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La dramática vida de los hibakusha, los sobrevivientes de las bombas atómicas que vivieron con miedo y culpa y ganaron el premio Nobel de la Paz


6 Hibakusha en fotos en blanco y negro
Los hibakusha son el testimonio vivo de la devastación y la tragedia que causaron las bombas atómicas.

BBC News Mundo(C.Serrano) — Las bombas de Hiroshima y Nagasaki terminaron con la vida de miles de personas en un instante. Para los sobrevivientes fue solo el comienzo de años de dolorosas heridas, enfermedades, miedo, sentimiento de culpa y discriminación.

La organización Nihon Hidankyo, que agrupa a los hibakusha o sobrevivientes de las bombas atómicas que Estados Unidos lanzó sobre las ciudades japonesas en 1945, ganó el Premio Nobel de la Paz este año.

El movimiento representa a los 174.080 sobrevivientes de los bombardeos atómicos que residen en Japón, Corea y otras partes del mundo.

No existen cifras definitivas de cuántas personas murieron a causa de los bombardeos del 6 y el 9 de agosto de 1945.

Los cálculos más conservadores estiman que cinco meses después de los ataques unas 110.000 personas habían muerto en ambas ciudades.

Otros estudios afirman que la cifra total de víctimas, a finales de ese año, pudo ser más de 210.000.

Escombros de edificios en Hiroshima.
Hiroshima quedó arrasada tras la explosión de la bomba.

El mundo ha conocido el relato del horror gracias a los sobrevivientes, a quienes se les conoce como hibakusha, que en japonés significa “persona afectada por la bomba atómica”.

Sus testimonios no solo dan cuenta de lo que vieron, sino de los traumas que aún llevan dentro.

“Hay muchos hibakusha que son narradores sociales, pero no son capaces de contarle su propia historia a sus hijos”, le dice a BBC Mundo Yuka Kamite, profesora de Psicología en la Universidad de Hiroshima, quien ha estudiado la salud mental de los hibakusha.

– Una dura batalla

Se calcula que hoy aún viven unos 140.000 hibakusha, que rondan los 80 años de edad.

¿Cómo ha sido la vida de los hibakusha y por qué sobrevivir a la bomba fue solo una parte de la dura batalla que han dado para llevar una vida digna?

Miedo

Los hibakusha que recibieron el impacto de la bomba sufrieron quemaduras y heridas que marcaron sus cuerpos y sus rostros.

Una sobreviviente con quemaduras en la cara
Muchos sobrevivientes sufrieron quemaduras y de los efectos de la radiación.

Aquellos que estuvieron expuestos a mayores dosis de radiación, aunque a primera vista parecían ilesos, luego mostraron síntomas como pérdida del pelo, sangrado y diarrea.

Luego se reportó un aumento en enfermedades como el cáncer y la leucemia.

«Todavía siento miedo de que se me puedan manifestar las consecuencias de la radioactividad y morir en cualquier momento», le dice a BBC Mundo Yasuaki Yamashita, un sobreviviente de Nagasaki que tenía 6 años el día de la explosión y hoy vive en México.

Ese miedo los llevó a una vida de estrés, confusión, incertidumbre y ansiedad. Incluso vivían con temor de pasarle los efectos de la radiación a sus hijos.

“Los efectos de la radiación son invisibles, eso los hizo sentirse inestables e intranquilos, sin saber qué iba a pasar con su futuro”, le dice a BBC Mundo Hibiki Yamaguchi, investigador en el Centro para la Abolición de Armas Nucleares de la Universidad de Nagasaki.

Dos sobrevivientes con heridas
Las bombas causaron heridas físicas y psicológicas.

El miedo marcó para siempre la salud mental y emocional de muchos hibakusha.

Luli van der Does, profesora en el Centro para la paz de la Universidad de Hiroshima que ha estudiado los efectos de la bomba en los sobrevivientes, menciona algunos ejemplos de cómo el miedo se quedó grabado en sus mentes.

“Algunos no pueden comer pescado seco porque les recuerda el olor de los cuerpos quemados”, le dice van der Does a BBC Mundo.

“Otros se tuvieron que ir de Hiroshima y nunca volvieron a visitar su ciudad, otros dicen que no pueden comer pepinos, porque ante la falta de medicinas tras la bomba era lo único que podían usar para curar sus heridas”.

Yasuaki Yamashita en una foto de cuando era pequeño a la izquierda y una foto reciente
Yasuaki Yamashita tenía 6 años cuando explotó la bomba en Nagasaki. Hoy, a sus 81 años, vive en México.

“En casos más severos, dicen que no pueden cruzar puentes ni ver ríos, porque comienzan a recordar los cadáveres que veían flotando tras la explosión”.

El miedo les afectó su salud emocional pero, además, los lanzó a una realidad que hizo aún más difícil su lucha por llevar una vida soportable después de la bomba.

– Discriminación

Las heridas físicas, el temor a que los efectos de la radiación pudieran ser contagiosos y los traumas psicológicos de los hibakusha llevaron a que muchos comenzaran a ser discriminados por su condición.

“La gente temía que los sobrevivientes tuvieran una enfermedad contagiosa”, recuerda Yamashita.

“Decían: ‘Hay que separarlos, no hay que casarse con ellos, no hay que tener amistad con ellos’”.

El temor a la discriminación llevó a que muchos ocultaran su condición de hibakusha o se negaran a hablar de ello.

“Aquellos que tenían queloides [crecimiento excesivo del tejido de una cicatriz] en el cuerpo usaban mangas largas para cubrir sus cicatrices, incluso en pleno verano”, dice la profesora Kamite.

Una persona muestra sus cicatrices abultadas
Los sobrevivientes ocultaban sus cicatrices queloides por miedo a la discriminación.

También se les hacía difícil conseguir y conservar sus trabajos. Así lo recuerda Yasuaki Yamashita:

“Cuando salí de la preparatoria comencé a trabajar y casi al mismo tiempo comencé a sufrir los efectos de la radiación.

Empecé a perder la sangre, evacuaba sangre, vomitaba sangre, entonces no podía trabajar.

Si conseguía un trabajo, venía esa enfermedad y tenía que renunciar, así duré como dos años.

Mucha gente me decía que yo era un flojo, que no quería trabajar, pero no era eso, era que simplemente no podía trabajar. Yo necesitaba trabajar, pero no podía”.

Para las mujeres la situación muchas veces era aún más difícil.

En esa época casarse era muy importante para las mujeres japonesas.

Setsuko Thurlow
Setsuko Thurlow recuerda que cuando era joven, poder casarse era muy importante para las mujeres japonesas.

“Era casi la única cosa que una mujer esperaba”, recuerda Setsuko Thurlow, sobreviviente de Hiroshima, quien en julio compartió sus recuerdos durante un evento en línea para conmemorar el 75 aniversario de las bombas.

“Con esas cicatrices queloides, esas mujeres perdían la fe y la esperanza en la vida”, dijo Thurlow, quien en 2017 recibió en nombre de los sobrevivientes el Premio Nobel de Paz que se le otorgó a la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN, por su sigla en inglés).

Keiko Ogura, otra sobreviviente de Hiroshima, recuerda que vivió esa discriminación en carne propia. Así lo contó en conversación con BBC Mundo:

“Tenía 8 años, era solo una niña pequeña en la escuela elemental, pero sabíamos que no debíamos decir que habíamos estado en la ciudad ese día. Si decíamos algo relacionado con la radiación, no nos podríamos casar.

No decíamos que éramos sobrevivientes. Teníamos un certificado de sobrevivientes y al mostrarlo en el hospital podíamos recibir tratamiento médico que ayudaba a pagar el gobierno. Sin embargo, la gente nos decía ‘no muestres eso’.

Keiko Ogura
A Keiko Ogura le enseñaban que no debía decir que era una sobreviviente de la bomba.

Al principio yo no le prestaba atención, sentíamos que todos compartíamos el mismo destino, pero cuando ya era una mujer en edad de casarme, a los 18 o 20 años, los hombres jóvenes de fuera de la ciudad me preguntaban «Keiko, ¿dónde estabas al momento de la bomba?Por mi parte no hay problema, pero a mis padres les preocupa».

Sé que muchas otras personas también tuvieron esa experiencia”.

La profesora Van der Does cuenta que cuando llegaba el momento de casarse, algunas personas contrataban detectives para investigar si la pareja había estado en Hiroshima al momento de la bomba.

Otros, por su parte, sintieron esa discriminación de una manera más sutil o indirecta, y los puso en una posición vulnerable ante la sociedad. Una «discriminación silenciosa», como la llama la profesora Van der Does.

Yoshiro Yamawaki con una camisa a cuadros.
Yoshiro Yamawaki lamenta no haber podido estudiar una carrera porque tras la muerte de su padre tuvo que dedicarse a trabajar.

“No sabes exactamente qué tipo de discriminación estás sufriendo, pero simplemente la sientes en tus interacciones sociales, o al darte cuenta de que a lo largo de tu vida has recibido un trato injusto”, explica.

Yoshiro Yamawaki, sobreviviente de Nagasaki, es uno de esos casos de discriminación silenciosa.

«La bomba mató a mi padre, mi madre tenía siete hijos y no podía hacerse cargo de ellos. Por eso, tuve que dedicarme a trabajar, sin poder ir a la universidad, creo que eso fue una forma de discriminación», dice Yamawaki en conversación con BBC Mundo.

Según explica Van der Does, es difícil conocer el daño psicológico y emocional que sufrieron los hibakusha porque muchos murieron sin ser capaces de hablar de ello.

Keiko Ogura con 8 años.
Keiko Ogura tenía 8 años cuando estalló la bomba en Hiroshima.

«Hay muchos que no han admitido ser hibakusha por el miedo a la discriminación», dice la investigadora.

En una reciente encuesta que Van der Does realizó entre 1.652 hibakusha de Hiroshima y Nagasaki, encontró que el 31% de ellos ha sufrido varios tipos de trato discriminatorio a lo largo de su vida.

Esa discriminación en ocasiones se dio entre los mismos hibakusha.

“Los hibakusha conocían mejor que nadie lo que les ocurría, por eso muchas veces se discriminaban entre ellos”, dice Hibiki Yamaguchi, de la Universidad de Nagasaki.

Setsuko Thurlow hablando desde la tribuna de los premios Nobel
En 2017 Thurlow asistió a la ceremonia del Premio Nobel representando a las víctimas de los bombardeos.

Según Van der Does, esa discriminación era fruto del miedo y de la desesperación por vivir. “Estaban luchando por sobrevivir, tenían que competir entre ellos por lograr algún tipo de ayuda”, dice la profesora.

Culpa

Al miedo y a la discriminación con que cargaban los hibakusha muchas veces se les sumó un sentimiento de culpa por haber escapado con vida o haber sido incapaces de ayudar a quienes pedían auxilio.

Ese sentimiento de culpa de los sobrevivientes les causó sufrimiento a largo plazo, explica la psicóloga Kamite.

Hiroshima destruida tras la bomba
Muchos hibakusha desarrollaron un sentimiento de culpa por no haber podido ayudar a las personas heridas.

Así lo recuerda la sobreviviente Keiko Ogura:

“Yo, al igual que el 90% de los sobrevivientes, tuve un sentimiento de culpa porque vi morir a familiares y amigos. Después de la explosión vimos gente bajo los edificios derrumbados pidiendo ayuda, pero no podíamos ayudarlos, estaban atrapados. Las madres trataban de sacarlos pero era muy difícil.

Luego, el fuego se esparció tan rápido que no tuvieron más opción que irse del lugar.

Eso los hizo preguntarse: ¿por qué no pude cumplir con el deber de ayudar a mis hijos hasta el último momento?

Tras la explosión, dos personas muy heridas se me acercaron y solo decían ‘agua, agua’. Yo les di de beber y luego murieron frente a mí. En ese momento no lo entendía, era solo una niña de 8 años, pero comencé a culparme porque sentía que los había matado. Sentía que si no les hubiera dado agua, ellos no estarían muertos. Me sentí así durante más de 10 años».

Yasuaki Yamashita hablando en un foro
Algunos hibakusha cuentan su historia en eventos públicos, pero otros prefieren permanecer en silencio.

Según los expertos, la dificultad que muchos sobrevivientes tienen para hablar de su experiencia les ha afectado sus vidas.

“El velo de silencio sobre estos temas funcionó para ocultar las transgresiones ocasionadas por las secuelas atómicas”, dice Kamite.

– Contra el silencio

Algunos hibakusha, sin embargo, han combatido ese silencio y comparten sus historias con los medios o como parte de campañas en contra de la proliferación de armas nucleares.

“Algunos están motivados por la ira, otros por un sentido de misión social, y otros pueden estar motivados por la respuesta al trauma”, dice Kamite.

Takashi Morita sostiene unas flores en la mano
Algunos hibakusha se convirtieron en activistas en contra de las armas nucleares.

La profesora, sin embargo, advierte que son solo unos pocos quienes participan en estas actividades sociales y que es probable que muchos hibakusha hayan sido una “mayoría silenciosa”.

Van der Does, por su parte, explica que con el tiempo los hibakusha lograron construir un sentido de comunidad que los ayudó a ganar aceptación en la sociedad.

“Se convirtieron en líderes en la lucha por el desarme nuclear”, dice la profesora. «Pasaron de ser víctimas a creadores de un mundo nuevo».

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– La extrema falta de higiene en la Edad Media


higiene en la Edad Media(2)

marcianosz.com — En las películas de Hollywood ambientadas en la Edad Media acostumbramos a ver a nobles acaudalados y hermosas damas bien peinadas y llenas de joyas. Vistiendo ropas que destacan por su pulcritud y blancura. Pero todo es mentira, pues en realidad el pasado era una época en la que no a muchos les hubiera gustado vivir.

Entre la caída del Imperio Romano, allá por el año 476 y hasta el descubrimiento de América, en 1492, la higiene personal no se consideraba una prioridad que digamos.

Los médicos tenían la creencia de que el agua, sobre todo la caliente, debilitaba los órganos, dejando el cuerpo expuesto a condiciones insalubres y que, de llegar a penetrar por los poros, podría transmitir todo tipo de enfermedades.

Incluso llegó a extenderse la idea de que una capa de suciedad protegía contra las enfermedades y que, por lo tanto, el aseo personal debía de hacerse “en seco”, solamente con una toalla limpia para frotar las partes expuestas del cuerpo.

Los médicos solían recomendar que los niños se limpiaran el rostro con una tela blanca para limpiar el sebo, pero no en demasía para evitar retirar el color “natural” (sucio) de la piel. En realidad, los galenos consideraban que el agua era perjudicial para la vista.

Que podía provocar dolor dental y catarros, empalidecía el rostro y dejaba los cuerpos más sensibles al frio durante el invierno y la piel reseca en verano. Además, la Iglesia condenaba el baño por considerarlo un lujo innecesario y pecaminoso.

La falta de higiene no era una costumbre exclusiva de los pobres, el rechazo por el agua llegaba a las esferas más altas de la sociedad. Las damas más entusiastas del aseo tomaban baño, cuando mucho, dos veces por año, y el propio monarca sólo lo hacía por prescripción médica y con las debidas precauciones.

Los baños, cuando tenían lugar, se tomaban en una tina enorme llena de agua caliente. El padre de la familia era el primero en tomarlo, luego lo otros hombres de la casa por orden de edad y después las mujeres, también por orden de edad. Al final llegaba en turno de los niños y bebés que incluso podían perderse dentro del agua sucia. No es de extrañar que los niños de aquella época tuvieran un desagrado por el baño.

el aseo

– La pestilencia corporal.

Todo era reciclar.

Había gente dedicada especialmente a recoger los excrementos de las fosas sépticas para venderlos como abono.

Los tintoreros guardaban la orina en grandes recipientes, que después utilizaban para lavar pieles y blanquear telas.

Los huesos también se trituraban para hacerlos abono. 

Aquello que no se reciclaba se tiraba a la calle, porque los servicios públicos de limpieza urbana y sanidad no existían o resultaban insuficientes.

Las personas tiraban su basura y residuos en cubetas por las puertas de sus casas o castillos. Imagínate la escena: el sujeto despertaba por la mañana, tomaba el orinal y lanzaba el contenido por su propia ventana.

La pestilencia que las personas desprendían por debajo de sus ropas se disipaba con abanicos. Pero sólo los nobles tenían el privilegio de poseer lacayos para hacer dicho trabajo.

Además de disipar el aire, también servían para ahuyentar los insectos que se acumulaban alrededor. El típico príncipe de cuento de hadas hedía más que su caballo.

conversacion pintura

En la Edad Media la mayoría de los matrimonios se celebraban en el mes de junio, de forma que coincidiera con el verano boreal.

La razón es simple: el primer baño del año se tomaba en mayo; así, en junio, la hediondez de la persona (en este caso los novios) era todavía tolerable.

De cualquier forma, como algunas personas apestaban más que otras o simplemente se rehusaban a tomar el baño.

Las novias solían llevar ramos de flores al lado de su cuerpo en los carruajes para disfrazar el mal olor. Volviéndose, entonces, una costumbre celebrar los matrimonios en mayo, después del primer baño.

No es casualidad que mayo se considere el mes de las novias y que de allí naciera la tradición del ramo de flores.

En los palacios y casas de familia la existencia de baños era prácticamente nula. Cuando surgía el llamado de la naturaleza, el fondo del patio o un matorral eran los elegidos, según la preferencia de la persona. 

No era raro también ver a alguien cagando en las calles. Los sistemas de drenaje aun no existían; por lo que las ciudades medievales eran verdaderos depósitos de basura y excrementos.

Las grandes metrópolis, como Londres o París, en aquella época se consideraban como algunos de los lugares más sucios del mundo.

– Hábitos peligrosos.

Los más ricos poseían platos de estaño. Ciertos alimentos oxidaban el material llevando a mucha gente a morir envenenada, sin saber por qué. Los alimentos ácidos provocaban este efecto y algunos pasaron a considerarse tóxicos durante mucho tiempo.

Con las copas ocurría lo mismo: el contacto con el whisky o la cerveza hacía que el individuo entrara en un estado de narcolepsia provocado tanto por el alcohol como por el estaño.

Alguien que pasara por la calle y viera a otra persona en este estado podía pensar que estaba muerto y luego preparaban el entierro.

El cuerpo se disponía sobre la mesa de la cocina durante algunos días, mientras que la familia comía y bebía esperando a que el “muerto” volviera a la vida o no. Fue de aquí que surgió la costumbre de velar al muerto.

– La higiene de los reyes.

Enrique VIII

El rey Enrique VIII, famoso por romper con la Iglesia Romana y por haberse casado en seis ocasiones, tenía más de 200 empleados que le servían como cocineros, cargadores, agitadores, etc.

Pero los sirvientes con la peor de las suertes eran aquellos que debían cuidar de las “necesidades” del rey.

Tenían que despiojarlo una vez al día, limpiarlo luego de que hiciera sus necesidades y lavar sus partes mientras el rey estaba sentado.

Incluso cuando la reina estaba embarazada y el monarca tenía ciertas necesidades, uno de los sirvientes –hombre o mujer– debía “echarse una cascarita” con el rey.

Esto, por supuesto, se hacía frente a varias personas, que después del “acto” cambiaban sus ropas.

Sin embargo, incluso ante toda esta suciedad, cuando un noble viajero o cualquier miembro de la nobleza se presentaban ante el rey o la reina, se debía inclinar en señal de veneración.

Y si por cualquier motivo esa persona, en ese justo momento, tenía que libertar una flatulencia frente al monarca, la pena era el destierro.

El desafortunado flatulento quedaba exiliado y no podía volver durante 7 años, y eso si el rey admitía su retorno.

 Esto muy probablemente dio origen a la vergüenza y desaprobación de peerse frente a otros, pese a que es un acto natural y común a todos los mamíferos.

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«¿Sacrificarías a una persona para salvar a 5?»: de qué dependen nuestras decisiones morales…


mujer pensando

BBC News Mundo(A.F.Oliver/D.A.Roig/E.A.Mediavilla/R.L.Penadés-The Conversation) — ¿Sacrificarías a una persona para salvar a cinco? Es la pregunta del típico dilema del tranvía, en el cual un tren cortocircuitado se precipita sin control sobre cinco personas que trabajan en una vía.

Se ha visto que diferentes características de los dilemas morales llevan a respuestas diferentes. Una respuesta que resulta aceptable para mucha gente es accionar una palanca para desviar el tren a otra vía donde hay una única persona trabajando.

Es lo que se llama respuesta utilitarista, porque se basa en el mal menor. Aceptamos la muerte de un trabajador para evitar que mueran cinco de ellos. El dilema del tranvía tiene otra versión, en la que las opciones son o bien dejar que el tranvía siga su curso y atropelle a las cinco personas que trabajan en la vía, o empujar a una sola persona a la vía para que el tren descarrile antes.

Esta segunda opción conlleva una implicación más personal que accionar una palanca, por lo que esta versión del dilema suele derivar en una respuesta deontológica: la mayoría de personas deciden no hacer nada y dejar que el vagón siga su curso. Al tratarse de dos enfoques éticos diferentes, en realidad no hay una respuesta correcta.

La respuesta depende de la evaluación del coste-beneficio que haga cada persona. Por ejemplo, las personas religiosas tienden a dar una respuesta deontológica, quizá porque hacer daño voluntariamente es más costoso que dejar “que sea lo que Dios quiera”.

En algunas variantes del dilema también podría ser que la persona sola en la vía sea alguien querido, y entonces la evaluación de coste-beneficio también cambia.

conductor de tren

Las características de cada persona también influyen en estas decisiones.

Por ejemplo, se ha visto que las personas bilingües responden de forma diferente según si usan su primera o segunda lengua al enfrentarse con un dilema moral.

Si el dilema se les presenta en su lengua materna, tienden a dar una respuesta deontológica.

En cambio, en su segunda lengua tienden responder de forma utilitarista.

– Efecto de la segunda lengua

Este “efecto de la lengua extranjera” sucede incluso cuando las personas han aprendido la segunda lengua siendo muy jóvenes. También se da en lenguas emparentadas, como el italiano y el veneciano. Nuestro grupo de investigación llevó a cabo un estudio para dilucidar si también sucede con otra pareja de lenguas romances. En concreto, en bilingües de catalán-castellano.

Todos los participantes de nuestro estudio consideraron que su lengua materna (L1) era el catalán y que tenían un segunda lengua que, aunque adquirida tempranamente, no era nativa (L2, castellano). Así, presentamos a los participantes una serie de dilemas morales parecidos al famoso dilema del tranvía.

Como hemos adelantado, a partir de diferentes factores (como la implicación personal), un mismo dilema puede tener diferentes versiones. Así, se podían mostrar diferentes versiones de un dilema en cada lengua. Sorprendentemente, no encontramos una diferencia significativa en las decisiones morales tomadas en catalán en comparación con las tomadas en castellano.

Nuestros hallazgos sugieren que los bilingües catalán-castellano no exhiben el efecto de la segunda lengua.

pareja bilingüe
Las personas bilingües responden de forma diferente según si usan su primera o segunda lengua al enfrentarse con un dilema moral

– Rasgos de personalidad psicopática

Existe la hipótesis de que tomamos mayor distancia emocional en una segunda lengua. Es posible que esto tenga que ver con la habilidad o competencia concreta en esa segunda lengua pero en nuestro estudio no queda claro.

Aunque los participantes adquirieron su segunda lengua de forma temprana y eran muy competentes en ambas lenguas, había diferencias significativas entre la competencia lingüística de su segunda lengua respecto de su lengua materna. Entonces, ¿qué otras variables podrían tener que ver con una mayor distancia emocional?

Nuestro estudio examinó la influencia de los rasgos de personalidad psicopática en las decisiones morales. Se evaluó la audacia, la desinhibición y la malevolencia. Estos rasgos de personalidad están presentes en todas las personas, sin que necesariamente se puedan considerar psicópatas.

Por ejemplo, quien más quien menos se ha adelantado alguna vez en la cola del supermercado o ha insultado a alguien, ¿verdad? Esta falta de empatía, cuando damos mayor importancia a nuestro tiempo o herimos a alguien, aunque sea verbalmente, tiene que ver con la malevolencia.

En este sentido, nuestro estudio muestra que esta malevolencia está significativamente asociada con una mayor proporción de decisiones utilitaristas, independientemente del idioma en el que se presenta el dilema.

Esto se alinea con estudios previos que sugieren que las personas con mayores rasgos psicopáticos son más propensas a tomar decisiones utilitaristas, priorizando el bien mayor sobre el daño individual.

– Variables de los dilemas

Además, nuestro estudio exploró cómo las diferencias entre dilemas podían determinar diferentes decisiones morales. Por ejemplo, los dilemas pueden percibirse más o menos verosímiles, o ser más o menos inquietantes para quien los lee. Así, los dilemas más inquietantes, percibidos como más vívidos y realistas, tenían más probabilidades de conducir a respuestas utilitaristas.

Esto sucedía particularmente en las personas con mayores puntuaciones en malevolencia.

hombre exaltado
las personas con mayores rasgos psicopáticos son más propensas a tomar decisiones utilitaristas

Otros resultados de nuestro estudio enfatizan la importancia de considerar la implicación personal, que ya hemos comentado, pero también otras características de los dilemas.

Por ejemplo, los dilemas redactados de forma que la protagonista se salva a sí misma con su acción (beneficio propio) obtienen mayor porcentaje de respuestas utilitaristas. También sucede cuando la persona dañada iba a morir de todas formas (muerte inevitable).

Todos estos resultados van en la línea de anteriores estudios llevados a cabo con este tipo de dilemas validados en muchos idiomas.

– Importancia del contexto

La ausencia del efecto de la segunda lengua en bilingües tempranos catalán-castellano podría atribuirse a la estrecha relación lingüística y cultural entre el catalán y el castellano. Ambas son lenguas romances utilizadas de manera intercambiable en la mayoría de contextos sociales y educativos en la isla de Mallorca.

¿Podría ser que esta riqueza lingüística “proteja” a las personas mallorquinas del efecto de la segunda lengua? Es una hipótesis para poner a prueba en futuras investigaciones. Por ahora, nuestro estudio proporciona nuevos datos sobre los factores que influyen en la toma de decisiones morales.

Destaca el papel de rasgos de personalidad como la malevolencia en la respuesta a los dilemas morales. También recuerda el papel del lenguaje y los factores inherentes al dilema o percibidos por quien los lee.

Aunque no seamos del todo conscientes, nuestra respuesta a dilemas morales no solo depende de nuestro razonamiento, sino también de nuestras emociones, nuestro lenguaje y nuestra personalidad.

Saberlo quizá no nos lleve a tomar mejores decisiones, porque no hay unas más correctas que otras, pero podría ayudarnos a entender nuestras respuestas.

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Una IA consigue disuadir a creyentes en Teorías Conspirativas…


Psicología y Mente(J.Soriano) — Las teorías conspirativas han existido durante siglos, pero en la era digital, su propagación ha alcanzado niveles sin precedentes.

Desde ideas aparentemente inofensivas, como la creencia de que nunca se llegó a pisar la Luna, hasta teorías peligrosas que rechazan las vacunas o niegan el cambio climático, estas creencias pueden tener consecuencias graves para la sociedad. Cambiar la mentalidad de quienes están atrapados en estas narrativas ha sido un desafío constante para la ciencia y la comunicación pública.

Sin embargo, un estudio reciente del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) ha revelado una posible solución: la inteligencia artificial. Esta investigación sugiere que los chatbots pueden disuadir a algunos creyentes de teorías conspirativas mediante conversaciones personalizadas basadas en hechos.

En este artículo, exploraremos la forma en que la IA podría ayudar a combatir este problema y las implicaciones éticas y sociales de su implementación en la lucha contra la desinformación.

– El problema de las teorías conspirativas

Las teorías conspirativas son creencias alternativas que ofrecen explicaciones simplificadas a eventos complejos, generalmente atribuyendo la responsabilidad de estos a grupos poderosos que actúan en secreto o a espaldas de la sociedad en general. Aunque algunas teorías pueden parecer inofensivas, otras tienen consecuencias graves.

Ejemplos como el negacionismo del cambio climático o el movimiento antivacunas protagonista en la pandemia de COVID-19 han provocado daños significativos, ya sea en la salud pública o en la falta de acción ante crisis globales.

El problema principal de las teorías conspirativas es su naturaleza “pegajosa”. Una vez que alguien adopta una creencia conspirativa, resulta extremadamente difícil convencerle de lo contrario.

Esto se debe a varios factores, como la desconfianza en las instituciones públicas y científicas, y la tendencia a buscar información que confirme sus creencias previas, en lugar de desafiar sus ideas.

A menudo, los seguidores de teorías conspirativas forman comunidades que refuerzan estas creencias, creando una burbuja de pensamiento en la que cualquier información externa es automáticamente desestimada.

Además, quienes creen en teorías conspirativas suelen realizar investigaciones extensivas en línea, buscando datos que apoyen sus ideas. Esto los lleva a un ciclo donde confirman sus sospechas y se alejan todavía más de las fuentes científicas y verificadas.

Las redes sociales y los algoritmos de recomendación también juegan un papel importante en la propagación de estas teorías, ya que facilitan el acceso a contenido que refuerza las creencias erróneas.

Este fenómeno se convierte en un reto social importante, ya que la desconfianza en la ciencia y las instituciones puede tener consecuencias graves, desde la negación de tratamiento médicos efectivos hasta la resistencia a políticas ambientales necesarias.

Combatir estas creencias resulta complicado, y hasta ahora, la intervención humana ha demostrado ser insuficiente en muchos casos.

Dialogar con una IA reduce la creencia en teorías de la conspiración, según  un estudio

– El papel de la IA en la lucha contra la desinformación y la conspiranoia

La inteligencia artificial (IA) ha estado en el centro de la propagación de desinformación en los últimos años. Muchas plataformas que utilizan algoritmos de IA, como redes sociales y monitores de búsqueda, facilitan la difusión de teorías conspirativas al mostrar contenido personalizado basado en los intereses de los usuarios.

Esta tendencia, alimentada por el sesgo de confirmación, permite que las personas se vean expuestas continuamente a información que refuerza sus creencias erróneas, lo que las aleja todavía más de los hechos.

A pesar de esto, la IA también tiene un potencial considerable para combatir la desinformación. Chatbots y sistemas de IA generativa, como los que se utilizan en asistentes virtuales o plataformas de mensajería, tienen la capacidad de entablar y generar conversaciones directas con las personas y proporcionar respuestas basadas en datos reales.

Estos sistemas pueden ofrecer no solo hechos, sino también argumentos que desafíen las creencias de las personas, lo cual resulta crucial para abordar teorías complejas y profundamente arraigadas.

Un aspecto clave de estos sistemas es su aparente neutralidad y objetividad. A diferencia de una persona, un chatbot no tiene una opinión formada o una capacidad perceptiva, lo que puede generar mayor confianza en las personas que han perdido fe en las instituciones tradicionales.

Además, los chatbots son capaces de personalizar las respuestas según la creencias conspirativas específicas del individuo, adaptándose a las razones que motivan su escepticismo. Esta capacidad de adaptación resulta esencial para romper la rigidez de estas creencias falsas.

Sin embargo, también existen riesgos. Los sistemas de IA son propensos a errores y pueden reproducir sesgos presentes en los datos con los que fueron entrenados. Si no se controlan adecuadamente, estos sistemas podrían, irónicamente, perpetuar la desinformación en lugar de combatirla.

Esto plantea importantes desafíos éticos que deben ser considerados en el desarrollo y uso de estas tecnologías.

Las mejores (y más locas) teorías de la conspiración de la historia

– Cómo la IA hace dudar a los creyentes en creencias conspirativas

Un estudio reciente llevado a cabo por Thomas Costello y su equipo de investigación en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) ha mostrado que las interacciones con chatbots de inteligencia artificial pueden ser efectivas para reducir las creencias en teorías conspirativas.

Este trabajo, publicado en la revista Science, buscaba investigar si los argumentos basados en hechos y presentados por un sistema de IA podrían persuadir a las personas a abandonar estas creencias profundamente arraigadas.

El estudio incluyó a más de 2.000 participantes, todos ellos creyentes de alguna teoría conspirativa, quienes interactuaron con un chatbot de IA. Los participantes se dividieron en dos grupos. Al primero, conocido como el grupo de “tratamiento” se le ofreció un chatbot que personalizaba sus respuestas según la teoría conspirativa específica de cada individuo.

Este chatbot no solo presentaba hechos contrarios a las creencias de los participantes, sino que también ofrecía argumentos adaptados a las razones que los motivaban a creer en la conspiración. El chatbot conversaba con ellos en tres rondas, en las que presentaba refutaciones basadas en datos de forma amigable y accesible.

El segundo grupo, de control, tuvo una conversación general con un chatbot que no estaba personalizado ni hacía esfuerzos por refutar las teorías conspirativas. La interacción fue menos enfocada en desmentir las creencias de los participantes y más genérica.

Los resultados mostraron que aproximadamente el 20% de los participantes del grupo de tratamiento redujeron significativamente sus creencias en teorías conspirativas después de la conversación con el chatbot.

Lo más interesante es que, dos meses después, los investigadores hicieron un seguimiento y descubrieron que la mayoría de estos individuos aún mostraban una disminución en su creencia en conspiraciones. Esto sugiere que el impacto de la interacción con el chatbot fue duradero, lo que representa un avance notable en el abordaje de este problema social.

Además, los investigadores verificaron la precisión de estos chatbots y encontraron que, en la mayoría de los casos, los sistemas proporcionaron respuestas correctas. Esto resalta el potencial de la IA no solo para intervenir en tiempo real en la creencia en teorías conspirativas, sino también para lograr efectos a largo plazo en la percepción y el pensamiento crítico de las personas.

– Las limitaciones y preocupaciones éticas

Aunque el estudio de Costello y su equipo muestra resultados prometedores, es importante reconocer las limitaciones que tuvo esta investigación. A continuación, delimitaremos algunos de los problemas y limitaciones principales.

1. Influencia del apego emocional

Una de las principales limitaciones es que la IA parece ser más efectiva con personas que no tienen un fuerte apego emocional o comunitario hacia las teorías conspirativas. Las personas que creen en estas teorías como parte de una identidad grupal o que desconfían profundamente de cualquier fuente externa pueden ser mucho más difíciles de convencer. En estos casos, las creencias están vinculadas a un sentido de pertenencia, lo que hace que la lógica y los hechos por sí solos resulten insuficientes para cambiar su postura.

2. Riesgos de la IA

Otro desafío es el riesgo inherente a los propios sistemas de IA. A pesar de que los chatbots pueden ser efectivos, también corren el peligro de perpetuar información errónea si no están adecuadamente supervisados. Estos sistemas se entrenan con grandes volúmenes de datos, algunos de los cuales pueden estas sesgados o ser incorrectos. Si se alimentan de información falsa, la IA podría generar respuestas que refuercen creencias conspirativas en lugar de desmentirlas, lo que subraya la necesidad de una cuidadora curación de datos y algoritmos responsables.

3. Preocupación ética

Además, surge la preocupación ética sobre hasta qué punto es apropiado que una máquina u ordenador intente cambiar las creencias humanas, incluso si esas creencias son perjudiciales. Existe el riesgo de manipulación si la IA es utilizada sin transparencia o supervisión. Esto plantea preguntas sobre el control que deben tener los seres humanos sobre estas tecnologías y la importancia de establecer normas éticas y políticas para su desarrollo y uso.

Conclusiones

El uso de la IA para disuadir creencias en teorías conspirativas ofrece un enfoque novedoso y prometedor, demostrando que las conversaciones personalizadas pueden reducir estas creencias, al menos en ciertos individuos. Sin embargo, su eficacia es limitada frente a las personas que tienen fuertes lazos comunitarios o emocionales con estas creencias. A pesar de los riesgos de perpetuar la desinformación si no se gestionan correctamente, la IA tiene el potencial de ser una herramienta valiosa en la lucha contra la desinformación, siempre bajo una supervisión ética.

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Por qué encogemos con la edad: factores internos, estudios reveladores y claves para prevenir…


Infobae(S. de María) — El enigma de por qué encogemos progresivamente a medida que envejecemos llamó la atención de numerosas instituciones médicas. La respuesta parece encontrarse en una combinación de factores como el deterioro de los huesos, el adelgazamiento del cartílago y la pérdida de masa muscular, cada uno contribuyendo de distintas maneras a esta “merma de altura”.

Un estudio del Instituto Nacional del Envejecimiento de EEUU, que siguió a 2.084 hombres y mujeres durante 35 años, reveló que las personas comienzan a perder estatura alrededor de los 30 años, y esta pérdida se acelera con el tiempo. Marian Hannan, epidemióloga de la Escuela de Medicina de Harvard que investiga el envejecimiento, indicó a Live Science: “Todos envejecemos de manera diferente biológicamente”.

Este estudio mostró que los hombres, en promedio, perdieron 3 centímetros y las mujeres 5 entre los 30 y los 70 años.

– Por qué nos encogemos cuando nos hacemos mayores

Uno de los factores clave detrás de esta disminución de altura es la osteoporosis, una condición en la que los huesos se vuelven delgados, frágiles y propensos a fracturas.

“Comienzan a descomponerse más rápido de lo que el cuerpo puede crear nuevo hueso alrededor de los 40 o 50 años,” añadió Hannan. Harvard University explicó que las fracturas de compresión vertebral, una consecuencia directa de la osteoporosis, ocurren sin trauma conocido y pueden llevar a una notable pérdida de altura.

Pero la pérdida ósea no es el único culpable. “El adelgazamiento del cartílago entre las vértebras por lesiones o por deshidratación con el tiempo es otro factor”, aclaró Hannan a Live Science. Este tejido realiza un papel crucial, evitando que los huesos choquen entre sí; sin embargo, con el tiempo, retiene menos agua y se deteriora, contribuyendo a la disminución de altura.

El papel de los músculos en este proceso es igualmente importante. La sarcopenia es el término utilizado para describir la pérdida de masa muscular en personas mayores. Según Hannan, “La falta de soporte muscular alrededor del torso compromete la capacidad de alguien para mantenerse erguido”.

WebMD advierte que es normal encoger aproximadamente 2.54 cm a medida que envejecemos. Sin embargo, una pérdida de altura superior puede indicar problemas de salud más serios. “Puede ser una advertencia temprana”, subrayó Hannan a Live Science.

Para mitigar estos efectos, tanto la nutrición como el ejercicio son fundamentales. Harvard aconseja consumir una dieta rica en calcio y tomar suplementos de vitamina D, ya que esta vitamina ayuda en la absorción del calcio. Además de la dieta, el ejercicio diario como caminar y el entrenamiento con pesas también ayudan a mantener la fortaleza ósea.

La importancia de una buena postura es otro aspecto vital para mantener la altura. Las malas posturas, como encorvarse, pueden llevar a una curvatura severa de la columna, o hipercifosis, que reduce la altura. 

Harvard recomienda ejercicios simples como la postura del Superman y la plancha para fortalecer los músculos de la espalda y abdomen, lo cual ayuda a mantenerse erguido y a prevenir la pérdida de altura.

Además, WebMD destaca que el riesgo de desarrollar osteoporosis es mayor en las mujeres y en personas con antecedentes de cáncer. “Los cambios en los niveles de estrógeno y testosterona en hombres y mujeres mayores afectan la masa ósea, debilitando los huesos”, enfatizó el medio.

Más allá de las medidas preventivas, es crucial estar atentos a la reducción de estatura y consultar a un médico ante cualquier disminución notable. Como apuntó Hannan a Live Science, “Si las personas notan una pérdida de altura, deberían hablar con su médico o su proveedor de atención médica sobre ello”.

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Sardanápalo, el depravado rey asirio que inspiró a escritores, músicos y pintores, ¿existió realmente?…


El sueño de Sardanápalo, obra de Ford Madox Brown. 

L.B.V.(J.Álvarez) — Hay personajes de la Historia que, por diversos motivos, pueden trascender esa condición para convertirse en paradigmas de algo; en el caso del rey asirio Sardanápalo, en un arquetipo de corrupción, libertinaje y decadencia, algo que el arte y la literatura se han encargado de representar una y otra vez con obras muy conocidas.

Ahora bien, en torno a su figura existen numerosas dudas: ¿existió realmente?, ¿reinó de verdad?, ¿fue tan extremo como se cree? Músicos como Liszt o Berlioz, escritores como Dante, Lord Byron o Dickens y pintores como Delacroix, entre otros, dieron una versión acorde a esa mala fama, pero….

Probablemente Delacroix sea el autor que a más público ha llegado en ese sentido, debido a su cuadro La muerte de Sardanápalo.

Pintó ese cuadro -que se conserva en el Louvre- en 1827 y causó estupor tanto por la febril combinación de violencia y sadismo que exhibe como por el extraño uso del color (tonos cálidos, con predominio del rojo), las pinceladas libres que acentúan la sensación de movimiento y una original pespectiva asimétrica. Él mismo tuvo que explicar su contenido cuando lo expuso por primera vez en el Salón de París:

Los rebeldes asediaron su palacio… Acostado en una magnífica cama, en la cima de una inmensa hoguera, Sardanápalo da la orden a sus eunucos y a los oficiales de palacio de degollar sus mujeres, sus pajes, hasta sus caballos y sus perros favoritos; ninguno de los objetos que habían servido a sus placeres debían sobrevivir.

Un fragmento de La muerte de Sardanápalo, cuadro de Delacroix restaurado por el Louvre en 2023
Un fragmento de La muerte de Sardanápalo, cuadro de Delacroix restaurado por el Louvre en 2023. 

Aquella pintura, símbolo del Romanticismo, resultó demasiado atrevida para su época y por tanto fue mal recibida.

Sin embargo, en 1830 sirvió de inspiración a Hector Berlioz para la composición de una cantata sobre el mismo tema y en 1845, a Franz Liszt para su ópera Sardanápalo; curiosamente, ambas piezas quedaron inacabadas y la primera incluso fue destruida por su autor, salvándose sólo un fragmento de pocos minutos.

Lo cierto es que Delacroix mismo tomó la idea para el cuadro de Sardanapalus, una tragedia en verso publicada en 1821 por Lord Byron, quien se la dedicó a su amigo Goethe induciendo a éste a incluir una alusión al personaje en boca de Mefistófeles, en la segunda parte de Fausto.

Byron, a su vez, usó como fuente la Historia romana de Dion Casio, en la que se establece un paralelismo entre Sardanápalo y Heliogábalo.

Por tanto, como vemos, el proceloso monarca asirio ya había sido objeto de atención por parte de los clásicos: Luciano de Samosata le dedica el segundo capítulo en Diálogos para los muertos junto a otros personajes como los reyes Midas y Creso, el filósofo Menipo de Gadara y el dios Plutón; incluso Aristóteles, en su Ética a Nicómaco, lo compara con aquellos que tienen una visión de la vida centrada sólo en la búsqueda del placer:

La mayor parte de los hombres, si hemos de juzgarlos tales como se muestran, son verdaderos esclavos, que escogen por gusto una vida propia de brutos, y lo que les da alguna razón y parece justificarles es que los más de los que están en el poder sólo se aprovechan de éste para entregarse a excesos dignos de un Sardanápalo.

Por eso era casi obligado que Dante le hiciera un hueco entre la larguísima lista de personajes que aparecen en su Divina comedia; concretamente, en el capítulo dedicado al Paraíso: «Aún no había enseñado Sardanápalo lo que se puede hacer en una alcoba».

Otros escritores incluyeron referencias a Sardanápalo en sus obras, siempre en ese tono negativo: Molière en Don Juan, Charles Dickens en Historia de dos ciudades, Henry David Thoreau en Walden, Máximo Gorky en Los bajos fondos, Henri Gougaud en La risa del ángel

Y es curioso el interés especial que tenía para los compositores, pues aparte de los ya mencionados también le dedicaron óperas Giovanni Domenico Freschi, Christian Ludwig Boxberg, Giulio Alary, Victorin de Joncières, Victor-Alphonse Duvernoy, Otto Bach y Alexander Sergeievitch Famintzin, mientras que Benjamin Wilhelm Mayer hizo una obertura.

El esplendor asirio queda reflejado en el cuadro Los monumentos de Nínive, del pintor decimonónico Sir Austen Henry Layard
El esplendor asirio queda reflejado en el cuadro Los monumentos de Nínive, del pintor decimonónico Sir Austen Henry Layard. 

Pero ¿qué hay de los historiadores? Hacia el 395 a.C. Ctesias de Cnido escribió dos libros, Pérsica y Babyloniaca, en las que parece identificar por primera vez a Sardanápalo con Asurbanipal. Esos textos se han perdido y únicamente los conocemos de segunda mano, fundamentalmente por Diodoro de Sicilia, quien en su Biblioteca histórica dice:

Sardanapalo, el decimotercer sucesor de Nino, quien fundó el imperio, y el último rey de los asirios, superó a todos sus predecesores en lujo y afeminamiento. Nunca visto por ningún hombre fuera de palacio, vivió la vida de una mujer y pasó sus días en compañía de sus concubinas, hilando telas de color púrpura y trabajando la lana más suave.

Se vestía con ropa de mujer y se cubría la cara y todo el cuerpo con cremas y ungüentos blanqueadores utilizados por los cortesanos, lo que lo hacía más delicado que cualquier cortesana. Se preocupaba de que su voz fuera femenina durante las sesiones de bebida, para disfrutar de los placeres del amor tanto con hombres como con mujeres.

En tal exceso de lujo, de placer sensual y de templanza sin escrúpulos, compuso un himno fúnebre y ordenó a sus sucesores en el trono que lo inscribieran en su tumba después de su muerte, himno compuesto en lengua extranjera y traducido desde entonces por un griego. […]

Su naturaleza de hombre ambivalente no sólo le hizo morir deshonrosamente, sino que provocó la destrucción total del imperio asirio, que existió más tiempo que cualquier otro estado en la historia.

Esa depravación del monarca, continúa Diodoro, habría llevado a la caída de Nínive tras un largo asedio al que la sometió una alianza de medos, persas y babilonios. En el último momento, Sardanápalo mandó encender una gran pira a la que arrojó a sus concubinas y eunucos, inmolándose él también a continuación con «todo su oro, plata y vestimenta real».

En su Epítome de las «Historias filípicas» de Pompeyo Trogo , Justino confirma esa visión y el final:

El último que reinó entre los asirios fue Sardanápalo, un hombre más afeminado que una mujer. Uno de sus prefectos, llamado Arbacte, que gobernaba a los medos, había conseguido, después de muchos trámites, verlo, privilegio difícilmente obtenido antes que él.

Descubrió a Sardanápalo rodeado de una multitud de concubinas, y vestido de mujer, enrollando lana púrpura con una rueca y distribuyendo tareas a las muchachas, pero superándolas a todas en feminidad y desenfreno.

Después de ver esto, e indignado de que tantos hombres estuvieran sujetos a tal mujer, y que la gente que tenía armas de hierro obedecieran a un hilandero de lana, salió para unirse a sus compañeros, contándoles lo que veía, y diciéndoles que no podía obedecer a una cinède que prefiere ser mujer antes que hombre.

Se formó una conspiración y estalló la guerra contra Sardanápalo, quien, al enterarse de lo sucedido, reaccionó no como un hombre que defiende su reino, sino como una mujer asustada por la muerte que busca un lugar al que escapar.

Vencido en la batalla, se retiró a su palacio y, habiendo preparado un montón de combustible, al que prendió fuego, se arrojó allí con sus riquezas, actuando por primera vez como un hombre.

Asurbanipal, montado en su carro de guerra, inspecciona el botín y los prisioneros obtenidos tras la conquista de Babilonia
Asurbanipal, montado en su carro de guerra, inspecciona el botín y los prisioneros obtenidos tras la conquista de Babilonia. 

Ahora bien, Diodoro y Justino cometen algunos errores. Arbacte era el nombre del rey medo Ciáxares, al que se menciona en el apartado dedicado a la caída de Nínive de las Crónicas mesopotámicas (unas tablillas de arcilla escritas en acadio antiguo con signos cuneiformes) y la inscripción de Behistún (de la que ya hablamos en otro artículo).

La mayor parte de la información sobre él corresponde a Heródoto, quien, curiosamente, apenas presta atención a Sardanápalo en el segundo de sus Nueve libros de la Historia y se centra en las riquezas perdidas:

En efecto, los ladrones, queriendo robar los inmensos tesoros de Sardanápalo, rey de Nínive, que se guardaban en lugares subterráneos, comenzaron, desde la casa en la que vivían, a excavar la tierra. Habiendo tomado las dimensiones y medidas más precisas, llevaron la mina al palacio del rey.

Todo esto nos lleva a plantear de nuevo la cuestión de la historicidad y al respecto hay que decir que en la Lista de reyes asirios, compilada por éstos en su época, no figura ningún monarca llamado Sardanápalo.

Los detalles sobre su vida parecen coincidir parcialmente con los de Asurbanipal, rey de Asiria, y su hermano Shamash-shum-ukin, a quien el primero había cedido la corona de Babilonia y que, a pesar de ello, estaba descontento porque los territorios babilonios estaban muy mermados respecto a tiempos pasados, razón que le llevó a sublevarse en el 652 a.C. con apoyo de elamitas, egipcios, sirios, árabes, suteos, caldeos y, en general, todos los enemigos de los asirios.

Shamash-shum-ukin fracasó y la derrota le costó la vida; Babilonia fue sitiada por Asurbanipal durante dos años, cayendo finalmente en el 648 a.C.

Los asirios la saquearon y arrasaron con su proverbial brutalidad y Shamash-shum-ukin pereció en el incendio de su palacio, no se sabe si voluntariamente o no, aunque en la Antigüedad se daba por hecho que sí, quizá porque los escribas querían evitar dejar constancia de una ejecución ordenada por su hermano que se hubiera considerado impía al ser ambos de la misma sangre.

A nadie se le escapará el parecido entre la muerte del rebelde y la de Sardanápalo.

Es posible que éste fuera una sincretización de los dos hermanos. ¿Y el nombre? Una teoría sugiere que se trata de una confusión con un sátrapa de Cilicia, pero la mayoría, basándose en la conocida como inscripción de Çineköy (un texto bilingüe en luvita y fenicio, datado en el siglo VIII a.C., grabado en la piedra de un monumento al dios del trueno Tarhunza), se decanta por una aféresis (modificación fonética) de la palabra aššurû (Asiria), que dio origen al término Siria y que explicaría la desaparición del primer segmento vocal de Aššur-bāni-apli , dando Sur-. Es decir, de Aššur-bāni-apli se pasaría por corrupción a Sar-dan-ápalos.

La tumba de Sardanápalo en Tarso (ciudad vecina de Anquíalo) dibujada por Victor Langlois para el libro Voyage dans la Cilicie et dans les montagnes du Taurus (1861)
La tumba de Sardanápalo en Tarso (ciudad vecina de Anquíalo) dibujada por Victor Langlois para el libro Voyage dans la Cilicie et dans les montagnes du Taurus (1861). 

Por lo demás, ni Asurbanipal ni su hermano Shamash-shum-ukin llevaron una vida tan hedonista como la que se atribuye a Sardanápalo, y mucho menos consta que fueran homosexuales o bisexuales.

Más bien se los presenta históricamente como gobernantes fuertes, ambiciosos, serios y hasta cultos (se sabe que Asurbanipal, bajo cuyo mandato alcanzó el imperio Asirio su máxima extensión, era un erudito poseedor de una vasta biblioteca y versado en astronomía, matemáticas, botánica, zoología, etc).

En cuanto a la caída de Nínive a manos de una coalición de enemigos liderada por el citado Ciáxares, tuvo lugar en el 612 a.C. tras una serie de guerras civiles por el trono.

Reinaba entonces Sin-shar-ishkun, vástago que Asurbanipal tuvo con su esposa Libbali-sarrat, después del asesinato de su hermano y predecesor, Assur-etil-ilani, y de unos pocos meses en los que se impuso el general usurpador Sin-shumu-lisir. No se sabe cuál fue el destino del rey, suponiéndose que murió en combate defendiendo la ciudad.

Le sucedió Ashur-uballit II, que probablemente era su hijo pero que tuvo que gobernar desde Harrán, ya que se invirtieron las tornas y Ninive quedó en poder de Babilonia. Como también fue conquistada la nueva capital, Ashur-uballit II tuvo que huir y, con ayuda del faraón Necao II, retornó para intentar recuperar su reino; no pudo y desapareció de la Historia.

Volviendo a Sardanápalo, tras su óbito en la pira habría sido enterrado en Anquíalo, una ciudad de Cilicia. En su obra El banquete de los eruditos, el retórico y gramático griego Ateneo de Náucratis cuenta al respecto:

En el libro III de sus Pasos, Amintas nos cuenta que en Nínive había un montículo colosal, que Ciro había arrasado, para levantar en su lugar una gran terraza para vigilar mejor las murallas, durante el asedio de la ciudad.

Este montículo era, se dice, el mausoleo de Sardanápalo, rey de Nínive, en cuya cima se había erigido una columna de piedra, donde se podían leer inscripciones en caldeo que Choerilos luego tradujo en versos griegos […] En Anquíalo, ciudad construida por Sardanápalo, Alejandro instaló su campamento, en el momento en que luchaba contra los persas.

No lejos de este lugar, vio la tumba de Sardanápalo donde estaba grabada una imagen del rey, visiblemente representada chasqueando los dedos. Debajo, estas palabras estaban escritas en caracteres asirios: «Sardanapalo, hijo de Anakyndaraxes, construyó Anquíalo y Tarso en un día. ¡Come, bebe y disfruta! ¡El resto importa poco!». Éste, al parecer, es el significado del chasquido de dedos.

La muerte de Sardanápalo en un grabado decimonónico de Georg Weber
La muerte de Sardanápalo en un grabado decimonónico de Georg Weber. 

Ese monumento que reseña el mencionado Amintas (alias el Bematista, un escritor del siglo IV a.C.) seguramente correspondería al período aqueménida y fuera construido por un sátrapa local, pues no hay registro de que ningún rey asirio muriera o recibiera sepultura en Cilicia. Lo interesante es la inscripción porque Diodoro de Sicilia, siempre siguiendo a Ctesias, informa de la existencia de una oración funeraria dejada por Sardanápalo:

…él mismo hizo este epitafio en lengua bárbara, que desde entonces ha sido plasmado en dos versos griegos: «Tomo tesoros que dejo a los vivos, todo lo pongo en satisfacer mis sentidos».

Se ignora dónde estaba exactamente y en qué idioma y tipo de escritura se plasmó, pues dice que se tradujo al griego del caldeo (¿alfabeto arameo, cuneiforme asirio?). Cicerón, en su obra Disputaciones Tusculanas, remonta el conocimiento del epitafio hasta los tiempos de Aristóteles:

Vemos en esto cuál fue la ceguera de Sardanápalo, este opulento rey de Asiria, que hizo grabar en su tumba la siguiente inscripción: “Privado de mi grandeza por una muerte fatal, lo que Amor y Baco me han proporcionado de bienes, son los únicos a partir de ahora que me atrevo a llamar míos; un heredero tiene todo lo demás”. Inscripción, decía Aristóteles, más digna de ser colocada en el foso de un buey que en el monumento de un rey.

Leyendo estos textos es fácil entender la pésima imagen que de Sardanápalo debían tener los griegos: la de un monarca degenerado, cautivo de sus excesos, que combinaba tiranía con frivolidad, feminización con debilitamiento, provocando fatalmente el colapso de su reino.

Los macedonios vincularon esos defectos con los persas y los romanos los contraponían a su virtus, todo lo cual constituye un enfoque recuperado en el siglo XX, en tiempos de Atatürk, para explicar la decadencia que llevó a la caída del Imperio Otomano (el heredero de la Sublime Puerta se crió en un serrallo) y justificar la república. Una mala fama redimida por el arte.

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«El Arropiero» y los 5 asesinos más famosos de España…


La mente es maravillosa(P.A.R.Ramirez) — Aunque España no es un país tradicionalmente asociado con asesinos en serie, registra casos escalofriantes que conmocionaron a la nación y dejaron cicatrices en su memoria colectiva. Estos sujetos no solo desafiaron a las autoridades, sino que convirtieron las calles en un lugar de constante miedo.

Cada uno de ellos carga con una historia de psicopatía, traumas y una violencia desmedida que los catapultó al horror público. Y sus formas meticulosas y repetitivas legaron una huella imborrable en el archivo criminal del país, transformando sus nombres en sinónimo de terror.

1. Manuel Delgado Villegas (48 víctimas)

El Arropiero, historia de un 'psicokiller'

Conocido como «el Arropiero», Manuel Delgado es considerado el mayor asesino en serie de la historia criminal de España.

A lo largo de su vida, confesó que mató a 48 personas entre 1964 y 1971, aunque solo se pudieron demostrar ocho de esos homicidios.

Nacido en 1943 en Sevilla, Delgado era un vagabundo que recorría España y otros países de Europa, eligiendo sus blancos al azar.

 Su modus operandi consistía en estrangular a sus víctimas con sus propias manos o golpearles la cabeza con piedras u objetos contundentes.

Además de la violencia extrema de sus crímenes, este hombre tenía parafilias y comportamientos sexuales perturbadores que lo hicieron aún más temido. 

Se relacionaba de modo sexual tanto con hombres como con mujeres y, en varios de sus asesinatos, cometió actos de necrofilia, lo que añade una capa de horror a su perfil.

«El Arropiero» sufría de graves trastornos mentales y era una figura muy peligrosa e impredecible.

Su captura en 1971 fue accidental y, tras su detención, las autoridades descubrieron la magnitud de sus crímenes.

Nunca lo juzgaron debido a su diagnóstico psiquiátrico, y pasó el resto de su vida en hospitales mentales, hasta que murió en 1998 a causa de una enfermedad pulmonar.

2. José Antonio Rodríguez Vega (16 víctimas)

El mataviejas - Quo

También llamado «el Mataviejas», fue uno de los asesinos en serie más infames de España, responsable de la muerte de 16 mujeres mayores, entre 1987 y 1988. Nació en 1957 la ciudad de Santander, capital de la región de Cantabria.

Rodríguez Vega ya tenía antecedentes penales por agresiones sexuales, antes de convertirse en asesino serial. 

Debido a múltiples violaciones, en 1978 lo condenaron a 26 años de prisión, pero solo cumplió ocho años y lo liberaron en 1986 por buena conducta.

Tras su salida, comenzó su ola de crímenes, eligiendo a mujeres mayores, a las que estimaba presas fáciles debido a su vulnerabilidad.

Él se ganaba la confianza de sus víctimas, todas ellas de entre 61 y 93 años, haciéndose pasar por un amable reparador o alguien dispuesto a ayudarlas con tareas domésticas.

Una vez en sus hogares, las atacaba con brutalidad, violándolas y asesinándolas, casi siempre por asfixia o estrangulamiento.

Las autoridades capturaron a este homicida en 1988, después de que una investigación desvelara su patrón de comportamiento.

A lo largo de las averiguaciones, se encontró que José Antonio no solo actuaba con una meticulosidad escalofriante, sino que también mantenía relaciones sexuales con sus víctimas, tanto antes como después de matarlas.

Durante el juicio, mostró una falta total de remordimiento y una actitud desafiante frente al tribunal.

En 1991, lo condenaron a 440 años de prisión por 16 asesinatos, pero su final fue tan brutal como sus crímenes: en 2002, dos compañeros de celda lo apuñalaron hasta la muerte, en la cárcel de Topas, en Salamanca.

3. Francisco García Escalero (11 víctimas)

Angelilla Jolines on X: "▶️«El matamendigos». Nacido en Madrid el 24 de  mayo de 1954, Francisco García Escalero residió durante toda su infancia y  adolescencia a pocos metros del cementerio de la

Apodado «el Matamendigos»García Escalero es uno de los homicidas españoles más sonados, con 11 víctimas confirmadas.

Nació en 1949 en Valladolid y comenzó su carrera criminal en la década de los 90, moviéndose entre varias ciudades y utilizando su apariencia de mendigo para ganarse la confianza de sus víctimas.

Este criminal seleccionaba a personas vulnerables, a menudo, en situaciones de desamparo, y las atacaba. 

Sus métodos incluían ahorcamiento y apuñalamiento, y se cree que sus crímenes estaban motivados por una mezcla de odio hacia la sociedad y un impulso de dominación.

Su apariencia desaliñada y su comportamiento de mendigo le permitieron evitar sospechas durante un tiempo, ya que se mezclaba con la población sin levantar demasiadas alarmas.

Fue arrestado en 1998 y, durante el juicio, se determinó que su esquizofrenia lo hacía inimputable.

Llegó a declarar que «oía voces interiores, me llamaban, que hiciese cosas, cosas raras, que tenía que matar». 

Luego de la sentencia, las autoridades lo recluyeron en el psiquiátrico penitenciario de Fontcalent (Alicante), donde murió en 2014 al atragantarse con el hueso de una ciruela.

4. Joaquín Ferrándiz Ventura (5 víctimas)

Joaquín Ferrándiz el quijote violador

Oriundo de Valencia, Joaquín Ferrándiz, alias «Ximo», se convirtió en uno de los asesinos en serie más famosos de España, tras acabar con la vida de cinco mujeres, entre 1995 y 1996, en la provincia de Castellón.

A diferencia de otros criminales, Ferrándiz Ventura, nacido en 1963, parecía llevar una vida normal, trabajando como agente de seguros, lo que le permitía moverse con libertad sin levantar sospechas.

Pero detrás de esa fachada, ocultaba una mente obsesionada con la violencia sexual.

En 1989, condenaron a Ferrándiz por agresión sexual.

No obstante, en mayo de 1995, lo pusieron en libertad por buen comportamiento. 

Al salir de prisión, sus impulsos se intensificaron, y comenzó a violar y asesinar a mujeres jóvenes, a quienes atacaba de manera calculada y meticulosa.

Abordaba a sus víctimas en la carretera cuando pedían autostop o después de salir de bares y discotecas; luego las llevaba a lugares apartados donde las violaba, estrangulaba y abandonaba sus cadáveres.

Ferrándiz fue arrestado en 1998 y condenado a 69 años de prisión, pero lo liberaron en 2023, tras cumplir 25 años de condena. 

Esto debido a que la prisión permanente revisable, que podría haber prolongado su condena, no estaba en vigor cuando se le impuso la pena. En consecuencia, se permitió su liberación al cumplir el tiempo estipulado.

5. Alfredo Galán (6 víctimas)

Condenan a Alfredo Galán, el "asesino de la baraja", a 142 años y 3 meses  de prisión - Libertad Digital

Entre el 24 de enero de 2003 y el 20 de marzo del mismo año, Madrid vivió el aterrador periodo de los homicidios cometidos por Alfredo Galán Sotillo, conocido como «el Asesino de la Baraja»

Durante esos dos meses, Galán mató a seis personas y dejó un naipe junto a cada una de sus víctimas.

Su apodo se originó cuando en su segunda arremetida, en una parada de autobús, apareció un as de copas en la escena, un detalle que la prensa utilizó para bautizarle.

Él era un exmilitar que sirvió en Bosnia y que, tras su regreso, fue diagnosticado con neurosis y ansiedad.

Aunque su sentencia no reconoció ninguna patología psiquiátrica, sus crímenes revelaron un comportamiento perturbador. Mataba por la espalda y a quemarropa, buscando experimentar la sensación de quitar una vida.

La policía arrestó a Galán en 2003 en Puertollano, después de confesar los crímenes; aunque más tarde este se retractó alegando coacción por parte de un neonazi. A pesar de su retractación, las pruebas, como casquillos de bala y testimonios de supervivientes, confirmaron su culpabilidad.

Fue condenado a 140 años, aunque la ley española limitó su tiempo de encarcelamiento a 25 años, lo mismo que pasó con Joaquín Ferrándiz. Debido a esto, se prevé que saldrá en libertad en el 2028. La historia de Galán inspiró una serie documental para Netflix.

6. (11 víctimas)

joanviladilme conocido como #elceladordeolot o #elangeldelamuerte . ... |  TikTok

También llamado «el Celador de Olot» y «el Asesino del Geriátrico», Joan Vila Dilmé es considerado el mayor criminal en serie español de este siglo, con un total de 11 víctimas.

Nacido en 1968 en Girona, Vila se formó como auxiliar de enfermería en 2005.

Cometió sus asesinatos entre 2007 y 2009 en la residencia geriátrica La Caritat, en Olot, Gerona, en donde mató a nueve mujeres y dos hombres.

Utilizó varios métodos para envenenar a los ancianos, incluyendo la administración de productos cáusticos como la lejía, que causaban graves daños internos y agonía.

Además, mezcló barbitúricos en las bebidas de los residentes y suministró dosis letales de insulina, lo que inducía hipoglucemias severas y provocaba la muerte.

El caso se descubrió en 2009 cuando Vila asesinó a su última víctima, Paquita Gironès, a quien le dio de beber lejía. Las autoridades intervinieron porque no creyeron en su muerte natural.

La investigación posterior reveló el patrón de asesinatos y el modus operandi del sujeto, lo que culminó en una condena de 127 años y medio de prisión, de la cual solo pagará 40.

En la actualidad, Vila cumple su sentencia en el Centro Penitenciario Puig de les Basses, compartiendo celda con otro recluso y participando de forma activa en actividades dentro del lugar.

Su familia, que ha estado marcada por el estigma de sus crímenes, vive en un estado de reclusión y silencio en su localidad natal. El periodista y escritor Matías Crowder cuenta el caso de Vila Dilmé en su libro El Celador de Olot (2022).

– Una mancha imborrable en la historia de España

Conocer las historias de los asesinos en serie más famosos de España nos lleva a entender no solo sus oscuros crímenes, sino también los complejos factores que los impulsaron. Estos casos, aunque impactantes, son una ventana a los misterios de la mente humana.

La maldad no tiene límites y reflexionar sobre estos sucesos ayuda a valorar la importancia de la justicia, el apoyo a las víctimas y la construcción de una sociedad más segura y consciente.

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¿Cómo fue el paso de las villas romanas a los señoríos feudales?…


Psicología y Mente(S.R.Comas) — A partir del siglo III d.C., el Imperio romano empieza a dar muestras evidentes de agotamiento. La unidad del estado se empieza a fragmentar, y ello da como resultado la disminución del comercio y de las rutas de intercambio y, en consecuencia, una caída del poder de las ciudades. La antaño sociedad urbana se iba convirtiendo, paulatinamente, en la sociedad eminentemente rural característica de la Edad Media, con la explotación del campo como base económica.

¿Cómo se dio este paso de la sociedad antigua a la sociedad medieval? ¿Qué papel tuvo en ello el campo y, con él, las famosas villas romanas? ¿Cómo se transformaron estos latifundios en los feudos medievales? En el artículo de hoy repasamos esta transición y te contamos cómo fue el paso de las villas romanas a los señoríos feudales.

– El paso de las villas romanas a los señoríos feudales: historia de una transición

Es evidente que la ruralización fue una de las características básicas de la configuración de la Europa medieval. Sin embargo, no por ello debemos pensar que el mundo romano carecía de poder en el campo. 

De hecho, el núcleo de la producción y del comercio romano eran las villae o villas, explotaciones agropecuarias que descansaban en manos de los dominus o señores y que, con su alta especialización en productos, eran las fuentes de la alimentación de las colonias romanas y de su ejército. Podemos decir que, sin ellas, el mundo romano no se hubiera sostenido.

No obstante, es un hecho que, a partir del siglo III d.C., se observa una ruralización sin precedentes en el viejo mundo romano, ruralización que comportará la caída de las ciudades y el auge del campo como epicentro de la posterior sociedad medieval.

Y, a pesar de que los feudos rurales son característicos del Medievo, su germen lo encontramos ya en la Europa tardoantigua, como veremos.

– Ante el peligro, me encomiendo a un poderoso

Las convulsiones políticas y sociales del siglo III hacen que muchos pequeños propietarios se sientan inseguros. El estado se resquebraja y el poder público es prácticamente inexistente. De esta forma, los campesinos advierten que no se les puede garantizar una seguridad mínima, por lo que se encomiendan a sus vecinos más poderosos.

Se trata del patrocinium, a través del cual un pequeño propietario se pone en manos del dominus (el gran propietario de los latifundios) para que le proteja militarmente. A cambio, el protegido le brindará una serie de bienes, que pueden ser de trabajo (la obligación de trabajar ciertos días de la semana en la propiedad señorial) o de cesión de producto (la obligación de cederle parte de la cosecha).

Como podemos apreciar, estamos hablando de un primitivo sistema feudal, en el que el campo, con los domini a la cabeza, controlan amplias áreas de territorio y una cantidad considerable de sus habitantes. Se trata del testimonio fehaciente de la extinción del poder estatal, característica de la sociedad trardoantigua y, especialmente, de la sociedad medieval, en la que gran parte de la tierra (y de la jurisdicción militar y judicial) está en manos de particulares.

– De esclavos a colonos

La base de la economía romana eran los esclavos, mano de obra gratuita que, además, no tenía ningún derecho porque ni siquiera eran considerados hombres. Las cosas empiezan a cambiar a partir del siglo III d.C.

Primero, porque la creciente Iglesia no ve con buenos ojos la existencia de la esclavitud; segundo, porque, debido a esta inestabilidad social, muchos campesinos libres se encomiendan a poderosos y trabajan para ellos, sin perder por ello su condición de hombres libres. Estos nuevos trabajadores serán los colonos, semilla de lo que serán, en la Edad Media, los vasallos.

A medio camino entre los esclavos (que, aún así, siguieron existiendo hasta bien entrada la Edad Media) y los colonos estaban los siervos, hombres y mujeres que eran libres pero que, sin embargo, estaban sujetos a la autoridad señorial de forma bastante severa. 

A los siervos se les cedía un manso o parcela de tierra con vivienda para su manutención, pero tenían la obligación de trabajar unos días en la reserva señorial. A pesar de ser de condición libre, estos siervos no podían marchar de las tierras del dominus sin su permiso, por lo que su estatus era, en realidad, un camino medio entre la esclavitud y la libertad.

– Los grandes cambios rurales y la transformación de las villas

La rotura del estado como ente aglutinador quita poder a las ciudades. En consecuencia, la población emigra al campo y se instala alrededor de las grandes villas tardorromanas, encomendándose, como ya hemos visto, al dominus. Son los siglos IV y V, la edad dorada de las villae, que empiezan a enriquecerse gracias a esta inesperada afluencia de mano de obra. 

Como resultado, los domini empiezan a comportarse como “protoseñores” feudales, organizando a su alrededor todo un complejo sistema de ceremonial y aglutinando cada vez más responsabilidades que eran, en su origen, del estado.

Las villas romanas tardoantiguas son, pues, enormes latifundios lujosamente decorados donde vive el señor con su familia y, a su alrededor, una multitud de esclavos y colonos que están a su servicio.

Pero la producción de estas villae ya no se destina al comercio, que ha caído estrepitosamente junto con el estado; se trata de células autosuficientes, cuyos excedentes se destinan, más bien, al caprichoso consumo de estas élites rurales eminentemente poderosas.

A partir del siglo VI se produce un acusado debilitamiento de la tradicional villa tardorromana en favor de la denominada “villa carolingia”, que será característica de los primeros siglos de la Edad Media. Se trata de enormes propiedades agrícolas, mayoritariamente concentradas en las zonas del Loira y del Rin, que son herederas de la villa romana pero que, sin embargo, presentan una diferencia: poseen dos partes claramente diferenciadas. 

La primera, la reserva señorial, está destinada al dominus, y en ella deben trabajar los siervos y colonos a cambio de protección y alimento. La segunda, el manso, estaba destinada exclusivamente a la explotación de estos últimos, aunque judicialmente pertenecía al señor.

Poco a poco, estos grandes señores de la tierra empiezan a acumular muchísimas parcelas, generalmente desperdigadas, que conformarán una amalgama de propiedades que constituirá el germen de los futuros feudos.

Un mundo que se acentuará tras las invasiones germanas y el establecimiento de los comites (mundo carolingio), duces (mundo itálico) y earldormen (mundo anglosajón), una especie de “funcionarios” privados al servicio del monarca que tendrán auténtico poder en su territorio rural. Acababa el mundo antiguo y entraba la Edad Media en Europa.

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Una lechuga dorada creada por científicos contiene 30 veces más nutrientes que la verde…


Infobae(N.Rosen) — Un grupo de científicos españoles dio un paso revolucionario en el campo de la nutrición vegetal al desarrollar una nueva variedad de lechuga con propiedades mejoradas: la lechuga dorada.

Este logro, que tiene el potencial de transformar la forma en que se consumen verduras, surge del trabajo realizado por el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP), una entidad en la vanguardia de la investigación en biotecnología vegetal.

El IBMCP, en colaboración con científicos especializados en biología molecular, diseñó genéticamente una nueva lechuga conocida como “lechuga dorada”. Esta variante no fue creada con fines estéticos, aunque su color distintivo la haga visualmente atractiva.

El principal objetivo del equipo fue aumentar el contenido nutricional de esta verdura, convirtiéndola en una herramienta clave para combatir la desnutrición, un problema que afecta especialmente a países en desarrollo.

El resultado es una lechuga con un nivel de nutrientes que supera ampliamente las variedades convencionales de hojas verdes, según los datos compartidos en la revista científica The Plant Journal.

– Aumento del contenido nutricional

El aspecto más revolucionario de esta nueva lechuga dorada es su notable incremento de betacaroteno. Este pigmento es el responsable de los tonos rojos, naranjas y amarillos en frutas y verduras como las zanahorias, y es vital para la nutrición humana porque el cuerpo lo transforma en vitamina A.

La vitamina A juega un papel fundamental en diversos procesos esenciales del cuerpo, desde el crecimiento celular y el fortalecimiento del sistema inmunológico hasta la visión y el desarrollo fetal.

La versión dorada contiene 30 veces más betacaroteno que las verduras de hoja verde comunes, lo que la convierte en una opción ideal para mejorar la dieta de personas que no tienen acceso fácil a alimentos ricos en vitamina A. En contextos de desnutrición, una mayor ingesta de esta vitamina podría tener un impacto directo en la reducción de problemas de salud graves relacionados con su deficiencia.

El nuevo proiducto no solo representa un avance biotecnológico, sino también una solución práctica para enfrentar las deficiencias nutricionales a través de una modificación genética que mejora drásticamente el perfil nutricional de un alimento cotidiano.

El desarrollo de la lechuga dorada no fue un proceso sencillo. Alterar una planta para aumentar significativamente su contenido de betacaroteno sin comprometer su crecimiento o capacidad de realizar fotosíntesis planteaba un gran desafío científico.

El equipo del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP) se centró en modificar el citosol, el líquido que llena las células de las hojas, para permitir que la planta produjera más betacaroteno sin afectar su funcionamiento normal.

El proceso de fotosíntesis, esencial para el crecimiento de la planta, depende de la clorofila, el pigmento verde que permite la absorción de la luz solar para producir energía. Si los científicos hubieran interferido en este mecanismo, la planta no podría crecer ni desarrollarse correctamente.

Sin embargo, lograron manipular las células para que almacenaran una mayor cantidad de betacaroteno sin reducir los niveles de clorofila ni interferir con la capacidad de la planta para realizar fotosíntesis.

Este avance fue posible mediante la alteración controlada de los mecanismos celulares, lo que permitió un equilibrio perfecto entre la producción de betacaroteno y la fotosíntesis.

Además, los científicos garantizaron que la lechuga pudiera almacenar este pigmento adicional sin afectar negativamente su estructura o su sabor, lo que resultó en un alimento más nutritivo y visualmente atractivo.

– Objetivo de combatir la desnutrición

El propósito detrás del desarrollo de la lechuga dorada va más allá de crear una verdura visualmente atractiva; el objetivo principal de los investigadores del IBMCP es combatir la desnutrición, especialmente en las regiones más afectadas por la deficiencia de vitamina A.

Aunque en países desarrollados este problema es poco común, en muchas partes del mundo, especialmente en África y el sudeste asiático, la falta de esta vitamina es una causa importante de problemas de salud graves.

La deficiencia de vitamina A puede provocar trastornos en la piel, el sistema inmunológico, los pulmones y el corazón. Sin embargo, uno de los efectos más devastadores de esta carencia es el impacto en la visión. La deficiencia de vitamina A es la principal causa de ceguera infantil en todo el mundo, afectando a cientos de miles de niños cada año.

Entre 250.000 y 500.000 niños pierden la vista anualmente debido a la falta de esta vitamina, y lamentablemente, la mitad de ellos mueren dentro del año siguiente a la pérdida de la visión.

La introducción de una lechuga rica en betacaroteno podría ofrecer una solución accesible para mejorar la ingesta de vitamina A en estas regiones, donde las dietas suelen ser pobres en alimentos ricos en este nutriente. Al ser una verdura relativamente fácil de cultivar y distribuir, esta lechuga dorada podría tratarse de un recurso vital en la lucha contra la desnutrición global.

– Problemas de salud asociados a la deficiencia de vitamina A

La deficiencia de vitamina A es un problema de salud pública que afecta principalmente a niños y mujeres embarazadas en países en desarrollo. Esta carencia puede provocar complicaciones graves en diferentes sistemas del cuerpo, como el inmunológico, el respiratorio y el cardiovascular.

Las personas con una ingesta insuficiente de vitamina A son más propensas a sufrir infecciones y enfermedades graves debido a un sistema inmunológico debilitado.

Uno de los efectos más devastadores de la falta de vitamina A es su impacto en la visión. La ceguera es una consecuencia directa de esta deficiencia, especialmente en niños pequeños.

Según datos de organizaciones de salud global, entre 250.000 y 500.000 niños pierden la vista cada año como resultado de la falta de vitamina A, y la mitad de ellos fallece en el plazo de un año tras quedar ciegos. Estos números ilustran la gravedad del problema, sobre todo en países con bajos recursos donde el acceso a alimentos ricos en esta vitamina es limitado.

Además de la pérdida de la visión, las personas con deficiencia de vitamina A experimentan problemas como piel secacrecimiento deficiente y mayor riesgo de complicaciones respiratorias. Es por ello que el desarrollo de alimentos ricos en betacaroteno, como la lechuga dorada, representa una esperanza para millones de personas en riesgo.

Al aumentar la disponibilidad de una fuente asequible y nutritiva de vitamina A, se puede reducir significativamente el impacto de esta deficiencia en la salud global.

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Por qué es tan sorprendente la paradoja del ahorcamiento inesperado…


Lazo para colgar a personas

BBC News Mundo — “Ha salido a la luz una nueva y poderosa paradoja”.

Eso proclamó Michael Scriven en la revista de filosofía Mind de 1951, en un artículo titulado «Anuncios Paradójicos».

Y si a un erudito de la talla de Scriven le entusiasmó, vale la pena prestarle atención, aunque -como él mismo indicó- a otros académicos les había parecido «más bien frívola».

Sin embargo, señaló, les había faltado tener en cuenta un giro al final.

Así, se convirtió en una de las paradojas más comentadas por filósofos y matemáticos eminentes. A pesar de ello, aún no se ha llegado a un consenso sobre la solución correcta.

Según varias fuentes, entre ellas Oxford Reference, la paradoja fue descubierta por el matemático sueco Lennart Ekbom (nacido en 1919) tras escuchar un anuncio de la compañía de radiodifusión pública en 1943 o 1944.

Alertaba de que se realizaría un ejercicio de defensa civil la semana siguiente pero -para probar la eficiencia de las unidades- nadie sabría de antemano ni podría predecir qué día tendría lugar. Ekbom se dio cuenta de que el anuncio involucraba una paradoja lógica, así que la discutió con sus estudiantes de matemáticas y filosofía.

En 1947, contó el mismo Ekbom, uno de esos estudiantes visitó la Universidad de Princeton, en EE.UU., donde escuchó al famoso matemático Kurt Godel mencionar la paradoja con una historia diferente. Ciertamente, en esa década, empezaron a circular en diferentes lugares varias versiones de la paradoja con historias distintas pero con las mismas incógnitas.

Pero la que te vamos a contar es la que escogió el escritor estadounidense de divulgación científica y matemáticas Martin Gardner en su libro «El ahorcamiento inesperado y otros entretenimientos matemáticos».

– Imposible

La historia de la paradoja empezaba un sábado. Un juez, famoso por ser alguien que siempre mantenía su palabra y cumplía sus sentencias al pie de la letra, condenó a un prisionero a muerte.

«El ahorcamiento tendrá lugar al mediodía, en uno de los próximos siete días», le dijo al prisionero. «Pero no sabrás qué día será hasta que no se te informe de ello en la mañana del día del ahorcamiento».

Juez de espaldas con martillo y lazo para colgar a condenados

El prisionero, acompañado por su abogado, volvió a la celda. Apenas se quedaron solos, el abogado, con una gran sonrisa, le dijo:

«¿Te das cuenta? Es imposible que la sentencia del juez se cumpla«.

«¿De qué hablas?», respondió, confundido, el prisionero.

«Deja que te explique:

Obviamente, no pueden ahorcarte el próximo sábado, porque es el último día de la semana y, si estás vivo en la tarde del viernes, sabrías de antemano con absoluta certeza que el ahorcamiento sería el sábado. Recuerda que el juez dijo que ‘no sabrás qué día será hasta que se te informe en la mañana de ese día'».

«Si lo sabes el viernes, antes de que te lo comuniquen el sábado por la mañana, se violaría la sentencia del juez». «Así, el sábado quedó totalmente descartado, dejando al viernes como el último día en el que podrían ejecutarte. Pero no pueden ahorcarte el viernes -prosiguió el abogado- porque el jueves por la tarde quedarían solo dos días posibles: viernes y sábado».

«Como el sábado está descartado, sabrías que el ahorcamiento tendría que ser el viernes… y saberlo violaría la sentencia del juez. Así el viernes queda eliminado. Esto nos deja el jueves como último día posible». «Entiendo», dijo el prisionero aliviado.

«Exactamente del mismo modo puedo descartar el jueves, miércoles, el martes y el lunes». «Eso deja mañana solamente. ¡Pero no pueden ahorcarme mañana porque lo sé hoy!«.

La sentencia del juez parece autorrefutarse. Aunque no hay nada lógicamente contradictorio en las dos afirmaciones que forman la sentencia, no puede llevarse a cabo en la práctica. Hasta aquí, es un acertijo lógico entretenido, aunque quizás, como dijeron algunos filósofos antes de Scriven, «algo frívolo».

Sólo que…

– El giro

Gracias a la solidez de la lógica del abogado, el prisionero se quedó tranquilo en la celda. Pero para su gran sorpresa, el miércoles por la mañana el verdugo llegó a anunciarle que moriría a mediodía. Claramente no lo esperaba, hasta que se le informó en ese momento, de manera que la sentencia del juez efectivamente se cumplió tal y como se había dictado.

Muñeco de papel colgado

Quizás conozcas esta paradoja como la del examen sorpresa, con una profesora anunciando que hará ese examen la semana siguiente, y una alumna señalándole que eso sería imposible dado que lo anunció.

Tras eliminar los días de la semana con la misma lógica que el abogado del ahorcado, la alumna convence a sus compañeros de que no habrá examen, sólo para ser sorprendidos el martes con el inesperado test.

En cualquier caso, lo que desconcierta es el desenlace. ¿Cómo puede ocurrir si los argumentos anteriores son tan razonables? «Creo que este matiz de lógica refutado por el mundo hace que la paradoja sea tan fascinante», anotó Scriven.

«El lógico repasa patéticamente las mociones que han hecho siempre que el conjuro funcione pero, por alguna razón, el monstruo, la realidad, no capta la idea y sigue adelante«.

– Fallas, saberes y gatos

A pesar de muchos esfuerzos, aún no se ha llegado a una resolución satisfactoria de la paradoja y esta sigue perturbando a algunas mentes.

Las de la escuela lógica tienden a tratar de exponer fallas en la paradoja, mientras que las de la escuela epistemológica se centran más bien en cuestiones como el significado del saber.

Quizás, estrictamente, el único día que no le sorprendería que lo ejecutaran sería el sábado, pues sabría el viernes que estaría por venir. Pero el jueves, aún tendría dos días posibles y todavía no tendría el conocimiento que sólo podría adquirir después de sobrevivir el viernes.

O de pronto, el prisionero cayó en la trampa del juez, quien anticipó que al pronunciar la sentencia de esa manera, lo invitaría a llegar a esa conclusión lógica, haciendo que la sorpresa fuera aún más sorprendente.

Pero en ese caso, ¿qué pasaría si el sentenciado fuera un pesimista empedernido: no importa qué le dijera su abogado, siempre estaría convencido de que le ocurriría lo peor.

En ese caso, no moriría pues todos los días se despertaría seguro de que vendrían a ahorcarlo.

Mano agarrando la horca

En otra dirección, hay quienes han encontrado analogías con la mecánica cuántica, que relacionan la paradoja con el gato de Schrödinger y el principio de complementariedad. ¿Cómo?

Pues, a grandes rasgos, empezaría por estas líneas: ¿Recuerdas el momento en el que el gato de Schrödinger está metido en esa caja cerrada con una ampolla de veneno que pudo haberse roto o no?

Antes de descubrir qué pasó con el animal, según el formalismo cuántico, el gato está vivo y muerto al mismo tiempo.

En el caso del condenado, la lógica lo llevó a descartar todos los días posibles, pero apenas lo hizo, quedó vulnerable a la sorpresa, así que tiene que volver a incluirlos, y, de nuevo, descartarlos, y…

Al final, como el gato, estaría simultáneamente en dos estados: seguro de todo y de nada. Podría ser… y podría no ser: sobre la paradoja del ahorcado aún no hay veredicto.

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