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3 divertidas paradojas que muestran el ingenio de los antiguos filósofos griegos


La Escuela de Atenas, pintura de Rafael

BBC News Mundo(M.Duncombe/The conversation) — Los filósofos de la Antigua Grecia usaban paradojas por todo tipo de razones.

Desde afinar sus habilidades dialécticas y demostrar que sus oponentes hablaban tonterías, hasta abordar preguntas filosóficas serias.

Pero también por diversión.

Algunas paradojas eran letales. El epitafio de Filetas de Cos nos dice que murió atormentado por la “paradoja del mentiroso”.

Y de acuerdo a uno de sus biógrafos, Diodorus Cronus, se suicidó en el año 284 AC después de no poder resolver una paradoja que le había planteado su colega, el también filósofo Estilpón de Megara.

Estas historias son fantasiosas, pero apuntan a algo increíblemente cierto acerca de las paradojas: no puede haber una única y obvia solución. A veces no hay una buena solución. A veces hay muchas buenas soluciones.

Las paradojas apuntan a fallos o errores conceptuales. Y la pregunta de cómo solucionar estos errores, o si pueden ser solucionados en absoluto, rara vez tiene una respuesta unívoca.

Las tres paradojas que siguen son algunos de los ejemplos más conocidos de la Antigua Grecia.

1. La paradoja del mentiroso

“Esta oración es falsa”. Los filósofos la llaman “oración mentirosa”. ¿Es verdad? Si dices “sí, la oración mentirosa es cierta”, entonces las cosas son como dices, aunque la frase mentirosa dice que es falsa.

Por otro lado, supongamos que dices “no, la oración del mentiroso es falsa”. Esto significa que las cosas no son como dice la frase del mentiroso. Pero esto es exactamente lo que dice, por lo tanto, en ese sentido la oración mentirosa es cierta.

En pocas palabras, hay buenas razones para decir que la oración del mentiroso es verdadera, pero también falsa. El asunto es que ninguna frase puede ser verdadera y falsa a la vez. Esta paradoja fue inventada por el filósofo Eubulides de Mileto, quien se hizo famoso por sus paradojas en el siglo cuarto AC.

Su formulación propia se perdió y lo que ofrezco aquí es mi reconstrucción de ella.

Algunas paradojas datan desde al menos el siglo cuarto AC
Algunas paradojas datan desde al menos el siglo cuarto AC

La paradoja del mentiroso nos aleja de nociones cotidianas como la verdad, la falsedad y el lenguaje referencial.

Pero también nos llama a cuestionar la idea, presupuesta por la dialéctica de preguntas y respuestas (un diálogo entre personas que sostienen distintos puntos de vista sobre un tema), de que toda interrogante puede responderse con un “sí” o un “no”.

Y parece que hay buenas razones para responder tanto “sí” como “no” a algunas preguntas.

Algunos filósofos han concluido que esto significa que tanto “sí” como “no” son buenas respuestas a la pregunta «¿es la oración mentirosa verdadera?».

Lo llaman un “exceso” de buenas respuestas. Para aplicar la paradoja del mentiroso a tu vida, cuando preguntes o te pregunten algo, debes pensar: ¿hay más de una respuesta correcta?

2. La paradoja de los cuernos

¿Has perdido tus cuernos? Si respondes que “sí”, debes haber tenido cuernos que ahora has perdido.

Si dices que “no”, entonces tienes cuernos que no has perdido. Sea cuál sea tu respuesta, has sugerido que has tenido cuernos. Eso, sin embargo, es claramente falso. Las preguntas son una parte crucial de la filosofía. Pero también son clave en cómo conseguimos información de otras personas.

Una de las paradojas más conocidas provenientes de la Antigua Grecia es la de los "cuernos"
Una de las paradojas más conocidas provenientes de la Antigua Grecia es la de los «cuernos»

La paradoja del mentiroso releva que algunas preguntas tienen más de una buena respuesta.

La paradoja de los cuernos, a su vez, pone de relieve otro problema: las preguntas tienen presuposiciones.

Si te pregunto ¿has dejado de comer carne?, entonces presupongo que ya no comes carne, pero que solías hacerlo.

Pareciera que estas preguntas deberían poder responderse con un “sí” o un “no”.

Pero en realidad hay un vacío porque podríamos negar la presuposición.

Cuando haces preguntas o te hacen preguntas, primero piensa: ¿qué se está suponiendo?

3. La paradoja de sorites

Acá hay 10 mil granos de arena. ¿Tengo un montón? Sí, por supuesto. Remuevo un grano entonces ahora tengo 9.999 granos. ¿Tengo un montón? Sí. Remuevo otro grano y tengo 9.998. ¿Tengo un montón? Sí.

Perder un solo grano no afecta si es que tengo o no un montón. Pero si reitero esa acción 9.997 veces más, solo me queda un grano. Eso debería ser un montón, pero por supuesto no lo es. Podrías argumentar tanto que ese grano es un montón, como que no lo es. Pero nada puede ser un montón y no serlo a la vez.

Este es otro de los grandes hits de Eubulides, los sorites o “acumuladores”, que usa el montón como un ejemplo. Pero también amontona pregunta tras pregunta.

La paradoja de sorites (o los que amontonan) nos muestra que hay vacíos y conceptos que tienen límites difusos
La paradoja de sorites (o los que amontonan) nos muestra que hay vacíos y conceptos que tienen límites difusos

Esta paradoja nos desafía porque algunos conceptos tienen límites difusos.

Cuando introducimos esos conceptos difusos en una dialéctica pregunta-respuesta, hay respuestas claras de “sí” o “no” al inicio y al final de la secuencia.

Diez mil granos son claramente un montón y un grano claramente no lo es.

Pero no hay respuestas claras de sí o no para alguna región intermedia.

La paradoja del mentiroso sugiere que pueden haber un exceso de buenas respuestas a preguntas cuya respuesta puede ser sí o no; los cuernos nos muestran que pueden haber vacíos, donde ni “sí” ni “no” son la respuesta correcta.

Pero la paradoja del “montón” nos muestra que pueden haber vacíos que vienen y van, con conceptos cuyos límites son difusos. ¿Cuántos de nuestros conceptos tienen bordes difusos? ¿Y los conceptos difusos, siguen un mundo difuso?

Las paradojas iluminan fallos en lo cotidiano, en las actividades del día a día: afirmar verdades, plantear preguntas y describir objetos.

Pensar detenidamente en estas cuestiones es divertido, sin duda. Pero las paradojas también deberían hacernos sensibles a si cada pregunta aparentemente buena tiene exactamente una buena respuesta: algunas preguntas tienen más, otras ninguna.

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Emperadores romanos imaginarios adornan las páginas de la Historia Augusta…


Imagen representativa de un historiador romano antiguo

Ancient Origins — La Historia Augusta presenta un carnaval de historias extravagantes que han desconcertado a los historiadores durante siglos. Pero estas extrañas fabricaciones no se limitan a detalles irrelevantes. La antigua colección de biografías imperiales romanas incluso inventó emperadores, borrando la línea entre la realidad y la ficción en los anales de la historia romana.

La Historia Augusta es una colección de biografías de emperadores y usurpadores romanos, que abarca un período comprendido entre el 117 d.C. y el 285 d.C. Si bien la colección en sí afirma haber sido escrita por un grupo de seis autores entre el 305 y el 325 d.C., los historiadores creen que en realidad fue escrita a finales del siglo IV d.C. por un autor o grupo de autores desconocidos.

Entre la miríada de emperadores romanos narrados en la Historia Augusta, varios se destacan como flagrantes fabricaciones que nunca existieron. Uno de esos emperadores es Firmus Saturninus, que supuestamente reinó durante la crisis del siglo III, un período marcado por la inestabilidad política y los conflictos civiles. Otro es Floriano, cuyo reinado se dice que duró apenas 88 días antes de su prematuro fallecimiento.

Los emperadores imaginarios de la Historia Augusta plantean preguntas intrigantes sobre las motivaciones detrás de su inclusión. Algunos estudiosos especulan que sirvieron como advertencias o ejemplos morales. Otros sugieren que pudieron haber sido añadidos para llenar vacíos en el registro histórico o para crear paralelismos con emperadores reales, realzando la narrativa del texto. En The Play of Allusion in the Historia Augusta, David Rohrbacher sugiere que estas parodias eran en realidad chistes destinados a una audiencia informada.

La portada de una edición de 1698 de la Historia Augusta de la Abadía de Ettal en Alemania.

Dentro de la Historia Augusta, las mentiras van más allá de los emperadores inventados e incluyen anécdotas extravagantes e improbables.

También hay varios documentos falsificados, incluidas cartas y discursos.

Estos cuentos, a menudo rayanos en lo fantástico, desafían los esfuerzos de los historiadores por discernir la verdad de la ficción dentro de los anales de la historia romana.

Un ejemplo de ello es el relato del emperador Carino, que gobernó del 283 al 285 d. C., supuestamente nadando en estanques llenos de manzanas y melones flotantes, una representación caprichosa de la decadencia que pone a prueba la credulidad.

Se dice que el comportamiento escandaloso de Heliogábalo, que gobernó como emperador romano del 218 al 222 d.C., incluyó travestismo, matrimonios múltiples y rituales extraños en una descripción cuestionable y sensacionalista.

De manera similar, la Historia Augusta relata la historia de Próculo, un supuesto usurpador que reclamó brevemente el trono imperial en el siglo III d.C., aunque no hay evidencia histórica de su existencia.

El texto alega que Próculo desfloró a cien vírgenes en sólo quince días, una historia de notable audacia que desafía la credulidad.

Estos casos de noticias falsas en la Historia Augusta desdibujan la línea entre la realidad y el mito. Esto ha complicado los intentos de los estudiosos de construir una descripción precisa de la sociedad y la cultura romanas antiguas durante una época para la que hay escasez de material.

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Quién es el autor de la famosa frase, “Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”, y qué quiso decir realmente…


George Santayana con un libro en la mano y una biblioteca de fondo
George Santayana en su habitación en el hospital de las Hermanas Azules de Roma.

BBC News Mundo(M.Rodríguez) — “Nunca tuvo posesiones, era un hombre desprendido, tenía muy pocas cosas que podía llamar suyas”, cuenta el profesor Antonio Lastra del filósofo George Santayana.

Quienes lo visitaron en sus últimos años, en un hospital en Roma regentado por unas monjas que le habían alquilado una habitación, fueron testigos de la austeridad con la que vivía.

“Sus últimos años los vive prácticamente como una especie de monje, en una celda, y trabaja con los libros que había ahí, ni siquiera con una biblioteca personal”, dice Lastra.

Cuando la muerte llegó, el 26 de septiembre de 1952, la revista Time publicó: “Tenía 88 años y había vivido para convertirse en uno de los grandes nombres del siglo”. Pero la obra de Santayana, muy prolífica, trascendió.

“Es el tipo de filósofo con el que uno se puede sentir realmente a gusto”, le indica el docente a BBC Mundo.

Además, «tuvo el don de las frases», que “parecen aforismos”. “Es muy fácil agarrarlas, sacarlas de contexto y verlas brillar”. Una de esas frases es la que se encuentra en el título de esta nota y, posiblemente, la has escuchado o leído sin saber de quién era ni quién fue él.

– Un español en Boston

El filósofo, de padres españoles, nació en Madrid el 16 de diciembre de 1863. En el artículo de la revista Time, publicado pocos días después de su muerte, se contaba que “de niño no jugaba a ningún juego y en toda su vida nunca usó una máquina de escribir, ni condujo un automóvil, ni bailó. Nunca se casó”.

Retrato de William James
El filósofo estadounidense William James fue el profesor predilecto de Santayana en la Universidad de Harvard.

A los 9 años se fue a vivir a Boston, a donde se había radicado su madre. Las vacaciones de verano las solía pasar en España, donde estaba su padre.

“Su familia tenía una capacidad económica notable y eso le permitió educarse en la Universidad de Harvard que, en ese momento, había formado el primer departamento de Filosofía de Estados Unidos”, recuerda Lastra, quien es profesor asociado de la Universidad de Valencia, autor e investigador externo del Instituto Franklin de Investigación en Pensamiento Norteamericano de la Universidad de Alcalá.

“La filosofía estadounidense clásica, que es como llamamos al pragmatismo, se encontró con que Santayana estaba ahí”, añade. Por 20 años, Santayana fue profesor en la Universidad de Harvard, posición a la que renunció en 1912, cuando “se marchó a vivir única y exclusivamente de su pensamiento”.

Su dimisión, que envió desde Europa, fue una sorpresa para sus colegas, pues ocurrió en un momento en que gozaba de un gran prestigio profesional, no solo como académico sino como autor.

– Espiritualidad sin dogma

Santayana es considerado una de las figuras principales de lo que llaman la filosofía clásica estadounidense. “A él no le habría gustado nada que lo clasificaran así”, aclara Lastra.

“Aunque tenía el mayor de los respetos por sus profesores en Harvard, no le gustaba el pragmatismo porque pensaba que era la ideología del momento en Estados Unidos, su ambición era más clásica, él se habría reconocido mucho mejor con Lucrecio o con los filósofos más renacentistas”.

Busto de Lucrecio
Lucrecio escribió un poema hace 2000 años que hablaba de átomos y de la naturaleza. Se llamó De Rerum Natura y fue muy admirado en el Renacimiento.

De acuerdo con el experto, el filósofo llevó el platonismo -la corriente que siguió las ideas de Platón- en una especie de línea paralela con el catolicismo y lo mantuvo hasta el punto de no dar un salto a la fe, es decir, a la conversión a una religión o a la aceptación de una verdad religiosa.

De esa forma, ofreció la perspectiva de una vida espiritual sin la necesidad de someterse a un dogma.

Platón, con la toga roja, y Aristóteles, de azul
Detalle de la obra “La escuela de Atenas” de Rafael en el que se observa en el centro a Platón, de rojo, y Aristóteles, de azul.

“Santayana tiene la particularidad de aparentar ser muy contradictorio”, dice el profesor. “Por ejemplo, habla de su adhesión a una ortodoxia humana, pero esa adhesión no se puede entender en el sentido de la obediencia a dogmas religiosos”.

Lo que hizo fue no perder de vista el bagaje cultural y filosófico fundamental para “hablar de autotrascendencia, esencias, verdad eterna, pero sin cruzar el umbral -que él había conocido por su educación católica- hacia la adhesión de una revelación religiosa o a una iglesia donde él no se habría encontrado como miembro”.

George Santayana
Tras irse de EE.UU., Santayana vivió en algunos países europeos. El estallido de la Segunda Guerra Mundial lo halló en Roma, de donde no volvió a salir.

– La frase

“Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo” aparece en su primer libro The Life of Reason (La vida de la razón), obra de cinco volúmenes publicados entre 1905-06.

Santayana no dejó ningún escrito filosófico o literario en español. La frase original es: «Those who cannot remember the past are condemned to repeat it«.

Dietmar Arnold de espaldas al frente de una instalación de un búnker de la Segunda Guerra Mundial. Arriba una placa con la frase de Santayana
En 2017, Dietmar Arnold, historiador alemán y fundador de Berliner Unterwelten (Los inframundos de Berlín), abría la puerta de un búnker de la Segunda Guerra Mundial. Arriba hay una placa con la famosa frase de Santayana en alemán.

Antes de abordarla, recibo una advertencia de Martin Coleman, profesor asociado de Filosofía de la Universidad de Indiana y director de Santayana Edition, una plataforma dedicada a la vida y obra del filósofo: “Santayana pensaba que la naturaleza humana es variable en lugar de fija”.

Pero reconocía que, aunque la naturaleza humana ha cambiado a lo largo de los milenios, hay límites a la variabilidad que es posible en cualquier momento de la existencia.

Coleman le señala a BBC Mundo que Santayana “apreciaba los ideales y la razón». Al hablar de la razón, “se refería a la actividad de reflexionar sobre los objetivos de una acción con la intención de armonizar dichos propósitos”.

Y en ese proceso -explica el investigador- se rechaza el propósito que entra en conflicto con otros que sean más deseables y se conserva el que ayude a la armonía general del carácter.

Ilustración de rostros y cabezas con más rostros y cabezas en su interior.
Para Coleman, la frase de Santayana aborda “el desarrollo histórico de la conciencia humana”.

Así, en el entorno cambiante de la existencia, la estabilidad se vuelve necesaria para llevar una vida armoniosa, una vida racional, y esa estabilidad requiere de algo clave: la memoria. “Es necesaria para que los humanos alcancen logros, establezcan prácticas e instituciones que preserven una organización social beneficiosa, rituales que sean significativos, artes y ciencias”.

Todo esto «depende» -como escribió el mismo Santayana- «de la capacidad de retención» de la experiencia. «Sin ésta -explica Coleman- uno está condenado a repetir las mismas acciones sin sentido”.

Por lo tanto, según el director de Santayana Edition, esa famosa frase se refiere al desarrollo de la conciencia humana o a “las etapas de la mente”.

“En la primera etapa, una mente frívola y distraída no aprende nada de la experiencia; en la segunda etapa, una mente ‘dócil a los acontecimientos, flexible a los nuevos hábitos y sugerencias’ es capaz de recordar y aprender; en la tercera etapa, el agotamiento impide la retención y la nueva experiencia se olvida inmediatamente, y la repetición del pasado vuelve a ser dominante”.

“Es una exageración utilizar la frase como se suele usar para comentar acontecimientos sociales o políticos; el alcance de Santayana era más amplio: la naturaleza humana, el desarrollo histórico de la conciencia humana, más que los objetivos políticos o las políticas públicas”, explica Coleman.

– Entre niveles

Para Lastra, quien estuvo a cargo de la edición y traducción del libro: “George Santayana: Una antología del espíritu”, lo que el filósofo quiso decir con esa frase se explica en el sentido de que “hay triunfos de la razón y, por tanto, olvidar cómo los seres humanos han ido concatenando razonamientos es peligroso porque lleva a repetir errores”.

Escultura de un hombre sentado pensado con su rostro apoyado en su puño
Le Penseur (El pensador) es una de las obras más conocidas del artista Auguste Rodin.

“Pero el estrato de lo que hay por debajo de eso es que paradójicamente la única actividad intelectual que Occidente puede decir que no tiene tradición es la propia filosofía, es decir, hay un nivel que olvidarse de lo que ha sucedido es peligrosísimo y hay otro nivel en el que solo recordar lo que ha sucedido es también peligrosísimo porque incapacita para pensar desde el principio, que es lo que caracteriza a la filosofía”.

El profesor explica que hay un nivel muy importante en el que hay que recordar lo que ha sucedido y hay otro nivel más profundo, más filosófico, más solitario, en el que hemos de recordar que la filosofía no tiene tradición.

“Por tanto la actividad filosófica no puede ponerse al amparo de su propia historia: el filósofo tiene que atreverse a pensar desde el principio, pero, al mismo tiempo, olvidar todo lo que se ha pensado puede ser peligrosísimo porque alimenta la soberbia”.

Santayana, explica el experto, jugaba con esos dos niveles de interpretación.

– Una frase que perdura

Para Lastra, la trascendencia de la frase de Santayana se debe a su capacidad brillante de resumir en muy pocas palabras algo que nos preocupa a todos: ¿qué valor le damos al pasado?

Una ilustración azul en la que se ven números romanos en descenso

Yo, que imparto clases, cómo convenzo a los alumnos que estudien lo que no tiene nada que ver con sus vidas, lo que les ha ocurrido a otros, lo que pasó hace mucho tiempo”. “Esa frase da con una preocupación y una obligación del ser humano, pero también con un privilegio: tener pasado y antepasados y eso no se puede olvidar”.

Al mismo tiempo, los seres humanos tienen la voluntad de pensar por sí mismos y en el momento en que una persona empieza a hacerlo “puede creer que no está haciendo ningún ejercicio de imitación o de repetición”. “Es complejo y en esa tensión Santayana se movía muy bien”.

Y sabía cómo plasmarla.

Leer a Santayana da una impresión de facilidad, escribe tan bien que uno tiene la impresión de que está entendiendo. Pero, luego hay unas complejidades muy finas”.

Eso y que es fuente de “una filosofía amable” hizo que su figura se alejara de “la fama que podía tener un filósofo oscuro o completamente hostil al mundo”.

– Su gran aporte

De acuerdo con Coleman, el pensamiento de Santayana se enmarca en la corriente filosófica que nos habla sobre cómo orientarnos hacia el universo y vivir bien.

“Al igual que las enseñanzas de algunas tradiciones espirituales y algunas escuelas antiguas de Grecia y Roma, la filosofía de Santayana cultiva la felicidad, la sensatez y la ecuanimidad; pero a diferencia de algunas tradiciones, no sacrifica la verdad en aras de aliviar el sufrimiento”.

Profundamente humanista, la filosofía de Santayana “es una alternativa seria y alegre al irracionalismo de todo tipo”. “Es materialismo sin reduccionismo e idealismo sin fanatismo”.

Un libro abierto en medio de una biblioteca
“Esa frase da con una preocupación y una obligación del ser humano, pero también con un privilegio: tener pasado”, dice Lastra.

El filósofo, explica el académico, “concibe la ciencia sin arrogancia, la religión sin fanatismo, el pluralismo sin coerción y la desilusión sin nihilismo”.

Para el profesor Lastra, el gran aporte de Santayana es que nos recuerda que la filosofía no es tanto una adquisición de conocimientos, pues para eso está la ciencia, sino que es la conversión de esos conocimientos aprendidos en una manera de vivir.

Y algo fundamental: ser fiel a esa manera de vivir. “Santayana se reconocía no como profesor de Filosofía, sino como filósofo y decía que el filósofo no lo es por lo que sabe sino por cómo vive lo que sabe”.

Esa idea de “vivir de acuerdo con lo que uno sabe” es volver a la antigua pregunta socrática: ¿cómo hay que vivir? “Si haces un ejercicio de aprendizaje continuo, Santayana te preguntaría: ‘Y de acuerdo con esto ¿cómo estás viviendo? ¿Tu vida se corresponde con lo que has aprendido? ¿Iguala tu vida a tu pensamiento?

“Esa es la aportación fundamental de Santayana”.

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Una nueva era del sabotaje: convertir dispositivos cotidianos en explosivos…


Una radio portátil sin la batería durante un funeral en Beirut, Líbano, el miércoles. El presunto sabotaje israelí de los dispositivos inalámbricos utilizados por Hizbulá convirtió aparatos de comunicación normales en granadas miniatura.

The New York Times(D.E.Sangere) — Cuando Israel y Estados Unidos unieron sus fuerzas hace 15 años para llevar a cabo el ciberataque que definió una nueva era de conflictos —un ingenioso intento de inyectar código maligno en las plantas de enriquecimiento nuclear de Irán, dejándolas fuera de control—, la operación fue revisada por abogados y legisladores a fin de minimizar el riesgo para los civiles de a pie.

Decidieron llevarla a cabo porque los equipos atacados se encontraban bajo tierra. Se aseguró al presidente Barack Obama que los efectos podrían contenerse de manera estricta. Aun así, hubo sorpresas: el código informático secreto se difundió, y otros actores modificaron el programa maligno y lo usaron contra diversos objetivos.

Ahora, el presunto sabotaje israelí de cientos o miles de buscapersonas, radios de dos vías o walkie talkies y otros dispositivos inalámbricos utilizados por Hizbulá ha llevado el turbio arte del sabotaje electrónico a nuevas y aterradoras alturas. Esta vez, los dispositivos en cuestión estaban en los bolsillos de los pantalones, en el cinturón o en la cocina. Aparatos de comunicación normales se convirtieron en granadas en miniatura.

Y aunque el objetivo eran los combatientes de Hizbulá, las víctimas fueron cualquiera que estuviera cerca, incluidos niños. Según las autoridades libanesas, 11 personas murieron y más de 2700 resultaron heridas en el atentado del martes. El miércoles, al menos 20 personas más murieron y 450 resultaron heridas en una segunda ronda de ataques con radios de dos vías que estallaron.

Hay motivos para temer el siguiente paso de este ataque contra los combatientes de Hizbulá. La historia de este tipo de sabotajes es que una vez que se cruza un nuevo umbral, pasa a estar al alcance de todos.

Por supuesto, sabotear teléfonos o colocar bombas no es nada nuevo: los terroristas y las agencias de espionaje llevan décadas haciéndolo. Lo que lo hizo diferente fue la escala masiva, la implantación de explosivos en tantos dispositivos a la vez. Un subterfugio así es difícil de llevar a cabo, porque requiere infiltrar profundamente en la cadena de suministro. Y esa es, en cierto modo, la mejor razón para que la gente no tenga miedo de sus refrigeradoras y computadoras conectadas a internet.

Pero nuestra sensación de vulnerabilidad ante la posibilidad de que los utensilios cotidianos conectados a internet se conviertan en armas mortales puede estar solo empezando.

Un funeral en Beirut el miércoles para las personas que murieron a causa de la explosión de los dispositivos.

“Esto bien podría ser el primer y aterrador atisbo de un mundo en el que, en última instancia, ningún dispositivo electrónico, desde nuestros teléfonos móviles a los termostatos, puede ser jamás de plena confianza”, dijo el miércoles Glenn Gerstell, el consejero general de la Agencia de Seguridad Nacional durante cinco años críticos en que las guerras cibernéticas se atizaban.

“Ya hemos visto a Rusia y Corea del Norte desatar armas cibernéticas sobre las que no tenían control, que dañaron indiscriminadamente computadoras al azar en todo el mundo”, dijo. “¿Podrían ser otros dispositivos personales y domésticos los siguientes?”.

Si Gerstell tiene razón, se plantea la cuestión de si estos ataques, ampliamente atribuidos a los servicios de inteligencia de Israel, valieron el precio en nuestro sentido compartido de vulnerabilidad. Las explosiones tenían escasa finalidad estratégica. Como dijo un diplomático occidental con larga experiencia en Medio Oriente, difícilmente iban a obligar a los dirigentes de Hizbulá a renunciar a una causa por la que han luchado durante cuatro décadas.

El principal efecto es psicológico. Al igual que la vigilancia generalizada hace que la gente se pregunte quién puede tener acceso a los teléfonos que ahora contienen detalles, cosas valiosas y secretos de la vida de cada uno —fotos, mensajes de texto, números de tarjetas de crédito—, el sabotaje hace que todo el mundo tema que los dispositivos ordinarios puedan convertirse en una fuente instantánea de lesiones o muerte. Esto corroe la psique.

También interrumpe las comunicaciones, lo que ha llevado a especular sobre la posibilidad de que los ataques sean el primer acto de una ofensiva israelí más amplia. El ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, dijo justo antes de que las explosiones empezaran a resonar en todo Líbano que se había iniciado una “nueva fase” de acción militar, alejándose de Gaza y en dirección hacia el norte.

Lograr que los combatientes y dirigentes de Hizbulá tuvieran miedo de coger sus dispositivos inalámbricos supondría una ventaja tremenda, aunque temporal. Sin embargo, hasta ahora, ese ataque más amplio no se ha materializado.

Pero no está claro cuánto ingenio cibernético, si es que hubo alguno, estuvo implicado en las explosiones mortales. Los buscapersonas, a los que Hizbulá recurrió por temor a que Israel hubiera descifrado sus teléfonos móviles, parecían atractivos para el grupo terrorista precisamente porque eran de baja tecnología y no funcionaban a través de las vulnerables redes de telefonía móvil e internet.

Abundan las teorías sobre cómo se colocaron los explosivos en los dispositivos. Según la hipótesis más probable, agentes israelíes habrían colocado explosivos en las baterías cuando los dispositivos fueron fabricados por una empresa fachada en Budapest que obtuvo la licencia de una empresa taiwanesa para fabricar la tecnología de buscapersonas. Otros creen que los dispositivos pueden haber sido modificados en algún momento entre su fabricación y su distribución a dirigentes y combatientes de Hizbulá.

Una pieza de un dispositivo a la espera de ser destruido por las fuerzas libanesas en el sur del Líbano el jueves

Cualquiera que haya sido el medio utilizado para el sabotaje, el resultado fue el mismo: solo unos pocos gramos de explosivos, ocultos en los localizadores y las radios de dos vías, fueron capaces de causar lesiones graves, más allá del tipo de daño que podría producirse en caso de que las baterías de los dispositivos se sobrecalentaran e incendiaran

Es posible que esas explosiones hayan sido provocadas simplemente por un mensaje enviado, simultáneamente, a los buscapersonas. O que, aprovechando una vulnerabilidad en el código básico que hace funcionar los localizadores, los atacantes fueran capaces de sobrecalentar las baterías y detonar las cargas explosivas.

Pero los israelíes también podrían haber utilizado ciberoperaciones o interceptaciones de señales simplemente para averiguar cómo acceder a los buscapersonas, dicen algunos expertos.

“Las principales ciberoperaciones probablemente solo proporcionaron la información de que Hizbulá hizo un gran pedido de bípers y dónde estarían en la cadena de suministro en momentos específicos”, dijo Jason Healey, experto en cibernética de la Universidad de Columbia. “Como mucho, se envió alguna señal que detonó el explosivo. Tal vez eso realmente utilizó alguna vulnerabilidad de seguridad para sobrecalentar la batería causando la detonación”.

Infiltrar en las cadenas de suministro para sabotear operaciones no es nada nuevo. Hace más de una década, las autoridades estadounidenses interceptaron las fuentes de energía que se dirigían a Irán para hacer girar las centrifugadoras nucleares del país y, por tanto, su capacidad de producir combustible susceptible de ser desviado a proyectos armamentísticos.

Durante el gobierno de Donald Trump, funcionarios estadounidenses interceptaron gigantescos generadores de energía fabricados en China que, según creían, habían sido alterados para insertar un “interruptor de apagado” capaz de activarse desde el extranjero. Y desde hace más de un año, los funcionarios estadounidenses han estado advirtiendo sobre “Volt Typhoon”, una operación de inteligencia china para agregar a las redes eléctricas de EE. UU. código maligno que podría apagar las luces y el suministro de agua, especialmente durante un conflicto en torno a Taiwán.

Antes de que los servicios de inteligencia chinos avanzaran hacia la red eléctrica estadounidense, Rusia hizo lo mismo y, para disuadir a Moscú, Estados Unidos introdujo código en la red rusa.

Sin embargo, las primeras pruebas sugieren que estas técnicas pueden aportar una ventaja táctica, pero pocos efectos estratégicos. Incluso los ciberataques norteamericano-israelíes contra las centrifugadoras de Irán —una operación costosa y altamente clasificada cuyo nombre en clave era “Juegos Olímpicos”— hicieron retroceder el programa iraní solo un año o 18 meses. Con el tiempo, el programa pasó a la clandestinidad.

Pero ataques como el de las centrifugadoras o el de las redes eléctricas están dirigidos contra grandes infraestructuras, no contra dispositivos portátiles. Así que los ataques en el Líbano pueden anunciar una nueva faceta de este tipo de sabotaje, diseñado para infectar dispositivos portátiles.

“Ciertamente, si la inteligencia china o rusa fuera capaz de sobrecalentar los dispositivos electrónicos para provocar incendios, podría ayudar a mantener a los defensores tambaleándose en las primeras fases de una crisis”, dijo Healey. “Pero eso parece un poco descabellado, ya que ha habido ejemplos más que suficientes de ir por la destrucción física de redes eléctricas, por ejemplo”.

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Interocepción: el papel de nuestro ‘sexto sentido’ en la salud mental…


Interocepción: el papel de nuestro 'sexto sentido' en la salud mental

The Conversation(P.S.Piquero/A.S.Elliott/B.R.Virghos) — Contaba el neurólogo Oliver Sacks (1933-2015) en su libro El hombre que confundió a su mujer con un sombrero que una paciente llamada Christina le refirió que su cuerpo era “ciego y sordo a sí mismo”.

Imagínese vivir sin ser consciente de las sensaciones de malestar físico, dejar de notar cuando pasa del enfado a la alegría o no ser capaz de percibir cambios en su respiración o su corazón. Justamente, estas habilidades constituyen lo que conocemos como interocepción, y se ha relacionado recientemente con diferentes problemas de salud mental.

– Señales de nuestro mundo interno

La interocepción es la capacidad para percibir e interpretar correctamente señales del organismo como la temperatura, el dolor, el ritmo cardíaco, la actividad visceral o las sensaciones musculares.

Está compuesta por tres dimensiones: la precisión interoceptiva (proceso de detectar objetivamente las sensaciones corporales), la sensibilidad interoceptiva (percepción subjetiva de esas señales internas) y la conciencia interoceptiva o congruencia entre las dos anteriores.

Mientras que los sentidos primarios como la visión o la audición están centrados en los estímulos externos, gracias a ese “sexto sentido” percibimos nuestro ámbito interno.

Pero ambos mundos no son independientes, sino que se reconocen e integran. Esto nos permite, entre otras cosas, reconocer nuestras emociones –a través de los cambios en las sensaciones del cuerpo– y llevar a cabo conductas adecuadas de acuerdo con nuestro entorno.

Además, la interocepción desempeña un papel clave en otras funciones mentales como la memoria o la toma de decisiones. Parece influir, por ejemplo, en nuestra capacidad para tomar o no decisiones más o menos arriesgadas sin pensar en sus posibles consecuencias.

Recientemente, debido al vínculo que parece existir entre la interocepción y las dimensiones emocional y cognitiva, han surgido varios estudios que la relacionan con ciertos problemas de salud mental como los desórdenes de la conducta alimentaria, la depresión y los trastornos de ansiedad o por uso de sustancias, entre otros.

Interocepción: el papel de nuestro 'sexto sentido' en la salud mental

– Fallos por exceso o por defecto

Nuestro sexto sentido puede fallar por defecto o por exceso. Así, hay personas que no son capaces de identificar y describir sus cambios corporales, mientras que otras presentan una excesiva atención hacia sus señales internas.

Dentro del primer caso nos encontramos con estudios que describen poca interocepción gástrica y una mayor tolerancia al dolor en personas con anorexia.

Síntomas de depresión como la incapacidad para experimentar placer o anhedonia, así como la reducción de las relaciones sociales parecen ser también consecuencia de una disfunción interoceptiva que impide integrar correctamente los mundos interno y externo.

En el segundo caso, las personas con un trastorno de ansiedad o de consumo de sustancias parecen experimentar una mayor percepción de señales como la frecuencia cardiaca, el patrón respiratorio o el malestar corporal.

Así, esa percepción excesiva en trastornos como las fobias o los ataques de pánico se ha asociado a una anticipación a consecuencias o situaciones adversas que puedan ocurrir, mientras que el consumo de drogas como el alcohol parece emplearse como una vía para acallar las sensaciones corporales negativas.

Sin embargo, beber alcohol con esta finalidad no conduce al organismo a un estado de bienestar. De hecho, lo que hace es alejarlo aún más del equilibrio, con consecuencias negativas importantes en la salud física y psicológica.

Parece que tanto la falta como el exceso de atención sobre las señales que nos envía nuestro cuerpo pueden conducir una interpretación incorrecta de las mismas.

Por tanto, resulta necesario identificar “biomarcadores interoceptivos” –o “marcadores somáticos”, como los llamó el neurocientífico portugués Antonio Damasio– que ayuden a mejorar el diagnóstico, así como desarrollar estrategias de intervención que ayuden a mejorar esas funciones.

Qué es la interocepción y cuál es el papel de nuestro "sexto sentido" en la salud  mental - EL PAÍS Uruguay

– ¿Cómo podemos mejorar nuestra interocepción?

La mejor forma de afinar nuestro sistema interoceptivo es la actividad física. Algunos estudios han mostrado que incluso 15 minutos de ejercicio a cierta intensidad son capaces de mejorar estas habilidades, junto con ciertos aspectos emocionales y cognitivos.

Otros expertos optan por el yoga, una práctica más centrada en la atención a las sensaciones corporales y control de la respiración.

En cualquier caso, no debemos olvidar que el esfuerzo físico está bajo el control constante del sistema nervioso central, donde la interocepción supervisa el estado corporal y regula, basándose en ello, nuestro comportamiento. Según cómo me encuentro, voy regulando el esfuerzo físico que soy capaz de hacer.

Así, aprender a reconocer e interpretar las sensaciones corporales activadas por el ejercicio, que a veces causan malestar, podría ayudar a controlar las sensaciones negativas ligadas, por ejemplo, a la abstinencia.

Parece, por lo tanto, que nos encontramos ante un campo de investigación emergente que se encuentra en la base de varias psicopatologías y que requiere de especial atención.

nuestras charlas nocturnas.

Lorenzo de’ Medici: el ‘magnífico’ patrón del Renacimiento…


Ancient Origins(A.Vuckovic/R.Mitchell) — Lorenzo de’ Medici, también conocido como Lorenzo el Magnífico, es una de las figuras más destacadas de la historia de Florencia y del Renacimiento italiano, y el miembro más destacado de la poderosa familia Medici. En muchos sentidos, su reinado marcó la edad de oro de Florencia.

La vida de Lorenzo fue multifacética y abarcó la política, el mecenazgo de las artes, la diplomacia y las relaciones familiares, todo lo cual contribuyó a su legado perdurable.

Nacido el 1 de enero de 1449, Lorenzo heredó no sólo riqueza sino también un poderoso legado político como miembro de la familia Medici, una de las familias más ricas e influyentes de Florencia.

Su gobierno como gobernante de facto de Florencia desde 1469 hasta su muerte en 1492 marcó un período de gran florecimiento cultural y artístico, lo que le valió el epíteto de «el Magnífico».

Miguel Ángel mostrando a Lorenzo el Magnifico la cabeza de un fauno de Ottavio Vannini.

– Lorenzo de’ Medici: mecenas del arte y la cultura del Renacimiento

Lorenzo de’ Medici nació en una familia que ya había establecido su dominio en la política y la banca florentinas. Su abuelo, Cosme de’ Medici, había sentado las bases del poder de la familia y su padre, Piero, continuó ampliando su influencia. Así, desde hace algunas generaciones, los Medici gobernaron la República Florentina, un importante centro cultural de Italia.

Debido a la prominencia de su familia, desde joven Lorenzo de’ Medici recibió una educación humanista, que enfatizaba la literatura, la filosofía y las artes, bajo la tutela de notables eruditos como Marsilio Ficino y Angelo Poliziano. Esta educación influiría enormemente en el patrocinio de las artes de Lorenzo y sus actividades intelectuales a lo largo de su vida.

El ascenso de Lorenzo al poder comenzó tras la muerte de su padre, Piero, en 1469. A la edad de 20 años, Lorenzo asumió el liderazgo de la familia Medici. Con su ascenso dentro de la jerarquía, Lorenzo de’ Medici se convirtió efectivamente en gobernante de Florencia, aunque su título oficial era simplemente el de ciudadano.

A pesar de su corta edad, Lorenzo demostró ser un hábil político y diplomático, experto en navegar la compleja red de alianzas y rivalidades que caracterizaban a las ciudades-estado italianas en ese momento. Mantuvo hábilmente el control del poder por parte de los Medici mediante una combinación de diplomacia, patrocinio y matrimonios estratégicos. En muchos sentidos, mantuvo el equilibrio de poder en la Italia de esa época.

Además, heredó el banco familiar Medici, una institución financiera creada en 1397 por Giovanni di Bicci de’ Medici, bisabuelo de Lorenzo. El éxito del banco convirtió a Lorenzo, y antes que él a su padre, entre los hombres más ricos de toda Europa.

“Lorenzo fue a la vez un hombre de acción, que moldeó el clima político de Italia, y un hombre de letras, cuyos escritos revelan un agudo observador de su época. Por íntimo que fuera con la mayoría de los gobernantes de su tiempo, parecía preferir la compañía de poetas, filósofos y humanistas.

Por un lado, era virtual gobernante de Florencia, jefe del poderoso banco Medici y el principal estadista italiano de su tiempo. […] Por otro lado, fue un importante escritor del Quattrocento, autor de una extensa y variada obra poética y de un importante tratado literario, que contribuyó decisivamente a renovar la literatura vernácula de su época después de un período de estancamiento” (Jon Thiem, 1991).

La vida personal y la dinámica familiar de Lorenzo jugaron un papel importante en la configuración de su identidad y sus acciones. Se casó con Clarice Orsini en 1469, consolidando una alianza entre las familias Medici y Orsini. Según los informes, su matrimonio fue feliz y tuvieron varios hijos juntos. Las relaciones de Lorenzo con sus hermanos, en particular con su hermano menor Giuliano, también fueron cruciales.

Lorenzo de’ Medici, representado como Lorenzo el Magnífico, por Giorgio Vasari.

Uno de los legados más duraderos de Lorenzo es su mecenazgo de las artes, que desempeñaron un papel central en el florecimiento cultural de la Florencia renacentista.

Bajo el patrocinio de Lorenzo, Florencia se convirtió en un centro de innovación artística, atrayendo a algunos de los artistas, escritores y pensadores más talentosos de la época.

Lorenzo apoyó a artistas como Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi, más conocido como Sandro Botticelli, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, encargando obras de arte que celebraban los ideales humanistas del Renacimiento.

Su patrocinio se extendió más allá de las artes visuales para incluir la literatura, la música y la filosofía, haciendo de Florencia un centro de actividad intelectual y cultural.

Gracias a su gran amor por las artes, Florencia se transformó en un centro de cultura y creatividad.

Lorenzo, como cabeza de familia, también se dedicó a ayudar a los pobres y a donar a muchas buenas causas. Como muchas familias ricas, era costumbre operar fábricas de procesamiento de seda en sus propiedades como una forma de proporcionar trabajo a los pobres y empleo a todos los ciudadanos.

Es más, Lorenzo hizo grandes donaciones a organizaciones benéficas. En 1471, se calculó que desde 1434 él y su familia gastaron alrededor de 663.000 florines (unos 460 millones de dólares actuales) en impuestos, caridad y edificios dentro de la ciudad. Al respecto, Lorenzo escribió:

“No me arrepiento de esto porque aunque muchos considerarían mejor tener una parte de esa suma en su bolso, considero que ha sido un gran honor para nuestro estado, y creo que el dinero fue bien gastado y estoy bien-complacido” (Lorenzo de’ Medici).

Además de sus actividades culturales y artísticas, Lorenzo también fue un hábil diplomático que trabajó incansablemente para mantener la posición de Florencia en la península italiana. Forjó alianzas con otras ciudades-estado, como Milán y Nápoles, y cultivó relaciones con potencias extranjeras, incluido el papado y el Sacro Imperio Romano.

Los esfuerzos diplomáticos de Lorenzo estaban destinados a preservar la paz y la estabilidad en Italia, que consideraba esenciales para la prosperidad de Florencia y la región en general. Sin embargo, con su prematura muerte en 1492 se perdió este frágil equilibrio.

Como resultado, las ciudades-estado de Italia fueron puestas a prueba durante las Guerras Italianas, una serie de conflictos que envolvieron la Península Italiana a finales del siglo XV.

Lorenzo de’ Medici en su lecho de muerte.

– Lorenzo de’ Medici contra la familia Pazzi: una rivalidad develada

En 1478, Lorenzo de’ Medici enfrentó una grave amenaza a su gobierno en forma de la Conspiración Pazzi. La familia Pazzi, antiguos rivales de los Medici, conspiró con el Papa Sixto IV y su sobrino, Girolamo Riario, para derrocar el régimen de los Medici y tomar el control de Florencia.

La conspiración culminó con un descarado intento de asesinato durante la Misa Mayor en la Catedral de Santa María del Fiore el 26 de abril de 1478.

Durante la misa, mientras Lorenzo y su hermano Giuliano se arrodillaban en oración, los conspiradores de Pazzi lanzaron su ataque. Giuliano fue apuñalado mortalmente por Bernardo di Bandino Baroncelli, mientras que Lorenzo escapó con vida por poco. La conspiración, sin embargo, no logró su objetivo de derrocar al régimen de los Medici.

Lorenzo de’ Medici respondió rápida y despiadadamente, desatando una ola de represalias contra los conspiradores y sus aliados. Decenas de personas implicadas en el complot fueron ejecutadas o exiliadas, incluidos miembros de la familia Pazzi y destacados ciudadanos florentinos.

Los miembros de la familia Pazzi fueron ahorcados o decapitados en Florencia, y con ellos sus seguidores.

La respuesta de Lorenzo a la conspiración demostró su voluntad de utilizar la fuerza y ​​la intimidación para mantener el poder de los Medici. También solidificó su reputación como un líder político astuto y formidable que no se detendría ante nada para proteger a su familia y preservar la estabilidad de Florencia.

Sin embargo, la conspiración Pazzi tuvo un profundo impacto en el gobierno y la vida personal de Lorenzo. El asesinato de su amado hermano Giuliano dejó a Lorenzo afligido y afectó profundamente sus estrategias políticas. Se volvió cada vez más cauteloso ante posibles amenazas a su autoridad y tomó medidas para consolidar el control de los Medici sobre Florencia.

El Palazzo Vecchio de Florencia era un palacio parecido a una fortaleza que se convirtió en la residencia principal de la familia Medici después de que obtuvieron el control de la ciudad.

– La salida prematura de Lorenzo de’ Medici

Lorenzo de’ Medici murió el 8 de abril de 1492, a la edad de cuarenta y tres años, dejando tras de sí un legado complejo que continúa fascinando a historiadores y eruditos hasta el día de hoy. Le sucedió su hijo Piero, pero la edad de oro de la dinastía Medici llegó a su fin con la muerte de Lorenzo.

Sin embargo, las contribuciones de Lorenzo a la vida cultural, artística y política de Florencia e Italia perduran. Su mecenazgo de las artes ayudó a definir los ideales estéticos del Renacimiento, mientras que sus esfuerzos diplomáticos sentaron las bases para el surgimiento de la diplomacia moderna.

A pesar de sus defectos y los desafíos que enfrentó, Lorenzo de’ Medici sigue siendo una figura destacada en la historia del Renacimiento italiano, un hombre cuya visión y liderazgo moldearon el curso de la historia de manera profunda y duradera.

“Considerando que el hombre más destacado de toda esta ciudad, el recientemente fallecido Lorenzo de’ Medici, durante toda su vida no descuidó ninguna oportunidad de proteger, aumentar, adornar y levantar esta ciudad, sino que siempre estuvo dispuesto con consejo, autoridad y esmero, en pensamiento y obra; no rehuyó problemas ni peligros para el bien del Estado y su libertad…. ha parecido bueno al Senado y al pueblo de Florencia… establecer un testimonio público de gratitud a la memoria de tal hombre, para que la virtud no quede deshonrada entre los florentinos y que, en los días venideros, otros ciudadanos puedan ser incitados a servir a la república con poder y sabiduría” (Decreto oficial de la Signoria y los concilios de Florencia tras la muerte de Lorenzo).

Casi inmediatamente después de su muerte, Italia perdió su frágil paz y estalló en la guerra. Las guerras italianas, que duraron de 1494 a 1559, fueron una serie de conflictos alimentados por ambiciones territoriales, rivalidades dinásticas y el cambiante equilibrio de poder en Europa.

Piero de’ Medici, hijo y heredero de Lorenzo, se vio envuelto en estos conflictos durante su vida. Era mucho menos hábil que su padre y la familia Medici rápidamente disminuyó durante su época. En 1494, Carlos VIII de Francia invadió Italia, desencadenando una cadena de acontecimientos que impactarían profundamente a la península italiana.

A pesar de los grandes esfuerzos por mantener la neutralidad, Florencia se vio arrastrada al conflicto y la herencia diplomática de Lorenzo quedó anulada.

Su heredero, Piero, incapaz de continuar el legado de su padre, rápidamente se ganó el epíteto de «Desafortunado». Era arrogante, débil y tenía un carácter indisciplinado, lo que suponía un marcado contraste en comparación con su difunto padre. Con él comenzó un lento declive del poder de los Medici, así como el declive del Banco de los Medici y su gran riqueza.

– Lorenzo de’ Medici: cultivando la cultura en la Florencia renacentista

La vida de Lorenzo de’ Medici se caracterizó, en muchos sentidos, por sus roles multifacéticos como político, mecenas de las artes, diplomático y estadista. Desde su educación temprana en la tradición humanista hasta su ascendiente político y mecenazgo de las artes, Lorenzo dejó una huella indeleble en el panorama cultural y político de la Florencia renacentista.

Sus esfuerzos diplomáticos buscaron mantener la paz y la estabilidad en Italia, pero finalmente no pudo evitar el caos de las guerras italianas. A pesar de los desafíos que enfrentó, el legado de Lorenzo perdura como testimonio del poder duradero del arte, el intelecto y la diplomacia para dar forma al curso de la historia.

Papa León X y sus primos, por Rafael. El Papa León X fue un miembro destacado de la dinastía Medici y Papa de la Iglesia Católica.

– La dinastía Medici: desentrañando el legado de los maestros de Florencia

La familia Medici, prominente durante el Renacimiento italiano, ejerció un inmenso poder en Florencia y más allá. Surgieron de orígenes humildes como banqueros y ascendieron hasta convertirse en una de las dinastías más influyentes de Europa. Su patrocinio de las artes catalizó el Renacimiento, fomentando talentos como Miguel Ángel y Leonardo da Vinci.

Sin embargo, su gobierno no estuvo exento de controversias, marcado por intrigas políticas, alianzas y traiciones. A pesar de enfrentarse al exilio y a intentos de asesinato, su legado perdura y da forma al arte, la política y el comercio de la Europa del Renacimiento.

– La dinastía Medici: la primera familia de la Florencia renacentista

La primera mención de la familia Medici se remonta a un documento del año 1230 d.C. Originarios de la región italiana de Mugello, se desconoce el origen de su nombre. Medici en sí es el plural de médico, que significa médico y, como tal, sería justo decir que uno de los primeros antepasados ​​de la familia actuó como médico en la región.

Hasta 1298, el centro bancario de Italia era la ciudad de Siena, y su principal familia de banqueros eran los Bonsignori. Sin embargo, ese año la familia quebró, lo que provocó que Siena perdiera su estatus ante un prometedor centro financiero, Florencia.

La familia principal de Florencia era la casa de Albizzi. Después de las Ordenanzas de Justicia de 1293, la ciudad se había vuelto cada vez más rica con las numerosas grandes residencias de la ciudad, los palazzi, rodeadas de casas adosadas construidas por una clase media mercantil recientemente próspera.

Este aumento de riqueza transformó a la familia Medici en una fuerza dominante, remodelando el equilibrio de poder en Florencia y más allá. Fundada por Giovanni di Bicci de’ Medici en 1397, la familia Medici se convirtió como resultado en una de las familias más influyentes de la Florencia renacentista.

Aunque el padre de Giovanni tenía poca visión para los negocios, su tío había administrado exitosamente uno de los bancos más grandes de Italia durante décadas, sentando las bases para las proezas financieras de la familia.

Cuando este tío se jubiló, su banco se disolvió en tres nuevos bancos. Mientras que dos de los tres fracasaron, el tercero, que fue entregado a Giovanni, triunfó y se convirtió en el banco de los Medici. Bajo su gobierno, el de su hijo, Cosimo di Giovanni de’ Medici (también conocido como Cosme el Viejo), y posteriormente su bisnieto Lorenzo de’ Medici, el banco pronto creció hasta convertirse en el más grande de Europa.

La dinastía Medici se hizo un nombre no sólo como banqueros, sino también como innovadores en contabilidad financiera. Los ricos y famosos (incluido el Vaticano) confiaron a los Medici sus fortunas, que luego la familia utilizó para iniciar una serie de empresas en toda Italia. En poco tiempo se convirtieron en una gran amenaza para la establecida familia Albizzi.

Retrato de Cosme el Viejo de Jacopo Carucci. 

Los Albizzi comenzaron a contraatacar y en 1433 lograron exiliar a Cosme.

Este exilio duró poco.

En ese momento, la familia Medici se había infiltrado en la política de Florencia y al año siguiente se eligió una Sinoria (gobierno local) pro-Medici.

Como resultado, a Cosimo se le permitió regresar y los Medici derrocaron a los Albizzi como familia principal de Florencia.

En 1434 Cosimo reemplazó a su padre y se convirtió en gran maestro, convirtiéndolo en el jefe no oficial de la República Florentina.

En 1461, se descubrieron importantes depósitos de alumbre en la ciudad italiana de Tolfa, lo que marcó un momento crucial para la familia Medici.

El alumbre, un ingrediente clave en el proceso de teñido, se volvió crucial para la industria textil de Florencia, que era el principal sector económico de la ciudad.

Si bien los turcos habían monopolizado las exportaciones de alumbre en el pasado, el Papa Pío II concedió a la familia Medici derechos exclusivos para extraer alumbre en Tolfa, solidificando así su posición como los principales proveedores de este material esencial en Europa.

Este desarrollo impulsó aún más el ascenso de los Medici, tanto en términos de poder como de riqueza, y moldeó su influencia en los años venideros.

En 1464, las riendas del negocio familiar y, en consecuencia, de Florencia, pasaron al hijo de Cosme, Piero de’ Medici. Piero tenía mala salud, padecía gota y solo gobernó durante cinco años hasta su muerte en 1469.

Mientras Cosimo había pasado su gobierno promoviendo los intereses de la dinastía Medici e invirtiendo en las artes, Piero pasó la mayor parte de su gobierno postrado en cama. Fue un raro período de estancamiento para la poderosa familia Medici.

El hijo de Piero, Lorenzo de’ Medici «el Magnífico», se parece a su abuelo. Cuando llegó al poder tras la muerte de su padre, centró sus esfuerzos en gobernar Florencia. Desafortunadamente, no era un multitarea y su singular enfoque significó que descuidara el negocio bancario de la familia, lo que luego conduciría a su ruina.

El lado positivo es que Lorenzo era un hombre de cultura. Poeta de corazón, apoyó la obra de maestros del Renacimiento como Sandro Botticelli, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel. A Miguel Ángel incluso se le pagó para completar las tumbas de la familia Medici en Florencia.

En lugar de dedicarse a la banca, Lorenzo se centró en asegurar el poder de su familia para el futuro. Preparó a su hijo, Lorenzo II, para que lo sucediera como gobernante no oficial de Florencia. Su otro hijo, Giovanni, fue colocado en la Iglesia Católica, y su hija, Maddalena, fue casada con el hijo del Papa Inocencio VIII en un matrimonio por motivos políticos que consolidó el poder político de la familia Medici.

La pintura “Decisión de la conspiración Pazzi” de Cesare Mussini muestra a conspiradores discutiendo sus planes para asesinar a Giuliano de’ Medici durante la conspiración Pazzi en 1478.

El primer gran desafío a la dinastía Medici se produjo en 1478 con la Conspiración Pazzi.

Este fue un intento de derrocar a los Medici matando a Lorenzo junto con su hermano Giuliano mientras asistían a los servicios de Pascua en la Catedral de Florencia.

Durante el ataque, Giuliano fue apuñalado 19 veces y murió en las escaleras de la catedral.

Lorenzo sobrevivió al ataque pero resultó gravemente herido.

Pronto resultó que los Medici se enfrentaban a una peligrosa confederación de enemigos.

La conspiración había sido tramada por otras dos poderosas familias florentinas, los Pazzi y los Salviati.

Fueron ayudados por el obispo que dirigió el servicio, el arzobispo de Pisa.

Por supuesto, intentar un asesinato en una iglesia corría el riesgo de alterar al Vaticano, pero afortunadamente para ellos, el Papa Sixto IV no era un fanático de la familia Medici.

La familia del Papa Sixto IV había estado enemistada con los Medici durante décadas. Si bien no hay pruebas de que el Papa haya autorizado oficialmente el golpe, dejó claro que no se interpondría en el camino. Después de los acontecimientos de la Conspiración Pazzi, perdonó oficialmente a los involucrados por sus transgresiones.

Tras el ataque, Lorenzo adoptó a su sobrino ilegítimo, Giulio de’ Medici, quien más tarde ascendería hasta convertirse en el Papa Clemente VII. A pesar de su nacimiento ilegítimo, Giulio jugó un papel crucial en la configuración de la dinámica de poder de la familia.

Lorenzo sobrevivió a la conspiración Pazzi y murió catorce años después, en 1492. Fue sucedido por su hijo, Piero II. Piero resultó ser mucho menos capaz que su padre y mucho menos interesado en las artes. Cuando Carlos VIII de Francia invadió Italia en 1492, Piero se encontró completamente desprevenido para el ataque.

Dos años más tarde, cuando Carlos exigió el exilio de la familia Medici, Piero no tuvo más remedio que acceder.

– Resurgimiento de los Medici: recuperación del poder y la influencia de la familia Medici

Los Medici permanecieron en el exilio hasta 1512, cuando regresaron a Florencia con la ayuda del hermano menor de Piero, Giovanni. Giovanni era un cardenal influyente en ese momento y el futuro Papa León X, lo que significa que tenía suficiente influencia para garantizar el regreso seguro de su familia.

Durante los años siguientes, los Medici reconstruyeron su base de poder y el período fue un punto culminante de la influencia de los Medici en Europa. Giovanni compartió el amor de su padre por las artes y se dedicó a apoyarlas.

Apoyó a personas talentosas como Masaccio y Filippo Brunelleschi, mientras que sus inversiones sentaron las bases para la posterior prominencia de la familia Medici como mecenas de las artes.

También se destacó durante este período la hija de Piero, Catalina de Medici. Mientras el hijo de Piero (otro Lorenzo) recuperaba el poder en Florencia, Catalina se casó con el rey Enrique II y se convirtió en reina de Francia. Tres de sus cuatro hijos gobernaron Francia, lo que hizo que los Medici ganaran aliados europeos aún más poderosos.

En 1523, Giulio (que había sido adoptado por Lorenzo tras la conspiración Pazzi) estaba a cargo. Ese año decidió, sin embargo, abdicar del poder para convertirse en Papa Clemente VII. Le entregó las riendas a su hijo ilegítimo, Alessandro, quien se convirtió en duque Alessandro.

Si bien los Medici son a menudo recordados por el impacto positivo que tuvieron en Florencia, Alessandro es una rara excepción. Recordado principalmente como un tirano cruel y ambicioso que utilizó la violencia y la intimidación para gobernar la ciudad, era profundamente impopular. Su brutal reinado se vio truncado cuando su propio primo y amigo cercano Lorenzino de Medici lo asesinó el 6 de enero de 1537.

Detalle de La muerte de Alessandro de’ Medici de Enrico Pollastrini. 

– La dinastía Medici y el Vaticano: el legado de los papas Medici

Gracias a su éxito, la familia Medici logró engendrar dos Papas. Esto los convirtió en los gobernantes políticos de Roma, Francia y gran parte de Italia en la forma de los estados papales, por no mencionar la mayor parte del mundo católico. Estos Papas Medici fueron León X y Clemente VII.

Sin embargo, ambos tenían antecedentes mixtos. Si bien son recordados como mecenas de las artes, encargando obras maestras como la Transfiguración de Rafael y El Juicio Final de Miguel Ángel, también reinaron durante períodos en los que el Vaticano enfrentó grandes amenazas.

La Reforma Protestante y el saqueo de Roma en 1527 coincidieron con el gobierno de los Papas Medici. León X, un Papa de considerable controversia, dejó una huella indeleble en el Vaticano durante su pontificado. Reconocido por su lujoso estilo de vida y gastos extravagantes, se ganó la reputación de fiestero en los anales de la historia papal.

Sin embargo, las consecuencias de sus actividades indulgentes pesaron mucho sobre las arcas del Vaticano, hundiéndolo en un estado de crisis financiera. León X ocupó el cargo papal desde 1513 hasta su fallecimiento en 1521, dejando al Vaticano enormemente endeudado.

Dos años después de la muerte de León X, Giulio de’ Medici se convirtió en Papa Clemente VII. La época de Clemente como Papa también fue algo controvertida. Tuvo que hacer frente a una serie de crisis políticas que culminaron con el saqueo de Roma por Carlos V en 1527. Si bien estas crisis no fueron provocadas por él, no todos aprobaron la forma en que las manejó.

Clement, sin embargo, logró contribuir al continuo ascenso de su familia. En 1530 concertó una alianza con Carlos V casando al impopular Alejandro con la hija de Carlos. Junto con el creciente poder de Catalina en Francia, esto aseguró el dominio de los Medici en Florencia y su influencia en gran parte de Europa durante los dos siglos siguientes.

Un matin devant la porte du Louvre, de Édouard Debat-Oonsan. Esta pintura representa a Catalina de Medici, que estuvo casada con el rey Enrique II y se convirtió en reina de Francia, contemplando los cuerpos de los protestantes masacrados después de la masacre de San Bartolomé. 

– La próxima generación: una nueva era para la familia Medici

En este punto, la línea directa de descendientes de los Medici provenientes del ilustre Cosme el Viejo había disminuido, lo que provocó el surgimiento de un nuevo linaje para asumir el control. Esta nueva generación, que remonta su ascendencia al hermano de Cosme, Lorenzo el Viejo, ascendió al poder a través de otro descendiente llamado Cosme.

Tataranieto de Lorenzo el Viejo, este Cosme asumió el título de duque de Florencia en 1537 antes de convertirse en el cargo de Gran Duque de Toscana en 1569. Conocido como Cosme I, consolidó la autoridad absoluta sobre toda la región, sentando las bases. para que los siguientes gobernantes Medici gobernaran como Grandes Duques.

Esta transición marcó un importante punto de inflexión que duró hasta bien entrado el siglo XVIII.

El gobierno de Cosme se vio afectado por la tragedia cuando dos de sus hijos y su hija mayor murieron de malaria en los últimos años de su reinado. Esto quebró al Gran Duque, que renunció a su gobierno para retirarse al país, entregando el poder a su hijo mayor, Francisco I.

Francesco continuó la tradición familiar de padres competentes sucedidos por hijos menos competentes. Francesco no era un parche para su padre y su reinado fue otro raro período de estancamiento para la dinastía Medici. Su único éxito real fue lograr casar a una de sus hijas con Enrique IV de Francia. Más tarde se convirtió en reina y su hijo, Luis XIII, gobernó Francia desde 1610 hasta 1643.

En 1587, el hermano menor de Francisco, Fernando, asumió el papel de Gran Duque, sucediéndole en el gobierno de Florencia.

Fernando, reconocido por su hábil liderazgo, se embarcó en una misión para estabilizar Florencia y Toscana durante su reinado. Ferviente mecenas de las artes, dejó una huella indeleble en el panorama cultural al encargar la famosa Villa Medici en Roma y adornar Florencia con una gran cantidad de obras de arte de valor incalculable.

Escudo de armas de la familia Medici expuesto en el Museo Vaticano.

– La decadencia y caída de la casa Medici

Las generaciones posteriores de la familia Medici se separaron de las inclinaciones republicanas de sus predecesores y adoptaron un gobierno más autocrático. A corto plazo, esto ayudó a estabilizar Florencia y Toscana, pero a largo plazo contribuyó a la menguante prominencia cultural de la región.

Después de la desaparición de Cosme II en 1621, quien apoyó notablemente los esfuerzos de Galileo Galilei, Florencia y Toscana languidecieron bajo el ineficaz gobierno de los Medici.

Varios factores condujeron al declive y eventual caída de la dinastía Medici. En primer lugar, el ascenso de potencias rivales en Europa, como Francia, España y Austria, planteó importantes desafíos a la autoridad de los Medici. Estos poderes interfirieron a menudo en los asuntos italianos, debilitando la influencia de la familia Medici.

Esto luego se vio agravado por los conflictos con los estados vecinos y las rebeliones internas que los Medici también lucharon por afrontar, erosionando aún más su autoridad.

Además de esto, gran parte del poder de los Medici fue posible gracias a su amplia riqueza. Sin embargo, el banco de los Medici, que alguna vez fue una piedra angular de su poder, decayó con el tiempo, disminuyendo los recursos económicos de la familia. La mala gestión económica y los fuertes impuestos debilitaron aún más su apoyo entre la población.

Gran parte de su menguante riqueza se había gastado en apoyar las artes. Sin embargo, a medida que avanzaba el tiempo, los ideales renacentistas del humanismo y el mecenazgo artístico disminuyeron, dando paso a nuevos movimientos intelectuales y culturales. El papel tradicional de los Medici como mecenas de las artes perdió relevancia, disminuyendo su influencia cultural.

Estos desafíos contribuyeron colectivamente al declive de la dinastía Medici. Sin embargo, su caída final fue precipitada por una crisis de sucesión. Tras el fallecimiento de Cosimo III en 1723, el título de Gran Duque pasó a su hijo mayor, Gian Gastone. Dado que Gian Gastone no tenía hijos, su muerte marcó la muerte de la familia más poderosa de Florencia.

El nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli, fue encargado por Lorenzo de’ Medici, miembro de la prominente familia Medici de Florencia. 

– El legado duradero de la dinastía Medici

Puede que la dinastía Medici haya desaparecido, pero ciertamente no han sido olvidadas, ya que su legado duradero está grabado en los anales del arte y la arquitectura, personificando el pináculo del mecenazgo del Renacimiento. Al encabezar el patrocinio de artistas y arquitectos de renombre, los Medici fomentaron un entorno cultural floreciente en Florencia y más allá.

Desde el apoyo inicial de Giovanni di Bicci de’ Medici a Masaccio hasta los encargos de Cosme el Viejo para las maravillas arquitectónicas de Brunelleschi, su patrocinio impulsó el renacimiento artístico del Renacimiento. En particular, Lorenzo el Magnífico nutrió talentos como Miguel Ángel y Leonardo da Vinci, solidificando la huella de los Medici en el panorama artístico.

A pesar de enfrentar desafíos ideológicos, ejemplificados por el fervor puritano de Savonarola, el legado cultural de los Medici perdura a través de sus vastas colecciones de arte y maravillas arquitectónicas como la Galería de los Uffizi y la Capilla de los Medici. Además, su patrocinio se extendió más allá de Florencia, y los papas Medici continuaron la tradición de mecenazgo artístico en Roma, ejemplificada por los encargos a Rafael y Miguel Ángel.

Los Medici también dejaron su huella en el ámbito de la ciencia, apoyando el trabajo pionero de Galileo y la fundación de academias y universidades, como la Accademia delle Arti del Disegno, que promovió el estudio de las artes y las ciencias.

La historia de la familia Medici abarca una rica mezcla de destreza política, patrocinio cultural e intriga familiar. Desde sus orígenes como banqueros hasta su ascenso como gobernantes de Florencia y Toscana, los Medici marcaron el curso de la historia europea durante el Renacimiento y más allá.

Si bien su reinado fue testigo tanto de prosperidad como de decadencia, su influencia perduró a través de alianzas, mecenazgo artístico y vínculos familiares duraderos con la realeza europea. El declive de la dinastía Medici marcó un momento crucial en la dinámica de poder europea, marcando el comienzo del ascenso de la familia Habsburgo-Lorena. Sin embargo, el impacto en el arte, la política y el comercio continúa resonando hasta el día de hoy.

nuestras charlas nocturnas.

Manadas sexuales, asesinatos y hogueras: las sombras del imperio donde nunca se ponía el sol…


Cuadro de Murillo que representa el asesinato de un inquisidor.

abc(C.Cervera) — Donde existe luz existen sombras. Y donde hubo un imperio donde nunca se ponía el sol, también hubo un reverso igual de grande donde nunca llegaba la luz. 

Sin caer en la Leyenda Negra ni en los tópicos de siempre, la escritora Sandra Aza firma la novela ‘Libelo de sangre’ (Planeta), que agita su trama por el Madrid de los bajos fondos donde Felipe IV hacía sus pinitos sexuales y la mala vida poblaba los burdeles y los casinos castizos.

«Siempre me ha gustado muchísimo por el contraste que había en esa época de brillo y también de tantísima pobreza. Madrid era absolutamente una ciudad efervescente, chispeante, mágica… Allí estaban todos los grandes: Góngora, Quevedo, Lope de Vega... Historia con mayúscula e historias con minúscula», afirma la autora.

El arranque de la novela lleva a los lectores al invierno madrileño de 1620, en pleno cambio de reinado, donde aparecerá una joven violada y enterrada junto a un niño horriblemente mutilado. Conversos, criminales, inquisidores…

La turba hará responsable de los crímenes al escribano Sebastián Castro y a su esposa, acusados de ser judíos en secreto y de haber matado al niño siguiendo los dictámenes de la magia negra. La tragedia familiar llevará a su hijo, Alonso, a vivir un odisea para escapar y también hacer justicia.

«El odio popular que había contra los judíos está muy presente en la novela, y muchos lo usaban en beneficio suyo, de manera que pretendían emplear la inquisición como un instrumento para resolver pleitos particulares. Lo que también intento reflejar es que la Inquisición no permitía presentar denuncias anónimas y no era tan fácil usarla.

Se desestimaban inmediatamente porque la delación tenía que ir firmada con nombre y apellidos, lo cual significaba jurar sobre las Sagradas Escrituras que estabas diciendo la verdad», recuerda.

En el Madrid Barroco las noches eran sumamente peligrosas. Pícaros, tahúres, rufianes, ladrones, bandoleros y matarifes…

La criminalidad se disparó durante el reinado de Felipe IV. A mediados de siglo, solo entre 1654 y 1658, se registraron cuatro parricidios, cinco degüellos, cinco atentados, seis actos de extrema crueldad, once envenenamientos, cuatro homicidios, 42 asesinatos, ocho suicidios, etcétera, etcétera.

Por no hablar de las muertes sin resolver, que solo en 1658 sobrepasaron los 150 casos. «Para todo tipo de gente de bien, la noche era un peligro, un lugar donde solo los maleantes o los indigentes, que no tenían más remedio que estar ahí, andaban sueltos.

Si un hombre de bien salía a la calle por la noche podían robarle o asesinarlo, pero las mujer tenían el añadido de que además las podían violar y matar», apunta la escritora de ‘Libelo de sangre’ (Planeta).

La promulgación de la Constitución de 1812, obra de Salvador Viniegra (Museo de las Cortes de Cádiz). 

La violación con la que arranca la novela es un recordatorio de que hasta fechas muy recientes la noche era un lugar prohibido para las mujeres, un lugar donde había manadas de bestias acechando en las sombras y donde una vagabunda estaba en doble riesgo de muerte.

«La mujer tenía muy poco valor. Y ya si hablamos de una mujer que era vagabunda… Si la veían los alguaciles, inmediatamente la la arrestaban y la llevaban a la casa Galera, que era una especie de penitenciaría de mujeres. Una cadena perpetua, porque de ahí solamente podía salir de tres maneras: casada, convertida en monja o como criada de una casa noble. Era un suicidio».

Las violaciones estaban a la orden del día en un tiempo donde no había móviles, ni pruebas de ADN, ni huellas digitales, ni carnés de identidad, ni identificaciones de ningún tipo. «Si tú te encontrabas una mujer por la calle, pues la violas, la matas, la dejas ahí sin más. Era muy difícil resolver ese tipo de casos. Se hacía muy poco a nivel legal o policial», opina Aza.

El Siglo de Oro en toda su grandeza y también su bajeza envuelven un thriller donde nada es lo que parece, ni siquiera los mitos sobre la España de la época. «Una cosa es que fuera una época oscura y otra cosa, atrasada. Esa pobreza y esos contrastes eran una cosa típica de la época en Europa, pero eso no significa que España fuera atrasada.

Sobre todo en lo relativo a la Inquisición he querido mostrar los engranajes y cómo las inquisiciones europeas fueron muchísimo peores. La Inquisición española tenía un procedimiento absolutamente reglado, absolutamente riguroso y no se dedicaban a quemar ni torturar por doquier».

Auto de Fe en la Plaza Mayor de Madrid, Francisco Rizi, 1683
Auto de Fe en la Plaza Mayor de Madrid, Francisco Rizi, 1683 

Una sociedad que, por razones obvias, resultaba muy literaria, adicta a los poetas y los dramaturgos. «Es otra prueba de que España y los españoles no tenemos nada de incultos, ni de ignorantes, ni de todo lo que nos han achacado. En España había un genio y un ingenio a nivel no solo literario, sino de todas tipo de artes y ciencia.

Grandes en su campo que, además, eran apreciados por el público. Y es que una obra como el Quijote tuviera su recorrido y fuera una especie de best seller no solo habla bien de Cervantes, sino de sus lectores.

Habla de cierto bagaje cultural y de un público muy exigente donde los dramaturgos esperaban a la fecha de estreno y, dependiendo de cómo de feliz transcurriera la obra, se adjudicaban la autoría o se quedaban en la sombra. Hay que recordar que si al público no le gustaba, tiraba todo tipo de verduras, huevos podridos…».

La imagen clásica sobre el periodo también insiste en presentar a los españoles como seres amordazados, sin capacidad de expresarse, pero si se revisan las fuentes lo que aparece es una sociedad donde, sin llegar a lo que hoy se entiende como libertad de expresión, admitía un nivel de crítica al gobierno y a las costumbres sociales bastante llamativo.

«Tú te ibas a un mentidero y ahí tenías a Quevedo poniendo de vuelta y media al político de turno. No era libertad de expresión, era valentía. Ellos decían lo que pensaban y luego asumían las consecuencias, como le ocurrió, por ejemplo, al conde de Villamediana, que le desterraron más de una vez de Madrid en la época de Felipe III por poner a caldo al Rey.

Algunas coplillas contra el gobierno o contra la monarquía eran anónimas, pero otras estaban firmadas con nombre y apellidos», considera Aza.

«Ningún otro país europeo tiene un Quijote. Ningún otro país tiene un Siglo de Oro y ningún otro país europeo hizo un imperio que duró siglos. El carácter español es fuerte, tiene voluntad, tiene coraje…. ya está bien de ir con la cabeza gacha. Tenemos todos los motivos del mundo para levantar la cabeza y decir que somos grandes y no lo sabemos», defiende la autora de ‘Libelo de sangre’

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El primer relato redondo del mundo…


Exposición "Primus circumdedisti me". La carta de Juan Sebastián Elcano.  1522 - Archivo General de Indias | Ministerio de Cultura

La Voz de Cádiz(P.Pazos/J.G.Calero) — «No me lo podía creer».

Borja Aguinagalde, director del Archivo Histórico de Euskadi, en conversación con ABC reconoce que tal vez su relato ahora «suena frío», pero aún recuerda el «subidón» que sintió cuando, al organizar el archivo de la Torre de Laurgain, ubicada en la localidad guipuzcoana de Aya, se topó con ocho documentos originales del mítico marino Juan Sebastián Elcano, el hombre que encabezó la primera vuelta al mundo en 1522.

Un «tesoro» en el que descolla la carta que Elcano envió al emperador Carlos V desde Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), en septiembre de ese año, una vez completada la hazaña.

«No es lo mismo ordenar contabilidades del siglo XIX, que está bien, que encontrar un tesoro», admite Aguinagalde, quien, como «perro viejo», pudo detectar unos preciosos documentos que habían pasado desapercibidos durante décadas.

«Nadie los había mirado hoja por hoja, como hice yo. Es un trabajo de ordenar archivos, rutinario entre comillas. Sí que es cierto que hay que tener ojos para verlos».

Los ocho documentos de Elcano, cuyos propietarios heredaron con unos inmuebles del marino, «se daban por perdidos desde 1802 o 1803». No se tenía constancia de su existencia desde que, por entonces, el historiador Navarrete los dio a conocer a partir de una copia efectuada por el erudito marino Vargas Ponce.

«La familia los dio por quemados porque ese archivo estuvo en San Sebastián, y se suponía que se había quemado en 1813», detalla Aguinagalde. «En las guerras carlistas, en las guerras napoleónicas, se quemó mucho archivo del siglo XIX, porque se quemaban casas. Se daba por perdido y punto. Tampoco la gente se hacía muchas complicaciones».

Pero el documento sobrevivió. «Elcano escribe cuando llega. Es lo primero que hace cuando baja del barco, y de esa manera da un perfil de Elcano», valora el historiador. Es el primer relato en el que que se confirma que el mundo es redondo y alguien lo ha recorrido. «Un descubrimiento sensacional», según el lendakari, Iñigo Urkullu, quien el pasado martes, durante un acto en el Museo Balenciaga, en Guetaria, se encargaba de anunciar la aparición del material.

«El lendakari es muy forofo de estas cosas, le encantan», comenta Aguinagalde, quien todavía tiene trabajo por delante con la transcripción y análisis. En una futura rueda de prensa se ofrecerán todos los detalles. Y se difundirán los documentos «online», accesibles para toda la ciudadanía.

«De eso se trata, al fin y al cabo, el trabajo que hacemos. A los que estamos en esta guerra todos los días lo que nos importa es que la gente le encuentre un sentido, que lo aprecie».

Un documento único

Juan Sebastían ElCano

El relato de Elcano da cuenta de la existencia del Estrecho (de Magallanes) que permitía franquear el continente americano por el sur para acceder a las islas de las especias.

Relata brevemente la muerte de Magallanes, la trabajosa navegación, los ataques portugueses, la muerte por inanición de decenas de hombres y, sigularmente, que «lo que en más avemos de estimar y tener es que hemos descubierto e redondeado toda la redondeza del m[u]ndo, yendo por el oçidente e veniendo por el oriente».

Tres años para navegar todo el globo, con una armada de cinco naves, y una dotación de 265 personas, que terminó con el regreso de una sola, la nao Victoria, con tan solo 18 hombres exhaustos, comandados por Juan Sebastián Elcano.

Un alto precio para una expedición que cambió la imagen del mundo.

Hasta hace muy poco solo se conocían tres copias de la carta de Elcano que estaban en Italia, en los archivos de Florencia, Ferrara y Venecia, tres de las cortes más pujantes de la época.

Del contenido de la carta que relata el éxito de una gesta tan importante para el mundo moderno nada supieron los historiadores hasta bien entrado el siglo XIX.

Las copias existían porque los embajadores de las repúblicas italianas «se apresuraban en informar a sus soberanos de las novedades que iban ocurriendo en España», según indica a ABC Manuel Ravina, director del Archivo General de Indias (AGI).

Posteriormente el contenido de la misiva sí se estudió con detalle, gracias a las copias, aunque no se tradujo al español hasta 1920. Pero faltaba el manuscrito original, uno de los documentos más importantes de la historia, que nunca estuvo en el AGI, según acaba de publicar Manuel Ravina en un artículo para una revista científica.

Por algún motivo, no llegó con el resto de los fondos de Cancillería. Debido a conocerse por traducción del italiano, los historiadores se preguntaban cuáles serían las palabras exactas de Elcano en su manuscrito.

Subasta en 2014

Algo cambió en el verano de 2014, cuando en una casa de subastas de Madrid se puso a la venta una copia más, eso sí, firmada por Elcano de su puño y letra.

Se pidió un dictamen al AGI y tras el estudio correspondiente –no sin cierta polémica porque el Ministerio de Cultura intervino para hacer bajar el precio sin decir que iba a comprarla– la copia fue adquirida y se encuentra en el gran centro documental sevillano. Esperemos que pronto pueda mostrarse en una exposición junto al original.

En realidad la copia que ya está en manos del Estado era una mezcla de dos documentos: la carta de Elcano escrita a su llegada a Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522 –datada el 22 de septiembre– y otra solicitando el establecimiento de una Casa de la Contratación para la especiería en La Coruña.

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Bienvenidos a la casa más cara de todo el planeta: «Regalos de Napoleón y objetos espeluznantes»…


A.C.yV. — Si alguna vez soñaste con vivir como la realeza, este podría ser el lugar para ti. Se trata del chateau más caro del mundo, una impresionante joya arquitectónica construida en 1651, que tardó diez años en completarse y que comparte diseño con el majestuoso Palacio de Versalles.

Este lujoso chateau cuenta con 40 dormitorios y cinco salas de estar, un auténtico palacio en sí mismo. Una de las joyas del lugar es el comedor real, adornado con regalos de nada menos que Napoleón Bonaparte. Desde el comedor, las puertas se abren a una vista que abarca todo el inmenso jardín, un verdadero espectáculo de la naturaleza que puede apreciarse mejor con un impresionante plano aéreo.

Entre las muchas maravillas de la casa se encuentra el salón real, que alberga una silla de ruedas perteneciente al hijo de María Antonieta. «Solo esta silla podría valer más que toda la casa», se escucha decir al guía en el video.

El salón de baile real no se queda atrás en cuanto a opulencia, con detalles en pan de oro que relucen en cada rincón. El dormitorio del rey, donde la realeza descansaba, es otra pieza destacada, junto con una biblioteca de dos pisos que alberga más de 20.000 libros históricos.

Pero no todo es historia y lujo. También hay elementos que podrían ponerte los pelos de punta. En el lugar se encuentran «momias reales» y, para los más valientes, un pasadizo secreto detrás de una estantería conduce a una escalera pintada de rojo, llena de animales momificados. Esta escalera lleva a un dormitorio solitario en la cima, que incluye una enorme bañera, perfecto para aquellos que buscan una experiencia única y un poco espeluznante.

La propiedad cuenta también con una gruta y un palacio indio que está disponible para alquiler. Un destino tan fascinante y diverso no se encuentra todos los días, y sin duda, este lugar es una mezcla perfecta de historia, lujo y misterio.

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Qué son los Cinturones de Van Allen, «uno de los mayores peligros» que enfrentan los astronautas en el espacio…


Ilustración de los Cinturones de Van Allen y el tercer cinturón encontrado por la NASA en 2012
Los cinturones de radiación fueron descubiertos en 1958 por James Van Allen, un físico de la Universidad de Iowa. En 2012 científicos de la NASA encontraron un tercer cinturón que es transitorio de acuerdo con la actividad solar.

BBC News Mundo — Dos de los miembros de la tripulación de la nave Resilience hicieron historia este jueves al caminar en el espacio como parte de la misión Polaris Dawn, la primera financiada enteramente con fondos privados.

En ella viajan el multimillonario Jared Isaacman, fundador de la empresa de procesamiento de pagos Shift4, junto con Scott «Kidd» Poteet, un piloto retirado de la Fuerza Aérea, y dos ingenieras de SpaceX, Anna Menon y Sarah Gillis.

La Polaris Dawn forma parte de un plan de SpaceX para llevar misiones tripuladas “hacia la Luna, Marte y más allá”, según la propia empresa.

Para llegar a la estratósfera, donde este jueves Isaacman y Gillis realizaron una caminata espacial, la nave tuvo que atravesar los Cinturones de Van Allen.

Según la Agencia Estadounidense del Aire y el Espacio (NASA, en inglés), son “uno de los mayores peligros” que enfrentan los astronautas.

La misión Polaris Dawn logró transitar con éxito esos cinturones, gracias a la protección de la nave Resilience y de los trajes espaciales que utilizaron, que fueron recientemente rediseñados por SpaceX para ser mucho menos voluminosos que los que utiliza la NASA.

Pero ¿qué son los Cinturones de Van Allen y por qué son una preocupación para los viajes espaciales?

El empresario Jared Isaacman durante su caminata.
El multimillonario Jared Isaacman y la ingeniera Sarah Gillis realizaron este jueves la primera caminata espacial comercial de la historia.

– Un escudo protector para el planeta

La Tierra está protegida por la magnetosfera, una capa magnética que se origina del núcleo de hierro del planeta y que atrapa partículas de radiación de alta energía.

Tiene la función de prevenir los efectos dañinos que las tormentas y el viento solar pueden provocar en la tecnología y los seres humanos.

Las partículas de radiación atraídas por la magnetosfera forman dos cinturones, conocidos como los Cinturones de Van Allen, que rodean nuestro planeta en forma de donas.

De acuerdo con la NASA, un primer cinturón exterior «está formado por miles de millones de partículas de alta energía que se originan en el Sol y un segundo cinturón interior resulta de las interacciones de los rayos cósmicos con la atmósfera de la Tierra».

Para llegar al espacio exterior, los astronautas deben atravesar los cinturones, pero lo hacen con rapidez para limitar su exposición a la radiación.

cápsula resilience despega en cabo cañaveral
La tripulación de Polaris Dawn viajó en la cápsula Resilience, que despegó desde Cabo Cañaveral, en Florida.

– El riesgo

Pier Jiggens, un investigador de la Agencia Espacial Europea (ESA, en inglés) que es especialista en radiación espacial y diseño de naves, comentó en un blog publicado por esa misma organización que existen dos riesgos para los astronautas al cruzar los Cinturones de Van Allen.

Según el científico, los astronautas podrían sufrir lo que llamó «efectos deterministas», que se dan por una exposición de bajo nivel a la radiación por un largo periodo de tiempo o por una radiación de alto nivel en un corto plazo.

«Provocan trastornos en el sistema nervioso central, supresión de la hematopoyesis en la médula ósea, cataratas y otros problemas de visión, y enfermedad aguda por radiación, que sería un riesgo significativo en las actividades extravehiculares (EVAs, o paseos espaciales)», comentó.

En segundo lugar, habló sobre los llamados «efectos estocásticos» o enfermedades que podrían o no padecer los astronautas en un futuro, como el cáncer.

Jiggens dice que como los científicos conocen los Cinturones de de Van Allen, pueden proporcionar material de protección para las tripulaciones, y si alguien se ve afectado “es porque es una misión muy mal planificada”.

Según el científico, los expertos emplean distintos materiales para proteger a los astronautas, que van desde el propio aluminio del que están hechas las naves, hasta plásticos, polietileno, agua y, más recientemente, litio.

ilustración de los cinturones de van allen
Una de las primeras ilustraciones de los Cinturones de Van Allen, descubiertos en 1958.

– El hito de Van Allen

Los anillos llevan el apellido de James Van Allen, el científico que los descubrió.

Van Allen, quien era profesor de física de la Universidad de Iowa, elaboró junto a varios estudiantes una serie de instrumentos para detectar micrometeoritos y rayos cósmicos que fueron lanzados al espacio en los satélites Explorer 1 y Explorer 3 en enero de 1958.

El Explorer 1 fue el primer satélite artificial lanzado al espacio, algo que fue posible gracias a un programa de investigación internacional impulsado por el científico.

Con los datos de estos instrumentos descubrieron el cinturón interno. Luego, en julio de ese año lanzaron el Explorer IV y en diciembre La Pioneer 3, que dieron paso al descubrimiento del anillo externo.

james van allen
James Van Allen fue un profesor de física en la Universidad de Iowa.

Según una publicación de la NASA, los cálculos de Van Allen establecieron que era posible viajar a través de las regiones de menor radiación de los cinturones para alcanzar el espacio exterior.

En 1968, la misión Apolo 8 de la NASA fue la primera nave espacial tripulada en volar más allá de los cinturones.

En 2012, la agencia estadounidense descubrió un tercer cinturón, pero que aparece de forma transitoria en función de la actividad solar.

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