Macbeth consultando la visión de la cabeza armada, Johann Heinrich Füssli.
JotDown(D.Casado) — Macbeth es harto conocido en la cultura contemporánea.
A decir verdad, puede ser una de las obras más representadas de todos los tiempos.
Ha conquistado la creatividad de muchos otros autores y su forma de tratar el tiempo, el espacio, y los temas dramáticos como la culpa, la vergüenza y el arrepentimiento han sentado cátedra dentro de la industria literaria.
Pero no todo el mundo conoce qué pintores se vieron influenciados por el bardo, William Shakespeare, y quiénes dejaron su impronta en la historia, para que fuera contemplada y admirada por el amante del arte y de la literatura.
Mactbeth y la pintura
La línea temporal del contexto histórico es sencilla y muy poco laberíntica. William Shakespeare concluye la obra en 1606, apenas diez años antes de su muerte. Según palabras de Manuel Ángel Conejero, esta obra podría estar supeditada a una aún mayor, pues ha llegado a nuestros días un First Folio que bien podría representar un resumen de un Macbeth más extenso.
Pero la línea argumental de la obra es diferente, por ello, encadenaremos las obras de ocho famosos pintores para explicar, pormenorizadamente, y en orden, el simbolismo existente en la obra de William Shakespeare y el significado de Macbeth para los artistas influenciados por ella.
Las tres brujas, Henry Fuseli, 1783
Tras una larga batalla, Banquo y Macbeth, nobles de Escocia, vuelven al hogar henchidos de gloria. En el camino, unas extrañas brujas, comandadas por Hécate, aparecen ante ellos y se les ofrece la visión del futuro, coronando a Macbeth como rey del país.
Estas brujas, que podríamos reconocer como Nornas, pero no confundir con las Moiras —estas últimas encargadas de cortar el hilo de la vida y las primeras oráculos del pasado, el presente y el futuro— representarán un papel fundamental dentro de la obra de Shakespeare, incitando a Macbeth al caos y marcando el hilo narrativo de la historia.
Tres brujas de Macbeth, Alexandre Colin, 1827
No es el único autor que, influido por el episódico aparecer de las brujas, se siente en la obligación de representar su mezquindad en el lienzo, que será premonición de lo que ocurrirá. Macbeth comunica a su mujer el veredicto de las brujas, y ella recibe su carta con pleitesía y agrado, pues una nueva etapa está a punto de comenzar.
Lástima (Pity), William Blake, 1795
En este cuadro, Lástima, William Blake nos acerca la visión de una estrofa en la que se hace referencia a la muerte del rey y a los anhelos que ello pueden significar.
El pintor, haciendo una interpretación literal de los versos de Shakespeare, nos traslada hasta ese momento para ofrecernos su visión de los acontecimientos; muy relacionado con este hecho puede estar la ausencia de retoños en la pareja protagonista de la obra, lady y lord Macbeth.
And pity, like a naked new-born babe, Striding the blast, or heaven’s cherubin, hors’d Upon the sightless couriers of the air, Shall blow the horrid deed in every eye.
(Y la lástima, como un recién nacido desnudo, a zancadas de la explosión, o el querubín del cielo, montado sobre los ciegos correos del aire, hará estallar el horrible hecho en cada ojo).
Lady Macbeth, John Singer Sargent, 1889
Ellen Terry as Lady Macbeth 1889 John Singer Sargent 1856-1925 Presented by Sir Joseph Duveen 1906
Fundamental obra de John Singer Sargent que, con su maestría al pincel, nos ofrece la visión de lady Macbeth, auspiciada por la maldita ambición, imaginándose reina de Escocia, habiendo asesinado al predecesor de su marido, Duncan. Su codicia conducirá a Macbeth al terrible acto y su deseo será el desencadenante de una tragedia.
Lady Macbeth, George Cattermole, 1830
Llegado el momento de cumplir con el cometido final, lady Macbeth, molesta por la cobardía de su marido, decide actuar y asesinar a sangre fría, mientras duerme, al rey Duncan; pero, embebida por el parecido del rey a su padre, o apoderándose también de ella la lástima, decide salir de la habitación y encomendar a su marido el crimen: «Tensa las cuerdas de tu valor hasta su límite, y no fallaremos».
Lady Macbeth con los puñales, Henry Fuseli, 1812
Fuseli, amante confieso de Shakespeare y creador de las obras de arte románticas más fieles a la realidad, nos ofrece aquí el siguiente episodio que representa a Macbeth saliendo del cuarto de Duncan cubierto de la ya característica sangre que lo acompañará durante todo el drama.
Este momento es especialmente importante, ya que lady Macbeth ha conseguido lo que deseaba y, al ser esta obra un drama de contraste y caos, la ambición que poseía desaparece tras la muerte del rey, y la indiferencia de Macbeth se convierte en codicia y deseo.
La aparición del espectro de Banquo en el banquete de Macbeth, Gustave Doré, 1855
Espectacular debe de ser un momento si, en la misma generación, y en el mismo año, dicho instante ha dejado una huella tan imborrable en dos artistas que ambos deciden rescatar y retratar un episodio tan fundamental como la aparición de Banquo en el banquete de Macbeth.
De esta forma, tanto Doré, conocido por sus divinas ilustraciones, tanto en la obra de Dante como en El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, como Chassiorio, pintan a Banquo sentado a la mesa, llenando a Macbeth de las lamentaciones que acabarán por provocar su caída y la de su mujer.
Macbeth viendo el espectro de Banquo, Theodore Chassiorio, 1855
Este es, sin lugar a dudas, uno de los cuadros más importantes de este artículo. Tal y como acota el bardo inglés, tan solo Macbeth, carcomido por la culpa de haber guiado a su mejor amigo hacia la muerte, es capaz de ver cómo Banquo, con desidia y la calma que caracteriza a los espectros, se sienta en su lugar, sin que nadie más le preste atención, dando a entender la locura de Macbeth y su arrepentimiento.
Chassiorio consigue, al igual que Doré, retratar este momento, y si nos fijamos en la escena, ninguno de los comensales repara en el Banquo, ya que mantienen una actitud normal, mientras que Macbeth gira su cabeza sorprendido por la aparición de su amigo.
Macbeth consulta la visión de la armada, Henry Fuseli, 1793
Fuseli vuelve a impresionarnos con otro de sus magníficos cuadros, que simbolizan el momento de revelación de las profecías de las brujas en un segundo encuentro en el que Macbeth, desconfiando de su entorno, decide acudir en busca de su consejo. En sus visiones, varios episodios son narrados y, aunque fuera de toda lógica, sirven a Macbeth para comprender que no ha de temer traición alguna, pues su corona se ceñirá a su cabeza durante un largo reinado.
Macbeth y las brujas, Eugene Delacroix, 1825
Pero como se habrá ya adivinado, la tragedia no termina como a Macbeth le hubiera gustado y las profecías acaban por cumplirse, alimentando el desdén de Macbeth y sabiendo que las brujas habían jugado sucio con sus interpretaciones. Reservo al lector el placer de ir descubriendo cómo se cumplen estos malos presagios y cómo Macbeth acaba no solo perdiendo el trono de Escocia, sino también su propia cabeza.
Es el famoso pintor romántico, Eugene Delacroix, el que consigue representar este mítico momento que golpeará a Macbeth con toda su rotundidad.
Lady Macbeth sonámbula, Eugene Delacroix , 1849
Ya se ha comprobado que Delacroix era otro amante de Macbeth, y de esta manera retrata uno de los instantes más escalofriantes de toda la obra, el comienzo de la enfermedad de lady Macbeth.
Una enfermera y el doctor son testigos de este episodio, que narra cómo lady Macbeth, desvelada y, a la vez, sonámbula, pierde el juicio y comienza a recorrer el castillo con una antorcha mientras confiesa los crímenes cometidos en favor de su marido. Ya no hay duda para los nobles de palacio, aunque Macbeth haya intentado ocultar la traición, es necesaria una revolución.
Lady Macbeth sonámbula, Henry Fuseli, 1784
Llegamos al final del análisis para conocer la obra magna de Fuseli. El pintor especula con la locura de lady Macbeth que, con los ojos abiertos, mira al ensordecedor futuro, temerosa del angustiante pasado y arrepentido del terrible presente.
Su agresividad es patente en el pánico que expresan los personajes en segundo plano, que consiguen trasmitir al observador una amalgama de sentimientos incómodos. Fuseli plantea así el comienzo del fin de lady Macbeth, arrepentida por sus crímenes, y que la conducirán al final de su vida.
Miles son las obras de arte que se han creado en torno a la figura de Shakespeare, cuya influencia aún remane en cuadros, películas, canciones y libros. Pero eso es parte ya de un artículo que será escrito en el futuro. ¿Sabrán las brujas cuál será la temática de dicho artículo, o habrá de resolver el enigma el avispado lector? Solo el mañana tiene la respuesta y, como diría Shakespeare:
Mañana, y mañana, y mañana se arrastra con paso mezquino día tras día hasta la sílaba final del tiempo escrito, y la luz de todo nuestro ayer guio a los bobos hacia el polvo de la muerte. ¡Apágate, apágate breve llama! La vida es una sombra que camina, un pobre actor que en escena se arrebata y contonea y nunca más se le oye. Es un cuento que cuenta un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada.
La Epopeya de Gilgamesh, considerada la obra literaria más antigua de la humanidad, ha sido objeto de estudio durante siglos.
Su influencia se ha extendido por distintas culturas y su historia ha sido transmitida a lo largo de milenios.
Recientemente, estudios sobre una versión hitita del poema han abierto nuevas perspectivas sobre su transmisión y adaptación en el mundo antiguo.
Investigaciones recientes han identificado fragmentos de la epopeya en tablillas halladas en la antigua ciudad de Hattusa, capital del Imperio Hitita, situada en la actual Turquía.
Estos textos revelan no solo la difusión del mito mesopotámico, sino también las adaptaciones que sufrió al ser adoptado por una cultura distinta de la sumeria o la acadia.
El análisis de los textos hititas muestra que el relato de Gilgamesh no se limitó a las ciudades de Uruk y Babilonia, sino que también llegó a Anatolia.
La versión hitita presenta elementos en común con las versiones acadias y babilónicas, aunque con variaciones en la estructura y en los detalles narrativos.
En particular, se han encontrado fragmentos que relatan la historia de Gilgamesh y Enkidu, dos figuras centrales de la epopeya, y sus hazañas en la lucha contra seres mitológicos y divinos.
La tablilla XI del Poema de Gilgamesh, donde se describe la historia del diluvio.
Los textos, escritos en cuneiforme sobre tablillas de arcilla, se han conservado gracias a las excavaciones en Hattusa. Su traducción ha sido un proceso complejo debido a la fragmentación y al estado de conservación de las tablillas, pero los expertos han logrado reconstruir algunos pasajes claves del relato.
Uno de los aspectos más interesantes del hallazgo es la forma en que los hititas reinterpretaron la historia de Gilgamesh. En la versión hitita, la estructura del relato conserva la esencia del original mesopotámico, pero introduce matices propios de la cultura anatolia.
Por ejemplo, mientras que en la versión babilónica Gilgamesh es presentado como un rey tirano que aprende sobre la mortalidad y la sabiduría a través de la pérdida de su amigo Enkidu, en la versión hitita parece haber una mayor énfasis en la relación con los dioses y en el papel del destino.
Asimismo, las diferencias en los nombres y en la representación de los dioses sugieren una adaptación religiosa, en la que el panteón hitita sustituye algunos de los dioses mesopotámicos. Estos cambios evidencian no solo una apropiación del mito, sino también una resignificación que permitía su inserción en la tradición oral y escrita de Anatolia.
El hallazgo de la versión hitita de Gilgamesh subraya la increíble capacidad de los relatos antiguos para viajar y transformarse. La epopeya no se mantuvo confinada a su lugar de origen, sino que fue absorbida por diferentes civilizaciones, cada una de las cuales le imprimió su propio sello.
Estatua de Gilgamesh en el Museo del Louvre
El caso de la versión hitita es particularmente significativo porque demuestra que los hititas no solo adoptaron elementos culturales de Mesopotamia, sino que también participaron activamente en la reinterpretación de sus mitos.
La existencia de fragmentos en hurrita dentro del corpus hitita sugiere además un intercambio con otras culturas de la región, lo que reafirma la complejidad y riqueza del mundo antiguo.
A pesar de la importancia del hallazgo, la reconstrucción del texto hitita sigue siendo un desafío.
Muchas de las tablillas están dañadas o incompletas, lo que impide tener una versión definitiva del relato.
Sin embargo, los avances en la traducción y comparación con otras versiones han permitido arrojar luz sobre su contenido.
Los especialistas han utilizado herramientas de filología comparativa para analizar los términos y expresiones en hitita y su relación con las lenguas mesopotámicas.
Esto ha permitido identificar pasajes conocidos y reconstruir partes del texto con un alto grado de precisión. No obstante, aún quedan lagunas en la narración que podrían resolverse con nuevos descubrimientos arqueológicos.
Este hallazgo refuerza la idea de que el conocimiento y la cultura no tienen límites. Así como Gilgamesh viajó en busca de la inmortalidad, su historia ha viajado a través del tiempo y el espacio, demostrando que los mitos que forjaron la humanidad aún tienen mucho por revelar.
A finales de 1960, un juicio convirtió en un un éxito de ventas a un libro que tenía décadas circulando de manera casi clandestina.
BBC News Mundo(N.Kenny) — Hasta noviembre de 1960, los británicos no podían leer “El amante de Lady Chatterley” debido a una ley que penalizaba la publicación de textos considerados indecentes e inmorales.
La editorial británica Penguin Books quiso desafiar la Ley de Publicaciones Obscenas imprimiendo una edición completa y sin censura de la novela de D. H. Lawrence.
El juicio resultante simbolizó los cambios sociales que se habían estado gestando en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y demostró la brecha que existía entre el público y aquellos que se consideraban los guardianes de la moral establecida.
“El amante de Lady Chatterley” se había publicado de forma privada en Italia y Francia a finales de la década de 1920, pero después fue prohibido en varios países del mundo, incluidos Estados Unidos, Australia y Japón.
En los años previos al juicio, los escritores y editores británicos estaban cada vez más preocupados por la cantidad de libros que estaban siendo vetados por obscenidad. En un intento de disipar estos temores, el Parlamento de Reino Unido aprobó en 1959 una nueva Ley de Publicaciones Obscenas que prometía «proteger la literatura y reforzar la legislación sobre pornografía».
El instrumento legal ofrecía una defensa a cualquiera acusado de publicar un «libro sucio» y le permitía argumentar que una obra debía publicarse si tenía mérito literario, incluso si la persona promedio encontraba su material chocante.
El novelista inglés D. H. Lawrence fue protagonista de un proceso en el que la libertad de expresión y de creación terminaron en el banquillo de los acusados.
– Sobre la obra
“El amante de Lady Chatterley” fue considerada controvertida porque mostraba una relación apasionada entre una mujer de clase alta, Lady Constance Chatterley, y un hombre de clase trabajadora, Oliver Mellors.
La novela incluye malas palabras, descripciones explícitas de sexo y retrata el placer sexual femenino.
Lawrence dijo que esperaba recuperar el sexo como algo aceptable en la literatura. Quería «hacer que las relaciones sexuales (en la novela) fueran válidas y preciosas, en lugar de vergonzosas», explicó.
En 1960, Penguin estaba lista para poner a prueba la Ley de Publicaciones Obscenas. La editorial le escribió al fiscal general y le advirtió que publicarían una versión original del libro.
En agosto de ese año, Reginald Manningham-Buller, el asesor legal de la Corona, leyó los primeros cuatro capítulos de la novela mientras viajaba en un tren a Southampton (una ciudad del sur de Inglaterra) y le escribió al fiscal general, aprobando el inicio de procedimientos legales contra Penguin.
«Espero que consigas una condena», dijo.
Allen Lane, el fundador de Penguin Books, estaba en España cuando se desarrollaron los acontecimientos. Sus colegas le aconsejaron que regresara a casa de inmediato.
La suerte de la novela de D. H. Lawrence terminó decidiéndose en un juicio que duró días.
– El proceso
El juicio de “El amante de Lady Chatterley” fue el primero de este tipo bajo la nueva ley, y el escenario estaba preparado para un enfrentamiento entre el establishment y aquellos con opiniones más liberales.
Para apoyar su caso a favor de la publicación de la novela, Penguin convocó a una serie de testigos expertos, incluidos 35 escritores y políticos destacados. En el grupo estaba Richard Hoggart, un académico y autor influyente que fue visto como un testigo clave.
El abogado argumentó que la novela era una obra esencialmente moral y «puritana», que simplemente incluía palabras que había oído en una obra de construcción cuando se dirigía al tribunal.
En contra, Mervyn Griffith-Jones encabezó la acusación, que argumentó que el sexo en la novela era pornografía gratuita.
«Cuando hayan visto el libro, pregúntense: ¿aprobarían que sus hijos e hijas lo leyeran?», preguntó el fiscal al jurado.
«¿Lo dejarían tirado en su casa? ¿Es un libro que desearían que leyeran sus esposas y criados?«, agregó.
También enumeró casi 100 usos de malas palabras en sus páginas.
El juez Byrne, quien presidió el juicio, señaló que el bajo precio del libro significaba que «estaría disponible para que todo el mundo lo leyera». Estas declaraciones se citan a menudo como representativas de las actitudes desfasadas del establishment británico de la época.
La novela, que relata el romance entre una mujer de alcurnia y un hombre de clase trabajadora, era considerada inmoral.
– La mejor promoción
El 2 de noviembre de 1960, tras un juicio que duró seis días, el jurado delibera durante tres horas y llega a una decisión unánime: Penguin Books fue declarada «no culpable» en virtud de la Ley.
“El amante de Lady Chatterley” salió a la venta inmediatamente después, ya que Penguin se había preparado para distribuirlo en caso de absolución. Tuvieron que trabajar con una nueva imprenta, pues la habitual se negó a aceptar el encargo.
El juicio tuvo el efecto de promocionar el libro, del que se agotaron los 200.000 ejemplares en su primer día de publicación. Llegó a vender tres millones de copias en tres meses.
Unos días después de salir a la venta, un librero de Inglaterra apellidado Donati habló con BBC News sobre la popularidad de la novela.
«Teníamos todas las esperanzas de conseguirlos, por supuesto, pero finalmente se redujo a la mitad. Recibimos 500 ejemplares. Abrimos bastante temprano, de cinco a nueve, y calculo que ya hemos vendido 50 o 60 (ejemplares)… Creo que tendremos que esperar al menos tres semanas (para tener más)«, agregó.
El editor Allen Lane vio como el proceso judicial terminó favoreciendo las ventas de la obra.
Aun así, la tradicional reserva inglesa no había desaparecido de la noche a la mañana. Muchos clientes estaban demasiado avergonzados como para pedir la escandalosa novela por su nombre, admitió otro librero.
“Algunos sólo preguntan por Lady C, otros te dan tres con seis (tres chelines y seis peniques, el precio del libro)”, relató el comerciante.
Como señaló el reportero: “Es bastante diferente a vender un libro común y corriente”. Y por supuesto que «El amante de Lady Chatterley” no era un libro cualquiera. Cuando se publicó íntegramente, se convirtió en un símbolo de la libertad de expresión y en una señal de que el panorama cultural británico estaba cambiando.
El poeta Philip Larkin captó su significado en su poema Annus Mirabilis:
Baby Doc Duvalier con su esposa, la mujer que luego se quedaría con toda su fortuna y lo abandonaría en el exilio
Infobae(M.Bauso) — La familia Duvalier estuvo más de treinta años en el poder, manejaron Haití a su antojo. Todo empezó con un médico tímido que prometió ayudar a su pueblo. En poco tiempo se convirtió en un tirano cruel que al morir dejó a su hijo inepto, frustrado playboy. Papa Doc y Baby Doc Duvalier.
Dictadores multimillonarios, con una fortuna de más de 800 millones de dólares, del país más pobre del mundo. Corrupción, persecución y muerte, mucha muerte. Se cree que mataron a más de 40.000 disidentes y opositores. Su brazo armado fueron los Tonton Macoutes, una banda paramilitar despiadada y descontrolada.
Al final, Baby Doc debió exiliarse. La caída se le atribuye a una mujer que luego, en el exilio, lo dejó sin recursos, saqueó al saqueador.
La dictadura de los Duvalier fue, como toda dictadura, ilegítima, brutal y cruel. Pero el fervor asesino, el poder de daño, el saqueo impúdico y el modo de generar pobreza arrasadora que tuvieron Papa Doc y Baby Doc conoce pocos antecedentes. Ambiciones personales que no se detuvieron ante la ruina de un país.
– Cómo arrancó la dictadura de los Duvalier
En 1971, Jean-Claude Duvalier se convirtió en el presidente más joven de occidente. Llegó a la primera magistratura de Haití a los 19 años. Hasta unos meses antes la constitución haitiana establecía que la edad mínima para ser presidente era de 40 años.
Pero Francois Papa Doc Duvalier modificó la carta magna (a la que escaso apego tenía, por cierto) y, pensando en su hijo, bajó el límite a los 20 años. Pero Papa Doc tenía la salud demasiado frágil y murió antes de lo que él había previsto. Nadie se hizo problema ni por la inconstitucionalidad ni por la nula experiencia de Jean-Claude, ni siquiera por sus nulas ganas de presidir su país.
Jean-Claude no era una luminaria, ni un prodigio cuyas habilidades explotaron tempranamente. Era tan solo hijo de su padre. Heredaba el cargo más alto del país. Había que proteger intereses, negocios, asegurar impunidades.
Jean-Claude había intentado que asumiera su hermana. Mayor que él y con más luces. Pero al padre y a sus consejeros esa le pareció una opción inviable. Les resultaba inconcebible que una mujer gobernara el país. Jean -Claude lo veía normal. La suya era una familia de mujeres fuertes. Su madre, Simone, tenía un carácter duro y opiniones contundentes.
Papa Doc sabía que se iba a morir. Y contrariamente a lo que hacen otros líderes personalistas intentó preparar la sucesión pese al escaso tiempo de vida que le quedaba. Estableció un sistema de protección del joven hijo presidente a través de un mega gabinete de ministros: 25 influyentes que lo aconsejarían.
Todos pertenecientes a las familias privilegiadas y con intereses en los negocios (negociados) públicos. Pero fuera del esquema oficial había otra persona muy influyente, Simone, la esposa de Papa Doc y madre de Jean-Claude que participaba activamente de las decisiones aunque no firmara decretos.
Ella quería que todo se hiciera la vieja usanza, con los mismos modos que había utilizado su marido. La tozudez de las viudas.
ean Claude, por su parte, durante muchos años, no quería nada más que ser un playboy, perseguir mujeres, vivir una vida despreocupada, de despilfarro y diversión. Pero eso debía esperar. O al menos ejercerse de manera solapada. A su pesar, estaba al frente de un país.
Baby Doc no estaba capacitado para ocupar la primera magistratura. Él soñaba con ser un playboy pero se puso al frente de la máquina corrupta y asesina que su padre había construido
– La dinastía Duvalier en el poder
Francois Duvalier, el padre, llegó al gobierno en 1957 a través de elecciones democráticas. Era un doctor tímido, con escasa habilidad oratoria y sin antecedentes. Pero la gente lo quería y confiaba en él. Sentían que él por primera vez los escuchaba, que la minoría mulata, los privilegiados que habían ostentado el poder hasta ese momento, por fin quedaba relegada.
Ahí nació el apodo de Papa Doc. Duvalier como figura protectora. Luego se olvidó de su origen democrático y ya no soltó el poder. Acumuló riquezas y eliminó opositores. Nadie creyó que ese médico que ganó las primeras elecciones presidenciales del país podía durar en el poder. Nadie, tampoco, imaginó que se podía convertir en un monstruoso asesino.
Sus primeros años no fueron pacíficos. Debió enfrentar varios intentos de golpes de estado por parte de estos empresarios y de los generales que los apoyaban. Duvalier para contrarrestar esto y acrecentar su poder, organizó milicias populares. Luego las alimentó a lo largo de todo su mandato. Los Tonton Macoutes. Tonton era una manera afable de decirle a los tíos, no parecía mal que si Duvalier era Papa Doc, ellos eran los tíos; Macoutes es una especie de bolsa de paja de los hombres de campo.
Los Tonton Macoutes fueron ganando poder y autonomía.
Una banda parapolicial que sembró el miedo y la muerte.
Atacaban pueblos enteros y espantaban a sus habitantes para quedarse con sus pertenencias.
Bandas desatadas que se movían sin ley protegiendo a los Duvalier y su dinastía.
Escuadrones de la muerte.
Vestían uniformes azules, cintas rojas en uno de sus brazos, sombreros de cowboy y anteojos negros (Graham Green escribió en Los Comediantes, una novela ambientada en Haití en los sesenta: “El motivo por el que usaban anteojos negros era evidente. Eran humanos pero no debían mostrar miedo: podía ser el fin del miedo en los demás”).
Nada en su apariencia debía atenuar o disimular su matonismo.
Siempre iban armados, blandiendo de manera ostensible sus pistolas o rifles. Sus primeros integrantes fueron reclutados entre la gente negra de campo, sojuzgada por los mulatos.
Pero una vez instalados, se fueron incorporando los desclasados y delincuentes.
Cuanto peor era el personaje más posibilidades de integrar la banda.
Eran hampones armados y protegidos por el poder que no cobraban un sueldo (a excepción de los jefes) pero que obtenían beneficio directo de sus robos y saqueos amparados por el gobierno.
Torturaban víctimas en habitaciones con las paredes pintadas de marrón o negro para que la sangre no se notara tanto.
Francois Duvalier había inventado una justificación ideológica para esta banda paraestatal, pero su verdadera motivación era la de acallar a los opositores, detener cualquier sublevación y mantener a raya a la población bajo el signo del terror.
Es decir, utilizarlos para que su lugar en el poder no peligrara.
Baby Doc, en algún momento, les cambió el nombre tratando de lavar la imagen de la incontrolable banda de forajidos. Los llamó Voluntarios de la Seguridad Nacional. Un eufemismo perezoso. Sobre el final de su dictadura, creó otro grupo parapolicial, Los Leopardos para que se enfrentaran a los Tonton Macoutes porque estos ya no le respondían. La violencia recrudeció.
Francois Duvalier, Papa Doc, gobernaba con mano dura, aprovechando que su palabra era considerada infalible. Hacía equilibrio entre la desconfianza al ejército, el control de los Tonton Macoutes, la voracidad por acumular millones, la pobreza rampante, el vudú y la búsqueda de apoyos internacionales imprescindibles.
Francois «Papa Doc» Duvalier, autodenominado presidente vitalicio de Haití, llegó en elecciones democráticos y se convirtió en un tirano al poco tiempo.
En algún momento, según cuenta Riccardo Orizio en Hablando con el diablo. Entrevistas con dictadores en Haití hasta se modificó el Padre Nuestro: “Papa Doc nuestro que estás de por vida en el Palacio Nacional, santificado sea tu nombre por las generaciones actuales y futuras.
Hágase tu voluntad así en Puerto Príncipe como en las demás provincias. Danos hoy un nuevo Haití y no perdones las deudas de los antipatriotas que escupen cada día sobre nuestro país. Indúcelos a la tentación, y, bajo el peso de su propio veneno, no los liberes del mal”.
– La fortuna de los dictadores
Hace unos años se presentó un ranking de fortunas mal habidas de dictadores de todo el mundo. Esa lista infame la encabezaba Sukarno de Indonesia con más de 30 mil millones de dólares. Pero en el sexto puesto se encontraba Jean-Claude Duvalier. Se estima que lo robado fue de 800 millones de dólares.
El agravante es que la pobreza de Haití es la peor, la más profunda del mundo. Pero los pocos hombres que hacen negocios en ese país logran ganancias obscenas a través de la corrupción.
Jean Claude Duvalier no logró la devoción de los haitianos como sí lo había hecho su padre en sus años de poder.
En 1980, la vida de Baby Doc cambió. En una fiesta conoció a Michelle Bennet. Una mujer hermosa, hija de uno de los que había promovido el primer golpe de estado contra Papa Doc a fines de los cincuenta, integrante de una familia tradicional de Haiti. Era alta, elegante, vestía a la última moda. Trabajaba en Nueva York como secretaria.
Dicen que regresó a su país natal con el único propósito de conquistar al presidente. Todos le decían que no tenía chances, que nunca iba a poder superar el cerco; que siendo divorciada y con dos hijos pequeños no podía aspirar más que a alguna noche apasionada y a algún beneficio económico lateral.
Ella desmintió esas versiones. Las pocas veces que habló del tema dijo que se habían enamorado.
Lo cierto es que la pareja al poco tiempo oficializó el romance y puso fecha de casamiento. A la fiesta no le faltó nada (tan sólo sentido de la decencia). Gastaron 3 millones de dólares de la época.
Mientras en las calles de Puerto Príncipe la pobreza era cada vez más evidente, sus palacios desbordaban de lujo. Jean-Claude solía hacer viajes relámpago a París o a Nueva York para comprarse trajes, comer en un restaurante exclusivo o ver un nuevo automóvil que pasaría a integrar su colección.
Baby Doc fue el presidente más joven del mundo. Llegó a la presidencia a los 19 años tras la muerte de su padre.
La llegada de Michelle alteró el equilibrio de la corte. Simone, la matriarca, comenzó a perder influencia. Michele llegó para quedarse con todo. A veces ante la ausencia de su marido, encabezó las reuniones de gabinete.
Durante varios años, la política haitiana pareció ser nada más que el terreno de lucha -casi en el barro- de estas dos mujeres de carácter fuerte, y una excusa para que algunas familias hicieran dinero impúdico. Mientras tanto Jean Claude jugaba a ser líder y recibía honores.
– La mujer que cambió la historia
Pero una de las cuestiones más importantes que se modificó con el nuevo matrimonio fue que los pocos sectores productivos del país como el tabaco, el café y el petróleo cambiaron de manos. Michelle consiguió que su familia fuera beneficiada. Por ejemplo su padre, el viejo general golpista, se convirtió en uno de la decena que tenía autorización para trabajar y exportar esos productos.
Pero él, suegro presidencial, era el único que no debía tributar por esa actividad.
Michelle Bennet organizaba colectas, inauguraba hospitales y trataba de sacar partido del saqueo apropiándose de las pocas obras públicas del país. En 1980, el FMI otorgó un préstamo de 22 millones de dólares a Haití. 20 de esos millones fueron desviados a cuentas de la fundación de Michelle.
Invitó a Sor Teresa de Calcuta y le donó fondos para sus obras. La religiosa habló maravillas de la labor de la primera dama, dándole buen lugar en la prensa internacional.
Estados Unidos apoyó durante décadas a los Duvalier. Armas, dinero, espionaje, la vista gorda ante las atrocidades. En la Guerra Fría el parámetro no era muy exigente si el líder de la nación del Tercer Mundo amenazaba con pasar al bloque soviético. Con excepción de alguna discordia durante la administración Carter, los Duvalier contaron con franco apoyo norteamericano.
El primer gran cimbronazo internacional ocurrió con la visita de Juan Pablo II en 1983.
Apenas aterrizó, luego de besar como era su costumbre el suelo haitiano, lanzó una furibunda crítica al estado de situación del país y a la falta de reacción de la clase política: “Es un país hermoso, rico en recursos humanos, pero los cristianos no pueden ignorar la injusticia, la excesiva desigualdad, la degradación de la calidad de vida, la miseria, el hambre y el miedo que padece la mayoría de la gente”.
– La fuga de los Duvalier
En los primeros días de febrero de 1986 los Duvalier debieron escapar de Haití. De madrugada, en la oscuridad. Ya no tenían apoyos y la sublevación era incontrolable. El hambre era devastadora. Ni siquiera consiguieron quien los llevara al aeropuerto. Baby Doc llegó manejando su BMW plateado. La derrota y el temor estaban instalados en su cara. A su lado, su esposa se mantenía inmutable, altiva e invicta, fumando de manera desafiante.
Mientras escapaban raudos, mientras atravesaban la ruta con temor hacia el aeropuerto, unos carteles enormes al costado del camino los escoltaban. En esos afiches gigantes, de fondo, un primer plano de Baby Doc. La cita en letras catástrofe: “Me gustaría presentarme ante el tribunal de la historia como el que fundó de manera irreversible la democracia en Haiti”.
La firma: Jean-Claude Duvalier, Presidente Vitalicio. Podría parecer un chiste si no fuera real. Sería gracioso si el saldo de la familia Duvalier por el gobierno no hubiera sido trágico: 40.000 muertos, más de un millón de exiliados y los más absurdos índices de pobreza.
También Mama Doc se exilió con ellos. Esa noche desaparecieron más de 100 millones de dólares del Banco Central de Haití.
Pidieron asilo político que les fue negado pero no tuvieron inconveniente para instalarse en un magnífico palacio en las afueras de París. Las nuevas autoridades haitianas lograron congelar todas las cuentas de Jean-Claude en el mundo. Michele lo abandonó muy rápidamente. No sólo rompió su corazón sino que lo dejó en la ruina. Acostumbrado a no privarse de nada y vivir en el lujo, Duvalier vio como Michele lo dejaba sin nada.
El cantante Kris Kristoferson escribió una canción sobre Baby Doc y su caída: “Hasta que por casualidad Duvalier/ encontró una muchacha que prendió en él la llama que creía apagada/ su belleza como un cuchillo lo hirió/ despertó sensaciones que no controlaba/ luego ella se echó atrás y lo vio caer/traicionado por su cuero y su hambre de amor/ en el fondo Duvalier era un soñador”.
Ella, pacientemente, había logrado desviar decenas (y hasta centenas) de millones de dólares a su nombre durante años. No se ha sabido demasiado sobre ella más que había vuelto a contraer matrimonio y vivía una vida despreocupada y llena de lujos en un palacio en la campiña francesa.
La madre de los Duvalier murió en el exilio. Jean Claude se casó con Veronique Roy, también haitiana. En algún momento un (supuesto) error administrativo de las autoridades haitianas hizo que una de las cuentas fuera desbloqueada y le dio aire financiero: Baby Doc tomó rápido el dinero. Eran más de 4 millones de dólares. Veronique era una (otra) mujer fuerte que mantuvo activo a Duvalier y alimentó su deseo de volver a Haití.
La pobreza en el país centroamericano siguió creciendo. Desde el exilio Duvalier alimentó la discordia y se postuló para elecciones que él nunca había brindado. Pero al retornar a Haití en 2011 no fue habilitado para participar de los comicios. Sus viejos seguidores lo seguían apoyando.
Cuando a sus 60 años parecía que volvía a tener un futuro político fue detenido y acusado de delitos contra la administración pública y de lesa humanidad por las matanzas perpetradas por los Tonton Macoutes en sus quince años al mando de Haití.
Los cargos por lesa humanidad fueron desechados y sólo pesaban sobre él los de corrupción. Esperó el juicio en libertad mientras apelaba cada decisión judicial. Pero un infarto acabó con su vida en octubre de 2014. Tenía 63 años.
Se cerraba con él una dinastía que sembró de muerte y pobreza a su país. Una pobreza que todavía continúa haciendo estragos en Haití.
Psicología y mente(N.Pérez) — La tensión para algunos usuarios de Twitter (ahora X) se empezó a notar con la llegada de Elon Musk y culminó con la nueva victoria de Donald Trump en Estados Unidos.
La sensación de crispación y rabia en los debates predominantes en las redes sociales ha hecho que en los últimos meses millones de usuarios salten de esta red a otras, como Bluesky, buscando la calma o, por lo menos, un espacio de foro social menos tensado.
Parece evidente que las opiniones en las redes sociales se han polarizado, pero porqué se han vuelto las redes tan hostiles? ¿Es un reflejo de la sociedad o el odio se ha convertido en una pura estrategia política y de negocio?
“El pájaro está liberado”. Este fue el primer tuit de Elon Musk tras la compra de la red social el 27 de octubre del 2022. El mensaje marcaba el inicio de una nueva era para la plataforma y la polémica estaba servida. La compañía del pajarito pasaba a manos del multimillonario que dejaba claro su objetivo: redefinir la plataforma a su manera.
Musk aseguró haber comprado la red social “por el bien de la humanidad y la democracia”. Sin embargo, hace solo unos días, el empresario invitaba a Alice Weidel, líder del partido ultra-derechista alemán AfD, a participar en un debate amistoso retransmitido por la red.
La conversación abordó temas con un claro perfil como la política energética y las asociaciones neo-nazis vinculadas a su partido, una charla que la Comisión Europea ya ha advertido que podría ser incluso ilegal.
Esta invitación distaba mucho de lo que Twitter había llegado a ser en sus inicios: una herramienta de movilización social, más que de división. Hibai Arbide, periodista, abogado y activista explica que empezó a utilizar la red en julio del 2008 y recuerda cómo la plataforma jugó un papel crucial en movimientos como Syntagma, Tahrir, el 15M o Occupy Wall Street.
“Tuvimos la percepción de que las redes no solo eran un medio de comunicación, sino un espacio habitable desde el que podíamos luchar por un mundo mejor”, relata.
Jordi Mir, profesor de filosofía moral y política en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona explica que aunque hubo un momento en que las redes sociales se veían como lugares de reivindicación democrática, ahora “han evolucionado hacia espacios donde se libra una batalla por imponer opiniones dominantes”.
Según Mir, la plataforma no es simplemente un lugar de conversación, sino un terreno de lucha simbólica. “Existe la percepción de que si eres capaz de ganar la opinión dominante en Twitter, ahora X, eres capaz de ganar la opinión dominante en la sociedad”.
Elon Musk, considerado el hombre más rico del mundo según la lista Forbes, pagó 44.000 millones de dólares para hacerse con la compañía. Apenas tres meses después, despidió al 80% de la plantilla -el magnate declaró en una entrevista con la BBC que redujo su personal de aproximadamente 7.500 empleados a 1.500- y restauró cuentas que habían sido prohibidas por promover discursos de odio o desinformación.
Los cambios no se quedaron ahí. Musk implantó la suscripción de pago y modificó el algoritmo.
«Ahora X fomenta publicaciones polémicas porque generan más interacción y, por consecuencia, mayores ingresos publicitarios», explica Albert Cuesta, periodista, analista y traductor de tecnología. Arbide añade que, de este modo, las cuentas de pago han ocupado un espacio central en la conversación generalmente con “contenido no muy fiable y muy a menudo copiado -comenta- amplificando discursos sexistas y xenófobos”, hecho que según el periodista y abogado ha convertido X “en un espacio inhabitable” para muchas personas.
– La fuga hacia un «refugio» dispara a Bluesky
La reelección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos el noviembre pasado provocó que más de un millón de estadounidenses se unieran, casi de golpe, a Bluesky, según los datos de esta misma plataforma. En total, la red ha crecido en más de 13 millones de nuevos usuarios solo en los últimos meses de 2024 y actualmente ya cuenta con más de 27 millones de usuarios registrados.
“El motivo es la percepción de que X es una plataforma crispada y radicalizada. Y en Bluesky esto todavía pasa”, señala Cuesta, que destaca que el algoritmo de esta segunda plataforma no utiliza “de momento” algoritmos que fomenten más unos mensajes que otros. Para Mir, Musk compró la red con una clara intención de cambiarla y eso explica que muchas personas hayan buscado una alternativa. Medios como The Guardian ya han descrito a Bluesky como un “refugio”.
Arbide, con miles de seguidores, es uno de los muchos usuarios que optó por el cambio. “En Bluesky No hay bots intentando monetizar, y los seguidores tienen acceso completo al contenido, algo que no ocurre en X sin pagar el tick azul».
Como él, numerosos e influentes cargos políticos y personalidades hicieron lo mismo. Es el caso de la congresista demócrata de EEUU Alexandria Ocasio-Cortez, que aseguró haber sufrido acoso; el alcalde de Londres, Sadiq Khan, que mantiene su perfil pero ha denunciado amenazas o artistas e intelectuales como Elton John o Stephen King: “La atmósfera se ha vuelto demasiado tóxica”, escribió el genio del terror a sus casi 8 millones de seguidores, antes de marcharse a Instagram.
El fenómeno hater se ha hecho tan evidente que la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), en España, ha lanzado una herramienta para analizar y objetivar las expresiones de odio en medios informativos digitales en los discursos hispanohablantes. El proyecto Hatemedia consta con una base de datos -la más amplia hasta la fecha- con 7.200 términos asociados al odio y un monitor que clasifica estos mensajes con un 90% de precisión.
Según Julio Montero, codirector del proyecto, más de la mitad de los mensajes analizados contienen algún tipo de odio, siendo X la red social con mayor incidencia. “Hasta ahora los modelos de detección estaban centrados en identificar si existe o no odio, pero no entraban a analizar los tipos de odio específicos contra determinados colectivos vulnerables ni tampoco la intensidad, como sí hace el monitor de Hatemedia”, explica Montero.
El estudio también revela que el 35% de los mensajes hostiles tienen un carácter político o ideológico, un 30% son de odio generalizado, un odio indefinido que apunta a todo y a nada en especial. Otro 35% abarca cuestiones sexuales, misóginas y xenófobas.
– El perfil del hater
«Analizando a los haters, nos hemos dado cuenta de que hay granjas de odiadores que cobran por entrar en discusiones y generar comentarios negativos», explica Montero. “Estas dinámicas activan frustraciones y los mensajes suelen ser puramente reactivos, sin argumentos, utilizando el insulto como respuesta argumentativa”, detalla.
Para el psicólogo clínico Juan Carlos Arancibia “el hater no es feliz, vive pendiente de aquello que odia, muestra actitudes poco asertivas y empáticas”. Montero va más allá y subraya que las sociedades estan aceptando actitudes hostiles también fuera de las redes: “Estamos aceptando la exclusión del otro y colocando el nivel de tolerancia cada vez más bajo», apunta.
Diversos estudios ya alertan del impacto que esto puede tener en la salud mental. Un informe del Centro de Salud Cuantitativa del Hospital General de Massachusetts (2024) descubrió que el uso frecuente de plataformas de foro social, como X Facebook o TikTok, incrementan los niveles de irritabilidad en quienes publican varias veces al día.
Aunque la investigación no establece una relación causal, sí evidencia que el 16,2% de los usuarios más activos experimentan mayor enojo, especialmente los de X y TikTok.
En esta misma línea, Save the Children desgrana en un estudio sobre adolescentes españoles (2024) que el 60% de los jóvenes accede a la información principalmente a través de redes sociales, pero muchos tienen dificultades para identificar noticias falsas, lo que facilita la propagación de discursos de odio.
“El adolescente tiene más tendencia a buscar la aceptación social de un grupo que le apruebe. Por eso, el anonimato en el que se basan muchos discursos de odio suele ser el caldo de cultivo de conflictos”, añade el psicólogo Juan Carlos Arancibia. UNICEF también ha lanzado ya guías para que los padres puedan abordar esta cuestión y proteger la salud mental de sus hijos.
La polémica ha llegado incluso a la ONU, que señala que este fenómeno puede incluso poner en peligro la paz y la cohesión social.
– Las posibles soluciones : regulación y cultura
Los expertos consultados por Psicología y Mente coinciden en el hecho que la solución pasa por la regulación y la formación. “La IA por sí sola no sirve. Abogo por una formación mínima en redes y fomentar la cultura de la racionalidad”, sentencia Montero.
“Manifiesto un deseo -añade el experto en tecnología Albert Cuesta-, que los ciudadanos aprovechen la ocasión para recuperar el control de su presencia digital, mediante un retorno a los blogs o bien adoptando plataformas sociales abiertas y descentralizadas cómo Mastodon. Y a continuación resume: “Spoiler: esto no pasará», concluye.
La Mente es maravillosa(G.Matamoros) — La incertidumbre al enfrentar lo desconocido puede generar temor al cambio, pero también abre la puerta a oportunidades de crecimiento y transformación personal que nos permiten construir una nueva versión de nosotros mismos.
«Hay que creer en la magia de los nuevos comienzos». Aunque esa frase suene como un cliché, no se trata de romantizar el empezar de cero en la vida. Más bien, se trata de un llamado a la resiliencia, a la capacidad de reinventarnos y dejar atrás el pasado para construir una nueva realidad.
Es cierto que el proceso puede generar incertidumbre y miedo. Pero cada día nos brinda una oportunidad para redefinir nuestros objetivos y crear un cambio positivo. Porque, seamos sinceros: tomar decisiones radicales como «me voy del país», con una maleta y poco dinero, no es tan fácil como Hollywood lo pinta. Sin embargo, quizás sentimos en ocasiones ese deseo de comenzar otra vez.
Ya sea por un trabajo que dejó de inspirarte, una ruptura amorosa, problemas familiares, la muerte de un ser amado o un momento de transición personal, estas señales serían la invitación para replantear tu camino. Entonces, ¿cómo aprovechar la coyuntura y construir una vida más plena? Aquí te lo contamos.
1. Céntrate en ti
Cuando la vida nos empuja a empezar de cero, es el momento perfecto para ponernos en primer lugar, algo que muchas veces no hacemos. Priorizarte no es un acto egoísta, sino de amor propio que te permite recuperar fuerzas y claridad para avanzar.
Tómate un momento para reflexionar sobre lo que sientes y lo que en realidad quieres. No es fácil, pero reconocer tus emociones y tus deseos es el primer paso para encontrar un camino más alineado con tus necesidades.
Un ejercicio que útil es hacerte preguntas para conocerte mejor, interrogarte sobre tus valores, deseos y aspiraciones. Por ejemplo, «¿qué cosas en mi vida me hacen sentir vivo/a?» o «¿qué me detiene de lograr lo que quiero?».
Piensa en lo que ha cambiado en tu vida y te ha llevado a este punto, no para estancarte en el pasado, sino para entender tu realidad actual. Desde allí es posible dar con soluciones y tomar decisiones más conscientes.
Ponerte como prioridad no es ignorar a los demás; es cuidar de ti para estar mejor preparado/a de cara a todo lo que venga.
2. Afronta tu duelo y despídete de tu anterior etapa
Recomenzar no significa ignorar lo que dejamos atrás, sino aprender a despedirnos de una etapa con gratitud y conciencia. Esto implica pasar por un proceso de duelo que contribuye a liberar las emociones acumuladas y dar entrada a lo nuevo. Mientras sigues adelante, es normal sentir nostalgia, dolor o miedo.
Para hacerlo de manera saludable, vívelo a tu ritmo. Medita sobre cómo esa fase te transformó y lo que aprendiste de ella. Busca apoyo social: compartir lo que sientes con amigos, familiares o un terapeuta es bueno para aliviar la carga emocional y ayudarte a encontrar claridad.
Asimismo, considera pequeños actos que marquen la gran diferencia: escribe para liberar tus emociones, crea un ritual simbólico que cierre ese capítulo o simplemente agradece lo aprendido. Estas acciones sirven para transformar el dolor en fuerza y proseguir con mayor ligereza.
3. Acepta tus emociones
En su libro Life is in the Transitions, Bruce Feiler, escritor y conferencista estadounidense, recopiló cientos de historias de personas que enfrentaron grandes cambios en la vida. Descubrió algo que nos une a todos: las transiciones son inevitables y, con ellas, llega una carga emocional intensa que debemos aprender a gestionar.
Es común el miedo, la tristeza o la vergüenza en estos momentos. Tal vez temes no saber cómo avanzar, lamentas lo que quedó atrás o te incomoda pedir ayuda. Pero el autor concluyó que experimentarlo no es debilidad, sino humanidad. Además, reconocer esto y aceptarlo es crucial para convertir el caos en oportunidad.
Permítete vivir tus sentimientos. Nómbralos, déjalos fluir y reflexiona sobre ellos. Si te abruman, prueba técnicas como la respiración consciente o el journaling para liberar lo que llevas dentro.
Por ejemplo, podrías escribir: «Hoy siento miedo porque me despidieron y no sé qué viene después, pero también sé que este es un paso hacia algo mejor». O si te invade la vergüenza, redacta: «¿Por qué me juzgo con dureza?». Este tipo de ejercicios contribuye a enfrentar la situación con valentía.
4. Examina tu sistema de valores
Nuestros valores son como mapas que guían decisiones y nos conectan con lo que en verdad importa. Sin embargo, a medida que crecemos y enfrentamos nuevas circunstancias, algunos valores cambian o evolucionan. Esto no quiere decir que lo que creías antes estuviera mal; sino que ahora necesitas redescubrir cuáles aspectos de la vida son esenciales para ti.
Por ejemplo, tal vez antes priorizabas el éxito profesional, pero ahora aprecias más el tiempo con tu familia. O quizás disfrutabas trabajar largas horas porque te hacía sentir una persona productiva, y hoy buscas actividades que te permitan cuidar de tu salud física y emocional. Estos cambios reflejan quién eres ahora y qué es lo que necesitas para sentir plenitud.
Para identificar tus valores, escribe una lista de los que consideras fundamentales y ordénalos según su importancia actual. Pregúntate lo siguiente:
«¿Estoy viviendo de acuerdo con los tres primeros?».
«¿Hay algún valor que estoy descuidando pero que es esencial para mi bienestar?».
«¿Qué momentos en mi vida reflejan mejor estos valores?».
Tomarte el tiempo para responder estas preguntas te da claridad; no se trata de juzgarte ni de hacer cambios radicales de inmediato. Más bien, es una oportunidad para reajustar el rumbo y asegurarte de que edificas una vida coherente con quien eres.
Además, considera redactar una declaración de visión personal. Por ejemplo: «Valoro la creatividad y el tiempo en familia. Quiero tomar decisiones que me permitan expresarme y estar presente con mis seres queridos». Este documento ayuda a tomar mejores decisiones.
5. Piensa en tu futuro y pregúntate cómo te gustaría verte
Al sentir que te abruma la incertidumbre o el miedo, haz un ejercicio simple: visualízate en el futuro, pero no desde el estrés o las dudas, sino desde un lugar de paz, satisfacción y felicidad. ¿Qué estás haciendo? ¿Qué emociones predominan? ¿Cuáles valores están presentes en esa vida?
Ahora reflexiona ¿qué tan lejos estás de esa versión de ti? ¿Qué pasos puedes dar hoy para acercarte a ese futuro? Quizás sea inscribirte en un curso, dedicar tiempo a un proyecto personal o ajustar tu rutina para priorizar lo que en serio te importa.
La vida no se trata de buscar la perfección, sino de encontrar un equilibrio entre la tranquilidad y la plenitud. Si hoy no experimentas esa paz interior, es una señal de que algo necesita transformarse. Tú tienes el poder de propiciar ese cambio.
Para inspirarte, piensa en historias como la de J.K. Rowling, autora de Harry Potter. Antes de alcanzar el éxito, enfrentó múltiples rechazos en el mundo del periodismo, fue madre soltera y vivió al borde de la ruina.
Pero siguió adelante, apostando por lo que le apasionaba, y en 1997 publicó su primera obra, algo que cambió su vida para siempre. Esto nos recuerda que, incluso en los momentos más oscuros, siempre hay una oportunidad para reconstruirnos. Confía en ti.
6. Establece objetivos realistas
Si decides empezar de cero, establecer metas claras y realistas es fundamental. El secreto está en dividir lo grande en acciones que te acerquen, poco a poco, a tu objetivo. Por ejemplo, si quieres un nuevo trabajo, da pasos como actualizar tu currículo, conectar con profesionales de tu área a través de networking y adquirir nuevas habilidades. Cada acción que completes te ofrece un sentido de logro.
¿Por qué es importante ser realista? Porque establecer objetivos inalcanzables genera frustración y desmotivación. Recuerda que avanzar con pausa no solo es válido, sino que es más efectivo y sostenible a largo plazo.
Aparte, define hitos intermedios que midan tu progreso. Estos actúan como pequeñas victorias en el camino, manteniéndote con motivación y enfoque. Volviendo al ejemplo del nuevo empleo, un hito sería enviar cinco currículos por semana o asistir a un evento de networking mensual.
¿Un consejo práctico? Lleva un diario donde registres tus progresos semanales. Esto te mantiene organizado/a y entusiasmado/a. Y celebra tu progreso, por mínimo que sea. Reconocer tus logros favorece la mentalidad positiva y refuerza tu confianza.
7. Derriba creencias limitantes
A menudo, cuando nos enfrentamos a la posibilidad de empezar de cero en la vida, no es el mundo exterior el que nos detiene, sino esas voces internas que nos dicen «no puedes hacerlo», «es demasiado tarde» o «no eres suficiente». Estas son creencias limitantes, ideas que adoptamos en algún punto de nuestra vida y que actúan como barreras invisibles. El primer paso para derribarlas es identificarlas y preguntarte lo siguiente:
«¿Qué excusas me doy para no dar el primer paso?».
«¿Qué pensamientos recurrentes tengo cuando pienso en cambiar mi vida?».
«¿Son estas creencias ciertas, o podrían ser solo historias que me cuento a mí mismo/a?».
Por ejemplo, si piensas «no soy capaz para emprender un negocio», pregúntate «¿qué evidencia tengo de que eso sea verdad?». Muchas veces, estas ideas no se basan en hechos, sino en miedos o experiencias mal interpretadas. Una vez que identifiques estas creencias, desafíalas y transfórmalas en afirmaciones empoderadoras:
Creencia: «Soy demasiado mayor para aprender algo nuevo».
Reformulación: «La edad no define mi capacidad de aprender. Hoy tengo más experiencia y herramientas para lograrlo».
Cambiar la forma en que te hablas modifica tu perspectiva y abre nuevas posibilidades. Atrévete a dar el paso, incluso si no estás seguro/a del resultado. Derribar esas barreras mentales te permitirá ver el potencial que está en ti.
8. Prueba algo nuevo
Feiler describe el «medio desordenado» de nuestras vidas como esa etapa en la que todo parece caótico y fuera de control. No obstante, es en este desorden donde encontramos la oportunidad de transformarnos, de salir de nuestra zona de confort. Esto comienza con dos pasos esenciales: desprenderse de lo viejo y abrirse a la creatividad.
Primero, suelta lo que ya no te sirve. Haz una lista de creencias, rutinas o hábitos que ya no van con quién quieres ser. Pregúntate: «¿Qué puedo dejar atrás para dar espacio a lo nuevo?». En su libro, Feiler relata cómo una persona con trastorno obsesivo compulsivo (TOC) dejó atrás la seguridad de un sueldo fijo para fundar una organización sin ánimo de lucro, enfrentando sus miedos y siguiendo su verdadero propósito en la vida: ayudar a los demás.
El segundo paso es abrirte a la creatividad, a lo nuevo. Algo novedoso puede ser tan simple como cocinar una receta diferente o salir a caminar por un lugar que nunca has explorado. Estas actividades te reconectan contigo y te permiten liberar emociones.
Por otro lado, quizás resultan una herramienta poderosa en los momentos más difíciles. Feiler cuenta el caso de un sargento del ejército que, tras sufrir graves lesiones en combate, encontró consuelo en la pintura. O cómo, durante la pandemia, millones de personas recurrieron a la repostería como una forma de reencontrarse con la esperanza.
9. Busca el apoyo y la sabiduría de los demás
Una de las partes más difíciles de enfrentar un cambio en la vida es la sensación de aislamiento.
En esos momentos, es común sentir que llevamos la carga solos, pero no tiene por qué ser así.
Aunque la soledad puede intensificarse durante las transiciones, pedir ayuda hace una gran diferencia, es una señal de valentía y de que valoras tu bienestar.
Compartir tus experiencias, dudas y emociones con otras personas favorece liberar la tensión y te abre la puerta a nuevas perspectivas y soluciones que tal vez no considerabas.
Este apoyo proviene de muchas fuentes: un amigo cercano, un vecino amable, un ser querido o incluso alguien que no conoces bien, pero que te ofrece una mirada fresca.
Es importante reconocer que no todas las personas apoyan de la misma manera, y eso está bien. De acuerdo con Feiler, pueden desempeñar diferentes roles en su forma de ayudar:
Abofeteadores: practican el amor duro, diciendo con firmeza «supéralo y actúa».
Estimulantes: ofrecen sugerencias suaves y motivadoras, como «¿has pensado en intentar esto?».
Consoladores: brindan amor y seguridad con frases empáticas como «saldrás de esta» o «estoy aquí para ti».
Para aprovechar al máximo este apoyo, una clave fundamental es comunicar tus necesidades con claridad. Si buscas consuelo y alguien te da una solución práctica, puede que sientas que no te comprenda. Por eso, no dudes en expresar cómo te sientes y qué tipo de ayuda necesitas: ¿un oído que escuche, una idea para avanzar o un empujón directo?
10. Lleva un estilo de vida equilibrado
Tener un estilo de vida equilibrado es importante para mejorar tu salud física, fortalecer tu mente y conseguir claridad emocional, algo esencial en cualquier proceso de cambio.
Incorporar pequeños hábitos, como caminar 10 minutos al día, hacer yoga en casa o bailar al son de tu canción favorita, tienen el poder de transformar tu estado de ánimo y reducir el estrés acumulado. No necesitas hacer todo de golpe, sino encontrar un ritmo que te haga sentir bien contigo.
11. Encuentra un proyecto que te apasione
Comenzar de nuevo puede sentirse como un lienzo en blanco: desafiante, pero lleno de posibilidades. Una de las mejores formas de darle sentido a esta etapa es encontrar un proyecto que despierte tu entusiasmo y te motive a avanzar. No tiene que ser algo enorme o ambicioso, basta con que sea algo que disfrutes.
Piensa en lo que siempre te ha interesado, pero tal vez has dejado de lado por falta de tiempo o confianza. Tal vez es aprender a pintar, comenzar un blog, plantar un huerto, escribir un libro o emprender un negocio pequeño. Un proyecto apasionante llena tu día de propósito y te da una sensación de progreso y logro.
Al elegir algo que te motiva, creas un espacio para expresarte, explorar tus habilidades y descubrir capacidades. Además, los proyectos personales tienen el poder de enlazarte con tu esencia, ayudándote a superar miedos. No importa la edad ni las circunstancias, siempre hay algo que puede inspirarte. Si no sabes por dónde empezar, hazte preguntas simples como estas:
«¿Qué me da energía en lugar de drenármela?».
«¿Qué actividad haría incluso si no me pagaran por ello?».
«¿Qué temas me emocionan tanto que podría hablar de ellos durante horas?».
El objetivo no es hacer algo perfecto, sino disfrutar del proceso. Incluso si el camino no es tan claro, empezar algo nuevo puede abrir puertas inesperadas y traer alegría a tu día a día.
12. Desarrolla un plan, pero mantente flexible
James Clear, autor de Hábitos atómicos, destaca que los grandes cambios no suceden de la noche a la mañana, sino a través de pequeños pasos constantes. En consecuencia, el cambio es un proceso, no un destino; lo importante no es cumplir tu plan al pie de la letra, sino avanzar hacia una vida que te haga sentir plenitud y satisfacción.
Recuerda que la vida trae giros inesperados, y ser flexible te permitirá adaptarte a las circunstancias sin sentir una derrota. Tal vez una oportunidad que no contemplabas antes aparece, o un obstáculo temporal te obliga a ajustar tus plazos. No estás fallando, sino que aprendes a fluir con lo que se presenta. Sé amable contigo. Este es tu viaje, y puedes ajustarlo cuantas veces lo necesites para llegar a donde quieres estar.
– Sé el héroe de tu propia historia
Los italianos tienen un dicho: «Lupus in fabula», el lobo en el cuento. Justo cuando todo parece ir bien, aparece un desafío inesperado: un cambio, un obstáculo, un giro que nos desestabiliza. Pero aquí está la clave: sin el lobo, no hay héroe.
En cada gran historia, el héroe enfrenta dificultades para transformarse. Lo mismo sucede en tu vida. Una transición, por más desafiante que parezca, es una oportunidad para reescribir tu narrativa, añadir un capítulo y darle un nuevo sentido a lo que vives. Incluso los momentos más dolorosos tienen el potencial de convertirse en algo significativo.
Y para empezar de cero en la vida, sin importar la edad, los cambios, por incómodos que sean, nos reencuentran con el equilibrio y la felicidad. Tú escribes tu historia, cada decisión puede acercarte a la plenitud. Por eso, afronta tus pasos con amor propio, determinación y confianza. Abraza la aventura de lo desconocido. El cambio no es el enemigo; es el terreno donde ocurre el crecimiento.
La mente es maravillosa(P.A.R.Ramírez) — La impaciencia, la envidia, la pereza… Todos defectos pueden generar conflictos, distancia emocional y dificultad para conectar con los demás. Reconocerlos e intentar cambiarlos es clave para crecer como persona.
¿Quién no ha sentido alguna vez que podría mejorar en algo? Los defectos son esos hábitos o actitudes negativas y comunes que, a veces, nos gustaría cambiar. Quizás llegamos tarde a los compromisos, procrastinamos en nuestras tareas o mostramos negativismo. Estas características son parte de lo que nos hace humanos, pero abusar de ellas afecta nuestra vida.
A diferencia de las cualidades, que nos impulsan hacia el éxito y fortalecen nuestras relaciones, estos rasgos indeseables obstaculizan el crecimiento personal y profesional.
1. Procrastinación: el arte de posponer lo inevitable
Dejar lo importante para después. Procrastinar es esa vocecita que te dice «cinco minutitos más de redes sociales no harán daño», pero vaya que lo hacen cuando esos minutos de más se convierten en horas. Acorde con un estudio de la revista Psychology, la procrastinación afecta a una quinta parte de la población adulta y se asocia con el estrés, el miedo al fracaso, la sobrecarga y la pereza.
Para combatir la procrastinación, implementa estrategias como eliminar las distracciones y recompensarte por tus logros. Además, es de gran ayuda dividir tareas grandes en pequeñas metas manejables, establecer un horario y tener un espacio de trabajo adecuado.
2. Perfeccionismo: la búsqueda constante de lo inalcanzable
El perfeccionismo es no sentirnos lo suficientemente buenos y considerar que siempre podemos hacerlo mejor. Si creemos que todo tiene que ser perfecto, es muy probable que nunca empecemos un proyecto por miedo a no hacerlo bien.
¿Cómo dejar de ser tan exigentes con nosotros mismos? Lo primero es aceptar que la perfección es inalcanzable; todos cometemos errores. Luego, es importante aprender a celebrar nuestros logros y practicar la autocompasión.
3. Indecisión: el laberinto mental que nos paraliza
Este defecto se caracteriza por la dificultad para decidir y se manifiesta en dudas constantes, miedo a equivocarse y la incapacidad de elegir entre varias opciones. Las personas indecisas, con frecuencia, postergan elecciones fundamentales, lo que las lleva a experimentar frustración y sensación de estancamiento.
Es útil establecer prioridades claras y valorar los aspectos que son en verdad importantes. También, es recomendable confiar más en el instinto y entender que no todo lo que decidas tiene que ser perfecto.
4. Negatividad: un filtro que oscurece nuestras perspectivas
Cuando tenemos una actitud pesimista, en lugar de ver las oportunidades, nos enfocamos en los problemas. En vez de disfrutar de los momentos presentes, anticipamos los posibles fracasos.
Cultiva una actitud más positiva al identificar y cuestionar los pensamientos negativos, practicar la gratitud, rodearte de personas motivadoras y emplear técnicas de relajación.
5. Impulsividad: el piloto automático que nos lleva a decidir con prisa
La impulsividad es actuar sin pensar y dejar que las emociones del momento nos controlen, sin considerar las consecuencias. Una investigación de Comprehensive Psychiatry sugirió que este rasgo es clave en el desarrollo de adicciones, trastornos de personalidad y comportamientos violentos.
Una de las mejores técnicas para reducir la impulsividad es aplicar la atención plena o mindfulness, para tomar conciencia de nuestros pensamientos y emociones.
6. Envidia: el veneno que consume nuestra alegría
Uno de los defectos más comunes en las personas es la envidia, ese sentimiento de descontento que surge al desear lo que otros poseen, ya sea éxito, bienes materiales, belleza o cualidades personales.
La gratitud, enfocarse en el crecimiento personal y reducir las comparaciones contrarrestan la envidia. Del mismo modo, aprender a celebrar los logros de otros y trabajar en la autoestima disminuye su impacto.
7. Intolerancia: el juicio que nos ciega ante la diversidad
La intolerancia es la actitud de rechazar o despreciar ideas, creencias, costumbres o personas que consideramos diferentes a nosotros. Según los expertos, la tolerancia es prejuiciosa, intuitiva o deliberativa y cada una refleja una forma diferente de rechazo.
Dejar de ser intolerantes requiere un esfuerzo consciente por ampliar nuestra visión del mundo. La educación y el contacto directo con diversas personas, culturas, perspectivas y valores son esenciales para derribar prejuicios y construir un sentido de comunidad más inclusivo.
8. Falta de confianza en uno mismo: el enemigo interno que nos limita
La falta de confianza es ese monólogo condicionante que nos susurra que no podemos alcanzar nuestros objetivos o que fracasaremos. A menudo, se origina en experiencias pasadas, como críticas en la infancia, decepciones o comparaciones con los demás.
Aprendemos a superar la inseguridad emocional al reconocer y celebrar nuestros éxitos, enfrentarnos a nuevos desafíos y rodearnos de gente positiva.
9. Orgullo: la muralla que nos aísla
El orgullo es una valoración exagerada de uno mismo que acarrea arrogancia o resistencia a aceptar errores. Suele generar conflictos, miedo al rechazo o necesidad de validación. Aunque en pequeñas dosis refuerza la autoestima, en exceso complica vincularse y entender a otros.
Cultivar la humildad, ser más empáticos y aceptar nuestra vulnerabilidad son pasos fundamentales para dominar el orgullo, así como reflexionar sobre los propios errores y aprender a pedir ayuda.
10. Rigidez: una armadura que impide adaptarnos al cambio
Una persona rígida tiene una tendencia a mantenerse firme en sus creencias, pensamientos y comportamientos, incluso cuando las circunstancias cambian. Este defecto nos atrapa en un ciclo de resistencia al cambio.
Es importante entrenar la flexibilidad mental y emocional. Estar abiertos a nuevas ideas y perspectivas, y permitirnos salir de nuestra zona de confort, también son aspectos cruciales para erradicar la rigidez.
11. Pereza: un cómodo estado de aturdimiento
Esto se caracteriza por la falta de motivación o voluntad para realizar actividades necesariaso cumplir responsabilidades. Aunque puede ser ocasional y estar relacionada con el cansancio, cuando la pereza se convierte en un hábito limita el progreso personal y profesional.
Establecer metas pequeñas y alcanzables, crear rutinas organizadas y mantener un ambiente estimulante es indispensable para superar la pereza y la apatía. De igual manera, identificar y tratar posibles causas subyacentes, como el estrés, resulta elemental para recuperar la motivación.
12. Impaciencia: esa prisa que nos roba la calma
Ser impacientes es esa sensación constante de que el tiempo no avanza lo suficientemente rápido; esa ansiedad que nos consume cuando las cosas no salen como esperamos y nos empuja a buscar resultados inmediatos.
Algunas investigaciones sugieren que las personas impacientes son más propensas a procrastinar, ya que su ansiedad las lleva a evitar tareas. Para transitar la impaciencia, emplea la respiración profunda y practica mindfulness.
13. Superficialidad: la máscara que oculta nuestros sentimientos
Debido a la superficialidad, nos centramos solo en el físico, en lo que se percibe como socialmente aceptable o valioso, mientras ocultamos nuestras emociones y aspectos más profundos. Esta vanidad hace que busques constantemente la validación a través de tu apariencia.
Dejar de ser superficial implica aprender a ser más auténticos: trabajar la autoestima, permitir la vulnerabilidad, aceptar nuestras imperfecciones y mostrarnos tal como somos, sin miedo a ser juzgados.
14. Deshonestidad: la grieta que destruye la confianza
Dentro de los defectos más comunes, la deshonestidad supone engañar o distorsionar la verdad, lo que derrumba la confianza en las relaciones. Nace del miedo al rechazo, la culpa o la vergüenza. Para eliminar la deshonestidad fomenta la autoaceptación.
15. Autocrítica excesiva: el látigo que nos azota a diario
La autocrítica destructiva nos hace dudar de nuestras decisiones y capacidades, generando un ciclo de inseguridad que afecta cómo vivimos.
Afrontar la autocrítica demanda una visión más equilibrada y realista de nosotros, así podemos ayudarnos a ser más amables con nuestras fallas. Técnicas como la terapia cognitivo-conductual resultan útiles para modificar patrones de pensamientos negativos.
16. Falta de empatía: desconectarnos con el mundo de otros
Ser ajenos al sufrimiento de las demás personas es lo que se conoce como falta de empatía, eso que nos impide comprender o valorar las emociones y necesidades ajenas.
Vences este defecto al dedicar tiempo a escuchar sin juzgar y ponerte en el lugar del otro. Igualmente, leer sobre experiencias de vida distintas a la tuya expande tu comprensión del mundo.
17. Arrogancia: el muro entre nosotros y los demás
Se trata de una actitud de superioridad frente a los demás, acompañada de una percepción exagerada de las propias capacidades o logros. Existen tres tipos de arrogancia: antagónica (la que confronta), comparativa (la que contrasta) e individual (la autoexaltación es continua).
Reducir o eliminar cualquiera de ellas requiere humildad y reconocer que siempre hay algo que aprender de los demás. Recibir críticas constructivas con respeto y aceptar errores propios es básico en este aspecto.
18. Rencor: un peso que cargamos sin necesidad
El rencor es el resentimiento que guardamos hacia quienes nos hicieron daño. Este es de los defectos más comunes y nos ata al pasado, haciéndonos revivir situaciones que nos afectan emocionalmente e interfieren en nuestra paz mental.
Aprender a perdonar nos libera del dolor. Hablar sobre nuestras emociones con alguien de confianza o un terapeuta también es bueno para sanar.
19. Crueldad: el filo que corta la empatía
Este defecto se refleja en palabras o acciones que hieren, a veces, sin que nos demos cuenta. Los niveles de crueldad en la mente afectan a otros y nos deshumaniza.
Aplica la empatía intencionada. Antes de actuar o hablar, razona sobre cómo tus palabras o acciones pueden afectar a los demás.
20. Irascibilidad: la chispa que enciende conflictos
Ser propensos a la ira nos lleva a reaccionar de forma explosiva ante pequeñas molestias. Esto puede crear tensiones y agotar nuestra energía emocional. Liberarnos de la ira implica identificar los detonantes de tu enojo y trabajar en técnicas de autocontrol, como contar hasta diez o salir a caminar cuando sientas que pierdes la paciencia.
21. Dependencia emocional: un ancla a otros
La dependencia emocional busca validación constante en los demás, perjudicando nuestra autonomía y bienestar. Este defecto puede generar relaciones desequilibradas y desgaste emocional, ansiedad, depresión, pensamientos obsesivos, insomnio y aislamiento social.
Es importante dedicar tiempo a conocerte y disfrutar de tus propios intereses. Asimismo, la terapia es una herramienta poderosa para fortalecer tu autoestima y aprender a establecer límites saludables.
22. Avaricia: el deseo insaciable que vacía el alma
Alguien avaro siempre quiere más, sin importar cuánto ya tenga. Practicar la generosidad es un gran remedio. Empieza con pequeños actos de bondad y agradece lo que tienes. Reflexionar sobre lo que en realidad necesitas contribuye a valorar más y a desear menos.
23. Egocentrismo: cuando el mundo gira solo a nuestro alrededor
Las personas egocentristas tienden a priorizar las propias necesidades, deseos o puntos de vista por encima de los demás. La consecuencia es la falta de consideración, lo que dificulta la empatía y el entendimiento mutuo. La escucha activa y ponerse en el lugar de otros es necesario para superar este defecto.
24. Falta de gratitud: no valorar lo que tienes
Cuando no somos consciente de las bendiciones que tenemos, la insatisfacción se apodera de nosotros. La falta de gratitud puede hacernos sentir vacíos o desconectados.
Ser agradecidos a diario, incluso por las cosas más pequeñas, transforma nuestra visión. Apreciar lo que tenemos y reconocer lo positivo en nuestra vida se traduce en una actitud enriquecedora.
25. Hipocresía: el doble estándar que genera desconfianza
La hipocresía ocurre cuando una persona predica algo, pero no lo ejerce. Este defecto puede ser sutil o evidente. Evítala siendohonesto/a contigo sobre tus valores y actuando en consecuencia. Y no olvides pensar en cómo tus acciones repercuten en los demás.
26. Desorganización: no controlar tu espacio o tus tareas
Vivir en un espacio desordenado o tener una mente caótica crea estrés innecesario. El desorden entorpece la productividady genera confusión, lo que puede hacer que las tareas se acumulen.
Alivia la carga mental al aplicar sistemas de organización simples y prácticos, como usar listas o establecer rutinas diarias. El orden externo promueve la calma interna, haciéndote más eficiente.
27. Celos: la tormenta que nubla nuestras relaciones
Los celos surgen del miedo a perder algo que valoramos, como una relación o una oportunidad. Este sentimiento genera inseguridad y desconfianza.
Para dejar de ser una persona celosa, trabaja en tu autoestima y comunicación, así abordarás los sentimientos de manera saludable. Ten presente que hablar sobre tus inseguridades con la persona involucrada puede fortalecer el vínculo y disipar miedos.
28. Indiferencia: no mostrar interés por los sentimientos o necesidades de otros
Ser indiferente hacer a otros sentirse invisibles, como si sus emociones no importaran. Este comportamiento terminará alejando a quienes te rodean.
Ponerte en el lugar de los demás y ser más consciente de sus emociones te ayudará a conectar mejor. La empatía activa transforma una relación fría en una llena de apoyo y comprensión.
29. Inmadurez: reaccionar sin considerar las consecuencias
La inmadurez emocional se caracteriza por no tomar responsabilidad por tus actos y tampoco pensar en el impacto de tus decisiones, causando conflictos innecesarios. Desarrollar la paciencia y la reflexión te permitirá madurar. Pensar antes de actuar y aceptar tus responsabilidades es primordial para corregir este defecto.
30. Deslealtad: no ser fiel a tus compromisos y relaciones
No cumplir con tus promesas o comportarte de manera traicionera evidencia deslealtad, lo que al final quebrará tus relaciones en cualquier ámbito, aparte de nutrir la desconfianza hacia ti.
Supera este defecto con el arma de la honestidad, mostrando que es posible contar contigo porque eres leal.
31. Negligencia: ignorar lo importante
La negligencia es la falta de cuidado en cosas que en verdad importan, como nuestras responsabilidades o vínculos. En el ámbito emocional, esto hace que las personas a nuestro alrededor se sientan ignoradas, no queridas o incapaces de expresar sus emociones de manera saludable.
Organizar tu tiempo y prioridades es la vía para no ser negligentes. Tomarte en serio lo que haces, por más pequeño que sea, marca una gran diferencia.
32. Falta de autoconciencia: no ser consciente de los propios pensamientos
Poca autoconciencia emocional es no prestar atención a los propios pensamientos, emociones y comportamientos. Los efectos son una vida desorganizada o conflictiva.
La autoconciencia se desarrolla a través de la reflexión diaria, la meditación y el ejercicio de observar las propias emociones y reacciones de manera objetiva.
33. Desconfianza: no creer en las intenciones de los demás
Alguien desconfiado teme siempre ser traicionado, experimentando así ansiedad y aislamiento social. Es importante aprender a confiar en los demás, pero también en tu propio juicio. La apertura y la receptividad es crucial en este escenario.
34. Impuntualidad: la tardanza es su bandera
Alguien impuntual afecta a quien depende de su presencia o de su trabajo, y también se perjudica a sí mismo: no puede disfrutar por completo de alguna actividad, tampoco rinde en sus tareas y con cada tardanza daña su imagen.
Existen hábitos que ayudan a mejorar la puntualidad comogestionar el tiempo, configurar las alarmas un poco más temprano de lo que normalmente te levantarías o preparar todo lo que necesitas mucho antes de salir.
35. Desinterés: no involucrarse en los temas importantes de la vida
Cuando no te importan las cosas que cuentan otros, te desconectas de lo que te rodea. El desinterés puede hacer que pierdas oportunidades valiosas, tanto en el ámbito personal como profesional. Presta atención cuando te hablen, reconecta con el mundo, y verás cómo tu vida cobra más sentido.
36. Culpa: no perdonarte por tus errores
La culpa nos mantiene atrapados en el pasado, impidiéndonos avanzar y trastocando nuestra salud emocional y la capacidad para disfrutar del presente.
El perdón es clave para liberarte. Acepta tus errores, aprende de ellos y dale espacio a la autocompasión. Todos cometemos fallos, pero lo importante es aprender de ellos y no quedarnos en el remordimiento.
37. Gula: comer en exceso para llenar vacíos emocionales
Comer en exceso por culpa, ansiedad o aburrimiento no resuelve los problemas. Aprende a escuchar las señales de tu cuerpo y comer de manera consciente. En lugar de regular tus emociones mediante la comida, busca formas saludables de manejar el estrés.
38. Codicia: querer más sin valorar lo que tienes
Desear siempre lo que no tienes, sin apreciar lo que ya posees. Esta mentalidad acaba en insatisfacción constante, haciendo que nunca te sientas plenitud. Agradecer lo que posees contrarresta la codicia. Reconocer las bendiciones de tu vida cotidiana te hará disfrutar más del presente.
39. Mediocridad: conformarse con lo mínimo
Cuando dejamos de esforzarnos y nos conformamos con lo básico surge la mediocridad. Este comportamiento limita nuestro crecimiento personal y nos impide alcanzar nuestro verdadero potencial.
Aparta este defecto desafiándote y estableciendo metas ambiciosas. Al buscar siempre la mejora continua, encontrarás que tu capacidad de superación no tiene límites.
40. Manipulación: usar a los demás para beneficio propio
Manipular a otros para obtener lo que deseas crea una dinámica de desconfianza. Las personas no quieren sentirse utilizadas ni engañadas.
Ser transparente y directo/a con tus intenciones permitirá construir relaciones basadas en el respeto mutuo. La honestidad y la integridad son esenciales para evitar la manipulación.
41. Falta de disciplina: incapacidad de mantener el esfuerzo a largo plazo
Este es otro de los defectos más comunes. Se trata de personas comienzan proyectos con entusiasmo, pero abandonan a mitad de camino, lo que genera frustración y la sensación de no lograr nada.
Mejora la disciplina inteligente con rutinas claras, fijando metas alcanzables y manteniendo la motivación a través de pequeños logros diarios.
42. Autosabotaje: obstaculizar nuestro propio camino
El autosabotaje es cuando, de manera inconsciente, nos ponemos obstáculos, ya sea a través de pensamientos negativos, procrastinación o comportamientos autodestructivos.
Rompe con este patrón de pensamiento reconociendo los comportamientos destructivos, cambiando los pensamientos negativos y tomando medidas concretas para avanzar.
43. Solemnidad excesiva: tomarse todo muy en serio
Consiste en tomar todo de manera en extremo seria, sin disfrutar de los momentos ligeros o relajados. Esto acarrea tensiones innecesarias y una vida más rígida y poco satisfactoria. La solución está en aprender a relajarse y encontrar momentos de diversión, sabiendo equilibrar las responsabilidades con la necesidad de desconectar y disfrutar.
44. Cinismo: pensar que todo tiene una motivación egoísta
Las actitudes cínicas tienden a ver todo desde una perspectiva de desconfianza, creyendo que detrás de cada acción hay un interés propio.
Para dejar de ser cínico, practica el optimismo realista, aprende a confiar poco a poco en los demás y recuerda que la mayoría de las personas tienen buenas intenciones y actúan por razones positivas.
45. Soberbia intelectual: creerse superior en conocimientos
La soberbia intelectual se da cuando una persona se siente más sabia o capacitada que los demás, cayendo en la arrogancia y el rechazo de opiniones ajenas. Detrás de este defecto se esconde la inseguridad, la falta de confianza y el sentimiento de inferioridad.
Entender que siempre hay algo que aprender de los demás, escuchar con humildad y estar dispuestos a cambiar de opinión cuando se presentan nuevos argumentos, aventajan la soberbia.
46. Comodidad excesiva: temer al cambio
Quienes temen al cambio suelen aferrarse a lo familiar, aunque esto ya no les beneficie. Parece agradable en el momento, pero con el tiempo esto te atrapa en una rutina sin avances. Desafíate a salir de tu zona de confort, anímate a vivir nuevas experiencias que te impulsen a crecer y nunca pierdas la chispa de la curiosidad.
47. Imprudencia: actuar sin pensar en las consecuencias
Esta tendencia a tomar decisiones rápidas y arriesgadas no considera los posibles resultados negativos; puede tener repercusiones serias, ya que no se evalúan bien los riesgos. Antes de actuar, analiza las consecuencias a largo plazo y, si es necesario, consulta con otros.
48. Victimismo: vivir como si el mundo estuviera en nuestra contra
El victimismo es cuando una persona siente que todo lo malo que le sucede es culpa de los demás o del destino, sin asumir responsabilidad por sus acciones o por cambiar su situación. Es posible que este pensamiento conduzca a la dependencia emocional y la frustración constante.
Para salir de ese ciclo, es esencial reconocer nuestra capacidad de acción y tomar decisiones que nos empoderen, en lugar de esperar que las circunstancias cambien solas.
49. Falta de autonomía: depender de otros para decidir
Alguien que carece de autonomía necesita que otros decidan por él, incluso en aspectos importantes de su vida. Esto crea una sensación de inseguridad o de estar a merced de las circunstancias.
Desarrollar autonomía implica aprender a tomar decisiones propias, confiar en tus capacidades y ser responsable de las consecuencias de tus actos.
50. Egoísmo: exceso de interés propio
Es posible que algunas personas sean egoístas porque en su niñez no aprendieron de altruismo o lo aplican como mecanismo de defensa. Aunque está bien contar con una cantidad balanceada de interés propio, es un defecto ponernos siempre y de modo deliberativo por delante de los demás, priorizarnos sin importar que nuestras acciones causen daño. Ser más empáticos contrarresta este defecto.
– Aceptar nuestros defectos es clave para corregirlos
Al reconocer actitudes y comportamientos que nos limitan, como la indecisión, la envidia, la autocrítica excesiva, etc., podemos tomar acción para transformarlos y mejorar nuestra vida.
La conciencia de estos defectos tan comunes es el punto de partida, y con determinación es factible convertir los errores en catalizadores para un crecimiento personal significativo.
Tras el juicio, se determinó que Albert Fish había terminado con la vida de entre 3 y 9 niños
Infobae(D.Cecchini) — La señora Delia Budd no sabía leer, de modo que tuvo que esperar la llegada de su hijo mayor, Edward, para conocer el contenido de la carta que el correo le había dejado esa mañana. Edward tenía 24 años, trabajaba de lo que podía y la lectura no era una de sus mayores habilidades.
Quizás por eso, antes de comenzar a leer en voz alta, comenzó a recorrer el texto, para no trabarse y decirlo mejor. No llegó a pronunciar una sola palabra, mientras su madre lo veía palidecer y cerrar los puños arrugando el papel que había tomado con las dos manos.
-¿Qué dice, Edward? – le preguntó alarmada la señora Budd.
Solo entonces, el hijo pudo hablar:
–Hay que ir a la policía, es sobre Grace – atinó a contestar.
Corría noviembre de 1934 y Grace Budd -la hija de Delia y la hermana de Edward- llevaba más de seis años desaparecida, desde principios de junio de 1928, cuando salió de la casa familiar tomada de la mano de un hombre que se había presentado como Frank Howard para ir a un cumpleaños.
La nena tenía diez años y estaba tan entusiasmada que sus padres no dudaron en dar su permiso para que fuera a la fiesta que proponía el señor Howard, ese hombre tan amable que conocían desde hacía muy poco y había prometido darle empleo a Edward en su granja.
En la comisaría de Manhattan -que por entonces no era lo que es hoy- conocían bien a la familia Budd y se compadecían de ella. El secuestro de la niña había sido un golpe doloroso incluso para esos polis duros de la Nueva York de la década del ‘30. Y también un fracaso, porque la única pista que creyeron tener había terminado en un callejón sin salida.
Ocurrió en septiembre de 1930, cuando detuvieron a Charles Edward Pope, un administrador inmobiliario de 66 años acusado por su mujer de ser el secuestrador.
Pope, que era muy parecido al “señor Howard”, tanto que se lo podía confundir con él, pasó 108 días detenido hasta que quedó claro que no tenía nada que ver con la desaparición de Grace y que la acusadora, su propia mujer, era una mitómana desequilibrada.
Desde entonces, nada: Grace seguía desaparecida y la verdadera identidad y el paradero del “señor Howard” era un misterio. Hasta que llegó la carta.
La prensa bautizaría a Albert Fish como «El Hombre de Gris», «El Hombre Lobo de Wysteria», «El Vampiro de Brooklyn», «El Maníaco de la Luna»…
Una confesión brutal
La carta, anónima, estaba plagada de faltas de ortografía (que aquí no se reproducirán) pero cada una de sus palabras hería como un puñal. Estaba dirigida a “Mrs. Dudd” y empezaba con una historia delirante sobre niños vendidos como carne durante una supuesta hambruna de 1894 en China. Después entraba en materia y decía:
“El domingo 3 de junio de 1928 llamé a su puerta en la calle 15, 406 oeste. Llevaba queso y frutillas, y almorzamos. Grace se sentó en mi regazo y me besó. Con el pretexto de llevarla a una fiesta, le pedí que le diera permiso, a lo que usted accedió. La llevé a una casa vacía que había elegido con anterioridad en Westchester (…).
Cuando llegamos, le dije que se quedara afuera. Mientras ella recogía flores, subí y me desnudé. Sabía que si no lo hacía podría mancharme la ropa con su sangre. Cuando todo estuvo listo, me asomé a la ventana y la llamé. Entonces me escondí en el armario hasta que ella estuvo en la habitación.
Al verme desnudo, comenzó a llorar y trató escapar por las escaleras. La atrapé y me dijo que se lo diría a su mamá (…). ¡Cómo pataleó, arañó y me mordió! Pero la asfixié hasta matarla. Luego la corté en pequeños pedazos para poder llevar la carne a mi habitación. Me llevó nueve días comerme su cuerpo entero”.
Cuando venció el espanto que le provocó la carta, el sargento detective William King reparó en un detalle. El secuestrador y asesino de Grace había cometido un error: el sobre en el que había llegado la carta tenía impreso un pequeño símbolo hexagonal con las siglas “N.Y.P.C.B.A.”, las siglas de la “Mutua Privada de Chóferes de Nueva York”.
Por primera vez en años había un hilo del cual tirar.
La carta que le envió, en noviembre de 1934, a la familia de Grace Budd fue el hilo del que la policía empezó a tirar para dar con el paradero del «hombre de gris»
– A la caza del “hombre gris”
Con la pista del sobre, el sargento King puso manos a la obra para atrapar al “hombre gris”, como la policía había apodado al falso Frank Howard. En la asociación de choferes de Nueva York, uno de los empleados de la compañía les dijo a los detectives que los sobres no estaban al alcance de todos, pero que él, por sus funciones, más de una vez se llevaba algunos a su casa, para luego depositar las cartas en a la mañana siguiente en un buzón cercano.
Y dio una nueva pista: se había mudado unos meses atrás, dejando olvidados algunos de esos sobres con membrete en el departamento anterior, en un complejo del 200 East 52nd Street.
La administradora del complejo de departamentos aportó un dato más, que resultaría decisivo. Hasta pocos días atrás, un hombre de más de 60 años había ocupado el mismo departamento que el empleado de la Mutua Privada de Chóferes de Nueva York, pero ya no vivía allí.
Los policías le pidieron el nombre del inquilino y una descripción: se llamaba Albert Fish y la descripción que dio la mujer podía encajar en la que tenían del “hombre gris”. Creyeron que se les había escapado por un pelo hasta que la encargada les dio una nueva esperanza. El hijo del señor Fish, les dijo, le mandaba un cheque todos los meses y, antes de mudarse, el inquilino le pidió que cuando llegara el próximo se lo guardara, que él lo pasaría a buscar.
El 13 de diciembre de 1934 Albert Fish fue interceptado por el sargento King y otro detective cuando entraba al complejo para retirar su cheque. En un primer momento, el “hombre gris” aceptó acompañarlos a la comisaría para ser interrogado, pero cuando se dirigían al móvil policial sacó una navaja, los amenazó e intentó escapar. Lo desarmaron y lo esposaron.
En el primer interrogatorio confesó ser el autor de la carta y haber matado a Grace, pero insistió en aclarar que, en realidad, al principio había pensado en llevarse a Edward para matarlo porque era más grande y le proporcionaría más carne, pero que al ver a Grace había cambiado de opinión.
La historia de los crímenes del hombre a quien pronto los diarios estadounidenses llamarían “El vampiro de Brooklyn” y “El hombre lobo de Wysteria” apenas comenzaba a quedar al descubierto.
“Esta será la experiencia suprema de mi vida. No sé aún por qué estoy aquí, pero sé que esta pesadilla se acabará para siempre”, fueron sus últimas palabras
– Historia de un asesino en serie
Hamilton Howard “Albert” Fish nació el 19 de mayo de 1870 en Washington D. C. en el seno una familia azotada por las desgracias y los maltratos. Perdió a su padre a los cinco años y poco después murió uno de sus tres hermanos.
Frente a esas muertes, Ellen Fish, la madre de “Albert” -como lo llamaban- buscó aplacar el dolor con alcohol y, sabiendo que no podría criar a los hijos que le quedaban, los entregó en un orfanato.
Cuando -después de la detención de Fish- salieron a la luz los informes de los profesionales del orfanato, quedó en claro que había mostrado tendencias masoquistas desde muy chico, con una fuerte tendencia a auto-infligirse dolor. Se lastimaba de diferentes maneras, pero también golpeaba a sus compañeros buscando que le devolvieran los golpes.
También los informes señalaban un detalle curioso: tenía una enorme curiosidad por leer en los diarios las noticias policiales, sobre todo si se trataba de historias de criminales.
Volvió con su madre poco después de cumplir 12 años, convertido en un adolescente ingobernable: bebía su propia orina y la de otros, y también comenzó a comer heces. Poco después comenzó a buscar a otros jóvenes o niños menores para tener relaciones sexuales. Pasaba los fines de semana en los baños públicos, donde, diría después, se “excitaba con los olores”.
Cuando salió de la adolescencia, según su propio relato, intentó tener “una vida normal” y se mudó a Nueva York. Consiguió un trabajo como pintor de casas para ganarse la vida y en 1898 se casó con una mujer ocho años menor que él, con la que tuvo seis hijos. En 1903 fue detenido por una estafa y pasó una temporada en la prisión de Sing Sing.
Al salir, se desató del todo. En sus confesiones durante los interrogatorios por el secuestro y el asesinato de Grace Dudd, aseguró haber violado a cerca de cien niños, aprovechando las facilidades que le daba su oficio para entrar en las casas.
En enero de 1917, cuando su esposa lo abandonó por un albañil que solía trabajar con él, Fish comenzó a escuchar voces, entre ellas la de Juan el Apóstol. Esas voces, también, lo conminaban a matar.
En los años siguientes, según su propia confesión, perpetró una cadena de crímenes, pero sólo recordaba los nombres de unas pocas víctimas: Francis X. McDonnell, de 8 años; Yetta Abramowitz, de 12; Mary Ellen O’Connor, de 16; Benjamin Collings, de 17; y Billy Gaffney, un nene de 4 años.
Albert Fish entró a Sing Sing en marzo de 1935. Lo sentaron en la silla eléctrica el 16 de enero de 1936. A las once y seis minutos de la noche fue declarado muerto
– Condenado y ejecutado
Las confesiones de Albert Fish fueron ampliamente reproducidas por los medios de la época, en cuyas portadas se titulaba casi a diario con nuevos crímenes del “vampiro de Brooklyn” o del “hombre lobo de Wysteria”. Sin embargo, los investigadores no estaban seguros de que todo lo que contaba el “hombre gris” fuera verdad.
Tanto es así que fue llevado a juicio solamente por el asesinato de Grace Dudd. El proceso judicial comenzó el 11 de marzo de 1935, en White Plains, Nueva York, con Frederick Close como juez y el fiscal de distrito Ellbert Gallagher a cargo de la acusación.
El abogado defensor, James Dempsey, intentó que lo declararan loco para evitarle la pena de muerte. Como parte de esa estrategia, Fish aceptó declarar y contó que todos sus crímenes habían sido ordenados por las voces del Apóstol San Juan y del propio Dios.
De nada le sirvió: el jurado lo encontró culpable y lo condenó a muerte en la prisión de Sing Sing, donde fue ejecutado en la silla eléctrica el 16 de enero de 1936.
Sus últimas palabras fueron: “Esta será la experiencia suprema de mi vida. No sé aún por qué estoy aquí, pero sé que esta pesadilla se acabará para siempre”.
– Carta a la mamá de Billy
Mientras Fish esperaba el momento de su ejecución en el pabellón de la muerte de la cárcel de Sing Sing, la madre de Billy Gaffney, el nene asesinado por “el vampiro de Brooklyn” en febrero de 1927, pidió verlo para que le explicara por qué había matado a su hijo. No la quiso recibir, pero dejó una carta para que el abogado Dempsey se la hiciera llegar después de su muerte.
En el mismo estilo de la que le había enviado a la madre de Grace Dudd, Fish le contaba allí todos los detalles de la receta de cocina que había utilizado con el cadáver de su hijo:
“Le corté la nariz y las orejas, y después lo corté por el centro del cuerpo, justo debajo del ombligo. Le corté la cabeza, los pies, los brazos y las piernas (…). Regresé a mi casa con mi carne en la bolsa. Tenía su ‘mono’ (pene) y ‘pee wees’ (testículos) y un agradable y gordo trasero. Hice un estofado con sus orejas y nariz, pedazos de su cara y el vientre.
Puse cebollas, zanahorias, nabos, apio, sal y pimienta. Estaban buenos. Entonces partí su trasero, corté su pene y testículos y los lavé primero. Puse tiras de tocino en cada nalga y las puse en el horno. Entonces escogí cuatro cebollas y cuando la carne había asado cerca de un cuarto de hora, vertí un poco de agua para la salsa de la carne y puse las cebollas (…)
En cerca de dos horas, la carne estaba buena y doradita, cocinada. Nunca comí algún pavo asado que tuviera la mitad del sabor que este dulce gordo y pequeño trasero. Comí cada bocado de carne en cerca de cuatro días”, decía.
El zapato seductor que cautivó a muchos románticos en la época medieval.
BBC News Mundo(B.Bell) — Tal vez uno de los temores morales más extraños (el miedo a que algún mal amenace con el bienestar de la sociedad) fue el que surgió en la época medieval.
Se decía que los zapatos de forma puntiaguda, llamados poulaines, promovían la desviación sexual y, como resultado del castigo de Dios, se los culpó de provocar la peste.
Las puntas largas se mantenían erguidas rellenándolas con musgo o paja y podían estar hechas de telas decorativas elegantes o de cuero más resistente. Incluso había versiones blindadas para usar en batalla.
En un doble golpe para los piadosos, los zapatos fueron vistos como demoníacos y vanos. Finalmente fueron prohibidos en Londres.
Un monje benedictino se enojó tanto con el tema que claramente le dedicó mucho tiempo y reflexión.
En su historia de la Iglesia, escrita alrededor del año 1100, Orderic Vitalis despotricó contra la vestimenta de los señores normandos, con especial virulencia dirigida a los zapatos de punta larga.
«Un depravado llamado Robert fue el primero, en la época de William Rufus, que introdujo la práctica de rellenar las puntas largas de los zapatos con estopa (la fibra de lino, cáñamo o yute) y de doblarlas hacia arriba como un cuerno de carnero.
«Esta absurda moda fue rápidamente adoptada por un gran número de la nobleza como una orgullosa distinción y señal de mérito.
«Nuestros jóvenes libertinos están hundidos en el afeminamiento».
– «Como colas de serpiente»
También arremetió contra el uso de guantes, la división por el medio del cabello y las túnicas largas, pero los zapatos parecen haber sido la verdadera abeja en su sombrero (varonil): «Introducen sus dedos en cosas como colas de serpiente que se presentan a la vista con la forma de escorpiones…
«Se entregan a la inmundicia sodomítica», con «largos y lujosos mechones como las mujeres» y «camisas y túnicas demasiado ajustadas», observó (un poco lascivamente).
El cronista y monje benedictino Orderic Vitalis era muy crítico de los usuarios de los zapatos puntiagudos.
Las poulaines, también llamadas cracows (por la ciudad polaca de Cracovia, de donde se cree que proceden) eran zapatos puntiagudos que usaban sobre todo los hombres ricos.
Estos zapatos, que eran muy incómodos, anunciaban el ocio de sus portadores y enfatizaban su incapacidad para realizar trabajos físicos.
El Museo de Londres tiene ejemplares con puntas de más de 10 cm de largo, mientras que un monje de la abadía de Evesham afirmó en 1394 que había visto a gente que las usaba «de media yarda (45 cm) de largo».
Por lo tanto, afirmaba, «era necesario que estuvieran atadas a la espinilla con cadenas de plata» para poder caminar.
En 1348, la Peste Negra llegó a Londres, una plaga que mató a aproximadamente 40.000 personas, casi la mitad de la población de la ciudad.
La Iglesia había atribuido la causa de la peste a la «conducta impropia de los hombres» y las poulaines simbolizaban esa conducta.
– Del astrágalo al falo
La punta larga se consideraba fálica y el corte alrededor del tobillo era descaradamente bajo, alargando la pierna y mostrando el hueso astrágalo, a menudo vestido con medias de colores para llamar la atención de los admiradores.
Según el Museo de Londres, los hombres jóvenes «se paraban en las esquinas de las calles moviendo sus zapatos de manera sugerente» a la gente que pasaba por allí.
«Son unas botas perfectamente útiles para la batalla, especialmente si esa batalla se lleva a cabo en un tablero de ajedrez gigante».
Si los zapatos tenían cascabeles cosidos en los extremos de las puntas, indicaba que el usuario estaba disponible para juegos sexuales.
Aparte de la asociación pecaminosa con los placeres carnales, a los clérigos les preocupaba que las puntas largas impidieran a la gente arrodillarse a la manera aprobada de obediencia.
Esta restricción de la habilidad para orar correctamente llevó a los líderes religiosos a llamarlas «garras de Satán», y en 1215 el Papa Inocencio III prohibió a los sacerdotes, fuera de la ciudad, usarlas, junto con ropas de colores verdes o rojas, hebillas ornamentadas o capas desabrochadas.
Hacia el final de su popularidad, las poulaines también eran usadas por mujeres.
En 1362 el Papa Urbano V intentó prohibirlas por completo, y en 1463 el Parlamento de Reino Unido bajo Eduardo IV aprobó una ley suntuaria para prohibir que cualquier persona de rango inferior al de lord usara zapatos con una punta más larga de dos pulgadas.
Las personas que fueran consideradas de un rango demasiado bajo para tener una punta extremadamente larga podían ser multadas, y «cualquier zapatero o remendón dentro de la ciudad de Londres o dentro de tres millas de cualquier parte de la misma ciudad» tenía prohibido suministrarlos o fabricarlos para personas de nobleza insuficiente.
Las modas son, por naturaleza, propias de una época determinada, y hacia 1475 la tendencia de la poulaine prácticamente había desaparecido.
– Un cambio con Henry VIII
En un cambio total con respecto a los zapatos muy puntiagudos que se usaban a fines del siglo XV, Henry VIII prefería los zapatos anchos y cuadrados.
Según el Museo V&A, de Londres, los zapatos anchos «se hacían eco de la línea de vestimenta de moda para los hombres, que usaban jubones acolchados con hombros anchos».
Y así, el calzado europeo giró hacia los zapatos anchos y de punta cuadrada, y obviamente, el público respondió imitando el estilo real con un toque elegante.
Representación del cómodo calzado de Henry VIII realizada por el artista Hans Holbein el Joven.
El ancho se volvió exagerado durante el reinado de Enrique, y algunas suelas tenían más de 17 cm (casi 7 pulgadas) de ancho.
Enfrentado a una nueva clase de comerciantes ricos con la riqueza para comprar ropa y zapatos por encima de su estatus social, y siempre ansioso por mantener la brecha entre la realeza y otras clases, Henry actualizó las leyes suntuarias anteriores en una ley de 1509 que regulaba el uso de ropa costosa.
Una de las leyes de vestimenta restringía el ancho de estos zapatos cuadrados: solo los hombres de estatus podían usar zapatos de cierto ancho.
Cuatro revisiones posteriores de las Leyes de Vestimenta continuaron impidiendo que la gente común imitara a la corte.
Se dice incluso que el rey tenía hombres que iban por ahí intentando atrapar a la gente, midiendo el ancho de sus dedos de los pies.
– Deformaciones
Como era de esperar, las poulaines no eran muy buenas para los pies.
Un estudio de 2005 sobre restos medievales encontró hallux valgus (una pequeña deformidad del dedo gordo del pie con una protuberancia ósea en su base, más comúnmente conocida como juanetes) exclusivamente en cadáveres de la era poulaine.
Los usuarios de esos zapatos seductores sufrieron por su moda.
Y un estudio de 2021 descubrió que quienes vivían en barrios más de moda durante el apogeo de la moda poulaine tenían muchas más probabilidades de tener juanetes, pies deformes y fracturas óseas en los brazos asociadas con lesiones por caídas.
Debió haber sido un alivio para la corte de Henry VIII, seguros de saber que no tropezarían en su camino a ser ejecutados.
National Geographic(N.Freire) — Cuando los fotones chocan con tu cuerpo, transfieren una cantidad ínfima de esa energía y de cantidad de movimiento a tu piel, lo que genera una fuerza muy pequeña.
Nadie puede negar que estar bajo el Sol, siempre con protección, genera sensaciones muy agradables. Te calienta, te ilumina, te agrega un tono de bronceado muy cotizado en la industria estética… Pero, ¿sabías que también hace que peses un poquito más? Y no, no hablamos de mitos o de historias inventadas, sino de un hecho real y con base científica.
Eso sí, el cambio es tan diminuto que ni siquiera la báscula más precisa podría detectarlo. Aunque eso no significa que el aumento no siga estando ahí. De hecho, ¡es un fenómeno que incluso ha sido protagonista en el Nobel!.
– La delgada línea entre el sol y el peso
Pero ¿a qué se debe este incremento de peso? La respuesta es un factor que no depende en absoluto de lo que comas o de tu metabolismo, sino que es algo externo a ti: los fotones.
Pero para entender esto debemos diferenciar bien entre masa y peso. De esta forma, la masa es la cantidad de materia que forma tu cuerpo, mientras que el peso depende de las fuerzas que actúan sobre ti, principalmente la gravedad. Por ejemplo, en la Luna pesarías menos que en la Tierra porque, en nuestro satélite, la gravedad tiene un valor inferior.
Y aquí entra el propio Sol. Aunque tu masa no cambia desde el momento en el que estás a la sombra hasta aquel en el que te pones al Sol, y tampoco lo hace la fuerza gravitatoria que actúa sobre ti, sí hay una fuerza adicional que se está sumando. Esta es la presión de los fotones, las partículas diminutas que forman la luz solar.
Así, cada rayo de Sol que llega a la Tierra está compuesto por trillones de estos fotones, que viajan a velocidades altísimas aportando muchísima energía. Entonces, cuando los fotones chocan con tu cuerpo, transfieren una cantidad ínfima de esa energía y de cantidad de movimiento a tu piel, lo que genera una fuerza muy pequeña. Este “empuje” hace presión a tu cuerpo hacia abajo, sumándose a la fuerza gravitatoria y, por lo tanto, aumentando ligeramente tu peso.
¿Cuánto más pesas?
Ahora bien, debes tener en cuenta que el dato, aunque no deja de ser muy curioso, es tan pequeño que resulta imperceptible ante cualquier herramienta casera de medición. Para que te hagas una idea, si te encuentras bajo el Sol de Madrid, en un día despejado, tu peso aumenta aproximadamente 0,00000004 kilogramos – 40 nanogramos- en comparación con si estuvieras a la sombra o durante la noche.
Galardonados con el Premio Nobel de Física en 2018.
Pero, ¿por qué ocurre únicamente durante el día? Porque es lo lógico. Al final, durante la noche no estás recibiendo luz directa del Sol, solo la tenue luz reflejada por la Luna o dispersada en la atmósfera. Lo mismo ocurre a la sombra, donde las propias nubes dificultan la llegada del mismo número de fotones a tu cuerpo.
Así, solo cuando estás directamente expuesto a la luz solar, millones de fotones golpean tu piel a cada segundo, generando esa leve presión.
– Un premio noble para los fotones
No obstante, la presión que ejercen sobre los fotones, ya no solo sobre nuestro cuerpo sino sobre el resto de los objetos es un hecho que lleva mucho tiempo estudiándose y, de hecho, ha dado lugar a algunos de los mejores avances científicos de los últimos años.
Por ejemplo, en 2018, el Premio Nobel de Física fue otorgado a tres científicos, Arthur Ashkin, Gérard Mourou y Donna Strickland, por su trabajo en un campo muy relacionado: las pinzas ópticas, que utilizan esa presión, pero a una escala mucho más pequeña.
En palabras simples, las pinzas ópticas son haces de luz capaces de atrapar y manipular partículas microscópicas, como células, bacterias o moléculas. ¿Cómo consiguen esto? Cuando los fotones de un láser chocan contra un objeto diminuto, ejercen una presión lo suficientemente fuerte como para moverlo o para mantenerlo en su lugar.
Así, esto ha permitido a los científicos estudiar procesos con mucho nivel de detalle como, por ejemplo, observar cómo interactúan las proteínas en el interior de una célula viva.