actualidad, opinion, variedades.

Más reciente

El experimento que comenzó en 1927 y todavía sigue activo…


La sexta gota de brea fue la más rápida en caer: solo tardó diez años.

National Geograhpic(N.Freire) — Si a veces los cinco minutos necesarios para que las palomitas se preparen en el microondas te parece un auténtico suplicio, ¿te imaginas tener que esperar casi un siglo para ver el resultado de algo? Pues eso es justo lo que ocurre con un experimento ubicado en la Universidad de Queensland, Australia: lleva activo desde 1927, y todavía no ha llegado a su fin. De hecho, va mucho más allá, ostenta un Récord Guinness como el experimento más largo del mundo.

Es cierto que en el mundo de la ciencia existen experimentos que duran días, meses o incluso años… Pero este los supera a todos. Lo mejor de todo es que este peculiar proyecto, conocido como el «Experimento de la Gota de Brea«, no se trata de una máquina compleja ni de un laboratorio sofisticado. Consiste simplemente en un embudo lleno de brea, una sustancia negra y viscosa, que lentamente deja caer gotas… a razón de una cada varios años. ¿El objetivo? Conocer su viscosidad y conseguir caracterizar este “líquido” de una vez por todas.

– De clase de física al Guiness World Records

El Experimento de la Gota de Brea nació de una simple intención educativa. En 1927, Thomas Parnell, profesor de física en la Universidad de Queensland, buscaba mostrar a sus estudiantes que algunos materiales no son lo que parecen. La brea, por ejemplo, parece sólida: puedes golpearla, partirla en pedazos, e incluso mantenerla intacta durante años. Pero, en realidad, la brea es un líquido extremadamente viscoso.

Para demostrarlo, Parnell calentó un trozo de brea hasta que se derritió y la vertió en un embudo sellado. Después de tres años de espera, cuando la brea ya estaba completamente asentada en el embudo, retiró el cierre para dejar que el líquido comenzara a fluir. Lo que él no sabía era que este experimento iba a convertirse en un fenómeno que superaría su vida y la de muchos de sus estudiantes.

En 1938, cayó la primera gota. Luego, en 1947, llegó la segunda. Desde entonces, las gotas han continuado cayendo a un ritmo pausado pero constante. Y es que la brea es un líquido con una viscosidad extraordinariamente alta. Para ponerlo en perspectiva, en la década de 1980, los investigadores calcularon que la viscosidad de la brea utilizada en el experimento era aproximadamente 230 mil millones de veces mayor que la del agua. Esto significa que la brea fluye tan lentamente que cada gota tarda entre 8 y 14 años en formarse y caer.

John Mainstone gota brea
John Mainstone, uno de lso mayores cuidadores del experimento, y el embudo de brea en 1990, dos años después de la caída de la 7ª gota

– La paciencia y las gotas

Aunque pueda parecer que observar gotas de brea caer no tiene mucho de emocionante, este experimento ha estado lleno de sorpresas. Por ejemplo, durante décadas, nadie logró presenciar una caída en directo. El propio Parnell murió sin haber visto siquiera una de las gotas completar su viaje.

En el año 2000, se instaló una cámara para grabar el experimento de forma continua, con la esperanza de capturar el momento exacto. Sin embargo, cuando la octava gota cayó en 2008, un fallo técnico en el sistema de grabación impidió que se capturara el evento. Esto hizo que la expectación por la novena gota fuera aún mayor.

Finalmente, en abril de 2024, el mundo entero pudo presenciar cómo una gota de brea completaba su viaje. Fue un momento especial: después de casi un siglo de espera, la caída de la novena gota marcó un pequeño pero significativo hito en este experimento. Ahora, los científicos calculan que la décima gota caerá entre 2032 y 2034. El experimento sigue expuesto en la Universidad de Queensland, accesible para todo aquel que desee admirarlo o intentar presenciar en directo la próxima caída.

nuestras charlas nocturnas.

Por qué San Nicolás no es Papá Noel…


Ícono de San Nicolás, datada entre los siglos XV y XVI.

DW(S.Wünsch) — Ya sea que se lo llame Papá Noel, Santa Claus o Viejito Pascuero, el hombre de la barba blanca que trae los regalos es una figura inspirada en un obispo, San Nicolás de Mira, del siglo III. Pero no es el único: unos 200 años más tarde hubo otro santo con el mismo nombre: Nicolás de Sión.

Apenas hay datos históricos de ambos. Las historias de sus vidas se fueron entrelazando con el correr de los siglos, y así surgieron numerosas leyendas en torno a San Nicolás. Una de las más conocidas cuenta cómo salvó a una chica pobre de la prostitución, lanzando de noche trozos de oro por la ventana al interior de su casa. Por eso, en el ámbito del arte, se lo representa con tres bolas de oro o manzanas. Se dice que el obispo era un filántropo, que repartió su fortuna a los pobres.

– San Nicolás y el Niño Dios

La fiesta de San Nicolás se celebra el 6 de diciembre, fecha probable de la muerte de Nicolás de Mira. Esta celebración no agradaba a Martín Lutero, el reformador del siglo XVI, quien criticaba el culto católico a los santos. Por eso, prefirió ligar la entrega de regalos a la Navidad, cuando se celebra el nacimiento de Jesús. Desde la reforma luterana, para los protestantes fue el Niño Dios quien repartía los regalos, el 24 o el 25 de diciembre, según la región.

Pero eso no acabó con la tradición de San Nicolás, que en Alemania deposita regalos en las botas que le dejan los niños en la noche del 5 al 6 de diciembre. En algunos lugares, como Bélgica y los Países Bajos, esa es la principal fecha para la entrega de regalos.

– Papá Noel

La figura de Papá Noel surgió en el transcurso de los siglos de una mezcla entre la leyenda de San Nicolás, mitos nórdicos y cuentos de Europa oriental. En muchas partes, quien distribuye los presentes navideños es designado como «padre». En las antiguas colonias británicas y en el Reino Unido, Papá Noel es llamado «Father Christmas», y los franceses le dicen «Père Noël».

En países del este de Europa y en una zona que se extiende hasta Mongolia, se habla más bien de «Padre Invierno». La figura se remite a un mago invernal de la mitología eslava, y su apariencia es muy similar a la de Papá Noel. Es la personificación del invierno. En algunos lugares lo acompaña una niña, «Copito de Nieve».

El «Padre Invierno» y «Copito de Nieve», en San Petersburgo (2022).

– Mitos paganos del norte

También en Escandinavia, el actual Papá Noel tiene diversos orígenes. Por ejemplo, existe la figura de un anciano con una capa de piel, capucha y barba, que viaja en un trineo de renos y reparte nueces para que los seres humanos resistan el duro invierno. Cuentan las leyendas que es un descendiente de Odín, el más poderoso de los dioses nórdicos.

En Noruega y Suecia existe la leyenda de un espíritu («Tomte»), que cuidaba las casas y granjas, pero solo si recibía suficiente alimento. Hoy en día, es el «Jultomte» quien trae los regalos en Navidad, naturalmente a cambio de comida.

– ¿Y Santa Claus?

¿Por qué Papá Noel se llama Santa Claus en Estados Unidos? Emigrantes holandeses llevaron su Papá Noel, llamado «Sinterklaas», a tierras estadounidenses. Nicolás era el santo patrono de Nueva Ámsterdam, la actual Nueva York. En la década de 1930, Coca Cola transformó la figura en ícono publicitario, e imprimió su sello a nuestra imagen del anciano amistoso, con mejillas coloradas y barba blanca.

La impronta publicitaria dura hasta hoy.

Pero Santa Claus no llevaba los regalos el día de San Nicolás, como sus colegas europeos, sino en Nochebuena. Y cualquier niño estadounidense sabe actualmente que Santa baja por la chimenea y luego sigue viaje en su trineo de renos, para repartir sus presentes por el mundo entero.

nuestras charlas nocturnas.

Comer mal genera 8 billones de dólares en costos ocultos para los sistemas agroalimentarios…


Comer mal genera 8 billones de dólares en costos ocultos para los sistemas  agroalimentarios | Noticias ONU

Naciones Unidas — Cerca del 70% de los costos ocultos mundiales tienen origen en las repercusiones sobre la salud asociadas a las enfermedades no transmisibles, como las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y la diabetes, en particular en los sistemas agroalimentarios más industrializados.

Un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicado este viernes confirma que los costos ocultos en los sistemas agroalimentarios mundiales ascienden a cerca de 12 billones de dólares al año.

Alrededor del 70% de esa cantidad, 8,1 billones, se deriva de hábitos alimenticios poco saludables y se asocia con enfermedades no transmisibles, como las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y la diabetes.

El informe El estado mundial de la agricultura y la alimentación de 2024 expone el conjunto total de costos y beneficios asociados a la producción, la distribución y el consumo de alimentos, incluidos los que no se reflejan en los precios de mercado, es decir, los denominados “costos y beneficios ocultos”.

El estudio detalla cómo esos costos vienen determinados por los costos sanitarios ocultos, y en menor medida por los costos ambientales ocultos, en los sistemas agroalimentarios más industrializados, propios de los países de ingresos altos y medianos altos.

Comer mal genera 8 billones de dólares en costos ocultos para los sistemas  agroalimentarios – Pincel de Luz

– Costos según la dieta

Desde la perspectiva histórica, los sistemas agroalimentarios han pasado de ser tradicionales a industriales, y en cada caso ha habido resultados y costos ocultos distintos. Por este motivo, en el informe se explora cómo se manifiestan los costos ocultos en los diferentes tipos de sistema agroalimentario que hay en el mundo.

Para facilitar el análisis, se introduce una nueva tipología de los sistemas agroalimentarios compuesta por seis categorías: en crisis prolongada, tradicionales, en expansión, en proceso de diversificación, en proceso de formalización e industriales.

Por ejemplo, las dietas pobres en cereales integrales son el principal factor de riesgo alimentario en la mayoría de los sistemas agroalimentarios; en cambio, en los sistemas inmersos en crisis prolongadas y en los de tipo tradicional (caracterizados por una productividad más baja, por la limitada adopción de tecnologías y por cadenas de valor más cortas), la mayor preocupación es una escasa ingesta de frutas y hortalizas.

Otro problema significativo es el consumo elevado de sodio, que tiende a aumentar a medida que los sistemas tradicionales evolucionan hacia sistemas en formalización, alcanza un pico en estos y vuelve a disminuir cuando se convierten en industriales.

Por el contrario, el consumo de carnes rojas y elaboradas aumenta constantemente durante toda la transición desde los sistemas agroalimentarios tradicionales hasta los sistemas industriales, en los que constituye uno de los tres riesgos alimentarios más importantes.

– Costos medioambientales

Aparte de los riesgos vinculados a la alimentación, las repercusiones ambientales de las prácticas agrícolas insostenibles acrecientan sustancialmente los costos ocultos.  Los costos asociados con las emisiones de gases de efecto invernadero, la escorrentía de nitrógeno, los cambios en el uso de la tierra y la contaminación del agua son particularmente altos en los países cuyos sistemas agroalimentarios están en proceso de diversificación, donde se calcula que dichos costos rondan los 720.000 millones de dólares.

Los sistemas en proceso de formalización y los sistemas industriales también se enfrentan a costos ambientales significativos; ahora bien, los países que afrontan mayores costos ambientales son aquellos afectados por crisis prolongadas, ya que en ellos dichos costos equivalen al 20% de su producto interno bruto (PIB).

– Costos sociales

Comer mal genera 8 billones de dólares en costos ocultos para los sistemas  agroalimentarios | Noticias ONU

Los costos sociales, entre los que figuran la pobreza y la subalimentación, son más prevalentes en los sistemas agroalimentarios tradicionales y en los afectados por crisis prolongadas.

En los países con tales sistemas, los costos sociales representan el 8% y el 18% del PIB, respectivamente, lo que pone de relieve la urgente necesidad de mejorar los medios de vida e integrar las labores humanitarias, de desarrollo y de consolidación de la paz.

– Un llamamiento a la acción colectiva

En líneas generales, en el informe se aboga por una transformación de los sistemas agroalimentarios orientada hacia el valor, para que sean más sostenibles, resilientes, inclusivos y eficientes.

Dicha transformación exige trascender las medidas económicas tradicionales, como el PIB, y valerse de la contabilidad de costos reales para desvelar los costos ocultos. Este enfoque permite tomar decisiones mejor fundamentadas que refuercen el valor social de los sistemas agroalimentarios, reconociendo su papel esencial en la seguridad alimentaria, la nutrición, la conservación de la biodiversidad y la identidad cultural.

Para lograr dicha transformación, también es preciso armonizar las políticas de los sectores sanitario, agrícola y medioambiental.

nuestras charlas nocturnas.

Qué es el ‘toliamor’: la tendencia tóxica que afecta cada vez a más parejas en España…


Pros y contras del poliamor - Psicólogos en Pinto -Centro Psicoterapéutico  Sur en Pinto

Magas(T.Carballo) — En las últimas décadas, las relaciones sentimentales como las conocíamos han vivido una gran evolución. Actualmente, no solo se rigen por un hombre y una mujer que se conocen, se casan y tienen hijos, sino que existen un sinfín de formas de quererse y de formar una familia.

Esta evolución se ha visto influida por diferentes aspectos. La mayor esperanza de vida ha venido acompañada de más posibilidades de emparejamiento en el tiempo y la intolerancia ha conseguido que los comportamientos tóxicos se observen con más facilidad, pero no que dejen de existir.

De hecho, la toxicidad parece estar más presente que nunca, porque las personas han aprendido su significado. Sin embargo, en ocasiones no sirve como advertencia, sino que ciertas personas han aprendido a ignorarlas, con el fin de que su pareja prospere y no termine, como es el caso del toliamor.

En qué consiste el ‘toliamor’

El toliamor es un término que describe un tipo de relación en la cual las parejas, de manera consciente o implícita, deciden tolerar las infidelidades de sus parejas sin dar espacio a discusiones o confrontaciones abiertas.

El término, que es una combinación de las palabras «tolerar» y «poliamor», fue acuñado por el periodista Dan Savage. Con el toliamor quiso describir todas esas relaciones que, aunque parezcan poliamorosas o abiertas, realmente son monogamias con infidelidades de las que deciden no hablar.

El periodista lanzó la teoría en su podcast Savage Lovecast en la que detalló que el toliamor se da «cuando alguien sabe que su pareja lo está engañando y decide hacer ‘la vista gorda’ en lugar de hacer lo que la mayoría de la gente haría en esa situación.

A diferencia de las parejas poliamorosas, las toliamorosas nunca discutieron ni acordaron explícitamente esas infidelidades antes.

Muchas lo emplean como un acuerdo táctico, con el que creen que su relación funciona mejor, y otras simplemente aceptan la realidad mientras la relación no termine.

En la mayoría de los casos, el toliamor se convierte en un «pacto de tolerancia» que permite a las personas continuar juntas mientras, al mismo tiempo, sostienen otras relaciones sin esperar lealtad exclusiva.

Las relaciones toliamorosas, en lugar de concebir la infidelidad como una traición, la ven como una realidad que, aunque dolorosa para algunos o incómoda para otros, no es razón suficiente para romper o cuestionar la relación principal.

Muchas de estas parejas pueden sentir un apego profundo y auténtico, compartiendo experiencias, afecto y hasta proyectos en común. Sin embargo, han optado por no indagar en los aspectos de la vida que ocurren fuera de esa convivencia compartida.

Para algunas de ellas, el toliamor representa una manera de evitar el desgaste emocional que puede venir con los conflictos sobre la exclusividad, de esta forma, tratan de priorizar otro tipo de aspectos en la relación.

Por qué surge el ‘toliamor’

Aunque para muchas parejas sea sorprendente, el toliamor puede originarse en una variedad de razones: el deseo de evitar confrontaciones y conflictos, la necesidad de mantener una estabilidad familiar o económica, o simplemente el reconocimiento de que el amor puede coexistir con otras formas de afecto o deseo por fuera de la pareja.

En lugar de gastar energía en controlar o en restringir las experiencias del otro, las personas en un toliamor eligen poner sus límites en el silencio, en una especie de «no preguntar» que les permite seguir adelante sin romper la relación.

El poliamor en ocasiones también puede ser un acuerdo implícito para priorizar otros aspectos de la relación —como la amistad, el compañerismo o la convivencia— por encima de la exclusividad.

Además, el periodista explicó en su pódcast que existen varias opiniones acerca del toliamor. Aquellas personas que ya no deseaban a sus parejas íntimamente, saber que están teniendo relaciones con otras personas «es un alivio», explica.

En cambio, también existen las parejas que «están devastadas» pero que simplemente prefieren soportar las infidelidades antes que divorciarse, ya que esto puede resultar en «dificultades económicas, niños traumatizados y mucho estrés».

nuestras charlas nocturnas.

Oda al paseo y al paseante: Baudelaire, Debord y la ciudad…


Gustave Caillebotte. Calle de París, día lluvioso, 1877. paseo

JotDown(P.R.Laguna) — Hay dos tipos de personas, las que pasean y las que no. Salvo causa mayor que se lo impida, reconozco mi profunda incomprensión hacia las segundas. El paseo es esencialmente humano, o eso me gusta pensar, y cuando no lo practicamos es como si estuviéramos negando una parte sustancial de nuestra esencia.

No hablo del desplazamiento funcional, hablo del relajado, aleatorio y reflexivo vagabundeo que es casi una práctica mística y transformadora. Una herramienta para despertar la atención, la creatividad e, incluso, la rebeldía. 

El paseo —en contraposición al acto de simplemente caminar— tiene como premisa una sed sin la cual es imposible que se dé en todo su esplendor. Debe haber una intención transformadora en el paseante: el deseo de regresar siendo otro. Es completamente ajeno a rutinas o deberes y es principalmente un ejercicio psicológico y de atención —sobre todo de atención—.

El paseante deja su casa con los cinco sentidos puestos o bien en el entorno o bien en uno mismo y, a medida que avanza el paseo, el foco de atención varía necesariamente. Esta es la verdadera clave de un paseo enriquecedor. Antes de que los estantes de las librerías se colmaran de títulos sobre mindfulness, el paseo, practicado correctamente, ya nos aportaba claridad mental. 

De hecho, para llegar a grandes ideas, y según lo que dice la ciencia, basta con mover las piernas. Da igual el entorno, la dirección, lo que hayamos hecho antes o lo que hagamos después. Algunos estudios ya se han encargado de investigar el fenómeno.

En 2014, Marily Oppezzo y Daniel L. Schwartz de la Universidad de Stanford llevaron a cabo el estudio «Give Your Ideas Some Legs: The Positive Effect of Walking on Creative Thinking». Motivados por el vasto anecdotario de paseos célebres en los que han surgido grandes ideas, descubrieron que el rendimiento creativo aumenta en un 60 % cuando caminamos. 

Las teorías críticas de Walter Benjamin | Cisolog.com

TchaikovskyEinsteinNietzsche y otros grandes genios del arte, la ciencia y la filosofía, han glorificado el acto de caminar en sus procesos creativos. Aristóteles y los peripatéticos ya eran conocidos por sus reflexiones a pie e incluso personajes más actuales, como Steve Jobs o Mark Zukerberg, han incluido el paseo en sus reuniones como método para aclarar las ideas.

La completísima obra Andar, una filosofía, de Frédéric Gros, recoge de manera ejemplar el gusto por pasear de los autores más emblemáticos de la historia del pensamiento al tiempo que nos da una visión casi poética del acto mismo de pasear.

A quien le interese indagar en el maravilloso mundo de los paseos célebres, también encontrará una lectura de lo más valiosa en Wonderlust: Una historia del caminar de Rebecca Solnit, donde la autora recorre la historia de esta actividad, su influencia en la sociedad, sus repercusiones políticas y cómo los grandes personajes de nuestra cultura se valieron del paseo para dar forma a sus mayores creaciones.

Incluso en el cine —y lo vemos en muchas películas— el paseo es comúnmente el vehículo para el desarrollo de ideas, encuentros, conversaciones profundas o la transformación de los personajes. 

Pero, si hay una obra que ha impulsado un antes y un después en el concepto de paseo y su relación con el arte, esa es Las flores del mal de Baudelaire. El poeta francés transformó el paseo en una práctica artística a través de su flaneur, el paseante que recorre la ciudad como un observador y que se enriquece del paisaje urbano y de los personajes que lo habitan.

De este modo, los paseos mismos materializan su obra. En los «Cuadros parisinos» el autor retrata las calles de la capital francesa, desde las imponentes torres de las catedrales hasta los lóbregos callejones donde habitan mendigos y prostitutas. 

Sus poemas sobre viejas y ciegos, sobre los cambios que experimenta la ciudad y las sensaciones que le provocan dichas estampas, son sin duda los precursores de una manera de entender y explorar el entorno urbano, con un fuerte enfoque artístico, pero también político: Baudelaire hace protagonistas a lo decadente y lo turbio, todo aquello de lo que apartamos la mirada. 

No obstante, lo cierto es que esta figura no es exclusiva de la obra de Baudelaire y que ya se encuentra en escritos anteriores de Poe —en «El hombre de la multitud»— o Flaubert. Sin embargo, en la poesía de Baudelaire alcanza un elemento más realista, casi mundano, que la conecta directamente con los movimientos artísticos posteriores.

El flaneur es capaz de hacer una lectura extraordinaria de la ciudad, porque todos sus sentidos están puestos en descubrir lo que esta esconde. La flanerie se convertiría así en una práctica idónea para el artista, de cualquier campo, que encuentra inspiración constante y renovada gracias a la variedad y la imprevisibilidad de las estampas urbanas.

Es una suerte de rebelión sobre lo que merece nuestra atención, porque nos invita a investigar la ciudad con una curiosidad renovada, apreciando algunas banalidades que comprenden desde cables que cuelgan de las fachadas hasta puertas desvencijadas y la promesa de las calles estrechas de conducirnos hacia un lugar en el que nunca hemos estado. 

This essay is in 3 parts

Esta idea del flaneur o la flanerie caló especialmente en Walter Benjamin, quien profundizó en ella con una perspectiva más política y muy crítica frente al tinte capitalista que había tomado un París enormemente transformado por la Revolución Industrial.

En el Libro de los pasajes, el autor pone en el centro, no en vano, estas galerías comerciales parisinas cuya única finalidad es la de centralizar los paseos de los viandantes e invitarles a adquirir cualquiera de los lustrosos bienes que se exponen en sus escaparates. 

Frente a esta transformación funcional y la proliferación de espacios destinados al intercambio de bienes, surgen diferentes miradas acerca del uso de la ciudad.

En concreto, propuestas rebeldes sobre cómo el paseo puede ayudarnos a recuperar el espacio «robado» o perdido. Y es que, el que camina, o mejor, el que vagabundea —un término mucho más preciso para lo que aquí hemos venido a contar— pone en entredicho el diseño urbano, con esa fuerte influencia capitalista y que tiene su máximo exponente en el centro o zona comercial, diseñada según el comercio y organizada en pro de la segregación urbana. 

El paseante —el que pasea, no el que se desplaza de un punto A a un punto B— desafía ese diseño, las indicaciones, señales y rutas preestablecidas, para utilizar la ciudad de un modo totalmente disruptivo, experimental, con el único objetivo de vagar. Caminar se convierte en un fin en sí mismo.

El paseante explora los rincones que desconoce, se aleja de los recorridos comunes y busca, en definitiva, vivir la ciudad. Esta forma de entender el paseo hizo que no solo los artistas la tomaran como una manera de inspirarse, sino que se transformara en una suerte de práctica artística en sí misma. 

En su libro Walkscapes: el andar como práctica estética Francesco Carera hace un recorrido por el uso del paseo, incluyendo la práctica de distintos grupos de artistas.

Así, según cuenta en esta recopilación de usos del caminar, a principios del siglo XX, artistas dadá comienzan a organizar excursiones a lugares de la ciudad desprovistos de interés, alejando el arte de los espacios consagrados para ello y retomando el entorno urbano.

En 1924 organizaron un paseo a campo abierto al que denominaron ‘deambulación’ y del cual señalaron su similitud con una experiencia onírica y con la escritura automática, en la que el espacio es el soporte. Un espacio que definían como el inconsciente de la ciudad. 

Flâneurs, Walter Benjamin y los frutos del ocio

En 1958, Guy Debord desarrolló su teoría de la deriva, que propone experimentar la ciudad y las sensaciones que genera a medida que se transita.

De este modo introduce también el término psicogeografía, un método que persigue, a través de la deriva, entender cómo el diseño urbano interviene en nuestra manera de habitar la ciudad y cómo puede afectar a nuestro estado de ánimo. El objetivo de esta práctica es estudiar cómo interactuamos con la ciudad misma. 

En el documento original, Debord ofrecía una serie de pautas a seguir para poder realizar una deriva con éxito. Según la define el artista, el paseante debe dejarse llevar por «las solicitaciones del terreno», de naturaleza psicogeográfica, para recorrer la ciudad de un modo que no responde a la necesidad de un traslado predeterminado.

Lo que propone Debord es que, en la ciudad, el desplazamiento no puede ser enteramente aleatorio, porque el modo en que está diseñada hace que unos lugares sean más transitados que otros, algunas esquinas invitan más a tomarlas hacia la derecha que hacia la izquierda, y este tipo de consideraciones. 

¿Acaso no es una idea interesantísima? Porque nos muestra la posibilidad de ser víctimas, en cierto modo, de un diseño que ejerce un control sobre nosotros sin que seamos conscientes de ello y del que solo podemos escapar poniendo toda la intención.

Nos conduce por la ciudad, como si hubiera unas pasarelas invisibles, empujándonos hacia determinadas zonas de interés, generalmente, comercial, y dejando otros tantos espacios grises que ni utilizamos ni conocemos.

Desde el prisma del uso del espacio casi de una forma política, Guy Debord ponía un ejemplo sacado del estudio sobre el París de 1952 de Chombart de Lauwe.

En él, había comprobado que todos los recorridos que había realizado una estudiante durante un año trazaban un pequeño triángulo en cuyas aristas se encontraban su escuela, su domicilio y la casa de su profesor de piano. En definitiva, un ejemplo de cómo hacemos, por pura inercia, un uso de la ciudad muy limitado.

Es tanto el interés que el elemento psicogeográfico suscita en Debord que, para él, el famoso deambular dadá de 1924 por el campo había sido un fracaso, porque en campo abierto no hay elementos que interrumpan la azarosidad.

Es más, dentro de su enfoque marxista, para Debord el interés de derivar en la ciudad es que esta nos devuelve un reflejo, tanto en lo relativo a la sociedad como en lo que respecta al individuo.

La deriva es una herramienta para transformar el urbanismo y la arquitectura. 

Visto en perspectiva, lo que sostiene la teoría de la deriva sobre la psicogeografía resulta un secreto a voces, prácticamente una obviedad de esas que no ves hasta que alguien te dice que la tienes delante.

Cualquiera que salga a pasear con los sentidos suficientemente puestos en el recorrido contemplará cómo lo que parece azaroso está determinado por el diseño urbano —y, además, altamente relacionado con el estado mental del paseante—. 

Collin Ellard, autor de Psicogeografía: La influencia de los lugares en la mente y en el corazón, aplicaba sus dos vertientes de conocimiento, la neurociencia y el diseño arquitectónico, para dar una explicación sobre cómo el entorno nos afecta. En esta obra, ofrece gran cantidad de apreciaciones sobre las influencias de la arquitectura en la mente humana.

Por ejemplo, señala el hecho de que nos sintamos más atraídos por las formas curvas que por las líneas rectas o la fuerte pulsión hacia la búsqueda de información. Es decir, que teniendo que elegir entre dos caminos, uno en el que prevemos que vamos a obtener poca información nueva y otro del que pensamos que extraeremos mucha, nos inclinaremos más por el segundo. 

El libro toma además varias referencias de la obra Designing Casinos to Dominate the Competition de Bill Friedman.

Este afamado diseñador de casinos y exadicto al juego expone varios de los trucos arquitectónicos y de interiorismo que se aplican para instigar a las personas hacia una acción determinada, en este caso el juego, y pasar dentro del edificio el mayor tiempo posible. 

Todo esto se aplica a la ciudad de igual manera. Ellard ha llevado numerosos experimentos a cabo, reuniendo a grupos de paseantes e invitándoles a anotar las sensaciones que experimentan a lo largo de un recorrido determinado.

Así, llegaba a conclusiones como que la arquitectura más sofisticada de otros tiempos causa mayor excitación, interés e incluso felicidad, que los angulosos bloques minimalistas que, por el contrario, generan tedio, enfado e incluso nerviosismo. 

Hay todo tipo de estudios sobre las interacciones de los viandantes con el entorno urbano, como las observaciones del urbanista Jan Gehl, quien detectó que caminamos más rápido frente a fachadas monótonas, que la modificación de los tres metros inferiores de las fachadas es determinante y que para que una calle sea «óptima» el paseante debe detectar un lugar interesante cada cinco segundos. 

Sea como sea, más allá de cómo nos afectan todos esos elementos y asumiendo el carácter lúdico de la deriva de Guy Debord, lo que el filósofo ponía sobre la mesa es una fuerte crítica a la perversión del espacio urbano, a su mercantilización y transformación en una herramienta para el capital.

Esta idea, que también destacaría Benjamin, fue desarrollada también por Henri Lefebvre en 1967 en su libro El derecho a la ciudad, donde propone que el ciudadano vuelva a convertirse en el protagonista de una ciudad que ha perdido su esencia en detrimento del mercado y la industria.

Según su visión, se generaban ciudades inconexas, con zonas aisladas y una suerte de segregación de la población, que divide a las clases pudientes de las más humildes y las coloca estratégicamente en zonas bien diferenciadas —con un planteamiento similar al que proponía Burgess en su teoría de los círculos concéntricos—. 

Entonces, si la ciudad está diseñada según un plan que nos invita a transitar por unos espacios más que por otros, generalmente conduciéndonos a la zona comercial —mejor iluminada, peatonalizada, decorada y segura— en cierto sentido, salir a pasear es un acto de rebeldía.

Lo es especialmente en un momento en el que el entretenimiento, colmado por las pantallas, toma lugar primordialmente en el interior de los hogares.

Uno debe preguntarse cómo usa la ciudad y sacar una lectura crítica sobre si realmente la hace suya o, como la estudiante de Lauwe, apenas se mueve en un constreñido triángulo.

Salir a la calle, pasear, dejarse llevar por la ciudad y sus elementos, es un derecho y también un deber.

Porque todo lo que no se usa, se pierde. 

Pasear, como lo entendían Baudelaire o Debord, es esencialmente humano. Es una toma de conciencia, un reclamo de lo propio y una oportunidad para expandir nuestro universo mental.

Explorar la ciudad con plena consciencia, disfrutando de las zonas grises y prestando atención a las rendijas, portales, adornos o la luz cambiante con el paso de las estaciones, es un juego que nunca se acaba, solo se complica.

El paseo aporta lucidez, incluso cuando no se pretende. Es una aventura y un lujo, un espacio para uno mismo o de encuentro con los demás. Es una incursión en lo real, que es la calle, y que nos aleja de las ficciones del hogar para ponernos, por fin, en un contexto: el social.

Nos enfrenta al frío, al calor, al ruido, a lo hermoso y a lo horrendo. Nos ofrece control y nos despoja de él. Nos hace dueños de la ciudad y garantes de una inquietud que es infinita. 

nuestras charlas nocturnas.

El plan secreto de Franco y la Iglesia para repoblar Australia con españolas blancas y católicas…


Un grupo de españolas se capacitan en un convento de Madrid en tareas domésticas como parte del acuerdo migratorio laboral entre España y Australia

abc(M.P.Villatoro)/LaSexta(J.Toro)/Público(H.Mariño) — En los años 60, Australia se llenó de mujeres españolas que soñaban con una vida mejor. Su realidad era tremendamente difícil en España. En un país en recesión, con una hambruna que se cebaba con los más pobres, muchas mujeres vieron una oportunidad de futuro en ese anuncio que buscaba jóvenes católicas y solteras.

«Muchas madres solteras, en un país en el que ser madre soltera era un estigma, vieron una vía de escape para empezar una nueva vida y, cuando estuvieran establecidas, reclamar a sus hijos».

¿Eres una mujer joven, católica y soltera? ¡Bienvenida a Australia!

Casi 800 españolas emigraron a las antípodas entre 1960 y 1963 con el propósito de trabajar en el servicio doméstico y prosperar en la vida. Sin embargo, antes de subirse al avión desconocían que su destino era casarse con compatriotas que trabajaban en la zafra.

La noticia brotó, casual, en el ABC del 14 de marzo de 1961: «Ha salido en avión para Australia una expedición de 62 muchachas españolas, de 23 a 35 años, que presentarán servicios domésticos en aquel país durante dos años». El periódico señalaba también que aquella expedición «era la sexta», que la seguirían otras tantas y que se organizaba «bajo los auspicios de la Comisión Católica de Emigración». Ni mucho menos era casual. 

Según explica la escritora Celia Santos, todo formaba parte de la execrable ‘Operación Marta’. Un plan mediante el que Francisco Franco y la Iglesia enviaron, durante nada menos que tres años, a cientos de chicas al otro lado del mundo para ayudar a repoblar el país. Algo turbio, desde luego, pero que la autora ha querido recordar en su nueva novela, ‘El país del atardecer dorado’ (Ediciones B).

El Plan Marta fue la segunda parte de la Operación Canguro. A finales de los años 50 muchos hombres españoles fueron llevados a Australia para trabajar. Allí cobraban mucho más que en España, lo que les permitía huir de la posguerra y enviar dinero a sus familias.

Años después, en 1960, daría comienzo la Operación Marta, un plan similar, solo que esta vez serían mujeres las que llenarían esos aviones con destino a la otra punta del mundo.

Siete de marzo de 1960. Once españolas embarcan en el primer avión de las novias, donde también viajan italianas y griegas, algunas casadas por poderes. Esto es lo que ignoraban:

– Tras la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno australiano se plantea aumentar su población con emigrantes estadounidenses, británicos, bálticos, holandeses y polacos: una Australia blanca y, a poder ser, rubia. Luego también engrosarán la lista ciudadanos procedentes de la Europa mediterránea. El lema es claro: Populate or perish!, es decir, poblar o morir.

– Aunque el régimen franquista no mantiene relaciones diplomáticas con Australia, se organiza la llegada de trabajadores españoles jóvenes y solteros para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar. Los canarios y andaluces son idóneos, debido a su experiencia. Sin embargo, solo admiten a oriundos del norte, como los vascos, que ya habían emigrado décadas atrás. En la selección, influyeron otras razones reprochables que explicaremos más adelante.

– A mediados de los cincuenta, vascos, navarros o cántabros comienzan a trabajar en plantaciones de azúcar y tabaco del estado de Queensland. A la Operación Canguro de 1958, le seguirían la Operación Eucalipto de 1959 y la Operación Emú de 1960.

Mujeres emigrantes del Plan Marta, organizado por la Iglesia católica y el franquismo

¿Eres una mujer joven, católica y soltera? ¡Bienvenida a Australia!

Casi 800 españolas emigraron a las antípodas entre 1960 y 1963 con el propósito de trabajar en el servicio doméstico y prosperar en la vida.

Sin embargo, antes de subirse al avión desconocían que su destino era casarse con compatriotas que trabajaban en la zafra.

Habían sido engañadas por la Iglesia católica y el franquismo.

Bautizado como Plan Marta, sus objetivos eran ocultos para las protagonistas, aunque quizás recuerden a las martas de El cuento de la criada, cuyo nombre remite a Marta de Betania, hermana de Lázaro («levántate y anda»), descrita en la Biblia como servicial y hacendosa, hoy patrona de cocineras, sirvientas, lavanderas y amas de casa.

Siete de marzo de 1960. Once españolas embarcan en el primer avión de las novias, donde también viajan italianas y griegas, algunas casadas por poderes. Esto es lo que ignoran:

– Tras la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno australiano se plantea aumentar su población con emigrantes estadounidenses, británicos, bálticos, holandeses y polacos: una Australia blanca y, a poder ser, rubia. Luego también engrosarán la lista ciudadanos procedentes de la Europa mediterránea. El lema es claro: Populate or perish!, es decir, poblar o morir.

– Aunque el régimen franquista no mantiene relaciones diplomáticas con Australia, se organiza la llegada de trabajadores españoles jóvenes y solteros para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar. Los canarios y andaluces son idóneos, debido a su experiencia. Sin embargo, solo admiten a oriundos del norte, como los vascos, que ya habían emigrado décadas atrás. En la selección, influyeron otras razones reprochables que explicaremos más adelante.

– A mediados de los cincuenta, vascos, navarros o cántabros comienzan a trabajar en plantaciones de azúcar y tabaco del estado de Queensland. A la Operación Canguro de 1958, le seguirían la Operación Eucalipto de 1959 y la Operación Emú de 1960.

– Hay un precedente: un año antes, en 1957, el Instituto Español de Emigración despliega la Operación Bisonte, que tiene como destino Canadá. Casi tres centenares de hombres y mujeres, casi todos gallegos, cruzan el charco para trabajar en granjas de Montreal.

En paralelo, la Operación Alce emplea a un centenar de varones en empresas ferroviarias y, tres años después, cincuenta españolas solteras viajan a Canadá para trabajar como empleadas domésticas.

Diez de marzo de 1960. El avión de las novias aterriza en Melbourne. Durante los siguientes tres años, llegarán centenares de españolas en trece vuelos. Los emigrantes varones ya establecidos en Australia acuden al aeropuerto a recibirlas. Una se casa el mismo día del aterrizaje.

Emigrantes españoles, en una plantación de caña de azúcar en Australia.

Captadas en ámbitos religiosos, todas ellas desconocen la agenda oculta del franquismo y los pactos entre la curia católica de ambos países, así como sus objetivos.

– En 1959, el monseñor George Michael Crennan, cardenal primado y director de la Oficina Federal Católica de Inmigración, visita a su homólogo español, Fernando Ferris Sales, para proponerle «el establecimiento en Australia de algunas jóvenes solteras españolas, de cierta educación», como reza una carta del cónsul español en Sídney. En realidad, tampoco interesaba que estuviesen muy formadas para que no diesen problemas a su llegada.

– Francisco Franco usa la emigración como una válvula de escape y como una fuente de ingresos. Es decir, menos desempleo y más remesas. Para canalizar el ahorro y acaparar las divisas, se crearán cuentas de ahorro para emigrantes con condiciones ventajosas.

– El catolicismo australiano, con una fuerte impronta irlandesa, busca ganar adeptos en una tierra donde se han hecho fuerte los anglicanos y otros protestantes. Por ello, la Operación Marta apunta hacia las solteras sin hijos, en edad de procrear y devotas. Mujeres reclutadas a través de Acción Católica y de la Juventud Obrera Cristiana, así como del Instituto Español de Emigración.

No significa que todas fuesen unas beatas. Muchas han emigrado por motivos económicos, pero también por conocer mundo o aprender inglés, por sus ansias de independencia, por desembarazarse de una educación encorsetada, por burlar la presión social ante una orientación sexual no aceptada o por el estigma de ser madres solteras, aunque algunas no tardarán en reencontrarse con los hijos que han dejado atrás.

Antes de viajar, reciben un cursillo para aprender a cocinar, planchar, limpiar y cuidar niños, tareas recogidas en el Manual de la servidora doméstica. Apenas unas palabras de inglés básico y a volar.

¿Qué se encontraron cuando llegaron a las casas de las familias australianas que las acogieron? Pues al principio sintieron soledad, racismo e incomunicación, debido a la barrera idiomática, lo que les llevaría a fundar el Club Español de Sídney.

Muchísimas vascas, pero también asturianas y gallegas; luego, con el tiempo, navarras, cántabras, andaluzas, aragonesas o madrileñas. Algunas no se casaron con españoles, sino con otros europeos. Todas ellas homenajeadas el 10 de marzo del año pasado, coincidiendo con el día del primer vuelo, en Melbourne, Perth, Camberra, Sídney y, claro, Gernika.

Australia buscaba que concibiesen hijos blancos y la España de Franco, estimular la economía con las divisas.

La operación que envió durante el franquismo a más de 700 españolas a  Australia para casarlas

Y establecer relaciones con países extranjeros, porque no tenía amiguitos y necesitaba llevarse bien con Alemania, Estados Unidos y otros países más ricos. No cabe duda de que a Franco le interesaba que los trabajadores se marcharan de España: un parado menos y también una persona que pensaba menos. Además, enviaban divisas, que era lo que precisaba el país en aquel momento.

A nivel oficial se dio a conocer a través de anuncios en los periódicos: se buscaba a solteras y católicas. Se vendía como una oportunidad única de trabajo y de futuro para ellas. La intención oculta, sin embargo, era que estas chicas se casasen en Australia con los españoles que habían emigrado la década anterior para trabajar en la caña de azúcar. Esa era la verdadera intención de la Iglesia católica española, irlandesa e italiana. Las estadísticas son lapidarias: a finales de los años cincuenta, en este país había una mujer por cada doce hombres. Además, se buscaba que la zona creciese a nivel demográfico tras la Segunda Guerra Mundial. Es algo distópico y macabro.

Y la iglesia católica, ganar peso frente al anglicanismo.

Fue un lucha de poder entre el protestantismo, religión dominante en Australia, y el catolicismo, que no solo quería reclamar su parcela, sino también superar en número a los protestantes. A nivel mundial, se resolvió con la emigración a Latinoamérica.

  • ¿Qué sucedió con ellas?

La mayoría se quedaron. Lo tenían muy difícil para regresar. Viajaban de una forma muy cómoda, en avión, con todos los gastos pagados. A cambio, si querían volver, debían adquirir ellas el billete, y era muy caro. De media, cobraban unas cinco mil pesetas al mes, y el trayecto costaba 45.000. Era imposible, más, cuando mandaban dinero a España. Algunas sí que regresaron tras la jubilación, pero fueron las menos. El grueso se adaptaron a la vida en Australia y tuvieron hijos allí. Hijos, por cierto, que han contactado conmigo para contarme sus historias.

Obligadas por contrato a permanecer allí dos años, la mayoría acabaron cumpliendo con lo que se esperaba de ellas. Se casaron, tuvieron hijos, contribuyeron a repoblar Australia y pocas se volvieron después de aquellos dos años.

En palabras de Celia Santos, «fue una crueldad antes y ahora, no hay excusa». Más de 60 años después, las memorias de las ‘martas’ son el hilo conductor de El país del atardecer dorado, una novela de ficción para que sus vidas no se pierdan entre las páginas de la historia.

nuestras charlas nocturnas.

«La masacre de Gwangju» y los trágicos recuerdos que la ley marcial evoca en la historia de Corea del Sur…


Militares llevan a un grupo de manifestantes detenidos
En mayo de 1980 los militares surcoreanos aplastaron una ola de protestas estudiantiles que exigían democracia.

BBC News Mundo(J.F.Alonso) — «La libertad nunca está a más de una generación de su extinción. No la transmitimos a nuestros hijos en el torrente sanguíneo. La única manera de que la hereden es si luchamos por ella».

Los surcoreanos han internalizado esta frase del fallecido presidente de Estados Unidos Ronald Reagan.

Así, en la noche del 3 de diciembre, apenas minutos después de que el presidente Yoon Suk Yeol apareciera en las pantallas de sus televisores anunciando la imposición de la ley marcial bajo la excusa de «aplastar a las fuerzas antiestatales» que simpatizan con la archienemiga Corea del Norte, miles de ciudadanos se lanzaron hacia la sede de la Asamblea Nacional para expresar su desacuerdo con la medida.

Esto a pesar de la imponente presencia de soldados armados.

Muchos de los manifestantes ni siquiera esperaron a que los líderes opositores les pidieran salir a las calles para rechazar la medida presidencial, la cual suspendía las actividades del Parlamento, de los partidos políticos y de los sindicatos, restringía la libertad de prensay entregaba el control del país a los militares.

La rápida reacción de la ciudadanía y de los legisladores, incluidos algunos del propio partido en el poder, neutralizaron los planes del mandatario en apenas seis horas.

¿Qué llevó a miles de ciudadanos a enfrentarse a soldados armados hasta los dientes? Expertos consultados por BBC Mundo sostienen que la respuesta está en el largo y doloroso pasado de Corea del Sur con las leyes marciales.

El presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, en su discurso a la nación del 3 de diciembre de 2024
La sorpresiva decisión del presidente surcoreano Yoon Suk Yeol de declarar la ley marcial provocó una masiva reacción popular.

– Reviviendo malos recuerdos

Desde su fundación en 1948, Corea del Sur ha vivido bajo numerosos estados de excepción: 16, de acuerdo con los datos del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS, por sus siglas en inglés).

La última vez que el país asiático entró en un régimen de esta naturaleza fue a fines de 1979, luego de que el entonces hombre fuerte del país, Park Chung Hee, fuera asesinado por el jefe de sus espías durante una cena.

Durante esta ley marcial se registró un hecho que ha marcado la historia del país: la masacre de Gwangju,ocurrida entre el 18 y 27 de mayo de 1980.

«Tras la muerte del dictador Park Chung Hee había gran expectativa entre muchos coreanos de que se abriría un camino hacia una transición democrática y hacia mayores libertades. Así comenzaron algunas manifestaciones exigiendo reformas políticas», le relató a BBC Mundo el historiador Owen Miller.

«Sin embargo, las esperanzas de cambio se disiparon pronto, cuando otro general, Chun Doo Hwan, tomó el poder a través de un golpe de Estado y dejó en claro que la larga dictadura militar continuaría», agregó el director del Centro de Estudios Coreanos de la Universidad de Londres.

A pesar de la nula disposición de los militares a ceder el poder, para el 17 de mayo estudiantes, profesores, sindicalistas y políticos iniciaron una serie de protestas en distintas ciudades del país para oponerse al cierre de universidades y otras medidas adoptadas por las autoridades.

«Los estudiantes exigía el fin de la ley marcial, la renuncia de Chun y una nueva Constitución», precisó Edward Howell, quien es profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y quien se ha especializado en asuntos coreanos.

Estudiantes frente a la universidad de Gwangju
En 1980, miles de surcoreanos se lanzaron a las calles para exigir a la junta militar gobernante reformas democráticas, pero sus demandas no fueron atendidas.

Las manifestaciones fueron especialmente masivas en la ciudad de Gwangju, en el suroeste del país.

Desde Seúl la respuesta no tardó en llegar y se puso en marcha la operación Splendid Holiday («Vacaciones espléndidas», en español), que incluía el despliegue de miles de uniformados fuertemente apertrechados para sofocar las acciones en la calle y evitar que se propagaran a otras zonas.

Los soldados golpearon, dispararon y detuvieron indiscriminadamente a todo el que encontraban en su camino, una estrategia que terminó agravando la crisis.

«Las autoridades solo lograron transformar a las manifestaciones en un alzamiento popular, y la situación llegó a tal nivel que los insurrectos lograron expulsar a los militares de la ciudad por unos días», afirmó Miller.

No obstante, la victoria fue efímera. El 21 de mayo, cientos de soldados a bordo de vehículos blindados se lanzaron sobre la ciudad, cortando las líneas telefónicas y las carreteras para aislarla del resto del país. Y en los días siguientes sofocaron la revuelta con sangre y fuego.

Oficialmente las autoridades solo han reconocido 166 fallecidos, pero activistas de derechos humanos, académicos y dirigentes políticos elevan la cifra por encima de los 2.000.

Aunque la rebelión de Gwangju fracasó, es considerada como el punto de arranque del movimiento que terminó con las primeras elecciones libres en 1987 y el nacimiento de la actual VI República.

«Si las protestas hubieran ocurrido en Seúl, la dictadura no habría aguantado», aseguró Miller.

Mujeres lloran ante los feretros de sus seres queridos en 1980.
Más de cuatro décadas después se desconoce el número total de fallecidos que dejó la llamada masacre de Gwangju.

– Un foco contestatario

Pero, ¿por qué fue Gwangju el epicentro de las protestas? «Porque era uno de los lugares donde se producían los más feroces combates civiles en la península coreana antes de la guerra entre el norte y el sur», explicó a BBC Mundo el historiador Derek Kramer.

«Los habitantes de Gwangju y de sus alrededores eran vistos con recelo desde el Estado, desde donde los veían como izquierdosos o pro comunistas y, por ende, políticamente poco confiables», añadió el profesor de Estudios Asiáticos de la Universidad de Shenfield (Reino Unido).

Tras la guerra con el norte, los distintos regímenes militares de Seúl lanzaron varias operaciones para sofocar a críticos e insurgentes, procedimientos que dejaron un alto número de víctimas, aseveró el experto.

Las operaciones contrainsurgentes provocaron mucho malestar y resentimiento entre la población de Gwangju hacia las autoridades militares de Seúl.

«Antes de que Kim Il Sung lanzara su invasión en junio de 1950, ya había una guerra civil en el sur. Unas 100 mil personas habían muerto antes de la guerra por la violencia política«, aseveró Kramer.

Desde entonces, la zona ha sido un bastión electoral para los partidos de centro izquierda en las sucesivas elecciones que ha celebrado el país. Y, por ello, los sectores más a la derecha consideran sus habitantes como simpatizantes de Pyongyang.

Retrato de Chun Doo Hwan
El entonces dictador, Chun Doo Hwan, aseguró que las protestas estudiantiles eran orquestadas por el régimen de Pyongyang.

– El sospechoso habitual

La lucha contra el enemigo norcoreano fue la justificación presentada por el presidente Yoon para su fallido intento de instaurar la ley marcial esta semana y también fue el argumento utilizado en 1980 por la junta militar que gobernaba el país para suprimir cualquier forma de libertad civil.

Sin embargo, los expertos consultados aseguran que, hasta el momento, no se ha encontrado evidencia de que indique que el régimen comunista de Kim Il Sung orquestó las protestas.

«¿Tenía capacidad del Estado norcoreano de financiar o instigar alzamientos en el sur? ¿Era capaz de enviar armas y hombres de una forma significativa? ¿Era capaz de dirigir esos alzamientos? No, de ninguna manera. Al menos no he visto pruebas de esto», aseguró Kramer.

En similares términos se pronunció Miller, quien aseveró que la carta norcoreana «es una que con frecuencia emplea la extrema derecha surcoreana contra sus rivales, pero lo cierto es que el movimiento de 1980 fue autónomo«.

Un hombre ve en un televisor Samsung un desfile de Corea del Norte.
La amenaza norcoreana ha sido la excusa empleada a lo largo de los años por distintos gobiernos para limitar las libertades en el país.

– Una herida que no termina de sanar

Aunque la ciudad estaba completamente aislada del mundo debido al bloqueo impuesto por los militares, el periodista alemán Jürgen Hinzpeter logró entrar gracias a un habilidoso taxista de Seúl, quien lo ayudó a documentar y dar a conocer al mundo los abusos perpetrados por los uniformados contra los manifestantes desarmados.

Las peripecias de ambos terminaron siendo llevadas a la gran pantalla en 2017 en la película A Taxi Driver («El conductor de taxi»).

Tres años antes, la escritora surcoreana Han Kang publicó su libro Human Acts («Actos humanos»), en el que relató lo ocurrido en la ciudad en mayo de 1980. Este año, la novelista y poetisa oriunda de Gwangju ganó el premio Nobel.

No obstante, durante años la masacre fue un tema tabú dentro de Corea del Sur, en particular durante la última etapa de la dictadura, donde cualquier libro o información referente a los sucesos era censurada.

Más de cuatro décadas después de los sucesos, estos siguen polarizando a la sociedad. Los sectores más derechistas insisten en que la masacre fue promovida por Pyongyang, mientras que grupos de izquierda y académicos atribuyen su autoría a las ansías de los militares por seguir al frente del país.

A pesar del tiempo transcurrido, aún se desconoce el número de real de víctimas. En 2019, los restos humanos de unas cuarenta personas fueron hallados en lo que fue una antigua cárcel en Gwangju.

En 1996, el general Chun fue enjuiciado y condenado a muerte por su papel en el golpe de Estado de 1979 y en la represión de las protestas del año siguiente.

No obstante, tras apelar, se le rebajó la condena a cadena perpetua antes de ser amnistiado, dentro de los esfuerzos por reconciliar al país con su pasado.

Hoy, el 18 de mayo es un día nacional de conmemoración y un cementerio donde están algunas de las víctimas fue elevado al estatus de monumento nacional.

Manifestantes ante el Parlamento de Seúl.
Miles de surcoreanos salieron a las calles nada más el presidente del país anunció sus intenciones de imponer un régimen de estado de excepción.

– Protegiendo la libertad conquistada

Expertos consultados coinciden en que la masacre de Gwangju y otros abusos cometidos bajo las leyes marciales son la razón fundamental de la firme oposición ciudadana a la decisión del presidente Yoon de imponer la ley marcial.

«El recuerdo de los movimientos antigubernamentales durante las décadas de 1970 y 1980, periodos en los que se invocaba con frecuencia la ley marcial, sin duda ha estado presente en la mente de muchos surcoreanos esta semana», afirmó Howell.

Kramer, por su parte, subrayó que los acontecimientos del martes en Corea del Sur revelan dos hechos importantes: en primer lugar, la fortaleza del sistema democrático del país, ya que «todo se resolvió en cuestión de horas», enfatizó. Y, en segundo, que la democracia no es algo que deba dar por sentado.

«No se alcanza la democracia únicamente porque la economía haya prosperado o porque tus padres hayan luchado por ella en los años 80. Es un sistema que requiere ser constantemente defendido«, afirmó.

Lo anterior podría explicar por qué muchos de los manifestantes que han salido a las calles de Seúl en estos días son personas de 60 años o más, es decir, aquellos que vivieron el paso de la dictadura a la democracia.

Una mujer pasea por el cementerio-monumento de Gwangju
Un cementerio donde están los restos de algunas de las víctimas conocidas de la represión de Gwangju es hoy es un monumento nacional.

nuestras charlas nocturnas.

Menopausia: romper el silencio sobre una etapa clave en la vida de las mujeres…


La menopausia es algo natural, y solo hay que tratar los síntomas negativos asociados

Sinc(V.Fuentes) — En 2022, investigadores del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza encuestaron a 2 500 mujeres españolas de entre 35 y 75 años sobre sus conocimientos de la menopausia. Los resultados, publicados en el Journal of Obstetrics and Gynaecology, mostraron un nivel bajo y la necesidad de implementar programas de formación sanitaria para mejorarlo y superar falsos mitos y creencias erróneas.

Un estudio similar realizado en hombres y publicado en 2020 suspendía, de media, el conocimiento de ellos sobre este proceso, con casi un 28 % que pensaba que no existía ningún tratamiento para esta etapa femenina. Pero el desconocimiento es mucho más global, ya que ni siquiera se emplea correctamente el término.

En contra de lo que resuena en la voz popular, la menopausia es la última menstruación que tiene una mujer en su vida (es decir, el momento en el cual se interrumpe la ovulación). Mientras que, si nos referimos al periodo que incluye el antes, el durante y el después de la última regla, y que abarca un tercio de la vida de las mujeres, entonces deberíamos utilizar la palabra climaterio, si bien se suele usar la primera por simplificar.

– Visibilizar la menopausia

Según explica a SINC Clara Selva Olid, investigadora en la Universidad Oberta de Catalunya, que ha realizado un estudio sobre El tabú de la menopausia: “En las sociedades occidentales, como la nuestra, este silencio social genera desinformación, estigmas y mitos, que perpetúan más la espiral de secretismo y, en consecuencia, potencian inseguridad, miedo y frustración hacia ese momento vital”, recalca.

No hablar de esta etapa puede ser una forma sutil de no visibilizar socialmente lo que, se supone, es el umbral donde comienza el envejecimiento femenino. “El principio del fin dentro de una sociedad de consumo cuya principal aspiración colectiva es la eterna juventud; y donde, claramente, una mujer con sofocos, sequedad vaginal, irritabilidad o altibajos emocionales, se convierte en un cliché o estereotipo con cero atractivo”, añade.

“El antídoto de todo ello pasa, más que nunca, por normalizar la conversación, de forma que se puedan eliminar los estereotipos negativos, se reduzca su estigma y se promueva una mayor comprensión y soporte, y una mejor calidad de vida, de quien la transita”, continúa Selva Olid.

A pesar del creciente interés por normalizar y apoyar de manera informada esta etapa vital, aún queda un largo camino por recorrer. A esto se le suma las dificultades que enfrentan muchas mujeres para hablar abiertamente de este tema con sus profesionales de la salud, o en su entorno laboral. También influyen los estereotipos perpetuados, que contribuyen a una falta de representación y comprensión pública de este proceso.

“Abordar estos tabúes en las esferas privadas y públicas implica crear un entorno familiar, social y laboral más informado, inclusivo y empático, y que reconozca las necesidades de las mujeres en edad de ‘menopausia’”, subraya la experta. “Además, es indispensable que los políticos visibilicen el climaterio, regularicen y exijan planes de acción a las organizaciones e inviertan en atención sanitaria”.

El antídoto frente a la desinformación en menopausia pasa por normalizar la conversación, de forma que se puedan eliminar los estereotipos negativos.

– ¿Qué ocurre con los tratamientos?

Para Pluvio Coronado, presidente de la Asociación Española de Menopausia y uno de los autores de los dos estudios sobre su conocimiento en mujeres y hombres españoles, “está empezando a resurgir la investigación relacionada con este proceso”.

Su trabajo se centra, por un lado, en analizar la calidad de vida y, por otro, en las terapias. “No se debe confundir el tratamiento de los síntomas y molestias asociadas con tratar la menopausia, que es algo natural que le va a pasar a todas las mujeres. Incluso algunas no remiten ningún problema. Pero muchas otras, entre un 20 y un 30 %, van a pasarlo fatal. Y es ahí donde debemos actuar”, apunta.

Para Coronado, hoy en día hay suficientes tratamientos como para tratar bien a la mujer con menopausia. Menciona algunas terapias naturales como los nutracéuticos, que incluyen fitoestrógenos de la soja, la cimicífuga racemosa, la salvia o la Maca andina, pero reconoce que su eficacia es limitada. “Pueden ayudar a reducir algunos síntomas, como los sofocos o mejorar ligeramente la libido, pero los efectos terapéuticos son modestos”.

El experto indica que la terapia hormonal sigue siendo la opción más efectiva para las mujeres que puedan tomarla, ya que repone las hormonas que el cuerpo ha dejado de producir. Sin embargo, destaca, “su uso ha sido controvertido, debido a estudios previos que lo asociaron con un mayor riesgo de cáncer de mama y enfermedades cardiovasculares”.

Añade que “estudios más recientes han aclarado que esos riesgos dependen de la combinación de hormonas y de la edad de la mujer”. Y subraya la importancia de individualizar el tratamiento según cada paciente y la necesidad de ampliar el acceso a estas terapias, especialmente a través de financiación pública, para mejorar la adherencia.

Menos optimista es Selva Olid: “Si bien hay que señalar un interés creciente en la investigación y la aproximación social actuales hacia el climaterio, resulta del todo insuficiente si se compara esta etapa vital con otras que también presentan desafíos biológicos, psicológicos y sociales específicos, como podría ser la adolescencia”.

– Formación de los ginecólogos insuficiente

La menopausia y el climaterio están poco estudiados porque, históricamente, la salud y los aspectos biológicos específicos de las mujeres han sido, en buena parte, descuidados o desatendidos en la investigación médica y científica. “Además, la contribución social de la mujer se ha situado, casi en exclusiva, en la fertilidad y función reproductiva, por lo que la etapa no reproductiva es la gran olvidada”, explica la investigadora.

Menopausia: romper el silencio sobre una etapa clave - Ethic : Ethic

Hay que añadir también que la formación de los profesionales médicos no es la óptima en muchos casos. “No hay suficiente, somos conscientes y queremos mejorarla”, sostiene Coronado.

“Por ejemplo, tanto en las facultades de medicina como en las residencias de ginecología se está dando más importancia ya a la menopausia. Pero hay que reforzar al médico de atención primaria, que es el que está menos formado en menopausia y es fundamental en los diagnósticos”, puntualiza.

– Enfrentarse al desconocimiento y al miedo

La mayoría de las mujeres se enfrentan a esta etapa desde el desconocimiento y el miedo. El estudio publicado por Selva Olid revela que las mujeres hacen explícita la ausencia de una información básica, contrastada y útil, así como una preparación previa para el climaterio. Es decir, que nadie las prepara para afrontar este proceso.

“Es común que, cuando se empieza este tránsito vital, puedan encontrarse con sorpresas, tanto respecto a su aparición, duración, así como de la sintomatología asociada (por presencia o por ausencia)”, expone.

“Este contexto actual debe cambiar. Para ello es necesario que, de forma conjunta, sociedad, organizaciones y gobierno trabajemos en la puesta en marcha de medidas que permitan mejorar la calidad de vida de las mujeres, así como eliminar la invisibilización y el estigma de este período vital”, concluye la investigadora.

nuestras charlas nocturnas.

La risa nos hace humanos…


Igluu(N.Ruiz/The Converesation) — A lo largo de la historia, filósofos y pensadores han debatido si la risa es verdaderamente una capacidad exclusiva de nuestra especie. Pero, discusiones a un lado, es innegable que reírnos es una característica que nos conecta con nuestra esencia más íntima: en el humor reside una de las expresiones más puras de nuestra humanidad.

Uno de los grandes temas de la filosofía es la pregunta por nosotros mismos. A la cuestión «¿qué nos hace humanos?», una larga tradición filosófica, que abarca toda la Antigüedad occidental hasta el erudito Isidoro de Sevilla (siglo VII), su brillante epílogo, responde con la antropofilosófica teoría del homo risu capax, según la cual lo propio y más exclusivo del ser humano es su capacidad para reír.

Así lo expone el hispalense en Etimologías, su obra cumbre, donde afirma que «el hombre es un animal racional, mortal, terreno, bípedo», a lo que añade: «Incorporamos en último lugar lo que le es exclusivo: su capacidad de reír, dado que la risa solo es propia del hombre».

– La teoría del homo risu capax en la Antigüedad

Esta teoría tiene su origen filosófico en Pitágoras de Samos. Según el filósofo griego Jámblico, para Pitágoras la risa es, «frente a los demás seres vivos, propia del hombre –algunos lo definen como un ser propenso a la risa»–, dado que es la capacidad para reír la que marca la «distinción y diferenciación».

En idéntico sentido, Aristóteles afirma en Partes de los animales que «la causa de que solo el ser humano tenga cosquillas no es solo la finura de su piel, sino también que el hombre es el único animal capaz de reír».

Por su parte, el teólogo Clemente de Alejandría dice en El pedagogo: «No porque el hombre sea un animal que ríe debe uno reírse de todo», aceptando al ser humano como risv capax.

Y afirma el filósofo sirio Porfirio en Isagoge: «Ser capaz de reír se predica solo del hombre». Según él, lo propio «es aquello en lo que se reúnen convenir a una sola [especie], a toda y siempre, como al hombre ser capaz de reír, pues, aunque no ría siempre, se dice, sin embargo, que tiene esta capacidad (…) de manera innata».

Igualmente, Agustín de Hipona, en Del libre albedrío, sostiene que bromear y reír son «actos propios del hombre», aunque sean dos de «sus más ínfimas perfecciones».

– Censura filosófica de la risa

La capacidad para la risa también fue pensada en la Antigüedad desde un punto de vista ético.

Entre los censores, destacan los propios pitagóricos, según esgrime el historiador Diógenes Laercio en Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres cuando dice que una de las prescripciones pitagóricas era «no dejarse dominar por la risa».

También el ya mencionado Jámblico afirma que entre los más arcanos mandatos pitagóricos uno reza «no te entregues a una risa irresistible», dado que la risa, para Pitágoras, es la «representante de todas las pasiones».

Platón, en La República, sentencia: «Es inaceptable que se presente a hombres de valía dominados por la risa». Y Aristóteles, en Problemas, defiende que «la risa es una especie de trastorno y de engaño».

Dibujo de un hombre riendo mientras ve a un burro comer de un árbol.
Grabado de Giuseppe Porta que retrata los últimos momentos de la vida del filósofo estoico Crisipo de Solos, de quien se decía que murió riendo mientras miraba a un burro comer higos.

La filosofía desarrollada por los Padres de la Iglesia también se posicionó contra la risa. Autores como Basilio de Cesárea, Ambrosio de Milán o Juan Crisóstomo, además de Leandro de Sevilla y Agustín de Hipona, así lo atestiguan.

Este último, en Contra los Académicos, dice que «no hay cosa más humillante que la risa», y el anterior, Leandro, habla en De la instrucción de las vírgenes y desprecio del mundo del «denigrante espectáculo de la risa».

En un punto intermedio encontramos al filósofo judío Filón de Alejandría, quien sostiene que «Dios, sin duda, es el creador de la risa virtuosa» y que «la finalidad de la sabiduría es la diversión y la risa, pero no la que practican imprudentemente los necios, sino la de quienes ya se han vuelto canos, no solamente por su edad, sino también por sus buenas reflexiones».

– En defensa de la carcajada

En el tercer grupo encontramos a los filósofos que defienden la risa. Epicuro, en Sentencias vaticanas, afirma que «hay que reír al mismo tiempo que hay que filosofar». Es decir, que la risa no solo no debe ser censurada, sino que es necesaria como la racionalidad. ¿Puede escribirse filosofía desde el humor, buscando la risa del lector?

Desde un punto de vista epicúreo, sí. Eso he intentado hacer yo también en El filósofo hispalense. Biografía hiperbólica de San Isidoro de Sevilla.

Cicerón, por su parte, en Sobre el orador, afirma que la risa propicia la buena disposición del auditorio. Por un lado, provoca la admiración de la agudeza del orador, haciendo ver que es una persona culta, educada y de mundo, y, por otro, gracias a las chanzas y risas se disuelven situaciones desagradables o difíciles de diluir con argumentos.

Pero si hay un defensor de la risa en la filosofía de la Antigüedad ese es Séneca, quien sostiene en Epístolas morales a Lucilio que es fuerte y capaz de triunfar ante el dolor aquel que «no dejó de reír, aun cuando sus verdugos, irritados por este mismo hecho, desplegaban contra él todos los recursos de su crueldad».

De modo que la risa es tan eficaz para superar el dolor como la razón: «¿No será vencido por la razón el dolor que lo fue por la risa?», se pregunta.

Así, Séneca recomienda en De la tranquilidad del alma seguir más el ejemplo de Demócrito que el de Heráclito, ya que, si este era conocido por llorar, aquel lo era por reír, por su actitud risueña en el hacer y en el pensar. Para el autor, es más humano reírse de la vida que lamentarse, y merecen mayor gratitud de los demás quienes se ríen de la vida que quienes lloran por ella.

– ¿Hay otros animales capaces de reír?

Aunque en las últimas décadas se han realizado investigaciones que tratan de demostrar que la risa no es exclusiva humana, sino también propia de otros animales, solo se han evidenciado hasta el momento comportamientos semejantes a la risa, sin afirmarse definitivamente que tengan idéntica naturaleza e implicaciones.

En todo caso, la historia de la filosofía nos demuestra que, sea o no la capacidad más propia y exclusiva de nuestra especie y la que nos define, la risa nos hace humanos. Demasiado humanos.

nuestras charlas nocturnas.

6 claves para dejar de evitar conflictos…


6 claves para dejar de evitar conflictos

La Mente es Maravillosa(J.Padilla) — A la mayoría de las personas no le gustan los conflictos, pues los asocian con experiencias negativas, discusiones, engaños, resentimientos, humillación, etc.

Sin embargo, si lo analizamos bien, el problema no es el conflicto en sí mismo, sino la manera en la que las personas involucradas responden ante él.

Básicamente, un conflicto es un enfrentamiento entre opuestos.

Se presenta en una situación en la que dos o más personas con intereses diferentes entran en confrontación.

El malestar de los conflictos no emerge de su tensión, sino más bien de la idea que tenemos sobre lo que el otro debería hacer o ser en relación con nuestras pretensiones.

En este contexto, muchas personas evitan afrontar los conflictos debido al temor o a la ansiedad de involucrarse en situaciones incómodas. Otras tratan de evadirlos porque se sienten inseguras o incapaces de reafirmar lo que son y sus intereses. Otros tantos escapan porque se sienten inferiores o han tenido experiencias desagradables al entrar en una confrontación.

Sin importar cuál sea el motivo por el que una persona evita el conflicto, lo cierto es que no enfrentarlos no hace que estos desaparezcan ni mucho menos que se resuelvan, de hecho, puede que hasta se agraven más. Esta evitación, además de no arreglar nada, impide que las personas puedan seguir creciendo, pues para hacerlo es necesario la adversidad, el conflicto.

Entonces, ¿qué se puede hacer para dejar de evitar los conflictos e impedir que sigan afectando el crecimiento personal?

Mujer callada por el enfado de su marido
Evitar conflictos genera malestar y frustración.

1. Ábrete al conflicto, no te cierres

Para dejar de evitar conflictos, ábrete a ellos. La apertura al conflicto se produce cuando la persona renuncia a no considerar otros puntos de vista. Abrirse es no permanecer dentro de la burbuja protectora con los ojos cerrados. Apertura es quitarse las vendas, espichar la burbuja y observar lo que está sucediendo. Pregúntate:

  • ¿Cuál es el conflicto?
  • ¿Cómo empezó y qué lo está manteniendo?
  • ¿Qué estoy tratando de evitar?
  • ¿Cuál es mi actitud frente a lo que estoy viviendo?

La finalidad de que te cuestiones es que puedas observar y abrirte al conflicto. El acto mismo de observar y de describir es ya un primer paso para que empieces a abrirte y para que comiences a acercarte al problema y a su solución.

2. Conecta con el conflicto

Una vez que te abres al conflicto, es necesario que te vincules con él. Para dejar de evitarlo es preciso que te conectes a todas las sensaciones desagradables que te genera, al malestar que te produce, al temor, a la angustia, al miedo y a la incomodidad que causa. Míralo nuevamente y siéntelo sin oponer una resistencia innecesaria que pueda agravarlo más.

  • ¿Qué emoción estoy sintiendo?
  • ¿Cómo reacciona mi cuerpo ante el conflicto?
  • ¿Qué pensamientos cruzan por mi mente cuándo soy consciente del conflicto?
  • ¿Qué exige de mí este conflicto?

No es fácil abrirse y conectar con los conflictos, pero son dos claves necesarias para dejar de evitarlos. Si te fijas, ambas estrategias son opuestas a la evasión, al abrirte te permites estar con el conflicto, no huyes, y al conectarte te acercas a él.

3. Enfréntate a tus inseguridades y temores

Después de abrirte y conectarte, identifica los obstáculos en tu camino de crecimiento en medio del conflicto. La inseguridad, la ansiedad, el temor al abandono, la dependencia y los sentimientos de inferioridad son algunos de los motivos que pueden llevarte a evitar el conflicto. Si no logras reconocer tus inseguridades o no sabes cómo hacerles frente, puedes solicitar la ayuda de un psicólogo.

Enfrentarte a tus temores no implica que armes otro conflicto, no se trata de pelear contra ti, sino de reconocer tus debilidades y de buscar alternativas constructivas que te permitan llegar a una solución para el conflicto.

4. Expresa tus intereses de manera asertiva

Antes de expresarte y de hablar, es importante que sepas escuchar (apertura) las ideas e intereses de la otra parte, luego expón tu punto de vista usando una comunicación asertiva. De esta forma, la otra persona sabrá que quieres conocer sus intereses y que estás dispuesta a conversar sin recurrir a discusiones que empeoren más el conflicto.

Al expresar tus intereses estás haciendo valer tus derechos y estás demostrándoles a los demás y a ti mismo que lo que quieres, sientes y piensas es valioso. Un poco de amor propio no te hará daño y defender tus intereses no es perder el tiempo.

Hombre hablando con su pareja
Dejar de evitar los conflictos influye en la dignidad y en la autoestima.

5. No seas muy autoexigente

Para dejar de evitar conflictos, recuerda que no tienes que saber cómo solucionarlos. A veces, las autoexigencias y las ideas de perfección te pueden conducir a evitar la confrontación cuando esta va en contra de tus idealizaciones. Si tienes la creencia de que el conflicto es negativo en sí, que no puede salir nada de él, entonces es normal que tiendas a evitarlo.

No tengas temor a equivocarte y a fallar al confrontar tus intereses con otra persona, ya que estas tensiones te ayudaran a saber en qué debes mejorar para seguir acercándote a tus metas. Los fracasos son fuente de aprendizaje si sabes escuchar sus enseñanzas.

6. No pienses que confrontar está mal

Defender tus intereses no es bueno ni malo, siempre y cuando lo hagas de manera asertiva. Para dejar de evitar conflictos es indispensable que dejes de pensar que confrontar tus ideas con las de otros está mal.

Oponerse a los demás, porque no se está a favor de su punto de vista, no está mal. Debes tener claro que siempre que entres en conflicto debes buscar soluciones constructivas y generar diálogos asertivos para que te sientas más seguro en tu comunicación.

Para terminar, dejar de evitar conflictos implicar enfrentar, desde la compasión y la aceptación, esos patrones arraigados de relacionarse y de afrontar las adversidades. Aprender a hacerles frente es necesario para la construcción de una vida realizada.

nuestras charlas nocturnas.