Las siete maravillas del mundo antiguo y del moderno…

EOM(J.L.Marín/A.Merino) — Desde tiempos antiguos, el ser humano ha mostrado fascinación por registrar y catalogar las principales obras artísticas de su tiempo.
Este impulso, motivado por la idealización y la necesidad de hacer perdurar su propio ingenio y creatividad, se puede encontrar en libros, museos y escritos de casi cualquier época, aunque pocos ejemplos son más conocidos y arcaicos que el listado de las siete maravillas del mundo antiguo.

Así se vería la estatua de Zeus en la actualidad
Elaborada a partir de los escritos de los autores griegos del periodo helenístico (323 a. C.-31 a. C.), esta lista —o más bien listas, ya que se crearon numerosos índices— recoge las obras arquitectónicas y escultóricas más importantes de la Edad Antigua.
Un periodo de varios miles de años pero que concentra la mayor parte de los monumentos en los siete siglos anteriores al nacimiento de Cristo y en lugares cercanos a la cuenca del mar Mediterráneo, como Egipto, Grecia o Mesopotamia.

Así se vería el templo de Artemisa
Uno de los autores griegos más famosos que elaboraron catálogos de los monumentos que merecían la pena ser visitados fue Antípatro de Sidón, que en el siglo II a.C. escribió un poema donde se incluía una escueta lista de maravillas y en el que se mencionaban, también, las murallas de Babilonia: «He posado mis ojos sobre la muralla de la dulce Babilonia, que es una calzada para carruajes, y la estatua de Zeus junto al Alfeo, y los jardines colgantes, y el Coloso del Sol, y la enorme obra de las altas Pirámides, y la vasta tumba de Mausolo; pero cuando vi la casa de Artemisa, allí encaramada en las nubes, esos otros mármoles perdieron su brillo, y dije: aparte de desde el Olimpo, «el Sol nunca pareció jamás tan grande» después de ver mi musa».

Con el paso del tiempo, las listas de monumentos y obras que elaboraron los autores griegos se fueron homogeneizando y estandarizando, y la que más recorrido y aceptación ha logrado en la actualidad es la que incluye la Gran Pirámide de Giza, el Templo de Artemisa, los Jardines Colgantes de Babilonia, la Estatua de Zeus en Olimpia, el Mausoleo de Halicarnaso, el Faro de Alejandría y el Coloso de Rodas.

El origen de este listado estandarizado —al igual que el de varios de sus monumentos— es discutido, aunque lo más probable es que se sitúe en el largo periodo que va desde la Alta Edad Media al Renacimiento: algunos expertos adjudican la autoría al historiador Gregorio de Tours (siglo VI), mientras que otros atribuyen el catálogo a las pinturas del artista neerlandés Maerten van Heemskrerck, muy posteriores (siglo XVI).

De todas las obras y monumentos que aparecen en la lista actual de las maravillas del mundo antiguo, solo una permanece en pie en la actualidad: la gran pirámide de Giza, que también es la más antigua (2550 a.C.).
Situada en la orilla occidental del río Nilo, la pirámide fue construida por el faraón Keops, tardó veinte años en completarse y se utilizaron 2,3 millones de bloques de piedra caliza.
En su punto más alto alcanza cerca de 140 metros, mientras que la base supera los 230 en cada lado.

Los Jardines Colgantes de Babilonia, por su parte, son una de las creaciones cuya existencia está más discutida.
Se dice que fueron construidos por el rey Nabucodonosor II hacia el año 600 a.C., aunque las pocas evidencias arqueológicas sobre jardines de este tipo no se sitúan en Babilonia, sino en Nínive, una antigua capital mesopotámica.

Los arqueólogos que excavaron en esta región en el siglo XIX descubrieron tablillas cuneiformes del siglo VI a.C. que describían un jardín de varios niveles lleno de árboles y plantas.
Frente a esto, varios autores e historiadores antiguos sí que recogían, con mayor o menor detalle, la existencia de estos jardines en Babilonia, aunque es posible que muchos partieran de la simple ficción.
Algo similar ocurre con el Coloso de Rodas: el debate en torno a esta estatua se centra en la localización exacta donde se levantó y la forma con la que fue construida, debido a las limitaciones técnicas y mecánicas de la época.
– Las siete maravillas del mundo moderno

Ni Tripadvisor, ni las guías de viaje de Lonely Planet, ni los reportajes de National Geographic. La afición de la humanidad por reducir el mundo a listas de imprescindibles es muy anterior a la llegada de internet, las redes sociales o el turismo de masas.
Los autores del periodo helenístico, allá por el siglo segundo antes de Cristo, ya comenzaron de hecho a sugerir itinerarios de viaje de cobertura internacional a sus coetáneos.
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Machu picchu
Tanto es así que fueron pioneros en la elaboración de la reconocida lista de las siete maravillas del mundo antiguo, una selección que ha sufrido variaciones a lo largo de los siglos pero que ha perdurado hasta la época moderna como homenaje a las mejores obras arquitectónicas de la Antigüedad.

Con el objetivo de adaptar esa lista a la actualidad y dar reconocimiento a otros rincones del mundo, la fundación privada New Open World Corporation —promovida por el magnate suizo Bernard Weber— organizó en 2001 un concurso a nivel global para escoger las siete maravillas más destacadas construidas hasta el año 2000.
El certamen no estuvo exento de polémica —una misma persona podía emitir más de un voto y no todos los países apoyaron de igual manera la campaña—, pero la votación acabó convirtiéndose en una de las más masivas de la historia.

Más de noventa millones de personas participaron finalmente en el concurso, las cuales pudieron elegir entre 21 obras finalistas elegidas por un panel de expertos.
La New Open World Corporation trató de contar con la ayuda de la Unesco para seleccionar las candidaturas, pero las dudas sobre la rigurosidad y la finalidad del certamen llevaron al organismo de las Naciones Unidas a marcar distancias con la campaña y criticar la iniciativa.

A pesar de ello, la votación —a través de internet o por SMS— salió adelante y los ganadores fueron revelados en un pomposo evento celebrado en Lisboa el siete del séptimo mes de 2007 en honor al número elegido también por los autores griegos, que en su cultura representaba una cifra especial.
Solo hubo un pequeño matiz: en realidad la lista de las siete maravillas del mundo moderno incluye una octava, la Gran Pirámide de Giza.

Petra, Jordania
En un principio, los organizadores quisieron incluirla como una candidata más, pero Egipto recordó que ya había recibido el estatus de maravilla del mundo antiguo y exigió que se la tratara de forma especial.
Así las cosas, la pirámide acabó siendo nombrada la octava maravilla honorífica.

El resto del listado incluye los yacimientos arqueológicos de Chichén Itzá (México, 1200), que en medio de la inmensa selva de la península de Yucatán recuerda el dominio de la astronomía por parte de los mayas; Petra (Jordania, siglo VIII a.C.), antigua capital del reino nabateo; o la Gran Muralla (China), construida por el Imperio chino a partir del año 445 a.C. para detener las invasiones procedentes de Manchuria y Mongolia.

Gran Muralla China
La selección la completan el Coliseo de Roma (72 d.C.), el anfiteatro por excelencia del Imperio romano; el palacio Taj Mahal (India, 1632), cuya edificación fue ordenada por el emperador Sha Jahan; el Cristo Redentor de Rio de Janeiro (1922), la escultura art decó más grande del mundo; y la ciudad abandonada de Machu Picchu (Perú, 1450), el tesoro inca redescubierto en 1911.
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