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«Ella creía que había que tomar partido»: cómo Audrey Hepburn se convirtió en espía durante la Segunda Guerra Mundial…


Audrey Hepburn
Audrey Hepburn es considerada un ícono del cine y de la moda.

BBC News Mundo(C.Luu) — La actriz Audrey Hepburn fue un ícono del cine durante los años 50 y 60.

En 1953, gracias a su actuación en la película «Vacaciones en Roma» recibió el premio Oscar a la mejor actriz.

Pero tal vez lo que muchos no saben es que cuando era adolescente y mientras transcurría la Segunda Guerra Mundial, ella interpretó un papel muy diferente: hizo actuaciones secretas como bailarina de ballet para recaudar dinero para la resistencia neerlandesa durante la ocupación nazi.

La actriz había nacido en Bruselas en 1929. Su madre era la baronesa neerlandesa Ella van Heemstra y su padre, el empresario británico Joseph Hepburn-Ruston.

Cuando vivía en Londres, sus padres se sintieron atraídos por las ideas de Oswald Mosley, líder de un violento movimiento antisemita, conocido como Unión Bitánica de Fascistas (BUF, por sus siglas en inglés). Van Heemstra escribió un artículo para la revista de la BUF sobre lo que ella veía como las glorias de la Alemania nazi.

Entonces el padre de Audrey decidió abandonar a su familia cuando ella tenía 6 años.

Poco después él sería puesto bajo arresto bajo los cargos de «asociación con organizaciones fascistas extranjeras» y pasaría los años de la guerra en prisión.

«Incluso cuando era pequeña, ella era extrovertida, se reía, jugaba, actuaba todo el tiempo. Mi abuelo la llamaba «el árbol que siempre estaba verde», le dijo Luca Dotti, el hijo menor de Hepburn, al escritor Robert Matzen, autor del libro «La chica neerlandesa».

«La madre de Audrey decidió que Inglaterra, en términos generales, no era un buen lugar para su hija debido a la amenaza que se cernía sobre el país con una posible invasión de la isla por parte de Alemania desde Francia».

Audrey Hepburn y su madre
Hepburn con su madre Ella van Heemstra en 1946. Hepburn dijo más tarde que nunca perdonó a su madre por sus simpatías fascistas.

– La muerte de su tío

Van Heemstra sacó a su hija del internado donde estaba estudiando.

Después se mudaron a una propiedad familiar en Países Bajos y entonces Audrey se inscribió en una escuela de danza con su nombre neerlandés: Adriaantje van Heemstra. (Ella después se cambiaría el apellido cuando comenzó a actuar).

En ese momento, su madre todavía admiraba a Adolf Hitler y creía que nunca invadiría su país.

«Mudarse a Países Bajos no fue mudarse a casa. Ella no hablaba el holandés y tuvo que ir a una escuela neerlandesa sin entender una sola palabra, con los nuevos compañeros burlándose de ella», relata Dotti sobre la experiencia de su madre en el nuevo país.

Hitler invadió y ocupó Países Bajos en mayo de 1940.

«El frente Oriental fue un horno que no se podía alimentar con suficiente rapidez. Los alemanes necesitaban comida y ropa para sus tropas y todo se lo arrebataron a los neerlandeses y a los otros países que ocuparon», señala Matzen.

El tío de Hepburn, el conde Otto van Limburg Stirum, fue uno de los principales líderes en contra de la ocupación nazi.

En 1942 un grupo de la resistencia intentó volar con explosivos un tren alemán cerca de Róterdam.

Aunque no tenía nada que ver con el atentado, Limburg Stirum fue arrestado por su activismo contra los nazis. Entonces se lo llevaron a un bosque, y junto a otras tres personas más, le dispararon y enterraron su cuerpo en una fosa común.

Hepburn amaba a su tío como un padre adoptivo y estaba devastada por la muerte de su tío.

Aviones alemanes en 1940
Los nazis invadieron Países Bajos en mayo de 1940.

«Se convirtió en un incidente nacional y fue vital para la reacción de la gente de Países Bajos», explica Matzen.

A pesar de que su familia era privilegiada, los nazis tomaron todos los recursos del país y ellos sufrieron hambre.

Cuando Hepburn cumplió 15 años, se le ordenó unirse al Sindicato Cultural de Artistas de la Alemania nazi o dejar la danza.

Ella optó por dejar la danza.

«A través de la danza ella podía soñar, ella podía volar, ella podía olvidar. Era una manera de escapar de la realidad», explica Dotto.

Entonces ella comenzó a dar presentaciones de danza en un lugar seguro, con las ventanas cerradas e iluminado apenas por una vela para evitar ser descubierta. Un piano tocaba de manera muy suave mientras ella bailaba. Al final del show, se recolectaba dinero para la resistencia.

– De bailarina a espía

A mediados de 1944, Hepburn se ofreció como voluntaria para ser la asistente del doctor Hendrik Visser ‘t Hooft, quien era miembro de la resistencia.

Aunque muchas personas veían a la madre de Hepburn como colaboradora de los nazis, Visser ‘t Hooft necesitaba ayuda para apoyar a miles de personas que se estaban escondiendo de los nazis.

Él confiaba lo suficientemente en ella para traerla a la resistencia.

En septiembre de 1944, Hepburn estaba en una iglesia cuando los cánticos fueron interrumpidos por el ruido de motores.

La operación «Market Garden», que era un plan de los aliados para tomar nueve puentes a través del río Rhin, había comenzado.

Cuando ella salió a la calle y miró hacia el cielo vio a miles de soldados en paracaídas.

Sin embargo, dos divisiones acorazadas de los nazis se estaban reagrupando en el área. Tanques alemanes rodearon la casa de Van Heemstras. Hepburn y su familia se escondieron en el ático durante los nueve días que duró la batalla.

Cuando salieron de allí, la noticia era que los nazis habían ganado.

Audrey Hepburn.
Audrey Hepburn también se destacó por su elegancia al vestir.

Ella escuchó gritos desde un edificio en el que los nazis tomaron represalias: allí torturaban y mataban a miembros de la resistencia neerlandesa.

Cuando unas tropas de los Aliados iban hacia Alemania tuvieron que hacer una parada en Países Bajos. Visser ‘t Hooft envió a Hepburn a un bosque para que se encontrara con un soldado británico para que le entregara un mensaje cifrado que tenía en las medias.

Pero cuando volvía del bosque se encontró con la policía neerlandesa. Entonces se inclinó a recoger algunas flores y de forma coqueta, se las dio a los oficiales quienes no la interrogaron.

Después de esto, ella continuó llevando mensajes cifrados para la resistencia.

«Ella creía firmemente que había una lucha entre el bien y el mal, y que debía tomar un bando», recuerda Dotti.

– «Liberamos a una niña inglesa»

«Los alemanes no se tomaban a los niños en serio. Los neerlandeses se dieron cuenta que los niños eran quienes debían llevar los mensajes, que hicieran esas cosas vitales por la resistencia y a los niños les encantaba. Ellos se convirtieron en los héroes de la resistencia», dice Matzen.

En febrero de 1945, se informaba que 500 personas en Países Bajos morían de hambre a la semana.

La familia de Hepburn también sufrió los rigores de la hambruna. Ella estuvo enferma de anemia e ictericia.

Mientras se desataba una feroz lucha frente a la puerta de su casa, Hepburn y su familia se escondieron en el sótano durante tres semanas.

Finalmente, el 16 de abril de 1945, todo quedó en silencio. Olía a tabaco, algo que era imposible de conseguir en Países Bajos durante la guerra.

Subió las escaleras del sótano, abrió la puerta y vio a cinco soldados canadienses fumando cigarrillos y apuntándole con metralletas.

Inmediatamente, comenzó a hablarles en inglés.

Uno de ellos gritó: «No solo hemos liberado una ciudad, ¡hemos liberado a una niña inglesa!».

Audrey Hepburn de visita con la ONU
En sus últimos años fue una destacada embajadora de buena voluntada de la ONU.

Más tarde, Hepburn le dijo a su hijo que nunca perdonó a su madre por tener simpatías fascistas. Cuando terminó la guerra, obtuvo una beca para el Ballet Rambert en Londres.

Aunque tenía talento, su físico quedó dañado permanentemente por la desnutrición y no tenía la resistencia necesaria para convertirse en bailarina profesional.

En cambio, se dedicó a la interpretación, con pequeños papeles de teatro en el West End de Londres y en películas como «The Lavender Hill Mob».

En 1953, consiguió su primer papel protagonista en «Roman Holiday» (La princesa que quería vivir).

Fue un gran éxito de crítica y público y, Hepburn logró el Oscar a la mejor actriz.

A lo largo de su carrera, continuó realizando obras de caridad, en particular como embajadora de buena voluntad de Unicef.

Hepburn falleció de cáncer en 1993 a los 63 años.

«Los instintos de Audrey se afinaron al máximo con la guerra y todo lo que vivió, y tenía tanta experiencia en la que basarse que pudo meterse en esos diversos personajes que interpretó», dice Matzen.

nuestras charlas nocturnas.

Los agujeros negros no representan el fin del tiempo, sino el comienzo de agujeros blancos: una teoría revolucionaria puede cambiar nuestra visión del universo…


Agujeros blancos: unos fenómenos "imposibles" cuya existencia no se puede  demostrar n

L.B.V.(G.Carvajal) — La concepción que tenemos del tiempo, los agujeros negros y la energía oscura podría estar a punto de transformarse radicalmente gracias a un innovador estudio realizado por la Universidad de Sheffield.

Esta nueva investigación propone que los agujeros negros podrían evolucionar en «agujeros blancos», un concepto teórico que desafía nuestras nociones actuales sobre la física del cosmos y la estructura misma del tiempo.

Los agujeros negros son estructuras conocidas por su gravedad tan intensa que ni siquiera la luz puede escapar de ellas.

Según la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein, cualquier materia que cruce el horizonte de sucesos de un agujero negro es arrastrada inevitablemente hacia su centro, donde se encuentra la llamada singularidad, un punto de densidad infinita donde las leyes de la física convencional dejan de tener sentido.

Durante años, los científicos han intentado comprender qué sucede exactamente en el interior de estos colosos gravitacionales, sin embargo, la fusión entre la relatividad general y la mecánica cuántica sigue siendo uno de los mayores desafíos de la física moderna.

El estudio publicado en la revista Physical Review Letters sugiere que, en lugar de desaparecer en un punto de densidad infinita, la materia y el tiempo dentro de un agujero negro podrían atravesar un proceso de transformación, emergiendo en una nueva fase denominada agujero blanco.

Un agujero blanco es, en teoría, lo opuesto a un agujero negro: en lugar de absorber materia y energía, los expulsa al exterior. Mientras que los agujeros negros se caracterizan por atrapar cualquier cosa que cruce su horizonte de sucesos, los agujeros blancos harían lo contrario, expulsando materia y tiempo de vuelta al universo.

El equipo de investigadores, liderado por el Dr. Steffen Gielen de la Universidad de Sheffield y Lucía Menéndez-Pidal de la Universidad Complutense de Madrid, utilizó principios de la mecánica cuántica para replantear la naturaleza de la singularidad dentro de los agujeros negros.

Su estudio empleó un modelo simplificado conocido como agujero negro planar, cuyo límite es una superficie plana en lugar de la forma esferoidal clásica. Sus hallazgos sugieren que el mismo mecanismo podría aplicarse a los agujeros negros tradicionales.

Los agujeros negros no existen, afirmó Stephen Hawking, al menos no como los  imaginamos

En la mecánica cuántica, el tiempo nunca se detiene; los sistemas cambian y evolucionan continuamente. Bajo esta premisa, la singularidad dentro de un agujero negro podría no representar el fin del tiempo, sino más bien una transición hacia un nuevo estado en el que el agujero negro se convierte en un agujero blanco.

Un aspecto innovador de la investigación es la relación que establece entre la energía oscura y el tiempo. La energía oscura es una fuerza misteriosa que parece estar impulsando la expansión acelerada del universo. Según la teoría propuesta, esta energía podría funcionar como un punto de referencia fundamental para medir el tiempo a escala universal.

Generalmente, se considera que el tiempo es relativo al observador, pero en nuestra investigación, planteamos que el tiempo se deriva de la energía oscura, la cual está presente en todo el universo y es responsable de su expansión, explicó el Dr. Gielen.

Resulta tentadora la teoría de que lo que percibimos como una singularidad es en realidad un principio, lo que sugiere la existencia de algo aún más enigmático al otro lado de un agujero blanco.

Hipotéticamente, podría existir un observador que atraviese un agujero negro, pase por la singularidad y emerja en el otro lado como si hubiese viajado a través de un agujero blanco, agregó Gielen. Aunque esta idea sigue siendo altamente especulativa, podría abrir nuevas vías para explorar conceptos como los agujeros de gusano y los viajes interdimensionales.

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Opinión: ¿Por qué y por quién dar la vida?…


Por qué y por quién dar la vida?

Ideas/La Gaceta(J.Bilbao) — Se pretende recorrer un camino de vuelta hacia un imperio europeo, que la población asuma sacrificios y aún la muerte en nombre de la UE. Ernst Jünger tenía clara la respuesta en las primeras páginas de Tempestades de acero, el fascinante relato de su experiencia luchando en la Primera Guerra Mundial:

«A la vista de las colinas del Neckar, que estaban coronadas de cerezos en flor, experimenté un intenso sentimiento de amor a la patria. 

Qué bello era aquel país y cómo merecía que por él derramásemos la sangre y diéramos la vida (…) este pedazo de tierra, que en cualquier momento puede transformarse en un cráter ardiente, es el campo que ahora nos toca labrar a nosotros y en el que tal vez quedemos enterrados como semillas.

Detrás, hacia el este, queda la patria, su voluntad de vivir se encarna en nuestra voluntad de morir».

Podríamos creer que eran reflexiones fruto de su bisoñez, pero tras páginas y páginas de explosiones, metralla silbando en sus oídos, compañeros caídos y heridas malamente cicatrizadas que se acumulaban en su maltrecho cuerpo como insignias ganadas en combate, seguía manteniendo sus convicciones:

«Ahora miré hacia atrás: cuatro años en mitad de una generación predestinada a la muerte, pasados en cuevas, trincheras llenas de humo y tierras yermas iluminadas por el fuego de los proyectiles; años animados solo por los placeres de un mercenario y noches de guardia tras guardia en una perspectiva interminable; en resumen, un calendario monótono lleno de penurias y privaciones, dividido por los días señalados en rojo de las batallas.

Y casi sin que yo lo pensara, la idea de la patria se había destilado de todas estas aflicciones en una esencia más clara y brillante».  

Ahora bien, el problema de Jünger es que no había leído a Cayetana Álvarez de Toledo, quien hace unos días se preguntaba «¿Estamos los europeos dispuestos a matar y morir por la libertad?». Cuestión que en su propia formulación ya resulta reveladora, pues primero evade la nacionalidad de quienes interpela —¿es la UE, puede llegar a serlo, una patria o sucedáneo de tal para alguien?— y seguidamente proporciona la causa última por la que morir y matar: la libertad.

¿Pero la libertad de quién y para qué? Si los españoles tuviéramos que matar a quien ha limitado inconstitucionalmente nuestra libertad en los últimos años entonces deberíamos apuntar en una dirección distinta de la que Cayetana nos indica (no queremos dar ideas a nadie, Dios nos libre, solo nos ponemos en tal hipótesis).

Es el problema de recurrir a un término tan polisémico, de significado tan elástico, que podrá resonar en cada uno de nosotros, sí, pero de manera distinta según cada caso, igual que ocurre con «felicidad», de tal forma que no permite deducir un mandato colectivo, naufragando en la pura subjetividad.

Dulce et decorum est pro patria mori - Wikipedia, la enciclopedia libre

¿Es la libertad mera ausencia de coacción estatal o un logro efectivo de las metas que uno se proponga? Si es solo lo primero ¿Estará dispuesto un joven español que viva en casa de sus padres porque no puede irse a ningún otro sitio a morir por su libertad meramente formal para residir en cualquier parte del territorio nacional? ¿Y un desempleado por la de sindicarse libremente? Es poco probable…

La distinción entre libertades positivas y negativas, entre «libertad de» y «libertad para» ha venido siendo objeto de un largo debate político-filosófico en el que no es cuestión de entrar ahora, pues queríamos simplemente apuntar que a tal palabra habrá que añadirle algo más si queremos expresar algo que tenga sentido.

La patria ya es otra cosa. Sí, también abarca mucho y puede interpretarse de varias formas, pero necesariamente está delimitada por unas fronteras, una historia, acoge unos paisajes coronados o no por cerezos en flor y alude, también, a un pueblo que habita tal territorio, con unos antepasados y una tradición cultural de ellos heredada.

Todo ello, sumado, ciertamente ha resultado un poderoso reclamo por el que pelear y hasta dar la vida pues ya escribió Horacio, convertido luego en lugar común: «Dulce et decorum est pro patria mori»: dulce y honorable es morir por la patria. Etimológicamente la tierra de los padres, la tierra donde uno nació.

Es la tribu, la comunidad de pertenencia. Cuyos vínculos de unión tendrán que ver, según el tamaño, o con el parentesco o bien con ciertos símbolos, tradiciones, creencias y estructuras de poder compartidas.

Invocar a la patria es por tanto lo opuesto a invocar a la libertad, pues apela a lo que une al individuo al colectivo y no a lo que lo emancipa de él, le habla a nuestra naturaleza social y no a la particularidad de cada uno.

No minusvaloraremos la enseñanza de Don Quijote acerca de que «por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida», pero no es lo mismo asumir riesgos —lo hacemos desde que salimos del portal cada día— que encarar el martirio, que es lo que la guerra exige.

Por ello, bajo ese enfoque, la persona movida por el patriotismo podría llegar a entregar su propia existencia si las circunstancias lo exigieran, pues sacrificando su cuerpo pervivirá simbólicamente en la comunidad cuya continuidad contribuye a defender.

De ahí que desde su composición allá por 1869 el himno nacional de Cuba reza que «morir por la patria es vivir», mientras que la Canción del Legionario promete que «si en la guerra hallas la muerte, tendrás siempre por sudario, legionario, la bandera nacional».

Por eso, también, el coronel Moscardó aceptó el sacrificio de su propio hijo durante el asedio del Alcázar de Toledo recomendándole que encomendara su alma a Dios y muriera gritando «¡Viva España!». Así no moriría del todo.

La Europa que nace de otra guerra: un viaje de 2.800 kilómetros a través de  un continente conmocionado | EL PAÍS Semanal | EL PAÍS

No es de extrañar, en vista de todo lo anterior, que la proliferación de los nacionalismos desde finales del siglo XVIII cambiara la naturaleza misma de la guerra. Lo explicaba Clausewitz, que algo sabía del asunto, rememorando la derrota a cargo de Napoleón de los ejércitos prusianos de los que él formó parte:

«Apareció una fuerza que superaba toda imaginación. De repente, la guerra volvió a ser asunto del pueblo, un pueblo de treinta millones, todos los cuales se consideraban ciudadanos… El pueblo se convirtió en un participante de la guerra; en lugar de ser solo gobiernos y ejércitos, como hasta entonces, todo el peso de la nación se lanzó a la balanza.

Los recursos y esfuerzos ahora disponibles para su uso sobrepasaban todos los límites convencionales: nada impedía ya el vigor con el que podía librarse la guerra».

Por su parte Goethe, presente en la batalla de Valmy de 1792, en la que dicen que se atacó al grito pionero de «¡Vive la Nation!» por las tropas de los recién intitulados ciudadanos franceses, ofreció un diagnóstico similar: «En este lugar y desde hoy comienza una nueva era en la historia del mundo, y todos vosotros podéis decir que estuvisteis presentes en su nacimiento».

Si las contiendas pasaban a ser una cuestión nacional entonces el servicio militar se volvía universal y obligatorio, la conciencia de formar parte de una misma comunidad algo a inculcar desde la escuela, la propaganda de guerra debía alcanzar al conjunto de la población, y el esfuerzo bélico una tarea en la que volcar la economía del país.

El patriotismo insuflaba valor al soldado en el frente, pero también se volvía esencial en la retaguardia. La nación debía honrar a sus mártires y los símbolos que la definían adquirían connotaciones sagradas, trascendentes. El resultado es que los imperios multiétnicos eclosionaron en múltiples Estados-nación modernos, más cohesionados y eficaces para la guerra.

Así, cada país pasaba a tener su ejército, considerado «la columna vertebral de la patria», al servicio de sus fronteras, de su pueblo y de su soberanía… Al menos así ha sido a grandes rasgos hasta el presente, momento en que se empieza a hablar de un ejército europeo y de una hipotética implicación de los ejércitos de diversos países del continente en un conflicto a miles de kilómetros ajeno a sus respectivos intereses nacionales.

Es decir, se pretende recorrer un camino inverso hacia un imperio europeo, donde los soldados volverán a ser mercenarios y la población dejará de asumir como propio el esfuerzo bélico. Las élites que toman esta decisión creen que funcionará, que la población asumirá sacrificios y aún la muerte en nombre de la UE, de no se sabe bien qué libertades formales o de la integridad territorial y soberanía de patrias que no sean la propia. Permítanme que lo dude.   

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Working class heroes: las huelgas contra Franco…


huelgas
Los grises cargan contra manifestantes durante una huelga en 1968.

JotDown(A.García) — Quizá no exista un periodo de la historia reciente de España que interese más mantener oculto bajo cuatro tópicos mal trabados que la dictadura del general Franco, se mire al lado del espectro político que se mire. Para los nostálgicos suponen cuatro décadas ininterrumpidas de orden, estabilidad y ausencia de paro donde no ocurrió nada que se saliera de lo que Dios y la Patria mandan.

Para otros muchos, existe un bloqueo psicológico ante la vertiente represiva del franquismo; las dictaduras no son precisamente simpáticas. Lo que se cuenta en el cole es la represión, los apuros de la posguerra y desde ahí ya derechitos al advenimiento de Juan Carlos I para salvarnos del caos y las tinieblas, todos nos damos la mano en amor y compañía y el mundo entero nos admira.

Por eso puede que últimamente abunden los que no tienen ni pajolera idea de lo que ocurrió cuando sus padres o abuelos aún tenían pelo. Todo esto obedece al sesgo politizado con el que se suele analizar este periodo.

Legiones de tertulianos maduros han transmitido la distorsionada imagen tardofranquista de los estudiantes universitarios (casualmente ellos mismos) corriendo delante de los grises como héroes de la lucha contra la Lucecita de El Pardo. Las protestas estudiantiles existieron desde finales de los cincuenta y cobraron mucha importancia en los estertores del franquismo, pero se trata de una oposición puramente política y minoritaria.

La población universitaria la componían vástagos de gente acomodada y afecta al régimen. La revuelta estudiantil proviene de las mismas entrañas del franquismo: tras las algaradas de 1957 ilustres apellidos de victoriosas familias patearon las cárceles peninsulares buscando a sus nenes, impasible el ademán.

Sin embargo, existió una oposición constante, espontánea, valiente y aunque de carácter mucho menos político, a la postre bastante más efectiva. Esta oposición ha permanecido durmiendo el sueño de los justos durante años, condenada al ostracismo puesto que no está plagada de prohombres destacados.

Esta oposición consiguió plantar las semillas del Estado del bienestar en España a costa de mucha sangre, sudor y hostias como panes. La conflictividad laboral durante la dictadura no fue en absoluto testimonial; durante unos cuantos años fue la más alta de Europa y sin embargo ha desaparecido del relato posterior. 

  • Acto I: Represión y autarquía

Sindicato de Estudiantes - El movimiento estudiantil en la lucha contra el  franquismo

Desde el inicio del alzamiento, los militares sublevados tenían muy claro cuál iba a ser su objetivo principal: «erradicar» de España la «enfermedad marxista». Al menos hasta 1947 se emplearon a fondo para conseguirlo: a la represión de retaguardia llevada a cabo por falangistas y carlistas le siguió un metódico terrorismo de Estado de la mano de los Tribunales Militares que, con la Causa General en ristre, no daban abasto para crujir a tanto rojo real o imaginado.

Las cárceles españolas, con capacidad para veinte mil reclusos, alojaban una cifra que oscila entre doscientos y cuatrocientos mil presos políticos. Los ejecutados se cifran en cine y ciento cincuenta mil, sin contar fallecidos por enfermedad, hambre o malos tratos en prisiones y centros de acogida —niños o mujeres, por ejemplo—.

Los exiliados superaban el medio millón, aunque una buena parte acabó volviendo. La represión no se termina ahí, sino que incluyó una depuración de funcionarios públicos, sobre todo en la enseñanza y la judicatura (sustituidos por curas y militares, respectivamente) pero que también llegó a capas más modestas, como los servicios municipales.

La magnitud de la represalia franquista en los primeros tiempos desarticuló a la oposición política desde el centro hasta la extrema izquierda y la redujo a un estado de lamentable impotencia del que ya no salió: hay una discontinuidad evidente entre la izquierda de antes de la guerra y la actual.

Este programa «depurador» incluía los cuadros de mando de muchas empresas, que fueron también purgados y se procedió al sometimiento de la fuerza de trabajo, sospechosa de izquierdismo.

Los principios que rigieron la economía española estaban indisimuladamente calcados del corpus doctrinal fascista italiano: los militares vencedores, sin mucha idea de economía, impusieron el ideal mussoliniano de la autosuficiencia en un país que se moría de hambre casi literalmente.

Otro de los pilares ideológicos del fascismo era la negación de la lucha de clases y los conflictos sociales. La aproximación a este ideario se alcanzaba a base de hostias a los obreros por parte del Estado, que intervenía las relaciones laborales. 

Falange, el inicialmente minúsculo partido fascista fundado por Primo de Rivera Jr., jugó un importantísimo papel como tonto útil durante y después de la guerra, falleciendo de éxito al convertirse en el Partido Único, una vez fusionado con los otros ilusos aliados del franquismo: los carlistas.

El Frankenstein bautizado como FET-JONS pronto se encontró ante la realidad de que, pese a su apariencia de poder omnímodo, era marginado por los militares, pues para eso habían ganado ellos la guerra y se habían enseñoreado del país. Así que el ámbito de Falange se vio reducido a aspectos concretos de la sociedad española, entre los que se encontraba la regulación laboral.

El Fuero del Trabajo de 1938, copiado de la Carta di Lavoro fascista, imponía una «organización corporativa» del trabajo —es decir, por ramas de la producción—, prohibía las huelgas, que eran delito juzgado por tribunales militares y consagraba el papel del Estado como una especie de «Empresario Supremo».

Los empresarios eran los «jefes» de la empresa (en el sentido fascista de la palabra, como Duce o Führer) y respondían frente al Estado de cualquier alboroto que sus trabajadores protagonizaran. De esta manera se forjó no solo una relación de explotación asalariado-empresario sino también de subordinación neo-feudal, puesto que debían mostrarse leales al patrón en todo momento; lo contrario podía costar la cárcel y la marginación social.

Siguiendo esta filosofía fascista de que una vez sujetos a guantazos los obreros, los conflictos laborales no existen, los sindicatos de clase desaparecieron y se obligó a todos los trabajadores a encuadrarse en lo que se conoció como Sindicato Vertical (u OSE, Organización Sindical Española).

50 años de la muerte de Franco: los obreros que pusieron la dictadura contra  las cuerdas

El encargado de poner en pie este peculiar edificio fue Gerardo Salvador Merino, uno de los escasos palentinos que pululan por la historia de España, y que además era bastante nazi.

Suficiente como para que albergara planes para convertir el sindicato en una fuerza autónoma y poderosa, lo que provocó que Franco se deshiciera de él y encargara la tarea al más manejable Arrese.

Con ello, la teoría nacionalsindicalista se fue a la pragmática porra: el sindicato no estaba unificado ni era vertical más que en teoría, puesto que el asalariado era un monigote en manos de la patronal, ni mucho menos dirigía la actividad económica.

Eso quedó para el Estado, que para controlar de verdad el mondongo creó las Magistraturas de Trabajo. El sindicalismo falangista se convirtió en una organización burocrática limitada a vigilar a los revoltosos y a formar cuadros para el régimen.

Con estos planteamientos, la vida del obrero español era más bien lúgubre; la negociación colectiva desapareció sustituida por un paternalismo empresarial otorgado, con un embrión de Seguridad Social inspirado en el republicano, obras benéficas como leyes de Accidentes de Trabajo, famélicos subsidios familiares, seguros de vejez y otras rudimentarias migajas de caridad para evitar conflictos.

Esta ausencia de mecanismos legales para conseguir mejoras sociales coincidió con la etapa más oscura de la economía nacional; el primer franquismo y su estúpida utopía autárquica llevó a España varias décadas hacia el atraso. Resulta inexplicable que las cartillas de racionamiento, procedimiento de emergencia en periodos de anarquía, perviviesen la friolera de trece años desde el final de la guerra si no es por la incompetencia y avaricia de los responsables económicos.

Desmantelados los antiguos sindicatos y en plena represión, el malestar obrero por las pésimas condiciones de vida se limitó a una resistencia pasiva; abundan los informes sobre indolencia, desobediencia y «sabotaje».

Pero en 1947, dado el aislamiento internacional de la España franquista y las malas perspectivas de supervivencia del régimen, las redes clandestinas de UGT, PSUC y CNT organizaron una huelga abierta en Cataluña y el País Vasco, casi las únicas zonas industriales del país. Sin embargo, fue el canto del manido cisne, el fracaso final de las maniobras de la impotente oposición política en el exilio.

El aflojamiento de la presión exterior, el afianzamiento de la dictadura y el declinar de la guerrilla comunista acabaron de finiquitar la acción directa de los escasos supervivientes.

Lo que no cambiaba era la autarquía, que en 1951 amenazaba con hundir definitivamente la economía nacional. Es aquí cuando una inesperada tormenta se desatará en las narices de los dirigentes franquistas. Barcelona, el País Vasco, Madrid y Pamplona estallarán espontáneamente en una protesta sin contenido político, puesto que estaba motivadas por el insoportable malestar que provocaba la miseria endémica española.

Los protagonistas son sustancialmente diferentes a los de la época republicana; el recién creado para-sindicalismo católico (las Hermandades Obreras de Acción Católica y la Juventud Obrera Católica) y la nueva política de algunos sindicalistas llamada «entrismo», que consistía en infiltrarse en los cuadros del sindicato como enlace para desde ahí dar salida a reivindicaciones laborales.

Ocurrió que a finales de 1950 el Consejo de Ministros decretó una brutal subida del transporte público barcelonés, más hiriente si cabe por el hecho de que una idéntica subida para Madrid había quedado congelada. Como todo el que conozca a algún catalán sabe bien, esta es la afrenta más grave que se les puede hacer: en marzo del 51 tuvo lugar un boicot masivo al tranvía, seguido por una huelga general convocada por los propios enlaces sindicales.

Ni que decir tiene que la policía se puso las botas en una actuación que sería la marca de la casa: politizar los conflictos y militarizar la represión de las huelgas. Actitud que a la larga será contraproducente para el franquismo porque conducirá inevitablemente a la recíproca politización obrera. Para el 25 de abril la protesta se había extendido al País Vasco y Navarra, donde se sucedieron tres huelgas generales.

En mayo le tocó el boicot tranviario a Madrid en señal de descontento por el alto coste de la vida. A pesar de las detenciones y los palos recibidos, el precio del tranvía volvió a ser el que era: no solo había hecho acto de presencia una forma completamente nueva de resistencia al franquismo, con tácticas y organización diferente, sino que Franco tuvo que remodelar el gobierno y destituir al ministro del ramo. La primera piedra para desmontar el disparate de la autarquía estaba puesta.

El siguiente asalto tuvo lugar en 1956-57, justo después de la primera algarada de estudiantes que siguió a la polémica entre las familias católica y falangista de la intelectualidad del régimen. El objetivo seguía siendo la simple mejora de unas condiciones patéticas, sobre todo salariales; la organización será mayoritariamente espontánea y ciudadana, y la geografía, la habitual todos estos años: Cataluña, el País Vasco, Madrid y la cuenca minera asturiana.

La mayoría eran obreros procedentes del campo, sin relación directa con la guerra civil y cuyas reivindicaciones eran de tipo práctico. Para conseguirlas, usaban profusamente la huelga y la formación de comisiones ad hoc que después se disolvían; el rosario de conflictos obreros, principalmente metalúrgicos y mineros, se sucedió (SEAT, ENASA, Batlló, Hispano-Olivetti).

El gobierno respondió de nuevo politizándolas, lo que tenía su lógica puesto que por un lado ponían en entredicho las bases nacionalsindicalistas del Estado y su presunta armonía entre capital y trabajo, y por el otro alteraban el orden público, esencia del régimen.

Otra vez, bajo el aparente triunfo represivo, el franquismo se batía en retirada: en 1958 se promulgó la Ley de Convenios Colectivos, que legalizaba la negociación laboral, dejándola en manos de la OSE. Además, la reforma económica estaba en marcha, auspiciada por expertos internacionales e impuesta a Franco, que aceptó a regañadientes («Haga usted lo que le dé la gana», le espetó a su ministro de Hacienda). El Plan de Estabilización de 1959 finiquitó el sueño económico fascista.

  • Acto II: Desarrollismo o muerte

Izquierda Revolucionaria - A 40 años de la muerte del dictador. Así  'protegía' el franquismo a los trabajadores

El reajuste económico que siguió a la estabilización trajo muchas apreturas a la población, pero la mejora posterior fue todavía más sangrante, ya que los trabajadores eran muy conscientes de que no les llegaba nada de la recuperación. Por otra parte, en los años sesenta habían cristalizado, al calor de los enfrentamientos de los cincuenta, las nuevas formas de actuación obrera.

La fórmula mágica consistía en la infiltración y utilización de la OSE como forma legal de lucha, la huelga como forma ilegal y la creación de fugaces comisiones obreras para negociar puntos concretos, impulsadas por jóvenes católicos y comunistas; es el origen de las actuales CC. OO. 

La protesta en estos años comenzó en primavera de 1962 con la gran huelga de la minería asturiana, de dos meses de duración y más de sesenta mil participantes que terminó con cientos de detenidos, despedidos y deportados. Se sumaron de nuevo Barcelona y el País Vasco para contabilizar unos cuatro cientos mil huelguistas de nada que reclamaban su parte del pastel del meteórico e inesperado desarrollo económico.

Arreciaban las reivindicaciones de mejoría de nivel de vida, recogidas en los informes policiales, y los actos de indisciplina. Eran los años de negociación de convenios colectivos, proceso especialmente frustrante si tenemos en cuenta que la parte social la representaba la OSE, o lo que es lo mismo, el Estado franquista.

Que firmaba con la patronal a espaldas de los obreros (prácticamente consigo misma), por lo que estos se veían obligados a lidiar tanto con patronal como con «representantes», no siempre por los escasos cauces legales.

Sin derechos de huelga, organización o asociación, los trabajadores se encontraban con la triple presión de una inflexibilidad empresarial que podía sancionar legalmente «indisciplinas», una organización sindical oficial que velaba por la «normalidad laboral» y un poder ejecutivo que veía todo esto como un problema de orden público y a la mínima lanzaba a los grises a la carga.

No sorprende que a partir de 1966 la conflictividad obrera vaya en imparable aumento hacia su apoteosis setentera, puesto que la única vía para salir de aquello era la militancia y el conflicto de clase. Canalizado sobre todo a través de las CC. OO., que aprovecharon bien un resbalón aperturista del responsable de la OSE, José Solís.

En las elecciones sindicales de aquel mismo año, ensayaron un asalto en toda línea destinado a ocupar cuantos más cargos sindicales mejor. Solís se asustó terriblemente ante el crecimiento de la organización y en el 67 fue ilegalizada por el Tribunal Supremo que la tildó de «filial del Partido Comunista», descripción que como hemos visto se queda bastante corta ya que estaba llena de católicos, socialistas e independientes.

La persecución solo sirvió para acrecentar la red de solidaridad alrededor de esta organización seudo-sindical de tipo sociopolítico. Hasta los setenta la criatura fue creciendo, apareciendo nuevos fichajes en otros sectores de actividad (textil, banca, sanidad, enseñanza) y otras zonas geográficas (El Ferrol, Valencia, Valladolid, Sevilla, Vigo).

Todo este desarrollo del activismo militante y el enorme crecimiento de la reivindicación laboral es el verdadero responsable de la elevación del poder adquisitivo de los trabajadores españoles y de las sucesivas mejoras en las condiciones laborales. Con mucho esfuerzo se estaba arrancando a un Estado dictatorial, que no dudaba en emplear la violencia indiscriminada para reprimir los «desórdenes», todo un andamiaje de protección social y derechos laborales.

No solo eso, sino que el círculo vicioso de politización mutua facilitó que el centro del antifranquismo real pasara a ubicarse en las clases trabajadoras. Proceso cuya culminación tendrá lugar al final de la dictadura.

  • Acto III: Tardofranquismo y modélica transición
Los estudiantes en la lucha contra el franquismo y la Transición

Los setenta trajeron un recrudecimiento de la represión, impotente el régimen para buscar cualquier otra solución al marrón laboral que tenía entre manos.

Empezaron a aparecer los muertos, en Granada (70), Barcelona (70,73) o Ferrol (71) y las consiguientes condenas internacionales.

También apareció la brutal crisis económica mundial de 1973 y afectó gravemente a una economía como la española, que crecía desaforadamente sobre bases más bien flojas.

Las horas perdidas en huelgas superaban los diez millones anuales por estas fechas y por una vez España lideró algún ranking en esto de la cosa reivindicativa. Estudiantes y asociaciones vecinales se unían a la fiesta; el franquismo se venía abajo en el terreno económico, social y laboral así que, hablando en marxista, a la superestructura política le quedaban tres días.

Igual que a la momia andante del Caudillo, que finiquitó el 20-N de 1975 dejando como legado una frase ambigua. En el incierto camino que se seguiría después, esta paciente obra de organización obrera iniciada de la nada y con su tributo de sangre a cuestas, ocupaba el centro de la movilización social.

La politización subió muchos enteros y había motivos para pensar que iría en aumento (la huelga general de Vitoria en 1976 acabó con seis muertos a manos de las fuerzas del orden), pero hete aquí que la Modélica Transición pivotó alrededor de un rápido movimiento de las elites salientes, que pactaron con los líderes surgidos de la oposición, interlocutores escogidos por ellos (la importancia del PSOE en 1974 era bastante relativa, por poner un ejemplo de la falta de representantes políticos en el movimiento obrero), lo que propagó una sensación de desencanto cuya puntilla fue el abrazo que se dio Carrillo, cabeza visible del PCE, con la monarquía.

Esperable, puesto que regresaba del exilio totalmente ajeno a los nuevos comunistas que se rompían los cráneos contra las porras de la policía.

En 1976 se pactó el desmantelamiento de la OSE, que con el tiempo ha sido sustituida por dos organizaciones similares: UGT y CC. OO., cuyos dirigentes suelen aparecer en pareja a hacer declaraciones conjuntas mientras mantienen un perfil bajo en cuanto a conflictividad laboral.

Quién sabe si no se ató todo después de muerto el dictador.

nuestras charlas nocturnas.

¿Qué es la verdad?…


Luigi Mussini, (1813–1888). El cumpleaños de Platón, 1862, celebrado en la Villa di Careggi por Lorenzo el Magnífico

MEER¿Qué es la verdad? A lo largo de los siglos, el pensamiento humano ha dominado las fuerzas mentales en busca de la verdad absoluta. Han sido invocadas posibles respuestas, y la ciencia ha tratado de explicarla a través de sus postulados: naturalistas, humanismo en la ciencia, axiomas.

La problemática de la especificidad y el uso del instrumentalismo para la comprensión sobre la búsqueda de una verdad tiene un porqué… Sin embargo, la verdad es todo aquello que se piensa sobre un hecho real, es decir, una afirmación…

Es el método por el cual las mentes resuelven dicha premisa… más allá del propio hecho real. En otras palabras, la verdad podría encontrarse en la construcción de otras verdades similares o en que la afirmación de la verdad se podría hallar en una resultante, pero nunca ser la verdad.

El choque de las culturas de pensamiento sobre la verdad tuvo su origen después de que el hombre abandonó el uso de la alquimia primitiva, esotéricas, metafísicas, religión y creencias traídas de las edades grecorromanas, pensamientos cristianos, sanagustinianos, renacimiento, hasta las ideas de la ilustración.

El método científico de problema, observación, contraste y ley natural no hizo más que desechar de plano el empirismo del viejo mundo.

Este cáliz de vida, la verdad, empieza a fluir en la nueva epistemología sobre el pensamiento humano. Las respuestas, a través de un método observable y medible, hacen que el ser humano desarrolle su libre pensamiento, el cual ahora es contrastado empíricamente por las leyes naturales que le dictan el porqué de los fenómenos y así va obteniendo la verdad.

El choque de las culturas de pensamiento sobre la verdad tuvo su origen después de que el hombre abandonó el uso de la alquimia primitiva
El choque de las culturas de pensamiento sobre la verdad tuvo su origen después de que el hombre abandonó el uso de la alquimia primitiva

Pero toda metodología tiene sus límites, pues los métodos ofrecen ciertas reglas que limitan el pensamiento, ya que lo llevan a recorrer solo el camino inducido deductivamente o inductivamente.

En otras palabras, lo que es científicamente comprobable y está dentro de estas reglas básicas de control es aceptable, y lo que no es científicamente comprobable es desechable.

Por tanto, el hombre crea el mundo objetivo y de allí extrae el conocimiento, pero si se toma una visión popperiana, se encontrará incluso con subjetividades que surgen de otros universos de pensamiento en la búsqueda de la verdad absoluta.

Es un pensamiento más racional y no tan científico como contraste para hallar la verdad absoluta dentro del pensamiento humano en un cierto grado de verosimilitud a teorías o es una tarea netamente científica.

Pero toda teoría, en cuanto a los términos y las interpretaciones, surge de un contexto observable. Por ejemplo, un objeto que se desplaza con una velocidad durante un período de tiempo como principio de la mecánica lo hace solo si necesitó una fuerza que lo sacó de su estado de reposo.

Ese mecanismo tiene una fórmula física para llevar a cabo su cometido de movimiento. Es una ley universal, sin necesidad de la intervención del pensamiento humano.

Para argumentar su presupuesto, el científico no busca sus respuestas a la verdad en brujos o magos; se basa en su empirismo metodológico observable. Pero aquí, sin limitar su investigación, deberá valerse de un cuerpo de hipótesis teóricas, falsas o no, que utilizará en su pensamiento deductivo para el uso de sus instrumentos en la búsqueda de la verdad.

De esta manera, cualquier oposición a los resultados de su pensamiento no se dirigirá hacia el núcleo teórico de hipótesis, sino hacia los supuestos que las acompañan, pues es una inducción.

Quizás, entonces, todo hecho observado hallará su verdad al ser empíricamente comprobable, y si no lo es, será rechazado o sustituido por otra teoría de pensamiento para obtener su verosimilitud. O cada núcleo duro de hipótesis generales dependerá de la decisión de aceptación o no.

Este camino que hemos recorrido juntos nos invita a volver al principio: “¿Qué es la verdad?”. Una comprensión del pensamiento humano. Análisis, reflexión o metodología para poder dar respuestas que pueden ser próximas a la verdad real. ¿Cuál es el límite para la ciencia y la no ciencia?

A modo de cierre, usted tiene una idea epistemológica, una visión, un nuevo conocimiento que le ayudará a pensar en cómo es que sonríe y llora.

nuestras charlas nocturnas.

Se desata guerra cultural sobre lo «woke» en EE. UU. …


La sensibilidad «woke» también significa proteger los derechos de la comunidad LGBTQ+.

DW(S.Wünch) — Para Donald Trump, la palabra «woke», que se usa para designar la «sensibilidad hacia las injusticias», es un término irritante. Según el Gobierno estadounidense, términos como «sexualidad», «transexual», «no binario», «crisis climática» o «racismo» deberían desaparecer de los documentos gubernamentales estadounidenses.

Según el diccionario Duden, «wokeness» es la «alta sensibilidad (a veces de miras estrechas o asociada con el activismo militante) hacia la discriminación particularmente racista, sexista, la desigualdad social y similares».

Trump, con sus críticas, apunta principalmente contra los programas de «Diversidad, Equidad e Inclusión» (DEI), que, en realidad, se supone que garantizan una sociedad tolerante.

Con sus demandas contra la «tiranía» DEI, Trump ya ha presionado a varias grandes empresas estadounidenses, entre ellas, la cadena de comida rápida McDonald’s, el gigante de los supermercados Walmart, el fabricante de aviones Boeing y al fabricante de automóviles Ford, que están reduciendo sus programas DEI.

– Trump: «La teoría crítica de la raza es veneno»

Donald Trump también declaró que había eliminado «el veneno de la Teoría Crítica de la Raza» (CRT) de las escuelas públicas. Este concepto también puede llamarse «woke», porque identifica los prejuicios racistas en muchas partes de la sociedad occidental.

En concreto, se examina en qué medida el origen, el color de la piel, el género o la orientación sexual influyen en la búsqueda de empleo o de alojamiento, en la calificación en escuelas o universidades o en las investigaciones policiales.

En muchos estados de EE. UU., la enseñanza de esta teoría ya está prohibida, con la justificación de que sitúa a todas las personas blancas bajo sospecha de ser racistas.

– «Las críticas al ‘woke’ radical son comprensibles»

Para la psicóloga y escritora Esther Bockwyt, por muy fuertes y radicales que sean las críticas en EE. UU., también son comprensibles desde un punto de vista racional y científico, afirma en entrevista con DW. En su libro «Woke. Psicología de una guerra cultural», analiza críticamente el «wokismo», incluidos sus aspectos negativos.

«No es sólo el miedo clásico al cambio lo que está detrás de esto, sino también una cierta cantidad de sentido común, porque bajo la apariencia de la toma de conciencia se están produciendo excesos malsanos», dice. Y cita el debate sobre los hombres biológicos que se consideran mujeres en el deporte femenino o en las cárceles de mujeres en Estados Unidos.

En opinión de Bockwyt, el rechazo del «wokismo» extremo, incluso desde el centro y no necesariamente desde los extremos de la sociedad, está justificado. «No se trata sólo de querer ser conscientes de la discriminación –casi todo el mundo estaría de acuerdo con eso–, sino que es algo más radical», afirma a DW.

«Y es por eso que se le está dando tanta importancia en Estados Unidos, porque es relevante y tangible y también separa a las personas en lugar de unirlas», agrega.

– La gran olla «woke»

En Alemania, las cuestiones transgénero, el veganismo, la protección del clima, el feminismo y la llamada cultura de la cancelación se mezclan en la gran olla «woke». La ira contra todo lo que es «woke» se dirige principalmente contra las personas que tienen una postura política de izquierda o verde y se consideran progresistas.

Los conservadores, a menudo, acusan a una «minoría moralizadora» de querer educar e imponerse sobre quienes piensan diferente.

Donald Trump ha emitido numerosos decretos en contra de minorías de su país.

– ¿Es el lenguaje inclusivo una amenaza para la democracia?

Para muchas personas, el lenguaje de equidad de género o inclusivo se considera exagerado y, peor aún, una «violación de la lengua». Pero se pierde de vista el hecho de que solo se trata de hacer visibles a personas que no se sienten ni hombres ni mujeres y de no herir a los demás con el propio lenguaje.

En los últimos años, los libros que no sólo critican la «toma de conciencia ‘woke'», sino que la consideran una «amenaza a la democracia», se han convertido en los más vendidos en Alemania.

La etnóloga Susanne Schröter, por ejemplo, escribió en su libro «La nueva guerra cultural. Cómo una izquierda ‘woke’ amenaza la ciencia, la cultura y la sociedad» (2023), entre otras cosas, sobre el «terror ideológico» y la «construcción progresiva de un nuevo estado de vigilancia».

– Izquierda «woke», la imagen del enemigo

Estos libros alimentan la imagen enemiga de la «izquierda woke» y, según Bockwyt:

«Creo que se trata de una actitud de verdadero rechazo. Por supuesto, uno puede exagerar la crítica y formularla de una manera particularmente radical y buscar enemigos. Pero no es difícil encontrar enemigos, porque genera rechazo en mucha gente mucho más allá de la derecha conservadora. Por eso también es una imagen enemiga bienvenida».

Los debates en torno a este tema seguirán ocupando a las sociedades occidentales durante mucho tiempo. A pesar de todas las críticas del sector conservador de derecha, la toma de conciencia a favor de un tratamiento más sensible hacia las minorías existe y no se eliminará ni siquiera con prohibiciones.

Esther Bockwyt aboga por el camino intermedio. «Creo que es útil no quedar atrapado en esta imagen en blanco y negro, no decir en general: todo lo que es ‘anti-woke’ es de derecha y todo lo que es ‘woke’ es bueno, sino tratar de hacer una distinción».

nuestras charlas nocturnas.

La paciencia, el arte de saber esperar…


La mente es maravillosa — La paciencia no es precisamente uno de los cultivos que más cuide esta sociedad. 

Sin embargo, ser impacientes nos trae sufrimiento e insatisfacciones, ya que no nos permite disfrutar porque estamos siempre pensando en el futuro y, cuando este llega, rara vez es suficiente porque seguimos pensando en el siguiente futuro.

La paciencia es una actitud necesaria para vivir en el aquí y ahora, disfrutando del momento presente, viviéndolo, sintiéndolo y siendo conscientes del mismo.

Para ello, es necesario potenciar las actitudes que nos centran en cada momento que vivimos.

“La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte.”

-Immanuel Kant-

– La vida a ritmo frenético

“El tiempo es oro”, es un lema que nos indica que no hay tiempo que perder. Parece que hemos sido programados para hacer y hacer, sin permitirnos parar, porque perdemos tiempo, y quizás dinero. Esto nos hace vivir a ritmo frenético, sobrepasando los límites de la salud.

Esta dinámica se está convirtiendo en algo que nos está destruyendo, ya que no podemos acelerar el ritmo de la vida y sus tiempos. Aunque queramos ir más deprisa, todo tiene su ritmo y, por ello, viviremos frustrados y sufriendo por lo que aún no hemos conseguido, en vez de disfrutar de lo que sí está a nuestro alcance.

No sabemos esperar, nos han enseñado a correr, a vivir con estrés y con los plazos de fechas límites en nuestros talones. Por eso, no tenemos tiempo para esperar a meditar una decisión, ni un resultado, queremos que todo sea rápido, aunque eso signifique perder una gran oportunidad para nuestra vida o equivocarnos.

“Lo quiero Ya”, la antítesis de la paciencia

 

 La antítesis de la paciencia

Hemos convertido nuestra sociedad en el mundo del “Ya”. 

No podemos esperar a mañana, ni a llegar a casa, ni a ver a una persona…

Todo nos va indicando que tenemos que resolverlo ahora y acabamos haciendo cosas “Ya”, de forma poco premeditada, como una manera de liberarnos de la ansiedad.

Hablamos o enviamos mensajes cuando caminamos, conducimos o incluso cuando estamos tomando un café con alguien porque no nos han enseñado a esperar y la tecnología nos facilita que sea “Ya”. 

En todo momento estamos comunicados, localizados, sin tiempos en los que simplemente no estamos para el mundo y sí para nosotros.

Creemos que podemos adelantarnos al mañana y lo que ocurre es que perdemos el presente.

La sociedad cultiva la impaciencia, el ritmo frenético, el estrés y nos dejamos llevar sin plantearnos las consecuencias de esto, hasta que llega. Piensa que en algún momento nos inundará el sentimiento de no haber vivido para nosotros, porque quizás lo hemos hecho para “otros”, para el “sistema” o la “empresa”.

Además, viviremos las consecuencias físicas y mentales de no saber esperar. Aparecerán la enfermedad y los conflictos personales e interpersonales, ya que no todo es como queremos y los demás, no podrán facilitarnos siempre las cosas “Ya”.

Vivir desde la sala de espera

Podemos vivir desde la paciencia

Podemos vivir desde la paciencia, sabiendo esperar a que las cosas ocurran de forma natural, sin forzarlas, sin presiones, y en muchas ocasiones sin buscarlas.

 Cada día va a amanecer, para ello no tenemos nada que hacer, salvo disfrutar de ese momento y, mientras esperamos que ocurra, disfrutaremos del resto de cosas que ya encargamos y de las que nos hemos olvidado rápido en post del siguiente deseo.

Para cultivar la paciencia, es necesario bajar el ritmo, centrarnos en el presente y vivirlo conscientemente.

Manteniendo la seguridad y tranquilidad de que habrá un futuro, siempre que lo acompañemos de buenas prácticas saludables y buenas actitudes.

La paciencia nos permite vivir la vida desde la actividad paciente. Nos ponemos en marcha, seguimos avanzando y acompañamos la vida, ajustándonos al momento y al ritmo de la misma.

Se trata de no pretender que sea de otra manera, sino de saber esperar y mantener la calma, para que las cosas ocurran cuando tengan que ocurrir.

“La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.”

-Proverbio persa-

– Ser paciente, dejar fluir

Dejar que las cosas fluyan, no significa, “sentarse a ver pasar la vida”. Fluir con la vida significa que hacemos elecciones y con ellas renuncias, nos marcamos un rumbo como el  que marca en el mapa una dirección para caminar. Y vamos caminando al ritmo saludable que necesitamos, es decir, desde la calma, sin pretender llegar en tan solo un día. Se trata de no quedamos parados, sino caminar a un paso pausado.

Ser paciente es saber esperar a que lleguen las oportunidades. También es saber aprovecharlas desde el momento presente en el que ocurren, ni antes ni después. Ser paciente es observar la vida y aprender de ella, al ritmo que nos marcan los ritmos naturales.

“Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea.”

-Benjamin Franklin-

nuestras charlas nocturnas.

Malditas etiquetas sociales…


Autismo etiquetas

JotDown(A.S.Pedroche) — Rodrigo es un joven adolescente de diecisiete años que ha estado buscando constantemente sus sueños en un mundo sin guía. Respecto a sus padres, hermanos y otros familiares/amigos, Rodrigo está lleno de dificultades para reconocer, identificar y dar sentido a todos los contextos de desarrollo que le rodean.

La mayoría de las personas con desarrollo normativo, los denominados «neurotípicos», nos levantamos y canalizamos sin problemas todos los estímulos que nos envuelven. Automatizamos estos sin ser conscientes e incluso sin dar la importancia que realmente tienen, que no es otra que sentirse vivo y comprender mínimamente el funcionamiento del mundo que ya de por sí resulta complejo.

Pero para Rodrigo resulta todo un reto, ya que presenta necesidades vinculadas con la autorregulación emocional y tiende a malinterpretar contextos sociales y las intenciones de los demás. Da la sensación de que no se percata de los sentimientos de los otros. Sus padres ya sospechaban que algo no iba bien cuando Rodrigo no jugaba e interaccionaba con sus iguales. Se mostraba irritable y se enfadaba por el sentimiento de frustración que experimentaba.

Sorprendía a la hora de expresarse, pues usaba un lenguaje poco usual para su edad: fluido con una variedad léxica notable. No obstante, el lenguaje figurado no lo llevaba tan bien. Si un amigo, en sentido humorístico, le decía: «Hoy me voy a cortar las venas», él le respondía: «¿Por qué te quieres suicidar?». Así pues, no acaba de interpretar las metáforas, frases hechas y otros recursos literarios que toda persona usa a diario.

Seguramente, todos tenemos a un Rodrigo en nuestras mentes; a un niño o a un joven al que la sociedad define —malditas etiquetas sociales— de raro, friki o extravagante en los mejores casos. Las características de estos niños se relacionan con un trastorno del neurodesarrollo: trastorno del espectro autista —TEA—.

Y si tuviéramos que indicar los apellidos del trastorno, indicaríamos el síndrome de Asperger —SA—. Estos apellidos no están reconocidos explícitamente en los últimos manuales de psiquiatría. Sin embargo, los profesionales del mundo de la educación y de la sanidad no se olvidan del apellido Asperger y generan esfuerzos para recordarlo constantemente.

Así pues, en la última versión, la quinta, del DSM —Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales—, el Asperger, junto con otros trastornos asociados, se obvia al quedar relacionado inequívocamente con el grado 1 del Trastorno de Espectro Autista. Este establece diferentes grados: grado 1: precisa ayuda; grado 2: precisa ayuda notable; y grado 3: precisa ayuda muy notable.

El grado 1 incluye rasgos como dificultades a la hora de iniciar interacciones sociales y carencia de respuestas a la hora de establecer una apertura social, como es el inicio de una conversación. También en este grado se detectan dificultades cualitativas de la comunicación, ya que se dan respuestas atípicas en una conversación social y existe una carencia de interés en las conversaciones.

Otros aspectos llamativos en este grado son la falta de desarrollo o adquisición de las habilidades sociales. Intentan en ocasiones establecer amistades, pero con frecuencia sin éxito, puesto que lo hacen de forma excéntrica. También presentan dificultades para alternar actividades y carencia de flexibilidad en uno o más contextos de desarrollo —incluido el escolar, evidentemente—. Además, no se pueden obviar sus problemas de organización y planificación, dificultando así la autonomía.

Pasar al grado 2 supone que las dificultades sociales se incrementan notablemente; a los problemas de interacción se añade una mayor limitación en las interacciones sociales, a pesar de los diferentes tipos de ayudas que pueda ofrecer un especialista. Además, en este nivel se hace patente la carencia de tolerancia a la hora de afrontar diferentes cambios. También aumenta el nivel de ansiedad y se observan más patrones repetitivos.

Viviendo en un mundo de etiquetas sociales

Finalmente, un niño diagnosticado dentro del grado 3 presenta alteraciones graves de la comunicación, tanto a nivel verbal como a nivel no verbal; respuestas muy limitadas y alteración significativa de las interacciones sociales. Al igual que en el segundo grado, destaca la falta de flexibilidad a la hora de asumir diferentes cambios, pero en este nivel se actúa de manera extrema.

En este punto, la cuestión que surge es la de establecer en qué grado se ubica concretamente nuestro Rodrigo, diagnosticado de síndrome de Asperger. Podríamos afirmar que los niños que en su día fueron diagnosticados de síndrome de Asperger presentan más características relacionadas con el grado 1 y 2, y especialmente el 1.

Arrebatar los apellidos, como hemos citado anteriormente, no acaba de gustar a algunos profesionales de la educación y de la sanidad ni, sobre todo, a las asociaciones y familias, puesto que el síndrome desaparece como entidad diagnóstica, lo que supone un importante paso atrás. En cambio, otros especialistas no lo consideran así, puesto que, a pesar de que pierda «oficialidad», continuará presente como incluida dentro del TEA.

¿Qué opinión tenéis al respecto? ¿Cómo os sentiríais si fuerais familia de Rodrigo? La controversia está servida y, seguramente, será una cuestión de tiempo asumir y asimilar la nueva nomenclatura.

Por otro lado, y continuando con el análisis del perfil de las personas como Rodrigo, estos presentan una carencia de habilidades sociales que repercuten en la vida cotidiana. Así pues, podemos detallar en qué competencias sociales presentan más dificultades las personas como Rodrigo, con el fin de configurar un perfil más concreto y específico, y comprender sus necesidades:

1. Habilidades sociales centradas en la aceptación social:

  • Mirar a los ojos de quienes le hablan.
  • Sonreír a quienes lo miran amistosamente.
  • Saber expresar las emociones.
  • Saludar y devolver un saludo.
  • Comportamientos educados en la mesa.

2. Habilidades sociales centradas en la aceptación de iguales:

  • Saber hacer y mantener amigos.
  • Saber ceder en un conflicto.
  • Dejar que otros niños entren en el juego.
  • Defender a un amigo si lo atacan.

3. Habilidades sociales internas:

    • Saber aplazar un deseo.
    • Entender el punto de vista del otro.
    • Controlar el enfado.
    • Fijarse un objetivo que se desea conseguir.
    • Conocer formas de resolver conflictos sociales.

Educa a tu hijo para que las etiquetas que le pongan no le condicionen

Es cierto que se da especial relevancia a las habilidades sociales, pero todo tiene un motivo.

Las personas con SA son un colectivo sensible por padecer bullying, ya que no disponen, en muchas ocasiones, de las suficientes herramientas y recursos socioemocionales para comunicar y gestionar un conflicto de este calibre.

Prácticamente la mitad de los niños y niñas que presentan TEA padecen algún tipo de acoso escolar, concretamente el 46,3 %.

Una cifra extremadamente alta y más aún si la relacionamos con el 10,6 % del resto de alumnos sin TEA.

El grupo de investigación por excelencia del acoso escolar, Olweus Group, realizó un estudio en los primeros compases del siglo XXI en Noruega y en otros países europeos, y extrajo unas conclusiones alarmantes.

El bullying está cada vez más presente en las aulas de educación primaria y secundaria. En los primeros cursos, la violencia física ocurre principalmente entre niños. Según el alumnado avanza en edad y curso, la violencia es más de cariz manipulador, es decir, se usa la calumnia y se hacen circular diferentes tipos de rumores que desestabilizan emocionalmente a la víctima. Este tipo de violencia se da por igual entre niños y niñas.

El 50 % de las víctimas de género femenino han sido asediadas por niños. Y el 80 % de los muchachos han sufrido abusos por parte de niños de su mismo sexo; por lo tanto, podemos concluir que las relaciones entre niños son más duras, provocando un acoso más directo. El rol de víctima y acosador puede durar años.

El perfil de la víctima con el llamado síndrome de Asperger no es muy diferente del de otras víctimas que presentan un desarrollo normativo: una persona sensible, callada, apartada y tímida, además de inquieta, insegura y con una autoestima bastante frágil. Todos estos rasgos favorecen, sin lugar a dudas, que sea candidato para recibir acoso escolar y explica los datos cuantitativos expuestos con anterioridad.

Además, no hay que olvidar que pueden presentar rasgos propios de la depresión infantil; no tienen muchas amistades en general ni establecen lazos de afecto. También se observa que no se relacionan con sus iguales; es más, se sienten mucho más seguros con adultos. Suelen tener un rol más bien de víctima pasiva y no tanto de víctima provocativa.

Los que adoptan este último estilo presentan, además, rasgos propios de hiperactividad y, también, dificultades de atención y percepción.

En cambio, los acosadores presentan un perfil caracterizado por tener una necesidad de controlar a sus compañeros, querer conseguir todo aquello que se proponen sin establecer límites, no mostrar ningún tipo de solidaridad hacia los demás, en especial hacia las víctimas, desafiar a sus iguales e, incluso, a los adultos, padres y docentes.

Además, este colectivo puede estar incluido en algún exosistema relacionado con el vandalismo, la drogadicción y la delincuencia juvenil.

Ya es suficientemente duro comprender el funcionamiento del mundo social desde la perspectiva de una familia a la que a uno de sus miembros se le ha diagnosticado el llamado síndrome de Asperger como para que se le sumen otras barreras que dificultan su inclusión escolar y social. ¿Ayudaremos a encontrar los sueños de jóvenes como Rodrigo?

Cada vez encontramos más facilitadores: más formación, sensibilización, trabajo en equipo de profesionales, movimientos sociales por parte de familiares y asociaciones, implementación de nuevos protocolos de acaso escolar y evaluación psicopedagógica, pero queda un largo camino por recorrer.

Sigamos avanzando y creciendo juntos, atendiendo a la diversidad funcional en un contexto inclusivo y facilitando ayudas apropiadas en que la persona con TEA de grado 1, comúnmente conocido como síndrome de Asperger, pueda disfrutar de los demás y establecer relaciones satisfactorias.

nuestras charlas nocturnas.

Un escalador tatuado de hace 5.000 años y un peine contra los piojos: las increíbles historias que revelan los glaciares cuando se derriten…


Paso de los Alpes
Por el descongelamiento de los Alpes se han hecho importantes hallazgos arqueológicos en los últimos años.

BBC News Mundo(S.Hardach) — A medida que los glaciares y las capas de hielo del planeta se derriten, revelan historias jamás contadas de habilidades humanas, aventuras, fe y conflictos mortales.

Hace unos 5.000 años, un hombre tatuado de unos 40 años, de ojos marrones y cabello negro, escaló una montaña empinada en los Alpes de Ötztal, en la frontera entre Austria e Italia, y alcanzó los 3.000 metros de altura.

El escalador vestía un abrigo de piel y zapatos hechos con cuero de oso y parecía tener prisa.

Aunque genéticamente estaba predispuesto a ser obeso, su estilo de vida activo lo mantenía en buena forma. Aunque tenía algunos problemas de salud -malestares estomacales, dolor en las rodillas-, eso no lo detenía.

Tampoco su extraordinaria cantidad de equipamiento, con algunas partes incompletas, como si hubiera empacado de prisa: flechas y arcos sin terminar de tallar, una preciada hacha de cobre, hongos medicinales e incluso dos estufas portátiles.

El hombre estaba por cruzar la parte más alta de esa región, tal vez buscando seguridad en el otro lado, cuando una flecha lo hirió en el hombro. Le cortó la arteria y terminó matándolo.

La nieve y el hielo cubrieron su cuerpo y sus pertenencias. Y permaneció allí, sin ser detectado, por varios miles de años.

En otra parte de los Alpes, otros cuerpos y pertenencias han permanecido congelados por siglos o incluso, milenios.

Ilustración de Otzi.
Una ilustración de cómo podría haber sido Ötzi, un hombre que vivió en los Alpes hace unos 5.000 años, según sus restos

Pero hace un par de décadas, los cuerpos y objetos sepultados en el hielo comenzaron a emerger.

La reducción a una escala nunca antes vista de la superficie de los glaciares ha revelado los misteriosos y algunas veces espeluznantes restos que han creado un nuevo campo en la ciencia: arqueología glaciar, que no es otra cosa que el estudio de los hallazgos del pasado en glaciares que se derriten.

Y estos hallazgos presentan una sorprendentemente detallada y larga línea de tiempo de las aventuras, innovaciones y peligros de los humanos en las altas montañas.

«Siempre ha habido casos individuales de cuerpos u objetos que emergen del hielo. Los glaciares se han tragado personas y objetos y, en algún punto, los han escupido de nuevo», le dijo a la BBC Thomas Reitmaier, director del servicio arqueológico del Cantón de Grisons, en Suiza.

Incluso hay una palabra alemana para el proceso por el que los objetos emergen de los glaciares: Ausgeapert, cuando algo queda expuesto al derretirse la nieve o el hielo.

Sin embargo, con el cambio climático acelerado, las altas temperaturas han derretido los glaciares a niveles récord, lo que ha generado un rango de hallazgos arqueológicos sin precedente, algunas veces desnudando miles de años de historia de una sola vez.

Los descubrimientos han puesto en evidencia el ingenio humano para cruzar los Alpes ya fuera para el comercio, la huida, la caza, la cría de ganado o incluso la conquista de otros territorios.

Esos hallazgos incluyen notables innovaciones técnicas como el zapato para la nieve más viejo que se conoce -que data de hace unos 6.000 años-, además de evidencias de prácticas espirituales muy antiguas.

Los romanos, nerviosos por los posibles deslizamientos y avalanchas, sacrificaban monedas en honor a los dioses de las montañas antes de hacer los peligrosos cruces por los Alpes, una vez habían expandido su imperio por toda Europa.

Lo curioso es que los hallazgos más misteriosos y notables no son tan viejos.

Moneda romana hallada en los Alpes
Una moneda romana hallada en los Alpes.

En el siglo XVII una mujer que no tendría más de 20 años, vestida de hombre y con zapatos dispares, trató de cruzar un glaciar en Suiza.

Ella llevaba un arco, una cuchara de madera y un rosario.

La mujer murió – o cayó del glaciar- y, como el hombre que huía unos 5.000 años antes que ella, quedó sepultada por el hielo y la nieve, hasta que su cuerpo emergió a finales de los años 80.

– Revelando los secretos de la momia

Tal vez de manera sorpresiva, los descubrimientos también revelan que las rutas del hombre a través de los Alpes no han cambiado mucho en los últimos milenios.

En 2003, con una temporada de temperaturas bastante elevadas, se descubrió la historia oculta del paso de Schnidejoch en Suiza.

«Lo que nos ha dado este lugar es una continua línea de objetos encontrados allí que van desde el año 4.800 AC, pasando por la Edad Media y hasta nuestros días», señala Reitmaier.

«Cuando ese paso estaba abierto, los humanos lo han cruzado y allí han perdido cosas. O han muerto y han dejado detrás sus pertenencias», añade el especialista.

Solo tras el advenimiento de carreteras, trenes y túneles esos pasos dejaron de tener la importancia que habían tenido en el pasado.

Por supuesto que el hallazgo más conocido y estudiado ha sido el hombre asesinado de 5.000 años de antigüedad mencionado antes en este artículo, que se conoce como Ötzi, debido a que fue hallado en los Alpes de Ötztal.

Conservado por el hielo, fue encontrado en 1991, en los primeros años del fuerte descongelamiento de los glaciares.

«Antes del descubrimiento de Ötzi, los arqueólogos generalmente asumían que los humanos no pasaban por esa parte de los Alpes en esos años, porque el terreno era muy difícil», le dijo a la BBC Andreas Putzer, arqueólogo y curador del Museo de Arqueología de Tirol del Sur.

Es en este museo donde está Ötzi.

Un zapato con relleno y plantilla similar a un calcetín que usaba Ötzi, también conocido como el Hombre de Hielo Tirolés.
Un zapato con relleno y plantilla similar a un calcetín que usaba Ötzi, también conocido como el Hombre de Hielo Tirolés.

«Pero Ötzi nos enseñó que los humanos pasaban por allí y eso inició la investigación que nos ha llevado a encontrar centenares de objetos llenos de historia», añadió.

Ahora, décadas de investigación sobre Ötzi y sus pertenencias han traído de vuelta a la vida un universo entero.

Los científicos han descubierto qué tipo de animales y plantas cultivaban y cazaban. Han podido rastrear a sus ancestros desde Anatolia (actualmente Turquía) hasta Europa y han mapeado la red de campesinos y comerciantes de pieles que operaba por entonces.

Él vivió en un tiempo en que muchos residían en villas cerca del valle y tenían granjas, pero otros eran nómadas buscando animales para cazar, según explicó el experto.

– Alta tecnología antigua

Delante de una vitrina que muestra el sombrero de piel de oso que vestía Ötzi, Evelyn Egger, una arqueóloga del museo, explica que la institución tiene espacio para acomodar los nuevos descubrimientos.

«Los científicos continúan haciendo nuevos descubrimientos», dice Egger sobre los hallazgos que han hecho sobre Ötzi referentes a su predisposición genética a la obesidad, la diabetes y la calvicie, en parte compensada por su estilo saludable de vida.

Un análisis del polen y los fragmentos de musgos hallados en su sistema digestivo y también en sus ropas y equipamiento le ha permitido a los investigadores reconstruir su viaje final, debido a que las plantas crecen a diferentes altitudes y en diferentes partes de la montaña.

Durante sus 33 horas finales, Ötzi caminó hacia el norte desde lo alto, muy cerca de una línea de árboles, a unos 2.300 metros; luego regresó al bosque a través de un desfiladero y volvió a subir hasta más de 3.000 metros.

El complicado viaje puede estar relacionado con la causa de su muerte, sugiere otro investigador.

Días antes, había sufrido una herida por un arma cortopunzante en su mano derecha y, poco antes de morir, recibió un flechazo en su espalda. Su lujoso equipamiento sugiere que tal vez era algún tipo de líder, que podría haberse visto envuelto en una lucha por el poder.

El hacha de cobre, por ejemplo, fue hecha con metal importado de la Toscana, lo que sugiere, de acuerdo a varios hallazgos en la región, que la herramienta era un símbolo de estatus.

Además, su sombrero de piel de oso y sus ropas estaban confeccionadas por expertos.

Montaña en los Alpes
Los restos de un campamento militar romano en Suiza, descubierto en 2024, a 2.200 m sobre el nivel del mar, donde ofrecía vistas estratégicas.

Caminando junto a la ropa de Ötzi y sus pertenencias, que están ordenadas en cajones dispuestos por el museo, Egger observa su abrigo, hecho con retazos de piel de cabra y oveja.

«Es abrigador y largo. Además está muy bien hecho. No solo es funcional, sino hermoso», afirma la experta.

Por su parte, Putzer señala el sofisticado diseño de los zapatos de Ötzi.

«El calzado que tenía realmente estaba diseñado para la alta montaña, era fuerte, hecho con piel de oso y lleno de heno para que los pies se mantuvieran calientes», dice el académico.

La parte del empeine estaba hecha con piel de ciervo. Este tipo de calzado resistente era muy diferente al calzado más ligero que utilizaban las comunidades en las tierras bajas de la región.

«Los zapatos de esos territorios eran básicamente sandalias. Solo los turistas usan sandalias como estas cuando están en las montañas», bromea el especialista.

Lo llamativo es que otros equipos alpinos como los zapatos de nieve y los trineos han permanecido inalterados por años debido a una sola razón: funcionan.

«Incluso en esa época, si querías cruzar los Alpes tenías que estar bien preparado», apunta Putzer.

En el museo de Bolzano se puede apreciar también el zapato para la nieve más antiguo que se ha encontrado hasta el momento, también descubierto en la frontera de Italia y Austria.

El diseño es muy similar a las botas especializadas para la nieve que se usan actualmente.

Para Reitmaier, los hallazgos hechos en otros sectores de los Alpes, como herramientas y armas, muestran una sofisticación y una noción clara de lo que se necesita para cruzar las montañas.

«Ellos usaban la madera adecuada para cada propósito, y siempre los mejores materiales. Ahora lo llamarías diseño de alta tecnología», dijo.

– Los romanos temerosos

Los hallazgos en los glaciares son especiales porque están muy bien conservados, señaló Reitmaier.

Y también porque estos objetos terminaron en la alta montaña porque seguramente se estaba realizando una misión o un viaje lejos de la vida ordinaria de las villas.

Sobre hecho de piel de oso.
Un gorro de piel de oso que llevaba Ötzi, un hombre que vivió en los Alpes hace más de 5.000 años

«No es una tumba, donde el contenido refleja un sitio fúnebre. En cambio, Ötzi nos da una visión de su vida cotidiana, de lo que hacía en el día a día. Es como una cápsula del tiempo, muy diferente de otras fuentes arqueológicas», explica.

Los objetos son «cosas que nunca vamos a encontrar en el valle, porque allí se van a pudrir, como cosas que están hechas de madera, cuero y piel».

Mientras muchos de esos objetos pertenecen a personas que pasaban gran parte de su vida en los Alpes, otros veían a la montaña como un obstáculo que había que cruzar lo más rápido posible.

Por ejemplo, los romanos.

«Los romanos describen el paisaje de los Alpes como aterrador, aunque también alababan el queso alpino y escribían que era delicioso», anota Putzer.

Los romanos solo cruzaban los Alpes para el comercio y para sus campañas militares a través de Europa.

Vestigios de construcción de asentamientos militares se han hallado a unos 2.000 metros de altura -no en un glaciar, pero sí en un sitio suficientemente alto para tener una mirada estratégica del terreno.

«Los romanos no eran muy fanáticos de las montañas. Ellos rápidamente crearon una red de carreteras a través de varios cruces. Hay vestigios de estaciones de paso en las montañas, donde cambiaban los caballos», dice Reimaier.

«También hemos hallado monedas romanas en los cruces, para un ‘pase seguro’ por los Alpes», explica.

Los autores romanos escribieron bastante sobre los riesgos del territorio alpino y la creciente amenaza de avalanchas y deslizamiento de rocas… así como del peligro de querer comer mucho queso alpino.

– La mujer de los zapatos disparejos

No sólo el pasado más remoto ofrece misterios. Uno de los hallazgos en glaciares más desconcertantes no es tan antiguo en comparación con los demás: la joven con los zapatos dispares y el abrigo de hombre, encontrada en el glaciar Porchabella, en Suiza, que se estima murió alrededor de 1685.

Tenía piojos en el pelo y llevaba un peine para tratar de eliminarlos. A pesar de los vívidos detalles de su equipo, su identidad sigue siendo desconocida.

«Cuando hablamos de su historia, inmediatamente todo se vuelve muy especulativo», señala Reitmaier.

«No sabemos si estaba sola o con otras personas. No sabemos por qué estaba allí. Estaba bastante bien equipada y estoy seguro de que sabía que iba a las altas montañas», añade.

No era una pastora, aclaró, y la ubicación hace improbable que estuviera buscando un animal perdido.

El experto anotó que por ese entonces Europa estaba devastada y empobrecida por la reciente Guerra de los Treinta Años, y es posible que la mujer haya estado migrando como consecuencia de ello, tal vez con un grupo de personas. «Pero nuevamente, eso es solo una especulación», advierte el académico.

Ötzi
Ötzi fue hallado en los Alpes en 1991.

– Una habitación privada en el hospital

Ötzi puede seguir revelando más secretos a medida que avanza la investigación sobre su cuerpo y sus pertenencias.

El cuerpo del hombre se exhibe discretamente detrás de una pequeña ventana en una sala lateral oscura, de modo que los visitantes del museo pueden decidir si desean verlo.

En caso de que surja algún problema técnico en el museo, hay otras dos celdas de almacenamiento en frío listas para él en la ciudad en todo momento, una de ellas en el hospital principal de Bolzano, reveló Egger.

Mientras tanto, el hielo que una vez lo dejó al descubierto se ha seguido descongelando.

«Visité por primera vez el lugar donde fue encontrado en 1993, y cuando uno sube allí hoy ve cuánto se ha reducido el glaciar. No se necesitan generaciones para documentarlo, una vida es suficiente para ver el cambio», dijo Putzer.

Por muy valiosos que sean estos hallazgos, los arqueólogos advierten que, en general, la desaparición de los glaciares es una mala noticia, no solo para el medio ambiente sino también para nuestra comprensión de la historia.

Sin el hielo, los artefactos se desintegran rápidamente, dice Reitmaier.

«Es como si dejaras abierto el congelador y, en algún momento, la carne congelada se pudriera y finalmente desapareciera», afirmó.

«Por eso, realmente necesitamos hacer un llamamiento al público, a quienes van de excursión a los Alpes, para que nos avisen si ven un posible hallazgo, porque estas zonas son enormes y no podemos controlarlas todas».

Teme que la arqueología glaciar resulte «un campo de muy corta duración: una vez que desaparezca el hielo, ya no tendremos ese archivo en los glaciares».

Mientras tanto, cada descubrimiento importa.

«Necesitamos salvar todo lo que podamos y explicarle a la gente que incluso el objeto más diminuto puede contar una historia apasionante. Ese es el mensaje más importante que hay que transmitir: aunque parezca un objeto nimio y no tan antiguo, en realidad puede ser realmente emocionante».

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‘Dating burnout’ o por qué los ‘millenial’ están cansados de ligar a través de aplicaciones…


The Objective(J. de Las Heras) — Las aplicaciones de citas han transformado por completo la forma en que los millennials y parte de la Generación Z abordan sus relaciones. Lo que en su momento se presentó como una solución tecnológica para facilitar la interacción entre personas y ampliar las posibilidades de conocer a otros, ha demostrado ser un arma de doble filo.

Con unos pocos clics, la posibilidad de conectar con personas nuevas parece infinita, pero esta misma facilidad también ha derivado en problemas inesperados. Sin embargo, también ha propiciado la aparición de situaciones como el dating burnout.

Muchos usuarios reportan una sensación de fatiga emocional tras semanas o meses de interacciones fallidas. El exceso de mensajes sin respuesta, la superficialidad de las conversaciones y la aparente falta de compromiso por parte de los interlocutores han generado frustración.

A esto se suma el constante desplazamiento por perfiles que convierte la experiencia en algo mecánico y poco satisfactorio. Tanto como para que eso acabe hastiando a sus usuarios.

El fenómeno conocido como dating burnout describe este agotamiento emocional asociado al uso intensivo de aplicaciones de citas. Esta situación está cobrando relevancia entre quienes, después de un tiempo usando estas herramientas, sienten que el esfuerzo no compensa los resultados, lo que puede generar ansiedad, desánimo y una visión negativa de las relaciones.

Qué es el síndrome de Houdini (y cómo la falta de compromiso se manifiesta en tus relaciones)

– Qué es el ‘dating burnout’

El dating burnout es un término que se utiliza para describir el cansancio mental y emocional que surge tras un uso intensivo de aplicaciones de citas.

Aunque no se trata de un diagnóstico médico, es una experiencia que afecta a muchas personas.

Este concepto comenzó a ganar popularidad en los últimos años a medida que las aplicaciones como Tinder, Bumble o Hinge se han convertido en herramientas comunes para socializar y encontrar pareja.

No obstante, no se ha convertido en oro todo lo que reluce.

Así, al menos, lo traslada una encuesta de la revista estadounidense Forbes donde el 79% de los miembros de la Generación Z confiesan este cansancio.

La sensación de burnout se caracteriza por una combinación de frustración, apatía y agotamiento.

A menudo, quienes lo experimentan sienten que dedicar tiempo a estas aplicaciones resulta una tarea tediosa, sin recompensa emocional o conexiones significativas.

Este fenómeno también está relacionado con la paradoja de la elección: tener demasiadas opciones disponibles puede dificultar la toma de decisiones y aumentar la insatisfacción. Tanto para que ya empiece a haber literatura científica que hable sobre esta situación.

Las aplicaciones de citas, aunque diseñadas para facilitar encuentros, pueden incrementar esta sensación de cansancio. La naturaleza repetitiva del desplazamiento por perfiles y la falta de respuestas genuinas contribuyen al desgaste. Además, el ghosting —cuando alguien desaparece sin explicación tras haber iniciado una conversación o incluso una relación— es una práctica común que deja a los usuarios con sentimientos de rechazo e inseguridad.

– Reconociendo el ‘dating burnout’

Mujer-burnout-dating
Este tipo de situaciones se pueden dar por igual en hombres y en mujeres.

Reconocer los signos de dating burnout es el primer paso para afrontarlo. Si sientes que cada interacción en la aplicación te resulta agotadora, es el momento de pausar y reflexionar. Identificar lo que realmente buscas —ya sea una relación seria, amistad o simplemente explorar— puede ayudarte a enfocar tus esfuerzos de forma más clara y evitar frustraciones innecesarias.

Otra clave es establecer límites. No dejes que estas aplicaciones absorban gran parte de tu tiempo y energía. Dedicarles un horario limitado y equilibrar su uso con otras actividades puede ayudarte a mantener el control. Por ejemplo, prioriza actividades fuera de las aplicaciones que te hagan sentir bien contigo mismo, como practicar deporte, leer o pasar tiempo con amigos.

Es fundamental también ser sincero contigo mismo y con los demás. Si no tienes intención de mantener una relación a largo plazo, exprésalo claramente.

Del mismo modo, aprende a identificar comportamientos tóxicos, tanto propios como ajenos. En este sentido, desaparecer (ghosting), hacer luz de gas o el mosting (la versión más potente del ghosting) han de ser fáciles de ver.

El anonimato que proporcionan las aplicaciones puede fomentar actitudes poco respetuosas, pero reconocer estos patrones te permitirá protegerte de ellos y tener una experiencia más saludable.

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