actualidad, opinion, variedades.

Más reciente

Jamestown: canibalismo en el origen de los Estados Unidos…


Recreación artística de la fundación de Jamestown

Muy Interesante(F.Navarro) — Están desenterrando a los muertos para comérselos. Este escándalo saltaba de boca en boca en Inglaterra. Acabados los víveres, se comieron a los cerdos y a los caballos. Pasaron a los perros y los gatos. Las ratas terminaron por ser un plato codiciado.

Y cuando no quedaron más alimañas ni raíces que comer, acudieron a las tumbas. Un hombre acabó tan desesperado que mató a su mujer embarazada y guardó su cuerpo troceado en raciones para comérsela poco a poco. En el verano de 1610, llegó a Inglaterra un barco.

A bordo del Swallow venían unos hombres demacrados. Eran desertores de Jamestown, el intento más reciente de mantener un puesto comercial fijo en el continente americano. Sus historias conmocionaron a todo el que las escuchaba. Hablaban de canibalismo y un sinfín de miserias. Los colonos enviados al Nuevo Mundo se habían quedado sin provisiones, estaban rodeados por los indios y no tenían para comer más que la carne de sus propios muertos.

Muchos historiadores modernos han dudado de la veracidad de estas historias en boca de unos fugitivos que necesitaban legitimar su regreso a la metrópoli, pero sus testimonios fueron corroborados por otros supervivientes e implicados en la fundación de Jamestown. Y, por si aún quedaba algún escéptico, en 2012 se encontraron los restos de un esqueleto con marcas que evidencian el canibalismo al que tuvieron que recurrir los primeros colonos ingleses en América.

– La fundación de Jamestown

En diciembre de 1606 partieron de Londres tres barcos rumbo al Nuevo Mundo. Con Christopher Newport al mando, un centenar de personas se repartía a bordo del Susan Constant, el Godspeed y el DiscoveryEl objetivo: lograr establecer el primer asentamiento inglés permanente en Norteamérica.

Un par de fracasos precedían esta empresa, sin embargo, la Corona inglesa no estaba dispuesta a que únicamente los españoles y portugueses se enriquecieran con la explotación del Nuevo Mundo. El rey Jacobo I (James en inglés) concedió una licencia a la Virginia Company de Londres para comerciar y establecer colonias en América. Los inversores estaban ilusionados y no faltaron manos alzadas para ofrecerse a emprender un viaje de tamañas posibilidades.

El éxito de los españoles hacía pensar que encontrarían oro, plata y piedras preciosas que los hicieran ricos de un día para otro. Tras cuatro meses navegando para cruzar el Atlántico, los colonos ingleses solo encontraron un pantano lleno de mosquitos, enfermedades, miseria y muerte.

La Época del Hambre en Jamestown

Pusieron pie en tierra continental el 26 de abril de 1607. Se encontraban en la bahía Chesapeake y la primera exploración tuvo lugar en el cabo Henry, bautizado así en honor al príncipe de Gales, el hijo de Jacobo I.

Había que encontrar un lugar donde establecer la colonia y escogieron una península ubicada unos 60 kilómetros hacia el interior de un río por varios motivos: el cauce era navegable, tenían una buena posición estratégica para defenderse de posibles ataques de españoles y, no menos importante, allí no vivía ningún indio. Al río le pusieron el nombre de James en honor al rey y, en mayo de 1607, se fundó Jamestown.

Claro que la flamante colonia también contaba con desventajas. Si la península no estaba habitada por nativos era porque ellos conocían el terreno: pantanos, mosquitos y poco acceso a agua potable en una tierra pobre con dificultades para el cultivo. Por si fuera poco, Jamestown se fundó cuando una sequía estaba asolando la región.

Del centenar de hombres y mujeres que llegaron primero, pocos estaban dispuestos a trabajar, pues eran, en su mayoría, acomodados con manos impolutas que solo estaban interesados en los metales preciosos. Los víveres llegarían desde Inglaterra y los salvajes que vivían cerca de la península les cederían gustosamente parte de sus alimentos mientras ellos daban con el oro.

Pero ni los barcos llegaban ni la nación powhatan se mostró tan generosa con los intrusos que reclamaban comida en época de malas cosechas. Resultado: de los 104 colonos que había en Jamestown en 1607, solo quedaban 38 al año siguiente. Apenas habían llegado al lugar y en la colonia ya había más cruces que casas en pie.

Jamestown hubiese sido un apunte más entre los fracasos de la colonización inglesa de América de no haber sido por la intervención de John Smith. Hijo de granjeros que a punto estuvo de ser ejecutado acusado de organizar un motín, John Smith acabó tomando el control del emplazamiento e impuso una disciplina tan básica como extrema: si no trabajas, no comes.

Por extraño que parezca, siguieron llegando barcos con nuevos colonos desde Inglaterra. Traían víveres, pero siempre insuficientes. John Smith tuvo que dividir a los colonos en grupos para buscar cualquier tipo de producto que llevarse a la boca: unos a los bosques; otros a la desembocadura del río, donde se alimentaban de ostras; mientras intentaba llegar a acuerdos con los nativos.

Todos los esfuerzos fueron insuficientes. John Smith regresó a Inglaterra en otoño de 1609 para recuperarse de los daños que sufrió por una explosión de pólvora. George Percy fue elegido presidente del Consejo y hombre al mando. Él mismo se encargó de contar de su puño y letra los terribles sucesos del invierno de 1609-1610 en Jamestown: la Época del Hambre.

Cráneo y reconstrucción de Jane

– Canibalismo en Jamestown

Los intentos de acuerdos con los nativos acabaron en encuentros hostiles (esta frase bien podría resumir el contacto entre colonos y nativos en la historia de los Estados Unidos desde Jamestown hasta hoy). Los indios sitiaron a los colonos e impidieron que salieran a cazar o pescar. Percy escribió:

«Ahora todos en Jamestown empezamos a sentir el agudo pinchazo del hambre que ningún hombre puede describir bien hasta que ha probado su amargura».

Percy tuvo que castigar a los que robaban para comer. No tardaron en quedarse sin los caballos y los cerdos que criaban en la colonia. Empezaron a comerse a los perros y gatos que hacían compañía en las casas del Nuevo Mundo. Las ratas y las serpientes acabaron por ser bocados codiciados. Algunos pusieron al fuego los cueros de zapatos y botas para poder masticarlos antes de engullirlos.

Otros buscaron en los bosques cualquier alimaña y raíces salvajes y desconocidas. Allí fueron atacados por los indios y los asesinados no duraron más de tres días enterrados. Fueron exhumados y comidos. «Y algunos han lamido la sangre que ha caído de sus débiles compañeros».

En este catálogo de aflicción y miseria, George Percy contó la misma historia que los fugitivos del SwallowUno de los colonos mató a su mujer embarazada y la saló para comérsela. Ante la sospecha de esta atrocidad, registraron su casa en busca del cuerpo desmembrado. El supuesto asesino y caníbal fue colgado de los pulgares con pesos en las piernas durante un cuarto de hora. Confesó. Percy lo sentenció y fue quemado vivo.

John Smith también mencionó el mismo suceso en su Historia general de Virginia, Nueva Inglaterra y las islas de verano. No estuvo presente en Jamestown durante aquel fatídico invierno, pero recopiló información sobre el asunto y se atrevió a frivolizar: «Tan grande era nuestra hambre, que a salvaje que matábamos y enterrábamos, los más pobres lo desenterraban y se lo comían, y así unos a otros se hervían y guisaban con hierbas y raíces.

Y uno entre los demás mató a su mujer, la saló y se había comido parte de su cuerpo antes de que se supiera, por lo que fue ejecutado, como bien merecía. Ahora bien, si estaba mejor asada, hervida o a la barbacoa, no lo sé, pero nunca he oído hablar de un plato de esposa con sal».

Las duras condiciones sufridas por los colonos de Jamestown se vieron reflejadas por un grupo de supervivientes que escribieron Una breve declaración de la plantación de Virginia durante los primeros doce años hasta este tiempo presente. En ella se repite el mismo drama con algunos detalles tétricos. Contaban que el hambre les obligó a consumir cualquier alimaña o carroña:

«O cualquier otra cosa que encontráramos creciendo en el suelo, eso llenaría la boca o el vientre. Y fuimos llevados, a partir de un hambre insoportable, a comer aquellas cosas que la naturaleza más aborrecía, como la carne y los excrementos del hombre, tanto de nuestra propia nación como de un indio, sacado por algunos de su tumba después de haber estado enterrado tres días y lo devoraron por completo.

Otros, envidiando el mejor estado del cuerpo de cualquiera a quien el hambre aún no había consumido tanto como el suyo, acechaban y amenazaban con matarlos y comérselos».

Invierno fatídico en Jamestown

– Y de comer: la pequeña Jane

El canibalismo siempre ha sido un tema difícil de tratar para los historiadores. Muchas veces fue una práctica atribuida a los nativos americanos para evidenciar su carácter salvaje frente a los civilizados europeos. El propio John Smith culpa únicamente a los más pobres de Jamestown de haber cometido este acto tabú.

Por ello se suelen tomar con escepticismo las menciones al canibalismo que encontramos en fuentes como las cartas y diarios de George Percy y John Smith. Sin embargo, un equipo de arqueólogos del Instituto Smithsonian de Washington encontró en 2012 parte de un cráneo con claras señales de canibalismo.

Los restos hallados en Jamestown pertenecieron a una niña de 14 años que, tras morir, fue desmembrada y las marcas en la superficie ósea demuestran que le sacaron el cerebro y cortaron la carne de la cara para su consumo. Aunque no pudieron determinar la causa de la muerte de la joven, el hallazgo demuestra que hubo canibalismo durante el invierno de 1609-1610 en Jamestown.

Este fue el germen de lo que terminaría siendo los Estados Unidos de América, pues, a pesar de las penurias vividas, la colonia sobrevivió. Una nueva mezcla de tabaco se convirtió en el cultivo que salvó a Jamestown y la colonia prosperó hasta 1699, cuando se abandonó en favor de Williamsburg como capital colonial de Virginia.

En la actualidad, Jamestown es un Parque Histórico Nacional Colonial en el que se muestran exposiciones sobre la primera colonia inglesa permanente en América y se llevan a cabo trabajos de arqueología y preservación del yacimiento para su estudio. Una de las muestras más llamativas del lugar es el cráneo de «Jane» con los cortes de haber sido comida.

nuestras charlas nocturnas.

España: ¿una anomalía histórica o una nación como cualquier otra?…


Representación cartográfica de Europa Regina, donde España es la cabeza con su corona.

The Objective(J.R.Donzé) — En la rica historia de España, la percepción de que somos una nación única y excepcional ha sido un tema recurrente. Este concepto, conocido como la «excepcionalidad española», sugiere que España es una anomalía en el contexto histórico europeo al tener nuestra nación una identidad, historia y destino únicos, factores que sirven para explicar y justificar infinidad de aspectos la cultura y el carácter de los españoles.

España puede que no haya aceptado su historia, pero España no es una anomalía histórica ni un enigma ni un fracaso. España es un país inteligible, tan normal como cualquier país de su entorno, simplemente producto de su pasado.

La idea de que España es un país extraño tiene sus raíces en las observaciones de intelectuales y extranjeros románticos que veían a la nación como un enigma: el «África empieza en los Pirineos» es un ejemplo de ello. Juan Valera escribió en 1868 sobre esta expresión destacando su amplia difusión y la percepción errónea y grotesca que los extranjeros tienen de España: «El apotegma de que África empieza en los Pirineos corre muy válido por toda Europa.

Increíble parece la ignorancia común de cuánto fuimos y de cuánto somos. Cualquiera que haya estado algún tiempo fuera de España podrá decir lo que le preguntan o lo que dicen acerca de su país.

A mí me han preguntado los extranjeros si en España se cazan leones; a mí me han explicado lo que es el té, suponiendo que no le había tomado ni visto nunca; y conmigo se han lamentado personas ilustradas de que el traje nacional, o dígase el vestido de majo, no se lleve ya a los besamanos, ni a otras ceremonias solemnes, y de que no bailemos todos el bolero, el fandango y la cachucha. Difícil es disuadir a la mitad de los habitantes de Europa de que casi todas nuestras mujeres fuman y de que muchas llevan un puñal en la liga. Las alabanzas que hacen de nosotros suelen ser tan raras y tan grotescas que suenan como injurias o como burlas».

Jaime Balmes, un crítico católico de los dogmas ilustrados, reflexionó sobre la percepción deformada que se tiene sobre España diciendo: «Ha llegado a ser proverbial la expresión de que España es el país de las anomalías; pero traducido el proverbio a lenguaje más exacto debería decirse que España es una nación muy poco conocida».

Por su parte, Mariano José de Larra, con su característico escepticismo, criticaba la tendencia de los españoles a menospreciar su propio país. Larra señalaba que, al compararnos desfavorablemente con otros países, perpetuamos una injusta desconfianza en nuestras propias capacidades. En este país existen tres palabras que sirven para todo, como ya advirtió el escritor cuatro años antes de suicidarse. Precisamente esas tres palabras son: «en», «este» y «país».

En este orden. En este país es uno de sus textos satíricos más conocidos. Larra formuló la excepcionalidad española con múltiples variantes: «Estas cosas solo ocurren en España», «cosas de este país», «en España no se puede…», «el problema de España es…», «España es un país de…». Este sentimiento de inferioridad ha sido un lastre histórico para España, impidiendo un desarrollo más optimista y dinámico​.

Julián Marías, otro destacado intelectual español, también abordó este tema. Para Marías, España es un país «inteligible». Su obra España inteligible es una desmitificación del «Spain is different». Argumenta que España es un país coherente y racional, contrariamente a la percepción común de ser anormal y conflictivo. Los españoles no somos intrínsecamente diferentes ni más propensos a la violencia o el cainismo que otros europeos.

Esta perspectiva desafía las ideas recibidas y sugiere que muchos otros países, vistos con los instrumentos adecuados, también podrían ser más inteligibles de lo que se piensa. Esta normalidad es clave para desmitificar la excepcionalidad española y entender que la historia de España, aunque rica y compleja, no es significativamente distinta a la de otras naciones​.

Los españoles valoran poco su legado cultural

Para Marías, España es un país europeo, quizá más europeo que otros: «Hace muchos años que repito la evidencia de que España, tal vez un poco menos europea que otros países de Europa por su larga convivencia con los moros, es más europea que ningún otro. Porque, en efecto, los países europeos lo son porque ¿qué van a ser?

No pueden ser otra cosa; es su condición, simplemente. En el caso de España, no es así. España es europea porque lo ha querido, porque se puso tenazmente a esa carta, cuando parecía inexistente, cuando la empresa de restablecer la España perdida no tenía ni la menor probabilidad de conseguirse».

Stanley G. Payne, en sus análisis, respalda también esta visión y critica el uso de la historia para perpetuar mitos. Payne argumenta que la historia de España debe ser vista como parte de la historia occidental, y no como una serie de episodios aislados y excepcionales.

Destaca que «una línea historiográfica propia de los primeros años de este siglo es la que asegura que, pese a todo, la historia de España no ha sido tan ‘diferente’, sino que siempre ha formado parte de la historia común de Occidente. A pesar de la generalización, la afirmación es exacta. La de España no es la historia de un país de Oriente, aunque durante siglos la mayor parte del territorio estuviera dominada por el islam, sino una historia enormemente compleja».

Payne también señala que, aunque España mantuvo la imagen de un país excepcional durante la dictadura de Franco, el éxito de la Transición y la llegada de millones de turistas han cambiado significativamente esta percepción. Hoy en día, la idea de la excepcionalidad española persiste solo en ciertos estereotipos y tópicos, y Payne carga contra la izquierda española, donde sigue muy viva la narrativa de la Leyenda Negra​.

Pero también la excepcionalidad se ha acomodado dentro de la derecha sociológica en forma de Leyenda Rosa y revival de las glorias imperiales. Sin embargo, nuestra historia, aunque jalonada de episodios singulares y con sus especificidades propias, no es especial; de hecho, en casi todos los aspectos es muy similar a la de nuestros vecinos.

Cada generación tiende a creer que su época es única, pero la historia nos demuestra que esta percepción ha sido siempre compartida por todas las generaciones anteriores. A lo largo de los siglos, España ha compartido con otras naciones europeas una trayectoria marcada por luchas internas, conquistas, períodos de esplendor y decadencia, así como influencias culturales y políticas que se han entrelazado con las de sus países cercanos.

Como Francia, Italia, Inglaterra o Alemania, hemos vivido guerras civiles, revoluciones y transformaciones sociales que han moldeado nuestra identidad nacional.

Por eso es necesario no caer en trampas simplificadoras. Hay que huir del excepcionalismo, del pensamiento conspiranoico y derrotista: de la fracasomanía. Existe una sensación tanto en España como en Hispanoamérica de que nos hemos estrellado, y que nuestra historia arrastra vicios incorregibles. Es cierto que España tiene una historia fascinante, pero eso no hace especiales a los españoles, ni para lo bueno ni para lo malo.

El historiador David Jiménez Torres tiene razón al decir que «el excepcionalismo español se ha convertido en el recurso más común de la pereza intelectual». Por eso debemos huir de él como de la peste, porque huir del excepcionalismo es la mejor manera de avanzar.

nuestras charlas nocturnas.

El mundo, hacia dónde va: crisis, pactos y desafíos actuales…


Un grupo de civiles de Kiev se reúne en un sótano del centro de la ciudad para fabricar cócteles molotov que se utilizarán contra las tropas rusas en Kiev, Ucrania, el 25 de febrero de 2022

Meer(S.F.Illanes) — Si observamos las relaciones de hoy entre los Estados, por sobre la contingencia noticiosa diaria, sólo podemos concluir que todo es incierto. Ni las predicciones, ni los análisis de hace un par de años, tienen real validez en la actualidad.

La mayor parte de los países han optado por buscar objetivos propios, no necesariamente ajustados al sistema internacional vigente en las últimas décadas, y por sobre todo, procurando obtenerlos de acuerdo a sus intereses particulares, que en consideración a un denominador común.

No es difícil de comprobar entre las grandes potencias, sin ser las únicas, pues se han sumado otros que igualmente lo intentan, al amparo de la desregulación imperante, o en coincidencia con quienes desafían el orden internacional, casi impunemente, o con pocos efectos que los fuerce a desistir.

Tenemos, por ejemplo, las dos guerras de mayor intensidad, como la agresión rusa a Ucrania, o las operaciones de Israel contra Hamas en Gaza. Prosiguen y se intensifican, sin ninguna solución a la vista. Por el contrario, todo intento de ponerles fin ha fracasado.

Con el riesgo ya no teórico, sino muy real, de que aumenten las partes involucradas y alcancen dimensiones impredecibles. Los movimientos extremistas islámicos siguen presentes y Hezbollah, en Líbano, suplanta a Hamas. Irán sigue atento a cualquier oportunidad. Israel y su guerra hacen aumentar el rechazo generalizado por la crisis humanitaria, que ha confundido a la verdadera causa Palestina, la que prácticamente sigue sin solución, siempre postergada.

El Presidente Zelensky ha aumentado su campaña para conseguir apoyos, en armas y dinero. Sin embargo, nada es definitivo todavía. Ni la valerosa defensa ucraniana, ni los avances rusos. Pero esta indefinición hace correr el riesgo de que Rusia consolide sus posiciones, centre sus acciones bélicas, y termine por imponerse, aunque sea en parte del territorio ucraniano, y de manera definitiva.

Si así fuere, habrá conseguido su actual objetivo, en vista de que dominar el país por completo ya no le es posible. El realismo bélico podría terminar por imponerse.

Putin está sancionado como criminal de guerra por la Corte Penal Internacional, junto a algunos colaboradores de alto rango. Con el cuidado de no pisar los territorios donde estas decisiones deberían ponerse en práctica, circula con la tranquilidad de no hacerlo, sólo entre aliados seguros que no reconocen la jurisdicción del tribunal, o recibiendo a quienes lo visitan.

Lo hace desafiando no sólo las sanciones personales, sino que también las que se han aplicado a Rusia, por Naciones Unidas y el mundo occidental. La ineficacia de las sanciones ha permitido que la presión mayoritaria de los países ya no tenga la misma intensidad original, y poco a poco se diluya.

Las consecuencias son sumamente perjudiciales, dado que el agresor logra su objetivo no obstante la ilegalidad de su acción, y los responsables tampoco tienen el castigo que merecen. Es decir, el sistema resulta inoperante. Su ejemplo hará que aumenten los casos de países menos poderosos que intenten imitarlo.

El orden mundial en tela de juicio | Política Exterior

Ha quedado demostrado en la visita de Putin a Kim Jong-un, en Corea del Norte, en reciprocidad a la que en su tren blindado hizo a Putin. Dos países y sus responsables, con más sanciones internacionales, que se jactan de mostrar acuerdos de todo tipo, y hasta de armamentos y colaboración atómica.

El ser países vecinos lo facilita y las hace inaplicables; aunque uno sea de los más pobres y sometidos del mundo por una tiranía hereditaria, y el otro sea una potencia amenazante que se muestra inmune al repudio mayoritario de los países. Desde este punto de vista, la reunión de ambos es mucho más significativa que lo anecdótico que pareciera. Y hay otros, incluso europeos, que se acercan a Rusia o les resulta aceptable, por temor o conveniencia.

Por su parte, China ha aumentado sus demostraciones en el Mar del Sur, con flotas, aviones y otras acciones intimidatorias a Taiwán y Filipinas. Incumple un laudo arbitral con Filipinas de la Corte Permanente de Arbitraje, ignora toda advertencia respecto a Rusia propiciando una “amistad sin límites”, y no cambia ninguno de sus objetivos claramente explicitados. Procura un respeto a sus designios, aunque sean contrarios al sistema mundial, y parece cada vez más dispuesta a continuar, sin limitaciones.

El país oriental resulta uno de los más demostrativos casos de un nuevo posicionamiento en el campo internacional, y de readecuación de las normas imperantes, al hacerlo según su propia visión. Emplea todo su poder político, económico y armamentístico en este fin.

Sin estridencias y acciones militares agresivas, presiona, se expande, y adquiere una dimensión mundial creciente, no dispuesta a seguir las reglas consuetudinarias, así estén todavía vigentes, pero que sólo se le aplican a China, si coinciden con sus principales propósitos. No es una posición transitoria, y claramente coincide con un plan de mucho mayor alcance, que no culta ni cede en su intensidad.

La contraparte de Estados Unidos demuestra una atención casi exclusiva a una carrera presidencial intensa, y que varía según las expresiones o desempeño personal de los candidatos principales. Un factor que ha pasado a ser mucho más importante que el programa de gobierno o las posiciones en política exterior.

Y pensar que son los mismos viejos conocidos desde hace tantos años, con sus mismos recursos comunicacionales, mismos aciertos y errores, y que el electorado conoce de memoria. La evidente debilidad de Biden frente a Trump no sólo repercute internamente, sino que extiende tal debilidad hacia las otras potencias, o sus imitadores, y facilita que prosigan en sus acciones.

El resto del mundo observa desconcertado y constata que cualquiera de ambos enfrentará un planeta desconectado y con crisis no resueltas, mientras ellos se atacan mutuamente.

Pareciera que todo contribuye a que las incógnitas predominen; ya cada quien, en mayor o menor medida, busca ajustarse más a sus propósitos y a la manera de lograrlos, desafiando el orden mundial que, al menos y no hace mucho, los contenía. No ven barreras en ello, y las pocas que quedan no bastan para modificarlos. Por ahora, es poco alentador, y sólo cabe constatar -que no tenemos ninguna certeza de- hacia dónde va el mundo.

nuestras charlas nocturnas.

48°52.6′S 123°23.6′W: Estas son las coordenadas del Punto Nemo, el lugar más alejado de tierra firme del planeta…


El punto rojo indicaría dónde se encuentra el punto Nemo

La Razón(A.L.de Santos) — Hay un punto en el planeta tan alejado de cualquier lugar que los seres humanos más cercanos… no viven en la Tierra, sino en la Estación Espacial Internacional, situada a más de 400 kilómetros de la superficie terrestre. Tan distante está de cualquier lugar habitado que es el lugar elegido por muchas de las agencias espaciales de Rusia, Europa o Japón como «vertedero» de sus naves y residuos espaciales, debido a su lejanía de rutas de navegación y áreas habitadas, minimizando riesgos para la vida humana al descartar objetos espaciales allí..

Se trata del llamado Punto Nemo, también conocido como el polo oceánico de inaccesibilidad, es el lugar en el océano más alejado de cualquier tierra firme. Ubicado en el Pacífico Sur, está a aproximadamente 2.688 kilómetros de la costa más cercana, que incluye las islas Ducie, Motu Nui (parte de la Isla de Pascua) y Maher.

Este lugar está en el sur del océano Pacífico y coincide con el lugar más alejado de la línea de costa. De hecho, supera en distancia al polo de inaccesibilidad de Eurasia. Se halla a unos 48°52.6′S 123°23.6′W, situándose aproximadamente a medio camino entre las costas de Chile y Nueva Zelanda, y entre la Isla Ducie, una de las islas Pitcairn, y la Isla Maher en la Antártida. Esta remota localización hace del Punto Nemo un lugar de gran interés tanto para los científicos como para los entusiastas de la exploración oceánica.

Sus coordenadas fueron calculadas por el ingeniero croata-canadiense Hrvoje Lukatele en 1992 para conocer con exactitud su geolocalización fue necesario utilizar un programa de computación especializado que incorporó la forma elipsoide de la Tierra para lograr una precisión máxima.

El Punto Nemo y la tierra emergida más próxima

Así, el también llamado punto medio del océano está en la mitad sur del Pacífico a más de 1.600 kilómetros de distancia de las costas de tres islas. Las tierras emergidas más cercanas, localizadas a 2.688 km, son:

  • al norte, la Isla Ducie (Islas Pitcairn)

  • al noreste, Motu Nui, islote del archipiélago de la isla de Pascua

  • al sur, la isla Maher

  • al oeste, la isla Chatham;

  • al este, el archipiélago Campana al sur de Chile

“La localización de tres puntos equiláteros es especialmente singular. No hay tres puntos sobre la superficie de la Tierra que podrían reemplazarlos, dijo Lukatela en una entrevista con la BBC. Es posible que mejores mediciones o erosiones costeras cambien su ubicación, “pero solo en el orden de algunos metros”, explica.

A pesar de su lejanía, el Punto Nemo no está desprovisto de vida. Aunque la vida marina en esta región es escasa debido a la falta de nutrientes y a la gran distancia de las corrientes ricas en nutrientes que alimentan a otras partes del océano, se han encontrado algunas formas de vida adaptadas a estas condiciones extremas. Los estudios científicos han revelado la presencia de ciertos tipos de bacterias y otros organismos que sobreviven en este entorno inhóspito.

El Punto Nemo ha capturado la imaginación de escritores y exploradores. Además de su nombre en honor al capitán Nemo, se ha mencionado en diversas obras de ciencia ficción y literatura de aventuras. La cultura popular también ha abrazado la idea de este punto remoto como símbolo de soledad y misterio en el vasto océano.

La exploración del Punto Nemo presenta desafíos logísticos significativos debido a su lejanía de cualquier base terrestre. Las expediciones a esta región requieren planificación detallada, recursos adecuados y tiempo considerable. Sin embargo, los avances tecnológicos en la navegación y la exploración submarina han permitido a los científicos estudiar más de cerca esta área, proporcionando información valiosa sobre las características físicas y biológicas del Punto Nemo.

Estos restos habrían llegado a crear hábitats colonizados por las escasas especies que habitan las profundidades de estas coordinadas y, según los científicos, salvo que se produjese algún derrame de combustible, no supondrían una amenaza para la fauna submarina.

nuestras charlas nocturnas.

No, los hombres no piensan en sexo cada siete segundos (ni siquiera es en lo que más piensan) …


https://i.blogs.es/a3c2e0/cranium-2952566_1280/1366_2000.png

 

Xataka(S.?arra)  —  Uno de los datos estadísticos más repetidos es que el hombre piensa en sexo cada siete segundos. En realidad, esto no es así. Ni siquiera el sexo es el tema en el que más piensan los hombres.

De hecho, calcular cuántas veces se piensa en sexo, naturalmente, no es fácil.

Hombres y mujeres

Sin embargo, la mayor aproximación científica a la hora de calcular la frecuencia en el deseo de sexo indica que los hombres en edad universitaria piensan en sexo una vez cada hora de vigilia (es decir, unas 19 veces al día). Más o menos la misma frecuencia con la que piensan en comida, incluso muchas veces es menos.

Son datos de David John Spiegelhalter, un estadístico británico, para su libro Sex by Numbers, según un estudio del Instituto Kinsey. También señala que solo un 54 % de los hombres piensan en sexo como mínimo una vez al día, y alrededor de un 4 % piensan en sexo solo una vez al mes.

Las mujeres en edad universitaria parece que claramente piensan más en comida que en sexo, tal vez porque se somenten más a menudo a dietas hipocalóricas muy estrictas para entrar en los cánones de belleza vigentes (al igual que los hombres deben plegarse a los cánones vigentes de disponibilidad de sexo, que no es tanto como desearían).

De todas formas, el tiempo medio que dura cada acto sexual es de apenas nueve minutos (aunque el arco completo, incuyendo los juegos preliminares y el tiempo de desvestirse, se acerca más a los veinticinco minutos.

nuestras charlas nocturnas.

La noche de la vergüenza: Kristallnacht…


Sinagoga berlinesa en llamas (DP)
Sinagoga berlinesa en llamas

JotDown(L.Jiménez) — Un día como ayer, en la mañana del 10 de noviembre de 1938, Alemania se despertó con sangre. Cadáveres por las calles, comercios y viviendas destrozados, humo de incendios y ánimos desorbitados, enloquecidos.

La Krystallnacht, noche de los cristales rotos, fue una denominación casi eufemística de una tremebunda realidad: el asesinato de decenas de ciudadanos inocentes, de origen hebreo, en las ciudades alemanas más importantes, la destrucción de más de mil sinagogas por todo el país, el saqueo de siete mil tiendas de propiedad judía, escuelas, hospitales…

Los historiadores coinciden en que aquí, justo hoy hace setenta y cinco años, se fraguó la barbarie. Animados por el fanatismo de miles de exaltados germánicos, que se lanzaron, como lobos, a la caza de la presa judía, el régimen de Hitler deportó al día siguiente a casi treinta mil hebreos a campos de concentración.

Los judíos pagaban con sus ahorros, con los pocos derechos que les quedaban, con su libertad, con su vida, el antisemitismo que acababa de encontrar excusa para propagarse como la pólvora. Poco tiempo después, justificado por un gobierno legítimo y con un escrupuloso orden de aniquilación, morirían casi seis millones durante el Holocausto.

Una vergüenza que cumple años y la canciller del país germano, Angela Merkel, califica como «la noche más oscura de la historia alemana».

Pero empecemos por el principio. Hitler había llegado al poder en 1933. Tenía cuarenta y cuatro años, diez como líder del partido nazi. Disfrutaba de gran apoyo popular y las masas, enfervorecidas, coreaban su nombre. Haber perdido la guerra había dejado a la población alemana desvalida y ávida de recuperación, de esperanza.

El gran caldo de cultivo para el auge de los totalitarismos, del fanatismo, estaba ya preparado. El Führer había pasado ya por la cárcel (acusado de insurrección) y había escrito la primera parte de Mein Kampf (Mi lucha), manual antijudío por excelencia. En él, culpaba, directamente, a la raza judía de todos los males de la sociedad alemana.

En marzo de ese año, a quince kilómetros de Múnich, se inauguraba Dachau, el primer campo de concentración destinado a apresar a socialistas/comunistas, considerados un gran peligro para el régimen. Al mando de las gestiones, el jefe de la policía de Múnich, Heinrich Himmler, quien posteriormente ordenaría la matanza de millones de judíos, gitanos, enfermos mentales y homosexuales a los que mandó someter a todo tipo de macabros experimentos médicos imposibles de contar, recordar, digerir.

Muy cobarde, Himmler se suicidó, ya capturado, mordiendo unas cápsulas de veneno escondidas entre las muelas. (Una inquietante máscara mortuoria constataba su muerte). Con el suicidio evitaba convertirse en el mayor acusado en los juicios de Núremberg, celebrados en 1945, al término de la guerra.

Limpiando las calles tras la noche de los cristales rotos (DP)
Limpiando las calles tras la noche de los cristales rotos

En la noche del 9 de noviembre, la ira incontenible contra los judíos comienza con una verdad y una manipulación.

La verdad: un judío polaco, de diecisiete años, había matado a un diplomático alemán en París.

La manipulación: Hitler aprovecha la indignación popular para sembrar el caos y culpar a todos los judíos.

En lugar de controlar las manifestaciones, la dictadura las anima. Retiran a la policía de las calles.

Miran para otro lado. Prenden la llama y dejan propagarse la hoguera.

«Los judíos deben sentir la ira popular», dijo Hitler esa misma noche.

Pero la coincidencia de miles de actos «espontáneos» a la misma hora, contra la misma gente, en las ciudades más importantes de Alemania y Austria, era demasiada casualidad.

El tiempo y los expertos demostraron que la supuesta «ira popular» venía perfectamente orquestada desde el gobierno del Führer.

¿Cómo pudo cuajar tanto odio? ¿Cómo llegó a producirse tanta violencia? Los orígenes se remontan a cientos de años atrás, y los antecedentes a las propias medidas, anteriores a Hitler, de rechazo semita.

Pero vayamos a París en la mañana del 3 de noviembre, una semana antes del desastre. Hitler acaba de ordenar la expulsión de diecisiete mil judíos polacos, entre ellos el matrimonio Grynszpan, que vivía en Hannover. Polonia tampoco los quiere recibir. La indignación es total entre la población hebrea. Un hijo de la pareja, Herschel Grynszpan, de diecisiete años, vive en París.

Recibe una postal en la que le informan, desde la frontera, de la terrible situación de sus padres, camino de ningún lugar. Cuatro días después, el 7 de noviembre, tras darle vueltas y más vueltas, Herschel está enfadado, fuera de sí. Sale a la calle y compra una pistola. Escribe una nota.

Al día siguiente acude a la embajada de Alemania en París. Sin controles, le dejan pasar. Dispara tres tiros en el abdomen al embajador alemán Ernst von Rath. La nota decía: «Queridos padres, no puedo hacer otra cosa. Que Dios me perdone. Mi corazón sangra cuando oigo hablar de la tragedia de diecisiete mil judíos. Debo protestar para que el mundo me escuche, y esto, me veo obligado a hacerlo. Perdonadme».

Las noticias desde París llegaron inmediatamente a Múnich. Un judío con nombre y apellidos era visiblemente responsable de una atrocidad. La maquinaria de Hitler se pone en funcionamiento. Y consigue su objetivo: el primer movimiento coordinado de ataque a los hebreos, germen del funesto Holocausto.

Herschel Grynszpan (DP
Herschel Grynszpan

Durante los últimos sesenta años, el nazismo y el Holocausto han sido tema tabú en muchos alemanes.

Los ancianos porque, de algún modo, habían participado en el sistema nazi (obligados o convencidos, directa o indirectamente) y los que no colaboraron, al menos, lo conocieron y aceptaron.

La filósofa judía Hannah Arendt ofrece reflexiona sobre este aspecto en su libro Eichmann en Jerusalén.

Según multitud de datos de la escritora, los dirigentes del régimen coparon la mayor parte de los empleos públicos tras la caída de Hitler y llevaron vidas normales, incluso de éxito y reconocimiento, dejando atrás —sin asumirlo y sin pasar por juicio alguno— un cruento pasado.

Durante los actos de conmemoración de la fatídica noche celebrados ayer en Alemania, las reacciones han sido de los más diverso.

Actualmente, la sensibilidad respecto al tema judío podría intentar resumirse en tres actitudes: los que piden perdón, ya ancianos, porque fueron parte del sistema; los que, irremediablemente, sienten vergüenza y lo manifiestan, porque pertenecen al país que cometió el genocidio; y los que, a modo de reivindicación, tras años de remordimiento, perdón y vergüenza reconocida, explican que «ya está bien»», que piden perdón de forma sincera y evidente (gobierno, instituciones públicas, individuos así lo han demostrado), y que tienen que seguir sus vidas sin el estigma monstruoso que los relaciona con asesinato, frialdad, superioridad y muerte.

En este grupo se encuentra, T.F. un profesor del norte de Alemania, de cincuenta años, que explica el remordimiento sentido en su infancia respecto a crímenes que nunca cometió.

«Vine al mundo de padres que fueron niños durante el nazismo. Los mayores fueron adultos durante la guerra y el Tercer Reich. Eran gente humilde, campesinos, que solo trataban de sobrevivir. Ninguno era nazi. Muchos hombres de mi familia murieron como soldados en la guerra. La otra parte de mi familia aguantó como pudo.

Unos, por su origen medio judío, como supervivientes del Holocausto, y otros, como socialistas/comunistas, que también tenían que esconderse en aquellos años. Los niños recibimos muchísimas clases en la escuela sobre nuestro negro pasado. Aprendimos mucho, diariamente, sobre las atrocidades que cometimos.

Era casi un exceso de información para nosotros, los niños, que nos sentíamos muy vulnerables, débiles, sobre todo cuando viajábamos a otros países. Cuando llegué a otros lugares, sin embargo, encontré una perspectiva diferente de cómo los demás nos miran a los alemanes.

Hoy en día, estoy convencido de que no hay tantos países que hayan observado tan de cerca su propio pasado oscuro como nosotros. Desde la humildad y mi propio conocimiento de aquello, desde entonces hasta ahora, me siento orgulloso de cómo lo hemos gestionado».

Después, admite el profesor, su preocupación sobre los nuevos grupos antisemitas, de ideología nazi, formados en algunas ciudades alemanes. «Es incomprensible que esto esté ocurriendo», se escandaliza.

Pero el problema no habita solo en Alemania. Las encuestas más reciente arrojan datos escalofriantes sobre el aumento del rechazo judío en Europa, con Francia a la cabeza. También preocupa el auge de movimientos radicales, muy violentos, contra ellos y contra la inmigración en general, como se ha visto recientemente en Grecia o en Rusia, entre otros.

La precaria situación actual, con falta de recursos económicos y desesperanza generalizada, parece que no provoca generosidad con el extranjero. Se les vuelve a culpar de lo que sea. Como si aprender fuera imposible. Se cumplen setenta y cinco años de la vergüenza y Europa, después de tanto, no parece estar limpia de odio.

nuestras charlas nocturnas.

De la gloria a la ruina: el auge y declive del Imperio español bajo Carlos V y Felipe II…


Colón fue el artífice del descubrimiento del Nuevo Mundo, pero no habría podido enfrentarse a tal empresa sin la ayuda de los Reyes Católicos. En el cuadro, estos lo reciben a su regreso

Muy Interesante — La victoria de los Reyes Católicos en la guerra de sucesión, el final de la Reconquista y el descubrimiento del Nuevo Mundo proporcionaron seguridad a Castilla y Aragón e impulsaron su economía. En el año 1500, los comerciantes más perspicaces –entre ellos, los genoveses afincados en Sevilla– sospechaban que estaban asistiendo al despertar de un nuevo Imperio, el primero de la Edad Moderna.

Sólo dos graves errores pusieron un baldón en el reinado de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón: la expulsión de los judíos y el nombramiento del odiado fray Tomás de Torquemada al frente del Santo Oficio.

El auto de fe que tuvo lugar en 1480 en el Quemadero de Tablada, Sevilla, fue el primero que se celebró en España. A esa quema de herejes, brujas y blasfemos le siguieron otras ejecuciones públicas que mostraron el inmenso poder de la Inquisición durante el reinado de los Reyes Católicos.

Se calcula que en los quince años que estuvo Torquemada al frente del Santo Oficio fueron quemados en la hoguera entre 4.000 y 8.000 judíos conversos y un número algo menor de moriscos.

Isabel de Valois fue la tercera esposa de Felipe II y reina consorte de España. El matrimonio era fruto del Tratado de Cateau-Cambrésis, que estableció la paz entre España y Francia

– ¡Bienvenida, imprenta!

Lo paradójico es que aquellos aquelarres inquisitivos no pudieron frenar el florecimiento del Humanismo renacentista en la Península, uno de cuyos grandes representantes fue Antonio de Nebrija, que trasladó sus ideas gramaticales al castellano, lo que elevó esta lengua al mismo nivel que el latín tanto en el ámbito literario como en el político.

La invención de la imprenta facilitó la irrupción de libros en una sociedad en la que más del 80% de la población era analfabeta. El cronista de los Reyes Católicos, Hernando del Pulgar, triunfó con su obra Los claros varones de España, que retrata a figuras de renombre como Garcilaso de la Vega o el Marqués de Santillana.

Los cultivados leían a Jorge Manrique, autor que cobró fama por las Coplas a la muerte de su padre. El gran poeta murió en la batalla del río Albuera en 1479, defendiendo los derechos de Isabel la Católica frente a las pretensiones de Juana, hija de Enrique IV.

En 1493, los Reyes Católicos tomaron posesión de los condados pirenaicos de Rosellón y Cerdeña devueltos por Carlos VIII de Francia, lo que fue celebrado con grandes fiestas populares.

En aquellos años, la bulla y los saraos coexistían con el lado tenebroso de la vida. Los hombres del 1500 tenían plena conciencia de la precariedad de las cosas. Por entonces, Lutero era un joven de 17 años y la Cristiandad se mantenía todavía unida. Tres lustros más tarde, cuando Carlos V llegara al trono, Lutero iniciaría su pertinaz cruzada contra el Vaticano que iba a provocar sangrientas guerras religiosas.

la batalla de Lepanto

– El monarca más poderoso

A principios del siglo XVI, Sevilla comenzó a recibir enormes cantidades de mercancías procedentes de América, razón por la que en 1503 se fundó en las Atarazanas de la ciudad andaluza la Casa de Contratación, cuyo objetivo era fomentar y regular el comercio y la navegación con el Nuevo Mundo.

En aquellos días, mientras el Gran Capitán obtenía sonoras victorias en Italia, en Roma fallecía el controvertido papa Borgia, Alejandro VI, que fue sucedido por Pío III, cuya prematura muerte hizo que el pontificado pasara a Julio II, que pronto se convirtió en el paradigma de pontífice renacentista.

En 1504 falleció Isabel de Castilla, cuyo testamento disponía que su hija Juana la sucediera en el trono, lo que no pudo ser. La repentina muerte del marido de Juana, Felipe el Hermoso, la trastornó por completo, por lo que fue encerrada en Tordesillas. Su hijo Carlos (el futuro emperador Carlos V) fue declarado heredero, quedando como regente su abuelo, el rey Fernando de Aragón.

En 1519, el título de emperador del Sacro Imperio Romano Germánico fue disputado por varios candidatos, entre ellos, Francisco I de Francia y Enrique VIII de Inglaterra. Dispuesto a no perder la oportunidad de su vida, el joven Carlos recurrió a sus banqueros Welser y Fugger para obtener una gran suma de dinero con la que sobornar al elector palatino y al obispo de Maguncia, cuyos votos eran imprescindibles para lograr el título. Una vez al frente del Imperio, Carlos V se convirtió en el monarca más poderoso del momento.

En septiembre de 1517, los habitantes de Tazones (Asturias) divisaron en la línea del horizonte la llegada de una poderosa armada. Al principio cundió la alarma. ¿Serían franceses al ataque? Pronto se deshizo el malentendido. El que navegaba por la ría de Villaviciosa era el joven rey Carlos V, que fuertemente escoltado llegaba de Gante para visitar su nuevo reino.

Cervantes participó en la batalla de Lepanto

– Contra el protestantismo

Tres años después, el emperador instó a Lutero a abandonar su herejía en la dieta de Worms. Haciendo caso omiso a sus exigencias, el ideólogo del protestantismo promulgó su derecho a rechazar el poder que la Iglesia se atribuía en exclusiva de impartir la absolución y de conceder indulgencias para este mundo y para el otro.

Asimismo, el infatigable reformista cuestionó la autoridad del papa y la de los concilios y proclamó la libertad de los sacerdotes para no seguir las consignas de la Iglesia, que les obligaba al celibato y la castidad.

Los feroces ataques de Lutero al Vaticano y a la ortodoxia obligaron al papa León X a excomulgarlo en enero de 1521. Veinticinco años después, Lutero murió en Eisleben (Alemania). La desaparición del molesto reformista no disminuyó las preocupaciones que atormentaban a Carlos V, que no pudo impedir el definitivo asentamiento del protestantismo en el Viejo Continente.

Su consuelo fue la conquista de territorios en América gracias a Hernán Cortés, que derrotó a los aztecas en 1521. En décadas posteriores, otras expediciones fueron sumando dominios en Centroamérica y Perú, cuyos territorios y habitantes pasaron a la soberanía del emperador.

Seis años antes de que Carlos V desembarcara en Tazones, un dominico llamado fray Antonio de Montesinos denunció el brutal trato que recibían los indígenas por parte de los conquistadores. Su prédica influyó en un joven sacerdote llamado Bartolomé de las Casas, que al cabo de los años se convertiría en un infatigable defensor de la causa indígena.

Su campaña fue tan persuasiva que obligó a Carlos V a ordenar que todos los planes de conquista en el Nuevo Mundo se suspendieran hasta que una junta de teólogos se hubiera pronunciado sobre las cuestiones morales implícitas. La legislación que surgió de aquella campaña constituye un testimonio del compromiso de la Corona por garantizar justicia a sus súbditos indígenas, una medida política que es difícil de encontrar en otros imperios coloniales.

Pese al crecimiento que experimentaban sus dominios en el Nuevo Mundo, el emperador se enfrentó a muchos quebraderos de cabeza. Entre ellos, las incursiones de los turcos en Europa, sus continuos encontronazos con el papado, las revueltas en los Países Bajos y Alemania y las guerras que emprendió contra el rey francés Francisco I, que dejaron exhaustas las arcas del Imperio, especialmente las de sus reinos de España.

Todas esas preocupaciones y su mala conciencia por mantener a su madre en su encierro de Tordesillas minaron su delicada salud. En 1556, Carlos V se sentía viejo y con la salud quebrada. Sin fuerzas para seguir luchando, el emperador abdicó de sus cargos el 25 de octubre de ese año en el palacio de Coudenberg de Bruselas.

A su hijo Felipe le cedió los reinos de España, de los Países Bajos y de las Indias. A su hermano Fernando le entregó la corona imperial. Meses después, el monarca abandonó Bruselas para instalarse en Extremadura, muriendo en Yuste el 21 de septiembre de 1558.

Su hijo Felipe II fue plenamente un rey español. Durante su reinado, sus ejércitos, al mando del duque de Alba, se enfrentaron a los franceses en Italia y en Flandes. Vencieron en la batalla de San Quintín obligando al rey de Francia, Enrique II, a firmar la Paz de Cateau-Cambrésis, que sellaba el acuerdo matrimonial de su hija mayor, Isabel de Valois, con Felipe II y confirmaba la hegemonía española en Europa.

La batalla de San Quintín fue crucial para el Imperio español

– Realidad y mito de la leyenda negra

El 9 de junio de 1559 se celebró el enlace por poderes en París y la boda formal tuvo lugar el 29 de enero del año siguiente en el palacio del Infantado de Guadalajara. A punto de cumplir los catorce años, la reina fue un soplo de aire fresco en la corte española.

Su supuesta historia de amor con el hijo de Felipe II, don Carlos, y la muerte de éste a manos de su padre fue el argumento principal de la Leyenda Negra contra el monarca español, orquestada por Guillermo de Orange-Nassau en su famosa Apología.

El autor del libelo transformó la mutua amistad y simpatía que sentían Isabel y Carlos en una ardiente relación amorosa. El texto sugería que Felipe II había ordenado el envenenamiento de Isabel para poder casarse con Ana de Austria. Lo cierto fue que Felipe II designó al duque de Alba como gobernador de los Países Bajos, lo que supuso un gran agravio a su hijo Carlos, que deseaba fervientemente ese cargo.

Tras varios intentos de suicidio, el príncipe cayó enfermo y murió meses después. Isabel, que nunca comprendió la severidad de su marido con su propio hijo, falleció en mayo de 1568. Fue entonces cuando los enemigos de Felipe II lanzaron el rumor de que él había estado detrás del envenenamiento de su mujer.

Aquel suceso iba a alimentar la Leyenda Negra que acompañaría a la Corona española a partir de entonces. A lo largo del siglo XVII se produjo la llegada de ingleses, franceses, holandeses y daneses a América, dando lugar a los territorios ultramarinos de Canadá, de Estados Unidos y de otras regiones caribeñas en manos francesas.

Esa presión internacional obligó a España a desarrollar una nueva estrategia para transportar con mayor seguridad los metales preciosos a la Península. En 1564 se pusieron en marcha dos flotas, la armada de la Nueva España y la de los Galeones, que funcionaron casi todo el siglo XVII.

– La ruina de las guerras

El objetivo era formar convoyes de guerra para evitar que los mercantes cayeran en manos de corsarios o piratas. Uno de los enclaves estratégicos del régimen de flotas era el puerto de Veracruz, donde recalaban los navíos de la Armada de Nueva España. Desde allí se transportaba la mercancía hacia el interior de México y luego hacia Acapulco, donde se coordinaba el comercio con Filipinas.

Con el paso de los años, a Felipe II le ocurrió lo mismo que a su padre. El esfuerzo bélico en Flandes y en el Mediterráneo contra los otomanos arruinó a la Corona, que en varias ocasiones se declaró en bancarrota: la primera en 1557, la segunda en 1575 y la tercera en 1596. Todo el oro y la plata que llegaban de las Indias fueron a parar a los banqueros que financiaron las guerras de Carlos V y Felipe II.

El pueblo nunca disfrutó de aquellas riquezas, parte de las cuales fueron a manos de la Iglesia, que estaba exenta del pago de impuestos, y a los nobles españoles que comerciaban con América. Mientras los Tercios de Flandes luchaban en Holanda, en la península Ibérica comenzó la guerra de las Alpujarras en 1568.

Cerca de trescientos mil moriscos se sublevaron en Granada, amenazando los territorios andaluces. Juan de Austria, hermanastro del monarca, dirigió los sangrientos combates durante dos largos años hasta que logró reprimir la revuelta. Felipe II ordenó que los moriscos fueran dispersados por Andalucía, Castilla, Levante y Aragón.

En 1569, la Corona ordenó apresar a un joven llamado Miguel de Cervantes por haber herido a un alarife real, Antonio de Segura, en una reyerta callejera. Dispuesto a no cumplir la pena, que incluía la mutilación de una mano e ingresar después en prisión, Cervantes dejó España para buscar refugio en Italia.

Dos años después, el escritor participó en la batalla de Lepanto, en la que la flota de la Santa Liga derrotó a la otomana, y posteriormente fue capturado y encerrado en Argel, donde permaneció preso cinco larguísimos años hasta que su familia y los monjes trinitarios lograron su liberación en 1580.

Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando

– El imperio donde no se ponía el sol

A sus noventa y siete años, Tiziano aceptó realizar un lienzo que homenajeara la gran victoria que había obtenido Felipe II en Lepanto. El lienzo, que se puede admirar en el Museo del Prado, muestra al impulsor del Monasterio de El Escorial luciendo su armadura, con espada al cinto y alzando a su hijo al cielo para que reciba a un ángel que desciende de las alturas con una palma de victoria.

Junto al monarca español aparece un turco encadenado que se encuentra postrado en el suelo, con las manos atadas a la espalda y con su turbante caído, en señal de derrota.

Aunque los reinos hispanos eran conscientes del durísimo enfrentamiento que mantenían los ejércitos de Felipe II en Flandes, la mayoría de ellos apenas tenían noticias exactas de las cruentas batallas que se estaban produciendo en Francia.

El gran defensor de la ortodoxia de la Iglesia no estaba dispuesto a permitir que la Reforma luterana se expandiera por Europa y pusiera en el trono francés a un monarca protestante. La lucha encarnizada en tierras de Flandes recrudeció el conflicto religioso en Francia.

El esfuerzo bélico arruinó a la Corona española sin reportar grandes avances en el campo de batalla. Pero aquellos momentos de incertidumbre económica parecieron desvanecerse con la muerte del rey Sebastián de Portugal en la batalla de Alcazarquivir en Marruecos (1578). Al no tener herederos directos, la Corona pasó a Felipe II en 1580, que añadió los extensos territorios portugueses a las posesiones que ya tenía en América.

Fue en aquel momento cuando se acuñó la famosa frase: “En el Imperio español nunca se pone el Sol”. En 1584 finalizó la construcción del Monasterio de El Escorial, que a partir de entonces se convirtió en el lugar desde el que Felipe II controló sus vastas posesiones.

En recuerdo de la batalla de San Quintín, librada el 10 de agosto de 1557, festividad de San Lorenzo, el monarca ordenó edificar la planta del monasterio en forma de parrilla para simbolizar el martirio del santo. Fue ideado por el propio monarca español y por sus arquitectos Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera, entre otros.

– Abatido por la derrota

El creciente poder de Felipe II, que desde 1580 también reinaba en Portugal, despertó el temor de Inglaterra y de su reina Isabel I, que decidió atacar a la Corona española no sólo en Flandes, apoyando a los rebeldes protestantes, sino también en los mares, asaltando los galeones que venían de América cargados de riquezas.

El rey español reaccionó ordenando la puesta en marcha de una gran flota para invadir la isla y destronar a la reina Isabel, pero una terrible tormenta arruinó sus planes. El desastre de la Armada Invencible (1588) sumió a Felipe II en un total abatimiento y recogimiento.

Las enormes cantidades de oro y plata que llegaban de ultramar no fueron suficientes para evitar una nueva quiebra de la Hacienda Real. Felipe II falleció en 1598 dejando un gran Imperio y una España que sentía orgullo por sus gestas militares y por la brillantez de sus artistas. Pero el creador del Monasterio de El Escorial también dejó como herencia un país arruinado, cuyos habitantes vivían en la más profunda de las miserias.

nuestras charlas nocturnas.

Espejo, espejito: los oscuros secretos de la cosmética renacentista…


‘La Venus del espejo’, de Tiziano.

The Objective(G.Urrero) — Se dice a veces que la belleza es completamente superficial. Tal vez. Pero, al menos, no es tan superficial como el pensamiento. Para mí, la belleza es la maravilla de las maravillas. Las personas superficiales son las únicas que no juzgan por las apariencias. El verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo que no se ve».

Esta paradoja de Oscar Wilde podrían encabezar las páginas de Cómo ser una mujer del Renacimiento. Ignoro si la autora, Jill Burke, profesora en la Universidad de Edimburgo, pensó en el escritor irlandés a la hora de comenzar este ensayo.

Sin embargo, el paralelismo entre ambos es claro: la idea de que una hermosa apariencia puede ser el síntoma de algo mucho más profundo ‒substancial para el creador de El retrato de Dorian Gray‒ sobrevuela toda la investigación de Burke.

Cómo ser una mujer del Renacimiento analiza el impacto del arquetipo de belleza en la vida femenina durante una época obsesionada por las apariencias. De ahí que el libro admita una lectura ligera cuando nos habla de ornamentos y cosméticos ‒causa de más de un envenenamiento en el siglo XVI‒ y otra más profunda cuando Burke describe las consecuencias sociales de esos cánones de perfección.

Uno de los aspectos más evidentes que consigna el ensayo de Jill Burke es el impacto de los valores dominantes en la moda renacentista. A la luz de la filosofía de Marsilio Ficino, un pensador protegido de Cosme de Médicis, se explica con mayor claridad este fenómeno: «No podemos ver el alma, no podemos ver su belleza ‒nos dice‒, pero podemos ver el cuerpo, que es nube y sombra del alma».

‘Mujer en su tocador’, de Giovanni Bellini

– El extraño caso de los cosméticos venenosos

Como todas las cosas que alcanzan valor en la vida, ser bella también tenía un coste. La mujer renacentista dedicaba horas a conseguir un rostro de porcelana, mejillas incandescentes y una cascada rubia que se derramara sobre su espalda. En la práctica, reflejar la «nube y sombra del alma» implicaba todo tipo de sacrificios. Incluso depilarse con potingues de cal viva y arsénico.

Al convertir sus cuerpos en objeto de culto, cualquier remedio era bueno si les permitía conservar la gracia juvenil. Para mostrarse fecundas y disponibles, las mujeres adquirían ingredientes que hoy nos parecen repulsivos, como el excremento de gato, o simplemente letales, como las soluciones de plomo, amianto o mercurio.

¿Y qué decir de las mezclas decolorantes para tener el cabello de color trigo? Si el estereotipo más generalizado era el de una mujer lozana y pálida, estaba claro que esa idealización de la feminidad daba ventaja a las rubias. Sobre todo, cuando parecían pintadas por Botticelli.

‘Venus y Marte’ (detalle), de Sandro Botticelli.

Como ven, ser una influencer renacentista equivalía a convertirse en algo parecido a un cuadro viviente. Solo unas pocas se tomaban aquello de manera más desahogada. En especial, las damas de la aristocracia que, gracias a una educación refinada, podían permitirse el lujo de ser rebeldes.

Con todo, la duda persiste. ¿Empleaban cosméticos dañinos por una cuestión de vanidad e ignorancia? La respuesta es: evidentemente, no. «Se suele presuponer que las mujeres empleaban ingredientes venenosos sin saber que eran tóxicos ‒escribe Burke‒.

Sin embargo, es un tópico misógino que ha circulado desde la época clásica y fue repetido en el Renacimiento, incluso por médicos que intentaban vender sus recopilaciones de recetas cosméticas y en libros populares dirigidos a suprimir las libertades de las mujeres. Las mujeres renacentistas sabían que algunos de los ingredientes de los cosméticos eran venenosos pero los usaban igualmente».

Ese fue, sin ir más lejos, el caso de Prudenzia da Trani, casada contra su voluntad, siendo aún muy joven, con un rico comerciante florentino. El tipo era mucho mayor que ella y la historia acabó mal. Como aclara Burke, Prudenzia «no fue la única que usó el maquillaje como un método letal para huir del matrimonio».

Dar por sentado que ser glamurosa era un asunto arriesgado nos hace olvidar un detalle importante, y es que muchos de estos compuestos podían ser efectivos. En más de un caso, no solo carecían de contraindicaciones, sino que aportaban vitamina E y antioxidantes. «Estas recetas ‒aclara Burke‒ demuestran la impresionante variedad de conocimientos científicos prácticos que poseían muchas mujeres de la época, aquellas primeras químicas y botánicas desconocidas».

‘Amor sacro y amor profano’, de Tiziano

– Objetivo: parecerse a Venus

Jill Burke también es sensible a las dinámicas de poder que motivaban estas prácticas. ¿Cómo conseguir la dosis de encanto necesaria para que no pudieran quitarte los ojos de encima? ¿De qué modo acercar la cara al espejo y ver un rostro misterioso y virginal?

Hay toda una generación de mujeres que lo descubrió leyendo un superventas: el tratado Gli ornamenti delle donne (1652), obra del médico veneciano Giovanni Marinello.

En sus páginas, la autora descubre que las mujeres del Renacimiento ya se preocupaban por cuestiones como el sobrepeso o las estrías posparto. Por el lado negativo, también ve en la obra de Marinello una «maquinaria de autoinsatisfacción». Del mismo modo que ahora Instagram invita a realizar todo tipo de malabarismos para parecerse una gran modelo, este libro también proponía una meta imposible: «conseguir los físicos ideales» descritos por «poetas antiguos y modernos».

El carácter único del texto de Marinello «no reside solo en que su tamaño no tenga precedentes» -incluye más de 1.400 recetas para embellecer el rostro, el cabello y el cuerpo-, sino en que propone «descripciones del cuerpo perfecto, parte por parte, para que las lectoras lo imitasen».

De un modo sibilino, ese modelo estético, exclusivo de las venus y las madonas, era tan inigualable que los consejos del veneciano acababan provocando un trauma. Para las lectoras, sus cuerpos no eran otra cosa que proyectos inacabados que debían someterse a un continuo y laborioso reajuste.

En busca de la belleza interior

«He procurado en todo momento ‒dice Burke en su obra‒ tener en cuenta el contexto intelectual, social y político de la época, aunque, inevitablemente, me he sentido atraída por lo que más conecta con las preocupaciones actuales. La historia no solo ocurre en el pasado».

De ahí que la historiadora explique los patrones de la hermosura renacentista con guiños a un puñado de protofeministas. Entre ellas, Lucrezia Marinella, autora de un libro opuesto al de Marinello, La nobilità et l’eccellenza delle donne co’diffetti et mancamenti de gli huomini (1591).

El contraste entre unas normas tan rígidas como las de Marinello y la insumisión de Marinella resulta aleccionador. Fueron humanistas como ella las que, sin discutir el papel de hijas virtuosas y esposas honestas -algo impensable en el siglo XVI-, defendieron que una mujer independiente y bien formada podía equipararse al hombre en intelecto, sabiduría y capacidad creadora.

‘La dama del armiño’, de Leonardo da Vinci.

En este punto, conviene tener presente lo que señaló la historiadora estadounidense Joan Kelly en su ensayo Did women have a Renaissance? (1977): a pesar de los avances culturales y económicos de la Italia renacentista, las mujeres fueron moldeadas como objetos estéticos, y salvo excepciones, acabaron encarnando los clichés que ya habían sublimado los viejos poemas de amor cortés.

El debate que generó Kelly en los setenta llega a nuestros días. De momento, toman ventaja los que reivindican a una serie de mujeres sabias, ignoradas en las crónicas, pero fundamentales para enfocar bajo una óptica nueva la historia de ese periodo.

En uno de los capítulos de la Historia de la belleza a cargo de Umberto Eco (Lumen, 2004), el escritor Girolamo de Michele destaca que el Renacimiento «es un periodo de iniciativa y actividad para la mujer, que en la vida de la corte dicta las leyes de la moda y se adapta al boato imperante, pero que no descuida el cuidado de la mente, participa activamente en las bellas artes y tiene habilidades discursivas, filosóficas y dialécticas».

La historiadora Vicenta María Márquez de la Plata y Ferrándiz traslada este argumento a España en Mujeres renacentistas en la Corte de Isabel la Católica (Castalia, 2005), un formidable ensayo protagonizado por damas que promovieron las artes, cultivaron el conocimiento y alcanzaron posiciones de poder y autoridad. Aquí destacan seis figuras: Beatriz de Bobadilla, camarera mayor y consejera de Estado, Beatriz Galindo la Latina, la académica Lucía de MedranoBeatriz de Silva y Meneses, fundadora de las religiosas concepcionistas, la reina Catalina de Aragón y la líder de los comuneros, María Pacheco.

Burke apunta en la misma dirección. «Aunque la inmensa mayoría de las mujeres del Renacimiento crecieron sometidas a restricciones sociales y legales -escribe-, la moda del siglo XVI de educar a las niñas nos permite hacernos una idea, gracias a las obras de Moderata Fonte y otras destacadas escritoras de la época, de lo que podían lograr cuando se apoyaba su aprendizaje».

Aunque este fue un movimiento limitado en su impacto social y en su duración -nos dice-, la Italia septentrional y otros puntos de Europa fueron la cuna del pensamiento a favor de la igualdad entre hombres y mujeres en el siglo XVI. «Los padres, los tíos y otros tutores comenzaron a invertir en la educación de sus hijas; y las madres y las tías instruidas comenzaron a animar a las niñas de su familia a recibir también una educación». El buen desenlace de esa historia, felizmente, ya lo conocemos.

nuestras charlas nocturnas.

Un estudio revela lo que escondía en su interior una momia de gato egipcia…


A la izquierda, momia de gato a la cual se le ha realizado una tomodensitometría y a la derecha, el resultado final. 

National Geographic(J.M.Sadurni) — Gracias a un innovador proyecto de realidad virtual, el Museo de Bellas Artes de Rennes, en Francia, ha revelado un fascinante descubrimiento acerca del contenido de una antigua momia egipcia que, aparentemente, guardaba los restos de un gato. 

Esta momia forma parte de la extensa colección egiptológica que posee el Museo de Bellas Artes de Rennes, cuyo origen se ha de buscar en un antiguo gabinete de curiosidades del siglo XVIII. La supuesta momia de gato fue depositada en la institución por el Museo del Louvre en 1923, con el objetivo de proporcionar al espectador una imagen didáctica de este aspecto de la civilización faraónica.

Pero en 2017, con el avance de las nuevas tecnologías, miembros del museo impulsaron un nuevo proyecto de realidad virtual y contactaron con un equipo de expertos para crear imágenes en 3D de dos de sus piezas: una estatuilla mesoamericana y la momia del gato.  

Momia de gato del Museo de Bellas Artes de Rennes que ha sido objeto de un escaneo en 3D.

– ¿Es auténtica?

Así, lo que empezó siendo una colaboración interdisciplinar en la que participaron arqueólogos, informáticos y especialistas en realidad virtual de la Universidad de Rennes 1 y del Instituto de Investigación en Informática y Sistemas Aleatorios (IRISA), acabó convirtiéndose en un proyecto que sorprendería a todos sus integrantes.

El primer paso fue realizar una impresión en 3D transparente de la momia mediante una tomo-densitometría (una técnica no invasiva que utiliza la radiación ionizante para generar imágenes detalladas). 

Fue entonces cuando llegó la sorpresa: se descubrió que la «momia» de gato contenía los restos de tres ejemplares distintos, aunque es imposible precisar si se trata de restos de gato doméstico, de gato salvaje o tal vez de un pequeño felino. Aunque lo que más llamó la atención de los investigadores es que el cráneo del supuesto gato había sido sustituido por un ovillo de hilo.

Este hallazgo plantea muchos interrogantes acerca de la autenticidad de algunas momias animales egipcias, principalmente las que tenían una función votiva, ya que muchas de ellas o estaban vacías o se habían mezclado restos orgánicos variados con otros elementos.  

Impresión digital de la momia de gato hecha en 3D transparente con mezcla de resinas.

– Un proyecto inmersivo

Tras el éxito rotundo del proyecto, los expertos del museo decidieron ir más allá y junto con sus colaboradores desarrollaron una aplicación de realidad virtual que permitirá a todos los visitantes explorar el interior de la momia y comprender mejor el proceso científico que sigue un arqueólogo.

«El secreto de Bastet», que es como se ha bautizado a esta nueva aplicación y que debe su nombre a la diosa gata egipcia, sumergirá al visitante hasta un laboratorio arqueológico en el que podrá realizar radiografías y tomo-densitometrías para examinar los huesos y otros componentes del interior de la momia, como si de un arqueólogo se tratara.

A pesar de sus reservas iniciales con la realidad virtual, el director del Museo de Bellas Artes de Rennes, Jean-Roch Bouiller, no ha podido contener su entusiasmo tras comprobar el éxito del proyecto, y ha destacado la importancia educativa de la aplicación ya que «proporcionará una experiencia inmersiva que permitirá a los visitantes comprender mejor el trabajo de los arqueólogos así como la importancia de las tecnologías no invasivas en el estudio de objetos antiguos».

nuestras charlas nocturnas.

¿Puede fingir empatía una inteligencia artificial?…


Muy Interesante(S.Romero) — La empatía es una emoción compleja y multifacética donde cuentan componentes tanto cognitivos como emocionales. Es necesaria la capacidad de comprender la perspectiva o el estado mental de otra persona o incluso sentir lo que siente otra persona (que se conoce como empatía emocional).

Es una característica inherentemente humana dentro de unos procesos cerebrales que nos permiten “reflejar” emociones de los demás. Ahora bien, ¿será capaz una inteligencia artificial de fingir esta capacidad tan humana?

– Conectando genuinamente

Sabemos que los asistentes virtuales como Siri y Alexa, así como los chatbots de servicio al cliente, incluido el popular ChatGPT como modelo de lenguaje grande, están diseñados para reconocer palabras clave y señales emocionales y ofrecernos una respuesta adecuada ante nuestra pregunta o solicitud. Pero, ¿alcanzan a poder emular la empatía que puede sentir una persona?

Un equipo de científicos informáticos de la Universidad de Cornell, Olin College y la Universidad de Stanford llevó a cabo una investigación sobre agentes conversacionales como Siri para ver de qué manera mostraban empatía. Recordemos que la mayoría de los agentes conversacionales funciona con grandes modelos de lenguaje, lo que significa que poseen o barajan mucha información.

– Es una ilusión de empatía

De la misma forma, una máquina no siente emociones -al menos, por el momento-; procesa datos y ejecuta respuestas preprogramadas. Esta limitación es crucial en contextos que requieren una profunda comprensión emocional y conexión humana, como la terapia o los cuidados al final de la vida.

Es decir, las inteligencias artificiales de modelos de lenguaje grande como ChatGPT o Llama, pueden responder a consultas en función de su formación, pero son incapaces de profundizar más allá, según los expertos. En suma, los LLM recibieron altas calificaciones en reacciones emocionales, pero obtuvieron calificaciones bajas en interpretaciones y profundizaciones sobre los temas.

– Fracasos históricos

Ha habido ejemplos muy llamativos en este caso, como el caso de Tay y Zo, ambos de Microsoft. Tay se creó utilizando algoritmos avanzados de procesamiento del lenguaje natural (NLP) y aprendizaje automático (ML), lo que le permitía imitar patrones de conversación humanos.

Fue presentado en 2016 y la idea era que interactuara grácilmente con los usuarios de Twitter. Lo que sucedió fue inesperado y catastrófico: a las pocas horas de publicarse, Tay comenzó a publicar tuits racistas, sexistas y ofensivos gracias a que algunos usuarios explotaron con malos ardides los algoritmos de aprendizaje de Tay y bombardearan el chatbot con contenido incendiario. El resultado fue que Tay acabó desactivado apenas 16 horas después de su lanzamiento.

A Tay le sucedió Zo, también de Microsoft. Para que no ocurriera lo de su anterior chatbot, la compañía implementó medidas de seguridad mejoradas, siendo programado para evitar temas controvertidos y sensibles en aras de una interacción segura y positiva para todos.

Sin embargo, tantas restricciones llevaron a un mal funcionamiento del bot al ofrecer respuestas demasiado condicionadas e incluso ignorando las aportaciones de usuarios que trataban temas un poco delicados. El resultado es que el bot parecía completamente frío e incluso frívolo hacia las minorías o comunidades marginadas.

Ambos ejemplos del pasado ilustran las complejidades y desafíos del desarrollo de chatbots de IA empáticos y el estudio más reciente un golpe de realidad de que imitar a un humano no es tan sencillo ni exento de complicaciones.

nuestras charlas nocturnas.