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Las catacumbas de Lima, el impresionante cementerio subterráneo bajo la capital de Perú que alberga los restos de miles de personas (y por qué no se conocen sus límites) …


BBC News Mundo(G.D.Olmo) — El profesor Cayetano Villavicencio se mueve con soltura entre los montones de fémures y calaveras que guardan estas oscuras galerías. Lleva años dedicado a su estudio y conservación y no logra disimular cierta pasión.

“Fíjese, algunos fémures son extraordinariamente grandes”, indica al visitante.

Estamos en las catacumbas del Convento de San Francisco de Asís, en pleno centro de Lima. En las criptas excavadas bajo este emblemático templo de la capital peruana descansan los restos de miles de personas enterradas durante los varios siglos de la dominación española.

Es el cementerio subterráneo de América Latina”, afirma con orgullo el profesor Villavicencio. El mensaje lo repiten las páginas web de promoción turística del gobierno peruano.

El convento es un tesoro del arte barroco de la época colonial, construido en 1535, cuando los franciscanos y otras órdenes religiosas iniciaban su implantación en América de la mano de la Corona española, pero lo que más suele fascinar a los turistas son los cráneos, fémures, clavículas, etc., que reciben al visitante cuidadosamente alineados en lo que antaño fue un camposanto.

“Lo que más abunda son calaveras y fémures porque son los huesos que se conservan por más tiempo”, explica Villavicencio, pero también hay esternón, fragmentos de coxis y otros restos óseos.

Nadie sabe exactamente cuántas personas fueron enterradas aquí. Las estimaciones más frecuentes hablan de que fueron al menos 25.000, aunque Villavicencio calcula que pudieron ser más de 100.000.

“Sabemos que en el convento hay muchos pasillos y galerías en los que hay enterramientos que aún no han sido excavados”, señala.

Se presume que quedan muchos enterramientos aún por excavar detrás de muros como este.

En realidad, este no fue el único centro religioso bajo el que se realizaron enterramientos en la época virreinal, como prueban los restos encontrados en otras iglesias.

La sospecha de los expertos es que bajo el bullicio del tráfico en el epicentro de la capital peruana se esconde una inmensa necrópolis por descubrir.

Según le dijo a BBC Mundo el arqueólogo Pieter Van Dalen, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, “solo se ha excavado un 30% o un 40%, pero estamos hablando de una continuidad de túneles que se extienden por toda la parte baja del centro histórico de Lima”.

Nadie sabe a ciencia cierta hasta dónde llegan esos túneles, pero leyendas locales sostienen que llegan hasta las mismas tripas del Palacio de Gobierno o más allá, incluso hasta el puerto de El Callao.

Lo que más suele fascinar a los turistas son los cráneos, fémures y clavículas que reciben al visitante cuidadosamente alineados en lo que antaño fue un camposanto.

– ¿Qué sabemos de las catacumbas de Lima?

Las criptas sepulcrales del convento de San Francisco son las más impresionantes por la gran cantidad de restos y porque desde su redescubrimiento a finales de la década de 1940 se dispuso su exhibición al público.

Es un laberinto de galerías llenos de huesos que puede dar escalofríos a los visitantes más aprensivos.

“Tuvimos que señalizar muy bien el recorrido porque algún turista se perdía y se llevaba un susto”, cuenta Villavicencio.

Pero se han encontrado enterramientos masivos en otras iglesias de Lima, como las de San Lázaro, Santa Ana y la del Santísimo Corazón de Jesús, conocida popularmente como la iglesia de los huérfanos. En esta última se hallaron numerosos restos de niños enterrados.

Van Dalen explica que “se trata de estructuras funerarias asociadas a iglesias, conventos y monasterios, donde en la época colonial se enterraba a toda la población que vivía en Lima y alrededores”.

El convento de San Francisco de Asís es uno de los monumentos más destacados del centro de Lima.

“Al principio se usaban solo para el enterramiento de los religiosos, pero con el paso de los años, debido a las diferentes epidemias y terremotos que azotaron la ciudad se empezaron a realizar allí enterramientos civiles”.

A eso se sumaba la creencia extendida entonces de que enterrarse bajo un templo facilitaba la cercanía a Dios y, en consecuencia, la salvación del alma.

“Creían que estando cerca del altar estaban más cerca de Dios”, explica Villavicencio, que ha investigado la extracción social y el modo en que se enterraba a quienes yacen en las catacumbas del convento de San Francisco.

– Quiénes están enterrados aquí

“Aquí se enterraban españoles, criollos, indios y negros. No había exclusiones, a pesar de la jerarquización social vigente entonces. Solía tratarse de miembros de algunas de las hermandades que estaban instaladas en los altares laterales de la iglesia”, señala Villavicencio.

En aquel entonces las hermandades o cofradías eran muy numerosas y una de las formas más extendidas de agrupamiento social.

El profesor Cayetano Villavicencio.

La mayoría de restos están sin identificar. No se sabe a quién pertenecen. Pero no todos eran personas anónimas. También hay personajes destacados de la época, como García Sarmiento de Sotomayor, virrey del Perú entre 1648 y 1655.

Se les solía depositar sin cajón, unos junto a otros, separados solo por un montón de tierra que los cubría. Cuando se completaba una hilera de cadáveres, se empezaba con otra que iría encima, y así sucesivamente.

Las criptas fueron tapiadas en el siglo XIX. Cuando en 1949 los monjes franciscanos del convento se decidieron a abrirlas para comprobar cómo eran, se encontraron con una multitud de huesos desparramados por el suelo.

El hallazgo no tardó en captar la atención de los medios locales y excitar la imaginación del público y el espacio acabó convertido en un museo visitable.

Nadie sabe exactamente cuántas personas fueron enterradas en las catacumbas de Lima.

– Cuándo se dejó de enterrar en las catacumbas de Lima

El 28 de julio de 1821 el general argentino José de San Martín proclamó la independencia de Perú en la Plaza Mayor de Lima.

Preocupado por la falta de salubridad en la ciudad, San Martín, convertido en Protector del nuevo Perú independiente, prohibió los enterramientos subterráneos en las iglesias.

Ya antes de eso algunos religiosos habían expresado su preocupación por la continuidad de una práctica que ponía en peligro no solo la salud pública, sino también quizá la estabilidad de las edificaciones.

En 1808 se había inaugurado el Cementerio General de Lima, hoy conocido como Cementerio Presbítero Maestro, pero la población local era reticente a que fuera ese nuevo espacio su lugar de descanso eterno y la costumbre de enterrarse en las iglesias se mantuvo todavía algunos años.

Pero con el tiempo fue paulatinamente abandonada. El espacio funerario masivo del Convento de San Francisco fue tapiado y abandonado, pero su existencia quedó en el recuerdo de la comunidad franciscana.

– Cómo saber más de las catacumbas de Lima

Solo el trabajo de arqueólogos e historiadores puede despejar la incógnita de cuán extensa era esta red funeraria que yace bajo una de las capitales más vibrantes de América Latina.

El profesor Villavicencio recuerda que hay constancia documental de que la plazuela aledaña al convento y la basílica de San Francisco eran en época colonial un cementerio y todo apunta a que las criptas sepulcrales conectaban con él.

“Hace falta un trabajo conjunto con las autoridades para hacer una investigación rigurosa en el lugar”, reclama.

Van Dalen señala que “las investigaciones sobre estas áreas se han enfocado en el turismo. Es más complicado abrir y poner en valor áreas más alejadas, donde nos enfrentamos a posibles problemas de seguridad, de derrumbes, de falta de oxígeno”.

Para el investigador, uno de los problemas es la falta de recursos. “En Perú la arqueología prehispánica se enfrenta a muchas limitaciones presupuestales; imagínese cómo es con la arqueología colonial, que tiene mucha menos atención”.

Es un laberinto de galerías llenos de huesos que puede dar escalofríos a los visitantes más aprensivos.

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Fuera turistas del Barrio Rojo: Ámsterdam quiere cambiar el rostro del distrito …


El barrio rojo es uno de los más antiguos de Ámsterdam.

The New York Times(C.Moses) — Desde hace años, Ámsterdam ha buscado un objetivo: desalentar a los turistas alborotadores y peleoneros de adueñarse del Barrio Rojo.

La ciudad neerlandesa anunció nuevas medidas esta primavera para combatir el ruido y el abuso de sustancias, de lo que se han quejado los residentes del distrito desde hace tiempo. Sin embargo, las personas que ejercen el trabajo sexual, bármanes y empresarios afirman que las nuevas reglas no han logrado que la zona sea más segura ni menos ruidosa.

Ahora, la ciudad está implementando una medida más drástica: instalar una zona de prostitución legal en otro barrio para distribuir la demanda, una idea que ha detonado reacciones variadas en la industria.

Las nuevas normas instauradas la primavera pasada fijan que los horarios de cierre de los bares sean más temprano (2:00 a. m. y acceso denegado a partir de la 1:00 a. m.), que quienes se dedican al trabajo sexual dejen de laborar después de las 3:00 a. m. en lugar de las 6:00 a. m. y que está prohibido fumar marihuana en la calle.

Sin embargo, mucha gente que ejerce el trabajo sexual asegura que las regulaciones empeoran su seguridad, ya que tienen menos tiempo para ganar suficiente dinero para cubrir el costo de sus habitaciones, lo que los presiona a aceptar a clientes que de otra manera rechazarían.

“El problema no es entre las 3 y las 6 de la madrugada”, dijo Phoebe, de 29 años, coordinadora en el Centro de Información de Prostitución en el Barrio Rojo, quien solicitó ser identificada solo por su nombre de pila porque también es trabajadora sexual.

“Es pedirles a las personas que se dedican al trabajo sexual que comprometan su seguridad y su bienestar”, agregó.

Los propietarios de los bares tampoco están contentos, pues aseguran que cerrar más temprano significa que están perdiendo miles de euros en ganancias mensuales y que esto no ha acabado con los clientes revoltosos.

“No hay menos problemas”, dijo Bartho Makkinga, quien trabaja en un bar en el barrio. “Para los verdaderos buscapleitos, esto no marca una diferencia”.

Las nuevas normas del Barrio Rojo obligan a los bares a cerrar a las 2:00 a. m., a las personas que ejercen el trabajo sexual a dejar de trabajar a las 3:00 a. m. y a no fumar marihuana en la calle.

Además de ser conocido por la prostitución en vitrinas y los sex-shops, el Barrio Rojo es uno de los vecindarios más antiguos de Ámsterdam y está repleto de canales tradicionales de la ciudad, calles adoquinadas y casas estrechas.

Para mantener bajo control a los turistas, la ciudad ha delimitado un sistema de un sentido para los peatones al cerrar los puentes que cruzan los canales y añadir la presencia de los llamados “anfitriones” en chalecos rojos que responden preguntas e informan a la gente sobre las reglas.

En una tarde reciente, Thomas de Rijk, uno de los anfitriones, indicó que “siempre está muy ajetreado y siempre hay caos”.

Los esfuerzos para disminuir las molestias y la actividad criminal en el área no son nuevos. En 2019, la ciudad prohibió los recorridos turísticos en el barrio.

Además, en marzo, Ámsterdam, la capital de los Países Bajos, comenzó una campaña dirigida a hombres británicos de entre 18 y 35 años en la que les dice que “no vayan”. La venta de bebidas alcohólicas también está prohibida en las tiendas de jueves a domingo a partir de las 4:00 p. m.

“El Barrio Rojo se ha convertido en un símbolo tan grande que casi se te olvida que es un área residencial”, dijo Femke Halsema, la alcaldesa de Ámsterdam. El vecindario siempre ha sido un centro para el comercio, el arte y los pequeños negocios. Halsema declaró que se supone que las nuevas reglas y una zona de prostitución legal en otro lugar de la ciudad van a restaurar esas funciones originales.

Tim Verlaan, un historiador urbano de la Universidad de Ámsterdam, mencionó que, durante décadas, la ciudad ha tratado de hacer que el vecindario sea más habitable para los lugareños, lo cual incluyó el combate contra una epidemia de heroína en la década de 1970 y, ahora, el turismo excesivo.

Los vuelos baratos y la expansión del aeropuerto de Ámsterdam han contribuido a incrementar el número de visitantes y los grupos grandes de jóvenes que vienen para despedidas de soltero o fines de semana de juerga y bebida. “Es muy sencillo llegar aquí desde cualquier parte del mundo”, dijo Verlaan.

El año pasado, Ámsterdam recibió alrededor de 20 millones de visitantes, según cifras proporcionadas por la ciudad. Halsema afirmó que tiene cerca de 900.000 residentes y alcanzará los 30 millones de turistas anuales para 2030.

Femke Halsema, alcaldesa de Ámsterdam, quiere crear un centro erótico de prostitución legal en otra parte de la ciudad

Es por ello que la funcionaria ha buscado establecer un centro erótico para la prostitución legal en otra parte de Ámsterdam que ayude a aliviar al vecindario de las multitudes.

Aunque muchos trabajadores sexuales han expresado que no quieren dejar el área, Halsema asegura que un nuevo centro sería más seguro, ofrecería mayor protección, alentaría a más personas a trabajar de manera legal y les permitiría rentar cuartos por hora, algo que no es posible en la actualidad.

“Un centro erótico no quiere decir que no habrá prostitución en el Barrio Rojo”, dijo Halsema. “No significa que el Barrio Rojo tiene que perder su encanto como la atracción más importante para los turistas”.

La prostitución es legal en los Países Bajos, pero no está permitida en cualquier lugar o sin un permiso. Por ejemplo, es ilegal practicar el trabajo sexual en casa, en la habitación de un hotel o en la calle. No queda claro cuántas personas que ejercen el trabajo sexual están activas en Ámsterdam y los expertos desconfían de las estimaciones.

El Barrio Rojo tiene alrededor de 250 vitrinas en funcionamiento.

El gobierno local está planeando decidir la ubicación final a principios del próximo año. Sin embargo, el centro erótico, el cual no sería financiado por la ciudad, todavía está lejos de volverse una realidad. Algunas personas se oponen de manera férrea y la ciudad no puede obligar a los trabajadores sexuales a mudarse a un centro erótico.

Phoebe piensa que mudar a las personas que ejercen el trabajo sexual a un vecindario diferente solo significaría “ojos que no ven, corazón que no siente para mucha gente”.

Una tienda de cannabis en Ámsterdam. La ciudad ha prohibido fumar marihuana en las calles del barrio rojo.

Otros consideran la idea como una manera de apoyar a los miembros de la industria.

“El número total de lugares legales para trabajar debe incrementar, no disminuir”, opinó Lyle Muns, quien hace trabajo sexual y activismo.

Incluso antes de que se legalizara, la prostitución estuvo asociada al Barrio Rojo durante cientos de años por su proximidad original al puerto de Ámsterdam. La naturaleza comercial del barrio y de su prostitución de escaparate, que ha contribuido a convertirlo en un atractivo internacional, se originó a finales de la década de 1960, dijo Verlaan.

Halsema dijo que quería que la zona siguiera siendo una comunidad habitable y atrajera a más residentes. “Tenemos que devolver la noche a la gente que vive allí”, dijo. “Porque la gente realmente no puede dormir a causa de los gritos”.

Christa Arens, nacida y criada en Ámsterdam y residente en el Barrio Rojo, se muestra de acuerdo con esta apreciación, pero afirma que el ruido forma parte del vecindario, que describe como un pequeño pueblo donde todo el mundo se conoce. El bullicio forma parte del carácter del barrio, como los bares y las personas que se dedican al trabajo sexual.

“Ha existido durante cientos de años”, afirma. “¿Por qué trasladarlo?”.

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Cuáles son los 20 aeropuertos más utilizados del mundo …


Infobae(I.Ehulech) — Los aviones son, sin dudas, uno de los medios de transporte más utilizados en todo el mundo. Ya sea para cubrir largas distancias o más cortas muchos pasajeros optan por esta alternativa para movilizarse gracias a sus múltiples beneficios.

Esta tendencia se vio reafirmada en el último informe del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI según sus siglas en inglés) en el que se expuso la situación del sector aéreo durante el 2022 y listó, además, los 20 aeropuertos más transitados y utilizados para la carga.

El documento precisó que el tráfico aéreo mundial durante el último año superó los 6.600 millones y estuvo distribuido en más de 2.600 aeropuertos en más de 180 sitios. Este escenario expuso la continuación de la tendencia de recuperación post pandemia ya que en 2021 el volumen de pasajeros había sido un 43,8% menor.

En cuanto a la situación previa al coronavirus, la recuperación se ubica en el 72,5% respecto al informe de 2019.

“Una vez más, los aeropuertos han demostrado su capacidad de recuperación (…) Los aeropuertos y las partes interesadas del sector de la aviación deben seguir centrándose sin reservas en la construcción de un sistema de transporte aéreo seguro, eficiente y sostenible desde el punto de vista medioambiental, apto para recibir al doble de pasajeros que pasarán por nuestras puertas en las próximas dos décadas”, señaló el director general de ACI World, Luis Felipe de Oliveira.

Junto con estas cifras, el ACI señaló los aeropuertos más transitados en 2022, entre los que volvieron al podio del top 20 algunos de los más grandes del mundo.

En primer lugar se ubicó el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson en Atlanta, Estados Unidos, por el que pasaron unos 93.699.60 pasajeros en 2022. A continuación, estuvo el de Dallas-Fort Worth, también en Estados Unidos, aunque con una gran distancia con el anterior en cuanto a personas en tránsito. En éste fueron 73.362.946 los viajeros recibidos.

El tercer puesto fue para el Aeropuerto Internacional de Denver, en Colorado, que vio en 2022 unas 69.286.461 personas caminar por sus pasillos, y el cuarto para el de O’Hare en Chicago, con 68.340.619 pasajeros en tránsito.

A continuación se ubicó el primer no estadounidense de la lista, el de Dubai, en el que aterrizaron o se embarcaron en sus respectivos vuelos unas 66.069.981 personas.

Sin embargo, el sexto puesto volvió a ser para Estados Unidos, en este caso para el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles -más conocido por sus siglas LAX- con unos 65.924.298 pasajeros.

En el séptimo, octavo y noveno puesto estuvieron el de Estambul, el londinense Heathrow y el indio Indira Gandhi, con 64.289.107, 61.614.230 y 59.490.074 pasajeros respectivamente.

A mitad de la tabla se ubicó el Aeropuerto Charles de Gaulle, en París, con unas 57.474.033 personas que despegaron o aterrizaron allí.

La lista de los 20 principales se completa con el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, en Nueva York, en el puesto 11; el de McCarran en Las VegasSchiphol, en Ámsterdam; el de Miami; el español Madrid-Barajas Adolfo Suárez; el Haneda, en Tokio; el de Orlando; el alemán Fráncfort del MenoCharlotte-Douglas, en Carolina del Norte; y, en el puesto 20, el de la Ciudad de México.

La diversidad de países contemplados en esta lista acompañó el aumento de la cuota de tráfico internacional, que pasó del 25,3% en 2021 al 38,4% en 2022 aunque destaca el caso de los aeropuertos estadounidenses, donde el turismo interno representó entre el 75% y el 95% de la cuota.

Asimismo, llamó la atención el caso de Heathrow, en Londres, que saltó del puesto 54 al 8 de un año al otro gracias al fin de las restricciones de viaje impuestas durante la pandemia del coronavirus.

Por su parte, en lo que respecta al tráfico aéreo de mercancías, esta opción fue menos elegida durante el último año y su volumen disminuyó un 6,7 por ciento en comparación al 2021 y 2,6% respecto al 2019. Así, fueron cerca de 117 millones las toneladas métricas operadas el último año.

Los expertos han señalado que las tensiones geopolíticas y las interrupciones en el comercio mundial y las cadenas de suministro pueden ser las causantes de estas bajas.

En cuanto a los aeropuertos elegidos para estas actividades, la mayor parte de ellas -el 42%- se concentró en 20 sitios.

Entre ellos están en el top 10 el de Hong Kong, el de Memphis Anchorage -en Estados Unidos-, el de Shangai, el estadounidense Louisville y el de Incheon -en Corea del Sur-. Completan la lista dos estadounidenses -también de los favoritos de los pasajeros-, los de Miami y Los Ángeles y, por último, el de Tokio.

Por último, el informe detalló que el movimiento mundial de aeronaves se situó cerca de los 85 millones, lo que mostró un aumento del 14,8% frente a los resultados de 2021 y una recuperación del 82,4% si se lo compara con el 2019.

En este caso, los primeros 20 aeropuertos apenas cubrieron el 11,4% del total mundial.

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 Monumentos del mundo …


curiosfera.com — El poeta Percy Brysshe Shelley escribió su célebre soneto Osymandias en 1817, después de realizar una visita al British Museum, donde pudo contemplar el imponente torso en granito de Rameses II que Belzoni acababa de traer consigo de Tebas, en Egipto.

De hecho, Shelley no se inspiró en dicho torso para su poema, sino en el pie de una segunda estatua todavía mayor que yacía en las proximidades de la primera, y que Belzoni se vio obligado a dejar en tierras egipcias.

La estatua a la que había pertenecido dicho pie debía de alcanzar las mil toneladas de peso, y lo que se buscaba al erigir unas estatuas de unas dimensiones tan colosales era precisamente transmitir a quien las contemplase la sensación de poder y grandeza, sentimientos estos tan intensos que han llegado incluso a sobrevivir a la ruina del propio monumento.

Así, los imponentes restos que se han conservado (el pie de Rameses II o los miembros huecos de bronce del derruido Coloso de Rodas al que hacen alusión diversos viajeros romanos) no han dejado nunca de avivar la imaginación de quienes los contemplan.

– Tumbas y cementerios históricos

Muchos de los más célebres edificios de la anti­güedad no eran palacios o templos para los vivos, sino tumbas para los muertos. Desde las pirámides de Guiza a la tumba del emperador chino Shi Huang Di, pasando por los túmulos de la Europa prehistórica.

Los monu­mentos funerarios se erigían con la doble intención de provocar admiración y perdurar eternamente. Así, en el Egipto faraónico las obras para uso cotidiano (inclu­yendo los mismos palacios reales) solían edificarse con ladrillos de adobe, de allí que se haya conservado tan poco de ellas. En cambio, los templos y complejos mortuorios, construidos en piedra o labrados en la misma roca, han dejado una impronta mucho más perdurable

Sin duda, algunos de los proyectos arquitectónicos más ambiciosos del mundo antiguo se concretaron en forma de imponentes tumbas que solían dominar con su presencia todo un espacio gracias a sus enormes dimen­siones.

De las siete maravillas de la antigüedad, pertenecen a esta categoría tanto las pirámides de Guiza como el mausoleo de Hahcarnaso, y dentro de ella encontramos monumentos como las tumbas nabateas de Petra, cuyas fachadas, ricamente esculpidas, contrastan con la relativa austeridad de las cantaras interiores, talladas directa­mente en la roca.

las tumbas nabateas de Petra

Otro ejemplo es el complejo funerario de Angkor Wat, en Camboya, cuya tumba tiene forma de un intrincado templo, ricamente decorado con escultu­ras y motivos simbólicos cósmicos encaminados a diri­gir los pasos del soberano, semidivinizado, por el uni­verso.

complejo funerario de Angkor Wat

O las pirámides de los mochicas y el túmulo del emperador japonés Nintoku, cuyas enormes dimensiones transmitían un inequívoco mensaje de poder.

Pero además del mensaje dinástico que subyacía tras cada una de estas impresionantes tumbas, tales monumentos debían satisfacer las necesidades del soberano muerto en el más allá según las creencias vigentes en cada época y cultura, de ahí que muchas veces detrás de cada una de estas construcciones haya una cámara mortuoria no menos trabajada.

Tal es el caso de la tumba del emperador chino Shi Huang Di, sellada a su muer­te bajo el monte Li, en un lugar todavía sin localizar, pero que antiguas fuentes describen como un palacio subte­rráneo con ríos de mercurio.

De hecho, en los casos en que se ha encontrado la cámara mortuoria, no es extraño que tenga una apa­riencia mucho más elaborada desde un punto de vista arquitectónico que la estructura exterior que la con­tiene.

Sarcógago de Pacal

Así, la tumba del rey maya Pacal, en Palenque, situada en el corazón de una pirámide, presenta mucho más interés que esta última. Lo mismo sucede con el tesoro de Atreo, en Micenas: desde dentro, la cámara en forma de colmena resulta soberbia tanto por su tamaño como por la maestría de su construcción, en cambio desde fuera la tumba permanece oculta en el interior de una colina.

Y lo mismo ocurre con las tum­bas reales egipcias del Valle de los Reyes, en las que una simple entrada y poco más indica la presencia de com­plejos tan ricamente decorados como el de Setos I, exca­vados en las entrañas del valle.

El cementerio etrusco de Cerveteri, Italia, es un complejo funerario con tumbas de diferentes tamaños y estilos, que abarcan un período cronológico de varios siglos. En él pueden verse los diversos cambios que se iban suce­diendo con el paso de los años en la tradición y sociedad etruscas, pues pocas son las prácticas que permanecen invariables mucho tiempo.

Así, de las enormes tumbas de planta circular de los primeros tiempos se pasó a otras más modestas y ordenadas, dispuestas en calles que pro­bablemente encarnan los cambios que se produjeron en el asentamiento de Cerveteri.

cementerio etrusco de Cerveteri

Los casos más enigmáticos son los de las tumbas de época prehistórica, como la tumba de Newgrange, en Irlanda. Impresionante tanto por sus dimensiones como por los relieves que decoran la parte inferior de las lascas del perí­metro, el corredor y la cámara, no cabe duda de que su construcción fue ardua.

En el interior se han encontra­do algunos restos humanos muy desgastados por la acción de incontables visitantes, pero apenas aportan información acerca de las prácticas que allí se desarro­llaron.

Hacia finales de año, los rayos del alba penetran en su interior atravesando el corredor hasta inundar de luz el suelo de la cámara central, en lo que tal vez sea un símbolo de renacimiento, ya que el sol, al dar paso a un nuevo día, ilumina el lugar del entierro.

Rayos de sol entrando en la cámara de Newgrange en el solsticio de invierno

Dada la ausencia de testimonios escritos, desconocemos el sig­nificado exacto de las creencias de los artífices de la tumba, pero su estructura da rienda suelta a la imagina­ción.

Frente a este tipo de tumbas ocultas se hallan los monumentos funerarios erigidos en la superficie, que, al ser visibles, transmiten un mensaje mucho más perdu­rable, tanto si es de forma explícita como implícita.

– Templos y santuarios de la antigüedad

Los templos egipcios de Karnak

Algunas de las mayores y más célebres empresas lamas acometidas por la humanidad son monumentos religiosos. Desde siempre, los soberanos han catalizado el esfuerzo de pueblos enteros para construir templos al servicio de la religión oficial imperante.

Los templos egipcios de Karnak o el gran templo azteca de Ciudad de México son auténticas proclamaciones de fe levantadas para impresionar tanto a mortales como a dioses Los soberanos que acometían tales obras actuaban en nom­bre de sus súbditos, al tiempo que pretendían granjear­se el favor de los dioses proclamando a los cuatro vien­tos su devoción.

Templo Mayor de Tenochtitlán

Asimismo, todo templo consagrado a un dios que ostentara el nombre del devoto soberano se con­vertía en una manera de ensalzar la legitimidad, el poder y los logros de este último.

El paso final dentro de este proceso era la deificación del propio rey, que se hacía eri­gir templos para su mayor gloria en vida. En ese sentido, las estatuas colosales de Rameses II, que en el templo egip­cio de Abu Simbel dejan bien claro quién es el verdadero protagonista de tan insigne complejo monumental.

Aspecto actual y original del Templo de Abu simbel

Muchos templos, pues, son en realidad monumen­tos que ensalzan el poder de un rey, si bien hay otros cuya edificación surgió de una convicción religiosa más pro­funda.

Tal es el caso de Stonehenge, la obra maestra de un pueblo que, sin jerarcas poderosos o un gobierno centralizado, canalizó bajo un mismo proyecto la voluntad de toda una comunidad durante tal vez vanas generacio­nes sucesivas.

De hecho, siglos después de su construc­ción aun había personas de la clase dominante deseosas de ser enterradas en sus proximidades, bien por respe­to a una tradición filada por sus antepasados y por el valor sagrado del monumento en sí, bien porque consi­deraran éste una obra mágica surgida de las manos de dioses o héroes, o incluso por su aspecto de extraña for­mación natural cuyo origen sigue siendo un misterio.

Sea cual sea el motivo, lo cierto es que Stonehenge era para aquellas gentes un poderoso símbolo de lo excepcional y lo místico.

Los templos nos permiten saber cómo veían los pue­blos a sus dioses y cómo se veían a sí mismos. La pecu­liar disposición de las imponentes formas geométricas de Newark, en Ohio, Estados Unidos, réplicas de deter­minadas constelaciones, sugieren que para el pueblo que las construyó la observación de los ciclos lunares era de suma importancia.

En algunos casos, los avances técni­cos permitieron crear obras revolucionarias, como la bóveda del Panteón de Roma, la más grande de su estilo jamás construida.

Vista aérea de la bóveda del Panteón de Roma

Algunos monumentos religiosos cons­tituyen la culminación de toda una tradición arquitectónica muy sofisticada, como es el caso de las mezquitas de adobe de Tombuctú, en Malí, las grutas budistas de Ajanta, India, o el mismo Partenón ateniense con respecto a la tradición de templos penstilados de la Grecia clásica.

las mezquitas de adobe de Tombuctú

las grutas budistas de Ajanta

Partenón de Atenas

Asi­mismo, en Malta se encuentran Ggantija y otros tem­plos prehistóricos de indudable valor, tanto más cuando las pequeñísimas comunidades isleñas utilizaron para su construcción enormes bloques de piedra.

Tanto en la pirámide del Sol de Teotihuacán como en el zigurat de Ur nos encontramos con sendos pueblos pugnando por alcanzar el cielo y llegar al alejado domi­nio de los dioses que controlan sus destinos.

Tanto el templo de Borobudur, en Java, como el templo de Paharpur, en Bangladesh, se concibieron como la representación en la tierra del monte Meru, el centro celestial del universo en el que habitaba el rey de los dioses.

templo de Borobudur

templo de Paharpur

La orientación suele ser un elemento de relevante, tal como sucede con el impresionante Túmulo de los monjes, Cahokia (Mis­souri), concebido como parte de un complejo cosmológico consagrado a servir de puente entre el mundo humano y el sobrenatural.

En ocasiones, los templos hacen las veces de santuarios con sus propias reliquias; como tales, se levantaron en enclaves privilegiados, según su impor­tancia, como el stupa budista de Sanchi, India, con reli­quias del mismísimo buda, o el Lanzón de Chavín, Perú, parte de un programa cosmológico que tenía por fin seña­lar el lugar que ocupaba el hombre en el universo.

stupa budista

Templo de Chavin

Chavín introduce un elemento nuevo: el empleo de artefactos tecnológicos para impresionar al creyente, en este caso la construcción de un complejo entramado de galerías subterráneas para multiplicar el sonido del agua que circula por ellas.

Este recurso nos recuerda que los templos no se concebían como monumentos estáticos para ser contemplados desde lejos, sino como lugares donde se celebraban ritos ceremoniales religiosos, tanto de ámbito público como privado, que entroncaban per­fectamente con la tradición y la fe.

Y, si en cierto modo fue precisamente el poder de dichas creencias lo que llevó a construir estas obras tan extraordinarias, no es menos cierto que era su componente monumental, con su capa­cidad para impresionar y albergar todo tipo de ceremonias y rituales, lo que subrayaba el carácter religioso de tales monumentos en las mentes de los sacerdotes, los sobe­ranos y el pueblo en general.

– Palacios, temas y anfiteatros históricos

Palacio de Versalles

Tanto los palacios como los espacios de recreo tie­nen un peso específico importante en ese mundo anti­guo de ficción que recrean los peplum de Hollywood: reyes, dueños y señores de vastos imperios residen en recintos diseñados por y para el lujo y la vida regalada en todas sus manifestaciones.

Pero el palacio era, ante todo, el escenario en el que el rey o la reina atendían a los cortesanos, recibía a los enviados de otros reyes o escucha­ba a sus súbditos. Tal vez, uno de los mejores ejemplo sea el Palacio de Versalles en Francia.

Con tal finalidad se construyó la sala abovedada conocida como el arco de Ctesifonte, hasta hace poco la edificación arquitectónica más alta y espa­ciosa de su clase, y que con su magnífica bóveda (un reto arquitectónico para la época en que se construyó) encar­na el poder y la ambición de los emperadores sasamdas que tuvieron en ella su trono.

Arco de Ctesifonte

Por otro lado, la mayoría de los palacios contaban también con espacios anexos abiertos total o parcialmente al público, como anfitea­tros o grandes recintos. Tal es el caso de Cnoso, en cuyo recinto abierto los jóvenes cretenses daban esas volteretas por encima de los toros que inmortalizaron los célebres frescos del palacio de Minos.

Sin duda, el diseño y la decoración de los palacios res­pondía a una clara vocación de reafirmación del poder real al mostrar al rey tal como éste quena que le vieran, desde avezado cazador a temible soldado o el servidor de los dioses.

Palacio de Minos

Por otro lado, la misma decoración nos permite imaginar el uso de los recintos palaciegos. Así, en el palacio asmo de Nimve se han hallado escenas que muestran, con una intencionalidad perfectamente estudiada, la tortura y posterior ejecución de diversos rebeldes, justamente en las mismas dependencias en las que se solían recibir las comitivas de países extran­jeros.

Los relieves del palacio de Persépolis transmiten un mensaje más pacífico pero igualmente efectivo: el pago de tributos en especie por parte de delegaciones procedentes de todos los rincones del Imperio persa, lo que subrayaba su enorme extensión.

A pesar de albergar las dependencias reales, los pala­cios no eran recintos privados. De hecho, en la época de los primeros emperadores romanos el concepto de palacio no estaba exento de cierta polémica, y no era extraño que a los dirigentes menos dotados se les critica­se por aislarse de su pueblo.

Palacio de Persépolis

El mismo Augusto, primer emperador romano, no quiso que le erigieran palacio algu­no, aunque con el tiempo los emperadores posteriores se hicieron construir recintos cada vez más lujosos (la villa de Adriano, en Tívoli, ocupaba al menos 120 hectáreas).

Asimismo, no dudaron en gastar enormes sumas del era­rio público en levantar dentro de la misma Roma espa­cios donde pudieran mostrarse ante sus súbditos, como el Coliseo de Roma, donde cabía toda la sociedad romana. Por otro lado, sufragaron numerosos proyectos para grandes recintos de uso público, como las termas de Caracalla.

Villa de Adriano

Las sedes del poder de la antigüedad no siempre coin­ciden con el concepto moderno de palacio. Cada uno de los anexos del complejo peruano de Chan Chan, cons­truidos en un principio como residencia de los sucesi­vos soberanos chimúes, hicieron las veces de complejo funerario a su muerte, sin dejar de ser el centro admi­nistrativo de los territorios del soberano heredero.

Más especial es Great Zimbabwe, en África del sur, pues si bien sus enormes recintos formaban parte de Shona, la capital, se ignora cuál era la función de los anexos.

Coliseo Romano

Termas de Caracalla

Complejo real de Chan Chan

En cualquier caso, todas estas obras son verdaderos hitos arquitectónicos de la antigüedad y han llegado a nosotros mucho mejor que la mayoría de los palacios propiamente dichos.

Y es que, al no tener un uso reli­gioso y responder a una función inmediata y sin pro­yección en las generaciones futuras (la de albergar al soberano en vida), tanto los palacios como los recintos de recreo se han conservado mucho peor que los tem­plos o las tumbas, hasta el punto de que la mayoría han llegado hasta nosotros reducidos a escombros.

Ruinas de Gran Zimbabue

No obs­tante, el trabajo minucioso de los arqueólogos ha des­velado su construcción y utilidad. Así, hoy sabemos que un palacio albergaba a un mismo tiempo almacenes, talleres, delegaciones administrativas y las lujosas depen­dencias privadas del soberano.

Asimismo, servía de morada a la familia real, los cortesanos y sirvientes del palacio, lo que sumaba una enorme cantidad de inqui­linos. Como en el caso del Kremlin de Moscú.

En ocasiones tenían jardines, o bien se construían directamente en medio de una extensión ajardinada, como en el caso de los jardines colgantes de Babilonia o los del palacio de Senaquerib (el «Palacio sin rival»), en Nínive.

Sigiriya

Más al este, en Sri Lanka, la arraigada tradi­ción de palacios ajardinados encontraba su máxima expresión en las inmediaciones de la ciudadela de Sigiriya. Todas estas construcciones se han ganado por méritos propios un lugar preferente entre los grandes logros de la arquitectura mundial, a la altura de templos o complejos funerarios, y es que uno no puede sino asombrarse al contemplarlos.

– Fortificaciones milenarias

Una de las obsesiones más persistentes a lo largo de ­la historia de la humanidad ha sido la seguridad, de ahí que a medida que se perfeccionaban los conocimientos técnicos, las soluciones en ese campo ganaban en com­plejidad.

Ahora bien, las fortalezas y las murallas no tuvieron una única finalidad práctica, sino que, en su monumentalidad, estaban impregnadas de un claro men­saje de poder que trascendía su mera finalidad militar. Queda claro, pues, que las fortificaciones no solo proporcionaban protección contra el enemigo, sino que eran verdaderos símbolos de poder y control

La necesidad de contar con algún tipo de estructura defensiva de carácter permanente fue una constante entre los diferentes asentamientos primitivos que fue ron apareciendo por todo el mundo a medida que iban aumentando en tamaño y la agricultura se imponía como principal fuente de subsistencia.

Es probable que las primeras poblaciones de Mesopotamia carecieran de dichas estructuras defensivas, pero ya a partir del tercer milenio antes de Cristo rara fue la población que no contaba con su correspondiente recinto amurallado. Celebre es el caso de las murallas de Babilonia, para la que Nabucodonosor, allá por el siglo VI a. C.; mandó construir unas murallas tan imponentes que durante un tiempo inclu­so llegaron a formar parte del selecto grupo de las siete maravillas de la antigüedad.

Murallas de Babilonia

Las murallas de Babilonia nacieron con el propósito de defender la capital imperial de hipotéticas agresiones. Lo mismo que las murallas de Siracusa, principal ciudad griega de Sicilia Construidas en el siglo IV a. C. por Dionisio no solo protegían del exterior el perímetro urbano, sino que además abarcaban la estratégica llanura de Epipolas hacia el norte.

No era extraño que muchos reyes o señores se luciesen construir dentro del mismo recinto amurallado o en sus inmediaciones palacios fortificados que, al tiem­po que les proporcionaban protección, les permitían do­minar tanto a los enemigos como a los propios súbditos.

Murallas de Siracusa

Tal es el caso de la fortaleza de Van, al este de Turquía, una de las tantas obras de este género levantadas en la región junto a un núcleo de población y que servían para proteger al soberano de cualquier posible agresión, así como para mantenerle aislado del pueblo llano.

Las ciudadelas de Micenas y Tirinto, situadas al sur de Gre­cia, datan de la Edad de Bronce y teman en ambos casos a su alrededor las casas en que vivían los campesinos, que veían en la grandiosa ciudadela que se alzaba sobre ellos ese mensaje inequívoco de poder tan propio de las sociedades jerarquizadas de la época.

La fortaleza de Masada, en pleno desierto de Judea, plantea una solución diferente a la necesidad de pro­tección. En este caso, el rey Herodes apostó por la leja­nía y el aislamiento que procuraba el desierto en caso de necesidad en vez de la tradicional fortaleza rodeada por cabañas de campesinos.

Fortaleza de Van

Micenas y Tirinto

Para ello, eligió un lugar en el que la misma orografía se convertía en el mejor alia­do para la defensa, y donde el problema no era tanto levantar las murallas (el terreno ya ofrecía protección), sino albergar el palacio real. Lo mismo sucedió con el Machu Picchu, construido en las altas montañas peruanas.

Si nos ceñimos únicamente a las dimensiones, nin­guna fortaleza de la antigüedad puede compararse con las enormes líneas defensivas construidas en tiempos de los grandes imperios del pasado.

Un ejemplo lo tenemos en el Imperio romano, que durante el siglo II d. C. fortificó todas sus fronteras, ya fuera mediante murallas y defensas, o bien aprovechando los accidentes de la naturaleza, como los ríos. Ahora bien, el caso más extraordinario es, sin duda, el de la Gran Muralla china.

Machu Picchu

La Gran Muralla China

Uno podría cuestionar la validez desde un punto de vista estrictamente militar de semejantes proyectos faraóni­cos, pero lo que es seguro es que fueron un poderosísi­mo vehículo de propaganda para los emperadores: cual­quier nómada procedente de las tierras del norte que topara con la Gran Muralla era consciente de inmedia­to del poder de un imperio que había sido capaz de lle­var a la práctica un proyecto de tal envergadura.

La naturaleza extravagante de este tipo de fronteras imperiales nos recuerda una vez más la doble función de las grandes fortificaciones, el dominio y la protec­ción.

Muralla romana de Lugo

El grado de ambigüedad es tal que a veces las apa­riencias engañan: la «fortaleza» inca de Sacsahuamán es probable que no fuera más que un templo. Alguien puede objetar que las colinas fortificadas del sur de Gran Bre­taña, como el Castillo Maiden o Maiden Castle, fueron más reafirmaciones de poder por parte de las poblaciones o los cabecillas locales que lugares de refugio o de residencia. O la simple protección de una ciudad, como en el caso de las muralla de Lugo.

La ausen­cia de documentación escrita constituye sin duda una gran limitación, y la arqueología rara vez permite emi­tir conclusiones definitivas. Tal vez la ausencia de tales evidencias sea la prueba de la efectividad de estas obras, seguras tras el aura de poder que desprendían así como tras las murallas y los fosos circundantes.

– Puertos, obras hidráulicas y calzadas de la antigüedad

La necesidad imperiosa de dominar la naturaleza ha llevado al hombre a construir calzadas, acueductos puentes, canales y puertos, a veces de unas dimensiones realmente considerables. El precedente más antiguo se remonta a hace siete u ocho mil años cuando los pobladores de Mesopotamia idearon una red de canales que permitiesen abastecer de agua sus campos.

Con la apa­rición de las primeras ciudades, los estados y los imperios, todos estos proyectos adquirieron una dimensión absoluta­mente nueva. Los jardines colgantes de Babilonia constituyen un ejemplo perfecto (fruto en parte de la leyen­da) del grado de sofisticación al que se podía llegar un jardín artificial escalonado en plena llanura mesopotámica, regado con el agua del rio.

Éufrates por medio de un complejo entramado de canales y bombas que per­mitía llevar el agua a lo alto del edificio, desde donde des­cendía a través de canales y cascadas. No cabe duda de que, en plena canícula mesopotámica, los frondosos jar­dines babilónicos, un vergel en medio de un desierto, debieron de ser lo más parecido al paraíso

El agua ha tenido aplicaciones tanto en el ámbito cotidiano como en el religioso. Así, fue precisamente ese empleo ritual del agua (tal vez a modo de purificación espiritual) lo que motivo la construcción de la terina de Mohenio-Daro, una cisterna de 160 m³ de capacidad, revestida con betún y excavada imitó a una ciudadela en plena llanura del Indo.

En su construcción, se conci­liaron maestría e ingenio para superar importantes retos arquitectónicos, como el simple hecho de rellenar la cis­terna sin ayuda de bomba alguna.

Precisamente, uno de los aspectos más asombrosos de los jardines colgantes fue la inclusión de los llamados tornillos de Arquímedes que permitían llevar el agua a lo alto de las terrazas.

No menos impresionantes fueron las técnicas em­pleadas en la construcción de presas y acueductos, en las que los romanos fueron consumados maestros, tal como testimonian los acueductos de Nimes, Segovia, Cartago y Roma.

Igualmente espectacular es la presa más antigua del mundo, situada en Marib, al sur de Arabia, única no sólo por sus dimensiones y las de las enormes esclusas en piedra que la flanquean, sino también por la gran cantidad de sedimentos acumulados frente a ella, así como por su aspecto erosionado como consecuencia de la acción del agua de los torrentes.

En muchos casos, los canales concebidos para regar los campos constituían excelentes vías de comunica­ción para barcas y gabarras que permitían transportar car­gas voluminosas a mucha mayor velocidad y sin tanto esfuerzo como por tierra.

Tal era el caso de los canales chinos, que además de como vías de comunicación ser­vían para regar los campos y regular las crecidas de los ríos. De entre todos destaca el Gran Canal, que, con sus 2.700 km de longitud, es equiparable a la Gran Muralla.

Las vías de agua permitieron también el nacimiento de ciudades a lo largo de la costa y el cauce de los ríos. En el Mare Nostrum de los romanos, un hecho de especial importancia fue la invención del cemento resistente al agua, que posibilitó la construcción de puertos artifi­ciales, como el Portus de las proximidades de Roma o el de Cesárea, en la orilla oriental del Mediterráneo.

Torre de Hércules en Galicia

Estos proyectos edificativos de magnas proporciones que dieron cobijo a embarcaciones de todo tipo tuvieron en muchos casos una vida efímera, pues acabaron sepul­tados bajo los sedimentos transportados por los ríos. Más moderno, pero digno de destacar la famosa Torre de Hércules en Galicia.

Las calzadas, al igual que los puertos, están relacio­nadas con el transporte y la comunicación, ya que nacie­ron de la necesidad de unir estados e imperios con la fina­lidad de permitir la rápida circulación de órdenes, información y tropas.

La mayoría de los imperios habi­dos en la historia dispusieron de una red viaria equipa­da, por lo general, de puestos de descanso y avitualla­miento donde reposaban los caballos o los mensajeros que iban a pie.

Destacan por su extensión las calzadas de los romanos y los incas, a través de las cuales se po­dían recorrer los cuatro puntos cardinales de sus res­pectivos imperios. La faceta más espectacular de tales redes viarias es el modo en que salvaban obstáculos naturales.

En el caso de los romanos, éstos optaron por construir puentes de piedra y madera, algunos de los cuales alcanzan una longitud notable. Los incas, en cam­bio, a la hora de salvar los ríos y desfiladeros tan carac­terísticos de la orografía andina se decantaron por los célebres puentes colgantes construidos con cuerdas, en uso todavía hoy en día.

Las calzadas, al tiempo que posi­bilitaban el trasiego de comerciantes y mensajeros de un punto a otro, constituían símbolos de la civilización que las había construido.

La red viaria del Chaco, en el sudoeste de Estados Unidos, fue todavía más allá, pues a la vez que permitía comunicar entre sí las diferentes Casas Grandes, hacía las veces de puente espiritual entre el mundo de los vivos y el de los muertos.

Estatuas colosales y monolitos

A la hora de causar impresión entre los propios súb­ditos, los enemigos potenciales o simplemente las gene­raciones futuras, los pueblos han recurrido de manera insistente a lo largo de los siglos a la creación de esta­tuas y otros monumentos de enormes dimensiones, muchos de los cuales han generado incluso todo tipo de leyendas acerca de su supuesto origen divino o mági­co.

No cabe duda de que el tamaño ha dado siempre excelentes resultados siempre que ha ido asociado con el más poderoso de todos los símbolos, el propio rostro o cuerpo humano.

Cualquier busto o escultura de cuer­po entero de unas dimensiones superiores a lo normal es portadora de un mensaje tan sugerente como espec­tacular en quien la contempla.

En ese sentido, las céle­bres efigies esculpidas de Mount Rushmore (Estados Unidos) se inscriben en la antiquísima tradición a la que pertenecen el buda gigante de Bamiyan (Afganistán), la gran esfinge de Guiza, y los Colosos de Memnón, en Egipto, o las cabezas gigantes de los olmecas, en México, esculturas todas ellas de gigantescas dimen­siones a las que, con independencia de que representen una figura histórica o ficticia, les une un mismo senti­miento de poder y misterio.

La contundencia de la imagen descansa en gran parte en el hecho de que se pueda ver desde lejos, y en ello influyen tanto el tamaño como la ubicación. Los Colo­sos de Memnón, al igual que el buda de Bamiyan, cons­tituyeron en su momento reafirmaciones del poder polí­tico o religioso visibles a gran distancia.

Buda de Bamiyan

En muchos casos, el monumento se levanta en lo alto de una coli­na para así aumentar todavía más su visibilidad. Tal es el caso de La Turbie, situada en lo alto de una colina desde la que se tiene una espléndida vista del Mediterráneo, subrayando así ese inequívoco mensaje de poder del ejército romano y el mismo Augusto que subyace en este monumento conmemorativo.

Además de su estudiada visibilidad y sus enormes dimensiones, algunos de estos monumentos presentan un tercer rasgo característico no menos estudiado: son monolíticos.

Con ello, se refuerza todavía más la impre­sión de poder sobrehumano ante la dificultad extrema de dar forma y mover un bloque de piedra o un objeto de metal de tamañas dimensiones.

Cabeza gigante de los Olmecas

En este aspecto, el colo­so de Rodas, una de las siete maravillas del mundo, cons­tituye un excelente ejemplo, pues no en vano su condi­ción de maravilla radicaba precisamente en el reto técnico que representaba fundir a pie de obra las dife­rentes secciones de la estatua.

No menos intenso es el sentimiento de admiración que provocan aún hoy en día los grandes monumentos monolíticos de la antigüedad, como el Gran Menhir partido de la Bretaña, con un total de 280 toneladas de peso, o la imponente estela de Aksum, en Etiopía, que con sus cerca de 500 toneladas de peso es la más gran­de jamás construida.

Monumentos ambos que sin embar­go quedan empequeñecidos al lado del impresionante obelisco de granito que se ha conservado, inconcluso, en las canteras de Asuán, al sur de Egipto, que una vez erguido habría alcanzado el increíble peso de 1.150 tone­ladas.

Así, se puede decir que, de igual modo que la este­la de Aksum es el mayor monolito jamás erguido, el obelisco de Asuán es el mayor jamás concebido.

Estatuas de la Isla de Pascua

En cada uno de los casos, los artífices de dichos mo­numentos debían ser capaces no sólo de tallar el mono­lito de la cantera, sino también de transportarlo hasta el emplazamiento definitivo, cubriendo en ocasiones distancias más que notables, a veces incluso por barco.

El tamaño de estos bloques de piedra llega a ser tan des­comunal que los arqueólogos no acaban de entender cómo se pudieron erigir en su momento sin la ayuda de la tecnología moderna.

No cabe duda de que también provocaron sensación entre las gentes que los vieron eri­gir, para quienes estos monumentos eran símbolos, no exentos de cierto halo de misterio, del poder y el profun­do conocimiento de sus artífices. A su manera, fueron vehículos de propaganda tan costosos como efectivos.

El poder de las imágenes colosales suele asociarse en muchas ocasiones con lo sagrado, y de hecho muchos de estos monumentos eran profesiones de fe a la par que de poder. Tal era el caso del buda de Bamiyan, el coloso de Rodas o la Gran Esfinge de Guiza, monumentos todos ellos con un claro trasfondo religioso.

Líneas de Nazca

Lo mismo ocurre con las estatuas de la isla de Pascua, representaciones de unos antepasados cuya intercesión era indispensable a la hora de garantizar el bienestar de sus respectivos des­cendientes, así como con las célebres líneas de Nazca, en la región desértica del sur de Perú, que representan desde simples vías procesionales a pájaros, peces o monos, y que sin duda debían de tener algún tipo de significado para aquellos destinados a contemplarlas desde lejos, dioses o chamanes, en ningún caso simples mortales.

– Maravillas antiguas a los ojos de la modernidad

El Coloso de Rodas es una de las siete maravillas del mundo antiguo, que a su vez se han considerado como algunas de las máximas expresiones del legado clásico desde al menos el Renacimiento.

Aquí, hemos optado por ampliar dicha cantidad, pasando de las siete originales a muchas más. Todas ellas procedentes del mundo entero, desde los menhires monolíticos de la Bretaña, que se remontan al 5000 a. C.; hasta el templo mayor de Tenochtitlán, que tanta admiración despertó entre los conquistadores españoles que arribaron a tierras de México durante el siglo XVI.

El término “maravillas del mundo” tal vez pueda parecer algo trasnochado en estos tiempos que corren, si bien pocas son las expresiones capaces de reflejar mejor que ésta el alcance visual y emocional de estos monumentos.

Un alcance que, por otro lado, va indisolublemente ligado a la propia esencia de cada uno de dichos monumentos y que, como tal, permanece hoy en día tan vivo como antaño ¿Quién puede evitar caer rendido ante la majestuosidad de los templos labrados en piedra de Abu Simbel o al caminar por una sección de la Gran Muralla china?

En realidad, es ese sentimiento de asombro lo que buscaban precisamente las personas que idearon tales monumentos. Así, los templos de Abu Simbel no eran más que tremendos instrumentos de propaganda al servicio del poderoso faraón Ramses II y la totalidad del estado egipcio.

De igual modo que la Gran Muralla china fue mucho más que una colosal construcción militar al convertirse en un símbolo de poder cimentado en el contundente impacto visual que producía la interminable línea defensiva.

Y es que, en definitiva, este tipo de monumentos se concibió para deslumbrar. Demasiado grandes como para ignorarlos, obligaban a quienes los contemplaban a imaginar el ingente esfuerzo y recursos materiales que se precisaban para crearlos. Pero, lejos de agotarse en esa lectura, se convertían además en símbolos del dominio de las diferentes técnicas constructivas

– Redescubrir las técnicas de construcción de los antiguos

La historia de cada uno de los diferentes monumentos que podrás ver en nuestra web permite hacerse una idea muy aproximada de las técnicas de construcción que empleaban los antiguos en cada una de sus regiones de procedencia.

En algunos casos, no obstante, no han quedado testimonios de dichas técnicas. A pesar de lo difícil que es concebir el modo en que se construyeron las pirámides o se enderezaron los menhires de Stonehenge, recientes estudios han permitido demostrar cómo se pueden erigir estructuras similares a aquéllas sin necesidad de la moderna maquinaria de hoy en día.

De hecho, no deja de ser motivo de admiración comprobar cuán lejos se podía llegar con unos medios aparentemente tan precarios, como puedan ser grandes cantidades de obreros tirando de cuerdas, el deslizamiento mediante una especie de patines (es el caso de las piedras azules de Stonehenge o de las cabezas colosales de los olmecas), o simplemente la labor incansable de los talladores de piedra en las canteras.

Cada uno de los monumentos nos muestra, a un tiempo, la capacidad de estas sociedades de llevar a cabo un enorme esfuerzo de coordinación, el laborioso aprendizaje de las diferentes técnicas de construcción y el lento trasvase de conocimientos a lo largo de sucesivas generaciones de artesanos, así como la férrea voluntad de desafiar a las leyes de la naturaleza y dejar en ella su impronta por parte de cuantos concibieron dichos monumentos.

Es preciso, sin embargo, reconocer la existencia de algún que otro fiasco, como el de la estela de Aksum, que se desmoronó en pleno levantamiento; el del obelisco inacabado de Asuán, que no llegó a salir nunca de la cantera, o el del mismo coloso de Rodas, que se desplomó a causa de un terremoto cuando todavía no habían pasado ni cincuenta años desde su construcción.

Gran parte de lo que sabemos se lo debemos a los arqueólogos y a su laborioso estudio de los restos conservados, completados a veces con la presencia de textos o grabados originales. En algunas ocasiones, los restos arqueológicos constituyen la única fuente para saber cómo debió de ser en su día tal o cual monumento.

Así, por ejemplo, no se tuvo constancia del emplazamiento original del gran templo de los aztecas, destruido por los españoles, hasta 1978, y ello a pesar de que se conservaba alguna descripción realizada por los propios colonizadores.

Por otro lado, la arqueología arroja nueva luz sobre monumentos ya consagrados y perfectamente visibles, como las pirámides o la propia Esfinge, así como sobre otros ”descubiertos” más recientemente, como las ciudades mayas de Centroamérica o los templos de Angkor, en Camboya.

Todos estos monumentos constituyen un soberbio testimonio de los logros alcanzados por el hombre en el manejo de la piedra, el adobe, el marfil o el mismo metal.

Muestran, en definitiva, el esfuerzo de unas sociedades del pasado por ir más allá de unos límites tecnológicos concretos para celebrar, inmortalizar o simplemente impresionar a través del despliegue de una maestría y una capacidad de trabajo fuera de toda duda, como es el caso del buda de Bamiyan o los templos de Abu Simbel, que se cuentan entre las mayores construcciones talladas en roca viva de todos los tiempos.

Muestran asimismo un asombroso dominio de las técnicas para transportar y levantar estatuas o estelas de enormes dimensiones y cientos de toneladas de peso.

Además, a través de templos y palacios ricamente esculpidos no sólo plasman el genio arquitectónico y una asombrosa maestría artística, sino también la extraordinaria habilidad para manipular ingentes cantidades de material de obra, procedente en ocasiones de canteras lejanas.

Finalmente, incluimos en esta selección auténticos hitos de la ingeniería, tales como puentes, acueductos y enormes canales.

A través de los estudios llevados a cabo por los arqueólogos podemos determinar cómo se construyeron todos estos monumentos.

Gracias al estudio minucioso de las propias estructuras, la laboriosa excavación de los asentamientos, la determinación precisa de sus dimensiones y su orientación, así como al análisis de los conocimientos técnicos disponibles en cada una de las épocas y regiones, podemos detallar cómo se crearon incluso hasta los monumentos más desconcertantes de todos.

Por otro lado, el hecho de desvelar parte de su misterio no implica que hayamos de pasar por alto el mensaje que subyace en cada uno de ellos.

El mensaje de los monumentos en la historia

En muchos casos, la respuesta instintiva del espectador ante dichos monumentos suele ser la correcta en tamo que coincide con lo que sus creadores pretendían provocar desde un principio ante su destinatario original, ya fuera éste el pueblo, una potencia enemiga o, simple mente, la posteridad.

No en vano, tanto las dimensiones como la solidez y el método de construcción de cada uno de estos monumentos, llevados a su máxima expresión, constituían una garantía a la hora de dejar una impronta indeleble en las generaciones futuras del soberano o la sociedad que los vio nacer.

De hecho, incluso aquellos monumentos concebidos más para los muertos que para los vivos, como los lugares de reposo eterno de los soberanos khmer, los emperadores chinos o los caudillos mayas, se concebían como imponentes estructuras perfectamente visibles.

Este afán por la gloria póstuma no afecta por igual a los diferentes monumentos que hemos seleccionado. De hecho, cabría preguntarse si las calzadas romanas o los canales chinos no respondían a una voluntad puramente funcional.

En ese sentido, no está de más señalar que en los mojones de las calzadas romanas aparecía siempre el nombre del emperador que había encargado la construcción de tal o cual vía, o que fueron los propios reyes de la dinastía Sui quienes asumieron la construcción de los canales como objetivo dinástico, a pesar del enorme gasto que ello suponía para las arcas reales.

Y es que, en el fondo, cualquier proyecto de tal envergadura lleva implícito un mensaje de poder, autoridad y legitimidad. Así, nadie osaría poner en duda la legitimidad de Hatshepsut al contemplar los imponentes obeliscos que mandó erigir la célebre faraona egipcia, aunque se tratase de una mujer.

Obelisco de Hatshepsut

Por otro lado, muchas de estas obras magnas suelen marcar el tránsito de una dinastía a otra, como es el caso de las pirámides egipcias, construidas en los albores del Imperio antiguo, o del Coliseo de Roma, que marcó la ascensión al trono de la dinastía flavia, o de la Gran Muralla china, iniciada en tiempos del primer emperador Shi Huang Di.

Es evidente que las dificultades técnicas de cualquier proyecto de esta envergadura refuerzan el halo de poder de quienes las construyeron, y el modo en que se llegaron a hacer realidad debió de ser todo un misterio para los pueblos del mundo antiguo, tanto como lo son hoy para el visitante moderno.

Las enormes dimensiones y el con siguiente peso de los monolitos más grandes de Stonehenge han sido caldo de cultivo de todo tipo de teorías, tantas como piedras contiene el complejo.

Cómo se transportaron hasta el emplazamiento definitivo, ¿cómo se enderezaron?, ¿Cómo se colocaron las lascas horizontales? Ya en el siglo XII, Geoffrey de Monmouth atormentado por estos mismos interrogantes, propuso una explicación mágica.

Stonehenge era la obra de Merlín, que había transportado las enormes lascas de piedra desde Irlanda con ayuda de sus poderes mágicos Esta predisposición a maravillarse, que tan prodiga se ha mostrado en tantas y tan variadas leyendas en torno a la construcción de Stonehenge, se remonta hasta los albores de la historia, más allá incluso de los primeros testimonios escritos.

Tal vez nunca llegaremos a hacernos una idea exacta de la percepción que tenían de estos monumentos las sociedades que los vieron nacer, si bien en ese sentido los textos coetáneos que nos han llegado constituyen una fuente de conocimiento de incalculable valor.

A falta de dichos textos, los arqueólogos deben basarse en los restos que se han conservado, testimonio mudo de unas estructuras creadas por unas sociedades que, en muchos aspectos, no distaban tanto de la nuestra.

nuestras charlas nocturnas.


Origen de los Bosques en España y su evolución …


Curiosfera — En el siglo I, se decía que una ardilla podía cruzar la península Ibérica desde los Pirineos hasta Cádiz, de árbol en árbol sin tocar tierra.

Pero, en el siglo V, media España estaba ya desarbolada. 

Atentos al peligro de deforestación que ya se intuía se tomó la primera medida conocida en el mundo antiguo.

Se introdujo la silvicultura (Grupo de actividades relacionadas con la explotación, cultivo y cuidado de los montes y bosques). Pero no bastaba.

Para resarcir a la tierra del menoscabo sufrido era necesario un cambio de conciencia. Se plantaron entonces pinos piñoneros y castaños, y parece que data de los primeros siglos en España, la introducción del ciprés.

Pero lo importante era una cosa. Se tomó conciencia de la necesidad de reforestar, de repoblar extensas zonas. A aquel deplorable estado de cosas contribuyó el fin del paganismo, que había protegido y fomentado los bosques sagrados, muy numerosos en España.

Un bosque sagrado fue Lugo y otros lugares de España como Usagre en Badajoz. La tradición antigua de divinizar o sacralizar los grandes espacios boscosos había contribuido eficazmente a salvarlos. Pero no fue aquel hecho lo único que ayudó a conservar la masa forestal peninsular. Fue también un factor positivo el cese del comercio tras la caída del Imperio Romano de Occidente, hecho que supuso un freno a las talas indiscriminadas: no se vendía la madera.

Los visigodos supusieron asimismo un cambio de política forestal: Chindasvinto, a mediados del siglo VII prohibía en su Liber Judiciorum, origen del Fuero Juzgo, talar o quemar bosques.

La invasión musulmana del siglo VIII supuso una acción positiva al principio. Ya que Mahoma había igualado en bondad y práctica positiva siembra de árboles y obligación de la limosna. Ambas cosas eran igualmente bien vistas por Dios y cosas que debía tener presente el hombre juicioso. La literatura árabe incluye obras con excelentes instrucciones forestales.

Como consecuencia de esta visión mejoraron algunas masas boscosas y aumentó la superficie arbolada. La Edad Media central ofrece mucha documentación sobre el trato dado al bosque. El geógrafo ceutí del siglo XII Edrisí dice en su obra Geografía universal que por el río Júcar se conducían pinos, también por el Cabriel. Y, que con la madera de los bosques de la sierra de Cazorla se hacían platos y cazuelas muy apreciadas en el norte de África. Habla asimismo de territorios cuya riqueza estribaba en sus montes.

Pero la reacción política a la invasión fue temprana, y aquellas luchas seculares por recuperar la España perdida tuvo su parte negativa.

Suponía la tala continua e indiscriminada de vegas y montes.

A esto se unía la roturación necesaria para crear nuevas villas y poblados a que daban lugar los repartimientos y encomiendas.

Pero como dice el Sabio: “nada en el desarrollo histórico es totalmente negativo”.

Fruto positivo fue la necesidad de plantar frutales y de legislar para proteger el bosque y los campos. 

En el Libro de las Partidas, de Alfonso X, mediado el siglo XIII, se lee: Quienes cortan o destruyen árboles hacen maldad conocida, y se castiga a quien queme un bosque con ser arrojado a las llamas que él mismo ha ocasionado.

Estas leyes bárbaras tenían efecto positivo en la protección forestal. Las Cortes de Valladolid de 1352 condenaban a muerte a quien arrancase árboles para dedicar el suelo a otros usos. Y, pena de azotes a quien derribara un pino o una encina. Asimismo, en la Corona de Aragón se protegía los bosques, y gracias a ello se recuperaron en el siglo XIV, como refleja el Libro de la montería, de tiempos de Alfonso XI.

Hay pragmáticas medievales que hablan de la necesidad de la repoblación forestal y aumento de los plantíos porque el bosque es como una parcela grande que debe rendir fruto. Un cúmulo de medidas protectoras de la masa forestal dio como fruto el que ya en el siglo XIV se repoblara el doble de lo que se talaba: ese tratamiento tenía por ley el pino piñonero. En aquella época se habla de los bosques como el refugio del lobo.

Pero no todo el monte era orégano, lo que beneficia a muchos acaso perjudica a otros, y como es sabido, a lo largo de la Historia se ha contemplado más el beneficio de unos pocos poderosos que el de la comunidad mayoritaria.

Para el ámbito forestal emergió un peligro formidable: la Mesta. La ganadería trashumante en el XV, fue el mayor azote que conoció el bosque. El pastoreo acababa con los brotes de nuevas plantas y árboles e impedía la regeneración natural, amén de que a su paso se endurecía el suelo (cómo por ejemplo el de la oveja). El pastor trashumante tenía derecho a cortar una rama de cada árbol para hacer su cabaña, y además quemaba parte del bosque para crear más pastos en otoño, a la vez que exigía paso franco por los caminos: las cañadas.

Amén de esto, la Mesta permitía que en el paso de montes y bosques se pudiera utilizar un pasillo de trescientos metros de ancho, de modo que el ganado apenas tenía obstáculos. 

Solo se prohibían cinco cosas: entrar en trigal, viñedo y cruzar huerta y adentrarse en el llamado prado de guadaña, y meterse en las dehesas.

El término dehesa procede del participio pasivo del latín defendere: defessa = defendido, por ser lugar de pasto de los ganados locales.

En el siglo XVI, aunque la legislación de montes de los Reyes Católicos era buena, factores ajenos hicieron que no se cumpliera. aumentó la roturación de bosques en las tierras de realengo y en los baldíos de la Corona. Finalizada la Edad Media sobre el panorama forestal se tendían densos nubarrones. La construcción de barcos chocó frontalmente con las políticas de reforestación.

Es cierto que los Reyes Católicos salieron al encuentro de este peligro prohibiendo en 1501 la exportación de barcos. Aquello era un remedio muy relativo ya que la flota nacional de finales del siglo XVI había requerido para su creación de la tala de ciento veinte mil hectáreas.

También la flota iba a suponer un peligro para el bosque debido a una circunstancia. La vida de un buque no era superior al cuarto de siglo, por lo que se imponía renovarla cuatro veces cada cien años, y aquello requería un río de oro y… de madera, claro, nada menos que la monstruosa cifra de doce millones de metros cúbicos de madera labrada, y teniendo en cuenta que la tara suponía casi otro tanto, las cifras se disparaban.

Afortunadamente el siglo XVII no necesitó tal demanda, pero lo peor continuaba: los lugareños accedían al bosque y se aprovisionaban de leña para cocinar y calentarse, y tras ellos venía el pastor, y al final se transformaba la tierra en cultivo. Para el bosque todo eran amenazas y peligros.

La inseguridad de los caminos propició de manera indirecta la deforestación de extensas zonas en tiempos de Felipe II por iniciativa del virrey García de Toledo. Quien mandó quemar los árboles a ambos lados de los caminos reales para evitar saqueos de bandoleros.

Las crónicas de la época recogen lo desolador del paisaje en la región catalana. A la deforestación contribuyó mucho la demanda de madera para los astilleros. Pero aquello no era un peligro insalvable: sí lo fue el crecimiento de la población ya que la madera era el combustible de las casas para cocinar y calentarse. Cuando en 1570 se ordenó la realización de las Relaciones, se mandó incluir en el cuestionario preguntas relativas al uso de la madera en cada municipio, lugar y aldea y una descripción del estado de los bosques.

Todavía entonces quedaban extensos robledales en Castilla y León, y ricos encinares en Extremadura y Toledo.

Pero Aragón y Murcia ya adolecían gravemente de falta de arbolado.

En Madrid la deforestación era atroz: solo se salvaba la sierra de Guadarrama, los montes de El Pardo, la Casa de Campo y algunos bosques pertenecientes a la nobleza.

Por entonces la industria requería grandes cantidades de leña, pues un horno de fundición empleaba tres toneladas de carbón vegetal por cada tonelada de hierro producido, y a ese ritmo se acababa en un mes con los árboles de un kilómetro a la redonda, ya que el carbón mineral, aunque desarrollado en el siglo XVI no se generalizó hasta mucho después.

Era natural que el árbol fuera bien de primera necesidad. Carlos I mandó en 1518 plantarlos por todo el reino, y estimuló la formación de nuevos plantíos de monte y arbolado a la par que propugnó conservar los viejos.

En 1547 una ordenanza real dice: “Quien en Guipúzcoa o Vizcaya corte un árbol, ponga o plante dos previamente”. Y Felipe II escribía en 1582: Una cosa deseo ver acabada, y es lo que toca a la conservación de los montes y aumento de ellos, que es mucho menester… temo que los que vinieren después de nosotros han de tener mucha queja de que se los dejamos consumidos, y plega a Dios que no lo veamos en nuestros días.

Ante la costumbre perniciosa ya entonces implantada de incendiar el bosque Felipe II ordenó que no se dejase entrar a pacer en los montes quemados para evitar que los pastores vieran rentable prenderle fuego, medida que en nuestro tiempo se ha recuperado, aunque ahora en relación con la construcción.

El rey fomentó la repoblación forestal en la cuenca del Duero y tuvo presente la necesidad de poner coto a las continuas roturaciones de tierra y a las exigencias del pastoreo, siempre en aumento. Debemos decir que, de hecho, los reyes de la Casa de Austria trataron de recuperar la superficie forestal, en cuyo afán destaca la instrucción dada por Toribio López Bustamante en 1656.

Pero la crisis económica y la decadencia eran tales que las medidas tomadas para salir al paso dieron al traste con tan buenas intenciones, ya que repercutieron negativamente en el bosque.

La necesidad de conseguir dinero al reino, se hizo necesario vender tierras realengas, por lo que cientos de pueblos pasaron de la Corona a la nobleza a mediados del XVII, y el cambio de propiedad, la nueva condición jurídica de las antaño tierras del rey o de realengo, a las de señorío hizo que se talaran los bosques que ahora estaban en manos privadas.

Con el cambio de dinastía en el año 1700 los Borbones heredaron una situación forestal catastrófica: apenas había bosques y la necesidad de madera inspiró medidas protectoras. El bosque se convirtió en una especie de cantera para carboneros y leñadores, para tallistas y carpinteros.

Felipe V ordenó una reforestación rápida. Amén de esto, la aparición en 1714 de la Marina Real hizo que esta institución tomara a su cargo la administración de ciertos montes. Iba a nacer la conciencia ecologista, conciencia que tomó impulso en 1719 con las ordenanzas alusivas a la defensa del pinsapar de Grazalema.

 Más tarde se estableció una organización territorial para el fomento de los árboles, base del actual sistema administrativo gestor de los bosques.

Fernando VI, dispuso que la Marina se hiciera cargo de los montes próximos al mar y a ríos navegables, y aunque parecía que aquello tendría efectos negativos dado el volumen de tierras envuelto, las medidas tuvieron repercusiones positivas debido a que contemplaban la obligación de plantar tres árboles por cada uno talado.

De cuyo cumplimiento iba a ser garante la Marina como institución, siendo la misma Marina la que se comprometía a realizar siembra de árboles en los claros, y a marcar los árboles cuya tala estaba prohibida, como los robles gigantes del Valle de Ormoier en el Pirineo catalán.

Fernando VI, promulgó la Real Ordenanza para el aumento y conservación de las masas forestales y plantíos en 1748, fecha en que se promulgaron las Reales Ordenanzas para el aumento y conservación de montes y plantíos, obligándose a cada vecino a plantar cinco árboles por año y a sembrar bellotas, castañas y piñones donde les fuera indicado por el corregidor local.

 Entre otras medidas punitivas se castigó a los pastores que quemaban el bosque y apareció la figura del guarda forestal o guardabosques.

En 1755, el ministro de Marina Francisco Fernández de Sandoval promovió en la entonces provincia de Jerez de la Frontera la realización de un inventario de árboles. Uno de los hechos destacados de la historia forestal es la creación de la provincia marítima de Segura de la Sierra mediado ese siglo, instituida para proveer a la Armada de madera de roble, la más utilizada en los astilleros junto con la de pino.

En cuanto al siglo XIX, fue un siglo negro para el bosque español. La desastrosa desamortización de Mendizábal le dio la puntilla. Como los bienes subastados eran en su mayoría extensas fincas de monte, sus nuevos propietarios los talaron enseguida a fin de recuperar la inversión, al tiempo que otros roturaron las tierras para ponerlas a producir.

Introdujo cierta racionalidad en este problema Javier de Burgos, personaje a quien debemos la división de España en provincias. Fue él quien en 1835 dispuso las Ordenanzas de Montes poniendo coto a la tala de árboles derivada de la desastrosa desamortización, tala que había supuesto un aumento de la erosión del suelo debido a la acción corrosiva de las aguas, mengua de masa forestal que propiciaba terribles riadas.

Para poner remedio se reforestaron las cabeceras de las cuencas hidrográficas y de ríos como el Júcar o el Lozoya. En 1848, se creó la Escuela Superior de Ingenieros de Montes en el castillo de la villa madrileña de Villaviciosa de Odón. Y poco después, se creó el Distrito Forestal de Guadalajara, que iba a suponer la puesta en marcha de una administración forestal moderna. El ambiente regeneracionista de finales del XIX hizo decir a Alfonso XII: “Si yo hubiera de seguir una carrera, elegiría la de ingeniero de montes”.

También Miguel Primo de Rivera, en el primer tercio del siglo XX, hizo hincapié en la repoblación forestal. Tras la Guerra Civil de 1936 se restableció la vigencia del Patrimonio Forestal del Estado y se repoblaron más de tres millones de hectáreas, y por primera vez se plantaron más árboles de los que se talaron o quemaron.

De nuestro tiempo, ¿Qué decir que el lector amable ignore…?.

Acaso debamos destacar la suavidad con que se trata a quien quema un bien principal comunitario como es el bosque, y la proliferación de los motivos aducidos por la chusma pirómana que destroza el patrimonio forestal verano tras verano.

Parcialmente culpable es la actividad ecologista de nuevo cuño, más atenta a cuestiones políticas que al estado de cosas en este ámbito.

Que una mariposa o una araña determinada se alce con el protagonismo de su acción reivindicativa es un despropósito similar al de aquél que quisiera salvar los muebles antes que evitar el incendio de la casa.

Ecología es una voz griega cuyo componente semántico básico es oikos: la casa.

nuestras charlas nocturnas.


Algunas de las maravillas legadas del pasado (II) …


 

El templo de Luxor

La moderna ciudad de Luxor, edificada sobre las ruinas de la antigua Tebas, la que fue capital de Egipto durante el Reino Nuevo, acoge el templo de Luxor. Este goza de una ubicación inmejorable, en pleno casco urbano y en la Corniche de Luxor, enfrente del muelle donde se toma el ferri para cruzar el Nilo.

Este recinto fue concebido como un complemento del otro gran templo de la ciudad, el de Karnak, y su construcción fue impulsada principalmente por los faraones Amenhothep III y Ramsés II. Este último lo terminó tal como se conoce hoy en día. Es uno de los templos mejor conservados del antiguo Egipto y visitarlo es adentrarse en el fascinante mundo de los dioses, donde solo podían acceder los sumos sacerdotes y, por supuesto, el faraón.

Situado en el corazón de la antigua Tebas, fue construido esencialmente bajo las dinastías XVIII y XIX egipcias. Estaba consagrado al dios Amón bajo sus dos aspectos de Amón-Ra (Ra, era considerado el dios del cielo, dios del Sol y del origen de la vida en la mitología egipcia).

Las partes más antiguas actualmente visibles remontan a Amenhotep III y a Ramsés II. Seguidamente, nuevos elementos fueron añadidos por Shabako, Nectanebo I y la dinastía ptolemaica.

En época romana, el templo fue parcialmente transformado en campo militar. El edificio, uno de los mejores conservados del Nuevo Imperio egipcio, aún mantiene numerosas estructuras. Además del gran pilono, el visitante puede también atravesar dos grandes peristilos y la columnata monumental que enlaza estos dos patios.

El santuario propiamente dicho, residencia del Amón de Opet, al igual que las salas que conservan una gran parte de sus baldosas.

Forma parte del conjunto denominado Antigua Tebas con sus necrópolis, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979.

Una avenida entre dos templos

La construcción fue ordenada por Amenofis III a su arquitecto Amenhotep (hijo de Hapu). Este último edificó un templo completo: naos, santuario de la barca, sala de ofrendas y antecámara,1​ esta última flanqueada de capillas destinadas a la tríada tebana.​

Todo está precedido de una sala hipóstila abierta a un gran patio cuadrado, el «patio solar», rodeado por tres de sus lados de una doble hilera de sesenta y cuatro columnas papiriformes. Las salas de culto, al igual que la sala hipóstila, se elevan sobre una plataforma con una gran inscripción dedicatoria.

El conjunto, con proporciones imponentes pero armoniosas, fue completado por una columnata procesional de acogida de unos veinte metros, formando un grupo monumental que marcaba la entrada del templo. El programa arquitectónico se ejecutó probablemente en tres fases sucesivas y ocupó todo el reinado.

Como hizo en Karnak para el patio de su padre, Amenhotep III destruyó sin duda un templo más antiguo delante del cual debía encontrarse la capilla edificada por Ra. De hecho, la estructura interna está en parte constituida con bloques reutilizados provenientes de un edificio anterior.

Difícilmente accesibles, estos bloques son todavía visibles en la zonas orientales del templo que fueron modificadas en la época greco-romana. Aquí se ha encontrado cartuchos grabados de Tutmosis IV.

Ejecutado en el más puro estilo de la XVIII dinastía egipcia, el Opet del sur constituye un raro ejemplo de edificio religioso del Nuevo Imperio bien preservado, aunque los muros que rodean las diferentes partes del monumento se hayan derrumbado o sus materiales hayan sido reutilizados en épocas posteriores – lo que nos permite admirar las columnas desde el exterior del monumento.

El templo fue descuidado, incluso maltratado durante el reino del faraón «herético» Akenatón. Los trabajos recomenzaron bajo Tutankamón y Ay, quienes acabaron la decoración de los muros de la columnata procesional, añadiendo especialmente las escenas de la Fiesta de Opet.

Ramsés II, el otro gran constructor en Tebas, añadió el pilono, cuya plaza estaba adornada con seis colosos de Ramsés II, cuatro de pie y dos sentados, todos con su nombre, además de dos obeliscos, y un segundo patio con pórticos, de un estilo típico de la XIX dinastía, con columnas macizas que recuerdan a la sala hipóstila de Karnak.

Lo adornará también con estatuas alternando con las columnas. Otros dos colosos sentados, con su imagen, precedían la entrada de la columnata procesional de Amenhotep III.

Para edificar este nuevo patio, el arquitecto de Ramsés tuvo en cuenta la existencia de una triple capilla de Hatshepsut, lo que explica que el eje del monumento esté dirigido hacia Karnak. No se percibe a primera vista, pero es imposible tener desde el pilono una vista axial del templo, ya que la perspectiva está rota.

El conjunto está sin embargo muy bien concebido para que esta particularidad no afecte a la armonía de las proporciones; incluso los obeliscos, de medidas diferentes, fueron emplazados desfasados de tal manera que cuando nos situamos frente al pilono, no se note la diferencia.

Los dos obeliscos fueron ofrecidos en 1830 a Carlos X de Francia por Mehemet Ali, pero solo el de la derecha fue derribado y transportado a Francia. Jean-François Champollion fue quien eligió, por mandato del rey, el primero de los dos obeliscos, en parte cubiertos de arena.

La leyenda dice que se decidió por el de la derecha, entrando en el templo, el más pequeño y el más dañado. El obelisco fue erigido con una gran fiesta en París, dónde se erige después de 1836 en el centro de la plaza de la Concordia. En agradecimiento, Luis Felipe I de Francia ofreció un reloj que hoy día adorna la mezquita de Mehemet Ali en el Cairo, pero se estropeó en el camino y nunca funcionó.

El segundo obelisco, que nunca salió de Egipto, fue oficialmente «devuelto» por Francia en 1981, al principio del primer mandato de François Mitterrand.

El agrandamiento del templo continuó en el periodo tardío de Egipto. Los faraones nubios de la XXV dinastía añadieron el muro de recinto además de un grupo arquitectónico de columnas formando un ante-patio. El recinto fue reacondicionado o restaurado por Nectanebo II, faraón de la XXX dinastía, al igual que todos los templos de Tebas. Construirían igualmente la avenida de las esfinges que unía el templo de Luxor al de Karnak, además de un pequeño templo dedicado a Isis.​

Tebas parece haber sido abandonada y maltratada por los conquistadores sirios y persas, y el desarrollo del templo fue abandonado. Alejandro Magno reacondicionó la sala de la barca, haciendo erigir las cuatro columnas que sostenían el techo. Todavía se puede ver el emplazamiento de las bases de estas columnas sobresaliendo de los cimientos de esta capilla.

Esta forma, con la capilla que Filipo III de Macedonia hizo construir para el templo de Amón-Ra en Karnak es un ejemplo irreemplazable de arquitectura religiosa de este periodo de transición histórico para la ciudad de Tebas.

En el templo, un santuario romano dedicado al culto imperial

De igual manera, desde el comienzo de la época griega, se puede constatar cuanta atención aportaron los primeros monarcas de la nueva dinastía a los santuarios de la ciudad santa.

Finalmente, en la época romana, el templo fue convertido en edificio militar. En esta época, los sacerdotes enterraron piadosamente una serie de imágenes de dioses y reyes en una favissa que habían habilitado en el gran patio solar de Amenhotep III.​ Estas estatuas, algunas únicas en su género, fueron descubiertas en 1989 y están actualmente expuestas en el museo de Luxor.

En su versión final, el templo de Luxor medía más de 260 metros de largo y 50 de ancho.

Mada’in Saleh o Al-Hijr

Mada’in Saleh (o Madain Saleh) (en árabe: مدائن صالح , madāʼin Ṣāliḥ, «Ciudades de Saleh»), también denominada Al-Hijr («lugar de la roca»), es una antigua ciudad localizada en el norte de Hejaz (en la actualidad Arabia Saudí, a 22 kilómetros de la ciudad de Al-`Ula (árabe العلا)). En la Antigüedad, la ciudad estaba habitada por zamudíes y nabateos siendo denominada como Hegra.​

Algunas de las inscripciones encontradas en la zona están datadas hacia el segundo milenio antes de Cristo. Sin embargo, todos los elementos arquitectónicos restantes se fechan al período de las civilizaciones Thamudi y Lihyan.

En 2008, la Unesco proclamó a Mada’in Saleh Patrimonio de la Humanidad, convirtiéndose en el primer lugar de Arabia Saudí en conseguirlo.

Al Hijr es un sitio que no ha podido ser visitado por los extranjeros, pues hasta ahora estaba prohibido su visita. Esto hace que yo no lo haya visitado pero después de haber visitado Petra hace años, no duden que también visitare este lugar.

En pleno desierto de Arabia Saudí surge este enclave nabateo que es considerado el segundo más importante después de Petra.

Mada’in Saleh está considerada como los segundos restos de la cultura nabatea más importante tras Petra. Se encuentran 131 tumbas desperdigadas a lo largo de 13,4 kilómetros junto con cisternas, murallas, torres, etc., que datan de los siglos I a. C.al I d. C.

Mada’in Saleh está considerada como los segundos restos de la cultura nabatea más importante tras Petra. Se encuentran 131 tumbas desperdigadas a lo largo de 13,4 kilómetros junto con cisternas, murallas, torres, etc., que datan de los siglos I a. C.al I d. C.

Posee medio centenar de inscripciones del periodo prenabateo y algunas pinturas rupestres. Al Hijr constituye un testimonio excepcional de la civilización nabatea. Sus pozos y sus 131 sepulturas monumentales, entre las que figuran 94 ornamentadas, son una muestra excepcional de las realizaciones arquitectónicas de los nabateos y de su dominio de las técnicas hidráulicas.

Al.Hijr es después de Petra la ciudad nabatea más importante del planeta y resulta de especial importancia porque da fe de los miles de años de ocupación humana de la zona, gracias a sus conocimientos hidráulicos, que servían para extraer el agua subterránea.

Estos conocimientos hidráulicos permitieron a los nabateos instalarse en sitios tan remotos como este, en pleno desierto. Además de sus conocidos pozos, también eran especialistas en canalizar el agua de las lluvias hacia cisternas que les permitieran la vida. Una vida que era nómada y además controlaban el comercio de las especias. 

En este lugar no solo encontramos su imponente estructura geomorgologica enclavada en medio del desierto saudí, ya que cuenta con diversas tumbas monumentales bien conservadas con fachadas decoradas que datan del siglo I a.C. al I d.C.

No es lo único con lo que podemos fascinarnos aquí, ya que también cuenta con más de cincuenta inscripciones del periodo prenabateo y algunos dibujos rupestres, dando así uno de los testimonios más importantes sobre la vida de los nabateos y su civilización.

Este lugar ha sido testigo del encuentro de varias influencias decorativas y arquitectónicas como la asiria, egipcia, fenicia y helenística. Además, aquí encontramos también inscripciones en diversas lenguas antiguas como la lihianita, nabatea, griega y latina.

El sitio de Al-Hijr ha estado ubicado históricamente en un punto estratégico y de encuentro entre varias civilizaciones de la Antigüedad tardía, lo que servía como ruta comercial entre la Península Arábiga, el mundo mediterráneo y Asia.

Es precisamente por eso por lo que es un testimonio excepcional de importantes intercambios culturales en la arquitectura, la decoración, el uso de la lengua y el comercio de caravanas, siendo uno de los principales ejemplos de comercio internacional de caravanas del mundo antiguo.

A pesar de que es una de las zonas con más relevancia de la cultura nabatea, realmente sabemos poco sobre ellos. Así lo afirma la importante arqueóloga Laila Nehmé en una entrevista concedida al Smithsonian, en la que afirma que “la razón por la que no sabemos mucho sobre ellos es porque no tenemos libros o fuentes escritas por ellos que nos cuenten como vivieron, murieron y adoraron a sus dioses”.

Los nabateos establecieron una serie de puntos estratégicos en su territorio para facilitar y asegurar las rutas por el desierto. Si al norte levantaron ciudades como Avdat, en su frontera sur establecieron Madain Salih. Aquí replicaron la arquitectura troglodítica que ha hecho famosa a Petra, pero en otro escenario, en medio de un vasto desierto en el que aprovecharon sus protuberancias rocosas.

Madain Salih es solo uno de sus múltiples nombres. Hace referencia a las supuestas conexiones con los thalmudis, un antiquísimo pueblo arábigo castigado por Alá por horadar las rocas. Estas son raíz de otro nombre: Al-Hijr o lugar rocoso.

Hace referencia a la geografía, una planicie de basalto punteada por las estribaciones de las montañas Hijaz, caracterizadas aquí por enormes y aisladas rocas de arenisca. Las aguas subterráneas facilitaron la ocupación de la zona, pero los habitantes originales no fueron los thalmudis del Corán, sino los Lihyan.

De Hegra nos han llegado inscripciones con su caligrafía y petroglifos. Lihyan existió desde el siglo III a.C. hasta la llegada de los nabateos, alrededor del cambio de era. Fueron los que le dieron el mayor esplendor a Madain Salih. Con sus conocimientos de hidrología perforaron más de cien pozos y multiplicaron la agricultura. A ello sumaron su papel militar fronterizo y comercial, basado en el monopolio de la mirra, incienso y especias.

Los nabateos vieron hasta en las rocas más aisladas moldes perfectos para extender la arquitectura de Petra. Madain Salih se convirtió en la capital del sur. Como tal, cayó junto a la capital nabatea. Los romanos cambiaron el comercio terrestre por el marítimo, por lo que la ciudad declinó totalmente.

El olvido conllevó un periodo de leyendas que derivó en la consideración de ciudad maldita para los musulmanes. Sin embargo, Madain Salih se utilizó como paso para ir a La Meca. Los otomanos construyeron un fuerte en este lugar en el siglo XVIII. 

El descubrimiento de Petra, en el año 1818, extendió los rumores de una ciudad similar en el desierto. El explorador Charles Montagu Doughty fue el primer europeo en llegar a ella, en el año 1876, al unirse a una caravana de peregrinos.

La zona siguió progresando gracias al ferrocarril y, bajo dominio saudí, los beduinos fueron sedentarizados. Las investigaciones arqueológicas fueron intensas hasta los años 70. Tras una etapa de oscurantismo, hoy Madain Salih es cada vez más popular.

La ciudad de Madain Salih apenas conserva algunos restos de ladrillos de sus viviendas, pero sí nos han llegado más de cien tumbas divididas en cuatro necrópolis. A estas se añade la zona religiosa de Jabal Ithlib.

Entre las necrópolis destacan las de Qasr al walad y Jabal al-Khuraymat. La primera, por la finura de sus relieves en los que se intuyen estilos asirios, fenicios, egipcios y helenístico junto a un toque local. Con todo, la vista de muchas nos traerá a la mente Petra.

Entre las inscripciones abundan el nabateo y romano. Jabal al-Khuraymat es la zona más extensa. Sin embargo, muchas de sus tumbas están expuestas ante la erosión de la arena y la conservación es más deficiente. 

Fuera de las cuatro necrópolis queda Qasr al Farid, la tumba más grande gracias a sus 21,5 metros de altura y cuatro columnas. Más allá de esto, es la surrealista imagen de esta tumba, que ocupa una roca totalmente aislada, la que le da la fama.

La ciudad de Cauno

Cauno (en cario Kbid; ​licio Khbide, ​ griego Καῦνος, latín Caunus) fue una ciudad de la costa sur de Caria, Anatolia, a pocos km de la actual ciudad de Dalyan, Provincia de Muğla, Turquía.

Estaba al oeste de Calinda, poblada por los caunios. A este pueblo Heródoto lo consideraba nativo del país, pero añade que ellos mismos decían que eran descendientes de los cretenses; vestían de diferente manera que los carios y otros pueblos y hablaban una lengua diferente del cario.

Como costumbre a destacar, Heródoto menciona que mujeres y niños se reunían en grupo para beber. En un principio creían en dioses extranjeros, pero luego adoptaron únicamente los de sus antepasados.​

En el siglo siglo VI a. C., los caunios lucharon contra Harpago —general al servicio del rey persa Ciro— al igual que sus vecinos licios. Fue conquistada después de la capitulación de la ciudad licia de Janto.​

Heródoto también comenta que Cauno, reticente en un principio a rebelarse contra la dominación persa, se unió a la revuelta jónica en 499 a. C..​

Antiguo puerto de Cauno

Tucídides habla de la expedición de Pericles y de la batalla naval de Tragia (440 a. C.) y menciona a Cauno como una ciudad separada de Caria.

La región de Perea Rodia en la cual estaba Cauno pertenecía a Rodas, pero ésta no la dominaba entonces, pero sí la dominaba en tiempos de Alejandro Magno.

Después de la muerte de Alejandro, acabó en manos de Ptolomeo I Sóter (309 a. C.) y Rodas la compró a los generales de Ptolomeo por 200 talentos; los rodios aseguraron que habían recibido Estratonicea, otra ciudad de Caria, como donación de Antíoco I Sóter.

Los romanos les obligaron a retirarse de Cauno y Estratonicea (190 a. C.), pero más tarde volvieron los rodios a los dos sitios y le dieron Caria (167 a. C.), pero Cauno siguió independiente bajo soberanía rodia.

En 88 a. C. los caunios participaron en la matanza de romanos instigada por Mitrídates VI Eupator, rey del Ponto, y en castigo, Roma incorporó Cauno al dominio directo de Rodas. Los caunios se rebelaron (hacia el 81 a. C.), pero sin éxito porque en 59 a. C. se sabe que estaban bajo dominio rodio.

Más tarde pidieron ser separados de Rodas y estar directamente sujetos a Roma, y aunque al principio no se le concedió, parece que más tarde fueron hechos ciudad libre, tal como lo menciona Estrabón.

En Cauno nació el pintor Protógenes.

Siwa, uno de los lugares más remotos de la Tierra

En mitad del desierto de Egipto y a unos 50 km de la frontera con Libia está la ciudad de Siwa , un enclave cargado de historia y tradición que ya sedujo a Cleopatra y Alejandro Magno.

Situada junto al oasis que lleva su nombre, esta localidad vivió largos periodos de su historia aislada del resto de las civilizaciones lo que contribuyó al desarrollo de actividades únicas en artesanía o agricultura, donde prima el cultivo de dátiles y aceitunas.

De unos 80 km de longitud y 20 km de anchura, es una de las regiones más aisladas de Egipto, con cerca de 23.000 habitantes, la mayoría hablantes de una lengua bereber o tamazight propia, llamada siwi o tasiwit. Es el enclave berberófono más oriental del mundo, muy alejado de las principales áreas lingüísticas bereberes, que se encuentran en el Magreb. La actividad principal es la agricultura, donde prima el cultivo de dátiles y aceitunas.

Aunque se sabe que en el Oasis de Siwa hubo asentamientos en el X milenio a. C., las primeras evidencias de contactos con el Antiguo Egipto ocurren durante la Dinastía XXVI de Egipto, cuando se dató una necrópolis. El antiguo nombre egipcio de Siwa era Sekht-am, «tierra de palmeras».

Los pobladores griegos de Cirene establecieron contacto con el oasis al mismo tiempo que los egipcios (siglo VII a. C.), y el templo del oráculo de Amón (Zeus Amón) ya era famoso en la época de Heródoto. En el 332 a. C., durante una visita anterior al comienzo de su campaña de conquista en Persia en el año 331 a. C., Alejandro el Grande visitó el oasis debido a que el oráculo le confirmó que era un ser divino y el legítimo faraón de Egipto.​

Una leyenda, transmitida por el historiador griego Heródoto, narra que el rey Cambises II de Persia (524 a. C.) envió un ejército de 50.000 soldados para atacar a la población del oasis, pero desapareció en medio de las arenas del desierto.

Gebel al Mawta, «la Montaña de los Muertos»

Los romanos usaron posteriormente el oasis como un lugar para alojar a los desterrados.

Bajo su gobierno, las profecías del oráculo cayeron en desprestigio.

La evidencia sobre la existencia del cristianismo en Siwa es dudosa y aunque en 708 los habitantes del oasis resistieron el asedio de un ejército islámico, probablemente no se convirtieron hasta el siglo xii.

Un documento del año 1203 menciona a siete familias viviendo en el oasis, con sólo cuarenta personas, pero luego la población creció hasta los 600 habitantes.

La primera visita de un europeo, desde tiempos de los romanos, fue la de William George Browne, quien visitó el lugar en 1792 para contemplar el antiguo templo del oráculo. El oasis fue anexionado oficialmente a Egipto por Mehmet Alí en 1819, pero su dominio fue relativo, pues hubo numerosas revueltas.

Siwa fue el lugar de algunas batallas durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial. El Long Range Desert Group del Ejército Británico tuvo una base en este oasis, pero las unidades de Rommel del Afrika Korps tomaron posesión de este lugar en tres ocasiones.

La antigua fortaleza medieval de Siwa , aunque abandonada y devastada por las lluvias torrenciales de 1926 es sin duda uno de los atractivos de la localidad.

Construida en el siglo XIII con kershef, -material que combina tierra, hojas, sal y yeso- y madera de palma, destaca como un elemento prominente, elevándose sobre un montículo junto a la ciudad moderna.

La falta de mantenimiento por parte del gobierno egipcio de la antigua ciudadela la ha llevado a un estado ruinoso.

Solo algunas de de las casas han sido restauradas por iniciativa privada.

nuestras charlas nocturnas.


Algunas de las maravillas legadas del pasado …


Torre Scola

wikipedia/Planeta Fascinante/egiptología.org — La torre Scola o San Giovanni Battista es un edificio fortificado construido sobre un islote​ frente a la punta nororiental (también llamada Punta Scola) de la isla de Palmaria, en el municipio de Porto Venere, en la provincia de La Spezia.

Fue construido por la República de Génova en 1606, y junto con los fuertes Cavour y Umberto I y la Batería del Semáforo, forman parte de las posiciones defensivas de Palmaria, que a su vez forman parte del Sistema de fortificaciones del Golfo de La Spezia.

La torre tiene planta pentagonal​ con un espesor medio de muros de unos 4 metros​, con capacidad para albergar hasta ocho personas​ (seis soldados, un capitán y un maestro bombardero​) y diez cañones​, y capaz de «disparar» el brazo del mar entre la bahía de Palmaria, la bahía de Olivo en Porto Venere y el golfo de Lerici​.

Por años estuvo en ruinas y padeció la erosión. Actualmente, la estructura fue restaurada. Actualmente es un destino turístico.

Historia

Entre los siglos XVI y XVII, el Senado de la República de Génova decidió construir un sistema defensivo y de vigilancia en la costa de Liguria con el fin de proteger las costas y los pueblos cercanos.

La torre fue construida a principios del siglo XVII.​

La construcción de la torre costó un estimado de 56000 liras genoveses​.

Durante las guerras napoleónicas, la torre estuvo en el centro de los enfrentamientos navales entre los ingleses y franceses del 23 de enero de 1800.​

Los franceses estaban posicionados en el golfo de La Spezia y los ingleses querían sacarlos del golfo.

La torre recibió varios cañonazos y sufrió un desprendimiento de un lado de la torre,​ por lo que se decidió abandonarla por completo en la primera mitad del siglo XIX​.

Durante la primera guerra mundial, la Marina Militare de Italia decidió demoler la torre, pero esto fue evitado en 1915.​ Ubaldo Mazzini, inspector de monumentos, convenció al Ministerio de Educación​ que evite la demolición de la torre.

Este organismo decidió convertir la torre defensiva en baliza de señalización​.

Entre 1976 y 19803​ la estructura fue restaurada y se consolidaron los muros perimetrales.

Qasr al-Farid, el castillo solitario del desierto

En medio de las secas y áridas llanuras del noreste de Arabia Saudí, un misterioso y solitario edificio se alza majestuoso sobre la arena. Se trata de Qasr al-Farid o el «castillo solitario», uno de los monumentos más famosos del yacimiento arqueológico de Mada’in Saleh (conocido también como al-Hijr o Hegra), incluido en el Patrimonio Mundial de la UNESCO. Aunque se le llama castillo, en realidad es una tumba que se construyó hacia el siglo I de nuestra era.

El reino nabateo gobernaba una zona que abarcaba desde el sur del Levante mediterráneo hasta el norte de Arabia, posición que le permitía controlar la ruta del incienso que pasaba por la península arábiga. Como resultado de este lucrativo comercio, los nabateos se hicieron sumamente ricos y poderosos. Como expresión de esta riqueza construyeron varios monumentos. Uno de ellos es el de Qasr al-Farid, una tumba inacabada que es la más grande del yacimiento arqueológico de Mada’in Saleh.

Qasr al-Farid se alza de forma majestuosa entre las peculiaridades del desierto

A pesar de la remota ubicación de la tumba de Qasr al-Farid, que puede llevar a pensar que es completamente independiente, en realidad forma parte del yacimiento arqueológico de Mada’in Saleh. Desconocido durante mucho tiempo, este último solo se exploró a principios del siglo XX, cuando una misión franco-saudí recibió el encargo de realizar trabajos de excavación.

En 500 hectáreas se han descubierto más de 100 tumbas monumentales, restos de la ciudad nabatea de Hegra. En 2008, el yacimiento fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Una visita obligada si viajas a Arabia Saudí.

Apreciación de cómo Qasr al-Farid aparece casi incrustado en la roca

Qasr Al-Farid fue tallada en una roca que apareció de la nada hace unos 2.000 años. Una construcción que no llegó a su fin. Esto se deduce por el contraste entre una fachada meticulosamente tallada con columnas y coronas, y la otra parte de la roca aún intacta. No parece haber indicios de enterramiento en su interior. Con su sabor inacabado y su inusual ubicación, la tumba de Qasr al-Farid mantiene su misterio.

El castillo solitario de Arabia Saudí

Con una altura de cuatro pisos, estos monumentos eran evidencias de la riqueza y el estatus social. A diferencia de otras tumbas de su entorno, la fachada de Qasr al-Farid tiene cuatro pilares en lugar de dos. Como la calidad del trabajo es más tosca en la parte inferior de la fachada de la tumba, se ha sugerido que el monumento se construyó de arriba abajo. También es posible que otros monumentos similares hayan sido realizados de esta manera.

Qasr al-Farid es una de las tumbas más famosas de Mada’in Saleh, y recibió ese nombre por estar completamente aislada de las demás tumbas situadas en la zona. Esto es inusual, ya que la mayoría de las tumbas monumentales de Mada’in Saleh se encontraron en grupos, como las tumbas de Qasr al-Bint, las tumbas de Qasr al-Sani y las tumbas de la zona de Jabal al-Mahjar.

Lateral donde se puede ver la roca originaria en la que se construyó la tumba

Los enigmáticos nabateos eran originalmente una tribu nómada. Hace unos 2.500 años comenzaron a construir grandes asentamientos y ciudades que prosperaron desde el siglo I a.C. hasta el siglo I d.C., incluida la magnífica ciudad de Petra en Jordania.

Además de sus actividades agrícolas, desarrollaron sistemas políticos, artes, ingeniería, cantería y astronomía. También demostraron una asombrosa pericia hidráulica, como la construcción de pozos, cisternas y acueductos.

Al-Khazneh

El Tesoro de Petra (en árabe: الخزنةAl-Jazneh o Jazné) es la primera construcción de cierta entidad que encuentra el viajero cuando emerge del Siq, el desfiladero de 1.5 km que hay que recorrer para llegar a la ciudad escondida de Petra, en Jordania.

En momento durante el [[siglo vi a. C.]], una tribu nómada conocida como nabateos emigró del oeste de Arabia y se estableció en la zona.

La migración fue gradual y a medida que los nabateos abandonaron su estilo de vida nómada y se establecieron en Petra, se enriquecieron imponiendo impuestos a los viajeros para garantizar un paso seguro por sus tierras.

La ciudad del valle de Petra, fácilmente defendible, permitió que los nabateos se fortalecieran.

Desde sus orígenes como ciudad fortaleza, Petra se convirtió en una rica encrucijada comercial entre las culturas árabe, asiria, egipcia, griega y romana.

El control de esta ruta comercial crucial entre las tierras altas de Jordania, el mar Rojo, Damasco y el sur de Arabia fue el elemento vital del reino nabateo y trajo a Petra su fortuna.

Las riquezas acumuladas por los nabateos les permitieron excavar templos monumentales, tumbas y centros administrativos en su bastión del valle.​

El Tesoro, de 40 m de altura por 28 m de ancho, fue construido probablemente en el [[siglo i a. C.]] por el rey nabateo Aretas III. Su diseño no tiene precedentes en Petra, de manera que debió ser excavado en la roca por constructores helenísticos del Cercano Oriente, mezclando su propio estilo con el nabateo.

A pesar de su nombre, el Tesoro o la Tesorería, como le llaman algunos, no tiene ninguna relación con este nombre, ya que pudo ser un templo o una tumba real; sin embargo, el saqueo realizado por los beduinos durante los siglos precedentes a su descubrimiento para la arqueología impiden saber a ciencia cierta su utilización.

Sin embargo, los beduinos creían que los piratas habían escondido un importante tesoro faraónico en el tholos, la cúpula en forma de urna gigante que hay en la glorieta central del segundo nivel y le dieron su nombre por eso. Los disparos realizados por los beudinos contra la urna pueden apreciarse a simple vista desde abajo.

Otra historia cuenta que fueron los otomanos quienes dispararon contra la urna al creer que los beduinos habían escondido en ella el fruto de sus saqueos.

El riachuelo que recorría el Siq y desembocaba en la plaza que hay frente al tesoro fue desviado en el siglo xix para facilitar la llegada de los turistas.

En 1812, el arqueólogo suizo Johann Ludwig Burckhardt se convirtió en el primer occidental en entrar a Petra, viajando en caravana junto a un guía y disfrazado de árabe. Sus conocimientos en el idioma le permitieron crear una falsa identidad árabe usando el nombre Ibrahim Ibn Abdallah.

Durante casi seiscientos años, los jordanos se habían encargado de preservar con leyendas e historias sobre los peligros de la ruta la ubicación de la ciudad de los europeos. Cinco años después de la muerte de Buckhardt, en 1822, se publicaron sus memorias en las que incluía su viaje por el desierto jordano y su visita a la ciudad de Petra.

El Templo de Ramsés II (Abu Simbel)

Conocido como ‘El Templo de Riamsese-Meryamun’, fue construido por Ramsés II e iniciado posiblemente a principios de su reinado. El templo se encontraba totalmente recubierto por la arena hasta el año 1813 cuando J.L. Burckhardt encontró el busto de uno de los colosos. En 1815 Belzoni, después de quitar gran cantidad de arena, descubrió la puerta de acceso.

Entre 1964 y 1968 fue desmontado y trasladado de su emplazamiento original, unos 210 metros más allá del río y 65 metros más arriba, como consecuencia de las obras realizadas en la construcción de la gran presa de Asuán.

El templo se abre con un pórtico que conduce a un atrio y una terraza, donde se encuentra la impresionante fachada, excavada en la roca, de 35 metros de anchura por 30 metros de altura, en la que están los 4 famosos colosos sedentes de Ramsés II de unos 22 metros de altura.

Estos colosos están acompañados de pequeñas figuras, colocadas entre las piernas, que representan a sus parientes. El templo se construyó aprovechando las cavidades existentes, ahora dedicadas a divinidades locales, y agrandando la planta para adaptarla a las nuevas necesidades. Sólo aparecen citas de Ramsés II, salvo un escrito de Siptah, alabando a los dioses, que se encuentra en la pared norte de la entrada.

La construcción fue planificada de manera que 2 veces al año, cuando el sol salía por el horizonte, sus rayos penetraban por la puerta y tras proyectarse en la gran sala de ocho columnas, la segunda, el vestíbulo y el santuario incidían en las 4 estatuas del nicho de la parte posterior que se iluminaban por completo.

El templo menor Abu Simbel

Los colosos de la fachada representan a Ramsés II con el nemes, la doble corona de las dos Tierras, la barba postiza, símbolo del faraón en vida, el collar y un pectoral grabado con el nombre de coronación.

Además lleva brazaletes, decorados con cartuchos. Los cuatro colosos fueron excavados en la roca y  están realizados de manera muy cuidada.

De ellos, tres se encuentran en muy buen estado, y del cuarto sólo queda en pie la parte inferior, hasta la cintura, mientras que parte de la cabeza y del pecho se encuentran esparcidos por el suelo.

A cada lado, de cada uno de los cuatro colosos, están representados familiares directos del faraón:

El coloso I (lado izquierdo) contiene la representación de la reina Nefertari, en la pierna izquierda del faraón, Tuya, madre de Ramsés II en la derecha y el príncipe Amonhorjepeshef en el centro.

En el coloso II (lado izquierdo) se encuentran las princesas Bentata, Nebettauy y otra que posiblemente representa a Senefra.

En el coloso I del lado norte (derecho)  está la reina Nefertari en la pierna derecha, la princesa Beketmut en la izquierda y el príncipe Riamsese en el centro.

En el coloso II del lado norte la princesa Nerytamun, la reina madre Tuya y Nefertari.

En la base de los dos colosos centrales hay una representación de las divinidades del Nilo, que simbolizan la unificación de las Dos Tierras, ligando las plantas del Alto y Bajo Egipto. Sobre la entrada hay un nicho con un grupo escultórico que, simbólicamente, representa una escritura criptográfica del prenombre de Ramsés II, Usermaatra.

El dios Ra, con cabeza de halcón, tiene en su pierna derecha el jeroglífico indicando la cabeza y el cuello de un animal, leído user, y la diosa de la pierna izquierda representa a Maat. A ambos lados hay bajorrelieves que representan a Ramsés II vuelto hacia el nicho (izquierda) y en adoración (derecha). En la parte superior de la fachada hay una hilera de estatuas de babuinos.

En la parte izquierda de la fachada hay tres estelas que representan a Ramsés II en adoración a Amón, Harmajis y Horus, el discurso de celebración de un funcionario a Amón-Ra y un texto de 41 líneas que describe las circunstancias del matrimonio del faraón con la princesa hitita ofrecida por el rey de los hititas. Tras el coloso norte más extremo hay una inscripción en la que el faraón aparece ante Ra-Horajti.

En la base de los dos colosos centrales hay una representación de las divinidades del Nilo, que simbolizan la unificación de las Dos Tierras, ligando las plantas del Alto y Bajo Egipto. Sobre la entrada hay un nicho con un grupo escultórico que, simbólicamente, representa una escritura criptográfica del prenombre de Ramsés II, Usermaatra.

El dios Ra, con cabeza de halcón, tiene en su pierna derecha el jeroglífico indicando la cabeza y el cuello de un animal, leído user, y la diosa de la pierna izquierda representa a Maat. A ambos lados hay bajorrelieves que representan a Ramsés II vuelto hacia el nicho (izquierda) y en adoración (derecha). En la parte superior de la fachada hay una hilera de estatuas de babuinos.

En la parte izquierda de la fachada hay tres estelas que representan a Ramsés II en adoración a Amón, Harmajis y Horus, el discurso de celebración de un funcionario a Amón-Ra y un texto de 41 líneas que describe las circunstancias del matrimonio del faraón con la princesa hitita ofrecida por el rey de los hititas.

Tras el coloso norte más extremo hay una inscripción en la que el faraón aparece ante Ra-Horajti.

En la parte derecha de la fachada se encuentra la llamada capilla septentrional, dedicada al culto al sol.

Es un pequeño recinto a cielo abierto que contiene dos pedestales en los que se encontraban las imágenes de dioses que ahora se muestran en el Museo Egipcio de El Cairo y una representación de la barca solar con un sacrificio del faraón a Ra-Horajti.

En el lado izquierdo del templo, en su parte sur, se encuentra la capilla meridional excavada en la roca. Se trata de una pequeña capilla de 4.40 x 7.17 metros, con una altura de 3.92 metros consagrada a Thot.

En la parte derecha de la fachada se encuentra la llamada capilla septentrional, dedicada al culto al sol. Es un pequeño recinto a cielo abierto que contiene dos pedestales en los que se encontraban las imágenes de dioses que ahora se muestran en el Museo Egipcio de El Cairo y una representación de la barca solar con un sacrificio del faraón a Ra-Horajti.

En el lado izquierdo del templo, en su parte sur, se encuentra la capilla meridional excavada en la roca. Se trata de una pequeña capilla de 4.40 x 7.17 metros, con una altura de 3.92 metros consagrada a Thot.

Ya en el interior del templo se encuentra la gran sala hipóstila, de 18 metros de longitud y 16 de anchura cuyo techo está sostenido por 8 pilares osiríacos sobre los que se apoyan otros tantos colosos, 4 a cada lado que representan a Osiris con los rasgos de Ramsés II.

Los de la izquierda llevan la corona del Alto Egipto y los de la derecha la corona Pschent (la doble corona símbolo de la unificación de las 2 Tierras). Cada uno de los colosos mide aproximadamente 10 metros de altura. El techo de la sala está decorado con pinturas que representan a la diosa Nejbet con las alas desplegadas y textos reales.

La decoración de las paredes muestra, de izquierda a derecha desde la entrada: Inmolación de prisioneros y cortejo de príncipes,  escenas de batallas en Siria, Libia y Nubia junto a ofrendas, presentación de prisioneros a Ra-Harmajis y Ramsés II divinizado,  la batalla de Qadesh e inmolación de prisioneros y princesas con el sistro.

A la derecha de la sala hay 4 cámaras laterales  que, con  techos estrellados, contienen diferentes grabados. A dos de ellas se accede desde la sala hipóstila y a las otras 2 a través de un pasaje que se abre también en la sala. A la izquierda otra cámara conduce a otras 2 salas, empleadas como habitaciones auxiliares del templo, para guardar objetos y no fueron nunca terminadas

La segunda sala hipóstila tiene 4 pilares cuadrados con escenas del rey abrazado por diferentes divinidades. Esta cámara, de 11 metros de longitud y 7.70 de anchura conduce, a través de tres puertas, a la sala de ofrendas, de 3,30 metros de longitud decorada con escenas de ofrendas y adoración.

Tras esta se encuentra el santuario al que se accede por otras tres puertas alineadas con las anteriores. La puerta central conduce al  propio sancta sanctorum con 4 estatuas talladas en la roca que representan de izquierda a derecha a Ptah, Amón-Ra, Ramsés II divinizado y Ra-Horajti mientras que las 2 laterales dan acceso a 2 capillas.

Palmira

Palmira (en palmireno:  en árabe: تدمر Tadmor​ o Tadmir) fue una antigua ciudad ubicada en el desierto de Siria, en la actual provincia de Homs a 3 km de la moderna ciudad de Tedmor​ o Tadmir (versión árabe de la misma palabra aramea «palmira», que significa «ciudad de los árboles de dátil»).

En la actualidad solo persisten sus amplias ruinas que son foco de una abundante actividad turística internacional.

La antigua Palmira fue la capital del Imperio de Palmira bajo el efímero reinado de la reina Zenobia, entre los años 268-272.

Palmira fue declarada como Patrimonio de la Humanidad en 1980.

El 20 de junio de 2013, la Unesco incluyó a todos los sitios sirios en la lista del Patrimonio de la Humanidad en peligro para alertar sobre los riesgos a los que están expuestos debido a la Guerra Civil Siria.​

Historia

En la vecindad del oasis de Afqa se produjeron los primeros asentamientos de los que se conoce su existencia de los archivos de Mari. En la Biblia se menciona con los nombres de Tadmor y Tamar (aunque hay cierta confusión con otra ciudad cerca del Mar Muerto). Durante el predominio de los seléucidas en Siria, Palmira consiguió su independencia.

En el 41 a. C. los habitantes de Palmira huyeron de las tropas de Marco Antonio al otro lado del Éufrates. En el siglo I a. C. Siria se había convertido en provincia romana y la ciudad prosperó enormemente con el comercio de caravanas al estar situada en la ruta de la seda. «Independiente entre dos Imperios», la define Plinio el Viejo.

Tras una visita, el emperador Adriano otorgó a Palmira los derechos de ciudad libre y cambió el nombre a Palmyra Hadriana.

Tras la captura en el año 260 del emperador romano Valeriano en la guerra contra los sasánidas, Palmira defendió las fronteras bajo el mando del gobernador Septimio Odenato. Tras su asesinato en 267, su viuda Zenobia en nombre de su hijo Vabalato, estableció en Palmira la capital de un reino que extendió por Siria y el Líbano.

Mantuvo su independencia durante cuatro años frente al acoso de Roma, consiguiendo extender su área de influencia hasta Egipto. En 272 fue derrotada y llevada cautiva por el emperador romano Aureliano quien la hizo tirar de un carro encadenada con cadenas de oro durante su marcha triunfal.

Luego Aureliano la perdonó y le permitió retirarse a una villa en Tibur donde podría seguir practicando la filosofía. Tras una segunda revuelta de sus habitantes, Palmira fue arrasada en el 273.

Diocleciano reconstruyó luego Palmira aunque la nueva ciudad era más pequeña y estableció un campamento en sus cercanías como defensa contra los sasánidas. En el año 634 fue tomada por los musulmanes y en el 1089 fue completamente destruida por un terremoto.

Tras el dominio turco, pasó junto el resto de Siria bajo control francés como parte del Mandato impuesto por la Sociedad de Naciones. El 2 de julio de 1941 las tropas francesas, fieles a Vichy, capitularon ante las tropas británicas que habían invadido desde Irak tras lo cual alcanzó con el resto de territorio la independencia.

El grupo extremista Estado Islámico (también conocido como Dáesh) tomó el control de la localidad de Palmira y de sus ruinas grecorromanas, situadas en el este de la provincia siria de Homs, el 20 de mayo de 2015. El teatro de la ciudad se convirtió al poco en macabro escenario de ejecuciones filmadas.

Entre las personas ejecutadas, figuraba el exdirector del yacimiento de Palmira, Khaled Asaad, que fue decapitado el 18 de agosto de 2015 tras un mes de torturas y vejaciones.​ La directora general de la UNESCO, Irina Bokova, condenó el hecho.​

El 24 de agosto de 2015, Dáesh instaló explosivos y los hizo detonar en las bases del Templo de Bel, como antes había hecho con el cercano Templo de Baalshamin, dando inicio así a la destrucción del histórico lugar.

La destrucción, que la UNESCO calificó de «crimen de guerra», tendría continuación con la voladura de tres importantes tumbas-torre, entre ellas la de Elahbel, edificio de cuatro plantas y un piso subterráneo que fue construido en el año 103 a. C. También el Arco de Triunfo de Palmira fue dinamitado y destruido por Estado Islámico en octubre del mismo año.

​El 2 de marzo de 2017, casi un año después de la primera reconquista de Palmira, el ejército sirio de Bashar al-Ásad conquistó de nuevo la ciudad con ayuda de Rusia ordenada por el presidente Putin. El Estado Islámico bombardeó la ciudad en su huida dejando varios destrozos, incluido el famoso Teatro romano de Palmira.

Fuerte de Nuestra Señora de Gracia

El Fuerte de Nuestra Señora de Gracia, en portugués Forte de Nossa Senhora da Graça, también llamado Fuerte del Conde de Lippe, está ubicado en lo más alto de un encrespado cerro del mismo nombre, a un km al norte de la plaza fuerte de Elvas, en la región del Alentejo, en la freguesia de Alcáçova, distrito de Portalegre, en Portugal. Desde el 30 de junio de 2012 está considerado como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.​

Su posición dominante, dada su ubicación en la cima del Monte de Graça, le daba una parte importante en la defensa de la Plaza fuerte de Elvas, que ha conseguido mantener a lo largo del tiempo en muy buen estado de conservación una buena parte de sus murallas medievales así como la práctica totalidad de su complejo recinto abaluartado.

Junto al Fuerte de Nuestra Señora de Gracia se alza, a unos 500 mts al sur de la ciudad, el otro gran fuerte: el «Fuerte de Santa Luzia». Todo este conjunto defensivo tiene a gala el no haber sido nunca tomado por fuerzas enemigas.​

En 2014, la fortaleza de Nuestra Señora de Gracia formaba parte de un nuevo proyecto del Ministerio de Defensa Nacional de Portugal, creado con el apoyo de Turismo de Portugal, llamado «turismo militar», que cuenta con itinerarios históricos basados en héroes portugueses.​

Aunque la construcción del «Fuerte de Nuestra Señora de Gracia» es del siglo xviii, el cerro fue habitado desde épocas mucho más antiguas. En la Edad del Hierro ya existían pobladores en esa zona y, posteriormente, durante la época romana también fue habitado por ellos. Sin embargo, cuando se desmochó la cima del cerro para la construcción del fuerte, desaparecieron todos los vestigios de estas dos épocas.​

Puerta principal del fuerte y puente levadizo.

En el año 1370, Catarina Mendes, esposa de Estêvão Vaz da Gama y bisabuela del navegante portugués Vasco da Gama, promovió y dotó de medios económicos el proyecto de hacer en la cima de este cerro una ermita bajo la advocación de «Nuestra Señora de Gracia».

Se trataba de una iglesia gótica que, además, tenía un claustro, una cisterna y varios alojamientos y se mantuvo en pie hasta el año 1763 en que se inició la construcción del fuerte con el consiguiente derribo de la ermita.

Sin embargo, este estratégico lugar empezó a tener ya en el siglo xvii una gran importancia militar, ya que el ejército español construyó un fortín en este lugar durante la Batalla de las Líneas de Elvas desde donde un par de cañones bombardeaban la ciudad de Elvas.

Este fortín, al igual que la ermita, permanecieron hasta el año 1763.​

Cuando se empezó a utilizar la pólvora en los conflictos armados, los políticos y militares portugueses se dieron cuenta de lo frágil que era la ciudad de Elvas ante posibles ataques desde el Monte de Graça, ya que este tiene una altura de 404 m s. n. m. mientras que la zona del Castillo de Elvas, que era su parte más elevada, solo tenía una cota de 345 m s. n. m..

El primero que se dio cuenta de esta situación fue Federico Guillermo de Schaumburg-Lippe, Conde de Lippe, al que el Marqués de Pombal hizo venir desde Inglaterra para organizar el ejército portugués, y fue el mismo Lippe quien ordenó la construcción del fuerte.

Las obras del que se llamó en un principio «Fuerte de Lippe» comenzaron en julio de 1763 y se prolongaron hasta 1792. El diseño fue obra personal del Conde, pero la ejecución de los trabajos se le encargó al Teniente Coronel del arma de Ingenieros Pierre Robert de Bassenond.

Ya en 1762 se hizo un primer esbozo del proyecto por parte de Luís Gomes de Carvalho y el inicio de las obras se encargó al capitán de ingenieros Étienne, que tuvo que partir hacia Alemania para hacerse cargo de la finalización de los trabajos del Fuerte de Wilhelmstein.

Ese mismo año el Conde de Lippe hubo de abandonar Portugal y aconsejó al Marqués de Pombal que encargase al coronel de artillería Guillaume Louis Antoine de Vallaré la dirección de la ejecución de las obras.​

Vista de la entrada principal y el gran foso perimetral.

El propio coronel Vallaré introdujo varias modificaciones en el proyecto encaminadas a conseguir un grado de sofisticación defensiva que hiciera al fuerte totalmente inexpugnable, según indica el experto Domingos Bucho. Durante la construcción del fuerte trabajaron en él unos 6000 hombres y tuvo un coste de 767 000 000 reales.

La idea del coronel Vallaré era que debía ser inexpugnable, ya que, en caso de ser tomado, se podría bombardear la ciudad de forma eficaz. Por ello, debía tener espacio suficiente para armamento, personal, polvorines, etc., y como el fuerte estaba ubicado en la cima de una montaña, lo cual limitaba esta posibilidad de espacio, el coronel optimizó al máximo la superficie disponible mediante la construcción de varios pisos, así como de subterráneos, pasadizos, etc.

El diseño de este fuerte fue reseñado por el Príncipe de Waldeck cuando, por fin, lo vio construido.​

nuestras charlas nocturnas.

 


Petra, ciudad misteriosa …


sobrehistoria.com(G.Ruiz)/Lonely Planet/National Geographic(M.Milstein) — Cautivo de su belleza; admirado por los colores de sus piedras; sobrecogido por la misteriosa presencia de su pasado tallada en la montaña.

Así es como queda uno cuando converge desde el Desfiladero del Siq frente al Khazneh al Faroum, el Tesoro del Faraón, en Petra, una imponente fachada de hasta 40 metros de altura que está tallada en relieve sobre la roca de la montaña.

En esa situación no puede uno más que intentar imaginar la primera impresión de quien la redescubrió hace ya dos siglos, Johann Ludwig Burckhardt. Este joven suizo pretendía recorrer Egipto y fue estando en El Cairo cuando por primera vez oyó hablar de una ciudad oculta en unas montañas inaccesibles.

Su espíritu aventurero y sus ansias por descubrir le hicieron dar un vuelco a su investigación y abandonar momentáneamente el estudio que le habían encargado en tierras egipcias. Fue tal su arrojo y valor que aún sabiendo que aquellas montañas estaban protegidas por tribus beduinas que eran muy hostiles, fue en su búsqueda.

Ciertamente, la ciudad es de origen nabateo, pero antes , en esa misma zona, en las cercanas montañas de Umm al Biyara,  hubo establecido otro pueblo, el edomita.

Sin embargo, éstos fueron destruidos por un enorme fuego que arrasó el poblado en el siglo VII a.C. No se sabe si algunas familias edomitas se quedaron o no, ni siquiera si llegaron a coincidir con los nabateos, pero lo cierto es que la primera constancia que tenemos de la ciudad nabatea es de un texto de Diodoro en el que menciona a Jerónimo de Cardia, del siglo IV a.C. quien dijo estar presente en una batalla en el lugar entre nabateos y griegos.

Eran los nabateos un pueblo con rasgos nómadas, que vivía al aire libre y se dedicaba a la cría de ganado; comerciaban con betún del Mar Muerto, y con especias que traían de rutas orientales.

Con el paso de los años, Petra, la ciudad excavada en el interior de las montañas Umm al Biyara, se convirtió en una ciudad caravanera muy importante, ya que al estar situada en pleno desierto servía de descanso a aquellas caravanas que se detenían para repostar agua y descansar.

 Los nabateos habían ideado un hábil sistema de almacenamiento de agua, en cisternas ocultas, con el que las abastecían cobrando por ello una tasa, no sólo por ese agua, sino por fijar la seguridad en la zona y permitirles atravesar su territorio.

Además aprovechaban el paso para comerciar con sus productos.

Eran los comienzos de una gran ciudad, que hubo de vivir años de grandeza y años de continuas batallas por su control.

Estos nabateos que, supuestamente, habían llegado de la península Arábiga (aunque no hay constancia fehaciente, se estima que probablemente lo hicieron desde el Yemen), no fueron muy guerreros, pero sí que en cuanto tuvieron oportunidad fueron anexionándose territorios de los alrededores y haciéndose cada vez más grandes. Hacia el siglo I a.C. incluso estaba dentro del dominio nabateo la ciudad de Damasco.

En tan terrible y hostil medio, en Petra, su única fuerza comerciable era el agua, por lo que tuvieron que agudizar su ingenio para conservarla sabiamente.

Por eso, los nabateos han pasado a la historia como grandes ingenieros hidráulicos: excavaron canales en la montaña, construyeron cisternas de gran tamaño, idearon sistemas de filtrados, y todo, solventando las enormes dificultades orográficas que suponían aquellas montañas. usaron los manantiales que encontraron, los canalizaron, recogieron las aguas que bajaban de las montañas, limpiaban las redes de abastecimientos, filtraban el agua; una tarea realmente impresionante teniendo en cuenta los tiempos de los que hablamos y los medios de que contaban.

Su crecimiento económico fue tan importante gracias al líquido elemento, que eso les sirvió para crecer en otros campos: apareció un sistema de escritura nabateo, procedente del arameo y desarrollaron la arquitectura con esos maravillosos templos que nos han llegado hasta hoy día.

– Petra luego de la conquista romana

Sin embargo, el ejército romano, que dirigía Pompeyo, derrotó al reino Seléucida en Damasco, creando Siria. Atacaron varias veces aquel fortín inexpugnable que era Petra, y resistieron cuanto pudieron. Finalmente fueron anexionados por el Imperio Romano en el año 106 d.C., y pasó a llamarse Arabia Pétrea, cuya capital se situó enBosra, dentro de lo que hoy día son los límites territoriales de Siria.

En el siglo IV d.C. se reorganizó administrativamente toda la región y Petra fue nombrada capital de una nueva región naciente: Palestina Tertia Salutaris.

Hasta que el Imperio Romano perdió sus posesiones a manos de los musulmanes en el año 636 d.C. en la batalla de Yarmuk.

Desde entonces Petra se ha convertido en un lugar deseado por todos los grandes imperios por el lugar estratégico en que se encuentra emplazada y como punto de defensa. Incluso durante las Cruzadas se luchó por Petra, y cayendo en manos cristianas, se le cambió el nombre para llamarla Valle de Moisés (Wadi Musa). Se edificó el monasterio de San Aarón en la cima de aquella montaña que muchos años después visitó Burckhardt, Jebel Haroun, y se crearon las fortalezas de al-Wueirah y al-Habis.

De nuevo hubo un enfrentamiento entre cruzados y el gran Saladino, y de nuevo, tras la derrota de aquellos Petra pasó a manos árabes, aunque ifnalmente la dejaron abandonada. De aquel monasterio original de San Aarón, quedaron los restos que hoy están bajo el wali musulmán que hoy día contienen los restos de Aarón.

Y así, durante muchos siglos, Petra permaneció oculta en las montañas, olvidada y abandonada por el mundo, hasta aquel mágico día de 1812 en que Burckhardt redescubrió aquella misteriosa ciudad.

– El descubrimiento de Petra, una de las historias más apasionantes de exploración y arqueología

El viajero, arqueólogo y espía suizo Johann Ludwig Burckhardt fue el primer europeo que consiguió llegar a las ruinas de esta ciudad, en agosto de 1812, acompañado por un guía.

Johann Ludwig Burckhardt corría un peligro enorme porque estaba prohibido a los europeos deambular por estas zonas, y tuvo que viajar disfrazado como un local. Tampoco pudo parar a tomar notas o apuntes, pero constató que esas magníficas ruinas de un templo excavado en la roca rosada, al final de un desfiladero, correspondían a la antigua capital de los nabateos.

Durante siglos fue un misterio y toda una leyenda. Los habitantes locales de esta zona del desierto jordano rodearon de leyendas la mítica ciudad de los nabateos, probablemente para preservar sus rutas caravaneras y que nadie se atreviera a llegar hasta allí. Fue un suizo, Johann Ludwig Burckhardt, el primer europeo capaz de infiltrarse en esas rutas para comprobar qué había de cierto.

Viajó en una caravana por el territorio de la actual Jordania disfrazado de árabe y bajo la falsa identidad del jeque Ibrahim ibn Abdallah, como parte de sus actividades científicas para la Asociación para la Promoción del Descubrimiento de las Partes Interiores de África. Este organismo en realidad se trataba de una organización que servía como tapadera a sus trabajos para el Foreign Office británico.

Jean Louis Burckhardt (1784-1817) se hacía llamar Sheikh Ibrahim.

Fue estando en El Cairo cuando por primera vez oyó hablar de una ciudad oculta en unas montañas inaccesibles.

Su espíritu aventurero y sus ansias por descubrir le hicieron dar un vuelco a su investigación y abandonar momentáneamente el estudio que le habían encargado en tierras egipcias.

Fue tal su arrojo y valor que aún sabiendo que aquellas montañas estaban protegidas por tribus beduinas que eran muy hostiles, fue en su búsqueda.

Estudió el Corán, sus costumbres y pidió el permiso para acceder a aquellas montañas para sacrificar una cabra en el sitio en que veneraban la tumba de Aarón, hermano de Moisés.

Acompañado por los beduinos se introdujo en aquel hermoso desfiladero y finalmente accedió a la maravillosa Petra.

Atravesó todo aquel valle interior, admirando aquella ciudad monumental, las tumbas que se encontraba, las calles, las columnas y de cuanto podía tomaba notas a escondidas. y así llegó a la cercana montaña de Jebel Haroum, donde sacrificó la cabra. Fue el 22 de agosto de 1812.

Nacido en Lausana en 1784, Bruckhardt era un hombre de una sólida cultura. Hablaba varios idiomas, entre ellos el árabe, lo que le permitía viajar por tierras especialmente peligrosas para los cristianos.

Con la excusa de querer ofrecer un sacrificio en la tumba del profeta Aarón, consiguió separarse de la caravana en compañía de su guía y llegó a contemplar las ruinas de Petra, convirtiéndose en el primer occidental que lo hacía en los últimos seiscientos años.

Para no despertar las sospechas de los habitantes del lugar, tuvo que ser discreto y pasar de largo, sin tomar apuntes ni dibujos del lugar, pero se fijó en cada detalle y, a pesar de que prometió a los guías no revelar el secreto, cinco años después de su muerte, en 1822, se publicaron sus recuerdos de aquel lugar extraordinario excavado en la piedra rosa del desierto jordano.

En años siguientes a Petra llegaron otros muchos aventureros europeos, entre ellos el famoso dibujante escocés David Roberts, que llevaron a Europa más noticias y las primeras imágenes, en forma de dibujos y grabados, de la misteriosa ciudad rosada de los nabateos.

Hoy Petra es un destino imprescindible para cualquier viajero, con imágenes tan sorprendentes como su Tesoro, el Templo Central, el teatro romano y los desfiladeros que permiten acceder a la vista más impresionante de la ciudad roja esculpida en Petra.

– El 85% de la ciudad de Petra permanece bajo tierra e intacta

Los camellos en la puerta del Tesoro en Petra, Jordania, muestran por comparación la enormidad de la entrada del antiguo edificio. Excavada en una montaña de arenisca por los nabateos en el segundo siglo II d.C., esta gigantesca estructura fue probablemente un templo.

Petrala ciudad prehistórica jordana excavada sobre las paredes de arenisca de un acantilado de color rojo, blanco y rosa, fue una «ciudad perdida» para occidente durante cientos de años.

Localizada entre escarpados cañones y montañas desérticas en lo que es actualmente el extremo suroeste del Reino Hachemita de Jordania, la ciudad de Petra fue en su día un próspero centro de comercio y la capital del imperio nabateo entre el 400 a.C. y el 106 d.C.

La ciudad permaneció vacía y en un estado casi ruinoso durante siglos. A principios del siglo XIX, un viajero europeo se disfrazó de beduino y se infiltró en el misterioso emplazamiento.

En1985, el Parque Arqueológico de Petra fue declarado un lugar Patrimonio Mundial de la UNESCO y en 2007 fue declarado como una de las nuevas siete maravillas del mundo.

– Realidad y ficción

Varias escenas del éxito de Hollywood Indiana Jones y la última cruzada se filmaron en Petra.

El cañón ficticio que aparece en la película, el cañón de la Luna Creciente, se diseñó en la entrada este de Petra, un cañón de ranura de arenisca con una altura de 76 metros conocido como el Siq que lleva directamente a Al Khazneh («el Tesoro»), probablemente el más impresionante entre todos los sobrecogedores monumentos de Petra.

El «Deir» en un dibujo de 1839 por David Roberts.

En las climáticas escenas finales de la película, los actores Harrison Ford y Sean Connery aparecen precipitadamente por el Siq y se adentran en las profundidades del laberinto del Tesoro en su búsqueda del Santo Grial.

Sin embargo, como suele ocurrir, los hechos arqueológicos han sido moldeados para encajar en la ficción de Hollywood cuando Indi llegó a Petra.

En realidad, el Tesoro es simplemente una fachada con un vestíbulo relativamente pequeño que en su día se utilizó como tumba real.

«No se puede afirmar que nada en Indiana Jones sea preciso», explicó el arqueólogo de la Universidad de Haifa, Ronny Reich.

«Una vez, en Estados Unidos, me preguntaron si una de las responsabilidades de los arqueólogos israelíes era perseguir a los nazis. Y les dije ‘no, ya no’».

Una urna gigante excavada sobre la entrada del Tesoro conserva las marcas de cientos de disparos. Las tribus beduinas que viven en las antiguas ruinas afirman que el daño fue provocado cuando los hombres locales abrían fuego con rifles, en busca del botín que pensaban que se escondía dentro de la urna (pero está hecha de piedra sólida).

Hay docenas de tumbas y otras estructuras y yacimientos excavados o construidos dentro de Petra.

Los expertos saben que los nabateos habitaron Petra desde al menos el 312 a.C., según el arqueólogo Zeidoun Al-Muheisen de la Universidad jordana de Yarmouk.

Al-Muheisen, que ha realizado excavaciones en Petra desde 1979 y es especialista en el periodo nabateo, dice que nadie ha encontrado todavía ninguna prueba arqueológica que se remonte al siglo IV a.C. Los hallazgos más tempranos hasta ahora datan solamente de los siglos II y I a.C.

Petra inferior. Según el investigador de historia y arqueología islámica Dan Gibson, este fue el lugar donde Mahoma recibió las primeras revelaciones y la primera Qibla fue Petra

Sin embargo, hay más pruebas bajo la superficie. «Hemos descubierto solo un 15 por ciento de la ciudad», explica. «La gran mayoría —85 por ciento— todavía se encuentra bajo tierra e intacta».

En diciembre de 1993, se descubrieron numerosos pergaminos en griego que datan del periodo bizantino en una iglesia excavada cerca del Templo de los Leones Alados en Petra.

En la actualidad, los investigadores en el Centro Americano de Investigación Oriental en Amán, la capital, están analizando estos pergaminos y esperan que arrojen algo de luz sobre la vida en Petra durante este periodo.

Una vez Roma tomó formalmente posesión de Petra en el año 106 d.C., su importancia en el comercio internacional empezó a desvanecerse. La decadencia de la ciudad se prolongó, algo a lo que contribuyeron los terremotos y la mayor importancia que cobraron las rutas comerciales marítimas, y Petra alcanzó su nadir (punto más bajo) prácticamente al final del Imperio Bizantino, hacia el 700 d.C.

Los visitantes en la actualidad pueden ver mezclas diversas de estilos arquitectónicos nabateos y grecorromanos en las tumbas de la ciudad, muchas de las cuales fueron expoliadas por ladrones, motivo por el cual se han perdido sus tesoros.

Actualmente, los beduinos del lugar venden suvenires turísticos no muy lejos del lugar donde los árabes creen que Moisés rompió una roca con su cayado, haciendo que las aguas se separasen.

La fachada del Deir o «Monasterio», de 45 m de altura.

Alrededor de Petra se encuentran tumbas excavadas en la roca que presentan fachadas de tipo helenístico incluido el célebre Khazné y el monasterio Deir. También se encuentran veinte rocas llamadas jinns que representan quizá a los dioses vigilando la ciudad.

El Siq también es representado a menudo por su lado misterioso y monumental así como la Khazneal-Firaun, calle central de Petra.

Hay un teatro que fue originalmente construido por los nabateos en el siglo I, con una capacidad de 3000 espectadores, y luego fue ampliado por los romanos en el 106 d. C. a 8500 espectadores. Fue tallado mayormente en la roca, pero la parte del proscenio fue construida con una mezcla de roca tallada y de albañilería; tenía un orquesta semi-circular y gradas en tres niveles superpuestos en forma de luna creciente. El teatro fue descubierto en 1961 y sacado a la luz por un equipo de arqueólogos americanos.

El Qasr al-Bint, fue uno de los principales templos de la ciudad y una de las pocas estructuras construidas, en vez de tallada en la roca. Destruido por un terremoto, fue reconstruido más tarde.

Muchos de los más grandes monumentos (el Khazneh, el teatro, Qasr al-Bint, etc.) se construyeron durante el reinado del rey Aretas IV Philopatris (del año -9 al año 40).

Durante la dominación bizantina, se construyeron grandes iglesias fastuosamente decoradas con piedra traída de Grecia, Egipto y otras tierras lejanas. A menudo utilizan el mármol y el granito en los antiguos templos nabateos y romanos.

La «Iglesia bizantina», descubierta en 1990, fue construida en el siglo V, se encuentra al norte de la calle de las columnas. Se decoraron con mosaicos y teselas de vidrio y piedra, a veces cubiertas con hojas de oro.

Tumbas Reales.

Su estilo era más bien greco-romano con detalles inspirados en Petra y sus alrededores, en sus plantas y animales. La iglesia fue víctima de un incendio al final del siglo V, que destruyó el mármol (repartido en más de 4000 fragmentos encontrados por los arqueólogos) y dañó más de 140 papiros que se mantenían en una sala adosada perteneciente a una familia acomodada.

– Investigación arqueológica – Cronología

El egiptólogo John William Bankes, que permaneció unos días allí para recorrer gran parte de la ciudad, logró hacer unos bosquejos. Los resultados de su viaje se hicieron públicos el mismo año que salió el libro de Burckhardt, pero los bocetos permanecieron inéditos hasta el final del siglo XX.

Son los numerosos documentos, dibujos y grabados del arqueólogo francés León de Laborde y Louis Mauricio Adolphe Linant de Bellefonds realizados durante su misión en 1828 y compilados en el libro Voyage de l’Arabie Pétrée del año 1830, los que sientan las bases del mito nabateo y atraen la atención del mundo occidental hacia las ruinas de Petra.

Los dos socios y las dieciséis personas que los acompañaban acamparon cerca de las ruinas, a pesar del miedo a la peste que asolaba la aldea cercana de Wadi Moussa. Sus descubrimientos, hechos durante seis días de trabajo, sirvieron para hacer el primer mapa de la ciudad cristiana.

Detalle de columna con decoración en forma de cabeza de elefante.

Siguieron varias misiones arqueológicas, incluidas las de los geógrafos Gotthilf Heinrich von Schubert y de Jules Bertou en 1837, el especialista en estudios bíblicos Edward Robinson, la asirióloga Austen Henry Layard en 1840 y el arqueólogo Honoré Teodorico Albert Luynes en 1864.

Los primeros estudios se centraron en las tumbas por ser más espectaculares que otros vestigios. Los habitantes locales eran hostiles a la investigación y no permitieron una verdadera organización de las excavaciones.

En 1897, la Orden de los dominicos de la École biblique et archéologique française de Jérusalem hizo un inventario de los monumentos de Petra.

En 1907, el especialista en el mundo árabe Alois Musil publicó en su trabajo cartográfico Arabia Petraea los resultados de una de las primeras expediciones científicas que se comprometió en hacer un inventario de todos los sitios de la antigüedad visibles en ese momento.

En 1920, las mediciones realizadas por los arqueólogos Rudolf Ernst Brünnow y Alfred von Domaszewski permitieron elaborar un primer mapa preciso de Petra. No fue hasta 1924 cuando comenzaron las verdaderas excavaciones científicas.

Las investigaciones no se limitaron al sitio de Petra. Charles Montagu Doughty descubrió a cierta distancia otra ciudad nabatea, Hégra.

El teatro romano visto de frente.

La primera intervención arqueológica se llevó a cabo en 1929. Siguieron otras en 1935, 1937 y 1954. En 1958 la Escuela Británica de Arqueología comenzó a excavar en el centro de la ciudad. Desde entonces, los arqueólogos se han relevado en el sitio.

A partir de 1973, el Departamento de Antigüedades de Jordania inició una colaboración con varias universidades americanas para la realización de excavaciones.

Los arqueólogos jordanos, franceses, suizos y estadounidenses han hecho descubrimientos importantes durante la última gran campaña de excavaciones, que duró de 1993 al 2002.

En 1998 un gran complejo de estanques fue descubierto cerca del Gran Templo. En el 2000 se descubrió una rica villa nabatea fuera del Siq y en el 2003 se encontraron tumbas talladas en la roca por debajo del Khazneh.

El relieve de la ciudad hace difícil el acceso a algunas zonas, y la erosión han causado muchos daños, de manera que los arqueólogos pidieron a un alpinista que escalase un muro para llegar a una tumba, pero no encontró más que los huesos, la tumba había sido saqueada.

Las ruinas, los monumentos y la geología hacen único el lugar de Petra.

En una pequeña plataforma de uno de los acantilados se encontró un lugar reservado para ceremonias religiosas, donde tuvieron lugar probablemente los sacrificios de animales cuya sangre goteó por la pared del acantilado.

Bajo la dirección de la Autoridad de Antigüedades de Jordania, los científicos americanos de la Brown University de Providence descubrieron las ruinas del templo principal (Qasr al-Bint) en el centro de la ciudad así como los alrededores de la puerta de Temenos. Hasta el momento, solo el uno por ciento de la superficie de la ciudad de Petra ha sido objeto de excavaciones arqueológicas.

En el 2000, el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) continuó las excavaciones en Qasr al-Bint financiado principalmente por el Ministerio De Relaciones Exteriores francés.

Tumba del Obelisco.

Este tallado es llamado La Tumba de los Obeliscos y está ubicado casi un kilómetro antes de llegar a El Tesoro.
Por encima de esta tumba hay cuatro pirámides (nafesh), un nicho con una estatua en bajo relieve, que es representación simbólica de cinco personas enterradas aquí. Por debajo se aprecia el Triclinio, un salón de banquetes. Estos tallados datan del s. I d.C

Al-Siq.

El Siq no es realmente una garganta, ya que no se formó por la erosión del agua, sino por fuerzas tectónicas que causaron que la montaña de piedra arenisca se dividiese por la mitad creando un profundo y estrecho sendero. Más tarde, el agua de las repentinas inundaciones redondeó gradualmente los afilados bordes de la garganta en suaves curvas.

La entrada al Siq una vez llegó a contar con un arco monumental, pero se derrumbó en 1896 después de un terremoto. Solo los dos pilares y algunas piedras labradas de aquel arco permanecen actualmente.

El camino a través del Siq serpentea durante 1,2 kilómetros, entre acantilados de arenisca que se elevan 150 metros a cada lado. El Siq no tiene más de 3 metros de ancho en promedio, pero a veces el camino se ensancha lo suficiente como para permitir que la luz del sol entre y caliente el sendero. En otros lugares, se vuelve tan estrecho que uno puede tocar las dos paredes con los brazos extendidos.

Santuario tallado en las paredes del Siq

En el camino se pueden encontrar varios artefactos arqueológicos tales como acueductos antiguos que se ejecutan a lo largo de los lados del cañón y llevaban agua hasta el centro de Petra. También hay pequeños nichos tallados en la roca, en lo alto de la tierra, a los que únicamente se puede acceder por escaleras.

Además, existen restos de lo que debieron haber sido grandes e impresionantes estatuas. A lo largo del Siq se pueden explorar cámaras subterráneas cuya función no está clara. Se cree que albergaron a los guardias que defendían la entrada principal de Petra.

A medida que uno se acerca al final del Siq, una delgada franja se hace visible a través de la estrecha abertura. Al salir del Siq, los visitantes pueden tener una vista de asombrosa grandeza… el Tesoro.

El Tesoro

El Tesoro fue construido originalmente como un mausoleo y cripta. La leyenda dice que contiene tantas riquezas que le ha hecho ganarse su actual apodo.

El botín se rumorea que está escondido dentro de una urna de piedra en el segundo nivel. Diferentes tribus beduinas locales han tratado de abrir la supuesta urna disparando con la esperanza de romperla y derramar el «tesoro».

Pero la urna es decorativa, de hecho, de sólida arenisca. Su fachada está plagada de agujeros de bala.

El Tesoro de Petra es el monumento más fotografiado de la ciudad. De 40 m de altura por 28 m de anchura, fue construido probablemente en el siglo I a.C. por el rey nabateo Aretas III. Su diseño no tiene precedentes en Petra, de manera que debió ser excavado en la roca por constructores helenísticos del Cercano Oriente, mezclando su propio estilo con el nabateo.

A pesar de su nombre, el Tesoro, o la Tesorería, como le llaman algunos, no tiene ninguna relación con este nombre, ya que pudo ser un templo o una tumba real; sin embargo, el saqueo realizado por los beduinos durante los siglos precedentes a su descubrimiento para la arqueología impiden saber a ciencia cierta su utilización.

Aún así, los beduinos creían que los piratas habían escondido un importante tesoro faraónico en el tholos, la cúpula en forma de urna gigante que hay en la glorieta central del segundo nivel, y le dieron su nombre por eso. Los disparos realizados por los beduinos contra la urna pueden apreciarse a simple vista desde abajo.

Otra historia cuenta que fueron los otomanos quienes dispararon contra la urna al creer que los beduinos habían escondido en ella el fruto de sus saqueos.

Anfiteatro

Fue originalmente construido por los nabateos en el siglo I, con una capacidad de 3000 espectadores, y luego fue ampliado por los romanos en el 106 E.C. a 8500 espectadores.

Fue tallado mayormente en la roca, pero la parte del proscenio fue construida con una mezcla de roca tallada y de albañilería; tenía un orquesta semi-circular y gradas en tres niveles superpuestos en forma de luna creciente. El teatro fue descubierto en 1961 y sacado a la luz por un equipo de arqueólogos americanos.

Tumba Corintia

Su construcción de remonta a mediados del siglo I d. C. Su fachada mide casi 30 metros de ancho por unos 25 de alto. La portada es muy similar a la de la seda, aunque bastante menos decorada. La parte inferior presenta una decoración típica del estilo nabateo, mientras la parte superior se asemeja más al estilo helénico.

Sus capiteles, de estilo corintio, con motivos florales, son los que le dan nombre. En la parte frontal y lateral se encuentran cuatro depósitos de agua que se utilizaban para los rituales de limpieza. En su interior hay cuatro salas, tres de las cuales tienen forma cuadrada.

Tumba de la urna

Tumba de la Urna. Es una de las más impresionantes tumbas reales. Su nombre lo toma de su arquitectura, por la presencia de una urna que se encuentra coronando el frontón. La fachada está compuesta de tres nichos que dan lugar a cámaras funerarias. Está precedido de un patio con columnatas en los lados.

Su interior mide 18 por 20 metros, y se encuentra ricamente decorado con relieves en piedra. Parece que su construcción se remonta a mitad del siglo I d. C., para guardar los restos de Maluchos II; aunque posteriormente en el V d. C. fue readaptado para que pudiera ser utilizado como iglesia bizantina.

Tumba de la Seda

La Tumba de la seda se encuentra un poco más al norte que el anterior enterramiento y es otra de las grandes tumbas reales de la ciudad. Data de la primera mitad del siglo I d. C. Cuenta con una fachada impresionante con una grandiosa puerta en medio flanqueada por cuatro columnas. Se utilizó para enterrar a diversos reyes y los miembros más destacados de la familia real de la localidad.

Parece ser que la razón de su nombre, tumba de seda, se deba a la diversidad de las capas multicolores de la roca que aparecen en la construcción, simulando como una especie de cortina de seda que cubre el sepulcro.

El interior ocupa un área de unos 90 metros cuadrados. Se utilizó para rendir culto a los que allí se encuentran sepultados y celebrar cultos en su honor. Este es el único panteón que se encuentra abierto para la visita al público.

Tumba del palacio

Este enterramiento se encuentra al norte de la Corintia. Su fachada mide 46 metros de alto y otros tantos de ancho. La fachada imita en cierta parte el estilo propio de los palacios romanos o helenísticos, y de ahí toma el nombre. Es la portada más grande de las que nos encontramos en Petra, también excavada en la roca. Destaca el nivel superior con sus 18 pilares que son los más llamativos del conjunto. Las puertas de acceso conducen a diversas cámaras funerarias simples.

Tumba del soldado romano

Esta sepultura parece que fue realizada en el siglo I d. C. y remodelada posteriormente en época romana, seguramente en el siguiente siglo. Sus decoraciones están compuestas por pilastras y columnas que enmarcan los tres nichos con esculturas. En el nicho central se encontraba la estatua de un soldado romano, y por ello tomó este nombre.

Es posible que la parte delantera formará parte de un complejo más amplio que se extendía frente a ella, desarrollándose así un nuevo estilo arquitectónico nabateo.

Tumba del renacimiento

Esta tumba toma su nombre por la imponente elegancia que presenta su arquitectura y decoración. En el frontón nos encontramos con una fantástica puerta arqueada y tres urnas en su frontón. Las pilastras presentan capiteles típicos del estilo nabateo. Parece que su construcción se remonta al siglo II d. C.

mosaico en la iglesia de Petra

Durante la dominación bizantina, se construyeron grandes iglesias fastuosamente decoradas con piedra traída de Grecia, Egipto y otras tierras lejanas. A menudo utilizan el mármol y el granito en los antiguos templos nabateos y romanos.

La «Iglesia bizantina», descubierta en 1990, fue construida en el siglo V, se encuentra al norte de la calle de las columnas . Se decoraron con mosaicos y teselas de vidrio y piedra, a veces recubiertas con hojas de oro.

Su estilo era más bien greco-romano con detalles inspirados en Petra y sus alrededores, en sus plantas y animales. La iglesia fue víctima de un incendio a finales del siglo V, que destruyó el mármol (repartido en más de 4000 fragmentos encontrados por los arqueólogos) y dañó más de 140 papiros que se mantenían en una sala adosada perteneciente a una familia acomodada.

El Monasterio

Al final del camino, después de pasar el Siq, dejar atrás el Tesoro, el Teatro, la avenida de las Columnas… y subir los 800 escalones, encontramos esta grandiosa maravilla.

Después del ascenso – normalmente por el sendero procesional desde el centro antiguo de la ciudad (aunque se puede llegar por la llamada «ruta por la puerta trasera») – se llega a una vasta meseta dominada por la monumental fachada de Ad Deir, el llamado Monasterio, que se aprecia en todo su esplendor a la suave luz de la puesta del sol.

Pero no hay que llegar demasiado tarde, para poder ver las numerosas cámaras de roca, nichos de culto, lugares de rito y cisternas en las inmediaciones, y los promontorios sobre el acantilado occidental ofrecen vistas impresionantes de las montañas y del amplio Wadi Araba situado unos 1.000 m más abajo.

El nombre árabe «Ad Deir» (el Monasterio) fue dado al lugar por los beduinos por las cruces que hay inscritas en la pared interior que datan de la época bizantina. El monumento con su imponente fachada de 47 m de ancho y 48 m de alto, y la gran sala que hay detrás, fueron tallados directamente en la montaña a mediados del siglo I d.C.

Ad Deir (el Monasterio) es uno de los monumentos emblemáticos más fascinantes de Petra, junto con Al-Khazneh El Tesoro. Su monumental fachada de roca tallada domina una altiplanicie, a la que se puede acceder desde el centro de la ciudad por un antiguo camino procesional.

El ascenso de 1,6 km de largo y una diferencia de altitud de casi 200 m requiere de buena condición, pero no es peligroso. Hay varias tramos planos entre los 800 escalones de subida, y uno se detiene de todos modos con frecuencia para disfrutar de las magníficas vistas. Es recomendable ascender hasta Ad Deir al final de la tarde, cuando su fachada brilla dorada a la suave luz del sol poniente.

nuestras charlas nocturnas.


20 iglesias románicas que tienes que visitar en España …


Descubrir(S.Pato) — Son muchos los edificios de interés de nuestro patrimonio histórico, tanto de arquitectura civil como religiosa. De hecho, de esta última, contamos con ejemplos de todas las épocas para maravillarnos, lugares que no podemos perdernos si nos encontramos donde se ubican o si los elegimos como destino para nuestras escapadas.

Así que hoy te proponemos conocer una veintena de iglesias románicas que tienes que visitar en España, no siempre conocidas, y excluyendo para otra ocasión las catedrales y basílicas. Todas cuentan con un encanto especial.

Iglesia de Santa María del Naranco (Asturias)

Comenzamos este recorrido por las iglesias románicas que te recomendamos visitar en España por el origen de este estilo arquitectónico medieval: el arte prerrománico europeo. Y es que uno de los ejemplos de este más espectacular se encuentra en Asturias, en el monte Naranco, próximo a la ciudad de Oviedo, desde el que se contemplan unas vistas increíbles.

Nos referimos a la iglesia de Santa María del Naranco (Monte Naranco, s/n, 33012 Oviedo, Asturias), a la que se ofrecen a diario visitas guiadas, salvo los lunes, que el acceso es gratuito. Además, a unos 100 metros también puedes visitar otra belleza de la época y en el mismo estilo arquitectónico: la iglesia de San Miguel de Lillo. Ambos templos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1985.

Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciada (Valladolid)

Antes de llegar al bonito pueblo vallisoletano de Urueña, que constituye la primera Villa del Libro española, encontrarás una joya del románico: la ermita o iglesia de Nuestra Señora de la Anunciada (C. de la Costanilla, 14, 47862 Urueña, Valladolid). Se trata de un templo del siglo XI de estilo románico lombardo, también denominado «primer románico».

En su interior podrás admirar varios retablos barrocos y la imagen gótica de la Virgen de la Anunciada. Uno de los lugares imprescindibles en la provincia.

Colegiata de Santillana del Mar (Cantabria)

Entre las iglesias colegiales románicas destaca la Colegiata de Santillana del Mar (Pl. las Arenas, 1A, 39330 Santillana del Mar, Cantabria), en este hermoso pueblo de Cantabria, uno de los más bonitos de España. Construida en el siglo XII, se levantó para albergar los restos de Santa Juliana, así que todavía puedes contemplar en su interior su sepulcro.

Asimismo verás el espectacular retablo mayor y la reliquia de Lignum Crucis. Aprovecha para recorrer las calles empedradas de la población y visita sus museos y sus tiendas de artesanía.

Iglesia de Santa María de Cambre (A Coruña)

En la localidad de Cambre, muy cerca de la ciudad de A Coruña (Galicia), se encuentra la iglesia románica de Santa María de Cambre (Atrio Cambre, s/n, 15668 Cambre, A Coruña). Excelente ejemplo de románico compostelano, llaman la atención sus cinco capillas absidales. Puedes visitarla durante todo el año y no te pierdas a 60 el Museo Arqueológico de Cambre.

Las instalaciones albergan los restos de una villa romana de la que se conservan pinturas murales y termas privadas.

Iglesia de Santa María de Eunate (Navarra)

En pleno Camino de Santiago a su cruce por Navarra, a unos 23 kilómetros de la ciudad de Pamplona, hay una iglesia románica excepcional, con una galería porticada que constituye su claustro exterior. Es la iglesia de Santa María de Eunate, que muchos relacionan con los templarios, construida durante el siglo XII.

No te cansarás de tomar fotografías en su entorno. La encontrarás a 5 kilómetros de Puente La Reina y a 20 minutos en coche de Pamplona.

Iglesia de Santa María La Nueva (Zamora)

Zamora (Castilla y León) es uno de los lugares donde más iglesias románicas se conservan en nuestro país, además de contar con su imponente catedral. Uno de esos templos es el que te proponemos conocer en esta ocasión: la iglesia de Santa María La Nueva (Pl. Sta. María Nueva, s/n, 49004 Zamora), construida en el siglo XI.

Cuenta la leyenda que fue incendiada en parte durante el Motín de la Trucha de 1158, por lo que fue objeto de remodelaciones posteriormente. Comprobarás cómo se conserva el estilo románico de su cabecera y el tardo-románico del resto del edificio.

Iglesia de Andra Mai (Bizkaia)

La iglesia de Andra Mari o iglesia de Santa María (Elexalde Auzoa, 53A, 48960, Bizkaia) es el templo más más antiguo de Galdakao, en Bizkaia (País Vasco). Construida en el siglo XIII en el barrio de Elexalde en el siglo XIII, fue objeto de remodelaciones en 1516, por lo que encontrarás en ella una curiosa mezcla de estilo románico y gótico y algún que otro elemento renacentista. Seguramente esa peculiar combinación sea lo que la ha dotado de esta singular belleza.

No dejes de admirar en su interior el retablo plateresco con la talla de Santa María, del siglo XIII.

Iglesia de San Marcos (Salamanca)

En Salamanca (Castilla y León) es posible visitar una de las pocas iglesias románicas con una planta de esas plantas circulares que llaman la atención a la primera: la iglesia de San Marcos (Pl. San Marcos, S/N, 37002 Salamanca). Además, con un diámetro de solo 22 metros de longitud, su tamaño la convierte en tan única como inconfundible.

Iglesia de San Clemente de Tahull (Lleida)

En el valle de Bohí, en Lleida, encontrarás bellos templos como la iglesia de San Clemente de Tahull o iglesia de Sant Climent de Taüll , una ermita románica catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En el interior del edificio se conservan fragmentos de pinturas románicas y una proyección con las pinturas del ábside central, así como tres tallas románicas. Pero recuerda que para contemplar el resto de las espectaculares pinturas de su interior debes acudir al Museo Nacional de Arte de Cataluña, en Barcelona.

Y una vez visitada la iglesia de San Clemente, a 2 minutos en coche se localiza también la iglesia de Santa María de Tahull (Plaça Sta Maria, 1, 25528 Taüll, Lleida).

Colegiata de Santa María de Sar (A Coruña)

La Colegiata de Santa María de Sar (Rúa de Sar, s/n, 15701 Santiago de Compostela, A Coruña) es otra de las iglesias románicas colegiales más bonitas de España. A su lado, en un edificio anexo, puedes visitar el Museo de la Colegiata del Sar, donde se exponen piezas del priorato, de orfebrería, esculturas, ornamentos litúrgicos y vestimenta tradicional de Galicia. De igual modo, es posible visitar el claustro, que conserva nueve arcadas del siglo XIII.

Luego puedes ir a conocer el casco antiguo de Santiago de Compostela y admirar su impresionante catedral.

Iglesia de San Pedro (Ávila)

En la plaza del Mercado Grande de Ávila (Castilla y León) se alza la iglesia de San Pedro (Plaza de Sta. Teresa de Jesus, s/n, 05001 Ávila), un hermoso templo románico construido entre el siglo XII y el siglo XIII. Además de su exterior, no te pierdas su interior, donde se pueden contemplar altares renacentistas y el retablo de la capilla mayor.

La iglesia está catalogada como Monumento Nacional desde el año 1914. Y ten en cuenta que a 350 metros se localiza la catedral de Ávila (Pl. de la Catedral, 8, 05001 Ávila).

Iglesia de San Pedro y San Pablo (Burgos)

En la provincia de Burgos (Castilla y León) se encuentra el templo parroquial de Gredilla de Sedano: la iglesia de San Pedro y San Pablo (C. Fuente, 22, 09142 Gredilla de Sedano, Burgos). Conserva gran parte de su estructura en estilo románico, aunque cuenta con añadidos posteriores. A un par de kilómetros puedes aprovechar para acercarte a conocer la necrópolis de Sedano y la cascada de Lagos.

Iglesia de San Lorenzo (Segovia)

En la plaza de San Lorenzo de Segovia (Castilla y León) se alza la iglesia de San Lorenzo (Pl. de San Lorenzo, s/n, 40003 CP, Segovia), construida entre los siglos XII y XIII. De estilo románico-mudéjar, te llamarán la atención su ábside y su bello campanario. Es Monumento Nacional desde 1931.

Y a un kilómetro de distancia, también puedes acercarte a admirar la iglesia románica de San Millán (Av. Acueducto, s/n, 40002 Segovia).

Iglesia de Santa María del Manzano (Burgos)

En Castrojeriz, en la provincia de Burgos (Castilla y León), puedes visitar la iglesia de Santa María del Manzano (Av. Virgen del Manzano, 2, 09110 Castrojeriz, Burgos), que se construyó en el siglo XIII por orden de la reina Berenguela de Castilla. Su localización es excelente, a los pies del castillo de Castrojeriz.

Aprovecha para visitar esta bonita localidad y el Centro de Interpretación del Camino de Santiago (C. Real de Ote., 57, 09110 Castrojeriz, Burgos) a 50 kilómetros de la ciudad burgalesa.

Iglesia de San Pedro Fiz de Hospital (Lugo)

En la provincia de Lugo (Galicia) se alza un templo único: la iglesia de San Pedro Fiz de Hospital (Torre do Hospital, 27347 O Incio, Lugo), en el municipio de O Incio. Y es que esta es la única iglesia románica de España que está construida por completo en mármol y una de las pocas de Europa.

Además, el sitio donde se encuentra es idílico si te gusta la montaña y los espacios naturales. La encontrarás a una media hora en coche de Monforte de Lemos.

Iglesia de San Martín (Palencia)

Entre las iglesias románicas más bonitas de España es necesario mencionar la iglesia de San Martín (Pl. San Martín, 8, 34440 Frómista, Palencia), en la localidad de Frómista, en pleno Camino de Santiago, a 20 kilómetros de Carrión de los Condes.

Está considerada como uno de los más claros ejemplos del románico en Europa, debido a su estado de conservación original y su sobriedad, con las espectaculares torres circulares que la flanquean.

Iglesia de la Vera Cruz (Segovia)

La iglesia de la Vera Cruz (Tr.ª Zamarramala, s/n, 40003 Segovia), que antes era conocida como la iglesia del Santo Sepulcro, se encuentra en el barrio de San Marcos, en la ciudad de Segovia (Castilla y León).

Fue construida por mandato de los Caballeros de la Orden del Santo Sepulcro, a principios del siglo XIII, y dispone de una peculiar planta dodecagonal. Puede visitarse de martes a domingo.

Iglesia de Santo Domingo (Soria)

La espectacular iglesia de Santo Domingo de Soria (Pl. Condes de Lérida, 2, 42002 Soria) se construyó tomando como inspiración a la catedral de Nôtre-Dame-La-Grande de Poitiers (Francia). En el año 2000 se catalogó como Bien de Interés Cultural y puedes visitarla todos los días de la semana.

A 5 minutos a pie se localiza el Palacio de los Condes de Gómara (C. Aguirre, 3, 42002 Soria).

Iglesia de San Lorenzo (Córdoba)

Entre las iglesias fernandinas de Córdoba se encuentra la iglesia de San Lorenzo (Pl. de San Lorenzo, 5, 14002 Córdoba), ubicada en el barrio homónimo. Se construyó en la segunda mitad del siglo XIII, durante el reinado de Fernando III El Santo, por lo que es un buen ejemplo de transición entre el estilo románico y gótico.

No dejes de ver en su interior la gran pila bautismal, las pinturas italogóticas y el retablo mayor barroco.

Iglesia de San Esteban (Segovia)

La iglesia de San Esteban (Pl. San Esteban, 14, 40003 Segovia) es otro de los templos románicos de Segovia que no puedes perderte. Construido en el siglo XII, su torre alcanza los 56 metros de altura y es una de las más altas del país en este estilo arquitectónico.

Se localiza a un kilómetro de la iglesia de San Lorenzo y a un minuto a pie puedes visitar la Casa Museo de Antonio Machado (C. los Desamparados, 5, 40001 Segovia).

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Chankillo, el observatorio solar más antiguo de américa …


Vista aérea del complejo arqueoastronómico de Chankillo, en Perú.

National Geographic(J.M.Sadurni/A.Fischer)/BBC Mundo — Perú es uno de los países que atesora uno de los legados históricos y arqueológicos más impresionantes del mundo. La legendaria Machu Picchu, las fortalezas de Ollantaytambo y Sacsayhuamán, la ciudad de Cuzco, la ciudadela de barro de Chan Chan, las huacas del Sol y la Luna o las misteriosas líneas de Nazca son solo algunos ejemplos.

Pero entre los grandes desconocidos del país andino se encuentra el complejo arqueoastronómico de Chankillo, que está considerado por los expertos como el observatorio solar más antiguo de América. De hecho, las ruinas de Chankillo emanan una historia fascinante. Con su ancestral observatorio solar y su gran centro ceremonial de más de 2.300 años de antigüedad, el sitio arqueológico de Chankillo fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2021.

Uno de los dioses más importantes para la cultura Inca es Viracocha, la deidad creadora. Como gestor de la energía universal, los antiguos pobladores de Perú consideraban que había creado todas las cosas. Debajo de él, aparecían todas las demás divinidades. Entre ellas, Inti: el dios del Sol.

Parece ser que el culto al astro principal de nuestro sistema solar forma parte de los cimientos prehistóricos de la región, ya que el primer observatorio solar de la historia fue construido en el centro del país.

A pesar de que no se sabe mucho sobre los ingenieros antiguos que crearon este lugar, la UNESCO lo ha descrito como «obra maestra del genio creativo humano«. Las dataciones del sitio sugieren que fue construido alrededor del año 200 a.C., con atributos que ningún otro espacio arqueológico tiene en el mundo. Ni siquiera Stonehenge —que también se ha pensado que es un calendario solar— cuenta con la sofisticación del diseño pre-Inca en Chankillo.

Todo el complejo estaba dedicado al culto al Sol.

– Una ubicación estratégica

Situado en la provincia costera de Casma, en la región de Áncash, se cree que este espectacular tesoro arqueológico pudo haber estado habitado entre 500 y 200 a.C. por los sechín, un pueblo poco conocido, pero con una tecnología lo suficientemente sofisticada como para levantar el enorme complejo astronómico y ceremonial en tan solo 25 años.

 El sitio arqueológico cubre unos cuatro kilómetros cuadrados y está conformado por trece torres, que miden entre tres y siete metros de altura, construidas en piedra y barro, perfectamente alineadas de norte a sur sobre una colina. El lugar cuenta, al menos, con dos puntos de observación, uno orientado a amanecer y otro a la puesta de Sol.

Panorámica de las trece torres que aún se alzan en el complejo de Chankillo, vistas desde el oeste.

Esta estratégica ubicación permitía a los habitantes de Chankillo poder señalar con bastante exactitud los solsticios y los equinoccios, los cambios de estación y todos los movimientos cíclicos del astro rey. 

La precisión de sus observaciones astronómicas era tal que el margen de error se estima en tan solo uno o dos días, lo que demuestra sus avanzados conocimientos astronómicos.

De hecho, una de las características que hace de este complejo algo único en el mundo es que, a diferencia de otros antiguos observatorios, las observaciones llevadas a cabo en Chankillo abarcaban todo el ciclo anual del Sol. 

Aunque la apuesta lógica sería que alguna cultura pre-Inca hubiera instalado el observatorio ahí, los arqueólogos locales no saben qué grupo humano lo construyó. Por el contrario, el diseño de este espacio está cubierto por una manta pesada de anonimato histórico hasta ahora. Convencionalmente, recibe el nombre de Complejo Arqueoastronómico de Chankillo.

A pesar de que el asentamiento humano que utilizó este calendario vivía en medio del desierto, el Valle de Casma floreció en culturas hasta hoy desconocidas. Se encuentra en «las laderas occidentales de la cordillera de los Andes a través de uno de los desiertos más secos del mundo», explica el Portal to the Heritage of Astronomy de la misma institución.

Se cree que esta construcción tenía fines de protección.

Entre las llanuras arenosas, los pobladores prehistóricos de Perú tenían la mirada en las estrellas. Sólo así, se puede explicar que hayan construido el primer observatorio solar de la historia, con una precisión poco común para la época. En contacto con la bóveda celeste y los fenómenos del entorno, el diseño de un espacio fue un resultado casi natural para medir el tiempo.

– Las trece torres de Chankillo

Chankillo estuvo formado por un área administrativa, una residencial y una sagrada donde se alzaba un templo circular de unos 300 metros de largo rodeado por unas murallas concéntricas, resguardado en lo alto de la colina, y en cuyo interior se ha descubierto la representación antropomórfica de una divinidad con forma de araña y rasgos femeninos.

Además del observatorio, en el complejo también se abrían un grupo de plazas y patios.

Pero, sin duda, lo más llamativo de Chankillo son sus trece torres, que forman una especie de horizonte dentado que se prolonga unos 300 metros y que, de manera coincidente, marca la salida y la puesta del Sol a lo largo de todo el año.

Durante el solsticio de diciembre, el Sol se eleva por detrás de la torre situada más al oeste (la torre trece) y seis meses después, durante el solsticio de junio, se observa la salida del Sol a la izquierda de la primera torre.

Vista general de Chankillo, con el templo fortificado en primer término.

De este modo, los sechín disponían de un preciso calendario gracias tanto a esa línea ficticia del horizonte como a las observaciones que realizaban desde las torres, que disponían de una estrecha escalinata que permitía el acceso a una terraza superior desde donde poder contemplar el firmamento.

Chankillo todavía permite identificar la posición de nuestro astro. Las 13 torres, que miden entre dos y seis metros de altura, se alinean de norte a sur a lo largo de la cresta de una colina.

El 21 de diciembre, cuando en el hemisferio sur es el solsticio de verano, el Sol sale por la derecha de la primera torre del extremo derecho.

A medida que avanza el año, se va moviendo entre las torres hacia la izquierda. Se puede saber en qué fecha estamos al ver qué torre que coincide con la trayectoria del Sol al amanecer.

El 21 de junio, o el solsticio de invierno en el sur, el Sol sale por la izquierda de la última torre del extremo izquierdo.

Luego, el Sol se va moviendo hacia la derecha, para volver otra vez en diciembre a salir por la torre del extremo derecho.

«Los habitantes de Chankillo habrían podido determinar la fecha con una precisión de dos a tres días».

Unos pasajes llevaban a la plataforma de observación de las 13 torres.

– El abandono de Chankillo

De hecho, Chankillo debía de presentar un aspecto impresionante en su momento de máximo esplendor. Sus torres pintadas (todavía quedan restos de los pigmentos originales que se usaron en su decoración: amarillo, blanco y ocre), revocadas y ornamentadas debían de sugerir, a quien las contemplase, la idea de que se hallaba en un lugar imponente y sagrado.

Finalmente, Chankillo fue abandonado en el siglo I a.C. Pero ¿por qué se marcharon sus habitantes?

A día de hoy todavía se desconoce la causa, aunque uno de los posibles motivos que los investigadores han aducido para explicar su abandono pudo ser la presión que empezó a ejercer en el territorio la emergente cultura chavín, instalada en una región que no tardaría en dominar.

Más tarde serían los propios chavín quienes, a su vez, acabaron desapareciendo bajo la presión del pueblo mochica.

De hecho, todos estos conflictos bélicos fueron confirmados por los arqueólogos cuando desenterraron una serie de figurillas que representaban a unos guerreros armados con lanzas, porras y propulsores.

Las 13 torres marcan el recorrido del Sol durante todo el año.

A pesar de ello, aún existen muchos misterios por revelar en Chankillo, puesto que hasta la fecha los arqueólogos solo han podido estudiar un uno por ciento de este singular complejo astronómico.

Aunque recientemente se denominó como el primer observatorio solar de la historia, el sitio de Chankillo no es nuevo. Se descubrió a comienzos del siglo XXI, pero los investigadores que condujeron el estudio no sabían con certeza qué tenían frente a sí.

Las 13 torres tenían escaleras para subir a la cima de estas estructuras.

Así como no se sabe quiénes fueron los que construyeron las torres en Chankillo, tampoco se sabe por qué abandonaron el lugar. Éste es uno más de los misterios que se mezclan entre las dunas de arena del Valle de Casma. En el silencio del desierto, las torres del primer observatorio solar de la historia no tienen prisa en revelar sus secretos.

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Oda al caminar: Cinco lugares a los que solo se puede llegar andando …


Igluu lifestyle consciente(L.Aguilar) — «Pies para qué os quiero, si tengo alas para volar», decía Frida Kahlo. Imaginación a un lado, esos pequeños apéndices que habitan al final de nuestras piernas pueden llevarnos a los confines del mundo: caminar sirve, también y sobre todo, para llegar hasta nosotros mismos. Ya sea en las montañas asturianas o en un pueblo perdido de Indonesia, te dejamos unas cuantas opciones para conocerte en el viaje. 

A lo largo de la historia, filósofos, artistas, científicos o escritores, dejaron por escrito muchos de los secretos que encendían su creatividad, que activaban su fluidez mental, que conseguían sacarles del mundanal ruido y de la rutina para llevarlos a esa cuarta dimensión en la que eran capaces de crear.

De entre todos los que había, alguno más excéntrico que otro –cada uno tiene sus manías: yo escribo mientras me estiro el flequillo compulsivamente–, el escritor Frédéric Gros encontró uno que parecía repetirse en varios de estos creadores: muchos de ellos caminaban. De hecho, le pareció tan determinante que escribió un ensayo titulado Andar, una filosofía.

El libro no es una exaltación del senderismo ni publicidad encubierta de marcas de ropa deportiva para paseantes de fin de semana, sino una reflexión sobre cómo, según dice el propio Gros, «la marcha puede acabar con las convenciones estúpidas, la seguridad letárgica de las paredes, el tedio de lo idéntico, el desgaste de la repetición, la medrosidad de los pudientes y el odio al cambio». Caminar «como expresión del rechazo de una civilización corrupta, contaminada, alienante y miserable».

Ahora que parece que solo se puede pensar delante de un ordenador, sin embargo, Gros subraya la importancia que tenía el caminar para muchos filósofos. Por ejemplo, Nietzsche decía que no debíamos creernos ningún pensamiento que no haya surgido al aire libre –él trabajaba caminando–; y Rousseau decía que cuando era joven disfrutaba del placer de pasear pero que, desde que se hizo mayor, en él se había impuesto la necesidad de llegar pronto a los sitios.

Si pudiera levantarse de su tumba en el panteón de París y ver las colas que hay para fotografiarse con los monumentos de su ciudad, pensaría que la sociedad ha envejecido como él: parece que solo queremos llegar, fingir que estamos solos en el lugar más concurrido del mundo y apagar la sonrisa en cuanto guardamos la cámara tras retratarnos con la Gioconda, la Torre Eiffel o el Louvre.

Quizá sea paradójico escribir esto desde una oficina. Imagino a Rousseau cogiendo su teléfono, grabando y sumándose a esa tendencia metacrítica que circula por las redes sociales: Instagram vs. Reality, una serie de vídeos en los que se compara la foto que se sube con lo que realmente pasa mientras la instantánea. En una, la sonrisa, el paisaje, el beso romántico; en la otra, la de verdad, hordas de turistas con palos selfie haciendo cola para, primero, engañarse y, después, engañarnos con una fotografía exclusiva en algún lugar tremendamente masificado.

El caminar, recuperando lo que decía Gros, podríamos aplicarlo también a nuestros viajes para acabar con lo idéntico y encontrar lo auténtico, para romper esa dicotomía tan propia del turismo moderno: hay que ir a donde nadie ha ido, al lugar más original del mundo pero, a su vez, tenemos que estar allí donde otros ya han estado.

O, en otras palabras, tenemos que asistir al ritual chamánico con ayahuasca de una tribu casi extinta que habita en la oscuridad de la selva amazónica y esperar horas para que se despeje un poco la cola y así hacernos una foto besándonos con nuestra pareja delante del Cristo redentor.

Si te hemos convencido en nuestro elogio del caminar, también queremos ayudarte a dar el primer paso, valga la redundancia. Esperamos que te sirva para encontrarte contigo mismo, tus pensamientos, tus ideas o, incluso, para no encontrarte con nadie. Por eso te dejamos cinco lugares impresionantes para visitar que cuentan con algo que los hace únicos e irresistibles: solo se puede llegar a ellos andando.

– Choquequirao, el último refugio del Inca

Si no manejas Photoshop lo suficiente como para quitar a guiris fotografiando llamas con Machu Picchu de fondo, puedes hacer una ruta de cuatro días para encontrarte a absolutamente nadie en Choquequirao.

Bueno, nadie, nadie… tampoco. Probablemente esté el guarda, un vecino del pueblo más cercano –a 35 kilómetros– que conoce todas las leyendas del lugar y que te indicará sobre qué parte de la ruina puedes dormir, junto a unas pocas tiendas de campaña, entre las paredes en las que Manco Cápac II hizo un último esfuerzo por resistir ante el invasor español.

Las ruinas de Choquequirao, de las que solo hay destapadas apenas un 30%, están situadas en una ramificación del Salcantay, uno de los apus más importantes de la cultura Inca. Para llegar hay que caminar varios días por la selva, salvar desniveles de más de 1.500 metros y acampar en espacios muy austeros con pocas duchas y muchos mosquitos.

Como recompensa, podrás caminar solo por una de las construcciones más importantes del imperio Inca, dormir sobre sus terrazas, una auténtica obra maestra de ingeniería agrícola. Tampoco harás cola para fotografías, autobuses de vuelta o para comprar una botella de agua a precio de oro: aquí el agua va contigo desde el principio del trayecto y se va recargando con el deshielo de los nevados.

– Los anillos de Picos: entre montañas partidas en Asturias

En un lugar como el Principado es difícil decidir si echar la mañana en la playa, tumbado en acantilados cubiertos de prado, comiendo fabada regada de sidra en algún llagar, o perdido entre los canales que rajan las montañas de los Picos de Europa. Si eliges esta última opción, la de la montaña, prepara las botas, calienta las rodillas y camina para dormir en algunos de los lugares más recónditos de toda nuestra geografía.

Por niveles, aunque el bajo ya es muy alto, hay tres anillos (rutas circulares) que rodean uno, dos o los tres macizos de la cordillera. Las caminatas diarias son de, mínimo, 15 kilómetros y demasiados metros de desnivel.

El premio es un refugio de alta montaña con barra libre de una cena cocinada con mucho mimo por los guardas, la compañía de entrañables vacas y algún burro que ayuda con el transporte desde la civilización. También te llevarás el atronador silencio de las cumbres que, de vez en cuando, se ve interrumpido por el ronquido de algún otro montañero que, como tú, ha sido capaz de llegar hasta allí y ahora duerme a escasos centímetros de ti en la misma litera.

Quizá en ese momento prefieres la cola para hacerte un selfie con la Gioconda.

Al despertar vuelves a andar, solo, por prados entre cumbres. Cuando amanece y el sol se cuela entre los canales, paras, abres el desayuno –que, también con mucho mimo, te ha preparado el guarda– y puedes hacer fotos, selfies o críticas a la metafísica tradicional y niegas la trascendencia, que es lo que haría Nietzsche.

– Rinjani, el volcán que amenaza con ahogar varias islas 

Como en la foto que se hizo viral de muchos montañistas haciendo cola para coronar el Everest, cada vez más, el campamento base del Rinjani, un volcán situado en Lombok, una pequeña isla de Indonesia, se llena de locales y turistas acampados que esperan a que sus sherpas les terminen por preparar el Yatekomo que les dé fuerzas para la subida final del día siguiente.

Hasta este campamento base, situado en el cráter sobre un lago volcánico, llega mucha gente después de caminar durante una dura jornada de un ascenso que empieza por una zona selvática donde monos autóctonos, que ya saben lo que hay, intentan robarte la comida.

Un par de horas o tres de sueño después, ya no son tantos los que terminan por alcanzar los 3.726 m de altura que tiene el pico sobre el cráter: hay que subir hundiendo los pies en arena volcánica, sin luz, con un frío no muy tropical, y viendo cómo del lago volcánico burbujean enormes bolas de azufre que amenazan a cada resbalón.

Arriba, agujereando el mar de nubes, se pueden ver las otras montañas que componen el cráter y, cruzando el mar, el monte Agung, el volcán de la isla de Bali. Mirando hacia abajo, sobre la ladera, algunos se paran, algo que se sabe cuando su frontal iluminado deja de moverse.

No es fácil caminar con uno mismo, con tus pensamientos, con la culpabilidad de rendirse. En el caso de mi expedición, de las trescientas personas que empezamos la ruta solo llegamos al pico veinticinco, no tanto por las piernas como por aquello que decía Thoreau, otro gran caminante, en Walden: «el coste de una cosa es la cantidad de vida que hay que dar a cambio de ella»; o, como diría mi madre, «para presumir hay que sufrir». No todos estamos dispuestos –ni tenemos por qué, ojo–, a madrugar y subir de noche a la cima de un volcán.

Aunque quede estupenda la foto en Instagram, que aquí sí que no hay que borrar a nadie más del fondo.

– Queimada dos britos, un oasis en mitad de un desierto lleno de oasis

Al nordeste de Brasil hay un desierto que se forma con los sedimentos acumulados que va dejando el Amazonas, además de otros ríos, y arena que viaja por el aire, cruzando el Atlántico desde el Sahara. Un proceso de millones de años que ha creado un paisaje de dunas que, durante unos meses al año, es único en el mundo.

Estos meses son en los que, como suele pasar en el trópico, llueve intensamente y entre el barlovento y el sotavento que forman el viento y la arena, se crean lagos de agua dulce prístina, virgen, solo ocupada por peces con una esperanza de vida marcada por el inicio de la siguiente temporada seca y que nacieron gracias a que un pájaro los defecó como huevas. Tuvieron tanta suerte que cayeron justo ahí, en un paraíso solitario.

Para llegar hasta un lugar en el que puedas dormir hay que caminar duna para arriba, duna para abajo, cruzando la mitad de los Lençois Maranhenses durante catorce horas.

Después de eso, el único rastro de vida humana –solo por si te apetece que en la foto salga alguien de fondo–, te ofrecerá una hamaca, un cabrito y la localización de la mejor duna para ir al día siguiente.

Allí verás cómo el sol, saliendo, refleja las fulguritas (vidrios formados por los rayos al caer sobre la arena) y las lagunas azul turquesa; de fondo, el océano Atlántico, referencia para que no te pierdas a la vuelta y puedas estar pendiente de tu mente, del paisaje, de la cámara frontal de tu teléfono.

– Santiago de Compostela: si no es andando, no has llegado del todo

«Deprisa, nos esperan» dijo el poeta francés Rimbaud poco antes de morirse. Caminante hasta cuando le amputaron la pierna, prefirió ir andando hasta París desde su localidad natal, Charleville, cuando decidió huir de allí para siempre y no paró hasta casi llegar–¡andando! – a Rusia.

Lo hacía porque, como dirían Antonio Machado y DJ Marta, «al andar se hace el camino» y, al caminar, uno deja sus prejuicios, tiene más tiempo para mirar hacia fuera, pero, sobre todo, hacia dentro.

Algo así le pasa a los que deciden llegar a Santiago andando. El Camino no es la plaza del Obradoiro, a la que se puede llegar en coche, en taxi, en autobús; el Camino son todas las posibles vías que se tienen para, teniendo al Santo como excusa, explorar nuestros límites físicos y mentales, compartirlos con otros –salvo una ruta que es más popular, la mayoría están libres de colas para hacerse fotos–, conectar con miles de años de peregrinaje, tener tiempo para pensar, para entender que formamos parte del mundo.

Y, sobre todo y mucho más importante, para comer pulpo a feira y tomarse una Estrella Galicia fresquita.

Con este suman cinco lugares a los que llegar por uno mismo, sin selfish, en un ejercicio de una gran responsabilidad. Cinco lugares para encontrarte con otros sin colas, sin selfies. 

Cinco lugares para pensar para qué nos obsesiona llegar, si todo lo importante, lo mágico, lo interior, lo exterior, están en el durante. Porque caminar, como dice Gretel Ehrlich, es también una deambulación de la mente.

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La Gran Muralla China …


La característica imagen de la muralla china data de los siglos XV y XVI, cuando los emperadores Ming reconstruyeron la barrera defensiva al norte de su imperio en ladrillo y piedra, con una serie de torres conectadas mediante lienzos de muralla.

National Geographic(A.Fischer/B.Pelegero)/Elle Decor — La Gran Muralla China, también conocida como «La Muralla de Diez Mil Li», es uno de los monumentos más emblemáticos y reconocidos del mundo. Cuenta con una extensión de más de 21.000 kilómetros y atraviesa montañas, desiertos y llanuras, por lo que se ha convertido en un símbolo imponente de la historia y la grandeza de China.

«… El viento otoñal levanta gemidos, / mientras marchamos muy lejos miles de millas. / ¿Marchando miles de millas con qué fin? / A través del desierto reconstruimos la Gran Muralla. / Pero ésta no fue idea Nuestra, / fue construida por sabios emperadores del pasado: / Establecieron aquí una política que durará miles de siglos, / para asegurar las vidas de sus millones de súbditos. / ¿Cómo podríamos, pues, evadirnos de estas preocupaciones, / y descansar en paz, despreocupados, en la capital?…».

Este poema compuesto por el emperador Yangdi a principios del siglo VII de nuestra era nos recuerda lo que fue una de las grandes preocupaciones de los emperadores chinos: la defensa de la frontera septentrional del país mediante una «Gran Muralla» que habría de durar «miles de años». Sin embargo, este tipo de estrategia defensiva fue sólo una de las que empleó el Imperio del Centro en las cambiantes relaciones que mantuvo con los pueblos de las estepas.

Desde el siglo IV a.C., las estepas al norte de China fueron ocupadas por pastores nómadas. Éstos dependían de sus vecinos sedentarios del sur para obtener todo lo que no les proporcionaba la estepa, sobre todo productos agrícolas con los que completar una alimentación basada en la carne y los lácteos.

Su población era muy inferior a la de China, pero constituían una grave amenaza. Armados con potentes arcos compuestos y a lomos de sus pequeños ponis esteparios, rápidos y muy resistentes, los guerreros nómadas se apresuraron a lanzar ataques sobre los Estados del norte de China.

Los emperadores ensayaron diferentes estrategias para defenderse de la amenaza de estos nómadas. Una de ellas era la muralla defensiva. El primer emperador, Qin Shihuang di (221-210 a.C.), construyó una línea de fortificaciones que unía las levantadas por Estados anteriores y abarcaba toda la frontera.

La idea original de Qin Shi Huang era defender su territorio de las oleadas invasoras que llegaban desde el norte. En gran medida, estaban compuestas por pastores nómadas, que se aprovechaban de la bonanza que el país recientemente unificado traía a la región. Llegó un punto que las revueltas campesinas se volvieron incontenibles.

Por ello, en el año 220 a.C., se inició la construcción de lo que sería una extensa fortaleza, el noroeste de la actual China. A lo largo de dos milenios, la muralla se siguió construyendo hasta el sur de Mongolia, según documenta Britannica. Hoy en día, es la construcción mejor preservada de la Dinastía Ming (1368-1644).

A lo largo de la muralla las torres se situaban a la distancia apropiada para transmitir rápidamente la alarma. A la derecha, sección de la muralla próxima a Pekín.

Luego, la dinastía Han trató de controlar a los bárbaros mediante sobornos (camuflados como subsidios) y campañas de conquista en la estepa, a la vez que construía una nueva Gran Muralla. Los nómadas, por su parte, pronto aprendieron que podían utilizar sus incursiones no sólo para obtener botín, sino como método de presión para aumentar el volumen de los subsidios, en forma de objetos de lujo, especialmente seda.

Durante los siguientes mil años se mantuvo un cierto equilibrio entre chinos y bárbaros, hasta que a principios del siglo XIII un jefe mongol llamado Temujin consiguió unificar la estepa y reanudó el ciclo de ataques al norte de China para obligar a los chinos a enviar subsidios y a comerciar.

La resistencia encontrada llevó a Temujin, convertido en emperador de los mongoles con el nombre de Gengis Kan, a lanzarse a la la conquista de China. Esta empresa sin precedentes para un nómada sería completada por su nieto Kublai Kan, quien además de ser kan de los mongoles fundó una nueva dinastía, la de los Yuan.

La Gran Muralla China consta de numerosos muros. Algunos de ellos son paralelos entre sí. La estructura serpentea de este a oeste, desde el Monte Hu hasta el suroeste de la provincia de Liaoing.

A lo largo de 21 kilómetros, traza la cresta de imponentes colinas, y se integra a extensas hectáreas de campo chino. Se estima que una cuarta parte del muro consiste únicamente de barreras naturales, como lo son ríos y cadenas montañosas.

A través de los siglos, largas secciones de la muralla han quedado en ruinas —o desaparecido por completo. Por el excelente estado de conservación en el que se encuentran otros fragmentos, fue catalogada como Patrimonio de la Humanidad en 1987. Incluso en la actualidad, documenta la UNESCO, «la Gran Muralla es la estructura militar más grande del mundo«.

– Los Ming en el poder

Los Yuan fueron destronados por una revuelta campesina, y en 1368 la corte mongol evacuó su capital y se refugió en la estepa.

La nueva dinastía reinante en China, los Ming, llevó a cabo una agresiva campaña de ataques a la estepa con el objetivo, primero, de impedir cualquier intento de los refugiados Yuan para recuperar su trono perdido y, después, para mantener a los nómadas a raya.

Pero los Ming pronto comprobaron que su poder militar no bastaba para doblegar a los nómadas: en 1449 sufrieron una terrible derrota en la batalla de Tumu, y el mismo emperador, Zhengtong, cayó prisionero de los enemigos.

El emperador Chu Yuan Chang, fundador de la dinastía Ming. Palacio Nacional, Taipei.

A partir de mediados del siglo XV, los Ming pasaron gradualmente a la defensiva. El gobierno consideró en repetidas ocasiones la opción de enviar subsidios a los nómadas para contenerlos en sus dominios, pero ésta era una medida impopular tanto para los diferentes emperadores como para los funcionarios civiles, por el perjuicio que causaba al tesoro.

La consecuencia de ello fue que los mongoles redoblaron sus ataques sobre la frontera para obligar a los chinos a comerciar. Como afirmaba en 1459 el Gran Secretario Li Xien, los mongoles «son una calamidad para China sólo porque necesitan desesperadamente ropa y comida».

No es exagerado afirmar que los Ming fueron la dinastía de toda la historia china que sufrió más ataques por parte de los nómadas.

No sería hasta 1571 cuando un cortesano, el ministro Wang Chung Ku, que había acumulado un gran poder, logró convencer al emperador Longqing de cambiar de política.

Se enviaron subsidios a la aristocracia mongola y se establecieron mercados en la frontera, con lo que se consiguió reducir el número de ataques mongoles y el gasto del dispositivo militar chino en la frontera.

– Una nueva muralla china

En realidad, desde decenios atrás la estrategia de defensa de los Ming frente a los nómadas había pasado por una de las soluciones clásicas del Imperio chino: la de la barrera defensiva. Los Ming construyeron una nueva Gran Muralla, aunque de características más avanzadas que las anteriores.

Montados en sus pequeños pero veloces caballos, los jinetes mongoles eran peligrosos y hábiles arqueros. (Dibujo en tinta. Siglos XV-XVI. Museo Victoria y Alberto, Londres.)

Mientras que en el pasado las fortificaciones se habían erigido empleando la tierra como materia primera, compactándola en una especie de tapial, ahora se empleó en la mayoría de los tramos una combinación de zócalo de piedra y alzado en ladrillo.

Este sistema era mucho más caro que los anteriores –se ha llegado a decir que cien veces más–, pero también resistía las inclemencias del tiempo mucho mejor.

Sin embargo, la eficacia militar de esta barrera fue siempre relativa. La frontera septentrional china sufrió un número de ataques muy alto, a veces por parte de grandes bandas de guerreros, verdaderos ejércitos que podían alcanzar los 100.000 efectivos, pero también por pequeños grupos de nómadas.

Un ejemplo de este último caso ocurrió en Wo Yan, en 1555. Una veintena de guerreros mongoles asaltó una torre en plena noche, trepando con ganchos, pero justo cuando el primero de ellos la coronaba los relinchos de sus caballos alertaron a los soldados chinos que pudieron rechazar el ataque.

Sería, sin embargo, un error presentar a los nómadas siempre como los agresores. En 1563, en el curso de una investigación por corrupción, se descubrió que unos soldados habían asesinado a un grupo de mongoles tras aceptar su rendición para fingir una victoria en combate y ser recompensados en consecuencia.

Hay que tener en cuenta que los militares chinos destacados en la Gran Muralla vivían en unas condiciones muy duras. Un documento del propio ministerio del ejército reconocía en 1443 que «los soldados en la frontera noroccidental están expuestos al viento y el frío.

Ya sirvan como vigías en las torres de señales o como guardias en los pasos […] pueden estar fuera durante meses o años sin regresar a su base, y sus familias e hijos, careciendo de ropa y comida, están en una situación desesperada.

Ciertamente, reciben un salario mensual, pero muy a menudo tienen que gastarlo en armas o caballos y sus sufrimientos por el hambre y el frío son indescriptibles».

– Connivencia con el enemigo

Las tropas chinas acantonadas en la Gran Muralla mantenían múltiples contactos con los nómadas, a pesar de la oposición de sus superiores. Los soldados chinos comerciaban frecuentemente con sus enemigos, actividad que, como hemos visto, era especialmente importante para los nómadas, y en situaciones extremas los soldados podían llegar incluso a desertar.

En 1550, el comandante militar de Datong, al oeste de Pekín, escribía indignado: «Nuestras tropas y exploradores a menudo van al territorio mongol para comerciar con ellos y han hecho amigos. Los cuatro caudillos Altan, Toyto, Senge y Usin han incorporado torres de observación de nuestra Gran Frontera a sus campamentos.

Los mongoles reemplazan a nuestras dotaciones como vigías y nuestros soldados reemplazan a sus tropas como pastores, con el resultado de que ninguna información estratégica de nuestras defensas pasa inadvertida a los mongoles».

En numerosas ocasiones los funcionarios del gobierno demostraron una gran desconfianza hacia el comportamiento de sus propios soldados. En 1554, uno de ellos acusó a las tropas fronterizas de tener tanto miedo a los mongoles que, cada vez que éstos cruzaban la Gran Muralla, huían sin siquiera combatir.

Otro afirmó en 1609 que los guardias de las torres, incapaces de defenderse a sí mismos, al descubrir mongoles en las cercanías no se atrevían a dar la voz de alarma y preferían fingir que no los habían visto.

También se acusó a los soldados de sobornar a los nómadas para que no les atacasen, lo que no deja de ser chocante teniendo en cuenta la oposición radical del gobierno a este recurso.

La colaboración entre los nómadas y algunos soldados llegaba hasta tal punto que en 1533 un funcionario del gobierno afirmó que las dotaciones de las torres de observación servían de guías a las partidas de guerra mongolas durante sus incursiones en territorio chino.

– La invasión Manchú

La dinastía Ming se debilitó como consecuencia de dos siglos de enfrentamiento con los nómadas.

Además, en su obsesión por los mongoles, descuidaron protegerse de otros enemigos, como los manchúes, que aprovecharon este error para convertirse en un poder a tener en cuenta y, cuando se desató una rebelión interna en China, atravesaron la Gran Muralla, cuya guarnición les franqueó el paso, y derrocaron a los Ming en 1644.

Pasado el tiempo, la Gran Muralla, perdida ya su función original, se ha convertido en símbolo del orgullo colectivo del pueblo chino y en el icono más conocido del país, lo que no deja de ser irónico dado los escasos frutos que dio en la larga lucha de China por defenderse de sus vecinos nómadas del norte.

La Gran Muralla China está construida de ladrillo y piedra, principalmente. La estructura conecta una serie de torres de control, que servían para alertar a las autoridades de cualquier sospecha de invasión rápidamente. Los mensajes se corrían de voz en voz, cuando los arqueros mongoles emprendían carreras a toda velocidad montados a caballo, para alcanzar la torre siguiente.

La construcción de la Gran Muralla China implicó un esfuerzo monumental y movilizó a millones de trabajadores a lo largo de varias dinastías. Se aprovechó una gran variedad de materiales como los ladrillos, la piedra, la madera y, claro está, la tierra. Estos elementos se combinaron con técnicas de ingeniería mejoradas.

La muralla se desarrolló para adaptarse al terreno y a los desafíos geográficos, presentando torres de vigilancia estratégicamente ubicadas, pasos fortificados y sistemas de señales para alertar sobre posibles invasiones.

Para prevenir que los ataques de desplegaran al interior del territorio, cada torre contaba con un arsenal de al menos 30 soldados. Las más nutridas tenían equipos de hasta 50 efectivos. Todos vivían ahí mismo. Al interior, había comida y recursos suficientes para alimentar y mantener a cada uno de ellos. Algunos historiadores se han referido a estas estructuras, incluso, como «pequeños castillos«, que podían resistir asados prolongados.

Gran parte de la edificación que se tiene en la actualidad fue producto del trabajo que se hizo en el tiempo Hongzhi (1487-1505). A nivel estético, la idea era que la construcción simulara un dragón serpenteante, que cruzara a través de un mar de nubes.

El mandatario dividió el muro en dos grandes líneas: la sur y la norte, conocidas como ‘interior’ y ‘exterior’, respectivamente. Cada fragmento tenía pasos estratégicos, de los cuales se destacan los que estaban más cerca de Beijing, la capital:

  • Juyong
  • Daoma
  • Zijing

En conjunto, se les conoce como Los Tres Pasos Exteriores, y tenían la función exclusiva de proteger la ciudad más importante del Imperio. Por lo cual, contaban con los cuerpos de seguridad más nutridos y preparados en todo el territorio.

Aunque la Gran Muralla China no pudo evitar las invasiones por completo, su construcción y presencia demostraron la determinación y el compromiso del pueblo chino por defender su tierra y su cultura.

Además de su importancia militar, esta grandiosa estructura se ha convertido en un símbolo nacional de China y un atractivo turístico de renombre mundial.

Cada año, millones de visitantes de todo el mundo se maravillan ante la grandeza y la historia que encierra este prodigio arquitectónico.

Con el paso de los siglos, la Gran Muralla perdió su función original. En la actualidad, la estructura se conserva como uno de los iconos arquitectónicos y arqueológicos de China. De la misma manera, se ha convertido en un símbolo de orgullo nacional para el pueblo chino.

– Gran Muralla China en datos

La Muralla China , conocida en casa como Chángchéng , un término que puede traducirse literalmente como Muralla Larga, indica un conjunto de murallas que serpentea a través del norte de China a lo largo de 21196,18 km.

Esta medida real tiene en cuenta todos los ramales del complejo y, gracias a las tecnologías más recientes, hemos llegado a considerar 2500 km más que la estimación original.

El punto de partida de la construcción se encuentra en el paso de Jiayuguan en la provincia de Gansu , donde cruza la Ruta de la Seda. que en el pasado desempeñó un papel crucial en el sector comercial, así como un importante puesto de avanzada en la defensa fronteriza.

La ruta de la Gran Muralla termina en Husan , en la provincia nororiental de Liaoning, donde, cerca de Shanhaiguan, también se encuentra con el mar.

En el medio el majestuoso complejo atraviesa muchas provincias Hebei , Tianjin , Mongolia Interior e incluso la propia capital , Beijing. La Muralla China fue construida con diferentes materiales (según la zona y la época): entre los más utilizados se encuentran la piedra, la arena, el ladrillo y la tierra.

La estructura está salpicada de elementos dedicados a la defensa del territorio como torres de vigilancia, torres de luz para las comunicaciones y fortalezas utilizadas para el mando y gestión de la logística: todo ello en referencia a los fines militares de la Muralla China que se explorarán en profundidad en el seguimiento.

La Gran Muralla China goza ya de una fama considerable en el mundo antiguo , habiendo sido objeto de diversos escritos y numerosos elogios no solo en casa sino también entre otros pueblos y culturas.

Los árabes ya habían tenido la oportunidad de escuchar relatos de este prodigio del Hombre a través de las comunidades musulmanas locales y las historias de algunos viajeros.

En el siglo XVI, los europeos lograron llegar a China en la era Ming y gracias también al trabajo de exploradores y viajeros individuales -sobre todo de carácter religioso- comenzaron a circular informes empíricos, aunque hiperbólicos.

Habrá que esperar hasta el siglo XVI-con la apertura voluntaria de China a comerciantes y visitantes- por lo que este complejo comienza a ejercer constantemente la fascinación por la opinión pública que aún hoy persiste.

Origen y curiosidades de la Gran Muralla China | Computer Hoy

– Espacios

La Gran Muralla está compuesta de muros, pasos, atalayas y torres. Tiene una altura que oscila entre los siete y los ocho metros, su base mide unos siete metros y su parte superior seis.

  • Muros

Una de las secciones que más llama la atención en esta larga muralla está en una de las zonas construidas por la dinastía Ming, a 980 metros sobre el nivel del mar. El muro de 11 kilómetros de largo, entre 5 y 8 metros de altura y con un ancho de 6 metros en la base y 5 en la parte superior. A tan solo 25 kilómetros de la Gran Muralla Ming, al oeste de Tian Ling Liao, los muros son muy bajos.

  • Torres

Estas fueron levantadas según los criterios de las diferentes dinastías. Su ubicación en la muralla dependió de las características topográficas de cada región y una característica fue la de camuflarse lo mejor posible y entorpecer el acceso al enemigo, construyendo una sola escalera de acceso y una entrada poco accesible. A lo largo de su recorrido hay aproximadamente 24000 torres.

  • Pasos o puertas

Las tres más importantes son:

Paso Juyong, en el, con 7,8 metros de altura y 5 de ancho. Las almenas del muro tienen casi dos metros de alto y también hay troneras.

Paso Jiayu (Jiayuguan), en el borde occidental, este paso era la puerta para la ruta de la seda.

Paso Shanhai, en el borde oriental.

  • Cuarteles y atalayas

Como todas las construcciones concernientes a la Muralla, los cuarteles fueron construidos a lo largo de la misma o directamente integrados en las paredes y ubicados a largas distancias.

En la mayor parte del recorrido de la muralla existen atalayas en la parte superior con pequeñas lagunas defensivas. El paso Jiayu alberga una atalaya de observación militar de 14 metros de ancho y 15 de largo, está a siete kilómetros y medio de la entrada.

El Paso de Jiayuguan, donde inicia la Gran Muralla de China

El muro tenía una altura de siete u ocho metros, llegando a diez en algunos puntos, con una anchura de siete metros en la base y seis en la cresta.

Básicamente, su estructura consistió en una larga tapia de arcilla y arena apisonada cubierta con varias paredes de ladrillo que la hicieron muy resistente.

La técnica más utilizada para la realización de los muros fue la de realizar un esqueleto de madera que se rellenaba con capas de tierra, una sobre otra. Se dejaban secar y se retiraba el armazón, dejando sólidos muros de tierra. En algunos tramos dicha tierra era mezclada con piedras o cubiertas con ladrillos.

Materiales

  • Muros

Los materiales usados son aquellos disponibles en los alrededores de la construcción. Cerca de Pekín se utilizó piedra caliza, en otros sitios se utilizó granito o ladrillo cocido. En ciertas regiones se utilizaron piedras con un alto contenido en metal, como las provenientes de Shan Xi, que daban a la construcción el aspecto de estar hecha con piedras de plata.

  • Suelos

Los suelos eran a base de una mezcla de piedra y mortero en cuatro o seis capas, compactados con rodillos hechos con troncos de árbol, otorgándoles un pavimento fuerte y con buena circulación.
Se evitaron las escaleras y en su lugar se pusieron rampas, pudiendo de este modo ser utilizada como vía de comunicación y transporte.

– Significado y curiosidades

La obra sigue siendo objeto de fascinación y hace tiempo que el gobierno estableció un fondo económico para el mantenimiento y la restauración, especialmente para partes del muro sujetas a la erosión.

Aunque la estructura puramente militar del edificio se haya perdido con el tiempo, la Gran Muralla sigue siendo un espejo de la historia y la cultura chinas: desde las fases imperiales hasta nuestros días, persisten valores como la unidad, la resistencia a las dificultades y el orgullo.

Simboliza tanto la apertura espiritual del país al mundo como el deseo de proteger y preservar vigorosamente su herencia intelectual y cultural.

No solo eso: desde la antigüedad el edificio ha sido objeto de varias leyendas, poemas, canciones e incluso billetes y sellos.

Icono del patrimonio de esta nación capaz de atravesar los siglos no sólo físicamente sino también y sobre todo en lo que se refiere al legado cultural.

En la actualidad, la Gran Muralla China sigue siendo una fuente de inspiración y orgullo para el pueblo chino. Además de su valor histórico y cultural, se considera un testimonio tangible del ingenio humano y una obra maestra de la arquitectura.

Su inclusión en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, en el año 1987, y su designación como una de las Nuevas Maravillas del Mundo, en el año 2007, han reforzado aún más su relevancia global.

Como conclusión, la Gran Muralla China es mucho más que una simple fortificación defensiva. Es un símbolo de la grandeza y la perseverancia del pueblo chino a lo largo de la historia. Su construcción y evolución a lo largo de los siglos es un testimonio vivo de la capacidad humana para superar desafíos y dejar un legado duradero.

Visitar y contemplar la majestuosidad de la Gran Muralla China es sumergirse en la riqueza cultural y la grandeza arquitectónica de una de las civilizaciones más antiguas del mundo.

Un último apunte sobre una creencia falsa: no es cierto que la Muralla China se pueda ver a simple vista desde el espacio.

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El árbol vivo más antiguo de la Tierra es más antiguo que las pirámides de Egipto …


Ancient Origins(C.Bogaard) — Visitantes de todo el mundo acuden en masa a visitar la famosa Gran Pirámide de Giza de 4500 años de antigüedad, ahora recordada como una de las siete maravillas del mundo antiguo. Pero escondida en lo alto de las Montañas Blancas de California se encuentra una maravilla natural sin pretensiones que es más antigua que la Pirámide de Giza por cientos de años.

Un pino bristlecone (Pinus longaeva) conocido como Matusalén tiene el récord mundial Guinness como el árbol individual con nombre más antiguo de la Tierra.

Con más de 4.850 años, su edad se determinó a través de muestras de núcleo. Para poner su edad en proporción, en el momento de la guerra de Troya alrededor del año 1200 a. C., ¡Matusalén habría tenido más de 1600 años! El nombre rinde homenaje a la figura bíblica Matusalén, la persona más anciana de todos los tiempos (969 años para ser exactos) según la tradición judeocristiana.

Con su distintiva apariencia nudosa, moldeada durante (literalmente) miles de años, Bristlecone Pines ha sobrevivido a paisajes y temperaturas implacables. Hay algo irónico en el hecho de que el árbol vivo más antiguo se encuentre en realidad en el llamado Nuevo Mundo.

El descubrimiento de Matusalén en la década de 1950 atrajo turistas a la zona, causando daños con el tiempo. Otro pino bristlecone, apodado Prometheus, fue cortado inadvertidamente cuando un investigador trató de recuperar su descorazonador de árboles de su tronco. 

La revista Smithsonian reveló que solo se dio cuenta de lo que había hecho después de revisar la muestra y descubrir que tenía más de 5000 años. Este trágico evento inspiró a las autoridades a crear el Parque Nacional Great Basin para proteger los milenarios Bristlecone Pines. Como resultado, la verdadera ubicación de Matusalén ahora está clasificada.

Un pino bristlecone en las Montañas Blancas de California, hogar del árbol vivo más antiguo del mundo.

Pero, ¿cuál es el secreto de su supervivencia? Resistente a condiciones extremas, sus raíces se han adaptado para nutrir solo ciertas ramas, limitando el impacto cuando mueren. El pino bristlecone también crece lentamente (una centésima de pulgada por año), mientras que sus agujas viven más de 30 años, lo que ayuda al árbol a conservar energía.

A lo largo de los años, Matusalén se ha enfrentado a una dura competencia. En 2022, Science informó que Jonathan Barichivich concluyó que un ciprés patagónico (Fitzroya cupressoides) en Chile, conocido como el Gran Abuelo (bisabuelo) era en realidad más de 500 años mayor que Matusalén. Alternativamente, un bosque clonal de Populus tremuloides en Utah, conocido como Pando, podría tener una antigüedad de 14.000 años. El enorme bosque, que abarca 80 campos de fútbol según National Geographic, es una colección de tallos genéticamente idénticos que surgieron de una sola semilla.

El estudio y la protección de estos árboles antiguos y sus anillos puede brindar información invaluable sobre el clima a lo largo de la historia antigua, lo que a su vez puede proporcionar pistas para protegerse contra los efectos del cambio climático. Apodados «fieles cronistas de los patrones climáticos del mundo», tenemos mucho que aprender de los árboles ancestrales, ya sean coníferas sudamericanas o pinos californianos desgastados.

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Rani ki vav, un espectacular pozo construido como si fuera un templo invertido en India …


Rani ki vav

L.B.V.(G.Carvajal) — Entre los numerosos baoris (pozos escalonados) existentes en la India, destaca Rani ki vav, una impresionante obra arquitectónica que se construyó como si fuera un templo invertido, y que permaneció oculto bajo tierra hasta su redescubrimiento en el siglo XX.

Está situado en la ciudad de Patan, en Gujarat (India) y fue construido en el siglo XI, durante el gobierno de la dinastía Solanki. Fue encargado por la reina Udayamati en memoria de su esposo, el rey Bhima I, y su propio nombre, Rani Ki Vav, significa literalmente pozo de la reina.

El pozo está construido en estilo arquitectónico Maru-Gurjara, famoso por sus intrincadas tallas y ornamentación. El corredor escalonado desciende siete niveles y conduce a un profundo depósito de agua. Las paredes están adornadas con más de 500 esculturas principales y otras mil menores de deidades hindúes, seres celestiales y motivos florales y geométricos.

Vista desde arriba de Rani ki Vav

El tema central del pozo es el Dashavatara, las diez encarnaciones del Señor Vishnu, que está representado a través de una serie de esculturas.

Tiene unas dimensiones de 65 metros de largo por 20 de ancho, con 28 metros de profundidad. El pozo en sí es circular y tiene unos 10 metros de diámetro y 23 metros de profundidad, alcanzando el nivel de las aguas subterráneas.

Las cámaras y plataformas alrededor del pozo están pensadas para ser lugares de descanso en la subida y la bajada, y están sostenidas por unos 212 pilares tallados. Según el Prabandha-Chintamani, una compilación de biografías realizada en el año 1304 d.C. por el monje jainista Merutunga, la construcción comenzó en el año 1063 d.C. y finalizó 20 años más tarde, en 1083 d.C.

Vista del pozo

Con el tiempo fue quedando enterrado bajo capas de sedimentos procedentes de las crecidas del río Saraswati, junto al que se ubica, hasta que su recuerdo solo se mantuvo por las leyendas locales.

En la década de 1890 los británico Henry Cousens y James Burgess lo describieron como un enorme pozo de 87 metros, del cual solo sobresalían algunos pilares.

En la década de 1940 unas excavaciones sacaron a la luz parte del pozo escalona, pero no sería hasta 1958, bajo la dirección del Dr. S.N. Das, que el Servicio Arqueológico de la India (ASI) comenzó la monumental tarea de excavar y restaurar Rani ki Vav.

Detalle de los pilares de la estructura

El proceso de excavación fue lento y difícil, y el equipo tuvo que enfrentarse a diversos retos, como la eliminación de grandes cantidades de cieno y sedimentos, la estabilización de la frágil estructura y la protección de las delicadas tallas para evitar que sufrieran más daños.

Fueron necesarios casi 30 años de arduo trabajo para devolver la vida a Rani ki Vav.

El ASI empleó una combinación de técnicas tradicionales y modernas para lograr su objetivo. El equipo retiró cuidadosamente el cieno y los sedimentos acumulados, reforzando las secciones debilitadas de la estructura con materiales tradicionales como el enlucido de cal y la piedra.

También emplearon tecnología moderna, como el escaneado láser en 3D, para crear modelos digitales precisos del pozo, lo que facilitó el proceso de restauración.

En 2014, Rani ki Vav fue inscrito como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, reconociendo su valor universal excepcional como monumento cultural que representa la mezcla perfecta de arte, cultura y utilidad:

Rani-ki-Vav es un ejemplo sobresaliente de construcción de pozos escalonados subterráneos y representa un excelente ejemplo de un tipo arquitectónico de recurso hídrico y sistema de almacenamiento ampliamente distribuido por todo el subcontinente indio.

Ilustra la maestría tecnológica, arquitectónica y artística alcanzada en una etapa del desarrollo humano en la que el agua se obtenía predominantemente de corrientes y depósitos de aguas subterráneas mediante el acceso a pozos comunales.

En el caso de Rani-ki-Vav, los aspectos funcionales de esta tipología arquitectónica se combinaron con una estructura en forma de templo que celebra la santidad del agua como elemento natural venerado y la representación de deidades brahmánicas de la más alta calidad.

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El Camino de Santiago, un viaje para todos los públicos …


L.B.V.(A.García) — El Camino de Santiago es una experiencia única. Con nosotros desde hace siglos, cada vez son más las personas o grupos que quieren vivir este estímulo de cerca, poder sentir qué es lo que ocurre cuando nos metemos en él.

Si bien hace años no era más que un encuentro religioso para creyentes, actualmente son muchas las razones que nos llevan a hacer estas sendas.

Con la magia del paisaje por delante, cualquiera que quiera hacer algo diferente tiene la oportunidad de subirse hasta este punto de España y descubrir un sitio que igual no sabía ni que existía.

Solo con el detalle de entrar en la Catedral, seguro que vas viendo el por qué los viajeros se quedan atrapados cuando llegan. ¿Te atreves a descubrir todo lo que hay aquí para ti?

– ¿Cuáles son los motivos que nos llevan a hacer el Camino de Santiago?

Cada persona que se plantea hacer el Camino de Santiago tiene sus propias razones y/o motivos que le llevan a disfrutar del planteamiento. Los por qués, tan dispares como esos senderos por los que cruzamos, tienen su raíz en distintas ideologías, formas de vida o cuestiones personales.

Como un viaje de aprendizaje en el que podemos hacer prácticamente de todo, se nos ofrece la oportunidad de conocer rincones que no habíamos visto hasta ahora, lugares que igual pensábamos que solo estaban en las películas. A continuación, para que veas todo lo que hay a favor, te dejamos con algunas razones evidentes:

.Motivos religiosos

¡No podíamos empezar de otra manera! Muchos de los grupos que se acercan hasta aquí para rezar sus plegarias, para que Dios les escuche con aquello que no llevan demasiado bien. Ideal también para pedir aquello que queramos, igual tú también lo precises para la siguiente temporada y tires de ello. ¿No te parece?

.Crecimiento personal

El Camino de Santiago francés puede ser también una forma de superación personal, esa razón que nos empuja a andar los caminos que lo definen. Perfecto para darnos cuenta de que podemos, son muchos los que se lo ponen como un reto único, ese tesón que les lleva a hacer las cosas por impulso propio.

.Conectar con la naturaleza

¿Sabías que una de estas rutas también nos puede llevar a conectar con la naturaleza? Si lo que tenemos alrededor son prados, caminos de piedra o espacios abiertos, ya podemos hacernos una idea de por qué algunas personas vienen solo para huir del ruido de la ciudad, para sentir el aire y el fuego en sus rostros.

.Buscar la espiritualidad

Al margen de los motivos religiosos que nos pueden llevar a hacer el Camino de Santiago, también hay grupos que vienen en busca de la espiritualidad. Indagar en la parte más pura de nosotros puede ser razón de más para hacer el equipaje y lanzarnos a andar kilómetros por el norte de España. ¿No te parece algo fantástico?

.Conocer a otros peregrinos

En el camino que escojamos podemos conocer a muchos otros peregrinos con los que compartir nuestras experiencias. Esto, que ocurre desde tiempos inmemoriales, supone hablar con personas que también están aquí por alguna razón, que se han lanzado a la calle para cumplir un propósito. ¡No hagas asco a nadie!

– ¿Quién puede hacer el Camino de Santiago?

Cuando hablamos de ir en busca de Santiago el Mayor, no tenemos que centrarnos únicamente en esas personas que hacen el camino por motivos religiosos. Si bien sigue siendo una porción de público importante, existen otros perfiles que se dejan ver por aquí, que no se lo piensan dos veces al andar por los senderos.

De esta manera, se puede decir que las rutas están hechas para todos los públicos, para esas personas que quieran disfrutar de la naturaleza de una forma distinta o descubrir qué hay en estos caminos del norte de España. Perfectas para hacer en familia o con los amigos, nos encontramos ante una forma diferente de disfrutar del mundo.

En los últimos años hemos visto cómo parejas con niños escogen mini rutas con las que poder iniciar a sus pequeños en esta travesía. Aportando valores únicos a esos que formarán parte de la nueva generación del planeta, nos encontramos ante un reto que deberíamos asumir casi todos los progenitores.

El Camino de Santiago, que sin duda es una experiencia que debemos vivir al menos una vez en nuestra existencia, cuenta con muchas más reservas que hace unos años, con nuevos recorridos que lo idean cada vez más atractivos y mejor para aquellos que disfrutan de las actividades al aire libre.

¡No te lo pienses! Si quieres probar una aventura nueva para este verano, igual va siendo hora de que veas los distintos itinerarios a los que podemos optar, esos que harán que veas el lugar de una manera diferente. Perfecto para cambiar de planes y no caer en la rutina, seguro que tú también acabas agradeciendo dicha iniciativa.

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Myasnoy Bor: misteriosa zona anómala de la Segunda Guerra Mundial …


marcianosmx.com — ¿Alguna vez escuchaste sobre Myasnoy Bor? Este valle pantanoso, ubicado a unos 30 kilómetros de Novgorod, es una de las zonas vinculadas a la Segunda Guerra Mundial con más anomalías en todo el mundo.

En este sitio murieron numerosos combatientes del 2° Ejército Soviético de Guardias, varias divisiones alemanas de la Wehrmacht, de la División Azul de España y otras tropas durante la ofensiva soviética en Lyuban en 1942.

Fueron tantos los muertos que, incluso en nuestros días, en el campo se encuentran numerosos restos sin sepultar.

– Fenómenos inexplicables en Myasnoy Bor.

Hace algunos años, grupos independientes realizaban excavaciones en sitios donde acontecieron batallas de la Segunda Guerra Mundial. Los denominados “arqueólogos negros” estuvieron activos durante un buen tiempo buscando toda clase de trofeos de guerra. Sin embargo, ocasionalmente sus incursiones eran perturbadas por fenómenos inusuales.

. Minas terrestres en Myasnoy Bor.

Galina Pavlova, coordinadora del grupo “Buscar” en la ciudad rusa de Enguels, en el Óblast de Sarátov, relató un incidente que tuvo en 1997.

“Los bosques de Myasnoy Bor son místicos y aterradores. Tan pronto como te quedas solo, el lugar empieza a hacer sonidos. Con toda claridad se pueden escuchar los gritos de “hurra”, como si las almas inquietas de los combatientes fallecidos aún estuvieran en plena batalla. El día que encontramos las minas, yo me encontraba atrás de los muchachos en el camino.

Me detuve en un sitio excavado numerosas veces en el pasado. De repente, observé los árboles inclinándose en la misma dirección, aunque no había viento. Llamé a los muchachos, y allí localizamos una antigua caja de madera descompuesta y viejas minas terrestres”.

. Fantasmas de guerra.

Un “arqueólogo negro” llamado Alexei, que solía excavar en las inmediaciones de un bosque próximo a Briansk, donde se instaló el frente ruso entre 1942 y 1943, también relató una historia inquietante.

“Excavamos los cuerpos de 11 soldados alemanes y 6 rusos. Cuatro de los cadáveres alemanes pertenecían a soldados de la Wehrmacht resguardados en las trincheras. Al cortar unos troncos, encontramos botas alemanas descompuestas con huesos sobresaliendo.

En ese momento excavamos con más cuidado y localizamos huesos pélvicos, una columna vertebral y varias costillas. Con mucho cuidado extrajimos los restos de cuatro personas. En ese momento ya oscurecía, por lo que dejamos los huesos en la trinchera y nos dirigimos a un campamento a 200 metros de distancia.

Aquella noche sucedió algo extraño. Valera, el hombre que hacía guardia, nos despertó a toda prisa asegurando que algo pasaba. Nos levantamos, guardamos silencio y escuchamos con atención. 

Eran conversaciones en alemán, con cantos y risas. También se escuchaba el inconfundible traqueteo de un camino. Fue aterrador.

A la mañana siguiente nos dirigimos a la trinchera. Se veía exactamente igual que el día anterior. Sin embargo, al avanzar un poco más observamos zanjas de tanques. Y lo más increíble es que en ese lugar aparecieron nuevas huellas de vehículos”.

. Espejismos temporales en Myasnoy Bor.

En Zheltoyar, al oeste del óblast de Vorónezh, existe una zona anómala conocida como Novokhopersk. En la década de 1990, el comité de Vorónezh organizó un equipo de expedición liderado por el investigador Genrikh Silanov para dar respuesta a los extraños fenómenos que sucedían en el lugar.

 Se dice que, durante una de estas incursiones, lograron obtener imágenes de personas vestidas con uniformes de soldados en las inmediaciones del campamento. Además, una aeronave fantasma también apareció en las fotografías.

Los investigadores concluyeron que se trataba de una ventana temporal a los eventos de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, en una de las imágenes observaron la silueta de un soldado checo. Más tarde corroboraron que una división checa perteneciente al ejército soviético se asentó en la zona.

Según Silanov, estas imágenes eran “espejismos cronológicos” producidos por campos de memoria vinculados a eventos traumáticos del pasado.

Una hoguera flotando en el aire.

En 1997, un grupo de seis individuos incursionó en Luban, en la región de Leningradsky. En este sitio pantanoso se encontraban las ruinas del monasterio Makaryevsky, destruido durante la guerra. Mientras el grupo se aproximaba a las ruinas, a la distancia se distinguía lo que parecían llamas de una hoguera. 

Y se llevaron tremenda sorpresa al descubrir que aquella hoguera estaba suspendida en el aire. Cuando finalmente llegaron a las ruinas, la hoguera simplemente se desvaneció.

El equipo de “arqueólogos negros” instaló un campamento entre los escombros del antiguo monasterio. Según los testimonios recuperados posteriormente, su sueño quedó perturbado por numerosos gritos humanos que provenían del bosque. Obviamente, ninguno de los seis se atrevió a prestar ayuda.

A la mañana siguiente, uno de los arqueólogos se adentró en el bosque y terminó perdido. Volvió al campamento tres horas después, con la ropa hecha harapos y una expresión de terror en el rostro. Jamás contó a sus compañeros lo que experimentó en aquel bosque ruso.

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El Museo de las Momias de Guanajuato…


Ancient Origins(W.Mingren) — Las momias de Guanajuato son un conjunto de más de cien cadáveres conservados por causas naturales que fueron descubiertos en el siglo XIX en Guanajuato, ciudad del centro de México. La historia de estas momias se remonta a 1833, cuando la ciudad fue azotada por un brote de cólera.

Treinta años después de la epidemia, el cementerio estaba lleno a rebosar, y algunos de los cadáveres fueron exhumados para poder enterrar los más recientes. Fue en esta época cuando se descubrió que algunos de estos cuerpos estaban momificados como consecuencia de las condiciones extremadamente secas del terreno.

Se exhumaron aún más de estas momias, y finalmente el lugar en el que fueron almacenadas se convirtió en el Museo de las Momias de Guanajuato.

– Pago de tasas o desalojo de tumbas

En la década de 1860, la ciudad de Guanajuato afrontaba un serio problema: su cementerio estaba alcanzando su máxima capacidad. Por esta razón, se decidió que se impondría una tasa a los parientes de los individuos enterrados en él. Esta tasa se cobró desde 1865 hasta 1958, y su importe era un total de 170 pesos en un solo pago o una cuota de 50 pesos anuales durante tres años.

Pagada esta tasa, las autoridades dejaban al difunto en paz. En caso de no hacerlo, sin embargo, la consecuencia era el ‘deshaucio’ del cadáver de su tumba.

Por desgracia, la mayoría de la gente  no podía permitirse pagar la tasa o sencillamente decidió no hacerlo. A consecuencia de ello, el 90% de las tumbas fueron desalojadas con el paso del tiempo. El primer cadáver en ser ‘deshauciado’ al parecer fue el de un médico francés llamado Remigio Leroy.

Al ser este médico un extranjero que murió cuando estaba de visita en Guanajato, es muy probable que las autoridades no consiguieran ponerse en contacto con sus deudos para informarles del nuevo sistema de tasas. De este modo, su cadáver fue el primero en ser retirado de su tumba.

Una de las momias del Museo de las Momias de Guanajato (México).

– El sorprendente hallazgo de las momias

Para asombro de todos, cuando el cuerpo de Remigio Leroy fue exhumado el 9 de junio de 1865, se descubrió que se encontraba bastante bien conservado. A medida que se iban desenterrando más momias de este tipo, las autoridades de Guanajuato se vieron obligadas a plantearse qué hacer con ellas.

Fue entonces cuando se decidió que las momias serían realojadas en un osario situado en el subsuelo del cementerio. En el caso de que sus parientes acabaran pagando la tasa, se les permitiría reclamar los restos de sus seres queridos para enterrarlos de nuevo. Parece ser que muy pocos, si es que alguien lo hizo, pagaron la tasa, de modo que muy pronto el osario se fue llenando de momias.

Algunas de las momias del museo de Guanajuato.

– Una famosa atracción turística

En 1970 se estrenó una película de terror mexicana titulada Santo vs. las Momias de Guanajuato. En la película, un luchador llamado Santo se enfrenta a las momias de Guanajuato, que habían vuelto mágicamente a la vida. Gracias a esta película el museo pudo consolidar su posición como atracción turística mexicana.

La actitud de los visitantes hacia las momias ha variado con el paso del tiempo. Tratadas en un principio como inquilinos de un cementerio de cuyas tumbas sus parientes no pagaban el alquiler, las momias despertaron poco a poco el interés y la curiosidad del público. Sin embargo, a lo largo de los años los visitantes han ido adoptando una actitud cada vez más respetuosa hacia estos restos humanos.

Como muestra de esta evolución, durante muchos años las momias simplemente se apoyaban en las paredes del osario para que los vivos pudiesen contemplarlas. En la actualidad se han habilitado urnas de cristal para mayor seguridad. También se han realizado recientemente estudios científicos en algunas de las momias para saber más acerca de estos individuos.

Momia de un bebé. Museo de las Momias de Guanajuato. 

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El pueblo noruego donde está prohibido morirse, en contra partida el pueblo americano que los muertos superan sus habitantes…


En Longyearbyen, unos de los pueblos más septentrionales del mundo, viven aproximadamente 2.000 personas

abc(J.P.Jofré)/Viajestic(I.PIcazo)El archipiélago noruego de Svalbard, un grupo de islas en el océano Glacial Ártico, frente a Groenlandia , esconde numerosas peculiaridades tras sus escarpadas y blancas montañas.

Longyearbyen es el nombre de la capital del archipiélago en el que sólo tres islas están habitadas: la isla del Oso (Bjørnøya), Hopen Spitsbergen .

En esta última –la mayor de las tres– se encuentra Longyearbyen y sus poco más de dos mil habitantes presumen de vivir en el pueblo más septentrional del planeta.

Durante más de cuatro meses no ven la luz del sol y la vida se desarrolla tranquila, sin más sobresalto que toparse con uno de los miles de osos polares que pueblan la zona.

Pero quizá lo más llamativo de este enclave es que en él está prohibido morir. Una ley que rige en Longyearbyen desde 1950 obliga a emigrar antes de pasar a la otra vida, debido a que los cuerpos no se descomponen en un hábitat en el que el frío puede alcanzar los 46 grados bajo cero y la máxima de las últimas dos décadas no alcanza los 18 grados en junio.

 Los cementerios están prácticamente vacíos desde hace 68 años. En el caso de que a un habitante se le diagnostique una enfermedad terminal o se tema por su vida, debe ser trasladado. Incluso la ley recomienda que las embarazadas se trasladen al sur, a la península, a lugares más cálidos de Noruega , para dar a luz.

El problema de los cuerpos que no alcanzan la descomposición radica en la propagación de los virus. El temor de que los cadáveres diseminen enfermedades no es infundado. 

En 1998 un equipo de investigadores exhumó varios cuerpos de marineros y encontró en ellos virus de una epidemia mortal de gripe que arrasó esta localidad minera en 1918. El lado positivo fue que la exhumación sirvió para crear una vacuna contra esta gripe .

El problema de que los muertos no se descompongan afecta en realidad a casi todos los países nórdicos, sin embargo en Svalbard es especialmente extremo. Para los románticos que busquen el descanso eterno en su ciudad, existe la posibilidad de incinerarse fuera del archipiélago y esparcir luego las cenizas por las laderas blancas del pueblo.

En estas islas, descubiertas por el holandés Willem Barents en 1596, también rigen otras leyes curiosas. Como hogar de miles de osos polares, una ley obliga a los habitantes a portar rifles para poder defenderse si se aventuran fuera de los poblados.

Longyearbyen recibe cada temporada a numerosos jóvenes, puesto que alberga un centro de estudios, la UNIS (Universitetssenteret på Svalbard), donde se imparten clases de geología, geofísica, tecnología (ingeniería) y biología.

Isla de Longyearbyen, en el archipiélago de Svalbard (Noruega) 

En 1950, el cementerio local dejó de aceptar nuevos cadáveres ya que se temía que los cuerpos enterrados y congelados bajo tierra aún pudieran contener restos de la gripe española, la pandemia de 1918. Aunque la gripe española fue erradicada, se corría el riesgo de que pudiera volver a brotar si eran desenterrados o descongelados, por lo que se decidió prohibir por ley que los habitantes mueran en la isla.

– Colma (California/EEUU)

Cementerio en Colma

Que en una ciudad que apenas tiene 2000 habitantes haya más de un millón de muertos es algo que llama poderosamente la atención, no es que se mueran varias veces, es que los 17 cementerios de Colma acogen a los muertes de la enorme urbe de San Francisco ¿la razón?

La prohibición por parte de las autoridades de San Francisco de la construcción de cementerios en el terreno de la ciudad; se construyeron en Colma (la prohibición data de 1912 y la fundación de Colma de 1924); durante muchos años la mayor parte de la población de Colma vivía del trabajo generado por los cementerios y solo a partir de los años 80 la situación empezó a cambiar y surgieron otras oportunidades de trabajo en el sector terciario (comercios al por menor, servicios…).

Aun así Colma mantiene todavía apodos como ‘La Ciudad del Silencio‘ por aquello de que los muertos no hablan o uno un tanto más tétrico ‘La ciudad que espera para morir‘… (y no solo por su gran número de cementerios sino porque está situada en una posición peligrosa sobre la falla de San Andrés); también hay quien ha puesto un toque de humor al asunto y apodado a Colma de otro modo: ‘Es grande estar vivo en Colma‘.

Una curiosidad más de Colma: en realidad hay 18 cementerios, no 17… el número 18 es para animales domésticos.

– Pueblos en España donde morirse estuvo prohibido

El alcalde de Lanjarón en 1999, José Rubio Alonso, mostraba el polémico bando en el que prohibía morirse a los vecinos

Manuel Blas Gómez recuerda bien aquel excepcional bando municipal que dio en julio de 2002 en Darro con el título «Prohibido morirse» . Apenas llevaba unos meses con el cargo de alcalde que aún ostenta, cuando tomó la decisión de vetar la muerte en esta localidad granadina de 1.500 habitantes.

«Los vecinos lo tomaron bien», dice sin esbozar ni un ápice de esa retranca con la que seguro que muchos recibieron la ordenanza.

El cementerio viejo ya no tenía más suelo útil y aunque la anterior corporación había adquirido un terreno para construir uno nuevo, las arcas municipales no disponían de los siete millones de pesetas que se necesitaban para las obras. Blas Gómez (PP) sorprendió entonces a sus vecinos con la insólita prohibición de morirse en Darro.

A casi 100 kilómetros de distancia, aunque en la misma provincia de Granada, Lanjarón había tomado la misma medida en 1999 ante la saturación de su cementerio. Su alcalde, el popular José Rubio Alonso, dictó el 25 de septiembre un bando en el que prohibía a sus 3.870 vecinos que «optaran» por el «eterno descanso» , «al menos hasta que este equipo de gobierno realice las gestiones necesarias para la adquisición de los terrenos idóneos para que nuestros difuntos se encuentren en la gloria ».

« Aquí no se muere nadie, porque Lanjarón es vida y salud », decía el alcalde en su protesta.

La falta de espacio en el camposanto de esta población al pie de Sierra Nevada, famosa por ser uno de los lugares de mayor longevidad del planeta, había llevado a las autoridades municipales a construir nuevos bloques en las zonas ajardinadas, e incluso encima de otras sepulturas.

«Fue un momento de dificultad. El cementerio se quedó pequeño y no podía ampliarse por la normativa de Sanidad que establecía que no debía estar a menos de 200 metros de la población», explica el actual primer edil de Lanjarón, Eric Escobedo, también del PP.

El polémico bando causó gran revuelo, dando pie a artículos como aquel de Antonio Burgos en el que decía «queden ustedes mucho con Dios, que me voy a Lanjarón» porque «tiene un alcalde que es un sol». El asunto llegó a salir hasta en «The New York Times», recuerda Escobedo.

La prohibición no impidió, sin embargo, que a los siete días uno de sus vecinos incumpliera la normativa , falleciendo por causas naturales en su domicilio. El primer infractor, muy a su pesar, fue un amigo del alcalde .

Un anciano de 91 años llamado José Lozano, conocido como «Chápiro», que como el mismo alcalde reconocía con cierta sorna, era un destacado simpatizante socialista y había querido «dejar claro que su servicio al partido que apoya está por encima de la amistad con su alcalde del Partido Popular».

«No hubo sanción alguna» , aclara Escobedo, por si había alguna duda. «Se hizo una excepción» y Chápiro fue enterrado en Lanjarón, así como los 4 ó 5 «infractores» más que se saltaron la prohibición antes de que se corrigiera la normativa de Sanidad por la vía urgente y se remodelara el cementerio.

En Darro, si alguien se incumplió la norma contaba con nicho propio en el cementerio y no ocasionó problema alguno, según recuerda Blas Gómez. Tampoco transcurrió mucho tiempo antes de que la Diputación Provincial de Granada concediera la subvención que sufragó las obras del nuevo camposanto.

– De Italia a Noruega

Morirse ya no es ilegal ni en Lanjarón ni en Darro, pero sí en el pequeño pueblo italiano de Sellia . En el año 2015, aquellos de sus 500 vecinos en esa época (el 60% con más de 75 años) que no cuiden su salud deben pagar más impuestos .

Su alcalde justifica esta provocativa ordenanza de difícil cumplimiento en que «la vida es un valor universal, pero en un pueblo pequeño cada uno debe hacerse cargo de su propia salud porque, además de tener un valor por sí misma, tiene un valor colectivo. Si un pueblo se hace pequeño, demasiado pequeño, no puede continuar en pie ».

También en Italia hace algunos años atrás el pueblo de Falciano del Massico , con 4.000 habitantes, vetó la muerte como protesta por la falta de fondos para construir otro cementerio .

En 2008 y 2007 fueron las localidades francesas de Sarpourenx (a 40 km de Pau) y Cugnaux (a 15 km de Toulouse) las que prohibieron morirse a sus habitantes y en 2010 en el pueblo brasileño de Biritiva Mirim se llegó a amenazar a los infractores con que «responderían por sus actos» .

Todas ellas lograron solucionar el problema y hoy cuentan con un cementerio remozado o nuevo.

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El pueblo donde nadie podía morir (Relato, autor desconocido) …


Mi trabajo como periodista requiere que viaje constantemente. Una parte de ese trabajo consiste en publicar una columna con mitos y leyendas de pueblos pequeños. No se trata de una labor objetiva en el mundo del periodismo, pero lo disfruto mucho. O al menos así era hasta que me topé con un pueblo llamado Madero Argento. Como versaba el mito, a nadie se le permitía morir en este sitio.

Lo hice mucho antes de que existiera Google Maps. Para llegar al pueblo tuve que confiar en las instrucciones que me proporcionó la fuente. Algo dentro de mí me decía que se trataba de una broma, pero la columna en el periódico trataba precisamente de esto: comprobar o refutar la información.

Preparé todo para el viaje, y tras varias horas conduciendo me encontré en un camino oculto, sucio y sin mantenimiento. Tras más de tres horas avanzando por esta ruta encontré un viejo letrero de madera, la primera señal de civilización.

“Madero Argento. Retorne ahora”, se leía.

A la distancia, observé lo que parecía una antigua comunidad de labranza. Era un pueblo pequeño con escasas construcciones que lucían deterioradas, así como tractores y camiones completamente oxidados y abandonados.

A simple vista parecía un pueblo fantasma. Estacioné el carro a orilla de carretera y me dispuse a declarar el mito una auténtica estafa.

Sin embargo, escuché que alguien me hablaba.

“¿Por qué has venido?”, espetó una voz débil.

Inmediatamente busqué el origen de la voz. Era un anciano de apariencia frágil que se apoyaba sobre un bastón. Estaba completamente calvo y no tenía un solo diente en la boca.

“¿Quién eres?”, le pregunté.

En medio de una situación ligeramente incómoda, decidí presentarme.

“¿Por qué estás aquí?”, respondió.

Le mencioné que era un cazador de mitos y leyendas, y llegué hasta ese lugar gracias a las indicaciones proporcionadas por una fuente anónima.

El hombre lanzó un suspiro. “La ignorancia es una bendición, pero ya que has venido… tendrás aquello que viniste a buscar”.

En ese momento me percaté de que el anciano tenía la pierna rota. La arrastraba mientras cojeaba con mucha dificultad. Pero lo más extraño era su piel, cubierta por arañazos que parecían recientes.

“¿Estás bien?”, le pregunté con cierto nerviosismo. Simplemente ignoró la pregunta e hizo gestos para que lo siguiera.

“¿Vives solo en este sitio?”

“No, hay otras personas”.

En el suelo observé un pájaro con el torso desgarrado y los órganos expuestos. Aparentemente lo mató un gato o perro. Sin embargo, aquel animal intentó moverse a pesar de sus graves heridas.

El pájaro está… está…”, intenté decirle.

El anciano observó al animal con desdén.

“Aquí está prohibido morir. No se permite que nada muera”, respondió.

Lo seguí hasta el interior de una casa antigua. Tan pronto como atravesé el marco de la puerta principal, un hedor a carne podrida asaltó mis fosas nasales.

Una docena de personas, con diversos tipos de mutilación, estaban esparcidas en la sala. Sin embargo, seguían respirando. Vivían con heridas que habrían matado a cualquier ser humano.

Se demostró la veracidad del mito, aunque yo no podía creerlo.

“¡Debemos solicitar ayuda!”, dije mientras observaba a un hombre cuyos huesos de la mano sostenían unos cuantos colgajos de piel.

“Eso sólo empeoraría la situación”, respondió el anciano.

Saqué el teléfono completamente dispuesto a llamar a emergencias. Sin embargo, en aquel remoto lugar no tenía una sola barra de señal para solicitar ayuda.

“Siéntate, vamos a platicar”.

Completamente avasallado por lo que veía, no logré encontrar las palabras para formular un argumento coherente.

“Has venido para conocer la historia de Madero Argento, y te la voy a contar”, dijo el anciano.

Me senté y observé a todas aquellas personas sufriendo en ese lugar. La mayoría tenía heridas tan terribles que ni siquiera les permitían hablar, y se limitaban a emitir gemidos de agonía en el lugar donde estaban sentados. Cada herida parecía reciente, como si se las hubieran hecho ese mismo día.

“Desde la fundación de este pueblo en 1911, nos desempeñamos como una típica comunidad agrícola. Un pueblo pequeño que no es de mucho interés para los visitantes. La mayoría nacimos y crecimos en este lugar, por lo que esas extrañas ocasiones en que alguien nos visitaba se armaba un revuelo. Era motivo de celebración”.

El hombre se detuvo un instante para observar su pierna rota.

“Entonces, en 1956 un hombre llegó a Madero Argento. A bordo de un auto de lujo y vestido con finas prendas, contrastaba demasiado con el modesto estilo de nuestro pueblo. Dijo que no venía a hacer negocios y mucho menos establecerse en la región. Simplemente quería vivir un año en nuestra comunidad. Además, prometió que cuando su visita terminara nos obsequiaría algo que jamás olvidaremos”.

Apenas terminó de hablar el anciano, escuché unos débiles gritos provenientes del exterior. Eran terriblemente roncos y transmitían una sensación indescriptible de agonía.

“Jamás dijo mucho. Se limitó a observarnos mientras continuábamos con nuestra rutina diaria, y siempre estaba dispuesto a ayudar. Se mostró como una persona educada y servicial, por lo que en el transcurso de un mes ya lo considerábamos parte de la comunidad. Pero, siempre vestía aquel maldito traje que parecía ajeno a los elementos externos. Con lluvia o bajo un terrible calor, el hombre se mostraba tranquilo y lucía impecable”.

Los gritos afuera se intensificaron. En medio de aquel suplicio distinguí algunos ruegos de piedad.

“Después, cuando terminó su año en Madero Argento nos hizo una pregunta muy simple”.

“¿Qué pregunta?”, le dije.

“¿Quieren vivir para siempre?”.

Se detuvo un instante y volvió a suspirar. Los gritos del fondo parecían intentar llamar mi atención, como si supieran que estaba allí.

“En un primer momento nos reímos de la propuesta. Aunque la muerte no era nuestra enemiga, tampoco la queríamos cerca. Tras un extenso debate, el pueblo decidió llevar la respuesta a votación. Ya puedes ver lo que elegimos”.

Me aproximé a la ventana intentando averiguar el origen de los gritos. Quería salir corriendo de ese lugar, pero algo en mi interior me lo impedía. Sentía una profunda lástima por la gente de Madero Argento, y realmente pretendía ayudarlos.

“¿Entonces, vivirás para siempre?”.

El anciano asintió. “Prometió que nuestros cuerpos se mantendrían siempre jóvenes. Desgraciadamente, cuando el paso del tiempo dejó de afectarnos perdimos la capacidad de sentir sed, hambre y la necesidad de dormir. Somos inmunes a las heridas, enfermedades o destrucción. Pero no podemos sanar. Cada una de las lesiones que sufrimos, sin importar lo pequeña o grave que sea, se quedará con nosotros hasta el fin de los tiempos. Esa es nuestra maldición”.

“¿Qué sucede con la gente que grita?”, le pregunté.

Suspiró nuevamente. “Vienen del granero. Ahí es donde mantenemos a las personas que quieren salir”.

“¿Salir? ¿A dónde?”.

“Algunos creyeron que podían escapar a la maldición. Destruyeron sus propios corazones y otros se aplastaron la cabeza. Estaban equivocados. No pueden morir, no se les permite hacerlo”.

“¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte? ¿Existe alguna forma de detener esto?”, pregunté.

Soltó una carcajada. No fue una risa alegre, sino de malicia.

“¿Detener? ¡No buscamos que se detenga!”, dijo. “Hace diez años, el mismo hombre que nos maldijo regresó al pueblo. No envejeció un solo día, y todavía mostraba aquella sonrisa alegre al saludar. Nos ofreció la muerte, liberar nuestras almas y salvarnos de esta terrible vida”.

“¿Por qué no aceptaron?”.

Se detuvo y la sonrisa se esfumó de su rostro.

“Porque nos contó lo que sucede después de la muerte. Y te puedo asegurar que es un destino mucho más terrible al que estamos condenados”.

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Las siete maravillas del mundo antiguo y del moderno…


La lista de las siete maravillas del mundo antiguo

EOM(J.L.Marín/A.Merino)  —  Desde tiempos antiguos, el ser humano ha mostrado fascinación por registrar y catalogar las principales obras artísticas de su tiempo.

Este impulso, motivado por la idealización y la necesidad de hacer perdurar su propio ingenio y creatividad, se puede encontrar en libros, museos y escritos de casi cualquier época, aunque pocos ejemplos son más conocidos y arcaicos que el listado de las siete maravillas del mundo antiguo.

Así se vería en la actualidad la estatua de Zeus en Olimpia, símbolo de  victoria y poder

Así se vería la estatua de Zeus en la actualidad

Elaborada a partir de los escritos de los autores griegos del periodo helenístico (323 a. C.-31 a. C.), esta lista —o más bien listas, ya que se crearon numerosos índices— recoge las obras arquitectónicas y escultóricas más importantes de la Edad Antigua.

Un periodo de varios miles de años pero que concentra la mayor parte de los monumentos en los siete siglos anteriores al nacimiento de Cristo y en lugares cercanos a la cuenca del mar Mediterráneo, como Egipto, Grecia o Mesopotamia.

Así se vería el templo de Artemisa en Éfeso en la actualidad

Así se vería el templo de Artemisa

Uno de los autores griegos más famosos que elaboraron catálogos de los monumentos que merecían la pena ser visitados fue Antípatro de Sidón, que en el siglo II a.C. escribió un poema donde se incluía una escueta lista de maravillas y en el que se mencionaban, también, las murallas de Babilonia: «He posado mis ojos sobre la muralla de la dulce Babilonia, que es una calzada para carruajes, y la estatua de Zeus junto al Alfeo, y los jardines colgantes, y el Coloso del Sol, y la enorme obra de las altas Pirámides, y la vasta tumba de Mausolo; pero cuando vi la casa de Artemisa, allí encaramada en las nubes, esos otros mármoles perdieron su brillo, y dije: aparte de desde el Olimpo, «el Sol nunca pareció jamás tan grande» después de ver mi musa».

Así se vería el Mausoleo de Halicarnaso en la actualidad
Así se vería el museo de Halicarnaso

Con el paso del tiempo, las listas de monumentos y obras que elaboraron los autores griegos se fueron homogeneizando y estandarizando, y la que más recorrido y aceptación ha logrado en la actualidad es la que incluye la Gran Pirámide de Giza, el Templo de Artemisa, los Jardines Colgantes de Babilonia, la Estatua de Zeus en Olimpia, el Mausoleo de Halicarnaso, el Faro de Alejandría y el Coloso de Rodas.

El Coloso de Rodas, una estatua para el dios Sol
Así se vería el Coloso de Rodas en la actualidad

El origen de este listado estandarizado —al igual que el de varios de sus monumentos— es discutido, aunque lo más probable es que se sitúe en el largo periodo que va desde la Alta Edad Media al Renacimiento: algunos expertos adjudican la autoría al historiador Gregorio de Tours (siglo VI), mientras que otros atribuyen el catálogo a las pinturas del artista neerlandés Maerten van Heemskrerck, muy posteriores (siglo XVI).

El faro de Alejandría, la luz del Mediterráneo
Faro de Alejandría

De todas las obras y monumentos que aparecen en la lista actual de las maravillas del mundo antiguo, solo una permanece en pie en la actualidad: la gran pirámide de Giza, que también es la más antigua (2550 a.C.).

Situada en la orilla occidental del río Nilo, la pirámide fue construida por el faraón Keops, tardó veinte años en completarse y se utilizaron 2,3 millones de bloques de piedra caliza.

En su punto más alto alcanza cerca de 140 metros, mientras que la base supera los 230 en cada lado.

Así se vería la Gran Pirámide de Gizeh en la actualidad
Gran pirámide de Guiza

Los Jardines Colgantes de Babilonia, por su parte, son una de las creaciones cuya existencia está más discutida.

Se dice que fueron construidos por el rey Nabucodonosor II hacia el año 600 a.C., aunque las pocas evidencias arqueológicas sobre jardines de este tipo no se sitúan en Babilonia, sino en Nínive, una antigua capital mesopotámica.

Así serían los jardines colgantes de Babilonia en la actualidad
Así serían los jardines colgantes de Babilonia

Los arqueólogos que excavaron en esta región en el siglo XIX descubrieron tablillas cuneiformes del siglo VI a.C. que describían un jardín de varios niveles lleno de árboles y plantas.

Frente a esto, varios autores e historiadores antiguos sí que recogían, con mayor o menor detalle, la existencia de estos jardines en Babilonia, aunque es posible que muchos partieran de la simple ficción.

Algo similar ocurre con el Coloso de Rodas: el debate en torno a esta estatua se centra en la localización exacta donde se levantó y la forma con la que fue construida, debido a las limitaciones técnicas y mecánicas de la época.

– Las siete maravillas del mundo moderno

Mapa de las siete maravillas del mundo moderno

Ni Tripadvisor, ni las guías de viaje de Lonely Planet, ni los reportajes de National Geographic. La afición de la humanidad por reducir el mundo a listas de imprescindibles es muy anterior a la llegada de internet, las redes sociales o el turismo de masas.

Los autores del periodo helenístico, allá por el siglo segundo antes de Cristo, ya comenzaron de hecho a sugerir itinerarios de viaje de cobertura internacional a sus coetáneos.

Archivo:Machu Picchu, Peru.jpg - Wikipedia, la enciclopedia libre

Machu picchu

Tanto es así que fueron pioneros en la elaboración de la reconocida lista de las siete maravillas del mundo antiguo, una selección que ha sufrido variaciones a lo largo de los siglos pero que ha perdurado hasta la época moderna como homenaje a las mejores obras arquitectónicas de la Antigüedad.

Chichén Itzá, corazón del imperio maya
Chichén itzá

Con el objetivo de adaptar esa lista a la actualidad y dar reconocimiento a otros rincones del mundo, la fundación privada New Open World Corporation —promovida por el magnate suizo Bernard Weber— organizó en 2001 un concurso a nivel global para escoger las siete maravillas más destacadas construidas hasta el año 2000.

El certamen no estuvo exento de polémica —una misma persona podía emitir más de un voto y no todos los países apoyaron de igual manera la campaña—, pero la votación acabó convirtiéndose en una de las más masivas de la historia.

CÓMO LLEGAR AL CRISTO REDENTOR RIO DE JANEIRO? - Free Walker Tours
Cristo redentor 

Más de noventa millones de personas participaron finalmente en el concurso, las cuales pudieron elegir entre 21 obras finalistas elegidas por un panel de expertos.

La New Open World Corporation trató de contar con la ayuda de la Unesco para seleccionar las candidaturas, pero las dudas sobre la rigurosidad y la finalidad del certamen llevaron al organismo de las Naciones Unidas a marcar distancias con la campaña y criticar la iniciativa.

El Coliseo de Roma
Coliseo de Roma

A pesar de ello, la votación —a través de internet o por SMS— salió adelante y los ganadores fueron revelados en un pomposo evento celebrado en Lisboa el siete del séptimo mes de 2007 en honor al número elegido también por los autores griegos, que en su cultura representaba una cifra especial.

Solo hubo un pequeño matiz: en realidad la lista de las siete maravillas del mundo moderno incluye una octava, la Gran Pirámide de Giza.

El 85% de la ciudad de Petra permanece bajo tierra e intacta | National  Geographic

Petra, Jordania

En un principio, los organizadores quisieron incluirla como una candidata más, pero Egipto recordó que ya había recibido el estatus de maravilla del mundo antiguo y exigió que se la tratara de forma especial.

Así las cosas, la pirámide acabó siendo nombrada la octava maravilla honorífica.

Taj Mahal: una tumba colosal que es monumento al amor | National Geographic
Taj Mahal

El resto del listado incluye los yacimientos arqueológicos de Chichén Itzá (México, 1200), que en medio de la inmensa selva de la península de Yucatán recuerda el dominio de la astronomía por parte de los mayas; Petra (Jordania, siglo VIII a.C.), antigua capital del reino nabateo; o la Gran Muralla (China), construida por el Imperio chino a partir del año 445 a.C. para detener las invasiones procedentes de Manchuria y Mongolia.

La Gran Muralla china: la mayor obra de ingeniería del mundo

Gran Muralla China

La selección la completan el Coliseo de Roma (72 d.C.), el anfiteatro por excelencia del Imperio romano; el palacio Taj Mahal (India, 1632), cuya edificación fue ordenada por el emperador Sha Jahan; el Cristo Redentor de Rio de Janeiro (1922), la escultura art decó más grande del mundo; y la ciudad abandonada de Machu Picchu (Perú, 1450), el tesoro inca redescubierto en 1911.

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El campo de fútbol más espectacular y bello del mundo está en Noruega …


Economistjurist(A.J.Aranda) — Los campos de fútbol no son simples espacios donde se practica este deporte o donde los aficionados van a ver sus sueños hacerse realidad, también aportan una estética peculiar en la localidad donde estén ubicados.

Este tipo de construcciones juegan con diversos estilos arquitectónicos para servir como un atractivo visual, como el Camp Nou de Barcelona que también es usado para realizar conciertos debido a su versatilidad.

El recinto futbolístico más bello, espectacular y peculiar del mundo se encuentra en el pueblo pesquero de Henningsvaer en Noruega.

Se trata del Henningsvaer Idrettslag Stadion que está ubicado entre dos islas diminutas del archipiélago Lofoten, conocido por ser una de las mejores localidades para presenciar la aurora boreal.

El campo apenas puede denominarse como tal debido a que está situado en un espacio tan especial que no le permite contar con gradas para el público.

Es propiedad del ayuntamiento de la localidad, Vågan Kommune, y su gestión es llevada a cabo por el club deportivo Henningsvaer IL que usa la infraestructura para entrenamientos y partidos de ligas amateur.

Destaca que el campo cuenta con grandes rejillas que son empleadas para evitar que los balones acaben en el mar ya que puede darse una situación muy peligrosa debido a la profundidad, temperatura y comportamiento del agua.

Además, las rejillas tienen otro uso que sorprende mucho a los turistas ya que se emplean para secar el bacalao de los pescadores del pueblo.

– Difícil construcción

Las islas del Círculo Polar Ártico no poseen las características idóneas para la construcción de un espacio dedicado a la realización de uno de los deportes más famosos del mundo.

Los nativos de la isla han sabido aprovechar las formaciones rocosas y las bajas temperaturas para crear el campo de fútbol más bello del mundo.

Ante la supuesta adversidad, decidieron construirlo para demostrar que cualquier espacio es válido para la práctica de este deporte.

Para ello, se niveló el lecho de roca de la isla y se insertó césped artificial puesto que es muy complejo que crezca de manera natural debido a la climatología de la zona.

A pesar de que no contar con un espacio dedicado exclusivamente para el público, las rocas que lo rodean son de fácil acceso, cómodas y ofrecen una vista espectacular del campo pudiendo visionar un partido hasta 500 personas sin ningún tipo de problema. De hecho, la población de Henningsvaer supera esa cifra tan solo por 10 habitantes.

El estadio no está exento de polémicas puesto que, al solo admitir partidos y equipos de fútbol amateur, muchas personas no lo consideran como un campo de fútbol en el sentido estricto de la palabra por su tamaño limitado.

Aún así, todas las personas están de acuerdo en la belleza que posee al estar rodeado por el mar abierto, bahías protegidas y montañas espectaculares.

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Cinco lugares extraordinarios que poca gente sabe que existen …


Peñón de Guatapé, uno de los lugares extraordinarios del mundo que poca gente sabe que existen / DTARAZONA - WIKIMEDIA COMMONS

Peñón de Guatapé, uno de los lugares extraordinarios del mundo que poca gente sabe que existen 

Crónica Directo(J.C.Naranjo)  —  Por mucho que se viaje, siempre quedarán rincones del mundo por visitar. Lugares extraordinarios que no aparecen en las guías más populares, pero que conquistan inmediatamente a los que los contemplan con sus ojos.

Una buena selección de estos sitios que pasan más desapercibidos está en el libro Maravillas secretas del mundo: 360 lugares extraordinarios que no sabías que existían. Los expertos de Lonely Planet son los responsables de esta obra, que incluye zonas por descubrir tan increíbles como estas.

La magia de estos árboles hace que, cuando pierden su corteza, aparece un  arcoíris

– Eucaliptos arcoíris en Hawái (Estados Unidos)

La carretera a Hana es una de las rutas más increíbles del planeta, con un arrollador plantel de atracciones, sonidos y colores a medida que la carretera baja zigzagueante hasta el aletargado pueblo en pleno bosque lluvioso de Maui.

Quizá lo más extraordinario del recorrido sea el ‘bosque pintado’ de eucaliptos: árboles que parecen arcoíris congelados, un capricho de la naturaleza.

Estas espectaculares rara avis de la evolución lucen colores rojos, púrpuras y verdes muy intensos gracias al proceso de pelado de corteza que realizan en diferentes épocas del año.

Sin embargo, la verdadera belleza de este fenómeno es que el proceso no se detiene, y las manchas cambian constantemente de color creando una arboleda de caleidoscopios vivientes.

Hunga Tonga-Hunga Ha'apai: una isla singular - Fundación Aquae

– Hunga Tonga-Hunga Ha’apai en Tonga

En enero del 2015, la diminuta Hunga Tonga-Hunga Ha’apai expulsó su cabeza desde las entrañas de la Madre Tierra. Este otrora plácido volcán submarino explotó atravesando la superficie del Pacífico con tal bravura que sus columnas de ceniza desviaron los aviones de sus rutas durante días.

Una vez terminado el castillo de fuego, la isla más nueva del mundo tenía 500 metros de longitud y 250 metros de altura, así como un cráter central con un sulfúrico lago de color verde lechoso. Su característica forma de herradura tal vez hizo un debut impresionante, pero su papel sobre la Tierra será reducido. Los científicos sostienen que la isla podría volver al mar en pocos años.

PIEDRA DEL PEÑOL (Guatape) - 2023 Qué SABER antes de ir

– El peñón de Guatapé en Antioquia (Colombia)

Entre las verdes y montañosas inmediaciones de la pequeña localidad de Guatapé sobresale un peñón gigante (198 metros), parcialmente cubierto por vegetación. El monolito, siglos atrás venerado por los tahamíes, lo escaló por primera vez un grupo de amigos en 1954, que tardó cinco días en encajar los tablones para subir en una única hendidura de roca lisa.

Hoy en día se puede subir hasta el mirador del peñón por una escalera de obra de 649 escalones calzada en dicha hendidura. Desde la década de 1970, cuando se anegó la zona, las vistas panorámicas desde la cima (un rosario de lagos e islas) son impresionantes.

8 actividades en islas Caimán para aprovechar las vacaciones - Mi Viaje

– Hell en Gran Caimán (Islas Caimán)

Cuando se visita la isla de Gran Caimán, la frase “ir al infierno y volver” adquiere su sentido más literal. En pleno paraíso tropical se esconde Hell, un conjunto de antiguas formaciones de roca caliza en West Bay. Las rocas, afiladas, negras y yermas, evocan el inframundo, aunque también se reservan una faceta más saludable emparejada a ese ambiente espeluznante.

En rojo intenso se ha pintado la oficina de correos y la tienda de regalos que, además, se han engalanado con un cálido “Welcome to Hell” («Bienvenido al Infierno»). Se puede entrar en ellas para conocer al ‘Satanás’ residente, quien, de hecho, se llama Ivan Farrington y disfruta haciendo juegos de palabras demoníacos.

Kubu Island: A Desert Island of Baobabs and Ancient Fossils | Amusing Planet

– Isla de Kubu en Botsuana

Visitar la isla de Kubu es entrar en una dimensión diferente. Se encuentra en un rincón remoto de la red de salares más extraña del mundo, los de Makgadikgadi, en el desierto del Kalahari. Es un mundo mágico de imponentes baobabs y horizontes interminables, un lugar alucinante de extrañas dimensiones y belleza singular.

Ahora no hay agua, pero seguramente hace apenas cinco siglos los hipopótamos se bañaban en lo que sería un enorme mar interior (kubu significa “hipopótamo” en setswana, el idioma que se habla en la región).

En un plano más prosaico, se observa que las aves de otro tiempo también dejaron rastro: las manchas blancas sobre las rocas que observan este panorama infinito son guano fosilizado, huellas del paso de las aves que descansaban entre expediciones de pesca en lo que antaño fue realmente una isla.

Encontrar estas conexiones tan poco evidentes con un pasado olvidado puede parecer algo fuera de lugar. Pero cuando alguien se sienta con la espalda apoyada en un baobab y contempla la vastedad de un mundo que parece no tener fin, el tiempo se desvanece y se pierde en la eternidad.

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Los laboratorios secretos más fascinantes …


QUO(A.Jover)  —  Los has visto en las películas, pero los laboratorios secretos también han existido en el mundo real, y quién sabe si existen ahora mismo

En general, el cine no es especialmente amable con los científicos ni la ciencia. Además de las inexactitudes y las violaciones de las leyes de la física (por ejemplo, destruir asteroides gigantes con bombas atómicas, espóiler, no funciona), cuando por fin sale un laboratorio es muy probable que esté regentado por un científico loco que quiere acabar con la humanidad desde su guarida secreta en una isla, cueva, satélite o instalación submarina.    

Sin embargo, los laboratorios científicos secretos más importantes de la historia han realizado descubrimientos pioneros y desarrollado tecnologías revolucionarias. He aquí algunos ejemplos notables:

– Laboratorio nacional de Los Álamos (Proyecto Y), Estados Unidos 

Este laboratorio se creó durante la Segunda Guerra Mundial como parte del Proyecto Manhattan para desarrollar la bomba atómica. Dirigidos por J. Robert Oppenheimer, los científicos de Los Álamos diseñaron y construyeron con éxito las primeras armas nucleares, que se utilizaron en los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki.

– Laboratorio nacional de Oak Ridge (sitioX), Estados Unidos 

En este caso no solo era un laboratorio, sino una ciudad entera en Tennessee. Oak Ridge, otra de las instalaciones clave del Proyecto Manhattan, fue responsable de la producción de uranio enriquecido para armas nucleares. El objetivo principal de las instalaciones era el desarrollo del método de difusión gaseosa para separar los isótopos de uranio.

– Bletchley Park, Reino Unido 

Bletchley Park fue la sede central de los descifradores de códigos británicos durante la Segunda Guerra Mundial. Albergaba la Government Code and Cypher School, encargada de descifrar las comunicaciones cifradas del enemigo. En particular, el matemático Alan Turing y su equipo descifraron la máquina Enigma alemana, contribuyendo significativamente a la victoria aliada.

– Centro de investigación del ejército de Peenemünde, Alemania 

Este centro fue responsable del desarrollo del cohete V-2, el primer misil balístico guiado de largo alcance del mundo. Dirigido por Wernher von Braun, el trabajo realizado en Peenemünde sentó las bases de la tecnología de cohetes posterior a la Segunda Guerra Mundial y del programa espacial moderno.

– Sverdlovsk-44, antigua Unión Soviética

Situada en la Unión Soviética durante la Guerra Fría, esta ciudad secreta, que en la actualidad se llama Novouralsk se dedicó a la investigación y el desarrollo de armas nucleares. Los científicos de Arzamas-16 desempeñaron un papel crucial en el desarrollo de la primera bomba atómica de la Unión Soviética, conocida como «Primer Rayo» o «Joe-1».

– Área 51, Estados Unidos 

Situada en Nevada, el Área 51 es una instalación militar altamente clasificada cuyo objetivo principal es el desarrollo y ensayo de sistemas avanzados de aviación y armamento. El secretismo que rodea al Área 51 ha alimentado numerosas teorías conspirativas, incluidas las relacionadas con ovnis y vida extraterrestre.

– Porton down, Reino Unido 

Creado durante la Primera Guerra Mundial, Porton Down ha sido el principal centro de investigación y desarrollo de armas químicas y biológicas del Reino Unido. Aunque su interés se ha desplazado hacia la defensa y las contramedidas, el centro ha estado asociado a numerosas controversias relacionadas con los ensayos en humanos y animales.

Estos laboratorios secretos han desempeñado un papel fundamental en la configuración del panorama científico y militar mundial. Su trabajo ha dado lugar a avances en campos como la tecnología nuclear, la criptografía, la cohetería y la aviación, pero también ha sido fuente de debates éticos y controversias, y por qué no decirlo, del mito del científico loco y su laboratorio secreto tan repetido en el cine.

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La historia del edificio abandonado más alto del mundo…


Con su forma piramidal y su tamaño imponente es convierte una de las estructuras más reconocidas de Pyongyang, Corea del Norte. 

Revista Dinners/La Vanguardia(G.Londeix)  —  El edificio Ryugyong Hotel es una construcción icónica de Corea del Norte. Con una altura de 330 metros, es el edificio más alto de Pyongyang, la capital del país. A pesar de su estatura, el hotel ha permanecido vacío y sin terminar durante más de tres décadas.

La construcción del Ryugyong Hotel comenzó en 1987, cuando Corea del Norte buscaba mejorar su imagen internacional al albergar la Feria Mundial de la Juventud y los Estudiantes.

El hotel estaba destinado a ser el más grande del mundo, con 3.000 habitaciones y 105 plantas. Sin embargo, el proyecto se vio afectado por una serie de problemas financieros, técnicos y políticos.

La construcción se detuvo en 1992, cuando la Unión Soviética se derrumbó y Corea del Norte entró en una profunda crisis económica. El edificio se convirtió en un símbolo del fracaso económico del país, y durante muchos años fue objeto de burlas y críticas internacionales.

En 2008, la construcción se reanudó después de una inversión de 180 millones de dólares por parte de una empresa egipcia.

Sin embargo, las obras se detuvieron de nuevo en 2013, sin que se haya revelado la razón.

Desde entonces, el edificio ha permanecido vacío y sin terminar.

A pesar de su estado inacabado, el Ryugyong Hotel sigue siendo un monumento impresionante.

Su forma piramidal y su tamaño imponente lo convierten en una de las estructuras más reconocidas de Pyongyang.

Muchos turistas visitan la ciudad solo para ver el edificio, y algunos incluso se aventuran a subir a su cima para disfrutar de las vistas panorámicas de la ciudad.

Sin embargo, el futuro del Ryugyong Hotel sigue siendo incierto.

Aunque ha habido rumores de que el gobierno norcoreano está buscando inversores para completar la construcción, no se ha anunciado ningún plan concreto.

Algunos expertos sugieren que el edificio podría ser demolido si no se encuentra una solución viable.

En última instancia, el destino del Ryugyong Hotel es un recordatorio de los desafíos que enfrenta Corea del Norte en su intento de modernizar su infraestructura y atraer inversión extranjera.

Aunque la construcción del hotel comenzó con la intención de mostrar la grandeza del país, ha terminado siendo un símbolo de su difícil situación económica y política.

Este hotel puede sumar varios récords. Es uno de los 50 edificios más altos del mundo, uno de los diez albergues con más pisos del mundo (105) y lleva 32 años sin tener un cliente.

El hotel Ryugyong fue planeado para ser la joya de la corona de Corea del Norte, y se convirtió en una maldición. Se empezó a construir en 1987, cuando el líder del país era Kim Il Sung, el abuelo del actual mandamás, Kim Jong Un.

La idea era que se abriera en 1989 y se pudiera mostrar al mundo como un diamante arquitectónico. Pero los problemas económicos comenzaron y la gran crisis económica de 1991 junto a la caída de la URSS hizo que la construcción del edificio se parara.

El hotel Ryugyong (significa La Ciudad de los Sauces) , era uno obsesión para los líderes norcoreanos. Pero las obsesiones necesitan dinero. Y con la estructura completa, lo que faltaba era terminarlo.

¿Cómo explicarle a los 25 millones de norcoreanos que en los años 90 no tenían para comer, que había que terminar ese monstruo gigantesco? Entre 1990 y el 2000, unos tres millones de norcoreanos murieron de hambre.

– En 2008 se retomaron las obras a cargo de Orascom

Así quedó hasta 2008, cuando el gigantesco edificio abandonado, recibió nuevos obreros. Para los gobernantes norcoreanos era una vergüenza no poder concluir su estructura más promocionada.

Una empresa egipcia de telecomunicaciones, la Orascom, que tiene buenos vínculos y oficinas en Corea del Norte, decidió terminar la construcción. Además de las 3.000 habitaciones, los 8 restaurantes giratorios y algunos casinos y clubes nocturnos, los egipcios se hacían cargos de otras innovaciones revolucionarias.

Orascom puso 400 millones de dólares para terminar el hotel, a cambio de montar la infraestructura móvil del país. Gastaron 180 millones de dólares en cubrir a todo el hotel de un cristal de espejo color azul. El hotel Ryugyong parecía un edificio de verdad. Sólo por fuera. Por dentro seguía vacío. Un cascarón sin contenido.

La revista Esquire declaró al hotel como “El peor edificio de la historia de la humanidad”. Y encima cerrado. Pero en 2018, el líder King Jong Un puso en marcha una campaña de propaganda para anunciar la apertura del hotel, aunque el edificio no cuenta con servicio de electricidad.

Pero Kim decidió adornarlo con más de 100.000 luces led que durante varias horas todas las noches transmiten propaganda y la bandera norcoreana de 40 metros en el cono superior.

Muchos creen que Kim Jong Un tiene dos fechas en mente para inaugurar el mayor edificio de su nación. Podría ser el 30 de diciembre de este año, cuando cumpla ocho años en el poder. O el 8 de enero del próximo año, cuando el líder cuando cumpla años de edad. Será cuando ese hotel maldito lleve 34 años en pie y sin ningún cliente registrado en su larga historia.

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