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Los abrazos, ¿por qué nos reconfortan?…


La Mente es maravillosa(L.R.Mitjana) — Seguro que, en algún momento de angustia, estrés o dolor, un abrazo te ha reconfortado. Pero, ¿por qué un gesto aparentemente tan sencillo puede reportarnos tanto alivio? ¿Por qué los abrazos nos reconfortan?

Lo cierto es que un abrazo es mucho más que un abrazo; es una muestra de amor y cariño, un “aquí estoy”, donde las palabras no son necesarias. Y eso (el calor humano, el contacto con el otro…), nos hace sentir bien. Analizamos algunas de las razones que explican por qué nos hacen sentir tan bien este tipo de lenguaje no verbal, según la ciencia.

“Si encuentras a una persona así, alguien a quien puedas abrazar y con la que puedas cerrar los ojos a todo lo demás, puedes considerarte muy afortunado. Aunque solo dure un minuto, o un día”.

-Patrick Rothfuss-

– Por qué los abrazos nos hacen sentir bien

Dice un antiguo proverbio que “un beso sin un abrazo es como una flor sin la fragancia”. Y es que, en un abrazo, se dicen muchas cosas sin hablar, es la esencia de una emoción que queremos transmitir, como la fragancia de esa flor. Pero, ¿qué tienen los abrazos que nos gustan tanto?

1. Ayudan a superar los conflictos

Según un estudio del 2018 llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos), publicado en la revista PLOS Onelos abrazos serían uno de los gestos sociales que más nos reconfortarían frente a las emociones negativas.

Para su estudio, los investigadores entrevistaron a 404 personas adultas (218 hombres y 186 mujeres), durante 14 días. Los resultados mostraron que cuando una persona entra en conflicto con otra, si ese mismo día ha recibido un abrazo, su estado emocional no empeora tanto como en el caso de no recibir ninguno.

Lo que hace ese abrazo es no aumentar los sentimientos negativos y no disminuir tanto los positivos. Y estos resultados se observaron tanto en hombre como en mujeres (aunque las mujeres declararon haber sido abrazadas más días que los hombres).

2. Transmiten calma

Otra razón de por qué los abrazos nos reconfortan es porque nos transmiten calma y sosiego. Se trata de una forma no verbal de comunicación muy potente; y en ese abrazo podemos sentir el calor humano, el contacto físico, el vínculo con el otro materializándose. Todo esto nos ayuda a sentirnos seguros y en calma.

3. Producen placer

En un estudio realizado en 2021 por investigadores de la Universidad de Londres y publicado en la revista Acta Psychologica, se encontró que los participantes experimentaban placer después de recibir un abrazo. Además, los autores sugirieron que los abrazos podían influir en la excitación durante un período corto de tiempo.

4. Favorecen la regulación de la presión arterial

Por otro lado, cuando nos abrazamos con alguien y sentimos realmente ese abrazo, liberamos oxitocina, esa hormona encargada de hacernos sentir placer, entre otras funciones. La oxitocina hace que la presión arterial se regule. Por lo que los abrazos nos reconfortan emocionalmente, pero también nos regulan a nivel físico (lo que a su vez tiene un impacto en nuestro bienestar).

5. Ayudan a estrechar vínculos

Otra de las explicaciones a por qué los abrazos nos reconfortan es porque son una forma de estrechar vínculos, de potenciar la confianza entre dos personas. Al sentir este efecto, es lógico que nos sintamos bien.

Al final, somos seres sociables; buscamos y necesitamos a los demás. Y si encontramos esa correspondencia, esa presencia en el otro, esto nos reporta bienestar y calidez humana.

6. Hacen que nos sintamos más seguros

Finalmente, cuando nos abrazan (o abrazamos), además de estrechar ese vínculo emocional con el otro, también lo estrechamos a nivel físico. Es decir, nos sentimos protegidos, seguros, acogidos, en el cuerpo del otro (y más si nos lo damos con alguien físicamente más grande que nosotros).

Esta sensación de refugio surge, inevitablemente, del contacto con otro cuerpo; y la sensación se potencia si el abrazo nos lo da alguien que nos cuida y nos quiere, que es importante para nosotros.

– El abrazo perfecto, según la ciencia

Como curiosidad, el estudio citado de la Universidad de Londres también intentó caracterizar el abrazo perfecto. Los participantes del estudio calificaron los abrazos de menos de 1 segundo como “menos placenteros”; en cambio, los “mejores” abrazos eran los que duraban entre 5 y 10 segundos, según ellos. A estos últimos los definieron como “abrazos más agradables que los abrazos de 1 segundo”.

Otros factores, como la cercanía y la altura, no fueron relevantes para los participantes y no condicionaron su idea sobre un mejor o peor abrazo. Eso sí, los participantes tenían una estatura similar, y por ello los investigadores supusieron que el abrazo estilo “cuello-cintura” podría ser el más común cuando las alturas son diferentes.

Sea como sea, seguramente lo que importa en los abrazos es cómo nos hacen sentir, qué nos transmiten.

nuestras charlas nocturnas.

La autoestima y su reverso tenebroso


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JotDown(E.A.R.Nieto) — Uno de los conceptos centrales en la era del yo es el de la autoestima.

Como muchos términos científicos del ámbito psico, experimentó una gran difusión en la cultura popular.

Por todos lados parece que se apuesta a favor de nuestra autoestima.

Aunque uno se lo proponga, resulta muy difícil esquivar los mensajes que nos empujan a querernos más y mejor.

¿Y cómo quejarse de eso sin parecer un amargado o un rencoroso? ¿Quién puede estar en contra de reforzar la autoestima de los demás?

Estos enunciados hiper-positivos esconden una trampa, como cualquier proposición que no admita réplica por ser totalmente positiva.

Durante mi residencia de psiquiatría una de mis maestras me dio un consejo que no pude apreciar completamente en su momento, pero que cada vez me ha parecido más sensato. Ante mis ansias polemistas y guerreras a nivel teórico, me aconsejó «intentar encontrar siempre la intención positiva del concepto, incluso rechazándolo».

Desde entonces, siempre que mi mente repudia categóricamente algo, intento ponerme en el lugar de las personas que lo pensaron. Ningún concepto o teoría es un completo despropósito sino que generalmente surgen con una cierta intención de mejora y progreso.

Pero, claro, por múltiples motivos algunos conceptos o constructos se convierten en auténticos agujeros negros de consecuencias no previstas, muchas de ellas negativas.

Algo de esto ha sucedido con la autoestima. Nació con una pretensión de otorgar un estatus científico al amor propio, pero se ha convertido en un gigantesco coladero con el que poder justificar ante los demás actitudes de aprobación incondicional o bien de independencia extrema.

La AE ha evolucionado —en gran medida contra las pretensiones iniciales de quienes la definieron— como un pretexto para no sentirnos mal rechazando al otro. Ha ido soltando el lastre de cualquier limitación o negatividad para convertirse en una agrupación de cualidades positivas que permitan una alta competencia social.

Parte de esta evolución es debida a la propia estructura del término. Se suele decir que la AE es el componente valorativo del autoconcepto. Este último es definido en el ámbito de la psicología cognitiva como el conocimiento y las creencias que el sujeto tiene de sí mismo en todas las dimensiones y aspectos que lo configuran como persona.

Se trataría de este modo de una descripción supuestamente objetiva de la persona sobre sí misma  —mentira, ya que todos hacemos trampas al solitario— que daría lugar posteriormente a una valoración emocional o etiqueta evaluativa, la AE.

Entrar en las razones por las cuales la AE colonizó todo Occidente nos llevaría demasiado lejos. Sí que es importante observar cómo en la historia de las ideas psicológicas tenemos que dar la razón a Marx cuando decía a quien quisiera escuchar que los grandes sucesos históricos aparecían primero como tragedias y después como farsas.

El psicoanálisis freudiano es profundamente trágico, hijo de una época en la que el imperialismo de la razón daba sus últimos coletazos. Definió un sujeto-héroe clásico rehén de un destino inconsciente. A caballo entre Edipo y Narciso. Freud nunca pretendió otra cosa que ser un científico natural, aunque a veces pueda parecer lo contrario.

La tragedia fue iluminar los aspectos inconscientes de la mente y la resistencia feroz que ello generó en cuanto que supuestamente devaluaba la ratio y al ser humano. Hubo enfrentamientos teóricos fabulosos, traiciones, herejías. Pero la polémica acabó amainando y la sociedad hizo un pacto de silencio con los descubrimientos psicoanalíticos.

Amor propio y Autoestima ✔️ Blog Psyfeel

Se pasó del rechazo furibundo de lo reprimido inconsciente a asumir que el nuevo sujeto occidental debía ser un sujeto liberado, emancipado, empoderado.

He aquí la farsa, no en el sentido de engaño sino en el de comedia.

Este proceso de conversión fue fantásticamente descrito por Adam Curtis en su documental El siglo del Yo.

De alguna manera en la sociedad se convirtió la tragedia íntima de la represión psicosexual en la comedia de la liberación.

El sujeto tenía que estar liberado de todo tipo de cadenas, pudores, vergüenzas y limitaciones.

Estaba naciendo el sujeto total, que únicamente goza. Es verdad que ciertas corrientes del psicoanálisis —generalmente norteamericanas— contribuyeron alegremente a este proceso, mientras que otras lo combatieron de forma activa.

Pero la sociedad aceptó en gran medida lo inconsciente al precio de convertir el proyecto psicoanalítico de liberación en una farsa.

Y en esas estamos cuando hoy en día aparecen imágenes en TV de una pareja haciendo el amor en el metro a la vista de todos y dicha acción es considerada por cierta izquierda como un acto de liberación, como una respuesta a la opresión. Pero, al mismo tiempo, se ha producido una privatización a la fuerza del espacio y la mirada pública, un avasallamiento del otro.

¿Cómo denunciar ciertos actos profundamente agresivos y realizados en nombre de la autonomía y el empoderamiento sin caer en un ánimo represor? He ahí el problema en el que cae frecuentemente el ciudadano que se pretende ilustrado. Y, por cierto, he ahí una de las trampas de la socialdemocracia.

Falta en la sociedad andamiaje teórico que sostenga la importancia del vínculo con los demás. El sujeto político de las democracias liberales ha caducado. Desgraciadamente, están siendo los partidos políticos populistas quienes lo han recuperado a su manera disparatada.

En este tipo de escenas se produce la pinza perfecta entre represores y liberados, en tanto ambos vienen a evacuar cualquier consideración hacia los otros. Los primeros, en nombre de la ley y las tradiciones; los segundos, en nombre del sujeto y el progreso.

El problema es que la libertad, como sostiene Byung-Chul Han, es una palabra relacional; uno se siente libre en una relación lograda, en una coexistencia satisfactoria.

Todo lo anterior no es más que uno de los factores que dan cuenta de esta transformación del sujeto, de la represión a la liberación prácticamente sin solución de continuidad. Maslow y su simplista jerarquización de las necesidades humanas dio el espaldarazo definitivo a la autoestima.

La situó del lado de la autorrealización y siempre por encima de la necesidad de aceptación social, de seguridad y de las necesidades fisiológicas. A día de hoy ya se ha rechazado esta visión teocrática y cartesiana de las necesidades humanas, pero no es menos cierto que sigue marcando la mentalidad actual.

Maslow y Rogers comenzaron a difundir la aceptación incondicional del cliente-paciente. Se asumía que los problemas psicológicos se derivaban del sentimiento de autodesprecio e indignidad, lo cual habría que erradicar mediante respeto, estimación y amor hacia el cliente. Imposible oponerse a esto, ¿verdad?

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De este modo se sentaron las bases para la explosión de la autoestima, que tuvo lugar en los años ochenta. De forma muy progresiva, los otros significativos en la vida de cada uno fueron desalojados. Mejor dicho, podían permanecer mientras fueran meros espectadores que estuvieran de acuerdo con la valoración que el sujeto hacía de sí mismo.

Si la valoración de los otros significativos no encajaba con la del sujeto, dichas personas eran expulsadas porque entorpecían el desarrollo de una alta autoestima. Se dejó atrás un ideal de salud en el que la persona se acepta tal y como es, la verdadera autoestima.

Y se evolucionó a un ideal de persona-compendio de cualidades positivas, que excluía cualquier negatividad o limitación. El empresario de sí mismo. Es por esto que Han comenta que hoy mucha gente ya no busca en sí mismo pecados sino pensamientos negativos.

La valoración de sí mismo perdió todo rigor para convertirse en un cajón de sastre donde meter todo aquello que supuestamente impulsa al sujeto. Nada de autoaceptación, ¿qué tienen que ver mis relaciones con si yo me quiero o no? Había que jugar a la ruleta.

O tienes una alta autoestima o eres un perdedor. Uno de los personajes que mejor ha encarnado esta lógica endiablada es el de Jake Gyllenhaal en Nightcrawler, quien navegaba continuamente entre esos dos extremos, pero siempre desde el rechazo frontal al otro-competidor-enemigo.

Sin pretenderlo seguramente, la autoestima se ha convertido en una ruta que muchas veces acaba en el aislamiento. Parte del desastre se debe a la extirpación académica de lo inconsciente y la erogeneidad, lo que nunca va a encajar del todo en nuestra vida. Afortunadamente, las últimas teorías científicas y disciplinas como el neuropsicoanálisis lo han recuperado para el debate.

Cuando se equipara vida psíquica a conciencia y voluntad, se tensionan las relaciones de forma insoportable. De este modo, o uno se ata a las valoraciones que hacen los demás de nosotros o impone sus propias valoraciones de sí mismo a los demás. Cara o cruz, actividad o pasividad.

La autoestima como lucha supone una reactualización moderna de la parábola hegeliana del amo y el esclavo. Ambos luchan a muerte por ver quién somete a quién. Como se diría hoy, quién tiene baja y alta autoestima.

No hay mejor ejemplo de ello que un anuncio en TV de estos días de una conocida marca de automóviles, según el cual la gente se divide solamente —para qué otras consideraciones— en «dos clases de personas, los pilotos y los copilotos, los que llevan las riendas y los que no». Amo y esclavo en toda su crudeza, para que luego digan que la filosofía no sirve de referente.

El inconsciente no es una oculta caja de mierda —crítica pertinente al psicoanálisis clásico que se le ha hecho en otras épocas— sino precisamente aquello que no encaja, aquello que nos vincula con otros sin saber muy bien por qué, aquello que se resiste a ser atrapado por el yo.

Qué Es La Autoestima?

El psicoanálisis moderno ha pasado de entender lo inconsciente como lo malo debajo de la alfombra a algo más vivo, algo que nos une a los otros o al pasado de forma autónoma, algo que ya no está solamente en la mente de uno.

La autoestima llevaba en sí misma el potencial desarrollo negativo que aquí tratamos.

Es uno de los constructos que más ha contribuido al surgimiento del individuo que se explota a sí mismo, en aras de la positividad total. En los manuales de educación se considera en gran medida que la identidad se basa en el autoconocimiento.

Sin ánimo de querer cargar excesivamente contra ellos, es fácil comprender que eso es falso a todas luces. La identidad es un proceso que tiene lugar tras la incorporación de otras personas significativas, que actúan como modelos identificatorios, muchas veces de forma inesperada para el sujeto.

¿En serio alguien fanático del Barça cree que su identidad tiene que ver con un autoconocimiento total de las razones por las que se siente culé? De ninguna manera, es algo que sale de las tripas, de lo afectivo-inconsciente, de experiencias interpersonales tempranas que le marcaron.

Evidentemente hay una intención positiva en tales manuales y pautas pedagógicas.

Pero esa forma de ver la realidad puede llegar a suponer una auténtica cárcel mental en tanto que «la respuesta que una persona da en las diferentes situaciones de su vida depende de lo que piense de sí misma […] nuestra manera de relacionarnos, el modo en que nos enfrentamos a las nuevas situaciones y estímulos, incluso nuestra apariencia externa… todo llevará el sello de ese juicio». ¡Vaya presión hacia el sujeto!

Tú eres el responsable de tu suerte, porque tú eres el responsable de tu autoestima y si te va mal en la vida, es que tú no te quieres lo suficiente. Mensaje repetido de forma compulsiva en los últimos años como todo el mundo sabe, especialmente en los manuales de autoayuda más chuscos.

He ahí los efectos de extirpar el vínculo inconsciente con los otros y asimilar sujeto=conciencia. En otro manual para educadores se considera que «la autoestima es una experiencia íntima que habita en mi interior: es lo que yo pienso y siento respecto a mí mismo, no lo que otra persona siente y piensa respecto a mí».

De ahí a la consideración del otro como enemigo y amenaza a mi autoestima hay solamente un paso. Para ser honesto, en estos manuales se intenta siempre considerar la dignidad de las personas, pero no es menos cierto que se abusa de fomentar la adquisición de identidad a toda costa, lo cual siempre tiene lugar por exclusión de los demás.

No hay nunca definición e identidad sin descarte de otros elementos. ¿Por qué hay que tener tan claro quién es uno? ¿Alguien me puede decir qué aporta eso?

De este modo se dio vía libre al refuerzo de la autoestima, que saltó desde la psicología a la pedagogía y de ahí a la calle. Si hay problemas, son de falta de amor propio y demasiada sumisión a la valoración de los demás. Independencia a toda costa. O el vínculo con los amigos y demás familiares ayuda a construir una alta autoestima o debe ser erradicado porque lastra al niño.

¿Y dónde encaja el humor en todo eso? O el humor es solamente positivo o también sobra. Todos los compañeros del colegio nos poníamos motes, nos reíamos un poco del profesor que se atoraba con la informática, calentábamos la punta del boli Bic rayándolo a saco contra la mesa para después quemar al compañero de al lado, dibujábamos barbaridades sexuales en el libro del compañero que se tenía que levantar a escribir en la pizarra…

Yo no sé si eso fomentaba mi autoestima… pero desde luego me hacía sentirme vivo y conectado, amén de descojonarme. «La autoestima es de nosotros, reside en nosotros y se refiere a nosotros». ¡Toma ya!  Básicamente los demás no pintan nada, excepto para ver el espectáculo. El lazo con los demás se convierte en irrelevante porque nunca es utilitarista, si es genuino.

El puro placer de sentirte conectado con otra persona, de conversar por conversar, de reírte con y de alguien, de hacer el payaso, de soltar una maldad, de disfrutar haciendo el amor, de lograr quedarte en silencio con un amigo sin comerte la cabeza, de olvidarte de ti un rato cuando se está en grupo… todo se puede llegar a convertir en amenazas a la autoestima. ¿Por qué?

Porque son actividades que nos vinculan, que nos amarran al otro en el buen sentido y que… nos ponen a su merced. Alta autoestima ha sido convertido en sinónimo de no estar a merced de nadie. A esto se refería Houellebecq con la Ampliación del campo de batalla.

Bajo el paraguas del refuerzo de la autoestima se han legitimado socialmente relaciones tremendamente asfixiantes. ¿Si estoy reforzando el amor propio del niño… por qué debería tener algún límite? Pensamiento que, por cierto, hace muy complicado frustrarle, no vaya a ser que se lesione su autoestima.

Se ha exacerbado la expresión de los sentimientos amorosos hasta la náusea, hasta convertir el amor en muchos casos en una auténtica parodia. En psicoanálisis es bien sabido que una de las rebeliones más exitosas no es la lucha sino precisamente la parodia, la farsa, lo grotesco.

Ahí tenemos a los rebeldes idiotas de la película de Lars Von Trier como uno de los ejemplos más bellos. No hay más que pensar en un conocido programa de radio que se ha convertido en una auténtica fábrica de psicopatología, de sufrimiento futuro tapizado con emocionalidad pornográfica.

En dicho programa, el locutor —que pasó de instigar frikis a la ñoñería más ordinaria, no es casualidad— llama por ejemplo a una niña pequeña y le pasa el mensaje de su padre, quien le dice entre llantos e hipos a la niña cosas del pelaje de no sé qué haría en mi vida sin ti, eres el centro de mi vida, me levanto todos los días por ti, me has salvado la vida, etc.

Esto supone una crueldad extrema en toda regla y un acto de egoísmo salvaje en tanto extirpa a los niños uno de sus derechos más fundamentales, el de vivir despreocupados de las cosas de los adultos.

Como haríamos todos, la pobre niña se creerá que efectivamente es el centro de la vida de su padre y otras patrañas semejantes, llenando su pequeña vida de prematuras angustias, tristezas y tensiones. ¡Todo sea por el amor! ¡No puede haber nada malo en el afecto!

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Hay que prestar especial atención al hecho de que los teóricos de la autoestima la consideran una respuesta afectiva a los pensamientos relacionados con el autoconcepto. Nuevamente una falacia científica —la idea falsa de que la corteza cerebral controla arriba-abajo los afectos y los procesos corporales— que ha sido refutada hace tiempo desde diferentes disciplinas.  

O sea, los afectos de la persona son producto y nada más de los pensamientos que ella tenga de sí misma. Pero la verdad es bastante diferente, de modo que los afectos están muy relacionados con las expectativas y las pretensiones que tenemos hacia alguien. Pero nuevamente esto no ha llegado a los reforzadores de la autoestima… si el niño está triste, es que no se quiere lo suficiente, ergo hay que insistir en la autoestima y apartar relaciones tóxicas que perturben este proceso.

Volviendo a la carga negativa de la AE, es fácil ver los efectos destructivos que está teniendo en las familias. Como decíamos antes, se ha convertido en uno de los principales legitimadores de las relaciones de exclusividad total. Se puede dar la matraca al niño o niña sin freno porque lo hacemos por su autoestima, ahora los padres pueden presentarse ante los hijos como todo amor. 

Contra lo que se pueda pensar y los diagnósticos apocalípticos tertuliano-cuñadistas, la familia nunca ha tenido antes el poder casi ilimitado del que goza hoy en día. En otras épocas los padres se veían obligados a compartir la crianza con otras instituciones: club social, otros padres, ateneo, iglesia, bar del pueblo, club deportivo, etc.

Esto no quiere decir que en aquellos lugares todas las opiniones fueran acertadas, pero implicaban de facto un elemento más con derecho a opinión. Un freno ante el atosigamiento familiar. De igual manera que una pareja a veces se desangra en discusiones infinitas precisamente porque falta un tercer elemento que pueda hacer de mediador y freno.

Siempre nos cortamos un poco cuando hay otro ojo mirando. Gran parte de las cansinas polémicas educativas tienen que ver con que precisamente no se acepta la influencia emocional que puede tener un profesor, al que se trata de reducir a un paria suministrador de pura información cognitiva.

Aceptar que el niño desarrolla un vínculo afectivo con él implica la idea de compartir crianza y tolerar la no exclusividad, tolerar la presencia de un tercer foco. Hoy en día esto se acepta… malamente. La AE ha propagado la idea de que nuestros hijos deben ser extensiones nuestras, y punto. No deben tener otras identidades, nadie más debe influir.

El hecho de que el poder de la familia actual prácticamente sea ilimitado en ese sentido —líbreme Dios de decir algo en contra del sacrosanto derecho de las familias a la crianza completa— es uno de los factores que más daño está haciendo en los vínculos familiares. No hay paradoja aquí. La asfixia —la sobreprotección no existe, como me dijo otro maestro— es de tal calibre a veces que ello dinamita los sanos vínculos familiares.

Además de la familia, la explosión de la AE ha dado lugar a relaciones infumables, o tóxicas según se dice ahora. Esta es una de las razones por las que el humor —lo negativo homeopático— se proscribe y por las cuales la indignación generalizada llega a ser estomagante. El amor propio acaba siendo tan exagerado que cualquier maldad, chorrada, tontería se convierte en blanco de la ira.

O el humor me hace quererme más y mejor, o debe ser acallado. Pero lo malo es que muchas veces nos reímos de aquello que va claramente en contra de nuestra moralidad, de nuestras convicciones o de nuestra tan preciada identidad. No se trata de tener la piel fina sino de la resistencia fanática a asumir cierta carga de negatividad inconsciente en uno.

Cuáles son las 7 partes de la autoestima y cómo elevarla? – Diciplina.te

Ello equivaldría a tener baja autoestima.

 ¡No puede ser!

En la explanada de lapidación virtual en que se ha convertido Twitter todo ello se lleva al paroxismo, a la épica.

Aparecen como setas sujetos que se dedican laboriosamente a buscar causas para indignarse.

Cuando uno se identifica con el amor, con lo bueno, lo positivo o con la gente, se da vía libre a crucificar al otro.

Lo que implica que todo lo negativo está fuera, claro. Ningún trol tuitero piensa en sí mismo como indigno, equivocado o fanático. Y los efectos de esto se pueden ver en la calle, en los trabajos, en las amistades, etc.

Los vínculos humanos se resisten a ser clasificados como únicamente positivos, pero lo cierto es que, como animales sociales, necesitamos vínculos. Fomentar el ideal del sujeto charltonhestoniano que solo confía en sí mismo, que ve todo vínculo como sospechoso, que cree no necesitar nada de nadie es una barbarie, además de ser anticientífico.

Denigrar los vínculos humanos no es aislar al sujeto, es amputar al sujeto. Que no nos extrañe entonces cuando el sujeto amputado, alienado, desvinculado, escoja opciones políticas extremas. Son las únicas desgraciadamente que han puesto la cuestión del vínculo en primer plano. De hecho, es la pura esencia del proyecto populista.

Como ya dijo Freud, se trata del hombre fuerte que dará amor a toda su gente por igual,el que nos permitirá sentirnos hermanos otra vez. ¿Nos suena de algo últimamente? Por supuesto son patrañas. Pero, como estamos viendo por la fuerza de los hechos, las fantasías no dejan de tener fuerza.

El resto de opciones políticas, desde la socialdemocracia clásica hasta el liberalismo contemporáneo, han dejado desierto este campo de juego, han escamoteado el debate convirtiendo al sujeto político en una pura abstracción, un ente etéreo —perdón por la cacofonía— que sobrevuela las relaciones humanas sin mojarse con nadie.

No existen cerebros ni mentes aislados, ni en la infancia ni en la edad adulta. Las perturbaciones graves de los vínculos de apego en la infancia pueden llegar a alterar el desarrollo estructural del cerebro.

Hasta ese punto llega la importancia del vínculo. Es fácil reconocer la motivación positiva que albergaban los teóricos de la AE, pero lo cierto es que el omnipresente refuerzo de la AE ha degenerado en una parodia de alta autoestima, capacitación y positividad. 

El desarrollo de una alta autoestima —de un individuo que lo va a petar— se ha convertido en un fabuloso pretexto para dar carta blanca a relaciones irrespirables en las que un tercero externo se convierte sistemáticamente en el que viene a joder. 

¿Cómo destacar la importancia del vínculo, cómo salir de la dictadura de la positividad sin caer en el cinismo?

nuestras charlas nocturnas.

Tutmosis II: encuentran la primera tumba de un faraón en Egipto desde el hallazgo de Tutankamón hace más de 100 años…


La entrada a la tumba del rey Tutmosis II rodeada de rocas
La entrada a la tumba del rey Tutmosis II, que gobernó hace 3.500 años.

BBC News Mundo(F.Mao) — Egiptólogos descubrieron la primera tumba de un faraón desde que se halló la de Tutankamón hace más de un siglo.

La tumba del rey Tutmosis II era la última tumba real no descubierta de la dinastía XVIII de Egipto.

Pero un equipo británico-egipcio la localizó en los valles occidentales de la necrópolis tebana, cerca de la ciudad de Luxor, en el sur del país.

Los investigadores pensaban que las cámaras funerarias de los faraones de la dinastía XVIII estaban a más de 2 km de distancia, más cerca del Valle de los Reyes.

El equipo encontró una zona asociada con los lugares de descanso de las mujeres de la realeza, pero cuando entraron en la cámara funeraria la encontraron decorada: la señal de un faraón.

«Y parte del techo todavía estaba intacto: un techo pintado de azul con estrellas amarillas. Y los techos pintados de azul con estrellas amarillas solo se encuentran en las tumbas de los reyes», dijo el director de campo de la misión, Piers Litherland.

El experto le dijo al programa Newshour de la BBC que se sintió abrumado en ese momento.

«La emoción de meterse en estas cosas es simplemente una de extraordinario desconcierto, porque cuando te encuentras con algo que no esperas encontrar, es algo -emocionalmente- muy turbulento de verdad», señaló.

«Y cuando salí, mi esposa estaba esperando afuera y lo único que pude hacer fue estallar en lágrimas», agregó.

Litherland informó que el descubrimiento resolvió el misterio de dónde se encuentran las tumbas de los reyes de principios de la dinastía XVIII.

Los investigadores encontraron los restos momificados de Tutmosis II hace dos siglos, pero su lugar de enterramiento original nunca había sido localizado.

La ubicación y la entrada a la tumba real del rey Tutmosis II, que gobernó hace 3.500 años.
La ubicación y la entrada a la tumba real del rey Tutmosis II, que gobernó hace 3.500 años.

– ¿Quién fue Tutmosis II?

Tutmosis II fue un antepasado de Tutankamón, cuyo reinado se cree que fue de aproximadamente 1493 a 1479 a.C.

La tumba de Tutankamón fue encontrada por arqueólogos británicos en 1922.

Tutmosis II es más conocido por ser el esposo de la reina Hatshepsut, considerada como uno de los faraones más importantes de Egipto y una de las pocas faraonas mujeres que gobernó por derecho propio.

Litherland dijo que la «gran escalera y un corredor descendente muy grande» de la tumba sugerían grandeza.

«Nos llevó mucho tiempo atravesar todo eso», contó, e indicó que estaba bloqueado por escombros de la inundación y que los techos se habían derrumbado.

«Fue recién después de arrastrarnos por un pasillo de 10 metros que tenía un pequeño espacio de 40 centímetros en la parte superior que llegamos a la cámara funeraria», afirmó.

Allí descubrieron el techo azul y decoraciones de escenas del Amduat, un texto religioso que estaba reservado para los reyes. Según Litherland, esa fue otra señal clave de que habían encontrado la tumba de un rey.

Los investigadores se pusieron a limpiar los escombros, esperando encontrar debajo los restos aplastados de un entierro.

Pero «resultó que la tumba estaba completamente vacía», dijo Litherland. «No porque la hubieran robado, sino porque la habían vaciado deliberadamente».

Luego descubrieron que la tumba se había inundado -«había sido construida debajo de una cascada»- solo unos años después del entierro del rey y que su contenido fue trasladado en la antigüedad a otro lugar.

Al tamizar toneladas de piedra caliza en la cámara, encontraron fragmentos de jarras de alabastro, que tenían las inscripciones de los nombres de Tutmosis II y Hatshepsut.

Esos fragmentos de alabastro «probablemente se rompieron cuando se estaba moviendo la tumba», estimó Litherland.

«Y gracias a Dios que rompieron una o dos cosas, porque así fue como descubrimos de quién era la tumba», añadió.

– El broche de oro

Los artefactos son los primeros objetos que se encuentran asociados con el entierro de Tutmosis II.

Litherland aseguró que su equipo tenía una idea aproximada de dónde estaba la segunda tumba, y que aún podría estar intacta y contener tesoros.

El descubrimiento de la tumba del faraón es el broche de oro a más de 12 años de trabajo del equipo conjunto de la New Kingdom Research Foundation de Litherland y el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.

Una fotografía del grupo de investigadores y arqueólogos de la New Kingdom Research Foundation y del Ministerio de Antigüedades de Egipto.
El equipo, de la New Kingdom Research Foundation y el Ministerio de Antigüedades de Egipto, que encontró la tumba.

El equipo ya había excavado 54 tumbas en la parte occidental de la montaña tebana en Luxor y también había identificado a más de 30 esposas reales y mujeres de la corte.

«Esta es la primera tumba real que se halla desde el descubrimiento revolucionario de la cámara funeraria del rey Tutankamón en 1922», dijo el ministro de Turismo y Antigüedades de Egipto, Sherif Fathy.

«Es un momento extraordinario para la egiptología y para una comprensión más amplia de nuestra historia humana compartida», agregó.

– Quién fue Tutmosis II, el faraón opacado por su esposa e hijo, y cuya tumba real es el mayor descubrimiento en Egipto desde Tutankamón

Su reinado quedó opacado por su esposa, que también era su media hermana, y luego también por su hijo.

Tutmosis II fue el cuarto rey de la dinastía XVIII de Egipto, 1.500 años antes de Cristo.

El histórico hallazgo de su primera tumba en los valles occidentales de la necrópolis tebana, cerca de la ciudad de Luxor, en el sur del país, fue informado esta semana.

Era la última tumba real no descubierta de la dinastía XVIII de Egipto y el primer hallazgo de la tumba de un faraón desde que encontraron la de Tutankamón hace más de 100 años (Tutmosis II era el bisabuelo del bisabuelo de Tutankamón).

Composición con una imagen del obelisco de Tutmosis II en Karnak, Egipto, y una ilustración del rostro de la momia de Tutmosis II.

Tutmosis II era hijo de Tutmosis I pero no de la Gran Esposa Real, Ahmose, de donde venía la línea sucesoria monárquica, sino de Mutnofret, una reina secundaria.

Con Ahmose, Tutmosis I tuvo a la princesa Hatshepsut.

Para proteger el linaje real, el padre de ambos ordenó que se casaran, así que cuando él murió, los medio hermanos heredaron el trono sin ser desafiados.

Los historiadores creen que Tutmosis II vivió hasta los 30 años, aproximadamente, y no está claro cuántos años duró su reinado.

Algunos creen que fue corto -de tres o cuatro años-, mientras que otros han señalado que puede haber durado 14 y hasta 18 años.

Relieve de Tutmosis II. Lleva la simbólica barba postiza y una complicada corona que incluye la corona atef (generalmente asociada y usada por Osiris), con los cuernos en forma de sacacorchos del dios carnero Khnum y el uraus.
Relieve de Tutmosis II. Lleva la simbólica barba postiza y una complicada corona que incluye la corona atef (generalmente asociada y usada por Osiris), con los cuernos en forma de sacacorchos del dios carnero Khnum y el uraus.

Su período como faraón egipcio quedó poco documentado, o al menos los egiptólogos no han encontrado hasta el momento mayor información.

Se sabe que lideró exitosas campañas militares en Nubia, en el sur de Egipto, y en la zona del Levante, donde hoy se encuentran los territorios palestinos, Israel y Siria.

Por el estado en que fue encontrado su cuerpo momificado, se cree que padeció problemas de salud.

Su sarcófago fue descubierto en 1881 por los egiptólogos Gaston Maspero y Émile Brugsch en Deir el-Bahari, un sitio de templos y tumbas frente a la antigua ciudad de Tebas, en la vera occidental del río Nilo.

Pero esa no era su tumba original. La momia había sido trasladada junto con los cuerpos de varios faraones para protegerlos de saqueadores de tumbas.

Un cartucho egipcio con el nombre de Tutmosis II.
Un cartucho egipcio con el nombre de Tutmosis II.

– La faraona Hatshepsut

Al morir Tutmosis II, el trono debía pasar al hijo varón que había tenido con una de sus esposas, Iset.

Pero Tutmosis III, que apenas había aprendido a caminar, era demasiado pequeño para tomar las riendas del gobierno.

Pese a que no era raro que las madres se ocuparan de gobernar si los faraones eran muy niños, Iset no tenía ninguna preparación para desempeñar tal rol.

Fue por eso que el lugar lo asumió Hatshepsut, la reina viuda, quien con poco más de 20 años de edad se encargaría de las tareas al frente del Imperio Nuevo de Egipto como regente.

Hatshepsut, que con su esposo había tenido dos hijas, Neferura y Neferubity, cuidaría el trono de su hijastro -y a la vez sobrino, por ser media hermana de Tutmosis II-, hasta que el joven pudiera hacerse cargo de las labores de faraón.

Cabeza de la reina Hatshepsut de una estatua colosal de piedra caliza pintada.
La reina Hatshepsut es considerada como uno de los faraones más destacados de Egipto.

Sin embargo, unos años después y por motivos que se desconocen, Hatshepsut se convirtió en faraona.

Si bien era preferible que el faraón fuera un hombre -y si era fuerte, valiente y bello, mejor-, no existía ninguna norma que prohibiera a una mujer asumir el cargo.

Se daba, especialmente, cuando una madre protegía el trono de su hijo o cuando su esposo estaba ausente en contiendas militares.

La diferencia en este caso es que Hatshepsut tomó el poder para sí, no en representación de Tutmosis III, y entendía que, como los dioses, un faraón era eterno.

Es por eso que cuando su hijastro creció y estaba en condiciones de asumir al frente del gobierno, Hatshepsut no abdicó y el trono siguió estando en sus manos.

La barca sagrada de Amón gobernada por el rey Tutmosis II, relieve tallado en piedra reutilizada de la Capilla Roja de Hatshepsut.
La barca sagrada de Amón gobernada por el rey Tutmosis II, relieve tallado en piedra reutilizada de la Capilla Roja de Hatshepsut.

En las representaciones pictóricas que se hallaron de Hatshepsut se la puede ver con rasgos masculinos, incluso con la barba postiza considerada un atributo divino de los dioses.

Pero en los textos se dejaba claro que era una mujer.

Su intención, desde los dibujos y estatuas, era ser vista como una líder.

Su reinado fue muy bueno, con avances no solo militares sino, sobre todo, en el comercio, lo que hizo que el reinado de su marido quedara en el olvido.

El problema fue que tras su muerte, Tutmosis III se dedicó a borrar el nombre de su madrastra, aunque el grueso de la destrucción se produjo 20 años después de que ella falleciera, algo que aún no una tiene explicación clara.

Lo que sí se sabe es que para entonces, Hatshepsut había quedado muy atrás en el recuerdo, quienes la habían conocido ya no estaban vivos y Tutmosis III se apropió de las grandezas de su legado, quedando como uno de los más importantes faraones de la dinastía XVIII de Egipto.

nuestras charlas nocturnas.

Porcofobia…


Historia hoy(M.A.Hernández) — En el Levítico, libro que forma farte del pentateuco del Antiguo Testamento, Dios autoriza a comer animales «de casco partido y pezuñas hundidas que rumien» y prohíbe el consumo de los animales terrestres que no rumian. El cerdo no es rumiante, así que quedaba excluido de la lista de alimentos permitidos para el pueblo de Yahvé.

En el Deuteronomio (otro libro del pentateuco) Dios especifica más aún las restricciones gastronómicas:

 “Tampoco deben comer carne de cerdo, pues aunque tiene partidas las pezuñas, no es rumiante. ¡Ni se les ocurra tocar un cerdo muerto! Pueden comer cualquier pescado que tenga escamas y aletas, pero Dios les prohíbe comer de cualquier animal que viva en el agua y no tenga aletas ni escamas, pues son animales impuros.

Pueden comer cualquier tipo de ave que no sea impura. Las aves que Dios ha prohibido comer son las siguientes: el águila, el quebrantahuesos, el águila marina, el milano, el avestruz, la lechuza, la gaviota, el búho, el ibis, el cisne, el pelícano, el buitre, la cigüeña, la garza, la abubilla, el murciélago, toda clase de halcones, todo tipo de cuervos, toda clase de gavilanes.

No podrán comer insectos que tengan alas y vivan en enjambres, pues para Dios son impuros. En cambio, podrán comer toda clase de grillos y saltamontes, pues son considerados puros. Si un animal muere, no coman de su carne, pues ustedes son un pueblo que pertenece a Dios y él así lo ha ordenado.

Sin embargo, pueden darle la carne a cualquier extranjero que viva entre ustedes o venderla a un extranjero que esté de visita en el pueblo. Tampoco les está permitido cocinar un cabrito hirviéndolo en la leche de su madre.” (Deuteronomio 14, 8)

Estas particulares pautas alimenticias, que dejan bastante tela para cortar, servirán como prólogo para repasar el contexto histórico y geográfico que se relaciona con la prohibición del cerdo como alimento.

Como quedó expuesto, el Dios de los antiguos hebreos consideraba al cerdo un animal impuro. Mil quinientos años más tarde,  Alá le dijo a su profeta Mahoma más o menos lo mismo. El Corán también prohibe el consumo de carne de cerdo:

 “Él solo te ha prohibido lo que muere de sí mismo, y sangre, y carne de cerdo, y aquello sobre lo que se ha invocado cualquier otro que Dios”, considerando al cerdo como un alimento “haram” (ilegal).

¿Por qué dioses como Yahvé o Alá han prohibido una bestia inofensiva, cuya carne es apetecida por gran parte del mundo? Las explicaciones son variadas y pueden enfocarse desde puntos de vistas religiosos, antropológicos, culturales o históricos.

Inicialmente la explicación más popular decía que el cerdo era un animal más sucio que otros, porque se revuelca en su propia orina y come excrementos.

Sin embargo, relacionar la suciedad física con la abominación religiosa no parece muy coherente, ya que también las vacas chapotean entre su orina y sus heces, y estando hambrientas comerían excrementos humanos. Y calificar de “puros” (como en el texto citado) a grillos y saltamontes es, por lo menos, curioso. Así que al parecer por ahí no va la cosa.

A finales de la Edad Media, los rabinos judíos reconocieron esas incoherencias. Moisés Maimónides (que fue médico de Saladino en el siglo XIII) daba una explicación más “sanitaria”: decía que la prohibición del cerdo era algo así como una medida de salud pública tomada por Dios debido a que la carne del cerdo (según Maimónides) “tenía un efecto malo y nocivo para el cuerpo”. No especificó por qué, pero era el médico del sultán y su opinión era más que respetada.

Porcofobia | Bocados de cultura

Siglos después, la evidencia de que la triquinosis era provocada por comer carne de cerdo mal cocida fue interpretada como la confirmación de la sabiduría de Maimónides.

Los judíos de mentalidad reformista (más abiertos) se vieron satisfechos con este argumento racional y renunciaron al tabú de la carne de cerdo, ya que cocida adecuadamente esta carne ya no constituía una amenaza a la salud pública y por lo tanto su consumo no podía ofender a Dios.

Pero los rabinos más fundamentalistas no estaban de acuerdo: si Yahvé hubiera prohibido el cerdo sólo para proteger la salud de su pueblo, le bastaba con ordenar que comieran la carne de cerdo bien cocida y punto, en vez de prohibirla totalmente. Dios pensaba en algo más importante que el bienestar físico, decían.

Además, sostenían, la carne de vaca mal cocida también era fuente de parásitos como las tenias. Las vacas, las cabras y las ovejas transmiten la brucelosis, y esos y otros animales comestibles (pero no los cerdos) transmiten una enfermedad gravísima como el ántrax. Así que todos estos conocimientos que se fueron adquiriendo fueron tirando abajo la explicación ancestral de Maimónides.

Ante estas contradicciones e incongruencias teológicas (que ocuparon muchas discusiones y polémicas) la mayor parte de teólogos judíos y musulmanes fueron dejando de buscar una explicación “biológica” a la prohibición y se volcaron a una posición mística (para variar), que sostiene que lo impuesto por Dios debe acatarse y que la gracia (de Dios o de Alá) alcanzada por cumplir el precepto depende justamente de no saber qué tenían esos prestigiosos dioses en mente ni tratar de descubrirlo.

Después llegó la antropología moderna con nuevas interpretaciones. James Frazer (el famosísimo antropólogo, autor de “La rama dorada”) declaró que los cerdos, al igual que todos los animales “impuros”, fueron sagrados en su origen, y que la razón para no comerlos era que habían sido originariamente divinos.

Eso también resultó discutible, ya que en la antigüedad también fueron adoradas cabras, ovejas y vacas, y los grupos étnicos de la región no dejaron nunca de comer su carne.

Como ejemplo, recordemos que el becerro de oro fue objeto de adoración de los hebreos en el éxodo de Egipto, en la ladera del monte Sinaí, mientras Moisés se encontraba con Yahvé para que le diera las tablas de la ley con los diez mandamientos.

Otros estudiosos han sugerido que los cerdos fueron símbolos totémicos en distintos clanes tribales. Este argumento choca con la misma respuesta: otros animales aceptados como comestibles también fueron totemizados.

Buscando este tipo de explicaciones religiosas, mitológicas o místicas parece que no se llega a ningún lado. Básicamente, porque a lo religioso se lo obedece, no se lo razona ni hay por qué comprenderlo.

Porcofobia, un odio histórico: el cerdo, un animal venerado desde la  antigüedad - SobreHistoria.com

Así que no está mal echar una mirada algo más “materialista”.

Es posible pensar, como sostiene el antropólogo Marvin Harris, que la Biblia y el Corán condenaron al cerdo porque la cría de cerdos constituía una amenaza para la integridad de los ecosistemas naturales y culturales de Oriente Medio.

¿Cómo se intrepreta esto?

Como una cuestión más geográfica que otra cosa.

Los hebreos eran pastores nómades que vivían de sus rebaños de ovejas, cabras y vacunos, adaptados culturalmente a las regiones áridas, accidentadas y poco pobladas que se extienden entre los valles fluviales de la Mesopotamia y Egipto.

Como todos los pueblos pastores, se relacionaban con los agricultores sedentarios que vivían en los oasis y las orillas de los grandes ríos. En ocasiones estas relaciones influían en el estilo de vida de los pastores, que se hacía algo más sedentario y se orientaba hacia una primitiva agricultura.

En esta mezcla de agricultura y pastoreo, la prohibición de la carne de cerdo se parecería más a una estrategia ecológica que a una “prohibición divina”. Los israelitas nómadas no podían criar cerdos en sus llanuras y colinas deforestadas, estepas demasiado áridas y con escasez de un riego aceptable como para permitir una agricultura independiente.

Los animales que mejor se adaptan a esas zonas son los rumiantes: vacunos, ovejas y cabras. Los rumiantes tienen “bolsas” antes del estómago que les permiten digerir hierbas, hojas y otros alimentos compuestos de celulosa en forma mucho más eficiente que otros mamíferos.

El cerdo, en cambio, es ante todo un animal de bosques y riberas. El cerdo se nutre sobre todo de nueces, frutas, tubérculos, granos, alimentos más bien pobres en celulosa. No puede subsistir a base de hierba, no es una fuente de leche y no es fácil conducirlo en largas distancias.

Además, el cerdo no regula tan bien su temperatura corporal; debe humedecer su piel para compensar su falta de pelo protector y su incapacidad para sudar.

Prefiere revolcarse en el lodo fresco, pero cubrirá su piel con su propia orina y heces si no tiene otra cosa cerca. Por eso, mientras más elevada es la temperatura, más “sucio” se vuelve el cerdo (acá aparece cierta relación con respecto a la teoría que dice que la impureza religiosa del cerdo se fundamenta en su suciedad física).

Las ovejas y las cabras fueron los primeros animales en ser domesticados en Oriente Medio, hacia el año 9000 a.C.; los cerdos fueron domesticados en esa región unos 2000 años después.

Pero necesitaban lodo, sombra, no producían leche y comían los mismos alimentos que los hombres, así que no daba grandes beneficios criar cerdos; de hecho, eran apenas el 5% de animales domesticados en la región.

En esos tiempos, todo animal que se criaba principalmente por su carne era algo así como un artículo de lujo. En las comunidades de Oriente Medio que combinaban pastoreo con agricultura, los animales domésticos eran fuente de obtención de leche, queso, pieles, fibra, tracción para arar o para carga y, al final de la lista, un suplemento nada despreciable de carne más bien magra.

Desde ese punto de vista, el cerdo seguramente era un artículo de lujo, estimado por su carne tierna y grasa.

Eso se acentuó más con el correr de los siglos: a medida que se desarrollaban la agricultura y la cría de ganado rumiante, la deforestación fue aumentando, disminuyó la sombra y por lo tanto los escasos rellanos frescos hicieron que el cerdo fuera cada vez más un especimen excepcional, un lujo ecológico.

Y como si eso fuera poco, la población humana empezó a crecer lo suficiente como para necesitar alimentos que hasta entonces se destinaban a los cerdos (trigo, maíz, etc). Oriente Medio resultaba entonces un lugar inadecuado para criar cerdos, pero su carne era un manjar y a la gente de la época le resultaba difícil resistirse a la tentación, así que tanto Yahvé como Alá decidieron que comer cerdo era una impureza.

LA SACRALITAT PERDUDA D'«EL CAGANER» | Jordi Bilbeny

Tratar de criarlos (sólo para comer su carne) produciría una pequeña cantidad debido a las dificultades mencionadas, y eso sólo aumentaría la tentación; por lo tanto era mejor prohibir por completo el consumo de carne de cerdo y centrarse en la cría de cabras, ovejas y vacunos.

Según razona Marvin Harris, la religión gana fuerza cuando ayuda a las personas a adoptar decisiones que concuerdan con prácticas útiles preexistentes pero que no son tan absolutamente evidentes, y los tabúes cumplen también la función social de ayudar a la gente a considerarse parte de una comunidad; en definitiva, un tabú es un instrumento de identidad.

Tampoco es posible explicarlo todo y seguramente quedan cabos sueltos, pero aproximarse al tema desde distintos ángulos ayuda quizá a comprender algo mejor las cosas.

¡Ah! Persisten muchos interrogantes sobre las otras numerosas criaturas prohibidas por la Biblia. Pero eso es otra historia.

nuestras charlas nocturnas.

¡Aunque usted no lo crea!: Robert Ripley, el hombre que creó un imperio multimillonario coleccionando hechos sorprendentes


Robert L. Ripley, dibujante y creador de "Believe it or Not!", se muestra dibujando en una pizarra que dice "Rip- Believe it or Not".
Ripley comenzó su carrera como caricaturista deportivo pero cuando se topó con el mundo de las rarezas no dio vuelta atrás.

BBC News Mundo — ¿Cuál fue la carta más corta jamás enviada?

La misiva de un solo carácter que le mandó el escritor francés Victor Hugo a sus editores, preguntando por su manuscrito de «Los miserables».

Solamente tenía el carácter: «?«… aunque, para ser precisos, la respuesta fue igual de breve: «!«.

Esta es una de la avalancha de pequeñas historias curiosas que el caricaturista, empresario y antropólogo aficionado estadounidense Robert Ripley recopiló e ilustró para el deleite de su público.

Y ese público era multitudinario.

Sus caricaturas aparecieron en más de 300 periódicos de todo el mundo, en docenas de idiomas, y fueron leídas por muchos millones de personas.

Sus libros, programas de radio y televisión, charlas y museos eran igual de populares.

La receta de su éxito era, aunque laboriosa, sencilla: compartir hechos extraños de todo el mundo.

Pero, ¿cómo llegó Ripley, quien no terminó la escuela secundaria y aprendió a dibujar por sí mismo, a ser globalmente famoso y multimillonario?

– Campeones y tontos

Todo comenzó con un problema un día de diciembre de 1918.

Trabajaba como periodista deportivo en el diario New York Globe y no sabía con qué llenar el espacio que tenía asignado.

«La temporada de béisbol había terminado, no había noticias de fútbol americano, o de hockey ni de básquetbol», le contó a BBC Witness History John Corcoran, director de exhibiciones de Ripley Entertainment.

Para salir de apuros, recurrió a un concepto con el que había experimentado en el invierno de 1916.

Improvisó una caricatura con nueve pequeños bocetos de hombres realizando hazañas deportivas únicas, como la de un hombre que había permanecido bajo el agua durante 6,5 minutos y otro que había cruzado norteamérica caminado hacia atrás.

Tituló la caricatura Champs and Chumps (Campeones y tontos), y la publicaron.

«»Fue bien recibida, el editor recibió muy buenos comentarios y le dijeron: ‘Oye, ¿por qué no sigues haciendo formatos así?».

Lo hizo. Siguió recopilando curiosidades y un año después creó una caricatura similar, pero esta vez con otro título: Believe It or Not (Créalo o no, literalmente; titulado en español: ¡Aunque usted no lo crea!). Una tercera caricatura le siguió en 1920.

Al tiempo, fue desarrollando una gran pasión por los viajes que, tras el primero que hizo alrededor del mundo, quedó plasmada en una serie de ensayos y dibujos.

Ripley con más de una decena de bailarinas
Ripley con bailarinas de «Hula Hula» en el barco en el que llegó Ripley a Hawái. El caricaturista viajó alrededor del mundo tantas veces que se decía que recorrió la distancia de un viaje de ida y vuelta a la Luna.

Año tras año, su creación siguió entreteniendo, aunque también provocando, a sus cada vez más seguidores.

En 1926, cuando sus caricaturas iban a empezar a publicarse en el Evening Post, Ripley le escribió a sus nuevos lectores, prometiendo que sus Believe It or Not eran «todos ciertos».

«La verdad, ya saben, es realmente más extraña que la ficción», afirmó.

«He viajado por todo el mundo buscando cosas extrañas e increíbles. He visto hombres negros blancos, hombres blancos purpúreos, y conozco a un hombre que fue ahorcado pero aún vive.

«Créanme cuando les hablo del hombre que murió de viejo antes de cumplir seis años; del río en África que fluye al revés; de las ostras que crecen en los árboles; de las flores que comen ratones; de los peces que caminan y de las serpientes que vuelan».

En general, le creían. Solo que a veces…

– ¿Se pasó de la raya?

En 1927, Charles Lindbergh emprendió su peligroso viaje en solitario a través del Atlántico, volando sin escalas en su avión monomotor Spirit of St. Louis desde Nueva York hasta París, como recuerda Neal Thompson en su libro «Un Curioso Hombre: La Vida Extraña y Brillante de Robert ‘Aunque Usted No lo Crea’ Ripley».

Se convirtió en un héroe instantáneo por lograr una hazaña que se creía imposible: cruzar un océano en un día y medio, viajando a 60 millas por hora durante más de 3.000 millas, volando solo durante la noche, en medio de tormentas, sin dormir.

Meses después, Ripley lo representó en su popular caricatura pero, en lugar de colmar de elogios al aviador, declaró que Lindbergh no era el primero, sino el 67.º hombre en realizar un vuelo sin escalas a través del Atlántico.

Cuenta Thompson que miles de lectores furiosos enviaron cartas y telegramas incrédulos, reprendiendo a Ripley por insultar a un icono estadounidense, llamándolo mentiroso (y otras cosas).

Poster con dibujo de Ripley y algunas de sus caricaturas
«El hombre más interesante del mundo», dice este póster de 1949.

La verdad era que…

  • dos aviadores llamados Alcock y Brown habían volado juntos desde Terranova hasta Irlanda en 1919;
  • ese mismo año, un dirigible con 31 hombres a bordo había cruzado desde Escocia hasta Estados Unidos;
  • cinco años después, otro dirigible había viajado desde Alemania hasta Lakehurst, Nueva Jersey, con 33 personas a bordo.

Efectivamente, 66 personas habían cruzado el Atlántico sin escalas antes de Lindbergh, lo que no le restaba mérito al héroe, pero sí precisaba, instruía y entretenía.

No fue la única vez que, a pesar de la garantía de certeza ofrecida por Ripley, muchos se negaban a creerle, y se lo hacían saber escribiéndole cartas, a veces miles cada día.

Eso le daba la oportunidad de hacer algo que le encantaba: demostrar la veracidad de afirmaciones impactantes.

Para hacerlo, Ripley dependía en gran medida de un socio silencioso, Norbert Pearlroth, un exbanquero y consumado lingüista con una memoria casi fotográfica, al que había contratado en 1923.

– El apogeo

Para 1929, Ripley ya era una celebridad, pero su popularidad estaba a punto de estallar.

Cuando el magnate de la prensa y los medios estadounidenses William Randolph Hearst leyó su recién publicado libro «Believe It or Not«, le envió un telegrama a uno de sus editores en Nueva York.

Contenía dos palabras: «Hire Ripley» («Contrata a Ripley»)

De la noche a la mañana apareció en cientos y cientos de periódicos, y entró en las grandes ligas.

«Fue interesante porque ciertamente era una persona muy tímida», comentó Corcoran.

«No era especialmente guapo, tenía los dientes salidos y era regordete. Pero realmente se sumergió en la vida social: le encantaba pasar el rato con las celebridades y organizar fiestas».

En el apogeo de su popularidad en la década de 1930, su columna sindicada le reportaba U$7.000 a la semana y era leída por más de 60 millones de personas al día.

Su salario anual rivalizaba con el de las estrellas de Hollywood James Cagney y Gary Cooper.

Es más: los ingresos por su columna, sus libros y sus conferencias alcanzaron el medio millón de dólares, todo esto en medio de la Gran Depresión.

6 estrellas cantando
Estrellas del teatro, el cine y la radio ensayando para un espectáculo en apoyo a la industria periodística por su rol en la preservación de la libertad de las artes en 1942. Ripley está a la izq. adelante, al lado de Carmen Miranda y Ray Bolger.

Además de un apartamento lujoso con vistas al Central Park de Manhattan y una hacienda en Florida, compró una pequeña isla que llamó BIOM, que es un acrónimo de Believe It or Not.

Ahí tenía una mansión repleta de curiosidades coleccionadas de todo el mundo, con un ejército de sirvientes y un puñado de novias que lo adoraban.

Además era un trotamundos

A pesar de que le tenía miedo a volar, fue una de las personas que más viajó en su época, visitando 201 de los 235 países reconocidos en su momento.

Por ello, por su afición por recolectar historias de maravillas (y por idea de los publicistas de Hearst), se le comparaba con el explorador del siglo XIII Marco Polo.

Y expandió su imperio a la radio con programas en varios formatos en NBC, CBS y MBS.

«A Ripley se le ocurrían estas ideas locas, como transmitir debajo del agua o desde un paracaídas. Pero contaba con un productor de radio llamado Doug Storer, que era un verdadero emprendedor», señaló Corcoran.

Una de las hazañas fue transmitir en 1934 un programa de radio en vivo para «todo el mundo».

Para lograrlo, reunió a 10 traductores en los estudios WINS de Nueva York para traducir su programa a varios idiomas. Las diferentes traducciones se conectaron simultáneamente a redes y transmisores de todo el mundo.

Ripley en su casa en 1940, con parte de su colección de rarezas.
Ripley en su casa en 1940, con parte de su colección de rarezas.

Su popularidad se vio reflejada en unas encuestas realizadas en EE.UU. en 1936 en la que le preguntaron a los niños quiénes querían ser cuando grandes.

Ripley obtuvo la mayoría de votos, superando al presidente Franklin Roosevelt, al boxeador Jack Dempsey y al magnate del automóvil Henry Ford.

En 1949, incursionó en el único medio de comunicación que aún no había conquistado: la televisión.

El programa, basado en su caricatura, fue un éxito inmediato.

Pero solo logró hacer 12 episodios.

El 24 de mayo, Ripley estaba en el estudio para grabar el decimotercero y, en medio del programa, se desplomó sobre su escritorio, inconsciente.

Murió a los pocos días.

Su legado sigue vivo hoy en día en forma de museos en varios lugares del mundo y un libro con historias e imágenes inusuales publicado anualmente.

«Creo que a todos nos gusta saber lo que es posible o lo que es imposible. Algunas cosas parecen tan inverosímiles que te preguntas: ¿podría suceder eso realmente? Y esa fue la base de Believe it or not», opina Corcoran.

«Aunque todo es real, no hay absolutamente nada falso, Ripley se acercó tanto los límites de lo factible que te costaba creer que fuera real«.

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Cómo un perro se convirtió en el héroe de Nueva Orleans…


Scrim, como lo bautizó alguien por el camino, es una encarnación viva y jadeante del espíritu de Nueva Orleans.

The New York Times(R.Rojas) — Evadió la muerte en un refugio que necesitaba espacio para más perros. Le dispararon: un veterinario le sacó trozos de munición del cuerpo. Esquivó un tren, atravesó una autopista interestatal corriendo y sobrevivió comiendo alimento que la gente dejaba para los gatos callejeros.

Tiene unos 3 años, pesa casi 8 kilos y tiene el pelaje áspero y desaliñado. Durante varios meses, gran parte de Nueva Orleans lo estuvo buscando. Con cada captura frustrada o fuga inverosímil, su fama crecía, al igual que su reputación. Se convirtió en una figura casi mítica, demasiado astuto y veloz para poder contenerlo.

Su saga ha inspirado tatuajes, murales y carrozas de Mardi Gras. Algunos lo consideran un renegado que elige la libertad frente a las comodidades de la vida doméstica. Scrim, como lo llamó alguien en el camino, es también una encarnación viva y jadeante del espíritu de Nueva Orleans: él, como la ciudad, ha seguido adelante a pesar de todo.

Una imagen de Scrim, con un lazo rojo alrededor del cuello, está sentada en una carroza de desfile.

Pero para el pequeño grupo de voluntarios que se unieron durante meses para buscarlo, Scrim es simplemente un perrito que ha pasado por muchos traumas en su corta vida.

“Podía ocurrir una de dos cosas”, comentó David Brown, periodista de Nueva Orleans que dedicó todo su tiempo libre a la búsqueda.

Las probabilidades de un resultado positivo se debilitaban cada día que pasaba sin rastro de Scrim, dijo Brown.

En noviembre de 2023, un refugio sobrepoblado de un condado cercano envió a Michelle Cheramie una lista de perros a los que pensaba aplicar la eutanasia.

En esa lista estaba Scrim, que parecía una mezcla de “west highland” terrier blanco con otras razas.

Hace casi 20 años, en los brutales meses posteriores al huracán Katrina, la pasión por los animales llevó a Cheramie a fundar Zeus’ Place, llamado así en honor a su querido perro. Su plan era ofrecer servicios de peluquería, alojamiento y guardería que ayudaran a financiar operaciones de rescate.

Cuando Cheramie acogió a Scrim, Zeus’ Place estaba ayudando a frenar una crisis de otro tipo: los perros que habían sido adoptados durante la pandemia estaban volviendo a los refugios de por sí saturados.

Scrim llegó aterrorizado, cargando con los traumas de su antigua vida. Cheramie solo sabía que había sido golpeado y nunca lo habían cuidado bien.

En noviembre de 2023, un refugio superpoblado de una parroquia cercana envió a Michelle Cheramie una lista de perros a los que pensaba aplicar la eutanasia. En esa lista estaba Scrim, que parecía una mezcla de “west highland” terrier blanco con otras razas.

Estuvo un tiempo recuperándose con voluntarios. En abril, alguien quiso adoptarlo y se lo llevó a casa una semana de prueba, como lo requiere Zeus’ Place.

Huyó la primera noche.

Las horas se convirtieron en días de búsqueda de Scrim; los días, en meses.

Se pusieron carteles y se pidió ayuda en las redes sociales. Supuestamente se veía a Scrim por todas partes; algunos mensajes eran más creíbles que otros.

Un grupo de voluntarios unió fuerzas con Cheramie. Brown se unió tras informar de un avistamiento que resultó no ser Scrim. Bonnie Goodson empezó a recorrer su barrio en bicicleta por las noches para buscarlo. Tammy Murray y Barbara Burger fueron reclutadas fácilmente.

“Con una vez que me llamen”, dijo Burger, periodista judicial y conocida de Cheramie, “ya estoy en la misión”.

El equipo recorrió el entramado de calles del barrio de Mid-City como si fueran patrulleros, dijo Brown. Se arrastraron por debajo de una infinidad de casas. Se apresuraron a revisar los informes de perros muertos con la esperanza de que ninguno fuera Scrim.

El perro seguía corriendo, quedando siempre fuera de su alcance por muy poco.

Cheramie colocó en su patio trasero una diana que hizo con una imagen de un perro muy parecido a Scrim que rescataron. Practicó y practicó con una pistola de dardos.

El 23 de octubre, un informante dijo haberlo visto en los alrededores de un sitio donde una empresa de limusinas estaciona sus vehículos.

El perro Scrim, mirando al frente mientras apoya la cabeza.

Cheramie llegó al lugar, posicionó la pistola de dardos y disparó.

“Fue un tiro perfecto”, dijo.

Scrim corrió durante siete minutos antes de empezar a tambalearse en círculos. Cheramie y Goodson se abalanzaron sobre él.

“Estás a salvo”, le dijo Cheramie.

Tenía dientes rotos. Le faltaba un trozo de oreja. Le habían disparado con una escopeta de perdigones.

Tras salir del hospital de animales, fue a lo que se suponía que sería su nuevo hogar, donde se instaló unas semanas. Cuando su nueva cuidadora tuvo que ausentarse unos días, Cheramie lo acogió temporalmente.

El 15 de noviembre, mientras estaba fuera, Scrim subió al dormitorio de su hija, donde sus gatos descansan en camas orientadas hacia la luz del sol. La ventana estaba abierta, pero tenía un mosquitero. Masticó y arañó la malla. Saltó al tejado del porche y desapareció.

Ese salto no hizo sino intensificar la leyenda.

Esta vez, Scrim cubrió mucho más territorio. Pasó por el Superdome. Lo vieron merodeando entre las jirafas del Zoológico de Audubon. De algún modo, llegó hasta Harahan, un suburbio alejado. Un mapa de colaboración masiva en línea se llenó de avistamientos.

Para el equipo de búsqueda, la segunda huida de Scrim significó más pistas que comprobar y más casas bajo las cuales arrastrarse. Scrim ignoró las trampas que le tendieron con carne de res y pollo frito de Popeyes.

Las largas noches en rincones aleatorios de la ciudad les recordaron que Scrim no era la única criatura perdida en Nueva Orleans. El equipo rescató a decenas de otros perros y gatos. También visitaron y ofrecieron ayuda a personas en apuros que estaban viviendo en la calle.

“Me abrió los ojos”, dijo Burger.

Cuanto más se prolongaba la búsqueda, más parecía que la posibilidad de encontrarlo con vida sería un milagro.

Scrim seguía fugitivo durante la erupción de fuegos artificiales de Nochevieja, y la atención se desvió de su caso después de que un atentado mortal en la calle Bourbon el primer día del año hundió a la ciudad en el dolor y el miedo. También estuvo solo durante la conmoción que supuso la celebración del Supertazón y una tormenta de nieve que cerró la ciudad, ya que cayó más nieve de la que Nueva Orleans había visto en décadas.

La semana pasada, Cheramie recibió un mensaje de texto con una foto. Scrim estaba metido en una trampa que se había colocado para gatos callejeros.

Una persona cubre con una tela una jaula metálica que se encuentra en la plataforma de una camioneta.
Scrim quedó atrapado en una trampa que se había colocado para gatos callejeros.

Dos días después, allí estaba, relajándose en una camita en casa de Cheramie.

Estaba perfectamente tranquilo, aun cuando la gente pasaba para poder dar fe.

Era como un recién nacido al que todos querían ver y tomar en brazos.

Aceptó que lo rascaran, los juguetes y algunas de las golosinas que le trajeron los visitantes.

El perro de Cheramie, casi 41 kilos de curiosidad y mimos que llevan por nombre Scooby-Doo, se enfurruñó como un hermano mayor hambriento de atención.

Las trampas fueron desmanteladas. Cheramie no veía la hora de por fin desconectar el segundo teléfono móvil que llevaba para responder a las pistas. Cuando el equipo de búsqueda se reunió en su casa el jueves por la noche, fue para comer pizza y compartir historias.

Cheramie seguía revisando obsesivamente las puertas, ventanas y rejas. Burger dijo que quiere creer que Scrim está listo para llevar una vida diferente. Quizá lo esté. Pero también podría estar planeando, esperando la oportunidad perfecta para huir.

nuestras charlas nocturnas.

Cinco situaciones naturales en la sexualidad (y la erótica) humana…


Psicología y Mente(L.R.Casas) — En muchas ocasiones, creemos que lo que nos pasa no es normal y qué por ende, tenemos algún tipo de problema a nivel sexual y nada más lejos de la realidad. Hay muchas situaciones que son totalmente naturales y humanas y por tanto, sería sano aceptar para vivir nuestra sexualidad y erótica, de manera plena y satisfactoria.

– Situaciones normales en la sexualidad

A continuación, se van a desarrollar 5 situaciones totalmente normales que puede que experimentemos a lo largo de nuestra vida:

1. “Gatillazos”

Si tenemos pene, en algún momento, vamos a experimentar gatillazos y no pasa nada, la erección fluctúa. Sin embargo, algunas personas que consumen o han consumido pornografía, tienen distorsionada la realidad de las erecciones y sienten la presión de tener una errección perfecta y duradera en el tiempo, pero la realidad no es así y en la pornografía se utilizan métodos ( a veces nada saludables) para mantener el pene lo más erecto y el mayor tiempo posible. 

Otra cosa muy diferente, es que cada vez que tengamos relaciones sexuales compartidas tengamos muchos gatillazos, en este caso, seguramente, hay algo detrás (normalmente nervios o ansiedad) que impiden que la erercción se mantenga.

2. El deseo también fluctúa

Para aquellas personas que afirman que siempre tienen ganas( en su gran mayoría, los hombres), nada más lejos de la realidad. El deseo está condicionado por múltiples factores. Desde el estado anímico de la persona, el estrés, factores químicos como medicamentos, contexto personal y vital de la persona, factores hormonales, entre otros.

Por tanto, es totalmente normal que en etapas de la vida, tengamos mucho deseo sexual y en otras tengamos menos o incluso, nada de deseo sexual.

No pasa nada, no estamos rotos, es normal, y además, el sexo no es una necesidad básica, por lo tanto, no nos va a pasar nada si no tenemos relaciones sexuales o masturbación ,aunque si es verdad, que proporciona beneficios para nuestra salud en general, siempre y cuando se realice desde el deseo.

3. El enamoramiento es una etapa, tiene fecha de caducidad

Esta etapa conlleva un proceso químico muy concreto, a través del cual se liberan principalmente oxitocina, dopamina y endorfina. En normal que mientras dura el enamoramiento, estemos eufóricos, todo sea maravilloso,el sexo sea brutal y tengamos muchas ganas de hacerlo todo el rato con nuestra/s pareja/s.

Una vez acaba esta etapa, viene el amor maduro, es más sólido, más realista y las rutinas cambian, es natural.

Es un error muy común creer que cuando el enamoramiento termina, pensemos que estamos mal con nuestra pareja o ya no es lo mismo que al principio, claro que no es lo mismo, porque estamos en otra etapa, diferente, no quiere decir que sea peor, es simplemente la evolución natural del amor en pareja.

4. El sexo espontáneo muy pocas veces es espontáneo, y está bién

Vamos a poner un ejemplo; cuando estamos conociendo a alguien que nos gusta y queremos tener sexo con esa persona, solemos ir aseados/as, nos ponemos un perfume rico e intentamos que la casa esté sola ( cuando vivimos con más personas) por si acaso se dé la ocasión de tener sexo. ¿Qué tiene eso de espontáneo?, está todo planeado por si “surge”.

Creer que el sexo tiene que ser espontáneo no es realista, aunque en alguna ocasión si pueda darse, pero no es lo habitual y además, no tiene nada de malo en planear un encuentro sexual, de hecho, puede llegar a ser muy excitante.

Squirting: qué es y cómo se consigue

5. “Squirt” no es sinónimo de más placer

Si tenemos vulva, tener un squirting (segregación de un flujo incoloro durante la actividad sexual), no confundirlo con la lubricación vaginal, no siempre es sinónimo de más placer. 

Hay personas que mientras mantienen relaciones sexuales, hacen un squirt ( que no siempre tiene que ir de la mano de un orgasmo) y sienten mucho placer y otras, que no lo hacen y sienten un placer voluptuoso durante la relación sexual y/o cuando llegan al orgasmo.

Por tanto, relacionar squirting con más placer u orgasmo es un error. Tener o no un squirt, no te hace más o menos válida para disfrutar plenamente del sexo.

– Conclusiones

Estas son algunas de las muchas situaciones totalmente naturales en el hecho sexual humano, que a veces, creemos que no son normales y nos pueden producir malestar.

Por ello, es gratificante y tranquilizador, hablarlo con una persona profesional de la sexología, antes de preocuparnos en exceso o incluso tomar decisiones precipitadas.

nuestras charlas nocturnas.

¿Cuál es la mejor canción de despecho de la historia de la música?


Hasta dónde puede llegar una mujer que está despechada?

JotDown(D.Cuevas) — Si el lector no ha vivido en una cueva horadada en el centro del planeta durante los últimos días, se habrá enterado del tremendo tumulto creado alrededor de la tiraera facturada por Shakira junto a Bizarrap en honor a la expareja de la colombiana.

Un tema que amaneció en YouTube de improviso y a la semana ya cultivaba más de ciento cincuenta millones de reproducciones de usuarios atraídos por la esperanza de ver sangre. Tres minutos y medio de canción que han resonado en las noticias de la prensa musical, en los campos de la prensa deportiva, en los callejones insalubres de la prensa del corazón y en los streamings de influencers.

El noble arte de atacar entonando, la ofensiva armoniosa, la puñalada con estribillo pegadizo. Algo tan viejo como la propia música, un medio que, al igual que el idioma francés, ha sido concebido para que incluso la barrabasada más soez suene melodiosa si se entona con estilo.

Ante este panorama, la encuesta que planteamos esta semana está inspirada por esos resentimientos postruptura que los artistas musicales han plasmado en sus versos a lo largo de nuestra historia reciente. Un sondeo cargado de corazones rotos, sexualidades altaneras y rencores rimados que tiene como objetivo tratar de responder a esta pregunta: ¿cuál es la mejor canción de despecho de la historia de la música? 

A continuación, ofrecemos una posible lista de cantinelas candidatas a ocupar el trono. Recordamos a los despistados que la caja para votar por su favorita se encuentra al final del texto, que los comentarios están abiertos y que nosotros estamos ansiosos por leer en ellos todas aquellas canciones afiladas que merecerían formar parte de la lista pero se nos han pasado por alto.


  • Shakira y Bizarrap ‑ «Shakira: Bzrp Music Sessions, Vol. 53»

Ha ocurrido lo que profetizaba nuestro Randy Meeks: la prensa del corazón se ha visto obligada a asomarse por el canal de Bizarrap para observar los disparos. Porque lo que otrora eran exclusivas para portadas de revistuchas, hoy en día ha mutado en una sesión en forma de diss track grabada en la habitación de un chaval con pinta de bebé bakala.

La gracia de «Shakira: Bzrp Music Sessions, Vol. 53» está en el trasfondo, la separación de la loba de Barranquilla y Gerard Piqué, por culpa del noviazgo del segundo con Clara Chía.

Porque el tema de la colombiana, escrito a medias con el letrista Keityn, es un rosario de hostias hacía el exmarido-exfutbolista y su nueva pareja:

«Una loba como yo no está pa novato / una loba como yo no está pa tipos como tú», «A ti te quedé grande / y por eso estás con una igualita que tú», «Me dejaste de vecina a la suegra / con la prensa en la puerta y la deuda en Hacienda», «Vas acelerao, dale despacio / Ah, mucho gimnasio / pero trabaja el cerebro un poquito también» y esos versos con espíritu de campaña publicitaria que rezan «No sé ni qué es lo que te pasó  / Tas tan raro que ni te distingo / Yo valgo por dos de veintidós / Cambiaste un Ferrari por un Twingo / cambiaste un Rolex por un Casio».

A modo de remate, un puñado de estrofas que, por si quedaba alguna duda, deslizaban entre juegos de palabras los nombres de los aludidos, con la discreción de unas señales de neón:

«Entendí que no es culpa mía que te critiquen / Yo solo hago música / Perdón que te sal -Piqué» o «Tiene nombre de persona buena / Clara-mente, no es como suena».

El asuntillo de que la gente se dividiese entre los que criticaban a Shakira por las embestidas o los que increpaban a Chía por haber ligado mientras, por otro lado, Piqué cultivaba rositas es un tema que también da que pensar.


  • Los Planetas ‑ «Pesadilla en el parque de atracciones»

La discografía de Los Planetas sería muchísimo más breve de no estar alimentada por los desamores de sus componentes. Y «Pesadilla en el parque de atracciones» no solo es un clasicazo del pop indie patrio, sino también el corte de su repertorio que mejor refleja los rencores planeteros tras las rupturas.

Dos minutos y veinte segundos que contienen la esencia del odio:

«Y quiero que sepas que espero que acabes / colgando de un pino / cuando veas lo imbécil que has sido / cuando veas que lo has hecho fatal / Y que quiero que sepas / que ha sido un infierno estando contigo / El infierno es lo más parecido / Te pareces un poco a Satán […] Quiero que sepas que me he acostumbrado / a tus putas escenas de «ahora me largo» / Lárgate ya de verdad que sería una suerte / si no vuelvo a verte en los próximos años […] Así que ya sabes / que espero que acabes pegándote un tiro / cuando veas lo imbécil que has sido / cuando veas que los has hecho fatal».

El videoclip, por algún motivo, es una carrera de karts filmada por un mono.


  • Amparanoia ‑ «Que te den»

Amparo Sánchez, pionera durante mediados de los noventa del rollito de la fusión musical por estos lares al comandar Amparanoia. O la mujer que con «Que te den» comenzó narrando el desamparo (je) ante una separación y terminó convirtiendo el arte de mandar a tomar por el culo en una farra con aires mexicanos. 


  • Paquita la del Barrio ‑ «Rata de dos patas»

En 1991, tras pelearse con sus colegas de N.W.A. y abandonar la pandilla, el rapero Ice Cube lanzó un tema titulado «No Vaseline» en el que le daba varias capas de cera a cada uno de los miembros de su antigua formación (Dr. DreEazy-EMC RenDJ Yella) y al mánager del grupo, Jerry Heller.

La canción era tan delicada como un rodillazo en la garganta e incluía, como uno puede imaginar por el título, unas muy poco refinadas alusiones a la introducción de diversos tipo de elementos, animados e inanimados, por la vía rectal. En aquellas rimas, Cube también aconsejaba colgar de un árbol a uno de su excolegas y meterle un tiro en la cabeza a su exmánager.

La publicación de «No Vaseline» fue recibida entre aplausos con la boca abierta por la sobrada que suponía, y el tema está considerado como una de las mejores diss tracks (esas canciones que se defecan muy fuerte en un enemigo) de la historia musical.

Pues bien, en el escenario de una hipotética batalla de gallos, O’Shea Jackson Sr. a.k.a. Ice Cube no aguantaría ni medio cuarto de asalto frente a Francisca Viveros Barradas a.k.aPaquita la del Barrio. Porque no hay nada que un rapero negro de la calle pueda hacer ante la furia de una mexicana ranchera hasta el coño de todo.

Y aquí tenemos «Rata de dos patas» para confirmarlo, la canción que Paquita entonaba para homenajear a un marido infiel:

«Rata inmunda / Animal rastrero / Escoria de la vida / Adefesio mal hecho / Infrahumano / Espectro del infierno / Maldita sabandija / Cuánto daño me has hecho / Alimaña / Culebra ponzoñosa / Deshecho de la vida / Te odio y te desprecio». Paquita dedicaba «Rata de dos patas» a su exesposo Alfonso Martínez, aunque lo cierto es que el tema había sido escrito por Manuel Eduardo Toscano inspirándose en otro tipo de ex, Carlos Salinas de Gortari, expresidente de México. Pero esto último es un detalle que vamos a ignorar para no restarle magia al asunto.


  • Adele – «Rolling in the Deep»

El día posterior a una dolorosa ruptura, Adele acudió a la reunión que tenía concertada con el letrista y productor Paul Epworth para fabricar una canción a cuatro manos.

La cita había sido sugerida por el mánager de la cantante, pero aquella no lo veía claro porque Epworth tenía tablas colaborando junto a formaciones que se le antojaban más indies, gente como Sonic YouthFlorence + the Machine o Kate Nash.

«Me dije “esto no va a funcionar”», reconocía la cantante, «pero pensé que podría ir a emborracharme con él, así que quedamos en un pub».

Al final, ambos se cayeron bien, y lo más importante es que planearon una empresa conjunta: «Nunca me enfado, pero en aquel momento tenía ganas de matar a alguien. Me presenté llorando y dije: “Escribamos una balada”.

Y él me dijo: “De ninguna manera. Quiero escribir una canción con rabia”». Y así se gestó «Rollling in the Deep», un tema que para Adele era la respuesta a «alguien que me dijo que mi vida iba a ser aburrida, solitaria y miserable.

Que sería una persona débil si no permanecía en esa relación. Me sentí muy insultada y le escribí eso como una especie de “Que te jodan”». ¿El resultado de encaminar toda esa furia y desencanto? Número uno en medio mundo.


  • Putochinomaricón ‑ «Ojalá (te murieras)»

A ver, no vamos a pedirle sutilezas a alguien que tiene Putochinomaricón como nombre artístico.

Y tampoco las vamos a encontrar aquí, porque en las cuatro primeras líneas de «Ojalá (te murieras)» el caballero ya rezuma maldad en su forma más pura:

«Y sí, sí me jode mucho ver tu puta cara en Lavapiés / Aquí habla mi remordimiento / Y sí, ojalá te dieras con el dedo pequeño del pie / y que el dolor te dure así eternamente». En el fondo, es hermoso contemplar un arranque tan honesto de sinceridad. En la forma, su estribillo lo mola todo y es absurdamente pegadizo: «Desearía que supieras / que ojalá te murieras / y que desaparecieras / para no verte nunca más». Mirad, es un temarral.


  • Justin Timberlake ‑ «Cry Me a River»

Ruptura pop: el chaval de McDonald’s y Britney Spears lo dejan. Y el primero saca una canción, sisando el título de otro tema famoso, en donde se dedica a poner a caldo a Spears aireando que le encasquetó una bonita cornamenta:

«You don’t have to say, what you did / I already know, I found out from him». Bonus points por colocar en el videoclip oficial a una versión Hacendado de Spears y darle una simbólica patada (minuto 2:16) a la foto enmarcada de la doppelganger.


  • María Jiménez ‑ «Se acabó»

Natural del barrio de Triana, María Jiménez Gallego se presentó en 1978 ante el gran público subiéndose al escenario con las formas de un huracán:

«Todo lo que yo te haga, antes ya tú me lo hiciste / y ahora, ¿qué quieres conmigo? Si tú para mí no existes». En una época donde el empoderamiento femenino no era algo que se viese tan a menudo, su «Se acabó» se convirtió en éxito y al mismo tiempo reivindicación de la mujer independiente.

A día de hoy, es imposible leer la frase «Se acabó porque yo me lo propuse» sin escuchar la voz de la sevillana haciendo la paradita dramática después de la segunda palabra.


  • Pink ‑ «So What»

Seis meses después de separarse del motociclista Carey Hart, la cantante P!nk publicó «So What» para comunicarle al hombre que mira, que muy bien, pero que ella se lo pasaba todo por el papo:

«I guess I just lost my husband / I don’t know where he went [… ] So, so what? / I’m still a rock star / I got my rock moves / And I don’t need you / and guess what / I’m having more fun / And now that we’re done / I’m gonna show you tonight».

En el video oficial hasta aparecía el propio Hart, quien, según la artista, llegó al rodaje del clip sin haber escuchado previamente la canción.

La pareja acabó reconciliándose y Pink reconoció que encontraba realmente gracioso cantar el tema sobre el escenario cuando su marido estaba entre el público. Especialmente, cuando la audiencia coreaba aquel «You are a tool» que había escrito pensando en honor al esposo.


  • Enrique Bunbury ‑ «Puta desagradecida»

Joder, Bunbury, relaja un poco, eh.


  • Taylor Swift ‑ «We Are Never Ever Getting Back Together»

Si ya es terrible de entrada que la Swift te diga que ni te acerques, muchísimo peor, y más sádico y cruel, es que lo haga cantando, en pijama y rodeada de a una banda musical de pega compuesta por furros sobreactuados.

Supuestamente, el tema estaba dedicado a Jake Gyllenhaal, y lo cierto es que esta mujer es muy de saldar cuentas de todo tipo con los exes a través de la música: lo hizo con John Mayer en «Dear John», con Joe Jonas en «Better Than Revenge», con Stephen Liles en «Hey Stephen», con Taylor Lautner en «Back to December», con Harry Styles en «Style», e incluso los amoríos de su instituto le inspiraron pistas como «Should’ve Said No» o «Tim McGraw». En general, Swift no tiene novios, sino futuras canciones en potencia.


  • Rocío Jurado ‑ «Ese hombre»

La Jurado como una ola:

«Ese hombre que tu ves ahi­ / que aparenta ser divino / tan afable y efusivo / solo sabe hacer sufrir / Es un gran necio / un estupido engreido / egoísta y caprichoso / un payaso vanidoso / inconsciente y presumido / falso, enano, rencoroso / que no tiene corazón».

La letra era cosa de Ana Magdalena y Manuel Alejandro, pero la inspiración para la misma estaba clara: Pedro Carrasco era la diana de todas las caricias.


  • Novedades Carminha ‑ «Te vas con cualquiera»

Los compostelanos Novedades Carminha antes de resonar junto a Alba Galocha, metiéndose con otros miembros ilustres de esta lista al cantar ese «Aunque te gusten Los Planetas / como a todos los puretas», eran un poquito más cafres.

Pero solo un poquito. Lo justo como para, allá por el lejano 2009, dedicarle a una querida de vida alegre una cantinela que rezaba «Me dices que me quieres / pero que puta eres / te vas con cualquiera / te vas con cualquiera».

Tanta repudia por las alegres actitudes casquivanas nos rechina un poco hoy en día, en la época del poliamor, aunque lo cierto es que el tema se redimía al desembocar en la posibilidad de una escapada playera a la costa alicantina: «Molas mogollón / promiscua del copón / Molas mogollón / llevame a Benidorm».


  • Alanis Morissette – «You Oughta Know»

La encarnación física de dios según Kevin Smith, la cantante de «Bragas sucias» según los creadores de South Park.

La canadiense que al tercer disco conquistó el mundo con «You Oughta Know» en 1995. Hitazo mastodóntico, sí, pero ojo a su letra: «And I’m here, to remind you / of the mess you left when you went away / It’s not fair, to deny me / of the cross I bear that you gave to me».

Empieza muy sentida, con aquellas metáforas de cruces al hombro, pero según se desmelena el tema la cosa acaba en modo berserker: «How quickly I was replaced / And are you thinking of me when you fuck her?».

A pesar de la insistencia de los periodistas con sed de salsa de sangre, Morrisette nunca ha revelado a cuál de sus exes estaba lanzando el machetazo. Eso sí, el actor Dave Coulier (el graciosete cansino de la marioneta en Padres forzosos) aseguró que durante ese año a él le pitaron mucho los oídos.


  • Fleetwood Mac – «Go Your Own Way»

¿Existe algo peor que el hecho de que el querido te dedique  una canción de «Vete por ahí»? Sí, que dicho querido sea miembro de tu grupo de música, que escriba el temita como parte del repertorio oficial y que tú tengas que interpretarla en cada bolo de la gira.

En 1976, la relación entre Lindsay Buckingham y Stevie Nicks se limitaba a gritarse mutuamente y, tras poner fin a su noviazgo, el primero decidió honrar a la segunda pariendo una «Go Your Own Way» que a ella, evidentemente, le ponía de los nervios:

«Odié cómo él se dedicó a decirle al mundo, a través de la letra, que liarme con diferentes hombres era lo único que me interesaba. Él sabía que eso no era verdad. Y cada vez que aquellas palabras surgían sobre el escenario yo solo pensaba en matarlo. Él era consciente, así que me forzaba a pasar por ello. Era su forma de decir «Te voy a hacer sufrir por haberme dejado».

Y yo sufrí», explicaría Nicks mucho más adelante. 


Pimpinela ‑ «Vete y pega la vuelta» 

El dúo argentino de hermanos, interpretando papeles de amantes, que en lugar de canción presentaba una perfomance para que las parejitas coordinadas se luciesen bajo los focos del karaoke:

«—¿Quién es? —Soy yo. —¿Qué vienes a buscar? —A ti. —Ya es tarde. —¿Por qué? —Porque ahora soy yo la que quiere estar sin ti. / Por eso vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casa / Y pega la vuelta. —Jamás te pude comprender. —Vete, olvida mis ojos, mis manos, mis labios / que no te desean. —Estás mintiendo, ya lo sé. —Vete, olvida que existo, que me conociste / Y no te sorprendas, olvÍdate todo que tú para eso / tienes experiencia».


  • Muchachito Bombo Infierno ‑ «Siempre que quiera»

Muchachito y su tropa padecen de mal de amores pero, al contrario que los otros miembros de esta lista, ellos son bastante más elegantes, y fiesteros, y deciden no afilar los cuchillos para matar. Porque el rumbero estribillo «Ojalá no te hubiera conocido nunca», tan popular y pegadizo que muchos creen que se trata del título del tema, está dedicado a un amorío, sí, pero la letra de la canción en realidad versa sobre un sueño húmedo.


  • Rosalía ‑ «Despechá»

Hay gente que se dedican a lanzarle caca a paladas a la expareja, y luego está nuestra Motomami del Baix Llobregat tomándose la ruptura de la mejor, y más inusual en el mundo musical, manera posible: con alegría y una escapada a la playa: «Baby, no me llame / que yo estoy ocupá olvidando tus male».

Arena, crema solar, duchas públicas, pistolas de agua, patatas fritas bajo la sombrilla y una montaña de bolsas de hielo a modo de toalla en un clip que tiene el alma alocada de los vídeos noventeros caseros de skate (pero sin monopatín alguno a la vista) y huele a plástico de colchoneta de playa comprada en una tienda para guiris de Mallorca.

Hit del verano 2022 y más elegancia de la que se aprecia a primera vista por saber destrozar sin insultos, con tan solo una demanda al Altísimo: «Hoy salgo con mi baby de la disco coroná / y ando despechá, alocá / Que Dios me libre de volver a tu lao».


  • Axolotes Mexicanos ‑ «Que te pires»

La banda asturiano-madrileña bautizada con el nombre de esos anfibios que tienen cara de ser buena gente abordó su «Que te pires» con Olaya Pedrayes entrando a machete a la hora de mandar a paseo al ex:

«Hace tanto tiempo que no sé nada de ti / Y estoy tan contenta que ni siquiera quepo en mí / Se me había olvidado lo que era ser feliz / Pensé que nunca llegaría a volver a estar así». Entre guitarreros en el salón de casa y autotune acelerado la cosa no tarda en desmadrarse en el estribillo, «Que te vayas, que te pires, no pienso volver ahí / Que te mueras, que me olvides, como te he olvidado a ti», para finalmente dejar las sutilezas abandonadas en el rellano:

«Casi pierdo a mis amigos y mis ganas de vivir / No me dejas hacer nada solo me quería morir / Y tú con tus putas mierdas / Eras tan insoportable / No me llames, no me escribas, no esperes que te hable […] Me cago en toda tu vida / Que casi arruinas la mía / Me cago en todos tus muertos / Que te vaya bien, pero quédate muy lejos». Otra cosa no, pero el mensaje quedaba claro.

nuestras charlas nocturnas.

Los Mussolini, una familia trágica…


Los cuerpos profanados de Mussolini y Clara Petacci (2º y 3º por la izquierda) cuelgan como animales en la Plaza de Loreto de Milán.

The Objective(L.Reyes) — Franco tenía un «cuñadísimo», Serrano Suñer, y Mussolini tenía un «yernísimo», el conde Ciano. Ambos eran tipos brillantes, atractivos y ambiciosos, aunque tuvieron un final muy diferente. Cuando Serrano Suñer cayó del pedestal donde lo había puesto Franco, se fue a su casa y vivió hasta los 100 años en la nostalgia del omnímodo poder que tuvo y perdió. Cuando el infortunio se abatió sobre Ciano, lo ataron a una silla y lo fusilaron por la espalda.

Benito Mussolini, inventor de una nueva concepción política llamada fascismo, tras una etapa de agitación callejera llegó inesperadamente al poder en 1922, con un golpe de estado de opereta, o habría que decir de «opera buffa», ya que estamos en Italia.

Las fuerzas económicas, empresarios y terratenientes, y el Vaticano promocionaron a aquel personaje que prometió orden y progreso para Italia, y los trajo en efecto, aunque fuera a costa de sacrificar la democracia.

También tenía en su agenda política hacer las paces con Iglesia, que desde la unificación de Italia en el siglo XIX excomulgaba a los reyes de la dinastía Saboya. Y lo logró, creando esa curiosidad geopolítica que es Ciudad del Vaticano, el estado soberano más pequeño del mundo.

A finales de los años 20 Mussolini podía estar satisfecho: había consolidado su poder dictatorial, el pueblo lo aceptaba como su jefe natural (Duce en italiano es lo mismo que jefe), la alta sociedad lo adulaba, la Iglesia lo bendecía y el rey se plegaba a sus caprichos. Sin embargo el amo de Italia no controlaba su propia casa.

Tenía una hija, Edda, la mayor de sus cinco vástagos, de carácter difícil, rebelde y un punto autodestructivo. Un informe de la policía de 1929 informaba al preocupado padre de que su hija frecuentaba «cazadores de fortuna, manirrotos y drogadictos» y que «aparentemente es alérgica a los jóvenes convenientes».

Para cortar radicalmente con las malas compañías, Mussolini mandó a su hija en un largo crucero a la India y empezó la búsqueda de un «joven conveniente». El elegido fue el conde Galeazzo Ciano, un diplomático de carrera y fascista de corazón, que había participado en la Marcha sobre Roma.

Además era de familia rica y noble, y su padre, el almirante Ciano, era un héroe de la Primera Guerra Mundial y también fascista. Por si fuera poco Ciano tenía la guapura que sólo alcanzan los hombres italianos y era un dandy. 

Benito Mussolini junto al conde Galeazzo Ciano, yerno del dictador italiano
Benito Mussolini junto al conde Galeazzo Ciano, yerno del dictador italiano

Dicho y hecho, en 1930 se casaron y se fueron a vivir a China, pues Ciano desempeñaba un puesto diplomático en Shanghai. Parece que esos fueron los mejores años de su vida para Eda, Shanghai era un paraíso para europeos con dinero y ganas de divertirse. Tuvieron su primer hijo allí, pero a la vez mantenían relaciones extramatrimoniales sin complejos, era una pareja libre.

Lo malo es que en aquel ambiente Eda se hizo ludópata y alcohólica.

Cuando volvieron a Italia, el conde Ciano se convirtió en uno de los altos jerarcas del Estado Fascista y Edda en la «primera dama» del régimen, pues su madre, Donna Rachelle, una mujer sencilla y sin ambiciones, pero harta de las infidelidades de su marido, se negaba a acompañar a Mussolini en los actos oficiales. En la práctica, Mussolini y su esposa estaban divorciados.

Ciano fue primero ministro de Prensa y Propaganda, y a partir de 1936 de Asuntos Exteriores. Participó como aviador voluntario en la conquista de Abisinia y fue el principal responsable de la intervención de Italia en la Guerra Civil Española. Pese a ello, no era un belicista insensato, y se opuso a que Italia entrase en la Segunda Guerra Mundial, porque pensaba que su ejército no estaba preparado, que su economía no lo resistiría, y que en suma sería un catástrofe para Italia, como así fue.

Edda apoyó activamente a su esposo en esta postura, pero ni uno ni otra convencieron a Mussolini, que se encandiló con los éxitos militares alemanes y pensó que entraba en una guerra ya ganada. Para Italia, sin embargo, fue una serie de derrotas frente a griegos, abisinios, ingleses y rusos.

Hitler, que al principio de su carrera política consideraba a Mussolini el modelo a seguir, resultó ser un aliado tóxico, dominando poco a poco la voluntad de Mussolini, que incluso dictó leyes contra los judíos, cuando al principio del Fascismo había tenido el apoyo de bastantes judíos adinerados.

En 1943 el Führer consiguió deshacerse de aquel incómodo Pepito Grillo que era Ciano, forzando a Mussolini a echarlo del Ministerio de Exteriores.

Como compensación por el despido, el Duce nombró a Ciano embajador ante la Santa Sede, y desde el Vaticano Ciano y Edda comenzaron a conspirar contra el padre-suegro.

Ciano participó el complot con el rey Víctor Manuel y el ejército, y tuvo un papel en la rebelión del Gran Consejo Fascista, el máximo órgano del Estado Fascista, que en la noche del 24 al 25 de julio de 1943 le «retiró los poderes» a Mussolini

Al día siguiente, cuando Mussolini fue a ver al rey para entregarle los poderes, el pequeño Víctor Manuel -medía apenas metro y medio- que tantas veces se había plegado a la aplastante voluntad del Duce, se tomó la revancha y ordenó detenerlo.

Se había puesto en marcha el sangriento final de aquella familia que había dominado Italia durante más de 20 años, la tragedia griega en su expresión más brutal, padres contra hijos, castigos despiadados de los dioses, sangre y muerte para reyes y príncipes.

– Guillotina

Edda Mussolini junto a su padre en la playa de Cattolica, 1925.

«La guillotina nos espera», había vaticinado Edda Mussolini asumiendo el papel de Casandra, aquella hija del rey de Troya que advirtió a su familia del terrible final de la Guerra de Troya.

Pero Edda no era mujer que se quedase esperando al destino aciago sin hacer nada.

Cuando vio que detenían a su padre, pese a que su marido estaba en el bando de los conspiradores, le dijo «hay que salir de Italia».

Edda tomó las riendas. 

Huirían a España, donde Franco estaba obligado a protegerlos, puesto que Ciano había sido el impulsor de la intervención italiana en la Guerra Civil, 78.000 soldados perfectamente armados y equipados que, al principio de la contienda, fueron un apoyo notable para el bando nacional. 

La idea era buena, pero su ejecución fue desastrosa, porque Edda encontró un vuelo Italia-España en un avión alemán que, a mitad de camino, cuando informó a Berlín de quién llevaba a bordo, recibió orden de cambiar de destino. De esta manera el conde Ciano y la hija de Mussolini aterrizaron en Alemania, donde les informaron que eran «huéspedes del Führer».

Pero no eran huéspedes, sino prisioneros. Benito Mussolini, en cambio, dejó de serlo cuando el nuevo gobierno italiano, presidido por el general Badoglio, realizó un asombroso cambio de chaqueta y firmó un armisticio con los aliados. En consecuencia Alemania consideró enemiga a Italia y la atacó.

El rey y el gobierno Badoglio huyeron, los alemanes ocuparon Roma, y un comando de paracaidistas dio un espectacular golpe de mano para liberar a Mussolini, que estaba preso en secreto en un recóndito hotel de montaña en los Apeninos.

Pero el hombre que rescataron los paracaidistas no era ya el Duce, era un anciano enfermo física y moralmente, una sombra de lo que había sido Benito Mussolini.

Hitler, que en tiempos lo había admirado, lo puso al frente de una entelequia, la República Social Italiana, un estado fascista en el Norte de Italia que no mandaba en nada, porque los que mandaban en su territorio eran los alemanes.

Para lo único que sirvió la República Social Italiana fue para montar «el Proceso de Verona» contra los altos capitostes del Gran Consejo Fascista que habían votado a favor de la destitución del Duce. Los traidores habían sido 19, pero solamente lograron capturar a seis, incluido el conde Ciano, entregado por Hitler a su viejo amigo Mussolini como una ofrenda sacrificial.

Edda intentó con toda su alma conseguir el indulto de su padre, pero después de darle tantos caprichos y consentirle tantas diabluras durante toda su vida, Mussolini se mostró esta vez inconmovible ante los llantos y gritos de su hija.

El 11 de enero de 1944, el conde Galeazzo Ciano, la figura más atractiva del Fascimo, el yernísimo de Mussolini, fue fusilado junto a los otros cinco procesados de Verona, atados todos ellos a sillas, dando la espalda al pelotón de fusilamiento, menos Ciano, que en un último gesto de chulería volvió la cabeza para mirar al pelotón de fusilamiento.

Mussolini no había demostrado piedad, y tampoco la tendría con él la Historia. El ejército alemán combatió con uñas y dientes por Italia, y fue retrocediendo sus líneas hacia el Norte poco a poco. Pero a finales de abril de 1945 ya no le quedaba más Italia a sus espaldas. Berlín estaba medio ocupado ya por los soviéticos, y Hitler tardaría poco en suicidarse cuando el mando militar alemán en Italia negoció la rendición.

Ciano, yerno de Mussolini ejecutado

Mussolini se había ido retirando hacia el Norte con los alemanes, llevando consigo a «su otra familia», es decir su amante Clara Petacci.

Se habían conocido en 1932, cuando ella tenía 20 años y él casi 50, y era bellísima, distinguida e inteligente.

Además estaba sinceramente enamorado de Mussolini y, como si fuera una esposa casada por la Iglesia, decidió acompañarlo en la desgracia.

El 27 de abril de 1945, cuando intentaba escapar de Italia disfrazado de soldado, Mussolini fue identificado y detenido por un grupo de partisanos comunistas.

Al día siguiente, sin molestarse en montar una farsa de juicio, el jefe de los partisanos, coronel Walter, veterano de las Brigadas Internacionales en la Guerra de España, cogió una metralleta y, al borde de la carretera, acribilló a tiros a Mussolini y a Clara.

Pero la tragedia griega en su expresión más brutal no termina aquí, va más allá de la muerte. Al día siguiente llevaron los cadáveres a Milán, donde fueron objeto de todo tipo de profanaciones, incluso se mearon sobre ellos. Finalmente los colgaron por los pies en la Plaza de Loreto, como si fueran reses sacrificadas en el matadero.

Cuando Hitler se enteró, horrorizado pese a todo lo que había vivido en la guerra, dijo: «A mí no me van a hacer eso». Y dio órdenes estrictas de que quemaran su cuerpo con gasolina después de suicidarse.

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Cuando las armas para luchar contra los submarinos se compraban en las ferreterías…


Historias de la historia(J.Sanz) — Al comienzo de la Primera Guerra Mundial no existían medidas efectivas para contrarrestar la amenaza de los submarinos, sobre todo de los U-Boat alemanes, algo mejor dotados que sus adversarios.

Normalmente, la introducción de una nueva arma conduce rápidamente al desarrollo de contramedidas, pero hasta que se idearon las primeras cargas antisubmarinas de profundidad a los defensores no les quedaba otra opción que utilizar algunos extraños «remedios» para luchar contra estas naves, aparte de los cañonazos, claro está.

Una de las principales razones de la falta de este armamento antisubmarino era que no existía en aquel momento ningún dispositivo para su detección, ya sea por encima opor debajo del agua, excepto el ojo humano.

Por su parte, en esta fase de la guerra los submarinos eran «ciegos» y «sordos» cuando estaban en inmersión, al no existir sensores adecuados. Este hecho fue decisivo en la determinación de la forma en que estos primeros submarinos operaban, puesto que les obligaba en muchas ocasiones a utilizar el periscopio o a navegar en superficie para poder orientarse correctamente.

Y precisamente por estas razones, una de las medidas que se adoptaron para contrarrestar la amenaza de los submarinos tenía por objeto dañar o destruir sus periscopios.

La alocada solución —ideada por los británicos— consistía en patrullar de noche con lanchas por los alrededores de zonas amenazadas por los submarinos alemanes, como consta que ocurrió en el Estrecho de los Dardanelos a principios de 1915.

Según el relato del guardiamarina Stanley M. Woodward, destinado en Kephalos Bay, las lanchas estaban dotadas de su armamento habitual: cañones de pequeño calibre y ametralladoras, pero allí también las equiparon con una curiosa arma antisubmarina: grandes martillos de hierro.

Una vez que los vigías de las lanchas avistaban un periscopio se acercaban sigilosamente y le golpeaban con sus martillos hasta inutilizarlo, produciendo el cegamiento y desorientación de su capitán, obligando a la nave en muchos casos a salir a la superficie.

Aunque no lo parezca, el método era sorprendentemente eficaz: se estima que alrededor de 16 submarinos fueron martilleados durante estos primeros meses de la guerra.

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