El Área 51 …
National Geographic(S.Combs)/BBC News Mundo — Cada año, la mitología del Área 51 atrae a turistas de todo el mundo. La gente acude la base aérea cerca de Rachel, Nevada (Estados Unidos), con la esperanza de ver extraterrestres.
La leyenda del Área 51, que lleva años desacreditada, se basa en hechos reales. Aquí te explicamos lo que necesitas saber sobre el Área 51.
– ¿Dónde está el Área 51?
A unos 193 kilómetros al noroeste de Las Vegas, entre las millas 29 y 30 de la «Autopista Extraterrestre» (o Autopista Estatal 375) de Nevada hay una carretera de tierra sin señalizar. Aunque no se ve ningún edificio desde el asfalto, el sendero conduce a Groom Lake o Homey Airport, el nombre que recibe en los mapas de aviación civiles.
Para los que están al tanto, lleva a una base militar con muchos nombres no oficiales: Paradise Ranch; Watertown; Dreamland Resort; Red Square; The Box; and The Ranch; Nevada Test and Training Range; Detachment 3, Air Force Flight Test Center (Det. 3, AFFTC); y Área 51.
Antes de la Segunda Guerra Mundial, la zona de Groom Lake se empleaba para la minería de plata y oro. Cuando comenzó la guerra, el ejército se hizo cargo de esta zona remota y empezó a investigar, centrándose en ensayos nucleares y armamentísticos.
– ¿Por qué construir una base secreta en el desierto?
Cuando la CIA empezó a desarrollar aviones espía en la Guerra Fría, Richard Bissell, Jr., entonces director de la agencia de espionaje de Estados Unidos, se dio cuenta de que necesitaban privacidad para construir y probar los prototipos.
En 1955, él y Kelly Johnson, diseñador de aviones Lockheed, seleccionaron como sede el aeródromo apartado de Groom Lake. La Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos añadió la base al mapa del Emplazamiento de Pruebas de Nevada y denominó el sitio Área 51.
En ocho meses, los ingenieros desarrollaron el avión U-2, que podía volar a 70 000 pies, mucho más alto que cualquier otra aeronave de la época. Esto permitió a los pilotos volar por encima de los radares, misiles y aviones enemigos soviéticos.
Cuando un U-2 fue derribado por un misil antiaéreo soviético en 1960, la CIA empezó a desarrollar la siguiente generación de aviones espías en el Área 51: el A-12 de titanio. El A-12, casi indetectable para los radares, podía sobrevolar los Estados Unidos continentales en 70 minutos a 3540 kilómetros por hora. El avión también contaba con cámaras que podían fotografiar objetos de solo 30 centímetros de largo desde una altitud de 90 000 pies.

– Los alienígenas y los OVNIs pasan a ser parte de la leyenda del Área 51
El Área 51 quedó vinculada para siempre a los alienígenas en 1989, cuando un hombre que sostenía haber trabajado en el Área 51, Robert Lazar, dio una entrevista anónima a un medio de Las Vegas. Lazar alegaba que el Área 51 albergaba y estudiaba naves alienígenas y que su trabajo consistía en recrear la tecnología para su uso militar.
Sin embargo, enseguida desacreditaron las credenciales de Lazar: según los archivos universitarios, Lazar nunca asistió al Instituto Tecnológico de Massachusetts ni al Instituto Tecnológico de California, como él afirmaba. Sin embargo, por aquel entonces, los ingenieros del Área 51 estudiaban y recreaban aeronaves avanzadas, pero eran naves de otros países, no del espacio exterior.
Aun así, con tantos vuelos de alta tecnología saliendo del Área 51 —como los más de 2850 despegues de A-12—, se dispararon las noticias de objetos voladores no identificables en la zona.
«El cuerpo de titanio de la aeronave, que se desplazaba a la velocidad de una bala, habría reflejado los rayos del sol y así cualquiera pensaría que se trataba de un ovni», contaron las fuentes de la periodista Annie Jacobsen para su libro sobre el Área 51.

– ¿Está la verdad ahí fuera?
El gobierno reconoció formalmente la existencia del Área 51 por primera vez en 2013, cuando la CIA desclasificó los documentos sobre el desarrollo de los U-2 y los A-12. Antes, los lugareños sabían que pasaba algo raro en el desierto, pero los detalles eran escasos y difíciles de verificar.
El Área 51 sigue siendo una base activa que desarrolla tecnología militar de última generación. Los historiadores saben qué tipos de aeronaves se desarrollaban hasta los años 70, pero lo que vino después es máximo secreto. Pasarán como mínimo unas cuantas décadas hasta que la labor actual se desclasifique y se revele al público.
El lugar sigue siendo un pilar de la mitología alienígena de Estados Unidos. En 2019, una entrevista a Lazar en un popular podcast inspiró el evento del «asalto al Área 51», en el que unas 6000 personas se presentaron en el desierto para buscar evidencias de la presencia de extraterrestres (y acabó convirtiéndose en un festival para celebrar todo lo relacionado con alienígenas).
Incluso hoy en día, el Área 51 atrae a creyentes y escépticos que frecuentan la pequeña pero próspera ristra de museos, restaurantes, moteles, desfiles y festivales de temática extraterrestre, todos con la esperanza de descubrir que la verdad está realmente ahí fuera.
El campo de pruebas del Área 51 supera los 12.000 km2, y se cree que en ella trabajan unas 1.500 personas. ¿Qué enigmas guarda el Área 51 y por qué hay quienes creen que esconde pruebas de vida extraterrestre?
Guerreros silenciosos
Es poco lo que se sabe sobre esta zona, pero lo cierto es que antes de 2013 se sabía aún menos.
En ese año, el gobierno estadounidense desclasificó unos documentos en los que por fin confirmaba que existía el Área 51 y que se utilizaba como campo de pruebas y de entrenamiento de la Fuerza Aérea.
Su nombre se debe simplemente a que fue construida en un terreno demarcado por la Comisión de Energía Atómica, en una zona donde se realizaban pruebas nucleares.
Fue creada a mediados de la década de los 50, en plena Guerra Fría, como un laboratorio donde la Fuerza Aérea probó varias de las armas para un posible enfrentamiento con los rusos.
Fue ahí donde se puso a prueba el avión espía U-2, las aeronaves de reconocimiento A-12 OXCART y el SR-71 Blackbird, así como el sigiloso F-117.
Los encargados de esas misiones trabajaban con el mayor secretismo y con información limitada, incluso para ellos mismos.
«Éramos guerreros silencios», dijo en un documental de National Geographic T.D. Barnes, especialista en vuelos supersónicos que trabajó en el Área 51.
Los pilotos que participaron en esos entrenamientos secretos dicen que se identificaban con nombres en clave. Durante las reuniones no les permitían tomar notas y no tenían radio ni televisión.
Ni siquiera podían contarles a sus familias a qué se dedicaban. Uno de los pilotos, por ejemplo, le decía a su esposa que trabajaba reparando televisores.
Ni siquiera el presidente Bill Clinton pudo tener claridad de qué hacían exactamente los contratistas que trabajaban en la base, según escribió la periodista Annie Jacobsen en su libro «Área 51: Una historia sin censura de la base militar secreta de Estados Unidos».
– ¿Cómo surge el mito?
El ambiente críptico que rodeaba al Área 51 resultó ser el escenario perfecto para que surgieran toda clase de teorías conspirativas.
Los aviones que se probaban en la base volaban tres veces más alto que un avión comercial y a velocidad supersónica. Podían cruzar Estados Unidos de costa a costa en solo 70 minutos.
El coronel Hugh Slater, comandante de la base en la década de los 60, afirma que mientras estuvo al mando, solo el A-12 OXCART realizó 2.850 vuelos de prueba.
«¡Eso es un montón de avistamientos de ovnis!», dijo Slater en entrevista con el diario Los Angeles Times en 2014.
Slater se refería a que cuando los pasajeros y pilotos de aviones comerciales veían a los aviones supersónicos en acción, gritaban «como locos« y avisaban a la torre de control pensando que era un ovni.
Cuando aterrizaban, los estaban esperando autoridades que los hacían comprometerse a no decir nada de lo que habían visto.
Otro episodio que alimenta el mito es un famoso incidente registrado en 1947 en Roswell, Nuevo México.
En ese lugar, el hallazgo de los restos de un extraño artefacto generó toda clase de especulaciones.
En 1994, un informe de las Fuerzas Armadas concluyó que en realidad se trataba de un micrófono que se elevaba con un globo, relacionado con un proyecto secreto que buscaba detectar pruebas nucleares soviéticas.
Los teóricos de la conspiración, sin embargo, aseguraron que en realidad se trataba de una nave alienígena que tiempo después fue trasladada al Área 51 para ser investigada.
En 1989, un hombre llamado Bob Lazar dijo haber trabajado en el Área 51. Según su testimonio, ahí vio fotografías de extraterrestres y aseguró que el gobierno usaba las instalaciones para examinar ovnis.
Lazar, sin embargo, nunca presentó evidencias contundentes.
Y hay leyendas para todos los gustos.
Quienes creen que la llegada del hombre a la Luna fue un fraude, dicen que fue en el Área 51 donde se filmó todo el montaje. Otros dicen que la base está conectada por túneles subterráneos que llegan hasta Las Vegas.
Quienes trabajaron ahí niegan estas teorías, pero reconocen que su información es limitada.
Jim Freedman, quien fue administrador en la base, le dijo a National Geographic que llegó a escuchar que el Área 51 podría ser solo la fachada de un área aún más secreta, pero que no tiene manera de comprobarlo.
– ¿Y los extraterrestres?
Nadie tiene evidencia de que los extraterrestres hayan venido a visitarnos, pero los científicos que estudian los fenómenos ovni no tienen un interés particular en buscarlos en el Área 51.
«La comprensible necesidad de proteger información militar clasificada le da a los teóricos de la conspiración la munición que necesitan para afirmar que ahí esconden extraterrestres«, le dice a BBC Mundo el astrobiólogo Douglas Vakoch, presidente de Mensajes a Inteligencia Extraterrestre, una organización científica que trata de contactar señales de vida por fuera de la Tierra.
Según Vakoch, el secretismo de la base «les da una buena excusa para no ser capaces de proveer evidencia».
Para él, el caso de Roswell tampoco tiene sentido.
«Si unos extraterrestres pudieron viajar billones de kilómetros de manera segura para llegar a la Tierra, ¿por qué le fallarían los frenos en los últimos 100 metros?».
Seth Shostak, astrónomo en el Instituto de Búsqueda de Vida Extraterrestre Inteligente, sostiene que la evidencia de ovnis en el Área 51 es «pobre y anecdótica».
«Los testigos oculares son el peor tipo de evidencia que puede haber, es evidencia de calidad inferior«, afirmó en un video reciente de la organización.
– ¿Vale la pena ir?
El Área 51 está fuertemente vigilada y quienes la resguardan están autorizados a usar la fuerza letal contra quienes intenten sobrepasar los límites.
Las autoridades han recalcado que lo más importante es que nadie intente acercarse a la base.
El Área 51 «es un campo de entrenamiento abierto para la Fuerza Área de Estados Unidos», le dijo Laura McAndrews, vocera de la Fuerza Aérea, al diario The Washington Post.
«Desalentamos a cualquiera que intente ingresar al área donde entrenamos a las fuerzas armada estadounidenses. La Fuerza Aérea siempre está lista para proteger a EE.UU. y sus bienes».
Shostak lo advierte de manera más directa.
El día que alguien intente entrar al Área 51, puede ser «el último día» de esa persona, dice el científico.







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