El templo de Debod en Madrid, un puzle que volvió locos a los arqueólogos…

Trabajos de montaje y reconstrucción del Templo de Debod en 1970.
Amigos del antiguo Egipto(C.Carracedo)/La Vanguardia(C.P.Sancho) – Hace unos 2.200 años, un rey nubio llamado Adijalamani de Meroe, ordenó levantar una pequeña capilla en la localidad de Debod, al sur de Egipto, para honrar al dios Amón, padre de todos los dioses, posteriormente ampliado y dedicado a la diosa Isis durante época ptolemaica.
¿Dónde se encontrada Debod?
Debod se encontraba localizada a unos 16 kilómetros al Sur de Asuán, en territorio de la Baja Nubia. El límite natural de Egipto ha estado siempre en la primera catarata del Nilo que se extiende entre la isla de Filé y Asuán.
Se conocía como el “país de oro”. No en vano, la región de Nubia, situada en el estrecho corredor originado por la prolongación del Alto Egipto hacia la desembocadura del Nilo, constituía una de las principales fuentes de oro y materias primas (pieles, ébano, marfil, incienso…) del antiguo Egipto.
La riqueza y variedad de sus recursos convirtió la zona en un destacado lugar de intercambio comercial y cultural entre los pueblos del África negra y los mediterráneos.
Nubia o nbw, “país de oro”, se encontraba en el estrecho corredor rocoso que se originaba por la prolongación del Alto Egipto a través del Nilo. Geográficamente se dividía en dos grandes sectores: la Baja Nubia o Wawat, región situada entre la primera y la segunda catarata del Nilo; y la Alta Nubia o “País de Kush” entre la segunda y la cuarta catarata.
Fue una tierra deseada por los egipcios por permitir el acceso a las minas de oro y diversas materias primas, donde adquirían hábiles artesanos en oficios como la ebanistería o la orfebrería, además de soldados y funcionarios diligentes y trabajadores.
Asimismo podían obtener diversos tipos de productos exóticos africanos (pieles de animales, plumas de avestruz, marfil, ébano, incienso), codiciados por los pueblos del Mediterráneo.
De este modo fue lugar de contacto e intercambios, sobre todo culturales, entre el África negra y el Mediterráneo. Por lo tanto, no fue un mundo aislado, sino una importante pieza de la gran zona sahariana-nilótica.
Nubia
“Pureza del aire, el azul absoluto del cielo,
el verde encantador de las palmeras y la franja
cultivada que se alimentaba del Nilo para luchar
contra el desierto; las bandadas de pelícanos, de
grullas reales, de flamencos rosas y de ibis; el
aroma de las mimosas y la magia ocre de las
colinas permitían al alma comunicarse con las
fuerzas ocultas de la naturaleza…
Nubia es tierra de milagros.”

Litografía del templo de Debod realizada por David Roberts, 2 de noviembre de 1838.
¿Quién construyó el templo?
El templo de Debod debió formar parte de una ruta sagrada para los peregrinos que acudían hasta el gran centro religioso dedicado a la diosa Isis, en la isla de Filé. Pero en principio a quien se adoraba en Debod era al dios Amón.
La construcción del templo la inició el rey Adijalamani de Meroe, hacia el 200-180 a.C., quien levantó una capilla de pequeñas dimensiones dedicada a Amón, conocida como la “Capilla de los relieves”.
En ella se repiten referencias epigráficas a un “Amón de Debod“, que ya en su momento interpretó correctamente Champollion.
También es el dios Amón el que aparece en primer lugar en las escenas rituales representadas en los relieves de la capilla donde se proclama que “el rey Adijalamani hace el monumento a su padre Amón“, y se añade a “Amón que habita en Debod“.
Posteriormente, tres reyes de la dinastía ptolemaica construyeron nuevas estancias alrededor del núcleo original hasta darle un aspecto más parecido al actual.
Todas estas ampliaciones llevadas a cabo por los ptolomeos fueron orientando el culto de este santuario a venerar a Isis, tomando mayor relevancia frente a Amón.
Estos tres faraones fueron: Ptolomeo VI “Filómetor” (200-185 a.C.), coetáneo a Adijalamani, junto a su hermana y esposa Cleopatra II, según quedó registrado en el templo-capilla de Debod; Ptolomeo VIII “Evérgetes II“(145-116 a.C.), quien dedicó un naos a la diosa Isis añadiendo una nueva sala a la capilla inicial; y Ptolomeo XII “Neo Dioniso” (80-51 a.C.) dedicando otro naos al dios Amón.
Después de ser anexionado Egipto al Imperio Romano, serán los emperadores Augusto, Tiberio y tal vez los Antoninos, los que culminaron la construcción y decoración del edificio.
Construyeron el pronaos con una fachada dotada de una puerta y dos columnas a cada lado. Incluyeron relieves en la fachada original del Templo, de época ptolemaica, y decoraron los muros interiores Norte, Sur y Este del pronaos y de los intercolumnios exteriores.
Probablemente en época de Tiberio, o incluso posterior a éste, se construyó en piedra un edificio anexo, adosado al templo, llamado mammisi.
Finalmente, entre el 535-537 d.C., Justiniano decreta el cierre de los templos egipcios, perdiéndose los conocimientos y el saber del Antiguo Egipto. El templo de Filé consagrado a la diosa Isis fue cerrado, siendo dedicado a San Esteban y asentándose una comunidad cristiana.

Los restos del templo de Debod, alrededor de 1862, en su emplazamiento original.
¿Cómo ha llegado el templo de Debod a España?
La primera referencia gráfica conocida sobre el templo de Debod se corresponde con una breve descripción del lugar realizada en 1737 por el danés Frederic-Louis Norden. Pero la más extensa y detallada la ofrecería en 1813 el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt, que fue enviado a inspeccionar la zona por orden de Napoleón Bonaparte.
Estaban aún en pie los tres pilonos y parte de su recinto exterior y el santuario conservaba la fachada hipóstila del vestíbulo.
A lo largo del siglo XIX, el templo continuaría recibiendo numerosas visitas de occidentales –entre ellas la del considerado padre de la egiptología, Jean-François Champollion–. Ellas permitirían documentar la evolución del deterioro del santuario, agudizado en 1868 por el efecto de un fortísimo terremoto.
Posteriormente Debod recibió numerosas visitas a lo largo del siglo XIX (Belzoni, Rifaud, Gau, Champollion, Lepsius, Ducamp o Beato, entre otros) que a través de su documentación gráfica nos fueron mostrando cómo el santuario iba deteriorándose.

(Ruinas del templo de Debod en 1907)
En 1907, se construyó la primera presa de Asuán, con lo que el templo permanecía alrededor de nueve meses bajo las aguas del Nilo.
Por eso se perdieron muchas de sus policromías, relieves y arenisca.
Por orden del Servicio de Antigüedades de Egipto, el arquitecto egipcio al_Barsanti, realizó una primera reconstrucción del monumento dirigida por Maspero.
El estado de su piedra arenisca era bastante delicado y la policromía había desaparecido totalmente después de estar anegado por el agua casi por completo durante gran parte del año. Además, presentaba un estado ruinoso desde el terremoto de 1868 que le afectó gravemente.
El vestíbulo y el tercer pilono habían desaparecido por completo y parte de la capilla adosada al sur del vestíbulo.
Tras su reconstrucción, el alemán Günther Roeder publicó el estudio más completo que tenemos del templo de Debod (documentación fotográfica, planos y alzados).
Posteriormente, se planteó ejecutar una gigantesca obra hidráulica en Egipto que almacenaría más de 150 millones de m3. de agua, en el curso alto del Nilo. Se construiría la Gran Presa de Asuán.
La UNESCO, en una carta de 6 de Abril de 1959, efectuó un llamamiento oficial de colaboración internacional para salvaguardar los monumentos de la Baja Nubia, que inevitablemente, iban a quedar sumergidos en el enorme lago artificial que se iba a crear, de más de 500 km. de longitud con una anchura máxima de 30 km. y media de 10.
Tras realizarse los estudios correspondientes fue necesario trasladar 14 monumentos reagrupándolos en cuatro zonas más o menos próximas a su emplazamiento original, y se entregaron otros cuatro como regalo a los países colaboradores en la salvaguarda de la riqueza arqueológica de la zona. Algunos quedaron anegados por las aguas.
La construcción de la Gran Presa trajo consigo que la parte norte de Nubia perdiese su antiguo carácter y belleza. Pero cuando todas las tareas de salvamento se concluyeron, la mayor parte de sus templos quedaron preservados para siempre. El precio humano pagado para ello, como fue el desplazamiento masivo de población nubia, aún no se ha ponderado suficientemente.

El templo de Debod sumergido en 1960.
Todos ellos salvo tres, Gerf Hussein, capillas de Kasr Ibrim y el templo de Abu Oda, de los que sólo se movieron algunos elementos, fueron finalmente desmantelados y trasladados a otro lugar.
Unos, en Egipto, como los templos de la isla de Filé a la isla de Agilkia; los templos de Beit el Wali, Kalabsha y el Kiosko de Kertassi, cerca de la Gran Presa de Asuán; los templos de Dakka, Maharraka y Uadi es Sebua, cerca del lugar de Uadi es Sebua; los templos de Amada y de Derr, cerca del lugar de Amada; los templos de Abu Simbel, en el mismo lugar donde estaban, pero 60 metros más arriba.
Y otros en Sudán: los templos de Aksha, Buhen, Semna este y Semna oeste, en los jardines del Museo de Jartúm.
Asimismo, Egipto entregó cuatro de los cinco templos seleccionados para dicho salvamento: Taffa a Holanda, Dendur a los Estados Unidos, Ellesiya a Italia y el Templo de Debod a España.
Por otra parte Alemania recibió la entrega del pórtico ptolemaico del templo de Kalabsha, por las labores de desmantelamiento, transporte y reconstrucción realizadas, que actualmente se encuentra en el Museo Egipcio de Berlín.

Antiguo grafito de un dromedario en el exterior del templo de Debod
Pero, ¿Cuándo se produjo la incorporación de España en este propósito de salvamento?
En 1960 se constituyó el llamado Comité Español para el salvamento de los tesoros arqueológicos de Nubia, bajo la dirección técnica del profesor D. Martín Almagro Basch, colaborando en la excavación de yacimientos de la Nubia sudanesa y egipcia, realizándose siete campañas arqueológicas españolas y la publicación de once volúmenes de memorias de los trabajos realizados; y una aportación de fondos por parte del Gobierno español para el salvamento de los templos de Abu Simbel y Filé.
Sin embargo, en cuanto a Debod se refiere, una vez desmantelado, las obras de excavación en sus cimientos y alrededores fueron ejecutadas por el Servicio de Antigüedades de Egipto con la ayuda de una misión arqueológica polaca.
La labor de copiar todas las inscripciones de Debod correspondió a François Daumas y a Philippe Derchain por encargo del CEDAE (Centro de Estudios y Documentación sobre el Antiguo Egipto) de la UNESCO.
Aunque según indica el profesor Almagro, se hicieron precipitadamente desistiéndose de salvar elementos de la construcción esenciales.

El templo desmontado fue trasladado piedra a piedra a la isla de Elefantina, frente a la ciudad de Asuán en 1961, quedando depositado allí hasta el mes de abril de 1970, momento en el cual, sus bloques embalados en cajas fueron transportados hasta el puerto de Alejandría.
La adjudicación del templo de Debod a España se realizó finalmente el 30 de Abril de 1968 por un decreto de la Presidencia de la RAU (República Árabe Unida) por la que se ofrecía “el templo de Debod al Gobierno español y a su pueblo en consideración a sus esfuerzos en la contribución a la salvaguarda de los templos de Abu Simbel“.
El 6 de junio de 1970, partió el vapor “Benisa” del puerto de la ciudad de Alejandría con los bloques del templo a bordo en dirección a España, llegando a Valencia el 18 del mismo mes, y posteriormente transportado por carretera a Madrid, siendo almacenado en el solar del Cuartel de la Montaña entre los días 20 y 28.
Así comenzó la reconstrucción del templo, y no fue nada sencillo.

Reconstrucción en Madrid
Cuando se hizo la entrega del templo solamente se acompañó por el Servicio de Antigüedades un plano del monumento y un croquis de los alzados con una numeración de la situación de los bloques. Los planos se completaron con una colección de fotografías hechas por el Centro de Documentación del Antiguo Egipto sin referencia ninguna.
Alrededor de cien bloques perdieron su numeración y otros cuatrocientos fragmentos llevaban una signatura incorrecta con arreglo a los números atribuidos en el plano facilitado en su momento a la misión española, lo que complicó aún más las trabajos de reconstrucción.
Ya montados los bloques originales sobre una base de piedra que aislase al conjunto del contacto directo con el suelo, se empleó la técnica anastylosis, que consistía en la total reconstrucción del aspecto original del templo, empleándose una piedra blanda de diferente color procedente de Salamanca, de forma que se pudiera distinguir las partes antiguas de las nuevas del edificio reconstruido.
Por otra parte, se cubrió la terraza para protegerla de la climatología. Y tres bloques que eran exteriores se trataron químicamente para su reforzamiento y salvaguarda; estos fueron: un tambor de columna, un capitel de columna y la gola que se expone actualmente en el interior del mammisi, según el informe elaborado por el ICROM (Instituto de Conservación y Restauración de Madrid).

El templo de Debod, sobre su plataforma en el estanque que recrea su ambiente original
Se intentó crear una atmósfera estable y seca similar al clima nubio instalándose aire acondicionado caliente en el interior del edificio. Se reconstruyeron dos de los tres portales de piedra de acceso al templo, rodeándose de un estanque poco profundo a fin de evocar el ambiente fluvial donde se hallaba originariamente el templo.
Finalmente, y tras dos intensos años de trabajo y esfuerzo en la reconstrucción del monumento, el día 18 de julio de 1972 fue inaugurado el Templo de Debod.
Madrid tomaba un aspecto faraónico donde los dioses egipcios, ajenos a nuestro tiempo, serían observados por miles de visitantes.

Vista lateral del templo de Debod
La intimidad del Templo
El templo de Debod colocado en pleno desierto de la Baja Nubia, sobre la orilla del río Nilo, era uno de los lugares de culto, cuyo centro se encontraba en el templo de la diosa Isis en la isla de Filé. ¿Cómo podrían imaginar los antiguos egipcios que se acomodaría en una gran ciudad europea al cabo de miles de años? ¿Cómo imaginar que las aguas del Nilo quedarían tan lejanas?
Desde la Montaña del Príncipe Pío de Madrid los dioses egipcios contemplan un nuevo mundo muy diferente al que pertenecían, observados por templos españoles como la Catedral de la Almudena o la Iglesia de San Francisco el Grande, cercanos a las desconocidas aguas del río Manzanares.
Antes de adentrarnos en nuestro templo nubio y conocer su funcionalidad ritual, debemos conocer el término “templo“.
Los templos egipcios no estaban construidos con el propósito de constituir centros de adoración pública como los nuestros. El monarca erigía el templo como altar de la divinidad tutelar, y en segundo término como monumento personal a sí mismo. Por eso la palabra “templo” no expresa adecuadamente las esencia del santuario egipcio.
Por lo que conocemos, el pueblo no podía acceder a ciertas partes del edificio. Se trataba de un recinto cerrado que únicamente frecuentaban los sacerdotes, para resguardarlo de toda impureza exterior que pudiera atenuar el carácter divino o incitar a la divinidad a abandonar el lugar.
El santuario era la expresión simbólica del Cosmos vivo, a fin de reproducir el momento del primer día y propiciar a través de la celebración de los ritos la permanencia y la renovación de la creación original de la vida, de los dioses, de los hombres y de todo lo existente en el cielo y en la tierra. En definitiva, el templo egipcio era el enclave donde residía la divinidad.
Ta Hwt = “La Capilla” = Debod

Portales y templo de Debod, situado en la Montaña del Príncipe Pío en Madrid
¿Cómo se llevaba a cabo la fundación de un santuario egipcio?
No se conoce la fecha elegida para iniciar las ceremonias de construcción del templo de Debod, pero existen otros ejemplos que nos aproximan a conocer cuál era el rito para llevar a cabo la fundación de un santuario.
En primer lugar, había que elegir un emplazamiento para su ubicación. Llegada la noche y a través de la observación de las estrellas se decidiría por los astrónomos cual sería la orientación del edificio religioso.
En el caso del Debod se optó por la orientación Este-Oeste, con lo que el eje del santuario quedaba en el camino trazado por el sol en el firmamento, y a su vez perpendicular al curso del dios Hapy, el río Nilo.
Orientándose con la Estrella Polar y con Orión, el sacerdote encomendado para trazar en el suelo los límites del nuevo edificio buscaba el horizonte artificial por medio de un muro circular mediante la ceremonia del Pedy Shes o “tirada de las cuerdas”.
Empleaba para ello el merjet y el bay, una plomada y un bastón con los cuales establecía con precisión el norte astronómico mientras observaba la situación de las constelaciones antes mencionadas al amanecer y al ocaso. Una vez orientadas las cuatro esquinas del edificio se metían en una pequeña fosa, excavada en cada una de ellas, amuletos y objetos para proteger y dar fuerza mágica al nuevo recinto sagrado. De este modo, el templo estaría preparado para iniciar su edificación.
Iniciemos la visita al actual templo de Debod

Por un momento imaginemos que somos sacerdotes con pleno derecho a habitar el santuario, y con el respeto que merecen sus dioses, nos adentraremos en él.
Realizaremos una descripción lo más amena posible y ajustada al desarrollo del propio templo según sus ampliaciones hechas por los reyes egipcios en las diferentes épocas.
Observaremos cada una de sus partes y estancias.
A partir del embarcadero, junto al río, a través de la calzada procesional, entramos en el Templo de Debod…
Pilonos o portales de acceso a través de la vía procesional
Para llegar al interior del santuario, los egipcios recorrían la calzada procesional que les llevaba desde el embarcadero, pasando bajo tres portales de piedra de acceso al templo.
Estos fueron construidos durante las ampliaciones ptolemaicas, en época romana. Únicamente se recuperaron dos.
Pero debemos saber, antes de continuar, qué es un pilono; esto es, los muros que existían a cada lado de la puerta o portal de entrada al templo, que se encontraban a lo largo de la vía procesional.
Posiblemente, no llegaron a construirse los pilonos, quedando los portales como actualmente los vemos.
Eran construidos con adobe y recubiertos al exterior con planchas de piedra de arenisca. Actualmente sólo se conservan dos de ellos.
Y lamentablemente, en ellos se descubren algunos graffiti y pintadas, actos de vandalismo que muestran la falta de respeto al monumento y el desconocimiento de algunos sobre la importancia de la conservación del templo egipcio.
Una vez atravesados los portales de acceso, nos encontramos ante la Fachada principal.

Fachada principal del templo de Debod
Fachada principal
La fachada original del templo es de época ptolemaica, constituido por cuatro muros intercolumnios hasta media fachada, con cuatro columnas de fuste monolítico y dos capiteles papiriformes acabados y otros dos inacabados.
Los relieves de los intercolumnios exteriores y del interior del vestíbulo del templo de Debod, fueron destruidos durante el siglo XIX; únicamente se conserva un fragmento en el interior del muro sur.
Aunque podemos conocerlos gracias a los testimonios gráficos e incluso fotográficos que han llegado a nosotros.
De este modo se sabe que en los intercolumnios exteriores se representaba al emperador Augusto adorando al dios Amón, y realizando una ofrenda de la diosa Maat al dios Osiris (a la izquierda de la entrada); la ofrenda de un vaso de vino a la diosa Isis, y Augusto presentándose ante el dios Mahesa (pared derecha). Actualmente, no existen estos relieves.
Adosado al propio templo, se encuentra el mammisi, de época romana, de similares características al del templo de Hathor en Deir el-Medina, y que analizaré un poco más tarde.

Columnas de la fachada principal del templo de Debod y detalle de columna
Vestíbulo o pronaos
Una vez atravesada la puerta de entrada, nos encontramos con un vestíbulo hipóstilo sostenido por columnas como vimos anteriormente, ampliación realizada en época ptolemaica, que da acceso directo a la capilla de Adijalamani, y siguiendo la simetría típica de estos santuarios, también se accede a la sala Uabet, así como a un corredor y a la escalera de subida a la planta superior donde se encuentran la capilla Osiríaca y la Terraza.
Sin embargo, esa simetría se rompe por la entrada directa al mammisi adosado al templo, justamente en el muro sur de este pronaos o vestíbulo.
En el interior de este pronaos hoy día se conservan representaciones del emperador Augusto realizando diferentes rituales a los dioses.
Así, podemos reconocer en el muro interior oeste, lado izquierdo de la Capilla, cómo el emperador romano Augusto consagra a la diosa Isis tres animales sacrificados, toro, gacela y antílope, con el rito de “golpear n veces sobre las ofrendas”. Además de la ofrenda de los frutos de los campos a Osiris y a Isis, en forma de tres cañas florecidas.
En el muro interior oeste, pero en el lado derecho, Augusto realiza la ofrenda alimentaria a los dioses Amón y Mahesa. Y la ofrenda líquida ofreciendo dos vasos de vino al dios Thot de Pnubs, “el que penetra en Nubia”.
En la jamba izquierda de la puerta sur, podemos encontrar un úreus enroscado en un tallo de papiro, Uadjet.
Y en la puerta norte del vestíbulo, un dintel con disco solar alado, Hor-Behedet, divinidad solar cuyo símbolo se situaba sobre las entradas y las puertas de las cámaras de los templos para protegerlas de la destrucción.
Esta puerta da acceso a la sala Uabet, donde se efectuaban las ceremonias relacionadas con la purificación ritual.
Actualmente se proyecta en esta sala una exposición audiovisual titulada “Debod, Un Templo Ptolemaico. 1 de febrero de 1829” en la que de manera ficticia se representa la impresión de Champollion alencontrarse en el Templo deDebod.

(Entrada a la sala Uabet, detalle del disco solar alado)
Como ya expuse al hablar de la fachada exterior, en los intercolumnios interiores del vestíbulo, destruidos en el siglo XIX, también existían relieves.
Representados en el muro este, se distinguía al emperador Tiberio siendo purificado por los dioses Thot y Horus en presencia del dios Amón; y el emperador Augusto saliendo de palacio con estandartes en presencia de Imhotep divinizado.
En el muro norte, Augusto ofrecía incienso y libaciones a Osiris-Isis-Horus; y una imagen de la diosa Maat a Amón-Ra y a Mahesa.
Finalmente, en el muro sur se recogía la imagen de Augusto (no esculpido) ante Osiris e Isis, Shepses-Nofret, Harpócrates (todos ellos destruidos) e Imhotep portando en sus manos la cruz anj y una tablilla de jeroglíficos.
Lamentablemente, no podemos disfrutar de estos grabados.
Capilla de Adijalamani
Vamos a conocer el elemento más antiguo del templo, que actualmente se conserva en su estado original.
Aunque arqueólogos polacos reflejan en la memoria de sus excavaciones la existencia de un edificio cronológicamente anterior a la capilla de Adijalamani, fechable durante el reinado de Seti II (1201-1196 a.C.), ya que se encontró un bloque con parte de los cartuchos de este faraón en las cercanías del templo.
Esta teoría podría ser bastante aceptada, teniendo en cuenta la presencia ramésida en Nubia, quienes dirigían su culto al dios Amón-Ra, presente en Debod. Pudieron ser reutilizados algunos de sus bloques para la edificación de este pequeño santuario por parte del rey de Meroe.
La capilla de Adijalamani está completamente decorada con escenas del culto divino similares a las recogidas en otros templos, en las que este soberano adora a los dioses y realiza diferentes ofrendas. Todos los muros, este y oeste, están decoradas con tales motivos de contenido ritual, hasta la siguiente estancia que nos llevará a la antesala del naos.
Como podremos observar la capilla está consagrada desde el primer momento de su construcción y con carácter principal al culto del dios Amón y de la diosa Isis.
Aunque otras divinidades representadas en las paredes de la capilla también recibían culto como son Mut, Osiris, Horus (Harpócrates), Harendotes, Ra-Harakti, Hathor, Neftis, Jnum, Satis, Anukis, Aresnufis, Sejmet-Tefnut, Min, Apset, Uadjet y Nejebet.
Pasemos a contemplarlas:
Al traspasar el umbral de la capilla, a derecha e izquierda, podemos observar al dios Thot purificando con agua al que accede a la capilla (pared norte), y al dios Horus realizando la misma acción ante Imhotep divinizado (pared sur).
Se representa el acto de purificaciones finales del culto divino diario, según el rito del templo de Edfú.
Así el sacerdote oficiante arrojaba cuatro veces de agua pura hacia el naos con el vaso de libación kbhw; realizaba la purificación con los cinco granos de natrón de Nejeb, la unción con los aceites sagrados y la aspersión con el agua de vida y fuerza salida de Quererte, lugar mítico de la primera catarata.
Sobre los dioses purificadores se puede leer parte del texto para la celebración del culto divino diario en el momento en el que la divinidad es despertada instándola a que permanezca activa y protectora sobre Debod y sobre el rey.
Si a continuación nos detenemos y observamos ambas paredes que conducen a la antesala del naos, veremos que la decoración de este templo egipcio muestra la presencia viva de las Dos Tierras.
En la pared norte, Adijalamani se muestra bajo la protección del dios Amón y divinidades del Bajo Egipto, y en la pared sur, se presenta ante Isis y dioses procedentes del Alto Egipto. Se representa así la tierra de Egipto unificada.
Pared Norte

El soberano se pone bajo la protección del dios Amón y realiza la tradicional ofrenda de Maat, junto con otras ofrendas y ritos del culto divino diario.
El rey obtiene de manos de Amón y la diosa Mut ejercer la realeza en las Dos Tierras.
También recibe la protección de los dioses de la Catarata, Jnum-Ra, Satis, Petensenis (una forma de Horus local llamado por los textos “El faraón de Biga”) y Anukis, su divina nodriza, a través de la representación de varias escenas, así como de otras divinidades primordiales de corte nubio, vinculados con el ciclo solar y el “mito de la diosa lejana”, tales como el dios Aresnufis y la diosa Sejmet-Tefnut.
En esta pared también se encuentran representados dioses típicamente norteños como el Horus niño, Harpócrates, vigilado y protegido por la diosa cobra patrona del Bajo Egipto, Uadjet, bajo el aspecto de la diosa Neith, hermana de Isis y de Osiris.
El descendiente de Osiris bendice al rey y le otorga la protección de la corona Blanca del Alto Egipto y el divino úreus en la frente.
Pared Sur

Los relieves del muro sur desarrollan con algunas excepciones una especie de mito divino en virtud del cual el rey se asemeja al dios Horus-Vengador-de-su-padre (Harendotes), con escenas de culto a Horus niño protegido por Nejebet, la diosa buitre del Sur, mientras el primero concede al faraón la protección de la doble corona Blanca y Roja, pschent.
Adijalamani se declara hijo de Isis, ofrendándola el aceite medjet, el pan blanco en forma de pirámide aku, el collar Usej y hace sonar para ella los sistros. A continuación ofrece un amuleto al dios Min y a la diosa Neftis, quienes le dan la divinidad y la fuerza
La presencia solar a favor del rey está representada por los dioses Ra-Harakti, asimilado aquí al dios Horus de Edfú, y por la diosa nubia Apset, “la Llama que abrasa a los enemigos del rey”, mientras Adijalamani vuelve a hacer la ofrenda de Maat a los dioses.
El dios Harendotes y la diosa Hathor reciben del soberano el Ojo Uadyat, y a cambio le conceden la tierra y todo lo que en ella existe.
En último lugar, tocado con una compleja corona Atef hace los ritos prescritos, aspersiones, fumigaciones y ofrenda del collar Bebe al dios Osiris acompañado por su esposa divina, la diosa Isis. El hijo se muestra de este modo ante su divino padre como su heredero en la tierra, el dios Horus.
Antesala del naos

Una vez conocida la capilla de Adijalamani, nos encontramos frente al naos. Pero antes de acceder a la sala del santuario principal, al que sólo tenían acceso los sacerdotes oficiantes, tenemos la que actualmente se conoce como antesala del naos, un pequeño vestíbulo que en su día pudo ser “la Sala del Altar o de las Ofrendas”, wsht-htp, que a su vez da paso a dos estancias a derecha e izquierda de la sala del naos, que seguidamente visitaremos.
Capillas laterales
Estas dos estancias dedicadas a albergar a otras dos divinidades, que podrían identificarse con las Per_Ur y Per-Un, Capillas del Norte y del Sur, típicas de los templos egipcios de la época, estaban dotadas de criptas o cámaras ocultas, lugar donde se guardaban los objetos sagrados empleados en el culto diario de las divinidades residentes en Debod.
También se depositaban otros objetos procedentes de ofrendas y utilizadas en los ritos como vestidos, adornos, perfumes y elementos simbólicos como Maat o el Ojo Uadyat, así como alimentos y bebidas que eran las ofrendas principales.
La capilla Norte pudo estar dedicada a los dioses Jnum y Mahesa, y la capilla Sur al dios Osiris. En estas capillas se efectuaban ritos y ofrendas diarias al mediodía y al atardecer, y en ellas se albergaban los altares y estatuas de otros dioses residentes en Debod.
Sala del naos
Es la sala principal del santuario donde se encuentra depositado un naos dedicado al dios Amón por Ptolomeo XII “Neo Dioniso” (80-51 a.C.), realizado en granito rosa, en cuyo interior se guardaba la estatua de culto del dios.
Este es el lugar más sagrado del templo, donde vivía la divinidad. Su acceso sólo era permitido a los sacerdotes. Las cobras que le coronan y las representaciones del disco solar alado tenían como fin proteger la imagen del dios.
Deja un comentario