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La IA y su voraz consumo de energía atentan contra los objetivos climáticos…


Un centro de datos en San José, California. La IA está teniendo un profundo impacto en la demanda de energía en todo el mundo.

New York Times(D.Gelles) — La inteligencia artificial está teniendo un profundo impacto en la demanda de energía en todo el mundo, está provocando aumentos frecuentes de las emisiones que calientan el planeta y no hay un final a la vista.

Hace unas semanas, me uní a un pequeño grupo de periodistas en una conversación extensa con Bill Gates sobre el cambio climático, sus causas y posibles soluciones. Cuando el tema giró en torno al consumo de energía de la inteligencia artificial, Gates se mostró sorprendentemente optimista.

“No exageremos en este punto”, comentó durante una rueda de prensa al margen de un acto que celebraba en Londres.

Los centros de datos de IA representan una carga adicional relativamente pequeña para la red, aseguró Gates. Es más, predijo que la información obtenida a partir de la IA proporcionaría mejoras en la eficiencia que compensarían con creces esa demanda adicional.

En resumen, según Gates, el asombroso auge de la IA no será un obstáculo para combatir el cambio climático. “No es como si dijéramos: ‘¡Oh no!, no podemos hacerlo porque somos adictos a las sesiones de chat’”, afirmó.

Es una valoración optimista de un multimillonario que tiene intereses invertidos en el tema. Gates es un gran inversionista en el clima, fue director de Microsoft y sigue siendo uno de los principales accionistas de la empresa, que está en el centro de la revolución de la inteligencia artificial.

Y aunque es demasiado pronto para llegar a una conclusión definitiva sobre la cuestión, algunas cosas ya están claras: la IA está teniendo un profundo impacto en la demanda de energía en todo el mundo, está provocando aumentos frecuentes de las emisiones que calientan el planeta, y no hay un final a la vista.

Los centros de datos de IA consumen mucha electricidad. Las unidades de procesamiento gráfico, o GPU por su sigla en inglés, utilizadas para entrenar modelos de lenguaje grande y responder a consultas de ChatGPT, requieren más energía que un microchip promedio y emiten más calor.

Ahora que se activan más centros de datos casi cada semana, las proyecciones sobre cuánta energía se necesitará para alimentar el auge de la IA están por las nubes.

Un estudio revisado por expertos sugiere que, en 2027, la IA podría representar el 0,5 por ciento del consumo mundial de electricidad, es decir, aproximadamente lo que consume Argentina en un año. Los analistas de Wells Fargo sugirieron que la demanda de electricidad en Estados Unidos podría aumentar un 20 por ciento para 2030, en parte debido a la IA.

El voraz apetito energético de la IA podría determinar el éxito o fracaso  de los objetivos contra el cambio climático - Infobae

Y Goldman Sachs predijo que los centros de datos representarían el 8 por ciento del consumo energético de Estados Unidos en 2030, frente al 3 por ciento actual.

“Se trata de un crecimiento potencial de la carga realmente astronómico”, explicó Ben Inskeep, director de programas de Citizens Action Coalition, un grupo de defensa de los consumidores con sede en Indiana que monitorea el impacto energético de los centros de datos.

Microsoft, Google, Amazon y Meta anunciaron hace poco planes de construir nuevos centros de datos en Indiana, los cuales saturarían la red eléctrica, según Inskeep.

“No tenemos energía suficiente para satisfacer las necesidades previstas de los centros de datos en los próximos cinco a 10 años”, reveló. “Necesitaríamos un despliegue masivo de recursos adicionales”.

Los gigantes tecnológicos se afanan por controlar su consumo de energía. Desde hace una década, esas mismas cuatro empresas han estado a la vanguardia de los esfuerzos corporativos en favor de la sustentabilidad.

Sin embargo, en cuestión de meses, las demandas energéticas de la IA han complicado esa narrativa. Las emisiones de Google el año pasado fueron 48 por ciento más altas que en 2019, en gran parte debido a los centros de datos y al auge de la IA. Las emisiones de Microsoft también se dispararon por las mismas razones, un 29 por ciento el año pasado respecto a 2020. Y las emisiones de Meta aumentaron un 66 por ciento de 2021 a 2023.

En sus declaraciones, Google y Microsoft afirmaron que la IA demostrará al final ser crucial para combatir la crisis climática y que están trabajando para reducir su huella de carbono y suministrar más energía limpia al mundo digital. Amazon se remitió a una declaración en la que detallaba sus esfuerzos en materia de sustentabilidad.

Las empresas tecnológicas tienen dos formas de satisfacer la demanda: aprovechar la red existente o construir nuevas centrales eléctricas. Cada una plantea sus propios retos.

En Virginia Occidental, centrales eléctricas de carbón, cuya jubilación ya estaba prevista, se mantienen en funcionamiento para satisfacer las necesidades energéticas de los nuevos centros de datos al otro lado de la frontera en Virginia.

Además, en todo el país, las empresas de servicios públicos están construyendo nuevas infraestructuras de gas natural para los centros de datos. Goldman Sachs prevé que “el aumento del consumo energético gradual por parte de los centros de datos en Estados Unidos generará una demanda de gas natural de unos 93 millones de metros cúbicos al día de aquí a 2030, lo que exigirá la construcción de nuevos gasoductos”.

El papel de la IA para combatir el cambio climático - Revista Haz

La demanda energética de la IA no hace más que aumentar. Microsoft y OpenAI planean construir un centro de datos de 100.000 millones de dólares, según reportes. Los informes iniciales sugieren que este podría requerir cinco gigavatios de energía, o aproximadamente el equivalente a cinco reactores nucleares.

Y al mismo tiempo que las empresas construyen más centros de datos, muchos de los chips que están al centro de la revolución de la inteligencia artificial consumen cada vez más energía. Nvidia, líder en chips de IA, presentó hace poco nuevos productos que consumirían exponencialmente más energía de la red.

El auge de la IA está generando grandes beneficios para algunas empresas. Y es posible que se produzcan avances que ayuden a reducir las emisiones. Pero al menos por ahora, los centros de datos son más perjudiciales que beneficiosos para el clima.

“Es muy preocupante en un momento en el que intentamos pasar de nuestra red actual a las energías renovables”, aseguró Inskeep. “Añadir una enorme carga nueva supone una grave amenaza para esa transición”.

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El inquietante auge del (millonario) negocio de las estafas románticas…


Business Insider(E.U.Clark) — No es ningún secreto que la pandemia ha aumentado la vulnerabilidad de las personas, especialmente de aquellas que se sienten solas. Por desgracia, este grupo de la población se ha convertido en el objetivo perfecto de una estafa particularmente cruel: la estafa romántica o timo del amor, en la que el delincuente simula una relación romántica con la víctima y le pide dinero.

«Perder el dinero fue devastador. ¿Pero perder el amor y la idea de la familia que teníamos? Eso es lo que me destrozó«.

Kate Kleinert estaba sola en casa un día de verano de 2020 cuando recibió una solicitud de amistad de un atractivo desconocido en Facebook. Se presentó como Tony, un médico noruego destinado en Irak. 

Kate, de 69 años, recibía a menudo solicitudes de amistad de hombres solteros. Normalmente, todos tenían el mismo perfil: guapos, de éxito y destinados en otro país. «Nunca aceptaba esas solicitudes, pero éste tenía algo. No sé si era mi estado de ánimo ese día, o qué», me dice. Decidió aceptar la solicitud de amistad de Tony.

«Llevaba 12 años viuda y nunca había buscado pareja. Mi corazón seguía casado con mi marido. Nunca entré en aplicaciones o webs de citas. Nunca salí a un club o bar en busca de alguien. Pero este hombre llegó al salón de mi casa a través de internet», relata.

Durante los 2 meses siguientes, Kate se vio envuelta en lo que ella creía que era un romance que se había consolidado rápido. Tony le enviaba mensajes a diario, fotos suyas y anécdotas sobre sus 2 hijos y su mujer, de la que decía que había muerto de leucemia. Al poco tiempo, le decía lo mucho que la quería, le pedía que mirara casas para irse a vivir juntos y colegios para los niños. 

«Me hacía mucha ilusión que alguien me dijera: ‘¿Qué tal el día, cariño?’. Hacía muchos años que no me lo decían, así que había olvidado lo bien que me sentía al tener a alguien, a cualquiera en realidad, con quien hablar», me cuenta. 

Cuando Tony empezó a pedirle dinero, al principio era para ayudar con los gastos de su hija. Kate, que no tenía hijos, estaba encantada de tener la oportunidad de adoptar el rol de madre, y Tony le aseguró que le devolvería el dinero cuando por fin estuvieran todos juntos en Navidad.

Pasando por alto sus dudas iniciales, empezó a enviarle dinero para ayudar con «emergencias», y en diciembre de 2020 le había mandado ya 39.000 dólares. Pero su romance de cuento de hadas no duraría. 

Que una pareja te deje en la estacada, es algo que ha pasado toda la vida. Sin embargo, el confinamiento por la pandemia ha aumentado el número de usuarios en webs de citas, por lo que estas cosas han empezado a pasar más a menudo.

En EEUU, se estima que en 2022 se estafaron unos 1.300 millones de dólares a través de las estafas románticas, conocidas también como el tiempo del amor. En España, con esta práctica fraudulenta llegan a conseguirse decenas de miles de euros de una sola víctima, y en 2022 la cifra total asciende a aproximadamente 600 millones de euros.

«Invierten mucho en desarrollar una relación. Pueden pasar 6 meses antes de que pidan dinero. Esperan a crear una sensación de compromiso«, explica Stacey Wood, experta en neuropsicología forense.

El inquietante auge del (millonario) negocio de las estafas románticas

– Un delito sin pasión

Desde siempre, los estafadores han encontrado formas de aprovecharse de la gente contándoles una historia convincente. Pero en la era de las citas online, estos timos han proliferado, evolucionando hacia estafas más sofisticadas enfocadas en ganarse la confianza de las víctimas.

Según el informe de la Comisión Federal de Comercio de EEUU (FTC, por sus siglas en inglés), la forma más popular de estafar el año pasado fue a través de Instagram (29%) y Facebook (28%).

A medida que la estafa se vuelve más sofisticada, el número de personas que cae sigue creciendo. El año pasado, 70.000 declararon en EEUU haber sido víctimas del timo del amor, con una pérdida media de 4.400 dólares. Y eso puede ser solo la punta del iceberg. La FTC señala que debido a que la gran mayoría de las estafas no se denuncian, «estas cifras reflejan solo una pequeña fracción del daño público«.

En el caso de España, la empresa de ciberseguridad Avast realizó una encuesta que reveló que el 33% de los españoles habrían sido víctima de una estafa online, mientras que el 16% lo habría sido de una romántica.

¿Una teoría que explique este repentino auge? La pandemia. Wood comenta que, aunque las restricciones por el coronavirus no han sido el único factor del aumento, sin duda han agravado el problema.

«Los avances tecnológicos, el hecho de tener a la gente aislada de terceros que podrían haber intervenido y las menores oportunidades de encontrar afecto se han unido en una tormenta perfecta«, afirma. La gente tenía una buena excusa para no querer conocerse en persona.

El día que Kate y Tony tenían que verse por fin, Kate se arregló el pelo y las uñas y esperó junto al teléfono. Horas después de que Tony aterrizara en el aeropuerto local, seguía sin tener noticias. Finalmente, recibió una llamada de alguien que decía ser el abogado de Tony. Tony había tenido problemas legales en el aeropuerto y necesitaba dinero para pagar la fianza.

Tras un aluvión de llamadas en los días siguientes, tanto de Tony como del abogado, intentando convencer a Kate de que vendiera su coche, cobrara su seguro de vida, hipotecara de nuevo su casa o pidiera dinero a un pariente, Kate empezó a sospechar. Se suponía que Tony estaba en la cárcel, ¿Cómo podía hacer tantas llamadas? 

«Entonces lo supe, y fue como si una bomba me hubiera estallado el corazón. Esto no era real«, relata.

Los casi 40.000 dólares que Kate había enviado a Tony habían acabado con sus ahorros, el seguro de vida de su difunto marido, su pensión y sus ingresos de la Seguridad Social. Pero lo más trágico fue que le rompió el corazón. «Perder el dinero fue devastador. ¿Pero perder el amor y la idea de la familia que teníamos? Eso es lo que me destrozó«, explica Kate. 

El inquietante auge del (millonario) negocio de las estafas románticas

– Una epidemia de soledad

Los casos como el de Kate se han agravado con el problema de la pandemia, pero el origen se remonta a más atrás. En 2018, un estudio de la Kaiser Family Foundation concluyó que uno de cada 5 ciudadanos de EEUU afirmaba sentirse solo o socialmente aislado siempre o con frecuencia, y entre los adolescentes y adultos jóvenes, la soledad casi se duplicaba.

Wood explica que la soledad es un factor bastante consistente en diferentes tipos de estafas. «La validación psicológica es una necesidad humana y estos estafadores hacen mucha validación», señala. Sus tácticas mantienen a la gente comprometida, recompensando el comportamiento que cumple con sus peticiones y castigando el que no lo hace. Es terrible, pero eficaz», añade la experta.

Y aunque la «epidemia de soledad» lleva años gestándose, la pandemia alimentó el problema. En España, algunos estudios concluyen que uno de cada 3 jóvenes se siente solo. Incluso ahora que el mundo se ha vuelto a abrir, los chats virtuales y las videoconferencias se han convertido en una parte consolidada de la cultura de las citas, lo que deja la puerta abierta a los estafadores.

Según una encuesta realizada en 2022 por la sociedad financiera británica Nationwide Building Society, el 82% de las personas ha experimentado episodios de soledad o aislamiento social en algún momento, y el 20% se siente solo a diario. Entre los que se han sentido solos, el 29% afirma sentirse más vulnerable a una estafa romántica. Y el 17% de las personas que se sienten solas o aisladas socialmente con frecuencia afirman que seguirían hablando con alguien aunque sospecharan de sus motivos. 

«Cualquiera puede ser víctima», indica Wood, pero añade que «las vulnerabilidades psicológicas, en particular la depresión y la ansiedad, pueden aumentar el riesgo de explotación financiera».

El aumento de la soledad va a hacer que estas estafas sean más probables, según Wood. «Se pueden dar consejos prácticos, como asegurarse de conocer a alguien en persona antes de dar dinero, etc., pero creo que tiene que haber más intervenciones estructurales. Es un problema creciente que tenemos que cambiar activamente para resolverlo», comenta la experta.

El inquietante auge del (millonario) negocio de las estafas románticas

– Confluencia de cripto y romance

Si la soledad ha sido el «porqué» del creciente número de estafas románticas, las criptomonedas son el «cómo». Según los informes presentados a la FTC, el método de pago n.º 1 para las estafas románticas del año pasado fue la criptomoneda. Las estafas con criptomonedas empiezan de forma similar a otras estafas románticas, pero el estafador no pide dinero, sino que convence a la víctima para que invierta en criptomonedas.

Se engaña a la víctima para que invierta sumas cada vez mayores en monedas falsas controladas por el estafador. Después, el estafador corta el contacto y se fuga con el dinero.

«Cuando vi a Ren por primera vez, era muy atractivo, alto, estaba en forma y era realmente educado y exitoso«, narra Sarrah Rose a la reportera de Business Insider Doree Lewak. Lo conoció a través de una aplicación de citas, donde él le explicó que una de sus aficiones era hacer trading con criptomonedas. Le ofreció a Sarrah consejos sobre cómo operar con Coinbase. 

«Me hacía mover mi dinero a una billetera no regulada que no podría recuperar. Intentó convencerme de que estaba conectada a Coinbase (considerada una plataforma segura y establecida), por lo que no tendría problemas. No le creí«, cuenta Sarrah.

El segundo día, le envió una captura de pantalla de su cartera de criptomonedas que supuestamente mostraba 5,5 millones de dólares, con 150.000 dólares en beneficios diarios. Ren le dijo a Rose que estaba planeando hacer una operación y la invitó a unirse a él como una «forma de acercarse el uno al otro.»

«Puedes probar a hacer criptodivisas. De esa manera, también podríamos tener un interés común haciendo algo juntos. Es una forma de reforzar mi autoestima. Si confías en mí, seré feliz«, escribió en un texto visto por Business Insider, mientras la acompañaba en una transferencia de fondos a su cuenta de Coinbase. Como el mercado de las criptomonedas tendía a la baja, dijo que era una «muy buena oportunidad» para invertir. 

«Se negó a conocerme en persona, pero quería actuar como un novio y esperaba que confiara en él como lo haría una novia«, señala Rose. 

Aunque Rose se dio cuenta enseguida de la estafa, otros no han tenido tanta suerte. En febrero, una mujer de Tennessee contó que un estafador que conoció en la aplicación de citas Hinge le había estafado casi 400.000 dólares.

Nicole Hutchinson, una joven de 24 años que, al igual que Rose, tenía pocos conocimientos sobre criptomonedas, recibió un mensaje en Hinge sobre una oportunidad de inversión. Sin saber que las wallets digitales a las que se le pidió que transfiriera dinero estaban controladas por el estafador, acabó perdiendo sus ahorros y los de su padre.

CipherBlade, una firma de análisis de investigación de criptomonedas, estima que las pérdidas mundiales por este tipo de estafas fueron de «decenas de miles de millones» de dólares solo en 2021, y agrega que las presuntas pérdidas son «increíblemente altas». 

Tanto las estafas románticas criptográficas como las no criptográficas pueden ser devastadoras para las víctimas, pero para empeorar las cosas, una vez que alguien cae en un engaño así, tiene más probabilidades de ser presa de nuevo. Tras pedir ayuda en su caso, a Kate le advirtieron que debía estar alerta. Le dijeron que ahora estaba en una lista verde que se había vendido por todo el mundo y que los estafadores la señalaban como un blanco fácil. 

Cristina Gálvez - Redactora Colaboradora en Business Insider | Business  Insider España

– Sin soluciones fáciles

Aunque la página web y el perfil en redes sociales de la Policía Nacional y la Guardia Civil ofrecen consejos como «tener cuidado con lo que se publica en Internet» e «investigar la foto y el perfil de la persona mediante búsquedas online» para evitar estafas, los expertos señalan que hace falta más intervención. 

En el caso de EEUU, Wood cree que las plataformas podrían señalar las transacciones sospechosas y permitir la intervención de trabajadores sociales o expertos en salud mental, con la esperanza de limitar los daños económicos y emocionales. Kate también dice que los anuncios educativos dirigidos a las personas mayores ayudarían a exponer a la gente a este tipo de estafas.

«Si pudiéramos saber más sobre las estafas y cómo se llevan a cabo, la gente aceptaría el hecho de que esto es un peligro y tenemos que hacer más contra ello«, defiende. 

Un año después de perder todo su dinero por la estafa de Tony, la casa de Kate se incendió, destruyendo todas sus pertenencias, matando a sus perros y casi acabando con su vida. Cuando un amigo creó una página de GoFundMe para ayudar, Tony volvió a ponerse en contacto. 

«Me asustó porque sabía que me estaba vigilando. Está esperando otra oportunidad. Pero creo que he aprendido mucho desde entonces. Ya no soy tan vulnerable«, dice.

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La inteligencia emocional y la energía femenina…


A medida que fortalecemos nuestra conexión con la energía femenina, le damos espacio a la inteligencia emocional

Meer(N.Webster) — Inteligencia Emocional: un término que está a punto de alcanzar su tercer peldaño. Se hizo popular en 1995, cuando el psicólogo y periodista Daniel Goleman publicó un libro con este nombre, resaltando la Inteligencia Emocional como una habilidad más crucial para el éxito en la vida que incluso el Coeficiente Intelectual.

Si bien antes de Goleman existían otras teorías, él catapultó este término y lo convirtió en un tema de interés y discusión en diferentes entornos. Esto le incluyó en nuevos programas de educación y entrenamientos empresariales, para abordar las habilidades emocionales en diversos campos.

Después de acuñar el término «Inteligencia Emocional», se han agregado muchas otras inteligencias a la lista, pero aún no han ganado suficiente prominencia para ser reconocidas en diversos grupos. Podría decirse que estas inteligencias aún no han alcanzado la mayoría de edad en términos de aceptación generalizada.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver la Inteligencia Emocional con la Energía Femenina? Ambas son conceptos que abordan aspectos fundamentales de la personalidad y la forma en que las personas interactúan con el mundo que las rodea. Además, destacan la importancia de la autenticidad, la conexión emocional y la adaptabilidad en el crecimiento personal y las relaciones interpersonales.

En mi opinión, a medida que fortalecemos nuestra conexión con la Energía Femenina, le damos espacio a la Inteligencia Emocional en nuestras vidas.

Para explicar mejor este tema, es importante señalar que la Inteligencia Emocional y la Energía Masculina son conceptos distintos. Mientras que la inteligencia emocional se enfoca en habilidades específicas relacionadas con el manejo de emociones, la energía masculina se refiere a ciertos comportamientos considerados masculinos.

Gestionar nuestras emociones nos permite prever lo que sentiremos y decidir mejor frente a nuestras acciones

En contraste con la Energía Masculina, la Energía Femenina comparte similitudes con la Inteligencia Emocional en que ambas se relacionan con la comprensión y gestión de las emociones y con la interacción social.

La energía femenina suele asociarse con la receptividad y la intuición, mientras que la Inteligencia Emocional implica la capacidad de ser receptivo a las propias emociones y a las señales emocionales de los demás.

Ambas pueden fomentar habilidades sociales efectivas y la capacidad de colaborar en entornos sociales.

La conexión con los demás y la construcción de relaciones significativas son aspectos importantes tanto de la Energía Femenina como de la Inteligencia Emocional.

Estos dos aspectos están vinculados a la creatividad y la expresión emocional. La libertad para expresar y comprender las emociones puede ser un componente crucial en ambas perspectivas.

En mi experiencia, debo reconocer que conocí primero la Inteligencia Emocional. A pesar de mis esfuerzos por incorporarla en mi vida, esta tarea resultaba bastante complicada, ya que mi personalidad estaba más orientada hacia comportamientos considerados masculinos. No prestaba la más mínima atención a mi intuición y, aún menos, me concentraba en gestionar mis emociones.

Sin embargo, ahora que estoy reconectándome con mi Energía Femenina, he notado algunas variaciones en mi humor y en mis reacciones. Antes solían ser explosivas y demoledoras, pero con este proceso de reconexión, puedo reconocer cuando debo apartarme para recuperar mi vitalidad y buen estado de ánimo.

Aunque no me he convertido en una Gestora Emocional certificada, he desarrollado la capacidad de reconocer algunas de mis emociones, tanto positivas como negativas. También he aprendido a prever, por así decirlo, mis reacciones y evitar aquellas que podrían tener resultados poco acertados.

Comprendo que el camino hacia la conexión con la energía femenina y el desarrollo de la inteligencia emocional constituye un viaje constante y singular para cada persona. Al adentrarnos en esta travesía, resulta esencial tener presente que no existe una parada o estación perfecta que se ajuste de manera equitativa a todos.

Por el contrario, es una ruta que tiene diferentes puntos de partida. Algunas personas podrán recorrerla en su bicicleta, ya que disfrutarán deteniéndose para explorar nuevas facetas en su aprendizaje, mientras que otras preferirán sumergirse en su propio submarino y mantenerse en estados más relajados.

Pero si algo me queda claro de esta simbiosis es que, sea cual sea la forma en la que te plazca recorrer tu sendero, será siempre la correcta. Si buscas una conexión y un crecimiento personal, los resultados se darán en el trayecto. Creer que el hecho de que tu crecimiento sea lento es malo, es lo único negativo que debes mejorar; de resto, todo es cuestión de adaptación.

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La habitación del placer que no hemos vuelto a abrir…


La habitación del placer

JotDown(M.Jorge) — «Voy a salir de la sala. Estaré observando tus reacciones tras el cristal. Déjate llevar por lo que sientas o te ordene tu cerebro al ver las imágenes». Poco después, el científico cierra la puerta y el paciente 19 se queda a oscuras. En unos instantes, comenzará una sucesión de imágenes de contenido sexual que irá in crescendo hasta mostrar las escenas más salvajes del cine pornográfico.

Con una salvedad: solo sexo heterosexual. Cuando la pantalla se enciende, el joven, rodeado de cables en la cabeza y con un implante de electrodos de acero inoxidable con aislamiento de teflón en la región septal del cerebro, no puede dejar de preguntarse, ¿cómo demonios he llegado hasta aquí?

La escena en cuestión ocurrió en una época donde la ciencia experimentaba con los límites de la ética, sin embargo, había algo mucho más profundo y poderoso tras el trabajo que se inició en aquel laboratorio.

Estaba en juego demostrar al mundo entero que el placer más imposible e indescriptible, aquel capaz de aunar el gusto, el deleite, la satisfacción más suprema y el regocijo más indescriptible, no necesitaba de químicos ni de libido, tan solo de un dedo que fuera capaz de apretar el botón de la felicidad.

Una descarga de electricidad que iba a recorrer en milésimas de segundo los resortes del organismo hasta llegar directamente al centro de recompensa del cerebro y, llegado el caso, a un clímax que escapa a la razón.

Lo más curioso de toda esta historia es que esa caja de pandora de la búsqueda del placer, ese «botón» de la felicidad sin necesidad de aditivos, existe desde entonces, pero está guardado con llave en el conjunto de experimentos que, al menos por ahora, no conviene sacar. Al fin y al cabo, un poder semejante tiene el cariz de cambiarlo absolutamente todo. 

Y como tantas veces, los acontecimientos surgieron de forma accidental.

  • El descubrimiento de la recompensa

Figure 2 from Frederic Gibbs and his contributions to epilepsy surgery and  electroencephalography. | Semantic Scholar
Erna y Frederic Gibbs 

En 1936, la pareja formada por Erna y Frederic Gibbs informaron que la estimulación eléctrica de gatos despiertos podría provocar ronroneos. Después de probar centenares de sitios en todo el cerebro, dicha respuesta ocurrió solo en tres, todos en el hipotálamo lateral posterior. Una década más tarde, el fisiólogo suizo Walter R. Hess exploró las mismas áreas del cerebro utilizando estimulación eléctrica focal en gatos despiertos, un esfuerzo que contribuyó a que ganara el Premio Nobel en 1949.

Sin embargo, por aquel entonces el concepto de la recompensa o, más comúnmente, el refuerzo, era fundamental para las concepciones psicológicas del aprendizaje. Aunque el hipocampo había estado implicado en la formación de la memoria, lo cierto es que la neurociencia del aprendizaje y el refuerzo era, en gran medida, teórica. 

Entonces llegaron James Olds y Peter Milner a mediados de la década de 1950. Su trabajo, Positive reinforcement produced by electrical stimulation of septal area and other regions of rat brain (Olds and Milner, 1954), lo cambió absolutamente todo y llevó el concepto del placer al cerebro. Un estudio que transformó nuestra comprensión de la motivación, la emoción y la recompensa, e influyó en las concepciones actuales sobre el aprendizaje, los trastornos del estado de ánimo, la adicción o problemas latentes de nuestra sociedad como la obesidad.

Olds y Milner partían con ventaja sobre los trabajos anteriores. El primero se formó como psicólogo experimental, mientras que Miilner estaba terminando su doctorado con el primero. Ambos estaban convencidos de que comprender el aprendizaje requería investigación del cerebro, y así dieron luz verde a un experimento que, sin saberlo en sus inicios, se convertiría en revolucionario.

¿Cómo? Más o menos como casi todos los proyectos de este tipo: primero fueron las ratas. Los investigadores andaban descifrando todo lo que hay alrededor de la parte del cerebro denominada formación reticular. Su objetivo: implantar electrodos en dicha zona del mesencéfalo de los animales y estudiar los efectos conductuales de la estimulación eléctrica.

Las pruebas originales se realizaron en una mesa. El electrodo estaba conectado mediante cables delgados a un transformador reductor de CA a través de un reóstato. La línea era interrumpida por un interruptor. Una vez que la rata se calmaba, encendían periódicamente el interruptor y observaban el comportamiento del animal. 

¿Qué pasó? Al principio del estudio los electrodos no fueron a parar siempre en las áreas del cerebro donde ambos estaban apuntando. De hecho, el electrodo de una de las ratas en particular se desvió y se perdió dicha información, dirigiéndose en su lugar al área septal que se conectaba con el hipocampo (el elemento clave de la memoria). De manera fortuita, aquella criatura desafió el propio experimento. En lugar de huir de la acción que le provocaba la descarga, volvía una y otra vez en busca de otro «choque».

Sí, habían encontrado que si el interruptor se encendía cuando la rata estaba en un lugar distinto de la mesa, por ejemplo, en una esquina, era más probable que regresara a ese lugar. Cuanto más a menudo se encendía el interruptor cuando la rata estaba en el mismo lugar, más frecuentemente regresaba allí. No solo eso. También determinaron que, si cambiaba el lugar de estimulación en la mesa, la preferencia de la rata cambiaría en consecuencia. Así lo describieron en el artículo para Scientific American:

En el experimento de prueba, el animal se colocó en una caja grande con esquinas etiquetadas como A, B, C y D. Cada vez que el animal fue a la esquina A, su cerebro recibía una suave descarga eléctrica. Cuando se realizó la prueba en el animal con el electrodo en el nervio rhinencephalic, el animal volvía a la esquina A.

Después de varias vueltas a la zona A el primer día, finalmente fue a un lugar diferente y se durmió. Sin embargo, al día siguiente parecía aún más interesado en la esquina A. En este punto, asumimos que el estímulo debía provocar la curiosidad; todavía no pensamos en ello como una recompensa.

How crazy do rats become when they put on the "happy button"? How crazy do  mice become when they put a "happy button" on a failed experiment? Jarry -  Does the owner

Tras una experimentación adicional sobre el mismo animal antes indicado, para nuestra sorpresa, su respuesta al estímulo era mucho más que curiosidad.

Al segundo día, después de que el animal había adquirido la costumbre de volver a la esquina A para ser estimulado, comenzamos tratando de alejarlo de la esquina B, dándole una descarga eléctrica cada vez que pasaba en esa dirección.

En cuestión de cinco minutos, el animal estaba volviendo a la esquina B.

Después de esto, el animal podría ser dirigido a casi cualquier punto bajo la voluntad del experimentador.

Cada paso en la dirección correcta fue pagado con una pequeña descarga; a su llegada al lugar designado el animal recibió una serie aún más larga de choques.

Olds y Milner se miraban incrédulos. Incluso si a una rata se le privaba de alimento durante 24 horas, cuando se enfrentaba a una elección entre la comida o el lugar donde recibiría la estimulación cerebral, no había duda, elegía la segunda.

Habían descifrado un efecto como condicionamiento operante y la estimulación eléctrica misma como refuerzo, y todo en un contexto histórico donde el refuerzo era sinónimo de recompensa, y recompensa significaba placer. 

Faltaba un último paso para certificar el descubrimiento y legitimar sus observaciones ante la comunidad. Pasaron a probar la rata en una caja ‘Skinner’: la tarea recompensada era presionar una barra, donde el animal podría utilizar una palanca para activar la corriente eléctrica. Los resultaron fueron, si cabe, más alucinantes.

Tras aprender a utilizar las descargas, las ratas se convirtieron en auténticas viciosas, el estímulo las hacía volver una y otra vez. Al principio, a intervalos de minutos, pero los tiempos se fueron acortando, llegando a registrar idas y vueltas cada cinco segundos.

Los investigadores habían encontrado que el área septal era, en efecto, el centro del placer del cerebro, y que tenían entre manos el «arma» más poderosa y temeraria de la historia de la ciencia. Si aquella máquina registraba los mismos resultados entre humanos, la civilización debería hacerse la gran pregunta, ¿estamos preparados para volvernos adictos al placer? ¿a convivir con máquinas que nos descarguen en microdosis la sensación de felicidad más placentera, a todas horas y en cualquier momento?

Ha pasado más de medio siglo desde entonces y no tenemos acceso a algo ni remotamente parecido. La única prueba con humanos nos hace pensar que estamos lejos de democratizar semejante bomba de placer. Ocurrió años más tarde del trabajo de Olds y Milner.

The Pleasure Shock' Review: This Is Your Brain On Batteries - WSJ
Robert G. Heath

El doctor Frankenstein que jugó a ser dios fue el científico Robert G. Heath, profesor de la Universidad de Tulane y controvertido investigador norteamericano centrado en el estudio de la psiquiatría biológica o, dicho de forma más certera: en la búsqueda de la mente a través del tratamiento de medios físicos.

Ahora sí, ha llegado el momento de volver a aquella sala a oscuras del inicio, el cuarto donde el paciente 19 está a punto de convertirse en un yonqui del placer.

  • El botón de la felicidad

Heath tomó el testigo del descubrimiento de Olds y Milner y lo llevó a su terreno sin miramientos.

En 1959, el hombre era jefe de neurología y psiquiatría de la universidad de Tulane, espacio donde comenzó a tratar la esquizofrenia implantando electrodos en lo profundo del cerebro de las personas.

Sí, las descargas que anteriormente se habían tratado únicamente con ratas, Heath las trasladó para estimular regiones que mostraban actividad eléctrica anormal y, al mismo tiempo y según explicaba, para inducir placer terapéutico.

Se podría decir que estamos ante los albores de lo que hoy se conoce como estimulación cerebral profunda (ECP), pero sin ningún tipo de ética.

Años antes, el investigador acudió a la llamada de Tulane, donde estaban reclutando científicos visionarios en un intento de convertirse en «el Harvard del Sur». Heath cumplía los requisitos. Su pasión era la esquizofrenia y quería probar un enfoque radical (en un contexto histórico donde la enfermedad todavía no se trataba con medicamentos).

Además, conceptos como la lobotomía estaban en su apogeo. Heath pensaba que el problema central de la esquizofrenia era la anhedonia (la incapacidad de experimentar placer y emociones positivas), lo que significaría que las estructuras profundas del cerebro que dan lugar a las emociones eran fundamentales para la enfermedad. 

Su idea: inducir placer estimulando eléctricamente estas estructuras, sacando a los pacientes de su aislamiento mental y haciéndolos susceptibles a la terapia. El objetivo: «taladrar» el área septal, el mismo que Olds y Milner descubrieron clave en el circuito de recompensa. Así, el equipo del investigador colocó electrodos septales a una veintena de personas con esquizofrenia.

Tuvieron sesiones de tratamiento de 60 minutos cada semana en el laboratorio, algunas durante meses y, según su trabajo de 1954, Studies in Schizophrenia, casi la mitad vio mejoras en los síntomas en el seguimiento de un año.

¿Qué ocurrió? Que la cirugía para colocar los electrodos era un tanto arriesgada y varios pacientes sufrieron convulsiones e infecciones, incluso un paciente murió. El investigador concluyó que la estimulación no tenía ningún beneficio permanente en personas con la enfermedad.

Pero para entonces, con una técnica nueva, más segura y precisa para la colocación de electrodos, había observado de manera confiable que estimular el área septal producía una sensación placentera. Con estos datos, amplió sus experimentos para incluir a personas con otros diagnósticos, como la depresión clínica.

En esta fase de su estudio el equipo fue realizando un seguimiento y mapeado de los circuitos cerebrales que en ese momento se pensaba que subyacían a sus condiciones. Heath contó que al estimular las estructuras cerebrales los pacientes relataban la experiencia: placer, malestar, ansiedad, recuerdos repentinos.

Finalmente, implantó una cánula que podría suministrar dosis precisas de productos químicos disparados al cerebro. Es más, al inyectar el trasmisor de impulsos nerviosos (acetilcolina) en el área septal de un paciente, registraron lo que describieron como una «actividad vigorosa», seguido de un «placer intenso», tanto, que el sujeto tuvo orgasmos de hasta 30 minutos (descritos por el propio paciente).

Visto así, Heath pensó que tenía todas las herramientas para manejar a su antojo el comportamiento humano. A comienzos de la década de 1970 dio el paso definitivo que debía encumbrarlo como el mayor científico del siglo XX. Su estudio: Septal stimulation for the initiation of heterosexual behavior in a homosexual male (1972). 

El objetivo: modificar la orientación sexual de un paciente a través del «botón del placer».

La habitación del placer

  • La habitación del placer

El doctor Robert Galbraith Heath estuvo varias semanas buscando el sujeto perfecto. Paraba a quién veía con posibilidades de formar parte de su experimento y lo interrogaba. Así encontró al sujeto 19, como lo denominó, un joven de veinticuatro años que se quejaba de «alteraciones en su capacidad para experimentar placer» y, según sus informes, tenía tendencias suicidas debido a «su falta de masculinidad».

El investigador decía haber descubierto que, además de un centro de placer, el cerebro tenía un «sistema aversivo», algo así como un centro de castigo. De esta forma, con la estimulación de las regiones decía que podía «convertir» a cualquiera. Es más, se jactaba de que podría volver a una persona temporalmente en un homicida, o bien en la persona más feliz del mundo.

1 -Primera fase:

Tras implantar los electrodos en 19,Heath lo introduce en una sala con una gran pantalla al fondo. Le explica que una vez dé comienzo la sesión a solas, se sucederán una serie de imágenes de carácter heterosexual, escenas que con el paso del tiempo van a ser más «intensas» y pornográficas. Heath sale y entra en la sala contigua desde la que evaluará a 19. Comienza la sesión. 

La escena, totalmente verídica, aunque más propia de una novela ciberpunk, recordaba en cierto sentido a la rodada por Kubrick en La naranja mecánica, aquella con el personaje de Alex maniatado mientras trataban de cambiar su conducta en la sucesión de imágenes ultraviolentas. En este caso, 19 podía parpadear, pero cada actividad de su cerebro quedó registrada minuciosamente a través del electroencefalograma.

¿Qué ocurrió? En palabras de Heath, durante las primeras sesiones 19 no mostró ninguna respuesta significativa. Se mostró «de forma pasiva y sus ondas cerebrales indicaban únicamente una actitud de baja amplitud». Esto, según el investigador, confirmó sin ningún género de duda la homosexualidad del chico debido a su «falta de interés en la pornografía heterosexual».

Sin embargo, la investigación avanzó y añadió un elemento novedoso: ahora, el joven, además de observar las imágenes, debía apretar el botón que lo iba a autoestimular conectado a sus electrodos. El paciente 19 no lo sabía todavía, pero tras un par de sesiones, aquel botón se convirtió en una bomba adictiva de la que no podía separarse.

Le había construido una herramienta para «saciarse» cada vez que quisiera y, era, según Heath, «igual que dejar suelto en una tienda de dulces a un adicto al chocolate». Durante una sesión de horas, 19 llegó a presionar el botón más de 1500 veces, aproximadamente una vez cada siete segundos. Para Heath:

Durante estas sesiones, 19 se estimuló a sí mismo hasta el punto de que, tanto en su comportamiento como en su forma introspectiva, estaba experimentando una euforia casi abrumadora… y dicha euforia tenía que ser desconectada a pesar de sus vigorosas protestas. 

Ya no era el joven que llegó al laboratorio, 19 era un adicto al placer que no quería separarse del botón, solo suplicaba más imágenes para apretar una y otra vez. Su libido se había disparado, contó Heath, hasta el punto de atraerle las enfermeras con las que trabajaba, «las imágenes lo convirtieron en una máquina de excitación sexual.

De repente, el joven tuvo una erección y más tarde comenzó a masturbarse hasta llegar al orgasmo. Realmente, estábamos ante otra persona, el sujeto había cambiado».

Después de varias sesiones, la investigación registró lo que se entendió como un paso de gigante para cambiar su condición, «expresó su deseo de intentar una actividad heterosexual».

2 -Segunda fase:

Abb. : Robert Galbraith Heath (–) [Quelle: Osler Library of... |  Download Scientific Diagram

Heath pidió permiso a varias instituciones para llegar hasta el final.

Así obtuvo luz verde a través de un tribunal estatal para contratar a una prostituta por la ciencia, una que debía tener relaciones sexuales con 19 y confirmar de una vez por todas el éxito de su trabajo. 

A la chica se le advirtió que el encuentro no iba a ser «normal», pero ni siquiera así se podía hacer una idea de la escena que se iba a encontrar.

El investigador preparó horas antes la sala para «acondicionarla».

La había empapelado y oscurecido para que fuera lo «más romántica posible».

La chica entró en la sala y distinguió la figura de un hombre junto a la cama, pero su sombra era extraña.

Sí, su cuerpo encajaba con el de un varón, pero de la zona de la cabeza asomaba algo raro, como hilos, o cables, en cualquier caso, no podía ser cabello.

Al acercarse y situarse frente a 19 descubrió que aquellos extraños eran cables injertados en la cabeza del joven.

No preguntó, como le pidieron antes de entrar, y comenzó un ligero coqueteo y aproximación a 19. Unos minutos antes de aquel encuentro, el sujeto había recibido varias dosis de autoestimulación. Debía estar «ultramotivado». 

No hay mejor forma para describir lo que ocurrió entonces que rememorar la publicación del Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry:

De manera paciente y con total apoyo, ella le animó a pasar algún tiempo bajo su propia exploración manual mientras examinaba su cuerpo, dirigiéndolo a las áreas particularmente sensibles. A veces, el paciente hacía preguntas y buscaba el refuerzo en cuanto a su rendimiento y progreso con el fin de que hubiera una respuesta directa e informativa.

Tras 15 minutos de interacción, ella comenzó a tener sexo encima de él, aunque al principio él era un poco reticente a alcanzar la penetración. Acto seguido, el intercambio le dio a ella un orgasmo que, al parecer, él también fue capaz de sentir.

Emocionados, él sugirió que ella se diera la vuelta con el fin de poder asumir la iniciativa. En esta posición, a menudo se detuvo para retrasar el orgasmo y aumentar la duración de la experiencia placentera. Entonces, a pesar del entorno y el estorbo de los cables de los electrodos, 19 eyaculó con éxito.

El momento de clímax final fue lo más cerca que estuvo Heath de jugar a ser dios. Los orgasmos múltiples de 19 confirmaban, a ojos del investigador, el claro cambio de orientación sexual. Al terminar esta última fase, Heath dio libertad a 19 y le propuso volver a quedar un año después para comprobar si había cambiado algo sobre sus inclinaciones sexuales.

Sin embargo, el reencuentro no fue el esperado por Heath. Si bien 19 le aseguró que había mantenido relaciones esporádicas con una mujer casada, también tuvo más relaciones sexuales con hombres. Heath, cegado por su propio trabajo, prefirió dar por bueno su estudio con «el uso futuro y efectivo de la activación septal para reforzar el comportamiento deseado y la extinción de un comportamiento no deseado».

A 19 se le perdió la pista para siempre, no sabemos su nombre o identidad, ni siquiera si sigue entre nosotros. Mucho menos si su vida cambió realmente tras aquellos meses entre electrodos y cánulas. En cuanto a Heath, el valor de su trabajo, aunque impactante en el sentido más amplio y con todo tipo de connotaciones, es difícil de calibrar.

Tras publicar su estudio, y con el revuelo inicial entre la comunidad, la ciencia le dio de lado y lo defenestró. Mantuvo su investigación en torno a la estimulación septal, pero nunca se atrevió a tomar a otro sujeto para una «conversión». Su último esfuerzo conocido giró en torno a la construcción de una especie de marcapasos cerebral, en esencia, una batería que fuera capaz de distribuir ese «placer eléctrico» en pequeñas dosis, de estimular el cerebro para calmar «las mentes más perturbadas».

De hecho, su «botón» del placer le valió una visita de la CIA. La agencia quería saber si la tecnología podría usarse para infligir dolor, interrogar a los enemigos o incluso controlar sus mentes. Dicen que Heath los echó de su laboratorio.

Dr. Robert G. Heath: a controversial figure in the history of deep brain  stimulation - information for practice

El problema es que ya nadie lo quería cerca. 

Un tiempo después, una publicación estadounidense sacó un artículo sobre el investigador y sus «experimentos nazis» y, poco después, Heath fue sepultado para siempre pasando a formar parte de ese grupo de personalidades de la ciencia que se salieron del guion establecido.

Nadie volvió a tocar la puerta que había dejado abierta Heath con sus experimentos, al menos no desde ese punto de vista.

Años después, surgió la figura del español José Manuel Rodríguez Delgado, controvertido investigador que emparejó estimuladores cerebrales electrónicos con transceptores de radio, poniendo efectivamente al sujeto bajo control remoto.

De hecho, se hizo famoso por probar la tecnología saltando a una plaza de toros frente a uno de sus animales de experimentación. Mientras el toro cargaba contra él, Delgado pudo detenerlo, bramar y girarlo en círculos con un movimiento de su control remoto.

Como Heath, el español pensaba que la implantación era la solución para mediar en los temperamentos y traumas humanos, en definitiva, creía que el mundo sería un lugar mejor, como quedó reflejado en su libro, Physical Control of the Mind: Toward a Psychocivilized Society, en 1969. 

Dos hechos acabaron tumbando esas suposiciones con tintes orwellianas de Delgado: la llegada de medicamentos eficaces para tratar enfermedades mentales, y la posibilidad de que el uso de la implantación cerebral llevara en el futuro a situaciones incontrolables para las masas.

Tuvieron que pasar varias décadas para que el ECP se rescatara del olvido y volviera a aparecer en la ciencia. Ocurrió a mediados del nuevo milenio, cuando la neuróloga Helen Mayberg de la Universidad Emory de Georgia introdujo el tratamiento moderno de ECP para la depresión.

Desde entonces, el ECP ha avanzado, siempre poco a poco, de forma lenta y experimental para personas con formas de depresión, anorexia, síndrome de Tourette o trastorno obsesivo-compulsivo resistentes a tratamientos, incluso se ha buscado aliviar la anhedonia en la esquizofrenia resistente al tratamiento o para ayudar a supervivientes de derrames a recuperar el movimiento, pero nunca como intento de implantar electrodos en humanos con el único fin de ofrecer el placer más indescriptible de forma lúdica, uno capaz de modificar hasta nuestros instintos más primarios.

Es curioso, porque hoy es relativamente sencillo implantar estos electrodos, e incluso hay quien aboga por liberar la tecnología a una sociedad cada vez más estresada en busca de esa felicidad que el ser humano anhela. Frente a ellos, gran parte de la comunidad científica replica que el centro de placer de nuestro cerebro evolucionó con el fin de guiar nuestras acciones y motivaciones y, en última instancia, con la recompensa como «premio» al buen hacer.

Desde este prisma, una máquina del placer de ese calibre nublaría la escala de valores y el juicio o las ambiciones humanas. De hecho, muchos investigadores no le dan tantas vueltas, y simplemente recuerdan que conceptos como la pena, el dolor o la propia infelicidad son parte inherente del ser humano y de la vida, si tuviéramos un dispositivo que las aniquila, nuestra concepción como tal dejaría de serlo. 

No cabe duda de que eran otros tiempos. La simple idea de utilizar taladros de odontología para cortar pequeños agujeros en los cráneos e introducir finas sondas de metal, de modo que se pudieran administrar pulsos de electricidad directamente al cerebro, asusta.

Pero el descubrimiento de la activación de la región septal como medio para inducir oleadas de placer tan potentes como para atenuar comportamientos está en tinieblas desde hace tiempo. Es la forma más sencilla y monstruosa de vivir por y para el placer. 

Quizás por ello nunca más se vuelva a abrir.

nuestras charlas nocturnas.

El círculo de Oxford: ¿Qué fue y quiénes lo formaron?…


Juan Duns Escoto, por Justo de Gante.

Psicología y Mente(S.R.Comas) — En la primera mitad del siglo XIII, y a través de las traducciones y comentarios de los filósofos árabes, las ideas aristotélicas se recuperan en la Europa cristiana. Este hecho, aparentemente trivial, resulta tremendamente importante para entender el curso de la historia de la filosofía occidental.

La filosofía de Aristóteles se extendió como la pólvora por las universidades europeas; especialmente, en Inglaterra, donde la de Oxford contó con un grupo de filósofos que renovaron la historia de la filosofía. A este grupo se le denomina “círculo de Roger Bacon” (por uno de sus pensadores más importantes), “escuela de Oxford” o, simplemente, “círculo de Oxford”. Hoy hablamos de esta escuela y de su importancia en la Edad Media.

– El círculo de Oxford: deshaciendo ambigüedades

No podemos empezar este artículo sin acotar a qué nos referimos exactamente con “círculo de Oxford”. A pesar de que lo hemos descrito brevemente en la introducción, es necesario deshacer las posibles ambigüedades que la denominación pueda generar, puesto que en la historia han existido otros grupos así denominados.

Por ejemplo, también se conoce como “círculo de Oxford” o “movimiento de Oxford” al grupo de renovadores de la religión anglicana que, en el siglo XIX, pretendían igualarla en importancia al catolicismo. Nada que ver con los protagonistas de este artículo, puesto que el “círculo de Oxford” al que nos referimos se formó en la Edad Media y estuvo constituido por algunos de los mejores intelectuales franciscanos de la época.

– El contexto: la convulsa y cambiante Europa del siglo XIII

XIII :: Literatura Europea

En realidad, este círculo de Oxford medieval no tuvo prácticamente ninguna cohesión, más allá de que sus representantes pertenecían al círculo de su universidad.

Sin embargo, sí que comparte un contexto muy definido: la convulsa y cambiante Europa del siglo XIII.

Pongámonos en situación.

Unos cien años antes de la época de la que hablamos, el siglo XII (denominado por el medievalista C.H Haskins el “renacimiento del siglo XII”) supuso un cambio trascendental para la Europa medieval, cambios que ya se habían empezado a gestar en el siglo anterior.

Entre ellos cabe destacar el crecimiento de las ciudades, el auge de la burguesía (y, por tanto, de los intercambios comerciales) y, por supuesto, el nacimiento de las universidades, que empezaron a dar sus primeros pasos en estos años.

Las universidades más importantes del continente eran, sin duda, la de Bolonia y la de París. En el caso de las islas británicas, era la de Oxford la que gozaba de un peso importante y la que sería epicentro, en el siglo XIII, de una revolución filosófica que cambiaría el curso de la historia.

Porque, si bien la posterior Revolución Científica no es exclusivamente hija de los empiristas medievales, sí que le debe mucho (muchísimo), a los cambios que sucedieron en esta época.

– Entre la tradición y la modernidad

A pesar de que la filosofía medieval es más compleja de lo que puede parecer a simple vista, podríamos resumirla con una sola palabra: escolástica. La escolástica (que viene del término latino scholasticus, “escolástico” o “erudito”) era el método seguido por los centros de saber del medievo, que consistía en un intento de conciliación entre la razón y la fe, aunque la primera siempre estaba, en última instancia, supeditada a la segunda. En este sentido, la filosofía, como ciencia de la razón, era considerada la ancilla Theologiae (la esclava de la Teología).

En el siglo XIII algo empieza a cambiar. El impulso económico, los vaivenes sociales y, sobre todo (y esta es la causa clave) la recuperación de los textos aristotélicos de filosofía natural hace que los escolares o eruditos de las universidades empiecen a considerar una posible separación entre fe y razón. Por supuesto, no por ser ateos (el ateísmo surgió mucho más tarde), sino, simplemente, porque ambas poseían caminos diferentes. Esta diferenciación será definitiva con Guillermo de Ockham (1285 -1347), precisamente uno de los nombres más ilustres del círculo de Oxford.

Así pues, en el siglo XIII vemos ya una especie de clasificación entre los intelectuales de la “lógica antigua” (es decir, la escolástica, grupo liderado especialmente por la Universidad de París) y los seguidores de la “lógica moderna”, cuyos principales pensadores pertenecen a la Universidad de Oxford.

– Características principales de la nueva filosofía

Una vez presentado brevemente el contexto en el que se gestó esta nueva filosofía (que sería el germen de la ciencia moderna) podemos hablar de sus características, que detallamos a continuación:

.Empirismo

Para estos seguidores de la “lógica moderna” lo principal era la observación directa de la naturaleza y el estudio de sus leyes. Como vemos, esta idea hunde sus raíces en la teoría natural de Aristóteles, que empezaba a llegar a Europa traducida y comentada por filósofos árabes y judíos.

.Aparición de nuevas disciplinas

El empirismo conlleva, por supuesto, la aparición de nuevas disciplinas que son las raíces de la ciencia de la modernidad: óptica, mecánica, estudio de la luz… Sin duda, la revolución artística que se da precisamente en los siglos XIII y XIV (y que verá su apogeo en el XV) se deberá en gran parte a los estudios directos de la naturaleza.

.La causalidad natural

Este auge empirista y su consecuente observación de las leyes de la naturaleza lleva a una nueva visión del mundo, que pierde su condición de “teatro divino” para tener sus propias reglas de funcionamiento. Este será, precisamente, uno de los principales debates de la época: si Dios sigue estando detrás de estas leyes y resulta fundamental para su consecución o si, por el contrario, una vez creadas, la divinidad deja al mundo funcionar solo, como un magnífico y grandioso engranaje.

– Los grandes pensadores de Oxford

Hablar del círculo o la escuela de Oxford sin mencionar ni que sea brevemente a sus protagonistas es imposible, puesto que es precisamente en sus obras donde encontramos su esencia. Veamos a continuación algunos de los grandes pensadores de Oxford.

1. Roger Bacon (h. 1214-1294)

Roger Bacon | Philosophy, Biography, & Facts | Britannica

Apodado Doctor mirabilis (Doctor admirable), este pensador es uno de los eruditos principales de la escuela, hasta el punto de que el círculo se conoce también como “círculo de Roger Bacon”.

Franciscano como sus compañeros, fue discípulo del gran Robert Grosseteste (1175-1253), considerado el fundador del círculo.

Grosseteste es uno de los grandes filósofos medievales; se interesó prácticamente por todas las disciplinas, especialmente por el estudio de la luz y el color.

En su famoso tratado De luce (Sobre la luz), escrito en 1225, Grosseteste propone una explicación de la creación del mundo sorprendentemente parecida a la del Big Bang, según la cual todo se originó a través de una explosión de luz divina…

Con semejante maestro, no es de extrañar el valor que Roger Bacon otorgaba a la experiencia. Igual que Grosseteste, el alumno realizó interesantes estudios sobre óptica y sobre la naturaleza de la luz, convencido de que existía una “ciencia experimental” más allá de la filosofía y la teología. Su principal obra, Opus maius, fue escrita en 1268 y enviada al mismísimo papa.

Parece ser que fue considerado sospechoso de herejía y encarcelado, aunque este episodio de su vida presenta notables lagunas. Lo más probable es que Bacon cayera en desgracia por la promoción franciscana de la pobreza y su consecuente crítica de la riqueza papal.

2. Juan Duns Escoto (1266-1308)

Juan Duns Scoto - Wikipedia, la enciclopedia libre
Tumba de Juan Duns Scoto en la Minoritenkirche (iglesia de los frailes menores conventuales), Colonia (Alemania)

Este otro de los grandes de Oxford nació en Escocia (de ahí su apelativo), y fue un personaje importante en el pulso que mantuvieron la teología y la filosofía en aquella época.

Recordemos: la filosofía era la “esclava” de la teología, por lo que cualquier saber permanecía supeditado a esta última. Este era un concepto que estos primeros pensadores empiristas empezaron a cuestionar.

Escoto cursó estudios en la Universidad de París en la última década del siglo XIII; en 1302 es nombrado profesor del claustro y tres años más tarde recibe el título de Master Theologiae.

Su prematura muerte, acaecida en Colonia en 1308, truncó una interesantísima carrera.

La principal aportación de Duns Escoto es su voluntad de superar la eterna pugna entre filosofía y teología.

Así, a través de la teoría de la doble verdad, el filósofo establece dos verdades: una racional (que se puede percibir mediante la experiencia) y otra absoluta, que se adquiere a través de la Revelación.

Su teoría sobre la omnipotencia divina es igualmente interesante, porque este era uno de los credos básicos de Nicea en los que se apoyaba el cristianismo. El problema venía de lo que ya hemos comentado anteriormente: si existía la causalidad (es decir, unas leyes naturales), la pregunta era ¿participaba en ellas Dios? Según Escoto no existen tales causas secundarias, puesto que Dios, a través de su omnipotencia, establece también esta causa-consecuencia natural.

3. Guillermo de Ockham (1285-1347)

10 de abril: Guillermo de Ockham, filósofo y escritor

Y finalmente llegamos al que se considera tradicionalmente el gran iniciador de la ciencia moderna (o, al menos, protomoderna): Guillermo de Ockham.

Seguidor radical de la “lógica moderna”, este filósofo nació a finales del siglo XIII en Surrey, Inglaterra, en la pequeña aldea de Ockham, de la que toma el nombre.

Sus ideas, demasiado avanzadas para la época (e inscritas en un contexto ya tardío, en el que abundaban ya las prohibiciones a los escritos aristotélicos) le impidieron ejercer como magister oficial en la Universidad de París.

En 1324, con la cristiandad despedazada por el Cisma (que había llevado a los papas a la ciudad de Aviñón, en Francia), Guillermo es citado ante la corte aviñonesa acusado de herejía.

Consigue huir en mayo de 1328 y se refugia en Múnich, desde donde sigue arremetiendo, cada vez más encarnizadamente, contra la institución papal.

Antes de morir, en 1349 y víctima de la terrible Peste Negra, Guillermo de Ockham dejó para la posteridad valiosísimas obras, entre las que destacan su Summa Logicae (un compendio de filosofía “antigua” y “moderna”) y, sobre todo, su famosa teoría de la “navaja de Ockham”, por la que (y muy resumidamente) la respuesta sencilla es, posiblemente, la más acertada; verdadero punto de partida de la ciencia moderna.

nuestras charlas nocturnas.

John Lennon: el rebelde político detrás de la música…


Meer(D.G.Játiva) — Circula desde diciembre del año 2020 un ensayo sobre la faceta política de John Lennon. La virtud de este texto, escrito durante años por el profesor y músico José Farías, radica en que nos descubre un aspecto poco conocido del cantautor, así como nos ayuda a comprender cómo su música, su actividad política y su vida misma se encontraban entrelazadas.

La ruptura con los Beatles y la relación con Yoko Ono hizo aparecer un personaje radicalmente distinto de aquel que cantaba con leva y corbata. Farías apunta que, sin embargo, desde mucho antes de su separación de los Beatles, Lennon poseía un enorme conocimiento de la situación política y social de distintas regiones del mundo, en especial del ámbito de habla inglesa.

Cuando el periodista Art Scheiber lo entrevista en un avión que lo lleva a Estados Unidos, junto a los otros Beatles, le parece estar hablando con un militante político antes que con un músico.

“¿Qué clase de juego es este de hacer cosas porque otra gente así lo quiere?”, declara Lennon en una entrevista. El músico y el activista se confunden. Lennon se distingue como una personalidad excepcional, no por su fama, sino por su deseo de libertad. Dice José Farías:

Así se descolonizó de la familia –en realidad nunca la tuvo– de la opulencia material (…), de las religiones (…), de los Beatles; se descolonizó de su condición de estrella del rock, al subordinarla en cierto momento a otros intereses como el activismo político, se descolonizó de las borregadas políticas dogmáticas, como aquellas que pregonan la revolución violenta y la dictadura del proletariado; se descolonizó de toda la gusanera de la política tras el poder; se descolonizó de la idea convencional del amor en pareja; y se descolonizó del mundillo alrededor de la fama.

John Lennon y Yoko Ono sabía que su casamiento el 20 de marzo de 1969 sería un gran acontecimiento y decidieron usar la publicidad para promover la paz mundial

Para quien tenga interés en el sentido político de la música del cantautor y en cómo sus gestos y posiciones políticas atrajeron sobre él la atención de otros activistas y de las fuerzas represoras del Estado, este texto es muy útil.

Lennon no sólo se dedica a componer música protesta –como el álbum Some Time in New York– sino que interviene mediante acciones artísticas, inspiradas en parte por Yoko Ono, en la oposición a la guerra de Vietnam: la imagen de Yoko Ono y John Lennon acostados en la cama, en un hotel de Toronto, bajo las leyendas Hair Peace, Bed Peace, la “encamada por la paz”, como protesta contra la guerra sigue siendo tremendamente potente como acción contracultural.

La larga lucha de Lennon contra el Estado de los Estados Unidos, que pretendía deportarlo a Inglaterra; la participación en mítines, manifestaciones y encuentros con personajes como Las Panteras Negras; la osadía, que le venía de antes, cuando declaró que los Beatles eran más famosos que Jesucristo, se potencia aún más durante sus años newyorkinos.

En la sección “Veinte fichas cantobiográficas de John Lennon”, Farías escribe breves ensayos sobre las canciones en las que se puede advertir el carácter inconforme de Lennon desde la época de los Beatles hasta el final de sus días. “Revolution”; “The Walrus”, y “God”, son algunas de las canciones que se comentan allí. Dice Lennon en “God”, canción de 1969:

Dios es un concepto
con el que medimos
nuestro dolor.
No creo en la magía,
No creo en el Ying Yang,
No creo en la Biblía,
No creo en el Tarot,
No creo en Hitler,
No creo en Jesús,
No creo en Kennedy,
No creo en Buda,
No creo en el Mantra,
No creo en el Gita,
No creo en el Yoga,
No creo en los Reyes,
No creo en Elvis,
No creo en Zimmerman,
Y no creo en los Beatles.
Sólo creo en mí,
en Yoko y en mí,
Es la realidad.

Y comenta José Farías:

Una de las canciones más profundamente críticas, pues barre con órdenes e ídolos sociales de raíz, no con tal o cual ideología, personaje o narrativa, sino con todo ese teatro social del egoísmo y la hipocresía. ‘Con razón lo mataron’, me dijo una vez un gran amigo y familiar, después de escuchar con atención esta obra maestra.

“Sunday bloody Sunday”, sobre la represión del Imperio Británico contra los irlandeses; “John Sinclair”, dedicada a un obrero y activista norteamericano, así como “Angela”, dedicada a Ángela Davis; “Give me some true”, o “Give peace a chance” nos pueden dar una idea de cómo este trovador canta sobre su circunstancia, tomando una posición.

Interrogado por los cantautores en español que podrían ser comparables a Lennon, José Farías señaló que posiblemente sea Violeta Parra quien más se podría comparar. Pertenecieron a la misma época. Murieron jóvenes. Actuaron y cantaron políticamente. Pero, es obvio, son algo más que cantautores protesta. Rompieron con casi todo, o con todo.

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Las 5 citas de Stephen Hawking que iluminan los misterios del universo…


Muy Interesate(S.Romero) — Stephen Hawking fue un brillante físico teórico, cosmólogo, gran divulgador científico y escritor que dejó una huella profunda en nuestra comprensión del universo. El que naciera exactamente 300 años después de la muerte de Galileo Galilei, el 8 de enero de 1942, siempre mostró un gran interés por las estrellas y el universo.

Creció en un momento en el que la carrera espacial estaba en pleno apogeo y había un creciente interés por comprender la naturaleza fundamental del universo; antecedentes que, probablemente, impulsaron el camino de Hawking hacia la física teórica y la búsqueda de la verdad cósmica.

Si bien su vida no fue nada fácil, ya que fue diagnosticado de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad de la neurona motora muy joven, mientras cursaba el doctorado en cosmología en la Universidad de Cambridge (y que le dejó en una silla de ruedas muy pronto y desde 2005 tenía que hablar con un sintetizador de voz), no apaciguó ni un ápice su espíritu y su incansable curiosidad que acabaron transformándose en ejemplo de inspiración para millones de personas en todo el mundo.

Es probable que, antes que él, solo Albert Einstein, consiguiera tal popularidad en el mundo de la ciencia (que no es fácil). Como casualidades de la vida, Hawking fallecería, precisamente, el mismo día en que nació Einstein (el 14 de marzo y también el Día de Pi).

– Aprendiendo de Hawking

“Debemos intentar comprender el comienzo del universo a partir de bases científicas. Puede que sea una tarea más allá de nuestras capacidades, pero al menos deberíamos intentarlo”.

Hawking desarrolló unas de las teorías más famosas fue la que publicó poco antes de morir: la teoría final sobre el origen del universo en la que concluía que el universo era más simple que lo postulado anteriormente y que era finito.

Esta teoría, que escribió en coautoría con el cosmólogo y doctor en física Thomas Hertog (con el que colaboró estrechamente durante toda su vida), basada en los principios de la mecánica cuántica, tenía como objetivo abordar las limitaciones de los modelos anteriores y proporcionar una comprensión más coherente de los orígenes del universo. 

En este modelo, el universo puede describirse como una entidad finita y autónoma sin necesidad de una singularidad inicial. La teoría final de Hawking es similar a descubrir una biblioteca bien conservada que contenga un relato claro y conciso de la historia de la civilización, simplificando miles de años en un breve y esquemático ejemplar.

“Solo somos una raza de monos avanzados en un planeta más pequeño que una estrella promedio. Pero podemos entender el universo. Eso nos hace muy especiales”

Esta es otra de las citas más famosas de Hawking; una declaración que no sólo refleja los logros científicos de este genio sino también su visión filosófica sobre el lugar de la humanidad en el cosmos. 

Es un humilde recordatorio de nuestros orígenes y de lo pequeños que somos, y es la Tierra, en comparación con el resto del vasto cosmos. Pero lo que nos distingue es nuestra capacidad de reflexionar, cuestionar y comprender el universo.

Este impulso siempre ha sido un sello distintivo del progreso humano, y que pocas personas han encarnado tan fehacientemente como el propio Hawking.

“Para sobrevivir como especie, a la larga debemos viajar hacia las estrellas, y hoy nos comprometemos con el próximo gran avance del hombre en el cosmos”

El físico afirmó en varias ocasiones que el cambio climático, las epidemias y el crecimiento demográfico representan amenazas importantes para nuestra supervivencia en la Tierra y que los humanos necesitarían encontrar un nuevo planeta dentro de los siguientes 100 años.

Es curioso cómo en este momento de la historia 2017, pidió un esfuerzo global para «reavivar el entusiasmo» de los viajes espaciales que tuvieron lugar en la década de 1960 (y gracias a los que pisamos la Luna por primera vez), argumentando que la tecnología necesaria para dar el siguiente salto estaba «casi a nuestro alcance».

Hoy, pocos años después de su fallecimiento, vemos una floreciente nueva carrera espacial por conquistar la Luna y más allá.

«Recuerda mirar hacia las estrellas y no abajo hacia tus pies. Trata de darle sentido a lo que ves y pregúntate qué haces que el universo. Sé curioso. Por más dura que la vida pueda parecer, siempre hay algo que puedes hacer para llegar al éxito. Lo importante es que nunca te des por vencido».

Podemos resumir esta espectacular cita de Hawking en “sé curioso y no te rindas”. Es indudable que su capacidad para ‘mirar las estrellas’ en lugar de limitarse a sus limitaciones físicas a causa de su compleja y limitante enfermedad, ejemplifica el poder transformador de la curiosidad y una actitud positiva. 

Dar un paso atrás o parar para buscar inspiración puede llevarnos a nuevas perspectivas y soluciones e incluso a encontrar una renovada motivación para nuestra vida o trabajo. No es necesario ser físico teórico para encarnar esta curiosidad; es la fuerza que nos impulsa a descubrir; la chispa que conduce a nuevas ideas y a una comprensión más profunda del mundo que nos rodea.

Y una última gran cita que resume perfectamente la filosofía del gran físico:

«No hay mayor desafío que estudiar el universo».

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Los Juegos Olímpicos de París pueden parecer justos e inclusivos en la televisión. La verdad es mucho más oscura…


Ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París, Francia, el 26 de julio de 2024.

The Guardian(R.Diallo) — La ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París fue un espectáculo impresionante para el público mundial, que proyectó una imagen de una Francia orgullosamente inclusiva y festiva , aunque la cruda realidad es que, apenas unas semanas antes, nuestro país estaba a punto de poner en el gobierno a un partido racista de extrema derecha. Los diversos cuadros de la ceremonia se presentaron como una exhibición triunfal de nuestras diferentes culturas, interpretadas por artistas de diversos orígenes culturales, étnicos y géneros, y alimentadas por referencias a las luchas históricas contra la opresión.

Pero esta narrativa unificadora introdujo unos Juegos Olímpicos y Paralímpicos que en realidad no son tan inclusivos.

Unos días antes de la ceremonia, a Sounkamba Sylla, una corredora de relevos musulmana francesa, le dijeron que se le prohibiría participar en la prueba si llevaba el velo. Finalmente se llegó a un acuerdo: se le permitió llevar gorra durante el desfile en el Sena, pero su situación refleja una exclusión más amplia. Francia es el único país del mundo que participa en los Juegos Olímpicos que prohíbe a sus atletas femeninas llevar hiyab.

La ministra francesa de Deportes, Amélie Oudéa-Castéra, invocó erróneamente el principio de laicidad para defender la prohibición del hiyab , dando a entender que los deportistas franceses deberían encarnar la neutralidad del sector público en materia de culto. “Hay un principio esencial en el laicismo: la neutralidad del servicio público… Nuestros deportistas encarnan el servicio público”, afirmó.

De hecho, la laicidad obliga al Estado y a sus agentes a ser laicos, y el Estado garantiza nuestra libertad de creencias. La interpretación deshonesta del principio de laicidad por parte del gobierno deja a los atletas musulmanes franceses en una posición única: son los únicos musulmanes que no pueden competir en estas Olimpiadas con la cabeza cubierta, en su propio país.

Según Amnistía Internacional y otras organizaciones de derechos humanos, se trata de una «discriminación» escandalosa, que considera que constituye una «violación de múltiples obligaciones en virtud de los tratados internacionales de derechos humanos». Además, ha provocado la indignación de varias atletas de otros países que pueden participar en los Juegos Olímpicos con el hiyab.

Los rayos de luz rodean la Torre Eiffel durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París 2024

Pero la exclusión no se produce sólo en la pista o en el estadio. Para que estos Juegos se pudieran realizar, París tuvo que llevar a cabo un intenso programa de limpieza social.

Según una investigación del colectivo Le revers de la médaille (El otro lado de la moneda), 12.545 personas (entre ellas 3.434 menores) fueron desalojadas, algunas de ellas por la fuerza , en la región parisina entre abril de 2023 y mayo de 2024, lo que supone un aumento del 38,5% respecto al periodo 2021-22 (el doble que el año pasado y casi el triple que en 2021-22 en el caso de los menores). El colectivo denuncia que, además de los desalojos, el «acoso» a las comunidades que viven cerca de los lugares donde se celebran los eventos olímpicos ha sido generalizado.

El refuerzo de la seguridad se ha convertido en el pretexto para una “gran violencia y abusos” por parte de la policía contra las trabajadoras sexuales y las víctimas de trata de seres humanos, en particular aquellas cuyo estatus administrativo en Francia puede ser precario. Según Mediapart, la violencia adopta diversas formas: “Presencia de perros policía, insultos, persecuciones entre la maleza, bajadas forzadas de camiones y negativas a permitir que las mujeres vuelvan a ponerse la ropa”.

Numerosos barrios populares se han visto afectados, entre ellos Aubervilliers, una de las ciudades más pobres de Francia situada en las banlieues , donde una parte de los jardines comunitarios (que existían desde hacía casi un siglo ) fueron devorados por la construcción de una piscina olímpica.

Otra política odiosa que ha acompañado los preparativos para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos es la de ocultar o ahuyentar a las personas sin hogar mediante medidas como la instalación de mobiliario urbano anti-sin techo .

Sounkamba Sylla escribió en las redes sociales: “Te han seleccionado para los Juegos Olímpicos, organizados en tu país, pero no puedes participar en la ceremonia de apertura porque llevas un pañuelo en la cabeza”.

Casi 1.000 estudiantes se vieron obligados a abandonar sus residencias universitarias (proporcionadas por la organización oficial de servicios estudiantiles) para acoger a los agentes de policía, bomberos y personal sanitario de servicio durante los Juegos.

Muchos de ellos manifestaron su conmoción al encontrarse con unas condiciones absolutamente precarias, con cucarachas, moho y ratones incluidos . Además de la suciedad, lo que resulta chocante es que hayan tenido que celebrarse los Juegos Olímpicos para poner de manifiesto las condiciones de vida de los estudiantes, a pesar de las reiteradas denuncias de sus sindicatos.

La reconfiguración de las carreteras para los Juegos, por su parte, tiene graves consecuencias para la salud pública: por ejemplo, el bloqueo del acceso a una de las mayores maternidades de la región. Las autoridades están estudiando ahora la posibilidad de abrir los carriles reservados para urgencias médicas. Me cuesta entender cómo no era esta la configuración predeterminada.

Los Juegos Olímpicos y Paralímpicos podrían haber sido una oportunidad para abordar el hecho de que el 91% de las estaciones del metro de París son inaccesibles para las personas discapacitadas . Pero en lugar de ello, este enorme problema simplemente se ha desatendido.

La duplicación de las tarifas del metro (contrariamente a la promesa de gratuidad del transporte público que se hizo en la licitación ), así como la exigencia de obtener un código QR para viajar en ciertas zonas de París, no hacen que el transporte sea más inclusivo. Muchos trabajadores indocumentados que prestan servicios de entrega a domicilio desde restaurantes en las zonas restringidas no podrán acceder a la preciada tarjeta Sésame.

La vigilancia se extiende mucho más allá de los códigos QR. La legalización de la vigilancia algorítmica, que permite analizar el comportamiento en tiempo real mediante inteligencia artificial para anticipar actos supuestamente sospechosos, es una “ violación del derecho a la privacidad ”, según Amnistía Internacional. Este sistema, alimentado por prejuicios humanos contra ciertas poblaciones, se verá amplificado y persistirá más allá de los Juegos Olímpicos.

La majestuosa y cautivadora fábula presentada al mundo durante la ceremonia inaugural apenas disimula las múltiples injusticias sobre las que se han construido estos Juegos Olímpicos y Paralímpicos. París brilló, mostrando su mejor cara, pero ¿a qué precio?

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¿Somos todos avariciosos?…


Somos todos avariciosos?

The Conversation(S.I.de Onzoño) — “Abatida hasta el polvo está mi alma”, así gimen los condenados al quinto círculo del purgatorio en la Divina Comedia de Dante.

Yacen en el suelo, con la mirada hacia la tierra.

Se castiga su avaricia y su apego a los bienes materiales, o al poder, postrándolos y mezclándolos con el polvo del camino.

Aquí Dante se encuentra con dos papas: Adriano V y Bonifacio VII, los dos purgando sus culpas por su desmedida ansia de poder.

Adriano V, que tuvo un reinado breve y nunca fue ordenado sacerdote, fue excluido en 1975 de la lista oficial de papas por Pablo VI.

El mandato de Bonifacio VII fue turbulento, con tensiones por mantener su poder en todos los frentes. Tras varios confinamientos, dicen que en su etapa final padecía de demencia y se golpeaba la cabeza con la pared. Poco le quedaba para arrastrarse por el suelo del Purgatorio.

Hay otros personajes citados por Dante que son también epítomes de la codicia. Por ejemplo Pigmalión, rey de Tiro, que fue capaz de asesinar a su cuñado para hacerse con sus riquezas.

También están Safira y su marido Ananías, miembros de las primeras comunidades cristianas, que se quedaron con parte de lo obtenido de la venta de sus tierras y que habían prometido entregar íntegramente a la comunidad. Fueron fulminados ante San Pedro por determinación divina.

Dante también se encuentra con Acán, del que la Biblia cuenta que, tras la conquista de Jericó, sustrajo el tesoro consagrado a Dios y fue condenado a la lapidación por Josué. Algo semejante se podría pensar de los que esquilman las subvenciones y donaciones que voluntarios de todo el mundo destinan al desarrollo en países emergentes con el objetivo de cubrir necesidades básicas y perentorias de sus poblaciones.

Somos todos avariciosos? - Cambio16

– Avaricioso entre avariciosos

Quizás el más conocido de todos los avariciosos del Purgatorio es Midas, rey de Frigia, quien veneraba tanto el oro que pidió al dios Baco que le concediera la facultad de convertir en oro todo lo que tocara.

Otorgado el deseo, terminó hastiado porque no podía comer ni beber.

De forma análoga, la expresión el toque de Midas está referida a los directivos que tienen un éxito superlativo en todo lo que hacen.

No obstante, sabemos que ningún directivo tiene poderes mágicos para transformar todas sus decisiones en oro pues incluso los mejores profesionales tienen fallos o desaciertos.

Por eso, desconfíe de los que prometen milagros.

– Personajes y personas

En la literatura encontramos personajes que encarnan la avaricia y que inspiran pena y rechazo porque su comportamiento resulta patético, cuando no hilarante. Scrooge, el protagonista de Un cuento de Navidad, de Charles Dickens, vive su personal purgatorio en Nochebuena y se convierte.

La vida real proporciona historias más vívidas y crueles. Cuando secuestraron al nieto de Paul Getty, millonario y gran coleccionista de arte del siglo XX, los criminales amenazaron con asesinarlo, y Getty se negó a pagar un solo centavo, en una decisión que se entendió más mezquina que de principios.

Los secuestradores no tardaron en cortar una oreja a la víctima y enviarla por correo a la familia. Tras negociar con los secuestradores logró rebajar el pago de 17 a 3 millones de dólares (deducibles de impuestos) y el joven Getty fue liberado. Me pregunto cuál sería el tono de la primera conversación que mantuvo con su abuelo.

– Experiencias estudiantiles

Hace unos años invité a un exitoso banquero a una de mis clases. El propósito era mantener una conversación abierta sobre las carreras en el sector financiero y se invitaba a los alumnos a formular cualquier tipo de pregunta, personal o profesional.

Uno de los estudiantes, de nacionalidad alemana, intervino a mitad de la sesión formulando una cuestión sin recato: “Se dice que al comienzo de cualquier gran fortuna personal, de la creación de un emporio o de una gran corporación suele haber algo oscuro, que suele ocultarse para no perjudicar la reputación de los campeones empresariales, ¿qué piensa de esto?”.

La pregunta me pareció atrevida, pero mi alumno tuvo la deferencia de no preguntar directamente al ponente cuál había sido la fechoría que le había convertido originalmente en una persona próspera.

Nuestro invitado salió bien del trance, explicando primero sus comienzos como emprendedor, cómo se había arruinado al menos en dos ocasiones y había conseguido salir adelante con la ayuda de amigos y familiares. También comentó algunos errores que había cometido, incluido el exceso de confianza.

Pero atajó la calumnia que afirma que los comienzos de cualquier éxito empresarial son moralmente dudosos. Es fácil afirmar esta maledicencia, pero genera una sospecha injusta e indemostrada sobre todos los empresarios.

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– Aprender, mejorar y superarse

Estoy convencido de que la mayoría de los emprendedores y directivos que conoce son honrados generadores de valor económico y empleo, como sucede con la mayoría de los profesionales en cualquier otro campo de actividad.

Si acaso, la mayoría recorremos el purgatorio, intentando aprender de nuestros vicios y defectos, mejorar y escalar al siguiente nivel.

Si en alguna ocasión alguien le formula una pregunta tan comprometida como la de mi alumno, aprovecho para darle un consejo que aprendí de un periodista británico.

Este periodista contaba que, en el transcurso de una audiencia, preguntó a Isabel II de Inglaterra si, dado el auge de las nuevas tecnologías, sustituiría a sus mayordomos por robots.

La reina, con una sonrisa en la cara y en un tono de voz amable, le respondió: “¡Qué pregunta tan interesante! Por favor, pasemos a la siguiente”.

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1963: Muestrario de la cultura de masas del año en que mataron a Kennedy…


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JotDown(E.de Gorgot) — Ya lo sabemos: en noviembre de 1963, hace cincuenta años, el presidente de los Estados Unidos, nada menos, era tiroteado hasta la muerte en Dallas. Cuando recordamos aquel hecho, sobre todo quienes no vivíamos aún, tendemos a relacionarlo con multitud de otros sucesos políticos y sociales.

Pero no lo conectamos mentalmente con el entorno cultural del momento. Así que sería buena idea recordar, con la ayuda de ese archivo de la memoria llamado YouTube, cosas que sucedieron ese mismo año en cine, música o televisión. ¿Qué era lo que veía en 1963? ¿Qué música escuchaban? Tratemos de seleccionar algunas cosas, solo algunas, como parte del cuadro en el que, de repente, salpicó el rojo de la sangre del mandatario.

Cultura de masas, fundamentalmente, o en algunos no caso no tanto… pero también dignas de mención.

Para empezar, como bien sabemos por la infinidad de recordatorios y referencias al aniversario que están teniendo lugar, 1963 fue también el año de la Beatlemania. El mismo día del tiroteo en Dallas salió al mercado el segundo álbum de The Beatles y una semana después, el single I want to hold your hand empezaba su rápida escalada al número uno en los Estados Unidos.

Era la llegada de una nueva época: la juventud seguía ansiosa por conocer nuevas sensaciones y el pop melifluo de principios de la década no había satisfecho esos requerimientos.

Porque los todavía jóvenes ídolos de la casi extinta oleada rock estaban fuera de juego por motivos diversos: algunos como Eddie Cochran o Buddy Holly habían fallecido, otros tenían problemas personales como Jerry Lee LewisLittle Richard o Gene Vincent, otros incluso habían visto cómo sus canciones tenían más éxito en boca de cantantes más comerciales que les robaban su cuota de público mayoritario, como le sucedía a Fats Domino.

Y el máximo responsable de la popularidad del rock & rollElvis Presley, se había convertido en una figura tan popular y se había acomodado tanto a una imagen más estandarizada que había perdido buena parte de su poder de excitación a ojos de nuevos adolescentes, para quien Elvis era una «antigualla» más del gusto de sus hermanos mayores.

Películas como Fun in Acapulco, de aquel mismo 1963, no eran exactamente el medio indicado para que la juventud se viese reflejada en Elvis, especialmente teniendo en cuenta que él mismo había rodado largometrajes bastante más interesantes no mucho tiempo atrás:

Así que puede negarse, por más que los Beatles también hubiesen ablandado su imagen de cara al mercado casi antes de empezar a dar el salto, que su música era bastante más vibrante y contagiosa que la mayor parte de la que Elvis estaba grabando por entonces como bandas sonoras de sus decepcionantes ejercicios de recaudación monetaria en Hollywood. Hay a quien no le gusta esta etapa temprana de la banda, pero a mí, la verdad, me parece excelente.

John Beradino y Emily McLaughlin celebrando el décimo aniversario del show (1973).

Más productos de masas, aunque ahora —supongo— de menos calidad.

En 1963 se estrenaba en Estados Unidos el culebrón (o más bien anaconda) General Hospital, que merece figurar aquí aunque solo sea porque a día de hoy, ¡se sigue emitiendo!

No es broma.

Y lleva la friolera de ¡más de 12.000 capítulos emitidos!

Me gustaría desafiar a uno de esos fans enciclopédicos de Star Trek a que se aprenda todos los datos de Trivial de esta interminable serie, pero dudo que haya ningún ser humano con capacidad cerebral para almacenarlos todos.

Hasta Sheldon Cooper se pondría nervioso ante la perspectiva.

Eso sí, me gustaría saber si existe alguna persona viva que haya visto la serie desde sus comienzos: ni la Biblia, ni El señor de los Anillos, ni En busca del tiempo perdido, ni nada. ¡General Hospital sí que es una experiencia épica!

Aparte de la Beatlemania, otro tipo de revolución juvenil estaba en mantillas pero dando ya muestras de fuerza: la canción protesta y los movimientos contestatarios. El folk concienciado y concienzudo de Bob Dylan pegó muy fuerte aquel año, el siguiente a su debut.

Su segundo disco hizo de él una celebridad, especialmente gracias al himno Blowin’ in the wind, pero no era ni mucho menos la única canción memorable que Dylan estaba aportando al mundo por entonces, como prueba esta Don’t think twice it’s alright de la que se han hecho infinidad de versiones.

Me gusta particularmente la fantástica interpretación que por lo general hace Eric Clapton… como suelo decir, uno se da realmente cuenta de lo buenas que son las canciones de Dylan cuando otros se las llevan a su terreno y les sacan todo lo que quedaba de jugo.

1963 fue también un buen año para el cine. El británico Alfred Hitchcock, ya establecido como director estrella en los estudios estadounidenses, estrenaba Los pájaros, una inquietante fábula de ambiguas lecturas que supuso un shock en la época (y eso que el estudio se negó a filmar el tétrico y desesperanzador final que el malévolo Hitch había tramado).

Sin duda alguna, una de las películas más influyentes en el cine de terror y un film cuya extraño argumento no pierde vigencia por mucho tiempo que pase desde su estreno. Obra maestra absoluta.

Además de por Kennedy, los estadounidenses también estaban de luto a causa la muerte de Patsy Cline y otros artistas de country en un accidente aéreo que recordaba muy mucho al de «el día en que la música murió» de 1959.

Por otra parte, sin embargo, había buenas noticias en el género: por ejemplo, Johnny Cash se decidió a grabar un tema que su mujer le había dedicado  a él pero que había sido inicialmente grabado —sin ningún éxito— por Anita Carter, cuñada de Johnny. En su voz se convirtió en un hit que permitió al hombre de negro colarse en el top-20 americano.

The Rooftop Singers Discography | Discogs
The Rooftop Singers

La música campestre estadounidense tuvo un buen año aunque en general triunfaba la versión más amable de la misma.

Uno de los mayores éxitos de la temporada —y no solamente en las listas country— fue la muy característicamente ligera y no obstante inolvidable Walk right in de los entrañables The Rooftop Singers.

Un buen tema que tiene más chicha de lo que parece a primera vista (obsérvense esos guitarrazos a lo Everly Brothers).

En un registro muy distinto, el jazz seguía evolucionando por sus propios cauces aunque 1963 fue quizá un año extraño y de cierta inseguridad creativa para no pocos de los grandes nombres de la escena. 

Miles Davis, dubitativo, publicaba un disco (Seven steps to heaven) en cuya grabación se mostró descontento y que nunca gozó de la reputación de muy recientes obras maestras suyas como Kind of blue o Sketches of Spain.

Por su parte, se decía que el imprevisible Thelonius Monk parecía estar llevando su habitual excentricidad  hasta los límites del mero desequilibrio mental. Desde luego parecía menos productivo: se dedicaba a rehacer antiguos temas propios con arreglos que en ocasiones confundían a sus propios músicos.

Y otro excéntrico pianista, Sun Ra, grababa un indescriptible álbum con el muy elocuente título de Cosmic tones for mental therapy. Un experimento esquizoide que por descontado no sería editado hasta varios años después, ya en plena era del LSD, cuando la gente estaba algo más preparada para recibir semejante artefacto.

O, ¿se imaginan a un fan de The Rooftop Singers tratando de digerir semejante locura? Así que, en plena Beatlemanía, Sun Ra flotaba por el espacio sideral anticipándose a la explosión de la psicodelia. Un disco que es de difícil escucha —para qué negarlo— pero que, le guste a usted o no, fue pionero de toda una revolución que estaba a punto de producirse.

¿Una genialidad? Yo creo que sí, aunque hay quien piensa muy distinto. Por si quieren ustedes saber de dónde salieron los Pink Floyd de Syd Barrett.

1963 fue también el año en que se formó el legendario equipo de compositores de la discográfica Motown, la primera gran empresa dirigida por negros en la todavía muy racista América del norte. Hablo de los hermanos Brian y Eddie Holland, junto con Lamont Dozier, quienes empezaron a escribir éxitos como quien fríe croquetas en serie.

La compañía llevaba ya tiempo funcionando, pero aquel año inició su legendaría política de «cadena de montaje», transformándose en una auténtica factoría donde todos —incluyendo a las estrellas, que no dejaban de ser también empleados sometidos a una dura disciplina— trabajaban a destajo para intentar producir cuantos más éxitos mejor. En esta época se produjo el ascenso de Marvin Gaye.

Otro ejemplo de esta nueva política industrial y del saber hacer comercial del nuevo equipo de compositores fue Heat Wave, un gran éxito de Martha & The Vandellas:

Roger Corman, rey de la serie B y mentor del nuevo Hollywood de los años 70  - Zenda
Roger Corman

El cineasta y productor Roger Corman, también especializado en parir películas como churros —aunque en su caso se conformaba con éxitos más modestos— tuvo un año particularmente inspirado. Creó filmes tan memorables como El cuervo o como la oscura X: The man with the X-Ray eyes. Esta última, protagonizada por Ray Milland, narraba la historia de un hombre que a resultas de un experimento podía ver a través de la materia.

Primero se divertía viendo la ropa interior de las señoritas, pero más adelante… En fin, quien tenga la edad suficiente podrá recordar el trauma que bastantes años más tarde, nos produjo a muchos niños la emisión de esta película en horario infantil (¡Dios bendiga a quien tuvo la idea!). Para mí, al menos, ver aquel largometraje fue toda una experiencia que llevo grabada a fuego.

Muy particularmente esa aterradora, impresionante escena final que aunque nos hizo tener pesadillas recurrentes durante meses o incluso años, ¡es una sensación que ahora no cambiaríamos por nada! Incluso viendo ahora esa secuencia, décadas después, noto retazos de aquel irracional terror infantil.

No la pongo aquí para no estropeársela a quienes no la hayan visto, pero les diré que no creo perjudicial que los niños, a cierta edad, descubran aspectos escabrosos del mundo con películas como esta. Ya saben: Si tus ojos te escandalizan…

Volviendo a la música negra, no todo era la elegancia industrial de Motown. James Brown estaba cimentando su gran estrellato a base de soul sudoroso con una fuerte base blues. Aquel año grabó el primero de sus dos directos en el teatro Apollo, catedral de la música negra (el otro directo, de 1968, sería aún más legendario), de donde seleccionaremos un tema.

Aunque no sería hasta 1964 cuando empezara a jugar a la alquimia con su música, introduciendo los primeros elementos de una de las revoluciones más importantes de la música del siglo XX: la creación del funk como un estilo independiente, algo que Brown estaría cociendo en el horno durante algunos años hasta que en 1967, con canciones como Cold sweat, estuviese ya completamente terminado, para terminar de alcanzar la perfección química en 1970.

Pero el James Brown de 1963 todavía seguía los cánones del soul imperante, aunque destacaba por sus interpretaciones pasionales y su entrega:

Federico Fellini se llevó glorias, premios, éxitos y parabienes de todo tipo gracias a una de sus obras maestras, , un film de tintes supuestamente autobiográficos donde Marcello Mastroianni ejercía como Sosias del propio Fellini.

Los escarceos del director con el surrealismo y algunos otros aspectos idiosincrásicos del film le hicieron dudar de que pudiese repetir el éxito internacional de La dolce vita, pero no solamente lo consiguió sino que se llevó entre otras muchas distinciones el Oscar a mejor película de habla no inglesa. En fin, para qué decir más, otra obra maestra absoluta de 1963.

Biografia de Tito Puente
Tito Puente

Aunque con la excepción de los artistas brasileños no soy muy aficionado a la (creo yo) mal llamada «música latina», en 1963 el gran Tito Puente publicó un himno universal que algunos únicamente descubrimos gracias a la versión que grabaría Santana en su extraordinario álbum Abraxas.

Por entonces en España, como de costumbre, las cosas llegaban tarde y mal, caso del rock & roll. Bajo el reinado —porque era un reinado— de un señor llamado Franco que quería seguir mandando a toda costa para vivir bien, se potenciaba los sonidos autóctonos por mera cuestión de identidad nacional, sin importar cuánto merecían ser potenciados o no.

Pero lógicamente no se podía evitar que los ecos del extranjero llegasen a nuestro país y algunos rockeros de pro como Miguel Ríos comenzaban en aquellos años.

En 1962 había tenido un gran éxito adaptando Popotitos de los mexicanos Teen Tops, bajo cuyo estúpido título en castellano se escondía la inmensa melodía de la inmortal Bony Maronie de Larry Williams.

O sea, una canción que ya tenía más de un lustro de antigüedad. Ríos la interpretaba muy bien y en los setenta incluso la tocaba con intro pseudo-prorgresiva, aunque creo que estaría de acuerdo conmigo en que nadie, ni siquiera el autor original, podía hacerla como La Voz, Su Majestad Little Richard.

No he encontrado la versión de Ríos en Youtube, salvo en interpretaciones posteriores, pero creo que para ilustrar bien nos vale la de nuestros primos hermanos mexicanos:

Otro de los grandes films del año fue La gran evasión, acerca de los intentos de un grupo de oficiales aliados por escapar de un campo de prisioneros durante la II Guerra Mundial. Con un reparto de primer nivel, un guion vibrante, acción constante y mucho, mucho entretenimiento de calidad, es la clase de película que resulta imposible de olvidar una vez vista (y, ¡esa música que se te clava en el cerebelo!).

El film, sobre todo, ayudó a consolidar a Steve McQueen como icono de la pantalla gracias a aquella imagen de rebelde cínico y solitario que siguió cultivando en años posteriores. Imprescindible.

Adulterio, problemas dentales y muchos millones: Cleopatra, la película que  convirtió a Elizabeth Taylor en la mayor estrella de Hollywood | Vanity Fair
Cleopatra (1963)

1963 sería también recordado por el batacazo casi letal que la 20th Century Fox se pegó con el grandilocuente film Cleopatra. En 1945 se había estrenado una película similar con la bella pero recatada Vivien Leigh en el papel de la reina egipcia.

En 1963, sin embargo, se buscaba no solamente reeditar el cine de masas de la Edad Dorada de los estudios, sino también sacar jugo al potencial erótico de la superestrella Elizabeth Taylor, que nunca antes había sido filmada de aquella manera tan explícita porque solía se considerada un sex symbol elegante.

Hubo secuencias de Cleopatra, de hecho, que fueron cortadas en la sala de montaje a causa de su enorme carga sexual y el público de la época se quedó sin ver algo tan inédito como el culo de la actriz de medio lado (algo muy, muy atrevido entonces, no olvidemos que otro sex symbol, Elvis, estaba rodando peliculitas más bien inocentonas y que Marilyn Monroe no había llegado a tanto).

Sea como fuere, en mi opinión Taylor encajaba mejor como Cleopatra que Vivien Leigh precisamente a causa de esa carga sexual que pegaba más con la leyenda. Taylor y otros reclamos como la monumentalidad del film o su rico reparto funcionaron muy bien en taquilla, pero la película terminó perdiendo una fortuna y casi arruinando al estudio.

Se habló mucho de que los caprichos de la voluble Liz Taylor habían contribuido al desastre, pero como de costumbre la verdadera explicación no era tan divertida: simplemente se les había ido tanto la mano con el presupuesto que hubiesen necesitado un éxito verdaderamente monstruoso para hacerla rentable.

Y tuvo éxito, pero no el suficiente. Piensen, por ejemplo, que secuencias como la que sigue las hicieron sin ayuda de ordenadores… lo dicho: un puñetero dineral.

La serie de televisión El fugitivo, protagonizada por el carismático David Janssen —a mucha gente no le suena su nombre hoy, pero en su día fue una superestrella— se estrenó en 1963 y convirtió en un inmediato hit internacional, narrando las aventuras de un médico condenado a muerte, Richard Kimble, que intenta probar su inocencia antes de que lo capturen. Espectadores de medio mundo simpatizaron con el pobre doctor Kimble y quedaron pegados a la pantalla para averiguar en qué terminaba la cosa.

En España, mientras tanto, se publicaba el disco de unos tales Chiquitos de Algeciras, dos jóvenes hermanos que bajo ese nombre quizá no nos suenen demasiado. Pero uno de los dos hermanos, el que tocaba la guitarra influido por monstruos como Sabicas o el Niño Ricardo, no tardaría en llamar la atención por su virtuosismo y en alcanzar el estrellato. Hablamos, cómo no, de Paco de Lucía.

DGA Quarterly Magazine | Summer 2009 | Director Profile - Blake Edwards
Pink Panter (B.Edwards)

Blake Edwards sorprendió al mundo con su nueva comedia, The pink panther.

O más bien quien sorprendió fue el inefable Peter Sellers gracias a su hilarante interpretación del inspector Clouseau, un policía francés de intelecto rayano en la incapacidad y de una personalidad cómicamente estirada.

Aunque su papel era teóricamente el de sidekick gracioso para el protagonista David Niven, Sellers enamoró de tal manera al público que en la secuela fue ya el protagonista absoluto, y muy merecidamente.

También resultaban muy impactantes los títulos de crédito iniciales: la absolutamente increíble música de ese genio llamado Henry Mancini y un personaje animado tan carismático que terminó teniendo una serie propia de dibujos animados e incluso una malévolamente deliciosa franquicia de insalubres pastelitos industriales.

En otro ámbito, también en la música clásica estaban pasando cosas, incluso entre compositores ya ancianos. Igor Stravinsky continuaba experimentando con métodos de escritura serial y otras técnicas compositivas cuyo resultado puede dejarnos un tanto perplejos —aunque al lado de lo que hacía Sun Ra, claro, sonaba casi convencional e inteligible— y que admito que me producen bastante menos impresión que las grandes obras de su etapa más romántica como El pájaro de Fuego.

Con todo, su nueva obra de inspiración bíblica —como este Abraham e Isaac— puede resultar indigesta para quienes no conseguimos conectar, aunque por momentos contenga retazos del anterior Stravinsky, el que iba más dirigido al corazón que a la cabeza. No se sienta usted culpable, amigo lector, si decide detener el video porque le está dando migraña.

Ese mismo año, el mundo estaba a punto de ser asaltado por una de las tonadas definitivas del siglo XX: Garota de Ipanema. Aunque fue compuesta en 1962 y popularizada en 1964, el tema fue grabado precisamente en 1963, unos meses antes del asesinato de Kennedy.

Por cierto, si tenía usted curiosidad por saber quién era la mil veces nombrada «chica de Ipanema» (tal vez la mujer sin aparente nombre más famosa del siglo), se trataba de la modelo Heloísa Menezes, más conocida por el sobrenombre de Helô Pinheiro.

Doctor Who – 1963, La primera temporada de una serie clásica -incluye guía  de episodios- – Café, Letras y Artes
Dr.Who (1963)

También por entonces se estrenó en el Reino Unido la serie de ciencia ficción Doctor Who, y con sus debidos paréntesis ha tenido una larguísima vida, cimentando un enorme prestigio a lo largo de décadas.

Vean la intro original, con una música adelantada lustros a su tiempo y una estética de oscurantismo minimalista que debía resultar verdaderamente impactante para los espectadores de 1963.

El gran Billy Wilder retornaba a las pantallas con Irma la dulce, un buen film y exitoso en su momento, pero que para mi gusto palidecía un tanto en comparación con sus dos anteriores obras: la inmortal El apartamento y también con la entonces incomprendida Un, dos, tres, cuyo alocadísimo ritmo era tan excesivo que no fue bien recibido por el gusto imperante en 1961 (por mucho menos, Dr. Strangelove, que Stanley Kubrick estrenó en 1964, es considerada una comedia rompedora para su tiempo). 

Irma la dulce era un retorno de Wilder a la comedia romántica de el El apartamento con idéntica pareja protagonista —Jack Lemmon y Shirley MacLaine— aunque ni mucho menos con la misma magnitud artística. Pero es una película muy apreciable de todos modos.

También en España tuvimos nuestra ración de obras maestras cinematográficas. El verdugo fueuna de las grandes obras del que para mi gusto y en sus mejores momentos tal vez haya sido el mejor director español de la historia junto a Luis Buñuel: su tocayo Luis García Berlanga.

Muy heredera del realismo italiano pero también repleta de los giros personales del genial tándem Berlanga-Rafael Azcona, era una muestra más de cómo se las arreglaban para colar temas muy, muy duros en su cine sin que la censura franquista cayese en la cuenta de que lo mejor (para la intención de los censores) hubiera sido prohibir una película que hacía pensar, y mucho, a quien estuviese dispuesto a pensar.

Habla del hijo de un verdugo a quien le supone un serio problema moral heredar la profesión de su padre ya jubilado, y dedicarse también a ejecutar sentencias de muerte. Protagonizada por el italiano Nino Manfredi, por una Emma Penella a la que desgraciadamente hemos perdido hace poco (gran, gran actriz que mucha gente redescubrió gracias a las series de TV) y por ese monstruo de la interpretación nunca lo bastante ponderado que era Don Pepe Isbert.

No se pierdan los impresionantes diálogos de la siguiente secuencia, con frases tan repletas de sutil mala leche como: «Que le avisan que tiene que ir a matar a uno, y esto nos pasa ahora, que vivíamos tan felices», «No hagas caso, que lo indultan, la de viajes que he hecho yo en balde», «En Palma de Mallorca… allí no he “actuado” yo, si no te daba una tarjeta». Qué cine se hacía aquí por entonces.

Ha sido una pequeña muestra nostálgica, modesta, muy de domingo… pero francamente, no tenía demasiadas ganas de hablar de las conclusiones de la Comisión Warren. Hay cosas mucho más interesantes: ¡donde esté un hombre con rayos X en los ojos…!

nuestras charlas nocturnas.