Psicología y Mente(S.R.Comas) — Cada vez son más los lugares que entran en la lista oficial de patrimonio de la UNESCO.
Todos y cada uno de ellos representan un testimonio incalculable de la historia y de la riqueza humana, por lo que es interesante acercarse a ellos y disfrutar de todo lo que nos tienen que contar.
España es el cuarto país del mundo, junto con Francia, que cuenta con más bienes Patrimonio de la Humanidad.
En concreto, nada menos que cincuenta elementos han sido considerados por la UNESCO hasta la fecha como lugares de interés cultural, natural o bien inmaterial de la humanidad.
Hoy te traemos una lista con algunos de los monumentos más importantes en España incluidos en la lista de la UNESCO. No dudes en reservarte unos días e ir a verlos. No te arrepentirás.
1. La Alhambra, el Generalife y el Albaicín (Granada)
El conjunto de la Alhambra, en Granada, es sin duda uno de los mayores atractivos turísticos de España. Declarado Patrimonio Cultural por la UNESCO en 1984, fue el primer monumento español en recibir este honor.
Levantados durante la Edad Media, durante la dominación musulmana, la Alhambra y el Generalife constituyen un hermoso ejemplo de complejo palaciego andalusí. Por otro lado, el barrio del Albaicín, en el corazón de la ciudad vieja, representa la fusión perfecta del pasado medieval andalusí con construcciones cristianas posteriores. Sin duda, Granada siempre vale la pena.
2. El Camino de Santiago
Bajo esta denominación se incluyeron en la lista de patrimonio de la UNESCO en 1993 como bien mixto (cultural y natural) varios elementos interesantísimos que marcan un hito en la historia de la península.
Y es que las diversas rutas de peregrinación a Santiago de Compostela guardan verdaderas joyas, como la impresionante catedral de Burgos (declarada bien cultural aparte), la catedral de León, la catedral de Santo Domingo de la Calzada o el espectacular monasterio de San Juan de la Peña, que emerge misterioso de las rocas.
3. Centro histórico y mezquita de Córdoba
El mismo año de la denominación del conjunto de Granada como Patrimonio Cultural (1984), la UNESCO declaraba como tal al otro gran monumento andalusí, la mezquita-catedral de Córdoba. Diez años más tarde añadió a la denominación a toda la ciudad vieja.
La mezquita-catedral de Córdoba posee una belleza singular, otorgada por su maraña de columnas y arcos, que apenas consigue interrumpir la añadidura, tras la conquista cristiana (y, especialmente, durante el siglo XVI), de la catedral. Se trata de uno de los monumentos más importantes de arte andalusí de la península, imprescindibles de ver junto al conjunto de la Alhambra.
El casco antiguo de Córdoba, por otro lado, constituyó, en la Edad Media, uno de los núcleos urbanos más importantes, pues llegó a rivalizar con la misma Bagdad.
4. Palau de la Música Catalana (Barcelona)
La UNESCO reparó especialmente en el importante patrimonio modernista de la ciudad de Barcelona. Entre otros muchos monumentos, declaró Patrimonio de la Humanidad el Palau de la Música Catalana (en portada), junto al Hospital de Sant Pau, en 1997.
Ambas edificaciones son obra del arquitecto catalán Lluís Domènech i Montaner (1850-1923), y representan el culmen del Art Noveau en España junto a las obras de Antoni Gaudí.
La fantasía y originalidad que desprende el Palau de la Música Catalana son famosas en todo el mundo. Su escenario, decorado con mosaico y con figuras en busto exento que representan a las musas, es especialmente conocido, así como su espectacular cúpula invertida de vidriera. Sin duda, un imprescindible para visitar en Barcelona.
5. Conjunto arqueológico de Mérida
La Emérita Augusta romana fue una de las ciudades más importantes de la península ibérica en época antigua, junto con Tarraco. Su espectacular patrimonio romano fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993.
El impresionante conjunto arqueológico, maravillosamente conservado, incluye el puente sobre el Guadiana, el anfiteatro, el impecable sistema de abastecimiento de agua, el circo y, por supuesto, su famoso teatro, donde cada verano se realiza un ciclo de teatro in situ. Sin contar, por supuesto, con las joyas que esconde el Museo Arqueológico. Mérida es, sin duda, un testimonio perfecto de cómo era una ciudad romana en Hispania.
6. Iglesias románicas de la Vall de Boí (Lleida)
Declarado Bien Mixto en el año 2000 (por su mezcla de patrimonio cultural y natural), el Valle de Bohí, en la provincia de Lleida (Cataluña), está salpicado de vestigios románicos de incalculable valor. Tanto la arquitectura de las distintas iglesias diseminadas por el valle, como las pinturas que guardaban en sus muros son un riquísimo testimonio del arte románico pirenaico de los siglos XII y XIII.
Especialmente famosas son las iglesias de Sant Climent y Santa María de Taüll, ubicadas en el mismo pueblo. Sus famosos frescos, verdadero exponente del románico pictórico, se hallan, junto con las pinturas del resto del valle, en el Museu d’Art Nacional de Catalunya (MNAC), en Barcelona. Actualmente, en los muros de las iglesias de Bohí se encuentran copias realizadas al detalle.
7. Cuevas prehistóricas de Altamira (Cantabria)
El famoso yacimiento prehistórico de Altamira es uno de los diecisiete que, en 1985, la UNESCO consideró Patrimonio de la Humanidad. Se trata de uno de los conjuntos prehistóricos más destacables no solo de España, sino también de Europa. Por la diversidad de sus yacimientos, este bien es denominado oficialmente Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del norte de España.
Las cuevas de Altamira y sus “hermanas” de la cornisa cantábrica son un ejemplo del maravilloso arte rupestre que desarrollaron las comunidades humanas de toda Europa entre los años 35.000 y 11.000 a.C. La calidad de las pinturas de Altamira y su elevado grado de conservación las hace sin duda únicas.
8. Dólmenes de Antequera (Málaga)
El patrimonio prehistórico de España es rico y variado, y buena muestra de ello son los espectaculares dólmenes ubicados a las afueras de Antequera, Málaga. La ciudad posee un patrimonio singular que abarca desde la Prehistoria hasta la modernidad, pasando por magníficas muestras de patrimonio romano, andalusí, renacentista y barroco.
Los dólmenes de Antequera entraron en la lista de patrimonio de la UNESCO en 2016. El sitio comprende el tholos del Romeral y los dólmenes de Menga y de Viera, y representa el conjunto megalítico más impresionante de la península. Se trata de una arquitectura de tipo funeraria característica de Europa en el Neolítico y en la Edad de Bronce que bien vale la pena visitar.
9. Ciudad talayótica (Menorca)
Es uno de los bienes más recientes inscritos en el patrimonio de la UNESCO, pues entró en la lista en 2023. Se trata de un testimonio inigualable de asentamientos y enterramientos de la población prehistórica que pobló la isla.
La aparente simplicidad de los conjuntos contrasta con una evidente sincronización astronómica, que sugiere una planificación y una sociedad mucho más complejas. El conjunto abarca un gran lapso de tiempo, pues hallamos testimonios desde la Edad del Bronce (II milenio a.C.) hasta la última Edad del Hierro (siglo II a.C.).
10. Ciudad vieja de Salamanca
La ciudad de Salamanca es uno de los conjuntos urbano-artísticos más notables de España. Especialmente importante en el siglo XVI, merece especial atención su impresionante universidad (fundada en 1218 y, por tanto, una de las más antiguas de Europa) así como su Plaza Mayor.
La ciudad vieja, incluida en la lista de patrimonio de la UNESCO en 1988, es un viaje al pasado, pues aglutina testimonios del pasado medieval, renacentista y barroco de la urbe. Destacan especialmente, además de las ya citadas universidad y Plaza Mayor, la Casa de las Conchas, el Convento de San Esteban y sus dos catedrales, la Vieja (en estilo románico) y la Nueva (iniciada en el siglo XVI y acabada en el XVIII).
The conversation(M.P.Martínez) — Los envases están presentes en nuestra vida cotidiana, desde la caja de cartón que transporta piezas en la industria automovilística hasta el vaso del yogur que nos hemos tomamos esta mañana. Los envases nos han acompañado en el pasado, nos acompañan en el presente y nos acompañarán en el futuro.
La actual preocupación por el medio ambiente y la sostenibilidad real, alejada de políticas de greenwashing, es cada vez mayor en la sociedad, y ha situado a los envases y su impacto medioambiental en una situación compleja.
Sin ir más lejos, la Comisión Europea adquirió en 2017 el compromiso de garantizar que en 2030 todos los envases de plásticos sean reciclables. Algo directamente ligado al reto de reducir las emisiones de carbono en un 55 % respecto a 1990.
Además, nuevas normativas apuestan por crear una economía circular para el 2050, influyendo directamente en los plásticos de un sólo uso y en la reducción de los químicos persistentes presentes en este material. Todo ello se encuentra alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de Naciones Unidas.
Bajo estas premisas, la industria y las empresas se esfuerzan por optimizar, reducir o adaptar sus envases en aras de ser más sostenibles.
– Los hongos como alternativa sostenible
En el 2021 se consumieron de media en Europa 189 kg de envases por persona. De ellos, los plásticos supusieron 25,91 kg por persona. Estas cifras van en aumento. Dentro de los plásticos, el poliestireno expandido (EPS) es ampliamente empleado en envases por sus buenas propiedades como aislante térmico, resistencia a impacto y ligereza. No obstante, su naturaleza derivada del petroleo limita enormemente su biodegradación, estimada entre 500 y 800 años.
Como una buena alternativa al uso de estos plásticos, nos encontramos con los micomateriales o micocompuestos. Estos son una combinación del micelio, una estructura de los hongos, con otras fuentes vegetales celulósicas de bajo coste como el serrín, la paja, el cáñamo y la fibra de coco.
El micelio está compuesto por una red de finos filamentos similares a las raíces, llamados hifas, que se extienden por el terreno. Es inerte, posee un crecimiento rápido y es regenerable. En medios celulósicos, el micelio permanece adherido al sustrato y es capaz de digerirlo. El resultado es un material sólido y natural. Su interés radica en tres ejes principales:
Es 100 % sostenible: es biodegradable en el medio e incluso capaz de nutrir otras especies vegetales.
Aprovecha los recursos naturales: posee un mínimo impacto medioambiental y emplea baja energía de extracción y fabricación.
Es muy versátil: se adapta a formas complejas y tamaños.
Micelio de la seta de ostra (Pleurotus ostreatus) cultivada en el laboratorio.
– Contribución a la economía circular
Los micocompuestos son ligeros (con densidades similares al poliestireno expandido), tienen una buena capacidad de absorción de impactos y buenas propiedades acústicas. Todo ello, les hace buenos candidatos para el sector del embalaje.
Además, debido a su buena compostabilidad, el uso de micocompuestos permite integrarlos tras su ciclo de vida en el medio vegetal, actuando como fertilizadores del terreno. Es decir, estamos ante un material de ciclo infinito que contribuye a la economía circular y a un sistema de upcycling o suprarreciclaje de productos.
No obstante, no todo es oro en este material. Su aspecto heterogéneo y vegetal, su textura aterciopelada y su acabado con una alta dependencia de las condiciones de fabricación hace que los usuarios tengan ciertas reticencias en usarlo. Por eso, un buen diseño de envase es fundamental para romper las barreras de acceso que posee y facilite la aceptación por parte de los mercados y las industria
– Micodiseño: cómo aumentar su aceptación
El diseño de producto posee como objetivo principal solucionar problemas y cubrir las necesidades que tienen las personas, proponiendo productos que sean funcionales, innovadores, comprensibles, accesibles y duraderos, pero también estéticos y atractivos.
La elección y aplicación de materiales es crucial en un buen producto. Pueden ser incluso claves en la estrategia para la innovación y redefinición de productos.
La inclusión de micomateriales en la industria debe abordar la percepción de los consumidores, encontrando un equilibrio entre lo novedoso y lo tradicional, para que su nueva estética pueda ser aceptada. Además, una comunicación efectiva es necesaria, incorporando un mensaje claro de utilidad del producto, beneficios y origen de los materiales.
Empresas como Ecovative, Mogu o Grown bio están abriendo camino en la incorporación del micelio en productos. Sus propuestas están centradas en productos que aprovechen al máximo las propiedades de los micomateriales a través de un diseño cuidado, honesto y cercano. Estas estrategias facilitan la percepción positiva de los micomateriales, acercándolos al usuario y, por tanto, facilitando a futuro su incorporación en la industria.
Micelio de hongos cultivados para fabricar diferentes productos.
– Las claves para los envases basados en micelio
Los micocompuestos son una buena alternativa como sustitutos del plástico en el sector del embalaje. Aprovechando su ligereza y capacidad de absorción de impactos, se pueden crear nuevos sistemas de envase respetuosos con el medio ambiente con baja huella de carbono. Además, el uso de desechos agroindustriales (paja, cáñamo, fibra de coco…) en su fabricación favorece a otros sectores industriales y su economía.
Las barreras que puedan surgir en su implantación y uso pueden ser resueltas a través del diseño. Comprender las inquietudes de las personas es fundamental para proponer productos honestos con su naturaleza, que cubran a la vez las necesidades funcionales y emocionales de los usuarios.
The New York Times(J.Taitz) — Todos lo hemos experimentado. Ese impulso de retraernos y eludir experiencias que sabemos que vamos a disfrutar, incluso cuando lo que más necesitamos es justamente una inyección de ánimo. Nos saltamos la fiesta de cumpleaños. Cancelamos la comida. No parece que valga la pena. Y después, lo más probable es que nos sintamos peor que antes.
Entonces, ¿cómo encontrar la motivación para salir, especialmente cuando nos sentimos decaídos, estresados, cansados o solos? Una estrategia probada consiste en reforzar lo que los psicólogos denominan sensibilidad a la recompensa.
Nuestro impulso de buscar la felicidad es un músculo que podemos desarrollar. También lo es nuestra capacidad para disfrutar de las experiencias. Y casi todo el mundo puede aprender a incrementar su sensibilidad a la recompensa a través de entrenamientos para observar y saborear sus emociones positivas. Esto es cierto incluso para las personas con depresión y ansiedad a quienes les cuesta experimentar placer, una condición denominada anhedonia.
A todos nos cuesta sentir placer a veces. Hace poco llevé a mis hijos pequeños a la playa el fin de semana. Horas antes de nuestra escapada, me enteré de que una amiga había muerto. Entumecida por la noticia, no estaba de humor para pasar un buen rato, aunque quería hacer algo especial para mi familia.
Parte de mi trabajo como terapeuta consiste en enseñar a la gente a manejar sus emociones. Y como les digo a mis pacientes, es posible honrar las fuentes legítimas de dolor y aun así reconocer que los momentos luminosos mejoran nuestro bienestar.
Las estrategias respaldadas por la investigación que presento a continuación, y que utilizo en mi consulta, me ayudaron a aprovechar al máximo nuestro viaje.
– Premiar la sensibilidad y la salud mental
Al hablar del tratamiento de la salud mental, los médicos y terapeutas tienden a enfocarse en aliviar los síntomas negativos de sus pacientes. Quieren “quitar lo malo”, explicó Alicia Meuret, profesora de psicología de la Universidad Metodista del Sur.
Sin embargo, la mayoría de nosotros no solo necesitamos reducir el dolor, también necesitamos potenciar la alegría.
De hecho, mejorar las emociones positivas puede ser más prioritario para los pacientes que contener sus síntomas depresivos, y las investigaciones demuestran que los tratamientos basados en esta idea pueden ser eficaces.
Un estudio codirigido por Meuret en 2023 descubrió que cuando los adultos que sufrían depresión o ansiedad participaban en 15 semanas de psicoterapia enfocada en potenciar las emociones positivas, estos reportaban una mayor mejoría que un grupo cuya terapia se centraba en reducir las emociones negativas.
También se han observado beneficios en intervenciones más breves. En un estudio realizado en 2024 con 85 estudiantes, dirigido por Lucas LaFreniere, profesor adjunto de psicología en el Skidmore College, se dio a personas con ansiedad instrucciones periódicas a través del celular para planificar actividades placenteras, saborear momentos positivos y esperar acontecimientos positivos en el futuro. Al cabo de una semana, sus sentimientos de optimismo mejoraron significativamente.
– Un ejercicio para aumentar la sensibilidad a la recompensa
Para aumentar tu sensibilidad a la recompensa, puedes probar un ejercicio basado en los planes de tratamiento de estos estudios. Conviértelo en una práctica diaria durante el tiempo que te resulte útil, pero comprométete a hacerlo al menos durante una semana.
Empieza por planificar una actividad al día que te haga feliz o te dé una sensación de logro. Así será menos probable que pospongas las experiencias positivas. Sé realista: puede ser algo tan pequeño como comer un bocadillo favorito, leer unas cuantas páginas de una novela o hablar por FaceTime con un amigo o amiga.
Después de disfrutar ese momento cotidiano, cierra los ojos y di en voz alta, en tiempo presente, dónde y cuándo experimentaste la mayor alegría. Fíjate en los detalles y las sensaciones físicas, como la brisa que te refresca el rostro mientras brilla el sol. Quizás todo esto suene cursi, pero no hay que pasar por alto los detalles, advirtió Meuret. La idea no es solo recordar cómo te sentiste, sino amplificarlo y revivirlo.
Comparte tus mejores momentos: piensa en los detalles que sueles mencionar cuando te preguntan por tu día o por un viaje reciente. Desahogarse puede ser tentador, pero transmitir lo que te ha hecho más feliz puede hacerte sentir mejor, contagiar esa felicidad a otra persona e incluso reforzar un vínculo, dijo Charlie Taylor, profesor asociado de psiquiatría de la Universidad de California en San Diego, quien investiga la sensibilidad a la recompensa social.
Encuentra el lado bueno de las cosas: Taylor dijo que, con la práctica, es posible darse cuenta de los aspectos positivos que esconden las cosas que a primera vista podríamos considerar negativas. Por ejemplo, si invitas a tus compañeros de trabajo a una reunión y solo llega una persona, podrías considerarlo un fracaso. Pero el lado positivo, explicó, es que tuviste la oportunidad de conocer mejor a esa persona.
Anticipa futuras victorias: si mirar el calendario te produce pavor, Meuret dijo, elige algún acontecimiento que se aproxime y piensa en el mejor resultado posible. Si estás cansado y quieres cancelarle al amigo con el que te quedaste de ver para hacer ejercicio, imagina una clase especialmente estimulante. Imagina cómo se sonríen de un extremo al otro de la habitación, orgullosos. El uso de imágenes puede fomentar la motivación y prepararte para experiencias más edificantes, explicó Meuret.
– Permítete sentirte feliz
También ten en cuenta que a veces es normal sentirse incómodo con los sentimientos placenteros, sobre todo si sufres depresión o ansiedad.
“Algunas personas pueden sentirse vulnerables cuando se permiten sentirse bien”, explicó LaFreniere. La preocupación puede hacernos sentir que estamos preparados para responder a las amenazas, pero al prepararnos constantemente para el desastre, señaló, nos perdemos la felicidad que tenemos ante nosotros en este momento.
Los psicólogos llaman “saborear” al proceso de identificar las emociones positivas y sumergirse en ellas.
“Cultivar el resplandor de las emociones positivas”, en palabras de LaFreniere, refuerza el recuerdo de estas e incrementa la motivación para buscarlas en el futuro. Saborear también ayuda a contrarrestar la tendencia, tan humana, a enfocarse y recordar los aspectos negativos de algo: alguien que llegó 15 minutos tarde, algo que desearías no haber dicho.
– Otras formas de sacar más jugo a los sentimientos positivos
Aquí tienes otros ajustes sutiles pero poderosos que puedes hacer para alimentar una mentalidad positiva.
Amplía tu vocabulario de la alegría: a muchos de nosotros nos cuesta etiquetar nuestras emociones positivas más allá de “bien”, “bueno” o “genial”. Sin embargo, las investigaciones sugieren que encontrar más palabras para describir esos sentimientos puede validarlos e intensificarlos, explicó Meuret. Cuando reflexiones sobre cómo te ha hecho sentir algo, intenta ser preciso y utiliza palabras como “sereno”, “eufórico”, “jubiloso”, “encantado” o “inspirado”.
Comparte tus mejores momentos: piensa en los detalles que sueles mencionar cuando te preguntan por tu día o por un viaje reciente. Desahogarse puede ser tentador, pero transmitir lo que te ha hecho más feliz puede hacerte sentir mejor, contagiar esa felicidad a otra persona e incluso reforzar un vínculo, dijo Charlie Taylor, profesor asociado de psiquiatría de la Universidad de California en San Diego, quien investiga la sensibilidad a la recompensa social.
Encuentra el lado bueno de las cosas: Taylor dijo que, con la práctica, es posible darse cuenta de los aspectos positivos que esconden las cosas que a primera vista podríamos considerar negativas. Por ejemplo, si invitas a tus compañeros de trabajo a una reunión y solo llega una persona, podrías considerarlo un fracaso. Pero el lado positivo, explicó, es que tuviste la oportunidad de conocer mejor a esa persona.
Anticipa futuras victorias: si mirar el calendario te produce pavor, Meuret dijo, elige algún acontecimiento que se aproxime y piensa en el mejor resultado posible. Si estás cansado y quieres cancelarle al amigo con el que te quedaste de ver para hacer ejercicio, imagina una clase especialmente estimulante. Imagina cómo se sonríen de un extremo al otro de la habitación, orgullosos. El uso de imágenes puede fomentar la motivación y prepararte para experiencias más edificantes, explicó Meuret.
– Permítete sentirte feliz
También ten en cuenta que a veces es normal sentirse incómodo con los sentimientos placenteros, sobre todo si sufres depresión o ansiedad.
“Algunas personas pueden sentirse vulnerables cuando se permiten sentirse bien”, explicó LaFreniere. La preocupación puede hacernos sentir que estamos preparados para responder a las amenazas, pero al prepararnos constantemente para el desastre, señaló, nos perdemos la felicidad que tenemos ante nosotros en este momento.
En mi reciente viaje de fin de semana con mis hijos, permitirme divertirme fue un reto. Pero compartir unos malvaviscos tostados con chocolate y galleta junto al océano me dio un placer prolongado. Me aseguré de hacer una pausa y saborear los mejores momentos, como cuando unos floristas nos regalaron puñados de hortensias y rosas de un arco de boda que estaban desmontando junto a la playa. Sentí olas de tristeza durante el viaje, pensando en la amiga que había perdido, pero dejarme llevar por el amor y la levedad me ayudó a encontrar de nuevo el equilibrio.
“La verdad es”, dijo LaFreniere, “que a veces necesitamos comportarnos como personas felices si realmente queremos serlo”.
Una escena de El señor de los anillos: El retorno del rey.
JotDown(R.D.Caviedes) — El suspiro de unas alas cortando el viento, un eclipse fugaz de plumas contra el sol y ocho puñales a la vez hendidos en las entrañas.
Muy jodido, estaremos de acuerdo.
Una forma de morir terrible.
Este pájaro, el hokioi, lo conocieron nuestros antepasados.
Nosotros no lo hemos visto, es un pájaro que ha desaparecido.
Pero lo que decían nuestros antepasados era que era poderosa, un ave muy poderosa.
Un halcón muy grande.
Descansaba en la cima de las montañas, no descansaba en las llanuras. Cuando volaba nuestros antepasados lo veían pero no todos los días, porque moraba en las montañas.
Era rojo, blanco y negro. Era un pájaro de plumas negras teñidas de amarillo y verde y un montón de plumas de color rojo en lo alto de la cabeza.
Habría que haberle visto la cara a sir James Hector, geólogo eminente, al escuchar de boca de un maorí esta descripción tan completa del hokioi, un gigantesco pájaro devorador de hombres del que hablaban las leyendas indígenas.
Y al resto de naturalistas que integraban la reunión de la Royal Society of New Zealand aquel 14 de agosto de 1872, todos tan europeos y de mostacho tan absurdo como quieran imaginar.
Y eso que el horno estaba precisamente para bollos. Julius von Haast, un científico prusiano, acababa de encontrar en una ciénaga de la región neozelandesa de Canterbury los huesos subfósiles de lo que parecía, a falta de medio esqueleto, un buitre increíblemente gordo.
Sin otra referencia que aquella enigmática rapaz gigante de la mitología maorí, la Royal Society intentaba contrastar el hallazgo con la leyenda porque estamos en Nueva Zelanda a finales del XIX, a fin de cuentas. Cosas peores se habían visto.
Y además, literalmente. De hecho, los últimos avistamientos de moas habían tenido lugar en la Isla Sur solo cincuenta años antes, en la década de 1820. Estos pájaros sin alas, endémicos del archipiélago, pesaban hasta doscientos cincuenta kilos y medían hasta tres metros y medio de altura.
Una reconstrucción de un moa realizada por Augustus Hamilton en 1906.
Hoy no se discute que los últimos ejemplares de moa vivieron en el siglo XV y se cuestiona la veracidad de estos encuentros posteriores, pero en 1870 no.
En 1870 el moa causaba furor y los pájaros gigantes eran algo perfectamente creíble.
Siempre que se pareciesen a un moa, claro.
Si no se parecían, entonces no.
Por esa razón la declaración que prestó el voluntarioso maorí no movió a ninguna investigación, siquiera una discusión, entre los académicos.
La charla derivó seguidamente a otros temas de mayor relevancia —concretamente, se cuestionó el éxito que pudo cosechar el capitán Cook introduciendo la patata en la colonia— y el informe de aquel día se archivó.
El documento ni siquiera recoge el nombre del indígena que aportó la descripción del legendario terror alado.
Una auténtica pena, se pueden imaginar. Cuando en 2009 se confirmó la existencia del hokioi, hoy denominado águila de Haast, no hubo nadie a quien agradecer su primera descripción. Quizá fue el último pájaro devorador de hombres que voló sobre la tierra.
Una muerte emplumada
Pájaro gigante, al menos. De los de tamaño más ortodoxo, desde luego que no.
En 1838 una niña suiza de cinco años, Marie Delex, fue capturada por un ave de grandes proporciones, seguramente un águila, en el Valais. Según corroboró el naturalista Félix Pouchet, los restos de la pequeña no se recuperaron hasta varias semanas después, cuando un pastor los descubrió en los Alpes.
Y en 1868 un niño de ocho años, Jemmie Kenney, corrió la misma suerte en Tippah County, Missouri, aunque esta vez el pájaro recibió varios disparos cuando remontaba el vuelo y acabó soltando al pequeño. Murió a consecuencia de la caída.
Marie Delex y el águila en un grabado de 1838
Aterrador, mucho; enigmático, ni un poco. Las aves de presa cazan, con perdón por la obviedad. Y los ejemplares más voluminosos —con frecuencia hembras— de las especies rapaces más grandes cazan presas a su escala.
Por extraordinarios que sean los ataques a seres humanos, no necesitamos involucrar a ningún gran pajarraco de fantasía para explicarlos cuando las víctimas no pasen de los diez o quince kilos.
Y sorpresa: entre el puñado de ataques avalados por la presencia de testigos que han tenido lugar en los últimos dos siglos, la inmensa mayoría han sido a niños pequeños.
Entre ellos a Svanhild Hantvigsen, una niña de tres años rescatada de un nido en la isla noruega de Leka en 1932, y a Marlon Lowe, uno de diez que sufrió el ataque de dos grandes aves en julio de 1975 en Lawndale, Illinois, aunque su madre consiguió repelerlo.
El famoso ataque a un bebé que grabó un video-aficionado en Montreal en 2012 no cuenta, por cierto. Era un montaje.
Pero no amarre tan rápido los pavos —je—. Aunque la ciencia no haya conseguido documentar el ataque de un pájaro gigante, puede que ninguna criatura abunde más en las mitologías de todo el mundo, desde el Roc en Asia al thunderbird en América o el hoikoi en Oceanía.
Han pertenecido a especies híbridas, como las sirenas, los grifones, las esfinges y las arpías, y han tenido nombres propios, como Quetzalcóatl, Piasa, Bar Juchne, Hræsvelgr o Aetos Dios. Y han hecho presa de seres humanos en los cuentos legados por culturas de todo el mundo, desde las africanas a la escandinava.
A través de ellas, estos grandes terrores han volado en el Talmud, la Odisea, Simbad el marino o El señor de los anillos.
Están en todas partes, más que cualquier otra criatura mitológica, y haríamos mal en no preguntarnos por qué. En particular después del caso águila de Haast, que la ciencia negó porque era materia de leyenda y luego mira tú lo que son las cosas.
Somos humanos, a fin de cuentas, esclavos del aforismo aquel de la piedra con la que se tropieza dos veces. Y leyendas plausibles sobre pájaros gigantes hay más de una. Y de dos.
Escuche esto: en el siglo XII el judío Benjamín de Tudela, un viajero y erudito navarro, refirió en su Libro de viajes la historia de un ave de presa gigante que vivía en algún punto cerca de la India, a la que denominó escuetamente «grifón» y atribuyó la capacidad de levantar hombres del suelo.
Y solo un siglo después Marco Polo habló otra vez de estas criaturas en el Libro de las maravillas, aunque especificó que no eran grifones, sino aves semejantes «al águila en la forma de su cuerpo pero de enorme envergadura» y que «los que las han visto afirman sin vacilar que en ningún miembro se asemejan a bestia alguna, sino que tienen solo dos patas como las aves».
Le atribuyó la capacidad de acarrear al vuelo no ya hombres, sino elefantes. Y fue muy específico con su lugar de origen: Madagascar.
En Madagascar no hay águilas gigantes, pero ocurren cosas muy extrañas. Una de ellas, por ejemplo, es que los lémures tienen miedo de las aves rapaces y presentan comportamientos que previenen sus ataques, aunque ninguna en la isla caza lémures.
Y otra es que en 1994 un biólogo, Steven M. Goodman, descubrió unos huesos subfósiles de águila coronada africana rodeados de huesos de lémures, aunque en la isla no haya águilas coronadas africanas. Unos huesos bastante grandes, por cierto. De hecho, demasiado grandes para pertenecer a esta especie.
Goodman bautizó al animal como Stephanoaetus mahery, águila coronada de Madagascar, en un artículo de Proceedings of the Biological Society of Washington.
Incluso cuando era grande —sus alas abarcaban más de dos metros— se ha sugerido que esta ave pudo alcanzar tamaños superiores a los que ilustran los escasos restos de que disponemos hoy, quizá animando las leyendas sobre águilas gigantes que abundan en todo el Creciente Fértil y Oriente Medio. Particularmente la del Roc, de origen persa.
El rapto de Ganímedes, 1635, de Rembrandt; el Roc caza una cría de elefante en una ilustración de Charles Maurice Detmold en The Second Voyage of Sinbad the Sailor,1924; Vishnu a lomos de Garuda en una ilustración india de 1730; y el thunderbird en una piel pintada por nativos americanos antes de 1800, fotografía de Patrick Gries
Existe una razón de peso para creerlo. De quinientos cincuenta kilos de peso, concretamente.
Son los que presentaba el Aepyornis o ave elefante, el pájaro más grande que conoce la ciencia, también natural de Madagascar.
Si el águila gigante malgache se extinguió en torno al año 1500 d. C., como calcula Goodman, coincidió con el declive súbito de estos otros titanes, cuya extinción se desencadenó con la colonización humana de la isla en el siglo IV y se consumó con la llegada de los europeos.
Incluso si estos grandes pájaros terrestres no eran la presa cuya ausencia llevó a la extinción de las águilas, entonces es probable que lo fuera el Megaladapis o lémur gigante, un animal que podía alcanzar los ciento cuarenta kilos, también desaparecido por aquel entonces. Megafauna, en todo caso. Los animales que comen megafauna suelen ser megafauna.
Y cuando unos desaparecen, los otros van detrás.
La última descripción que consta de las aves elefante fue escrita en 1658 por Étienne de Flacourt, un gobernador francés de Madagascar, cuando ya solo quedaba un puñado en retiradas zonas selváticas y pantanosas. Habló de «un ave gigantesca que habita en la región del pueblo de los Ampatres y pone huevos como el avestruz; para que la gente de esos lugares no pueda capturarla, busca los lugares más apartados».
La subasta en Christie’s de un huevo de ave elefante del siglo XVII. Se vendió en 2013 por más de 80.000 euros.
Desde entonces no hay otro gran pájaro que haya animado más leyendas, empezando por las científicas. Y las extrañas ubicaciones en las que han aparecido algunos de sus huevos no ayudan demasiado.
Aunque se cree firmemente que es un género endémico de Madagascar, en 1930 se encontró uno de los —cotizadísimos— huevos de este animal en el sur de Australia, el huevo de Scott, y en 1992 otro, el de Cervantes. Y hay quien atribuye al ave elefante otros huevos gigantes descubiertos en, atención, Canarias.
Producto americano
Pero, para leyendas pseudocientíficas con pájaros gigantes, Norteamérica. En ningún lugar se han notificado más avistamientos de estos animales que en Estados Unidos, y en ninguno más espectaculares.
Uno de los más sonados, a la postre el de tintes más sobrenaturales, fue el del llamado Big Bird. Involucró a diferentes personas a lo largo de varios meses de 1976, cuando un gran ser volador sembró el terror por Rio Grande Valley, San Benito y otras localidades del sur de Texas.
Aunque los testigos —ejem, testigos— hablaban de un ave, los que aseguraron haberla visto dijeron que su cara era como de simio, y algunos especificaron que tenía piel en lugar de plumas. La cosa acabó en batidas multitudinarias y pareciéndose mucho a Jeepers Creepers.
Quizá la fiebre no debería extrañar demasiado en la cuna del thunderbird, el águila gigante del folclore indio americano, y todas las versiones que reaparecen en fábulas y cuentos de los diferentes pueblos indígenas.
Aunque se descarta que el ser humano coincidiera al sur del continente con el antiguo Argentavis magnificens —considerado hasta hace poco el pájaro volador más grande de la historia de la Tierra, con una envergadura de alas que podía alcanzar los ocho metros—, otros miembros de la extinta familia de los tera-tórnidos convivieron con los moradores humanos de América, especialmente al norte. Una especie, el Teratornis merriami, se ha encontrado en yacimientos de tan solo diez mil años de antigüedad y otra, el Teratornis woodburnensis, entre estratos de once mil años que también prueban la presencia humana.
Los teratórnidos presentaban un aspecto parecido al de los buitres, aunque eran cazadores, y sus alas abarcaban cuatro metros.
Ulises y las sirenas, John William Waterhouse, 1891.
Es lo que tiene la ciencia, que descartar es lo más complicado. Puestos a no hacerlo, algunos no han descartado incluso que la singular devoción de las culturas norteamericanas y mesoamericanas por las aves gigantes y su panteón, abundante en dioses pájaro, pudo tener que ver con los forusrácidos, otro producto genuinamente americano.
Fueron una estirpe terrestre de grandes pájaros carnívoros que también reciben el nombre, mucho más elocuente, de «aves del terror».
Algunas, como el Phorusrhacos longissimus, se extinguieron en la Patagonia a principios del Pleistoceno, pero hay quien sostiene —no sin controversia— que especies como el Titanis walleri pudieron sobrevivir en Norteamérica al menos hasta hace quince mil años, lo que de nuevo hace coincidir su final con la llegada de los seres humanos.
Este animal, ilustremos, consistía en ciento cincuenta kilos de pájaro de dos metros y medio de altura capaz de alcanzar los sesenta y cinco kilómetros por hora. Debió de presentar una bonita estampa. Desde lejos.
En Australia también se desarrolló otra gran familia de aves terrestres gigantes, los dromornítidos. Emparentaban con gansos, patos y cisnes, eran carnívoros y quizá carroñeros y los ejemplares de las especies más grandes —como el Dromornis stirtoni y el Bullockornis planei, o pato demonio—, eran moles de media tonelada y hasta tres metros de altura.
De nuevo se especula con la fecha exacta en que desaparecieron las últimas especies del linaje, aunque la mayoría de teorías apuntan a una extinción súbita hace poco menos de cincuenta mil años. Adivinen qué: cuando llegaron los primeros seres humanos.
Podríamos seguir. Marabúes de dos metros en la isla de Flores, alcas gigantes en el norte del Atlántico… Pero la historia es la misma. Las aves del terror ya no acechan en las praderas. Hay emúes, a lo sumo, y avestruces.
Una especie de cada, porque también acabamos con las diferentes clases de emúes que habitaban Oceanía y con el avestruz arábigo, el único que vivía fuera de África. Y en las islas remotas tampoco rompen el cielo espantos descomunales con el pico curvado y costumbres de monstruo, porque ya no existe lo remoto.
El suelo, eso sí, es un lugar más seguro sin penachos anunciándose en la espesura. Y no digamos el cielo, del que ya no se descuelgan dioses con plumas buscando alimento para sus pollos. Nos sobrevivieron mucho tiempo, sin duda los que más entre esa clase agonizante que son los animales grandes.
Lo suficiente para imprimirse en nuestras leyendas y que supiéramos de ellos en el tuétano, cuando los huesos te hablan desde dentro, antes de que alguien desenterrara los suyos aún sin fosilizar. Mejor así. A fin de cuentas, ellos eran los monstruos, ¿verdad?
Ancient Origins(V.Roric) — Uruk de Mesopotamia fue probablemente el primer inmortal de las leyendas. Se creía de él que era un individuo “normal” que, sencillamente, no podía morir. Sin embargo, la mitología sugiere que siempre han existido inmortales y consejeros. En este sentido, Uruk podría ser considerado como el primer ejemplo de un consejero inmortal de la humanidad.
Gilgamesh era rey de la ciudad de Uruk. Supuestamente vivió 2.000 años después de Uruk el Inmortal. Según algunas leyendas, Uruk vivió en la corte de Gilgamesh, e incluso fue uno de sus maestros. Gilgamesh era hijo de Lillah y Ninsun.
– Dos vidas, dos formas de ser
El mito de Enkidu nos habla de nueve mujeres inmortales que llegaron hasta él cuando nació. Estas nueve mujeres eran las hadas que realizaban predicciones sobre la vida de un niño y su destino al nacer.
Tras una serie de buenos augurios de las primeras ocho hadas, la última, la más joven pero también la más sabia, predijo que Enkidu viviría dos vidas: una propia, en la que actuaría erróneamente, y una segunda que le pertenecería a ella y en la que sus acciones estarían caracterizadas por su rectitud.
Fragmento de un relieve dedicado a la diosa Ninsun, madre de Gilgamesh.
Además, el hada afirmó que esperaba un gran don para la segunda vida de Enkidu. Estaba en lo cierto. En su primera vida, a pesar de ser fuerte, valeroso y sabio, como habían predicho las primeras ocho hadas, Enkidu cometió muchos errores y lo echó todo a perder tanto en su reino como en su vida personal.
Finalmente, con su reino ya en decadencia, Enkidu se encontraba en su lecho de muerte. Fue entonces cuando suplicó el perdón de la sabia hada que había predicho que viviría dos vidas diferentes.
En ese momento, la inmortal hada se le apareció e hizo retroceder el tiempo de nuevo hasta el momento en que Enkidu era aún joven. En esta segunda vida, Enkidu actuó con rectitud, se casó con Ninsun y concibió a Gilgamesh, el gran ‘don’ que el hada le había predicho.
Posible representación del rey Enkidu.
– El mortal deseo de Karún
Carún era un inmortal de la cultura etrusca. Se cuenta de él que descendió a los infiernos y regresó, y también es conocido por haber sido infeliz a causa de su condición inmortal. Es uno de los poquísimos inmortales cuyo único deseo era la muerte.
Curiosamente, en mitos de todo el mundo, los héroes que viajan al infierno y regresan pueden ser reconocidos como inmortales porque dejan el mundo de los vivos sin haber muerto y vuelven a él posteriormente. Los dioses de las antiguas mitologías también son inmortales. En ocasiones se considera a los antiguos dioses seres humanos inmortales disfrazados.
El dios eslavo Veles, por ejemplo, admitía ser inmortal, pero no un dios.
– Vampiros, hombres-lobo y la Iglesia
Los vampiros son un buen ejemplo de criaturas mitológicas inmortales. Según cierta teoría, las historias de vampiros fueron creadas por auténticos inmortales a fin de mantener en secreto su propia existencia.
Taulreus defiende esta idea en su libro Gheestelycke Sermoonen. Los seres terroríficos como vampiros y hombres-lobo evitarían por tanto que la gente considerase la posibilidad de la existencia real de seres humanos inmortales.
En el pasado, la Iglesia prohibió e intentó destruir todos aquellos libros que planteaban la posibilidad de la existencia de inmortales bajo una forma física.
Por otro lado, los alquimistas eran acosados y perseguidos por buscar la Piedra Filosofal, un mineral legendario que supuestamente serviría para elaborar el elixir de la vida (eterna).
‘El alquimista en busca de la Piedra Filosofal’, óleo de Joseph Wright, 1711.
– Leyendas posteriores
La obra Gheestelycke Sermoonen nos habla de un joven soldado que pasa a formar parte de un grupo de mercenarios. En el transcurso de una batalla, el joven es testigo de cómo dan muerte a su comandante, jefe de los mercenarios. Antes de morir, el jefe deja al joven al mando. Con el paso del tiempo, el nuevo comandante envejeció y se retiró a una ciudad de algún lugar de Egipto.
Cierto día, cuando se dirigía al mercado, el ahora anciano se encontró con el antiguo jefe de los mercenarios, que él pensaba muerto desde hacía muchos años. Sin embargo estaba bien vivo, y su apariencia era exactamente la misma que la que había conocido el anciano hacía tanto tiempo.
El hombre preguntó a su antiguo comandante si era inmortal. El inmortal reveló entonces su identidad, y le dijo a su viejo amigo que finalmente había conseguido realizar su destino.
Otro inmortal famoso fue el Conde de Saint Germain. No obstante, Santo Germain fue uno de los inmortales más recientes de la historia. Entre estos inmortales relativamente modernos también se encuentra Nicolás Flamel, un hombre de quien se decía que había descubierto la Piedra Filosofal y la había utilizado para elaborar el elixir de la vida a fin de alcanzar la inmortalidad.
Ilustración del Conde de Saint Germain obra de Charles Sindelair. (1935)
Mitos y leyendas de todo el mundo están llenos de historias sobre inmortales. Existen incluso diferentes tipos de inmortales. Algunos de ellos al parecer nacen ya inmortales, mientras que otros alcanzan esta condición como alquimistas al descubrir la Piedra Filosofal y el Elixir de la Inmortalidad.
¿Qué hay de cierto en estas historias de inmortales? ¿Es posible que hayan sido obra de auténticos inmortales con la intención de ocultar su existencia? Es muy posible que no encontremos jamás la respuesta a estas preguntas.
Historias de la historia(J.Sanz) — Durante los siglos XVI y XVII los cosacos de Zaporozhia, establecidos en la zona centro y sur de la actual Ucrania, se vieron acorralados por tres poderosos imperios: el Otomano, el Ruso y la Mancomunidad de Polonia y Lituania.
Sólo con una estudiada política de alianzas con unos u otros, dependiendo de la situación, y su poderío militar apoyado en expertos jinetes, maestros en el manejo del sable y mosquete y una perfecta organización, consiguieron mantener su independencia.
En 1676, y tras sufrir varias derrotas a manos de los cosacos, Mehmed IV, sultán del imperio Otomano, decidió enviarles una carta conminándolos a someterse:
Como Sultán, hijo de Mahoma; hermano del Sol y de la Luna; nieto y virrey de Dios, gobernante de los reinos de Macedonia, Babilonia, Jerusalén, Alto y Bajo Egipto, emperador de emperadores, rey de reyes, extraordinario caballero, nunca derrotado; guardián de la tumba de Jesucristo, delegado del poder divino, esperanza de los musulmanes, gran defensor de los cristianos,…
Os ordeno, cosacos zaporogos, someterse a mí, voluntariamente sin resistencia alguna, y cesar en vuestros ataques.
La respuesta de los cosacos no se hizo esperar y contestaron frase por frase mofándose de todos sus títulos y virtudes:
¡Cosacos zaporogos al Sultán turco! Oh sultán, demonio turco, hermano maldito del demonio, amigo y secretario del mismo Lucifer. ¿Qué clase de caballero del demonio eres que no puedes matar un erizo con tu culo desnudo?.
El demonio caga y tu ejército lo come. Jamás podrás, hijo de perra, hacer presos a hijos cristianos; no tememos a tu ejército, te combatiremos por tierra y por mar, púdrete.
¡Despojo babilónico, loco macedónico, cervecero de Jerusalén, follador de cabras de Alejandría, porquero del Alto y Bajo Egipto, cerdo armenio, ladrón de Podolia, catamita tártaro, verdugo de Kamyanets, tonto de todo el mundo y el submundo, idiota ante nuestro Dios, nieto de la serpiente y calambre en nuestros penes. Morro de cerdo, culo de yegua, perro de matadero, rostro del anticristianismo, folla a tu propia madre!
¡Por esto los zaporogos declaran, basura de bajo fondo, que nunca podrás apacentar ni a los cerdos de cristianos. Concluímos, como no sabemos la fecha ni poseemos calendario; la luna está en el cielo, es el año del Señor, el mismo día es aquí que allá, así que bésanos el culo!
Los cosacos Zaporogos le responden al Sultán – Ilya Repin
En las profundidades de nuestro planeta, se han encontrado organismos vivos como bacterias y arqueas.
BBC News Mundo(M.Marshall) — Para entender la vida que podría sobrevivir bajo la superficie de Marte, podemos remitirnos a algunos de los organismos que habitan a mayor profundidad y más antiguamente en nuestro planeta.
Marte no es sólo el planeta rojo: también es un planeta húmedo.
El 12 de agosto, investigadores estadounidenses informaron que existen pruebas de la existencia de una gran reserva de agua líquida a grandes profundidades bajo la corteza rocosa del planeta.
Los datos provienen de la nave Mars Insight Lander de la NASA, que registró más de 1.300 sismos en Marte a lo largo de cuatro años.
Un grupo de investigadores dirigido por Vashan Wright, geofísico del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego, estudió las ondas sísmicas que captó el módulo de aterrizaje y llegó a la conclusión de que habían atravesado capas de roca húmeda.
Aunque la superficie de Marte es un desierto estéril, los datos de Wright sugieren que hay volúmenes considerables de agua encerrados en rocas a una profundidad de entre 11,5 y 20 km.
«Si están en lo cierto», dice Karen Lloyd, microbióloga del subsuelo de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, «esto cambia radicalmente las cosas».
El agua en el subsuelo de Marte abre la posibilidad de vida subterránea en Marte.
En las últimas décadas se ha revelado que existe una enorme biósfera oculta en las profundidades de la Tierra. Ahora parece que lo mismo podría ocurrir en Marte. La vida marciana, si existe, bien podría ser subterránea.
Ilustración del Rover Perseverance acercándose a Marte.
– La biósfera profunda
Durante más de 30 años, los biólogos han acumulado evidencias de que la vida persiste en las profundidades de la Tierra. Los investigadores han perforado el fondo marino y los continentes, y han encontrado vida en sedimentos enterrados e incluso entre capas y cristales de roca sólida.
La mayoría de estos habitantes de la oscuridad son microorganismos unicelulares, concretamente bacterias y arqueas. Estos dos enormes grupos son las formas de vida más antiguas que se conocen en la Tierra: existen desde hace más de 3.000 millones de años, mucho antes que los animales y las plantas.
En los últimos 20 años también se ha descubierto que la biosfera profunda es muy diversa. «En realidad, hay muchos tipos diferentes de organismos que viven en el subsuelo», afirma Cara Magnabosco, geobióloga de la ETH de Zúrich, en Suiza.
Las bacterias se dividen en grandes grupos denominados filos: sólo se han identificado formalmente unas pocas docenas de estos grupos, de los 1.300 que se calcula que existen. «Casi todos estos filos se encuentran bajo tierra», explica Magnabosco.
Y no es que estén distribuidos uniformemente. Un metaanálisis de 2023 descubrió que la mayoría de los ecosistemas bajo tierra estaban dominados por dos filos, Pseudomonadota y Firmicutes. Otros tipos de bacterias eran mucho más raros, pero entre ellos había filos nunca antes vistos.
Debido a la oscuridad total, estos microbios no pueden obtener energía directamente de la luz solar, como hacen los organismos fotosintéticos de la superficie. «Lo que es realmente importante destacar es que no dependen, en términos generales, del Sol«, afirma Lloyd.
Tampoco reciben otros aportes, como nutrientes, desde arriba. Muchos de estos ecosistemas profundos están «completamente desconectados de la superficie», afirma Magnabosco.
En su lugar, estos ecosistemas se basan en la quimiosíntesis. Los microbios obtienen su energía mediante reacciones químicas en las que toman sustancias químicas de las rocas y el agua de su entorno. Por ejemplo, pueden utilizar gases como el metano o el sulfuro de hidrógeno como materia prima.
«En el subsuelo se producen muchísimas reacciones químicas», explica Lloyd. «Muchos de nosotros dedicamos mucho tiempo a encontrar nuevas reacciones que permiten la vida».
Los microbios quimiosintéticos pueden parecer extraños porque son escasos en las soleadas zonas superficiales donde pasamos nuestro tiempo y están confinados a las profundidades del mar y del subsuelo sólido. Pero son algunos de los tipos de organismos vivos más antiguos de la Tierra.
Algunas hipótesis sobre el origen de la vida suponen que la primera vida en la Tierra era quimiosintética.
El sismómetro del módulo Insight de la Nasa registró datos que les permitieron a los científicos concluir que hay agua en las profundidades de Marte.
Aunque los microbios unicelulares dominan el subsuelo, hay también algunos animales poco comunes. Un estudio de 2011 identificó gusanos nematodos viviendo en el agua a 0,9-3,6 km de profundidad en minas sudafricanas. El agua parecía llevar allí al menos 3.000 años, lo que sugiere que la población de nematodos podría ser milenaria.
En 2015, un estudio de seguimiento halló platelmintos , gusanos segmentados, rotíferos y artrópodos en el agua contenida en una fisura a 1,4 km de profundidad: el agua llevaba allí unos 12.300 años. Los animales se alimentaban de una fina película de microbios en la superficie de la roca.
Para nosotros, el subsuelo profundo parece un lugar extremadamente difícil para vivir. En comparación con la superficie, las poblaciones microbianas son escasas, pero también hay mucha roca en la que vivir.
«Tenemos un número muy grande de células bajo nuestros pies», afirma Magnabosco. De hecho, según ella, cerca del 70% de todas las bacterias y arqueas de la Tierra se encuentran bajo tierra.
Aún no está claro hasta qué profundidad se extiende la biósfera. Se supone que la vida tiene un límite superior de temperatura, pero no sabemos exactamente cuál es. Nada puede vivir en la superficie de la lava fundida, pero algunos microbios pueden soportar un calor sorprendente: una arquea llamada Methanopyrus kandleri puede sobrevivir y reproducirse a 122°C.
Estudios recientes han revelado que las profundidades de la Tierra son aptas para la vida de algunos organismos.
Si nos adentramos lo suficiente en el subsuelo, la presión también se convierte en un problema. El tipo de roca también es importante, porque afecta las reacciones químicas que pueden producirse y, por tanto, los tipos de microbios quimiosintéticos que pueden vivir allí.
«Pero no puedo dar una cifra [de hasta en qué profundidad existe vida] porque aún no hemos dado con ella. Simplemente, no hemos perforado a tanta profundidad», afirma Lloyd. El límite podría ser sorprendentemente profundo: un estudio de muestras de un volcán de lodo realizado en 2017 sugirió que podría existir vida 10 km por debajo del lecho marino.
Parte de esta vida se desarrolla con extrema lentitud. «Definitivamente hay grandes partes del subsuelo, principalmente debajo de nuestros océanos, donde realmente no sucede nada durante millones de años», dice Lloyd. Sin nuevos nutrientes que lleguen desde arriba, y sin forma de escapar, los microbios de estos lugares tienen muy poca comida.
«Eso significa que no tienen la energía necesaria para crear nuevas células», explica. En su lugar, ralentizan su metabolismo y se encuentran casi en estasis. «En realidad es bastante razonable que una sola célula pueda vivir miles de años o más».
Es este tipo de vida -dependiente de las reacciones químicas entre las rocas y el agua, y posiblemente con una tasa metabólica extremadamente lenta- la que podría plausiblemente encontrarse en las rocas ricas en agua de las profundidades bajo la superficie de Marte.
– ¿Microbios marcianos?
Hasta ahora no hay pruebas sólidas ni directas de la existencia de vida en Marte, a pesar de décadas de misiones no tripuladas al planeta rojo. La superficie es seca y fría, y ningún organismo vivo ha aparecido jamás en el plano de la cámara de un vehículo explorador.
Sin embargo, rasgos como los cañones sugieren que Marte tuvo agua en su superficie hace miles de millones de años. Es probable que parte de esa agua se perdiera en el espacio, pero el equipo de Wright llegó a la conclusión de que gran parte de ella se encuentra bajo la superficie del planeta.
En Marte se han encontrado rastros de lagos en la superficie, aunque el agua restante se encuentra a gran profundidad.
«Sabemos que el agua es un requisito previo para la vida tal y como la conocemos», afirma Lloyd. Así que tal vez la superficie marciana solía ser habitable, y ahora sólo lo es el subsuelo.
Al igual que los lentos microbios que viven en las profundidades de los océanos de la Tierra, los microbios marcianos podrían aferrarse a la vida a pesar de la escasez de nutrientes. «El mismo tipo de procesos que ocurren en nuestro subsuelo pueden ocurrir en Marte», afirma Magnabosco.
La prueba más sugestiva de vida hasta la fecha son las columnas de metano en el aire marciano, que varían con las estaciones. En la Tierra, el metano suele ser producido por microorganismos, por lo que el gas podría ser un desecho de la vida subterránea. Sin embargo, Lloyd pide cautela. «Hay muchas razones no relacionadas con la vida por las que podría haber columnas de metano», afirma.
Además, hay muchos otros obstáculos para la vida en el subsuelo marciano. «La vida no sólo necesita agua», dice Lloyd. «Necesita energía y un lugar donde estar, es decir, necesita un hábitat». Aún no sabemos si los poros de la roca marciana son lo suficientemente grandes para los microbios. Asimismo, la composición química de las rocas profundas es crucial, ya que serían la fuente de energía química.
Para Magnabosco, «la mayor incógnita» sobre la vida en Marte «es si surgió o no». Como no sabemos cómo se formaron los primeros seres vivos a partir de material inanimado, no sabemos si las condiciones en Marte fueron alguna vez adecuadas para la aparición de la vida. «Si la vida pudo desarrollarse en Marte», afirma, «tiene muchas posibilidades de haber sobrevivido y estar aún hoy en Marte».
Ilustración de la nave espacial Insight, el primer módulo de aterrizaje robótico de la NASA dedicado a estudiar el interior profundo de Marte
Si esta biosfera profunda marciana existe, ¿cómo podríamos encontrarla? La idea obvia es perforar Marte, pero tendríamos que perforar 10 km o más, una tarea pesada incluso en la Tierra. ¿Hacer eso en un planeta que carece de aire respirable o agua corriente? «Es mucho más difícil», afirma Magnabosco.
Sin embargo, debería ser posible obtener evidencias. La misión Mars Sample Return prevista por la Nasa traería rocas marcianas a la Tierra: esas muestras podrían contener rastros de vida.
«Perseguir el metano sería muy útil», afirma Lloyd. De momento, no sabemos de dónde procede el gas. «Si descubrimos que las cavidades de agua están asociadas a las columnas de metano», eso sugeriría que hay vida, afirma.
Por último, si realmente hay agua en movimiento en Marte, podríamos aprovecharla. En la Tierra, elementos como las fuentes termales traen agua del subsuelo a la superficie. «Marte tiene volcanes de lodo», dice Lloyd. «Hay lugares en Marte a los que se puede ir donde hay muestras del subsuelo profundo que han sido exhumadas y llevadas a la superficie».
Puede que pasen décadas antes de que obtengamos una respuesta definitiva. Esa respuesta podría ser frustrante: Marte es mucho menos activo tectónica e hidrológicamente que la Tierra, lo que sugiere que la vida es escasa o inexistente. «Podríamos estar buscando vida que lleva mucho tiempo sin estar viva», dice Lloyd.
En ese caso, todo lo que podríamos encontrar son pruebas fósiles, en lugar de organismos vivos. «En cualquier caso, se trata de vida en Marte», afirma.
Se han detectado posibles volcanes de lodo en la superficie de Marte.
The New York Times(B.R.Howe) — Cuando se inauguró en 1984, el Costco de West Dimond Boulevard, en Anchorage, no parecía el futuro de la alimentación.
El almacén, un cobertizo pretencioso de color del café rancio, contaba con el tipo de productos y ofertas que vuelven locos a los habitantes de Alaska: cantidades descomunales de alimentos básicos como la mantequilla de maní y la salsa de tomate, junto con productos locales favoritos como la salchicha de caribú.
El ambiente extremo del estado y la necesidad de viajar horas o incluso días para comprar comestibles lo convirtieron en un éxito desde el principio.
Hoy en día, el estacionamiento —lleno de camionetas todoterreno y sus llantas con tacos y casas móviles que más parecen fortalezas móviles— luce un poco extremo para una tienda de comestibles. El inventario también tiene algo de atrevido: trajes de supervivencia de neopreno, picadoras de carne y cajas fuertes para armas.
En el interior de la inmensa tienda, carritos de compras sobrecargados parecen conducirce solos por los pasillos. Uno lo empujaba Gabriella Pelesasa, una adolescente que estaba comprando, entre otras cosas, un par de cerdos enteros, de 20 kilos cada uno.
Mientras su hermana estaba sentada en el carrito comiendo un hot dog de Costco, Pelesasa se limitó a decir: “Tienen versiones más grandes de lo que queremos”.
Aunque el local de Anchorage, uno de los primeros de la tienda minorista, parecía una excepción para supervivencialistas, hoy demuestra lo visionario que fue Costco.
“En 2020, aproximadamente una cuarta parte de la población almacenaba alimentos no perecederos”, dijo Jennifer Mapes-Christ, de la empresa de estudios de mercado Packaged Facts. Hoy, más de la mitad lo hace. Mapes-Christ dijo que, si bien la pandemia fue un acelerador, la tendencia comenzó antes de eso, impulsada por la ansiedad sobre el cambio climático y la inestabilidad económica.
Un local de Costco en Anchorage. El tamaño promedio de una de sus tiendas es de 13.657 metros cuadrados.
En 2019, una cuarta parte de los consumidores de EE. UU. compraba en Costco. Hoy es casi un tercio. Costco es el tercer minorista más grande del mundo, solo detrás de Amazon y Walmart.
Pero el éxito de Costco va mucho más allá de brindar la posibilidad de almacenar cosas. La empresa ha hackeado la psique del consumidor estadounidense, apelando tanto al superego de las compras responsables (“¡Doce latas de atún por 18 dólares!”) como al ello de las compras inmediatas (“Me merezco esa pantalla plana de 98 pulgadas”).
Aparentemente, Costco es una tienda de descuento, un lugar donde ahorrar dinero y estirar el presupuesto, pero también es una experiencia de compra aspiracional, que alimenta el más estadounidense de los apetitos: el consumo ostentoso.
Pocas empresas ejercen mayor influencia sobre lo que comemos (o vestimos, o utilizamos como combustible para nuestros vehículos, o para nuestra higiene personal). Costco domina múltiples categorías de la oferta alimentaria: carne vacuna, aves de corral, productos ecológicos e incluso vino fino de Burdeos, del que vende más cantidad que ningún otro minorista del mundo.
Es el árbitro de la supervivencia de millones de productores, entre ellos más de un millón de cultivadores de cayú solo en África. (Costco vende la mitad de los cayús del mundo, también conocidos como nueces de la India o anacardos). Su marca propia, Kirkland, genera más ingresos que marcas tan importantes como Nike y Coca-Cola.
El almacén nº 10 de Anchorage, inaugurado en 1984
A pesar de su éxito, la empresa no es bien comprendida. Los altos cargos son reservados y herméticos. Y más allá de los informes trimestrales, Costco rara vez revela algo sobre su funcionamiento interno.
Pero para Charlie Munger, el multimillonario inversor y mano derecha de Warren Buffett en Berkshire Hathaway, su balance financiero habla por sí solo. En una de sus últimas entrevistas antes de morir el año pasado, fue directo: “Es una empresa tremendamente perfecta”.
– ‘Todo era cuestión de confianza’
Costco ha sido comparado a menudo con una secta, en parte porque una vez que los miembros —134 millones en todo el mundo— entran en su redil, rara vez lo abandonan.
De hecho, la devoción por la marca es tan ferviente que ha inspirado homenajes en las redes sociales, menciones de famosos en programas nocturnos con la esperanza de parecer cercanos e incluso un libro, The Joy of Costco.
En un momento en que los estadounidenses ven cada vez más a las grandes marcas como monopolios depredadores o legados torpes y desvencijados, Costco es venerada por sus altos salarios, su atento servicio al cliente y su “profundo compromiso con la integridad”, dijo Jeremy Smith, presidente de Launchpad, una incubadora de marcas alimentarias con sede en Oregón especializada en colocar productos en Costco.
Sea Costco una secta o no, su fundador espiritual fue un abogado nacido en el Bronx con ideales utópicos y una moral estricta.
En el primer año que estuvo abierto, el FedMart de Sol Price perdió 750.000 dólares. Cuando murió, a los 93 años, en 2009, Price tenía un patrimonio neto de 500 millones de dólares.
Sol Price, nacido en 1916, era hijo de trabajadores de la confección de Minsk y pertenecía a la generación de judíos desplazados y otros europeos que prosperaron en los pequeños comercios de Nueva York: delicatessen, tiendas de golosinas y casas de empeño de la Depresión y la posguerra. En la década de 1920, la familia se trasladó a San Diego, donde cursó la secundaria.
Tras estudiar Derecho en la Universidad del Sur de California, Price comenzó su carrera representando a tenderos y otros comerciantes.
Con el temperamento de un tendero que se obsesiona con sus clientes y se preocupa por el más mínimo detalle, en la década de 1950 Price empezó a convertir almacenes vacíos de San Diego en bazares solo para miembros donde, por una pequeña cuota, los compradores podían conseguir de todo, desde medias hasta cigarrillos, a precios de mayorista.
La clave del negocio, llamado FedMart, era sencilla: hacer que los socios renovaran su membresía año tras año.
En 2003, Price describió su filosofía a la revista Fortune como “¿Cómo vendemos cosas con el menor margen de beneficio?”. El objetivo primordial, dijo, era “verlo todo desde el punto de vista de si realmente estamos siendo honestos con el cliente”.
Price tenía un don para conectar con los compradores en una época de prosperidad y cambio social explosivos, pero, paradójicamente, una de sus reglas era no ganar demasiado dinero.
“Creció en una familia de socialistas. Era capitalista. Le gustaba ganar dinero, pero estaba a favor de los sindicatos, de los trabajadores y de los menos fuertes”, dijo David Schwartz, quien coescribió The Joy of Costco con su esposa, Susan. “Todo era cuestión de confianza. Prefería perder tu compra que tu confianza”.
La primera tienda Costco abrió en Seattle en 1983. Diez años después, el Price Club de Sol Price se fusionaría con Costco.
A través de una serie de fusiones a lo largo de los años, FedMart de Sol Price se convirtió en lo que conocemos como Costco en la década de 1990. La empresa, que ahora tiene su sede en Issaquah, en Washington, se ha mantenido fiel a la visión de Price. Sigue estando orientada a las relaciones, y los socios parecen satisfechos, ya que el 93 por ciento renueva su membresía.
El trimestre pasado, las cuotas de los socios sumaron 1120 millones de dólares, aproximadamente dos tercios de los 1680 millones de dólares de ingresos netos totales de Costco. La dependencia, en otras palabras, sigue siendo mutua.
A Wall Street también le gusta lo que hace Costco, especialmente el flujo de caja fiable que proviene de la afiliación. De vez en cuando, los accionistas se sienten desatendidos: en 2004, un analista de Deutsche Bank se quejó de que Costco era “excesivamente generoso” con las prestaciones de sus empleados, y dijo: “Las sociedades anónimas tienen que cuidar primero de los accionistas”. Pero pocos se quejan de los beneficios.
“Hice el cálculo una vez”, dijo Schwartz. “El precio de las acciones ha crecido un 17 por ciento anual desde su fundación”.
– Un ecosistema gigante
Seis mil cuatrocientos treinta y siete kilómetros al sur de Anchorage, en Sugar Land, Texas, nadie vuela en avioneta para ir de compras. Pero en este pantanoso suburbio de Houston, la vida orbita igualmente en torno a Costco.
Sugar Land, antigua prisión de la industria azucarera, se ha transformado en los últimos años en un complejo de comunidades planificadas. En junio, Costco abrió el almacén nº 882, el tercero de la zona, en un terreno de primera.
El día de la inauguración, la familia al-Abadi estaba en la entrada, seguida de una larga cola de socios que esperaban desde el amanecer, a pesar del calor agobiante.
Tras el paso del huracán Beryl, que dejó sin electricidad a más de dos millones de personas en el área de Houston, Bruce White compró artículos de primera necesidad en el Costco de la cercana Sugar Land, Texas
Shariah al-Abadi, quien iba con una lista de compras en mente (“mantequilla, aceite, lo esencial”) y la intención de ceñirse a ella, personificaba un tipo de miembro de Costco. Su hija adolescente, Fatima, representaba otro: estaba allí por la posibilidad de una sorpresa. Durante meses, a medida que el nuevo almacén surgía del lodo, también lo hacía la expectación de Fatima.
Tras una hora de compras en la nueva tienda, madre e hija se marcharon con un carrito que apenas podía con el botín del día, incluido un oso de peluche de casi dos metros de altura.
“Volveremos”, suspiró al-Abadi, quien dijo que iba a Costco “dos veces por semana. A veces más”.
Al igual que Anchorage, Sugar Land es el hogar de una población asiático-estadounidense en rápido crecimiento (en gran parte india y paquistaní-estadounidense en Sugar Land), a la que Costco está ansioso por servir, a pesar del desafío de operar a través de una nación de gustos y tradiciones locales salvajemente diferentes.
“Costco sabe lo que pasa en Texas porque tiene una oficina allí”, dijo Smith. “Es muy astuto. Es uno de los pocos minoristas que permite a una marca entrar en un solo edificio y probar sus productos”.
De este modo, Costco puede detectar tendencias y enviar información a Issaquah. “Es un ecosistema gigantesco”, dijo Smith, aunque también depende del capital humano: la experiencia de los jefes de almacén. Costco tiende a ascender a sus propios empleados, inculcando al personal la cultura idiosincrásica de la empresa durante décadas, si no durante toda su carrera.
Muchos de los mejores empleados de la empresa empezaron como empaquetadores o manipuladores de alimentos.
Esto limitó la expansión de Costco en el pasado. Durante muchos años, la empresa se negó a abrir nuevos almacenes al ritmo que quería Wall Street, debido a la preocupación de los directivos porque las instalaciones eran muy difíciles de operar.
Sin embargo, esa preocupación parece haber disminuido. Costco abre ahora unos 30 almacenes al año, cada vez más en el extranjero. Susan Schwartz dijo: “el crecimiento se está produciendo afuera”. “Actualmente tienen siete almacenes en China. Pero podrían tener 150”.
El este de Asia ha sido fértil para Costco, con aperturas este año en Japón (donde ya tiene 33 almacenes), Corea del Sur, Australia y China.
Esa experiencia ha dado sus frutos en casa. El conocimiento de las preferencias de compra de la comunidad taiwanesa y surcoreana se ha traducido en la disponibilidad en Estados Unidos de productos como el abulón estofado en salsa marrón, el pepino de mar rojo gigante y el tocino al estilo chino, y en la fidelidad a la marca por parte de los estadounidenses de origen asiático.
Yutack Kang, creador de contenidos de Milpitas, California, con 463.000 seguidores en TikTok, publica con frecuencia sobre “alimentos en Costco que te da miedo probar”. Uno de los más recientes: la pulpa congelada de durián producida por Lucky Taro, un importador con sede en Los Ángeles.
“La selección de comida asiática es magnífica”, escribió Kang en un correo electrónico.
– ‘Costco nunca lo haría’
En general, los estadounidenses no confían en las empresas. Pero cuando se les pregunta en qué empresas confían, siempre sitúan a Costco entre las primeras.
“Venden lo mismo que todo el mundo”, dijo Smith. “No es que los productos sean mágicos. Pero han creado una cultura”.
Sol Price quería que los socios de Costco se sintieran respetados e inteligentes. La empresa sigue siendo conocida por su política de devolución sin preguntas, sus productos de alta calidad y su alegre servicio de atención al cliente. Los empleados están mucho mejor pagados (una media de 26 dólares por hora) que sus homólogos de los grandes minoristas (una media de 17 dólares por hora).
Eso ayuda a crear “un equipo estable, motivado y capaz”, dijo Zeynep Ton, profesora de la MIT Sloan School of Management.
Quizá lo más importante sea la reputación de Costco de ofrecer precios bajos.
Costco vende unos 200 millones de hot dogs al año, más que todos los estadios de béisbol de las Grandes Ligas juntos.
En el caso de los productos Kirkland, por ejemplo, Ton dijo que “no suben los precios más de un 14 o 15 por ciento”. Esto incluye el producto estrella de Costco, el popular combo de hot dog y gaseosa a 1,50 dólares, que ha costado lo mismo desde 1985.
No se sabe públicamente si la empresa gana dinero con los 200 millones de hot dogs que vende al año, pero el precio se considera en general un marketing brillante.
Otra forma menos obvia de Costco para mantener la fe de sus socios es no vender espacio en las estanterías. “Muchos minoristas piden a los proveedores que paguen por un puesto en una tienda”, dijo Mark Stovin, un antiguo ejecutivo de Costco que ahora trabaja para OSMG, un importante corredor de alimentos. “Costco nunca haría eso”.
Stovin dijo que Costco también hace algo que casi ninguno de sus competidores hace: contenerse en la minería de datos de los clientes. “Tienen un número para cada miembro, que podría ser rastreable, localizable, y que sin duda podrían bucear en eso”, dijo Stovin. “Pero no lo han hecho”.
Parece que la empresa se está soltando un poco: Costco anunció recientemente que se uniría a empresas con reputaciones menos favorables en los ojos de los consumidores, como Uber, para poner en marcha una red de medios de comunicación de minoristas, sirviendo anuncios a los miembros en función de sus historiales de compra. (La empresa se negó a decir en qué plataformas podrían aparecer esos anuncios. En otro cambio, ese esfuerzo será dirigido por una persona ajena a la empresa, un veterano vendedor de Walmart).
Costco sigue siendo reacia a adoptar innovaciones tecnológicas —fue una de las últimas en llegar al comercio electrónico, por ejemplo—, lo que puede atribuirse al espíritu de Price, quien ordenó a los directivos que se alejaran de sus computadoras.
“Si eres un alto directivo, tu trabajo consiste en interactuar con los socios”, dijo Schwartz. “Esperan que los directivos estén en la planta todo el tiempo”.
Esa ética llega hasta la cima.
En la inauguración de Sugar Land, se pudo ver a Ron Vachris, quien en enero se convirtió en director ejecutivo de Costco, el tercero en los 42 años de historia de la empresa, charlando con el personal de planta e inspeccionando la tilapia congelada. Cientos de empleados de Costco, a quienes se conoce por su exuberante lealtad, habían venido desde lugares tan lejanos como Baton Rouge, Lausana, para celebrarlo y estrechar la mano de su nuevo jefe.
Un comprador promedio de Costco gasta de 100 a 150 dólares por visita.
Vachris, que empezó como operador de montacargas en 1982, saludó cordialmente a empleados y clientes, aparentemente dispuesto a pasar el rato con ellos toda la mañana. Sin embargo, cuando se le acercó un periodista, entregó su tarjeta de visita y adoptó una cadencia corporativa. (“Texas ha sido un gran estado para nosotros. Estamos encantados de tener otro edificio aquí”). Las siguientes solicitudes de entrevista fueron rechazadas.
Los directivos de Costco son conocidos por evitar a la prensa, lo que contribuye a la mística de la empresa. “Tienen una disciplina increíble”, dijo Ton. “Si entras en LinkedIn, no encontrarás mucha información sobre sus ejecutivos”. Y la empresa no tiene oficina de relaciones públicas con los medios.
Debido al secretismo de Costco, juzgar si la empresa está a la altura de los estándares que profesa puede ser todo un reto.
“Sería interesante saber más sobre cómo utilizan sus datos”, dijo Raghu Iyengar, profesor de marketing de la Wharton School.
Como no se sabe casi nada públicamente sobre el funcionamiento interno de Costco, dijo, ni siquiera se puede verificar su excelente reputación de precios bajos. Para determinar si los precios de Costco son en realidad “la venta de productos con el menor margen de beneficio”, la empresa tendría que ser menos reservada.
– ‘Un ambiente de búsqueda del tesoro’
Situado entre un club de striptease en desuso, el paseo marítimo industrial de Brooklyn y una autopista elevada, estridente y llena de lodo, el almacén nº 318 de Costco tiene poca chispa, pero bulle de energía frenética. El local de Sunset Park parece haber reservado espacio en las estanterías para todos los grupos de inmigrantes de Brooklyn. Más allá de eso, sin embargo, esto podría ser un Costco en cualquier lugar. Eso beneficia a Costco.
Una forma en que la empresa acaricia los superegos impulsados por el valor de sus miembros es simplemente con la presentación de sus almacenes. Con el cableado a la vista, luz solar mínima y ni una lista de reproducción de Spotify, los almacenes son, bueno, almacenes, con iluminación fluorescente y mala acústica, diseñados para construirse deprisa. (El edificio de 1,4 hectáreas de Sugar Land, por ejemplo, solo tardó cuatro meses en montarse).
Esa exhibición sin florituras transmite una tranquilizadora señal de intenciones inofensivas: no intentamos seducirte. Lo cual no deja de ser una forma de seducción.
“El cliente entra por la puerta e inmediatamente percibe el valor”, dijo Paco Underhill, autor de Por qué compramos: la ciencia del shopping. “La percepción de valor significa que, cuando alguien entra, las compras discrecionales adquieren un cariz distinto del que podrían tener en Kroger, Target o Macy’s. La gente dice: ‘Nunca se me ocurriría comprar eso. Pero si lo hiciera, este es el lugar donde comprarlo’”.
Aun con toda su piedad, lo último que quiere Costco es que los compradores se ciñan a un presupuesto. Al contrario, quiere que vuelvan al estacionamiento haciendo equilibrios con un montón de productos tambaleantes que no tenían intención de comprar: una estrategia conocida como “el efecto Costco”.
“Han oído la frase”, dijo Vachris en una llamada de ganancias en mayo. “La gente entra para gastarse 100 dólares y sale con 300”.
Algunos locales de Costco se han vuelto tan populares que la empresa ha construido otros almacenes cercanos para aliviar las aglomeraciones.
“Hemos creado un ambiente de búsqueda del tesoro”, dijo Jim Sinegal, el anterior director ejecutivo de Costco, en un discurso ante estudiantes de negocios de la Universidad Estatal de San Diego en 2017. “Intentamos crear una sensación de urgencia, de que si ves el producto ahí, es mejor que lo compres, porque lo más probable es que no esté la próxima vez”.
En los últimos años, las ofertas de búsqueda del tesoro han incluido bolsos de hombro Burberry (1000 dólares) y botellas de vino Romanée-Conti (un paquete de cuatro por 40,000 dólares). El año pasado, el minorista empezó incluso a ofrecer lingotes de oro de una onza por unos 2000 dólares, que suelen agotarse en cuestión de horas. (Se calcula que Costco vende unos 200 millones de dólares en oro al mes).
Y este círculo fabricado de deseo y arrepentimiento funciona.
“Me encanta Costco”, dijo Erica Rualo, estratega de contenidos de Chase Bank, quien ha comprado en la tienda de Sunset Park. “Pero odio la sensación de ‘ojalá hubiera comprado eso’, porque ahora ya no está. O ‘debería haber comprado más de eso’”.
En sentido estricto, Costco aún puede responder a la pregunta de Sol Price “¿Es realmente honesta con el cliente?” con un “Sí”. Pero a estas alturas puede que el espíritu de su mandato original se haya perdido.
Sería difícil argumentar que los compradores de Costco no saben dónde se meten. Al fin y al cabo, tienen que transportar hasta el coche el carrito con el árbol artificial de dos metros, el panel solar, el ataúd de acero para mascotas y la provisión para tres meses de minicremas belgas.
“La idea es que no sientas que son tentaciones”, dijo Ayelet Fishbach, psicóloga del comportamiento de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago. “Sino que te estás llevando una gran oferta”.
Pero añade: “La pregunta es: ¿realmente la necesitas? Probablemente no”.
The conversation(K.Hammarberg) — Se habla mucho del reloj biológico de la mujer y de cómo la edad afecta a las posibilidades de embarazo. Pero ¿qué pasa con los hombres?
Una nueva investigación muestra que la fertilidad masculina también se ve afectada por la edad. Cuando los padres tienen más de 50 años, aumenta el riesgo de complicaciones en el embarazo.
El estudio se basa en datos de más de 46 millones de nacimientos en Estados Unidos entre 2011 y 2022, a partir de los cuales los autores compararon a padres de 30 años con padres de 50 años.
Pese a que tuvieron en cuenta la edad de la madre y otros factores que afectan a la gestación, los investigadores detectaron que cada aumento de diez años en la edad paterna se relacionaba con un incremento de las complicaciones durante el embarazo.
Asimismo, descubrieron que, en comparación con las parejas en las que el padre tenía entre 30 y 39 años, en aquellas en las que el padre superaba los 50 años aumentaba en un 16 % el riesgo de parto prematuro, en un 14 % el riesgo de bajo peso al nacer y en un 13 % el riesgo de diabetes gestacional.
Los padres de más edad también tenían el doble de probabilidades que sus homólogos más jóvenes de haber utilizado tecnología de reproducción asistida, incluida la fecundación in vitro (FIV), para concebir.
– Los padres envejecen
El estudio estadounidense calculó que la edad media de los padres aumentó de 30,8 años en 2011 a 32,1 en 2022. En ese mismo periodo, la proporción de hombres de 50 años o más que tuvieron descendencia aumentó del 1,1 % al 1,3 %.
La tendencia se repite en Europa. En Alemania, por ejemplo, los padres han envejecido hasta alcanzar una edad media de 34,6 años cuando nace su primer hijo. En Holanda, la media actual es de 32,8 años, y en Francia supera los 33 años.
– Cómo afecta la edad del padre a la probabilidad de quedarse embarazada
Como sabemos por lo que nos cuentan los medios de comunicación sobre padres famosos, los hombres producen esperma desde la pubertad y durante toda su vida, y pueden engendrar hijos hasta una edad bastante avanzada.
Sin embargo, estas historias no hacen referencia a que la calidad del esperma disminuye notablemente a partir de los 40 años. Las parejas femeninas de hombres mayores tardan más en quedarse embarazadas que las que tienen parejas más jóvenes.
Un estudio sobre el efecto de la edad masculina en el tiempo que transcurre hasta el embarazo mostró que las mujeres con parejas masculinas de 45 años o más tenían casi cinco veces más probabilidades de tardar más de un año en concebir que aquellas con parejas de 25 años o menos. Más de tres cuartas partes (76,8 %) de los hombres menores de 25 años dejaron embarazada a su pareja en un plazo de seis meses, frente a algo más de la mitad (52,9 %) de los hombres mayores de 45 años.
Los datos agrupados de diez estudios mostraron que las parejas de hombres de edad avanzada también tienen más probabilidades de sufrir un aborto espontáneo. En comparación con las parejas en las que el varón tenía entre 25 y 29 años, la edad paterna superior a 45 años aumentaba el riesgo de aborto espontáneo en un 43 %.
– Los hombres mayores tienen más probabilidades de necesitar FIV
Los resultados de la tecnología de reproducción asistida, como la FIV, también se ven influidos por la edad de la pareja masculina.
Una revisión de estudios en parejas que utilizaban tecnologías de reproducción asistida descubrió que la edad paterna inferior a 40 años reducía el riesgo de aborto espontáneo en aproximadamente un 25 % en comparación con las parejas con hombres que ya habían cumplido los cuarenta.
Si el varón era menor de 40 años también se duplicaba la probabilidad de un nacido vivo por ciclo de tratamiento. Con un varón mayor de 40, el 17,6 % de los ciclos de tratamiento dieron lugar a un nacido vivo, frente al 28,4 % cuando el hombre no había cumplido los 40.
– ¿Cómo afecta la edad masculina a la salud de los hijos?
Como resultado de los cambios relacionados con la edad en el ADN del esperma, los hijos de padres mayores tienen un mayor riesgo de padecer una serie de afecciones: autismo, esquizofrenia, trastornos bipolares y leucemia.
Además, una reciente revisión científica concluyó que los hijos de padres mayores presentan mayores tasas de enfermedades psiquiátricas y alteraciones del comportamiento.
Pero aunque el aumento del riesgo de resultados adversos para la salud ligado a una mayor edad paterna es real, la magnitud del efecto es moderada.
Es importante recordar que el aumento de un riesgo muy pequeño sigue siendo un riesgo pequeño, y que la mayoría de los hijos de padres mayores nacen sanos y se desarrollan bien.
– Mejorar la salud puede mejorar la fertilidad
Además de los efectos de la edad, algunas enfermedades crónicas que afectan a la fertilidad y a los resultados reproductivos son más frecuentes a medida que los hombres envejecen. Entre ellas se incluyen la obesidad y la diabetes, que afectan a la calidad del esperma al reducir los niveles de testosterona.
Aunque no podemos cambiar nuestra edad, sí podemos abordar algunos factores del estilo de vida que aumentan el riesgo de complicaciones en el embarazo y reducen la fertilidad. Concretamente, conviene evitar tanto fumar como el consumo recreativo de drogas, el consumo de esteroides anabolizantes y el abuso del alcohol.
– El desconocimiento es una lacra
Los datos indican que los hombres desean tener descendencia tanto como las mujeres. Y la mayoría de los varones quiere ser padre de al menos dos hijos.
Sin embargo, la mayoría de los hombres desconocen las limitaciones de la fertilidad femenina y masculina y sobrestiman la posibilidad de “quedarse embarazados”, con y sin tecnologías de reproducción asistida.
Necesitamos una mejor educación pública, empezando en la escuela, para mejorar la concienciación sobre el impacto de la edad masculina y femenina en los resultados reproductivos. De este modo ayudaremos a las nuevas generaciones a tener bebés sanos.
El Beagle, tal como aparece en el libro de Darwin, El viaje del Beagle.
JotDown(D.R.Gutman) — Se suicidó junto a su esposa, al otro lado del mundo.
Había viajado por Sudamérica en aquellos cruceros transatlánticos de los años treinta que respetaban la disociación entre cuerpo y alma, siguiendo, de algún modo, la estela de uno de los viajes más importantes de la ciencia, el viaje del Beagle.
A Stefan probablemente no le interesaba mucho Charles Darwin, o quizá sí, vaya uno a saber desde este lado de la historia.
Había huido de la Europa convulsa invadida por los nazis y no pudo soportar el salto al vacío.
Un viaje que aún persiste, en la tibieza de nuestro tiempo, pero que no acabará jamás.
Darwin embarcó en el Beagle el 27 de diciembre de 1831: fue un viaje que duró cinco años alrededor del mundo. Se dice pronto.
Con veintidós añitos, un naturalista aficionado, entra a formar parte de la tripulación de un barco explorador para distraer a un capitán con tendencias a la depresión; melancolía que lo llamaban entonces.
Resulta que a Darwin también le podía la melancolía. Y así hay que imaginarse a un capitán encerrado en su camarote, con sus mapas y astrolabios y su juego de ajedrez y su melancolía.
Porque el capitán Fitz Roy era aficionado al ajedrez. Claro, ¿qué hacer cuando el viento no empuja la mayor, la flacidez del horizonte se torna insoportable, las olas no suben, ni bajan y la corriente no basta para desplazar el barco? El ajedrez, por supuesto. Una buena partida de ajedrez, parece una salida honrosa al tedio, al abismo de un océano quieto y, tan cercano, tan distante.
Y entonces surge la pregunta. ¿Jugó Charles Darwin al ajedrez? Porque cinco años da para mucho y si bien el joven Charles tenía suficiente con observar y documentar la geología de islas y continentes, la fauna y flora de los valles y costas, los fósiles de caminos y vaguadas, las formas y tamaños de los picos de los pinzones, en algún momento hay que pensar en el capitán Fitz Roy ordenando, sí, ordenando, al joven científico que se deje de morondangas y tenga a bien pasar por su camarote y jugarse una partidita.
—Young Charles, por favor, venga a jugar un juego de ajedrez.
La educación ante todo. Quizá la invitación/ordenanza venía acompañada por una taza de té, si es que el estómago del pobre Darwin no andaba revuelto del mareo, poco acostumbrado como había estado hasta entonces a estas aventuras por el mar.
—Perdone, mi capitán, pero es que no sé cómo se juega.
—-No importa, young Charles, así aprenderá conmigo.
Ahí te quiero ver. Sentado frente al capitán sin saber apenas mover las piezas. Serían unas hermosas piezas y un tablero del siglo XVII, traído de Italia (o de España o de la India), repletas de adornos y distracciones, nada del ascetismo de las piezas Staunton, con un tablero tallado donde casi sería imposible distinguir los colores de las casillas.
Piezas italianas del siglo XVII.
A ver, los peones mueven hacia adelante, una casilla, dos casillas. Los caballos saltan en L. Los alfiles en su color, en diagonal. Las torres por filas y columnas. Las damas como si fueran una torre con poderes alfílicos de cualquier color. ¿Y el rey? Ah, el rey, esta es la pieza más poderosa a la que habrá que dar jaque mate.
—El rey mueve una casilla en cualquier dirección. Pero ten cuidado y protégelo, young Charles.
—¿Así? —juega young Charles su rey y el pícaro capitán anuncia jaque mate en dos jugadas.
Darwin se devana los sesos intentando comprender los entresijos de la posición, las sutilizas del plan, el poderío de cada jugada.
Se dan la mano y se dirige a su camarote, donde escribirá acerca de su viaje prodigioso y comenzará a entrever la teoría evolutiva por selección natural.
El Beagle sigue su rumbo. Hace mucho que han dejado atrás las islas de Cabo Verde, en el medio del océano Atlántico, con su geología volcánica y su falta de vegetación, que young Charles atribuye, en un decimonónico comentario ecologista, a la «destrucción imprudente», al igual que habría ocurrido, sigue young Charles, en algunas de las islas Canarias.
Pronto llegarán a las costas brasileñas y luego a las argentinas. Bahía Blanca y la Patagonia argentina serán un paraíso de fósiles por descubrir, faunas cuaternarias de grandes mamíferos como el Mylodon, un perezoso gigante que caminaría por aquellas tierras hace más de diez mil años.
Darwin observa a las tribus del lugar, los araucanos, los patagones y los onas y los diaguitas y no pierde la oportunidad de hacer algún comentario racista. Claro, era la marca de su tiempo.
El Imperio británico, como el francés, como el español, como el alemán más tarde (y también el italiano) aprovecharon la era de los exploradores para la conquista, colonización y en muchos casos, aniquilación de los pueblos autóctonos. Se veían a sí mismos con una marca de superioridad, europea y cristiana, que debía imponer el orden (el orden divino) en el mundo entero.
Mylodon tal como aparece dibujado en El viaje del Beagle.
Estos indios pueden considerarse civilizados; pero lo que hayan perdido de la ferocidad de su carácter, lo compensan con su entera inmoralidad.
Así escribía Darwin. Una pena. Generaciones de biólogos y políticos bebieron de estas y otras fuentes de la época victoriana que se avecinaba. La eugenesia se nutrió de ellas, la «idea» de que la humanidad debía mejorarse deshaciéndose del más débil, del ignorante, del problemático, del diferente. La formuló por primera vez Francis Galton, primo de Charles.
Las matanzas no se hicieron solo en tierras conquistadas, también se perpetraron en las tierras civilizadas de Europa y tuvieron su culmen en las teorías arias de los nazis.
Pero nada nuevo bajo el sol. Esto ocurre desde que hay culturas. Una de las especialidades de cualquier cultura es creer en su superioridad y en contarse cuentos (religiosos, morales, políticos, racistas, la lista es bien grande y diría que engloba todo aquello que está dentro de la misma cultura) para cargarse de razones.
El movimiento eugenésico tuvo un gran auge en la Europa de principios de siglo XX y en los Estados Unidos. No se salva nadie, hasta en los países escandinavos. Vidas cortadas, mutiladas, arruinadas en nombre de la intelectualidad.
Grandes pensadores, incluidos premios nobeles fueron fervientes adherentes de estas ideas de las que, más tarde, se nutriría el nazismo; como Konrad Lorenz, el hombre que hablaba con los gansos y del que, muchos años más tarde, otro premio nobel, Murray Gell-Mann diría: «para el ganso anómalo que adopta a Lorenz como su madre, el programa [genético de imprinting] es evidentemente un fracaso».
Stefan se encuentra ahora en Brasil, donde también estuvo young Darwin, y acaba de terminar su última novela; Schachnovelle, la Novela de ajedrez.
Ha atado el manuscrito mecanografiado cuidadosamente y lo ha depositado en el correo para mandárselo a su editor en Estados Unidos.
Estamos a finales de 1941 o principios de 1942. Los nazis todavía están ganando en Europa.
La desolación de Stefan y su mujer es inconmensurable.
Un poco más al sur, en Buenos Aires, donde young Darwin también hizo escala, mis abuelos, Leizer y Szeine, tienen ya una niña de pocos años.
Habían huido de Bialystok, en Polonia, en los años treinta, antes de la hecatombe.
Él se embarcó cuatro años antes que ella, los que tardó en reunir los pesos necesarios para pagarle el viaje en un barco bastante menos lujoso que aquellos que frecuentaba Stefan. Las noticias de Bialystok eran escasas y muy esporádicas.
En 1941, se estableció el gueto en la ciudad comenzando por encerrar a más de setecientas personas en la sinagoga, cerrar las puertas, y quemarla. En 1943, el gueto fue liquidado totalmente.
Congreso internacional de Eugenesia en 1921. Terrorífico.
Los que no murieron allí (se calcula que fueron mucho más de cincuenta mil personas), habían sido enviados previamente a los campos de concentración de Auswitch, Treblinka o Theresienstadt.
Nunca supieron nada más de sus padres, de sus hermanos, de sus primos, de sus amigos de la escuela.
Nunca me dijeron nada.
El editor abre el paquete.
El héroe de la trama, el Dr. B., viaja en un crucero de Nueva York a Buenos Aires.
Se encuentra con Mirko Centovic, el campeón del mundo de ajedrez, a quien es capaz de vencer gracias a lo que aprendió en un libro que fue su único refugio para huir de la locura mientras fue prisionero de los nazis.
Había jugado consigo mismo hasta tal punto que había desdoblado su personalidad en su yo Blanco y su yo Negro. Su comprensión del juego era total.
El ajedrez a bordo de un barco, en medio del Atlántico. Metáforas de la humanidad, de las civilizaciones, del poder, de la miseria y de la barbarie. Darwin lo documentó en la Patagonia mientras movía a regañadientes los trebejos frente al capitán Fitz Roy.
Luego la eugenesia, más tarde la Shoah. Hoy no andamos mucho mejor. Para cuando la Novela de ajedrez llega a manos del editor, Stefan Zweig y su mujer, Lotte, ya se han suicidado; sin duda, fue un ataque de melancolía.