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Cristo como médico: la curación espiritual en la Edad Media…


Cristo como médico: la curación espiritual en la Edad Media
Cristo como boticario; sugiriendo la idea de Cristo como sanador universal. Reproducción de una fotografía de un óleo según J. Marie Appeli, 1731.

The Conversation(A.kPeirats) — En la Edad Media la medicina y la religión compartían el objetivo de restablecer la armonía del ser humano, integrando cuerpo y alma.

En esta época el pecado se entendía con una enfermedad que debilitaba el alma y separaba a las personas de la gracia divina. El mal era el resultado de la aplicación de un castigo divino a la humanidad, que debía operar una transformación hacia valores auténticos orientados al servicio de Dios. En contraste, la virtud era el estado natural y saludable del espíritu.

Según esta creencia, las enfermedades del cuerpo eran el resultado de un desequilibrio humoral entre la sangre, la flema, la bilis negra y la bilis amarilla.

De manera paralela, los pecados se describían en sentido metafórico como enfermedades del alma y los moralistas consideraban los sacramentos como recetas para la recuperación de la salud del cristiano, sobre todo la confesión y la eucaristía.

– La metáfora del Christus medicus

En esta perspectiva surge una figura central en la teología y en la literatura: Jesucristo como sanador espiritual capaz de aliviar las dolencias del alma. Desde el Concilio de Letrán, en 1123, adquiere relevancia la metáfora del Christus medicus.

El “médico del alma”, es decir, el sacerdote o el predicador, en paralelo con el médico del cuerpo, debe prescribir una dieta y administrar medicamentos, en sentido metafórico. Estos remedios tienen correspondencia con las virtudes, las buenas obras, la confesión, etc.

Esta simbología permitía a los teólogos y a los predicadores conectar conceptos abstractos con imágenes concretas para facilitar a los fieles la comprensión de las enseñanzas.

Representación de Cristo como farmacéutico, de pintor desconocido, procedente de una hoja de registro familiar fechada en 1662.
Representación de Cristo como farmacéutico, de pintor desconocido, procedente de una hoja de registro familiar fechada en 1662. 

Por ello, los textos de los Padres de la Iglesia a menudo comparaban la vida cristiana con un proceso de tratamiento. San Agustín destacó que Cristo era la “medicina divina” por su capacidad de diagnosticar el mal y ofrecerse a sí mismo como remedio.

En esta comparación, la enfermedad inicial (el pecado) requería un diagnóstico (la conciencia), la administración del remedio (la gracia divina) y, finalmente, la recuperación (la reconciliación con Dios).

– Los sacramentos como terapias espirituales

Los siete sacramentos cristianos se entendieron como auténticos tratamientos para la salud del alma. Cada sacramento correspondía a una necesidad específica.

Así, el bautismo era el baño medicinal que preparaba al cristiano para una vida de gracia y santidad. La penitencia, por su parte, se describía como una terapia continua. El creyente actuaba como un paciente al revelar sus síntomas al médico-sacerdote. La eucaristía era el alimento celestial del alma.

En los sermones se comparaba con un jarabe o píldora capaz de sanar el espíritu. La unción de enfermos era el ungüento para preparar el alma para su encuentro con Dios. La confirmación, el matrimonio y el orden otorgaban la “armadura espiritual” para enfrentar las pruebas del mundo: vivir en unidad, actuar como médicos espirituales de los sacramentos y guiar a la comunidad.

La unión del lenguaje médico con la teología medieval permitió a los fieles entender mejor el pecado y la salvación. Al describir a Cristo como el médico y los sacramentos como tratamientos, la Iglesia medieval presentó la vida cristiana como un proceso continuo de curación del alma.

Vidriera en la que se representa a Jesús sanando a un enfermo en la Iglesia evangélica en Giessen, Alemania.
Vidriera en la que se representa a Jesús sanando a un enfermo en la Iglesia evangélica en Giessen, Alemania.

– El Christus medicus en tiempos de crisis

El siglo XIV estuvo marcado por catástrofes como la peste negra, que devastó Europa. En un tiempo de enfermedad y muerte, el motivo del Christus medicus se convirtió en una figura central en los sermones y en los textos religiosos. Predicadores como Giordano Da Pisa y San Vicente Ferrer aprovecharon esta metáfora para consolar y ofrecer esperanza.

Según Da Pisa, los pecados eran síntomas de una fiebre espiritual. Solo podían curarse con “medicamentos divinos”, como la penitencia y la oración. San Vicente Ferrer, por su parte, describía los siete pecados capitales como diferentes tipos de fiebre: la codicia era una fiebre continua, la gula, una fiebre diaria y la ira, una fiebre efímera. Cristo ofrecía los sacramentos como terapias.

La necesidad de confesión de los pecados se hace explícita en un sermón, en el que San Vicente presenta este sacramento como el agua salvadora que cura la “lepra” del pecado, de la misma manera que en la figura del segundo libro de los Reyes de la Biblia, un leproso no se podía curar y se le ordenó lavarse en el río Jordán (o “río del Juicio”).

San Vicente también ejemplifica en sus sermones la manera en que Jesucristo actúa como médico: enciende la luz de la conciencia, cuida al enfermo y examina su pulso cuando identifica la verdadera contrición de los pecados mediante el análisis de la orina, que en sentido metafórico corresponde a la confesión.

Cristo prescribe una serie de recomendaciones: sangría, descanso, ejercicio, purga; sudor, cuando el pecador expresa el arrepentimiento mediante las lágrimas; vómito, en la confesión; dieta, o firme propósito de no volver a pecar; pomadas, como la oración del Padrenuestro, etc. Cristo “cura” desde la cruz, que es un remedio tanto para las enfermedades del alma como para las dolencias físicas.

Del mismo modo que el médico recomienda una dieta para curar una enfermedad, el confesor establece la penitencia y prescribe la medicina, que es el cuerpo de Cristo en sagrada forma.

– Isabel de Villena: la Virgen como sanadora espiritual

Uno de los textos más innovadores en la aplicación de la metáfora del Christus medicus es la Vita Christi de Isabel de Villena. La abadesa valenciana refuerza la imagen de Cristo como sanador e introduce a la Virgen María como “médico espiritual”. Esta visión explora la compasión y la misericordia como virtudes sanadoras.

Isabel de Villena (1497) utiliza metáforas médicas para explicar la misión de Cristo. Por ejemplo, en los capítulos 45 y 46 san Miguel concede a la Virgen doce pares de guantes simbólicos para curar enfermedades espirituales, como la envidia o la soberbia. Cada guante está asociado a un color y a una virtud y es una herramienta terapéutica para devolver la salud espiritual.

Cuando existe contrición, la Virgen puede aplicar la curación mediante “el color apropiado del guante”. Esta visión ampliada del Christus medicus resalta el papel de la Virgen como doctora de las almas.

– La Pasión de Cristo: medicina universal

Cristo como boticario (sanador y consolador) con ángel ayudante.
Cristo como boticario (sanador y consolador) con ángel ayudante

En la teología, la literatura y la sociedad medieval, la Pasión de Cristo se presenta como el acto supremo de la sanación.

Según San Agustín, Jesús cura con sus palabras y milagros y también a través de su dolor y su muerte. La Pasión de Cristo se interpreta, en este sentido, como la “medicina universal”.

Este concepto se plasma en los sermones de predicadores como San Vicente Ferrer, para quien la Pasión purifica el alma y restaura la salud espiritual.

En la literatura de carácter enciclopédico medieval, como el Espill (1490), de Jaume Roig, se entiende que el costado abierto de Cristo en la crucifixión es un armario medicinal, del que emergen las siete medicinas (virtudes) que curan los males (vicios capitales) del mundo.

El Christus medicus permitió representar a Cristo como un sanador del alma.

La obra redentora ofrecía tratamiento para las dolencias espirituales a través de los sacramentos.

La metáfora médica logró conectar a los fieles con una comprensión más cercana y visual de su fe, y reforzó la idea de la vida espiritual como proceso de tratamiento y reconciliación con lo divino.

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La vida breve del autor de Blackwater, la saga que se convirtió en un fenómeno 25 años después de su muerte…


La saga de seis novelas de Blackwater escritas por Michael McDowell se ha convertido en un fenómeno global vendiendo millones de ejemplares. Los libros fueron publicados originalmente en 1983 y triunfaron 40 años después.

Infobae(M.Bauso) — “Soy un autor comercial, popular. Y estoy orgulloso de serlo. Es un error escribir para la posteridad”, dijo alguna vez Michael McDowell. En parte tuvo razón. Fue un escritor popular pero nunca tanto cómo lo es ahora, 25 años después de su muerte. La posteridad lo está leyendo como nunca antes y lo ha convertido en un impensado best seller global.

Los seis libros de su saga Blackwater (La Riada, El Dique, La Casa, La Guerra, La Fortuna, Lluvia) conquistaron los rankings de ventas de buena parte de Europa y desde hace unos meses lo hacen en Latinoamérica.

Michael McDowell, el autor de la saga Blackwater, murió a fines de 1999, a punto de cumplir los 50 años. Estuvo olvidado un buen tiempo. Es lo que sucede con aquellos escritores populares, que publican con asiduidad y que tienen buenas ventas. Tras su muerte sus libros son relegados y son considerados carne de saldo.

Pasados uno cuantos años, cada tanto alguna editorial pequeña rescataba alguna de sus novelas. Pero ya no se trataban de productos que tuvieran una búsqueda comercial como cuando aparecieron originalmente, una vocación de masividad, sino que se trataban de reediciones que se tornaban de culto.

En los mercados anglosajones lo recuperaban editoriales especializadas en literatura o autores gay o dedicadas al géneros del terror o el thriller.

En castellano, por ejemplo, Luis Chitarroni, lector absoluto, publicó tres de sus novelas en la editorial La Bestia Equilátera (los Elementales, Katie y Agujas Doradas) con buena recepción crítica y respetables ventas: los lectores se sorprendían ante ese nombre que desconocían. Una versión más retorcida aún del gótico sureño con buenas dosis de acción y diálogos afilados.

Durante décadas McDowell fue considerado un autor olvidado, cada vez que alguna de sus muchas novelas volvía a circular se la resaltaba como un rescate destinado a un público restringido y sofisticado, tal vez olvidando el origen popular de sus textos, la ambición del autor de llegar a un público masivo y su vibrante pulso narrativo.

La extraña y breve vida del autor de Blackwater que nadie conoce
La portada del primer libro de la saga de Michael McDowell 

La gran explosión se produjo un tiempo después cuando un editor europeo decidió reeditar una saga que McDowell había dado a la luz en 1983.

Nadie vio venir el fenómeno.

Seis libros pequeños puestos en la calle con muy poca distancia temporal entre sí con toda la saga de Blackwater.

Formato atractivo, tapas muy trabajadas por el artista Pedro Oyarbide.

Y una historia extraña que producía una especie de adicción en los lectores que necesitaban seguir leyendo lo que pasa en ese pequeño pueblo sureño.

Las novelas de Blackwater cuentan medio siglo de vida de la familia Caskey. 

Todo empieza con una gran inundación en Perdido, Alabama.

A partir de allí las mujeres toman el control.

Terror, gótico sureño, realismo mágico (como señaló Mariana Enríquez) y muchos géneros más mezclados por la maestría técnica de McDowell.

En Estados Unidos la obra ya había tenido nuevas vidas pero reunidas en uno o dos volúmenes y no tuvo un gran impacto. Ninguna editorial creyó que esas novelas de 1983 podían llegar a tener una gran repercusión.

Pero un editor francés vio algo más en la saga y lanzó las novelas con quince días de diferencia: cada dos semanas aparecía una nueva entrega. Eso sólo aumentó la expectativa de los (jóvenes) lectores.

Blackwater se convirtió en un fenómeno. Millones de ejemplares vendidos en Italia y en Francia.

En España fueron editados por Blackie Books (ya lleva vendidos 800.000 ejemplares), y en Argentina es distribuido por Penguin Random House (los seis libros están desde hace meses en el ranking de los más vendidos de las grandes cadenas). Los editores creen que parte del gran suceso se debe al impulso que le dieron los jóvenes en las redes sociales, en especial por TikTok.

Hay un equívoco. Algunos se sorprenden y creen que McDowell se anticipó a su tiempo y al formato de las series de plataformas que triunfan en la actualidad, provocando Binge Reading (esa ansiedad cuando se termina una entrega para empezar con la siguiente), con los ganchos al final de cada volumen para creer la intriga y la necesidad de seguir leyendo.

Pero no es más que un formato mucho más antiguo, el del folletín.

Muchos hipnotizados por esta historia quisieron saber más de su autor y se sorprendieron al saber que no estaba disponible para entrevistas porque había muerto un cuarto de siglo atrás.

Michael McDowell nació el 1 de junio de 1950 en Enterprise, Alabama.

En el obituario que escribió Los Angeles Times se dijo que “en su pasado había pocos elementos que indicaran que se pudiera convertir en un prolífico escritor de lo oculto, lo sobrenatural, la locura o sobre la psiquis de asesinos seriales”. Sin embargo, él encontraba la razón de su literatura en la infancia: “No tuve una infancia infeliz pero fui un chico infeliz.

Mis padres y mis abuelos me querían, no nos faltaba nada, no viví ninguna gran desgracia. Pero no fui un niño feliz. De hecho, no conozco a ningún niño feliz”, decía. Y ahí, en ese periodo de la vida, iba en busca de las historias que contaba y de las emociones que transmitía.

Michael McDowell murió a los 49 años a fines de 1999

Estudió literatura en Harvard y a los 19 años ingresó al grupo de teatro de la universidad. En una de las obras fue dirigido por Laurence Senelick, siete años mayor que él. Michael y Laurence se enamorarían y fueron pareja durante los siguientes treinta años, hasta la muerte de McDowell. Senelick se convirtió en un director teatral y un ensayista de prestigio. Hoy en la actualidad, con 82 años, sigue trabajando.

Michael, mientras tanto, escribía sin parar. Pero nadie parecía interesado en su literatura. Creyó que su futuro sería el de profesor universitario. Múltiples editores le rechazaron seis novelas consecutivas.

Pero en 1979, con la séptima, con El Amuleto, una novela bien de género, de terror, consiguió ser publicado y un módico éxito que lo impulsó a seguir escribiendo y a intentar vivir de la literatura. Mientras tanto se ganaba la vida con un trabajo administrativo, dando clases y escribiendo algunas críticas teatrales.

Esa novela, ante los fracasos anteriores, había nacido como guión cinematográfico. Pero su agente le pidió que transformara la historia en prosa, que probara una vez más. Y de esa manera, por fin, consiguió editor.

Los editores al ver buenos resultados en ventas y el entusiasmo del autor, le dieron un adelanto por los siguientes dos libros. McDowell renunció a sus otros trabajos y se dedicó exclusivamente a escribir. Ya no pararía. Doce novelas en los siguientes siete años. Entre ellas estaban Los Elementales y las seis de Blackwater.

Él tenía un objetivo. Quería entretener y vender. Esa era su ambición.

En sus libros hay terror, mucho Sur de Estados Unidos, diálogos feroces, algo de crueldad, bastante humor, tramas atractivas y mujeres fuertes, muy fuertes (Blackwater por ejemplo es una sociedad matriarcal).

Lo recomiendan especialistas del género como Stephen King y Mariana Enríquez. La argentina, entre muchas virtudes de los libros y del autor –ya escribió elogios contundentes sobre las novelas publicadas en La Bestia Equilátera- remarca el dominio de distintos géneros de McDowell y que “incluye una de las más brutales escenas de violencia doméstica de la ficción popular”.

Stephen King fue amigo de McDowell. Alguna vez dijo que era el más talentoso escritor de literatura popular de Estados Unidos. Su esposa Tabitha King fue quien a pedido del mismo McDowell completó la novela que éste dejó inconclusa a su muerte.

Además de los libros en los que puso su nombre, publicó muchos con seudónimo.

Stephen King y su esposa Tabitha King fueron amigos de McDowell. King dijo que era el más talentoso autor popular de su tiempo. Tabitha finalizó el libro que McDowell dejó inconcluso a su muerte.

Entre sus trabajos con seudónimo escribió varias novelas de acción. Decía que quién iba a leer una historia de acción, con persecuciones, tiros y peleas a las trompadas si se enteraban de que el autor era homosexual e integraba el grupo militante National Gay Task Force.

También escribió con seudónimo una serie de novelas en las que un mesero homosexual y una joven lesbiana desentrañaban crímenes en los márgenes de la sociedad de la década del setenta internándose en lo queer y mostrando, a través de intrigas, crímenes y pesquisas inteligentes, la discriminación que sufrían por sus elecciones sexuales.

Una de sus grandes obsesiones era la muerte. Para obtener su título universitario escribió una tesis en la que investigó la actitud de los norteamericanos ante la muerte en el periodo 1825-1865. Eso dio inicio a una colección espectral, funeraria, de recuerdos y elementos relacionados con la muerte. Llegó a tener miles de objetos.

Desde ataúdes de niños hasta fotos de cadáveres, elementos utilizados en entierros, publicidades, libros, certificados de defunción de celebridades y todo tipo de parafernalia relacionada. Su colección macabra se convirtió en una de las más importantes sobre el tema y fue expuesta en varias ocasiones luego de la muerte de McDowell.

Además de los libros también se dedicó a elaborar guiones para casi todos los programas y series televisivas de terror, de Cuentos de la Cripta a la serie de Hitchcock. A mediados de los años ochenta vendió uno de sus guiones a Hollywood. Era Beetlejuice, la película de Tim Burton (en España el que la tituló optó por la fonética y la llamó Bitelchús).

En la nueva entrega estrenada poco tiempo atrás, McDowell aparece como creador de los personajes. Su otro trabajo con Burton –que vio la luz póstumamente- fue el guión de El Extraño Mundo de Jack.

McDowell escribió el guion de Beetlejuice. Y en su segunda parte se lo consigna como creador de los personajes.

Michael se enteró en 1995 que tenía sida. En esos tiempos, todavía, la enfermedad era una sentencia de muerte. De todas maneras siguió trabajando hasta el final. Una vez una amiga le preguntó si no se sentía frustrado, casi engañado por la vida. Él la miró con algo de perplejidad y le preguntó qué la hacía pensar que ella iba a vivir más que él. Nadie tiene nada asegurado.

En algún momento, McDowell explicó su actitud:

“Habiendo estudiado la muerte durante un par de décadas, coleccionando todo tipo de artículos relacionados con ella, y habiendo pensado en la muerte infinitamente, la enfermedad no me cegó. Marcó, naturalmente, un punto de inflexión en mi vida: ya no leo el horóscopo ni abro galletas de la fortuna. Aprendí mucho sobre la medicina y las investigaciones médicas en Estados Unidos. Y también ajusté la mirada de mi propia vida: ahora mi idea de longevidad llega a los cincuenta años. Pero todavía planto árboles y tengo la genuina esperanza de ver el nuevo milenio”.

Michael McDowell murió el 27 de diciembre de 1999, cuatro días antes de la llegada del nuevo milenio.

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Lugo, en el top 3 de las ciudades más infieles de España…


El Progreso(R.Gerpe) — Mientras el invierno cubre España con su manto gélido, un fenómeno más ardiente se gesta en la intimidad de los hogares. Según el último ranking de Ashley Madison, plataforma líder en encuentros extramatrimoniales, la búsqueda de aventuras fuera de la pareja se intensifica durante los meses más fríos del año.

El estudio, que analiza las nuevas inscripciones en relación con los datos poblacionales, revela un mapa diverso donde ciudades grandes y medianas compiten por el protagonismo en la infidelidad invernal. Burgos destaca como la gran sorpresa, escalando hasta la primera posición, seguida de cerca por Girona y Lugo, que debuta con fuerza en el podio.

– Ascensos, caídas y nuevos protagonistas

El ranking de este año presenta movimientos significativos, reflejando la evolución de las dinámicas de pareja en España. A Coruña marca el mayor ascenso, escalando 9 puestos hasta el número 11, mientras que TarragonaSalamancaAlicanteJaénVigo y Santander se estrenan en la clasificación, expandiendo la diversidad geográfica del fenómeno.

Por otro lado, ciudades tradicionalmente asociadas a la infidelidad, como Madrid y Valencia, pierden posiciones, cediendo terreno a localidades emergentes. Reus y Granada mantienen su presencia, consolidándose como epicentros estables de las relaciones extramaritales.

– Cataluña, territorio infiel por excelencia

Con ocho ciudades en el top 20, Cataluña reafirma su liderazgo como la comunidad autónoma más activa en infidelidad. Girona, Manresa, Barcelona, Tarragona, Lleida, Mataró, Terrassa y Reus conforman un sólido bloque catalán que apunta a una mayor apertura social y aceptación de estilos de vida alternativos.

Christoph Kraemer, director general de Europa en Ashley Madison, atribuye este fenómeno a «la diversidad cultural y la evolución de las dinámicas de pareja en la región, que permiten a las personas explorar nuevas formas de conexión emocional y sexual».

León, una de las 20 ciudades con más infieles de España | leonoticias.com

– El invierno, cómplice de la pasión clandestina

Pero, ¿qué convierte al invierno en el aliado perfecto para la infidelidad? Según la psicóloga experta en terapia de pareja, Lara Ferreiro, «la combinación de días cortos, noches largas y tiempo libre crea un contexto propicio para la introspección y el cuestionamiento de la rutina».

La experta sostiene que «el frío y la soledad pueden llevar a las personas a buscar nuevas emociones y conexiones, replanteándose sus relaciones actuales». Un cóctel explosivo que, sumado a la discreción que ofrecen plataformas como Ashley Madison, alimenta el fuego de la pasión extramarital.

– Un fenómeno que trasciende fronteras

Más allá de las cifras, el ranking de infidelidad invernal pinta un retrato fascinante de la sociedad española contemporánea. Desde el norte hasta el sur, pasando por el este y el oeste, el deseo de explorar más allá de la monogamia se manifiesta en todas las regiones, desafiando estereotipos y preconcepciones.

Queda claro que la infidelidad no es un fenómeno exclusivo de las grandes urbes, sino una realidad que permea en localidades de todos los tamaños y culturas. Un reflejo de la complejidad de las relaciones humanas en un mundo cada vez más interconectado y ávido de nuevas experiencias.

Tres ciudades catalanas en el podio de las más infieles de todo el Estado

– La infidelidad en España: un reflejo de la sociedad actual

El auge de la infidelidad en España durante los meses de invierno no es un hecho aislado, sino un síntoma de los cambios profundos que experimenta la sociedad en su conjunto.

La búsqueda de nuevas formas de conexión emocional y sexual, impulsada por la evolución de las tecnologías y la apertura mental, desafía los modelos tradicionales de relación y plantea nuevos interrogantes sobre el futuro de la pareja.

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Qué es el Destino Manifiesto, la doctrina citada por Trump por la que Estados Unidos se ve como una «nación elegida»…


Una mujer con una túnica blanca es el símbolo del "Destino Manifiesto". Flota sobre la pradera sosteniendo un libro escolar y una bobina de cable telegráfico, que va tendiendo detrás de ella. En el suelo, los nativos americanos y los bisontes corren frente a ella. Detrás de ella hay signos de la expansión hacia el oeste: trenes, barcos, carromatos y colonos pioneros.
Una mujer con una túnica blanca es el símbolo del «Destino Manifiesto».

BBC News Mundo(F.Llambías) — “Texas ahora es nuestro (…) Entra dentro de la cara y sagrada designación de Nuestro País”.

Era 1845 y el periodista estadounidense John O’Sullivan escribía estas palabras como parte de una columna que tituló “Anexión”.

Habían pasado pocos días desde que el Congreso de la República de Texas -un país de cortísima vida, de 1836 a 1845- aprobaba unirse a Estados Unidos y O’Sullivan celebraba la incorporación de ese vasto territorio como parte de un designio divino.

“Otras naciones han emprendido una (…) interferencia hostil contra nosotros, con el objeto declarado de frustrar nuestra política y obstaculizar nuestro poder, limitando nuestra grandeza y frenando el cumplimiento de nuestro destino manifiesto de extendernos por el continente asignado por la Providencia para el libre desarrollo de nuestros millones que se multiplican anualmente”, continuó O’Sullivan.

Texas, que había sido dominio español y luego fue parte de México tras su independencia, se fue poblando cada vez más con estadounidenses que cruzaban la frontera alentados por el gobierno de su país.

Cuando México adoptó una reforma constitucional que dejaba atrás un Estado federal para pasar a ser uno centralista en 1836, los texanos decidieron independizarse por la fuerza primero y formar parte de EE.UU. después.

Esta no era la primera vez que EE.UU. crecía en superficie desde las iniciales 13 colonias británicas sobre la costa este de Norteamérica que declararon su independencia en 1776.

Pero O’Sullivan puso en palabras la idea que prevalecía en EE.UU.: tenían un destino manifiesto encomendado por Dios para expandir su territorio.

Y ese destino manifiesto se explicaba por otro concepto fundacional arraigado en esa sociedad: el denominado “excepcionalismo estadounidense”, una idea de pueblo superior a los demás, elegido por Dios.

Esta convicción continuó en el imaginario colectivo estadounidense durante décadas, y se vio reflejada en numerosas políticas impulsadas desde Washington.

Una caravana de emigrantes cruzando las llanuras en un viaje de Kentucky a California durante la expansión hacia el oeste de Estados Unidos, alrededor de 1850.
El destino manifiesto fue ilustrado en diversas obras pictóricas.

Esta doctrina se encuentra tan incorporada en el pensamiento estadounidense que el nuevo mandatario, Donald Trump, hizo referencia al tema en su discurso de investidura este 20 de enero.

«Estados Unidos volverá a considerarse una nación en crecimiento, que aumenta nuestra riqueza, expande nuestro territorio, construye nuestras ciudades, eleva nuestras expectativas y lleva nuestra bandera hacia nuevos y hermosos horizontes», dijo.

«Perseguiremos nuestro destino manifiesto hacia las estrellas, lanzando astronautas estadounidenses para plantar la bandera de las barras y las estrellas en el planeta Marte», agregó en referencia a los planes para que ese país envíe una misión tripulada al planeta rojo.

Trump además ha asomado en las últimas semanas varias ideas acordes con el destino manifiesto como su planteamiento de que Estados Unidos debe recuperar el control del Canal de Panamá, adquirir Groenlandia o que Canadá debe convertirse en el estado 51 de la unión.

Los demócratas también creen en el destino manifiesto, como quedó claro en el discurso que su candidata a la presidencia, Kamala Harris, pronunció en agosto ante la Convención Nacional Demócrata.

“En nombre de todos aquellos cuya historia solo podría escribirse en la mayor nación en la Tierra, acepto su nominación para ser presidenta de los Estados Unidos de América”, dijo la candidata.

Y el germen de este pensamiento se remonta al nacimiento de EE.UU. como país.

– Las raíces

“Es un conjunto de ideas que empiezan a desarrollarse en el siglo XIX de manera explícita, pero tienen su origen bastante más atrás, en la época de la temprana colonización”, le cuenta a BBC Mundo la historiadora mexicana Alicia Mayer.

La conformación de las colonias británicas en América se dio en medio de un gran enfrentamiento religioso en Europa.

Cuando los primeros colonos británicos llegaron a América a comienzos del siglo XVII, menos de 100 años habían pasado desde que en Europa la reforma protestante partiera a la Iglesia católica.

En Inglaterra se formó la Iglesia anglicana y luego surgió la facción puritana, que chocaba con la religión de la Corona.

Fue por eso que muchos puritanos encontraron en las colonias británicas en América un lugar ideal donde asentarse y vivir sus creencias sin cortapisas.

Las ideas calvinistas, que son las raíces religiosas de los puritanos, incluían la predestinación -Dios ya había decidido quién sería salvado y quién condenado antes de nacer- y que ellos eran el pueblo elegido.

El desembarco de los colonos puritanos en América del Norte: los Padres Peregrinos desembarcan del Mayflower. 1864, grabado en madera de Cosson y Smeeton según la pintura de Antonio Gisbert.
Los colonos puritanos desembarcaron en América del Norte desde comienzos del 1600.

“El calvinismo tiene la idea de una elección de Dios hacia unos cuantos individuos que se hace extensiva a la idea de elección de naciones enteras. Por otro lado están aquellos que Dios elige para la condenación eterna, los réprobos”, señala Mayer, doctora en historia e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México.

“También hay naciones enteras de gente inferior y, por lo tanto, dejadas de la mano de Dios”, agrega.

Si los puritanos podían profesar su religión libremente en América, esa era la tierra elegida.

– Las tierras de los pueblos indígenas

En 1763, Gran Bretaña controlaba todo el territorio norteamericano desde la costa atlántica hasta el río Misisipi.

Ese año, la corona británica les marcó a los colonos un límite en su avance: los montes Apalaches.

El rey Jorge III quería que las tierras al oeste de esa línea y hasta el río Misisipi fueran dejadas para las comunidades indígenas, pero eso generó indignación entre los recién llegados a América, que querían expandirse y sentían que debían hacerlo.

William Penn llega a Upland, Chester, provincia de Pensilvania en 1682.
Los colonos británicos fueron conquistando cada vez más territorios habitados por indígenas.

Ese fue uno de los motivos por los que años más tarde, en 1776, 13 colonias declararon su independencia de la corona británica para formar EE.UU.

El tamaño de las 13 colonias era como el de la actual Colombia, 8 veces menor al territorio estadounidense hoy.

Los líderes de la revolución, conocidos como “Padres fundadores”, veían al país que estaban creando como el nuevo Reino de Israel, la tierra escogida por Dios para sus fieles.

“Los Representantes de los Estados Unidos de América, reunidos en Congreso General, apelamos al Juez Supremo del mundo por la rectitud de nuestras intenciones”, se lee en el documento fundacional.

Interior de la cabaña de una casa pionera de la década de 1640. Hombre, mujer y bebé en una cuna. Chimenea familiar. Peregrino y puritano. Nueva Inglaterra colonial.
El puritanismo marcó el individualismo estadounidense.

La impronta de nación elegida por Dios se vio rápidamente reflejada en el escudo nacional, denominado Gran Sello.

Para este emblema, Thomas Jefferson -principal autor de la declaración de independencia y uno de los “Padres fundadores”- imaginó a los estadounidenses como “los hijos de Israel en el desierto”.

Benjamin Franklin, otro de los políticos que fundó EE.UU., sugirió que tuviera a “Moisés alzando su vara y dividiendo el mar Rojo, y el faraón, en su carruaje, inundado por las aguas”. Una escena que recreaba el pasaje bíblico de los israelitas perseguidos por los egipcios.

Al final se optó por otra alternativa, también cargada de simbolismo.

El escudo, o blasón, «nace en el pecho de un águila estadounidense sin ningún otro apoyo para indicar que los Estados Unidos de América deben confiar en su propia virtud», explicó Charles Thomson, quien creó el diseño final, en su informe original.

Del otro lado del sello se puede ver una pirámide. “El ojo sobre esta y el lema aluden a las muchas y señaladas interposiciones de la providencia en favor de la causa estadounidense”.

Versión original del Gran Sello de Estados Unidos.
Versión original del Gran Sello de Estados Unidos.

– La gran compra

La expansión siguió en 1803.

EE.UU. estaba interesado en quedarse con Nueva Orleans, ciudad controlada por Francia, porque su puerto era estratégico para el comercio, así que les ofreció a los franceses comprarles ese territorio.

El entonces primer cónsul francés, Napoleón Bonaparte, hizo una contraoferta: venderle todo Luisiana, que en esa época iba desde el río Misisipi hasta las montañas Rocosas y desde el golfo de México hasta la frontera con Canadá.

Bonaparte quería deshacerse de ese territorio y para EE.UU. implicaba duplicar el tamaño del país.

Jefferson, entonces presidente, se vio seducido por semejante oportunidad expansionista, se endeudó y compró Luisiana.

Y la intención era continuar hasta llegar al océano Pacífico.

“Era la noción de From sea to shining sea, de costa a costa”, explica Mayer.

"Hacia el oeste sigue su curso el imperio", de Emanuel Gottlieb Leutze. Simboliza el Destino Manifiesto, la creencia de que Estados Unidos estaba destinado a la exploración y expansión hacia Occidente, desde las colonias iniciales a lo largo de la costa atlántica hasta el océano Pacífico.
«Hacia el oeste sigue su curso el imperio», de Emanuel Gottlieb Leutze, simboliza el destino manifiesto.

Dos décadas más tarde, la idea avanzó hacia la independencia de todo el continente del dominio europeo, cuando el presidente James Monroe dio un discurso ante el Congreso en el que advirtió a los países del viejo continente que cualquier intervención en América sería tomada como una agresión directa a EE.UU., y que actuarían en consecuencia.

“Como principio en el que están en juego los derechos e intereses de EE.UU., el de que los continentes americanos, por las condiciones de libertad e independencia que han asumido y mantienen, no deben ser considerados en adelante como sujetos de futura colonización por ninguna potencia europea”, dijo Monroe.

Mayer parafrasea esta concepción de la siguiente manera: “Nuestro destino es expandirnos para para enseñarles a todos los americanos que nuestras instituciones republicanas son mejores que las monarquías de Europa”.

Es lo que se denominó la Doctrina Monroe, qué también explica la política expansionista y la posterior protección de los intereses económicos de EE.UU. en América.

La historiadora mexicana señala que además existía “una separación ideológica, religiosa y cultural entre EE.UU. y las colonias hispánicas”, donde los protestantes aborrecían al catolicismo impuesto por los españoles, y querían que su forma de ver el mundo prevaleciera.

– La idea de nación

Antiguo grabado de la conquista de Nuevo México en el que se ve al general Stephen Kearny proclamando el territorio como parte de Estados Unidos.
Antiguo grabado de la conquista de Nuevo México en el que se ve al general Stephen Kearny proclamando el territorio como parte de Estados Unidos.

En EE.UU., sobre todo en Nueva Inglaterra y en los estados del Atlántico Medio, el nacionalismo se acentuó entre 1820 y 1840.

“Hay un proyecto nacional que implica expansión, y cualquiera que se oponga a la expansión, por definición, no es un buen y verdadero estadounidense”, le explica a BBC Mundo el historiador sueco Anders Stephanson.

Las décadas de 1830 y 1840 fueron de resurgimiento religioso “muy poderosamente protestante, con un énfasis en la selección, en la elección de los elegidos”, señala.

“Se llevarán a cabo propósitos divinos en un sentido político y la esencia de ese proceso es la apropiación de cada vez más tierras en el continente norteamericano”, dice Stephanson, profesor de historia en la Universidad de Columbia (EE.UU.) y autor del libro “Destino manifiesto. La expansión estadounidense y el imperio del derecho”.

“No habría sucedido así si no hubiera habido ese resurgimiento religioso”, recalca.

– Las elecciones de 1844

Texas fue una república independiente desde 1836, cuando se separó de México.

Ocho años más tarde, en EE.UU. se celebraron unas reñidas elecciones presidenciales entre el Partido Demócrata y el desaparecido partido Whig. Y el asunto Texas era clave.

El demócrata James Polk no era el favorito de su partido, pero gracias a sus ideas expansionistas logró el apoyo del expresidente Andrew Jackson -quien había liderado las conquistas de territorios indígenas- y con ello ganó la interna.

Al mismo tiempo, los texanos, que habían pasado a ser mayoritariamente colonos y descendientes de colonos británicos, también querían unirse a EE.UU.

Tras ganar la presidencia, Polk negoció y anexó Texas. Pero quería más.

Los defensores texanos de El Álamo luchan contra soldados mexicanos dentro de los muros de la fortaleza. Davy Crockett (1786-1836), en el centro a la derecha, con su fusil sobre la cabeza, murió en el asedio.
Los primeros enfrentamientos con los mexicanos fueron en Texas.

El periodista John O’Sullivan lo describió de la siguiente manera.

“Texas ha sido absorbido por la Unión en el inevitable cumplimiento de la ley general que está desplazando nuestra población hacia el oeste; la conexión de esto con esa tasa de crecimiento de la población que está destinada dentro de cien años a aumentar nuestras cifras a la enorme población de doscientos cincuenta millones (si no más) es demasiado evidente para dejarnos en duda del designio manifiesto de la Providencia con respecto a la ocupación de este continente”.

“Imbécil y distraído, México nunca podrá ejercer ninguna autoridad gubernamental real sobre” California, agregó.

– Un designio controversial

Al inicio, el destino manifiesto “no era una ideología política de consenso, sino un grito partidista de una corriente particular dentro del Partido Demócrata”, le cuenta a BBC Mundo el historiador estadounidense Jay Sexton.

“En la década de 1850 se convirtió en un término más utilizado y normalmente lo empleaban de forma peyorativa quienes se oponían a la expansión imperial de EE.UU.”, agrega.

Ya con Texas anexado, una disputa entre EE.UU. y México acerca de cuál era el límite entre ambos países fue la excusa que le dio pie a Polk a declararle la guerra al país vecino, que por entonces vivía una gran inestabilidad política.

Escena de combate cuerpo a cuerpo entre tropas estadounidenses y mexicanas durante la Batalla de Palo Alto, cerca de la actual Brownsville, Texas, el 8 de mayo de 1846.
La Batalla de Palo Alto, cerca de la actual Brownsville, Texas, el 8 de mayo de 1846.

“La guerra contra México es un tema increíblemente polémico en la política estadounidense y en las elecciones intermedias de 1846”, recuerda Sexton, profesor de historia en la Universidad de Misuri y autor del libro “La Doctrina Monroe: imperio y nación en los Estados Unidos del siglo XIX”.

“Y también está el gran debate sobre qué parte de México tomar”, añade.

El presidente demócrata, señala el historiador estadounidense, creía que debían tomar California o los británicos o franceses lo harían. “Tenemos que hacerlo primero”, era su pensamiento.

– La guerra (o invasión) de México

La guerra comenzó en 1846 y el avance de las tropas estadounidenses fue imparable.

“Polk iba por todo México”, dice Mayer.

México había quedado destrozado por la guerra de independencia y no tenía el poderío militar estadounidense.

Stephanson apunta que en 1824, EE.UU. y México tenían aproximadamente el mismo tamaño y la población del primero era apenas superior a la del segundo.

Pero en 1850, EE.UU. tenía 23 millones de habitantes y México solamente 7,5 millones.

Tercer día del asedio de Monterrey, el 23 de septiembre de 1846.
Tercer día del asedio de Monterrey, el 23 de septiembre de 1846.

México terminó humillado con la bandera de EE.UU. ondeando en la principal plaza de la capital, el Zócalo, el 14 de septiembre de 1847.

“La negociación de las fronteras fue muy complicada y el enviado de Polk, Nicholas Trist, fue el salvador de México, porque firmó el Tratado de Guadalupe Hidalgo sin la autorización de Polk”, afirma Mayer.

De todas formas, existían presiones en EE.UU. para no quedarse con todo el territorio mexicano, donde hablaban del mestizaje de forma muy despectiva.

“Se veía a México como una nación de gente inferior -una idea discriminatoria que forma parte de las raíces ideológicas estadounidenses- y había políticos que preferían no anexar todo el país porque eso generaría problemas raciales”, recuerda la historiadora.

La entrada del general Scott al Zócalo de la Ciudad de México en la guerra entre México y Estados Unidos.
La entrada del general Scott al Zócalo de la Ciudad de México, con la bandera de EE.UU. izada en el Palacio Nacional.

“Para los estadounidenses, las mezclas raciales que habían sucedido en las colonias del imperio hispánico eran aberrantes. Parte del destino manifiesto es la exaltación de la raza blanca anglosajona”, agrega.

“Dios favorecía a los protestantes angloparlantes, quitándoles tierras a la Iglesia católica, abriendo nuevos mercados y nuevos territorios para la producción agrícola y para el comercio”, explica Sexton.

“Nuevos territorios para el asentamiento, nueva expansión del protestantismo, tal como lo vemos nosotros, es imperialismo. Ellos lo ven como el pináculo del liberalismo victoriano”, sostiene el experto.

Batalla de Chapultepec, septiembre de 1847. Las fuerzas estadounidenses al mando de Winfield Scott derrotaron a las mexicanas al mando de Nicolás Bravo.
La Batalla de Chapultepec, en septiembre de 1847.

– Una doctrina ampliada a través del tiempo

La visión expansionista de los gobiernos fue evolucionando desde los “Padres fundadores” en adelante.

“Hay una verdadera progresión del expansionismo de Jefferson a Jackson y luego a Polk. Jefferson comienza con la remoción de los indios, pero después Jackson la acelera. Y más adelante, por supuesto, Polk, al tomar el suroeste, pone todo eso a máxima velocidad”, afirma Sexton.

Stephanson agrega: “Aunque existen diferencias, la idea es que el compromiso fundamental con la expansión que EE.UU. ha encarnado es bueno por naturaleza”.

Batalla del Río San Gabriel
La Batalla del Río San Gabriel, en enero de 1847.

El destino manifiesto siguió presente en el siglo XX ya no necesariamente expandiendo su territorio sino controlando -o intentando controlar- el mundo desde la política exterior y la economía.

El historiador sueco recordó que este destino manifiesto, resignificado, llegó hasta el siglo XXI con George W. Bush o Barack Obama y sus guerras e incursiones militares.

La consejera de Seguridad de Bush, por ejemplo, defendía en 2002 la guerra que le había declarado EE.UU. a Irak bajo el argumento de que el país tiene el «derecho a la legítima defensa anticipada», como se había visto «desde la crisis de los misiles cubanos en 1962 hasta la crisis en la península de Corea en 1994».

“Como dijo el presidente, tenemos la responsabilidad de construir un mundo que no solo sea más seguro, sino también mejor”, señaló.

“Siempre que hay una crisis surge la evocación de un destino manifiesto y sólido. Nada más destinarista que la idea, siempre esgrimida en las ocasiones importantes, de que EE.UU. es la nación indispensable”, dice Stephanson.

“Es la convicción histórica del mundo de que lo que EE.UU. haga o deje de hacer es decisivo para el futuro de la humanidad. Y eso es pensamiento destinarista”, concluye.

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Cómo superar la pérdida de un Perro…


Psicología y Mente(J.Soriano) — La relación con un perro es única y profunda, caracterizada por un amor incondicional y una compañía constante. Durante años, un perro puede convertirse en un miembro clave de la familia, brindando consuelo, alegría y fidelidad. Por ello, la pérdida de un perro puede ser una de las experiencias más dolorosas que alguien pueda vivir.

Este dolor no debe ser minimizado; la tristeza y el duelo son reacciones naturales cuando se pierde a un ser querido, incluso si es un animal. Superar la pérdida de un perro es un proceso complejo que puede estar lleno de emociones contradictorias.

– Entendiendo el duelo por la pérdida de un perro

El duelo por la pérdida de un perro es una experiencia profundamente personal que, aunque a veces es minimizada por la sociedad, tiene un impacto emocional significativo. Perder a un perro no solo significa despedirse de una mascota, sino también de un compañero que ha sido parte integral de nuestra vida cotidiana.

Este duelo es tan válido como el que se vive al perder a un ser humano cercano, ya que los lazos afectivos con los animales pueden ser igual de profundos.

El proceso de duelo puede manifestarse en etapas, aunque no todas las personas las experimentan de la misma forma ni en el mismo orden.

Es común pasar por la negación, donde cuesta aceptar la pérdida; la ira, que puede dirigirse hacia uno mismo o hacia el mundo; la negociación, con pensamientos como “si hubiera hecho esto, quizá seguiría aquí”; la depresión, marcada por un sentimiento de vacío; y finalmente, la aceptación, que permite comenzar a sanar.

En este proceso, es fundamental aceptar y validar tus emociones. Sentir tristeza, enojo o incluso culpa es normal. Algunas personas pueden sentir vergüenza por experimentar tanto dolor por un perro debido a las expectativas sociales, pero estas emociones no deben ser reprimidas.

Cada vínculo es único, y la profundidad de tu dolor refleja la importancia de la relación en sí misma. Reconocer que atraviesas un duelo te permitirá abordarlo con compasión hacia ti mismo/a, dando el primer paso hacia la sanación.

Zonas sensibles de tu mascota y qué hacer en caso de una contusión

– El impacto emocional y físico de la pérdida

La pérdida de un perro no solo afecta emocionalmente; también puede tener consecuencias físicas. En términos emocionales, es común experimentar tristeza profunda, sentimientos de vacío e incluso desesperanza. Muchas personas describen una sensación de soledad abrumadora, especialmente cuando el perro formaba parte de su rutina diaria.

La ausencia de ese compañero incondicional puede desencadenar episodios de llanto frecuente, dificultades para concentrarse e incluso sentimientos de culpa por decisiones relacionadas con su cuidado o su final.

A nivel físico, el duelo también puede manifestarse. Es posible que experimentes pérdida de apetito, dificultades para dormir o una sensación constante de fatiga. El estrés emocional puede somatizarse en forma de dolores musculares, problemas digestivos o un sistema inmunológico debilitado. Además, el aislamiento social puede ser una respuesta común.

Algunas personas se retraen al sentir que los demás no comprenden la magnitud de su pérdida, lo que refuerza la sensación de incomprensión y soledad.

Reconocer que estos efectos son normales y forman parte del proceso de duelo es crucial. Cuidar tu bienestar físico, a través de una buena alimentación, actividad física y descanso adecuado, puede ayudarte a manejar mejor los síntomas emocionales y a iniciar tu camino hacia la recuperación.

– Estrategias para afrontar la muerte de tu amigo animal

Superar la pérdida de un perro requiere tiempo, paciencia y la adopción de estrategias que ayuden a procesar el dolor de una forma saludable. Aunque no existe un único camino para sanar, hay prácticas que pueden facilitar el proceso.

1. Acepta tus emociones

El primer paso es permitirte sentir el duelo sin juzgar tus emociones. Es normal sentir tristeza, enojo, confusión o incluso culpa. En lugar de reprimir estos sentimientos, exprésate de una forma segura, ya sea hablando con alguien cercano, escribiendo en un diario o simplemente permitiéndote llorar. Cada persona vive el duelo de manera diferente, y no hay un tiempo fijo para superarlo.

2. Busca apoyo

Compartir tus emociones con otros puede ser un alivio. Habla con amigos o familiares que entiendan la importancia de tu pérdida. También puedes buscar grupos de apoyo, tanto presenciales como en línea, donde otras personas que han pasado por situaciones similares puedan ofrecerte empatía y comprensión. Si el duelo es abrumador, considera acudir a un terapeuta especializado en pérdidas.

3. Crea un ritual o despedida significativa

Realizar un acto simbólico para despedirte de tu perro puede ayudarte a procesar la pérdida. Puedes organizar una pequeña ceremonia, plantar un árbol en su memoria o escribir una carta de despedida expresando tus sentimientos y agradecimiento por los momentos compartidos. Estos gestos no solo honran su memoria, sino que también te permiten canalizar tus emociones.

4. Conserva recuerdos

Mantener recuerdos tangibles de tu perro puede ser reconfortante. Considera crear un álbum de fotos, una caja de recuerdos con objetos significativos o un collage que celebre los momentos felices juntos. Estas acciones pueden ayudarte a enfocarte en los aspectos positivos de tu relación.

5. Cuida tu bienestar

Es importante no descuidar tu salud física y mental durante el duelo. Trata de mantener una rutina básica que incluya alimentación equilibrada, ejercicio físico y suficiente descanso. Actividades como caminar al aire libre o practicar técnicas de relajación, como la meditación o el yoga, pueden ayudarte a liberar estrés y a reconectar contigo mismo.

– Reflexiona sobre la relación y su legado

Cuando un perro no deja, nos queda un vacío difícil de llenar, pero también un legado de amor y enseñanzas que vale la pena reflexionar. Dedicar tiempo a recordar los momentos felices que compartiste con tu perro puede ayudarte a procesar el dolor desde una perspectiva de gratitud.

Por qué es tan difícil superar la muerte de tu perro?

Piensa en cómo su compañía enriqueció tu vida. Tal vez te enseñó el valor de la lealtad, la paciencia o la alegría en las pequeñas cosas. Reflexionar sobre estas lecciones puede brindarte consuelo y ayudarte a apreciar el impacto positivo que tuvo en tu historia. Estos aprendizajes no desaparecen con su partida; siguen siendo parte de ti y pueden influir en cómo te relacionas con otras personas o animales en el futuro.

También es importante reconocer el amor que te ofreciste a tu perro. Todo el cariño, tiempo y cuidados que le diste son un testimonio del vínculo que compartían. Recordar que tu perro vivió una vida llena de afecto gracias a ti puede aliviar sentimientos de culpa o tristeza. Honrar su memoria desde el amor y la gratitud transforma el duelo en una experiencia que, aunque dolorosa, te permite valorar la profundidad del vínculo que construyeron juntos y el legado que dejó en tu vida.

– ¿Adoptar otra mascota?

Después de perder a un perro, es común preguntarse si adoptar otra mascota puede ayudar a llenar el vacío emocional. Sin embargo, esta decisión requiere reflexión y no debe tomarse apresuradamente.

Para algunas personas, la idea de tener otro perro les genera consuelo, ya que les brinda una oportunidad de ofrecer amor y cuidado nuevamente. Sin embargo, es importante asegurarte de que estás emocionalmente listo antes de dar este paso. Adoptar un nuevo compañero demasiado pronto puede llevar a comparaciones constantes o incluso a sentimientos de culpa, como si estuvieras “reemplazando” a tu perro.

Tómate el tiempo necesario para evaluar tus emociones y considerar si estás adoptando por las razones correctas. Un nuevo perro no debería ser visto como una solución para superar el dolor, sino como una oportunidad para construir una nueva relación única y especial.

Si decides adoptar, sé consciente de que cada perro tiene su propia personalidad y características. En lugar de buscar un sustituto, enfócate en apreciar al nuevo miembro de la familia por quien es. Cuando estés listo, el vínculo que construyas con otra mascota será diferente pero igualmente valioso, y te permitirá honrar el amor que compartiste con tu perro mientras creas nuevos recuerdos.

– La importancia de procesar el duelo

La pérdida de un perro es una experiencia profundamente dolorosa, pero también una oportunidad para reflexionar sobre la importancia del amor y los lazos especiales que compartimos con nuestras mascotas. Aceptar y procesar el duelo con compasión hacia uno mismo es clave para sanar. Aunque el dolor puede ser abrumador al principio, con tiempo y estrategias adecuadas, es posible encontrar consuelo en los recuerdos y en el impacto positivo que ese compañero dejó en tu vida.

Superar la pérdida no significa olvidar, sino aprender a vivir con su ausencia mientras valoras todo lo que te enseñó. Ya sea a través de rituales significativos, la conservación de recuerdos o la decisión consciente de abrir tu corazón a otra mascota en el futuro, el legado de amor que dejó tu perro siempre estará contigo. Con paciencia, podrás transformar el dolor en gratitud por haber compartido un vínculo tan especial.

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La Luna como satélite de leyendas: un símbolo común de culturas y civilizaciones, desde la mitología hasta la ciencia


La Luna, mitos y leyendas | National Geographic

Muy Interesante(V.F.de Bobadilla) — Era de esperar que los dos cuerpos celestes más próximos a nosotros, el Sol y la Luna, ocuparan un papel protagonista cuando nacieron la mitología y las religiones; antes incluso de que la humanidad se hubiera ganado el nombre, sus integrantes vivían sometidos a una influencia que sufrían o disfrutaban, pero que eran incapaces de llegar a comprender.

– Las leyendas entre lo cálido y lo espectral

El deambular de estos astros marcaba el paso regular del tiempo, y su intensidad o humor determinaba el alcance de sus efectos, fueran estos buenos o malos.

Pese a su semejanza, eran tan opuestos –uno, cálido y benéfico; la otra, fría y espectral– que solo podían ser complementarios: por eso, muchas leyendas antiguas les buscaban un origen común, acompañado de una explicación por la que nunca aparecían juntos y se repartían el tiempo en el que se manifestaban ante los mortales, pero sin llegar a encontrarse jamás en el cielo.

. Los pueblo nativos norteamericanos y la luna

Por ejemplo, un mito de los indios norteamericanos establecía que el Sol y la Luna eran la representación divina de un jefe de tribu y su mujer, y las estrellas, su descendencia. Sin embargo, el primero tenía la costumbre de alimentarse de sus propios hijos, motivo por el cual estos se escondían en cuanto los primeros rayos del amanecer anunciaban la llegada de su padre.

 Si la Luna desaparecía unos días al mes de la vista de los humanos, era porque se había retirado a llorar por los hijos a los que su marido había conseguido devorar. En el caso de los incas, ambos astros eran hermanos, y, por igual, ancestros de su pueblo.

. La Luna y las leyendas nórdicas

La misma relación fraternal hallamos en la mitología nórdica, donde Sol y Luna fueron obligados por los dioses a crear, respectivamente, el día y la noche, y se mantenían en movimiento perpetuo debido a que los perseguían, sin descanso, una pareja de lobos –Sköll y Hati–. 

Según una leyenda, el Ragnarök –la batalla entre dioses que terminará con el mundo– se iniciará el día en que los cánidos consigan por fin dar caza a los dos hermanos, ya que sumirán a la Tierra en la oscuridad.

– La tribu keniata Luhyia y su visión de la Luna

Una creencia de los nativos de la tribu keniata Luhyia establece una variante interesante: Sol y Luna son también hermanos, pero, en un principio, ella era mucho más grande y brillante que él. Lo que sucedió es que el astro rey, impulsado por los celos, la atacó y, en la lucha que mantuvieron, ella cayó en un charco de barro que la ensució y redujo su esplendor.

Dios intervino en ese momento para terminar con las rencillas fraternales entre ambos, y su solución fue ordenarles que aparecieran en el mundo a distintas horas: el Sol luciría de día, y la Luna por la noche, donde su luz, debilitada para siempre por el combate, solo podría servir para amparar las actividades de brujas y ladrones.

Esta es una de las primeras leyendas que convierte a nuestro satélite en protector de actos inmorales, y para nada es exclusiva del pueblo keniata. Todo lo contrario: a través de los siglos, se extendió por muchas civilizaciones, algunas muy cercanas, y fue de la mano con una asociación negativa entre la influencia de la Luna y su pertenencia al sexo femenino.

– La Luna como leyenda femenina

El antropólogo e historiador Julio Caro Baroja (1914- 1995) escribió cómo, mientras que a la estrella del Sistema Solar se la ha identificado, de forma casi unánime, como el principio de la vida, “la Luna, a la que con máxima frecuencia se considera como de sexo femenino, es la que, por su parte, preside la noche y la que ampara a los muertos.

Las ideas de luna, mes y muerte están relacionadas en más de una lengua, y no solo en las indoeuropeas. Es la mediadora por excelencia, la que sirve para regular las acciones de los hombres, pero no la que da fuerza a sus actos, sino que su luz es fría e indirecta, muerta”.

. Pero ¿de dónde surgió este reparto de sexos?

A fin de cuentas, nada habría impedido que ambos cuerpos celestes fueran considerados de sexo masculino, o incluso que se invirtieran los papeles. La bióloga y ensayista estadounidense Barbara Ehrenreich lo explicó indicando que

hay que tener en cuenta que la periodicidad de la menstruación humana coincide casi exactamente con la del ciclo lunar.

Y este debía de tener una importancia fundamental para unos pueblos cuya única fuente de iluminación eran las hogueras. El sol va y viene ateniéndose a unas pautas diarias previsibles.

Pero la luna se desvanece por completo durante tres noches al mes, noches que debían de ser de una oscuridad impenetrable y terrorífica. Durante otras tres o cuatro, la luna llena o casi llena ilumina el mundo nocturno, y lo volvía más seguro y amigable para los seres humanos”.

Este farol del cielo hasta permitía que actividades diurnas, como cazar y recolectar frutos, se prolongara hasta después de la puesta de sol. “Dada la importancia de la luna en la vida de los pueblos prehistóricos, no es de sorprender que la diosa arcaica, desde Mesoamérica hasta el Mediterráneo, fuera una diosa de la luna”.

– La menstruación, la Luna y lo femenino

En efecto, para Caro Baroja, “la luna, el mes lunar, la idea de mes y la menstruación de la mujer misma” habrían influido “en el hecho de que la luna como divinidad y la mujer como ser humano se hallan una y otra vez asociadas”.

Y Ehrenreich precisa que “a los pueblos que ni siquiera poseían el concepto de explicación científica tal vez les pareciera que el ciclo femenino controlaba el lunar o, por el contrario, que la presencia divina de la luna se expresaba a través del cuerpo de las mujeres”.

Esta asociación iba a ser el origen, en siglos venideros, de no pocos malentendidos sangrientos.

Pero es cierto que las antiguas interpretaciones mitológicas de la Luna la identificaban casi siempre con el sexo femenino y con las características entonces asociadas con este, particularmente con la maternidad: así, en la Polinesia se la llamaba Hina, la diosa creadora, y sus representantes en la Tierra eran unas mujeres llamadas wahines, palabra que con el paso del tiempo ha derivado en sinónimo de esposa, prometida o mujer en general.

– La Luna con muchos nombres y mitos

. Metra, la eterna, gealach y otros nombres

Para los antiguos persas, su nombre era Metra, la madre del mundo “cuyo amor lo traspasa todo”. Según la especialista estadounidense en mitos femeninos Barbara G. Walker, los indios siux la llamaban la «Anciana que no Muere Nunca»; y los iroqueses, la Eterna.

Asimismo, “el nombre gaélico de la luna, gealach, se deriva de Gala o Galata, la Madre Luna original de las tribus gaélicas y galas”, especifica Walker.

No es el único antecedente de la presencia lunar en las religiones actuales que esta autora nacida en Filadelfia ha descubierto, y, en su obra «The Woman’s Dictionary of Symbols and Sacred Objects», presenta una apabullante lista de deidades vinculadas a este astro, empezando por el nombre mismo de Europa, que originariamente significó ‘luna llena’ y fue uno de los antiguos títulos de diosas como Hera, Io, Deméter o Astarté.

Bretaña fue conocida en principio con el nombre de Albión, que, sin perfidias añadidas –pérfida Albión es una expresión para referirse a Inglaterra en términos hostiles o anglófobos–, significaba ‘luna blanca’ y era una referencia directa a la diosa hasta que la cristiandad la masculinizó y la convirtió en el mártir san Albano.

No fue el único caso: otra de las diosas lunares persas, Al-Mah, daría lugar a la palabra hebraica almah para identificar a la mujer núbil, y de ahí pasaría al cristianismo como virgen, sinónimo de María, madre de Jesucristo.

Por su parte, los romanos se referían a la Madre Luna primaria, tomada de la Selene griega, con los nombres de Luna o Mana –este último nombre es el mismo con el que se la conocía en los cultos de Escandinavia, Arabia y Asia Central–.

– El culto a la Luna

Pero hay más: WalKer recurre al teólogo y filósofo cordobés Maimónides (1135-1204) para afirmar que el culto a la luna fue la religión del mismo Adán, y que la Biblia abunda en rastros de su culto en los tiempos anteriores a Yahvé, como los ornamentos lunares que portaban los reyes del Antiguo Testamento; una tradición talmúdica dice que el propio Yahvé tuvo que realizar una ofrenda a la luna en reparación por haberla ofendido.

Y Agla, uno de los nombres secretos de Dios, significaba originariamente ‘luz de luna’, ya que se derivaba de Aglaia, uno de los nombres originales de la diosa lunar en la mitología griega.

Buena parte de estas deidades estaban representadas por la imagen del satélite en cuarto creciente, ya que la de la luna llena habría guardado demasiadas similitudes con el disco solar.

. La luna en la mitología griega

No hay que esforzarse mucho, en cambio, para rastrear la presencia de la Luna en la mitología griega, ya que esta es abundante y variada. Se la asociaba con Artemisa, hermana melliza de Apolo, y era también conocida con los nombres de Selene y Hécate.

Cada una de ellas representaba un aspecto diferente del satélite: las dos primeras personificaban, respectivamente, sus fases creciente y llena –las más benignas, que ofrecían a la humanidad un resplandor benéfico–; mientras que a Hécate, en cambio, le correspondió un perfil mucho más siniestro, ya que representaba la luna nueva, la oscuridad total, y por ello se la consideraba soberana de las almas de los difuntos, presente en el nacimiento y la muerte de cada humano, es decir, los momentos en los que el alma se unía al cuerpo y se separaba de él.

– La hechicería y su relación con la Luna

No es de extrañar que su figura se asociara con la hechicería, y, más concretamente, con la practicada por mujeres, una noción que iba a seguir desarrollándose en los siguientes siglos. De hecho, las tradiciones lunares continuaron ligadas al sexo femenino durante la Edad Media.

A pesar de las advertencias de los representantes de nuevos cultos oficiales, la adoración proseguía, bien en forma de oraciones y ceremonias o de la elaboración de pasteles de avena como ofrenda a la diosa.

Pasteles que, por cierto, continuamos consumiendo hoy en día, ya despojados de sus connotaciones místicas originarias, y que son fácilmente reconocibles por su forma de cuarto creciente; el motivo por el que en Francia recibieron el nombre de croissants (‘crecientes’).

– Representación de culturas y lo religioso

Walker no se olvida de citar la enorme influencia que este símbolo lunar tuvo en la Arabia preislámica, ya que pasó a representar a todo el país, y sigue haciéndolo en la actualidad.

El islam no se portó de forma muy distinta al cristianismo a la hora de absorber los símbolos y mitos anteriores a su llegada, comenzando por Manat, la Madre Luna de La Meca, que en principio protegía a todos sus hijos, quienes se referían también a ella como Al-Lat, ‘la diosa’.

Según escribe Walker, “ahora se ha masculinizado como Alá, que prohíbe a las mujeres entrar en los mismos altares que fueron en otro tiempo fundados por sacerdotisas de la Luna”.

Esta masculinización de las principales religiones, donde las diosas originarias cambiaron de sexo o simplemente desaparecieron, iba a acabar convirtiéndose en una ofensiva en toda regla contra los cultos femeninos, con la diosa luna en cabeza. Poco a poco, su influencia fue perdiendo sus dones benéficos hasta convertirse en un ente del que convenía guardarse.

. El paso decisivo del tiempo junto a la Luna

El historiador Francés Jean Delumeau, en su obra «El miedo en Occidente» (1979), recuerda que, ya desde la antigüedad, numerosas civilizaciones “atribuyeron a las fases de la luna un papel decisivo sobre el tiempo, así como sobre el nacimiento y el crecimiento de los humanos, de los animales y de las plantas”.

Durante la Edad Media –del siglo V al siglo XV–, esta creencia permanecía vigente y el estado del satélite determinaba el momento propicio para recoger las cosechas, cuidar a los animales y, desde luego, contraer matrimonio.

El Renacimiento –siglos XV y XVI– no mejoró las cosas, ya que en Europa se tenían en cuenta las fases de la Luna para actividades tan diversas como “cortarse el pelo o las uñas, tomar una purga, practicar una sangría, partir de viaje, comprar o vender e incluso comenzar una enseñanza —nos cuenta Delumeau.

Y añade—: En la Inglaterra del siglo XV era también una imprudencia casarse, o ir a vivir a una casa nueva, cuando la luna menguaba”.

. Los lunáticos y la caza de brujas

Otros de sus efectos era producir la locura –origen del término lunático– e incluso la peste cuando estaba en conjunción con otros planetas.

El concepto de deidad regidora del tiempo quedó en el olvido, y “en la Europa del inicio de los tiempos modernos son sobre todo los aspectos negativos de la luna los que se subrayan, precisamente en la medida en que es cómplice de las fechorías de la noche”, apunta Delumeau.

No era, desde luego, el mejor momento para adquirir semejante fama, si se considera que, casualmente o no, esa concepción coincidió con los inicios de la caza de brujas en numerosos países del Viejo Continente. 

La conjunción luna-noche-mujer nunca tuvo efectos tan funestos, ya que la inmensa mayoría de los condenados por brujería fueron personas del sexo femenino, y en todas sus presuntas confesiones la noche y la luna aparecían como sus principales aliadas.

Era una fusión de los antiguos mitos de diosas nocturnas con la presunta existencia de sectas paganas que adoraban al diablo, aparecida a principios de siglo XV.

La creencia en Selene, Hécate y Diana se metamorfoseó en adoración satánica. Y los aquelarres, o reuniones de brujas y brujos, tenían lugar siempre de noche, aunque la presencia de la luna llena no se señalaba como un componente imprescindible para su convocatoria.

Y, con todo, todavía en el siglo XVII se encuentran testimonios del culto a este astro en Irlanda y la Baja Bretaña, donde pueblos evangelizados siglos atrás seguían arrodillándose ante la luna nueva para rezar el padrenuestro.

. El cambio de la imagen de la Luna durante el romanticismo y el humanismo

Nuevas corrientes sociales, religiosas y culturales, tan variadas como el humanismo –ligado al Renacimiento– y el romanticismo –surgido a finales del siglo XVIII–, fueron contribuyendo, cada una a su manera, a dar un importante giro.

La invención del telescopio había puesto el satélite mucho más cerca del ojo de los estudiosos, sustituyendo aquella aura mitológica que presagiaba desastres y epidemias por una exploración cada vez más precisa de sus características físicas y orbitales, mientras que los prodigios de las revoluciones industriales concibieron las primeras fantasías literarias sobre la posibilidad de que, alguna vez, el hombre llegara a hollar su superficie.

. Las leyendas de la Luna en las predicciones actuales

Hoy, los mitos lunares parecen ajenos a las mentes del siglo XXI; y, con todo, no podemos olvidar el revuelo causado en las redes sociales, y en no pocos medios considerados serios, cada vez que, en los últimos años, se ha producido el fenómeno de la superluna.

Las explicaciones de astrónomos y expertos en el satélite apenas han servido para borrar la oleada de predicciones nefastas.

Y es que el poder de la Luna ha alimentado leyendas durante demasiado tiempo como para que eso desaparezca de la noche a la mañana. Mientras, aquí seguimos, esperando la próxima superluna o el próximo eclipse lunar sin más preocupación que la posibilidad de que las nubes nos roben la oportunidad de disfrutar de sus vistas en el cielo.

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El Marqués de Sade, biografía de un ícono de la maldad…


La mente es maravillosa(E.Sánchez) — Lo que convirtió al Marqués de Sade en un ícono de la maldad fueron sus obras literarias. Aunque estas describen perversiones sexuales, no fue él quien las inventó y lo que su entorno no le perdonó fue exponer públicamente algo que ocurría solo en secreto.

El Marqués de Sade es una figura frente a la que existe un cúmulo de leyendas, la mayoría de ellas falsas o sin fundamento. Básicamente su gran “pecado” fue pensar en el sexo y escribir sobre el sexo, de una manera que desafiaba los tabúes y las hipocresías de su época.

Si lo que hubiera puesto en sus escritos fuera absurdo, o “loco”, como lo llamaron, simplemente hubiera sido ignorado. Las reacciones duras, y hasta violentas en su contra llevan a pensar que, muy por el contrario, su obra no era tan descabellada, sino que trataba acerca de aquello de lo que nadie quería hablar.

El nombre del Marqués de Sade pasó a la historia porque se convirtió en la manera de nombrar una perversión sexual. El sadismo se define como la obtención de placer sexual, mediante actos de crueldad contra otra persona. Esto no es exactamente lo que está en las obras del famoso marqués, pero así quedó establecido por la historia.

La infancia y juventud del Marqués de Sade

El nombre del Marqués de Sade era Donatien Alphonse François de Sade. Nació en París el 2 de junio de 1740. Venía de una familia noble, emparentada con la dinastía Borbón. Debido a las labores de su padre como diplomático, desde los 4 años quedó a cargo de su abuela y de sus tías paternas.

Más adelante, uno de sus tíos, Jacques François Paul Aldonce de Sade, libertino reconocido, se lo llevó con él para encargarse de su educación. Se le asignó como tutor a Jacques Francois Amblet, quien lo acompañó durante gran parte de la vida.

Cuando el famoso Marqués de Sade tenía apenas 16 años, participó en una de las batallas de la Guerra de los Siete Años. Su actuación destacada lo llevó a convertirse en capitán en la caballería de Borgoña.

Luego volvió a París y se le obligó a casarse con Renèe-Pélagie Cordier de Launay de Montreuil, a pesar de que estaba enamorado de otra joven. Poco después del matrimonio comenzaron los escándalos.

La leyenda negra del Marqués de Sade

Poco después de su matrimonio, el Marqués de Sade comenzó formalmente su carrera como escritor. 

El 1763 fue arrestado durante 15 días, aparentemente por haber elaborado un escrito con alto contenido sexual.

También por aquel entonces tuvo varias amantes y se rodeó frecuentemente de prostitutas.

Dos años después, tuvo lugar el famoso escándalo de Arcueil. Según la prostituta Rose Keller, el Marqués de Sade la había azotado y torturado.

El hecho tuvo muchas repercusiones y la leyenda popular fue agregando detalles ficticios, hasta el punto de que realmente no se supo qué pasó. Sade pasó siete meses en prisión por ello.

Luego tuvo lugar el “caso de Marsella”. Sade fue acusado de sodomía y de intentar envenenar a unas prostitutas. En realidad, les había dado un afrodisiaco, en medio de una orgía. Aunque nadie murió, de todas maneras se le acusó de intento de asesinato, fue preso y condenado a muerte. Duró 13 años confinado, primero en la prisión de Vincennes y luego en La Bastilla.

Esto afectó su salud.

Un final cruel

Con el triunfo de la Revolución Francesa, el Marqués de Sade fue enviado primero a un manicomio y luego dejado en libertad.

Salió de prisión a los 51 años de edad y bastante maltratado físicamente.

Sin embargo, en la época del terror, Robespierre volvió a condenarlo a muerte y se salvó de milagro de la guillotina.

Al salir de prisión quedó prácticamente en la indigencia.

Sus obras despertaban enorme aprehensión, ya que en ellas describía violaciones sexuales, parafilias y toda suerte de perversiones. Napoleón en persona arrojó la novela Justine a la hoguera y dijo que era “el libro más abominable jamás engendrado”. 

También en aquella época muchos de los escritos del Marqués de Sade fueron destruidos, por lo que buena parte de su obra se perdió.

En 1801, el régimen napoleónico lo acusó de “demencia libertina” y lo confinó en un asilo para locos. Su familia quemó lo que quedaba de su obra, cuando el Marqués de Sade murió, en 1814.

Varias generaciones de escritores, especialmente los de la corriente surrealista, rescataron la obra de Sade y le otorgaron un gran valor. Hasta el día de hoy, las opiniones sobre su trabajo literario no son unánimes. Mientras Breton lo llamó “El divino Marqués”, Bataille señaló que su obra era una apología del crimen.

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Un hallazgo sin precedentes en la Capilla Sixtina: identifican a María Magdalena en el Juicio Universal pintado por Miguel Ángel…


Recreación fantasiosa del rostro de María Magdalena.

Muy Interesante(E.Couto) — Desde la Edad Media hasta el Barroco, la figura de María Magdalena ha ocupado un lugar central en la iconografía cristiana. A lo largo de la historia del arte, se ha representado como penitente, apóstola  y símbolo de redención y transformación espiritual.

Una nueva propuesta de lectura del Juicio Universal de la Capilla Sixtina afirma haber identificado a María Magdalena en la obra magna de Miguel  Ángel.

La relevancia de María Magdalena en el arte cristiano

. La riqueza iconográfica de la Magdalena

Identificada en la tradición occidental con tres personajes del Nuevo Testamento—la mujer que ungió los pies de Jesús, María de Betania y la mujer poseída por demonios—, la figura cultural y teológica de María Magdalena ha crecido a lo largo de los siglos. De hecho, se trata de uno de los personajes más representados en la historia del arte cristiano.

Su iconografía ha variado para acoger todos los aspectos de su figura. Desde la mujer penitente cubierta de cabello en el desierto hasta la testigo de la Resurrección, su versatilidad refleja las inquietudes espirituales y sociales de cada época.

Paolo Veronese, La conversión de María Magdalena

María Magdalena en la Capilla Sixtina

. La capilla más famosa del Vaticano

El hallazgo en la Capilla Sixtina no solo enriquece nuestra comprensión del arte de Miguel Ángel. También subraya la importancia de María Magdalena como símbolo de esperanza y redención en el arte del Renacimiento.

Construida entre 1473 y 1481 por el arquitecto Giovanni de Dolci bajo el papado de Sixto IV, la Capilla Sixtina es célebre por sus frescos de impresionante complejidad teológica y artística. Miguel Ángel, quien trabajó en su bóveda entre 1508 y 1512, y más tarde en el Juicio Universal (1536-1541), transformó este espacio en un relato visual del Génesis, la salvación y el destino humano.

Su monumentalidad y simbolismo la han convertido a la Capilla Sixtina en un lugar central tanto para la fe como para el estudio del arte y la teología.

. Sara Penco, la restauradora que ha identificado a María Magdalena

Sara Penco es una restauradora y experta en arte renacentista con una trayectoria de más de dos décadas. Graduada en la Universidad de Florencia, su labor se ha centrado tanto en el análisis técnico como en la interpretación iconográfica de obras renacentistas.

Penco ha explicado que su pasión por el arte no solo radica en su restauración física, sino también en desentrañar los significados ocultos que los artistas dejaron en sus obras.

En 2024, Penco publicó Maria Maddalena nel Giudizio di Michelangelo, un libro que reúne los resultados de su investigación sobre la posible presencia de María Magdalena en el fresco del Juicio Universal. Combinando el análisis iconográfico, las técnicas de restauración digital y las fuentes teológicas, la restauradora ha conseguido argumentar su sorprendente interpretación.

Escena central del Juicio Final de Miguel Ángel. La Magdalena se encuentra en el extremo derecho de la imagen (a la izquierda de la figura de Jesucristo).

. ¿Dónde está María Magdalena?

En su estudio, Sara Penco saca a la luz la figura de María Magdalena que se encuentra oculta en el complejo entramado del fresco. Según la restauradora, Miguel Ángel habría representado a Magdalena no como una penitente convencional, sino como una figura de intercesión y esperanza en el contexto del Juicio Final.

El libro aborda también la relación simbólica entre la Magdalena y otros personajes clave del fresco. La autora sugiere que su inclusión en el Juicio final podría vincularse a las influencias teológicas de la época y a las tensiones religiosas del Renacimiento tardío.

Según el análisis de Penco, María Magdalena se encuentra a la izquierda de Jesús, cerca de los santos y mártires que interceden por las almas en el juicio. Su figura destaca por su postura dinámica y su mirada dirigida hacia Cristo, lo que sugiere un papel de mediadora entre los condenados y los salvados.

A diferencia de otras representaciones tradicionales de la Magdalena como penitente, aquí aparece con una actitud de intercesión activa y empoderada. Lleva un manto de tonos cálidos, quizás como símbolo de su conversión y devoción. También sostiene un pequeño frasco que podría aludir a los óleos con los que ungió a Jesús.

La posición de Magdalena en el fresco contrasta con las representaciones tradicionales, donde suele aparecer como penitente. En este contexto, Miguel Ángel parece presentarla como una figura empoderada que subraya su rol de «apóstola de los apóstoles», tal como se la denominó en el Evangelio de Juan y en los textos apócrifos.

María Magdalena en la Capilla Sixtina. 

El proceso de identificación

. Técnicas digitales y análisis de fuentes

El hallazgo de Penco se basa en un enfoque interdisciplinario. Primero, se utilizaron métodos de restauración digital para examinar detalles ocultos en el fresco. La espectroscopía infrarroja, por ejemplo, permitió analizar capas ocultas de pintura.

A través de esta técnica, pudo resaltar características anatómicas y cromáticas que habían sido oscurecidas por el tiempo y las restauraciones previas.

Las conexiones de la representación de María Magdalena en la Capilla Sixtina con otras tradiciones iconográficas del siglo XVI, además, ofrecen un marco teórico que refuerza su hipótesis. Así, la identificación de María Magdalena que propone Penco se apoya en tres pilares principales, claramente fundamentados en análisis interdisciplinarios.

. El análisis iconográfico

Penco argumenta que la figura en cuestión, que se ubica a la izquierda del Cristo juez, presenta rasgos asociados con la Magdalena en la tradición artística. Son ejemplos de esto el cabello largo y suelto y la expresión de devoción intensa.

Detalle de un cuadro de Tintoretto que representa a María Madgalena.

. El contexto teológico

El Renacimiento tardío estuvo marcado por una serie de debates alrededor de la redención y el papel de las figuras bíblicas femeninas. Según Penco, Miguel Ángel habría incluido a María Magdalena como símbolo de misericordia divina, en contraste con el rigor del juicio final representado en el fresco.

. Las fuentes históricas

Penco consultó la correspondencia y los escritos contemporáneos de Miguel Ángel que sugieren su interés por la figura de María Magdalena. Además, analizó textos de teólogos como Savonarola, cuyas ideas sobre el arrepentimiento pudieron influir en la obra del artista.

Un hallazgo relevante para la historia del arte

La identificación de María Magdalena en el Juicio Universal de Miguel Ángel representa un avance significativo tanto en el estudio del arte renacentista  como en la comprensión de la iconografía cristiana. Gracias a la propuesta de Sara Penco, se nos invita a reconsiderar la complejidad y riqueza simbólica de una de las obras maestras más estudiadas de la historia del arte.

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«Yo fui el guardaespaldas de Whitney Houston de la vida real»…


David Roberts y Whitney Houston
David dijo que estaba dispuesto a morir por Whitney Houston mientras trabajaba como su guardaespaldas.

BBC News Mundo(N.Bryan) — Puede que Whitney Houston haya sido una de las cantantes más aclamadas de su generación, pero cuando le pidieron a David Roberts que fuera su guardaespaldas no quedó precisamente deslumbrado.

«Whitney Houston, ¿quién es él?», recuerda haberse preguntado en aquel momento el exsargento de policía convertido en escolta.

Pasó seis años protegiendo a la fallecida superestrella mientras ella viajaba por el mundo y cree que fue la inspiración para la película «The Bodyguard» (El Guardaespaldas), protagonizada por Houston y Kevin Costner en 1992.

«Fue una revelación, teniendo en cuenta que soy de una comunidad agrícola en el extremo norte de Gales, la península de Llyn».

«Y ahí estaba, viajando por todos lados con posiblemente una de las personas más famosas del mundo, por lo que fue una experiencia bastante interesante», dijo el hombre de 72 años, hablando desde su casa en Palm Beach, Florida.

Veinticinco años después, escribió un libro sobre la temporada que pasó con la estrella, quien murió a los 48 años en 2012.

Roberts se unió a la policía de la Real Fuerza Aérea en 1968 y sirvió en Irlanda del Norte antes de unirse a la policía de Gales del Norte en 1972.

Más tarde fue transferido a la Policía Metropolitana y concluyó su servicio en 1988 como sargento, brindando protección a los dignatarios y jefes de estado visitantes.

Whitney Houston
Whitney Houston en los World Music Awards 2004 en Las Vegas.

– «La voz de un ángel»

Cuando Roberts trabajaba para la embajada estadounidense en Londres en 1988, conoció a Houston después de que ella volara al Reino Unido.

La recuerda como «una joven muy sofisticada, educada, inteligente y tímida».

«Me impresionó singularmente», dijo. «Su belleza era excepcional, incluso después del largo vuelo de Nueva York a Londres».

Antes de la reunión, su hija le había puesto al día sobre su carrera y él compró algo de su música.

«Ella tenía la voz de un ángel, claramente», dijo. Ambos «se llevaron muy bien» desde el principio.

El trabajo inicial fue de tres meses, pero luego le pidieron que fuera el director de seguridad de su gira por el Medio Oriente.

Whitney Houston, Kevin Costner y Cindy Costner
Whitney Houston asistió al estreno de The Bodyguard en Hollywood en noviembre de 1992 con su coprotagonista Kevin Costner y su esposa Cindy Costner.

«No puedo imaginar una personalidad de alto perfil y con tanta demanda que fuese más fácil de proteger».

Dijo que ella pasó la mayor parte del tiempo en su habitación de hotel hablando por teléfono con su entonces novio, el comediante Eddie Murphy.

«Es tan divertido fuera del escenario como dentro del escenario, es un gran tipo, me gusta», dijo Roberts.

– La vida de una estrella

Más tarde, Roberts fue testigo de la tumultuosa relación de Houston con el cantante Bobby Brown, con quien se casó en 1992 y estuvieron juntos ​durante 15 años.

«Para mí es sorprendente que haya durado tanto», dijo David.

«De hecho, el día de la boda todas las personas que estaban involucradas en la seguridad dijeron: ‘Está bien chicos, volveremos aquí el año que viene para la fiesta de divorcio'».

«Realmente no pensamos que duraría y, sin embargo, ella demostró que todos estábamos equivocados».

En cuanto a su propia relación con la megaestrella, dijo que llegó a conocerla «hasta el punto de que había muy poca necesidad de conversar cuando estábamos en público».

«La miraba y sabía lo que estaba pensando y lo que quería, o si estábamos entre una multitud o sentía un tirón en la parte de atrás de mi chaqueta, teníamos que irnos».

«Siempre existe ese nivel de sinergia entre el protector y el protegido», aseguró.

Roberts registraba a Houston en hoteles usando el nombre de Rachel Marron, el personaje que la artista interpretaría en The Bodyguard.

Sin embargo, Roberts insistió en que no todo en la película es tan fiel a la vida real.

En el filme, los personajes de Costner y Houston se involucran en un romance, pero él insistió en que él era «más como un tío amable» para la estrella.

Whitney Houston en el Freedomfest
Whitney Houston cantó en el Freedomfest, la celebración del 70 cumpleaños de Nelson Mandela en el estadio de Wembley en 1988.

– Amenazas potenciales

Cuando se le pregunta si habría muerto por ella, es inequívoco.

«Por supuesto», dijo. «Si hice mal mi tarea, si me equivoqué en la evaluación de amenazas o en la gestión de riesgos o en la preparación, entonces sí, habría pagado por eso».

Y había muchos riesgos que evaluar.

Durante la gira por el Medio Oriente, Roberts contó que había alrededor de 50 fanáticos que eran considerados como una amenaza potencial.

«Los fans obsesionados no sólo estaban felices de verla, no sólo felices de estar en su presencia, querían una parte de ella, y ahí es cuando se vuelve un poco tedioso desde mi perspectiva», explicó.

«Teníamos uno que escribía todo tipo de comentarios sobre trastornos mentales en papel higiénico. Había un tipo en Australia que solía enviar su ropa interior y calcetines sucios».

Dijo que ese hombre había escrito que iba a estar en su show en Sydney.

«Nos dio el número de su asiento y nos avisó que cuando ella cantara el bis, Greatest Love of All, él subiría al escenario y ‘la llevaría a encontrarse con su madre en el cielo'».

Estuvo rodeado por agentes encubiertos pero el concierto terminó sin problemas.

«No se movió, no mostró ningún signo de emoción», dijo Roberts. «Ella terminó de cantar, él se puso de pie, se fue y nunca más hemos sabido de él desde entonces».

Whitney Houston y Bobby Brown
Whitney Houston y Bobby Brown junto con su hija Bobbi Kristina en 1994.

– El costo personal

Esta visión del mundo de los megafamosos dejó a Roberts preguntándose por qué tantos jóvenes persiguen el estrellato.

«Para mí fue evidente desde el principio que ese nivel de fama es un precio demasiado caro de pagar».

Dijo que el único momento en que podía lograr algún tipo de vida normal era cuando estaba con amigos y familiares o en una habitación de hotel. «De lo contrario, nada era normal».

Roberts afirmó que los años que pasó junto a Houston por todo el mundo «tuvieron un costo» para él también.

Cuando se le preguntó si se refería a sus relaciones personales, dijo: «Tendrías que preguntarle a cualquiera de mis tres esposas, no estoy del todo seguro».

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Lo que (no) sabemos del anillo espacial que cayó en Kenia: crecen los problemas para identificar su origen…


20Bits(A.Higuera) — Un fragmento metálico de un cohete, con un peso aproximado de 500 kilos, cayó en el sureste de Kenia a finales del año pasado, concretamente, en el pueblo de Mukuku, ubicado en el condado de Makueni.

La Agencia Espacial de Kenia (KSA, por sus siglas en inglés) confirmó que el objeto formaba parte de un vehículo de lanzamiento y, según el comunicado emitido, el fragmento fue identificado como un anillo de separación que mide alrededor de 2,5 metros de diámetro.

Los habitantes de la zona aseguraron que este trozo metálico se estrelló «al rojo vivo» sobre las 15:00 hora local (13:00 hora peninsular de España) el pasado 30 de diciembre, además, la agencia reconoció que este tipo de incidentes son bastante infrecuentes porque los restos de cohetes suelen desintegrarse al reingresar en la atmósfera terrestre o caer en zonas deshabitadas, como los océanos.

KSA inició una investigación para saber lo sucedido, a pesar que «el objeto no representó una amenaza inmediata para la seguridad pública». No obstante, el diario Ars Technica revela que «un pequeño grupo de rastreadores especializados ha estado utilizando datos de fuentes abiertas y, hasta ahora, no han podido identificar el lanzamiento del cohete al que se puede atribuir el gran anillo».

KSA inició una investigación para saber lo sucedido, a pesar que «el objeto no representó una amenaza inmediata para la seguridad pública». No obstante, el diario Ars Technica revela que «un pequeño grupo de rastreadores especializados ha estado utilizando datos de fuentes abiertas y, hasta ahora, no han podido identificar el lanzamiento del cohete al que se puede atribuir el gran anillo».

Estas son las imágenes del cohete abandonado en órbita.

basura espacial: imágenes de un cohete abandonado en órbita

Tras quedar en duda el origen de este fragmento, algunos rastreadores «creen que es posible que el objeto no haya venido del espacio».

Concretamente, Jonathan McDowell, astrofísico del Centro de de Astrofísica Harvard-Smithsonia (Estados Unidos), considera en una publicación que el anillo podría ser basura espacial: «La posibilidad más probable relacionada con el espacio es la reentrada del adaptador SYLDA del vuelo Ariane V184, el objeto 33155. Sin embargo, no estoy completamente convencido de que el anillo sea basura espacial».

Por otro lado, el rastreador espacial Marco Langbroek apunta en otra publicación que «la fuente más probable del objeto fue un lanzamiento de Ariane V que tuvo lugar en julio de 2008, en el que el cohete europeo colocó dos satélites en órbita de transferencia geoestacionaria».

Pese a las dos suposiciones mencionadas, algunos medios empezaron a difundir información falsa sobre el origen de este anillo, teniendo en cuenta que la Agencia Espacial de Kenia no emitió ninguna declaración oficial que vinculara a dicho fragmento metálico con la Agencia India de Investigación Espacial o con alguna misión espacial específica.

El espacio está cada vez más abarrotado de basura espacial, pero grandes trozos de metal de cohetes no suelen volar en la órbita terrestre sin ser detectados ni rastreados. Por lo tanto, de momento, seguiremos con la incógnita de dónde proviene este anillo.

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