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Triángulo de las Bermudas…


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BBC News(L.Hidalgo)/National Geographic/20 Minutos/Business Insider(N.Colarrosi) Era la mañana del 6 de diciembre de 1945.

Mientras salía el sol sobre la base aérea de Fort Lauderdale, en Florida, comenzaba la búsqueda por mar y aire de la tripulación del vuelo de entrenamiento número 19. «Buscamos en todas las islas durante una semana pero no encontramos restos de nada», le explica a la BBC el teniente David White, que en aquel entonces era instructor de vuelo en la base.

Más de seis décadas después, el teniente White aún recuerda el momento en que escuchó la noticia: «Estaba jugando al bridge con mi esposa. Vinieron a avisarme qué había pasado y qué ibamos a hacer. No lo podíamos creer, cinco aviones perdidos en un simple vuelo de entrenamiento… ¡No, no, no!».

Las condiciones climáticas eran las normales, no había razón que justificara lo sucedido. Se trataba de un ejercicio habitual. «Debían volar 60 millas hacia el este, hacer un vuelo bajo y bombardear los restos de un barco hundido», recuerda. Esa primera parte del ejercicio parece que fue de acuerdo a lo planeado. Después debían hacer una práctica de navegación.

Debían volar aún más hacia el este, 75 millas aproximadamente, luego hacia el norte y finalmente de regreso a casa, a Fort Lauderdale. Fue entonces que aparentemente comenzaron los problemas.

– «Mis brújulas no funcionan»

«Al acabar el bombardeo, el instructor llamó diciendo: ‘mis brújulas no funcionan'», relata White. «Divisó una isla y aseguró saber ya dónde se encontraban. El pensó que estaba en los Cayos, pero luego determinamos que en realidad el norte de Bahamas», explica.

https://ichef.bbci.co.uk/news/304/amz/worldservice/live/assets/images/2011/12/09/111209193853_triangulo_bermudas_304x304_spl.jpg(El Triángulo de las Bermudas (aquí visto desde el espacio) es un lugar legendario.)

Los Cayos son la punta sur de la costa de Florida.

Entonces, el operador de radio recomendó al instructor que se dirija al norte, hacia el Golfo de México, luego de nuevo hacia el este en dirección a Florida, y así regresar.

A cargo del vuelo estuvo Charles Carroll Taylor.

Era un piloto experimentado pero no trabajaba frecuentemente en Fort Lauderdale, y no conocía bien el área.

Por ese error inicial, en lugar de guiar a la patrulla de regreso los llevó hacia el Océano Atlántico.

A uno de los alumnos se le escuchó decir: «Vayamos hacia el oeste, hasta alcanzar la costa», rememora White.

Pero, cambiaron de dirección y fueron hacia el noreste. Por un momento no hubo contacto de radio. Cuando lo hubo, para sorpresa del operador, el líder del vuelo le entregó el comando a uno de los otros pilotos. Y cuando éste se volvió a comunicar con la torre, 20 minutos después, se lo escuchó confundido.

«No sabemos dónde estamos… todo es… no podemos distinguir nada. Creemos estar alrededor de 225 millas al noreste de la base», se le escuchó decir aquella mañana. Minutos después dijo: «El agua tiene mucho oleaje. Estamos completamente perdidos». David White cree que el vuelo 19 acabó en el agua sobre las 7 de la tarde a unas 150 millas de donde debía estar. Para ese momento estaba oscuro y se formaba una tormenta.

«Si aterrizas en el agua con olas de 8 o 10 pies el avión se destruye, como contra un muro de ladrillo», opina. «Lo que creo que sucedió es que aterrizó, se quebró y probablemente nadie pudo salir, si alguno lo hizo no debe haber durado mucho en la tormenta». Y había más por venir. Minutos después de conocerse que el vuelo 19 estaba en serios problemas dos aviones de rescate fueron enviados en su ayuda. Esa misma noche uno de los aviones de rescate también se perdió.

«Era un hidroavión PBM Mariner, y desde un barco ubicado en la costa se vio como explotaba y caía al agua», recuerda White. «Fue un segundo desastre». Días después, cientos de aviones y barcos rastrillaron los mares también en busca del avión PBM pero como con el vuelo 19, no se encontró nada.

Para 1950 el periodista sensacionalista Edward Van Winkle Jones daría rienda suelta a su pluma para narrar sobre desapariciones misteriosas en el Triángulo de las Bermudas. El misterio continuó. Al misterio que engloba esta historia, se suma el escritor George X. Sand y en 1964, la revista Argosy Magazine publica un artículo completo al cual titula: “El mortal Triángulo de las Bermudas”, donde asegura que ocurren extrañas desapariciones y fenómenos paranormales al navegar en su zona.

¿Realidad o mito?

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El Triángulo de las Bermudas es uno de los lugares más misteriosos del planeta. Decenas de historias sobre desapariciones de barcos y aviones han llegado hasta nuestros oídos de diversas maneras, siempre rodeadas de misterios y desapariciones.

La última, en enero del 2021, cuando la Guardia Costera de Florida anunció en un comunicado que un navío con destino Florida había desaparecido tras partir el día anterior desde Bahamas. Después de 84 horas de intensa investigación, se suspendió la búsqueda sin rastro de la embarcación y sus tripulantes.

Sin embargo, ¿sabemos realmente qué es el Triángulo de las Bermudas? ¿Qué hay de leyenda y qué hay de realidad? ¿Es cierto que en esa zona geográfica del planeta desaparecen barcos, aviones y personas sin dejar rastro?  Hacemos un recorrido a lo largo de los grandes sucesos de su historia para averigüar qué hay de cierto alrededor de su misteriosa fama.

Qué es el Triángulo de las Bermudas

El Triángulo de las Bermudas está formado por 1,1 millón y medio de kilómetros cuadrados en alta mar dentro de un triángulo equilátero (de ahí su nombre) que forman las puntas de las islas Bermudas, Puerto Rico y Miami en Florida, Estados Unidos.

Este triángulo imaginario encierra un secreto dentro de ella: cientos de barcos han desaparecido desde que se tiene noticia de este lugar, casi cien aviones –que se sepa– y miles de personas. ¿Están todos ellos en el fondo del mar? ¿Han ido a otra dimensión? ¿Están hundidos con la ciudad perdida de la Atlántida?

Probablemente no, pero al ser humano siempre le ha gustado añadir un poco de leyenda a fenómenos que no ha podido demostrar.

Contexto y primeras menciones del «Triángulo del Diablo»

Una fecha que marca el inicio de este misterio: el año 1945. Una cuadrilla de 5 aviones de la marina de Estados Unidos que sobrevolaban la zona desaparecieron. Incluso desapareció un sexto aparato, un avión de emergencia Martin Mariner que acudió al rescate de los cinco primeros. En total, dsaparecieron 27 personas sin dejar rastro. En la última comunicación que se tuvo con ellos, uno de sus miembros aseguró que estaban completamente perdidos y no sabían qué rumbo tomar. Después, nada.

Pero ¿por qué ese lugar? Porque era –y es– un lugar de paso muy frecuentado por barcos y aviones que viajan desde el continente americano a Europa. Sus fuertes vientos y las corrientes del Golfo hacen que tanto la navegación como los vuelos que cruzan la zona sean más rápidos. Es una especie de «atajo» o «ruta rápida» para viajar hacia Europa.

Y como ya sabemos, cuanto mayor es el número de embarcaciones o aviones que pasan por allí, mayores son las probabilidades de suceda algo fuera de lo corriente.

Leyendas del Triángulo de las Bermudas

Existen diversas teorías, todas sin demostrar, que pretenden explicar el fenómeno que ocurre en esta zona. Estas son algunas de las más sorprendentes:

– Un agujero negro

Si bien es cierto que los agujeros negros existen y hay toda una teoría desarrollada por numerosos científicos, entre ellos el famoso Stephen Hawking, es improbable que en esa zona haya uno. ¿Por qué? Por un agujero negro es una región finita del espacio en el que la masa concentrada es tan potente que nada se escapa a su control. Es decir, si existiera un agujero negro en las aguas –o en el cielo–, todo lo que pasara por allí desaparecería sin excepción.

– La superficie del continente perdido, la Atlántida

Sabemos de esta ciudad-continente mítica gracias a los diálogos de Platón Timeo y Critias, donde los atlantes perdían la soberanía de la Tierra de la mano de los atenienses, sin duda superiores a ellos. Esta teoría la siguió el psíquico Edgar Cayce (1877-1945) asegurando que los atlantes tenían una tecnología muy desarrollada consistente en «cristales de fuego» que, literalmente, lanzaban rayos y obtenían energía.

El experimento salió tan mal que su maravillosa isla terminó hundida y el poder de estos cristales, que seguiría activo hoy en día, interfiere con los aparatos tecnológicos de barcos y aviones.

– Monstruos marinos

El Kraken es un monstruo marino de proporciones gigantescas que devora todo lo que se pone frente a él. Este y otros como él habitarían las aguas del Triángulo de las Bermudas comiéndose, literalmente, todo lo que se pone ante sus fauces. Este mito pudo venir del avistamiento por parte de marineros y piratas de calamares gigantes de 14 y 15 metros de longitud que habitan las aguas profundas de alta mar. El resto, leyenda.

– OVNIS

Otra teoría improbable, la zona es una estación extraterrestre en la que los OVNIS se apropian de personas para llevárselas a sus planetas para estudiarlos. Las teorías más alarmistas aseguran que los extraterrestres nos estudian con el fin de saber cuál es nuestra tecnología y nuestras habilidades para después usarlas en nuestra contra e invadirnos.

Las más amables dicen que los extraterrestres se apropian de personas en esta zona estacional con el fin de salvar a la humanidad del gran Holocausto final. Para gustos, colores.

¿Y cuál es la realidad del Triángulo de las Bermudas? La ciencia habla

Al igual que las leyendas, las posibles teorías científicas también son muchas. Normalmente tendemos a dotar de un significado sobrenatural aquello que no podemos explicar, pero la realidad también puede acabar con una buena historia de ficción. Estas son algunas de las teorías más probables.

– Errores humanos

Por desgracia los errores humanos ocurren. Muchos de los accidentes que han tenido lugar en estas zonas tienen que ver con errores de cálculo, con fallos tecnológicos propios de grandes aparatos o con malas decisiones. Es algo que nunca se podrá demostrar, simplemente, porque ocurren en zonas que al ser tan extensas y alejadas de las costas, recuperar restos se hace prácticamente imposible.

– Meteorología

Otra de las posibles teorías pasa por la climatología. Tifones, huracanes y grandes tormentas que provocan olas de cientos de metros pueden ser, fácilmente, las causantes de los accidentes de grandes embarcaciones en el mar y aeronaves en el cielo.

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– Variaciones magnéticas y niebla electrónica

Hay una teoría –quizá mitad ciencia mitad ficción– que habla de una niebla electrónica. Este concepto lo acuñaron Rob MacGregor y Bruce Gernon en su libro The Fog. Ambos, supervivientes de un accidentado viaje por la zona, aseguraron que un vórtice electrónico en medio de una niebla espesa chocó contra las alas de su avión.

Debido a esta niebla electrónica todos los aparatos tecnológicos del aparato –de los setenta– se estropearon dejando a la pareja sin rumbo y sin visión. Según su propio relato, 75 minutos después aparecieron en una zona de Miami en la que era imposible estar en tan poco tiempo.

¿Realidad, ficción? Puede que ambas, ya que el Triángulo de las Bermudas es uno de los dos lugares de la Tierra en los que las brújulas señalan el norte verdadero y no el norte magnético, de ahí que se diga que en el Triángulo de las Bermudas las brújulas se estropean.

Se tienen datos de que al propio Cristóbal Colón le sucedió esto en su viaje hacia el nuevo continente. A su paso por la zona, el 8 de octubre de 1492, las brújulas «se estropearon» y dejaron de marcar el rumbo. Colón no dijo nada a su tripulación y probablemente eso evitó que le tiraran por la borda en un punto en el que ya estaban desesperados por alcanzar tierra firme.

– Agujeros azules

El subsuelo marítimo de Las Bahamas tiene agujeros azules. ¿Y qué son los agujeros azules? Pues grutas de miles de años que existen en la zona y que crean corrientes muy fuertes que son capaces de lanzar a la deriva barcos de gran tonelaje.

Son cuevas verticales profundísimas. Se tiene constancia de que la más profunda del mundo, situada en esta zona, se llama agujero azul de Sansha Yongle y tiene 300 metros de profundidad. Pero estos agujeros no sólo existen aquí. También los hay en la península de Yucatán y en el arrecife Lighthouse de Belice, en Centroamérica.

– Explosiones de metano

Un reciente descubrimiento, de este mismo año, en las aguas de Noruega, puede aportar una nueva teoría respecto al Triángulo de las Bermudas. En esta zona, en unos cráteres muy profundos –similares a los agujeros azules– habría grandes concentraciones de gas metano. En la zona de las Bahamas, el calor de las aguas tropicales y el de los propios barcos haría que este metano explotase formando no sólo virulentas corrientes marinas sino destrozando buques y barcos como si fueran de papel.

Cómo explican los científicos el misterio del triángulo de las Bermudas

Un grupo de científicos de la Universidad de Southampton cree haber resuelto uno de los misterios que más teorías ha despertado en el siglo pasado: el triángulo de las Bermudas, esa área con forma de triángulo equilátero ubicada entre las islas Bermudas, Miami (Florida) y Puerto Rico, donde tantos barcos y aviones han desaparecido sin dejar rastro.

Según exponían en una serie documental emitida en Channel 5 titulada The Bermuda Triangle Enigma (El enigma del Triángulo de las Bermudas), la causa de la desaparición de embarcaciones y aviones en esta zona puede estar en el singular oleaje que se genera en este punto.

«Hay tormentas al sur y al norte que se unen, y si a eso sumas otras que provienen de Florida, todo ello genera una formación potencialmente mortal de olas rebeldes», ha indicado el Dr. Simon Boxall. «Son empinadas y altas, hemos llegado a medir olas de más de 30 metros», ha añadido.

– Recreación de olas gigantes para encontrar la causa

Para llegar a esta conclusión, este equipo de expertos realizó una serie de experimentos en laboratorio para recrear olas gigantes de unos 30 metros de altura y reconstruyeron también una réplica del barco estadounidense USS Cyclops, que desapareció misteriosamente en el triángulo de las Bermudas en 1918 con 300 personas a bordo.

La simulación de olas gigantes derribó con facilidad la nave. «Cuanto más grande es el barco, mayor es el daño», ha asegurado Boxall en el documental. Este tipo de «olas rebeldes», que apenas duran unos minutos, se observaron por primera vez desde un satélite en el año 1997 frente a las costas de Sudáfrica.

Desapariciones sin dejar rastro

Algunos lo han llamado Triángulo del Diablo. Otros se han referido a él como el Limbo de los Perdidos o el Mar de Hoodoo. No obstante, para la mayoría es el Triángulo de las Bermudas, un tramo de agua en el Océano Atlántico famoso por «tragar barcos» y hacer desaparecer aviones.

Durante siglos, el Triángulo de las Bermudas ha sido mitificado como una zona del océano en la que marineros y pilotos tienden a perder contacto con el mundo natural y desaparecer para siempre. Aunque el gobierno de Estados Unidos no lo reconoce como una ubicación geográfica real o una amenaza, sus leyendas han pintado durante mucho tiempo una imagen de muerte, misterio y miedo.

Las Bermudas y el largo tramo de mar que tienes ante tí, se han convertido en un mito a lo largo de los siglos. Algunos han llegado a creer que la obra de William Shakespeare ‘La tempestad’ está basada en cuentos de brujería y naufragios en esta zona. Cuando Cristóbal Colón atravesó el Triángulo de las Bermudas en su primer viaje al nuevo mundo, recogió en sus escritos el hecho de que una llamarada de fuego estalló en el mar y unas pocas semanas después apareció una luz extraña en la distancia.

En 1881, la leyenda cuenta que el Ellen Austin, un barco que navegaba desde Liverpool a Nueva York, se encontró con otro ‘barco fantasma’ en el Triángulo de las Bermudas, y las cosas salieron mal. Cuando el Ellen Austin se acercó a las neblinosas aguas del Mar de los Sargazos, un área del Océano Atlántico junto al Triángulo de las Bermudas, la tripulación encontró un barco abandonado y completamente abastecido.

Al ver esto como una oportunidad de apropiarse de la valiosa carga, enviaron a algunos de sus hombres en la misión de ocupar el barco y navegar con él hacia su destino. No obstante, una tormenta separó rápidamente las dos naves, y cuando se encontraron al día siguiente, no había rastro de la tripulación. El navío había sido abandonado una vez más, dejando atrás todos los recursos, por lo que el capitán del Ellen Austin intentó abordarlo de nuevo.

Sin embargo, cuando los miembros de la tripulación subieron a bordo por segunda vez, una niebla espesa y cegadora apareció y volvió a separar las naves. Cuando finalmente se despejó la niebla, el barco «fantasma» se había desvanecido por completo, según las historias relatadas en los periódicos de la época. En 1895, Joshua Slocum, el primer hombre que navegó solo en el mundo, desapareció en un viaje desde la isla Martha’s Vineyard a Sudamérica.

No era factible que Slocum se hubiera perdido en el mar, ya que se le conocía por ser un marinero fantástico. Su inesperada desaparición se ha atribuido al Triángulo de las Bermudas. En 1918, el buque de combustible más grande y rápido de la Marina de EEUU, el USS Cyclops, desapareció en su ruta del Caribe a Baltimore con 309 miembros de la tripulación y no dejó un solo rastro de lo que había sucedido.

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El USS Cyclops que desapareció en Bermudas cuando regresaba de un viaje a Brasil en marzo de 1918.

Aunque estaba completamente equipado con accesorios y señales de socorro, el USS Cyclops no advirtió del peligro que acechaba en el mar. El legendario navío, que una vez sirvió en la Primera Guerra Mundial, y que en ese momento transportaba miles de toneladas de mineral de manganeso, desapareció sin dejar rastro.

Las teorías de motín, tormentas, venenos y torpedos comenzaron a circular, pero nada de eso tenía mucho sentido. Si hubo un accidente, ¿dónde estaban los escombros? ¿Por qué no hubo llamada de socorro? ¿Cómo podría haber sido capturado cuando había combustible para un viaje tan largo?

La gente optó por creer en bestias misteriosas, como el calamar gigante, o bien culparon al Triángulo de las Bermudas, según ha escrito The Washington Post«No ha habido misterio más desconcertante en los anales de la Armada que la desaparición en marzo pasado del USS Cyclops«, escribió el secretario de la Armada Josephus Daniels en 1919.

En 1941, un barco de la Armada llamado USS Proteus transportaba 58 pasajeros y un cargamento de mineral desde St. Thomas hasta la costa este cuando de repente desapareció en el Triángulo de las Bermudas. Un mes después, otro navío igual, el USS Nereus, desapareció con 61 personas mientras realizaba la misma ruta.

En 1945, la leyenda del triángulo de las Bermudas comenzó a afianzarse aún más cuando cinco bombarderos de torpedos TBM Avenger despegaron de una base naval en Ft. Lauderdale, Florida y desaparecieron en el Océano Atlántico antes de completar su misión.

El vuelo 19 estaba programado para completar un ejercicio de tres horas que consistía en dirigirse hacia el este para realizar una serie de bombardeos, luego sobrevolar la isla Gran Bahama y, finalmente, girar hacia el suroeste para regresar a casa.

Pero en el camino, el líder del vuelo, el teniente Charles C. Taylor, se volvió paranoico cuando su brújula empezó a fallar y creyó que los aviones se estaban moviendo en la dirección equivocada. Dio instrucciones a su flota para que volara hacia el noreste, pensando que se dirigía hacia Florida, aunque en realidad estaba viajando hacia el interior del Atlántico.

A medida que los aviones se acercaban al Triángulo de las Bermudas, sus señales comenzaron a desvanecerse, según contó el History channel. Finalmente, se cortó toda comunicación y los aviones nunca se volvieron a ver. Lo último que se registró en las comunicaciones de los pasajeros del vuelo 19 fueron unas informaciones espeluznantes sobre su ubicación: ‘Todo parece extraño, incluso el océano’, decía uno de los pilotos.

Después de eso añadió: «Parece que estamos entrando en aguas blancas … estamos completamente perdidos». La desaparición del «Vuelo 19» fue tan desconcertante que en el informe oficial de la Marina se afirmó que era «como si hubieran volado a Marte». En 1948, un vuelo comercial DC-3 desapareció sobre el Triángulo con 29 pasajeros y dos miembros de la tripulación que se dirigían hacia Miami.

Ese mismo año, un avión británico Avro Tudor apodado ‘Star Tiger’ desapareció en el Triángulo de las Bermudas sin dejar rastro. A bordo iban veinticinco pasajeros y seis miembros de la tripulación, y nunca se encontraron restos o información. Según BBC News, el informe oficial concluyó que «lo que sucedió en este caso nunca se sabrá y el destino del Star Tiger seguirá siendo un misterio sin resolver».

Un año después, en 1949, un avión G-AGRE apodado ‘Star Ariel’ partió de Bermudas a Kingston, Jamaica. El vuelo perdió repentinamente las comunicaciones cuando cambió a la frecuencia de Kingston mientras sobrevolaba el triángulo de las Bermudas.

Aunque el clima estaba despejado y el vuelo parecía estar en camino, nunca más se volvió a ver ni se supo de él. En 1963, el SS Marine Sulphur Queen, un gran buque tanque con 39 pasajeros y azufre fundido, fue visto por última vez cerca de la costa sur de Florida.

Después de más de dos semanas de búsqueda, el equipo de rescate solo encontró algunas piezas de escombros y salvavidas. En 1967, los tripulantes del Sylvia L. Ossa se convirtieron en víctimas de los misterios del Triángulo cuando el barco desapareció repentinamente con 37 personas a bordo. Aunque se encontraron escombros, incluidos varios salvavidas y un bote, el barco nunca más fue visto.

En 1978, un experimentado piloto llamado Irving Rivers partió de las Islas Vírgenes de EEUU en un vuelo en solitario para recoger a un grupo de pasajeros en St. Thomas. El clima era tranquilo y Rivers estaba a solo 1,6 km del aterrizaje cuando sus luces de señal desaparecieron repentinamente del radar.

Se envió un equipo de búsqueda para encontrarlo, pero el avión no volvió a aparecer. En 1984, un avión Cessna que partía de Fort Lauderdale y se dirigía a una isla en las Bahamas, desapareció por completo de las señales de radar antes de caer al océano. No se emitieron señales de radio, y aunque una mujer afirmó haber visto el avión hundirse en el agua, nunca se encontraron los restos.

Uno de los últimos casos que se registró fue en 2017,;de acuerdo con información de la agencia de noticias AP, jamás se volvió a saber sobre la avioneta privada MU-2B que transportaba a cuatro estadounidenses, dos de ellos menores de edad, que partieron de Puerto Rico rumbo a la Florida.

Se dice que cuando la nave alcanzó una altitud de 7 mil 300 metros, desapareció. Durante la búsqueda hallaron rastros del transporte aéreo, pero ninguno de los pasajeros y el piloto. El 31 de enero de 2020, se encontraron los restos del ‘SS Cotopaxi’ en la costa de Florida.

Muchos habían creído que el barco desapareció en 1925 debido a razones misteriosas relacionadas con el Triángulo de las Bermudas. Su descubrimiento ha terminado por desmentir estas teorías. Las teorías son muchas, desde las más extravagantes a las más científicas pero ninguna la que soluciona este enigma, o quizá un cúmulo de todas.

Aún así, finalmente, la realidad se impone: no hay nada en esta zona de nuestro planeta que sea de especial relevancia comparándola con otras zonas. Pero está claro que para el ser humano siempre ha sido más romántica la idea de algo sobrenatural porque… ¿Qué sería de la historia sin misterios?

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