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Qué es el autocontrol emocional y cómo puedo desarrollarlo…


Qué es el autocontrol emocional y cómo puedo desarrollarlo

La mente es maravillosa(S.L.Capeluto) — Tener autocontrol emocional no es reprimir nuestras emociones o negar su existencia. En realidad, esta habilidad se enfoca en las reacciones emocionales y no en las emociones en sí. No se trata de evitar el enojo, la tristeza o la frustración, sino de cómo elegimos responder cuando los experimentamos.

Te invitamos a profundizar más en este tema, de manera que comprendas y gestiones de la mejor forma posible lo que sientes en determinados momentos.

– ¿En qué consiste el autocontrol emocional?

Autocontrolar las emociones consiste en la capacidad de manejar las reacciones emocionales, resistir a los impulsos y tomar decisiones conscientes en situaciones desafiantes. Se integra en el proceso más amplio de la regulación emocional, que incluye también el reconocimiento, la comprensión y la gestión de lo que sentimos.

El psicólogo Daniel Goleman considera esta habilidad como uno de los elementos básicos de la inteligencia emocional. Él explica que esta destreza nos permite atender momentos críticos de modo eficaz y resolver conflictos de forma constructiva, lo que contribuye al bienestar en todos los ámbitos.

– Técnicas de autocontrol emocional

Nuestra vida diaria está repleta de situaciones que nos desafían en el campo emocional. Desde tener que lidiar con el tráfico hasta resolver discusiones de pareja, manejar el estrés en el trabajo o luchar con jefes difíciles, las pruebas emocionales son constantes.

Dado que controlar los estímulos externos por completo no es una opción posible, es mejor concentrarnos en la capacidad para responder a estas circunstancias de la mejor manera. Veamos algunas estrategias de autocontrol emocional, junto con ejemplos de cómo aplicarlas.

1. Distanciamiento emocional

¿Alguna vez observaste tus emociones desde afuera? Esta técnica se utiliza en enfoques como la terapia cognitivo conductual (TCC); supone separarnos temporal y estratégicamente de lo que sentimos. Esto nos permite contemplar nuestras emociones desde una perspectiva más neutral y equilibrada, sin la necesidad de reaccionar de inmediato.

.Ejemplo

Imagina que recibes un correo electrónico desagradable de tu jefe criticando tu trabajo. En lugar de responder automáticamente con enojo y frustración, te das un momento para observar tus emociones. Atiendes a tu cuerpo tensionado y oyes tus pensamientos cargados de ira. Luego, permites que la emoción alcance su punto máximo y comience a bajar poco a poco, es lo que se conoce como la curva de las emociones. Ahora sí; reflexiona y evalúa la forma adecuada de responder.

AUTOCONTROL EMOCIONAL: 10 Ejercicios y Técnicas con Ejemplos

2. Autoinstrucciones

Aplicar esta técnica sería como jugar «Simón dice» contigo mismo/a.

 Consta de darte instrucciones específicas para controlar tus respuestas emocionales. 

Ahora bien, en este caso resulta muy útil identificar con anterioridad, frases o pensamientos que te ayuden a mantener la calma y a tomar decisiones conscientes en momentos críticos.

.Ejemplo

Estás en casa y tus hijos empiezan a pelear entre ellos. Te sientes abrumado/a  y a punto de perder la paciencia.

En vez de actuar de forma reactiva, te repites frases como «respira hondo» o «aborda la situación con calma».

Esto contribuye a recuperar la tranquilidad y a proponerles a los chicos resolver el problema de manera pacífica.

3. Métodos de manejo de estrés

Cuando nos encontramos bajo presión, es esencial contar con herramientas para manejar nuestro nivel de estrés y aplicar autocontrol emocional. Entre los métodos más efectivos se encuentran las técnicas de respiración, el mindfulness, el ejercicio físico y la relajación muscular progresiva. Son prácticas que nos ayudan a enfrentar situaciones estresantes con mayor claridad mental.

.Ejemplo

Visualiza este escenario: estás a punto de dar una presentación ante una audiencia y sientes mucho nerviosismo y ansiedad. En lugar de dejarte llevar por ese caos interno, decides tomarte unos minutos para respirar profundo y relajar tus músculos. Así, disminuyes la inquietud y abordas la situación con más tranquilidad y confianza.

4. Aceptación radical

La aceptación radical es una técnica fundamental de la terapia dialéctica conductual (DBT); consiste en aceptar la realidad tal y como es. Incluso si es dolorosa, incómoda o injusta. Antes de luchar o intentar cambiar lo que sentimos, nos permitimos sentir nuestras emociones, reconociendo que son parte natural de la experiencia humana.

.Ejemplo

Viajas a Punta Cana para disfrutar de la playa, pero te enteras de que se pronostican lluvias torrenciales para los próximos días. Te invade una oleada de frustración y decepción. Aquí entra en juego la aceptación en dos direcciones: primero, aceptas que no puedes controlar el clima y decides adaptarte; segundo, comprendes que sentir frustración tiene sentido y está bien. Esta actitud facilita disfrutar del descanso a pesar de la lluvia.

– ¿Cuáles son las consecuencias de la falta de autocontrol emocional?

4 técnicas de autocontrol-Cómo controlar las emociones 🥇

Hay que reconocerlo: muchos de los problemas que enfrentamos tienen su origen en la incapacidad de controlar nuestras respuestas emocionales.

Cuando permitimos que las emociones dicten nuestras acciones, como si fuéramos marionetas, es más probable que nos involucremos en conflictos o discusiones que luego lamentamos.

Así, una de las consecuencias más relevantes de la falta de autocontrol de las emociones se refleja en la toma de decisiones. 

Si nos dejamos llevar por la intensidad de la ira, el miedo o la tristeza, es posible que actuemos guiados por los sentimientos, sin reflexión alguna; en lugar de pensar en los efectos a largo plazo.

– ¿Siempre es posible controlar las propias emociones?

Es importante saber que tener un control total de nuestras emociones es imposible. Después de todo, somos seres humanos y la imperfección es parte de nuestra naturaleza.

Siempre habrá momentos en los que las emociones nos superen y, en algunos casos, nos lleven a decir comentarios hirientes a las personas que amamos o a tomar decisiones de las que podríamos arrepentirnos.

La vida está llena de situaciones imprevistas y desafiantes que provocan respuestas emocionales intensas e impulsivas. El verdadero desafío está en regular, en la medida de lo posible, la forma en la que respondemos a lo que nos sucede.

– Practica a diario esta habilidad

Así como el autocontrol absoluto es una ilusión, aprender a gestionar nuestras emociones de la noche a la mañana también lo es. No se trata de algo que se logre de una vez y para siempre.

Basta con comprometerse en un proceso de autoexploración y desarrollo personal. Practicando estas estrategias empezarás a notar cambios positivos en la forma en la que gestionas tus emociones y te vinculas con los demás.

nuestras charlas nocturnas.

La (verdadera) conquista del Polo Norte en catorce expediciones…


"The Sea of Ice" por Caspar David Friedrich (1823-4), inspirado por la expedición de Parry en 1819–1820.
The Sea of Ice por Caspar David Friedrich (1824), inspirado por el relato de la expedición de Parry en 1819–1820.

 En 1845, dos navíos rompehielos de la Marina Británica, el Erebus y el Terror, parten de Inglaterra con el encargo real de alcanzar el Polo Norte. Van tirados por poderosos motores de vapor y acumulan provisiones para siete años. Sir John Franklin capitanea la expedición de más de cien hombres. Ni él, si sus barcos, ni su tripulación volverán a ser vistos jamás. 

* * *

JotDown(K.Llaneras) — A mediados del XIX, nuestro planeta estaba aún por explorar, pero entre todos los lugares ignotos destacaba el Polo Norte. El punto más septentrional del planeta atraía a los hombres más que a las agujas magnetizadas. Una región helada, inaccesible, despoblada, sin vegetación, sin caza, sin refugios, un lugar vacío de todo. Un lugar donde la vida se antojaba imposible. Un lugar desconocido, misterioso, oculto siempre a los ojos de los hombres. Ser el primero en alcanzarlo garantizaba la fama y la eternidad, y por eso la conquista del polo se convirtió en una obsesión.

Además, viajar al ártico tenía otro atractivo: ofrecía la posibilidad de encontrar lo extraordinario. En las mente de los exploradores estaban los relatos de Julio Verne sobre un volcán islandés que daba acceso al mesozoico centro de la Tierra; o las charlatanerías de Symmes, decoradas por Edgar Allan Poe, que demostraba con sus sofisticados cálculos cómo en el polo se abrían siete mundos interiores, de aire enrarecido, pero habitables.

Hasta Charles Derennes acabó escribiendo sobre El pueblo del Polo, una próspera civilización de reptiles inteligentes que vivían ocultos en el ártico. Todas estas historias se sabían fantásticas, pero mientras nadie fuese hasta allí, había una posibilidad no nula de que el polo estuviese, efectivamente, habitado por reptiles educados.

Así las cosas, fue una doble búsqueda de la celebridad y lo extraordinario lo que nos llevó al Polo Norte. Una carrera enloquecida e infernal, que provocó naufragios,  fraudes, asesinatos, suicidios y hasta episodios de canibalismo. Este texto es un breve relato de aquella carrera, que como todas las empresas de su clase, contiene trazas de lo mejor y lo peor de los hombres.

* * * 

1. Atisbos de un mar polar abierto (1852). El comandante E. Inglefield acude al rescate de Franklin. Descubre el estrecho de Smith: una paso navegable en dirección al norte; su incursión induce a otros a pensar que es posible navegar hasta un teórico mar polar abierto, y desde ahí al mismo polo. 

2. La burbuja del mar polar (1853-1854). Al año siguiente, E. Kane comanda una expedición estadounidense que remonta el estrecho con el propósito de alcanzar el polo. Las cosas se tuercen. Kane sobrevive a un motín, a la pérdida de su barco y a un peligroso viaje de vuelta en bote. Regresa a Nueva York y es recibido con honores. Recorre el país dando conferencias, populariza el mito ártico y anuncia que ha encontrado una extensión de agua libre de hielo.

Aquella promesa de un polo norte navegable impulsa la exploración ártica. Un polo navegable implica una ruta comercial entre Europa y los Estados Unidos, algo que garantiza réditos económicos y estratégicos. Aquella vaga promesa podía financiar un sinfín de expediciones árticas, de ahí que los exploradores obsesionados con alcanzar el polo tuviesen todos los incentivos para hinchar la burbuja del mar polar. Pero aquel mar no existe.

El ártico es una región de hielos perpetuos, flotando siempre a la deriva. Para confirmarlo fueron necesarios muchos años, muchos barcos y muchas vidas humanas.

El Advance atrapado por el hielo. Expedición de E. Kane (1856).
El Advance atrapado por el hielo, aún muy lejos del polo. Expedición de E. Kane (1856).

3. Mil kilómetros a la deriva (1869-1870). En 1869, dos embarcaciones alemanas se dirigen hacia el polo. Unos pocos tripulantes del Germania, provistos de trineos, exploran la costa y llegan a los 77° 01′ norte. Mientras tanto, el Hansa es aplastado y su tripulación navega a la deriva en un témpano de hielo hacia el sur. Recorre novecientos kilómetros antes de que las corrientes les devuelvan a un lugar seguro.

4. Un Asesinato y un naufragio (1871-1873). La expedición de Hall, a bordo del Polaris, llega a través del estrecho de Smith hasta un nuevo punto más septentrional, 82° 11′. Tras su muerte —quizá su asesinato— la expedición se desintegra. El Polaris naufraga. La mitad de la tripulación navega a la deriva hacia el sur, sobreviviendo sobre un témpano de hielo. Son rescatados seis meses más tarde.

5. Barco hundido: doce hombres perecen (1879-1882). La conquista del Polo Norte es ya una causa popular y vende muchos periódicos. Un magnate de la prensa estadounidense, Gordon Bennert, patrocina una nueva expedición, capitaneada por el teniente George W. De Long, en busca de una «entrada termométrica». El barco se hunde. Doce hombres, entre ellos el teniente, perecen.

6. Muertos y sospechas de canibalismo (1881-1884). Adolphus Greely, del ejército estadounidense, instala un puesto semipermanente en la isla de Ellesmere. Uno de su tenientes llega a un nuevo punto más septentrional en los 83º 23′. Al no recibir suministros, Greely evacua a sus hombres por tierra. Cuando son rescatados, solo siguen vivos seis, de un total de veinticuatro, y se especula sobre si algunos han recurrido al canibalismo.

7. Nuevas tecnologías: esquíes (1893-1896). El científico noruego, Fridtjof Nansen, se adentra en el norte a bordo del Fram, una embarcación proyectada para resistir la presión que ejerce el hielo cuando el invierno congela sus aguas. Durante el viaje, Nansen y un tripulante, Hjalmar Johanssen, abandonan la nave para esquiar hasta el Polo Norte. No lo logran, pero alcanzan un nuevo punto más septentrional, en los 86º 10’.

8. En globo al Polo Norte (1897). Salamon Andrée  y otros dos compañeros intentan alcanzar el polo volando en el globo Eagle. No lo logran. El mal tiempo los obliga a aterrizar y tienen que dirigirse a pie a un lugar seguro. Están a punto de conseguirlo. En 1930 se descubren sus restos en una pequeña isla situada al este de Spitsbergen. En la última anotación en su diario, Andrée escribe: «La moral permanece alta».

El globo accidentado de Andrée. La imagen se recuperó 33 años después de su accidente y muerte. (Grenna Museum, Sweden/The Swedish Society of Anthropology and Geography)
El globo accidentado de Andrée. Tras el accidente, intentan regresar a pie, pero no lo consigue. La imagen se recuperó treinta y tres años después de su muerte

9. Las primeras sospechas de fraude (1905-1906). En 1906, Robert E. Peary atraviesa la banquisa ártica en trineo y alcanza los 87° 06′ norte, el punto más septentrional jamás alcanzado por un hombre. Sin embargo, sus observaciones resultan dudosas.

10. El primer fraude (1907-1909). Frederick Cook, antiguo compañero de Peary, atraviesa el Ártico desde el oeste de la isla de Ellesmere y afirma que, además, ha llegado al polo. Al principio es recibido como un héroe, pero pronto se le considera un impostor.

11. ¿El primer hombre en el Polo Norte? (1908-1909). En 1909, Peary declara que ha alcanzado el Polo Norte. Lo expresa así: «¡El polo por fin! El premio de tres siglos, mi sueño y mi ambición durante veintitrés años. Mío por fin». En aquel momento se da crédito a su afirmación. Sin embargo, un siglo después, son muchos quienes creen que sus observaciones eran falsas. Hoy la mayoría de estudiosos creen que Peary jamás alcanzó realmente el polo.

young ice
Robert E. Peary camino del Polo Norte. Todavía se discute si lo alcanzó; lo probable es que no lo hiciese.

La maldición de la exploración ártica es que su héroe, el hombre que dijo haber conquistado el Polo Norte en 1909, fue un farsante o estaba equivocado. Nunca estuvo allí. En realidad el polo permanecía negado a los hombres, pero el mundo no lo sabía y el ártico dejó de ser una atracción. Se había repartido la gloria y sin ella se perdía el motivo de aquellas expediciones. Nadie volvió en mucho tiempo y el Polo Norte se mantuvo indómito aún por varias décadas, riéndose de los hombres.

Como dice Fleming Fergus, «llegar al polo fue un sueño durante siglos; pero los que llegaron no fueron los que habían soñado con ello».

Esa es la paradoja de la conquista del Polo Norte, que quienes soñaron con el polo jamás lo alcanzaron, aunque lo creyesen o lo fingiesen, y quienes por fin lo alcanzaron lo hicieron sin saber que eran los primeros. El resultado de este engaño fue que la verdadera conquista del polo es una historia sin clímax y casi decepcionante. Ni siquiera podemos otorgar el mérito a un hombre en particular, ya que tres expediciones se reparten el privilegio de ser los primeros en ver el Polo Norte, poner los pies sobre él, y alcanzarlo por medios terrestres. La conquista concluye como sigue, parsimoniosa y sin que apenas nadie estuviese ya prestando atención.

12. Divisar el Polo Norte (1926). AmundsenEllsworth y Nobile vuelan de Spitsbergen hasta Alaska en el dirigible Norge. No lo saben, o no están seguros, pero son las primeras personas en ver el Polo Norte. No observan reptiles inteligentes; no hay nada allí más que hielo.

13. Pisar el Polo Norte (1948). Siguiendo instrucciones de Josif Stalin, un equipo de hombres de ciencia viaja en avión al norte con fines científicos y estratégicos. Son, seguramente, los primeros en poner los pies sobre el Polo.

14. Alcanzar el Polo Norte (1968-1969). El explorador británico Wally Herbert se convierte en el primer hombre en atravesar la banquisa polar y llegar al polo por su propio pie. Es 1969. Un hombre conquista el Polo Norte, mientras otro conquista la Luna.

nuestras charlas nocturnas.

La leyenda del egipcio Imeny, el ‘usurpador’…


Amenemhat I con dioses, entre ellos Anubis (a su derecha). Dintel de su templo mortuorio en Lisht. 

The Conversation(C.G.Zamacona) — Salvapatrias, magnicidas, manipuladores… La Historia está llena de personajes que furtivamente han buscado el poder o se han hecho con él de forma algo deshonesta. Y así lo vemos también en el antiguo Egipto.

Hacia el 1991 a. e. c., Amenemhat, visir del último rey de la dinastía XI, Mentuhotep IV, se convirtió en faraón. Se le conoce como Amenemhat I, fundador de la dinastía XII (1991-1781 a. e. c.), la más importante del Reino Medio.

A lo largo de esas décadas, Egipto llegó a controlar todo el valle del Nilo, incluida Nubia, la zona comprendida entre la primera y segunda “cataratas” del río. Se irrigó la zona del Fayum, ampliándose los cultivos, crecieron la población y la economía y se armó un aparato estatal poderoso que reorganizó el país entero.

Florecieron las artes y las ciencias, se controlaron las vías de comunicación por los desiertos y oasis desde Libia al mar Rojo, se expandió la navegación por ese mar y el Mediterráneo, se fortificaron las fronteras de Nubia y el delta del Nilo y se dominó el Sinaí, con sus preciadas minas de cobre y turquesa. Esto último propició el nacimiento del primer sistema de escritura basado en escribir sonidos: el protosinaítico.

Sin embargo, el origen de la dinastía está envuelto en enigmas. Por un lado, los restos arqueológicos encontrados dan muestras claras de que existían conflictos: Amenemhat I trasladó la capital del reino desde Tebas al norte, a una ciudad de nueva planta (Ichitaui), todavía sin localizar, y abandonó la construcción de su tumba en Tebas y se hizo enterrar en una pirámide en la necrópolis de El-Lisht.

Además, la tumba de los soldados en la necrópolis tebana de Deir el-Bahari, más bien un almacén de decenas de cadáveres sin embalsamar, aporta una prueba especialmente dramática de que se convivía con una inestabilidad grave.

Por otro lado, los textos encontrados –que se discute si son propaganda real o puramente literarios– hablan de profecías, leyendas y conspiraciones. Es decir, Amenemhat fundó una nueva dinastía, sin duda, pero parece que las circunstancias en las que lo hizo son oscuras.

Por cierto, Amenemhat significa “Amón está al frente”. Recuerden otra cosa que les hará falta en lo que sigue: Amón, el dios de Tebas, significa “el oculto”.

– Imeny, el salvador

Óstraco con una copia fragmentaria de la _Profecía de Neferty_.
Óstraco con una copia fragmentaria de la Profecía de Neferty. 

Un relato aparentemente reflexivo, La profecía de Neferty, nos traslada a la época del rey Esnefru (dinastía IV), padre de Keops –el de la pirámide–, seiscientos años antes de que Amenemhat I naciera.

El escritor cuenta cómo Esnefru, aburrido, solicitó que le llevasen a alguien que le contase una historia.

Los cortesanos le llevaron a Neferty, un sacerdote de la diosa Bastet.

Este ofreció al rey dos opciones: contarle algo ocurrido o contarle algo por ocurrir.

Sin dudarlo, el rey eligió el futuro y Neferty le describió una época de caos y destrucción que sólo remediaría la llegada de un hombre fuerte de nombre Imeny (“el oculto”), procedente del sur e hijo de una nativa de Nubia.

La profecía de Neferty parece aludir a una época convulsa que tuvo lugar entre el desarrollo del Reino Antiguo y el Medio. En ese contexto siniestro, la solución a todos los males del país se encarnó en Imeny, que no sería otro que Amenemhat I.

– Amenemhat, el prodigioso

Unos grafitos grabados en las paredes de los roquedos del Uadi Hammamat, la principal vía de comunicación del valle del Nilo con el mar Rojo, relatan cómo Amenemhat, cuando todavía era visir de Mentuhotep IV, triunfó en sus arriesgadas expediciones gracias a señales maravillosas de origen divino.

En uno de esos grafiti (Hammamat M110) se cuenta la llegada de una expedición comandada por Amenemhat en busca de una losa de grauvaca adecuada para la tapa del sarcófago de Mentuhotep IV. Entonces interviene el dios Min, quien envía una gacela encinta a dar a luz sobre el bloque de roca que sería elegido para el sarcófago.

– Amenemhat I, el previsor

Papiro Sallier II, página 1, con el comienzo de la _Enseñanza de Amenemhat I_, depositado en el British Museum.
Papiro Sallier II, página 1, con el comienzo de la Enseñanza de Amenemhat I, depositado en el British Museum. 

Tras acceder al trono, aunque se desconoce cómo, en el vigésimo año de su reinado, Amenemhat I nombró rey a su hijo, dudoso de que la sucesión fuera a resultar pacífica.

Esto hizo que, por primera vez, hubiese una corregencia en Egipto.

El texto didáctico Las enseñanzas de Amenemhat I da pistas del ambiente que existía en la corte durante esos momentos clave.

En él, Amenemhat I se dirige a su hijo Sesostris I cuando este ya es rey, le advierte sobre las falsas amistades y le relata un intento de magnicidio del que fue objeto antes de su corregencia:

“Tras la cena, entrada la noche, me había echado a descansar un rato, pues estaba cansado y medio dormido. De repente, las armas del séquito se volvieron contra mí y me sentí como una alimaña en el desierto.

Me despertó la guardia y vi que atacaba un soldado. Si hubiera tenido mis armas, habría podido luchar, pero nadie triunfa en la oscuridad ni en soledad. No hay triunfo sin un protector. El ataque ocurrió en tu ausencia, antes de que la corte supiera que yo te iba a ceder el trono, antes incluso de que me hubiera sentado a hablarlo contigo. No temía nada porque ni siquera lo vi venir”.

No se sabe si Amenemhat I estaba vivo o no en el momento de escribirse la narración, o si es un encargo de su hijo, tras la muerte de su padre, para legitimar su dinastía. Estas dificultades de interpretación son algo bastante común cuando se trabaja con fuentes antiguas –cuanto más antiguas, más complicado es–.

– Amenemhat I, el difunto

Sabemos de la muerte del rey por otra narración, el Cuento de Sinuhé. En ella se narra cómo el cortesano del título, que servía a la esposa de Sesostris I, huyó de Egipto temiendo quizás ser acusado de participar en un posible asesinato de Amenemhat I.

Sinuhé volvía de una expedición a Libia comandada por Sesostris I cuando se enteró de la muerte de Amenemhat I. Las circunstancias de este fallecimiento y la presunta vinculación de Sinuhé con el mismo nos son desconocidas –aunque se entiende que sus contemporáneos las conocerían–, pero sirven como detonante de la narración.

Como por designio divino, Sinuhé escapa cruzando el delta del Nilo hacia el este y llega hasta la actual Siria. Allí prospera gracias al patronazgo de un jefe local, de nombre sospechosamente egipcio, Amunenshi.

Papiro Berlin 3022, página 1, con el comienzo del _Cuento de Sinuhé_.
Papiro Berlin 3022, página 1, con el comienzo del Cuento de Sinuhé. 

Tras largos años en Siria, Sinuhé vence a un enemigo en combate singular, lo que consigue apaciguar a la divinidad que lo había expulsado de Egipto.

Su situación llega a oídos de Sesostris I, quien le envía una copia de una orden de su mano dándole permiso para volver a Egipto y ser readmitido en la corte real.

Con él se cierra el ciclo de textos relacionados con la legitimación de la dinastía XII y su fundador, Amenemhat I, el usurpador.

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El enigma de los textos invisibles fenicios…


Parte frontal de un sarcófago antropoide fenicio de una mujer, hecho de mármol, 350–325 aC, de Sidón, ahora en el Louvre
Parte frontal de un sarcófago antropoide fenicio de una mujer, hecho de mármol, 350–325 aC, de Sidón, ahora en el Louvre

Meer(S.Gil) — Parece que hemos llegado a puerto. Y es que los fenicios, aquel pueblo formado por comerciantes y viajeros a los que debemos la introducción de la escritura -fenómeno sin par, como el descubrimiento del fuego o del mismo Internet-, conocían los papiros como lámina imprescindible para poder elaborar sus contenidos. Lo curioso del tema es que no quedan restos ni prueba alguna que reafirme la existencia de estas primerísimas inscripciones.

José Ángel Zamora, responsable del área de Historia Antigua de la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma, señala al respecto que, tras haber estudiado grafitos -trozos de cerámica- en los que se incluían representaciones gráficas fenicias de hace cerca de 3.000 años, sus autores primero habían tenido que aprender a realizarlas en papiros.

Según este experto, aquella civilización que arribó a la Península Ibérica en el siglo IX antes de Cristo y que conocía el Mediterráneo antiguo al dedillo, fue la que realmente tuvo el conocimiento necesario para crear un sistema de signos que duró más de 700 años, llegando a convivir incluso con el latín de los romanos.

Una idea que refuerza el concepto que siempre se había sospechado: a esta comunidad, marinera por excelencia y con tantos puertos a sus espaldas, se le debe que los diferentes lugareños a los que se acercaban en sus periplos adaptaran sus lenguas a sus propias representaciones, ya fuera sobre papiro o sobre cerámica.

Es decir, en la Hispania prerromana fueron naciendo distintas escrituras con la misma raíz fenicia: el tartésico -situado en el suroeste de nuestra geografía- que desapareció en el siglo IV antes de Cristo, el ibero, -desde Andalucía oriental hasta el sur de Francia- y el celtibérico -desde Burgos a Teruel, pasando por Cuenca, Zaragoza y Soria-.

La explosión del uso de estas antiguas escrituras se puede observar tanto en el ámbito privado y personal como en el espacio público, ya sea en monumentos, piedras funerarias o monedas. Pero la llegada del imperio romano a Hispania tuvo como consecuencia la desaparición de estas formas de escritura paleo-hispánica entre mediados del siglo I antes de Cristo y comienzos de nuestra era.

No obstante, aquí se encuentra el verdadero quid de la cuestión ya que para Zamora, «a diferencia de los griegos y los romanos, casi todo lo que escribían los fenicios se ha perdido porque lo hacían sobre soportes perecederos y, una vez derrotados e integrados en la civilización romana (en occidente, tras las guerras púnicas), no tenían a nadie que copiase sus textos, salvo algún raro pasaje».

Además, los problemas para entender y rescatar del olvido las lenguas derivadas -que solo se comprenden todavía parcialmente- son similares a los del fenicio. Esto es, que la mayor parte de lo que escribieron iberos, celtíberos y tartésicos también se ha perdido, pues lo hacían en papiro, tablillas enceradas, pieles, cortezas: 

Inscripción en alfabeto fenicio encontrada en Cebelireis Daği cerca de Alanya, Turquía, finales del siglo séptimo antes de Cristo
Inscripción en alfabeto fenicio encontrada en Cebelireis Daği cerca de Alanya, Turquía, finales del siglo séptimo antes de Cristo

«La escritura era común, habitual sobre soportes que no se han conservado.

En algunos casos se han perdido las tablillas, pero conservamos el punzón de bronce con el que se escribía en ellas”», declara por su parte Francisco Beltrán, catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Zaragoza.

«Así que el resto de lo que se conoce es a través de la epigrafía, unos testimonios que han sido suficientes para descifrar el alfabeto fenicio, ya en el siglo XVIII, y a partir de ahí la lengua, aunque no todos sus textos se comprenden bien.

Por eso es tan importante encontrar más epígrafes, esos escritos que pueden aparecer en materiales duraderos como piedras, cerámicas o metales; entre los que hay piezas monumentales u objetos preciosos, pero también platos o vasos más humildes en los que alguien escribió breves textos (por ejemplo su nombre) o trozos sueltos de esos materiales que se utilizaron en lugar de los papiros o las pieles para hacer apuntes, bien porque estaban más a mano, bien porque eran más baratos», asegura en este sentido J. A. Aunión, especialista en el tema.

Más concretamente, y para dar fuerza a la teoría del papiro en la Península Ibérica, han sido dos arqueólogos -Juan Miguel Pajuelo y José María Gener- los que han proporcionado el argumento final al encontrar en el Teatro Cómico de Cádiz cinco bulas fenicias (sellos de arcilla empleados para cerrar documentos a modo de lacre) del siglo VIII antes de Cristo. «Esto demuestra que existían textos invisibles fenicios, que esta civilización escribía y escribía mucho, aunque no queden demasiados restos que lo atestigüen», concluye Zamora.

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Singularidad: ¿se saldrá la inteligencia artificial de nuestro control?…


Singularidad: ¿se saldrá la inteligencia artificial de nuestro control?
Ya en 1982, la película Blade Runner (Ridley Scott) fantaseaba con esa inteligencia artificial tan evolucionada que su comportamiento no puede predecirse. 

The conversation(A.M.F.de Leceta) — En física, una singularidad es un punto en el espacio-tiempo donde se produce un evento que no cumple ninguna de las leyes físicas previstas para el mismo.

A nivel informático, la singularidad sería aquel evento en el que los sistemas no solo no se comportan como está previsto, sino que, súbitamente, ofrecen una respuesta no esperada basada en un criterio propio.

En este punto, cualquier predicción sobre lo que ocurrirá después fallaría. Y cuando el ser humano no puede, ni siquiera, controlar de forma imaginaria los posibles escenarios futuros, se comienza a inquietar.

– Voces de alarma

Para algunos, no es algo lejano. Por ejemplo, el informático futurista Ray Kuzweil, en una entrevista del 2023, aseguraba que el comienzo de la singularidad tendría lugar en 2045.

Mientras, investigadores de gran prestigio, como Geoffrey Hinton, Yoshua Bengio o Stuart Russell aparecen en los medios de comunicación alertándonos de un grave peligro emergente. Incluso uno de los fundadores de OpenAI, Sam Altman, ha llegado a pedir ante un comité del Senado de los Estados Unidos regular los avances de la inteligencia artificial (IA). ¿Realmente es tan preocupante?

Este libro del informático futurista Ray Kurzweil anunciaba, en 2006, que ‘la singularidad está cerca’.

– La consciencia en las máquinas

La clave de esta inquietud no está tanto en la singularidad, sino en el paso previo necesario para llegar a ella: la creación de una nueva inteligencia artificial general (AGI, por sus siglas en inglés).

Nos referimos a aquella capaz de igualar a la inteligencia humana en sus procesos tanto cognitivos como relacionales, es decir, una IA capaz de dominar las 8 inteligencias múltiples.

De conseguirse, conformaría la tercera gran revolución en la historia de la IA. Tanto es así que existe una carrera geopolítica silenciosa al respecto de quién será el primero en conseguirla.

– ¿Inteligencia artificial con intenciones?

Aunque los sistemas de IA actuales, según algunos, puedan dar signos de cierta autoconsciencia –como publicó Blake Lemoine en sus “conversaciones” con LamDa o desde Microsoft a través de una publicación– las IA actuales, no “saben” o no son “conscientes” de lo que están generando.

Son solo buenos predictores de píxeles o de palabras, en base a los ítems anteriores, pero siempre en base a un entrenamiento. No pueden “reflexionar” si esas inferencias son correctas, ni son capaces de formular hipótesis sobre las razones de sus propias conclusiones.

Por lo tanto, tampoco son conscientes de su posicionamiento subjetivo ante las mismas. Simplemente, son muy buenas dando respuestas, pero no son capaces de desarrollar las preguntas adecuadas. Todavía.

– La clave, imitar al cerebro humano

El psicólogo Frank Rosenblatt (11 de julio de 1928-11 de julio de 1971) inventó el perceptrón, la primera neurona artificial. 

La primera revolución en el mundo de la IA vino dada por la implementación simplificada, in silico, del modelo de una neurona natural. En 1906, Frank Rosenblatt diseñó el “perceptrón”, la base de todas las redes artificiales actuales.

La segunda revolución en la IA vino, una vez más, al “copiar” una topología de redes neuronales humanas en un programa. Esta vez fue Kunihiko Fukushima quien, en 1980, inspirado en el modelo propuesto por los premios Nobel Hubel y Wiesel (1959), desarrolló la base de las actuales redes convolucionales y profundas.

Fue el nacimiento de una revolución tecnológica sin precedentes, mejorada de forma progresiva por parte de los informáticos Jan LeCun y de Dan Ciresan.

Actualmente, dentro de la neurocomputación, se está trabajando en una segunda versión de estas redes, muy prometedoras, denominadas redes neuronales de impulsos o spiking.

Para llegar a una IA general –o AGI–, debemos ir de la mano de la neurocomputación, investigando sobre la topología de una red artificial capaz de generar reglas formales, matemáticas, semánticas o lingüísticas, que formule hipótesis sobre las respuestas obtenidas por la IA tradicional. Pero el nivel de computación actual ya ha llegado a su límite para este objetivo.

La ley de Moore expresa que aproximadamente cada 2 años se duplica el número de transistores en un microprocesador. 

El mismo Moore pronosticaba que, en 2021, una nueva tecnología vendría a suplir su actual modelo de crecimiento computacional. Y acertó.

La esfera de Bloch es una representación de un cúbit, el bloque de construcción fundamental de los computadores cuánticos. 

Esta tecnología es la computación cuántica. Con solo 40 cúbits, podemos procesar por “fuerza bruta” y en paralelo tantos estados computacionales como neuronas tiene nuestro cerebro.

Además, ciertas teorías indican que, no solo a nivel atómico, sino también a nivel cerebral, existe un comportamiento cuántico en la inferencia y comunicación entre neuronas de zonas no adyacentes.

El premio nobel de física Roger Penrose es uno de los mayores defensores de esta teoría, que se ve complementada por otros enfoques, como la teoría de Kauffman o la teoría de Bleck y Eccles.

– ¿Los primeros signos de singularidad?

Existen ya primeras aproximaciones a la AGI reflexiva, como los sistemas MuZero o LIDA. Centros de investigación muy punteros, como I3B (Ibermática Fundazioa), llevan años investigando en el desarrollo de una AGI basada en la inclusión de una topología de grafos semánticos dentro de sistemas profundos.

Esto supone unir los mundos de la neurocomputación, la computación cuántica y la inteligencia artificial en un trabajo multidisciplinar entre neurocientíficos, humanistas, antropólogos, ingenieros, informáticos, científicos de datos y programadores cuánticos.

En este contexto, una nueva AGI obligaría a implementar, necesariamente, una autoconsciencia artificial. El país que lo consiga liderará una cuarta revolución tecnológica consolidando una industria increíblemente rentable que lo posicionará como proveedor a nivel mundial. España posee de sobra capacidades y talento en IA, cuántica y en neuro-computación para conseguirlo.

Por otro lado, será el nacimiento de nuevos sistemas capaces de ayudarnos a comprender mejor nuestro universo y a nosotros mismos, proponiendo preguntas que, quizás, jamás nos hayamos hecho.

El superordenador Hal-9000 en la serie Odisea espacial analizando la conversación y realizando hipótesis sobre la misma.

Entonces, seguramente, habremos llegado a una nueva singularidad. Nuestro propio afán de avanzar científicamente nos llevará a lograrlo.

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Polémica internacional entre biólogos: ¿las magnolias tienen que dejar de llamarse magnolias?…


Polémica internacional entre biólogos: ¿las magnolias tienen que dejar de  llamarse magnolias? – DUPO – Diario de la Universidad Pablo de Olavide

The Conversation(P.J.Mejías) — Los nombres científicos de los seres vivos no suelen generar controversia. Sin embargo, está en pleno auge la polémica internacional en torno al contenido ético de nombres de las especies. En la carambola de efectos posibles, la magnolia dejaría de llamarse magnolia.

Algunos reformistas proponen revisar nombres para evaluar casos que consideran inapropiados y renombrar esas especies, atendiendo a la denominada “justicia social”.

Hay ya algunos casos aplicados a los nombres comunes de las especies que siguen esa tendencia reformista. Por ejemplo, la Sociedad Estadounidense de Ornitología (AOS, por sus siglas en inglés) cambiará el nombre común de las aves que tengan nombres de personas, incluyendo los vinculados con un pasado racista.

En 2020, la organización ya cambió el nombre del gorrión de McCown, nombrado en honor a John P. McCown, un naturalista aficionado y general del ejército confederado durante la Guerra Civil, considerado como un recordatorio doloroso de la esclavitud y el racismo.

Pero el movimiento quiere ir más allá y comenzar a revisar también los nombres científicos. Y esto tiene otro tipo de consecuencias, porque son nombres consensuados a escala internacional.

Un total de 1563 firmantes procedentes de más de 100 países hemos publicado en BioScience con esta iniciativa nuestra disconformidad. ¿Significa esto que los firmantes estamos en contra de la justicia social? Obviamente no.

– Acacias y romero

El romero, que antes se llamaba Rosmarinus officinalis, ha pasado a denominarse Salvia rosmarinus, no sin polémica por el cambio. En la imagen, detalle de la flor. 

Los cambios de nombres en las especies no son tan raros. Existen tres casos de plantas que recientemente fueron sujetas a cambios de nomenclatura por razones científicas: Acacia, Mimulus y Salvia, todos controvertidos.

A pesar de que los argumentos para el cambio en esos casos eran puramente científicos, generaron controversia y resultaron de difícil encaje y asimilación.

Es previsible que los cambios que ahora plantean los reformistas, basados en criterios subjetivos y discutibles, puedan resultar aún más problemáticos.

– Nombres que pueden interpretarse como un insulto

El Vencejo cafre ( Apus caffer) podría llegar a verse afectado por el cambio de nombre. 

Por ejemplo, existe una petición que solicita eliminar de la nomenclatura de plantas el término “caffer” (cafre) y sus derivados porque esa palabra es un insulto racista en Sudáfrica. Medio centenar de plantas lleva alguna variante del término, entre ellas Erythrina caffra y Plantago cafra, y todas tendrían que ser renombradas.

Sin embargo el uso original de la palabra en biología no guarda esta relación, sino que alude a Kaffraria, nombre antiguo para cierta región de África.

– La corriente descolonizadora

Se ha propuesto que la nomenclatura biológica es una imposición colonial y que, antes de que Occidente acuñara nombres científicos, muchos seres vivos ya tendrían nombres en los idiomas locales. Una propuesta neozelandesa pide que el nombre científico aceptado para los seres vivos de Nueva Zelanda pase a ser su nombre nativo en maorí.

La propuesta parecería fácil de aplicar porque, potencialmente, habría un único nombre maorí para cada especie. Pero es problemático hacerlo extensivo a otros casos.

El coco (Cocos nucifera), por ejemplo, habita en decenas de países de cuatro continentes. Obviamente en las regiones donde crece, al coco se lo llamaría con nombres nativos antes de que ocurriera la descripción científica formal. De todos los posibles idiomas, ¿a cuál le otorgamos el derecho sobre el nuevo nombre?

– El escarabajo de Hitler y las magnolias

En muchas ocasiones se utilizan nombres dedicados a personas, es decir, epónimos. Un ejemplo sería Magnolia, que conmemora a un botánico francés del s. XVII, Pierre Magnol, y que además ya se ha convertido en el nombre común de la planta. Múltiples peticiones solicitan destituir epónimos cuando están dedicados a personalidades controvertidas, e incluso retirarlos todos, en aras de la neutralidad. Esto último haría que las magnolias dejaran de llamarse magnolias.

Anophthalmus hitleri. El nombre científico del insecto lo asignó un coleccionista alemán, Óscar Scheibel, en 1933 en homenaje a Hitler, que había accedido al poder en ese mismo año. 

El caso que se abandera, y produce un rechazo unánime, es Anophthalmus hitleri, un escarabajo dedicado a Hitler. La dedicatoria es clara y el nombre no es neutro en su significado. Pero en la mayoría de los epónimos rara vez se entiende a quién se dedica una especie –más allá de quienes estudien ese grupo de organismos– y en su uso son, entonces, neutrales.

Además, tengamos en cuenta que si evaluamos a cada persona a la que se ha dedicado una especie, pocos casos serán tan claros como el de Anophtalmus hitleri.

– Héroes y villanos

Teniendo en cuenta que los códigos de nomenclatura son universales, si tenemos que juzgar un caso no podemos hacerlo únicamente bajo la perspectiva occidental. ¿Bajo qué prisma cultural lo hacemos entonces?

En el ejemplo particular de que un ser vivo esté dedicado a alguien que es un villano en una cultura, pero un héroe en otra, ¿a quién atendemos a la hora de aplicar la censura? Por ejemplo, existe un género de plantas, Colona, dedicado a Cristóbal Colón.

Además de muchas otras especies de otros géneros que se nombran por él a través de algún lugar llamado en su honor como Epidendrum colombianun, un tipo de orquídea, o la hojuela de agua, Wolffia columbiana, que pertenece al género de plantas con las flores más pequeñas del mundo.

¿Quién garantiza que lo que hoy se cree adecuado en el futuro no lo sea y se demanden nuevas revisiones? Los nombres de las especies dejarían de ser estables y su función de desambiguador universal quedaría comprometida.

El papel de la nomenclatura biológica es exclusivamente la comunicación científica, la comunicación universal, permitiendo que hablantes de idiomas diferentes puedan referirse a un mismo organismo y deben considerarse neutros. Así, al gato nos referimos en todo el planeta como Felis catus. Y eso evita ambigüedades y confusiones.

– El árbol canario que no existe en Canarias

Inicialmente, los nombres de las especies pretendían funcionar como descriptores cortos. Por ejemplo, Homo sapiens traduce como “humano sabio”. Sin embargo, los nombres de las especies no tienen por qué guardar sentido alguno, hasta el punto de que pueden inducir a confusión y aún así ser válidos y mantenerse en uso.

Un caso conocido es Quercus canariensis, que traduce como “roble canario”. Pese a su nombre no existe en las Islas Canarias, sino que es nativo de la Península Ibérica. De hecho, fue nombrado “canariensis” por error.

¿Por qué no se corrige? Porque los códigos buscan minimizar el número de cambios en aras de la estabilidad, ya que la estabilidad en los nombres garantiza que la comunicación científica sea fluida no solo en el presente sino que, siempre que se pueda, lo sean también en el tiempo.

Los códigos de nomenclatura han evolucionado desde la intención inicial de crear descriptores a meramente acuñar desambiguadores que no necesitan tener sentido semántico. De hecho, volviendo al ejemplo del gato, más allá de las etimologías de “Felis” y “catus”, el resultado de encadenar estas dos palabras simplemente significa “gato”.

– Mirar al futuro

La justicia social es necesaria, pero el énfasis debe estar en el futuro. La ciencia no debe ignorar los problemas generalizados de la sociedad, y hay que trabajar prospectivamente para evitar que se perpetúen.

El dinosaurio Yi qi, conocido a partir de un único espécimen fósil hallado en la provincia de Hebei, China. 

Los biólogos debemos ser responsables y considerar la ética para evitar causar daño. Por ejemplo, incluir referencias culturales en los nombres nuevos o consultar expertos locales para evitar nombres que resulten ofensivos.

Algunos ejemplos de nombres acuñados siguiendo estas buenas prácticas incluyen la hormiga africana Pheidole klaman, donde “klaman” significa “bello” en la tribu Akan. O el dinosaurio asiático Yi qi, que en chino significa “ala extraña”.

Surgirán acciones hacia una nomenclatura más inclusiva mediante la colaboración entre científicos de todos los países. Pero sobre todo abogamos por preservar el inmenso valor de los sistemas de nomenclatura actuales, que permiten la comunicación universal y han contribuido al actual desarrollo de la biología.

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Cómo lograr un optimismo imbatible…


Meer(S.Gil) — Cuando uno se encuentra ante un obstáculo, problema o inconveniente, todos sabemos que lo primero que tendríamos que hacer es tranquilizarnos, respirar hondo y, como sugiere la tradición, contar por lo menos hasta diez. Sin embargo, y en la práctica, parece que llevar a cabo estos simples pasos, no es tarea fácil. A día de hoy, parece que todos perdemos los nervios a la primera de cambio y mantenemos un alto nivel de crispación ante el motivo más insignificante.

No obstante, los expertos tienen algo que decir cuando lo vemos todo negro y sin solución; de hecho, la idea principal sobre la que giran es entrenar el pensamiento positivo. Así, según Manel Reyes, director y socio de MRC International People Training, este tipo de disposición aumenta la longevidad y reduce el deterioro cognitivo de las personas; además, incrementa la cooperación, mejora la comunicación, potencia la innovación y reduce el estrés, el conflicto y las luchas de poder. ¿Alguien da más?

Pero, realmente, ¿qué significa ser positivo? Para Carlos Royo, profesor asociado de Esade, «ser positivo es la disposición para interpretar la realidad de forma que asumimos que somos capaces de conseguir algo; cuando se tiene una disposición positiva es más fácil ser ‘autoeficaz’, es decir, cumplir con las tareas y los retos a los que uno se enfrenta».

De forma paralela, Andrés Pascual, director del programa de bienestar corporativo de la Universidad Internacional de La Rioja (Unir), comenta al respecto que «la evolución nos ha programado para prestar atención siempre a lo negativo, a fin de protegernos del peligro. Pero las personas resilientes, además de poner un ojo en las posibles amenazas, tienen otro para sintonizar con lo que le genera buenas sensaciones».

La vida, sin embargo, no pone fácil mantener siempre una actitud optimista ya que existen factores que contribuyen a generar un ambiente de pesimismo. Por ejemplo, una discusión de pareja o una mala noticia en el trabajo. «Son circunstancias que predisponen a uno a perder el control y actuar de manera poco asertiva», asegura Royo.

Así pues, una buena actitud en estos momentos consiste en prestar la misma atención a los pensamientos positivos que a los negativos. «Esto permite no ir amontonando un malestar que puede acabar generando un factor precipitante», apunta.

Además, para el profesor de Esade, hay unos circuitos neurológicos asociados con el optimismo. «Están localizados en el neocórtex prefrontal, donde está la frente. Ahí se sitúa la capacidad para afrontar el abatimiento ante situaciones difíciles», explica. Cuando estos circuitos se entrenan mediante el hábito, producen el cambio del pensamiento negativo al neutro y de este al positivo.

«Por ejemplo, si al levantarse por la mañana el primer pensamiento es negativo, del tipo: ‘¡Otro día más, todavía es jueves, qué lentamente pasa la semana!’, se está activando una actitud que lleva a un tipo particular de conducta», expone Royo.

Para acabar con esa tendencia pesimista, el mensaje matutino debe ser diferente: «¡Venga, un día más, vamos a ver qué cosas buenas pueden pasar hoy!», por ejemplo. Esto no significa, advierte Royo, que la vida vaya a cambiar de golpe. «La existencia no se volverá de color de rosa, pero se está alterando el circuito neurológico habitual». Se trata de un cambio que puede hacerse desde la parte cognitiva; desde la parte conductual, las cosas que se hacen; pero también desde la emocional, las cosas que se sienten.

Pero si no somos capaces de mantener esta disciplina mental porque los problemas que enfrentamos realmente nos superan, Pascual propone dos consejos para entrenar el pensamiento positivo:

  • Recuperar la sensación de control. Es vital para mantenerse optimista. Por eso, se puede entrenar a través de la resolución de pequeños problemas cuya gestión está al alcance. Y, sobre todo, no perder el tiempo preocupándose por las cosas que están fuera del círculo de influencia, como las decisiones políticas o lo que los demás piensan.
  • Potenciar la gratitud. Valorar desde el agradecimiento los pequeños avances que se vayan produciendo, en lugar de sufrir desde la frustración de todo lo que aún queda por resolver.

    «Martin Seligman, padre de la psicología positiva, demostró que las personas que hacen una lista diaria de gratitud, anotando las cosas buenas que les han sucedido, experimentan niveles muy superiores de bienestar y muy inferiores de depresión», concluye Pascual.

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    Así será (o podría terminar siendo) el sexo con androides…


    Rachel


    JotDown(E.J.Rodríguez) — Lo hemos visto en novelas y película de ciencia ficción: usted, por un módico precio, adquiere una flamante reproducción de Scarlett Johanson o de Brad Pitt para que se convierta en su pareja perfecta. Para que le haga el desayuno después de una satisfactoria sesión de sexo a la precisa medida de sus gustos particulares. La posibilidad está ahí, o eso se intuye por cómo pensamos que podría evolucionar la tecnología. Pero siendo realistas, ¿sucederá esto alguna vez?

    Imaginemos que efectivamente terminan creándose androides lo suficientemente parecidos a seres humanos como para que puedan ejercer como compañeros sexuales convincentes. Las posibilidades que genera esta situación, normalmente de tipo emocional, las habrá visto usted reflejadas en esas películas, novelas y series de televisión de las que hablamos.

    Pero existe una posibilidad que no suele plantearse: ¿acaso no preferirán los androides del futuro mantener relaciones sexuales entre ellos antes que rebajarse a tener contacto sexual con seres humanos? La verdad es que es bastante posible que así sea, al menos cuando los androides sexuales alcancen un alto grado de sofisticación.

    Así, podríamos encontrarnos con supuestos esclavos sexuales artificiales que, de uno u otro modo, terminen rebelándose contra sus creadores… porque no quieren acostarse con ellos.

    Uno de los objetivos básicos de la robótica es el de conseguir construir máquinas que reproduzcan el comportamiento humano de la manera más fiel posible. A día de hoy, podríamos decir que ese proceso de imitación se encuentra todavía en mantillas, pero el constante progreso de la tecnología nos permite imaginar que puedan estar aguardándonos grandes logros más o menos a la vuelta de la esquina, quizá incluso en el transcurso de unas pocas generaciones.

    El problema de la robótica del futuro, claro, es que las cosas no terminen saliendo como los científicos y técnicos esperan que salga.

    No se preocupe si le disgusta la idea de tener relaciones sexuales con un androide, por visualmente atractivo que este pudiera resultar. Hay gente que sí lo haría. Aunque las encuestas tienen un valor muy relativo —por no decir que en buena parte de los casos no pueden ser tomadas en serio—, si hacemos caso de una célebre encuesta realizada por YouGov, un 9% de los individuos interrogados afirma que tendría contacto sexual con un androide si surgiera la oportunidad.

    Los robots sexuales tendrían su mercado, eso está claro. Ahora bien, no crea usted que el mayor problema sería conseguir un varón o hembra robóticos cuyo tacto, movimiento y demás características físicas puedan resultar convincentes y atractivos. Esto es una tarea difícil, desde luego, pero tarde o temprano se acabará consiguiendo. Lo realmente difícil sería crear buenos compañeros sexuales desde el punto de vista psicológico, que fuesen más allá de meros autómatas que no pasaran de ser juguetes singularmente realistas.

    El quid de las relaciones sexuales entre humanos es que a ambas partes (o más partes, si hablamos de sexo en grupo) les gusta la idea de practicarlo.

    La implicación de la pareja sexual es mucho mayor si ella también disfruta con lo que hacemos, así que la pareja sexual artificial ideal sería aquella que llegase a disfrutar con el acto sexual tanto como nosotros.

    Porque, entre otras cosas, cuando un androide posea una mente lo suficientemente compleja como para resultar un buen amante, será difícil programarlo de manera sencilla para que finja y la planificación de su conducta se convertirá en una tarea verdaderamente laberíntica.

    ¿Por qué? Pensemos en una computadora actual: discos rígidos que contienen información almacenada en un entorno de almacenaje.

    Una memoria rígida y por lo tanto una conducta también rígida (aunque no siempre previsible, desde luego). Esto no se parece demasiado a la manera en que funciona un cerebro humano ni es la manera en que lograremos mentes artificiales lo bastante complejas.

    Nuestro cerebro no solamente es una red de circuitos electrónicos, sino que está modulado por multitud de mecanismos. Por ejemplo, está la liberación de determinadas sustancias —como los neurotransmisores— que tienen un efecto enorme sobre nuestro comportamiento y nuestras emociones. La máquina bioquímica del cerebro interactúa constantemente con el resto del organismo y con el entorno, e interactúa de varias maneras simultáneamente.

    Así, la manera en que pensamos y sentimos en un momento dado puede estar marcada por algo tan simple con el exceso o defecto de un neurotransmisor, o con algo tan complejo como el conjunto de estímulos internos y externos al que nos vemos sometidos. Por lo tanto, nuestra conducta no es el resultado de un programa, de un software, sino más bien de una especie de red de influencias en la que nuestro «software» determina solamente una parte.

    Podemos pensar que nos gusta el sexo, pero lo cierto es que este pensamiento por sí mismo no bastaría para que el sexo nos gustase. Se precisa de toda una red de receptores sensoriales, transmisión bioquímica de información y respuestas cerebrales para que, efectivamente, nos guste el sexo. Todo nuestro organismo ha evolucionado de manera en que nos guste el sexo, pero en su complejidad necesita también de determinados condicionantes.

    A cualquier ser humano no le resulta posible el sexo en cualquier circunstancia. Por este motivo no siempre nos apetece, y depende mucho de nuestro estado físico y emocional el que tengamos ganas de practicarlo o incluso el que disfrutemos más o menos con ello, o incluso el que seamos fisiológicamente capaces.

    Naturalmente, dado que del sexo ha dependido siempre la reproducción biológica y la supervivencia de nuestra especie, la selección natural se ha preocupado de que el acto sexual recompense ampliamente a casi todos los individuos normales que lo practican.

    Mediante el placer sexual, sobre todo, pero también existen otras recompensas relacionadas con el ego, por ejemplo, y desde luego con necesidades de contacto emocional con los demás. Pero bueno, biológicamente hablando, las respuestas fisiológicas sí son las más importantes y las más determinantes.

    Si quisiéramos fabricar el androide sexual perfecto, tendríamos que conseguir que el sexo le gustase. Así, se entregaría en el acto sexual como hace cualquier pareja sexual humana. A día de hoy, esto está fuera del alcance de nuestra tecnología, pero no parece improbable que en un futuro pueda conseguirse. La clave estaría en crear cerebros artificiales que funcionasen de manera análoga a un cerebro humano.

    Pretender conseguirlo únicamente mediante software y hardware al estilo de los que manejamos hoy sería una tarea de gigantes, o más bien una quimera. Pero podría lograrse si tuviésemos un tejido cerebral artificial capaz de funcionar según patrones similares a los biológicos.

    Así, nuestro androide sexual podría experimentar placer mediante la liberación de determinadas sustancias en su cerebro: herramientas que consigan algo más que sencillamente producir cambios de los enunciados de información que almacena en su software.

    Los seres humanos no solamente pensamos que algo nos gusta, sino que sentimos que nos gusta. Si pudiéramos conseguir algo así en un robot, o en un androide, tendríamos una pareja sexual psicológicamente convincente. Un robot que sienta que le gusta el sexo.

    sexual lif of robots - Michael Sullivan

    Desde luego, un androide tan complejo empezaría a estar ya muy alejado de nuestro concepto de lo que es una máquina, incluso de lo que es una computadora avanzada. Y bastante más cercano morfológicamente hablando a un ser humano que a cualquier máquina. Quizá estos hipotéticos androides no se comportasen exactamente igual que nosotros, pese a estar modelados a nuestra imagen y semejanza, pero sí presentarían patrones de conducta cuya complejidad sería muy similar.

    Así, un robot al que le gustase el sexo sería un robot capaz de albergar emociones, porque el gusto por el sexo implica cierto grado de capacidad emocional. Y un robot emocional sería tan difícil de programar como lo es un ser humano. Es decir: a un ser humano lo podemos obligar a realizar tareas que no le gustan, incluso lo podemos doblegar y quebrar psicológicamente para que sea nuestro esclavo.

    Pero esto no entra dentro de los patrones normales de relación entre personas y por ejemplo si se produce en el ámbito sexual hablamos de abuso, violación, y términos parecidos que describen una interacción aberrante e impropia entre dos individuos. Esta manera de proceder tampoco entraría dentro de los patrones normales de relación entre personas y androides.

    Y no hablamos solamente del aspecto moral o ético del asunto, sino desde una perspectiva meramente funcional. Un androide que practique sexo porque le gusta difícilmente será tan buen amante si lo hace por obligación.

    Ahora bien, ¿será un androide complacido por las mismas cosas que nos complacen a nosotros? La respuesta es que no. En el ámbito sexual, ni siquiera a todos los seres humanos nos complacen las mismas cosas.

    La química cerebral de la que hablábamos se entremezcla con años de experiencias, aprendizajes, estímulos… cada persona es un mundo, literalmente, y al final el modo en que dos seres humanos obtienen placer sexual puede ser completamente opuesto pese a que biológicamente hablando estén «programados» para que les gusten más o menos las mismas cosas. Si existe esta divergencia de preferencias entre humanos, imaginen lo que sucederá entre humanos y androides.

    Así, resulta muy posible que los androides lleguen a preferir practicar el sexo entre ellos.

    A fin de cuentas, ¿Quién podrá conocer mejor las necesidades sexuales de un androide que otro androide?

    Es incluso posible que los androides, o algunos de ellos, lleguen a sentir repulsión ante la idea de hacerlo con humanos… aunque en principio hayan sido fabricados para que precisamente esa sea su función. Los vericuetos de su compleja psicología son algo que no podemos prever.

    Al final, pues, yacer con un juguete sexual artificial no sería muy distinto de recurrir a la prostitución: para el androide el sexo con humanos podría convertirse en un mero trabajo escasamente placentero, mientras que buscaría relaciones sexuales satisfactorias con otros miembros de su propia especie.

    Si tal cosa sucediese, la creación de androides destinados al placer sexual sería un logro técnicamente admirable, pero socialmente inútil… ya que vendrían a ejercer una función que ya existe y no por nada calificamos como «el oficio más antiguo del mundo». Es muy posible que la idea de fabricar amantes eternamente complacientes choque con la realidad psicológica y física de esos androides.

    Incluso aunque pudiésemos fabricar androides capaces de amar —posibilidad que no se antoja completamente imposible ni mucho menos—, lo más seguro es que terminasen eligiendo a quién amar, exactamente igual que hacemos nosotros una vez trascendemos el ámbito de la familia.

    Así pues, los humanos solitarios del futuro que tuviesen puestas sus esperanzas en comprar una novia o novio robóticos, bien podrían obtener un resultado no muy distinto del que tendrían usando ese dinero para tener una pareja que esté con ellos por pura conveniencia monetaria. Es más, la pareja humana —aun por conveniencia— podría dar muchos mejores resultados que la pareja robótica.

    Por supuesto, cabe la posibilidad de que los androides encontrasen tan deseable el sexo con humanos como el sexo entre ellos mismos. Quién sabe, quizá podríamos convertirnos en un fetiche para algunos de ellos, aunque en tal caso comprobaríamos que se ha dado vuelta la tortilla y que de repente somos nosotros los juguetes sexuales.

    Esto, en principio, podría alentar a quien sueñe con acostarse con un complaciente androide… solo que ese androide ya estaría pensando en su propio placer más que en el nuestro y podría resultar no tan complaciente.

    Es más, ¿Quién asegura que no podrían surgir entre los androides conductas sexuales aberrantes, hasta el punto de hallarnos ante verdaderos psicópatas sexuales artificiales? No tenemos forma de saber con seguridad cómo funcionarán sus mentes y sus emociones. Ni siquiera podemos prever cómo funcionarán las de nuestros congéneres humanos, así que imaginen la papeleta.

    Todo esto, por descontado, sin mencionar el aspecto ético del asunto.

    Un androide lo suficientemente complejo como para tener la posibilidad de convertirse en un amante convincente podría ser también lo bastante complejo como para que nos planteemos hasta dónde llegan sus derechos y sus prerrogativas.

    O al menos para que ese mismo androide termine planteándoselo y exigiendo esos derechos por su cuenta.

    Y quizá entre esos derechos, piense él o ella (o ello, si lo prefieren) podría estar el derecho de practicar sexo con quien le apetezca y cuando le apetezca.

    Ya hemos dicho que programarlo para que ejerza como sumiso esclavo sexual no sería nada fácil, por no decir que podría resultar imposible.

    En todo caso, se los podría educar para que fuesen esclavos sexuales, pero esto plantearía dilemas morales considerables y no muy distintos a los que nos plantea la posibilidad de que alguien críe a seres humanos con la única intención de convertirlos en juguetes sexuales.

    Así pues, el único amante robótico que aseguraría una complacencia y obediencia totales sería una imitación física pero sin personalidad propia de un amante humano. Algo no muy distinto de las inquietantes muñecas sexuales interactivas que ya se han empezado a fabricar y cuyo uso no va mucho más allá de proporcionar una forma elaborada de masturbación. Y claro, ahí no estaríamos hablando de una pareja sexual convincente.

    En resumen, el sexo con androides es como un lanzamiento de dados: sabemos lo que pretendemos obtener, pero solamente una conjunción de afortunadas casualidades podría conseguir que efectivamente lo obtengamos.

    A priori, y dada la extensa capacidad emocional del ser humano, no resulta completamente imposible concebir una historia de amor —o siquiera una satisfactoria relación sexual— entre un humano y un androide lo suficientemente complejo como para despertar afecto y sentir afecto a su vez.

    En la práctica, sin embargo, ese ideal podría no alcanzarse nunca. Poniéndonos en plan película de ciencia ficción, los androides podrían terminar creando clubes donde acuden para relacionarse entre ellos y accediendo al sexo con humanos con no mucho mayor interés que el que ofreciera alguien que se prostituye.

    Podríamos ver a una perfecta reproducción de Scarlett Johansson ligando con una perfecta reproducción de Brad Pitt, pero sin la posibilidad de que un vulgar humano —incluso un humano de físico particularmente agraciado— despertase interés sexual en ninguno de ellos dos.

    Solo el tiempo dirá qué sucede, pero por si las moscas vaya usted haciéndose a la idea: intente seguir perfeccionando el arte de gustarle a los humanos, porque su reluciente Scarlett Johansson recién venida de fábrica podría decidir que no resulta usted lo bastante interesante. Así de insatisfactorio será, muy probablemente, el sexo con robots. Cosas que pasan.

    nuestras charlas nocturnas.

    “Te machacaban con la idea de ser un ‘ángel del hogar’. Tenías que ser buena esposa y, si no, ya sabes dónde te mandaban”…


    Una de las imágenes rescatadas por Arcángel Bedmar: agosto de 1936, un grupo de mujeres de Montilla (Córdoba) tras ser rapadas por haber estado relacionadas con el bando republicano.

    El País(S.Laboreo) — En 1939, en una cárcel franquista de Madrid, una mujer sube a la terraza del edificio y alza a su hija en brazos. Al otro lado de los muros de la prisión se encuentra su marido, que finge leer el periódico mientras aguanta sentado a pleno sol tan solo para poder verlas unos minutos.

    Son la histórica militante del Partido Comunista de España (PCE) Julia Manzanal y Hernán Pérez, su compañero. La tarde del 20 de julio de 1936, en Ferrol, un grupo de veinte mujeres vestidas con uniforme de enfermera asaltan el buque militar Almirante Cervera para robar armamento y ayudar así a la resistencia en la ciudad.

    El 1 de agosto de 1974, a las tres de la tarde, unas vecinas del municipio sevillano de Carmona cortan la carretera N-IV al grito de “queremos agua”. Están hartas, llevan horas esperando la llegada del camión cisterna. A ellas les siguieron centenares de mujeres y otros tantos cortes en varios puntos con intersecciones de carreteras, lo que provocó grandes retenciones.

    Estas son solo algunas de las historias de resistencia que recoge AmigaDateCuenta.org, un proyecto de recopilación, investigación y geolocalización de los espacios vinculados a la memoria democrática de las mujeres en España. Detrás se encuentra Herstóricas, que, en palabras de una de sus fundadoras, la historiadora Sara López Jiménez, es una alternativa cultural y educativa que pretende visibilizar la aportación histórica de las mujeres desde perspectivas feministas.

    Este mapa de la memoria, que empezó en 2023 gracias a la financiación del Instituto de las Mujeres y cuya continuación y expansión se encuentra en fase de mecenazgo en la plataforma Goteo, nace de la necesidad de sus creadoras de materializar esos espacios de represión franquista y lucha por la democracia por los que transitamos cada día.

    Cárceles femeninas, centros de detención, sedes del Patronato de la Mujer, fosas comunes, cementerios, carreteras y otros lugares, muchos de los cuales se encuentran sin una placa o un recuerdo de lo que allí ocurrió. “Si, en general, ya hay una carencia de conocimiento de la memoria democrática de este país, cuando hablamos de memoria democrática de las mujeres es muchísimo más”, explica López.

    Te machacaban con la idea de ser un 'ángel del hogar'. Tenías que ser buena  esposa y, si no, ya sabes dónde te mandaban” | S Moda: Revista de moda,  belleza, tendencias

    Para sus creadoras, AmigaDateCuenta.org es una llamada de atención.

    “El silencio que hemos tenido en torno a la memoria democrática no es bueno para nadie.

    Es un ‘amiga, date cuenta’ de lo que han hecho con la historia reciente del país.

    Es, también, un ‘amiga, date cuenta’ de lo que ha sucedido aquí. ‘

    Amiga, date cuenta’ de que cuando la gente pasa por ciertos espacios, todavía le viene a la memoria cuando fueron torturadas o detenidas ilegalmente”, detalla López.

    “Ese ‘amiga, date cuenta’ nos lo dicen las mujeres que han luchado o han sido represaliadas por defender unos valores democráticos.

    Son esas mujeres que, a través de los archivos, de la historia oral, de objetos que aparecen en las exhumaciones o escondidos en las casas nos están diciendo: ‘chiquis, despertad”.

    El mapa interactivo, que ya cuenta con más de 274 puntos y que está en continua actualización, recoge lugares asociados a la memoria democrática desde el inicio de la Guerra Civil hasta la década de los ochenta. Se divide en dos categorías principales: espacios de represión y de resistencia. “Muchas veces, la represión de las mujeres es invisible a los ojos de la historiografía.

    Imagínate a los ojos de la ciudadanía”, explica López. Porque la opresión a las mujeres durante el franquismo fue diferente a la que sufrieron los hombres.

    “Primero, el estigma de ser una roja, o ser mujer o hermana de un rojo. No te van a dar trabajo, te van a tener controlada, no vas a poder llorar a tus muertos. Aparte de la violencia económica, el tener que estar además en todos los homenajes de, entre comillas, los vencedores, mientras tú a lo mejor tienes a alguien escondido en tu casa o un familiar en la cárcel”, enumera.

    La historiadora también detalla violencias específicas como la violencia sexual o la moral. “Esa idea del ángel del hogar. Te machacaban constantemente con ese mensaje, que te atravesaba físicamente, laboralmente, económicamente, te atravesaba por todos lados. Tú tenías que ser la buena esposa y, si no, ya sabes dónde te mandaban”, añade.

    Detalle del proyecto de mapa interactivo de Amiga, Date Cuenta.

    En AmigaDateCuenta.org también se hace hincapié en toda la resistencia que estas mujeres opusieron al franquismo. Una rebeldía que iba desde huelgas de mujeres en cárceles franquistas y también en fábricas, luchas en la clandestinidad, fugas de película o la creación de organizaciones como el Movimiento Democrático de Mujeres, hasta ser el sostén de las familias represaliadas o rebeldías cotidianas como llevar el Mundo Obrero escondido en el cestillo de la compra.

    “El imaginario colectivo que tenemos es de señoras que no hacían nada y que estaban todo el día calladas. Pero allí había mujeres a las que les hacía runrun todo el rato por dentro, algunas mucho más politizadas y otras que estaban llevando esa resistencia desde su vida personal”.

    Es entonces, cuando lees y conoces testimonios de mujeres de la época, cuando descubres, explica López, que una cosa es lo que se nos ha vendido y otra lo que ocurrió durante todos aquellos años. “En la historia de las mujeres lo heroico individual que siempre nos han vendido desde los hombres para ellas no existía.

    Ellas son heroicas pero siempre en lo colectivo. Y creo que es una buena lección de historia por si acaso necesitamos aplicarla. Necesitamos ejemplos de mujeres diversas porque siempre hemos pensado que ellas estaban en sus casas calladitas y eso es mentira”.

    Un grupo de internas en un Patronato de Protección de la Mujer en una imagen del archivo de la Junta de Andalucía.

    Cada punto geográfico del mapa se ha creado a partir del vaciado de bibliografía, la lectura de libros testimoniales y también hablando con mujeres. Como reconocen desde Herstóricas, hay muchísimo por hacer. “No te puedes meter en todos los mercados de todas las ciudades, ni en todos los pueblos. Por mucho que llevemos mil lugares el día de mañana, seguirán siendo espacios simbólicos porque quedarán muchos más”, explica.

    Este es un trabajo que pretenden seguir ampliando con más puntos porque “una vez que hablas de memoria, la gente se abre. Y todo el mundo tiene algo de contar desde lo cotidiano”. “De esto depende nuestro futuro”, mantiene López. “Y más cuando hay un avance de la extrema derecha.

    Hasta en países que parecían que habían trabajado la memoria de manera ejemplar… ¿El qué no va a pasar aquí? Que nunca se ha mirado. Que no se ha tomado en serio. Que siempre con lo de ¡ay!, abrir heridas. Cuando, simplemente, es curar. Que curar y sanar se hace desde el amor, no se hace desde la violencia. La memoria es un acto de amor. No es otra cosa”, finaliza.

    nuestras charlas nocturnas.

    Poligamia prehistórica…


    Alexander Proudfoot, estatua de un hombre neolítico

    Meer(S.Gil) — Hazleton es el nombre del pueblecito inglés donde, en 1980, se estuvo excavando un túmulo de 5,700 años con los restos de cuatro decenas de seres humanos. Pero ha sido ahora cuando, en lo que supone una mirada sin precedentes a la vida prehistórica, un análisis del ADN de aquellos huesos ha permitido entender quiénes eran aquellas personas.

    El estudio revela que al menos 27 de los 35 individuos analizados en la tumba colectiva eran parientes directos. Es más, en palabras del genetista Íñigo Olalde, coautor del trabajo, se trata de «la familia más antigua jamás recuperada, además de la más grande descrita en la prehistoria».

    En este sentido, los investigadores dibujan un árbol genealógico con un hombre, cuatro mujeres y la descendencia que tuvieron los cinco, hasta llegar a sus tataranietos. «No sabemos si esto era poligamia o era monogamia seriada: si el hombre se reproducía con las cuatro mujeres a la vez o si cada vez que moría una mujer empezaba con otra», explica Olalde, de la Universidad del País Vasco.

    «Junto a esto, hay que destacar que no hay hijas adultas, lo que sugiere que los cadáveres de ellas se depositaron en otras tumbas, quizá junto a los hombres de otros grupos».

    Igualmente, el análisis evidencia que las mujeres que tenían hijos con los hombres del clan también los tenían con otros individuos ajenos al grupo: los investigadores han encontrado en el sepulcro tres supuestos hijastros, quizá fruto de relaciones anteriores de ellas y adoptados por la familia de Hazleton Norte, según sostienen los autores.

    Bajo este ángulo, Olalde recuerda que «en aquella época era muy fácil morir». Su estudio de los huesos muestra fracturas, abscesos dentales, artritis, inflamación de las articulaciones por infecciones bacterianas y signos de déficit nutricional. «Hay indicios de un montón de enfermedades. Tuvieron una vida totalmente mísera para nuestros estándares. Es posible que sus parejas se muriesen y tuvieran otras después», plantea Olalde.

    Sin embargo, Tamsin O’Connell, jefa del Departamento de Arqueología de la Universidad de Cambridge, valora la «solidez» del nuevo estudio, pero echa de menos una mayor reflexión ya que la misma responsable reveló hace 15 años la dieta muy rica en carne de estas personas, mediante el análisis de los compuestos químicos de sus huesos. «Estaban bien alimentados y mostraban niveles de enfermedad y estrés parecidos a los de otras poblaciones similares», afirma.

    Además, la investigadora de Cambridge pone en duda la hipótesis de que los hombres del clan adoptasen hijos ajenos. «Otra explicación podría ser el desorden de las relaciones humanas. Algunos estudios modernos calculan que entre el 2% y el 4% de las personas son hijas de un padre que no es el que creen. Y esto también pudo ocurrir en el pasado», advierte.

    El propio Íñigo Olalde reconoce que los supuestos hijos adoptados del clan de Hazleton Norte pudieron ser fruto de infidelidades. «Es una opción, pero creemos que no es así porque vemos tres casos, por eso postulamos que aquellos hombres eran conscientes de que eran hijos de otros hombres», argumenta el científico.

    Así pues, y ante la diversidad de respuestas, como concluye Ansede, especialista en el tema, «es la primera vez que se aplica el análisis del ADN antiguo a una gran familia de la prehistoria. El desembarco de la genética acaba de empezar».

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