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La búsqueda del reloj más preciso para medir el tiempo (y porqué es tan importante para nuestras vidas)…


Un reloj dorado

BBC News Mundo(V.Aita/The conversation) — El tiempo es vital para el funcionamiento de nuestra vida cotidiana: desde los relojes digitales que llevamos en la muñeca hasta los sistemas GPS de nuestros teléfonos.

Los sistemas de comunicación y navegación, las redes eléctricas y las transacciones financieras dependen de la precisión del tiempo.

Y los segundos son las unidades vitales en la medición del tiempo.

Sorprendentemente, todavía hay debate sobre la definición del segundo, pero los avances recientes en las formas más precisas que existen de medir el tiempo pueden haber cambiado las reglas del juego.

La precisión al medir el tiempo siempre ha sido parte de la evolución social de la humanidad. En el monumento neolítico de Newgrange, en Irlanda, una abertura especial sobre una entrada permite que la luz del Sol ilumine el pasillo y la cámara en los días más cortos del año, alrededor del 21 de diciembre, el solsticio de invierno.

Hace unos 2.300 años, Aristóteles dijo que «la revolución de la esfera más externa de los cielos» debería ser la referencia para medir el tiempo.

El filósofo griego creía que el cosmos estaba organizado en esferas concéntricas, con la Tierra en el centro.

Los relojes de agua, que aparecieron alrededor del año 2000 a. C., se encuentran entre los instrumentos más antiguos para medir el tiempo. Lo hacen regulando el flujo de agua dentro o fuera de un recipiente.

El reloj mecánico hizo su irrupción a fines del siglo XIII.

– Cuestión de definición

Hasta 1967, un segundo se definía como 1/86.400 de un día, con 24 horas en un día, 60 minutos en una hora y 60 segundos en un minuto (24 x 60 x 60 = 86.400).

El Sistema Internacional de Unidades cambió las cosas y se quedó con esta definición:

El segundo… se define tomando la… frecuencia de transición del átomo de cesio-133, que es 9192631770 cuando se expresa en la unidad Hz, que es igual a s⁻¹.

Monumento de Newgrange
El control del tiempo era importante para la gente de la Edad de Piedra que construyó Newgrange en Irlanda.

Si estás confundido, déjame explicarte. El núcleo de esta definición es algo llamado frecuencia de transición. Una transición ocurre cuando los electrones en un átomo absorben energía y se mueven a un nivel de energía más alto, volviendo a un estado relajado después de un tiempo.

Es un poco como beber una taza de café: de repente tienes más energía, hasta que desaparece el efecto de la cafeína. La frecuencia es el número esperado de veces que ocurre una transición durante un período de tiempo específico.

En cada segundo, una transición específica de un electrón de cesio-133 ocurre 9192631770 veces. Este se ha convertido en el criterio para medir el tiempo.

Hasta la fecha, el cesio proporciona la definición más precisa del segundo, pero se puede mejorar utilizando frecuencias más altas.

Cuanto mayor sea la frecuencia de transición, menos puede afectar a la precisión total un error de lectura. Si hubiera cincuenta transiciones por segundo, el precio en términos de precisión de contar incorrectamente uno sería cien veces mayor que si hubiera 5.000.

– Los retos

Hay dos limitaciones para reducir este error: los desafíos tecnológicos de medir frecuencias, especialmente las más altas, y la necesidad de encontrar un sistema (átomos de cesio-133 para el segundo) con una transición de alta frecuencia medible.

Para medir una frecuencia desconocida, los científicos toman una señal de frecuencia conocida (una referencia) y la combinan con la frecuencia que quieren medir.

La diferencia entre ellas será una nueva señal con una frecuencia pequeña que es fácil de medir: la frecuencia de batimiento.

Reloj de arena con el sol detrás
La precisión al medir el tiempo ha sido clave en la evolución social de la humanidad.

Los relojes atómicos utilizan esta técnica para medir la frecuencia de transición de los átomos con tanta precisión que se convierten en estándares para definir el segundo.

Para lograr tal precisión, los científicos necesitan una señal de referencia fiable, que obtienen con algo llamado peine de frecuencia.

Un peine de frecuencias o peine espectral utiliza láseres, emitidos en pulsos intermitentes. Estos rayos contienen muchas ondas de luz diferentes, cuyas frecuencias están igualmente espaciadas, como los dientes de un peine, de ahí su nombre.

En los relojes atómicos, se utiliza un peine de frecuencia para transferir energía a millones de átomos simultáneamente, con la esperanza de que uno de los dientes del peine lata con la frecuencia de transición de un átomo.

Un peine de frecuencia cuyos dientes son numerosos, delgados y en el rango correcto de frecuencias aumenta las probabilidades de que esto suceda. Por lo tanto, son clave para lograr mediciones de alta precisión de una señal de referencia.

– De los relojes atómicos a los nucleares

Como hemos visto, el segundo se define por las transiciones de electrones en los átomos de cesio. Las transiciones que ocurren con una frecuencia más baja son más fáciles de medir. Pero las que ocurren con una frecuencia más alta ayudan a aumentar la precisión de la medición.

Las transiciones del cesio se producen aproximadamente a la misma frecuencia del espectro electromagnético que las microondas.

Estas frecuencias de microondas son más bajas que las de la luz visible. Pero en septiembre de 2021, los científicos realizaron mediciones utilizando el elemento estroncio, cuya frecuencia de transición es más alta que la del cesio y se encuentra dentro del rango de la luz visible.

Un reloj atómico de cesio
El reloj atómico de cesio que, en 1955, fabricó el Laboratorio Nacional de Física (NPL), en Teddington, Middlesex.

Esto abre la posibilidad de redefinir el segundo para 2030.

En septiembre de 2024, los científicos estadounidenses lograron avances clave en la construcción de un reloj nuclear, un paso más allá de un reloj atómico.

A diferencia del reloj atómico, la transición medida por este nuevo dispositivo ocurre en el núcleo del átomo (de ahí el nombre), lo que le da una frecuencia aún más alta.

El átomo de torio-229, utilizado para este estudio, ofrece una transición nuclear que puede ser estimulada por la luz ultravioleta. El equipo que trabaja en el reloj nuclear superó el desafío tecnológico de construir un peine de frecuencias que funcione en el rango de frecuencia relativamente alto de la luz ultravioleta.

Este fue un gran paso adelante porque las transiciones nucleares normalmente solo se hacen visibles a frecuencias mucho más altas, como las de la radiación gamma. Pero aún no podemos medir con precisión las transiciones en el rango gamma.

– Lo que vendrá

La transición del átomo de torio tiene una frecuencia aproximadamente un millón de veces mayor que la del átomo de cesio.

Esto significa que, aunque se ha medido con una precisión menor que el actual reloj de estroncio de última generación, promete una nueva generación de relojes con definiciones mucho más precisas del segundo.

Medir el tiempo hasta el decimonoveno decimal, como podrían hacerlo los relojes nucleares, permitiría a los científicos estudiar procesos muy rápidos.

Corredores atravesando la recta final
Ya no habría más dudas…

Pensemos en dos corredores empatados en una carrera de final de fotografía. Si el cronómetro del árbitro tuviera algunos dígitos adicionales, podrían identificar al ganador.

De manera similar, la relatividad general se utiliza para estudiar procesos de alta velocidad que podrían dar lugar a solapamientos con la mecánica cuántica. Un reloj nuclear nos proporcionará la tecnología necesaria para demostrar estas teorías.

A nivel tecnológico, los sistemas de posicionamiento precisos como el GPS se basan en cálculos complejos que requieren mediciones precisas del tiempo que tarda una señal en saltar de un dispositivo a un satélite y a otro dispositivo.

Una mejor definición del segundo se traducirá en un GPS mucho más preciso. Puede que se haya acabado el tiempo del segundo de cesio, pero más allá de él nos espera un mundo completamente nuevo.

nuestras charlas nocturnas.

Plata, luna llena y maldiciones: el origen del mito de los licántropos…


Imagen de la película Hombre lobo, de 1941.

National Geographic(F.S.Carrascosa) — A lo largo de la historia, muchas han sido las culturas que han incluido en su folclore la figura del hombre lobo o licántropo, un individuo que según la mitología, se convierte en un humanoide con aspecto de lobo las noches de luna llena.

La palabra licántropo está compuesta de los vocablos pertenecientes al griego antiguo lykos, que significa lobo, y anthropos, que significa ser humano. 

El primer mito documentado alrededor de esta criatura está vinculado a Licaón, rey de Arcadia, quien según la mitología griega era famoso por su sabiduría así como por el extremo salvajismo con el que trataba a todo aquel que visitaba su reino.

Según cuenta la leyenda, Zeus se transformó en un mendigo y se presentó en Arcadia para comprobar si los rumores eran verdaderos, pero la enorme sabiduría de Licaón le hizo anticiparse a la estratagema del dios griego, y en vez de mandar asesinarlo le obsequió con un opulento banquete.

Sin embargo, Licaón quiso gastar una macabra broma a Zeus, y le invitó a comer la carne humana de uno de sus hijos, lo que desató la ira del rey del Olimpo, que transformó en lobos tanto a Licaón como a toda su descendencia.

– el Origen del mito

El origen de los licántropos se remonta a la Antigüedad, y aunque su presencia ha sido notoria en múltiples cultural con visibles variaciones entre sí, cabe destacar el fuerte vínculo del mito con el folclore europeo.

Si bien, en un primer momento la leyenda estuvo estrechamente asociada a los primitivos rituales de guerra en los que los contendientes trataban de camuflarse y emular el comportamiento de estos animales para incrementar su ferocidad en el campo de batalla, no fue hasta la Edad Media cuando comenzó a relacionarse con la magia negra y el diablo.

Tanto la literatura como más recientemente el cine han ayudado a popularizar el mito en la cultura moderna.

– Causa de la transformación

Según las leyendas tradicionales, existen varias causas que podrían convertir a una persona en un licántropo, aunque la más arraigada de todas ellas consiste en ser mordido por otro hombre lobo. Sin embargo, existen otras vías como nacer siendo el séptimo hijo varón de una familia, ser víctima de una maldición o cubrirse el cuerpo con una piel de lobo.

En algunas culturas, también se incluye la posibilidad de convertirse en licántropo al beber agua de una huella de lobo, dormir bajo la luna llena completamente desnudo, o portar alguna prenda confeccionada con piel de lobo.

Fotograma de la película Un hombre lobo americano en París (Anthony Waller, 1997).

– la Metamorfosis

La mayoría de tradiciones coinciden en que durante su fase humana, el licántropo es capaz de maniobrar y desenvolverse en sociedad como una persona corriente sin levantar ninguna sospecha sobre su condición.

No obstante, las noches de plenilunio donde brilla la luna llena, el licántropo sufre una dolorosa metamorfosis que altera su estructura ósea y muscular y le convierte en una bestia humanoide cubierta de pelo y con aspecto de lobo, aunque en algunas culturas la transformación del licántropo es simplemente descrita como la de un lobo de proporciones inusualmente grandes.

Durante esta fase, el licántropo pierde su conciencia humana y desarrolla un notable incremento de sus capacidades físicas, así como un comportamiento salvaje que le lleva a asesinar y devorar a sus víctimas sin ningún remordimiento.

– Maneras de matar a un licántropo

La forma que se ha establecido como la más popular de acabar con un hombre lobo es mediante el uso de un arma fabricada con plata, ya sean balas de plata, cuchillos o incluso bastones, y para que su uso sea efectivo el arma debe alcanzar algún órgano vital.

El origen de la utilización de la plata para acabar con los licántropos está relacionado con la antigua creencia de que este metal poseía propiedades mágicas y de su asociación con la luna.

Existen versiones en las que se cree que es el mercurio el material al que estos seres son vulnerables, siendo confundido por las culturas antiguas como un derivado líquido de la plata. Además, la cultura Ibérica incide en que otra vía para matar a un hombre lobo es decapitándolo y arrancando su corazón.

nuestras charlas nocturnas.

El hueso del pene: el tesoro que la evolución les negó a los hombres…


El hueso del pene: el tesoro que la evolución les negó a los hombres

The Conversation(A.V.de Andrés Fernandez) — A todos nos preocupa el buen funcionamiento de nuestro cuerpo.

No obstante, no todas las deficiencias y patologías físicas las vivimos de la misma manera.

La prioridad número uno es que estemos vivos, por lo que, lógicamente, órganos como el cerebro, los pulmones y el corazón gozan de nuestro interés de una forma preferencial.

En relación al resto, y aunque no sean absolutamente vitales, que los engranajes biológicos que intervienen en nuestra fisiología sexual funcionen adecuadamente genera muchas inquietudes.

En el caso concreto del sexo masculino, que no tenga lugar una correcta erección se puede llegar a vivir como un auténtico drama.

Pero ¿qué ocurre en otros animales? ¿También manifiestan problemas de erección?

– ¿Qué es, fisiológicamente, una erección?

En condiciones normales, un entorno propicio para la práctica sexual activa el sistema nervioso autónomo, lo que provoca el aumento de los niveles de óxido nítrico (un vasodilatador) en las arterias trabeculares y en la musculatura lisa del pene.

La consecuencia es la afluencia de sangre a los cuerpos cavernosos peneanos y, en menor medida, al cuerpo esponjoso.

Simultáneamente, los músculos isquio-cavernoso y bulboesponjoso comprimen las venas de los cuerpos cavernosos, restringiendo la salida y circulación de esta sangre hacia fuera del apéndice copulador.

Como consecuencia de la apertura de la puerta de entrada de sangre y el cierre de las de salida, los cuerpos cavernosos se llenan de fluido, se esponjan por aumento progresivo de la presión sanguínea (que puede llegar a alcanzar varios cientos de mm Hg) y el pene se pone erecto.

Cuando disminuye la actividad parasimpática y se relajan los músculos, la sangre es drenada por las mencionadas venas y el pene retorna al estado de flacidez.

Es evidente, pues, que para que el pene entre en erección son necesarios tiempo y estimulación. No obstante, ante determinados problemas de salud, tanto física (fundamentalmente cardiovascular) como psicológica, este sistema deja de funcionar correctamente, imposibilitando la cópula y fastidiando al usuario.

– ¿Existen mecanismos alternativos en la naturaleza?

Aunque parezca sorprendente, la modalidad peneana humana es bastante excepcional. De hecho, la mayoría de los mamíferos gozan de una “asistencia ósea” para mantener el pene erecto.

Se trata del llamado báculo, un hueso localizado en el eje longitudinal del pene y que posibilita al macho una penetración eficiente en cualquier momento pero que, sobre todo, favorece el alargamiento del tiempo de cópula.

Este sorprendente vástago es de lo más variado. De hecho, “el más diverso de todos los huesos” (como se le ha llegado a denominar) no solo adquiere formas plurales sino que manifiesta tamaños también muy distintos: de ser casi vestigiales en algunas especies de lemures a adquirir dimensiones sorprendentes, como los 65 cm de longitud que puede llegar a presentar en los machos de morsas.

Por el contrario, los marsupiales, las hienas, algunos lagomorfos como los conejos, y también los équidos comparten esta ausencia con los humanos.

Este grupo de “machos discriminados” carecen además de una segunda ventaja, puesto que el báculo, cuando es alargado, protege la uretra en cópulas prolongadas al limitar su constricción distal, mantenerla abierta y facilitar el flujo del esperma a su través.

El hueso del pene: el tesoro que la evolución les negó a los hombres

– Pero ¿por qué los hombres carecen de hueso peneano?

Si los primeros primates, emergidos a finales del Cretácico, tenían báculo, y éste se ha mantenido en la mayoría de los grupos de mamíferos que han ido surgiendo, ¿por qué se perdió en la línea evolutiva que generó nuestra especie?

La explicación podría estar en que el báculo favorecería las estrategias reproductivas en poblaciones con altos niveles de selección sexual postcopulatoria. De hecho, las especies de primates polígamas (donde la competencia sexual es muy intensa) tienen báculos más largos que los de las monógamas, lo que les permitiría alargar el coito.

En otras palabras, se mantendría más tiempo “ocupada” a la hembra, evitando que copulara con otros machos y, consecuentemente, aumentando las probabilidades de que el afortunado “baculado” legara sus genes a la siguiente generación. Esta hipótesis se ha constatado en un curioso experimento con dos grupos de ratones, uno de ellos forzado a la monogamia.

Y… ¡premio! A lo largo de 27 generaciones se redujo el tamaño del hueso peneano en el grupo monógamo. Parece ser, pues, que si nos hacemos monógamos se disminuye la presión de selección a favor del mantenimiento del báculo.

Por otra parte, hace unos dos millones de años, se perdió el trozo de cromosoma que contenía la secuencia de ADN codificante del báculo. Esta mutación (delección) ocurrió cuando ya estaba bien avanzada nuestra línea de primates bípedos (los homininos) y separada, desde 4 millones de años antes, de la que originó chimpancés y bonobos (que son polígamos y tienen báculo).

Esto nos llevaría a la interesante conclusión de que los homininos nos hicimos monógamos en esa horquilla temporal, haciendo desaparecer las presiones evolutivas a favor del mantenimiento del báculo.

– ¿Quién pierde realmente en esta historia, los hombres o las mujeres?

En El Sexo Injusto, de reciente publicación, explico que las cosas no siempre son lo que parecen cuando se contemplan bajo el prisma evolutivo.

En el caso del hueso peneano, aparentemente, parece una clara desventaja el tener que “trabajar” la erección del pene, máxime cuando cualquier contratiempo, físico o psicológico, puede generar más de una situación comprometida para los hombres. Sin embargo, y analizando este hecho desde el punto de vista evolutivo, la cosa no estaría tan clara.

Al desaparecer los altos niveles de competencia sexual post-copulatoria, el único objetivo de los varones homininos durante la cópula se restringiría, exclusivamente, a la eyaculación.

Si, en términos de eficiencia biológica, ya da igual que los coitos sean “rapiditos”… ¿no podríamos pensar que las que pierden realmente son las mujeres?

nuestras charlas nocturnas.

Cuidado en esto al hablar y escribir, por favor…


MEER(H.Osoriolugo) — Como es costumbre, y razón de ser de mis escritos, sigo en esta entrega la colección de palabras y frases con cuya escritura y habla correctas hay que tener cuidado para no tropezar ni quedar mal.

– ¿Cómo se escribe “estado”?

Cuando la voz ‘Estado’ designa a la suma de Gobierno, pueblo y territorio se escribe con mayúscula, como en “el Estado está obligado a la protección de todos los habitantes”. Y con minúscula en los casos restantes: “El estado de California aloja una falla tectónica”, “Mira nada más en qué estado vienes”.

– Élite o elite, no “elít”

La palabra “élite” se usa para designar a la capa privilegiada de la sociedad: “Son de la élite”, por oposición al sector mayoritario. Los primeros son, como expresa la Real Academia Española en su definición, minoría.

Es muy usual también la voz “elitista”. Decimos “son muy elitistas” cuando nos referimos a quienes no aceptan a todos sino a unos cuantos, por posición social, raza o religión.

Son válidas por igual “élite” o “elite”, si bien la misma Academia recomienda la primera por ser la más oída. Así, quedan superados los artículos de especialistas como la española María Moliner o el mexicano José G. Moreno de Alba, que no daban por válidas ambas formas.

Como en tantos decepcionantes casos, es frecuente oír hablar de “elít”, que está definitivamente mal expresado. Nunca pronuncie usted así, pues está hablando en español.

– ¡¿Cómo está eso de que “un 22 de noviembre de 1963 murió Kennedy”?!

“Pues es que sí, ¿no?”, dirán ustedes. Veamos… Son frecuentes en nuestras pláticas expresiones como: “un 22 de noviembre de 1963 murió Kennedy”, en apariencia bien dichas. Eso es correcto si no hacemos la precisión del año: “Un 22 de noviembre murió Kennedy” está bien dicho. Mientras que si especificamos el año en que eso sucedió, lo correcto habría de ser “el 22 de noviembre de 1963 murió Kennedy”.

Es decir que un 22 de noviembre es cualquier fecha así de cualquier año, ninguna en especial. Pero el 22 de noviembre de 1963 es un día con una particularidad que lo diferencia de todos los demás 22 de noviembre: murió Kennedy (en circunstancias particularísimas, nunca aclaradas, además ).

Así pues, cuando hablamos de una fecha incluyendo el año, no cabe inicialmente más palabra que “el”: “El 21 de abril de 1957, Dios me convidó al banquete de la vida”.

Si mencionamos ese día del calendario sin el año al que corresponde, lo indicado (y usual, principio máximo del bien decir) es usar “un” antes: “Un 21 de abril es significativo para varios de nosotros”. El compositor español Rafael Pérez Botija escribió: “Te hice una promesa de amor un día 6 de mayo”. En las efemérides leemos: “Un día como hoy, pero de equis año, nació el inventor de…”

Rara avis

Estas palabras latinas tan conocidas significan “ave rara”. Se usan para designar a un ser, cosa o acción que viene siendo excepcional en donde apareció, o a alguien que, siendo de un grupo, aparentemente no cumple con las características de ese grupo. Por ejemplo: “El presidente Rómulo Gallegos, al ser novelista, resultaba una rara avis entre los políticos”.

Como tanto en nuestra cultura, proviene de unas palabras nunca mejor llamadas clásicas del poeta latino Juvenal (así como Mens sana…, ya tratada en mis artículos como este). “Ave rara sobre la tierra y bastante similar a un cisne negro”, (Rara avis in terris nigroque simillima cygno).

Solamente que no cite usted esto sin apercibirse de que es un texto misógino donde el poeta, además, endosa la idea a la mujer: que es muy raro que haya la esposa perfecta. Sin embargo, en realidad se usa para cualquier cosa, sin retomar su contexto de origen.

Siempre deberá escribirse en femenino, aunque se refiera a lo masculino (tal es el caso de nuestro ejemplo del primer párrafo), y en letra cursiva o entre comillas.

– Para terminar

Finalmente, he de repetir sobre nuestros errores idiomáticos: con su lenguaje, los demás trazan un perfil de usted. Para algunos será, incluso, lo único que cuente: su valía estará dada por sus dichos y escritos.

– Obituario

. Leo Dan

Me pasa todo en la vida si no estás.

Leo Dan, contemporáneo muy próximo de Raphael, se convirtió este 2025 en una de esas personas que muere en el primer día de un nuevo año.

Aunque sus canciones se cuentan por cientos, son unas cuantas las que quedaron grabadas (pero para siempre) en nuestra conciencia. Con ellas y una que otra más, como las acompañadas por mariachis, ¡se pudo mantener más de 50 años!

Incluí la presente con sus fallas para que, además de oír el gran éxito de Leo Dan, recordáramos su semblante de aquellos tiempos.

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¿Puede un Robot Convertirse en el Mejor Compañero de las Personas Mayores?…


Psicología y Mente(A.M.Rodríguez) — La soledad es una realidad para muchas personas mayores que, debido a la pérdida de amigos y familiares, y a la disminución de la movilidad, ven reducidas sus oportunidades de interacción social.

Esta situación puede tener efectos devastadores en la salud física y mental, incrementando el riesgo de depresión, enfermedades cardíacas y deterioro cognitivo. Sin embargo, la inteligencia artificial (IA) ha emergido como una herramienta potencialmente poderosa para combatir la soledad y mejorar la calidad de vida de los mayores.

– IA como Compañía: Más que una Voz Amigable

La IA, en forma de asistentes virtuales como Alexa o Google Assistant, puede ofrecer compañía constante. Estos dispositivos permiten a las personas mayores tener pequeñas conversaciones diarias, lo cual puede aliviar la sensación de soledad. Aunque no son un sustituto de la interacción humana, ofrecen un apoyo emocional importante a quienes no tienen compañía a diario.

Además, algunos robots de compañía están diseñados específicamente para interactuar con personas mayores, proporcionando un «compañero» que responde a sus necesidades, recuerda actividades y les ofrece una presencia constante.

. Organización y Recordatorios para el Día a Día

Uno de los beneficios más prácticos de la IA para las personas mayores es la capacidad de ayudarlas con recordatorios diarios. Estos asistentes pueden recordarles cuándo tomar medicamentos, cuándo tienen citas médicas y sugerirles actividades. Esto proporciona un sentido de seguridad y autonomía que es crucial para mantener la independencia.

El tener a una IA que se encarga de estos detalles no solo ayuda a reducir el estrés, sino que también contribuye a la salud física, ya que disminuye el riesgo de olvidarse de tomar medicamentos o asistir a citas importantes.

. Estimulación Cognitiva y Entretenimiento

La estimulación cognitiva es fundamental para el bienestar de las personas mayores, y la IA también puede ser útil en este aspecto.

Aplicaciones y dispositivos inteligentes ofrecen juegos de memoria, actividades de estimulación y ejercicios cognitivos que mantienen la mente activa, reduciendo el riesgo de deterioro cognitivo. Además, los asistentes virtuales ofrecen entretenimiento, como reproducir música, leer libros o contar chistes, manteniendo a las personas mayores entretenidas y de buen ánimo.

. Teleasistencia y Seguridad

Quién cuidará a los ancianos de Italia? Tal vez los robots - LA NACION

Los dispositivos de IA también desempeñan un papel importante en la seguridad de las personas mayores.

Con sensores inteligentes y robots, la IA puede detectar caídas y alertar a familiares o servicios de emergencia.

Esto proporciona una red de seguridad fundamental, especialmente para quienes viven solos.

La telemedicina apoyada por IA permite a las personas mayores acceder a consultas médicas sin salir de casa, lo cual es particularmente valioso para aquellos con dificultades de movilidad.

Esto les da un acceso regular a los servicios de salud, mejorando su calidad de vida.

. Fomentar la Conexión Humana

La IA también puede facilitar la conexión con familiares y amigos. Los asistentes virtuales permiten realizar videollamadas o enviar mensajes con facilidad, lo cual ayuda a que las personas mayores se mantengan conectadas con sus seres queridos. Esta tecnología sirve como puente para mantener las relaciones, especialmente en situaciones en las que los familiares no pueden visitar con frecuencia.

. Robots de Compañía: Una Nueva Amistad

Los robots de compañía, diseñados para interactuar de manera más cercana con las personas mayores, ofrecen respuestas empáticas y pueden reconocer emociones. Estos robots se convierten en una especie de amigo, un «compañero» siempre disponible para escuchar y responder, lo cual puede aliviar significativamente la sensación de soledad.

Aunque estos robots no sustituyen el contacto humano, su presencia constante y amigable puede mejorar el bienestar emocional de las personas mayores y proporcionar un consuelo importante en momentos de soledad.

. El Equilibrio Entre IA y Conexión Humana

Aunque la IA ofrece importantes beneficios, no puede reemplazar la conexión humana. Las interacciones humanas aportan un valor emocional y psicológico que ninguna máquina puede replicar. Sin embargo, la IA puede ser un complemento valioso para aquellos que enfrentan una soledad profunda y que tienen pocas oportunidades de interacción social.

La clave está en usar la IA como una herramienta que mejora la calidad de vida, pero sin dejar de fomentar el contacto humano siempre que sea posible. Esto significa que la tecnología puede ser útil para reducir la soledad, pero no debe ser la única fuente de apoyo emocional.

nuestras charlas nocturnas.

‘Crítica de la razón puta’: el estigma y el pánico


Detalle de portada de Crítica de la razón puta, de Paula Sánchez Perera. Imagen Editorial La Oveja Roja.
Detalle de portada de ‘Crítica de la razón puta’, de Paula Sánchez Perera.

Las trabajadoras del sexo politizadas van encaminadas hacia la subversión que transforme las condiciones estructurales del estigma. Esto ya nos tendría que dar una pista sobre el tesoro que resguardan para el movimiento feminista. Apoyar la lucha de las trabajadoras del sexo encierra la oportunidad de impugnar la retórica que juzga que aquello que somos —la fuente de nuestra dignidad y la posibilidad de nuestra destrucción— radica en el sexo.

(Paula Sánchez Perera, Crítica de la razón puta)

JotDown(E.Frabetti) — Por razones cuya exposición me obligaría a extenderme demasiado, a principios de los años setenta mi casa de Barcelona, próxima al «barrio chino», se convirtió en la sede de un proyecto de sindicato (clandestino, obviamente) de trabajadoras del sexo.

Por la misma época, también solían reunirse en mi casa las integrantes de un colectivo de feministas radicales, y ambos grupos entraron en contacto, iniciando un diálogo y unas líneas de colaboración que todavía perduran, y uno de cuyos exponentes más activos era hasta poco (se disolvió en 2019) el colectivo Hetaira, con el que tuve ocasión de colaborar, junto con la antropóloga Irene Amador, mientras residía en Madrid, donde estaba su sede.

A lo largo de más de cuatro décadas, he pasado muchas horas conversando con trabajadoras del sexo de varios países y he tenido el privilegio de haber sido invitado a algunas de sus reuniones y congresos, lo que me permite hablar con cierto conocimiento de causa.

Y por «conocimiento de causa» entiendo haber escuchado en vivo y en directo los argumentos, las reivindicaciones y las discusiones internas de las interesadas, que bajo ningún concepto podemos ignorar.

Y en función de esta larga y poco común experiencia, que ante todo me obligó a modificar mi visión —a la vez ingenua y paternalista— de la prostitución, he intentado, a lo largo de muchos años y artículos (de los que este es en buena medida un refrito actualizado), señalar algunas falacias comunes y sugerir algunos temas de reflexión, como los siguientes:

mito pareja
Detalle de la pintura de 1884 de Frank Dicksee: la escena del balcón de Romeo y Julieta.

  • Consignas y decisiones

Las/os abolicionistas suelen decir que ninguna mujer nace para ejercer la prostitución, a lo que las trabajadoras del sexo contestan: «Ninguna mujer nace para decirle a otra qué hacer con su cuerpo» (las comillas indican que cito textualmente un lema o consigna, en este caso de Hetaira).

Otros lemas de las trabajadoras sexuales en la misma línea:

«Ni víctimas ni esclavas, nosotras decidimos».

«Mi cuerpo, mis decisiones».

«No me liberes, yo me encargo».

«Nadie vive mejor sin derechos, las trabajadoras del sexo tampoco».

Es difícil no estar de acuerdo con estas consignas; pero las/os abolicionistas suelen argumentar que las trabajadoras sexuales no deciden realmente, y ese es un punto clave del debate, sobre el que, de entrada, cabe plantear un par de preguntas:

¿No es una forma solapada de paternalismo —y por ende de machismo— decir que una mujer adulta y en pleno uso de sus facultades mentales no está en condiciones de decidir?

Por otra parte, ¿quién decide de forma realmente libre? ¿Son vocacionales todas las barrenderas, camareras, limpiadoras, amas de casa…?

Hay trabajadoras sexuales abocadas a la prostitución contra su voluntad y explotadas vilmente, y a esas hay que «liberarlas», sí, como a los subsaharianos que trabajan en los campos en régimen de semi-esclavitud; pero esas situaciones extremas no son argumentos válidos ni contra el trabajo sexual ni contra la agricultura.

He conocido a no pocas trabajadoras del sexo que prefieren su denostado oficio a otros a los que tendrían acceso fácilmente, y he oído a menudo frases como esta: «Prefiero aguantar a un cliente diez minutos que a un jefe ocho horas». Que la mayoría prefiera aguantar a un jefe no significa que se pueda ondear su elección como bandera de dignidad, y mucho menos imponérsela a las demás.

  • ¿Qué es la prostitución?
CRÍTICA DE LA RAZÓN PUTA

¿Por qué nos perturban tanto los servicios sexuales tangibles y aceptamos los intangibles con naturalidad?

¿Acaso las presentadoras sexis que se exhiben generosamente en todas las televisiones (luego hablaremos de las divas del pop) no se ganan la vida explotando su potencial erótico, excitando la libido de los telespectadores y fomentando el tópico de la mujer objeto?

¿Y acaso no vendemos o alquilamos todas/os por dinero cosas que habría que intercambiar amistosamente, como decía Marx?

Y aunque adoptemos una definición concreta y restringida de prostitución, ¿cómo tipificarla sin invadir la intimidad?

Paradójicamente, solo las formas de prostitución más toleradas (como las que se anuncian en algunos medios) son inequívocas.

Si una mujer se me acerca por la calle, me susurra algo al oído y nos vamos juntos, ¿Quién puede demostrar que se trata de prostitución y no de amor a primera vista?

Aunque la ropa y la actitud de la mujer dejen poco espacio a la duda, no hace falta señalar lo que implica perseguir a las personas por su aspecto o su indumentaria.

  • Estigmas y mitos

El mito del amor es el mito nuclear de nuestra cultura, y como tal es especialmente resistente a la crítica, incluso al mero análisis objetivo.

Y la demonización de la prostitución se debe tanto al puritanismo de la hipócrita moral cristiano-burguesa como al torpe «romanticismo» de nuestra sociedad enajenada: la prostitución se considera execrable porque profana el sagrado tesoro del amor convirtiéndolo en mercancía, por lo que las prostitutas deben ser proscritas como los mercaderes a los que Jesús expulsó del templo.

Curiosamente, otras profanaciones del amor, como el matrimonio de conveniencia o el ligue frívolo, no suscitan el mismo rechazo social. ¿Por qué?

Las reinas y las princesas (y no en vano se les otorgan estos títulos) de la música pop exhiben indumentarias, actitudes y contorsiones que hasta no hace mucho solo se podían ver en algunos antros de mala reputación, y hoy las adolescentes, incluso las niñas, las imitan con el beneplácito —cuando no con el estímulo— de nuestra desquiciada sociedad.

En el origen de la desmedida fama de Kim Kardashian hay un vídeo porno puro y duro, lo que no parece preocupar a sus millones de seguidores ni haber dañado su imagen. Y la conocida consigna feminista «La pornografía es la teoría y la violación es la práctica» seguiría siendo válida sustituyendo «pornografía» por «reguetón» o «videoclips».

¿Por qué se demoniza a las trabajadoras sexuales a la vez que se diviniza a las estrellas del pop?  

  • Crítica de la razón puta

Paula Sánchez Perera: "El estigma puta es una de las luchas más  significativas que tiene pendiente el feminismo" - Revista Mercurio
Paula Sánchez Perera 

En realidad, esto es la reseña de un libro, de la que los párrafos anteriores (y este también) constituyen una apresurada introducción. Una introducción que es a la vez la celebración de un cincuentenario, pues Crítica de la razón puta, de Paula Sánchez Perera (La Oveja Roja, 2022), llega a mis manos medio siglo después de que un grupo de trabajadoras del sexo combativas y generosas me abrieran los ojos a una realidad que el pánico moral me impedía ver con un mínimo de claridad.

Y el pánico moral de nuestra sociedad ante la prostitución es uno de los temas clave abordados con ejemplar —y por desgracia insólito— rigor por Sánchez Perera; el otro, inseparable consecuencia a la vez que factor perpetuador del anterior, es el estigma.

Con encomiable honradez intelectual, la autora reconoce que cuando inició su investigación sobre la prostitución —con vistas a la preparación de una tesis doctoral— partía de una postura abolicionista (que es la mayoritaria y la que comparten la derecha, la seudoizquierda parlamentaria y el feminismo burgués), y que el contacto directo con las trabajadoras sexuales le hizo cambiar rápidamente de opinión e iniciar un proceso personal que acabaría desembocando en el activismo proderechos.

Uniendo al rigor y la exhaustividad de una tesis doctoral la contundencia propositiva de un manifiesto, Sánchez Perera desmonta uno tras otro los argumentos del abolicionismo al uso y pone al descubierto los engranajes de una estigmatización que siempre va unida a la falta de poder, lo que en nuestra mercantilizada sociedad equivale a decir a la pobreza (lo que ayuda a responder a algunos de los porqués antes formulados), para acabar apelando a una sororidad radical que dinamite las jerarquías impuestas por el patriarcado:

Hablo de reconocer a la otra como una igual, con capacidad de agencia y de resistencia; respetar sus decisiones, su manera de vivir y de practicar el feminismo, aunque no fuese la que eligiéramos para nosotras mismas… La propuesta de transformación social más amplia que remueva estructuras patriarcales o el papel de la utopía para la posición proderechos descansa en esta sororidad radical.

Un libro imprescindible por y para un debate ineludible, pues, como señala la autora: «El estigma puta representa una de las luchas más profundas y significativas que tiene pendiente el movimiento feminista» (y por ende la sociedad toda), y «la primera bala que resquebraja el edificio del estigma se dispara cuando practicamos el feminismo junto a las trabajadoras del sexo».

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El brutal asesinato de la experta en gorilas que vivía en la selva y que salió a perseguir cazadores en defensa de la especie


Dian Fossey con Digit, su gorila favorito, a upa. El asesinato de Digit causó la gran transformación de la etóloga 

Infobae(M.Bauso) — La muerte de Dian Fossey quedará siempre envuelta en la bruma del misterio. En las intrigas de los negocios oscuros, en la profundidad de la selva, en la desorganización africana, en el abismo de la locura.

Tuvo una vida de transformaciones. Terapista ocupacional convertida en mayor autoridad en gorilas. De etóloga a conservacionista. De científica a ávida perseguidora de turistas y curiosos. Persiguió delitos y terminó cometiéndolos. Una existencia cambiante, turbulenta y una final violento, atroz e irresuelto.

Esta es una historia de amor, transformación, cuidados, crimen, misantropía, locura y misterio.

Su vida terminó convertida en película. Aunque Dian Fossey, no sólo su final, es un enigma inasible.

Uno de sus asistentes se preocupó. Hacía ya varias horas que Dian Fossey debería haber aparecido en medio de la selva, cerca de los gorilas. Cuando el hombre se acercó a la cabaña, fue envuelto por un presagio oscuro, sintió que el aire estaba enrarecido. Golpeó y nadie le abrió. Dio una vuelta alrededor de la construcción buscando alguna señal.

Hasta que se detuvo de pronto. En una de las paredes laterales había un boquete amplio por el cual podía pasar una persona corpulenta. El asistente ingresó a la vivienda por el mismo agujero. Dian Fossey estaba en el suelo, entre las dos camas, boca abajo sobre un pequeño lago de sangre oscura y ya seca que llegaba hasta las paredes.

La cabeza y la cara estaban partidas al medio. Literalmente. Un machetazo había dividido su cráneo en partes casi simétricas. Había vidrios rotos, algún libro deshojado, una silla descalabrada, su arma con las municiones esparcidas por el piso. Dian Fossey había intentado defenderse pero el asesino se había impuesto.

La noticia provocó una conmoción progresiva. Primero en los alrededores de la selva montañosa de Virunga, luego en Ruanda, por último en todo el mundo. La mujer que convivía con los gorilas, la que los había salvado de la extinción, había sido asesinada.

Luego vendría su canonización mediática, la película de Hollywood y la inevitable aparición y difusión de sus zonas oscuras. La figura de Fossey se volvió más compleja. Ya no era tan sencillo encasillarla.

En su trayectoria hay aportes en el entendimiento de la conducta animal, una lucha pertinaz para preservar una especie, la pelea abierta contra la crueldad hacia los animales, conductas erráticas, misantropía, varios delitos y el misterio sobre quién fue su asesino.

Antes de ser especialista en gorilas, Dian Fossey fue terapista ocupacional

– De terapista ocupacional a especialista en gorilas

Dian Fossey nació en California en 1932. Siempre había mostrado interés y amor hacia los animales. Luego del divorcio de sus padres su infancia se tornó dura. A su padre no lo vio más y su nuevo padrastro nunca la trató como a una hija. Intentó estudiar veterinaria para reprobó algunas materias relacionadas con las ciencias exactas.

Se recibió de terapista ocupacional y trabajó durante años con niños enfermos de polio. Hasta que pidió un préstamo para realizar un viaje por África de dos meses. Allí tendría un encuentro que cambiaría su vida para siempre. Louis Leakey, el arqueólogo británico, confió en ella para que estudiara a los gorilas.

El hombre fue un importante impulsor del estudio de los primates (Leakey sostenía la tesis de que el hombre provenía de África y de los primates). Su apoyo fue clave para que una trilogía de mujeres se destacara como zoólogas en arriesgados y profundos estudios de campo. Jane Goodall con los chimpancés, Biruté Galdikas con los orangutanes y Fossey con los gorilas.

Las etólogas, aunque su trabajo y sus métodos fueran independientes, fueron conocidas como las Trimates. Leakey las envió a estudiar a los simios en su hábitat natural.

Así Fossey pasó de ser una T.O con poco trabajo a especialista en gorilas. Pasó unas semanas observando el trabajo de Goodall y aprendiendo alguno de sus métodos. Luego trató de instalarse en el entonces Zaire pero las luchas civiles la obligaron a escapar.

Luego de un tiempo de cambiar de ubicación se instaló en Virunga, en Ruanda muy cerca de la frontera con la República Democrática del Congo.

Allí encontró una gran colonia de gorilas. Los animales desconfiaban de los seres humanos. Sus experiencias con los cazadores los habían alertado. Ella pasó años tratando de generar confianza, de lento acercamiento; años de observación que le sirvieron para descubrir cuatro especies diferentes, para identificar a cada animal con su peculiaridad y a conocer sus costumbres.

Los vio comer, dormir, reproducirse, defender a sus crías, intentar escapar de los cazadores. Dian caminaba sobre sus nudillos, se rascaba bajo sus axilas, comía lo mismo que ellos. La imitación de sus hábitos y movimientos le permitió acercarse a ellos. La National Geographic era uno de sus mecenas.

En 1969 envió a un fotógrafo para que registrara su tarea. Bob Campbell la acompañó durante casi un año. Surgió una relación amorosa entre ellos. Pero que luego no prosperó porque él estaba casado. Ella quedó embarazada y decidió abortar: prefería seguir su vida en la selva, estudiando a los gorilas y conviviendo con ellos.

El reportaje fotográfico de Campbell hizo conocida a Dian en el mundo entero. La edición de enero de 1970 de la National Geographic tuvo una de las portadas más memorables de la historia de la publicación. Dian Fossey llevaba a un gorila a upa mientras caminaban por la selva. La imagen, ese acercamiento tierno a lo salvaje, hizo que todos quisieran saber sobre esa mujer.

Una tapa de National Geographic de 1970, la convirtió en una leyenda mundial

Los especialistas destacan el trabajo detallado y dedicado de Fossey. Elogian en especial la mirada exhaustiva y sin preconceptos de la etóloga. Descubrió como las gorilas hembras pasaban de grupo en grupo, cómo alternaban su dieta, de qué manera vivían en grupos.

Su mirada amorosa sobre la especie se trasladó al resto del mundo. Ella fue la que convenció a todos de que los gorilas eran gigantes amables.

Cuánto más se involucraba con ellos, más se preocupaba por las incursiones de los cazadores furtivos que los mataban. Aprovechando su nueva fama escribió furibundas cartas y quejas al gobierno de Ruanda, a universidades norteamericanas y a instituciones dedicadas al conservacionismo.

De a poco, casi sin darse cuenta, fue dejando la etología de lado y cada día dedicaba más energías a la protección de los gorilas.

Esa lucha tuvo distintas etapas. Con el paso del tiempo fue recrudeciendo y ella alienándose cada vez más. Al principio creó junto a sus colaboradores una pequeña patrulla que tenía como fin detectar y desactivar las trampas dejadas por los cazadores. A mediados de los setenta, en cuatro meses, dieron cuenta de 987 trampas.

Los guardaparques ruandeses eran 24 y en ese lapso no pudieron (o no quisieron) encontrar ninguna. En la otra parte de esa selva, la que no estaba bajo el cuidado de Fossey, en poco tiempo mataron a decenas de gorilas y extinguieron a los elefantes, en busca de marfil.

Los cazadores furtivos acechaban y Fossey los consideraba sus peores enemigos. Pero a partir del día de Año Nuevo de 1978 todo cambió. Mientras en todo el mundo se festejaba, en Virunga un gorila apareció muerto. Pese a los esfuerzos de Fossey no era algo poco habitual pero este caso fue especial y marcó un mojón, un punto de no retorno en la vida de Dian Fossey.

El gorila tenía varios disparos en el pecho. Uno había dado en el centro de su corazón. Le habían cortado las manos (en los setenta las manos de gorilas se terminaban convirtiendo en cotizadísimos ceniceros) y su cabeza. Pero Dian no necesitaba ver la cara del animal para saber que el asesinado por los cazadores había sido Digit, su gorila preferido.

La noticia de la muerte de Digit tuvo múltiples consecuencias. Hizo que el mundo prestara mayor atención a la depredación de gorilas: salió hasta en el noticiero de mayor rating de Estados Unidos anunciada por Walter Cronkite. Sumió durante un largo tiempo a Fossey en la depresión y el alcoholismo.

Pasó largas semanas sin salir de su cabaña. Pero la mayor transformación fue que a partir de ese momento Dian dejó de lado su tarea como observadora de las conductas animales y se dedicó de lleno a la preservación de la especie. Sus conductas se radicalizaron cada vez más. Y los métodos para conseguir su objetivo, para perseguir y disuadir a los cazadores se extremaron.

Dian estudió durante décadas el comportamiento de los gorilas en Ruanda. Con el tiempo dejó el costado científico y se dedicó a su conservación y a atacar a los cazadores 

Dian y su gente cometieron una serie de atrocidades para proteger a los gorilas de Ruanda de las atrocidades de los cazadores furtivos. Lo que empezó siendo un patrullaje para eliminar trampas terminó convertido en un impiadoso paseo por delitos de extrema gravedad. Dian Fossey fue corriendo los límites hasta que llegó a desconocerlos. 

No sólo atacaba y disparaba a los cazadores. Quemó casas de sospechados de estar persiguiendo a los animales. A otros los secuestró. Hasta llegó a secuestrar al hijo de un cazador furtivo para que su padre abandonara la selva.

En su libro confiesa, hasta con cierto entusiasmo, que una vez logró atrapar a un cazador y que con ayuda de sus asistentes lo desnudó, lo estaqueó y lo torturó en sus genitales con unas plantas particularmente pinchudas, unos cactus africanos.

Dian Fossey perdió contacto cada vez más con la humanidad y se centró en su relación con los animales. En esos veinte años en la selva sus reglas y valores se transformaron. Los hombres se convirtieron en sus enemigos.

A su equipo y a los estudiantes que llegaban de todo el mundo para estudiar con ella los trataba despóticamente, con un rigor inusual, como si todos los que no fueran los gorilas fueran sus enemigos o fueran potenciales cazadores. Ella había llegado como investigadora, para estudiar sus conductas, para que su trabajo sirviera para confirmar teorías sobre la evolución del hombre.

Ahora era otra cosa. Una defensora apasionada, furibunda y ciega, de los gorilas. Explícitamente rechazaba la tarea de los investigadores: “Cualquier observador es un intruso y debe entenderse que los derechos de los animales son más importantes que los intereses humanos”.

En 1983 se publicó su libro Gorilas en la Niebla. Esa edición la terminó de convertir en una figura mundial. Su historia cautivaba a los lectores. Ella disfrutaba del éxito porque creía que era una forma de proteger a los gorilas de la depredación. En ese aspecto se podría decir que su tarea tuvo suceso. En la actualidad la situación ha mejorado gracias a la atención que Fossey logró poner sobre los riesgos a los que estaban sometidos.

El gobierno de Ruanda se preocupó porque Fossey ahuyentaba también al turismo, a los aproximadamente seis mil que año a año iban al país africano en excursiones para ver el comportamiento de los gorilas. Las noticias sobre la furia de Fossey se diseminaron a toda velocidad y atemorizaron a varios.

Las Trimates: las mujeres que se especializaron en el estudio de primates y adquirieron fama mundial: Diane Fossey, Jane Goodall y Birute Galdikas

El 26 de diciembre de 1985 alguien ingresó a su cabaña y con un machete destrozó su cráneo y su cara. Los sospechosos eran varios. Las autoridades de Ruanda acusaron con velocidad a Wayne McGuire, un investigador joven que trabajaba con ella pero con el que habían tenido muchos inconvenientes.

El móvil del crimen aparentemente habría sido, según la acusación, los celos del joven por la tarea de Fossey y su imposibilidad por concluir su tesis. El hombre, meses después, consiguió fugarse de Ruanda hacia Estados Unidos. Como no hay tratado de extradición entre los dos países permaneció allí pese haber sido encontrado culpable en Ruanda y condenado a muerte.

Investigadores imparciales afirman que no hay ninguna prueba que demuestre que el joven etólogo fue el asesino, que muy probablemente fue acusado por las autoridades locales sólo por ser un blanco fácil. Otros apuntan contra los cazadores furtivos. El machete era un panga, arma utilizada con frecuencia por ellos.

Los años de enfrentamientos aportan el móvil. También se dijo que fueron enviados del gobierno de Congo porque Fossey afectaba el negocio del turismo. La lista de personas que pudieran haber tenido un motivo para matarla se hizo larga y la integraron casi todos los que estuvieron en contacto con ella en los últimos diez años de su vida en los que los actos irracionales se multiplicaron.

Tres años después de su muerte se estrenó la película Gorilas en la Niebla (Gorillas in the Mist) dirigida por Michale Apted. Sigourney Weaver ganó el Oscar a mejor actuación protagónica femenina (tuvo otras cuatro nominaciones) por su encarnación de Dian Fossey.

El film se basó en sus memorias y en una investigación periodística que indagó en esos últimos años y en el crimen de la terapista ocupacional devenida en zoóloga de fama mundial.

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Leonor de Guzmán: el origen de una nueva dinastía


Archivo:La última despedida (Museo del Prado).jpg - Wikipedia, la  enciclopedia libre
‘La última despedida’, de Antonio Amorós, representa el momento en que Leonor de Guzmán se despide de su hijo Fadrique Alfonso de Castilla en presencia de la reina María de Portugal. Es una pintura del siglo XIX que ejemplifica la imagen que se ha transmitido de ambas mujeres a lo largo de la historia. 

The conversation(E.P.Montero) — Leonor de Guzmán (1310-1351) fue una noble perteneciente al poderoso linaje andaluz de los Guzmán y madre de diez de los once hijos del rey Alfonso XI, aunque nunca fue su legítima esposa.

Gran señora territorial, inteligente estratega política y uno de los personajes de mayor poder en la corte castellana a mediados del siglo XIV, su imagen se ha visto frecuentemente reducida a la “seductora”, “amante” o “concubina” del rey Alfonso XI, como ha estudiado María Jesús Fuente.

Dependiendo de quién cuente su historia, Leonor aparece como una peligrosa seductora, una “mala mujer” en palabras de su enemigo político don Juan Manuel o, por el contrario, como una inteligente y bella dama, apoyo permanente del rey.

Del mismo modo, la reina María de Portugal, legítima esposa del rey y madre del futuro Pedro I, ha sido retratada alternativamente como una reina digna pese a la infidelidad de su marido, o como una mujer celosa que terminó ordenando la ejecución de su rival.

No obstante, si observamos sus vidas con más atención comprobaremos que, muchas veces, sus motivaciones eran más complejas de lo que se ha sugerido.

– Más que una amante

Leonor de Guzmán - Wikipedia, la enciclopedia libre
Leonor de Guzmán

Leonor había quedado viuda con apenas 18 años, y poco tiempo después conocería al rey de Castilla, Alfonso XI, quien había ascendido al trono muy joven –a los 14 años– tras una larga minoría de edad, ya que su padre había muerto cuando él tenía menos de dos años.

Alfonso emprendió una serie de actuaciones orientadas a fortalecer el poder regio.

Estableció nuevos vínculos con familias nobiliarias y, además llevó a cabo una serie de campañas militares contra los benimerines.

En ambos aspectos la colaboración de Leonor y sus familiares fue fundamental.

Durante estos años Leonor acompañó al rey en sus desplazamientos por distintas ciudades e incluso en algunas campañas militares. La numerosa descendencia nos habla de pocos periodos de separación.

Durante esos años Leonor recibió embajadores, se carteó con reyes, forjó lazos clientelares con diversos nobles que la acompañaron en sus actividades y promovió a sus familiares en el seno de la corte. También recibió villas y tierras, como Tordesillas, donde dejó huella artística de su memoria.

Alfonso murió muy joven, a la edad de 38 años, en el cerco de Algeciras. Dejaba una reina viuda, María de Portugal, un heredero al trono, Pedro I, y una viuda ilegítima, Leonor, con una vasta prole.

– Ser una amenaza

Capitel del claustro de León con tres figuras identificadas como Leonor de Guzmán (izquierda), Alfonso XI(centro) y  el obispo obispo Juan del Campo (izquierda).
Capitel del claustro de León con tres figuras identificadas como Leonor de Guzmán (izquierda), Alfonso XI(centro) y el obispo obispo Juan del Campo (izquierda). 

En ese momento Leonor era una de las mujeres más poderosas de Castilla y sus hijos, educados en la corte, tenían rentas, territorios y títulos que los colocaban en una posición predominante.

Hay que destacar que antes de la muerte de Alfonso, la situación no había sido de enfrentamiento permanente entre sus mujeres.

La convivencia en la corte de ramas legítimas e ilegítimas no era una novedad y la presencia de amantes regias tampoco suponía un escándalo insalvable.

Sí fue inusual que la amante regia fuera solo una y que afianzara su posición en la corte a lo largo de los años.

Durante la vida de Alfonso tanto Leonor como María tuvieron sus casas, sus espacios de poder y su lugar diferenciado en la corte.

Leonor incluso fue representada en espacios públicos, como en el capitel del claustro de León donde se ha identificado su presencia junto a Alfonso XI y al obispo Juan del Campo.

La muerte del rey complicó la situación de Leonor, ya que rápidamente ella y sus hijos fueron vistos como una amenaza por la reina y el heredero al trono.

Leonor intentó asegurar su futuro recurriendo a diversos nobles andaluces o escribiendo cartas al rey de Aragón invocando su protección. Ambas estrategias resultarían fallidas y pronto fue hecha prisionera por Pedro I.

No obstante, incluso desde su prisión, Leonor pudo maniobrar políticamente para asegurar el futuro de sus hijos y de su linaje. Encarcelada consiguió que se celebraran en secreto las bodas de su primogénito Enrique con la poderosa y rica heredera Juana Manuel, de estirpe real.

Poco tiempo después Leonor moría y las crónicas acusaron a la reina María de haber ordenado su asesinato, aunque investigadoras como Ana Echevarría lo han puesto en duda, entre otras cosas por la continua protección que la reina María ofreció a Juana, la única hija de Leonor y Alfonso.

De cualquier forma, Leonor había dejado a su hijo en una situación privilegiada, que le permitiría enfrentarse a su hermanastro y, finalmente, coronarse como rey de Castilla.

– Dejar huella

Capilla dorada. Monasterio de Santa Clara de Tordesillas (Palencia).
Capilla dorada. Monasterio de Santa Clara de Tordesillas (Palencia). 

Conocemos poco sobre las actuaciones artísticas de Leonor, aunque parece que dejó asociada su memoria a la villa de Tordesillas, de la que fue señora.

Allí existió un palacio, que en época de Pedro I se transformó en el actual convento de Santa Clara.

En ese palacio, en la llamada capilla Dorada, se conserva en la base de las columnas de entrada el nombre de doña Leonor, leído por Fernando Gutiérrez Baños.

Ella fue la promotora de esa primera capilla en un espacio que después sería transformado completamente en época de Pedro I.

No obstante, a pesar de las intervenciones posteriores, la memoria de Leonor no se perdió.

Tras subir al trono, su nuera Juana Manuel planeó trasladar aquí su cuerpo, que había sido enterrado sin dignidades tras su muerte en prisión. En la reformada iglesia del convento Juana había previsto un enterramiento digno para la madre del rey, mientras su esposo se ocupaba de la memoria de su padre construyendo la capilla real de Córdoba.

El proyecto de Juana Manuel para Tordesillas quedó interrumpido a su muerte en 1381. Sin embargo, de él se conservan las pinturas que se realizaron en el espacio de los baños del palacio, que unían la heráldica de los Guzmanes con la regia, reivindicando la posición de Leonor y la legitimidad de su estirpe, que inauguraba una nueva dinastía.

Los llamados 'baños de doña Leonor'. Monasterio de Santa Clara de Tordesillas (Palencia).
Los llamados ‘baños de doña Leonor’. Monasterio de Santa Clara de Tordesillas (Palencia). Nacional.

Porque, aunque tras la muerte de Alfonso Leonor no pudo mantener su posición, su fortuna o incluso su vida, había asegurado el futuro de su descendencia y de su memoria.

Mediante la concesión de tierras y títulos, la negociación de matrimonios e incluso de alianzas políticas con Aragón, su hijo Enrique llegó al trono.

Se inició así la nueva dinastía de los Trastámara.

La historia de Leonor nos demuestra cómo las mujeres de la élite en la Edad Media fueron más allá de su condición de amantes o esposas.

Ellas actuaron de manera independiente, con sus objetivos, estrategias y redes de alianzas y pudieron así forjar el futuro de sus descendientes y del reino.

Sus actividades artísticas sirvieron para reforzar su autoridad, para reivindicar su legitimidad o para recuperar la memoria de aquellas que las precedieron.

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Grupo Bilderberg: cómo funciona el club secreto de la elite mundial que alimenta teorías conspirativas…


(Imagen ilustrativa generada con IA)

Infobae(M.Fernández) — El periodista británico Jon Ronson pudo hablar con tres fuentes diferentes para el capítulo dedicado al Grupo Bilderberg de su libro Them: Adventures with Extremists.

Sus tres fuentes eran de alta alcurnia en el club: Dennis Healy, un político laborista que fue uno de los fundadores del grupo, Martin Taylor, un hombre de negocios y luego secretario general de la institución, y otro miembro que no quiso ser identificado. “Este otro hombre me contó una historia”, reveló Ronson a Infobae.

一Los invitados deben hablar para ganarse la cena 一le contó esta fuente一. No pueden quedarse sentados como ratones de iglesia. Están allí para hablar. Recuerdo cuando invité a Margaret Thatcher en el ‘75. No era una persona del mundo. Probablemente nunca había estado en Estados Unidos. Bueno, se sentó allí los dos primeros días y no dijo nada. La gente empezó a quejarse.

Un senador se me acercó el viernes por la noche. El senador Mathias de Maryland. Me dijo: “Esta señora que invitaste no ha dicho ni una palabra. Deberías decirle algo”.

Así que hablé tranquilamente con ella durante la cena. Estaba avergonzada. Bueno, obviamente pensó en ello durante la noche porque al día siguiente de repente se levantó y dio un discurso de tres minutos al mejor estilo Thatcher. No recuerdo el tema, pero puedes imaginarlo.

La sala estaba atónita. A raíz de ese discurso, David Rockefeller, Henry Kissinger y los demás estadounidenses se enamoraron de ella. La trajeron a Estados Unidos, la pasearon en limusinas y la presentaron a todo el mundo.

El Grupo Bilderberg lleva consigo un aura de misterio y exclusividad. Se creó en 1954 con el objetivo principal de fomentar el diálogo entre Europa y Estados Unidos en un contexto de tensiones globales después de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, se convirtió en uno de los foros más influyentes tanto en el plano político como económico.

Las reuniones, que se celebran una vez por año, abordan distintos temas -seguridad, tecnología, cambio climático, economía global y un largo etcétera- y se caracterizan por su absoluta privacidad: ningún medio tiene acceso y los participantes no pueden divulgar lo discutido, lo que siempre alimentó teorías conspirativas en torno al club.

“Si bien es cierto que los temas tienden a entrelazarse en más continentes, sigue siendo muy valioso seguir centrándonos en las regiones originales, Europa y América del Norte. La conferencia de Bilderberg siempre contó con una gran diversidad de orígenes y opiniones políticas”, señaló en diálogo con Infobae un representante de Bilderberg, que pidió que se lo presente como el vocero del grupo.

Según explican, la selección de participantes sigue un método riguroso, que promueve el recambio. Alrededor de un tercio asiste por primera vez cada año, otro tercio regresa tras dos encuentros previos, y el resto son habitués que asistieron tres o más veces.

Por los encuentros de Bilderberg, en hoteles 5 estrellas donde impera el máximo hermetismo, pasaron figuras de la talla de Bill Clinton, Angela Merkel, Christine Lagarde, la reina Sofía de España, Eric Schmidt, ex CEO de Google, el magnate Peter Thiel, entre muchos otros. La selección de los invitados, tan ecléctica como exclusiva, potencia la diversidad y el armado de redes de influencia.

Andrew Kakabadse, profesor de gobernanza y liderazgo en la Universidad de Reading, Inglaterra, y coautor del libro Bilderberg People, dice que el fenómeno no es nuevo en la historia de la humanidad. “Los antiguos atenienses, romanos y el Imperio Británico también se basaban en reuniones de élites a puertas cerradas para moldear mentalidades y direcciones políticas”, indicó ante la consulta de este medio.

En sus palabras, el Grupo Bilderberg representa el “poder blando en su máxima expresión”. “Inicialmente, estas reuniones buscaban garantizar la paz en Europa, pero en la década del ‘60 comenzaron a promover intereses occidentales específicos, una tendencia que se ha intensificado con los años”, mencionó.

Para Kakabadse, no hay punto de comparación entre Bilderberg y otros foros que reúnen personalidades destacadas. “El Foro Económico Mundial tiene el poder y la influencia de una tarde de té para jubilados”, ironizó.

Mientras que el WEF se centra en el networking empresarial, los Bilderberg “tienen como objetivo moldear las opiniones de los formadores de políticas, medios de comunicación, negocios y academia en sus respectivos países”. Ser invitado a una reunión del Grupo Bilderberg se considera un honor. Muchos líderes globales ansían saber si recibirán la invitación, lo que refleja la importancia del evento.

一De hecho, algunas de las personas más influyentes del mundo se ven casi reducidas a expresar emociones infantiles. “¿Me invitarán?”. Y expresar aún mayor ansiedad por: “¿Me volverán a invitar?” 一reprodujo Kakabadse.

Uno de los puntos más controvertidos, según el especialista, es la presión que ejercen las reuniones para adoptar filosofías liberales anglosajonas. “En los últimos 20 años aproximadamente han estado dominadas por los neoconservadores estadounidenses y los atlantistas europeos”, advirtió.

La filántropa Marie-Josee Kravis, ex presidenta del Museo de Arte Moderno (MoMA) es la actual copresidenta del Grupo Bilderberg

– Confidencialidad absoluta

El Grupo Bilderberg opera bajo la confidencialidad como premisa inquebrantable. Sus reuniones están regidas por la denominada regla de Chatham House, un principio que garantiza que los participantes puedan utilizar la información compartida durante las sesiones, pero sin revelar la identidad ni la afiliación de quienes la emitieron.

La regla, establecida por primera vez en el Royal Institute of International Affairs de Londres, apunta al intercambio franco de ideas sin temor a represalias o malinterpretaciones. En Bilderberg, la norma pretende que las voces más influyentes del mundo puedan debatir sobre temas globales sensibles sin el riesgo de ser objeto de escrutinio público inmediato.

Según defienden sus organizadores, no es un intento de ocultamiento, sino una estrategia para enriquecer el diálogo y la calidad de los aportes.

“Desde los primeros días de Bilderberg, los representantes de los medios fueron invitados personalmente a participar, no como periodistas reportando, sino como individuos ofreciendo sus perspectivas. Siempre fueron libres de escribir sobre los temas discutidos, respetando la regla de Chatham House”, señaló el vocero de Bilderberg.

En otras palabras, se pueden dar a conocer las ideas, pero nunca revelar quién las expresó.

一¿Qué opina de las iniciativas de otros foros de alto nivel, como Davos, que sí apuestan por un modelo más abierto sin sacrificar la relevancia?

一Si bien algunas conferencias son muy transparentes (y con razón), también hay cientos de reuniones que son muy privadas. En general, apoyamos el diálogo constructivo entre regiones y sectores, y entendemos que diferentes grupos y objetivos dan lugar a diferentes formatos 一respondió el portavoz.

Para los organizadores, la confidencialidad es “un elemento fundamental para el éxito” de BIlderberg. Tras la reunión, cada participante lleva a sus ámbitos conclusiones que puede compartir con sus equipos de trabajo o audiencias, siempre y cuando respeten la reglas de no mencionar los emisores de esos mensajes. Creen que es un balance justo entre apertura y discreción.

Kakabadse coincide en que la privacidad potencia el debate honesto. El grupo propone una garantía de confidencialidad que permite que los asistentes hablen abiertamente, con repercusión mínima o nula. “Es una estrategia común, aceptada en organizaciones empresariales y públicas que buscan crear espacios seguros para la discusión”, afirmó.

Reunir a las personalidades más influyentes del mundo en un ambiente de confianza tiene un impacto enorme en las agendas políticas y económicas globales. Aunque el hermetismo atrae críticas, es también una de las razones por las que Bilderberg sigue siendo relevante a 70 años de su fundación.

Al respecto, Robson recordó un diálogo que tuvo con Dennis Healy, uno de los fundadores de Bilderberg. “Le sugerí que el secretismo era contrario a la democracia y él replicó: ‘No somos secretos, somos privados. Nadie va a hablar libremente si lo van a citar periodistas ambiciosos como tú, que creen que revelar algo de lo que no tienen conocimiento los ayudará en su carrera”.

一Entonces, para usted, ¿el secretismo es una forma de fomentar un diálogo honesto o una estrategia para evitar el control?

一Yo diría que ambas cosas 一concluyó Robson.

La filántropa Marie-Josee Kravis, ex presidenta del Museo de Arte Moderno (MoMA) es la actual copresidenta del Grupo Bilderberg

– Las conspiraciones, a la orden del día

Desde su creación, el Grupo Bilderberg fue blanco de teorías conspirativas que lo sitúan como el epicentro de un supuesto control global. La narrativa afirma que el foro no es un simple espacio de diálogo, sino una plataforma donde se diseñan estrategias secretas para establecer un gobierno mundial único, manipular economías o implementar agendas de vigilancia masiva.

Para Kakabadse, no se trata del centro de conspiraciones secretas que muchos sugieren, pero su influencia es innegable. “Las reuniones de Bilderberg no son conspirativas, sino más bien de nivel 3, para moldear el pensamiento a largo plazo”, explicó.

Según cree, el foro actúa como un espacio donde las élites globales desarrollan una filosofía compartida que puede influir en estrategias futuras. “Es un lugar para aceptar una filosofía particular hasta el punto en que nadie se atreve a proponer una mentalidad alternativa”, agregó.

La aparente capacidad para influir en el pensamiento global disparó decenas de teorías conspirativas. El presentador y documentalista estadounidense Alex Jones, una de las máximas figuras de la conspiración, acusa a Bilderberg de ser el motor detrás de un supuesto gobierno global en las sombras.

Según dice, el grupo no solo manipula mercados y políticas internacionales, sino que también impulsa una agenda de control social. Si bien carece de pruebas contundentes, las difamaciones se esparcen y encuentran eco en sectores que desconfían de cualquier forma de poder concentrado y exclusivo.

El vocero de Bilderberg, consciente de los cuestionamientos, se refiere a las acusaciones como ficciones. “Nuestra influencia se limita a la agenda y los participantes de nuestra reunión. El objetivo es proporcionar una base sólida para entender cuestiones complejas y relevantes. Nada más”, remarcó.

El representante de la organización explicó que las opiniones que los asistentes se llevan de las reuniones pueden impactar de manera indirecta en sus decisiones futuras, pero que “no obedecen a una agenda secreta”.

El secretismo del grupo, defendido por sus organizadores como esencial para garantizar un debate honesto, es también una de las principales razones por las que se le acusa de conspiración. De acuerdo al vocero, la combinación de la Regla de Chatham House y la diversidad de opiniones ayuda a garantizar que los participantes obtengan “aprendizajes personales”.

Después, dice, si esos aprendizajes influyen o no en sus decisiones ya depende de ellos.

Robson ofrece una perspectiva menos categórica. “Si eres miembro de un club privado, tendrás oportunidades que otros no tienen. ¿Es eso una conspiración? Para algunos, lo será”, reflexionó. Sin embargo, también critica la falta de rigor en los reportes de figuras como Alex Jones. “Los teóricos de la conspiración siempre añaden una capa de ficción paranoica, de ideología, a los hechos. Jones miente y exagera mucho. Es patológico”, señaló.

Para Robson, la verdad sobre Bilderberg podría estar en un punto intermedio. Y, otra vez, cita a Dennis Healy:

一¿Es esto entonces una conspiración o es la manera en que se hacen las cosas?

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Qué es la neuro-diversidad: historia y evolución del concepto…


MEER(C.G.Colodni) — Tenemos menos de doscientos años conociendo formal y clínicamente varias condiciones que han sido asociadas a lo mental y, por supuesto, el estudio continuo nos ha permitido tener un entendimiento cada vez más completo y actualizado sobre estas.

El autismo fue descrito por primera vez a manos de Grunia Efímovna Sújareva, en 1925. Existieron algunas menciones a características relacionadas con el TDAH a finales del 1700 pero empezó a describirse formalmente en 1902 por Sir George Still. La dislexia se identificó por primera vez en 1877 por Adolf Kussmaul.

La discapacidad intelectual se formalizó en 1905 con la escala de Binet-Simon, junto con las altas capacidades intelectuales.

El síndrome de Tourette se describió por primera vez en 1885 por Georges Gilles de la Tourette. La bipolaridad se entendió como un ente clínico en 1854 a manos de Jean-Pierre Falret. La esquizofrenia fue referida en varios momentos de la historia pero formalizada por Eugen Bleuler en 1908.

Algo parecido sucedió con el Trastorno Obsesivo Compulsivo: fue reconocido durante siglos pero descrito formalmente en 1838 por Jean-Étienne Dominique Esquirol. Esto por mencionar solo algunas.

Antiguamente, la información sobre condiciones mentales se empezó a describir en el CIE (Clasificación Internacional de Enfermedades), el cual se publicó por primera vez en 1893 y se ha ido actualizando periódicamente.

Después, en 1952 se publicó el primer Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM por sus siglas en inglés), que reunió por primera vez todo lo descrito sobre condiciones mentales en un mismo lugar, y este también se ha seguido actualizando.

La visión que se tenía antes de estas condiciones, o al menos la mayoría de ellas, era profundamente patologizada. Muchas se manejaban con reclusión de por vida en institutos psiquiátricos e incluso con terapia de electroshock. Afortunadamente, hoy sabemos más.

Antes de la introducción de la neurodiversidad, muchas condiciones mentales se trataban de manera patologizante y con enfoques invasivos

Si bien el DSM, que es el manual oficial que aún se utiliza para el diagnóstico de todas las condiciones mencionadas, y otras tantas, aún tiene una visión muy negativa y deficitaria al respecto.

Sin embargo, gracias a las redes sociales y al internet, estas últimas décadas ha empezado a suceder algo muy interesante: además de que todo esto sea descrito por profesionales o cuidadores, la democratización del conocimiento ha permitido que las mismas personas que tienen estas condiciones hayan levantado la voz al respecto y hayan comenzado a hablar sobre cómo se experimentan en primera persona y no solamente acerca de cómo se ven desde afuera.

Esto ha permitido actualizar muchos conceptos, entender mejor los procesos y facilitar la actualización de los diagnósticos clínicos para los profesionales.

También ha ayudado a que más personas puedan acceder a un diagnóstico y a acabar con muchas ideas patologizantes al respecto.

Con esto en mente, hay que dirigirnos al año 1998, cuando apareció el término neurodiversidad, que ha sido adjudicado a Judy Singer, una socióloga y activista que, además, es autista.

El concepto se puede explicar a través de la idea de biodiversidad, que refiere a un sistema en el cual hay muchos elementos distintos que componen un universo rico y variado que se complementa entre toda la diversidad y, dentro de la cual, no hay ningún ser que sea correcto o incorrecto, mejor o peor, sino que todos conviven en un mundo en el que todos tienen sus funciones para mantener el ecosistema.

La neurodiversidad vendría a ser algo equivalente pero enfocada a la infinita variedad de cerebros humanos.

Con esta visión mucho más igualitaria y menos patologizante, empezó a verse la diversidad de cerebros como una ocurrencia normal e incluso necesaria dentro del mundo que habitamos, y con muchos estudios, y también más información, se estableció que existe un tipo de cerebro más común, que dentro del paradigma de la neurodiversidad fue nombrado como el cerebro neurotípico, y se determinó que todos los cerebros que se salían de esa norma se consideran cerebros neurodivergentes.

Para decirlo de otra forma: la neurodiversidad abarca todos los cerebros, entonces todos somos neurodiversos, pero además, dentro de esa diversidad, se puede ser neurotípico o neurodivergente, nunca ambos.

Y cabe destacar que gracias a este concepto se abrió una gran rama de activistas neurodivergentes que luchan por la actualización de los criterios diagnósticos, por la despatologización médica y por cambiar la visión negativa, deficitaria y lastimosa que se tenía de estas condiciones a una más positiva y menos asistencialista, que ayude a las personas a empoderarse y a insertarse en la sociedad de forma efectiva y con más adaptaciones.

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