20Minutos(C.Corazzini) — Semanas pasadas un joven de 17 años fue apuñalado delante de su instituto de Gerena (Sevilla) por otro chico de 19 años. El motivo habría sido, presuntamente, una riña de celos. El típico “qué haces mirando a mi novia”.
Una derivación más del constructo dominación-control-posesión característico, por cierto, de contextos de violencia de género, que sobrepasa su idiosincrasia hasta influir incluso en la agresividad ejercida hacia otros hombres, en especial si radica en la rivalidad sentimental.
Este martes se ha producido un caso de similares características: un hombre ha matado de varias puñaladas a otro, novio de su expareja, una mujer que también ha resultado herida levemente, en un domicilio de la localidad vallisoletana de Viana de Cega.
Más allá de los casos de conducta antisocial o explosiones de ira, las ideas de posesión y pertenencia hacia la pareja también llegan a motivar otras formas de conducta agresiva. Lo vemos a través, por ejemplo, de la instrumentalización de los hijos en contextos de violencia vicaria, o en el propio enfrentamiento entre hombres.
Riñas fuera de discotecas, peleas en los recreos, quedadas en plazas para pegarse… como si un puñetazo a un tercero solucionara un asunto de dos, o como si la violencia solucionara algo en general.
Se dice que Disney hizo mucho daño en las expectativas del amor romántico, pero también cierta herencia cultural sigue marcando asuntos de la actualidad. Como la idea medieval del batirse en duelo por una dama como demostración de valía, aunque en realidad subyaciera una posible cosificación de la mujer al ser tratada como trofeo sin derecho a opinión.
Los patrones derivados del machismo se manifiestan de distintas maneras y siguen influyendo entre los adolescentes.
Según el último Barómetro de Juventud y Género, el 44% de los jóvenes cree que el chico debe proteger a su chica. Pero, ¿qué significa proteger? A menudo se confunde protección con posesión e, in extremis, con coerción. La protección sana se articula en el respeto, el cariño, la confianza y el cuidado. Todo lo que nazca de la hostilidad, suele terminar en toxicidad.
El mismo estudio revelaba otro dato singular: el 27% de los encuestados cree que los celos son normales en una relación, porque son “una prueba de amor”. ¿Lo son? ¿Acaso amamos mejor si nos acompañan el miedo y la inseguridad? Es notable la diferencia entre géneros. El 37% de los hombres estaba de acuerdo con esa afirmación, frente al 17% de las mujeres.
Los celos, en función de su configuración, pueden ser inocuos. Son universales. Lo mollar radica en cómo afrontarlos y en evitar que se transformen en apego posesivo. Pueden ser cognitivos, emocionales o conductuales. Los cognitivos son aquellos que se fundamentan en la interpretación de una amenaza, o la creencia de que la pareja está involucrada con otra persona.
‘Otelo y Desdémona’, Antonio Muñoz Degrain (1881)
Los emocionales implican sentimientos de ira, tristeza o inseguridad. Los conductuales conforman aquellas acciones que buscan confirmar o mitigar la amenaza percibida a través, por ejemplo, de la vigilancia o las confrontaciones.
Se pasa de una simple inseguridad hasta el síndrome de Otelo, un trastorno caracterizado por los celos patológicos e infundados, llamado también celotipia delirante. Del mismo emergen conductas obsesivas, ansiedad, frustración y una pérdida de control. Aunque no hace falta una patología para cruzar la línea roja.
Ocurre en todos los estratos sociales, culturas y edades. En la primavera de 2020, un individuo intentó apuñalar a otro por unas “desavenencias por celos”, en Baleares. El crimen del concejal de Llanes, Javier Ardines, cometido en 2018, fue planeado porque el asesino había descubierto que su mujer y el edil mantenían una relación secreta.
En marzo de 2021, un conductor de ambulancias acuchilló a un enfermero en Madrid porque sospechaba que su pareja mantenía una relación con él. El pasado agosto, en Tudela de Duero, un hombre agredió a otro con un arma blanca, también por celos.
La inseguridad es inherente al ser humano. Las infidelidades, a menudo, también. No son casos de violencia de género, pero sí subyacen dinámicas similares. Una consecuencia más de la idea de pertenencia. Por eso no solo urgen técnicas de control de la ira. Se trata, otra vez, de aprender a querer. Cuando el sentimiento se torna posesión y la rivalidad se hace venganza, no es amor.
Psicología y Mente(Fromm Bienestar) — En los últimos años, la ludopatía digital ha emergido como una preocupación creciente vinculada a los jóvenes, representando un desafío de salud pública cada vez más relevante.
Este fenómeno se refiere a la adicción a juegos de apuestas en línea, videojuegos con mecánicas de azar o plataformas de apuestas, actividades que, aunque inicialmente recreativas, pueden llevar a consecuencias devastadoras.
Los jóvenes, debido a su alta exposición a la tecnología y su familiaridad con los entornos digitales, son especialmente vulnerables a estos comportamientos. Las características de los juegos de apuestas online, como la accesibilidad constante, la gratificación inmediata y el anonimato, convierten a estas plataformas en un terreno fértil para el desarrollo de conductas adictivas.
En este contexto, es fundamental entender los riesgos asociados a la ludopatía digital, identificar los factores que la fomentan y explorar estrategias de prevención y tratamiento para proteger a las nuevas generaciones de sus efectos negativos.
– Características de la ludopatía digital en los jóvenes
La ludopatía digital en los jóvenes se caracteriza por una adicción a los juegos de apuestas online y videojuegos con mecánicas similares al azar. Estos juegos incluyen apuestas deportivas, juegos de cartas, tragaperras virtuales y plataformas en línea que permiten apostar dinero real en cualquier momento.
La popularidad de estos juegos radica en su accesibilidad 24/, permitiendo que los jóvenes jueguen desde cualquier lugar y sin restricciones horarias. A menudo, los juegos están diseñados para ser altamente inmersivos, lo que facilita que los jugadores se enganchen a la experiencia.
Además, el anonimato que brindan las plataformas digitales hace que los jóvenes se sientan menos controlados o supervisados, lo que incrementa el riesgo de comportamientos compulsivos.
Los mecanismos de recompensa, como las “loot boxes” o cofres de recompensas en videojuegos, generan una sensación de expectativa similar a la de las apuestas, en las que el jugador nunca sabe qué premio recibirá, pero siempre espera uno grande.
Esta sensación de incertidumbre, junto con la posibilidad de obtener grandes ganancias, fomenta una conducta repetitiva que se convierte en una adicción.
En muchos casos, los jóvenes no perciben el juego como un riesgo, ya que lo asocian con diversión y entretenimiento, sin ser conscientes de las consecuencias negativas que puede acarrear a largo plazo.
– Factores de riesgo vinculados a esta adicción al juego
Existen varios factores que aumentan el riesgo de que los jóvenes desarrollen conductas problemáticas relacionadas con la ludopatía digital. En esta sección, elaboraremos algunos de los principales factores de riesgo:
1. Impulsividad
Uno de los principales es la impulsividad. Los jóvenes tienen una menor capacidad para controlar sus impulsos, lo que puede llevarlos a realizar apuestas impulsivas sin evaluar todas las consecuencias. Esta impulsividad se ve reforzada por la posibilidad de obtener gratificación inmediata a través de las apuestas o recompensas virtuales en videojuegos.
2. Estado emocional
Otro factor de riesgo importante es el estado emocional. Muchos jóvenes recurren a los juegos de apuestas o videojuegos con mecánicas de azar como una forma de escapar de problemas emocionales o situaciones difíciles, como la ansiedad, la soledad o la frustración.
Este uso de los juegos como mecanismo de afrontamiento puede generar una dependencia emocional, donde el joven juega no solo por diversión, sino para regular su estado de ánimo.
3. Exposición temprana
La exposición temprana a estos juegos de azar también es un factor crucial. Los jóvenes que empiezan a jugar a una edad temprana, especialmente en un entorno sin supervisión, tienen mayores probabilidades de desarrollar una adicción.
Además, la presión de grupo en entornos sociales o escolares puede incentivar la participación en estas actividades, normalizando comportamientos riesgosos y dificultando la detección de problemas a tiempo.
– La relación entre los videojuegos y las apuestas en línea
La relación entre los videojuegos y las apuestas en línea es cada vez más estrecha, lo que aumenta los riesgos de ludopatía digital en los jóvenes. Muchos videojuegos actuales incorporan mecánicas similares a las de las apuestas, como las cajas de premios aleatorios, que generan en los jugadores la expectativa de un premio mayor, similares a las máquinas tragaperras.
Los jóvenes gastan dinero o tiempo en obtener estas recompensas, sin ni siquiera saber si recibirán algo a cambio, fomentando una conducta repetitiva motivada por la esperanza de una gran ganancia.
Este refuerzo intermitente es altamente adictivo. La incertidumbre y la promesa de una recompensa mayor aumentan la probabilidad de que los jugadores sigan participando en la actividad, incluso si las recompensas obtenidas son pequeñas o esporádicas.
Este mecanismo tiene un impacto psicológico profundo, ya que el jugador asocia el juego con la posibilidad de una recompensa deseada, lo que incrementa su implicación y tiempo de juego.
En algunos videojuegos, se llegan a incluir simuladores de apuestas como ruletas o máquinas tragaperras dentro del propio juego, lo que facilita la transición del entretenimiento a la adicción a las apuestas reales, suponiendo un riesgo significativo para los jóvenes.
– Prevención de la adicción a los juegos de azar en los jóvenes
Para prevenir la ludopatía digital en los jóvenes, deben implementarse estrategias tanto educativas como reguladoras. Una medida clave es educar a los jóvenes en torno a los riesgos asociados con los juegos de apuestas y los mecanismos psicológicos utilizados en los videojuegos.
Incluir el tema en el currículo escolar puede ayudar a fomentar el pensamiento crítico y a que los jóvenes tomen decisiones informadas sobre su participación en estas actividades.
A nivel gubernamental, se requiere una regulación más estricta de la publicidad relacionada con las apuestas en línea, especialmente en plataformas dirigidas a audiencias jóvenes. Limitar el acceso a estos juegos y plataformas de apuestas a menores de edad es crucial para reducir la exposición precoz a conductas riesgosas. Además, la supervisión parental juega un papel fundamental.
Los padres deben estar al tanto de las actividades en línea de sus hijos, establecer límites en el tiempo de juego y dialogar sobre los riesgos del juego y la importancia de un ocio saludable.
La mente es maravillosa(A.Sanfeliciano) — Dentro de las alteraciones de la consciencia y, por consiguiente, la atención, tenemos al estado crepuscular.
Una alteración muy incapacitante, que va unida a la espectacularidad de sus síntomas.
La consciencia es un proceso cognitivo complejo.
Alrededor de él nos encontramos con cuestiones muy interesantes que llaman la atención poderosamente a la disciplina psicológica. Entre ellas se encuentran aquellos trastornos que son capaces de alterar la consciencia humana.
Uno de los más estudiados es el estado crepuscular.
Trastornos como la epilepsia o el abuso de sustancias están asociados a la aparición del estado crepuscular.
El cual se manifiesta como un estrechamiento de la consciencia, donde esta se encuentra gravemente alterada.
Además, suele ir acompañada de movimientos involuntarios o impulsivos. El sujeto rara vez recuerda lo que ha ocurrido mientras experimentaba este estado.
– El estado crepuscular
El estado crepuscular se concibe como un trastorno temporal de la consciencia, la atención y los procesos ejecutivos.
En él están presentes una fuerte confusión mental, una reducción de la capacidad sensitiva, una desorientación espacial y temporal, amnesia localizada dentro del estado crepuscular y movimiento involuntarios e impulsivos.
Dentro de la población que sufre esta patología nos podemos encontrar con una gran diversidad de casos.
El estado crepuscular puede variar tanto en su gravedad como en su cualidad. De este modo, nos encontramos con alteraciones de la conciencia completas o con daños más específicos en ciertos aspectos atencionales o ejecutivos.
Esta varianza es debido a la gran cantidad de procesos implicados en la consciencia. Así, dependiendo de cual de ellos se encuentre dañado, la patología se expresará de forma distinta.
. El estado crepuscular se manifiesta de diversas formas
Este trastorno no se encuentra de forma primaria o aislada, es decir, suele ser parte de la sintomatología de patologías más amplias. Dentro de ellas, los trastornos epilépticos y el abuso de ciertos tipos de sustancias suelen ser las más relevantes.
No obstante, cabe mencionar que el estado crepuscular y su sintomatología asociada pueden aparecer a través de lesiones cerebrales de distinto tipo.
El desarrollo del estado crepuscular suele darse a través de un inicio repentino sin previo aviso. Después este se mantiene durante un periodo de tiempo irregular, el cual depende en gran medida del paciente (puede ir desde pocas horas hasta días, en los casos más graves).
Y por último, el estado crepuscular tendrá un fin también brusco, en el cual el paciente vuelve a su estado normal.
Así, las características principales de este estado son su aparición y desaparición bruscas. Algo similar a como si se pulsase un botón de encendido y apagado.
– Sintomatología relevante
Dentro de este tipo de estrechamiento de la conciencia nos podemos encontrar con una gran diversidad de síntomas asociados al mismo. A continuación, mencionaremos los más relevantes y definitorios del trastorno:
Estrechamiento significativo del campo de la consciencia. Las ondas cerebrales del sujeto se encontrarán en un estado de vigilia muy bajo, con escasa amplitud entre ellas.
Alteración grave de la atención. La persona apenas será capaz de atender los diversos estímulos que se presenten durante el episodio.
Aparición de movimientos involuntarios o impulsivos. Aparecen gestos manuales y faciales junto con otras conductas como un impulso a andar. Estos movimientos no van dirigidos a ningún tipo de meta, aparecen sin sentido y de forma repetitiva.
Amnesia del momento temporal alrededor del episodio. Los pacientes son incapaces de recordar o si lo hacen, presentan un recuerdo muy tenue de lo ocurrido durante el estado crepuscular.
Posible aparición de alucinaciones o delirios. En ocasiones se ha registrado que los pacientes sufren de alucinaciones auditivas y visuales, junto con pensamientos incoherentes como los delirios.
Presencia de una total desorientación del paciente. El sujeto se encuentra totalmente desubicado, sin entender donde está ni qué hora o momento del día es.
La apariencia y actitud externa del sujeto se podría definir como sudorosa, agitada y agresiva.
. Conocer para saber cómo actuar
El estado crepuscular es una patología que se encuentra en diversos trastornos psicológicos y psiquiátricos que mucha gente desconoce. De hecho, la investigación entorno a esta alteración de la consciencia nos puede otorgar una valiosa información.
Conocer las causas, los síntomas y las consecuencias del estado crepuscular nos acerca a descubrir los métodos para curar o paliar dicho trastorno. Y de esta manera mejorar la vida de aquellas personas que lo sufren.
Jean-Pierre Houël, La toma de la Bastilla. Las revoluciones deben ser vistas no como reliquias del pasado, sino como banderas esenciales para construir un futuro equitativo, sostenible y humanista
MEER(E.Valenti)/Muy Interesante(C.Sabalete)/National Geographic(S.Parra) — ¿Es una pregunta vigente, realista o un delirio dogmático?
Carlos Marx definió las revoluciones como las locomotoras de la historia, momentos de profundos cambios cualitativos que han impulsado los grandes cambios sociales, políticos, culturales.
Podríamos tomar como referencia la Revolución Francesa, que derrumbó la monarquía del rey sol, el orden institucional y económico, creó un nuevo estado, un nuevo ejército, y levantó las tres palabras definitorias de un largo periodo y de varias revoluciones: fraternidad, igualdad y libertad.
¿Tiene algún sentido de oportunidad formular esta pregunta en esta época tan contradictoria y donde emergen nuevamente principios tan reaccionarios, la creciente acción de la derecha y sobre todo la ultraderecha en Europa, Estados Unidos, América Latina y Asia que incluso toman el poder en sus países y proclaman el fin definitivo del socialismo y de toda idea colectiva y comunitaria de progreso y desarrollo?
Precisamente es más necesario que nunca formularse preguntas muy incómodas. No rozar la superficie de la dura batalla cultural.
Si las izquierdas eligen que la base de esa batalla cultural es a corto plazo y renuncian a la idea fundante de su nacimiento, la revolución, y se refugian en la revolución de las pequeñas cosas, desde ese punto de partida habremos perdido la batalla irremediablemente.
La revolución, entendida como motor de cambios profundos en la sociedad, enfrenta hoy el desafío de reinventarse sin perder su esencia transformadora
Asumiendo que la idea original del socialismo terminó en la mayoría de los países en un gran fracaso, negando su propia génesis y los valores del humanismo, abandonamos toda idea estratégica que ponga en discusión el capitalismo, el mundo global actual y renunciamos definitivamente a la revolución, será un repliegue tan profundo que el neofascismo habrá triunfado en disputarnos el futuro y será la decadencia final de la base de las ideas de izquierda, incluso en su diversidad.
Hoy la palabra revolución ha sido bastardeada, hoy está en todos lados, la revolución tecnológica, industrial, cultural, sexual, es una forma de vaciar de contenido una idea central de la izquierda y de la historia de los siglos XIX y XX.
Hoy la revolución es solo parte del marketing.
Las revoluciones del siglo XX comenzaron y estuvieron marcadas por la Revolución Rusa, que estuvo, así como otras revoluciones, asociada esencialmente a la guerra, como la española, la vietnamita, la china, la cubana, la albanesa, la yugoslava, la derrotada militarmente en Grecia, en Nicaragua, en Corea y que tuvo además de un componente militar fundamental, con sus estructuras de mando, un cuerpo doctrinario y un movimiento mundial: el comunismo.
Antes hubo otras revoluciones, en Francia, la Comuna de París, las revoluciones europeas de 1848, pero la Revolución Rusa introdujo un nuevo paradigma: la militarización de la revolución, de la práctica y de la teoría de la revolución.
Básicamente, un ejército al poder, con sus jerarquías y su disciplina, y eso tuvo enormes y trágicas consecuencias para el comunismo y para la revolución.
La transformación de esos países con una revolución-militarizada, también en América Latina, como en Cuba y en Nicaragua, involucionó hacia formas de negación de las libertades, de burocratización y jerarquización total del poder y en definitiva en un gran fracaso, cada día más aislado y más evidente para su propio pueblo y para los que huyen de su territorio.
Debemos aceptar el reto de construir otro paradigma revolucionario.
Si nos anclamos en ese viejo proyecto estamos condenando la búsqueda de la revolución a un gran fracaso y al avance de las ideas de la derecha, que nos impone renunciar totalmente a los conceptos fundacionales de la Revolución Francesa y a las ideas de Marx que definiera como las locomotoras de la historia.
Esto no implica asumir acríticamente todo el ideario de Marx.
La izquierda no puede renunciar al concepto revolucionario, pues hacerlo implicaría ceder la narrativa cultural y política al avance del neofascismo
Si la lucha de clases es el motor de esas locomotoras y asumiendo que los seres humanos no se definen solo por sus relaciones de producción y cambio, sino que hay que considerar sus sensibilidades, su cultura, también debemos asumir a fondo que las clases sociales han cambiado y están cambiando, pero no podemos cambiar a los diversos sectores de trabajadores actuales por los LGTBI.
Es una derrota en toda la línea, como lo es abandonar que el objetivo fundamental en ese plano es la igualdad completa de mujeres y hombres.
Y que para ello no hay atajos. Eso es el feminismo revolucionario.
No se trata de reeditar ideas de hace más de un siglo, eso es contra revolucionario, no es de izquierda, sino incorporar los cambios que se han producido en las sociedades, en las clases sociales, en los nuevos peligros para la existencia de la especie y de todas las especies sobre la Tierra, sino de elaborar nuevamente el concepto de la revolución, que se integra a las reformas, a los pasos sucesivos y sobre todo a los objetivos de fondo.
La construcción teórica, política e histórica de nuevos paradigmas es fundamental para la existencia de la izquierda, para dotarse de una épica y de un nuevo humanismo, que incorpore a los temas siempre vigentes de derrotar la acumulación cada día más escandalosa de la riqueza y del poder y del capital, la salvación de la naturaleza, la igualdad de derechos entre mujeres y hombres y una moral exigente y cristalina en el manejo del Estado.
Todo eso es fundamental para producir un cambio profundo en el imaginario colectivo, que es en definitiva el resultado de la batalla cultural.
Por lo tanto, es una batalla que va más allá de la economía y la política, que se libra en la cultura, en las artes, la pintura, el teatro, el cine, la literatura, la música, en la estética, en las relaciones entre las personas.
Son momentos en que los pueblos subalternos asumen su fuerza transformadora y actúan un cambio en la historia y en base a la experiencia histórica de éxitos y de fracasos elevan la libertad colectiva e individual a un nuevo nivel.
La izquierda no puede refugiarse en la lucha por los derechos de las minorías o incluso de las mayorías, debe sostener en alto las banderas de un mundo justo, humano, donde el Estado no sea el opresor y con una casta de burócratas al servicio de los grandes poderes y de ellos mismos.
No podemos desbordarnos de diagnósticos sobre la injusta y terrible acumulación de riqueza en unos pocos y la miseria en miles de millones de seres humanos, hay que concebir alternativas, que cada día se asocian más a una nueva civilización, con otros niveles de consumo, de bienestar, de cultura, de paz, de convivencia.
No por razones humanitarias solamente, sino para construir un futuro sostenible y posible.
La historia es implacable en sus lecciones, en las batallas culturales no hay empates, el surgimiento del neofascismo y sus monstruos debemos asumirlo como una derrota y un desafió nuevo, donde no podemos simplemente defendernos con una catarata de adjetivos y un cerco de lugares comunes, sino asumiendo que tanto a nivel teórico, filosófico, como político debemos despertar de un largo letargo y romper con el concepto que se puede y se debe flotar y hacer la plancha.
Las revoluciones siguen siendo banderas del futuro y no solo lecciones del pasado.
El eje de la batalla cultural del neofascismo e incluso de la derecha es hundir la revolución en el pasado. La izquierda debe volver a asumir que la revolución está en el presente y sobre todo debe estar en el futuro.
– Estos son algunos de los crueles muros que ‘separan el mundo’ y nos hablan de conflictos (pasados y presentes)
. De Tijuana al Golfo de México
Muro fronterizo entre EE. UU. y México.
Gracias a Trump, es el muro más visible de todos: abre los telediarios. Un tercio de la frontera que separa Estados Unidos de México consiste en un muro físico. Son 1.100 kilómetros de los 3.185 que hay entre ambos países.
Comienza en el océano Pacífico, en Tijuana, y termina en el Atlántico, en el Golfo de México, y serpentea sin descanso por los montes polvorientos de California, Arizona y Nuevo México.
Lo conforman placas de hierro oxidadas de 15 metros y viejos raíles de trenes que, en un primer momento, se usaron en la Guerra del Golfo (1991): para reconquistar Kuwait, Estados Unidos tapizó el Golfo Pérsico con estas enormes placas. De este modo, podían aterrizar los aviones. Cuando terminó el conflicto, se trasladaron al lugar en el que hoy se encuentran.
De una guerra militar a otra táctica y económica, no menos palpable.
En otro tercio de la frontera se extiende un muro virtual, vigilado por cámaras, drones, sensores térmicos, rayos X y los agentes de la polémica Border Patrol(más de 20.000 personas que, a veces, encuentran ayuda espontánea de racistas, conocidos como minutemen, que se agrupan en milicias para proteger lo que consideran su mundo).
Los desiertos de Sonora y Chihuahua, donde las temperaturas alcanzan los 50 grados, son el otro tercio del muro; lógicamente, el menos costoso de vigilar y en el que han muerto, intentando cruzarlo, alrededor de 8.000 migrantes en los últimos 20 años.
. Muros de Belfast
Tramo con grafitis y carteles de los Muros de Belfast.
Hace ya más de 25 años del acuerdo de paz entre católicos y protestantes –se firmó el Viernes Santo de 1998; de ahí que se conozca como Acuerdo del Viernes Santo–, hace 27 años que se acabó con los denominados troubles (problemas), y sin embargo siguen divididos por muros.
Conocidos como “muros de la paz” y de tipología variada (hay tramos más altos, otros más bajos, de ladrillo, de metal, con o sin puerta…), los comenzó a construir el ejército británico en 1969, cuando estalló el conflicto en Irlanda del Norte.
La cruenta represión por parte de la policía de una manifestación en Derry de la Asociación por los Derechos Civiles fue determinante para ello. Con los muros se pretendía minimizar la violencia entre los dos segmentos de la población separando sus respectivos barrios. Una violencia que, a lo largo de los años, terminó cobrándose 3.500 vidas.
En la actualidad, los muros, tachonados de grafitis, consignas de ambos bandos y proclamas por la paz, parecen una fotogalería de la memoria del conflicto.
Si cada calle, en sus diferentes escaparates, habla de la identidad de sus residentes (en Falls Road puede verse un homenaje a McGuiness, exjefe militar del IRA clave en el proceso de pacificación), cada mural habla del bando al que representa (por ejemplo: un enorme mural conmemora la victoria en 1690 de las tropas del rey de Inglaterra Guillermo III sobre el depuesto monarca católico Jacobo II).
. Muro de Palestina
Uno de los tramos de hormigón del Muro de Palestina.
Tiene varios nombres: Il yidaar il fasel (muro de separación) para los palestinos, “barrera de seguridad” para los israelíes y “muro del apartheid” para los activistas. Israel comenzó a erigirlo con el argumento de que era necesario para evitar ataques terroristas en su territorio.
Para levantarlo se destruyeron árboles y tierras de cultivo palestinas y se usurparon los suministros de agua, incluyendo el mayor acuífero de Cisjordania.
Su construcción, junto con la confiscación de tierras y la destrucción del arbolado, comenzó en junio de 2002 al oeste de Cisjordania. La ONU y su Tribunal Internacional de Justicia lo han declarado ilegal, pero su ampliación no deja de avanzar; más del 80 % de su trazado discurre por tierra palestina.
“Con una longitud total de 810 km, ha costado 2.100 millones de dólares: más de dos millones de dólares por kilómetro”, informa la organización Stop the Wall. Compuesto en algunos tramos por una dura pared de hormigón de ocho a diez metros de altura (más de dos veces el Muro de Berlín), presente en Belén y en partes de Ramala, Qalqilya, Tulkarem y de todo el cinturón de Jerusalén, y por vallas electrificadas en otros, se extiende por Cisjordania y deja aislados a ocho pueblos palestinos.
“Ven. Hago la ruta de Banksy, 10 euros”, decían en Belén allá por 2013, cuando el artista Banksy pintó grafitis sobre el hormigón como denuncia. Y el muro se convirtió en un tour turístico. Hoy, es un mero de espectador de la sinrazón y la destrucción de la guerra.
. Muro del Sáhara
Imagen del Muro del Sáhara, erigido por Marruecos en el territorio ocupado del Sáhara Occidental.
Levantado por Hasan II en los años ochenta, frente a los demás muros, parece inofensivo: una acumulación de tierra sin más. Pero nada es inocente en la historia (también nuestra) del Sáhara Occidental, constantemente relegada al olvido y fuera de las primeras páginas de los periódicos.
En 1976, España abandonó su colonia del Sáhara Occidental y Marruecos y Mauritania se repartieron el territorio abandonado. El Frente Polisario, creado en 1973 para lograr la independencia respecto a España, declaró la guerra a ambos países.
Conforme el ejército marroquí avanzaba usurpando ciudades, los saharauis (unas 150.000 personas) se marcharon y levantaron un campamento de resistencia alrededor de la ciudad argelina de Tinduf.
Pese a que en 1991 el Frente Polisario y Marruecos firmaron la paz, el muro sigue creciendo. Y si Marruecos habla de muro meramente defensivo frente a terroristas, y para nada aislacionista, el Frente Polisario afirma que no hay ningún paso por él que permita a los saharauis acceder al Sáhara Occidental.
Hoy tiene cerca de 3.000 kilómetros. En ellos, del lado del Sáhara, se estima que hay siete millones de minas colocadas por el ejército marroquí. Siete millones de muros.
– Estos son los 10 mayores riesgos que enfrentamos hoy y en los próximos 10 años
Inundaciones, sequías y olas de calor seguirán afectando severamente a las comunidades y economías, según el reporte. En la imagen, los efectos del paso de la DANA en la Comunidad Valenciana en 2024.
En un panorama global que parece fracturarse cada vez más, el Foro Económico Mundial ha revelado su Reporte de Riesgos Globales 2025, un análisis profundo que proyecta los desafíos más apremiantes que podrían desestabilizar al mundo este año.
Entre los riesgos destacados, los eventos climáticos extremos, los conflictos armados y la polarización social aparecen como los grandes protagonistas, reflejando una era de tensiones acumuladas y profundas divisiones. Sin embargo, el reporte no solo alerta sobre los riesgos globales, sino también sobre las particularidades que afectan a diferentes países, como la deuda pública y la escasez de agua en España.
. El resurgir de los conflictos armados como amenaza inmediata
En una sorpresa para muchos, el informe sitúa a los conflictos armados como el principal riesgo de 2025, desplazando otros problemas que, aunque graves, no compiten en inmediatez con el peligro de una escalada bélica. Los conflictos en Ucrania, Oriente Medio y Sudán, junto con el creciente uso de tecnologías militares avanzadas, han reconfigurado el panorama de seguridad global.
Esta preocupación se suma a una tendencia que el Foro describe como “la era más polarizada desde la Guerra Fría”, donde la falta de confianza entre las naciones y la fragmentación interna de las sociedades agravan el riesgo de errores políticos o militares de grandes consecuencias.
. El impacto de la crisis climática: un peligro omnipresente
El informe también resalta que los eventos climáticos extremos, como inundaciones, olas de calor y tormentas, continúan ocupando los primeros lugares en la lista de riesgos tanto a corto como a largo plazo. Después de que el 2024 se coronara como el año más caluroso jamás registrado, los efectos del cambio climático no muestran señales de desaceleración.
Estos fenómenos, además de ser devastadores para las comunidades, intensifican otros riesgos como la pobreza, la migración forzada y la inseguridad alimentaria, generando un efecto dominó difícil de contener.
. España: deuda pública y escasez de agua
Dentro del análisis regional, España destaca con una lista de preocupaciones que no solo reflejan sus propios desafíos internos, sino que también resuenan con tendencias globales.
La deuda pública, situada como el principal riesgo, expone la fragilidad de las finanzas nacionales, afectadas por años de desequilibrios fiscales, una recuperación económica desigual y los efectos acumulados de la pandemia.
En paralelo, la escasez de mano de obra, el segundo riesgo más apremiante, refleja una transformación demográfica y laboral que amenaza sectores clave como la construcción, la agricultura y la tecnología.
Sin embargo, un riesgo que merece especial atención es la escasez de agua, posicionada en el quinto lugar.
Este desafío no solo tiene implicaciones medioambientales, sino que también amenaza la estabilidad económica y social. La sequía, que afecta de forma recurrente a diversas regiones del país, especialmente en el sur y el este, pone en jaque la agricultura, un pilar esencial de la economía española.
. Los 10 principales riesgos globales de 2025
En suma, el Foro Económico Mundial ha identificado los siguientes riesgos como los más apremiantes para este año, destacando su impacto potencial a nivel global:
Conflicto armado entre Estados: la amenaza de guerras interestatales ocupa el primer lugar, reflejando el clima geopolítico actual.
Eventos climáticos extremos: inundaciones, sequías y olas de calor siguen afectando severamente a las comunidades y economías.
Pérdida de biodiversidad y colapso de ecosistemas: un riesgo de largo plazo que amenaza la sostenibilidad del planeta.
Desinformación: la manipulación de información debilita la cohesión social y la confianza institucional.
Polarización social: la división entre ideologías dentro de los países aumenta las tensiones políticas y económicas.
Ciberataques y espionaje: la vulnerabilidad tecnológica sigue siendo un área crítica de preocupación.
Resultados adversos de tecnologías de inteligencia artificial: los efectos no regulados de la IA podrían agravar los problemas existentes.
Inseguridad alimentaria: agravada por desastres climáticos y conflictos, amenaza a millones de personas.
Escasez de agua: un desafío urgente en regiones como España, con impacto directo en la agricultura y la vida cotidiana.
Recesión económica global: aunque ha bajado posiciones, sigue siendo un riesgo latente en un contexto de fragilidad financiera.
Con todo, aunque los riesgos señalados por el Foro Económico Mundial son inquietantes, también sirven como un mapa para las decisiones urgentes que definirán el futuro. La humanidad tiene ante sí una oportunidad única de aprender de sus errores y redirigir su curso hacia un porvenir más sostenible y equitativo.
Foto de fin de curso de Matilde Ucelay y sus compañeros en la Escuela de Arquitectura de Madrid, 1936.
The Conversation(E.H.Torán) — ¿Le suena el nombre de Matilde Ucelay? Fue la primera graduada en Arquitectura en España, una de las contadas mujeres que en los años treinta logró superar las barreras de género de una profesión considerada hasta entonces exclusivamente “de hombres”.
Las primeras arquitectas que estudiaron en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid lo hicieron siguiendo los planes de estudios de 1914, 1932 y 1957, cuyos cursos preparatorios eran muy exigentes. La gran mayoría se colegiaron en la capital, aunque ejercieran en diversas provincias españolas.
El ingreso de mujeres en la Escuela de Arquitectura en 1931 se produce 184 años después de la fundación de la institución universitaria, con cuatro primerísimas alumnas. La ya mencionada Ucelay fue la primera arquitecta que terminó los estudios en 1936, porque hizo dos cursos en un año, aunque por razones políticas pasaría una década hasta que se le expidió el título.
Su compañera Cristina Gonzalo Pintor se graduó ya terminada la Guerra Civil, en 1940. Otras dos alumnas, Eulalia Urcola y Josefa Flores, finalmente no acabaron la carrera.
A estas les siguieron las que empezaron en el curso 1932-33: Rita Fernández Queimadelos, que hizo una carrera rápida y se graduó en 1940, y Juana de Ontañón, que retrasó sus estudios hasta 1949 por la depuración política que afectó a su familia.
– Influencia en ellas de la ILE
Matilde Ucelay
Tuvo que pasar casi una década para que al menos cada año se titule una arquitecta en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, con Margarita Mendizábal, en 1956; Eugenia Pérez Clemente, en 1957 y en 1958, y en 1959 Elena Arregui y Milagros Rey (que fue catedrática en la Universidade da Coruña).
Todas ellas siguieron ya el Plan de Estudios de la República, de 1932, imbuido por la filosofía de la Institución Libre de Enseñanza (ILE).
Diez pioneras, ocho tituladas en Arquitectura, y el testimonio de una emancipación de género que haría evolucionar las aulas politécnicas.
Procedían de entornos acomodados y progresistas que dieron soporte, no siempre sencillo, a su inusitada decisión de ingresar en una profesión “de hombres”.
Un talante adelantado para las mujeres de su tiempo, que requería férreas voluntades unidas a capacidades y aficiones propias del espíritu de la Residencia de Señoritas de Madrid, el centro de la intelectualidad femenina universitaria del primer tercio del siglo XX.
A principios de los años 60 se titulan Teresa Capdevilla, Encarnación Casas, Carmen Mostaza, María Aroca, Emilia Checa, Helena Iglesias, Pilar Ferichola y Pilar Ferrándiz, entre otras. Dos de ellas, Iglesias y Ferrándiz, fueron catedráticas de la Universidad Politécnica de Madrid.
Las graduadas en torno al 68 forman una minoría muy cohesionada. Nombres como María Pérez Sheriff, Adriana Bisquert, Concepción Fernández-Montesinos, Luisa Sotos, Gloria Alcázar, Pilar Amorós, Emma Ojea, Ángeles Coig-O´Donnell, Elvira Adiego, Raquel Martínez de Ubago, Teresa Domínguez y Concepción Maestro componen la relación de estas generaciones precursoras.
Fueron arquitectas con largos, fructíferos y polifacéticos desempeños, a menudo en solitario, pero también en asociación.
Una multiplicación de tareas que tiene relación con la supervivencia y la dificultad de acceder a los encargos de mayor relevancia, pero también con su propia cultura de conciliación y compromiso.
Cristina Gonzalo Pintor
Las arquitectas de los primeros años 70 cierran las promociones del Plan 57, cuando la presencia femenina se va consolidando lenta, pero significativamente.
Teresa Bonilla, Cecilia Bielsa, Margarita de Luxán (catedrática de la Universidad Politécnica de Madrid), María Antonia González-Valcárcel y Teresa Arenillas son algunas tituladas en esas fechas.
En sus primeros años de andadura profesional sus actitudes y logros dan fe de la igualdad que lucharon por defender a pesar de las brechas de género que el momento cultural español no permitía obviar.
Las doce arquitectas de la 122 promoción pertenecen a la última etapa de una carrera que aún requería pruebas de acceso, y son las últimas tituladas antes de la Transición.
Fueron Carmen Bravo, Victoria Flórez, Maruja Gutiérrez, Amparo Berlinches, Ana Iglesias, Mª Jesús Zueco, Rita Iranzo (hija de la tercera mujer arquitecta), Ana María Fernández, Teresa Rodríguez (que trabajó con Pascuala Campos, la primera catedrática de Proyectos en España titulada en la Escuela de Barcelona), Isabel García Elorza, Teresa Rodríguez-Carrascal y María Fernández Puentes.
– Líderes en un régimen jerarquizado
No llegaban al 6 % respecto a sus compañeros de promoción varones. Ellas son las que empiezan a trabajar en un régimen fuertemente jerarquizado y las que participan como profesionales en la transformación democrática.
También fueron ellas quienes lograron mantener sus estudios profesionales en activo y optaron a ocupar posiciones de liderazgo en distintos estamentos en la Administración, la carrera docente o la gestión empresarial.
Las primeras arquitectas forman una red de mujeres profesionales visibles, con conciencia de grupo, que fomentan colaboraciones y complicidades entre ellas, aunque por propia formación no lo expliciten demasiado.
La secuencia temporal de la graduación del primer medio centenar de mujeres que se hacen arquitectas en Madrid permite considerarlas, por su trabajo, como referentes femeninos y protagonistas de la investigación en torno a arquitectura y género.
Una aproximación pormenorizada para ponerlas en foco, con nombres propios unidos a desempeños profesionales, que forma parte de de una investigación aún por completar.
Historias de la historia(J.Sanz) — Se estima que en el planeta habitan 8.000 millones de personas, de las cuales la mitad emplea alguno de los 10 idiomas más hablados del mundo. Pero no resulta tan sencillo adentrarse en esta Torre de Babel para definir una clasificación. Así que, si atendemos a las lenguas con más habitantes nativos en 2004, este sería la clasificación:
El chino mandarín: 941 millones de hablantes
El español: 486 millones de hablantes
El inglés: 380 millones de hablantes
El hindi: 341 millones de hablantes
El bengalí: 228 millones de hablantes
Según la UNESCO, existen 8.324 lenguas habladas o de signos documentadas por gobiernos, instituciones públicas y comunidades académicas.
De todas ellas, alrededor de 7.000 siguen en uso. Cabe subrayar que, pese a tantas, menos de 100 lenguas concentran más del 80 % de la población del planeta y unas 6.700 son lenguas indígenas muchas de las cuales están en peligro de extinción; en concreto, las organizaciones internacionales precisan que unas 3.000 pueden desaparecer antes de que finalice el siglo.
Pues de esas, de las desaparecidas, va este artículo. De la lengua de los asirios, de los hititas, de los habitantes del Antiguo Egipto, de los etruscos, de la lengua de los filósofos griegos, del latín que estudiábamos en el cole… en definitiva, de las lenguas de la Antigüedad (las más llamadas lenguas muertas) y, lo más importante, de cómo sonaban.
La Tercera(P.Retamal) — Publicado en enero de 1969, el disco se trató de la banda sonora de la película animada del mismo nombre, y que los Beatles detestaban. Presentaron solo cuatro canciones para el LP, pero se trataba de descartes de otros álbumes.
El décimo disco de estudio de The Beatles -publicado el 13 de enero de 1969- fue un eclipse entre dos soles. Yellow submarine salió a las tiendas entre el White album (noviembre de 1968) y el canto final de Abbey Road (26 de septiembre de 1969), como un disco por cumplir.
Se trataba de la banda sonora de la película del mismo nombre, la tercera de su carrera, y que por contrato le debían a la compañía United Artists. Pero como ni John, ni Paul, ni George ni Ringo tenían ganas de volver a actuar ni aprenderse libretos, se optó por una película animada. Eso sí, se les pidió que aportasen con cuatro canciones nuevas para el álbum y el filme.
Como la banda no tenía ningún interés en el filme -detestaban la película-, solo se limitaron a entregar cuatro canciones que habían sido descartadas desde las sesiones de los discos de 1967, Sgt Pepper’s lonely hearts club bandy Magical Mistery Tour (estas fueron: Only a Northern song, It’s all too much y All together now), más Hey Bulldog, que había surgido de las grabaciones del single Lady Madonna, a inicios de 1968.
A estas se sumaron dos canciones que se habían publicado antes: Yellow submarine (de Revolver, 1966), y All you need is love, el single de 1967. Un disco solo por cumplir.
– Tetralogía de un álbum
Only a Northern song era de George Harrison, y fue compuesta durante las sesiones de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, un disco en el que -según propia confesión- Harrison no estuvo realmente involucrado.
“Acababa de regresar de la India y mi corazón seguía allí. Después de lo que había sucedido en 1966, todo lo demás me parecía un trabajo duro. Era un trabajo, como hacer algo que realmente no quería hacer, y en ese momento estaba perdiendo el interés en ser ‘fabuloso’”, comentó en el libro The Beatles Anthology.
Esa letanía se notó en la composición del tema. “Fue un tema muy flojo que nos hizo fruncir el ceño a todos -recuerda el ingeniero de sonido del grupo, Geoff Emerick, en su autobiografía El sonido de los Beatles (Indicios, 2011)- tenía un contenido musical mínimo que no parecía llevar a ninguna parte.
Pero aún, la letra parecía reflejar a la vez la frustración creativa y la irritación de George por el modo en que se estaba repartiendo económicamente el pastel”.
“Me decepciona que George no haya traído algo mejor”, le dijo el otro George -Martin, el productor- a Emerick mientras encaraban la canción. “De hecho, John ni siquiera participó en la pista base porque no se le ocurría nada que hacer”. Y fueron Paul, George y Ringo quienes intentaron darle forma al tema.
Durante dos noches lo intentaron hasta que simplemente decidieron dejarlo. “Nadie volvió a mencionar la canción hasta después de terminadas las mezclas de Sgt. Pepper, cuando buscaban material para el proyecto cinematográfico Yellow Submarine”.
All together now,fue compuesta por Paul, y tomó lugar durante las sesiones de Magical Mistery Tour, en un momento en que George Martin se tomó dos semanas de vacaciones en Francia. A los Fab Four no les importó y aprovecharon de grabar dos canciones en su ausencia. Una de ellas, es esta acústica e informal canción con aire festivo.
“Se transformó en favorita de las hinchadas de fútbol cuando salió, cosa que complació tanto a John Lennon como a Paul McCartney”, dicen Sergio Marchi y Fernando Blanco en su libro Los Beatles. En el final (1967-1970).
En el citado libro, rescatan una declaración de Paul comentando la canción. En ella confiesa que se inspiró en la música añeja -en un ejercicio que volvería a repetir más de una vez- al momento de componerla. “Cuando los intérpretes de music-hall trataban de animar a la gente para que le uniese al canto, decía: ‘Ahora, todos juntos’.
Es realmente una canción para chicos. Yo tenía algunos parientes chiquitos y les cantaba canciones. Sale de ahí. Fue como un descarte que usamos para la banda sonora de Yellow Submarine”.
La que estuvo a punto de no ser un descarte fueHey Bulldog. Una de las canciones más subvaloradas de Lennon se grabó en febrero de 1968, antes que la banda partiera de viaje a la India. Por ello, y porque no se sabría cuánto tiempo estarían ahí, los jefazos de la EMI pidieron al grupo que dejaran listo un single para ser publicado en su ausencia.
Ese sería Lady Madonna, con su cara B The inner light, de George (Across the universe era la escogida orginalmente para esa cara, pero un frustrado Lennon no encontró nunca la toma de voz y la dejó a un lado para seguir trabajando en ella después).
Además, cuenta Geoff Emerick, “como estarían fuera de la vista del público durante un largo período, también se decidió rodar un video promocional, en teoría con ellos trabajando en la canción en el estudio”.
Pero algo pasó. “Cuando llegaron al estudio, a un Lennon más autoritario de lo normal se le ocurrió otra idea: ‘¡Al cuerno con Lady Madonna!’ dijo, tengo una nueva canción, filmemos esa en su lugar’. Paul se molestó un poco, pero aquel día John era como una apisonadora, y se respetó su decisión de trabajar otra canción”, dice Emerick en su libro.
Al final, lo que terminó registrado en el video de Lady Madonna fue la sesión de los Beatles trabajando en Hey Bulldog. Una simulación. “Sabían que la mayoría de los espectadores no se daría cuenta de que estaban tocando una canción totalmente distinta, y tenían razón”, cuenta Emerick.
The Beatles en la grabación de Hey Bulldog.
Y no fue todo. Como el resultado gustó mucho a Lennon, rock directo, agresivo, y muy potente, John quiso saltarse todos los protocolos y comenzó a presionar para que este tema fuese la cara A del próximo single y no Lady Madonna, como estaba presupuestado. Tocado, Paul McCartney por supuesto reaccionó y no aprobó la idea.
La discusión terminó siendo zanjada por el solemne productor George Martin con un argumento inapelable: las portadas del single ya estaban impresas. Lady Madonna, cara A, The inner light, cara B. Esta última fue la primera canción de George Harrison que apareció en un sencillo de los Beatles.
Pero Geoff Emerick tiene otra teoría sobre la decisión del productor. “No sé si era verdad, pero sospecho que George, como Paul, pensaba que Lady Madonna era la canción más comercial de las dos”.
Y hay que mirar un año atrás de Hey Bulldog para encontrar el origen deIt’s all too much, de Harrison. Una canción que con el tiempo ha sido reconocida, incluso con un lisérgico cover cortesía de The Flaming Lips.
Se trata de una composición que se trabajó en las sesiones de Magical Mistery Tour, y que, cómo no, tiene un cierto trasfondo reflexivo.
Como todo en Harrison. “La canción está escrita de modo infantil sobre los descubrimientos que uno hace antes y después de una experiencia con LSD, los que fueron confirmados con la meditación”, comentó Harrison, citado en el libro de Marchi y Blanco.
Quizás buscando un aire de misticismo y trascendencia, la canción hace un guiño a la música hindú.
“Modula durante seis minutos y 28 segundos en un pedal en la tonalidad de sol. Y pese a ese minimalismo de acordes, en ella suceden una infinita variedad de cosas: como en un viaje lisérgico…Harrison hace la entrada triunfal de la canción con una potente intervención en órgano Hammond. La batería de Ringo, entra como un latigazo y suena como tal”.
En la parte intermedia del tema, hay una sección de vientos, muy en el espíritu de esos días de los Beatles, de probar arreglos.
“Al no estar presente George Martin en la grabación -Los Beatles se autoprodujeron-, no había partitura escrita para las trompetas, por lo que se les dio libertad de acción. Y en un momento se escucha que tocaron un fragmento de La marcha del príncipe de Dinamarca”, señalan Marchi y Blanco.
Sin embargo, el arreglo no convenció a Harrison quien, años después, seguía echando humo al respecto. “Hasta el día de hoy estoy molesto por haber permitido que echaran a perder la canción con esas malditas trompetas. No puedes darte cuenta de lo que está pasando porque está todo eso sonando por encima”, citan Marchi y Blanco.
Una molestia que no empaña lo fulgurante y viajero que es el tema. Algo así como un Neil Young en ácido antes de Neil Young.
The Conversation(C.R.López) — Todos los medios de comunicación y redes sociales del mundo han recogido las imágenes del saludo que realizó Elon Musk el pasado lunes, día de la toma de posesión de Donald Trump como presidente de EE. UU.
Se podría argumentar que se trata de un ángulo de la cámara, pero los vídeos recogen claramente el gesto, repetido en dos ocasiones, de llevarse la mano al corazón y extender el brazo en alto. Medios ligados a Musk han argumentado que se trató en realidad de un saludo romano, no un saludo nazi. Pero ¿existió alguna vez un saludo romano?
El debate sobre este gesto proviene de la fascinación incesante que la antigua Roma ha provocado a lo largo de los siglos. Donald Trump habló en su discurso de una nueva era dorada, como si fuera un Augusto redivivo.
Elon Musk ha admitido su pasión por la antigua Roma y, en numerosas ocasiones, ha justificado sus ideas políticas basándose en una visión errónea de esta civilización, afirmando que la baja natalidad o los bárbaros provocaron el fin de Roma. De hecho, ha sostenido públicamente que considera a EE. UU. la Nueva Roma.
– Mandar callar a la romana
El Arringatore.
Sin embargo, el saludo romano es una mera invención histórica del siglo XVIII.
En la antigua Roma, no existió ningún tipo de saludo análogo, con el brazo extendido en alto.
Probablemente, la confusión parte de imágenes como el Arringatore o El orador, una estatua etrusca datada a comienzos del siglo I a. e. c. que representa a un notable local llamado Aulo Metelo.
Pero este no está realizando ningún saludo, sino que extiende el brazo en un gesto habitual en la oratoria romana que se empleaba para indicar al público que el orador iba a comenzar a hablar y reclamar así silencio.
De hecho, el maestro de retórica Quintiliano, que vivió en el siglo I, apuntaba que el brazo no tenía que levantarse por encima de los ojos ni por debajo del estómago.
Es decir, se trata de un gesto muy estereotipado y que se enseñaba a los jóvenes aprendices de orador.
Una segunda estatua, el Augusto de Prima Porta, muestra una representación del emperador Augusto (27 a. e. c.-14), en la que aparentemente puede estar realizando un saludo (la mano está reconstruida, así que son conjeturas).
El Augusto de Prima Porta.
Sin embargo, se trata de una adlocutio o discurso a las tropas, en la que el general extiende el brazo para dirigirse a ellas, como símbolo de autoridad y para pedir silencio.
No olvidemos que no existían los micrófonos, con lo que los emperadores tenían que servirse sólo de su voz para hacerse oír.
La famosa escena del Sermón de la Montaña de La vida de Brian ilustra de algo muy habitual: los que estaban situados en la parte trasera no escuchaban prácticamente nada.
En esa tesitura, los gestos eran importantes.
Vemos una escena muy similar en una moneda del emperador Nerón (54-68), en la que se dirige a un grupo de soldados, y en la estatua ecuestre del emperador Marco Aurelio (161-180).
Hay que destacar además que no hay ni una sola fuente literaria antigua que mencione ningún tipo de saludo con el brazo extendido en alto.
– Orígenes de un mito
El supuesto “saludo romano” es una invención del pintor Jacques-Louis David (1748-1825) que comenzó su carrera poco antes del inicio de la Revolución francesa, en pleno neoclasicismo, es decir, un momento artístico inspirado en la antigua Roma, sobre todo ligado a las primeras excavaciones en Pompeya y Herculano.
Moneda de Nerón que representa el adlocutio.
En su cuadro el Juramento de los Horacios (1784), David representa a los tres héroes homónimos con el brazo extendido en un supuesto saludo como símbolo de unión.
El artista se inventó este saludo que, de hecho, aparecerá en otros cuadros suyos, como el inacabado Juramento del Juego de Pelota (1790-1794), en el que muestra a los diputados franceses del tercer estado jurando no separarse hasta conseguir dotar a Francia de una constitución.
El Juramento de los Horacios de Jacques-Louis David.
La historia del saludo romano tiene un segundo jalón fundamental en 1892.
En ese momento se inventa el Juramento de Lealtad a la bandera de EE. UU. acompañado de ese mismo saludo (conocido como saludo Bellamy, por Francis Bellamy, la persona que lo ideó en este contexto).
Escolares haciendo el saludo Bellamy en Estados Unidos, 1915.
Fuera de este contexto, ese gesto se popularizó también gracias al teatro y al cine. En 1899 se estrenó en Broadway una versión teatral de la novela Ben-Hur, que tuvo un éxito tremendo. Varias fotografías de la representación muestran a los personajes realizando el saludo romano según había sido ideado por David.
Los actores Julia Herne, Stephen Wright, William Kelly y Rose Anthon en una representación de Ben-Hur en 1903.
– La apropiación del saludo
Sin embargo, el momento determinante en este proceso es el estreno de la película muda italiana Cabiria (1914), ambientada en la segunda guerra púnica.
En ella, tanto romanos como cartagineses emplean frecuentemente ese tipo de saludo. Hay que destacar la participación en ella del poeta e ideólogo Gabriele d’Annunzio (1863-1938), que escribió los títulos y dio nombre a los personajes.
La película, de hecho, es una llamada a resucitar el papel de Italia en el mundo y a exaltar su espíritu de conquista. La estética propugnada por d’Annunzio, entre la cual figura el saludo romano, fue tomada como inspiración por el líder fascista Benito Mussolini (1883-1945), quien ya en 1923 lo impuso en las escuelas italianas para saludar a la bandera.
En Alemania, el partido nazi lo impuso de manera interna en 1926, a pesar de las protestas que consideraban que era una copia del saludo fascista italiano y que, por lo tanto, no era suficientemente germánico.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el saludo Bellamy se convirtió en problemático en EE. UU. ya que, si la bandera no se veía o quedaba fuera de la imagen, el gesto era exactamente igual al saludo nazi y fascista.
Escena de Cleopatra, de 1963, en la que los ciudadanos romanos reciben con la mano en alto a los altos mandos.
Por lo tanto, en 1942 el Congreso de EE. UU. modificó la ley para especificar que el saludo a la bandera había que realizarlo obligatoriamente con la mano en el corazón.
El saludo desapareció de la vida política, pero no del cine. De hecho lo vemos en casi todas las películas de romanos de la segunda mitad del siglo XX: Quo Vadis (1951), Ben-Hur (1959), Espartaco (1960) y Cleopatra (1963), entre otras, como una manera de representar a Roma como un Estado militarista y autoritario. Es significativo que este tipo de saludo no aparezca en Gladiator (2000).
Tuviera lo que tuviera Elon Musk en mente el lunes, ese gesto no era un saludo romano. Saludo Bellamy, saludo fascista, saludo nazi… todos están basados en una interpretación errónea de lo que la Antigüedad romana fue y, especialmente los dos últimos, tienen unas connotaciones políticas muy claras.
Aunque lo hayamos visto mil veces en el cine asociado a los romanos, se trata de un gesto moderno e históricamente incorrecto.
Psicología y Mente(E.T.Ruiz) — La ansiedad social es una de esas experiencias que pueden sentirse como un enredo difícil de deshacer. Para quienes la viven, todo parece girar en círculos: la soledad pesa, pero la idea de estar con otras personas también puede ser abrumadora.
En estos casos, cuando lo vemos desde esta perspectiva, parece como si no hubiera salida o que “es peor el remedio que la enfermedad”, pero aquí viene la buena noticia: siempre hay formas de empezar a desenredar ese nudo. Hablemos del círculo vicioso de la fobia social y cómo se pueden gestionar sus efectos en quienes lo experimentan.
– Hablemos de la ansiedad social
La ansiedad social, también conocida como fobia social, no es solo ser tímido o nervioso en ciertas situaciones. Es un miedo constante y muy fuerte que puede complicar la vida diaria, porque quien la padece siente que siempre está siendo observado o juzgado sea de forma negativa o positiva… Pero el hecho de sentirse bajo la lupa del mundo, ¡uy!, puede ser aterrador.
. ¿Qué es la ansiedad social?
La ansiedad social es un trastorno que se caracteriza por un miedo muy grande a las situaciones sociales. No es el típico nerviosismo antes de una entrevista o una presentación, ¡no! Es un temor tan fuerte que puede hacer que alguien evite reuniones, eventos o cualquier lugar donde sienta que podría ser criticado.
Este problema no solo afecta emocionalmente, también se nota físicamente con manifestaciones como sudoración, palpitaciones, ponerse rojo y tensión muscular.
Las personas con ansiedad social quieren relacionarse, pero su miedo es tan intenso que terminan evitando lo que podría ayudarles. Esto crea un círculo difícil de romper, donde la evitación refuerza el miedo.7
. ¿Cómo reconocer a alguien con ansiedad social?
A veces no es tan fácil notar que alguien tiene este trastorno porque mucha gente intenta disimularlo, pero siempre hay indicios que revelan lo que están experimentando. Por ejemplo, estas personas suelen evitar situaciones sociales como fiestas, reuniones familiares o incluso llamadas por teléfono.
Algo que también ocurre un montón, es que las personas con ansiedad social se preocupan demasiado por lo que otros piensan de ellas, por lo que se sienten muy incómodas en grupo o buscan excusas para no ir a ciertos lugares.
Pero, ¡importante!, no hay que confundir ansiedad social con introversión o timidez. Mientras que estas últimas son rasgos de personalidad, la ansiedad social es un trastorno que causa mucho malestar y puede limitar bastante el día a día de quien lo padece.
– La relación entre ansiedad social y soledad
Tal vez creas que quienes tienen ansiedad social prefieren estar solos porque así evitan el malestar de socializar. Pero, ojo, un estudio liderado por Fallon R. Goodman y su equipo demuestra que esta idea no es tan simple. De hecho, los resultados podrían sorprenderte.
. Lo que descubrió el estudio
Este estudio investigó si las personas con ansiedad social pueden disfrutar de las interacciones sociales, a pesar de su miedo.
Usando un método donde los participantes respondían encuestas varias veces al día durante dos semanas, los investigadores encontraron algo interesante: aunque quienes tienen ansiedad social reportaron menos emociones positivas y más negativas en general, dentro de cada persona se notó algo curioso.
Tanto los que tienen ansiedad social como los que no, dijeron sentirse mejor emocionalmente cuando estaban con otras personas que cuando estaban solos.
Y aquí viene lo interesante. Las personas con ansiedad social tuvieron un aumento mayor en sus emociones positivas al socializar que quienes no tienen el trastorno. Esto significa que, aunque socializar les cause ansiedad, también les puede dar una sensación de bienestar y conexión.
Esto rompe con la idea de que quienes tienen ansiedad social están mejor aislados. Al contrario, aunque socializar sea complicado para ellos, puede ser una fuente de felicidad. Eso sí, el miedo inicial hace que el proceso sea todo un reto.
. ¿Por qué cuesta tanto salir de este círculo?
La respuesta está en la evitación. Cuando alguien con ansiedad social evita una situación que le genera miedo, siente un alivio inmediato que puede ser engañoso.
Ese alivio da la sensación de que se ha resuelto el problema, pero lo que realmente ocurre es que se refuerza la idea de que esas situaciones son «peligrosas» o imposibles de manejar. Esto hace que la persona se sienta más inclinada a evitar encuentros similares en el futuro, creyendo que así se protegerá de la ansiedad.
Sin embargo, lo que parece una solución termina convirtiéndose en un obstáculo, ya que con cada evitación el miedo se hace más grande y enfrentarlo se siente cada vez más difícil.
Este ciclo se repite una y otra vez, y atrapa a la persona en un círculo vicioso que limita su vida social y emocional. La clave está en romper ese ciclo, pero para hacerlo se necesita tiempo, paciencia y, muchas veces, apoyo profesional.
. ¿Cómo salir de este círculo?
Primero, calma; no estás atrapado para siempre. La ansiedad social tiene solución y hay formas de salir de este ciclo. Aquí tienes algunas ideas:
Habla con un profesional. La terapia cognitivo-conductual (TCC) es una opción eficaz porque te ayuda a identificar los pensamientos que te limitan y te empodera para enfrentarlos paso a paso.
Empieza dando pasitos. No necesitas lanzarte a una gran reunión de golpe. Empieza con cosas simples, como saludar a alguien o mandar un mensaje que te genera ansiedad pero que sabes que al final te hará sentir libre.
Sé amable contigo mismo. No te castigues por sentirte ansioso. Aprecia tus esfuerzos y celebra cada pequeño avance, por más pequeño que parezca.
Prepárate para las situaciones sociales. Pensar en qué podrías decir o cómo actuar puede darte confianza. Pero no te obsesiones; improvisar también es una opción.
Cuestiona tus creencias. Muchas veces, la ansiedad social viene de pensamientos como «todos me están juzgando» o «si me equivoco, será terrible». Aprende a cuestionar esas ideas. Y, créenos, los demás están bastante ocupados con sus vidas.
No te aísles del todo. Aunque es normal querer un respiro, trata de mantener algunas conexiones. Incluso una conversación corta puede hacer una gran diferencia.
Salir de este ciclo es desafiante, lo sabemos, pero hay formas de gestionarlo. Con el tiempo y el apoyo adecuado, es posible recuperar la autoconfianza, quitarse la supuesta capa de protección que brinda la soledad para comenzar a disfrutar un poco más de las interacciones sociales.
Crucifixion (Corpus Hypercubus), de Salvador Dalí.
JotDown(C.Frabetti) — Según algunos teólogos heterodoxos, no iría desencaminado Dalí cuando, en su Corpus Hypercubus, representó a Jesucristo clavado a una cruz tetradimensional (el desarrollo de un teseracto).
Puesto que se supone que, tras su resurrección, Cristo ascendió al cielo en cuerpo y alma y allí permanece sentado a la diestra de Dios Padre, el cielo no puede ser un lugar meramente espiritual, ya que ha de alojar a un ente físico; mejor dicho, a dos, pues María también subió al cielo en cuerpo y alma (ambos acontecimientos, la ascensión de Jesús y la asunción de María, son dogmas de fe para el catolicismo).
Y un lugar no meramente espiritual más allá de este mundo podría ser la cuarta dimensión. La Iglesia católica no se toma en serio la posibilidad de que el paraíso sea una 4-variedad topológica, pero tampoco ofrece ninguna explicación de la presencia de dos cuerpos humanos en un reino inmaterial.
Esta incoherencia no es la menor de las que hacen del catolicismo ortodoxo un relato delirante (como dice Robert Pirsig, el memorable autor de Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta: «Cuando una persona sufre un delirio, lo llaman locura; cuando muchas personas sufren un delirio, lo llaman religión»), cuya aceptación sin reservas supone un alarmante grado de disonancia cognitiva o modorra cerebral.
La razón del sueño
El discreto encanto —el encantamiento discontinuo— de la religión estriba, en buena medida, en su capacidad de trasladar a la vigilia la plasticidad mental propia de los sueños (de ahí los rituales adormecedores tan frecuentes en muchas religiones: salmodias, melopeyas, cánticos monocordes, rezos repetitivos, etc.).
En este sentido, y aunque no aceptemos la abusiva interpretación de los sueños propuesta por Freud, algunas de sus nociones, como la de «fusión de contrarios», parecen especialmente adecuadas para explicar ciertos aspectos de la mentalidad religiosa.
Pues la religión no solo toma de los sueños la idea de una vida incorpórea en otro nivel de realidad, sino también su discurso superrealista.
En los sueños todo es posible, y en sus dominios las cosas más incompatibles pueden coexistir e incluso llegar a confundirse. En el maleable universo onírico, puedes estar simultáneamente en varios lugares o participar en una acción mientras la observas desde fuera, o ser al mismo tiempo joven y viejo, hombre y mujer, víctima y verdugo…
Todas las noches pasamos varias horas en el mundo de los sueños, y no es de extrañar que seamos tan sensibles a su discurso nebuloso.
Un discurso que, convenientemente adaptado al mundo de la vigilia, puede convertirse en un eficaz instrumento de dominación, pues para quienes asumen la caótica lógica onírica nada es inaceptable: un Dios supuestamente justo y misericordioso puede infligir un castigo eterno a quienes incumplen sus mandamientos, y aunque ese Dios sea omnisciente y sepa de antemano todo lo que vamos a hacer, somos libres y plenamente responsables de nuestros actos.
Asunción de la Virgen (Tiziano)
Creer en el infierno, o pensar que la predestinación es compatible con el libre albedrío, no es menos absurdo que aceptar un silogismo como: «Todos los hombres son mortales, Sócrates es un hombre, luego Sócrates es inmortal».
¿Hay que concluir, pues, que los más de mil millones de católicos que hay en el mundo están locos? Solo en parte; lo que ocurre es que, afortunadamente, hay muy pocos creyentes absolutos y sin sombra de duda: la inmensa mayoría son «hombres de poca fe», como nos recuerdan los propios Evangelios.
El pensamiento onírico que subyace a la devoción es un claro ejemplo de «pensamiento discreto», que sucumbe de forma intermitente al discontinuo encantamiento de una religión que alterna las proposiciones más razonables con los preceptos más irracionales. Proposiciones tan razonables como la fraternidad universal y preceptos tan irracionales como la prohibición del aborto, la eutanasia o la homosexualidad.
Quienes criminalizan el aborto, llegando incluso al extremo de considerarlo un asesinato, lo hacen desde el supuesto de que un feto es una persona de hecho y de derecho. Y atribuirle «personalidad» (condición de persona) a un embrión humano es tan insensato como pensar que las montañas y los ríos tienen consciencia.
Un católico puede creer que Dios nos insufla un alma inmortal en el momento de la concepción y que el aborto es un pecado, una alteración de los designios divinos; pero no puede sostener, si no es desde el irracionalismo más obtuso, que un feto es una persona a la que se asesina al abortar.
Al ser humano se lo define como animal racional, y la Iglesia acepta esta definición. Sin raciocinio no hay existencia psíquica propiamente dicha. Cogito ergo sum no es la máxima de un ateo, sino de un gran pensador cristiano.
Por la misma razón, desconectar a un enfermo terminal que desea poner fin a su calvario puede ser, para un creyente, una ofensa a un Dios que se reserva en exclusiva el derecho de dar y quitar la vida y de administrar el sufrimiento, pero no un asesinato. Un Dios arbitrario y cruel, dicho sea de paso; pero allá cada cual con sus creencias.
Siempre, claro está, que esas creencias no intenten imponerse a los demás e invadir ámbitos extrarreligiosos, como el código penal o la deontología médica.
¿Qué pasaría si los testigos de Jehová, que no admiten los trasplantes de órganos ni las transfusiones de sangre, boicotearan activamente estas prácticas? ¿Y si piquetes de musulmanes impidieran el acceso a los locales donde se sirven bebidas alcohólicas?
Galileo y la Inquisición
Pensamiento enrevesado
En vano intentó Galileo que los jerarcas de la Iglesia contemplaran la Luna con su telescopio. Nuestro satélite, puesto por Dios en el cielo para mitigar la oscuridad nocturna, solo podía ser una esfera perfecta, y si un instrumento fabricado por el hombre mostraba protuberancias e irregularidades en su superficie, el instrumento se equivocaba. ¿Demencial? Por supuesto.
Pero no seamos demasiado duros con nuestros antepasados: muchas personas, cuatro siglos después, evitan sistemáticamente contemplar lo que podría poner en entredicho sus creencias. En mayor o menor medida, todos lo hacemos a veces.
En ocasiones pensamos al revés: en lugar de reflexionar a partir de los datos objetivos para llegar a una conclusión, partimos de una conclusión preestablecida —es decir, de un prejuicio— para determinar si los datos objetivos son aceptables o no. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; por lo tanto, los fósiles mienten y el evolucionismo es una falacia.
La tortura es incompatible con la democracia; por lo tanto, puesto que vivimos en democracia, no hay tortura… Esta forma de pensamiento al revés («enrevesado» en estricto sentido etimológico) puede llegar a ser constitutiva de delito, como en el caso de la negación del Holocausto; pero a menudo sustenta creencias muy difundidas y supuestamente respetables.
Razón y fe
¿Son compatibles la razón y la fe?
En teoría, sí.
Hay creencias que, aunque estén más allá (o más acá) de la razón, no son necesariamente anti-racionales.
No se puede demostrar racionalmente la existencia de Dios, y ningún teólogo se toma ya en serio los cinco argumentos de Tomás de Aquino (por no hablar del argumento ontológico de Anselmo de Canterbury, que no pasa de ser un ingenioso juguete filosófico).
Pero tampoco se puede demostrar racionalmente la inexistencia de Dios, sea lo que fuere. En principio, razón y fe no tienen por qué chocar, puesto que son trenes que marchan por distintos raíles.
Pero cuando la fe incurre en contradicciones flagrantes puede descarrilar e invadir el carril contrario, exigiéndole a la razón inverosímiles acrobacias para eludir el choque frontal. Se puede creer en un Dios omnisciente; pero no se puede afirmar que Dios lo sabe todo y acto seguido decir, por ejemplo, que no sabe leer.
Un Dios a la vez omnisciente y analfabeto es una contradicción in terminis, y no lo es menos un Dios bondadoso capaz de infligir un castigo eterno: una monstruosa absurdidad que solo se explica en la medida en que es la única baza eficaz de la represión religiosa, pues, para que un castigo a infligir en un mundo intangible y sub specie aeternitatis sea disuasorio, tiene que ser infinito. Y por más que Juan Pablo II y luego Francisco intentaran quitarle hierro —y fuego— al concepto diciendo que el infierno «no es un lugar sino la situación de quien se aparta de Dios», sigue vigente, como dogma de fe, la noción de un castigo eterno.
Si el estatuto topológico del cielo (¿4-dimensional?) y del infierno (¿0-dimensional?) es confuso, el concepto de «justicia divina» inherente a tal antítesis es tan perverso como delirante, y hoy como en la Edad Media para ser un católico ortodoxo hay que dejar de pensar. No en vano se llama «pastores» a los obispos y otros líderes religiosos.