Historias de la historia(J.Sanz) — Aunque a nuestro país, exteriormente, se le identifique con toros, paella, sol y flamenco hay algo que no es del todo cierto.
Es verdad que las corridas de toros son propias de nuestra cultura y tradición pero el primer matador de toros no fue hispano… fue el griego Teseo.
A la muerte del rey de Creta, Asterión, sus hijos se disputarón el trono.
El hijo mayor, Minos, dijo tener el favor de los dioses. Rogó a Poseidón que saliese un toro del mar, como muestra de apoyo a su «candidatura», que luego él sacrificaría como agradecimiento.
Efectivamente el toro salió del mar y Minos fue nombrado rey pero… el toro era un ejemplar magnífico y lo dejó como semental.
La furia de Poseidón cayó sobre Minos y el toro «sedujo» a su mujer, Pasífae.
Fruto de este amor contranatura nació el Minotauro (cuerpo de hombre y cabeza de toro). Minos, avergonzado, mandó construir a Dédalo un palacio – que realmente era un laberinto – donde encerrar al monstruo.
El tributo que Creta exigía a Atenas era el pago de 7 jóvenes y 7 doncellas (cadas nueve años) que servían para satisfacer las necesidades del Minotauro.
El griego Teseo se presentó como voluntario con la promesa de Minos de que si lograba matar al Minotauro sería libre. El rey jugaba con ventaja, aún en el supuesto, poco probable, de matar al toro, todavía quedaba poder salir del laberinto.
Cuando Teseo desembarcó en Creta, la hija de Minos, Ariadna, quedó prendada del héroe griego. Conocedora de la dificultad de salir del laberinto el entregó un ovillo de hilo para poder encontrar la salida con la promesa de boda del griego.
Teseo se adentró en el laberinto y con sus manos logró matar al Minotauro, consiguió salir del laberinto y huyó de Creta con Ariadna.
Queda demostrado que el primer matador de toros fue el griego Teseo.
historiahoy.com(O.L.Mato) — Henri Marie Raimound de Toulouse-Lautrec Monfa había nacido para brillar. Por sus venas corría sangre de reyes y de nobles que se remontaba hasta la época de las Cruzadas.
Pero, también corría por ellas, lo que frustraría ese brillo mundano, inclinándolo hacia algo más profundo, el arte. Nació en Albi, el 24 de noviembre de 1864 y, treinta y siete años después, dejó su corta, pero azarosa vida en el castillo de Malromé, el 9 de septiembre de 1901.
Pocas vidas cambiaron tanto por la enfermedad que le fuera transmitida por sus progenitores, primos hermanos entre si. Quizá, como su padre, el Conde Alfonso, hubiese sido un miembro conspicuo del tout París, con sus cenas elegantes, las veladas en L’Opera y cacerías organizadas en sus dominios. En cambio, Henri paseó su gargolesca figura por los barrios bajos y pintando a las prostitutas y bailarinas que poblaban la noche bohemia.
A los catorce años Henri resbaló por el piso del salón de su mansión de campo y, lo que podría haber sido un accidente vano se convirtió en el suplicio de una vida. “Ya va a mejorar”, era la respuesta de los profesionales consultados, que recomendaban reposo y dieta. “Ya va a mejorar. El aire aquí no es bueno, los baños termales soldarán lo que falta…”
Pero los huesos no soldaban, el callo era vicioso y la pierna sin poder soportar el peso de su cuerpo lo llevó a una nueva caída, que reprodujo con pasmosa exactitud el vicio en su otra pierna, sin futuro ni consuelo.
El obligado reposo acentuó en Henri su gusto por el dibujo que pobló sus cuadernos de estudio, mientras por la ventana de su cuarto, veía a sus primos jugar sobre el verde de los jardines. Con lápices y temperas llenó sus horas de encierro, guiado por René Princeteau, pintor amigo de su padre, que por curiosa amalgama de desgracias, era sordo mudo.
Su físico de tronco de adulto sobre piernas de niño, cabeza enorme escondida bajo un sombrero bombín y sus anteojos de miope, que ocultaban su estrabismo convergente, le cerraron las distinguidas puertas de la aristocracia francesa. Habría sido militar si sus pies hubiesen llegado a los estribos. Habría sido diplomático sino hubiese sido que su grotesca figura movía más a la risa que al parsimonioso respeto.
Baile en el Moulin Rouge.
Henri se escondió en Montmartre, donde sus miserias eran una más de las que habitaban ese reducto de marginales. Recorrió sus calles con paso contra hecho, rescató ese mundillo que mostró en sus cuadros. Jane Avril bailando. Yvette Guiberte actuando. Marcelle Lender cantando y Cha – u – Kao haciendo de payaso.
Ellas y las innumerables mariposas de la noche, fueron rescatadas del olvido por este joven, que espiaba el mundo tras sus lentes, mientras tomaba apuntes para sus pinturas y bebía, uno tras otro, los vasos de ajenjo que diluían su ya disminuido cuerpo.
Jane Avril bailando.
Marcelle Lender.
“Pinta, bebe y ama”, solía repetirse. Y pintó hasta ser un gran pintor. “Nada he ante puesto al placer de pintar.” Y bebió hasta perder el sentido. Y amó hasta morir de sífilis a los treinta y siete años, en brazos de su madre, el ángel que cuidó de él cada vez que caía en su infierno interior, hasta esa última vez en 1901, de la que no hubo retorno.
Henri de Toulouse-Lautrec padecía una osteocondriodisplasia, enfermedad genética que altera el proceso de reparación de los huesos. Rara enfermedad. La proximidad germinal de sus padres aumentó la posibilidad de padecerla.
El inconsciente terror al incesto tiene su explicación biológica. El matrimonio entre parientes que comparten el mismo código genético potencia la aparición de enfermedades, especialmente, aquellas que se heredan en forma recesiva (es decir, que necesitan de otro gen igual para expresarse o, como dicen vulgarmente, que salta generaciones).
Probablemente, en un futuro no muy lejano, se puedan curar estos problemas por la tan mentada ingeniería genética. ¿Cómo es esto? Bueno, los genes se expresan a través de la formación de proteínas, especialmente, aquellas llamadas enzimas, encargadas de producir alguna sustancia química o mediar en un proceso biológico. En el caso de Toulouse-Lautrec, la enzima que no había heredado era una de las necesarias para reparar los huesos.
Hoy en día, gracias al conocimiento del genoma humano, podemos saber la ubicación de cada gen del organismo, cómo lo hace y si lo hace correctamente. Entonces, podremos cortar el gen (o la parte del gen) que funciona mal y cambiarlo por otro que funcione correcta mente.
Pero ¿cómo llegamos a tal o cual punto de la cadena de ADN, el constituyente químico del gen? Son miles de millones de puntos con mínimas variaciones. Hay varias formas, pero la más difundida es la utilización de virus modificados genéticamente, que contienen la información genética correcta.
Los virus no son una excusa médica para denominar todos aquellos diagnósticos que escapan a nuestro saber. Son partículas conformadas por proteínas y ácidos nucleicos, justamente, los mismos componentes que lleva nuestro código genético.
Ellos entran a las células -en especial al núcleo de las mismas- y allí intercambian la información injertada, por la información incorrecta de la célula que estaba ocasionando la enfermedad. En pocos años, este método va a estar disponible para subsanar errores genéticos como la retinosis pigmentaria, la fibrosis quística del páncreas y una infinidad de enfermedades hereditarias más.
Y, quién sabe, quizás algún día, se puedan curar enfermedades como la de Toulouse-Lautrec, lo que nos podrá privar, cada tanto, de un gran genio, pero que hará una vida más feliz para ese individuo en particular.
Macacos rhesus en Cayo Santiago, República Dominicana, en octubre de 2017, pocas semanas después del paso del huracán María.Credit…
The New York Times(R.Nuwer) — El huracán María causó una devastación generalizada en el Caribe, no solo para las personas, sino también para la vida silvestre. Cinco años después de la tormenta, algunos de los efectos aun persisten.
Cayo Santiago, una pequeña isla frente a la costa sureste de Puerto Rico, es un buen ejemplo. De la noche a la mañana pasó de ser un exuberante oasis selvático a un desierto de arena con árboles en su mayoría esqueléticos.
Esto supuso un gran problema para los macacos de la isla. Los monos dependen de la sombra para mantenerse frescos en el calor tropical del día, pero, al acabar con los árboles, la tormenta había hecho que ese recurso escaseara.
Los macacos Rhesus son conocidos por ser unos de los primates más pendencieros del planeta, con estrictas jerarquías sociales que se mantienen mediante la agresión y la competición. Así que lo lógico sería que se desatara una batalla campal simiesca por las pocas áreas de sombra que quedan en la isla.
Pero no fue así. En lugar de eso, los macacos hicieron algo aparentemente inexplicable: empezaron a llevarse bien.
“No era lo que esperábamos”, explicó Camille Testard, ecóloga del comportamiento y neurocientífica de la Universidad de Harvard. “En lugar de volverse más competitivos, los individuos ampliaron su red social y se volvieron menos agresivos”.
Un artículo de Testard y sus colegas, publicado el jueves en la revista Science, ofrece una explicación a este inesperado desarrollo. Descubrieron que los monos que aprendieron a compartir la sombra después de la tormenta tenían más posibilidades de sobrevivir que los que siguieron siendo pendencieros.
Los científicos han documentado numerosos casos de especies que responden a la presión ambiental con adaptaciones fisiológicas o morfológicas. Pero el nuevo estudio es uno de los primeros en sugerir que los animales también pueden responder con cambios persistentes en su comportamiento social, dijo Testard.
Ella y sus colegas aprovecharon los cerca de 12 años de datos recogidos en la Estación de Cayo Santiago, el centro de primatología más antiguo del mundo. Los investigadores introdujeron macacos Rhesus en la isla de 15 hectáreas en 1938 y los han estudiado desde entonces.
Los aproximadamente mil macacos que viven en la isla lo hacen en libertad, pero son alimentados por el personal de la estación. “El acceso a la comida no es el principal problema”, dijo Testard. “La sombra para evitar el estrés térmico sí lo es”.
Las temperaturas diurnas en Cayo Santiago a menudo superan los 38 grados Celsius, o unos 100 grados Fahrenheit, lo que puede ser mortal para los monos varados al sol.
Después de que el huracán María acabara con la mayoría de los árboles de la isla, Testard y sus colegas esperaban que los macacos se esforzaran más en crear alianzas estrechas para poder unir fuerzas y asegurarse la sombra. Pero ocurrió “todo lo contrario”, afirmó. En su lugar, los monos se dedicaron a hacer alianzas más laxas con un mayor número de animales y, en general, se mostraron más tolerantes unos con otros.
Testard dijo que sospechaba que esto se debía a que pelearse es una actividad que consume mucha energía, genera más calor corporal y supone más peligro para los individuos que “preocuparse menos de si otro mono está a mi lado o no”.
Durante las horas más sofocantes de la tarde, los investigadores observaron a los macacos apiñados en delgadas franjas de sombra. Pero incluso cuando las temperaturas eran menos sofocantes, los animales se reunían en grupos más grandes de lo que solían hacer antes de la tormenta, dijo Testard.
No todos los monos se subieron al tren de la paz, pero aquellos que se adhirieron a la agresividad tenían más probabilidades de pagar un alto precio. La tasa de mortalidad general de la población de macacos no varió tras el huracán. Pero los monos que mantenían relaciones más amistosas experimentaron un descenso del 42 por ciento en sus probabilidades de mortalidad, porque eran menos propensos a sufrir estrés térmico.
“Lo que ha cambiado es quién muere y por qué razón”, dijo Testard.
Noa Pinter-Wollman, ecóloga del comportamiento de la Universidad de California, campus Los Ángeles, quien no participó en la investigación, dijo que los “fascinantes” hallazgos eran “un maravilloso ejemplo de cómo ser social puede amortiguar los efectos negativos del cambio ambiental”.
El huracán María, que azotó Puerto Rico el 20 de septiembre de 2017, dejó cerca de 3.000 muertos y dañó el 80 por ciento de la red eléctrica del territorio.
Julia Fischer, bióloga del comportamiento en el Centro Alemán de Primates en Gotinga, quien tampoco participó en el trabajo, agregó que el estudio, al que calificó como “extremadamente bien hecho”, destacó la importancia de la plasticidad del comportamiento para ayudar a los animales a sobrevivir cuando su hábitat se trastorna. “A la luz del cambio climático, esto es extremadamente importante”, dijo.
El hecho de que otros animales también puedan responder a los trastornos ambientales ajustando sus normas sociales “va a depender mucho de la especie y del contexto”, dijo Testard. Sin embargo, es probable que los humanos entren en esa categoría. La gente suele unirse, por ejemplo, después de catástrofes naturales o provocadas por el humano.
Sin embargo, añadió Testard, hay límites. Si los recursos escasearan demasiado, los humanos podrían caer en una competencia violenta y distópica al estilo de Mad Max. “Existe la esperanza de que nos unamos para hacer que las cosas funcionen en lugar de pelearnos”, afirmó. “Pero eso es una gran especulación”.
BBC News Mundo(G.Hedgecoe) — Los páramos de Castilla-La Mancha, en el centro de España, eran conocidos en el pasado por sus molinos de viento.
Ahora las instalaciones eólicas, su equivalente moderno, ocupan el horizonte de esta región.
Las 28 enormes turbinas del parque eólico Sierra del Romeral, en la provincia de Toledo, se imponen sobre el paisaje.
Operadas por la firma española Iberdrola, forman parte de una tendencia que ha acelerado la producción de energías renovables en España durante el último lustro, convirtiendo al país en una potencia de esta industria.
– Potencia en renovables
La capacidad de generación eólica de España, su principal fuente de renovables en los últimos años, se ha duplicado desde 2008, mientras que la de energía solar se ha multiplicado por ocho durante el mismo período.
Esto convierte a España en el Estado miembro de la UE con la segunda mayor infraestructura de energías renovables, después de Suecia.
A principios de este año, el presidente español, Pedro Sánchez, describió a su país como «una fuerza impulsora de la transición energética a escala global».
El auge llegó poco después de comenzar el primer gobierno de Sánchez en 2018 con la eliminación de obstáculos regulatorios y la introducción de subsidios para instalar energías renovables. Y la pandemia aceleró aún más la tendencia.
«El impacto de la covid fue muy positivo para nuestro sector», afirma José Donoso, director ejecutivo de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), que representa al sector de las placas solares.
«La gente ahorraba dinero, se tomaba su tiempo para pensar qué hacer con él y muchos decidían que era mejor invertirlo en su tejado que tenerlo en el banco», agrega.
Por su parte, el gobierno presentó nuevos y más ambiciosos objetivos, entre ellos cubrir el 81% de las necesidades eléctricas de España con energías renovables para 2030.
España ha protagonizado un auge en el número de personas que instalan paneles solares en los tejados de sus casas.
– Demasiada producción
Sin embargo, tras esta historia de éxito hay preocupaciones en la industria eléctrica debido al desequilibrio entre la oferta y la demanda.
En ocasiones, hay un excedente de electricidad.
Aunque la economía española se ha recuperado con fuerza del bache de la pandemia y está creciendo más rápido que las de otras potencias del bloque, el consumo de electricidad ha ido cayendo en los últimos años.
El año pasado, la demanda fue incluso inferior a la observada en el año 2020 durante la pandemia, y la más baja desde 2003.
«Lo que veíamos hasta 2005 era que, cuando el PIB aumentaba, la demanda de electricidad aumentaba más que el PIB», explica Miguel de la Torre Rodríguez, jefe de desarrollo de sistemas de Red Eléctrica (REE), la empresa que opera la red nacional de España.
Más recientemente, indica, «hemos visto que la demanda ha aumentado menos que el PIB. Lo que estamos viendo es una desvinculación entre la intensidad energética y la economía».
Hay varias razones para la reciente caída de la demanda, entre ellas la crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania en 2022, que hizo que empresas y hogares de toda Europa redujeran su uso por los altos precios.
Además, la eficiencia energética ha mejorado, y el mayor aporte de energías renovables también ha contribuido a reducir la demanda de electricidad de la red nacional.
Rodríguez afirma que durante las horas del día, cuando la producción de energía solar es particularmente fuerte, el equilibrio entre oferta y demanda puede desequilibrarse, lo que tiene un impacto en los precios.
«Dado que el sistema eléctrico siempre tiene que tener un equilibrio -la demanda tiene que igualar a la generación- eso significa que ha habido un exceso de generación durante esas horas», dice.
«Esto ha hecho bajar los precios, especialmente durante ciertas horas, llegando los precios a cero o incluso negativos«.
España ha apostado fuerte por los parques eólicos, como el de Sierra del Romeral, en Toledo.
Aunque los precios muy bajos benefician a los consumidores, son un potencial problema para atraer inversiones a la industria.
«Esto puede dificultar que los inversores aumenten su apuesta por una nueva electricidad basada en energías renovables», dice Sara Pizzinato, experta en energías renovables de Greenpeace España.
Y sentencia que esto “puede ser un obstáculo para la transición energética».
– «Electrificar» la economía
La preocupación por un exceso de electricidad en España ha llevado a debatir la necesidad de acelerar la «electrificación» de la economía, lo que pasa por alejarla de los combustibles fósiles.
El gobierno de Sánchez se ha fijado el objetivo de hacer que el 34% de la economía dependa de la electricidad para 2030.
«Este proceso va lento y necesitamos acelerarlo», afirma José Donoso, de la UNEF.
«La electricidad es la forma más barata y competitiva de producir energía limpia”, asegura, por lo que cree que “hacen falta instalaciones que utilicen electricidad en lugar de combustibles fósiles».
Pasar a una dependencia total de la electricidad se considera poco realista, ya que para algunos sectores importantes, como los químicos y los metales, la transición puede ser difícil.
Sin embargo, Donoso y otros ven mucho margen para una electrificación más rápida.
Por ejemplo, España está a la zaga de muchos de sus vecinos europeos en instalación de bombas de calor en los hogares y en el uso de coches eléctricos, que solo representan alrededor del 6% de los vehículos en circulación.
Pizzinato está de acuerdo en que la electrificación es crucial, pero cree que hay otras formas de abordar el dilema entre la oferta y la demanda, como la eliminación gradual más rápida del uso de plantas nucleares y el aumento de la capacidad de almacenamiento de energía.
«Necesitamos involucrar a más personas y más industrias en la gestión del lado de la demanda, asegurándonos de que exista la flexibilidad necesaria en el sistema para hacer coincidir mejor la generación y la demanda durante el día y la noche».
Psicología y Mente(B.R.Muñiz) — En la vasta y compleja trama de la psicología humana, existen realidades dolorosas que merecen ser exploradas para llegar a su compresión y empatía; es importante dar voz a realidades minoritarias e incluso estigmatizadas.
Uno de los temas más sensibles y trascendentales es el impacto de los traumas por abusos sexuales.
En los últimos años, se apunta a la posible relación entre los trastornos disociativos y el abuso sexual.
El abuso sexual, uno de los actos de violencia más dañinos, es una realidad alarmantemente común en todo el planeta. Sus secuelas pueden tener cicatrices invisibles en las víctimas, teniendo dolencias emocionales.
El trauma derivado de un abuso sexual tiene un impacto duradero y profundo en la vida de las personas afectadas, generando cargas emocionales abrumadores que pueden manifestarse en síntomas y psicopatologías más complejas todavía.
En este contexto, los trastornos disociativos emergen como un intrigante campo de estudio.
– ¿Qué son los trastornos disociativos?
Los trastornos disociativos son condiciones psicológicas en las cuales se produce una desconexión de la realidad, un escape de la experiencia traumática a través de la fragmentación de la conciencia.
La mente, en un acto de supervivencia, puede separar la experiencia dolorosa de la identidad consciente, dando lugar a síntomas como la amnesia disociativa y la pérdida de sentido de la realidad.
A lo largo de este artículo, exploraremos cómo el trauma puede catalizar la aparición de trastornos disociativos y cómo, a su vez, estos trastornos disociativos pueden influir en la experiencia y el proceso de recuperación de quienes han sido víctimas de abuso sexual.
Así, la característica principal de los trastornos disociativos es la aparición de una desconexión temporal de la realidad. Estos nos permiten entender cómo la mente puede protegerse y adaptarse ante experiencias traumáticas tales como el abuso sexual. Esta desconexión temporal de la realidad se caracteriza por interrupciones en la integración normal de la conciencia, la memoria, la identidad y la percepción.
La disociación implica una separación entre los aspectos de la experiencia que normalmente están conectados, lo que puede resultar en una sensación de fragmentación o irrealidad que puede suponer mucho miedo y ansiedad.
La disociación se ha considerado un mecanismo de defensa psicológica. Cuando una persona se enfrenta a una experiencia traumática, la mente puede desconectar temporalmente aspectos de la conciencia para reducir el impacto emocional abrumador. Es como si la mente creara compartimentos para separar el dolor del resto de la experiencia consciente. Volveremos a esto para explicar la relación entre la disociación y los abusos sexuales.
– ¿Qué es el trauma por abuso sexual?
El abuso sexual se refiere a la explotación o violencia de carácter sexual que una persona ejerce sobre otra sin su consentimiento. Esta forma de abuso puede manifestarse de diversas maneras, incluyendo el acoso, la violación, el abuso infantil y el abuso en relaciones de confianza.
Es fundamental comprender que el abuso sexual no solo afecta el cuerpo, sino también la mente y el espíritu de las víctimas. El trauma por abuso sexual puede crear una espiral descendente en la vida de las víctimas, afectando su salud física y mental, así como su calidad de vida en general.
Aquí es donde entra en juego la relación entre los trastornos disociativos y el trauma por abuso sexual. El trauma derivado del abuso sexual puede ser tan abrumador que la mente recurre a la disociación como un medio para sobrevivir a la experiencia. La separación de la realidad puede actuar como un amortiguador psicológico, permitiendo que la víctima navegue a través del dolor sin sentirlo en su plenitud.
– Cómo el abuso sexual puede conducir a trastornos disociativos
Como ya venimos comentando a lo largo de este artículo, la disociación relacionada con el trauma por abuso sexual suele explicarse como un mecanismo de defensa psicológica para, de alguna forma, abstraerse del trauma y alejarlo de la conciencia.
Esta desconexión de la realidad es una reacción natural e inconsciente en la mayoría de los casos, que ayuda a la víctima a enfrentar el trauma de forma temporal. La mente fragmenta la experiencia para reducir el impacto emocional abrumador, permitiendo que la persona sobreviva la situación.
De esta forma, la disociación actúa como una barrera protectora, permitiendo que la víctima procese el trauma de una forma más “llevadera”. Al dividir la experiencia en fragmentos, la mente puede crear compartimentos donde el dolor y la angustia son mantenidos a distancia, lo que puede ayudar a la víctima a sobrellevar la experiencia en ese momento. Sin embargo, esta separación puede tener consecuencias complejas a largo plazo en la salud mental.
A medida que la víctima enfrenta repetidas situaciones traumáticas o persistentes amenazas, la disociación puede convertirse en una respuesta crónica. Esta adaptación, si se mantiene durante un período prolongado, puede evolucionar hacia trastornos disociativos más complejos, como la disociación disociativa o el trastorno de identidad disociativo (TID).
Estos trastornos pueden persistir mucho después de que el abuso sexual haya cesado, influyendo en la percepción de la realidad y la identidad del individuo.
– Conclusión
Como conclusión, aunque los trastornos disociativos no siempre tienen las mismas causas, sufrir abusos sexuales y traumas derivados de ellos sí se ha identificado como una causa clave para esta disociación.
JotDown(M.de Lorenzo) — Las musas, a veces, son temerarias. La diferencia entre la simple influencia musical y la apropiación indebida es generalmente sutil. De ordinario, el oído se ve obligado a medir la suerte de la canción sospechosa con atención y detenimiento, y su veredicto no siempre es aceptado sin controversia.
¿Plagió John Williams en su Marcha Imperial el primer movimiento de Los Planetas de Gustav Holst, o simplemente se inspiró en él? ¿Es excesivo el parecido entre la instrumentación de The Man in Me de Bob Dylan y la de Jackie Wants a Black Eye de Dr. Dog o son solo imaginaciones mías?
Sinceramente, no creo que en estos dos casos la intención fuese mucho más allá del mero homenaje. Y es que, precisamente, de intenciones va la cosa. Cuando el plagio es descarado, el compositor es perfectamente consciente de su hurto, y a pesar de ello lo comete.
Los meros parecidos razonables, sin embargo, esos que se acercan a la peligrosa línea pero no lo suficiente, no suelen ser más que inevitables accidentes —homenajes, a lo sumo—, ya que todo lo que uno escucha, y en concreto aquello que más le agrada, termina influyendo irremediablemente en su producción musical.
Pero no son extremos tan distantes como la copia descarada y el simple parecido los que informan este artículo. Como decía en un principio, la diferencia de peso entre ambos platos de la balanza en el juicio de un posible plagio es comúnmente tenue, aunque no por ello inexistente. Se impone preguntarse, por lo tanto, qué elementos son determinantes en el fallo y cuáles no lo son.
En esencia, la música es melodía, armonía y ritmo, pero teniendo en cuenta la cansina similitud de tempos y compases que encontramos habitualmente en el pop y el rock, sería absurdo pretender adivinar plagios que traigan causa únicamente en la semejanza de dos canciones en cuanto a su ritmo. Para que una sea una imitación de la otra, debe producirse una coincidencia melódica en el marco de una armonía muy similar —razón por la que John Williams y Dr. Dog se salvan de la quema—.
En los estilos mencionados, la melodía más destacada suele ser la de la voz principal, y la base armónica se encuentra en la guitarra o el piano más las notas del bajo, que forman un todo con las melodías vocales. Es decir, si existe una identidad sustancial entre el conjunto de la voz y los acordes de las dos canciones, probablemente será un plagio de cojones.
Con todo, no es tan sencillo dirimir. Y me remito a ciegas a los comentarios que, a pesar de la evidencia, generarán los ejemplos señalados a continuación. Normalmente es difícil alcanzar el consenso porque en la mayoría de los casos la distancia entre la absolución y la condena es significativamente pequeña. Sin embargo, y afortunadamente para este artículo, hay otros que claman al cielo…
Por orden inverso de flujo hemorrágico, los veinte plagios musicales más sangrantes del siglo XX:
1. Plagio: Come Together de The Beatles – Original: You Can’t Catch Me de Chuck Berry.
Hablar de plagio cuando la canción es comparada con un rock and roll más clásico que el batín de Don Pantuflo Zapatilla es un tanto arriesgado. Si nos ponemos quisquillosos, casi todo se parece a Chuck Berry. Sin embargo, prueben a imaginar cómo sería el tema de los Beatles con algo más de velocidad. Hay que reconocer que el resultado se acerca bastante a You Can’t Catch Me…
En cualquier caso, probablemente nadie habría reparado en esta similitud si no fuese porque el imprudente de Lennon se atrevió a copiar literalmente el verso “here come old flattop” en la primera línea de Come Together —pueden escucharlo a partir del minuto 1:05 en la canción de Berry—. El de Liverpool fue demandado por plagio, pero finalmente la cuestión se resolvió fuera de los tribunales. Como parte del acuerdo, Lennon tuvo que versionar la canción de Berry en su álbum Rock ‘n’ Roll.
2. Plagio: Te necesito de Amaral. – Original: That Was my Veil de PJ Harvey.
Eva Amaral y el chico del gorro que normalmente la acompaña son bastante amigos de dejar bien claro en sus canciones cuáles son sus influencias musicales y en qué grupos se inspiran, pero como ha quedado claro, eso es algo que dista mucho de ser considerado un plagio. Sin embargo, el riesgo de quemadura es mayor cuanto más juega uno con fuego, y complementar temas propios con partes de canciones ajenas es una práctica que suele terminar en Urgencias.
Sobre todo cuando el material del que te apropias es de alguien que tiene dos discos entre los 500 mejores álbumes de la historia según Rolling Stone… Era muy difícil que nadie se diese cuenta. Escuchen el estribillo de Te necesito, a partir de 0:55, y el de That Was my Veil, a partir de 0:35. El reproductor no engaña.
3. Plagio: Loco de atar de Mikel Erentxun – Original: Somehow, Someday de Ryan Adams.
El affaire de Mikel Erentxun con el plagio viene de atrás. Cuando todavía militaba en Duncan Dhu, algunos ya señalaron el notable parecido entre la figura melódica principal de En algún lugar y el arreglo final de mandolina del single de Rod StewartMaggie May.
Suele mencionarse, asimismo, la exagerada influencia que Love Vigilantes de New Order ha tenido en su polémico Loco de atar —lo que al mismo tiempo inculpa al bueno de Ryan Adams—. Algunos atrevidos sostienen que los arreglos de cuerda de Whatever de Oasis son los mismos que los de Quién se acuerda de ti.
En este mismo artículo, de hecho, volveremos a hablar de Mikel y su especial querencia por lo ajeno. Por ahora, bastará con advertir lo peligrosamente semejantes que son Somehow, Someday y Loco de atar. Les recomiendo prestar atención a la primera y posteriormente escuchar el arreglo de guitarra presente en la segunda desde el principio, pero sobre todo no se pierdan su estribillo, a partir de 0:58. Demasiada coincidencia…
4. Plagio: Dejad que las niñas se acerquen a mí de Hombres G. – Original: Don’t Worry Baby de The Beach Boys.
Hombres G. La tercera pata de la escuela patria de latrocinio musical junto a Amaral y Erentxun. Al igual que ocurre con estos, más adelante descubriremos uno de los más sonoros plagios de la historia del pop de la mano de David Summers y compañía, pero en este momento conviene detenerse a comparar las melodías de la estrofa y el puente de la canción de Hombres G y las de The Beach Boys.
Si Summers no plagió el tema de Brian Wilson y Roger Christian, yo abandono Jot Down Magazine. Lo más curioso es que la letra de Dejad que las niñas se acerquen a mí —no voy a juzgar el título porque todos podemos tener un mal día— empieza diciendo “no soporto a las niñas que todas las canciones les recuerdan a algo”. Hay que tenerlos muy bien puestos, qué diablos.
5. Plagio: Why Don’t You Get a Job de The Offspring. – Original: Ob-La-Di, Ob-La-Da de The Beatles.
Anda que no hay canciones de The Beatles para elegir… Anda que no hay temas de McCartney para copiar… ¡Anda que no hay fenomenales ñoñerías de Sir Paul para plagiar! Pues nada, The Offspring escogieron esa cosa llamada Ob-La-Di, Ob-La-Da, la mezclaron un poco con Cecilia de Simon & Garfunkel, et voilà.
El manifiesto parecido entre el estribillo de Why Don’t You Get a Job —a partir de 0:35 en el vídeo— y el de la canción de los “Fab Four” —a partir de 0:27— convierte esta sentencia en inapelable.
Blur
6. Plagio: M.O.R. de Blur. – Original: Boys Keep Swinging de David Bowie.
A diferencia de los anteriores, este plagio deliberado fue reconocido por los autores de la pieza desde el principio. El “homenaje” que Damon Albarn, Alex James, Graham Coxon y el otro de Blur del que nadie se acuerda quisieron rendirle a Bowie era demasiado evidente, así que el Duque Blanco figura como coautor en los créditos de la canción. Todo un detalle por parte de los chicos de Blur, que de paso se ahorraron una más que previsible demanda. La semejanza entre M.O.R. y Boys Keep Swinging se aprecia a lo largo de ambos temas, pero son sus estribillos los que más se aproximan. Pueden escuchar el de Blur a partir de 0:44 y el de Bowie en 0:31.
7. Plagio: Creep de Radiohead. – Original: The Air I Breath de The Hollies.
Este me duele especialmente, porque me gustan los Radiohead anteriores a los delirios con aparatitos electrónicos y porque me gusta Creep, en concreto. Sin embargo, la similitud de la melodía de voz y las armonías en las estrofas de ambas son tan evidentes, que negar el plagio sería ridículo.
De hecho, Radiohead terminó incluyendo a los autores de la canción en los créditos, por lo que Albert Hammond ya puede presumir de haber hecho algo decente en su vida más allá de haber compuesto It Never Rains in Southern California y de haber engendrado a Albert Hammond Jr.
8. Plagio: Come as You Are de Nirvana. – Original: Eighties de Killing Joke.
En la introducción a este artículo he explicado que una canción puede ser considerada como una imitación de otra siempre y cuando se produzca una coincidencia melódica en el marco de una armonía muy similar, y he mencionado expresamente la voz principal como referencia porque suele ser la melodía más destacada en el caso de canciones de género pop y rock.
Los siete plagios que preceden a este son un buen ejemplo de ello. Sin embargo, a veces esa melodía se corresponde con una figura de piano, un arreglo de violín, un fraseo en un Farfisa o un riff de guitarra. En otras palabras, se puede hablar de plagio cuando no es la melodía vocal la imitada, sino la de cualquier instrumento que destaque sobre los demás.
En el caso de Eighties y Come as You Are no hay debate: Kurt Cobain copió descaradamente el riff de Killing Joke. La razón por la que Nirvana no se encontró con una demanda de plagio de Jaz Coleman, líder del grupo británico, fue porque Cobain le confesó que había plagiado el riff, y al parecer fue suficiente con eso. Juzguen ustedes si se parecen o no…
9. Plagio: Will You Be There de Michael Jackson. – Original: I cigni di Balaka de Albano Carrisi.
Cuando Al Bano —el tipo se curró su nombre artístico, hay que reconocerlo— demandó a Jacko por plagio, un musicólogo dictaminó que entre Will You Be There y I cigni di Balaka existía una coincidencia de 37 notas en un total de 40. ¿Realmente habría escuchado el pequeño de The Jackson Five alguna vez la canción del italiano?
Cuesta creer que sí, pero coincidir en treinta y siete notas es demasiado coincidir… Lo cierto es que el juez condenó a Michael Jackson a pagar cuatro millones de liras a Albano Carrisi, pero el tribunal de apelación estimó el recurso interpuesto por los abogados de aquel porque consideró que, en realidad, ambos temas eran un plagio de Bless You, de The Ink Spots, respecto del que ya habían expirado los derechos de autor.
Una jugada muy hábil por parte de los abogados de Jackson, pero por mucho que la melodía de esta se parezca a la de las dos implicadas, si tienen ustedes alguna idea de armonía verán que la coincidencia con Bless You es mucho menor, que es difícil que dos personas distintas en dos partes del mundo distintas y en épocas distintas escriban dos canciones idénticas partiendo de la de The Ink Spots, y que, en definitiva, coincidir en treinta y siete notas es demasiado coincidir. Plagio de manual.
10. Plagio: Hello I Love You de The Doors. – Original: All Day and All of the Night de The Kinks.
Es el mismo caso que el de Come as You Are y Eighties, salvo por un pequeño matiz. En Hello I Love You, el plagio del riff de guitarra de los hermanos Davies lo hace Jim Morrison con la voz. En efecto, la melodía vocal del tema de The Doors coincide con la melodía de la figura principal de guitarra de All Day and All of the Night. Si a esto le añadimos que la melodía de voz de la canción de The Kinks es una sencilla adaptación de su famoso riff, obtenemos un plagio de padre y muy señor mío.
Hasta este punto, los diez ejemplos examinados podrían constituir por sí solos los diez plagios musicales más sangrantes del siglo XX. Sin embargo, me atrevo a señalar que no han sido nada comparados con los delitos contra la propiedad intelectual que se relatan a continuación. Abróchense los cinturones, porque son de traca.
11. Plagio: Toda la noche en la calle de Amaral. – Original: Rebel, Rebel de David Bowie.
El que avisa no es traidor. Ya les advertí de que tanto Amaral como Hombres G y Mikel Erentxun volverían a hacer aparición en esta infausta lista. Siguiendo el peculiar estilo de Morrison, Eva Amaral y el chico del gorro que normalmente la acompaña componen una melodía vocal absoluta y descaradamente basada en el riff de la canción de Bowie, que por otro lado es el elemento más reconocible del tema.
Es imposible haber escuchado alguna vez Rebel, Rebel y no abochornarse al comprobar cómo Eva repite la frase “toda la noche en la calle” utilizando la misma melodía que la figura de guitarra. Omitan las cosas raras que se observan al principio del vídeo y presten atención a partir del minuto 1:06. Como he dicho respecto a PJ Harvey en el número 2 de esta lista, si vas a plagiar a alguien, que no sea a uno de los tipos que más discos ha vendido a lo largo de la historia.
¡Y mucho menos uno de sus mayores éxitos! Lo de Amaral es verdaderamente admirable…
12. Plagio: Marta tiene un marcapasos de Hombres G. – Original: At the Zoo de Simon & Garfunkel.
Este es acojonante. Sencillamente acojonante. He dicho antes, hablando de Hombres G, que hay que tenerlos muy bien puestos. Pues rectifico: hay que tenerlos cuadrados. Escuchen la primera un ratito —no conviene excederse en el masoquismo— y luego compárenla con la segunda a partir de 0:27. No se puede ser más caradura.
13. Plagio: Uno más uno son siete de Mikel Erentxun para la sintonía de Los Serrano. – Original: Pure de The Lightning Seeds.
Lo reconozco. Es de mis favoritos. Quizá porque me gustan The Lightning Seeds —estoy convencido de que todos ustedes conocen al menos su canción Three Lions, himno oficial de la Eurocopa de 1996—, quizá porque el encargado de cantar Uno más uno son siete fuese Fran Perea, lo que dota a todo esto de un aire aún más kitsch si cabe…
No sé cuál es el motivo exacto, pero este es de mis preferidos. Me da igual que la justicia considerase que no se trata de un plagio. Me basta con tener oídos. ¿Se acuerdan de la sintonía de Los Serrano? ¿Recuerdan aquel verso que hablaba de un andén de la estación bajo el sol abrasador? Pues escuchen Pure a partir del minuto 1:05 y atrévanse a negar que es un plagio tan grande como “un rascacielos del cielo de Nueva York”.
14. Plagio: All by Myself de Eric Carmen. – Original: el segundo movimiento (adagio sostenuto) del Concierto para piano nº. 2 de Serguéi Rajmáninov.
Si no fuese por su nombre de señora y su pelazo de señora, diría que este tipo tenía clase. Puestos a plagiar, plagiemos a un grande, claro que sí. Y por si acaso una vez no es suficiente, hagámoslo dos veces —en su segundo single en solitario, Never Gonna Fall in Love Again, volvió a tomarla con el pobre Serguéi—.
La influencia del adagio de Rajmáninov es palpable a lo largo de toda la canción de Carmen, pero la coincidencia entre la armonía de su estrofa y la de la pieza clásica a partir del minuto 1:38 de esta despeja cualquier duda acerca de si se trata de un simple homenaje o un plagio puro y duro.
15. Plagio: Viva La Vida de Coldplay. – Original: If I Could Fly de Joe Satriani.
Chris Martin se empeña en alegar una y otra vez que escribió Viva La Vida antes de 2004, año en que se publicó If I Could Fly. Sinceramente, dudo mucho que entre los gustos musicales del líder de Coldplay se encuentre alguna canción de Joe Satriani, pero si escuchan ustedes esta a partir de 0:49 notarán que el parecido es verdaderamente asombroso. En mi opinión, ninguna de las dos vale mucho… Yo no me pelearía con nadie por semejante material.
Rod Stewart
16. Plagio: Da Ya Think I’m Sexy? de Rod Stewart. – Original: Taj Mahal de Jorge Ben.
A medida que se acerca el final de esta lista, los plagios son cada vez más evidentes. En este caso, Rod Stewart se habría merecido cualquier condena posible tanto por titular así una canción como por vestirse y peinarse como lo hace en su videoclip.
Sin embargo, en lo atinente a la acusación de plagio, Jorge Ben y él llegaron a un acuerdo amistoso sin necesidad de pisar los tribunales, lo que refuerza aún más la certeza de que se trata de un plagio incontestable. El estribillo de Da Ya Think I’m Sexy? —a partir de 0:51— y el de Taj Mahal —a partir de 0:37— son perfectamente idénticos.
17. Plagio: Ice Ice Baby de Vanilla Ice. – Original: Under Pressure de David Bowie y Queen.
Destierren de sus propósitos cualquier intento de comparación entre ambas canciones, porque son como la noche y el día. Sin ir más lejos, la de Queen y Bowie es una bendita maravilla y la otra es un bodrio horripilante.
No obstante, Don Vanilla tuvo a bien apropiarse sin más de la característica línea de bajo de Under Pressure para construir a su alrededor esa ruina de hip hop titulado Ice Ice Baby, y para más inri, en su defensa sostuvo que no se trataba de un plagio puesto que había añadido una nota más.
Como era previsible, no tuvo más remedio que incluir a los autores en los créditos de su esperpento. Aquí no hay armonía que valga. Hay una melodía sobre una percusión que se repite en dos temas distintos, pero como es lógico, solamente tiene un dueño.
18. Plagio: My Sweet Lord de George Harrison. – Original: He’s So Fine de The Chiffons.
Lo de Harrison es incomprensible. ¿Qué necesidad había de hacer esto, George? Mi respeto por el autor de While my Guitar Gently Weeps, Something, All Things Must Pass o Here Comes The Sun hace que me resulte difícil aceptar la posibilidad de que su talento se marchitase hasta el punto de tener que rebajarse a copiar a otros, o lo que es peor, de que plagiase descaradamente con la esperanza de que no le pillasen.
En honor a la verdad, es justo aclarar que en la sentencia que puso fin al juicio por violación de derechos de autor se aceptó que el ex Beatle había plagiado la canción de forma inconsciente. Que fue un caso de criptomnesia. Sin embargo, milongas las justas. Que a veces un compositor crea que parte de lo que está escribiendo es suyo cuando en realidad lo ha escuchado anteriormente es algo que, efectivamente, ocurre.
Cosas del subconsciente. Pero si toda la canción es un calco de la original, lo más sensato es pensar en el plagio consciente. George compuso el tema This Song para mofarse de la sentencia, pero resulta un tanto inútil negar la evidencia. Lo hiciese de forma deliberada o involuntaria —y probablemente fue lo primero—, My Sweet Lord es una simple imitación de He’s So Fine.
19. Plagio: Bittersweet Symphony de The Verve. – Original: la version instrumental de The Last Time de The Rolling Stones escrita por The Andrew Oldham Orchestra.
Es el plagio entre los plagios. Todo lo que tuvo que hacer Richard Ashcroft fue coger un tema ya existente y cantar lo primero que se le ocurrió. Así de fácil. En el original no hay una melodía de voz, pero hay todo lo demás. Tanto la percusión como la armonía conformada por los muchos instrumentos presentes en ambas canciones son como dos gotas de agua.
The Verve solicitó una licencia para utilizar parte de la canción a modo de sampler, pero al usar tal porción como un módulo que se repite durante todo el tema, Bittersweet Symphony se convirtió en un plagio innegable en cuanto nació. Para no ir a juicio contra Allen Klein, dueño de los derechos de las canciones de los Stones anteriores a 1960, Aschcroft aceptó cederle el 100% de los derechos de la canción.
Posteriormente, Andrew Oldham también demandó al grupo porque en realidad la versión de The Last Time era suya, y The Verve perdió cualquier facultad de decisión sobre su single. Por si todo esto fuera poco, cuando la canción fue nominada a un premio Grammy en 1999, fueron Mick Jagger y Keith Richards quienes recibieron la nominación, ya que Ashcroft tuvo que acabar aceptándolos legalmente como autores únicos de la canción.
Y aun así, pocas desgracias me parecen teniendo en cuenta lo vergonzoso de este robo a mano armada.
20. El curioso caso de Noel Gallagher.
El guitarrista y compositor de los desaparecidos Oasis se merece su propio puesto en esta lista, porque el tipo ha plagiado todo lo que ha querido. Por la papelera de sus abogados han desfilado más demandas que todas las interpuestas contra los protagonistas de este artículo.
Es un verdadero fenómeno. Si algo le gusta, lo copia. Se le ha acusado —de forma justa, en mi opinión— de plagiar entre muchas otras la melodía de I’d Like to Teach the World to Sing de The New Seekers en el single Shakermaker, de apropiarse del riff de Get It On de T. Rex en Cigarettes & Alcohol, de utilizar en Whatever la primera parte de la melodía de How Sweet to Be an Idiot del cantante cómico Neil Innes, de imitar el riff y la percusión de 5 to 1 de The Doors en Waiting for the Rapture, etc.
¿Las están escuchando? ¡Son idénticas! La lista de plagios es interminable, pero las tres siguientes son sin lugar a dudas las que se llevan la palma.
.Plagio: Step Out. – Original: Uptight de Stevie Wonder.
Escuchen la de Gallagher a partir de 0:54 y compárenla con la de Wonder. Asombroso.
.Plagio: (Get off your) High Horse Lady. – Original: Hi-Heel Sneakers de Tommy Tucker.
¡Es la misma canción!
.Plagio: Hello. – Original: Hello, Hello, I’m Back Again de Gary Glitter.
No solo copió la melodía del estribillo —a partir del minuto 2:20 en la de Oasis y desde el principio en la de Glitter—, ¡sino también la letra!
Lo de Noel Gallagher es excepcional. Nadie ha sabido llevar jamás con tanta gracia la etiqueta de plagiador. Que gran parte de tus canciones estén basadas en ideas de otros y a nadie parezca molestarle es algo digno de admiración, pero precisamente esa ha sido la política imperante en la industria musical desde el largo y costoso juicio a Harrison por My Sweet Lord: que se entere el menor número posible de fans.
Fue a partir de tal escándalo cuando los responsables de los copy/paste decidieron que lo más conveniente sería llegar siempre a un acuerdo con sus demandantes e incluirlos como coautores en los créditos —lo hemos visto varias veces en los ejemplos de este artículo— para evitar así la mala publicidad que suelen acarrear esta clase de procesos judiciales y de paso no perder la totalidad de los derechos.
The Rolling Stones y el presunto plagio de Anybody Seen My Baby? o el propio Noel Gallagher se han beneficiado enormemente de esta práctica concertada por las grandes compañías discográficas, aunque finalmente los ecos del plagio terminan llegando irremediablemente a los magacines.
No obstante, a todo hay quien gane. A Pau Donés se le ocurrió un buen día que cambiando la palabra “depende” por “bonito” podría tener el principio de dos estribillos distintos, y no tuvo ningún reparo en plagiarse a sí mismo. Espero que al menos haya tenido el detalle de no demandarse e incluirse en ambas como coautor. Y es que las musas, a veces, son temerarias…
Muy Interesante(P.Mora) — La historia de la aviación está llena de nombres célebres como los hermanos Wright o Amelia Earhart. Sin embargo, a menudo se pasa por alto el de Lilian Bland, una periodista angloirlandesa cuya audacia y determinación la llevaron a ser la primera mujer en diseñar, construir y volar su propio avión.
Lilian Bland nació el 28 de septiembre de 1878 en Kent (Reino Unido), en el seno de una familia acomodada. Desde joven, Bland demostró una aversión a las convenciones de la sociedad de su tiempo. Prefería los pantalones a las faldas y montar a caballo a horcajadas en lugar de de lado, una actitud que a menudo la ponía en conflicto con las normas sociales de la época. Además de sus intereses poco convencionales, Bland fue una ávida deportista, fotógrafa y periodista, con una pasión particular por la observación de aves.
El destino de Bland cambió drásticamente en el verano de 1909, cuando recibió una postal de su tío Robert desde París. La postal celebraba el histórico vuelo de Louis Blériot, el primer hombre en cruzar el Canal de la Mancha en un avión. Inspirada por este logro, Bland decidió que construiría y volaría su propio avión. Este fue el comienzo de su aventura en la aviación, un campo dominado casi exclusivamente por hombres.
En octubre de 1909, Bland asistió a la primera reunión oficial de aviación en Blackpool, donde estudió de cerca los aviones en exhibición, tomando detalladas notas y medidas. A pesar del escepticismo y las burlas que recibió, estaba decidida a llevar a cabo su proyecto.
Con la habilidad de alguien que había sido entrenada en la Royal Drawing Society of Great Britain and Ireland, Bland esbozó los planos de su biplano y regresó a su hogar en Carnmoney, Irlanda del Norte, donde comenzó a trabajar.
El primer paso fue construir un planeador. Utilizando materiales como fresno, abeto y bambú, y una tela impermeabilizada con gelatina y formalina, Bland diseñó una aeronave con una envergadura de 27 pies y 7 pulgadas. La pequeña carpintería de su tío proporcionó el espacio y las herramientas necesarias para construir cada sección del avión, que luego ensambló en un garaje. Y es que, Bland no solo diseñó el avión, sino que también se involucró en la construcción y ajuste de cada componente, utilizando materiales innovadores y técnicas mecánicas avanzadas para su época.
El planeador, llamado irónicamente “Mayfly” (puede volar), fue probado primero como una cometa, con la ayuda de voluntarios de la Royal Irish Constabulary y el asistente de jardín de su tía. Los resultados fueron prometedores, por lo que Bland decidió agregar un motor.
Así, después de algunas dificultades para obtener el motor, finalmente lo consiguió en julio de 1910, llevándolo de vuelta a Irlanda por tren. Su impaciencia la llevó a probar el motor utilizando una botella de whisky como tanque de combustible y la trompeta de oído de su tía como embudo.
Ya en septiembre de 1910, después de varios ajustes y pruebas, Bland estaba lista para volar. En una finca ofrecida por su vecino, Lord O’Neill, Bland pilotó el “Mayfly” a una altura de 30 pies y recorrió un cuarto de milla. El primer vuelo se realizó en 1910 en Carnmoney Hill, cerca de Belfast, Irlanda del Norte. Había logrado lo que muchos consideraban imposible hasta el momento: una mujer había diseñado, construido y volado su propio avión.
– Una historia inspiradora
Sin embargo, a pesar de su éxito, Bland se tuvo que enfrentar a ciertas dificultades para comercializar su biplano. Los materiales ligeros que utilizó no podían soportar motores más potentes necesarios para vuelos más largos.
Además, su padre, preocupado por la seguridad de su hija, le ofreció comprarle un automóvil si abandonaba la aviación. Bland aceptó y vendió el motor, donando el “Mayfly” como planeador a un club local de niños.
La vida de Bland después de la aviación fue igualmente notable. Se convirtió en la primera mujer en operar una concesionaria de Ford en Irlanda del Norte y luego emigró a Canadá, donde vivió con su esposo en una granja en la isla de Vancouver. Aunque sus días de aviadora terminaron, su espíritu aventurero nunca se diluyó.
Lilian Bland falleció en 1971 a la edad de 92 años. A pesar de que su carrera en la aviación fue breve, su trabajo inspiró a muchos y demostró que las mujeres podían ser tan competentes y innovadoras como los hombres en campos técnicos.
Su historia no solo es un testimonio de perseverancia y espíritu pionero en una época en la que las mujeres rara vez eran vistas en roles técnicos o científicos, sino que también es un recordatorio de las muchas contribuciones olvidadas de las mujeres en la ciencia y la tecnología.
sobrehistoria.com — Cuando pensamos o se habla de las sectas, muchas veces creemos que o son cosas del pasado o se tratan de sectas que son mas típicas en los Estados Unidos o en países menos desarrollados, como ocurre en África o en América del Sur, pero la realidad es que en España hubo una secta muy peligrosa y terrorífica.
Aunque dentro de las sectas más peligrosas del mundo, como podría ser los Ku Klux Klan, no aparece, la realidad es que hace muchos años apareció en España una secta conocida como Edelweiss, ¿sin embargo sabes todo acerca de su creación o de la ideología que adoptaban?
– Cómo se formó la secta de edelweiss
El comienzo de la historia de la secta Edelweiss surge a finales del año 1970 en la ciudad de Madrid, donde la Asociación Juvénil de Montaña Edelweiss se convirtió al año siguiente en las Boinas Verdes de Edelweiss y fueron por varios barrios de Madrid actuando y captando niños, hasta expandirse por todas las zonas de España y fueron recogiendo a niños a través de varios grupos de montaña. El nombre de la secta proviene de una flor de las Nieves que aparece en algunas zonas de las cordilleras cercanas a la montaña.
Todo esto llegó hasta el año 1984, donde se comenzaron a realizar muchas denuncias sobre los hechos que se habían cometido a los largos de todos esos años y no fue hasta el año 1991 cuando se condenaron a los culpables a múltiples penas y gracias a ello se descubrió a «Los guardias de hierro» que eran «una secta dentro de otra secta», según los antiguos integrantes, y que eran los encargados de elegir a los niños con los que querían estar en las cabañas, llegando a tener disputas serias entre ellos.
– Ideología de la secta Edelweiss
Prácticamente todas las ideologías tienen ciertos puntos en común, no obstante la premisa de la que partía la secta edelweiss es algo diferente y menos habitual.
En la secta se ensalzaban las relaciones homosexuales, sobre todo las que seguían entre los hombres menores de edad, y es que según su líder era la manera de relacionarse y la forma de vivir en un lejano planeta conocido como Delhaiss, a los cuales irían los miembros en cuanto hubieran obtenido ciertos conocimientos y cierto bagaje, que les permitiera viajar al planeta y salvarse de la extinción en la tierra.
Había una especie de juramento que decía lo siguiente «Juro por mi honor luchar y pertenecer a la Guardia de Hierro de Delhais hasta mi muerte, defendiendo tres conceptos fundamentales y universales: amor, justicia y libertad, aplicándolos a mi mismo, caminando por el sendero de la verdad, hasta que alcance la perfección en el planeta Delhais, al servicio de mi príncipe, el Gran Alain»
No en todas las sectas había un líder personificado, pero eso no era el caso de la secta Edelweiss, donde su fundador fue Eduardo González Arenas, el cual fue un antiguo miembro de la Legión, dentro del ejército español y que fue acusado durante años por varios delitos contra menores, destacando delitos de violencia y acoso sexual.
Eduardo González llegó a tener dos mujeres y con una de ellas llegó a tener una hija. Sus comienzos con el homosexualismo comenzaron con vivencias que él mismo contó.
Se trataron de unas experiencias un tanto irregulares y turbadoras, pues en unos baños de Madrid fue masturbado por un hombre mayor, lo cual lo dejó muy nervioso y le transmitió ciertos sentimientos de culpabilidad. Este hecho lo contó tiempo más tarde a sus padres, quienes optaron por enviarlo a un psiquiatra.
Desde este momento, este suceso y la vergüenza provocada por el mismo, lo llevaron a vivir en una espiral de ocultamiento de sus intereses sexuales que posiblemente le llevó a ver su bisexualidad, como algo impuro y que debía mantener siempre en secreto, esto seguramente fue la causa que finalmente lo llevó a confiar su sexualidad de la manera mas íntima y solo con los niños, que al final los creía como seres puros y de luz, que no le juzgarían por ello.
El líder de la secta, también conocido más popularmente como Eddie, fue puesto en libertad tras varios años en la cárcel e intentó rehacer su vida en Ibiza y dónde tuvo un pub en propiedad.
No obstante allí volvió a encontrarse con su pasado y es que Juan Martín García, de 19 años por aquel entonces, y que fue uno de los niños que se sintió involucrados en los actos de abusos sexuales, decidió acabar con la vida del exlegionario al rajarle con un cuchillo.
– Qué pasó con la secta Edelweiss
Cómo os hemos mencionado anteriormente, el fin de la secta llega en el año 1984, donde los niños que se habían involucrado, algunos mediante sus padres y otras gracias a que ya habían crecido y se hicieron mayores de edad, empezaron a denunciar todo lo que había ocurrido con ellos a lo largo de estos años.
Esto provoca que Eddie termine en prisión con una condena de 168, de los cuales solo termina cumpliendo 6 gracias al código penal que había por aquel entonces en España. Al salir, se traslada a Ibiza donde termina muriendo asesinado y donde la historia de la secta llega a su fin.
En la actualidad, no hay ninguna variante conocida de esta secta, pero hace poco ha vuelto a resonar esta secta y todos los actos que ocurrieron a posteriori, ya que ha salido una serie en TVE, donde nos cuentan todo desde varios puntos de vista.
Infobae(D.Cecchini) — “Dejé de ducharme y solo me baño. Y cuando estoy en un lugar donde solo me puedo duchar me aseguro de que las puertas y ventanas de la casa estén cerradas. También dejo la puerta del baño y la cortina abiertas. Siempre estoy mirando hacia la puerta, observando, sin importar dónde esté la ducha”. Habían pasado más de dos décadas de la filmación de “Psicosis” y Janet Leigh seguía enfrentando el trauma que le había dejado la famosa escena de la ducha, allí donde muere acuchillada.
Su participación en la película más famosa de Alfred Hitchcock le costó mucho más que un trauma del que no pudo despojarse. También amenazas que le siguieron llegando durante años. “He recibido muchas cartas donde me decían que me iban a hacer lo mismo que Norman Bates le hizo a Marion Crane. Ahora no me llegan tantas como al principio, pero debo decir que fue bastante grave. Hasta el FBI tuvo que intervenir. Afortunadamente, nunca sucedió nada”, contó en una entrevista de la revista Woman’s World en 1984.
Todo por una muerte en la ficción. Claro que hay muertes y muertes, y la de Marion Crane – el personaje de Leigh – a manos de Norman Bates – Anthony Perkins – bajo la ducha de un oscuro hotel de pasajeros quizás sea la mejor lograda de la historia del cine, tanto que todo el mundo conoce esa escena, aún sin haber visto nunca la película.
Además, esa muerte es una verdadera rareza en la historia del cine, porque a ningún director se le ocurre matar a la protagonista casi al principio de la película. A ninguno salvó al maestro del suspenso, que decidió sorprender al público no solo con la tensión casi insostenible que logró con la trama sino también con ese recurso inesperado.
“Le apuesto lo que quiera a que en una producción corriente hubieran dado a Janet Leigh el otro papel, el de la hermana que investiga, porque no hay costumbre de matar a la estrella en el primer tercio del film. Por mi parte, el asesinato de la estrella era voluntario, ya que de esta manera resultaba todavía más inesperado. Esta es la razón, por otra parte, de que insistiera posteriormente en que no se dejara entrar al público después de comenzado el film, porque los retrasados hubieran esperado ver a Janet Leigh después de que ella abandonara la pantalla con los pies para adelante”, explicó Hitchcock cuando le preguntaron por qué lo había hecho.
“Psicosis”, estrenada un 16 de junio de 1960, ha creado una escuela y un mito a su alrededor. Su ambientación, la música y la manera de desplegar la historia han sido muchas veces imitadas, pero nunca superadas. Paradójicamente, fue una película de bajísimo presupuesto, rodada en blanco y negro, en los tiempos que Hollywood gastaba dinerales para poner a sus estrellas en la pantalla a todo color.
“El film no ha costado más que ochocientos mil dólares y he ahí en lo que consistía la experiencia: ‘¿Puedo hacer un largometraje en las mismas condiciones que un film de televisión?’. Utilicé un equipo de televisión para rodar con mayor rapidez. Sólo hice más lento el ritmo de rodaje en la escena del asesinato bajo la ducha, la escena de la limpieza y una o dos más que señalaban el transcurso del tiempo”, contó Hitchcock.
Secretos bajo la ducha
Desde el momento en que la incluyó en el guion de “Psicosis”, Alfred Hitchcock supo que la escena de la ducha se convertiría en el eje de la película. Por eso no tuvo reparos en dedicarle todo el tiempo necesario para que, a su juicio, quedara perfecta. La rodó entre el 17 y el 23 de diciembre de 1959, con 77 ángulos de cámara, de los cuales quedaron 50 luego de la edición.
La mayoría de las tomas son acercamientos, excepto en los planos que se dirigen a la ducha justo antes y después del asesinato. Según muchos críticos, la combinación de tomas cercanas con una duración corta hace que la secuencia resulte más potente de lo que hubiese sido si las imágenes fuesen presentadas solas o en un ángulo más amplio, lo que las convierte en un ejemplo de la técnica que Hitchcock describió como “transferir la amenaza desde la pantalla a la mente del público”. Lo que quedó dura en total tres minutos, durante los cuales el espectador queda prácticamente sin aliento.
La música de fondo potencia aún más el suspenso. El famoso movimiento con chirridos de violines, violas y violonchelos fue una pieza para cuerdas creada especialmente por el compositor Bernard Herrmann, titulada “El asesinato” (The Murder).
En una encuesta llevada a cabo en Inglaterra, este tema fue votado como el más aterrador en la historia del cine, superando a temas clásicos como “Ave Satani”, de Jerry Goldsmith para la película “La Profecía” (1976), “Samara’s Song”, de Hans Zimmer para la película “La llamada” (2002), el tema de Andrew Lloyd Webber para “El Fantasma de la Opera” (2004) y “Tubular Bells” de Mike Oldfield, que se usó para “El Exorcista” (1973).
Curiosidades de una escena
Esa escena de tres minutos exigió que Janet Leigh pasara horas debajo de la ducha durante los cuatro días que llevó filmar todas las tomas.
Lograr su aparente desnudez en la bañera fue otro problema. “En aquel momento todavía existía el código Hays –una serie de reglas que determinaban qué podía verse y qué no en las producciones estadounidenses–. No estaba permitido enseñar nada. Solo el hecho de salir en ropa interior en la primera escena de la película casi los hizo enloquecer, así que en cuanto grabamos la escena de la ducha me cubrí. Por mucho que la gente crea que vio algo, no vio nada, porque no se podía enseñar en ese momento”, contó Leigh en una entrevista.
Leigh y la diseñadora de vestuario hojearon revistas de strippers para inspirarse para tapar las partes más íntimas de la estrella. Al final encontraron parches de molesquín. Y para los planos más expuestos contrataron a una doble, Marli Renfro, que meses antes había sido una de las conejitas de Playboy.
Para que el grito aterrorizado de Leigh fuera verdadero, Hitchcock utilizó un recurso sorpresivo y cruel. Al filmar ese momento justo, cambió el agua caliente de la ducha por agua fría sin avisarle a la actriz.
La historia de la filmación arroja otros datos curiosos. El sonido del apuñalamiento del cuerpo de la protagonista fue creado clavando el cuchillo en un melón y la sangre fue imitada con jarabe de chocolate de la marca Hershey’s. El actor – en realidad la sombra – que apuñala a Leigh no es Anthony Hopkins porque cuando se filmó esa secuencia estaba ensayando una obra de teatro en Broadway y debió ser reemplazado por Margo Epper.
Que nadie lea esa novela
Hitchcock decidió filmar “Psicosis” luego de leer, durante un viaje por Inglaterra, la novela “Psycho”, del estadounidense Robert Bloch. El texto estaba basado muy libremente en el caso real de Edward Theodore Gein, alias “El carnicero de Plainfield”, un ermitaño de Wisconsin aficionado al asesinato de mujeres, el robo de tumbas y la fabricación casera de objetos con partes de los cadáveres.
El director quedó seducido por esa historia sencilla en la que un hombre solitario regentea un hotel rutero y vive con una madre anciana y enferma. La particular relación de Gein con su madre llegó a las páginas del libro de Bloch y desde allí, a las imágenes y sonidos de “Psicosis”.
Al volver a los Estados Unidos le pidió a Paramount Pictures que adquiriera los derechos de la novela para empezar cuanto antes el rodaje de la adaptación. A la compañía le salió barato: pagó sólo 9.000 dólares gracias a una trampa que le hizo a Bloch: nunca le dijo que el director de la película sería el gran Alfred Hitchcock.
Pero Hitchcock hizo, además, otra cosa que fue clave: encargó a su agente Peggy Robertson que comprara todos los ejemplares disponibles de la novela de Bloch. El objetivo era que cuando el público viera la película no conociera la trama ni el sorprendente y aterrador final de la historia.
El rodaje de “Psicosis” comenzó un 11 de noviembre de 1959 en los estudios Paramount en un absoluto secreto. Los actores tenían prohibido dar entrevistas y tampoco se permitía el acceso a la prensa.
El guion, que Hitchcock le encargó a Joseph Stefano, difería en algunos detalles de la historia original de Bloch. Una de las diferencias más evidentes es el aspecto físico de Norman Bates: mientras en la novela es un tipo calvo, con sobrepeso, miopía, adicto a la pornografía y el ocultismo, en la película se lo muestra como un joven delgado y tímido.
La otra alteración estaba en la famosa escena de la ducha: mientras en la película Marion muere acuchillada, en la novela se sugiere que el asesino la decapita.
Las dos muertes de Janet
“Psicosis” recibió cuatro nominaciones al Oscar en 1961: por Mejor Director, Mejor Actriz de Reparto para Janet Leigh, Mejor Fotografía y Mejor Diseño de Producción. El mismo año, Janet Leigh recibió una nominación para los Globos de Oro. Sin embargo, no obtuvo ninguno de los premios.
El gran éxito fue el económico y se lo embolsó el propio Hitchcock por encima de lo que la Paramount ganó con la película.
Por mucho que se tratase de Alfred Hitchcock y viniera de filmar dos obras maestras como “Vértigo” y “Con la muerte en los talones”, cuando el director presentó un guion donde su protagonista moría a cuchilladas a los 45 minutos de película, la compañía pensó que era una locura.
Para cubrirse, y como condición para producir la película, la Paramount le propuso a Hitchcock que renunciara a los 250.000 dólares que iba a cobrar a cambio de pagarle el 60% de lo que recaudara “Psicosis” en los cines.
Resultó un pésimo cálculo: la película fue la segunda en recaudación de año – solamente superada por la monumental “Espartaco” – y, cuando se hicieron las cuentas, la Paramount tuvo que pagarle 15 millones de dólares.
Aunque su participación en “Psicosis” le dio un espaldarazo enorme a la carrera de Janet Leigh, la actriz debió pagar otro precio, además del trauma que le dejó la escena de la ducha: no pudo volver a filmar con Hitchcock, que le explicó que jamás la volvería a convocar para una de sus películas porque el público había quedado tan desconcertado por el hecho de que la protagonista fuera asesinada repentinamente que hubiera sido un error “resucitarla”.
Para el director de “Psicosis” el personaje Marion Crane y la actriz Janet Leigh habían muerto juntas, en un mismo momento, bajo la ducha más inquietante de la historia del cine. RIP.
Muy Interesante(S.Romero) — Fue un visionario, un soñador en cuya cabeza revoloteaban muchos robots en una sociedad envuelta enteramente por la ciencia y la tecnología en una suerte de mundo hiper avanzado gracias al dominio de los avances y desarrollos de la humanidad. No en vano, nuestro protagonista ya devoraba, desde pequeño, muchas revistas de ciencia ficción que encontraba en el mismo local que regentaban sus padres en el barrio de Brooklyn, Estados Unidos. Hablamos del gran escritor de ciencia ficción y divulgador científico, Isaac Asimov.
– Una capacidad asombrosa para prever el futuro
Asimov cuenta en su haber con un gran legado de obras de diversa índole, que abarcan desde novelas y cuentos hasta ensayos y conferencias públicas y, en muchas ocasiones, incluía predicciones muy interesante sobre avances tecnológicos y cambios sociales de cara al futuro.
Lo más sorprendente de todo ello es que casi la mitad de estas predicciones hechas por el escritor y también profesor de bioquímica de origen judío y ruso y nacionalizado estadounidense, es que casi la mitad de estas predicciones se han hecho realidad, lo que ilustra la combinación única de conocimiento científico y previsión imaginativa del autor.
Pero, ¿en qué acertó exactamente? Entre sus innumerables contribuciones, sus predicciones sobre el futuro destacan por ser particularmente proféticas. Destacamos algunas de ellas:
– Predijo que las TV serían sustituidas por pantallas en las paredes
Tras visitar la Feria Mundial de Nueva York de 1964, en su ensayo «Visita a la Exposición Universal de 2014», Asimov imaginó un mundo donde «los televisores serán reemplazados por pantallas en las paredes y podremos ver fotografías y textos en las pantallas». Es una predicción que ciertamente se convirtió en realidad gracias a los televisores de pantalla plana y pantallas digitales que disponemos hoy día.
Las pantallas en las paredes se han convertido en un objeto prácticamente omnipresente en hogares, oficinas y espacios públicos. Además, respecto a su segundo vaticinio, la llegada de los smartphones, las tabletas y los monitores de ordenador también ha hecho posible ver fotografías, textos y vídeos en todo tipo de pantallas tal y como anticipó el genio.
También escribió que «las comunicaciones serán audiovisuales y uno podrá ver, además de escuchar a la persona a la que llama», y que sería posible «llamar a cualquier punto de la tierra, incluyendo las estaciones meteorológicas en la Antártida».
– Predijo que habría plantas de energía solar en los desiertos
Asimov también previó el desarrollo de «grandes plantas de energía solar que funcionen en zonas desérticas y semidesérticas». Y, tal y como sabemos, hoy en día es fácil encontrar enormes instalaciones de energía solar repartidas por los desiertos de todo el mundo, desde el desierto de Mojave en Estados Unidos hasta el desierto del Sáhara en África.
Estas granjas solares aprovechan la abundante luz solar de las regiones áridas para generar energía limpia y renovable, como el complejo solar Noor en Marruecos. Su visión sobre el potencial de la energía solar forma parte desde hace tiempo de las estrategias actuales de energía renovable.
– Predijo una sociedad con robots
Aunque aún no vivimos en un entorno en el que cruzarse con un robot por la calle sea la norma, en sus obras fundamentales, incluida “Yo robot”, o “Bóvedas de acero”, Asimov predijo que «los robots existirán, aunque no serán comunes ni muy buenos».
Lo dicho, aunque no sean tan avanzados ni empáticos como los robots de las historias de Asimov (de obligatorio cumplimiento es citar a Daneel R. Olivaw), los robots actuales sí que llevan a cabo una gran cantidad de tareas, desde el campo de la cirugía médica (robots quirúrgicos) hasta tareas de montaje, entretenimiento e, incluso, guías turísticos de museos.
En un futuro no muy lejano, es bastante probable que la idea de Asimov de robots muy especializados e inteligentes formen parte de nuestro día a día. Aunque aún estemos lejos de ese escenario.
– Predijo naves espaciales no tripuladas a Marte
El genio de la ciencia ficción también imaginó un mundo en el que «se habrán lanzado naves espaciales no tripuladas a Marte, pero no una misión con astronautas». Esta predicción se ha hecho realidad a través de las múltiples misiones robóticas que la Tierra ha enviado a Marte, realizadas por agencias espaciales como la NASA y la ESA.
Nuestro vecino planeta rojo está bastante concurrido en cuanto a rovers se refiere; muchos inactivos y algunos de ellos totalmente operativos como Perseverance de la NASA. El enviar una misión tripulada a Marte ya no nos resulta tan ajeno después de los grandes avances de la nave Starship de SpaceX, aunque también quedan muchos pasos por dar todavía. Primero hay que volver a pisar la Luna.
Tal y como hizo en su momento el padre de la ciencia ficción, Julio Verne, son sus obras como “Veinte mil leguas de viaje submarino” o “De la Tierra a la Luna” o “La vuelta al mundo en ochenta días”, incluía predicciones de un mundo con submarinos avanzados, viajes espaciales con tripulación humana (como harían después las misiones Apolo un siglo después), y viajes aéreos, como viajar en globo, entre otras ideas que un día formaron parte del ideario de ciencia ficción de Verne y acabaron convirtiéndose en realidad.