Dos balazos contra el enemigo público N° 1, una traición y un enigma que lleva 87 años: ¿el FBI mató a John Dillinger o a un impostor? …
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Un show: el cuerpo de John Dillinger se exhibe en una morgue de Chicago después de que el FBI y la policía lo mataran a tiros
Infobae — El 22 de julio de 1934, un implacable sabueso del Federal Bureau of Investigations, Melvin Purvis, acabó con la vida de uno de los más famosos y sanguinarios gángsters.
Sin embargo, hace dos años, la sobrina del delincuente pidió la exhumación del cadáver, diciendo que no sería él. La vida del delincuente y el final abierto de su muerte, que la pandemia puso en suspenso.
El cadáver se encontraba en la cámara frigorífica de un depósito judicial. Una ficha con su nombre colgaba del dedo gordo de uno de sus pies. Mucha gente pidió verlo: era el enemigo público número uno. Así lo había bautizado la prensa.
Para quienes lo conocieron, su rostro parecía más duro y cruel ahora que dos balazos habían cercenado su vida. Poco después, le entregaron el cuerpo a su padre, un granjero de Mooresville, en Indiana. Pero, ¿era realmente el muerto John Herbert Dillinger?
Era y no era él. Se había borrado las huellas de los dedos con ácido. Se había teñido: el pelo y el fino bigote. Un cirujano le esfumó una antigua cicatriz carcelaria. Pero el agente especial del FBI Melvin Purvis, un hombre que se ponía guantes blancos antes de disparar –como una simbólica barrera entre la ley y el crimen–, no tuvo dudas.
Su presa, con una bala en la espalda y otra en un ojo, caído con la cabeza en el cordón de la vereda, los pies en las piedras de la calle, y una pistola Colt automática en la mano derecha que no llegó a disparar, era Dillinger, 31 años, ladrón de bancos.
La emboscada, en la puerta del cine Biograph, Lincoln 2433, Chicago, y en el anochecer del 22 de julio de 1934, ordenada por el mítico, discutido y eterno Edgar Hoover y planeada por Purvis y su grupo, no podía fallar. Dillinger, traicionado, cayó en una trampa perfecta.
Pero ya llegaremos a ese punto…
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El célebre gángster estadounidense había cometido 10 homicidios, 24 robos de bancos y 4 ataques a comisarías. En la foto posa con una Colt .38 en una mano y una metralleta en la otra
Ahora estamos en Indianápolis, Indiana, y es el 22 de junio de 1903. John Wilson Dillinger y su primera mujer, Mary Ellen Lancaster, han tenido un hijo y lo han llamado John Herbert Dillinger.
Desdichado casi desde el principio –su padre huyó tres años después y su madre era alcohólica–, creció en la calle, sin un dólar, y buscando una salida se alistó en la Armada. Pero no estaba hecho para tales disciplinas: desertó pocos meses después, y fue dado de baja sin honra militar.
Pero ese paso le alcanzó para conocer las armas: sus herramientas de las que viviría, mataría y moriría.
Apenas cumplidos sus 21 años se casó con Beryl Ethel Hovious, de apenas 16, decidido a ser «un hombre de familia», como suele decirse, conseguir trabajo e insertarse en un mundo regido por las leyes.
Pero no tuvo suerte… o no la buscó, acaso obedeciendo a su inconsciente. Porque una noche de 1924, un ladronzuelo de poca monta, Ed Singleton, le pidió ayuda para asaltar al tendero Frank Morgan, un honorable y muy conocido vecino.
Chapuceros sin experiencia ni cerebro, cayeron presos al otro día. Ed pudo pagar un abogado que le consiguió una mínima condena: dos años. Pero John, sin medios, por el mismo delito pasó nueve años entre rejas…
Allí, en el patio, rodeado de «lo peor de cada casa» (Serrat dixit), aprendió a jugar al béisbol. Y fue tan bueno que, según un entrenador que lo vio, «en condiciones normales pudo ser un gran profesional».
Pero otras cosas también aprendió…
En la lavandería de la prisión, varios penados le enseñaron, además de otras sombrías destrezas, una especialidad peligrosa pero muy rentable: asaltar bancos.
El objetivo y el momento no podían ser más propicios. Desde 1929, los Estados Unidos soportaban el flagelo de La Gran Depresión: despidos masivos, familias que perdieron sus casas hipotecadas y sus ahorros, y un panorama que se agravaba día a día.
En mayo de 1933, John salió en libertad condicional y formó su primera banda con aquellos compañeros que había conocido con traje a rayas: Harry Pierpont, Russell Clark, Charles Makley, Walter Dietrich y John Hamilton.
Primer atraco: un banco en Blufton, Ohio. Botín escaso y rápida caída: el 22 de septiembre, John fue a parar a la cárcel estatal, listo para ser juzgado. Pero cuatro días más tarde, cuatro de aquellos compañeros, recién fugados de una prisión de Indiana, robaron uniformes policiales, se presentaron ante el sheriff Jessie Sarber, y le dijeron que debían llevar a John a la misma cárcel que habían burlado.
Sarber, desconfiado, sospechó, y les pidió sus credenciales. La única que logró fue un balazo…
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El «enemigo público número uno», como lo había bautizado la prensa estadounidense, en su último arresto en Tucson, Arizona, en 1934
Rescataron a John, y en su celda encerraron al sheriff y a su mujer. Hasta entonces no habían violado ninguna ley federal, pero Hoover y su FBI recibieron un pedido de búsqueda e identificación de la banda. La captura estaba en marcha…
Pero también el asombroso raid de John Dillinger y los suyos. Armados con pistolas y ametralladoras robadas del arsenal de la policía de Auburn, Indiana, asaltaron media docena de bancos según el plan y el método urdidos en sus días carcelarios.
Elegir bancos pequeños, por lo común con escasa custodia, en pueblos aislados de las grandes ciudades.
Entrar de golpe, por sorpresa, mostrando armas, gritando «Todo el mundo al suelo», y mientras dos controlaban al aterrado público, otros dos o tres vaciaban las cajas chicas y el tesoro, abierto por el gerente con una pistola en la nuca.
Todo debía suceder a velocidad de rayo: no más de cinco minutos, mientras otro personaje de la banda vigilaba la calle. Por supuesto, el banco elegido debía estar muy cerca de una calle o carretera anchas: vías para un veloz escape hacia refugios seguros.
Se habían impuesto no derramar sangre (clave para condenas menores). Pero John Hamilton mató a un policía en Chicago, y el oficial William O’Malley cayó muerto en el tiroteo del asalto al Primer Banco Nacional del Este de Chicago.
Sin embargo, lejos de despertar temor y odio entre la población, la Banda Dillinger fue admirada, y su jefe, idealizado como un moderno Robin Hood: un ladrón justiciero…, aunque jamás nadie recibió ni medio dólar de los atracos.
La raíz del fenómeno fue La Gran Depresión. Muchos bancos quebraron, y otros, entre las turbulencias de la crisis, incautaron los depósitos de sus clientes, y también las casas de quienes no podían levantar las hipotecas.
Y así como la Ley Seca (1919 a 1933) elevó a la enésima potencia el contrabando de licor, el gansterismo y los crímenes de la Mafia, sus delitos convirtieron a Dillinger, para cierta cultura popular, en un vengador, alabado también por sus fugas, su estampa, su atractivo sexual… Pero el principio del fin no estaba lejos.
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John Dillinger tenía 31 años cuando agentes de la Oficina Federal de Investigaciones lo mataron a balazos a la salida de un teatro. La versión oficial dice que fue asesinado el 22 de julio de 1934
Después de arrasar algunos bancos en Florida y en Tucson, Arizona, se alojaron en el Historic Hotel Congress de esa ciudad con nombres falsos, y dispuestos a repartir el botín entre manjares, el mejor whisky –o bourbon– y el mejor champagne.
Era el 23 de enero de 1934.
Y en pleno festín, estalló un incendio. Imposible escapar. Algunos bomberos los reconocieron por las fotografías publicadas en los diarios, avisaron a la policía, y Dillinger, Pierpont y el resto fueron esposados y encerrados en la cárcel de Crown Point, Indiana, para ser enjuiciados por el asesinato del oficial O’Malley.
En la habitación del hotel encontraron armas a granel, y 25 mil dólares –una fortuna en esos años–.
La carrera del Enemigo Público Número 1 parecía terminada. Sobre todo porque la prisión de Crown Point tenía fama de inviolable. A prueba de fugas…
Pero el tres de marzo, dos meses después de caer en la celda, Dillinger sacó de la galera otro de sus trucos. Con paciencia y una hoja de afeitar, talló un pedazo de madera hasta darle forma de revólver, lo oscureció con pomada de lustrar zapatos, y en un descuido del guardia que le llevaba su ración de comida, lo amenazó con ese engendro, lo obligó a abrir la celda, lo encerró, se abrió paso, amenazante, y escapó en el auto de la sheriff Lillian Holley: un poderoso y recién estrenado Ford V8…
Pero cometió un error. Cruzó el límite entre Indiana e Illinois con un auto robado. Violó una ley federal. Y el FBI se lanzó con todo a su captura. Pierpont y Makley fueron condenados a muerte. Clark, a cadena perpetua. La primera banda de Dillinger estaba aniquilada.
Pero él, libre, se refugió en Chicago con su novia, Evelyn Frechette, y se asoció con varios pesos pesados del crimen: Homer Van Meter, Lester Joseph Gillis, Baby Face Nelson, Eddie Green y Tommy Carrol.
Los asaltos a bancos siguieron. Pero el FBI –y en especial el implacable agente Melvin Purvis, el hombre de los guantes blancos– ya no perdería la partida ni haría el ridículo.
El tres de abril mataron a Eddie Green e hirieron a Dillinger, que huyó con su novia a Mooresville, Indiana, donde vivía su hermanastro. Evelyn cometió otro error: fue a Chicago a visitar a un amigo, y el FBI la atrapó. Multa de mil dólares, y dos años en prisión. Un último intento de Dillinger no pudo terminar peor: Nelson mató al policía Carter Brown, y el resto huyó y se dispersó.
Las bandas estaban terminadas.
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Retrato del líder de una banda criminal estadounidense y ladrón de bancos John Dillinger con chaqueta y corbata.
Pero antes del telón final, Hoover y Melvin Purvis, en una reunión, discutieron acerca de Dillinger. Hoover le preguntó porqué estaba tan seguro de atraparlo. Y Purvis desplegó dos concepciones de esa batalla. Las que acabarían por decidir el resultado. Según el agente de los guantes blancos, Dillinger era un criminal de los viejos tiempos.
Una fuerza ciega sin más armas que su codicia, su astucia y sus balas. En cambio, en los nuevos tiempos, la ley disponía de armas tradicionales, pero también de flamantes métodos de identificación, de archivos, de seguimiento, de agentes infiltrados, de información local llevada al plano federal: todo dato de todo el país y al mismo tiempo.
Es leyenda que Purvis terminó esa reunión con estas palabras: –Por eso Dillinger está perdido. Por eso lo emboscaré y lo mataré.
Poco tiempo después, al empezar julio de 1934, el Enemigo Público se refugió en el burdel de su novia Anna Sage, una inmigrante rumana ilegal. El 22 a la mañana decidieron ir al cine. Dillinger optó por el film policial Melodrama en Manhattan, en la sala Biograph, función nocturna. Fueron él, Anna y una amiga. Anna, vestida de rojo.
En la calle Lincoln, Melvin Purvis y sus hombres, ocultos, rodearon el lugar. Al salir –olfato para el peligro–, Dillinger sospechó algo raro. Pero apenas tuvo tiempo de llevar su mano derecha al bolsillo en que llevaba su Colt. Dos balazos lo borraron para siempre.
¿Por qué Purvis y los suyos estaban allí? Estrategia pura. El FBI sabía que Anna Sage regenteaba un burdel y vivía en los Estados Unidos de modo ilegal. El acuerdo fue tajante: «Entregue a Dillinger, o será deportada inmediatamente».
La señal fue el vestido rojo.
El fin de esta historia. ¿O no?
En 2019, a 85 años de la balacera, la sobrina de Dillinger, Carol Thompson, exigió que exhumaran el cadáver de su tío, enterrado en el cementerio Crown Hill de Indianápolis. La mujer se basa en los dichos de un forense llamado J.J. Kearns, quien indicó que el cadáver era de un tal James Lawrence.
La teoría -que para el FBI es un conspiración- es que Anna Sage, en connivencia con Dillinger, engañó a Purvis y fue al cine con otro hombre. La pandemia puso en stand by el procedimiento. Pero quizás pronto haya novedades.
Sí es segura una cosa: testigos será imposible encontrar: una de las granjas que sirvieron de escondite para el gangster fue vendida cinco años después de su muerte a una empresa cerealera.
Su dueña, Rose, falleció de cáncer en 1943. Anna Sage, la Dama de Rojo, no dejó huellas: se supone que regresó a Europa. Melvin Purvis se retiró, escribió sus memorias y murió de un infarto en 1950.
El cine Biograph fue convertido en un teatro llamado Victoria Gardens. Y el bar Lou Malnati’s, en cuya vereda cayó Dillinger, aún conserva un cartel con su foto. Y cada 22 de julio, el aniversario de su muerte, sirve copas a mitad de precio.
nuestras charlas nocturnas
Europa prepara la defensa planetaria con tecnología española …

Ilustración de la misión Hera (con sus dos CubeSats) de la Agencia Espacial Europea, dirigida hacia un asteroide binario formado por Didymos (780 m de diámetro) y Dimorphos (160 m). Hera estudiará las secuelas del impacto causado por la nave espacial DART de la NASA en el cuerpo más pequeño.
Sinc(M.Graziano) — Las agencias espaciales mundiales, entre ellas la Agencia Espacial Europea (ESA), denominan como objetos cercanos a la Tierra (en inglés Near-Earth Object, NEO) a aquellos cuerpos celestes que forman parte de nuestro sistema solar y cuya distancia del perihelio (punto de su órbita más próximo al Sol) es inferior a 1,3 unidades astronómicas o UA (1 UA es la distancia media entre la Tierra y el Sol).
Dentro de esta denominación se incluyen asteroides y meteoritos y aquellos cometas cuya órbita se acerca a la Tierra.
Algunos de estos objetos, los denominados PHO (objetos potencialmente peligrosos por sus siglas en inglés: Potentially Hazardous Object) pueden llegar a entrañar peligros de diferentes magnitudes a medida que su órbita se acerca a nuestro planeta.
En la mayoría de las ocasiones nuestra atmósfera es el escudo que nos ofrece protección, provocando la desintegración de fragmentos de estos cuerpos, los meteoritos y/o los meteoroides, antes de que alcancen la superficie terrestre.
Agencias espaciales, entidades de investigación y simples observadores trabajan en labores de vigilancia y catalogación. Entre ellas figura la Agencia Espacial Europea (ESA), que tiene identificados casi 1.200 asteroides catalogados como potencialmente peligrosos.
Su Programa de Seguridad Espacial (S2P) coordina y financia las actividades en materia de defensa planetaria. Bajo este marco también creó el Centro de Coordinación NEO (NEOCC) que funciona como centro operativo para la provisión de datos de la Oficina de Defensa Planetaria (PDO) de la ESA.
La PDO lleva a cabo campañas de observación periódicas para buscar rocas espaciales de riesgo, predice sus órbitas, produce advertencias de impacto cuando es necesario y participa en posibles medidas de mitigación.
La labor de vigilancia es vital para la alerta temprana de potenciales riesgos. Y si las observaciones determinan que un asteroide es potencialmente peligroso, las agencias de respuesta a emergencias de todo el mundo están informadas del riesgo de impacto y reciben apoyo y asesoramiento del NEOCC y otras organizaciones.

Cuatro técnicas frente a los asteroides
En paralelo los ingenieros están trabajando es distintas técnicas centradas en la evasión activa de asteroides, destacando cuatro: el impacto nuclear, la ablación láser, el tractor gravitatorio y el impacto cinético.
El impacto nuclear consiste en generar una reacción nuclear en las cercanías de la superficie de un asteroide con el fin de desviar la trayectoria del asteroide y/o destruirlo. Se han desarrollado ensayos de laboratorio sobre esta compleja tecnología, y su principal problema es que la destrucción del asteroide podría traducirse en un gran número de fragmentos más pequeños que podrían entrar en la Tierra y ocasionar potenciales daños.
Por su parte, la ablación láser emplea tecnología láser contra el asteroide para modificar su trayectoria y llevarlo hacia una trayectoria más segura y lejana a la Tierra. La energía del láser proyectada contra el asteroide haría vaporizar parte de la roca y la columna de partículas y gases resultantes actuaría en sentido contrario a la trayectoria del asteroide, desviándolo como si se tratara de un sistema propulsivo.
En cuanto al tractor gravitatorio, es una técnica que podría ofrecer resultados efectivos, pero requiere de plazos de tiempo extensos para producir cambios significativos en la ruta del asteroide. Esta idea consiste en enviar una sonda espacial que vuele en proximidad cercana al asteroide y ambos elementos se atraerían por la fuerza gravitatoria.
La sonda, por su parte, se propulsaría para no colisionar con el asteroide y para ir redirigiendo su trayectoria, tirando de él gracias a esta fuerza gravitatoria.
Por último, el más estudiado, es el impacto cinético. Esta técnica está basada en hacer impactar una sonda a alta velocidad contra un asteroide, desviando su curso.
Con el fin de demostrar las tecnologías necesarias, está previsto que la NASA lance en noviembre de este año el impactador cinético DART (Double Asteroid Redirection Test) contra el asteroide secundario Dimorphos perteneciente al sistema binario Didymos.
El objetivo es estudiar cómo se podría desviar un asteroide en caso de que este se encontrase en trayectoria de colisión con la Tierra.
Europa y España en la defensa planetaria
En 2019 se celebró en Sevilla el Consejo Ministerial de la ESA, encuentro en el que la agencia y los Estados miembros cerraron unos presupuestos históricos de 14.400 millones de euros para el período 2020-2024.
España anunció una inversión de 852 millones de euros, confirmándose en el quinto puesto en cuanto a aportación, lo que supone también una apuesta por mantener y consolidar la participación estratégica de las empresas españolas en el sector espacial europeo.
Actualmente, España cuenta con las tecnologías y los conocimientos necesarios para avanzar en materia de defensa planetaria, gracias a su fuerte industria espacial.
Además, el mes pasado el gobierno español anunció la creación de una agencia espacial nacional, uniéndose a sus países vecinos Portugal, Italia, Alemania, Francia o Reino Unido, que ya cuentan con sus propias agencias espaciales.
Una agencia nacional de estas características permitirá una mayor organización y coordinación de los actores nacionales en el sector espacial, abriendo nuevas oportunidades para España.
En el plano de la defensa planetaria es fundamental la coordinación y cooperación internacional y establecer una estrategia común a escala mundial. La creación de un sistema global permite evaluar de manera más eficiente los riesgos reales, así como planificar e implementar las acciones de prevención y mitigación necesarias.
En septiembre de 2020, la ESA firmó el contrato para el desarrollo de la misión Hera, que es la componente europea de AIDA (Asteroid Impact & Deflection Assessment), la primera colaboración internacional entre NASA y ESA para la defensa planetaria.
El objetivo de AIDA es el sistema binario Didymos. Este sistema binario está formado por dos asteroides: Didymain es el asteroide de mayores dimensiones con un diámetro de 780 metros, y Dimorphos, el asteroide secundario que orbita alrededor del primero, de 160 metros de ancho. Ninguno de los dos representa una amenaza para nuestro planeta Tierra, pero reúnen las características apropiadas para ser un excelente objeto de estudio cara a avanzar en técnicas de defensa planetaria y probar tecnologías que se emplearán en otras misiones espaciales.
Misión europea Hera 2026
La misión europea Hera llegará a este sistema en 2026 para cumplir un doble objetivo: por un lado, desarrollar y demostrar nuevas tecnologías de defensa planetaria y, por otro, caracterizar el sistema de asteroides tras el impacto de la sonda DART de la NASA con Dimorphos, obteniendo datos con un valor incalculable que permitan desarrollar estrategias de cara a un riesgo real de impacto en la Tierra.España desempeña un papel fundamental en esta misión. En concreto, la empresa GMV lidera un consorcio internacional encargado de diseñar, desarrollar y verificar el sistema de guiado, navegación y control (GNC) de Hera, es decir, el piloto de la misión.
Este sistema, el primero en su género, es el responsable de conducir la sonda espacial hacia sus complejos objetivos. Ejecuta de forma autónoma el plan de vuelo definido en tierra y aumenta en las fases más críticas de la misión su nivel de autonomía, hasta ser capaz de calcular a bordo las maniobras para seguir su trayectoria o evitar colisiones.
La empresa española GMV lidera un consorcio internacional encargado de desarrollar el sistema de guiado, navegación y control (GNC) de Hera, es decir, el piloto de la misión
Con dos CubeSats
Además, GMV se encarga del desarrollo del sistema GNC de Juventas, uno de los dos CubeSats que viaja a bordo de Hera. La nave transportará este par de nanosatélites para su despliegue y posterior aterrizaje en los asteroides. Cada CubeSat será lo bastante pequeño como para caber en un maletín, mientras que Hera tendrá el tamaño de una mesa de escritorio.
La industria espacial europea, incluyendo a compañías españolas como GMV, ya cuenta con experiencia en el campo de misiones hacia cuerpos celestes. Uno de los ejemplos más destacados es la misión Rosetta de la ESA. Las tecnologías desarrolladas y la experiencia adquirida en este y otros proyectos han servido de guía para la misión Hera.
En conclusión, el interés de conocer en detalle a los asteroides no solo radica en la necesidad de defendernos frente a los efectos devastadores que pudieran llegar a provocar si atravesaran nuestra atmósfera sin destruirse, sino que su estudio también aporta valiosos datos para entender mejor el origen de nuestro sistema solar.
Mariella Graziano es ingeniera aeroespacial y directora de estrategia y desarrollo comercial de Sistemas de Vuelo y Robótica de Espacio de GMV.
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5 cosas que quizás no sabes sobre la historia de la Bastilla y su toma, el evento que cambió a Europa para siempre …

BBC News(N.Paredes) — Cada 14 de julio muchos franceses desempolvan su bandera tricolor y salen a las calles para celebrar el que consideran el día más importante del año.
En la mañana se organiza un pomposo desfile militar sobre la célebre avenida de los Champs Elysées y más tarde, con la puesta del sol, la torre Eiffel ofrece un espectáculo de fuegos artificiales sincronizados con una mezcla de música clásica y hits del momento que los parisinos observan con botellas de champán desde todos los rincones de la ciudad.
Sin embargo, el 14 juillet tiene su origen en un evento un poco menos festivo: la inesperada y violenta toma de una fortaleza medieval conocida como la Bastilla hace más de dos siglos, en 1789.
Fue un momento decisivo en la historia universal, que marcó el inicio de la Revolución francesa y con ella el principio del fin de una de las monarquías más poderosas de la época.
Asimismo generó cambios en las sociedades europeas y en todo el mundo, sirviéndoles de inspiración a muchas otras iniciativas revolucionarias, como la ola independentista que comenzaría un par de décadas más tarde en América Latina.
1. El gran detonante

El 25 de agosto de 1788 Jacques Necker fue designado ministro de Finanzas del rey Luis XVI, pero su destitución casi un año después provocó descontento y animó a los parisinos a tomar las armas.
A principios de 1789, Francia atravesaba una gran crisis financiera causada por la enorme deuda del país y el incesante gasto de la monarquía en conflictos con Inglaterra.
Para hacerle frente, el rey convocó en mayo una asamblea general extraordinaria en Versalles con representantes de los tres estratos de la sociedad francesa de la época: el clero, la nobleza y el pueblo llano o tercer estado.
Los ingresos del tercer estado, la clase menos privilegiada, se habían visto disminuidos tras un alza de impuestos cuyo objetivo era ayudar a aliviar la deuda.
En aquella asamblea, Necker se mostró favorable a la idea de darle al tercer estado una representación acorde a su importancia demográfica, oponiéndose a que las tres órdenes tuvieran una voz igualitaria.
Esta propuesta no les gustó ni a la nobleza ni al clero, minoritarios pero muy poderosos, y la consideraron una traición.
Por eso, el rey Luis XVI decidió despedirlo el 11 de julio.
La noticia de su salida encendió las calles de París. El pueblo lo veía como el único consejero que pensaba en ellos y temía las consecuencias de perder a un «ministro patriota».
El periodista revolucionario Camille Desmoulins invitó el día siguiente a los parisinos a protestar frente al Palacio Real, pero fueron dispersados con fuerza.
Y esto irritó aun más a los franceses. En los días posteriores la capital vivió violentos saqueos, hasta que el 14 de julio los revolucionarios decidieron tomar las armas y se dirigieron a la fortaleza de la Bastilla.
Poco sabían que ese día comenzaría una gran revolución.
2. Sólo albergaba 7 prisioneros

La Bastilla era un símbolo de tiranía y opresión de la monarquía absoluta de Luis XVI.
Desde el siglo XIV la Bastilla había sido una de las cárceles favoritas de los reyes, aunque en los años anteriores a su asalto estaba ya en decadencia.
Tanto era así que la monarquía había considerado cerrarla y aquel 14 de julio la fortaleza medieval sólo albergaba siete prisioneros.
Cuatro eran delicuentes menores que se encontraban allí mientras se procesaban las denuncias presentadas en su contra por falsificación de letras de cambio.
Sus nombres eran Jean La Corrège, Jean Béchade, Bernard Laroche, también conocido como Beausablon, y Jean-Antoine Pujade. Poco después de ser liberados por los revolucionarios, las autoridades los atraparían y los enviarían a otra prisión.
Entre los reclusos también estaba Hubert, conde de Solages, que había sido encarcelado a pedido de su familia por «crímenes atroces» y una «acción monstruosa».
Se decía que él y su hermana Pauline habían cometido incesto y que su familia pagaba periódicamente una suma de dinero para asegurarse de que no fuera liberado.
Los últimos dos presos de la Bastilla eran James Francis Xavier Whyte, conde de Malleville, y Auguste-Claude Tavernier, quienes también habían sido puestos bajo llave a pedido de sus respectivas familias, que alegaban que estaban dementes.
3. Voltaire estuvo preso en la Bastilla

Y no una, sino dos veces.
Con apenas 23 años, el escritor y filósofo francés François-Marie Arouet, mejor conocido como Voltaire, fue enviado a la Bastilla en 1717 por orden de la monarquía.
Había escrito versos satíricos sobre una supuesta historia amorosa entre el duque Felipe II de Orleans y una de sus hijas, y le fue impuesta una pena de 11 meses de prisión.
Marcado por su paso por la cárcel, a su salida adoptó el seudónimo de Voltaire y se dedicó a escribir poesía y otro tipo de textos.
Pero en 1726 regresó al recinto por dos semanas tras haber tenido un pequeño altercado con el caballero Guy-Auguste de Rohan-Chabot, conocido por su arrogancia.
La poderosa familia de Rohan-Chabot obtuvo una orden del rey y envió a la cárcel a Voltaire como represalia.
Luego de tal humillación, el ahora célebre escritor fue obligado a exiliarse en Inglaterra por dos años.
4. Albergó la guillotina de París

La guillotina francesa fue ideada por Joseph Ignace Guillotin.
Inmediatamente después de su toma, un tal Pierre-François Palloy, maestro albañil y contratista de obras, tomó la iniciativa de organizar y supervisar la destrucción de la Bastilla.
Así trascendió como una de las figuras más destacadas del inicio de la Revolución francesa y esa misma noche, con la ayuda de unos 400 trabajadores, comenzaron las obras de demolición.
Un par de meses después, el secretario de la Asamblea Nacional Constituyente, Joseph Ignace Guillotin, propuso un proyecto de reforma para hacer que las infracciones de cierta naturaleza fueran «castigadas con la misma clase de penas».
Y propuso el uso de un dispositivo mecánico para las penas de muerte.
Así nació la guillotina francesa en la que morirían la reina María Antonieta y el rey años más tarde.
A lo largo de la Revolución francesa, el artefacto fue instalado en varias plazas parisinas, como la plaza de la Revolución en 1793 y 1794 (hoy plaza de la Concordia), en donde fue decapitada la familia real francesa, y la plaza de la Bastilla en junio de 1794, en donde ya no quedaba ni rastro de la antigua construcción medieval.
5. La toma no es únicamente lo que se conmemora

El 14 de julio es una fecha doblemente simbólica.
Los franceses también recuerdan la Fiesta de la Federación, una celebración conmemorativa que tuvo lugar exactamente un año después de la toma de la Bastilla y que trascendió como un símbolo de la unidad de la nación francesa.
Bajo una intensa lluvia, cerca de 400.000 ciudadanos se reunieron en el Champ-de-Mars, en el oeste de París, el 14 de julio de 1790. Asistieron a misa y aclamaron al rey, celebrando al mismo tiempo la revolución.
Luis XVI no se decidía entre exiliarse, como ya lo habían hecho algunos nobles, o permanecer en el Palais-Royal, que se había convertido en una especie de prisión para él y su familia.
Sabía que en cualquier momento se podía repetir la escena de octubre de 1789, cuando varios ciudadanos irrumpieron en el castillo de Versalles, en las afueras de París, demostrando así su descontento con la monarquía.
Pero confiaba en que la percepción del pueblo llano con respecto su familia estaba cambiando.
«Yo, rey de Francia, juro a la nación usar todo el poder que me delega la ley constitucional del Estado, para mantener la Constitución y hacer cumplir sus leyes», aseguró Luis XVI después de la misa.
Por su parte, el general La Fayette, quien estaba al mando de la Guardia Nacional y se volvería un personaje clave en la Revolución francesa, les juró a los presentes que permanecería fiel a la nación, a la ley y al rey.
Pero la multitud aparentemente conciliadora que el monarca creyó haber visto en Champ-de-Mars no concordaba en absoluto con la realidad.
Al caer la noche, mientras se dirigía a su residencia de Saint-Cloud, al oeste de París, el rey se topó con un público mucho menos satisfecho, que lo insultó e intentó agredirlo.
Una vez dentro de los inmensos muros del castillo, se preguntó por enésima vez si lo más sensato era huir. Pero no lo hizo.
No fue sino el 6 de julio de 1880 que el 14 de julio se convirtió en la Fiesta Nacional Francesa, tras la aprobación de la llamada «ley Raspail».
En realidad el texto no especifica cuál de los dos eventos se conmemora. Su único artículo reza: «La República adopta el 14 de julio como fiesta nacional anual».
Poco antes de su aprobación, en un discurso pronunciado en la cámara alta del Parlamento francés, el senador Henri Martin dijo:
«No olviden que después de la jornada del 14 de julio de 1789, tuvimos la jornada del 14 de julio de 1790 en París. A ese día no se le puede reprochar que se derramó sangre».
nuestras charlas nocturnas.
¿Cuál fue el primer ser «inteligente» del planeta? …

Nautilus, un cefalópodo
Hipertextual(S.Campillo) — La respuesta a esta pregunta es a la vez sencilla y complicada. Y es que, ¿qué consideramos inteligencia?
Es más, ¿en qué nos basamos para medirla? O, ¿qué estructura la define? Bueno, esta última cuestión tiene una respuesta más sencilla: el cerebro, ¿no?
Pero ¿qué es un cerebro? Bueno, la cosa empieza a complicarse cada vez más y más. Según las pruebas paleontológicas, muy probablemente el primer ser inteligente de este planeta fue… un molusco muy parecido a los pulpos actuales.
Pero vamos a hacer un repaso de la evolución del sistema nervioso. Esperemos que tras él nos queden menos dudas.
¿Cuándo apareció la inteligencia?
Comencemos por casi el principio de la vida. Pero saltándonos algunos buenos millones de años. En un punto dado, las células primitivas comienzan a ser cada vez más complejas. De pronto se asocian para ser más eficientes en sus tareas diarias. Más prolíficas.
Millones de años después aparece lo que se conoce como diferenciación: Aunque las células proceden todas del mismo sitio, siendo iguales, algunas comienzan a ejecutar tareas específicas mientras que las otras se encargan de otros trabajos en la enorme colonia.
Felicidades, acabamos de asistir a la aparición de los tejidos diferenciados. A estas alturas no podemos imaginar animales al «uso». Casi todas las asociaciones de células tienen formas vagas y poco definidas. Son los conocidos como organismos pluricelulares.
Aquí es donde comienza el viaje de la «inteligencia». Estos organismos poseen capas de células externas (ectodérmicas) capaces de «sentir» a su alrededor. Reaccionan a estímulos. Su especialización les permite reaccionar cada vez más rápido y mejor.

Esto es un hidrozoo
Con el tiempo, y dando otro enorme salto, aparecen los primeros invertebrados ancestrales.
De eso hace unos 500 millones de años. La complejidad va abriéndose paso y la especialización de las células coge un mayor protagonismo. Por fin tenemos algo que podríamos identificar como animales.
La presión evolutiva, muy probablemente, fue el motor que promocionó que algunas de aquellas células «sensibles» del ectodermo se convirtieran en herramientas cada vez más eficientes y veloces. Aparece la posibilidad de transmitir una señal eléctrica.
Es el comienzo de las neuronas. Los animales, cada vez más parecidos a lo que conocemos hoy día, adquieren sistemas nerviosos organizados y muy primitivos. Los primeros en formar una red neuronal, sin duda, fueron los cnidarios (los hidrozoos, en concreto).

Fósil de un belemnites, un ancestro de los cefalópodos actuales.
Pero a la vez, los moluscos, un filo más «avanzado» (si es que eso tiene algún sentido en biología), se esforzaba en la carrera por la inteligencia. No son los únicos: artrópodos y anélidos, entre otros muchos, comienzan a «copiar» el sistema de redes neuronales.
Aparecen entonces los primeros pequeños cerebros, los ganglios. Estos son conjuntos de células nerviosas especializadas en realizar una serie de acciones concretas. ¿Es esto inteligencia? Todavía no. Volvamos a los moluscos, que también copian el sistema ganglionar, pero lo mejoran.
Añaden aún más neuronas, las especializan y, de pronto, unos 400 millones de años atrás, aparece lo que se conoce como ganglio cerebral. Ahora sí, ha aparecido el primer ser inteligente del planeta.
¿Por qué el pulpo?
Los moluscos poseen varios grupos de animales tan diversos como los correspondientes a los mejillones y berberechos, los pulpos o los caracoles. ¿Qué convierte a los pulpos (o sus ancestros) en los primeros seres inteligentes.
Como decíamos, el secreto se encuentra en su ganglio cerebral. Al contrario de lo que pensábamos hace unas décadas, el ganglio cerebral de los pulpos está muy, muy especializado.
De hecho es, literalmente, un cerebro primitivo, capaz de decidir, operar y sentir. Aunque probablemente la forma de hacerlo nos resultaría bastante extraña.
Su cerebro, al contrario que el de casi el resto de los animales inteligentes, rodean al esófago. Es la reminiscencia de un anillo cerebral pero muy, muy desarrollado. Tanto que se diferencian diversas partes del mismo.
Este núcleo es lo suficientemente complejo como para albergar lo que conocemos como inteligencia: la capacidad de pensar, entender, razonar, asimilar, elaborar información y emplear el uso de la lógica. Al menos hasta cierto punto. Esto se ha comprobado en numerosas ocasiones. Actualmente, los cefalópodos son conocidos por su complejo comportamiento y ciertas capacidades cognitivas primitivas. Para avalar su inteligencia, varios estudios genéticos desvelaron hace un tiempo los marcadores que solemos asociar a esta capacidad.

Los cefalópodos son conocidos por su complejo comportamiento y ciertas capacidades cognitivas
Así, lo que encontraron los científicos son numerosos genes y moléculas asociados al desarrollo neuronal y, más importante, cerebral. Jamás nadie se hubiera imaginado que un invertebrado, que por definición carece de los caracteres básicos que necesita un sistema nervioso central para desarrollarse, tendría este tipo de juegos genéticos y moleculares.
Una de las cosas más interesantes de todos estos estudios es que nos permite conocer mejor la evolución de la inteligencia y los sistemas nerviosos como el nuestro. Y es que, aun siendo tan diferente, existen similitudes inevitables tanto si tenemos dos como ocho brazos.
nuestras charlas nocturnas.
Veteranos de la 2da Guerra Mundial…
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La guerra, por desgracia, no ha dejado de acompañar a la humanidad. Los mejores artistas y pensadores de todos los tiempos han reflexionado sobre sus efectos desastrosos.
El hecho es que la violencia es un instrumento para alcanzar más poder o más riquezas. Fue un militar prusiano, Carl von Clausewitz, el que dijo que la guerra es la continuación de la política por otros medios (aunque con esto, hilando fino, quería dar a entender que los militares debían supeditarse a los objetivos de sus gobiernos).
Hoy en día (y a la fecha de esta publicación), quedan muy pocos veteranos de esa Guerra que sumó al mundo en un caos de violencia y a su vez, paradójicamente, en un empuje hacia el futuro.
Los protagonistas y auténticos héroes (sobrevivientes de muchas situaciones), hoy en día van desapareciendo por lógica consecuencia de que el tiempo es tirano con todos. Quisiera homenajear a quienes hoy estan con vida, y a quienes nos dejaron, con este articulo sobre aquellos Veteranos de Guerra quienes se jugaron la vida día a día durante la contienda.
Los veteranos de la II Guerra Mundial rememoran la «última jugada» de Hitler

Un soldado estadounidense se pone a cubierto tras el impacto del fuego alemán en un semioruga. Unos 19 000 soldados estadounidenses murieron en la batalla de las Ardenas, la batalla más mortal para el ejército estadounidense en la Segunda Guerra Mundial.
National Geographic(B.Newcott) — En diciembre de 1944, el ejército alemán estaba huyendo. Las fuerzas aliadas habían avanzado por toda Europa desde la invasión del Día D en junio y ahora estaban a punto de entrar en la propia Alemania. Llevaban semanas sin enfrentarse al ejército de Hitler en una batalla importante.
En el bosque de las Ardenas, en Bélgica, el soldado de infantería estadounidense Chris Carawan y algunos de sus compañeros habían capturado a dos soldados alemanes que parecían perdidos. Uno de ellos hablaba un inglés casi perfecto.
«Más vale que os larguéis. Vamos a empujaros hasta el mar», advirtió el alemán a Carawan.
Carawan y su compañía informaron de la advertencia a sus superiores, pero estos se rieron de ellos. Palabras mayores de un enemigo vencido, dijeron los generales. Claro que había mucha maquinaria por los bosques al otro lado de la frontera, pero era la retirada del Tercer Reich. Hitler estaba acabado.
Entonces llegó la mañana del 16 de diciembre.

Los soldados de infantería alemanes pasan frente a vehículos estadounidenses quemados durante la batalla de las Ardenas. Los convoyes del Reich solían ir encabezados por tanques aliados para confundir a los soldados aliados.
«Primero se produjo un ataque de artillería muy violento», recuerda Carawan. El ataque de 90 minutos se lanzó desde 1900 piezas de artillería ocultas tras el límite del arbolado.
«Es posible que fuera la mayor descarga única en toda la Segunda Guerra Mundial», afirma Alex Kershaw, cuyo libro, El largo invierno, narra la batalla de las Ardenas, que comenzó hace 75 años. «Fue estremecedor. Espantoso».
Carawan, que ahora tiene 94 años y habla desde el sofá de su salón en su casa de Columbia, Carolina del Sur, esboza una leve sonrisa a su mujer de 74 años, Alma, que está sentada al otro lado de la habitación. Pero en los ojos de Carawan es evidente que ha vuelto a ser un soldado aterrorizado de 20 años en una de las mayores batallas terrestres en las guerras modernas.
«Después llegaron las metralletas», cuenta. «Y después fue como si todo el ejército de Hitler hubiera salido del bosque».

En pleno invierno y sin la ropa adecuada, un soldado se pone los restos de tela que ha podido encontrar.
No va muy desencaminado: entre esos árboles acechaban más de 400 000 hombres y casi 1400 tanques. Hitler, cuya derrota en el frente soviético era prácticamente inevitable, apostó a que podía lanzar una ofensiva relámpago por las Ardenas que dividiría a las fuerzas aliadas y establecería un camino hacia el puerto de Amberes, donde podría conseguir suministros que necesitaba desesperadamente, sobre todo combustible para los tanques. En última instancia, esperaba rodear a las tropas aliadas y forzar la negociación de un tratado de paz favorable para Alemania.
Esto pilló desprevenidos a los aliados, que estaban demasiado confiados.

Los soldados de las Waffen-SS alemanas, que aún esperan que su ataque sorpresa funcione, se protegen tras un semioruga M3 americano el 17 de diciembre.
«Era un frente muy largo, abarcaba del canal de la Mancha hasta Italia», cuenta Kershaw. «No tenían ni hombres ni equipo suficientes».
Los alemanes se centraron en un tramo en particular: la franja de 130 kilómetros de bosque en Bélgica y Luxemburgo, que contaba con defensas dispersas. Allí, los aliados no fueron rival para la desconcertante embestida de soldados, artillería y tanques alemanes que en cuestión de días haría mella en los ejércitos aliados.
Mataron o capturaron casi de inmediato a dos regimientos de la 106ª División de Infantería estacionados en el tramo central del frente. En ellos figuraba un soldado joven llamado Kurt Vonnegut, cuya experiencia brutal como prisionero de guerra le serviría de inspiración para su famosa novela Matadero cinco.

Vernon Brantley, veterano de batalla con 20 años, lleva con orgullo su Insignia de Acción de Combate.

Como la mayoría de los veteranos de la batalla de las Ardenas, Vernon Brantley se mostró reacio a hablar de su experiencia en la guerra. «Durante la primera década después de la guerra, si alguien empezaba a hablarte de sus hazañas en el campo de batalla, era seguro al 95 por ciento que te estaba mintiendo», afirma.
La lucha prosiguió durante más de un mes en uno de los inviernos europeos más fríos que se han documentado. Ante la lamentable falta de suministros, los soldados aliados carecían de abrigos de invierno y de calzado adecuado. La mayoría dormían con las botas puestas, sabiendo que si se las quitaban se les hincharían tanto los pies durante la noche que no podrían calzárselas por la mañana. Hasta hoy, la mayoría de los veteranos de la batalla de las Ardenas sufren los efectos de las lesiones por congelación.
Francis Chesko acababa de salir de las minas de carbón de Pensilvania cuando aterrizó en Francia 24 horas después del Día D. Había avanzado hasta el norte de Europa cuando lo obligaron a subir con su unidad a un tren militar en dirección hacia las Ardenas.

Mientras vigilaba las vías de ferrocarril de una aldea asediada el día de Navidad, Chris Carawan encontró un barril con un agujero por el que salía algo. «¡Era vino!», cuenta. «Así que nos llenamos los cascos y celebramos un brindis de Navidad».

Como paracaidista militar, Leif Maseng evitó morir tras las líneas enemigas. «A eso se reducía. Hacer lo que puedas para seguir con vida e intentar matar a algunos alemanes por el camino», afirma.
«Creíamos que nos llevaban para descansar y recuperarnos», cuenta Chesko, que lleva el uniforme del ejército mientras nos guía por su casa, que está plagada de artefactos bélicos. «Nos equivocamos. Nos bajamos del tren y fue como entrar en el infierno. ¡Qué ruido! Es el peor ruido del mundo. Es como truenos y rayos justo sobre tu cabeza».
Además de la fuerza del poder militar alemán, Chesko dice que el enemigo mostró un ingenio diabólico.
«Tiraron paracaidistas con uniformes aliados», cuenta. «Cambiaron todas las señales de las carreteras para conducirnos hacia una trampa y a veces se quedaban en las intersecciones para conducirnos en la dirección incorrecta. La mayoría también hablaba un inglés perfecto. Pero necesitaban saber la contraseña. Desde el principio, decíamos “Little” y si no respondían “Orphan Annie”, entonces empezaba su Waterloo».
Vernon Brantley, de 95 años, da sorbos a una copa de zumo de naranja y oporto —lo llama su brebaje— en la cocina de su casa, también en Columbia. Con un agradable acento sureño, recuerda el caos que sobrevino cuando un mortero alemán volteó el todoterreno que conducía.
«Los otros tres tipos saltaron a tiempo», cuenta. «El todoterreno me aterrizó encima. No recuerdo nada, pero me contaron que no había ningún agujero del cuerpo por el que no sangrara».
Brantley fue trasladado a un hospital de campaña y después a un centro de París. Volvió con su unidad unos meses después.

El rumbo de la batalla ya había cambiado cuando, a principios de enero, un prisionero alemán ayudó a los efectivos de la 3.ª División de Infantería de los Estados Unidos a transportar a un soldado alemán herido.
Llaman a la puerta de la cocina. Es Gerald White, de 93 años, un viejo amigo de Brantley y también veterano de las Ardenas. White se sienta en la mesa y, como de costumbre, los dos amigos empiezan a compartir historias de la guerra.
«Ni siquiera había empezado a afeitarme», cuenta White, que tenía 18 años cuando el destino lo condujo a la batalla de las Ardenas. «Me hicieron conducir un todoterreno que llevaba un remolque lleno de munición. Supongo que si me hubieran disparado un mortero, no habría quedado nada. Me dijeron que yo era el segundo sustituto para ese trabajo. Así que había un tipo antes que yo y otro antes que él. Nunca me contaron que les pasó».

Gerald White estaba trabajando en la cocina durante la batalla cuando le ordenaron que quemara la basura. «Me explotó en la cara, me cegó por completo», cuenta. La ceguera duró tres días y aún tiene cicatrices en la cara.
Otro joven que transportaba una carga peligrosa por las Ardenas era Joe Watson.
Estaba a cargo del lanzador de morteros, es decir, que mientras transportaba a su unidad de un lado al otro, era un blanco prioritario.
«Llevábamos nuestra unidad de morteros por la carretera y los morteros enemigos nos seguían, nos explotaban detrás. Era un bum, bum, bum constante. Como en una película».
Hoy, Watson, de 96 años, vive en la misma plantación de nueces pecán de 32 hectáreas donde creció, en Springfield, Carolina del Sur.
Pese a que tiene dificultades para caminar —debido a las lesiones por congelación—, tiene pensado regresar a Bélgica para conmemorar el 75º aniversario de la batalla.
«El motivo por el que los soldados jóvenes son los mejores soldados es sencillo», dice mientras contempla un estanque donde lleva pescando toda su vida.
«No creen que vayan a morir. Por eso si les dices que hagan algo extremo, te dicen “sí, señor” y se ponen manos a la obra»
El paracaidista Leif Masing había descendido en Francia antes de la invasión del Día D, así que estaba acostumbrado a estar tras las líneas enemigas.
Durante los primeros días de la batalla de las Ardenas, hacía tan mal tiempo que los aviones aliados no podían volar, así que sus compañeros y él eran trasladados sigilosamente a sus posiciones remotas.

Los soldados de la 9ª División de Infantería de los Estados Unidos fuman tras un tanque M4 Sherman.

Abrumados por el avance de los alemanes, los miembros del 101º Batallón de Ingenieros del ejército estadounidense se retiraron de la zona de batalla en Luxemburgo.
«Los paracaidistas están entrenados para actuar por su cuenta. No siempre sabes dónde están tus camaradas y tienes que tomar decisiones rápidas tú solo», explica Masing, de 95 años, acompañado de su hija Nancy en el salón de vivos colores de la residencia donde vive en Columbia.
Masing, que es alto, delgado y de ojos azules, conserva una figura impresionante. No es difícil imaginárselo avanzando en la oscuridad de la noche en operaciones encubiertas mientras se escuchan los ruidos de una batalla feroz a escasos kilómetros.
«Una noche, sobre las cuatro de la mañana, estaba cruzando el jardín de una residencia», recuerda. «El dueño salió a la ventana y gritó: “¿Quién anda ahí?”. Tuve que reírme. Al fin y al cabo, lo que había ahí fuera era una guerra».

Para minimizar las víctimas civiles, los efectivos de la 1ª División de Infantería del ejército estadounidense evacúan a los habitantes de Odeigne, Bélgica, mientras avanzan por la ciudad a principios de enero de 1945.
Chris Carawan, arropado en la comodidad de su salón, baja la voz hasta reducirla a apenas un susurro. «Siempre nos decían que no estableciéramos vínculos emocionales con los demás», cuenta. «Pero claro, era imposible».
Carawan recuerda caminar por un campo abierto con su mejor amigo, Doyle Griffith, y su segundo comandante favorito, Harry Stone, cuando un tanque alemán abrió fuego de repente.
«Casi partió a la mitad a Doyle», cuenta Carawan. «Empezó a llamar a su madre. Le dije, “espera”, y llamé a un médico. No sé cómo, pero sobrevivió. Pero mataron al comandante. Nunca supe con qué».

Los efectivos aliados se dieron cuenta de que los alemanes estaban desesperados cuando empezaron a capturar niños a los que habían obligado a combatir. Estos jóvencísimos soldados de las SS fueron hechos prisioneros cerca de Bastogne, Bélgica.
«Nunca sabré por qué aquel tanque ni me rozó. Pero sí sé una cosa: esta mañana me desperté pensando en Harry Stone. Aquí estoy, he vivido 94 años y esos chicos apenas llegaron a la veintena. A veces siento que también vivo mi vida por ellos».
Las tornas de la batalla de las Ardenas habían cambiado para el día de Año Nuevo, pero la lucha continuó hasta el 24 de enero. Fallecieron unos 19 000 estadounidenses. La resistencia aliada ralentizó la potencia de los nazis y privó al enemigo de los suministros que esperaban conseguir en Amberes.
Con todo, Kershaw afirma que fue el mejor intento de última hora de Hitler para intentar cambiar el rumbo de una causa perdida.
«En una guerra, no se puede predecir qué va a pasar», afirma. «Pero fue una operación de muy alto riesgo. Habrían necesitado mucha suerte, pero se les agotó».
Cuando la situación se calmó, Chris Carawan obtuvo un permiso ampliado. «Paseaba por París cuando escuché música», dice con la mirada perdida en su memoria. «Me resultaba muy familiar. Seguí el sonido por los rincones y por las calles y llegué a una zona abierta. Y escuché esto».

Tras el éxito inicial, el curso de la batalla cambió para los efectivos alemanes. Este grupo cerca de Bastogne, Bélgica, se rinde en masa.
Con una mano que tiembla ligeramente, Carawan levanta el mando del reposabrazos del sofá y lo apunta a un reproductor de CD al otro lado de la sala, cerca de Alma, que sonríe con dulzura. El sonido de Slumber Song de Glen Miller llena la casa.
«No me lo podía creer», cuenta Carawan. «Glenn Miller estaba allí. Era casi como estar en casa. Era casi como estar con Alma».
Los saxofones y los cuernos de la orquesta de Miller revolotean por la casa y envuelven las medallas de las paredes y las fotos de un soldado joven y su novia radiante.
Chris y Alma se miran desde lados opuestos de la habitación.
Vuelve a ser 1945. Y están bailando.
Reflexiones de un veterano alemán a 75 años del Día-D: «gracias a Dios la invasión fue exitosa»

Konrad Scheucher, un alemán veterano de la Segunda Guerra Mundial posa con una foto suya de joven en el cementerio de guerra alemán en La Cambe, en Normandía, Francia el 5 de junio de 2019, en medio de homenajes.
france24.com(A.Rincon)/Reuters — El veterano de guerra Paul Golz volvió a Normandía 75 años después del desembarco. En el cementerio alemán de La Cambe reconoció que la batalla también ayudó a liberar a Alemania de la propia tiranía.
Los homenajes, después de todo, se convierten en espacios de reflexión. A Golz el tiempo le enseñó la lección, que el desembarco no fue una condena, sino una bendición: para él, para su país, para Europa y para el mundo. Alemania se despojó del nazismo, Europa fue liberada y él pasó de cargar metrallas a trabajar años después en un puesto fronterizo de un aeropuerto en Alemania: «el éxito del ataque forjó mi destino».
El día del asalto estaba en las playas de Normandía de guardia. Tenía solo 19 años y había sido reclutado por la maquinaria nazi para luchar en una guerra que no era suya, la que libraba Adolf Hitler contra casi toda Europa.
Dijo que nunca había apoyado a Hitler, pero que debió permanecer en silencio para evitar ser «acusado de socavar la fuerza militar». «En una dictadura es importante mantener la boca cerrada», lo dijo en alemán y en inglés, el idioma que aprendería en una cárcel en Estados Unidos y que más adelante le abriría las puertas.
Estuvo obligado a permanecer en la línea de batalla en los días más crudos del conflicto. «Me asignaron a un grupo SMG (Schweres Maschinengewehr, una ametralladora pesada). Éramos cuatro soldados: uno y dos disparaban y tres y cuatro cargaban las cajas de municiones. Yo era el número cuatro, cargué las cajas de municiones pero nunca disparé a una tropa francesa, no era algo que quería hacer», dijo el veterano de 94 años. Fue enviado allí porque se rehusó a entrar en las SS, el ala armada del partido Nazi.
Recuerda al primer soldado aliado que encontró poco después de los desembarcos en la playa. El paracaidista estaba sediento, asustado y listo para rendirse.»Le dije con calma que no tuviera miedo. Le habían dicho que los alemanes mataban a todos», dijo Golz durante el aniversario del Día-D, de pie en medio de las lápidas de los compañeros caídos.
«Comprendió que no queríamos hacerle daño. Le dejé mis cigarrillos. Fuimos a buscar paracaidistas dispersos por toda la región. Encontré a un paracaidista blanco con los ojos abiertos que estaba muerto cuando lo toqué».
Del horror de la guerra a las lecciones en prisión
Golz recorre las tumbas haciendo una especie de viaje al pasado mientras continúa su relato. Recuerda el momento en que fue apresado y trasladado a una cárcel en Estados Unidos. Allí aprovechó el tiempo para aprender inglés.

Foto de archivo del 2º Batallón de los Guardabosques del Ejército de EE. UU., encargado de capturar la batería de defensa costera pesada alemana al oeste de la zona de desembarque del Día D en la playa de Omaha, en Weymouth, Inglaterra, el 5 de junio en 1944.
«Gracias a Dios la invasión fue exitosa. El hecho de que fuera exitoso también influyó en mi destino personal. Era solo un joven agricultor alemán, no tenía profesión. Cuando tenía 22 años volví de la cárcel y le agradezco a Dios que aprendí inglés y comencé a trabajar para la policía fronteriza alemana, la policía que ves en los aeropuertos. Hice eso durante siete u ocho años. Todo eso porque aprendí inglés en prisión», aseguró.
Atrás quedó la vida del soldado alemán que antes había sido un granjero sin educación. De la guerra vino para él progreso, libertad y por supuesto, el dolor, lecciones que ahora transmite a los más pequeños: «mantengan la paz, eso es lo importante’, eso es lo que siempre digo cuando visito escuelas”.
En Francia también hay un lugar para recordar a los alemanes caídos
Al cementerio de La Cambe llegaron veteranos y políticos este 6 de junio para conmemorar los 75 años de la ofensiva que cambió la historia de su país. Allí están enterrados 21.000 soldados vecinos, en su mayoría combatientes comunes, pero también criminales de guerra.

«Los soldados alemanes caídos descansan en tierras extranjeras porque no vinieron como libertadores sino como ocupantes», dijo Wolfgang Scheneiderhan, presidente de la Comisión Alemana de tumbas de Guerra Volksbund.
En el mismo homenaje el embajador de Alemania en Francia recordó que «los alemanes conocemos nuestra historia, conocemos nuestros horrores y el terror del holocausto».
Los alemanes no olvidan su pasado, pero abrazan con esperanza un presente conciliador y miran a un futuro donde exista la comunión entre los países.
Así lo dejó ver la canciller alemana, Ángela Merkel, que, al asistir a otra conmemoración en el sur de Inglaterra, elogió el sacrificio de decenas de miles de soldados en una operación militar que liberó a Alemania de la ideología autocrática del nacionalsocialismo.
«Que yo, como canciller alemán, pueda estar hoy aquí, que hoy nos unamos por la paz y la libertad, es un regalo de la Historia que debe cuidarse y protegerse», dijo Merkel.
Millones de soldados dejaron la piel en esa batalla. Ahora, 75 años después, el mundo conmemora su sacrificio. Las playas que para entonces se tiñeron de sangre, hoy rebosan esperanza.
Los últimos testigos del Día D reviven dolorosos recuerdos

Ray Lambert junto al peñasco de concreto que protegió a sus hombres durante el desembarco en Normandía.
DW/Reuters — En la playa de Omaha, en Normandía, se erige un peñasco de concreto, solitario sobre la arena. La ciudad de Colleville-sur-Mer, ubicada justo arriba de la playa, recientemente le dio nombre al peñasco: Ray’s Rock, en honor al veterano de la Segunda Guerra Mundial del Ejército de los Estados Unidos Ray Lambert. El médico usó la roca para cubrir a sus hombres, heridos de los disparos alemanes hace 75 años durante la embestida del Desembarco del Día D, que liberaron a Normandía y cambiaron por completo el rumbo de la guerra.
La ciudad, que alberga el cementerio estadounidense, colocó una placa en la roca con el nombre de Lambert y los de sus colegas médicos. «Puedo venir aquí a ver a mis muchachos y sé que están siendo recordados. Ahora, sus nombres están aquí permanentemente», dijo Lambert, de pie frente al monumento. «De esos chicos, que tendrían mi edad actual, muchos se han ido ya».
Mientras los líderes mundiales, incluidos el presidente francés Emmanuel Macron y su homólogo estadounidense Donald Trump, se reúnen en las playas el jueves (06.06.2019) para conmemorar el 75 aniversario de los desembarques del Día D, es probable esta sea la última celebración oficial importante a la que asistan los veteranos de la Segunda Guerra Mundial, actualmente de 90 años.
Lambert ha vuelto, a lo largo de los años, para hablar en ceremonias conmemorativas, y ha venido, dijo, «solo para estar aquí, mirar el Canal y recordar a mis muchachos».

Ray Lambert en sus días de soldado.
Un viaje final
A los 98 años, Lambert advirtió que esta es la última vez que vendrá a Normandía. Mientras crecían en la Alabama rural, Lambert y su hermano Bill se inscribieron en el Ejército de los Estados Unidos. Fueron lanzados al grueso del combate, luchando en África del Norte en 1943 y más tarde en Sicilia. Ray Lambert fue herido en ambos asaltos y recibió la Estrella de Plata por su valentía.
Luego, los hermanos se enfrentaron al baño de sangre de Omaha Beach el Día D, el 6 de junio de 1944. «Podíamos escuchar las balas en las rampas como granizo, entonces sabíamos que cuándo la rampa bajara, entrarían balas para matar algunos de nuestros hombres, pero no sabíamos a quién «, dijo Lambert.
De un momento a otro, Lambert dijo que algo –disparos o artillería – le destrozaron el codo. Se zambulló bajo el agua y alcanzó la playa donde estaba aún más expuesto, mientras trataba de ayudar a sus camaradas heridos. «No había nada para protegerlos, así que miré a mi alrededor y vi esta roca, y les dije a mis muchachos que tendríamos que poner a a los heridos detrás de ella», dijo Lambert.

La noche del 5 de junio en la frontera con Normandía.
Lambert y su equipo de médicos continuaron corriendo hacia la línea de fuego para arrastrar a los soldados heridos detrás del pedazo de concreto, incluso después de que Lambert fuera herido otra vez gravemente en la pierna. Más tarde, se despertó en un hospital militar, al lado de su hermano, quien también había sido herido.
Recordando a sus camaradas
Entre junio y agosto de 1944, cerca de 225.000 miembros del servicio murieron, resultaron heridos o desaparecieron en la invasión de Normandía por la Operación Overlord. El hermano de Lambert, Bill, murió en 2010. Aunque vivieron tres invasiones juntos, Lambert cuenta que no discutían mucho sobre la guerra una vez que se había terminado. Él, como muchos veteranos de la Segunda Guerra Mundial, tampoco contó sus experiencias a otros. «Sin embargo, sentí que era mi responsabilidad y obligación contarle a la gente sobre la guerra y sobre lo que ellos hicieron».
Ahora, Ray’s Rock recordará a Lambert y a sus valientes médicos mucho después de que se hayan ido, así como sus memorias recién publicadas sobre ese horrible día, en «Every Man a Hero».
Antes de irse a Estados Unidos, Lambert dice que tomará una última copa de Calvados, el brandy de manzana de la región. «No sé si me curará o me matará», dijo riéndose.
Los locales recuerdan sus experiencias
El número de franceses locales que recuerdan el día en que llegaron los Aliados también está disminuyendo. Marguerite y Rémy Cassigneul vivieron bajo la ocupación nazi durante cuatro años en Tailleville, justo al interior de la playa de Juno, cuando llegaron los Aliados.
Rémy contó que los alemanes hicieron que los hombres vigilaran los ferrocarriles y cortaran árboles para para evitar que los aviones aterrizaran. También impusieron un estricto toque de queda a partir de las 10 de la noche.
Marguerite, que en ese entonces tenía 17 años, recuerda despertarse con el sonido de fuertes explosiones y disparos. Un día, alrededor de las tres de la madrugada, ella y su familia huyeron de la casa para esconderse en una zanja que habían cavado. Luego se refugiaron en un establo con unas 30 personas más.

El veterano Lambert
A las cinco de la tarde del día siguiente, una bayoneta se asomó por la puerta y los soldados les gritaron en francés que levantaran las manos. El calor de la batalla se había calmado y los canadienses habían llegado. Marguerite dijo que les servían Calvados a los soldados.
Pensaron que la guerra había terminado, pero luego vieron a dos soldados canadienses muertos en el camino por disparos de ametralladoras alemanas. Los soldados les hicieron salir de sus casas, en caso de que los alemanes regresaran. Marguerite y su prima bajaron a Juno Beach para vislumbrar las consecuencias.
«Había barcos hasta donde daba la vista», dijo ella, sentada en su mesa de comedor en su casa en Saint-Aubin-sur-Mer. A los 92 años, todavía grita cuando ve, en sueños, las filas de cuerpos en Juno Beach, donde aterrizaron las tropas canadienses. Desde entonces, a ella no le gusta ir a la playa. «Eso se quedará con nosotros», dijo. «Incluso hoy no entiendo cómo la gente puede divertirse en las playas».
Fui testigo de la historia de la Segunda Guerra Mundial

Marines estadounidenses izan la bandera estadounidense en la cima del monte Suribachi en Iwo Jima.
AARP(Hace tres cuartos de siglo finalizó el conflicto más mortífero de la historia de la humanidad. La generación que vivió durante esos acontecimientos memorables está desapareciendo de escena. Solo siguen con vida el 2% de los hombres y las mujeres que prestaron servicios en las fuerzas armadas durante la guerra. Sin embargo, algunos de ellos todavía pueden describir increíbles acontecimientos históricos con claridad.
Estos son relatos de algunos de los momentos más inolvidables de la Segunda Guerra Mundial.
Vi la bandera flamear en Iwo Jima
Hershel “Woody” Williams era un infante de marina de Estados Unidos de 21 años que se entrenaba en Guam para invadir Japón cuando supo que la guerra finalmente había terminado. Dice que solo hay una palabra para describir lo que sintió: euforia. “Casi todos salimos corriendo de las carpas y empezamos a disparar al aire, dando vueltas como un montón de idiotas”.
Para Williams, fue como ser liberado de una condena de muerte en la que había vivido desde principios de año, cuando vivió los horrores de la batalla en Iwo Jima.
“No es posible describir el infierno de Iwo Jima”, señala Williams, de 96 años, la última persona con vida que recibió la Medalla de Honor del Teatro de Operaciones del Pacífico. “A menos que lo hayas vivido en persona, no hay modo de entenderlo verdaderamente”.
El 23 de febrero de 1945, el cabo Williams destruyó varias posiciones japonesas con un lanzallamas arriesgando su vida repetidamente mientras los jóvenes fusileros a su alrededor morían en una de las batallas más sangrientas de la guerra. El mismo día, desde lejos, vio flamear la bandera de Estados Unidos en la cima de Mount Suribachi.

Hershel «Woody» Williams
Williams dice que sobrevivió gracias a su increíble entrenamiento y la firme convicción de que llegaría con vida hasta el final.
“Nunca me permití pensar que no iba a sobrevivir. Escuchaba que los infantes de marina decían ‘no voy a llegar’, y no llegaban”.
En Iwo Jima murieron casi 7,000 estadounidenses, y otros 20,000 resultaron heridos.
En octubre de 1945, Williams recibió la Medalla de Honor de manos del presidente Harry S. Truman en la Casa Blanca.
Durante muchos años padeció el trastorno por estrés postraumático.
Comenzó a recuperarse cuando renovó su compromiso con el cristianismo, y luego durante 35 años se desempeñó como capellán de la Congressional Medal of Honor Society.
Casi todos los días siente que la guerra está muy lejos: “He intentado borrar de la memoria las cosas malas que sucedieron”.
Pero el recuerdo que no puede borrar son los rostros de dos jóvenes infantes de marina que murieron luchando a su lado.
“Se sacrificaron por mí”, dice. “Me he preguntado miles de veces, ¿por qué yo? ¿Por qué fui elegido para recibir la Medalla de Honor y todos los elogios cuando ellos dieron todo lo que tenían, dieron su vida?”.
Presencié la rendición de los alemanes

Fue uno de los acontecimientos más significativos del siglo XX. En Estados Unidos solo queda con vida un testigo del momento en que los alemanes se rindieron formalmente en una pequeña escuela en Reims, Francia, en las primeras horas del 7 de mayo de 1945, lo que marcó el fin de la guerra en Europa.
Luciano “Louis” Graziano, de 21 años, había estado viviendo en East Aurora, Nueva York, cuando fue reclutado en 1943. Después de aterrizar en Omaha Beach y sobrevivir la Batalla de Bulge, se convirtió en capataz de servicios en el Comando del Cuartel General Especial. A comienzos de mayo de 1945, su trabajo consistía en mantener en buenas condiciones los edificios que usaba Dwight Eisenhower, Comandante Supremo Aliado. Uno de esos edificios era la famosa escuela Little Red Schoolhouse.

Luciano “Louis” Graziano
Graziano, que ahora tiene 97 años, todavía recuerda claramente haber visto al general alemán Alfred Jodl entrar a un aula concurrida en el edificio de ladrillo de tres pisos en Reims.
“Los ingleses, los franceses, los rusos y los estadounidenses ya habían firmado. Los alemanes fueron los últimos en firmar”, recuerda Graziano.
Eran las 2:14 de la mañana cuando Jodl finalmente firmó los documentos oficiales de rendición con una lapicera fuente Parker 51 y con cara de piedra.
El sargento mayor Graziano y otros oficiales luego escoltaron a Jodl por un pasillo hasta un salón donde esperaba Eisenhower.
Graziano vio a Jodl entrar al salón, chasquear los talones y hacerle la venia a Ike, quien se negó a estrechar la mano de un nazi. Esa mañana, Eisenhower envió el histórico mensaje: “LAS FUERZAS ALIADAS HAN CUMPLIDO SU MISIÓN”.
Dado que Graziano estaba en Reims, en el centro de la región de Champagne en Francia, era lógico que más tarde ese día celebrara con champaña. “Todos sentían un gran alivio, lo pasaron bien… con muchas ganas de ir a casa”.
A principios de esa primavera, Graziano había conocido a Eula “Bobbie” Shaneyfelt, una sargento del Cuerpo Femenino del Ejército. La pareja se casó precisamente en Reims en octubre de 1945. Se fueron de luna de miel a París y tuvieron cinco hijos.
“Ella era sargento de segunda clase”, recuerda Graziano con una sonrisa. “Yo era sargento mayor, así que daba las órdenes. Pero cuando llegamos a casa, las órdenes las comenzó a dar ella”.
Trabajaba con enfermeras que murieron en un ataque kamikaze

Cortesía de Doris Howard (segunda desde la derecha)
Esta primavera, cuando Doris Howard, de 100 años, vio escenas del barco hospital USNS Comfort llegando al puerto de Nueva York durante el pico de COVID-19 en la ciudad, le trajo recuerdos de hace tres cuartos de siglo, cuando estaba en un barco que llevaba el mismo nombre (el USS Comfort) frente a Okinawa, Japón.
En esos momentos, el peligro eran los kamikazes: aviones suicidas japoneses. “Nunca sabías si serías el siguiente”, recuerda Howard, una enfermera del ejército a bordo del barco hospital durante la Batalla de Okinawa, la última gran batalla de la Segunda Guerra Mundial. “Solo sabías que era muy probable que te atacaran”.
Howard nació en Wisconsin y se unió al Cuerpo de Enfermeras del Ejército de EE.UU. unas semanas después de que bombardearan Pearl Harbor. Para abril de 1945, era teniente y atendía a los jóvenes estadounidenses heridos en la batalla. “Los aviones venían de noche, volaban muy bajo, hacían mucho ruido y hacían mover el barco cuando tiraban las bombas. Si atacaban otro barco, sabíamos que recibiríamos una gran cantidad de pacientes”.
Durante esta batalla de tres meses, los ataques kamikazes fueron responsables del hundimiento de 26 barcos estadunidenses. El Comfort, que llevaba más de 500 heridos, estaba pintado de blanco y se identificaba con cruces rojas, pero aún así era un blanco.
A Howard finalmente se le acabó la suerte el 28 de abril de 1945, cuando mientras atendía a los infantes de marina heridos, uno de los aviones suicidas dio contra el barco. Murieron 28 personas, entre ellas seis enfermeras, y fue el ataque más mortífero contra las mujeres del servicio militar de EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial.
Cuando explotó el tanque de combustible del avión, Howard recuerda que fue lanzada ocho pies y pegó contra un mamparo. Quedó ensordecida y temporalmente paralizada. Sin embargo, a las pocas horas ya estaba de regreso en su estación.
El Comfort pudo llegar a Guam para ser reparado. Las enfermeras que trabajaban con Howard fueron enterradas en una ceremonia profundamente conmovedora, con banderas que cubrían los ataúdes.
Cuando terminó la guerra, Howard estaba en el país trabajando en un hospital de Oakland, California. “Todos sentimos una profunda felicidad”, señala. “Había terminado, y en todos lados gritaban ‘¡Paz!’”. Howard se casó y trabajó de enfermera en el Área de la Bahía hasta el 2005, cuando se mudó a Reno, Nevada, para estar con su hijo.
Esta primavera, desde su cuarentena, vio que el USNS Comfort había sido enviado a Nueva York. “Hubo un pedido de profesionales médicos jubilados para regresar al servicio y estuve tratando de pensar qué podía hacer yo”, dice. “Pero me temo que al estar en una silla de ruedas, mi presencia sería más un obstáculo que una ayuda. No obstante, iría, si me necesitaran y quisieran contar conmigo”.
Vi la derrota en el rostro de los guardias japoneses

Submarino de la Marina de Estados Unidos USS Tang.
A primeras horas del 25 de octubre de 1944, el jefe contramaestre Bill Leibold se paró en el puente del USS Tang, el submarino estadounidense más mortífero. Observó con binoculares en la oscuridad cuando el último torpedo del barco alcanzó la superficie del océano. Los segundos siguientes quedaron grabados en su memoria para siempre.
“¡Allí va uno! ¡Errante!” gritó.
El torpedo se averió, dio la vuelta y golpeó el Tang con una explosión enorme. Sobrevivieron solo nueve de los 87 tripulantes. Los japoneses los rescataron de las frías aguas frente a Taiwan y los enviaron a un campo para prisioneros de guerra en Omori, Japón. Fue allí donde Leibold y sus compañeros submarinistas estaban trabajando cuando el 15 de agosto de 1945 escucharon la voz del emperador Hirohito en un altavoz: “Hemos resuelto allanar el camino para una gran paz… soportando lo insoportable y sufriendo lo insufrible”.
Leibold vio el rostro de los guardias japoneses y supo que la guerra había terminado. Había bajado 70 libras en cautiverio. Esa noche lo celebró con otros estadounidenses “eufóricos” con guiso de tripas de caballo. Los prisioneros fueron liberados 13 días después, cuando las fuerzas de Estados Unidos llegaron al campo. Pero el abuso acabó después de las palabras del emperador.
Leibold está convencido de que él y los otros ocho sobrevivientes del Tang se mantuvieron con vida gracias al amor. “Siete de los nueve estábamos casados”, enfatiza. Algunos tenían hijos pequeños y lucharon con ferocidad para volver a verlos. Se había reportado la pérdida de toda la tripulación del submarino. Sin embargo, la esposa de Leibold, Grace, no había perdido la esperanza. Finalmente pudo abrazarla en Los Ángeles a fines de septiembre de 1945.
Cuando el coronavirus se extendió por todo el país esta primavera, Leibold, que ahora tiene 97 años, se confinó a su habitación en un centro de cuidados en California. “Es como estar preso. Para ser muy sincero, la situación es mucho más estricta de lo que fue a veces [como prisionero de guerra]”. Es el único sobreviviente de la última patrulla del Tang. “Todavía estoy aquí, y todos ellos ya han partido…”
¿Qué hará Leibold este verano para conmemorar el 75.° aniversario de la victoria sobre Japón? No mucho, suspira, dado que se encuentra en aislamiento estricto. “Para mí, será como cualquier otro día”. Espera con ansias el día que pueda salir del confinamiento infernal y volver a abrazar fuerte a un ser querido.
Millones celebraron el fin de la guerra con cartas a sus seres queridos en EE.UU.

El Center for American War Letters (WarLetters.us) de Chapman University, en California, dirigido por Andrew Carroll, ha conservado muchas de esas cartas. Aquí hay un fragmento de una carta escrita por el teniente primero William Lee Preston a su hermano John el 10 de mayo de 1945, luego de la rendición de los alemanes:
“Sí, la guerra en Europa ha terminado. No sé cuál fue la reacción general en Estados Unidos… pero, John, las tropas de primera línea no lo celebraron. La mayoría de los hombres apenas leyeron el relato de la victoria en el boletín de la división y dijeron algo como ‘me alegro’, y se alejaron…”
La vida de un veterano de la Segunda Guerra Mundial de 100 años en Rusia
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Infobae — El veterano de la Segunda Guerra Mundial Nikolay Bagayev estuvo entre los rusos que conmemorarán el jueves un nuevo aniversario del fin del conflicto, pero en su caso podrá recordar lo que sintió en el momento en que ocurrió.
Bagayev le contó la historia a su nieta, la reportera de Reuters Olesya Astakhova. «Una paz endeble es mejor que una guerra», dice el condecorado veterano de la Segunda Guerra Mundial de 100 años.
Cuando Rusia celebró el jueves el 74º Día de la Victoria desde el final de la Segunda Guerra Mundial en Europa, con varios actos y un gran desfile militar en la Plaza Roja, Bagayev estuvo entre las millones de personas en todo el país recordando la ocasión.
Nacido en 1918, poco después de la Revolución bolchevique, Bagayev vivió muchos de los tumultuosos capítulos de la Unión Soviética en el siglo XX y fue herido dos veces, una vez de gravedad, en lo que los rusos llaman la Gran Guerra Patriótica.
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Bagayev durante un encuentro con otros veteranos
Pasó gran parte de la guerra en los bosques cercanos a la capital rusa, luchó en la Batalla de Moscú y más tarde participó en el asalto del Ejército soviético en Koenigsberg, entonces parte de la Alemania nazi y que ahora -como parte de Rusia-, es conocida como Kaliningrado.
Después de la guerra trabajó en las estepas de la república soviética de Kazajistán, viviendo primero en una tienda de campaña, y ayudó a construir el cosmódromo, ahora conocido como Baikonur, que envió al primer hombre, Yuri Gagarin, al espacio en 1961.
Bagayev ahora vive en Korolyov, una ciudad en las afueras de Moscú, y cobra una pensión de veteranos de 40.000 rublos (613 dólares) al mes, mucho más alta que el promedio nacional.
A pesar de su edad, permanece activo y se lo puede ver en la ciudad, a veces vistiendo un uniforme atiborrado de medallas. Utiliza un teléfono móvil y una computadora portátil y, ocasionalmente, posa con los locales que le piden sacarse «selfies».
La Unión Soviética en la que vivió durante la mayor parte de su vida ya no está, pero casi tres décadas después de su desmembramiento, sigue siendo un comunista comprometido y continúa haciendo contribuciones al partido.
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El que se cree que es el veterano estadounidense de la Segunda Guerra Mundial de más edad

(CNN/R.Prior) — Un hombre que se cree que es el estadounidense vivo de mayor edad que sirvió durante la Segunda Guerra Mundial celebró su cumpleaños número 110 este jueves en el Museo Nacional de la Segunda Guerra Mundial en Nueva Orleans.
Familiares, veteranos y miembros actuales del servicio militar se unieron a Lawrence Brooks en el museo, donde celebraron con pastelitos y una actuación musical del trío Victory Belles.
Nacido en 1909, Brooks sirvió como trabajador de apoyo en el Batallón 91 de Ingenieros del Ejército, una unidad de mayoría negra estacionada en Nueva Guinea y Filipinas durante la guerra. Alcanzó el rango de soldado de primera clase.
Fue sirviente de los oficiales blancos en el batallón, dijo el museo en un comunicado de prensa.
El supercentenario es padre de cinco hijos y cinco hijastros.

El veterano de la Segunda Guerra Mundial Lawrence Brooks sostiene una foto de él tomada en 1943.
Tuvo un emocionante acercamiento con la muerte
En una entrevista con el museo, Brooks contó la historia de viajar en un avión de carga C-47 desde Australia a Nueva Guinea. El avión se cargó con alambre de púas, pero «uno de los motores se apagó», dijo.
Para aligerar el avión, los que estaban a bordo arrojaron gran parte de la carga al océano. Brooks tiró las cajas del avión como si su vida dependiera de ello: solo había suficientes paracaídas en el avión para el piloto y el copiloto.
Brooks dijo que bromeó con el piloto del avión: «Si va a saltar, voy a agarrarlo».
Afortunadamente, no tuvo que recurrir a medidas drásticas.
«Fue un momento aterrador», dijo. «Pero lo logramos».

El grupo de canto The Victory Belles le da una tarjeta de cumpleaños al veterano de la II Guerra Mundial Lawrence Brooks.
Se cree que Gustav Gerneth, quien luchó en el bando alemán y fue capturado como prisionero de guerra ruso, es el veterano de la Segunda Guerra Mundial de mayor edad. Tiene 113 años.
En un comunicado, el presidente ejecutivo del Museo Nacional de la Segunda Guerra Mundial, Stephen Watson, dijo que la vida y el servicio de Brooks estaban llenos de las «historias de valentía y determinación» por las que el museo existe.
Jorge Sanjinez, último sobreviviente sudamericano de la Segunda Guerra Mundial

rfi(D.Rivadaneyra) — A sus 102 años, don Jorge Sanjinez Lenz hizo un vuelo transoceánico para reencontrarse con la costa normanda francesa, aquella que lo inscribió en la Historia junto al Desembarco de Normandía.
En esta nueva visita frente al Atlántico, el último sobreviviente latinoamericano y héroe de la Segunda Guerra Mundial pudo sentir el agradecimiento de un pueblo que no lo olvida
Don Jorge Sanijinez Lenz me recibe mientras toma desayuno en un hotel en el distrito 10 de París. Es su último día en Francia y pese al trajín de los diez últimos días, acepta conversar unos minutos, que sin proponérnoslo se convirtieron en horas. Ha venido a Francia como invitado de honor para conmemorar el 75 aniversario del Desembarco de Normandía, hazaña donde participó como voluntario del ejército belga.
“La brigada Pirón”, repetirá varias veces don Jorge a lo largo de nuestra conversación con una fortaleza de voz que sale de algún lugar profundo de su pecho, porque al cuarto pelotón del destacamento Pirón perteneció Jorge Sanjinez cuando a sus 26 años desembarcó en la playa de Arromanches, en la costa florida normanda; sin saber que con ese primer paso sobre la arena escribía también su nombre en la Historia.
El primer recuerdo, un par de zapatos.
Para la entrevista, don Jorge lleva un saco con todas sus medallas. Allí figuran por supuesto la Legión de Honor, la más alta distinción francesa. Lleva también la medalla Leopoldo II, la Cruz de guerra belga, entre otras. Al empezar la entrevista, le pregunto qué fue lo primero que se le vino a la mente cuando volvió a encontrarse con el mar de Normandía: «Cuando vi el mar, yo solo tenía un pensamiento: regresar al lugar donde perdí un par de zapatos.»
Y es que la memoria es así, a veces basta solo con un olor, una palabra, un perfume o un zapato perdido en la arena para desatar toda una serie recuerdos y revivir momentos que se creían ya olvidados. Aquel par de zapatos perdido en algún lugar de la playa será el punto de partida para recuerdos menos felices pero no menos auténticos. Recuerdos dolorosos como el de aquella trinchera, donde un amigo que intentaba pasarle un cigarrillo no calculó bien y levantó la cabeza unos centímetros, lo suficiente para que la puntería del enemigo lo encontrara.
Sin embargo, lo más duro de la guerra era tal vez lo que venía después de la muerte, el recomponerse en cinco segundos para pasar a las cosas prácticas. “Oye, ¿tienes espacio en tu camión? Acá hay uno (muerto) más. No, no tengo. Espera que venga el siguiente. Ya, acomódalos bien. Y los tiraban, uno sobre otro.”, cuenta don Jorge.

Compañeros de la brigada Pirón del Ejército belga Captura de pantalla
Nadie sabía que habría un desembarco en Normandía
Don Jorge Sanjinez ya había pasado buen tiempo en la guerra, “debe ser por eso que el Desembarco no me marcó mucho”, me dice. Él ya había visto pasar la vida, la muerte y lo que viene después. Sin embargo, lo particular de aquel desembarco es que ninguno en su brigada estaba al tanto de que ocurriría. La brigada Pirón hacía ejercicios en la playa constantemente, esta vez su teniente les había dicho que el ejercicio duraría unos cuatro días y que llevaran todas sus cosas consigo, así lo hicieron. Una vez en la arena, su superior les dijo, recuerda Don Jorge:
“Muchachos, esto ya no es un ejercicio. Esto es Normandía” y atacamos con toda la fuerza de un ejército.
La puesta en marcha de la operación Paddle con la llegada del ejército belga formado también por varios soldados voluntarios –entre ellos seis peruanos, de los cuales don Jorge es el único sobreviviente– significó para las ciudades de la costa florida normanda la liberación de la ocupación nazi. La esposa de don Jorge, quien también asiste a la entrevista, cuenta que durante la ceremonia una señora mayor se le acercó a don Jorge y lo abrazó de la nada.
“Era una señora que era niñita cuando se produjo el Desembarco, sus papás ya habían muerto, ella había escapado de su casa cuando llegaron la brigada Pirón»; explica doña Meche, como la llama cariñosamente su esposo.
Bajo mando británico, la brigada Piron contaba con 2 mil hombres que hablaban 33 idiomas diferentes. Este grupo participó en la liberación de las localidades francesas de Cabourg (21 de agosto), Deauville (22 de agosto) y Honfleur (24 de agosto), así como de Bruselas el 3 de setiembre.
Un héroe anónimo, un héroe olvidado
La historia de Jorge Sanjinez ha empezado a cobrar importancia en estos últimos años. Primero, en 2014, un joven estudiante se interesó en su vida y empezó un proyecto biográfico. “El libro ya está listo, solo faltan fondos para imprimirlo”, me dice el hijo de don Jorge. El segundo, es el proyecto documental ‘El héroe anónimo’ dirigido por Santi Zegarra, radicado en París, cuyo estreno está previsto para el bicentenario de la independencia del Perú en 2021.

Lastimosamente, a pesar de la valiosa historia de don Jorge Sanjinez Lenz, sus condiciones de vida no son las mejores. Un problema justo al finalizar los homenajes en Normandía hizo evidente la realidad en la que vive.
Don Jorge iba a dejar pronto el hotel en el que se hospedaba para pasar un día en París antes de regresar a Perú, sin embargo había un inconveniente: don Jorge no tenía silla de ruedas, el estado de la suya era tan malo que prefirieron no traerla.
Frente a esta situación, la comunidad peruana en París se organizó y en un tiempo récord consiguió la silla de ruedas, pero además, y sin ningún tipo de ayuda institucional, cumplió otro de los sueños de don Jorge.
El último homenaje en el Arco del Triunfo
Tan pronto el equipo de voluntarios de la comunidad peruana en París supo de la llegada de don Jorge Sanjinez, se organizó y movió sus contactos para que él pudiera participar en un homenaje a sus hermanos caídos en guerra y reavivar la llama del soldado desconocido en el Arco del Triunfo.
Jorge Sanjinez regresa ahora a su vida en Pucallpa, en la selva del Perú, a contar las historias que vivió en Francia y el cariño que recibió 75 años después del Desembarco en Normandía.
Falleció a los 103 años, en agosto del 2020
Las terribles memorias de un soldado en la guerra de Hitler

Hans Horn, en la Nochebuena de 1944
ElPeriódico(A.Abella) — Corre 1941. Hitler ha lanzado la operación Barbarroja contra los rusos. “Aquí fuera la vida humana no vale nada”, escribe el joven soldado alemán Hans Horn, destinado en el frente del Este, en su diario secreto (el Ejército lo prohibía). “Una fuerte detonación.
Uno de los nuestros queda destrozado y uno de los brazos es arrancado por la articulación del hombro. Del cráneo sale un líquido blanquecino como gachas. Ya no grita, solo balbucea y se le ve el blanco de los ojos. Las manos comienzan a sacudirse extrañamente, sangre, orina y saliva se escapan de su cuerpo.
Es uno de los caídos y tiene una muerte desgraciada, miserable, solitaria”. Las terribles y apasionantes 550 páginas de ‘Corazón solitario.
Un soldado en la guerra de Hitler’ (Ediciones del Viento) desvelan su lúcido, estremecedor y revelador testimonio, que es a la vez una completa panorámica de lo que significó “sobrevivir” durante el Tercer Reich para un ciudadano cualquiera que renegó desde su adolescencia del fanatismo nazi. Un buen número de impactantes acuarelas del propio Horn, que recuerdan el estilo de Egon Schiele, salpican el relato.
Al morir, en 1989, de cáncer, Horn (Kiel, 1921), médico y violonchelista, hombre culto y pacifista que tras la guerra emigró a Dinamarca con su mujer, Grelein, legó unas memorias de 15 volúmenes a sus dos hijos, quienes de su pasado en la guerra -su “descenso a los infiernos”, donde primero fue recluta y luego médico en un hospital de campaña- sabían poco más que la metralla que le dejó en el cráneo, su gran cicatriz en la espalda y ‘anécdotas’ como la de un soldado ruso al que le había pasado un tanque por encima.
“Tiene un aspecto horrible, está completamente plano, como si un rodillo de amasar lo hubieran reducido a un ser bidimensional. No puedo apartar esa visión de mi cabeza”, escribió.

Ejecución de un soldado ruso / hans horn
Con aquella herencia de 5.000 folios y cientos de dibujos y antiguos documentos, su hijo Thomas, médico jubilado, escribió en el 2013 al escritor y periodista danés Tom Buk-Swienty (1966), excorresponsal en EEUU y cuyos abuelos paternos sufrieron también la guerra en el frente oriental, y le confió el mecanoscrito.
Este seleccionó el material (había tres versiones, una en alemán y dos en danés, una más detallada y actualizada que la otra) y lo hiló de forma magistral contextualizando el día a día de Horn con los hechos históricos y logrando una absorbente y fluida narración que inicia por el final: en mayo de 1945, con Alemania recién rendida, huye con otros médicos militares en una ambulancia del avance de los rusos.
Temen ser enviados a Siberia. Pero partisanos checos les detienen y se disponen a fusilarles.
Hijo de un inspector de correos de modesta familia, de niño sufrió las desavenencias de sus padres; su madre quedó embarazada de su amante, profesor de piano. Su hermano pequeño, fruto del adulterio, se enteró de ese secreto familiar con 78 años, igual que su hermana de 90, al leer las memorias.

HANS HORN / Soldado alemán muerto en combate
Con 12 años Horn, el mejor músico de la escuela, se apuntó en las Juventudes Hitlerianas, “seducido” por los desfiles, las antorchas, el uniforme…
Pero pronto abominó del “adoctrinamiento, las marchas interminables, la instrucción militar, la disciplina férrea y el agotador entrenamiento”. De los años 30 recuerda las delaciones y el miedo de la gente, que mantenía un perfil bajo para no llamar la atención de los nazis, que se hicieron omnipresentes.
Recuerda los saqueos de la Noche de los Cristales Rotos y cómo lanzaron a un sastre judío por la ventana, que murió al instante, cómo casi nadie quería la guerra, o la citación para el servicio de Trabajo, en Prusia, donde bajo el mando de “auténticos psicópatas” les convertían “en fichas de la máquina de guerra de Hitler” con un único “propósito: someternos, desterrar cualquier tipo de pensamiento independiente e individualismo, sistemáticamente y con una brutalidad siniestra”.
Intentó luego evitar el servicio militar entrando en la Universidad de Humanidades (el bedel le enseña una sala bajo llave donde guardan los libros prohibidos que los nazis han quemado en la hoguera). Pero lo reclutan en 1940. “Íbamos a ser transformados en asesinos antropófagos, que nunca deberían pensar por sí mismos (…) Después de ocho semanas de entrenamiento básico, estás listo para ir directo al puchero y has aprendido que vales menos que una mosca”.

HANS HORN / Jóvenes SS armados, ante cadáveres de presos de campos de concentración, en un vagón de ganado
Les dan pastillas de pervitina (metanfetamina) para “combatir las 24 horas al día” y les envían al frente. Horn se estremece de “vergüenza, asco y terror” al ver a unos SS golpear hasta la muerte a un preso soviético y a la policía militar obligando a cavar su propia fosa a otro joven ruso antes de dispararle; también ante el aspecto de soldados alemanes “heridos y rotos” y de refugiados, niños, mujeres y ancianos, en harapos.
Pasa hambre –matan un caballo herido para comerlo- y frío –“mal equipados” para el invierno ruso, “los pies son témpanos de hielo” a menos 35 grados-.
«En medio de la mierda»
“Se está extrañamente tranquilo cuando estás en medio de la mierda. Proyectiles de todos los tamaños silban, cantan y estallan alrededor de uno.
Si aciertan… malo para ti.
Entonces se acabó. Uno trata de no pensar por qué estás aquí o cómo habría sido la vida sin esta maldita guerra”, escribe desde primera línea, bajo “un fuego asesino de ametralladoras”.
No escatima escenas macabras y escalofriantes, como cuando despertó, estando él herido y esperando ser evacuado, al caerle encima varios metros de “intestinos rosados” de su vecino de camilla, “con trozos de paja pegados y llenos de piojos”.
Otro vecino de cama, un soldado normal, “ni nazi ni SS”, le confiesa, atormentado, “las atrocidades en las que participó en Estonia y Letonia”, ametrallando a judíos, “hombres, ancianos, niños, embarazadas”, ante las zanjas que les han obligado cavar y que serían su fosa.

HANS HORN / Esqueleto vestido de soldado alemán
“Tras tener que identificar a compañeros caídos con las manos rojas de su propia sangre, cuando vi en sus caras muertas una dolorosa desesperación y ninguno murió con las palabras ‘Alemania’ o ‘el guía’ (Hitler) en los labios.
Solo decían ‘mamá’ como última palabra”, asume que la guerra le ha cambiado.
Y se indigna cuando ve en retaguardia a “oficiales pretenciosos de las SS y las SA, gordos y autocomplacientes, pavoneándose con uniformes de gala y botas brillantes, con el brazo siempre estirado (…)
¿Por qué no ‘estaban’ en el frente?”.
Para evitar que volvieran a enviarlo al frente una vez recuperado, Horn empieza a estudiar Medicina en la academia militar, ganando una prórroga durante la que se enamora de Grelein, con quien se casa tras quedar embarazada.
Tras ver nacer a su primogénita debe volver al Este, ya como médico en hospitales de campaña, donde continúa su infierno.
Tras unas prácticas desinfectando miembros de soldados obligados a ir a enfermería tras tener relaciones sexuales –“un pene tras otro, gruesos y delgados, largos y cortos, todos igual de malolientes, mientras sus propietarios me contaban con orgullo los últimos logros de sus aparatos”-, trabaja sin descanso en un balneario-hospital de Ostrava, un “matadero donde los pacientes morían por docenas”, muchos por septicemia y gangrenas gaseosas.
“No hubo herida, lesión, mutilación y destrucción del cuerpo humano que no presenciara”. Recibían 20 o 30 heridos cada cuarto de hora y calcula que participó en más de 40 operaciones al día, con deficiente higiene, mínima anestesia y falta del equipo más básico (gasas, penicilina y otros antibióticos).

HANS HORN / Ataque nazi a un judío en la Noche de los cristales rotos
Narra Horn la única vez que cruzó la puerta de hierro que ocultaba “la antesala de la muerte”, un sótano donde se hacinaban jóvenes moribundos y desahuciados. “Afrontaban una muerte lenta, a veces de semanas, sobre los somieres, orina y heces por todas partes, sangrantes (…) Gritos, aullidos, llantos… El horror que vi allí no se puede describir”.
Buk-Swienty destaca que Horn se pregunta cómo, a pesar “de los evidentes delirios del régimen, los alemanes siguieron luchando intensamente y la población se adhirió aún más servilmente” y ¿por qué la intelectualidad del país no se rebeló? La respuesta, dice, es simple: no se atrevieron.
Expresar descontento o demostrar que estaban contra Hitler “hubiera sido un auténtico suicidio”. En todas partes, “los nazis tenían delatores y esos nos asustaba a todos”. Y en su grupo sabían muy bien, añade, “quién era nazi y quién no y quién era un delator”.

HANS HORN / Soldados alemanes mutilados huyendo del avance ruso
Antes de acabar en un campo de presos de guerra estadounidense, del que saldría libre con 24 años, vio por primera vez a prisioneros de los campos nazis.
“Jóvenes SS sacaban cadáveres vestidos con trajes de rayas” de vagones de ganado de un tren de mercancías.
“Los vivos eran puro esqueleto. Un naufragio humano así solo lo he visto en moribundos de última fase (…).
Inmediatamente me di cuenta de que absolutamente nada podía disculpar los crímenes allí cometidos”.
Coronavirus: qué piensan los sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial

El memorial que recuerda a los muertos en el Holocausto nazi, en el campo de concentración de Buchenwald, cerca de Weimar, en Alemania.
Clarín — Europa celebró el 75º aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, con el mundo paralizado por la pandemia de coronavirus, que según algunas visiones puede considerarse la peor crisis desde 1945. ¿Pero es pertinente comparar estos dos hechos?
Personas de cinco países -Rusia, Israel, Reino Unido, Francia y Alemania- que sobrevivieron a la Segunda Guerra expresaron a la agencia AFP su opinión sobre estas dos épocas particulares pero no necesariamente comparables.
«Durante la guerra podíamos salir a tomar una copa o a cenar. Este virus te obliga a quedarte en casa. En lo que a mí concierne, íprefería los años de guerra a este virus!», dice Joan Hall.
Hall vivió la guerra de 1939-1945 en Birmingham, en Reino Unido. A los 17 años se unió a la Women Royal Air Force (el sector femenino de la Fuerza Aérea), en la que estuvo durante cuatro años, principalmente trabajando en la cafetería de los oficiales.
«Todo el mundo era muy amable, éramos un equipo. Ahora, me parece que este virus está uniendo nuevamente a la gente», estima esta mujer de 95 años que vive sola en una casa en Fairford, a 50 kilómetros de Oxford.

Veteranos del ejército soviético, durante el desfile para celebrar los 75 años de la victoria sobre los nazis, el 9 de mayo pasado en Minsk, Bielorrusia
«Ahora los vecinos vienen, tocan a mi puerta y me preguntan si necesito algo. Hay un nuevo espíritu de comunidad», estima esta mujer, que pasa sus días ocupándose de su jardín o hablando por teléfono con sus amigos.
¿Una vez que se termine la pandemia, podremos vivir como antes? Su experiencia de la posguerra le hace pensar que sí.
«Poco a poco las cosas vuelven a la normalidad», señala.
Diferencias profundas
Para Robert Wolff, un judío de 94 años, no se puede comparar el coronavirus con la guerra.
«Es una comparación idiota. En esa época nos moríamos de hambre, era la miseria total. Se deportó a judíos hasta la víspera de la liberación. ¿Cómo comparar?», dice indignado este hombre que vive en Jerusalén con su esposa y su hija.
Hoy «tenemos libros y la televisión, no puedo quejarme», agrega.

Una imagen de octubre de 1939 muestra a Adolf Hitler frente a sus tropas, en Varsovia, Polonia.
Durante la guerra, Wolff se refugió en Limoges, en el centro de Francia, con sus padres y sus dos hermanas, antes de unirse a los 17 años a la resistencia. Fue detenido por las SS pero logró escapar.
Después de la guerra trabajó para el ejército estadounidense reparando radios. Un período de felicidad, cuenta, pero aún así difícil, sobre todo por los racionamientos y la atmósfera sombría.
«Recuerdo haber visto el salvajismo de la gente cuando los colaboracionistas eran buscados y a veces linchados sin juicio».
Viuda desde hace dos años, Elena Mironova está confinada desde hace un mes en su departamento en Moscú. Habla todos los días por teléfono con sus dos hijas y sus nietos.

Ejército alemán, en un desfile en Austria en 1938, en el inicio de la Segunda Guerra Mundial
Esta mujer también opina que no es posible comparar los dos eventos.
«La URSS perdió durante la guerra más de 28 millones de personas y la devastación económica es también incomparable con la provocada por la pandemia», estima la anciana de 92 años.
Al final de la guerra, apenas mayor de edad y casada con Viktor, un joven soldado, Elena ocupaba un departamento comunitario en Leningrado (San Petersburgo).
«El primer invierno después de la guerra no teníamos suficiente querosén y a veces sólo nos quedaba un poco de harina y aceite de girasol para una semana. Pasaba mi tiempo haciendo filas», cuenta.
Pero también recuerda momentos más alegres como las visitas a museos, cines y teatros.

Sobrevivientes del Holocausto, en un homenaje en el centro de exterminio de Buchenwald, en Alemania
«Fue en la ópera donde descubrimos la ropa elegante que la gente por lo general no conocía, como un vestido rojo con la espalda descubierta, traído de Europa por el Ejército Rojo, que nunca olvidaré», dice.
Después de mudarse a Moscú en 1947, donde se convirtió en operadora telefónica, la reactivación de la economía fue lenta.
Para ella, el momento que más la marcó de esa época fue la reapertura de GOUM, una elegante tienda de la capital rusa.
«Fue después de la muerte de Stalin a finales de 1953, era una nueva era», señala.
«Moríamos de hambre»
Gabrielle Magnol, de 93 años, pasa la cuarentena en su casa en Saint-Pardoux-la-Rivière, en la región de Aquitania (centro-oeste) de Francia.
«Gaby» recuerda las «noches de júbilo» tras la liberación.
«Estábamos locos de alegría. Pudimos ir a bailar. A los 17 años, era todo lo que soñábamos. Bailé tres noches seguidas, gasté las suelas de tres pares de zapatos», dice.
Pero esa época feliz duró poco y después llegaron los cupones de racionamiento de comida.
«No era fácil, teníamos derecho a x gramos de manteca y x gramos de azúcar en las tiendas», recuerda.
«No puedes vivir de azúcar y grasa, no había casi nada en las tiendas de ropa y zapatos», agrega.

Un sobreviviente del Holocausto
«En este momento, la gente se precipita a las tiendas pensando que no van a conseguir nada al día siguiente. Pero nosotros sí vivimos verdaderas penurias», remarca.
Ahora en una silla de ruedas, la ex peluquera confiesa tener miedo del virus, pero se niega a comparar a esa amenaza con la de la guerra.
«La ocupación y el encierro no tienen nada que ver: ¡temíamos por nuestra vida y nos moríamos de hambre!».
A sus 88 años, Lutz Rackow todavía habita la casa de Berlín en la que vivió durante la Segunda Guerra Mundial.
Y para él, la atmósfera de ansiedad de esta época no es comparable a los largos y difíciles años de la posguerra.
«No veo la relación. Es sólo otra complicada situación internacional», estima.
En 1945, vivimos «una situación de emergencia total». «Nuestra única preocupación era tener qué comer», recuerda el anciano, que recibía una comida al día en la escuela.
«No teníamos calefacción y hubo dos inviernos terribles», rememora.
En los años 50 trabajó en un diario y recuerda el siniestro camino que debía tomar para ir a trabajar. «Había quizás tres casas en pie en el camino. Todo lo demás estaba completamente destruido».
Ahora, pese al confinamiento, está feliz de poder disfrutar con su esposa de su jardín, al borde del lago Mueggelsee, y confía en que sus dos hijas podrán conservar sus trabajos.
«Vivimos una situación privilegiada», concluye.
6 sitios que cuentan la historia militar a través de guías veteranos

Los veteranos y voluntarios Paul Weaver, Dick Nelms y Jim Marich, con el presentador local de noticias Mark Wright, en el Museum of Flight de Seattle.
aarp(K.Budd) — En 1975, el comandante Vern Jumper ayudó a gestionar el rescate de más de 3,000 refugiados vietnamitas que fueron trasladados por vía aérea al USS Midway durante la caída de Saigón; y 44 años después, Jumper todavía presta servicios en el Midway. El portaaviones es una atracción turística de San Diego, y Jumper —que trabajó en el barco como controlador de tránsito aéreo, también conocido como un jefe aéreo— es uno de casi 500 docentes voluntarios, en su mayoría veteranos.
El Día de los Veteranos es el 11 de noviembre, pero puedes conocer a veteranos como Jumper que hacen trabajo voluntario durante todo el año en museos, monumentos y sitios históricos de todo el país. Estos son seis lugares donde puedes hablar con veteranos, aprender de ellos y agradecerles su servicio.

John Quinesso, exoperador de radio de la Marina.
Camden, Nueva Jersey
El acorazado USS New Jersey combatió en algunas de las batallas más feroces de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, como el ataque a las Islas Marshall y la batalla de Okinawa, y luego estuvo en acción en Corea y Vietnam.
El enorme barco, cuyo tamaño equivale a casi tres campos de fútbol americano, ha estado abierto a los visitantes desde el 2001.
Las atracciones populares incluyen el recorrido de ingeniería «Steam to Speed», que lleva a los visitantes a través de la sala de máquinas, y el recorrido Fire Power, que se centra en cómo se lanzaron y rastrearon las armas.
Incluso puedes subir dentro de una torreta de 16 pulgadas.
Los veteranos te guiarán a través de la nave, compartirán historias y responderán preguntas (John Quinesso, un veterano de la Marina de la Segunda Guerra Mundial, está en la cabina del capitán todos los jueves por la mañana).

Un veterano ayuda a visitantes en el USS Arizona.
Honolulu, Hawái
El 7 de diciembre de 1941, Sterling Cale había terminado su turno en el dispensario médico de Pearl Harbor cuando los aviones japoneses comenzaron a bombardear la base.
Cale y sus compañeros se lanzaron al agua en llamas para ayudar a rescatar a los marineros.
En estos días, Cale, de 97 años, voluntario de Pearl Harbor desde hace mucho tiempo, todavía se reúne periódicamente con los visitantes.
Los sobrevivientes de Pearl Harbor solían saludar a los turistas en el centro de visitantes, pero como ha disminuido la cantidad de veteranos de la Segunda Guerra Mundial, el lugar ha sido ocupado por veteranos de otras guerras.
También puedes escuchar relatos de los sobrevivientes a través de una visita autoguiada en el USS Arizona Memorial, donde el petróleo aún burbujea en la superficie del agua desde el barco hundido.

Wally Jabs es un infante jubilado de la Marina.
Quantico, Virginia
Varios docentes y otros voluntarios del National Museum of the Marine Corps son veteranos: los encontrarás ubicados en todas las galerías y guiando recorridos.
Los veteranos y las exposiciones explican la historia de 240 años del Cuerpo, que se remonta a la Guerra de la Revolución.
Los artefactos incluyen no solo uniformes, armas y vehículos (como tanques) sino también una batuta presentada al compositor John Philip Sousa y un Óscar que ganó el Cuerpo por un documental sobre la Segunda Guerra Mundial.
El edificio en sí es impresionante: las aeronaves cuelgan sobre una gran sala circular, que tiene en la cúspide una aguja de 210 pies que evoca la famosa foto de los infantes de marina izando la bandera estadounidense en Iwo Jima.
Esa bandera está en exposición en el museo.

USS Midway
San Diego, California
El USS Midway no es solo un portaaviones: es un museo flotante cargado de exhibiciones y artefactos.
En la cubierta de vuelo encontrarás 26 aviones restaurados, puedes sentarte en una de las cabinas y disfrutar de vistas panorámicas de la Bahía de San Diego y Coronado.
También puedes pasear por los estrechos pasillos del barco y visitar lugares como el puente, la cocina, las habitaciones preparadas para los pilotos y la enfermería, mientras escuchas un audio narrado por marineros del Midway.
Los docentes están ubicados por todo el barco y aproximadamente el 95% son veteranos. Jack Ensch y Will Abbott, quienes volaron en misiones de combate desde el Midway en Vietnam, a menudo conversan con los visitantes en la cubierta de vuelo.
Ambos hombres fueron derribados y se convirtieron en prisioneros de guerra hasta su liberación en 1973.
Los veteranos como Ensch y Abbott pueden contarte sobre sus experiencias y sobre el barco: una de las charlas más populares dirigidas por docentes se centra en cómo despegan y aterrizan los aviones en un portaaviones.

Weaver con el presentador de noticias de Seattle, Mark Wright.
Seattle, Washington
El Museum of Flight de la ciudad ofrece una variedad de atracciones que no te puedes perder.
Estas incluyen más de 130 naves y aviones (como el Lockheed M-21 Blackbird, que voló en Mach 3), películas de vuelo en tercera dimensión, un entrenador del transbordador espacial y el Vietnam Veterans Memorial Park, un parque que rinde homenaje a los veteranos de Vietnam.
Sin embargo, la atracción principal pueden ser los veteranos de la Segunda Guerra Mundial que se ofrecen como voluntarios.
¿Quieres escuchar sus historias? Los lunes y jueves, el veterano de la Armada Paul Weaver, de 97 años, habla con los visitantes en la sección de la Segunda Guerra Mundial en el Personal Courage Wing sobre sus experiencias en el USS Lexington.
Los sábados de 10 a.m. a 2 p.m., el expiloto de un avión B-17, Dick Nelms, de 97 años, está en el Aviation Pavilion (pabellón de aviación).
Los jueves por la mañana, es probable que encuentres al docente Jim Marich, de 94 años, un exingeniero de vuelo de un B-29, compartir su experiencia.
Generalmente hay un docente (veterano) para dirigir recorridos diariamente. «Puedes hablar con un piloto de un B-17 sobre cómo era volar misiones sobre Alemania o con otro que haya pilotado aviones o helicópteros durante Vietnam», dice el portavoz del museo Ted Huetter.

Veterano Thomas Schultz, LCDR (jubilado), de DC Military Tours.
Washington D.C.
Hay muchas posibilidades de que conozcas a veteranos en sitios como el Vietnam Veterans Memorial, pero tus probabilidades son más altas en ciertos días importantes.
En el Korean War Veterans Memorial por ejemplo, los veteranos asisten a cuatro ceremonias anuales en grandes cantidades: Día de la Recordación, Día de los Veteranos y dos eventos que marcan el comienzo y el final de la guerra (25 de junio y 27 de julio).
Sin embargo, tu mejor opción puede ser DC Military Tours, una empresa cuyos propietarios y administradores son veteranos, que ofrece recorridos por sitios, bases y otros lugares militares.
Los recorridos guiados por veteranos incluyen no solo el Cementerio Nacional de Arlington y el Pentágono, sino también Mount Vernon y la ruta de escape de John Wilkes Booth.
La mayoría de los recorridos también ofrecen almuerzo en un club de oficiales del área. ¿Te interesa un viaje por carretera? La compañía realiza recorridos de un día desde D.C. a Gettysburg, lo que proporciona la perspectiva de un veterano durante la Guerra Civil.
nuestras charlas nocturnas.
Códigos Famosos (I)…

Parte superior de la gran estela.
Código de Hammurabi
El Código de Hammurabi, creado en el año 1760 a. C. (según la cronología media), es uno de los conjuntos de leyes más antiguos que se han encontrado y uno de los ejemplares mejor conservados de este tipo de documento creados en la antigua Mesopotamia y en breves términos se basa en la aplicación de la ley del Talión a casos concretos.
Entre otras recopilaciones de leyes se encuentran el Códice de Ur-Nammu, rey de Ur (ca. 2050 a. C.), el Códice de Eshnunna (ca. 1930 a. C.) y el Códice de Lipit-Ishtar de Isín (ca. 1870 a. C.).
Ellos también crearon leyes como la 205 que señalaba que si el esclavo golpeaba en la mejilla al hijo de un hombre libre, deberían cortarle una oreja.
A menudo se lo señala como el primer ejemplo del concepto jurídico de que algunas leyes son tan fundamentales que ni un rey tiene la capacidad de cambiarlas.
Las leyes, escritas en piedra, eran inmutables. Este concepto pervive en la mayoría de los sistemas jurídicos modernos.
Estas leyes, al igual que sucede con casi todos los códigos en la Antigüedad, son consideradas de origen divino, como representa la imagen tallada en lo alto de la estela, donde el dios Shamash, el dios de la Justicia, entrega las leyes al rey Hammurabi.
De hecho, anteriormente la administración de justicia recaía en los sacerdotes, que a partir de Hammurabi pierden este poder. Por otra parte, conseguía unificar criterios, evitando la excesiva subjetividad de cada juez.
Escrito en acadio, su prólogo y el epílogo están redactados en un lenguaje más cuidado y con la finalidad de glorificar al dios babilonio Marduk y, a través de él, a su rey.
El rey ordenó que se pusieran copias de este Código en las plazas de cada ciudad para que todo el pueblo conociera la ley y sus castigos, para lo cual el cuerpo de la ley se expresa en lenguaje claro, del pueblo.
Comienza con la partícula si (o proposición condicional), describe la conducta delictiva y luego indica el castigo correspondiente. Una de sus leyes establece la Ley del Talión («ojo por ojo, diente por diente»).
Redactado en primera persona, relata como los dioses eligen a Hammurabi para que ilumine al país para asegurar el bienestar de las gentes. Proclama a Marduk como dios supremo, alejando al panteón sumerio.

El rey de Babilonia Hammurabi (1722-1686 a. C. según la cronología breve o 1792-1750 a. C. según la cronología media) pensó que el conjunto de leyes de su territorio tenía que escribirse para complacer a sus dioses.
A diferencia de muchos reyes anteriores y contemporáneos, no se consideraba emparentado con ninguna deidad, aunque él mismo se llama «el favorito de las diosas».
El Código de Hammurabi fue tallado en un bloque de basalto de unos 2,50 m de altura por 1,90 m de base y colocado en el templo de Sippar; asimismo se colocaron otros ejemplares similares a lo largo y ancho del reino.
En la zona superior está representado Hammurabi en bajorrelieve, de pie, delante del dios del Sol de Mesopotamia, Shamash, el principal de la ciudad sumeria de Larsa. Debajo aparecen, inscritos en caracteres cuneiformes acadios, las leyes que regían la vida cotidiana.
El objeto de este código era homogeneizar jurídicamente el reino de Hammurabi. Dando a todas las partes del reino una legislación común, se podría controlar al conjunto con mayor facilidad.
Durante las diferentes invasiones de Babilonia, el código fue trasladado, hacia el 1200 a. C., a la ciudad de Susa (en Elam), actualmente en el Juzestán (Irán). En esta ciudad fue descubierto por la expedición que dirigió Jacques de Morgan, en diciembre de 1901.
Fue llevado a París, Francia, donde el padre Jean-Vincent Scheil tradujo el código al francés. Posteriormente, el código se instaló en el Museo del Louvre, en París, donde se encuentra en la actualidad.

El rey Hammurabi, de Babilonia; en la foto pequeña la estela de basalto en la que aparece, de pie, el rey, y sentado el dios Samash, que le entrega las insignias reales.
Las leyes del Código de Hammurabi (numeradas del 1 al 282, aunque faltan los números 66–99 y 110–111) están escritas en babilonio antiguo y fijan diversas reglas de la vida cotidiana. Norman particularmente:
• La jerarquización de la sociedad: existen tres grupos, los hombres libres o «awilum», los «mushkenum» (quienes se especula podrían ser siervos o subalternos) y los esclavos o «wardum».
• Los precios: los honorarios de los médicos varían según se atienda a un hombre libre o a un esclavo.
• Los salarios: varían según la naturaleza de los trabajos realizados.
• La responsabilidad profesional: un arquitecto que haya construido una casa que se desplome sobre sus ocupantes y les haya causado la muerte es condenado a la pena de muerte.
• El funcionamiento judicial: la justicia la imparten los tribunales y se puede apelar al rey; los fallos se deben plasmar por escrito.
• Las penas: aparece inscrita una escala de penas según los delitos y crímenes cometidos. La base de esta escala es la Ley del Talión.
Se tratan también el robo, la actividad agrícola (o pecuaria), el daño a la propiedad, los derechos de la mujer, los derechos en el matrimonio, los derechos de los menores, los derechos de los esclavos, homicidio, muerte y lesiones. El castigo varía según el tipo de delincuente y de víctima.
Las leyes no admiten excusas ni explicaciones en caso de errores o faltas; el Código se ponía a la vista de todos, de modo que nadie pudiera alegar ignorancia de la ley como pretexto. Cabe recordar, sin embargo, que eran pocos (escribas en su mayoría) los que sabían leer y escribir en aquella época.
Aunque el código sea la inspiración del «ojo por ojo, diente por diente» tiene artículos también muy alejados de ese concepto.
Codex Rohonczi

El Código Rohonczi es una colección de escritos en un sistema de escritura desconocido.
El origen del códice es incierto, fue donado en 1838 a la Academia de Ciencias Húngara por Gusztáv Batthyány, de la nobleza húngara, junto al resto de su biblioteca.
Recibe el nombre de la ciudad de Rohoncz, en el oeste de Hungría (actualmente Rechnitz, Austria), donde permaneció hasta 1907, cuando es trasladado a Budapest. En esta época, el códice es mencionado en una obra de Bela Toth, «Rare Hungarian Writings».
El códice fue remitido también a un investigador alemán en 1885, Bernhard Jülg, profesor en la Universidad de Innsbruck, sin que pudiera descifrarlo.

Una posible huella de su pasado puede ser el registro en 1743, en el catálogo de la Biblioteca Rohonc de los Batthyánys, de «Magyar imádságok dice, I. en su volumen 12» lo que significa una oración húngara en un Volumen de tamaño duodécimo.
El tamaño y su contenido coincide con el del codex, pero ésta es toda la información, que fue integrada al catálogo, lo que solo podría ser una advertencia
El códice fue estudiado por el húngaro Ferenc Toldy en 1840, luego por Pál Hunfalvy, sin ningún resultado.
El paleógrafo austriaco Dr. Mahl revisó su validez, Josef Jirecek y su hijo Konstantin, ambos profesores universitarios en Praga, estudiaron 32 páginas del codex en 1884-1885 sin resultados.

Mihály Munkácsy, el conocido pintor húngaro llevó el codex a París de 1890-92, para estudiarlo, pero tampoco obtuvo resultado alguno.
La mayoría de los científicos húngaros han tomado el codex como un engaño de Sámuel Literáti Nemes (1796-1842), anticuario húngaro-transilvano, y cofundador de la Bibliotheka National Széchényi en Budapest, conocida por muchas falsificaciones históricas (la mayoría de la década de 1830) que además engañó a muchos entendidos de su tiempo.
Esta opinión nace en 1866 de Károl Szabó (1824-1890), historiador húngaro, fue también defendida por Fejérpataky (1878) y por Pintér (1930). Belá Tóth (1899) y Csaba Csapodi (1973) mencionan esta opinión como probable.

El códice tiene 448 páginas de 12×10 cm, teniendo alternativamente 9 y 14 filas de símbolos. Junto al texto hay 87 ilustraciones que incluyen escenas religiosas, laicas, y militares.
Las ilustraciones indican un entorno en el que cristianos, paganos, y musulmanes coexisten; los símbolos de la cruz, la media luna, y el sol/swastika son omnipresentes.
El número de símbolos usados en el códice es cerca de 10 veces superior a los de cualquier alfabeto conocido, pero algunos símbolos aparecen raramente, por lo que podría tratarse no de un alfabeto, sino un silabario, o similar a los ideogramas chinos.
El estudio del papel usado indica que fue realizado probablemente en papel veneciano hacia 1530.
El lenguaje en el que fue escrito es desconocido. Se ha propuesto el húngaro, el dacio, el rumano y otros. Han habido algunos intentos por descifrar el significado del documento.
Código Jötunvillur

¿Por qué los Vikingos crearon los códigos?
Este largo rompecabezas sin respuesta ha desconcertado a los lingüistas e historiadores.
Los investigadores aún no lo saben con certeza.
Se han encontrado alrededor de 80 inscripciones con diferentes códigos de runas en Escandinavia y las Islas Británicas. Las inscripciones más antiguas se pueden remontar a los 800.
«El misterioso código Jötunvillur, que data de los siglos 12 o 13 de Escandinavia, ha sido descifrado por K Jonas Nordby de la Universidad de Oslo, después de estudiar un palo del siglo 13 en el que dos hombres, Sigurd y Lavrans, habían tallado su nombre tanto en código como en runas estándar. «.
«El código jötunvillur se encuentra en solo nueve inscripciones, de diferentes partes de Escandinavia, y nunca se ha interpretado antes.
Comúnmente se cree que los vikingos usaron la criptografía para ocultar mensajes secretos. Según Nordby, los vikingos usaron códigos para jugar,intercambiar mensajes diarios frecuentes y aprender las runas, en lugar de comunicarse.
Vikingos de la vida real y la gente nórdica medieval habían tallada códigos rúnicas en palos de madera, piedras y otros objetos. Comúnmente se cree que los vikingos usaron la criptografía para ocultar mensajes secretos. Según Nordby, los vikingos usaron códigos para jugar, intercambiar mensajes diarios frecuentes y aprender las runas, en lugar de comunicarse. Las cifras muestran también que los vikingos jugaron con escritura.
Un mensaje bastante directo escrito en código: «Kiss me» está grabado en una pieza de hueso hallada en Sigtuna en Suecia, que data del siglo XII o XIII. El código está en las runas de cifrado, el código más común conocido en la Escandinavia medieval. Esta variedad se llama runas de hielo. (Foto: Jonas Nordby)

Dos hombres, Sigurd y Lavrans, grabaron sus nombres en código y en runas estándar en este palo, que data del siglo XIII y se encontraron en el muelle de Bergen. Esto ayudó al investigador Jonas Nordby a descifrar el código jötunvillur. Foto: Aslak Liestøl / Museo de Historia Cultural, Universidad de Oslo
Hasta el momento, lo que él llama su «piedra Rosetta», que se encontró en el muelle de Bergen, es el único lugar en el que es posible estar seguro de lo que dice el código jötunvillur, aunque cree que otra runa puede haber sido inscrita con el nombre Thorstein, y otro con el nombre Einar.
Luego se dio cuenta, continuó, que en jötunvillur, el signo de la runa se intercambia por el último sonido en el nombre de la runa, por lo que, por ejemplo, la runa «m», maðr, se escribiría como la runa de «r».
«Pensé ‘wow, este es el sistema, esta es la solución, ahora podemos leer este texto», dijo Nordby. Pero el código resultó ser extremadamente confuso, porque muchas runas terminan en el mismo sonido, «por lo que debe decidir cuál elegir».
«Estas runas fueron talladas por el hombre más rudimentario al oeste del mar», se jactó el autor de este texto. La inscripción está en runas de cifrado y en runas regulares. Fue encontrado en una cámara funeraria de principios de la Edad de Piedra en la que los escandinavos irrumpieron en el 1100 en las Islas Orcadas. «Un grupo típico de adolescentes varones bromeaba y escribía cuentos sobre tesoros y su propia proeza sexual», dice el runólogo Jonas Nordby. (Foto: Bengt A. Lundberg / Riksantikvarieämbetet)

Los palos en los que se ha escrito el código, dijo Nordby, son «objetos cotidianos, por lo que a menudo se encuentran nombres en ellos, ya sea porque los usaron para comunicar que era algo que querían conservar o vender, o para practicar la escritura, o porque estaban hablando de personas, por lo que los nombres aparecen con frecuencia”.
Una runa del muelle de Bergen es un testimonio de un uso travieso de la escritura rúnica. Las líneas en las barbas de estos hombres comprenden un mensaje, escrito en runas de cifrado. Foto: Aslak Liestøl / Museo de Historia Cultural, Universidad de Oslo
Muchas runas se han excavado en Escandinavia, datan de los años 1100 y 1200, dijo. Solo unos pocos códigos de uso e incluso menos usan el código jötunvillur. «Se usaban para comunicarse, como los SMS de la Edad Media: eran mensajes frecuentes que tenían validez en el aquí y el ahora», dijo.
«Tal vez un mensaje a una esposa, o una transacción».

El reciente descubrimiento «nos ayuda a comprender que había más códigos de los que conocíamos». Cada inscripción rúnica que interpretamos aumenta nuestras esperanzas de poder leer más pronto. Este es un trabajo de detective puro y cada nuevo método mejora nuestras posibilidades «, dijo Henrik Williams, profesor del Departamento de Idiomas Escandinavos de la Universidad de Uppsala y experto sueco en runas.
Códigos secretos de la 2ª Guerra Mundial
Sin duda la red es de gran utilidad, gracias a unos cuantos miles de internautas se han descifrado parte de los códigos secretos de la Segunda Guerra Mundial que utilizaban los nazis. Sin embargo aún quedan más misterios por resolver, y si lo deseas, tú puedes colaborar a intentar descifrar los códigos restantes.
En lo revelado hasta ahora se encuentran mensajes como, “Forzados a sumergir durante un ataque. Cargas profundas. Última posición enemiga 0830h AJ 9863, (rumbo) 220 grados, (velocidad) 8 nudos, (Estoy) siguiendo (al enemigo), (barómetro) cae 14 mb, (viento) nor-nor-este, (fuerza) 4, visibilidad 10 (millas náuticas)”. Este mensaje fue enviado el 25 de noviembre de 1942 desde un submarino.
Aún faltan códigos por resolver y es por esta razón que el proyecto M4 busca usuarios que quieran participar descargando la aplicación para intentar descifrar esos códigos restantes. Actualmente son ya 2.500 personas las que están vinculadas al proyecto, aunque se espera una mayor colaboración por parte de más internautas.

Los mensajes encriptados de los nazis son todo un reto, ya que según éstos, eran completamente indescifrables. A continuación mostramos los dos códigos restantes que están sin resolver:
– “HCEY ZTCS OPUP PZDI UQRD LWXX FACT TJMB HDVC JJMM ZRPY IKHZ AWGL YXWT MJPQ UEFS ZBCT VRLA LZXW VXTS LFFF AUDQ FBWR RYAP SBOW JMKL DUYU PFUQ DOWV HAHC DWAU ARSW TXCF VOYF PUFH VZFD GGPO OVGR MBPX XZCA NKMO NFHX PCKH JZBU MXJW XKAU OD?Z UCVC XPFT” – “TMKF NWZX FFII YXUT IHWM DHXI FZEQ VKDV MQSW BQND YOZF TIWM JHXH YRPA CZUG RREM VPAN WXGT KTHN RLVH KZPG MNMV SECV CKHO INPL HHPV PXKM BHOK CCPD PEVX VVHO ZZQB IYIE OUSE ZNHJ KWHY DAGT XDJD JKJP KCSD SUZT QCXJ DVLP AMGQ KKSH PHVK SVPC BUWZ FIZP FUUP”
Aunque el sistema de cifrado Enigma estaba roto, y el proyecto de Bletchley Park criptografía es muy famoso, todavía hay algunos mensajes dispersos Enigma sin resolver desde la Segunda Guerra Mundial.
También hay varios otros sistemas de encriptación Segunda Guerra Mundial que nunca fueron resueltos, pero no se han incluido en esta lista debido a que la atención se centra más en mensajes específicos de famosos o todos bien conocidos sistemas que aún no han sido rotas.

En 1982 David Martin, un ciudadano de Surrey (Reino Unido), reformó su vivienda y encontró en el conducto de su chimenea el esqueleto de una paloma mensajera que llevaba una cápsula roja sujeta a la pata.
El tubo contenía un mensaje cifrado que los servicios de inteligencia de todo el mundo no han conseguido descifrar hasta el día de hoy. Se piensa que este mensaje pertenece a las fechas del «Día D», cuando fue realizado el desembarco en Normandía, el 6 de junio del 1944.
Durante dicha jornada, Winston Churchill decretó silencio absoluto de radios y se utilizaron palomas mensajeras en muchos de los mensajes enviados al centro de inteligencia de Bletchley Park (precedente del actual GCHQ), donde trabajaba el matemático Alan Turing, principal artífice del desencriptado de los códigos nazis elaborados por la máquina Enigma.
La paloma en cuestión, catalogada como 40TW194, murió misteriosamente en la chimenea de David Martin, al parecer exhausta. Provenía, seguramente, de la costa francesa. Diversas fuentes conjeturan que esta paloma iba acompañada de otra catalogada como 37DK76, que tampoco llegó a su destino.
Es muy probable que el ave – como otras similares- se dirigiera a Bletchley Park, donde los criptógrafos aliados dirigidos por Aland Turing tenían su base operativa, y donde también se encontraba una unidad de los servicios de inteligencia del M16, distante a sólo cinco millas de la vivienda de Martin.
El mensaje que transportaba dicha paloma iba dirigido a X02 (supuestamente el Bomber Command) a las 16:45 horas. El mensaje escrito en un fino papel de cigarrillo contiene 27 códigos, cada uno de ellos de cinco letras o números. La firma el supuesto Sargento W. Stott.
Cifrados de Bellaso

En 1553, un criptógrafo italiano llamado Giovan Battista Bellaso, publicó un manual de criptografía denominado «La Cifra del Sig. Giovan Battista Bellaso» Este fue una especie de Criptografía para principiantes»
A continuación, publicó dos ediciones, en 1555 y 1564. Fue en estos volúmenes, que incluyó algunos cifrados desafiando a los lectores a probar su habilidad para descifrar.
Bellaso escribió acerca de sus cifrados: «Ellos contienen algunas de las cosas hermosas que son interesantes de conocer.» Bellaso se comprometió a revelar el contenido de estos cifrados, si nadie los había descifrado en un año, pero algo le salio mal, y por lo tanto, los siete cifrados permanecieron intactos, hasta que un inglés llamado Tony Gaffney tuvo éxito en descifrar uno de ellos, en 2009.
Lo que encontró fue que el cifrado revela un inesperado vínculo con la medicina astrológica del renacimiento.
Su logro toma aun más valor, porque el no habla italiano.
Los siete mensajes adjuntos han sido compilados con precisión de acuerdo a los conceptos aprendidos. Contienen algunas de las cosas hermosas que son interesantes de conocer. Esto le dará a los criptógrafos cualificados e ingeniosa la oportunidad de tratar de resolverlos, sobre todo aquellos que afirman ser capaces de resolver todo tipo de sistemas de cifrado.
Si esto es cierto, como muchos creen, no va a ser difícil para ellos para resolver estos criptogramas saber todas las reglas por las cuales han sido recopilados, teniendo en cuenta que los métodos de cifrado diferentes son prácticamente innumerables.
Gaffney tomo fama por romper el cifrado Numero 7 de Bellaso.
Giovan Battista Bellaso (Brescia, 1505 -…) fue un criptógrafo Italiano. Fue un erudito en el campo de la criptología.
Las noticias sobre la vida de Giovan Battista Bellaso son escasas y sus méritos en el campo criptográfico son igualmente desconocidos.
Su origen familiar es reportado de manera sumaria y contradictoria por varias fuentes derivadas de descripciones no precisas del siglo XVII. Volviendo a las «políticas de la estimación» existentes en el archivo de la ciudad vieja de Brescia, es evidente que el manuscrito de Juan Bautista de Piervincenzo y Elizabeth nació en 1505, en una antigua y noble familia de habitantes de brescia en la V quadra San Juan y con fincas líderes en la localidad Fenili Belasi, con una capilla, todavía existe, y salario capellán.
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El Acta de la Universidad de Padua registra su presencia como estudiante en 1537 y como graduado en Derecho civil en 1538.
Una fuente incontrolada le da fallecido en Roma después de una vida aventurera. Un hombre llevado a la investigación, interesado en las matemáticas, Bellaso se ocupa de las Escrituras secretas en un momento en que este arte goza de gran favor en todas las cortes italianas y en primer lugar en la curia Romana.
Bellaso fue una de las muchas Secretarias que, un poco por pasión y un poco por necesidad, experimentaron con nuevos sistemas de encriptación en su práctica diaria.
Le sucedió que se le ocurrió uno que hizo época y fue considerado indescifrable durante cuatro siglos.
En el primero de sus tres folletos– el más raro e históricamente más importante-nos informa que ya había tenido muchos años de práctica en su haber cuando en 1549/50, en Camerino, reemplazó al Cardenal Duranti en asuntos de Estado, mientras estaba ocupado en Roma para un cónclave.
Además de estas noticias autobiográficas, tenemos un par de pasajes cortos en los que bellaso es citado por sus contemporáneos.
El diplomático francés Blaise de Vigenère lo recuerda siguiendo al Cardenal Rodolfo Pio di Carpi en el año 1549 y le atribuye la invención del dígito polialfabético con llave literal, si no incluso la mesa recíproca hoy conocida como la mesa de la puerta.
Fue precisamente Bellaso quien, en 1564, acusó a Della Porta de plagio por haber impreso la tabla recíproca sin mencionarlo como un verdadero inventor.
La referencia al servicio al Cardenal Pío, repetida en todas las entradas de la enciclopedia y en todas las biografías, contrasta sin embargo con lo que el propio Bellaso nos refirió en su folleto de 1553.
Puede ser una tarea previa, pero parece extraño que entre muchos nombres ilustres mencionados, olvidó mencionar al Cardenal Pío, una figura importante que compartió con él la pasión por la experimentación científica y la criptografía.
El cifrado polialfabético con alfabetos mixtos, frecuentemente alternado de manera caprichosa por medio de un disco de cifrado se debe atribuir a Leon Battista Alberti, quien lo describió en su famoso tratado de 1466.
Esta ingeniosa invención, que le valió el apodo del padre de la criptología occidental, tiene un límite en la necesidad, por parte del cifrado, de indicar en el mismo cuerpo del criptograma las letras de referencia que determinan el desplazamiento del alfabeto cifrado con respecto al claro.
Fue Bellaso quien primero propuso identificar la serie de alfabetos puestos en juego por medio de un verso acordado, así como enseñar varias formas de formar Alfabetos cifrados mixtos para liberar a los corresponsales de la necesidad de intercambiar discos o tablas precompiladas.
El 21 de julio de 1553, la figura del Sr. Giovan Battista Belaso, Gentil»huomo bresciano, nuevamente reducido por él a gran breuità & amp; perfección, dedicado al polígrafo Girolamo Ruscelli.
Una refusión en la portada de este panfleto, nunca repetida más tarde, lleva el nombre de Belaso y no de Bellaso, y esto ha significado que muchos biógrafos y catalogadores lo han citado y archivado erróneamente.
Existe la tabla recíproca formada por el desplazamiento de la mitad inferior del alfabeto de un número aparentemente irregular de lugares en relación con la parte superior.
El cifrado se realiza mediante el uso de un verso acordado entre los dos corresponsales, llamado marca, que se superpone al texto a cifrar.
Al referirse a la tabla, la letra de la clara se sustituye por la que se superpone sobre ella o se presenta en el alfabeto identificado por la letra (mayúscula) de la marca: marca: VIRTVTIOMNIAPARENTVIRTVTIOMNIAPARENTVI texto ligero: larmataturchescapartiraacinquediluglio texto cifrado: fyboueyldanuofszlpiincupnshmlrnxoiznrd el descifrado se lleva a cabo de la misma manera.
Este tipo de cifrado es claramente polialfabético, realizado letra por letra y con gusano literal. A diferencia de la figura de León Battista Alberti, el sistema sigue siendo estrictamente periódico, aunque el uso de uno o más versos lo haría suficientemente seguro, incluso en presencia de una tabla en el dominio público.
El segundo volumen: Novi ET singolari modi di cifrare por el excelente doctor en Derecho Messer Giovan Battista bellaso nobile Bresciano sello impreso para Lodovico Britannico en Brescia. 20 de diciembre de 1555, es una continuación de la primera y contiene una tabla compilada moviendo la mitad del alfabeto de una manera regular, pero la escritura y la secuencia de los indicadores de letras se mezclan por medio de una palabra clave acordada, que puede ser diferente para cada corresponsal.

En 1564 aparece en Brescia, para los tipos de Giacomo Britannico el joven, la verdadera manera de escribir en Cifrado con facilidad, velocidad, ET seguridad por Misser Giovan Battista Bellaso, Gentil»huomo bresciano, con dedicación al cardenal Alessandro Farnese.
Este tratado es la síntesis y la continuación lógica de ambos trabajos anteriores. Los alfabetos que forman estas tablas se generan mnemónicamente mediante una palabra clave corta incluso incoherente.
El cifrado se puede realizar palabra por palabra o una letra A la vez, con o sin letras indicadoras, y se incrementa la aperiodicidad.
Aunque el Bellaso parece ignorar el Alberti y el Tritemio, su dígito polialfabético con alfabetos mixtos y clave, tanto periódica como aperiódica, es la Feliz síntesis de los conceptos expuestos por sus predecesores, incluso si de hecho permanecieron inutilizados hasta entonces.
El concepto de palabra clave es en todo caso su exclusiva. Los alfabetos recíprocos son obviamente más débiles que los alfabetos completamente mixtos de Alberti, sin embargo, los gusanos de cifrado largos y la aperiodicidad pueden hacer que el trabajo de descifrado sea realmente difícil, como se pudo ver al tratar de resolver los ejercicios propuestos en sus folletos de Bellaso.
Su sistema de auto-cifrado puede considerarse superior al atribuido a Vigenère por la sencilla razón de que la elección del alfabeto, en parte con el texto claro y en parte progresivamente, interrumpe la «cadena» regular que es típica de ese sistema.
Se ha dicho que bellaso anticipó el descubrimiento de la ley sobre la isocronía de la caída de las tumbas de Galileo Galilei, escribiendo en su tratado de 1564: «la razón por la cual cuando dos bolas caen de alto a bajo, una de hierro, y la otra de madera, tan pronto la de madera cae al suelo, como la de hierro» .
Esta es una de las preguntas dadas como una señal para la solución de los siete criptogramas propuestos al lector y cuya solución debe contener la explicación de la declaración dada en un lenguaje sencillo.
Cifrado D’Agapeyeff
El D’Agapeyeff cifrado es una secuencia numérica que aparece en la primera edición de Los códigos de Ciphers, un libro elemental sobre criptografía publicado por el cartógrafo ruso Alexander D’Agapeyeff en 1939.
Se conoce como “cifrado de D’Agapeyeff” a una secuencia de números que, supuestamente, encriptó en su día y que, curiosamente, años más tarde admitió que había olvidado como lo había cifrado, y cual era el contenido del mismo.
Ofrece como un «desafío al sistema de cifrado» al final del libro, no fue incluido en ediciones posteriores.

Se ha afirmado que el fracaso de todos los intentos de descifrado se deben a D’Agapeyeff cartógrafo cifró incorrectamente del texto original.
Sin embargo, se ha argumentado que el sistema de cifrado puede ser expugnado con éxito utilizando métodos computacionales, tales como algoritmos genéticos.
Según lo publicado, aparece como 79 grupos de cinco dígitos, los dígitos (395 en total), a partir de 75628 28591 62916 … y terminando 58162 92000 …
Los tres últimos dígitos parecen ser nulos de relleno, de modo que hay de hecho 392 dígitos.
No hay absolutamente ninguna pista a su construcción (sustitución, transposición, tanto, nihilista, Vigenere etc.). Tampoco hay pistas sobre su contenido (por ejemplo, las palabras posibles).
Se mantiene intacto, y es sin duda el más famoso ininterrumpida de dominio público de cifrado no se considera que ser un engaño (como el cifrado de Beale).
Muy pocos artículos han aparecido en los intentos de romper el cifrado: dos en la revista The Criptograma 1952 y 1959, y una en Cryptologia en 1978.
Cifrado de D’Agapeyeff
75628 28591 62916 48164 91748 58464 74748 28483 81638 18174
74826 26475 83828 49175 74658 37575 75936 36565 81638 17585
75756 46282 92857 46382 75748 38165 81848 56485 64858 56382
72628 36281 81728 16463 75828 16483 63828 58163 63630 47481
91918 46385 84656 48565 62946 26285 91859 17491 72756 46575
71658 36264 74818 28462 82649 18193 65626 48484 91838 57491
81657 27483 83858 28364 62726 26562 83759 27263 82827 27283
82858 47582 81837 28462 82837 58164 75748 58162 92000
Cifrados de Richard Feynman Challenge
Richard Phillips Feynman (Nueva York, Estados Unidos, 11 de mayo de 1918 – Los Ángeles, California, Estados Unidos, 15 de febrero de 1988) fue un físico estadounidense, considerado uno de los más importantes de su país en el siglo XX. Su trabajo en electrodinámica cuántica le valió el Premio Nobel de Física en 1965, compartido con Julian Schwinger y Sin-Ichiro Tomonaga.
En los primeros días de Internet, allá por 1987, (antes de que algunos de ustedes hubieran nacido) alguien que decía ser un estudiante graduado del genial físico Dr. Richard Feynman, envió un mensaje a una pagina de criptografía en Internet, diciendo que el profesor Feynman le dio tres códigos, que un colega científico de Los Álamos, lo había desafió a descifrarlos. La persona que publicó esto, dijo que Feynman no pudo descifrarlos.
Así que las publico en Internet, esperando que otros pudieran. Poco después de su aparición, uno de los tres fue decodificado por John Morrison, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL). Resultó ser una versión codificada de la apertura de los cuentos de Canterbury de Chaucer. Los otros dos siguen sin resolverse.
El conocido físico Richard Feynman recibió tres mensajes codificados de los científicos de Los Alamos, y después de no poder descifrarlos el mismo, los compartió con sus alumnos de Caltech. Actualmente solo se ha conseguido descifrar el primero de los mensajes.

Richard Feynman
Los tres mensajes cifrados son:
1. Easier
MEOTAIHSIBRTEWDGLGKNLANEA
INOEEPEYSTNPEUOOEHRONLTIR
OSDHEOTNPHGAAETOHSZOTTENT
KEPADLYPHEODOWCFORRRNLCUE
EEEOPGMRLHNNDFTOENEALKEHH
EATTHNMESCNSHIRAETDAHLHEM
TETRFSWEDOEOENEGFHETAEDGH
RLNNGOAAEOCMTURRSLTDIDORE
HNHEHNAYVTIERHEENECTRNVIO
UOEHOTRNWSAYIFSNSHOEMRTRR
EUAUUHOHOOHCDCHTEEISEVRLS
KLIHIIAPCHRHSIHPSNWTOIISI
SHHNWEMTIEYAFELNRENLEERYI
PHBEROTEVPHNTYATIERTIHEEA
WTWVHTASETHHSDNGEIEAYNHHH
NNHTW
2. Harder
XUKEXWSLZJUAXUNKIGWFSOZRAWURO
RKXAOSLHROBXBTKCMUWDVPTFBLMKE
FVWMUXTVTWUIDDJVZKBRMCWOIWYDX
MLUFPVSHAGSVWUFWORCWUIDUJCNVT
TBERTUNOJUZHVTWKORSVRZSVVFSQX
OCMUWPYTRLGBMCYPOJCLRIYTVFCCM
UWUFPOXCNMCIWMSKPXEDLYIQKDJWI
WCJUMVRCJUMVRKXWURKPSEEIWZVXU
LEIOETOOFWKBIUXPXUGOWLFPWUSCH
3. New Message
WURVFXGJYTHEIZXSQXOBGSV
RUDOOJXATBKTARVIXPYTMYA
BMVUFXPXKUJVPLSDVTGNGOS
IGLWURPKFCVGELLRNNGLPYT
FVTPXAJOSCWRODORWNWSICL
FKEMOTGJYCRRAOJVNTODVMN
SQIVICRBICRUDCSKXYPDMDR
OJUZICRVFWXIFPXIVVIEPYT
DOIAVRBOOXWRAKPSZXTZKVR
OSWCRCFVEESOLWKTOBXAUXV
B
El primero de ellos, de 380 caracteres, el más fácil, fue resuelto al día siguiente por Jack C. Morrison (Laboratorio de Propulsión a Reacción, NASA). Morrison se dio cuenta de que se trataba de un cifrado por transposición de 5 por 76, en el que, comenzando por la última letra “W”, se debía retroceder a lo largo del texto cifrado en 5 posiciones varias veces; al terminar, había que volver a repetir la misma estrategia, comenzando por la anteúltima letra “T”, y así sucesivamente. Tras realizar este descifrado, se obtiene el texto:
WHANTHATAPRILLEWITHHISSHOURESSOOTET
HEDROGHTEOFMARCHHATHPERCEDTOTHEROOT
EANDBATHEDEVERYVEYNEINSWICHLICOUROF
WHICHVERTUENGENDREDISTHEFLOURWHANZE
PHIRUSEEKWITHHISSWEETEBREFTHINSPIRE
DHATHINEVERYHOLTANDHEETHTHETENDRECR
OPPESANDTHEYONGESONNEHATHINTHERAMHI
SHALVECOURSYRONNEANDSMALEFOWELESMAK
ENMELODYETHATSLEPENALTHENYGHTWITHOP
ENYESOPRIKETHHEMNATUREINHIRCORAGEST
HANNELONGENFOLKTOGOONONPILGRIM

Primera página de los “Cuentos de Canterbury”
que corresponde a las primeras palabras de los Cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer, como comentaba el propio Morrison en el grupo sci.crypt:
WHAN THAT APRILLE, WITH HIS SHOURES, SOOTE
THE DROGHTE OF MARCH HATH PERCED TO THE ROOTE
AND BATHED EVERY VEYNE IN SWICH LICOUR
OF WHICH VERTU ENGENDRED IS THE FLOUR
WHAN ZEPHIR U SEEK WITH HIS SWEETE BREFTH
INSPIRED HATH IN EVERY HOLT AND HE ETH
THE TENDRE CROPPES AND THEY ONGE SONNE
HATH IN THE RAM HIS HALVE COURSY RONNE
AND SMALE FOWELES MAKE N MELODYE
THAT SLEPEN AL THE NYGHT WITH OPEN.
YES, O PRIKE THHEM, NATURE. IN HIR CORAGES
THANNE LONGEN FOLK TO GO ON. ON PILGRIM!
En la versión del proyecto Gutenberg, estos versos son:
Whan that Aprille with his shoures sote
The droghte of Marche hath perced to the rote,
And bathed every veyne in swich licour,
Of which vertu engendred is the flour;
Whan Zephirus eek with his swete breeth
Inspired hath in every holt and heeth
The tendre croppes, and the yonge sonne
Hath in the Ram his halfe cours y-ronne,
And smale fowles maken melodye,
That slepen al the night with open yë,
(So priketh hem nature in hir corages):
Than longen folk to goon on pilgrimages…
Los cifrados del Sidney
Una de las claves sin resolver más fascinantes puede o no puede ser en realidad un sistema de cifrado, Lo que se sabe es que el HMAS Sydney era un crucero ligero australiano de la marina real de guerra, el 19 de noviembre de 1941, estuvo involucrado en una batalla con el alemán Kormoran.
El Sydney fue un barco más grande, mas potente, y más fuertemente armado en comparación con el Kormoran. Sin embargo, durante la batalla, el Sydney fue perdido con toda su tripulación, 645 a bordo, mientras que el barco menos potente, el Kormoran, sufrió pocas bajas.
El hecho de que la nave superior, el Sydney, fuera derrotado por un crucero alemán menor, se atribuye a la proximidad de los dos barcos durante la batalla, y las ventajas de la sorpresa y la de tiro rápido y preciso del Kormoran.
Sin embargo, algunos creen que el comandante alemán utilizo artimañas ilegales para atraer al Sydney a su rango, o incluso que un submarino japonés estaba involucrado. Los hechos reales de lo que sucedió en la batalla entre el Sydney y el Kormoran ahora se cree que son parte de un elaborado encubrimiento.

Y aquí es donde los cifrados del Sydney entran.
El capitán del Kormoran, el capitán Detmers, fue capturado y enviado a un campo de prisioneros de Australia después de que el Kormoran fue hundido.
Años más tarde, en 1945, Detmers trató de escapar del campamento de prisioneros de guerra y fue recapturado.
Cuando fue recapturado, Se encontró que tenía un diario que parecía haber sido escrito en código Vigenere. Detmer había puesto puntos pequeños debajo de ciertas letras en su diario.
El diario fue remitido al criptoanálisis de Australia y su análisis indico que el diario fue efectivamente codificado en el código fácilmente descifrable «Vignere» El código descifrado, de acuerdo con el análisis de Australia, mostró que estaba tratando de ocultar la descripción de la colaboración entre el Sydney y el Kormoran.
El problema de los criptógrafos Australianos fue preguntarse: ¿por qué Detmers utilizo un código fácil de descifrar?
El misterio se intensifica cuando se supo más tarde que otros documentos australianos afirmaban que el diario no estaba en el cifrado de Vigenère completamente, sino también en un desconocido código alemán de la Segunda Guerra Mundial.
Otro desciframiento del diario afirmó que se había codificado con un sistema británico llamado Playfair, otro código que se había roto en 1941. ¿Por qué, de nuevo, Detmer utilizaría un código Inglés que probablemente no conocía y que si hubiera conocido, también hubiera sabido que había sido roto en la primera guerra mundial
¿Por qué usarlo?
¿Detmers utilizo el fácilmente descifrable código Vigenere? ¿Utilizó un código alemán desconocido? ¿O utilizo el código Playfair británico?
Una respuesta posible es que el diario no fue codificado totalmente por Detmers, sino que, por las autoridades británicas o australianas que querían darle la apariencia de estar codificado. Para que quien descubriera el diario de Detmers fuera capaz de romper el cifrado.
Por lo tanto, el documento produciría una narración, destinada a hacer cumplir las descripciones británicas y australianas de los acontecimientos que permitieron, que el Sidney un buque de guerra poderoso se hundiera, con la pérdida total de vidas, en manos de un buque enemigo menor.
nuestras charlas nocturnas.
Los cambios ambientales marcaron el declive del linaje de elefantes, mamuts y mastodontes …

Hace unos cuatro millones de años, un Australopithecus anamensis observa la riqueza de proboscídeos en lo que hoy es Turkana, Kenia. De izquierda a derecha, Anancus ultimus, Deinotherium bozasi, Loxodonta adaurora y Loxodonta exoptata.
Los eventos fortuitos, como una nueva conexión entre continentes (debido al movimiento de las placas tectónicas) y los cambios ambientales, como las glaciaciones, son los principales responsables del auge y declive de los linajes de seres vivos.
Esta es la conclusión principal de un estudio publicado en la revista Nature Ecology & Evolution, realizado por un equipo en el que participan investigadores de la Universidad de Alcalá, así como de otras instituciones de España, Finlandia, Reino Unido, Alemania y Argentina
Gracias al registro fósil sabemos que la inmensa mayoría de las especies que alguna vez habitaron la tierra se han extinguido. Por ejemplo, hoy viven en el planeta 5.500 especies de mamíferos, pero conocemos 160.000 en el registro fósil.
Por cada especie de mamífero que hoy vive hay 30 extinguidas (sin contar todas las que no hemos encontrado).
Por tanto, se sabe con gran certeza que los linajes de seres vivos (ya sean microorganismos, plantas, animales, etc.) vienen y van a lo largo de inmensas escalas temporales, en un baile que nunca cesa.
Una rama de la paleontología se dedica a explicar qué factores hacen que los linajes aparezcan, se diversifiquen y luego desaparezcan, estudiando la evolución a escalas de tiempo enormes, lo que llamamos macroevolución.
En este caso, la investigación se ha centrado en un linaje carismático: los proboscídeos, que incluyen a los elefantes, pero también a los mamuts, los mastodontes y los dinoterios.
Su historia es de esplendor y declive. Aunque hoy solo quedan tres especies de elefantes en Asia y África, conocemos más de 180 especies de estos animales en el registro fósil, que habitaron también en Europa, América del Sur y América del Norte.
“En el pasado llegó a haber más de 30 especies de estos gigantes viviendo a la vez en el planeta, y muchos ecosistemas eran tan productivos y ecológicamente complejos que no era raro encontrarse tres o más especies de proboscídeos conviviendo en el mismo paisaje”, explica Juan López Cantalapiedra, investigador de la Universidad de Alcalá y autor principal del nuevo estudio.

Una muestra de la enorme diversidad de formas que alcanzaron los proboscídeos, incluidos sus diferentes tipos de dentición. De izquierda a derecha, las especies se ordenan desde la más antigua a la más reciente.
La época dorada de los proboscídeos
Sin embargo, la investigación muestra que los proboscídeos no siempre fueron así de diversos. Durante los primeros 30 millones de años de historia, estos animales estaban confinados en África y Arabia, que juntas formaban un continente aislado que no estaba conectado con Asia como en la actualidad.
Hasta ese momento, la evolución de estos animales fue lenta y las pocas especies que había eran bastante parecidas ecológicamente. Hace aproximadamente unos 22 millones de años, Afro-Arabia se conectó con Eurasia y los proboscídeos se diseminaron por el mundo.
Los nuevos retos que se encontraron los linajes que se dispersaron fuera de esta zona, junto con el clima más estacional y exigente de aquella época, fueron los factores que hicieron que la variabilidad de ecologías del grupo se multiplicara.
Aparecen grupos con diferentes morfologías dentales y colmillos superiores e inferiores con todo tipo de formas, incluyendo los extraños colmillos con forma de pala.
“Esta diversidad ecológica reduce la competencia entre especies, permitiendo que varias de ellas pudieran convivir en un mismo ecosistema al mismo tiempo”, puntualiza Óscar Sanisidro, investigador de la Universidad de Alcalá. Comienza así la época dorada de los proboscídeos.
“Si la conexión entre Afro-Arabia y Eurasia no hubiera sucedido o hubiera tenido lugar en otro momento, la historia evolutiva de los proboscídeos hubiera sido radicalmente diferente”, añade Sanisidro.
Un declive que comienza hace 7 millones de años
El nuevo estudio también revela los factores que determinaron el declive y colapso final del grupo. Las cosas se empiezan a torcer hace siete millones de años, cuando los ecosistemas de tipo sabana se extienden de manera extraordinaria en todos los continentes.
Debido a este cambio, las especies más aptas para la vida en zonas boscosas y con dietas de frutos y brotes empezaron su declive.
Y aparecen nuevas formas capaces de alimentarse de materia vegetal menos nutritiva (pasto e incluso madera), que rápidamente se multiplicaron y extendieron por todo el planeta. A estos recién llegados pertenecen los elefantes actuales.
“Se da la paradoja de que el número de especies sigue aumentando, pero al extinguirse las especies típicas de bosque se da una gran pérdida de la disparidad ecológica. Hay más especies, pero solo de unos pocos tipos”, explica Fernando Blanco, investigador español que trabaja en el Museo de Historia Natural de Berlín.
Hace unos tres millones de años las reglas del juego vuelven a cambiar con la llegada de las glaciaciones. En Eurasia y África, la extinción se multiplica por cinco y las especies empiezan a desaparecer muy rápido. Pero lo peor estaba aún por llegar.
El estudio muestra que, desde hace entre 160.000 y 75.000 años, la extinción de los proboscídeos se vuelve aún más severa en Eurasia y América, respectivamente. ¿Fueron los humanos los responsables de esta debacle?

“En ese momento los Homo sapiens no se habían dispersado aún en estos continentes.
Y no vemos esa extinción en África, donde los sapiens habitaban desde hacía decenas de miles de años”, explica Cantalapiedra.
Los análisis presentados muestran que las diferentes fases de extinción vinieron asociadas con el descenso y la rápida fluctuación de las temperaturas globales debido a los ciclos glaciales.
“El impacto de nuestros antepasados muy probablemente contribuyó algo más tarde a las extinciones de las poquitas especies que sobrevivieron”, concluyen los autores.
nuestras charlas nocturnas.
El primer asesinato de la Historia …
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El Mundo(M.G.Corral) — El primer fragmento apareció en el año 1990. Hicieron falta dos décadas para recomponer el cráneo completo del individuo Cr-17 a partir de 52 pedacitos de huesos fósiles.
Los casos policiales no suelen ser sencillos de resolver, pero la metodología se complica de forma dramática cuando el crimen tiene 430.000 años de antigüedad. «Encontrar la pistola humeante es dificilísimo», asegura Nohemi Sala, investigadora del Centro de Evolución y Comportamiento Humanos de la Universidad Complutense de Madrid y del Instituto de Salud Carlos III.
Pero, en este caso, ha aparecido la prueba clave, un testimonio mudo, una pista incriminatoria. Un trabajo recién publicado por la revista científica PLoS ONE documenta, a modo de sentencia judicial, el primer asesinato de la historia de la Humanidad.
Dos agujeros, dos fracturas hermanas, en uno de los 17 cráneos -concretamente el Cr-17- de homínidos de alrededor de 430.000 años de antigüedad encontrados en el yacimiento de Atapuerca (Burgos) han guardado silencio durante todo ese tiempo para decir ahora, a voz en grito, que el individuo joven al que pertenecieron esos huesos murió de forma precipitada a consecuencia de sendos golpes en la frente con un objeto contundente, en una brutal y fatal agresión cara a cara. Y de un diestro, por cierto.
Hay dos preguntas iniciales que con toda seguridad se hizo el equipo de investigación de Atapuerca tras reconstruir el cráneo y ver ambas fracturas. ¿Se produjeron cuando el individuo aún estaba vivo o son consecuencia de roturas del cráneo tras su muerte? ¿Podremos saber qué causó las fracturas?
Sala, la autora principal del estudio, lleva años trabajando con los cráneos de Atapuerca. Pero no en busca de avales de la conducta violenta de los homínidos desde sus orígenes, sino tratando de averiguar cómo se formó este yacimiento único en el mundo para el Pleistoceno Medio (desde hace unos 800.000 años hasta algo más de 100.000 años).
Para ello una de las mejores formas de hacerlo, tras la reconstrucción de los 17 cráneos y los 28 individuos encontrados hasta la fecha -a partir de más de 6.700 pedacitos encontrados en la Sima de los Huesos-, es estudiar las fracturas en busca de información sobre cómo vivieron y cómo murieron esos homínidos.
Los investigadores revisaron minuciosamente los cráneos uno a uno en busca de indicios que pudieran explicar qué los llevó hasta el fondo del de la sima, un pozo vertical de 13 metros de profundidad, situado 30 metros bajo la superficie terrestre y a más de 500 metros de la entrada más cercana de la cueva kárstica que forma el yacimiento de Atapuerca. Fue el último de ellos, el Cr-17, el que ocultaba el crimen.

Un ‘CSI’ de la Prehistoria
«Hemos tenido muchísima suerte. Hallamos un cráneo con dos impactos cercanos y cuyos contornos de fractura coinciden en forma a la perfección», explica Nohemi Sala. «La clave no es que le falte un trozo de hueso.
Es que cuando se golpea un cráneo que tiene carne, el hueso se comporta como un cuerpo elástico. Por eso se puede saber que el individuo recibió los golpes antes o justo después de la muerte», dice la investigadora.
El equipo científico sometió al cráneo a distintas pruebas habituales en la ciencia forense actual y en la paleontología como escáneres TAC o técnicas de reconstrucción virtual tridimensional.
Es decir, crear un modelo digital en 3D del cráneo y de sus fracturas para obtener, por ejemplo, el contorno de las heridas, técnicas a las que estamos más acostumbrados por las series policiacas del tipo CSI que por las investigaciones científicas.
La investigadora, y coautora del trabajo, Ana Pantoja fue la responsable de la reconstrucción digital en 3D punto a punto. «Los dos impactos no sólo eran paralelos, cuando los vimos virtualmente nos quedamos sorprendidas… eran iguales!», cuenta Sala.
Lo que no tienen manera de averiguar los investigadores es qué tipo de arma homicida causó las fracturas. «Fue un objeto de gran dureza, pero no podemos saber si era de roca, de madera…», dice Sala. No en Atapuerca, pero sí hay documentadas herramientas de madera aproximadamente de estas cronologías en Alemania, en el yacimiento de la mina de Schöningen.
Pero existen otros datos que sí permiten pensar que los golpes -fuesen con lo que fuesen- ocurrieron antes de morir y que, además, fue lo que le causó la muerte al individuo. «Las fracturas se localizan en los sitios típicos de un enfrentamiento cara a cara, lo que nos lleva a pensar que estaba vivo», dice Sala.
Ambas fracturas en el hueso frontal tienen trayectorias distintas, fueron causadas por el mismo objeto duro y son muy cercanas una a la otra sin que haya otras roturas en el cráneo, de forma que la posibilidad de que fuese una caída queda descartada.
Además, los investigadores no han encontrado ninguna señal de cicatrización ni de recuperación del tejido óseo. Es decir, que los golpes fueron mortales. Fue un asesinato.
Los homínidos de la Gran Dolina de Atapuerca –Homo antecessor– ya habían mostrado a los investigadores a través de marcas en los huesos fósiles evidencias inequívocas de canibalismo, pero ocurrieron 400.000 años antes del asesinato de la Sima de los Huesos. Según los investigadores, en este grupo el canibalismo está totalmente descartado.

El origen del yacimiento
No obstante, tan importante o más que documentar el primer caso de asesinato de la historia de la Humanidad, son las conclusiones que este trabajo han permitido obtener al equipo de Atapuerca. El yacimiento burgalés lleva 20 años siendo un referente mundial indiscutible para el estudio de la evolución humana.
Pero en ese tiempo, nadie ha logrado descifrar el enigma que esconde la Sima de los Huesos, donde se acumulan los fósiles de 28 individuos del linaje de los neandertales de hace unos 430.000 años. ¿Cómo llegaron aquellos cuerpos al fondo de una sima de 13 metros de profundidad?
Desde hace años, el equipo de investigación de Atapuerca liderado por Juan Luis Arsuaga, Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro ha tratado de responder a esa pregunta. Y se han barajado diversas teorías, como que fueron arrastrados hasta allí por grandes carnívoros que los cazaron y los consumieron, que cayeron por accidente al fondo de la sima o que fueron empujados por alguna colada de barro que los acumuló en esa zona.
Trabajos previos del equipo de Atapuerca ya habían descartado la teoría del arrastre de cuerpos por parte de grandes animales comparando las marcas causadas por carnívoros actuales con las de la Sima de los Huesos.
«No tenían nada que ver», dice Sala. «Las únicas teorías que aún no habían sido descartadas eran la de la caída accidental y la acumulación intencional de cadáveres», explica José María Bermúdez de Castro, codirector del yacimiento de Atapuerca.
Este trabajo descarta de alguna forma la caída accidental, porque el individuo Cr-17 fue asesinado y no tiene las fracturas que le hubiera provocado la caída desde una altura de 13 metros. «Lo único que nos queda es la acumulación de cuerpos.

Estamos quizá ante el primer acto funerario de la historia. Como yo lo veo, este comportamiento complejo estaba ya presente en estos parientes de los neandertales hace más de 400.000 años», dice Sala.
«En la Sima de los Huesos el 70% de los individuos eran adolescentes o adultos jóvenes, al contrario que en un cementerio al uso, donde solemos encontrar personas mayores y algunos niños, es decir, los más débiles», explica Bermúdez de Castro. «El perfil de mortalidad es catastrófico.
No sabemos que ocurrió para que se juntasen tantos cadáveres jóvenes, pero lo que está cada vez más claro es que hay una intencionalidad de agrupar los cuerpos», dice el investigador.
Es una hipótesis que no convence a los expertos internacionales, pero el hallazgo en la sima junto con los 28 individuos de una única herramienta de piedra, un hacha de roca roja perfectamente tallada y bautizada por los investigadores como Excalibur, trae a la mente una posible ofrenda ritual de objetos propia de los ritos funerarios de multitud de sociedades humanas.
Para Nohemi Sala, no se trata de un comportamiento único de Homo sapiens. «Esto tiene que ver con el cariño, con la protección de los cadáveres de los seres queridos», especula la autora.
nuestras charlas nocturnas.
El inaudito Museo de las Almas del Purgatorio …

Representación del purgatorio
Las grandes capitales mundiales están llenas de museos, algunos de los cuales son auténticas referencias, visitas casi obligatorias para los turistas. Pero, además, suelen tener sitios más modestos y, obedeciendo al variopinto caudal humano que habita en ellas, multitemáticos hasta la rareza.
Buen ejemplo de ello es lo que se puede encontrar en Roma, muy cerca del Vaticano: el Museo delle Anime dei Difunti.
Como decía aquel anuncio televisivo, el italiano es «molto fácile e divertente», así que no hace falta ser un políglota consumado para traducir lo que quiere decir esa expresión: Museo de las Almas de los Difuntos, también conocido como Museo de las Almas del Purgatorio.
Se halla en el interior de la Iglesia del Sacro Cuore di Gesù in Prati, que asimismo recibe el nombre de Sacro Cuore del Suffragio y cuya dirección es Lungotevere Prati 12, casi al lado de la Plaza de San Pedro.
Ese templo fue construido a finales del siglo XIX por el sacerdote francés Victor Jouet, aprovechando la previa capilla de la Madonna del Rosario, para rendir culto a las ánimas del Purgatorio.

La razón fue un incendio cuyo humo originó una pareidolia, es decir, una mancha que asemejaba un rostro; el galo lo interpretó como una manifestación de un difunto sufriendo en el Purgatorio y se dedicó a recopilar casos similares por toda Europa.
Este suceso lo impresionó y llegó a la conclusión de que se trataba del alma de un difunto que quería contactarse con los vivos.
Entonces el sacerdote decidió crear un museo dedicado a objetos “tocados” por las almas del purgatorio.
Viajó por Italia y Europa buscando más de ellos, algunos testimonios y donaciones para construir una nueva iglesia en el lugar donde estaba la capilla, ya que recibió un mensaje en sueños con esta petición.
Al cabo de un tiempo había reunido casi tres centenares de ellos, así que decidió rendirles homenaje exhibiendo el material reunido.
Creó la Associazione del Sacro Cuore di Gesû in Suffrago della Anime del Pugatorio y se puso en contacto con el arquitecto Giuseppe Gualandi para que rematara los trabajos de construcción de la iglesia iniciada en 1894 y habilitara una sala en la sacristía con fines expositivos.
El edificio, de un estilo neogótico insólito en una Roma clasicista (para adaptarse a la estrechez del terreno disponible), estuvo listo en 1917, aunque el museo ya había abierto sus puertas con anterioridad bajo el nombre Museo Cristiano de Ultratumba.

La colección, que tenía piezas de varios países, alguna de las cuales se remontaba hasta el año 1637, se incrementó luego con otros donantes pero, con el tiempo, la iglesia fue restringiendo los objetos a exponer considerando que sólo unos pocos podían se ajustaban a su naturaleza religiosa mientras que la mayoría eran falsificaciones; hoy apenas queda una docena.
Y es que el concepto del Purgatorio (estado de expiación de pecados pendientes y purificación del alma antes de entrar al Cielo), que siempre fue polémico, había ido retrocediendo en la doctrina eclesiástica; los protestantes, por ejemplo, niegan su existencia.

El caso es que el museo expone hoy una serie de presuntas pruebas que pretenden acreditar su realidad metafísica y, en cualquier caso, atraer la atención de los vivos en memoria de los difuntos a través de los sufragios (de ahí el nombre del templo), los diversos tipos de ayudas de los fieles para que esas almas lleguen por fin a su comunión con Dios: misas, oraciones, indulgencias…
¿Qué encontrará, en suma, un visitante de tan inaudito sitio?
Documentos, fotografías e impresiones a fuego (las llamas siempre se consideraron purificadoras) hechas por los espíritus en cosas materiales cotidianas para manifestarse ante sus familiares de este mundo, caso de libros o ropa.
Todo muy etéreo y lindando -cuando no cayendo abiertamente- con el esoterismo más burdo, pero fiel reflejo de una forma muy candorosa y primaria de fe.
La colección del museo se reúne en una única sala de la sacristía en la Chiesa del Sacro Cuore del Suffragio.

Una sola vitrina contiene aproximadamente diez documentos y fotos, que incluyen:
- la huella de tres dedos dejada en 1871 en el libro de oraciones de Maria Zaganti por la fallecida Palmira Rastelli;
- la fotografía de una huella impresa por la difunta Sra. Leleux en la manga de su hijo Giuseppe durante su aparición en 1789 en Wodecq (Bélgica );
- la huella de fuego dejada por un dedo de sor Maria di San Luigi Gonzaga, que se le apareció a sor Maria del Sacro Cuore en 1894; Esta aparición fue registrada en los archivos del monasterio de Santa Clara del Niño Jesús en Bastia, Italia. Sor María le dijo a Sor Margarita que ella estaba en el purgatorio como una expiación por su falta de paciencia en aceptar la voluntad de Dios.
- la huella en un libro de Marguerite Demmerlé, en la parroquia de Ellinghen, dejada por su suegra en 1815, 30 años después de su muerte, donde hay huellas dactilares de su amiga Palmira Rastelli. Esta última era hermana del P. Sante Rastelli, párroco de la iglesia local, y se le apareció el 5 de marzo de 1871 pidiéndole que se ofrezcan Misas por su alma y que estas debían ser celebradas por su hermano.

La Iglesia enseña en el Catecismo que “los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo”.
“La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados”, señala en el numeral 1031 del Catecismo.
Dios le permitió a Santa Faustina Kowalska ver el purgatorio, el infierno y el cielo. La santa escribió que las almas del purgatorio le manifestaron que su mayor sufrimiento era sentirse abandonadas por Dios.
Cuando salió de aquella prisión de sufrimiento escuchó la voz del Señor que le dijo: “Mi Misericordia no quiere esto, pero lo pide mi Justicia”.
nuestras charlas nocturnas.
Historia del Movimiento LGTB: el comienzo de la lucha …

sobrehistoria.com — Esta importante lucha social es reconocida como movimiento LGBT, cuyas siglas representan a las distintas identidades sexuales involucradas: transexuales, bisexuales, gays y lesbianas.
La historia del LGTB: la lucha por la igualdad comienza por definir las siglas que acompañan la bandera del colectivo. A saber: L (Lesbianas), G (Gays), T (Transexuales) y B (Bisexuales). Un colectivo que históricamente ha sido maltratado y despreciado pero que, poco a poco, ha ido conquistando hitos hasta alcanzar derechos impensables no hace demasiado.
La mayor trascendencia del movimiento LGBT llegó en las últimas décadas. Pero los inicios de lucha por la reivindicación de los derechos de los homosexuales son entre finales del siglo XIX y la Segunda Guerra Mundial. En estos tiempos en muchos países la homosexualidad era considerada un delito. La principal acción de los activistas consistió en abogar por la despenalización, entre ellos: Heinrich Hössli, Karl Heinrich Ulrichs y Károly Mária Kertbeny.
Algo después surgieron las primeras agrupaciones que lucharon por la despenalización de la homosexualidad. Fueron el Comité Científico Humanitario y luego el Instituto para la investigación sexual y la Comunidad de los propios, todas ellas en Alemania. Si bien existían diferencias de política y de ideas entre ellas colaboraron en lucha por la igualdad. Comenzaron las acciones culturales con encuentros, películas, revistas y libros dedicados a la temática gay, ganando así espacios de expresión dentro de la sociedad.
Curiosamente, fue en Alemania donde se gestaron todos estos movimientos, gracias a gente como Heinrich Hössli o Károly Mária Kertbeny.
Hasta tal punto llegaba la unión de estas agrupaciones, que en ellas se reunía gente de ideologías políticas opuestas, pero unidas por un fin común, el reconocimientos de los derechos del colectivo LGTB.
Así, con cada vez más gente sumándose a la causa, estas asociaciones comenzaron a realizar acciones culturales con el objetivo de asentarse en la sociedad. Funcionó. Realizaban encuentros, veían películas o leían libros de temática homosexual. Tal fue el impacto que el Gobierno alemán despenalizó la homosexualidad pero el destino quiso que llegara el Crack del 29 y todo se paralizara.

Y peor aún, tras la crisis del 29, llevó el ascenso del Partido Nazi, la llegada al poder de Adolf Hitler y todos los avances culturales y sociales conseguidos, desaparecieron, dejando paso a una II Guerra Mundial que sería fatídica para Alemania.
Con Hitler muerto y el Partido Nazi derrotado, el Movimiento LGTB recobra sus proyectos y en 1945 se empieza a generalizar lo que vinieron a llamar el ‘Movimiento Homófilo‘. Básicamente, alguien homófilo es quien ama a un similar. El discurso del colectivo, más que en el mismo sexo, se basaba en el amor, en la tolerancia y el respeto.
A pesar de ser un movimiento moderado y de perfil bajo, Alemania sentó las bases del Movimiento Homófilo en otros países. Estados Unidos, Holanda, Reino Unido y Dinamarca, también se sumaron a las reivindicaciones de Alemania. Y lo hicieron también desde un ámbito cultural, dando el salto a las revistas de temática gay. Una auténtica revolución.
No obstante, es en Estados Unidos donde se produce el hecho que cambiará la historia. Ocurrió en Greenwich Village, Nueva York, un 28 de junio de 1969. Ese mismo año, la comunidad había comenzado el conocido como Movimiento de Liberación Gay.
En el Stonewall Inn, un local de ambiente neoyorquino, se produjo una bestial redada policial que desembocó en disturbios durante las siguientes 72 horas. Era la primera vez que el colectivo homosexual plantaba cara a los abusos policiales. Fue la chispa que encendió la mecha que llevaban décadas esperando.
A partir de ese momento, el nacimiento de organizaciones LGTB se multiplicó. El impacto fue de tal calibre que decidieron conformar el Frente de Liberación Gay (GLF) en pleno Nueva York, donde había tenido lugar el incidente con la policía. El mensaje era claro, el colectivo se había rebelado y no iban a dar un paso atrás.
Además, la ciudadanía, hasta ese momento ajena al asunto, comenzó a involucrarse, a opinar, incluso a colaborar con el colectivo.

Los ecos del incidente del Stonewall Inn comenzaron a propagarse en todo el mundo. Las iniciativas que se estaban tomando en Nueva York fueron copiadas en países como Canadá, Países Bajos, Bélgica, Francia, Reino Unido, Argentina o Australia, entre otros. Las reivindicaciones eran sencillas y claras: tener los mismos derechos que cualquier otro ciudadano.
Y así, con el colectivo LGTB coordinado, motivado y movilizado, se cumplió un año de la Revuelta de Stonewall. Obviamente, el día que lo cambió todo, merecía una onomástica por todo lo alto. Y así fue. El GLF organizó una marcha pacífica por todo Nueva York a la que acudieron más de 5.000 personas. Algo impensable no hacía tanto.
Desde ese momento, 28 de junio de 1970, quedó como tradición conmemorar la Revuelta de Stonewall, reconvertida en la actualidad en el Día del Orgullo Gay. No obstante, la fiesta se ha convertido en un referente de tal calibre, que se prolonga durante varios días, teniendo al 28 de junio como el día grande, en torno al que gira todo.
A día de hoy, la homosexualidad ya no es considerada delito en la mayoría de países de Europa y América por lo que, obviamente, las reivindicaciones han dado un salto de calidad. Ahora, el colectivo LGTB busca su derecho al matrimonio o unión civil, como quieran llamarlo, entre personas del mismo sexo. Una reivindicación que, en España, lleva aprobada desde octubre de 2004.
Por otro lado, el colectivo LGTB también aspira a una igualdad real de derechos en materia de herencias, adopciones o seguridad social. Es decir, la lucha por la igualdad sigue y la historia del LGTB se sigue escribiendo
Por qué El Mago de Oz es un icono gay – Origen de la bandera de arcoiris
Al comienzo del El mago de Oz, el personaje de Dorothy canta «en algún lugar sobre el arco iris» o «somewhere over the rainbow«. Este arco iris es un símbolo que representa la lucha por encontrar algo mejor, algo más. Que el incomprendido o diferente encuentre su lugar donde ser libre y feliz. ¡Y ahora encuentro que ese arcoíris fue el origen de la bandera LGTBI que conocemos hoy! Otro ejemplo del poder de Hollywood y de las grandes estrellas de aquellos días.
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Del arco iris de «El mago de Oz» a la bandera LGTBI
¿Por qué el arcoíris se convirtió en la bandera oficial LGTBI? Ese arcoíris en el mundo LGTBI tiene todo el sentido.
En esta escena del Mago de Oz, Judy Garland (quien también se ha convertido en un icono gay) canta esperando que al otro lado haya un lugar para los incomprendidos, para aquellos que están viviendo una vida que no es la que quieren vivir.
Muchos espectadores homosexuales reconocieron a Dorothy como su historia personal. Tal fue la influencia del personaje interpretado por Judy Garland en «El mago de Oz», que «Friend of Dorothy» (F.O.D como normalmente se ponía abreviado) se convirtió en la contraseña para identificarse con los homosexuales en los Estados Unidos en la década de 1960.
Y su «Over the rainbow«, una canción que Dorothy cantó sin mirar hacia arriba desde el cielo, es la que inspiró al artista Gilbert Baker a crear la bandera LGTBI en 1978, cuando los organizadores del Orgullo Gay de San Francisco le pidieron que creara un símbolo unificador. para el colectivo.
“Necesitábamos algo para expresar nuestra felicidad, nuestra belleza, nuestro poder. Y el arcoíris lo hizo ”, dijo Baker en una entrevista dos años antes de su muerte.
El Mago de Oz y el Día del Orgullo Gay
Todo comenzó allí, en un bar llamado Stonewall Inn, en West Village, el distrito gay de Manhattan. Era el 28 de junio de 1969. ¡Y eran travestis que, cansados de la represión policial, salieron a la calle y dijeron basta!
¿Qué pasó exactamente el 28 de junio de 1969 en este bar de Nueva York? Bueno, un grupo de travestis estaban en su «casa», es decir, Stonewall Inn, tomando una copa. El día anterior había fallecido la actriz Judy Garland, un verdadero icono gay.

Es por eso que los homosexuales de la época, quienes, como recordarás, se identificaron como «los amigos de Dorothy», que es el nombre de su personaje en El mago de Oz, tomaron una copa juntos. En esta maravillosa película, la actriz (una niña prodigio cuando la filmó en 1939) cantaba que detrás del camino de ladrillos amarillos estaba el arcoíris.
Y que había un lugar para nosotros más allá de este arco iris. Es el famoso Over The Rainbow, donde nuestros sueños pueden hacerse realidad … En algún lugar por encima del arco iris, en lo alto.
El día después de su muerte, la policía entró en Stonewall y detuvo a «los amigos de Dorothy» en el bar. Pero resulta que, precisamente ese día, decidieron no callarse y aguantar, sino salir a la calle, con sus plumas, sus pelucas. Y dijeron que no tolerarían más represión, más insultos, más humillaciones. Sin arresto. Ese día, los «Amigos de Dorothy» dieron a luz al Orgullo Gay, que ahora tiene 50 años y pasó a llamarse Orgullo LGTBI.
nuestras charlas nocturnas.
Obelisco de Aksum …

El Obelisco de Aksum, reubicado en Tigray (2009).
El País(J.Anton)/Esas Cosas — El Obelisco de Aksum es un obelisco de granito de 1.700 años de antigüedad.
Está decorado con dos puertas falsas en la base, y decoraciones similares a ventanas en todos sus lados. Termina en una parte superior semicircular, que solía estar encerrada por marcos metálicos.
El obelisco fue elaborado y erigido en la ciudad de Aksum (actual Etiopía) durante el siglo IV por ciudadanos del reino de Aksum, una antigua civilización etíope.
Posteriormente se derrumbó, partiéndose en tres trozos. Probablemente a consecuencia de un terremoto, ya que la zona tiene una alta actividad sísmica.
En esas condiciones fue encontrado por el ejército italiano a finales de 1935 durante la invasión italiana de Abisinia.
En 1937, después de la guerra ítalo-abisinia, fue trasladado a Italia como trofeo de guerra por el régimen fascista.
Llegó a Nápoles en barco el 27 de marzo de 1937 y llevado a Roma. El 28 de octubre es ensamblado en la plaza de Porta Capena, frente al Ministerio de la África Italiana (más tarde sede de la FAO), conmemorando el 15º aniversario de la marcha fascista sobre Roma.
En un acuerdo con la ONU en 1947, Italia acordó retornar el obelisco. En los siguientes 50 años se hizo poco por respetar este acuerdo.
Después de años de presión, el gobierno italiano comenzó el proceso de retornar el obelisco, en abril de 1997. El primer paso fue desmantelarlo para embarcarlo a Etiopía en marzo de 2004.
Sin embargo, el proceso de repatriación se vio entorpecido por varios obstáculos: la pista del aeropuerto de Aksum era demasiado corta para un avión de cargo que cargara aún la tercera parte del obelisco; y el acceso a través del puerto de Eritrea era virtualmente imposible, debido a conflictos políticos entre las dos Eritrea y Etiopía.
Otra razón para el retraso en la devolución del obelisco fue la declaración del gobierno italiano de que no existían fondos suficientes para pagar por el transporte. Los Estados Unidos negaron ayuda diciendo que sus aviones de carga estaban comprometidos en la guerra de Irak.
Numerosos intentos por parte del profesor Richard Pankhurst fueron infructuosos hasta que un ciudadano etíope-norteamericano amenazó al gobierno italiano con una posible colecta virtual.
La pista en el aeropuerto de Axum fue entonces acondicionada para facilitar el retorno del obelisco, cuyas partes se mantenían en un almacén del aeropuerto de Roma-Fiumicino hasta el 19 de abril de 2005, día en que se transportó la primera pieza.
El obelisco, al llegar a Etiopía, permaneció en un almacén mientras se decidía cuál era la mejor opción para su restauración sin perturbar otros patrimonios en el área.
El reensamblaje de las partes comenzó en junio de 2008, año en que el monumento volvió a su forma y lugar original, siendo inaugurado el 4 de septiembre de 2008.
Existen varios obeliscos en Eritrea y Etiopía, como el de Hawulti en Metera.
Aksum (Axum), situada a 1.005 kilómetros de la capital etíope, Addis Abeba, fue una gran capital de la antigüedad. Allí, hace más de dos mil quinientos años, los monarcas eran coronados y recibían el título de rey de reyes.
Ahí anidan los mayores enigmas de este singular país, del que sabemos que fue la casa en la que moraron algunos de nuestros más lejanos antepasados. Y es allí donde se encuentra el obelisco estela más grande jamás construido por el hombre.

En tiempos fue una colosal mole de treinta y cinco metros de altura y un peso de quinientas toneladas. Se cree que tenía discos metálicos a los lados. Estaba tallado de una sola pieza y, claro, cabe preguntarse cómo lo levantaron y llevaron hasta allí.
Sabemos que hubo siete monolitos estelas de estas características en Aksum. Uno de ellos, también impresionante, medía veinticuatro metros de altura; fue llevado, robado dicen algunos, a Roma (Italia).
En realidad fue trasladado por el ejército italiano a finales de 1935 durante la invasión italiana de Abisinia. En 1937, después de la guerra ítalo-abisinia, sería llevado a Italia como trofeo de guerra. Su restitución tendría lugar en el año 2005.
El mayor de ellos, el monolito de Aksum, debía ser un espectáculo soberbio. Estaba trabajado para que quienes lo vieran creyeran encontrarse ante un edificio de ventanas de trece pisos de altura.
Nadie sabe a ciencia cierta qué significado tenía. Quizá la mejor pista al respecto la puede ofrecer una falsa puerta tallada en piedra que se observa en la base del monolito. Probablemente, se trataba de un símbolo mediante el cual se quería transmitir que el obelisco conducía a las alturas… ¡hacia el cielo!
Aksum es un sorprendente enclave cargado de historia y misterio donde topamos con otro enigma, el del Arca de la Alianza, una reliquia aún hoy buscada, que Menelik trajo desde Jerusalén a esta urbe de pasado glorioso.
Según «Gloria de Reyes», el libro sagrado de los etíopes, el Arca fue llevada hasta Aksum de un modo más que misterioso. Narra esta obra que carros y animales se desplazaron por el aire a poca altura sobre la superficie con la reliquia a bordo.
Tras el primer día de viaje, la comitiva que conducía el Arca se encontraba ya en Gaza. Sin embargo, para desplazarse a pie desde una ciudad a otra se requerían trece días de viaje. Pero gracias a las facultades volantes de las que hicieron gala los hombres de Menelik, sólo tardaron veinticuatro horas en cubrir aquella distancia.
Tras la singladura, el Arca llegó a Aksum. Y ahí permanecería hoy, oculta y a buen recaudo por los responsables de la iglesia de Santa María de Sión, que simboliza la fe de todos los templos ortodoxos etíopes, que son nada menos que veinte mil.

Todos ellos cuentan con una réplica del objeto que contenía las Tablas de la Ley y al que se le considera dotado de capacidades más allá de lo comprensible.
Y es aquí donde el Arca y el obelisco estela se adentran por la misma senda. La leyenda dice que el cofre fantástico era capaz de provocar la alteración de la materia, de allanar montañas, detener ríos e, incluso, asolar ciudades enteras.
Tanto es así, que no pocos han pensado que se trataba de un artefacto dotado de mecanismos tecnológicos, que fue entregado a los hombres por un supertecnificado dios Yavéh.
Nadie sabe aún cómo fue tallado, trasladado y puesto en pie el obelisco estela de Aksum. Pues bien, en tomo a las fantásticas ruinas etíopes se han erigido mitos y leyendas. Para algunos, fundamentadas, en el sentido de que explican algunos misterios.
Y es que según las tradiciones aksumitas, los poderes del Arca de la Alianza fueron de los que se sirvieron los antiguos etíopes para dar forma a este imponente obelisco.
El investigador Grahan Hancock, licenciado en sociología por la Universidad de Durham y escritor, que ha viajado en numerosas ocasiones a Etiopía, ha encontrado pruebas que en su opinión podrían respaldar los testimonios que ubican el Arca en la región. Ahí mantuvo una inquietante conversación con uno de sus guardianes.
“¿Ha visto las estelas?”, le preguntó el guardián.
“Sí, las he visto”, respondió el investigador británico.
“¿Y cómo cree que fueron levantadas?”, añadió el etíope.
Hancock, entonces, se encogió de hombros y su confidente le reveló lo siguiente: “Utilizaron el Arca y el fuego celestial. Los hombres, solos, nunca hubieran construido algo así.” El sitio arqueológico de Aksum es Patrimonio de la Humanidad desde 1980.

En el 2008, una operación espectacular que afrontó enormes retos técnicos, incluido el uso de un gigantesco avión de carga Antonov-125, ha permitido el regreso a su lugar de origen, tras un exilio de 68 años, de uno de los monumentos más significativos de Etiopía, arrebatado en 1937 por las tropas fascistas italianas.
El milenario obelisco de Aksum, un bloque esculpido de 24 metros de altura y 160 toneladas de peso, considerado un símbolo del país y un tesoro nacional, concluyó ayer un largo viaje de retorno después de años de negociaciones diplomáticas.
Para transportarlo desde Roma hasta la ciudad de Aksum, al norte de Etiopía, ha sido preciso trocear el inmenso monolito en tres secciones.
El primer trozo -el de en medio- fue enviado el martes y el superior el viernes.
Con la llegada ayer del tercero, todo el obelisco de 1.700 años, decorado y considerado un ejemplo sin par de la arquitectura del otrora poderoso reino axumita o reino de Aksum, descansa de nuevo en su patria.
Miles de personas con rosas y banderas recibieron con júbilo ayer el obelisco volador, para cuyo regreso ha sido necesario ampliar la pista del aeropuerto y reforzar dos puentes.
El obelisco fue transportado luego en tres camiones a la zona arqueológica de Aksum, inscrita en la lista del patrimonio mundial de la Unesco, donde se encuentran otros monumentos similares.
Los soldados de Mussolini se habían llevado el obelisco aplanando 400 kilómetros de terreno entre Aksum y el puerto de Massaua, en el mar Rojo, desde donde se transportó por barco hasta Italia.
El Duce, deseoso de emular a los césares que trasladaron los obeliscos egipcios y de vengar la derrota del cuerpo expedicionario italiano en Adowa, en 1896, lo hizo instalar en Roma, delante del Ministerio de Asuntos Africanos (Piazza di Porta Capena).
Tras la caída del fascismo, Italia se comprometió a devolver el monolito, embarazosa reliquia colonial, pero el asunto parecía tan complicado como el de los mármoles del Partenón o el busto de Nefertiti. El acuerdo definitivo con el Gobierno de Berlusconi no ha sido fácil y ha provocado polémica en Italia.
La caída de un rayo sobre el monumento en 2002 fue para algunos un mal presagio y se llegó a hablar de «la maldición del obelisco». Desde un punto de vista más práctico, el desmantelamiento y traslado ha posibilitado la restauración de la pieza.
A diferencia de los obeliscos egipcios, símbolos solares erigidos en los templos a la gloria de los faraones, los obeliscos etíopes -que pueden ser igual de grandes- son enormes estelas funerarias que representan fachadas de casas, con puerta y ventanas esculpidas. Su cúspide es redondeada.

Los tres camiones con las secciones del obelisco desfilan en Aksum.
El devuelto por Italia fue levantado por Ezana (320-350), el más notable de los soberanos de Aksum, destructor de Kush y primero en convertirse al cristianismo.
Aksum, la antigua Axomis griega, se convirtió en la capital religiosa de Etiopía. Sus reyes ostentaban el título de negusa nagast, «rey de reyes», y remontaban su linaje a Salomón y la reina de Saba. Este linaje fue adoptado por los emperadores de Etiopía hasta Haile Selassie.
nuestras charlas nocturnas.
La última frontera de la desinformación: cobrar por contar conspiraciones …
El País(J.P.Colomé) — El canal de Youtube Un abogado contra la demagogia invitó a hablar sobre la vacuna de Pfizer al biólogo Fernando López Mirones. “Aquí se divulga una opinión diferente sobre la verdad oficial”, dice el abogado Aitor Guisasola al empezar el vídeo.
López Mirones explica que por el inicio del confinamiento no pudo ir a “un rodaje en el Índico de tiburones” y en su lugar hizo un “máster en virología en 10 meses”. Eso le ha permitido llegar a “conclusiones tremendas” sobre la pandemia.
A los dos minutos de conversación, el biólogo López Mirones advertía que había estado “ocho horas” analizando un documento de la farmacéutica Pfizer sobre la vacuna en EE UU y su conclusión era que, “si esto lo dicen ellos mismos, ataos los machos”.
Entonces Guisasola interrumpe la grabación: “Del resto del vídeo tengo mis dudas si podría ser contrario a las normas comunitarias de Youtube”, dice. “Como tengo ya dos strikes [avisos] y no me quiero arriesgar a que me tiren el canal, no voy a subir el resto del vídeo aquí”, y manda a los usuarios a su web, fuera de redes sociales: “Creo que esto es verdad y que está bien pero bueno, pasaos que os interesará”, añade.
El vídeo introductorio sigue aún visible en la cuenta de Instagram, que antes era sobre cultura física y mental (Guisasola es muy musculoso). En Youtube el vídeo ya no está. Allí Guisasola tiene 208.000 suscriptores y en noviembre ya le limitaron unos días las publicaciones por publicar desinformación sobre la pandemia, según Youtube.
Sus vídeos han sido vistos más de 32 millones de veces. La mayoría se centra en su opinión sobre aparentes despilfarros políticos, pero hay también una buena dosis sobre “así nos controlan” y la pandemia. Guisasola no ha respondido al intento de EL PAÍS de ponerse en contacto con él.
Guisasola tiene cuentas también en Instagram, Facebook, Twitter y Telegram, aunque Youtube es su canal central. Su cuenta más reciente es en Patreon, una web de micromecenazgo.
Allí los usuarios financian la actividad de sus creadores favoritos. Estas plataformas son la última isla digital que la desinformación en español aspira a conquistar, según un nuevo informe publicado este viernes por Eu Disinfo Lab, organización no gubernamental dedicada a combatir la desinformación.

“Conspiradores y movimientos marginales tratan de estar presentes en plataformas de micromecenazgo”, dice el informe. “Usan este método de financiación como un modo de financiar sus actividades en redes sociales y a menudo usan Patreon como canal alternativo cuando se sienten censurados en otras plataformas.”
El estudio ha encontrado 17 cuentas vinculadas a desinformación o conspiración en España. La mayoría tiene solo un puñado de patronos que dan unos euros mensuales. Patreon permite no publicar el total de ingresos, con lo que no es posible dar una cifra concreta.
El mayor ejemplo, según el informe, es Estado de Alarma TV, un canal de Youtube dirigido por el periodista Javier Negre y la analista Cristina Seguí. En Patreon tienen 623 mecenas. Eu Disinfo Lab estima que sus ingresos pueden llegar a alcanzar los 60.000 euros al mes.
Los criterios de Eu Disinfo Lab para definir los canales que desinforman se resumen en dos: difundir teorías ya desmontadas por fact-checkers y emplear en sus presentaciones conceptos relacionados habitualmente con conspiraciones como nuevo orden mundial, QAnon, 5G, covid o Bill Gates.
Este salto de plataforma en plataforma sirve a estos canales para ampliar su audiencia y ahora también monetizarla directamente, sin que medie la publicidad. Tanto en España como en América Latina la irrupción en Patreon u otras plataformas se ha producido este año.
El confinamiento ha generado muchas horas libres donde el consumo de todo tipo de información se ha multiplicado. Después del buen resultado en el voto latino para Donald Trump en las elecciones de EEUU, el New York Times indagó sobre desinformación en español. En una de sus piezas citaba los canales Informativo G24 y Mr Capacho. Ambos tienen su página en Patreon.
El lamento por la supuesta censura de las redes, los medios o los “progres” es un recurso útil para intentar ganar dinero. “Los actores de la desinformación que difunden teorías conspirativas jugarán con la idea de que hay fuerzas que intentan censurarles y que necesitan apoyo económico para poder trabajar y encontrar la verdad”, dice Raquel Miguel, investigadora externa de Eu Disinfo Lab.
El problema con los “avisos” de Youtube y la posible pérdida de la cuenta es que la plataforma de vídeos no es solo una herramienta magnífica para llegar a nuevos seguidores, sino que también permite monetizar los mensajes con anuncios. En Patreon los ingresos son estables y están al margen de las visualizaciones que pueda tener un vídeo.

Si de momento su éxito es residual o de poco impacto, no es motivo suficiente para infravalorarlo: “En Francia era igual hace dos años”, dice Miguel. “Pero ahora hay un ejemplo destacable. El documental Hold Up logró 370.000 euros en dos plataformas francesas de micromecenazgo [Ulule y Tipeee] y llegó a una audiencia muy amplia. Según France Presse, el documental contenía al menos 30 elementos desinformativos sobre la pandemia”, añade.
Patreon anunció en octubre su política de suspensión de cuentas vinculadas a QAnon, el grupo nacido en las redes en EE UU que sostiene que hay una conspiración mundial vinculada a redes pedófilas dirigida por líderes demócratas y estrellas de Hollywood.
Una de las encontradas por Eu Disinfo Lab está, de hecho, ya suprimida por sus menciones a esta teoría conspirativa muy vinculada a seguidores de Trump. A preguntas de EL PAÍS, Patreon ha anunciado que tiene previstos más anuncios en el futuro próximo sobre desinformación.
Mientras, sin embargo, actúan cuando alguien les advierte o proactivamente, lo que puede llevar tiempo, advierten fuentes de la compañía, porque lo hace gente real manualmente.
Patreon permite cerrar posts solo para mecenas. Esa función puede convertirse en un futuro cercano en una herramienta poderosa para difusores de desinformación. Sin usuarios que denunciaran contenidos, sería más difícil que sus cuentas fueran censuradas.
El problema es convertir a usuarios en patronos. Por las cifras que de momento se ven en España, hay que tener muchos cientos de miles de seguidores para lograr unos cientos de euros al mes. O, en el caso de Estado de Alarma TV, ser un equipo grande con más acceso a perfiles y recursos profesionales.
El informe también aspira a poner el español en el mapa de la desinformación. Las plataformas cuidan primero lo que ocurre en inglés y luego saltan a otras lenguas. Patreon está disponible en español solo desde el mes de octubre.
“Nunca habrá una solución que prevenga completamente la monetización de la desinformación, pero es importante que se tome acción para hacerla más complicada”, dice Miguel. “La desinformación no debería ser un negocio del que sacar dinero fácilmente”, añade.
nuestras charlas nocturnas.
Habla un hueso tallado hace 51.000 años: los neandertales fueron artistas pioneros

La falange de ciervo gigante grabada que se ha encontrado en Einhornhöhle, Baja Sajonia, Alemania.
Sinc(S.Ferrer) — Una falange de ciervo gigante encontrada en una antigua cueva de Alemania apoya la teoría de que estos humanos ya eran capaces de crear expresiones simbólicas de ‘arte’. Su autor raspó el hueso y lo hirvió antes de grabarlo con varios signos. Estos hallazgos, cada vez más frecuentes pero todavía raros, acercan el comportamiento neandertal al del moderno Homo sapiens.
Hace 51.000 años, en una cueva del norte de Alemania, alguien talló un hueso de ciervo con unos extraños símbolos.
No fue uno de nuestros antepasados directos, pues los Homo sapiens no llegarían al norte de Europa hasta hace unos 45.000 años: el autor fue un neandertal (Homo neanderthalensis).
El hallazgo, publicado esta semana en la revista Nature Ecology & Evolution, añade nuevas evidencias a la teoría de que esta especie era capaz de crear arte simbólico.
“Es una evidencia más que indica que los neandertales modificaban objetos de su entorno con objetivos diferentes a lo más esencial y mundano como comer, buscar refugio o tallar piedras”, explica a SINC el investigador de la Universidad Complutense de Madrid Antonio Rodríguez.
Son hallazgos, asegura, cada vez más frecuentes, pero siguen siendo controvertidos por su “escasez y singularidad”. En otras palabras, a estos humanos todavía se los considera como menos desarrollados.
Los investigadores encontraron una falange de ciervo gigante (Megaloceros giganteus) que había sido trabajada a conciencia. El artista prehistórico raspó el hueso y, probablemente, lo hirvió antes de grabarlo con símbolos similares a los chevrones heráldicos, apilados y realizados con diferentes técnicas.

Plano y sección de entrada a la cueva. El hueso de ciervo grabado se encontró entre huesos de oso, en el noroeste.
Su obra quedó abandonada para la posteridad en Einhornhöhle, más conocida como la cueva del Unicornio, situada al suroeste de lo que hoy conocemos como Berlín.
El resultado, según escribe la investigadora del Museo de Historia Natural de Londres Silvia Bello en un artículo que acompaña al estudio, es “una de las expresiones artísticas más complejas creadas por neandertales conocidas hasta la fecha”. Rodríguez, por su parte, destaca que el hueso es “único” en todo el registro fósil.
Los autores del estudio, procedentes de varias universidades alemanas, teorizan que escoger las falanges de un ciervo gigante no fue casual: estos mamíferos eran enormes, sus cornamentas eran impresionantes y, para entonces, ya eran difíciles de encontrar. Todo esto, según Bello, “sugiere la elección de un animal especial con un significado simbólico”.
“El hueso grabado demuestra que la imaginación conceptual, un prerrequisito para componer líneas individuales en un diseño coherente, estaba presente en los neandertales”, escriben los investigadores alemanes en su artículo.
“Por lo tanto, es muy probable que fueran conscientes del significado simbólico y que fueran capaces de crear expresiones simbólicas antes de que el Homo sapiens llegara a Europa Central”.
“La aparición de grabados sobre distintos soportes es recurrente en el mundo neandertal”, añade Rodríguez. Pone ejemplos de marcas abstractas sobre paredes, huesos y piedras.
“No tenemos ni idea de su significado, pero este arte prefigurativo apareció hace unos 300.000 años y se hizo bastante común hace unos 70.000”. El investigador se pregunta si esto fue el “preludio” que anunció el surgimiento de un “mundo simbólico complejo”.

Seis vistas del mismo hueso.
Una ventana única a la mente neandertal
El hueso tallado, al ser único, es también un misterio. “Las garras de águila [talladas] están en diez yacimientos de un área muy concreta y hemos encontrado unas 24, por eso proponemos su uso simbólico: tenían un significado, eran unidades de comunicación no verbal que transmitían un mensaje sobre el portador a los receptores que compartían el código”, comenta Rodríguez.
“Los símbolos están determinados por su arbitrariedad y convención”, aclara Rodríguez. “Además, funcionan en un contexto en el que se repiten y usan”. En otras palabras, no tienen un significado lógico (como la señal de prohibido el paso), pero todos estamos de acuerdo en su significado.
Si las falanges de ciervo gigantes eran también un objeto simbólico, ¿por qué no hemos encontrado más? Es una pregunta que, de momento, queda sin respuesta.
También queda en el aire la posibilidad de que fueran nuestros antepasados los que enseñaran a los neandertales. De la misma forma que compartimos genes, podríamos haber compartido cultura y conocimiento. Bello cree que esto no quita un ápice de valor al hallazgo: “La capacidad de aprender, integrar innovación en la cultura propia y adaptarse a nuevas tecnologías y conceptos abstractos debería ser reconocida como un elemento de complejidad”.
Rodríguez considera que debemos ser cautos a la hora de comparar la frecuencia de los hallazgos. “El mundo simbólico del Homo sapiens está dominado por la materialidad: insuflamos alma a objetos cotidianos. Quizá el mundo simbólico de los neandertales estaba dominado por la cultura inmaterial: canciones, palmas, historias y cuentos”.
Cabe la posibilidad de que fuera “tan rico como el nuestro, pero que no dejara registro arqueológico”.
Es una posibilidad que también deja caer Bello en su texto: “El hueso tallado de Einhornhöhle acerca el comportamiento neandertal todavía más al comportamiento moderno del Homo sapiens”.
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La espeluznante escalera del Pailón del Diablo …
La cascada llamada Pailón del Diablo (Baños, Ecuador)
L.B.V.(J.Álvarez) — Una impresionante escalera asciende por el risco asomándose al vacío, para contemplar desde lo alto el Pailón del Diablo en Ecuador, junto a la cascada del Río Verde.
No sé por qué no tiene la fama que merece un sitio tan espectacular como este rincón de Ecuador; quizá sea debido a que a este país aún le falta dar ese salto final para convertirse en un destino de gran demanda. Pero belleza no le falta y éste lugar del que vamos a hablar es un buen ejemplo: el Pailón del Diablo, junto a la Cascada de Río Verde.
Está en la provincia de Tungurahua, a dieciocho kilómetros de una ciudad llamada Baños de Agua Santa, y constituye su principal atractivo turístico. Se trata de una zona de gran belleza natural, caracterizada por la confluencia de dos parque nacionales: el de los Llanganates, donde se ubica la cordillera homónima, y el Sangay, cuyo elemento más destacado es el conocido volcán homónimo.

Por allí, serpenteando entre peñascos, fluye el Río Verde, una corriente turbulenta que de vez en cuando se ve obligada a salvar los abruptos desniveles montañosos y lo hace en forma de vistosas cascadas, origen de toda una ruta temática para viajeros con ganas de aire libre. Se realiza a través de una serie de miradores conectados por puentes y escaleras, siendo el Pailón del Diablo la estrella de todo el conjunto.
Es un imponente salto de agua de un centenar de metros de altura que, como otros de su estilo, lanza esa combinación de efectos visuales (neblina, vapor, espuma, el tono turquesa de la superficie), sonoros (el ensordecedor romper del torrente al caer sucesivamente sobre tres plataformas rocosas) y táctiles (la mojadura está garantizada, sólo a base de la humedad ambiental, pero sin problema porque la temperatura del agua ronda los veintitrés grados) que tanto nos atraen.

Pero, siendo impresionante de por sí, la cosa aún mejora con las escalofriantes escaleras que suben por el risco para poder contemplarlo todo desde lo alto. Tallados en la piedra y extremadamente resbaladizos por el agua que los riega saltando desde la cascada, algo que no asusta a los montones de visitantes que se atreven a ascender por ellos, constituyen un camino inaudito y un espectáculo de postal único. Además hay un puente colgante, así que imaginen la experiencia.
Por cierto, un pailón es una hondonada; en este caso se refiere a la que forma la cascada al caer. Lo del Diablo tiene una explicación menos prosaica y es que, según las gentes locales, a veces se adivina la faz del demonio perfilada por la conjunción del agua sobre las rocas.
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¿Cuál es la forma adecuada de lavar frutas y verduras? …

The New York Times(S.Egan) — Para minimizar el riesgo de intoxicación alimentaria, es necesario lavar bien las frutas y verduras antes de consumirlas, aunque no es necesario llevar a cabo un lavado especial.
Lávate las manos antes de manipular cualquier producto y luego enjuaga los alimentos bajo el grifo de agua fría. De cinco a diez segundos suele ser suficiente, siempre que se cubra toda la superficie del alimento. El enjuagado elimina los restos y la suciedad, así como los contaminantes microbianos que puedan contener. El lavado también ayuda a eliminar algunos de los pesticidas superficiales que puedan estar presentes, aunque las directrices suelen ser las mismas para los productos orgánicos que para los convencionales.
En el caso de las verduras de hoja verde, como la lechuga romana, un buen método es deshojar y lavar cada hoja por separado y luego secarlas en una centrifugadora de ensaladas. Otra estrategia es sumergir el alimento en un cuenco de agua antes de enjuagarlo.
“Ninguno de nuestros alimentos es estéril; siempre hay microorganismos, pero hay ciertos tipos de bacterias que, en caso de ser ingeridas, provocan enfermedades”, explica Erin DiCaprio, especialista asistente de extensión cooperativa en seguridad alimentaria comunitaria de la Universidad de California, campus Davis. “Por lo tanto, el lavado es una de las mejores prácticas para ayudar a mitigar parte de ese riesgo”.
En general, el suministro de alimentos en Estados Unidos es bastante seguro, pero los especialistas en seguridad alimentaria no pierden de vista ciertos patógenos, tanto bacterias como virus, que se han asociado a brotes peligrosos relacionados con productos agrícolas. Por ejemplo, la “E. coli” O157:H7, una bacteria que se encuentra en los intestinos del ganado y otros animales, también aparece en las verduras de hoja verde y, si se ingiere, puede provocar náusea, vómito y diarrea. Ciertos grupos etarios, como los más jóvenes y los ancianos, son especialmente propensos a desarrollar síntomas graves y una insuficiencia renal posiblemente mortal.

“Vemos varios brotes causados por virus en productos agrícolas”, comentó DiCaprio. “Así, cuando hablamos de virus transmitidos por los alimentos, se trata principalmente del virus de la hepatitis A y del norovirus. Vemos que esos virus causan varios brotes en las bayas blandas porque a menudo estos productos se cosechan a mano, por lo que nosotros, como humanos, podemos contaminar de forma cruzada esas bayas durante la cosecha”.
Si ves suciedad, arena o mugre en tus productos —por ejemplo, en los surcos de un tallo de apio—, sin duda lo mejor es deshacerse de esos residuos. Sin embargo, también es importante que elimines el polvo y otros pequeños restos que quizá no veas, pero que también pueden contener gérmenes nocivos.
Los primeros temores sobre la posible transmisión del coronavirus a través de los alimentos no se confirmaron, aunque otros virus pueden propagarse a través de las manos sucias de otras personas. Por lo tanto, lava cualquier fruta o verdura que saques de las estanterías o del puesto de productos, incluidas las verduras de hoja verde, las frutas enteras y los vegetales crudos. Según DiCaprio, el lavado no descontamina por completo un producto, pero suele eliminar entre el 90 y el 99 por ciento de los microorganismos. Al ingerir menos microbios, es menos probable que nos enfermemos.
No es necesario volver a lavar las verduras u otros productos que dicen “prelavado” en el empaque. De hecho, lavarlos podría aumentar el riesgo de contaminación cruzada con otros alimentos que puedas estar preparando, como la carne cruda, una preocupación siempre que estés lavando cualquier alimento, así que ten cuidado de mantener limpias las superficies de la cocina.
Es importante lavar los productos, independientemente de si vas a comer la piel (como en el caso de las manzanas) o a pelarlos (como los plátanos, las zanahorias, las naranjas o los aguacates). Enjuágalos antes de pelarlos o cortarlos. Utilizar un cepillo limpio para fregar suavemente las superficies firmes de artículos como los melones también puede ayudar a eliminar cualquier resto.

DiCaprio no recomienda utilizar productos de limpieza especiales, lejías ni detergentes. “En realidad, el consumo de niveles residuales de jabón u otros detergentes puede tener efectos negativos para la salud”, afirma. “Es más bien una cuestión de mercadotecnia. Yo no gastaría mi dinero en esos productos porque sé que no son más efectivos que el agua normal”.
Por último, algunos consejos sobre la temperatura. Aunque el calor puede inactivar los microorganismos, el agua caliente no parece ser más eficaz que el agua fría en términos de seguridad alimentaria. El nivel de calor requerido sería probablemente demasiado caliente para poder tocar el agua con las manos en el fregadero y podría afectar la calidad de los alimentos.
En cuanto a los productos congelados, no es necesario enjuagarlos antes de consumirlos. Sin embargo, es importante seguir las instrucciones de manipulación que se encuentran en el empaque, incluyendo las recomendaciones de calentado.
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El brutal proceso de modernización en Japón que llevó a miles de sus ciudadanos a emigrar a América Latina al final del siglo XIX …

Cerca de 245.000 japoneses migraron a América Latina entre finales del siglo XIX y comienzos de la Segunda Guerra Mundial.
BBC News(M.Pichel) — En 1639 Japón adoptó una política conocida como sakoku (país cerrado), por la que la nación asiática cerró sus puertas al resto del mundo, prohibiendo tanto los ingresos como las salidas de personas.
Quien entrara o saliera del país sería condenado a muerte.
Este aislamiento duró más de doscientos años, hasta que, en 1853, un oficial naval estadounidense llamado Matthew Perry, ingresó con una flota de busques de guerra a lo que hoy es la bahía de Tokio.
Perry logró forzar a Japón a reabrirse al comercio internacional, pero el país siguió prohibiendo a sus ciudadanos abandonar el territorio.
Fue recién con la llegada del emperador Meiji, quince años más tarde, que Japón permitió la emigración.
No solo la permitió, sino que la fomentó.
Meiji aplicó políticas de Estado que representaban un giro de 180 grados para el país asiático.
Puso fin al sistema feudal y empezó a transformar al país de una economía agraria a una industrial y capitalista.
El proceso de modernización llevado a cabo durante la llamada era Meiji, entre 1868 y 1912, eventualmente convertiría a Japón en una de las potencias del mundo.

El emperador Meiji transformó a Japón en una potencia, pero el costo social fue enorme.
Pero las reformas, inspiradas en Occidente, fueron tan vertiginosas que causaron una rápida transformación social, llevando a miles de personas de las zonas rurales a las ciudades.
Los grandes centros urbanos, como Tokio y Osaka, empezaron a tener problemas de sobrepoblación.
Fue en ese contexto que comenzó la primera gran ola migratoria de japoneses.
Los emigrantes, que más tarde serían conocidos como nikkei (persona que tiene vinculación con Japón), dejaron su país en busca de mejores oportunidades, alentados por un gobierno que no solo buscaba resolver el problema de la sobrepoblación, sino también expandir la influencia política y económica de Japón en el mundo.
Primer destino
La primera migración japonesa al exterior ocurrió en 1868 y el destino fue Hawái, que en ese momento aún no formaba parte de Estados Unidos.
Se trató de un contingente pequeño de 148 trabajadores rurales.
«Hawái requería mano de obra para la agricultura, en particular sus explotaciones de azúcar, y fue un acuerdo que se hizo con el rey del archipiélago», le contó a BBC Mundo la historiadora Cecilia Onaha, profesora del Centro de Estudios Japoneses (CEJ) del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de la Plata, en Argentina.
Según los registros del Museo Nacional de Historia Estadounidense, muchos de esos primeros emigrantes luego se trasladaron a EE.UU., asentándose en California, Washington y Oregon.
El país norteamericano se convirtió en el principal foco de interés de los emigrantes japoneses, que ya veían a ese país con interés desde la llegada del comodoro Perry.

Más de 400.000 japoneses arribaron a EE.UU. antes de que ese país cerrara sus fronteras a la inmigración nipona, obligando a los nuevos migrantes a buscar otros destinos.
«Casi toda la migración de ese tiempo iba a EE.UU. o a Canadá, porque eran los países que pagaban mejores salarios«, explica Onaha.
Se estima que entre 1886 y 1911 más de 400.000 japoneses llegaron a EE.UU., según la Biblioteca del Congreso de ese país. La mayoría se asentó en Hawái o en la costa oeste.
La ola de inmigración nipona fue tan grande que a comienzos del siglo XX el gobierno estadounidense decidió intervenir, prohibiendo nuevos arribos desde Japón.
Fue esta limitación la que llevó a muchos japoneses y al gobierno de ese país a interesarse en un nuevo destino para emigrar: América Latina.
La colonia Enomoto
El primer proyecto oficial de migración para América Latina se organizó en 1897, cuando una treintena de japoneses fueron enviados a Chiapas, en el sur de México.
Fue por una iniciativa del excanciller japonés Enomoto Takeaki, uno de los mayores promotores de la emigración japonesa.
En 1891, cuando encabezaba el Ministerio de Relaciones Exteriores, Enomoto había establecido una oficina dedicada a buscar nuevos territorios para los japoneses en el extranjero.
Tras dejar el gobierno, en 1893, fundó la Asociación de Colonización y Emigración (Shokumin Kyokai).
Según el académico Alberto Matsumoto, experto en la historia de la inmigración japonesa, Enomoto se había interesado en México porque este país había firmado un Tratado de Amistad y Comercio con Japón en 1888.
En 1891, cuando fue canciller, estableció en ese país el primer consulado de Japón en América Latina.

El excanciller Enomoto Takeaki organizó el primer proyecto migratorio japonés en América Latina en Chiapas, México.
El entonces presidente mexicano, Porfirio Díaz, «estaba promoviendo el ingreso de capitales extranjeros para desarrollar las infraestructuras y estaba complacido en recibir inmigrantes para poblar el país» cuenta Matsumoto en una serie que escribió para el sitio Discover Nikkei.
«Los estudios realizados por el gobierno de Japón en ese entonces llegaron a la conclusión de que podrían obtener importantes ganancias con la agricultura, algo que después quedó demostrado que no era una aventura tan fácil», relata.
El pequeño grupo de colonos japoneses llegó a Chiapas con la intención de armar una plantación de café. Pero las dificultades climáticas y la adquisición de plantas no aptas para esa región llevaron a que el emprendimiento fracasara en poco tiempo.
La llamada colonia Enomoto se desintegró y, según Matsumoto, la gran mayoría se dirigió a otras latitudes de México «en busca de horizontes más promisorios».
Inmigración por contrato
Pero el fracaso del proyecto no puso fin a la inmigración japonesa en México.
El gobierno porfirista otorgó nuevas concesiones para la explotación de minas y la construcción de ferrocarriles, y las empresas a cargo requerían más mano de obra de la que podían obtener en México.
La inmigración por contrato atrajo a miles de trabajadores extranjeros al país latinoamericano.
En el libro «Destino México: un estudio de las migraciones asiáticas a México, siglos XIX y XX», la autora María Elena Ota Mishima señala que entre 1900 y 1910 llegaron 10.000 trabajadores japoneses.
La gran mayoría terminó cruzando la frontera a EE.UU.
Consciente de este fenómeno, el gobierno estadounidense firmó acuerdos para limitar también la migración nipona a México.
Es por este motivo que la comunidad japonesa en México terminaría siendo bastante más pequeña que las de Brasil y Perú, las dos naciones sudamericanas que más atrajeron a trabajadores japoneses a comienzos del siglo XX.

El segundo destino latinoamericano de los migrantes japoneses fue Perú. En 1899, 790 hombres arribaron en el barco Sakura Maru al puerto del Callao, cerca de Lima.
Perú y Brasil
Los primeros japoneses que llegaron a Perú y Brasil también lo hicieron como inmigrantes por contrato.
A finales del siglo XIX Perú requería de mano de obra para su creciente industria azucarera y fue así que en 1899 arribaron los primeros 790 nikkei, contratados para trabajar en haciendas de la costa.
Según el Museo de la Inmigración Japonesa al Perú, ese primer grupo consistió enteramente de hombres, pero «le siguieron otros 82 grupos -ya integrados también por mujeres y niños- hasta 1923, en que finalizó la migración por contrato».
En Brasil la inmigración japonesa recién empezó en 1908, con la llegada de 781 campesinos contratados para trabajar en las plantaciones de café.
Pero una década más tarde, el país más grande de América Latina se convertiría en el principal polo de atracción de los japoneses.
De los casi 245.000 japoneses que habían migrado a América Latina para la década de 1940, tres cuartas partes -189.000 personas- fueron a Brasil, según los registros de la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional.
En comparación, a Perú llegaron 33.000 japoneses, a México 15.000 y a Argentina 5.000 (principalmente provenientes de Brasil y Perú).
Impacto
Según Onaha, la cantidad de japoneses que se instalaron en América Latina durante esa primera ola migratoria fue similar a la que luego llegaría tras la Segunda Guerra Mundial, cuando se dio la segunda ola masiva de emigrantes japoneses.



Los primeros inmigrantes japoneses trabajaron la tierra, pero muchos eventualmente dejaron las zonas rurales y se instalaron en las ciudades, donde abrieron comercios y otros emprendimientos.
«Muchos de quienes llegaron a América Latina en las primeras décadas del siglo XX tenían la intención de reunir dinero y regresar a Japón, pero la derrota en la guerra terminó con ese objetivo», afirmó la historiadora a BBC Mundo.
«La migración masiva de japoneses termina en los años `70, cuando ya no hay emigrantes japoneses al exterior porque la economía japonesa ya está desarrollada y los absorbe».
El poder económico del Japón moderno hizo que en las últimas décadas el fenómeno migratorio se revirtiera, llevando a algunos nisei (hijos de losnikkei) o sansei (nietos de los nikkei) a mudarse a Japón.
Onaha resalta la profunda huella que dejó en Japón el fenómeno migratorio latinoamericano.
«Qué importancia tiene América Latina para Japón, que hoy la comunidad japonesa más grande en el exterior es la de Brasil», resalta.
«En tanto, los brasileños se convirtieron en la década de 1990 en la tercera minoría más grande dentro de Japón, después de los coreanos y los chinos».
Olímpicos de Tokio: las minorías que desafían el concepto de «una sola nación» de Japón

Los ainu son un pueblo indígena de Japón.
La japonesa es considerada como una de las sociedades más étnica, cultural y hasta económicamente homogéneas del mundo.
A lo largo de los años, varios políticos japoneses han manifestado con orgullo que la singularidad japonesa recae en su carácter homogéneo.
En 1986, el entonces primer ministro Yasuhiro Nakasone dijo que Japón era una «nación homogénea».
Más tarde, en 2005, el entonces ministro de Exteriores Taro Aso -quien luego ocuparía el puesto de primer ministro- manifestó su orgullo porque Japón fuera el único país del mundo que poseía «una sola nación, civilización, idioma, cultura y raza».
Sin embargo, eso es solo en la superficie.
Es cierto que la etnia yamato es la mayoritaria, y representa más del 90% de la población del país. Pero junto al pueblo yamato viven otras minorías étnicas, como los ainu y los ryukyuanos.
También están otras minorías culturales, como los burakumin («aldeanos») que alguna vez se consideraron la casta más baja del ahora abolido feudal de Japón.
Y luego están los grupos que son considerados extranjeros a pesar de ser residentes desde hace generaciones, como los zainichi, que son descendientes de coreanos.
La identidad japonesa
Antes de entrar a hablar de cada una de las minorías, hay que entender de dónde viene esa idea de singularidad japonesa.
La experta en política y sociedad nipona Gabriele Vogt habla de dos componentes: uno histórico y otro contemporáneo, «y muy políticamente pragmático», a tener en cuenta.

En lo histórico hay que remontarse a la Restauración Meiji en 1868, que puso fin al shogunato Tokugawa (1603-1868), y devolvió el control del país al gobierno imperial bajo Mutsuhito (el emperador Meiji).
En ese momento se inició el proceso de modernización de Japón, que era un país aislado y feudal, y se emprendió también un proceso de unificación del país en torno a la figura del emperador.
«El emperador se considera a sí mismo descendiente de la diosa del Sol (Amaterasu)», le explica a BBC Mundo Vogt, profesora de Estudios japoneses en la Universidad de Múnich, en Alemania.
«Y de ahí esta idea de que Japón es una nación específica y muy especial porque el emperador es un descendiente directo de la diosa del Sol y, por extensión, todo el pueblo japonés lo es, porque el emperador no es solo el jefe de Estado, sino también el padre de todos los japoneses».
«Esa idea de lo que es ser japonés tiene sus raíces en ese momento de fortalecimiento del sistema imperial», agrega Vogt.
Y luego, señala la experta, en este discurso de «nación homogénea» hay un componente político que surgió en los años 60 con el período de crecimiento de Japón.
«Ahí nace la idea de que todos los japoneses contribuyen a este resurgir de las cenizas y tienen que participar», explica. «Y eso creó un sistema en el que tienes que ser parte de esta ‘corporación’ japonesa durante toda tu vida y tienes que sacrificarte por ella, y después, esa ‘corporación’, que es Japón como nación, en contrapartida, cuidará de ti».
En esa época empezaron a llevarse a cabo las primeras encuestas en las que se le preguntaba a los japoneses si se consideraban clase alta, media o baja.
«Durante décadas alrededor del 90% contestaba que era clase media. Y de ahí viene la idea de una clase media homogénea, y creo que estaba bien en los 90, pero hoy cualquier científico social en Japón te diría que el país ya no es homogéneo, ni una sociedad de clase media, y que hay mucha más diversidad».

Estas son las minorías que desafían esa idea de «una sola nación, civilización, idioma, cultura y raza» de la que hablaba Taro Aso.
Los burakumin
Una minoría que precisamente desafía esa homogeneidad socioeconómica es la de la comunidad burakumin, que significa «aldeano». No se trata de una minoría étnica, sino cultural, u ocupacional para ser más precisos, que ha sufrido una discriminación histórica.
Su existencia se remonta a la era feudal, durante el shogunato Tokugawa, cuando estaba vigente en Japón un sistema de castas similar al de India.
Los burakumin constituían la capa inferior del sistema de castas -al igual que los dalits o intocables en India- y esta comunidad estaba compuesta por personas dedicadas a ocupaciones consideradas impuras o manchadas por la muerte, como verdugos, carniceros y enterradores.
Hoy en día forman parte de ella los descendientes de aquellos que se desempeñaban en labores «impuras».
El sistema de castas fue abolido en 1871 junto con el sistema feudal. Sin embargo, las barreras para su integración persistieron. Las comunidades marginadas de burakumin estaban muy extendidas por todo Japón.
Tener una dirección incorrecta en el registro familiar, en donde aparece el lugar de nacimiento y que con frecuencia es solicitado por los empleadores, da lugar a discriminación.
En la década de 1960 se hicieron esfuerzos para mejorar las condiciones de los burakumin mediante la financiación de proyectos para mejorar la vivienda y elevar su nivel de vida pero, a pesar de esto, la discriminación continuó.
Es difícil precisar el número exacto de personas que viven en las históricas comunidades de los burakumin.
La Liga de Liberación de Burakumin (BLL), una organización de derechos fundada en 1955, sitúa el número de comunidades en alrededor de 6.000 y estima que el número total de burakumin se acerca a los 3 millones.
Los ainu
Los indígenas ainu fueron los primeros pobladores de Hokkaido, la isla más al norte de Japón. Sus tierras alguna vez se extendieron desde el norte de Honshu (la isla principal del archipiélago japonés) hasta Sajalín y las islas Kuriles (ahora en disputa con Rusia).

Ainus en 1880.
Los ainu han tenido una historia difícil: fueron oprimidos y marginados por el dominio japonés durante siglos.
Como relata Ellie Cobb en un reportaje sobre este pueblo indígena en BBC Travel, los ainu llamaban a Hokkaido «Ainu Moshiri» («Tierra de los ainu») y se dedicaban a la caza y la pesca, como muchos pueblos indígenas de todo el mundo. Vivían principalmente a lo largo de la costa sur, más cálida, de Hokkaido y comerciaban con los japoneses.
Pero después de la Restauración Meiji (1868), cuando Japón colonizó la isla, se dio inicio a prácticas discriminatorias bajo a Ley para la Protección de Antiguos Aborígenes de 1899, y los ainu fueron desplazados de las zonas ricas en caza y pesca a áreas destinadas solo a la agricultura.
Tuvieron que adoptar nombres japoneses, y fueron despojados lentamente de su idioma, cultura y tradiciones. Debido a la amplia estigmatización, muchos ainu ocultaron su ascendencia.
«Hoy en día, los ainu se parecen a la población japonesa mayoritaria», le explica a BBC Mundo Jeffry Gayman, antropólogo educativo de la Universidad de Hokkaido quien lleva trabajando con los ainu más de 15 años. «Visten el mismo tipo de ropa, viven en el mismo tipo de casas, tienen los mismos tipos de trabajo, y a menudo no se reconocen en la vida pública como ainu».
Sin embargo, Gayman considera que «el espíritu y los valores de los ainu están muy vivos», y se pueden ver en reuniones de la comunidad, en ceremonias religiosas, por ejemplo.
Actualmente se estima que hay unos 20.000 ainu en Hokkaido (no hay cifras oficiales), y la mayoría de ellos viven asimilados en ciudades y pueblos alrededor de la isla.

Vivienda típica de los ainu.
Desde los años 90 las cosas cambiaron un poco para este pueblo indígena.
Primero, en 1994, el activista de origen ainu Kayano Shigeru llegó al parlamento japonés, donde estuvo durante cinco mandatos.
Y más recientemente, en 2019, el gobierno japonés los reconoció legalmente como un pueblo indígena de Japón, y eso derivó en una apreciación más positiva de la cultura ainu y un orgullo renovado por su idioma y herencia.
Sin embargo, muchos creen que el reciente reconocimiento de la comunidad no es suficiente y no brinda a los pueblos indígenas de Japón derechos claros y sólidos.
«El reconocimiento es muy simbólico, pero no tan significativo», le dijo a BBC Travel Kunihiko Yoshida, profesor de Derecho en la Universidad de Hokkaido University, señalando que Japón está muy por detrás del estándar mundial en el trato a los pueblos indígenas. «Es una situación vergonzosa. Esa es la realidad».
Además, en Japón persiste «un desconocimiento general sobre sus minorías», dice Gayman. Y esta cuestión del reconocimiento ainu, «estuvo en los medios extranjeros, pero no muy presente en los medios en japonés ni en la discusión pública en Japón», anota Vogt.
Los ryukyuanos
En muchos aspectos, la historia de los ryukyuanos es muy similar a la de los ainus.
Son los habitantes de las Islas Ryūkyū -el archipiélago más meridional del país, donde se encuentra la isla de Okinawa-. Con cerca de un millón de ryukyuanos hoy en día, son el segundo grupo étnico más grande en Japón.

Ryukyuanos en 1945.
Antiguamente, estas islas formaron el Reino Ryukyu, que no estaba bajo control japonés.
Pero después de la Restauración Meiji, en 1879 fue anexionado como parte del Estado japonés y, por lo tanto, sometido a las mismas políticas de asimilación japonesa que los ainu.
«Hubo un esfuerzo de japonización y esos pueblos no podían hablar sus lenguas, todo se estandarizó de la forma japonesa», dice Vogt.
Estructuralmente, explica por su parte Jeffry Gayman, la situación de los ryukyuanos es muy parecida a la de los ainu, pero hay una diferencia en términos de nivel de conocimiento y aceptación de su cultura.
«En términos de discriminación, ambos -ainus y ryukyuanos- fueron víctimas de las políticas nacionalistas del Estado japonés, como la supresión de la cultura y las lenguas de los okinawenses y las políticas de asimilación que inculcaron valores del pueblo japonés mayoritario», dice el antropólogo.
«Pero debido a su relativo aislamiento pudieron mantener su cultura y sus lenguas de una manera más saludable que los ainu».
Hoy en día, dice el investigador, hay una asociación más positiva con la cultura ryukyuana que hace 30 o 40 años y, por ejemplo, «la música popular de Okinawa experimentó una especie de boom en las últimas décadas y hay artistas reconociendo su identidad ryukyuana».
Sin embargo, a diferencia de los ainu, el gobierno japonés se niega a reconocerlos oficialmente como un pueblo indígena.
Los zainichi

La palabra zainichi simplemente significa «vivir en Japón», pero se usa más comúnmente para referirse a los descendientes de coreanos llevados a Japón tras la ocupación de Corea desde 1910 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945.
«Fueron forzados a irse y trabajar en Japón como mano de obra barata», explica Vogt.
Si bien la mayoría de estos coreanos abandonaron Japón cuando terminó la guerra, quedaron unos 600.000, pero con el tiempo perdieron la «ciudadanía imperial» que se les dio a los primeros que llegaron.
A la primera generación se les concedió la residencia permanente, aunque, con el paso del tiempo, algunos miembros de las siguientes generación solicitaron y recibieron la ciudadanía por naturalización.
En Japón, la ciudadanía está determinada por el ius sanguinis o la nacionalidad de los padres y no por el lugar de nacimiento. Por esa razón, los zainichi nacidos en Japón se cuentan como residentes extranjeros en las cifras del gobierno.
A menudo también se han enfrentado a la discriminación, y por eso algunos «optan por cambiar sus apellidos, porque estos revelan la historia de la familia, ser coreano», apunta Vogt.
Y es que Japón sigue siendo un país que tiene problemas con la diversidad.

La tenista Naomi Osaka, de padre haitiano y madre japonesa, ha sufrido racismo.
Un informe comisionado en 2016 por el Ministerio de Justicia detalla que un tercio de los residentes extranjeros en el país afirmó haber experimentado comentarios despectivos y el 40% habló de discriminación.
Gayman destaca que existe un particularmente prominente «discurso del odio», que se ve mayoritariamente en comentarios anónimos en internet.
También lo han sufrido celebridades de raza mixta, como Ariana Miyamoto, la modelo que se convirtió en Miss Japón en 2015 y fue víctima de racismo porque «no tenía una cara verdaderamente japonesa»; o la tenista Naomi Osaka, hija de padre haitiano y madre japonesa, que también ha sido objeto de racismo. Algunos todavía encuentran difícil hablar de ella como una «jugadora japonesa».
nuestras charlas nocturnas.
La Conquista del Polo Norte …

elhistoriador.es — Hace un siglo, el 14 de diciembre de 1911, el noruego Roald Amundsen al frente de un equipo de cinco hombres, alcanzó el Polo Sur por primera vez en la Historia.
El 17 de enero de 1912, 34 días más tarde, Robert Falcon Scott, junto con otros cuatro británicos, llegaba caminando hasta aquel mismo punto en el corazón del continente antártico. El primero retornó a la civilización; el segundo falleció mientras regresaba al campamento base.
Uno se trajo el éxito; el otro quedó atrapado por el fracaso junto a sus compañeros. Ambos se convirtieron en héroes.
Los tintes épicos que rodearon la conquista del polo Sur en los albores del siglo XX, convirtieron esta carrera en la más dramática de cuantas competiciones jamás ha emprendido el espíritu humano.
Auspiciados por un pujante nacionalismo y con el apoyo de descubrimientos como las máquinas de vapor y los nuevos medios de comunicación que hicieron al mundo mucho más pequeño, en el periodo entre mediados del siglo XIX y la mitad del XX las grandes naciones de Occidente se lanzaron a conquistar el mundo.
Alemania, Estados Unidos, Bélgica, Francia, Italia, Suecia y especialmente una Inglaterra cargada de poderosas razones victorianas, fueron borrando una tras otra las últimas manchas blancas del mapamundi. La fiebre de la conquista se propagó de las selvas africanas a los desiertos centrales de Asia, alcanzando su arrebato en las regiones polares, hasta alcanzar su final al mismo tiempo que se lograba ascender a las cumbres más altas de la Tierra, en el Himalaya y ya en la década de los pasados 50. Sólo cuando hubo conquistado aquellos últimos lugares vírgenes, el hombre miró al espacio.
El camino del polo Sur pasa por el polo Norte

Barco Polar Fram
«Se ha conquistado el polo Norte». En 1909 viajó por todo el mundo la noticia de que Robert Peary lo había logrado —es muy posible que tanto Frederick Cook como Robert Peary pensasen que realmente habían conseguido el éxito en sus respectivas aventuras.
Hoy se ha demostrado que no lo hicieron, pero en 1909 no se sabía nada de esto—.
Fue un duro revés para el noruego Roald Amundsen, que preparaba una expedición para ser él el primero. Había conseguido que Fridtjof Wedel-Jarlsberg Nansen le dejase el barco polar ‘Fram’; también que el Gobierno noruego y diferentes patrocinadores de su país subvencionasen la aventura.
Haciendo uso de su mentalidad práctica, en la que lo que realmente importaba era conseguir sus objetivos, supeditando la manera de lograrlo al éxito final, Amundsen cambió su sueño anhelado. En vez del ya conquistado polo Norte, marcharía al todavía virgen polo Sur.
Para evitar que nadie le retirase sus apoyos y sobre todo, porque sabía que el británico Robert Falcon Scott se dirigía a la Antártida con idéntico objetivo, Amundsen mantuvo en secreto sus cambios de planes durante el año que duraron los preparativos del viaje. «Si se quería salvar la expedición, era necesario actuar rápidamente y sin ninguna vacilación.
Con la misma velocidad que las noticias habían viajado a través del mundo, decidí cambiar mi punto de vista y volví mi mirada hacia el polo Sur», escribiría Amundsen sin el menor inconveniente en el relato de aquella aventura.
La edad de oro de la exploración polar

¿Peary o Cook? Hoy sabemos que ninguno.
La épica de los descubrimientos tuvo su momento álgido en los albores del siglo XX con la conquista de ambos polos. Nunca antes se vio algo semejante, nunca jamás el hombre se expuso y se fajó cuerpo a cuerpo con una naturaleza cuya esencia salvaje la convirtió a nuestros ojos en despiadada. El periodo se conoce como la edad de oro de la exploración polar.
Esta edad de oro tuvo en los noruegos Fridtjof Nansen y Roald Amundsen y en el británico Ernest Shackleton sus mejores exponentes. Después de sus gestas, sólo los intentos por subir a Everest de los alpinistas británicos, en especial de George Mallory —desaparecido en 1924 tal vez mientras descendía de la cima del techo del mundo—, lograron un paroxismo dramático semejante.
A finales del XIX el más preciado objetivo de la exploración era la conquista del polo Norte. El noruego Nansen estuvo a punto de conseguirlo en un memorable viaje a través de la banquisa ártica entre 1893 y 1896. No lo consiguió por poco.
Años después, en febrero de 1908, el médico y experimentado explorador polar estadounidense Frederick Cook partió de Groenlandia hacia el punto más al norte del globo, iba en compañía de dos esquimales llamados Ahpellah y Etikishook. Afirmó haberlo alcanzado el 22 de abril de 1908.
La discrepancia de las observaciones de Cook con las de sus compañeros inuit y la falta de los datos tomados en aquel viaje, al parecer guardados en unas cajas que desaparecieron en Groenlandia tras su regreso, junto con las imprecisiones en el relato de su ascensión al monte McKinley años antes, restaron credibilidad a las palabras del médico americano.
El también explorador polar estadounidense Robert Edwin Peary supo aprovechar aquellas fisuras y, gracias a una intensa intensa campaña de desacreditación secundada por sus incondicionales, hizo que se le negase el éxito a Cook en el polo Norte.

Cook Confiesa.
Un año después, el 6 de abril de 1909, Peary afirmó haber sido el primero en el polo Norte, con la compañía de cinco miembros de una gran expedición formada por 23 hombres. Su hazaña sí fue reconocida como auténtica durante muchos años. En la actualidad pocos piensan que realmente lo lograse.
El enfrentamiento entre los partidarios de Cook y los de Peary aún no se ha resuelto, más aún después de las últimas evidencias que dejan al segundo en entredicho.
El tiempo que Peary declaró haber empleado en alcanzar el polo Norte fue una de ellas. Posteriores travesías polares demostraron que es la tercera parte del menor número de días posibles que son necesarios para recorrer el itinerario que dijo haber seguido el americano.
La rectificación de parte de sus diarios y otros asuntos, han hecho concluir que Peary nunca llegó al polo y tal vez se quedase a 150 kilómetros de distancia de dicho punto geográfico.
De esta manera, tan anhelado lugar continuó virgen hasta que el 6 de abril de 1969 el explorador británico Sir Wally Herbert, lo alcanzó por primera vez en la Historia a pie y en completa autonomía durante la Expedición Británica Transártica, un viaje en el que empleó 16 meses.
Singular paradoja dice mucho de la dificultad de las aventuras polares: el hombre puso el pie en uno de los lugares más hostiles y alejados de la Tierra el mismo año que logró pisar la Luna.

La carrera más fría de la Historia
El 7 de junio de 1910 Roald Amundsen partió a bordo del ‘Fram’ desde Christiania, en Noruega. En vez de enfilar hacia el Ártico, se dirigió hacia el Atlántico Sur. Sólo cuando habían atracado en Madeira, última escala antes de la Antártida, Amundsen descubrió a una sorprendida tripulación que se dirigían al continente helado.
El aviso del cambio de planes también causó sorpresa a Fridtjof Nansen, propietario del ‘Fram’, y a los miembros de la Expedición Británica Antártica, a quienes les pareció más que inadecuado. Amundsen escribió desde la isla portuguesa un escueto comunicado a Scott: «Permítame informarle que el ‘Fram’ se dirige a la Antártida. Amundsen». Punto final.
Alcanzada la bahía de las Ballenas, un lugar cercano al elegido por la expedición de Scott para instalar su campamento base, el ‘Fram’ dejó en tierra firme a nueve hombres en enero de 1911, dispuestos a pasar el duro invierno antártico como parte de la preparación para el viaje al polo Sur.
Junto a ellos, 95 perros esquimales y una amplia cabaña de madera que había viajado hasta allí en dos secciones y víveres para aguantar dos temporadas.
Al mismo tiempo, los británicos desembarcaban en el cabo Evans. Después de que en 1902 viajase al frente del ‘Discovery’, en la Expedición Antártica Nacional Británica, Robert Falcon Scott, oficial de la Marina británica, regresó al polo aquel 1910 a bordo del ‘Terra Nova’.
Había preparado a conciencia su expedición, o eso creía: 65 hombres, trineos motorizados, 19 ponis de Manchuria, 39 perros, 162 carneros, cerdos y varias toneladas de comida y combustible. Enterado de los planes del noruego cuando se dirigía a la Antártida, acampó en dicho cabo de la isla de Ross para pasar el invierno.
El 19 de octubre de 1911, ya iniciado el breve verano ártico, cinco noruegos comandados por Roald Amundsen se dispusieron a cruzar la plataforma de Ross. Llevaban cuatro trineos que tiraban 13 perros nórdicos cada uno.
Scott inició la travesía de la plataforma de Ross al frente de un grupo de ocho hombres acompañados por 10 ponis el 24 de octubre de aquel mismo año.
Su lugarteniente, Teddy Evans, comandaba un grupo a bordo de trineos con motor. El 21 de octubre se unieron ambos grupos para comenzar la travesía de la plataforma de Ross, una gigantesca capa de hielo que cubre una amplia bahía que penetra en la Antártida y que debían cruzar ambas expediciones.

La expedición de Scott llegando al Polo Sur y encontrando la tienda de la expedición de Amundsen
La distancia que ambos grupos tenían que recorrer superaba los 1.450 kilómetros. Scott había calculado un ritmo diario de 20 kilómetros, de manera que en su viaje de ida y vuelta hasta el polo Sur, debía terminar en el campamento base de cabo Evans a comienzos de marzo de 1912.
Por su parte Amundsen, cuando ya había regresado de su travesía polar, calculó que la ruta que recorrieron fue de 1.400 kilómetros, a razón de 25 kilómetros diarios de media.
Tras cruzar la peligrosa plataforma de Ross, los noruegos alcanzaron el 11 de noviembre la cordillera de la reina Maud. Apenas tardaron cuatro días en cruzarla. «El viaje entre 81 y 83º se convirtió en viaje de placer; un lindo terreno, hermosos trayectos en trineo y una temperatura sin variar», refiere Amundsen en su diario.
El 8 de diciembre, por un terreno sin demasiadas dificultades, llegaron al punto más meridional alcanzado por el británico Shackleton durante su expedición de 1907-1909, a 88º 23’S y unos 155 kilómetros del polo Sur.
Seis jornadas más tarde, el 14 de diciembre de 1911, exactamente a las tres de la tarde, Roald Amundsen, junto con sus compañeros Olav Bjaaland, Helmer Hanssen, Sverre Hassel y Oscar Wisting, alcanzaron su anhelado objetivo: estaban en el polo Sur.
Levantaron la bandera noruega, erigieron una tienda de campaña y tomaron fotografías. La alegría del éxito no impidió a Amundsen escribir aquel mismo día en su diario: «Nunca he conocido a nadie que se haya visto tan diametralmente opuesto a la meta de su vida que yo. Desde niño siempre he soñado con llegar al polo Norte y ahora me encontraba en el polo Sur. ¿Puede alguien imaginar algo tan contradictorio?».
Mientras tanto, Scott y sus hombres tardaron un mes en atravesar la plataforma de Ross desde que iniciaron el viaje. El 21 de diciembre se encaraman a la plataforma antártica. En este lugar Scott eligió a cuatro hombres para que le acompañasen rumbo al polo: Henry Bowers, Edward Wilson, Lawrence Oates y Evans, enviando al resto de regreso. Fue en lo único en que coincidieron el británico y el noruego.
Tras montar varios depósitos de víveres, el 6 de enero alcanzaron el punto Shakleton y 11 días más tarde, el 17 de enero de 1912, 34 días más tarde que sus adversarios y después de una extenuante travesía, los británicos se encontraron en el polo Sur con la tienda y la bandera dejada por los noruegos.
Como futbolistas que han perdido un simple partido, la foto que se hacen allí mismo muestra unos rostros que aceptan resignados el destino; sus caras no parecen más defraudadas que quienes sufren una goleada. Aunque Scott garabateó entonces en su diario: «Ha sucedido lo peor. Nuestros sueños deben esfumarse. ¡Dios mío, este lugar es horrible!», al tiempo que señaló que el viaje de vuelta sería «monótono y cansado».

El éxito de Amundsen
De carácter implacable y resolutivo, Amundsen describió con todo detalle las jornadas que pasó con sus cuatro compañeros en el punto más meridional de la Tierra. «Habíamos estimado que estábamos en el Polo. Evidentemente, todos sabíamos que éste no era el punto exacto: era imposible con el tiempo que hacía acertar con el punto concreto».
Para asegurarse el triunfo, Amundsen tramó una estrategia radical, que llevaron a cabo a lo largo de cuatro jornadas. Lo hicieron tres hombres, cada uno de los cuales partió en dirección diferente durante 20 kilómetros.
Las líneas de su travesía, unidas a la que habían seguido para llegar a aquel punto, componía una cruz que abarcaba el círculo en cuyo interior pensaban se situaba el punto geográfico. Dos de ellos empezaron a caminar formando un ángulo recto respecto a la dirección de la ruta que les había llevado hasta allí.
El tercero continuó en línea recta los citados 20 kilómetros. Una vez completada la distancia, regresarían al punto de partida. Los otros dos expedicionarios, Amundsen entre ellos, quedaron en el campamento realizando mediciones.
De regreso los otros tres, constataron que se encontraban a 89º 54′ 30″, por lo que decidieron recorrer los 10 kilómetros que pensaban les quedaban hasta alcanzar el polo Sur.
Lo alcanzaron sin problemas dejando mensajes, comiendo algo menos austeramente que el resto del tiempo, colocando la bandera y la tienda para que no fueran arrancadas por los vientos y abandonando todo lo que consideraron superfluo para el regreso.
Cuando sus adversarios británicos alcanzaron el polo 34 días más tarde, poco más pudieron hacer que constatar su fracaso.

Algunos de los miembros de la expedición en el campamento Océano, situado sobre un bloque de hielo de más de 2 km2 en el que permanecieron desde octubre de 1915 hasta abril de 1916.
Concluida aquella estancia en el punto más meridional de la Tierra, Amundsen y sus compañeros regresaron hacia el campamento base, a donde llegaron 99 jornadas después de su partida. Posteriores mediciones con GPS han constatado que Amundsen y sus compañeros acamparon a 2.500 metros del polo Sur geográfico.
Pocos dudan de que, de haber podido hacerlo, Amundsen habría viajado en solitario al polo Sur. Pero esa misma avidez que le obligaba a mantener su carácter, le hacía discernir qué era lo más conveniente para sus planes y en aquella conquista necesitaba a sus compañeros.
Esto no impidió que reconociera el papel de los cuatro hombres que le acompañaron en aquel viaje soñado.
«Cinco ajadas manos, casi congeladas, sujetaron el mástil desplegando la bandera al aire, y lo plantaron, como los primeros en llegar al polo Sur geográfico», escribió en el relato de la expedición, donde señala que tan simbólico acto tenía que realizarse entre todos, que no tendría sentido que lo hiciera uno sólo, sino «todos los que habían arriesgado sus vidas en el esfuerzo y habían permanecidos juntos.
Era la única forma en que podía demostrar mi gratitud a mis camaradas».
Triunfador absoluto en aquella despiadada carrera, el noruego se despojó de la parquedad anidada en el corto mensaje de aviso de sus intenciones de ir a la Antártida enviado desde Madeira. Dentro de la tienda que quedó en el polo Sur, Amundsen dejó una nota a sus adversarios, la cual, visto el desenlace de la historia, adquiere un especial dramatismo:
«Querido comandante Scott: Como vd. será probablemente el primero en llegar aquí después de nosotros, ¿puedo pedirle que envíe la carta adjunta al Rey Haakon VII de Noruega? Si los equipos que hemos dejado en la tienda pueden serle de alguna utilidad, no dude en llevárselos. Con mis mejores votos. Le deseo un feliz regreso. Sinceramente suyo. Roald Amundsen».

Tragedia en el regreso
La renuncia de Scott a llevar perros y la imposibilidad de los caballos para moverse sobre nieve blanda, obligó a los hombres a arrastrar los trineos.
Los británicos debieron realizar un esfuerzo supremo para mover los pesados trineos en una nieve en la que se hundían hasta las rodillas, un esfuerzo que a la postre les obligó a pagar el precio más caro posible: sus propias vidas.
Aunque en una primera parte caminaron rápido, la llegada del mal tiempo, con un aumento de la temperatura que hizo muy peligroso los glaciares que cruzaban, les hizo demorarse cada vez más. La caída a una grieta de Edgard Evans les retrasó más aún. Los depósitos de combustible que habían ido dejando se estropearon por el frío.
El 17 de febrero, Evans muere. Sus compañeros le dejan en el hielo y continúan la travesía de la letal plataforma de Ross. Las ventiscas catabáticas que les golpeaban, unido a su debilidad extrema y a las congelaciones, ralentizaron cada vez más su retorno.
Para entonces, los noruegos estaban a sólo tres jornadas de alcanzar su campamento base en la bahía de las Ballenas, en un viaje ida y vuelta que supuso cerca de 3.000 kilómetros y 99 días de travesía.
El 16 de marzo Lawrence Oates, el más perjudicado de todos los británicos, con escorbuto, una pierna gangrenada y sin poder caminar apenas, salió de la tienda mientras decía: «Voy a salir y puede que tarde en volver». No regresó nunca. Oates no quiso ser una carga para sus compañeros.

Miembros de la expedición de Frederick Cook al Polo Norte de 1909 junto a un iglú.
Su sacrificio no valdría de nada. El 29 de marzo aparece la última anotación en el diario de Scott. «El fin no puede estar lejos… Por el amor de Dios, cuidad de los nuestros». Fueron incapaces de continuar, a pesar de encontrarse sólo a 18 kilómetros de un depósito de víveres y combustible.
Una expedición de socorro encontró el verano siguiente los cuerpos de los cuatro infortunados dentro de sus sacos en la desvencijada tienda. Admirados como pocos, Scott y sus compañeros se convirtieron en el paradigma del héroe británico y su normalmente trágico destino. Revisiones posteriores concluyeron que Scott falló en su estrategia, por carecer de experiencia polar suficiente.
Su renuncia a los perros, tal vez por razones morales, el fracaso de los ponis siberianos como animales de carga, no utilizar vestimentas adecuadas y que la ruta que siguieron era mucho más peligrosa y complicada que la elegida por los noruegos son las principales razones del fracaso.
Por su parte, Amundsen fue acusado dentro y fuera de Noruega de absoluta falta de ética, primero al no haber comunicado sus intenciones de ir al polo Sur hasta el último momento, y segundo por acercarse a un objetivo que ‘pertenecía’ ya a los británicos, en razón de los intentos que habían realizado anteriormente.
Roald Amundsen

Roald Amundsen
Prototipo del héroe al que nada hace doblar su espíritu, el noruego Roald Amundsen tuvo siempre muy claras las cosas.
Dispuesto a no renunciar a los medios que fueran, siempre que le ayudasen a conseguir sus objetivos, se convirtió en el más implacable explorador polar.
Inspirado por su compatriota Fridtjof Nansen, Amundsen no tardó en adoptar la metodología de aquel en sus aventuras.
Estudió e hizo suyas las formas de vida de los inuit en las regiones árticas.
Combinándolas con otros conocimientos de los pueblos escandinavos, como el uso de esquís, encontró la receta que le posibilitó hacer realidad sus sueños.
Capaz de adaptarse sin el menor problema a los entornos y circunstancias más difíciles y hostiles, Amundsen vivió como un esquimal en el ártico canadiense, durante meses se alimentó de perros y pinguinos en la Antártida, aprendió a manejar ingenios aéreos cuando vio que eran el camino más seguro para alcanzar el polo Norte y no dudó en ocultar sus verdaderas intenciones a quienes eran sus mentores como el citado Nansen, quien le dejó su barco, y el Gobierno noruego, que sufragó sus expediciones.
Criticado dentro y fuera de Noruega por este estilo pragmático, Amundsen tuvo su némesis en la falta de sostén económico que le acompañó gran parte de su vida, contratiempos que no pudieron evitar que fuera el más grande de los exploradores polares: formó parte de la primera expedición que pasó un invierno en la Antártica, fue el primero en atravesar el mítico Pasaje del Noroeste, el primero en alcanzar el polo Sur como líder de un grupo integrado por cinco hombres y el primero en sobrevolar el polo Norte en avión, junto con Riiser-Larsen, Lincoln Ellsworth y Umberto Nobile.
Amundsen nació el 16 de julio de 1872 en una granja de la región de Fredrikstad, en una familia de marinos y balleneros. Encandilado por los relatos de aventureros y exploradores, en especial los relatos de Sir John Franklin y la búsqueda vana del Paso del Noroeste, con apenas 15 años y ya huérfano de padre, Amundsen tomó la determinación de consagrar su vida a la exploración polar. El éxito logrado por Fridtjof Nansen en la primera travesía de Groenlandia, cuando tenía 17 años reforzó su decisión. A la muerte de su madre en 1893, a los 21 años, deja los estudios y se enrola en una expedición al ártico.
En 1903 se enroló como primer oficial en la expedición Bélgica Antártica, dirigida por Adrien de Gerlache. A bordo del ‘Bélgica’, los componentes de la tripulación quedan atrapados por los hielos de la península Antártica por debajo de los 70º S, convirtiéndose en los primeros en pasar un invierno ártico.
En aquella terrible y desconocida experiencia que duró 13 meses fue decisivo el estadounidense Frederick Cook, médico de la expedición y que más tarde tuvo un virulento enfrentamiento con Peary por demostrar que había sido el primero en alcanzar el polo Norte.
Al contrario que Nansen, Amundsen no fue un científico ni tampoco un nacionalista, aunque su pragmatismo pronto le hizo entender que ambos componentes eran esenciales para sufragar sus expediciones. La búsqueda del polo Norte magnético, un punto separado del geográfico, fue una excusa excelente para encontrar apoyos para su próxima expedición: el Paso del Noroeste.
Esta mítica singladura, ocasionalmente abierta entre los hielos árticos, era una posible ruta marítima que comunicaba el norte de los océanos Atlántico y Pacífico por el norte del continente americano, ahorrando miles de kilómetros de navegación.
Oscar Wisting, Sverre Hassel, Helmer Hanssen y Roald Amundsen (de izquierda a derecha) en «Polheim», la tienda erigida en el Polo Sur el 16 de diciembre de 1911. La bandera en lo alto es la de Noruega; mientras que la de abajo lleva el nombre de «Fram».
Amundsen adquirió un pequeño pesquero, el ‘Gjoa’, de sólo 21 metros de largo y 45 toneladas. Los barcos polares tendían a tener un tamaño grande, pues aparte de una tripulación más o menos numerosa, debían alojar ingentes cantidades de alimentos, combustible y pertrechos para las travesías polares.
En el ‘Terra Nova’, por ejemplo, empleado por el capitán Scott en su expedición a la Antártida de 1911, gran parte de la impedimenta hubo de ser estibada en los camarotes de la tripulación.
El ‘Gjoa’ era todo lo contrario. Y aquí se encuentra una buena muestra del admirable espíritu práctico que gobernó a Amundsen. Este barco fue el más pequeño navío de exploración ártica jamás visto. Preparado para sólo siete tripulantes, en él, llevó lo imprescindible, pues pensaba obtener el alimento cazando y pescando a lo largo de su travesía.
Lo que a priori parecía un inconveniente decisivo, resultó clave para el éxito de la expedición, pues el escaso calado del barco hizo posible que encontrara paso por los estrechos canales entre las islas y costas del norte de Canadá, por donde jamás hubiera pasado otro navío de mayores dimensiones.
Entre 1903 y 1905 logró forzar aquella travesía, pasando dos inviernos en la Tierra del Rey Guillermo, al norte de Canadá. Allí Amundsen se sumergió en la forma de vida y la cultura inuits, algo que le ayudó de manera decisiva en el resto de sus travesías polares. Concluida la travesía en el verano de 1905, El ‘Gjoa’ alcanzó la costa de Yukón.
No contento con ello, Amundsen recorrió sobre sus esquís sin el menor problema los 800 kilómetros de distancia ida y vuelta que le separaban de Eagle City, en Alaska, donde estaba el telégrafo más cercano, la única forma de comunicar al mundo la consecución de su éxito y cumplir con el acuerdo que tenía con el Times.
Por desgracia, la noticia se filtró en el camino y fe divulgada por los periódicos norteamericanos antes, perdiendo Amundsen la cantidad acordada por la exclusiva.
Al polo por los aires

El explorador Amundsen
De regreso de la Antártida, Amundsen se convirtió en héroe, aunque no dejó de recibir severas críticas por su manera de empezar aquella expedición a la Antártida. Poco tiempo después empezó la I Guerra Mundial. Allí descubrió el noruego las posibilidades que ofrecían los aviones a la exploración polar. No tardó en comprarse uno y fue el primer noruego en obtener un carnet civil de piloto.
Con el ‘Maud’ inició en 1918 la travesía del Paso del Noreste, es decir la circunvalación del océano glaciar Ártico entre sus banquisas heladas y las costas del norte de Siberia. Estuvo empeñado en aquella aventura cuatro años y, aunque logró ser el tercero en atravesar el pasaje, terminó arruinado.
Con la liquidación del barco, Amundsen concluyó su periodo marítimo, consagrándose a la exploración polar desde el aire.

El equipo de Amundsen formado por Lindstrom, Hassel, Wisting, Hanssen, Stubberud y Prestrud en la Antártida en 1911
En 1925 dirigió una expedición de dos ligeros hidroaviones Dornier Do J rumbo al polo Norte en la que a punto está de perder la vida con sus cinco acompañantes, sin lograr el objetivo.
En 1926, se embarcó en el zepelin ‘Norge’, Noruega, junto con el creador del aparato el ingeniero italiano Umberto Nobile y 14 hombres más, logrando la primera travesía aérea del Ártico, tras partir de Ny-Alesun, en las islas Svalbarg, y alcanzar la población de Teller, en Alaska, después de un vuelo de cuatro días en los que el 12 de mayo, a las 1.25 horas, sobrevolaron el polo Norte por primera vez en la Historia.
Dos años más tarde, durante un vuelo de rescate sobre el ártico en busca de los tripulantes de otro dirigible de su amigo Nobile, el ‘Italia’, caído cuando regresaba de una nueva travesía sobre el polo Norte, el avión que pilotaba Roald Amundsen en compañía de otros cinco tripulantes, desapareció en el mar de Barents. Nunca fueron encontrados, a pesar de que sus restos se buscaron en distintas ocasiones, incluso con submarinos teledirigidos.
Nansen

Fridtjof Wedel-Jarlsberg Nansen
«Lo difícil es lo que tarda cierto tiempo; lo imposible es lo que tarda un poco más». Sin los antecedentes del autor de la frase que abre estas líneas, no podría entenderse la figura de Roal Amundsen. Tampoco, aseguran muchos noruegos, la de la propia Noruega.
Marino, diseñador naval, científico, oceanógrafo, zoólogo, diplomático, escritor, antropólogo, esquiador, político, destacado humanista, premio Nóbel y explorador, la aportación de Fridtjof Wedel-Jarlsberg Nansen a la nación nórdica, a la exploración polar, al conocimiento y al sentimiento humanitario es tan importante, potente y variada que cuando relatamos su vida, parece que hablamos de varios Nansen en vez de uno solo.
Nacido en el seno de una familia acomodada en 1861 en Oslo, su infancia fue un periodo decisivo en el que fortaleció su cuerpo practicando el esquí y viviendo intensamente en la naturaleza. Realizó con 20 años su primer viaje ártico a bordo de un barco cazador de focas en Groenlandia.
Licenciado en zoología encontró trabajo en el museo de historia natural de Bergen, aunque su cabeza no se apartaba del Ártico.
Después de una laboriosa preparación, en 1888 se embarcó rumbo a Groenlandia junto con cinco compañeros. Sus intenciones eran realizar la ansiada travesía de costa a costa de la isla más grande del mundo.
Al contrario que los que le precedieron, quienes siguieron dirección Oeste-Este, Nansen tuvo la idea de intentarlo al revés. Consideraba más duro psicológicamente abandonar la seguridad de las aldeas inuit de la costa oeste y lanzarse rumbo a la nada, que empezar en esa nada que es el resto de Groenlandia y caminar escapando de ella con la esperanza de alcanzar dichas poblaciones.
«Sólo nos esperaba la muerte o la costa oeste de Groenlandia», escribiría después en el relato de la aventura.
Preparativos para la marcha polar de Nansen y Johansen, 14 de marzo de 1895
Después de un recorrido de más de 500 kilómetros, soportando temperaturas inferiores a los 45º bajo cero, consiguieron la primera travesía de Groenlandia. Después de ello, Nansen se quedó un invierno viviendo con los esquimales.
Allí aprendió la forma de vida de los inuit, aplicándolas en sus posteriores viajes árticos. Aparte de adoptar sus ropas, Namsen descubrió que la mejor manera de desplazarse sobre el hielo polar era con trineos tirados por perros mientras los hombres marchaban con esquís, manteniéndose de esa manera una velocidad homogénea, sin que ninguna de las dos partes del equipo (hombres y animales) retrasase a la otra.
Esta manera de afrontar el reto polar inspiró a su compatriota Nansen, conquistador años después del polo Sur.
Cuando regresó a Noruega, Nansen ya era conocido internacionalmente. Aquello le permitió presentar a la Sociedad Geográfica Noruega su proyecto para alcanzar el polo Norte. Con los fondos construyó el ‘Fram’ un barco polar específicamente preparado para la travesía. A bordo de aquel navío partió en 1893 rumbo al Ártico.
Su idea era dejarse atrapar por los hielos, para que la deriva oceánica le acercase al polo Norte. Durante dos inviernos el ‘Fram’ permaneció entre los hielos árticos. Nansen aprovechó para realizar diferentes estudios e investigaciones. Finalmente dedujo que los movimientos de la banquisa jamás les llevarían al ansiado polo.
Tomó entonces uno de sus riesgos controlados, decisiones al límite que parecían suicidas, pero que él había sopesado largamente.

El encuentro entre Nansen y Jackson en el cabo Flora de la isla Northbrook, 17 de junio de 1896.
En compañía del notable esquiador Hjalmar Johansen abandonó el ‘Fram’ y al resto de su tripulación a los 84º 4’ N el 14 de marzo de 1895, para emprender un viaje a pie y esquiando que les llevase al polo. Se llevaron dos trineos, dos kajaks y 27 perros. Casi un mes después, el 8 de abril, a 86º 14’ N decidieron regresar.
El deshielo de la banquisa les obligó a utilizar los kajaks y a sacrificar todos los perros. Con una comida insuficiente cazaron focas y osos, alcanzando tierra firme en el archipiélago de la Tierra de Francisco José. Con piedras, líquenes y musgos construyen un abrigo donde pasan un largo invierno.
A la primavera siguiente, el 17 de junio de 1896 encuentran a la expedición del británico Jackson-Harmsworth, con quien regresan a Noruega.
Fueron recibidos como héroes, no en vano habían alcanzado el punto más cerca del polo jamás pisado por el hombre, habían pasado tres inviernos sin problemas de salud y habían realizado importantes estudios oceanográficos y zoológicos.
Pero sobre todo porque en aquellos momentos Noruega vivía una efervescencia nacionalista que concluiría con su independencia de Suecia en 1905.
Nansen participó de forma decisiva en la formación de aquel sentimiento de nación. Consagrado a sus investigaciones, realizó importantes aportaciones al conocimiento neurológico y estuvo propuesto para el premio Nóbel en Medicina, que acabó recayendo en el español Santiago Cajal en 1906. Aparte de sus trabajos neuronales, continuó con los estudios oceanográficos con diversos descubrimientos sobre las corrientes oceánicas y la fauna marina.

La independencia de Noruega hizo a Nansen virar su vida hacia la política.
Nombrado primer embajador noruego en Londres, su relacción con el monarca Eduardo VII garantizó a su país la integridad del territorio.
De regreso a Noruega continuó con diversas campañas de investigación oceánica por los océanos Glacial Ártico y Atlántico norte.
Al final de la Primera Guerra Mundial, Nansen se consagró a la ayuda humanitaria.
Convertido en alto comisionado de la Sociedad de Naciones, embrión de las Naciones Unidas, creo el famoso pasaporte Nansen, documento que permitió salvar la vida a 450.000 refugiados de 26 países.
En 1922 recibió al fin el Premio Nóbel, en la modalidad de la Paz. El resto de su vida continuó implicado en la ayuda humanitaria por todo el mundo, hasta su muerte en 1930.
La aportación de Fritdjof Nansen a la exploración polar fue la más decisiva.
Una preparación exahustiva del desafío a emprender, el conocimiento y la adopción de las formas de vida de la nación inuit, en especial sus prendas y el uso de perros fueron las claves de su manera de afrontar los retos polares y de conseguir el éxito.
Scott

Robert Falcon Scott
El sacrificio de Robert Falcon Scott y sus cuatro compañeros en aras del ideal de una conquista, hizo que la sociedad británica olvidase que habían perdido la carrera y los elevó a la cúspide de su imaginario. Llegaron después que Amundsen, pero a ningún británico pareció importarle.
No han cambiado tanto las cosas. Igual que hace tres milenios como relata Homero en La Iliada, igual que ahora mismo cuando los informativos nos aturden con cualquier gesto generoso que acarrea un fatal desenlace, la tragedia de aquel capitán de la Marina británica junto con cuatro de sus hombres, muertos en su intento de llegar los primeros al polo Sur, les convirtió en héroes.
Un siglo después de aquello, los análisis coinciden en que el fracaso de los británicos se debió a una serie de desafortunadas elecciones, así como la aparición de una meteorología extraordinariamente virulenta. Scott nunca fue consciente de ello y a quienes siguen admirando su gesta no les preocupa demasiado.
Las últimas líneas de su diario, encontrado junto a su cuerpo al año siguiente de su muerte, lo evidencian: «Asumimos riesgos y esto no hace que nos quejemos, sino que nos resignamos a la voluntad de la Providencia, decididos a esforzarnos hasta el final».
Los miembros del equipo de Scott en el Polo Sur, el 18 de enero de 1912. De izquierda a derecha, de pie: Oates, Scott, Wilson; sentados: Bowers, Evans. La fotografía fue preparada por Bowers para que pudieran salir todos los miembros de la expedición.
La falta de experiencia de Scott fue decisiva para impedirles volver de un territorio tan terrible. «¡Dios mío este lugar es horrible!», se lamenta el británico en unas líneas escritas en el polo Sur, al constatar que el noruego Roald Amundsen se le había adelantado.
Mucho antes de aquello, en 1901, Scott dirigió una Expedición Antártica Nacional Británica. A bordo del buque Discovery alcanzó la bahía de las Ballenas, frente a la plataforma de Ross. Allí, en el verano austral, hizó un aerostato para discernir una ruta que les llevase al interior del continente antártico a través de aquella traicionera banquisa pegada a sus costas.
Pasaron dos inviernos allí y de nuevo en verano, organizaron dos expediciones para alcanzar los polos Sur magnético y geográfico. Scott se hizo acompañar por Ernest Shackleton, a la sazón tercer oficial del barco, y el físico Edward Wilson. Se quedaron a 850 kilómetros de la meta.
El regreso les supuso un agotamiento extremo, la enemistad entre Scott y Shackleton y el convencimiento del primero de lo horripilante que podía ser la Antártica.
A la hora del desayuno, de izquierda a derecha: Evans, Bowers, Wilson y Scott.
A pesar de ello, nada más regresar a Gran Bretaña comenzó a pensar en su regreso al continente helado. Espoleado por el relativo éxito del ahora adversario suyo Shackleton, quien en una posterior expedición en 1907-1909 alcanzó los 88º 23’ S, quedándose tan solo a 155 kilómetros del polo Sur, aceleró sus planes para viajar al año siguiente a la Antártida.
Con 65 hombres a bordo, ingenios como trineos motorizados, perros, caballos y abundantes provisiones y combustibles, partió a bordo del ‘Terra Nova’.
La noticia durante el viaje de que Amundsen intentaría ser el primero no fue más que un mal presagio que no le hizo cambiar sus planes ni un milímetro. Con increíble similitud, ambas expediciones cumplieron idénticos plazos. Tras pasar un invierno en su campamento base en el borde de la plataforma de Ross, Scott se puso en marcha con solo cinco días de retraso respecto a Amundsen. El resto sí fue diferente.
La llegada al polo Sur 34 días después fue preludio del desastre que se avecinaba. Justo un siglo después de aquello, ver la vestimenta de aquellos cinco hombres da frío. Sus rostros dicen el resto.
Shackleton

«Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo escaso. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura el regreso. Honor y reconocimiento en caso de éxito». En 1907 este anuncio en el Times causó idéntica impresión que ahora. Respondieron más de 5.000 aspirantes.
Era la tercera incursión en territorio antártico de Ernest Shackleton, carismático viajero y explorador irlandés, que resultó un absoluto fracaso, pues ni siquiera lograron acercarse al continente antártico. Sin embargo su gesta pasó por derecho propio a los anales de la exploración por la capacidad demostrada para resistir y superar las adversidades más extremas.
La primera expedición en la que participó Ernest Shackleton, fue como tercer oficial de la Expedición Antártica Británica de 1901-1904, al mando del capitán Robert Scott, en la que ambos en compañía del físico Edward Wilson alcanzaron un punto de la meseta antártica situado a 857 kilómetros del polo Sur. Esto sin tener ninguna experiencia polar, ni en el manejo de los perros ni los trineos, malcomiendo, tomando decisiones equivocadas y produciéndose continúas disputas entre ellos.
Nada más regresar a las islas Británicas Shackleton empezó a preparar un nuevo viaje al continente helado. En 1907 lideró la Expedición Antártica Imperial Británica. A bordo del Nimrod alcanzaron la isla de Ross desde donde realizaron incursiones al interior.

Consiguieron la primera ascensión del volcán Erebus, determinaronn la posición del polo Sur magnético, encontraron un paso en el glaciar Beardmore y cruzaron la cordillera Transantártica, al tiempo que Shackleton en compañía de tres de sus hombres alcanzó los 88º 23’ S, en un recorrido extenuante que les dejó a sólo 180 kilómetros del polo Sur.
Viéndole las orejas al lobo, Shackleton decidió darse la vuelta en ese punto. «Más vale burro muerto que león vivo», decía al justificar aquella decisión.
Y se puso a preparar otra expedición para alcanzar por fin el polo Sur.
El éxito de Amundsen en 1911 lejos de desanimarle, le dio fuerzas para escoger un objetivo mucho más ambicioso: la travesía de costa a costa de la Antártida pasando por el polo Sur, en un viaje glaciar de cerca de 3.000 kilómetros.
El anuncio del Times fue parte de los preparativos de la Expedición Imperial Transantártica, que partió de Londres el 1 de agosto de 1914 a bordo del ‘Endurance’ y el ‘Aurora’.
El objetivo de Shackleton era llegar a la Bahía Vahsel, junto al Mar de Weddell, para alcanzar desde allí el polo Sur y continuar hasta la isla de Ross en el otro extremo de la Antártida.
Con 28 hombres a bordo, el ‘Endurance’ quedó atrapado por la banquisa a la deriva sin poder alcanzar las costas antárticas.
Triturado por la presión de los hielos, el barco se hundió el 21 de noviembre de 1914 ante los ojos de la consternada tripulación. Salvaron lo poco que pudieron. Se perdió casi todo el equipo y tuvieron que sacrificar a los perros para poder alimentarse.
Transportando sus pocas pertenencias en trineos, recorrieron la torturada superficie helada del Mar de Weddell rumbo a la isla Paulet, a 554 kilómetros. A veces caminando, otras a bordo de botes, fueron acercándose a su objetivo hasta que las corrientes marinas les impidieron alcanzarlo.
Haciendo uso de sus legendarias dotes de liderazgo, ‘el Jefe’, nombre con el que sus hombres conocían a Shackleton, cambió el rumbo para dirigirse a la isla Elefante, en el archipiélago de las Shetland del Sur. Sus hombres no lo dudaron, alcanzándola a mediados del mes de abril de 1915.
Una vez allí, Shackleton con cinco de sus hombres se embarcó en una chalupa que se hizo famosa: el ‘James Caird’.
A bordo de la embarcación que sólo medía 6,7 metros de largo, se lanzaron en las azarosas aguas del paso de Drake, en una singladura cuyo recorrido de 1.280 kilómetros la convertía en algo peor que incierta.

Su objetivo era la isla de San Pedro, donde entonces había una base ballenera.
Dieciséis días más tarde, ya sin una gota de agua, alcanzaron la isla de Georgia del Sur. Allí se quedaron tres hombres mientras Shackleton partió con los otros dos en busca de la estación ballenera situada al otro lado de la isla. Realizaron una travesía de 35 kilómetros cruzando montañas de más de 1.200 metros de altura.
Treinta y seis horas más tarde arribaron a la bahía Stormness. El 30 de agosto de 1915, después de un épico viaje, Shackleton regresaba a la isla Elefante a bordo de un remolcador chileno para recoger a sus hombres. Todos regresaron a Inglaterra sanos y salvos.
El análisis de este extraordinario caso de supervivencia en las peores condiciones posibles ha demostrado el valor del trabajo en equipo y el poder del liderazgo para el logro de los objetivos más difíciles. Después de conocer todo aquello, no puede decirse que Shackleton fracasara.
El ‘Fram’, el barco que pudo al polo

El Fram zarpando de Bergen el 2 de julio de 1893, con destino al océano Ártico (Grabado del libro Farthest North, Archibald Constable & Co., Londres 1897)
El conocimiento que Fridtjof Nansen tenía de las regiones polares quedó expresado con creces en el ‘Fram’, cuyo nombre significa Adelante. Diseñado por el armador noruego Colin Archer, siguiendo las indicaciones del propio Nansen, este barco muestra una reconocible figura panzuda. Su idea era un barco que antes que resistir la presión lateral de los hielos, flotase sobre ellos, al ser empujado encima de la banquisa.
La influencia del explorador permitió que fuera construido con madera curada que estaba destinada a barcos de la Marina Real. Estaba dotado de una quilla reforzada de hierro y tanto su timón como la hélice del motor podían retraerse dentro del casco para evitar que el hielo los rompiera. Su interior tenía todas las comodidades de la época, incluyendo lámparas eléctricas y un molino de viento para el generador.
El ‘Fram’ se mostró excelente para la navegación por los mares infectados de icebergs, pero precisamente a causa de su forma de cáscara de nuez producía fuertes mareos a sus tripulantes en cuanto salía a mar abierto, al ser zarandeado por el oleaje con mucha mayor facilidad que barcos de líneas más estilizadas.
Amundsen y los esquimales

La íntima relación establecida por Amundsen y los inuit quedó subrayada por la adopción que realizó de dos niñas esquimales años después durante sus intentos de navegar el Paso del Noreste. Cakonita, una niña de cuatro años, hija de uno de los inuit que le ayudaron en la expedición perteneciente a la tribu siberiana tsjuksji, y a otra de nueve años llamada Carmilla, hija de una mujer de aquella etnia y de un comerciante ruso.
Amundsen las llevó consigo a Noruega, donde estuvieron varios años en la localidad de Svartskog bajo la tutela del matrimonio Gade. Finalmente Amundsen las llevó de vuelta a su país, al comprobar que no podía hacerse cargo de ellas. «Bueno, sólo fue un experimento», se excusó el noruego.
La gallardía de Amundsen
La animadversión que la sociedad británica sentía hacia Roald Amundsen como consecuencia de su secretismo a la hora de anunciar sus intenciones de alcanzar el polo Sur, no impidieron que fuera presentado en la Royal Geographical Society a su regreso de la Antártida, el 15 de noviembre de 1912. Su presidente, Lord Curzón, le felicitó públicamente, resaltando la suerte que tuvo en su hazaña. Amundsen, lejos de molestarse, respondió: «Rechazaría todos los honores y beneficios a cambio de poder salvar a Scott de su terrible muerte».
El fotógrafo del frío

Frank Hurley era uno de los fotógrafos australianos más reconocidos de su tiempo.
Era miembro de la expedición del ‘Endurance’ de Shackleton, en la que se enroló como fotógrafo.
Su papel fue uno de los más importantes de la épica escapada de aquellos hombres.
A pesar de la situación límite que se produjo con el hundimiento del barco, fue capaz de rescatar del naufragio su cámara de fotos y abundantes placas de cristal.
Gracias a ello pudo documentar de forma artísticamente precisa aquella singular aventura.
Sus esfuerzos y negociaciones evitaron que las imágenes desaparecieran a la hora de ir reduciendo el bagaje para escapar de la Antártida.
Un siglo después, sus magistrales imágenes enseñan un mundo remoto y majestuoso y los no menos excepcionales esfuerzos que hicieron unos hombres para sobrevivir en ellos.
La Biblia recortada
En su huida por el mar de Weddel después del naufragio del ‘Endurance’, la tripulación de Shackleton redujo al máximo su bagaje, pues era la única garantía de poder escapar de aquel infierno. Arrojaron al fondo del mar las cosas más inverosímiles, incluyendo el dinero de la expedición. Por ello adquiere más valor aún que Hurley pudiera conservar sus aparatos y material fotográfico. Entre las escasas pertenencias que se salvaron de ser abandonadas está la Biblia que llevaba Shackleton. Eso sí, le faltan muchas páginas, producto de la obsesión por reducir el peso.
La muerte del ‘Jefe’
Seis años después de la expedición ‘Endurance’, Ernest Shackleton regresó a la Antártida. Con varios de los veteranos de aquella expedición como compañeros alcanzaron la isla de Georgia del Sur al inicio del verano austral.
Tumba de sir Ernest Shackleton en Grytviken, Georgia del Sur.
No pudieron completar su objetivo al fallecer ‘El Jefe’ por un ataque cardiaco el 5 de enero de 1922.
Su cuerpo permanece en el puerto de Grytviken, en aquella isla, el mismo en el que tiempo atrás el Endurance permaneció anclado un tiempo a la espera de la llegada de condiciones meteorológicas favorables.
Refugios históricos
Scott, Amundsen y Shackleton construyeron unos campamentos base lo más cómodo posibles para hacer frente a los duros inviernos de la Antártida.
La cabaña de madera que Amundsen trasladó en piezas hasta la bahía de las ballenas se convirtió junto con las tiendas de campaña de la expedición, chozos e iglús de nieve en una mínima población que Amundsen llamó Frandheim.
Cabaña de Shackleton.
Scott levantó un campamento en Cabo Scott en cuyo interior se combinaban las necesidasdes del laboratorio con las mínimas comodidades que debía ofrecer una vivienda.
Construido con habitaciones y paneles prefabricados, tenía varias dependencias donde no faltaba un cuarto oscuro de revelado fotográfico y un establo para los ponis.
Por su parte, la cabaña erigida por Shackleton fue catalogada como patrimonio cultural a restaurar y conservar por la World Monuments Fund, WMF, organización que lucha por preservar estos monumentos históricos.
Los primeros en la Antártida
Se estima que el primer occidental que vislumbró las tierras antárticas fue el marino y explorador español Gabriel de Castilla, a quien los científicos españoles han dedicado la base situada en la isla Decepción.
El español recorrió en 1603 las aguas situados a 64º S en las proximidades de las Shetland del Sur.
En el siglo XVIII cazadores de focas españoles y sudamericanos eran frecuentes visitantes de las llamadas Antillas del Sur frente a la costa occidental de la península Antártica e incluso de algunas regiones de este último territorio.
La primera persona antártica

Fotografía de Solveig Jacobsen de pie junto a su perro frente a una ballena en una estación ballenera de Grytviken, Georgia del Sur. Tomada por Magistrate Edward Binnie en 1916.
La noruega Solveig Gunbjörg Jacobsen tiene el honor de haber sido la primera ciudadana nacida en territorio antártico. Vino al mundo el 8 de octubre de 1913 en la estación ballenera de Grytviken, en las Georgias del Sur, un archipiélago reivindicado por los Gobiernos argentino y británico. Murió el 25 de octubre de 1996.
Bases científicas
En la Antártida se localizan 42 bases científicas permanentes (65 si se cuentan las bases temporales). Pertenecen a una veintena de países según la siguiente distribución: Argentina y Rusia (seis); Chile (cuatro); Australia, EEUU y China (tres); Francia, Reino Unido (dos) y una Alemania, Brasil, Corea del Sur, India, Italia, Japón, Noruega, Polonia, Sudáfrica, Rumania, Ucrania y Uruguay. En ellas viven unas seis mil personas.
La más antigua es la argentina Base Orcadas, en funcionamiento desde 1904. La más amplia es la McMurdo, de EEUU. También americana es la Amundsen-Scott, en el polo Sur. España tiene dos bases de exclusivo uso estival. La Juan Carlos I y la Gabriel de Castilla, ambas en las Shetland del Sur, a 150 kilómetros de la península Antártica. La primera se alza en el núcleo de Bellingshausen, en la bahía Sur de la isla Livingston; la otra, en isla Decepción.
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San Francisco antes y después del terremoto de 1906 …
Fotografía aérea de San Francisco devastada, tomada el 28 de mayo de 1906, tras el terremoto por George R. Lawrence
Anfrix — Los terremotos son una de las peores tragedias naturales que pueden ocurrir en una ciudad, no solo el colapso edilicio tiene un efecto destructivo al extremo sobre la infraestructura y la población, sino que los intensos fuegos e incluso, si la ciudad es costera y el epicentro ocurrió en el mar, los tsunamis causados por estos tienen un efecto aun más destructivo que el terremoto en si mismo.
Antes del terremoto
El 14 de abril de 1906, cuatro días antes de que el devastador terremoto de magnitud 7,5 que destruyó la ciudad de San Francisco tuviese lugar, los cuatro hermanos Miles, Harry, Herbert, Earle y Joe Miles, tomaron su cámara Bell & Howell accionada a manivela para así capturar en film los efectos del terremoto de San Francisco en dicho año y sus efectos en la ciudad.
la montaron en un tranvía y filmaron un vídeo capturando el trayecto entre su estudio, el Miles Studio, y el edificio central del ferry, el emblemático San Francisco Ferry Building al cual se llegaba a través de la Market Street.
Ésta era la avenida principal de la ciudad, y donde se concentraba la mayor cantidad de tránsito tanto de vehículos como de peatones ya que conducía del puerto al centro de la ciudad.
La absoluta mayoría de los edificios vistos en el vídeo serían destruidos durante el terremoto y posterior gran incendio, el cual durante tres días ardió quemando la mayoría de los edificios de madera en estilo victoriano que definían el carácter antiguo de la ciudad.
De hecho, los hermanos Miles se encontraban de viaje rumbo a Nueva York ese mismo día, al volver descubrirían que su estudio y gran parte de su material de trabajo había quedado hecho cenizas.
Para comprender lo revolucionario de esta filmación, solo debemos saber que la primera película en la Historia fue filmada por Aimé Augustin Le Prince 18 años antes.
Es decir, en menos de dos décadas las cámaras de filmación habían avanzado al punto de ser capaces de comenzar a capturar los eventos del mundo y plasmarlos para siempre en el celuloide.
El Terremoto
El gran terremoto e incendio de San Francisco de 1906 fue un poderoso sismo que sacudió principalmente a la ciudad de San Francisco (Estados Unidos) la mañana del 18 de abril de 1906. El terremoto fue de una magnitud de 7,9 grados y su epicentro estuvo según los expertos del Servicio Geológico de los Estados Unidos, sobre la costa de Daly City y al suroeste de San Francisco.
Los temblores principales empezaron a las 05:12 de la mañana a lo largo de la falla de San Andrés. Se dejó sentir sobre la costa del Pacífico desde Oregón hasta Los Ángeles y hacia el interior se sintió hasta Nevada. Después de eso se produjo un incendio que junto al sismo se considera la catástrofe más importante de los Estados Unidos.
En un principio se dio la cifra de 478 fallecidos, pero en la actualidad se sabe que el desastre fue más catastrófico, y que las autoridades de la época lo subestimaron, sobre todo en las zonas de habitantes chinos.
Las cifras aproximadas arrojan al menos 10 000 muertos, la mayor parte de los cuales fueron dentro de la ciudad de San Francisco, pero hubo 189 fallecidos en otras zonas de la Bahía de San Francisco.
Algunos de los principales lugares que también estuvieron muy afectados por el sismo fueron Santa Rosa, San José y en el área de Redwood City y Universidad de Stanford.
Se calcula que entre 225 000 y 300 000 personas perdieron sus casas de un total de 400 000 habitantes. La mitad se refugió al otro lado de la Bahía de Oakland.
Los periódicos de la época informaron de cómo el Parque de Golden Gate, el barrio de Panhandle y las playas de entre Ingleside y North Beach estuvieron recubiertas por tiendas improvisadas.
Hubo más muertos y daños por el gran incendio que se desató después, que por el sismo en sí, muy similar al Terremoto del Gran Kanto que destruyó Tokio y Yokohama, Japón el 1 de septiembre de 1923.
Después del terremoto, un ingeniero llamado Herman Schüssler exploró la falla de San Andrés, que corta a través de la montaña de la cordillera de la costa. En 1908, testificó ante una corte de Distrito Norteamericana de San Francisco acerca de lo que vio.
«La característica más notable fue que las montañas del este se acercaron cuatro pies y medio a las montañas del oeste», explicó Schüssler ante la corte.
Piensen en eso. En solo un minuto las montañas enteras se habían movido unos pies.
«Si San Francisco hubiera estado en o cerca de la falla no habría quedado nada de ella», continuó Schussler.
Después del terremoto y de los fuegos, más de quinientas manzanas de la ciudad de San Francisco estaban en ruinas. Más de la mitad de la población de la ciudad quedó sin hogar. La gente vivía en tiendas de campaña y otros albergues, y cocinaban al aire libre. Con todo, a pesar de la devastación, no tardó mucho para que la gente comenzara a recoger los escombros.
«San Francisco está comenzando a levantarse de sus cenizas nuevamente», escribió Samuel Fortier, profesor de UC Berkeley, una semana después del terremoto y de los fuegos. «No hay falta de confianza», añadió. «El valor de la gente es simplemente notable. Los miles de personas que han perdido casi todo lo que poseían están maravillosamente alegres, y raramente se oyen lamentos».
Después del terremoto de San Francisco
El siguiente vídeo fue filmado una semana después de la tragedia, con los fuegos ya extintos y la ciudad en ruinas. El mismo comienza en una ubicación más alejada, pero prontamente podemos observar como el equipo de filmación se encuentra en la Market Street y allí podemos distinguir la silueta del San Francisco Ferry Building en el fondo.
Ciertamente el terremoto de San Francisco de 1906 no fue el terremoto más poderoso ni el destructivo en la Historia. Ese triste título lo ostenta el terremoto de Valdivia en Chile, durante principios de la década de 1960, y el cual es en efecto considerado como terremoto más destructivo y mortífero.
No obstante, en San Francisco se dio una combinación fulminante para la ciudad. Una combinación de alta concentración urbana y a su vez una arquitectura principalmente de madera con un clima relativamente muy seco, lo que propició una cantidad descomunal de incendios por toda la ciudad de San Francisco.
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¿Cuál fue el primer ordenador de la historia? …

atsistemas(R.D.López) — En primer lugar, los primeros ordenadores se construyeron durante la Segunda Guerra Mundial y algunos de ellos formaron parte de programas militares ultra-secretos. Además, varios de ellos fueron destruidos en la contienda, por lo que tan solo sabemos de ellos por referencias.
En segundo lugar, es complicado definir qué es un ordenador (o computadora). Si utilizamos la definición de Alan Turing de máquina universal de Turing, un ordenador sería una máquina programable, de propósito general y completamente automática.
Partiendo de esta premisa, vamos a tratar de determinar cuál de los varios candidatos en disputa tuvo el honor de ser el primer ordenador de la historia.
ENIAC, el primer ordenador electrónico

Eniac
Durante la Segunda Guerra Mundial, los artilleros del ejército de los Estados Unidos apuntaban sus armas usando tablas de tiro, que contenían las trayectorias que podían seguir los proyectiles en función del tipo de arma, la zona geográfica o la dirección y velocidad del viento.
Estas tablas se confeccionaban manualmente en la base militar de Aberdeen Proving Grounds, en Pensilvania. Cada tabla contenía unas tres mil trayectorias, y cada trayectoria necesitaba unos 750 cálculos.
Debido a la gran cantidad de cálculos a realizar, el ejército de los Estados Unidos estableció un convenio con la Universidad de Pensilvania, donde ya trabajan con versiones primitivas de ordenadores, para que les ayudaran a elaborar estas tablas de tiro de artillería.
De este modo, en 1943, se inició la construcción del primer ordenador de propósito general basado en circuitos electrónicos, el ENIAC (acrónimo de Electronic Numerical Integrator And Computer).
El ENIAC se terminó de construir en 1945 y se presentó al público el 15 de febrero de 1946. Era un “monstruo” de 27 toneladas de peso, que ocupaba una superficie de 167 m² y que contaba con 17.500 válvulas de vacío, 7.200 diodos de cristal, 1.500 relés, 70.000 resistencias, 10.000 condensadores y cinco millones de soldaduras.
Las válvulas de vacío de la época no eran especialmente duraderas y, cuando una de ellas se fundía, dejaba al ENIAC totalmente inoperativo. Como la mayoría de estos fallos ocurrían durante los encendidos o apagados, se tomo la decisión de no apagarlo nunca.
Con este sencillo truco consiguieron que los fallos se redujeran a sólo una válvula cada dos días, pero a costa de provocar frecuentes apagones en la ciudad de Filadelfia, donde estaba ubicado el ENIAC, ya que su consumo era de 160.000 W.
El ENIAC era programable para realizar cualquier tipo de cálculo numérico (sumas, restas, multiplicaciones, divisiones y raíces cuadradas), llegando a realizar 5.000 sumas y 300 multiplicaciones por segundo, algo revolucionario para la época.
No tenía sistema operativo, ni ningún programa almacenado, solo almacenaba los números que empleaba en sus operaciones. Usaba el sistema de numeración decimal, en lugar del sistema binario actual y podía manejar números de hasta 20 cifras.

En los 10 años que estuvo en funcionamiento, con él se realizaron desde los citados cálculos para las tablas de tiro de artillería, hasta complejos cálculos físicos sobre la bomba de hidrógeno.
En definitiva, que sus diseñadores, los ingenieros John W. Mauchly y John Presper Eckert, nunca fueron candidatos al Premio Nobel de la Paz.
Ellos fueron los que se llevaron el mérito y la fama, pero fueron seis mujeres (Betty Snyder Holberton, Jean Jennings Bartik, Kathleen McNulty Mauchly Antonelli, Marlyn Wescoff Meltzer, Ruth Lichterman Teitelbaum y Frances Bilas Spence) las que lo programaron… y cayeron en el olvido.
No aparecieron en los libros de historia de la informática hasta que su dura labor fue rescatada en los años 80 del siglo XX. Porque la programación del ENIAC no era especialmente sencilla.
Requería de la operación manual de unos 6.000 interruptores y de la interconexión de los diferentes módulos mediante cables manguera (similares a los de las antiguas centralitas telefónicas), lo que permitía pasar datos de un módulo a otro y así encadenar varios cálculos.
Una modificación en este “software” (si es que nos podemos tomar la licencia de denominarlo así) podía requerir de varias semanas de trabajo.
Estas mujeres programadoras sentaron las bases para que la programación fuera más sencilla y accesible para todos: crearon el primer set de rutinas, las primeras aplicaciones de software y las primeras clases de programación. Su trabajo modificó drásticamente la evolución de la programación en las décadas de los 40 y 50 del siglo XX.
El ENIAC marcó un hito en la historia de la informática y su arquitectura ha influido incluso en los ordenadores actuales… pero no fue el primero.
Mark I, el primer ordenador electromecánico de los EE.UU.
El IBM Automatic Sequence Controlled Calculator (ASCC), más conocido como Harvard Mark I o Mark I, fue el primer ordenador electromecánico de los Estados Unidos, construido en la sede de IBM y enviado posteriormente a la Universidad de Harvard en 1944, donde fue presentado el 7 de agosto obteniendo un gran éxito.
El concepto original había sido presentado a IBM por Howard Aiken en noviembre de 1937, basándose en la máquina analítica que Charles Babbage había diseñado 100 años antes y que nunca logró llegar a construir. IBM comenzó su desarrollo en 1939 y les llevó casi 5 años concluir el trabajo.
El Mark I medía 15,5 metros de largo, 2,40 metros de alto y 60 centímetros de fondo, y pesaba aproximadamente cinco toneladas. Tenía 760.000 engranajes y 800 kilómetros de cable en su interior.
Funcionaba con relés y se programaba con interruptores. Empleaba señales electromagnéticas para mover las partes mecánicas, lo que ralentizaba sus cálculos (tardaba entre 0,3 y 0,5 segundos en realizar un cálculo).
Podía ejecutar operaciones matemáticas básicas (suma, resta, multiplicación y división), lo que le permitía realizar cálculos complejos de ecuaciones sobre el movimiento parabólico.

Leía los datos de entrada de cintas de papel perforado y los resultados producidos se imprimían usando máquinas de escribir eléctricas o perforadoras de tarjetas.
Cuando el Mark I estaba en funcionamiento el ruido que producía era similar al que haría una habitación llena de personas mecanografiando de forma sincronizada.
Se considera que Mark I era un “ordenador de propósito general”, es decir, que podía ser programado a gusto para que resolviese diferentes problemas.
No obstante, la capacidad de programación era limitada.
Solo se podía escoger entre varios algoritmos preprogramados, dado que su trabajo estaba restringido básicamente a la resolución de cálculos complejos relativos al movimiento parabólico de proyectiles.
Como anécdota curiosa cabe mencionar que, gracias a su sucesor, el Mark II, se popularizó el concepto de “bug” informático.
En 1947, los ingenieros que trabajaban con Mark II detectaron un error en unos de sus relés. Al revisarlo, se encontraron una polilla muerta atascada en el relé, así que pegaron el insecto en su libro de registro y lo etiquetaron como «el primer caso real de bug* encontrado». (* En inglés, bug significa “insecto, bicho”. )
Solo por el detalle romántico de haber hecho realidad el sueño de Babbage, el Mark I merece un lugar preeminente en la Historia de la Informática.
De hecho, durante años fue considerado como el primer ordenador de la historia, pero solo porque sus antecesores permanecieron ocultos por la niebla de guerra, ya que fueron construidos en Europa mientras se desarrollaba la mayor contienda de la historia.
Colossus, el secreto mejor guardado de Winston Churchill

Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, en 1939, el Gobierno británico reunió en Bletchley Park a sus mejores científicos, entre los que se encontraban Alan Turing y Thomas H. Flowers, para que descifraran los mensajes de los alemanes.
Turing diseñó un dispositivo electromecánico, denominado Bombe, que en 1940 permitió descifrar las señales cifradas por la máquina alemana Enigma, que era utilizada por distintas unidades de combate germanas. Para ello, los británicos contaron con la inestimable ayuda de un trabajo previo realizado por criptólogos polacos, e incluso contaban con una réplica de Enigma que éstos habían fabricado.
No obstante, para las comunicaciones de alto nivel, la Alemania Nazi utilizaba la mucho más compleja máquina Lorenz SZ40/42. Y los británicos nunca habían visto una máquina de Lorenz. Ni siquiera en fotografía.
Sin embargo, los criptógrafos británicos de Bletchley Park fueron capaces de deducir el funcionamiento interno de la máquina en enero de 1942.
Esto fue posible gracias a un error cometido por un operador alemán. El 30 de agosto de 1941 se transmitió un mensaje de 4.000 letras, pero el mensaje no fue recibido correctamente del otro lado, con lo cual el receptor envió un mensaje en claro solicitando la retransmisión del mensaje original.
El mensaje fue retransmitido con la misma configuración de clave (una práctica prohibida) y contenía pequeñas modificaciones, abreviaturas, lo que permitió desentrañar la codificación que realizaba la máquina.
A continuación, los británicos se lanzaron a intentar construir una máquina que pudiera romper el código de la máquina de Lorenz.
Primero lo intentaron con una máquina comparadora opto-mecánica denominada «Heath Robinson» y posteriormente un equipo encabezado por Thomas H. Flowers construyó, entre febrero y diciembre de 1943, el Colossus Mark I, un ordenador electrónico digital que podría ser programado por medio de paneles de cables (al igual que el posterior ENIAC).
Colossus Mark I medía 2,25 metros de alto, 3 metros de largo y 1.20 metros de ancho. Disponía de 1.500 válvulas de vacío (al igual que el ENIAC), era totalmente automático, permitía saltos condicionales e incluso tenía memoria. Sus circuitos permitían efectuar operaciones aritméticas y booleanas en binario.

Colossus Mark I entró en funcionamiento en enero de 1944 (adelantándose 7 meses al Harvard Mark I) y superó con éxito su primera prueba con un mensaje real cifrado. Poco después Colossus Mark I se mejoró y se construyeron otras nueve máquinas mejoradas, denominadas Colossus Mark II, con las que incluso se llegó a practicar la computación paralela.
Colossus fue un proyecto ultra-secreto que tuvo un papel muy relevante para el desarrollo de la guerra. De hecho, el 1 de junio de 1944 descifró un mensaje entre Adolf Hitler y el alto mando alemán en el que se indicaba que se esperaba un ataque aliado en Calais.
Con esta información, el general Eisenhower decidió el 6 de junio, según lo previsto, dirigir sus tropas a las costas de Normandía, en lo que significó el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial.
Al finalizar la guerra, Winston Churchill dio la orden directa de destruir 8 de los 10 Colossus. Otro sobrevivió hasta los años 50 y el último fue destruido en 1960, después de quemar todos sus planos y todos los diagramas de sus circuitos.
El gobierno británico vetó toda la información sobre la máquina durante 30 años, por lo que Flowers nunca obtuvo el reconocimiento que merecía. Los motivos de este secretismo no fueron solo militares, sino también políticos.
Una leyenda cuenta que un bombardeo alemán a una ciudad inglesa pudo haberse evitado gracias a Colossus, pero que se dejó actuar impunemente a la Luftwaffe para proteger su secreto.
Colossus fue la primera máquina que combinaba un funcionamiento digital, electrónico y programable, aunque no era un ordenador de propósito general, ya que fue diseñado específicamente para tareas criptográficas.
No obstante, en aquella época no se le daba mucha importancia a este aspecto. Claro que esto podría poner en duda su posición primigenia en la historia de la informática… si no fuera porque existe una máquina anterior digital, totalmente programable y de propósito general.
And the winner is…
Z3
El primer ordenador de propósito general, automático y completamente programable no fue ni el ENIAC, ni el Harvard Mark I, ni el Colossus. Fue una máquina muy poco conocida, que tiene nombre de coche deportivo, el Z3.
Konrad Zuse fue un ingeniero alemán. Durante sus estudios de ingeniería, Zuse tenía que realizar muchos cálculos rutinarios a mano, lo que le resultaba muy aburrido. Esto le condujo a pensar en una máquina que pudiera realizar tales cálculos.
Empezó a trabajar en ello en 1938, en la casa de sus padres en Berlín, hasta conseguir construir el Z1, una calculadora mecánica binaria operada con electricidad y con una programabilidad limitada. El Z1 leía instrucciones desde una cinta perforada. Sin embargo, el Z1 nunca funcionó demasiado bien debido a problemas mecánicos.
En 1939, Zuse fue llamado a realizar el servicio militar, por lo que se interrumpió temporalmente el proyecto. No obstante, solicitó un permiso para poder continuar con el trabajo y la Wehrmacht se lo concedió, con lo que finalmente pudo construir el Z2.
En septiembre de 1940, Zuse presentó el Z2, en el salón de la casa de sus padres, a expertos del Instituto Alemán de Investigación para la Aviación (DVL, por sus siglas en alemán). El Z2 era una versión revisada del Z1 que utilizaba relés telefónicos, en lugar de láminas de metal. El DVL quedó impresionado y aportó fondos con los que Zuse fundó la empresa Zuse KG.
De este modo, en 1941, se concluyó la construcción del Z3, una máquina programable y completamente automática, es decir, el primer ordenador construido totalmente operativo. El Z3 era básicamente una calculadora binaria basada en relés telefónicos que podía realizar las operaciones de suma, resta, multiplicación, división y raíz cuadrada, con aritmética en coma flotante puramente binaria.
El Z3, de tecnología electromecánica, pesaba 1 tonelada. Estaba construido con 2.300 relés, tenía una frecuencia de reloj de 5,33 Hz, y una longitud de palabra de 22 bits. Permitía programación con bucles, contaba con memoria para 64 palabras y con una unidad de cálculo.
El 12 de mayo de 1941, Konrad Zuse presentó el Z3 a los científicos del DVL, esta vez ya en el taller de su empresa en Berlín.
Sin embargo, el taller de Zuse, junto con el Z3, fue destruido en un ataque aéreo aliado a finales de 1943 y el piso de sus padres con el Z1 y el Z2, y sus planos originales, también fue destruido el 30 de enero del año 1944.

Konrad Zuse presentó el Z3
No obstante, el sucesor Z4, que Zuse había comenzado a construir en 1942 en unas nuevas instalaciones, permaneció intacto… hasta que el 3 de febrero de 1945, los bombardeos aéreos aliados causaron la destrucción parcial del Z4 y la paralización completa del desarrollo de Zuse.
El Z4, parcialmente destruido, se empaquetó y se trasladó el 14 de febrero de 1945 a Gotinga. El trabajo con el Z4 no pudo reanudarse en la Alemania de la posguerra, y no se retomó hasta 1949.
Finalmente, Konrad Zuse terminó de construir el Z4, que se convirtió en 1950 en el primer ordenador en ser comercializado, venciendo a la británica Ferranti Mark I por cinco meses y a la estadounidense UNIVAC I por diez meses.
El trabajo de Zuse pasó desapercibido en gran medida en el Reino Unido y en los Estados Unidos, debido a la Segunda Guerra Mundial. De hecho, la primera referencia documentada sobre el trabajo de Zuse en el mundo anglosajón fue la compra de alguna de sus patentes, por parte de IBM, en 1946.
La empresa Zuse KG tuvo bastante éxito con la venta de ordenadores y, durante los años 60, pudo trabajar en la realización de una réplica completamente funcional del Z3, que hoy forma parte de la exposición permanente del Deutsches Museum de Munich.
Por lo que respecta al original Z1, también fue reconstruido por el propio Konrad Zuse, aunque casi le va la vida en ello. Literalmente.
En 1986, con la ayuda de dos estudiantes de ingeniería, inició la reconstrucción del Z1 usando algunas de las piezas del original. Zuse sufrió un ataque cardíaco a mitad del proyecto, pero consiguió terminó de reconstruir el dispositivo en 1989.
Costó 800.000 marcos alemanes (unos 400.000 €). Hoy en día el Z1 reconstruido se expone en el Deutsches Technikmuseum en Berlín.

Para que nos hagamos una idea de lo revolucionario del invento de Zuse solo hace falta hacer un breve repaso a algunas de sus características:
- El primer diseño de un ordenador programable fue realizado por Charles Babbage a mediados del siglo XIX, pero este no pudo llevarse a cabo en aquellos momentos. En parte porque era decimal, y por lo tanto muy complicado, no binario y simple como el Z3.
- Si Ada Lovelace fue la primera programadora teórica, escribiendo programas para una máquina que no existía, entonces Konrad Zuse fue el primer programador práctico.
- El ENIAC fue completado 4 años después que el Z3. Mientras que el ENIAC usaba válvulas de vacío, el Z3 usaba relés. El ENIAC todavía era decimal y el Z3 ya era binario.
- Hasta 1948 programar el ENIAC significaba volver a soldar los cables. El Z3 leía los programas de tarjetas perforadas.
- Hoy en día los computadores están basados en transistores en vez de válvulas o relés, pero su arquitectura interna es más parecida al Z3 que al ENIAC.
- El Z3 era una máquina universal de Turing. Era posible construir bucles en el Z3, pero no había ninguna instrucción de salto condicional (aunque hubiera sido sencillo añadir una). No obstante, hay una manera de implementar una máquina de Turing en un Z3 (asumiendo una capacidad de almacenamiento infinita), como fue demostrado en 1998 por Raúl Rojas. Es una manera extraña, pero la propia máquina de Turing es extraña, estando diseñada para ser simple y universal, no eficiente.
Sirva este artículo de homenaje al genial Konrad Zuse (22 de junio de 1910 – 18 de diciembre de 1995), pionero de la informática.
nuestras charlas nocturnas.
Trepando y escalando las pirámides egipcias a lo largo de la historia …

Anfrix(La siguiente es una breve historia, desde el siglo XIX hasta nuestros días, de turistas intentando trepar a la cúspide de las pirámides de Egipto.
Desde su impresionante construcción hace miles de años las pirámides han fascinado a millones de personas, desde legionarios romanos hasta las tropas napoleónicas y turistas modernos.
Curiosamente, o quizás no tanto dada la naturaleza humana, muchos de estos visitantes de todas las épocas y a lo largo de los miles de años han trepado las pirámides y llegar a su cima con el fin de observar el mundo a su alrededor desde una perspectiva única.
A continuación hablaremos sobre algunos de los ejemplos históricos y contemporáneos más emblemáticos al respecto.
Abdel Nabi Hefnawi, el faraón de las pirámides

Abdel Nabi Hefnawi descendiendo de las pirámides vestido como faraón.
Abdel Nabi Hefnawi, apodado como «el faraón de las pirámides«, era considerado el mayor experto en trepar y escalar las pirámides a toda velocidad del siglo XX, de hecho lo hizo miles de veces a lo largo de 30 años, ya que este era su medio de vida.
Es decir, trepaba la Gran Pirámide a toda velocidad disfrazado de faraón a manera de acto circense para los turistas.
También en oportunidades trabajaba como guía personal para personas que querían llegar a la cúspide y ver el Cairo desde la cima.
El acto del faraón de las pirámides no era poca cosa, era de hecho una impresionante muestra de aptitud física, ya que lograba subir desde la base a la cúspide de la Gran Pirámide en solo 5 minutos, y bajar de la misma a la base en solo 2 minutos.
Hefnawi trepó a la cima por primera vez a la edad de ocho años, y vio a lo largo de las décadas cómo unas 200 personas perdieron sus vidas intentando trepar las pirámides.
Según relatos del experto trepador, uno de los mayores problemas radicaba en que la gente se confiaba mucho debido a la anchura de los escalones y esto hacía que cometan errores fatales propinándose así al vacío y rodando sin parar hasta la base.
Según sus palabras, casi siempre realizaba su acto utilizando gafas de sol a pesar que estas «irrumpían» un tanto su disfraz de época. Esto se debía a que el brillo del sol sobre la piedra es mucho más intenso de lo que puede parecer a primera vista, y en muchos casos hasta resultar enceguecedor y puede afectar la visión.
Algo que, cuando se está intentando llegar a la cúspide en menos de 5 minutos, puede resultar en un error fatal.
Cuando la prohibición de trepar las pirámides entró en efecto y se comenzó a hacer respetar, Hefnawi debió cambiar su profesión y comenzó a dedicarse a guiar turistas por todo el Cairo.

Abdel Nabi Hefnawi conquistando la cima.
La obsesión con trepar las pirámides

En esta imagen de 1940 podemos ver las inscripciones sobre la piedra de la pirámide.
A partir de mediados del siglo XIX, gracias a la finalización del Canal de Suez, que permitió los viajes regulares de barcos de vapor a Egipto y otras ubicaciones del norte de África y Medio Oriente, viajar a Egipto a conocer los maravillosos tesoros de la antigua civilización del Nilo se volvió popular entre los turistas regulares, es decir, dejó de ser el territorio de los aventureros y los arqueólogos, los turistas encontraron en el trepar y escalar las pirámides una atracción difícil de resistir.
Prontamente una industria turística de «guías de ascenso» e incluso asistentes que empujaban y hasta cargaban a los turistas a la cima comenzó a surgir entre los locales quienes veían en esto la posibilidad de obtener un buen medio de vida.
El problema no era simplemente que gran cantidad de los turistas que intentaban trepar a la cúspide de las pirámides moría en el intento como indicó Abdel Nabi Hefnawi, sino que además muchos de estos utilizaban objetos punzantes metálicos para inscribir sus nombres en la piedra.
De hecho, podemos ver las inscripciones en la cúspide de una de las pirámides en la imagen que hemos incluído del brindis en 1940.
El problema comenzó a agravarse para mediados del siglo XX, ya que turistas de todo el mundo viajaban a Egipto muchas veces con la sola intención de trepar las pirámides.
Por esta razón en 1951 el gobierno egipcio promulgó una ley que prohibía trepar las pirámides. Si bien la ley fue puesta en vigencia en 1951, no fue sino hasta 1973 que la misma comenzó a hacerse cumplir con una multa de $150 dólares y una pena de dos meses de cárcel.
Anterior a 1973, año en el que se reemplazó la policía común que resguardaba las pirámides por guardias especialmente entrenados y además se adicionaron también guardias de civil con radios, sobornar a los policías que cuidaban de las mismas para que estos hagan la vista gorda solo costaba alrededor de unos 50 centavos de dólar.

Las piramides en 1879. Generalmente un guía y 4 asistentes que empujaban y hasta cargaban a los turistas hasta la cúspide eran comunes.

Turista siendo empujado hasta la cúspide de la pirámide.
Incluso años después los turistas, esta vez utilizando más dinero, seguían sobornando a los guardias para subir, habiendo varias noticias de este tipo de incidentes.
Por ejemplo, según el periódico egipcio de lengua inglesa Bangor Daily News con fecha del 9 de setiembre de 1978, un maestro de escuela suizo llamado Stephan Boross rodó hasta su muerte por la Gran Pirámide ante la mirada atónita de sus alumnos.

Turistas junto a su guía viendo el atardecer en el Cairo.
Trepar las pirámides en la era de las redes sociales
Si bien en la actualidad las pirámides son resguardadas por guardias profesionales, mejor pagados y especialmente entrenadas así como también destacamentos de policía antiterrorismo y todo un sin fin de cámaras y dispositivos tecnológicos, hay gente que aún sigue ingeniándoselas para trepar las famosas tumbas egipcias.
En el presente es casi imposible hacerlo de día, por lo que los interesados en romper la ley y arriesgarse a sufrir una multa y además varios meses de cárcel dependiendo de lo que dicte un juez, por lo general lo hacen a escondidas por la noche.

Vemos también en esta imagen como casi la totalidad de la superficie superior de las pirámides están cubiertas con nombres grabados en la roca.
Famoso fue el caso de la pareja que se fotografió desnuda en la cima de una de las pirámides hace unos años. Pero aquí veremos las imágenes de una troupe de acróbatas urbanos rusos que evadieron todos los controles y lograron llegar a la cúspide en el año 2013 y otros intentos modernos similares.
Esto por supuesto fue un acto de irresponsabilidad extrema. Las pirámides son un legado cultural dejado por los antiguos egipcios a toda la humanidad, monumentos milenarios ya de por sí a lo largo de los milenios han sufrido un gran deterioro y una considerable cantidad de abusos y vandalismo.

Turistas subiendo a la cúspide de la Gran Pirámide de Giza en el siglo XXI.
El sultán que intentó destruir las pirámides de Egipto
Las pirámides son el mayor testamento de la ingeniería egipcia, y eso es decir mucho ya que la ingeniería egipcia era simplemente majestuosa. Obras tan avanzadas para su tiempo y tan espectaculares que a veces para darnos una idea del contexto de las mismas es útil el recordar que cronológicamente Cleopatra se encuentra más cercana a nuestros días que a la construcción de las pirámides.
En efecto, la Reina ptolemaica nació hace unos 2.085 años, más precisamente en enero del año 69 a. C. en Alejandría. La Gran Pirámide de Giza, no obstante, fue construida durante la 4ta Dinastía, hace aproximadamente unos 4.600 años, lo que distancia a la Gran Pirámide de Cleopatra en unos 2.515 años. Debemos decir que a su vez Cleopatra fue una gran constructora en si misma, y parte de los monumentos en su honor fueron fundamentales para traducir los jeroglíficos egipcios.
La destrucción pirámides egipcias

Detalle del daño hecho por el sultán Al-Azis Uthman a la piramide de Micerino.
Si bien son una maravilla, no todo el mundo a lo largo de la Historia pensó lo mismo, en especial un líder militar islámico del siglo XII quien se puso como tarea el destruir las pirámides por ser «instrumentos de idolatría».
Este no fue el único intento de destruir las pirámides, como veremos a continuación un mercenario italiano destruyo no menos de 40 pirámides en Sudán, pero si fue uno de los que más daño causaron a una pirámide egipcia.
Éste extremista no era cualquier persona, sino que se trataba de Al-Aziz Uthman sultán de Egipto y el segundo hijo de Saladino, famoso por luchar contra Ricardo Corazón de León durante la Tercera Cruzada y haber sido una de las primeras personas en la historia fuera de China en haber utilizado granadas de pólvora.
Es decir, era una persona con una gran cantidad de recursos y tropas a su disposición, y a diferencia de su padre el cual fue considerado por muchos como un hombre honorable y respetuoso incluso de sus enemigos, este no compartía dichos principios.
Es así que Al-Aziz comenzó a destruir pirámides menores, siempre ordenando a sus hombres el remover las piedras base de las mismas. Posteriormente comenzó a ocuparse de las pirámides medianas, dañando la pirámide de Micerino, la cual por fortuna no colapsó pero sí quedó con una franja o brecha en una de sus caras producto de la remoción de piedras.
Según recuentos de la época los trabajos duraron ocho meses, y el mayor problema con el que se encontraron los mineros contratados para ésta tarea fue que además del arduo trabajo de remover las piedras, al hacerlo las mismas caían enterrándose en la arena lo que llevaba a que el acceso hacia la cara fuese cada vez más difícil.
En efecto, los mismos encargados de destruir la pirámide fueron los que le comunicaron al caprichoso líder que la destrucción de la misma sería tan costosa como su construcción.
El gran destructor de pirámides: desgraciadamente el descendiente de Saladino se queda corto en comparación a la destrucción del mercenario italiano Giuseppe Ferlini, quien, buscando oro, llegó a destruir en Sudán 40 pirámides del Reino de Kush.

Pirámides de Meroe, vemos la gran cantidad de pirámides con su parte superior demolida debido al profanador de tumbas Giuseppe Ferlini.
Sin embargo, el sultán no se contentaba con atacar a las pirámides menores y su meta era el destruir la más grande de todas: la Gran Pirámide de Giza. Al-Aziz entonces comenzó a juntar fondos y a reclutar un verdadero ejército de trabajadores para concretar dicho fin.
Durante varios meses los trabajadores intentaron todo tipo de técnicas para remover las grandes y pesadas piedras de la Gran Pirámide, sólo pudiendo llegar a remover fracciones de algunas piedras ubicadas en uno de los vértices.
Giuseppe Ferlini, el mercenario que demolió 40 pirámides
En muchas de las tumbas egipcias y de las culturas del Nilo, como el Reino de Kush, generalmente se solían dejar tesoros y alimentos para ser utilizados por la fuerza vital que al morir abandonaba el cuerpo, fuerza que en Egipto se solía denominar como el ka.
Además del ka también existía el ba, la cual era la esencia de la persona y permanecía unida al cuerpo físico (el khat) tras la muerte.

Vemos la gran cantidad de pirámides con sus partes superiores demolidas. Muchas de estas fueron demolidas por el mercenario Giuseppe Ferlini.
Muchos de los ritos funerarios de las culturas del Nilo estaban orientados a liberar el ba para que este se una con el ka y así formar el akh. Si lo anterior no se cumplía entonces el difunto entraba en un estado de se-akh, un fantasma perdido entre dos mundos.
Si bien lo anterior variaba de cultura en cultura, la influencia y el dominio egipcio a través de los siglos llevó a que esta fuese la creencia reinante a lo largo y ancho del de las culturas del Nilo. En un principio se creía que sólo el faraón, o el rey en el caso de los cushitas, tenían un ba, pero esto luego se extendió a casi toda la población.
El concepto de akh ayudó a preservar las tumbas y pirámides, ya que los ladrones de tumbas temían perturbar el proceso y enfurecer a un se-akh.
Por supuesto que nada de lo anterior le interesaba a Giuseppe Ferlini, un cirujano militar boloñés de la primera mitad del siglo XIX devenido en profanador de tumbas. Si bien hemos mencionado al sultán que intento destruir varias pirámides, la diferencia con Ferlini es que este poseía explosivos.
El médico no era alguien ya de por si con mucho honor, en un principio se había asociado como mercenario al ejército de Egipto durante la Conquista de Sudán, y tras conocer a un mercader y traficante de reliquias albanés llamado Antonio Stefani desertó en 1834 para organizar una expedición hacia la necrópolis de Meroe.

Giuseppe Ferlini
Un sitio arqueológico al norte de Sudán a unos 100 kilómetros de las orillas Nilo y rico en reliquias de las últimas dinastías del Reino de Kush, las cuales debido a la influencia egipcia seguían en gran parte los mismos ritos funerarios y creencias de los egipcios.
En total en el sitio se hallaban unas 255 pirámides cushitas, fácil de diferenciar de las egipcias debido a sus proporciones más alargadas.
Al llegar a Meroe el daño causado por el mercenario en busca de tesoros fue irreparable.
Ferlini no eligió las pirámides a demoler al azar, sino que se basó en un catalogo realizado por el arqueólogo Frédéric Cailliaud en el que se enumeraban las pirámides en mejores condiciones.
Según su lógica, si la pirámide se encontraba relativamente intacta entonces eso incrementaba las posibilidades de hallar un tesoro encerrado dentro de la estructura de la misma.
Esto era común, ya que en las tumbas muchas veces se dejaban joyas y vienes personales para ser disfrutados por la persona difunta después de su muerte en la vida que se creía existía después de esta.
El saqueador no estaba equivocado, y esto lo verificaría cuando en el cementerio norte demolió la pirámide número 6 que era una de las más grandes e intactas de todas.
En primer lugar detonó con una carga pequeña el tetraedro superior, y así con cargas más pequeñas, para evitar destruir el tesoro, fue abriendo camino a través de la estructura hasta hallar la cámara donde encontró joyas y piezas de oro y plata.

Pirámides de Meroe, vemos la gran cantidad de pirámides con su parte superior demolida debido al profanador de tumbas Giuseppe Ferlini.
Ferlini pasó los siguientes dos años demoliendo pirámides, el tesoro que fue acumulando le permitió contratar un pequeño grupo de mercenarios para su protección y volver a Italia en 1836 donde se anunció como un exitoso explorador y arqueólogo ante la sociedad haciendo poca mención sobre sus «técnicas de arqueología» y el daño irrecuperable que causó al legado histórico y cultural de la humanidad.
Por fortuna, si bien la pérdida arquitectónica fue colosal, las joyas de oro y plata fueron adquiridas en 1838 por Luis I de Baviera y hoy se encuentran resguardadas en el Museo Egipcio de Berlín.
nuestras charlas nocturnas.
Los genes de los ancestros prevalecen …

(ANSA) – NUEVA YORK — Solo el 7% del ADN de las personas es exclusivo de los seres humanos modernos, de acuerdo a un estudio que publicó hoy la revista Science Advances.
De esta manera, los científicos han dado un paso más hacia la resolución de un misterio perdurable con una nueva herramienta que permite comparaciones más precisas entre el ADN de los humanos modernos y el de los ancestros extintos.
Solo el 7% de nuestro genoma se comparte de forma única con otros humanos, y no lo comparten otros antepasados tempranos, según estudio publicado hoy.
«Ese es un porcentaje bastante pequeño», dijo Nathan Schaefer, biólogo de la Universidad de California y coautor del nuevo artículo.
«Este tipo de hallazgo es la razón por la que los científicos están dejando de pensar que los humanos somos tan diferentes de los neandertales».
La investigación se basa en ADN extraído de restos fósiles de neandertales ahora extintos que datan de hace unos 40.000 o 50.000 años, así como de 279 personas modernas de todo el mundo.
Los científicos ya saben que las personas modernas comparten algo de ADN con los neandertales, pero diferentes personas comparten diferentes partes del genoma.
Uno de los objetivos de la nueva investigación fue identificar los genes que son exclusivos de los humanos modernos.
Si bien se trata de un problema estadístico difícil, los investigadores «desarrollaron una herramienta valiosa que tiene en cuenta los datos faltantes en los genomas antiguos», dijo John Hawks, paleoantropólogo de la Universidad de Wisconsin, Madison, que no participó en la investigación.
nuestras charlas nocturnas.
Anécdotas y curiosidades de la Segunda Guerra Mundial (12)…
La sucia historia de IG Farben

Entre 1933 y 1945 la explotación de los obreros alemanes voluntarios, forzados o esclavos y el monopolio químico tenía un nombre: IG Farben.
Después de la derrota alemana las potencias victoriosas acabaron con el trust. Así nacieron BASF, Hoechst o Bayer, pero IG Farben siguió existiendo hasta el 31 de octubre del 2012.
La historia de la IG Farben se lee como el historial de un criminal.
Fundada en 1925 por las mayores empresas alemanas de química, la IG Farben se convirtió en un importante actor en la política alemana de entreguerras.
Fue el mayor agente financiero del partido nazi que lideraba Adolf Hitler.
Cuando el «Führer» llegó al poder los grandes dirigentes de la IG Farben le aseguraron que habían solucionado el problema de la falta de petróleo: la fabricación de gasolina artificial.
Gracias a los ingenieros y técnicos de la IG Farben, Hitler pudo empezar su guerra por el «espacio vital» en Europa. Los estrategas del trust tenían pensando hacerse con los mercados siguiendo a la victoriosa «Wehrmacht».
Facilitaron informaciones sensibles al Comando Supremo y colocaron a agentes en sus sucursales. En los campos de concentración se aprovecharon del «material humano».
Las SS les alquilaron entre 50.000 y 400.000 obreros a un precio especial. La rama farmacéutica de la IG Farben pudo experimentar sus medicamentos en los presos.
En los campos de exterminio el monopolio hizo realmente un muy buen negocio: a través de empresa Degesch vendió a las SS el gas Zyklon B que fue utilizado para matar a miles de personas de una manera industrial: eficaz, barato y más «limpio» que las ejecuciones. Las nefastas consecuencias de la aplicación de ese gas han llegado hasta nuestros días.

Ante este fondo no extraña que la cúpula de la IG Farben se sintiera en el banco de los acusados en uno de los procesos posteriores al de Nuremberg.
Pero casi todos salieron absueltos o no tuvieron que cumplir la pena impuesta.
A mediados de los 50 los grandes de la IG Farben se habían resocializado en las direcciones de Bayer, BASF y Hoechst, productos de la disolución del trust.
Un tema oscuro siguen siendo las relaciones de la IG con empresas estadounidenses, las cuales no cesaron durante la guerra.
Otro misterio está vinculado al archivo de la empresa que desapareció en 1945 sin dejar huella alguna.
En 1988 el servicio secreto de la RDA inició una operación para encontrar un «bunker» con el archivo.
En vano. Hasta hoy en día no se sabe cuántas y qué firmas pertenecieron al entramado internacional de la IG.
Aunque la IG Farben fue desmantelada, no dejó de existir. En la bolsa se pueden comprar y vender sus acciones, que se han convertido en un objeto de especulación.
La empresa poseía innumerables inmuebles en la RDA y en otros lugares del continente. En un momento u otro la IG Farben podría haber resurgido como el fénix, con ello calcularon los aventureros financieros y se vieron afirmados tras la Caída del Muro y la anexión de la RDA a la Alemania occidental.
Estas expectativas recibieron un fuerte revés, cuando a mediados de los 90 estalló de lleno el debate sobre la indemnización de los trabajadores forzados y esclavos.
El juicio y la sentencia final de Nuremberg revelaron que el cartel energético, químico-farmacéutico IG FARBEN (Bayer, Basf, Hoechst ), la multinacional más importante de la época en su sector, planificó y apoyó directamente el ascenso de Hitler, y la invasión de Alemania a otros países, la construcción de campos de concentración y la muerte directa e indirecta de millones de personas.
Como dijo en su día un senador americano Hitler was Farben und Farben was Hitler! Este poderoso cartel fue creado a principios de siglo XX con dinero americano.
En 1939 con inversiones de Wall Street se convirtió en la multinacional química más importante de mundo. Farben era directamente controlada por los Rothschilds a través de su hombre de confianza Paul Warburg.
Los historiadores siempre nos han vendido que la psicopatía particular de un tipo como Hitler fue la que originó aquella guerra y todo aquel horror.

Edificio de IG Farben
Cientos de libros se han escrito culpando en gran medida al instinto expansionista instalado en los genes y la mentalidad de supremacía del pueblo alemán, pero la sentencia final en Nuremberg los documentos revelan que IG FARBEN, al menos ya 3 años antes de la guerra, había trazado las líneas maestras de su plan para la conquista de Europa y el mundo ( por orden, primero Europa y Asia, Gran Bretaña y sus colonias y finalmente USA y resto del mundo).
Farben pretendía que Hitler fuera autosuficiente en todo lo que necesitaba para la guerra, petróleo, aceites, explosivos, gomas, químicos… se convirtió realmente en un estado muy poderoso dentro de otro estado.
Uno de sus mayores obstáculos en principio era que el abastecimiento de petróleo se realizaba en Alemania por medio de importaciones en un 85% de manera que Farben firmó un acuerdo con Rockefeller para tener abastecimiento permanente de petróleo durante toda la contienda.
De esta forma el dinero de Hitler llegaba de esta red empresarial y financiera entre Alemania y Estados Unidos (intereses de Rockefeller, Wall Street, etc).
La historia de Bayer (dentro de IG FARBEN) a quien todos conocéis por la aspirina es muy curiosa: nace en el siglo XIX y cuenta en su historial con perlas tales como que fue la empresa que introdujo la heroína en el mercado de consumo (para ser sustituto de la morfina que producía adicción, ironías del destino…) y de la metadona (a la que Bayer llamó Dolphine en honor a Adolf Hitler), está presente en todos los países del mundo y fabrica pesticidas, PVC, transgénicos, plaguicidas y miles de medicamentos.
No hay político ni gobierno que se escape a su influencia, los documentos que se puede muestran que la IG Farben construyó , entre otros, el campo de concentración de Auschwitz a la vez que su propia planta química de una extensión de 6000 campos de fútbol (a pocos km de allí) y que ambas construcciones fueron financiadas con dinero del Deutsche Bank (ambas costaron cerca de 10 mil millones de dolares en el dinero de hoy, está claro que no repararon en gastos).
Por supuesto en la construcción de la planta química trabajaron detenidos de los campos de concentración que tenían cercano en Auschwitz.
También en el juicio se probó que cuando los trabajadores de la planta química de FARBEN estaban enfermos por más de 2 semanas eran llevados al campo de concentración de Auschwitz y consecuentemente gaseados.
Otro dato escalofriante: aunque se nos ha dicho por activa y pasiva que los experimentos humanos llevados a cabo en aquellos campos de muerte eran para satisfacer la naturaleza aparentemente sádica de los nazis, los documentos revelan que los experimentos médicos mortales llevados a cabo eran contratados (hay facturas que así lo demuestran!) por las divisiones farmacéuticas de Bayer y Hoechst, que de ese modo testaban sus productos químicos patentados antes no probados en humanos.
El Tribunal concluyó que más del 50% de los humanos que tomaban parte en ellos morían. Los materiales para gasear a los supervivientes los proporcionaban estas empresas.Más de 2 millones de personas murieron sólo en Auschwitz . Entre los 24 personas condenadas en Nuremberg por crímenes a la humanidad estaban el CEO y directivos top de IG Farben. Fueron acusados de genocidio, esclavitud y otros crímenes contra la humanidad.
El juicio determinó que el objetivo del cartel farmaquímico y energético era dominar el mundo entero por medio de su emporio económico. También conviene recordar que, tal y como publicó en su momento Cambio 16, la multinacional Bayer con su producto Nemacur, un producto empleado en la agricultura para matar gusanos fue, y no la colza, el causante del llamado síndrome tóxico.
Todo esto no es actual, pero conviene refrescar la memoria de algunas cosas, hechos y culpables a las que la historia no acaba de hacer justicia y que son relativamente recientes, con el impacto que ello tiene en nuestras vidas, más aun teniendo en cuenta que esas mismas empresas siguen produciendo tóxicos de todo tipo (esto es un hecho probado).
Jasper Maskelyne (1902-1973) Un mago en la guerra

Con este personaje se produce la duda fascinante de no saber donde encuadrarlo. ¿Qué era, guerrero o artista?. El coronel Maskelyne nunca disparó contra nadie, pero desde la Sección experimental de camuflaje utilizó sus habilidades de una manera muy eficaz contra el Afrika Korps.
La definición de ilusionismo es «conjunto de trucos y habilidades con los que se hacen cosas sorprendentes como hacer y desaparecer objetos y personas». Maskelyne utilizó como teatro, el Norte de África. Su público: los pilotos y soldados alemanes.
Jasper Maskelyne nació en Inglaterra en 1.902. De familia de ilusionistas, su abuelo John Nevil Maskelyne fundó el CÍRCULO MÁGICO.
Durante la II Guerra Mundial fue destinado al Regimiento Real de Ingenieros, concretamente, en la unidad de camuflaje. Su ingenio al hacer «desaparecer» un nido de ametralladoras convenció a sus superiores de su gran potencial y lo enviaron al Norte de África para ayudar al Octavo Ejército.
Jasper Maskelyne escogió un equipo de cinco colaboradores al que bautizó como MAGIC GANG (formado por un carpintero, un caricaturista, un ceramista, un lampista y él mismo, como pretidigitador) y que el Ejército denominó SECCIÓN EXPERIMENTAL DE CAMUFLAJE.
Su primer gran éxito tuvo lugar el 22 de junio de 1.941, cuando logró proteger el puerto de Alejandría de los ataques aéreos nocturnos alemanes creando la ilusión, por medio de luces y explosiones, de que lo estaban bombardeando, cuando en realidad las bombas estaban cayendo en Maryut Bay. A la noche siguiente, los pilotos alemanes volvieron a caer en la ilusión.
Su segundo gran éxito consistió en proteger el importante tráfico naval del Canal de Suez. Esta vez utilizó un sistema de luces antiaéreas junto a un sistema de espejos estroboscópicos que desorientaba totalmente a los pilotos de la Luftwaffe.
El secreto del «Torbellino de Luces» o «El Manto Negro» no será desclasificado por el Gobierno de Reino Unido hasta el año 2.046.

Jasper Maskelyne junto a la camioneta del espectáculo de magia
El tercer gran éxito de Maskelyne fueron sus maniobras para hacer creer al AFRIKAKORPS que el ataque británico de El Alamein se produciría por el sur, cuando en realidad se produciría por el norte (PLAN LIGHTFOOT). Esto se lograba creando grandes concentraciones de tanques «de pega» en el sur, tanques camuflados como camiones en el norte, falsos movimientos de tropas, comunicaciones de radio falsas, etc.
Terminó la guerra con el grado de coronel de la OSS, mientras ideaba equipos de espionaje y todo tipo de artilugios para engañar al enemigo. De nuevo en la vida civil volvió a dedicarse al mundo del espectáculo. Más tarde se instaló en Kenia dedicado a explotaciones agrícolas, donde murió en 1.973.
Era la Segunda Guerra Mundial cuando el avance de las tropas nazis parecía imparable y mas aún en África, donde el nombre de Rommel causaba pavor. Algo que los libros de historia no dicen es el hecho que sus mayores fracasos no fueron contra tropas militares sino contra el genio y el ingenio de un hombre, de un mago llamado Jasper Maskelyne, el nieto del gran John Nevil Maskelyne, y se hizo famoso a principio s de los 40 con el número de las cuchillas de afeitar.
En esta época, los teatros se quedaron vacíos y Maskelyne decide alistarse en el Ejército, concretamente en la división de camuflaje. Su pensamiento era «si puedo engañar a unos espectadores a pocos metros, seguro que puedo engañar a los alemanes a cientos de millas». Pero el Ejército denegaba constantemente sus ideas y el empleo de magia en la guerra.
Con 37 años, el día 14 de octubre de 1940 ingresa en la academia de camuflaje y para ser tenido en cuenta tuvo que hacer una demostración ante un inspector general al que engañó con técnicas de ocultación de ametralladoras. Esto le valdría para que aquel le reclutase y así en la primavera de 1941 llega a el Cairo.
No obstante aun tendría que luchar lo suyo para que le asignasen alguna misión ya que los mandos preferían que utilizase la magia para distraer a la tropa.
A fuerza de insistir le dejan crear una unidad de camuflaje experimental en la que el propio Maskelyne recluta uno por uno entre 400 a sus colaboradores a los que el denominaría la banda mágica.

Entre estos había un dibujante, un maestro vidriero, un ceramista, un ingeniero eléctrico y algún analista químico pero especialmente destacó un carpintero escenógrafo de teatro.
Después de varios meses sin obtener misión alguna y tras la desesperación del ejército aliado de ver como los alemanes les bombardeaban, por fin se recurre a la banda mágica para una misión: defender el puerto de Alejandría.
Este puerto era la base marina principal en Oriente Medio de los aliados y un bombardeo hubiese sido nefasto. El 18 de junio del 41 empieza a estudiar el puerto para determinar la técnica ya que había que ocultar cientos de buques, edificios y todo entre varios canales marinos, desde luego es algo mas complicado escamotear un puerto que una bola o moneda.
Una vez analizado todo Maskelyne anuncia su plan que no sería el de ocultar el puerto sino trasladarlo de sitio.
Utilizando barro, lona y cartón construye una réplica del puerto pero la lleva a una bahía no utilizada que estaba separada por pocos km. (bahía Maryut) y que era muy parecida al puerto de Alejandría, al menos vista desde el aire y debemos pensar que entonces los aviones no llevaban los sistemas sofisticados de ahora por lo que atacaban guiados por las luces y fotografías aéreas.
La maestría de Maskelyne con el uso de las perspectivas y sus conocimientos de las técnicas con luces y sombras eran determinantes para todos los trucos empleados. Hizo una replica completa de las luces del puerto de Alejandría y además colocó explosivos controlados para simular los aciertos de las bombas enemigas. La magia de Maskelyne está preparada.
Es de noche, se apagan todas las luces del puerto de Alejandría, al tiempo se encienden las de la bahía de Maryut (el falso puerto), cuando los aviones llegan se detonan cargas por control remoto que desvían la atención de todos los pilotos sobre ese punto en el que empiezan a disparar creyendo que las primeras explosiones las habían provocado sus propias bombas. Una verdadera lección de «Mistdirection» que se mantendría durante 2 noches mas que los alemanes siguieron bombardeando el falso puerto.
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Un tanque inflable ficticio, inspirado en el M4 Sherman.
Maskelyne y su banda mágica ha tenido un rotundo éxito. Esto sirve para que le nombren comandante y lo más importante el respeto de sus superiores y el reto de nuevas misiones.
El Canal de Suez, con mas de 170 km de longitud, era una zona por donde transitaban los buques británicos para provisión de suministros y por ello era objetivo principal de la aviación alemana. Dado que las baterías antiaéreas no conseguían frenar a la aviación se recurre a Maskelyne para que aumente los reflectores de dichas baterías pero él tiene una idea mejor.
Tradicionalmente los reflectores se utilizaban para que las baterías pudiesen localizar mejor a los aviones pero a Maskelyne lo que se le ocurrió es en lugar de esto utilizarlos para cegar a los pilotos.
Pero el sólo hecho de dirigir los focos a los ojos no es suficientes ya que estos con una maniobra los esquivarían por eso pensó en convertirlos en luces estroboscópicas, es decir, les enviaría un deslumbrante juego de luces rotatorias mediante un invento llamado «el pulverizador giratorio» mediante el que Maskelyne sepultará el canal en un océano de luz.
Este truco no era nada nuevo puesto que estaba basado en algo que su abuelo J.Nevil ya en 1885 utilizaba en su teatro de Londres y que era conocida como magia negra o magia con cámara negra.
Pues bien, los secretos de el pulverizador giratorio siguen siendo materia reservada del gobierno británico pero hay fotos de su construcción que muestran una especie de embudo de espejos que se acoplan a los focos antiaéreos y supongo yo que estos girarían de tal manera que donde debería salir un haz luminoso saldrán muchos y además superponiéndose unos sobre otros, si esto los multiplicamos por todos los focos imagino que seria una tormenta de rayos deslumbrantes hacia el cielo.
Para probar el invento el mismo Jasper se subió a un caza y fue tal el efecto que el piloto se cegó y pudo maniobrar cuando estaba sólo a 300 m. del suelo. Fue una experiencia casi mortal para el mismo inventor.

Espejos estroboscópicos empleados por los hombres de Maskelyne
Era el otoño de 1941, se disponen 21 focos con los pulverizadores giratorios sobre el canal y la aviación enemiga victima de los «disparos de luz» no fue capaz de conseguir su objetivo, muchos aviones cayeron al perder el control sus pilotos completamente cegados, y el canal de Suez continuó al servicio de los aliados. Este fue el segundo éxito de Jasper Maskelyne para el ejército británico.
El siguiente objetivo fue encargado por el general comandante jefe para Oriente Medio, quien planeaba desplegar un gran número de tanques por las inmediaciones de Alejandría pero los observadores aéreos y terrestres de Rommel le dificultan la operación.
Este será el reto ¿ será capaz Maskelyne de ocultar una brigada de tanques al zorro del desierto?. Por difícil que parezcan las técnicas de camuflaje mas lo son aún en el desierto ya que es completamente plano y sin zonas que obstruyan la visión y ambos bandos estaban siempre a la vista del otro.
El objetivo de Maskelyne era dar la apariencia de camiones a los tanques tanto desde el cielo como de cerca. Para ello el material de camuflaje debe ser ligero, fácil de montar y de bajo coste. La banda mágica se pone manos a la obra y en unas horas construye el prototipo del denominado «escudo solar».
Este consistía en dos armazones acoplados a los dos lados largos del tanque que al accionar una palanca se cerraban sobre el mismo cerrándolo por completo dándole una apariencia desde el cielo de ser un inofensivo camión. Pero además había que camuflar también las huellas que el tanque dejaba y que eran muy visibles así que dispuso una malla espinosa en la parte trasera que transformaba la rodada en una de camión.
Antes de llevarlo al efecto real, Maskelyne probó poniendo uno de estos junto a verdaderos camiones y sus propios aviones no fueron capaces de diferenciarlos. Estando preparada toda la batería de tanques el General dio la orden de que, como si fuese una columna de inofensivos camiones, bordeara Alejandría pasando frente a un punto débil de las posiciones italianas.
Los tanques, mediante el engaño, rompieron limpiamente las líneas italianas deteniendo una ofensiva enemiga hacia El Cairo antes de que se inicie. Era otro triunfo para Jasper Maskelyne y su banda mágica.

Jasper disfrutando de un pícnic en Guiza. 1942.
Pero Maskelyne pone en marcha su mayor engaño durante la decisiva batalla por el control de Egipto. Rommel había conquistado Tobruk rechazando al ejército británico hasta el Alamein, a 100 km al oeste de Alejandría.
En un intento de cubrir la retirada la banda de Maskelyne recibe ordenes de preparar una emboscada para confundir y atrapar a los alemanes.
Colocaban estiércol de camellos o de otros animales en las carreteras de los territorios ocupados debajo de ellos ponían los explosivos, esto era simplemente una treta porque el gran numero de ilusionismo estaba por llegar y el campo de batalla el Alamein .
Esta operación fue denominada como «pie ligero» y fue una batalla decisiva pues estaba en juego el control del petróleo que aquella zona poseía. La ofensiva comienza. El general Montgomery decide atacar por el norte, por donde pasan las vías de suministros.
Sin embargo el plan de Maskelyne era hacer ver que el ataque se realizaba por otro punto, es decir, había que hacer ver a los alemanes un ejército atacando por el sur. Para ello se instalan maquetas de todo tipo: tanques, cañones, aviones, hombres, cascos de acero incluso un falso oleoducto hecho con latas de combustible.
El engaño fue tal que los alemanes concentraron la mayor parte de sus fuerzas en el sur para frenar a este «falso» ejercito. Para aumentar mas aun el engaño, auténticos tanques circulaban por esta zona, estos, mas tarde, serán llevados al norte con el sistema del «escudo solar», o sea, cubiertos con las corazas que les daba la impresión de ser simples camiones.
Con esto hicieron un intercambio de material que pasó totalmente desapercibido para los enemigos quienes veían en las maquetas el verdadero peligro. Comenzado el verdadero ataque por el norte y para cuando Rommel quiso mandar sus tropas hacia esa zona, ya era tarde pues el Ejercito británico ya había atravesado sus líneas y estas empezaban a retroceder hacia Libia.
La labor de Maskelyne en misiones de la segunda guerra mundial no acabó aquí ya que continuo por otros 16 países de Oriente Medio y Europa. En 1946 regresa a Inglaterra para continuar haciendo magia, y era tal el orgullo que tenía por su labor en la contienda que solicitó y obtuvo el permiso del Ejército para actuar luciendo el uniforme del Ejército británico.

Haría una gira con mucho éxito pero la televisión acabaría con estos espectáculos. Maskelyne se retiró a Kenia, donde hizo algunas galas, escribe su autobiografía y muere en 1973. Con él se van sus secretos de guerra que aun hoy el Ejército británico guarda celosamente y no serán desclasificados hasta el año 2.046.
La guerra de la prensa Alemana en la Argentina
Por Gustavo Efron y Darío Brenman. Diario lanacion.com — En los años en que el régimen nazi imponía su política de terror, se producía en la Argentina una suerte de «guerra de prensa» entre los alemanes que vivían en nuestro país, una batalla de linotipos que se libraba en diferentes frentes (ideológico, económico y semántico) y que manifestaba, de algún modo, la fuerte fractura que sufría la comunidad.
Si bien una mayoría de la colectividad era indiferente a temas políticos, una porción importante adhería al Tercer Reich, la misma que anteriormente se había opuesto a la República de Weimar y que anhelaba la restauración de la monarquía: hacia ese sector se dirigía el Deutsche La Plata Zeitung (DLPZ), editado por Hermann Tjarks, que era subsidiado por la embajada alemana y apoyado por las principales empresas de ese origen.
Por su parte, una minoría, integrada por liberales y demócratas, y que creció notablemente con la llegada de judíos, opositores políticos y refugiados al país, se expresaba a través del Argentinisches Tageblatt (AT), el periódico de la familia Alemann, fundado en 1889, que se fue constituyendo en un baluarte en la lucha contra el régimen. Notables eran las caricaturas sarcásticas de Clément Moreau sobre Hitler.
Durante la Primera Guerra Mundial, ambos diarios coincidieron en la defensa de Alemania ante los aliados pero, durante la República de Weimar, empezó una fuerte enemistad que hizo eclosión con la llegada de Hitler al poder, señala Georg Ismar, de la Universidad de Colonia, en el marco de una investigación denominada «La guerra de la prensa alemana en la Argentina durante el tiempo del nacionalsocialismo».
Roberto Alemann cuenta que el diario que dirigía su padre, Ernesto, publicaba muchos de los hechos aberrantes que ocurrían en Alemania: «Todo el Holocausto, desde sus comienzos , se fue denunciando porque mi padre recibía información de amigos del exterior, sobre todo de Inglaterra, Suiza, y Francia antes de estar ocupada». Obviamente, los nazis prohibieron la circulación del Tageblatt en Alemania.

El DLPZ desmintió tajantemente las informaciones del AT sobre la represión contra los hebreos, acusándolo de querer dar una imagen injusta y falsa de la ?nueva Alemania´.
El Tageblatt respondió, contundente: «Los nazis dijeron durante diez años que habría juicios sangrientos, que rodarían cabezas y las colgarían. Ahora que este programa de terror se hace realidad, el grupo antisemita declara que las noticias sobre estos hechos son mentiras. (…)
Si todo se está desarrollando de acuerdo a lo programado y durante diez años el subvencionado diario nazi nunca ha tenido nada que objetar al respecto».
El trabajo de Ismar revela que, el 31 de marzo de 1933, el DLPZ publicó una absurda cita falsa del líder sionista Theodor Herzl en el Congreso Sionista de 1897: «Si un país trata de oponerse a nuestra influencia, entonces los judíos debemos lograr que los países vecinos le declaren la guerra a ese país.
Para ello se debe agitar a la opinión pública, utilizando a la prensa». El AT puso en evidencia el engaño y dio espacio al presidente de la Organización Sionista Argentina (OSA), Nathan Gesang, para que desmintiera la información.
El 1 de abril de 1933 comenzó un boicot de anuncios contra el Argentinisches Tageblatt, impulsado por la embajada alemana y el DLPZ. Ya en el año 1924, junto con la Cámara de Comercio Alemana, el mismo periódico había organizado una acción similar contra el «enemigo» periodístico, por sus notas pro Weimar y las críticas a los alemanes monarquistas.
Ante la nueva medida, el AT recibió el apoyo de personalidades políticas del país, tales como el diputado Enrique Dickman y Alberto Gerchunoff, quienes manifestaron en sus páginas duras críticas a la intromisión del gobierno alemán en la libertad de prensa en la Argentina.
No obstante, el boicot fue exitoso: muchas empresas alemanas -y también argentinas que hacían negocios con aquéllas- retiraron sus anuncios. Y además, entre 1933 y 1936, 140 de las 150 asociaciones alemanas que difundían sus actividades en el AT lo dejaron de hacer, «un buen ejemplo de la ?Sincronización´ (Gleichschaltung) de organizaciones alemanas» implementado por el Tercer Reich, destaca Ismar.
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El partido nazi argentino (Nsdap) marcaba de cerca a todo el que publicara anuncios en el Tageblatt.
El 12 de mayo de 1933, en su boletín oficial, se preguntaba si «el Dr. Hiller, que publica todavía sus anuncios en el diario sucio, es es el mismo Dr. Hiller, médico jefe del Hospital Alemán».
El aludido respondió explicando que su objetivo era evitar una campaña del AT contra la institución, pero que «las últimas notas me impulsaron a retirar estos anuncios».
«Cualquier empleado de las empresas alemanas que fuera encontrado con el diario en la mano era despedido -cuenta Alemann-. Nos pusieron una bomba incendiaria en la imprenta, llenaron la casa familiar con alquitrán, apalearon a redactores, y la embajada alemana nos inició seis procesos judiciales, todos sin éxito».
El AT contrarrestó económicamente el boicot y la persecución con la ampliación de su imprenta, que le permitió brindar servicios a otros periódicos, y además sus compradores se multiplicaron con la llegada de los exiliados del nazismo, unos 45.000 judíos y 5000 refugiados en los años 30.
Mientras tanto, el DLPZ buscaba presentar una imagen positiva de Alemania, publicando notas «amistosas» en español, entrevistando a personalidades argentinas que habían visitado al Reich, o escribiendo artículos sobre la «maravilla técnica» del Graf Zeppelin, cuando éste llegó a nuestras tierras, mientras se producía la masacre de los líderes de las SA, el 30 de junio 1934, y sobre la cual no realizó mención alguna. Tampoco comentó nunca las leyes raciales de Nüremberg de septiembre de 1935.
Desde un comienzo, los nazis quisieron influir en la educación de los niños: casi la totalidad de los más de 200 colegios germano-argentinos seguían programas enviados desde Alemania, y utilizaban el saludo nazi y la esvástica. Ante ese panorama, Ernesto Alemann fundó en 1934 la Escuela Pestalozzi, donde muchos refugiados trabajaron como profesores.
La mayoría de los argentinos fue indiferente a la presencia nazi hasta 1938, cuando la opinión pública se volcó en contra. El cambio fue motivado por la revelación del asunto de las escuelas en los diarios, y sobre todo por el acto por el plebiscito austríaco, el 10 de abril de 1938 en el Luna Park, al que asistieron 20.000 personas, tras el cual hubo peleas callejeras, quema de banderas nazis y ataques a comercios y casas alemanes.
En ese contexto, el Tageblatt participó junto con varios diarios nacionales en una fuerte campaña contra la penetración nazi, en la que tuvo buenos aciertos, apoyando la actividad de la Comisión Investigadora de Actividades Antiargentinas del Congreso. Pero también magnificó el fenómeno, y en 1939 llegó a publicar planos que revelaban una supuesta intención de ocupar la Patagonia, una versión que resultó ser falsa.

El DLPZ reaccionó duramente frente a ese movimiento.
Ante una acción policial contra los nazis en Eldorado, Misiones, en un suplemento en español publicado el 28 de julio de 1940, señalaba que «no es condenable, ni atenta contra nadie, que esos ciudadanos alemanes tengan en sus casas fotografías del Führer o banderas con la cruz esvástica.
Es una cuestión personal y muy lógica. (…)
Además, si fuesen espías o tramaran algún complot, se cuidarían muy bien de demostrar su inclinación política para no entorpecer sus propios planes». A su vez, denunciaba la presencia del enviado especial de «un diario con tendencia hostil a la causa alemana».
El gobierno argentino prohibió finalmente al órgano pro nazi el 17 de octubre de 1944, poco antes de declararle la guerra a Alemania. Luego Germán Tjarks, hijo del editor del DLPZ, fundó La Gazeta del Plata, en español, pero éste no tardó en ser clausurado. En cambio, el Argentinisches Tageblatt perduró todo el siglo y sigue saliendo aún, como semanario, hasta nuestros días.
El III Reich de Hitler, la naturaleza y los animales
En total contradicción con los hechos tiránicos y sanguinarios del Tercer Reich de Hitler, la sensibilidad por la naturaleza y los animales de este gobierno se reflejó en la promulgación de tres leyes proteccionistas: la ley de protección de los animales (la Reichs-Tierschutzgesetz de 1933), la ley de caza (Reichs-Jagdgesetz de 1934) y la ley de protección de la naturaleza (Reichsnaturschutzgesetz de 1935).

Es curioso -pero nada casual- que este visionario cuerpo jurídico ecologista haya sido el primero de este tipo en toda la historia, y que se haya dado precisamente, bajo este régimen totalitario.Los altos mandos del partido nacionalsocialista (nazi) alemán eran vegetarianos, ambientalistas y protectores de la naturaleza.
Es de conocimiento público que Hitler amaba a su perra Blondi, pero además -según sus biógrafos- no admitía que se fumara en su presencia, y cuando compartía la mesa con personas que comían carne, les describía con lujo de detalle los horrores del matadero.
De hecho, él mismo declaró que «En el nuevo Reich no debe haber cabida para la crueldad con los animales”.
En su libro El Nuevo Orden Ecológico, el filósofo francés Luc Ferry argumenta que la preocupación nazi por el medioambiente se basa en una estética que une al pueblo alemán en un sentimiento común:
… la belleza como sentimiento y la edad de oro perdida son, esencialmente… una naturaleza original, salvaje, pura, virgen, auténtica e irracional, accesible únicamente a través de las vías del sentimiento.
Esta naturaleza original se define como tal incluso por su carácter extrahumano. Es exterior al hombre y anterior a él – exterior a su razón matemática y anterior a la aparición de la cultura artificial de la que el desvarío y el orgullo humanos son los únicos responsables.»
Con esta idea pangermánica de la pertenencia a la propia tierra, la Naturaleza (así, con mayúsculas) era ejemplo y base: la ley del más fuerte que impera en la naturaleza, y el triunfo de los más preparados y los mejores genéticamente, es básica en la ideología y la propaganda nazi.
De este modo, los dirigentes del partido nazi no tenían más deber que proteger y defender esta «naturaleza natural» que es fuente del modo de ser germánico. De ahí que la Naturaleza fuera protegida como madre amorosa y acogedora, abarcante del ser humano.
Por ello en su ley de protección establecieron la figura de los «Monumentos Naturales», como «creaciones originales de la naturaleza cuya presentación resulta de un interés público motivado por su importancia y su significación científica, histórica, patriótica…».
Por su parte, el respeto a los animales está dado no por su visión utilitarista desde el ser humano, sino por su valor intrínseco como ser vivo .

En cuanto a la Ley de Caza, delinea la figura y rol del cazador en tanto: «el deber de un cazador digno de este nombre no consiste sólo en dar caza a la presa, sino también en mantenerla y cuidarla para que se produzca y se preserve una situación de la presa más sana, más fuerte y más diversificada en lo que a las especies se refiere».
Con la lectura y comprensión de los conceptos anteriores, no es difícil entender porqué bajo la Alemania Nazi la protección a la naturaleza y los animales fueron impulsados y defendidos.
La tierra madre, sus bosques, ríos, flora y fauna, debían ser preservados -además- de la crueldad humana y de la contaminación que comenzaba con la industrialización del país. Salvar el refugio y sostén de la raza aria era un deber ineludible.
La paradoja es que mientras se instauraban zonas protegidas ecológicamente, millones de enemigos políticos eran humillados, gaseados y exterminados en los campos de concentración.
De ahí que Luc Ferry insista en la necesidad de que la nueva ecología que se viene formando, esa misma que promueve el respeto de la naturaleza por sí misma, y de los animales más allá de la mera instrumentalidad para el hombre, respete a la vez la institucionalidad democrática y las personas del planeta.
Tanque Esférico

En 1942, en plena ofensiva alemana contra la Unión Soviética, el ingeniero ruso Mokrousov propuso el diseño de un gigantesco tanque redondo. Un arma secreta de 500 toneladas, 10 metros de altura e invulnerable al fuego enemigo.
Los tanques redondos fueron una de las ideas más descabelladas de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial. El diseñador de tanques Mokrousov propuso en 1942 un tanque esférico invulnerable a los cañones enemigos y capaz de aniquilar las líneas rivales.
Sin embargo el artilugio nunca salió del plano y su creador cayó en desgracia cuando sus huesos dieron a parar a un gulag.
El “protivotank”, cazatanques en ruso, del ingeniero de Kharkov jamás se construyó. El legado de la gargantúa de metal pertenece a la ciencia ficción. Nada más mostrar los planos de su aberración tecnológica fue enviado a un gulag, sin que se sepa si tuvo que ver su ingeniería poco ortodoxa en ello.
El vehículo fue diseñado como un tanque pesado, con la función especifica de inutilizar búnkeres y casamatas, así como blindados medios y pesados, romper las líneas enemigas y alcanzar objetivos sensibles de retaguardia, como depósitos de municiones.

Su forma esférica deflectaría proyectiles, mientras que sus dos cañones de 155 mm, ocho ametralladoras coaxiales y dos cañones antiaéreos harían añicos cualquier oposición.
El tanque de forma redonda estaría dividido en tres segmentos. La zona central desplazaría al monstruo como una oruga y en su interior habría un cilindro con el motor. Es en los laterales donde encontramos el armamento pesado. Pese a su peso de 500 toneladas y 10 metros de altura sería muy manejable e inmune a ataques a la par que veloz (90 km/h)
Para propulsar el vehículo se necesitarían dos motores de gasolina de 1000 hp refrigerados por agua instalados en el segmento central, así como un pequeño motor de gasolina encargado de generar electricidad. Los dos mecanismos tenían que estar sincronizados.
Todas estas dificultades tecnicas, inalcanzables para la época, acabaron con la idea en el cubo de basura de la historia.
Estaría tripulado por 8 personas: conductor, mecánico, cuatro encargados de ametralladora y dos de los cañones principales. El armamento, instalado en los flancos del vehículo, podría ser apuntado al unisono contra un mismo objetivo.

El diseño de tanques redondos no es exclusivo de la imaginación soviética, sino que rondó por la cabeza de los diseñadores de armamento del periodo de entreguerras. El Kugelpanzer, tanque esférico en alemán, fue un blindado circular planteado por los nazis como vehículo de exploración, de menor tamaño del protivotank y sin tantas pretensiones.
A diferencia del diseño ruso, de este se llegó a ensamblar un ejemplar que luce orgulloso como botín de guerra en el museo de Kubinka, cerca de Moscú. Lo sorprendente radica en que el vehículo ligero fue enviado a Japón, como arma secreta cedida, y fue capturado por los soviéticos en Manchuria.
El Kugelpanzer se asemeja poderosamente al tanque alemán de la Gran Guerra encargado por el Ministerio de Guerra germano en 1916, cuando todavía no se sabía que forma debía tener un tanque. El diseño de carro, el Treffas-Wagen, concebido con dos “grandes ruedas” se finalizó en febrero de 1917.

El kugelpanzer apresado en Manchuria.
Solo se completó un prototipo de 18 toneladas y un gran cañón central de 20 mm. Al final le ganó la partida el A7V, de diseño más convencional.
Si Mokrousov se alzara de su tumba se sorprendería al comprobar que es en la ciencia ficción donde su idea ha fructificado. Muchos drones tienen forma ovoide: los de Oblivion o numerosos ejemplos en la Guerra de las Galaxias. No son tanques, pero especulan con el poder deflectante de una estructura curva.
nuestras charlas nocturnas.
Jeffrey Dahmer…El necrófilo descuartizador que quería revivir a los muertos …

lavozdigital.es(M.P.Villatoro) — Caníbal, necrófilo, asesino en serie….
Los términos para definir a Jeffrey Dahmer son tristemente incontables.
Con todo, no superan al número de víctimas (17) que cayeron víctimas de su barbarie.
Y es que, además de hacerse famoso por comerse los cerebros de aquellas personas a las que asesinaba (todos ellos parejas homosexuales que pretendía mantener siempre consigo) y querer revivir a los muertos, este estadounidense se caracterizó por desmembrar a sus víctimas.
Empieza el desastre
«No hubo nada». Esa fue la sencilla respuesta que dio Dahmer a Robert Ressler (fundador de la unidad de ciencias del comportamiento del FBI), cuando este le preguntó sobre su infancia en una entrevista realizada en la biblioteca de la prisión. Y es que, para él fue una etapa que prefería olvidar.
Sin embargo, lo cierto es que no vivió una niñez copada de abusos ni tampoco fue despreciado por sus familiares. Por el contrario, y desde que vino al mundo el 21 de mayo de 1960 en Wisconsin (EE.UU.), fue un chico querido por su familia y amado especialmente por sus padres.
«Lo cierto es que tuvo una infancia feliz. Su padre Lionel y su madre Joyce le dieron cariño desde pequeño, algo que no sucede habitualmente con la mayoría de asesinos en serie.
Habitualmente éstos no reciben cariño, lo que les marca desde la infancia.
Por eso su caso es totalmente extraño, porque se convirtió en un asesino cuando, hasta bien entrada la adolescencia, no tuvo ningún problema familiar», explica -en declaraciones a ABC- Chris Campos, periodista especializado en sucesos, redactor de «El Caso» y fundador (junto a Juan Ignacio Blanco y Francisco Murcia) de la web « Criminalia» (la mayor enciclopedia de casos criminales de habla hispana que se puede encontrar en línea).
¿El nacimiento del asesino?

Como explica Gregorio Doval en «Los grandes asesinos de la historia», Dahmer empezó a coquetear con la muerte a los 10 años, cuando comenzó a torturar a los pequeños animales que cazaba en un bosque que se encontraba cerca de su casa.
Al parecer, adoraba reunir y limpiar sus huesos.
Todo ello hizo que, con el paso de los años, sus amigos le empezasen a considerar «raro» y extravagante.
Campos, por su parte, afirma que «coleccionaba seres muertos que encontraba tirados en la carretera», algo que, según determina, sí es un rasgo que suelen tener la mayoría de asesinos en serie durante su infancia.
Este comportamiento se agudizó durante su adolescencia. «Cuando cumplió unos años más, se armaba de una bolsa de basura y recorría las carreteras de campo de Ohio en busca de cuerpos de animales muertos.
Una vez que se hacía con ellos, llevaba a los animales al patio de su casa y se dedicaba a diseccionarlos», completa el fundador de «Criminalia».
Como bien explicó el propio Dahmer en la entrevista ya mencionada, corroboró que adoraba estas prácticas en la escuela cuando -a los «quince o dieciséis años»- les hicieron abrir en canal a un lechón en una clase de biología. Aquella fue su particular revelación. El momento en el que descubrió que adoraba la muerte.
También fue en esta época en la que vivió uno de los episodios más famosos de su vida: aquel en el que, presuntamente, recogió el cadáver de un perro para quitarle la carne y reconstruir su esqueleto.
Él mismo hablaba del suceso en la entrevista que mantuvo con Ressler:
«Pues… uno fue un perro grande que encontré en la carretera. Iba a separar la carne, blanquear los huesos, reconstruirlos y venderlo. Pero no llegué a hacerlo. No sé cómo empecé a meterme en esto; es una afición un poco rara. […]
Encontré al perro y lo rajé para ver cómo era por dentro. Después se me ocurrió que sería divertido clavar la cabeza en una estaca y dejarla en el bosque. Llevé a uno de mis amigos y le dije que me lo había encontrado entre los árboles. También le tomé una fotografía».

Si su primera gran revelación de la vida fue descubrir su amor por el desmembramiento de pequeños animales, la segunda fue saber que se sentía atraído sexualmente por los hombres. «Por entonces la homosexualidad era mal vista en EE.UU. Por eso intentó reprimir sus impulsos», determina Campos.
Además, esta faceta de su vida terminó mezclándose extrañamente con su obsesión por matar. «Empezó a tener fantasías en las que mantenía relaciones sexuales con hombres a los que posteriormente asesinaba y descuartizaba. En el instituto, estas fantasías le tenían traumatizado y, para olvidarlas, empezó a beber.
Muy de mañana se pasaba por la casa de un amigo y se tomaba un vaso de licor. Luego iba a clase», completa uno de los fundadores de « Criminalia».
Entre muerte y disecciones andaba el adolescente Dahmer cuando sucedió otro hecho que pudo marcar su vida: la separación de sus padres. Fuera por la causa que fuese, este terrible cóctel le acabó convirtiendo en un alcohólico y un gran aficionado a las drogas.
Dos características que tiraron su futuro por la borda y le acabaron convirtiendo en un marginado social. Él mismo haría referencia a ello en la entrevista con el FBI:
«[Un día] Había ido a visitar a un amigo y volvía de noche a casa; vi que se me acercaban tres chicos del instituto, estudiantes de último año. Uno de ellos sacó una porra y me golpeó en la nuca. Así, sin motivo. Eché a correr».

familia Dahmer antes del divorcio
Su primer asesinato
Cuando sumaba 18 veranos de vida, nuestro protagonista cometió su primer asesinato. El terrible acto lo perpetró varias semanas después de su graduación. El día del triste suceso estaba solo en casa porque, como señala Campos a este diario, sus padres le habían abandonado.
Por ello, decidió salir a beber en su coche. En el trayecto se encontró con Steven Hicks, un joven de su edad que hacia «autostop»… y decidió recogerle. Los sucesos siguientes pueden ser fácilmente imaginados: se lo llevó a su casa y acabó con su vida. Sin embargo, aquello no fue lo peor.
Así explicó lo que sucedió en la entrevista con Ressler (una charla que puede encontrarse en la página de «Criminalia»):
Ressler: Tenías unos dieciocho años cuando cometiste el primer asesinato, ¿no es cierto?
Dahmer: Antes llevaba un par de años teniendo la fantasía de encontrar a un hombre guapo haciendo dedo y (pausa dramática)… gozar sexualmente de él (…)
Ocurrió por casualidad una semana que no había nadie en casa. Mi madre estaba fuera con David, en un motel a unos ocho kilómetros; yo tenía el coche, eran más de las cinco de la mañana y regresaba a casa después de haber bebido.
No buscaba a nadie, pero a un kilómetro de casa, lo vi. Hacía dedo. No llevaba camisa y era guapo. Me sentí atraído por él. Pasé por delante de él, frené y pensé: «¿Qué hago? ¿Lo hago subir o no?» Le pregunté si quería fumar un porro y él respondió: «¡Estupendo!»
Fuimos a mi habitación, bebimos unas cervezas y en el rato que pasamos juntos vi que no era gay.
No sabía cómo retenerlo, más que agarrando la barra de las pesas y golpeándolo en la cabeza. Luego lo estrangulé con la misma barra (…) Estaba muy asustado por lo que había hecho. Anduve un rato de un lado para otro por la casa. Al final me masturbé (…)
Más tarde bajé el cadáver al sótano. Me quedo allí, pero no puedo dormir, vuelvo a subir a la casa. Al día siguiente tengo que pensar en una manera de deshacerme de las pruebas. Compro un cuchillo de caza. Por la noche vuelvo a bajar, le abro el vientre y me masturbo otra vez.

Steven Hicks
Ressler: ¿Te excitó sólo el físico?
Dahmer: Los órganos internos.
Ressler: ¿Los órganos internos? ¿La acción de destriparlo?
Dahmer: Sí, luego le corto un brazo. Luego todo el cuerpo en pedazos. Meto cada trozo en una bolsa y después todo en tres bolsas grandes de plástico para la basura. Pongo las bolsas en la parte trasera del coche y me voy a tirar los restos a un barranco, a quince kilómetros.
Son las tres de la madrugada. Voy por una carretera secundaria desierta y, a mitad de camino, me para un policía, por ir demasiado a la izquierda. El agente pide refuerzos. Son dos. Me hacen la prueba de alcoholemia. La paso. Iluminan el asiento trasero con la linterna, ven las bolsas y me preguntan qué es.
Les digo que basura, porque cerca de mi casa no hay ningún vertedero. Me creen a pesar del olor.
Me ponen una multa por circular demasiado a la izquierda… y vuelvo a casa (…) (Las bolsas) las volví a dejar en el sótano. Agarré la cabeza, la lavé, la puse en el suelo del cuarto de baño, me masturbé; luego volví a meter la cabeza con el resto de las bolsas, abajo.
A la mañana siguiente… metí las bolsas en una tubería de desagüe enterrada que medía unos tres metros. Aplasté la entrada de la tubería hasta cerrarla y las dejé unos dos años y medio dentro.
Los años tranquilos
Aquel día la policía pudo haber acabado con este asesino de un solo golpe, pero la confianza de los agentes condenó a más de una docena de personas. Unos años después, Dahmer daría buena cuenta de los restos abriendo la tubería, rompiendo los huesos en trocitos, y esparciéndolos por la maleza.
Según dijo antes de morir, cometió aquel crimen porque quería tener un dominio absoluto sobre su víctima y buscaba desesperadamente hallar a alguien que fuese homosexual y que no se alejase de su lado. «Nunca conocí a nadie que fuera gay, por lo menos que yo supiera; sexualmente era muy frustrante», señaló.
A partir de ese momento, nuestro protagonista trató desesperadamente de reprimir sus tendencias asesinas y enderezar su vida. Una decisión que tomó aupado por su padre. Este, de hecho, logró convencerle de que fuera a la Universidad. Sin embargo, fue expulsado por su obsesión por el alcohol y las drogas.

Posteriormente, también se alistó en el ejército y estuvo destinado un año en Alemania. No obstante, fue dado de baja del servicio por su alcoholismo. Al final, su progenitor -desesperado- le envió a Milwaukee para que viviera con su abuela. ¿El objetivo? Que esta le recondujera por el buen camino. Lo cierto es que la anciana casi lo consiguió.
Y es que, durante los siguientes meses dejó de beber, evitó las drogas, y reprimió sus tendencias asesinas. Además, y en vista de la mentalidad que existía en EE.UU. en relación a la homosexualidad, también desterró de su mente las ideas de mantener una relación con otro hombre en creencia de que era algo horrible.
Para él, desgraciadamente, todo aquello formaba una gigantesca parte conjunta de su personalidad. «Entendía que los asesinatos estaban directamente relacionados con la homosexualidad, que una cosa tenía que dar lugar a la otra», completa el periodista especializado en sucesos a ABC.
Todo cambió de forma repentina cuando llevaba tres años viviendo en casa de su abuela. «Un día, en una biblioteca, le entregaron una nota. En ella, un joven le ofrecía favores sexuales. Aunque le rechazó, posteriormente Dahmer afirmó que aquel mensaje marcó un punto de inflexión en su vida.
Hizo que sus deseos sexuales se reavivaran y, con ellos, las ansias de asesinar», determina Campos. Así fue como volvió a las andadas. «Días después, robó un maniquí de una tienda, lo guardó en el armario de su habitación y se dedicó a masturbarse encima de él.
Su abuela llegó a encontrarlo y a decirle que lo tirara. Fue algo enfermizo», añade uno de los fundadores de « Criminalia».
El segundo asesinato
Además de ello, y tal y como señala Doval en su obra, volvió a beber, fue detenido por exhibicionismo público en 1986, y trató de desenterrar a un joven recién fallecido para disfrutar sexualmente de su cuerpo.
Un hecho que narró posteriormente al FBI:
«Leí la esquela de un joven de dieciocho años y me presenté en el tanatorio. Vi el cadáver y era un hombre muy atractivo. Cuando lo hubieron enterrado, agarré una pala y una carretilla con la intención de llevarme el cadáver a casa. Alrededor de medianoche me dirigí al cementerio, pero el suelo estaba helado y tuve que abandonar mi propósito».
Todo ello, acompañado de múltiples salidas a diferentes bares en los que buscaba por igual relaciones sexuales y víctimas. Así fue como, en septiembre de 1987, halló a Steven Tuomi. Un hombre al que asesinó, violó tras matarle y cuyo cráneo hirvió y blanqueó para quedárselo como recuerdo.

Steven Tuomi
Esta fue la explicación que dio sobre este suceso:
Ressler: ¿Descubriste que en los bares era fácil conseguir que alguien se fuera contigo?
Dahmer: Exacto. Era un muchacho muy guapo. Le invité a la habitación del hotel. Estuvimos bebiendo. Yo tomaba Coca Cola con ron de alta graduación. Le hice beber a él también y se quedó dormido. Yo seguí bebiendo y debí de quedarme en blanco, porque no recuerdo nada de lo que ocurrió hasta que me desperté por la mañana.
Él estaba tumbado de espaldas, con la cabeza colgando del borde de la cama; yo tenía los antebrazos llenos de contusiones y él algunas costillas rotas y otras lesiones. Al parecer, lo había golpeado hasta matarlo (…) No recuerdo haberlo hecho y no tenía ninguna intención de hacerlo (…) Estaba horrorizado. Pero tenía que hacer algo con el cadáver.
Lo encerré en el armario, me fui al centro comercial y compré una valija grande con ruedas. Lo metí dentro. Reservé la habitación para otra noche. Me quedé ahí sentado, aterrorizado.
La noche siguiente, a la una de la madrugada, abandoné el hotel, pedí al taxista que me ayudara a meter la valija en el portaequipajes, y me dirigí a casa de mi abuela. Escondí la valija en el sótano y lo dejé allí aproximadamente una semana.
Ressler: ¿Y no despedía ningún olor?
Dahmer: No, porque hacía frío. Era la Fiesta de Acción de Gracias y no podía hacer nada porque iban a venir unos familiares de visita.
Ressler: ¿Por qué no dejaste el cadáver en la habitación?
Dahmer: Porque estaba a mi nombre.
Ressler: Sigamos. Tienes el cadáver escondido allí abajo una semana…
Dahmer: Mi abuela sale un par de horas para ir a la iglesia, y yo bajo a buscarlo. Agarro un cuchillo, le rajo el estómago, me masturbo, luego separo la carne y la meto en bolsas, cubro el esqueleto con una colcha y lo hago pedazos con una maza. Lo envuelvo todo y el lunes por la mañana lo echo a la basura.
Excepto el cráneo. El cráneo me lo guardé (una semana). Lo metí en lejía concentrada para blanquearlo. Quedó limpio, pero demasiado frágil y lo tiré.

Jeffrey Dahmer
Comienzan las muertes
A partir de ese momento, Dahmer comprendió que era sencillo cometer un asesinato sin ser atrapado. Y comenzó su carrusel de muertes.
Su siguiente víctima fue un chico de catorce años que se le insinuó varias veces. Algo que sucedió también con el cuarto joven (también homosexual) al que conoció en 1988. «Tenia un gusto muy concreto para los hombres,. Le gustaban altos, musculosos y delgados.
No le importaban que fueran de cualquier raza. Entre sus 17 víctimas totales podemos encontrar indios, negros, blancos…. Si le parecían atractivos intentaba ligárselos y, posteriormente, matarles», añade Campos.
Unos meses después, más concretamente el 30 de enero de 1989, tuvo al fin su primer encontronazo serio con la justicia cuando fue acusado de abusar de un chico laosiano de poco más de 13 años. Sin embargo, los 300 días que el Estado le envió a la cárcel no fueron suficientes para detenerle.
De hecho, tras salir de prisión alquiló un piso para vivir solo. La vivienda estaba cerca de su «coto de caza» favorito para hallar víctimas: los clubs nocturnos de Milwaukee. En esta época fue cuando llevó a cabo el máximo número de asesinatos.

El caníbal que derretía a sus víctimas
En palabras de Campos, aunque pudiera parecer que Dahmer mataba de forma aleatoria, realmente seleccionaba a sus víctimas de una forma concreta y atendiendo siempre a un mismo parámetro.
Tenía, en definitiva, un «modus operandi» muy determinado. «Elegía a sus víctimas porque nadie las iba a echar de menos o prque llevaban un estilo de vida alocado.
Las invitaba a su casa, a ver pornografía o a que se sacaran unas fotos. Una vez allí las drogaba, los estrangulaba y después tenía sexo con el cadáver. Solía masturbarse encima del cuerpo. Después tomaba fotos de las víctimas y, posteriormente, las descuartizaba», señala el periodista especializado en sucesos.
Cuando terminaba su macabro ritual se encargaba de eliminar las pruebas. Para ello había comprado un gran bidón de 215 litros en el que había introducido ácido para deshacer la sangre y los huesos de sus víctimas. Todos los del cuerpo, menos la cabeza, una parte que siempre solía quedarse (al igual que la sangre, la cual se bebía) como trofeo.
Como si fuera una macabra sopa, los restos se quedaban en la cuba hasta que se disolvían y se transformaban en un repugnante lodo que Dahmer arrojaba por el retrete o la bañera.
Según avanzaron los meses, este asesino también se «animó» a empezar a comerse los restos de sus víctimas. Entre los mismos, sus cerebros. «El canibalismo lo desarrolló en la última parte de su vida en libertad.
Se empezó a comer los restos de las víctimas porque decía que quería que esas personas formasen parte para siempre de sí mismo. Finalmente explicó que le asustaba estar solo y que mataba a esos hombres porque no quería que se alejasen de él. Todo ello, incluso después de que matarles», añade el periodista.

Cráneo de una de las víctimas en el que se muestra la incisión
La conversación que mantuvo con Ressler sobre esta parte de su vida no tiene desperdicio:
Ressler: ¿Arrojaste [muchos cadáveres] por el inodoro? ¿No se atascaba?
Dahmer: No, jamás se me atascó.
Ressler: ¿Cómo ocurrió que empezaras a comer cadáveres?
Dahmer: Mientras desmembraba (a uno de ellos). Guardé el corazón. Y los bíceps. Los corté en pedazos pequeños, los lavé, los metí en bolsas de plástico herméticas y las guardé en el congelador; buscaba algo más, algo nuevo para satisfacerme. Después los cociné y me masturbé mirando la foto.
Ressler: ¿Y por qué barnizar los cráneos?
Dahmer:Para darles un aspecto más uniforme. Después de unas semanas, algunos no estaban tan blancos como los otros y tenían un aspecto artificial, como fabricados para un anuncio.
El amante no muerto

Deseoso de que aquellos hombres que pasaban la noche con él se quedasen siempre a su lado, Dahmer tuvo en los siguientes años la idea de crear el amante perfecto experimentando con el ocultismo.
Concretamente, su objetivo era crear un novio «muerto viviente» silencioso, que jamás se quejase y que hiciera todo lo que él quisiera.
Para dar forma a este «zombi», perforaba con un taladro la cabeza de sus víctimas y, por el hueco resultante, les introducía agua hirviendo o ácido (siempre atendiendo a las fuentes). Para su desgracia, sus víctimas no solían sobrevivir más de un día después de aquella operación.
«Dahmer comenzó a realizar estas operaciones durante sus últimos crímenes. Y no solo eso, sino que también coqueteó con las ciencias ocultas. Dijo que quería construir un templo formado por una mesa acompañada de varias calaveras y esqueletos. Su objetivo era lograr el éxito en el amor y en la economía», añade Campos.
Así refirió esta etapa de su vida al FBI:
Ressler: Tuviste algo con las ciencias ocultas. ¿Era un intento de conseguir más poder?
Dahmer: Sí, pero no fue nada serio. Hice algunos dibujos. Iba a librerías especializadas en ciencias ocultas y compraba material, pero nunca hice ningún ritual con las víctimas. Probablemente lo habría hecho seis meses más tarde, si no me hubieran detenido.

Friorífico donde se encotró la cabeza humana
Ressler: ¿Qué había detrás del hecho de que conservaras los esqueletos, los cráneos, el pelo, las partes del cuerpo?
Dahmer: Conservar los cráneos era una manera de sentir que había sido un desperdicio total matarlos. Los esqueletos iba a utilizarlos para el Templo, pero ésta no fue la motivación para matarlos; se me ocurrió después.
Ressler: Con el primer muchacho, al que intentaste convertir en zombie, no te salió bien. ¿Volviste a intentarlo?
Dahmer: Lo intenté otra vez, doblé la dosis y el resultado fue fatal. Esta vez no hubo estrangulamiento. Luego intenté inyectar agua hirviendo. Más tarde se despertó. Estaba muy aturdido. Le di más píldoras y volvió a dormirse. Esto fue la noche siguiente. De día lo dejaba allí.
Ressler: ¿Hasta dónde perforaste el cráneo con el taladro?
Dahmer: Sólo hasta el hueso. Lo inyecté. Estaba dormido y salí a tomar una cerveza rápida al bar de enfrente antes de que cerrasen. Cuando volvía, le vi sentado en la acera y alguien había llamado a la policía. Tuve que pensar deprisa: les dije que era un amigo mío que se había emborrachado y me creyeron.
En mitad de un callejón oscuro, a las dos de la madrugada, con la policía a un lado y los bomberos al otro. No podía ir a ninguna parte. Me pidieron el carnet de identidad y se los enseñé. Trataron de hablar con él y les respondió en su lengua.
No había rastros de sangre; le examinaron y se creyeron que estaba completamente borracho. Me dijeron que me lo llevara adentro; él no quería entrar, pero entre dos agentes lo subieron al apartamento.

Dahmer en medio de su entrevista con el criminólogo Robert Ressler
Cazado y asesinado
Su carrusel de crímenes continuó hasta finales de julio de 1991. Fue entonces cuando su última víctima (Tracy Edwards) logró escapar de la casa de Dahmer y avisó a las autoridades. Al final, los agentes decidieron investigar el suceso, y registraron el apartamento del norteamericano.
Allí, encotnraron los restos de multitud de personas, las fotos que este asesino se había hecho con las víctimas, y hasta una cabeza cortada en el congelador. Todo ello, acompañado de cadáveres a medio desmembrar. Al final fue detenido el día 22.
«El jurado consideró que estaba en su sano juicio y fue condenado a más de 900 años de cárcel (5 cadenas perpetuas). Los años de prisión varían atendiendo a la fuente a la que se acuda. Fue enviado al Columbia Correctional Institution, en Portage.

Dahmer junto a su padre siendo entrevistado
Finalmente, falleció a causa de una paliza en la cárcel propinada por Christopher Scarver, un esquizofrénico de raza negra. Una paliza que tuvo lugar el 28 de noviembre de 1994», finaliza uno de los fundadores de «Criminalia».
Ressler acabó diciendo lo siguiente de él:
«En mi opinion, Dahmer no respondía ni al perfil clásico de criminal organizado, ni al del desorganizado, mientras que un asesino organizado sería legalmente cuerdo, y un asesino desorganizado sería para la la ley claramente demente, Dahmer era ambas cosas, y ninguna de las dos. Era una especie de criminal mixto, por lo que cabía la posibilidad de que un tribunal considerase que no estaba en su sano juicio cuando cometió uno de sus últimos asesinatos».
El 28 de noviembre de 1994, Jeffrey fué descubierto en medio de un charco de sangre en el gimnasio de la correccional.
Los guardias habían dejado solos a Dahmer, a Jesse Anderson y a Christopher Scarver durante 20 minutos. Anderson murió dos días después del ataque, Dahmer ese mismo día, mientras la ambulancia lo conducía al Hospital del Divino Salvador, en Wisconsin.
Scarver era otro preso que también cumplía condena por asesinato, lo abordó en el gimnasio de la cárcel y lo golpeó con una barra de pesas hasta que lo mató.
Para algunos, fué la muerte que alguien como Dahmer merecía, pero para muchos otros, supuso la privación del derecho de los ciudadanos de tenerle purgando por lo que había hecho hasta el final de sus días.

Perfil Psicológico
Muchos psiquiatras diagnosticaron en Dahmer un desorden de personalidad antisocial; básicamente un patrón de indiferencia hacia los derechos de otros y la violación de éstos mismos, que comienza en la infancia o en la adolescencia.
Personas con este desorden por lo general hacen caso omiso a las normas sociales y las leyes, mienten repetidamente, colocan a otros en riesgo para el propio beneficio, y demuestran una profunda carencia de remordimiento.
Aún hoy en día y luego de numerosos análisis, sigue sin conocerse mucho acerca de la causa del desorden que padecía Dahmer, pero la doctrina psiquiátrica es firme al alegar que la genética y otros aspectos de la vida de una persona podrán contribuir al desarrollo de dicha condición.
Entre estos, elementos como la falta de interés en relaciones sociales, la frialdad emocional, y una tendencia de llevar un estilo de vida solitario, son compendios que revelan un patrón incluso similar al que demuestran las personas que padecen de autismo.
nuestras charlas nocturnas.
¿Cuál fue la primera canción de heavy metal de la historia? …
Bill Ward, Tony Iommi, Ozzy Osbourne y Geezer Butler. Black Sabbath y sus melenas en 1970.
El País/Icon(C.Marcos) — Vamos a adentrarnos, con muñequera de pinchos incorporada, en uno de los procelosos debates musicales de siempre: ¿cuál es la primera canción de heavy metal de la historia?
Muchos musicólogos se han metido en este fregado. Algunos con opiniones osadas. Como los que apuntan que es You Really Got Me, de los Kinks, en el lejano 1964. Ese fino estilista pop que es Ray Davis se cabreaba de vez en cuando y componía temas rudos de verdad como este.
Aunque, siendo justos, gran parte de la fiereza de la canción hay que otorgársela a su hermano Dave. El guitarrista, aficionado a experimentar con la tecnología, enlazó entre sí un par de amplificadores baratos, rasgó un altavoz y conectó la guitarra.
De allí salió un sonido crujiente y novedoso. ¿Fuerte? Sí ¿Salvaje? También. ¿Heavy metal? No nos pasemos.
Veamos el caso de Helter Skelter, el tema que los Beatles incluyeron en su White Album, de 1968.
Esto ya es otra cosa. Aquí hay mucho más que unos furiosos acordes de guitarra. Aquí hay violencia de la buena, sonidos turbios, aullidos. ¿Oscuridad? Sí. ¿Ferocidad? También. ¿Heavy metal? Pues hay que valorarlo seriamente.
Una cosa interesante a tener en cuenta con esta canción: al contrario que la mayoría de las piezas que veremos a continuación, este Helter Skelter no tiene una raíz claramente blues.
Los Beatles, siempre creando. Y una cosa en contra de otorgar a Helter Skelter el galardón de primera canción heavy: esos coros (aaaaaaah) tan Beatles y tan poco metaleros.
Qué decir de los casos de Cream y de la Jimi Hendrix Experience. El trío de Eric Clapton editó su primer disco (Fresh Cream) en 1966; Hendrix lo hizo en 1967 (Are You Experienced?). En los dos hay distorsión, rudeza, energía. ¿Heavy metal? Lo cierto es que están más cerca del blues psicodélico.
¿Habéis escuchado la versión primigenia de Street Fighting Man, de los Rolling Stones, editada en 1968? Eso sí que suena peligroso.
Escuchas los alaridos de Jagger y te entran ganas de salir a la calle a quemar contenedores. Y esa letra: «Ey, os he dicho que mi nombre es Disturbio./ Hablaré fuerte y gritaré, mataré al rey, humillaré a todos sus sirvientes… Luchador callejero». Vale, vale, todo muy amenazante, pero ¿es Street Fighting Man Heavy Metal? No exactamente.
¿Hacemos un alto en el camino para explicar lo que es heavy metal? Uf, un charco que muchos han pisado y casi todos han salido empapados. Podemos mirar atrás para ver de dónde procede el término. La mayoría coincide que la primera vez que se utilizó «heavy metal» fue en una novela de ese gran maldito que fue William Burroughs.
Fue en 1962 y el relato se llama The Soft Machine (traducida en España como La máquina blanda). ¿En qué contexto?: para definir a un chico ucraniano llamado Willy como «heavy metal kid».
En un ecosistema musical y con toda la intención del mundo, el primero que utilizó el término fue el mítico crítico de rock Lester Bangs, que en la revista Creem (maravillosa) echó mano de él para definir la música de bandas como Black Sabbath, MC5 o Deep Purple. Eso era sobre 1970.
Antes, en 1968, se utilizó por primera vez en una canción. Fue en el clásico Born To Be Wild, de los canadienses (aunque desarrollaron su carrera en California) Steppenwolf.
Dice así: «I like smoke and lightning./ Heavy metal thunder./ Racing with the wind and the feeling that I’m under» («Me gusta el humo y los relámpagos, el trueno del heavy metal./ Echando una carrera con el viento, siento que está todo controlado»).
Así explicó el compositor del tema, el rockero canadiense Mars Bonfire, cómo se le ocurrió: «Escuché Heavy Metal Thunder en mi clase de química cuando estaba en el instituto». Muy poco romántico, sin duda.
Pero seguimos sin saber cuál fue la primera canción heavy. Vayamos concretando. Podemos arriesgarnos y designar al primer grupo heavy de la historia: Black Sabbath. Así lo aseguran los especialistas. Como David Konow, que ha escrito el fundamental Bang Your Head. The Rise and Fall of Heavy Metal.
«Nunca antes la música sonó tan oscura, distorsionada y alta», escribe Konow sobre Black Sabbath. Otro estudioso del tema, John Harrell, señala sobre el grupo: «Black Sabbath fue la primera banda de heavy metal de la historia, un grupo que pisaba los edificios cuando llegaba a tu ciudad».
Por cierto, Black Sabbath son de Birmingham, una ciudad de arraigada tradición industrial. Hay un dicho sobre Birmingham: «Es negra por el día y roja por la noche». En los setenta esta ciudad fue el principal productor de metal del Reino Unido. ¿Hemos dicho metal?
Además de Black Sabbath, de Birmingham son Judas Priest (dioses del heavy todavía en activo) y una banda fundamental para la formación de Led Zeppelin (que no se puede considerar heavy, pero casi), Band of Joy, el grupo de finales de los sesenta de Robert Plant y John Bonham, luego vocalista y batería de Led Zeppelin.
El batería de Black Sabbath dijo en una ocasión: «Si crecías en Aston [la zona de Birmingham donde nació el grupo] tenías tres opciones: ‘Trabajar en una fábrica, unirte a una banda o ir a la cárcel».
La canción en cuestión de Blue Cheer que muchos señalan como la primera heavy es una versión absolutamente cafre de Summertime Blues, de Eddie Cochran.
Un sonido pesado, con una guitarra incisiva, un bajo muy Lemmy Kilmister (Motörhead) antes de que Lemmy hubiese creado su estilo y una batería que no deja ni un segundo de golpear tu estómago. Y luego estaba esa imagen, con la melena encima de la cara (imposible reconocer sus rostros).
Puro heavy metal en 1968, dos años antes del primer álbum de Black Sabbath. Este Summertime Blues está contenido en el primer disco Blue Cheer, Vincebus Eruptum, una apisonadora sónica.
Kurt Cobain era un gran seguidor de Blue Cheer. Muchos jóvenes grunge conocieron Blue Cheer en los noventa gracias a Cobain, que salía a tocar con camisetas del grupo. ¿Qué fue de estos pioneros? Blue Cheer trabajó a destajo en sus primeros tiempos, con hasta cinco discos en tres años.
Pronto llegaron las peleas y los cambios de miembros. Aunque siguieron editando álbumes, desde mediados de los setenta bajaron en popularidad.
En los noventa los dos líderes de la banda, el batería Paul Whaley y el bajista y cantante Dickie Peterson se marcharon a vivir a Alemania con sus parejas, «hartos del estilo de vida americano». Desde su cuartel general europeo resucitaron al grupo recurrentemente, ya sin apenas poder de convocatoria. En 2009 fallecía de cáncer de hígado Dickie Peterson.
Años antes de morir, Peterson ofreció una entrevista a Classic Rock. «La escena rock de la época nos rechazó.
Recuerdo que Mike Bloomfield me dijo: ‘No puedes hacer eso, no puedes tocar tan alto’. Y le dije: ‘Venga, Mike, tú también puedes hacerlo. Solo tienes que subir el volumen al diez’. Él me odió desde entonces. Sí, tuvimos un poco de arrogancia, pero fue alimentada por gente que nos criticaba». Y añade: «Lo único que sabía era que queríamos ser muy ruidosos». Y sí, lo fueron…