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La triste historia del niño que inspiró el personaje Peter Pan…


Barrie y Michael jugando como el capitán Garfio y Peter Pan en 1906

L.B.V.(J.Álvarez) — James Matthew Barrie ya era un escritor y dramaturgo muy conocido cuando el 27 de diciembre de 1904 estrenó su obra más famosa, Peter Pan, or The Boy Who Wouldn’t Grow Up («Peter Pan o el niño que no quería crecer»), que en 1911, dado el éxito que alcanzó, convirtió en una novela infantil titulada Peter Pan y Wendy.

El personaje se hizo muy popular y apareció en más cuentos, pasando luego a adaptaciones a musicales y cine, de las que la más famosa fue la de Walt Disney en 1953. Lo más curioso es que Peter Pan estaba basado alguien real, un amigo del autor llamado Michael Llewelyn Davies.

Barrie no había tenido una infancia feliz pese a nacer en el seno de una familia acomodada del pueblo de Kirriemuir, Escocia, en 1860.

Ello se debió a la muerte de su hermano mayor, David (la superficie congelada de un lago se hundió a su paso cuando patinaba sobre ella), que impactó emocionalmente a su madre con tanta gravedad que le ignoraba o le trataba despectivamente, mientras que el padre se mantenía al margen afectivo de los suyos, como era costumbre en la Inglaterra victoriana.

J.M. Barrie

Es posible que esta situación le afectase psicosomáticamente, pues experimentó un considerable retraso en el crecimiento -un paralelismo primigenio con Peter Pan- del que sólo se recuperó cuando se trasladó a Londres y empezó a escribir.

En realidad esa recuperación fue parcial, psicológica, pues el enanismo la acompañó toda la vida (no superaba el metro y medio de altura), lo que no fue óbice para que en 1894 llegara a casarse con una actriz llamada Mary Ansell.

La cosa no salió bien; según unos porque ella sólo quería su dinero, según otros porque él sólo buscaba la madre que no tuvo.

Se divorciaron en 1909, cuando ya habían roto al saberse que Mary tenía un amante.

Pero antes, en 1897, Barrie había conocido a un matrimonio formado por Arthur Llewelyn Davies y Sylvia du Maurier (cuya sobrina sería la célebre escritora Daphne du Maurier, autora de Los pájaros, nacida en 1907). Se dice que con Sylvia mantuvo un romance que quizá influyó también en el divorcio.

Michael LLewelyn Davies de adulto

Cuando se hizo amigo de ellos tenían tres hijos, George, John y Peter, de cuatro, tres y dos años respectivamente.

En 1900 llegó el cuarto, Michael y en 1903 un quinto, Nicholas. Barrie conectaría especialmente con el primogénito y con Michael, hasta el punto de que el nacimiento de este último lo reflejó en una novela fantástica titulada The little white bird (El pajarito blanco), también conocida en algunas versiones como Adventures in Kensington Gardens («Aventuras en los Jardines de Kensington»), en el que apareció Peter Pan por primera vez como un bebé capaz de volar gracias al polvo de hadas y a pensamientos maravillosos.

Para ser exactos, Peter Pan, sublimación de la etapa más feliz de la infancia de Barrie (la anterior a la muerte de David), era una combinación de Michael y George con el nombre del tercer hermano.

De hecho, tras el triunfal estreno de The Boy Who Would not Grow Up, que vino seguido de una enfermedad de Michael que llevó a Barrie a montar una espectacular función para él en su propio hogar con la colaboración de otros amigos, el escritor escocés empezó a escribir una secuela sobre un hermano de Peter Pan que se llamaba precisamente Michael, aunque al final optó por juntar el texto con el anterior al pasar la obra teatral a novela.

En 1907 falleció Arthur y Sylvia le siguió tres años más tarde, de manera que los niños fueron adoptados por Barrie. Esto estrechó aún más los vínculos afectivos y es inevitable identificar a los Llewelyn Davies en la familia del personaje de Wendy.

Cuando también murió George en 1915, durante la Primera Guerra Mundial, el escritor y el joven pasaron a ser como uña y carne.

Davies estudió en Eton, desde donde mantuvo correspondencia diaria con su mentor, al que llamaba Tío Jim, ya que no se adaptó bien al alejamiento y las pesadillas que tenía desde niño se agudizaron.

No obstante, logró sobreponerse, hizo amistades y se convirtió en un alumno brillante, especialmente dotado para la poesía y el arte.

Rupert Buxton en 1920

Eso le abrió las puertas de las universidades de Oxford y París, donde se formó en artes.

En la ciudad inglesa se hizo amigo inseparable de Rupert Buxton, hijo de un magistrado aristócrata, que también componía versos y la gustaban las artes escénicas.

Al parecer, Buxton fue la única amistad de Michael con quien Barrie congenió; otro amigo, Robert Boothby, que luego sería político del Partido Conservador, confirmaría décadas después aquello a lo que apuntaban los rumores: que la relación entre los dos jóvenes era de naturaleza homosexual.

Hablaba con conocimiento de causa porque él también lo era y además, como amigo íntimo de Michael, desveló que éste ya había tenido relaciones anteriormente con otro estudiante llamado Roger Senhouse.

Asimismo, describió la relación del joven con Barrie como «morbosa» e «insana», aunque descartando cualquier matiz sexual en ella. Nicholas, el menor de los Llewelyn Davies, también negó que su padre adoptivo hubiera hecho jamás algo inapropiado con ellos.

Sin embargo, la de Michael y Buxton era otra cosa hasta el punto de que se apunta a ella precisamente como desencadenante del trágico final de ambos.

Ocurrió el 19 de mayo de 1921 en un lugar conocido como Sandford Lasher, un rincón del Támesis cercano al muelle de Sandord Lock, no lejos de Oxford, donde el río alcanza entre seis y nueve metros de profundidad.

Los dos se ahogaron mientras se bañaban, originando muchas especulaciones sobre las fatales circunstancias.

La noticia del ahogamiento en la prensa

Sandford Lasher forma una especie de embalse de aguas aparentemente tranquilas pero que estaban consideradas peligrosas por la corriente, tal como advertían varios carteles del entorno porque ya se habían producido desgracias con anterioridad e incluso se erigió un monumento en su memoria.

Los dos jóvenes, por lo visto, hicieron caso omiso de las señales y se metieron, aún cuando Michael no era buen nadador.

Algunos testigos declararon haber visto cómo Buxton nadaba hacia su amigo, aparentemente para intentar ayudarlo; no obstante, también dijo que no apreció movimientos violentos, como suele pasar cuando se intenta salvar a alguien de un ahogamiento.

El hecho de que los cadáveres se recuperasen abrazados -alguna fuente hasta especificó que atados, aunque el forense lo desmintió- hizo sospechar que habían pactado un suicidio juntos, si bien la falta de pruebas concretas llevó a que el informe final sólo hablase de accidente.

Sin embargo, Boothby sí consideró la posibilidad de que la muerte de Michael fuera deliberada -no tanto la de Buxton- mientras que los hermanos Lewellyn Davies también admitieron que era una hipótesis plausible.

La estatua de Peter Pan en los Jardines de Kensington

Otro que creyó en ella fue Barrie, que se sintió desolado. Moriría de neumonía en 1937, legando su patrimonio a su secretaria Cynthia Asquith excepto los derechos de las obras en que salía Peter Pan, que donó al Great Ormond Street Hospital de Londres, el primer centro sanitario infantil de la historia de Inglaterra, fundado en 1852.

Años más tarde Peter, no Pan sino el hermano de Michael que le dio nombre, publicaría un libro titulado Morgue que incluía buena parte de la correspondencia de Barrie y aclaraba más sobre su relación con la familia. Peter se suicidó poco después arrojándose al paso de un tren.

De toda esta historia quedan hoy las obras de Barrie, mil veces adaptadas a todo tipo de géneros, y la famosa estatua de Peter Pan que decora, cómo no, los Jardines de Kensington, exactamente en el mismo sitio donde vio a los niños Llewelyn Davies por primera vez.

Se erigió en 1912, de noche para que a la mañana siguiente fuera una sorpresa, pero la que se llevó Barrie fue negativa. Él estaba informado, por supuesto, pero pensaba que el escultor George Frampton iba a usar las fotos de Michael que le había facilitado y al final resultó que prefirió recurrir a otro niño como modelo.

El escritor quedó decepcionado y manifestó que la figura no mostraba «al diablo que hay en Peter».

nuestras charlas nocturnas.

El primer teléfono: no sólo es cuándo, sino cómo…


El primer teléfono: no sólo es cuándo, sino cómo

The Conversation(E.T.Garitano/ A.A.Alonso/J.P.Berasaluce/U.G.Ruiz) — Llega ese momento, “temido” por madres y padres y deseado por los interesados, de cumplir 13 años.

Un hito vital que cada vez más coincide con el primer teléfono móvil inteligente, lo que en nuestra sociedad digital se asocia al abandono de la infancia y el comienzo de una nueva etapa.

Un definitivo signo de autoafirmación social que para muchas familias suele suponer la aparición de preocupaciones nuevas e inesperadas.

Los niños y niñas de 12 y 13 años se consideran el colectivo frontera en la investigación, pues es la edad que marca el inicio de su independencia digital y el acceso a internet y las redes sociales.

¿Cómo impacta en su desarrollo este momento? ¿Qué cosas deben tener en cuenta tanto ellos como sus familias a la hora de iniciar el uso autónomo del móvil?

– ¿Estar localizable o tener internet?

La primera cuestión a tener en cuenta es si es necesario que este primer teléfono móvil sea inteligente. Existen todavía en el mercado teléfonos básicos que sirven para llamar y mandar mensajes pero sin acceso a internet, aplicaciones y redes sociales. Mientras que los primeros cumplen una función práctica de comunicación, los segundos abren la puerta a un amplio ecosistema digital, exponiendo a los jóvenes a redes sociales, videojuegos y otros contenidos que requieren un uso responsable.

Es importante entender que el acceso a internet modifica significativamente el tiempo de ocio de los adolescentes y promueve un mayor tiempo dedicado a actividades digitales como videojuegos, redes sociales y plataformas de vídeo. El acceso a contenido inapropiado, el riesgo de adicción o la vulnerabilidad ante el ciberacoso son cuestiones que debemos tener presentes.

Algunos jóvenes experimentan “FOMO”: una sensación de ansiedad o preocupación que surge al creer que se están perdiendo experiencias, eventos o interacciones sociales importantes que otras personas están disfrutando (del inglés “fear of missing out”). Este temor se vuelve más intenso en un entorno donde los teléfonos móviles desempeñan un papel clave y facilitan una interacción social permanente.

Por su parte, las familias temen que sus hijos e hijas sean excluidos por no tener un móvil, lo que refuerza su decisión de proporcionarles uno.

El primer teléfono: cómo y cuándo

– El uso lúdico del smartphone

El entretenimiento digital ocupa un lugar central en la vida de los jóvenes. Plataformas como YouTube, Instagram, TikTok y Twitch se encuentran entre las más vistas y favoritas. En estos espacios, los streamers (usuarios que ofrecen contenido en directo) desempeñan un papel destacado al crear contenido que atrae millones de visualizaciones y fomenta una conexión cercana con sus audiencias.

Ya sea a través de vídeos breves, transmisiones en vivo o tendencias virales, los influencers logran conectar profundamente con las audiencias jóvenes, influyendo no solo en su entretenimiento diario, sino también en sus intereses y formas de interactuar en el entorno digital. Además, contribuyen a que los jóvenes se sientan aceptados y a construir su identidad digital, reforzando su sentido de pertenencia en las comunidades virtuales.

Paralelamente, los videojuegos en los smartphones se han consolidado como otro pilar fundamental del entretenimiento digital juvenil. Gracias a su accesibilidad y diversidad, ofrecen experiencias inmediatas e inmersivas que complementan las dinámicas sociales e interactivas propias de las plataformas de vídeo.

Siempre que exista un equilibrio entre la diversión y el bienestar, los videojuegos pueden fortalecer la conexión entre los jóvenes y su ecosistema digital, adaptándose a su ritmo de vida y creando nuevos espacios para la socialización y la interacción en línea.

Cuál es la mejor edad para tener el primer móvil? - Fundación Dédalo

– No existe la edad perfecta

Decidir cuándo y cómo proporcionar un smartphone a los hijos depende de diversos factores, como el grado de madurez del niño, sus necesidades específicas y el contexto familiar. No hay una edad universalmente “perfecta” que funcione para todos, lo que hace que esta decisión sea profundamente personal y sujeta a reflexión.

En España, el comité de expertos de Juventud e Infancia, en su propuesta de 107 medidas para crear entornos digitales seguros, recomienda que, entre los 12 y los 16 años, se opte por teléfonos básicos limitados a llamadas, si se considera necesario su uso.

Además, recomiendan retrasar la entrega de un smartphone con acceso a internet el mayor tiempo posible. En caso de que las familias decidan dar un móvil inteligente antes de los 16 años, destacan la importancia de implementar herramientas de control parental para regular tanto el acceso a contenidos como el tiempo de uso, asegurando un entorno digital más seguro.

No obstante, el verdadero debate no gira tanto en torno al dispositivo, sino al acceso al amplio ecosistema digital que internet pone al alcance de los jóvenes.

– Gestionar la emancipación digital

Menores, compras online y opciones para que gestionen sus pequeños pagos en  Internet

La clave está en establecer reglas claras y llegar a acuerdos familiares sobre el uso del dispositivo que promueva un equilibrio entre actividades digitales y en la vida real. Inicialmente, activar controles parentales, ajustar restricciones de contenido, limitar el tiempo de uso y bloquear accesos no deseados puede ayudar a crear un entorno seguro y controlado.

Además, es necesario fortalecer su independencia tecnológica enseñándoles conceptos básicos de seguridad en línea, enseñándoles a protegerse mientras navegan en internet. También resulta esencial ayudarles a desarrollar un pensamiento crítico frente al contenido que consumen, especialmente en plataformas sociales. Por último, es fundamental fomentar una comunicación e interacción social respetuosa en entornos digitales para construir relaciones positivas en línea.

Con el tiempo, y a medida que desarrollan mayor responsabilidad, las familias deben transitar hacia una etapa de acompañamiento que fomente el diálogo abierto sobre su comportamiento en el mundo digital. Este enfoque busca ayudarles a tomar decisiones más conscientes y responsables, reforzando su capacidad para desenvolverse de manera segura y autónoma en entornos digitales.

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Lenguaje y apariencia: confusión en era de IA y humanoides…


El avance de la inteligencia artificial (IA) y la tecnología plantea diversos desafíos y riesgos, especialmente en relación con la naturaleza humana y la deshumanización

MEER(A.G.Muniz) — Los nuevos escenarios tecnológicos están dejando en evidencia la necesidad de definir lo humano desde el reconocimiento de nuestra naturaleza, con el fin de salvaguardar a nuestra especie, su singularidad y la naturaleza compleja y social que nos constituye.

Hoy les comparto esta reflexión, entre copias de voz e imágenes por inteligencia artificial (IA), entre robots que buscan asemejarse al ser humano para promover su aceptación y en un contexto donde el valor de la raza humana y nuestros vínculos se devalúan cada vez más, mientras que la IA está avanzando a pasos agigantados en los últimos años.

En un contexto en el que, aunque podemos ser conscientes de los beneficios que trae, sería utópico no observar los riesgos que se hacen cada vez más manifiestos en una sociedad que apunta cada vez más de forma evidente a la deshumanización.

Aun cuando los avances tecnológicos nos pueden ayudar a superar algunas de los desafíos que hoy tenemos, su implementación sin criterios y reglas claras puede agravar las problemáticas en relación con lo humano, propias de nuestro tiempo. Es en este sentido que me refiero a la deshumanización, donde hoy quiero llevarte.

Hace algunos años atrás no nos cansamos de repetir que el lenguaje crea realidades, llevando incluso a lo concreto este tremendo aporte de Lacan al punto de omitir la palabra “crisis” de los foros empresariales como si eso invisibilizara lo que realmente estaba pasando.

Actualmente, esa negación conlleva otro tremendo riesgo, ya que la realidad que comienza a dibujarse en nuestro lenguaje habla de una confusión que invita a la disolución de los límites entre la realidad humana y las simulaciones de la inteligencia humana, como también a nivel de la construcción de humanoides que imitan hasta la piel humana y sus gestos.

Esta confusión no es trivial y plantea importantes cuestiones éticas dentro de lo que llamo la responsabilidad social humana.

Entre la apariencia y el ser: ¿a tu imagen y semejanza?

Los límites entre la realidad humana y las simulaciones de la inteligencia y apariencia humana son cada vez más difusos
Los límites entre la realidad humana y las simulaciones de la inteligencia y apariencia humana son cada vez más difusos

Hace un tiempo atrás miraba el cómo los filtros en redes sociales nos invitan a normalizar una imagen cada vez más plástica de nuestro aspecto, sumado a la repetición de movimientos seriados a los que nos invitan plataformas como TikTok, o de un lenguaje limitado y mecanizado como en un inicio fueron los caracteres en las mal llamadas “redes sociales”.

Me preguntaba cómo esto facilitaría la entrada y aceptación de la IA y de los llamados humanoides con apariencia cada vez más cercana a la de los seres humanos, cuyo pensamiento simulado parecía ser más concreto y sin afecto y con movimientos que aun siendo rígidos se asemejan cada vez más a las personas.

Comenté esto en un encuentro, y alguien me dijo que no era que los humanoides se parecieran cada vez más a las personas, somos las personas quienes nos parecemos cada vez más a los humanoides.

Esta reflexión abrió un debate sobre las implicancias que conllevan estas observaciones a nivel de la configuración de la idea de nosotros mismos y de nuestra raza, porque, si finalmente el ideal de lo humano se comienza a asemejar más a un robot que a nuestra naturaleza:

¿Dónde quedó la naturaleza humana? ¿Por qué una simulación pareciera querer pasar a ser el punto de origen hoy desde una idea de poder hacer las cosas mejor que nosotros? O ¿en qué momento se devaluó tanto el potencial humano y se le redujo a una serie de circuitos y características? ¿Qué implica esta idea de superioridad que hoy comienza a entrar de la mano a estos avances?

Se trata de innovaciones cuyo motor en algún punto me recuerda a los dibujos del cuerpo humano de Da Vinci y a la exploración de las medidas que para algunos representaba la perfección de lo humano. En síntesis, a la búsqueda, ya en otros tiempos de forma extrema, de una raza superior de manera brutalmente inhumana y, actualmente, a la obsesión de creer que lo humano puede reducirse a su cerebro y funcionamiento en pro de un desempeño nuevamente “superior”.

Tanta idea y búsqueda de superioridad creo que nos está nublando la humanidad y entre ello se asoma un límite riesgoso donde la historia da cuenta de finales poco humanos.

Hace un tiempo afirmé que desde mi parecer nos equivocamos si buscamos la proporción ideal de lo humano en el cuerpo, como hoy algunos buscan mapear el cerebro, olvidando que en ambos habitan sujetos que se constituyen desde los afectos, que no se puede mirar el cuerpo como una entidad aparte del territorio ni de la experiencia de quien lo habita, experiencia subjetiva, afectiva y vincular, social, cultural y política.

Como expresa Damasio, “la comprensión global de la mente humana debe relacionarse con un organismo completo, formado por la integración del cuerpo propiamente dicho y el cerebro, y completamente interactivo con un ambiente físico y social”.

En este sentido, olvidamos que la búsqueda de lo perfecto nos aleja de lo humano y niega la singularidad, como el reconocimiento de nuestra vulnerabilidad e interdependencia y, por tanto, de nuestra posibilidad real de evolución, aquella que nos invita a estar cerca como mecanismo de supervivencia.

Olvidamos que lo perfecto no cabe en el terreno de los afectos ni pensamientos, como la ilusión de lo completo no cabe en el camino de querer evolucionar.

Y es así que entre tanta búsqueda de superioridad, eficacia y eficiencia, el reconocimiento de la naturaleza biopsicosocial de lo humano y el reconocimiento de cómo influye el entorno en nuestro desarrollo sigue brillando por su ausencia, para en cambio enaltecer ideologías disfrazadas de ciencia que nos están llevando a olvidar la complejidad de lo humano, su naturaleza afectiva y social, e incluso su mundo espiritual.

Me pregunto si lo humano no merece un trato más humanizado y por tanto más real. Uno que reconozca su naturaleza biopsicosocial como su singularidad, más que seguir buscando negar, estandarizar, controlar, simular, la naturaleza humana. ¿La invitación no debería ser a facilitar su desarrollo?

La necesidad de reglar: entre la imitación y el lenguaje

La humanidad está siendo reducida a una serie de características y funciones que las máquinas pueden replicar
La humanidad está siendo reducida a una serie de características y funciones que las máquinas pueden replicar

Soy de la idea de que, mientras la vida humana, sus capacidades y vinculación sigan siendo devaluadas, deberían existir criterios claros delimitantes, directrices que pongan límites a la idea de fabricar un robot con apariencia y formas cada vez más humanas, al considerar que estas invenciones plantean ideales que contrastan con la naturalización y normalización de la afectación humana propia de nuestro tiempo.

Ya que todos estos avances ocurren mientras seguimos normalizando la violencia entre personas y la ruptura del tejido social, mientras seguimos sin educar en lo emocional y en el afecto a nuestras sociedades…

La verdad, no sé si sea buena idea dejar que algoritmos marquen el paso evolutivo de nuestra humanidad, mientras lo humano ocupa un lugar denostado e invalidado desde la propia experiencia humana en nuestras sociedades.

En este sentido, como hace un tiempo afirmé, es llamativo que en nuestras sociedades se proteja cualquier creación con patentes, propiedad intelectual y otros, pero en contraste observar que la copia de lo humano, su representación, y uso de nuestra singularidad como especie pareciera no requerir reglamentación alguna, aun cuando estas nuevas invenciones están conllevando un desdibujamiento de nuestra naturaleza, de lo que es un ser humano y por tanto de la protección de nuestra evolución.

De cara a la construcción de robots, hoy llamados “humanoides” (palabra que además remite en un punto a lo humano en su forma y fondo, lo acerca, acortando la distancia para su aceptación y equiparación a la raza humana) cabe destacar que tenemos que considerar que cuando una IA o un robot se presenta de una manera que sugiere humanidad desde el punto de vista psicológico se lleva a las personas de forma inconsciente a atribuir cualidades humanas a lo que es, en realidad, una simulación.

Junto a ello, el uso equivoco del lenguaje que diluye las diferencias puede llevar a un proceso de atribuciones y percepción errónea de que estas simulaciones cuentan con habilidades y cualidades humanas intrínsecas.

Con respecto a este punto de la aceptación de robots con apariencia humana, cabe destacar que en 1970 Masahiro Mori, experto en robótica, acuñó el término “Uncanny Valley”, que da cuenta de la diferencia de respuesta positiva o negativa que podemos tener los seres humanos ante robots con apariencia y comportamientos casi humanos versus otros de apariencia y comportamientos casi totalmente humanos.

En este sentido, el concepto da cuenta en parte de que cuando la apariencia de un robot es más humana, la respuesta emocional de una persona ante el robot se irá haciendo cada vez más positiva y empática.

Es decir, mientras menos distinguible sea su apariencia y forma a la de un ser humano, la respuesta emocional se volvería más positiva. Caso contrario ocurriría cuando percibimos que el robot es una réplica muy realista, pero no perfectamente humana, o cuando le atribuimos capacidad de pensamiento propio o de sentir como los seres humanos.

En estos casos la tendencia se inclinaría hacia el rechazo y actitudes aversivas. Si observamos los desarrollos que hoy están llevando a cabo países como China de forma masiva, se observa que existe una búsqueda cada vez mas real de robot que se asemejen a los seres humanos, incluyendo incluso la piel y textura.

Aunque la tesis de Mori ha sido ampliamente debatida y aún queda un largo camino de investigación con respecto a este tema, pensando que estamos ante un mercado nuevo y de alto crecimiento, este fenómeno resalta la importancia de mantener una distinción clara entre humanos y simulaciones de IA y robots que intentan simular al ser humano para promover la aceptación de estas tecnologías, que a la base de lo planteado, podrían conllevar ciertos grados de manipulación emocional que podrían incidir en el consumo y uso de los mismos e incluso su preferencia por encima de las relaciones humanas.

Partamos de la base de que ningún ser humano puede estar disponible para otro 24/7, una IA o un humanoide sí. En una sociedad que a su vez poco tiempo nos deja para compartir y que niega la importancia de los vínculos humanos, si reconocemos nuestra naturaleza social, creo que es fácil imaginar los niveles de dependencia que estas tecnologías pueden llegar a generar.

Voy más lejos: ¿Qué ocurrirá cuando la figura de confianza significativa de un humano pase a ser un robot, una IA … en manos de quién estamos dejando la socialización de lo humano? ¿Por qué omitimos la función clave del afecto en nuestro desarrollo?

La necesidad de claridad en el lenguaje

La falta de regulación y claridad en el lenguaje cuando se trata de IA y robots que imitan a los seres humanos puede llevar a la aceptación sin crítica de estas tecnologías y, en última instancia, a una desvalorización de la experiencia y la naturaleza humana
La falta de regulación y claridad en el lenguaje cuando se trata de IA y robots que imitan a los seres humanos puede llevar a la aceptación sin crítica de estas tecnologías y, en última instancia, a una desvalorización de la experiencia y la naturaleza humana

Escucha a tu DJ impulsado por IA.

Ven a nuestra clínica donde médicos impulsados por IA van a tratarte.

Los subtítulos señalados aquí son ejemplos de formas que actualmente estamos encontrando en servicios ofrecidos con IA, donde no estamos hablando de seres humanos si no de simulaciones que han sido entrenadas en base a los conocimientos técnicos de determinadas disciplinas.

El lenguaje pareciera diluir la jerarquía entre una máquina que requiere ser supervisada y un humano cuya inteligencia es imitada.

Observamos que la palabra simulación es remplazada por profesiones que discursivamente parecieran implicar a otro humano por detrás, difuminando límites y con ello influyendo en nuestra percepción y apertura ante estos servicios, olvidando que no se trata de médicos sino de simulaciones entrenadas en base a conocimientos médicos, o simulaciones de DJ entrenados en base a conocimientos musicales, y en los cuales en algunos casos no media intervención humana.

Es fundamental recordar que la IA, por muy sofisticada que sea, no es más que una simulación del pensamiento humano, entrenada con millones de datos cuyo fin es replicar patrones y comportamientos humanos en el procesamiento del lenguaje, la toma de decisiones y otras tareas complejas.

A pesar de su capacidad para imitar el razonamiento y la conversación humana, es una imitación incompleta ya que estos sistemas no poseen conciencia, emociones ni entendimiento real de la complejidad de nuestra existencia y sociedad.

Puede que para los seguidores de Descartes estos nuevos inventos sean la panacea -pues conlleva de forma implícita la separación entre mente cuerpo, razón y emoción, e implica en parte la negación de la importancia de los vínculos y emociones humanas en nuestro bienestar, desarrollo e incluso supervivencia-, volviendo a levantar en pleno 2024 nuevamente algo que durante muchos años ha acompañado una visión de lo humano dualista desde la relación entre mente y cuerpo “no pensante” del “Pienso, luego existo”, o la dicotomía razón-emoción, afirmando algunos autores en la antigüedad que la emoción humana es algo que puede llegar a obnubilar la razón.

Sin embargo, hablamos de invenciones incompletas que se presentan como completas olvidando que la inteligencia es finalmente también el resultado de procesos afectivos y vinculares dentro de un contexto específico que sientan las bases para procesos cognitivos más complejos; por algo el ser humano se constituye desde los afectos y de la relación con otros. Incluso hablando del establecimiento de redes neuronales, a nivel de nuestro desarrollo los afectos tienen una función clave.

Las distorsiones no son nuevas y la negación ideológica de nuestra naturaleza tampoco. En su momento ya nos enseñaron que competir era lo que hacía a las sociedades más desarrolladas, aun cuando nuestra naturaleza habla de colaboración. Maturana nos dejó un mensaje claro con respecto a este punto en lo que respecta a nuestra historia evolutiva.

Hoy nos enseñan que una IA puede hacer las cosas mejor que todos nosotros juntos, cuando antes nos enseñaron a no trabajar juntos… Me pregunto: ¿Cuál será el siguiente paso en la búsqueda de aceptación de un modelo ideológico en sociedades donde se ha primado el crecimiento del mercado a costa de la vulnerabilización de lo humano y nuestras capacidades?

Equiparar la IA con la inteligencia humana puede contribuir a la deshumanización, porque hablamos de instancias que hoy también comienzan a configurarse como espacios de socialización de lo humano sin afectos, sin empatía, sin otro que genere una experiencia humana.

Porque si empezamos a considerar a las máquinas como equivalentes a los humanos en contextos sociales y profesionales, corremos el riesgo de minimizar la importancia de las interacciones humanas en nuestra evolución y bienestar. El síntoma se hace cuerpo en la IA.

Para abordar algunas de estas preocupaciones, es esencial que la sociedad establezca una distinción clara entre los humanos y las simulaciones de IA y los humanoides. Esto implica no solo un cambio en el lenguaje, sino también a nivel de leyes y en la forma en que educamos al público sobre la IA y sus aplicaciones dentro de un marco ético y normativo que guíe el desarrollo y la implementación de la IA y la creación de robots.

Esto para mí implica también por tanto reglar el uso imitativo.

Uno de los puntos con respecto a esto es el uso de terminología precisa, donde claramente se diferencie entre humanos y sistemas de IA y robots. En este sentido, en lugar de “médicos impulsados por IA”, se podría decir “simulación entrenada con conocimientos médicos”, subrayando su naturaleza simulada y no equivalencia.

Otro aspecto fundamental relacionado a este punto es transparentar su naturaleza limitada con respecto a qué tipo de datos y algoritmos se utilizan. Esto incluye aclarar que, aunque la IA puede imitar ciertos aspectos del pensamiento humano, no es consciente ni posee juicio propio ni emociones.

Es importante preservar la naturaleza biopsicosocial del ser humano, que incluye sus emociones, relaciones, experiencias y singularidad
Es importante preservar la naturaleza biopsicosocial del ser humano, que incluye sus emociones, relaciones, experiencias y singularidad

La falta de claridad en el lenguaje también plantea problemas de responsabilidad.

En un entorno donde la IA se presenta como casi una experiencia humana, la atribución de responsabilidades ante fallos puede volverse un espacio confuso.

Pensemos en lo que hoy ocurre con los call center externalizados y sistemas de apoyo a clientes de algunas compañías donde una grabación o un bot te da respuestas limitadas, no poniéndose en tu lugar y generando grandes cuotas de frustración ante reclamaciones que finalmente no son respondidas, sin mostrar un ápice de responsabilidad.

¿Qué ocurrirá cuando los problemas ante servicios los controle una IA?

¿Podrá ponerse en tu lugar mostrando empatía?

Pienso que difícilmente, porque una cosa es usar las palabras correctas para generar una respuesta emocional positiva y otra la implicación que desde la empatía podemos tener los seres humanos en la búsqueda de soluciones e incluso asunción de responsabilidades desde el desarrollo moral.

En este sentido, es importante destacar que aun cuando existen algunas líneas de investigación que plantean una mayor percepción de justicia por parte de usuarios de servicios proporcionados por tecnologías como IA, en comparación con la atención de seres humanos, creo que sería importante la autocrítica en el momento en que reconocemos que las malas prácticas empresariales en terrenos como la atención de servicio a clientes y captación de clientes han sido normalizadas.

¿Hasta qué punto el interés del usuario y consumidor es algo que se cuida y se protege desde lo humano y qué pasara mañana cuando terminemos peleando con una maquina?

Lo pregunto desde un país en el que no prosperó la facultad sancionadora y normativa ante el abuso de empresas que debería tener el servicio de defensa al consumidor, y donde los derechos de estos suelen quedar en tierra de nadie si no tienes los recursos económicos para apelar…

Más IE en lo prioritario y menos IA me digo…

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Causas principales por las que se desarrollan los TCA…


La mente es maravillosa(V.Sabater) — A menudo, cuando se ingresa a una joven en una unidad especializada en trastornos de la conducta alimentaria (TCA), los familiares suelen preguntarse cuáles son las causas. Si bien es cierto que, por lo general, ponen el foco en la cultura tiránica de la belleza e imagen corporal que promueven los medios, la problemática es más amplia y poliédrica.

Partiendo de ello, comprender qué hay detrás de la anatomía de los trastornos alimenticios es una necesidad y también un desafío para la ciencia. Pensemos que, como señalan en la revista Current Opinion in Psychiatrylos TCA son una de las enfermedades mentales con mayor índice de mortalidad y discapacidad. 

La constelación de problemas que llevan consigo estos pacientes es inmensa:  niñas que lidian con el acoso escolar y con una familia disfuncional; adultas con baja autoestima que a través de la comida controlan su realidad. Se repiten patrones, pero cada caso es único. Y es que los desencadenantes de los TCA abarcan variables culturales, sociales, ambientales, de personalidad y hasta hereditarias. Desgranemos, a continuación, ese entramado casuístico.

– Genética, una variable silenciosa

Cada vez se diagnostican más niños de 8 o 10 años con trastornos alimenticios. Cuando los profesionales indagan en los desencadenantes, abordan un disparador silencioso: la genética. Un trabajo publicado en The Psychiatric Clinics of North America nos explica que hay ciertos TCA que son hereditarios.

La anorexia nerviosa (AN), la bulimia nerviosa (BN) y el trastorno por atracón (TA) pueden formar parte de nuestro genoma. Eso sí, tener una carga genética no significa que alguien desarrollará un TCA de forma automática. Quiere decir que se incrementa la probabilidad de su aparición si se le suman otras dimensiones, como la personalidad, los traumas, la cultura, etc.

– Presión sociocultural

Ningún niño llega al mundo odiando su cuerpo; se le enseña. La realidad es que vivimos en una sociedad tiránica que glorifica cánones de belleza a los que se les asocia el éxito, la inclusión y hasta la salud. Los llamados «cuerpos normativos», siempre delgados y atléticos, inundan los medios de comunicación, las redes sociales, así como la industria de la moda, el cine y la televisión.

Las personas también edificamos nuestra identidad con aquello que vemos y esa exposición constante a imágenes idealizadas, lo que dinamita por completo la autoestima y la autoaceptación corporal. Todo ello explica —en parte— la aparición de las conductas restrictivas o purgativas en un intento por alcanzar esos ideales imposibles, irreales y distorsionados.

– Narrativas del perfeccionismo

Si buscamos comprender las causas principales de los TCA hay un patrón que se repite con frecuencia: la autoexigencia y el perfeccionismo. Es común ver a adolescentes —y también a mujeres adultas— que se marcan unos estándares muy altos e inalcanzables, tanto en su rendimiento académico/profesional, como en su apariencia física.

Esas narrativas inconscientes, dominadas por el «no puedo fallar», «tengo que esforzarme al máximo» o «debo ser perfecto/a», edifican un tipo de rigidez cognitiva que se traslada también a su relación con la comida y autoimagen. La restricción de ingestas o el ejercicio extenuante se convierten, poco a poco, en esos mecanismos de control con los que alcanzar un cuerpo ideal.

– Vulnerabilidad en la pubertad

Una etapa vital crítica de cara al posible desarrollo de algún TCA es la pubertad. Las niñas son quienes suelen llegar antes a este momento y las que más presentan esta condición clínica. Entre los 9 y los 14 años el cerebro experimenta numerosos cambios y reestructuraciones.

Si en ese momento de maduración neurológica surgen factores estresantes como el acoso escolar, el paso de primaria a secundaria, el divorcio de los padres e incluso el primer desengaño amoroso, la vulnerabilidad emocional se eleva. En ese estado de fragilidad es frecuente que aparezca el odio hacia el propio cuerpo y que la relación con la comida se vuelva problemática.

Si bien los trastornos alimenticios son más comunes en mujeres, los hombres también los sufren, pero con la particularidad de que no siempre dan el paso para solicitar ayuda especializada. Asimismo, el colectivo LGTBI, presenta una elevada vulnerabilidad a la hora de desarrollar este problema de salud mental.

– Traumas y experiencias adversas

Cuando un chico o una chica da el paso para solicitar ayuda especializada ante sus problemas alimentarios, lo hace cargando consigo una mochila emocional muy pesada. Una parte significativa de ese peso tiene como origen traumas como el abuso sexual. Revistas como The International Journal of Eating Disorders, profundizan en este factor.

La anorexia nerviosa o el trastorno por atracón se convierten en una forma de lidiar con el dolor emocional. Son, al fin y al cabo, mecanismos disfuncionales y dañinos con los que se intenta recuperar el control de una vida fracturada y que desborda a la persona.

– Personalidad y el riesgo de TCA

La personalidad influye de forma significativa en el desarrollo y mantenimiento de los TCA. Hablamos más arriba del perfeccionismo y la autoexigencia.

No obstante, rasgos como la baja autoestima, la falta de confianza o la necesidad de complacer a los demás, también conforman un relieve que se repite en este problema de salud mental.

Son personas que evidencian una mayor necesidad de aprobación social. 

La presión por cumplir con estándares corporales idealizados, por ajustarse a lo que se espera de ellos/as, edifica una angustia soterrada que los conduce hacia realidades como la bulimia, los atracones, la anorexia, la vigorexia, etc.

– Tener amistades que sufren un trastorno alimentario

Puede parecer algo llamativo, pero cuando indagamos en el entorno psicosocial de los niños y adolescentes que sufren TCA hay un desencadenante reiterativo. Es común tener a un amigo o amiga que lidia con esta enfermedad mental grave. A veces, los más jóvenes se enseñan los unos a los otros estrategias con patrones bulímicos para bajar de peso. Es un hecho tan peligroso como recurrente.

– Los TCA y la superposición con otros trastornos

Por otro lado, una parte significativa de quien desarrolla en un momento un TCA presenta comorbilidad con algún trastorno previo. La depresión, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de personalidad por evitación o incluso el TLP (trastorno límite de personalidad) correlacionan muchas veces con la anorexia de tipo purgativo. El diagnóstico correcto es decisivo en estos casos.

– Dinámicas familiares dañinas

El entorno familiar también explica las causas de los TCA. Tener unos padres autoritarios, críticos, sobreprotectores o que valoran la apariencia física y el éxito por encima de otros aspectos, suelen generar una elevada presión en los hijos. Si a ello se le añaden comentarios negativos sobre el peso o comparaciones con otros niños, la inseguridad se convierte en una «herida» profunda en la mente infantil o juvenil.

Del mismo modo, las familias donde existen conflictos constantes o la falta de apoyo emocional incrementan el riesgo de los trastornos alimenticios. En estos casos, la anorexia, bulimia o trastorno por purga, pueden surgir como un medio para expresar el sufrimiento latente. 

– ¿Cómo podemos prevenir estos desencadenantes?

Llegados a este punto, vemos que lo que hay detrás de los trastornos alimenticios muchas veces es una respuesta al estrés. El espectro que traza esa causalidad es inmenso, pero lo que se detecta en los cimientos es sufrimiento, inseguridad y vulnerabilidad. Y aquí, a la hora de poder prevenir o manejar esta condición, la responsabilidad es de todos. Te ofrecemos algunos ejes de acción y concienciación.

.Fomentar una autoestima positiva

Además de enseñar idiomas, matemáticas o biología, deberíamos dar herramientas a los niños para que aprendan a valorar sus habilidades, talentos y características únicas por encima de su apariencia física. En este objetivo, el entorno social es clave para ayudarles a desarrollar una autoconfianza que los proteja de la presión social o las comparaciones perjudiciales.

.Promover una imagen corporal saludable

Tanto los medios como los entornos sociales deberían promover la diversidad corporal. Familias, educadores, influencers y figuras de autoridad son piezas esenciales para derribar y reformular esos estándares de belleza asociados al éxito que dominan nuestra realidad. En este sentido, es prioritario desarrollar un pensamiento crítico que sea capaz de detectar este tipo trampas sociológicas.

.Educación en los hábitos alimenticios

Sería maravilloso inculcar desde la infancia una relación saludable con la comida, presentándola como fuente de energía y bienestar, sin categorizar a los alimentos como «buenos» o «malos». Asimismo, enseñarles a escuchar las señales de hambre y saciedad de su cuerpo, evitando que se inicien en dietas restrictivas, son estrategias básicas que valdría la pena iniciar.

.Regular el peso de la presión social

Vivimos en una cultura muy autoexigente y competitiva que suele enfatizar la necesidad de alcanzar la perfección en el ámbito académico, profesional, social, físico y deportivo. Integrar este tipo de narrativas resulta contraproducente. Es fundamental que no derivemos en esos extremos, ni que inculquemos en los más pequeños, imposiciones tan desmesuradas e invalidantes.

.Entornos más atentos y nutritivos emocionalmente

Lo que todo ser humano necesita para garantizar su salud mental es seguridad, afecto y validación emocional. Seamos capaces de construir escenarios sociales más nutritivos y empáticos, capaces de dar al mundo personas resilientes y no seres rotos que detestan el reflejo de sus espejos. Seamos también hábiles a la hora de detectar problemas vinculados a la relación con la comida en nuestro entorno cercano, para aprender a comunicarnos con quienes los sufren.

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De melenas y corte de pelo…


Vinculadas a la sensualidad, las extensas cabelleras de las mujeres victorianas se ocultaban en la calle, ya que exhibirlas sueltas o descuidadas se consideraba descarado, indecente e, incluso, impuro. Además, servían para identificar la clase social y ciertos rasgos de la personalidad. 

VEIN(M.Leache)/Glamour(E.almazán)/Vanta/Vogue(A.Morales) — Con el paso de los años, las tendencias van progresando y adaptándose a las diferentes circunstancias. Los cambios sociales, políticos y culturales se reflejan a través de la forma de vestir y los intereses de la sociedad. Según se transforma una sociedad lo hacen también sus costumbres. El cabello es un ejemplo más de esta evolución.

Los peinados y diferentes cortes de pelo han ido cambiando década tras década. Y no solo se ha modificado su aspecto físico, sino que también se ha modificado la concepción que se tiene de él. A lo largo de la historia, las diferentes civilizaciones han concedido diferentes significados al cabello, y uno de los más llamativos se dio durante la época victoriana.

Unos años en los que las largas melenas se consideraban un símbolo de erotismo que servía para identificar la clase social e, incluso, ciertos rasgos de la personalidad. 

– Melenas extralargas, un símbolo de erotismo en la época victoriana

La adolescencia marcaba el inicio en el que las mujeres victorianas comenzaban a cuidar su cabello. Durante la infancia lo podían llevar suelto sin prestarle demasiada atención, pero, convertidas en mujer, debían empezar a peinarlo y cuidarlo de manera diferente. Esto se debe a que, en la época victoriana, el cabello largo era símbolo de feminidad y también de erotismo.

Por lo que la doctrina religiosa obligaba a llevarlo arreglado y siempre cubierto en el exterior, sobre todo a las mujeres casadas. Llevar el pelo suelto y descuidado se consideraba descarado, indecente e, incluso, impuro. Considerado como una parte del cuerpo que manifiesta el atractivo físico de una mujer, solo tenían permitido mostrar el cabello suelto a su marido.

Como consecuencia, las mujeres solo salían a la calle con el pelo recogido y normalmente lo cubrían con distintos tipos de sombreros y adornos con joyas y plumas. 

Esta especial consideración del cabello provocaba que las mujeres victorianas dedicasen muchos esfuerzos a su cuidado y no lo cortasen a no ser que fuera completamente necesario. A raíz de esto, el pelo de una mujer también representaba su clase social. Quienes pertenecían a clases medias y altas no tenían ninguna dificultad para mantenerlo sano y cuidado.

Especialmente aquellas que contaban con servicio doméstico. Sin embargo, las clases más pobres estaban sometidas a enfermedades, mala alimentación y pocos recursos que impedían el cuidado del cabello. Mantener extensas melenas requerían largos peinados -en ocasiones hasta cuatro veces al día- que estas mujeres no se podían permitir.

Por ello, era muy común que lo llevasen corto e incluso vendieran sus propios mechones a cambio de dinero. 

Hoy en día, no podemos pasar desapercibido que a algo tan trivial como el cabello se le otorgasen poderes como el de reflejar ciertos rasgos de la personalidad. Y es que, durante esos años, las mujeres de cabello rizado se consideraban más dulces que las de pelo liso. Igualmente, la largura y grosor del cabello se vinculaban con la sexualidad.

Cuanto más largo y grueso fuese, más apasionada se creía que era su dueña. Quizás por este motivo, las mujeres comenzaron a ser fotografías desde el costado y hacia atrás, mostrando su largo cabello cayendo libremente por su espalda. Una fotografía que dejase ver una melena larga era sinónimo de erotismo. 

Además de la largura y la forma, también se tenían en cuenta otras características como el color. El rubio era uno de los más deseados. Para conseguirlo, las mujeres victorianas utilizaban peróxido de hidrógeno, que lo que realmente hacía era quemar el pelo.

Entre ellas compartían recetas para teñir el cabello tras la aparición de canas, tal y como compartía Lola Montez, una famosa bailarina a quien Luis I de Baviera nombró condesa de Landsfeld, en su publicación ‘Las artes de la belleza; o los secretos del toilette de una dama, con sugerencias hacia los caballeros, sobre el arte de fascinar’.

De la misma manera, utilizaban productos específicos para acelerar el crecimiento del pelo, evitar su caída y la descamación del cuero cabelludo, entre otras problemáticas. 

Peinado de la época

Escritores y artistas cedieron una especial posición al cabello dentro de sus obras, generando a su alrededor una auténtica idolatría. Las Siete Hermanas Sutherland, hijas de un pobre agricultor afincado en Nueva York, representaban a la perfección este fetichismo por el cabello largo.

Todas ellas poseían unas extensas melenas y fueron animadas por su padre a aventurarse en el mundo del espectáculo. Cantando, bailando y tocando varios instrumentos recorrieron diferentes escenarios. Aunque, lo que más llamaba la atención del público era la longitud de su cabello.

Gracias al interés que había en ellas, se unieron al circo Barnum y Bailey y realizaron una gira que las llevó a la primera feria del mundo en 1881.

Las Siete Hermanas Sutherland (1885)

– Corte pixie: la historia que lo convirtió en un símbolo de revolución sexual

El corte pixie es audacia, extroversión y distinción pura. Pero más allá de los motivos estéticos y las tendencias que lo volvieron el objeto de deseo de las personalidades más amadas, la historia de este mítico corte refleja la incansable búsqueda por la liberación femenina que se hace notar sin lugar a dudas.

De estandarte de lucha a símbolo de transformación moderna, hasta la fecha, ha demostrado ser uno de los mejores aliados a la causa de empoderamiento de las mujeres, y es por eso que hoy repasamos su historia. ¡Ten por seguro que querrás adoptarlo como tu nuevo corte insignia!

Un rasgo de inconformidad

Siguiendo el ejemplo de su precursor, el bob cut, el corte pixie hizo sus primeras apariciones en Francia durante los años 20 a manera de protesta. Es así como, apodado como corte a la garçon, éste dio pie a los cambios de look andróginos y radicales que sirvieron como estandarte para las luchas por la equidad de género.

No obstante, con la llegada de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, terminó por dejarse de lado para adoptar looks mucho más discretos y modestos.

No obstante, éste empezó a cobrar popularidad bien avanzados los años 50, justo rompiendo con las cabelleras midi onduladas que comenzaron a resurgir en las décadas de 1930 y 1940. Desde luego, tal como era de esperarse, el corte nuevamente fungió como un rasgo de inconformidad y empoderamiento ante el retorno de los viejos estándares de belleza que clamaban por reinstaurar los looks más tradicionales, suponiendo un acto de rebeldía que, incluso, fue adoptado por grandes iconos del cine.

Retrato de Audrey Hepburn usando corte pixie en 1959
Audrey Hepburn fue de las primeras actrices en llevar el corte pixie con toque elegante, pero disruptivo. 

Desde el perfecto pixie largo peinado de lado de Audrey Hepburn, una de las pioneras en llevarlo dándole un toque de lo más elegante, hasta el moderno pixie con flequillo corto y desfilado de Elizabeth Taylor y Liza Minelli, marcaron la pauta para que cada vez muchas más actrices se animaran a convertirlo en parte de su desafiante sello personal. 

El nuevo símbolo de liberación femenina

Fue hasta los años 60 y, sobretodo, la década de los 70, que el corte pixie comenzó a apoderarse con mayor frecuencia de la imagen de las mujeres más atrevidas.

Eso sí, sin perder su simbolismo empoderador, pues en medio de un mundo de cabelleras largas, éste se convirtió en el abanderado de la revolución sexual y la liberación femenina, mismas que guiaron a las mujeres que aquellas épocas. Fue por esto que se conoció como un icónico símbolo transgresor revolucionario que hablaría de libertad y rebeldía.

He ahí que tanto la imagen de la famosa actriz Mia Farrow y la modelo Twiggy, se volvieran todo un icono vanguardista, de la mano de su radical corte pixie con el que las vimos protagonizar desde la pantalla, hasta múltiples campañas publicitarias y portadas de revistas, respectivamente. 

Y así comenzó a verse cada vez más presente en la escena cotidiana, como parte de una revolución que hablaría entrelíneas dentro del mundo de la belleza y la moda.

Modelo Twiggy  photoshoot para The Mirror y Herald
El corte de Twiggy se convirtió en el look icónico de la época como símbolo de liberación femenina.

Corte pixie: redefiniendo a las mujeres modernas

Con el tiempo, el pixie pasó a convertirse en la viva imagen de la practicidad, volviéndose representativo de las mujeres modernas multifacéticas, cobrando una gran popularidad como la tendencia estética que conocemos ahora.

Y es que, hacia los años 80 y 90, tomó todavía más fuerza de la mano de icónicas it girls como Linda Evangelista, Demi Moore, Cyndi Lauper y, desde luego, la princesa Diana, esta vez en una versión mucho menos radical y más suavizada, pero igual de de propositiva que en décadas pasadas y manteniendo su gran impacto.

Finalmente, en plenos años 2000, si bien ha pasado a convertirse en un clásico entre las amantes de las cabelleras cortas, lo cierto es que sigue manteniendo una connotación que va más allá de lo estético, reflejando audacia, individualidad, fuerza y libertad; imponiéndose como el nuevo máximo representante del empoderamiento femenino. ¡Así que, larga vida al corte pixie!

– El corte Bob: historia de un símbolo feminista

Jamás pensaron aquellas enfermeras de la Primera Guerra Mundial que estaban introduciendo una moda que se mantiene vigente desde hace más de un siglo. Por razones de higiene y comodidad, estas mujeres se cortaban el pelo hasta la altura de la mandíbula, con una terminación recta.

Es el peinado comúnmente llamado ‘3/4’, porque representa a las tres cuartas partes de lo que se considera un cabello largo. La historia apodó este corte como ‘Bob’. Ya en el siglo en XXI no es nada fuera de lo normal. Pero, a lo largo de los años, fue símbolo de rebeldía e independencia femeninas. ¿Qué hay detrás del corte de pelo más popular?

En el siglo XV, la francesa Juana de Arco expuso ante el mundo el corte Bob, aún no bautizado como tal. Lejos de ser una cuestión de moda, la pionera feminista utilizó el peinado en una versión extremadamente corta −por encima de las orejas− por practicidad: así era más fácil ocultarle al ejército que era mujer durante la Guerra de los 100 años entre Francia e Inglaterra.

A principios del siglo XX, un reconocido peluquero francés de la época llamado Antoine tomó como referencia a Juana de Arco para difundir el corte entre sus clientas hasta convertirlo en hit. A mediados del siglo, referentes de la moda como Coco Chanel se apropiaron del peinado –la extensión que usaba la diseñadora llegaba hasta el mentón– y lo convirtieron en símbolo de rebeldía en contrapunto con el pelo largo, que era sinónimo de elegancia y feminidad.

Cruzando el Atlántico, el corte se volvió tendencia en Estados Unidos en 1915 aproximadamente, cuando la bailarina y actriz de cine Irene Castle se mostró con este peinado apenas por debajo de las orejas; en este caso, el Bob se asociaba con el refinamiento.

Fue en los años 20 cuando el Bob se hizo viral. Fueron las cabezas de las “flappers” las que masificaron esta moda como emblema de la independencia femenina.

Las flappers eras mujeres rebeldes, jóvenes de clase media que rompían con los estándares: bebían, fumaban, eran modernas, guardaron el corsé y sacaron los vestidos sueltos y cortos, se maquillaban, se mostraban sexuales, conducían, y asistían a clubes de jazz y shows de vaudeville. Actuaban, básicamente, como la mayoría de los hombres de la época, y el pelo corto era casi andrógino.

Un dato de color: se estima que Colleen Moore fue la primera mujer en aparecer en cine con este corte; la película fue Flaming Youth, estrenada en 1923, y el pelo lucía planchado y llegaba hasta los pómulos. En su momento, la actriz afirmó que buscaba algo juvenil, básico e inocente.

El Bob atravesó un recorrido de varias versiones, con distintos largos, ondulado o lacio, pero siempre se mantuvo en boga: en los años 80, se cortaba como un carré hasta el mentón, con terminado redondo y bucles voluminosos. En los 90, se hizo más informal y se desmechaba en las puntas.

En los 2000, se empezó a dejar más corto en la nuca para enmarcar el rostro con los mechones más largos.  Cualquiera sea la versión, el peinado sigue siendo el más popular en la industria de la moda. Y tiene sentido: representación del empoderamiento de la mujer, surfea actualmente la cuarta ola feminista.

– Los superpoderes emocionales de un corte de pelo

Coco Chanel no se equivocaba cuando dijo: “Una mujer que se corta el cabello está a punto de cambiar su vida”. En el último año la conexión pelo-emociones ha sido más evidente que nunca. Ha habido cambios de imagen célebres, pero muchos anónimos que respondían, en su mayoría, al mismo patrón psicológico. No eran meras variaciones estéticas, sino la expresión de una transformación interior marcada por las circunstancias.

Todo lo que surge dentro del ser humano se refleja en el exterior. No es banal ni casual cómo viste alguien, cómo se mueve o cómo se corta el pelo. Buscamos aquello que nos hace sentir bien y si un cambio de look ayuda a que un proceso interior vaya mejor, eso es lo importante. 

Durante tres meses no pudimos hacer nada con nuestro pelo ni con la situación y quedamos en la indefensión. Cuando pudimos salir quisimos cambiar lo sucedido y superar esa fase”, afirma la psicóloga clínica Elena Daprá. Las protagonistas de algunos de esos cortes sonados, en medio de la pandemia, hablan de esta relación:

“Siempre me ha gustado el pelo corto, pero nunca me había atrevido a llevarlo. Durante la cuarentena algo se rompió en mí, y después del confinamiento me lo corté”, afirma la prescriptora de moda Erika Boldrin.

Esos cambios no tienen por qué ser radicales para tener un componente psicológico. “Creo que cortarse el pelo es un acto que te puede remover por dentro. Cuando uno lleva tiempo identificándose con un look, modificarlo significa verte con otros ojos. Y hay que estar dispuesto a eso. A jugar y a no darle mucha importancia. La justa y necesaria. El pelo es uno de los grandes ‘complementos’ con los que nos podemos embellecer. 

Para mí, cambiar la melena es algo que va unido a un estado de madurez y a no tener miedo a perder el pelo largo con el que me identificaba. Ahora me apetece jugar con él desde un estado más libre”, afirma la modelo Vanesa Lorenzo, que también ha hecho pasar sus cabellos rubios por la tijera en los últimos tiempos.

Sociológicamente, los cambios de imagen también tienen un significado. 

“La melena tiene un simbolismo social muy alto y carácter sexual secundario. Algunas culturas ocultan el pelo y otras lo resaltan. Hay una creencia cultural instalada respecto a que un cambio en la melena facilita otro del estado emocional para sentirse mejor”, explica la socióloga Alicia Aradilla, que identifica los cambios de look con el deseo de aferrarse a la esperanza de cambio ante la situación actual.

Psicología del pelo y los cortes de pelo

Se puede hablar del cabello como posible herramienta para trabajar la autoestima. “Todo lo que nos haga vernos mejor, ayuda. Lo importante es que lo que lleva cada persona sea elegido por ella y sea coherente. Si estoy trabajando mi autoestima y me doy cuenta de lo que quiero, todo sucede de manera natural”, señala Daprá, experta en psicología de la imagen.

Pero es necesario no quedarse en este placer rápido. “El cambio de peinado o color es la herramienta más rápida para vernos diferentes y, si damos en el clavo, de cómo queremos vernos por fuera. Actúa como un parche rápido de autoestima. Puede hacernos sentir mejor a corto plazo pero sus efectos no perduran en el tiempo.

De ahí que en ocasiones nos ‘enganchemos’ a los cambios estéticos por esa sensación exprés de logro aparente. Lo que sí impacta a nivel más profundo es comprender qué nos lleva a buscar un cambio de imagen y saber si el aspecto físico es la clave para satisfacer necesidades psicológicas o no”, explica Domingo Delgado, psicólogo especializado en coaching de la imagen.

El riesgo está en creer que controlando la apariencia vamos a solucionar un conflicto que corresponde al nivel emocional. Las sensaciones positivas de un cambio estético son efímeras, positivas y útiles. Pero a largo plazo habrá que trabajar en la relación con uno mismo y en nuestra manera de valorar lo que somos”, reflexiona.

No siempre el corte surge como consecuencia de un acto de empoderamiento. “A veces llega antes el cambio de imagen que la conciencia de lo que nos pasa por dentro, quizá porque no estamos listos aún para darnos cuenta de lo que realmente necesitamos”, añade Delgado.

Respecto a si es necesario meditar estos cambios cuando se atraviesa un periodo de transformación personal, Daprá responde: “Lo bueno que tiene el pelo es que con pequeñas acciones se consigue bastante bienestar. No es necesario esperar a que el proceso de cambio haya terminado para decidir un nuevo corte. El pelo crece”.

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10 curiosidades sobre la tumba de Tutankamón…


Las primeras imágenes de la tumba de Tutankamón en Egipto tras una década  de trabajos de restauración - BBC News Mundo

National Geographic(S.Alcalde) — El descubrimiento en 1922 de la tumba de Tutankamón fue uno de los mayores logros de la arqueología mundial. ¿Por qué fue tan relevante? ¿Dónde se encontraba enterrado el joven faraón? ¿De qué estaba compuesto su ajuar funerario? He aquí algunas de las claves.

En noviembre de 1922, el arqueólogo Howard Carter dio con el que sería el descubrimiento arqueológico del siglo: había encontrado la tumba de Tutankamón después de años de excavaciones infructuosas.

Se topó fortuitamente con una escalera enterrada que conducía a los primeros escalones de una tumba que, por suerte, no había sido saqueada como sí había ocurrido con muchas otras durante cientos de años antes. Cuando accedió a la cámara funeraria, encendió una vela para ver lo que contenía.

Su compañero Lord Carnarvon preguntó con impaciencia: «¿Ve algo?», y Carter respondió: «Sí. Es maravilloso». Un trono de oro, estatuas doradas, criaturas fantásticas… se encontraba delante de un tesoro inédito en la historia de la arqueología. Encontraron un sepulcro prácticamente intacto que contenía más de 5.000 objetos.

Valle de los Reyes

. Tutankamón en el Valle de los Reyes

El joven faraón descansaba en el denominado Valle de los Reyes, una necrópolis construida en un wadi situado en las cercanías de Luxor, en la orilla occidental del Nilo.

Allí, durante quinientos años, entre 1552 y 1069 a.C., gobernaron las dinastías XVIII, XIX y XX, un período conocido como Imperio Nuevo. Los antiguos egipcios lo llamaban “El Gran Lugar”, aunque también se refirieron a él como “El Gran Campo”, “La Bella Escalera del Oeste”.

Para los antiguos egipcios se trataba de un lugar sagrado desde el que se podía llegar al Más Allá. 

Estructura de la tumba

. Estructura de la tumba de Tutankamón

En el Valle de los Reyes se han encontrado más de 60 de tumbas reales, entre ellas la de la reina Hatshepsut, una de las pocas mujeres que alcanzó el rango de faraón en el Antiguo Egipto. También fueron enterrados Tutmosis I y II, Amenhotep II III, la reina Tyi, así como los faraones Ramsés I, II, III, IV, V, VI, VII, IX y X. 

El diseño de la tumba de Tutankamón es típico de los reyes de la XVIII dinastía. A la entrada se encuentra un tramo de escaleras que conduce a un corto pasillo de ocho metros de longitud que conecta con el hipogeo. La primera sala es la antecámara, donde se encontraron muchos de los objetos destinados a acompañar al joven faraón a la otra vida.

De esta sala parte un anexo, y una abertura que conduce hacia la cámara funeraria y la cámara del tesoro. Hace años que se especula sobre la posible existencia de dos cámaras ocultas, pero hasta ahora no se ha podido demostrar.  La longitud de la tumba es de 30,79 metros, con una superficie de 109,83 m2.

Pinturas murales

. Pinturas murales

La decoración de su cámara funeraria incluye coloridas imágenes de los rituales realizados en honor del soberano. Destaca la escena representada en la pared norte. En ella, a modo de guía para orientarse en el más allá, aparecen siete figuras divividas en tres escenas separadas.

De derecha e izquierda, la primera de ellas representa el “ritual de apertura de la boca”, en el que el sucesor del joven rey, Ay, aparece vestido con ropa de sacerdote sosteniendo un instrumento especial. En la escena central, Tutankamón, vestido como rey viviente, es recibido por Nut, la diosa del cielo, mientras que en la escena final, el faraón y su ka, o fuerza vital, abrazan a Osiris. 

Las escenas ilustradas en el muro oeste describen el viaje de Ra, el dios del Sol, en su barca solar rumbo al Más Allá. En la escena superior aparece la barca solar y el escarabajo Jepri, que representa al dios solar, acompañado de cinco deidades. En la escena inferior aparecen doce babuinos en cuclillas, que se cree representan las doce horas nocturnas que deberá pasar el joven faraón en su viaje hacia el Más Allá.

. Estatuas a tamaño natural

Una de las escenas que más sorprendió a Carter cuando entró en la antecámara de la tumba de Tutankamón fueron dos figuras de tamaño natural que flanqueaban la cámara funeraria del joven rey como si de dos centinelas se tratasen. Representaban al propio Tutankamón, y ejercían de centinelas de la cámara funeraria del joven rey.

Además, servían como recipientes para que su ka, o fuerza vital, pudiera habitarlos en la otra vida. Ambas son similares, pues se representan de pie, con la pierna izquierda avanzada. Tutankamón aparece ataviado con un collar ancho sobre el pecho. En las manos portan muñequeras y brazaletes, y van vestidas con un faldellín que les llega hasta las rodillas. 

Triple ataúd

. Triple ataúd de la tumba de Tutankamón

Debajo de cinco capillas doradas dispuestas una sobre la otra se encontraba un enorme sarcófago tallado en un único bloque de cuarcita que contenía tres ataúdes en forma de momia.

En todos ellos, el joven faraón aparece con el báculo y el mayal, símbolos del poder real. Carter se sorprendió al encontrar el segundo ataúd, al que bautizó como «el más espléndido ejemplo del antiguo arte de fabricación de ataúdes jamás visto».

El tercero, cubierto de sudarios y guirnaldas de flores, estaba hecho de oro macizo. En su interior se encontraba el cuerpo momificado del joven faraón, cuyo rostro quedaba cubierto con una máscara funeraria de oro y lapislázuli.

Trono de oro

. Trono de oro

El trono de oro de Tutankamón (réplica, en la imagen), se encontraba entre los objetos más bellos acumulados en la antecámara del joven rey. La pieza mide 104 centímetros de alto, 53 de ancho y 59 de profundidad, y se construyó ensamblando trozos de madera que recubrieron con tonos dorados, vidrio coloreado e incrustaciones de piedras semipreciosas.

La escena representa al joven faraón acompañado de su esposa, la reina Anjesenamón.

Máscara funeraria

. La máscara funeraria de Tutankamón

Una de las piezas más representativas de la tumba de Tutankamón es su máscara funeraria, fabricada en oro, vidrio y piedras semipreciosas.  La obra maestra también simboliza la riqueza de la XVIII dinastía de Egipto (siglos XVI a XIII a.C.).

En ella se aprecia el tocado Nemes (una tela funeraria a rayas se usaba para representar a los faraones difuntos), además de las diosas Nejbet y Uadyet, representadas como un buitre y una cobra, que protegían a Tutankamón en su sepulcro.

La barba postiza estaba fijada a la máscara con un tubo de oro que se había impregnado con un pegamento natural: cera de abejas. 

Joyas

. Joyas

En la tumba fueron descubiertas unas 200 joyas pertenecientes al joven faraón, entre las que se encontraban cuentas, brazaletes, anillos, amuletos y collares, todo ello confeccionado con las combinaciones de materiales más preciados del momento, lo que daba una idea de la opulencia del joven rey.

Animales

. Animales

En la antecámara también se encontraron varias cabezas de animales, entre las que destaca esta imagen de un leopardo con el cartucho del joven rey incrustando entre los ojos. Iba acompañada de una tela que imitaba la piel del felino.

Los animales estaban presentes en todos los ámbitos de la vida cotidiana de los antiguos egipcios, especialmente en el religioso, pues eran considerados representaciones terrenales de los dioses. Era muy frecuente, pues, que fueran usados como ofrendas o exvotos. 

Maldición de Tutankamón

. Maldición de Tutankamón

Poco después del descubrimiento de la tumba de Tutankamón tuvieron lugar una serie de muertes que alimentaron la creencia de aquellos que habían osado profanar la tumba del rey se enfrentaban a una suerte de maldición oculta.

El finado más famoso era el propio Lord Carnarvon, el mecenas que financió la excavación, quien falleció a causa de una infección provocada por una picadura de mosquito.

No fue el único, fallecieron también el encargado de dar el último golpe al muro desde el que se accedía a la cámara funeraria, donde se encontraba el sarcófago, el hermano de Carnarvon, e incluso Archibald Douglas Reid, quien radiografió la tumba del joven rey.

Investigaciones recientes han concluido que una de las posibles explicaciones podría ser la dispersión de microorganismos que habían permanecido dormidos durante todo este tiempo, entre ellos hongos de la especie Aspergillus, cuyas esporas pueden permanecer activas durante miles de años. 

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El códice Voynich, el manuscrito más extraño del mundo…


La primera noticia de la existencia del Voynich data de 1580, cuando el emperador Rodolfo II de Habsburgo, muy interesado en las ciencias ocultas, la magia y las rarezas de todo tipo, lo adquirió por la elevada suma de 600 ducados a los ingleses John Dee –un mago que decía comunicarse con los ángeles mediante unas piedras– y Edward Kelley, un embaucador.

National Geographic(J.L.Corral) — Cuando hace más de 4.700 años se inventó el lenguaje escrito, los seres humanos fueron capaces de transmitir mensajes complejos mediante letras y signos. Pero también introdujeron códigos secretos y claves para encriptar textos de contenido religioso, político, diplomático o militar, cuyo desciframiento sólo conocían los iniciados.

Todas las civilizaciones han practicado estas técnicas, desde los sumerios a los griegos, los romanos, los mongoles, el Imperio español y, por supuesto, todos los países en el último siglo, especialmente en tiempos de guerra.

Los manuscritos y textos cifrados que se conservan son muchos, y todos han sido descifrados con relativa facilidad analizando sus códigos, en general bastante simples. Con una excepción. Existe un códice cuyo contenido nadie ha sido capaz de desvelar: el Voynich, el manuscrito más extraño del mundo. O al menos no del todo.

En la actualidad, el Voynich se guarda en la Biblioteca Beinecke de libros y manuscritos raros de la Universidad de Yale. 

Escrito sobre vitela (pergamino fino), con un total de 232 páginas (faltan algunas y hay otras desplegables), de 22 por 15 centímetros de formato y 5 de grosor, este códice contiene centenares de dibujos y 37.919 palabras con 25 letras o caracteres distintos, pero carece de autor, título, fecha y capítulos.

Los análisis mediante carbono 14 han permitido datar la elaboración del pergamino entre los años 1404 y 1434. La letra es del tipo cursiva humanística en caracteres latinos, usada en Europa occidental entre mediados del siglo XV y comienzos del XVI.

Huido de Rusia por motivos políticos, el polaco Wilfrid Voynich (bajo estas líneas) se trasladó a Inglaterra, donde después de muchas penurias se hizo un nombre como tratante de libros raros. Estaba convencido de que el códice Voynich encerraba conocimientos alquímicos que revolucionarían la ciencia moderna cuando pudiera descifrarse.

¿De dónde viene el manuscrito Voynich?

La primera noticia de la existencia del Voynich data de 1580, cuando el emperador Rodolfo II de Habsburgo, muy interesado en las ciencias ocultas, la magia y las rarezas de todo tipo, lo adquirió por la elevada suma de 600 ducados a los ingleses John Dee –un mago que decía comunicarse con los ángeles mediante unas piedras– y Edward Kelley, un embaucador.

En el siglo XVII el manuscrito pasó por varias manos hasta quedar depositado en el convento franciscano de Mondragone, en Italia, donde en 1912 lo compró el tratante de antigüedades Wilfrid Voynich, de quien toma el nombre. En 1931, su viuda lo vendió a un anticuario neoyorquino, Hans Peter Kraus, que no consiguió revenderlo y terminó regalándolo a la Universidad de Yale en 1969.

Intentos de descifrarlo

Desde el siglo XVI, muchos investigadores han tratado de descifrar el Voynich. Lo intentaron en el siglo XVII el alquimista Jacobus Horcicky de Tepenecz, el bibliotecario imperial Georg Barsche y el profesor de la Universidad de Praga Johannes Marcus Marci. Se envió al jesuita Athanasius Kircher, famoso por sus intentos de descrifrar los jeroglíficos del antiguo Egipto, pero aquél no respondió al reto.

La transcripción de un pasaje del libro que John Dee y Edward Kelley (arriba) regalaron a Rodolfo II ofrece el siguiente resultado: se osam ceetosas qopercetos detetiosus opercetios cetocperetus conllodam ollcet ollcetcius ollcetcius qoceretosas e ocilletosus e oter sauter olletosus ollos ollecetosus os e oter un conllcetius sais llotes oclletos cetollcetus llos cetotes e cetius olletiollos.

Ya en el siglo XX, el profesor Willian R. Newbold, de la Universidad de Pensilvania, intentó descifrarlo en 1921, e incluso llegó a trastornarse por ello. Lo analizaron expertos estadounidenses en gliptografía (estudio de las inscripciones sobre piedra) aplicando algunas técnicas experimentadas en la segunda guerra mundial, y filólogos profesionales y aficionados. Todos fracasaron.

Para intentar descifrarlo se han aplicado técnicas tradicionales, como sustituir una letra por otra o asignarles un valor numérico, pero sin resultado coherente. Se han usado tarjetas perforadas, ya conocidas en 1500 por Girolamo Cardano, y programas de ordenador, que han dado lugar a cientos de miles de combinaciones posibles, también sin resultado.

Si se trata de un libro encriptado, sus claves son tan intrincadas que nadie ha conseguido descifrarlas. Por eso se ha sugerido que está escrito en un lenguaje oculto no conocido, al que se ha dado nombre: el voynichés.

Y según se desprende de las ilustraciones, el texto contendría relatos esotéricos sobre ritos ocultos; y los dibujos de plantas, astros y mujeres serían símbolos alquímicos.

Algunas propuestas de interpretación del manuscrito han sido realmente estrambóticas. Se atribuyó su autoría al monje inglés Roger Bacon, pero Bacon vivió en el siglo XIII y el Voynich se ha datado en el XV.

Se ha especulado que lo escribieron los cátaros; que es una adaptación de un texto ucraniano con letras latinas; que es obra de Leonardo da Vinci, pues parece escrito por un zurdo –Leonardo lo era– y contiene elementos propios del Renacimiento italiano; que lo escribió el arquitecto Filarete a mediados del siglo XV, pues aparece la traza de un edificio similar a la torre del castillo Sforzesco de Milán, que Filarete levantó, y unos dibujos que recuerdan a los tubos de desagüe que este arquitecto diseñó para el Hospital Mayor milanés.

El último de estos intentos parece haber conseguido ciertos adelantos al respecto. Greg Kondrak, un profesor de ciencias de la computación, y Bradley Hauer, un estudiante de postgrado, ambos de la Universidad de Alberta (Canadá), están usando la inteligencia artificial para descifrar el Manuscrito Voynich. Y han descubierto que el hebreo es la lengua de escritura más probable.

En el manuscrito Voynich aparecen una serie de diagramas circulares zodiacales o astrológicos, grupos de mujeres desnudas bañándose en piscinas, más imágenes astronómicas, una sección «farmacológica»…

El libro misterioso

Sin embargo, hasta este momento, ante la aparente incoherencia del Voynich se ha sugerido que se trata de una broma o una estafa.

Se ha especulado que fue el propio John Dee, mago, matemático y aficionado al ocultismo, quien hacia 1580 lo creó junto a su socio Edward Kelley, que ya había sido procesado en Inglaterra por falsificar documentos; en suma, que se trataba de un timo para engañar al emperador Rodolfo II y sacarle una buena cantidad de dinero.

Ante la imposibilidad de traducir su contenido, Gordon Rugg, profesor de Psicología de la Universidad de Reading, insistió en 2000 en la teoría del fraude. Pero la tesis presenta un problema: el manuscrito ya existía un siglo antes de que Edward Kelley lo hubiera podido falsificar. Y si se trataba de una broma, el autor se tomó muchas molestias.

En resumen, aunque sí se han hecho ciertos adelantos al respecto, el Voynich no tiene traducción alguna en ningún idioma conocido, ni se ha hallado la clave que haga posible su comprensión, si es que existe.

Además, la disposición de lo escrito no responde a las normas que rigen la estructura semántica de cualquier idioma: muchas palabras se repiten, en ocasiones hasta tres veces en la misma línea y quince en la misma página (por ejemplo «ollcet, ollcetcius, ollcetcius…»).

En cambio, sí respeta algunas normas formales, como que está escrito de izquierda a derecha, aunque carece de signos de puntuación –algunos párrafos van precedidos de estrellas y asteriscos–. 

El texto también cumple la llamada ley de Zipf, que señala que «en las lenguas conocidas la longitud de las palabras es inversamente proporcional al número de veces que aparecen».

Quizás el mayor misterio gráfico que presenta es que parece escrito por una sola mano, con trazo fluido y seguro, letras homogéneas y muy regulares, prácticamente idénticas, sin un solo error, algo extraordinario en un manuscrito. ¿Se escribió usando una plantilla o un sistema de matrices para trazar letras y palabras? El enigma quizá nunca se resuelva.

El manuscrito Voynich se divide en varias «secciones» según el tipo de ilustraciones que aparecen en cada página. La más extensa es la primera, un «herbario» en el que se reproducen diversos tipos de plantas. Las plantas dibujadas son tan enigmáticas como el texto que las acompaña, pues no se han podido identificar con ninguna especie real.

Ante la aparente incoherencia del Voynich se ha sugerido que se trata de una broma o una estafa. Se ha especulado que fue el propio John Dee, mago, matemático y aficionado al ocultismo, quien hacia 1580 lo creó junto a su socio Edward Kelley, que ya había sido procesado en Inglaterra por falsificar documentos.

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Cómo llegar a ser la palabra del año y no caer en el olvido…


Cómo llegar a ser la palabra del año y no caer en el olvido

The Conversation(I.I.Antuñano) —Llega esa época del año en la que, quizá por nostalgia, expectativa o simple marketing, empiezan a aparecer esas listas de “los programas más vistos”, “la música más escuchada”…

Entre ellas, no podían faltar las de “la palabra del año”. Confieso que suelo evitar estos ránquines, ya que, como científica, me surgen dudas sobre quién los elabora y, especialmente, sobre cuáles son los criterios que deciden qué palabra obtiene ese “honor” en nuestros corazones lingüísticos.

Pero, como son inevitables, aprovecho algunas de las candidatas a palabras “estrella” del 2024 recopiladas de mi propia encuesta en redes para desvelar algunas claves que explican su éxito, su impacto emocional y su huella en la memoria colectiva.

– Cuando lo antiguo se vuelve vintage

Este año vimos un claro ejemplo de “resignificación” o “cambio semántico” con la palabra zorra. La fama se debió a la polémica surgida por la canción de Eurovisión y su éxito se cimentó en la reutilización intencional de un concepto modificando su significado original y cambiando su valor positivo o negativo. 

Zorra pasó de ser un término tabú y peyorativo, asociado a ‘prostituta’, a convertirse en un apelativo que reivindica la libertad de elección y la ruptura con las normas sociales, según explicó la banda Nebulossa.

– Despertando todo el conocimiento

Las palabras contienen un conocimiento descriptivo básico y otro “enciclopédico”, que se nutre de nuestras experiencias individuales y colectivas.

Este conocimiento contextualiza la palabra mediante marcos conceptuales o framing, que destacan o atenúan ciertos aspectos, y la convierten en un “activador” de todo un universo conceptual.

Esto nos permite conectar conceptos dispares, incorporar información anterior, generar respuestas emocionales y, en definitiva, crear una narrativa muy efectiva.

El ejemplo de 2024 es fango.

En el discurso de Pedro Sánchez, esta palabra activa las características negativas que asociamos con el fango (suciedad, incomodidad, dificultad), las asocia metafóricamente con la moralidad, reforzando la idea de que lo limpio es moral y lo sucio, inmoral, y propicia una narrativa con una carga emocional negativa y un sentimiento de rechazo.

– La popularización de lo aparentemente impopular

El uso adecuado de una palabra no depende solo de su corrección gramatical, sino también de su adaptación a la situación comunicativa: quién la dice, a quién se dirige y el registro empleado (informal, técnico, etc.). Un término científico, fuera de un entorno especializado, puede parecer pretencioso o confuso.

Sin embargo, en 2024, una palabra rompe esta norma: dana. Este acrónimo (depresión aislada en niveles altos), antes reservado al ámbito meteorológico, se ha convencionalizado (y acaba de entrar en el diccionario de la RAE) debido a la creciente frecuencia de este fenómeno atmosférico y a sus efectos devastadores, reemplazando al término más general: gota fría.

– Creando palabras, acuñando realidades, viviendo emociones

La creatividad, un rasgo profundamente humano, nos permite inventar palabras para nombrar nuevas realidades. Algunas enseguida “prenden” y se integran en el acervo lingüístico.

Genocidio, otra posible palabra del 2024 en el contexto de las acciones de Israel en Palestina, fue creada por Raphael Lemkin en 1944 (del griego genos ‘pueblo’ + el latín cide ‘matar’). Menos de un año después de su creación se volvió indispensable.

Otras quizás no llegan a convencionalizarse, pero siguen siendo fantásticas. Un ejemplo reciente es azkendari, creada por Carmen Saavedra, autora del blog Cappaces, dedicado a la diversidad y la inclusión. Inspirada por el euskera, explica que, si lehen significa ‘primero’ y lehendakari es ‘el primero entre los primeros’, azkendari, por analogía, sería ‘el último entre los últimos’ (azken es ‘último’).

Según cuenta, podría haber escogido una palabra del gallego, derradeiro ‘lo que va después del último’, una lengua que le es más familiar, pero para nombrar esa realidad de rechazo hacia las personas con discapacidades en las aulas prefería un término que le resultara más neutro.

Esta percepción de imparcialidad tiene su respaldo científico: estudios basados en medidas fisiológicas, como la dilatación de la pupila o la actividad electrodérmica, muestran que las palabras emocionalmente cargadas generan reacciones más intensas en la lengua nativa que en una segunda lengua, incluso en hablantes con un alto nivel de competencia.

Vista de un diccionario de español.
Vista de un diccionario de español. 

– Viendo palabras

Ya que nos adentramos en el terreno del procesamiento del lenguaje, hablemos del efecto McGurk.

Descubierto accidentalmente en los años 70, este fenómeno demuestra que la comprensión del lenguaje oral depende tanto de lo que escuchamos como de lo que vemos. Hagan la prueba con estas dos palabras: vale y dale. Díganle a alguien que las pronuncie de forma aleatoria, pero no lo miren.

Al no poder observar cómo se colocan y mueven sus labios, tendrán dificultades para distinguir qué palabra se dice en cada momento.

El efecto McGurk, que expone el carácter multimodal del lenguaje, puede sacarnos de la incertidumbre sobre aquel debate de finales del 2023: ¿puta o fruta? (Pista: fíjense si el labio superior y el inferior se acercan o si los incisivos superiores tocan el labio inferior).

– ¿Una necesidad universal?

Las listas de palabras no son exclusivas del español, sino un pasatiempo global.

Recientemente, The Guardian destacó la elección de enshittification como palabra del año 2024 por el diccionario Macquarie. Esta se define como ‘el deterioro gradual de un servicio o producto debido a la búsqueda del beneficio propio, especialmente en plataformas en línea’.

Un prodigio de afijación morfológica que, además, juega con la intertextualidad (gentrification viene rápidamente a la mente) y potencia connotaciones negativas. Desde que Cory Doctorow la acuñó hace apenas dos años, su significado ha trascendido el ámbito digital para abarcar cualquier servicio en declive.

Dada la universalidad del fenómeno, surge la cuestión: ¿cómo podría traducirse esta palabra al castellano manteniendo su malabarismo morfológico, captando su complejidad semántica y adaptándolo a una cosmovisión distinta? Aquí mi elección: “enmierdificación”. No sé si prenderá por estos lares, pero recuérdenla para el 2025.

– Y este año, la ganadora es…

Aún no se sabe, pero, antes de que hagan sus quinielas, revisen las palabras clave de este artículo: intención, conocimiento, motivación, convencionalización, creación, multimodalidad, emoción, cognición, cosmovisión…

Porque las palabras son mucho más que palabras.

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La rabia y el júbilo que siguieron al asesinato de un director ejecutivo deberían ser algo alarmante…


The New York Times(Z.Tufekci) — Empezó apenas unos minutos después de que se conociera la horrible noticia de que el director ejecutivo de UnitedHealthcare, Brian Thompson, había sido tiroteado mortalmente en el centro de Manhattan. Incluso antes de que se conocieran los detalles, internet se inundó de especulaciones sobre si la empresa se había negado a cubrir las facturas médicas del presunto asesino, y de debates sobre si el asesinato sería una respuesta razonable.

Pronto apareció un video de un hombre con capucha, con la cara cubierta, que se acercaba a Thompson por la espalda y le disparaba varias veces, ignorando a una mujer que estaba cerca antes de alejarse. ¿Podría ser un asesino a sueldo?

Luego llegaron los informes de que en el lugar de los hechos se habían encontrado casquillos de bala con las palabras “retrasar”, “negar” y “deponer”. “Retrasar” y “negar” hacen eco claramente de las tácticas que utilizan las aseguradoras para evitar el pago de las reclamaciones. ¿“Deponer”? Bueno, es la destitución repentina y forzosa de un alto cargo. Ah.

Después de eso, fue una avalancha.

El tirador fue comparado con John Q, el desesperado padre ficticio que toma como rehén a toda una sala de urgencias después de que una compañía de seguros médicos se niega a cubrir el trasplante que salvará la vida de su hijo en la película de 2002 Situación extrema. Algunos publicaron “se necesita autorización previa antes de enviar pensamientos y oraciones”.

Otros señalaron irónicamente que la recompensa por información relacionada con el asesinato, 10.000 dólares, era inferior a sus deducibles anuales. Un observador recomendó que se hiciera una cita para que Thompson viera a un especialista dentro de unos meses, tal vez.

Muchos otros fueron más lejos. Instaron a las personas que tuvieran información sobre el asesinato a que no la compartieran con las autoridades. Flotaron nombres y fotos de otros ejecutivos de seguros médicos. Algunas de las publicaciones que se hicieron más virales, acumulando millones de visitas al celebrar el asesinato, no puedo reproducirlas aquí.

Es cierto que cualquier noticia que conmocione obtendría parte de esta respuesta en internet; al fin y al cabo, el troleo, las publicaciones anzuelo y la provocación performativa son parte de la vida cotidiana en las plataformas digitales.

Pero esto era algo diferente. La rabia que la gente sentía contra la industria de los seguros médicos, y la euforia que expresaron al verlo herido, fue generalizada y orgánica. Resultó impactante para muchos, pero atravesó comunidades de todo el espectro político y se arraigó en innumerables grupos culturales divergentes.

Incluso en Facebook, una plataforma en la que la gente no suele esconderse tras seudónimos, el sombrío anuncio de UnitedHealth Group de que estaba “profundamente entristecida y conmocionada por el fallecimiento de nuestro querido amigo y colega” recibió, al momento de escribir este artículo, 80.000 reacciones; 75.000 de ellas eran el emoji “Me divierte”.

El director ejecutivo de UnitedHealth Group: El sistema de salud es  defectuoso. Arreglémoslo - The New York Times

Los políticos que ofrecieron sus condolencias de plantilla fueron destrozados.

Algunas respuestas llegaron en forma de testimonio personal.

No apruebo el asesinato, empezaron muchos, antes de describir las terribles experiencias por las que los habían hecho pasar las compañías de seguros médicos.

En un destacado foro de Reddit para profesionales de la medicina, uno de los comentarios más votados fue una parodia de carta de rechazo: tras “una cuidadosa revisión de la solicitud presentada para servicios de urgencias el 4 de diciembre de 2024”, se denegaba una solicitud porque “no obtuvo autorización previa antes de solicitar atención para su herida de bala en el pecho”.

Solo unos días antes, el foro había sido un lugar donde se debatía sobre los efectos secundarios del Flomax y las mejores conferencias médicas.

Llevo mucho tiempo estudiando las redes sociales, y no se me ocurre ningún otro incidente en el que se haya celebrado tan abiertamente un asesinato en este país.

Las condiciones que dieron lugar a esta oleada de ira son, en cierto modo, específicas de este momento. La cultura empresarial actual consagra la maximización de la riqueza de los ejecutivos y de las fortunas de los accionistas, y ha conseguido convertir la riqueza personal en una influencia política incalculable.

Las nuevas plataformas de comunicación permiten a millones de desconocidos de todo el mundo conversar en tiempo real.

Pero las corrientes que estamos viendo son expresiones de algo más fundamental. Ya hemos estado aquí antes. Y no fue bonito.

La Edad Dorada, el tumultuoso periodo comprendido aproximadamente entre 1870 y 1900, fue también una época de rápidos cambios tecnológicos, de inmigración masiva, de riqueza espectacular y enorme desigualdad. La época tomó su nombre de una novela de Mark Twain: dorada, en lugar de “de oro”, para significar una capa superficial fina y brillante. Bajo ella yacían la corrupción y la codicia que envolvieron al país tras la Guerra Civil.

La época sobrevive en la imaginación pública a través de nombres que aún resuenan, como JP Morgan, John Rockefeller, Andrew Carnegie y Cornelius Vanderbilt; a través de sus mansiones, que ahora reciben a turistas asombrados; y a través de programas de televisión con interiores extravagantes y vestidos fastuosos.

Menos recordada es la brutalidad que subyacía a esa riqueza: las decenas de miles de trabajadores, según algunos cálculos, que perdieron la vida en accidentes industriales, o las sangrientas repercusiones que sufrieron cuando intentaron organizarse para conseguir mejores condiciones de trabajo.

También se recuerda menos la intensidad de la violencia política que estalló. Las enormes desigualdades de la época alimentaron movimientos políticos que apuntaban la violencia contra titanes empresariales, políticos, jueces y otros.

En 1892, un anarquista intentó asesinar al industrial Henry Clay Frick tras un prolongado conflicto entre guardias de seguridad Pinkerton y trabajadores. En 1901, un simpatizante anarquista asesinó al presidente William McKinley. Y así sucesivamente.

El inquietante historial de UnitedHealthcare al rechazar reclamaciones  después de que el director ejecutivo Brian Thompson fuera asesinado a tiros  en Nueva York | Uco Digital

Como escribió el historiador Jon Grinspan sobre los años comprendidos entre 1865 y 1915, “la nación experimentó una destitución, dos elecciones presidenciales ‘ganadas’ por el perdedor del voto popular y tres asesinatos presidenciales”.

Y ninguno de los partidos políticos, añadió, parecía “capaz de abordar los problemas sistémicos que alteraban la vida de los estadounidenses”.

No, no es una situación idéntica, pero la descripción resuena con lo que mucha gente siente sobre la dirección del país en la actualidad.

No es difícil ver cómo, durante la Edad Dorada, la resistencia política armada podía encontrar muchos reclutas ansiosos y observadores simpatizantes aún más numerosos. Y no es difícil imaginar cómo Estados Unidos podría entrar en otro ciclo semejante.

Una reciente investigación de Reuters identificó al menos 300 casos de violencia política desde el asalto al Capitolio de 2021, que describió como “el mayor y más sostenido aumento de la violencia política en Estados Unidos desde la década de 1970″.

Una encuesta de 2023 mostró que el número de estadounidenses que están de acuerdo con la afirmación “los patriotas estadounidenses pueden tener que recurrir a la violencia para salvar el país” estaba aumentando de forma alarmante.

Y el desgaste del contrato social está empeorando. Los estadounidenses expresan cada vez menos confianza en muchas instituciones. Mayorías sustanciales de personas afirman que el gobierno, los líderes empresariales y los medios de comunicación los engañan a propósito.

En sorprendente contraste con las generaciones anteriores, la mayoría de los jóvenes dicen que ya no creen que “el sueño americano” sea alcanzable. Al sector de los seguros de salud le gusta citar encuestas que muestran una satisfacción general, pero esas cifras bajan cuando la gente enferma y se entera de lo que su aseguradora está o no dispuesta a hacer por ellos.

Las cosas están mucho mejor ahora que en el siglo XIX. Pero hay una similitud en la trayectoria y el estado de ánimo, en la expresión de una profunda impotencia y alienación.

Ahora, sin embargo, el país está inundado de armas poderosas. Y algunas de las nuevas tecnologías que se desplegarán para ayudar a preservar el orden pueden cortar en ambos sentidos. Al parecer, el asesino de Thompson sabía exactamente dónde encontrar a su objetivo y a qué hora exactamente.

No han aparecido pruebas de que tuviera acceso a datos digitales de seguimiento, pero esa información está ahí en el mercado. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que drones de fácil construcción, dotados de inteligencia artificial y equipados con cámaras de reconocimiento facial, en lugar de hombres encapuchados con mochilas, busquen objetivos en ciudades y pueblos?

Las turbulencias y la violencia de la Edad Dorada acabaron dando paso a una amplia reforma social. La nación construyó una red de seguridad social, amplió la educación pública y erigió normativas e infraestructuras que mejoraron enormemente la salud y el bienestar de todos los estadounidenses.

Esas reformas no fueron perfectas, y no fueron la única razón por la que la violencia acabó remitiendo (aunque nunca desapareció del todo), pero nos hicieron avanzar.

La concentración de la riqueza extrema en Estados Unidos ha superado recientemente la de la Edad Dorada. Y la voluntad de los políticos de impulsar amplias soluciones públicas parece haberse desvanecido. Me temo que, en lugar de una era de reformas, la respuesta a este acto de violencia y a la rabia generalizada que ha suscitado se limitará a otra ronda de refugiarse para los más ricos. 

Según los informes, los ejecutivos de las empresas ya están reforzando su seguridad. Supongo que más de ellos se trasladarán a comunidades cerradas, atrincherados más allá de muros aún más altos, protegidos por personas con armas aún más grandes.

Es muy posible que se exija un mayor grado de vigilancia pública o la integración de algoritmos de reconocimiento facial en la actuación policial.

Casi con toda seguridad, los séquitos de seguridad armados y los jets privados se convertirán en un elemento aún más común de los paquetes de compensación de los ejecutivos, eliminando aún más el contacto rutinario entre los extremadamente ricos y el resto de nosotros, excepto cuando nos empleen para servirles.

Aún no sabemos quién mató a Brian Thompson ni cuál fue su móvil. Sean cuales sean los hechos que finalmente salgan a la luz, la ira que ha puesto al descubierto seguirá siendo real, y lo que hemos vislumbrado debería hacer sonar todas las alarmas.

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Ninfomanía (adicción al sexo): causas, síntomas y tratamiento…


Psicología y Mente(A.Torres) — Las personas con hipersexualidad o adicción al sexo, antiguamente conocida como ninfomanía en mujeres y como satiriasis en hombres, sienten la necesidad de obtener gratificación sexual continuamente. No obstante, no lo hacen tanto buscando placer como intentando aliviar la tensión y el malestar emocional que sienten.

En este artículo analizaremos las causas, los síntomas y los tratamientos de la adicción al sexo. Además delimitaremos este concepto y su relación con otros cercanos: hipersexualidad, ninfomanía y satiriasis.

– Ninfomanía, adicción al sexo e hipersexualidad

Se define la hipersexualidad como el incremento frecuente, excesivo e incontrolable del deseo y de la actividad sexuales. Si bien el término no está recogido por las clasificaciones diagnósticas, ‘hipersexualidad’ es el concepto oficial para hacer referencia a las alteraciones de este tipo. También se conoce la hipersexualidad como ‘adicción al sexo’.

Las adicciones son alteraciones conductuales y/o cerebrales que consisten en la búsqueda compulsiva de estímulos recompensantes o que provocan alivio del malestar emocional. Esta compulsión llega a ocupar la mayor parte de la vida en detrimento de otros aspectos, como el funcionamiento social y el laboral.

«Ninfomanía» es una palabra arcaica que se utilizaba para denominar específicamente la hipersexualidad femenina pero ha pasado a ser un sinónimo coloquial de ‘adicción al sexo’. En el caso de los hombres se usaba principalmente el término ‘satiriasis’. La CIE-10 aún recoge estos dos términos dentro de la categoría ‘Impulso sexual excesivo’. En el DSM-5 no se incluyó la hipersexualidad por falta de evidencia científica.

Se considera que una persona es hipersexual o adicta al sexo cuando su preocupación por la actividad sexual le provoca malestar o interfiere con su funcionamiento normal. Se calcula que entre un 3 y un 6% de la población tiene algún grado de adicción al sexo.

Ninfomanía: Cuando el Sexo Deja de Ser Placer - IEPP

– Causas

Si entendemos la ninfomanía o hipersexualidad como una adicción al sexo, podemos explicar el desarrollo de este trastorno a partir de la actividad dopaminérgica cerebral. La dopamina es un neurotransmisor implicado en el placer y el refuerzo; nuestro organismo la secreta cuando comemos, cuando consumimos algunas sustancias o cuando tenemos un orgasmo.

El componente biológico de las adicciones se atribuye a la búsqueda de las sensaciones asociadas a la dopamina. Cuando una persona se vuelve adicta a una conducta o estímulo, adquiere una dependencia de tipo físico y/o psicológico y desarrolla también tolerancia al objeto de adicción; esto significa que para obtener el mismo efecto fisiológico requiere una dosis cada vez mayor.

La hipersexualidad también puede darse como consecuencia del consumo de fármacos agonistas de la dopamina, como los que se usan para tratar la enfermedad de Parkinson, así como de lesiones en los lóbulos frontal y temporal del cerebro, que se ocupan de regular el impulso sexual.

En muchos casos la ninfomanía aparece como un síntoma secundario de otros trastornos psicológicos. En particular destacan las demencias, el trastorno límite de personalidad, el autismo, el trastorno bipolar y los síndromes de Klüver-Bucy y de Kleine-Levin. La adicción al alcohol y otras drogas también puede facilitar el desarrollo de hipersexualidad.

– Síntomas de la adicción al sexo

Al no ser considerada oficialmente un trastorno, la adicción al sexo no tiene criterios diagnósticos propios. No obstante, los expertos han identificado diferentes signos y síntomas característicos de la hipersexualidad.

La masturbación y la práctica de sexo excesivas son el síntoma principal de la adicción al sexo. La persona ocupa la mayor parte de su tiempo en la búsqueda de gratificación sexual, por ejemplo visitando páginas pornográficas e intentando encontrar parejas sexuales (incluyendo profesionales de la prostitución), y es incapaz de abandonar estas actividades a pesar de que lo intente en múltiples ocasiones.

Las personas con ninfomanía descuidan sus obligaciones y responsabilidades en favor de su adicción, y mantienen sus conductas compulsivas a pesar de las consecuencias negativas que estas tienen para su vida; entre otras, es habitual que quienes tienen hipersexualidad sean infieles de forma repetida a sus parejas o que les resulte difícil conectar de forma íntima con ellas.

La adicción al sexo facilita la aparición de parafilias, es decir, la obtención de placer sexual a partir de fuentes atípicas (como el dolor u objetos específicos), y de conductas clasificables como acoso, sobre todo si el deseo sexual se focaliza en personas concretas.

Ninfomanía: primera parte [WEB-DL] 2013 1080p Latino y Castellano –  PelisEnHD

– Intervención y tratamiento

El tratamiento de la ninfomanía es similar al que se realizaría en adicciones de otro tipo, tanto conductuales como relativas a sustancias. Así, el foco principal es la abstinencia, al menos de forma temporal, así como la adquisición de hábitos saludables.

1. Terapia cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual es la orientación dominante en el tratamiento psicológico de las adicciones. Se centra en la interrelación entre la conducta, el pensamiento y la emoción. En los casos de adicción, la TCC consiste sobre todo en aumentar la motivación para el cambio y en el desarrollo de actividades gratificantes alternativas.

2. Terapia Dialéctica Conductual

La terapia dialéctica conductual, desarrollada por Marsha Linehan, es uno de los tratamientos que conocemos como ‘terapias cognitivo-conductuales de tercera generación’. Se diferencia de la TCC clásica en su énfasis en las emociones y en la meditación mediante Mindfulness, así como en el entrenamiento en habilidades de manejo de los problemas.

3. Grupos de apoyo

Este tipo de terapia grupal es dirigida por expertos, que pueden ser psicoterapeutas o bien adictos recuperados. Los grupos de apoyo son muy útiles para las personas hipersexuales o con adicciones de otro tipo porque les ayudan a compartir sus problemas y posibles estrategias para manejarlos. Son especialmente eficaces para que la persona confronte sus negaciones y racionalizaciones con respecto a la adicción.

Muchos de estos grupos se basan en el esquema de los 12 pasos desarrollado por la comunidad Alcohólicos Anónimos, que fue uno de los primeros grupos en identificar la hipersexualidad como trastorno adictivo.

4. Terapia de pareja y marital

En casos de adicción al sexo, la terapia de pareja puede ser muy beneficiosa para mejorar la comunicación, la confianza y la satisfacción sexual entre la persona con ninfomanía y su compañera o compañero.

5. Medicación

Los fármacos antidepresivos pueden ser eficaces para reducir la hipersexualidad derivada del malestar emocional. Si la ninfomanía se da como consecuencia del trastorno bipolar o de alteraciones hormonales, en ocasiones se recetan estabilizadores del estado de ánimo y terapias hormonales (en particular antiandrogénicas), respectivamente. Sin embargo, el uso de fármacos solo debe ser iniciado por indicación médica.

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