático en el ADN, según Foerster y el equipo de profesionales a su disposición.

infobae

México

Un antiguo cementerio mexicano cerca del pueblo de Onavas en Sonora en 1999 ha arrojado 25 cráneos, 13 de los cuales son alargados. Diecisiete de los cráneos pertenecían a niños y solo uno era femenino. El ángulo pronunciado de la frente indica atadura de cabeza infantil.

Malta

También se han descubierto cráneos dolicocefálicos en algunas de las primeras culturas del Viejo Mundo de Malta e Irak.

Los descubrimientos en las tumbas de los templos malteses de Tarxien, Ggantja y Hal Saflieni han arrojado tres clases de anomalías craneales. Gran parte de la investigación sobre los cráneos malteses proviene del escritor italiano Adriano Forgione, quien clasificó tres tipos:

Altamente dolicocéfalo, “sobre todo, extraño cráneo alargado, más grande y peculiar que los demás, desprovisto del tejido o sutura mediana, que une los huesos en el techo del cráneo”.

Cráneos que eran más «naturales» en apariencia, pero «todavía presentaban formas pronunciadas, dolicocéfalas naturales» distintivas de una raza real.

Los arqueólogos malteses Dr. Mark Mifsud y Anthony Buonanno le dijeron a Forgione: «Son otra raza, aunque aún no se han realizado exámenes de C14 o ADN».

Forgione se quejó de que los cráneos habían sido retirados de la exhibición en el Museo Arqueológico Maltés de La Valeta en 1985. Aproximadamente 15 años después, el Ministro de Turismo, lo acompañó al museo y obtuvo la cooperación del director. Unos días después, el arqueólogo del Museo, Mark Anthony Mifsud, colocó los cráneos ante Forgione, algunos con dolicocefalismo pronunciado. También carecían de una sagitta mediana que es muy anómala.

Dos de los misteriosos cráneos de Malta, el dolicocéfalo (de cabeza larga) de abajo. (Adriano Forgione )

(Dos de los misteriosos cráneos de Malta, el dolicocéfalo (de cabeza larga) de abajo.)

En un artículo para la revista Atlantis Rising titulado ‘El misterio de los cráneos de cabeza larga de Malta’, Forgione postuló: «La cabeza larga y los rasgos dibujados deben haber dado una apariencia casi de serpiente, estirando los ojos y la piel.

A falta de la parte inferior solo podemos especular, pero la hipótesis parece plausible.

¡Tales deformidades sin duda habrían creado problemas para caminar, obligándolo casi a deslizarse!

La falta del tejido medio del cráneo y, por lo tanto, la imposibilidad de una expansión radial constante del cerebro en el casquete debe haber causado una terrible agonía desde la infancia».

El arqueólogo Alexi Matveyev consideró que la deformación se llevó a cabo como un símbolo de estatus de pertenencia a la élite de la sociedad, o como una forma de mejorar la función cerebral. “Es poco probable que los antiguos supieran mucho sobre neurocirugía. Pero es posible que de alguna manera hayan podido desarrollar capacidades cerebrales excepcionales”.

Otro cráneo elongado que data del año 300 d. C., fue descubierto en un cementerio en Arkaim, en el sur de los Urales en 2015. Se cree que la mujer pertenecía a la tribu Sarmati en lo que ahora es Ucrania.

Los restos de un niño de un año con un gran cráneo alargado fueron encontrados en un pueblo de Crimea llamado Yakovenkovo. Según el Fondo de Arqueología, la tumba del niño data del siglo II d.C.

Los otros cráneos también mostraron anomalías, incluido dolicocefalismo leve, lo que sugiere que hace unos 5.000 años existió una raza separada, distinta de las poblaciones nativas de Malta y Gozo. También mostraban signos de trepanación y deformaciones realizadas artificialmente, como ataduras craneales.

Irak

En 1933, Max Mallowan excavó tumbas neolíticas en Tell Arpachiyah en Irak que datan del 4600 a. C., al 4300 a. C. (períodos Halaf y Ubaid). Informó del descubrimiento de cráneos que tenían un «marcado grado de deformación artificial deliberada», lo que llevó a un «cráneo elongado».

Una monografía de 1996 sobre los descubrimientos de Mallowan por Stuart Campbell comentó: “La deformación del cráneo en Arpachiyah parece, según el conocimiento actual (1995), sorprendente… La deformación del cráneo parece ocurrir con regularidad en otros sitios de este período general en un área muy amplia… Jericó, Calcolítico Byblos, Ganj Dareh y Ali Kesh”.

Los dolicocefaloides también aparecieron en el Egipto predinástico y en el arte del período Armana del Nuevo Reino que cubrió la era del rey Akhenaton. El profesor Walter Emery excavó Saqqara en la década de 1930 y descubrió, entre otros esqueletos, un cráneo dolicocefálico más grande que los demás.

Un cráneo alargado (gerasimov174 / Adobe Stock)

Un cráneo alargado

Postuló que era de un grupo étnico diferente que no era indígena de Egipto pero que había desempeñado funciones sacerdotales y gubernamentales. Los asoció con Shemsu Hor, ‘los discípulos de Horus’.

Forgione cree que los cráneos se originaron con una raza que se asentó en Mesopotamia hace unos 7.000 años. En centros urbanizados como Jarmo, las diosas madres se representaban como divinidades con rostros de víboras y cabezas alargadas. También están asociados con los ‘Nephilim’ de Génesis y eventualmente se establecieron en Egipto en tiempos predinásticos.

Llegaron a Malta alrededor del 2500 a. C., y sobrevivieron un milenio más tarde en el misterioso faraón de Akhenaton, quien siempre fue representado con un cráneo extremadamente alargado.

Rusia

Numerosos cráneos alargados han sido desenterrados en el área del Cáucaso de Rusia, lo cual es significativo considerando los resultados de ADN de los esqueletos de Paracas.

Pravda News informó el 6 de octubre de 2005 que se habían descubierto cabezas extremadamente dolicocefálicas en el Cáucaso. El cráneo de Pyatigorsk se encontró cerca de Kislovodsk y data de entre los siglos III y V d.C. «Los investigadores han demostrado repetidamente que los cráneos se habían deformado a propósito», dijo el Dr. Kuznestov.

«Se ataron cuerdas o bloques especiales alrededor de las cabezas de los bebés, sobre las sienes. La costumbre pasó de moda en el siglo XVII. La razón detrás del fenómeno de deformación aún se desconoce. Es difícil decir si los métodos funcionaron de manera efectiva o no ya que nunca nadie realizó experimentos científicos con respecto a vendar las cabezas de los bebés».

En enero de 2009, se informó en digitaljournal.com que arqueólogos rusos habían desenterrado cráneos dolicocefálicos extremos en Omsk, Siberia, que databan del año 400 d.C.

Igor Skandakov, director del Museo de Historia y Cultura de Omsk, dijo que los cráneos tienen marcas que podrían ser evidencia de deformación artificial de un cráneo normal. Afirmó que el cráneo se mantuvo alejado del público debido a su forma inusual que sorprendió y asustó a la gente.

El arqueólogo Alexi Matveyev consideró que la deformación se llevó a cabo como un símbolo de estatus de pertenencia a la élite de la sociedad, o como una forma de mejorar la función cerebral. “Es poco probable que los antiguos supieran mucho sobre neurocirugía. Pero es posible que de alguna manera hayan podido desarrollar capacidades cerebrales excepcionales”.

Otro cráneo alargado que data del año 300 d. C., fue descubierto en un cementerio en Arkaim, en el sur de los Urales en 2015. Se cree que la mujer pertenecía a la tribu Sarmati en lo que ahora es Ucrania.

Los restos de un niño de un año con un gran cráneo alargado fueron encontrados en un pueblo de Crimea llamado Yakovenkovo. Según el Fondo de Arqueología, la tumba del niño data del siglo II d.C.

Arriba: infante Yakovenkovo ​​(archaeology & arts ). Abajo: cráneos de Kislovodsk. (soul-guidance.com)

Alemania

Se han descubierto varios cráneos alargados del período medieval temprano en Alemania y particularmente en la región bávara. Algunos, que han sido probados por ADN, pertenecían a mujeres de Bulgaria y Rumania. Se han excavado otros cráneos en Dossenheim, Stuttgart, Altenerding y Franconia.

Carpatia

Los cráneos alargados de la región de los Cárpatos de Europa oriental datan de finales de la Edad del Hierro hasta principios de la época medieval y se encontraron tanto en godos como en hunos, como muestra la recreación de la derecha. En esta región se han encontrado más de 200 cráneos que probablemente estén relacionados con las invasiones hunas de los siglos IV y V d.C.

Un artículo en JNS ‘Cráneos deformados artificialmente del período huno-germánico (5.º-6.º d. C.) en el análisis histórico y morfológico del noreste de Hungría’ (2014) concluye que la costumbre se extendió de este a oeste en 6 fases hasta 4.000 años atrás, comenzando en Asia Central, antes de expandirse a través del Cáucaso hasta la cuenca del Danubio en Europa central. A partir de ahí se dividió en tres regiones distintas en Francia, Alemania y Suiza, y se extinguió a principios de la Edad Media.

Qué aspecto tenía una mujer huna. (Marcel Nyffenegger)

Aspecto que tendría una mujer huna

Sin embargo, los autores no logran explicar por qué tantos grupos deformaron deliberadamente sus cráneos. Tampoco miraron el vínculo genético entre la gente de Paracas y los del área del Mar Negro. Las implicaciones de la migración a gran escala de Eurasia a América del Sur a través del Golfo Pérsico en la antigüedad son enormes y amenazan con reescribir los libros de historia.

China

En 2019, los científicos anunciaron que un sitio llamado Houtaomuga ha producido 25 esqueletos que datan de hace entre 12,000 y 5,000 años. Once de estos cráneos tienen «cajas craneales alargadas artificialmente y huesos aplanados en la parte delantera y trasera de la cabeza», según los miembros del equipo Quanchao Zang y Qian Wang.

Uno de los cuatro machos fue encontrado en una tumba que data de hace entre 13.000 y 11.000 años, mientras que otra capa de sedimento con cráneos data de hace entre 6.300 y 5.000 años. Un niño de 3 años con una cabeza alargada también fue enterrado con grandes cantidades de cerámica y artefactos.

Los cráneos de dos niños de 8 años comparados. El de la izquierda, sin modificar, y el de la derecha, alargado

 En el sitio neolítico de Houtaomuga, en el noroeste de China, se han encontrado 11 individuos con el cráneo alargado, el más viejo de los cuáles vivió hace alrededor de 12.000 años.

La costumbre en este asentamiento se alargó durante miles de años, según indican los arqueólogos en el estudio que han publicado en la revista American Journal of Physical Anthropology . “El inconveniente en la búsqueda del origen, la difusión y los significados de esta intrigante tradición es la falta de materiales tempranos para el examen científico”, escriben los expertos.

En las tumbas de Houtaomuga, en cambio, hay evidencias de esta práctica durante un largo periodo de hace 12.000 a 5.000 años. Los arqueólogos recuperaron 25 esqueletos durante la excavación, 11 de los cuáles presentaban signos de modificación craneal intencional. Según los expertos, este procedimiento, aunque pueda parecer los contrario, no tenía ningún impacto negativo sobre las capacidades cognitivas de las personas.

El descubrimiento de dos cráneos de neandertales de hace 45.000 años en Irak se consideró durante algún tiempo como el ejemplo más antiguo de ICM. Su estudio se publicó en 1982 y, desde entonces, los arqueólogos han cuestionado las evidencias. Más fiable parecen unas calaveras de 13.000 años de antigüedad encontradas en Australia.

Los investigadores de la Universidad de Jilin entienden que el noreste de Asia “posiblemente ha servido como punto central para la radiación de poblaciones humanas hacia territorios como China central, la península coreana, el archipiélago japonés, Siberia oriental y posiblemente los continentes americanos”.

Las razones para esta práctica parecen variar a nivel mundial a lo largo de la historia, usándose como marcador de estatus social o como efecto secundario de atar la cabeza blanda de un bebé para protegerla mientras crece. De los 25 cráneos excavados en Houtaomuga entre 2011 y 2015, solo 19 tenían cráneos en condiciones de ser examinados.

De esos, 11 individuos (cuatro hombres, una mujer y seis niños) entre los tres y los 40 años tenían modificaciones artificiales.

El más antiguo era un hombre adulto que vivió hace unos 12.000 años, según han indicado las dataciones con radiocarbono.

Las otras personas estaban repartidas en dos capas de sedimento distintas, una de hace 6.500 años y otro de hace 5.000.

“Notamos que no todos los individuos tenían modificaciones craneales intencionadas, lo que indica que este podría ser un comportamiento cultural selectivo entre esta población”, escriben los arqueólogos. Todos los entierros se colocaron en el mismo tipo de tumba vertical, y no parecía haber preferencia por el sexo para los cráneos modificados.

Algunas de las sepulturas, como la del niño de tres años y la mujer adulta, fueron decorados con objetos opulentos, lo que generalmente sirve como indicador de personas con un alto estatus. También había dos tumbas compartidas, una con un adulto y un niño (ambos con ICM) y otra con tres personas (con cráneos normales).

”Toda esta evidencia sugiere que la modificación craneal intencional fue un tipo de práctica cultural que solo se implementó en ciertos individuos”, afirman los investigadores. ”La distinción, quizás dependiendo de la afiliación familiar o el estatus socioeconómico, debe ser una de las principales razones para la deformación artificial”, añaden.

Las tomografías computarizadas revelaron que en este sitio del noroeste de China había tres tipos de patrones distintos de modificación y que la mayoría de ellos eran típicos de deformación fronto-occipital. En particular, hubo variaciones notables en la curvatura de la cabeza a lo largo de la sutura sagital (la línea central que conecta los dos huesos parietales del cráneo).

¿Homo Sapiens Sapiens Paracas?

A medida que salen a la luz más cráneos alargados en todo el mundo, se necesita una investigación seria para diferenciar los cráneos cranealmente deformados de los cráneos genéticamente dolicocefálicos que se pueden ver en bebés y fetos en la población de Paracas. Si se puede asignar una nueva especie como los denisovanos sobre la base del hueso de un dedo, ¿por qué los antropólogos han ignorado a la gente de Paracas con cráneos enormes que carecen de suturas craneales vitales y agujeros magnos desplazados?

La designación de una nueva especie o subespecie de homínidos sudamericanos, Homo sapiens sapiens paracas, desafiaría varias teorías apreciadas: 1. No había poblaciones anteriores al Homo sapiens en las Américas. 2. No existía ninguna especie de homínido desconocida hace menos de 2000 años.

Por otro lado, la evidencia de ADN hace añicos la creencia de larga data de que el este de Asia era la única patria de los primeros migrantes a las Américas a través del puente terrestre ahora hundido de Beringia. Los científicos no solo tendrán que rastrear las rutas de migración desde Eurasia a las Américas durante la edad de hielo, sino también considerar la posibilidad de que tales migraciones estuvieran ocurriendo hasta bien entrada la era común.

Feto de Rivero y Tschudi con cabeza naturalmente alargada de sus "Antigüedades peruanas" de 1851. ( Dominio publico )

Feto de Rivero y Tschudi con cabeza naturalmente alargada de sus «Antigüedades peruanas» de 1851.

La elongación craneal en Mesopotamia y Egipto.

Los primeros ejemplos documentados de estos tipos de prácticas aparecieron en el Creciente Fértil (Egipto y Mesopotamia), considerado tradicionalmente como la cuna de la civilización. En 1933, el arqueólogo británico Max Mallowan (1904-1978) encontró cráneos artificialmente alargados mientras excavaba una serie de tumbas, en el yacimiento neolítico de Tell Arpachiyah, en Mosul, Iraq. Dichos cráneos, fechados entre el 4.600 y el 4.300 a. C., pertenecen a dos periodos de ocupación diferentes del yacimiento: el Halaf y el periodo Obeid, lo que indica que la práctica continuó vigente pese a los cambios culturales y poblacionales.

Varias décadas después, en los años 60, se encontraron cráneos alargados en varios yacimientos del oeste de Irán, siendo quizás el hallazgo más significativo los 14 cráneos encontrados en el poblado neolítico de Ganj Dareh (8.000-7.000 a. C.). En este mismo sitio, aparecieron también figurillas de humanos con el cráneo alargado, lo que añade peso a la teoría de que esta costumbre tenía un componente ideológico o religioso.

Otros ejemplos similares, de la misma época han sido hallados en los poblados de Tepe Genil, Ali Kosh, Choga Sefid, y Choga Mish. Por otro lado, y quizás lo más sorprendente, es que los estudios del ADN encontrado en este yacimiento indica que sus pobladores provenían del Cáucaso.

En el caso de Egipto, los investigadores han descartado la elongación craneal como una práctica habitual, estando reducida a unos pocos casos, relacionados entre sí, y pertenecientes, en su mayoría, a una misma época: el reinado del misterioso faraón Akenatón (1.372-1.336 a. C.). En las excavaciones de Tell el Amarna, en donde se encuentran los restos de la ciudad de Akenatón, la ciudad que el faraón ordenó construir allí, para erigir su nueva capital, se hallaron diversas esculturas que representan a la familia real (Akenatón, su esposa Nefertiti, y sus seis hijas) con el cráneo alargado.

En un principio, se creyó que estas representaciones artísticas no reflejaban la realidad, sino que estaban idealizadas, buscando reflejar un nuevo canon de belleza. Sin embargo, la tomografía realizada a la famosa momia de Tutankamón (1342-1325 a. C.), hijo de Akenatón, y su segunda esposa; Kiya, demostró que las esculturas reflejaban una sorprendente realidad: Tutankamón tenía el cráneo elongado.

Un cráneo alargado encontrado en Alemania. (soul-guidance.com)

Cráneo encontrado en Alemania

Gracias también a los análisis de ADN se ha conseguido identificar a la madre de Tutankamón con la momia conocida tradicionalmente como The Younger Lady (la joven dama), que presenta un cráneo alargado similar y que, además, según su genética, era hermana de Akenatón.

El cráneo del propio faraón hereje (renunció a los antiguos dioses e impuso el culto a Atón, el dios sol), identificado en 2010, muestra también el mismo abultamiento en la parte posterior.

Este tipo de elongación “hereditaria” fue achacada, inicialmente, a que Akenatón y su familia sufrían de algún tipo de enfermedad (macrocefalia, Síndrome de Antley-Bixler, o Síndrome de exceso de aromatasa ), o a que habían sufrido una deformación producida por una mala postura en la cuna (plagiocefalia), sin embargo, este tipo de enfermedades no producen deformaciones simétricas, por lo que es probable que sus cráneos fueran alargados intencionadamente (la otra opción sería una mutación genética natural), mediante la aplicación de vendajes durante su infancia, con objeto de diferenciar a la familia real (representantes de la divinidad en la Tierra) del resto de la población.

Por otro lado, cabe mencionar que las pruebas de ADN también reflejaron que Tutankamón pertenecía al haplogrupo R1b1a2, el más abundante en Europa Occidental y originario del Cáucaso. Con lo que cobra fuerza la teoría de una gran migración, en torno al 9.500 a. C., desde el Cáucaso a Próximo Oriente, y que estos grupos de pobladores fueron los que trajeron a la región la práctica de la deformación craneal.

Otra teoría, más reciente, que podría avalar la posibilidad de la existencia de cráneos alargados naturales, como los de Akenatón y su familia, es la influencia del ADN neandertal. Un estudio, de 2018, dirigido por el paleoantropólogo Philipp Gunz, y los expertos en genética; Simon Fisher, y Amanda Tilot, del Instituto de Psicolingüística Max Planck (sedes de Leipzig y Nimega) ha descubierto que los humanos modernos, de Europa, con mayor porcentaje de ADN neandertal (entre el 1 y el 2% de la población) tienden a tener los cráneos más planos y alargados, como una especie de reminiscencia lejana de nuestros “primos” neandertales que, al igual que la mayoría de primates evolucionados, se caracterizaban precisamente por la forma alargada de sus grandes cráneos (el único primate evolucionado con el cráneo completamente diferente, en forma globular, es precisamente el Homo Sapiens).

Cráneo con pelo rojizo de Paracas

(cráneo de pelo rojizo encontrado en Paracas, Perú)

Siguiendo con los neandertales, y para acabar este apartado, hay que destacar que, en 1982, el paleoantropólogo Erik Trinkaus afirmó que dos de los cráneos de neandertal, hallados en la famosa cueva de Shanidar, en los Montes Zagros de Iraq, presentaban características morfológicas diferentes a los neandertales europeos, siendo más planos y alargados.

Una morfología que dicho investigador atribuyó a la práctica de la elongación craneal artificial.

De ser cierta esta teoría, situaría la práctica de la elongación craneal en torno al 55.000-45.000 AP (Antes del Presente), e invalidaría las explicaciones que siempre han atribuido estas prácticas a una forma de diferenciación en sociedades jerarquizadas, ya que los neandertales eran cazadores-recolectores y, por tanto, vivían en sociedades más o menos igualitarias.

Sin embargo, la teoría de Erik Trinkaus ha sido descartada tras una reinterpretación más reciente de los cráneos de neandertal encontrados (Shanidar 1 y 5).

Parece ser que la extraña forma de estos cráneos no se debe a la práctica de la elongación, sino a errores en su reconstrucción por la ausencia de fragmentos.

Por tanto, y ante la falta de más indicios, hay que descartar de plano que los neandertales deformasen sus cráneos intencionadamente.

Por otro lado, hay que destacar que, en el entorno de este mismo yacimiento, la cueva de Shanidar, han aparecido cráneos de sapiens modificados artificialmente, y fechados en el periodo de transición al Neolítico, entre el 9.000 y el 8.500 a. C., unos restos que si se ponen en contexto, junto con los hallados en el ya mencionado yacimiento de Ganj Dareh, y otros similares, como el yacimiento neolítico de Bouqras (6.400-5.500 a. C.), en Siria, permiten afirmar que la práctica de la elongación craneal en el norte de Mesopotamia se realizó ininterrumpidamente durante casi cuatro milenios. Un buen indicativo de la importancia que esta costumbre tenía para la cultura de los habitantes de la región en el Neolítico.

Estos cráneos femeninos fueron deformados de forma artificial

Cráneos de la Edad Media temprana de los sitios arqueológicos de Altenerding y Straubing, en Baviera. De izquierda a derecha: un cráneo muy deformado, uno medianamente deformado y otro nada deformado.

Un equipo de investigadores de Alemania, Suiza, Inglaterra y Estados Unidos analizaron los datos genómicos de 41 individuos de diferentes sitios arqueológicos de la actual Baviera, en el sureste de Alemania, que fueron enterrados a finales del siglo V o comienzos del siglo VI d.C., durante el denominado periodo de las grandes migraciones, cuando se disolvió gradualmente el Imperio romano y se produjo la migración de pueblos germánicos como los godos, los alamanes, los gépidos y los lombardos.

“El pueblo de los bávaros es menos conocido que otros grupos de la época, pero en este periodo posee una característica arqueológica: la presencia de esqueletos con cráneos artificialmente deformados o alargados”, expresan los investigadores en un estudio publicado ayer en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Vista frontal de los cráneos de la Edad Media temprana, excavados en Baviera, en el sureste de Alemania.

La ascendencia de los individuos de las 41 tumbas es predominantemente del norte o centro de Europa, pero “también hay importantes indicios de ascendencia genética no local, muy enriquecida entre las mujeres residentes de la temprana Edad Media, que presentan una deformación craneal artificial”.

Esas mujeres con sus sorprendentes cráneos deformados, que residían en la Baviera premedieval, probablemente procedían del sureste de Europa, de los actuales territorios de Rumanía, Bulgaria y el norte de Grecia. Los investigadores afirman haber resuelto “un debate que ha durado más de medio siglo”.

Cráneo artificialmente deformado de una mujer, del sitio arqueológico de Altenerding, en Baviera.

La deformación craneal artificial, mediante el vendado de la cabeza durante la infancia, ha sido practicada por diferentes culturas a lo largo de la historia, por ejemplo por la cultura maya o la paracas, como un ideal de belleza, pero también como un indicador del estatus social o como una afiliación a un cierto grupo.

A finales del periodo romano y comienzos del periodo medieval, la deformación craneal fue practicada en Europa por los hunos, un grupo nómada de Asia central, pero los datos genómicos de estos cráneos femeninos bávaros muestran poca ascendencia asiática. «Estas mujeres inmigrantes claramente se debieron de diferenciar por su aspecto físico entre la población local, pues lucían cráneos alargados y sus ojos, cabello y quizá también la pigmentación de su piel eran diferentes.

Bienes funerarios de un cementerio de la Edad Media temprana en Altenerding, en Baviera.

Sin embargo hay que destacar que sus bienes funerarios son un reflejo tanto de las costumbres locales como de otras culturas materiales más distantes», observan los autores del estudio, quienes concluyen que «el nivel de integración de dichas mujeres en la población local debió de ser potencialmente importante«.

Los bienes funerarios hallados en las tumbas de las mujeres inmigrantes son un reflejo tanto de las costumbres locales como de otras culturas materiales más distantes.

Piezas halladas en el interior de las tumbas de la Edad Media temprana..

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Julio, el mes de las revoluciones…


14 de julio de 1789: se produce la Toma de la Bastilla en Francia.

Historia Hoy(O.L.Mato) — Si para T.S Eliot, abril es el mes más cruel, podemos afirmar que julio es el mes de las revoluciones. No solo se celebra nuestra independencia, declarada en 1816 en Tucumán, sino también la artiguista, proclamada un año antes en Arroyo de la China.

También se declaró la norteamericana (4/7/1776), así como las independencias de Burundi (1/7/1962), Ruanda (1/7/1962), Colombia (20/7/1810), Perú (28/7/1821) Venezuela (5/7/1811), Liberia (26/7/1847), la de las Islas Salomón (7/7/1978) y Bahamas (10/7/1973). En ese mes hubo una revolución en Egipto (23/7/1952), comenzó la revolución cubana (el 26/7/1953) y la sandinista (19/7/1979) en Nicaragua.

Además, en julio es el Día Nacional de Canadá (1/7), de Bielorrusia (3/7), de Malawi (6/7), de Comoras (6/7), de Palaos (9/7), de Mongolia (11/7), de Montenegro (13/7), de Puerto Rico (4/7) y de Vanuatu (30/7).

Sin embargo, la más recordada por su valor simbólico es la Revolución Francesa de 1789, que comienza con la inauguración de los Estados Generales como un intento de Luis XVI de encontrar una solución a la grave crisis financiera que padecía el reino.

Entre los convocados estaba el “Tercer Estado”, representado por una burguesía ilustrada que convocó a la Asamblea Nacional y expresó, con el Juramento del Juego de la Pelota (Jeu de paume), la firme intención de proclamar una constitución, a pesar de las presiones de la monarquía.

Cuando la aristocracia rechazó reunirse con los miembros del Tercer Estado, esta burguesía, guiada por las ideas liberales de Voltaire, Rousseau, Mirabeau, Marat y Montesquieu, transformó el movimiento, hasta entonces pacífico, en una revolución violenta con la Toma de la Bastilla, una prisión que ya casi no se usaba, pero era símbolo del despotismo monárquico desde los tiempos de Richelieu. Se suele creer que fue un movimiento masivo, pero se estima que apenas mil combatientes fueron responsables de tomar la Bastilla (de los que 98 murieron y 73 resultaron heridos).

De hecho, la prisión estaba defendida por solo cien soldados, y de ellos, los únicos muertos fueron el alcalde Bernard de Launay y el preboste de mercaderes de París (algo así como el intendente de la ciudad), Jacques de Flesselles.

Todos los autores coinciden que la destitución de Jacques Necker, el ministro de finanzas que había convocado a los Estados Generales para ordenar la economía del reino –que no solo implicaba sanear las cuentas sino quitar las prerrogativas de la nobleza y el clero–, fue el detonante del estallido popular.

Necker, un banquero ginebrino (1732-1804), fue reclamado por los revolucionarios para emprender la reforma fiscal que exigía la burguesía. Su gestión fue eclipsada por el fervor revolucionario (declaración de los Derechos del Hombre y la instalación del Terror). Un año más tarde, volvía a sus posesiones en la pacífica Suiza.

La revolución de 1789 se ha convertido en el paradigma de los movimientos populares, generalmente conducidos por individuos de una formación intelectual superior, que supieron canalizar el descontento popular por las sucesivas crisis económicas, propias de autócratas con tendencia al despilfarro en beneficio propio o de un grupo afín que se hace del poder y difícilmente lo ceda sin luchar.

En toda revolución hay un Robespierre y un Danton, un Marat y un Saint Just. Siempre habrá jacobinos y girondinos, exaltados y moderados.

En definitiva, la monarquía de los Borbones no estuvo a la altura de las circunstancias. Gastó fortunas para asistir a las colonias norteamericanas, que con su independencia obtuvieron más derechos que los franceses.

La aristocracia no quiso ceder sus prerrogativas, que al final perdió en pocas semanas, y dudó cuando debió tomar las medidas necesarias para defenderlas. Por último, pero no por eso menos importante, en una economía dependiente del agro, tres años de malas cosechas afectan al humor social y facilitan los procesos de cambio.

El reclamo se convirtió en una reacción violenta que desembocó en una lucha implacable bajo consignas abstractas e idílicas como libertad, igualdad y fraternidad.

El terror desencadenado por esta exaltación se puede resumir en la frase de Marie-Jeanne de la Platière, un revolucionario moderado, quien camino a la guillotina exclamó: “Libertad, cuántos crímenes se han cometido en tu nombre”.

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