Muy Interesante(F.Navarro) — La arqueología, la ciencia dedicada a desenterrar y descifrar los restos del pasado, ha fascinado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Al estudiar artefactos, estructuras y vidas pasadas, los arqueólogos reconstruyen historias perdidas en el tiempo, proporcionando un espejo del pasado humano.
Este artículo busca explorar los orígenes de la arqueología, una empresa que nos lleva desde los curiosos coleccionistas del pasado hasta los métodos científicos actuales, y destaca a una figura histórica poco conocida pero crucial: Khaemwese, considerado el primer arqueólogo de la historia, cuyo legado sentó las bases de la investigación arqueológica moderna.
– El origen de la Arqueología
Antes de ser reconocida como una ciencia, la arqueología comenzó como un intento disperso por entender y coleccionar reliquias del pasado. Historiadores antiguos como Heródoto, conocido como el «Padre de la Historia», hicieron las primeras incursiones sistemáticas en este campo. Heródoto, en el siglo V a.C., recopiló relatos orales, pero también observó y registró artefactos y monumentos durante sus viajes, aunque con un rigor histórico que hoy consideraríamos cuestionable.
Por otro lado, Nabónido, el último rey del Imperio Neo-Babilónico, mostró una fascinación similar por el pasado. Dedicó parte de su reinado a la excavación y restauración de antiguos sitios y templos, recopilando inscripciones y estatuas que se convirtieron en los primeros esfuerzos conscientes de arqueología.
La transición hacia un estudio más sistemático del pasado se observa con el movimiento de los anticuarios durante el Renacimiento y la Ilustración. Estos eruditos coleccionaban, estudiaban y catalogaban artefactos antiguos, transformando gradualmente el coleccionismo curioso en una búsqueda académica estructurada. A través de este proceso, el estudio del pasado comenzó a adoptar métodos empíricos y organizados, sentando las bases para el desarrollo de la arqueología como una disciplina científica formal.
Busto de Khaemwese, considerado el primer arqueoólogo.
– El pionero olvidado
Khaemwese, también conocido como Jaemuaset, hijo de Ramsés II y una de las figuras más enigmáticas del antiguo Egipto, es considerado por muchos el primer arqueólogo de la historia. Como príncipe, su acceso a recursos y su posición le permitieron explorar profundamente su fascinación por el pasado. Khaemwese disfrutó de los privilegios de la realeza y se destacó como sacerdote del dios Ptah en Menfis, lo que le dio un papel crucial en la conservación de los monumentos y textos antiguos.
Su obra más significativa fue la restauración de antiguos monumentos, una labor pionera en su época. Khaemwese dedicó gran parte de su vida a identificar y restaurar sitios y templos que habían sido olvidados con el tiempo. Esta dedicación refleja su respeto y veneración por la antigüedad, y de paso empezó a marcar un enfoque sistemático y metodológico hacia el estudio del pasado.
Las acciones de Khaemwese se distinguen porque no solo buscaba coleccionar o admirar antigüedades, sino que se esforzaba por entender y preservar el contexto histórico y cultural de estos objetos y estructuras. Su enfoque holístico y su meticulosa atención al detalle en la restauración de monumentos antiguos lo catalogan como el primer arqueólogo, al anticiparse a prácticas que se formalizarían miles de años más tarde en la arqueología moderna.
La fascinación por el antiguo Egipto ha sido clave en el desarrollo de la Arqueología.
– Camino a la ciencia
Durante el Renacimiento y la Ilustración, la arqueología experimentó transformaciones significativas que allanaron el camino hacia su reconocimiento como ciencia. Este periodo, caracterizado por un renovado interés en las culturas clásicas de Grecia y Roma, incentivó a eruditos y aventureros a estudiar los vestigios del pasado con un nuevo rigor intelectual.
Figuras como Ciriaco de Ancona, un viajero y erudito del siglo XV, jugaron un papel crucial en este cambio. Ciriaco recorrió las costas del Mediterráneo, documentando meticulosamente ruinas e inscripciones antiguas. Sus detallados diarios de viaje y dibujos contribuyeron enormemente a la arqueología, proporcionando un registro preciso de muchos sitios que más tarde se convirtieron en claves para el entendimiento histórico.
Estos esfuerzos marcaron un movimiento hacia una metodología arqueológica más rigurosa, enfocada en la documentación y análisis sistemático, sentando las bases para las prácticas modernas de investigación y excavación arqueológica.
Recreación de un yacimiento arqueológico. gorodenkoff
– De aficionados a arqueólogos profesionales
A lo largo del siglo XIX y principios del XX, la arqueología dio un salto cualitativo hacia su profesionalización con la introducción de métodos sistemáticos y científicos. Este periodo vio el nacimiento de la estratigrafía, una técnica revolucionaria que permitió a los arqueólogos determinar la edad de los artefactos y las estructuras basándose en su ubicación en las capas de tierra acumuladas.
Una figura clave en este avance fue William Flinders Petrie, quien introdujo el concepto de seriar objetos encontrados en los sitios para establecer cronologías relativas. Sus métodos rigurosos y precisos de catalogación y excavación, enfocados en la importancia de todos los objetos hallados, sin importar su aparente valor intrínseco, establecieron nuevos estándares para la arqueología.
Estas innovaciones metodológicas de Petrie no solo mejoraron la precisión de las dataciones arqueológicas, sino que también ayudaron a transformar la arqueología en una disciplina científica rigurosa, influyendo en generaciones futuras de arqueólogos.
La arqueología ha recorrido un largo camino desde las primeras exploraciones de Khaemwese, quien, con su pasión, se perfiló como precursor de una disciplina que se ha convertido en un riguroso campo científico. Este viaje desde los intentos iniciales de recolectar y preservar el legado cultural hasta el establecimiento de métodos sistemáticos de investigación subraya la evolución de la arqueología.
La labor de Khaemwese sigue siendo relevante hoy en día, recordándonos la importancia crítica de entender y conservar nuestro pasado para informar y enriquecer nuestro futuro. Su legado resalta la necesidad continua de explorar y proteger nuestras raíces históricas con la misma dedicación y respeto que él demostró.
The conversation(A.S.Lavega) — Ha sido necesaria una supermáquina, el MareNostrum del Barcelona Supercomputing Center, capaz de manejar datos de observaciones realizadas desde el siglo XVII, junto con el apoyo de los ordenadores del Grupo de Ciencias Planetarias en Bilbao, para desentrañar la mancha más exótica del cosmos, un gigantesco anticiclón rojizo que convierte Júpiter en un planeta inconfundible. Ahora hemos desvelado su edad y su origen.
La Mancha Roja tiene al menos, y por ahora, una longevidad de más de 190 años. En 1879 tenía un tamaño de 39 000 km en su eje más largo y ha ido contrayéndose a la vez que se ha redondeado, hasta alcanzar actualmente unos 14 000 km.
La mancha ha menguado. A la izda la fotografía obtenida en Ealing (Londres) el 3 de septiembre de 1879. A la derecha, imagen de Júpiter tomada por el Hubble.
– La herramienta imprescindible: un supercomputador
El estudio ha sido un trabajo conjunto con investigadores de la Universidad del País Vasco, de la Universitat Politècnica de Catalunya –BarcelonaTech (UPC) y del Barcelona Supercomputing Center–Centro Nacional de Supercomputación (CNS-BSC). Hemos analizado las observaciones históricas desde el siglo XVII y desarrollado modelos numéricos para explicar la longevidad y naturaleza de este impresionante fenómeno meteorológico en la atmósfera del planeta gigante gaseoso. Un trabajo que ha sido publicado por la revista Geophysical Research Letters, de la American Geophysical Union.
– Un enorme remolino
La Gran Mancha Roja de Júpiter (conocida como GRS por sus siglas en inglés, Great Red Spot) es probablemente la estructura atmosférica más conocida, un icono popular entre los objetos del sistema solar.
Su gran tamaño (actualmente tiene el diámetro de la Tierra) y el contraste de su color rojizo frente a las nubes pálidas del planeta hacen que sea un objeto fácilmente visible incluso con pequeños telescopios. Es un enorme remolino anticiclónico por cuya periferia los vientos circulan a 450 km/h. Es el vórtice más grande y longevo de todos los existentes en las atmósferas de los planetas del sistema solar, pero su edad es objeto de debate y el mecanismo que dio origen a su formación permanece oculto.
– Desapareció durante 118 años
Las elucubraciones sobre el origen de la Gran Mancha Roja se remontan a las primeras observaciones telescópicas del astrónomo Giovanni Domenico Cassini, quien en 1665 descubrió un óvalo oscuro en la misma latitud que la Gran Mancha Roja y le puso el nombre de “Mancha Permanente”. Tanto Giovanni Domenico como otros astrónomos la observaron hasta 1713. Posteriormente se perdió su rastro durante 118 años.
En 1831 y en años posteriores Samuel Heinrich Schwabe observó de nuevo una estructura clara, de forma aproximadamente ovalada y en la misma latitud, que puede considerarse como la primera observación de la Gran Mancha Roja actual, quizás del momento en que comenzó a formarse.
– Observaciones desde que se inventó el telescopio
La Gran Mancha Roja se ha observado regularmente con telescopios y por las diferentes misiones espaciales que han visitado el planeta hasta nuestros días.
En el estudio hemos analizado la evolución del tamaño a lo largo del tiempo, su estructura y los movimientos de ambas formaciones meteorológicas, la antigua Mancha Permanente y la Gran Mancha Roja.
Hemos contado con fuentes históricas que se remontan a mediados del siglo XVII, poco después de la invención del telescopio.
De las medidas de tamaños y movimientos deducimos que es altamente improbable que la actual Mancha Roja sea la misma que observó G. D. Cassini. Probablemente la Mancha Permanente no lo fue del todo, y desapareció en algún momento entre mediados de los siglos XVIII y XIX.
Así, la Mancha Roja que hoy observamos en Júpiter tiene al menos 190 años y se ha reducido. En 1879 tenía un tamaño de 39 000 km en su eje más largo y ha ido contrayéndose a la vez que se ha redondeado hasta alcanzar los 14 000 km actuales.
– 500 kilómetros en vertical
Desde la década de los 70 diferentes misiones espaciales han estudiado de cerca este fenómeno meteorológico. Diferentes instrumentos a bordo de la misión Juno de la NASA, en órbita alrededor de Júpiter, han mostrado que la Gran Mancha Roja es poco profunda y delgada cuando se compara con su tamaño horizontal, pues verticalmente se extiende unos 500 km.
Con el fin de averiguar cómo pudo formarse este inmenso torbellino, hemos realizado simulaciones numéricas en superordenadores españoles como el MareNostrum IV del BSC, integrado en la Red Española de Supercomputación (RES), y los del Grupo de Ciencias Planetarias en Bilbao, mediante dos tipos de modelos complementarios del comportamiento de vórtices delgados en la atmósfera de Júpiter.
– En el centro de la Gran Mancha Roja
Esta imagen de Júpiter ha sido compuesta con fotografías tomadas por la sonda Voyager 1.
En el planeta gigante dominan intensas corrientes de vientos que fluyen a lo largo de los paralelos alternando en su dirección con la latitud. Al norte de la Gran Mancha Roja los vientos soplan hacia el oeste con velocidades de 180 km/h mientras que por el sur lo hacen en sentido contrario, hacia el este, con velocidades de 150 km/h.
Esto genera una enorme cizalla de norte a sur en la velocidad del viento, que es un ingrediente básico para que crezca el vórtice en su seno.
Hemos explorado distintos mecanismos para explicar la génesis de la Gran Mancha Roja, entre ellos la erupción de una gigantesca supertormenta, semejante a las que muy rara vez se observan en el planeta gemelo Saturno, o bien la fusión de múltiples vórtices más pequeños engendrados por la cizalla del viento.
En Saturno, los estallidos de tormentas convectivas en flujos cortantes de anticiclón generan vórtices ovalados. Un caso significativo fue la reciente gran tormenta (la Gran Mancha Blanca GWS 2010) que generó un anticiclón que aún perdura en la actualidad.
Estudiamos si la Gran Mancha Roja de Júpiter podría haber sido generada de manera similar por una “supertormenta” convectiva húmeda y energética en Júpiter. Nuestras simulaciones generan un único anticiclón ovalado, pero su longitud es siempre menor al que pudo dar lugar a la formación de la Gran Mancha Roja.
El aumento de la intensidad, el tamaño y la duración de las inyecciones de energía y masa produce formas ovaladas redondas poco realistas y velocidades de rotación mucho más altas que las observadas en la Gran Mancha Roja actual. También se ha propuesto que los anticiclones podrían generarse por convección profunda impulsada por la energía interna de Júpiter, pero las simulaciones publicadas no se parecen a lo que buscamos.
Los resultados indican que, si bien en ambos casos se forma un anticiclón, este difiere en su forma y propiedades dinámicas de los de la actual Gran Mancha Roja. Pensamos que de haberse producido uno de tales inusuales fenómenos, seguramente sus consecuencias en la atmósfera hubieran sido observadas y reportadas por los astrónomos anteriormente.
– La inestabilidad de los vientos
En un tercer grupo de experimentos numéricos hemos explorado la generación de la Gran Mancha Roja a partir de una conocida inestabilidad en los vientos. Esta inestabilidad es capaz de engendrar una célula alargada que los encierra y atrapa. Esta célula sería una proto-Gran Mancha Roja, el embrión del anticiclón. Su posterior encogimiento daría lugar a la Gran Mancha Roja compacta y rápidamente rotante que se observa desde finales del siglo XIX.
El movimiento de las nubes en la Gran Mancha Roja.
La formación de grandes células alargadas ya se ha observado en la génesis de otros vórtices importantes en Júpiter. En nuestras simulaciones h
emos encontrado que las células alargadas son estables cuando rotan por su periferia con la velocidad de los vientos de Júpiter. Hemos encontrado que si la velocidad de rotación de la proto-GRS es menor que la de los vientos circundantes, esta se fragmenta, haciendo imposible la formación de un vórtice estable. Y, si es muy alta, sus propiedades difieren de las de la actual GRS.
Las futuras investigaciones estarán encaminadas a intentar reproducir por qué se ha encogido en el tiempo. También trataremos de averiguar si terminará algún día, si se desintegrará y desaparecerá al alcanzar un tamaño límite, como pudo pasarle a la Mancha Permanente que observó Cassini, o bien si se estabilizará y perdurará durante muchos más años.
El Confidencial/sobrehistoria.com — Puesto que el 8 de marzo se celebrara el Día Internacional de la Mujer, fueron muchos los que se animaron a reivindicar una jornada similar que hiciera referencia a los varones. En Twitter se han podido leer mensajes reivindicativos a favor de un Día Internacional del Hombre, aunque muchos no son conscientes de que esa fiesta ya existe y se celebra cada 19 de noviembre.
El Día del Hombre existe, aunque no tiene reconocimiento internacional ni respaldo financiero. Thomas Oaster fue el ideólogo de esta jornada de apoyo al sector masculino que, en 1992, quiso compartir con el mundo 24 horas de homenaje a los varones. Oaster, profesor en la Universidad de Missouri-Kansas, se fijó como objetivo “abordar temas de salud masculina, resaltar el rol positivo y las contribuciones que los hombres hacen a diario a su comunidad y a la sociedad”.
Así, desde hace 24 años, cada 19 de noviembre se celebra –sin tanta repercusión como en el caso femenino– el Día del Hombre. Países como Argentina, Australia, Alemania, China, Estados Unidos, Inglaterra, Portugal, México y España, entre otros, destacan el papel masculino en la sociedad y luchan por erradicar la discriminación positiva hacia las mujeres.
Sin embargo, aunque la directora del Programa Mujeres y Cultura de Paz de la Unesco Ingebor Breines y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) apoyaron la idea, no se acordó ningún proyecto en concreto.
En 2009, 17 años más tarde de la propuesta de Oaster, el Comité de Coordinación del Derecho Internacional Humanitario validó los objetivos establecidos para el Día del Hombre, bautizándolos con el nombre de los ‘seis pilares‘:
– Festejar las contribuciones positivas de los hombres a la sociedad, a la comunidad, a la familia, al matrimonio, al cuidado de los niños y al medio ambiente.
– Promover e impulsar modelos masculinos positivos
– Favorecer las relaciones entre géneros y luchar por la igualdad de género.
– Centrarse en la salud y el bienestar de los varones, tanto a nivel físico como espiritual, emocional y social.
– Resaltar la discriminación contra los hombres, tanto en las expectativas sociales como en la normativa vigente.
– Fomentar un mundo mejor que impulse la seguridad ciudadana y el máximo desarrollo personal.
Precisamente, el propósito de esta festividad, al igual que el 8 de marzo, es promover la igualdad de género y la igualdad de derechos. No solo eso, el Día Mundial del Hombre también tiene como objetivo destacar los modelos masculinos positivos y promover la salud masculina .
Este último, según investigaciones recientes, tiene un riesgo mucho mayor que la de las mujeres. De hecho, las estadísticas internacionales muestran cómo la esperanza de vida de los hombres es mucho más baja que la de las mujeres. Los primeros viven en promedio hasta 69 años, mientras que la media de vida para las mujeres es de 74.
La jornada dedicada a los hombres quiere mostrar un nuevo aspecto del sexo masculino , indicando los ejemplos a seguir, quienes aportan al sustento de la familia, ayudan en la casa, son buenos padres y también maridos o compañeros cariñosos.
Nada que ver con el rol masculino que se imponía en el pasado y que todavía se conoce (y se sufre en algunos aspecto) como «patriarcado» contra el que de hecho, se lucha en la celebración del Día de la Mujer.
Por ello, es importante que se celebre un día de la Mujer que denuncie por todo lo que todavía pasan las mujeres, pero también un día del hombre para constatar como el sexo masculino puede realizar también una lucha por la igualdad.
Psicologia y Mente(L.M.Real) — La ludopatía se define como un patrón de conducta compulsiva relacionado con el juego. Lo que la distingue de un pasatiempo inofensivo es la pérdida de control sobre la actividad de apostar, aun cuando esta comienza a tener consecuencias negativas evidentes en la vida del individuo.
Es una adicción sin sustancia, pero no por ello menos real o menos dañina que aquellas que implican el consumo de drogas como el alcohol.
– Cómo piensa un ludópata
Los ludópatas ven el juego no solo como una actividad, sino como el eje central de sus vidas. Es una obsesión que consume pensamientos, tiempo, y recursos, dejando poco espacio para cualquier otra cosa. Esta obsesión suele estar acompañada de una negación rotunda del problema.
El ludópata a menudo oculta su comportamiento, mintiendo sobre dónde ha estado o cuánto dinero ha gastado, y puede llegar a grandes extremos para seguir jugando, aun cuando las consecuencias sean desastrosas.
Los ludópatas a menudo se ven a sí mismos como maestros estrategas, creyendo que pueden descifrar el código de las apuestas para finalmente alcanzar esa gran victoria que resolverá todos sus problemas.
Sin embargo, este pensamiento está basado en una falacia; la creencia errónea de que pueden controlar el azar. Cada apuesta que hace es un paso más hacia la perdición.
En mis años de experiencia como psicólogo de adicciones, he observado que la mente de un ludópata está constantemente negociando con la realidad. Se convencen a sí mismos de que su siguiente acción les devolverá todo el dinero perdido y más. Es como intentar llenar un cubo agujereado; no importa cuánta agua pongas, nunca se llenará.
Esta negociación constante con la realidad distorsiona su percepción, llevándolos a subestimar las pérdidas y sobrevalorar las ganancias, un fenómeno conocido en la psicología como «sesgo de confirmación».
. ¿Qué sucede en el cerebro de un ludópata durante todo este proceso?
Investigaciones en el campo de la neurociencia han mostrado que las apuestas activan las mismas zonas cerebrales que se estimulan con el consumo de drogas.
La dopamina, ese neurotransmisor relacionado con el placer y la recompensa, fluye generosamente, creando un ciclo de dependencia difícil de romper.
La realidad es que, detrás de cada decisión de seguir apostando, hay una compleja red de justificaciones, miedos, esperanzas y, a veces, desesperación.
No es solo la búsqueda de dinero lo que impulsa a un ludópata; es la necesidad de escapar de una realidad que a menudo se siente insoportable, es la seducción del riesgo, el anhelo de una victoria que justifique todos los sacrificios.
Entender cómo piensa un ludópata es el primer paso para ayudarlos a encontrar el camino de salida de esa selva enredada. No se trata de condenar sus decisiones, sino de comprender la lógica distorsionada que las motiva y, a partir de ahí, trabajar juntos para desentrañar ese laberinto y desmontar las creencias irracionales que le han acercado a la adicción.
Los ludópatas, al igual que otros individuos que sufren de drogadicciones, pueden exhibir una variedad de sesgos cognitivos que distorsionan su percepción de la realidad, especialmente en lo que respecta al juego y sus posibilidades de ganar. Estos sesgos cognitivos alimentan y perpetúan la adicción al juego. Aquí te presento algunos de los más comunes entre los ludópatas:
Ilusión de Control: Creencia de que pueden influir en los resultados de un juego de azar a través de sus habilidades, estrategias o rituales. * Sesgo de Optimismo: Tendencia a creer que son más propensos a ganar que otros jugadores o que tienen mayores posibilidades de éxito.
Falacia del Jugador: Creencia errónea de que un evento es más probable que ocurra si no ha ocurrido recientemente, o viceversa. Por ejemplo, pensar que después de una racha de pérdidas, es más probable ganar.
Superstición y Pensamiento Mágico: Confianza en rituales, objetos de suerte o prácticas supersticiosas que creen que pueden influir en el resultado de los juegos.
Sesgo de Confirmación: Tendencia a recordar y dar más importancia a las experiencias de juego en las que han ganado, mientras ignoran o minimizan las pérdidas.
Error de Atribución: Tendencia a atribuir las ganancias a sus habilidades y estrategias, mientras que las pérdidas son atribuidas a la mala suerte o factores externos.
Autoengaño: Negar o racionalizar el comportamiento de juego problemático, incluso frente a evidencia clara de las consecuencias negativas.
Disonancia Cognitiva: Experimentar conflicto interno cuando sus creencias o comportamientos relacionados con el juego chocan con la realidad de sus consecuencias negativas, lo que a menudo lleva a justificaciones irracionales para continuar jugando.
Efecto del Coste Hundido: Continuar apostando para «recuperar» el dinero ya perdido, bajo la falsa premisa de que las inversiones previas (pérdidas) pueden justificar riesgos adicionales.
Estos sesgos cognitivos pueden mantener a los ludópatas atrapados en un ciclo de juego, a pesar de las consecuencias negativas evidentes. Trabajar para reconocer y desafiar estos sesgos es un componente crítico del proceso de recuperación.
– Mentiras de un ludópata
Como en todo problema de adicción, es común que las personas con problemas de ludopatía mientan a la gente a su alrededor (y a sí mismas, repitiendo tanto ciertas mentiras que se las terminan creyendo ellos mismos).
Las mentiras más comunes de los ludópatas se pueden agrupar en varias categorías:
Mentiras sobre las pérdidas: Es habitual que el ludópata minimice o directamente oculte el dinero perdido en juegos de azar. «Solo perdí unos pocos euros hoy», podrían decir, cuando la cifra real es exponencialmente mayor. Aquí, la mentira se convierte en un escudo contra el juicio y la decepción ajena.
Mentiras sobre el tiempo invertido: «Solo estuve un rato en el casino», afirmará alguien cuya tarde entera se evaporó entre apuestas y máquinas tragaperras. El tiempo, al igual que el dinero, se distorsiona en la mente del jugador compulsivo.
Mentiras sobre la capacidad de control: Quizás una de las más peligrosas, la afirmación «Puedo dejarlo cuando quiera» es un clásico autoengaño. Subestima el problema y pospone la búsqueda de ayuda (años años).
Mentiras para financiar el juego: Historias inventadas para justificar la necesidad de dinero «prestado» que, en el fondo, se sabe no será devuelto. Se trata de un terreno especialmente espinoso, pues estas mentiras suelen afectar profundamente las relaciones personales, y generar deudas de varios miles de euros (he trabajado con pacientes que ya tenían deudas de varios miles de euros).
– ¿Por qué se miente?
Es importante entender que, en el fondo, el ludópata se encuentra atrapado en una tormenta emocional, donde la culpa, la vergüenza y el miedo se mezclan. Mentir se convierte en una forma de evitar el doloroso enfrentamiento con estas emociones y con las consecuencias de sus acciones.
La salida del laberinto implica reconocer que se está perdido. En mi experiencia, la recuperación comienza con la aceptación de la verdad, por cruda sea. Desmontar las mentiras, tanto las que nos contamos a nosotros mismos como las que le contamos al mundo, es el primer paso hacia la libertad.
– Qué siente un ludópata
Los ludópatas suelen jugar buscando la emoción, la euforia, la adrenalina. No es solo el juego en sí; es toda una gama de emociones que se entrelazan y se intensifican hasta dominar por completo la racionalidad y el sentido común.
El inicio puede ser sutil. Hay curiosidad, quizás incluso un poco de diversión inocente. Pero a medida que el juego se convierte en una constante, la diversión da paso a un deseo obsesivo por seguir apostando.
Es aquí donde el ludópata comienza a sentir una ansiedad profunda, un deseo abrumador de jugar que eclipsa cualquier otra necesidad o deseo. No se trata de querer jugar por el placer que esto pueda generar; es una necesidad que debe ser satisfecha, cueste lo que cueste.
Cuando se está en medio de la adicción, las pérdidas no solo se sienten como un golpe al bolsillo; son como golpes al ego, a la autoestima. Cada derrota es un recordatorio de los errores cometidos, pero en lugar de servir como una lección, actúa como un aguijón que incita a seguir jugando, a intentarlo una vez más, con la esperanza de que esta vez sea diferente.
Es decir, los ludópatas suelen seguir apostando a pesar de las pérdidas porque intentan compensarlas con sus “futuras” ganancias. Esta esperanza se convierte en una compañera constante, a pesar de que la experiencia demuestre una y otra vez que es una esperanza infundada.
Sin embargo, en los raros momentos en que se gana, el alivio y la euforia inundan al ludópata. Es un pico de euforia intensa, pero fugaz, que rápidamente da paso a la creencia ilusoria de que se está en racha, que se ha descifrado el código de las casas de apuestas, que se puede ganar aún más. Este es el espejismo que mantiene al ludópata atrapado en el ciclo de juego: la búsqueda constante de esa sensación efímera de victoria, combinada con la creencia de que las ganancias están a la vuelta de la esquina.
Detrás de todo esto, hay un profundo sentimiento de soledad y aislamiento. El juego se convierte en un mundo aparte, donde las relaciones personales, los intereses y hasta la propia salud pasan a un segundo plano. El ludópata a menudo se siente incomprendido por aquellos que no comparten su compulsión, lo que aumenta su sensación de aislamiento.
Como especialista en ludopatía, he visto el dolor, la desesperación y también la esperanza en los ojos de mis pacientes. Comprender lo que sienten es crucial para poder ayudarles. No se trata solo de cesar el comportamiento de juego, sino de abordar ese torbellino emocional que lo acompaña, de encontrar nuevas formas de afrontar la vida que no impliquen escapar a través del juego.
– Comportamiento de un ludópata con su pareja
El ludópata, inmerso en su mundo de apuestas y juegos, puede empezar a mostrar un comportamiento evasivo, donde las mentiras se convierten en el pan de cada día.
Estas no son siempre mentiras flagrantes; a menudo comienzan como omisiones, medias verdades sobre cómo se gasta el tiempo o el dinero.
La pareja puede percibir que algo no está bien, que hay secretos en el aire, pero enfrentar esta deshonestidad es como tratar de atrapar el humo con las manos.
La comunicación, piedra angular de cualquier relación, se erosiona. Las conversaciones ya no giran en torno a proyectos compartidos o sueños a futuro, sino que se ven monopolizadas por discusiones sobre dinero, deudas, y promesas de cambio que se evaporan tan rápido como se pronuncian.
El ludópata puede volverse irritable o distante, especialmente si se le confronta con sus comportamientos. Esta irritabilidad no es un reflejo del amor hacia su pareja, sino una manifestación de la frustración y el conflicto interno que vive por su adicción.
Por otro lado, el afecto y la intimidad pueden disminuir. No porque el amor haya desaparecido, sino porque la mente del ludópata está consumida por el próximo juego, la próxima apuesta. La pareja puede sentirse desplazada, como si compitiera con el juego por la atención de su ser querido, lo que genera sentimientos de soledad y abandono en una relación que se supone debe ser una fuente de apoyo y compañerismo.
En algunos casos, el comportamiento del ludópata hacia su pareja puede volverse manipulador. Esto suele suceder cuando el juego ha consumido los recursos financieros y emocionales de la relación.
Pueden surgir promesas de cambio como estrategias para obtener más dinero o tiempo para seguir apostando, sin un compromiso real de buscar ayuda o mejorar. Es un ciclo doloroso, donde el ludópata, en el fondo, se siente atrapado y desesperado, y su pareja, confundida y herida.
Sin embargo, es crucial entender que detrás de este comportamiento hay una persona luchando contra una adicción muy compleja. La ludopatía es una adicción, no un reflejo del carácter o amor hacia la pareja. El camino hacia la recuperación es difícil y requiere el apoyo, la paciencia, y a menudo la intervención profesional.
Como especialista en adicciones, mi papel ha sido guiar a las personas con ludopatía a través de este laberinto. La recuperación es posible, pero hay que dar el primer paso, que es reservar cita con un profesional para evaluar el caso y empezar a aplicar estrategias.
«Pies, para qué os quiero si tengo alas para volar». Frida Kahlo
JotDown(J.Lapidario) — Paseando en verano es habitual ver un buen montón de pies…
Delicados piececillos subrayados por elegantes sandalias de Gaultier, o infames peanas sudorosas cuyos pulgares asoman aprisionados por la tira de unas chanclas de playa.
Incluso se puede uno topar con una de esas desconcertantes tiendas de ictioterapia donde una fila de pies en remojo es asaltada por peces devoradores de pieles muertas.
El verano es el momento ideal para ir descalzo.
Me encantan los placeres sensoriales como pasear mis peludos pies de hobbit por las playas pedregosas de la Costa Brava, o remojarlos en la orilla del mar.
Casi todo el mundo disfruta de la sensación placentera de un suave masaje en la planta de los pies… Y a veces la cosa va un poco más lejos: un fetichista de los pies sentirá excitación sexual al acariciar, lamer, chupar, cosquillear o besar los pies ajenos. No cualquier pie, por supuesto: no faltan los fans de los pies sucios, pero los más apreciados suelen tener curvatura elegante y buena pedicura.
El pie no es una extremidad maloliente: ese es un prejuicio igual de estúpido que el que considera la vulva como órgano inmundo per sé. Un pie limpio no huele mal, unos genitales limpios tampoco.
El fetichismo por los pies (odio el cacofónico término podofilia) es particularmente frecuente en varones: circulan por Internet listas más o menos fiables de famosos con afición por los pies, desde Elvis Presley a Enrique Iglesias, Dostoyevsky o Andy Warhol, que conservaba un pie humano momificado entre sus trastos.
Por supuesto, también hay mujeres que encuentran sexualmente estimulantes los pies y los zapatos, aunque el fetichismo podal femenino es un fenómeno aún poco estudiado, quién sabe si por influencia freudiana.
Para Sigmund Freud el pie es un símbolo del pene.
Quién lo hubiera imaginado, ¿eh?
En una nota escrita en 1910 Freud explica la podofilia sosteniendo que el pie representa “el pene de la mujer, cuya ausencia impresiona fuertemente”.
En Fetichismo pone el ejemplo de un niño que ve por primera vez los genitales de su madre e interpreta la desconcertante ausencia de pene como una amenaza de castración.
Para contrarrestar ese peligro, el crío se negará inconscientemente a aceptar ese vacío, adoptando como sustituto del pene materno lo último que hubiera visto antes de posar su mirada en ese traumático coño. Zapatos, pies, lencería: “la elección tan frecuente de piezas de lencería como fetiche se debe a lo que se retiene en ese último momento del desvestirse en el que todavía se ha podido pensar que la mujer es fálica”.
Lo lamento por los psicoanalistas clásicos que me estén leyendo, pero como explicación siempre me ha parecido poco convincente. Nunca he comulgado con la descripción freudiana de los genitales femeninos como un vacío, una ausencia, un tubo, un pene castrado; una visión que desprecia e ignora la vulva o el clítoris… Pero ese es tema para otro artículo.
Probemos con otro acercamiento: si el pie no simboliza un pene… ¿Qué simboliza?
El pie es el reflejo del alma
Muchas confesiones religiosas han exigido tradicionalmente descalzarse y realizar los ritos sagrados con los pies en contacto con el suelo. Pitágoras aconsejaba a sus discípulos que se quitaran las sandalias para ofrecer sacrificios a los dioses, y Moisés se acercó descalzo a la zarza ardiendo.
El razonamiento parece ser no ensuciar con el polvo del camino los lugares sagrados, aunque me queda la duda razonable de si no será peor el remedio que la enfermedad en caso de llevar los pies muy sucios (y aquí me vienen a la memoria los tomates calcetineros de Paul Wolfowitz en una mezquita turca).
Para los pies sucios hay un rápido remedio… lavarlos.
En Oriente Medio el pediluvio se consideraba un deber de cortesía: tradicionalmente, el anfitrión recibía a sus huéspedes ofreciéndoles agua para que se lavaran los pies.
En Lucas 7, 37-38 se cuenta cómo una pecadora (léase «prostituta») se arroja a los pies de Jesucristo para limpiarlos con sus lágrimas y secarlos con su propio cabello.
La mujer «besaba sus pies y los ungía con ungüento», en una escena algo turbadora que oscila entre la humilde adoración y la podofilia sagrada.
Como nota lateral: a raíz de una confusión del papa Gregorio en el siglo VI, se identificó a esta «pecadora» con María Magdalena, que de prostituta no tenía nada.
Hay quien ve en esta maniobra un intento de desacreditar a Magdalena como predicadora para limitar el papel de la mujer en la Iglesia primigenia…
El propio Jesucristo dio muestras de humildad lavando los pies a sus discípulos tras la Última Cena.
De esa escena siempre me ha hecho gracia la reacción de Simón Pedro, que aprovechó para pedir sin éxito que de paso le lavaran manos y cabeza. Tras los doce pediluvios, Jesús sentenció: «si yo, el Señor y Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros«; una hermosa comunión de pies limpios conocida como mandatum. Otras tradiciones como la hindú no llegan a tanto: para mostrar respeto les basta con inclinarse y tocar el pie en un gesto llamado pranāma.
Sucios o limpios, para muchas religiones los pies son un símbolo del alma, la base que mantiene erguido el cuerpo físico del mismo modo que el alma soporta el cuerpo astral.
Esta asociación explica que existan tantos seres demoníacos representados en el folklore con pies deformes (¡las tradicionales pezuñas diabólicas!) o incluso invertidos: tanto el dios azteca del inframundo Xolotl como el vampiro femenino indio Pichal Peri o el duendecillo brasileño Curupira son representados habitualmente con los pies apuntando hacia atrás, lo que ponía comprensiblemente de los nervios a cazadores y rastreadores.
Las huellas tienen su propio poder: la madre del fundador de la dinastía Chou se quedó embarazada al pisar una huella dejada en la roca por un dios.
Resumiendo: descalzarse es señal de respeto, lavar o tocar los pies es muestra de humilde adoración y el pie en sí mismo simboliza la base del alma. Necesitaremos más datos para entender la sexualización de los pies: tras la religión, acudamos a la ciencia.
El pie como insospechada fuente de placer
«El pie humano es una obra maestra de ingeniería y una obra de arte». Leonardo Da Vinci
En 1950 un neurocirujano llamado Wilder Penfield empezó a practicar cirugías cerebrales a pacientes epilépticos.
En este tipo de operaciones indoloras el paciente permanece consciente: debe ser una sensación extraña tener levantada la tapa de los sesos mientras un cirujano trastea con tus pensamientos.
Penfield tomó nota de qué reacciones producía la estimulación eléctrica de diversas áreas del cerebro, y con esa información trazó un mapa del córtex somatosensorial, una franja de la corteza cerebral que procesa los estímulos procedentes de cada parte del cuerpo.
La representación gráfica de este mapa es el homúnculo de Penfield: un gracioso monigote gracias al que se puede comprobar que las manos y la boca acaparan la mayor parte del córtex. Hablar y tocar parecen ser las especialidades humanas.
Todos los pacientes analizados por Penfield fueron hombres, una lamentable omisión corregida por Barry Komisaruk en un memorable experimento reciente: analizando las respuestas cerebrales de once mujeres mientras se masturbaban, pudo mapear en el córtex las zonas correspondientes al clítoris, la vagina y el cuello uterino.
Analizando el mapa se observa algo significativo: las áreas cerebrales dedicadas a los pies y a los genitales están una al lado de la otra. Y aquí entra en escena el neurólogo Vilayanur Ramachandran, que con su estudio sobre el dolor de los miembros fantasma llegaría a conclusiones sorprendentes.
Tras la amputación de una parte del cuerpo, la zona correspondiente del córtex cerebral deja de recibir información de esa extremidad, pero muchas veces sigue activa, haciendo creer al cerebro que el miembro amputado («fantasma») sigue ahí. Además, esa área del córtex suele acabar siendo reutilizada por las zonas adyacentes.
Por ejemplo, al amputar una mano, la zona del córtex correspondiente se ve invadida por la más cercana, la de la cara. Así, estimular la cara del paciente hace que se alivie el dolor de la mano fantasma.
¿Qué consecuencias tiene que la zona adyacente a los pies en el córtex sea la de los genitales? Para empezar, que las reconexiones cerebrales tras una amputación son desconcertantes. Ramachandran narra cómo varios pacientes con un pie amputado refieren no solo haber aumentado la intensidad de sus orgasmos, sino también sentir placer sexual procedente del pie fantasma.
En otro caso, un paciente al que se le tuvo que amputar el pene refiere cómo al cabo de un tiempo empezó a experimentar fuertes orgasmos cuando su esposa le masajeaba y lamía los dedos de los pies.
Para Ramachandran, esta plasticidad cerebral ayuda a explicar el fetichismo por los pies también en casos sin amputación alguna. Con un entusiasmo contagioso, sostiene que «tal vez todos tengamos un cierto cortocircuito entre estas zonas cerebrales, lo que explicaría por qué nos gusta tanto que nos chupen los dedos de los pies».
A un amigo mío fetichista de los pies le fastidia una interpretación tan poco mística, pero a mí me hace gracia tanto que cada cual tenga su propio cableado cerebral de zonas erógenas como que los pies sean tan propensos a dejarse estimular.
Pero es inevitable preguntarse: ¿no será todo más sencillo? ¿No será que visualmente los pies pueden ser muy bonitos a pesar de su injusta mala fama? Tras el psicoanálisis, la religión y la ciencia, le toca el turno al arte.
El pie considerado como una de las bellas artes
“Imagino que la diosa del Amor ha descendido del Olimpo para visitar a un mortal. Para no morir de frío en nuestro mundo moderno, envuelve en pieles su cuerpo sublime y se calienta los pies en el cuerpo prosternado de su amante”.Leopold Von Sacher-Masoch
En mis primeros años universitarios, un amigo me pidió que escribiera un guión para su primer cortometraje. Como siempre me ha fascinado el bondage, escribí una historia que empezaba con la protagonista medio desnuda y atada a la cama… Y como nadie del equipo de rodaje sabía manejar cuerdas, me ofrecí voluntario para atarla y desatarla en cada escena.
El corto fue un fracaso, pero yo me lo pasé muy bien.
La moraleja es que para un cineasta es fácil disfrutar de sus fantasmas eróticos a la que sea un poco espabilado…
Y Quentin Tarantino, entre otras muchas cosas, es un tipo listo.
Reconocido fetichista de pies, el director se las ha arreglado para incluir planos de delicados piececitos femeninos en todas sus películas.
Los momentos más recordados son el diálogo sobre masajes en los pies de Pulp Fiction, los obsesivos primeros planos del pulgar de Uma Thurman en Kill Bill y, sobre todo, la hipersexual escena de Abierto hasta el amanecer que Tarantino escribió para darse un homenaje: una bellísima Salma Hayek bailando con una pitón albina (¡mujeres y serpientes!) y embutiéndole el pie en la boca al propio Quentin en una peculiar forma de servir alcohol.
No es la única vez que el director ha sido visto bebiendo de pies o zapatos ajenos: aquí podéis verle tomando champán a sorbitos de unos Louboutin.
Aunque ya décadas antes de Tarantino los amantes de los pies bonitos habían podido disfrutar de escenas tan inolvidables como el arranque de Lolita de Stanley Kubrick, con esa delicadísima y amorosa pedicura…
En la versión de los noventa también vemos en varias ocasiones a la Lolita interpretada por Dominique Swain vacilarle a Jeremy Irons utilizando como arma sus sensuales piececillos. Otras veces, el fetichismo se ha usado como alivio cómico: me vienen a la memoria esta hilarante escena con las botas de Jamie Lee Curtis en Un pez llamado Wanda, el baboso papel de Chris Elliott en Algo pasa con Mary o toda la subtrama del “pisoteador de Baltimore” en Polyester, de John Waters.
En España tenemos a Luis Buñuel salpicando sus películas con referencias podófilas y fetichistas: los botines de piel que despiertan la pasión de un anciano en Diario de una camarera, la pierna amputada de Catherine Deneuve en Tristana (una presencia espectral que obsesionó a Hitchcock), y por supuesto las escenas de dominación y sumisión de la hermosísima Belle de jour.
Aunque el cineasta español fetichista por excelencia fue sin duda Luis García Berlanga, cercano al mundillo del sadomasoquismo y reconocido fetichista del zapato de tacón: los botines, en particular, le sugerían agradables fantasías de dominación femenina.
En sus películas los fetichismos aparecen como guiños más o menos explícitos (la Bárbara Rey masoquista de La escopeta nacional, la colección de zapatos de Gurruchaga en París-Tombuctú), o como parte central del guión en Tamaño natural, un estudio de los mecanismos del fetichismo y sus peligros en caso de obsesión.
En 1999, Berlanga instituyó el Premio a la Mujer Mejor Calzada de España, entregado desde entonces en el Museo del Calzado de Elda.
El trofeo es un zapato de tacón de aguja con alas (lo que vestiría el dios Mercurio si quisiera travestirse), y ha caído en manos, o más bien en pies, de mujeres tan dispares como Ana Rosa Quintana, Anne Igartiburu, Paz Vega, Marta Sánchez, Terelu Campos o Esperanza Aguirre (!).
En fotografía el primer nombre que viene a la cabeza es el de Elmer Batters, un genio especialmente activo durante los cincuenta y sesenta con muchísimo ojo para retratar piernas, pies y zapatos.
Desgraciadamente en esa época pacata su fetichismo no fue comprendido, y como muchos otros fotógrafos de la época, sufrió el acoso de la justicia bajo acusaciones de perversión y obscenidad.
Batters nunca entendió el porqué de tanta persecución: para él su atracción por los pies era limpia, lírica y sencilla. En sus propias palabras: “las piernas están para andar, bailar y amar.
Pero también se dirigen a quienes se sienten fascinados por ellas, en un lenguaje tan elocuente como la poesía”.
La mayor parte de su vida Batters pasó relativamente desapercibido en círculos artísticos, poco dados aún a bucear en la iconografía fetichista, hasta que en los noventa el avispado Benedikt Taschen publicó los recopilatorios From the Tip of the Toes to the Top of the Hose y Legs That Dance to Elmer’s Tune, que descubrieron al público la enorme calidad de sus fotografías.
Más vale tarde que nunca: desde entonces su trabajo se ha expuesto en galerías respetables de Nueva York, Rotterdam, París o en el IVAM valenciano.
Otros fotógrafos han retratado pies, piernas y zapatos con maestría, aunque no de forma tan dedicada y meticulosa como Batters.
A mí me gusta especialmente Nina Leen, una de las primeras fotógrafas de Life, que en sus retratos de mujeres americanas siempre prestó especial atención al calzado… O la fotografía erótico-podofílica de Lucien Clergue, o el talento avasallador de Helmut Newton y sus supermujeres vestidas solo con tacones.
En España tenemos a Alberto García-Alix, un grandísimo retratista que siempre se ha sentido cómodo con las sexualidades alternativas. O, en estilos más abiertamente fetichistas, fotógrafos como Antonio Graell y popes del porno sadomasoquista muy aficionados a los pies, como el mítico José María Ponce.
El sadomasoquismo erótico y el fetichismo por los pies se han entendido siempre muy bien.
Y es que ante unos pies bonitos el fetichista no tiene por qué sentir solo el impulso de acariciarlos y lamerlos, sino también atarlos (como muestra Ipe Ray), azotarlos con una técnica llamada bastinado, hacerles cosquillas…
Los fans del cosquilleo se hacen preguntas intrigantes cómo qué pasaría si se le hacen cosquillas a una bibliotecaria descalza, un escenario tierno y cruel (¡debería reírse pero no puede!) emparentado con el #readingissexy.
Casi todos los dibujantes de cómic erótico han representado pies apetecibles, especialmente los habituales de la temática sadomasoquista.
Así a vuelapluma me vienen a la cabeza los taconazos de Guido Crepax en Histoire d’O o las preciosas botas altas habituales en Gwendoline de John Willie.
Sin embargo, si hay que destacar un dibujante podófilo en particular, la elección está clara: Franco Saudelli. Este ilustrador italiano, habitual en magazines eróticos de los noventa, se especializó en dibujar damas en apuros bien atadas, casi siempre con sus delicados piececillos flexionados y a la vista.
Traigamos referencias literarias: evidentemente, uno de los principales fetichistas del pie es Leopold von Sacher-Masoch, que elevó a categoría de arte el acto de postrarse rendido y humillado a los pies de una mujer triunfante. También hay que mencionar al novelista francés Nicolas Edme-Retif, cuya pasión pionera por el calzado femenino hizo bautizar como retifismo a la adoración por los zapatos.
Pero de quien querría hablar aquí con más detalle es del escritor, pintor y grabador polaco Bruno Schulz, cuyos textos delicados y pesimistas he admirado siempre muchísimo. Su recopilatorio de grabados El libro idólatra, publicado aquí por Maldoror Ediciones, es una intrigante maravilla.
Sus imágenes expresionistas convierten el fetichismo en un ritual religioso en que la mujer-diosa es adorada por una multitud de hombres deformados y goyescos, alguno con los rasgos del propio Schulz. Estas femme fatales inalcanzables dejan sin embargo accesible una parte de su cuerpo: los pies que atraen al idólatra con un magnetismo erótico irresistible.
Una estúpida disputa entre dos oficiales nazis le costó la vida a Schulz en 1942: espero que la diosa le haya acogido en su seno. O a sus pies.
El pie es un caramelo cuyo envoltorio es el zapato
“Envíame tus zapatos, ya desgastados de tanto bailar, para que tenga algo tuyo que estrechar contra mi corazón”. Johann Wolfgang von Goethe
Que el Príncipe no fuera capaz de reconocer a Cenicienta por la cara sino por la forma en que encajaba su pie en un zapatito de cristal siempre me ha resultado sospechoso de podofilia… Y tampoco acabo de entender por qué esos zapatitos no volvían a ser costrosas sandalias campesinas al llegar la medianoche.
Sea como sea, hay muchas más versiones del cuento de Cenicienta que la insulsa de Perrault adaptada por Walt Disney: la historia es un antiquísimo arquetipo materializado en narraciones chinas, hindúes o egipcias con pocas cosas en común más allá de la intervención salvadora de un simbólico zapato como forma de identificar a la protagonista.
En la versión de los hermanos Grimm las hermanastras de Cenicienta llegan a mutilarse un par de dedos y cortarse el tendón de Aquiles para encajar el pie en el zapato de marras, adelantándose un par de siglos a las operaciones de cirugía estética e inyecciones de bótox en los talones que se hacen hoy en día las fans de los Jimmy Choo con pies poco aptos para los tacones kilométricos.
Y es que los zapatos de tacón tienen una innegable belleza que los convierte en fetiches eróticos por derecho propio, pero también resultan peligrosos para la salud si se llevan en exceso.
Llevar taconazos constantemente puede provocar deformidades (juanetes, dedos en martillo), dolores crónicos o problemas en los tendones.
De todas formas, basta con alternar los tacones con calzado plano durante al menos un tercio del tiempo que se permanece de pie para que el riesgo disminuya enormemente.
Muchas mujeres que conozco hacen algo parecido: empiezan la noche llevando zapatos de tacón de aguja, pero traen bailarinas en el bolso para cambiarse a partir del momento en que los taconazos duelen demasiado o se vuelven incómodos.
La dificultad para caminar y el hecho de que los tacones resulten dolorosos los convirtió en enemigos naturales de la segunda ola del feminismo, allá por los setenta.
Su tesis era que más que objetos embellecedores eran instrumentos de tortura creados para subordinar a las mujeres y objetificarlas ahogándolas en un canon de belleza opresor.
Abundaron las comparaciones con la costumbre tradicional china de vendar y deformar los pies femeninos, un procedimiento horrendo y literalmente nauseabundo sobre el que prefiero no hablar. La feminista Germaine Greer llamaba a este tipo de zapatos “fuck-me shoes” o zapatos-fóllame, un semichiste que hizo bastante fortuna (una canción de Amy Winehouse se llama Fuck-me pumps, donde pumps es otra forma de llamar a los zapatos de tacón).
Más recientemente surgió con fuerza un feminismo sex-positive menos tremendista, en que los taconazos se usan en su justa medida como herramienta femenina de autoafirmación… Y la justa medida aplica aquí no solo a la necesidad de alternar tacones con zapatos planos, sino a casos como el de Carrie Bradshaw en Sexo en Nueva York, que sin ser millonaria acumula centenares de Manolo Blahniks y Jimmy Choos a unos 400-500 dólares de media por par.
Esta tendencia a coleccionar zapatos como quien acumula conservas antes del apocalipsis no es exclusiva de personajes de ficción: es conocido el caso de la ex Primera Dama filipina Imelda Marcos, alias “Mariposa de Acero”, que al huir del país rumbo a Hawai en 1986 dejó tras de sí 1060 pares de zapatos de lujo.
O, en una nota menos criminal, es bonito comprobar el orgullo con que la bailarina de neo-burlesque Dita von Teese muestra su colección de zapatos, muchos regalo de Christian Louboutin en persona.
El fetichismo del pie puede resultar difícil de comprender al primer vistazo, pero el gusto por los zapatos de tacón es bastante autoexplicativo sin que Freud identifique el tacón con un sustituto del pene.
Una mujer con tacones parece más alta y de piernas más largas, y adopta una postura erguida que subraya las curvas del cuerpo y hace destacar pantorrillas, nalgas y pechos.
La forma de caminar se vuelve más sinuosa y, según los cánones occidentales, elegante y seductora.
El tamaño del tacón influye en el resultado: los taconcitos de 4 cm apenas alteran el paso, mientras que caminar con tacones de aguja de 13 cm sin plataforma es un reto complicado.
Los tacones de más altura son ya puramente decorativos o se emplean en el mundillo BDSM.
Por ejemplo, las ballet boots están diseñadas específicamente para fantasías fetichistas: taconazos de 18 cm o más, junto a un empeine curvado que fuerza la postura en punta de las bailarinas.
Se usan por placer estético o como restrictores de movimiento (una forma de bondage, atentos al candado), no tanto para caminar…
Aunque hay modelos fetichistas, como Maisumi Max, capaces hasta de bailar con estas botas puestas. En uno de esos curiosos cortocircuitos entre el mundo del sadomasoquismo y el de la música pop, varias cantantes han llevado estas botas de ballet en sus vídeoclips: Beyoncé en Green Light, Pink en U and Ur Hand o Christina Aguilera en Hurt.
Y es que los zapatos de tacón son un icono sadomasoquista natural. Una de las imágenes tradicionales de la dominación femenina muestra a la Dómina pisando el cuerpo rendido del sumiso con sus afilados tacones, sea amorosamente o con mala idea en un enérgico trampling.
El equivalente más cercano intercambiando los géneros sería el del fetichismo por las botas militares o de montar, también extendido aunque no tan frecuente. Y la fantasía desbordante propia del BDSM permite diseñar zapatos surrealistas, como esta maravilla que convierte a quien lo lleve en un dócil pequeño pony.
Sea como herramienta del agradablemente perverso mundo del sadomasoquismo, sea como accesorio de moda transformador del cuerpo y los andares, el zapato de tacón es un punto focal de atracción del deseo y una encarnación del eterno femenino. Y despediré este podófilo artículo con una muestra reciente de su poder icónico: para promocionar el blu-ray de Cenicienta, en Disney le encargaron a Christian Louboutin que creara un par de zapatitos de cristal.
sobrehistoria.com(Casiopea) — Jesús es la figura central del cristianismo que lo reconoce como el Mesías, el Cristo, Dios que se hace hombre. Las principales fuentes textuales que relatan su vida son los cuatro evangelios canónicos (escritos por Mateo, Marcos, Lucas y Juan) así que conozcamos más sobre la Biografía de Jesús de Nazaret.
La investigación histórica sobre la historia de Jesús encuentra también su origen en las cartas de San Pablo y en los Hechos de los Apóstoles. Aunque algunos estudiosos remontan la figura de Jesús a la elaboración de un mito, muchos otros -incluso no cristianos- coinciden en reconocer su figura histórica.
Según el relato de Lucas, en su Evangelio, una virgen llamada María, desposada con José y descendiente del rey David, recibe la visita del ángel Gabriel en Nazaret de Galilea (en la época del rey Herodes), quien le anuncia su concepción de Jesús .
El nacimiento de Jesús (tanto para Mateo como para Lucas) tiene lugar en Belén, en Judea; sin embargo, en los tiempos modernos, los eruditos seculares y cristianos han planteado la hipótesis de que Nazaret fue el lugar de nacimiento. No se conoce la fecha exacta del nacimiento de Jesús, según la tradición la fecha de Navidad sería el 25 de diciembre.
La datación más correcta sitúa el nacimiento en los últimos años del rey Herodes, alrededor del 7-6 a C.
El año 0 no está contemplado en la cronología cristiana: el año en que nace Jesús se remonta al año 1 aC; el año 1 AD es el año siguiente. Esto no se debe a un error de cálculo sino al hecho de que el concepto de número 0 fue introducido en Europa por Fibonacci recién en el siglo XIII d.C.
La biografía de Jesús de Nazaret llega a nosotros como ya mencionamos a través de los evangelios, los libros sagrados escritos por aquellos que se acercaron mucho a Jesucristo y decidieron informarse y escribir sobre su vida. En estas escrituras se describe a Jesucristo como un hombre pacífico y alejado de la violencia, una característica bastante común en los años de la dominación del Imperio Romano. Sin embargo su mensaje era conflictivo, pues se contraponía al cumplimiento de la Torah que propugnaban los fariseos.
También se distanciaba de las creencias de los esenios y las otras religiones que allí se practicaban. Al proceder de un Imperio politeísta, no era de extrañar que los creyentes se dispersaran en diferentes religiones. Lo único que se salvaba era el Templo de un rol central en la vida espiritual y en donde nadie en su interior era juzgado por rezar.
– ¿Por qué se llama Jesús de Nazaret?
A lo largo de estas líneas vas a aprender muchos datos acerca de este personaje histórico tan importante. Pero antes de meternos en faena, seguramente te habrás preguntado alguna vez el porqué se le llama Jesús de Nazaret. No es una cuestión que se responda con frecuencia cuando se cuentan datos sobre Jesús. Pero nosotros queremos responderte y aclarar esta inquietud.
Hay varios motivos por los cuales le viene el sobrenombre. El primero de ellos es que en su época era habitual nombrar a una persona por el lugar del cual procede para así identificarlo. Por ejemplo, imagina que en tu agenda telefónica tienes a varios contactos que se llaman «Pepe». ¿Cómo diferencias a uno de otro?
Seguramente le tengas puesto algún dato que lo identifica como pueden ser: «Pepe, compañero del colegio», «Pepe, primo», «Pepe playa», si es un amigo que ves en verano cuando vas de vacaciones a la playa, etc., lo mismo ocurría en esos tiempos. Llamar a Cristo «Jesús de Nazaret» es hacer alusión a que era de este lugar, para así identificarlo al referirse a él y distinguirlo de otros varones que se llamasen Jesús.
Sí, es cierto, se cuenta que Jesús nació en Belén. Pero es que fue en Nazaret donde vivió la mayor parte del tiempo y de ahí que fuera reconocido por este lugar. Además y pese a que nos han explicado siempre eso del nacimieno en Belén, la estrella, los magos y todo lo que festejamos en Navidades, lo cierto es que de modo documental no hay confirmación de que en efecto su alumbramiento tuviera lugar en Belén. ¿Y si fue en Nazaret? Los historiadores no lo descartan.
Aparte de este hay más fundamento por el cual justificar llamar a este hombre Jesús de Nazaret. Otra razón más sería enfatizar el origen humilde del hombre santo. Y es que Nazaret es una ciudad muy humilde y hasta despreciada por su pobreza.
No se trata solamente de presentar a un Jesús pobre que ganara la popularidad y admiración de la gente, sino que además, en las profecías del Antiguo Testamento en el cual se prometía la venida del Mesías, se le describía como un hombre que despreciado y rechazado, por su origen humilde. Se trataba de relacionar a Jesús con el Mesías prometido por las Sagradas Escrituras.
– ¿Dónde estaba Jesus de los 12 a los 30 años?
Poco se sabe acerca de la vida de Jesús desde los 12 y hasta los 30 años. Tan misterioso y desconocido nos resulta que a esta etapa se la llama «la vida oculta de Jesús». Sabemos de él, o nos cuentan, que nació en Belén y que comenzó su ministerio a la edad de 30 años pero, ¿qué fue del Jesús adolescente y joven hasta que llegó a la edad de predicar? ¿cómo se forjó ese carácter mesiánico del Niño Dios?
Lo último que sabemos de su niñez es que a los 12 años Jesús viajó a Jerusalén a celebrar la Pascua junto con su familia. Pero luego de esto hay una importante laguna de 18 años en los que a Jesús parece habérselo tragado la tierra. El único dato que nos llega es que vivió en Nazaret, tal y como hemos explicado en el apartado anterior.
Todo lo demás son especulaciones como, por ejemplo, el hecho de que el Jesús niño fuese educado entre la escuela y la sinagoga, como era habitual en la época.
Hay algunos documentos históricos que parecen apoyar el hecho de que Jesús estuvo también en la India y que fue al Tíbet. De hecho, Nicolás Notovitch, un periodista de guerra, indicó que en el monasterio de Hemis Ladakh, le hablaron de un manuscrito en el cual se cuenta sobre la vida del santo Issa, el nombre de Jesús en árabe.
Siguiendo esta teoría, llegó a publicarse un libro que lleva por título «La vida desconocida de Jesús» y que vio la luz en el año 1894. Sin embargo, no hay pruebas fechacientes de que esto realmente sea como lo cuenta su autor, ni tampoco de que en verdad Jesús hubiera estado allí.
– La infancia de Jesús de Nazaret
Antes de conocerle como predicador, tenemos que conocer algo más de Él, de cuando era un niño. Jesús de Nazaret nace hacia el año 5 a.C., en un establo de Belén, en Judea, cuando dicha provincia pertenecía al Imperio Romano. Sus padres fueron José (que era carpintero) y María la Virgen.
Según conocemos por las Sagradas Escrituras, Jesús fue «concebido por obra y gracia del Espíritu Santo«. Con esto se quiere explicar la intercesión del Espíritu Santo para que la joven María, Madre de Jesús, quedase encinta del Hijo de Dios. Y como el Hijo de Dios no podía habitar en el cuerpo de una pecadora, ella nació sin pecado alguno. Llamándola así Inmaculada Concepción, librándola del pecado original con el que nacemos todos.
Además, a pesar de estar casada con José, ella se mantuvo sin conocer varón, hasta el punto de que nunca yacieron en el lecho como marido y mujer, por lo que su virginidad se quedó intacta. De ahí la expresión Virgen María.
Tras un tiempo en Egipto, escapando de las persecuciones del Rey Herodes, ya que escuchó hablar de este tan preciado niño y mandó a matar a todos los varones menores de un año, el niño Jesús por fin nace en el portal de Belén y pasa su infancia y juventud en Nazaret, en Galilea. Se dedicó a ayudar a su padre José en la carpintería y también pasó el tiempo estudiando las tradiciones judías de la época.
Tal era su curiosidad, que queda reflejado en la Biblia, que acudía al Templo de manera asidua para poder hablar con su Padre e intercambiar ideas religiosas con los entendidos en la materia. Fue a los doce años cuando, desesperados, los padres de Jesús le buscaban y consiguieron hallarle en el Templo.
Al llegar a los 30 años comienza su vida pública, según las Escrituras, y es bautizado por Juan «El Bautista» en el río Jordán. Juan el Bautista le había señalado como su sucesor, que le reconoció y quiso darle su función en el mundo, que era bautizar a aquellos que se convertían a la fe en Dios, pero Jesús se negó y quiso que le dejara hacer lo que venía a hacer a este mundo. A los treinta años, se estableció en Cafarnaún, donde comienza a predicar la “llegada del Reino de Dios«.
Jesús de Nazaret era un predicador ambulante. Tras sortear una serie de pruebas de ascetismo, entre la población que le rodeaba, aumentó su popularidad y también el número de sus seguidores. Entre estos seguidores fueron apareciendo ciertas personas que destacaban entre las demás y que dejaron todo a un lado para seguirle. Eran los doce hombres que conformaban el núcleo más cercano a Jesús. Eran quienes hoy conocemos como los doce apóstoles.
Jesucristo dedicó gran parte de su juventud (y de su vida) a predicar sus enseñanzas de Dios. Así, recorrió numerosos lugares de Palestina consiguiendo que le escuchasen por todas las partes del mundo. ¿Cómo podía mover tantas masas? Jesús de Nazaret hablaba y predicaba con parábolas, que eran hechos que llegaban al sentido del ser humano, para hacerles reflexionar.
Los más humildes se identificaban con la palabra de Jesús y, sobre todo, sumaba seguidores debido a los muchos milagros que decían que obraba. Tenemos un famoso ejemplo, como la resurrección de Lázaro o la transformación del agua en el mejor vino de la fiesta, durante las bodas de Canaán.
A pesar de la admiración de muchos, Jesús sufre acusaciones por hipocresía moral. Le acusaban de creerse mejor que sus dioses y de lavarles el cerebro a sus fieles seguidores, además, de meterles patrañas con los milagros. Veían en el predicador una amenaza que haría temblar los cimientos de sus creencias y su falta de humildad en sus religiones.
Hablaba de la venida del Reino de Dios y de su gobierno con amor y justicia, donde todos tendrán sitio para poder vivir en paz. De este modo, Jesucristo es denunciado ante el gobernador romano, Poncio Pilatos por haberse proclamado Rey de los Judíos y Mesías, aunque cabe señalar que el Reino al que Él se refería mientras predicaba era el Reino de los Cielos, el Reino de Dios.
El Imperio comenzó a cercarlo y no se podía dar marcha atrás. Jesús sabía que su final era inminente, entonces, reunió a sus discípulos para que juntos pudiesen celebrar la Pascua, en un mesón que habían reservado. Ésta reunión, era La última Cena. Después de la cena, Jesús, temeroso de lo que se venía encima, rezaba en el Monte de los Olivos, tratando de sacar las fuerzas que necesitaría en lo que se aproximaba. Le acompañaron dos apóstoles, para que rezaran con Él, pero se quedaban dormidos.
Más tarde, seguido de soldados del imperio, apareció uno de sus discípulos, Judas Iscariote que, por treinta monedas de plata, entregó a Jesús al Imperio, tras un beso con el que le traicionó. Esta situación da inicio a la Pasión de Cristo, proceso en el cual es sometido a durísimos padecimientos antes de ser finalmente crucificado en la cruz.
– Los últimos días de Jesús
Como hemos explicado, la víspera de la Pascua judía, Jesús se reunió con sus apóstoles en la conocida “última cena”. En ella, predijo ante sus seguidores que habría de ser traicionado por uno ellos. Poco después, tras la traición del apóstol Judas Iscariote, Jesús fue capturado por los guardias del sumo sacerdote.
El consejo religioso judío le declaró culpable de blasfemia, ante la afirmación de Cristo de que él era el Mesías. Se le condenó a la pena de muerte. Pero el sanedrín no podía aplicar dicha pena sin el consentimiento de las autoridades romanas que, recordemos, dominaban la región.
Fue así que el gobernador romano de Judea, Poncio Pilatos, accedió a cumplir la pena que determinaron las autoridades judías. Jesús fue torturado y los soldados, rasgaron sus vestiduras, se apostaron su capa. Le incrustaron en la frente, una dolorosa corona de espinas para que recorriera el camino hasta el Monte del Calvario.
Poco después expiró a través de crucifixión, un método de ejecución utilizado en tiempos romanos. Cuando Jesús entregó su vida, el suelo tembló y el cielo tronó. Sus discípulos, se encargaron de recogerle, ungirle y velarle. Guardaron su cuerpo en una pequeña cueva tapada por una gran roca. Al tercer día, cuando volvieron a verle, Jesús había resucitado de entre los muertos.
– El Jesús «histórico»
Tras su muerte, la vida y el legado de Cristo cobraron una relevancia como quizás nunca se había visto en la historia. Sus discípulos relataron el milagro de la resurrección. Los once apóstoles restantes presenciaron su aparición. En ellas Jesús les ordenó que predicaran su mensaje. Esta línea religiosa que sostenía que Jesús de Nazaret era el Mesías, hizo que las creencias cristianas se separaran aún más, de la tradición judía.
Posteriormente se desarrolló el cristianismo, como una nueva religión que tuvo un comienzo de persecuciones y ocultamiento. Pero sólo algunos siglos después llegó a ser la religión oficial del Imperio Romano, alcanzando su mayor poderío al dominar la espiritualidad de la Europa Medieval y luego del “Nuevo Continente” tras el Descubrimiento de América.
Además del Nuevo Testamento, que es la parte de la Biblia que habla de la vida humana de Jesús, existen otras fuentes que demuestran la existencia de Jesús y que han llevado a muchos expertos a admitir su existencia, como personaje histórico más allá de su dimensión religiosa.
Esta aceptación prácticamente universal de la naturaleza histórica de la figura de Jesús procede del conocimiento que se tiene de su existencia por otras fuentes escritas ajenas a los Evangelios cuyos autores, además, no estaban directamente vinculados con el universo del cristianismo primitivo.
Así, se considera que estas fuentes son más fiables que los escritos vinculados a la Biblia al ser consideradas más imparciales y no verse contaminada directamente por cuestionamientos de tipo religioso.
Las dos fuentes principales que se utilizan para demostrar la existencia de Jesús desde un punto de vista histórico son los historiadores Flavio Josefo y Tácito.
– El historiador Flavio Josefo
Ha pasado a la posteridad especialmente por los escritos, en los que relata los hechos vinculados a la Gran Revuelta Judía del año 66 d. C. Si bien no es exactamente contemporáneo de Jesús, al haber nacido alrededor del año 35 d. C., el hecho de que viviese en la época inmediatamente posterior a la vida y muerte de este personaje hacen de él una fuente bastante fiable a la hora de constatar su existencia.
Flavio Josefo cita a Jesús específicamente en dos ocasiones en su obra “Antigüedades Judías”, donde hace referencia a un “hombre sabio” que fue seguido y considerado como el verdadero “Mesías” por muchos judíos y griegos y que fue crucificado.
Asimismo, también habla de un hermano de Jesús, cuyo nombre han traducido los expertos de habla inglesa especialistas en la obra de este autor como “James” y de la muerte de Juan Bautista, relacionada también con las reivindicaciones judías del momento. Estas referencias, aunque breves, se consideran pruebas fehacientes de la existencia histórica de Jesús, documentada por un escritor ajeno al ámbito del cristianismo primitivo.
– Tácito
En segundo lugar, nos encontramos con el historiador romano Tácito. Este autor, posterior a Flavio Josefo, cuyas obras se retrotraen ya al siglo II d. C., por lo que su distancia temporal de la época en que nació Jesús hace que su testimonio se considere menos original que el de Flavio Josefo.
Sin embargo, la distancia ideológica que muestra respecto al cristianismo también hace que se le considere más independiente y menos contaminado por las ideas cristianas que otros escritos de la época. Así, Tácito, en sus famosos “Anales” describe la ejecución de Jesús por Poncio Pilatos mientras cuenta la persecución que Nerón hizo de los cristianos tras el incendio de la ciudad de Roma, hablando de su culto como mito y describiendo tal creencia como “vergonzante” y lamentándose de que hubiera llegado a Roma desde Judea.
En todo caso, pese a su tono despectivo, el famoso autor romano testifica su existencia de forma fehaciente y considerada totalmente fiable por parte de los historiadores, que utilizan los escritos de Tácito para apoyar otros descubrimientos de tipo histórico.
Aunque existe la teoría del “mito de Cristo”, que defiende que Jesús nunca existió históricamente, la mayoría de expertos coinciden en que la existencia real de Jesús es indubitable. De hecho, ni los enemigos más encarnizados de los cristianos pusieron nunca en duda la existencia de Cristo, ni siquiera durante sus ataques más agresivos contra dicha fe, especialmente porque en ocasiones, esos perseguidores, al final , se convertían a la fe que tanto perseguían.
Pese a que los expertos pueden no estar de acuerdo en los detalles y las cuestiones de tipo religioso, está aceptado a nivel general que durante el primer tercio del siglo I d. C., hubo un hombre en Judea llamado Jesús que fue bautizado por Juan “el Bautista” y fue mandado ejecutar por Poncio Pilatos, más allá de toda duda razonable.
– Mito de Jesús de Nazaret
Jesús de Nazaret es el hijo de Dios y, por tanto, la figura en torno a la cual, giran gran parte de las creencias religiosas del cristianismo. Sin embargo, también hay una serie de corrientes de pensamiento que no comparten las ideas cristianas y ponen en duda los relatos de la Biblia y, en su mayoría, también niegan los hechos, vivencias o doctrinas que se le atribuyen a Jesús de Nazaret.
A las teorías que defienden esto se les denomina como Mito de Jesús, y señalan que todo lo que se señala en la Biblia o en los documentos históricos que se han encontrado a lo largo de los años no es fruto de una intervención divina o niegan que los documentos históricos de verdad supongan una prueba clara de la existencia de Jesús de Nazaret.
Según ellos, todo se trata de un sincretismo, es decir, un proceso mediante el cual se ponen en común las ideas de diversas culturas y tradiciones religiosas.
Los que defiende la teoría del Mito de Jesús aluden a que todo es la invención de personas pertenecientes a diversas órdenes religiosas, que adoptaron las creencias de otros pueblos durante los viajes e intercambios culturales realizados entre diferentes culturas. Un ejemplo de sincretismo sería el Dios Serapis, que se convirtió en una deidad romano-egipcia como símbolo de la buena relación entre ambos pueblos.
En la actualidad, estos movimientos se han ido aglutinando en lo que se ha dado en llamar como la Nueva Era o también la era de Acuario. Según las movimientos que se adscriben a la Nueva Era, el sincretismo religioso es algo generalizado en el mundo, ya que todas las religiones serían básicamente lo mismo pero con otras ropas.
Es decir, todas las religiones son similares (cambian los nombres de los dioses o las leyendas, pero se mantiene lo básico) porque todas se retroalimentan entre sí a través de las relaciones históricas y culturales entre diferentes regiones. Los que creen en esto de la Nueva Era suelen mezclar religiones sin importar de dónde provengan, para ellos lo importante es la revitalización espiritual y el misticismo.
Pese a las pruebas que puedan existir en ambos sentidos, está claro que la religión es algo que se vive tan internamente que tanto creyentes como religiosos siempre serán reticentes a admitir los argumentos del otro como ciertos, así que las pruebas valen de poco cuando se habla de religión.
Sea como sea, la vida de Jesucristo, ha inspirado a muchas personas a ser buena y a crear valores que e la vida actual, hacen falta. Muchas personas pondrán en entredicho estas palabras y otras las creerán, pero lo que sí es cierto es que esta biografía de Jesús de Nazaret, es un guiño a la historia, a la forma de pensar y a los orígenes que a veces tenemos desvinculados.
Historias de la historia(J.Sanz) — En el Templo de Hera, en la ciudad de Olimpia, se enciende hoy la llama olímpica que iniciará el recorrido hasta llegar a Londres el 27 de julio y dar comienzo los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
Los Juegos Olímpicos en la época clásica se disputaban en Olimpia cada cuatro años u olimpiada desde el 776 a.C. hasta que el emperador Teodosio los abolió en 394.
Los hombres griegos y libres, en representación de diversas ciudades estado, competían en diferentes pruebas por la gloria; en palabras del poeta Píndaro:
el vencedor, el resto de sus días, tendrá una dicha con sabor de mieles.
Una saga de estos triunfadores la inició Diágoras de Rodas, que falleció mientras era llevado en hombros por sus hijos, Diamageto y Acusilao, celebrando el triunfo de éstos.
También vencerían Dorieo, otro hijo de Diágoras, y los nietos de éste Eucles y Pisírodo.
Las mujeres tenían prohibido asistir y participar en las Olimpiadas, pero Calipatira, hija de Diágoras y madre de Pisírodo, decidió que no se iba a perder el día que su hijo triunfaría. Así que, se vistió con las ropas de los entrenadores y consiguió colarse.
Tal y como ella había soñado, su hijo consiguió hacerse con la victoria pero, llevada por su alegría, saltó la valla para felicitar a su hijo y la ropa se quedó enganchada… Calipatira quedó desnuda frente a todos. Según las reglas de las Olimpiadas, el castigo para las mujeres que infringiesen la ley sería ser despeñadas por el monte Tipeo.
En honor a su padre, hermanos e hijo, campeones olímpicos, los jueces le perdonaron la vida. Además, desde aquel momento se promulgó una nueva norma que obligaba a los entrenadores a ir desnudos, igual que los atletas, para que no volviese a ocurrir.
The Conversation(A.Zammit/R.Spaaij) — En los últimos meses, el Estado Islámico ha intensificado sus llamamientos a atacar acontecimientos deportivos en Europa. Los gobiernos están cada vez más preocupados por la amenaza concreta que el grupo terrorista supone para los próximos Juegos Olímpicos y Paralímpicos de París.
Pero ¿hasta qué punto debemos estar preocupados? Aunque las respuestas definitivas sobre los peligros que se plantean son difíciles de obtener, hay tres factores importantes a tener en cuenta: la intención, la capacidad y la oportunidad.
– Intención
Un atentado contra los Juegos Olímpicos ofrecería sin duda el tipo de impacto global que muy pocos objetivos podrían proporcionar. Pero queda la cuestión de si el Estado Islámico querría dedicar los recursos necesarios para llevarlo a cabo.
En la actualidad, la filial del Estado Islámico con mayor propensión a cometer atentados transnacionales es Estado Islámico-Provincia de Jorasán (IS-KP), con sede en Afganistán, que estuvo detrás de la reciente masacre en la sala de conciertos de Moscú en la que murieron más de 140 personas.
También se ha producido un aumento de complots terroristas islamistas extremistas en Europa desde el estallido de la guerra de Gaza en octubre de 2023, varios de ellos con aparentes conexiones con IS-KP. Uno de estos atentados iba dirigido contra aficionados suecos en un estadio de fútbol de Bruselas.
Algunas declaraciones recientes del Estado Islámico han recordado la masacre de París de 2015, en la que murieron 130 personas. El grupo ha llamado a sus seguidores a “recrear la gloria del asalto de París 2015 y someter a los cruzados en masa”.
Pero aunque el IS-KP es la filial del Estado Islámico más centrada en Occidente, da prioridad a atentar contra regímenes locales en Afganistán, Pakistán, países de Asia central como Tayikistán, Uzbekistán y Kirguistán, y potencias regionales como Irán, Rusia y China.
Además, el Estado Islámico no se encuentra en la misma posición que en 2014 y 2015. Entonces, la expansión territorial del grupo en Siria e Irak se vio obstaculizada por una coalición militar liderada por Occidente, lo que le llevó a tratar los atentados en Europa como una de sus máximas prioridades.
Esto plantea la cuestión de si el Estado Islámico podría tratar de generar pánico en torno a los Juegos Olímpicos como parte de una estrategia más amplia para agotar a sus oponentes.
Existe un largo historial de movimientos extremistas islamistas que articulan abiertamente una estrategia para agotar los recursos de los gobiernos occidentales induciendo medidas de seguridad exorbitantes para evitar posibles atentados.
En 2010, por ejemplo, Al Qaeda colocó dos impresoras bomba en un avión de carga en un complot denominado “Operación Hemorragia”. Aunque fracasó, el grupo afirmó que sólo costó unos 4 200 dólares llevarla a cabo, pero obligó a Estados Unidos a gastar miles de millones en mejoras de la seguridad de las aerolíneas.
El Estado Islámico podría decidirse por una estrategia similar en torno a los Juegos Olímpicos de París, dado que tanto la provocación como el desgaste de recursos son estrategias terroristas habituales.
– Capacidad
También existen dudas sobre si el Estado Islámico tiene capacidad para organizar directamente un atentado contra los Juegos Olímpicos.
El IS-KP ha demostrado su capacidad para llevar a cabo complejos atentados terroristas transnacionales, como el atentado suicida contra un mitin político en Pakistán en julio de 2023, un doble atentado suicida en Irán en enero de 2024 y el tiroteo masivo en la sala de conciertos de Rusia en marzo.
Secuelas del atentado en la sala de conciertos Crocus City Hall de Moscú en marzo. Ministerio de Emergencias de Rusia
Sin embargo, tampoco hay que exagerar las capacidades del IS-KP. En Afganistán, el movimiento puede haberse debilitado desde la retirada militar estadounidense en 2021 y la vuelta de los talibanes al poder. Los atentados reivindicados por el grupo en Afganistán disminuyeron más de un 90 % en dos años: de 293 atentados en 2021 a 145 en 2022 y sólo 20 en 2023.
Esto ayuda a explicar por qué el IS-KP ha desplazado su centro de atención al extranjero en los últimos años. Esto también concuerda con investigaciones que muestran que las organizaciones insurgentes más débiles son más propensas a participar en actos terroristas transnacionales. Su objetivo suele ser compensar las pérdidas locales ampliando su lucha y demostrando determinación.
Así pues, las capacidades actuales del IS-KP siguen sin estar claras. A pesar de los atentados en Rusia e Irán, sigue siendo incierto si podría lanzar un ataque a gran escala en Europa cuando las autoridades están en alerta máxima.
– Oportunidad
Por último, cabe preguntarse si los Juegos Olímpicos se percibirían como una oportunidad prometedora para un atentado.
La propaganda extremista islamista lleva mucho tiempo haciendo hincapié en el potencial de los eventos deportivos como objetivos. En 2012, la revista Inspire de Al Qaeda describió “estadios deportivos abarrotados” como objetivos “muy fáciles”. Un número de Inspire de 2014 recomendaba igualmente atacar acontecimientos deportivos con “multitudes densas”, “visitados por […] personas de alto perfil”, lo que garantiza una cobertura mediática mundial.
Así pues, los partidarios del Estado Islámico en Europa –actuando solos o en pequeños grupos– podrían ver en los Juegos Olímpicos una buena oportunidad, con o sin apoyo directo de afiliados como el IS-KP. Las autoridades francesas detuvieron recientemente a un adolescente que planeaba un atentado de este tipo “inspirado por el Estado Islámico”.
Aun así, las oportunidades de atentar en megaeventos deportivos han disminuido enormemente en los últimos años debido a los procedimientos de seguridad cada vez más amplios que han establecido los organizadores.
Según un informe de investigación de 2014, los Juegos Olímpicos, en particular, “ofrecen una visión de la planificación de seguridad más meticulosa fuera de la guerra”. En la actualidad, los anfitriones olímpicos adoptan habitualmente medidas excepcionales para mantener la seguridad de sus juegos, incluida la vigilancia de alta tecnología, la recopilación de información de inteligencia, la asignación extraordinaria de personal y el uso de fuerzas militares para proteger las sedes.
Francia, por ejemplo, al parecer tiene previsto desplegar unos 45 000 policías y fuerzas de seguridad, 20 000 miembros de seguridad privada y unos 15 000 militares cada día para proteger el evento.
Estos dispositivos excepcionales de seguridad y vigilancia suelen permanecer mucho tiempo después del acontecimiento y se normalizan. Esto plantea cuestiones críticas sobre el coste económico y para las libertades civiles de mantener la seguridad de los Juegos Olímpicos, y sobre si este “impuesto al terrorismo” podría entrar en la estrategia de los grupos para sembrar el miedo y obligar a los gobiernos a gastar exorbitantemente en medidas de seguridad.
Sin embargo, es intrínsecamente difícil saber qué puede percibir un grupo terrorista como una oportunidad.
Por ejemplo, el Estado Islámico podría decidir atentar contra un objetivo más blando en Francia o en cualquier otro lugar de Europa durante los Juegos Olímpicos, viendo más oportunidad de generar publicidad por el momento que por el lugar. Australia experimentó un complot de este tipo durante los Juegos Olímpicos de Sydney de 2000.
Esto también plantea la cuestión de quién más podría ver en las Olimpiadas una oportunidad para el terror. Como muestra la investigación histórica, las amenazas a los Juegos Olímpicos no se limitan a grupos importantes como el Estado Islámico. El atentado contra los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996 perpetrado por el terrorista nacional estadounidense Eric Rudolph es un buen ejemplo.
Individuos o grupos similares con motivaciones diversas también podrían tener intenciones dañinas en Francia el próximo mes, aunque con una capacidad de violencia quizá limitada.
La primera página manuscrita de la carta de Kafka a su padre.
“Una noche me dio por gimotear una y otra vez pidiendo agua, no porque tuviera sed, sin duda, sino para fastidiar y al mismo tiempo distraerme. Después de intentar sin éxito hacerme callar con graves amenazas, me sacaste de la cama, me llevaste a la galería, cerraste la puerta y me dejaste un rato allí sólo en camisón”.
Infobae(P.Kolesnicov) — Esta es solo, apenas, una de las frases de la Carta al padre que el escritor checo Franz Kafka compuso para el suyo. No era un niño Kafka cuando redactó estas líneas, ya era un hombre de 36 años. Ya se había enamorado, ya había tenido negocios, ya había escrito La metamorfosis, su obra más famosa. “Queridísimo padre”, empieza la carta. Pero va a ser un martillo que golpea y golpea sobre ese padre y, a la vez, sobre el corazón del que escribe.
Es que el autor va a dedicar muchas páginas a detallar, reprochar, analizar el vínculo con ese hombre que fue una marca para quien se sentía un muchachito frágil y débil. Como un cirujano, Kafka disecciona el vínculo y sin querer señala, punto por punto, todo lo que un padre no debe ser. Tal vez lo hizo en ese momento porque se había comprometido con una mujer, Julie Wohryzek, y el padre se había opuesto con el mismo énfasis con el que censuraba todo lo relativo a su hijo.
“Bastaba con que yo mostrase algún interés por una persona —algo que, a causa de mi manera de ser, no sucedía muy a menudo—, para que, sin la menor consideración a mis sentimientos ni respeto a mi opinión, te inmiscuyeras prodigándole insultos, calumnias y humillaciones”, escribe Franz Kafka. Y recuerda cuando él habló de un actor, Löwy, y entonces su padre dijo que ese tipo era un bicho. Ungeziefer es la palabra que usa. Así, cuenta Kafka, fue como su padre se refirió al actor. Y ese será el término con el que describirá lo que le pasa a Gregorio Samsa, el protagonista de La metamorfosis.
Pero las cosas habían empezado a ir mal mucho antes, cuando Kafka era un chico flacucho y con miedo y el padre un hombre fuerte siempre listo para pegar cuatro gritos y sacarse el cinturón (aunque el escritor dice que, finalmente, no le pegaba).
La noche en que lo sacó afuera en camisón, por ejemplo. “Pasados algunos años todavía me atormentaba la idea de que aquel hombre enorme, mi padre, el detentador del poder absoluto, pudiera, sin apenas motivo alguno, aparecer en plena noche, arrancarme de la cama y sacarme a la galería, demostrando con ello lo poquísimo que yo le importaba”.
Es paradójico, en el fondo, que cuando uno dice “Kafka”, cuando millones de personas en el mundo dicen “Kafka”, estén hablando de Franz Kafka. Que estén pensando en ese escritor judío y checo que entendió de tal modo el mundo moderno que un día su apellido se convertiría incluso en un adjetivo, kafkiano. A él le resultaría raro porque, escribe en su Carta… que el verdadero Kafka es su padre. “Soy un Löwy con un cierto trasfondo de los Kafka”, dice, identificándose con el apellido de su madre. “Tú, en cambio, eres un Kafka de la cabeza a los pies, un hombre fuerte, sano, con buen apetito, vozarrón, elocuencia, autoestima, que se sabe superior a quienes lo rodean”. Pero la Historia, se sabe, hace de las suyas”.
Franz Kafka a los cinco años y su padre, Hermann.
En 1919, el hombre Franz Kafka trata de comprender a su “queridísimo padre”. “Tú sólo puedes tratar a un niño como te trataron a ti: por medio de la fuerza, el ruido y la ira”, dice. Y sin embargo no puede dejar de enumerar daño tras daño, humillación tras humillación, huella tras huella.
“Lo que yo necesitaba era que me animaras un poco, que me tratases con afecto, que me abrieras un poco el camino -reclama Kafka– y en lugar de ello me lo cerrabas; eso sí, con la loable intención de que me encaminara por otro”.
No es poca cosa la diferencia física. ¿Somos conscientes de eso los mayores? ¿Sabemos desde qué altura y desde qué ancho gritamos cuando le gritamos a un nene? “Tu sola presencia física bastaba para anonadarme”, dice el escritor. “Por ejemplo, recuerdo que muchas veces nos desnudábamos juntos en una caseta. Yo flaco, débil, poca cosa; tú fuerte, grande, ancho. Yo ni siquiera necesitaba salir de la caseta para sentirme un guiñapo”.
Chiquito, débil, siempre equivocado, así es como el padre hacía sentir a Franz. Sometido a muchísimas leyes que parecían hechas a medida para él: “Yo, el esclavo, sometido a leyes inventadas sólo para mí, y que, sin saber por qué, nunca conseguía cumplir a satisfacción”. Queridísimo padre, queridísimo padre.
“Ya de entrada te es imposible hablar sin alterarte sobre ningún asunto que no goce de tu aprobación o que simplemente no emane de ti; tu temperamento autoritario no lo permite”, cuenta Kafka. El sentimiento no ha desaparecido: “Si hoy en día me hace temblar menos que en mi infancia, es porque en mí la antigua omnipresencia del sentimiento de culpa ha dejado paso a la conciencia de que ambos somos impotentes”.
Kafka cree que en el fondo le hizo demasiado caso al padre que, en el fondo, hubiera deseado que fuera más fuerte, más osado, pero que con sus imposiciones lo acalló: “Si te hubiera obedecido menos, seguro que estarías mucho más satisfecho de mí”, escribe. “Era demasiado obediente, acabé por guardar silencio por completo, ocultarme a tu vista, no osar moverme más que cuando estaba lo bastante lejos de ti para que tu poder no me alcanzase, al menos directamente”.
El autor de mundos sin salida, cree que se volvió taciturno por esos gritos: “La imposibilidad de tratar contigo de manera apacible tuvo otra consecuencia, desde luego muy natural: perdí el habla. Cierto, de cualquier modo nunca habría llegado a ser un gran orador, pero al menos dominaría el lenguaje corriente con la misma fluidez que la mayoría de la gente. Tú sin embargo me cerraste la boca desde bien pronto; tu amenaza: «¡Ni se te ocurra contradecirme!» y la mano levantada que la acompaña me resultan familiares desde siempre”.
Franz Kafka
Creyó que había sobrevivido gracias a la “clemencia” del padre. Que su vida era un regalo inmerecido. Que era odiado por quien debía cuidarlo, pero que ese señor no odiaba menos a sus hermanas, o por lo menos a una de ella, Ottla: “Acerca de Ottla casi no me atrevo a escribir, porque sé que al hacerlo pongo en peligro todo el efecto que espero conseguir con esta carta. En circunstancias normales, es decir, no hallándose ella en peligro o en un trance singular, no sientes por Ottla otra cosa que odio”.
Confiando en lo que decía su padre, Kafka estaba seguro de que “jamás llegaría a acabar el primer curso de primaria”, pero la terminó y premiado. Y después “el examen de ingreso de bachillerato seguro que no lo aprobaría, y sin embargo lo aprobé”. Y más tarde: “seguro que suspendo el primer curso del bachillerato, y no, no suspendí, y así fui avanzando año tras año”.
– Una flecha que no dio en el blanco
En 1917 a Franz Kafka le diagnosticaron tuberculosis. Dos años más tarde arranca la carta, donde intenta saldar cuentas con esa figura central en su destino. No se ha casado, ya no cree que vaya a hacerlo y, de alguna manera, esto le impide terminar de abandonar ese lugar de hijo.
A mano, la carta tenía 103 páginas. Kafka la mandó a mecanografiar: se convirtieron en 45. ¿Por qué hizo pasar a máquina una carta personal? ¿Quería dársela a Hermann y que la pudiera leer bien o pensaba que en realidad era un texto que se iba a publicar? Como fuera, ese Franz adulto nunca le mandó la carta al padre. No directamente, no por correo, no de hombre a hombre. Algunas versiones dicen que se la dio a la madre y ella cumplió el tradicional papel de moderadora familiar, la guardó y preservó a ese marido de otra furia u otro dolor.
Franz Kafka murió de tuberculosis en 1924. Su padre, Hermann, vivió siete años más que él, hasta 1931. Seguro sabía lo que sentía el hijo pero no tuvo ante sí ese desgarrador intento de comunicación que es la carta. Tampoco sus palabras tibias: “Tienes cierta sonrisa muy hermosa, serena, satisfecha y benévola, muy poco frecuente, pero que puede hacer muy feliz a quien se la diriges”.
Los kits de alisado para uso doméstico, algunos de ellos dirigidos a las niñas, están disponibles en farmacias y otros establecimientos de belleza de todo Estados Unidos.
The New York Times(L.Villarosa) — El pelo alisado ha sido durante mucho tiempo el estándar social de belleza dominante para las mujeres negras, desde la clase trabajadora hasta las que trabajan en el gobierno y las empresas estadounidenses, pasando por las celebridades e incluso alguien en la Casa Blanca. Michelle Obama dijo en 2022 que sintió que tenía que alisarse el pelo mientras ejercía de primera dama en lugar de llevar un estilo natural.
“No”, dijo. “No están preparados para ello”. El pelo se puede alisar con calor, pero la inmensa mayoría de las mujeres negras —se calcula que un 89 por ciento— han utilizado alisadores químicos, más fáciles y asequibles, en algún momento de su vida, a menudo desde la infancia.
Sin embargo, cada vez hay más evidencias, muchas de las cuales no han llegado al público, que muestran la relación entre estos productos, comercializados directamente para las mujeres y niñas negras, y una serie de trastornos de salud en las mujeres.
– Cada vez hay más evidencias que relacionan los alisadores químicos con trastornos de salud en las mujeres
Durante décadas, los científicos han tenido dificultades para explicar por qué las niñas negras muestran signos de pubertad precoz —desarrollo de pechos y vello púbico— con más del doble de frecuencia que las niñas blancas y también antes que las niñas de otros grupos étnicos. El inicio precoz de la pubertad y la menstruación se asocia a una cascada de trastornos de la salud reproductiva.
Muchos de estos problemas relacionados con la salud hormonal son más frecuentes en las mujeres negras que en otras mujeres, incluida una forma agresiva de cáncer de mama que contribuye a una tasa de mortalidad por esta enfermedad un 28 por ciento superior que la de las mujeres blancas.
Entre los ingredientes de los relajantes químicos hay varios que se sabe que son alteradores del sistema endocrino.
Las quemaduras y abrasiones, que suelen producirse al aplicar los productos en el cuero cabelludo, facilitan la penetración en el organismo de las sustancias químicas que alteran el sistema endocrino, y las investigaciones realizadas en los últimos años demuestran que su uso frecuente está relacionado con un mayor riesgo de cáncer de mama y de útero.
– Los productos no están suficientemente regulados
Los relajantes químicos llenan las estanterías de las tiendas de productos de belleza y las farmacias de las comunidades negras, con envases dirigidos a los niños, en cajas de colores brillantes y que muestran adorables niñas con el pelo liso y ondulado.
Y el etiquetado no es de fiar: un informe de 2018 encontró decenas de sustancias químicas que pueden alterar las hormonas en los productos para el cabello utilizados por las mujeres negras, pero la mayoría de los ingredientes tóxicos no figuraban en el envase.
Los alisadores se comercializan de forma similar en Europa y en Estados Unidos, aunque contienen ingredientes activos diferentes, porque la Unión Europea regula más de 1300 sustancias para su uso en cosméticos, mientras que la FDA prohíbe o restringe solo nueve.
Se ha descubierto que los relajantes capilares comercializados para niños en Estados Unidos contienen los niveles más altos de cinco de las sustancias químicas prohibidas en la Unión Europea. La FDA ha propuesto prohibir el formaldehído, un ingrediente de muchos alisadores que la propia agencia ha relacionado con el cáncer, pero no se ha fijado una fecha y la prohibición de un ingrediente no afectaría al resto.
– A pesar de la creciente sensibilización sobre los riesgos, los productos siguen siendo populares
Tras la publicación a finales de 2022 de una nueva y convincente investigación que relacionaba los alisadores químicos con el cáncer de útero, se presentaron demandas colectivas que reclutaron a miles de demandantes con mensajes en vallas publicitarias, internet y televisión. Los casos se unificaron en una demanda supervisada por un juez federal. En ella se nombra a varias empresas como demandadas y se encuentra ahora en la fase de proposición de pruebas.
Mientras tanto, los productos han tenido un cierto renacimiento en las redes sociales, con videos de TikTok con la etiqueta #relaxerisback que han recibido más de 24 millones de visitas y en los que aparecen mujeres jóvenes sonriendo y mostrando su pelo alisado.