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Grasa de Cisne, Estiércol de Cocodrilo y Cenizas de Caracoles: Intentando Ser Bellas en la Antigua Roma…


Termas romanas femeninas“El Frigidarium”, de Lawrence Alma-Tadema

Ahora aprendan, queridas mías, el arte de embellecer sus rostros; aprenda por usted misma, a conservar sus encantos.

Con estas frases, extraídas del Medicamina Faciei Femineae o El Arte de la Belleza, de Ovidius Naso Publius, (Ovidio), comienza una de las mejores descripciones de la belleza femenina que conservamos de la antigua Roma.

Así vemos cómo explica que toda mujer que se jacte de ser romana debería disfrutar de un rostro pálido, sonrosadas mejillas y ojos negros, además de no usar perfumes poco naturales. Aunque el suyo no sea el único texto existente en el que se traten los modelos y normas romanos de belleza, sí que es el texto que los relata de forma más detallada y sucinta.

El concepto de belleza no es originario de los romanos. En realidad, fueron los romanos conquistadores de Grecia y Egipto los que importaron la idea trayendo, desde las provincias exteriores, diferentes usos y costumbres con los que crearon sus propias armas de belleza. 

El Arte de la Belleza expone, brevemente, el proceso sufrido por la belleza desde la fundación de Roma hasta el tiempo presente de Ovidio, a saber el Imperio romano, donde pinta un cuadro mucho más natural. Ovidio escribe cómo las mujeres de Roma pasaron «de vestir los ropajes de sus antepasados» «a vestirse para ellas mismas» porque las hijas del estado son «más delicadas y refinadas» que los ciudadanos de antes.

Un dato interesante es que las romanas realmente trataron de atenerse a este ideal, es decir, a diferencia de griegas y egipcias, las romanas usaban maquillaje para conservar, solamente, la belleza natural de la mujer y no adornar el rostro con una cacofonía de colores.

Además, Ovidio destaca que por encima del cuidado de la belleza física, en toda mujer deben imperar sus perfectos modales: la perfección en los modales y su personalidad atraerán a los hombres y los mantendrán junto a ellas incluso después de que la belleza haya disminuido.

Mujeres de la antigua Roma. Escena romántica procedente de un mosaico de Villa Centocelle, Roma, 20 a. C. – 20 d. C. (Wikimedia Commons)
Mujeres de la antigua Roma. Escena romántica procedente de un mosaico de Villa Centocelle, Roma, 20 a. C. – 20 d. C.

Así pues, la mujer romana ideal era una mujer de piel extraordinariamente blanca. Prueba de esto es que la mujer que podía permitírselo disponía de criados y esclavos para, de este modo, pasar la mayor parte de su tiempo dentro de casa, de muros para dentro.

Sin embargo, ya que el tono natural de piel de la mujer romana estaba más cercano al aceitunado que al marfil, hacían uso de un necesario y poco natural proceso de empolvar sus caras. Esto implicaba el uso de polvo de tiza, estiércol de cocodrilo y plomo blanco para blanquear sus rostros por entero. Ovidio describe, incluso, una mezcla para ablandar la coloración, narrando lo siguiente:

…dos libras de cebada pelada y una cantidad igual de algarrobas humedecidas con diez huevos. Seque la mezcla al aire, y colóquelo todo bajo la piedra de molino trabajada por el paciente asno. Muela las primeras astas que se caigan de la cabeza de un venado sano. Tome un sexto de libra de ellas. Machaque y desmenuce todo hasta lograr un polvo fino y páselo  por un profundo tamiz. Añada doce bulbos de narciso previamente pelados y vuelva a machacarlo todo junto y enérgicamente en un mortero de mármol. Aquí vaya añadiendo dos onzas de resina y de espelta toscana y nueve medidas de miel. Cualquier mujer que unte su rostro con este cosmético hará que reluzca más brillante que su espejo.

En la antigua Roma, la piel pálida estaba considerada como la más hermosa. Fresco procedente de Villa San Marco, Stabiae (Wikimedia Commons)
En la antigua Roma, la piel pálida estaba considerada como la más hermosa. Fresco procedente de Villa San Marco, Stabiae

Algunos fascinantes tratamientos de belleza incluían tomar baños de leche de burra para la piel, tratamiento usado, por ejemplo, por la famosa Faraona egipcia Cleopatra, amante de Marco Antonio.

La grasa de cisne y las legumbres se empleaban para tratar las arrugas y las cenizas de caracoles supuestamente podrían curar las pecas: consecuencia negativa de que la mujer pasara, demasiado a menudo, tiempo al sol.

También se utilizaban, con frecuencia, trucos y recursos falsos para cubrir llagas o espinillas y las mejillas sonrosadas las conseguían mediante el empleo de colores a base de rosa, tiza, pétalos de amapola e, incluso, estiércol de cocodrilo. No resultaba extraño para el marido besar a su esposa y que los labios se le quedaran pegados al rostro por culpa de dichos tratamientos.

Los ojos se acentuaban con el uso del kohl, una sustancia para ennegrecer hecha a base de cenizas u hollín importada por los romanos desde Egipto y que actualmente todavía es utilizada en Turquía. Era aplicado como el moderno lápiz de ojos, tanto en la parte inferior del ojo como en la superior, sólo para remarcar su color natural, según Ovidio.

Este mismo artículo era empleado también para oscurecer pestañas y cejas, permitiéndoles destacar, aún más, la palidez del rostro. Además, las mujeres añadían color a sus párpados de vez en cuando, extrayendo las distintas tonalidades de diversos tipos de tierra y de minerales como la malaquita (verde) o la azurita (azul).

Tanto las pestañas como las cejas se preferían largas. Hasta el siglo I d. C. se prefería que las pestañas y cejas fueran lo más largas posible. En las cejas tanto como para llegar a tocarse.

Retrato de Safo procedente de Pompeya, c. 50 d. C., una famosa poetisa de la antigua Roma autora de poemas acerca de la belleza. (Wikimedia Commons)
Retrato de Safo procedente de Pompeya, c. 50 d. C., una famosa poetisa de la antigua Roma autora de poemas acerca de la belleza.

Los cosméticos fueron utilizados por todo tipo de mujeres, ricas y pobres, sin embargo, cuanto mayor poder adquisitivo, mejores y más caros eran los productos que podían permitirse. Dichos productos, los caros, no despedían aroma alguno, convirtiendo en algo obsoleto la necesidad de perfume.

Sin embargo, las prostitutas, como tendían a utilizar productos mucho más baratos, que desprendían olores nauseabundos,  utilizaban gran cantidad de perfume para cubrirlos (además de solapar el olor genital que desprendían a todas horas).

Por ello y para evitar el terrible hedor, en los burdeles usaban cantidades ingentes de aromas artificiales, de ahí que se crease el estigma acerca del poco casto uso del perfume.

En realidad, uno de los motivos de que las rectas mujeres romanas prefirieran un maquillaje ligero y natural era, precisamente, el hecho de que  las prostitutas solían llevar excesivo maquillaje, abusando de los productos faciales para disimular su propio envejecimiento.

Irónicamente, a pesar de tantos recursos empleados para dotar de belleza a las miradas de los antiguos observadores romanos, toda la literatura conocida que nos ha llegado de ese período histórico está, íntegramente, escrita por hombres.

Es importante destacar que sólo Ovidio valoró el uso del maquillaje: la mayor parte del resto de autores romanos prefería poco o ningún cosmético debido a su relación con el adulterio y la prostitución.

Existen pocas evidencias de que las mujeres pensasen en sus trucos de belleza; sin embargo su empleo continuado ha implicado que disfrutaban de sus ventajas a pesar de los inconvenientes que conllevasen.

Lo que está muy claro es que la belleza fue un tema tan importante en la antigua Roma como lo es hoy. Lo único diferente eran las normas, modas y usos.

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Quién fue Alois Alzheimer, el médico que descubrió la enfermedad neurodegenerativa que lleva su nombre…


Alois Alzheimer, psiquiatra y neurólogo alemán, descubrió los síntomas característicos de la enfermedad que lleva su nombre en 1901

Infobae(Dr.E.alabaster) — Aloysius “Alois” Alzheimer fue un psiquiatra, neurólogo e histopatólogo alemán que descubrió en 1901 el mal al que le dió su apellido: la enfermedad de Alzheimer. La palabra Alzheimer quizás haya suplantado a la demencia o a la antigua arterioesclerosis, ya que hace años se consideraban a los deterioros cognitivos progresivos como de origen vascular.

Nacido el 14 de junio de 1864 en Baviera, Alzheimer inició sus estudios de Medicina en la Universidad Friedrich Wilhelm en Berlín en el año 1883, graduándose finalmente en la Universidad de Wurzburgo en 1887.

El 25 de noviembre de 1901, el doctor Alzheimer tomó contacto con una paciente que lo haría posteriormente famoso y que llamó su atención de manera particular dada su sintomatología, pero en particular por su edad.

En sus investigaciones, Alzheimer descubrió placas amiloides y ovillos neurofibrilares en el cerebro de su paciente, característicos de la enfermedad

Esta paciente del asilo de Frankfurt se llamaba Auguste Deter, una mujer de 51 años que presentaba una sintomatología única en comparación con los casos normales de demencia. Presentaba confusión progresiva, trastornos del sueño y especialmente una intensa pérdida de memoria.

Alzheimer quedó fascinado con este caso clínico ya que la paciente no era tan mayor y no presentaba arteriosclerosis, ya que no se encontraron signos de estructura vascular. Además, sus síntomas se desarrollaron progresivamente, lo que excluyó el caso de un cerebro arteriosclerótico.

– La paciente Auguste Deter

Alzheimer relató lo siguiente sobre esta paciente: “Su memoria está gravemente deteriorada. Si se le muestran objetos, los nombra correctamente, pero casi inmediatamente después lo olvida todo. Al leer una prueba, salta de una línea a otra o lee deletreando las palabras individualmente, o las hace sin sentido a través de su pronunciación.

Al escribir, repite sílabas separadas muchas veces, omite otras y rápidamente se descompone por completo. Al hablar, usa palabras de relleno y algunas expresiones parafraseadas (“vertedor de leche” en lugar de taza); a veces es obvio que no puede continuar. Claramente, no entiende ciertas preguntas. No recuerda el uso de algunos objetos”.

Auguste Deter, una paciente de 51 años, presentó síntomas inusuales de pérdida de memoria y confusión progresiva

El relato de la entrevista fue publicado y luego repetido en diversas publicaciones y es de sumo interés porque muestra el proceso de la anamnesis que realizó Alzheimer en esa paciente que presentaba ese cuadro aún no diagnosticado. En los archivos del Hospital psiquiátrico de Frankfurt figura el relato de la anamnesis:

– ¿Cuál es su nombre de pila?

– Auguste.

– ¿Apellido?

– Auguste (Debió haber respondido Deter)

– ¿Quién es su esposo?

Auguste Deter vacila, y a continuación responde:

La enfermedad de Alzheimer se considera la nueva epidemia del siglo XXI, con millones de afectados proyectados para 2050 

– Creo que… Auguste.

– ¿Su esposo?

– Oh.

– ¿Qué edad tiene?

– 51.

– ¿Dónde vive?

– ¡Oh, usted ya estaba con nosotros!

– ¿Está usted casada?

– Oh, estoy muy confundida.

– ¿Dónde está usted ahora?

– Aquí y en todas partes, aquí y ahora, no me culpe.

– ¿Dónde está?

– Todavía estamos viviendo.

– ¿Dónde está su cama?

– ¿Dónde debería estar?

Se suspende la sesión, y la mujer almuerza carne de cerdo y coliflor. Sigue la entrevista:

Alois Alzheimer con sus tres hijos y esposa

– ¿Qué quiere comer?

– Espinacas.

– ¿Qué está comiendo ahora?

– Yo solo como patatas y después rábanos.

– Escriba un cinco (Eine Fünf, en alemán)

Auguste escribe: “Una mujer” (Eine Frau, en alemán)

– Escriba un ocho (Eine Ach, en alemán).

Escribe “Auguste”.

Al escribir, dice varias veces: “Me he perdido, por así decirlo”.

Auguste Deter muere por diversas complicaciones ligadas a su enfermedad y a infecciones cinco años después, y tras esto Alzheimer, que había desarrollado junto a Franz Nissl, psiquiatra y neurólogo (conocido en medicina por las técnicas de tinción histopatológicas, y los corpúsculos de Nissl), una intensa formación y estudios en histopatología, examinó su cerebro y descubrió dos hallazgos característicos: placas amiloides y ovillos neurofibrilares que aún hoy se reconocen como las principales características de la enfermedad de Alzheimer.

En el 37 encuentro de la Sociedad de Psiquiatras en Tubingen, presentó una exposición que llamó “Sobre una extraña y grave enfermedad de la corteza cerebral”.

Estas observaciones sentaron las bases para el estudio de lo que más tarde se conocería como la enfermedad de Alzheimer, término que empleó el famoso psiquiatra Emil Kraepelin en 1910 en su tercer manual de Psiquiatría, dándole a Alzheimer el crédito por su descubrimiento.

Emil Kraepelin (1856 – 1926), propuso que el mal que había detallado Alzheimer llevara su nombre

– La enfermedad en la actualidad

Durante décadas, el Alzheimer fue considerado raro y se pensaba que solo afectaba a personas de edad avanzada. No fue hasta la segunda mitad del siglo XX que se reconoció que el Alzheimer era una de las principales causas de demencia entre los ancianos.

Luego de los hallazgos de Alzheimer, la investigación continuó y en los años 60 y 80 se descubrieron la proteína beta-amiloide y la proteína tau, ambos elementos esenciales en la formación de placas y ovillos neurofibrilares que dañan las neuronas, lo que Alzheimer había individualizado. Estos hallazgos fueron fundamentales para entender los mecanismos subyacentes del Alzheimer y cómo estas proteínas dañan las células nerviosas.

A fines de los años 90, los avances genéticos revelaron mutaciones en los genes APP, PSEN1 y PSEN2, relacionados con formas hereditarias de la enfermedad. Esto ayudó a esclarecer algunos de sus factores genéticos, aunque la mayoría de los casos siguen siendo esporádicos y sin una causa claramente definida.

En la actualidad, la enfermedad de Alzheimer sigue siendo un desafío médico y científico. Sin embargo, en los últimos años, los investigadores han identificado que el sistema inmunológico y la inflamación cerebral pueden contribuir al desarrollo y progresión del Alzheimer. Esto ha abierto nuevas líneas de investigación en terapias que modulan la respuesta inmunitaria para reducir la inflamación y proteger las neuronas.

El 21 de septiembre se celebra el Día Mundial del Alzheimer, proclamado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y auspiciado por Alzheimer’s Disease International (ADI). El primer Día Mundial del Alzheimer se celebró en 1994 y desde 2012 la organización Alzheimer’s Disease International decidió extender la conmemoración por todo el mes de septiembre, y así se consignó el “Mes Mundial del Alzheimer”.

A pesar de los avances, el tratamiento efectivo del Alzheimer aún no existe, y no existe cura, a pesar de las promesas que en algunos casos se hacen sobre el malestar de familiares de pacientes, pero siguen no estando sustentadas por la evidencia científica. La mayoría de los medicamentos actuales alivian los síntomas y en algunos casos de manera temporal, y ninguno detiene o revierte la progresión de la enfermedad.

En los años 60 y 80 se descubrieron la proteína beta-amiloide y la proteína tau, ambos elementos esenciales en la formación de placas y ovillos neurofibrilares que dañan las neuronas

La investigación, sin embargo, continúa enfocándose en varias áreas prometedoras, como la intervención temprana antes de que aparezcan los síntomas, el desarrollo de biomarcadores para un diagnóstico más preciso, y la combinación de terapias personalizadas basadas en las características genéticas y biológicas de cada paciente.

El conocimiento sobre la enfermedad de Alzheimer ha avanzado desde su identificación inicial. Los tratamientos actuales y futuros, junto con enfoques personalizados, ofrecen esperanza para mejorar la calidad de vida de quienes padecen esta devastadora enfermedad.

El Alzheimer se considera la nueva epidemia del siglo XXI, y se estima que para el año 2050 el número de personas con Alzheimer ascienda a 131.5 millones.

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¡Abracadabra! El Poder de la Magia contra las Fuerzas del Mal…


Detalle de «La Hechicera» de John William Waterhouse. 

Ancient Origins(M.Bonasorte) — La cultura moderna está dominada por la ciencia y la tecnología, que ofrecen, principalmente, explicaciones acerca del comportamiento humano y las fuerzas de la naturaleza. Pero esto no siempre fue así. 

En la actualidad, palabras como «brujería» y «magia» no ejercen el mismo efecto sobre nosotros que ejercían en el pasado; con frecuencia provocan risas y burlas y suelen ir unidas, en el mejor de los casos, a  los trucos del ilusionista, o – más a menudo – y en el peor de los casos, a estafas de muchos timadores.

En la antigüedad, el mago y el chamán eran sumamente respetados en muchas culturas, ya que para el resto de la gente ellos eran quienes controlaban las fuerzas invisibles e interpretaban la voluntad de los dioses. Además, eran capaces de proteger el poder del rey o de la familia y de dar estabilidad a un imperio.

Antes de comenzar con nuestro análisis, tenemos que clarificar el tipo de acercamiento que adoptamos en su preparación, así como aclarar otros argumentos que tratan sobre el conocimiento esotérico: este es un serio estudio antropológico, ya que la magia -igual que sucedía con la alquimia, la adivinación, y la compleja astronomía-, históricamente no ha sido ni un entretenimiento ni un puro divertimento.

La magia formaba parte de las disciplinas esotéricas que defendían que el conocimiento no era accesible a cualquiera, sino que debía ser transmitido, generación tras generación, entre sus practicantes. Por tanto, ¿cúal es el conjuro más común de todos? ¡Abracadabra!, por supuesto.

– Los orígenes del “Abracadabra”

Probablemente se trate de la palabra mágica más común, pero en realidad no tiene ningún significado definido: fue utilizada como palabra mágica y evocadora del valor esotérico que la tradición popular le atribuyó.

En la antigüedad esta palabra era considerada como un poderoso conjuro para emplear en casos de fiebre o infección. La fuente más antigua que menciona la palabra Abracadabra es el Liber Medicinalis – también conocido como De Medicina Praecepta Saluberrima – escrito por Quintus Serenus Sammonicus, médico de la corte del emperador romano Caracalla en el  siglo III d. C.

Sabemos que Sammonicus prescribió que el emperador siempre llevase consigo un amuleto en forma de triángulo invertido que contuviese la palabra escrita en su interior:

La primera mención conocida de la palabra abracadabra tiene lugar en el siglo III d. C. en un libro llamado Liber Medicinalis. Se pensaba que la palabra, escrita al revés y llevada sobre el cuerpo, tenía poderes reconstituyentes. Wikimedia Commons
La primera mención conocida de la palabra abracadabra tiene lugar en el siglo III d. C. en un libro llamado Liber Medicinalis. Se pensaba que la palabra, escrita al revés y llevada sobre el cuerpo,  tenía poderes reconstituyentes

Se creía que una vez que el paciente se pusiera el amuleto, sentiría un alivio de su enfermedad.

Llegados a este punto es necesario recordar que desde la medicina de la antigua Mesopotamia existían ritos de exorcismo contra los demonios que supuestamente provocaban las enfermedades y que las prácticas rituales y astronómicas se remontan, a veces, hasta épocas prehistóricas.

De Medicina Praecepta Saluberrima, de Quintus Serenus Sammonicus, edición de 1662. Fuente: Deutsche Digitale Bibliothek
De Medicina Praecepta Saluberrima, de Quintus Serenus Sammonicus, edición de 1662.

Caracalla no fue el único que escogió la práctica de la magia para contrarrestar las fuerzas malignas; los Emperadores Geta y Severo Alejandro también siguieron las recomendaciones de Serenus Sammonicus, utilizando el hechizo con el mismo objetivo.

– El enigma del nombre

Algunos investigadores creen que es posible descifrar la etimología de la palabra » abracadabra», hecho para el que, actualmente, existe más de una explicación, por lo que destacaremos las teorías principales.

Una primera teoría toma en consideración la expresión aramea «Avrah KeDabra», que quiere decir, «crearé lo que diga» o «la palabra del mago se hará realidad.» Otros estudios defienden que la palabra proviene de la expresión árabe «Abra Kadabra», que quiere decir «permitan a las cosas ser destruidas», refiriéndose en este caso a la enfermedad. 

Más que una maldición, los investigadores piensan que la sentencia aramea fue usada como un medio para curar enfermedades.

Otra teoría asegura que abracadabra podría referirse a las palabras hebreas «ab» (padre), «Ben» (hijo) y «ruach hacadosch » (espíritu santo).

Una última teoría expone que la palabra proviene de Abraxas, un término encontrado sobre piedras y gemas que fueron usadas como talismanes. Abracadabra podría haber descrito alguna especie de mediación entre la humanidad y el dios Sol.

Anverso y reverso de gema con la efigie de Abraxas acuñada sobre ella. Public Domain
Anverso y reverso de gema con la efigie de Abraxas acuñada sobre ella. 

– Abracadabra y el poder del Sol

Puede considerarse que la palabra está vinculada con «megas archon», el «Gran Arconte», el príncipe de las 365 esferas.

En la cosmología del culto de Basilides de Alejandría  -secta gnóstica que representa un movimiento filosófico-religioso nacido en los siglos II y III d. C.- las siete letras que constituyen la palabra representan a cada uno de los siete planetas: Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, y Saturno.

 La importancia del eslabón entre abracadabra y los poderes sanadores del Sol está presente en algunos amuletos y gemas en los que la palabra, a fin de repeler a las fuerzas malignas, se escribía con intenciones apotropaicas.

Los arqueólogos han encontrado muchos amuletos con forma de triángulo y la palabra abracadabra. La palabra era un conjuro que solía recitarse empezando desde la parte superior del triángulo y continuando hasta la última «A» de la base inferior.

Se creía que la enfermedad se iría aliviando a medida que se recitaba y que, finalmente, acabaría por desaparecer del todo.

Carta del “Mago", perteneciente a una baraja de tarot del siglo XV. Public Domain
Carta del “Mago», perteneciente a una baraja de tarot del siglo XV. 

Se ha encontrado la palabra en el documento gnóstico «el Libro Santo del Espíritu Invisible» y también aparece en conversaciones acerca de la magia escritas en algunos papiros griegos.

Resumiendo, la fórmula «abracadabra» tenía para los creyentes un gran poder de curación y dicho poder persistió en la tradición popular. De hecho, existen ejemplos mucho más recientes de amuletos sobre los que se escribió la palabra abracadabra, sobre todo durante los brotes de epidemias.

Por ejemplo, durante la peste que diezmó Londres entre los años 1665 y 1666. Daniel Defoe, considerado el padre de la moderna novela inglesa, escribió en «La Historia de la Peste de Londres» que algunos ciudadanos, desesperados, comenzaron a aplicar sobre sus puertas un signo con la palabra «abracadabra» escrita sobre él.

"Saque a su muerto”. Una calle de Londres, durante la Gran Peste de 1665, con un carro cargado de cadáveres y personas lamentando la muerte de sus seres queridos. Wellcome Images, una web operada por Wellcome Trust, fundación de beneficencia global con sede en el Reino Unido.
«Saque a su muerto”Una calle de Londres, durante la Gran Peste de 1665, con un carro cargado de cadáveres y personas lamentando la muerte de sus seres queridos. 

Cuando la desesperación domina a la razón y la superstición oscurece al intelecto, los hombres frecuentemente pierden su camino. Es crucial que nosotros no entreguemos a la débil ignorancia la brillante luz del conocimiento.

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¿Qué bebían los Tercios españoles? «Esta es la receta de la Coca-Cola del Siglo de Oro»


El milagro de Empel, de Augusto Ferrer-Dalmau

abc(M.P.Villatoro) — La atrapamos en mitad del descanso del guerrero. Rocío Martín Sánchez, miembro de la asociación ‘Albaladejo Siglo de Oro’, detiene unos minutos los preparativos de la IV edición de la recreación histórica que se organiza en este pueblo manchego el próximo fin de semana para atender a ABC.

Al otro lado del teléfono, la sumiller, organizadora de eventos e historiadora del arte –¡vaya si tiene currículum!– nos desvela en qué trabaja estos días: «Hace unos años recuperamos una bodega; la ambientamos en el siglo XVI. Yo me encargo de organizar catas de vino, que intentamos que siempre sea de la zona, y de elaborar las bebidas recreadas que se tomaban en la época».

Porque sí, mi querido lector, hace más de medio milenio –que se dice rápido– los soldados también gozaban a lo largo y ancho del Imperio español con el castizo levantamiento de quintos sobre barra fija de bar. Aunque por entonces, o eso explica Martín, sollozaban al tabernero por otro tipo de brebajes que se alejan del vermú y la Cruzcampo de rigor.

«Nosotros preparamos tres tipos de bebidas que eran muy famosas en el Siglo de Oro: el hipocrás, la clarea y la aloja. Unos treinta litros por recreación», sentencia. Y añade, tras una risilla cómplice por lo bajo, que la más famosa era la última: «Era la Coca-Cola de la época, la que más se pedía».

La sumiller promete revelarnos la receta, aunque no de forma completa; si la fórmula de la Coca-Cola no se conoció durante décadas, ella espera guardar la suya al menos unos años. Aunque antes, invita a todos los interesados a acudir a Albaladejo estos días 13, 14 y 15 de septiembre. «En esta edición representaremos unas fiestas tal y como eran en 1570.

Aunque también contaremos con una infinidad de actividades que abarcarán desde el ámbito militar, hasta la llegada de una compañía con un soldado cautivo», afirma a este diario el presidente del grupo, el historiador Juan Víctor Carboneras.

Y lee con soltura el programa, que se sabe al milímetro después de meses de preparativos: batallas, justas literarias, cofradías, gigantes y cabezudos…

Carboneras dice que la clave, eso que hace diferentes a las jornadas organizadas por ‘Albaladejo Siglo de Oro’, es su carácter multidisciplinar: «Es una recreación 2.0. Lo habitual es que estos eventos se centren en el ámbito militar. Nosotros lo tocamos, pero también queremos presentar a la sociedad del siglo XVI en su conjunto».

Y es que el pueblo se llenará de soldados de los Tercios españoles, pero también de artesanos especializados en el trato de la lana durante el Siglo de Oro o artistas que representarán obras de teatro de la época en un corral de comedias rehabilitado para la ocasión. «Estamos contentos porque los números nos avalan. Cuando empezamos, en 2021, contábamos con 50 recreadores; este año vienen 250», sentencia.

Qué bebían los Tercios españoles? «Esta es la receta de la Coca-Cola del  Siglo de Oro»

– ¿Qué bebían los Tercios?

Pero lo primero es lo primero. Martín nos había prometido unas recetas, y no nos olvidamos. «El hipocrás tiene su origen en la Grecia clásica. Entonces no tenían los medios para conseguir preservar el vino, así que había una parte que se echaba a perder cuando llegaba el calor. Para no desperdiciarlo lo rebajaban con agua y los mezclaban con elementos dulces y especias.

¡Todo lo que oliera bien!», explica, en este caso, Martín. De carrerilla, la sumiller enumera los ingredientes principales: vino tinto, canela, jengibre, nuez moscada, cardamomo, miel, azúcar. Aunque insiste en aquello del maestrillo y el librillo. «Había muchas fórmulas. Ruperto de Nola, cocinero de Carlos V, explicó una en su recetario», sentencia.

Con todo, la sumiller insiste en que su receta es más amable con el consumidor actual: «No le puedo dar a alguien de este siglo una bebida igual a la del XVI porque nuestro paladar es diferente, no está tan curtido». Lo mismo sucede con la clarea, similar a su hermano mayor. «En la práctica es igual que el hipocrás, pero se elaboraba con vino blanco.

También se utilizaban especias con un toque más dulce y se le añadían naranjas –o piel de naranjas–, cítricos, melocotones y manzanas», desvela. Lo que el tabernero pudiera permitirse, vaya, porque la fruta era escasa y cara.

La última bebida que preparan es esa «Coca-Cola del Siglo de Oro» que encandilaba a los Tercios españoles. «Era un fermentado de miel y levadura con agua; muy dulce», añade Martín. La bebida era algo serio, según parece. «Cada alojero tenía su receta diferente. Para ser alojero oficial debías inscribirte en el gremio.

Ellos aprobaban o no tu bebida, la recogían en su libro de registro y te decían dónde podías abrir tu local para que no interfiriera con el resto», sentencia. El brebaje en cuestión se tomaba frío y acompañado de un barquillo. «Tenían prioridad sobre los pozos de nieve para enfriarlo», sentencia.

Y todavía recuerda un nombre propio que adoraba el brebaje: «Felipe II era muy fan, aunque también de uno de los vinos del Campo de Montiel: el de Membrilla».

Recreación de la España del Siglo de Oro y los Tercios en la provincia de  Ciudad

– Jóvenes y veteranos

Pero no todo en ‘Albaladejo Siglo de Oro’ será beber. Según explica a ABC Carboneras, la asociación representará este año la llegada de una compañía de soldados al pueblo después de vivir una tragedia. «Algo relativamente habitual en la época era que los piratas y los corsarios capturasen algunos soldados antes de que estos llegaran al punto de destino», sentencia.

A través de testamentos de combatientes e informes de la época, los miembros del grupo recrearán ese momento en el que los compañeros del cautivo arribaban a su pueblo de origen, informaban de su rapto y movilizaban a las fuerzas vivas para intentar rescatarlo.

También recrearán un fenómeno que ha sido obviado por la sociedad actual: las justas literarias entre escritores de la talla de Lope de VegaCervantes o Góngora. «Existen datos de algunas muy famosas en Toledo», añade Carboneras. El presidente de la asociación promete contarnos más de ellas en un futuro, y le tomamos la palabra.

Por el momento, añade que también han organizado representaciones de batallas, una procesión de la época con gigantes y cabezudos y –entre otras tantas actividades– la fundación de una cofradía.

«El fenómeno cofrade no ha sido muy estudiado en España. Hemos extraído de los archivos documentos que nos dicen cómo fue la creación de la cofradía de la Virgen del Rosario de Albaladejo, y lo vamos a replicar», sentencia.

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Dijeron que la Virgen se aparecía en Medjugorje. Ahora el Vaticano se pronuncia…


Peregrinos católicos se reunieron en 2015 sobre el pueblo bosnio de Medjugorje para rezar a la virgen María.

The New York Times(E.Povoledo) — En junio de 1981, seis niños de entre 10 y 16 años afirmaron que la virgen María se les había aparecido en una colina pedregosa cerca del pueblo de Medjugorje, en Bosnia y Herzegovina. Los niños dijeron que la virgen les había transmitido mensajes de paz y oración.

Los videntes, como se conoce al grupo, afirman que la virgen ha vuelto a Medjugorje desde entonces. Su afirmación ha atraído a millones de fieles de todo el mundo, transformando el que fuera un tranquilo pueblo agrícola en un importante lugar de peregrinación.

Sin embargo, desde el principio, las supuestas apariciones han polarizado la opinión católica romana. Millones de creyentes afirman haber encontrado consuelo espiritual en Medjugorje, con decenas de informes de curaciones milagrosas, conversiones y llamadas a vocaciones religiosas.

Otros tachan los avistamientos de engaño, en parte porque se han prolongado durante tanto tiempo y se han producido con la regularidad de un reloj.

Tras años de comisiones, análisis y pronunciamientos del Vaticano y de funcionarios locales, el Vaticano publicó el jueves un documento “para concluir una larga y compleja historia que ha rodeado los fenómenos espirituales de Medjugorje”.

Reconociendo el “estímulo positivo para su vida cristiana” que muchos peregrinos reciben en Medjugorje, el Vaticano ha decidido autorizar el culto público allí. Pero el documento, firmado por Víctor Manuel Fernández, jefe de la oficina de doctrina del Vaticano, subraya que su decisión no pretende verificar la presencia de un fenómeno sobrenatural en el lugar.

Dado que las apariciones u otros avistamientos son experiencias privadas de los individuos, la Iglesia no exige a los fieles que acepten la autenticidad de tales avistamientos. En este caso, el documento afirma que “los fieles no están obligados a creer en ello”.

Citando algunos de los mensajes que se dice que la virgen María ha pronunciado en Medjugorje a lo largo de las décadas, el Vaticano dijo que, aunque la mayoría eran “edificantes”, eso no significaba “que tuvieran un origen sobrenatural directo”. En consecuencia, deben ser identificados como “supuestos mensajes” entregados a través de los videntes.

La valoración de la Iglesia de “los abundantes y extendidos frutos, tan bellos y positivos, no implica que los supuestos sucesos sobrenaturales se declaren auténticos”, afirma el documento. Pero los fenómenos espirituales de Medjugorje actúan “para el bien de los fieles”, afirma.

David Murgia, autor y periodista que ha escrito dos libros sobre Medjugorje, dijo que el nuevo documento no llega a conclusiones decisivas sobre las apariciones, que es lo que muchos fieles esperaban oír.

“La gente va a Medjugorje porque cree que la virgen se aparece en tiempo real”, dijo. “Me parece absurdo que me digan que las consecuencias son buenas, pero no si el origen es real”. Y añadió: “Es como decir que la fruta es buena, pero no sabemos si el árbol existe”.

Varias investigaciones sobre el origen de las apariciones no han sido concluyentes.

Dos primeras investigaciones dirigidas por la diócesis de Mostar-Duvno, en Bosnia, y otra llevada a cabo por la antigua Conferencia Episcopal de Yugoslavia, no aportaron conclusiones definitivas. Uno de los principales cardenales del papa Benedicto XVI dirigió una comisión para examinar las apariciones, pero sus conclusiones nunca se publicaron.

El Vaticano dijo que sus conclusiones sobre Medjugorje se basaban en las nuevas y exhaustivas directrices para evaluar las visiones de la virgen María y otros fenómenos sobrenaturales basados en la fe que publicó el pasado mes de mayo.

Millones de peregrinos han acudido a Medjugorje.

Según las nuevas normas, la Iglesia ya no emitirá declaraciones que acepten el origen sobrenatural de tales fenómenos, como hizo el Vaticano en Fátima, en Portugal, y Lourdes, en Francia, dos importantes santuarios dedicados a la virgen María.

En su lugar, tras evaluar el acontecimiento y no encontrar “elementos negativos en él”, la Iglesia puede emitir una citación diciendo que nada debe impedir a un obispo local reconocer los beneficios de tales “fenómenos espirituales”, o incluso promoverlos.

Eso es lo que ha decidido el Vaticano para Medjugorje. “Esas nuevas normas se redactaron únicamente para que el Vaticano pudiera decir algo sobre Medjugorje”, dijo Murgia.

Los escépticos del fenómeno de Medjugorje han acusado a algunos de los implicados de explotar las visiones para obtener beneficios económicos.

Aunque no se dispone de estadísticas oficiales, lo cierto es que muchos millones de peregrinos han acudido a Medjugorje, donde las calles, antaño tranquilas, están ahora repletas de hoteles. La parroquia cuenta y actualiza continuamente el número de sacerdotes que celebran misas allí y el número de hostias distribuidas.

El obispo de Mostar-Duvno ha emitido un decreto que confirma la opinión del Vaticano. La parroquia de Medjugorje seguirá publicando en su página web mensajes que, según afirma, proceden de la virgen. Un funcionario del Vaticano seguirá supervisando y autorizando la publicación de los mensajes.

Sin embargo, algunos críticos han cuestionado el contenido de algunos de los mensajes. El Vaticano reconoció estas preocupaciones en su documento, señalando que algunos mensajes “podrían estar vinculados a los deseos o intereses de los presuntos videntes o de otras personas”.

Pero el Vaticano señaló que la gran mayoría de los mensajes —ha habido miles— contenían “un gran valor y expresan las enseñanzas constantes del Evangelio.“ En cuanto a los videntes en sí, el documento señala que el Vaticano no hace ningún “juicio sobre la vida moral de los presuntos videntes.“

Y añadió: “que se advierta encarecidamente a quien vaya a Medjugorje que las peregrinaciones no se hacen para encontrarse con los presuntos videntes”, sino para tener una experiencia espiritual y participar en una misa.

nuestras charlas nocturnas.


Volcanes Mortales: Las Erupciones que Cambiaron el Mundo y se Convirtieron en Leyenda…


La dramática erupción del Vesubio

Ancient Origins(L.Leafloor)Cuando el hombre peca de exceso de confianza y se llena de arrogancia por sus logros o por su vanidad, la madre naturaleza, o los dioses, se encargan de recordar a la humanidad quién manda realmente. O al menos así les parecería a los antiguos, cuando eran testigos de la imponente y brutal potencia de los volcanes en erupción, y enviaban advertencias a través del tiempo bajo la forma de lecciones religiosas, mitos, leyendas y crónicas.

Estos asombrosos y violentos acontecimientos, resultaban tan traumáticos y antinaturales (o sobrenaturales) para los pueblos de la antigüedad, que desde tiempos prehistóricos surgieron mitos y leyendas en todas las culturas en un intento de explicar estos sucesos, o de protegerse de ellos. Exploraremos aquí algunos de los casos más explosivos.

– Vesubio – El Poder Destructor de Júpiter

El Monte Vesubio experimentó el 24 de Agosto del año 79 d. C. la que es, con toda probabilidad, la erupción volcánica más conocida de la historia. Este fenómeno, que se prolongó durante días, significó el desastre más absoluto para las ciudades romanas de Pompeya, Herculano y otras.

En particular, las gentes de Pompeya debieron sufrir terriblemente al descender desde el volcán las nubes de gas a 300 grados centígrados (572 Fahrenheit) y asarlos vivos — siempre que las cenizas no les hubieran asfixiado antes, o la roca fundida y los detritus no les hubieran aplastado, golpeado o abrasado previamente.

Algunas de las víctimas de Pompeya, envueltas por las nubes de gas ardiente (Bigstock photo)
Algunas de las víctimas de Pompeya estaban sentadas, otras recostadas o tumbadas, cuando la nube de gas ardiente les envolvió

La agonía de algunas de las víctimas de la nube de gas volcánico quedó claramente reflejada en sus rostros (Bigstock photo)
La agonía de algunas de las víctimas de la nube de gas volcánico quedó claramente reflejada en sus rostros

La erupción liberó cien mil veces más energía térmica que la bomba atómica de Hiroshima, y sólo nos ha llegado el relato de un testigo superviviente del cataclismo: Plinio el Joven, sobrino del antiguo historiador Plinio el Viejo, que dejó cartas describiendo el suceso en las que contaba cómo había perecido su tío en la erupción, al igual que muchos otros.

Antes de la erupción del 79 d. C., el Vesubio ya tenía una larga tradición de mitos e historias. El monte estaba considerado una divinidad, ligada a la imaginería de la serpiente, como se puede apreciar en los frescos que se conservan en Pompeya. El Vesubio estaba conectado con el poder de Júpiter—dios del cielo y el trueno—y el de su hijo Hércules.

Durante sus trabajos, cuenta la leyenda que Hércules atravesó la “llanura de fuego”, “que debe su nombre a un monte que antiguamente vomitaba fuego …ahora conocido como Vesubio.”Se decía que estaba habitado por gigantes (lo que podría explicar los fuertes ruidos, el estruendoso retumbar del suelo, las piedras expulsadas con fuerza).

No se sabe con certeza si Herculano fue llamada así en honor al héroe divino, pero sin duda los romanos se referían al monte Vesubio como consagrado al semidiós.

Fresco de Baco y Agatodemon con el Vesubio al fondo. Nótese la imaginería de la serpiente (Public Domain)
Fresco de Baco y Agatodemon con el Vesubio al fondo, tal como se ve desde la Casa del Centenario de Pompeya. Nótese la imaginería de la serpiente

Thera ¿Origen de la Atlántida?

La isla de Santorini en las Cícladas Griegas era conocida en el pasado como Thera. Thera era también el nombre que se daba al volcán que entró en erupción violentamente a mediados de la Edad del Bronce y engulló el avanzado centro urbano de Akrotiri entre el 1650 a. C. y el 1550 a. C.

Los especialistas aún no han determinado la fecha precisa de la erupción, y solo conocemos el caso de Akrotiri gracias a su asombroso estado de conservación bajo el manto de cenizas. Este importante asentamiento fue redescubierto en una fecha tan reciente como 1967.

En lo que difieren Akrotiri y Pompeya es en que cuando los arqueólogos despejaron de escombros Akrotiri, no hallaron restos humanos—solo los vestigios excepcionalmente conservados de un antiguo centro de comercio que parece congelado en el tiempo.

Parece claro que las gentes de Akrotiri habían advertido el peligro con antelación suficiente como para organizar una evacuación, dejando pocas posesiones tras ellos.

Se han hallado objetos notablemente conservados en las ruinas de la antigua Akrotiri, en Grecia. Fuente: BigStockPhoto
Se han hallado objetos notablemente conservados en las ruinas de la antigua Akrotiri, en Grecia.

Los mitos tanto de Teseo como del Minotauro, así como el de Jasón y los Argonautas, están conectados con Thera. Se dice que la derrota del Minotauro a manos de Teseo refleja la caída del imperio Minoico, y que Jasón en sus viajes se enfrentó con Talos, indestructible guardián de la isla.

Talos podía calentarse extremadamente, lanzar rocas a los barcos y, cuando le dieron muerte, de su cuerpo escaparon fluidos vitales – ¿alude este mito a un ardiente, violento y activo volcán?

Pero el mito más atrayente de todos los relacionados con Thera es el de la Atlántida. Algunos investigadores proponen que Santorini pudo ser la localización de la legendaria isla que se hundió en el mar. La refinada Akrotiri de la Edad del Bronce y sus riquezas ciertamente desaparecieron de repente y sin dejar rastro. 

Elaborado y colorido fresco hallado en Akrotiri (Public Domain)
Elaborado y colorido fresco hallado en Akrotiri

Hekla las puertas del Infierno

Islandia se asienta sobre una alta concentración de volcanes activos, pero el más devastador registrado en la historia de Islandia fue el Skaftáreldar (fuegos de Skaftá) en 1783-84, ya que una cuarta parte de la población murió a causa de su erupción, además de los cambios en el medio ambiente y las enfermedades que provocó en los años sucesivos.

En la época medieval, el Hekla, otro volcán activo y que entraba con frecuencia en erupción, era tan notorio que se refirieron a él como “La Puerta del Infierno.”

Detalle del mapa de Islandia de 1585 obra de Abraham Ortelius en el que podemos ver al Hekla en erupción.(Public Domain)
Detalle del mapa de Islandia de 1585 obra de Abraham Ortelius  en el que podemos ver al Hekla en erupción. El texto en latín se traduce como “El Hekla, perpetuamente condenado a las tormentas y a la nieve, vomita piedras con terrible estruendo.”

También apodado como “La Chimenea del Infierno”, la lava, el vapor y las cenizas que expulsa debieron  de ser como poco desconcertantes para los testigos de sus erupciones. Los cristianos interpretaban la fisura eruptiva como una puerta de entrada al inframundo, y las silbantes bombas de lava se creía que eran espíritus salidos del infierno que lanzaban gritos en su agonía.

Era considerado un lugar de reunión de brujas y demonios hasta principios del siglo XIX.

La erupción del volcán Islandés Fimmvörðuháls en el año 2010. (CC BY 3.0)
La erupción del volcán Islandés Fimmvörðuháls en el año 2010.

Muchas leyendas islandesas han surgido en torno al Hekla. El accidentado terreno que lo rodea se comparaba con un antiguo campo de batalla en el que dioses inmortales hubieran luchado unos con otros. Los golpes de sus armas y sus puños habrían desgarrado y dado forma al escarpado paisaje.

Las “caras” que se pueden observar en las castigadas y erosionadas rocas se convirtieron asimismo en leyendas de Trolls de Hielo y otras monstruosas criaturas similares, poseedoras de extraños y maléficos poderes.

Eyjafjallajökull duriante la erupción del Eyjafjöll en el 2010. (Public Domain)
Hasta esta imagen moderna de unas calderas volcánicas de Islandia captada por un satélite radar  podrían aún hoy provocarnos pesadillas. El Eyjafjallajökull duriante la erupción del Eyjafjöll en el 2010.

Fuji La Montaña Milagrosa

La larga relación de Japón con su paisaje montañoso y su actividad volcánica ha resonado a lo largo del tiempo en sus mitos y leyendas, que nos hablan abundantemente de volcanes.

El pequeño país cuenta con más de cien volcanes en diversos estados de actividad, siendo entre ellos el Monte Fuji no solo el más alto (con 3776 metros sobre el nivel del mar), sino también el más venerado. Como tal, este behemoth aparece extensamente en los mitos y relatos de la cultura japonesa.

Se cree que el nombre “Fuji” procede de “Huchi” o “Fuchi”, lo que nos remitiría a su Diosa del Fuego.

El monte Fuji en un día sereno (Midorisyu/CC BY 2.0)
El monte Fuji en un día sereno

Por suerte para aquellos que viven cerca del, actualmente dormido, volcán, su última erupción tuvo lugar en el año 1707. Los peregrinos suben la montaña a pie todos los años para observar una tradición que se remonta hasta junio del año 1500, como revela el registro histórico.

Cuenta la leyenda que el monte Fuji nació en un solo día. En este relato, un leñador llamado Visu contempla atónito cómo sus tierras se convierten en una montaña de la noche a la mañana. Le da el nombre de “Fuji-yama”, la “Montaña Inmortal”.

La geología data la formación del monte Fuji hacia aproximadamente el 8500 a. C., aunque las leyendas insisten en que fue creado en el año 86 a. C. Los investigadores creen que la discrepancia tiene sentido, ya que el registro geológico muestra una explosiva erupción en el entorno de un marco temporal más reciente.

Por lo tanto, el mito está probablemente influenciado por un desastre real que estremeció a la población.

Dibujo tradicional japonés con el Monte Fuji en la distancia. Xilografía de 1856 (Public Domain)
Dibujo tradicional japonés con el Monte Fuji en la distancia. Xilografía de 1856

Los antiguos, cuando eran testigos de la imponente y brutal potencia de los volcanes en erupción, enviaban advertencias a través del tiempo bajo la forma de lecciones religiosas, mitos, leyendas y crónicas.

Estos asombrosos y violentos acontecimientos, resultaban tan traumáticos y antinaturales (o sobrenaturales) para los pueblos de la antigüedad, que desde tiempos prehistóricos surgieron mitos y leyendas en todas las culturas en un intento de explicar estos sucesos, o de protegerse de ellos. Exploraremos a continuación algunos de los casos más explosivos.

– Krakatoa – Se Oyó en Todo el Mundo

Pequeña erupción del Krakatoa en el año 2008
Pequeña erupción del  Krakatoa en el año 2008.

A Indonesia le ha tocado su cuota correspondiente en lo que respecta a  erupciones volcánicas, pero la del Krakatoa posiblemente sea la más conocida de los tiempos modernos. El volcán, situado en el estrecho que separa Java de Sumatra, arrasó despiadadamente la región en un cataclismo devastador el 27 de Agosto de 1883.

La erupción fue 13.000 veces más potente que una bomba atómica, hizo saltar en pedazos los picos del volcán, abrasó a cientos de nativos, provocó inmensos mega-tsunamis que mataron a más de 36.000 personas, y destruyó la mayor parte de la isla.

Fue el sonido más potente de la historia moderna, y se pudo oír a 3.000 millas (4.800 kilómetros) de distancia. Las ondas sísmicas que provocó la erupción fueron detectadas y registradas en todo el mundo.  De hecho, las cenizas resultantes afectaron al tiempo meteorológico a nivel mundial, causando una bajada de las temperaturas y dañando los cultivos.

De las cenizas de la caldera resultante, se formó una nueva isla en 1927 llamada Anak Krakatau, “hijo del Krakatoa.”

Esta tremenda erupción, sin embargo, no fue la primera del Krakatoa, como bien explica el Pararaton, también conocido como Libro de los Reyes, una crónica javanesa que combina hechos históricos con mitos y leyendas. La crónica narra el atronador estruendo provocado por el monte Batuwara alrededor del 416 d. C.

La tierra tembló, y fuertes lluvias y tormentas se desataron en la región. El monte escupía fuego y rugía de forma terrible. El terreno se hundió en “las regiones más profundas de la tierra”, y el agua del mar se agitó y arrasó los cultivos, las gentes y sus casas. Las pruebas geológicas apuntan a un suceso de este tipo alrededor del año 535 d. C.

Litografía de 1888 en la que se ilustra la erupción del Krakatoa de 1883
Litografía de 1888 en la que se ilustra la erupción del Krakatoa de 1883

– Nueva Zelanda – Crimen y Castigo

Los descendientes de los Polinesios que ocuparon Nueva Zelanda, conocidos como los Maoríes, tienen numerosos mitos y leyendas que giran en torno a sus muchos y estruendosos volcanes.

Según los datos geológicos, la actividad volcánica de Nueva Zelanda se remonta hasta hace entre 60 y 130 millones de años, y a día de hoy se siguen produciendo erupciones menores, como consecuencia natural del hecho de encontrarse sobre una falla del Cinturón de Fuego del Pacífico, en el que tienen lugar la mayor cantidad de terremotos y erupciones volcánicas del planeta.

El Cinturón de Fuego del Pacífico
El Cinturón de Fuego del Pacífico.

A lo largo de los milenios, muchas grandes erupciones han dado forma a Nueva Zelanda, algunas de ellas provocadas por  supervolcanes. Hace 26.500 años la erupción del Oruanui cubrió el centro de la Isla Norte con una capa de lava y cenizas de 200 metros de espesor.

La erupción del Taupo o Hatepe del 180 d. C. originó una columna eruptiva de 50 kilómetros de altura, y los cielos de Roma y China enrojecieron a causa del fuego y las cenizas expulsados.

Relatos sobre las montañas y sus caóticos comportamientos se narran en un antiguo mito. Los indígenas hablan de las turbulentas vidas amorosas de los montes Taranaki, Tongariro y Pihanga (o Ruapehu). Se dice que los gigantes Taranaki y Tongariro combatieron por el amor de la bella Pihanga.

Se lanzaban el uno al otro chorros de agua hirviente y se arrojaban piedras, destruyendo el entorno. Al ser derrotado Taranaki, él (ya fuera como gigante o como montaña) abandonó a los otros dos, trasladándose a su actual emplazamiento cerca de Nueva Plyomuth, donde planea su venganza.

El furioso Monte Taranaki, en Nueva Zelanda
El furioso Monte Taranaki, en Nueva Zelanda

La erupción más reciente del Monte Tarawera en 1886 dio lugar a relatos preventivos. Se decía que las gentes del pueblo de Te Ariki, fueron castigadas con una dolorosa muerte provocada por una erupción volcánica por haber comido miel prohibida. Aquellos habitantes del pueblo que no comieron de la miel especial fueron milagrosamente perdonados.

Otra advertencia llegaba a través de la historia que se contaba sobre el Chamán de nombre Ngatoro, que abandonó su pueblo por un tiempo para subir a una montaña. Ordenó a sus seguidores que no comieran nada hasta su regreso. Tras haberse marchado Ngatoro y al prolongarse su ausencia durante largo tiempo, los habitantes del pueblo le creyeron muerto y rompieron su ayuno.

El castigo por su falta de fe y su desobediencia fue una visita de los furiosos demonios de fuego que provocaron el estallido de la cima de la montaña, en lo que también se conoce como erupción volcánica.

El volcán Vilyuchinsky visto desde Paratunka, Kamchatka, Rusia
El volcán Vilyuchinsky visto desde Paratunka, Kamchatka, Rusia.

Rusia presenta un punto caliente de actividad volcánica en Kamchatka. Debido a la cercanía de la fosa de las Kuriles, en esta península los movimientos sísmicos y los tsunamis son habituales.

La alta densidad de volcanes, muchos de ellos aún activos en la región, la convierten en una de las zonas de mayor actividad volcánica de todo el mundo, solo por detrás de Islandia y Hawaii.

Estos volcanes activos forman un largo cinturón volcánico de 700 Km, y las 30 erupciones de los últimos 10.000 años han expulsado hasta un kilómetro cúbico de magma.

Erupción del volcán Klyuchevskoi en Kamchatka, Rusia, verano de 1993
Erupción del volcán Klyuchevskoi en Kamchatka, Rusia, verano de 1993

Los pueblos nativos de esta región son conocidos como Koryaks, Itelmenos, Chukchis y Tunguses. Su mitología en torno a las fuerzas destructivas de la tierra se ha transmitido de generación en generación, al igual que en otras zonas volcánicas del globo.

El mito de la creación de los Koryaks se refiere a un gran cuervo que volaba sobre sus tierras y dejó caer una pluma, que se convirtió en Kamchatka. Se cree que cuando el creador hizo a la primera mujer, todos los hombres de esta tierra se enamoraron perdidamente de ella. Cuando murieron se convirtieron en montañas, y las montañas aún conservan sus corazones ardientes, rebosantes de fiero amor por la mujer.

Se dice que los Itelmenos creen que todo en la naturaleza —volcanes, manantiales, árboles, montañas, agua, etc —está habitado por diablos. Cuando estos diablos están descontentos, hambrientos o aburridos, ocasionan destrozos, siembran el caos o incluso pueden llegar a provocar la muerte, iluminando la noche con su lava.

Las fuentes destacan que los Itelmenos realizan ofrendas sacrificiales para aplacar a estos demonios arrojando pedazos de carne a las montañas.

El perro desempeña un importante papel en los mitos y leyendas de Kamchatka, ya que su función como compañero de caza y animal de tiro de trineos era esencial en las vidas de las gentes de la región.

Se pensaba que los perros habían participado en la creación del mundo. Dicen los Itelmenos que las montañas y los valles se formaron cuando Kozei, el perro del primer ancestro, sacudió la nieve de su pelaje. Al hacerlo, se desencadenó un terremoto.

Un hombre lleva las riendas de un trineo tirado por perros. Al fondo, se puede ver un volcán en erupción que se cree que es el Tolbachik (Kamchatka). 1790
Un hombre lleva las riendas de un trineo tirado por perros. Al fondo, se puede ver un volcán en erupción que se cree que es el Tolbachik (Kamchatka). 1790

– Norteamérica – Deidades Poderosas y Apasionadas

Los pueblos indígenas de Norteamérica tienen muy diversas y pintorescas leyendas asociadas a la actividad sísmica y los volcanes, a pesar de que ha habido poquísimas erupciones en los últimos 150 años. Los volcanes de esta región se distribuyen a lo largo de toda la costa oeste del continente, aunque los más activos de los Estados Unidos son los famosos volcanes de Hawaii.

El Monte Santa Helena, que entró en erupción el 18 de Mayo de 1980, es bien conocido por sus impresionantes explosiones de cenizas y chorros piroclásticos de gas caliente, que en esta ocasión destrozaron su cima, mataron a 57 personas y destruyeron un gran número de casas.

El Monte Santa Helena entró en erupción el 18 de Mayo de 1980, a las 8:32 AM
El Monte Santa Helena entró en erupción el 18 de Mayo de 1980, a las 8:32 AM

Las leyendas de los Indios Americanos hablan del Monte Santa Helena, temido por las tribus de la región. Se refieren a él como “Lawetlat’la”, que significa “el que echa humo.”

Los ancestros de los nativos Modoc del norte de California vivieron en persona la erupción del cercano Monte Shasta. Su tradición oral cuenta la historia del Jefe de los Espíritus del Cielo que bajó de las nubes y creó los árboles, los ríos, los peces y los animales. Cuando todo estaba dispuesto, trajo a su familia y vivieron en las montañas.

El humo y las chispas de sus fuegos eran visibles para todos, y cuando el Jefe avivó el fuego con un gran tronco, la tierra tembló. Estos relatos sirven para racionalizar lo irracional e impredecible que hay en la naturaleza, y brindan una lección de historia a sus descendientes.

Las islas del archipiélago de Hawaii se formaron a partir de erupciones volcánicas acaecidas durante los últimos cinco millones de años, ya que están asentadas sobre líneas de falla de la corteza terrestre. Las propias islas son simplemente las cimas de gigantescas montañas que se alzan desde el fondo del océano.

Los primeros pobladores del archipiélago llegaron a Hawaii procedentes de las Islas Marquesas hacia el año 500 d. C., y han transmitido desde entonces historias sobre la actividad volcánica inherente a la región.

El Mauna Loa, o “Larga Montaña” es el mayor volcán del planeta, y su cima supera los cuatro kilómetros sobre el nivel del mar, mientras que se sumerge cinco kilómetros por debajo del nivel del mar. Este gigante sigue muy activo a día de hoy, y ha entrado en erupción más de 150 veces durante los últimos 1.000 años.

Pele está considerada la diosa hawaiana del fuego. Es capaz de adoptar numerosas formas, como la de la lava volcánica, pero también otras como la de una joven y bella mujer, la de una anciana o incluso la de un perro blanco. Se la llama respetuosamente “Madame Pele” o “Tūtū Pele”, y su figura ha resistido el paso del tiempo desde muy antiguo.

Según la leyenda, Pele habita en el cráter Halema’uma’u del volcán Kilauea
Según la leyenda, Pele habita en el cráter Halema’uma’u del volcán Kilauea 

Impredecible como los propios volcanes, Se cree que Pele es poderosa, apasionada y celosa.

Los hermanos de Pele son el viento, el fuego, la lluvia y las olas del mar, y su hogar es el cráter del Kilauea, uno de los volcanes más activos de la tierra. Es la rival de la diosa de la nieve, Poli’ahu, contra la que compite a menudo. Las batallas entre ambas diosas hacen temblar la tierra, abren grietas y cavernas y provocan que la lava se derrame formando nuevas tierras al solidificarse.

La idea de una deidad del fuego que habita en el interior de los volcanes se repite en muchas culturas que conocen de cerca la actividad volcánica, e incluso habiendo sido oficialmente abolida la antigua religión en Hawaii en 1819, la gente ha seguido creyendo en Pele.

La moderna vulcanología también hace referencia a la diosa, y algunos fenómenos atribuidos a los volcanes llevan su nombre, como los Cabellos de Pele (hebras de vidrio volcánico), las Lágrimas de Pele y las Algas de Pele. En el firmamento, la luna de Júpiter Io tiene un volcán que lleva el nombre de la fiera diosa Pele.

Pele, la Diosa del Fuego hawaiana
Pele, la Diosa del Fuego hawaiana

Los vulcanólogos y científicos modernos pueden explicar muchas de las razones por las que los volcanes entran en erupción, y dónde y cuándo pueden hacerlo, lo que nos da cierto margen para prevenirlos. Pero este no era el caso en el mundo antiguo.

Precisamente porque podemos visitar el yacimiento arqueológico de la antigua Pompeya y observar ante nuestros ojos los terribles resultados del desastre bajo la forma de modelos de escayola de las víctimas sufriendo en su agonía final, experimentamos la realidad e inmediatez del evento, y quizás podamos entender mejor por qué era importante para los antiguos transmitir leyendas y mitos de sus propias vívidas experiencias para asegurarse de que las generaciones venideras aprendiesen a reconocer las señales y se mantuvieran alejadas del peligro.

Teniendo en cuenta que el área en torno al Vesubio sigue siendo la región volcánica más densamente poblada del mundo, con 3.000.000 de personas viviendo en sus cercanías, es posible que no estemos prestando a los antiguos relatos la atención que merecen.

El Vesubio visto desde Pompeya
El Vesubio visto desde Pompeya

nuestras charlas nocturnas.


3 divertidas paradojas que muestran el ingenio de los antiguos filósofos griegos


La Escuela de Atenas, pintura de Rafael

BBC News Mundo(M.Duncombe/The conversation) — Los filósofos de la Antigua Grecia usaban paradojas por todo tipo de razones.

Desde afinar sus habilidades dialécticas y demostrar que sus oponentes hablaban tonterías, hasta abordar preguntas filosóficas serias.

Pero también por diversión.

Algunas paradojas eran letales. El epitafio de Filetas de Cos nos dice que murió atormentado por la “paradoja del mentiroso”.

Y de acuerdo a uno de sus biógrafos, Diodorus Cronus, se suicidó en el año 284 AC después de no poder resolver una paradoja que le había planteado su colega, el también filósofo Estilpón de Megara.

Estas historias son fantasiosas, pero apuntan a algo increíblemente cierto acerca de las paradojas: no puede haber una única y obvia solución. A veces no hay una buena solución. A veces hay muchas buenas soluciones.

Las paradojas apuntan a fallos o errores conceptuales. Y la pregunta de cómo solucionar estos errores, o si pueden ser solucionados en absoluto, rara vez tiene una respuesta unívoca.

Las tres paradojas que siguen son algunos de los ejemplos más conocidos de la Antigua Grecia.

1. La paradoja del mentiroso

“Esta oración es falsa”. Los filósofos la llaman “oración mentirosa”. ¿Es verdad? Si dices “sí, la oración mentirosa es cierta”, entonces las cosas son como dices, aunque la frase mentirosa dice que es falsa.

Por otro lado, supongamos que dices “no, la oración del mentiroso es falsa”. Esto significa que las cosas no son como dice la frase del mentiroso. Pero esto es exactamente lo que dice, por lo tanto, en ese sentido la oración mentirosa es cierta.

En pocas palabras, hay buenas razones para decir que la oración del mentiroso es verdadera, pero también falsa. El asunto es que ninguna frase puede ser verdadera y falsa a la vez. Esta paradoja fue inventada por el filósofo Eubulides de Mileto, quien se hizo famoso por sus paradojas en el siglo cuarto AC.

Su formulación propia se perdió y lo que ofrezco aquí es mi reconstrucción de ella.

Algunas paradojas datan desde al menos el siglo cuarto AC
Algunas paradojas datan desde al menos el siglo cuarto AC

La paradoja del mentiroso nos aleja de nociones cotidianas como la verdad, la falsedad y el lenguaje referencial.

Pero también nos llama a cuestionar la idea, presupuesta por la dialéctica de preguntas y respuestas (un diálogo entre personas que sostienen distintos puntos de vista sobre un tema), de que toda interrogante puede responderse con un “sí” o un “no”.

Y parece que hay buenas razones para responder tanto “sí” como “no” a algunas preguntas.

Algunos filósofos han concluido que esto significa que tanto “sí” como “no” son buenas respuestas a la pregunta «¿es la oración mentirosa verdadera?».

Lo llaman un “exceso” de buenas respuestas. Para aplicar la paradoja del mentiroso a tu vida, cuando preguntes o te pregunten algo, debes pensar: ¿hay más de una respuesta correcta?

2. La paradoja de los cuernos

¿Has perdido tus cuernos? Si respondes que “sí”, debes haber tenido cuernos que ahora has perdido.

Si dices que “no”, entonces tienes cuernos que no has perdido. Sea cuál sea tu respuesta, has sugerido que has tenido cuernos. Eso, sin embargo, es claramente falso. Las preguntas son una parte crucial de la filosofía. Pero también son clave en cómo conseguimos información de otras personas.

Una de las paradojas más conocidas provenientes de la Antigua Grecia es la de los "cuernos"
Una de las paradojas más conocidas provenientes de la Antigua Grecia es la de los «cuernos»

La paradoja del mentiroso releva que algunas preguntas tienen más de una buena respuesta.

La paradoja de los cuernos, a su vez, pone de relieve otro problema: las preguntas tienen presuposiciones.

Si te pregunto ¿has dejado de comer carne?, entonces presupongo que ya no comes carne, pero que solías hacerlo.

Pareciera que estas preguntas deberían poder responderse con un “sí” o un “no”.

Pero en realidad hay un vacío porque podríamos negar la presuposición.

Cuando haces preguntas o te hacen preguntas, primero piensa: ¿qué se está suponiendo?

3. La paradoja de sorites

Acá hay 10 mil granos de arena. ¿Tengo un montón? Sí, por supuesto. Remuevo un grano entonces ahora tengo 9.999 granos. ¿Tengo un montón? Sí. Remuevo otro grano y tengo 9.998. ¿Tengo un montón? Sí.

Perder un solo grano no afecta si es que tengo o no un montón. Pero si reitero esa acción 9.997 veces más, solo me queda un grano. Eso debería ser un montón, pero por supuesto no lo es. Podrías argumentar tanto que ese grano es un montón, como que no lo es. Pero nada puede ser un montón y no serlo a la vez.

Este es otro de los grandes hits de Eubulides, los sorites o “acumuladores”, que usa el montón como un ejemplo. Pero también amontona pregunta tras pregunta.

La paradoja de sorites (o los que amontonan) nos muestra que hay vacíos y conceptos que tienen límites difusos
La paradoja de sorites (o los que amontonan) nos muestra que hay vacíos y conceptos que tienen límites difusos

Esta paradoja nos desafía porque algunos conceptos tienen límites difusos.

Cuando introducimos esos conceptos difusos en una dialéctica pregunta-respuesta, hay respuestas claras de “sí” o “no” al inicio y al final de la secuencia.

Diez mil granos son claramente un montón y un grano claramente no lo es.

Pero no hay respuestas claras de sí o no para alguna región intermedia.

La paradoja del mentiroso sugiere que pueden haber un exceso de buenas respuestas a preguntas cuya respuesta puede ser sí o no; los cuernos nos muestran que pueden haber vacíos, donde ni “sí” ni “no” son la respuesta correcta.

Pero la paradoja del “montón” nos muestra que pueden haber vacíos que vienen y van, con conceptos cuyos límites son difusos. ¿Cuántos de nuestros conceptos tienen bordes difusos? ¿Y los conceptos difusos, siguen un mundo difuso?

Las paradojas iluminan fallos en lo cotidiano, en las actividades del día a día: afirmar verdades, plantear preguntas y describir objetos.

Pensar detenidamente en estas cuestiones es divertido, sin duda. Pero las paradojas también deberían hacernos sensibles a si cada pregunta aparentemente buena tiene exactamente una buena respuesta: algunas preguntas tienen más, otras ninguna.

nuestras charlas nocturnas.


Emperadores romanos imaginarios adornan las páginas de la Historia Augusta…


Imagen representativa de un historiador romano antiguo

Ancient Origins — La Historia Augusta presenta un carnaval de historias extravagantes que han desconcertado a los historiadores durante siglos. Pero estas extrañas fabricaciones no se limitan a detalles irrelevantes. La antigua colección de biografías imperiales romanas incluso inventó emperadores, borrando la línea entre la realidad y la ficción en los anales de la historia romana.

La Historia Augusta es una colección de biografías de emperadores y usurpadores romanos, que abarca un período comprendido entre el 117 d.C. y el 285 d.C. Si bien la colección en sí afirma haber sido escrita por un grupo de seis autores entre el 305 y el 325 d.C., los historiadores creen que en realidad fue escrita a finales del siglo IV d.C. por un autor o grupo de autores desconocidos.

Entre la miríada de emperadores romanos narrados en la Historia Augusta, varios se destacan como flagrantes fabricaciones que nunca existieron. Uno de esos emperadores es Firmus Saturninus, que supuestamente reinó durante la crisis del siglo III, un período marcado por la inestabilidad política y los conflictos civiles. Otro es Floriano, cuyo reinado se dice que duró apenas 88 días antes de su prematuro fallecimiento.

Los emperadores imaginarios de la Historia Augusta plantean preguntas intrigantes sobre las motivaciones detrás de su inclusión. Algunos estudiosos especulan que sirvieron como advertencias o ejemplos morales. Otros sugieren que pudieron haber sido añadidos para llenar vacíos en el registro histórico o para crear paralelismos con emperadores reales, realzando la narrativa del texto. En The Play of Allusion in the Historia Augusta, David Rohrbacher sugiere que estas parodias eran en realidad chistes destinados a una audiencia informada.

La portada de una edición de 1698 de la Historia Augusta de la Abadía de Ettal en Alemania.

Dentro de la Historia Augusta, las mentiras van más allá de los emperadores inventados e incluyen anécdotas extravagantes e improbables.

También hay varios documentos falsificados, incluidas cartas y discursos.

Estos cuentos, a menudo rayanos en lo fantástico, desafían los esfuerzos de los historiadores por discernir la verdad de la ficción dentro de los anales de la historia romana.

Un ejemplo de ello es el relato del emperador Carino, que gobernó del 283 al 285 d. C., supuestamente nadando en estanques llenos de manzanas y melones flotantes, una representación caprichosa de la decadencia que pone a prueba la credulidad.

Se dice que el comportamiento escandaloso de Heliogábalo, que gobernó como emperador romano del 218 al 222 d.C., incluyó travestismo, matrimonios múltiples y rituales extraños en una descripción cuestionable y sensacionalista.

De manera similar, la Historia Augusta relata la historia de Próculo, un supuesto usurpador que reclamó brevemente el trono imperial en el siglo III d.C., aunque no hay evidencia histórica de su existencia.

El texto alega que Próculo desfloró a cien vírgenes en sólo quince días, una historia de notable audacia que desafía la credulidad.

Estos casos de noticias falsas en la Historia Augusta desdibujan la línea entre la realidad y el mito. Esto ha complicado los intentos de los estudiosos de construir una descripción precisa de la sociedad y la cultura romanas antiguas durante una época para la que hay escasez de material.

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Quién es el autor de la famosa frase, “Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”, y qué quiso decir realmente…


George Santayana con un libro en la mano y una biblioteca de fondo
George Santayana en su habitación en el hospital de las Hermanas Azules de Roma.

BBC News Mundo(M.Rodríguez) — “Nunca tuvo posesiones, era un hombre desprendido, tenía muy pocas cosas que podía llamar suyas”, cuenta el profesor Antonio Lastra del filósofo George Santayana.

Quienes lo visitaron en sus últimos años, en un hospital en Roma regentado por unas monjas que le habían alquilado una habitación, fueron testigos de la austeridad con la que vivía.

“Sus últimos años los vive prácticamente como una especie de monje, en una celda, y trabaja con los libros que había ahí, ni siquiera con una biblioteca personal”, dice Lastra.

Cuando la muerte llegó, el 26 de septiembre de 1952, la revista Time publicó: “Tenía 88 años y había vivido para convertirse en uno de los grandes nombres del siglo”. Pero la obra de Santayana, muy prolífica, trascendió.

“Es el tipo de filósofo con el que uno se puede sentir realmente a gusto”, le indica el docente a BBC Mundo.

Además, «tuvo el don de las frases», que “parecen aforismos”. “Es muy fácil agarrarlas, sacarlas de contexto y verlas brillar”. Una de esas frases es la que se encuentra en el título de esta nota y, posiblemente, la has escuchado o leído sin saber de quién era ni quién fue él.

– Un español en Boston

El filósofo, de padres españoles, nació en Madrid el 16 de diciembre de 1863. En el artículo de la revista Time, publicado pocos días después de su muerte, se contaba que “de niño no jugaba a ningún juego y en toda su vida nunca usó una máquina de escribir, ni condujo un automóvil, ni bailó. Nunca se casó”.

Retrato de William James
El filósofo estadounidense William James fue el profesor predilecto de Santayana en la Universidad de Harvard.

A los 9 años se fue a vivir a Boston, a donde se había radicado su madre. Las vacaciones de verano las solía pasar en España, donde estaba su padre.

“Su familia tenía una capacidad económica notable y eso le permitió educarse en la Universidad de Harvard que, en ese momento, había formado el primer departamento de Filosofía de Estados Unidos”, recuerda Lastra, quien es profesor asociado de la Universidad de Valencia, autor e investigador externo del Instituto Franklin de Investigación en Pensamiento Norteamericano de la Universidad de Alcalá.

“La filosofía estadounidense clásica, que es como llamamos al pragmatismo, se encontró con que Santayana estaba ahí”, añade. Por 20 años, Santayana fue profesor en la Universidad de Harvard, posición a la que renunció en 1912, cuando “se marchó a vivir única y exclusivamente de su pensamiento”.

Su dimisión, que envió desde Europa, fue una sorpresa para sus colegas, pues ocurrió en un momento en que gozaba de un gran prestigio profesional, no solo como académico sino como autor.

– Espiritualidad sin dogma

Santayana es considerado una de las figuras principales de lo que llaman la filosofía clásica estadounidense. “A él no le habría gustado nada que lo clasificaran así”, aclara Lastra.

“Aunque tenía el mayor de los respetos por sus profesores en Harvard, no le gustaba el pragmatismo porque pensaba que era la ideología del momento en Estados Unidos, su ambición era más clásica, él se habría reconocido mucho mejor con Lucrecio o con los filósofos más renacentistas”.

Busto de Lucrecio
Lucrecio escribió un poema hace 2000 años que hablaba de átomos y de la naturaleza. Se llamó De Rerum Natura y fue muy admirado en el Renacimiento.

De acuerdo con el experto, el filósofo llevó el platonismo -la corriente que siguió las ideas de Platón- en una especie de línea paralela con el catolicismo y lo mantuvo hasta el punto de no dar un salto a la fe, es decir, a la conversión a una religión o a la aceptación de una verdad religiosa.

De esa forma, ofreció la perspectiva de una vida espiritual sin la necesidad de someterse a un dogma.

Platón, con la toga roja, y Aristóteles, de azul
Detalle de la obra “La escuela de Atenas” de Rafael en el que se observa en el centro a Platón, de rojo, y Aristóteles, de azul.

“Santayana tiene la particularidad de aparentar ser muy contradictorio”, dice el profesor. “Por ejemplo, habla de su adhesión a una ortodoxia humana, pero esa adhesión no se puede entender en el sentido de la obediencia a dogmas religiosos”.

Lo que hizo fue no perder de vista el bagaje cultural y filosófico fundamental para “hablar de autotrascendencia, esencias, verdad eterna, pero sin cruzar el umbral -que él había conocido por su educación católica- hacia la adhesión de una revelación religiosa o a una iglesia donde él no se habría encontrado como miembro”.

George Santayana
Tras irse de EE.UU., Santayana vivió en algunos países europeos. El estallido de la Segunda Guerra Mundial lo halló en Roma, de donde no volvió a salir.

– La frase

“Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo” aparece en su primer libro The Life of Reason (La vida de la razón), obra de cinco volúmenes publicados entre 1905-06.

Santayana no dejó ningún escrito filosófico o literario en español. La frase original es: «Those who cannot remember the past are condemned to repeat it«.

Dietmar Arnold de espaldas al frente de una instalación de un búnker de la Segunda Guerra Mundial. Arriba una placa con la frase de Santayana
En 2017, Dietmar Arnold, historiador alemán y fundador de Berliner Unterwelten (Los inframundos de Berlín), abría la puerta de un búnker de la Segunda Guerra Mundial. Arriba hay una placa con la famosa frase de Santayana en alemán.

Antes de abordarla, recibo una advertencia de Martin Coleman, profesor asociado de Filosofía de la Universidad de Indiana y director de Santayana Edition, una plataforma dedicada a la vida y obra del filósofo: “Santayana pensaba que la naturaleza humana es variable en lugar de fija”.

Pero reconocía que, aunque la naturaleza humana ha cambiado a lo largo de los milenios, hay límites a la variabilidad que es posible en cualquier momento de la existencia.

Coleman le señala a BBC Mundo que Santayana “apreciaba los ideales y la razón». Al hablar de la razón, “se refería a la actividad de reflexionar sobre los objetivos de una acción con la intención de armonizar dichos propósitos”.

Y en ese proceso -explica el investigador- se rechaza el propósito que entra en conflicto con otros que sean más deseables y se conserva el que ayude a la armonía general del carácter.

Ilustración de rostros y cabezas con más rostros y cabezas en su interior.
Para Coleman, la frase de Santayana aborda “el desarrollo histórico de la conciencia humana”.

Así, en el entorno cambiante de la existencia, la estabilidad se vuelve necesaria para llevar una vida armoniosa, una vida racional, y esa estabilidad requiere de algo clave: la memoria. “Es necesaria para que los humanos alcancen logros, establezcan prácticas e instituciones que preserven una organización social beneficiosa, rituales que sean significativos, artes y ciencias”.

Todo esto «depende» -como escribió el mismo Santayana- «de la capacidad de retención» de la experiencia. «Sin ésta -explica Coleman- uno está condenado a repetir las mismas acciones sin sentido”.

Por lo tanto, según el director de Santayana Edition, esa famosa frase se refiere al desarrollo de la conciencia humana o a “las etapas de la mente”.

“En la primera etapa, una mente frívola y distraída no aprende nada de la experiencia; en la segunda etapa, una mente ‘dócil a los acontecimientos, flexible a los nuevos hábitos y sugerencias’ es capaz de recordar y aprender; en la tercera etapa, el agotamiento impide la retención y la nueva experiencia se olvida inmediatamente, y la repetición del pasado vuelve a ser dominante”.

“Es una exageración utilizar la frase como se suele usar para comentar acontecimientos sociales o políticos; el alcance de Santayana era más amplio: la naturaleza humana, el desarrollo histórico de la conciencia humana, más que los objetivos políticos o las políticas públicas”, explica Coleman.

– Entre niveles

Para Lastra, quien estuvo a cargo de la edición y traducción del libro: “George Santayana: Una antología del espíritu”, lo que el filósofo quiso decir con esa frase se explica en el sentido de que “hay triunfos de la razón y, por tanto, olvidar cómo los seres humanos han ido concatenando razonamientos es peligroso porque lleva a repetir errores”.

Escultura de un hombre sentado pensado con su rostro apoyado en su puño
Le Penseur (El pensador) es una de las obras más conocidas del artista Auguste Rodin.

“Pero el estrato de lo que hay por debajo de eso es que paradójicamente la única actividad intelectual que Occidente puede decir que no tiene tradición es la propia filosofía, es decir, hay un nivel que olvidarse de lo que ha sucedido es peligrosísimo y hay otro nivel en el que solo recordar lo que ha sucedido es también peligrosísimo porque incapacita para pensar desde el principio, que es lo que caracteriza a la filosofía”.

El profesor explica que hay un nivel muy importante en el que hay que recordar lo que ha sucedido y hay otro nivel más profundo, más filosófico, más solitario, en el que hemos de recordar que la filosofía no tiene tradición.

“Por tanto la actividad filosófica no puede ponerse al amparo de su propia historia: el filósofo tiene que atreverse a pensar desde el principio, pero, al mismo tiempo, olvidar todo lo que se ha pensado puede ser peligrosísimo porque alimenta la soberbia”.

Santayana, explica el experto, jugaba con esos dos niveles de interpretación.

– Una frase que perdura

Para Lastra, la trascendencia de la frase de Santayana se debe a su capacidad brillante de resumir en muy pocas palabras algo que nos preocupa a todos: ¿qué valor le damos al pasado?

Una ilustración azul en la que se ven números romanos en descenso

Yo, que imparto clases, cómo convenzo a los alumnos que estudien lo que no tiene nada que ver con sus vidas, lo que les ha ocurrido a otros, lo que pasó hace mucho tiempo”. “Esa frase da con una preocupación y una obligación del ser humano, pero también con un privilegio: tener pasado y antepasados y eso no se puede olvidar”.

Al mismo tiempo, los seres humanos tienen la voluntad de pensar por sí mismos y en el momento en que una persona empieza a hacerlo “puede creer que no está haciendo ningún ejercicio de imitación o de repetición”. “Es complejo y en esa tensión Santayana se movía muy bien”.

Y sabía cómo plasmarla.

Leer a Santayana da una impresión de facilidad, escribe tan bien que uno tiene la impresión de que está entendiendo. Pero, luego hay unas complejidades muy finas”.

Eso y que es fuente de “una filosofía amable” hizo que su figura se alejara de “la fama que podía tener un filósofo oscuro o completamente hostil al mundo”.

– Su gran aporte

De acuerdo con Coleman, el pensamiento de Santayana se enmarca en la corriente filosófica que nos habla sobre cómo orientarnos hacia el universo y vivir bien.

“Al igual que las enseñanzas de algunas tradiciones espirituales y algunas escuelas antiguas de Grecia y Roma, la filosofía de Santayana cultiva la felicidad, la sensatez y la ecuanimidad; pero a diferencia de algunas tradiciones, no sacrifica la verdad en aras de aliviar el sufrimiento”.

Profundamente humanista, la filosofía de Santayana “es una alternativa seria y alegre al irracionalismo de todo tipo”. “Es materialismo sin reduccionismo e idealismo sin fanatismo”.

Un libro abierto en medio de una biblioteca
“Esa frase da con una preocupación y una obligación del ser humano, pero también con un privilegio: tener pasado”, dice Lastra.

El filósofo, explica el académico, “concibe la ciencia sin arrogancia, la religión sin fanatismo, el pluralismo sin coerción y la desilusión sin nihilismo”.

Para el profesor Lastra, el gran aporte de Santayana es que nos recuerda que la filosofía no es tanto una adquisición de conocimientos, pues para eso está la ciencia, sino que es la conversión de esos conocimientos aprendidos en una manera de vivir.

Y algo fundamental: ser fiel a esa manera de vivir. “Santayana se reconocía no como profesor de Filosofía, sino como filósofo y decía que el filósofo no lo es por lo que sabe sino por cómo vive lo que sabe”.

Esa idea de “vivir de acuerdo con lo que uno sabe” es volver a la antigua pregunta socrática: ¿cómo hay que vivir? “Si haces un ejercicio de aprendizaje continuo, Santayana te preguntaría: ‘Y de acuerdo con esto ¿cómo estás viviendo? ¿Tu vida se corresponde con lo que has aprendido? ¿Iguala tu vida a tu pensamiento?

“Esa es la aportación fundamental de Santayana”.

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Lorenzo de’ Medici: el ‘magnífico’ patrón del Renacimiento…


Ancient Origins(A.Vuckovic/R.Mitchell) — Lorenzo de’ Medici, también conocido como Lorenzo el Magnífico, es una de las figuras más destacadas de la historia de Florencia y del Renacimiento italiano, y el miembro más destacado de la poderosa familia Medici. En muchos sentidos, su reinado marcó la edad de oro de Florencia.

La vida de Lorenzo fue multifacética y abarcó la política, el mecenazgo de las artes, la diplomacia y las relaciones familiares, todo lo cual contribuyó a su legado perdurable.

Nacido el 1 de enero de 1449, Lorenzo heredó no sólo riqueza sino también un poderoso legado político como miembro de la familia Medici, una de las familias más ricas e influyentes de Florencia.

Su gobierno como gobernante de facto de Florencia desde 1469 hasta su muerte en 1492 marcó un período de gran florecimiento cultural y artístico, lo que le valió el epíteto de «el Magnífico».

Miguel Ángel mostrando a Lorenzo el Magnifico la cabeza de un fauno de Ottavio Vannini.

– Lorenzo de’ Medici: mecenas del arte y la cultura del Renacimiento

Lorenzo de’ Medici nació en una familia que ya había establecido su dominio en la política y la banca florentinas. Su abuelo, Cosme de’ Medici, había sentado las bases del poder de la familia y su padre, Piero, continuó ampliando su influencia. Así, desde hace algunas generaciones, los Medici gobernaron la República Florentina, un importante centro cultural de Italia.

Debido a la prominencia de su familia, desde joven Lorenzo de’ Medici recibió una educación humanista, que enfatizaba la literatura, la filosofía y las artes, bajo la tutela de notables eruditos como Marsilio Ficino y Angelo Poliziano. Esta educación influiría enormemente en el patrocinio de las artes de Lorenzo y sus actividades intelectuales a lo largo de su vida.

El ascenso de Lorenzo al poder comenzó tras la muerte de su padre, Piero, en 1469. A la edad de 20 años, Lorenzo asumió el liderazgo de la familia Medici. Con su ascenso dentro de la jerarquía, Lorenzo de’ Medici se convirtió efectivamente en gobernante de Florencia, aunque su título oficial era simplemente el de ciudadano.

A pesar de su corta edad, Lorenzo demostró ser un hábil político y diplomático, experto en navegar la compleja red de alianzas y rivalidades que caracterizaban a las ciudades-estado italianas en ese momento. Mantuvo hábilmente el control del poder por parte de los Medici mediante una combinación de diplomacia, patrocinio y matrimonios estratégicos. En muchos sentidos, mantuvo el equilibrio de poder en la Italia de esa época.

Además, heredó el banco familiar Medici, una institución financiera creada en 1397 por Giovanni di Bicci de’ Medici, bisabuelo de Lorenzo. El éxito del banco convirtió a Lorenzo, y antes que él a su padre, entre los hombres más ricos de toda Europa.

“Lorenzo fue a la vez un hombre de acción, que moldeó el clima político de Italia, y un hombre de letras, cuyos escritos revelan un agudo observador de su época. Por íntimo que fuera con la mayoría de los gobernantes de su tiempo, parecía preferir la compañía de poetas, filósofos y humanistas.

Por un lado, era virtual gobernante de Florencia, jefe del poderoso banco Medici y el principal estadista italiano de su tiempo. […] Por otro lado, fue un importante escritor del Quattrocento, autor de una extensa y variada obra poética y de un importante tratado literario, que contribuyó decisivamente a renovar la literatura vernácula de su época después de un período de estancamiento” (Jon Thiem, 1991).

La vida personal y la dinámica familiar de Lorenzo jugaron un papel importante en la configuración de su identidad y sus acciones. Se casó con Clarice Orsini en 1469, consolidando una alianza entre las familias Medici y Orsini. Según los informes, su matrimonio fue feliz y tuvieron varios hijos juntos. Las relaciones de Lorenzo con sus hermanos, en particular con su hermano menor Giuliano, también fueron cruciales.

Lorenzo de’ Medici, representado como Lorenzo el Magnífico, por Giorgio Vasari.

Uno de los legados más duraderos de Lorenzo es su mecenazgo de las artes, que desempeñaron un papel central en el florecimiento cultural de la Florencia renacentista.

Bajo el patrocinio de Lorenzo, Florencia se convirtió en un centro de innovación artística, atrayendo a algunos de los artistas, escritores y pensadores más talentosos de la época.

Lorenzo apoyó a artistas como Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi, más conocido como Sandro Botticelli, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, encargando obras de arte que celebraban los ideales humanistas del Renacimiento.

Su patrocinio se extendió más allá de las artes visuales para incluir la literatura, la música y la filosofía, haciendo de Florencia un centro de actividad intelectual y cultural.

Gracias a su gran amor por las artes, Florencia se transformó en un centro de cultura y creatividad.

Lorenzo, como cabeza de familia, también se dedicó a ayudar a los pobres y a donar a muchas buenas causas. Como muchas familias ricas, era costumbre operar fábricas de procesamiento de seda en sus propiedades como una forma de proporcionar trabajo a los pobres y empleo a todos los ciudadanos.

Es más, Lorenzo hizo grandes donaciones a organizaciones benéficas. En 1471, se calculó que desde 1434 él y su familia gastaron alrededor de 663.000 florines (unos 460 millones de dólares actuales) en impuestos, caridad y edificios dentro de la ciudad. Al respecto, Lorenzo escribió:

“No me arrepiento de esto porque aunque muchos considerarían mejor tener una parte de esa suma en su bolso, considero que ha sido un gran honor para nuestro estado, y creo que el dinero fue bien gastado y estoy bien-complacido” (Lorenzo de’ Medici).

Además de sus actividades culturales y artísticas, Lorenzo también fue un hábil diplomático que trabajó incansablemente para mantener la posición de Florencia en la península italiana. Forjó alianzas con otras ciudades-estado, como Milán y Nápoles, y cultivó relaciones con potencias extranjeras, incluido el papado y el Sacro Imperio Romano.

Los esfuerzos diplomáticos de Lorenzo estaban destinados a preservar la paz y la estabilidad en Italia, que consideraba esenciales para la prosperidad de Florencia y la región en general. Sin embargo, con su prematura muerte en 1492 se perdió este frágil equilibrio.

Como resultado, las ciudades-estado de Italia fueron puestas a prueba durante las Guerras Italianas, una serie de conflictos que envolvieron la Península Italiana a finales del siglo XV.

Lorenzo de’ Medici en su lecho de muerte.

– Lorenzo de’ Medici contra la familia Pazzi: una rivalidad develada

En 1478, Lorenzo de’ Medici enfrentó una grave amenaza a su gobierno en forma de la Conspiración Pazzi. La familia Pazzi, antiguos rivales de los Medici, conspiró con el Papa Sixto IV y su sobrino, Girolamo Riario, para derrocar el régimen de los Medici y tomar el control de Florencia.

La conspiración culminó con un descarado intento de asesinato durante la Misa Mayor en la Catedral de Santa María del Fiore el 26 de abril de 1478.

Durante la misa, mientras Lorenzo y su hermano Giuliano se arrodillaban en oración, los conspiradores de Pazzi lanzaron su ataque. Giuliano fue apuñalado mortalmente por Bernardo di Bandino Baroncelli, mientras que Lorenzo escapó con vida por poco. La conspiración, sin embargo, no logró su objetivo de derrocar al régimen de los Medici.

Lorenzo de’ Medici respondió rápida y despiadadamente, desatando una ola de represalias contra los conspiradores y sus aliados. Decenas de personas implicadas en el complot fueron ejecutadas o exiliadas, incluidos miembros de la familia Pazzi y destacados ciudadanos florentinos.

Los miembros de la familia Pazzi fueron ahorcados o decapitados en Florencia, y con ellos sus seguidores.

La respuesta de Lorenzo a la conspiración demostró su voluntad de utilizar la fuerza y ​​la intimidación para mantener el poder de los Medici. También solidificó su reputación como un líder político astuto y formidable que no se detendría ante nada para proteger a su familia y preservar la estabilidad de Florencia.

Sin embargo, la conspiración Pazzi tuvo un profundo impacto en el gobierno y la vida personal de Lorenzo. El asesinato de su amado hermano Giuliano dejó a Lorenzo afligido y afectó profundamente sus estrategias políticas. Se volvió cada vez más cauteloso ante posibles amenazas a su autoridad y tomó medidas para consolidar el control de los Medici sobre Florencia.

El Palazzo Vecchio de Florencia era un palacio parecido a una fortaleza que se convirtió en la residencia principal de la familia Medici después de que obtuvieron el control de la ciudad.

– La salida prematura de Lorenzo de’ Medici

Lorenzo de’ Medici murió el 8 de abril de 1492, a la edad de cuarenta y tres años, dejando tras de sí un legado complejo que continúa fascinando a historiadores y eruditos hasta el día de hoy. Le sucedió su hijo Piero, pero la edad de oro de la dinastía Medici llegó a su fin con la muerte de Lorenzo.

Sin embargo, las contribuciones de Lorenzo a la vida cultural, artística y política de Florencia e Italia perduran. Su mecenazgo de las artes ayudó a definir los ideales estéticos del Renacimiento, mientras que sus esfuerzos diplomáticos sentaron las bases para el surgimiento de la diplomacia moderna.

A pesar de sus defectos y los desafíos que enfrentó, Lorenzo de’ Medici sigue siendo una figura destacada en la historia del Renacimiento italiano, un hombre cuya visión y liderazgo moldearon el curso de la historia de manera profunda y duradera.

“Considerando que el hombre más destacado de toda esta ciudad, el recientemente fallecido Lorenzo de’ Medici, durante toda su vida no descuidó ninguna oportunidad de proteger, aumentar, adornar y levantar esta ciudad, sino que siempre estuvo dispuesto con consejo, autoridad y esmero, en pensamiento y obra; no rehuyó problemas ni peligros para el bien del Estado y su libertad…. ha parecido bueno al Senado y al pueblo de Florencia… establecer un testimonio público de gratitud a la memoria de tal hombre, para que la virtud no quede deshonrada entre los florentinos y que, en los días venideros, otros ciudadanos puedan ser incitados a servir a la república con poder y sabiduría” (Decreto oficial de la Signoria y los concilios de Florencia tras la muerte de Lorenzo).

Casi inmediatamente después de su muerte, Italia perdió su frágil paz y estalló en la guerra. Las guerras italianas, que duraron de 1494 a 1559, fueron una serie de conflictos alimentados por ambiciones territoriales, rivalidades dinásticas y el cambiante equilibrio de poder en Europa.

Piero de’ Medici, hijo y heredero de Lorenzo, se vio envuelto en estos conflictos durante su vida. Era mucho menos hábil que su padre y la familia Medici rápidamente disminuyó durante su época. En 1494, Carlos VIII de Francia invadió Italia, desencadenando una cadena de acontecimientos que impactarían profundamente a la península italiana.

A pesar de los grandes esfuerzos por mantener la neutralidad, Florencia se vio arrastrada al conflicto y la herencia diplomática de Lorenzo quedó anulada.

Su heredero, Piero, incapaz de continuar el legado de su padre, rápidamente se ganó el epíteto de «Desafortunado». Era arrogante, débil y tenía un carácter indisciplinado, lo que suponía un marcado contraste en comparación con su difunto padre. Con él comenzó un lento declive del poder de los Medici, así como el declive del Banco de los Medici y su gran riqueza.

– Lorenzo de’ Medici: cultivando la cultura en la Florencia renacentista

La vida de Lorenzo de’ Medici se caracterizó, en muchos sentidos, por sus roles multifacéticos como político, mecenas de las artes, diplomático y estadista. Desde su educación temprana en la tradición humanista hasta su ascendiente político y mecenazgo de las artes, Lorenzo dejó una huella indeleble en el panorama cultural y político de la Florencia renacentista.

Sus esfuerzos diplomáticos buscaron mantener la paz y la estabilidad en Italia, pero finalmente no pudo evitar el caos de las guerras italianas. A pesar de los desafíos que enfrentó, el legado de Lorenzo perdura como testimonio del poder duradero del arte, el intelecto y la diplomacia para dar forma al curso de la historia.

Papa León X y sus primos, por Rafael. El Papa León X fue un miembro destacado de la dinastía Medici y Papa de la Iglesia Católica.

– La dinastía Medici: desentrañando el legado de los maestros de Florencia

La familia Medici, prominente durante el Renacimiento italiano, ejerció un inmenso poder en Florencia y más allá. Surgieron de orígenes humildes como banqueros y ascendieron hasta convertirse en una de las dinastías más influyentes de Europa. Su patrocinio de las artes catalizó el Renacimiento, fomentando talentos como Miguel Ángel y Leonardo da Vinci.

Sin embargo, su gobierno no estuvo exento de controversias, marcado por intrigas políticas, alianzas y traiciones. A pesar de enfrentarse al exilio y a intentos de asesinato, su legado perdura y da forma al arte, la política y el comercio de la Europa del Renacimiento.

– La dinastía Medici: la primera familia de la Florencia renacentista

La primera mención de la familia Medici se remonta a un documento del año 1230 d.C. Originarios de la región italiana de Mugello, se desconoce el origen de su nombre. Medici en sí es el plural de médico, que significa médico y, como tal, sería justo decir que uno de los primeros antepasados ​​de la familia actuó como médico en la región.

Hasta 1298, el centro bancario de Italia era la ciudad de Siena, y su principal familia de banqueros eran los Bonsignori. Sin embargo, ese año la familia quebró, lo que provocó que Siena perdiera su estatus ante un prometedor centro financiero, Florencia.

La familia principal de Florencia era la casa de Albizzi. Después de las Ordenanzas de Justicia de 1293, la ciudad se había vuelto cada vez más rica con las numerosas grandes residencias de la ciudad, los palazzi, rodeadas de casas adosadas construidas por una clase media mercantil recientemente próspera.

Este aumento de riqueza transformó a la familia Medici en una fuerza dominante, remodelando el equilibrio de poder en Florencia y más allá. Fundada por Giovanni di Bicci de’ Medici en 1397, la familia Medici se convirtió como resultado en una de las familias más influyentes de la Florencia renacentista.

Aunque el padre de Giovanni tenía poca visión para los negocios, su tío había administrado exitosamente uno de los bancos más grandes de Italia durante décadas, sentando las bases para las proezas financieras de la familia.

Cuando este tío se jubiló, su banco se disolvió en tres nuevos bancos. Mientras que dos de los tres fracasaron, el tercero, que fue entregado a Giovanni, triunfó y se convirtió en el banco de los Medici. Bajo su gobierno, el de su hijo, Cosimo di Giovanni de’ Medici (también conocido como Cosme el Viejo), y posteriormente su bisnieto Lorenzo de’ Medici, el banco pronto creció hasta convertirse en el más grande de Europa.

La dinastía Medici se hizo un nombre no sólo como banqueros, sino también como innovadores en contabilidad financiera. Los ricos y famosos (incluido el Vaticano) confiaron a los Medici sus fortunas, que luego la familia utilizó para iniciar una serie de empresas en toda Italia. En poco tiempo se convirtieron en una gran amenaza para la establecida familia Albizzi.

Retrato de Cosme el Viejo de Jacopo Carucci. 

Los Albizzi comenzaron a contraatacar y en 1433 lograron exiliar a Cosme.

Este exilio duró poco.

En ese momento, la familia Medici se había infiltrado en la política de Florencia y al año siguiente se eligió una Sinoria (gobierno local) pro-Medici.

Como resultado, a Cosimo se le permitió regresar y los Medici derrocaron a los Albizzi como familia principal de Florencia.

En 1434 Cosimo reemplazó a su padre y se convirtió en gran maestro, convirtiéndolo en el jefe no oficial de la República Florentina.

En 1461, se descubrieron importantes depósitos de alumbre en la ciudad italiana de Tolfa, lo que marcó un momento crucial para la familia Medici.

El alumbre, un ingrediente clave en el proceso de teñido, se volvió crucial para la industria textil de Florencia, que era el principal sector económico de la ciudad.

Si bien los turcos habían monopolizado las exportaciones de alumbre en el pasado, el Papa Pío II concedió a la familia Medici derechos exclusivos para extraer alumbre en Tolfa, solidificando así su posición como los principales proveedores de este material esencial en Europa.

Este desarrollo impulsó aún más el ascenso de los Medici, tanto en términos de poder como de riqueza, y moldeó su influencia en los años venideros.

En 1464, las riendas del negocio familiar y, en consecuencia, de Florencia, pasaron al hijo de Cosme, Piero de’ Medici. Piero tenía mala salud, padecía gota y solo gobernó durante cinco años hasta su muerte en 1469.

Mientras Cosimo había pasado su gobierno promoviendo los intereses de la dinastía Medici e invirtiendo en las artes, Piero pasó la mayor parte de su gobierno postrado en cama. Fue un raro período de estancamiento para la poderosa familia Medici.

El hijo de Piero, Lorenzo de’ Medici «el Magnífico», se parece a su abuelo. Cuando llegó al poder tras la muerte de su padre, centró sus esfuerzos en gobernar Florencia. Desafortunadamente, no era un multitarea y su singular enfoque significó que descuidara el negocio bancario de la familia, lo que luego conduciría a su ruina.

El lado positivo es que Lorenzo era un hombre de cultura. Poeta de corazón, apoyó la obra de maestros del Renacimiento como Sandro Botticelli, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel. A Miguel Ángel incluso se le pagó para completar las tumbas de la familia Medici en Florencia.

En lugar de dedicarse a la banca, Lorenzo se centró en asegurar el poder de su familia para el futuro. Preparó a su hijo, Lorenzo II, para que lo sucediera como gobernante no oficial de Florencia. Su otro hijo, Giovanni, fue colocado en la Iglesia Católica, y su hija, Maddalena, fue casada con el hijo del Papa Inocencio VIII en un matrimonio por motivos políticos que consolidó el poder político de la familia Medici.

La pintura “Decisión de la conspiración Pazzi” de Cesare Mussini muestra a conspiradores discutiendo sus planes para asesinar a Giuliano de’ Medici durante la conspiración Pazzi en 1478.

El primer gran desafío a la dinastía Medici se produjo en 1478 con la Conspiración Pazzi.

Este fue un intento de derrocar a los Medici matando a Lorenzo junto con su hermano Giuliano mientras asistían a los servicios de Pascua en la Catedral de Florencia.

Durante el ataque, Giuliano fue apuñalado 19 veces y murió en las escaleras de la catedral.

Lorenzo sobrevivió al ataque pero resultó gravemente herido.

Pronto resultó que los Medici se enfrentaban a una peligrosa confederación de enemigos.

La conspiración había sido tramada por otras dos poderosas familias florentinas, los Pazzi y los Salviati.

Fueron ayudados por el obispo que dirigió el servicio, el arzobispo de Pisa.

Por supuesto, intentar un asesinato en una iglesia corría el riesgo de alterar al Vaticano, pero afortunadamente para ellos, el Papa Sixto IV no era un fanático de la familia Medici.

La familia del Papa Sixto IV había estado enemistada con los Medici durante décadas. Si bien no hay pruebas de que el Papa haya autorizado oficialmente el golpe, dejó claro que no se interpondría en el camino. Después de los acontecimientos de la Conspiración Pazzi, perdonó oficialmente a los involucrados por sus transgresiones.

Tras el ataque, Lorenzo adoptó a su sobrino ilegítimo, Giulio de’ Medici, quien más tarde ascendería hasta convertirse en el Papa Clemente VII. A pesar de su nacimiento ilegítimo, Giulio jugó un papel crucial en la configuración de la dinámica de poder de la familia.

Lorenzo sobrevivió a la conspiración Pazzi y murió catorce años después, en 1492. Fue sucedido por su hijo, Piero II. Piero resultó ser mucho menos capaz que su padre y mucho menos interesado en las artes. Cuando Carlos VIII de Francia invadió Italia en 1492, Piero se encontró completamente desprevenido para el ataque.

Dos años más tarde, cuando Carlos exigió el exilio de la familia Medici, Piero no tuvo más remedio que acceder.

– Resurgimiento de los Medici: recuperación del poder y la influencia de la familia Medici

Los Medici permanecieron en el exilio hasta 1512, cuando regresaron a Florencia con la ayuda del hermano menor de Piero, Giovanni. Giovanni era un cardenal influyente en ese momento y el futuro Papa León X, lo que significa que tenía suficiente influencia para garantizar el regreso seguro de su familia.

Durante los años siguientes, los Medici reconstruyeron su base de poder y el período fue un punto culminante de la influencia de los Medici en Europa. Giovanni compartió el amor de su padre por las artes y se dedicó a apoyarlas.

Apoyó a personas talentosas como Masaccio y Filippo Brunelleschi, mientras que sus inversiones sentaron las bases para la posterior prominencia de la familia Medici como mecenas de las artes.

También se destacó durante este período la hija de Piero, Catalina de Medici. Mientras el hijo de Piero (otro Lorenzo) recuperaba el poder en Florencia, Catalina se casó con el rey Enrique II y se convirtió en reina de Francia. Tres de sus cuatro hijos gobernaron Francia, lo que hizo que los Medici ganaran aliados europeos aún más poderosos.

En 1523, Giulio (que había sido adoptado por Lorenzo tras la conspiración Pazzi) estaba a cargo. Ese año decidió, sin embargo, abdicar del poder para convertirse en Papa Clemente VII. Le entregó las riendas a su hijo ilegítimo, Alessandro, quien se convirtió en duque Alessandro.

Si bien los Medici son a menudo recordados por el impacto positivo que tuvieron en Florencia, Alessandro es una rara excepción. Recordado principalmente como un tirano cruel y ambicioso que utilizó la violencia y la intimidación para gobernar la ciudad, era profundamente impopular. Su brutal reinado se vio truncado cuando su propio primo y amigo cercano Lorenzino de Medici lo asesinó el 6 de enero de 1537.

Detalle de La muerte de Alessandro de’ Medici de Enrico Pollastrini. 

– La dinastía Medici y el Vaticano: el legado de los papas Medici

Gracias a su éxito, la familia Medici logró engendrar dos Papas. Esto los convirtió en los gobernantes políticos de Roma, Francia y gran parte de Italia en la forma de los estados papales, por no mencionar la mayor parte del mundo católico. Estos Papas Medici fueron León X y Clemente VII.

Sin embargo, ambos tenían antecedentes mixtos. Si bien son recordados como mecenas de las artes, encargando obras maestras como la Transfiguración de Rafael y El Juicio Final de Miguel Ángel, también reinaron durante períodos en los que el Vaticano enfrentó grandes amenazas.

La Reforma Protestante y el saqueo de Roma en 1527 coincidieron con el gobierno de los Papas Medici. León X, un Papa de considerable controversia, dejó una huella indeleble en el Vaticano durante su pontificado. Reconocido por su lujoso estilo de vida y gastos extravagantes, se ganó la reputación de fiestero en los anales de la historia papal.

Sin embargo, las consecuencias de sus actividades indulgentes pesaron mucho sobre las arcas del Vaticano, hundiéndolo en un estado de crisis financiera. León X ocupó el cargo papal desde 1513 hasta su fallecimiento en 1521, dejando al Vaticano enormemente endeudado.

Dos años después de la muerte de León X, Giulio de’ Medici se convirtió en Papa Clemente VII. La época de Clemente como Papa también fue algo controvertida. Tuvo que hacer frente a una serie de crisis políticas que culminaron con el saqueo de Roma por Carlos V en 1527. Si bien estas crisis no fueron provocadas por él, no todos aprobaron la forma en que las manejó.

Clement, sin embargo, logró contribuir al continuo ascenso de su familia. En 1530 concertó una alianza con Carlos V casando al impopular Alejandro con la hija de Carlos. Junto con el creciente poder de Catalina en Francia, esto aseguró el dominio de los Medici en Florencia y su influencia en gran parte de Europa durante los dos siglos siguientes.

Un matin devant la porte du Louvre, de Édouard Debat-Oonsan. Esta pintura representa a Catalina de Medici, que estuvo casada con el rey Enrique II y se convirtió en reina de Francia, contemplando los cuerpos de los protestantes masacrados después de la masacre de San Bartolomé. 

– La próxima generación: una nueva era para la familia Medici

En este punto, la línea directa de descendientes de los Medici provenientes del ilustre Cosme el Viejo había disminuido, lo que provocó el surgimiento de un nuevo linaje para asumir el control. Esta nueva generación, que remonta su ascendencia al hermano de Cosme, Lorenzo el Viejo, ascendió al poder a través de otro descendiente llamado Cosme.

Tataranieto de Lorenzo el Viejo, este Cosme asumió el título de duque de Florencia en 1537 antes de convertirse en el cargo de Gran Duque de Toscana en 1569. Conocido como Cosme I, consolidó la autoridad absoluta sobre toda la región, sentando las bases. para que los siguientes gobernantes Medici gobernaran como Grandes Duques.

Esta transición marcó un importante punto de inflexión que duró hasta bien entrado el siglo XVIII.

El gobierno de Cosme se vio afectado por la tragedia cuando dos de sus hijos y su hija mayor murieron de malaria en los últimos años de su reinado. Esto quebró al Gran Duque, que renunció a su gobierno para retirarse al país, entregando el poder a su hijo mayor, Francisco I.

Francesco continuó la tradición familiar de padres competentes sucedidos por hijos menos competentes. Francesco no era un parche para su padre y su reinado fue otro raro período de estancamiento para la dinastía Medici. Su único éxito real fue lograr casar a una de sus hijas con Enrique IV de Francia. Más tarde se convirtió en reina y su hijo, Luis XIII, gobernó Francia desde 1610 hasta 1643.

En 1587, el hermano menor de Francisco, Fernando, asumió el papel de Gran Duque, sucediéndole en el gobierno de Florencia.

Fernando, reconocido por su hábil liderazgo, se embarcó en una misión para estabilizar Florencia y Toscana durante su reinado. Ferviente mecenas de las artes, dejó una huella indeleble en el panorama cultural al encargar la famosa Villa Medici en Roma y adornar Florencia con una gran cantidad de obras de arte de valor incalculable.

Escudo de armas de la familia Medici expuesto en el Museo Vaticano.

– La decadencia y caída de la casa Medici

Las generaciones posteriores de la familia Medici se separaron de las inclinaciones republicanas de sus predecesores y adoptaron un gobierno más autocrático. A corto plazo, esto ayudó a estabilizar Florencia y Toscana, pero a largo plazo contribuyó a la menguante prominencia cultural de la región.

Después de la desaparición de Cosme II en 1621, quien apoyó notablemente los esfuerzos de Galileo Galilei, Florencia y Toscana languidecieron bajo el ineficaz gobierno de los Medici.

Varios factores condujeron al declive y eventual caída de la dinastía Medici. En primer lugar, el ascenso de potencias rivales en Europa, como Francia, España y Austria, planteó importantes desafíos a la autoridad de los Medici. Estos poderes interfirieron a menudo en los asuntos italianos, debilitando la influencia de la familia Medici.

Esto luego se vio agravado por los conflictos con los estados vecinos y las rebeliones internas que los Medici también lucharon por afrontar, erosionando aún más su autoridad.

Además de esto, gran parte del poder de los Medici fue posible gracias a su amplia riqueza. Sin embargo, el banco de los Medici, que alguna vez fue una piedra angular de su poder, decayó con el tiempo, disminuyendo los recursos económicos de la familia. La mala gestión económica y los fuertes impuestos debilitaron aún más su apoyo entre la población.

Gran parte de su menguante riqueza se había gastado en apoyar las artes. Sin embargo, a medida que avanzaba el tiempo, los ideales renacentistas del humanismo y el mecenazgo artístico disminuyeron, dando paso a nuevos movimientos intelectuales y culturales. El papel tradicional de los Medici como mecenas de las artes perdió relevancia, disminuyendo su influencia cultural.

Estos desafíos contribuyeron colectivamente al declive de la dinastía Medici. Sin embargo, su caída final fue precipitada por una crisis de sucesión. Tras el fallecimiento de Cosimo III en 1723, el título de Gran Duque pasó a su hijo mayor, Gian Gastone. Dado que Gian Gastone no tenía hijos, su muerte marcó la muerte de la familia más poderosa de Florencia.

El nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli, fue encargado por Lorenzo de’ Medici, miembro de la prominente familia Medici de Florencia. 

– El legado duradero de la dinastía Medici

Puede que la dinastía Medici haya desaparecido, pero ciertamente no han sido olvidadas, ya que su legado duradero está grabado en los anales del arte y la arquitectura, personificando el pináculo del mecenazgo del Renacimiento. Al encabezar el patrocinio de artistas y arquitectos de renombre, los Medici fomentaron un entorno cultural floreciente en Florencia y más allá.

Desde el apoyo inicial de Giovanni di Bicci de’ Medici a Masaccio hasta los encargos de Cosme el Viejo para las maravillas arquitectónicas de Brunelleschi, su patrocinio impulsó el renacimiento artístico del Renacimiento. En particular, Lorenzo el Magnífico nutrió talentos como Miguel Ángel y Leonardo da Vinci, solidificando la huella de los Medici en el panorama artístico.

A pesar de enfrentar desafíos ideológicos, ejemplificados por el fervor puritano de Savonarola, el legado cultural de los Medici perdura a través de sus vastas colecciones de arte y maravillas arquitectónicas como la Galería de los Uffizi y la Capilla de los Medici. Además, su patrocinio se extendió más allá de Florencia, y los papas Medici continuaron la tradición de mecenazgo artístico en Roma, ejemplificada por los encargos a Rafael y Miguel Ángel.

Los Medici también dejaron su huella en el ámbito de la ciencia, apoyando el trabajo pionero de Galileo y la fundación de academias y universidades, como la Accademia delle Arti del Disegno, que promovió el estudio de las artes y las ciencias.

La historia de la familia Medici abarca una rica mezcla de destreza política, patrocinio cultural e intriga familiar. Desde sus orígenes como banqueros hasta su ascenso como gobernantes de Florencia y Toscana, los Medici marcaron el curso de la historia europea durante el Renacimiento y más allá.

Si bien su reinado fue testigo tanto de prosperidad como de decadencia, su influencia perduró a través de alianzas, mecenazgo artístico y vínculos familiares duraderos con la realeza europea. El declive de la dinastía Medici marcó un momento crucial en la dinámica de poder europea, marcando el comienzo del ascenso de la familia Habsburgo-Lorena. Sin embargo, el impacto en el arte, la política y el comercio continúa resonando hasta el día de hoy.

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Manadas sexuales, asesinatos y hogueras: las sombras del imperio donde nunca se ponía el sol…


Cuadro de Murillo que representa el asesinato de un inquisidor.

abc(C.Cervera) — Donde existe luz existen sombras. Y donde hubo un imperio donde nunca se ponía el sol, también hubo un reverso igual de grande donde nunca llegaba la luz. 

Sin caer en la Leyenda Negra ni en los tópicos de siempre, la escritora Sandra Aza firma la novela ‘Libelo de sangre’ (Planeta), que agita su trama por el Madrid de los bajos fondos donde Felipe IV hacía sus pinitos sexuales y la mala vida poblaba los burdeles y los casinos castizos.

«Siempre me ha gustado muchísimo por el contraste que había en esa época de brillo y también de tantísima pobreza. Madrid era absolutamente una ciudad efervescente, chispeante, mágica… Allí estaban todos los grandes: Góngora, Quevedo, Lope de Vega... Historia con mayúscula e historias con minúscula», afirma la autora.

El arranque de la novela lleva a los lectores al invierno madrileño de 1620, en pleno cambio de reinado, donde aparecerá una joven violada y enterrada junto a un niño horriblemente mutilado. Conversos, criminales, inquisidores…

La turba hará responsable de los crímenes al escribano Sebastián Castro y a su esposa, acusados de ser judíos en secreto y de haber matado al niño siguiendo los dictámenes de la magia negra. La tragedia familiar llevará a su hijo, Alonso, a vivir un odisea para escapar y también hacer justicia.

«El odio popular que había contra los judíos está muy presente en la novela, y muchos lo usaban en beneficio suyo, de manera que pretendían emplear la inquisición como un instrumento para resolver pleitos particulares. Lo que también intento reflejar es que la Inquisición no permitía presentar denuncias anónimas y no era tan fácil usarla.

Se desestimaban inmediatamente porque la delación tenía que ir firmada con nombre y apellidos, lo cual significaba jurar sobre las Sagradas Escrituras que estabas diciendo la verdad», recuerda.

En el Madrid Barroco las noches eran sumamente peligrosas. Pícaros, tahúres, rufianes, ladrones, bandoleros y matarifes…

La criminalidad se disparó durante el reinado de Felipe IV. A mediados de siglo, solo entre 1654 y 1658, se registraron cuatro parricidios, cinco degüellos, cinco atentados, seis actos de extrema crueldad, once envenenamientos, cuatro homicidios, 42 asesinatos, ocho suicidios, etcétera, etcétera.

Por no hablar de las muertes sin resolver, que solo en 1658 sobrepasaron los 150 casos. «Para todo tipo de gente de bien, la noche era un peligro, un lugar donde solo los maleantes o los indigentes, que no tenían más remedio que estar ahí, andaban sueltos.

Si un hombre de bien salía a la calle por la noche podían robarle o asesinarlo, pero las mujer tenían el añadido de que además las podían violar y matar», apunta la escritora de ‘Libelo de sangre’ (Planeta).

La promulgación de la Constitución de 1812, obra de Salvador Viniegra (Museo de las Cortes de Cádiz). 

La violación con la que arranca la novela es un recordatorio de que hasta fechas muy recientes la noche era un lugar prohibido para las mujeres, un lugar donde había manadas de bestias acechando en las sombras y donde una vagabunda estaba en doble riesgo de muerte.

«La mujer tenía muy poco valor. Y ya si hablamos de una mujer que era vagabunda… Si la veían los alguaciles, inmediatamente la la arrestaban y la llevaban a la casa Galera, que era una especie de penitenciaría de mujeres. Una cadena perpetua, porque de ahí solamente podía salir de tres maneras: casada, convertida en monja o como criada de una casa noble. Era un suicidio».

Las violaciones estaban a la orden del día en un tiempo donde no había móviles, ni pruebas de ADN, ni huellas digitales, ni carnés de identidad, ni identificaciones de ningún tipo. «Si tú te encontrabas una mujer por la calle, pues la violas, la matas, la dejas ahí sin más. Era muy difícil resolver ese tipo de casos. Se hacía muy poco a nivel legal o policial», opina Aza.

El Siglo de Oro en toda su grandeza y también su bajeza envuelven un thriller donde nada es lo que parece, ni siquiera los mitos sobre la España de la época. «Una cosa es que fuera una época oscura y otra cosa, atrasada. Esa pobreza y esos contrastes eran una cosa típica de la época en Europa, pero eso no significa que España fuera atrasada.

Sobre todo en lo relativo a la Inquisición he querido mostrar los engranajes y cómo las inquisiciones europeas fueron muchísimo peores. La Inquisición española tenía un procedimiento absolutamente reglado, absolutamente riguroso y no se dedicaban a quemar ni torturar por doquier».

Auto de Fe en la Plaza Mayor de Madrid, Francisco Rizi, 1683
Auto de Fe en la Plaza Mayor de Madrid, Francisco Rizi, 1683 

Una sociedad que, por razones obvias, resultaba muy literaria, adicta a los poetas y los dramaturgos. «Es otra prueba de que España y los españoles no tenemos nada de incultos, ni de ignorantes, ni de todo lo que nos han achacado. En España había un genio y un ingenio a nivel no solo literario, sino de todas tipo de artes y ciencia.

Grandes en su campo que, además, eran apreciados por el público. Y es que una obra como el Quijote tuviera su recorrido y fuera una especie de best seller no solo habla bien de Cervantes, sino de sus lectores.

Habla de cierto bagaje cultural y de un público muy exigente donde los dramaturgos esperaban a la fecha de estreno y, dependiendo de cómo de feliz transcurriera la obra, se adjudicaban la autoría o se quedaban en la sombra. Hay que recordar que si al público no le gustaba, tiraba todo tipo de verduras, huevos podridos…».

La imagen clásica sobre el periodo también insiste en presentar a los españoles como seres amordazados, sin capacidad de expresarse, pero si se revisan las fuentes lo que aparece es una sociedad donde, sin llegar a lo que hoy se entiende como libertad de expresión, admitía un nivel de crítica al gobierno y a las costumbres sociales bastante llamativo.

«Tú te ibas a un mentidero y ahí tenías a Quevedo poniendo de vuelta y media al político de turno. No era libertad de expresión, era valentía. Ellos decían lo que pensaban y luego asumían las consecuencias, como le ocurrió, por ejemplo, al conde de Villamediana, que le desterraron más de una vez de Madrid en la época de Felipe III por poner a caldo al Rey.

Algunas coplillas contra el gobierno o contra la monarquía eran anónimas, pero otras estaban firmadas con nombre y apellidos», considera Aza.

«Ningún otro país europeo tiene un Quijote. Ningún otro país tiene un Siglo de Oro y ningún otro país europeo hizo un imperio que duró siglos. El carácter español es fuerte, tiene voluntad, tiene coraje…. ya está bien de ir con la cabeza gacha. Tenemos todos los motivos del mundo para levantar la cabeza y decir que somos grandes y no lo sabemos», defiende la autora de ‘Libelo de sangre’

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El primer relato redondo del mundo…


Exposición "Primus circumdedisti me". La carta de Juan Sebastián Elcano.  1522 - Archivo General de Indias | Ministerio de Cultura

La Voz de Cádiz(P.Pazos/J.G.Calero) — «No me lo podía creer».

Borja Aguinagalde, director del Archivo Histórico de Euskadi, en conversación con ABC reconoce que tal vez su relato ahora «suena frío», pero aún recuerda el «subidón» que sintió cuando, al organizar el archivo de la Torre de Laurgain, ubicada en la localidad guipuzcoana de Aya, se topó con ocho documentos originales del mítico marino Juan Sebastián Elcano, el hombre que encabezó la primera vuelta al mundo en 1522.

Un «tesoro» en el que descolla la carta que Elcano envió al emperador Carlos V desde Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), en septiembre de ese año, una vez completada la hazaña.

«No es lo mismo ordenar contabilidades del siglo XIX, que está bien, que encontrar un tesoro», admite Aguinagalde, quien, como «perro viejo», pudo detectar unos preciosos documentos que habían pasado desapercibidos durante décadas.

«Nadie los había mirado hoja por hoja, como hice yo. Es un trabajo de ordenar archivos, rutinario entre comillas. Sí que es cierto que hay que tener ojos para verlos».

Los ocho documentos de Elcano, cuyos propietarios heredaron con unos inmuebles del marino, «se daban por perdidos desde 1802 o 1803». No se tenía constancia de su existencia desde que, por entonces, el historiador Navarrete los dio a conocer a partir de una copia efectuada por el erudito marino Vargas Ponce.

«La familia los dio por quemados porque ese archivo estuvo en San Sebastián, y se suponía que se había quemado en 1813», detalla Aguinagalde. «En las guerras carlistas, en las guerras napoleónicas, se quemó mucho archivo del siglo XIX, porque se quemaban casas. Se daba por perdido y punto. Tampoco la gente se hacía muchas complicaciones».

Pero el documento sobrevivió. «Elcano escribe cuando llega. Es lo primero que hace cuando baja del barco, y de esa manera da un perfil de Elcano», valora el historiador. Es el primer relato en el que que se confirma que el mundo es redondo y alguien lo ha recorrido. «Un descubrimiento sensacional», según el lendakari, Iñigo Urkullu, quien el pasado martes, durante un acto en el Museo Balenciaga, en Guetaria, se encargaba de anunciar la aparición del material.

«El lendakari es muy forofo de estas cosas, le encantan», comenta Aguinagalde, quien todavía tiene trabajo por delante con la transcripción y análisis. En una futura rueda de prensa se ofrecerán todos los detalles. Y se difundirán los documentos «online», accesibles para toda la ciudadanía.

«De eso se trata, al fin y al cabo, el trabajo que hacemos. A los que estamos en esta guerra todos los días lo que nos importa es que la gente le encuentre un sentido, que lo aprecie».

Un documento único

Juan Sebastían ElCano

El relato de Elcano da cuenta de la existencia del Estrecho (de Magallanes) que permitía franquear el continente americano por el sur para acceder a las islas de las especias.

Relata brevemente la muerte de Magallanes, la trabajosa navegación, los ataques portugueses, la muerte por inanición de decenas de hombres y, sigularmente, que «lo que en más avemos de estimar y tener es que hemos descubierto e redondeado toda la redondeza del m[u]ndo, yendo por el oçidente e veniendo por el oriente».

Tres años para navegar todo el globo, con una armada de cinco naves, y una dotación de 265 personas, que terminó con el regreso de una sola, la nao Victoria, con tan solo 18 hombres exhaustos, comandados por Juan Sebastián Elcano.

Un alto precio para una expedición que cambió la imagen del mundo.

Hasta hace muy poco solo se conocían tres copias de la carta de Elcano que estaban en Italia, en los archivos de Florencia, Ferrara y Venecia, tres de las cortes más pujantes de la época.

Del contenido de la carta que relata el éxito de una gesta tan importante para el mundo moderno nada supieron los historiadores hasta bien entrado el siglo XIX.

Las copias existían porque los embajadores de las repúblicas italianas «se apresuraban en informar a sus soberanos de las novedades que iban ocurriendo en España», según indica a ABC Manuel Ravina, director del Archivo General de Indias (AGI).

Posteriormente el contenido de la misiva sí se estudió con detalle, gracias a las copias, aunque no se tradujo al español hasta 1920. Pero faltaba el manuscrito original, uno de los documentos más importantes de la historia, que nunca estuvo en el AGI, según acaba de publicar Manuel Ravina en un artículo para una revista científica.

Por algún motivo, no llegó con el resto de los fondos de Cancillería. Debido a conocerse por traducción del italiano, los historiadores se preguntaban cuáles serían las palabras exactas de Elcano en su manuscrito.

Subasta en 2014

Algo cambió en el verano de 2014, cuando en una casa de subastas de Madrid se puso a la venta una copia más, eso sí, firmada por Elcano de su puño y letra.

Se pidió un dictamen al AGI y tras el estudio correspondiente –no sin cierta polémica porque el Ministerio de Cultura intervino para hacer bajar el precio sin decir que iba a comprarla– la copia fue adquirida y se encuentra en el gran centro documental sevillano. Esperemos que pronto pueda mostrarse en una exposición junto al original.

En realidad la copia que ya está en manos del Estado era una mezcla de dos documentos: la carta de Elcano escrita a su llegada a Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522 –datada el 22 de septiembre– y otra solicitando el establecimiento de una Casa de la Contratación para la especiería en La Coruña.

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Los sacrificios humanos de los Aztecas…


Historia Hoy(M.A.Hernandez)/Ancient Origins(C.Bogaard)/Elsevier( — En 1521, mientras se retiraban de Tenochtitlán (actual ciudad de México) derrotados en una batalla por los aztecas, los españoles contemplaron a la distancia cómo morían sus compañeros capturados.

“Sonó un lúgubre tambor, luego unos cuernos y cosas parecidas a trompetas, su sonido era aterrador. Todos miramos hacia la elevada pirámide y vimos que nuestros camaradas eran conducidos hacia arriba…

Vimos que les ponían penachos en la cabeza y con objetos que parecían abanicos en sus manos los obligaban a bailar ante Huitzilopochtli (el dios sol de los aztecas); después de haber bailado los colocaban acostados de espaldas sobre unas piedras, les abrían el pecho con cuchillos y luego les extraían el corazón para ofrecerlo a sus ídolos.

Arrojaban los cuerpos por los escalones hacia abajo de una patada y los indios carniceros que aguardaban abajo les cortaban los brazos y los pies, desollaban sus rostros y la carne se la comían en chilmole” (guiso azteca y centroamericano con chile y carne).

En el mito azteca, el sol, Hutzilopochtli, nació cuando uno de los dioses se arrojó al fuego y los demás dioses dieron su sangre para curar y alimentar a ese dios ardiente. El sacrificio azteca escenifica ese sacrificio original de los dioses, ya que sin sangre nueva el sol moriría.

De hecho, casi todos los dioses aztecas se alimentaban de sangre humana; solamente Quetzalcoatl, la serpiente emplumada, se oponía al sacrificio humano, y los demás dioses la habían forzado al exilio. En honor a sus dioses, los aztecas ofrecían la sangre de los prisioneros capturados en batalla.

La forma más alta de violencia azteca involucró el sacrificio humano y esta escena muestra solo un ejemplo de cómo los humanos fueron asesinados para apaciguar a los dioses.

Para los aztecas, la captura de víctimas para el sacrificio era tan importante que sus batallas pronto decantaron hacia ese propósito en particular; luchaban cara a cara y con armas mayormente no letales para no deteriorar en exceso los cuerpos de quienes serían sacrificados. Los guerreros aztecas ascendían en la escala social capturando prisioneros vivos para ser sacrificados, lo que era un estímulo extra.

El mayor número de sacrificios se llevó a cabo en Tenochtitlán, en el gran templo de Huitzilopochtli, dios del sol y de la guerra. El sacerdote que ejecutaba el sacrificio abría el pecho de la víctima con un cuchillo de obsidiana (una roca volcánica), extraía el corazón del prisionero todavía palpitante y lo quemaba en el altar.

Después, el sacerdote empujaba el cuerpo hacia abajo, donde era descuartizado, troceado, asado y trinchado. El “propietario” del prisionero sacrificado recibía los mejores cortes de carne para servirlos en el banquete familiar, y las masas se alimentaban con el guiso que se hacía con las sobras. Los pumas, lobos y jaguares roían los huesos.

En el ritual en honor a Xipe Totec (el dios de la vegetación y la agricultura), luego de extraerles el corazón se desollaba a los prisioneros. La piel de la víctima representaba “la nueva piel” que cubría la tierra en la llegada de la primavera. Al prisionero, amarrado, se le daban armas romas para defenderse de cuatro guerreros con armas afiladas.

El resultado no es difícil imaginarlo. La víctima era desollada, luego abierto en canal y lo oficiantes se lo comían. La sangre se juntaba en cuencos que eran llevados a los templos y el oficiante principal llevaría puesta la piel del muerto hasta que se pudriera; la piel era entonces desechada ritualmente en una cueva y el oficiante quedaba purificado.

En honor a Tlaloc (dios de la lluvia y el rayo), los sacrificados eran niños, a los que primero se les hacía llorar para recoger sus lágrimas y luego eran degollados. Estos sacrificios no eran festivos como los otros; las matanzas de niños se acompañaban de lamentos y el ambiente era lúgubre. De hecho, los aztecas trataban de evitar los lugares en los que se hacían estos sacrificios.

«Cuauhxicalli» o vasija de piedra para depositar los corazones de los sacrificados

Las mujeres eran sacrificadas a la diosa Xilonen (diosa de la subsistencia, del maíz y la fertilidad). La mujer sacrificada “se convertía en esa diosa” y era decapitada mientras bailaba; luego era desollada, se le extraía el corazón, que era quemado, y un guerrero llevaba la piel de la mujer durante meses.

Las víctimas ofrendadas al dios del fuego, Xuihtecuhutli, eran sedadas y arrojadas al fuego. Luego los sacerdotes los pescaban con un gancho, chamuscados pero vivos, y los arrastraban fuera de la hoguera para extirparles el corazón aún palpitante.

Los sacrificios humanos de los aztecas han sido estudiados más extensamente que otros. La mayoría de los estudiosos ya no trata de explicarlo de manera demasiado técnica, eran sacrificios religiosos y punto.

Se ha tratado de relacionar los sacrificios aztecas con la falta de alimentos que proporcionaban los animales domesticados en la América precolombina, argumentando que la carne humana proporcionaba proteínas necesarias.

Esta posición sostiene que la cultura azteca es la única cultura urbana de la historia sin animales grandes como alimentación habitual y a la vez la única que comía carne humana con regularidad. Esta relación es discutida y no del todo aceptada.

Se argumenta también que la magnitud de los sacrificios aztecas supera tan ampliamente en cantidad a la mayoría de las matanzas religiosas que requiere otro tipo de explicación.

El dios Xipe Totec era conocido como «Nuestro Señor el Desollado» y figuraba de manera prominente en los rituales y sacrificios de violencia azteca. Esta figura de cerámica data de los años 100-400 d.C.

La Inquisición y la caza de brujas no pueden compararse en cantidad, por ejemplo.

Aún las víctimas en el circo romano llegan a la mitad del índice anual de los sacrificios aztecas, a pesar de llevarse a cabo en un territorio y una población mucho mayores.

Los aztecas exhibían las cabezas de sus víctimas en espacios públicos, donde colocaban las calaveras en fila y ordenadas.

Las estanterías de Tenochtitlán contenía 136.000 calaveras, según relatos del soldado y cronista español Andrés de Tapia, aunque la cifra parece discutible.

La de Xocotlán exponía más de 100.000 calaveras según otro conquistador español, Bernal Díaz del Castillo.

La variación en la estimación de cifras de muertos es enorme, pero parece haber algún consenso en que los aztecas sacrificaron aproximadamente a 20.000 personas por año a lo largo de dos siglos.

En la península de Yucatán, México, se encuentra un sitio que alguna vez fue fundamental para los rituales de sacrificio mayas: el cenote sagrado de Chichén Itzá.

Este sumidero natural esconde secretos de sacrificios humanos y fervor religioso que siguen intrigando a los estudiosos hasta el día de hoy.

También proporcionó la clave para comprender el uso de lo que se ha descrito como uno de los grandes logros tecnológicos y artísticos de Mesoamérica: el azul maya.

– Las víctimas del sacrificio maya fueron pintadas de azul y arrojadas a un sumidero

El azul maya es un color turquesa vibrante, que recuerda a las aguas del Caribe. Se ha encontrado en una variedad de artefactos mayas, incluyendo cerámica, murales y esculturas, que datan de entre el 300 y el 1500 d.C. Un pigmento artificial creado fusionando índigo y paligorskita (un tipo de arcilla) a fuego lento, lo que lo hace notablemente resistente al paso del tiempo.

Elaborado por primera vez por la civilización maya, el azul maya ha desconcertado a los científicos desde su descubrimiento inicial en la década de 1930. Su síntesis ha sido aclamada como una maravilla alquímica, y los investigadores descifraron sus componentes en la década de 1960.

El azul era el tono sagrado del sacrificio entre los antiguos mayas y simbolizaba al dios de la lluvia Chaac. Se hacían ofrendas humanas, adornadas de azul, para apaciguar a Chaac durante las sequías, con el objetivo de provocar lluvias. Los textos del siglo XVI incluso describen escenas de sacrificios en Chichén Itzá donde las víctimas eran pintadas de azul antes de su muerte ritual.

Ecos del sacrificio: revelando los secretos del azul maya en Chichén Itzá

El Cenote Sagrado de Chichén Itzá es un sumidero de 60 metros de diámetro (197 pies) que fue visto como una puerta de entrada al inframundo y utilizado para realizar sacrificios durante épocas de sequía en la era maya.

Conectada a la icónica pirámide escalonada de la ciudad a través de una pasarela elevada de 300 metros, su macabro propósito quedó confirmado cuando Edward Herbert Thomson dragó el sumidero en 1904.

Un modesto artefacto dragado del fondo del Cenote Sagrado de Chichén Itzá reveló pistas sobre la conexión entre los rituales de sacrificio y el azul maya.

Thomson descubrió una variedad de artefactos, incluidos muchos hechos de oro, jade, madera, textiles y cerámica, así como docenas de esqueletos humanos. El papel del azul maya en estos rituales de sacrificio comenzó a surgir cuando Thompson notó una capa de sedimento azul de cinco metros (16 pies) que recubría las profundidades del cenote, aunque no entendió el significado en ese momento.

Varias décadas después, un sencillo cuenco de cerámica almacenado en una colección de museo y originalmente encontrado en el fondo del cenote fue clave para revelar dónde, cómo y cuándo se produjo el azul maya. Al descubrir que el cuenco contenía incienso de copal, se despertó el interés del antropólogo Dean Arnold, y sus resultados se publicaron en Antiquity en 2008.

La corazonada de Arnold demostró que el incienso contenía tanto paligroskita como índigo, que se habrían calentado al quemar incienso para hacer que Maya fuera azul. Esto significaba que el azul maya se producía en cuencos de cerámica durante la realización de rituales que tenían lugar al lado del sumidero.

Las víctimas de los sacrificios humanos y los objetos preciosos estaban pintados con azul maya, un gesto simbólico de su sumisión a lo divino. Estos sacrificios, adornados con matices sagrados, eran luego arrojados a las profundidades del cenote para apaciguar la voluntad divina de Chaac.

– Los sacrificios humanos entre los aztecas. Un contexto de poder, mito y religión

Un cuenco trípode maya del Cenote Sagrado de Chichén Itzá que contenía copal ayudó a descubrir los secretos detrás de la producción del azul maya.

En el México prehispánico, y en particular entre los aztecas, se practicaban 3 clases de rituales sangrientos relacionados con la persona: el autosacrificio o rituales de efusiones de sangre, los rituales asociados a las guerras y los sacrificios agrarios. No consideraron al sacrificio humano como una categoría específica, sino que formaban parte importante del algún determinado ritual.

Los sacrificios humanos se llevaban a cabo en especial en las épocas de fiestas en un calendario de 18 meses, cada mes con 20 días, y correspondían a una determinada divinidad. El ritual tenía como función la introducción del hombre en lo sagrado y servía para darle a conocer su introducción en un mundo diferente como lo sería el correspondiente al cielo o al inframundo, y para ello era necesario tener un recinto y tener un ritual.

Los recintos utilizados presentaban diversas características, desde un escenario natural en un monte o cerro, un bosque, un río, una laguna o un cenote (caso de las mayas), o eran recintos creados para ello como templos y pirámides.

En el caso de los mexicas o aztecas ya ubicados en la ciudad de Tenochtitlan, tenían un Templo Mayor, el Macuilcalli o Macuilquiahuitl (lugar de las 5 casas o lugar de las 5 lluvias) en donde se sacrificaban los espías de ciudades enemigas, el Tzompantli (fila o hilera de cabezas) en donde se ensartaba la cabeza de la víctima sacrificada en una estaca de madera, el Teutlalpan o Teotlalpan (lugar del juego de pelota), el Coacalco, considerado como un lugar donde se podía tener a dioses hechos prisioneros, o el Cuauhxicalco otro recinto cercano al Templo del Sol y que se utilizaba para quemar o preparar a cautivos antes de ser sacrificados.

En el caso del autosacrificio el ritual se iniciaba con una penitencia que asociaba varias clases de mortificaciones: ayuno, abstinencia sexual, reclusión, vigilia y efusiones de sangre. Se comía solamente determinados platillos hechos para esa ocasión. La toma de tabaco, fumado o tragado crudo mezclado con cal, era un acompañante de esta parte del ritual de la penitencia. Un fuego alumbrado debía arder durante la totalidad de este período.

La historia del Tzompantli: la aniquilación total en la fortaleza de las  calaveras
el Tzompantli

En el caso del rey este período de penitencia era previo a su instalación en el poder, y se repetía en compañía de guerreros y sacerdotes en las fiestas anuales y antes de las guerras, para ser favorecido por sus dioses. La gente común también practicaba abstinencia y mortificación sobre todo antes de las fiestas del dios Huitzilopochtli.

En el caso de los rituales con sacrificio humano, no se realizaban sin que el sacrificante o sacerdote hubiera sufrido previamente una mortificación. Es probable, como mencionan algunos autores, que el corazón del sacrificado representara el corazón del pueblo o del rey en ofrecimiento a sus dioses.

En los rituales de guerra participaban no solo los propios guerreros, sino también sus mujeres y los sacerdotes, los primeros prisioneros eran sacrificados en campo y los restantes eran llevados a la ciudad de Tenochtitlan, y para recibirlos el rey y los guerreros se sangraban.

En el caso de los sacrificios agrarios, existía un sacrificante (el campesino), una víctima (hombre, mujer, niño) y una deidad. La víctima era vestida como el dios y era sacrificada en el ritual y después enterrada, consumida o incinerada.

Las ceremonias eran relacionadas con la agricultura y representaban a deidades del sol, la tierra, la fertilidad, el agua, el maíz y seguían un determinado orden de calendario anual y así mediante una clase de «tratado», por un acto mágico de reciprocidad el hombre entregaba su dolor y su cuerpo a las deidades para conseguir agua, lluvia, maíz y crecimiento de las plantas.

El dios Tezcatlipoca en la creencia azteca fue responsable de crear la guerra y como fuente de alimento y bebida para todos los demás dioses.

El ritual era muy importante, porque de no hacerlo se profanaban estos recintos sagrados y no le era posible al ser humano penetrar en el mundo de los dioses.

El ritual también era practicado por todos los participantes porque era necesario encontrarse «puro», es decir haber dejado toda falta, y para ello se requería hacer ofrendas a los dioses, abstinencia sexual y practicar en algunos casos un autosacrificio consistente en infligirse dolor a sí mismo y en dar sangre para el sustento de los dioses.

Por lo general la sangre era derramada en los cúes (adoratorios) de día o de noche, y delante de estatuas de dioses y demonios, en ocasiones se hacían sangrar la lengua a través de navajas y se introducían pajas gruesas de heno, también se obtenía sangre de brazos, piernas y si no existían cúes se podía derramar la sangre en una cueva o en un monte.

Había celebraciones en las que los hombres derramaban sangre 5 días previos a la fiesta principal y con la sangre se untaban el rostro o se pintaban rayas.

En fiestas muy especiales como la de Etzalqualiztli (la tercera fiesta del dios Tlaloc en el sexto mes del calendario azteca), antes del amanecer hombres y mujeres desnudos se dirigían a donde estaban puntas de maguey que un día antes habían cortado y se cortaban orejas y brazos para ensangrentar las puntas y también sus rostros e iniciaban la ceremonia.

Tlaloc, ¿quién es el dios mexica de la lluvia? - UnoTV
el dios Tlaloc

En la fiesta de Quecholli (nombre de origen maya que indica familiaridad, hogar), el ritual era la obtención de la sangre solo de las orejas. En la fiesta de Panquetzaliztli (levantamiento de banderas) se honraba al dios principal que era Huitzilopochtli, se cortaban las orejas, ensangrentaban 4 puntas de maguey, 2 eran ofrecidas al dios, una se tiraba al agua y la otra se clavaba en la orilla del agua.

El historiador León-Portilla menciona que se llegaban a atravesar con las agujas y varas cualquier parte del cuerpo y si había varas muy ensangrentadas se barrían al día siguiente en la casa del dios o en el camino hacia la casa del dios.

Es importante mencionar que los rituales acompañados de sacrificio no fueron exclusivos de Mesoamérica, existen testimonios de su práctica en China, en Grecia, en el continente africano; aun en el siglo xix los ingleses reportaron que un grupo étnico del norte de la India, los thugs tenían la costumbre de estrangular en forma ritual a los viajeros que transitaban por sus tierras, y de esa forma los transformaban en víctimas para su diosa.

El acto de sacrificar deriva de un verbo en latín que indica «hacer sagrado» y en Mesoamérica estuvo muy relacionado con las guerras, que tenían como objetivo además de la dominación del pueblo, la obtención de víctimas para «sacrificarlos» a sus dioses.

Los cautivos en el caso de los aztecas eran conducidos a su ciudad México-Tenochtitlan, donde desfilaban frente al tlatoani o rey y frente a la estatuas de las deidades principales y eran prisioneros en las casas de los guerreros, en donde ayunaban y a veces bailaban con sus captores, y al día siguiente el cautivo era conducido por su propia voluntad o por la fuerza hasta la cima de una pirámide o un monte, en donde se realizaba el sacrificio.

Los sacrificados eran muy variados: hombres, mujeres, niños, jóvenes, ancianos, nobles, hombres comunes, extranjeros, etc.

En general las víctimas, pertenecían a 2 grandes categorías: los que servían para alimentar a los dioses y los que cumplían el papel de «representantes» de los dioses, como en el caso del mito de la Guerra Sagrada para alimentar al Sol y la Tierra, niños representaban a los tlaloques o pequeños dioses de la lluvia, jóvenes representaban a Huitzilopochtli o a Tezcatlipoca, mujeres representaban a diosas del maíz, ancianas o mujeres maduras representaban a la Tierra y ancianos representaban al inframundo y de esa manera se rendía culto a la estatua del dios o a su representante vivo en la tierra con lo que el dios era «vivificado».

Incluso hoy en México, como muestra esta imagen de principios de 2020 d.C., los pueblos mesoamericanos continúan «celebrando» los rituales callejeros prehispánicos del «cráneo azteca» tal como lo hacían los aztecas hace tanto tiempo.

Se pensaba que el sacrificio purificaba al que lo ofrecía, y podía alargar su vida para que alcanzara después de muerto un más allá feliz en la Morada del Sol.

El sacrificado también debía de pasar por un ritual de preparación que le permitiera entrar en contacto con lo sagrado.

En primer lugar, el esclavo o la persona que iba a ser sacrificada pasaba de un Tlacotli (esclavo) a Tlaltilli (esclavo bañado) y el dueño del esclavo se denominaba para la fiesta como Tealtiani (el que se ha bañado), el baño era con agua caliente y con algunas esencias.

Después venía la danza en donde se distinguían 2 tipos de baile: el macehualiztli (baile del merecimiento) para diferenciarla del baile popular que se llamaba netotiliztli. 

El otro ritual de danza era el mitotiliztli (danza solar o danza cósmica) en el que el baile estaba enfocado al dios sol.

Una vez que el sacrificado pasaba los actos de purificación, tenía que llegar alegre al momento del sacrificio, para ello se le proporcionaban mujeres para su desgaste físico o se le daban bebidas embriagantes o alucinógenos en forma de bebidas o de comida.

El otro elemento del ritual era la música, ya que durante toda la fiesta había ritmos continuos, persistentes, armónicos con trompetas y tambores como soporte melódico para crear un ambiente especial en la población y en la víctima para que el ritual se llevara cabo en toda su solemnidad.

El sacrificio era la esencia del rito de expiación, que consistía en la muerte del sujeto con la finalidad de liberar la energía necesaria y conservar el equilibrio y armonía en el cosmos. Se colocaba el cuerpo extendido de la víctima sobre una piedra cuya punta había sido redondeada; 4 sacerdotes lo mantenían sujeto de brazos y piernas, y a veces un quinto sacerdote le tomaba de la garganta.

A los sacerdotes se les denominaba Chachalmelca que indica ministro o sacerdote de cosa divina; el tener este privilegio se heredaba de padres a hijos.

El quinto o sexto sacerdote era el más importante y era el pontífice o supremo sacerdote, el cual portaba un gran cuchillo de pedernal muy agudo y ancho, mientras el mismo u otro llevaba una collera de palo labrada con la figura de una culebra.

Se ponían frente al ídolo, hacían una inclinación y se situaban junto a la piedra puntiaguda que era tan alta que llegaba a la cintura, tan puntiaguda que doblaba al sujeto que iba a ser sacrificado para favorecer el que al dejar caer el cuchillo se abriera el tórax del sacrificado como en el caso de una granada.

El sumo sacerdote le abría el pecho, le sacaba el corazón arrancándolo con las manos y lo mostraba al sol y luego se volvía al ídolo y se lo arrojaba al rostro.

Un chacmool en el sitio arqueológico del Templo Mayor en la Ciudad de México. La violencia azteca y el uso del chacmool fue un aspecto fundamental de esta cultura. El agujero en el vientre del chacmool era donde se colocaban los corazones de las víctimas sacrificadas.

El cadáver era tomado por los quaquacuiltin (ancianos sacerdotes), ya que no podía ser tomado por otras manos, era descuartizado y en ocasiones repartido entre los comensales para comer, lo que formaba parte de determinados rituales o fiestas; en otras ocasiones la cabeza se ensartaba en el Tzompantli y el resto, incluyendo el corazón, era arrojado a las aguas o bien enterrado, o bien colocado en un recipiente especial denominado cuauhxicalli (vasija de las águilas).

En algunas ocasiones después del sacrificio existía un combate simulado llamado por los españoles «sacrificio gladiatorio», en el que los cautivos eran amarrados a una gran piedra redonda llamada temalacatl, situada al pie de la pirámide y se le armaba con macanas o cuchillos falsos y combatía contra guerreros bien armados; al morir el cautivo, el sacerdote extraía su corazón, o moría a causa de flechas disparadas por guerreros.

Si se llegaban a guardar los huesos de cráneo y miembros, se forraban y se les llamaba maltéotl (dios cautivo), a la muerte del guerrero se le incineraba junto con los huesos de sus cautivos. Dos palabras en náhuatl calificaban la relación entre el hombre y las deidades de la naturaleza: macehua (conseguir) e ixtlahua (pagar).

La primera designaba todas las prácticas de penitencia e incluía la vigilia, la abstinencia sexual y las efusiones de sangre, y la segunda nextlahualli (pago) era propiamente el sacrificio; se puede así dilucidar que el hombre pagaba su subsistencia a los dioses no con su propio cuerpo sino con el cuerpo de otro hombre, por eso la guerra era la que proveía el mayor número de víctimas y el guerrero vencedor se vestía de yeso y plumas como su prisionero y su familia lo lloraba como si fuese la víctima y si el cuerpo era destinado a ser comido, el guerrero no comía, porque era imposible que comiera su propia carne.

En resumen, las víctimas del sacrificio solían tener uno de 2 significados principales.

Por un lado, las nextlahualtin (restituciones) en que los individuos eran un medio de pago y daban el alimento más preciado en retribución a la divinidad.

Por otro lado, estaban las teteo imixiptlahuan (imágenes de los dioses) que eran sujetos poseídos por la divinidad para recibir la muerte en el sacrificio, y representaban la muerte que sufrió el dios al inicio de los tiempos; así la divinidad desgastada, sucumbía al filo del cuchillo pedernal, viajaba a la región de los muertos y recuperaba allí sus fuerzas para volver a nacer.

En general, los rituales tenían una amplia gama de víctimas, ya estaba estipulado con rigor el origen, el sexo, la edad y la condición de quienes habrían de morir. Por ejemplo una vez al año una mujer de familia noble era sacrificada en la festividad agrícola más importante.

Los niños con 2 remolinos en la cabeza eran ofrecidos por sus propios padres a los dioses de la lluvia, los albinos eran ofrecidos por sus padres al dios sol en los eclipses y los enanos y jorobados eran sacrificados cuando moría un rey para que le sirvieran en el más allá. También existían voluntarios como era el caso de sacerdotes, de músicos y de prostitutas.

Y otro grupo numeroso eran los esclavos que eran tratados como sirvientes domésticos y podían obtener su libertad mediante pagos o podían ser vendidos si se comportaban mal a los comerciantes, o eran sacrificados en alguno de los rituales. Según la ceremonia, la liturgia determinaba la forma de morir y el destino del cadáver.

También existían además rituales destinados a restablecer la seguridad y el orden perdidos durante enfermedades, sequías, inundaciones y hambrunas.

En todas las ceremonias, las víctimas destinadas al sacrificio debían portar los atributos de la divinidad a la que se rendía culto. La manipulación adecuada del ritual era indispensable para continuar la vida y existía una analogía muy especial en los objetos que se presentaban como ofrendas así como en el sujeto que era sacrificado.

Visto así, los sacrificios humanos tienen una lógica interna en la que los habitantes de Mesoamérica, ante la imposibilidad de establecer una comunicación «normal» con las fuerzas de la naturaleza, trataban de ejercer influencia sobre ellas con un esquema de interpretación.

En el ritual se encuentra la explicación de los ciclos de la naturaleza que son amenazados por el momento que se presenta: ¿Cómo asegurar una buena cosecha? ¿Cómo tratar en el resultado de una guerra? ¿Cómo favorecer la llegada de la lluvia? ¿Cómo recuperar la salud?

Las respuestas a estas preguntas hacen que el ser humano se vea en la necesidad permanente de solicitar que su vida siga siendo la que ha llevado o de esperar que pueda retornar a ella después de que se presentó algo importante o trascendental en su vida. No es de extrañar entonces que el médico o médica de la época representara un papel importante en estos rituales.

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¿Qué se comía en Mesopotamia? Las recetas de 4.000 años que contienen las «tablillas culinarias de Yale»…


Una receta de comida con tomate, verduras frescas y pollo
El estofado (carne y verduras en caldo) es un alimento básico de la comida iraquí moderna.

BBC News Mundo(V.Greenwood) — Nadie sabe exactamente de dónde llegaron y durante mucho tiempo nadie entendió realmente lo que decían.

Los académicos de la Universidad de Yale pensaban que las pequeñas losas de arcilla cubiertas con densa escritura cuneiforme -uno de los sistemas de escritura más longevos en la historia de la humanidad- contenían una lista de medicamentos.

Desenterradas en una excavación arqueológica en el Medio Oriente, probablemente han estado en la Colección Babilónica de Yale desde 1911.

Sin embargo, no fue hasta principios de la década de los 80 que el erudito francés Jean Bottéro finalmente descubrió lo que decían las tablillas.

A su manera discreta, durante casi 4.000 años, estas cuatro planchas han estado hablando de la cena.

Las tres más grandes son del tamaño de una gran pastilla de jabón, las más pequeña, más de mil años más joven, supone un simple puñado redondo de arcilla.

Todas tienen grabados los ingredientes, no de productos farmacéuticos sino de platos. Fechadas al menos en 1730 a. C., las tres tablillas más grandes contienen en su mayoría descripciones de guisos; el más pequeño, de época posterior, habla de caldo.

El mero hecho de su existencia es un misterio. En la antigua Mesopotamia, la gente rara vez escribía sobre la preparación de alimentos, explicó Agnete Lassen, curadora adjunta de la colección.

«De cientos de miles de documentos cuneiformes, son las únicas recetas de comida que existen», dijo. «No tenemos una explicación».

Una de las tablas de arcilla con la escritura cuneiforme
Las tablillas pertenecen a la Colección Babilónica de Yale.

De hecho, cuando los escribas antiguos colocaban un punzón en la arcilla y grababan historias y relatosque mencionaban alimentos, usaban palabras que a veces resultan misteriosas para los eruditos modernos.

Aparecen ingredientes que todavía hoy no se pueden identificar, afirmó Gojko Barjamovic , asiriólogo de la Universidad de Harvard. «Asum» es mirto, «salu» son semillas de berro, pero ¿qué es «hurrium»?

Solo leer la lista de especias desconocidas citadas en un artículo de Barjamovic, Lassen y sus colaboradores, evoca visiones de un jardín perdido, ubicado entre los ríos Tigris y Éufrates: Kurullu, kuruš, nīnu. Silaru, zanzar, zibibianu.

Las tablillas culinarias de Yale, como se conocen las cuatro losas de arcilla, dan por sentado muchas cosas igual que lo hacen las recetas modernas: el escritor espera que el lector básicamente ya sepa cómo hacerlas.

Las instrucciones son concisas y cortas. Y como ocurre con muchas recetas antiguas, no se especifican cantidades.

– Siguiendo la receta

Así que, dado todo esto, puede resultar difícil imaginar con claridad cómo era la comida o la experiencia de cenar en Babilonia hace mucho, mucho tiempo.

Pero algunos años atrás, Barjamovic, Lassen y sus colegas, incluido el historiador gastronómico iraquí Nawal Nasrallah, hicieron algunos progresos en esa dirección.

Actualizaron las traducciones de recetas realizadas por Jean Bottéro utilizando nuevas interpretaciones de algunas palabras y realizaron una cuidadosa experimentación, probando en la receta los ingredientes uno por uno.

Eliminaron uno de los posibles ingredientes que provocaba que el plato resultante fuera insoportablemente amargo, hasta el punto de que ninguno de los otros condimentos cuidadosamente incorporados era detectable.

Aunque cabe la posibilidad de que éste fuera el efecto deseado, no parece probable.

Bainiku, pulpa de ciruela, pasta de ciruela servida en un frasco
A medida que se descubran nuevos textos, se sabrá más sobre cómo ciertas especias entraron en la cocina de Medio Oriente

Llama la atención, sin embargo, que los guisos y caldos constituyan la totalidad de las recetas, señaló Nasrallah, autor del libro de cocina «Delicias del jardín del Edén». El estofado (carne y verduras en caldo) es un alimento básico de la comida iraquí moderna.

También fue una característica importante de la comida en el Irak medieval, como se describe en un libro de cocina del siglo X que Nasrallah tradujo.

Y cuando el grupo de investigación cocinó las recetas de las cuatro tabletas culinarias, produjeron algo que al menos debe evocar esa antigua tradición.

– Copiando la receta

Así se elabora uno de los guisos: para el guiso de cordero conocido como tu’hu, primero se consigue agua. Luego se dora la carne de la pierna con algún tipo de grasa.

Se pone sal, cerveza, cebolla, rúcula, cilantro, chalota, comino, remolacha y más agua. Después puerro y ajo machacados, más cilantro para darle un sabor picante. Luego añade el kurrat, un puerro egipcio.

Las remolachas le dan un color rojo eléctrico y, de las cuatro, es la receta favorita de Lassen. «Es picante y está muy bien condimentada», dijo. «Tiene buenos sabores.»

Ilustración antigua grabada de la conquista de Babilonia por Ciro II (539 a. C.)
Ilustración antigua grabada de la conquista de Babilonia por Ciro II (539 a. C.)

Incluso con todo este cuidado proceso, queda el hecho de que los gustos de la gente podrían haber sido bastante diferentes en aquel entonces.

Un ejemplo famoso de un alimento que ya no es tan popular es la salsa de pescado romana garum: esta sustancia umami potente y fermentada no es una parte común de la cocina italiana moderna.

Los investigadores reconocen esta dificultad: utilizar los gustos y las impresiones de las personas que viven hoy en día para tratar de establecer el sabor de estos platos antiguos es un asunto complicado.

Entre entonces y ahora, el Islam también llegó a Medio Oriente, haciendo del cerdo un ingrediente menos popular, y el llamado «intercambio colombiano» (como se denominaba al comercio entre América y Europa desde el siglo XV) trajo tomates, berenjenas y papas del Nuevo Mundo. La cocina iraquí moderna no es una réplica de lo que se comía en Babilonia.

Dátiles, ciruelas secas y pasas en un recipiente
En la antigua Mesopotamia, la gente rara vez escribía cómo preparaba sus alimentos.

¿Quién sabe si dentro de 3.000 años la gente comerá algo parecido a lo que comes hoy? En un sistema alimentario moderno donde lo que comemos no depende particularmente de dónde estamos, parece que la conexión entre los alimentos y la geografía local se ha evaporado.

Dentro de miles de años, después de quién sabe qué cambios, tal vez ese vínculo haya regresado. Quizás el clima sea tan diferente que en las Islas Británicas se cultiven lentejas. Quizás en lo que alguna vez fue Siberia haya un negocio en auge con los cocos.

Barjamovic señala que en lo que respecta a estas recetas antiguas, la historia tampoco ha terminado. Cada temporada de trabajo arqueológico trae consigo la posibilidad de que se desentierren nuevos textos, que traigan nueva luz sobre palabras misteriosas para especias y otros ingredientes.

La forma de pensar mesopotámica no fue copiada ni transmitida como lo fueron los textos griegos. Desapareció del conocimiento humano en el siglo I a.C. «Pero como escribieron en arcilla», dijo, «está ahí, indestructible».

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El primer misil…


Imagen de la «extraña explosión» publicada por la prensa británica tras el primer ataque con misil.

The Objective(L.Reyes) — «Graves daños causados por una misteriosa explosión en el Sur de Inglaterra». Ese era el pie de la foto publicada en los periódicos al día siguiente de aquel 8 de septiembre de 1944.

La prensa evitaba decir que la «misteriosa explosión» había tenido lugar en Londres, la capital británica que ya había sido el objetivo favorito de la aviación alemana al principio de la II Guerra Mundial.

Nadie quería evocar fantasmas del reciente pasado, los días de «sangre, sudor y lágrimas» en palabras de Churchill, ahora que las cosas iban tan bien. Hacía tres meses y dos días del Desembarco de Normandía y todo el mundo estaba convencido de que Alemania ya había perdido la guerra. 

Hacía mes y medio que una conspiración de generales alemanes le había puesto una bomba a Hitler, que resultó herido, y la prensa inglesa había titulado: «¡Los nazis se matan entre sí!». Y dos semanas atrás se había liberado París, éxito simbólico puesto que aquella había sido la conquista más importante para Hitler, la única presa que el Führer había visitado en persona.

El gobierno británico también tranquilizó al público, no es que los alemanes volviesen a machacar Londres, lo ocurrido en Chiswick, un distrito acomodado de la capital inglesa, había sido una explosión de gas accidental.

Naturalmente, era mentira. La explosión en aquel barrio residencial, que le había costado la vida a una niña de tres años, a una anciana y a un soldado de permiso, era resultado del impacto de un cohete V-2, el primer misil de la Historia. Aquella era la baza secreta de Hitler, el arma definitiva, imparable para la defensa antiaérea. 

Era el arma que sería blandida por rusos y americanos durante toda la Guerra Fría, como la amenaza atómica que podía destruir el planeta, aunque nunca sería utilizada en su versión nuclear.

El misil alemán V-2 con su rampa de lanzamiento móvil.

En realidad, las autoridades británicas, o mejor dicho, el pequeño núcleo de personas que sabían lo que pasaba, estaban esperando esto desde 1942.

Ese año, cuando todos los enfrentamientos británicos con Alemania o Japón se traducían en derrotas militares, cuando la única esperanza para Inglaterra radicaba en que Estados Unidos y Rusia habían entrado en la guerra contra el Eje, el famoso Servicio de Inteligencia británico había detectado que en un remoto lugar de la costa báltica llamado Peenemünde, funcionaba un centro de investigación donde estaban experimentando con cohetes de largo alcance.

En el mes de abril de 1943, los mandos del espionaje británico estaban ya tan seguros de su descubrimiento que se lo comunicaron a Winston Churchill, el primer ministro del Reino Unido. Inmediatamente, Churchill creó un «comité de investigación especial» para tan grave asunto, y puso al frente a Duncan Sandys.

Muchos torcieron el gesto: Sandys era un conocido germanófilo, miembro de la Hermandad Anglo-Germánica, partidario de dejarle a Hitler manos libres en Europa siempre que respetase religiosamente al Imperio Británica. Para colmo, Sandys era el yerno del primer ministro.

En realidad, en cuanto comenzó la guerra, Sandys dejó aparte su germanofilia y fue de los primeros ingleses en luchar contra los alemanes, siendo herido gravemente en la campaña de Noruega de 1940, que le dejó cojo.

En cuanto a su parentesco con el primer ministro, hay que tener en cuenta que Churchill, un guerrero y caudillo nato, hacía la guerra de forma personal, y sólo de esa forma transmitió al pueblo inglés la energía para resistir al principio de la guerra, cuando la mayoría de los políticos querían rendirse.

El comité de Sandys reunió más información de forma sistemática, llegó a la conclusión de que aquellos cohetes suponían una amenaza terrible y aconsejó actuar. El 17 de agosto de 1943, la RAF (Real Fuerza Aérea británica) echó el resto en la llamada Operación Hidra.

El nombre en clave era el del monstruo de la mitología griega, una horripilante criatura con nueve cabezas de dragón y serpiente, una alusión al terrible peligro que se cocía en Peenemünde.

La Operación Hidra se preparó cuidadosamente, se montó una importante operación de distracción, un ataque simulado contra Berlín, para atraer a la capital del Reich a todos los medios de defensa antiaérea. 

La Luftwaffe cayó en la trampa -el jefe del Estado Mayor, su máxima jerarquía, se suicidaría por ello- y los pilotos británicos pudieron hacer su trabajo en relativa impunidad. 597 aparatos del Mando de Bombardeo atacaron Peenemünde en tres oleadas y lanzaron 2.000 toneladas de bombas sobre el complejo. 

Pese a ello, no lograron destruirlo, aunque sí provocar serios daños, incluida la muerte del director adjunto del proyecto, el Dr. Walter Thiel. Se calcula que esto retrasó en dos meses la producción de V-2, lo que en el desarrollo de la guerra resultaría importante. 

Henschel HS 29. San Diego Air & Space Museum

– Las fasas pistas de esquí

A partir de ese momento comenzó una guerra secreta por Europa. Los espías aliados, los movimientos de la Resistencia en los países ocupados por los nazis, y una nueva herramienta de información, la fotografía aérea -en la que trabajaba Sarah Churchill, hija del primer ministro- fueron trazando un mapa de los centros de producción, almacenamiento y, lo más importante, de lanzamiento de los cohetes alemanes. 

Así descubrieron un número insólito de «pistas de esquí» por la costa francesa. En realidad eran rampas de lanzamiento de otra arma secreta alemana, el «avión sin piloto» o V-1.

Adelantándose a los hechos, el 26 de marzo de 1944 Churchill advirtió en un mensaje a la nación que Gran Bretaña podría ser «objeto de nuevas formas de ataque enemigo». Mientras tanto, la aviación aliada lanzó numerosos ataques contra esas «pistas de esquí» y las instalaciones de los cohetes de largo alcance.

Pero las «armas maravillosas» con las que Hitler amenazaba constantemente para tener a los alemanes ilusionados con la victoria, no llegaron a tiempo de intervenir el Día-D, el 6 de junio de 1944, cuando se produjo el Desembarco de Normandía. 

La invasión aliada de Europa llevaba ya en marcha una semana cuando los alemanes pudieron lanzar su primera V-1, el 13 de junio de 1944. Pero en vez de lanzarla sobre los ejércitos que habían desembarcado, Hitler la envió contra la población civil, contra Londres.

La V-1 destruyó un puente de ferrocarril y mató a ocho personas. Londres volvía a ser blanco de los bombardeos y en una reunión del gobierno el ministro del Interior, pesimista, dijo que dudaba que la población fuera capaz de soportar los bombardeos como al principio de la guerra, lo que le valió un tremendo rapapolvo de Churchill por derrotista.

Bomba voladora V-1

En realidad el primer ministro, que había querido estar presente en el Día D, encontrándose con la prohibición del rey Jorge VI, se encontraba eufórico con aquella vuelta atrás, a las noches heroicas de 1940, cuando se subía a la azotea de su residencia oficial a tomar ostras y champagne mientras seguía el ataque alemán y la defensa antiaérea. 

«Winston está en una forma excelente, por lo menos diez años más joven. ¡Y todo porque las bombas volantes nos han vuelto a situar en el frente!», recogía en su diario el general Allan Brooke, jefe del Estado Mayor del primer ministro.

Las V-1 eran relativamente fáciles de destruir en vuelo, como si se tratase de un avión enemigo, y tras el Desembarco de Normandía las «pistas de esquí» de la costa francesa fueron pronto tomadas o destruidas. Las V-2, en cambio, representaban una amenaza mucho mayor. 

Como eran cohetes de velocidad supersónica no había forma posible de defensa antiaérea. Como eran de largo alcance, y además se disparaban desde plataformas móviles, remolcadas por camiones, los aliados tardaron mucho en neutralizar sus bases de lanzamiento.

En total, Alemania disparó más de 4.000 V2, 1.400 contra Londres, de las que una 1.000 alcanzaron sus blancos, y 1.600 contra la región de Amberes, que era el más importante puerto de suministro de los ejércitos aliados. Sin embargo, la cifra de muertos no fue muy elevada, aproximadamente dos por cohete.

Faltaba bastante para los misiles con cabeza nuclear de la Guerra Fría, pero aquel 8 de septiembre de 1944 se había dado el primer paso.

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La tanda de penaltis nació en el Trofeo Carranza…


Manuel Sarabia anota el último penalti frente a Dinamarca en la semifinal de la Eurocopa de 1984 

La Voz Digital(A.G.Colmenero) — Hay inventos que provienen de ideas espontáneas y que, por el escaso cariz mediático de la época en que se originan, pasan desapercibidos para la muchedumbre.

Este es el caso de las tandas de penaltis para resolver partidos o incluso eliminatorias empatadas.

El germen de este innovador proyecto fue el español Rafael Ballester (fallecido en 2015), un miembro del Comité Organizador del Trofeo Ramón de Carranza y vocal de la Federación Andaluza de Fútbol en aquel momento, que en 1962 propuso acabar con la igualdad en el marcador con una tanda de lanzamientos desde los once metros.

Hasta entonces, todo tipo de acciones se habían realizado para dar por finalizado un encuentro.

Desde terminar los partidos empatados de eliminación directa a través del lanzamiento de una moneda, un sorteo que no reflejaba el juego desplegado sobre el campo, hasta recurrir al resultado de saques de esquina, donde el que mayor número había logrado se alzaba como ganador de la contienda.

Pero con la original propuesta de Ballester, se daba comienzo a una nueva etapa en la conclusión de los encuentros. Fue en la final del citado trofeo disputado en Cádiz, cuando el Barcelona derrotó al Zaragoza en la primera tanda que se recuerda.

Curiosamente, los penaltis se lanzaban ininterrumpidamente por parte de cada conjunto. En este caso, fueron los aragoneses los que realizaron los cinco disparos desde los once metros y anotaron tres dianas. A continuación, fue el turno de los catalanes que corrieron la misma suerte. Fue entonces cuando repitieron la faena.

Cinco tiros por equipo, con la diferencia de que el Barcelona hizo pleno y el Zaragoza no atinó en uno de sus lanzamientos. Así, el club azulgrana se alzaba como campeón del Trofeo Ramón de Carranza.

Con todo, hay voces que otorgan el mérito de esta proposición a Karl Wald, exárbitro alemán que lo planteó en 1970 pese a que la Federación Bávara de Fútbol estaba en contra de dicha sugerencia. Más tarde, secundaría la propuesta, cosa que la UEFA y la FIFA también hicieron.

Ese mismo año en Inglaterra, se produjo la primera tanda de penaltis en competición oficial durante la semifinal de la Copa Watney entre el Hull City y el Manchester United, cuyo resultado fue a favor de los «diablos rojos» después de que el portero de su rival errase su lanzamiento.

Cuatro años más tarde, la International Board (organismo regulador del fútbol en aquel momento), fijó la obligatoriedad de las penas máximas como mecanismo para romper los empates en los diferentes encuentros y eliminatorias.

Así, en 1976, se llevó a cabo la Eurocopa, que fue la primera competición internacional entre naciones en utilizar este método, con una novedad, la alternancia entre los equipos en el golpeo desde los once metros. En el duelo entre Checoslovaquia y Alemania Federal, que terminó con un empate a dos tantos, se estrenó la tanda de penaltis.

Los eslavos se impusieron por 5-3 con un gol de Antonín Panenka ejecutado de una manera magistral acariciando el esférico por el centro de la portería germana. Acababa de nacer el lanzamiento más famoso del mundo: el penalti a lo Panenka.

– Alternativas a los once metros

El Barcelona, con la copa del Trofeo Carranza, en 1961.

El fútbol siempre ha tratado de reinventarse.

Prueba de ello es la nueva normativa que se está experimentando en esta Eurocopa 2016 de Francia.

Por ello, durante un corto espacio de tiempo, se introdujo el método del «gol de oro» y el «gol de plata».

En el primero, el partido concluía cuando uno de los dos equipos conseguía el primer tanto durante la prórroga y estuvo vigente en dos Mundiales: Francia 1998 y Corea y Japón 2002.

En el segundo procedimiento, el duelo finalizaba al descanso de la prórroga si en la primera mitad alguno de los dos conjuntos había logrado reventar las mallas de la portería rival.

No obstante, la International Board decidió acabar con estos sistemas, ya que alegaban que favorecía el juego defensivo y se arriesgaba menos en detrimento del fútbol vistoso, por lo que regresaron a la primera fórmula: un tiempo extra de treinta minutos dividido en dos parciales de quince, donde si llegaban al final con el luminoso en igualdad, se llegaba a los lanzamientos desde los once metros.

Este último sistema es el que se utiliza en la actualidad. Eso sí, con alguna excepción.

Los ingleses, inventores del fútbol, son un tanto independientes a la hora de establecer normativas en torneo que son de su ámbito nacional. Así, en la FA Cup de Inglaterra, utilizan una alternativa a los lanzamientos desde el punto de penalti para desempatar el partido y la eliminatoria.

En este torneo, la clasificación se decide en un único partido, en el que se realiza un sorteo para determinar el equipo que juega como local. Sin embargo, cuando finaliza en tablas, se juega un segundo partido (conocido como «replay»), que se disputa en el campo del conjunto que jugó como visitante.

Es curioso descubrir que la idea original de las tandas de penaltis proviene de un gaditano, que nunca se imaginó que su proposición iba a cambiar las normas del fútbol mundial.

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Salen a la luz algunos de los secretos médicos de los Reyes Católicos y de su hija Juana…


Doña Isabel la Católica dictando su testamento, por Eduardo Rosales.

abc(C.Cervera) — En una época en la que los gobernantes ejercían el poder desde que nacían hasta que morían, y donde cada pequeño achaque podía condicionar una batalla o un pleito político, la labor de los médicos reales y la información que manejaban era cuestión de Estado. 

Los Reyes Católicos tuvieron a su servicio a algunos de los mejores médicos del continente, unos especialistas que cobraban tanto por su conocimiento como por su discreción. Valían, como dice la expresión, más por lo que callaban que por lo que hacían.

De ahí que sea tan valiosa la información atesorada por Julián Gutiérrez de Toledo, uno de los encargados de tratar las enfermedades de la Reina Isabel y de su hija Juana y cuyos documentos confidenciales están ahora a la venta. 

La Librería Astarloa de Bilbao, en colaboración con una de Madrid, ha sacado a la venta por un precio de 7.000 euros un conjunto de textos del médico que hasta ahora permanecían olvidados. Una venta que está abierta tanto a compradores en España como en el extranjero (de hecho, los documentos se encuentran ahora mismo en EE.UU.) dado que el Ministerio de Cultura no lo ha declarado bien inexportable.

«El proceso habitual es ofrecérselo primero al Estado como la vía más rápida para pedir un permiso de exportación. En este caso estimaron que no era de interés y nos concedieron el permiso. Entiendo que el Estado tampoco puede comprar todo lo que le ofrece todo el mundo, porque es inabarcable», apunta Iker Madariaga, uno de los responsables de la librería vasca sobre unos documentos que han estado en un archivo familiar y no han sido estudiados hasta ahora por los historiadores.

La Reina Juana la Loca, recluida en Tordesillas con su hija, la infanta doña Catalina, 1906, por Francisco Pradilla

Los textos proceden de una biblioteca privada en Valladolid que al actual heredero no le interesaba conservar y decidió poner a la venta.

La información más relevante de estos manuscritos es la carta que le escribió a Felipe El Hermoso describiendo el estado «deplorable» en el que se encontraba Juana de Castilla en su estancia en Medina del Campo, donde permanecía en contra de su voluntad y bajo la tutela de su madre, ya gravemente enferma.

«Se trata de un informe muy interesante que habla de la mala salud de Juana escrito por el encargado de la supervisión de su salud. Sus conclusiones son bastante demoledoras.

Estaba en unas condiciones deplorables, aunque no hemos detectado ninguna mención hacia el tema psicológico», asegura Madariaga, que gestiona junto a su padre esta librería con más de 30 años de historia dedicados a la compra venta de libros antiguos de segunda mano, especialmente manuscritos y otras rarezas en papel.

Otras piezas de su colección son unos privilegios de los Reyes Católicos y un libro de horas de una factura preciosa.

Carta firmada por la reina Isabel la Católica

– La mala salud de los Monarcas

Los otros documentos del conjunto en venta hacen referencia a los pleitos abiertos entre este médico de origen judío y sus compañeros de profesión.

En un memorial dirigido a Fernando ‘El Católico’ carga contra sus compañeros de profesión Pedro de Frías y Fernando Álvarez de la Reina y denuncia la corrupción que se vivía en el aparato administrativo de la Corona, lo cual le ganó pasar una temporada en prisión.

Además, el archivo propiedad de Astarloa muestra otro enfrentamiento sobre el uso de pesas y medidas en la venta de medicinas y otros asuntos técnicos de su oficio. Los documentos está en un buen estado y no presentan manchas de humedad ni de ningún deterioro.

Los textos están repletos de referencias a los problemas médicos de los Reyes, lo cual es crucial a nivel histórico dada la ensalada de síntomas sin esclarecer que mataron a Isabel, entre otros retención de líquidos, dolores articulares y diabetes avanzada. Eso aparte del deterioro cardíaco que fue debilitando a Fernando hasta conducirle a la tumba en 1516. 

Las crónicas describen a un Monarca, con un corazón envejecido y castigado por una dieta terriblemente rica en colesterol, al que cada vez le costaba más respirar y que se cansaba con actividades que antes realizaba con la energía de un mozo. A veces no podía mantenerse en pie por sí mismo y debía desplazarse en una silla de caderas.

Dentro de lo poco que se sabe sobre Julián Gutiérrez, nacido en Toledo a mediados del siglo XV, está el que fue nombrado médico de la Corte de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón en 1491 con un sueldo de 90.000 maravedíes y más tarde se convertiría en el médico personal de Juana de Castilla.

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El David de Miguel Ángel, el ícono de la belleza masculina que tiene más valor político que religioso…


“David” de Miguel Ángel fue creado con un gran bloque de mármol, entre los años 1501 y 1504

Historia Hoy(O.L.Mato) — La obra de Buonarotti adquirió a lo largo de los años una dimensión simbólica: se convirtió en sinónimo de virtud, libertad y belleza viril y en ejemplo del triunfo de la armonía sobre la fuerza y la violencia.

En “gigante” era un desafío para los escultores florentinos: un bloque de mármol de Carrara de casi seis toneladas traído desde la cantera Fantiscritti, que esperaba su destino artístico desde 1460.

Lo habían transportado a través del Mediterráneo y el Arno para el gremio de tejedores de lana de Florencia y estaba destinado a representar a personajes bíblicos en la iglesia de Santa Maria dei Fiore (que se convertiría en la Catedral o Duomo de la ciudad).

– Florencia atravesaba tiempos políticos tormentosos

La rendición incondicional de Piero de Medici ante el ejército francés había exaltado el descontento de sus ciudadanos que siguieron la prédica incendiaria del dominico Girolamo Savonarola. No solo atacaron al palacio de la familia Medici, sino que proclamaron la República bajo la égida teocrático del predicador.

Savanarola persiguió a todo aquello que pudiese considerarse superfluo o pecaminoso, encendiendo la hoguera de vanidades, donde se arrojaron obras de artistas como Botticelli y el mismo Buonarotti.

El Papa Borgia (Borja), Alejandro VI, consideró peligroso este “exceso de celo” y Savonarola fue encarcelado, juzgado y entregado a las llamas en 1498.

En estos años de exaltación teocrática, Miguel Ángel había vuelto a la casa de sus padres hasta que el Papa Julio II le encargó la que sería una de sus obras maestras: La Pietà (La Piedad).

La Piedad de Michelangelo

El prestigio alcanzado por esta magnífica escultura lo empujó a presentarse para competir en este concurso que había convocado a grandes artistas.

En agosto de 1501, las autoridades de las obras del Duomo, que incluía a los miembros del gremio de tejedores, encargó a Buonarotti la escultura de un David utilizando al gigante de mármol que yacía dormido frente a la catedral desde hacía 25 años. Un mes más tarde, el 13 de septiembre, comenzó a trabajar en esta obra que se convertiría en el ideal de la belleza masculina.

El David de Michelangelo, símbolo de libertad y autodeterminación

A diferencia de los David creados por Donatello y Verrocchio, este no era un adolescente, sino un joven hombre y musculoso. Tampoco aparecía Goliat rendido a sus pies como en las obras citadas; este David parecía estar preparado para el combate, en tensión, atento al enemigo. 

Al igual que David había vencido a Goliat, Miguel Ángel venció al gigante, ese mármol de Carrara que ya había derrotado a escultores como Antonio Rossellino y Agostino di Duccio, quienes dejaron a la pieza casi inutilizada….Sin embargo, Buonarotti declaró: “He visto un ángel en el mármol y tallé hasta ponerlo en libertad”.

A poco de iniciada su labor, pidió que levantaran un muro alrededor de la obra para ocultarla de los curiosos que transitaban frente a la iglesia. Tardó casi tres años en completarla a cincel y cuando la expuso, la obra adquirió inmediatamente un valor más político que religioso.

La República de Florencia, encabezada por Piero Soderini, tomó al David como un símbolo de libertad y autodeterminación. El pueblo florentino había demostrado su voluntad de lucha y este David debía recordar a los gobernantes que su misión era proteger a la ciudad de la injusticia.

Ya no tenía sentido emplazar a la gigantesca obra de cinco metros de altura frente al Duomo y eligieron alzarla en la Piazza della Signoria. Hacía allí fue conducida y finalmente expuesta a los florentinos el 8 de septiembre de 1504.

Si bien el David no corresponde exactamente con la figura humana, ya que su cabeza, manos y torso son ligeramente mayores que las partes anatómicas, sus proporciones respetan el número áureo descrito por Fibonacci, convertido en el canon clásico de la armonía. La cabeza de David se proyecta siete veces y media sobre el cuerpo como establece esta divina proporción.

Otra cosa que llama la atención es que este rey de los judíos no está circuncidado. Esta licencia artística se ve en varias obras de arte cristiano que evitan representar al niño Jesús circuncidado y el Cristo en la Cruz nunca está desnudo.

El imponente David, de Miguel Angel 

– La obra ha sufrido varios percances a lo largo de su historia

Los problemas comenzaron no bien fue trasladada a la Piazza della Signoria, cuando fue apedreada por jóvenes partidarios de los Médici. Esta controversia política se volvió a ver en 1527, cuando los Médici ya habían vuelto al poder y sufrieron otra revuelta popular. El David fue agredido por los revoltosos y la escultura perdió un brazo en la reyerta. Tardaron dieciséis años en reponerlo en su lugar.

En 1843, las autoridades de Florencia limpiaron el mármol expuesto a las inclemencias del tiempo y las inundaciones usando ácido. El resultado no fue el deseado. Como el David se deterioraba a ojos vista, fue trasladado al interior de la Academia. En 1910, se colocó una réplica en proporción idéntica al original en Piazza della Signoria, donde se la puede ver en la actualidad.

Como muchas obras de arte famosas, el David original de la Academia fue agredido. En 1991, un hombre destruyó un dedo del pie izquierdo golpeándolo con un martillo. La pieza original fue restaurada entre 2003 y el 2004.

Hoy, el David ha adquirido una dimensión simbólica convertido en sinónimo de virtud, libertad y belleza viril , ejemplo del triunfo de la armonía sobre la fuerza y la violencia.

Es el David la más notable representación del Renacimiento, la culminación del antropocentrismo, la exaltación de la condición humana como el apogeo de la Creación.

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Viernes 13: ¿cómo se originó la superstición que considera esta fecha como un día de mala suerte?…


El número 13 en un calendario
Aunque parezca poco frecuente, todo mes que comience en domingo, siempre tendrá en viernes 13.

BBC News Mundo — Otra vez es viernes 13, y si eso nos preocupa, quizás podemos echar la culpa a un grupo de caballeros estadounidenses que eran enemigos de las supersticiones.

Desde tiempos inmemoriales muchos han temido los viernes y los días 13.

Pero, ¿por qué se juntaron ambos temores para generar una creencia con vida propia en el mundo angloparlante?

En Hispanoamérica y España, en cambio, la superstición se aplica a los martes 13.

En cuanto a los países de habla inglesa, las razones no parecen ser místicas. «Desde el punto de vista astrológico, no hay necesidad de preocuparse por el viernes 13», dice Robert Currey, de Equinox Astrology.

Las fechas y días de la semana solían estar estrechamente relacionados con los movimientos planetarios y las fases de la Luna en un sistema que se remonta a los babilonios, explica, pero ya no es el caso. Sonia Ducie, una consultora de numerología que cree firmemente en la energía innata de los números, cree que 13 «tiene que ver con la transformación y el cambio».

Ducie considera al viernes el quinto día de la semana que se asocia con el movimiento. «Uno puede ver cómo con esos dos números juntos podrían ser muy inquietos», pero aclara: «Depende de nosotros. La energía es neutral».

– ¿Por qué surgió esta superstición combinada?

En 1907, un libro llamado «Viernes, el XIII» fue publicado por un corredor de bolsa llamado Thomas Lawson. Fue la inspiración para la mitología del viernes 13 que culminó con las películas y las series de televisión en los 80.

Un hombre con una máscara ataca a un policía
Viernes 13, la película, tuvo su base en el mito.

El libro de Lawson es una fábula oscura de Wall Street cuyo personaje central genera bonanzas y caídas en el mercado para vengarse de sus enemigos, dejando a muchos en la miseria y la ruina.

Y se aprovecha de los temores que la fecha viernes 13 podía generar en los negociantes.

«Cada hombre en la bolsa y en Wall Street tiene su ojo puesto en él. En viernes 13 rompería el mejor mercado alcista (bull market) de la historia que estaba en marcha», dice uno de los personajes.

Así que en 1907 el miedo a esa fecha ya era una superstición establecida.

No lo era un cuarto de siglo antes.

– El club

The Thirteen Club (El club del trece), una reunión de caballeros alegres decididos a desafiar todas las supersticiones, se reunió por primera vez el 13 de septiembre 1881 (un miércoles) a pesar de que se organizó formalmente el viernes 13 de enero de 1882.

Se reunían el día 13 de cada mes, se sentaban en la mesa 13, rompían espejos, derramaban sal con exuberancia y llegaban a la cena caminando bajo escaleras cruzadas.

Los informes anuales del club especificaban cuidadosamente cuántos de sus miembros habían muerto y cuántos habían fallecido durante el año siguiente tras asistir a una cena en el club.

Una bola de cristal iluminada
El objetivo del club era demostrar lo inútil de las supersticiones.

Fue fundado por el capitán William Fowler en su restaurante Cottage Knickerbocker en la Sexta Avenida de Manhattan, en Nueva York.

A Fowler se lo asociaba con «la buena camaradería, un gran corazón y una caridad sencilla y sin ostentación».

Como mariscal del club, «siempre lideró el camino valientemente y sin temor hacia la sala del banquete», aseguró el «gobernante jefe» del club, Daniel Wolff.

El club hizo un llamado al presidente de Estados Unidos, a gobernadores y jueces para dejar de elegir al viernes como el día de «colgar» gente y realizar ejecuciones otros días también.

El diario estadounidense The New York Times informó que en la primera reunión, el comensal número 13 estaba retrasado, y Fowler presionó a uno de los camareros para que compensara la ausencia del comensal que completaría el número de mala suerte.

«A pesar de sus gritos estaba siendo empujado por debajo de las escaleras cuando llegó el invitado que faltaba», narró el diario.

El primer objetivo del club era el temor de que si 13 personas cenaban juntas una podría morir pronto. Pero una segunda superstición surgió poco después.

En abril de 1882, se adoptó una resolución que deploraba el hecho de que el viernes había sido «considerado durante muchos siglos un día de mala suerte… por motivos sin sentido«.

Tres esqueletos: uno que se tapa la boca, el otro los ojos y el otro los oídos
En 1907 el miedo a esa fecha ya era una superstición establecida.

Pero no hay ninguna señal en el club de la mezcla de la superstición del viernes con el 13.

Debió aparecer en algún momento entre 1882 y la publicación del libro de Lawson en 1907.

– ¿Responsabilidad de los enemigos de la superstición?

A lo largo de las décadas, muchos se han preguntado si la superstición podría ser culpa del propio club. Allí aprovechaban cada oportunidad para ridiculizar ambos temores.

El diario Los Angeles Herald informó en 1895: «Cada vez que durante los últimos 13 años el viernes ha caído el 13 del mes, esta peculiar organización nunca ha dejado de celebrar una reunión especial para regocijarse».

El club se enorgullecía de que había puesto la superstición en el centro de atención. Su fama era grande: de los 13 miembros originales había pasado a cientos a comienzos del siglo XX. Y se habían fundado clubes similares en otras ciudades de Estados Unidos y en Londres.

Una mascara con agujeros rodeada de calabazas
La superstición a veces ha inspirado motivos y disfraces para fiestas como Halloween.

La doctrina del The Thirteen Club era «que la superstición debía ser atacada y combatida y expulsada de la Tierra»

«Dos de estas supersticiones vulgares han combatido con decisión y sin inmutarse», escribió el integrante Charles Sotheran a otros miembros del club en Nueva York en 1883, «es decir, la creencia en que el 13 es un número de mala suerte y el viernes un día de mala suerte. Han creado un sentimiento popular a favor de ambos».

Sotheran debe haber querido decir que «hicieron los viernes y el 13 menos impopulares», pero su frase es ambigua y podría haber significado «hicieron las supersticiones populares». ¿Fue esta interpretación la que estableció la superstición en la opinión pública?

La doctrina del The Thirteen Club era «que la superstición debía ser atacada y combatida, y expulsada de la Tierra».

Si por el contrario generó una de las supersticiones más comunes y persistentes, fue de hecho un accidente desafortunado.

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El Experimento de Milgram: el peligro de la obediencia a la autoridad…


Psicología y Mente(R.V.Cigarroa) — ¿Puede cualquier ser humano cometer los más atroces crímenes contra la humanidad solo por obediencia a la autoridad? Es una pregunta que muchos académicos se han preguntado a lo largo del siglo XX, sobre todo después de presenciar crímenes masivos contra la humanidad como los campos de exterminio del III Reich o las guerras entre potencias económicas.

Circunstancias límite en que la violencia y la muerte eran percibidas con indiferencia por una parte importante de la población.

De hecho, han sido un buen puñado los investigadores que han dado un paso más allá y han tratado de encontrar las claves psicológicas que explican por qué, en determinadas circunstancias, los seres humanos somos capaces de transgredir nuestros valores morales.

– Stanley Milgram: un psicólogo norteamericano

Stanley Milgram fue un psicólogo de la Universidad de Yale llevó en el año de 1961 una serie de experimentos cuya finalidad era medir la disposición de un participante para obedecer las órdenes de una autoridad, incluso cuando estas órdenes pudieran ocasionar un conflicto con su sistema de valores y su conciencia.

¿Hasta qué punto somos totalmente conscientes de las consecuencias de nuestros actos cuando tomamos una decisión dura por obedecer a la autoridad? ¿Qué complejos mecanismos intervienen en la obediencia actos que van en contra de nuestra ética?

Experimento Milgram y obediencia a la autoridad

. La preparación del experimento de Milgram

Milgram reclutó a un total de 40 participantes por correo y por anuncio en el periódico en el cual se les invitaba a formar parte de un experimento sobre “memoria y el aprendizaje” por lo que además, por el simple hecho de participar se les pagaría una cifra de cuatro dólares (equivalente a unos 28 actuales) asegurándole que conservarían el pago “independientemente de lo que pasará después de su llegada”.

Se les hizo saber que para el experimento hacían falta tres personas: el investigador (que portaba una bata blanca y fungía como autoridad) el maestro y el alumno. A los voluntarios siempre se les asignaba mediante un falso sorteo el papel de maestro, mientras que el papel del alumno siempre sería asignado a un cómplice de Milgram.

Tanto maestro como alumno serían asignados en habitaciones diferentes pero conjuntas, el maestro observaba siempre con el alumno (que en realidad siempre era el cómplice) era atado a una silla para “evitar movimientos involuntarios” y se le colocaban electrodos, mientras el maestro era asignado en la otra habitación frente a un generador de descarga eléctrica con treinta interruptores que regulaban la intensidad de la descarga en incrementos de 15 voltios, oscilando entre 15 y 450 voltios y que, según el investigador, proporcionaría la descarga indicada al alumno.

Milgram también se aseguró de colocar etiquetas que indicaran la intensidad de la descarga (moderado, fuerte, peligro: descarga grave y XXX). La realidad era que dicho generador era falso, pues no proporcionaba ninguna descarga al alumno y sólo producía sonido al pulsar los interruptores.

. La mecánica del experimento

El sujeto reclutado o maestro fue instruido para enseñar pares de palabras al aprendiz y de que, en caso de que cometiera algún error, el alumno debía ser castigado aplicándole una descarga eléctrica, que sería 15 voltios más potente tras cada error.

Evidentemente, el alumno nunca recibió descargas. Sin embargo, para dotar de realismo la situación de cara al participante, tras pulsar el interruptor, se activaba un audio grabado anteriormente con lamentos y gritos que con cada interruptor incrementaba y se hacían más quejumbrosos.

Si el maestro se negaba o llamaba al investigador (que se hallaba cerca de él en la misma habitación) éste respondía con una respuesta predefinida y un tanto persuasiva: “continúe por favor”, “siga por favor”, “el experimento necesita que usted siga”, “es absolutamente esencial que continúe”, “usted no tiene otra opción, debe continuar”.

Y en caso de que el sujeto preguntara quién era responsable si algo le pasaba al alumno, el experimentador se limitaba a contestar que él era el responsable.

Experimento de Milgram: historia, crítica, conclusiones

. Resultados

Durante la mayor parte del experimento, muchos sujetos mostraron signos de tensión y angustia cuando escuchaban los alaridos en la habitación contigua que, aparentemente, eran provocados por las descargas eléctricas.

Tres sujetos tuvieron “ataques largos e incontrolables” y si bien, la mayoría de los sujetos se sentían incómodos haciéndolo, los cuarenta sujetos obedecieron hasta los 300 voltios mientras que 25 de los 40 sujetos siguieron aplicando descargas hasta el nivel máximo de 450 voltios.

Esto revela que el 65% de los sujetos llegó hasta el final, inclusive cuando en algunas grabaciones el sujeto se quejaba de tener problemas cardíacos. El experimento concluyó por el experimentador tras tres descargas de 450 voltios.

– Conclusiones extraídas por Stanley Milgram

Las conclusiones del experimento a las que llegó Milgram pueden resumirse en los siguientes puntos:

A) Cuando el sujeto obedece los dictados de la autoridad, su conciencia deja de funcionar y se produce una abdicación de la responsabilidad.

B) Los sujetos son más obedientes cuanto menos han contactado con la víctima y cuanto más lejos se hallan físicamente de ésta.

C) Los sujetos con personalidad autoritaria son más obedientes que los no autoritarios (clasificados así, tras una evaluación de tendencias fascistas) .

D) A mayor proximidad con la autoridad, mayor obediencia.

E) A mayor formación académica, menor intimidación produce la autoridad, por lo que hay disminución de la obediencia.

F) Personas que han recibido instrucción de tipo militar o con severa disciplina son más propensos a obedecer.

G) Hombres y mujeres jóvenes obedecen por igual.

H) El sujeto siempre tiende a justificarse a sus actos inexplicables.

. Relevancia criminológica del experimento

Tras la Segunda Guerra Mundial, se llevaron juicios posteriores a los criminales de guerra (entre ellos Adolf Eichmann) por el holocausto judío.

La defensa de Eichmann y de los alemanes cuando declaraban en juicio por crímenes contra la humanidad fue que ellos sencillamente se remitían a cumplir y seguir órdenes, lo que posteriormente llevó a Milgram a plantearse las siguientes preguntas:

¿Los nazis fueron realmente malvados y desalmados o se trató de un fenómeno grupal que podría ocurrirle a cualquiera en las mismas condiciones? ¿Podría ser que Eichmann y su millón de cómplices en el holocausto solo siguieran órdenes de Hitler y Himmler?

Qué fue el experimento de Milgram?

– La obediencia a la autoridad, un principio que explicaría la violencia institucionalizada

El principio de obediencia a la autoridad ha sido defendido en nuestras civilizaciones como uno de los pilares en los que se sostiene la sociedad. En un plano general, es la obediencia a la autoridad la que permite la protección del sujeto, sin embargo la exacerbada obediencia puede resultar un arma de doble filo cuando el socorrido discurso de “solo obedecía órdenes” exime de responsabilidades y disfraza de deber los impulsos sádicos.

Antes del experimento, algunos expertos hipotetizaban que sólo un 1% al 3% de los individuos activaría el interruptor de 450 voltios (y que dichos sujetos además experimentarían alguna patología, psicopatía o impulsos sádicos)

Pese a ello, se descartó que alguno de los voluntarios tuvieran patología alguna, así como también se descartó la agresividad como motivación tras una serie de diversos exámenes a los voluntarios. Vistos los datos, Milgram postuló dos teorías para intentar explicar los fenómenos.

. Primera teoría: la conformidad con el grupo

La primera basada en los trabajos de conformidad de Asch, plantea que un sujeto que no tiene la habilidad ni el conocimiento para tomar decisiones, (particularmente ante una crisis) transferirá las decisiones al grupo.

. Segunda teoría: la cosificación

La segunda teoría, más ampliamente aceptada es conocida como cosificación, y hace referencia a que la esencia de la obediencia consiste en que la persona se percibe únicamente como un instrumento para la realización de los deseos de la otra persona y por ende, no se considera como responsable de sus actos.

Así ocurrida esta “transformación” de la autopercepción, todas las características esenciales de la obediencia ocurren.

El experimento de Milgram: la influencia de las autoridades

– Un experimento que supuso un antes y un después en la Psicología social

El experimento de Milgram representa uno de los experimentos de la Psicología social de mayor interés a la criminología a la hora de demostrar la fragilidad de los valores humanos ante la obediencia ciega a la autoridad.

Sus resultados demostraron que personas ordinarias, ante la orden de una figura con apenas un poco de autoridad, son capaces de actuar con crueldad.

De esta manera la criminología ha logrado entender cómo algunos criminales que han cometido salvajes genocidios y ataques terroristas han desarrollado un nivel muy alto de obediencia a lo que ellos consideran autoridad.

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Las misteriosas islas fantasmas …


abc(I.Viana)/BBC(D.Ventura)/National Geographic(R.O´Connell) — Los exploradores aseguraban haberlas visto, reyes poderosos enviaron centenares de barcos a buscarlas y hasta fueron incluidas en tratados internacionales hasta épocas muy recientes, pero nunca aparecieron.

Antillia aparecía dibujada en muchos mapas de los siglos XV y XVI, con información detallada acerca de sus pobladores y de los tesoros que albergaba, pero nunca fue encontrada a pesar de las exploraciones autorizadas por varios monarcas europeos.

«Cuando miramos al cielo, imaginamos dioses. Cuando miramos al océano, imaginamos islas», escribía Malachy Tallack hace siete años. Según el autor de ‘Islas desconocidas’ (Geoplaneta, 2017), «desde que la gente empezó a crear historias, ha estado inventando islas». Y no le faltaba razón.

Para los primeros marineros, el océano era un lugar de brumas y desembarcos azarosos, y durante la época de los grandes descubrimientos, los viajeros europeos se lanzaban al mar en busca de nuevas tierras sin saber, en realidad, lo que se iban a encontrar. Todo era misterio.

En el célebre mapa del cartógrafo otomano Piri Reis, por ejemplo, las costas de España, Portugal y África aparecían perfectamente definidas en la parte derecha del documento según los conocimientos actuales, mientras que las de América y la Antártida eran muy inexactas.

Esto se debe a que estaba fechado en el año 919 del calendario musulmán, correspondiente a 1513 en el cristiano, y en esa época esas dos últimas regiones no eran, supuestamente, conocidas en Europa. Todavía no habían sido descubiertas por el viejo continente.

Piris indicaba que parte de la información la había obtenido de las fuentes de «los antiguos dioses del mar». Como no sabía lo que se iban a encontrar allí futuros viajeros, en los márgenes incluyó criaturas fantásticas, como reptiles antropomorfos y hombres sin cabeza, algunos semejantes a los que se representaban en la mitología romana, y la frase «hic sunt dracones» («aquí hay dragones»).

Esta fórmula, muy usada en otros mapas de la época, era una metáfora de los peligros desconocidos que podrían esperar las futuras exploraciones en esta región que estaban convencidos que existía, pero que todavía habían hallado.

En este sentido, en los primeros mapas del Atlántico también aparecían dibujadas un montón de islas fantásticas que nadie había descubierto, pero que tentaron a muchos exploradores con promesas de criaturas exóticas y civilizaciones perdidas, como es el caso de la famosa Atlántida. Durante siglos, se creyó que estaba más allá de los Pilares de Hércules, es decir, en el Estrecho de Gibraltar. Según Platón, quién citó este territorio por primera vez, era el hogar de un pueblo divino, «famoso por su belleza corporal y la perfección de su virtud».

La isla fantasma de las «Siete Ciudades» que los conquistadores de América  buscaron en el Atlántico

– Kolón, «la descubrió»

Un caso menos conocido, pero igual o más sorprendente, es el de la isla de Antillia, que aparecía en muchos mapas de los siglos XV y XVI, en la época anterior y posterior al descubrimiento de América. Piri Reis también la representó en su ‘Libro de las Materias Marinas’, un atlas náutico publicado en 1521 que recogía información exhaustiva del Mediterráneo.

En su margen incluía un relato de las expediciones emprendidas por «un astrónomo llamado Kolón que salió en busca de la Antillia y la descubrió». En verdad, nunca se demostró que la localizara, pero se siguió creyendo que estaba en algún lugar indeterminado del Atlántico.

Con una forma inusualmente rectangular, la Antilla apareció en otros muchos mapas del siglo XV, cuando los barcos europeos buscaban nuevas rutas por todo el mundo. Según la leyenda española y portuguesa, esta isla se encontraba exactamente al oeste de la Península Ibérica y había sido fundada por un grupo de obispos huidos tras la conquista musulmana en 711.

No obstante, hasta setecientos años después no fue representada por primera vez en el conocido mapa de Weimar, conservado en la Biblioteca Gran Ducal de esta ciudad alemana.

Aunque el mapa está fechado en 1424, la mayoría de los historiadores sostienen que podría haberse realizado medio siglo después. El autor, sin embargo, es desconocido, aunque se dice que fue miembro de la familia de cartógrafos Freducci de Ancona. Todos estos datos son difíciles de confirmar, puesto que el documento no se encuentra en muy buen estado y rara vez se fotografía.

En él, la legendaria isla está dibujada en el extremo izquierdo y aparece parcialmente cortada en su parte inferior, pero la etiqueta de «Antillia» se lee fácilmente.

– El globo de Erdapfel

Erdapfel - Wikipedia, la enciclopedia libre

En el Erdapfel, el globo terráqueo más antiguo que se conserva, fabricado por Martin Behaim en 1492, también se representaba este enclave.

Además, este geógrafo alemán que prestó servicios a Portugal, donde radicó prácticamente la mitad de su vida, incluía un texto en el que afirmaba que «la isla de Antillia, conocida como la isla de las Siete Ciudades, estaba habitada por un arzobispo de Oporto, seis obispos y hombres y mujeres cristianos huidos en barco desde España con su ganado, pertenencias y bienes».

El cartógrafo Johann Ruysch publicó en Roma, en 1507, uno de los más importantes planisferios de comienzos del siglo XVI, conocido por ser el segundo mapa impreso de la historia en el que se recogía información del Nuevo Mundo.

En él dejó escritos datos tan precisos como estos:

«Esta isla de Antillia fue una vez encontrada por los portugueses, pero ahora, cuando se busca, no se puede encontrar. La gente que reside en ella habla el idioma hispano y se cree que huyeron allí ante la invasión bárbara de Hispania, en la época del Rey Roderic [Don Rodrigo], el último en gobernar Hispania en la era de los godos.

Aquí hay un arzobispo y otros seis obispos, cada uno de los cuales tiene su propia ciudad. Por eso se la llama la isla de las Siete Ciudades. La gente vive allí de la manera más cristiana, repleta de todas las riquezas de este siglo».

Esta inscripción se reprodujo casi literalmente en el ‘Libro de grandezas y cosas memorables de España’, publicado por Pedro de Medina en 1548. Este, incluso, se atreve a dar las dimensiones de la isla, que mediría 87 leguas de largo y 28 de ancho y contaría con «muchos buenos puertos y ríos».

Según el geógrafo español, estaba situada en la latitud del Estrecho de Gibraltar y los marineros la habían visto desde lejos en numerosas ocasiones, pero desaparecía cuando se acercaban a ella.

– La isla que desaparece

Topografías: islas fantasmas | El infinito viajar

Una variante de este relato es la que ofreció también Manuel de Faria e Sousa en el siglo XVI. Era muy rica en información y contaba que el gobernador visigodo de Mérida, cuando se vio asediado por los invasores musulmanes, negoció su rendición y se dirigió a la costa para embarcar con otros exiliados con destino a las Islas Canarias.

Sin embargo, no habría llegado a su destino, sino que habría acabado en una isla del Atlántico que estaba «poblada por portugueses y tenía siete ciudades, que algunos imaginan que es la que puede verse desde Madeira, pero que cuando intentan llegar a ella, desaparece».

De estos tentadores relatos surgieron rumores de que en la Antilla había plata e, incluso, oro, lo que animó a Alfonso V y Juan II de Portugal a autorizar sendas expediciones para encontrar y colonizar la isla. Todas, por supuesto, terminaron en fracaso.

El primer Rey la mencionó en una carta fechada el 10 de noviembre de 1475, por la que concedió a Fernão Teles «las Siete Ciudades y cualquier otra isla poblada» que pudiera encontrar en el Atlántico occidental. Por su parte, el segundo autorizó a Ferdinand van Olmen a buscar y «descubrir la isla de las Siete Ciudades» en 1486.

El plan de van Olmen consistía en partir con dos carabelas desde Terceira, una de las islas Azores, y equiparlas con provisiones para seis meses, pero no se sabe si la expedición alcanzó su objetivo o si logró regresar a tierras portuguesas.

Según Charles Verlinden, un medievalista belga del siglo pasado, debieron emprender el viaje antes del 1 de marzo de 1487, tal y como estaba previsto, pero fracasaron porque era todavía invierno, una estación poco propicia para navegar por esas latitudes, y porque se dirigió demasiado al noroeste. En definitiva, no regresó a las Azores.

Para el historiador portugués Damiao Peres, en junio de 1487 se encontraba en Terceira, aunque no sabe si era porque ya había vuelto de su viaje o porque no había partido aún.

Sea como fuere, la isla de Antillia nunca se encontró, pero dio su nombre al archipiélago de las Antillas en el Caribe.

– La maravillosa historia de las islas fantasma que tuvieron que ser borradas del mapa

Ilustración de Katie Scott
Ilustraciónes de Katie Scott; cortesía de la editorial Polygon.

«Cuando miramos al cielo imaginamos dioses. Cuando miramos al océano imaginamos islas».

Así empieza el autor Malachy Tallack su maravilloso libro «The Un-Discovered Islands» o «Islas des-conocidas«, ilustrado por Katie Scott, en el que habla de dos docenas de islas que alguna vez se creyó que eran reales.

Y es que, según Tallack, «desde que la gente empezó a crear historias, ha estado inventando islas«.

Algunas son parte de leyendas, como Avalón, donde yace sepultado el Rey Arturo, aquel de la mesa redonda, pero otras son sorprendentemente más «reales», tanto que alcanzaron a aparecer en mapas digitales.

Tallack dividió su archipiélago de islas ‘des-cubiertas’ en seis grupos y le pedimos que escogiera una de cada grupo y que nos contara por qué lo cautivó especialmente.

– Las islas de vida y muerte

Ilustración de Katie Scott

En este grupo, el autor habla de lugares míticos, confinados al mundo de los relatos, aunque no por ello dejen de ser reales.

«Estas islas míticas existieron en todo el mundo como parte de diferentes culturas, pero Hufaidh me llamó la atención particularmente porque es una isla que fue parte de la cultura de un pueblo hasta hace poco; la gente seguía hablando y pensando en ella hasta la segunda mitad del siglo XX«, dijo Tallack.

Efectivamente, uno de los árabes de las marismas le dijo al explorador Wilfred Thesiger —en una de sus visitas en los años 50— que «Hufaidh es una isla que está allá, en algún lugar. En ella hay palacios y palmeras y jardines de granadas, y los búfalos son más grandes que los nuestros. Pero nadie sabe exactamente dónde es».

Ese «allá» es la confluencia de los ríos Tigris y Éufrates, la cuna de la civilización moderna, donde alguna vez estuvo el humedal más grande de Euroasia occidental. Solía ser parte de Mesopotamia, ahora el sur de Irak. «¿Nadie la ha visto?», preguntó Thesiger.

«Sí, pero quienquiera que vea Hufaidh queda embrujado y después nadie puede entender sus palabras», le respondieron sus anfitriones, los habitantes de las marismas, y explicaron que aunque buscara, no podría encontrar la isla pues los jinn (seres sobrenaturales) la podían hacer desaparecer.

No obstante, no había duda alguna de que existía. Pero ya no.

Desde finales de 1980 se aceleró el drenaje de los pantanos. Inicialmente había empezado para ganar tierras para la agricultura y explotación de petróleo, pero durante la presidencia de Saddam Hussein la razón fue otra: desalojar a los árabes de las marismas, por ser musulmanes chiitas.

Para 2003 solo quedaba el 10% de su tamaño original. «Es fascinante la manera en la que Hufaidh se vio enredada en la política, pues dependía de la existencia de las marismas de Mesopotamia pero cuando Saddam Hussein los secó, de cierta manera le puso fin a esa cultura», apunta Tallack.

– Los pioneros

Ilustración de Katie Scott

Cuando pocos conocían el mundo más allá de sus costas, los primeros navegantes del Atlántico y el Pacífico, hallaron islas que a veces no estaban ahí. Una de ellas le es tremendamente familiar a Tallack.

«Thule es la isla que he conocido por más tiempo, por su conexión con las Islas Shetland, donde crecí. Además tiene un vínculo muy específico con la obra de Tácito, que está mencionado en una placa a la entrada de mi escuela».

En la placa decía: «Dispecta est Thule«, que significa «Thule fue vista» y fueron unas palabras escritas por el historiador romano Tácito, cuyo suegro, Agrícola, fue gobernador de Gran Bretaña a finales del siglo I.

Cuando navegó en dirección norte desde Escocia, vio en el horizonte las islas Shetland —el extremo septentrional del mar del Norte— y creyó que había visto Thule, una isla que había mencionado el explorador griego Piteas tras sus viajes en 330 a.C., cuando para los mediterráneos Gran Bretaña «era una tierra oscura y potencialmente peligrosa, al borde del mundo de los humanos».

Nadie sabía dónde quedaba exactamente, pues aunque Piteas dijo que la había encontrado tras navegar seis días, no especificó en qué dirección. Sin embargo, se instaló en la mente colectiva no solo como un lugar físico en las aguas heladas cercanas al polo del planeta.

«El legado de su viaje (el de Piteas) no ha sido el descubrimiento de una isla —escribe Tallack en el libro—, ha sido la creación de un espacio: un hueco misterioso e insondable en el que, por dos milenios o más, se han vertido los sueños del norte».

«Me gusta Thule porque es un lugar que se convirtió en una idea: la idea de norteño, del sitio más lejano, y ese desarrollo es fascinante», le dijo a BBC Mundo. Volviendo al libro: «Aunque el deseo de borrar la incertidumbre la ha borrado del mapa, Thule sigue existiendo en la cartografía de la mente«.

– La era de la exploración

Ilustración de Katie Scott

Lo que le llama la atención a Tallack de Las Auroras, tres islas ubicadas entre las Falklands/Malvinas y Georgia del Sur o Isla San Pedro, es que «la mayoría de las islas des-cubiertas fueron resultado de errores de un capitán o la tripulación de un barco que creyó haber visto algo —por mal tiempo o algo así—. La isla entonces se marcaba en un mapa del que luego hubo que borrarla».

«Sin embargo, en el caso de Las Auroras su misterio permanece«. Esto porque «mucha gente vio Las Auroras, varios buques, incluso barcos que contaban con sistemas avanzados de navegación y de cartografía náutica de la época».

El primer registro conocido de su ubicación data de 1762, por un buque ballenero llamado Aurora, de donde viene su nombre. El mismo buque reportó haberlas visto una década más tarde y en medio de sus dos avistamientos, el San Miguel confirmó su existencia en 1767.

Las vieron una cuarta vez en 1779, dos veces en 1790, y en 1796 el barco español de investigación La Atrevida, que contaba con los mejores marineros y científicos y los equipos más avanzados, fue enviado especialmente a localizarlas e inspeccionarlas… y cumplió su cometido.

La bitácora de La Atrevida describe físicamente cada una de las tres islas y sus ubicaciones fueron chequeadas usando cronómetros probados. No extraña entonces que desde finales del siglo XVIII las cartas náuticas las mostraran y que los marineros evitaran el área para evitar chocarse con ellas.

Pero desde un momento en el siglo XIX, nadie más las volvió a ver, por más que fueron a buscarlas. Hasta el día de hoy «nadie ha podido dar una explicación satisfactoria de la aparición ni de la desaparición de Las Auroras… unas de las islas fantasma más inexplicables«, subraya Tallack.

«¿Por qué tanta gente se equivocó?, porque parece que sí se equivocaron, pues nunca existieron».

– Las islas sumergidas

Ilustración de Katie Scott

Aunque Atlantis no es estrictamente una isla que fue descubierta —precisa Tallack—, no slo la incluyó en su libro sino que la escogió entre las del grupo de las que supuestamente existían en las profundidades. «Atlantis es la isla de este tipo que todo el mundo conoce y, de cierta manera, se convirtió en el modelo de otras islas misteriosas», le explicó a BBC Mundo.

«Además sigue siendo una isla de la cual se habla y se piensa, a pesar del hecho de que es una isla ficticia inventada por Platón«.

«Todavía hoy hay gente que rechaza esa explicación y cree que fue real en algún momento», agregó. Y, por eso, nos explicó «Atlantis realmente ejemplifica el hecho de que estas islas realmente cautivan la imaginación».

– Las islas fraudulentas

Ilustración de Katie Scott

Entre las islas inventadas por bromistas y embusteros, Tallack resaltó la Isla Phelipeaux. «Como Hufaidh, la Isla Phelipeaux terminó envuelta en eventos políticos». «Está nombrada en el Tratado de París como parte de la frontera de un nuevo país llamado Estados Unidos«.

El mapa usado para trazar las fronteras entre las colonias británicas en Canadá y el nuevo país después de la guerra de Independencia que terminó en 1783, conocido como el Mapa de Mitchell, era lo mejor que se tenía en la época.

Pero tenía unos errores. Y cuando Reino Unido y EE.UU. se volvieron a enfrentar 30 años más tarde, se hizo evidente que había que trazar las fronteras con más claridad.

Cuando los peritos fueron al área más complicada en el norte, encontraron varios problemas, y uno de los más desconcertantes fue que no hallaron la isla Phelipeaux por ningún lado. Pero, ¿quién y por qué se la había inventado?

El culpable de ese fraude cartográfico había dejado huellas: al explorar el área encontraron que no era una sino cuatro las islas inventadas, y sus nombres lo delataron.

Phelipeaux (o Phelypeaux) era el apellido de Jean-Frédéric, el secretario de Estado de Asuntos Marítimos de Francia de la década de 1720 a la de 1740. Era además conde de Pontchartrain y Maurepas (nombres de dos de las otras de las islas falsas) y el santo patrón de su familia era Ana (la cuarta isla se llamaba Santa Ana).

«Era un invento de un sacerdote explorador y estaba tratando de conseguir dinero de un rico patrocinador», señaló Tallack, en conversación con BBC Mundo. No era raro que se usaran nombres de patrocinadores en sitios geográficos para adularlos y el inventor de islas, Pierre François Xavier de Charlevoiz, un sacerdote jesuita, ciertamente no dejó que el detalle de su inexistencia se convirtiera en un obstáculo.

– Los des-conocimientos recientes

Sandy Island map
El 22 de noviembre de 2012, la página web de la BBC tenía una noticia anunciando que se había comprobado que la isla Sandy del Pacífico Sur no existía: «Los cartógrafos de todo el mundo se apresuran a borrar a la isla Sandy para siempre», comentaba.

Entre los des-descubrimientos realizados durante los siglos XX y XXI, a Malachy Tallack le gusta especialmente uno, pues alberga la esperanza de que la tecnología no haya terminado para siempre con la posibilidad de que sigamos descubriendo islas inexistentes.

«La isla Sandy es la más reciente y, en algunos aspectos, la más extraordinaria de todas estas islas porque sobrevivió a la digitalización de la cartografía. Estuvo en Google Maps, Google Earth y todos los otros sistemas que usamos para navegar alrededor del mundo.

Para mí es enormemente atractiva la idea de que un error pueda pasar por ese proceso y pueda sobrevivir todo ese tiempo.

Potencialmente, todavía hay lugar para un poco de ese misterio en nuestros mapas«.

Breve historia de las islas fantasma de nuestros mapas

Considerada en su día como un «fantasma», se demostró que la isla de Bouvet existe 200 años después de haber sido avistada por primera vez en 1739. Situada a 2414 kilómetros al suroeste de África, ahora es una parada en algunos cruceros por la Antártida.

Desde los albores de la cartografía, los fantasmas rondaban nuestros mapas, hasta que la tecnología moderna los purgó como un exorcismo científico. Debido a mitos, errores de cálculo, ilusiones ópticas o simples mentiras, cientos de masas de tierra inexistentes fueron colocadas en los mapas, donde algunas permanecieron durante siglos.

Hasta la década pasada, estos listados erróneos provocaron muchos viajes oceánicos inútiles y a veces mortales de tripulaciones que buscaban tesoros, fama o territorios vírgenes.

Se decía que Hy-Brasil, supuestamente situado en el océano Atlántico al oeste de Irlanda, hacía inmortales a los visitantes. Gamalandia, al este de Japón, atraía a los navegantes en busca de su legendario oro y plata. La fantasmagórica Tierra de Sannikov, en Siberia, llegó a hacer desaparecer a parte de la tripulación de una expedición rusa.

Aunque estos espectros han sido prácticamente borrados de los mapas, los viajeros pueden seguir el rastro de estas misteriosas historias visitando las bibliotecas cartográficas, los monumentos a los exploradores y cartógrafos, y las islas fantasma que sí resultaron ser reales.

– El auge de la cartografía

Cada día, los turistas de la frondosa plaza del Petit Sablon de Bruselas pasan por delante de la estatua del cartógrafo belga Abraham Ortelius, que inspiró a los exploradores a perseguir a los espectros geográficos.

En 1570, Ortelius publicó el primer atlas moderno, Theatrum Orbis Terrarum (Teatro del Mundo), del que se pueden ver copias en muchas bibliotecas, incluida la Biblioteca del Congreso de Washington, D.C. El atlas incluía 70 mapas detallados, que revelaban un tesoro de islas inexploradas. Muchas, como se vio, solo existían en este libro.

En 1570, el cartógrafo belga Abraham Ortelius publicó el primer atlas moderno, Theatrum Orbis Terrarum (Teatro del Mundo), que incluía 70 mapas detallados y un conjunto de islas inexploradas.

El auge de las exploraciones marítimas por parte de los europeos en el siglo XVI desencadenó un auge en la elaboración de mapas, lo que a su vez provocó más expediciones, cuyos informes engrosaron aún más los atlas. «Los cartógrafos estaban desesperados por obtener la información más reciente de los exploradores que regresaban para llenar los espacios en blanco», dice Edward Brooke-Hitching, autor del libro de 2016 The Phantom Atlas

«Inevitablemente, la geografía fantasma empezó a florecer en la página. Los rumores y los avistamientos no confirmados, los cálculos erróneos (antes de que existiera la longitud, las ubicaciones de las islas se registraban utilizando el cálculo muerto, que era en esencia una conjetura), e incluso la mitología, fueron incorporados por el cartógrafo para publicar la imagen más completa del mundo recién desvelado».

Una vez que nacía una isla fantasma, era difícil desterrarla. Solo se eliminaban de los mapas después de que un barco visitara la ubicación de la isla y confirmara su inexistencia, dice Brooke-Hitching. Esta tarea se complicaba debido a las ilusiones ópticas causadas por las refracciones de la luz, incluida la infame fata Morgana (hada Morgana), que «se presenta como una franja distante del cabo que se encuentra tentadoramente cerca y, sin embargo, siempre justo fuera de alcance».

En esta imagen de archivo de 1929, dos hombres se encuentran cerca de la cabaña del refugio en el Cabo de la Circoncisión, en la isla de Bouvet.

– Reclamación de tierras sombrías

Estas islas fantasma generaron muchos problemas a los navegantes que perseguían estas tierras sombrías, según Kevin Wittmann, investigador de la Universidad de La Laguna de España, que realizó su tesis sobre los mapas antiguos. «Esas expediciones eran costosas, y en algunos casos peligrosas, y descubrir que navegaban hacia un lugar que no existe no era bueno», dice Wittmann.

A principios del siglo XX, el explorador alemán Barón Eduard Vasilyevich Toll dirigió una misión a la Tierra de Sannikov, de la que informó por primera vez un barco ruso en 1810, a unos 692 kilómetros al norte de Siberia continental.

Después de que el barco de Toll quedara atrapado por el hielo en las Nuevas Islas Siberianas, él y varios compañeros utilizaron trineos y kayaks para dirigirse a la isla Bennett, que los turistas pueden ver ahora en los cruceros de ocio por el océano Ártico.

Aquellos exploradores desaparecieron, igual que la Tierra de Sannikov, que probablemente fue solo un espejismo causado por la fata Morgana, según Brooke-Hitching.

Algunos fantasmas incluso provocaron tensiones diplomáticas, señala Wittmann. El más famoso fue la isla Bermeja, al oeste de la península mexicana de Yucatán, que se convirtió en el centro de una disputa territorial en la década de 2000 entre Estados Unidos y México sobre la exploración de petróleo, pero las búsquedas realizadas en 1997 y 2009 concluyeron que no existía.

Bermeja figuró en los mapas durante más de 400 años hasta su reciente depuración. Podría seguir siendo real, dice Wittman, pero oculta por el aumento del nivel del mar.

Otras islas fantasma han evolucionado de forma inversa, según Malachy Tallack, autor del libro de 2016 Las islas no descubiertas. Ahora los turistas pueden embarcarse en cruceros por la Antártida que visitan la antigua isla fantasma de Bouvet. Esta masa de tierra helada y deshabitada, situada a 2414 kilómetros al suroeste de África, fue considerada un mito durante muchos años después de que un navegante francés la avistara por primera vez en 1739, afirma Tallack.

Bouvet no se volvió a ver durante casi 80 años, y muchos avistamientos lo registraron en lugares distintos y con nombres diferentes. «No fue hasta casi 200 años después del primer avistamiento que la isla fue bautizada correctamente, y reclamada, por una expedición noruega», dice Tallack.

Declarada reserva natural deshabitada en 1971, la isla de Bouvet (vista en esta imagen de satélite de la NASA) está cubierta en un 93% por un glaciar y es una de las islas más remotas del mundo.

Pero no todos los fantasmas se esconden en lugares tan remotos. Los viajeros de los transbordadores diarios que cruzan el océano entre Hong Kong y Macao pasan, sin saberlo, cerca de una isla no señalada que albergó el primer asentamiento europeo en China.

Conocida como Tamão, fue establecida por el explorador portugués Jorge Álvares, cuya historia se puede conocer en el Museo de Macao. Tamão no aparece en los mapas modernos, ya que se desconoce su ubicación exacta. Los historiadores admiten que podría ser cualquiera de las varias islas de esta franja del Mar de China Meridional.

Hay mucha menos confusión, al menos hoy en día, sobre fantasmas como Frislandia y la isla de San Brendan, ambas detalladas en los libros de Tallack y Brooke-Hitching. Situada al sur de Islandia, la primera fue creada por el veneciano Nicolò Zeno en el siglo XVI, basándose únicamente en el recuerdo de las cartas que había leído, escritas por sus antepasados exploradores.

El propio Zeno nunca visitó Frisia, y no hay pruebas de que nadie más lo hiciera. Sin embargo, este espectro manchó los mapas durante más de cien años.

Este grabado del siglo XVI ilustra el viaje del monje irlandés San Brendan el Navegante. Afirmó haber encontrado una isla frente a la costa noroeste de África en el siglo VI, pero tras varias expediciones infructuosas la isla fue eliminada de los mapas en el siglo XVII.

Más perdurable aún fue la creencia en una isla aparentemente descubierta por San Brendan el Navegante de Irlanda. Los visitantes del bonito pueblo costero irlandés de Fenit, en el condado de Kerry, pueden admirar ahora una gran estatua de este afamado explorador mirando hacia el océano Atlántico.

Allí afirmó haber encontrado una isla frente a la costa noroeste de África en el siglo VI. Sus afirmaciones se mantuvieron. La isla de San Brendan fue objeto de muchas expediciones infructuosas y permaneció en los mapas hasta el siglo XVII.

En el siglo XIX se produjo una purga masiva de islas fantasma, dice Brooke-Hitching, «a medida que las autopistas oceánicas se hacían más transitadas y el posicionamiento global más preciso». Solo en 1875 se borraron 123 islas inexistentes de la carta del Pacífico Norte de la Marina Real Británica.

– ¿El fin de las islas fantasma?

Hoy en día, las islas fantasma son en su mayoría «cosa del pasado», dice Alex Tait, geógrafo de la National Geographic Society. «Dada la plétora de imágenes de teledetección de todo el planeta, tenemos una muy buena idea de qué islas existen en el mundo, y es poco probable que las islas fantasma persistan en nuestros mapas», afirma Tait.

Pero subraya que el dinamismo geofísico de la Tierra hace que se creen nuevas islas y que desaparezcan las ya establecidas, debido al vulcanismo, la erosión y el deshielo de los glaciares.

La actividad volcánica creó una de las islas más nuevas del mundo en 2013, a casi 1000 kilómetros al sur de Tokio. Más y más de esta masa de tierra emergió gradualmente del océano Pacífico hasta que se fusionó con la isla de Nishinoshima, más pequeña y establecida desde hacía tiempo. Esta nueva isla fusionada, del mismo nombre, es más de doce veces mayor que la original.

Algunas masas de tierra no cambian de forma tan lineal. Surgen, se retiran, surgen, se retiran. Dependiendo del momento en el que un barco lo visite, puede encontrarse con una extensión de océano abierto o con una inmensa plataforma de coral, que asoma sobre el mar como una isla.

El arrecife de Montgomery, frente a la costa australiana de Kimberley, podría considerarse en su día una isla fantasma, ya que la marea la hace emerger o desaparecer. En la actualidad, este espectáculo suele presenciarse en barco o hidroavión.

Ese es el caso de la extraordinaria atracción turística de Australia Occidental, el Arrecife Montgomery. Esta maravilla aislada, a unos 1931 kilómetros al norte de la capital del estado, Perth, se convierte regularmente en una isla debido a algunos de los mayores cambios de marea del mundo.

Poblado por dugongos, tortugas, mantarrayas, delfines jorobados y cocodrilos de agua salada, el arrecife de 400 kilómetros cuadrados se levanta del océano Índico con la marea baja. Este espectáculo es presenciado a menudo por barcos de turistas.

En el lado opuesto de Australia se encuentra quizá la isla fantasma más reciente del mundo. Con unos 24 kilómetros de largo y 4 de ancho, la isla Sandy aparecía en Google Maps en el Mar del Coral, al oeste de Nueva Caledonia, hasta 2012.

Fue entonces cuando los científicos australianos descubrieron su inexistencia: tras visitar el enclave, solo encontraron océano. Tal vez esa fue la última de las islas espectrales. 

O tal vez los errores, las travesuras o las ilusiones ópticas podrían plantar aún más fantasmas en nuestros mapas.

nuestras charlas nocturnas.


El secreto guardado durante 60 años por las «Señoritas de la Gran Vía»…


La Voz de Cádiz(M.Arrizabalaga) — «No se me ocurre mejor foto para despedir el Día de la Mujer que está foto de Catalá Roca.

Felicidades hoy y todos los días, sois muy grandes, infinitas. ¡Buenas noches!», escribía Manu García del Moral en Facebook el pasado 8 de marzo junto a la famosa fotografía de unas jóvenes cogidas del brazo por la Gran Vía de Madrid.

Nada sospechaba entonces el autor de « Secretos de Madrid» (Editorial La Librería) de que estaba a punto de descubrir uno de los secretos mejor guardados de esa icónica imagen: la identidad de esas señoritas que caminaban con paso firme en la España de los años 50.

Javier Marín le escribió un mensaje a través de la red social.

«Una de ellas es su madre y otra mi tía», le dijo. Nunca habían querido aparecer en los medios de comunicación, pero sesenta años después, al ver la fotografía en los carteles por el 75º aniversario de El Corte Inglés y caer en la cuenta de que son historia viviente de Madrid, accedieron a revelar su secreto.

Carmen y Pepita, que entonces contaban con 20 y 18 años, iban a ver alguna película en alguno de los cines de la Gran Vía aquel día de 1959 en que Francesc Catalá Roca las inmortalizó. Les acompañaba Rosita, una prima de 13 años, su amiga Mini, con la que aún hoy mantienen contacto, y otras dos amigas más, de las que ya no recuerdan sus nombres.

«Pasear por la Gran Vía era el pasatiempo oficial de entonces», apunta el investigador del pasado madrileño, que habló largo y tendido con las dos primeras. No recuerdan la fecha concreta, pero por los vestidos que llevaban, debía de ser fin de semana cuando el fotógrafo catalán captó su imagen de espaldas. Cogidas del brazo las seis, ni siquiera se dieron cuenta de que alguien las retrataba en su paseo.

«Lo curioso es que nunca le han dado ninguna importancia al hecho de haber protagonizado una de las imágenes más icónicas de Madrid», relata a ABC García del Moral. Vieron la fotografía pasado un tiempo y supieron de inmediato que eran ellas. «Se reconocieron. Mi madre descubrió la foto en los 90. Aunque estén de espaldas es fácil», señala Javier Marín en Facebook.

Había además un dato revelador. «A Pepita, la segunda por la izquierda, le había hecho su madre el vestido estampado que llevaba», relataron a García del Moral.

– Con paso firme por la vida

Manu García del Moral entre Carmen (izda) y Pepita (dcha)
Manu García del Moral entre Carmen (izda) y Pepita (dcha)

A sus 80 años, Pepita conserva la sonrisa y la decisión con la que caminaba en su juventud junto a su hermana Carmen, la madre de Javier, que hoy cuenta con 83 años.

«Tal y como se desprende en la fotografía de Catalá Roca estas hermanas avanzaron con paso firme, no sólo por la Gran Vía, también por la vida», escribió García del Moral en su blog tras conocerlas.

Tras estudiar comercio, Carmen se convirtió en funcionaria mientras que Pepita trabajó en una fábrica de plásticos y diversas empresas.

«Fueron de las primeras en conducir por las entonces semi-desiertas carreteras de Madrid, en llevar tacones o en aprender inglés», destaca el artífice de « Secretos de Madrid».

«Fueron pioneras, luchadoras y trabajadoras. Son artífices de la revolución invisible, la que ocurre poco a poco», dice orgulloso Javier en Facebook. También José y María mostraban su emoción al ver escrita la historia de su madre y su tía. A la hija de Carmen se la habían contado hace escasos años, cuando surgió por casualidad el tema en un encuentro familiar.

«Siempre lo intuí. Estaba convencido de que aquellas seis chicas tenían algo de especial y así lo pude certificar en persona. Adelantadas a su tiempo, su energía y singularidad aún hoy nos abruma al verlas en aquella foto.

Seguramente el bueno de Catalá Roca, que de intuición andaba sobrado, se olió algo similar cuando vio llegar a su posición de cazador urbano a aquellas señoritas con paso alegre y por eso no dejo que escaparan de su curioso objetivo», escribió Manu en «Secretos de Madrid».

Ni Carmen ni Pepita conocieron a Catalá Roca, ni éste llegó a saber la vida que llevaron esas decididas señoritas de la Gran Vía. Al conocer la historia, Javier se puso en contacto con los descendientes de Catalá Roca y se hizo con una fotografía de las series limitadas que ahora cuelga enmarcada en la casa familiar. Era su secreto, hasta ahora bien guardado.

«¡Tanto tiempo siendo las enfermeras de Carmen y nunca nos ha contado que es una de las chicas de la Gran Vía!», se sorprendían en la residencia de la cuarta joven por la derecha de la legendaria fotografía.

Un detalle queda todavía en la sombra. ¿Quiénes eran esas dos amigas que el tiempo ha borrado de la memoria de Carmen y Pepita?

nuestras charlas nocturnas.


Los excepcionales regalos que el poderoso califa Harun al-Rashid le dio a Carlomagno y que darían de qué hablar por siglos …


Harun al-Rashid sobre un caballo recibe al enviado de Carlomagno.
Harun al-Rashid sobre un caballo recibe a los representantes de Carlomagno.

BBC Historia(M.Rodríguez) — En el año 797, el hombre más poderoso de toda Europa occidental hizo algo un poco inusual. Carlomagno envió unos emisarios a la resplandeciente corte del califa Harun al-Rashid, la cabeza suprema del imperio islámico. Lo que quería exactamente con eso ha sido debatido extensivamente.

“Tenemos una fuente que vivió en su época que nos da una razón y esa fuente era su biógrafo”, dice el historiador Samuel Ottewill-Soulsby. Einhard, quien escribió Vita Karoli Magni (“Vida de Carlomagno”), no solo fue un académico, sino que sirvió en la corte del rey de los francos y estableció una amistad con él.

Así, Einhard contó que Carlomagno mandó a sus representantes porque quería pedirle algo al rey del que en ese entonces era el estado más próspero de la Tierra y cuyo epicentro estaba en Bagdad. Quería nada más y nada menos que un elefante. Y lo consiguió. Pero Harun le mandó más.

Sus regalos dan cuenta no solo de su opulencia, sino de la riqueza cultural y del avance científico de su imperio, que en la cúspide de su resplandor careció de competidor alguno. Esta es la historia de dos hombres poderosos, un elefante, un reloj y, si has leído “Las mil y una noches”, seguramente de mucho más.

– El enemigo de mi enemigo

La petición de Carlomagno fue “bastante audaz”, indica Ottewill-Soulsby, autor del libro The Emperor and the Elephant: Christians and Muslims in the Age of Charlemagne («El emperador y el elefante: cristianos y musulmanes en la era de Carlomagno»).

“Carlomagno y Harun no habían estado en contacto antes”, le señala a BBC Mundo. Hay teorías que tratan de explicar por qué el emperador cristiano de Occidente quería un elefante y por qué el califa Harun se lo mandó. Una de ellas tiene que ver con una especie de alianza entre ambos líderes.

El califa Harun al-Rashid, en el centro de la escena, rodeado de instrumentos eruditos y científicos.
«Harun al-Rashid en su tienda con los Reyes Magos de Oriente». Óleo sobre lienzo de Gaspare Landi, 1813, Museo de Capodimonte, Italia.

El profesor Emilio González Ferrín, islamólogo de la Universidad de Sevilla, explica que Harun había bloqueado comercialmente a Bizancio, que era su gran enemigo.

Harun decide que va a ser el poder establecido en la zona, un poder que nunca llegó más allá de Egipto. Él lo que quiere es cerrar un espacio, pues no es un conquistador al estilo de lo que pudieron ser los mongoles o los turcos posteriormente”.

“A través de recopilaciones muy mitológicas, llegará después la imagen de Harun al-Rashid asociada a la imagen de César, el paradigma del señor de Estado”, agrega González Ferrín. Así quedó reflejado en “Las mil y una noches”, donde aparece como un monarca todopoderoso y justo.

Scheherazade y el sultán Shahriar
«Las mil y una noches» es una colección en árabe de cuentos tradicionales de Oriente Próximo. En la obra, Scheherazade, un personaje clave, le cuenta a su esposo, el sultán Shahriar, una historia fantástica cada noche. (Grabado de 1892).

“Lo que no es mitológico es que, por esa vieja máxima que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, Harun entendió, como estratega, que si Bizancio era su enemigo, Carlomagno, que era la competencia de Bizancio en Occidente, sería su amigo”.

“Aquí no hay problema de religión islámica contra la religión cristiana, sino un pragmatismo comercial: quién me está quitando el pan al lado de mi frontera y cómo me ayudaré de su enemigo”, dice González Ferrín.

Hanan Saleh Hussein, profesora de árabe y estudios islámicos de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, señala que otro objetivo en común entre los dos líderes pudo haber sido someter a los emires omeyas de Córdoba.

– El elefante Abul-Abbas

El interés del que algunos historiadores llaman «el padre de Europa» en los cristianos es otra de las hipótesis sobre su acercamiento a Harun.

“Una gran parte de la población del imperio de Harun es cristiana. Su imperio incluye la Tierra Santa”, indica Ottewill-Soulsby.

De hecho, Carlomagno les envió dinero a los cristianos en Jerusalén. Pero, eso, explica el historiador, ocurrirá después. Así que sugiere que, en este caso, tomemos «las fuentes al pie de la letra” y decir que, al menos del lado de Carlomagno, él quería un elefante. “Creo que esa fue la gran motivación de su parte”.

Retrato de Carlomagno
Carlomagno, quien fue rey de los francos y emperador cristiano de Occidente, ayudó en gran medida a definir el carácter de la Europa medieval.

De acuerdo con Hussein, el emperador cristiano envió tres emisarios, pero dos de ellos murieron de regreso. “Fue Isaac, que era un intérprete judío franco establecido en el norte de África, quien se encargó de cumplir el deseo del califa, guiando al animal y a su cuidador hasta la costa mediterránea”, le indica a BBC Mundo.

Y así en el año 801, Carlomagno recibió la noticia: el elefante estaba cerca y debía mandar a buscarlo. El elefante Abul-Abbas llegó a la corte de Carlomagno en Aquisgrán (Alemania) en el año 802. “Fue un gran acontecimiento para Carlomagno. La gente hablaría de eso por décadas”, dice Ottewill-Soulsby. Lo seguimos haciendo.

“La gente asoció aquella criatura misteriosa al poder de Harun al-Rashid”, señala González. Es que era el primer elefante que la Europa de Carlomagno veía. “En las fuentes siempre se precisa que es el primer elefante que ve la Europa del norte, más allá de los pirineos”.

Y es que, siglos antes, Aníbal y los militares cartagineses habían usado elefantes en sus guerras contra los pueblos de la península ibérica y el ejército romano en el norte de Italia.

– Una larga travesía

Se cree que el elefante era asiático. “Los registros de la época de Harun nos dicen que los únicos elefantes domesticados que tenían provenían de India”, precisa Ottewill-Soulsby.

Procesión colorida de personas, un camello y un elefante
Se cree que el elefante había nacido en India. (Ilustración genérica)

“Eso significa que antes de viajar a la corte de Carlomagno, probablemente ya había recorrido un largo camino desde India hasta la corte de Harun”. Pero el extenso recorrido a Alemania no fue lo único agotador por lo que tuvo que pasar el animal.

“Dado que los elefantes se habían utilizado en la antigüedad como arma de ataque en las guerras”, señala Hussein, a Carlomagno se le ocurrió llevar a Abu-Abbas a su campaña contra los vikingos. Eso unido a “las condiciones climatológicas no propias de su hábitat, perjudicaron la salud del animal y sufrió una neumonía”.

Un día del año 810, cuando estaba en el noroccidente de Alemania, “se derrumbó y murió”.

– Desafíos

Ottewill-Soulsby, a quien no le convence del todo la teoría de una alianza militar entre Carlomagno y Harun, ve en el regalo del califa una manifestación de lo que hoy podría entenderse como soft power. “El control del poder de Harun es quizás menos sólido de lo que a menudo creemos”, dice.

“Aunque no hay duda de que fue un hombre muy exitoso, que gobernó durante mucho tiempo, también tuvo que hacer frente a muchos desafíos”.

Monedas
Moneda de plata del califato de Harun al-Rashid (siglo VIII).

Subió al trono en el año 786. Con 20 años asumió el gobierno de un imperio que se extendía desde el Mediterráneo occidental hasta India. “No era popular en Bagdad”, dice el historiador. De hecho, aunque la ciudad iraquí fue la capital oficial, Harun decidió, años después, vivir en Al Raqa, Siria.

“Tampoco es popular entre sectores del ejército y hay sitios del imperio que se rebelan”. “Y la forma en que Harun responde a eso es a veces con la fuerza, pero también es estupendo en las relaciones públicas”. “Se presenta como un guerrero justo y también como un hombre religioso”.

“Y creo que en algún lugar de la creación de esa imagen están sus tratos con potencias extranjeras. Por ejemplo, envía emisarios a China y no es obvio por qué”. “Los registros chinos nos dicen que se trata de una embajada inusualmente grande, que viene con regalos y que se lleva obsequios de vuelta”.

“Creo que algo parecido sucedió con Carlomagno. Harun estaba mostrando su poder y el respeto que le tenían gobernantes lejanos”. Y es que los enviados del emperador cristiano le llevaron presentes.

Los regalos no tienen nada que ver con el esplendor de un señor oriental que, dándose cuenta de la superioridad cultural que tiene con respecto a Occidente, le da unos obsequios extraordinarios”, indica González.

En otro viaje, el califa mandó perfumes, especias, telas lujosas. “También envió un ajedrez, el primero en Europa”, recuerda González. Y un reloj.

– El saber

Antes de adentrarnos en el reloj, González recuerda que para Harun, “la legitimación del poder se hacía a través de la cultura”.

Percibió que alrededor de una institución en concreto, La Casa de la Sabiduría, se debía construir un modelo cultural al servicio del Estado. También conocida como la Gran Biblioteca de Bagdad, ese lugar que él fundó, se convirtió en el principal centro intelectual de lo que se conoce como la Edad de Oro del Islam.

Mezquita con el minarete en Bagdad
La Casa de la Sabiduría, de la cual no quedó rastro, fue una potencia intelectual durante la Edad de Oro islámica. Allí surgieron conceptos matemáticos que transformaron el mundo. Fue fundada en Bagdad.

El califa adquirió las obras de los antiguos griegos y persas e hizo que se tradujeran al árabe. Su imperio logró adelantos científicos y médicos extraordinarios. “El contraste de la sofisticación cultural que había en Oriente era enorme en comparación con la de Europa”.

– Una obra maestra

La descripción del reloj de agua que el califa le envió a Carlomagno es “absolutamente increíble”, señala Ottewill-Soulsby. “Hay muchas bolitas que caen cuando se marca la hora y hacen sonar un címbalo debajo. También tiene 12 jinetes que atraviesan 12 ventanas. Eso marca el paso de las horas”.

Los enviados del califa Harun al-Rashid le ofrecen un reloj a Carlomagno
Los enviados del califa Harun al-Rashid le ofrecen un reloj a Carlomagno. Esta obra pertenece a la colección del Museo de Bellas Artes de Cambrai. Artista: Jordaens, Jacob (1593-1678).

González habla de cientos de botellitas: cada vez que se llenaba una, bajaba y empezaba a llenarse la siguiente y así era como se medía el tiempo. “Caía una gota siempre al mismo ritmo, esa era la clave”.

“La distribución de las botellitas no es tan compleja como lo sofisticado del cálculo exacto del tiempo para hacer el vidrio a esa medida, de tal manera que un vaso equivalga al minuto, otro a la hora, otro al día, otro a la semana. Se trataba de una medición del tiempo universal”.

Con el reloj, Harun no solo mostró la calidad extraordinaria de sus artesanos, apunta Ottewill-Soulsby, también “su ingeniería, su ciencia, su cultura. Si con el elefante exhibió su habilidad para conseguir animales raros y exóticos, el reloj mostró la sofisticación de su imperio”.

– ¿Un órgano?

El profesor González cuenta que en Europa no supieron armarlo, tuvo que viajar un montador desde Bagdad. “Los comentarios de la época era que nadie sabía que era eso. Cuando llegaron todas esas cajas con todas esas botellitas nadie sabía que se trataba de un reloj”.

Una vez montado, hubo quienes creyeron que se trataba de un instrumento musical porque emitía sonidos en determinados momentos.

Embajadores de Harun al-Rashid llevando obsequios a la corte de Carlomagno
Los emisarios de Harun al-Rashid le entregan obsequios a Carlomagno ante su impresionada corte.

“Creen que ese sonido del agua cayendo puede tener funciones taumatúrgicas, que ese órgano musical puede conectarte con lo trascendente. Son personas que tienen una mentalidad druida de brujería”. “Cuando llega el señor y lo monta y dice que es para marcar el tiempo, todo el mundo se queda pasmado”.

Ottewill-Soulsby advierte que no es que los europeos no conocieran este tipo de artefactos. “En las cortes del rey Teodorico el Grande, el rey de los ostrogodos en Italia, en el siglo VI, había relojes como ese”. Además, “los bizantinos en Constantinopla eran famosos por hacer instrumentos musicales y relojes mecánicos”.

Sin embargo, es muy posible que aunque Carlomagno hubiese oído hablar de este tipo de artefactos, nunca haya visto un reloj tan sofisticado como el que le envió Harun. “Probablemente él no tenía a nadie que pudiera hacer uno así”.

– Un poco de leyenda

Sobre la llegada del extraordinario reloj a la corte del conquistador de media Europa se tejieron historias igualmente extraordinarias.

La profesora Hussein cuenta una. Aunque Carlomagno admiró el “extraño” aparato, también “lo aterrorizó, al igual que a sus cortesanos, quienes declararon a Carlomagno que estaba perseguido por el diablo y que el califa Harún al-Rashid se lo envió como regalo para destruirlo y robarle su reino”.

Según ese relato, usaron sus hachas para sacar lo malo de su interior. “Los cortesanos dijeron a Carlomagno que el demonio se había escapado, lo que entristeció profundamente al emperador y convocó a científicos y hábiles artesanos en un intento de reparar el reloj y reiniciarlo, pero todos los intentos fracasaron”.

“Algunos de sus asesores le ofrecieron mandarlo al califa Harun al-Rashid para que un equipo de expertos árabes lo reparara, pero Carlomagno no aceptó devolver el reloj en ese estado al rey de Bagdad sabiendo que habían sospechado de sus intenciones injustamente”.

¿Muy poco de realidad? ¿Mucho de fantasía? Han pasado más de mil y una noches para intentar precisarlo.

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Vladímir Démijov, el científico soviético que conmocionó al mundo con sus experimentos con perros de dos cabezas…


Vladímir Démijov
Démijov quería demostrar las posibilidades del que era un nuevo campo de la medicina en su época.

BBC News Mundo/Historia Hoy(O.L.Mato) — «A menudo ocurre, en la medicina o en la cirugía, que las personas no son conocidas por sus procedimientos médicos sobresalientes o avances que conducen a algo realmente grande e importante para la humanidad, pero son fácilmente recordados por algo que fascina a las personas».

Eso le dijo a la BBC Igor Konstantinov, un cirujano cardiotorácico de renombre internacional graduado en San Petesburgo que trabaja en el Royal Children’s Hospital de Melbourne, Australia. «Y, ¿qué podría fascinarle más a la gente que el trasplante de una segunda cabeza?».

Hablaba del científico soviético Vladímir Démijov, cuyo trabajo ha estudiado. En 1959, el doctor Démijov invitó al fotógrafo Howard Zochurek de LIFE Magazine a capturarlo a él y a su asistente, el doctor Vladimir Goriainov, realizando su última cirugía: la creación de un perro de dos cabezas.

Cuando Zochurek entró en el quirófano, escuchó los ladridos de un pequeño mestizo con orejas caídas y nariz puntiaguda.

Démijov explicó que era una perra de 9 años llamada Shavka y que sería lo que él llamaba «la cabeza invitada». Lo que él llamaba el perro anfitrión era Brodyaga, que en ruso significa vagabundo, un perro callejero que había sido recogido en Moscú por un cazador de perros.

El artículo de la revista, escrito por el corresponsal en Moscú Edmund Stevens, continuó explicando el procedimiento de tres horas y media con detalles gráficos.

«Primero, hicieron una incisión en la base del cuello del perro grande, exponiendo la vena yugular, la aorta y un segmento de la columna vertebral

«El flácido cuerpo de Shavka se colocó en la mesa de operaciones junto a Brodyaga. Goriainov hizo la incisión cuidadosamente

«Luego, los dos cirujanos suturaron la piel de los dos perros y la operación terminó«.

Las fotos en blanco y negro, que aparecieron en la edición de julio de 1959 de la revista Life, mostraron el espantoso resultado.

El perro de dos cabezas creado por el científico soviético Vladímir Demijov.

La criatura vivió cuatro días. No fue el primer perro de dos cabezas del doctor Demikho. Ya había realizado el experimento 23 veces con diversos grados de éxito. Una de sus creaciones había vivido 29 días.

«Siento emociones encontradas cuando veo las imágenes porque son animales que, en términos simples, fueron torturados«, confesó Konstantinov.

– Su visión

Debido al artículo y fotos de LIFE Magazine, quedó en la memoria de algunos como un científico loco (Captura de pantalla del artículo).

Démijov le dijo a la revista Life que el objetivo de sus experimentos era demostrar que el trasplante de tejidos y órganos sanos era posible. Hoy en día, los trasplantes son una práctica común, pero no fue hasta finales de la década de 1960 que los trasplantes de hígado y corazón se realizaron con éxito.

Pero para quienes leyeron el artículo de la revista Life en la década de 1950, la visión de Démijov sobre el futuro de los trasplantes sonaba tan grotesca como sus perros de dos cabezas. «Comenzaremos por establecer un banco de tejidos», le explicó el doctor soviético al corresponsal de la revista en Moscú.

«Con el tiempo incluirá todas las partes concebibles de la anatomía humana: córneas, globos oculares, hígados, riñones, corazones, incluso extremidades. «Todo se mantendrá en refrigeración. «Cuando estemos completamente preparados, una víctima de accidente será traída con una lesión normalmente fatal en algún órgano esencial.

«Dado que alguien que va a morir de todos modos no tiene absolutamente nada que perder, trataremos de proporcionarle el órgano necesario de nuestro banco. «Si el trasplante es exitoso, vivirá. Si no, mejor suerte la próxima vez». ¿Te imaginas leer eso antes de que fuera algo no sólo normal sino deseable?

Lejos de sus perros de dos cabezas, realizó varios estudios y procesos experimentales extremadamente innovadores. En 1937, Démijov diseñó el primer dispositivo mecánico de asistencia cardíaca.

A principios de 1946, realizó trasplantes intratorácicos en mamíferos de un corazón, un pulmón y el corazón y los pulmones juntos, los primeros procedimientos exitosos de este tipo que se habían realizado en un mamífero.

También hizo la primera operación de bypass de la arteria coronaria así como el primer trasplante de hígado, entre otras hazañas.

Incluso acuñó la palabra «trasplantología» en la monografía por la que le otorgaron un doctorado. Publicada en 1962 en Nueva York, Berlín y Madrid,​ se convirtió en la primera monografía sobre trasplantología y por mucho tiempo fue la única en el área del trasplante de tejidos y órganos.

«Es muy difícil entender por qué, dados sus orígenes, tuvo este increíble impulso para realizar trasplantes, a pesar de todo el desastre económico en su país y de la guerra mundial más horrible que acaba de terminar», señaló Konstantinov, pensando en la motivación de Démijov.

«Solo puedo adivinar que fue criado en una sociedad muy utópica, en esa época cuando el dinero significaba muy poco y se trataba de hacer algo grande por su país, en beneficio de la humanidad. «Creo que, al final del día, esto es lo único que le importaba».

– Lo más importante

En el 18º Congreso Internacional de Cirugía en Munich, Démijov demostró a una audiencia de expertos cómo se implantaba en un perro una bomba intratorácica que funcionaba como un corazón artificial (septiembre 1959).

Tan grande fue la contribución del Démijov a la trasplantología que el doctor Christian Barnard, quien realizó el primer trasplante de corazón humano exitoso del mundo, lo llamó el «padre del trasplante de corazón y pulmón». Pero sus perros de dos cabezas eclipsaron su trabajo positivo, especialmente en su tierra natal.

«Los funcionarios lo declararon un charlatán, y sus experimentos fueron prohibidos», relata Konstantinov. «Tuvo que trabajar en el Departamento de Cirugía que estaba dirigido por Alexander Vishnevsky, quien era cirujano jefe del ejército soviético e independiente del Ministerio de Salud de la URSS.

«Así que fue protegido, irónicamente, por el ejército ruso para que pudiera continuar con sus experimentos. «Pero puedo decirte que siendo estudiante de Medicina en la Unión Soviética y luego trabajando un par de años en Rusia, nunca escuché hablar de Démijov.

«Su nombre no fue mencionado«, declaró el especialista que se graduó de la Academia Médica Militar de San Petersburgo, Rusia, en 1992. No obstante, en otros lares, sus logros no sólo eran conocidos sino admirados.

«Merece un lugar entre los grandes cirujanos experimentales de todos los tiempos. No ha tenido el reconocimiento generalizado que se ganó», declaró la revista The Annals of Thoracic Surgery en 1994, por ejemplo.

El doctor Démijov murió a la edad de 82 años en 1998 en su pequeño apartamento en las afueras de Moscú. En el año de su muerte, fue reconocido en Rusia y se le concedió un alto honor con la Orden por los Servicios a la Patria.

«Todo lo que hizo fue por el bien de los pacientes y muchos, muchos pacientes del mundo, directa o indirectamente, se beneficiaron de sus experimentos muy, muy pioneros», concluyó Konstantinov.

«Creo que probablemente lo más importante es que fue capaz de convencer a las personas que lo seguían de que lo imposible era posible».

– Su motivación

Vladimir Demijov nació en 1916, cuando Rusia asistía a los estentores del régimen zarisra, caía vencida por las fuerzas alemanas y veía el nacimiento del comunismo. Su padre fue víctima de las luchas fratricidas que envolvieron al país.

A pesar de las estrecheces, Vladímir recibió una excelente educación y desde joven encontró inspiración y modelo a su vocación siguiendo el ejemplo de Pávlov, quien había recibido el Premio Nobel en 1904.

El primer trabajo de Démijov fue en una fábrica de tractores donde se desempeñó como mecánico. Esta formación entre médica e ingenieril lo llevó a crear el primer corazón artificial en 1937. El perro que había recibido a esta válvula mecánica sobrevivió dos horas, poco tiempo, pero suficiente para demostrar que esta fantasía era factible.

Este logro le permitió a Vladimir a continuar sus estudios en la facultad de Biología de la Universidad de Moscú donde se graduó con honores.

Estos méritos no le impidieron cumplir su misión patriótica. Primero se desempeñó como soldado en la lucha contra los nazis, aunque poco después trabajó con forense y patólogo en el frente de batalla.

Por un tiempo sirvió en China cuando ésta declaró la guerra al Japón. Regresó a su hogar luciendo varias condecoraciones sobre su pecho y pudo reincorporarse a su puesto en la Universidad de Moscú desempeñándose en el departamento de cirugía, donde comenzó a experimentar con trasplantes renales y hepáticos.

Esto que hoy es rutinario, a mediados del siglo XX era una fantasía brotada de la imaginación de Mary Shelley y su creación, el Dr. Frankenstein.

Estas experiencias las hacía de noche y sin apoyo económico, restando tiempo a su familia. En un momento Démijov se deprimió y hasta pensó en suicidarse, pero se repuso gracias al apoyo de amigos y parientes y continuó con su trabajo.

Obsesionado por el cambio de órganos, llegó a trasplantar el corazón de un perro a otro. Uno de estos involuntarios-participantes sobrevivió 7 años con un corazón ajeno.

No solo podía cambiar el corazón sino modificar su circulación, realizando una anastomosis entre la coronaria anterior y la arteria mamaria interna.

Esta técnica abrió la posibilidad de revascularizar al tejido miocárdico. Démijov fue el primero en hacer un bypass de la arteria coronaria, siendo la fuente de inspiración que culminó con la técnica de René Favaloro.

Perfeccionada su técnica de sutura vascular (iniciada 50 años antes por Alexis Carrel), Demijov se dedicó a llevar adelante uno de los experimentos más bizarros que brotaron de su ya frondosa imaginación, el trasplante de cabeza.

Démijov creó un perro de dos cabezas.

Su experiencia se mantuvo en secreto y para cuando fue conocida en EEUU llevaba creadas tres criaturas.

Con el apoyo de las autoridades soviéticas, continuó sus experimentos que confirmaron la posibilidad de “trasplantar” órganos (término que el propio Démijov generalizó).

Sus técnicas le ganaron fama internacional que incluyó severas críticas por esta experiencia “carente de ética”. Entre sus nuevos admirados se incluía un joven cirujano sudafricano quien visitó dos veces el instituto donde trabajaba el científico soviético.

Era Christiaan Barnard, quien estaba especialmente interesado en los trasplantes cardíacos que por primera vez realizó en humanos en 1967.

Los logros en cirugía experimental de Démijov fueron notables, él realizó en perros el primer implante de un corazón artificial, el primer trasplante de corazón y pulmón (en 1946), el primer trasplante hepático, la anastomosis mamaria y el bypass coronario.

Murió a los 82 años en 1998 de una aneurisma cardíaca. A más de veinte años de su muerte, la figura de este notable investigador que revolucionó al mundo de la cirugía es más conocido por haber injertado la cabeza de un perro en otro cuerpo que por haber ideado el bypass que salvó a tanta gente o las decenas de miles de personas trasplantadas gracias a sus desarrollos.

Otra de las extrañas paradojas del genio.

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