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7 veces en las que las grandes potencias negociaron el futuro de países y territorios sin contar con las poblaciones afectadas…


Neville Chamberlain, Edouard Daladier, Adolf Hitler, Benito Mussolini y el conde Ciano en la Conferencia de Múnich de 1938.

BBC News Mundo(M.Fitzpatrick/The conversation) — Ucrania no fue invitada a la reunión clave entre funcionarios estadounidenses y rusos en Arabia Saudita esta semana para decidir cómo podría ser la paz en el país.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, dijo que Ucrania «nunca aceptará» ninguna decisión sin su participación en las negociaciones para poner fin a la guerra con Rusia.

La decisión de negociar la soberanía de los ucranianos sin ellos –así como el intento descaradamente desmesurado del presidente estadounidense Donald Trump de reclamar la mitad de la riqueza de minerales raros de Ucrania como precio por el continuo apoyo estadounidense– revela mucho sobre cómo Trump ve a Ucrania y Europa.

Pero esta no es la primera vez que las grandes potencias se han coludido para negociar nuevas fronteras o esferas de influencia sin la participación de la gente que vive en esos territorios.

Esa política de poder autoritaria rara vez termina bien para los afectados, como muestran estos siete ejemplos históricos.

Steve Witkoff, Marco Rubio, Mike Waltz, el príncipe Faisal bin Farhan al-Saud, Mosaad bin Mohammad al-Aiban, Yuri Ushakov y Sergei Lavrov en la reunión sobre Ucrania en Riad el 18 de febrero.
Representantes de EE.UU. y Rusia se reunieron el 18 de febrero en Arabia Saudita.

1. El reparto de África

En el invierno de 1884-1885, el líder alemán Otto von Bismarck invitó a las potencias de Europa a Berlín para una conferencia en la que se formalizaría el reparto entre ellas de todo el continente africano.

Ni un solo africano estuvo presente en la conferencia que llegaría a conocerse como «El reparto de África».

Entre otras cosas, la conferencia condujo a la creación del Estado Libre del Congo bajo control belga, el lugar donde se produjeron terribles atrocidades coloniales y donde murieron millones de personas.

Alemania también estableció la colonia del África Sudoccidental Alemana (actual Namibia), donde más tarde se perpetró el primer genocidio del siglo XX contra los pueblos colonizados.

Ni un solo africano estuvo presente en la conferencia que llegaría a conocerse como "El reparto de África".
Ni un solo africano estuvo presente en la conferencia que llegaría a conocerse como «El reparto de África».

2. La Convención Tripartita

No fue sólo África la que se dividió de esta manera. En 1899, Alemania y Estados Unidos celebraron una conferencia y forzaron a los samoanos a un acuerdo para dividir sus islas entre las dos potencias.

Esto se produjo a pesar de que los samoanos expresaron su deseo de autogobierno o de una confederación de Estados del Pacífico con Hawái.

Como «compensación» por no haber obtenido Samoa, Reino Unido recibió el control de Tonga.

La Samoa Alemana quedó bajo el dominio de Nueva Zelanda después de la Primera Guerra Mundial y siguió así hasta 1962. La Samoa Estadounidense (además de varias otras islas del Pacífico) sigue siendo territorio de Estados Unidos hasta el día de hoy.

Soldados de Nueva Zelanda tras capturar la Samoa Alemana.
Soldados de Nueva Zelanda tras capturar la Samoa Alemana.

3. El Acuerdo Sykes-Picot

Cuando la Primera Guerra Mundial estaba en pleno apogeo, los representantes británicos y franceses se sentaron para acordar cómo dividirían el Imperio Otomano una vez que terminara el conflicto.

Como potencia enemiga, los otomanos no fueron invitados a las conversaciones.

Juntos, el inglés Mark Sykes y el francés François Georges-Picot rediseñaron las fronteras de Medio Oriente en función de los intereses de sus respectivas naciones.

El Acuerdo Sykes-Picot contradecía los compromisos asumidos en una serie de cartas conocidas como la correspondencia Hussein-McMahon. En estas cartas Reino Unido prometía apoyar la independencia árabe del dominio turco.

El Acuerdo Sykes-Picot también contradecía las promesas que hizo Reino Unido en la Declaración de Balfour de respaldar a los sionistas que querían construir una nueva patria judía en la Palestina otomana.

El acuerdo se convirtió en la fuente de décadas de conflicto y mala gestión colonial en Medio Oriente, cuyas consecuencias siguen sintiéndose hoy.

Mapa que muestra las áreas de control e influencia en Medio Oriente acordadas entre los británicos y los franceses.
El inglés Mark Sykes y el francés François Georges-Picot rediseñaron las fronteras de Medio Oriente en función de los intereses de sus respectivas naciones.

4. El Acuerdo de Múnich

En septiembre de 1938, el primer ministro británico, Neville Chamberlain, y el primer ministro francés, Édouard Daladier, se reunieron con el dictador fascista italiano Benito Mussolini y con el alemán Adolf Hitler para firmar lo que se conocería como el Acuerdo de Múnich.

Los líderes intentaron evitar la propagación de la guerra por toda Europa después de que los nazis de Hitler fomentaran un levantamiento y comenzaran a atacar las zonas de habla alemana de Checoslovaquia conocidas como los Sudetes. Lo hicieron con el pretexto de proteger a las minorías alemanas. Ningún checoslovaco fue invitado a la reunión.

Muchos todavía consideran la reunión como la «traición de Múnich», un ejemplo clásico de un intento fallido de apaciguar a una potencia beligerante con la falsa esperanza de evitar la guerra.

Chamberlain y Hitler en 1938.
Chamberlain y Hitler en 1938.

5. La Conferencia de Évian

En 1938, 32 países se reunieron en Évian-les-Bains, Francia, para decidir qué hacer con los refugiados judíos que huían de la persecución en la Alemania nazi.

Antes de que comenzara la conferencia, Reino Unido y Estados Unidos habían acordado no presionarse mutuamente para elevar la cuota de judíos que aceptarían en suelo estadounidense o en la Palestina británica.

Si bien Golda Meir (la futura líder israelí) asistió a la conferencia como observadora, ni a ella ni a ningún otro representante del pueblo judío se les permitió participar en las negociaciones.

Los asistentes en gran medida no lograron llegar a un acuerdo sobre la aceptación de refugiados judíos, con la excepción de República Dominicana. Y la mayoría de los judíos en Alemania no pudieron irse antes de que el nazismo empezara con el Holocausto.

En 1938, 32 países se reunieron en Évian-les-Bains, Francia, para decidir qué hacer con los refugiados judíos que huían de la persecución en la Alemania nazi.
En 1938, 32 países se reunieron en Évian-les-Bains, Francia, para decidir qué hacer con los refugiados judíos que huían de la persecución en la Alemania nazi.

6. El Pacto Molotov-Ribbentrop

Mientras Hitler planeaba su invasión de Europa del Este, quedó claro que su principal obstáculo era la Unión Soviética. Su respuesta fue firmar un tratado inverosímil de no agresión con la URSS.

El tratado, que lleva el nombre de Vyacheslav Molotov y Joachim von Ribbentrop (los ministros de Asuntos Exteriores soviético y alemán), garantizaba que la Unión Soviética no respondería cuando Hitler invadiera Polonia.

También dividió Europa en esferas nazi y soviética. Esto permitió a los soviéticos expandirse a Rumania y los estados bálticos, atacar Finlandia y tomar su propia parte del territorio polaco.

No es de extrañar que algunos en Europa del Este vean las actuales conversaciones entre Estados Unidos y Rusia sobre el futuro de Ucrania como el renacimiento de este tipo de diplomacia secreta que dividió a las naciones más pequeñas de Europa entre las grandes potencias en la Segunda Guerra Mundial.

El Pacto Mólotov-Ribbentrop, un acuerdo conocido como el Tratado de No Agresión entre Alemania y la Unión Soviética, se firmó en Moscú el 23 de agosto de 1939.
El Pacto Mólotov-Ribbentrop, un acuerdo conocido como el Tratado de No Agresión entre Alemania y la Unión Soviética, se firmó en Moscú el 23 de agosto de 1939.

7. La Conferencia de Yalta

Con la inminente derrota de la Alemania nazi, el primer ministro británico Winston Churchill, el dictador soviético Josef Stalin y el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt se reunieron en 1945 para decidir el destino de la Europa de posguerra.

Esta reunión llegó a conocerse como la Conferencia de Yalta.

Junto con la Conferencia de Potsdam varios meses después, Yalta creó la arquitectura política que conduciría a la división de la Europa de la Guerra Fría.

En Yalta, los «tres grandes» decidieron la división de Alemania, mientras que a Stalin también se le ofreció una esfera de interés en Europa del Este.

Esto adoptó la forma de una serie de Estados amortiguadores controlados políticamente en Europa del Este, un modelo que algunos creen que Putin pretende emular hoy.

Con la inminente derrota de la Alemania nazi, el primer ministro británico Winston Churchill, el dictador soviético Josef Stalin y el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt se reunieron en 1945 para decidir el destino de la Europa de posguerra.
Con la inminente derrota de la Alemania nazi, el primer ministro británico Winston Churchill, el dictador soviético Josef Stalin y el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt se reunieron en 1945 para decidir el destino de la Europa de posguerra.

nuestras charlas nocturnas.

Le rompió un diente a Ronaldo en el Real Madrid, su agresividad maravilló a Tyson y salió con una actriz porno: “Era realmente malo”…


Marcó un gol en 49 partidos con la camiseta del Real Madrid

Infobae(S.Pineda) — Corrían los primeros días de 2005. Real Madrid estaba a pocos días de ser eliminado de la Champions League ante Juventus en octavos de final y cerraría aquella temporada por detrás del Barcelona en la liga local.

La salida de Claude Makélélé en 2003, sumada a las partidas de Esteban Cuchu Cambiasso y Flávio Conceição en 2004, dejaron huérfana la mitad de la cancha, y el Merengue salió al mercado de pases para reforzar la plantilla de Galácticos con un nombre que no tenía mayores estridencias, pero dejó una huella en tan solo 49 partidos con esta camiseta.

Lo apodaron Shrek, se hizo un lugar entre estrellas mundiales como Zinedine Zidane, David Beckham o Ronaldo Nazario y mantiene una vida alejada de los medios después de retirarse con tan solo 32 años.

La historia de Thomas Gravesen inicia el 11 de marzo de 1976, día de su nacimiento en la ciudad danesa de Vejle, un lugar con poco más de 110.000 habitantes. De hecho, el club homónimo a esa región fue el lugar adecuado para sus primeros pasos en el fútbol profesional hasta sus saltos a la Bundesliga y la Premier League con las camisetas del Hamburgo y Everton.

En su paso por los Toffees disputó más de 100 encuentros en las cinco temporadas con la institución y su mudanza a España se dio bajo una erogación económica baja, ya que la Casa Blanca se hizo de sus servicios por una cifra superior a los USD 3.500.000.

El interés de uno de los clubes más importantes del mundo sorprendió a su propio entrenador. Así lo reconoció David Moyes: “No podíamos creerlo, ¿sabes?”.

Incluso, el propio Thomas pensaba que se trataba del clásico rival en una entrevista con FourFourTwo“Mi agente me llamó: ‘¿Qué opinas de Madrid?’. Para empezar, pensaba que era el Atlético de Madrid, así que dije: ‘También me gusta el Everton’. Entonces me dijo ‘es el Real Madrid’”.

A partir de ahí, la operación relámpago terminó con Perro Loco (Mad Dog, en ingles, tal como también era apodado) bajo la dirección de Vanderlei Luxemburgo.

Su fuerte personalidad, un carácter único y su particular intensidad para vivir los partidos fue su sello con los Blancos, donde se animaba a darles indicaciones a las estrellas consagradas que tenía como compañeros con mucho desparpajo. Su estancia se prolongó hasta agosto de 2006, más de 500 días, que entregaron muchas anécdotas en los duelos por los puntos y en los entrenamientos.

Las Vegas, millones y mansiones: Así la vida de Thomas Gravesen, el 'ogro'  danés que jugó en el Real Madrid

Una de las historias más destacadas sucedió en una de esas tantas prácticas con Ronaldo, a quien sujetó en un momento y le causó un impensado problema, que fue abordado en la biografía Mad Dog Gravesen, escrita por Chris Sweeney:

“A pesar de todas sus fuerzas, no pudo soltarse y terminó siendo lanzado de un lado a otro como un muñeco de trapo. 

Después de algunos golpes, las travesuras terminaron con Ronaldo tendido en el suelo sin un diente”.

Recientemente, el bicampeón del mundo con Brasil y doble ganador del Balón de Oro recordó esas viejas épocas con su antiguo compañero, de quien guarda buenas memorias, pero no dudó a la hora de ponerlo como su peor compañero ante la pregunta de Romário:

Hay muchos. Sin embargo, hubo uno en el Real Madrid que era un chiste. Se llamaba Thomas Gravesen, un mediocampista danés que era buena gente, una persona genial. En fútbol era realmente malo. Él no marcaba, daba patadas”.

Otro de los integrantes del equipo, Francisco Paco Pavón, le concedió dos historias al portal español Relevo. Una de ellas muestra el ánimo distendido que intentaba trasladar Gravesen al plantel profesional: “Una vez nevó y nos recibió a todos en el entrenamiento a bolazos de nieve, pero a lo bestia. Contra todos. Como además no nos conocía, nos tocó a todos”.

Tampoco aflojaba en los ensayos, aunque estuviese del otro lado un juvenil o un experimentado, y evitaba cualquier tipo de consumo de antiinflamatorios para recuperarse de las lesiones. “Él prefería a lo bruto”, manifestó Iker Casillas.

También disfrutaba su tiempo fuera de la cancha, hasta el punto de incumplir ciertas reglas impuestas a los futbolistas de la institución.

“Recuerdo que le llevé a su casa un día y me llevó al garaje. Y allí tenía dos motos… Nosotros no podíamos tener motos. Una era suya y otra de su amigo, que decían que iban a la M-50 (autopista de circunvalación madrileña) y la ponían a 300 km/h. Y luego quitó la lona de un Porsche, que parecía un Ferrari con el motor atrás…

Y me decía ‘chssssst’, tapándose la boca como para que no dijera nada: ‘Este para cuando salgo por ahí, que no me vea nadie, pero lo pongo muy rápido’”, aseguró Pavón.

Thomas Gravesen, era mucho... - Fútbol, pasión de multitudes | Facebook

Thomas Gravesen marcó su único gol con esta casaca en febrero de 2005 con la camiseta del Espanyol, pero todos los hinchas Merengues lo añoran por una singular acción sucedida el 15 de enero de 2006 en la victoria 4-2 ante Sevilla por La Liga de España.

El volante central danés se inventó un enganche único en el mundo del fútbol, que fue bautizado como la Gravesinha: un movimiento en el que impactó su rodilla contra el terreno de juego para amagar al rival.

Un gesto que pudo causarle una grave lesión de ligamentos y menisco, pero se transformó en la jugada preponderante de su paso por el Santiago Bernabéu.

Su intervención quedó retratada por las cámaras de El Día Después, reconocido programa que contaba historias de hechos puntuales en los partidos de Primera.

Me siguen llegando menciones con la Gravesinha. Mi mayor actividad en redes sociales sigue siendo un puto vídeo de 2006”, se confesó el periodista Luis Fermoso, uno de las alma mater de esa producción en conjunto con Michael Robinson.

Por aquellos meses, Gravesen vivía una apasionada historia de amor con su pareja Kira Eggers.

El romance inició en 2005 y se prolongó hasta 2008, contó el periódico danés B.T., y la mujer fue figura de la TV de ese país tras participar en el famoso reality show Gran Hermano, llegó a ser catalogada como una de las 100 mujeres más sexys del mundo según la revista For Him Magazine (FHM) y se dedicó a la industria condicionada como actriz de contenido para adultos.

De hecho, Paul Caddis, uno de los excompañeros del volante en el Celtic, adonde se fue después de su ciclo en el Madrid, reveló un particular pedido que le hacía a Mad Dog“Solíamos decirle: ‘Tommy, ¿tienes alguna foto de tu esposa?’”“Búscala en Google, muchacho, hay un montón de cosas en Google”, les respondía.

Kira Eggers, la ex pareja de Thomas Gravesen

Su carta de sentencia en el Real sucedió al mismo tiempo de la llegada de Fábio Capello. El experimentado entrenador ya le había picado el boleto al contar que no le gustaba su comportamiento: “Todo tiene que hacerse como él quiere”.

Sus acciones motivaron una insólita situación vivida entre ambos y relatada por el ex jugador Borja Fernández: “Un día, en una charla con Capello se echó un eructo que sonó un montónCapello le dijo: ‘¿Thomy, qué haces?’. Y él le dijo que eso en su país era normal, que era salud. Bueno, pues no lo vuelvas a hacer, ¿vale?’”.

La estocada final sucedió en una práctica abierta a la prensa. Thomas derribó a Robinho con una patada, y esto generó un tumulto entre los dos ante la vista privilegiada de los periodistas. “Era un día normal de entrenamiento. Le hice una entrada dura y no le gustó. Después me golpeó. Por suerte, nunca lo atrapé”, relató Gravesen en su biografía.

Se marchó al Celtic a mitad de 2006, estuvo a préstamo en el Everton entre 2007 y 2008 y finalizó su carrera a los 32 años con el cuadro escocés en el segundo semestre de 2008.

Atrás dejó más de 300 partidos con más de 20 goles a nivel clubes, sus cinco gritos en 66 juegos con la selección de Dinamarca (disputó 2 Eurocopas y el Mundial 2002) y un relato imborrable del día que Mike Tyson se maravilló con él.

Mike Tyson pidió la camiseta de Gravesen después de quedar maravillado con su rendimiento

“Quedó encantado con Thomas después de ir a ver un partido internacional en Copenhague; le encantó su estilo agresivo y desenfadado.

 Tanto es así que Tyson pidió su camiseta y la usó durante el resto de su estancia en Dinamarca, ya que estaba allí para una pelea que preparó el terreno para su gran enfrentamiento con Lennox Lewis”, reveló Chris Sweeney en The Celtic Star, en referencia al combate de Iron Mike perdido por KO el 8 de junio de 2002.

El autor del libro contó que Gravesen se mudó a Las Vegas, un lugar que visitaba frecuentamente para ir a los casinos desde su etapa en el Real Madrid, pero ahora estaba instalado en Dinamarca.

Muchos portales se han hecho eco de que habría ganado 100 millones de libras (USD 126 millones) en su rol de empresario con distintas inversiones y que logró USD 100 millones jugando al póker, The Sun difundió que se lo ha visto por el estado de Nevada a bordo de un Mercedes-Benz SLR McLaren, vehículo valorado en USD 420.000, pero Sweeney opta por la mesura.

En la entrevista dada al sitio escocés, el escritor añade que “hay muchos rumores sobre cuánto dinero ha ganado y cómo lo ganó” y puntualizó sobre un protagonista poco asiduo a dar entrevistas a lo largo de su vida: “Con Thomas es difícil precisar nada, es una especie de ermitaño y en Dinamarca incluso lo apodan El Unicornio debido a su estatus mítico. 

Se cuenta que perdió 54 millones de dólares en una sola partida de póquer individual. Además está la noticia de que ganó una fortuna de 100 millones de libras. Thomas nunca ha dicho que nada de eso sea cierto o no, pero mi libro analiza las razones que hay detrás”.

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Así es como los ricos eligen a qué candidato votar según su aspecto…


Psicología y Mente(J.Soriano) — En política, las decisiones de voto no solo dependen de las propuestas o ideologías de los candidatos, sino también de factores psicológicos y sociales que influyen en cómo los votantes perciben a los políticos. Uno de estos factores es la apariencia, especialmente la percepción de competencia que los candidatos proyectan mediante su imagen facial y corporal.

Aunque este fenómeno ha sido ampliamente estudiado, un aspecto que ha ganado relevancia reciente es cómo las clases sociales afectan cómo se valora esta competencia.

Investigaciones recientes han demostrado que los votantes de clases altas tienden a darle mayor importancia a la competencia visual, ya que asocian este rasgo con su propia identidad y valores. Esta tendencia puede impactar cómo los políticos diseñan sus campañas, seleccionan a sus candidatos y los resultados electorales obtenidos.

– La influencia del aspecto físico en la política

La apariencia de los políticos juega un papel clave en la toma de decisiones electorales. Numerosos estudios han demostrado que los votantes suelen favorecer a los candidatos que proyectan competencia, incluso cuando no cuentan con información adicional sobre ellos. Este efecto es especialmente relevante en elecciones en las que los votantes deben decidir rápidamente entre varias opciones sin conocer en profundidad sus propuestas.

Uno de los rasgos más influyentes es la “apariencia de competencia”, es decir, la impresión de que una persona es capaz y seguro de sí misma solo por su expresión facial. Se ha observado que los candidatos con rasgos como una mandíbula marcada, cejas pobladas y una mirada desidia tienden a ser percibidos como más competentes.

Esta percepción tiene consecuencias reales: estudios han encontrado que los políticos con apariencia de competencia tienen mayores probabilidades de ganar elecciones, incluso cuando su historial político no es el más sólido.

Casos históricos refuerzan este fenómeno. En el famoso debate televisado de 1960 entre John F. Kennedy y Richard Nixon, la imagen jugó un papel crucial. Kennedy, joven y con un porte seguro, fue considerado el vencedor por quienes vieron el debate en televisión, mientras que Nixon, con un aspecto más descuidado, fue mejor valorado por quienes solo lo escucharon en radio.

Estos hallazgos sugieren que, aunque el contenido de los discursos y las propuestas son esenciales, la apariencia sigue siendo un factor determinante en la política. Sin embargo, no todos los votantes se ven influenciados de la misma manera. Mientras que algunos priorizan la cercanía o la ideología, las clases más altas tienden a fijarse más en la competencia, y en muchas ocasiones, la juzgan con base en el rostro y apariencia física del candidato.

– Cómo las clases altas valoran la apariencia de los políticos

La importancia de la imagen personal en política - 8 consejos y usos

Un reciente estudio realizado en Alemania ha revelado que los votantes de clase alta tienden a valorar más la competencia en los políticos, y su percepción de esta se basa en gran medida en la apariencia facial y física.

La investigación, publicada en Personality & Social Psychology Bulletin, encontró que las personas con un estatus socioeconómico alto (SES) priorizan a los candidatos que tienen una apariencia competente, incluso cuando no tienen información adicional sobre ellos.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron cómo los votantes evaluaban la importancia de distinguir rasgos en los políticos, incluyendo competencia, calidez, asertividad y confianza.

Los participantes con mayor SES no solo consideraban la competencia como el rasgo más relevante, sino que además tendían a percibirse a sí mismos como más competentes. Esto sugiere que las personas de clase alta buscan en los líderes una cualidad que ellos mismos valoran en sí mismos.

Los experimentos también analizaron cómo los votantes reaccionaban ante imágenes de políticos desconocidos. Se pidió a los participantes que evaluaran su disposición a votar por ciertos candidatos basándose únicamente en su foto.

Los resultados mostraron que, aunque todos los votantes tendían a favorecer a los políticos con apariencia competente, este efecto era mucho más fuerte entre aquellos con un SES alto.

Además, se comparó el SES objetivo (ingresos y nivel educativo) con el SES subjetivo (la percepción personal del estatus social). Mientras que el SES objetivo influyó directamente en la preferencia por políticos con apariencia de competencia, el SES subjetivo no tuvo un impacto tan claro.

Esto indica que la influencia de la clase social en la toma de decisiones políticas es más estructural que meramente psicológica, y que las clases altas realmente confían en la imagen de competencia para la elección de sus líderes.

– ¿Por qué las clases altas valoran tanto la competencia?

La preferencia de las clases altas por políticos que parecen competentes no es casualidad, sino el reflejo de su propia identidad y valores. Diversos estudios han señalado que las personas con un estatus socioeconómico alto tienden a verse a sí mismas como más competentes y autosuficientes.

Esta autoimagen influye en la forma en que evalúan a los demás, favoreciendo a líderes que consideran capaces y eficaces.

En sociedades en las que el éxito se vincula con el esfuerzo individual, las clases altas suelen atribuir su posición a sus habilidades y méritos personales. Por ello, buscan en los políticos esos mismos rasgos que consideran esenciales para el liderazgo.

Desde su perspectiva, un líder debe demostrar seguridad, capacidad de gestión y determinación, cualidades que suelen relacionar con la competencia percibida en el rostro y la presencia física.

Además, su contexto social y profesional refuerza esta visión. En el ámbito empresarial y académico, en el que muchas personas de clase alta desarrollan sus carreras, la competencia es un valor clave. Las decisiones que toman en estos entornos suelen basarse en la eficiencia y el desempeño, y trasladan estos criterios al ámbito político.

Un candidato que proyecte competencia, aunque solo sea a nivel visual, tendrá más probabilidades de recibir su apoyo.

Sin embargo, esta priorización de la competencia tiene un sesgo importante. No siempre los políticos que parecen competentes lo son en la realidad, y centrarse en la apariencia puede llevar a sobrevalorar a candidatos con buena imagen pero sin experiencia o preparación suficiente.

Mientras que otros votantes pueden considerar factores como la empatía o la cercanía, las clases altas confían en una impresión visual que, aunque efectiva en algunos casos, no siempre garantiza un liderazgo sólido.

– ¿Cómo influye esta tendencia en la política?

Por qué los políticos de derechas son más guapos que los de izquierdas |  España Home | EL MUNDO

El hecho de que las clases altas prioricen la apariencia de competencia en los políticos tiene importantes repercusiones en el panorama político general.

1. Diseño de campañas

En primer lugar, influye significativamente en la forma en la que los candidatos diseñan sus campañas. Sabiendo que los votantes con mayor poder económico y educativo valoran la competencia visual, muchos aspirantes a cargos públicos se esfuerzan por proyectar esta imagen a través de su vestimenta, lenguaje corporal y expresiones faciales.

2. Selección de candidatos

Esta tendencia también puede afectar a la selección de candidatos dentro de los propios partidos. Aquellos que buscan el apoyo de votantes de clase alta pueden verse presionados a elegir representantes con una apariencia más competente, incluso por encima de sus habilidades reales.

De este modo, el atractivo visual se convierte en un criterio clave en la política, lo que puede llevar a la sobrevaloración de ciertos candidatos en detrimento de otros con propuestas más sólidas pero una imagen menos impactante.

3. Desconexión entre líderes y sociedad

Otra consecuencia importante es la posible desconexión entre los líderes elegidos y las necesidades reales de la sociedad. Como la clase alta tiene una influencia significativa en la política y la economía, su preferencia por líderes que aparentan competencia puede hacer que se descuiden otros rasgos cruciales, como la empatía o la capacidad de generar confianza en sectores más vulnerables.

4. Representación desigual

Por último, este sesgo hacia la apariencia podría reforzar la desigualdad en la representación política. Los candidatos que no encajan con la imagen tradicional de competencia podrían tener más dificultades para ganar elecciones, incluso si cuentan con propuestas más inclusivas y eficaces.

Así, el poder de la imagen sigue moldeando las decisiones políticas, a veces con consecuencia que van más allá de la simple percepción visual.

– Los ricos no se salvan de las decisiones irracionales

Así pues, la apariencia de competencia juega un papel clave en la forma en la que las clases altas eligen a quién votar políticamente. Su autoimagen como individuos competentes y exitosos les lleva a priorizar este mismo rasgo en los políticos, influyendo en sus decisiones electorales más que en otros sectores sociales.

Esta preferencia tiene efectos profundos en la política, desde la manera en que los candidatos construyen su imagen hasta la selección de líderes dentro de los propios partidos. Aunque proyectar competencia puede ser útil, depender demasiado de la apariencia puede llevar a sobrevalorar a ciertos políticos sin evaluar sus capacidades reales.

En última instancia, este sesgo visual puede reforzar desigualdades en la representación política y favorecer estilos de liderazgo más técnicos que empáticos. Comprender estos mecanismos es clave para promover elecciones más informadas y menos influenciadas por la apariencia.

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Muerte al amor romántico


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Pont des Arts, París.

JotDown(B.Ayuso) — No le conozco, pero sé algo sobre usted: no cree que exista tal cosa como el «amor verdadero». A estas alturas del partido, ya habrá naufragado en un par de relaciones tóxicas, quizá aún se lama las llagas de una ruptura y a buen seguro acumula en su haber algún episodio humillante.

Incluso aunque paladee las mieles de la placidez romanticosa, los desengaños, desencantos y esporádicos coqueteos con la tragedia están ahí para recordarle que lo único que realmente es para siempre son las cicatrices.

Y los amores imposibles, pero en ese jaleo que se meta otro. En cualquier caso, ahora, en este punto concreto de su existencia ya ha asimilado que el amor dura lo que dura, y no es eternamente. Torres más altas han caído, ¿no?

Ya. No me arriesgo si también creo saber otra cosa: en el fondo, debajo de todo ese nihilista escozor con el que se ha alicatado el interior, sí que cree en el amor verdadero. Nadie nos oye, puede asentir. Jamás se atrevería a confesarlo en público —a no ser que sea afecto al autoescarnio— ni mucho menos hilar una argumentación que lo sostenga, pero está ahí.

Como una utopía inocua, pequeñita, irracional y clandestina que se resiste a entregar las armas. Puede asumir que ya no será nunca el explorador, escritor, tirano o concertista que fantaseó, pero hay algo dentro de nosotros que se aferra a la posibilidad de esa isla. De ese amor pulcro, definitivo, maravilloso y bastante rosáceo que, por qué no, aún puede aparecer.

El que encajará a la perfección con todos sus recovecos, cauterizará todas sus heridas y, en definitiva, acertará en todo aquello que hasta ahora ha fracasado. Esa persona que le hará sentirse pleno y que se ubica en las coordenadas del «amor romántico» en el que afirma no creer. El mundo está lleno de ovejas que se niegan a ser ovejas y, aun así, pacen.

Pero no se preocupe. No es grave: es un huevo.

Lo decía la voz en off de Woody Allen en Annie Hall, justo después de la despedida: «Y me acordé de aquel viejo chiste, ya saben, el del tipo que va a ver al psiquiatra y le dice: “Doctor, mi hermano se ha vuelto loco. Se cree que es una gallina”. Y el médico le contesta: “Bueno, ¿y por qué no hace que lo encierren?”.

Y el tipo le replica: “Lo haría, pero es que necesito los huevos”. Eso expresa muy bien lo que siento acerca de las relaciones entre las personas, ¿saben? Son completamente irracionales, disparatadas, absurdas… Pero creo que las seguimos manteniendo porque la mayor parte de nosotros necesitamos los huevos».

Sucede que los huevos tienen una cáscara finísima, que se resquebraja a la menor fricción. O ficción.

  • La epidemia del amor romántico

Como persona docta, leída, y entregada a los placeres intelectuales más elevados, recordará cientos de artículos que abiertamente o de soslayo, afirman que el amor romántico es ya producto de otra era.

Un constructo creado en herencia del amor burgués, cortés y victoriano que imperó durante siglos en nuestra cultura pero que ha ido quedando en desuso por diferentes causas, cediendo terreno a relaciones de otra clase.

Lo que aún queda solo es una rémora de cuando todo era más ingenuo y más sepia, porque hoy el mundo está poblado de seres horrorosamente independientes, acomplejados e insatisfechos que saltan de relación en relación, exprimiendo lo efímero con egoísmo y sed de novedad.

Algo de verdad hay en ello, pero también tiene un problema capital: que no. El amor romántico no es un mito ni un producto del pasado. Es algo tan real, tan presente y espeluznante que sigue entre nosotros como una insidiosa y desestabilizante enfermedad mental.

Para comprobarlo, nada tan sencillo como echar un vistazo a su alrededor. Especialmente si usted nos lee desde París y tiene a mano el Pont des Arts donde la tontería supina y el sentimentalismo más chusco se han dado la mano para alumbrar el mayor monumento a la memez colectiva jamás erigido: decenas de miles de candados, colocados sobre las barandillas del puente para, pretendidamente, celebrar el amor.

Perversa simbología, por cierto. Tórtolos de todo el globo han acudido allí para sellar su romance depositando el objeto de marras como juramento de la plenitud y (esto es lo escalofriante) la inmortalidad de su amor, lanzando la llave al Sena y perpetrando un atentado estético que además ha tenido un efecto multiplicador en otras ciudades y latitudes.

Paradójicamente, el peso estuvo a punto de derrumbar el puente, por lo que el Ayuntamiento de la ciudad retiró y destruyó todos los candados, instalando una valla metálica para disuadir a los flechados. En vano. Unos meses después, el ansia pastelosa se ha mudado hasta el vecino Pont Neuf, para alfombrarlo de nuevo de pequeños candados con iniciales y corazones.

La mayor parte de rotativos del mundo titularon aquello como un «triunfo de los enamorados perseverantes» o giros sinónimos provocadores de ardores intestinales y «puajs» con muchas jotas de sonrojo.

Aquello no solo es un atentado estético en nombre de la cursilería. Tampoco la infantil desmesura de prepúberes con las hormonas de verbena, porque en el paisaje de los perpetradores se cuentan canas y acné por igual.

Es solo un ejemplo al azar de la epidemia de gazmoñería que nos rodea, visible sin necesidad de enfocar demasiado: los Federico MocciaNicholas Sparks y sus secuaces, los cantautores que riman «cama vacía» y «almohada fría», los programas de televisión en busca de la pareja ideal en formato granjero, mediopensionista o señor de Murcia, los dramas sociales por rupturas que «nadie se esperaba», los líricos que serigrafían pasos de cebra con nocturnidad y almíbar, las genuflexiones con cada reposición de Pretty Woman, los suplementos que iluminan el camino para dilucidar si estáis «hechos el uno para el otro»… O cualquier otro ejemplo igual de extraordinariamente rentable.

Muerte a la amor romántico o cuando amar se entiende como imposición

Por supuesto, esto empezó hace mucho. Ya Platón, en El banquete, nos inoculó la idea venenosa de que sin otro estamos incompletos y, en consecuencia, infelices.

Y no es un otro cualquiera: es uno en particular, no vaya a quedarnos demasiado simplón el galimatías. Júpiter, acalorado con la raza humana por haber escalado el cielo para combatir contra los dioses, decidió castigarnos de la forma más cruel posible: separándonos en mitades.

Nacía con ello el mito de la media naranja, esa búsqueda incansable y tortuosa por encontrar la pieza que falta, el santo grial de nuestra existencia. Una vez hallados, nada les separaría. Na-da. Ni la rutina, los cuernos, la apatía, la distancia, el desgaste, las faltas de respeto o los exabruptos, el alcohol o las mandarinas de cultivos más ecológicos.

La primigenia maldición de Júpiter fue cruel, pero los que llegaron detrás a apuntalar las bases del mito tampoco se quedaron atrás. El amor romántico, basado en la fusión exclusiva y suficiente de los dos amantes como un único ser, incorporó toda la tragedia para la que ya estaba preconfigurado. Cupido, Paris y Helena, Romeo y Julieta, Tristán e Isolda….

Un niño con alas de cinco años lanzando flechas bañadas en alucinógenos, una troyana más que probablemente violada por un narcisista, unos adolescentes fruto de un entorno enojado y enajenado… Un suma y sigue que complementan y amplían los románticos necrófilos, que, sin inventar nada, recrean la concepción del amor vinculado al sufrimiento y la muerte; llenando, como decía Larra, los cementerios de muertos de amor y pasión más de lo que lo hicieron los médicos o los necios.

La religión también ha hecho lo suyo por pescar en este escenario, en el que las relaciones no nacen y se mantienen por la satisfacción mutua, porque eso implicaría la posibilidad de la disolución. El amor romántico hacia esa (la tuya, deja en paz a la del vecino) persona es absoluto, leal, eterno, muy parecido a la relación de un creyente con su divinidad.

Hollywood no tiene toda la culpa, pero se lleva un buen pedazo del pastel culposo. Aunque, en el fondo, el cine (ese cine) no ha hecho más que democratizar la ilusión colectiva, añadiéndole crescendo de violines y lluvia a las historias trágicas y almibaradas de siempre, convirtiendo lo extraordinario en la norma.

Y en la aspiración. Quizás sea una perogrullada subrayarlo, pero sí: el amor romántico es una fantasía. Una ficción. Como especie, es la mayor pérdida de tiempo que se nos ha ocurrido nunca —dejando de lado la invención del cielo y las reuniones de vecinos— pero no es una fantasía inocua.

Combatirla tampoco es sencillo. La alta y baja cultura, todos a una, se han confabulado durante centurias para grabarnos el mensaje a fuego: busca incesante a tu media naranja. No desfallezcas. Te hará sufrir, probablemente te destrozará hasta niveles inimaginables, pero ¿eh?, estarás completo. Enamorado. Y, de alguna extraña y pasivo-agresiva manera, feliz.

Pues no. Rompamos ese huevo de una vez por todas.

  • El amor no es eso
Hasta que la muerte nos separe. Lámina artística. Esqueleto, amor,  ilustración romántica oscura en forma de corazón. Decoración gótica para el  hogar. - Etsy México

Houellebecq opina que recurrir con asiduidad a la pornografía distorsiona la realidad, pero pocos parecen preocupados por los estragos que el consumo constante de películas, música («Sin ti no soy nada / mi alma, mi cuerpo, mi voz, no sirven de nada / porque yo sin ti no soy nada») y literatura defensoras del amor romántico provocan en los sentimientos, deseos y aspiraciones de la gente, haciéndolos cada vez más inalcanzables.

Obviamos la decepción casi segura que produce enfrentarse a la realidad —mucho más prosaica— armado con esas actitudes, porque, al fin y al cabo, cada uno es muy libre de frustrarse como le venga en gana.

Y el amor romántico es, simple y llanamente eso: la materia prima con la que fabricamos más frustración de la que podemos segregar de forma natural.

Las «pequeñas magias inútiles», que diría Borges.

Pero la frustración no es el fruto más amargo. Lo peor es la perpetuación de los valores intrínsecos del amor romántico, que van más allá de la mera ensoñación. No se trata de que usted o yo, más o menos adultos, conservemos esa vana y patética esperanza de dar con «la persona adecuada». Ni de que confundamos sentimientos con sentimentalismo, o romance con romanticismo.

No es una cuestión de grandilocuencia o de exposición pública de los afectos. Se trata de que esas falacias del amor romántico, que tan caducas podrían parecer, tienen un arraigo pernicioso. Eche mano de cualquier estudio o investigación sobre cómo los adolescentes socializan hoy en día. Contenga el pasmo.

Un aperitivo: la mayoría sostiene que el amor «verdadero» lo perdona y aguanta todo. Creen que el amor es posesión y exclusividad. Que el amor verdadero está predestinado. Que supone entrega total. El amor requiere sacrificios.

Y, ahora, imagine el impacto que esto tiene en aspectos nada inocuos como la violencia de género. Aventure las consecuencias de identificar los celos, la posesión o la exclusividad con el «amor ideal». Desde esta perspectiva, el amor romántico, vigente y válido aún hoy que tan inocuo parece se parece más al uróboros, la serpiente mítica que engulle su propia cola toda la eternidad.

El amor romántico merece morir. Porque no es amor, es dependencia, miedo a la soledad, masoquismo, una utopía colectiva y una mamarrachada peligrosa. No hace falta tener claro lo que es, para saber lo que no es.

No, el amor no lo puede todo, da igual lo que le diga Paulo Coelho.

No, no es normal sufrir por amor. Y mucho menos necesario. Nuestra visión de las relaciones sigue tan idealizada y es tan sentimental que la perspectiva de alguien que pone límites a su capacidad de amar y entregar parece obscena. Pero es algo sano y necesario.

No, el amor no lo aguanta y lo puede todo, no está hecho de acero valyrio. Se rompe, se esfuma y se pasa.

«Sin ti no soy nada», no. Sin ti soy exactamente lo mismo que contigo: alguien completo.

No, el amor no es lo que sostienen las dos primeras acepciones del término en el DRAE: ni el ser humano es insuficiente en soltería, ni el amor nos completa.

No, los celos no demuestran amor. Son una patología.

No existen las medias naranjas. Punto.

No, la felicidad no depende de encontrar o no una pareja.

No, quien bien te quiere no te hará llorar.

El amor no es eterno. En el momento en que la satisfacción no sea mutua, finita la comedia.

La caducidad no es una maldición del amor, es un incentivo.

Y, sobre todo: no es tuyo, ni tuya.

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La calidad de vida durante el Imperio Romano era más alta en el campo que en las ciudades, según revela un análisis bioarqueológico…


Una calle de Pompeya, cuadro de Ettore Forti. 

L.B.V.(G.Carvajal) — Un reciente estudio bioarqueológico publicado en el Journal of Archaeological Science: Reports investiga las diferencias en el estilo de vida entre los habitantes urbanos y rurales de la Italia romana durante el periodo imperial. El estudio, basado en el análisis de restos óseos procedentes de dos necrópolis distintas—una en la zona rural de Contrada Nevola (Corinaldo) y otra en el contexto urbano de la Universidad Católica de Milán—, revela disparidades notables en las condiciones de vida, acceso a recursos y tipos de esfuerzo físico entre ambas poblaciones.

La metodología empleada en el estudio combinó análisis antropológicos y radiográficos en 110 individuos, de los cuales 60 pertenecían a la necrópolis rural de Contrada Nevola y 50 a la necrópolis urbana de Milán. Los investigadores examinaron una serie de marcadores de estrés físico y fisiológico, como lesiones cribroticas, líneas de Harris, hipoplasia del esmalte, nódulos de Schmorl, cambios en entesis y traumatismos antemortem.

Los resultados mostraron que los habitantes de la zona rural parecían haber gozado de mejores condiciones de vida en comparación con sus contrapartes urbanas. En particular, se observó que las diferencias en el acceso a los recursos y en la distribución de tareas laborales eran más pronunciadas en el medio rural que en el urbano, lo que apunta a una organización del trabajo distinta entre sexos.

Uno de los aspectos clave del estudio fue el análisis de la salud bucodental y los indicadores de nutrición. Se encontró una mayor prevalencia de cálculo dental en la muestra urbana (42%) en comparación con la rural (26%), lo que sugiere una menor higiene oral o una dieta más rica en carbohidratos entre los habitantes de la ciudad.

Asimismo, los indicadores de infecciones inespecíficas mostraron diferencias cualitativas más que cuantitativas: mientras que en la necrópolis rural se hallaron signos de meningitis y enfermedades respiratorias, en la muestra urbana se identificaron infecciones intratorácicas y localizadas, posiblemente vinculadas a condiciones de hacinamiento y falta de saneamiento.

Edoardo Ettore Forti | Neo-Pompeian painter | Tutt'Art@ | Pittura *  Scultura * Poesia * Musica

El estudio también arrojó datos sobre las diferencias en el estrés físico entre ambas poblaciones. En la muestra rural, los hombres presentaban lesiones en la parte baja de la columna, lo que indica trabajos pesados asociados a la agricultura y la ganadería. Por otro lado, las mujeres mostraban signos de desgaste en la región cervical, posiblemente por la realización de tareas domésticas que involucraban carga de peso en la cabeza.

En la población urbana, las lesiones musculoesqueléticas se distribuían de manera más homogénea entre hombres y mujeres, lo que podría indicar una mayor participación femenina en labores artesanales o comerciales. Además, se encontró una mayor incidencia de fracturas en la muestra urbana, lo que podría estar relacionado con accidentes laborales o incluso con conflictos interpersonales en un entorno más denso y estratificado socialmente.

Otro hallazgo significativo fue la diferencia en la edad al momento de la muerte. En la muestra rural, las mujeres tendían a vivir más tiempo que los hombres, mientras que en el contexto urbano ocurría lo contrario. Esta diferencia podría explicarse por varios factores: en la ciudad, las mujeres estaban expuestas a riesgos sanitarios como infecciones en espacios cerrados, intoxicación por plomo y partos complicados sin atención adecuada. En cambio, en el medio rural, aunque la vida también implicaba esfuerzos físicos significativos, la exposición a agentes patógenos y contaminantes podría haber sido menor.

Este estudio proporciona una perspectiva única sobre las condiciones de vida en la Italia romana, desafiando la idea de que las ciudades representaban el único epicentro del desarrollo y el bienestar. Por el contrario, la evidencia sugiere que las comunidades rurales podían ofrecer una calidad de vida superior en términos de salud y longevidad, aunque con una estructura de trabajo diferenciada según el género.

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La trágica historia detrás de la canción: “La noche que murió Chicago”…


Al Capone (1899-1947). Gánster estadounidense. Fotografiado saliendo del edificio federal en Miami, Florida, con su abogado Abe Teitelbaum, 1941.

Infobae(A.Dominguez) — Con su contagioso ritmo y su aire festivo, “La noche en que murió Chicago” de la Banda Toro se ha convertido en uno de esos himnos infaltables en las fiestas tradicionales mexicanas. Sin embargo, detrás de su melodía alegre y bailable se oculta una historia mucho más sombría, vinculada a una de las masacres más impactantes de la historia de Estados Unidos.

Contrario a lo que muchos pueden pensar, esta famosa canción no es de creación original de la banda, sino un cover que, sorprendentemente, ha superado a su versión original en popularidad.

La melodía que conocemos hoy en día como “La noche en que murió Chicago” y que fue lanzada en 1994, tiene sus raíces en la canción “The Night Chicago Died”, interpretada por la banda Paper Lace y lanzada en 1974.

Si bien, la versión original contaba con una temática interesante y un ritmo pegajoso, no tuvo el mismo impacto popular que la versión de la Banda Toro.

Aunque la canción de Paper Lace fue bien recibida, no logró mantenerse en la memoria colectiva de las masas y no se convirtió en un tema común en las celebraciones y fiestas.

– Historia de la canción

Aunque muchos disfrutan de la canción sin conocer su contexto, su letra relata hechos reales ocurridos en la noche del 14 de febrero de 1929, en ChicagoEstados Unidos. Aquél día, un grupo de sicarios disfrazados de policías llevó a cabo una masacre en una bodega, que acabó con la vida de siete personas, todas asociadas al crimen organizado de la época.

Fue un ataque dirigido entre las facciones rivales de Al Capone y Bugs Moran, dos de los hombres más poderosos y temidos en la órbita estadounidense de aquellas décadas. El tiroteo que tuvo lugar en esa bodega, conocido como la Masacre de San Valentín, dejó una huella imborrable en la ciudad.

La población, aterrorizada por lo sucedido, vivió horas de desesperación, mientras que varios tiroteos espontáneos se desataron a lo largo de la noche, reflejando el caos que se apoderó de Chicago en ese momento.

La masacre se convirtió en un símbolo del violento conflicto entre las facciones mafiosas de la ciudad y se inscribió como uno de los episodios más sangrientos de la historia del crimen en Estados Unidos.

De esta manera, el cover mexicano no solo mejoró la melodía y adaptó el tema a los ritmos tradicionales, sino que también logró conectar emocionalmente con su audiencia al retratar una historia cruda de violencia y traición.

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Guerras comerciales: lecciones del pasado para un presente incierto…


Guerras comerciales: lecciones del pasado para un presente incierto
Cartel del Partido Liberal del Reino Unido de principios del siglo XX donde se enfrentaban las supuestas virtudes del libre comercio a los efectos del proteccionismo.

The Conversation(D.C.Hidalgo/S.S.Ferri) — El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca ha reavivado el fantasma de los nacionalismos económicos y las guerras comerciales a escala global.

Las políticas comerciales proteccionistas pueden servir, teóricamente, para impulsar la industria nacional y preservar el empleo, pero siempre a cambio de limitar el estímulo de la competencia internacional y perjudicar a los consumidores nacionales.

Al final, se trata siempre de una transferencia del consumidor al productor.

Sin embargo, dichas políticas han resultado ser una tentación permanente para muchos gobiernos a lo largo de la historia.

En este artículo vamos a ofrecer algunos ejemplos relacionados con determinados contextos que favorecieron el incremento de la hostilidad comercial entre Estados.

– Empobrecer al vecino no beneficia a nadie

En la etapa moderna, tras la expansión ultramarina europea y la formación de imperios coloniales, se consolidaron doctrinas económicas fundamentadas en la protección de sectores productivos estratégicos.

El sistema de flotas, el control estricto de la actividad manufacturera, los monopolios comerciales, la exclusividad colonial y el objetivo de acumulación de metales preciosos para la financiación de la guerra formaban parte del engranaje económico en dicha era.

Al considerar la actividad comercial como un juego de suma cero –lo que un país gana otro debe perderlo– la realidad es que nadie dudaba de que esa fuera la forma correcta de actuar.

Los teóricos del emergente liberalismo económico, encabezados por Adam Smith, criticaron fuertemente este planteamiento. Según las nuevas ideas, la liberación de los factores productivos (recursos, mano de obra, capital, organización empresarial) y las ventajas naturales de la especialización (ventaja comparativa) impulsarían la productividad y las ganancias serían generales para todos los agentes comerciales.

El desarrollo de una actividad comercial sin restricciones impulsaría, por tanto, el crecimiento armonioso de las economías nacionales, la generación de riqueza y las relaciones de amistad entre los pueblos.

– La primera globalización y el triunfo del librecambio

Mapa del Imperio Británico en 1910.

En un mundo en transformación –impulsado por los avances científicos de la incipiente era industrial y el final de las guerras napoleónicas–, la nueva doctrina liberal pudo expandirse gracias al paraguas de la Pax Britannica.

El siglo XIX fundó sus bases sobre la consolidación del liberalismo económico, el uso del patrón oro para organizar el sistema monetario global, la estandarización de los procesos productivos y la difusión del conocimiento científico, apoyado todo sobre la progresiva extensión del Estado liberal.

La tasa de crecimiento económico anual mundial se multiplicó por diez, mientras que el comercio internacional, en plena era del vapor, el telégrafo y el ferrocarril, se situó en un ritmo anual del 5 %. La economía crecía a un ritmo nunca visto pero la tasa de ganancia y los procesos de acumulación de la riqueza generaban sociedades profundamente desiguales.

Más aún, en el último tercio del siglo XIX las grandes naciones industriales se lanzaron a la aventura imperial colonizando amplias regiones del mundo.

La idea del progreso se alineaba con el crecimiento impulsado por el movimiento comercial y los acuerdos multilaterales entre los países que lideraban la expansión imperial. Pese a las crecientes desigualdades a nivel nacional e internacional, la integración económica internacional parecía empujar a dichas naciones hacia un estadio superior de bienestar material.

El fulgurante ascenso alemán y estadounidense en sectores emergentes relacionados con la industria química, la electricidad y la automoción provocaron que Gran Bretaña, protagonista solitario de la primera revolución industrial, se encontrara con nuevos y poderosos competidores amenazando su hegemonía.

Dichos competidores comenzaban a defender planteamientos comerciales distintos a los del líder, abogando por establecer políticas proteccionistas que permitiesen desarrollar sectores económicos estratégicos bajo el argumento de la defensa de las industrias nacientes.

Alemania y Estados Unidos comenzaron a defender la opción estratégica de utilizar el proteccionismo para alcanzar un cierto grado de competitividad que les permitiera optar luego por el librecambio. Pero las tensiones proteccionistas se fueron incrementando en la medida en que se establecían nuevos aranceles.

El nacionalismo imperialista y la competencia industrial impulsaron las rivalidades entre países que, finalmente, entraron en guerra en el verano de 1914.

– Sálvese quien pueda

Acuerdos de Paz de Versalles (1919).

La Primera Guerra Mundial supuso el fin de un mundo ideal de equilibrios e intereses compartidos. Las relaciones comerciales y de producción quedaron radicalmente alteradas, se perdieron mercados y se finiquitó el sistema monetario internacional con base en el patrón oro.

La recuperación de posguerra se sustentó sobre un repliegue nacionalista fundamentado en los Acuerdos de Paz de Versalles (1919). Volver al liberalismo tradicional era una quimera en la Europa de posguerra pues cada nación miraba exclusivamente por lo suyo y hacía frente a sus dificultades sin tomar en consideración una realidad común.

Se había producido una revolución socialista, seguida de una guerra civil en Rusia, con un bloqueo y aislamiento completo. En Italia había triunfado una revolución ultranacionalista que establecería un modelo de desarrollo autárquico.

Tras el colapso financiero de Wall Street y el comienzo de la Gran Depresión, en los inicios de la década de 1930, se alcanzaron los mayores niveles de hostilidad comercial internacional.

La protección de las economías nacionales era la prioridad, independientemente de los efectos que provocase la subida de aranceles o la devaluación competitiva de divisas con el objeto de mejorar la competitividad en los mercados internacionales. Todo ello provocaba poderosos efectos inflacionarios que afectaban a una población empobrecida y desmoralizada.

En Estados Unidos, la administración de Franklin D. Roosevelt tampoco dudó en activar un programa de intervención masiva para dar apoyo a la industria y la agricultura nacionales, blindando el país frente a la competencia extranjera mediante subsidios a la producción.

En Alemania, el ascenso del nazismo, en 1933, impulsó medidas que establecían una fuerte protección y concentración de los conglomerados industriales.

La creciente rivalidad entre Estados, caracterizada por políticas de nacionalismo económico, daría paso a la carrera de armamentos, como actividad económica generadora de alto valor añadido, llevando a un nuevo enfrentamiento militar en septiembre de 1939.

– Bretton Woods: ¿el final de las guerras comerciales?

Bretton Woods, un orden mundial agotado
la conferencia de Bretton Woods 

En julio de 1944, en la conferencia de Bretton Woods –apenas un mes después del Día D que dio inicio a la liberación de la Europa ocupada–, las potencias trataban de colocar los cimientos del nuevo orden mundial.

Uno de sus propósitos más decididos era no repetir los errores cometidos tras el final de la Primera Guerra Mundial. La clave era una recuperación rápida y equilibrada, basada en una necesaria cooperación entre Estados.

En las sesiones, que dieron origen a instituciones como las Naciones Unidas, el FMI o el Banco Mundial, también se encontraba la Unión Soviética, quien se retiraría posteriormente para crear su propio sistema económico y su espacio de influencia política (COMECON).

Los representantes de los países aliados eran conscientes de la necesidad de restablecer la confianza usando fórmulas ya conocidas: la estabilidad de los tipos de cambio y el multilateralimo.

Con un cambio importante, si el patrón oro y el orden económico internacional del XIX habían sido tutelados por Reino Unido, el nuevo orden político y económico consolidaría el papel como potencia de Estados Unidos.

Así, aparecieron nuevos tratados y reglas de juego. El acuerdo general sobre aranceles y comercio (GATT) –consolidado desde 1994 como Organización Mundial del Comercio (OMC)– o la constitución de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) como elemento de cooperación política multilateral habían sido diseñados para potenciar el libre comercio como elemento teórico de promoción de paz y amistad entre pueblos.

Los primeros acuerdos sobre la producción e intercambio de carbón y acero, que dieron origen a la UE, son representativos de esta filosofía política.

– La globalización neoliberal y sus límites

1973, la primera crisis energética

Las crisis del petróleo de 1973 y 1979, y el agotamiento del modelo de producción en cadena marcaron un nuevo cambio en las políticas macroeconómicas y el ascenso del neoliberalismo.

En las últimas décadas del siglo XX, con la revolución tecnológica en las telecomunicaciones, el colapso de las economías de planificación centralizada y la desregulación progresiva de los mercados de capitales el mundo se vio empujado hacia una integración económica acelerada. Una segunda era de globalización.

La liberalización económica impulsada por las grandes potencias y las instituciones económicas globales provocaron inmediatas distorsiones en el sur global, cuyo desarrollo económico reclamaba políticas básicas de protección, especialmente en el ámbito agrario, pilar de su estructura económica.

En esta coyuntura, las economías emergentes de mayor crecimiento (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) crearon en 2010 la alianza BRICS para convertirse en una alternativa al poder hegemónico que sobrevivió a la Guerra Fría. La mayor competencia internacional en sectores estratégicos como la alta tecnología o la automoción han puesto en evidencia su empuje.

– El mundo perdido

La principal causa de la guerra comercial que acaba de inaugurar Estados Unidos con la elevación de aranceles en sectores sensibles de su economía es la sensación de pérdida de los beneficios alcanzados en esa segunda era de la globalización.

Como ha ocurrido siempre, ya ha habido réplicas de las contrapartes. Las guerras comerciales impulsadas por potencias hegemónicas, presuntamente en defensa del empleo y la producción nacional, vienen acompañadas de respuestas en un sentido recíproco que siempre actúan en perjuicio del consumidor.

La consecuente inflación afectará de forma particular a las rentas más bajas. El otro acompañante habitual de las guerras comerciales parece mucho más sombrío.

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La ciencia revela: ¿eres víctima social o narcisista herido?…


DW(F.E.Wang con información de la Asociación Americana de Psicología, Journal of Personality and Social Psychology, The Washington Post, Discover y Study Finds) — En el panorama complejo de la psicología social moderna, un nuevo estudio revela una paradoja intrigante sobre el narcisismo. Las personas que más buscan atención y admiración son, irónicamente, los más propensos a sentirse y estar socialmente excluidos.

En concreto, la investigación, publicada en el Journal of Personality and Social Psychology y liderada por la Dra. Christiane Büttner de la Universidad de Basilea, descubrió un patrón circular perturbador: los individuos con rasgos narcisistas no solo perciben más rechazo social, sino que efectivamente experimentan más exclusión, lo que a su vez intensifica sus tendencias narcisistas.

«Sentirse excluido es una experiencia subjetiva basada en la percepción de señales sociales por parte del individuo», explica Büttner en un comunicado de la Asociación Americana de Psicología. «Algunos pueden ser condenados al ostracismo intencionadamente, mientras que otros pueden simplemente creer que están siendo excluidos cuando no es así».

Sin embargo, los datos muestran que, en el caso de los narcisistas, ambas cosas ocurren al mismo tiempo, según Büttner.

– Amplio estudio sobre narcisismo y exclusión social

La magnitud del estudio es notable. El equipo analizó datos de más de 77.000 participantes a través de siete estudios diferentes, comenzando con una muestra inicial de 1.592 personas del Panel Socioeconómico de Alemania.

 El estudio se centró específicamente en el «narcisismo grandioso», un rasgo caracterizado por un sentido exagerado de importancia personal y una necesidad constante de admiración, evaluado mediante el Cuestionario de Admiración y Rivalidad Narcisista, que incluía afirmaciones reveladoras como «Merezco ser visto como una gran personalidad» y «La mayoría de las personas son de alguna manera perdedores».

– Tipos de comportamiento narcisista y sus consecuencias

La investigación identificó dos tipos principales de comportamiento narcisista. El primero busca constantemente la admiración, como ese conocido que inunda las redes sociales con fotos cuidadosamente elaboradas de su vida perfecta.

El segundo muestra comportamientos más competitivos y antagónicos, menospreciando a los demás y reaccionando agresivamente cuando otros reciben atención.

En un experimento innovador, 323 participantes utilizaron una aplicación móvil durante dos semanas para registrar momentos de exclusión social, desde situaciones obvias como no ser invitados a una fiesta hasta sutilezas como sentirse ignorados durante una conversación. Los resultados revelaron tres factores cruciales que vinculan el narcisismo con el ostracismo:

Primero, estos individuos muestran una sensibilidad extrema a las señales sociales ambiguas: una respuesta tardía a un mensaje o no ser consultados en un asunto menor puede percibirse como un desaire deliberado. Segundo, generan un rechazo activo: en experimentos con más de 2.500 participantes, se observó que la gente tiende a evitar a quienes muestran rasgos narcisistas.

Tercero, el proceso se retroalimenta: cuando perciben la exclusión (real o imaginaria), responden defensiva o agresivamente, lo que empeora la situación.

– El círculo vicioso entre narcisismo y ostracismo

Esto quedó demostrado en un análisis de 14 años de datos en Nueva Zelanda, que incluyó a más de 72.000 personas. Este estudio longitudinal demostró que el aumento en comportamientos narcisistas predecía mayor exclusión social al año siguiente, y esta exclusión, a su vez, intensificaba los rasgos narcisistas, creando un círculo vicioso.

«Muchas personas piensan en el narcisismo en términos de privilegio y arrogancia», explicó Büttner a The Washington Post, «pero nuestra investigación destaca que los narcisistas también experimentan frecuentemente dolor social», agrega. 

Las implicaciones de este estudio son particularmente relevantes para los lugares de trabajo y grupos sociales. La tendencia natural puede ser excluir a las personas difíciles, pero la investigación sugiere que esto podría empeorar su comportamiento con el tiempo, creando mayores problemas para todos.

Los investigadores advierten que el narcisismo puede ser un factor de riesgo para problemas de salud mental más serios, incluyendo depresión, ansiedad y tendencias suicidas.

La solución, sugieren, no está en el aislamiento sino en encontrar formas más estructuradas de manejar estas dinámicas, ya sea en el trabajo, en terapia o en las interacciones sociales cotidianas, para evitar que la exclusión se convierta en un motor de mayor narcisismo y la situación no desemboque en un desgaste permanente para todos los involucrados.

nuestras charlas nocturnas.

Adopción: 4 reflexiones a tener en cuenta…


La Mente es maravillosa(M.Prieto) — La adopción supone una gran oportunidad para las personas que no pueden tener hijos de forma biológica.

Constituye un modo diferente de acceder a la maternidad y paternidad, creando un lazo tan consistente de filiación como el que parte de la paternidad biológica.

Por otro lado, el proceso de adopción parte de la decisión de los padres de comenzar un largo camino, con algunos obstáculos que merece la pena analizar antes de comenzar a avanzar.

Los padres adoptivos no sólo ejercen el papel de cuidadores, su generosidad y el deseo de transmitir amor supone una oportunidad para dejar huella de su paso por la vida.

Adoptar significa reconocer como un hijo a aquel que biológicamente no lo es con la finalidad de formar una familia.

Es normal que existan dudas y temores fundados desde el primer momento de este complejo proceso. La inseguridad de los padres adoptivos les llevan a formularse preguntas y a tener sentimientos encontrados: “¿Sabré ser un buen padre o madre?” “¿Conseguiré que me quiera?” “¿Terminaremos siendo de verdad una familia?”.

Uno de los temores más compartidos por los padres adoptivos es el de que su hijo no se sienta querido como si fuese un hijo biológico; por el contrario, es probable que el niño sienta igualmente los mismos miedos y por eso, necesita de unos adultos, de unos padres, que estén seguros de lo que hacen, de sus sentimientos y de las decisiones que toman para que el niño se sienta realmente protegido.

En este sentido, no necesita de unos padres que no tengan dudas, sino de que aguanten ese momento de duda con serenidad.

– Adopción: 4 reflexiones a tener en cuenta

Según la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del niño, la adopción no es una herramienta para solucionar un problema de fertilidad o una voluntad de paternidad, sino que es una medida de protección de la infancia abandonada, de su derecho a tener una familia y la obligación de las administraciones por proveer de esa familia al menor.

. Adoptar no es decisión que deba tomarse a la ligera

La primera pregunta a la que deben responder los padres que han tomado la decisión de adoptar es tan sencilla como profunda: 

¿Por qué quieres adoptar un hijo? 

Cuáles son las razones o motivos que sustentan su decisión.

A partir de este momento comienza un duro camino de burocracia, con distintas evaluaciones en las que los padres tienen que demostrar que son los candidatos idóneos para acoger a ese hijo.

Sus vidas serán analizadas de forma minuciosa con la única intención de encontrar la mejor familia para el niño o niña, dejando en un segundo plano, la ansiedad o estrés que esto puede generar en los futuros padres.

Una premisa que se debe tener en cuenta es que la adopción es un proceso largo y, en muchas ocasiones, difícil de afrontar. Los profesionales que se encargan de tramitar este procedimiento deben profundizar en temas diversos como el trabajo, las amistades o la forma de ser de los futuros padres adoptivos.

A los solicitantes, muchas veces les resultan excesivas las preguntas, entrevistas o indagaciones sobre sus vidas (algo que no hace la naturaleza cuando decidimos tener un hijo). En este punto es importante tirar de paciencia y no perder de vista el objetivo último, la adopción.

Por otro lado, los entrevistadores que se encargan de este cometido deben tener la sensibilidad suficiente para identificar aquellos obstáculos insalvables de aquellos que se pueden sortear por actitud, inteligencia y determinados recursos que en un momento dado se pueden incorporar.

. Prepararse para las entrevistas previas

El deseo tan intenso de los padres de tener a su hijo cuanto antes hace que el proceso de adopción les resulte excesivamente largo. En última instancia, los criterios que se buscan en los adoptantes, por muy injustos y subjetivos que puedan parecer, se acogen a leyes establecidas por convenios internacionales, que si se miran en su conjunto tienen su lógica dentro del marco de incertidumbre que rodea el problema de la adopción y la infancia.

En las entrevistas previas se pregunta por las motivaciones que llevan al solicitante a adoptar, se investiga sobre las relaciones de pareja, la estructura de su personalidad, su estado físico y su capacidad de consolidar y desarrollar la relación adoptiva.

. La adopción no es una obra de caridad

¡Por supuesto que la adopción no es una obra de caridad!

Tanto los padres como los hijos adoptivos han pasado por estados emocionales complicados hasta que se han encontrado. 

Se trata de un proyecto junto, no de un gran favor.

De una ilusión, por encima de la carga que pueda representar en un determinado momento un hijo.

El deseo de los padres se cumple desde el momento en el que tienen a su pequeño en casa.

Este punto intermedio -nunca final, porque todavía queda mucho trabajo por hacer- tan importante, llega después de haber superado ya algunos obstáculos.

Por ejemplo, el que antes señalábamos: soportar con una buena actitud que un desconocido haga preguntas muy directas e íntimas.

Por otro lado, señalar que el interés de la adopción debe ser visto siempre desde la perspectiva del menor. Los padres importan, por supuesto. Y mucho, pero antes está el menor: porque cuenta con menos recursos, porque está más desprotegido. Es él en el fondo el que tiene derecho a tener unos padres, una familia; no al revés.

. Afrontando una nueva vida

Es difícil predecir cómo el niño adoptado se adaptará a su nueva familia y su actual hogar. El concepto de adaptación es aún más complicado cuando hablamos de niños que proceden de otros países, con historias y experiencias previas que pueden influir en la adecuación de éstos a su nuevo entorno.

Contrariamente a lo que pueda creerse en un primer momento, los niños y niñas adoptados parecen tener una buena adaptación a nivel general, es decir, no muestran más dificultades a nivel personal, a nivel social, a nivel familiar ni a nivel escolar, que sus iguales no adoptados.

En cuanto a los nuevos padres, una buena opción para poder resolver todas sus dudas es vincularse con familias que ya hayan adoptado y buscar apoyo en asociaciones de padres adoptivos. Es necesario no tener ideas preconcebidas sobre el período de ajuste familiar tras la llegada del niño o la niña.

Es una etapa pasajera en la que se establece (si se tiene que establecer, si se hacen las cosas bien y a fuego muy lento), un vínculo de apego basado en el amor, el respeto y la confianza mutua.

“No es la carne ni la sangre, sino el corazón lo que nos hace padres e hijos”.

-J. Schiller-

nuestras charlas nocturnas.

Subir arriba y bajar abajo…


Subir arriba y bajar abajo. Foto Loganek 1986 (CC)
Subir arriba y bajar abajo.

JotDown(Y.Gándara) — La RAE tiene en su página web una sección que se llama «Dudas rápidas», esta denominación no parece referirse a la velocidad con la que las dudas atraviesan nuestra mente ni a la celeridad con la que las responde la institución, sino a que allí se resuelven «de forma concisa algunas de las dudas más frecuentes planteadas por los hispanohablantes», según se explica someramente en la bienvenida de esta utilidad de la Academia.

Así pues, las dudas que se tratan en ese redil lo que son es frecuentes y las que son rápidas, por concisas, son las respuestas. Aclarado este punto, vemos que una duda frecuente que les ronda la cabeza a los hispanohablantes —las hispanohablantes deben de estar a otras cosas—, y así se lo hacen saber plateándoselo con frecuencia a la Academia, es si es correcto el uso de subir arriba. La Academia por su parte responde de forma rápida y concisa:

Sí, se considera válido. A pesar de que construcciones como «subir arriba», «bajar abajo», «entrar dentro» o «salir fuera» pueden resultar redundantes, la información que aportan los adverbios suele ser necesaria, por lo que en el contexto adecuado se pueden considerar construcciones válidas: «Cuando subas arriba, llévate la almohada».

Respuesta concisa y contradictoria, como veremos, porque ese ambiguo e impersonal «pueden resultar redundantes», por lo que sea, esconde siglos de prescripción de la propia institución que se ha encargado de indicar que estas construcciones son redundantes, lo que seguramente ha contribuido a que estas construcciones puedan resultar redundantes.

Y no solo lo ha hecho en épocas más reaccionarias, lingüísticamente hablando, sino que en la actual Nueva gramática de la lengua, de marcado carácter descriptivo, dice que ese tipo de expresiones, perdón por la redundancia, son redundantes:

30.5u Son redundantes expresiones como «salir afuera» o «subir arriba» , donde los adverbios subrayados expresan destino, no dirección. Estas combinaciones ya se documentan en la lengua clásica: 

Las salidas de los mutilos o çapatas salgan afuera tanto como la quarta parte de la altura (Urrea, M., Arquitectura); ¿Sobisteis arriba los barriles, los presutos y quesos? (Delicado, Lozana). 

Es mayor el grado de redundancia cuando se indica dirección, como en «subir hacia arriba» . Los adverbios «afuera» y «adentro» han dado lugar a dos sustantivos plurales, uno femenino (las afueras) y el otro masculino (los adentros), el último usado más frecuentemente con posesivos: «Mascullaba para sus adentros, avergonzado» (Allende, Retrato). 

Nueva gramática de la lengua española [en línea],

Aunque hay que reconocer que la docta academia ha rebajado el tono, la condescendencia y la retranca gastados en otros tiempos a la hora de señalar el vicio de cometer pleonasmo, como en esta edición de 1870 de la Gramática de la lengua castellana de la Academia española:

Subir arriba y bajar abajo

Este fenómeno de la redundancia ya era censurado desde la época de la retórica clásica y ha llenado páginas del bien escribir y bien hablar, intentando establecer una especie de peso exacto de las palabras para que sean consideradas correctas.

En esa búsqueda del precio justo de las palabras por parte de los estudiosos se suele considerar el concepto de pleonasmo como figura expresiva, por tanto podría estar bien considerado, y el de redundancia referido al uso de palabras innecesarias y, por tanto, al «mal uso de la lengua».

Así, se suelen señalar una serie de casos tópicos como redundancias de las malas entre las que se encuentra subir arriba y sus compañeros de fatiga bajar abajometer adentrosacar afuera y análogas acciones de movimientos que en teoría llevan ya toda la información necesaria para ser entendidas sin añadir nada más sin caer en el vicio.

Todo mal, porque si ya es cuestionable establecer reglas de corrección —o validez— en aspectos gramaticales, más lo es en casos en los que, como bien indica la RAE en su respuesta concisa, juega un papel importante el contexto, además de otros elementos que veremos.

Es evidente que en Jot Down no somos especialmente competentes en economía lingüística —ni en economía en general—, «mientras haya sitio» se podría considerar una medida respecto a la extensión de nuestras necesidades expresivas y, por tanto, no es de esperar que vayamos a defender aquí cómo rebañar frases, echar agua al bote de los pronombres, guardar adverbios bajo el colchón y otras formas de ahorrar palabras sin otro motivo que perseguir un presunto minimalismo inalcanzable.

Si nos parásemos a hacer una criba consciente, nos sorprendería la cantidad de palabras redundantes que pronunciamos en castellano, una lengua con un sistema pronominal nada económico. En esta casa y en este caso simplemente vamos a extendernos de forma redundante sobre la respuesta concisa de la Academia y preguntarnos qué ha hecho por nosotros la RAE.

Veíamos en el extracto de la Nueva gramática de la lengua española un apunte sobre un aspecto a tener en cuenta respecto al caso subir arriba: la diferencia entre dirección y destino.

En el caso de la dirección parece evidente que es redundante indicar que subimos hacia arriba (una escalera, por ejemplo), pero en el caso del destino el adverbio que añadimos (arriba, abajo, etc.) funciona como complemento de lugar y añade información.

Así, en el ejemplo utilizado por la RAE en su respuesta concisa (Cuando subas arriba, llévate la almohada) arriba no indica la dirección, sino que señala un destino que, en un determinado contexto, hace referencia a un lugar conocido por los interlocutores.

En el ejemplo usado el referente puede ser la planta alta de una casa y, en otros casos, una cima (Vamos preparadas para subir arriba), un sótano (Baja todos los trastos abajo), una población que se considera arriba o abajo respecto al punto en el que se habla sin que necesariamente lo esté por altitud sobre el mar, sino porque así lo han convenido tácitamente los interlocutores, un comercio en la misma manzana de una vivienda, un punto más alto o más bajo de un trayecto ya iniciado (Ya que hemos llegado aquí, subimos arriba), etc.

Subir arriba», «bajar abajo» y otros pleonasmos | Leon Hunter

¿Se podrían entender estas frases sin utilizar el adverbio? Quizás, pero desde luego es más expresivo y natural hacerlo y en algunos casos necesario. Como vemos, hay una gradación del nivel de redundancia y, en cualquier caso, sería inapropiado calificar como incorrectas o no válidas este tipo de construcciones.

La Nueva gramática considera redundantes tanto los casos de destino, que acabamos de ver, como los de dirección, aunque a estos últimos les puntúa con «un mayor grado de redundancia», pero incluso en estos últimos es cuestionable el daño que puede hacer una palabra de más:

«Con estos pensamientos y deseos, subieron una cuesta arriba*, desde la cual descubrieron su aldea, la cual vista de Sancho, se hincó de rodillas y dijo:

—Abre los ojos deseada patria, y mira que vuelve a ti Sancho Panza tu hijo (…). Abre los brazos y recibe también tu hijo don Quijote, que, si viene vencido de los brazos ajenos, viene vencedor de sí mismo, que, según él me ha dicho, es el mayor vencimiento que desearse puede»

(Don Quijote de la Mancha, Parte II, cap. LXXII Miguel de Cervantes)

(*Cuesta arriba es un grupo adverbial en el que el primer elemento designa un trayecto y el segundo una dirección). 

Una vez utilizado el argumento de autoridad con el ejemplo anterior, queda todo dicho.

Incluso en el caso de ser absolutamente innecesario el uso de alguna palabra sería incorrecto calificarlo de incorrecto, valga la redundancia.

Se trataría más bien de hacer una valoración de estilo que corresponde en todo caso a niveles de lenguaje específicos, es decir, tal vez sería más adecuado juzgar los excesos del lenguaje elaborado que los del uso espontáneo; en sentido contrario al establecido, que considera el pleonasmo una licencia estética literaria y la redundancia un vicio del lenguaje común.

«En un contexto adecuado», como bien dice la RAE, toda expresión puede tener su validez y razón de ser para las personas humanas, porque, aunque hayamos oído mil veces que todas las personas son humanas, sabemos que las hay deshumanizadas o que se caracterizan por mostrar rasgos inhumanos y esta expresión, en un determinado contexto, puede servirnos para definir a aquellas que conservan su integridad y naturaleza.

El problema de las respuestas de la RAE, tanto en «Dudas rápidas» como en la Nueva gramática de la lengua española, es la propia concisión.

El espacio dedicado es reducido por lógica, aunque los académicos responsables tienen estudios más extensos sobre el tema del pleonasmo y la redundancia que arrojan respuestas más lentas, por reflexivas, y menos contundentes que las que exigen las personas que dirigen sus preguntas a la Academia.

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