El mapa icnográfico de Imola diseñado por Leonardo da Vinci en 1502
Gizmodo(M.S.Zavia) — En 1502, Leonardo da Vinci llegó a la ciudad de Imola para trabajar para César Borgia como ingeniero militar.
Su tarea era ayudar a Borgia a familiarizarse con el lugar, pero en vez de hacer un mapa como los de la época, con ornamentos artísticos y una vista lateral de la ciudad, Leonardo hizo un mapa moderno, sorprendentemente preciso y con una vista cenital de Imola.
Una imagen muy similar a la que podemos ver hoy en día en fotos satelitales del casco antiguo de la ciudad, y con la que el genio del Renacimiento se adelantó varios siglos a su tiempo, demostrando una portentosa imaginación simbólica.
Leonardo describió Imola con un plano icnográfico, una idea inspirada por el ingeniero romano Vitruvio que permite al observador situarse directamente encima de un edificio para obtener una imagen clara de lo que está viendo.
Pero Leonardo no describió un edificio, sino todos los de la ciudad, recurriendo a sus conocimientos de ingeniería para lograr un mapa claro de la ciudad.
Una fotografía satelital actual del casco antiguo de Imola
A juzgar por los bocetos que se preservaron del mapa, se dedujo que usó algún tipo de disco con un puntero para medir los grados, marcando los ángulos de las calles en relación a un punto estable, el norte. Se cree que utilizó una brújula para registrar la orientación de las murallas de la ciudad.
Establecer una escala requería medir la distancia entre todos estos ángulos, y posiblemente lo hiciera a pie o con un odómetro de ruedas giratorias. Con los ángulos y la distancia de cada esquina de la ciudad, pudo crear un plano completo cientos de años antes de que alguien pudiera verificar si era correcto.
A pesar de su precisión, el mapa de Leonardo no está exento de licencias artísticas, que podrían ser heredadas de estudios previos. Pero incluso con esas licencias, el mapa va más allá de representar una ciudad y marca la transición de una geografía de mitos y percepciones a una geografía de información, dibujada de manera sencilla. Era un mapa adelantado a su tiempo.
El primer encuentro de Paul con la reina Isabel II fue en 1965, cuando los Beatles fueron nombrados caballeros de la Orden del Imperio Británico
Independent — El 26 de septiembre de 1969 se lanzó el último álbum grabado por The Beatles. Más de cinco décadas después de la separación del Cuarteto de Liverpool, el mundo sigue fascinado por la música del grupo de pop más grande de todos los tiempos.
Durante el tiempo que estuvieron juntos, The Beatles lanzó una docena de álbumes de estudio. No incluyo el Magical Mystery Tour de 1967, ya que originalmente solo se lanzó como un EP doble en el Reino Unido, y mucho más adelante se amplió para relanzamientos posteriores con varios sencillos y pistas que no estaban en el álbum.
Casi todos los álbumes de los Beatles son geniales a su manera y estoy seguro de que todos tenemos nuestras propias ideas sobre el orden de la clasificación. Esta es la mía.
12.Yellow Submarine (1969)
No es tan malo como dice el mito popular, sin embargo, la banda sonora de la película animada es el álbum de los Beatles que se acerca más a una calificación baja y que solo sería recomendable para los que tienen como finalidad escuchar absolutamente toda la música de la banda.
Las canciones más conocidas: “All You Need Is Love” y “Yellow Submarine” están disponibles en innumerables compilaciones, y de las cuatro nuevas canciones, solo la cruda y amenazadora “Hey Bulldog” de Lennon da en el blanco.
11. Beatles For Sale (1964)
Después de tres álbumes, un puñado de sencillos clásicos, una película emblemática y un agitado programa de giras que incluyó la conquista de América, una cansada banda volvió a Abbey Road para grabar su cuarto álbum en menos de dos años.
Los resultados fueron variables, en un set repleto de covers con influencias folk y country de algunas canciones originales pesimistas, pero efectivas, como “No Reply” y “I’m a Loser”. Por otro lado, “Eight Days a Week” representa el pináculo de la mancuerna Lennon/McCartney, justo antes de que comenzaran a escribir juntos cada vez menos canciones.
Sin embargo, al incluir demasiadas canciones de relleno y algunos covers superficiales, “Beatles For Sale” no ha resistido la prueba del tiempo tan bien como cualquiera de sus otros discos de la era “1962-1966 (The Red Album)”, por lo que resultó su baja posición aquí.
10. Let It Be (1970)
El caótico álbum de la ruptura grabado en circunstancias difíciles contiene algunas pistas que me encantaría no volver a escuchar nunca más, pero cualquier álbum que incluya “Get Back”, “Let It Be”, “The Long and Winding Road” (con o sin el coro etéreo y las cuerdas de Phil Spector que McCartney odiaba), y a Lennon y McCartney tocando juntos por primera vez en años en “Two of Us” tiene que tener algo a su favor.
En última instancia, por lo tanto, “Let It Be” demostró ser un epitafio triste pero no del todo indigno para el mejor grupo de pop de todos los tiempos.
9. With the Beatles (1963)
Entre su primer y segundo álbum, The Beatles tuvo tres sencillos que llegaron al No. 1: “From Me to You”, “She Loves You” y “I Want to Hold Your Hand”, pero se resistieron a la tentación de incluir cualquiera de ellos en su segundo disco.
Sin embargo, al haber incluido 14 pistas en “With the Beatles”, no se puede acusar a la banda de no dar valor por su dinero, incluso habiendo duplicado su primer álbum con seis covers, entre ellos varios guiños impresionantes a su amor por Motown en “Please Mr Postman”, “You Really Got a Hold on Me” y “Money”.
Por otra parte, George, quien sorprendentemente canta como solista en tres canciones del álbum, las mismas que Paul, destroza “Roll Over Beethoven”, mientras que “All My Loving” de McCartney sigue siendo una de las primeras canciones más queridas del grupo.
Sin embargo, es un álbum dominado en gran medida por Lennon, y destaca en “It Won’t Be Long”, “Not a Second Time” y la ya mencionada “Money”.
8. Please Please Me (1963)
Paul marca el ritmo del maravilloso debut que catapultó al Cuarteto de Liverpool a la historia de la música pop en la primera canción, cuando cuenta en “I Saw Her Standing There” (“¡Uno, dos, tres, cuatro!”).
La versión justamente alabada y desgarradora de Lennon de “Twist and Shout” cierra el álbum, y en el medio hay una mezcla de originales y covers que incluyen una excelente voz de Harrison en “Do You Want to Know a Secret” y los dos primeros éxitos (“Love Me Do” y la eufórica canción que le da nombre al disco) de la relación inmediata que la banda entabló con el productor George Martin, incluso si a George (Harrison) no le gustaba este vínculo.
Casi la mitad de las 14 pistas eran covers, y como tal, “Please Please Me” es innegablemente un viaje crudo, pero emocionante por la música que atraía a la banda en ese momento; además, Ringo demostró de manera concluyente que él era el hombre adecuado para el trabajo.
También apunta al futuro de la música pop a medida que comenzaron cada vez más a escribir su propio material, y sigue siendo uno de los grandes álbumes debut.
7. Help! (1965)
Conectado con la segunda película de la banda, “Help!” representó una mejora considerable con respecto al álbum anterior “Beatles For Sale”, y sinceramente tiene una calidad variada, pero las mejores canciones son realmente muy buenas, y alcanzan el estatus de clásicas, por ejemplo “Ticket to Ride”, “Yesterday” de McCartney (el verdadero estándar de los Beatles), y la canción que da nombre al disco, un verdadero grito de ayuda de Lennon.
La influencia de Bob Dylan impregnó la soberbia “You’ve Got to Hide Your Love Away” de Lennon, y “I’ve Just Seen a Face”, cercana al country, de McCartney se desarrolla y da vueltas suntuosamente.
También está la agridulce “You’re Going to Lose That Girl”: una cabalgata de riquezas que compensan enfáticamente algunas de las pistas menores que se muestran.
6. A Hard Day’s Night (1964)
En parte la banda sonora de su primera película, que equivale a su primer salto cuántico, y con las 13 pistas escritas por Lennon y McCartney.
El tercer álbum de The Beatles estuvo años luz por delante de la oposición en su tierra natal en 1964, desde el momento en que se anunció con el acorde de apertura en la nueva Rickenbacker de 12 cuerdas de George, en la famosa canción que da nombre al álbum.
Lennon cantó o compuso la mayor parte de las canciones, destacando especialmente “I Should Have Known Better” y “I’ll Be Back”, pero McCartney tuvo tres de las joyas más brillantes con “And I Love Her”, “Can’t Buy Me Love” y la canción más sofisticada de la banda hasta la fecha, “Things We Said Today”.
5. Rubber Soul (1965)
Los Beatles entraron en su periodo creativo medio con otro salto sísmico de calidad, con su primera verdadera obra maestra que, aunque influenciada por el soul y Dylan, demostró ser tan influyente que llevó a contemporáneos como Brian Wilson a alturas inimaginables hasta ahora.
El control de calidad estuvo casi impecable en las 14 pistas, y la banda nunca estuvo más a punto que en la apertura “Drive My Car”; y luego fluyeron las innovaciones.
El sitar de Harrison en el sublime confesionario de Lennon “Norwegian Wood (This Bird Has Flown)”, las voces dobles en varios temas, el sutil bajo en “Think For Yourself” de Harrison, que junto a “If I Needed Someone” demostró que Harrison se había consolidado como un compositor de renombre, y ¿quién puede olvidar la inspiración de Lennon en la superlativa “Girl”? McCartney ofreció otro estándar en “Michelle” y hay varias canciones profundamente personales, por ejemplo “Nowhere Man” de Lennon que expresa su desesperación por el vacío en su vida personal, y McCartney documenta su turbulenta relación con Jane Asher en “You Won’t See Me” y “I’m Looking Through You”.
Pero la joya en el canon de Lennon entonces y para siempre es “In My Life”, que se ubicaría en los primeros puestos de cualquier lista de las mejores canciones de los Beatles. “Rubber Soul” confirmó de una vez por todas que The Beatles eran los maestros intachables de su oficio, mientras el mundo de la música contenía el aliento a la espera de su próximo movimiento.
4. The Beatles (1968)
El extenso “White Album” se grabó en una atmósfera de tensión y relaciones desgastadas a medida que el grupo se desintegraba, pero de alguna manera resultó un trabajo de gran calidad, incluso si fue el producto de los cuatro miembros individuales tirando en diferentes direcciones.
Hay poca cohesión aquí en la mezcla dispersa de estilos, pero también hay muchas canciones geniales intercaladas con otras no tan buenas y algo de basura.
Debido a que tiene 30 pistas, es meritoria la afirmación tan repetida de que con una poda juiciosa, “The Beatles” pudo haber sido el mejor álbum individual de todos los tiempos.
Una muestra de algunas de las grandes canciones incluye “Blackbird”, “Helter Skelter”, “Back in the USSR” y “Birthday” de McCartney; “Julia”, “Dear Prudence”, “Happiness is a Warm Gun” y “Revolution 1” de Lennon; mientras que las contribuciones estelares de Harrison son “While My Guitar Gently Weeps” y “Long, Long, Long”.
Con esa calidad, álbum individual o no, es un excelente disco.
3. Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967)
Más de cinco décadas después de su lanzamiento, “Sgt Pepper”, con su concepto de “una banda dentro de una banda” y su ambiente influenciado por las drogas, aún reina imperiosamente como el disco pop más famoso jamás realizado.
Puede que ahora no se considere el mejor álbum jamás grabado, o siquiera el mejor álbum de los Beatles, pero con George Martin en la cima de sus poderes y la banda retirada de las giras, pudieron perfeccionar su dominio del estudio. “Sgt Pepper” sigue siendo una obra de arte que, en términos de experimentación, innovación e influencia, rara vez fue superada, si es que lo ha sido.
Contiene algunas de las canciones más queridas de la banda: “With a Little Help From My Friends”, “Lucy in the Sky with Diamonds”, una obra maestra genuina y eterna en “She’s Leaving Home», y su más grande, “A Day in the Life”, pero en general, la grandeza del álbum radica en el viejo cliché de que la suma es mayor que las partes.
2. Abbey Road (1969)
Con “Let It Be” ya listo pero aún no considerado apto para su lanzamiento debido a la naturaleza conflictiva de las grabaciones, “Abbey Road” fue cronológicamente el último álbum de los Beatles en ser grabado.
Oportunamente, aunque muchas de las pistas fueron producto de los miembros individuales, “Abbey Road” reunió a la banda para una última y magnífica presentación.
El álbum es justamente celebrado por el popurrí de 16 minutos dirigido por McCartney en la cara dos, que comienza con “You Never Give Me Your Money” y concluye de forma hermosa y apropiada con “The End”, pero también es una cara que comienza con «Here Comes the Sun”.
En el lado uno se encuentra “Something”, quizás la mejor canción de Harrison, mientras que Lennon aparece en su mejor momento mordaz en “Come Together”.
“I Want You”, de más de siete minutos, es The Beatles en su momento más pesado y unido, y seguramente solo los corazones más duros pueden no amar “Octopus’s Garden” de Ringo.
Pero para la gente de cierta época, nada antes o después ha superado ese glorioso lado dos de canciones a medio terminar que se conoció como “The Long One”.
1. Revolver (1966)
Durante una buena cantidad de años, “Revolver” estuvo a la sombra de “Sgt Pepper”. Aunque admirado universalmente, sin duda, de alguna manera fue un poco más difícil de amar que los discos anteriores más simples e incluso que “Pepper” mismo.
Parte de eso puede deberse al alucinante eclecticismo y a la escala de ambición del álbum, que todavía después de todos estos años sigue sorprendiendo.
La influencia de las drogas, la psicodelia y la religión oriental salieron a relucir en “Revolver”, con guitarras dobles, bucles de cinta invertidos, varispeed y diversos efectos de sonido con los que la banda, con George Martin como compañero a partes iguales, exploraba a profundidad las ilimitadas posibilidades sonoras de la música de estudio.
Hay 14 temas en “Revolver” y cada uno de ellos deja una marca indeleble, desde el mordaz tema de apertura de George, “Taxman”, hasta el tema final, el sorprendentemente futurista “Tomorrow Never Knows” de Lennon.
En el medio, tenemos el gran arte de McCartney con la inquietante “Eleanor Rigby” complementada con un cuarteto de doble cuerda, y la conmovedora “For No One”, además de otra balada estándar, “Here, There and Everywhere”, y también sobresale en “Got to Get You into My Life” y en la gloriosa “Good Day Sunshine”.
“Tomorrow Never Knows” nos presenta a Lennon en un pico creativo, y casi lo iguala en “And Your Bird Can Sing” con influencia de Dylan, y el psicodélico tour de force “She Said She Said”, mientras que el solo de guitarra al revés y la voz nebulosa de Lennon en “I’m Only Sleeping” resume la experimentación desenfrenada de “Revolver”.
Dejó de ser eclipsado por el posterior “Sgt Pepper”, y es un álbum que ha crecido en grandeza y reputación a lo largo de las décadas.
Hace mucho tiempo tomó el lugar de “Pepper” como el representante del mejor momento de los Beatles.
Para muchos críticos, “Revolver” es el mejor álbum jamás hecho, una discusión que dejaré para otro día, pero por ahora, reina como el mejor álbum de The Beatles.
El portero realiza un saque de meta durante un partido.
Huffington Post(H.Z.García) — Mucho antes de que Iker Casillas levantara en 2010 la Copa del Mundo, tras el gol de Andrés Iniesta en el minuto 116, otro equipo español ya había conquistado un Mundial. Sin embargo, no fue la Selección Española de Fútbol, sino un equipo formado por jugadores que cumplían el servicio militar obligatorio.
Fue en el año 1965 cuando el Ejercito español ganó la Copa Mundial Militar, un torneo que sigue siendo un capítulo poco conocido pero fascinante de la historia deportiva del país. Por aquel entonces, en los años 60, el servicio militar obligatorio abarcaba a todos los jóvenes, incluidos los jugadores de Primera División. Esto permitió que se formara un equipo prácticamente igual a una selección sub-21.
Fue el teniente coronel Luis Alfonso Villalaín, designado por el Ministerio del Ejército, quien reunión al equipo que llevó a España a la victoria. Entre los convocados había figuras como Ramón Grosso, Josep Maria Fusté, Jesús Glaría y José Ufarte, quienes ya brillaban en sus respectivos clubes.
– Los marcadores
El equipo se formó bajo estricta disciplina militar, lo que incluía vestir uniforme y viajar en aviones del Ejército del Aire. Aunque las condiciones eran básicas, la calidad del conjunto quedó demostrada desde el primer partido, donde la ciudad de Sevilla fue testigo del empate con Francia que acabó eliminada en el partido de vuelta.
En semifinales, España se enfrentó a Portugal, que contaba con Eusébio da Silva, el ganador del Balón de Oro de ese mismo año. Gracias a un marcaje impecable, los militares españoles lograron neutralizar a la estrella portuguesa y su equipo, venciendo en el Estadio Insular, Las Palmas, abarrotado conun récord de aforo de 30.000 espectadores.
1963. Eusebio charlando de futbol con Pelé en Lisboa previo a Brasil vs Portugal. Dos grandes de este deporte!
La fase final del torneo se celebró en Asturias, donde España superó a Bélgica tras un inicio difícil con una derrota frente a Turquía. En la gran final, disputada el 8 de julio de 1965 en El Molinón, el rival fue Marruecos. España se impuso con un contundente 3-0, con el partido retransmitido en directo por televisión y cuya narración corrió a cargo de Matías Prats conocido como la “voz del NO-DO”.
– Un triunfo olvidado
Aunque se presentó con entusiasmo, incluyendo un desfile con el teniente coronel Villalaín a hombros, la victoria pronto cayó en el olvido. La cobertura mediática fue escasa y la Copa Mundial Militar nunca alcanzó la relevancia del torneo organizado por la FIFA.
José Ufarte y sus 81 años.
Sin embargo, este capítulo sigue siendo un ejemplo de la pasión por el fútbol que une a España, desde los campos militares hasta los estadios internacionales. Fue un precedente que abrió el camino para que, décadas después, la Selección Española lograra conquistar el Mundial de 2010 y consolidara su lugar en la historia del deporte.
Ahora, con la mirada puesta en el Mundial de 2030 que coorganizarán España, Marruecos y Portugal, es el momento ideal para recordar la histórica victoria española en el Mundial de 1965. Aquel triunfo, ocurrido hace más de tres décadas, nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre nuestro legado futbolístico y de ilusionarnos con un futuro prometedor en el próximo campeonato.
QUO(B.Pérez) — Ya sea rojizo, cobrizo o anaranjado, el cabello rojo seguirá formando parte de nuestra diversidad genética, aseguran los genetistas
En la pantalla y en las calles, las personas con cabello rojo siempre llaman la atención. Esto se debe, en parte, a que es un rasgo poco común, presente en solo una o dos de cada 100 personas. Aunque las variantes genéticas que generan este color de cabello son raras, no hay evidencia científica que respalde la idea de que los pelirrojos desaparecerán.
– ¿Por qué existen los pelirrojos?
Para entender por qué los pelirrojos no desaparecerán, primero debemos comprender por qué existen. Este rasgo no solo fascina a los medios, sino también a los científicos. Las investigaciones sobre el color del cabello humano muestran que el cabello rojo no está disminuyendo ni se volverá más raro en el futuro cercano.
Este rasgo tiene raíces muy antiguas. Análisis de ADN de hace 50,000 años revelaron que algunos neandertales eran pelirrojos de piel clara. En China, se descubrió una momia de 3,800 años conocida como la Belleza de Loulan, con cabello rojizo bien conservado. Incluso en la mitología, el rey Reso, de los antiguos tracios, fue representado en cerámica griega con cabello y barba de color zanahoria.
– La genética detrás del cabello rojo
Las variantes genéticas que producen el cabello rojo son recesivas. Esto significa que una persona necesita dos copias del gen, una de cada progenitor, para heredar este rasgo. Si ambos padres son pelirrojos, es casi seguro que su hijo tendrá cabello rojo.
El gen más importante asociado con este rasgo, conocido como MC1R, fue identificado en 1995 por un equipo liderado por Ian Jackson, de la Universidad de Edimburgo, en Escocia. Este gen regula la producción de melanina, el pigmento que determina el color del cabello, los ojos y la piel. La feomelanina genera cabello rojo o rubio, piel clara y pecas.
En los pelirrojos, una variante del gen MC1R impide que las células de la piel cambien de pigmento protector marrón/negro al exponerse a la luz ultravioleta, lo que explica por qué las personas pelirrojas se queman fácilmente con el sol.
– Ventajas evolutivas del cabello rojo
La pigmentación clara ofreció ventajas a las poblaciones que migraron al norte de Europa, donde los días de invierno son cortos y la luz solar es limitada. La piel clara absorbe más radiación ultravioleta, lo que favorece la producción de vitamina D. Esta vitamina es esencial para fortalecer los huesos y reducir la inflamación, lo que aumentó las probabilidades de supervivencia de las mujeres durante el embarazo.
Por estas razones, los genes para el cabello rojizo y la piel clara prosperaron en regiones como Irlanda y el Reino Unido, donde hasta el 10 % de la población tiene cabello rojo.
– ¿Por qué los pelirrojos siguen siendo raros?
Aunque los genes recesivos como el MC1R son poco comunes, no desaparecen a menos que las personas que los portan dejen de tener hijos, algo que claramente no está ocurriendo. Además, investigaciones recientes han identificado otros ocho genes que también influyen en el cabello rojo, lo que confirma que no depende únicamente de una sola variante.
– Pelirrojos en todo el mundo
Aunque son más comunes en Europa del Norte, los pelirrojos no son exclusivos de los celtas o de los caucásicos. También hay pelirrojos en Marruecos, Jamaica y otras regiones, lo que demuestra cómo los genes viajan y se mezclan entre diferentes poblaciones.
En todo el mundo, los pelirrojos celebran su singularidad en eventos como los “Días del Pelirrojo” en los Países Bajos, donde miles de personas con cabello rojo se reúnen cada año.
– ¿De dónde viene el mito de su extinción?
El mito de que los pelirrojos están desapareciendo ha circulado por décadas, muchas veces como estrategia de marketing. Por ejemplo, una antigua predicción decía que los pelirrojos se extinguirían en 2100 debido a la desaparición de los genes recesivos, pero esta afirmación provenía de una fundación financiada por una empresa de tintes para cabello.
A pesar de los titulares alarmistas, los pelirrojos no están en peligro de extinción. Más bien, su existencia es un recordatorio de la complejidad de la genética y de la diversidad humana que continúa enriqueciendo nuestro mundo.
Página de los cuadernos de Darwin alrededor de julio de 1837, que muestra su primer boceto de un árbol evolutivo, con las palabras «Creo» en la parte superior.
Presta atención a tus pensamientos, porque se convierten en palabras.
Presta atención a tus palabras, porque se convierten en acciones.
Presta atención a tus acciones, porque se convierten en hábitos.
Presta atención a tus hábitos, porque se convierten en tu carácter.
Presta atención a tu carácter, porque se convierte en tu destino.
(Talmud)
JotDown(E.Brunner) — Los humanos somos los reyes del mambo cuando se trata de razonar por conceptos, categorías y símbolos, y esto nos ha dado el poder de triunfar en la historia de la evolución, por el simple motivo (sesgado por un sospechoso conflicto de interés) de que somos los únicos capaces de contar esta historia.
La historia la cuentan los vencedores o, en su ausencia, los que saben escribirla. Pero claro, una de las consecuencias que trae esta gran capacidad de nuestra especie de razonar por conceptos, categorías y símbolos, es la limitación de tener necesariamente que reducir o transformar todo en conceptos, categorías y símbolos.
Sin conceptos, categorías y símbolos, nuestra máquina pensante no funciona muy bien. Lo cual no es necesariamente un problema, siempre y cuando uno no se olvide de que está trabajando con conceptos, categorías y símbolos, y se crea ingenuamente que está manejando la mismísima realidad.
Ya sea para hablar de Dios o de neutrinos, conceptos, categorías y símbolos son estrictamente necesarios no solo para entender, sino, también, para comunicar a los demás lo que creemos haber entendido.
Se usan estos elementos para generar modelos, y luego estos modelos se comparan con lo que observamos ahí fuera, para saber si funcionan bien o no y, sobre todo, si nos sirven para mejorar nuestra vida. Aparte de satisfacer alguna que otra inquietud existencial.
Hace un par de siglos empezamos a transformar el conocimiento en lo que hoy llamamos «ciencia», y sembramos así las bases conceptuales, categóricas y simbólicas de una parte importante de nuestra mente individual y colectiva. Y, en ciencias naturales, los iconos de esta transformación han sido, entre otros, dos Carlos.
Linneo empezó a llamar las cosas por sus nombres o, mejor dicho, por los nombres que él iba decidiendo darles. Empieza así la contienda lexical de la nomenclatura binomial y de la taxonomía, las cuales pretenden poner un poco de orden en el batiburrillo de plantas y animales de este planeta, con reglas y estructuras sistemáticas que sirven para cuadricular la diversidad y sus escurridizas variantes.
Poco después, Darwin empieza a encajar aquellas reglas formales en un proceso, donde los nombres y sus categorías entran en esquemas que ya no describen una foto del paisaje, sino sus cambios a lo largo de un tiempo profundo llamado evolución.
Ambos Carlos necesitaban un ladrillo, y lo encuentran en «la especie» o, más bien, lo que viene a ser su concepto. Una unidad evolutiva que al mismo tiempo delata un modelo funcional (un cierto «tipo» de organismo, para Linneo) y una unidad de cambio (para Darwin).
No cabe duda de que el concepto de especie sigue siendo todavía, después de un par de siglos, el ladrillo conceptual de nuestra visión de la diversidad, y de las interpretaciones que proporcionamos a la hora de estudiarla y gestionarla. Y esto ocurre porque, sencillamente, el concepto de especie funciona, tanto a nivel taxonómico (la nomenclatura) como sistemático (las relaciones entre los grupos) y ecológico (el papel que un organismo ocupa dentro de la red energética de un ecosistema).
Pero, como toda herramienta, funciona solo a una determinada escala, generalmente bastante burda. Si uno entra en los detalles filosóficos, en las definiciones, o sencillamente sale al campo a recoger bichos, ya se topa con muchas de sus obvias limitaciones. De hecho, la verdad es que, en dos siglos y pico, todavía no disponemos de una consistente definición acerca de qué es una especie.
O, mejor dicho, definiciones tenemos muchas, a lo mejor demasiadas, todas tan útiles como imperfectas, y a veces abiertamente en conflicto.
Ilustración del aspecto que tendría el ‘Corythoraptor jacobsi’, dinosaurio descubierto en China
La definición más general y conocida es la que reduce la especie a una unidad reproductiva, es decir al conjunto de todos aquellos individuos que se pueden reproducir entre sí, y que no se pueden reproducir con otro conjunto. Como definición no está mal, sobre todo porque es bastante intuitiva, hasta que uno descubre que las excepciones son tantas y tan importantes que merman la utilidad de la regla, y la confianza que uno le otorga.
Otras definiciones, sin embargo, dan más importancia a cierta continuidad filogenética, es decir al proceso evolutivo. Y otras se limitan a considerar parámetros estadísticos de la filogenia, a añadir la geografía y la ecología, o a considerar algún otro parámetro que, mira tú por donde, suele estar estrictamente vinculado a la labor de investigación de quien lo propone.
Si eres un martillo, todo te parece un clavo, así que definiciones de especies hay tantas como científicos se han propuesto proporcionar una más completa que las de los demás. Todos han aportado al debate, y nadie ha logrado zanjarlo.
El barullo (y las discusiones animosas) que todo ello ha generado se debe, como siempre, a un error de fondo muy común en nuestra especie: confundir la herramienta con el objetivo, confundir las palabras con la realidad, confundir los conceptos con los procesos que pretenden representar.
La necesidad de formalizar, de categorizar, de cuadricular es algo nuestro, de nuestro sistema cognitivo, modelos que nosotros generamos para entender, para analizar, y para comunicar. La naturaleza no sabe de eso, no lo necesita, y no le importa. Agrupamos las especies en géneros, los géneros en familias, las familias en superfamilias, y estas en órdenes y clases, y cada nivel está intercalado por niveles más sutiles.
Y nos olvidamos de que este es un esquema nuestro, de nuestra mente, una representación útil, una herramienta conceptual que pretende describir la organización de la naturaleza, pero no por ello podemos pretender que la naturaleza de verdad se conforme con nuestros esquemas, rígidos, abstractos, teóricos, y continuamente cambiantes.
Recientemente, unos investigadores de Cambridge han identificado seis puntos que, tanto en la literatura científica como en la divulgativa, han generado mitos y sesgos sobre la especie y el proceso de especiación, malentendidos superficiales que hacen un flaco favor a las ciencias naturales.
El primero es pensar que las especies son unidades genéticamente aisladas, cuando ya desde hace mucho tiempo hemos visto que animales y plantas muy distintos siguen manteniendo, en un ambiente natural, la posibilidad de hibridarse y de generar quimeras que, además de ser viables, tienen su propio éxito reproductivo.
La segunda es creer que si un grupo ancestral genera muchas especies quiere decir que funciona bien, y que su modelo es muy exitoso. La tercera es suponer que si un grupo presenta pocas especies tiene entonces que ser muy primitivo.
La cuarta es dar demasiada importancia a esta iconografía que representa la evolución con «árboles», donde cada rama es una historia totalmente separada. Sin embargo, ya desde hace muchas décadas queda bastante patente que la evolución tira mucho de hibridación, es decir, de genes que se mueven de una rama a otra.
La quinta es dar por hecho que si un rasgo es importante para la evolución, tiene que presentar muchas diferencias en un amplio abanico de especies. La sexta es dar por hecho que si un rasgo es muy diferente entre especies distintas, tiene que haber sido clave para su separación evolutiva.
Los autores del artículo se esmeran con mucho detalle en desarrollar cada uno de estos puntos y, más allá de la teoría, presentan muchos casos reales, muchos ejemplos concretos, y una serie de recomendaciones para evitar caer en esta serie de malentendidos que siguen pululando en las perspectivas de la biología evolutiva.
Y muchas veces la única recomendación para no transmitir una idea imprecisa o incorrecta es usar un lenguaje más apropiado, un fraseo más cuidadoso, que no sea superficial o ambiguo. Porque, según ellos, aquí el fallo es prevalentemente lingüístico: por falta de habilidad comunicadora o de paciencia, los científicos simplifican y acortan, contribuyendo, sin darse cuenta, al sesgo, al bulo o al malentendido.
Porque, a su entender, cualquier biólogo, evolucionista o paleontólogo reconoce de sobra la sensatez de los seis puntos mencionados arriba.
Yo, que probablemente soy menos diplomático que ellos, hurgaría un poco más porque, en mi experiencia personal, a la hora de hablar del concepto de especie, me he topado con superficialidad y sesgos demasiadas veces. Me atrevo a decir que son casi la norma, y entonces no estoy muy seguro de que tal falta de precisión se pueda explicar siempre con una carencia de oratoria.
Puedo imaginar, de hecho, por lo menos tres casos distintos. El primero, muy fácil de entender, es que sencillamente la persona, por muy científico o divulgador que sea, no es competente. No ha indagado mucho sobre el concepto de especie, o tal vez ni siquiera trabaje con ello, se ha leído un par de libros, o literatura genérica, o se da suficientemente por enterado al haberse graduado hace años con libros de texto de las décadas anteriores.
Y con esto le basta, o por lo menos es suficiente, para enseñar, escribir, sentenciar o llegar a conclusiones sobre qué es una especie y cómo funciona. En este caso, como ocurre con frecuencia en todo tipo de actividad humana, la persona no es competente pero no lo sabe, y cree serlo. Habla y decreta sobre algo que, en realidad, no conoce. Y de ahí la repetición infinita del sesgo, del vicio, que se convierte en regla. Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad.
El segundo caso es algo más malicioso, porque involucra un cierto grado de intencionalidad: el científico o el divulgador de turno simplifica excesivamente (o incluso inventa) porque, hablando en plata, hacerlo bien costaría mucho más. Más tiempo, más esfuerzo, más competencia.
También en ciencia, como en cualquier otro entorno humano, resuena a menudo la fatídica frase «¡qué más da!», que arregla cualquiera chapuza, y justifica cualquiera decisión. Es decir: ya que explicarle a un estudiante o al público cómo están las cosas sería demasiado complicado y no le va a cambiar la vida, redondeamos un poco y lo damos por hecho. Y redondeando redondeando pasamos de un Ecce Homo a una caricatura grotesca, que trasforma la ciencia en entretenimiento mundano.
La biblioteca de Babel de Borges, de Erik Desmazieres.
El tercer caso es aún más maligno: la simplificación excesiva y simplona se lleva a cabo con alevosía, porque, sencillamente, es lo que la gente quiere escuchar, lo que refuerza sus supuestos conocimientos y que, por ende, vende más.
Puede sonar raro asociar ciertas dinámicas mezquinas a la ciencia, pero considerando que hoy en día la investigación es un negocio como otro cualquiera, no hay que tomárselo a la ligera. Si necesitas público, financiaciones o clientes, tendrás que proporcionar al mercado lo que el mercado quiere.
A bote pronto, ninguna de estas tres posibilidades es noble. Y, por supuesto, las tres posibilidades no son excluyentes. Al revés, maridan muy bien: si hacerlo más fácil requiere menos conocimientos y vende más, pues ¡a por ello! Son todo beneficios, menos para la ciencia y el conocimiento que, como ocurre a menudo, se quedan entre bambalinas, fuera del alcance de los aplausos.
En realidad hay un cuarto caso posible: que un investigador, aun siendo un especialista muy documentado en la materia, promueva aquellas visiones (aparentemente sesgadas) porque, por sus propias razones, lógicas y argumentadas, está convencido de que son ciertas o sensatas.
En este caso, poco hay que decir, el debate y el desacuerdo son el motor del saber, y bienvenida sea la discrepancia. Pero, en mi experiencia personal, esta última posibilidad no es, digamos, muy frecuente, y desde luego no es la que ha generado la necesidad de escribir un artículo para denunciar un exceso de superficialidad en el sector.
Ahora bien, en este caso estamos hablando del concepto de especie, pero está claro que el mismo tipo de análisis y las mismas categorías seguro que las podemos aplicar a todo el espectro del conocimiento humano, ya sea humanístico, político, administrativo o económico.
Pero no está mal recordar que lo mismo pasa también en los ambientes científicos y académicos, que demasiadas veces se presentan como sectores más puros y distinguidos, a raíz de la supuesta aura motivacional que suele honrar los campos del saber.
Hay que decir que los debates sobre el concepto de especie se dan más trabajando en zoología, con animales, porque en botánica o en microbiología la situación es tan complicada que a nadie se le ocurriría poner límites tan firmes o abanderar conclusiones tajantes sobre qué es y qué no es una especie.
Y, hablando de animales, un caso desde luego excepcional en este sentido lo encontramos en paleontología humana y antropología, campos donde el concepto de especie está batuqueado, además, por una serie de factores que añaden aspectos sociales, éticos, o propagandísticos. Los homínidos son un grupo zoológico con un abanico de especies muy pobre, lo cual limita bastante la posibilidad de comparación.
Sin considerar que, en paleontología, para hablar de diversidad hay que tirar de fragmentos de huesos, que poco pueden decir sobre el nivel taxonómico de un organismo. Además, en paleontología humana, determinar o nombrar una especie es a menudo una cuestión de prestigio, cuando no incluso de dinero o de éxito académico.
El hecho de que muchos antropólogos no tengan ni siquiera una formación en zoología o biología evolutiva tampoco ayuda. Con estas premisas, no es de extrañar que en paleoantropología las perspectivas cambien cada dos por tres, tanto a nivel de taxonomía (los nombres que aparecen y desaparecen en los muchos árboles filogenéticos que se ven en museos y publicaciones) como a nivel de teorías globales.
Hasta los años ochenta del siglo pasado, por ejemplo, era común la teoría multiregional, que interpretaba la evolución humana como un proceso gradual que implicaba a todas las poblaciones del planeta, que se iban moldeando poco a poco desde una forma más primitiva hacia una más evolucionada.
Luego, desde los noventa, empezó a triunfar su opuesto, la teoría del reemplazo: nuevas especies evolucionan, generalmente en África, y van a suplantar a las otras, más primitivas, en los otros continentes. En las décadas siguientes, ser multiregionalista quería decir ser carca y viejuno, incluso conservador e intolerante, mientras que apoyar la teoría del reemplazo era guay e innovador.
Luego las cosas se empezaron a embarrar más, se generó un cierto cotilleo sobre la posibilidad de hibridación, y se sacó mucho partido (portadas, artículos, libros, financiaciones, sensacionalismo, etc.) a una visión intermedia, donde las especies se sustituyen la una a la otra, pero no antes de haberse acoplado al menos un poco con los foráneos.
Hoy en día, ser hibridista es trendy, reconocer el cruce es pro, y los popes del sector invitan a subir al carro de la nueva perspectiva que, dicho sea de paso, es más tolerante con la diversidad y menos tajante con las diferencias.
Ahora bien, muchas de estas peleas y de estas posiciones inflexibles probablemente sobraban, porque cualquier primatólogo sabe de sobra desde hace medio siglo que simios y monos del mismo género (o incluso de géneros distintos) pueden hibridarse y suelen hacerlo, así que no hay razón para pensar que la especie humana pueda haber sido la única excepción.
Tal vez, podríamos habernos ahorrado decenas de años de desacuerdos en paleontología humana sencillamente estudiando un poco mejor la biología y la taxonomía de los otros primates o, en todo caso, habiendo previamente preguntado a un zoólogo.
La exaltación del cruce, desde luego, no merma en absoluto el concepto de especie, que sigue siendo una herramienta extremadamente útil (y necesaria) en biología evolutiva. Las herramientas son herramientas, ni buenas ni malas. Su uso, desde luego, puede ser bueno o malo, o como mínimo útil o dañino.
No está mal creer en las cosas que no se pueden ver, ya sea Dios, los neutrinos o las especies, siempre y cuando esto sea realmente ventajoso, y mejore nuestras vidas. Ahora bien, tampoco hay que asumir verdades solo porque alguien nos pida (o exija) creérnoslas, o porque nos las venda como tales.
Y el hábito tal vez más saludable, en este sentido, puede que sea empezar por seleccionar las palabras adecuadas, las frases adecuadas. El lenguaje es un arma increíblemente poderosa y, si se emplea con superficialidad, incompetencia o picardía, puede llegar a transformar una pequeña herida en una lesión profunda.
La alternativa, es decir, adoptar una actitud comprometida, competente y sincera, es mucho más difícil, pero es la que transforma el saber en bienestar. Y, de paso, ¡es muchísimo más apasionante!
Lenin, en una imagen en blanco y negro de 1917 coloreada
abc(I.Viana) — Cinco años después del episodio que les vamos a contar, su protagonista, Anatoly Lunacharski , aseguró: «La religión es como un clavo. Cuanto más se la golpea en la cabeza, más penetra». El comisario de Instrucción Pública de Lenin llevaba cinco años dedicado en cuerpo y alma a perseguir a la Iglesia, convencido de que podía erradicar sus casi dos mil años de historia de un plumazo.
Desde el triunfo de la Revolución Rusa, en 1917, apoyado por el aparato del recién creado estado comunista, se dedicó a destruir monasterios, decapitar y quemar efigies del Papa Benedicto XV en pomposas performances públicas, confiscar bienes eclesiásticos y ridiculizar a los apóstoles en procesiones simbólicas.
El ataque más rocambolesco e insólito de todos se produjo a comienzos de 1918, con el llamado «Juicio del Estado Soviético contra Dios». El episodio coincidió con el comienzo de la época iconoclasta de la URSS. El zar Nicolán II había sido derrocado un año antes, aunque faltaban aún seis meses para que fuera fusilado y acuchillado junto a su familia .
En esta vorágine de acontecimientos se organizó en Moscú un tribunal popular al que el primer Gobierno bolchevique declaró absolutamente competente para juzgar al Todopoderoso por sus «crímenes contra la Humanidad» y «genocidio».
Su presidente fue precisamente Lunacharski, el mismo que declaró en su libro « Religión y socialismo » que «Karl Marx es el profeta más grande del mundo». Uno que, decía, «ya no necesita hacer referencia a Dios, ya que la nueva sociedad no está basada en un pacto con él».
El jefe del Gobierno francés Édouard Herriot y el delegado soviético Anatoli Lunacharski (izda.), en Gonebra en 1932
– Un juicio «divino»
El 16 de enero de 1918 fue el día elegido para que se celebrara aquel acto sin precedentes que se alargó durante cinco horas y fue presenciado por una gran cantidad de público.
A simple vista no parecía haber diferencias entre aquel juicio «divino» y otro terrenal.
Los detalles estaban perfectamente cuidados, como si de un proceso legal se tratara, con una una Biblia en el banquillo de los acusados.
En primer lugar se produjo la lectura de todos los delitos que el pueblo ruso, en supuesta representación del resto de la especie humana, atribuía el «reo».
Los fiscales presentaron una gran cantidad de pruebas basadas en testimonios históricos, según los cuales la imputación principal estaba clara: Dios era culpable.
Los defensores designados por el Estado soviético, por su parte, aportaron pruebas de su inocencia. Llegaron incluso a pedir la absolución del acusado, alegando que padecía una «grave demencia y trastornos psíquicos» y que, por lo tanto, no era responsable de los hechos que se le achacaban.
Lunacharski no era exactamente un ignorante en lo que a cuestiones religiosas se trataba. Todo lo contrario. El presidente del tribunal había aprovechado sus años en París y las largas temporadas que había pasado en la cárcel antes de 1917 , para estudiar intensamente la historia de las religiones.
De ahí surgió la idea de su ensayo «Religión y socialismo», cuya intención no era otra que incorporar al marxismo los preceptos sobre la salvación humana que encontró en el cristianismo. Esto provocó una violenta condena por parte de sus camaradas del partido comunista ruso, algunos de los cuales acabaron convirtiéndose en sus enemigos.
– Cinco horas de apelaciones
Tras cinco horas de testimonios, apelaciones y protestas, el tribunal declaró finalmente «culpable» a Dios de los delitos por los que era juzgado.
A continuación, Lunacharski leyó la sentencia: el Señor era condenado a muerte y debía ser fusilado a la mañana siguiente.
Hasta entonces, sus abogados no tendrían derecho a interponer ningún tipo de recurso ni establecer el más mínimo aplazamiento.
Al amanecer, un pelotón llevó a cabo los deseos del juez disparando varias ráfagas al cielo de Moscú.
Pocos años después, entre 1923 y 1929, la astucia del pensamiento bolchevique aconsejó no repetir este tipo de actos ni la persecución abierta contra la Iglesia de los años anteriores.
El mismo Lunacharski condenó los excesos cometidos en este sentido. Lo hizo poco antes de morir, el 26 de diciembre de 1933, justo durante su viaje a España, donde acudía para ocupar el cargo de embajador ruso en la Segunda República .
Univisión Noticias — Así es: a pesar de lo mucho que hace que lo habitamos, nuestro mundo todavía encierra muchas sorpresas para nosotros.
Mira, estas son las realidades que todavía siguen desafiando a la ciencia, que todavía no les ha podido encontrar una explicación…
#6 Las vacas siempre están orientadas hacia el norte o hacia el sur cuando pastan
Probablemente nunca le prestaste atención a la posición de las vacas mientras pastaban, pero lo cierto es que mientras un grupo de científicos observaba cientos de imágenes satelitales de Google Earth, descubrieron un detalle que había pasado desapercibido durante milenios.
Las vacas se colocan de acuerdo a los polos magnéticos de la Tierra, mirando hacia el norte o hacia el sur cuando pastan o descansan. El patrón permaneció constante sin importar el viento u otros factores.
Si bien se sabe que algunos animales tienen una brújula interna esto no sucede con los mamíferos. Y sin embargo, el fenómeno se puede observar en todos los continentes.
#5 Los animales que pueden vivir sin oxígeno
Casi todos los organismos de la tierra viven con la ayuda del oxígeno, ya sea consumiéndolo o produciéndolo. Es por ello que los científicos quedaron shockeados cuando hallaron animales que pueden vivir sin oxígeno en las profundidades del Mar Mediterráneo.
Si bien se sabía que algunas bacterias y otros organismos simples pueden prescindir de este elemento, el fenómeno era desconocido entre los animales multicelulares complejos. Estos pertenecen al género phylum Loricifera, que antiguamente necesitaban del oxígeno pero que luego se adaptaron a su nuevo entorno.
Los científicos no tienen idea acerca de su historia evolutiva ya que no existen registros de organismos complejos que hayan podido sobrevivir de esta forma.
#4 La biodiversidad aumenta cuando nos acercamos al Ecuador
Si viajas de las zonas más frías del planeta hacia el Ecuador encontrarás que la vida se torna más diversa. Tanto la vida natural como la cultura humana se vuelve más vibrante y variada y lo mismo sucede con las enfermedades.
A este último respecto, cuando escuchas sobre los brotes de enfermedades que aparecen constantemente en África o en América del Sur, no solo es debido a la mala atención de salud en los países pobres y subdesarrollados, también se debe a que los virus y las bacterias que causan estas enfermedades son simplemente mucho más activas y diversas en los países del sur en comparación con los del norte.
Tal vez piensas que se conoce con certeza el motivo de este fenómeno, pero hay docenas de teorías que tratan de responder esta pregunta y resulta imposible conciliar todas las hipótesis en una sola conclusión.
#3 Las bolas de fuego de Naga
Cada año, cientos de bolas de fuego estallan espontáneamente en el río Mekong en Tailandia. Este fenómeno, conocido como las bolas de fuego de Naga, ha sucedido desde que se tiene memoria y aún no tiene una explicación científica, aunque se cree que se trata de acumulaciones de gas metano que emergen del río.
Los lugareños, por su parte, creen que estas provienen del aliento de Naga, una serpiente mítica que acecha el lago.
#2 La aparición de extrañas luces antes de los terremotos
Si bien había reportes acerca de destellos blancos o azulados que precedían a los terremotos, no fue hasta 1960, cuando las personas pudieron fotografiar este fenómeno durante los terremotos ocurridos en Japón (Matushiro), que los científicos comenzaron a tomarlo en serio.
Desde entonces, han surgido innumerables teorías acerca de la aparición de esas luces: desde el calentamiento por fricción, a las emisiones de gas fosfina y la electrocinética, pero aún no se ha hallado una explicación única para este extraño evento.
#1 La presencia de alcaloides en algunas plantas
Los alcaloides son sustancias de origen natural que se producen en las plantas y en los animales -una de las más populares es la morfina-.
Si bien se han podido identificar cerca de 7 mil tipos de alcaloides diferentes en las plantas, la pregunta que subsiste es por qué están allí. Estas sustancias provocan respuestas diferentes cuando son ingeridas por los animales y es por ello que los científicos creen que su objetivo es mantener alejados a los predadores.
Pero en el caso de la amapola, la morfina, una sustancia que es capaz de reducir el dolor, no se ajusta a esta teoría y es por ello que su presencia genera muchas interrogantes.
Si bien el conocimiento científico avanza de forma constante, la naturaleza continúa dejándonos boquiabiertos con este tipo de realidades a las que todavía no se les ha podido dar una explicación.
Esquirre(D.Orf) — La cultura es un concepto que a menudo se asocia con el Gran Simio más inteligente de todos (nosotros, los humanos), pero esta idea no es exclusiva de los ocho mil millones de miembros de la especie. Muchos otros animales, incluidos los primates, presentan diversas culturas dentro de sus distintas poblaciones.
En el caso de los chimpancés, el primo más cercano de la humanidad junto con los bonobos, esta cultura se manifiesta en las múltiples formas en que estos simios manipulan las herramientas.
Algunas de estas herramientas son relativamente sencillas, como utilizar hojas para absorber el agua de un agujero en un árbol, mientras que otras se basan en todo un conjunto de herramientas para realizar tareas complicadas. Gracias a la capacidad de la humanidad para acumular conocimientos a lo largo del tiempo, nuestra especie ha desarrollado culturas inmensamente diversas, pero los estudios sobre chimpancés en libertad demuestran que esta increíble habilidad no es exclusiva de los humanos.
Un nuevo estudio de científicos de la Universidad de Zúrich (UZH) ha analizado marcadores de similitud genética, así como hábitos de alimentación, en 35 lugares distintos de estudio de chimpancés. Utilizando lo que denominan una «máquina genética del tiempo» que enlaza poblaciones de chimpancés a lo largo de miles de años, descubrieron que el uso de herramientas complejas podía encontrarse incluso en poblaciones distantes. Los resultados del estudio se publicaron en la revista Science.
«Como ejemplo de este conjunto de herramientas, los chimpancés de la región del Congo utilizan primero un palo fuerte para cavar un túnel profundo a través de un suelo duro para llegar a un nido subterráneo de termitas», explicó en un comunicado Cassandra Gunasekaram, de la UZH y autora principal del estudio.
«A continuación, fabrican una sonda de ‘pesca’ tirando de un largo tallo de planta a través de sus dientes para formar una punta parecida a un cepillo, presionándola en forma de punta y enhebrándola hábilmente por el túnel que han hecho. Luego lo sacan y mordisquean a las termitas defensoras que lo hayan mordido».
Gunasekaram y su equipo organizaron los comportamientos en tres grupos: sin herramientas, herramientas sencillas y herramientas complejas como la sonda de pesca. En las comunidades de chimpancés, las hembras sexualmente maduras abandonan sus grupos sociales para buscar otra comunidad, un rasgo evolutivo que ayuda a evitar la endogamia.
Además de añadir genes diversos a una nueva comunidad, el estudio descubrió que las hembras de chimpancé también aportaban avances en la cultura cuando llegaban a sus nuevas comunidades.
«Hemos hecho el sorprendente descubrimiento de que son las tecnologías más complejas de los chimpancés -el uso de ‘conjuntos de herramientas’ completos- las que están más fuertemente vinculadas entre poblaciones ahora distantes», dijo en un comunicado de prensa el antropólogo evolutivo de la UZH Andrea Migliano, coautor del estudio.
«Esto es exactamente lo que se predeciría si estas tecnologías más avanzadas fueran raramente inventadas y aún menos propensas a ser reinventadas, y por lo tanto más propensas a haber sido transmitidas entre grupos».
Los investigadores sugieren que el desarrollo de esta complejidad cultural probablemente tuvo lugar por etapas, primero con la transmisión entre poblaciones a través de migraciones femeninas y luego implementando cambios incrementales hasta reutilizar las tecnologías por completo.
Dado que este tipo de cultura acumulativa es una característica de los homínidos en general, la investigación de este fenómeno en el contexto de uno de los parientes vivos más cercanos de la humanidad podría aportar información sobre la vida de los antepasados humanos del pasado, así como de nuestros primos actuales.
El equipo de la UCL logró crear los espaguetis más finos del mundo, de solo 372 nanómetros de diámetro.
DW(EFE, University College de Londres, Nanoscale Advances) — Un equipo de químicos ha creado los espaguetis, dicen, más finos del mundo, unas 200 veces más finos que un cabello humano; estas nanofibras no pretenden ser un nuevo alimento, sino ofrecer un «amplio abanico» de usos para la medicina.
Los responsables son investigadores de la University College de Londres (UCL), que demuestran que es posible una forma más sencilla de fabricar nanofibras utilizando harina.
Las nanofibras de almidón –producido por la mayoría de las plantas verdes para almacenar el exceso de glucosa– son especialmente prometedoras y podrían utilizarse en vendajes para ayudar a cicatrizar heridas, como andamiaje para la regeneración ósea y para la administración de fármacos.
Sin embargo, dependen de la extracción y purificación del almidón de las células vegetales, un proceso que requiere mucha energía y agua, señala un comunicado de la UCL.
Según los investigadores, un método más respetuoso con el medioambiente es crear nanofibras directamente a partir de un ingrediente rico en almidón, como la harina, que es la base de la pasta.
Una imagen de microscopio electrónico de barrido que revela la textura de las nanofibras de espagueti.
El diminuto tamaño de estas fibras supuso un desafío técnico sin precedentes para su observación. Según aseguró la UCL a DW en un correo electrónico, la tecnología convencional resultó insuficiente, ya que ninguna cámara o microscopio de luz visible podía captar con claridad las hebras individuales.
Para superar este obstáculo, los investigadores recurrieron a un microscopio electrónico de barrido, que escanea la muestra con un haz concentrado de electrones y construye una imagen a partir del patrón que generan estos al desviarse o impactar contra el material.
– «Son literalmente espaguetis»
En un nuevo artículo publicado en la revista científica Nanoscale Advances, el equipo describe la fabricación de espaguetis de solo 372 nanómetros de diámetro mediante una técnica llamada ‘electrospinning’, en la que una carga eléctrica arrastra hilos de harina y líquido a través de la punta de una aguja.
«Para hacer espaguetis, se empuja una mezcla de agua y harina a través de unos agujeros metálicos. En nuestro estudio, hicimos lo mismo, pero empujamos la mezcla de harina con una carga eléctrica; son literalmente espaguetis, pero mucho más pequeños», explica Adam Clancy.
Para el investigador, el almidón es un material prometedor, pero purificarlo requiere mucho procesamiento.
«Hemos demostrado que es posible una forma más sencilla de fabricar nanofibras utilizando harina. El siguiente paso sería investigar las propiedades de este producto: querríamos saber, por ejemplo, con qué rapidez se desintegra, cómo interactúa con las células y si se puede producir a escala», añade.
La alfombra de nanofibras de almidón, de apenas 2 centímetros de diámetro, representa un avance clave en la investigación médica de materiales regenerativos.
– Futuro en medicina regenerativa
Gareth Williams, otro de los autores, detalla que las nanofibras, como las de almidón, pueden utilizarse en apósitos para heridas, ya que son muy porosas. Además, se está estudiando su uso como andamiaje para regenerar tejidos, ya que imitan la matriz extracelular, una red de proteínas y otras moléculas que las células construyen para sostenerse.
La nueva ‘nanopasta’ forma una alfombra de nanofibras de unos 2 centímetros de diámetro, por lo que es visible, pero cada hebra individual es demasiado estrecha para ser captada con claridad por cualquier tipo de cámara de luz visible o microscopio, por lo que su anchura se midió con un microscopio electrónico de barrido.
AARP(R.Nania) — Un conocido te saluda en el supermercado. No te acuerdas de su nombre.
Los momentos de olvido pueden ocurrir a cualquier edad, y según el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA), pueden ser más frecuentes a medida que envejeces. Aun así, los lapsos de memoria pueden provocar ansiedad en los adultos mayores que a menudo se preguntan si es algo normal o si es una señal de algo más serio.
«Es importante que las personas no se preocupen demasiado por cada pequeño cambio cognitivo», dice el Dr. John Dickson, un neurólogo en el Hospital General de Massachusetts en Boston.
Pero la investigación sugiere que muchas lo hacen. Los resultados de una Encuesta Nacional sobre el Envejecimiento Saludable del 2019 encontraron que a casi la mitad de los encuestados de 50 a 64 años les preocupa padecer demencia.
De manera similar, una encuesta de AARP del 2021 halló que casi la mitad de los adultos de 40 años o más creen que es probable que padezcan demencia. En realidad, alrededor de 1 de cada 9 personas de 65 años o más en Estados Unidos tiene demencia, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
Aunque la demencia no es inevitable, es importante conocer las señales de advertencia para que tú o un ser querido puedan ser evaluados si hay preocupaciones, dice Dickson.
Debes prestar atención a lo siguiente.
– ¿Qué es la demencia?
La demencia es un término general para una disminución en la capacidad mental que interfiere con la vida diaria. Puede disminuir la concentración, la atención, las habilidades del lenguaje, la resolución de problemas y la percepción visual. La demencia también puede dificultar que una persona controle sus emociones e incluso puede llevar a cambios de personalidad.
Más de 55 millones de personas en todo el mundo tienen demencia, según la Organización Mundial de la Salud.
– 15 señales de advertencia de demencia
1. Pérdida de memoria a corto plazo. Es una cosa olvidar el nombre del actor que protagonizó la película que viste ayer con tus amigos. Es otra cosa olvidar que fuiste a ver una película ayer con tus amigos. «Esos lapsos más significativos» —especialmente cuando se trata de eventos recientes— son preocupantes, dice la Dra. Judith Heidebrink, una neuróloga y profesora clínica en University of Michigan Health.
La pérdida de memoria a corto plazo puede ser un síntoma común de la enfermedad de Alzheimer, el tipo más común de demencia, dice Dickson. «Eso es porque el centro de formación de memoria a corto plazo del cerebro, llamado el hipocampo, se ve afectado temprano en el proceso de la enfermedad».
2. Pérdida de palabras. Todos hemos experimentado una o dos veces cuando el cerebro no puede encontrar la palabra correcta, aunque está en la punta de la lengua. Eso puede ser normal, dice la Dra. Heather Whitson, profesora de Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke y directora del Duke Center for the Study of Aging and Human Development. Pero si está sucediendo mucho y te das cuenta de que una persona está sustituyendo palabras que no encajan en la conversación, eso es preocupante.
Por ejemplo, Whitson dice, una persona podría querer preguntar, «¿Has visto mi chaqueta?». Pero cuando no puede encontrar la palabra para chaqueta, pregunta, «¿Has visto mi camisa?».
Otra señal de advertencia es tener dificultades para unir, seguir o completar conversaciones. «Esos tipos de habilidades de comunicación pueden ser un síntoma temprano», dice Heidebrink.
3. Dificultad para hacer varias cosas a la vez. Si eres alguien que siempre ha preparado una cena de Acción de Gracias sin problemas, y de repente descubres que faltan platos de acompañamiento esenciales en la mesa, los panecillos están quemados y la cena se retrasa dos horas, eso podría indicar que algo más serio está sucediendo. «Si simplemente no parece que algo está bien hecho, o si requiere mucho más esfuerzo, eso sería una señal de que hay problemas con la función ejecutiva», dice Whitson.
4. Repetición. «Si a una persona su familia o amigos le dicen que está repitiendo preguntas o repitiendo historias y declaraciones en un corto período de tiempo, sin parecer darse cuenta de que acaba de decir lo mismo, o que acaba de hacer esa misma pregunta y fue respondida, eso es una señal de alerta», dice Whitson.
5. Cambios de personalidad. Una pérdida repentina y rutinaria de interés en la familia, amigos, trabajo y eventos sociales puede ser una señal de advertencia de demencia. «Las personas pueden sentirse menos cómodas en situaciones sociales —sosteniendo una conversación, recordando la conversación—, por lo que pueden comenzar a retirarse de las situaciones sociales», dice Heidebrink.
Un estudio del 2023 publicado en Journal of Alzheimer’s Disease encontró que la apatía puede ser una señal (en inglés) de que alguien está progresando de un deterioro cognitivo leve (MCI) —síntomas de pérdida de memoria o problemas de pensamiento que no son tan graves como la demencia— a la enfermedad de Alzheimer. Actuar cada vez más ansioso, confundido, temeroso o sospechoso también puede ser una señal de demencia, según la Alzheimer’s Association.
6. Nuevos comportamientos de sueño. Aunque Whitson dice que los problemas de sueño pueden ser «muy comunes» entre los adultos mayores, algunos comportamientos de sueño, como el sonambulismo, no son una parte normal del envejecimiento. «Es importante saber que hay algunos tipos de demencia que están asociados con cambios en el comportamiento del sueño —como actuar sueños o hablar dormido, cuando eso no era algo que la persona solía hacer—», dice Whitson.
7. Empeoramiento del sentido de la orientación. Los cambios en el sentido de la orientación también pueden ocurrir con la demencia, dice Dickson, y esto puede manifestarse en cosas como dificultades para conducir o perderse en entornos familiares.
«A veces simplemente es una pérdida de confianza», agrega Heidebrink. «Las personas comienzan a limitar su conducción solo a destinos muy familiares y cercanos, como en situaciones de poco tráfico y baja velocidad, o solo si hay buen tiempo».
8. Depresión. Un inicio nuevo y repentino de depresión más adelante en la vida puede ser una señal de advertencia de demencia, dice Dickson. Según la Alzheimer’s Association, hasta el 40% de las personas con enfermedad de Alzheimer sufren de depresión considerable.
La depresión puede no ser solo un síntoma de demencia, sino también un posible precursor. Un estudio del 2023 publicado en JAMA Neurology halló que el riesgo de demencia aumentó más del doble que para adultos previamente diagnosticados con depresión.
9. Confusión sobre el tiempo y el lugar. Si alguien olvida dónde está, o no puede recordar cómo llegó allí, eso es una señal de alarma. Otro signo preocupante es la desorientación respecto del tiempo; por ejemplo, olvidar habitualmente qué día de la semana es, dice el Dr. Jason Karlawish, neurólogo y profesor de Medicina en la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania y codirector del Penn Memory Center.
10. Dificultad con tareas visuales o perceptivas. Tropezar con algo porque no reconoces que está en el camino, o no poder entender la hora en un reloj podrían ser señales de advertencia de demencia, dice Heidebrink. Dificultad con el equilibrio, problemas para leer y problemas para juzgar la distancia o distinguir el color y el contraste también pueden ser indicadores tempranos, dice la Alzheimer’s Association.
11. Errores financieros. Los problemas de dinero pueden ser uno de los primeros signos notables de la enfermedad de Alzheimer y demencias relacionadas, según la NIA.
«Las tareas financieras requieren mucho razonamiento y memoria, y por lo tanto [los errores en la gestión del dinero] ciertamente pueden ser una forma temprana en que las personas experimentan cambios», dice Heidebrink.
Según la NIA, los signos de problemas de dinero pueden incluir dificultades con lo siguiente:
Contar monedas
Pagar por una compra
Calcular una propina
Realizar el balance de una chequera
Entender un estado de cuenta bancario
12. Cambios en el juicio. Es posible que las personas con demencia experimenten cambios en el juicio y la toma de decisiones que pueden afectar todo, desde su apariencia hasta su bienestar financiero, dice la Alzheimer’s Association.
Un estudio reciente dirigido por investigadores de la Universidad del Sur de California examinó imágenes cerebrales de 97 adultos mayores de 50 años y descubrió que aquellos que tenían cambios cerebrales asociados con las primeras etapas de Alzheimer eran más vulnerables a las estafas financieras. Aunque no es un indicador definitivo, «evaluar la vulnerabilidad financiera en los adultos mayores podría ayudar a identificar a aquellos que están en las primeras etapas de deterioro cognitivo leve o demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer», dijo el investigador Duke Han en un comunicado de prensa.
13. Extraviar cosas. A todos se nos pierden las llaves, los anteojos para leer, cartas importantes. Pero poner cosas en lugares inusuales, o extraviar algo y no poder recrear tus pasos, puede ser una señal de advertencia temprana de demencia, según la Alzheimer’s Association.
Es fácil perder la cuenta de las cosas, especialmente cuando te estás adaptando a una nueva rutina, como la jubilación, dice Whitson. Lo que es más preocupante es si encuentras lo que estás buscando, pero no recuerdas haberlo puesto allí en primer lugar.
«Si a menudo te das cuenta de que simplemente no recuerdas haber estado en esa habitación con ese [objeto perdido], para mí, eso es más alarmante, porque sugiere que algo con la memoria a corto plazo no está registrando», dice Whitson.
14. Uso incorrecto de los artículos. Otro síntoma sutil «es no usar las cosas para su propósito correcto e intencionado», dice Whitson. Por ejemplo, comer con una cuchara cuando normalmente elegirías un tenedor, o verter vino en un vaso de cerveza.
15. Alucinaciones. Las delusiones o alucinaciones pueden ser un síntoma de demencia, «particularmente alucinaciones visuales, como ver personas o animales que no están allí», dice Dickson.
– Los tipos de demencia más comunes
Estas enfermedades son las principales causas de demencia. Las personas también pueden sufrir de demencia mixta, una mezcla de dos tipos o más, como la combinación de la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular.
La enfermedad de Alzheimer. El Alzheimer se caracteriza por placas amiloides y fibras enredadas en el cerebro y por una pérdida de conexiones entre las células nerviosas. El daño aparece inicialmente en el hipocampo, una zona del cerebro relacionada con la formación de recuerdos, y se extiende gradualmente desde ahí. Casi 7 millones de personas de 65 años o más en el país están viviendo con la enfermedad de Alzheimer, según las estadísticas del 2024 de la Alzheimer’s Association.
Demencia vascular. El segundo tipo más común de demencia resulta del daño a los vasos que suministran sangre al cerebro. Tiende a afectar la concentración, la organización, la capacidad de resolver problemas y la rapidez del pensamiento más de lo que parece afectar la memoria. Se estima que del 5 al 10% de las personas con demencia tienen demencia vascular.
Demencia con cuerpos de Lewy. Depósitos de proteínas anormales en el cerebro, llamados cuerpos de Lewy, interfieren con la química del cerebro y provocan problemas con el comportamiento, el estado de ánimo, el movimiento y el pensamiento. Más de un millón de personas en EE.UU. han sido diagnosticadas con demencia con cuerpos de Lewy, según las estadísticas federales.
Trastornos frontotemporales. El daño degenerativo a los lóbulos frontales y temporales del cerebro es la causa más común de demencia en personas de 65 años o menos. Los síntomas pueden incluir apatía; dificultad al comunicarse, caminar o trabajar; cambios emocionales; y comportamiento impulsivo o inapropiado. Según UCSF Health, la demencia frontotemporal afecta a aproximadamente 1 de cada 5,000 a 10,000 personas.
– Qué hacer si notas síntomas
Si has notado cambios o tienes alguna preocupación relacionada con tu pensamiento y memoria, o los de un ser querido, es importante llamar a un médico lo más pronto posible, dicen los expertos en salud.
Una gran razón: «Hay muchas posibles causas de estos cambios», dice Heidebrink. «Por ejemplo, no todos los casos en los que alguien experimenta estos cambios son automáticamente la enfermedad de Alzheimer. Podría haber otras causas: un efecto secundario del medicamento, un desequilibrio hormonal metabólico o algo más que podría ser tratable».
Si los cambios se deben a la demencia, un diagnóstico temprano tiene beneficios. Por ejemplo, hay medicamentos recién aprobados que pueden ralentizar la progresión de la enfermedad de Alzheimer, y las investigaciones sugieren que los medicamentos funcionan mejor en las etapas iniciales de la enfermedad. Además, un diagnóstico temprano hace que las personas reúnan los requisitos para una variedad más amplia de ensayos clínicos, señala la Alzheimer’s Association.
Puedes comenzar con tu proveedor de cuidados primario, quien puede referirte a un especialista, como un neurólogo o psiquiatra geriátrico, para una evaluación más exhaustiva y un diagnóstico definitivo.
– ¿Cómo se diagnostica la demencia?
Algunos métodos que los médicos utilizan para ayudar a diagnosticar la demencia:
Las pruebas cognitivas y neurológicas evalúan el lenguaje, las matemáticas, la memoria, la resolución de problemas y otros tipos de funciones mentales.
Las pruebas de sangre, aunque son relativamente nuevas y aún no están ampliamente disponibles, pueden medir los niveles de beta-amiloide y p-tau217, características distintivas de la enfermedad de Alzheimer.
Los escaneos cerebrales, como la resonancia magnética o las imágenes PET, pueden detectar cambios en la estructura y función del cerebro. Estas pruebas también pueden identificar derrames, tumores y otros problemas que pueden provocar demencia.
Las evaluaciones de salud mental pueden determinar si un problema de salud mental está causando o afectando los síntomas.
Las pruebas genéticas pueden ser útiles si los síntomas aparecen antes de los 60 años. El Alzheimer de inicio temprano está fuertemente vinculado a la genética, según Mayo Clinic. Habla con un asesor genético antes y después de hacer las pruebas.