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Los 10 avances científicos y tecnológicos que transformarán el mundo para 2050…


Infobae(O.Ortíz) — La velocidad a la que se desarrollan los avances científicos parece encaminar a la humanidad hacia un cambio estructural en la manera en que se vive, trabaja y se habita en el planeta (incluso más allá de él). Proyectos que alguna vez fueron terreno exclusivo de la ciencia ficción empiezan a delinearse como realidades factibles.

Desde innovaciones médicas a escala nanométrica hasta modelos energéticos sostenibles fuera de la Tierra, los próximos 25 años podrían inaugurar una nueva era tecnológica. El portal Science Focus identificó diez invenciones emergentes que podrían definir nuestra vida diaria hacia mediados de siglo.

1. Nanotecnología médica y terapias dirigidas

Los próximos avances buscan transformar la medicina al ofrecer terapias más precisas y menos invasivas. Su capacidad para cruzar barreras biológicas abre nuevas posibilidades en tratamientos complejos – Imagen ilustrativa

La nanotecnología médica aprovecha las propiedades físicas y biológicas que se manifiestan a escalas minúsculas para ofrecer terapias más precisas. La posibilidad de encapsular medicamentos en nanopartículas permite dirigir el tratamiento al sitio exacto donde se necesita, reduciendo efectos colaterales y evitando que el sistema inmunológico los bloquee antes de cumplir su función.

Estas tecnología podría sortear barreras biológicas como la hematoencefálica, clave para tratar enfermedades como el Alzheimer. Además promete mejorar el contraste de imágenes en resonancias magnéticas mediante nanopartículas de óxido de hierro. La combinación de estas técnicas con metamateriales promete procedimientos más complejos y menos invasivos.

2. Minería espacial y economía fuera de la Tierra

La extracción de recursos fuera del planeta es ya técnicamente viable. Asteroides ricos en metales raros y la Luna —con abundantes depósitos de helio-3, útil para reactores de fusión— se perfilan como fuentes energéticas y materiales estratégicos. Sin embargo, los riesgos económicos persisten: el ingreso masivo de ciertos minerales podría desestabilizar los mercados.

Para Andrew May, doctor en astrofísica y autor de The Space Business, aunque proyectos como la minería de asteroides son plausibles desde la ingeniería, el retorno financiero a largo plazo hace que resulten inciertos para empresas privadas. En cambio, señaló que los gobiernos podrían concentrarse en la captación de energía solar desde el espacio, una fuente inagotable y mucho más eficiente que la terrestre.

La nanotecnología médica avanza hacia tratamientos más dirigidos con tecnologías desarrolladas para determinados tratamientos (Imagen Ilustrativa)

3. Nuevas baterías y supercondensadores

El almacenamiento energético representa uno de los mayores desafíos para la transición ecológica. Las actuales baterías de ion de litio no son suficientes para cubrir las exigencias de transporte o almacenamiento masivo. Según John-Joseph Marie, analista principal del Faraday Institution, hacia 2050 se espera la adopción de nuevas químicas como las baterías de flujo o metal-aire, y los ánodos de silicio en dispositivos portátiles.

Por su parte, los supercondensadores que almacenan energía mediante cargas eléctricas en lugar de reacciones químicas, también ofrecen tiempos de carga extremadamente breves y una durabilidad de hasta medio millón de ciclos, una ventaja potencial para vehículos eléctricos.

4. Computación espacial y realidad aumentada

Asimismo, la interacción con el entorno digital podría evolucionar hacia interfaces tridimensionales inmersivas, similares a las vistas en la ficción cinematográfica. El avance de la computación espacial apunta a superar los límites de los visores actuales (pesados, incómodos y poco discretos) hacia tecnologías integradas en gafas ligeras.

A su vez, trabajan en mejoras como el reconocimiento facial y la detección de movimientos que permitan una interacción natural con entornos digitales superpuestos. A largo plazo, la masificación dependerá de reducir el tamaño y costo de estos dispositivos, repitiendo la evolución experimentada por los teléfonos móviles en las últimas dos décadas.

Proyectos de minería espacial proponen extraer recursos necesarios en asteroides y la Luna 

5. Gemelos digitales para medicina preventiva

La creación de réplicas virtuales del cuerpo humano basadas en datos en tiempo real podría cambiar el paradigma de la medicina. Estos “gemelos digitales” permitirían detectar anomalías de salud antes de que se manifiesten clínicamente.

Roger Highfield, director científico del Science Museum Group y coautor de Virtual You, prevé un uso extendido de estas simulaciones en la personalización de tratamientos, incluyendo predicciones sobre efectos a largo plazo de cambios en estilo de vida. Aunque sus versiones más sofisticadas estarán reservadas a la investigación o sectores con mayor poder adquisitivo; modelos simplificados podrían llegar al uso generalizado.

6. Edición genética con CRISPR

La herramienta CRISPR transformó la investigación genética al permitir modificaciones precisas del ADN. Si bien su uso en embriones humanos sigue siendo controvertido, se iniciaron ensayos clínicos para su aplicación en infecciones virales, enfermedades hereditarias y ciertos tipos de cáncer. Para la viróloga Nessa Carey, la edición genética será una opción terapéutica relativamente habitual en 2050, incluso en embriones con patologías sin alternativas eficaces.

7. Materiales inteligentes y metamateriales

El desarrollo de materiales capaces de adaptarse o repararse a sí mismos redefine los límites de la ingeniería. El hormigón autorreparable emplea bacterias inactivas que se activan con la humedad para producir carbonato de calcio y cerrar grietas.

Otros materiales podrán programarse para modificar su forma, como estructuras que se adaptan a la demanda de espacio. Pero los más prometedores son los metamateriales, que manipulan las ondas de luz para aplicaciones que van desde cascos más seguros hasta capas de invisibilidad funcionales en el espectro visible.

AI, IA, futurismo, avances tecnológicos, revolución de la tecnología, nueva era, máquinas y humanos, inteligencia artificial, algoritmos, futurista, VR, AR, herramientas modernas, realidad virtual, realidad aumentada, burbujas de chat – (Imagen Ilustrativa)

8. Computación cuántica e inteligencia artificial

Aunque todavía en fase experimental, las computadoras cuánticas tienen el potencial de procesar información a velocidades inalcanzables para los sistemas actuales. Podrán realizar múltiples cálculos simultáneamente y resolver búsquedas complejas en segundos. Su integración con la inteligencia artificial permitiría que los algoritmos expliquen sus decisiones, mejorando la confianza en su uso en sectores como salud o finanzas, sin requerir condiciones de laboratorio extremo.

9. Gestión de la basura espacial

El creciente volumen de objetos en órbita representa una amenaza para la infraestructura espacial. Desde restos de satélites hasta partículas de pintura, el riesgo de colisiones crece. Según la NASA, incluso fragmentos de apenas un centímetro pueden causar daños catastróficos por su velocidad.

Se están desarrollando técnicas como redes, vehículos de captura o láseres para remover o desorbitar estos objetos, aunque la falta de coordinación internacional limita su aplicación efectiva.

10. Fusión nuclear: una promesa energética

La fusión nuclear fue durante décadas una promesa postergada. A diferencia de la fisión, no genera residuos peligrosos ni riesgo de colapso. Consiste en unir núcleos atómicos para liberar energía, replicando el proceso de las estrellas.

Aunque se experimenta desde los años 50, la presión por abandonar los combustibles fósiles podría acelerar su implementación. “Espero que en los próximos 25 años, la fusión empiece a alimentar las redes eléctricas en el mundo”, concluyó Sharon Ann Holgate, física y autora científica.

nuestras charlas nocturnas.

Transhumanismo, la utopía confortable…


Transhumanismo, la utopía confortable
Brigitte Helm en Metropolis, 1927.

Al hilo del transhumanismo estamos muy cerca de los cíborgs, aunque no sea de una forma plenamente integrada, y de la pérdida de libertad. Las nuevas generaciones ya piensan de forma conectada e integrada con la red.

JotDown(A.C.Rural) — José Manuel Rodríguez Delgado, natural de Ronda, fue un médico y neurocientífico que tuvo que hacer la carrera dos veces. La primera, obtuvo el título justo antes del inicio de la guerra civil, en la que sirvió en el bando republicano como médico. Al terminar la contienda, fue a parar a un campo de concentración donde se le informó de que tenía que repetir sus estudios.

Así lo hizo, pero en 1945, en cuanto recibió una beca de la Universidad de Yale, se marchó a Estados Unidos y se dedicó al estudio del cerebro, concretamente, a la posibilidad de implantar electrodos en personas. 

En 1952, Delgado patentó el Stimoceiver, un instrumento que, al accionar unos electrodos por radio, estimulaba zonas cerebrales para despertar reacciones emocionales, como euforia, concentración, relajación, visiones… e incluso movimientos de las extremidades si estimulaba la corteza motora. 

El día que más cobertura mediática obtuvo en el New York Times fue cuando este tituló «Matador with a radio stops wired bull» en 1963. Rodríguez Delgado estaba de vuelta en España, en Córdoba, y para demostrar la eficacia de su invento, ocultó los mandos del Stimoceiver en una muleta y saltó al ruedo en una capea.

El novillo, que llevaba puestos los electrodos, acudió al trapo, pero el científico detuvo su embestida y con el mando devolvió al animal a los toriles. Teledirigido. 

Si atendemos a la definición de cíborg que acuñaron en 1960 Mandred Clynes y Nathan Kline a partir de cybernetic y organism, ese novillo no cumpliría exactamente con esa definición, porque no había una integración cibernética avanzada, sino una manipulación neurológica a través de la tecnología, pero podríamos hablar de una interfase precursora.

Delgado siguió sus experimentos con gatos y, ya en 1970, logró comunicar un ordenador con el cerebro de un chimpancé. Pulsando la tecla correspondiente, el simio bostezaba, parpadeaba e incluso giraba la cabeza.

Así lo entendieron sus alumnos de la Facultad de Medicina de Yale, que abarrotaron sus clases. Les hablaba de un futuro en el que, mediante el desarrollo de su invento, tendríamos la sociedad «psicocivilizada», en la que los ciudadanos podrían modificar sus funciones mentales con un sencillo dispositivo electrónico. El hombre sería «más feliz, menos destructivo y más equilibrado». 

Estaba convencido de que estaba en manos del hombre construir un ser humano mejor no a través de la educación o una mayor igualdad económica, sino por medios tecnológicos. Decía: «La raza humana está en un punto de inflexión evolutivo.

Estamos muy cerca de tener el poder de construir nuestras propias funciones mentales, a través del conocimiento de la genética, que creo que estará completo dentro de los próximos veinticinco años, y a través de un conocimiento de los mecanismos cerebrales que subyacen a nuestro comportamiento.

De la eugenesia al transhumanismo – El Independiente

La pregunta es qué tipo de humanos nos gustaría, idealmente, construir.

No solo nuestras ciudades están muy mal planificadas, nosotros como seres humanos también lo estamos.

Los resultados en ambos casos son desastrosos». 

Estos planteamientos no causaron precisamente entusiasmo en la opinión pública.

Se consideraba una amenaza directa a la libertad y la integridad humana.

Las denuncias llegaron hasta el Congreso y le acusaron de ocultar un plan secreto de la CIA para ejecutar el control mental sobre la población.

No fue una paranoia americana.

Como cuenta Alfonso Diéguez en Transhumanismo (Herder Editorial, 2017), uno de los primeros en escandalizarse fue un compatriota, Miguel Delibes

El escritor castellano estaba de visita en Yale e inmortalizó el encuentro en su libro USA y yo.

Calificó la investigación de Delgado como algo «estremecedor».

Se quedó asustado con la manipulación mental: «El mico en estado de felicidad desdeña el más jugoso coco o la monita más atractiva. No los necesita. Le basta con sus electrodos».

Enseguida, vio su posible aplicación para la ingeniería social: «Tal control, parece ser, se ejercerá un día por radio, con lo que se podría llegar a enervar a los animales más feroces y a los hombres más agresivos». Y advirtió también su posible uso para terapias de conversión: «existe la posibilidad de despertar en los solterones la convicción de que el matrimonio es el estado perfecto, convicción que, seguramente, remediaría muchas cosas».

Sin saberlo, estos dos españoles estaban tomando posiciones en el debate sobre el transhumanismo que iba a desarrollarse en el siguiente siglo, el presente. Como Delibes, su crítico más feroz es Francis Fukuyama, que considera que el transhumanismo amenaza con alterar la esencia de lo que significa ser humano, sobre todo en lo que concierne a la igualdad e integridad de la condición humana.

Cree que modificaciones tecnológicas en el cuerpo pueden conducir a una sociedad dividida entre aquellos que pueden acceder a los avances y los que no, lo que supondría una humanidad dual. Como en Un mundo feliz de Huxley, estratificada entre alfas y epsilons.  

El filósofo Hubert Dreyfus consideraba también que las tecnologías transhumanistas podrían llevar a la pérdida de los fundamentos de la existencia humana, como la libertad, la intencionalidad y la relación con el cuerpo, acabaríamos desconectados de lo que es la experiencia humana básica. 

Sin embargo, ya estamos muy cerca de los cíborgs, aunque no sea de una forma plenamente integrada, y de la pérdida de libertad. Las nuevas generaciones ya piensan de forma conectada e integrada con la red. Desconocen la esfera personal, todo lo comparten en busca de validación y la libertad es imposible sin intimidad.

No necesitas un chip en el cerebro con un teléfono en la mano. Mientras, los más mayores llevan prótesis, marcapasos. Todo conduce, pieza a pieza, a la integración, a la tecnología transhumanista. 

Se puede aducir que los riesgos vendrán cuando se nos quieran implantar capacidades mejoradas, pero es de un cinismo impresionante hablar de igualdad cuando ya, hoy, el acceso a la sanidad y la vida saludable está tan sesgado por el dinero. Posiblemente, la mejora de las capacidades humanas sea, llegado el momento, una solución médica.

Quizá el cambio climático, en tanto que irreversible, precise cambios adaptativos en la condición humana cuya aceleración esté en manos de la tecnología humana. 

En esa idea entró en juego otro español, Francisco M. Mojica, que descubrió secuencias repetitivas de ADN en bacterias mientras estudiaba sus condiciones de vida en las salinas de Santa Pola. Esas secuencias las denominó CRISPR (Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Interespaciadas) y demostró que estaban involucradas en un sistema inmunológico adaptativo.

Gracias a este descubrimiento, Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier desarrollaron la herramienta CRISPR-Cas9, que permite la edición genética, una técnica utilizada para manipular el genoma de organismos vivos de manera precisa, permitiendo cortar, añadir o modificar secuencias específicas de ADN.

El Transhumanismo, la tecno-utopía ha llegado

Con sus limitaciones éticas, CRISPR-Cas9 ya ha sido empleado como tratamiento para múltiples enfermedades genéticas e investigación para desarrollar una inmunoterapia contra el cáncer.

Los riesgos, en cambio, también están ahí. Se teme la posibilidad de off-target effects, es decir, que la herramienta no solo modifique el gen deseado, sino que altere otros fragmentos del genoma causando mutaciones no deseadas. Para que esto no ocurra, CRISPR/Cas9 ha de tener una precisión capaz de distinguir secuencias de ADN que pueden ser muy parecidas. En caso contrario, las mutaciones pueden transmitirse a futuras generaciones y las consecuencias ser imprevisibles. 

Los críticos de la modificación genética se quejan de que se está atentando contra la biodiversidad humana. Si se actúa sobre genes considerados «no deseables» a gran escala, la especie humana podría convertirse en más homogénea, lo que podría dificultar su capacidad de adaptarse a entornos cambiantes.

También hay genes que pueden parecer perjudiciales ahora, pero en otros contextos pueden ser beneficiosos. Las futuras generaciones podrían perder una variabilidad genética crucial para los retos a los que se enfrenten como especie. 

Si la senda genética no se puede transitar con velocidad, quedaremos en manos de la tecnología. En este aspecto, una de las premoniciones más interesantes es la del filósofo Günther Anders, que planteaba un escenario totalmente contrario al que esperamos por la cultura popular.

Generalmente, tendemos a creer que las máquinas se rebelarán contra nosotros cuando sean lo suficientemente poderosas, puesto que es un miedo coherente con su desarrollo y la ciencia ficción halla en esos temores sus yacimientos temáticos. Anders lo vio al revés, habló de la venganza prometeica, es decir, que cuando las máquinas modernas nos superen en todo, velocidad, agilidad, inteligencia, el ser humano se deshumanizará al darse cuenta de que sus creaciones son más eficientes que él. 

Con nuestros cuerpos limitados e imperfectos, que además son perecederos, al contrario que las máquinas, el ser humano, inmerso en la vergüenza prometeica (Prometeo, en la mitología griega, robó el fuego de los dioses y se lo entregó a los humanos) buscará modificar o mejorar su cuerpo y su mente para igualar o superar a las máquinas. 

Hay varios teóricos que se han imaginado este momento. Ray Kurzweil, autor de la teoría de la singularidad tecnológica, cree que llegará una fase en la que la tecnología avance tanto por sí misma, a un ritmo exponencial, que superará la inteligencia humana. En ese instante, dice, tendremos que converger con ella. Predice un futuro inevitable en el que se transformará la humanidad, trascendiendo sus limitaciones biológicas con tecnología avanzada.

Por su parte, el sacerdote y filósofo Pierre Teilhard de Chardin habló del Punto Omega. La tecnología avanzará de tal manera que, al final, todas las formas de vida alcanzarán un estado de conciencia superior unidos todos en una misma entidad global o cósmica. 

Por ahora, la posibilidad de subir la mente a la nube, como en aquel capítulo inolvidable de Black Mirror, aún es incierta. Aparte, nadie ha logrado resolver los interrogantes que plantea la identidad de una copia de uno mismo: ¿sigue la misma conciencia en una réplica exacta del cerebro o es un nuevo individuo?

Dónde está la tecno-utopía? – Mood Geek

Sin embargo, la terapia genética somática sí que puede curar enfermedades o prevenirlas alterando genes no heredables. También, biofísicos como Gregory Stock, han hablado del desarrollo de cromosomas artificiales con genes reversibles. De esta manera, con medicamentos, se podría activar o desactivar los genes sin alterar el genoma humano. 

Por donde se mire, todo tiende hacia la utopía transhumanista. De hecho, una de las premisas sagradas de los transhumanistas es que esta evolución es inevitable. La Ley de Moore dice que el poder de procesamiento de los microchips se duplica cada dos años. La aceleración no solo implica a la informática, también a la biotecnología, la nanotecnología y, por supuesto, la inteligencia artificial. 

Las utopías religiosas, con su salvación eterna, o el comunismo, exigían bastante para llegar a la tierra prometida. En sus momentos más crudos, privaciones y represión, y la eliminación física de herejes o disidentes con toda la población bajo sospecha. La utopía transhumanista solo pide esperar tranquilamente a que la biotecnología pueda actuar sobre el envejecimiento y convertirnos así en inmortales.

Tal vez gente que ya está entre nosotros logre serlo. Mientras tanto, irán llegando gadgets en forma de implantes que irán mejorando nuestras facultades. No he visto en la historia una utopía más confortable.

Pero también es un sueño. Al menos para la profesora Susan B. Levin, que en su libro Posthuman Bliss? The Failed Promise of Transhumanism de 2021 hizo una enmienda a la totalidad de este marco teórico tan esperanzador (para algunos).

Para empezar, critica que los sistemas biológicos, al contrario de lo que creen los transhumanistas, no funcionan de forma lineal o predecible y denuncia su fallo epistemológico, porque entiende que los sistemas biológicos son demasiado complejos para ser reducidos a bits de información.

No ve viable que puedan desconectarse la mente y el cuerpo, no son entidades separadas que se puedan manipular individualmente. El cuerpo no es el contenedor de la mente, sentencia, defiende la unidad mente-cuerpo. Y como alternativa al transhumanismo, apoya la ética de la virtud aristotélica.

En lugar de acumular placeres o bienes materiales, propone la eudaimonía, la realización personal a través de la virtud. Lo que habría que desarrollar no son facultades sobrehumanas, sino habilidades como la justicia, la templanza, el valor y la sabiduría. Todo ello en un contexto de relaciones humanas, de comunidad, no como en el transhumanismo, que se propone todo desde una óptica individual.

Hay que dejar atrás esa senda de utilitarismo tecnocéntrico, dice, donde el valor de una acción se mide en términos de maximización de capacidades físicas o cognitivas a través de medios tecnológicos, y no reducir el bienestar humano a mejoras cuantificables en el rendimiento. El bienestar solo llegará, sentencia, cultivando virtudes como la autodisciplina, relaciones interpersonales sanas y comunidades justas.

Hay que admitirle a Levin que ya llevamos una década con la cabeza «implantada» en redes sociales y, por el momento, son muy pocas las virtudes de la interconexión digital de nuestras mentes que compensen los discursos de odio, los complejos inducidos y lo desesperanzador del contacto humano inauténtico entre avatares. Si algo ha producido este progreso es toda una ciencia sobre el vacío, la ansiedad y la depresión que produce.

nuestras charlas nocturnas.

La Gran Guerra del Emú, el tragicómico conflicto que enfrentó a soldados contra aves y tuvo un desenlace inesperado…


Emú, mirando a la cámara
El emú, o Dromaius novaehollandiae, es una de las aves más grandes de la Tierra, superada sólo por el avestruz.

BBC News Mundo — Se la ha descrito como surreal, estrambótica y graciosa, pero para los involucrados fue cosa seria.

Corría el año 1932 y para los agricultores del distrito de Campion, en Australia Occidental, las cosas iban de mal en peor.

Muchos eran veteranos de la Primera Guerra Mundial a los que el gobierno les había concedido tierras, para ayudarlos a reintregrarse, e incentivado a cultivar trigo, para ayudar a alimentar al país.

Sin mucha experiencia del campo, habían terminado en terrenos marginales, y llevaban años lidiando con un suelo pobre y lluvias irregulares, así como con los conejos y dingos que amenazaban sus cultivos.

Para colmo, era la época de la Gran Depresión, que los estaba afectando duramente.

Los precios del trigo se habían desplomado, y los subsidios prometidos por el gobierno nunca llegaban.

Poco podían hacer para solucionar esos pesares, así que cuando llegó uno más, su ira y frustración se volcaron en busca de una solución drástica.

Su enemigo tampoco la había estado pasando bien.

Descendientes de los dinosaurios y comunes en Australia por miles de años, los emús habían gozado del estatus de especie nativa protegida pero, una década antes, el gobierno australiano los clasificó como alimañas que debían ser exterminadas.

Y ese año, debido a una severa sequía, su habitual migración desde el árido interior rumbo a la costa fue inusualmente grande.

Estaban en busca de alimento y agua, y, para su deleite, ambos estaban disponibles en el llamado cinturón de trigo.

– Un enemigo «duro, prolífico y desgarbado»

A Campion llegaron unos 20.000 emús hambrientos, una visita que se tornó en pesadilla para los campesinos.

Con hasta 1,9 metros de altura, no solo destruían los cultivos sino que destrozaban las vallas que mantenían alejados a los conejos, que después llegaban y causaban más estragos.

Miembros de la Primera Batería de Ametralladoras de Londres practicando en 1915 con la ametralladora patentada Lewis, una de las más rápidas en uso.

El destacamento militar enviado a luchar contra los emús iba armado con ametralladoras Lewis, introducidas en la Primera Guerra Mundial, que podían disparar más de 500 balas por minuto.

Desesperados, los habitantes mandaron una delegación de exsoldados a hablar con el ministro de Defensa, Sir George Pearce.

En él encontraron un aliado que accedió a sus peticiones de desplegar soldados armados con ametralladoras para librarlos de la amenaza de las bandadas de las enormes aves.

«El enemigo es el duro, prolífico y desgarbado merodeador de las llanuras arenosas, cuya especie, desde el comienzo de la agricultura en el estado, ha invadido, en un frenesí de hambre, algunos de los mejores campos en el momento de la maduración de la cosecha para cortar las cosechas con picos voraces y pisotear con grandes patas palmeadas 100 plantas por cada una que come», diría dos décadas más tarde el Sunday Herald de Sydney.

Así, a principios de noviembre de 1932, la Séptima Batería Pesada de la Artillería Real Australiana, bajo el mando del mayor GPW Meredith, llegó a Campion.

En realidad, la fuerza militar que Meredith comandaba se reducía a dos soldados: el sargento S. McMurray y el artillero J. O’Halloran.

Las aves superaban en número a los soldados en una proporción de 6666:1, pero las tropas tenían a su favor las armas modernas, amplia experiencia en conflictos bélicos, la ayuda de los campesinos exsoldados y el ser humanos.

Pearce estaba tan seguro del éxito de la misión que envió un periodista de noticias Movietone para filmar la «guerra».

– Fracaso estrepitoso

El plan era simple: eliminar a los invasores abatiéndolos en masa con los disparos ininterrumpidos de las armas de fuego automáticas.

Pero resultó que era más bien simplista, pues no tuvo en cuenta ni las habilidades ni el comportamiento ni los agudos instintos del enemigo.

Aunque no pueden volar, los emús son las únicas aves con un poderoso músculo en la pantorrilla, que no sólo les da una resistencia excepcional, sino que les permite correr a una velocidad de hasta 50 km/h.

Además se comunican mediante tamborileos, gruñidos y ruidos que se pueden escuchar a hasta 2 kilómetros de distancia.

Eso y más se conjugó para que nada saliera como estaba previsto.

El escudo de armas de Australia
A pesar de esa animadversión, el emú está ligado a la identidad australiana: aparece en el escudo de armas del país, y se considera extraoficialmente el ave nacional del país.

La primera vez que los militares, acompañados por granjeros locales, dispararon contra las bandadas, los emús respondieron dispersándose en todas direcciones, lo que hizo imposible atacar a más de uno o dos a la vez.

Todos los demás ataques también fracasaron estrepitosamente.

Dos días después de esa operación, los soldados cambiaron de táctica: una emboscada.

El plan fue esperar a que se acercaran a una fuente de agua, y no abrieron fuego hasta que más de 1.000 estuvieron lo suficientemente cerca para no fallar.

Pero una de las ametralladoras se atascó casi inmediatamente, y solo lograron sacrificar a un puñado de emús.

La arreglaron y esperaron… en vano. Ninguno volvió.

La siguiente estrategia fue arrear a los emús usando camiones, pero esto resultó ineficaz.

Ni siquiera la idea de montar a un artillero en un camión funcionó, ya que el terreno era demasiado accidentado para que el arma fuera precisa, o para ir tan rápido como los emús.

Encima, las aves corrían en zigzag, como si tuvieran «sus propias tácticas militares», comentó un soldado.

E incluso cuando los soldados conseguían dar en el blanco, se quedaban atónitos ante la capacidad de los emús para sobrevivir.

Sus duras pieles los protegían de que disparos de refilón provocaran heridas graves o la muerte.

Además, los emús eran sorprendentemente difíciles de matar; así recibieran varios tiros, seguían corriendo, aunque muchos morían más tarde a causa de sus heridas, lejos de la vista de sus atacantes.

– Oponentes formidables

Las noticias sobre la guerra fascinaron al público, intrigado al leer las aventuras de los valientes sobrevivientes.

Aparentemente, las aves formaban «unidades» con vigías para evitar ser capturados.

Pintura de aborígenes con emús, culebras, manos y otros animales. Museo Australiano, Sídney
La enorme y siempre curiosa ave que no puede volar es una figura prominente en la cosmovisión aborigen australiana.

«Los emús han demostrado que no son tan estúpidos como se suele creer», informó el diario Kalgoorlie Miner.

«Cada grupo tiene su líder, siempre un enorme pájaro de plumas negras, de 6 pies de altura, que vigila mientras sus compañeros se ocupan del trigo. A la primera sospecha, da la señal y decenas de cabezas se levantan en el cultivo.

«Comienzan una estampida precipitada hacia el matorral; el líder siempre permanece allí hasta que todos llegan a un lugar seguro».

«Sólo hay una manera de matar a un emú», le dijo un veterano de esa extraña guerra al Sunday Herald.

«Dispararle en la nuca cuando tiene la boca cerrada, o en la parte delantera cuando tiene la boca abierta. Así de difícil es», le dijo uno de los soldados al Sunday Herald.

Seis días después del inicio de la guerra, el conflicto fue tema de discusión en la Cámara de Representantes de Australia.

Los miembros se burlaron diciendo que los que merecían medallas en el conflicto eran los emús, pues triunfaban en todas las batallas.

Al enterarse de que sólo se habían abatido pocas aves, Pearce retiró las tropas.

Los emús habían demostraron ser oponentes más formidables de lo que nadie hubiera previsto.

Estampilla australiana con dibujo de la cabeza de un emú
Estampilla australiana de 1986 con un emú, celebrando su lugar en la historia de la nación.

En su informe oficial, Meredith señaló que sus hombres no habían sufrido bajas, excepto por su dignidad.

Las aves tenían la «invulnerabilidad de los tanques», reconoció el mayor.

«Es más que asombroso. Es milagroso. Si tuviera una división de hombres que pudieran aguantar balas como esas aves, podría enfrentar a cualquier ejército del mundo».

– «Tácticas de guerrilla»

Pocos días después, el ministro de Defensa retornó al Parlamento y declaró que la decisión de terminar la guerra había desatado una «tormenta de protestas».

Cuando le preguntaron si era «posible matar a los emús con métodos más humanos, aunque menos espectaculares» que las ametralladoras, Pearce se defendió diciendo que quienes no estaban familiarizados con las zonas en las que abundaban los emús no comprendían el daño que causaban.

No era más cruel matarlos con ametralladoras que con rifles, y las aves heridas eran eliminadas inmediatamente después de cesar el fuego, agregó.

Informó que aunque inicialmente pareció que sólo unas pocas habían sido abatidas, se había enterado de que murieron centenares, de manera que dio instrucciones para que se reanudara la guerra.

Detalle del artículo con dibujo de emú
La «guerra contra el emú» continuó, con otras estrategias. Este artículo de 1953 del Sunday Herald de Sydney informaba de una nueva «línea de defensa en la incesante guerra contra un enemigo tan antiguo como la misma Australia Occidental».

A pesar de que los reportes citaban mejores resultados, pronto fue evidente que ni siquiera en el mejor de los escenarios se podía justificar la continuación de la desastrosa conflagración.

Después de un mes, una semana y un día de iniciada la guerra, Meredith y sus hombres se vieron obligados a admitir la derrota y retirarse.

Nunca se sabrá cuántos emús perdieron la vida, pero nadie puso en duda su victoria.

«Los sueños de los ametralladores de disparar a quemarropa contra las apretadas masas de emús se disiparon pronto», escribió en su irónico informe de batalla el eminente ornitólogo Dominic Serventy.

«El mando de los emús había ordenado evidentemente tácticas de guerrilla, y su abigarrado ejército pronto se dividió en innumerables unidades pequeñas que hicieron que el uso del equipo militar no fuera rentable».

A los agricultores, nada de esto les pareció chistoso.

Durante décadas siguieron clamando para que volvieran soldados armados a luchar contra el enemigo; en 1943 hasta le pidieron al ejército que lanzara bombas contra los emús.

Pero para los políticos y militares, el rídiculo pasado fue suficiente lección para no reincidir.

Lo que sí hicieron fue suministrarle a los afectados munición y ofrecer recompensas por la caza de emús, una medida un poco más exitosa.

En 1953, el gobierno de Australia Occidental recurrió a construir una valla a prueba de emús de 215 km como parte de la guerra «que se libraba continuamente contra una criatura considerada en el país y en el extranjero como un símbolo nacional de Australia», informó el Sunday Herald.

Hoy la Valla de barrera estatal de Australia Occidental se extiende por más de 1.200 kms., para la tranquilidad de los agricultures y la preocupación de los ecologistas.

Los emús, por su parte, han estado protegidos por la ley ambiental australiana desde 1999, y entre 600.000 y más de 700.000 siguen viajando por esa enorme isla de Oceanía.

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De la confianza a la viralización: el ‘sexting’ y su impacto entre adolescentes…


De la confianza a la viralización: el 'sexting' y su impacto entre  adolescentes

The Conversation(M.Ojeda/D.V.Henao/E.Espino/R.del Rey) — El sexting (un anglicismo que se refiere a mandarse mensajes con contenido erótico-sexual) se ha vuelto una práctica común entre adolescentes.

En algunos casos, es una forma de explorar su identidad y expresar su sexualidad; pero en otros, puede ser fruto de la presión social, empujándolos a asumir riesgos que impactan en su bienestar.

Y es que, aunque en muchos casos los consideremos nativos digitales, eso no tiene por qué implicar que sepan gestionar las tecnologías de forma segura y no violenta.

Basta un solo clic para que un mensaje, imagen o vídeo dé la vuelta al mundo en cuestión de segundos, desdibujando los límites de la privacidad.

Este fenómeno plantea retos no solo para la juventud, sino también para sus familias, educadores y legisladores.

Por ello, necesitamos comprender cómo ha cambiado la percepción del sexting y los dilemas que plantea sobre el consentimiento y sus consecuencias en un mundo cada vez más digitalizado.

– Del tabú a la normalización: ¿cómo ha cambiado la visión del ‘sexting’?

Durante años, la sexualidad ha estado rodeada de tabúes y asociada a la clandestinidad o a la transgresión de normas sociales entre adultos. Sin embargo, la generalización de las tecnologías de la relación, la información y la comunicación (TRIC) ha transformado nuestra forma de interactuar y hemos pasado a hablar con más frecuencia de sexualidad en entornos digitales.

Sobre todo en la adolescencia, una etapa de exploración de la identidad y curiosidad sexual, la imagen virtual ha cobrado gran importancia en las relaciones sociales, y el sexting ha entrado a formar parte del ecosistema digital adolescente.

– ¿Qué es el ‘sexting’ exactamente?

Los primeros estudios sobre este fenómeno lo vinculaban principalmente al envío de contenido erótico-sexual autoproducido, es decir, la misma persona que aparece en el material es la que realiza el envío; pero, con el tiempo, la investigación ha ampliado su foco también hacia otras prácticas, como el reenvío sin consentimiento de material de otras personas.

Aunque sigue siendo complejo de definir, en términos generales podemos entender el sexting como el envío, recepción o reenvío de mensajes de texto, imágenes o vídeos sexualmente sugerentes o explícitos a través de medios electrónicos. Incluso, algunas investigaciones han apostado por desarrollar herramientas para evaluar y concretar esta práctica, como el cuestionario SBM-Q, que permite medir sus diferentes manifestaciones y motivaciones.

– ‘Sexting’ y doble estándar sexual entre chicos y chicas

Un metaanálisis reciente que analiza estudios de Europa, Norteamérica, Australia, Nueva Zelanda, Oriente Medio, Sudamérica y África, con un total de 48 024 adolescentes y jóvenes, estima que, en promedio, el 19,3 % envía este tipo de contenido, el 34,8 % lo recibe y el 14,5 % lo reenvía sin consentimiento.

Pero, más allá de las cifras, es importante ser consciente del claro impacto que está teniendo en las dinámicas sociales, donde parece afectar más a ellas que a ellos. No podemos pasar por alto que el doble estándar sexual sigue marcando la diferencia: mientras que los chicos suelen recibir validación social por estas prácticas, las chicas son, a menudo, el blanco de críticas y estigmatización por las mismas conductas.

Este doble estándar visibiliza que el riesgo no solo está en la práctica del sexting, sino también en cómo la sociedad lo interpreta y juzga según el género.

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– El dilema del consentimiento

El consentimiento se ha convertido en un elemento clave en el sexting. Los y las adolescentes lo consideran fundamental, pero reconocen que es un tema complejo y lleno de matices. Algunas personas jóvenes envían imágenes erótico-sexuales simplemente porque lo desean, como una muestra de confianza o intimidad.

Otras, en cambio, lo hacen en respuesta a presiones externas (de la pareja, amistades o normas sociales) o internas (autoimposición de expectativas, necesidad de popularidad o miedo al rechazo). Esta presión puede llegar a ser tan sutil que la persona ni siquiera es plenamente consciente de ella, lo que da lugar al sexting no deseado. En otros casos, el material íntimo se reenvía sin el permiso de la persona que aparece en él, lo que implica una falta absoluta de consentimiento.

Entonces, ¿por qué los adolescentes, chicos y chicas, practican el sexting? No hay una única respuesta, ya que su decisión está influida por una combinación de factores psicosociales. Aspectos individuales, como la autoestima o la necesidad de validación, se combinan con la influencia del grupo de iguales, las redes sociales y la percepción que tienen del sexting en su entorno, llevándolos, en ocasiones, a enviar contenido erótico-sexual incluso cuando en el fondo no lo desean.

Las normas de género y la percepción de popularidad refuerzan esta presión, sobre todo en las chicas, haciendo que enviar material íntimo se convierta en una forma de cumplir una expectativa en lugar de una elección libre.

Cuando se trata del reenvío no consentido, también entran en juego otros mecanismos como la desconexión moral y la desinhibición tóxica en línea, especialmente entre los chicos. Estas estrategias permiten justificar el daño sin sentirse culpables y minimizar la percepción de las consecuencias de sus actos a través de la pantalla, normalizando la vulneración de la intimidad de otras personas.

– Entre el beneficio y el riesgo: ¿Cómo impacta el ‘sexting’?

No todo es negativo cuando se habla de sexting. Para algunas parejas jóvenes puede fortalecer la intimidad y la confianza, además de ser una vía de autoconocimiento y afirmación de la identidad sexual, lo que ha favorecido su creciente normalización. Sin embargo, en ocasiones, los riesgos pesan más en la balanza.

Cuando no existe consentimiento, las consecuencias pueden ser devastadoras a nivel psicológico y social, causando ansiedad, depresión, ciberacoso o juicios sociales, entre otros. Además, las chicas suelen enfrentarse a un escrutinio social más severo, lo que refuerza las desigualdades de género presentes en este fenómeno.

– Tres perfiles de comportamiento en torno al ‘sexting’

Los primeros resultados de nuestra reciente investigación sobre el impacto del sexting, con una muestra representativa de 3 818 adolescentes y jóvenes españoles de 14 a 25 años, revelan tres perfiles de comportamiento:

  • El perfil de “no implicación” agrupa a quienes no realizan sexting, el 58,1 % de adolescentes y jóvenes.
  • El perfil de “implicación consentida” corresponde a quienes participan principalmente en el envío y recepción consentidos, el 31,5 %.
  • El perfil “implicación consentida y no consentida” representa a quienes participan en todas las conductas, con y sin consentimiento: el 10,5 %.

    En particular, es este último perfil el que presenta una peor calidad de vida y mayores niveles de depresión, ansiedad, estrés y creencias de doble estándar sexual. Esto refleja que, aunque tengan experiencias consensuadas, la implicación en el sexting sin consentimiento tiene un impacto mucho mayor en su bienestar.

    – Educar sin miedo y dialogar con libertad

    ModoSeguro, la reveladora serie hecha por centennials: qué hay que saber  sobre el sexting y las estrategias para no difundir imágenes sin  consentimiento - Infobae

    El sexting en adolescentes es una realidad que no se puede ignorar ni reducir a simples advertencias de “no lo hagas”. 

    No se trata de prohibir, sino de educar con un enfoque que combine información, seguridad digital y conciencia social.

    Las estrategias preventivas deben centrarse en fomentar el pensamiento crítico, el consentimiento, la ética sexual y el uso responsable de la tecnología, yendo más allá del miedo y el castigo.

    Es fundamental también abordar las desigualdades de género, evitando culpar a las chicas y promoviendo una cultura de equidad en el ámbito digital.

    Solo a través de un diálogo abierto y libre de estigmas, podremos ayudar a adolescentes y jóvenes a tomar decisiones y construir relaciones digitales más seguras, igualitarias y saludables.

    nuestras charlas nocturnas.

    Opinión: Todavía no sabemos la verdad sobre la covid…


    The New York Times(Z.Tufeczi) — Desde que los científicos empezaron a hacer pruebas con patógenos peligrosos en los laboratorios, el mundo ha sufrido cuatro o cinco pandemias, según cómo se cuente. Una de ellas, la gripe rusa de 1977, fue provocada casi con toda seguridad por un error de investigación. Algunos científicos de Occidente sospecharon rápidamente que el extraño virus estuvo en el congelador de laboratorio durante un par de décadas, pero se mantuvieron casi en silencio por miedo a herir susceptibilidades.

    Sin embargo, en 2020, cuando algunas personas empezaron a especular con la posibilidad de que un accidente de laboratorio hubiera sido la chispa que inició la pandemia de COVID-19, se les trató de chiflados y cascarrabias. Muchos funcionarios de salud pública y científicos destacados desecharon la idea como una teoría conspirativa, insistiendo en que el virus había surgido de animales que estaban en un mercado de mariscos localizado en Wuhan, China.

    Y cuando una organización sin fines de lucro llamada EcoHealth Alliance perdió una subvención porque planeaba realizar una arriesgada investigación sobre los virus de los murciélagos con el Instituto de Virología de Wuhan —un estudio que, de haberse realizado con normas de seguridad laxas, podría haber desencadenado la filtración de un peligroso patógeno en el mundo—, nada menos que 77 premios Nobel y 31 sociedades científicas se alinearon para defender a la organización.

    Así pues, la investigación de Wuhan era totalmente segura, y la pandemia fue causada sin duda por transmisión natural: ciertamente parecía un consenso.

    Sin embargo, posteriormente nos hemos enterado de que, para promover la apariencia de consenso, algunos funcionarios y científicos ocultaron o subestimaron hechos cruciales, engañaron al menos a un periodista, orquestaron campañas de voces supuestamente independientes e incluso compararon notas sobre cómo ocultar sus comunicaciones para evitar que el público se enterara de toda la historia.

    Y en cuanto a la investigación de ese laboratorio de Wuhan, los detalles que han salido a la luz desde entonces muestran que las precauciones de seguridad podrían haber sido aterradoramente laxas.

    Cinco años después del inicio de la pandemia de la covid, es tentador pensar que todo esto es historia antigua. Hemos aprendido la lección sobre la seguridad en los laboratorios —y sobre la necesidad de ser francos con el público— y ahora podemos pasar a nuevas crisis, como el sarampión y la gripe aviar en evolución, ¿verdad?

    Error. Si alguien necesita convencerse de que la próxima pandemia está a solo un accidente de distancia, debería leer un reciente artículo publicado en Cell, una prestigiosa revista científica. Los investigadores, muchos de los cuales trabajan o han trabajado en el Instituto de Virología de Wuhan (sí, la misma institución), describen la toma de muestras de virus encontrados en murciélagos (sí, el mismo animal) y la experimentación para ver si podrían infectar células humanas y suponer un riesgo de pandemia.

    Parece el tipo de investigación que debería realizarse —si es que se realiza— con los protocolos de seguridad más estrictos, como Ian Lipkin y Ralph Baric comentaron en un reciente ensayo invitado.

    Pero si te desplazas hasta la página 19 del artículo de la revista y entrecierras los ojos, te enteras de que los científicos hicieron todo esto en lo que ellos llaman condiciones “BSL-2 plus”, una designación que no está estandarizada y que Baric y Lipkin dicen que es “insuficiente para trabajar con virus respiratorios potencialmente peligrosos”.

    Si un solo trabajador de laboratorio inhalara involuntariamente el virus y se infectara, no se sabe cuál podría ser el impacto en Wuhan, una ciudad de millones de habitantes, o en el mundo.

    Coronavirus: 4 cosas que aún no sabemos a un año de la pandemia - BBC News  Mundo

    Uno pensaría que a estas alturas ya habríamos aprendido que no es buena idea comprobar posibles fugas de gas encendiendo un cerillo.

    Y uno esperaría que las prestigiosas revistas científicas hubieran aprendido a no recompensar una investigación tan arriesgada.

    ¿Por qué no hemos aprendido la lección?

    Quizá porque ahora es difícil admitir que esta investigación es arriesgada y tomar las medidas necesarias para mantenernos a salvo sin también admitir que siempre fue arriesgada.

    Y que quizás nos despistaron a propósito.

    Tomemos el caso de EcoHealth, esa organización sin fines de lucro que muchos de los científicos saltaron a defender.

    Cuando Wuhan experimentó un brote de un nuevo coronavirus relacionado con los que se encuentran en los murciélagos y los investigadores pronto se dieron cuenta de que el patógeno tenía la misma característica genética rara que la EcoHealth Alliance y los investigadores de Wuhan habían propuesto insertar en los coronavirus de los murciélagos, cabría pensar que EcoHealth haría sonar la alarma a lo largo y ancho.

    Pero no fue así. Si no fuera por las solicitudes de registros públicos, las filtraciones y las citaciones, el mundo nunca se habría enterado de las inquietantes similitudes entre lo que fácilmente podría haber estado ocurriendo dentro del laboratorio y lo que se estaba propagando por la ciudad.

    O tomemos la historia real que hay detrás de dos publicaciones muy influyentes que, bastante pronto en la pandemia, tacharon de infundada la teoría de la filtración del laboratorio.

    La primera fue un artículo de marzo de 2020 en la revista Nature Medicine, escrito por cinco destacados científicos, en el que se declaraba que no era plausible ningún “escenario basado en el laboratorio” para el virus pandémico. Pero más tarde supimos, gracias a citaciones del Congreso de sus conversaciones de Slack, que aunque los científicos dijeron públicamente que el escenario era inverosímil, en privado muchos de sus autores consideraban que el escenario no solo era verosímil, sino probable.

    Uno de los autores de ese artículo, el biólogo evolutivo Kristian Andersen, escribió en los mensajes de Slack: “Es terriblemente probable que la versión de que esto se escapó de un laboratorio sea lo que haya sucedido porque ya estaban haciendo este tipo de trabajo y los datos moleculares son totalmente coherentes con ese escenario”.

    Asustados, los autores pidieron consejo a Jeremy Farrar, ahora científico jefe de la Organización Mundial de la Salud. En su libro, Farrar revela que compró un teléfono desechable y organizó reuniones para ellos con funcionarios de alto rango, como Francis Collins, entonces director de los Institutos Nacionales de Salud, y Anthony Fauci.

    Los documentos obtenidos a través de solicitudes de registros públicos por la organización sin ánimo de lucro US Right to Know muestran que finalmente los científicos decidieron seguir adelante con un artículo sobre el tema.

    Actuando entre bastidores, Farrar revisó su borrador y sugirió a los autores que descartaran de manera aún más directa la filtración del laboratorio. Ellos accedieron.

    Más tarde, Andersen declaró ante el Congreso que simplemente se había convencido de que una fuga de laboratorio, aunque teóricamente posible, no era plausible. Registros de chat posteriores obtenidos por el Congreso muestran a los autores principales del artículo discutiendo sobre cómo engañar a Donald McNeil Jr. quien reportaba sobre el origen de la pandemia para The New York Times, con el fin de despistarlo sobre la plausibilidad de una filtración de laboratorio.

    La segunda publicación influyente que descartó la posibilidad de una fuga de laboratorio fue una carta publicada a principios de 2020 en The Lancet. La carta, que calificaba la idea de teoría conspirativa, parecía obra de un grupo de científicos independientes. Era cualquier cosa menos eso.

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    Gracias a la solicitud de documentos públicos por parte de US Right to Know, la opinión pública supo más tarde que, entre bastidores, Peter Daszak, presidente de EcoHealth, había redactado y difundido la carta mientras elaboraba estrategias para ocultar su rastro y decía a los firmantes que “no será identificable como procedente de ninguna organización o persona”.

    The Lancet publicó posteriormente un apéndice en el que revelaba el conflicto de intereses de Daszak como colaborador del laboratorio de Wuhan, pero la revista no se retractó de la carta.

    Y tuvieron ayuda. Gracias a más solicitudes de registros públicos y citaciones del Congreso, el público se enteró de que David Morens, asesor científico principal de Fauci en los Institutos Nacionales de Salud, escribió a Daszak que había aprendido a hacer “desaparecer correos electrónicos”, especialmente correos sobre el origen de la pandemia.

    “Todos somos lo bastante inteligentes para saber que nunca debemos tener armas humeantes, y si las tuviéramos no las pondríamos en los correos electrónicos y si las encontráramos las borraríamos”, escribió.

    No es difícil imaginar cómo pudo empezar el intento de acallar el debate legítimo. Algunos de los defensores más ruidosos de la teoría de las filtraciones de laboratorio no solo hacían indagaciones sinceras; actuaban de pésima fe, utilizando el debate sobre los orígenes de la pandemia para atacar a la ciencia legítima y beneficiosa, para inflamar la opinión pública, para llamar la atención.

    Para los científicos y los funcionarios de salud pública, atrincherarse y vilipendiar a quien se atreviera a disentir podría haber parecido una estrategia de defensa razonable.

    Por eso también puede resultar tentador para esos funcionarios o para las organizaciones a las que representan evitar examinar demasiado de cerca los errores que cometieron, las maneras en que, al intentar hacer un trabajo tan difícil, podrían haber ocultado información relevante e incluso engañado al público.

    Ese autoescrutinio es especialmente incómodo ahora, cuando un niño no vacunado ha muerto de sarampión y desde la cúpula del gobierno federal se están soltando tonterías antivacunas.

    Pero un esfuerzo torpe y equivocado como este no solo fracasó, sino que salió por la culata. Estas medias verdades y engaños estratégicos facilitaron que personas con los peores motivos parecieran dignas de confianza, al tiempo que desacreditaban a importantes instituciones en las que muchos trabajan seriamente por el interés público.

    Después de que unos cuantos periodistas tenaces, una pequeña organización sin fines de lucro que tramitaba solicitudes de Libertad de Información y un grupo independiente de investigadores sacaran a la luz estos problemas, seguidos de una investigación del Congreso, el gobierno de Joe Biden finalmente prohibió a EcoHealth recibir subvenciones federales durante cinco años.

    Preguntas frecuentes sobre la vacuna de la COVID-19 - ISGLOBAL

    Es un comienzo. La CIA actualizó recientemente su evaluación de cómo empezó la pandemia de la covid, juzgando que una fuga de laboratorio fue el origen probable, aunque con un nivel de confianza bajo. El Departamento de Energía, que dirige laboratorios sofisticados, y el FBI llegaron a esa conclusión en 2023.

    Pero sin duda hay más preguntas que los gobiernos e investigadores de todo el mundo deben responder. ¿Por qué el público alemán ha tardado hasta ahora en enterarse de que, ya en 2020, su Servicio Federal de Inteligencia avaló el origen de una fuga de laboratorio con una probabilidad del 80 al 95 por ciento? ¿Qué más se nos sigue ocultando sobre la pandemia que hace media década cambió todas nuestras vidas?

    A día de hoy, no hay ninguna evidencia científica sólida que descarte una filtración de laboratorio o que demuestre que el virus surgió del contacto entre humanos y animales en ese mercado de marisco. Los pocos trabajos citados sobre el origen del mercado fueron escritos por un pequeño grupo de autores que se repetían, incluidos quienes no dijeron al público la gravedad de sus dudas.

    Solo una conversación sincera nos hará avanzar. Como cualquier campo con potencial para infligir daños a escala mundial, la investigación con patógenos peligrosos y potencialmente supertransmisibles no puede dejarse en manos de la autorregulación o de normas laxas y fáciles de esquivar, como ocurre ahora. El objetivo debe ser un tratado internacional que rija la bioseguridad, pero no tenemos que quedarnos congelados hasta que aparezca uno.

    Las principales revistas podrían negarse a publicar investigaciones que no se ajusten a las normas de seguridad, del mismo modo que rechazan las investigaciones que no se ajustan a las normas éticas. Los financiadores —ya sean universidades, empresas privadas u organismos públicos— pueden favorecer los estudios que utilicen métodos de investigación como pseudovirus inocuos y simulaciones por ordenador.

    Estas medidas por sí solas ayudarían a desincentivar este tipo de investigación peligrosa, aquí o en China. Si alguna investigación arriesgada es realmente insustituible, debería realizarse en las condiciones de seguridad más estrictas y lejos de las ciudades.

    Puede que no sepamos exactamente cómo empezó la pandemia de la covid, pero si las actividades de investigación estuvieron implicadas, eso significaría que dos de las últimas cuatro o cinco pandemias fueron causadas por nuestros propios percances científicos. No hagamos una tercera.

    nuestras charlas nocturnas.

    Sobre la pereza (fragmentos de un diálogo interior)…


    Belfegor, el demonio de le pereza, según una ilustración del Diccionario infernal. (DP)
    Belfegor, el demonio de le pereza, según una ilustración del Diccionario infernal.

    JotDown(CFrabetti) — La pereza no es la madre de todos los vicios porque les brinde el tiempo necesario para su desarrollo, como creen quienes confunden el trabajo con la virtud, sino porque constituye su materia prima, porque es su principal ingrediente. Los vicios lo son sobre todo por omisión, y las omisiones suelen ser perezosas.

    ¿Seguro? No parece que la gula sea la expresión dietética de la pereza. La gula es más bien hiperactividad gastronómica, y la pereza, por el contrario, se correspondería con el ayuno, la inapetencia, la anorexia… Análogamente, la pereza sexual no sería la lujuria, que suele ser compulsiva e incluso frenética, sino la abstinencia. Y la avaricia no es pereza en el gastar, sino avidez en el acumular.

    Eso es cierto en lo anecdótico, pero erróneo en lo sustancial: es una visión perezosa de la pereza.

    ¿Acaso la pereza no es la evitación del esfuerzo?  

    Es una definición insuficiente. No llamamos perezoso a quien arrastra una maleta con ruedas en lugar de cargársela al hombro. La pereza es, en todo caso, la evitación del esfuerzo necesario o, cuando menos, provechoso. Si alguien dejara de comer por no esforzarse en mover las mandíbulas, podríamos hablar de ayuno perezoso; pero no suele ser ese el caso. Es el guloso quien no hace el positivo esfuerzo de controlar su apetito.

    Tal vez no lo considere positivo. Tal vez considere más positivo comer hasta saciarse.

    Si alguien considerara realmente que la satisfacción de sentir el estómago más lleno de lo debido es mayor que la de disfrutar de un cuerpo saludable, en ese caso, y solo en ese, la gula no sería pereza.

    En cuanto a la avaricia, es flagrante pereza existencial. El dinero es mera potencialidad: puedes cambiarlo por comida, ropa, libros…, pero no puedes comerlo, ni ponértelo, ni leerlo; puedes convertirlo en regalos o ayudas para los demás, en ocasiones de encuentro y participación… Pero el dinero en sí mismo no es nada. El avaro toma la potencia por el acto, y su grosera metonimia representa la suma pasividad.

    ¿Y la lujuria? ¿Por qué es una manifestación de la pereza?

    Porque es evitación del esfuerzo emancipador. Te formas en el interior de tu madre, que es tu casa y tu sustento. Luego ella te expulsa de su seno, pero sigue siendo tu sustento. Más tarde deja de ser tu sustento, pero sigue dándote casa y sustento. Y por fin, al cabo de los años, aprendes a vivir y a alimentarte por ti mismo, eres tu propia casa y tu propio sustento.

    Y el narcisista amor infantil se convierte —aunque no siempre— en verdadero afecto filial. Que no está hecho de necesidad sino de gratitud, y que, por ende, supera la dependencia. Mientras que el amor al uso, el amor romántico, heredero directo del apego infantil, necesita y depende.

    Es un asno, un cuadrúpedo, y sus cuatro patas son la libido, la lactancia (la lactancia, sí: el enamorado al uso —al abuso— es un mamón), el orgasmo y el miedo. El amor romántico es la lujuria por excelencia, el apetito desordenado, el desaforado deseo de devorar entera a otra persona.

    Las demás manifestaciones de la lujuria solo son los rebuznos del asno; el amor romántico es su mordisco feroz, su coz ciega. El amor romántico es cobardía y pereza, cobardeza: la cobarde evitación del esfuerzo de crecer, la mórbida añoranza de la morbidez del claustro materno.

    Querer a alguien exige valor y esfuerzo.

    La pereza, enemiga de la acción

    Querer de verdad exige valor y esfuerzo, sí. Ah, Seigneur, donnez-mois la force et le courage… 

    Pero el enamoramiento romántico tiene poco que ver con querer de verdad: es como el cariño de un niño, es cariño niño, es miedo y apetito; tiene que crecer mucho y renunciar a la omnipotencia infantil, a la insaciabilidad infantil, para convertirse en verdadero afecto, en amistad desnuda.

    ¿Y la soberbia? La soberbia es osada y activa, no puede ser cobardeza.

    La cobardía y la pereza no siempre son evidentes, e incluso pueden disfrazarse de arrojo y laboriosidad.

    Como en el caso del escritor que se afana por destacar, por ser «alguien», por desmarcarse de la grey («egregio», que debería ser sinónimo de marginado o antisocial, se ha convertido en un elogio).

    En nuestra sociedad ferozmente competitiva se habla con desprecio del rebaño y de la manada, emblemas de la solidaridad (piensa en los búfalos que forman un círculo para defenderse de los depredadores, en los lobos que cazan en equipo…).

    Y la mayoría de los escritores se dejan arrastrar cobardemente, perezosamente, por esa soberbia individualista, por ese soberbio individualismo que tan útil les resulta a los opresores. No quieren escribir bien, sino mejor que sus colegas o, cuando menos, de forma distinta. Más que la eficacia, la precisión, la claridad, buscan la «originalidad» y la «elegancia».

    El «estilo», en una palabra, en el mal sentido de la palabra. No el verdadero estilo, que consiste en burlar las acomodaticias expectativas del lector, como nos recuerda Jakobson, sino ese supuesto estilo personal que te hace reconocible y «distinguido», es decir, distinto.

    No es casual que esa cumbre de la narrativa universal que es el Quijote sea una obra estilísticamente «descuidada»: Cervantes tenía demasiadas cosas que decir como para distraerse escuchando su propia voz.

    Todo lo contrario que esos escritorzuelos falsamente esforzados que dedican un día entero a pulir una página, buscando en la supuesta «perfección formal» un remedio para la mediocridad, un envoltorio atractivo para sus bagatelas. Más que luminosos, la mayoría de los escritores quieren ser brillantes; más que profundos, llamativos.

    Más que comprendidos y amados, como pedía Chateaubriand, quieren ser conocidos y admirados. Dicen que desean cambiar el mundo, y lo que desean es cambiar de estatus. Por eso el escritor ha de nadar contra la corriente (contra la avasalladora mainstream), ha de esforzarse sin cesar para no dejarse llevar por la soberbia, la ociosa hibris que anima su afán demiúrgico.

    ¿Afán demiúrgico?

    Puesto que el lenguaje es la segunda creación del mundo, la pretensión de crear con el lenguaje es arrogarse un atributo divino, o metadivino. Y si el escritor siempre ha de ser consciente de ello si no quiere ser un mero juguete de sus bajas pasiones (o de las altas, que son las más peligrosas), lo ha de ser doblemente cuando escribe sobre sí mismo. Ha de esforzarse al máximo por hacer lo contrario de lo que confiesa Borges en el epílogo de El Hacedor:

    Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara.

    El escritor que escribe sobre sí mismo ha de intentar hacer justo lo contrario: un autorretrato que sea un mapa del mundo (o de alguna de sus regiones). Un mapa inevitablemente sesgado e incompleto, pero que, cuando menos, invite a quien lo consulte a reflexionar sobre su propia incompletitud. Y a dibujar su propio mapa, aunque solo sea mentalmente.

    ¿Y la envidia? ¿Y la ira?

    Cómo vencer la pereza? • Psicología en Dénia

    La envidia es la frustración de la soberbia. Es soberbia enmohecida, avinagrada, putrescente.

    Y la ira es, por definición, incontinente, y la incontinencia es la perezosa omisión del autocontrol.

    ¿Y qué hay del derecho a la pereza?

    No hay que confundir el rechazo del trabajo impuesto con la elusión del esfuerzo necesario.

    Oponerse a un sistema que nos obliga a malgastar la vida en tareas no elegidas ni deseadas requiere valor y energía, mientras que la sumisa aceptación del orden establecido es la máxima indolencia.

    nuestras charlas nocturnas.

    El soldado de la Segunda Guerra Mundial que fue enterrado sin cerebro (y la búsqueda de más de 80 años por reunir los restos)…


    Donnie MacRae
    Donnie MacRae creció en Gairloch, una aldea en la costa oeste de Escocia, y era un sastre talentoso.

    BBC News Mundo(E.Esson) — El soldado escocés Donnie MacRae murió como prisionero de guerra alemán durante la Segunda Guerra Mundial, pero no fue sino hasta casi 80 años después que su familia descubrió que lo habían enterrado sin su cerebro.

    Donnie murió en un hospital de prisioneros de guerra en 1941 y, dado que sufría una enfermedad neurológica poco común, se le realizó una autopsia.

    Durante la autopsia, le extrajeron el cerebro y parte de la médula espinal, que se enviaron al Instituto de Psiquiatría Kaiser Wilhelm en Múnich para que se utilizaran en investigaciones.

    Su cuerpo fue enterrado por los alemanes y luego enterrado nuevamente por los aliados en el cementerio de tumbas de guerra de la Commonwealth en Berlín, pero nadie sabía que le habían extraído el cerebro.

    En total, desde entonces se han conservado unos 160 pequeños cortes del cerebro y la médula espinal de Donnie en los archivos del centro de investigación de Múnich, rebautizado posteriormente como Instituto Max Planck de Psiquiatría.

    Un documental de BBC Radio 4, «Shadow of War: A Tainted Anatomy» («La sombra de la guerra: una anatomía manchada»), analiza por qué se dio este caso y el trabajo que se está llevando a cabo para reunir los restos con el soldado en su tumba.

    – El soldado MacRae

    Fotografía del entierro del soldado Donnie MacRae
    Entierro del soldado Donnie MacRae.

    Donnie MacRae creció como hablante de gaélico en Gairloch, en la costa oeste de Escocia.

    Su familia era amante de la música, con una fuerte tradición de gaiteros, y todos eran sastres talentosos, incluido Donnie.

    Tenía planeado utilizar tejidos a mano de su pueblo natal para montar su propio negocio de sastrería en Blair Atholl, en Perthshire, en el centro de Escocia, donde vivía su hermano que trabajaba como chófer en un hotel local.

    Sin embargo, en 1939, cuando el país estaba al borde de la guerra, Donnie se unió al Ejército Territorial y fue llamado a filas.

    Era soldado raso de los Seaforth Highlanders (uno de los regimientos del ejército) y fue capturado como prisionero de guerra mientras luchaba en St Valery, Francia, en junio de 1940.

    Murió al año siguiente, a la edad de 33 años, en el hospital de un campo de prisioneros de guerra.

    Aunque la familia MacRae sabía de la captura y muerte de Donnie, nunca se les informó de una autopsia ni de que se tomaran muestras de su cerebro.

    Recién en 2020, cuando el profesor Paul Weindling de la Universidad Oxford Brookes se puso en contacto con su sobrina Libby MacRae, fue que se enteraron de lo que había sucedido después de la muerte de Donnie.

    Lápida del soldado
    Donnie MacRae fue enterrado nuevamente en el cementerio de tumbas de guerra de la Commonwealth en Berlín.

    El profesor Weindling forma parte de un grupo internacional de investigadores que está examinando los registros de miles de cerebros que se conservaban en la Sociedad Max Planck en Alemania.

    El objetivo del proyecto es identificar a todas las víctimas y conmemorarlas adecuadamente.

    «Un grupo al que se ha pasado por alto es sin duda el de los prisioneros de guerra cuyos cerebros fueron extraídos por los alemanes para la investigación neuropatológica y almacenados durante muchos, muchos años», dice Weindling.

    Los alemanes querían estar a la vanguardia de la investigación médica y la razón por la que el cerebro de Donnie terminó en el instituto de Múnich radica en la forma en que murió.

    Cuando fue capturado, había sido herido por una bala de fusil en la rodilla izquierda y la espalda.

    Aunque la herida se curó, más tarde fue ingresado de nuevo en el hospital, donde su estado empeoró rápidamente en los meses siguientes.

    – Enfermedad rara

    Al principio tenía visión doble, hormigueo en las puntas de los dedos y dificultad para hablar.

    Esto rápidamente le provocó parálisis en ambos brazos y pérdida del habla.

    En los días previos a su muerte no podía moverse.

    Donnie murió el 6 de marzo de 1941 de una rara enfermedad llamada parálisis de Landry (conocida en Reino Unido como síndrome de Guillain-Barré), en la que el sistema inmunológico ataca al sistema nervioso.

    No suele ser mortal y, como resultado, se le realizó una autopsia, incluida una disección del cerebro.

    La doctora Sabine Hildebrandt, profesora de la Facultad de Medicina de Harvard con un gran interés en la ética de la época, le dijo a la BBC que era un «hecho atroz» que la extirpación de tejido después de la muerte no fuera algo inusual.

    «No digo que fueran éticamente correctos, pero formaban parte del proceso rutinario del trabajo científico en esa época», afirma la doctora Hildebrandt.

    Libby Macrae
    Libby Macrae espera que las muestras del cerebro sean enterradas con su tío Donnie.

    Los cortes del cerebro y la médula espinal de Donnie se fijaron en una solución y se colocaron en portaobjetos de vidrio para su uso en la investigación de su enfermedad.

    Su sobrina Libby dice: «Es difícil decir cómo me siento. Creo que es bastante horrible, en realidad, pensar en ello».

    Además de Donnie, Weindling y su equipo descubrieron registros de otros cuatro prisioneros de guerra británicos a los que se les extrajo el cerebro y se los retuvo con fines de investigación durante 1941.

    Se trataba de Patrick O’Connell, Donald McPhail, Joseph Elston y William Lancaster.

    Hasta hace muy poco, ninguna de las familias de los hombres tenía idea de lo que había sucedido con sus parientes.

    Se encontraban entre los cerca de 2.000 cerebros que fueron extraídos para ser investigados por los principales institutos de Berlín y Múnich durante la Segunda Guerra Mundial, incluidos los de niños asesinados durante el Holocausto.

    Las víctimas también incluían judíos y católicos polacos, personas con enfermedades mentales, prisioneros políticos, combatientes de la resistencia belga y soldados franceses y polacos.

    También se sabe que hubo otros institutos alemanes que extrajeron partes de cuerpos para la investigación.

    Hildebrandt dice que el resultado de la investigación de los institutos alemanes fue enorme, y que los investigadores de todo el mundo estaban «envidiosos» del volumen de trabajo que salía del país.

    – El fin de la guerra

    Después de la guerra, los aliados investigaron la verdadera naturaleza de los crímenes nazis y, en el juicio de Núremberg, se condenó a casi 200 personas por crímenes de guerra.

    Soldados bajan el ataúd de Donnie MacRae a la fosa
    Nadie sabía que le habían extirpado el cerebro a Donnie MacRae.

    Sin embargo, se permitió que los institutos de investigación del Káiser Guillermo y los anatomistas implicados continuaran con su trabajo.

    Esto se debió en parte al hecho de que, aunque ahora se considera profundamente poco ético conservar tejido humano sin consentimiento, en aquel momento era la norma.

    No obstante, surgen preguntas sobre por qué no se hizo nada durante tanto tiempo con el material conservado en los archivos alemanes.

    A finales de los años 80, el gobierno alemán presionó para deshacerse de todos los especímenes que se habían «obtenido» durante la Segunda Guerra Mundial, en particular las muestras de grupos perseguidos.

    Se iba a realizar un entierro masivo de cientos de miles de portaobjetos en Múnich y se fijó un plazo breve de apenas unos meses.

    La lápida de Donnie MacRae
    Libby espera ver una inscripción en la tumba de Donnie MacRae.

    El profesor Heinz Wässle, que en aquel momento era el jefe del departamento de neurología del Instituto Max Planck de Investigación Cerebral de Berlín, explicó que había que actuar con mucha rapidez.

    «No pudimos averiguar a corto plazo qué partes eran de las víctimas y cuáles eran simplemente material neuropatológico normal, por lo que decidimos enterrar todas las partes de 1933 a 1945».

    Sin embargo, el instituto de Múnich optó por una política diferente.

    Enterró únicamente aquellas partes que se sospechaba que tenían vínculos con los llamados programas de eutanasia, que se referían al asesinato sistemático de personas que los nazis consideraban «indignas de vivir» debido a supuestas enfermedades o defectos genéticos.

    Se conservaron muchas disecciones consideradas de interés científico.

    Las muestras de Donnie MacRae se conservaron con fines de investigación hasta 2015, cuando se incorporaron a un archivo.

    Ahora, más de 80 años después de su muerte, se está trabajando para reunir este material con el resto de los restos de Donnie en su tumba de guerra en Berlín.

    – Inscripción funeraria en gaélico

    Weindling y sus colegas han estado conectando muestras de microscopio con registros de pacientes y contactando a los familiares más cercanos.

    La Comisión de Tumbas de Guerra de la Commonwealth recientemente acordó aceptar muestras de cerebro y médula espinal de Donnie del Instituto Max Planck y reunirlas con los restos ya enterrados en su cementerio en Berlín.

    «Esperamos que esto signifique que estamos en condiciones de volver a enterrar los restos a finales de este año», dijeron.

    Libby dice que espera que la dolorosa situación esté cerca de resolverse finalmente.

    «Estoy tan contenta de escuchar que la Comisión de Tumbas de Guerra de la Commonwealth finalmente enterrará los especímenes, y todo Donnie estará junto en un lugar tranquilo», dijo.

    Su deseo es ver una nueva inscripción en gaélico en la tumba de Donnie en Berlín: «Faodaidh an saoghal tighinn gu crìch ach mairidh gaol is ceòl gu bràth».

    Se traduce como: «El mundo puede llegar a su fin, pero el amor y la música durarán para siempre».

    nuestras charlas nocturnas.

    Las ciudades situadas a mayor altitud presentan más casos de melanoma…


    Las ciudades situadas a mayor altitud presentan más casos de melanoma
    Calle del centro de Bogotá (Colombia).

    The Conversation(H.Oliveros) — El melanoma es un tipo de cáncer de piel que puede ser grave si no se diagnostica a tiempo. Esta enfermedad, potencialmente muy agresiva, se caracteriza por originarse en los melanocitos (células de la piel encargadas de la producción la melanina) y comúnmente encuentra su origen en pacientes que se exponen mucho tiempo al sol.

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año se producen entre dos y tres millones de casos de cáncer de piel en todo el mundo y que el melanoma, el más peligroso y menos frecuente, representa unos 132 000 de esos diagnósticos.

    – El riesgo aumenta en la alturas

    Generalmente, como decíamos más arriba, asociamos el aumento del riesgo a la exposición al sol en las playas, pero en el estudio Incidencia y supervivencia de los pacientes con melanoma en Colombia, realizado por investigadores de la Universidad de La Sabana, hemos comprobado que el riesgo se incrementa también en las poblaciones situadas a mayor altitud, factor que ya habían apuntado otros trabajos.

    Incidencia del melanoma en relación a la altitud.

    Así, en lugares como Bogotá –a 2 640 metros sobre el nivel del mar–, es una variable ambiental que contribuye a aumentar la incidencia (véase el gráfico).

    Debemos tener en cuenta que la radiación ultravioleta se acentúa con la altitud y la cercanía a la línea ecuatorial.

    Para llegar a esta conclusión, recurrimos a datos del Sistema Integrado de Información de la Protección Social (SISPRO) y tuvimos en cuenta los 5 255 diagnósticos nuevos de melanoma presentados en 2019 en Colombia.

    Además, en el análisis se tuvieron en cuenta características demográficas (edad, sexo y lugar de residencia, entre otras), clínicas (17 comorbilidades o enfermedades coincidentes con el melanoma) y de mortalidad.

    El proceso completo tomó un año, ya que era necesario filtrar de forma individual cada caso. Por ejemplo, en el factor de mortalidad, se evaluó uno a uno si la causa de muerte correspondía realmente al diagnóstico.

    Finalmente, nuestro estudio incluyó la totalidad de la población del territorio colombiano y estableció una incidencia de 22 casos por cada 100 000 habitantes al año.

    Hasta ahora, este dato no se había reportado por dos razones:

    En primer lugar, porque los estudios anteriores habían tenido lugar en poblaciones muy locales con menor número de habitantes.

    Y en segundo lugar, porque el aumento del conocimiento de la comunidad sobre el cáncer de piel probablemente ha contribuido a que se diagnostique el melanoma con mayor frecuencia y de manera temprana. Esto concuerda con que el 46 % de los casos estaban “in situ” (sin invasión a otros tejidos).

    – Otros datos relevantes

    Si bien a nivel mundial las estadísticas indican que el melanoma se presenta con mayor frecuencia en hombres, nuestro estudio permitió identificar que en Colombia este tipo de cáncer estaba más presente en las mujeres. No obstante, a partir de los 75 años la estadística cambia y se alinea con la tendencia global.

    En ciudades con mayor altitud, hay mayor riesgo de padecer daños  ocasionados por los rayos UV - Consolidación HOY

    Además, los datos muestran que entre los jóvenes se registra mucho menos incidencia (6 casos o menos) que en la población con más edad (hasta 110 casos).

    La causa de que las personas mayores sean más propensas a sufrir la patología se debe a factores como la exposición a la luz solar y, en especial, a las quemaduras solares repetidas que ocurrieron a lo largo de su vida.

    Así mismo, existen factores adicionales como el deterioro del sistema inmunológico, ya que el envejecimiento disminuye la capacidad de detectar las células que se han vuelto cancerosas.

    Otro factor de riesgo es el tipo de piel: las personas de piel blanca y ojos claros (fototipos I y II) presentan una mayor susceptibilidad que las personas de fototipo IV o piel oscura como la que poseen los afrodescendientes.

    Por el momento, estudiar estas variables puede servir para crear campañas de prevención y promoción de la salud con base en la evidencia y guiar al público en mecanismos de cuidado y prevención de su rutina diaria.

    – Cuatro consejos para prevenir el cáncer de piel

    Protegerse de los rayos solares y romper el mito de que el riesgo es mayor en lugares tropicales es imprescindible, por lo que es importante seguir las siguientes recomendaciones:

    • Siempre debe tenerse presente qué tipo de protector solar usar poniendo en consideración la composición del producto y lo que recomiende su dermatólogo o médico de cabecera.Aquellos bloqueadores de factor 50 en adelante son los más recomendados. De ser posible, hay que aplicarlos cada 2 o 3 horas, con independencia que estemos en espacios abiertos o cerrados, pues las luces de pantallas también pueden generar lesiones en la piel y los rayos UV pueden filtrarse por las ventanas. Debemos recordar, además, que las personas de piel blanca son más susceptibles a las quemaduras.
    • Utilizar gorras o prendas con tejidos que protegen de los rayos UV. Por ejemplo, los tejidos con menor número de orificios o más apretados y aquellos fabricados con materiales naturales como el algodón y que han sido reforzados con productos específicos tienen mayor grado de protección, como asegura la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG)
    • Evitar la exposición prolongada al sol, sobre todo en el rango de 11:00 AM a 3:00 PM, cuando suele haber mayor intensidad de los rayos UV.
    • Hidratarse y aumentar el consumo de agua puede puede servir como factor protector para la piel.

      nuestras charlas nocturnas.

      La fórmula mágica que sana al corazón herido…


      El Greco Domenikos Theotokopoulos, El greco: nació el 1 de octubre de 1541 en Candía (actual Heraclión) en la isla de Creta y falleció en Toledo, el 7 de abril de 1614).»Laocoön» ´figura de la mitología griega y romana, y del ciclo épico. Laocoonte es un sacerdote troyano que junto a sus dos hijos pequeños son atacados por serpientes gigantes enviadas por los dioses cuando Laocoonte se opuso a la introducción del caballo de Troya en la ciudad

      Meer(M.P.G.García) — Nuestros pensamientos, fruto de nuestras experiencias y estudios que enseñan a razonar sobre la vida.

      Muchas veces cuando hablamos lo hacemos sin pensar en el alcance y el poder que tienen las palabras que vamos a decir.

      Nuestros pensamientos son fruto de nuestras experiencias, de nuestros estudios que nos enseñan a razonar sobre la vida.

      Es importante que cuando hablemos con alguien sea el cariño y la empatía la que nos lleve a decir las palabras acertadas, que sean palabras consoladoras, que ayuden a sanar corazones que transmitan la energía positiva tan necesaria para ayudar a afrontar los problemas de la vida.

      Es hermoso que en nuestros momentos de angustia nos dediquen una frase de consuelo. Hay problemas pequeños que el punto de vista de un amigo te puede ayudar a resolver, o simplemente a cambiar tu actitud para superarlo.

      Por eso es muy importante saber escuchar con atención lo que te dicen antes de hablar, solo así nuestras palabras serán acertadas y valiosas. Cuantas veces personas sin alma nos han herido con crueldad bien porque nos querían hacer daño, o por su poca sensibilidad al hablarnos, las palabras a veces son puñales que se clavan muy adentro del corazón y su herida es muy difícil de sanar.

      Otro de los valores más estimables y que se debe reivindicar es el silencio.

      Hay momentos dramáticos en que las palabras están demás, porque ya no hay consuelo posible y las palabras son insuficientes, es entonces cuando el silencio es la mejor opción, pero que sea un silencio acogedor, compasivo, que aproxime corazones y que cree unos lazos de unión y solidaridad entre las personas, que las haga sentir que no están solas ante su dolor que existe una mano amiga que estrechar y un hombro compasivo en el que apoyarse.

      Evitemos siempre ser hirientes o hablar sin pensar, pensemos que el lenguaje y la comunicación entre los hombres es el tesoro más valioso que tenemos para sembrar la concordia y La Paz.

      Tristes guerras
      sino es amor la empresa.
      Tristes, Tristes.

      Tristes armas
      si no son las PALABRAS.
      Tristes, tristes.

      Tristes hombres
      Sino mueren de amores
      Tristes, tristes…

      (Miguel Hernández)

      Para que exista la armonía y la paz entre las personas hay que respetar los derechos de todos por encima de los intereses de unos pocos, y es muy importante respetar la libertad de opinión.

      Que las palabraa pueden expresar nuestra ideas y opiniones pero siempre considerando al otro y sin querer imponer por la fuerza nuestra forma de pensar.

       Tristes guerras   
sino es amor la empresa.   
Tristes, Tristes.1980-1988. Soldados iraníes en la guerra entre Irán e Irak
      Tristes guerras sino es amor la empresa. Tristes, Tristes.1980-1988. Soldados iraníes en la guerra entre Irán e Irak

      – El poder de las palabras

      Estamos hechos de palabras.
      Las hemos ido sacando al azar de un saco oscuro,
      donde pelean por agarrarse a nuestros dedos
      para salir a la superficie.
      Son aquellas palabras
      enfebrecidas por la pasión,
      ebrias de celo y odio,
      las que pisan a las demás
      y consiguen llegar al exterior las primeras.

      Enseguida se lanzan a las plazas rebosantes de gente
      y siembran alfileres que se clavan en las espaldas.
      Su halo es de violeta y sangre.
      Hieren los pies de los que deambula sin rumbo
      por los caminos polvorientos.

      Su eco es ronco como la tempestad,
      atraviesa ríos torrenciales, mares agitados
      y permanece a flote.

      Contienen agujas lacerantes,
      henchidas de orgullo y maldad
      para atravesar los corazones
      de los que imploran piedad.
      Existen también otras palabras
      que están habitadas por una luz cobalto,
      cuando salen de los labios
      los dejan de color azul,
      porque están hechas de nubes de algodón,
      saltan de boca en boca
      y van dejando un reguero de azúcar.

      Son palabras dulces
      porque el amor habita en ellas,
      penetran en las venas
      y calman el río agitado de su pálpito.
      Convierten en primavera temprana
      el rostro avejentado por el vacío de la ausencia,
      haciendo brotar gotas temblorosas de emoción.

      (María Pilar Galán)

      Saber escuchar con atención lo que te dicen antes de hablar, solo así nuestras palabras serán acertadas y valiosas
      Saber escuchar con atención lo que te dicen antes de hablar, solo así nuestras palabras serán acertadas y valiosas

      – Elogio a la poesía

      Los labios de los poetas saben a fresa y almizcle,
      su corazón desprende olor a jazmín y lavanda
      para que llegue a todos los confines.
      A veces su voz resuena oscura y honda
      sumergida en las olas de un océano profundo,
      inundado de rostros demacrados y lívidos por los azotes
      del viento de la injusticia y la rebelión
      en un lugar donde jamás llega la luz.

      En ocasiones sus versos
      son mensajeros del canto del ruiseñor,
      con una rama de rosal en el pico
      donde lleva oculto el enigma del devenir de los astros.
      Se alzan victoriosos en noches de plenilunio
      para descubrir los símbolos del universo,
      enganchados a la cola de un cometa.

      Los poetas poseen ojos omnipotentes
      que saben traspasar el azogue de los espejos.
      Y donde los otros sólo ven el armario de luna,
      ellos se saben adentrar en el laberinto del dolor,
      donde el minotauro de dientes verdes
      amenaza con salir apenas abramos la puerta.
      Las manos de los poetas están cuajadas
      de perlas que rescataron de las pocilgas
      antes de ser devoradas por los cerdos.

      Cuando abren sus dedos se desbordan
      los versos sueltos de un poema,
      para arrullar a los niños que se esconden
      bajo las sabanas para no ser devorados por las sierpes.

      (María Pilar Galán)

      – Fortaleza

      Nuestros oídos segarán las palabras. que como la mala hierba llega hasta. el tímpano y sube a las sienes
      para golpear como un yunque lacerante.

      Seremos de piedra para que los desafíos
      de la vida no hagan mella en nosotros.
      Seremos de hielo para que el fuego abrasador
      de la injuria y la calumnia no nos devore.

      Seremos juncos que se doblen frente
      a los vientos huracanados de la ira.
      Pero tan resistentes
      que soportaremos el envite del escarnio
      con fuerza y estoicismo
      para resurgir más esbeltos.

      (María Pilar Galán)

      nuestras charlas nocturnas.

      Un día más en la historia: más de medio siglo de leyenda…


      beatles

      JotDown(A.D.Prieto) — Nadie se avergüenza de ser de los Beatles. Podría ocurrir, no nos engañemos. Presumir de que escuchas habitualmente a unos carcamales no es lo habitual. Sin embargo, ahí están, siempre, en cada casa, en cada iPod, en cada cinta de lentas que le hacíamos a la chica de ese verano.

      Nadie está cansado de los Beatles; al menos, nadie puede decir, en honor a la verdad, que le es imposible huir de ellos. Si no te gustan, no te persiguen. Su música, con ser base de la música actual, no se pincha tanto en las radios ni en los bares como la de otros grupos y solistas menos trascendentales, exitosos o actuales. Se les inocula en pequeñas dosis. Con los Beatles, poco a poco, merecen un respeto.

      Nadie puede decir que no le gustan los Beatles; como mínimo, nadie puede decir que no le gusta nada de ellos, al menos quien lo haya escuchado todo, que no es mucho, por otra parte. Porque en menos de una década produjeron obras de las más diversas facturas: beat, R’n’B, pop, R’n’R, probaron la canción melódica, incurrieron en el surrealismo, en el ‘hippismo’, tocaron las orquestaciones clásicas, probaron con el heavy, anunciaron el progresivo… Todo eso solo del 62 al 70, casi da a un título por estilo.

      Nadie desconoce a los Beatles. Son un icono, ignoramos muy bien de qué, pero lo son. No se puede decir que enarbolaran la bandera de tal o cual movimiento, pero estuvieron donde se movía el mundo. No se les puede acusar de caer en politiqueos, pero tomaron posturas, claramente. No es posible afirmar que marcaron un estilo en los grupos que los sucedieron, ni una manera de hacer las cosas en la industria de la música. Revolucionaron el mundo, pero entraron a Palacio a recoger su medalla de caballeros del Imperio…

      Sería mentira sostener que ellos sabían quiénes eran.

      Sin embargo, los Beatles, The Beatles, que nacieron a las estanterías de las tiendas de discos hace más de 50 años, no han dejado de influir sobre cada día desde entonces. Su vigencia es precisamente que no molestan, que son referencia, que aprendieron de todos y a todos enseñaron. Pues lo que tomaban lo procesaban en su enorme talento combinado.

      Su prevalencia es que representan a todos, y a nadie; que cada uno se puede ver en ellos reflejado, más o menos, con satisfacción o sin ella, buscándolo o no. Siempre hay una canción, un movimiento, una trompeta, que te recuerda a los Beatles.

      Han, hemos, no sé, tenido la suerte de que su historia, leída así, en minúsculas (story) ha sido una sucesión de casualidades, acontecimientos y méritos bien mezclados. Nadie los mandó nacer en los 40, ni conocerse en los 50, ni tener éxito en los 60. Nadie les obligó a separarse a inicios de los 70, y nadie contrató a Chapman para matar a Lennon en el 80, lo hizo porque estaba loco.

      Yesterday (Huevos revueltos) - César Miguel Rondón

      Y luego, en la eclosión del marketing musical, la digitalización e internet a partir de los 90, cuando ya no era su tiempo, claramente, ni su generación, a ellos los vinieron a buscar: primero Philips, inventora del CD, para impulsar las ventas de su ingenio, y más tarde Apple, «descubridora» del iPod, para completar un catálogo que, sin ellos, sólo era global por lo terráqueo, no por lo redondo.

      Pero puede que, en realidad, sí que haya quien esté cansado de los Beatles, alguien que tal vez se avergüence de reconocer públicamente su admiración por ellos.

      Que esconda su lista de reproducción, sus CDs del coche, sus vinilos de casa.

      Desde que Love me do saliera de las planchas de EMI para vestir los escaparates de las tiendas de discos inglesas, han pasado 50 años.

      De todos ellos, solo ocho tuvieron a los protagonistas en directo publicando discos. Ni una década completa. Ni una mísera quinta parte. El resto son 42 años de revivals, reposiciones, recopilaciones, antologías, recuerdos, siempre con que el tiempo pasado fue mejor, porque en él estaban los Beatles.

      Nuestra conciencia como sociedad occidental se ha conformado desde entonces, tomando un camino muy distinto del que se llevaba hasta el 5 de octubre de 1962. La canción, una pieza simple compuesta en la adolescencia por McCartney, tuvo que ser grabada tres veces, con tres baterías distintos (Pete Best, Ringo Starr y Andy White).

      Se debieron de improvisar las voces, porque la armónica no dejaba a Lennon cerrar el estribillo. Su factura final jamás haría presagiar que esos tres imberbes, más el batería que les acabara adjudicando el estudio, si es que finalmente lo hacían, iban a ser leyenda. Y su resultado, el número 17 en las listas británicas de éxitos, tampoco.

      Sin duda, no fue ese single, una tarjeta de presentación ciertamente mejorable y quizá el peor trabajo de la carrera de los cuatro de Liverpool, el germen de todo lo que vino después —Vietnam, Nixon, La Guerra de las Galaxias, CEE, El PadrinoNadia Comanecci, Intifada(s), ETA, Thatcher, Aldo Moro, Solidaridad, Ali Ajca, Indurain, la caída del Muro, el ‘Irangate’, Gorbachov, Barcelona, Oasis, las Azores, Iniesta, U2…—, pero todos colocamos el cuentakilómetros a cero en los 60.

      Y el arranque de los 60 en los Beatles.

      Por eso decía que quizá sí que haya alguien que tenga pesadillas con su nombre, alguien harto, cansado, de competir, desde hace 50 años, con un mito. Dando puñetazos al aire. Sin rival, pero perdiendo siempre el combate. Porque mientras formas parte del presente, la Historia, leída con mayúscula, juega con ventaja (History). Y más si está revestida de leyenda. Hoy debe de ser muy duro ser un Rolling Stone. Un días más.

      Huevos revueltos, la historia de Yesterday

      Paul McCartney

      Cuando la escribió, pensó que era una copia.

      Cuando se escuchó tarareándola, se dijo: es demasiado buena. Incluso para mí.

      De hecho, cuando se la había mostrado a John, aún en pijama en ese ático de la calle Wimpole, al acabar de esbozarla sobre el piano, le preguntó.

      Y nada. Después, con la maqueta grabada fue de estudio en estudio. De músico en músico. De productor en productor. Seguro que esta pieza no es mía, fijo que alguien la ha escrito antes, ¿verdad?

      Aquella fue la primera canción de un beatle que se hizo sin los otros beatles. Paul se lo guisó y se lo comió todo el solito. Machacó a sus compañeros tanto durante semanas, sin sacar de ellos nada que lo satisficiera, que los dejó de lado a la hora de grabar.

      Apostó por esta melodía como nunca antes, no me la toquéis, es cosa mía. Y sus compañeros respondieron celebrando a escondidas el castigo del jefe. George Martin pensó que si en ese corte la aguja solo iba a rascar el sonido registrado por Paul McCartney y un cuarteto de cuerdas, no cabían riesgos: había que colocarla la penúltima del disco.

      No imaginas un sitio más humillante para una canción, colega.

      Huevos revueltos. A eso olía aquella mañana de 1965. A huevos revueltos. Claro, a qué va a oler en una casa del centro de Londres a esa hora. A desayuno. Y pese a ocupar la habitación de invitados, en el desván, Paul podía percibir el inconfundible aroma mientras barruntaba las notas en su cabeza y trataba de fijarlas sobre las teclas blancas y negras. Pelo revuelto, ideas confusas, una genialidad abriéndose paso.

      Yesterday, la canción más trillada del planeta, la más estándar dentro del repertorio del grupo de música pop más universal, esa pieza que parece que está ahí de toda la vida, marcando el paso, fue en realidad una revolución. Nunca se había hecho algo así. Tan sencillo, tan básico. Y a la vez tan distinto. ¿Pop con violines y violas?

      Hasta la fecha, la primavera de 1965, los cuatro chicos de Liverpool habían limitado sus innovaciones a recortar un poco sus flequillos, a descalzarse alguna vez sus botas picudas… pero no habían perdido las esencias: música fácil, baladas de amor con armonías vocales, letras sencillas y algo de rock’n’roll básico. Pero esto era una cosa melancólica, de desamor, qué decirte Paul, casi hasta filosófica.

      Y, sin embargo, tras escuchar la primera toma una vez terminada la canción, ese mensaje de pronto maduro, esa reflexión sobre el paso del tiempo, la primera letra elaborada plasmada en un compás nacido de la mente de su alter ego —un chico de 22 años famoso como él en todo el orbe por personificar la despreocupación joven de una generación que se hacía con los mandos de la sociedad—, hacía sonreír a John recordando lo que unos meses antes Macca le había mostrado.

      Ahora le daba envidia. Entonces era otra cosa. Agradable, pero floja.

      Según las diversas versiones del Libro Guinness de los RécordsYesterday es la canción más versionada de la historia, más de 3.000 interpretaciones oficialmente registradas. Además, al menos durante las primeras cuatro décadas de vigencia, los cronistas escribían que jamás había dejado de sonar en alguna emisora de radiofórmula en todo el mundo.

      Tal vez sea mucho decir, pero acudiendo a las entidades de gestión de derechos, diversas fuentes cifran en seis o siete millones las veces que se ha pinchado vía ondas hertzianas en Estados Unidos, lo que a dos minutos pelados que dura el corte y en cálculos burdos, supone unos 25 años consecutivos sonando. Solo en ese país.

      Bastante para un tema que empezó sonando a huevos revueltos, pensaría hoy un venerable John Lennon, muerto de envidia. Su gran himno nunca le hubiera hecho tan rico. Imagine se canta más en fuegos de campamento que en la tele. Avatares de la vida. Si optas por el ‘peace and love’ no solo puede pasar que te mate un loco decepcionado, es que tus deudos cobran menos ‘royalties’ que los del que aprovecha su genialidad para el ‘business is business’.

      Las canciones de los Beatles han sido versionadas decenas de miles de veces, en ocasiones con fortuna; en otras con resultados catastróficos. Bob Dylan solía decir que una composición perfecta es mejor no tocarla.

      Y esta, tal como apareció publicada en el penúltimo surco de Help! (6 de agosto de 1965), escondida, castigada, debía de serlo: saltó tanto a la vista desde el primer instante que, pese a no salir como sencillo ni ser promocionada individualmente —al menos, en Reino Unido—, cosechó reconocimientos desde ese mismo año.

      El día que los huevos revueltos de Paul McCartney se convirtieron en una de  las canciones más versionada de la historia

      Desde que sonó por primera vez bajo la aguja del primer beatlemaniaco que compró Help! fue una joya centelleante entre las demás.

      Fue nominada mejor canción de 1965 y persiguió a todos los beatles durante el resto de sus vidas.

      Al autor, por supuesto; a Lennon, por haberla firmado conjuntamente (como era costumbre), pese a no haber participado en su composición más que como asistente de oído.

      A Harrison, quien tras venerarlo y admirarlo por su genio, fue quien más decepcionado con Paul se separó del grupo, porque prestó su guitarra a la vitriólica How do you sleep’ en la que John utilizaba el título de la cancioncita de marras para escupirle a su otrora amigo que todo su mérito era del pasado, del ayer.

      A Ringo, porque la versionó junto a McCartney en la lamentable Give my regards to Broad Street (1985), una incursión fallida del guaperas en el cine musical.

      Aquella mañana de 1965, Paul había pedido a su ‘suegra’ el teléfono para hacer una llamada. Desde la casa de su novia, donde se alojaba cuando iba a Londres, el guapín de los Beatles marcó el número de su amigo del alma. John, tengo algo, pero no me lo creo.

      Para cuando llegó su colega, el malencarado y soberbio Lennon, nunca bien recibido en casa de los Asher, Macca ya tenía la melodía registrada en un magnetofón de cinta que apoyaba junto al piano que los padres de su novia le tenían en ese desván.

      Durante meses, la pieza anduvo dando tumbos sin encontrar remache. Paul aprovechaba para tararearla de manera cansina en cada reunión del grupo, tanto que acabó por exasperar a sus compañeros. A John le hacía gracia, quizá por haber participado de algún modo en su nacimiento, pero George y Ringo apenas podían soportar ese soniquete suavón.

      Aún seguía llamándose Scrambled eggs (Huevos revueltos), un nombre poco acorde con esa melodía blandengue y repetitiva. Y además, en sus acordes no había hueco para la guitarra solista de Harrison… Y qué decir de las cajas y tambores de Starr. Quizá era más eso, no poder participar del pulido, que la supuesta sencillez de la joya.

      Yesterday bien podría haber sido un parto fácil. Una vez terminada, eso parece. Y más tras escucharla miles de veces. Pareciera que se fuera bruñendo, limando aristas, si es que alguna vez las tuvo. Pocas canciones son tan redondas en la historia de la música. Sin embargo, su gestación hasta esa perfección, fue larga, de meses, y no terminó de ver la luz hasta ese verano.

      Y pese a haber sido concebida en la cama que Paul ocupaba en casa de su novia y eclosionado en un viaje junto a ésta al Algarve portugués, no puede considerarse una canción de amor. No al menos a la pelirroja y bellísima novia que por entonces ocupaba el corazón de McCartney. Tras décadas de silencio, Asher, actriz y modelo de prestigio, nunca habló mucho de su amor con Paul, y pasados los años, llegó a retirarse de toda responsabilidad en la composición.

      Había sido, pues, en Portugal donde Paul encontró ese título de una sola palabra que buscaba para sus ‘huevos revueltos’. Y donde, con él ya fijado, terminó la letra, dándole el toque melancólico que quizá terminó de otorgar sentido a la melodía tristona soñada aquella noche en casa de Jane. Allí lo celebró, en el Algarve, abrazado a una guitarra acústica de Bruce Welch, el miembro de los Shadows en cuya casa veraniega pasaba esos días la pareja.

      Menos de un mes después, el 14 de junio, Paul se reunía en los estudios de Abbey Road con un cuarteto de cuerda y, ante la mirada tensa de sus tres amigos, les dio la espalda y comenzó a grabar: Take one!

      Aún hoy Yesterday es la primera canción en los karaokes y la obra más famosa de la música popular. El propio Dylan, tras despreciarla públicamente —»en la biblioteca del Congreso hay miles de canciones mejores»—, grabó su propia versión seis años después, en 1971. Claro, que fue consecuente con su máxima. Nunca la publicó.

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