actualidad, opinion, variedades.

Más reciente

Una nueva teoría sobre el origen de la hipófisis ayuda a comprender los trastornos hormonales…


Los hallazgos del nuevo estudio pueden mejorar nuestra comprensión de la interacción entre las diferentes células de la pituitaria y arrojar nueva luz sobre los trastornos de la glándula (Imagen Ilustrativa)

Infobae(Instituto Weizman de ciencias) — Lo esencial: una investigación dirigida por el profesor Gil Levkowitz en el Instituto Weizmann desafió un dogma científico de 200 años sobre el origen embrionario de la glándula pituitaria.

Utilizando técnicas avanzadas de rastreo genético en embriones de pez cebra y colaborando con el Instituto Francis Crick, descubrió que las células del lóbulo frontal tienen un origen neural, lo que contradice la idea de que ambas partes de la hipófisis se desarrollan por separado.

Este hallazgo puede ayudar a comprender mejor el desarrollo celular y los trastornos asociados a la hipófisis.

Por qué importa: comprender los orígenes y la composición celular de la hipófisis es crucial para desarrollar tratamientos contra enfermedades como el cáncer y la deficiencia congénita de hormonas.

– Una nueva hipótesis sobre la hipófisis

Una observación inesperada ha llevado a los investigadores del Instituto Weizmann de Ciencias a cuestionar una doctrina de hace 200 años sobre el origen embrionario de la glándula pituitaria.

Situado en la base del cerebro, este órgano del tamaño de un guisante o arveja, también conocido como hipófisis, desempeña un papel central en el mantenimiento del metabolismo corporal. Al estar en contacto con el cerebro y la sangre, se puede describir como el centro de control del sistema endocrino, que libera hormonas en el torrente sanguíneo.

Los hallazgos del nuevo estudio, realizados en el laboratorio del profesor Gil Levkowitz, pueden mejorar nuestra comprensión de la interacción entre las diferentes células de la pituitaria y arrojar nueva luz sobre los trastornos de la glándula.

La estructura de la pituitaria, que contiene dos lóbulos separados que cumplen diferentes funciones fisiológicas, se ha conservado en gran medida a lo largo de la evolución, lo que significa que las glándulas pituitarias de los peces, los ratones y los humanos son en gran medida similares.

Durante muchos años, los investigadores se interesaron mucho por una pregunta fundamental: ¿de dónde se originan los dos lóbulos durante el desarrollo embrionario?

El embrión temprano consta de tres capas celulares primarias, de las cuales surgen finalmente todo el cuerpo: el endodermo, el mesodermo y el ectodermo. Hasta ahora, la opinión generalmente aceptada era que las células que componen cada uno de los dos lóbulos de la hipófisis se originaron a partir de subdivisiones embrionarias separadas del ectodermo.

Se pensaba que el lóbulo frontal o anterior, que libera seis hormonas principales, incluidas las hormonas estimulantes de la tiroides y del crecimiento, se originaba únicamente de la capa de tejido exterior del embrión temprano, el ectodermo oral.

Se pensaba que el lóbulo posterior, que libera dos hormonas principales derivadas del cerebro (la oxitocina y la vasopresina) se originaba del ectodermo neural. Esta subdivisión fue introducida por primera vez en 1838 por Martin H. Rathke, un embriólogo alemán pionero, y recibió el apoyo de estudios posteriores.

Pero cuando la estudiante de doctorado Qiyu Chen decidió revisar la teoría de Rathke sobre el origen de la hipófisis, notó algo contrario a lo esperado. Aprovechando nuevas metodologías genéticas y de imagenología, Chen pudo etiquetar varias células en el tejido ectodérmico de un embrión de pez cebra y rastrear visualmente lo que sucedió.

En línea con el dogma predominante, esperaba que el lóbulo frontal de la hipófisis del pez contuviera solo células con etiquetas genéticas del ectodermo oral del embrión temprano, y el lóbulo posterior, del ectodermo neural del embrión. En cambio, descubrió que algunas de las células del lóbulo frontal eran descendientes del ectodermo neural del embrión.

“Este hallazgo contradecía la idea de que las dos partes de la glándula pituitaria tienen orígenes completamente separados”, dice Levkowitz. “Había indicios en investigaciones realizadas por otros científicos de que estos orígenes podrían ser mixtos, pero antes de nuestro estudio, nadie había presentado la prueba irrefutable”.

Los hallazgos del nuevo estudio pueden mejorar nuestra comprensión de la interacción entre las diferentes células de la pituitaria y arrojar nueva luz sobre los trastornos de la glándula (Imagen Ilustrativa)

La prueba irrefutable proporcionada por el equipo de Levkowitz consistía en células pertenecientes a un tipo específico que se iluminaban en el lóbulo pituitario “equivocado”.

Los investigadores pudieron revelarlas combinando los estudios de rastreo genético de Chen con la transcriptómica de células individuales, una técnica avanzada que aplicaron en colaboración con el laboratorio del profesor Ido Amit. De este modo, los científicos pudieron desentrañar la composición molecular precisa de las células individuales y seguir su desarrollo.

Luego se enteraron de que se había realizado un hallazgo similar sobre el origen mixto de las células del lóbulo pituitario en ratones en el Instituto Francis Crick de Londres. La investigadora principal, la Dra. Karine Rizzoti, estaba etiquetando células en el ectodermo neural de embriones de ratones.

Cuando más tarde descubrió que las progenies de algunas de esas células se detectan en el lóbulo frontal de la pituitaria del ratón, inicialmente se mostró escéptica ante sus resultados.

“Le compartimos que habíamos hecho observaciones similares utilizando peces”, dice Levkowitz, quien invitó a Rizzoti a colaborar con su equipo en este proyecto. “Decidimos unir fuerzas para presentar un caso más sólido, con dos especies”, explica.

Al identificar las firmas moleculares exactas de los principales tipos de células en la pituitaria, el proyecto también condujo a un hallazgo adicional: una comunicación cruzada previamente desconocida entre diferentes células.

Los investigadores descubrieron que ciertas células en el lóbulo posterior, llamadas pituicitos, influyen en el desarrollo de células productoras de hormonas en el lóbulo frontal. Se sabía que los pituicitos, un subtipo de la astroglia, facilitaban la liberación de oxitocina y vasopresina.desde el lóbulo posterior de la hipófisis.

“Nuestro hallazgo fue una sorpresa: además de su función previamente conocida, los pituicitos desempeñan un papel en el desarrollo de la hipófisis frontal”, dice Chen.

“Sabemos mucho sobre la anatomía de la glándula pituitaria, pero todavía queda mucho por aprender sobre su composición genética”, afirma Levkowitz.

“Comprender esta composición en diferentes células, cómo se produce en el desarrollo embrionario temprano y cómo los diferentes tipos de células se afectan entre sí, puede ayudarnos a averiguar qué falla en diversas enfermedades que afectan a la pituitaria, como el cáncer y ciertas enfermedades infantiles, como la deficiencia congénita de la hormona del crecimiento.

De hecho, esta última deficiencia se produce debido a mutaciones en un gen que afecta la decisión de las células ectodérmicas embrionarias tempranas de convertirse en células productoras de hormonas del lóbulo frontal de la pituitaria”.

Comprender la composición celular de la hipófisis es clave para el desarrollo de tratamientos contra enfermedades como el cáncer (Imagen Ilustrativa)

Levkowitz señala que, en gran medida, el dogma sobre el origen separado de los dos lóbulos de la hipófisis sigue siendo correcto. “Sin embargo, nuestro descubrimiento de que una pequeña proporción de células productoras de hormonas en el lóbulo frontal se origina en una parte del tejido embrionario diferente de lo que se creía anteriormente, podría abrir nuevas vías para explorar disfunciones de la hipófisis”.

Chen explica: “Por ejemplo, supongamos que tenemos 100 células productoras de hormona del crecimiento. Noventa y cinco proceden del ectodermo oral, como se creía comúnmente, pero ahora resulta, sorprendentemente, que cinco de ellas tienen un origen neuronal.

Las 100 células liberan la misma hormona, pero tal vez lo hagan en respuesta a diferentes demandas fisiológicas. Conocer la naturaleza exacta de estas señales podría conducir en el futuro a mejores formas de corregir la deficiencia hormonal, dirigiéndose a células pituitarias específicas y evitando efectos no deseados en las funciones endocrinas pituitarias vitales”.

nuestras charlas nocturnas.

¡Pinchemos la burbuja del español! …


Ilustración Pablo Amargo burbuja del español

Una economía saneada y potente que genere ciencia de vanguardia y aumente la presencia diplomática del área hispánica es la única manera realista de fortalecer la posición internacional del español y hacerlo más atractivo para los hablantes de otras lenguas. Lo demás, es vender humo.

JotDown(D.F.Vítores) — Desde que en 2022 se celebrara a bombo y platillo el quinto centenario de la muerte del autor de la primera gramática de la lengua castellana, ya no hay discurso institucional que se precie que no vaya acompañado de su particular toque Nebrija.

Su famosa frase «la lengua es compañera del imperio» se ha convertido en un mantra omnipresente en todos esos foros que han brotado últimamente como hongos para subirse al carro del español y diseccionar el estado de nuestro querido idioma.

Desde el Observatorio Global del Español hasta el Observatorio Nebrija, pasando por la Oficina del Español en Madrid o el Valle de la Lengua en La Rioja (sí, también existe), parece que observamos tanto el español que a veces da la sensación de que estamos intentando extraer recursos de un pozo ya agotado.

La pregunta es inevitable: ¿de verdad necesitamos tantos centros para observar lo mismo? Probablemente no, sobre todo si consideramos que los expertos que trabajan para ellos suelen ser siempre los mismos y que ya hay instituciones con solera, como el Instituto Cervantes o la RAE, dedicadas desde hace tiempo a esta labor. 

Supone, en cualquier caso, una duplicación de esfuerzos que bien podrían destinarse a mejorar algunos de los indicadores que hoy menoscaban el estatus internacional del español. Al fin y al cabo, Nebrija sigue estando de rabiosa actualidad y la importancia de una lengua guarda todavía una relación directa con el poder económico, político, tecnológico y militar de los países que la hablan.

Desgraciadamente, esto no es una buena noticia para el español. Pero pasemos revista a algunos de los ámbitos más relevantes en los que esta lengua intenta abrirse camino para ver cuál es su situación real.

El principal, porque acaba influyendo en todos los demás, es sin duda el económico. Casos como el de Argentina, con una inflación descontrolada, un déficit fiscal casi endémico y donde la depreciación de la moneda ha sido un desafío permanente no son el mejor escaparate a la hora de exportar el idioma español.

Y ello por no hablar de Venezuela, donde, a todo lo anterior, hay que sumar una pésima gestión de los recursos que ha llevado a sus ciudadanos al absurdo de no poder comprar gasolina, a pesar de ser un país exportador de petróleo. Los casos abundan y son bien conocidos.

A los problemas económicos hay que añadir otros de índole política y social.

Cuando se habla de la difusión del español, con frecuencia se pasan por alto fenómenos como la corrupción, la delincuencia o la falta de respeto a los derechos humanos que reinan en buena parte de los países hispanohablantes por considerarlos asuntos extralingüísticos, pero tan importantes son estos para su promoción como la buena voluntad que se pone desde algunas instituciones creadas para tal fin. 

BurbujaDELEspañol - YouTube

El hecho de que dieciséis de los veinte países de habla hispana presenten deficiencias importantes en cuestiones tan básicas como el pluralismo político y los procesos electorales, el funcionamiento del gobierno, la participación y la cultura políticas, así como las libertades civiles o la integridad física de las personas, supone un lastre considerable en el diseño de cualquier política de promoción del español a escala nacional y los invalida como interlocutores válidos para los pocos países del área hispánica que sí cumplen estos requisitos democráticos a la hora de intentar diseñar cualquier política mínimamente consensuada. 

Sorprendentemente, estos datos tan negativos para la consolidación del español en el ámbito internacional no suelen tenerse en cuenta en casi ninguno de los estudios oficiales dedicados a analizar la posición de esta lengua en el mundo. Si se incluyen, es siempre de pasada o quedan rápidamente eclipsados por un dato mucho más llamativo: el de la demografía.

Pero incluso esta última, que hasta fechas recientes había sido un valor seguro para convencernos de la pujanza sin paliativos del español, también parece hacer aguas últimamente. Las cifras hablan por sí mismas: en los últimos 75 años, la comunidad hispanohablante creció un 300 %, mientras que, para los próximos 75, las predicciones más optimistas hablan de un 15 %.

Hay que buscar, por tanto, nuevas fórmulas para impulsar el crecimiento del español. Y a ello no ayuda la lectura en clave triunfalista de unos datos que, si se mira la letra pequeña, no dejan mucho lugar para el optimismo.

El dato tradicionalmente positivo de la demografía puede, de hecho, haber enmascarado el impacto real de muchas de las políticas públicas relativas a la promoción del español: ¿ha aumentado el número de alumnos porque las cosas se han hecho bien o es simplemente un reflejo del crecimiento demográfico mundial? 

Triunfalismo es también lo que se percibe en la interpretación de los datos que llegan de Estados Unidos. Algo por otra parte comprensible, pues sus casi 60 millones de hablantes lo convierten en el segundo país hispanohablante del mundo, solo por detrás de México. A ello hay que añadir el extraordinario dinamismo de la economía hispana, cuyo ritmo de crecimiento duplica la media nacional.

Si consideráramos a esta comunidad como un país independiente, su economía sería, de hecho, la quinta más grande del planeta, por delante de la británica, la india y la francesa. Algo, en principio, muy beneficioso para el español, pues más del 95 % de los hispanohablantes estadounidenses tienen este origen.

Hasta aquí, todo bien, pero, desbrozando un poco el terreno, descubriremos que este no es tan fértil para el español como cabría suponer a primera vista, empezando por el número de hablantes. Es cierto que el censo estadounidense contabiliza más de 42 millones de hispanos que hablan español en casa, pero, de ahí a pensar que todos ellos son nativos, es mucho suponer, pues este registro no evalúa su grado de competencia en este idioma.

Otros estudios que sí lo hacen muestran, sin embargo, que solo el 55 % de los hispanos declara hablar español muy bien, lo cual reduce considerablemente la cifra de hablantes nativos, a unos 34 millones, concretamente. Pero, de nuevo: ¿podemos considerar nativos a los que dicen hablar muy bien la lengua?

Pinchar la burbuja - Disidentia

El asunto de las cifras no es baladí. Si estas fallan, falla todo lo demás, pues son las que sustentan gran parte de las apuestas estratégicas de crecimiento del español en este país, especialmente aquellas diseñadas con unos datos económicos de trazos gruesos. En este sentido, conviene recordar algo que, por otra parte, debería resultar obvio: el hecho de que la economía hispana crezca el doble que la media estadounidense no quiere decir que el español lo haga en la misma medida.

Del mismo modo, tampoco puede asimilarse la pujanza económica de esta comunidad, el doble de la española en términos absolutos y más de un tercio de la del área hispánica en su conjunto, al PIB generado en esta última. 

Con unos embajadores tan pobres del idioma, es normal que el español no acabe de consolidar la plaza de privilegio que cabría asignarle en los organismos internacionales por peso demográfico, número de países en los que es oficial y legado cultural y científico que porta a sus espaldas.

Aunque es una de las seis lenguas oficiales de Naciones Unidas, su uso como idioma de trabajo es prácticamente inexistente en esta organización y, en cualquier caso, está muy por detrás del francés, lengua de trabajo sí reconocida como tal que, a pesar de contar con un contingente de hablantes nativos muy inferior al del español, todavía rentabiliza su posición como antigua lengua franca de la diplomacia. Salvando las distancias, algo parecido ocurre en la Unión Europea.

Ni la mayor proyección internacional del español ni la extensa comunidad de hablantes de la que hace gala el español fuera de las fronteras comunitarias parecen ser argumentos suficientes para convencer a los burócratas europeos de situar a esta lengua por encima, no ya del alemán o del italiano, sino del polaco, que cuenta con el mismo número de hablantes que el español.

Todo ello en nombre de un multilingüismo entendido desde la oficialidad que, sin embargo, deja fuera a 60 lenguas regionales y minoritarias, al tiempo que abraza en su funcionamiento la consolidación gradual de una lengua franca, el inglés, que hoy solo habla como nativa el 1 % de sus habitantes.

Algo, por otra parte, comprensible, pues sería absurdo renunciar a una herramienta de comunicación tan extendida a nivel internacional en aras de unos derechos lingüísticos que con frecuencia tienen más que ver con la promoción económica y política de ciertas comunidades bilingües que con una necesidad comunicativa propiamente dicha.

En este sentido, habría que valorar en qué medida la reactivación en el plano nacional de un debate ya cerrado en el ámbito comunitario como es el de dotar de carácter oficial al resto de las lenguas regionales y comunitarias de la UE puede haber contribuido a erosionar aún más la ya malograda posición del español en esta organización. Porque, no nos engañemos, si España no se preocupa de cuidar el español en Europa, nadie más lo hará.

El no hacerlo arroja su saldo negativo en cuestiones como la exclusión de este idioma como lengua de procedimiento de la Oficina Europea de Patentes o, como ha ocurrido en más de una ocasión, en la no contabilización como hispanohablantes de catalanes, vascos o gallegos, quedando así el español por detrás incluso del polaco en términos demográficos.

Estas actitudes comunitarias restan asimismo vigor a otras iniciativas más internacionales, como el intento reciente de hacer del castellano una lengua oficial del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya, junto al inglés y el francés.

Trivia sobre el idioma español o castellano

Pero si de estrategias absurdas se trata, ninguna parece tan fallida como la de intentar hacer del español una lengua de la ciencia. La cantidad de fondos y neuronas que se han invertido en librar esta batalla perdida de antemano contra el inglés contrasta fuertemente con la escasez de recursos destinados a la retención de talento y a la creación de centros de investigación de prestigio dentro del área hispánica.

Por qué no se dedica todo este esfuerzo a hacer buena ciencia y dejar que ella sola promocione el español y a los científicos hispanohablantes que la producen es un enigma cada vez más difícil de resolver.

Y más teniendo en cuenta que, dentro de poco, no tendrá sentido hablar de lengua de publicación científica, pues el día en que cada científico escriba en su propia lengua y una herramienta informática sea la que traduzca sus artículos de manera impecable está a la vuelta de la esquina, si es que no la hemos doblado ya.

El desarrollo de estas potentes herramientas informáticas de nuevo cuño tendrá, de hecho, repercusiones de amplio alcance en instituciones creadas ex profeso para la difusión y la supervisión del español, como son el Instituto Cervantes o la Real academia, que deberán reajustar sus objetivos si quieren seguir siendo instrumentos eficaces en los terrenos diplomático y normativo. 

Cerrar los ojos ahora solo servirá para lamentarse más tarde.

Pero mantenerlos abiertos tampoco sale gratis. Implica iniciar un debate incómodo dentro del área hispánica y aclarar, de una vez por todas, de qué estamos hablando cuando hablamos de promocionar y dar esplendor al español: ¿se trata de extender el uso de este idioma en regiones que aún le son ajenas o, más bien, de liderar como país una suerte de representación cultural del área hispánica en el ámbito internacional?

Las estrategias para uno u otro fin deberían ser radicalmente diferentes.

nuestras charlas nocturnas.

Qué es el Destino Manifiesto, la doctrina por la que EE.UU. se cree una nación elegida (y por qué la guerra con México fue un gran ejemplo)…


Una mujer con una túnica blanca es el símbolo del "Destino Manifiesto". Flota sobre la pradera sosteniendo un libro escolar y una bobina de cable telegráfico, que va tendiendo detrás de ella. En el suelo, los nativos americanos y los bisontes corren frente a ella. Detrás de ella hay signos de la expansión hacia el oeste: trenes, barcos, carromatos y colonos pioneros.
Una mujer con una túnica blanca es el símbolo del «Destino Manifiesto».

BBC News Mundo(F.Llambías) — “Texas ahora es nuestro (…) Entra dentro de la cara y sagrada designación de Nuestro País”.

Era 1845 y el periodista estadounidense John O’Sullivan escribía estas palabras como parte de una columna que tituló “Anexión”.

Habían pasado pocos días desde que el Congreso de la República de Texas -un país de cortísima vida, de 1836 a 1845- aprobaba unirse a Estados Unidos y O’Sullivan celebraba la incorporación de ese vasto territorio como parte de un designio divino.

“Otras naciones han emprendido una (…) interferencia hostil contra nosotros, con el objeto declarado de frustrar nuestra política y obstaculizar nuestro poder, limitando nuestra grandeza y frenando el cumplimiento de nuestro destino manifiesto de extendernos por el continente asignado por la Providencia para el libre desarrollo de nuestros millones que se multiplican anualmente”, continuó O’Sullivan.

Texas, que había sido dominio español y luego fue parte de México tras su independencia, se fue poblando cada vez más con estadounidenses que cruzaban la frontera alentados por el gobierno de su país.

Cuando México adoptó una reforma constitucional que dejaba atrás un Estado federal para pasar a ser uno centralista en 1836, los texanos decidieron independizarse por la fuerza primero y formar parte de EE.UU. después.

Esta no era la primera vez que EE.UU. crecía en superficie desde las iniciales 13 colonias británicas sobre la costa este de Norteamérica que declararon su independencia en 1776.

Pero O’Sullivan puso en palabras la idea que prevalecía en EE.UU.: tenían un destino manifiesto encomendado por Dios para expandir su territorio.

Y ese destino manifiesto se explicaba por otro concepto fundacional arraigado en esa sociedad: el denominado “excepcionalismo estadounidense”, una idea de pueblo superior a los demás, elegido por Dios.

Esta convicción continuó en el imaginario colectivo estadounidense durante décadas, y se vio reflejada en numerosas políticas impulsadas desde Washington.

Una caravana de emigrantes cruzando las llanuras en un viaje de Kentucky a California durante la expansión hacia el oeste de Estados Unidos, alrededor de 1850.
El destino manifiesto fue ilustrado en diversas obras pictóricas.

Tan incorporada está esta doctrina en el pensamiento estadounidense que la actual candidata demócrata a la presidencia, Kamala Harris, la expresó en su discurso ante la Convención Nacional Demócrata en agosto.

“En nombre de todos aquellos cuya historia solo podría escribirse en la mayor nación en la Tierra, acepto su nominación para ser presidenta de los Estados Unidos de América”, dijo la candidata.

Los republicanos también así lo creen. La primera frase de la plataforma de su campaña electoral 2024 dice: “La historia de nuestra nación está llena de historias de hombres y mujeres valientes que dieron todo lo que tenían para convertir a EE.UU. en la nación más grande de la historia del mundo”.

Y el germen de este pensamiento se remonta a su nacimiento como país.

– Las raíces

“Es un conjunto de ideas que empiezan a desarrollarse en el siglo XIX de manera explícita, pero tienen su origen bastante más atrás, en la época de la temprana colonización”, le cuenta a BBC Mundo la historiadora mexicana Alicia Mayer.

La conformación de las colonias británicas en América se dio en medio de un gran enfrentamiento religioso en Europa.

Cuando los primeros colonos británicos llegaron a América a comienzos del siglo XVII, menos de 100 años habían pasado desde que en Europa la reforma protestante partiera a la Iglesia católica.

En Inglaterra se formó la Iglesia anglicana y luego surgió la facción puritana, que chocaba con la religión de la Corona.

Fue por eso que muchos puritanos encontraron en las colonias británicas en América un lugar ideal donde asentarse y vivir sus creencias sin cortapisas.

Las ideas calvinistas, que son las raíces religiosas de los puritanos, incluían la predestinación -Dios ya había decidido quién sería salvado y quién condenado antes de nacer- y que ellos eran el pueblo elegido.

El desembarco de los colonos puritanos en América del Norte: los Padres Peregrinos desembarcan del Mayflower. 1864, grabado en madera de Cosson y Smeeton según la pintura de Antonio Gisbert.
Los colonos puritanos desembarcaron en América del Norte desde comienzos del 1600.

“El calvinismo tiene la idea de una elección de Dios hacia unos cuantos individuos que se hace extensiva a la idea de elección de naciones enteras. Por otro lado están aquellos que Dios elige para la condenación eterna, los réprobos”, señala Mayer, doctora en historia e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México.

“También hay naciones enteras de gente inferior y, por lo tanto, dejadas de la mano de Dios”, agrega.

Si los puritanos podían profesar su religión libremente en América, esa era la tierra elegida.

– Las tierras de los pueblos indígenas

En 1763, Gran Bretaña controlaba todo el territorio norteamericano desde la costa atlántica hasta el río Misisipi.

Ese año, la corona británica les marcó a los colonos un límite en su avance: los montes Apalaches.

El rey Jorge III quería que las tierras al oeste de esa línea y hasta el río Misisipi fueran dejadas para las comunidades indígenas, pero eso generó indignación entre los recién llegados a América, que querían expandirse y sentían que debían hacerlo.

William Penn llega a Upland, Chester, provincia de Pensilvania en 1682.
Los colonos británicos fueron conquistando cada vez más territorios habitados por indígenas.

Ese fue uno de los motivos por los que años más tarde, en 1776, 13 colonias declararon su independencia de la corona británica para formar EE.UU.

El tamaño de las 13 colonias era como el de la actual Colombia, 8 veces menor al territorio estadounidense hoy.

Los líderes de la revolución, conocidos como “Padres fundadores”, veían al país que estaban creando como el nuevo Reino de Israel, la tierra escogida por Dios para sus fieles.

“Los Representantes de los Estados Unidos de América, reunidos en Congreso General, apelamos al Juez Supremo del mundo por la rectitud de nuestras intenciones”, se lee en el documento fundacional.

Interior de la cabaña de una casa pionera de la década de 1640. Hombre, mujer y bebé en una cuna. Chimenea familiar. Peregrino y puritano. Nueva Inglaterra colonial.
El puritanismo marcó el individualismo estadounidense.

La impronta de nación elegida por Dios se vio rápidamente reflejada en el escudo nacional, denominado Gran Sello.

Para este emblema, Thomas Jefferson -principal autor de la declaración de independencia y uno de los “Padres fundadores”- imaginó a los estadounidenses como “los hijos de Israel en el desierto”.

Benjamin Franklin, otro de los políticos que fundó EE.UU., sugirió que tuviera a “Moisés alzando su vara y dividiendo el mar Rojo, y el faraón, en su carruaje, inundado por las aguas”. Una escena que recreaba el pasaje bíblico de los israelitas perseguidos por los egipcios.

Al final se optó por otra alternativa, también cargada de simbolismo.

El escudo, o blasón, «nace en el pecho de un águila estadounidense sin ningún otro apoyo para indicar que los Estados Unidos de América deben confiar en su propia virtud», explicó Charles Thomson, quien creó el diseño final, en su informe original.

Del otro lado del sello se puede ver una pirámide. “El ojo sobre esta y el lema aluden a las muchas y señaladas interposiciones de la providencia en favor de la causa estadounidense”.

Versión original del Gran Sello de Estados Unidos.
Versión original del Gran Sello de Estados Unidos.

– La gran compra

La expansión siguió en 1803.

EE.UU. estaba interesado en quedarse con Nueva Orleans, ciudad controlada por Francia, porque su puerto era estratégico para el comercio, así que les ofreció a los franceses comprarles ese territorio.

El entonces primer cónsul francés, Napoleón Bonaparte, hizo una contraoferta: venderle todo Luisiana, que en esa época iba desde el río Misisipi hasta las montañas Rocosas y desde el golfo de México hasta la frontera con Canadá.

Bonaparte quería deshacerse de ese territorio y para EE.UU. implicaba duplicar el tamaño del país.

Jefferson, entonces presidente, se vio seducido por semejante oportunidad expansionista, se endeudó y compró Luisiana.

Y la intención era continuar hasta llegar al océano Pacífico.

“Era la noción de From sea to shining sea, de costa a costa”, explica Mayer.

"Hacia el oeste sigue su curso el imperio", de Emanuel Gottlieb Leutze. Simboliza el Destino Manifiesto, la creencia de que Estados Unidos estaba destinado a la exploración y expansión hacia Occidente, desde las colonias iniciales a lo largo de la costa atlántica hasta el océano Pacífico.
«Hacia el oeste sigue su curso el imperio», de Emanuel Gottlieb Leutze, simboliza el destino manifiesto.

Dos décadas más tarde, la idea avanzó hacia la independencia de todo el continente del dominio europeo, cuando el presidente James Monroe dio un discurso ante el Congreso en el que advirtió a los países del viejo continente que cualquier intervención en América sería tomada como una agresión directa a EE.UU., y que actuarían en consecuencia.

“Como principio en el que están en juego los derechos e intereses de EE.UU., el de que los continentes americanos, por las condiciones de libertad e independencia que han asumido y mantienen, no deben ser considerados en adelante como sujetos de futura colonización por ninguna potencia europea”, dijo Monroe.

Mayer parafrasea esta concepción de la siguiente manera: “Nuestro destino es expandirnos para para enseñarles a todos los americanos que nuestras instituciones republicanas son mejores que las monarquías de Europa”.

Es lo que se denominó la Doctrina Monroe, qué también explica la política expansionista y la posterior protección de los intereses económicos de EE.UU. en América.

La historiadora mexicana señala que además existía “una separación ideológica, religiosa y cultural entre EE.UU. y las colonias hispánicas”, donde los protestantes aborrecían al catolicismo impuesto por los españoles, y querían que su forma de ver el mundo prevaleciera.

– La idea de nación

Antiguo grabado de la conquista de Nuevo México en el que se ve al general Stephen Kearny proclamando el territorio como parte de Estados Unidos.
Antiguo grabado de la conquista de Nuevo México en el que se ve al general Stephen Kearny proclamando el territorio como parte de Estados Unidos.

En EE.UU., sobre todo en Nueva Inglaterra y en los estados del Atlántico Medio, el nacionalismo se acentuó entre 1820 y 1840.

“Hay un proyecto nacional que implica expansión, y cualquiera que se oponga a la expansión, por definición, no es un buen y verdadero estadounidense”, le explica a BBC Mundo el historiador sueco Anders Stephanson.

Las décadas de 1830 y 1840 fueron de resurgimiento religioso “muy poderosamente protestante, con un énfasis en la selección, en la elección de los elegidos”, señala.

“Se llevarán a cabo propósitos divinos en un sentido político y la esencia de ese proceso es la apropiación de cada vez más tierras en el continente norteamericano”, dice Stephanson, profesor de historia en la Universidad de Columbia (EE.UU.) y autor del libro “Destino manifiesto. La expansión estadounidense y el imperio del derecho”.

“No habría sucedido así si no hubiera habido ese resurgimiento religioso”, recalca.

– Las elecciones de 1844

Texas fue una república independiente desde 1836, cuando se separó de México.

Ocho años más tarde, en EE.UU. se celebraron unas reñidas elecciones presidenciales entre el Partido Demócrata y el desaparecido partido Whig. Y el asunto Texas era clave.

El demócrata James Polk no era el favorito de su partido, pero gracias a sus ideas expansionistas logró el apoyo del expresidente Andrew Jackson -quien había liderado las conquistas de territorios indígenas- y con ello ganó la interna.

Al mismo tiempo, los texanos, que habían pasado a ser mayoritariamente colonos y descendientes de colonos británicos, también querían unirse a EE.UU.

Tras ganar la presidencia, Polk negoció y anexó Texas. Pero quería más.

Los defensores texanos de El Álamo luchan contra soldados mexicanos dentro de los muros de la fortaleza. Davy Crockett (1786-1836), en el centro a la derecha, con su fusil sobre la cabeza, murió en el asedio.
Los primeros enfrentamientos con los mexicanos fueron en Texas.

El periodista John O’Sullivan lo describió de la siguiente manera.

“Texas ha sido absorbido por la Unión en el inevitable cumplimiento de la ley general que está desplazando nuestra población hacia el oeste; la conexión de esto con esa tasa de crecimiento de la población que está destinada dentro de cien años a aumentar nuestras cifras a la enorme población de doscientos cincuenta millones (si no más) es demasiado evidente para dejarnos en duda del designio manifiesto de la Providencia con respecto a la ocupación de este continente”.

“Imbécil y distraído, México nunca podrá ejercer ninguna autoridad gubernamental real sobre” California, agregó.

– Un designio controversial

Al inicio, el destino manifiesto “no era una ideología política de consenso, sino un grito partidista de una corriente particular dentro del Partido Demócrata”, le cuenta a BBC Mundo el historiador estadounidense Jay Sexton.

“En la década de 1850 se convirtió en un término más utilizado y normalmente lo empleaban de forma peyorativa quienes se oponían a la expansión imperial de EE.UU.”, agrega.

Ya con Texas anexado, una disputa entre EE.UU. y México acerca de cuál era el límite entre ambos países fue la excusa que le dio pie a Polk a declararle la guerra al país vecino, que por entonces vivía una gran inestabilidad política.

Escena de combate cuerpo a cuerpo entre tropas estadounidenses y mexicanas durante la Batalla de Palo Alto, cerca de la actual Brownsville, Texas, el 8 de mayo de 1846.
La Batalla de Palo Alto, cerca de la actual Brownsville, Texas, el 8 de mayo de 1846.

“La guerra contra México es un tema increíblemente polémico en la política estadounidense y en las elecciones intermedias de 1846”, recuerda Sexton, profesor de historia en la Universidad de Misuri y autor del libro “La Doctrina Monroe: imperio y nación en los Estados Unidos del siglo XIX”.

“Y también está el gran debate sobre qué parte de México tomar”, añade.

El presidente demócrata, señala el historiador estadounidense, creía que debían tomar California o los británicos o franceses lo harían. “Tenemos que hacerlo primero”, era su pensamiento.

– La guerra (o invasión) de México

La guerra comenzó en 1846 y el avance de las tropas estadounidenses fue imparable.

“Polk iba por todo México”, dice Mayer.

México había quedado destrozado por la guerra de independencia y no tenía el poderío militar estadounidense.

Stephanson apunta que en 1824, EE.UU. y México tenían aproximadamente el mismo tamaño y la población del primero era apenas superior a la del segundo.

Pero en 1850, EE.UU. tenía 23 millones de habitantes y México solamente 7,5 millones.

Tercer día del asedio de Monterrey, el 23 de septiembre de 1846.
Tercer día del asedio de Monterrey, el 23 de septiembre de 1846.

México terminó humillado con la bandera de EE.UU. ondeando en la principal plaza de la capital, el Zócalo, el 14 de septiembre de 1847.

“La negociación de las fronteras fue muy complicada y el enviado de Polk, Nicholas Trist, fue el salvador de México, porque firmó el Tratado de Guadalupe Hidalgo sin la autorización de Polk”, afirma Mayer.

De todas formas, existían presiones en EE.UU. para no quedarse con todo el territorio mexicano, donde hablaban del mestizaje de forma muy despectiva.

“Se veía a México como una nación de gente inferior -una idea discriminatoria que forma parte de las raíces ideológicas estadounidenses- y había políticos que preferían no anexar todo el país porque eso generaría problemas raciales”, recuerda la historiadora.

La entrada del general Scott al Zócalo de la Ciudad de México en la guerra entre México y Estados Unidos.
La entrada del general Scott al Zócalo de la Ciudad de México, con la bandera de EE.UU. izada en el Palacio Nacional.

“Para los estadounidenses, las mezclas raciales que habían sucedido en las colonias del imperio hispánico eran aberrantes. Parte del destino manifiesto es la exaltación de la raza blanca anglosajona”, agrega.

“Dios favorecía a los protestantes angloparlantes, quitándoles tierras a la Iglesia católica, abriendo nuevos mercados y nuevos territorios para la producción agrícola y para el comercio”, explica Sexton.

“Nuevos territorios para el asentamiento, nueva expansión del protestantismo, tal como lo vemos nosotros, es imperialismo. Ellos lo ven como el pináculo del liberalismo victoriano”, sostiene el experto.

Batalla de Chapultepec, septiembre de 1847. Las fuerzas estadounidenses al mando de Winfield Scott derrotaron a las mexicanas al mando de Nicolás Bravo.
La Batalla de Chapultepec, en septiembre de 1847.

– Una doctrina ampliada a través del tiempo

La visión expansionista de los gobiernos fue evolucionando desde los “Padres fundadores” en adelante.

“Hay una verdadera progresión del expansionismo de Jefferson a Jackson y luego a Polk. Jefferson comienza con la remoción de los indios, pero después Jackson la acelera. Y más adelante, por supuesto, Polk, al tomar el suroeste, pone todo eso a máxima velocidad”, afirma Sexton.

Stephanson agrega: “Aunque existen diferencias, la idea es que el compromiso fundamental con la expansión que EE.UU. ha encarnado es bueno por naturaleza”.

Batalla del Río San Gabriel
La Batalla del Río San Gabriel, en enero de 1847.

El destino manifiesto siguió presente en el siglo XX ya no necesariamente expandiendo su territorio sino controlando -o intentando controlar- el mundo desde la política exterior y la economía.

El historiador sueco recordó que este destino manifiesto, resignificado, llegó hasta el siglo XXI con George W. Bush o Barack Obama y sus guerras e incursiones militares.

La consejera de Seguridad de Bush, por ejemplo, defendía en 2002 la guerra que le había declarado EE.UU. a Irak bajo el argumento de que el país tiene el «derecho a la legítima defensa anticipada», como se había visto «desde la crisis de los misiles cubanos en 1962 hasta la crisis en la península de Corea en 1994».

“Como dijo el presidente, tenemos la responsabilidad de construir un mundo que no solo sea más seguro, sino también mejor”, señaló.

“Siempre que hay una crisis surge la evocación de un destino manifiesto y sólido. Nada más destinarista que la idea, siempre esgrimida en las ocasiones importantes, de que EE.UU. es la nación indispensable”, dice Stephanson.

“Es la convicción histórica del mundo de que lo que EE.UU. haga o deje de hacer es decisivo para el futuro de la humanidad. Y eso es pensamiento destinarista”, concluye.

nuestras charlas nocturnas.

Suecia, el pacífico país que quiso tener armas atómicas…


Construido en los sótanos del instituto de Investigación Defensiva, este reactor fue donde los suecos empezaron a producir plutonio para una futura bomba nuclear.

National Geographic(F.Cervera) — El bombardeo atómico de Hiroshima el 6 de agosto de 1945 supuso un vuelco en el equilibrio de poderes mundial al poner sobre la mesa una arma capaz de arrasar una ciudad entera de un solo golpe. Un poder destructivo semejante podía aniquilar a un país con solo unos pocos ataques, por lo que empezando por los soviéticos, las principales potencias empezaron a equiparse con ellas para estar en igualdad de condiciones dentro del nuevo panorama militar.

Paradójicamente, la bomba atómica era a la vez una garantía de paz, pues en caso de ser atacada, una nación equipada con bombas nucleares podría desencadenar una serie de bombardeos que aniquilarían la mayoría de la población y la capacidad industrial de su oponente.

Aún peor, la guerra entre naciones armadas con arsenal atómico podría llevar a la extinción de la humanidad al crear una capa de cenizas y polvo en suspensión que ocultaría el sol durante meses matando a plantas y animales, por lo que cuando soviéticos y capitalistas iniciaron la Guerra Fría se encontraron con que una confrontación directa sería un suicidio.

Entre la espada y la pared

Al mostrarse neutral en la Europa divida en bloques del inicio de la Guerra Fría, Suecia no contaba con este tipo de protección, por lo que ya desde 1945 se empezó a interesar en desarrollar una industria atómica propia con miras a equiparse con la bomba, tarea confiada al recién fundado Instituto Nacional de Investigación Defensiva o FOA.

El comandante supremo del ejército Nils Swedlund (en la imagen sentado), fue el promotor inicial del programa nuclear sueco, como medida defensiva ante una posible invasión.

Pero las pesquisas del Instituto toparon desde el primer momento con la fuerte resistencia de los científicos americanos y de los países afiliados con la OTAN, quienes enfrentados al creciente poder nuclear de la URSS preferían que ningún otro bando contara con bombas nucleares por el miedo a que estas proliferaran por todo el mundo y su uso escapara a todo tipo de control.

Por ello los científicos suecos tuvieron que enfrentarse a una barrera académica al indagar sobre los procesos de enriquecimiento del uranio y la división de sus átomos, al tiempo que la obtención del preciado mineral se complicaba al acaparar rusos y americanos todas las fuentes de mejor calidad.

La falta de progreso era tal que las primeras centrales nucleares del país tuvieron que usar uranio sin enriquecer para generar electricidad, controlado la reacción con agua pesada noruega como ya habían hecho los nazis.

Las bombas atómicas se habrían lanzado desde bombarderos Lansen-1 como el de la imagen.

Con las importaciones cortadas, los suecos pensaron en una bomba de plutonio, y en 1948 se planeó un reactor especial para su obtención a partir del bombardeo de núcleos de uranio sueco con haces de neutrones. Con todo el proyecto no se podría en marcha hasta 1954, cuando el choque de bloques iniciado con la Guerra de Corea provocó que políticos y votantes clamaran por un seguro nuclear ante una posible invasión soviética.

De la demora a la no proliferación

Pese a la presión pública, el parlamento sueco no se decidió a dar el paso e iniciar un verdadero programa armamentístico, votando en repetidas ocasiones su postergación durante los años cincuenta, por miedo a que su éxito convirtiera al país en una amenaza para los dos bloques enfrentados provocando una invasión preventiva.

Según pasaban los años el inicio de la Guerra de Vietnam y la congelación del conflicto en Europa con la construcción del Muro de Berlín, alejó el fantasma de una invasión soviética de la mente de la sociedad sueca. De modo que el desarrollo de armas nucleares fue perdiendo terreno a inicios de los 60, en favor de posturas más pacificas como limitar la industria nuclear al sector civil.

Empezada a construir en 1957 cerca de Estocolmo la central nuclear de A°gestaverket fue la primera del país.

De hecho a lo largo de esa década Suecia se fue acercando progresivamente a los Estados Unidos, cuyo gobierno levantó la veda a la venta de uranio enriquecido para uso civil a cambio de la cancelación definitiva del programa. Los soviéticos también ofrecieron garantías de paz, ocupados como estaban en Vietnam, de manera que en 1968 el presidente Tage Erlander firmó el Tratado de no Proliferación Nuclear y Suecia se convirtió en una nación libre de armas atómicas.

La caída de la URSS en 1991 podría haber supuesto que se descartara la obtención de un arsenal atómico de manera definitiva, pero la creciente expansión de la Federación Rusa bajo el mandato de Vladimir Putin (y especialmente la reciente invasión de Ucrania), han provocado la entrada de Suecia en la OTAN para cubrirse bajo su paraguas nuclear, y quien sabe si el desarrollo de un arsenal propio en un futuro próximo. 

nuestras charlas nocturnas.

Subastarán un mechón de cabello de Washington y otros objetos valiosos de presidentes de Estados Unidos…


Un relicario que contiene el cabello del primer presidente de EE.UU., transmitido a través de generaciones como símbolo de los inicios de la nación

Infobae(C.Castro) — En una sala de subastas de Nueva York, donde el eco de otras épocas resuena en cada objeto, la historia de la presidencia de Estados Unidos se despliega a través de reliquias únicas que una vez acompañaron los momentos más importantes de la nación.

A fines de noviembre, un mechón de cabello de George Washington, la bandera que cubrió el ataúd de Abraham Lincoln y otras piezas históricas se expondrán ante coleccionistas que buscan adquirir un artículo junto a un pedazo de legado.

“Estamos llevando a cabo una subasta de varios de los objetos más históricos relacionados con la historia estadounidense que jamás se hayan puesto a la venta”, destacó a Reuters, Arlan Ettinger, presidente de la casa de subastas.

El evento,, organizado por Guernsey’s, una casa con sede en Nueva York reconocida por manejar artículos de valor histórico, se llevará a cabo el 22 de noviembre. Se celebrará tanto de forma presencial en las Galerías Arader en la ciudad de Nueva York como en línea, lo que permitirá una participación amplia y global.

La colección es presentada en un momento donde el interés en la historia presidencial de Estados Unidos es más relevante que nunca, según Ettinger, quien destacó: “Con tanta atención en la presidencia en la actualidad, es un momento fascinante para celebrar estas piezas de la historia estadounidense”.

Entre los artículos que capturan la esencia de la presidencia estadounidense se encuentra un mechón de cabello de George Washington, el primer presidente de la nación, quien falleció en 1799.

Conservado en un relicario, este mechón fue obsequiado a un amigo cercano de la familia y transmitido de generación en generación, convirtiéndose en una reliquia personal de la fundación de Estados Unidos.

Además, se destaca una bandera que acompañó el ataúd de Abraham Lincoln durante su solemne viaje en tren en 1865, desde Washington, D.C., hasta de descanso final en Springfield, Illinois. El lienzo, cargado de significado, representa el luto de una nación que enfrentaba los efectos de la guerra civil y el asesinato de su líder.

Según Ettinger, este artículo tan simbólico está valuado entre “800.000 y 1,2 millones de dólares”, aunque es difícil poner precio a un artículo “completamente único en el mundo”.

La bandera de 37 estrellas que cubrió el ataúd de Lincoln durante su viaje final de Washington, D.C. a Springfield, Illinois, en 1865

Cada objeto histórico subastado cuenta una historia de la presidencia y refleja momentos de profunda carga emocional y significado. La bandera de Lincoln, por ejemplo, con sus 37 estrellas y de casi dos metros y medio de longitud, fue un símbolo de respeto durante su viaje fúnebre por las ciudades de la nación.

Este recorrido fue un reflejo de la reverencia del país hacia un presidente que abolió la esclavitud y guio a Estados Unidos en uno de sus periodos más difíciles. “Es un símbolo de reverencia y pérdida nacional”, dijoEttinger. De igual manera, el relicario que resguarda el cabello de Washington representa un vínculo íntimo y directo con uno de los líderes fundadores del país.

Ettinger explicó: “Cuando tienes algo que es completamente único en el mundo, ¿cómo puedes adivinar cuál puede ser su valor?”. Esta bandera, que fue vista por miles de ciudadanos en las ceremonias de despedida, representa un vínculo material con el duelo nacional que siguió al asesinato de Lincoln en 1865.

La subasta se produce en un contexto cargado de interés político. Con las elecciones presidenciales de Estados Unidos el 5 de noviembre, los objetos históricos de esta colección reflejan las raíces de la nación, evocando temas de unidad y legado. Ettinger expresó que, más allá del resultado electoral, el evento coincide con “un gran enfoque en la Oficina de la Presidencia en este momento y en la historia estadounidense”.

Este interés ha sido impulsado no solo por el momento político actual, sino también por la relevancia simbólica que los presidentes de Estados Unidos han tenido en épocas de cambio y crisis, como ocurrió con Lincoln durante la Guerra Civil o con Eisenhower, cuya bandera de 49 estrellas simboliza un país en expansión y transformación.

«Primera lectura de la Proclamación de Emancipación por el presidente Lincoln», una obra monumental que actualmente cuelga en el edificio del Capitolio de EE.UU. 

Además de los mencionados, la subasta incluye otros objetos emblemáticos, como una bandera de 49 estrellas que estuvo en la Casa Blanca durante la presidencia de Dwight Eisenhower, justo antes de que Hawái fuera admitido como el estado número 50 de la Unión en 1959. Esta bandera es una reliquia de un breve momento en la historia de EE.UU., que refleja el crecimiento del país y su identidad en transición.

También se subastará una maqueta de yeso del Monumento a Lincoln realizada por Daniel Chester French, famoso escultor de la obra original en el National Mall de Washington, D.C., y que aquí aparece en una versión más íntima y accesible. En palabras de Ettinger en un comunicado en la página de la Casa de subastas: “Esta maqueta es pequeña en tamaño, pero enorme en importancia”.

Además de estos objetos históricos, la subasta de Guernsey’s contará con retratos de presidentes estadounidenses realizados por el famoso estudio de fotografía Bachrach, así como una obra del artista Francis Bicknell Carpenter: el retrato de Abraham Lincoln que utilizó como estudio para su icónica pintura “Primera lectura de la Proclamación de Emancipación por el presidente Lincoln”.

Esta obra final cuelga en la actualidad en el edificio del Capitolio de Estados Unidos, representando uno de los momentos más importantes de la historia del país. En la subasta se incluirá el estudio que Carpenter realizó de Lincoln para esta pintura, así como la obra de James Burns de 1866 titulada “La muerte de Abraham Lincoln”.

Pintura de 1866 que captura el momento posterior al asesinato de Lincoln, una obra histórica de James Burns

El fallecido escultor Robert Berks, reconocido por sus potentes bustos impresionistas de figuras prominentes, también estará representado en la subasta.

Con una destacada carrera que abarcó desde la Galería Nacional de Retratos hasta el Centro Kennedy, Berks fue el primer escultor en aparecer en la portada de Time Magazine gracias a su célebre busto del presidente John F. Kennedy, que aparece a menudo como fondo en las presentaciones oficiales de la Casa Blanca.

En honor a su legado, en el evento se exhibirán varios bustos presidenciales originales de Berks, presentados en nombre de su patrimonio y resaltando su notable contribución al arte estadounidense.

Potentes bustos impresionistas de presidentes estadounidenses, incluidos en la subasta en honor al legado del escultor Robert Berks

Mientras el martillo de la subasta de Guernsey’s se alza el 22 de noviembre, cada pieza cobra vida con las historias de aquellos que moldearon el país. Ya sea a través del relicario de Washington, la bandera de Lincoln o el arte de Chester French, estos objetos cuentan historias que han sobrevivido al tiempo y a las generaciones, como testigos de la evolución de Estados Unidos.

En un momento en que la nación enfrenta nuevas decisiones y divisiones, estas reliquias recuerdan las raíces de unidad, sacrificio y liderazgo. Cada objeto, al encontrar un nuevo hogar, seguirá llevando consigo un fragmento del pasado y, con suerte, también una promesa para el futuro.

nuestras charlas nocturnas.

El activismo de las marcas se consolida (y la Generación Z tiene mucho que ver)…


El activismo de las marcas se consolida (y la Generación Z tiene mucho que  ver)

The Conversation(M.M.Nuñez/M.S.Garcia/M.T.S.Navarro) — En la última década, la publicidad ha evolucionado dramáticamente, pasando de ser un mero vehículo para impulsar las ventas a convertirse en una plataforma para el diálogo.

Con un enfoque renovado en la inclusión y la responsabilidad social, las marcas están adoptando un rol activo en la promoción de importantes temas sociales.

Este cambio es más que una tendencia: se trata de una respuesta a una demanda creciente de los consumidores por marcas que no solo hablen, sino que actúen.

En un estudio que hemos llevado a cabo analizamos 501 campañas publicitarias premiadas globalmente entre 2020 y 2024.

Los resultados revelan una inclinación significativa hacia temas como el medio ambiente, los derechos humanos, la discapacidad, la salud y la lucha contra la violencia.

Estas campañas no solo reflejan preocupaciones globales, sino que también buscan resonar con una audiencia que valora la autenticidad. Según el estudio, la tendencia de incluir temas sociales en campañas creativas se mantiene a lo largo de los años, con un pico mayor en 2022 y 2024.

– La tecnología y la electrónica, entre las más sociales

Conforme a la investigación, los anunciantes que más abordan temas sociales son aquellos que promocionan productos en el campo de la tecnología y electrónica (14,29 %), medios y editoriales (14,29 %) y bebidas alcohólicas (14,29 %). A estas categorías les sigue el retail (11,18 %), los aseos y cosméticos (8,7 %) y la ropa y accesorios (7,45 %).

Los productos que menos hacen uso de temas sociales en sus anuncios son las telecomunicaciones, los refrescos, el ocio y entretenimiento y el hogar, con un 1,86 % respectivamente.

Asimismo, se descubre que las empresas privadas todavía apuestan por una publicidad centrada en el producto o la notoriedad de marca (55,89 %), pero el porcentaje de anuncios que abordan temas sociales va en aumento (44,11 %). En el caso de las asociaciones sin ánimo de lucro, un 95,65 % de campañas responden a cuestiones sociales.

Con todo ello, se comprende que el fenómeno del activismo de marca se ha consolidado como una estrategia clave para las empresas que desean conectarse con consumidores jóvenes y conscientes. La adopción de posturas firmes sobre cuestiones sociales ha permitido a las empresas situarse como líderes en el cambio social.

Sin embargo, este enfoque conlleva grandes retos, principalmente relacionados con la autenticidad y la coherencia entre los mensajes publicitarios y las acciones reales de la empresa.

Ahora, el "Purpose washing". ¿De qué se trata? - Blog

– El purpose washing

Uno de los mayores desafíos para las marcas en esta era de transparencia es evitar el purpose washing –propósito social falso–, un término que describe el uso de causas sociales como una mera estrategia de marketing sin un auténtico compromiso. Las marcas enfrentan el escrutinio de consumidores que pueden fácilmente distinguir entre esfuerzos auténticos y tácticas de marketing superficial.

Si los consumidores creen que la marca no es honesta y sus valores no se corresponden con la causa promovida, este método puede generar una reacción negativa. Para evitar este riesgo y no comprometer la autenticidad y coherencia, las marcas deben asegurarse de que sus acciones respalden sus mensajes publicitarios.

Hoy en día los principios de autenticidad y responsabilidad social se han convertido en virtudes indispensables para el público. Las redes sociales han cambiado las estrategias de comunicación de las marcas, permitiendo interactuar globalmente y defender causas sociales.

A medida que avanzamos hacia un futuro más consciente y conectado, las expectativas hacia las marcas seguirán elevándose. Sin duda, los consumidores esperan productos de calidad. Pero, simultáneamente, buscan empresas que reflejen sus valores y contribuyan positivamente a la sociedad.

La responsabilidad social corporativa (RSC), en este sentido, se ha convertido en un aspecto fundamental de las acciones de marca y desde hace tiempo forma parte integral de las estrategias publicitarias.

Por qué la generación Z es la más activista de la historia?

– Reputación de una empresa y lealtad de los clientes

La publicidad corporativa ahora tiene la responsabilidad de comunicar de manera efectiva sus compromisos sociales y mostrar sus esfuerzos para apoyar el bienestar social y la conservación del medio ambiente.

La eficacia de la comunicación sobre la RSC no ha de subestimarse, ya que puede influir profundamente en la reputación de una empresa y fomentar la lealtad de los clientes.

El avance tecnológico en la industria publicitaria también ha sido un factor relevante en los últimos años. La digitalización y la evolución de las nuevas plataformas de redes sociales han dado un impulso a esta industria.

Someten a la publicidad a un mayor escrutinio y crítica directa por parte del público. La transparencia e inmediatez de estos medios obligan a las empresas a tener un mayor grado de responsabilidad en cuanto a lo que dicen y al modo en que lo dicen.

En este sentido, los jóvenes desempeñan un papel fundamental en el impulso de la creciente necesidad de publicidad con un propósito social, ya que han crecido inmersos en el mundo digital, con acceso a información sobre prácticas empresariales y temas sociales, lo que los hace más conscientes de los desafíos a nivel mundial.

La Generación Z, por ejemplo, busca que las marcas adopten una posición comprometida en temas sociales y ambientales y aprecia más las experiencias y las conexiones profundas y auténticas por encima de los productos, lo cual se evidencia en sus decisiones de compra.

Las marcas que entiendan y actúen según estas expectativas no solo ganarán la lealtad de sus clientes, sino que también desempeñarán un papel fundamental en la configuración de un futuro más justo y sostenible.

En este nuevo paisaje de marketing, el éxito de una marca se mide tanto por su rentabilidad como por su impacto positivo en el mundo.

nuestras charlas nocturnas.

¿Por qué nos besamos? Habría relación con el vello corporal…


DW(F.E.Wang) — El beso es un acto que muchos consideramos tan natural como caminar erguidos. Sin embargo, ¿te has preguntado alguna vez realmente por qué los humanos besamos y de dónde proviene este gesto tan extendido? Aunque las comedias románticas nos han acostumbrado a ver el beso como el gesto máximo de amor, un nuevo estudio sugiere que este comportamiento podría tener un origen mucho menos romántico y más pragmático: la limpieza de parásitos.

En un artículo publicado en la revista Evolutionary Anthropology, el investigador Adriano R. Lameira, de la Universidad de Warwick, propone una nueva teoría sobre el origen de los besos que ha llamado la atención de la comunidad científica.

«Hipótesis del beso final del acicalador»

La teoría, denominada «hipótesis del beso final del acicalador», sugiere que el beso actual es un vestigio evolutivo de las sesiones de limpieza entre nuestros antepasados primates, algo que podría estar estrechamente relacionado con el vello corporal. Según Lameira, cuando los grandes simios terminan de acicalarse mutuamente, suelen realizar un gesto final: presionar los labios y hacer una ligera succión para eliminar restos o parásitos del pelaje de su compañero.

«El beso no es una señal de afecto derivada de los humanos, sino que representa una forma de acicalamiento de los primates que conservó su forma, contexto y función ancestrales», afirma Lameira en su artículo.

A medida que los humanos fueron perdiendo su pelaje a lo largo de miles de años, estas sesiones de limpieza se volvieron menos necesarias. Sin embargo, ese último gesto de acicalamiento —el «beso final»— habría persistido como una señal social, evolucionando gradualmente hasta convertirse en el beso que conocemos hoy, según Lameira.

Antes de esta propuesta, existían otras teorías sobre el origen del beso. Algunas lo vinculaban con la lactancia materna, otras con la práctica de alimentar a los bebés con comida premasticada, e incluso había quienes sugerían que era una forma de «olfateo» para evaluar la compatibilidad genética. Sin embargo, según Lameira, estas hipótesis no logran explicar completamente el contexto y la función actual del beso.

El beso: ¿más bien una construcción cultural?

Si bien esta propuesta es intrigante, cabe subrayar que sigue siendo una hipótesis en desarrollo. Por ejemplo, besar no es una práctica universal en todas las culturas humanas. Un estudio de 2015, publicado en American Anthropologist, mostró que solo el 46 % de las 168 culturas analizadas incluye el beso romántico en sus costumbres.

En algunas comunidades indígenas de cazadores-recolectores, de hecho, besar se considera poco agradable. Esto sugiere que el beso podría ser más una construcción cultural que un instinto innato en nuestra especie.

Además, otros primates no simios tienen rituales de vinculación social que difieren significativamente del beso. Por ejemplo, los monos capuchinos demuestran afecto metiendo los dedos en las fosas nasales y los ojos de sus compañeros, un comportamiento que, aunque extraño para nosotros, cumple una función similar en su sociedad.

En el caso de los humanos, las normas socioculturales también han establecido diferentes tipos de besos según el contexto.

Los antiguos romanos, por ejemplo, distinguían entre tres tipos: el osculum (beso en la mejilla para mostrar afecto social), el basium (beso en los labios para relaciones cercanas no sexuales) y el savium (beso erótico).

Estudios futuros 

En definitiva, la «hipótesis del beso final del acicalador» propuesta por Lameira plantea un camino prometedor para futuras investigaciones sobre la evolución del beso y otros comportamientos humanos.

Consciente de que aún hay mucho por explorar, Lameira sugiere que comparar los comportamientos de acicalamiento entre distintas especies de simios, especialmente aquellas con diferentes densidades de pelaje, podría revelar pistas clave sobre el origen y evolución de este gesto.

«Para comprender en el futuro la evolución del beso humano y otros comportamientos exclusivos de nuestra especie, será importante tener en cuenta y ponderar la influencia del contexto socioecológico, cognitivo y comunicativo más amplio de los antepasados humanos», concluye Lameira.

Aunque la teoría del «beso final del acicalador» aún necesita más evidencia para ser confirmada, ofrece una explicación fascinante sobre cómo un simple gesto de higiene podría haberse transformado en uno de los símbolos más universales de amor y afecto en la cultura humana moderna. Quién diría que un gesto tan íntimo podría tener raíces tan peludas.

nuestras charlas nocturnas.

Canciones con historia…


Leaving Las Vegas
Sheryl Crow en el videoclip de «Leaving Las Vegas».

– «Leaving Las Vegas»

JotDown(E.de Gorgot) — Semanas antes de su suicidio, el escritor John O’Brien, autor de la hoy famosísima novela Leaving Las Vegas, se sentó ante el televisor para llevarse uno de los últimos disgustos en su breve y atormentado paso por este mundo. La causante fue la cantante Sheryl Crow quien, en un programa de máxima audiencia, interpretó una canción inspirada en el libro de O’Brien.

Ante la pregunta del presentador sobre si la letra era autobiográfica, Sheryl Crow respondió: «Sí, aunque nunca he vivido en Las Vegas». No hizo la más mínima mención al libro que había inspirado la canción, lo cual, ya veremos por qué, enfureció a O’Brien. Otro que se quedó atónito viendo el programa desde su casa fue David Baerwald, uno de los miembros del grupo que había compuesto el debut de Sheryl Crow, y el autor material de la letra de la canción.

Todavía faltaban unos días para que se publicase el sencillo que convertiría a Sheryl Crow en una estrella internacional (los más viejos ya saben de qué canción hablo), pero la mencionada actuación en el programa de David Letterman fue un importante paso hacia la fama y, sobre todo, dejaba claro a los músicos que habían ayudado a Crow que ella estaba embarcada en una campaña estratégica para convencer al mundo de que su buenísimo álbum de debut, Tuesday Night Music Club, era obra de ella y sobre todo de ella.

La historia de la canción «Leaving Las Vegas» es la historia de cómo Sheryl Crow, admirable intérprete pero no tan admirable persona, ascendió al Olimpo a costa de quienes se habían esforzado por ayudarla. Lo cual no es nada nuevo; la industria discográfica siempre ha sido escenario de puñaladas por la espalda. Me dirán ustedes que al igual que cualquier otro sector, incluido el periodismo. Cierto.

Lo que ocurre es que en la música era más fácil que estas historias saliesen a la luz, sobre todo cuando un disco vendía millones de ejemplares y empezaban a aflorar las historias que había detrás. Así pues, vamos con el cuento de una ganadora, varios perdedores, y una carrera estelar edificada sobre las cabezas de estos últimos.

Uno de los principales damnificados de esta historia fue Kevin Gilbert. Supongo que el nombre no le sonará a casi nadie, porque es casi como si el personaje estuviese enterrado en algún yacimiento arqueológico olvidado. Gilbert falleció en 1996, a la temprana edad de veintinueve años, ahogándose mientras practicaba la llamada «autoasfixia erótica».

Lo mismo que le sucedería el año siguiente a Michael Hutchence, cantante de INXS, solo que la muerte de Hutchence apareció en todos los noticiarios y a Gilbert apenas lo nombraron unas breves notas de prensa que, para añadir escarnio a la desgracia, lo mencionaban como «el antiguo pianista de la banda de Sheryl Crow».

Algo que le hubiese disgustado bastante; según David Baerwald: «Kevin odiaba el disco de Sheryl Crow y eso es todo por lo que es conocido: ¿el pianista? Debe de estar revolviéndose en su tumba». Gilbert había sido un individuo inseguro repleto de amarguras y dudas sobre sus propias capacidades musicales, acentuadas por el hecho de que había fracasado no una, sino tres veces en su intento de alcanzar el éxito.

No obstante, había sido uno de esos raros diamantes polifacéticos que aparecen muy de vez en cuando en la industria. Quienes coincidieron con él dicen lo mismo: que era uno de los músicos más talentosos con los que habían coincidido. Gilbert fue una de las principales mentes que estuvieron detrás del brillantísimo disco de debut de la que había sido su pareja, Sheryl Crow.

Aunque lo poco que conocemos de su versión de los hechos procede de los diarios que Gilbert dejó tras su muerte, esa versión ha sido ratificada varias veces por sus antiguos compañeros. En el diario había menciones poco amistosas sobre Sheryl: «No sé si podré perdonarla alguna vez. No la odio, pero estoy muy decepcionado».

John O'Brien - Leaving Las Vegas - First US Edition 1990

Kavin Gilbert había sido descubierto por la industria cuando aún no había cumplido la veintena. El productor Patrick Leonard, famoso por su trabajo junto a Madonna, lo vio en un concurso de grupos jóvenes y se apresuró a ficharlo. Esto permitió que el jovencísimo Gilbert se curtiese como músico de sesión para superestrellas como Madonna o Michael Jackson.

Recordemos que Sheryl Crow estuvo una de las giras de Jackson ejerciendo como corista y hasta teniendo la oportunidad de brillar junto al mismísimo Michael sobre el escenario. Así, las historias de Gilbert y Crow eran paralelas: ambos empezaron sus carreras ejerciendo como meros empleados de grandes estrellas. Y ambos eran talentosos, carismáticos y guapos, así que había productores que tenían grandes planes para ellos.

En 1989, Patrick Leonard reunió a varios de los músicos a sueldo que había conocido grabando con Madonna —nivel altísimo, como podrán suponer— para formar un grupo propio llamado Toy Matinee. La idea era facturar un pop-rock de vocación comercial. En aquel grupo, Kevin Gilbert empezó como cantante, pero no tardó en convertirse en el alma de la banda.

Además de cantar y componer, Gilbert podía tocar casi cualquier instrumento que le pusieran en las manos: guitarra, bajo, teclados, batería, etc. En una ocasión, cuando se necesitaba añadir una pista de cello pero no había cellista disponible, Gilbert se ofreció a grabarla él mismo; nunca había tocado ese instrumento, pero le bastó una hora de práctica para estar en condiciones de grabar.

Puesto que Patrick Leonard tenía mucho trabajo como productor de otros artistas y no podía centrarse al cien por cien en Toy Matinee, el disco fue producido por Bill Bottrell, quien había trabajado con Electric Light Orchestra y el supergrupo Traveling Wilburys, y había recibido dos nominaciones a los Grammy por su trabajo con Michael Jackson y el nunca lo bastante valorado Thomas Dolby.

Desde el punto de vista creativo, Gilbert terminó haciéndose con el timón de la grabación. Ilusionado por la oportunidad, pasaba noches enteras a los mandos de la mesa de mezclas, retocando pistas y tratando de perfeccionar el sonido. Gracias al dinero de Leonard, el álbum fue grabado con mucha libertad y sin las presiones habituales de las compañías discográficas. Tenían tal independencia creativa que una de las canciones estaba dedicada a Madonna bajo el cariñoso título «Queen of Misery».

El disco debut de Toy Matinee fue publicado en el verano de 1990. Era una muy buena combinación de pop ochentero y AOR («rock para adultos» o, si prefieren, rock melódico). La compañía lanzó dos sencillos que funcionaron relativamente bien, sobre todo «The Ballad of Jenny Ledge», en cuyo videoclip aparecía la actriz Rosanna Arquette, exnovia de Gilbert.

Aunque el tema que más me fascina es el otro sencillo que promocionaron, «Last Plane Out», una canción tristemente olvidada pero verdaderamente sensacional (que, por cierto, hablaba de un asunto que hoy está de actualidad, los refugiados de guerra).

El debut de Toy Matinee tenía muchísima calidad y al principio, gracias a la MTV, obtuvo un éxito modesto, vendiendo doscientos mil ejemplares en Estados Unidos. Era un buen arranque comercial pero, si atan ustedes cabos con las fechas, se darán cuenta de que el disco tenía un problema irresoluble: en 1990, ese tipo de pop-rock ochentero estaba condenado a la extinción.

Para situarnos en contexto, baste decir que en aquel mismo verano de 1990 aparecieron discos que ya sonaban a una nueva época, como Ritual de lo Habitual o Time’s Up. Aún pasarían unos meses más antes de que se hiciese del todo evidente, pero el ochenterismo musical ya estaba agonizando. En 1991 ya no quedaría duda.

Todo esto pilló a contrapié a Gilbert, que preparó con muchas ganas la gira de presentación del disco, reclutando a algunos músicos nuevos para suplir a los que no podían o no querían irse de gira. Entre los reclutas estaba su nueva novia Sheryl Crow (en estas imágenes se puede ver a Gilbert cantando y a Sheryl Crow en los teclados). Todo el esfuerzo fue inútil, pues Gilbert estaba nadando contracorriente.

La discográfica terminó entendiendo que los tiempos estaban cambiando y retiró su apoyo al proyecto. Eso significó que, pese a la aceptable repercusión inicial de los dos primeros sencillos, no habría más MTV, ni más radio, ni conciertos teloneando a artistas de renombre en recintos medianos o grandes.

El álbum de Toy Matinee quedó desfasado en cuestión de meses y la gira fue condenada a recintos pequeños. A finales de 1991, el disco ya estaba en las góndolas de descuento de los grandes almacenes. El grupo no se separó oficialmente, aunque desapareció de manera natural tras caer en la repentina irrelevancia.

A mediados del año siguiente, 1992, Sheryl Crow tenía similares problemas con su proyecto de disco de debut. La discográfica A&M la consideraba un diamante en bruto y había apostado por ella, no reparando en gastos: medio millón de dólares invertidos en la grabación (incluyendo un suculento anticipo para la todavía desconocida cantante) y la presencia del importantísimo productor británico Hugh Padgham, que había trabajado con Police y Phil Collins, y tenía dos Grammy a sus espaldas.

Sin embargo, una vez finalizada la grabación, en A&M no sabían qué hacer con el resultado. Era un disco al estilo Belinda Carlisle (para quien Crow también había hecho coros en el pasado), algo que podía haber funcionado en 1989, incluso a principios de 1990, pero que en 1992 sonaba asombrosamente demodé.

En 1992, recordemos, Nirvana habían terminado de ponerlo todo patas arriba. Una vez más, contexto temporal: aquel costoso disco de sonido tan ochentero fue grabado después —insisto, después— de que el público ya se hubiese familiarizado con cosas como esta o esta otra. La discográfica hizo lo inteligente y decidió no publicarlo.

Ojo, aclaro que yo pienso que el arte es intemporal y que el decir «esto no me gusta porque suena antiguo» es una demostración de gilipollez, pero si lo reducimos al puro negocio y me pongo en la piel de quienes querían vender discos, he de admitir que pretender promocionar a la nueva Belinda Carlisle en 1992 era una idea tan absurda como pretender crear una estrella del Charleston en 2021.

Ahora las cosas van más despacio, pero en los noventa todo avanzaba a velocidad de vértigo, y había estilos musicales enteros que fenecían en cuestión de meses. Así, el debut de Sheryl Crow se quedó en un cajón y ella tuvo que resignarse a tener una sustancial deuda económica por haber aceptado cobrar anticipos de un disco que no nunca llegó a publicarse.

Breaking it Down: The Timeless Power of Sheryl Crow's “Strong Enough” -  Musicology Blog

Así pues, Kevin Gilbert y Sheryl Crow formaban una talentosa pareja de perdedores. Irónicamente, eran tan jóvenes como los músicos que triunfaban y les habían dejado fuera de juego.

Pero había una diferencia entre ellos dos, que se habían curtido como empleados del mainstream ochentero, y gente como Nirvana o los Red Hot Chili Peppers (los de entonces, no los de 1999 en adelante), que surgieron de la nada haciendo la música que les daba la gana sin pensar en vender millones de discos; eso los había hecho sonar frescos y diferentes, justo lo que se requería cuando los adolescentes de la generación X empezaron a reclamar nuevas sensaciones.

Tras el fracaso de Toy Matinee, Kevin Gilbert se había refugiado en un grupo de músicos que se reunían para ensayar y componer los jueves por la noche. Se hacían llamar Tuesday Night Music Club. El grupo había sido reunido por el productor de Toy Matinee, Bill Bottrell, que había construido un estudio de grabación en su casa para poder estar pendiente de su hijo pequeño, nacido con problemas de salud (el pobre niño sobrevivió a sus difíciles primeros meses, pero estaba marcado por el destino: en 1998, a los ocho años de edad, moriría al caer por un barranco).

La intención de Bottrell era crear, a pequeña escala, un grupo de músicos-compositores a semejanza de los que trabajaban en las discográficas negras de los sesenta. Esto es, instrumentistas con talento que pudiesen componer buenas canciones, grabarlas ellos mismos y, en caso necesario, defenderlas en directo.

En Tuesday Night Music Club, Bottrell ejercía como productor y tocaba la guitarra, mientras que Kevin Gilbert tocaba varios instrumentos, dependiendo de lo que requiriese el momento. También estaban David Baerwald (guitarra), David Ricketts y San Schwartz (que se alternaban guitarras y bajos), y Brian MacLeod a la batería. Todos ellos tenían buenas ideas, algunas de las cuales se habían plasmado ya en canciones o en temas instrumentales, aunque todavía no habían planeado qué hacer con todo ese material.

Un día, Kevin Gilbert llevó a Sheryl Crow al ensayo para presentársela al resto de miembros del grupo. Sheryl empezó a cantar algunos temas que ellos habían compuesto. Funcionaba. Por ejemplo, la famosa «All I Wanna Do» había sido escrita como instrumental y así la ensayaban Tuesday Night Music Club, pero cuando apareció Sheryl le añadieron una melodía vocal y vieron que se convertía en un tema con gran potencial.

Pronto, los ensayos derivaron en sesiones para preparar un disco completo en el que Sheryl sería la cantante (lo cual también tenía sentido desde el punto de vista discográfico, pues la compañía A&M continuaba interesada en Sheryl, en caso de que ella presentase material adecuado).

Las sesiones de grabación en el estudio de Bottrell tenían un ambiente más que distendido; solían beber hasta tarde, tocando y grabando como si estuviesen de fiesta. Por la mañana, mientras los demás dormían o combatían la resaca, Bottrell mezclaba las pistas e iba dándole forma al sonido del futuro disco.

David Baerwald: Singer-Songwriter Blending Rock, Folk, and Country

En una de las primeras sesiones nació «Leaving Las Vegas».

David Baerwald la había escrito inspirándose en la mencionada novela de su amigo John O’Brien.

Baerwald se presentó en el estudio habiendo tomado LSD, y empezó a cantarla con la guitarra. Crow le puso voz después de haber bebido bastante.

Tras comprobar que el tema era perfecto para el disco, David Baerwald fue a ver a O’Brien y le pidió permiso para poder usar el título de su libro como título.

O’Brien aceptó y ni siquiera pidió derechos de autor. Se conformó con pedir que, si el futuro disco era promocionado, se dejase claro que la canción estaba inspirada en su libro.

Por entonces, O’Brien necesitaba esa promoción; todavía no había recibido una oferta de Hollywood para convertir el libro en película, y si la canción recibía algo de difusión, podía contribuir muchísimo a la publicidad de la novela. O’Brien y Baerwald cerraron el trato verbal con un apretón de manos, pero sin contratos de por medio.

La novela Leaving Las Vegas narraba, como muchos de ustedes ya saben, la historia de un hombre que se muda a esa ciudad con la intención de matarse bebiendo. John O’Brien ambientó el libro en Las Vegas porque, decía, era la única ciudad estadounidenses donde se podía comprar alcohol a cualquier hora del día o de la noche. La publicó cuando tenía solo treinta años y había pasado más de un tercio de su vida consumido por una salvaje adicción al alcohol.

No hablamos de un escritor que romantizaba sus vicios para proyectar una imagen de «artista maldito», no: O’Brien tenía un serio, serio problema. Era incapaz de levantarse por la mañana sin pegarle un trago a una botella de vodka porque, sin suficiente alcohol en sangre, su cuerpo padecía violentos temblores que le impedían funcionar en la vida diaria.

Por el mismo motivo llevaba siempre consigo una petaca. Le entraba pánico si no conseguía almacenar en su residencia suficiente alcohol para llegar al día siguiente: de pasar más tiempo del acostumbrado sin beber, era presa del delirium tremens. Ese alcoholismo aparentemente incurable se combinaba con un historial de depresiones profundas, y la familia de O’Brien estaba comprensiblemente preocupada por su deriva.

El libro Leaving Las Vegas es, según la hermana del escritor, una «fantasía» sobre la manera en que a O’Brien le hubiese gustado morir: bebiendo. Su padre fue incluso más conciso y calificó Leaving Las Vegas como una «nota de suicidio». En cualquier caso, antes de su muerte, O’Brien estaba necesitado de promoción y estabilidad profesional.

Volviendo al disco, Sheryl Crow escribió algunas letras, pero la música era en su inmensa mayoría, por no decir toda, obra de los miembros originales de Tuesday Night Music Club. Aun así, a Sheryl se le dio coautoría en todas las canciones para ayudarla a pagar sus antiguas deudas con A&M.

Su contribución como compositora había sido muy pequeña, pero iba a aparecer en los créditos de todas las canciones y, por lo tanto, a quedarse con una gran tajada de los derechos de autor. Obviamente, ninguno de los implicados sospechaba que el disco terminaría teniendo ventas millonarias.

El ambiente en las grabaciones era muy bueno, pero en 1993, conforme avanzaba el proceso y se acercaba el momento de sacar el disco a la calle, las cosas empezaron a torcerse. Para empezar, la relación sentimental entre Kevin Gilbert y Sheryl Crow se agrió cuando esta inició una relación con un ejecutivo de A&M.

Esto, incidentalmente, otorgaba a Crow una posición de mayor poder de decisión en cuanto a cómo aparecería cada cual en la carpeta del disco y la futura gira. Por otra parte, empezaba a ser patente que A&M planeaba un lanzamiento por todo lo alto. Se perfilaba ya una estrategia: la biografía de Sheryl Crow iba a ser vendida como un cuento de hadas. Sheryl iba a ser la antigua corista anónima empleada de grandes estrellas, que ahora rompería moldes con su primer disco.

Un talento rescatado del olvido. En realidad, esto mismo podía aplicarse a todos los miembros de Tuesday Night Music Club, pero la discográfica no estaba interesada en promocionar un grupo. Sheryl Crow tenía la imagen perfecta para ser presentada como lo que A&M pretendía vender: una Cenicienta.

El inminente disco empezó a ser reinventado no solo como un disco en solitario, sino como un disco que, en el relato publicitario, era obra casi exclusiva de la brillante mente de Sheryl Crow (táctica respaldad por el hecho de que, como decíamos antes, iba a aparecer como coautora en todos los temas).

Empezaron a sucederse los signos de que Sheryl no quería compartir con sus compañeros la hipotética gloria del disco: los miembros de Tuesday Night Music Club fueron ninguneados en el diseño de la carpeta de un álbum que irónicamente se iba a titular como el propio grupo (eso sí, no se los pudo eliminar como autores de canciones ya registradas; más tarde, con el inesperado aluvión de ventas millonarias, vendrían nuevas disputas por los créditos de las canciones).

Incluso Kevin Gilbert fue relegado a una nota de agradecimiento, en la que Sheryl decía «Te debo una por dos años de apoyo emocional y musical», como si él no hubiese sido uno de los principales responsables de la música que ahí sonaba. Como estacazo final, los Tuesday Night Music Club supieron que no iban a formar parte de la gira de presentación.

La noticia les llegó tan in extremis que algunos de ellos ya se habían gastado mucho dinero comprando flamantes instrumentos nuevos para lo que sabían iba a ser una campaña promocional por todo lo alto.

Tuesday Night Music Club (Deluxe Edition) de Sheryl Crow en Amazon Music  Unlimited

Para cuando el disco apareció en agosto de 1993, era ya el debut «en solitario» de Sheryl Crow, pese a conservar el título previsto Tuesday Night Music Club.

Los demás miembros de la banda así llamada no se lo podían creer.

Quien sí lo había visto venir había sido Kevin Gilbert. Antes del lanzamiento, desanimado por la ruptura sentimental, se había desvinculado para refugiarse en la grabación de su propio debut en solitario.

El disco Tuesday Night Music Club no había salido a la venta, pero Gilbert ya intuía que iba a ser un bombazo y anotó en su diario que envidiaba el lanzamiento que A&M le estaba preparando a su expareja.

Esto era una frustrante segunda oportunidad perdida de tener éxito: «Ese disco probablemente va a ser enorme. Tengo que prepararme mentalmente».

En marzo de 1994, Sheryl Crow ya estaba dando que hablar, aunque el terremoto internacional de «All I Wanna Do» todavía estaba a pocas semanas de suceder. Por entonces, solamente había promocionado dos sencillos, «Run Baby Run» y «What I Can Do For You», pero el relato biográfico que debía respaldar su ascenso estaba funcionando.

Sheryl Crow era la gema recién descubierta, la gran artista que había languidecido como corista de sesión. Ni Kevin Gilbert, ni John Baerwald formaban parte del relato.

Los únicos que siguieron junto a Crow fueron Bill Bottrell, que estaba atado a A&M por contrato, y el batería Brian MacLeod, que no tenía grandes pretensiones y no discutía nada pues no había aportado mucho en el aspecto compositivo. Eso sí, la relación entre Sheryl Crow y Bill Bottrell también se volvería agria durante la grabación del siguiente álbum de la cantante.

En ese marzo de 1994, Sheryl apareció en el programa de David Letterman tocando «Leaving Las Vegas». El presentador le dijo: «Esta canción debe de ser autobiográfica, ¿es correcto?». Ella respondió: «Sí, aunque nunca he vivido en Las Vegas» (Letterman, con su habitual agudeza, comentó: «¿Puedes encontrarla en un mapa?»).

La cantante no hizo mención a la novela de O’Brien ni al hecho de que había sido John Baerwald quien había escrito la canción. O’Brien, al ver esto desde su casa, creyó que había sido Baerwald quien había incumplido su palabra; furioso, el escritor salió en plena noche, fue a casa de Baerwald y empezó a aporrear la puerta. Baerwald tuvo que tranquilizarle asegurándole —como era cierto— que él mismo no había tenido idea de que Sheryl Crow iba a atribuirse la autoría de la canción o de la temática.

Al día siguiente, Kevin Gilbert telefoneó a Sheryl para recriminarle que estuviese ninguneando a sus antiguos amigos, amén de incumpliendo acuerdos verbales con terceros. La discusión telefónica fue muy avinagrada. Gilbert y Crow ya nunca volvieron a estar en términos amistosos, aunque aún se los vería juntos en los Grammys donde ambos recibieron un premio como coautores de «All I Wanna Do».

O’Brien se sintió muy dolido cuando Sheryl Crow le ignoró. Sobre el papel, pudo resarcirse ese mismo mes, cuando un productor de Hollywood le propuso convertir Leaving Las Vegas en una película. Era el espaldarazo definitivo que podía impulsar su carrera literaria y, desde luego, darle liquidez financiera. Por desgracia, el escritor ni siquiera llegaría a ver la etapa inicial de los preparativos del guion.

Quince días después de haber firmado el contrato con Hollywood, sucumbió a sus padecimientos y se quitó la vida con un disparo. Este suceso, como es lógico, terminó desviando la atención hacia Sheryl Crow. La familia de John O’Brien descartó que el asunto de la canción «Leaving Las Vegas» tuviese algo que ver con el suicidio, pero para entonces ya había empezado a aflorar la historia que había detrás del ascenso de la cantante.

David Baerwald fue menos diplomático y publicó una carta en la prensa donde acusaba directamente a Crow de haber contribuido al suicidio de O’Brien. Pero los medios no se cebaron mucho con el asunto, pues por entonces O’Brien y los demás eran poco conocidos. Con el tiempo, Bill Bottrell rehusó defender la versión de los hechos que contaba Sheryl Crow, lo cual terminó de arruinar su relación con ella.

Mientras Sheryl Crow se hacía mundialmente famosa, Kevin Gilbert trabajaba componiendo bandas sonoras bajo pseudónimo. Incluso tuvo que producir una canción que Sheryl Crow cantaba para una película, aunque Gilbert no estuvo presente cuando ella fue al estudio para cantar, así que no llegaron a verse. En marzo de 1995, editaba su disco de debut en solitario, titulado Thud.

Era un muy buen disco con un sonido propio («Joytown», «Goodness Gracious», «Waiting»), pero la discográfica PRA fue incapaz de promocionarlo. Tanto fue así, que el único tema que funcionó en las radios lo hizo por sí mismo, ya que la discográfica ¡lo había dejado fuera del álbum!

Hablo de una versión del clásico «Kashmir» de Led Zeppelin, en la que Kevin Gilbert cantó y grabó todos los instrumentos, modificando de forma muy hábil la cadencia del original. Esta versión empezó a sonar en las radios californianas pese a que la compañía no había hecho nada por promocionarla, mientras que las canciones que sí había (presuntamente) promocionado sonaron mucho menos. En fin, la industria.

Por entonces, según contó después su nueva novia, Gilbert estaba completamente desencantado con el negocio y no tenía ganas de amoldarse a las modas, como demuestra el que sus últimos proyectos fuesen la reunión del grupo de su adolescencia, Giraffe, y de los propios Toy Matinee. No tendría tiempo para mucho más: Gilbert murió trece meses después del fallido lanzamiento de su disco Thud.

Tras el descomunal éxito de Tuesday Night Music Club, Sheryl Crow era una gran estrella que no tenía intención de renunciar al relato de la Cenicienta. Y no lo hizo. Sobre la polémica con sus antiguos compañeros se limitó a decir que «quizá debí cambiar el título del disco», como si ese hubiese sido el único problema que la había enfrentado a ellos.

De Kevin Gilbert dijo, tras la aparición del diario con referencias a ella, que el músico era una de las personas «más autodestructivas» que había conocido.

Mientras, la familia de Gilbert, la familia de John O’Brien y los antiguos miembros de Tuesday Night Music Club han hablado sobre Sheryl Crow con una frialdad que apenas disimula su común disgusto. En fin, y sirva esto como recordatorio en cualquier ámbito de la vida: el camino al éxito está empedrado de cadáveres.

Como decían en Hill Street Blues, «tengan cuidado ahí fuera».

nuestras charlas nocturnas.

Cómo las ciudades mayas han sobrevivido durante más de un milenio en medio de la selva…


El Templo IV en Tikal, Guatemala
Construido hace más de 1.200 años, el Templo IV en Tikal, Guatemala, es un testimonio de la durabilidad de la antigua albañilería maya.

BBC News Mundo(J.F.Skelly) — Ruinas de ciudades antiguas siguen apareciendo en los bosques de América.

¿Cómo han podido permanecer en pie durante más de un milenio a pesar de las lluvias tropicales, los huracanes y el crecimiento de la selva?

Cualquiera que conduzca por el asfalto áspero de la carretera 269 que divide en dos la península de Yucatán, en el sureste de México, nunca habría sabido que estaban allí.

Una espesa selva bordea ambos lados de la carretera, con algún que otro trozo despejado para el ganado. Sin embargo, después de una curva inofensiva en la carretera, cerca del pequeño asentamiento de Dos Lagunas, se ha estado escondiendo una ciudad entera.

Oculta bajo una maraña de árboles, enredaderas y otra vegetación, los científicos han descubierto una extensa colección de casas, plazas, pirámides de templos e incluso un campo de juego de pelota que tienen las «señales de una capital política maya clásica».

Los restos de la ciudad, a la que los investigadores han llamado Valeriana, se encuentran entre las 6.674 estructuras que encontraron dispersas en sitios a lo largo del estado de Campeche en el lado occidental del Yucatán.

Algunas de las construcciones más grandes pueden incluso rivalizar con pirámides más famosas en otros sitios mayas.

El descubrimiento, realizado mediante una técnica de escaneo láser aéreo llamada Lidar, ha planteado la tentadora posibilidad de que aún haya muchos más restos del antiguo mundo maya esperando ser encontrados.

Pero también revela algo extraordinario sobre el antiguo mundo maya. A pesar del clima tropical húmedo y el abrazo envolvente de la jungla, muchos de sus edificios siguen en pie después de 1.500 años.

«Si se observan los modelos digitales del terreno que se producen con el sistema Lidar, se pueden ver las habitaciones individuales de los edificios en las que se han derrumbado las bóvedas», afirma Luke Auld-Thomas, arqueólogo de la Universidad de Tulane y de la Universidad del Norte de Arizona (EE.UU.), que dirigió el equipo que hizo el último descubrimiento.

«Se pueden ver columnas a lo largo de la fachada de los edificios que se utilizaban para actividades administrativas. Por lo tanto, están en muy buenas condiciones. No se podía entrar en ellos, pero muchos de ellos todavía tienen paredes en pie y detalles arquitectónicos que están bastante bien conservados».

Entonces, ¿cuál era el secreto de los antiguos mayas? ¿Cómo ha resistido su famosa arquitectura a los estragos del tiempo?

Construcción maya en excelente estado
Las construcciones de los antiguos mayas estaban hechas para resistir contra los elementos de la naturaleza.

– Constructores prolíficos

La antigua civilización maya surgió por primera vez en algún momento antes del año 2000 a.C. en un área que hoy comprende el sureste de México, Guatemala, Belice y las partes occidentales de Honduras y El Salvador.

Durante el Período Clásico de esta civilización, entre el 250 y el 900 d.C., los mayas construyeron imponentes templos piramidales, hermosos palacios y edificios finamente decorados con intrincadas esculturas y máscaras elaboradamente talladas.

Entre los ejemplos notables se incluyen Chichén Itzá, un sitio en Yucatán, México, que cuenta en su centro con una pirámide de 30 metros de altura llamada el Templo de Kukulcán.

También está el Templo IV, una pirámide de 65 metros de altura en las ruinas de la antigua ciudad maya de Tikal, en Guatemala.

En el pasado, descubrir una ciudad maya implicaba atravesar una espesa jungla y abrirse paso a machetazos entre la vegetación.

Pero ahora, tecnologías como Lidar están ayudando a revelar cuán extendidos están realmente los restos de antiguos asentamientos mayas.

Juan Carlos Fernández-Díaz, ingeniero de la Universidad de Houston, Texas, que participó en el último estudio, ha estado cartografiando áreas de Mesoamérica (incluidos México, Guatemala, El Salvador y Honduras) con Lidar durante los últimos 15 años.

Dice que casi dondequiera que mires puedes ver arquitectura maya bien conservada.

Entre los descubrimientos recientes se encuentra la estructura ceremonial maya más antigua y más grande, que se descubrió en el sitio arqueológico de Aguada Fénix en Tabasco, México, en 2020.

La plataforma elevada, larga y rectangular mide 1.400 metros de largo y entre 10 y 15 metros de alto. Fue construida con arcilla y tierra entre el 1.000 y el 800 a.C. y probablemente se utilizó para rituales ceremoniales.

Otro equipo utilizó el Lidar para descubrir un enorme yacimiento maya que se extiende aproximadamente 1.700 kilómetros cuadrados a lo largo del norte de Guatemala.

Los científicos detectaron 1.000 asentamientos conectados entre sí por caminos que los mayas probablemente recorrieron a pie.

«A medida que cartografiemos más y más partes de Yucatán, vemos que si arrojamos un dardo al mapa, donde sea que caiga ese dardo habrá algún tipo de infraestructura maya«, dice Fernández-Díaz.

Parte de la razón por la que estos descubrimientos siguen en pie es porque los antiguos mayas construían con piedra, que no se pudre como la madera.

Pero también eran especialmente buenos haciendo mortero para evitar que sus estructuras de piedra se desmoronaran y se convirtieran en montones de escombros.

Templo piramidal en Calakmul
No hay fotografías de Valeriana, pero tenía templos piramidales similares a éste en la cercana Calakmul.

– «Cemento» y yeso maya

Los estudios han demostrado que los antiguos constructores mayas utilizaban una variedad de materiales naturales, como sangre, huevos y caucho natural obtenido de árboles locales, para preparar el mortero.

Por ejemplo, cuando en 2018 los investigadores analizaron el mortero extraído de las piedras de la pirámide principal del sitio arqueológico de Witzinah, cerca de Yucatán, encontraron rastros de grasas saturadas típicas del caucho natural degradado.

Los expertos creen que los albañiles mayas obtenían el caucho de árboles locales y lo usaban como aglutinante junto con una arcilla de grano fino para crear un mortero duradero para unir la piedra.

Un estudio independiente realizado en 2014 examinó muestras de mortero del sitio arqueológico de Río Bec, en el sureste de Campeche, y encontró evidencia de que los albañiles mayas añadían ceniza volcánica al mortero para reforzarlo.

Sin embargo, quizás aún más sorprendente que sus estructuras de piedra es la conservación de yesos decorados que también se han descubierto en algunos lugares.

Los científicos saben desde hace tiempo que los antiguos mayas sabían hacer yeso de cal, que utilizaban para recubrir y proteger suelos o paredes interiores, unir piedras y cubrir y decorar la superficie de los edificios de piedra.

En Tikal y Copán, un antiguo yacimiento maya en Honduras, todavía se pueden ver ejemplos de edificios recubiertos de yeso con una intrincada decoración.

– Reproduciendo la técnica maya

En 2023, Carlos Rodríguez-Navarro, mineralogista de la Universidad de Granada (España), se propuso descubrir cómo las esculturas y templos adornados con yeso de cal de Copán se mantenían en excelente estado a pesar de haber estado expuestos a un ambiente tropical cálido y húmedo durante más de 1.000 años.

Como parte de su estudio, el equipo de Rodríguez-Navarro se reunió con albañiles locales de la zona y les preguntó sobre sus técnicas para hacer mortero de cal.

Los albañiles, que son descendientes directos de los antiguos mayas, dijeron que suelen utilizar extractos de plantas y, en particular, savia de los árboles Chucúm y Jiote (Chaká) en su mezcla.

A continuación, los investigadores analizaron el yeso antiguo del yacimiento de Honduras y prepararon una réplica del mismo.

El proceso de elaboración del yeso implica hornear material de roca carbonatada, como piedra caliza, utilizando altas temperaturas, antes de añadir agua a la cal viva resultante, formando una pasta de cal que se mezcla con arena.

A medida que el material se endurece, absorbe el dióxido de carbono del aire y lo atrapa en el cemento de calcita.

Los investigadores también siguieron el consejo de los albañiles y agregaron jugo de la corteza de los árboles Chucúm y Jiote a la mezcla.

Descubrieron que el yeso resultante era especialmente resistente y duradero.

«Pudimos reproducir exactamente la estructura, la textura y las propiedades mecánicas del material antiguo», dice Rodríguez-Navarro.

Tronco del jiote
Los albañiles mayas usaban la savia de árboles como el Jiote (Bursera simaruba) para ayudar a endurecer su mortero de cal.

Los científicos analizaron el yeso original mediante difracción de rayos X de alta resolución, una técnica que les permitió ver el material a escala atómica.

Los resultados mostraron que las moléculas del material orgánico de la corteza se habían incorporado a la estructura molecular del yeso de cal durante el proceso de fraguado o endurecimiento.

Según Rodríguez-Navarro, esto hace que el material sea muy duradero y resistente a la erosión física y química.

«Es muy difícil romper el material, porque es un compuesto entre materiales orgánicos e inorgánicos«, dice Rodríguez-Navarro.

«Por lo tanto, si intentas romper la calcita puramente inorgánica es muy fácil: es frágil, así que simplemente la golpeas y se derrumba. Pero si incorporas los átomos orgánicos de la savia del árbol, el material se vuelve más duro. Por lo tanto, la energía que tienes que gastar para romper ese material es muy, muy alta».

La incorporación de material vegetal orgánico también hace que el material sea más insoluble, lo que evita que se disuelva con la lluvia, una característica importante en el clima tropical que a menudo se ve azotado por huracanes que traen fuertes lluvias.

Otros estudios realizados en yacimientos como Ek’Balam, en Yucatán, también han demostrado que los extractos de otro árbol (pixoy o Guazuma ulmfiolia) ayudan a actuar como fijador para preservar las capas de color utilizadas en el yeso de cal.

– Protección natural

Por supuesto, existe otra razón por la que las ruinas de las ciudades mayas abandonadas pueden haber sobrevivido tanto tiempo: la propia selva.

Aunque los árboles han dificultado el hallazgo de las ruinas, también las han protegido de ser destruidas o saqueadas.

«Hay partes del mundo donde se han demolido pirámides con excavadoras para usarlas como relleno de carreteras o porque están en el camino de donde pasa el ganado», dice Auld-Thomas.

«Sin embargo, es difícil hacerlo cuando hay un montón de árboles en el camino».

Una construcción maya
Muchas de las ciudades construidas por los mayas tenían plazas y áreas reservadas para jugar juegos de pelota.

Los mayas también transformaron el paisaje que rodeaba sus asentamientos para protegerse de los estragos del agua.

Auld-Thomas vio evidencia de esto en el sitio de Valeriana que ayudó a descubrir.

«Se encuentra en una zona que ha sido ampliamente modificada para la agricultura», dice.

«Es bastante montañosa y, básicamente, cada superficie inclinada que está por encima del nivel de inundación estacional está esculpida, aterrazada y completamente remodelada para que la gente pudiera usarla para cultivar alimentos y mantener sus pies secos en la temporada de lluvias».

– Lecciones mayas

Entonces, ¿podrían las sociedades modernas aprender algo de estos antiguos constructores mayas en lo que respecta a la creación de ciudades que sean resistentes al cambio climático?

«El caso de los mayas demuestra que es posible gestionar el paisaje de forma que pueda sobrevivir y prosperar durante un milenio, incluso en entornos bastante extremos en los que no llueve durante la mitad del año, pero luego llueve todos los días durante la otra mitad», afirma Auld-Thomas.

También podríamos aprender de la elección de materiales de los mayas. El hormigón armado que se encuentra en la mayoría de los edificios modernos es lo suficientemente fuerte como para sostener enormes rascacielos, pero no están construidos para durar.

La vida útil de la mayoría de los edificios de hormigón armado con acero es de unos 50 a 100 años.

Al mismo tiempo, la producción de cemento representa actualmente el 8% de las emisiones globales de carbono, mucho más que la aviación.

Algunos investigadores están buscando alternativas al cemento basadas en cal.

Actualmente, la producción de cal es una fuente importante de emisiones de dióxido de carbono, pero los expertos están investigando la obtención de esta sustancia de otras fuentes, como los subproductos de la industria papelera, por ejemplo, lo que puede hacerla más sostenible.

Según Rodríguez-Navarro, inspirarse en los conocimientos de los antiguos mayas podría ayudar a que estos materiales sean más duraderos.

Los morteros de cal también pueden actuar como sumidero de carbono, absorbiendo el dióxido de carbono del aire a medida que se remineralizan y se endurecen formando piedra caliza.

«La cal está atrayendo mucha atención como posible material sostenible para la construcción moderna», afirma Rodríguez-Navarro.

«No solo absorberá el CO2 durante la carbonatación, sino que al mismo tiempo se obtiene un material muy duradero si se añaden los aditivos orgánicos adecuados».

nuestras charlas nocturnas.

Antes de Tinder estuvo Harvard: hace casi 60 años que la tecnología nos busca parejas…


El IBM 1401 salió al mercado en 1959 como un ordenador como un sistema de proceso electrónico de datos accesible para un mercado más general por su tamaño compacto en comparación con los ordenadores de primera generación. 

National Geographic(B.E.Soto) — Si crees que las aplicaciones de citas son algo relativamente novedoso y actual, ¡estás muy equivocado! La prestigiosa Universidad de Harvard tomó la iniciativa antes que soluciones tan famosas como Tinder, Bumble o Hinge. De hecho, esto ocurrió tan pronto como en 1965, mucho antes de la llegada de Internet. 

Y es que, como ya sabemos, las relaciones románticas han sido de interés para las personas desde el mismísimo albor de los tiempos, pero es la forma en que se conocían y formaban estas parejas la que ha ido cambiando significativamente a lo largo de la historia.

 Una potencial pareja puede estar en cualquier parte, cierto, pero ¿cómo encontrarla? Las formas más habituales han estado presentes desde hace mucho tiempo: a través de amigos en común o familiares, en la escuela, en lugares públicos, o incluso en el trabajo o la iglesia. Sin embargo, cualquier persona más alejada de nuestro entorno podría quedar fácilmente fuera de los límites, especialmente si salimos poco de nuestra rutina y nuestra zona de confort. 

Para un grupo de alumnos de Harvard con estos exactos problemas, la solución estaba en la tecnología. Habitantes en la residencia de estudiantes de una universidad principalmente atendida por hombres, y sin mucho tiempo para la socialización, Jeff Tarr y Vaughan Morrill dieron forma a la idea, por entonces bastante inusual, de que fuera un ordenador quien les buscara las citas. 

Así nació un programa que sería conocido como Operación Match, el primer servicio de búsqueda de pareja por ordenador de los Estados Unidos, y que en su esencia no funcionaba de forma tan distinta a las de ahora: a través de una enorme base de datos y un algoritmo. 

Eso sí, cada perfil tuvo que entrarse de manera manual. Imagina por un momento a estos estudiantes realizando encuestas (¡de forma presencial y en papel!) a potenciales usuarios de su programa, con preguntas orientadas a registrar sus datos básicos e intereses. Sin duda, algo que ahora tardamos unos pocos minutos en hacer a través de nuestro propio smartphone y de forma más confidencial.

Portada del cuestionario de Operación Match. 

– De la idea al negocio

No obstante, el sistema fue todo un éxito. Parece ser que las personas estaban interesadas en nuevas formas de encontrar el amor y el contacto humano en una época en la que la sociedad, y en especial las mujeres, empezaban a salir de la represión de las construcciones sociales y los estereotipos en cuanto a las citas se refiere. Tan solo unos meses más tarde, miles de estudiantes ya se habían registrado al programa. 

Después, un potente ordenador conocido como el IBM 1401, uno de los primeros que se comercializaron, emparejaba a cada persona con 5 potenciales parejas en base a los resultados ofrecidos en sus cuestionarios. Por un precio de tan solo 3 dólares de la época, estas personas recibían el resultado por correo y podían ponerse en contacto con sus potenciales parejas. 

Para conseguirlo, Tarr y Morrill alquilaban uno de estos ordenadores. Más tarde Tarr sumó a su equipo a Douglas H. Ginsberg y David L. Crump, también compañeros de la universidad. El negocio empezó en una de las habitaciones de la residencia de estudiantes de la misma universidad, pero pronto se expandió por distintas partes del país y se abrieron oficinas donde las personas podían acudir a llenar el cuestionario y así apuntarse al programa, convirtiéndolo en un trabajo a tiempo completo para sus creadores.

– El algoritmo del amor

Pero con Operación Match pasó lo que con tantas otras cosas en nuestra era: dejó de ser una novedad, pasó de moda, y eventualmente fue reemplazado con una versión mejorada de la misma idea. Y es que, al final, la propia ciencia ha demostrado a lo largo de los años que enamorarse es un proceso complejo. 

La universidad de Harvard ha estudiado durante décadas las emociones complejas, como la felicidad o las dinámicas amorosas, descubriendo que el amor es una reacción química desencadenada en gran parte por razones genéticas o biológicas, más allá de las razones culturales y psicológicas que intervienen en el proceso. 

Por tanto, conocer a personas objetivamente ideales, por mucho que las haya seleccionado un superordenador especialmente para ti, no garantiza que vaya a surgir el amor, aunque esto nunca le ha quitado al ser humano las ganas de seguir buscando conexiones humanas de distintos tipos.

Sin duda, con el paso del tiempo, hemos ampliado las fronteras y hemos ido dejando a un lado los prejuicios, y en eso sí, las nuevas tecnologías nos ha ofrecido algunas ventajas.

nuestras charlas nocturnas.