actualidad, opinion, variedades.

Más reciente

5 inventos chinos que transformaron el mundo: innovaciones que hicieron historia…


Muy Interesante(S.Romero) — Es indudable que la variada historia de innovaciones en China ha dejado una huella imborrable en el mundo y nuestra historia. Desde la antigüedad hasta la era moderna, los inventores chinos han introducido tecnologías e ideas innovadoras que han transformado la sociedad y nuestra forma de vivir y ver el mundo entero. Hoy repasamos algunos de esos inventos que cambiaron el mundo provenientes del país oriental:

– Papel: revolucionando la comunicación

¿Es el invento más fascinante e importante de todos los tiempos? Probablemente. Le debemos esta genialidad a Cai Lun, un funcionario de la corte china, a quien se le atribuye tradicionalmente la invención del papel durante la dinastía Han.

Aunque los registros muestran que el papel existía en China ya en el año 105 d.C. no fue hasta las mejoras implementadas por Cai Lun en el proceso de fabricación del papel con fibras vegetales maceradas, extendidas, prensadas y secadas, cuando se adoptó masivamente.

Este descubrimiento transformó las técnicas anteriores de escritura, y el papel se extendió gradualmente por todo el mundo. Catapultó la difusión del conocimiento, revolucionando la forma en que se registraba y difundía el saber (antes se usaban la seda y los fragmentos de bambú). La escritura se hizo más accesible y asequible gracias a este papel hecho a mano, facilitando la difusión de literatura, ciencia e información administrativa.

Lástima que su creador acabara sus días suicidándose tomando veneno para evitar ir a la cárcel por motivos cortesanos.

– Pólvora: cambiando la guerra y la historia

La pólvora fue inventada por alquimistas taoístas chinos alrededor del año 1000 d.C. cuando intentaban encontrar una poción para obtener algo tan poco mundano como la inmortalidad humana. ¿Encontraron el elixir de la vida eterna? 

Resultó que la mezcla de azufre elemental, carbón vegetal, y nitrato de potasio no tuvo los “fines medicinales” que se preveía, sino que acabó siendo un invento explosivo (que se encendía con fuerza al ser expuesto a una llama o fuego) con gran potencial destructivo que abrió el camino de los artefactos explosivos y posteriormente armas de fuego, y finalmente, artillería (cañones, morteros, obuses…) y cambiaría para siempre el concepto de hacer la guerra.

 Todo esto sucedió durante la dinastía Tang, alrededor del siglo IX, diseminándose luego por Europa durante la expansión mongola de 1200-1300 d.C.

– Brújula: orientando la exploración global

Esta importante herramienta de navegación que nos marca la dirección del norte magnético terrestre fue inventada por los chinos entre el siglo II. a.C. y siglo I d.C. durante la dinastía Han (las primeras brújulas estaban hechas de imán, un mineral de hierro naturalmente magnetizado que se alineaban, por tanto, con el campo magnético de la Tierra).

Fue un invento ingenioso que aprovechaba el poder del magnetismo para orientar a los viajeros en la dirección correcta. Con su sofisticación, la brújula mejoró drásticamente la exploración y el comercio marítimos, haciendo que los viajes largos a través de los océanos fueran más precisos y seguros ya que, posteriormente, reemplazando la piedra imán por agujas de hierro que se magnetizaban, se empezaron a usar para estos menesteres de navegación, un paso de gigante para la posterior Era de los Descubrimientos (al permitir a los exploradores europeos descubrir nuevas tierras y establecer rutas comerciales y difundiendo ideas y tecnologías).

– Ábaco: revolucionando el cálculo

Se cree que este dispositivo fue desarrollado por los chinos hace unos 5.000 años. Consiste en un marco de madera con varillas, cada una de las cuales contiene una serie de cuentas que se pueden mover para realizar cálculos aritméticos. Surgió como una herramienta de cálculo sencilla pero ingeniosa que revolucionaría los cálculos matemáticos.

Era fácil de usar y permitía realizar cálculos rápidamente y de forma precisa, por lo que para el comercio fue una herramienta realmente interesante. Incluso a día de hoy, el ábaco sigue siendo un símbolo de ingenio matemático y patrimonio cultural, perfecto para el entrenamiento de la aritmética mental.

– Seda: transformando el comercio internacional

En nuestro repaso por la historia de los inventos chinos no podíamos dejar de nombrar la seda. La producción y el comercio de la seda, que se originaron también en China, tuvieron un impacto profundo en la economía mundial. Se trataba de una fibra de alta calidad producida por las larvas de gusanos de seda. Los datos apuntan a que los chinos ya cosechaban seda hace 6.000 años.

Dominaron la técnica de la sericultura muy rápido y mantuvieron el secreto del tejido muchos siglos. De ahí que se convirtiera en una de las exportaciones más importantes de China, manteniendo durante muchos años el monopolio de la producción, lo que conduciría a la formación de la famosa Ruta de la Seda que conectó a China con el resto del mundo, fomentando el intercambio cultural y comercial.

nuestras charlas nocturnas.

Los manuscritos de Tombuctú…


Labores de rescate de los manuscritos de Tombuctú

Meer(S.Gil) — Por primera vez, el contenido de los antiguos manuscritos de Tombuctú, ubicados entre los siglos XI y XX y custodiados durante cientos de años frente a todo tipo de peligros, se va a mostrar al público a través de Internet, revelando la existencia de la profunda y riquísima tradición escrita de África.

Según explica Abdel Kader Haïdara, bibliotecario de Tombuctú y director de la asociación Savama —que llegó a un acuerdo con Google Arts and Culture para subirlos a la red bajo la etiqueta Mali Magic—, «son 40,000 páginas, un total de 85 manuscritos, apenas una gota en el océano de los casi 400,000 que tenemos, pero estoy muy contento porque la iniciativa le da una visibilidad enorme a este legado».

En este sentido, no hay que olvidar que los legajos se encuentran en la capital maliense, Bamako, desde 2012, cuando fueron trasladados allí escondidos en cajas y baúles para huir del extremismo yihadista. «Hemos digitalizado ya unos 300,000 manuscritos y pensamos que este año acabaremos el proceso.

Ahora hay que catalogar, restaurar los más dañados y ponerlos en valor para su explotación científica», añade Haidara. Para José Naranjo, especialista en el tema:

Tombuctú, situada en el desierto del Sahara junto al río Níger, nació en el siglo XI a partir de un emplazamiento provisional que usaban los nómadas tuaregs para abastecerse de agua. La ciudad creció como un auténtico cruce de caminos entre el norte árabe y el África subsahariana, donde se comerciaba con sal, marfil, oro y esclavos, pero también donde se intercambiaban ideas y saber.

En torno a 1300 nace la Escuela de Sankoré, la primera universidad de África, que se convirtió en uno de los principales centros de pensamiento de la antigüedad.

Página de los manuscritos de Tombuctú
Página de los manuscritos de Tombuctú

Añade Naranjo:

Los manuscritos, escritos en papel italiano, pero también sobre pieles de cabra, oveja o incluso pescado, eran el medio de transmisión de todo aquel saber, pero también recogían detalles de la vida cotidiana, como transmisión de herencias, cuentas comerciales y relatos para niños.

Es más, el mismo especialista asegura que en estos legajos también se abordaban cuestiones como la elaboración de afrodisíacos o elixires e incluso conjuros de magia y cuestiones astrológicas, tan en boga en aquella época en África y Europa.

Muchos estaban escritos en verso para facilitar su memorización y contienen notas al margen que iban añadiendo los copistas a medida que los reproducían y los sabios que los interpretaban, lo que representa un auténtico diálogo intergeneracional que perduró durante siglos.

No obstante, tras la invasión marroquí a finales del XVI y con la colonización francesa, los manuscritos fueron cayendo en el olvido.

Almacenados en lugares oscuros y sin la protección adecuada, pasto de humedades e insectos, muchos se perdieron para siempre y otros fueron vendidos.

Cientos de miles, sin embargo, aguantaron el embate del tiempo y los historiadores comenzaron a apreciar su enorme valor; así, en los años 90 del siglo pasado surgieron numerosas iniciativas para protegerlos, como la creación del Centro Ahmed Baba (Cedrab) en Tombuctú. Pero otra amenaza asomaba en el horizonte.

En 2012, el grupo yihadista Ansar Dine se hace con el control de la ciudad e impone su radical visión de la vida. Entre otras medidas, destruyen edificios históricos como mausoleos o la puerta de la mezquita de Sidi Yahya. Bajo este contexto, los manuscritos estaban en claro peligro y sus propietarios deciden sacarlos a escondidas de la ciudad.

Sin embargo, en enero de 2013, los extremistas queman varios cientos de legajos que estaban expuestos en el Cedrab, mostrando que el peligro era muy real. Pese a todo, el grueso de los papeles había conseguido salir con éxito y los que permanecieron ya habían sido digitalizados en el pasado.

Finalmente, no viene mal subrayar que la iniciativa de Google Arts and Culture es una pequeña ventana que permite al mundo asomarse a una historia de África que ha sido negada o menospreciada. Aún así, el trabajo que queda por delante es inmenso y pasa no solo por la conservación, sino también por la traducción. «Vamos a ver si con esta propuesta logramos atraer la atención de los investigadores e incluso de los turistas; todo vale para conseguir los fondos necesarios y continuar nuestro trabajo», ultima Haidara.

nuestras charlas nocturnas.

Las redes sociales secuestran nuestra atención y nos resignamos a ello…


Las redes sociales secuestran nuestra atención y nos resignamos a ello

The conversation(C.F.Rovira/S.G.Luque) — ¿Se acuerdan de Matrix o Batman Forever?

En estas películas distópicas, los gadgets tecnológicos eran capaces de leer los deseos de la gente, recopilar esa información y, luego, usarla para moldear o predecir el comportamiento futuro de las personas a su antojo.

En ambas historias de ciencia ficción, los villanos lograban adormecer a la ciudadanía, que permanecía conectada de forma perpetua bien a la televisión, bien a la realidad paralela, sin oponer resistencia.

Anestesiada a través del entretenimiento.

En la ciencia ficción, los villanos encontraban una fuente de contrapoder, los superhéroes capaces de revelar el secreto y liberar con sus superpoderes a la ciudadanía.

¿Sería posible construir en el siglo XXI un dispositivo de control que adormeciera y controlara los deseos, la libido social y la construcción identitaria de toda una generación de jóvenes? ¿Sería posible hacerlo fuera de la ciencia ficción?

Las investigaciones que hemos realizado en los últimos seis años (2018-2024), con una pandemia de por medio, y cuyos resultados se han publicado en el libro Segrestats per les xarxes (“Secuestrados por las redes”, Eumo Editorial), demuestran que la ciencia ficción se ha quedado corta.

En la historia de la humanidad, jamás ningún poder, ningún canal, ningún producto, ningún servicio, ningún gobierno, había tenido la posibilidad de controlar la información que recibe, los movimientos que hace, los mensajes que envía, y los gustos y los deseos que tiene el 99 % de toda una generación.

Ni siquiera las religiones, los imperios de siglos pasados o las grandes estrellas globales asociadas al deporte o a la música habían tenido el poder que hoy tienen las redes sociales.

Las redes sociales secuestran nuestra atención y nos resignamos a ello -  WDiarium

– Los jóvenes (atrapados) en las redes

¿Conocen a alguien de menos de 30 años que no esté pegado día y noche a Instagram, TikTok, WhatsApp o YouTube? En una red social como Instagram, los jóvenes que participaron en nuestros estudios pasan una media de 9 horas a la semana; en WhatsApp, otras 9; en YouTube, más de 7, y en TikTok, casi 9 horas más.

En total, más de 34 horas a la semana enganchados a contenido que ni siquiera recuerdan, que pasa por sus pantallas en un scroll infinito y les hace perder la noción del tiempo.

¡34 horas a la semana! Muchos creen que pasan menos tiempo en las redes de lo que realmente invierten en ellas. En las redes, los jóvenes no se informan adecuadamente. Ellos mismos declaran que sus principales redes (Instagram, WhatsApp y TikTok) no son utilizadas como canales de información. De hecho, más de un 54 % de ellos señala que las redes son espacios de desinformación.

Tampoco son espacios de trabajo o de desarrollo de sus estudios, ni plataformas para buscar relaciones sociales. Los jóvenes utilizan las redes sociales siguiendo valores impuestos por las propias plataformas, que solo buscan que pasen más tiempo en ellas. Instagram se usa para compartir fotos y videos con amigos y para ver qué hacen sus contactos en su día a día.

WhatsApp se utiliza como un canal de comunicación con amigos y familia, y también para compartir fotos y videos. TikTok y YouTube son plataformas de entretenimiento, curiosidad personal y seguimiento de personas famosas.

¿Y cuál es el problema?

Juan Carlos Acosta Pinzón en LinkedIn: Abren convocatoria para becas de  pregrado en Brasil con más de 480 cupos…

– Compartir hasta morir

El primer problema es el cambio de valor social en el universo de la comunicación: si no lo compartes, no existe y, por tanto, no lo has vivido. Este mecanismo es el principal vehículo del secuestro de la atención de los jóvenes. Son esclavos de lo que publican sus contactos, pero, al mismo tiempo, son esclavos de la publicación de su propia vida (y de las reacciones que genera).

Una vida que tiene que ser expuesta para que tenga validez. Por eso los usos principales son eso: publicar, seguir, mirar de lejos. Pero hacerlo de forma exclusiva por estos canales crea dos problemas adicionales (entre muchos otros de salud mental, como la ansiedad, la depresión, el insomnio o los desórdenes alimentarios, que también comentamos en el libro).

El segundo problema es la pérdida de la capacidad de socializar, de dialogar, de interactuar, de empatizar con las personas. La mediación de la pantalla en las relaciones sociales se ha demostrado como causante de un deterioro de habilidades comunicativas de los jóvenes: hasta les da pánico hacer o recibir una llamada telefónica.

– Llenar de valor (propio) la red de otros

El tercer problema es alimentar el sistema de dominación desde una perspectiva servil. Porque llenar de valor la red social, de contenidos propios y de datos individuales, solo hace más fácil el trabajo de la plataforma: conocer mejor a sus súbditos para mantener el secuestro. O la esclavitud, pues la juventud trabaja gratis para la plataforma.

Es por esta lógica por la que los jóvenes, cuando empezamos nuestros estudios en 2018, aún eran críticos con la cesión de datos y el dominio de su privacidad por parte de las plataformas. Según las entrevistas grupales que hemos hecho en los últimos años, esta cesión de autonomía, de libertad, de identidad es entendida ahora como una relación quid pro quo. Una simbiosis de la que ambas partes obtienen beneficios.

Si esta es la postura generalizada de los jóvenes respecto de las redes sociales, nos encontramos ante la extinción de las “píldoras rojas” de Matrix, esas que permitían escapar del secuestro y ver la realidad.

nuestras charlas nocturnas.

Científicos lograron extender 25% la vida de ratones con una droga anti-envejecimiento: ¿cuál puede ser el impacto en los humanos?…


Los ratones tratados con el anticuerpo anti-IL11 mostraron una mejora significativa en su esperanza de vida, aumentando en promedio un 22,4% en machos y un 25% en hembras, lo que indica un avance importante en la investigación sobre longevidad y envejecimiento

Infobae(A.Gallardo) — Reducir los signos de envejecimiento, alargar la vida y que ese proceso sea con el mayor bienestar posible. La ciencia avanza en un tema que sin dudas interesa a la opinión pública: la longevidad.

En una nueva investigación se vio que los ratones viejos mejoran su salud y esperanza de vida, en promedio, casi un 25%, al inhibirles la proteína inflamatoria interleucina 11 (IL11). Un artículo publicado en Nature reveló que el bloqueo de la IL11 con un anticuerpo no solo mejoró el metabolismo y la función muscular en los ratones, sino que también redujo los signos de envejecimiento y fragilidad.

El equipo de investigadores, liderado por laFacultad de Medicina de Duke, en Singapur, destacó que estos resultados son los primeros en demostrar que la IL11 es un factor principal en el envejecimiento, aunque sus efectos en humanos aún están en fase de estudio.

En el estudio, ratones de 75 semanas de edad (equivalente a unos 55 años en humanos) recibieron inyecciones de un anticuerpo anti-IL11 hasta su muerte, prolongando su esperanza media de vida en un 22,4% en los machos y un 25% en las hembras.

Además, el tratamiento redujo significativamente las muertes por cáncer y otras enfermedades relacionadas con la fibrosis, inflamación crónica y metabolismo deficiente, características del envejecimiento.

“Los ratones tratados tenían menos cánceres y mostraban menos signos de envejecimiento y fragilidad, además de una mejora notable en la fuerza muscular”, afirmó Stuart Cook, uno de los autores del estudio.

La inhibición de la proteína inflamatoria IL11 en ratones viejos resultó en una reducción notable de los signos de envejecimiento y fragilidad, además de mejoras en el metabolismo y la función muscular, según un estudio publicado en Nature

Ilaria Bellantuono, catedrática de Envejecimiento Musculoesquelético en la Universidad de Sheffield (Reino Unido) enfatizó que para obtener datos que puedan ser extrapolables a humanos, es necesario modificar genéticamente a los ratones para que desarrollen condiciones similares a las enfermedades humanas, como la ateroesclerosis, que es un factor de riesgo clave para infartos y accidentes cerebrovasculares.

Según se detalla en un comunicado de prensa, “la IL11 ha sido vinculada a la acumulación de grasa y la pérdida de masa muscular, dos características típicas del envejecimiento que afectan tanto la apariencia física como la salud general”.

La investigación ha demostrado que la activación de la proteína IL11 puede provocar un aumento significativo en los depósitos de grasa, especialmente en el área abdominal, y una disminución en la masa muscular. Esta combinación no solo afecta la estética corporal, sino que también tiene implicaciones graves para la salud.

El exceso de grasa abdominal está relacionado con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2enfermedades cardíacas, y otras condiciones crónicas.

Por otro lado, la pérdida de masa muscular puede llevar a debilidadreducción de la movilidad, y una mayor probabilidad de caídas y fracturas en las personas mayores. Estos efectos combinados contribuyen a una disminución en la calidad de vida y aumentan la carga sobre los sistemas de atención médica.

La investigación sobre la IL11 y el desarrollo de terapias anti-IL11 reflejan un enfoque innovador para abordar el envejecimiento. Los científicos advierten que los resultados obtenidos en ratones deben ser validados en ensayos clínicos en humanos

– Cómo es la terapia anti-IL11

En respuesta a estos hallazgos, los investigadores han iniciado el desarrollo de terapias dirigidas a bloquear la IL11. Estas terapias tienen como objetivo contrarrestar los efectos negativos del envejecimiento bloqueando la acción de la IL11. Los estudios preclínicos han mostrado resultados prometedores, sugiriendo que la inhibición de la IL11 puede reducir la acumulación de grasa y preservar la masa muscular.

Los científicos están actualmente en el proceso de avanzar hacia ensayos clínicos para evaluar la seguridad y eficacia de estas terapias en humanos. Este paso es crucial para determinar si las terapias anti-IL11 pueden convertirse en una opción viable para la prevención y el tratamiento del envejecimiento.

El éxito de las terapias anti-IL11 podría tener un impacto significativo en la salud pública. Al aumentar la esperanza de vida saludable, estas terapias podrían ayudar a reducir la prevalencia de enfermedades crónicas, mejorar la movilidad y la independencia de las personas mayores, y disminuir los costos asociados con la atención médica del envejecimiento.

La capacidad de ralentizar el proceso de envejecimiento y mitigar sus efectos no solo mejoraría la calidad de vida, sino que también tendría implicaciones económicas positivas, al aliviar la carga sobre los sistemas de salud y mejorar la productividad y el bienestar de la población mayor.

La IL11 ha sido vinculada a la acumulación de grasa y la pérdida de masa muscular, dos características típicas del envejecimiento que afectan tanto la apariencia física como la salud general, según los expertos

En relación con el envejecimiento, Soledad Kleppe, especialista en genética y metabolismo del Hospital Italiano de Buenos Aires, sostuvo a Infobae:

“Se sabe que tiene como final común un daño celular y los efectos que uno ve es que, una de las cosas que pasa es que se acortan los telómeros; otra, que la función mitocondrial, que es la fábrica de energía celular, disminuye.

Esto está directamente relacionado con el tiempo y a la edad celular, que no es siempre la misma que la edad cronológica. La edad celular tiene más que ver con factores genéticos, factores ambientales y estilos de vida. No todas las personas que cronológicamente tienen 70 años tienen las mismas características celulares”.

Con respecto al estudio, la experta sostuvo:

“Hace varios artículos y varios años antes, el mismo grupo de Duke mostró en distintos artículos que había una expresión aumentada de la respuesta inflamatoria y dentro de estos del gen de la interleucina 11, con lo cual se hipotetiza que esta interleucina 11, que es un factor regulador de la respuesta inmunológica, podría tener que ver con este proceso de mayor inflamación y empeoramiento de las funciones celulares asociadas al envejecimiento”.

La inflamación -detalló Kleppe-, que es una respuesta adaptativa del sistema inmune, que es buena y es normal, “está desregulada con los años y es menos eficaz en la adaptación. Es importante que uno sepa responder con inflamación y frenar la inflamación cuando haga falta. La respuesta adaptativa útil, digamos, más eficaz, va decayendo con la edad.

Entonces, para testear si este gen que está más en este proceso, tiene que ver, hicieron dos aproximaciones. La primera aproximación fue romper en una de las cadenas este gen de interleuquina 11. Entonces, el modelo animal no tiene la misma expresión de interleucina 11, en vez de tener 100, tiene 50 por ejemplo. Lo que vieron es que estos modelos sin tanta interleucina 11 tienen mejor sobrevida, que los que la tienen expresada en su totalidad al 100%”.

“Y después, por otro lado, a ratones que tenían también toda la interleucina, o sea, los genes completos, les dieron anticuerpos en contra de ese gen, de esa proteína, de lo que el gen codifica que es la interleucina 11, vieron que igual que el que tiene el problema genético, los modelos de ratón que no tienen toda la interleucina o que la tienen y se la inhiben con un anticuerpo, tienen un 22% más de sobrevida que los que la tienen expresada al 100%”, agregó la experta.

El exceso de grasa abdominal está relacionado con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y otras condiciones crónicas, mientras que la pérdida de masa muscular puede llevar a debilidad y reducción de la movilidad en personas mayores 

– ¿Podrá tener beneficios para los humanos?

Los científicos señalan que los resultados de este estudio fueron obtenidos en ratones y que es necesario confirmar la seguridad y eficacia de estos tratamientos en humanos a través de ensayos clínicos antes de pensar en el uso de fármacos anti-IL-11 para este propósito. No obstante, Cook expresó que “existe la atractiva posibilidad de que los fármacos puedan producir efectos similares en personas mayores”.

Aunque los investigadores advierten que los resultados obtenidos en ratones deben ser validados en ensayos clínicos en humanos, los hallazgos presentan una posibilidad tentadora de que los fármacos anti-IL11 puedan tener efectos similares en personas mayores.

Bellantuono señala que existen obstáculos científicos y regulatorios significativos. “Es impensable tratar a todas las personas de 50 años durante el resto de su vida”, subrayó y destacó que todas las intervenciones médicas tienen efectos secundarios. Además, mencionó que los tratamientos basados en anticuerpos suelen ser más caros que las moléculas pequeñas y que la intervención en el estudio comenzó a los 18 meses de edad en ratones, equivalente a una persona de 50 años sin signos graves de envejecimiento.

Soledad Kleppe es cautelosa:

No hay que sacar conclusiones apresuradas y no se puede decir que, porque el ratón, con todas las condiciones controladas, anduvo bien, los humanos vamos a vivir un 25% más. Falta mucho dato para eso, pero es una hipótesis a testear con una droga que ya está desarrollada para un factor específico.

Habría que ver los pacientes que usan esta medicación, porque tienen fibrosis pulmonar y mala expectativa de vida, entonces tienen más que ganar que perder al usarla. A lo mejor en su protocolo de investigación se puede ver qué consecuencias hay a largo plazo y si otras personas sanas se benefician de usarla. Es un camino, es una puerta para empezar a investigar”.

nuestras charlas nocturnas.

Alegato sobre las fronteras de la edad…


«Propongo transitar otra vejez, poniendo por delante la experiencia antes que el cuerpo y la sabiduría antes que la belleza», escribe Mercedes Wullich.

Igluu(M.Wullich) — La edad, algo que, hasta donde recuerdo, solo tenía el tamiz de los años y de la experiencia, de lo aprendido y lo olvidado, se ha vuelto en los últimos tiempos una categoría más en el concierto de los días. Reflexiono y, como una de esas categorías en las que trabajo desde mis 17 años se llama género –cuando antes solo era el sexo con el que nacíamos–, llego a la conclusión de que evolucionamos e involucionamos espasmódicamente, razón por la que debemos prestar atención a la parte más débil del hilo de nuestras vidas.

Al final, se trata de repensar y compensar aquello que, por cultura, educación y nuevos cánones de una sociedad que sigue forjando estereotipos, nos ponga a salvo.

Llevo 50 años con el foco en las mujeres, interpelando las cifras y los hechos. Alertando sobre las demoras que soportamos –hay todo tipo de coartadas para explicarnos por qué debemos ser pacientes– cuando lo que urge es que seamos parte de las decisiones que nos marcan e incumben. Lo que urge es acelerar los tiempos para que las nuevas generaciones no nos reclamen aquello que pudimos hacer y no hicimos. 

Sin dejar de lado mi batalla perpetua, celebro que haya crecido la conciencia sobre la edad y sus bemoles. Por eso declaro: no ha lugar la enorme frontera que los años construyen como un cerco. Apuesto por un río en el que fluyan la sabiduría y la experiencia –«que la veteranía sea un grado», como dice Serrat en esa maravillosa y poco conocida canción que es Llegar a viejo.

Mi alegato no es inocente porque, aunque no me sienta víctima de un colectivo azotado por el edadismo, soy lo suficientemente pragmática para saber que, como dice un querido amigo, tengo ya una edad provecta. Lo supe el año en que cumplí 60, porque desde entonces y para siempre sería mayor que mi padre, que murió a los 59.

Una entrañable amiga de mi adolescencia que a los 40 y pocos vestía con cuero, tachas y botines –como la motera que era–, que llevaba el pelo corto y decolorado y, sobre todo, que tenía un desparpajo y una mirada tan inteligente como provocadora, vino a cenar una noche a mi casa.

Cuando abrí la puerta, puso en mis manos una botella de vino y, antes de entrar y visiblemente contrariada, me dijo: «¿A vos te parece que yo tengo pinta de señora?». Acababan de llamarla señora para hacerle quién sabe qué inocente consulta. Me reí con ganas y, por supuesto, le dije que de señora nada. 

Entendí que esa rebeldía no respondía a un tema de edad, sino a un estereotipo con el que no quería tener nada que ver.

Cuándo empieza la tercera edad? | TKE (antes Thyssenkrupp)

La sociedad, los medios, las marcas, el entorno y las redes sociales sacan de quicio los conceptos acuñados por otros –que casi siempre son hombres– y refuerzan la idea de que envejecer es negativo por lo que perdemos: belleza, atractivo y sexualidad. Cosas que, como tantas otras, aplicadas a ellos, se desvanecen, aligeran y resignifican.

A la par, el «mercado» nos vende aquello que se supone que debemos anhelar, por ser mayores, de manera unánime y transversal, en una especie de magma en el que la vejez –vaya estupidez– nos infantiliza y emparenta. Por eso amo el lema Sé más viejo, de aquella campaña de la agencia creativa China para Adolfo Domínguezy cualquier cosa que derrumbe lo manido con frescura y rebatiendo lo que se da por hecho.

Yo voto por ese mundo amable, inteligente y generoso en el que la incorrección se proclame como un antídoto de todo aquello que no nos representa. Propongo transitar otra vejez, poniendo por delante la experiencia antes que el cuerpo, y la sabiduría antes que la belleza que, inexorablemente, caduca. 

Tenemos que elegir quiénes somos: señoras que han vivido sus vidas –muchas e intensas– y respiran y transpiran conocimientos de todos los tiempos… o un modelo cuyo nombre no se ha inventado todavía, pero en el que habitemos confortablemente sin la violencia de lo impuesto. 

Yo espero cumplir 70 siendo una vieja loca, de las que me atrapan y seducen cuando las escucho, con esa libertad y ese arrojo que los años consolidan. Líderes de una manera nueva, acuñada por nosotras, en compañía de iguales o de varones de una generación con ideas distintas, que se rebelen contra lo establecido más allá de la edad y de su sexo. 

Seamos nuestras historias y nuestras elecciones. Poco dadas a venerar y a soportar, construyamos un relato que incite a la insubordinación y a la independencia. Que lo ponga todo en entredicho. Hasta cómo y de qué manera llamarnos señoras.

nuestras charlas nocturnas.

El feminismo en Mujercitas…


coverjacketfin_3

JotDown(J.Díaz) — Las cuatro hermanas March —Meg, Amy, Jo y Beth— son tan perfectas que dan rabia. Aquellos que no leyeron Mujercitas cuando se debe leer, es decir, a los trece o catorce años, leerán la novela de Louisa May Alcott como se leen las antiguas páginas de un diario adolescente.

Sí, son cuatro muchachas ingenuas, sensibles, responsables y sensatas hasta la locura. No hay mala acción que no corrijan ni conducta dudosa que no sea puesta en cuarentena por algún personaje secundario. Tendría que haber caído en las redes de esta familia cuando aún podía confiar en el futuro de Jo March o haberme enternecido con su hermana Beth, un ángel; pero me han inquietado porque la bondad pura, a mí, me perturba.

Aun así, leer la novela demasiado tarde te hace fijarla en lugares que en una primera lectura adolescente no tendrían cabida: el feminismo, por ejemplo. Es cierto que todas las mujeres de esta historia son repugnantemente dóciles y respetables socialmente; no solo en su época, también en la nuestra.

La mojigatería femenina está más que premiada y presente en la casa de los March, pero Lou May Alcott tenía un personaje y ciertas actitudes reservadas para el feminismo y la pequeña revolución que su época le permitía. No, no solo Jo March, con su masculinidad y su rebeldía, combate el estado normalizado del sistema patriarcal: también la madre tiene actitudes elogiables.

No es ninguna casualidad ni un ejercicio que ha hecho la crítica posteriormente, puesto que la autora participó en movimientos reformistas que defendían la abolición de la esclavitud y apoyaba causas como los derechos de la mujer y la reforma educativa.

Pero Alcott no solo era menospreciada por ser una escritora en un mundo en que la literatura era un espacio solo permitido a los hombres, también debía defenderse de escribir relatos o literatura juvenil. Ciertos prejuicios todavía hoy existen. Escribir una novela como Mujercitas es, muchas veces, un trabajo poco serio.

Sin embargo, Lou May Alcott escribió cuentos para adultos en los que había asesinatos, misterio, narcóticos y luchas de poder —en las que, por supuesto aunque inusual para la época, la mujer siempre ganaba. La mayoría de ellos, claro, bajo seudónimo. Su feminismo personal, el de la Alcott individual, era mucho más notorio en las obras que no firmaba con su nombre.

En cambio, cuando no se refugiaba en el anonimato, tenía más dificultades para mostrar sus ideas, de modo que aparecen veladas —como en Mujercitas. Alguien que deseaba la alfabetización femenina, la solicitud de divorcio por parte de las esposas, la disminución de la tasa de natalidad y defendía la igualdad intelectual entre hombres y mujeres, por fuerza debía dejar huella feminista en lo que escribía.

  • Republican mother

Lo mejor para una revolución es que no parezca una revolución. Así, el ambiente en el que crece Lou es un ambiente lleno de sutilezas, en el que el feminismo es fuerte y efectivo, pero silencioso. La republican mother es un invento de las mujeres y madres de la época para abrirse paso entre los hombres.

De una lógica aplastante, no hay quien pueda negarles lo que piden: si la crianza de los futuros ciudadanos americanos pasa por las manos de sus madres, estas madres deberán tener una buena educación para ellos.

Por supuesto, hay una trampa mortal desde ambas perspectivas: por una parte, el hombre no puede negarse, es respetable y favorece al varón; por otra, la mujer solo puede proyectarse a partir del hombre y para satisfacerlo a él. Pero lo mejor que puede tener una revolución es que no parezca una revolución.

Con la introducción de las máquinas la mujer había dejado de ser productora, ya no era necesaria como mano de obra, así que había vuelto a la casa, a la inmovilidad. Mientras no había máquinas era necesaria. La mujer era consumidora pero también productora: llegados a este punto, se había convertido en dependiente del hombre.

¿Y qué la autorizaba para salir de casa sin ser sospechosa de nada? La iglesia. La religión, tan capadora en tantos aspectos, ayudó a la mujer a relacionarse con otras mujeres, a hacer el bien común, a no tener que justificarse para liberarse. Era una libertad coaccionada y con una condición, la Iglesia —pero para hacer una revolución, lo mejor es que no lo parezca.

La autonomía de la mujer pasaba por la muerte del padre, la soltería o la viudez. La menor de edad y la casada eran femme covert; las demás, femme sole, con algunos derechos reservados para los hombres como firmar contratos, hacer testamentos o enjuiciarse.

Dicho de otra manera, la desgracia de quedar huérfana o viuda te daba derechos sociales y legales que no tenías bajo el amparo del hombre. Alcott crece en este círculo macabro, en esta sociedad sinsentido.

amy_triptych_fin

  • True womanhood

Existen dos esferas: la masculina, que es pública, y la femenina, que es privada. Lo doméstico, la crianza, lo cotidiano… todo pertenece al ambiente de la mujer. Y eso es true womanhood, el culto a la verdadera feminidad —como si existiera una falsa feminidad, que por entonces existía. Los requisitos para serlo eran muy sencillos: debías ser una buena mujer, una buena hija, una buena hermana y, por encima de todo, una buena esposa y madre.

El objetivo de la mujer no era otro que satisfacer al hombre. Y esta mentalidad convoca a dos clases de mujeres: mujer-ángel o furcia-loca. Virgen María contra María Magdalena. Y la religión seguía sacando de sus casas y de su esfera privada a las mujeres. Y dentro de la pequeña revolución que no lo parece, empieza la mejora educativa para mujeres y niñas.

Porque si tienen una educación mejor, una igual que la masculina, podrán convertirse no solo en mejores madres conductoras de la educación de los futuros hombres del país, sino también en ¡mejores esposas! Los hombres aceptaron: ¿Quién podría renunciar a tener una mejor esposa con la que conversar, una esposa a la altura de uno mismo?

Pero estaban firmando el cambio, un cambio que los iba a dejar en fuera de juego. Entre los cambios, por ejemplo, la limpieza de cara que se le hizo al oficio de la prostitución: las mujeres se dieron cuenta de que no eran el enemigo, sino una víctima más.

Más cambios: la mujer y el esclavo son víctimas del mismo hombre blanco, así que la mayoría de las feministas estaban con la causa abolicionista. Si defendían la igualdad de razas, llegarían a la igualdad de sexos. Pero nada más lejos de la realidad: antes se consiguió el sufragio de los hombres negros que de las mujeres.

  • Margaret Fuller: modelo de Lou May Alcott

En esta sociedad crece y evoluciona la autora de Mujercitas. En una revolución invisible pero palpable, y entre las mujeres que la rodean, una que sobresale: Margaret Fuller. El ejemplo a seguir de Alcott, la mujer que querría como madre y que adopta como mentora. Fuller defiende los derechos de la mujer y no solo eso, sino su individualidad. Una mujer no necesita padre-hermano-marido, según su nueva amiga.

El lado doméstico combinado con el resto de aspectos de la vida es lo que Fuller quiere para sí misma y para todas las demás. Deseaba que la vida familiar y la vida pública se unieran para poder dar paso a su lado ciudadano pero también artístico. A Fuller, como a Alcott, se les dio una formación masculina: tuvieron acceso a todos los libros, a toda la cultura, y nadie las avisó de que después no podrían utilizarla para nada.

Fuller aborrecía a los trascendentalitas, los que permitían que la mujer se desarrollara con el único objetivo de agradar a los hombres cercanos. La mujer debía formarse por su propio bien, y si la sociedad femenina era enfermiza se debía a la depresión y la falta de vida propia y activa.

Todas esas sentencias feministas fueron haciendo mella en Lou May Alcott, que no dudó en adoptar todos aquellos conocimientos y hacerlos suyos. Ambas habían nacido en un matrimonio mal avenido, con un padre dominante y una madre débil. No querían defraudar al padre, pero tampoco tenían las herramientas sociales para hacerse valer.

Debían trabajar como un hombre pero no podían beneficiarse de los derechos de estos. Y sobre todo, y muy importante: no se sentían identificadas con otras mujeres. Afortunadamente.

A Alcott su madre le había inculcado que el hombre era un ser egoísta en el que no se podía confiar. Sentía una gran aversión sexual, y del mismo modo en que florecían todas las enseñanzas de Fuller, aquella oscuridad de Abba, su madre, también encontraba su lugar en la hija.

De los ocho embarazos que tuvo, cuatro fueron hijas (entre ellas, Lou May Alcott), así que el sexo y el goce femenino se convirtieron en dolor y confusión. El matrimonio era sinónimo de esclavitud, desilusión y posible muerte.

Pero venció el lado feminista en la LMA adulta: en 1878 fue la primera mujer de Concord en inscribirse al censo local, y por tanto fue elegida como secretaria del comité de las sufragistas. Todo eso, por fuerza, debía colarse en su escritura. Pero no podía aparecer libremente: ni siquiera en sus diarios podía expresarse con claridad, porque sus padres sistemáticamente los revisaban.

Alcott estaba acostumbrada a velar su intimidad y camuflarla entre el pensamiento formal de la época, por eso en Mujercitas es tan difícil dar con el discurso feminista que posee.

Marmee, la madre, parece ser el centro de la diana de todo lo que confluía en la cabeza de Alcott: algunas veces apoya el atrevimiento de su hija Jo, y otras veces premia el convencionalismo de Meg. Nunca se sabe si Marmee es una revolucionaria silenciosa o una mujer llena de contradicciones: probablemente ambas cosas. A partir de estas cuatro niñas, Lou idealiza las partes positivas de su infancia y omite lo desagradable. Pero ¿qué hay de feminista en esas mujeres remilgadas y obedientes?

jo_triptych

  • El feminismo en Mujercitas

– Para empezar, la guerra es el marco perfecto para que los hombres desaparezcan de toda escena. El señor March permanece ausente incluso cuando ya ha vuelto del combate, y no lo necesitan para nada, porque es la mujer quien trabaja y trae el dinero a casa. Esto podría ser revolucionario, pero debemos hacer que no lo parezca: por eso el padre, a través de las cartas, aparece y les dice a las niñas lo que espera de ellas.

– Jo, cuando el padre ha vuelto, se corta la melena. Su cabello era lo único que la hacía femenina, todos alababan la belleza de su pelo, pero Jo es una mujer sacrificada y quiere venderlo para poder ayudar a su familia. Ha roto con lo convencional, con su parte femenina, la única que le quedaba, su única cualidad, puesto que es el único personaje puramente rebelde: se desvincula de la mujer quitándose el único atuendo que la hacía femenina.

Cosa que el padre no aprueba, aunque sea él el responsable indirecto de tal acción. Una de cal y otra de arena: Jo consigue deshacerse de su melena pasando desapercibida, convirtiendo su rebeldía en una heroicidad; por otra parte, el padre no acepta el nuevo cambio.

– Las tareas del hogar, que parecen ser algo que a la mujer no le cuesta en absoluto, quedan al descubierto. Las hermanas, perezosas, no quieren pasar el día limpiando. Aquí aparece la trastienda de la mujer: en realidad no les apetece nada en absoluto dedicarse a lo doméstico, aunque socialmente sea su obligación.

Para que no creamos que Alcott se pasa de revolucionaria, la madre las sermonea: deja de limpiar y ordenar y la casa es caótica y todas vuelven a sus labores porque se han dado cuenta de lo necesario que es tener en orden la casa. Sí, es cierto, vuelven a ser amas de casa, todas juntas, pero Alcott ya nos ha dejado ver, por una parte, la holgazanería de las niñas y, por otra, el esfuerzo que hace una mujer para que la casa esté limpia. Tal como se la encuentran los hombres cuando llegan.

– Marmee es una mujer obediente, servicial, buena. Un sueño para el patriarcado. Sin embargo, hay un momento en que confiesa que tampoco es perfecta. A mí personalmente es una escena que me trastorna: por una parte, agradezco que se sincere y le cuente a Jo que ella también tiene su carácter y que muchas veces no actúa como debería hacerlo, como otros consideran que debería hacerlo.

Por otra, todo ese trabajo que ha hecho, la desnudez en la que se encuentra, Alcott se la carga: es el padre quien le recuerda, con un gesto, que debe aplacar su mal humor. Es cierto, nos ha descubierto a una Marmee imperfecta, pero la ha vuelto a meter en la jaula: el hombre, con solo un movimiento, le recuerda que no puede permitirse su genio.

– La maternidad y el matrimonio. Jo contra el mundo. Hay un personaje efusivo, el más atractivo, para el que Alcott ha reservado toda su inteligencia. Jo no quiere ser madre, no quiere ser esposa, no es buena hermana en muchas ocasiones, se esfuerza por ser buena hija pero no siempre lo consigue, se masculiniza el nombre como Lou (Josephine, Jo; Louisa, Lou), se corta la melena, quiere ser artista e ir a la universidad como Laurie, tiene como referente a Shakespeare y eso denota ambición, siempre es el personaje masculino en el teatro familiar y eso justifica su actitud demasiado pasional.

Es un caramelo para la historia, porque todas las niñas querían ser Jo, a pesar de ser la más castigada y controvertida. Es en Jo en quien todos confiamos, incluso Alcott, que para ser honesta con su realidad y su sociedad ha vuelto a las demás hermanas mucho más convencionales y ha dotado a la madre con la confusión y la duda.

  • La maldita bondad

Para entender el feminismo de Mujercitas debemos olvidarnos de la sociedad actual, que todavía arrastra ciertas herencias pero ha avanzado muchísimo. Hay que colocar a la familia March en contexto y entender que la madre imperfecta y la hija con el pelo corto que Alcott nos describe eran inusuales. Si lees la novela cuando se debe, soñarás con ser Jo March.

Si lees la novela a destiempo, te irritarás con el resto de personaje e incluso no le perdonarás a Marmee algunas de sus sentencias. Por eso es importante leer Mujercitas con la mentalidad de entonces, una mentalidad llena de injusticias y desigualdades.

Alcott tenía un as en la manga, Josephine-Jou, pero tampoco podía obviar —para ser justa— las Megs que tenía a su alrededor, las madres que dominaban su carácter y el perfil de ángel de las Beths.

La mujer debía ser buena y Alcott no podía olvidarse de ello, por eso los personajes de esta historia dulce y tierna son desesperadamente moderados —sutiles en su revolución.

nuestras charlas nocturnas.

El tesoro del Westmorland…


Westmorland, que zarpa de Livorno en 1778, Italia

Meer(M.C.F.del Vando Blanco) — Como el guión bien documentado de una interesante película histórica o el tema de una novela basada en el pasado, esta exposición se inspira en un extraordinario hecho de crónica militar acaecido en 1778, cuando del puerto de Livorno (Italia) zarpa el Westmorland, un veloz barco mercantil armado de cañones.

Willis Machell, el comandante asume la orden de conducirlo al puerto de Londres, donde lo esperan aquéllos que le habían encomendado sendos tesoros. En la bodega custodia un cargo variadamente valioso: 33 grandes formas de queso parmesano y una serie de cajones repletos de obras de arte acumuladas por algunos vástagos de barones ingleses a lo largo del Grand Tour (serie de viajes a Italia de formación cultural).

De hecho, a bordo de la fragata se encontraban piezas artísticas adquiridas como souvenir por los ilustres herederos ingleses (como los hijos del primer ministro, del conde Bessborough, del barón de Fordell o del príncipe de Gales) los cuales ejercieron, vanamente, esfuerzos de todo género para recuperar dos retratos y todo aquello que hubiera podido recordar aquel viaje emprendido a Italia en compañía de los propios tutores.

Frederick Ponsonby, vizconde de Duncannon, había mandado cargar en el navío diversas vistas de los sitios arqueológicos romanos, abanicos decorados y tomos de arte; George Legge, por su parte, vizconde de Lewisham, pinturas al óleo, bulbos de flores, libros y hasta muestras de lava del Vesubio.

La incautación de aquel patrimonio artístico y sentimental, se convirtió en objeto de disputas asegurativas y negociaciones diplomáticas. En una de éstas, el ex jesuita John Thorpe encontró a José Nicolás de Azara, el embajador español en Roma, para hablarle, confidencialmente, de un cajón de contenido muy especial.

En la Westmorland viajaba, efectivamente, incluso un bloque de mármol de Siena, con las iniciales ThD, en el interior del cual se había colocado, en una sección secreta, un cofrecito que contenía reliquias, que el Papa enviaba a Lord Arundell, para la capilla del Castillo de Wardour. La caja permaneció en la Academia de San Fernando a lo largo de siete años, aunque, por fin llegó a su destino, donde seguidamente se descubrió que contenía realmente las reliquias de San Clemente.

Anónimo, siglo XVIII, Arco de Settimio Severo, Avenida de Septimius Severo, Roma. En Madrid,Real Academia de San Fernando, España
Anónimo, siglo XVIII, Arco de Settimio Severo, Avenida de Septimius Severo, Roma. 

En Málaga el ambicioso tesoro de la bodega fue adquirido por la sociedad Quillin Galwey & O’Brien y de ésta pasó a la propiedad de la Compañía de Longistas de Madrid.

En aquella transacción el cargo habría podido dispersarse si no hubiera sido por los enviados del Rey Carlos III de Borbón, que lo adquirieron por la cantidad de 360.000 reales de plata.

El botín substraído parece, que ahora, haya cristalizado un conjunto de circunstancias perdidas, pertenecientes a ese puñado de aristócratas.

En el equipaje de aquellos viajes instructivos habían añadido diccionarios, guías de las ciudades, textos… además de una serie de mapas, grabados y vistas de Italia.

Sin tener en cuanta los recuerdos bajo forma de retratos de los mismos jóvenes señores, que los habían comprado. marcando las clásicas etapas italianas.

El encargo de una pintura a un conocido pintor, como Canaletto o Piranesi, era el evento típico del viaje. Igual que los lienzos de Pompeo Batoni, que retratan a Francis Basset o George Legge, representan el ejemplo más sofisticado de inmortalizar la propia imagen ante un paisaje romano para testimoniar una extraordinaria e inolvidable vivencia in situ.

Transcurrían los años de la Guerra de Independencia norteamericana que, en el escenario del Mediterráneo, enfrenta a ingleses y a franceses. La suerte no estuvo de la parte del Westmorland que acabó siendo capturado por la Marina Francesa y conducida, escoltada, hasta el puerto de Málaga.

Y de ahí, después de pasar de unas manos a otras, el valioso contenido artístico, acabó en el poder del Rey de España, que lo destina a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde aún se encuentra. Bien custodiado invisible y silenciosamente.

Cabe recordar que las menos valiosas formas de queso Parmesano y otros productos alimenticios fueron comprados por la Compañía de Longistas de Madrid. Mientras, aquel cargo artístico constituye un patrimonio intacto y valiosísimo que hace revivir las aventuras de viaje del mitificado Grand Tour, aquella aventura de formación que los jóvenes de la aristocracia británica se proponían llevar a cabo.

De ese enorme patrimonio, constituido por enteras bibliotecas, cajas llenas de partituras musicales nunca más ejecutadas, pinturas y grabados nunca más admirados.

Jacob More, Golfo de Nápoles con vista al Vesubio. En Madrid,Real Academia de San Fernando, España
Jacob More, Golfo de Nápoles con vista al Vesubio. 

La Bienal del Dibujo ha podido extraer una serie de acuarelas de William Hamilton (Chelsea, 1751 -Londres,1801) y especialmente de John Robert Cozens (Londres, 1752 -1797), que ilustran lagos volcánicos del campo romano, vistas del Vesubio y de los Campos Flegreos (últimamente tierra de inquietantes episodios sísmicos), así como numerosos retratos de los jóvenes de la nobleza encargados en los lugares típicos, junto con otros testimonios de la vicisitud histórica de una embarcación que en vez de seguir un viaje geográfico realizó una accidentada e interrumpida travesía.

Estas enigmáticas obras, que el público puede admirar por primera vez, protagonizan una de las máximas citas expositivas de la IV edición de la Bienal del Dibujo hasta el 28 de julio, en el Museo de la ciudad, Rimini, cuyos comisarios son, José María Luzón, director de la sección artística de la Real Academia de San Fernando de Madrid, junto con Massimo Pulini.

Resulta un evento dentro del acontecimiento, en los períodos de apertura, está prevista la ejecución de conciertos, con algunas composiciones inéditas de Joseph Lidarti (Viena, 1730 – Pisa, 1795) presentes en el depósito madrileño, dando sonido a la voz y a las notas silenciosas tras largo tiempo.

Se trata de obras de un singular arte visual, que poseen la capacidad de liberar sonidos de una época remota, explica el también comisario de la Bienal, Massimo Pulini -catedrático de Pintura en la Academia de Bellas Artes de Bolonia- que concluye: Es como si destapando un frasco de perfume, ciertas músicas durmientes por más de dos siglos, tengan ahora la posibilidad de volver a su natural dimensión sonora.

Indudablemente el cargo de la Westmorland constituye un hallazgo inigualable, capaz de narrar de cerca, cómo se formaba y cómo se organizaba el mítico Grand Tour hacia finales del siglo XVIII.

Paradójicamente, tras el asalto, aquel tesoro saqueado y posteriormente adquirido ha llegado hasta nosotros bajo forma de un equipaje muy personal de una juventud que no se demostró tan afortunada como parecía al principio.

nuestras charlas nocturnas.

Dante Alighieri: persona, poeta y político…


Monumento a Dante Alighieri, en Trento, Italia.

Meer(O.G.César) — ¿Huesos o cenizas?, ¿en Ravena o en Florencia?, ¿custodiados por franciscanos o por guardias de museos?, ¿dónde están en verdad los restos del Dante? Puede entenderse, por razones turísticas, comerciales y hasta religiosas, que a lo largo de varios siglos se siga disputando el resguardo y la custodia de los mortales despojos del poeta, pero lo que importa es algo que está al alcance todos, de cualquiera: sus versos, esos sí, inmortales.

– La persona

Hay frescos, pinturas, dibujos, pero ¿quién era este hombre? Excepto, tal vez, la efigie del Dante que en un gran fresco del Paraíso pintó Giotto en la capilla del Bargello, ya que —dice Vasari— él habría sido “el único que, vivo aún, habría tenido el privilegio y la gracia de la visión paradisíaca”, nadie dejó un retrato más vivo y fiel del florentino que Boccaccio:

De mediana talla fue nuestro poeta, y a partir de cierta edad anduvo siempre algo encorvado. De rostro alargado y de nariz aquilina, los ojos más bien grandes que pequeños, de fuertes mandíbulas y con el labio superior más avanzado que el inferior.

Tuvo color moreno, y los cabellos y la barba espesos, negros y crespos, y su rostro siempre melancólico y pensativo (e siempre nella faccia malinconico e pensoso). Sus vestidos fueron siempre dignísimos y convenientes a su edad, y su andar, grave y reposado. En hábitos domésticos o públicos, fue siempre maravillosamente pulido y circunspecto.

En el comer y en el beber fue de extremada parquedad. Nadie tan vigilante como él en el desempeño de cualquier ocupación que le solicitase.

Raras veces, a no ser que le interrogasen, tomaba la palabra, por más que fuese de gran elocuencia. En su juventud se deleitaba grandemente en sones y cantares, y por placerle tanto, fue amigo de casi todos los músicos y cantantes de su tiempo.

Cuán apasionado fue en cosas de amor, lo hemos dicho antes abundantemente. Avanzando en edad, fue muy solitario y amigo de pocos. En los estudios muy asiduo, de sorprendente capacidad y memoria tenacísima. Fue también de intelecto agudísimo y de sublime ingenio, como lo demuestran sus obras, admirables y peregrinas.

Deseosísimo fue de honor y de pompa, más por ventura de lo que al sabio cuadraría. Pero ¿qué vida ha habido tan humilde que no haya sido tocada de la dulcedumbre de la gloria?

– El poeta

La segunda parte de la "Divina Comedia" trata del pasaje del vicio a la virtud, llamándolo "Purgatorio"

Es difícil que a alguien que lea, escuche o escriba poesía le resulte ajena la palabra Dante.

Si algún poeta representa a la poesía, es él; y es él, más que ningún otro escritor, quien acabó convirtiéndose en su poema.

Cuando decimos Dante —según George Eliot—, designamos poema y poeta a la vez. Shakespeare es todos y nadie —dice Bloom—; Dante es Dante.

Cada quien habla de su mito.

Así, por peculiar que sea, cada interpretación o recreación lo enriquece y preserva.

¿Cómo no preservar el de Dante?

Al dar nuestra versión de algunas de las partes, de entre las muchas que en la summa poética dantesca más nos mueven o conmueven, no deja de resultar curiosa la coincidencia nuestra que en este punto encontramos con los dos pasajes que mayormente captaron la atención de Harold Bloom y de Borges.

Son los que se refieren a Beatriz (‘Canto XXX’ del Purgatorio) y a Ulises (‘Canto XXVI’ del Infierno), son los que hablan del amor y de la libertad, en algunas de sus más altas e inapresables expresiones.

Siguiendo en este pasaje y en otros al admirado maestro Antonio Gómez Robledo, al mencionar los primeros poemas del dolce stil nuovo y de las rimas pétreas (inspirados por una “bella Petra”), recordemos apenas algunas líneas como: “che se ‘l martirio e dolce, la morte de’ passare ogni altro dolce” (que si el martirio es dulce, más aún lo es la muerte, de dulzor insuperable). O bien estas otras, en las que evocando a su amada el poeta confiesa:

Non trovo scudo ch’ella non mi spezzi
né loco che dal suo viso m’asconda;
ché, come fior di fronda,
cosí de la mia mente tien la cima.
(No encuentro escudo que de ella me proteja
ni lugar donde pueda esconderme a su vista;
que, como flor de fronda,
así alcanza la cima de mi mente).

En este punto no podríamos dejar de mencionar el famosísimo poema ‘Sospira’ de la Vita Nuova, libro cuyo tema único es Beatriz, escrito dos o tres años después de que ella muere el 8 de junio de 1290. La traducción, insuperable, es de Dámaso Alonso:

Tan gentil, tan honesta en su pasar,
es mi dama cuando ella a alguien saluda,
que toda lengua tiembla y queda muda
y los ojos no la osan contemplar.

Ella se aleja, oyéndose alabar,
benignamente de humildad vestida,
y parece que sea cosa venida
un milagro del cielo acá a mostrar.

Muestra un agrado tal a quien la mira,
que al pecho, por los ojos, da un dulzor
que no puede entender quien no lo prueba.

Parece de sus labios que se mueva
un espíritu suave, todo amor,
que al alma va diciéndole: suspira.

La tercera parte de la "Divina Comedia" habla de la condición de los hombres perfectos, llamándola "Paraíso"

Recordamos ahora solamente, de paso, que no habrían faltado razones a Beatriz para tratar con tanta displicencia a Dante, quien sucumbió al traviamento (la embriaguez de la lujuria), ya que no fue una sino varias las amantes con las que se vio envuelto, según nos cuenta nada menos que Guido Cavalcanti, su amigo. Entre ellas, Lisetta, Fioretta, Violetta y Pargoletta, nombres acaso ficticios de personas reales.

Una vez más recurramos a Borges para describir, en mala prosa española —como él mismo dice—, esta parte bellísima donde se dejan ver los rasgos psicológicos más vivos y más reales de la mujer triunfante, poderosa e implacable, ante quien llega a postrarse el hombre enamorado, sediento, para beber las aguas del amor:

Beatriz lo llama por su nombre, imperiosa.

Le dice que no debe llorar la desaparición de Virgilio, sino sus propias culpas. Con ironía le pregunta cómo ha condescendido a pisar un sitio donde el hombre es feliz.

El aire se ha poblado de ángeles; Beatriz le enumera, implacable, los extravíos de Dante. Dice que en vano ella lo buscaba en los sueños, pues él tan abajo cayó que no hubo otra manera de salvación que mostrarle los réprobos. Dante baja los ojos, abochornado, y balbucea y llora.

Hablemos ahora brevemente del pasaje de Ulises, el héroe-villano, el primero de los grandes mujeriegos errantes, el más impresionante de todos los héroes ávidos de perdición, el que de algún modo había regresado de un viaje al infierno, y con el cual naturalmente Dante se identifica e iguala. Citemos solamente dos partes del ‘Canto XXVI’ del Infierno:

ni el halago de un hijo, ni la inquieta
piedad de un padre viejo, ni el amor
que debía a Penélope discreta,
dentro de mí vencieron el ardor
de conocer el mundo y enterarme
de los vicios humanos, y el valor; (…)

Cuando estábamos ya viejos y tardos,
al estrecho llegamos donde había
Hércules elevado los resguardos
que al navegante niegan la franquía.
Sevilla a mi derecha se quedaba
y Ceuta al otro lado se veía.

“Oh hermanos que llegáis”, yo les hablaba,
“tras de cien mil peligros a Occidente,
cuando de los sentidos ya se acaba
la vigilia, y es poco el remanente,
negaros no queráis a la experiencia
de ir tras el sol por este mar sin gente.
Considerad”, seguí, “vuestra ascendencia:
para vida animal no habéis nacido,
sino para adquirir virtud y ciencia”.

– El político

Busto de Dante Alighieri en Trento, Italia. Obra de Andrea Malfatti

Además del poeta eximio, encontramos también al político comprometido, inclusive exiliado.

Y no es porque exaltara la vocación del poeta sobre cualesquiera otras —pues colocaba al santo, al verdadero papa, al verdadero emperador por encima de aquel—, por lo que Dante asume un muy particular destino.

Ciertamente no fueron las letras, sino la política —por un extraño apego a una visión universal o universalista de la justicia— la que marcó con los hierros fríos del exilio su vida y su camino, pero de los avatares del hombre de las causas justas muy poco o casi nada queda.

Del otro, en cambio, del poeta, permanece prácticamente todo.

Sin embargo, es ya en otra etapa, en la Canción de la Justicia, donde se presiente y puede anticiparse el altísimo vuelo y la fuerza incomparable de la Comedia.

En la Justicia se describe a tres mujeres que llegan a rondar en torno al corazón del poeta y que buscan la hospitalidad del amor; y aunque son efímeras, siempre habrá entre los hombres “gente che queste dardo fará star lucente” (es decir, gente que hará de nuevo relucir el dardo de la justicia).

Viene en el final de ese poema la estrofa en la que Dante se permite aparecer, en primera persona, como el doliente deudo de la justicia que, tal vez en su caso de triste exiliado de Florencia, el destino fuerza a mantener desterrado y a “caer con los buenos”, lo cual —dice— “es siempre digno de alabanza”.

Como en toda creación, en las raíces profundas del imaginario se mezclan y confunden los datos de la conciencia y la memoria, del onirismo real y del soñar despierto, pues a fin de cuentas si bien el acto de escribir corresponde al mundo de la vigilia, su contenido y su despliegue forman parte de un otro mundo, de un más allá en el que la secreta magia y la divina locura coronan con hojas de laurel la entusiasmada frente y la febril cabeza del poeta.

Se trata desde luego, en última instancia, de las formas del sueño desligadas apenas del soñador. Al encontrarse en medio de la famosa selva oscura, el propio Dante nos confiesa: “Tant’ era pieno di sonno a quel punto” (tanto era mi sueño en aquel punto).

Aunque habría más de una razón para ocuparse de los poemas de juventud y aún de los escritos políticos, en el centro y la cúspide está la Comedia, la Divina Comedia.

En la conocida epístola a Cangrande, redactada en latín, Dante dice que la Comedia trata del estado de las almas después de la muerte y, alegóricamente, del hombre en cuanto por sus méritos o deméritos se hace acreedor a los castigos o a las recompensas divinas.

En la primera parte se considera el vicio, llamándolo Infierno; en la segunda, el pasaje del vicio a la virtud, llamándolo Purgatorio; en la tercera, la condición de los hombres perfectos, llamándola Paraíso.

He aquí el retrato de un hombre —Dante-Ulises—, de una figura mítica que encarna como nadie la irrecusable sed de aventura y al que nada, ni siquiera el amor, puede hacer que renuncie a una libertad que es a la vez conocimiento, riesgo, valor y muerte.

Por ello, en modo alguno es casual —como bien señala Bloom— que toda una saga de escritores, la “progenie” dantesca, hayan seguido ese hilo conductor. Entre ellos, Petrarca, Boccaccio, Chaucer, Shelley, Rosetti, Yeats, Joyce, Pound, Eliot, Borges, Stevens y Beckett.

nuestras charlas nocturnas.

¿Cuáles son los 7 pecados capitales?…


Muy Interesante(E.M.F.Aguilar) — Es posible que hablar de pecados en el siglo XXI pueda parecer sacado de otra época, pero lo cierto es que nos puede ayudar a entender películas que vemos y libros que leemos. Seas o no cristiano, seas o no prácticamente, seguro que alguna vez has oído hablar de los siete pecados capitales.

Si no es así, deberías ver Seven, la película de 1995 dirigida por David Fincher y protagonizada por Brad Pitt y Morgan Freeman. ¿Cuáles son los siete pecados capitales? ¿Quién y cuándo se establecieron los siete pecados capitales?

– Los siete pecados capitales

Vamos a ver en qué consiste cada uno de los siete pecados capitales. Y cuál es la criptonita de cada uno de estos pecados: las virtudes. Más abajo conocerás el origen histórico de estos pecados.

«Un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable, de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados, todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal. […] Los pecados o vicios capitales son aquellos a los que la naturaleza humana está principalmente inclinada»

Santo Tomás de Aquino

1. Lujuria

Es el deseo excesivo de placer sexual, y la castidad es una virtud porque promueve la moderación y el equilibrio en el ámbito sexual.

2. Pereza

Se refiere a la falta de esfuerzo o diligencia en las tareas, y la diligencia es una virtud porque impulsa la acción constante y el cumplimiento de responsabilidades.

3. Gula

Consiste en el exceso y la voracidad en la alimentación, mientras que la templanza es una virtud porque promueve el control y la moderación en el disfrute de los placeres sensoriales, incluida la comida.

4. Ira

Es la furia descontrolada que puede llevar a la violencia y la destrucción, y la paciencia es una virtud porque fomenta la calma, la tolerancia y la capacidad de mantener la compostura ante la adversidad.

5. Soberbia

Se trata del exceso de orgullo y arrogancia, y la humildad es una virtud porque promueve la modestia, la aceptación de las limitaciones propias y el reconocimiento del valor de los demás.

6. Envidia

Es el resentimiento hacia los logros y posesiones de otros, y la caridad es una virtud porque implica amor y generosidad hacia los demás, alegrándose por su bienestar y éxito.

7. Avaricia

Es la codicia insaciable por riquezas y posesiones materiales, y la generosidad es una virtud porque promueve compartir y dar, reconociendo que la verdadera riqueza radica en la ayuda a los demás.

Según Santo Tomás de Aquino, el calificativo capital no alude a la gravedad de estos pecados, sino a que de ellos emanan todos los demás

El origen de los siete pecados capitales

El origen de los siete pecados capitales se remonta al siglo IV, cuando el asceta Evagrio el Póntico –también conocido como el Solitario– fijó en ocho las principales pasiones humanas pecaminosas: ira, soberbia, vanidad, envidia, avaricia, cobardía, gula y lujuria. El ascetismo era una doctrina filosófica que buscaba purificar el alma mediante la negación de los placeres materiales, algo bastante poco popular en el siglo XXI.

Un siglo más tarde, el sacerdote rumano Juan Casiano introdujo en Europa las ideas de Evagrio con su libro De institutis coenobiorum, con algunos matices importantes. Y una revisión que pasaría a la historia. Casiano es uno de los Padres de la Iglesia.

En su Moralia, sive Expositio in Job (578-595), San Gregorio Magno (540-604) redujo la lista a los siete ítems que conocemos hoy: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia. Casiano es uno de los Padres de la Iglesia.

Los siete pecados capitales se popularizaron mucho por parte de Dante en su Divina Comedia. Según Santo Tomás de Aquino, el calificativo capital no alude a la gravedad de estos pecados, sino a que de ellos emanan todos los demás.

Efectivamente, el propio término «capital» significa «cabeza». En palabras del propio Santo Tomás de Aquino: «Un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable, de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados, todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal. […] Los pecados o vicios capitales son aquellos a los que la naturaleza humana está principalmente inclinada.»

Por tanto, los siete pecados capitales no están en la Biblia. La primera vez que aparece en el Catecismo fue en 1865. De hecho, en el Catecismo de la Iglesia Católica vigente se definen los pecados capitales como sigue (Artículo 8, V, 1866):

 «Los vicios pueden ser catalogados según las virtudes a que se oponen, o también pueden ser referidos a los pecados capitales que la experiencia cristiana ha distinguido siguiendo a san Juan Casiano (Conlatio, 5, 2) y a san Gregorio Magno (Moralia in Job, 31, 45, 87).

Son llamados capitales porque generan otros pecados, otros vicios. Son la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula, la pereza.»

nuestras charlas nocturnas.

¿Existe el verdadero altruismo?…


Meer(S.Gil) — Un estudio revela que el comportamiento altruista no es innato, sino aprendido por la experiencia. Por norma general, se entiende por altruismo algún tipo de cesión o sacrificio personal en beneficio de otros, sin esperar nada a cambio. Véase como ejemplo la cesión de un riñón a un miembro de la familia.

También se puede aludir al altruismo recíproco. Es decir, cuando alguien le deja dinero a otra persona pensando que esta hará lo mismo si se invierten las circunstancias. Y es aquí cuando surge el interrogante: ¿siempre hay algún tipo de reciprocidad oculta y, en realidad, un verdadero altruismo no existe?

Con el fin de obtener la respuesta más adecuada, un equipo de investigadores de la Universidad de Milán y otros centros de investigación italianos han llevado a cabo un trabajo de exploración de la conducta y el cerebro altruista en ratones, mamíferos como nosotros, con resultados recientemente publicados en Nature Neuroscience. Tal y como explica Ignacio Morgado:

El escenario experimental consistía en dos compartimentos adyacentes separados por una mampara transparente. En uno de ellos un ratón podía introducir su nariz en dos agujeros diferentes. Cuando lo hacía en uno de ellos recibía una dosis de comida él solo (elección egoísta). Cuando lo hacía en el otro agujero, tanto él como otro ratón, al que podía observar a través de la mampara en el compartimento adyacente, recibían una dosis de comida (elección altruista). O pido comida solo para mí, o la pido para los dos, podríamos decir.

Con los sucesivos ensayos y siempre que había un ratón al otro lado de la mampara, los ratones macho mostraron mayoritariamente una preferencia altruista, mientras que los ratones hembra tuvieron un comportamiento altruista o egoísta al 50%. Pero todas esas preferencias dejaron de desarrollarse cuando al otro lado de la mampara en lugar de otro ratón lo que había era un objeto inanimado, o cuando entre ambos compartimentos se interponía una barrera opaca.

Sorprendentemente, todo eso parecía indicar que la conducta preferente de los ratones, ya fuera egoísmo o altruismo, era motivada por razones sociales. En otras palabras, era originada por la presencia de otro ratón, pero no de un objeto, en el compartimento adyacente, añade Morgado. Según el mismo especialista:

Par de ratones de laboratorio

También se observó que la elección altruista (comida para ambos ratones) fue mayor cuando los dos roedores habían estado en contacto antes del experimento.

El contacto social, por tanto, desarrolló la conducta altruista de los ratones.

Además, los machos continuaron teniendo conducta altruista incluso cuando aumentó el requerimiento (hasta seis incursiones en el agujero) para obtener la comida.

Las hembras también la mantuvieron, aunque algo menos.

Los resultados también indicaron que el comportamiento altruista de los ratones no era innato, sino aprendido por la experiencia.

Motivo por el que los investigadores acabaron preguntándose si esa actitud era o no un verdadero altruismo. Asimismo, y siempre según sostiene Ignacio Morgado:

Como los estudios con resonancia magnética funcional han mostrado que cuando los humanos tomamos decisiones altruistas pueden activarse zonas de nuestro cerebro como la corteza prefrontal o la amígdala, los investigadores italianos estudiaron también si algo parecido podía ocurrir en el cerebro de los ratones. Efectivamente, así fue, pues mediante modernas técnicas de registro observaron que las elecciones altruistas de los ratones se acompañaban de un aumento de la actividad de las neuronas de su amígdala basolateral, cosa que no ocurría cuando las elecciones eran egoístas.

Además, la supresión de esa actividad en la amígdala de los ratones mediante técnicas quimiogenéticas redujo las elecciones altruistas cuando los ratones estaban adquiriendo una preferencia, es decir, durante el tiempo de aprendizaje. Parecía, en definitiva, que el aumento de actividad de las neuronas de la amígdala podría ser el responsable del establecimiento de las preferencias altruistas de los ratones.

Si así fuera, ¿cómo esas neuronas lo consiguen?

Al parecer, actuando sobre la corteza cerebral, pues cuando los investigadores inhibieron la actividad de las neuronas que proyectan desde la amígdala a la corteza cerebral prelímbica de los ratones, cayeron las preferencias y disminuyeron las elecciones altruistas. En contraste, la inhibición de las neuronas contrarias, las que van de la corteza cerebral a la amígdala, incrementó el número de elecciones altruistas.

Finalmente, y a modo de conclusión, Morgado ultima que:

Muchos de los resultados obtenidos por los investigadores italianos son susceptibles de interpretaciones diversas y alternativas, pero si los extrapolamos a nosotros los humanos (con un cerebro también de mamífero, aunque más evolucionado que el de los ratones), dejan entrever al menos dos cosas importantes.

Una es que todo comportamiento altruista (o aparentemente altruista) podría ocultar alguna gratificación o recompensa de carácter emocional (cuando somos generosos, nos sentimos mejores personas) o social (cuando los demás perciben nuestra generosidad, nos valoran más). La otra conclusión es que ese tipo de conducta resulta siempre, como era de esperar, de una interacción entre las regiones emocionales (amígdala) y las regiones racionales (corteza) del cerebro.

nuestras charlas nocturnas.