La casa de Cheiry donde se encontraron muertos a una veintena de miembros de la Orden del Templo Solar. Hubo quienes se suicidaron y otros fueron asesinados. Los líderes antes de quitarse la vida incendiaron el lugar
Infobae(M.Bauso) — Un bebé de cuatro meses con una estaca de madera clavada en el corazón. … cadáveres cubiertos con sotanas blancas ubicadas en círculos, casas incendiadas, parejas de mujeres de treinta y pico con adolescentes de 14, tránsitos a una estrella lejana, transmigración, lavado de dinero, contrabando de armas, asesinatos y suicidios colectivos. Sectas, sexo, locura y muerte. Mucha muerte.
Treinta años atrás, el 5 de octubre de 1994, la policía suiza encontró 48 cadáveres en dos localidades alejadas entre sí por unos cientos de kilómetros. No necesitaron investigar demasiado para conectar ambos hechos. Los primeros que intervinieron fueron los bomberos. Denuncias de casas incendiándose. Apenas lograron sofocar las llamas, el aviso a la policía.
En Cheiry hallaron el cadáver de un hombre en una cama. Tenía un tiro en la sien y una bolsa plástica cubriéndole la cabeza. Un extraño suicidio. Sin embargo, en pocos minutos se impuso una realidad más espantosa: detrás de una falsa pared, 22 cadáveres más.
Una muerte colectiva y coreografiada: cubiertos con largas túnicas blancas, prístinas, los cuerpos formaban un semicírculo; enfrentaban, rodeaban, un altar cubierto con un paño de terciopelo rojo, un cáliz, candelabros, cruces rojas, estandartes, alguna armadura, varias armas medievales y ornamentos religiosos.
Pocos minutos después, otro llamado a los bomberos pero a poco menos de 200 kilómetros de allí. En la localidad de Granges-Sur-Galvan, tres viviendas muy próximas incendiándose. Otra vez el hallazgo terrible. Aquí eran 25 los muertos. Entre ellos tres niños y un chico de 14. En este caso los cuerpos sin vida formaban una estrella.
En pocas horas, los investigadores descubrieron que todos los muertos pertenecían a una secta que en los últimos tiempos había tenido diversos problemas con la justicia, la Orden del Templo Solar. Entre los muertos estaban sus dos líderes, Joseph Di Mambro y Luc Jouret.
La primera impresión fue que se trató de un suicidio colectivo pero los primeros exámenes forenses descubrieron que las muertes habían sido de diferentes maneras. Algunos habían sucumbido a un disparo, otros habían ingerido veneno (curare como en un cuento de Horacio Quiroga). Algunos se habían suicidado, otros habían sido asesinados.
Luc Jouret y Joseph Di Mambro, los fundadores y líderes de la Orden del Templo Solar
El horror había empezado cinco días antes y en otro continente. En la ciudad canadiense de Morin Heighs, cerca de Quebec, un matrimonio había invitado a otro a comer. La cena era una especie de reconciliación y al mismo tiempo la presentación a sus antiguos del bebé nacido 4 meses antes.
El matrimonio de Nicki y Antoine Dutoit, junto al recién nacido Emmanuel, fueron invitados a la casa de Gerry y Colette Genoud. Los cuatro se habían conocido en la Orden del Templo Solar. Los primeros la habían abandonado ante el enojo de sus líderes.
Habían desoído una de las principales directivas del grupo: habían formado pareja y para colmo habían tenido un hijo sin la anuencia de sus líderes: eran las máximas autoridades de la Orden los que decidían quién se casaba con quién. Al llegar encontraron en la casa a Joel Egger y Dominique Belanton, otros dos miembros de la Orden del Templo Solar.
Los Dutoit pensaron que el encuentro se trataba de una especie de tregua, de la aceptación de su regreso a la vida secular. Dominique y Nicki se habían llevado muy bien en algún momento ya que Nicki había sido la niñera de la hija que Belanton había tenido con Di Mambro, uno de los líderes
La cena transcurrió con normalidad y el recuerdo de los buenos viejos tiempos. Egger le pidió a Antoine Dutoit que lo acompañara a la bodega a buscar más vino.
Al bajar las escaleras del sótano, lo golpeó con un bate de béisbol que había dejado preparado y cuándo Antoine yacía en el suelo con la cabeza abierta por el batazo, lo degolló y luego con saña inútil le asestó 50 puñaladas. Después fue el turno de la esposa: 27 cuchillazos acabaron con su vida.
Quedaba el bebé de cuatro meses. Él tendría otro tratamiento. Le clavaron una estaca de madera en el corazón.
Una escena que parece sacada de La Profecía pero que ocurrió en la realidad. Di Mambro, el líder de la secta, estaba convencido de que el pequeño Emmanuel era el Anticristo (posiblemente sólo porque había nacido de una unión que contradecía su voluntad) y ordenó a su gente acabar con él y con su padres.
Egger y Belanton dejaron Canadá de inmediato y se dirigieron a Suiza a encontrarse con el resto de los integrantes de la Orden. Ellos estarían entre los muertos del 5 de octubre. Los Genoud, la pareja dueña de casa, escondieron los tres cadáveres en el sótano y el 4 de octubre se suicidaron. Como harían, sus compañeros al día siguiente, ellos también prendieron fuego la vivienda.
Además del aniversario redondo de la tragedia, otro hecho trae esta historia al presente. Netflix estrenó recientemente Antracita, una serie francesa que se inspira en los hechos que terminaron con la Orden del Templo Solar.
La Orden del Templo Solar fue fundada por Luc Jouret, un médico homeópata que creía ser la reencarnación de un templario, y por Joseph Di Mambro, un joyero que ganaba más dinero con sus estafas (fue condenado por fraude por la justicia francesa) que con la venta de anillos y pulseras.
Ambos tenían fascinación por lo esotérico y facilidad de palabra. Luego de integrar diversas agrupaciones religiosas y otras relacionadas con el ocultismo fundaron, en 1978, la propia: la Orden del Templo Solar.
Su doctrina y creencias eran un menjunje en el que se amontonaban lo religioso, la magia, el nazismo, la masonería, un renacimiento de los templarios, las supersticiones y la transmigración de las almas.
Buscaban –decían- la superioridad de lo espiritual sobre lo material y eran los enviados para preparar a la humanidad para el regreso de Jesús, transformado en el Rey del Sol, una llegada que lograría unir a todas las religiones monoteístas. Veían en el deterioro del medio ambiente, los cataclismos y los fenómenos climáticos señales de un inminente apocalipsis.
La Orden llegó a tener casi 500 integrantes. La mayoría eran jóvenes y de gran poder adquisitivo.
Sus miembros estaban convencidos que su presencia en la Orden no era casual. Todos habían sido llamados por una fuerza superior. Cada uno había pasado por sucesivas reencarnaciones que los habían preparado para ese momento, cumplían una misión de importancia cósmica
Había detrás una trama para captar el dinero de sus seguidores. La gran mayoría eran jóvenes y con gran poder adquisitivo. La Orden, en su mejor momento, llegó a tener casi 500 miembros distribuidos principalmente en Francia, Suiza y Canadá.
Algunos de ellos tenían mucho dinero como un heredero de la firma Piaget y otros tenían cierta celebridad como el director de orquesta (discípulo de Von Karajan y Pierre Boulez), Michel Tabachnik.
La Orden tenía una visión apocalíptica. Se acercaba el fin de los tiempos y sólo algunas almas se salvarían. Al final, esos pocos elegidos harían un tránsito hacia otra vida, hacia otro lugar: la estrella Sirio (en ocasiones hablaban también de Venus y Júpiter). Unas pocas almas eran los Maestros, seres superiores.
Otros eran simplemente humanos aunque estos, los más nobles, también podían llegar a morar en Sirio, la estrella que los acogía desde hacía 26.000 años y el destino final de ellos.
Los rituales en la secta eran seguidos de manera estricta. En algunas reuniones hacían creer a los seguidores que había apariciones de almas a través de hologramas y proyecciones
En las reuniones primaba lo ritual. Símbolos, túnicas, ceremonias que se repetían cada vez. En muchas de ellos, hacían creer a los participantes que había apariciones de espíritus que los convocaban a dirigirse a Sirio y que les decían que iban por el buen camino.
En realidad se trataba de proyecciones, juegos de luces y hologramas que solo la sugestión y la ingenuidad podían considerar apariciones. Tanto es así que quien develó el engañó fue Emmanuelle, la hija de 13 años de Di Mambro. Enfrentados al fraude los líderes dijeron que sólo se trataba de una táctica para solidificar la fe de los que dudaban.
Una de las particularidades de la doctrina era lo que Di Mambro llamaba el Sexo Mágico: las relaciones sexuales eran consideradas una de las maneras de acceder a la vida superior.
Eso significaba, primordialmente, dos cosas: que eran fomentadas las relaciones entre los miembros (y que tener sexo con los estamentos superiores de la Orden era una especie de bendición, un paso a la salvación), y que los líderes podían decidir quienes debían tener sexo entre sí.
Ellos también eran los que decidían cómo se conformaban los matrimonios entre los miembros. Joseph Di Mambro se casó a los 57 con Dominique Belanton que en ese momento tenía 21. Pero unos años después, cuando la mujer había superado la treintena le ordenó casarse con un joven de 14 años.
Esa era la combinación más frecuente que prefería Di Mambro. Mujeres adultas con pre adolescentes de menos de 15 años. A los matrimonios que habían ingresado juntos a la comunidad, los separó. Reasignó a las mujeres a chicos muy jóvenes. Casi nadie se opuso a las nuevas combinaciones. Muchos hombres entregaron a sus esposas sólo porque su líder lo ordenaba.
La policía retira uno de los cuerpos luego del hallazgo de la casa prendida fuego y los cadáveres dentro de ella.
Emmanuelle la hija de Di Mambro y Belanton no sólo se convirtió en problema cuando descubrió el engaño de los hologramas y se marchó de la secta. Lo fue desde el mismo momento de su nacimiento. Al saber que Belanton estaba embarazada, Di Mambro anunció que nació un enviado del cielo, el nuevo Mesías.
Sin embargo fue una desilusión enorme cuando descubrió que el recién nacido era una nena. Debió dar un volantazo y cambiar su doctrina. A partir de ese momento no habría un solo elegido, sino una especie de comité de elegidos de entre seis y siete niños nacidos en el seno de la comunidad.
El matrimonio de Antoine Dutoit, miembro de la Orden y Nicky, antigua secretaria (y posible amante) de Di Mambro, fue una desobediencia que hizo que dejaran la orden. Los miembros no podían tomar ese tipo de decisiones. Pagaron con mucho más que el destierro. Por orden de los líderes ellos y su hijo recién nacido fueron asesinados en Quebec.
En los últimos tiempos la Orden había recibido varios golpes. La policía había encontrado armas en algunas de las propiedades que tenían en Canadá y se los había vinculado con el lavado de dinero y la mafia siciliana. Varios de sus adeptos se alejaron ante las sospechas y las revelaciones. Hubo denuncias de estafas en el seno de la organización (después de los suicidios se encontró una cuenta con 94 millones de dólares a nombre de los dos líderes).
La justicia estaba cercando a Jouret y Di Mambro y ellos decidieron que era tiempo del suicidio colectivo, del tránsito hacia Sirio. Las razones del final parecen más penales y financieras que cósmicas. Era una constante interpretar las contrariedades, desgracias y hasta fenómenos climáticos extremos como señales del final inminente, como señales apocalípticas.
En unas cartas que dejaron escritas, que ellos llamaron testamento, explicaron el modus operandi de las muertes.
Había tres tipos de muertes posibles que dividían a las personas en tres grupos. Los Traidores eran los que se negaban a quitarse la vida por lo que eran asesinados de un disparo; la segunda categoría la integraban Los Inmortales, los que aceptaban la muerte –el tránsito según el eufemismo creado- pero debían ser ayudados: es decir aceptaban con mansedumbre ser asesinados; el último grupo era el de Los Despiertos, aquellos que participaban del suicidio colectivo.
Todos los menores y varios más de los encontrados en Cheiry, en el primer grupo de muertos, fueron drogados para que una vez que estuvieran inconscientes pegarles un tiro: esos eran Los Traidores en las categorías de la Orden. Esos no iban en tránsito a Sirio, merecían morir a causa de su traición.
Los líderes, muertos también en esa primera tanda de Cheiry, se encargaron primero del resto y dejaron órdenes para los que estaban en Canadá y en la otra localidad suiza.
Con esas 48 muertes y los asesinatos de Canadá no terminó todo. Poco más de un año después, el 23 de diciembre de 1995 otro suicidio colectivo con características similares a los anteriores: algunos se quitaron la vida, otros fueron asesinados. Muchos de los miembros de la orden que quedaron con vida se encerraron en Grenoble e imitaron a sus cófrades. En este caso los cadáveres, con similares túnicas blancas, quedaron dispuestos en forma de cruz.
Después de estos hechos terribles, se dio por supuesto que la Orden del Templo Solar había quedado disuelta. No fue así. En los tres años posteriores a los hechos del 5 de octubre de 1994, otros 74 integrantes de la Orden del Templo Solar se suicidaron o fueron asesinados por sus compañeros.
La última tanda fue en varios burdeles franceses en los que murieron 33 personas, entre ellos varios niños. Decidieron seguir a los que se adelantaron en el viaje a Sirio, en el tránsito. Decían que recibían mensajes de los otros llamándolos a que les hicieran compañía.
La historia de la Orden del Templo Solar se reexamina en Antracita, la serie de Netflix.
El director de orquesta Michel Tabachnick fue investigado y juzgado por la justicia francesa en más de una oportunidad. Se lo acusó de instigación al suicidio y de integrar una organización militar. No sólo era la mayor celebridad de la organización sino uno de los pocos de alta jerarquía en la Orden que quedaba con vida.
Algunos de sus escritos, sostuvieron los fiscales, sirvieron como aliciente a los miembros de la Orden para quitarse la vida también en esta segunda ola de muertes, las posteriores a 1994.
Tabachnick fue absuelto por los jueces franceses por falta de pruebas. Durante los años siguientes siguió dirigiendo importantes orquestas en diversas ciudades europeas y estrenando obras de compositores modernos. En la actualidad tiene 82 años. Parece que todavía no sintió el llamado de Sirio.
Una imagen xilográfica de 1874 del Erebus y el Terror, los buques de la condenada expedición Franklin, entre icebergs árticos.
The New York Times(A.Nazaryan) — En el frío combate se adentraron el explorador Sir John Franklin y su tripulación de 128 hombres, zarpando de Inglaterra en 1845 en busca del paso del Noroeste.
Y allí, en la implacable extensión del Ártico canadiense, perecieron.
Nadie sabe exactamente qué ocurrió.
Ahora, con la ayuda de un sofisticado método de cotejo de ADN, los investigadores han identificado los restos del capitán James Fitzjames, el tercer oficial de mayor rango de la expedición, quien murió en algún momento de 1848 mientras él y otros miembros de la tripulación intentaban escapar del hielo.
Fitzjames es la segunda persona identificada de la expedición. Y es el primer integrante de la tripulación del que se sabe definitivamente que fue víctima de canibalismo.
Hay restos y artefactos del viaje esparcidos por la isla del Rey Guillermo y la península de Adelaida. Cada pista desenterrada despierta una nueva fascinación por un desastre que cautivó la imaginación del siglo XIX.
“Cada nuevo descubrimiento cierra un capítulo y abre una nueva página”, dijo Douglas Stenton, arqueólogo de la Universidad de Waterloo, quien publicó sus hallazgos el mes pasado en la revista Journal of Archaeological Science.
Stenton y su equipo identificaron a Fitzjames cotejando el ADN de uno de sus descendientes directos con un diente abandonado en la isla del Rey Guillermo, donde Fitzjames y una decena de personas más se refugiaron tras huir de dos barcos bloqueados por el hielo.
En 2021, los investigadores identificaron al suboficial John Gregory con el mismo método. “Aunque los restos que estudiamos de los yacimientos arqueológicos estuvieron expuestos durante más de un siglo, se conservó suficiente ADN como para permitirnos establecer información de línea base para la comparación”, dijo Stenton.
En el caso de Fitzjames, los investigadores tuvieron la suerte de contar con una mandíbula con dientes, ya que el ADN de las raíces dentales suele conservarse especialmente bien.
Dos vistas de la mandíbula de Fitzjames, que muestran muescas cortadas en dos lugares, lo que es una evidencia consistente con el canibalismo.
Un daguerrotipo de 1845 de James Fitzjames, quien comandaba el Erebus.
Fitzjames dejó el último mensaje escrito conocido de la expedición Franklin, la nota de Victory Point, que anunciaba que 24 personas habían muerto y que la tripulación superviviente abandonaba los barcos tras pasar 19 meses atrapada en el hielo.
Lo que ocurrió en los traicioneros meses que siguieron sigue siendo objeto de especulación. Pero el consumo de carne humana parece haber formado parte de la sombría realidad de la tripulación. Los inuit locales dijeron al explorador John Rae que habían visto evidencias de profanación.
Cuando la noticia del canibalismo llegó al público inglés en 1854, Rae fue reprochado por el novelista Charles Dickens a instancias de la viuda de Franklin.
Las marcas de corte en la mandíbula de Fitzjames indican un desmembramiento póstumo, probablemente con un cuchillo, dijo Stenton. De los 13 restos distintos hallados en el yacimiento de la isla del Rey Guillermo, cuatro mostraban signos de canibalismo.
“El tema del canibalismo agobió las ideas de algunas personas acerca de lo que ocurrió”, dijo Stenton. Al igual que el grupo Donner, que pereció en Sierra Nevada, California, casi al mismo tiempo, la expedición Franklin se hizo famosa sobre todo por su macabro final, más que por los nobles objetivos que pudieron haberla animado.
Los barcos de Franklin, el HMS Erebus y el Terror, fueron descubiertos en 2014 y 2016, pero aún se desconoce mucho, sobre todo qué hizo que los hombres perecieran a pesar de su amplia experiencia y preparación.
“No hay nada con lo que compararlo”, dijo Stenton. En un trabajo anterior, él y un colega calcularon que la tasa de mortalidad de la siguiente expedición británica más mortífera al Ártico, dirigida por Sir Richard Collinson y que duró más de cinco años, fue solo de alrededor del 11 por ciento.
El lugar donde murió Fitzjames, un islote mareal en la isla del Rey Guillermo.
“Fue una anomalía lo que le ocurrió a esta expedición”, dijo Ken McGoogan, un explorador que ha escrito seis libros sobre el Ártico. “Fue el peor desastre de exploración de la historia del Ártico”.
McGoogan cree que los hombres sucumbieron a la triquinosis, una infección parasitaria, después de comer carne de oso polar mal cocida. A Stenton no le convence esa explicación. Otros han sugerido el envenenamiento por plomo. “Hay tantas cosas que podrían haber contribuido a esto”, dijo Stenton.
El destino de la expedición de Franklin se popularizó en 2007 con la novela de Dan Simmons El Terror, en la que la tripulación es acosada por una bestia sedienta de sangre. En sus primeras páginas, un rival se refiere a Fitzjames como el “perrito faldero ceceante con sus mejillas rosadas” de Franklin. En 2018, AMC convirtió El Terror en una miniserie de éxito.
Una holandesa, Fabienne Tetteroo, quedó fascinada por Fitzjames tras ver la serie. Decidida a restituir la reputación del explorador, comenzó sus estudios de posgrado en historia naval y está escribiendo su propia biografía de Fitzjames.
Utilizó un libro de 1924, The Story of the Gambiers, para localizar a un descendiente vivo de Fitzjames: un comerciante de muebles británico llamado Nigel Gambier, quien tiene un linaje ininterrumpido con Fitzjames por el lado paterno (el capitán fue su tío tataratatarabuelo en tercer grado).
El año pasado, Tetteroo compartió el descubrimiento con Stenton, quien tomó una muestra de ADN de Gambier y la comparó con el material genético del diente de Fitzjames.
“Lamento que tuviera un final tan duro”, declaró Gambier a una agencia de noticias canadiense, refiriéndose a su tío perdido. Stenton dijo que se alegraba de poder ofrecer un “cierto cierre” a los descendientes de Fitzjames. Pero, añadió, “realmente no hay cierre posible para la expedición Franklin”.
Psicología y Mente(J.soriano) — La contaminación del aire es uno de los desafíos ambientales más urgentes de nuestro tiempo, y sus efectos sobre la salud humana son motivo creciente de preocupación. Este problema no solo afecta a los adultos, sino que tiene un impacto particular en niños y niñas, cuyas mentes y cuerpos aún están en desarrollo.
Investigaciones recientes han comenzado a revelar la conexión alarmante entre la exposición a contaminantes y los cambios en el cerebro infantil.
A medida que aumenta la conciencia sobre esta problemática, es fundamental entender la forma en que la contaminación del aire puede influir en el desarrollo cognitivo y emocional durante la infancia.
Este artículo examina los hallazgos de estudios recientes que vinculan la contaminación del aire con alteraciones en la estructura cerebral infantil, así como las implicaciones a largo plazo para la salud y el bienestar de las futuras generaciones.
– Contexto sobre la contaminación del aire
La contaminación del aire es un problema ambiental significativo que afecta la salud de millones de personas en todo el mundo, especialmente en áreas urbanas. Se define como la presencia de sustancias nocivas en la atmósfera, que pueden ser tanto de origen natural como antropogénico.
Entre las principales fuentes de contaminación se encuentran las emisiones de fábricas y centrales eléctricas, los gases de escape de vehículos, los incendios forestales y el uso de combustibles fósiles.
Estos contaminantes incluyen partículas finas, dióxido de azufre, monóxido de carbono y óxidos de nitrógeno, que pueden penetrar en los pulmones y, a su vez, ingresar al torrente sanguíneo.
Los niños y niñas son particularmente vulnerables a los efectos de la contaminación del aire debido a diversos factores.
En primer lugar, sus sistemas respiratorios y cerebrales están todavía en desarrollo, lo que los hace más susceptibles a los daños.
Además, los niños tienden a pasar más tiempo al aire libre, lo que aumenta su exposición a los contaminantes.
Su menor peso corporal significa que la cantidad de contaminantes que inhalan es proporcionalmente mayor en comparación con las personas adultas.
La exposición a la contaminación del aire se ha asociado con una serie de problemas de salud, incluyendo enfermedades respiratorias, cardiovasculares y, más recientemente, cambios en el desarrollo cerebral.
Esto subraya la necesidad urgente de abordar la contaminación del aire, no solo por el bienestar físico de los niños, sino también por su desarrollo cognitivo y emocional a largo plazo.
– Investigación sobre los efectos en el cerebro infantil
En un esfuerzo por comprender el impacto de la contaminación del aire en el desarrollo cerebral infantil, un equipo de investigadores de la Universidad de California, Davis, llevó a cabo una revisión sistemática de 40 estudios empíricos.
Este análisis, publicado en la revista Developmental Cognitive Neuroscience, se centró en la relación entre la exposición a la contaminación del aire y las diferencias en los cerebros de los niños y adolescentes, abarcando edades desde recién nacidos hasta jóvenes de 18 años.
La mayoría de los estudios analizados procedía de Estados Unidos, México y Europa, aunque también incluyeron algunas investigaciones de Asia y Australia. Los investigadores emplearon diversas metodologías para evaluar las diferencias cerebrales, desde resonancias magnéticas (MRI) hasta análisis químicos que examinan compuestos relacionados con la salud cerebral.
Estos estudios revelaron que los niños expuestos a niveles más altos de contaminación del aire presentaban diferencias significativas en su desarrollo cerebral en comparación con aquellos que vivían en áreas con menos contaminación.
Uno de los hallazgos más destacados fue la alteración en el volumen de la materia blanca, una parte del cerebro principalmente asociada con el desempeño de las funciones cognitivas y las conexiones neuronales.
Estas diferencias en la estructura cerebral no solo se observaron en áreas con alta contaminación, sino también en lugares que cumplían con los estándares de calidad del aire establecidos por las regulaciones locales. Esto indica que incluso niveles de contaminación considerados seguros podrían tener efectos adversos en el desarrollo cerebral infantil.
Camelia Hostinar, la autora principal de este estudio, enfatiza la urgencia de prestar atención a estos hallazgos y sugiere que las implicaciones de la contaminación en el aire deben ser un punto focal en las políticas de salud pública y educación para proteger el bienestar de las futuras generaciones.
– Efectos específicos en el cerebro infantil
La investigación sobre la contaminación del aire y su impacto en el cerebro infantil ha revelado cambios preocupantes en la estructura cerebral que pueden afectar el desarrollo cognitivo y emocional de los niños.
1. Alteración de la materia blanca
Uno de los hallazgos más significativos es la alteración en el volumen de materia blanca, una sustancia crucial para la comunicación eficiente entre diferentes áreas del cerebro.
La materia blanca está compuesta principalmente por fibras nerviosas que transmiten señales eléctricas, y su desarrollo adecuado resulta esencial para el desempeño de las funciones cognitivas como el aprendizaje, la memoria y la atención.
Los estudios indican que los niños expuestos a niveles más altos de contaminación del aire muestran una reducción en el volumen de esta materia blanca, lo que podría traducirse en dificultades en el rendimiento académico y en el desarrollo de habilidades sociales.
La conexión entre el volumen de materia blanca y el rendimiento cognitivo sugiere que estos cambios pueden tener repercusiones duraderas en la vida de los niños, afectando su capacidad para aprender y desarrollarse plenamente.
2. Alteración en conectividad neuronal
Además, se han identificado otros cambios estructurales en el cerebro, como alteraciones en la capacidad de conectividad neuronal. Estas modificaciones pueden influir significativamente en el desarrollo emocional y comportamental, aumentando el riesgo de desarrollar problemas como la ansiedad y la depresión en la infancia y la adolescencia.
3. Marcadores de enfermedades neurodegenerativas
Un aspecto alarmante de esta investigación es la identificación de diferentes marcadores tempranos de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, en niños expuestos a la contaminación. Aunque estas enfermedades son típicamente asociadas con la edad avanzada, los cambios en el cerebro inducidos por la contaminación en el aire podrían establecer un camino hacia su aparición prematura.
– Implicaciones a largo plazo
Los efectos de la contaminación del aire en el cerebro infantil pueden tener profundas implicaciones a largo plazo en el desarrollo y la calidad de vida de los niños. Las alteraciones en la materia blanca y la conectividad neuronal no solo afectan el aprendizaje y el rendimiento académico, sino que también pueden influir en la salud emocional y el comportamiento. Los niños que experimentan dificultades cognitivas pueden enfrentar retos en su vida social, lo que puede llevar a un aislamiento y problemas de autoestima.
Además, el vínculo entre la exposición a la contaminación del aire y los marcadores tempranos de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, sugiere que los efectos perjudiciales de la contaminación podrían extenderse a lo largo de toda la vida.
Esto plantea un escenario preocupante en el que las generaciones futuras podrían no solo enfrentar problemas de salud en la infancia, sino también un mayor riesgo de enfermedades crónicas en la adultez.
Estas implicaciones a largo plazo resaltan la urgencia de implementar políticas efectivas para reducir la contaminación del aire y proteger el desarrollo cerebral de los niños. Invertir en la calidad del aire a nivel político e institucional no solo beneficiará la salud infantil, sino que también contribuirá al bienestar general de la sociedad y la salud pública a largo plazo.
– Recomendaciones para padres y políticas públicas
Para proteger a los niños de los efectos perjudiciales de la contaminación del aire, es fundamental que tanto los padres como los responsables de políticas adopten medidas proactivas para mejorar la calidad del aire.
1. Purificadores de aire
Una de las recomendaciones más efectivas para los hogares y escuelas cerca de fuentes de contaminación, como autopistas o fábricas, es la instalación de purificadores de aire. Estos dispositivos pueden ayudar a filtrar partículas nocivas y mejorar la calidad del aire en interiores, lo que es especialmente crucial en espacios en los que los niños pasan gran parte de su tiempo.
2. Limitar la exposición
Los padres también pueden limitar la exposición al aire libre durante días con niveles altos de contaminación, optando por desarrollar actividades en interiores y monitoreando las alertas de calidad del aire. Fomentar el uso de transporte público o caminar en lugar de usar el automóvil puede contribuir a reducir la contaminación del aire en las comunidades.
3. Políticas públicas
A nivel de políticas públicas, es esencial que se implementen a nivel estatal regulaciones más estrictas sobre las emisiones industriales y el tráfico vehicular. Las autoridades deben priorizar la creación de espacios verdes y promover iniciativas de transporte sostenible para mejorar la calidad del aire. Además, la educación sobre la contaminación y sus efectos en la salud infantil debe ser parte integral de los programas escolares, empoderando a los padres y educadores para actuar en defensa del bienestar de los niños.
– Conclusiones
La contaminación del aire representa una grave amenaza para el desarrollo cerebral y cognitivo durante la infancia, con efectos que pueden persistir a lo largo de la vida adulta.
Es crucial implementar medidas que reduzcan la exposición a contaminantes y proteger así la salud y bienestar infantil.
Priorizando políticas públicas efectivas y fomentando prácticas saludables, podemos asegurar un futuro más saludable y brillante para las generaciones venideras.
Varias personas ante el tribunal de Polokwane, Sudáfrica, donde tres hombres han sido acusados de asesinar a dos mujeres que fueron a una granja en busca de comida.
The New York Times(J.Eligon) — La granja, propiedad de personas blancas, era bien conocida por los residentes de una comunidad rural de Sudáfrica como un lugar donde podían conseguir alimentos desechados. Pero cuando dos mujeres negras se aventuraron hacia allá hace varias semanas, nunca lograron regresar.
El propietario de la granja y dos de sus trabajadores están acusados de disparar mortalmente a las dos mujeres y arrojarlas después a un chiquero, donde, según la policía, encontraron los cuerpos descompuestos y parcialmente comidos.
El episodio ocurrido en la provincia de Limpopo, al noreste de Johannesburgo, ha provocado una indignación generalizada y ha encendido el debate sobre algunos de los temas más controversiales de Sudáfrica: la raza, la violencia de género y las continuas tensiones por la tierra entre los agricultores comerciales, a menudo personas blancas, y sus vecinos negros, que en ocasiones han desembocado en violencia.
El miércoles, un juez aplazó hasta el 6 de noviembre la audiencia sobre la libertad bajo fianza del agricultor y los dos trabajadores, que siguen detenidos.
Las víctimas, Maria Makgatho, de 44 años, y Locadia Ndlovu, de 35, entraron en la granja en busca de comida a mediados de agosto, después de que un camión de una empresa de productos lácteos vertiera allí productos caducados, según la fiscalía.
El propietario de la granja, Zachariah Johannes Olivier, y el supervisor, Andrian Rudolph De Wet, de 19 años, ambos personas blancas, habían planeado disparar a cualquier intruso que entrara en la propiedad, dijeron los fiscales. El esposo de Makgatho recibió un disparo, pero sobrevivió y escapó, dijeron los fiscales.
Un trabajador negro de 45 años de la granja, William Musora, está acusado de ayudar a arrojar los cadáveres de las dos mujeres.
Uno de los hijos de Makgatho, Ranti Makgatho, dijo el miércoles que no se atrevía a pensar en la horrible forma en que había terminado la vida de su madre. Dijo que ella solo buscaba algo para alimentar a sus cuatro hijos.
“Era una buena persona”, dijo. “Y le gustaba cuidar de nosotros, como sus hijos”.
Los residentes negros han realizado protestas ante el tribunal, y los políticos están emitiendo declaraciones airadas.
Para algunos, el caso se refiere al problema más amplio de las persistentes disparidades en la propiedad de la tierra en Sudáfrica.
Durante el apartheid, muchos sudafricanos negros fueron expulsados de sus tierras, y en la actualidad la mayoría de las grandes explotaciones comerciales siguen siendo propiedad de personas blancas. Muchos sudafricanos negros de las zonas rurales siguen viviendo en la pobreza, recurriendo a rebuscar comida en las granjas.
Al mismo tiempo, muchos granjeros blancos afirman que han sido objeto de persistentes ataques de intrusos, lo que hace que algunos de ellos se pongan nerviosos ante cualquiera que perciban como una amenaza. Algunos miembros de la extrema derecha han aprovechado esos ataques para adoptar una retórica extravagante que reivindica un “genocidio blanco”.
“La vida de los agricultores sudafricanos está en peligro al cien por ciento”, dijo Petrus Sitho, un activista negro que aboga por una mayor protección de los agricultores.
Sitho dijo que el gobierno no ha hecho lo suficiente para proteger a los agricultores, sobre todo a los que son personas blancas, por lo que muchos de ellos se sienten vulnerables.
Dijo, sin embargo, que los granjeros no deberían atacar y matar a la gente, y no defendió al granjero acusado de matar a las dos mujeres.
“No podemos decir que todos los granjeros blancos sean iguales que ese”, dijo Sitho.
No era la primera vez que Makgatho, que no tenía trabajo, acudía a esa granja en busca de comida, porque era un lugar habitual de los habitantes de la zona para buscar alimento, dijo su sobrina, Moloko Mathole.
La familia está atónita ante el giro de los acontecimientos, dijo Mathole, y añadió: “Nos sentimos muy tristes”.
Psicología y Mente(P.Rey) — El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones desafiantes, pero en un mundo cada vez más acelerado, puede convertirse en un compañero constante que afecta nuestra salud y bienestar general.** La vida moderna, llena de responsabilidades laborales, relaciones interpersonales y expectativas sociales, puede generar niveles de estrés que, si no se gestionan adecuadamente, pueden tener consecuencias graves a largo plazo**.
Sin embargo, existen herramientas y técnicas para ayudarnos a enfrentar estos momentos de tensión de forma efectiva. En este artículo, exploraremos diferentes herramientas que te ayudarán a gestionar el estrés y a recuperar el control sobre tu vida, permitiéndote vivir con mayor tranquilidad y bienestar.
– ¿Qué es el estrés y cómo afecta nuestra salud?
El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que percibimos como desafiantes o amenazantes. Este mecanismo de defensa, conocido como la respuesta de lucha o huida, se activa cuando enfrentamos situaciones que requieren una reacción rápida. Sin embargo, el estrés puede volverse problemático cuando se convierte en una experiencia prolongada en el tiempo, afectando nuestra salud tanto física como mental.
Las causas del estrés pueden variar ampliamente entre cada persona y abarcan desde factores externos, como problemas laborales o relaciones interpersonales complicadas, hasta factores internos, como la autocrítica constante y la ansiedad. Además, la vivencia de eventos significativos de la vida, como la pérdida de un ser querido, cambios en el trabajo o problemas financieros, también pueden contribuir a un aumento en los niveles de estrés.
Los síntomas del estrés pueden manifestarse de diversas maneras. En el plano físico, puede incluir dolores de cabeza, tensión muscular, problemas digestivos y fatiga prolongada. A nivel emocional, el estrés puede provocar ansiedad, irritabilidad, tristeza e incluso llevar a la depresión. También puede afectar nuestra capacidad de concentración y de toma de infusiones, lo que puede llevar a un ciclo de estrés adicional.
Si no se gestiona adecuadamente, el estrés prolongado en el tiempo puede tener consecuencias graves para la salud. Se ha asociado con una variedad de problemas de salud muy amplia, incluyendo enfermedades cardíacas, hipertensión, diabetes y trastornos del sueño. Además, el estrés puede evitar el sistema en uno lógico, atiende los más susceptibles a diversas enfermedades.
– Herramientas para gestionar el estrés
Como ya hemos comentado, gestionar el estrés es fundamental para liberarse de él y lograr y mantener un equilibrio emocional y físico. A continuación, vamos a presentar varias herramientas que pueden resultar efectivas para ayudarte a manejar momentos de estrés de forma constructiva.
1. Técnicas de relajación
Las técnicas de relajación son poderosas herramientas para reducir la tensión y la calma. Es una de las más efectivas que puede ayudar a activar el sistema nervioso parasimpático, induciendo un estado de relajación. Intenta en el arte fundamente aire por la nariz durante cuatro segundos y mantener la respiración otros cuatro segundos y exhalar lentamente por la boca durante seis segundos repite este ejercicio varias veces para que tu ansiedad disminuye.
La meditación también es una práctica que permite centrarse en el momento presente y liberar los pensamientos negativos. Dedica unos minutos al día a meditar, puedes utilizar aplicaciones o vídeos guiados para empezar.
2. Organización y gestión del tiempo
La desorganización y la falta de planificación puede aumentar notablemente los niveles de estrés. Implementar estrategias de gestión del tiempo puede ayudarte a sentir más tu propio control. Comienza por identificar las tareas más importantes urgentes. Haz una lista con estas para organizar tus actividades y asegurarte de abordar primero la más crítica. Escribir lo que necesitas hacer puede ayudarte a visualizar tus responsabilidades y reducir la sensación de agobio.
Sin embargo, no dudes en pedir ayuda cuando sea necesario. Delegar tareas en otras personas puede aliviar la carga y permitirte concentrarte en lo que realmente importa. Asegúrate de incluir breves pausas a lo largo de tus días. Estos descansos te permitirán recargar energías y mejorar tu productividad.
3. Apoyo social y comunicación efectiva
Las relaciones interpersonales son fundamentales para nuestra salud emocional. Contar con un sistema de apoyo es clave para manejar el estrés. Busca rodearte de personas que te apoyan e inspiran. Mantener conexiones con amigos y familiares puede proporcionar un espacio seguro para compartir tus preocupaciones.
Hablar sobre lo que sientes puede aliviar la carga emocional. No dudes en expresar tus pensamientos y emociones a las personas de confianza de tu vida. Y si el estrés se vuelve abrumador, considera hablar con un terapeuta. Éste puede fingir que herramientas y estrategias personalizadas para enfrentar tus desafíos.
4. Autocuidado y estilo de vida saludable
El autocuidado es esencial para mantener una buena salud mental y física. Una dieta rica en frutas, verduras, proteínas y granos enteros puede mejorar tu bienestar general. Evita el exceso de cafeína y azúcares, ya que pueden aumentar la ansiedad. Asegúrate de mantener una buena rutina de sueño. La falta de sueño puede agravar el estrés y afectar tu capacidad para manejarlo.
Dedica tiempo a actividades que disfrutes, como leer, pintar, escuchar música o practicar algún hobby. Estas actividades pueden servir como una forma de escape y relajación. Por otra parte, aprende a decir que no cuando sea necesario. Establecer límites saludables en tu vida personal y profesional te permitirá proteger tu tiempo y energía.
Conclusiones
En conclusión, gestionar el estrés es un proceso continuo que requiere práctica y dedicación. Al implementar una combinación de técnicas de relajación, organización del tiempo, apoyo social y autocuidado, puedes desarrollar habilidades para enfrentar momentos de estrés con mayor resiliencia. Recuerda que cada persona es única, así que experimenta con diferentes estrategias hasta encontrar la que mejor sea para tus necesidades, y no dudes en consultar con un profesional de la salud.
JotDown(A.C.Rural)/El Comercio(BBC) — El acercamiento a la historia siempre despierta dos interpretaciones que no necesariamente se oponen, la accidental y la determinista. Es frecuente que el lector busque la explicación a sus dramas actuales rastreando argumentos, retorciéndolos también, en el pasado.
Otras veces produce vértigo pensar en lo distinto que podría haber sido todo por pequeños detalles. Por ejemplo, la madrugada del 18 de julio de 1936, el remolcador España II que llevaba a Franco hacia el Dragon Rapide estuvo a tiro de guardias civiles y guardias de asalto que no se habían sumado al golpe.
Pudieron cargárselo allí mismo, pero no lo hicieron. El resultado fue el que fue, pero ¿no podría haber sido incluso peor? Pues también. Toda conclusión que parte de una premisa falsa es siempre verdadera.
Todos los dictadores, sátrapas y asesinos en serie tienen un momento así, en el que alguien pudo haber «solucionado el problema». Sin embargo, el pasado puede estar sujeto a las decisiones de los líderes, pero también lo está a las condiciones que determinan esas decisiones.
La interpretación de ambas, una vez acotados los hechos constatados, no es más que el debido estudio de la historia, pero también puede ser, dicho mal y pronto, un auténtico desparrame.
Nada pudo condicionar la vida de más gente durante el siglo XX que la aparición de la URSS, pero su gestación fue una operación del Ministerio de Exteriores alemán, que envió allí a Lenin desde su exilio suizo. ¿Fue accidental entonces? Sí y no, también se dieron unas condiciones que auparon las tesis de Lenin.
Igual que ocurre ahora, que Moscú ha fomentado en la medida de sus posibilidades tanto el independentismo catalán como la extrema derecha española, desestabilizar a los enemigos apoyando a sus salvapatrias es más viejo que la tos. Eso es lo que ocurrió en 1917. Lenin estaba exiliado en Suiza cuando estalló la revolución en Petrogrado, y el zar, Nicolás II, se vio obligado a abdicar.
Era su sueño, llevaba veinte años esperando ese día, pero el Reino Unido y Francia no estaban dispuestos a que volviera. Estaba en contra de la guerra y la Entente necesitaba a Rusia en el frente oriental.
Toda la inteligencia de franceses y británicos estaba atenta a las intrigas palaciegas rusas, pues se sospechaba que la emperatriz, Alejandra (Alix de Hesse-Darmstadt de nacimiento), era germanófila, así como el pueblo judío ruso, que, paradójicamente —a la vista de lo que ocurriría quince años después—, tenía esa tendencia. Y sobre todo no le quitaban ojo a los rojos, en general, obsesionados con la paz en el mundo.
El error en este caso es pensar que Lenin era pacifista. Por la paz, en términos genéricos, estaban muchos socialistas europeos y rusos, pero él los despreciaba a todos. Eran posiblemente lo que más odiaba del mundo, le hacían encolerizar. Porque Lenin no quería ni la guerra mundial ni la paz, él quería la guerra civil y la quería en todo el mundo. No es una exageración, son sus propias palabras.
El zar Nicolás II Romanov (1868-1918), el último emperador de Rusia, leyéndole el acta de abdicación a los mensajeron de la Duma.
Eso era música para los oídos alemanes y centraron sus esfuerzos en convencerle de que ellos lo ayudarían a regresar a su país.
Si lograban que Moscú se retirase de la contienda y se perdiera en una crisis revolucionaria, podrían concentrar todas sus fuerzas en un solo frente.
Fue una negociación dura, porque Lenin no quería ser visto como un traidor que confraternizaba con un enemigo que estaba matando a miles de rusos, pero se impuso el pragmatismo del líder del bolchevismo.
El 9 de abril partió de Zúrich y tardó ocho días en llegar a Petrogrado.
Un libro excelente cuenta este periplo: El tren de Lenin (Crítica, 2018), de Catherine Merridale.
Y también hay una película italiana homónima de 1988 con Ben Kingsley interpretando al revolucionario. Su especialidad, porque también había hecho de Gandhi en 1982.
Lo más importante es lo menos melodramático políticamente de toda la historia. El invierno de 1916-1917 fue terrible para los rusos, hubo una carestía de alimentos y una inflación insoportables. Los trabajadores, famélicos, tenían que hacer largas horas de cola para conseguir alimentos y luego se partían el lomo a temperaturas árticas, más frías de lo normal. Ese fue el gran condicionante.
Estaba todo el mundo tan harto que, en una huelga en la Renault, los soldados que tenían que dispersar a los obreros volvieron las armas contra sus oficiales. La situación estaba muy viciada y, lo nunca visto, los militares pedían el traslado al frente, donde al menos sabían quién era el enemigo.
Es curioso que todo comenzara el Día Internacional de la Mujer, el 23 de febrero, fiesta que había importado Clara Zetkin. Las mujeres de las fábricas de algodón de Víborg organizaron asambleas que prendieron y se transformaron en una manifestación masiva. Los cosacos fueron a hacerles frente, pero se negaron a blandir los sables.
La gente empezó a saquear panaderías y, en pocas horas, había doscientas mil personas en la calle protestando. Los cosacos, de nuevo, cargaron contra la policía en lugar de contra los manifestantes.
Los líderes de la izquierda dieron la orden de retirarse a los trabajadores, pero estos hicieron caso omiso, y se les unieron guarniciones militares. Se ocupó la Duma y se trató de establecer un Gobierno provisional. Entre los nuevos nombres destacaba el de Kérenski, un líder que, como Lenin, tampoco era muy espectacular físicamente.
Le acababan de extirpar un riñón y tenía cierta querencia por alternar cocaína y morfina. Este nuevo liderazgo lo cambiaba todo, pero mantuvo los compromisos de guerra. «¡Es sencillamente una mierda! Repito: ¡una mierda!», exclamó Lenin al enterarse de que llevarían esta línea.
El jefe del M16 en Petrogrado, Samuel Hoare, escribió a Londres: «Probablemente sea correcto decir que una gran mayoría de la población civil de Rusia está a favor de la paz.
Las condiciones de vida se han hecho tan insoportables, las bajas rusas han sido tan elevadas, las edades y las clases de los individuos obligados a prestar servicio militar se han extendido tanto, la desorganización y la falta de confianza en el Gobierno se han hecho tan evidentes que no sería una sorpresa que la mayoría de la gente corriente se aferrara a cualquier acuerdo de paz».
En 1916 hubo doscientas cuarenta y tres huelgas. Solo en enero y febrero del 17, más de mil. Nada de eso se le escapó a los alemanes, que empezaron a destinar fondos a la propaganda subversiva y revolucionaria en Rusia. Se calcula que en 1917 el Ministerio de Exteriores alemán gastaba trescientos ochenta y dos millones de marcos en esta partida.
Era una idea peligrosa, en Alemania también había una izquierda fuerte, pero era demasiado tentadora a la vista de los acontecimientos. Los británicos tuvieron que crear una oficina para emitir también su propaganda y compensar los estragos que les estaba causando el pacifismo.
El enlace con Lenin y el Gobierno del káiser iba a ser Aleksandr Parvus, por cuyo piso franco en Múnich pasaban todos los que salían de Rusia.
Bien considerado por Trotski y los bolcheviques por la contundencia de sus ideas, Parvus estaba metido en tantos manejos del exilio, movimientos ocultos de fondos estatales y conspiraciones, por no mencionar el robo de derechos de autor de escritores rusos, que «irremediablemente» se enriqueció.
Y allá donde iba para urdir sus planes siempre se le veía acompañado de rubias y desayunando champán.
En Suiza no todos eran como Lenin, que estaba deseoso de pasar a la acción. El resto de exiliados pensaba que Rusia no estaba lista para la revolución, o que no se podía hacer nada con Alemania porque el káiser no era distinto al zar, y entre tanto, se pasaban la vida en los cafés.
Por ahí circulaban también Stefan Zweig, James Joyce, Albert Einstein y Erich Maria Remarque.
El propio Lenin le dijo por escrito a su madre que en Zúrich se dedicaba a «caminar, nadar y holgazanear», pero también estuvo encerrado en la biblioteca trabajando sin descanso en sus ideas y tesis —por sus notas se sabe que leyó ciento cuarenta y ocho libros y doscientos treinta y dos artículos—, y buscando formas para volver como un gato encerrado.
Sus discípulos, al conocerle, se quedaban alucinados. No esperaban que el mayor revolucionario del momento tuviese aspecto de «tendero de provincias», como escribió el rumano Valeriu Marcu. Era un hombre menudo y calvo, pero, ante todo, apostaba por una idea: la violencia.
No concebía que las clases oprimidas pudieran liberarse sin ejercerla, tenían que luchar por aprender el uso de las armas. Como se ha dicho, no quería ni la paz ni la guerra, sino la guerra civil en todo el mundo: «la transformación de la guerra imperialista actual en una guerra civil es la única consigna política correcta […] consideramos la guerra civil, plenamente legítima, progresista y necesaria […] la vida avanza hacia una guerra civil en Europa». Estaba obcecado.
Quería destruir la maquinaria que causaba las guerras, le daba igual la izquierda y sus avances, todos eran unos traidores. Llegado el momento, los socialdemócratas, el SPD alemán y los laboristas británicos se habían puesto del lado de sus Estados-nación, del «nacionalismo chovinista-burgués», y se habían lanzado a la guerra entre sí. Por eso no se podía colaborar con ellos.
Lenin enviaba artículos con estas consignas a Rusia, pensando que ejercía el control sobre los bolcheviques que, mientras, esperaban su llegada.
Lenin intentó que los británicos le permitieran ir, pero es lo último en lo que estaban pensando. Con Kérenski parecía que Rusia podría encaminarse a una democracia parlamentaria y su política exterior podía sobrevivir al lance. Hubo una amnistía, se disolvió la policía secreta del zar. La gente le aclamaba, pero para Lenin era «un fanfarrón» y no cesó de enviar órdenes de no colaborar con el Gobierno provisional.
Lenin también pensó en entrar con peluca, como Santiago Carrillo en España sesenta años después, o con el pasaporte de algún sueco sordomudo, para no tener que hablar y ser reconocido como ruso.
Todo, ideas de bombero, solo quedaba aceptar la realidad: plantarse allí con la colaboración alemana. Para Berlín también era urgente, Estados Unidos amenazaba con entrar en la guerra y la situación se complicaba, además, el bloqueo de la Marina británica también había llevado el hambre a su país, el mismo problema que había iniciado la revolución rusa.
Lenin en Moscú, 1919.
Finalmente, Lenin se entrevistó con un enviado de la embajada alemana en presencia de testigos para ponerles una serie de condiciones. Los vagones que ocupase su séquito debían ser entidades extraterritoriales, nadie podría acceder a ellos sin autorización, el convoy haría el recorrido sin detenerse, ningún pasajero podría ser obligado a abandonar el tren, no habría control de pasaportes ni selección de pasajeros por sus ideas.
Paralelamente, trató de negociar por última vez con los Aliados, pero Allen Dulles, el embajador estadounidense en Berna, había salido para jugar al tenis cuando le telefoneó y ahí quedó zanjado el asunto. Dulles, posteriormente, alto cargo de la CIA, contaba esta anécdota a las nuevas promociones de agentes, aunque no se sabe de qué estaba orgulloso exactamente.
El tren salió de Zúrich según lo establecido con los alemanes. Las dos primeras horas fueron muy agradables, el paisaje era de hermosos valles y viñedos.
A las afueras de Neuhausen am Rheinfall pudieron contemplar la cascada más grande de Europa, pero la placidez se acabó en la frontera, una ley impedía la exportación de alimentos de Suiza a Alemania, y el pasaje iba cargado de salchichas y queso. Se lo quitaron todo y se quedaron sin provisiones para el resto del viaje.
Habían exigido asientos baratos. Y habían pintado una línea con tiza que separaba sus vagones de los demás, para que quedase claro que no habían tenido contacto con el enemigo. Otra maravilla que contemplaron fue, en Singen, el Hohentwiel, un volcán inactivo de setecientos metros de altura con una fortaleza del siglo X en la cima.
Allí pasaron la noche, enfrente de una enorme industria que daba cuenta del poderío del capitalismo alemán, era la fábrica de sopas en polvo Maggi.
En el vagón, todos menos Lenin iban cantando «La marsellesa» y bebiendo la cerveza que les pasaban desde el otro lado de la línea de tiza. Como nadie podía bajarse, el ambiente empezaba a estar cargado y Lenin estableció unas normas rigurosas: no se podía fumar y tendrían unos pases para poder fumar en el baño.
Atravesando la zona montañosa alrededor de Rottweil y su castillo de Horb, pudieron ver por las ventanas que los alemanes estaban muy delgados y exhaustos. Encima los miraban con odio, porque iban comiendo pan blanco, algo que los alemanes llevaban sin ver desde 1914.
Hubo que llamar la atención al pasaje para que dejara de cantar «La marsellesa», porque no era precisamente del gusto de los locales, que ya sabían que los pasajeros de ese tren eran socialistas rusos, todos mucho mejor alimentados que ellos.
También viajaban en unas condiciones infinitamente mejores que otros revolucionarios que cobrarían una fama inmensa años después. Stalin y Kámenev llegaron a San Petersburgo desde Siberia en marzo en vagones atestados de exiliados, campesinos y desertores. Viajando de pie durante horas y días.
La locomotora que haló los vagones en los que Vladimir Ilitch Oulianov viajó fue un regalo de Finlandia.
En Frankfurt tuvieron que situar el vagón de Lenin en una vía muerta para evitar que lo descubrieran las masas. Sin embargo, fue descubierto por un grupo de soldados alemanes que se colaron para preguntarles, cerveza en mano, si traerían la paz. A la mañana siguiente, en Halle, el tren privado del príncipe heredero tuvo que detenerse para dejar paso a Lenin.
En Stralsund, uno de los antiguos puertos hanseáticos del Báltico, el vagón fue cargado en un transbordador. Siguieron hasta Sassnitz y la terminal portuaria, donde dejaron el tren para subirse al vapor Queen Victoria que los llevó a Suecia en cinco horas.
Allí recibieron una noticia importante, Estados Unidos había declarado la guerra a Alemania. El III Ejército Británico iba a liderar una gran ofensiva para poner fin a la contienda.
La inteligencia británica en Berna informó de que los revolucionarios que habían partido hacia Petrogrado se caracterizaban por «su fanatismo y su intolerancia», una gente que resultaría «totalmente inocua» si otros rusos en Suiza, de los ocho mil que había, también hubiesen sido autorizados a regresar, pero no era el caso.
En el frente, un millón y medio de soldados rusos ya habían abandonado sus posiciones.
En Malmö, Lenin cogió un tren nocturno hasta Estocolmo. Al amanecer, en la capital sueca se le tomaron varias fotografías, aparecía caminando animado, llevaba un abrigo y un paraguas. En el hotel Regina, al ver cómo iban vestidos, no les dejaron entrar. Tuvieron que demostrar que sus habitaciones habían sido pagadas por adelantado para poder alojarse.
Cuando el líder socialista sueco Fredrik Ström le preguntó cómo impediría que Kérenski se convirtiera en el Napoleón de la revolución, Lenin mencionó una de sus teorías: por la dictadura del proletariado. A continuación, le pidió dinero a Ström, porque viajar por Suecia, también entonces, era prohibitivo.
En unos almacenes PUB, en los que trabajaría Greta Lovisa Gustafsson, luego Greta Garbo, Lenin se compró calzado decente (llevaba unas botas con tachuelas hechas a mano), pero se negó a comprar una muda y un abrigo nuevos.
Dijo a sus acompañantes que iba a hacer la revolución, no a abrir una tienda de ropa para caballeros. Acto seguido, compró toda la prensa que pudo y dedicó treinta y seis horas a leerla entera.
Quedaba la parte más difícil, de Haparanda a Tornio, cruzar el río Torne, que estaba congelado, la frontera con Finlandia. Ese tramo lo hicieron subidos a trineos tirados por ponis.
Lenin vivía en Zúrich con su esposa, Nadya Krupskaya.
Ya quedaba poco y la ofensiva de la Entente estaba a punto de comenzar, Estados Unidos ordenaría la retención de los préstamos a Rusia si abandonaba la guerra, y la única oportunidad que tenían de parar a Lenin estaba allí, en ese lugar remoto y gélido llamado Tornio.
Al llegar, fueron separados por sexos y sometidos a un duro interrogatorio largo y minucioso. Durante horas, se inspeccionó todo su equipaje. Un agente británico de los que estaban destinados a vigilar la frontera, Harold Gruner, desnudó de Lenin. Dilató el proceso todo lo que pudo, pero ya no se podía prolongar más.
Podían pasar. Gruner nunca olvidó que fue quien permitió la entrada de Lenin en Rusia, dice Merridale que Lenin tampoco, porque, nada más llegar, le condenó a muerte.
En Finlandia, el líder bolchevique dio un discurso muy suavecito, no quería desvelar sus intenciones. Ya no mencionó la guerra civil mundial. Envió un telegrama a sus hermanas indicando la hora de llegada a Petrogrado y, por fin, pudo comprar el Pravda y alucinar: no se habían seguido sus directrices, solo le habían publicado un par de artículos de todos los que había mandado y lo que leía olía bastante a colaboración con Kéresnki.
Sin embargo, el recibimiento en la estación Finlandia de Petrogrado fue espectacular, tanto que le asqueó. Las calles estaban adornadas con pancartas que pedían la paz y la fraternidad, una mujer le dio un ramo de flores, detalle que detestaba, y los niños en formación que le esperaban le recordaron al Imperio, pero se dejó de historias y en su primer discurso ya pidió la guerra civil europea. Le sacaron de la estación subido en la torreta de un carro blindado y, parándose en cada intersección, repetía su discurso.
En lugar de encender a las masas, ocurrió lo contrario. Sus antiguos camaradas pensaban que se había vuelto loco. La mayoría estaba de acuerdo en que la revolución se dirigía hacia la democracia liberal, la fase que entraba ahora era la de establecer un Parlamento con partidos políticos y prensa libre, lo que había pasado en el Reino Unido o Francia, y luego llegaría el socialismo.
Lenin estaba radicalmente en contra, predicaba que había que preparar a los obreros y campesinos para que ellos ostentaran el poder, además de suprimir la policía, el ejército y la burocracia. Los que le oían pensaban que eso era un suicidio político.
En alguna ocasión tuvo que abandonar las salas donde exponía sus ideas entre abucheos. Un asistente en una ocasión calificó su discurso como «los desvaríos de un demente». Pero eso ocurría por arriba, por abajo la situación era completamente distinta. Los bolcheviques habían pasado de veinte mil militantes a ochenta mil en tres meses desde el inicio de la revolución.
Los que se habían unido al movimiento en este periodo eran muy radicales, estaban hartos de palabrería y estaban dispuestos a combatir. Por lo menos, a pegarse en la calle con los socialistas que apoyaban al Gobierno provisional. En el congreso de primavera del partido, Lenin logró imponer sus tesis.
Lenin disfrazado en la foto de un pasaporte falsificado que le permitió escapar meses después del viaje en el tren sellado de vuelta al exilio en Finlandia.
Crearon una publicación hermana de Pravda para distribuir entre los militares, en su mayoría campesinos, y en sus páginas les prometían tierras. La subida de precios del pan hizo el resto…
El barón Von Grunau, enlace del Ministerio de Asuntos Exteriores con la Corte Imperial de Alemania, envió una nota: «Entrada Lenin en Rusia todo un éxito. Está trabajando exactamente como desearíamos».
– El épico viaje de Lenin para liderar la revolución rusa
«Tenemos que ir a Rusia, aunque sea cruzando el infierno», había señalado cuando pensó en fugarse de Suiza disfrazado con una peluca, o haciéndose pasar por sordomudo. Al partir de Zúrich el 9 de abril, arrojó a las vías a un socialista alemán, que tomó por espía . Aunque la aduana suiza les requisó el queso y salchichas que llevaban, en Suecia les recibieron con banquetes.
El tren constaba de tres vagones de segunda clase y cinco de tercera, con dos lavabos y una zona de equipaje. Lenin impuso límites y horario. Nadie podía apearse y, como prohibió fumar, los afectados por este hábito iban al retrete por riguroso turno. «Se merece algo más que un tiro» , proclamó Lenin al saber de la traición del agente doble Malinovsky.
Ocho meses después de su llegada, Rusia entraba en la larga era soviética y, un año después, Alemania había perdido la Primera Guerra Mundial. Los soldados leales al gobierno se enfrentaban en las calles de Berlín a las milicias comunistas, que citaban de memoria las frases incendiarias de Lenin.
La tarde del 9 de abril de 1917, un tren esperaba su salida de la estación de Zúrich en dirección a la frontera alemana. A bordo viajaban Vladimir Ilyich Ulyanov, más conocido como Lenin, y otros 31 revolucionarios. Su destino final: Rusia.
Después de más de una década en el exilio, solo ocho días separaban a Lenin de su entrada triunfal en la escena de la revolución rusa con un papel -el del líder revolucionario- para el que llevaba casi toda la vida preparándose.
Su llegada a Petrogrado, como se conocía en aquella época a San Petersburgo, supondría un punto de inflexión en la historia del siglo XX. Pero antes de apearse en la Estación Finlandia de la ciudad rusa, el dirigente bolchevique tenía por delante un largo viaje a través de una Europa en plena I Guerra Mundial.
Un trayecto que, según los historiadores, cambió la estrategia de la revolución: el socialismo pasó de ser un objetivo a medio plazo a una acción inminente. El nuevo plan quedó plasmado en las famosas Tesis de Abril, que Lenin hizo públicas apenas unos días después de su llegada a Rusia.
El recorrido fue minuciosamente preparado, pero en el momento de partir, su desarrollo, e incluso el recibimiento que esperaba a los exiliados en San Petersburgo, era incierto.
En el andén de Zúrich, las voces que cantaban la Internacional y los gritos de ánimo se mezclaban con acusaciones de traición contra el líder bolchevique y los suyos por haber aceptado cruzar Alemania, enfrentada a Rusia en el conflicto mundial. A las 03:10, la locomotora se puso en marcha y el griterío fue quedando atrás. Los preparativos del viaje no habían sido fáciles.
Fritz Platten, secretario del Partido Socialdemócrata suizo, había logrado un acuerdo con el káiser Guillermo II para que Lenin y sus compañeros pudieran atravesar Alemania. Pero la bendición del káiser era un movimiento interesado. Y un arma de doble filo para los revolucionarios, que temían ser acusados de espionaje y traición al llegar a su país.
«Alemania estaba empeñada en que Rusia saliera de la guerra y Lenin era uno de los portavoces principales de quienes querían cerrar la participación rusa en la guerra. Fue por orden del propio káiser que llegaron los permisos para su salida», le dice a BBC Mundo Ricardo Martín, catedrático de historia de la Universidad de Valladolid.
Para contrarrestar el riesgo de ser vistos como colaboracionistas con los alemanes, Lenin estableció una serie de condiciones antes de aceptar la ayuda de Berlín. Y así nació la idea del «tren sellado»: un vagón con un estatus de extraterritorialidad similar al de una embajada extranjera en el que los exiliados podrían viajar a través de territorio enemigo sin contacto con los alemanes.
«Desde el momento en que se embarcaran en el tren, no lo abandonarían hasta el final del trayecto. Las puertas estarían selladas», cuenta el historiador Robert Service en su libro «El tren sellado». De acuerdo con ese plan, el propio Fritz Platten viajaría en el tren y ejercería de intermediario para evitar el contacto directo entre los exiliados rusos y sus interlocutores alemanes.
«Lenin insistió en que no se dieran nombres, solo una lista de números de pasajeros», apunta el profesor emérito de historia de Rusia en la Universidad de Oxford. En la estación de Gottmadingen, ya en Alemania, se produjo el cambio de trenes.
Dos oficiales del ejército alemán embarcaron en el mismo vagón que los exiliados y se instalaron en un compartimento de tercera clase en uno de los extremos. De acuerdo con Service, se trazó con tiza una línea blanca en el suelo para delimitar el «territorio alemán» del «territorio ruso».
«En cuanto el tren se movió de la estación de Gottmadingen, los temores se disiparon y se levantaron los ánimos», cuenta el historiador británico. El «tren sellado» avanzaba ya por Alemania. Los hombres que viajaban solos se instalaron en compartimentos de tercera clase, las mujeres y las parejas -incluidos Lenin y su esposa- en segunda.
«Una de la primeras dificultades tuvo que ver con el tabaco, que Lenin detestaba. Desde el principio decidió que quienes quisieran fumar debían retirarse al servicio», apunta Service.
Cruzó una Europa en guerra con permiso del enemigo de Rusia, al que le convenía convencerlo de que los rusos dejaran de luchar contra Alemania.
Desde la frontera sur, el vagón -que cambió varias veces de vía y de locomotora- se adentró en Alemania en dirección a Berlín. Los exiliados cruzaron Ulm, Stuttgart, Karlsruhe, Frankfurt… Hasta llegar a la capital alemana, donde el tren se detuvo durante horas.
Esa misteriosa escala, señala Service, tuvo consecuencias profundas en la forma de pensar de Lenin. La teoría marxista más extendida entendía que países atrasados económicamente como Rusia debían pasar por un periodo de capitalismo al estilo occidental antes de adentrarse en el socialismo.
Pero a su llegada a San Petersburgo, el líder bolchevique defendió una estrategia revolucionaria que omitió ese paso intermedio. «Las razones de esa parada son al mismo tiempo oscuras y tentadoras (…). ¿Hubo una reunión secreta en la que Lenin recibió información que le hizo cambiar la estrategia de la revolución?», pregunta Service.
«Aunque los eventos de aquella noche en Berlín solo pueden ser objeto de especulación, no hay duda alguna de que durante el viaje de Berlín a San Petersburgo, Lenin alteró por completo su plan táctico (…)». «Ningún historiador -soviético u occidental- ha sido capaz de dar una explicación adecuada sobre esto hasta la fecha», subraya el experto en historia rusa.
Sin embargo, Service apunta una hipótesis:
«Después del viaje a través de Alemania en el tren sellado hubo un factor que no existía cuando Lenin estaba en Suiza: una gran cantidad de financiación alemana, suficiente para publicar periódicos en toda Rusia y difundir propaganda a una escala que Lenin nunca antes pudo concebir».
Las autoridades soviéticas e historiadores comunistas siempre negaron la existencia de esos fondos alemanes. Sea como fuere, tras su escala en Berlín, Lenin y sus compañeros prosiguieron su viaje y el 12 de abril llegaron a Sassnitz, en la costa báltica, donde embarcaron en el ferry sueco «Reina Victoria», con destino a Trelleborg.
Desde allí prosiguieron, de nuevo en tren, hasta Malmo y después, en un ferrocarril nocturno, hasta Estocolmo. En la capital sueca, Lenin fue recibido casi como una estrella y se reunió con socialistas locales y con otros exiliados. Al día siguiente, una multitud de periodistas y curiosos lo despidieron en la estación, desde donde salió rumbo a Haparanda, 600km al norte.
Tornio, la primera ciudad de la entonces provincia rusa de Finlandia, se encuentra al otro lado del río Torniojoki, que está congelado a mediados de abril, y que deben atravesar en trineo. En la frontera, el interrogatorio y los registros fueron intensos, pero finalmente consiguieron pasar.
Era domingo 15 de abril. Lenin le envió un telegrama escueto a su hermana, que se encontraba en San Petersburgo, pidiéndole que le informara al periódico oficial bolchevique de su llegada inminente. El día siguiente, el tren atravesó Finlandia.
Un viaje que cambió la historia.
«Por la tarde se acercaron a la frontera de Rusia. Beloostrov, la pequeña ciudad de la frontera ruso-finlandesa era el primer punto de peligro, un lugar obvio para que una unidad de cosacos o de junkers, los cuerpos de élite, los esperara para arrestarlos», indica Service.
La detención no sucedió y los revolucionarios se adentraron en Rusia: su destino final, la estación de Finlandia, estaba a apenas unas horas. La noticia de la llegada de Lenin corrió como la pólvora y las autoridades locales prepararon un recibimiento masivo.
Miles de personas con pancartas y símbolos revolucionarios esperaban a los exiliados. Era de noche y muchos llevaban linternas y antorchas. La imagen de la llegada se convertiría en uno de los íconos de la Revolución Rusa y del arte soviético. Ya en San Petersburgo, sobre el andén, Lenin pronunció un discurso clave para entender el devenir de Rusia.
«El pueblo necesita paz, el pueblo necesita pan, el pueblo necesita tierra. Y ellos le dan guerra, hambre, no pan y dejan a los terratenientes con la tierra. Debemos luchar por la revolución social, luchar hasta el final, hasta la victoria completa del proletariado. Larga vida a la revolución social internacional».
Apenas unos días después, Lenin desarrolló estas ideas en sus Tesis de Abril que, según los historiadores, servirán de hoja de ruta para la Revolución de Octubre.
«Con ellas rompe de alguna forma con otros líderes bolcheviques que no estaban de acuerdo con esa estrategia: firma inmediata de la paz, proceso de colectivizaciones, no colaboración, incluso lucha, con el gobierno provisional y el famoso ‘todo el poder para los soviets'», señala el profesor Martín.
La Revolución Rusa -con sus consecuencias profundas y duraderas no solo para Rusia– llegaría ocho meses después de este viaje de Zúrich a San Petersburgo. En apenas 34 semanas cambió el mundo. Como el mismo Lenin dijo: «Hay décadas en las que no pasa nada y semanas en las que pasan décadas».
Desde hace 31 años, la estatuilla de oro y plata estaba a la espera de un ganador.
BBC News Mundo — “Tras la pista de la lechuza de oro” es una búsqueda del tesoro.
Pero no es una búsqueda cualquiera: comenzó en 1993 con la publicación de un libro con 11 acertijos prácticamente indescifrables para encontrar el tesoro y concluyó esta semana, más de tres décadas después, cuando alguien logró desenterrar en Francia una réplica de bronce de una pequeña lechuza en vuelo.
“Se está verificando una solución potencialmente ganadora”, decía un mensaje en la página oficial del juego el jueves a las 6.11 am.
Un segundo mensaje, publicado horas después, daba la orden: “No sigan excavando. Confirmamos que la réplica de la lechuza de oro fue desenterrada en el transcurso de la noche de ayer, y que simultáneamente se presentó una solución”.
Los mensajes -que causaron conmoción en las decenas de miles de personas que participaban en el juego- fueron publicados por Michel Becker, el artista que ilustró el libro original “Sur la Trace de la Chouette d’Or” y esculpió la pequeña estatuilla que resurgió de la tierra 31 años después.
– Las reglas
Encontrar la lechuza no era una tarea fácil.
Quienes participaban en el juego debían resolver 11 complicados acertijos (“No hay peor ciego que el que no quiere ver 1 = 530, 3 = 470…” dice uno. “Apertura. Mi primera, primera mitad de la mitad de la primera edad, precede a mi segunda y tercera, buscando su camino…”, comienza otro), que los conducirían a algún lugar de Francia donde hallarían la réplica.
Los acertijos están detallados en el primer libro, escrito por el creador del juego, Max Valentin (cuyo verdadero nombre es Régis Hauser), quien falleció en 2009, y dejó a Becker a cargo del pasatiempo.
Los participantes buscaron la réplica por todo el país.
Bajo las reglas del juego, quien encontrase la réplica sería recompensado con la lechuza original, hecha de oro, plata y piedras preciosas, cuyo valor hoy día, según un documental de Canal+ es de cerca de US$165.000.
El ganador, tenía que demostrar también que llegó hasta el tesoro tras resolver los enigmas y no por otros medios.
– Alegría y escepticismo
“No pensé que viviría para ver este día”, dice uno de los comentarios de un participante en el foro oficial del juego, tras enterarse de la noticia. “Es como el covid. Fue muy bueno cuando se terminó”, agrega.
“Curiosamente, me siento aliviado. Ahora estoy desesperado por conocer las soluciones para ver si iba por el buen camino”, comenta otro usuario. “Finalmente liberado”, señala otro.
Sin embargo, algunos se mostraron escépticos, sugiriendo que el tesoro pudo haber sido encontrado con un detector de metales.
– Saga legal
Tras la muerte de Valentin, la búsqueda estuvo envuelta en disputas legales durante varios años, y no todos los participantes aceptaron de buena gana que Becker heredara el papel central.
En un principio, el propio Becker desconocía la ubicación de la estatuilla enterrada, dado que esta información estaba en un sobre sellado en posesión de la familia de Valentin.
Pie de foto,En la búsqueda no estaba permitido el uso de detectores de metales.
Pero una vez resueltas las dificultades legales, Becker leyó la solución y viajó al lugar para comprobar que la lechuza seguía allí.
En los últimos años, él artista dio a conocer más pistas, despertando el interés de una nueva generación de chouetteurs, como se conoce cariñosamente a los participantes del juego. Hasta el momento, no se ha revelado quién descubrió la réplica, ni dónde estaba enterrada.
Basados en hechos reales — Zumba, el fenómeno global de fitness que ha cautivado a millones de personas en todo el entorno, tiene una historia maravilloso que se remonta a un momento de improvisación en los años 90. Más que una simple clase de baile, Zumba es una fusión de ritmo, energía y cultura que ha transformado la forma en que las personas se ejercitan y se divierten.
El nacimiento de Zumba se atribuye a Alberto beto Pérez, un bailarín y coreógrafo colombiano que, en 1990, se encontró en una situación inesperada. Durante una clase de aeróbicos en su natal Cali, Colombia, Beto se dio cuenta de que había olvidado su música habitual. Sin perder el ritmo, improvisó una sesión usando cintas de música latina que tenía en su mochila. Los estudiantes, sorprendidos por la energía y el ritmo de la música, se unieron a la improvisación, dando lugar a lo que hoy conocemos como Zumba.
La improvisación de Beto se convirtió en una sensación instantánea. Los estudiantes disfrutaron de la experiencia y comenzaron a pedir más clases con la mezcla de ritmos latinos. Beto, inspirado por la respuesta positiva, comenzó a desarrollar su propia metodología de entrenamiento, fusionando los movimientos de la salsa, el merengue, la cumbia y el reggaetón con los principios del acondicionamiento físico. Así nació Zumba, un sistema de entrenamiento que prometía diversión, energía y resultados tangibles.
Zumba no se quedó en Cali. La popularidad de las clases de Beto se extendió rápidamente por Colombia, y luego, por el entorno. En el año 2001, Beto se mudó a los Estados Unidos, donde fundó Zumba Fitness, LLC. La empresa, dedicada a la enseñanza y promoción de Zumba, comenzó a ofrecer certificaciones para instructores, creando una red de profesionales capacitados para llevar la experiencia Zumba a diferentes partes del entorno.
La expansión de Zumba fue meteórica. La combinación de ritmo contagioso, movimientos fáciles de aprender y beneficios para la salud, atrajo a personas de todas las edades y niveles de condición física. Zumba se convirtió en una experiencia social, una forma de conectar con otros, liberar estrés y mejorar la salud física y mental.
Zumba no es solo una clase de baile, es un estilo de vida que se ha expandido a través de diferentes formatos y adaptaciones. Zumba Fitness, LLC ofrece una variedad de clases para diferentes necesidades y preferencias:
Alberto beto Pérez
Zumba: La clase original, que combina movimientos de alta y baja intensidad, creando un entrenamiento cardiovascular efectivo y divertido.
Zumba Step: Una clase que integra los movimientos de Zumba con los de step aerobics, fortaleciendo la parte inferior del cuerpo.
Zumba Toning: Una clase que utiliza pesas ligeras para tonificar los músculos de brazos, piernas, abdomen y glúteos, ofreciendo un entrenamiento completo.
Aqua Zumba: Una clase que se realiza en una piscina, adaptando los movimientos de Zumba al agua, reduciendo el impacto en las articulaciones y ofreciendo resistencia natural.
Zumba Sentao: Una clase que combina movimientos de Zumba con el uso de una silla, trabajando los músculos y el core sin necesidad de pesas.
Zumba Gold: Una versión modificada de la clase original, con movimientos de menor intensidad, ideal para personas mayores o con limitaciones físicas.
Zumba Gold-Toning: Una clase de tonificación diseñada para personas mayores, mejorando la fuerza muscular, la postura, la movilidad y la coordinación.
Zumba Kids (7-11 años) y Zumba Kids Jr. (4-6 años): Clases diseñadas para niños, con rutinas adaptadas a su edad, que incluyen juegos y actividades culturales.
Zumbini (0-4 años): Una clase para bebés y niños pequeños, junto con sus cuidadores, que fomenta el aprendizaje, la unión y el crecimiento en un ambiente musical.
Zumba in the Circuit: Una clase que combina movimientos de Zumba con entrenamiento de circuito, ofreciendo un entrenamiento completo de 30 minutos.
A Plate by Zumba: Un programa de aprendizaje en línea para adquirir hábitos alimenticios saludables.
Zumba se ha convertido en un fenómeno cultural global. La música latina, la energía contagiosa y los movimientos fáciles de aprender han traspasado fronteras, creando una comunidad global de entusiastas de Zumba. Zumba Fitness, LLC organiza eventos internacionales como la ZIN-con, un congreso anual para instructores de Zumba de todo el entorno, donde se comparten conocimientos, se realizan clases magistrales y se celebra la pasión por Zumba.
Zumba también ofrece programas de certificación para instructores, creando una red de profesionales capacitados para enseñar Zumba en diferentes países. La empresa ha desarrollado productos como ropa, accesorios y música, consolidando su presencia en el mercado global del fitness.
A pesar de su popularidad, Zumba ha enfrentado controversias en algunos países debido a su naturaleza cultural y a la percepción de su contenido. En el 2013, la ciudad Haredi de Beitar Illit, en Israel, prohibió la participación de mujeres en las clases de Zumba por considerarlas inapropiadas. En el 2017, Irán prohibió Zumba por considerarlo un baile no islámico. Estos casos han generado debate sobre los límites de la libertad cultural y la censura en el ámbito del fitness.
El grafeno tiene un espesor de apenas de un átomo.
BBC News Mundo — En un mes de octubre, pero de hace 20 años, dos físicos en la Universidad de Manchester, Andre Geim y Konstantin Novoselov, publicaron una importante investigación titulada “efecto de campo eléctrico en películas de carbono delgadas de forma atómica”.
Su trabajo describe las extraordinarias propiedades del grafeno, una forma cristalina del carbono equivalente a una sola capa de grafito, solo que tiene un átomo de espesor.
Por ese tiempo, yo había comenzado mi doctorado en la Universidad de Surrey. Nuestro equipo se especializaba en las propiedades electrónicas del carbono.
Los nanotubos de carbono eran la última tendencia que yo seguía con mucho interés. Un día mi profesor animó a un grupo de estudiantes a que atendiéramos una charla con un científico muy conocido, especialmente en el campo de la divulgación científica.
Él era Andre Geim. No nos decepcionó. Fue una inspiración para nosotros, unos jóvenes estudiantes de posgrado, al mostrarnos extravagantes experimentos que incluían ranas que levitaban antes de hablar del atómicamente delgado carbono. No sobra decir que éramos escépticos sobre este concepto.
No podíamos creer que un material que se obtenía de una mina de lápiz con cinta adhesiva era realmente lo decía ser. Pero estábamos equivocados. El trabajo pronto fue imitado y reproducido por científicos alrededor del mundo.
El científico británico de origen ruso Andre Geim fue una de las personas que descubrió el grafeno. Por ese trabajo recibió el premio Nobel de Física.
– Entusiasmo desmedido
Nuevos métodos para hacer este material fueron creados. Se escuchaba que este material poseía propiedades que parecían sacadas de un cómic de Marvel: más fuerte que el acero, muy flexible, impermeable a los gases. Mejor conductor electrónico que los diamantes, prácticamente invisible, además de una serie de propiedades cuánticas exóticas.
El grafeno fue exaltado como un material revolucionario, que prometía aparatos electrónicos ultrarápidos, supercomputadoras y materiales extra-resistentes. Algunos fueron más allá y señalaron que el grafeno iba a permitir la construcción de ascensores espaciales, velas solares para la propulsión de vuelos en el espacio, retinas artificiales e incluso, capas de invisibilidad.
Solo seis años después de su hallazgo, Geim y Novoselov recibieron el premio Nobel de Física, lo que impulsó aún más el entusiasmo por estudiar este material. Cientos de investigaciones se comenzaron a publicar sobre el grafeno alrededor del mundo.
Pero no todos comparten este entusiasmo. Solo basta buscar en la sección de comentarios de las publicaciones sobre el grafeno, para encontrarse con los escépticos. Estos señalan que han tenido que soportar décadas de promesas vacías sobre el impacto real de este material.
“¿Dónde están los productos que nos iban a cambiar la vida o que nos iban a salvar del cambio climático?”, pregunta uno de estos críticos. Por eso surge la pregunta: ¿ha sido el grafeno un gran éxito o un fracaso? Como sucede a menudo, la realidad es algo que está a medio camino.
– Altas y bajas
En términos de la percepción pública, es justo decir que al grafeno se le impuso un estándar casi imposible de cumplir.
Muchos científicos señalaron que las propiedades del grafeno eran casi de ciencia fícción.
Los medios tradicionales pueden exagerar sobre las historias que hay en la ciencia en búsqueda de más lectores, pero los académicos -entre los que me incluyo- no son inmunes a la exageración o especulación de sus proyectos favoritos. Puedo argumentar que esto puede ser útil con la idea de que pueda ayudar a que las tecnologías se puedan desarrollar.
Sin embargo, puede ser un problema cuando ese desarrollo es decepcionante. Dicho esto, las tecnologías que rompen los moldes como los automóviles, la televisión o el plástico requirieron décadas de desarrollo. El grafeno apenas llega al gran esquema de las cosas, por lo que es demasiado pronto para sacar conclusiones sobre su impacto.
Lo que se ha producido de forma silenciosa es una integración constante del grafeno en numerosas aplicaciones prácticas. Gran parte de esto se debe a Graphene Flagship, una importante iniciativa de investigación europea coordinada por la Universidad Tecnológica de Chalmers, en Suecia.
Su objetivo es llevar el grafeno a aplicaciones comerciales del mundo real, y como resultado, se han desarrollado más de 90 productos en la última década.
Estos incluyen plásticos mezclados para equipos deportivos de alto rendimiento, neumáticos más duraderos para bicicletas, cascos de motocicleta que distribuyen mejor las fuerzas de impacto, recubrimientos termoconductores para componentes de motocicletas y lubricantes para reducir la fricción y el desgaste entre las piezas mecánicas.
Los cascos de motocicleta más seguros son solo una de las muchas formas en las que el grafeno está llegando al mercado.
Poco a poco comienzan a verse productos hechos con grafeno.
El grafeno se está abriendo camino en baterías y supercondensadores, lo que permite tiempos de carga más rápidos y una vida útil más larga. Las tintas conductoras de grafeno se utilizan ahora para fabricar sensores, etiquetas de seguimiento inalámbricas, elementos de calefacción y blindaje electromagnético para proteger dispositivos electrónicos sensibles.
Este material también se utiliza incluso en auriculares para mejorar la calidad del sonido y como un medio más eficiente de transmisión de calor en los aires acondicionados. Mientras, los productos de óxido de grafeno se utilizan para la desalinización, el tratamiento de aguas residuales y la purificación de agua potable.
También se pueden comprar una variedad de materiales de grafeno listos para usar en innumerables productos, y se rumorea o se sabe que grandes corporaciones como SpaceX, Tesla, Panasonic, Samsung, Sony y Apple lo están utilizando para desarrollar nuevos productos.
– De la promesa a lo práctico
El impacto del grafeno en la ciencia de los materiales es innegable. Pero el impacto en los productos de consumo es tangible, pero no tan visible. Una vez que un material se incorpora a un producto, no hay necesidad de seguir mencionándolo, y las preocupaciones sobre la propiedad pueden hacer que las empresas se muestren reacias a entrar en detalles.
Por lo tanto, los consumidores pueden ignorar por completo que su automóvil, su teléfono móvil o su palo de golf contienen grafeno, y lo más probable es que no les importe, siempre que funcione.
Una manta electrica hecha con grafeno.
A medida que los métodos de producción mejoren y los costos disminuyan, podemos esperar que el grafeno se adopte cada vez más ampliamente en productos de uso general. Es probable que la gama de aplicaciones continúe expandiéndose. Personalmente, después de dos décadas, todavía me emociono cuando lo pruebo para algo nuevo en el laboratorio.
Si bien puedo ser culpable de haber contribuido al revuelo inicial, sigo siendo optimista sobre el potencial de este material. Todavía estoy esperando mi viaje en un ascensor espacial, pero mientras tanto, me consolaré con el hecho de que el grafeno ya está ayudando a dar forma a un futuro mejor, de manera silenciosa y constante.
The New York Times(E.Spier) — Fui violada en la universidad por un chico que parecía agradable y que no era un desconocido.
Creo que es una afirmación banal, pero si esa frase te incomoda, entiendo por qué.
Lo describo así para señalar lo frecuente que es mi experiencia.
En la conversación pública vemos a la violación como un hecho excepcional, algo que solo ocurre en situaciones extraordinarias.
La cultura pop, y en particular los procesos policiales, han enseñado a los espectadores a pensar en la violación “real” como algo que desconocidos hacen en callejones oscuros.
Pero la realidad es que la mayoría de las agresiones sexuales se producen en situaciones en las que las víctimas conocen a sus agresores.
Estaba pensando en esto mientras unos amigos y yo hablábamos del terrible caso de Gisèle Pelicot, cuyo esposo de muchos años, Dominique Pelicot, la drogó repetidamente e invitó a decenas de hombres a su casa para que la violaran.
Más de 50 hombres están siendo juzgados —de edades muy diversas, algunos veinteañeros y otros septuagenarios— por violarla mientras estaba inconsciente.
En Nueva York, la semana pasada, Sean Combs, también conocido como Diddy, compareció ante el tribunal acusado de tráfico sexual y asociación ilícita. Los fiscales afirman que contrató a trabajadores sexuales para que participaran en fiestas que él denominaba freak offs, y luego forzó a esas personas, con drogas y amenazas, a realizar actos sexuales.
Esto sigue a la revelación en mayo de un video de 2016 que lo mostraba arrastrando del pelo a su entonces novia Cassie Ventura y golpeándola en el pasillo de un hotel. (Ella más tarde presentó una demanda contra Combs que él resolvió rápidamente con un acuerdo).
Los casos son tan dramáticos y su escala es tan abrumadora que es fácil ignorar lo mucho que tienen en común: ambos están protagonizados por hombres que han sido acusados o han confesado haber violado o abusado de mujeres que decían amar (una esposa, una novia).
Combinados, los casos implican a decenas de hombres acusados de permitir estos actos e incluso de participar cuando pensaban que se saldrían con la suya. También es fácil pasar por alto lo mucho que estos casos tienen en común con la vida cotidiana.
Decir que los hombres que maltratan a las mujeres las deshumanizan podría sonar obvio, pero hay que detenerse a pensar en lo que significa, literalmente: creen que las mujeres no tienen características humanas básicas como la racionalidad y la razón.
Estos hombres también cosifican a las mujeres, algo que todos entendemos coloquialmente pero que algunos psicólogos definen como asociar a las mujeres con cosas: verlas principalmente como cuerpos y no como seres sensibles con plena humanidad.
Los elevados índices de abusos que sufren las personas que se dedican al trabajo sexual y los delitos concretos de los que se acusa a Combs exigen creer que los clientes no pagan por un servicio, sino que alquilan un objeto con el que pueden hacer lo que quieran.
En el caso de Pelicot, su esposa era una propiedad. De hecho, algunos de los hombres que la violaron usaron eso como defensa legal; asumieron que, como marido de ella, Pelicot podía concederles permiso para violar su cuerpo.
Uno de los factores que predicen la violencia sexual en las relaciones de pareja es si los hombres consideran que sus parejas tienen poca capacidad cognitiva o poco valor. O dicho sin rodeos, si piensan que sus parejas son estúpidas y tienen poco valor para la sociedad más allá de su capacidad para reproducirse y ayudar a los hombres.
A la distancia, estas opiniones parecen escandalosas, incluso incomprensibles.
Pero considerar a las mujeres infrahumanas e inferiores no solo se tolera en gran parte de la cultura estadounidense, sino que forma parte esencial de ella, como demuestran la doble moral en el lugar de trabajo, la hipersexualización de las mujeres que son figuras públicas y el modo en que el éxito de las mujeres (mayor asistencia a la universidad, por ejemplo) se presenta sistemáticamente como un problema de los hombres.
Todos estos factores revelan una creencia subyacente de que el principal valor de las mujeres reside en su utilidad para los hombres.
Hay subculturas en las que este punto de vista está consagrado. Lo sé porque crecí en una de ellas.
Como bautista del sur de Estados Unidos, me educaron en la creencia de que las mujeres eran compañeras de ayuda, subordinadas a los hombres, y que el versículo bíblico que a menudo se interpretaba como “Esposas, sométanse a sus propios esposos” tenía solo obligaciones recíprocas superficiales.
Yo era una adolescente conservadora, pero incluso entonces me molestaba que mi madre me dijera que debía aprender a cocinar porque algún día tendría que hacerlo para mi marido. (Recuerdo haber pensado: “¿Se espera que me case con alguien tan limitado que no sepa cocinar?”). Pero recibí el mensaje, muy claro, de que mi valor para los hombres era exclusivamente como esposa y madre.
Mis amigas y yo hablamos a menudo del caso de Gisèle Pelicot. ¿Cómo es posible que un hombre al que ella conocía profundamente, amaba y en el que confiaba desde hacía décadas, le hiciera esto? La explicación fácil es que su marido es un psicópata, un caso atípico.
¿Pero qué hay de los 50 hombres que están siendo juzgados ahora por haberse unido a él? ¿Las muchísimas personas del entorno de Diddy que podrían haber dicho algo sobre su violencia y no lo hicieron y que, según los fiscales, participaron en sus freak offs? Puede que estas acciones infrinjan la ley, pero no hacen más que estirar los códigos sociales que con más frecuencia recompensan a los hombres por su poder sobre las mujeres.
Cada vez que escribo sobre estos temas, recibo correos electrónicos afirmando que odio a los hombres. Me dicen “feminazi”, que soy una persona que morirá sola, fea y sexualmente insatisfecha y sin hijos. (Tengo marido y un hijo, pero estos tipos no usan Google.) Me llaman estúpida y me aseguran que podrían ponerme en mi lugar, social, profesional o físicamente.
Imagino que algunos de los hombres que escriben esos mensajes son psicópatas. Pero la mayoría probablemente no lo sean. Simplemente se sienten con derecho a deshumanizar a las mujeres porque hay pocas consecuencias para ello. Su misoginia no tiene nada de especial.
Por eso, cuando pienso en estos dos impactantes casos, no pienso en Diddy principalmente; ni siquiera en Dominique Pelicot. Pienso en los hombres a su alrededor. Pienso en quienes van a fiestas y obligan a las mujeres a hacer cosas que no quieren. En los hombres que se presentan en casa de una familia y se sirven del cuerpo de una mujer sin preguntarse por qué está inconsciente.
En los hombres de toda nuestra cultura que se dicen a sí mismos que tienen derecho a usar o abusar de las mujeres y que las mujeres les deben placer sexual y deferencia. Y pienso en los hombres —y a veces mujeres— de su entorno que refuerzan esas ideas.
No creo que mi violador fuera un psicópata. Era un tipo que encontró la manera de justificar su comportamiento. Debe ser fácil hacerlo cuando los hombres que te rodean hablan de las mujeres como cosas que hay que conquistar e incluso intercambian estrategias manipuladoras sobre cómo hacerlo, todo bajo el pretexto de crear vínculos de fraternidad.
Las historias que aparecen en los titulares son imprevisibles, pero no lo son las actitudes que posibilitaron estos horrores y permitieron a esos hombres salirse con la suya durante tanto tiempo. Son omnipresentes, incluso entre hombres que podrías conocer y amar.