Aquellos pueblos más longevos en el mundo…

ACV(H.G.Barnés)/Clarin(G.Sánchez)/National Geographic(C.C.Garay)/The New York Times(J.Horowitz)/Infobae/DW/XLSemanal(C.M.Sánchez) — Cada vez que hablamos de las zonas azules, esas regiones del planeta que Dan Buettner descubrió y en las que abundan las personas que han superado los 100 años de edad, solemos pensar en regiones remotas como Okinawa (Japón).
Sin embargo, al lado de nuestro país, a apenas 1.000 kilómetros de las Islas Baleares, se encuentra Cerdeña, la región que dio por primera vez nombre a las zonas azules en 2004 y uno de los lugares de Europa donde sus habitantes más (y mejor) viven. Tan sólo Icaria, en Grecia, puede mirarle a los ojos en cuestión de longevidad.
Buettner viajó a Cerdeña para comprender un poco mejor qué ocurre allí para que, entre sus 10.000 habitantes, haya 21 centenarios, una media que multiplica por cinco la de Estados Unidos. El autor nacido en Minesota ha publicado sus conclusiones en un artículo de The Wall Street Journal.
Buettner ha acudido acompañado de un demógrafo, un genetista evolucionario y un físico italiano para entender qué factores hacen que, por ejemplo, la familia más longeva del mundo en 2012 habitase en la región de Olgiastra, al este de la isla, y estuviese formada por nueve hermanos cuyas edades sumaban 818 años.
Es decir, una media de 90 años. Pero no se trata de un fenómeno moderno: según un artículo de National Geographic, en Silanus, 91 de los 17.865 nacidos entre 1800 y 1900 vivieron para ver su centésimo cumpleaños.
No es la genética
Durante los primeros años de la investigación de Buettner, este había sospechado que lo que marcaba la diferencia entre los más longevos y aquellos que vivían menos en circunstancias parecidas de higiene y desarrollo sanitario era su configuración genética.
Al igual que ocurría en otras de estas zonas azules, la homogeneidad genética de los sardos era muy alta, mucho más de lo habitual. Sin embargo, las investigaciones realizadas por Gianni Pes, señalan que las diferencias en la mortalidad por enfermedad cardiovascular, el cáncer y la inflamación no son tan sustanciales como para que puedan explicarse por esta única razón.
En definitiva, en la eterna lucha entre configuración genética y hábitos de vida, entre determinismo y libre albedrío, gana este último.
La dieta sí parece ser un importante predictor de la longevidad dentro de una sociedad, pero como ocurría con la alta esperanza de vida de Japón, el país más longevo del mundo, no se debe únicamente a los nutrientes que proporciona, sino también a la gran cantidad de actividades relacionadas con una forma de alimentación más adecuada, su producción y la cultura que la fomenta.
A nivel de alimentación, los carbohidratos complejos parecen influir de manera positiva en la longevidad de los habitantes de todo el mundo. En concreto, las verduras, la fruta, los granos enteros y, sobre todo, las judías. Según los cálculos del grupo de investigadores liderados por Buettner, dos cucharadas al día de este alimento provocaban que la probabilidad de morir descendiese un 8%.
Un alimento que en todos esos lugares sustituía a la carne como la principal fuente de proteína, al mismo tiempo que su aporte de fibra mejoraba la fibra intestinal.
Familia, amigos y nada de milagros

Buettner recuerda que los occidentales cometemos un craso error a la hora de imitar los comportamientos de los habitantes de estas zonas: tendemos a quedarnos con lo superficial y desestimar lo verdaderamente importante.
Es probable que muchos lectores, al descubrir la importancia de una dieta basada en legumbres, se lancen a cambiar por completo sus hábitos alimenticios… y terminen dejándolos de lado en apenas unas semanas, cuando se den cuenta de que, si van a vivir más, quizá no merezca la pena hacerlo sin meterse un solomillo entre pecho y espalda de vez en cuando.
Pero la dieta no es suficiente para vivir más. Buettner relata uno de sus encuentros con una familia de cinco mujeres que pertenecían a tres generaciones diferentes. Cada pocas semanas, se reunían para cocinar pan de la manera tradicional. ¿El secreto está en la masa? No, sino en todo lo que la rodeaba.
Para preparar el alimento, las mujeres debían cortar leña y atizar el fuego, así como amasar durante casi una hora. Un esfuerzo físico bastante completo que, por sí mismo, resulta aún más agotador que una sesión en el gimnasio. Pero esto no era lo más importante, sino mantener unas relaciones saludables con las personas que los rodeaban.
“La gente se encuentra todos los días en la calle y disfrutan la compañía de los demás”, escribe Buettner en el artículo. “Si alguien enferma, un vecino está ahí. Si un pastor pierde a su rebaño, otros le entregan sus animales para reconstruirlo”. Nadie vive solo, aunque pernocte sin compañía en su casa.
Como recuerda el autor, no hay nada más importante para que una comunidad (y no uno de sus miembros) sea longeva que sus habitantes se apoyen mutuamente. En muchas ocasiones, esto se manifiesta a través de unos lazos familiares fuertes.
Ninguna persona envejece en Cerdeña pensando que va a terminar en una residencia de ancianos, sino que sabe que sus hijos –y nietos, y sobrinos, y primos– podrán cuidarlos en casa hasta el final de sus días.
“Ninguno de los centenarios llenos de vida que he conocido se dijeron a los 50 años, ‘¡voy a adoptar esa dieta de la longevidad y vivir otros 50 años!’”, concluye el autor. “Ninguno de ellos se compró una cinta para correr, se apuntó al gimnasio o se puso a comprar suplementos vitamínicos”.
Más bien, vivían en zonas donde el acceso a la comida saludable como la verdura era fácil y sencillo, iban caminando a todas partes, charlaban todos los días con sus vecinos, amigos y familiares, limpiaban ellos mismos sus hogares y cada 20 minutos hacían un poco de ejercicio físico, como agacharse para recoger una fruta a caminar a casa del vecino.
La clase de actividad que resulta muy difícil de integrar en el día a día de un urbanita pero que en esta clase de entornos rurales sigue siendo una costumbre inconsciente.
Zonas azules lugares del mundo donde se vive más de 100 años

Los alquimistas dedicaron buena parte de su tiempo a buscar la vida eterna. Según ellos, precursores de la ciencia moderna, podrían llegar a prolongar su existencia de forma infinita y curarse de todas las enfermedades mediante el elixir de la vida. Pero en la actualidad no existe ese santo remedio, que bien podría formar parte de la ciencia ficción.
Sin embargo, lo más parecido a esta búsqueda en la vida real se puede encontrar en las denominadas Zonas Azules. Un término acuñado por primera vez en 2005 por Dan Buettner en la revista National Geographic, para referirse a los lugares donde la esperanza de vida es la más larga del mundo y donde se reducen considerablemente los índices de enfermedades coronarias, de cáncer y de demencia senil.
Estos cinco lugares hacen que sus habitantes sean los más longevos del planeta por múltiples factores. Los más importantes tienen que ver con una dieta basada en alimentos saludables, actividad física diaria, una rutina donde el estrés sea reducido, practicar espiritualidad y estar en contacto con la naturaleza.
Encontrar un lugar en el mundo donde reine la paz y la tolerancia, y donde las tensiones diarias no sean moneda corriente parece tarea casi imposible y, de hecho, suena casi utópico.
No obstante, Buettner y su equipo de trabajo lograron encontrar estas características en cinco lugares del planeta donde curiosamente viven los más longevos del mundo: la isla de Okinawa en Japón, la Península de Nicoya en Costa Rica, la Isla de Icaria en Grecia, Loma Linda en California, Estados Unidos y la montañosa región de Barbagia en Cerdeña, Italia.
Pero, ¿qué tienen en común estos cinco lugares del mundo que parecen, a priori, tan distintos entre sí? O mejor aún, ¿qué características específicas tienen para que la gente sea tan longeva?

Isla de Okinawa, Japón.
Okinawa, Japón
Japón es uno de los países con la esperanza de vida más larga del mundo. Se estima que hay más de 50 mil centenarios japoneses. Pero la isla de Okinawa, una península ubicada al sur del país, tiene el registro más alto del país. Los ancianos llegan a vivir alrededor de 84 años y las mujeres alcanzan los 90 años. El riesgo de enfermedades cardiovasculares, demencias seniles y Alzheimer es bajísimo en comparación con Estados Unidos, por ejemplo.
Los abuelos se mantienen activos realizando actividad física a diario, conservando las relaciones sociales de por vida y nutriéndose con alimentos propios de la isla. En primera instancia, es fundamental conocer el término Ikigai, como se denomina al propósito de vida, es decir, el motivo o la razón para levantarse todos los días de la cama.
En segundo lugar, moais: un grupo de amigos que se acompañan durante el resto de la vida, con una idea de propósito en común. Esta tradición okinawense busca que la persona envejezca acompañado de alguien cercano que puede brindar un sostén emocional e incluso financiero. El contacto físico y el apoyo de los amigos es fundamental para el buen desarrollo de la salud mental.
Por último, el Hara Hachi Bu es el mantra que repiten antes de comer. Pero también es una dieta basada en vegetales, pescados y productos de la isla. Además de comer hasta un 80% de tu capacidad, es decir, una reducción calórica autoimpuesta.

Los viajeros que visitaban la isla se daban cuenta. En Okinawa, una zona rural tradicional de Japón, los habitantes llevan vidas muy largas. No sólo sobrepasan los 80 años con salud, sino que la mayor parte de ellos llegan a los 90 tranquilamente. Algunos más son centenarios. Esta condición alzó la curiosidad turística previo a la pandemia. Hoy, a pesar del COVID-19, la población sigue contando con una longevidad poco común en el mundo.
En el centro del pueblo de Ogimi, un monumento para los ancestros de los pobladores corona un camposanto sagrado. Se le conoce como «Piedra angular de la paz», y es un memorial para las víctimas de batallas pasadas en Okinawa. Se tiene registro de que se perdieron más de 200 mil vidas. A diferencia de los demás pobladores, estas personas murieron de manera precoz. Ahí, la gente vive largamente.
Dan Buettner, corresponsal para National Geographic, describe a esta región al sur de Japón como una ‘zona azul’. Según su reporteo, las personas llevan vidas muy extensas y felices. Incluso a pesar de la crisis sanitaria global, las personas han sabido sobrevivir la precariedad y el aislamiento con tranquilidad:
De acuerdo con la investigación, tres factores fundamentales favorecen este estilo de vida: la dieta, las prácticas sociales y la genética. Cuando estas características encuentran un equilibrio saludable, el resultado se manifiesta en poblaciones longevas que retan los límites de la esperanza de vida.
– Longevidad hereditaria

Los pobladores de Okinawa entienden la comida como medicina. Por esta razón, los lugareños dedican gran parte de su energía vital a cocinar. Los menús locales rebosan de cerdo y alcohol —mucho más que cualquier otra parte de Japón. Para compensar este consumo, sirven cinco porciones diarias de frutas y verduras, acompañadas de algún tipo de pescado local.
La tradición culinaria no está basada en calorías, de acuerdo con Craig Willcox, profesor de salud pública y gerontología en la Universidad Internacional de Okinawa. No sólo esto. El calor tropical y la marea apacible favorecen que las condiciones de vida sean mejores en la isla. A diferencia de otras regiones de Japón, la puntualidad y la exigencia es más laxa. Tanto así, que otras ciudades la conocen como el «tiempo de Okinawa».
Además de este ritmo más tranquilo de vida, la sociedad favorece que las personas mayores se mantengan ocupadas y activas. Es común que las mujeres ancianas se dediquen a tejer y a limpiar hilos típicos.

De esta forma, tienen algo productivo que hacer, que aporta a la economía isleña. Con la edad, a diferencia de otras partes del mundo, las personas se mantienen enfocadas en tener una aportación a la sociedad.
A pesar de los más de 2 mil casos de COVID-19 en Okinawa registrados hasta octubre, las personas han aprendido a adaptar sus estructuras sociales para funcionar en términos de la pandemia. Bajo la política de las ‘tres C’, han conservado el distanciamiento social, evitado los espacios cerrados y anulado las reuniones multitudinarias. Así, los ancianos centenarios persisten en la isla japonesa.

Península Nicoya, Costa Rica.
Península de Nicoya, Costa Rica
Este sector del país caribeño parece sobresalido del mapa. Los lugareños no conocen de lujos ni excentricidades, más bien de naturaleza, playas paradisíacas, frutos tropicales y trabajo duro en una zona que mayormente estuvo asilada del resto del país. Los ancianos de Nicoya tienen huesos fuertes y bajas tasas de enfermedades cardíacas. Mantienen una vida social activa, además de trabajar mucho y realizar deporte a diario pero de baja intensidad.
En su dieta podría estar la clave de su longevidad. Muchas frutas tropicales y las llamadas “tres hermanas” de la agricultura mesoamericana: los frijoles, el maíz y la calabaza. Este ciclo agrícola posee una combinación perfecta desde su cultivo hasta su ingesta porque aportan calcio, fibra y antioxidantes al mismo tiempo.
Pero el optimismo, la fe, la confianza y las relaciones familiares y sociales también son fundamentales para que muchos de los habitantes lleguen a viejos. Tienen poco, la vida cotidiana es dura y es obligación trabajar mucho para poder comer. Pero creen que no necesitan más de lo que tienen para vivir.

Isla de Icaria, Grecia.
Isla de Icaria, Grecia
«Uno de cada tres icariotes llega a los 90 años y tienden a vivir 10 años más que el resto de los habitantes de Europa y América», afirma el Centro Internacional sobre el Envejecimiento. Esta isla mediterránea es paradisíaca: posee un clima agradable, el agua como límite, huertas naturales y siestas a diario. La geografía hace que los desplazamientos requieran de un estado físico apto, por lo que los isleños se ejercitan de forma cotidiana sin notarlo.
Pero al maravilloso ambiente se le suma una alimentación acorde. La dieta habitual de los lugareños es similar a la mediterránea: alimentos básicos como aceite de oliva, vino tinto, pescado, infusiones de hierbas, miel no pasteurizada, garbanzos, guisantes, lentejas y cantidades limitadas de carne, azúcar y productos lácteos. Se benefician con un menor índice de enfermedades cardíacas y una mejor salud mental.

Loma Linda, California.
Loma Linda, California
La mayoría de las Zonas Azules son islas o penínsulas. Loma Linda no lo es, pero funciona como tal. Este pequeño pueblo, aislado por la falta de contacto con otras costumbres, es el hogar de aproximadamente 9 mil seguidores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
Los lugareños le dan una importancia fundamental a la fe y a sus creencias religiosas, y aquí parece estar una de las claves de su longevidad. Suelen vivir hasta diez años más que los otros habitantes de California. Pero también su estilo de vida incluye seguir una dieta vegetariana evitando alimentos «bíblicos».
No consumen cerdo ni carnes rojas, y tampoco pueden fumar, tomar café, ni beber alcohol. Su dieta incluye granos integrales, mucha agua, nueces, verduras, frutas frescas y legumbres. Se cree que la rutina de reunirse con otros seguidores de su iglesia favorece la socialización, alivia el estrés y refuerza el estilo de vida saludable.

Barbaglia en la isla de Cerdeña, Italia.
Barbagia, Cerdeña
«En casi todo el mundo, por cada hombre que llega a los 100 años hay cinco mujeres que alcanzan esa edad, aquí la proporción es de uno a uno» aseguró Dan Buettner, autor del libro The Blue Zones. Queda claro, en este lugar los hombres viven más que en cualquier otro lado. Es que, en esta maravillosa isla italiana muchos han trabajado como pastores o granjeros y en la actualidad se mantienen activos caminando varios kilómetros a diario, el ejercicio físico ayuda a mantener las articulaciones y el sistema cardiovascular joven.
También los mayores son muy respetados y forman parte vital de su comunidad. La expectativa de contribuir a la sociedad los mantiene activos. Un estudio de la Universidad de Cagliari determinó que su involucramiento es más alto que en el resto de las comunas. Son fuente de consulta permanente y ayudan en la transmisión de valores, de la historia y de la tradición local.
Pero también la alimentación tiene mucho que ver. En su día a día no puede faltar la leche de cabra (reduce el colesterol y es rica en calcio), la cebada molida, el hinojo (alto en fibra y diurético) y la infusión de cardo mariano (antioxidante y antiinflamatorio). Además consumen berenjenas, tomates y habas, entre otros productos, de sus huertas propias y beben diariamente su vino local (elaborado con uvas Cannonau) que es rico en polifenoles y favorable para la salud del corazón.
Perdasdefogu, con apenas 1.765 residentes, alcanzó un nuevo récord Guinnes
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Vittorio Lai, uno de los habitantes de 100 años del pueblo Perdasdefogu ubicado en el sureste de Cerdeña.
En lo profundo de las montañas de Cerdeña, en una carretera sinuosa frente a un parque infantil abandonado, un cartel da la bienvenida a los visitantes a Perdasdefogu, hogar del “Récord Mundial de Longevidad Familiar”.
Los retratos en blanco y negro de los arrugados habitantes que han alcanzado los 100 años de edad observan una tranquila calle principal cerca de la “Plaza de la Longevidad”. Los afiches de la campaña prometen el renacimiento de la ciudad a través del “ADN” y la “Longevidad”.
El aislado pueblo, antaño más conocido por una base militar que durante décadas fue una plataforma de lanzamiento de oportunidades económicas y misiles de largo alcance, intenta posicionarse como capital mundial de las vidas de largo alcance.
Destruida, como tantas ciudades italianas, por la pérdida de empleo, la baja natalidad y la huida de los jóvenes, Perdasdefogu está aprovechando su reconocimiento en el Guinness de los Récords como el municipio con “la mayor concentración de centenarios” —actualmente hay siete de ellos en una población de unos 1780— para impulsar un rejuvenecimiento económico.
La esperanza es que los extranjeros reacios a morir, desesperados por conocer los secretos para vivir en perpetuidad, impulsen un auge del turismo. O que los investigadores genéticos, deseosos de estudiar la materia prima de los residentes, inviertan en instalaciones de última generación, y tal vez incluso mejoren el servicio telefónico irregular con la instalación de cables de fibra óptica.

Pero hay un intruso en el dominio de la veteranía de Perdasdefogu. Seulo, un pueblo más pequeño situado en el corazón de la isla, ha amenazado los grandes planes de Perdasdefogu al reclamar el título, y Perdasdefogu lo quiere fuera de su territorio.

“Ni siquiera vale la pena hablar de ellos”, dijo Salvatore Mura, de 63 años, ingeniero y político local que presentó la solicitud de Perdasdefogu a Guinness. Argumentó que, al no tener 1000 habitantes, Seulo no cumplía los requisitos de Guinness para la clasificación y quedaba fuera de la carrera. “Es una cuestión de matemáticas”.
Mura, acompañado por Giacomo Mameli —un dinámico escritor de 81 años que espera que el nuevo estatus de la ciudad genere publicidad para un festival literario que dirige—, caminaba por la plaza del Juicio Final y un mural de ancianos con chalecos de lana y típicas gorras coppola.
Los dos ofrecieron todo tipo de explicaciones sobre la longevidad de los habitantes del pueblo. Señalaron las numerosas huertas con sus calabacines de gran tamaño; hablaron del pan de papa local que, según insinuaron, fue estudiado por genetistas; y exaltaron las ayudas digestivas naturales, incluido un queso ácido que temblaba como un cubo blancuzco de gelatina.
“Esto”, dijo Mameli, levantando un cuenco, “es un Maalox natural”, en alusión al antiácido.

Los hombres señalaron los retratos de centenarios junto a la florería —cuyo principal negocio son los funerales— y junto al hostal dirigido por la hermana de Mameli, quien mencionó que en Seulo había una mayor concentración de centenarios. (“Pero no tienen 1000 personas”, respondió mordazmente su hermano. “Qué pena”).
Los hombres se detuvieron en el bar de la familia Melis, que en 2014 ganó el récord Guinness de mayor edad combinada, con más de 800 años entre los nueve hermanos vivos.
Mura dijo que el milagro económico de Perdas, como llaman los lugareños al pueblo, ya había comenzado, con una marca de vino inspirada en los centenarios y un nuevo negocio que promovía la miel endulzada por el aire “que respiraban los ancianos”.

En su paseo, él y Mameli visitaron a los ancianos del pueblo en las plazas y en sus porches, y repartieron a los miembros del club de centenarios comentarios de longevidad sobre el poder del minestrone local y el aire de la montaña, los garbanzos y el estilo de vida sencillo de Perdasdefogu. Pero los centenarios tendían a salirse del guion.
Mura incitó a Bonino Lai, de 102 años, a hablar de los superalimentos locales. Lai, en cambio, recordó cómo, después de los lanzamientos de misiles desde la base que los fiscales cerraron en su día por verter residuos peligrosos enriquecidos con uranio, él y sus amigos buscaban piezas caídas “y champiñones”.
“¡Eran buenos!”, añadió. “Todo el mundo los buscaba”.

Cuando Mura intentó que Lai volviera a hablar del trabajo al aire libre, él ensalzó las ventajas de conseguir una sinecura permanente en la municipalidad. “Conocía al alcalde y a los concejales”, dijo. “Pensaban que era un buen tipo”.
Otros decían que la variedad era la sal, o al menos, el conservante de la vida. “Un día hago esto”, dijo Annunziata Stori, que cumplirá 100 años en agosto, mientras enrollaba a ciegas sémola en pequeñas perlas de pasta frégula. “Otro día espaguetis. Otro día lasaña”.

En lo que todos coincidían era en el orgullo por el nuevo récord de su pueblo.
“Habitante por habitante, somos el número 1”, dijo Antonio Lai, de 100 años (sin parentesco directo con Bonino), que responde al apodo de la Pistola y presumió de que hace tan solo dos años renovó su licencia de manejo. (“Debía de ser una licencia inglesa”, dijo su nieto político, Giampiero Lai. “Conducía por el lado equivocado de la carretera”).
La fama del ránking de Guinness vino acompañada de beneficios a los que Lai no tenía intención de renunciar. “Una mujer de 84 años —una mujer grande— se acercó y me dio un beso”, dijo. Los pocos jóvenes que quedan en el pueblo están menos prendados de ostentar el título más decrépito del planeta.
“Todo está orientado a los viejos”, dijo Alessio Vittorio Lai, de 16 años, tataranieto de la Pistola, mientras echaba monedas en una máquina de cigarrillos una noche. Su amigo Gabriele Pastrello, de 16 años, nieto de Bonino Lai, el entusiasta de los champiñones, estaba de acuerdo. “Aquí no pasa nada”, dijo.

En Seulo tampoco parecía pasar mucho.
El pueblo tenía un cartel de bienvenida similar —“El pueblo de los centenarios”— y también decoraba su calle junto a la ladera con las fotos en blanco y negro de los residentes que habían alcanzado el hito de los 100 años.
Su tienda de turismo ofrecía ejemplares de The Blue Zones Kitchen: 100 Recipes to Live to 100, de Dan Buettner, un autodenominado “explorador” —y poseedor del récord Guinness de distancia en bicicleta—, que ha contribuido a poner en el mapa a Seulo y a otros puntos importantes de la llamada Zona Azul, donde la gente vive mucho tiempo.
Los habitantes de Seulo se burlan de la pretensión de Perdasdefogu al trono geriátrico. “Así no es como es”, dijo Maria Murgia, de 89 años, con velo y vestido negro, mientras paseaba con su amiga Consuelo Melis, de 30 años, que llevaba un sostén deportivo y pantalones de yoga. “Se equivocaron en los cálculos”.
“¡Somos nosotros!”, gritó Giovanni Deiana, de 79 años, que estaba sentado en un banco con sus amigos en un parque infantil, por lo demás vacío, a las afueras de la ciudad; le preocupaba de que su esposa viviera hasta los 106 años, igual que su madre. “¡Nosotros!”.
Igual que Perdas con su base de misiles, Seulo también solía ser conocida por otra cosa. Un mural en la pared de la municipalidad muestra a un joven barbudo de los años 30 con botas de pastor y un título de médico para honrar el antiguo récord del pueblo de tener la mayor densidad de graduados universitarios de Italia.

“Pero entonces se fueron”, dice Enrico Murgia, de 55 años, alcalde de la ciudad. Murgia dijo que los cinco centenarios vivos de la ciudad —con dos más en el horizonte— dieron a Seulo, con solo 790 habitantes, una densidad de superancianos mucho mayor que la de Perdasdefogu. (El sábado murió una, Pietrina Murgia, a los 100 años, con lo que el número se redujo a cuatro).
Ingeniero de formación, dibujó gráficos circulares e hizo ecuaciones para mostrar “la cifra real que nos proyecta como la ciudad con mayor longevidad del mundo”. Cálculos aparte, la distinción de Seulo por su extrema longevidad, dijo, era un “vehículo de mercadeo” y se dirigió al pueblo con un puñado de folletos turísticos (“Descubre el elixir de la larga vida”). Se los entregó a personas que ya viven allí.
Se detuvo en la casa de Anna Mulas, de 100 años, quien, al ser preguntada por el secreto de su notable resistencia, recordó que llevaba sacos de cemento en la cabeza para ayudar a construir su casa. Pero, sobre todo, castigaba a su hija por no ofrecer suficientes caramelos a los invitados. Murgia se acercó al Museo de la Longevidad, que abrirá pronto, pintado con murales de ancianos, y prometió “una actividad turística vivencial”.
Al atardecer, contempló la vista de su pueblo de colores pastel y lamentó cómo los años de una gripe porcina habían matado a miles de cerdos, lo que costó muchos puestos de trabajo y obligó a al menos 200 residentes a mudarse. “Habríamos tenido 1000 personas”, dijo. “Con esos 200, podríamos haberle pegado a Perdas”.

Vittorio Lai, apodado Pistol, fue la última persona de Perdasdefogu en celebrar su centenario, un hombre que pese a su avanzada edad todavía conduce y caza jabalíes. Vittorio celebró su cumpleaños el sábado pasado, pero esta semana se unirá otra centenaria igual o más vivaz que él, Piuccia Lai, quien pese a compartir su apellido no tiene relación de parentesco.
Piuccia, una adorable anciana que vive su vida entre Perdasdefogu y Milán, donde están sus hijos y a donde viaja regularmente, es la décima persona del pueblo de 1.765 habitantes en cumplir 100 años. Cerdeña ha sido identificada como una de las cinco regiones del mundo que tienen altas concentraciones de personas que han eclipsado el hito del siglo. Hay 534 personas en toda la isla que tienen 100 años o más, o 33,6 por cada 100.000 habitantes.
Pero Perdasdefogu, un pueblo escondido en lo alto de las escarpadas montañas del sureste de Cerdeña, al que solo se puede acceder por un camino estrecho y sinuoso, es único en el sentido de que el número de centenarios en un pueblo de su tamaño es 16 veces mayor que el promedio nacional.
“La presencia de 10 centenarios confirma la longevidad excepcional de los habitantes de Perdasdefogu y sube aún más el listón”, dijo Luisa Salaris, profesora de demografía en la Universidad de Cagliari a The Guardian. Perdasdefogu saltó a la fama en 2012 cuando la familia Melis, compuesta por nueve hermanos y hermanas, entró en el Guinness World Records como los hermanos vivos más viejos de la Tierra, con una edad combinada de 818 años.
El ciudadano más longevo de la ciudad hasta la fecha es Consolata Melis, la mayor de los hermanos, que murió en 2015, a los 108 años. Antonio Brundu, que cumple 104 años en marzo, es el residente actual de mayor edad. Vittorio Lai se ganó su apodo después de matar su primer jabalí a la edad de 13 años. “Tomé el rifle de mi padre, el jefe del grupo de caza”, le dijo al diario La Nuova Sardegna en un artículo escrito por el historiador Giacomo Mameli. “En aquellos días, la caza libraba al pueblo del hambre”.
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Vittorio Lai cumplió 100 años el sábado 12 de febrero.
Por lo general, todo el pueblo se reúne para conmemorar el cumpleaños número 100, pero debido a las restricciones del coronavirus, Lai celebró invitando a almorzar a familiares y algunos amigos. Dijo que ha trabajado en “cientos” de trabajos a lo largo de su vida. “Fui pastor, peón, obrero de almacén y cocinero, pero sin saber cocinar”. Su esposa, María, tiene 97 años. “Ella quería ser monja”, dijo Lai. “Entonces dije: ‘Está bien, entonces me convertiré en sacerdote o fraile’”.
Piuccia Lai celebra su cumpleaños el 21 de febrero en Milán, donde se reunirá con el alcalde, Giuseppe Sala. “He vivido el hambre y la guerra, durante el fascismo y la democracia”, dijo, y agregó que había votado como mujer por primera vez el 2 de junio de 1946 y había conocido a 10 papas, aunque nació poco después muerte de Benedicto XV, lo que significa que ha estado viva durante ocho papados.
Varios científicos han estudiado Perdasdefogu, con explicaciones para la longevidad de la ciudad que van desde aire limpio y estilos de vida activos hasta una dieta rica en verduras frescas. Piuccia dijo que nunca se levanta de la mesa con el estómago lleno, come poca carne y bebe poco café.
Para Mameli, la clave es el sentido de comunidad del pueblo. “Es muy unido; hay algunas excepciones, pero todos nos amamos y nos cuidamos”.
Vilcabamba: donde viven los “viejos más viejos del mundo”

Recorrer la bucólica Vilcabamba, situada a 50 kilómetros al sur de Loja, la ciudad más austral de Ecuador, y a 1.700 metros sobre el nivel del mar, es impregnarse de un entorno armonioso y de una suerte de mimetismo de la gente con el terruño.
Los emblemáticos habitantes del “valle sagrado”, que tras haber sobrepasado un siglo de existencia conservan sus facultades vitales intactas, hacen alarde de fortleza en faenas agrícolas o ganaderas como cualquiera agricultor de 40 o 50 años.
Vilcabamba, tierra cubierta de cañaverales y de diversos árboles frutales, posee un clima primaveral que fluctúa entre los 18 y 22 grados centígrados todo el año. Cobró fama en la década de los setenta, cuando científicos se interesaron en estudiar la razón de que muchos habitantes de esa comunidad vivan más de 100 años.
Estos estudios coinciden en señalar que el clima benigno, su apacible atmósfera, la sana alimentación con frutos de la tierra y, en especial, el agua de los ríos Chamba y Uchima y de los múltiples arroyos, son los secretos de la larga y saludable vida de sus moradores.
El agua de sus vertientes contiene magnesio, hierro y otros minerales, por lo que consumirla propiciaría la quema de grasa y también ayudaría a prevenir el reumatismo.
(José Javier Delgado y María Mercedes Retete, habitantes de Vilcabamba-2016).
César Paz-y-Miño, director del Centro de Investigación Genética y Genómica de la Universidad Tecnológica Equinoccial, en Quito, dice que la longevidad está relacionada con una relación armoniosa entre genes y ambiente, que está envuelta en el concepto de EPIGENÉTICA, es decir la influencia de factores externos al material genético.
Paz y Miño agrega que, los “actores principales de la longevidad son los genes. Hoy se conoce que muchos genes, unos 30, podrían estar involucrados en el período de vida.
Enfermedades en las que se produce envejecimiento precoz, como la progeria, el mismo Síndrome de Down o la demencia, han mostrado que tienen genes involucrados en su desarrollo; esto fue el origen del estudio de los genes y su relación con el envejecimiento, es decir hay genes para envejecer.
Asimismo, agregó que «entre estos genes está uno llamado por la ciencia bcat-1, que regula el ritmo del metabolismo de las células y que determina mayor sobrevida. Otros genes que están en las zonas terminales de los cromosomas, llamadas zonas teloméricas, se ha demostrado que juegan papel importante en la longevidad. De hecho estas zonas mantienen su tamaño en los longevos, mientras que en los no longevos disminuyen”.
La gran cantidad de longevos que viven en Vilcabamba ha constituido un imán para la visita de cientos de turistas y peregrinos de distintas partes del mundo, que han llegado con diferentes afecciones, sobre todo cardíacas. No en vano, Vilcabamba ha sido calificada como “Isla de inmunidad para las enfermedades del corazón”, “El país de los Viejos más Viejos del Mundo”, “Isla de Longevidad”, o “Centro mundial de Curiosidad Médica y Periodística”.
Ourense esconde el secreto de una de las comarca más longeva del mundo

Entre las comarcas rurales de nuestras tierras gallegas se hayan algunos de los lugares más longevos del mundo. Hasta hace poco, la isla japonesa de Okinawa estaba considerada poseedora del secreto de la juventud.
Bañada por las aguas del océano Pacífico, esta isla perteneciente a un archipiélago ha gozado durante años de la mayor esperanza de vida del mundo: por cada 100 000 habitantes, 60 centenarios habitan sus calles, según afirma el economista y profesor de universidad Iñaki Ortega en su libro La revolución de las canas. Parece que ese liderazgo podría cambiar.
En general, España va camino de desbancar al país nipón como el país más longevo del mundo en los próximos años. Según un estudio de la Universidad de Washington publicado en The Lancet en 2018, para 2040, la proyecciones sitúan la esperanza de vida de los españoles en 85,8 años.
Pero, por otra parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) proyecta a España como el país más envejecido del mundo para el año 2050, con un 40% de la población por encima de los 65 años.
Y no hace falta viajar al futuro: los centenarios de la pequeña región de Ourense superan a los japoneses. “Hay tasas similares a las niponas, o incluso superiores, en la ciudad gallega de Ourense”, afirma Ortega.
Los ancianos orensanos que soplan las velas con tres cifras sobre su tarta van en aumento desde hace más de un lustro. El pasado año, según cifras de del Instituto Nacional de Estadística (INE), los centenarios en Galicia ascendieron a 1.823, más de 340 en Orense.
Esto se traduce en una tasa de 75 centenarios por cada 100 000 habitantes, según el Instituto Gallego de Estadística. En algunas comarcas, como Tierra de Celanova, las cifras se disparan hasta siete veces la media española: 252 centenarios por cada 100 000 personas.

– Seis minutos más de vida por cada hora
“En 1919, como recuerda el doctor José Antonio Serra, solo uno de cada 100 llegaba a los 65 años. La longevidad, entendida como el fenómeno en el que una gran mayoría de seres humanos alcanza edades avanzadas con buena salud, es algo muy reciente”, afirma Ortega en su obra. “De hecho, durante 8000 generaciones, la esperanza de vida del mundo se mantuvo constante en la cifra de 31 años”.
Tanto en el interior de nuestras tierras gallegas, como a lo largo y ancho del planeta, el volumen de ancianos aumenta día a día sus cifras y la esperanza de vida se multiplica de forma exponencial desde hace dos siglos. Gracias a este rápido aumento, el tiempo extra que las sociedades avanzadas están ganando a la vida es de seis minutos cada hora, según afirma Ortega en su obra.
“El crecimiento generalizado de centenarios en buena parte del mundo estaba previsto y no sorprende”, explica David Reher, catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense.
“En realidad, la construcción de estos supervivientes se basa en el progresivo retraso de ‘la vejez’ en buena parte del mundo. Se trata de un gran triunfo de la modernización que se construye a partes iguales a partir de vidas más sanas, trabajos que castigan el cuerpo menos y una medicina cada vez más sofisticada”.
Algunos expertos afirman que las sociedades superlongevas son una realidad más cercana al presente que al futuro. “Algunos biólogos piensan que pronto se podrá vivir hasta los 150 años, aunque es un debate abierto”, afirma a National Geographic el neurocientífico Juan Lerma.
“El cerebro envejece, todos los que tenemos una edad lo estamos experimentando día a día. Ahora sabemos algunos trucos, como desarrollar buenos hábitos, para retrasar ese envejecimiento y que nos permita vivir con una capacidad cognitiva aceptable durante más años”. ¿Cuáles son las claves de la longevidad en nuestras tierras?

– El mapa de la longevidad
Hace años, cuando comenzó a aumentar la curiosidad sobre por qué las personas viven más en determinadas zonas del mundo, un mapamundi y un grueso marcador azul fueron el germen de un proyecto que dio la vuelta al mundo: las zonas azules.
Se trata de aquellas áreas del mundo – cinco, hasta el momento-, donde las personas superan por décadas enteras la esperanza de vida a nivel mundial y donde, además, las enfermedades asociadas a edades avanzadas, como la demencia o el cáncer, son muy inferiores a la media.
La identificación de las tierras donde se esconde el secreto de la longevidad surgió cuando Michel Poulain y Gianni Pes, un astrofísico y un gerontólogo, se dispusieron a marcar en el mapa los lugares donde más centenarios encontraban. Según iban trazando un círculo azul alrededor de los pueblos más longevos, se encontraron con que el mapa se iba tiñendo de azul en una zona concreta: la isla de Cerdeña.
Cuando el periodista Dann Buettner escuchó acerca de este descubrimiento, su curiosidad le llevó a embarcarse en una nueva aventura: averiguar si los factores que hacían de aquel lugar una zona azul se repetían en otros lugares.
Así, respaldado por National Geographic y la Sociedad de Gerontología de Norteamérica, Buettner encontró otras cuatro zonas: La isla de Okinawa en Japón, la Península de Nicoya en Costa Rica, la Isla de Icaria en Grecia y Loma Linda en California.
Aquel descubrimiento fue la portada del número de National Geographic de noviembre de 2005: Los secretos para vivir más. Sin embargo, una isla en el Mediterráneo parece poco emparentada a primera vista con el Caribe u Oriente.
Aunque los estudios sobre Ourense aún son escasos y todavía no tiene la denominación de Zona Azul, se encuentra en el punto de mira de los científicos que buscan averiguar cómo llegar al final de nuestro camino de manera tan saludable.
Según las semejanzas encontradas en las investigaciones de Buettner, estas zonas tienen muchos puntos en común con la vida rural de la ciudad gallega. ¿Cuál es el denominador común de todos estos lugares?

– Ourense, un paraíso para la salud
En sus investigaciones, Buettner descubrió que la dieta no es la única clave de la longevidad: también lo son las relaciones sociales, la calidad del sueño, mantenerse activo de manera constante e incluso el sexo. Si nos desplazamos hacia nuestra localidad gallega más longeva, los patrones son los mismos que en las llamadas Zonas Azules.
Tal y como explicaba el periodista en una entrevista sobre los secretos para vivir cien años, en todos aquellos lugares más longevos, las tendencias generales son las mismas: destaca la tranquilidad, la vida activa y la armonía con el entorno.
“Se trata de poblaciones rurales, relativamente pobres, donde no existe obesidad”, afirma Reher. “También suelen ser individuos que viven vidas sencillas, con menos estrés que la mayoría”. A menudo estrechamente relacionadas con el medio rural, estas poblaciones tienen a lo largo de toda su vida una utilidad.
Su papel en la sociedad es útil hasta el final, no como en las ciudades, donde los ancianos pasan a tener un papel únicamente afectivo, pero no productivo, según explica Miguel Ángel Vázquez, presidente de la Sociedad Gallega de Gerontología y Geriatría en el Faro de Vigo.

– Vivir más y envejecer mejor: ¿una cuestión de genética?
Al contrario de lo que se pueda pensar en un principio, no se trata solo de una cuestión de genética privilegiada, sino que algunos hábitos pueden mejorar las probabilidades de vivir más años o potenciar esa ventaja natural.
Más allá de lograr vivir más o menos años, para los investigadores destaca especialmente la relación de estos lugares entre sus largas vidas y la salud de su senectud. En aquellas zonas donde destacan los centenarios también llaman la atención sus bajas tasas de enfermedades como arterioesclerosis, cáncer, Alzheimer, etc.
La genética es una pieza clave, pero los expertos afirman que el secreto para llegar a los 100 años se encuentra sin duda en los hábitos de vida. Prueba de ello fue una población de la isla nipona que en 1930 emigró a Brasil y redujo considerablemente su longevidad, según un estudio de la Universidad de Salamanca.
“No obstante, hay que tener cuidado a la hora de establecer una clara ‘causalidad’ a partir de un grupo tan reducido de la población”, alerta Reher. “En la última década se han localizado las zonas donde hay muchos centenarios, pero sabemos relativamente poco acerca de las causas”.
Hasta el momento, los expertos inclinan la balanza de las causas en estos grupos concretos hacia una alimentación muy sana, basada en productos de la tierra donde abundan las frutas y las verduras, pocas calorías y muchos nutrientes.
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– Una vida activa, fuertes lazos y un ikigai
“Mi nombre es Manuel Tato Vilas, nací en Loureiro de Figueroa, provincia de Pontevedra”, explica este centenario a National Geographic como parte del documental Ciencia de la vida: Longevidad. “Tengo 101 años. Hice de todo, fui cantero, carpintero, estuve en la guerra, ¡hasta fui peluquero! Me gusta salir, hay que salir a que te dé el aire y caminar. ¡Caminar es muy bueno!”
Dedicar tiempo a las actividades sociales con la familia y a los amigos y llevar una alimentación ligada a los productos de la tierra con un consumo diario de verduras y frutas parece perfilarse como el pilar de la eterna juventud.
Además, los centenarios tienen otro punto en común: viven en comunidades pequeñas donde son muy activos, pero sin estrés. Diversos estudios reflejan que es la falta de actividad lo que nos hace más frágiles. Realizan actividad física diaria, constante pero moderada, y su vida tiene un propósito, el llamado ikigai.
La estructura social que representan las familias y comunidades, que constituyen una fuerte red muy cercana en los pueblos, tiene un peso muy importante dentro no solo de vivir más, sino de envejecer mejor.
Los expertos apuntan a que las generaciones de los hijos y los nietos de estos ancianos, que en su mayoría se fueron a las ciudades en busca de un futuro lejos del campo, disminuirán notablemente su salud en sus últimos años de vida respecto a sus abuelos.

– La ciencia, rumbo a una humanidad centenaria
El INE censa en más de 16.300 los centenarios que viven en nuestro país, donde los hiperlongevos se han multiplicado por 20 en las últimas cinco décadas. Esto convierte a la pequeña región de Ourense en un nicho perfecto para el estudio sobre las causas de la longevidad y la buena salud que acompaña al envejecimiento de nuestra población en las zonas rurales.
Dentro del cóctel de factores que acompañan esta buena salud en los nonagenarios y centenarios, en la comunidad orensana destaca la ausencia de estrés. Sin industria, ni contaminación, los vecinos de Ourense viven tranquilos gracias al campo y al ganado.
El estilo de vida moderno que a menudo nos exigen las ciudades choca frontalmente con muchos de los puntos analizados como claves para la longevidad.
Al preguntar al divulgador científico Manuel Toharia sobre la posibilidad de compatibilizarlo, responde que es posible, “pero hay que empeñarse mucho, porque las trampas nos rodean por doquier: un trabajo estresante, preocupaciones de todo tipo, comida rápida y de mala calidad, a veces en exceso, ocupaciones sedentarias que pretendemos compensar castigando al cuerpo durante el fin de semana, etc.”
La clave, para este experto, está en la actitud. “Sacar una hora al día para andar deprisa o hacer algo de ejercicio físico, adecuado a la edad de cada uno, siempre es posible; pero la pereza del sillón, la tentación de la tele y sus mil y un canales distintos, la comida basura pero muy gustosa… Son tentaciones a menudo inevitables que quizá debiéramos combatir”.
Aunque la ciencia avanza de forma vertiginosa hacia los métodos para revertir el envejecimiento, el debate científico está sobre la mesa.
“Los sistemas biológicos tienen fecha de caducidad, me temo, y aunque se pueda rejuvenecer un órgano, hay que tener en cuenta el organismo en su conjunto, su fisiología, la interrelación de un sistema con otro”, explica Lerma.
“Existen células inmortales, que se han inmortalizado manteniéndose vivas durante más décadas que la vida de una persona, pero están aisladas, no integradas en un órgano”.
No sabemos cómo van a ser las sociedades del futuro pero, tanto en Ourense como en el mundo entero, perfilan uno de los mayores retos demográficos a los que se enfrenta la humanidad.
“Cuanto más se retrase la pérdida de salud, más centenarios habrá, sin duda alguna. Se trata de un proceso de cambio ya en marcha desde hace muchas décadas y no sabemos si, o cuándo, terminará, si es que termina”, concluye Reher.

Eustaquio Pérez: «Yo mando en mi cuerpo. Nadie decide por mí»
EUSTAQUIO PÉREZ / 99 años, Quintela de Leirado: «Yo gozo. ¿Qué mejor vida que esta? No tengo miedo a la muerte. Estos años son un regalo de Dios. Nunca dejé de trabajar desde los 8 años, que cargaba fardos y cruzaba la raya con Portugal. Iba al contrabando, como todos: cobre, bacalao…
Nunca drogas ni vicios. Luego emigré a Guinea. Mi mujer también está bien. Yo llevo los corderos al monte y me ocupo de la huerta. Las tierras son mías. Nunca pedí una subvención. Y los vecinos tampoco. La carretera la hicimos entre todos. El Gobierno no dio nada. Voy al médico lo menos posible. No iría nunca…
Me dolía una muela y, tras mucho padecer, fui a la dentista. Me dijo que tenía dos mal, que me sacaría una ahora y otra en una semana. Y le dije que no. Sáqueme las dos. Y las dos me sacó. Yo mando en mi cuerpo. Nadie decide por mí».
«No tengo pereza. Me gusta caminar rápido. Raro es que ponga la calefacción. Y más raro que vaya al médico. Como de todo y me bebo un vaso de vino con la comida. Mi mujer me hace un caldo con las verduras de mi huerto.
Luego veo una película del Oeste. Y por la noche me acuesto temprano. Tengo la cabeza clara y llevo las cuentas de casa. ¿Preocupaciones? ¡Yo disfruto de la vida!»,añade este vecino de Quintela de Leirado, en la comarca de Tierra de Celanova, la más longeva de Ourense, que es la segunda provincia más envejecida de España, tras Zamora, y una de las que tienen mayor porcentaje de jubilados de Europa, tras Pinhal (Portugal) y Evrytania (Grecia).
En Ourense, con una población de 306.000 habitantes, la edad media supera los 50 años; el 33 por ciento tiene más de 65 y el 7 por ciento ya sopló las 85 velas y vive, por así decirlo, años de propina, pues ha sobrepasado la esperanza de vida de los españoles (83,3).

César Iglesias: «El otro día renové el carné de conducir sin problema»
CÉSAR IGLESIAS / 90 años, A Conchada: «Soy jubilado de Campsa. Tenemos un piso en Ourense, mi mujer y yo, pero preferimos estar aquí, en el campo. Esta es la casa donde me crie. Solo bajamos a la ciudad a por suministros. El otro día fui a que me renovaran el carné de conducir. Sin problema.
Somos los únicos que vivimos aquí todo el año. De vez en cuando pasa un ciclista y le damos agua y charlamos. En vacaciones sí que hay vecinos. Cuido del bosque. Tengo mucho que podar. Siempre llevo una azada.
O una hoz, para cortar zarzas. Cuando yo falte, lo van a sentir los caminos. También tengo mis patatas y mis lechugas. ¡Y mis cepas! Hago mi propio vino».
El Padrón Continuo del Instituto Nacional de Estadística contabiliza 16.387 centenarios en nuestro país, que vive una auténtica eclosión de hiperlongevos, pues su número se ha multiplicado por 20 en democracia. Y es una tendencia imparable.
Según la Universidad de Washington, España será el país más longevo del mundo en 2040, superando a Japón y Suiza; y otras proyecciones apuntan a que el número de centenarios españoles podría sobrepasar los 220.000 en 2066.
Esto convierte a Ourense en un laboratorio demográfico de primer orden, y prácticamente virgen, porque apenas ha dado tiempo a estudiarlo.
De hecho, Ourense ni siquiera tiene la consideración de ‘zona azul’, como se conoce a las regiones del mundo más longevas: la mencionada Okinawa, Sardinia (Italia), Loma Linda (Estados Unidos), Icaria (Grecia) y Nicoya (Costa Rica).
En el caso de Ourense no se puede obviar el despoblamiento acelerado de la España vaciada, y que también afecta a otras provincias envejecidas, como Soria, Zamora o Lugo. Pero tampoco se puede negar que la larga vida de los abuelos orensanos tiene su propia idiosincrasia. Y merece un análisis detenido.

Cándida Conde
CÁNDIDA CONDE /83 años, Palmés: «Atiendo el bar y la tienda cuando no están mis hijos y así tengo la cabeza entretenida. Estoy porque quiero, nadie me obliga. Hago licor café como se hacía hace cien años. Todo natural. Hablo con unos y otros. Necesito hacer cosas, moverme.
Si te jubilas y te quedas en casa sin hacer nada, te estancas y al final caes enferma. Como de todo sin abusar. Yo solo pido que la ‘cabeciña’ valga».
«Cien años es un número redondo, capta nuestra atención, pero no es el dato más importante, ni mucho menos», señala Miguel Ángel Vázquez, médico geriatra, investigador de la longevidad y presidente de la Sociedad Gallega de Gerontología y Geriatría.
«Hay muchísimos nonagenarios en Galicia. Gente que ha sobrepasado con creces la esperanza de vida al nacer. Y que está en muy buenas condiciones, tanto físicas como mentales y anímicas. Eso es lo que resulta asombroso en el caso de Ourense, en concreto del interior rural, más allá de que son comarcas que han sufrido la emigración de los jóvenes.
Son ancianos que ves subidos a un tractor, manejando una desbrozadora de motor en su finca, caminando por el monte, atendiendo a sus vacas o detrás de un mostrador… No están postrados. Cumplen muchos años; pero no es la cantidad, sino la calidad de esos años lo que marca la diferencia», explica Vázquez.

Pepe Quintas con su mujer Josefa
PEPE QUINTAS / 84 años, con su mujer, Josefa, Soutelo: «Soy agricultor. Me diagnosticaron párkinson hace unos años. Me tiemblan las manos y dormía mal de la preocupación. Pero el hijo de unos vecinos, que es agente forestal, me enseñó a hacer ejercicios de respiración y a relajarme dándome baños de bosque, como hacen los japoneses.
Shinrin-yoku lo llaman. Te mejora incluso la tensión. Todos los días salgo a caminar, recojo trozos de madera para hacer cucharas, arados… Y así, cuando no puedo dormir, pienso en las herramientas que voy a fabricar con la madera que recogí», cuenta Pepe.
«Tenemos unos vecinos, un matrimonio joven: él es bombero y ella, enfermera. Tienen dos niños pequeños y nos los dejan cuando se van a trabajar. Les hago caldo, duermen la siesta…», dice Josefa.
– El minifundio: parte de la explicación
Este fenómeno tiene un nombre científico: compresión de la morbilidad. Básicamente, consiste en que se va demorando la pérdida de autonomía hasta edades muy avanzadas. «Esta gente vive muy pocos años ‘malos’ en comparación con el resto de población anciana. Es un círculo virtuoso. Si llevas una vida saludable, activa, vives mejor más años.
A veces es una cuestión de mentalidad, de ‘creérselo’… Si tengo 87 y me dicen que puedo llegar a los 100, hago cosas. Me planteo que igual tengo que pintar la cocina, o cambiar de coche, o echarme novia», comenta el geriatra.
¿Cuál es el secreto? ¿Genes, buena alimentación, un estilo de vida tradicional? «Un poco de todo, porque detrás de la longevidad hay un cóctel de factores. Pero una de las características del medio rural orensano es la ausencia de estrés. Tiene su explicación. Hay mucho minifundio. Heredaba el primogénito o la primogénita porque, si se repartía entre los hijos, no daba para vivir.
El que se quedaba tenía la supervivencia garantizada. Eso disminuye el nivel de estrés. Los demás emigraban y se buscaban la vida. Hay orensanos por todo el mundo…
Además, la tierra hay que trabajarla. Y la que más ha trabajado desde siempre es la mujer, que lo hacía en el campo y llevaba la casa. El hombre se iba al bar cuando se ponía el sol a echar la partida. Resultado: la mujer vive más, cuatro años de media», expone Vázquez.

Pilar Nóvoa
PILAR NÓVOA / 82 años, A Conchada: «Llevo un diario y hago versos y canciones. Quería ser maestra, pero no pude estudiar. Sé de las cosas del campo. Los pueblos se quedaron sin gente. Y como no hay sembrados tampoco hay pájaros. Mi marido echa arroz en los caminos para ellos.
Nos trajimos tres gorriones de otro pueblo. Y a los pocos días vinieron diez, porque les pusimos de comer. Criaron en los hórreos. Cuidamos de todo, hasta de las arañas. Vi una entre las cerezas, con un dibujo que parecía una flor de lis, y la puse en un rosal.
Y estuvo con nosotros toda la temporada. Tenemos una estufa, pero nos gusta ver arder el fuego en la chimenea. Un piso es una jaula».
– El clima y la solidaridad de la gente
José Antonio Pérez es alcalde de Quintela de Leirado, uno de los diez ayuntamientos que componen la comarca de Tierra de Celanova. Lleva como regidor desde 1976. «Tengo mi casa a cincuenta metros del Consistorio. Si no estoy en el despacho, los vecinos saben dónde encontrarme». Tiene 72 años, pero no piensa en jubilarse.
«Aquí nunca hubo industria, para bien y para mal, así que tampoco hay contaminación. Quizá por eso se vive tanto. Los vecinos tienen sus huertos, su ganado… Y el clima es bueno. Más suave que en la capital. Apenas hay nieblas. Y por la orografía tenemos muchas horas de sol. Vemos los primeros rayos en el horizonte y los últimos. La luz marca la jornada.
En fin, la gente es solidaria. Todos los vecinos contribuyeron para hacer la carretera. Y acabamos de poner fibra óptica. Se vive bien. No es una vida cómoda, hay que hacer muchas cosas y no da tiempo a acomodarse, pero es tranquila», cuenta.
«La provincia de Ourense es un ejemplo de desertificación», comenta Xosé Santos, miembro de la asociación Amigos da Terra y buen conocedor del medio rural. «En los últimos 30 años se ha pasado de un 40 por ciento de población en los pueblos y aldeas a solo un 6 por ciento.
En Soutelo, el pueblo de mis padres, hay tres vecinos en invierno. El panadero va allí y vende una barra de pan, 80 céntimos, dos a lo sumo. ¿Le resulta rentable? No, pero mi madre le regala unas berzas, charla con unos y otros, comprueba que están bien. Hace un papel social imprescindible. Y la estructura social es un factor determinante en la longevidad», asegura.

Isaac Pérez y Camila Pinto
ISAAC PÉREZ Y CAMILA PINTO / 88 y 82 años, A Bola: «Venimos los jueves al mercado de Celanova a vender los productos de nuestra huerta. Ya nos cuesta, porque la edad pesa, pero no nos llegan las pensiones. Y es una ayuda que tenemos. Y también es verdad que así la cabeza está ocupada pensando lo que vas a llevar para la venta.
Y, como conocemos a la clientela, con todos hablamos. Vendemos berzas, cebollas… Lo que va siendo de temporada», cuenta Camila. «Tuve un ictus y me pasé unos años sin decir ni una palabra. Pero recuperé el habla y aquí estoy», añade Isaac.
– La clave: envejecer bien
«La comunidad, entendida como la suma del clan familiar y los vecinos, presta apoyo y llega donde no llegan los servicios sociales. Pero se está perdiendo, se ha perdido ya en gran medida. Y dudo que los hijos y los nietos de esta generación tan longeva, y que se han marchado a la ciudad, vayan a vivir tantos años buenos, activos, a pesar de los avances en medicina o en alimentación.
Puede que vivan más, ¿pero envejecerán igual de bien? –se pregunta Santos–. Estamos hablando de gente que ha comido toda su vida los alimentos que ellos mismos producen; que sigue haciendo mantequilla con la leche que da su vaca, a la que alimenta dos veces al día con un pote caliente de verduras que no es muy diferente al que comen ellos mismos.
Han bebido el agua de los manantiales, han respirado el aire de los montes, no han dejado nunca de trabajar y, cuando han enfermado, la comunidad los ha cuidado.
Creo que estamos ante una excepcionalidad demográfica que se perderá cuando esta generación se extinga. Desde luego, tenemos mucho que aprender de ellos. Porque son los ‘últimos mohicanos’ de una manera de vivir en armonía con el entorno.
nuestras charlas nocturnas.
El palacio renacentista en medio de La Mancha que hace de doble del Vaticano en las películas …

El Confidencial(A.Nuño) — »Aquí murió el niño de cinco años y sus desconsolados padres le lloran», reza una inscripción en la pared, que parece un grafiti.
Si arrancásemos otras partes de la pared, quizás encontraríamos inscripciones similares, pero sería difícil hacerlo porque todo (desde las bóvedas al suelo, pasando por las mencionadas paredes) está lleno de arrebatadores frescos italianos.
Nos encontramos en lo que podría ser perfectamente un palacio napolitano, pero el grafiti de la pared demuestra que en otro tiempo también fue utilizado como hospital. Son solo algunos de los usos que se le dio al palacio mandado crear por don Álvaro de Bazán en el siglo XVI.
El Archivo-Museo Álvaro de Bazán (también Viso del Marqués) se encuentra en el pueblo del mismo nombre en la provincia de Ciudad Real, en una zona estratégica en su momento, cuando Álvaro de Bazán (en esta ocasión el padre), que venía de una familia de marinos que tras muchos periplos se había asentado en Granada, adquirió las tierras.
Desde allí se podía pasar sin mucho problema a Toledo, Granada o Sevilla, y también se encuentra relativamente cerca de Madrid, los puertos de Cádiz y Cartagena e incluso Lisboa. Y para la familia todo aquello era, sin duda, una ventaja.
Del noble linaje de la familia hay mucho que hablar, pero por lo pronto se puede decir que el abuelo del protagonista de la historia, que también portaba el mismo nombre que el hijo y el nieto, sirvió a los Reyes Católicos.
Que Álvaro de Bazán ‘el viejo’ (es decir, el padre) se asentó en Granada, fue favorito de Carlos I, que le nombró capitán general del Mar Océano y derrotó a los franceses en la batalla naval de Muros. Y que Álvaro de Bazán el hijo (1526-1588) y protagonista de esta historia es considerado por muchos el mejor marino de todos los tiempos.
Teniendo en cuenta que tomó el hábito de la Orden de Santiago con ocho años, que su primera batalla la ganó con 12 —en Cantabria, junto a su padre y contra los franceses. Carlos I no pudo menos que tomarle mucho cariño— y que jamás perdió una sola de las 22 batallas a las que se enfrentó en su vida, no parece que decir que fue el mejor marino sea un asunto baladí.
El título de marqués lo recibió en 1569 por parte de Felipe II, antes de combatir en Lepanto junto a otras grandes figuras de nuestra historia como Miguel de Cervantes (que llegó a decir que el lugar más seguro de una batalla se encontraba a bordo de una galera comandada por Bazán), y, como las tierras las había heredado de su padre, lo primero que decidió fue construir un increíble palacio donde asentarse en ellas.

El contraste mayor del Archivo-Museo Álvaro de Bazán se encuentra entre su sobrio exterior y su increíble interior.
A primera vista, cuando nos acercamos a él, parece difícil creer que nos encontremos ante un palacio renacentista que rivaliza con los italianos.
Eso se debe a que está inacabado, pues el marqués murió antes de ver finalizada su obra, y la parte exterior debería estar estucada.
Quizá por ello la visita sorprenda más a cualquiera que lo pise: Álvaro de Bazán residió en Italia prácticamente toda su vida (en especial en Génova y Nápoles), y casi todos sus hijos nacieron ahí, por lo que no es de extrañar que contratase a algunos de los mejores artistas genoveses (Juan Bautista Castelo, Fabrizio Castelo, Maese Domingo…) para que decorasen el palacio al fresco.
El terremoto de Lisboa de 1755 destruyó las torres de un palacio que en otro tiempo tuvo que ser aún más impresionante. No se sustituyeron, pero lo que queda en las distintas salas que componen el museo (sala de Portugal, sala el Olimpo, Salón de honor, Sala Cuatro Estaciones…) es tan imponente que muchos directores de cine suelen elegir la localización para grabar escenas en las que se simula el mismísimo Vaticano.
Las escenas que los frescos muestran son de carácter mitológico y en muchas de ellas el protagonista es el propio Álvaro, caracterizado como Hércules, Perseo, Marte, dios de la guerra, o como Poseidón, dios de los mares. Son frecuentes también las escenas de batallas marinas, que representan la biografía de Álvaro de Bazán y suelen acompañarse de un texto de Mosquera de Figueroa excusándose por lo, quizá, poco fidedigno de las pinturas, puesto que los pintores no estuvieron ahí para observarlas con sus propios ojos.
Los increíbles frescos superan a los italianos solo por el hecho de que las salas tienen trampantojos, lo que significa que, cuando se quitaban los tapices que colgaban de las paredes en invierno, las paredes no quedaban nunca desnudas, a diferencia de los palacios de Nápoles. Tanto es así que hasta la lumbre de la chimenea o cualquier otro sitio recóndito e inadvertido para nuestros ojos está pintado.

Escudos de la familia (que es un curioso ajedrez), retratos de Adriano, Trajano, Teodosio o Marco Aurelio, escenas del rapto de las Sabinas o de Rómulo y Remo…
Allá donde el visitante pare la vista podrá encontrar algo.
En una de las salas, incluso, se encuentra el único parto representado en la historia del Renacimiento y el primero en la historia de nuestro país.
Pero es que, si no hubiese sido por el terremoto de Lisboa, contaríamos con 8.000 metros cuadrados de pintura al fresco repartidas por 70 habitaciones.
Lo que queda es un vestigio que, pese a tener más de cinco siglos, solo ha tenido que ser restaurado en una ocasión, entre 1954 y 1987. La tarea fue, sin duda, digna de uno de los trabajos de Hércules, puesto que buena parte de la suciedad de la bóveda se tuvo que limpiar con goma de borrar.
Y si un terremoto no pudo con el palacio, tampoco pudieron los diferentes usos que se le ha dado a lo largo del tiempo: escuela, acuartelamiento durante las guerras carlistas y civil, cárcel, granero para el pueblo o —como decíamos al principio— hospital.
Una capilla y un bonito jardín renacentista que no es original —como tampoco lo es parte del mobiliario— componen el resto del palacio, que ahora pertenece a la Marina. En 1948, teniendo en cuenta la vinculación de la familia con la misma, cedieron en renta el palacio a la Armada por el simbólico alquiler de una peseta al año durante 90 años (cifra que hoy en día se conserva).
La Armada decidió entonces restaurarlo y acondicionarlo como museo para albergar el Archivo General de la Marina, un archivo histórico que guarda 80.000 legajos con información relativa a su historia desde 1784 hasta la Guerra Civil. Como las propias fuentes del Archivo cuentan en conversación con El Confidencial: «En España lo archivamos todo, pese a la fama que tenemos. Guardamos auténticas maravillas, el problema es que no sabemos vendernos bien».
Aunque irónicamente no se encuentre cerca de ningún puerto, el clima seco de Ciudad Real favorece a la conservación del palacio y el archivo, lo que llevó a la Marina a elegir este punto estratégico para guardar sus preciados recuerdos. Y, en parte, porque el archivo en Madrid estaba colapsado.
Expedientes personales de grandes héroes de la Marina, cuadernos de Bitácora que son auténticas joyas, documentación del colegio de San Telmo… Cualquiera puede acceder a la información que se guarda en esta particular Biblioteca de Alejandría, donde escritores como Arturo Pérez Reverte han tenido que recabar información para algunas de sus obras ambientadas en el mar (Cabo Trafalgar o La carta esférica).

Por ello mismo, hay una sala dedicada al almirante Julio Guillén, que llevó a cabo el traspaso para que el palacio pasase a manos de la Marina.
Hoy se renueva el contrato con la Armada hasta 2088, y es una buena excusa para hacerle una visita.
El palacio de Álvaro de Bazán es una pequeña joya en mitad de Castilla-La Mancha que poca gente conoce, en el que no pueden faltar las historias de fantasmas —varias personas aseguran oír ruidos o haber visto destacamentos de regulares, que efectivamente se establecieron en el palacio tras la posguerra para luchar contra los maquis—, y desde el que se ve todas las tierras que en otro tiempo pertenecieron al marqués.
Porque, como suele decirse cuando la gente alza las cejas sorprendida al enterarse de que existe un palacio así en un pueblo perdido en Ciudad Real: «Hizo un palacio en el Viso porque pudo. Y porque quiso».
nuestras charlas nocturnas.
Passetto di Borgo, el pasadizo fortificado que fue la vía de huida de los papas …

El Passetto di Borgo es una fascinante construcción histórica que conecta la Ciudad del Vaticano con el Castillo de Sant’Angelo en Roma.
Con una extensión de aproximadamente 800 metros, este pasadizo fortificado ha sido testigo de innumerables eventos y acontecimientos a lo largo de los siglos, sirviendo como vía de escape para los papas, pues incluye en su interior un largo túnel de huida.
Su construcción se remonta al siglo XIII, durante el papado de Nicolás III. En ese entonces, Roma era una ciudad en constante conflicto y los papas necesitaban una forma segura de moverse entre el Vaticano y el Castillo de Sant’Angelo, una fortaleza construida originalmente en la Antigüedad como mausoleo para el emperador Adriano.
Así nació la idea de construir un pasadizo elevado y fortificado que permitiera a los pontífices salir sin ser vistos y protegidos de los peligros de la ciudad.
La construcción del Passetto di Borgo comenzó en 1277 y fue completada en 1297. Construido en ladrillo y piedra, se eleva a una altura de siete metros sobre las calles de Roma y está conectado al Castillo de Sant’Angelo por un puente fortificado.
Comienza a la entrada del Vaticano, al norte del inicio de la plaza de San Pedro, en la Piazza della Citta Leonina.
A lo largo de su recorrido el pasadizo cuenta con varias torres de vigilancia, permitiendo una vista panorámica de la ciudad y la posibilidad de defenderse en caso de ataque.
En la parte inferior se abrieron arcos a finales del siglo XVI para permitir la comunicación entre las dos partes del barrio del Borgo, que habían quedado separadas, y cada uno de ellos está decorado con el escudo de armas de Pío IV con las seis esferas de la familia Médici.
El origen de la muralla sobre la que se asiente el Passetto se remonta a mediados del siglo VI, cuando Totila, el rey de los ostrogodos, ordenó hacia el año 550 la construcción de un muro bajo junto al mausoleo de Adriano que enlazaba con las murallas construidas por Aureliano 300 años antes, convirtiendo la tumba en una fortaleza, el Castillo de Sant’Angelo, para defenderse de los ataques del general bizantino Belisario.
Más tarde, el papa León IV ordenó la construcción de las llamadas Murallas Leoninas, tras el saqueo de Roma por tropas sarracenas, en el año 852. Las murallas, que tienen un trazado en forma de U y fueron levantadas por prisioneros sarracenos, comienzan en el Castillo de Sant’Angelo y se dirigen hacia la colina Vaticana rodeando la basílica, antes de descender hacia el río.

Sería precisamente sobre un tramo de estas murallas que se añadió el paseo superior y el corredor que conforman el Passetto.
A lo largo de los siglos, el Passetto di Borgo ha desempeñado un papel crucial en la historia de Roma.
Durante el Renacimiento fue testigo de enfrentamientos entre las facciones políticas que luchaban por el poder en la ciudad.
El papa Alejandro VI tuvo que utilizarlo en agosto de 1494 cuando Carlos VIII de Francia invadió la ciudad con treinta mil hombres.
Uno de los episodios más famosos relacionados con el pasadizo ocurrió el 6 de mayo de 1527, cuando el ejército del Sacro Imperio Romano Germánico, bajo el mando del emperador Carlos V, saqueó Roma. El Papa Clemente VII utilizó el Passetto para refugiarse en el Castillo de Sant’Angelo, donde permaneció durante un mes hasta la capitulación y el pago de un rescate de 400.000 ducados.
Clemente logró refugiarse mientras sus guardias cubrían la retirada con sus vidas. La última resistencia la ofrecieron en la parte izquierda de la basílica, cerca del Camposanto Teutónico: allí cayeron 147 de los 189 que lucharon, hasta el punto de que, al acabar aquel caos, la protección del Papa tuvo que correr a cargo de cuatro compañías de españoles y alemanes católicos. Una docena de suizos supervivientes se les sumó y el resto optó por volver a su país. La ceremonia de juramento de fidelidad que la Guardia Suiza hace actualmente cada 6 de mayo rememora estos hechos
El Passetto perdió su función cuando el Vaticano perdió la propiedad del Castillo de Sant’Angelo en 1870. La propia soberanía sobre el pasadizo quedó en el aire, ya que no fue mencionado en los Pactos de Letrán entre el Reino de Italia y el papado en 1929, y así permaneció cerrado y se fue deteriorando hasta que Juan Pablo II reconoció formalmente que pertenecía al estado italiano en mayo de 1991.
Hoy en día, el Vaticano controla los primeros 80 metros desde su territorio, como medida de seguridad y bajo pago de un alquiler simbólico. El resto del Passetto se abrió al público el 11 de noviembre de 1999, tras ser restaurado.
Además de su importancia histórica, el Passetto di Borgo también tiene un significado cultural y simbólico en la ciudad de Roma. Se ha convertido en un símbolo de la conexión entre el Vaticano y la historia secular de la ciudad.

Durante siglos, el pasadizo fue utilizado por los papas para realizar la tradicional procesión hacia el Castillo de Sant’Angelo en la festividad de la Ascensión, donde se bendice la ciudad y se realiza una oración por la paz.
En la actualidad, el Passetto di Borgo es un popular atractivo turístico en Roma.
Los visitantes tienen la oportunidad de recorrer una sección del pasadizo y admirar las vistas panorámicas de la ciudad desde las torres de vigilancia.
Este lugar histórico también ha sido utilizado como escenario en películas y obras de ficción, agregando un toque de misterio y romanticismo a su aura.
nuestras charlas nocturnas.
Las termas eróticas de Pompeya …

El País(L.Magi) — «Se recomienda la visión al público adulto exclusivamente.»
La advertencia, con asterisco y negrita, está en los folletos que publicitan una apertura nocturna especial del área arqueológica de Pompeya, la urbe romana sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79.
Hasta las dos de la madrugada, los visitantes pueden acceder a las únicas termas que surgen fuera de la muralla que encorseta la antigua ciudad.
Lo que verán son tres pequeños locales, el primero de ellos adornado con frescos de escenas eróticas que dejan muy poco a la imaginación.
«Se trata de termas privadas a donde acudían, por pocos centavos, sobre todo los navegantes al regreso de días de alta mar. Lo demuestra la ubicación al lado de la Puerta Marina, al principio de la calle que llevaba al puerto», explica el profesor Antonio Varone, director de las excavaciones de Pompeya. Es normal, entonces, que los marineros, antes de volver a la ciudad quisieran asearse, relajarse y, digamos, permitirse algún que otro placer.
Las termas suburbanas fueron descubiertas en los años cincuenta y hasta ahora han estado prácticamente cerradas al gran público que diariamente visita la zona arqueológica (2,5 millones de visitantes al año, que generan unos ingresos en las taquillas de 20 millones de euros). El estreno de esta noche sirve de prueba general para la apertura definitiva, programada para el verano. Muy bien conservadas, miden unos 800 metros cuadrados y constan de tres locales principales: el vestuario (apodyterium), la piscina fría (frigidarium) y una de agua templada (tepidarium).
«Hombres y mujeres accedían a los locales por la misma entrada: el vestuario era común, elemento no muy corriente. Allí se quitaban las vestimentas y las sandalias y reponían sus pertenencias en las taquillas». Justo encima de los armaritos donde guardaban la ropa durante el baño, hay 16 pequeños frescos cuadrados -cada uno se corresponde con una taquilla- con las escenas eróticas. Se conservan sólo ocho, mientras que quedan rastros del resto.

Las pinturas están dispuestas en un crescendo de intensidad y de número de personas involucradas en la práctica sexual.
«Creo que era una especie de juego irónico que permitía individualizar y acordarse con facilidad en qué armario se había dejado la ropa. Más que en los números marcados en las puertas, los marineros debían fijarse en la escenita», cuenta, divertido, Varone.
No se deja lugar alguno a la imaginación. El poeta desnudo, felación, amor sáfico, amor de grupo… son algunas de las representaciones que servían, según los especialistas, también como catálogo de los servicios prestados en el interior.
Estas termas, que datan de la edad Augusta (en la transición entre la República y el Imperio, entre 44 a.C y 14 d.C), se encontraban tan arrimadas a la muralla de Pompeya que resultaron ser construcciones ilegales. «El propietario las había edificado en terreno público. Hemos encontrado los documentos que confiscaban una parte del edificio», dice Varone. Sin embargo, el Vesubio llegó antes que la ley.
nuestras charlas nocturnas.
De árboles …

– El gran Yggdrasil Escandinavo
Esas Cosas — Yggdrasil es un fresno, no es cualquier árbol de fresno, él es el mayor y mejor de todos los árboles: sus ramas se extienden por todos los mundos y llegan más allá del cielo.
Tiene tres grandes raíces, una llega donde viven los Ases (o Aesires, una de las razas de los dioses, la otra es Vanir), otra raíz llega donde viven los gigantes del hielo, el lugar donde estaba el Ginnungagap (el espacio cósmico lleno de fuerza mágica), y la tercera raíz está sobre el Niflheim, y bajo esta raíz está Hvergelmir; Nídhögg (el monstruo que vive en Hel) mordisquea las raíces.
Bajo la raíz que va donde están los gigantes de hielo está la fuente de Mímir, allí está oculta la sabiduría y el conocimiento.
Un águila se sienta sobre las ramas del fresno, y es muy sabia; entre sus ojos se sienta un halcón que se llama Vedrfölnir.
Una ardilla, que se llama Ratastok (diente roedor) corre por todo el árbol y les cuenta habladurías al águila y a Nidhögg.
Hay cuatro ciervos que corren por sus ramas y las roen , ellos se llaman asi: Dáinn, Dvalinn, Duneyr, Durathrór.
En la mitología escandinava, fresno perenne cuyas raíces y ramas mantienen unidos los diferentes mundos: el Asgard, el Midgard, el Utgard y Hel. De su raíz mana la fuente que llena el pozo del conocimiento, custodiado por Mimir.
A los pies del árbol se encuentra el dios Heimdall que es el encargado de protegerlo de los ataques del dragón Hvergelmir y de una multitud de gusanos que trataban de corroer sus raíces y derrocar a los dioses a los que este representaba. Pero también contaba con la ayuda de las hadas que lo cuidaban regándolo con las aguas de la fuente de Urdar, la de Asgard. Un puente unía el Yggdrasil con la morada de los dioses, el Bifröst, el arco iris, todos los dioses cruzaban por el para entrar en el Midgard.
Yggdrasil rezuma miel y cobija a un águila que entre sus ojos tiene un halcón que se llama Vedrfölnir, a una ardilla llamada Ratatösk y a cuatro ciervos. Cerca de sus raíces habitan las nornas.
Su etimología es incierta pero se cree que Yggdrasil puede significar en escandinavo antiguo el caballo de Odín, siendo uggr, temible, uno de los apelativos del dios y drasill caballo.
El poeta y escritor sueco Alf Henrikson (1905-1995) publicó en 1981 una hermosa narración basada en los relatos fantásticos de la antigua mitología nórdica. Puso en el centro de su historia al mítico árbol Yggdrasil, un inmenso fresno que, según las viejas leyendas escandinavas, fue el árbol del mundo, es decir, fue el mundo mismo antes de que la tierra se volviera redonda y comenzara a girar alrededor del sol.
En las tres raíces de ese árbol cósmico estaban las fuentes del destino, el tiempo y la muerte. En su gigantesco follaje vivían y luchaban los seres prodigiosos que dieron origen y sentido a los pueblos nórdicos: dioses y gigantes, seres humanos y animales fantásticos, hadas, gnomos, dragones, en un torbellino de luchas y encuentros en que lo real y lo mágico se confundían sin que a nadie le importara un comino saber qué era lo real y qué era lo mágico.
El árbol Yggdrasil era el Padre-Madre original, el escenario majestuoso de la vida, el tronco primordial, el eje de la existencia. Sus ramas, que abarcaban los confines del universo, fueron la morada de los dioses, los animales y los seres humanos. A la sombra de sus hojas innumerables nacieron el día y la noche, fue creado el calendario y los humanos aprendieron el rito mágico de la escritura. El árbol Yggdrasil fue, pues, el centro y el origen de la historia.
Al escribir su relato, Alf Henrikson escogió el camino del creador. No repitió punto por punto las antiguas leyendas ni se ajustó, como lo haría un etnógrafo, a la exactitud de la reproducción del mito. Pensando en los lectores modernos, elaboró de nuevo las figuras, los tiempos y las situaciones para ofrecer una narración de aventuras, magia, ironía y humor. No se detuvo en discusiones académicas en torno a las múltiples interpretaciones que hoy se ofrecen sobre el símbolo del árbol Yggdrasil.
Tampoco intentó alimentar el sentimiento heroico con la apología de dioses y guerreros más o menos brutales y casi siempre estúpidos, como ha sido la costumbre de los facistoles en todo tiempo y lugar. No hizo de su relato una expresión de culto a la fuerza, al coraje o a la capacidad de combate. Se limitó a contar hechos, luchas, conflictos, grandezas y pequeñeces de dioses, humanos y animales. El resultado fue una obra admirable.
Ahora, gracias a los traductores Ramón Latorre y Víctor Rojas, podemos disfrutar el relato de Alf Henrikson en español. La versión que nos ofrecen Latorre y Rojas es algo más que una traducción correcta: es una obra de indudable valor literario, en la cual se ha logrado transferir la maestría narrativa de Henrikson a un español bien cuidado, de gran exactitud y transparencia expresiva.
La edición (Simon Editor, Jonköping, 2003), tiene además el mérito de respetar el formato del original, e incluye los dibujos excelentes de Edward Lindahl (1907-1986) que ilustraron la edición sueca y dieron vida a las situaciones descritas en el texto.
Particularmente bien descritas son las aventuras de Odín, el dios escandinavo que se construyó una fortaleza en la copa del árbol Yggdrasil.
La llamó Valhalla y tenía quinientas cuarenta puertas, y cada puerta era tan grande que ochocientas personas podían entrar o salir al mismo tiempo por ella. Después de construir su casita, Odín decidió que necesitaba una mujer. Echó una ojeada hacia las ramas de abajo, donde vivían los gigantes con sus mujeres e hijos, y cuando vio a la mujer que le pareció apropiada, lanzó un silbido, y la muchacha entendió de inmediato de qué se trataba.
Ella subió volando hasta donde estaba Odín y se unió a él. Se llamaba Frigg y fue muy feliz con Odín, dándole muchos hijos con el correr de los años. Aunque no les voy a contar toda la historia, no puedo resistir la tentación de mencionar a las criadas de Odín, Rista y Mista, al parecer muy bonitas y, además, a los animalitos que Odín tenía en su casita: los cuervos Hugin y Munin, los lobos Geri y Freki, y el caballito Sléipnir, que solamente tenía ocho patas.
- Otras leyendas dicen que:
Una de las primeras razas que habitaron Escandinavia fueron los denominados los ases, dicen que son de origen divino. Fueron formados por su dios Odín, de dos deformes troncos de árbol, el uno de un fresno, y de un olmo el otro. Al del fresno lo convirtió en hom¬bre, y al del olmo en mujer; de ellos proviene la actual huma¬nidad, que tuvo en primer lugar el alma y la vida; en segundo, la inteligencia y el movimiento; en tercero, la palabra, el oído y la vista; dándoles Odín al hombre y a la mujer un sitio ex¬cepcional como morada (una especie de paraíso.
- Una parte de sus leyendas dice:
…………Ningún hombre otorgará el perdón a otro, hasta que el mundo sea destruido. Con él jugarán entonces las olas del mar, que quedarán libres, porque la gran serpiente que rodea a toda la tierra sentirá la furia de los gigantes, y las empujará. El árbol del mundo (El inmenso, famoso fresno sobre el que descansa, dotado de maravilloso poder) quedará abrasado por el fuego del gran dios Surtur, que aparecerá entonces. Las águilas, con su torvo pico, cebaránse en los cadáveres; la barca en que son transportados los muertos será puesta a flote.» (¿Y no piensa ahora el lector en la barca de Aqueronte, entre los griegos?)
«Surtur, el dios supremo, el oscuro, el para todos velado, que destruye y renueva el mundo, viene del Mediodía, echando llamas su mortífera espada; las rocas se quiebran; los gigantes reaparecen y andan errantes; ábrese el cielo; los genios de la naturaleza, como son los ases y los elfos, tiemblan impotentes; el sol y las estrellas se obscurecen; el Universo está ardiendo…..
Pero de pronto surge del mar una nueva tierra, cubierta de verdor; precipítanse como antes las cascadas; ciérnense en los aires las águilas, aunque su caza serán sólo los peces, al revés de ahora; el mundo se renueva; será una edad de oro en que las mieses crecerán y madurarán sin necesidad de ser sembradas; y en medio de la universal armonía, porque los poderes del mal habrán sido destruidos, Odín, desde su nuevo palacio celeste, presidirá la perpetua felicidad……..
En Hvergelmir hay tantas serpientes que no se pueden contar
Tres las raíces que en tres direcciones del fresno Yggdrasil arrancan: la primera a Hel, la segunda a los ogros, la tercera a los hombres cobija.
En las ramas del fresno un águila está; sabedora de mucho es ella; hay un azor (Vedrfólnir se llama) que está entre sus ojos puesto.
Ratastok se llama la ardilla que corre por el fresno Yggdrasil: a Nídhogg abajo llevarle debe las palabras del águila arriba.
Cuatro los ciervos que vueltos de cuello, en lo alto del árbol muerden: Dain y Dvalin, Dúneyr y Dúratror.
Más serpientes anidan bajo el fresno Yggdrasil que mico ignorante piensa: Goin y Moin _de Grafvítnir hijos_,
Grábak, Grafvóllud, Ófnir y Sváfnir siempre del árbol las ramas royendo están.
El fresno Yggdrasil penas soporta más que los hombres creen: muerde el ciervo arriba, sus lados se pudren, abajo lo masca Nídhogg…..
“El canto de grímnir” Edda Mayor
En la “visión de la adivina” o Völuspá también encontramos en los versos 19 y 20 a Yggrdrasil: Yo sé que se riega un fresno sagrado,
el alto Yggdrasil, con blanco limo; eso es el rocío que baja del valle; junto al pozo de Urd siempre verde se yergue.
Vienen de allá muy sabias mujeres, tres, de las aguas que están bajo el árbol; una Urd se llamaba, la otra Verdandi, (su tabla escribían) Skuld la tercera; los destinos regían, les daban sus vidas a los seres humanos, su suerte a los hombres…
En estos versos, la adivina está contando como estas tres gigantas, llamadas Nornas riegan el árbol, y también nos dice sobre el pozo de Urd que es fuente de sabiduría, ellas toman esa agua y el lodo que hay en torno a la fuente y rocían el fresno para que no se seque o se pudran sus ramas. El agua de Urd es tan sagrada que todo aquello que llega a la fuente se vuelve blanco.
El rocío que cae de él sobre la tierra los hombres lo llaman rocío de miel, y de él se alimentan las abejas. Dos cisnes se alimentan de la fuente de Urd y de estas nace la especie de los cisnes.
También el Padre de todo Odín cuenta en Hávamál que colgado de Yggdrasil en sacrificio recibió el conocimiento además de las runas. Fue un sacrificio si lo pensamos, chamánico donde Odín atraviesa los 9 mundos hasta Hel (las tinieblas, la muerte) recibe el conocimiento de las sabias runas que quedan grabadas en su ser como un código encriptado.
Sé que pendí nueve noches enteras del árbol que mece el viento; herido de lanza y a Odín ofrecido (yo mismo ofrecido a mí mismo)
del árbol colgué del que nadie sabe de cuáles raíces arranca.
– El sicomoro (Egipto)
Desde los tiempos más antiguos, en Egipto los árboles son objeto de veneración divina, tal vez también porque eran muy escasos.
Al este del cielo se encuentra el alto sicomoro, un Árbol Cósmico sobre el cual los dioses están sentados.
Al frente, al oeste, en la frontera del desierto, vivía la “Señora del Sicomoro”, la diosa vaca Hathor, la que ha creado el mundo y todo lo que allí hay.
Lleno de compasión, el sicomoro hace descender su follaje, saluda a los recién muertos y les da la bienvenida con agua y pan.
Con ello les alcanza el alimento y la bebida, con lo que les asegura la vida después de la muerte.
Sobre las ramas del sicomoro se sientan las almas de los muertos en forma de pájaro. Gracias a la ayuda del árbol sagrado las almas regresan al seno del mundo divino, de los seres eternos, que simplemente habían abandonado por la duración de una vida humana.
En las representaciones egipcias se encuentra frecuentemente el motivo del Árbol de la Vida, del cual nacen brazos divinos que están llenos de regalos y que riegan el Agua de la Vida de un recipiente.
El sicómoro empieza a mencionarse en épocas predinásticas en el Antiguo Egipto.
En algunas ocasiones se menciona a Egipto como el “País de los sicomoros”, y al árbol se le llamaba falsa higuera o higuera egipcia. Según Zohay y Hopf, los egipcios eran los únicos que cultivaban este árbol, muy fácil de reproducir mediante esquejes.
Debido a su madera incorruptible, los egipcios lo relacionaron rápidamente con la muerte y la resurrección; de ahí que se plantaran cerca de las tumbas y que los ataúdes se construyeran cuando era posible con su madera blanda y ligera.
También se hacían amuletos con la forma de sus hojas.
Al principio, la tapa del ataúd se identificaba con la diosa del cielo Nut, aunque, con el tiempo, el árbol acabó identificándose también con Hathor y con Isis, las tres señoras del sicómoro.
Es normal encontrar representaciones en las que aparecen Hathor o Nut subidas a un sicómoro dando de comer o de beber al ba del difunto.
Nut adopta entonces el papel protector y compasivo de Hathor.
Como árbol del viajero, era Hathor quien ofrecía sus higos a los viajeros que se encontraban con uno de estos árboles en el camino.
Hathor aparece a veces con la mención de “Dama del sicómoro del Sur”, refiriéndose al árbol que crece en Menfis, ya que el sicómoro de Norte crecía en Heliópolis.
El ataúd de Osiris estaba construido con madera de sicomoro y recibía la sombra del mismo árbol. Ser enterrado en un ataúd de esa madera significaba ser acogido por el abrazo de la gran madre en forma de Isis, Hathor o Nut.
Un jeroglífico muestra dos sicómoros iguales en el horizonte del este como las puertas del cielo por las que emerge cada día el sol, de ahí que también se le conozca como “El gran árbol de horizonte oriental”.
La diosa Isis, en forma de sagrado sicómoro, amamantando al faraón Tutmosis III. Dibujo en la tumba del rey, la KV34.
– Jardín de las Hespérides

Emplazamiento imaginario que la mitología griega localizaba en el lugar donde el sol se pone, en los límites del Océano.
Las Hespérides (las “Vespertinas” o “las Occidentales”) eran hijas de la Noche según Hesíodo y moraban en un hermoso jardín de árboles de frutos de oro que vigilaba una enorme serpiente (en griego drákon) y entre sus vecinos se contaban Atlas y también las Gorgonas.
Estesícoro, al narrar el robo de los bueyes de Gerión por Heracles, dice que las Hespérides “tenían su casa de oro en la hermosa isla de los dioses”.
Esta caracterización sobrenatural y bienaventurada del lugar tiene quizá su exponente más claro en Eurípides, que en el Hipólito, ubica el jardín en los límites cósmicos, allí donde acaban las rutas del mar y se halla el límite del cielo: se trata de “una tierra maravillosa donde las fuentes destilan ambrosía” (el alimento de los dioses).
El episodio principal que se desarrolla en el jardín lo protagoniza Heracles. En su último trabajo, el héroe tiene que apoderarse de las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides. Dos versiones literarias principales diferentes narran la hazaña.
La que transmite Ferécides cuenta que Heracles no roba personalmente las manzanas, sino que tras un viaje que le llevara desde el extremo Oriente a los límites de Occidente consigue que sea Atlas el que se haga con los frutos mientras él sostiene la bóveda del firmamento.
La versión que conocemos por Paniasis no habla de Atlas y es el propio Heracles el que, penetrando en el jardín y tras dar muerte a la serpiente guardiana, consigue los frutos de oro.
La iconografía ilustra versiones diferentes que quizá tuvieran una testificación literaria que se ha perdido.
Así en buen número de vasos (algunos significativamente encontrados en la cirenaica, territorio colonizado por los griegos en el norte de África) Heracles se adentra en un jardín en el que cualquier signo de violencia ha desaparecido: las Hespérides reciben al héroe, le ayudan a recolectar las manzanas, entretienen a la serpiente, incluso Eros revolotea marcando que Heracles ha vencido la prueba con las armas del amor.
Los últimos trabajos de Heracles cobran un nuevo significado simbólico gracias a esta caracterización del jardín que ilustra de modo tan claro la iconografía, tras el extremo occidente (episodio de Gerión) y el Inframundo (descenso para capturar a Cerbero) el jardín es el paso definitivo en la progresiva penetración en la alteridad que transforma a Heracles de hombre en dios (y que culmina en su apoteosis); el Jardín de las Hespérides se figura como lugar de delicias, antesala del bienaventurado reino de los dioses.
No es de extrañar que los griegos africanos de Cirene, desde antiguo, defendiesen que en su tierra se localizaba el jardín: en una moneda fechable en el 500 a. e. ya figuraron a Heracles ante una Hespéride de un modo que la violencia no se contemplaba o también nombraron Euespérides a la ciudad que fundaron en la parte más occidental de su territorio a comienzos del siglo VI a.e.; la cirenaica, zona marginal en la expansión griega se convertía así gracias al mito en el punto más cercano al reino de los dioses, en un lugar bienaventurado.
La caracterización maravillosa e insular que tiene en algunos relatos griegos (aunque no en todos) el Jardín de las Hespérides y su relación de proximidad con Atlas llevó a que, tras la inclusión de las Islas Canarias en la órbita europea a partir de la Baja Edad Media, se especulase con diferentes ubicaciones para el jardín en el archipiélago.
Núñez de la Peña es un ejemplo extremo de este afán de identificación: pensaba que el valle de la Orotava, Ta-oro que en su etimología particular traducía como “de tanto oro” porque producía unas magníficas manzanas de color dorado, era el Jardín de las Hespérides cercado de dragos (el drákon griego), presidido por un Teide convertido en Atlas.
Ya Viera criticó esta ubicación, aunque tantos otros (Viana, Cairasco, Pérez del Cristo) creían encontrar en las Canarias indicios suficientes para defender que había sido el Jardín de las Hespérides.
El mito griego, gracias a estos autores mantiene entre nosotros una fascinación a la que tampoco es ajena la significativa carga simbólica de los elementos que combina (el árbol, la manzana, la serpiente, el héroe y las mujeres de estirpe divina); no es de extrañar que otros autores hermanasen el episodio con el relato bíblico del Jardín de Edén.
– Kiskanu (Mesopotamia y Babilonia)
Las tradiciones babilónicas nos hablan de un árbol en el centro del mundo, el cual ya conocían los sumerios.
“En Eridu ha crecido un Kiskanu negro, creado en un lugar sagrado; su brillo es como los rayos de lapislázuli, y se extiende hacia el Apsu. Este es el sitio donde Ea deambulaba en el Eridu exuberante, su domicilio es un lugar de reposo para Bau…”.
Kiskanu reúne todas las condiciones del Árbol Cósmico: se levanta en el centro, en un lugar sagrado.
Eridu era la ciudad sagrada del dios Ea.
El brillante azul profundo –como el lapislázuli– indica en todo caso su función cósmica: él representa el espacio cósmico, la noche estrellada. Además de eso, se expande hacia Apsu, el mundo subterráneo, el abismo primordial.
Esto significa que es un “arbor inversa”, un árbol invertido, enraizado en el cielo y extendiendo sus ramas sobre la tierra. Además, Kiskanu nos muestra su función como Árbol de la Vida, porque es el domicilio de los dioses de la fecundidad y de la formación (artes, agricultura, escritura, etc.) y el lugar de reposo de la madre de Ea, la diosa Bau, que es una divinidad de la abundancia, de los rebaños y de la agricultura.
En las representaciones del viejo Oriente, el Kiskanu es el prototipo de los árboles sagrados babilónicos. Está acompañado siempre de los diferentes símbolos, emblemas o animales heráldicos, lo que señala su papel cosmológico exacto.
En algunas representaciones las estrellas también se encuentran agrupadas junto a él. Una imagen del Árbol Primordial fue también hallada en Mohenjo-Daro, la capital de la civilización del gran río Indus.
El Kiskanu es representado como una palmera de dátiles, de lo cual se trasluce su papel directo como Árbol de la Vida: el dátil era el alimento básico más importante.
En caso del mito sumerio de “Inanna y su descenso a los infiernos”, Inanna volvió a la vida por intermediación de Enki que para la ocasión moldeó dos criaturas Lugarru y Kalatarru a los que posteriormente envió al “mundo de las tinieblas” con “el agua de la vida” y “los frutos de la vida” para rociarla y frotarla con ellos, para revivírla.
En otro mito que tiene como protagonistas a Adapa, Tammuz y Ningishzida, estos dioses son representados como los custodios de las puertas del cielo, y se matiza que Tammuz y Shamash afirman ser los guardianes del árbol de lapislázuli “Kiskanu” en Eridú.
“Eridú, donde la raza humana ha sido bendecida por el dios de los cielos Anú y propiciados en el verdor de la vida por Enki, señor de la aguas profundas, cuyo templo “La casa del buen consejo” fué allí levantado y en su jardín se guarda el sagrado árbol Kiskanu “El árbol de la vida” (posteriormente se asimiló al pino negro del Paraíso babilónico…) de donde mana un agua vitalizadora y cuya vitalidad se materializa en sus frutos”
Él árbol “Kiskanu”, por tanto, combina los poderes del cielo y de la tierra, ya que se erige sobre la Tierra, Ki, se alza hacia el Cielo, An/Anu, y hunde sus raíces en las profundidades del Kur.
– La Higuera india

La flora, en general desempeña un papel central en la cultura de la India, que tiene una gran tradición vegetariana.
El simbolismo del árbol es mencionado en un himno del Rig-veda, y en el Bhagavad-guitá .
Dos variedades de la higuera (llamada ashuatta en sánscrito), la higuera de Bengala y el pipal son los más venerados en la tradición hindú, y ambos son considerados como árboles de la vida.
La primera simboliza la fertilidad, según el Agní-purana, y es adorada por aquellos que desean tener hijos.
También es conocida como el árbol de la inmortalidad en muchos escritos hindúes. Se creía que esta higuera había alimentado a la humanidad con su “leche” antes de la aparición de granos y otros alimentos.
La higuera juega un papel de jugador u observador en varios escritos del hinduismo. Los sabios y los videntes se sientan bajo la sombra de la higuera para buscar la iluminación, mantener discursos y llevar a cabo rituales védicos. El árbol de Bodhi bajo el cual Buda alcanzó la iluminación es un árbol pipal.
La higuera cobra especial importancia en la tradición de la India, debido principalmente a su “crecimiento en dos formas” (raíces ‘aéreas’ que crecen hacia abajo).
nuestras charlas nocturnas.
8 de los aeropuertos más peligrosos del mundo: solo un selecto grupo de pilotos puede utilizarlos …

Business Insider(T.Rains) — A veces, está bien aplaudir cuando aterriza un avión.
A pesar del miedo a veces común a volar, se trata del modo de transporte más seguro, con decenas de miles de aviones que recorren el mundo cada día.
Las probabilidades de sufrir un accidente comercial grave son extremadamente bajas: aproximadamente una entre seis millones, según el informe de seguridad 2022 de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA).
Además, las pistas suelen estar pavimentadas con instrucciones claras para el rodaje y la espera, aunque los últimos accidentes aéreos ocurridos en EEUU sugieren que aún queda mucho por hacer en materia de seguridad sobre el terreno.
Sin embargo, hay algunos lugares que cuentan con una tecnología tan mínima y son tan peligrosos para despegar y aterrizar que solo se confía en un puñado de pilotos para volar en esas duras condiciones, y su destreza puede merecer un aplauso.
He aquí ocho de los aeropuertos más difíciles del mundo para pilotar un avión.
– Aeropuerto de Barra, Escocia
El aeropuerto de Barra está situado en una diminuta isla de la costa occidental de Escocia, en una zona conocida como las islas de Barra y Vatersay. Debido a la lejanía del territorio y a la escasa demanda, el aeropuerto solo cuenta con una torre de control y una pequeña terminal, pero no hay espacio para una pista propiamente dicha.
En su lugar, los aviones aterrizan en tres franjas triangulares de arena situadas a lo largo del agua en la playa de Traigh Mhor, lo que permite a los aviones aterrizar en cualquier dirección en función de los vientos.
El aeropuerto de Barra es el único con vuelos regulares en el que los aviones aterrizan en la arena, lo que dificulta enormemente el vuelo.
Según Forbes, las pistas están a solo metro y medio sobre el nivel del mar y desaparecen por completo con la marea alta, por lo que los pilotos deben estar atentos a los imprevistos meteorológicos y a las condiciones cambiantes de la marea.
Loganair es la única aerolínea que vuela regularmente a Barra. La compañía utiliza el robusto DHC-6 Twin Otter de de Havilland Canada, un avión de fabricación canadiense especialmente diseñado para terrenos difíciles y pistas cortas.
– Aeropuerto Internacional de Paro, Bután
El aeropuerto internacional de Paro, en Bután, es uno de los más complicados geográficamente del mundo.
Situado en un valle entre picos de más de 5.400 metros y densos bosques, solo unas pocas docenas de pilotos han recibido formación especial para volar dentro y fuera, y los vuelos solo están permitidos durante el día.
Según Forbes, algunos factores hacen que la aproximación sea especialmente peligrosa, como el pronunciado giro de 45 grados hacia la pista, que los pilotos ni siquiera pueden ver hasta momentos antes de llegar al aeródromo.
La pista es también muy corta, de solo 1.980 metros, lo que significa que los aviones de fuselaje estrecho que vuelan hacia y desde el aeropuerto deben operar dentro de estrictos parámetros de velocidad y altitud. Además, el aeropuerto carece de sistemas de radar que puedan ayudar a guiar a los aviones, por lo que los pilotos deben confiar en sus ojos y en su entrenamiento.
En la actualidad, solo dos compañías vuelan al aeropuerto de Paro: la estatal Drukair Royal Bhutan Airlines y la privada Bhutan Airlines, ambas con Airbus A319.
– Aeropuerto Juancho E Yrausquin en el Caribe neerlandés
La pista comercial más corta del mundo se encuentra en la isla caribeña holandesa de Saba.
Con solo 13 kilómetros cuadrados de espacio para trabajar y pocas zonas llanas, la pista de aterrizaje asfaltada del aeropuerto solo tiene alrededor de 400 metros de longitud.
El tamaño de la pista, unida a los acantilados de las montañas, hace que el margen de error sea extremadamente estrecho, y la precisión del piloto es clave para evitar que el avión caiga en picado al final de la pista y se precipite al océano.
Al igual que en el aeropuerto de Paro, solo unos pocos pilotos están capacitados para volar dentro y fuera de Saba. La única aerolínea con vuelos regulares es Winair, con base en San Martín, que utiliza un DHC-6 Twin Otter de de Havilland Canada.
– Aeropuerto Internacional de Courchevel, en los Alpes franceses
El aeropuerto internacional de Courchevel, en los Alpes franceses, proporciona acceso a uno de los destinos de esquí más lujosos del mundo, pero solo los pilotos especialmente entrenados pueden enfrentarse a la incómoda pendiente del aeropuerto y a su corta pista de 518 metros.
Según Forbes, la pendiente descendente del 18,5% de la pista es un factor especialmente desafiante, lo que significa que los pilotos deben maniobrar a la perfección.
Además, el implacable paisaje, unido a la falta de luces o sistemas de orientación en el aeropuerto, significa que los vuelos solo son posibles en condiciones meteorológicas despejadas: el viento y las tormentas harían que su uso fuera demasiado arriesgado.
La única compañía aérea regular que vuela al aeropuerto es la francesa Alpine Airlines, que utiliza un avión Vulcanair P68 Turbo Observer construido para vuelos de corta distancia. Sin embargo, aviones privados y helicópteros también utilizan la pista de aterrizaje.
– Pista Phoenix en la Antártida
Un reducido grupo de personas puede decir que ha pisado la Antártida, la mayoría viajando en cruceros que parten de lugares como Australia o Argentina.
Pero hay un número aún menor de personas que han volado hasta el continente blanco, una hazaña que se logró por primera vez en 1928, pero que ha seguido siendo un reto a lo largo de la historia.
En la Antártida hay varias pistas de aterrizaje improvisadas, como la helada Wolf’s Fang Runway, en la que pueden aterrizar desde diminutos jets privados hasta gigantescos aviones Airbus A340.
Pero la que se considera más peligrosa es Phoenix Runway, cuyo uso se certificó en 2016 para el Programa Antártico de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos y se encuentra cerca de la base militar de la Estación McMurdo.
Aviones gigantes como el avión de carga Boeing C-17 Globemaster III de la USAF pueden aterrizar en la pista helada gracias a varias capas de nieve densamente compactada que, según la National Science Foundation, es «casi tan dura como el hormigón.»
Aunque la pista de aterrizaje es mejor que una que sea cuesta abajo o de arena blanda, no tiene luces. Esto, combinado con la oscuridad permanente en los meses de invierno y la posibilidad de que se produzcan condiciones de blanqueamiento total, significa que los pilotos a veces deben depender en gran medida de los instrumentos de la cabina con cero señales visuales en el exterior.
– Aeropuerto Internacional de Toncontin, Honduras
Para llegar a Tegucigalpa, la capital de Honduras, los pilotos deben atravesar primero un terreno montañoso antes de realizar un giro brusco y un descenso pronunciado hasta el aeropuerto internacional de Toncontin, en condiciones similares a las de Bután.
Los obstáculos se complican aún más por la corta pista de aterrizaje, de 2.164 metros, y la mayor preocupación es el riesgo de que los aviones sobrepasen la pista de aterrizaje.
De hecho, esto ocurrió en 2008, cuando un Airbus A320 de TACA Airlines se salió de la pista y cayó a una calle, matando a tres personas a bordo –incluido el capitán– y a dos en tierra.
Sin embargo, con la apertura del nuevo Aeropuerto Internacional de Palmerola en 2021 se han remediado algunos problemas del aeropuerto. En la actualidad, solo operan vuelos nacionales en Toncontin, mientras que todos los vuelos internacionales pasan por el más seguro Palmerola, que cuenta con una pista de 2.800 metros.
– Aeropuerto Internacional Princesa Juliana de San Martín
Probablemente el más conocido de esta lista sea el Aeropuerto Internacional Princesa Juliana, en la isla caribeña de Sint Maarten (o San Martín), sobre todo por su pintoresca aproximación, que vuela directamente sobre una playa pública.
Turistas y aficionados a la aviación se alinean en la valla del aeropuerto a la espera de que despeguen y aterricen los enormes reactores, aunque la actividad puede ser peligrosa, ya que la gente puede perder el equilibrio –e incluso morir trágicamente– debido a las fuertes ráfagas de los motores.
Los aviones que aterrizan en el Princess Juliana no solo son peligrosos para los que están en tierra, sino que los 2.000 metros de pista y la baja aproximación llevan a los aviones comerciales más grandes a sus límites operativos.
Sin embargo, las compañías aéreas parecen arreglárselas teniendo en cuenta que aviones tan grandes como el enorme Boeing 747 han volado regularmente al famoso aeropuerto de San Martín.
– Aeropuerto de Tenzing-Hillary (Aeropuerto de Lukla) en Nepal
El aeropuerto de Lukla, cuyo nombre oficial es Tenzing-Hillary, es la puerta de entrada al Everest y por él pasan cientos de alpinistas de camino al campo base y de regreso.
Los pilotos tienen que zigzaguear entre picos –uno de ellos la montaña más alta del mundo– mientras intentan al mismo tiempo descender hasta una pista de aterrizaje de apenas 518 metros y un solo sentido. Además, el aeropuerto cuenta con una infraestructura mínima.
Mantener la velocidad y la altitud es clave para la seguridad y apenas hay margen de error debido a la pronunciada pendiente necesaria para el despegue y al tiempo impredecible que puede hacer que el cielo soleado se convierta en visibilidad cero en cuestión de minutos.
Además, el aeropuerto está situado a unos 3.000 metros de altitud, donde el aire es menos denso. Esto puede afectar al rendimiento de las aeronaves y dificultar el control del avión por parte de los pilotos.
El aeropuerto tampoco es ajeno a las catástrofes. Según la Red de Seguridad Aérea, 56 personas han muerto en vuelos que llegaban, salían o estaban cerca de Lukla desde 2004.
nuestras charlas nocturnas.
Empédocles, un volcán con mucha historia …

Una historia curiosa — Las distintas disputas por colonizar un nuevo territorio por parte de los diferentes países europeos no es nada nuevo, curioso o anecdótico, pero lo curioso en este caso, es que el territorio en cuestión sólo existió durante 5 meses.
Estoy hablando de la Isla Graham, Isla Julia o Isla Fernandinea, dependiendo de qué país de los que se disputaron su soberanía la nombre.
Esta isla no es más que Empédocles, un gran volcán submarino situado a 30 km al sur de la isla de Sicilia y cuyo pico se encuentra a pocos metros de la superficie del mar.
Actualmente, es un monte submarino cuya cima está solo a unos 8 metros por debajo de la superficie del mar Mediterráneo, las erupciones lo elevaron por encima del nivel del mar varias veces antes que la erosión lo sumergiera de nuevo.
Su nombre se debe al famoso filósofo griego Empédocles, uno de los fundadores de la doctrina de los cuatro elementos, que fueron la base de todo lo que existía en el Universo y que cuenta la leyenda que murió arrojándose al volcán Etna.
La zona ha registrado actividad volcánica varias veces a lo largo de la historia. La primera aparición documentada de una erupción del Empédocles, convirtiéndose en una isla momentáneamente, se remonta a la Primera Guerra Púnica producida durante el siglo III a.C.
Pero el motivo de este artículo se debe a la erupción que se produjo el 2 agosto de 1831, cuando de la noche a la mañana apareció un islote que cuando dejó de escupir lava tenía una longitud de 4 km², una altura máxima de 65 metros sobre el nivel del mar y dos pequeños lagos interiores.
Cuando apenas se había enfriado la isla surgida del mar, el profesor en geología de la Universidad de Berlín Karl Hoffman quien se encontraba de visita en Sicilia, fue el primer ser humano en desembarcar en la recién aparecida ínsula.
Sin embargo, Gran Bretaña que en aquel momento controlaba la isla de Malta fue la primera nación que reivindicó su fuerza colonizadora sobre la isla, fue a través del capitán ingles Humphrey Fleming Senhouse y quien plantó la bandera británica y la bautizó como Graham Island (Isla Graham).
Poco después, el 17 de agosto, un barco del rey Fernando II de las Dos Sicilias (reino compuesto por la unión de Nápoles y Sicilia, y bajo soberanía de la Casa de Borbón española) llegaba a la isla, quitaba la bandera británica que allí se encontraba y plantaba la suya, cambiándole el nombre por Isla Ferdinandea. El 29 de septiembre, una misión científica francesa plantaba su bandera y la bautizaba con el nombre de Île Julia (Isla Julia).
Aquella situación de desacuerdo entre estas potencias europeas estuvo a punto de crear un conflicto internacional por la soberanía del pequeño islote, que se solucionó sin ningún enfrentamiento político o armado, pues la lava que escupió el volcán estaba compuesta por material fácilmente erosionable, esto junto a la acción erosiva de las olas hicieron que la isla desapareciese el 17 de diciembre de 1831 apenas cinco meses después de su aparición.
Mientras existió recibió la visita de numerosos científicos de diferentes países. También recibió la visita de Walter Scott, que inspiró a varios escritores, entre ellos a James Fenimore Cooper «El Cráter», Alejandro Dumos «Le Spéronare» o Julio Verne «Las grandiosas aventuras del maestro Antifer», «El Canciller» y «Los Hijos del Capitán Grant».
Después de su última erupción, no se habló del volcán durante más de un siglo. En 1925, su cima descendió hasta los 25 m bajo el nivel del mar, pero esta isla todavía daría para otro curiosa situación.
En abril de 1986, en la llamada «Operación El Dorado Cañón», la Fuerza Aérea de Estados Unidos bombardeaba Libia como represalia por la bomba que estalló en una discoteca de Berlín frecuentada por los soldados estadounidenses. Los bombarderos estadounidenses detectaron una sombra bajo el mar, que no era otra cosa que la isla, y creyendo que era un submarino libio la bombardearon.
En 2002, un aumento de la actividad sísmica en la zona de Ferdinandea condujo a los vulcanólogos a especular sobre una eventual erupción y una reaparición de la isla. De hecho, la cima del volcán en 1999 estaba a 8 metros bajo el nivel del mar, y en 2002 a 5 metros.
Varios artículos de la prensa británica e italiana vuelven a poner de actualidad las diferencias diplomáticas y los buceadores italianos colocaron una bandera y una placa de piedra con el texto «L´isola Ferdinandea era e resta dei Siciliani» (La isla Ferdinandea era y queda de los sicilianos) sobre la cima del Volcán a fin de engalanar la eventual emersión de esta isla, pero tal bandera y placa fueron encontradas más tarde rotas.
Giovanni Lanzafame del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) de Italia anunció su descubrimiento el 21 de junio de 2006.
Después de realizar búsquedas alrededor de la isla de Ferdinandea, Giovanni Lanzafame y sus colegas, a bordo del navío Universitatis, comprobaron que la isla era solamente una parte del volcán y que las fumarolas presentes alrededor de la isla formaban parte de una única estructura, que mide unos 400 m de alto, 30 km de largo y 25 de ancho. Esto lo convierte en el mayor volcán de Italia.
Actualmente no se registra ninguna actividad volcánica y la cima sigue a 5 metros bajo el nivel del mar constituyendo un banco submarino que es llamado en la cartografía internacional «Banco Graham».
nuestras charlas nocturnas.
La Atlántida …

Ancient Origins(C.A.Djonis)/Una historia curiosa/National Geographic(E.Blakemore)/La Razón(D.H.de la Fuente) — La leyenda cuenta que la Atlántida era una isla de grandes dimensiones, como un continente, según algunas hipótesis en el Mediterráneo, en otras versiones en el Océano Atlántico, fue destruida por un terremoto o tsunami que inundó totalmente sus tierras dejándola por siempre sumergida bajo las aguas y olvidada en el pasado.
Sus habitantes poseían una tecnología y cultura muy superior a la de los contemporáneos de su época y fueron decisivos en los avances de todas las culturas mundiales. Su ubicación les permitía el acceso a culturas tan dispares como la egipcia y eran consumados viajeros, dominando con sus barcos todos los mares y océanos del planeta.
A lo largo de la historia han aparecido numerosas hipótesis sobre la localización que tuvo la Atlántida, las causas de su desaparición y la naturaleza de la civilización atlante. Algunas de las hipótesis modernas proponen que algunos de los elementos de la historia de Platón se derivan de hechos o mitos vinculados a lugares y culturas conocidas.
Otras usan bases paranormales para localizar la Atlántida o dar explicación a algunos aspectos del mito. Las teorías que postulaban a la Atlántida como un continente, distinto a los existentes, quedaron descartadas al comprobarse el fenómeno de la deriva continental.
La historia de la Atlántida empieza entre las pirámides, sacerdotes egipcios hablaron a un viajero hombre de estado griego acerca de una nación que había existido 10.000 años atrás, una nación más avanzada que Egipto y más poderosa que ninguna otra conocida, cuando aquel hombre de estado volvió a Grecia contó la historia de la Atlántida a su familia que la fue pasando de generación en generación hasta que su sobrino segundo Platón, el padre de la filosofía occidental, la escribió en el 650 a.C.
Por entonces Platón era uno de los filósofos más eminentes y su autoridad aseguró que durara durante todo este tiempo. El relato dice lo siguiente:
«Escuchad este relato extraño, aunque completamente verídico lleno de historia que nos habla de un gran poder, la Atlántida. La Atlántida tenía círculos concéntricos de mar y tierra que se alternaban, unos más grandes, otros más pequeños. Tan inmensa era la riqueza que poseía que no tenía parangón, los propósitos de sus corazones son verdaderos nobles y virtuosos, la riqueza no los ha emborrachado de orgullo ni han perdido el control de sí mismos, mientras fueron virtuosos disfrutaron del favor de los dioses, pero cuando se hicieron arrogantes y agresivos sufrieron el castigo divino, se produjeron gigantescos terremotos e inundaciones y un día la noche cayó sobre ellos y la isla fue engullida por el mar y desapareció.´´
Platón supuestamente inventó la ciudad de la Atlántida como aviso para sus conciudadanos atenienses de que la riqueza y el poder conducían a la destrucción si no estaban basados en la virtud, es decir, es una alegoría política, una fábula moral contra la corrupción, pues Platón se encontraba muy insatisfecho y desilusionado con la política de su época, no le gustaba lo que vivía por lo que decidió mirar atrás para encontrar la Atenas idealizada de tiempos pasados.
Atlántida esa es la clave, ¿Tenía realmente una fuente de información o fue todo una invención suya? En cualquier caso, la descripción que realiza Platón sobre la Atlántida es tan rica en detalles que muchos expertos creen que realizó esta versión fantástica sobre hechos que ocurrieron realmente.
La imagen de una isla fabulosa tragada por el mar, ha significado que haya sido buscada desde la época de Platón, aunque nadie está seguro si existió realmente muchos son los investigadores que la buscaron, pues también la Troya de Homero se creía producto de la fantasía, hasta que el arqueólogo Heinrich Schliemann la descubrió en 1903.
Platón ofrece muchas pistas sobre la isla, desde la sociedad y la cultura, hasta la forma de la isla y su destrucción por una catástrofe natural. Del relato de Platón se deduce que la civilización atlante debió florecer hace más de 12.000 años. Este dato no puede ser exacto en ningún caso, puesto que en aquellos tiempos todavía no existía ninguna cultura evolucionada que trabajara los metales, estuviera gobernada por reyes y dominara los mares con sus barcos.
En cuanto a la localización del misterioso continente, el texto del filósofo lo sitúa «más alla de las Columnas de Hércules», y esto significaba al otro lado del estrecho de Gibraltar, en el océano Atlántico. Pero, recordemos que la fábula procede de los antiguos egipcios y, para ellos, la isla perdida se llamaba Keftiu (el nombre que tenían para Creta).

La fuente de información de Platón, el legislador y estadista Solón, pensaba naturalmente en griego, de modo que traduciría las indicaciones del sacerdote egipcio a su propia lengua, pudiendo producirse por esto algunos equívocos.
Pese a todo ello , los científicos han hallado pruebas de que se produjo un suceso semejante 1.200 años antes de Platón en la isla de Thera, actualmente conocida como Santorini, donde se produjo una erupción volcánica tan grande que asolo la isla en la Edad del Bronce.
Comparando esta erupción con la de Pompeya o Herculano se encuentra una gran diferencia, ya que el Vesubio solo alcanzó un radio de 6 Km, mientras que la erupción del volcán de Thera alcanzó los 60 Km de radio y con lo cual uno de los mayores desastres durante la historia de la humanidad, un suceso catastrófico tan grande que habría sido recordado cientos de años después por Platón.
Además de todo eso, hay muchos datos que hacen suponer que Thera es la Atlántida descrita por Platón como es la forma de la isla con círculos que se alternan en su forma, Platón describe la sociedad de allí como una sociedad muy avanzada y los arqueólogos han encontrado en Thera bajo más de 30m de piedra pómez y ceniza un mundo perdido sepultado por la erupción.
La ciudad se llamó la Pompeya del Egeo, tiene 3600 años de historia y formo parte de la primera gran civilización europea, la cultura minoica, que precede mil años a la Grecia de Platón.
Han encontrado una ciudad del tamaño de un campo de fútbol, pero se calcula que la ciudad era treinta veces más grande antes de la destrucción de la isla, hay objetos que se han conservado increíblemente bien y se ha encontrado arquitectura de varios pisos de entramado de madera que persiste muy bien a los terremotos, además contaban con una instalación sanitaria que no se vería en la Europa moderna hasta el S. XIX, había tuberías de arcilla incrustada en los muros de los pisos superiores para conectar los aseos con el alcantarillado público.
El arte también expresa lo avanzados y sofisticados que eran sus habitantes especialmente destaca el papel de las mujeres, que por como las retrataban parecen tener un gran status social, se nota en sus ropajes, joyas y en que eran las encargadas de realizar los rituales para la sociedad.
Por otro lado, destaca en Thera el azafrán que contribuyo a la gran riqueza de sus habitantes. Platón describe a los habitantes de Atlántida como grandes marineros, los de Thera eran grandes marineros por ello tenían el control internacional marítimo, su principal socio comercial era Creta que tenía por aquel entonces poseía el control político.
Además en Thera se encuentra otro gran paralelismo de la ciudad de Platón como es la práctica del salto del toro, que era una práctica de iniciación para los jóvenes, muy retratada en los mosaicos de las paredes tanto de Thera como en los del palacio de Cnosos.
La civilización minoica desapareció 150 años tras la erupción del volcán de Thera, pero habría perdurado el recuerdo de una sociedad avanzada que fue destruida tras el cataclismo, cataclismo que debería ser recordado de generación en generación, un suceso así nunca se olvida y por ello ahí entra la mitología.
Aun así la tectónica de placas no deja lugar a dudas, ningún continente o isla de dimensiones como las descritas pudo haberse sumergido o inundado sin dejar pruebas de ello. Por lo cual tenemos que pensar que de ser algo más que un mito deberíamos buscar la Atlántida entre las tierras ya conocidas.
– El relato de Platón estaba basado en un lugar real

Nos encontramos en el año 360 a. C., viviendo el amanecer de la civilización occidental.
Atenas, cuna de la democracia, es el epicentro del mundo antiguo.
En sus diálogos de Timeo y Critias, Platón nos presenta el relato de una avanzada civilización prehistórica, que desde entonces ha cautivado la imaginación de todas las generaciones.
Se trata de la historia de la Atlántida, una isla paradisíaca e idílica que a menudo los expertos navegantes exploraban tras cruzar el Atlántico.
La Atlántida, según Platón, finalmente se hundió en el mar. Su recuerdo, pese a todo, jamás se borró.
¡Durante dos milenios, mucha gente siguió buscando la isla legendaria sin éxito, haciendo de la Atlántida una de las más duraderas y fascinantes historias de todos los tiempos! En cuanto a sus buscadores, sin embargo, ¿existe alguno que haya afirmado haber encontrado la isla perdida? La verdad es que, hasta ahora, nadie fue capaz de hallar un lugar que encajase exactamente con la descripción ofrecida por Platón.
En cambio, sí contamos con todo tipo de teorías sobre las posibles hipótesis acerca del paradero de la Atlántida. ¿Por qué se produce tal profusión de posibles respuestas si todos utilizan el mismo texto? Si todos se guían por la misma historia, ¿por qué la aparente confusión? ¿Puede deberse a una pésima interpretación por parte de los investigadores? o ¿acaso los antiguos traductores fallaron a la hora de captar y transmitir de forma correcta la narración de Platón? Y, ¿Cuáles son los motivos del revuelo cronológico existente en torno a este relato platónico?
Tomemos, por ejemplo, la hipótesis original sobre Santorini. Incuestionablemente, la isla de Santorini, con su erupción volcánica y su avanzada civilización Minoica era lo más parecido que teníamos a la Atlántida hasta hace poco. Sin embargo nunca resultó ser una hipótesis exacta, ya que siempre existió la contradicción de la cronología aportada por Platón que nos habla del año 9.600 a. C. A partir de ese dato tuvo que ser desechada (ya que Atenas y la mayor parte de detalles sobre su historia no pertenecían a aquel período).
Pero es que, además, existe otro problema mayor respecto a esta teoría. Aunque Santorini, sin lugar a dudas, encaja en la descripción del lugar en el que se alzaba la magnífica ciudad de la Atlántida (con sus anillos concéntricos de tierra y agua), nunca se ajustó enteramente al relato que nos ofrece Platón.
La isla principal de la Atlántida, que Platón afirmó que se encontraba a 9 kilómetros de distancia, no aparece en el escenario geográfico particular correspondiente al año 1.600 a. C. Estos importantes datos, que hay que tener tan en cuenta, han posibilitado a los críticos plantear dudas acerca de esta hipótesis y nos obligan a continuar preguntándonos sobre la validez del relato de Platón.
Desde luego, una investigación seria sobre la Atlántida nunca ha sido posible. Sobre ella se ha escrito ciencia ficción, se han rodado películas y se han realizado todo tipo de manifestaciones artísticas de cultura popular, que con el tiempo han capitalizado la popularidad de esta historia y, contrariamente a lo que se relata en los textos de Platón, han convertido finalmente a la Atlántida en una sociedad ultramoderna con aparatos voladores y tecnología mucho más avanzada que, incluso, la nuestra.
Sin embargo, tarde o temprano toda búsqueda llega a su final. Recientemente, un estudio realizado durante cuatro años, que incluyó un minucioso análisis de la obra de Platón, remarcó los serios errores deslizados por los primeros traductores que nos transmitieron una versión del documento traducido que incluía posibles malas interpretaciones del original.
El reciente estudio no sólo ha situado decididamente a la Atlántida en el Mar Mediterráneo, sino que concluyó además con el descubrimiento y la identificación de una isla sumergida prehistórica que, en todo, se corresponde con la Atlántida de Platón. Mientras que hasta ahora se pensaba que encontrar la Atlántida era mucho más difícil que ganar dinero con la lotería, ahora aparece un lugar tangible cuyas características físicas encajan totalmente con la descripción de Platón.
La topografía, la cronología aportada, la geología volcánica, la flora y la fauna de aquel período, la destrucción de la isla por una gran inundación, la presencia de una civilización desconocida prehistórica en el área, y el ADN son claras evidencias que apuntan a un genuino descubrimiento.
Más expresamente, el estudio demuestra que alrededor del año 9600 a. C., cuando según Platón la Atlántida flotaba sobre las aguas, las actuales Islas Cícladas se encontraban unidas a la meseta de las Cícladas, una planicie (ahora a 400 pies por debajo del nivel de mar,) que formaba parte del territorio de una enorme isla. Cuando esta isla prehistórica se compara con la Atlántida de Platón, se hace evidente, de inmediato, que debió de ser la tierra de la que Platón hablaba.

Su región norte era una zona montañosa que llegaba hasta la costa. Bajo esta región montañosa había un valle oblongo cuya superficie abarcaba 555 Km cuadrados.
A su vez, por debajo de este valle oblongo había otro valle más pequeño, con unos 370 Km cuadrados de superficie, unos 2/3 de la extensión del valle oblongo. Así era la isla principal.
A nueve kilómetros de distancia de la isla principal y precisamente como Platón describió, se encuentra la isla de Santorini, una isla con forma de anillo circular con su interior inundado y una pequeña isla en el centro (Santorini es en efecto una isla dentro de otra isla, un volcán marino cuyo centro se hundió. Antes de la erupción volcánica de 1600 a. C. contaba con una sola abertura en su anillo exterior que permitía a los barcos entrar en su inundada caldera).
La consecuencia de descubrir la Atlántida en un marco temporal que gira en torno al año 9.600 a. C. sin duda indica que Platón basó su historia en un lugar real y en una civilización prehistórica conocida por los antiguos griegos, a la que a fin de comunicar con éxito algunas de sus ideas filosóficas (lo divino frente a lo humano, los ideales sociales frente a la corrupción) añadió información más reciente, que incluía detalles procedentes de la era Minoica que le resultaba más familiar.
La existencia de un lugar en una época en torno al 9600 a. C., que en la esencia se corresponde con el relato, demuestra que Platón hizo exactamente lo que Homero con Troya 400 años antes. (La Ilíada de Homero es un relato completamente ficticio que gira alrededor de un lugar real y un hecho histórico ocurrido 600 años antes del propio Homero.)
El mar se tragó la super-isla de la Meseta de las Cícladas (la Atlántida de Platón) hacia el año 8000 a. C., durante la rápida subida del nivel del Mediterráneo y justo antes de que se inundara el Mar Negro (ver el estudio de UNESCO del año 2009.) Casualmente también en esta época, el Lago Agassiz, un lago glacial gigantesco de Norteamérica, también reventó, agrietándose y pasando a verter sus aguas al Atlántico.
Es necesario recordar que el Lago Agassiz cubría un área más grande que todos los Grandes Lagos juntos (440.000 Km2) y en algún momento, contuvo más agua dulce que todos los lagos del mundo de la actualidad juntos. ¡El inmenso vertido de toda su agua dulce fue de tal magnitud que los científicos creen que elevó el nivel de los océanos unos nueve pies (2,75 metros) y acabó por provocar el evento 8.2 kiloyear al que siguió una mini-era glacial que duró 400 años!
Este cataclismo global al final de la última era glacial, que en última instancia aumentó los niveles del mar en 400 pies (121 metros), no sólo borró nuestra historia más ancestral, sino que también pudo tratarse del acontecimiento que solemos conocer como «El Diluvio Universal». En cuanto a la isla/continente más allá de los Pilares de Hércules, de mayor tamaño que Libia y Asia juntas, el último estudio demuestra que la referencia de Platón al continente americano fue malinterpretada al entender que se trataba de otro continente, la Atlántida.
La mención del continente más allá del Atlántico, «que abarcaba verdaderamente el océano,» fue un recurso poético de Platón para demostrar la increíble capacidad naval de la Atlántida para atravesar el océano, saltando de isla en isla (por Escocia, las Orcadas, Feroe, Islandia y Groenlandia.) Diversos indicios y pruebas arqueológicas confirman que los antiguos griegos conocían realmente la existencia del continente americano y por ello Platón lo incluyó en su historia.
Las implicaciones de localizar la Atlántida en Mediterráneo van más allá del descubrimiento en sí mismo. Este hallazgo no sólo justifica la defensa por parte de Platón de los viajes prehistóricos transatlánticos, sino que puede ayudar a explicar cómo el haplogrupo mediterráneo X llegó a Norteamérica hace entre 10.000 y 12.000 años.
Mientras que la mayor parte de genetistas mantiene a día de hoy que el haplogrupo X llegó hasta América cruzando el Estrecho de Bering, mapas genéticos muestran que la región más lejana al este del Mediterráneo, con pequeños rastros del haplogrupo X, es la República de Altai al sur de Rusia. No existe rastro alguno del haplogrupo X entre la República de Altai y la extensa región de los Grandes Lagos.
Si el haplogrupo X se introdujo en Norteamérica por el Estrecho de Bering, entonces ¿por qué encontramos la mayor concentración del haplogrupo X (lejos de Mediterráneo) alrededor de los Grandes Lagos y no en Alaska o cerca de la costa occidental? Más importante aún: ¿cómo se explica que también existan indudables rastros del haplogrupo X en Escocia, las Islas Orcadas, Islas Feroe e Islandia, que son, esencialmente, las islas-puente entre Europa y Norteamérica?
Finalmente, una civilización mediterránea de hace 10.000 años, puede ayudar a explicar singularidades arqueológicas de esta región. La reciente erosión y pruebas sísmicas en la Meseta de Giza, indicaron que la Gran Esfinge puede ser una estructura mucho más antigua de lo que pensamos y lo mismo sucede con Gobekli Tepe, en Turquía, ambos parecen coincidir con la historia de Platón de la Atlántida.
¿Será posible que Gobekli Tepe y el monumento de la Gran Esfinge puedan ser los restos de la avanzada civilización a la que se refería Platón en su historia, una civilización que progresaba agresivamente frente a sus vecinos de África y Oriente Medio? o ¿pertenecerán a otra cultura? Y en cuanto a los avanzados pueblos proto-Eufrateos que descendieron para ocupar Mesopotamia en torno al año 7.000 a. C., procedentes de una región «desconocida», esta gente tan «enigmática», ¿acaso podrían ser refugiados de la misma cultura que escaparon de la cuenca mediterránea y se movieron hacia el este para evitar la inundación? Indudablemente, traerían con ellos la historia de la gran inundación así como sus habilidades y su tecnología para influir en otra gran civilización como fue la de los antiguos Sumerios (tal y como los supervivientes de las Cícladas e islas vecinas en última instancia pudieron haber contribuido al desarrollo de los Minoicos).
¿Por qué no muere la obsesión con Atlántida, la mítica isla que posiblemente jamás existió?

Desde la tumba del Rey Tutankamon hasta los Rollos del Mar Muerto, parece que no hay nada que la comunidad mundial de arqueólogos no sea capaz de desenterrar.
Entonces, ¿por qué no han encontrado aún la Atlántida?
Es una pregunta que se hacen a menudo arqueólogos como David S. Anderson, que afirma que recibe preguntas sobre la isla continente perdida de Atlántida o Atlantis (en griego antiguo) y su supuesta existencia «a diario».
«Es mucho más habitual que la gente me pregunte sobre pseudoarqueología que sobre arqueología normal», afirma Anderson, profesor adjunto de la Universidad de Radford (Estados Unidos) especializado en arqueología maya y mesoamericana.
Para Anderson y sus compañeros de gremio, la respuesta es siempre la misma: nunca encontraremos la Atlántida porque es totalmente ficticia. Pero eso no ha impedido que la supuesta existencia de la isla (o continente) perdida despierte la imaginación del público y deje tras de sí miles de años de especulaciones y teorías conspirativas.
La Atlántida es el tema de películas modernas como Viaje al centro de la Tierra y la reciente serie de Netflix Los Apocalipsis del pasado. Pero la historia es obra del filósofo griego Platón, que presentó la isla en dos de sus diálogos socráticos (Timeo y Critias) del siglo IV antes de Cristo.
Platón la llamó Atlantis nêsos, o la «isla de Atlas», y el filósofo no pretendía que representara el pináculo de la humanidad, sino que la civilización isleña fuera un complemento ficticio de la ciudad real de Atenas. En los diálogos de Platón, la Atlántida se presenta como un estado sofisticado que cayó después de que sus arrogantes dirigentes intentaran invadir Grecia.
En represalia por el ansia de poder de su pueblo, Platón dice que la Atlántida fue castigada por los dioses, que desencadenaron desastres naturales que la hundieron en el mar, aniquilando lo que quedaba de su poder.
«Platón es un mentiroso», afirma Flint Dibble, arqueólogo e investigador Marie-Sklodowska Curie de la Universidad de Cardiff (Reino Unido). «Nunca afirmó que su pretensión fuera escribir historia».
Pero aunque los diálogos de Platón incluyen muchas pistas de que la ciudad era imaginaria, incluida la insistencia de los propios personajes del diálogo en que la historia era, en el mejor de los casos, de oídas, la idea de la Atlántida ha alimentado la imaginación desde entonces, junto con las afirmaciones de que era un lugar real cuyos restos contienen pruebas de una civilización perdida y superior.
Cientos de años después de la muerte de Platón, la historia de la Atlántida empezó a resurgir primero en los escritos de filósofos cristianos y judíos, y después en obras especulativas de autores como Sir Francis Bacon, cuya novela La Nueva Atlántida se publicó póstumamente en 1626. En el libro, la Atlántida es una sociedad utópica en una remota isla del Pacífico cuyos habitantes son cultos, humanos y profundamente cristianos.
En aquella época, los europeos se enfrentaban a un cambio radical en su visión del mundo, que se estaba expandiendo drásticamente con el aumento de los contactos entre europeos e indígenas en toda América y el Pacífico durante la Era de las Exploraciones.
«El mundo occidental estaba desesperado por comprender cómo podían existir nuevos continentes con habitantes, de dónde venían y cómo encajaban en la historia bíblica o clásica», afirma Anderson, que analizará el atractivo de la Atlántida en su próximo libro Weirding Archaeology (Arqueología Extraña). En lugar de reconocer que los pueblos indígenas podían haber desarrollado civilizaciones propias, señala Anderson, los europeos utilizaron la historia de la Atlántida como posible explicación de las estructuras y sociedades que encontraron en América.
Entre ellos se encontraba Charles de Bourbourg, un sacerdote francés que recopiló textos mesoamericanos y relacionó la civilización maya con una Atlántida real. Los escritos de Bourbourg inspiraron a Augustus Le Plongeon, un arqueólogo británico-americano que intentó encontrar la Atlántida en Yucatán a finales del siglo XIX.
Le siguió Ignatius Donnelly, un escritor y político estadounidense cuyo libro Atlantis: The Antedeluvian World (Atlántida: el mundo antedeluviano), publicado en 1882, presentaba una teoría unificada de la Atlántida como un continente perdido que había sido destruido por el mismo Diluvio Universal descrito en la Biblia hebrea y cuyos habitantes, tecnológicamente avanzados y sobrehumanos, supuestamente habían dado lugar al nacimiento de civilizaciones modernas en todo el mundo.
«Utiliza la historia de la Atlántida para tratar de explicar toda la historia», dice Dibble, y casi todas las representaciones modernas de la Atlántida se hacen eco de la teoría sensacionalista de Donnelly.
– ¿Utopía perdida?

Los acólitos de estos teóricos de la Atlántida del pasado han buscado la isla perdida en el Mediterráneo, el Pacífico, el Atlántico e incluso en Escandinavia.
Pero los buscadores de la Atlántida podrían haber ahorrado algo de tiempo, sugiere Dibble, si hubieran empezado (y terminado) su búsqueda en la propia Atenas.
«Para empezar, la arqueología griega demuestra por qué la Atlántida no es un lugar real y por qué ni siquiera deberíamos buscarla», afirma Dibble, que ha realizado extensas investigaciones en las antiguas ruinas de Atenas y está escribiendo un libro sobre el mito de la Atlántida.
En los diálogos de Platón, el filósofo presenta la Atlántida como un antagonismo de la ciudad-estado de Atenas, pero ni siquiera las características geográficas de su descripción de Atenas concuerdan con el registro arqueológico.
«No es algo que tenga un núcleo histórico», afirma Dibble. La ciudad ficticia tampoco aparece en obras de arte de la época de Platón, lo que indica que la Atlántida fue producto de la imaginación del filósofo y no una creencia pública generalizada.
– La conspiración que no fue
Sin embargo, la falta de pruebas históricas reales que sustenten la parábola de Platón no ha impedido que la gente continúe su caza e insista en que los arqueólogos ocultan al público pruebas de la ciudad perdida.
«La idea de que los arqueólogos oculten algo o no lo publiquen es ridícula», afirma Anderson. «Uno se hace un nombre en arqueología desafiando el statu quo«.
Tanto para Anderson como para Dibble, contrarrestar la extendida creencia pública en la legendaria isla, y las afirmaciones de una turbia conspiración arqueológica en torno a su ubicación, se ha convertido en una actividad secundaria de sus especialidades arqueológicas, desde los estudios biomoleculares de Dibble sobre isótopos en dientes de animales de la antigua Grecia hasta las excavaciones de Anderson en asentamientos mayas del Preclásico.
Ahora forma parte de la carrera de ambos hablar en contra de figuras como Graham Hancock, un autor y presentador de televisión británico que sostiene que los arqueólogos están encubriendo pruebas de que una civilización avanzada similar a la Atlántida existió realmente hace miles de años, y que sus residentes se dispersaron por todo el mundo cuando un cometa se estrelló contra la Tierra, desencadenando una inundación catastrófica.
«Si uno cree que el estudio del mundo antiguo consiste en resolver un enigma o desentrañar las pistas de un rompecabezas, está atrapado en un mundo de fantasía creado por escritores de ficción pulp«, afirma Anderson. «Es un mundo divertido en el que jugar, pero no es investigación arqueológica real».
Además, las afirmaciones sobre la Atlántida no son del todo divertidas. Las especulaciones del siglo XIX sobre la Atlántida ayudaron a inspirar las teorías raciales del nazismo, como la de que el continente era la patria de arios racialmente superiores. Y la insistencia en que una civilización perdida fue la responsable de las magníficas ciudades de la América precolonial resta importancia a los logros reales de los indígenas que las construyeron.
«No creo que todos los que creen en esto sean necesariamente racistas o supremacistas blancos, pero [el mito de la Atlántida] refuerza la supremacía blanca», afirma Dibble. Ambos estudiosos añaden que la búsqueda de la Atlántida socava el trabajo de los arqueólogos legítimos, cuyos descubrimientos en todos los continentes pueden pasarse por alto, ignorarse o no creerse debido a la fijación permanente del público en el imaginario.
«Cuando la gente se enamora de esta idea, es mucho más fácil dejar de creer en los expertos», dice Dibble. «Eso puede ser un entretenimiento para algunos, pero para otros es una puerta de entrada a teorías conspirativas aún más oscuras».
– La Atlántida era la mala
Si el público se interesa por la Atlántida, sugieren los estudiosos, quizá debería centrarse en otras partes de la antigua historia que aún hoy despiertan la imaginación.
Para Dibble, que estudia las respuestas de los pueblos antiguos al cambio climático en su época, los desastres naturales inherentes a la historia de la Atlántida demuestran lo fácil que es centrarse en las inundaciones o los terremotos en lugar de en amenazas climáticas más ordinarias, pero igualmente peligrosas, como la sequía y la inseguridad alimentaria. Y para Anderson, merece la pena analizar la historia que Platón realmente intentaba contar, en lugar de perder el tiempo buscando una isla que sólo existió para demostrar un argumento filosófico.
«Según Platón, la Atlántida intentaba destruir la civilización», dice Anderson. «La Atlántida era el malo de la historia de Platón». En lugar de obsesionarse con la posibilidad de que la isla existiera, dice el arqueólogo, merece la pena volver a analizar la arrogancia de Platón y los peligros del poder incontrolado, temas que aún resuenan demasiado bien 24 siglos después de que el filósofo contara su historia por primera vez.
– El resurgir de la leyenda de la Atlántida

Una de esas historias del pasado donde se mezcla antropogonía, utopía, memoria de las edades y mitología es la de la Atlántida, el poderoso y legendario continente al que plantó cara la antigua Atenas en una edad pasada.
La filosofía de Platón usa constantemente el mito de la edad de oro, entre utopía, religión y filosofía política, y lo reelabora para sus proyectos reformistas.
En la «República» y las «Leyes», y entremedias en el «Político», se presentan recreaciones del mito de la edad de oro en la época en la que la divinidad se cuidaba de los destinos del mundo: ahora debemos imitar aquella «santa edad» con una legislación apropiada.
Desde el microcosmos del alma humana al macrocosmos de la historia universal, pasando por el mesocosmos de la organización política, Platón evoca la tripartición de las edades cósmicas, partes del alma y clases sociales –oro, plata, bronce, con algunas incursiones en derivaciones de hierro y de carácter heroico– heredando el viejo esquema de Hesíodo y, más allá, del mundo oriental.
Los griegos eran muy conscientes de su deuda con Oriente: por eso hay que leer así acaso también la leyenda de la Atlántida, que Platón acuñó –como tantos otros mitos y alegorías en su obra– en los diálogos «Timeo» y «Critias», compuestos en torno al 360 a. C.
Al comienzo del «Timeo», el diálogo platónico acaso más célebre por contener una cosmología completa, «Critias» narra una historia que de niño oyó contar a su abuelo y que él a su vez supo de Solón, el mítico legislador y poeta ateniense.
Los griegos tenían una veneración por las antigüedades egipcias, y en este pasaje Solón, que está de visita en la ciudad de Sais, habla con un anciano sacerdote egipcio que le cuenta cómo en sus templos se conservan los escritos de miles de años de historia que incluyen también cómo la Atenas prehistórica, un estado brillante y avanzado, supo hacer frente al dominio de la Atlántida, en un mito que pasa por muchas manos en una transmisión entre oralidad y escritura.
Siempre se insiste en el relato «verosímil» y «no verdadero» que se cuenta, a modo de ficción alegórica, de un mito que aparece en el contexto de la discusión sobre la sociedad ideal: Egipto ha guardado en sus registros las hazañas de una antigua Atenas, cuya memoria han perdido los propios atenienses, con la que combate la Atlántida, una confederación de reyes situada más allá de las columnas de Hércules que llegó a dominar «los pueblos de Libia, hasta Egipto, y Europa hasta Tirrenia».
El trasfondo filosófico enlaza con el mito de las edades y se refiere a la memoria de una época griega de enorme antigüedad tras la cual advino un cataclismo y los griegos olvidaron incluso la escritura.
A veces el mito semeja la historia, pues tras la catástrofe del Bronce, con maremotos e invasiones incluidas, se perdió la capacidad de escribir el griego en el silabario Lineal B, heredado de la cultura minoica.
Y ciertamente diluvios y maremotos pueden asimilarse a catástrofes históricas. El sacerdote egipcio del «Timeo» refiere el carácter cíclico de los «fines de raza», ora incendios ora diluvios, que asuelan la humanidad. Tras ser derrotada por la antigua Atenas, la Atlántida se hundió en el océano en un solo día y una noche, en lo que parece descrito como un maremoto.
En el segundo diálogo donde aparece la Atlántida, el «Critias», el relato inconcluso se centra en la organización de aquella ciudad legendaria y cómo fue su impiedad –otro motivo mítico, muy presente por ejemplo en la destrucción de las edades de plata y bronce en Hesíodo– la causa de que los dioses causaran la perdición de la Atlántida.
En frente se le contrapone la antigua y virtuosa Atenas, una suerte de paradigma mítico antecedente de las utopías platónicas. Sin embargo, su gobierno basado en leyes justas y divinas no fue inmune a la degeneración del ciclo de las edades y acabó también colapsando.
Los antiguos atenienses –dice Platón en el «Critias»– «durante muchas generaciones, mientras la naturaleza del dios era suficientemente fuerte, obedecían las leyes y estaban bien dispuestas hacia lo divino emparentado con ellos […]. Mas cuando se agotó en ellos la parte divina […] y se pervirtieron».
Es muy parecido al esquema del mito del «Político», con dos edades alternativas en cuanto a justicia y gobierno divino, y al de «Leyes», con una legislación heredada de los dioses y, en suma, una Atenas antigua como modelo para imitar, como en la «República».
Así, hemos de relacionar el mito de la Atlántida con el marco de reflexión platónico acerca de la sociedad ideal en un contexto utópico de idealización del pasado áureo. Aunque haya un eco mítico-histórico de los ciclos de cataclismos de las edades –no solo el eco lejano del fin Micenas o el colapso Santorini, sino un esquema que se repite en todas las mitologías y latitudes– el mito de la Atlántida es claramente un mito filosófico.
– Un lugar misterioso
No hay que empeñarse, como ha sucedido a veces, en buscar un misterioso continente desaparecido, en lo que ha devenido una fantasiosa empresa.
A menudo se ha querido localizar la Atlántida «real» o «histórica» en un lugar geográfico concreto –así como hay quienes ven la cueva de Calipso de la Odisea» en el islote de Perejil–, entre una larga nómina que incluye la isla de Faros, Chipre o Santorini, Cerdeña, las Azores, las Canarias o las Islas Británicas.
Uno de los lugares favoritos ha sido desde antiguo el sur de España, sobre todo a partir de los estudios del arqueólogo A. Schulten (1870-1960) sobre la cultura tartésica.
La Atlántida ha devenido uno de esos mitos de la historia, con intentos más o menos esotéricos por localizarla desde antiguo. La historia de su búsqueda y de las teorías sobre ella se ha poblado de curiosas postrimerías, desde interesados en las ciencias ocultas y lo que hoy llamaríamos pseudociencias, hasta arqueólogos nazis.
Imposible trazar una lista exhaustiva, pero esta debería incluir, entre muchísimos nombres, los de Édouard Schuré, Ignatius Donnelly, Rudolf Steiner o Charles Berlitz.
Normalmente, en el «cóctel» de ingredientes de su búsqueda fantasiosa suelen incluirse algunos de los típicos «misterios» de la historia, pueblos poco conocidos, mitificados o lenguas aún por descifrar, conspiraciones para ocultar una verdad histórica y un omnipresente «matriarcado» original.
Por supuesto, abundan las menciones a la antigua Tartessos, los minoicos, los etruscos, e incluso los vascos o los canarios (cuando no se ha pensado, como ocurre con los egipcios, ¡en un origen extraterrestre!).
En definitiva, hay que leer la Atlántida como lo que fue, uno de tantos mitos filosóficos y propedéuticos en el marco del pensamiento platónico que remiten a un pasado áureo y utópico de ansiado retorno sobre la vieja historia del colapso cíclico de las avanzadas civilizaciones anteriores que alberga nuestra memoria colectiva.
Por supuesto, sus postrimerías fantasiosas son toda una historia cultural, de interesantes especulaciones, ficciones, imaginaciones y entretenimiento que han de ser estudiadas como una parte de la estupenda recepción de la tradición clásica.
- Elucubraciones, tesis y documentales

Las últimas actualizaciones de populares y a veces fantasiosas teorías sobre la Atlántida –como las hipótesis que la relacionan con la España suroccidental– se puede ver en novelas, ensayos y películas recientes, de ficción o documentales, que intentan reunir pruebas de la historicidad de este fantástico lugar que solo se explicita como mito en la obra de Platón.
Destaca el documental «El Resurgir de la Atlántida», dirigido por James Cameron y producido por National Geographic, que indaga en la zona entre Daimiel y Huelva la vieja idea de una Atlántida ibérica.
Y constantemente se publican novelas, entretenidos ensayos y novedades editoriales, como los recientes libros del italiano Roberto Pinotti «Atlántida.
El misterio del continente perdido» (Luciérnaga 2018) o del español José Orihuela, «Atlántida. La luz de Occidente» (Almuzara 2023) que dan fe de la pervivencia de esta fascinación.
Para una visión ponderada de la Atlántida, se pueden recomendar la tesis de Tomás Morales (El «Critias de Platón: un mundo mítico para una irrealizable épica del Bien», UNED) y el excelente libro de Pierre Vidal-Naquet, «Atlántida. Pequeña historia de un mito platónico» (Akal 2005).
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Los secretos de la basílica de San Pedro: la tumba del apóstol oculta durante siglos y las maravillas del barroco …

Infobae(G.Di Fazio) — Simón, conocido como Pedro, fue la cabeza de los doce apóstoles por voluntad del mismo Jesús, designado por Él como cabeza y fundador de la Iglesia.
La predicación de la Palabra lo llevó por muchas tierras, hasta Roma, donde experimentó el martirio bajo el emperador Nerón y donde fue sepultado.
La tumba de San Pedro fue desde el principio el corazón de un culto apasionado por parte de los primeros cristianos.
La presencia de los restos de un apóstol tan importante en Roma siempre ha sido motivo de gran orgullo y fervor por parte de los fieles.
Del mismo modo sucedió con los restos de San Pablo, que se asoció inmediatamente con San Pedro, y que incluso comparte con él la misma fiesta, el 29 de junio. Siempre es fascinante reflexionar sobre cómo dos hombres tan diferentes en historia y vocación se asocian en el corazón y la espiritualidad de los cristianos, como baluartes de la fe y símbolos mismos de la Iglesia católica.
En cuanto a la tumba de San Pedro, con el tiempo se ha convertido en un punto de referencia espiritual para los cristianos de todo el mundo, comparable a la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, el lugar donde murió y fue sepultado Jesús.
Hoy, quienes visitan la basílica vaticana pueden admirar el imponente Baldacchino di San Pietro, uno de los monumentos más sorprendentes del arte barroco, que se eleva sobre la tumba del santo y el altar mayor erigido por Clemente VIII, sobre el cual se eleva la majestuosa cúpula de Miguel Ángel. Pero ese no fue siempre así.
Originalmente, los restos del Santo fueron colocados en una tumba excavada en la tierra, no lejos del lugar de su martirio: el circo de Nerón, los suntuosos jardines en los que el Emperador infligió torturas indecibles a los cristianos.
Si originalmente la tumba del Santo estaba marcada por un simple monumento llamado “Trofeo de Gayo”, pronto recibió los debidos honores, primero con la construcción a su alrededor de un monumento por orden del emperador Constantino, un alto cubo de tres metros en mármol y pórfido; luego, en el 320, de una imponente basílica destinada a encerrar los preciosos restos a modo de ataúd, diseñada de manera que la tumba de San Pedro coincidiera con el altar mayor.
A lo largo de los siglos y la sucesión de emperadores y papas, la tumba de San Pedro se incorporó a altares cada vez más suntuosos, que solo las excavaciones arqueológicas de mediados del siglo XX revelaron, capa tras capa. Tras el monumento buscado por Constantino, vino el de Gregorio Magno, a su vez encerrado en el altar buscado por Calixto II. Lo que todavía vemos hoy bajo la cúpula de Miguel Ángel data de 1594 y fue construido por orden de Clemente VIII, pero mientras tanto toda la basílica había sido demolida y reconstruida por orden del Papa Julio II. Así nació la Basílica de San Pedro que todos conocemos y admiramos. El aspecto más interesante para los cristianos es la centralidad que la tumba de San Pedro ha mantenido en todos estos trastornos arquitectónicos.

Las excavaciones arqueológicas que llevaron al descubrimiento de las diversas evoluciones de la tumba de San Pedro, son muy actuales.
Comenzaron en 1939 tras un derrumbe accidental que reveló un antiguo depósito de cadáveres romano bajo el suelo de las cuevas junto al altar de San Pedro.
El entonces Papa Pío XII era consciente del hecho de que un antiguo documento conservado en la Biblioteca del Vaticano, el “Libro de los Papas”, describía el lugar de enterramiento de San Pedro y mandó a realizar excavaciones en gran secreto.
Desenterraron muchas tumbas paganas, estatuas y finalmente una tumba decorada con imágenes cristianas.
Continuando con el descubrimiento del pasado, los arqueólogos encontraron los citados altares y finalmente un muro pintado de rojo contra el que se había erigido el edículo funerario, el “Trofeo de Cayo”.
Al principio, los investigadores no tenían certeza de que se tratara de la tumba de San Pedro. Su nombre no aparecía y, en cualquier caso, no se habían encontrado restos.
Posteriormente Margherita Guarducci, epigrafista y arqueóloga, consiguió descifrar las pintadas aparentemente incomprensibles de la pared contra la que se apoyaba el primitivo edículo erigido como monumento funerario. Así descubrió que el nombre de San Pedro se repetía constantemente en esos escritos, y reconoció dos inscripciones en particular: “Cerca de Pedro” y » Pedro está aquí” escritos con grafitti en griego “Petrus Eni”.
Investigando se enteró de que los trabajadores habían encontrado previamente un nicho excavado en la pared y revestido de mármol, del cual se habían extraído huesos humanos. Se trataba, como confirmaron análisis posteriores, precisamente de las reliquias de San Pedro, trasladadas por voluntad de Constantino desde la tumba excavada en el suelo a este lugar más adecuado.
Aunque el Vaticano había publicado el resultado de la investigación de Guarducci en 1965, las amargas controversias continuaron dividiendo a religiosos y eruditos sobre los restos de San Pedro, tanto que en un momento los huesos fueron retirados del nicho en el Muro de Graffiti. Recién el 5 de diciembre de 2013 el Papa Francisco los hizo volver a colocar en el lugar que les correspondía, después de la cuidadosa revisión deseada por el Papa Benedicto XVI, quien confirmó lo que había descubierto Margherita Guarducci. Esa fue de hecho la tumba de San Pedro.
Los dos detalles más importantes de la actual Basílica de San Pedro son: el baldaquino y el retablo de la cátedra; veamos una rápida descripción de ambos.
El Baldacchino di San Pietro es un toldo de bronce ubicado en el corazón de la Basílica dedicado al Santo Padre de la iglesia. Habitualmente este toldo, en el contexto de la arquitectura barroca, es un elemento en forma de dosel colocado para cubrir el altar mayor y a todos los efectos, parte del mobiliario sagrado de las iglesias.
Este “toldo” llamado Baldaquino suelen ser grandes piezas de tela cuadradas o rectangulares, sostenidas por cuatro o más varillas decoradas con flecos y frisos, utilizadas para proteger a cardenales, obispos y papas durante las procesiones.
El Baldacchino di San Pietro es mucho más que una simple copia de bronce de algo que suele ser de tela. Otorga al complejo una mirada verdaderamente impresionante, por tanto, concebida precisamente para despertar el asombro en todo aquel que lo contempla, como era propio de la arquitectura y el arte barrocos.
El Baldacchino di San Pietro es reconocido con razón como uno de los monumentos más sorprendentes de esta corriente artística, que entre 1600 y 1700 enriqueció Roma con palacios y monumentos únicos en el mundo.

En particular, el Baldacchino di San Pietro fue diseñado y construido por Gian Lorenzo Bernini entre julio de 1624 y 1633 y tiene veintiocho metros y medio de altura, ¡más que un edificio de diez pisos!
Tiene planta cuadrada, y toma la forma del dosel papal, que se sostenía sobre el pontífice durante las procesiones.
De las cuatro esquinas de la base de mármol parten cuatro altas columnas de bronce, obtenidas no sólo del bronce traído de Venecia sino también de la fusión de las vigas de los pronaos del Panteón de Agripa, que se elevan en espiral y parecen enrollarse sobre sí mismas, como las del Templo de Salomón, hasta los suntuosos capiteles.
Las columnas, de 11 metros de altura, están totalmente recubiertas de ramas de laurel, en homenaje a Urbano VIII, entre las que vuelan abejas, símbolo de la familia Barberini que había encargado el monumento, y corren lagartijas, que, con su capacidad de cambiar de piel, simbolizan el renacimiento, la Resurrección.
Además, la primera lagartija de la columna noroeste mira hacia el sol, y simboliza la búsqueda de Dios, mientras que la segunda lagartija de la columna noreste tiene un escorpión en la boca, símbolo del mal en el Apocalipsis. Un detalle interesante: en una de las columnas, para ser exactos la columna trasera izquierda, se funde un rosario.
Es el homenaje de Bernini, que así quiso declarar que su obra estaba dedicada a la Virgen. En un extremo se aprecia el crucifijo y en el otro tres medallas devocionales. Al otro lado de la columna hay otra medalla, que representaría al Papa Urbano VIII en persona.
Las columnas surgen de bases de mármol policromado esculpidas con rostros de mujer que representan las etapas del parto, desde el momento de la concepción hasta el nacimiento del niño, que aparece recién nacido en el último friso. Parece que esta elección particular para la decoración de las bases fue dictada por una sobrina del Papa Urbano VIII que había tenido un embarazo difícil otra teoría es que Bernini quiso mostrar su devoción a la “Iglesia que es Madre”.
El techo es de madera dorada, en forma de lomo de delfín, ricamente decorado, y confirma la excelencia de este monumento, verdadera síntesis entre la arquitectura barroca y la escultura. En particular, en la parte superior del dosel hay cuatro estatuas de ángeles colocadas en las cuatro esquinas, y otras de mutis, diseñadas por Francesco Borromini, sosteniendo festones.
Unos querubines sostienen en sus manos las llaves de San Pedro y la corona papal. Además, un putto eleva al cielo un enorme cuerpo de abeja invertido, recordando de nuevo el símbolo de la familia del Papa, sobre el que se encuentra el globo terráqueo con la cruz.
La grandiosidad de la obra se combina con la ligereza, el dinamismo de las formas, obtenido por el artista gracias a su inestimable habilidad para tratar los materiales duros como si fueran suaves y ligeros. ¡Incluso el fleco de tela falsa que adorna la cubierta, a pesar de estar hecho de bronce, parece revolotear con la brisa! Bernini no trabajó solo en este grandioso monumento.
Con él colaboraron Francesco Borromini, su asistente en la parte arquitectónica, y muchos otros artistas, fundadores y canteros. Bernini tardó casi diez años en completar el Baldacchino, que fue inaugurado en 1633 por el Papa Urbano VIII. Con su estructura arquitectónica particular y su impronta predominantemente escultórica, el Baldacchino di San Pietro puede considerarse un verdadero manifiesto del arte barroco.
La Cátedra de San Pedro como objeto actual es un banco de madera conservado en la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Luego se erigió un trono de bronce a su alrededor. En cambio, una copia del mismo se encuentra en el museo histórico y artístico del tesoro de San Pedro, al que se puede acceder desde el interior de la basílica.

Entre 1656 y 1665 Gian Lorenzo Bernini creó un magnífico relicario de composición barroca en torno a la Cátedra, y aún hoy lo podemos admirar en el ábside de la Basílica de San Pedro.
La Cátedra de San Pedro de Bernini tiene 7 metros de altura, coronada por dos putti que sostienen la insignia papal.
La estructura principal consta de cuatro grandes estatuas de bronce que sostienen una plataforma sobre la que descansa la propia Cátedra.
Las estatuas representan a los cuatro doctores de la Iglesia griega y latina: Sant’Agostino, Sant’Ambrogio, Sant’Anastasio y San Giovanni Crisóstomo data del siglo IX D.C., y es un regalo que Carlos II, conocido como el Calvo, rey de los francos, le entregó al Papa Juan VIII cuando descendió a Italia para ser coronado emperador.
En realidad, la Silla (es decir, el relicario que la contiene) parece flotar en el aire sobre un lecho de nubes doradas, gracias a la maestría del escultor. El bajorrelieve dorado que forma el respaldo de la Silla es obra del escultor Giovanni Paolo Schor a partir de dibujos de Bernini.
Representa el episodio de Jesús el cual le dice a Pedro, por tres veces: “Apacienta mis ovejas”, hecho ocurrido cuando Jesús resucitado se apareció a los apóstoles a orillas del lago de Tiberíades y encomendó su rebaño a Pedro para que lo cuidara y guiara. A los lados del asiento, en cambio, se representa el Lavatorio de los pies y la Entrega de las llaves (traditio clavium), uno de los temas más recurrentes en el arte paleocristiano: Jesús le da las llaves a Pedro y así lo inviste con la primacía papal.
Una gran vidriera, rodeada por una gloria ascendente de ángeles dorados, rayos y nubes, corona la estructura. En el centro de la ventana se encuentra la paloma que representa al Espíritu Santo, guía de Pedro y sus sucesores. Es decir que el centro visual de toda la basílica es la representación iconográfica del Espíritu Santo.
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Casas de gigantes …

Esas Cosas — En la isla de Eubea existen más de 20 edificaciones megalíticas en la cima de diferentes montes.
Los arqueólogos no pueden determinar su origen, ni cómo las construyeron y las leyendas se las atribuyen a gigantes o dragones.
La isla de Eubea, antiguamente llamada Negroponte por los venecianos (en griego, Εύβοια, Évia, griego antiguo Εὔβοια, ‘Eúboia’), es una isla costera de Grecia localizada frente a la costa oriental del mar Egeo.
Tiene una superficie de 3900 km², y una población de 210 000 habitantes. Es la sexta isla más grande del mar Mediterráneo. Su capital es Calcis.
La mitología griega está repleta de referencias a gigantes. Básicamente, se dividen en dos grupos. Por un lado, aquellos llamados “primigenios”, como Tifón, Encélado o Palas, por nombrar algunos, sobre los cuales hay un acuerdo histórico; en general tenían características fantásticas y aparecen en la Gigantomaquia -‘Guerra con los gigantes’-, en la que se enfrentaron a los dioses del monte Olimpo.
Por otro lado están un grupo de personajes posteriores, de los que no existe una descripción única, pero que ya no poseen una apariencia monstruosa como sucedía con los primeros; solo tienen en común con estos su enorme tamaño y fuerza. Entre los más conocidos se encuentran Asterio, Erimedonte, Orión y Talos.
Los gigantes son parte de la cultura de muchos países del mundo, pero la realidad indica que existen pocas o nulas pruebas sobre su existencia en el pasado, aunque sí abundan relatos y construcciones antiguas que aún no poseen una explicación arqueológica e histórica y eso da lugar a interpretaciones variadas.
- ¿Un hogar de gigantes?
Frente a la costa oriental del mar Egeo descansa la isla griega de Eubea, la segunda más importante después de la famosísima Creta. Los turistas la eligen por su paisaje montañoso, sus impresionantes acantilados y playas de aguas transparentes, como también por mantener viva la herencia arquitectónica y arqueológica de diferentes culturas e imperios que la dominaron, como el Ateniense, Macedónico, Romano, Venecia y Otomano.
Existen más de 20 draskopitas en esta región. Las construcciones se encuentran en las cimas
Pueblos como Pissonas, Paliouras, Steni, Makrykapa y Karystos suelen ser los cónclaves favoritos de los visitantes, pero muchas de las personas que llegan lo hacen simplemente para interiorizarse sobre uno de sus mayores misterios: las drakospitas.
Las drakospitas son edificaciones megalíticas antiguas que poseen características que las hacen únicas y que desconciertan a los investigadores, quienes todavía no pudieron resolver muchos de los misterios que las rodean.
Drakospita deriva de la palabra griega “derca” -en latín “draco”-, que se refiere a una mirada penetrante, una característica que se le atribuye a los dragones, de allí que los edificios sean conocidos como “casa del dragón”.

En total existen más de 20 construcciones megalíticas, todas en la isla, localizadas en una posición empinada y dominante; la mayoría entre los montes Okhi y Styra.
Fueron construidas con enormes placas apiladas de piedra caliza, que dan la apariencia de un techo en forma de pirámide.
Las mejor conservadas son la del Monte Oque, en el extremo sureste de la isla y a unos seis kilómetros al norte de la localidad costera de Caristo; y las tres de Palli-Lakka, en la zona de las antiguas canteras de mármol en el Monte Kliosi.
Algunas piedras llegan a pesar hasta 10 toneladas
Las paredes opuestas convergen una hacia la otra y, además, incluyen jambas -un pilar cuya finalidad es consolidar y trabar las piezas del conjunto- y dinteles, todo en tamaño desproporcionado. Como detalle sutil, en los interiores hay estantes de piedra que sobresalen de la pared. Todo sin ningún tipo de mortero o amalgama que haga las veces de “pegamento” para unificar las diferentes piezas.
Las piedras tienen un espesor de entre 20 y 80 centímetros. Las casas son de 5 por 10 metros, con paredes de 1,5 m de espesor. Las entradas poseen la clásica forma de Π, con 4m de largo, 2 m de ancho, 0,30 m de espesor, y con un peso 10 toneladas cada una.
Además, cada estructura posee una abertura parecida a un panteón en el techo, que aseguran podría estar destinado a dejar entrar la luz natural del sol o la luna, para iluminar el interior.
El primer gran misterio es el cómo. Todavía se desconoce cuál fue la técnica y mucho menos la tecnología para poder construirlas. El peso de cada piedra, en especial los dinteles y jambas, se miden en toneladas.
Por otro lado está el detalle para nada menor de que están a cientos o más de mil metros sobre el nivel del mar, como es el caso del monte Okhi, que se encuentra a una altura de 1398 snm.
Entonces, dicen los investigadores, que por los materiales naturales de la zona, los constructores debieron encontrar una forma de transportar grandes megalitos desde una altitud muy inferior para luego construir las edificaciones en un espacio reducido. Una tarea para nada sencilla, aún con las herramientas de construcción actuales.
Las casas tienen aberturas como un panteón
Como se desconoce quiénes levantaron los edificios, eso supone un desafío para conocer el para qué. Para algunos historiadores, las construcciones pertenecen al período preclásico de la antigua Grecia (anteriores al 499 a.C.). Para otros fueron antiguos santuarios dedicados a Zeus o Hera o Heracles, sin embargo no hay evidencia consistente sobre si se practicó allí algún tipo de ritual. También están los que consideran que podrían haber sido guardias o estructuras defensivas durante el período helenístico o, simplemente, almacenes.
En la excavación más importante, en 1959, el profesor Niki Moutsopoulos halló en la drakospita de Okhi pedazos de cerámica y cerraduras (en una de las cuales había una escritura desconocida) que hoy pueden verse en el museo arqueológico de Karystos.
Las leyendas locales son variadas e incluyen tanto a dragones, como a gigantes, que –aseguran– habrían habitado en la isla en épocas pasadas.

Las casas mejor conservadas de los dragones son las que se encuentran en el Monte Ochi, en el sureste de la isla y a unos seis kilómetros al norte de la ciudad costera de Karystos.
Otras tres Casas del Dragón Ciclópeo se pueden encontrar en Palli-Lakka, y en Kapsala.
A pesar de que se llaman casas Dragón, las estructuras masivas no tienen nada que ver con estas criaturas mitológicas.
Se denominan casas Dragón porque la tradición local atribuía a los poderes sobrehumanos desconocidos de su creador, dado el tamaño de los bloques de piedra utilizados en el proceso de construcción. La gente común no podría haber construido estas enormes estructuras, ¿no crees?
- Casa del Dragón de Ochi: Techo.
Su verdadera edad sigue siendo un misterio, al igual que sus constructores desconocidos.
Aunque las “Casas del Dragón” fueron descritas por primera vez a finales del siglo XVIII, todavía no hay una fecha exacta de los edificios.
Algunos estudiosos creen que se remontan al siglo VII a.C., siendo los precursores de los templos griegos posteriores.
Otros las consideran construcciones defensivas de la época helenística, de los siglos III-IV a.C.
Sin embargo, los expertos siguen sin poder ponerse de acuerdo sobre su fecha, y la falta de materiales en torno a las enormes estructuras ha dificultado el trabajo.
Las Casas del Dragón fueron “encontradas” por el geólogo británico John Hawkins, quien ascendió el Monte Ochi (1.398 metros de altitud) el 21 de octubre de 1797.
Allí encontró una construcción que inspeccionó y de la que dibujó bocetos, concluyendo, basándose en su diseño, que las estructuras masivas debían ser más antiguas que los templos clásicos griegos.
Después de que se supo de la existencia de estructuras masivas en el Mediterráneo, muchos otros se aventuraron a Grecia para ver por sí mismos las “casas de los dragones”.
En los años siguientes, después de que Hawkins los descubriera, numerosos arqueólogos visitaron el sitio, como Heinrich Ulrichs, quien publicó una monografía sobre las estructuras en 1842.
En tiempos más recientes los principales investigadores son los estadounidenses Jean Carpenter y Dan Boyd.
Las enigmáticas Casas del Dragón del Monte Ochi están ubicadas a una altitud de 1386 metros y tienen una dimensión promedio de 12.7 por 7.7 metros, con una puerta en el centro de la pared sur, de 2 metros de alto por uno de ancho y coronadas por un enorme dintel de 10 toneladas que sobresale sobre ella, así como pequeñas ventanas a los lados.
Las paredes tienen un espesor medio de 1,4 metros, adecuado para soportar el pesado techo de piedra, y el interior se eleva a una altura media de unos 2,4 metros.
La superficie de la construcción es de 48 metros cuadrados, y todo el piso está cubierto con paneles de piedra.
Casa del dragon Palli-Lakka edificio del norte cerca de Styra/Euboia/Grecia.
Como señalan los expertos, las tres Casas del Dragón de Palli-Lakka son muy similares en dimensiones a la del Monte Ochi, pero las paredes son menos gruesas, sólo 1,1 metros en promedio.
Los bloques de piedra utilizados son más pequeños y, en general, el estilo es más rústico, menos elaborado y posiblemente incluso más antiguo.
Lo extraño es que, a pesar de su tamaño super masivo y sus intrincados elementos de diseño, no hay referencia a estos edificios en las fuentes antiguas.
De hecho, toda la información disponible proviene de las leyendas y el folclore de la zona donde se construyeron, así como de los detalles de los exploradores que han visitado las estructuras en épocas más recientes.
En 1959, se realizaron excavaciones en las estructuras del Monte Ochi que sacaron a la luz fragmentos de cerámica que datan del periodo helenístico.
Los arqueólogos también encontraron varios refuerzos, en uno de los cuales financian un pequeño texto escrito en una escritura desconocida, que ahora se conserva en el museo arqueológico de Karystos.
Se descubrieron detalles interesantes en 2002 y 2004 cuando investigadores del Departamento de Astrofísica de la Universidad de Atenas estudiaron la orientación de las Casas del Dragón en el Monte Ochi.
Los expertos llegaron a la conclusión de que las Casas del Dragón estaban orientadas al sistema estelar Sirio alrededor del año 1100 a.C., lo que sugiere que las misteriosas estructuras ciclópeas podrían haber sido utilizadas como una especie de observatorios astronómicos.
Sin embargo, debido a la falta de datos más exhaustivos, las casas del Dragón Griego siguen siendo un enigma para los arqueólogos.
Como han señalado algunos autores, las misteriosas estructuras bien podrían ser la clave para comprender la evolución de la arquitectura griega posterior.
Cualquiera que sea su propósito, sigue siendo un misterio en cuanto a cómo se construyeron las estructuras masivas, cómo han permanecido en pie, y lo más importante, su edad exacta.
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Ruta 66 (Mother road) …

Hace tiempo la Ruta 66 recorría más de la mitad de los Estados Unidos.
Por casi medio siglo fue la principal ruta comercial y la mayor arteria turística hacia la costa oeste.
Durante todos esos años, la Ruta 66 obtuvo cierto carácter místico, que aún se recuerda con cariño.
Ya han pasado sus días de gloria y la mayor parte de la antigua ruta ha desaparecido, pero su nostálgica atracción aún continúa.
La Costa Oeste estuvo una vez tremendamente aislada
Antes del siglo 20, la Costa Oeste de los Estados Unidos estaba tremendamente aislada de la Costa Este y del Medio Oeste por grandes barreras de montañas, desiertos y terrenos desolados.
Antes de que se terminara la construcción del ferrocarril transcontinental en el año 1867, era más rápido y más fácil navegar alrededor del extremo sur de América del Sur que tratar de viajar a través del país.
En los inicios del siglo veinte, era difícil y a menudo peligroso viajar de costa a costa. Las rutas pavimentadas en su mayoría terminaban en las Montañas Rocosas (Rocky Mountains), o en el borde de los desiertos del sur. El viajar más lejos a menudo implicaba navegar rutas sin señalizaciones, sin mantenimiento alguno, y a veces, hasta simples caminos de tierra. En todo ese recorrido había muy pocos servicios públicos o recursos para los viajeros.
La Ruta 66 conectó Chicago con Los Ángeles
Unos hombres de negocios de Oklahoma e Illinois decidieron que los Estados Unidos necesitaban una autopista intercontinental que conectara la Costa Este con la Costa Oeste. Naturalmente, pensaron que era conveniente que esta ruta pasara por los pueblos de los que ellos eran originarios: Springfield, Illinois y Oklahoma City.
Hacia 1926, ya habían convencido al gobierno de los Estados Unidos del valor estratégico que tendría una ruta de este tipo, y finalmente se empezó con su construcción. La ruta no estuvo completamente pavimentada hasta 1938. La llamaron la Ruta 66.
La ruta 66 comenzaba en la costa del Lago Michigan, en Chicago, estado de Illinois, el gran centro metropolitano del extremo norte del gran valle agrícola del Río Mississippi, en el medio oeste. Chicago ya estaba bien conectada con las grandes ciudades de la costa este.
Desde aquí, la ruta se dirigía hacia el sur, atravesando los estados de Illinois, Missouri y el borde de Kansas. En Oklahoma giraba hacia el oeste, atravesando el norte de Texas, Nuevo México y Arizona, hasta llegar finalmente a California. La Ruta 66 terminaba en Los Ángeles, en las playas de Santa Mónica.
La ruta tenía cerca de 2.400 millas (4.000 Km.) de largo. Conectaba muchas de las ciudades más importantes del Medio Oeste y del Sudoeste, como Springfield Illinois, St. Louis Missouri, Oklahoma City, Amarillo Texas, Albuquerque Nuevo Méjico y Flagstaff Arizona. También atravesaba muchos otros pueblitos y villas más pequeños.
Se convirtió en la arteria favorita entre la costa Este y la Oeste
La Ruta 66 rápidamente se transformó en el corredor este-oeste favorito de los camioneros comerciales como así también de los turistas. Esta ruta desviaba todos los cruces de montañas en las Rocosas, y tomaba dirección sur, lo que permitía el paso de tráfico durante todo el año.

Los residentes de todas las áreas por donde pasaba la ruta 66, pronto descubrieron que este incesante flujo de motoristas necesitaría gasolina, comida, lugares donde hospedarse y entretenimientos a lo largo del camino.
Así se levantaron miles de estaciones de servicio, restaurantes, cafés, bares, mercados, y atracciones turísticas.
La ruta 66 obtuvo la fama de ser «el hotel o motel del conductor». Las atracciones al lado de la ruta incluían tiendas de regalos y recuerdos, puestos de intercambio indígenas, puntos con vistas panorámicas, zoológicos, museos, lugares históricos y exposiciones de fenómenos geológicos.
Era común ver Tipis indígenas gigantescos, enormes estatuas de cowboys y otras estructuras de formas extrañas diseñadas para atraer la atención de los motoristas que pasaban por la ruta 66.
Durante los años ’30, cuando la gran depresión económica atrapó al país, una sequía cayó sobre las regiones de campo del medio oeste. Murieron todas las plantaciones en Oklahoma, Kansas y Missouri, y la tierra agrietada se convirtió en polvo. El valle del Mississippi era llamado «tazón de polvo».
Cientos de miles de granjeros y agricultores, en la ruina económica total, perdieron sus hogares, y cargaron sus pocas posesiones en autos o camionetas y se fueron hacia el oeste a buscar trabajo. Generalmente se los llamaba «Oakies», por el estado del que eran originarios.
Muchos pueblos sobre la ruta 66 crearon campamentos o campos para motoristas, donde los pobres y desamparados viajeros podían dormir en su coche gratuitamente. La ruta 66 se convirtió en la ruta hacia la Tierra Prometida, California, donde siempre había sol, cosechas abundantes, y trabajos que pagaban bien.
El autor americano John Steinbeck documentó esta migración en su novela «Las uvas de la Ira», y llamó a la ruta 66 «la ruta madre».
Bobby Troup escribió «Get your kicks on route 66″(encontrá tu diversión en la Ruta 66)
Durante la Segunda Guerra Mundial, millones de jóvenes viajaban a través de los Estados Unidos, por la ruta 66, cuando partían hacia los campos de batalla en Europa o el Pacífico y cuando emprendían su viaje de regreso a casa. Uno de estos viajeros fue Bobby Troup, un ex-baterista de la Banda de Tommy Dorsey y capitán de la marina.
Él dio origen a su famosa canción «Get your kicks on route 66». En los años 60 esta se transformó en la canción de la popularísima serie televisiva llamada «Ruta 66». La ruta madre ha aparecido a lo largo de los años en muchas películas y programas de televisión, y ha ganado su lugar en la historia y la cultura de los Estados Unidos.
Desafortunadamente la ruta madre cayó víctima del progreso. Las súper autopistas y rutas interestatales eran más grandes, más derechas y más rápidas y desde los años 50 en adelante empezaron a reemplazar a la vieja ruta 66. En Octubre de 1984, la nueva autopista interestatal 40 reemplazó al último tramo restante del la ruta 66, cerca de Williams Arizona.
Hoy sólo quedan vestigios de la ruta madre. Todavía se puede encontrar secciones de la vieja ruta a lo largo de todo su recorrido original. Las calles principales de muchos pueblos del medio oeste orgullosamente despliegan carteles con la frase «Histórica Ruta 66», la ruta que cayó víctima del progreso

Las secciones más largas de la vieja ruta que aún continúan intactas pueden encontrarse en el oeste de Arizona y el este de California.
Una sección de 100 millas de la ruta 66, gira hacia el noroeste, desde Seligman Arizona, a través de la Reservación India Havasupai en Peach Springs, y luego se dirige hacia Kingman Arizona, en el sudoeste, a unas 90 millas al oeste de Kingman, hay otra sección de 100 millas de la vieja ruta 66 que dobla hacia el sur de la ruta I-40 y sigue por el desierto Mojave a través de la pequeña y desolada comunidad de Amboy, California, antes de unirse nuevamente a la autopista en Ludlow.
Si quiere tomarle el gusto a la vieja ruta madre, éste es un buen lugar para visitar. Los pueblos de Williams, Seligman, Peach Springs y la pequeñita ciudad de Kingman han preservado y aún restaurado algunas de las nostálgicas atracciones a lo largo del camino. Todavía pueden verse atracciones turísticas abandonadas al costado de la vieja ruta.
Los tramos más largos de la 66 que aún existen están en Arizona y California
Hoy en día se puede hacer la Ruta, en coche o en moto, aunque es conveniente documentarse bien antes y llevar un buen mapa especializado, ya que el antiguo trazado comprende ahora al menos 5 autopistas que no coinciden exactamente con la Ruta 66, e intentar hacerlo sin informarse previamente puede convertir la experiencia en un completo fracaso.
Los principales puntos de interés de la Ruta son:
* Chicago: Ciudad de inicio. Se encuentra al lado del Lago Michigan.
* Río Mississippi y Saint Louis, ciudad del jazz.
* Oklahoma City y sus alrededores. Reflejo de la América rural.
* Cadillac Ranch. Cerca de Amarillo, en Texas. Es una finca en la que se han enterrado 10 cadillacs por la parte delantera. Cerca de allí está el “midpoint” o punto medio de la Ruta.
* Alburquerque, en Nuevo México.
* Painted Desert, o Desierto Pintado, en Arizona. Un increible paisaje que parece estar pintado a rayas.
* Meteor Crater y el Gran Cañón. Aunque no están exactamente en el trazado de la Ruta 66, merece la pena desviarse un poco para verlos.
* Las Vegas. Famosa por sus casinos.
* San Bernardino. Aquí abrieron su primer restaurante los hermanos McDonalds.
* Falla de San Andrés. La culpable de gran cantidad de terremotos.
* Los Ángeles. Final del recorrido.
Y, sobre todo, la apasionante experiencia de descubrir 8 estados distintos, atravesar el Medio Oeste y visitar cientos de pueblos y ciudades que, en algunos casos siguen viviendo del recuerdo de lo que un día fue la Mother Road.
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¿Cuáles son los países más grandes del mundo? …

ambientum.com — La superficie de la Tierra ocupa un área que supera los 510 millones de kilómetros cuadrados, la cual está dividida en países de mayor y menor tamaño que ocupan menos del 30% de la superficie total de nuestro planeta. Más del 70% restante de la superficie de la tierra está ocupada por los océanos, los cuales albergan el 97% del agua que existe en nuestro planeta.
Los países son regiones o territorios que poseen unas características culturales y geográficas propias, la cuales pueden establecer un Estado soberano o una entidad política dentro de un Estado. Oxford Languages, editorial líder a nivel mundial en temas de publicaciones lexicográficas, define el término «país» de la siguiente manera:
Comunidad social con una organización política común y un territorio y órganos de gobierno propios que es soberana e independiente políticamente de otras comunidades.
Según informa la Organización de las Naciones Unidas (ONU), actualmente existen 195 países reconocidos en la Tierra. Esto supone que hay 193 países miembros de la ONU, añadiendo la Ciudad del Vaticano y Palestina, que no son países miembros de la ONU pero se reconocen como países. A diferencia de los países más grandes del mundo, ya que lo acabamos de mencionar, nos encontramos la Ciudad del Vaticano, cuya extensión es de únicamente 0´4 kilómetros cuadrados.
– ¿Sabes cuáles son los 5 países más grandes del mundo?
Los 5 países más grandes del mundo en cuanto a la extensión de superficie terrestre que ocupan en nuestro planeta son:
1 – Rusia: Es el país más grande del mundo, cuya superficie total es de 17.098.246 kilómetros cuadrados, equivalente al 10% de toda la superficie terrestre. Abarca dos continentes, ya que está situado entre Europa del Este y el norte de Asia. Su capital y ciudad más grande es Moscú, cuya población total asciende hasta los 144 millones de personas.
Además, su ubicación geográfica provoca un dato muy curioso, y es que en Rusia hay hasta once husos horarios distintos y limita con catorce países diferentes (Azerbaiyán, Bielorrusia, China, Corea del Norte, Estonia, Finlandia, Georgia, Kazajistán, Letonia, Lituania, Mongolia, Noruega, Polonia y Ucrania).

2 – Canadá: Es el segundo país más grande del mundo, ocupando una superficie total de 9.984.670 kilómetros cuadrados. Es el país que más kilómetros tiene de costa, sumando un total de 243.000 kilómetros. La capital de Canadá es Ottawa, pero la ciudad más grande del país es Toronto.
Limita al sur con Estados Unidos, al norte con el Océano Glaciar Ártico, al este con el Océano Atlántico, y al oeste con el Océano Pacífico y Estados Unidos (Alaska). Según datos del Instituto de Estadística Canadiense, su población estimada es de 38.504.990 de habitantes. Como curiosidad, Canadá es el país más grande de habla francesa e inglesa.

3 – China: Es el tercer país más grande del mundo, ocupando una superficie total de 9.596.962 kilómetros cuadrados. Es el país más grande de Asia y ostenta el récord de país más poblado del mundo, con una estimación de 1.411.961.000 habitantes. La capital de China es Pekín, pero la ciudad más grande del país es Shanghái.
En la República Popular de China, al igual que ocurre con Rusia, hay varios husos horarios, cinco concretamente. Otra característica que tiene en común con Rusia es que también limita con catorce países (Afganistán, Bután, Corea del Norte, India, Kazajistán, Kirguistán, Laos, Mongolia, Myanmar, Nepal, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Vietnam).

4 – Estados Unidos: Es el cuarto país más grande del mundo, ocupando una superficie total de 9.161.966 kilómetros cuadrados. Consta de 50 estados, un distrito federal, cinco territorios principales no incorporados, nueve islas periféricas y 326 reservas indígenas.
La capital de Estados Unidos es Washington D. C., pero la ciudad más grande del país es Nueva York. Cuenta con una población de 332.314.000 personas, siendo uno de los países más poblados del mundo.

5 – Brasil: Es el quinto país más grande del mundo y el más grande de América del sur, ocupando una superficie total de 8.515.767 kilómetros cuadrados.
La capital de Brasil es Brasilia, pero la ciudad más poblada del país es São Paulo. Limita con todos los países de América del sur excepto con Chile y Ecuador. Es uno de los países más multiculturales y étnicamente diversos que existen en nuestro planeta.

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Çatalhöyük: Una curiosa comunidad utópica en la antigua Turquía …

El reto Histórico(Echo) — A lo largo de la historia, ha habido un interés constante en buscar formas alternativas de organización social.
La arqueología nos brinda la oportunidad de explorar sociedades pasadas que experimentaron con diferentes modelos de convivencia.
Uno de los ejemplos más fascinantes de estas antiguas comunidades es Çatalhöyük, una gran ciudad neolítica ubicada en lo que hoy es Turquía.
Entre el 7400 y el 6200 a.C., Çatalhöyük se estableció como uno de los primeros asentamientos del mundo construidos por humanos que abandonaron su estilo de vida de cazadores-recolectores.
En esta ciudad, hasta 8,000 habitantes residían en casas de adobe que se encontraban tan cerca una de la otra que daban la impresión de que toda la ciudad vivía en una enorme casa colectiva.
La peculiaridad de Çatalhöyük radica en que los habitantes accedían a sus hogares a través de agujeros en los techos, mientras que las terrazas conectadas de las casas servían como espacios compartidos para socializar y trabajar.
La longevidad de este asentamiento sin calles es un indicio de que los habitantes de Çatalhöyük disfrutaron de una vida estable y próspera durante muchas generaciones.
Estos hallazgos arqueológicos plantean interrogantes sobre la organización social y la dinámica de una comunidad que se desarrolló en ausencia de jerarquías o clases sociales claramente definidas.
A medida que profundizamos en el fascinante mundo de Çatalhöyük, nos adentraremos en una sociedad en la que la igualdad y la cooperación parecen haber sido valores fundamentales.

– Descubrimientos recientes
En 2011, los arqueólogos hicieron un sorprendente hallazgo: los habitantes de Çatalhöyük enterraban a sus muertos debajo de los hogares, y muchas casas contenían restos esqueléticos de antiguos residentes.
El análisis de los restos dentales de diferentes hogares reveló que los habitantes de Çatalhöyük probablemente no vivían únicamente con sus parientes biológicos, sino que tenían una noción más amplia de familia que incluía lazos prácticos y sociales.
– Igualdad y sociedad

Un estudio realizado por Ian Hodder, uno de los arqueólogos líderes en las excavaciones de Çatalhöyük, examinó en detalle las estructuras sociales y económicas de la comunidad. Hodder argumenta que Çatalhöyük representa un caso único en la historia antigua, donde la igualdad prevalecía y no había signos visibles de una jerarquía social.
La evidencia arqueológica, incluyendo la uniformidad de las casas y el acceso igualitario a los alimentos, respalda esta afirmación.
Por otro lado, la desigualdad en las ciudades mesopotámicas de la misma época, como las de Irán, Irak y Siria, está respaldada por numerosos estudios y descubrimientos arqueológicos.
En su libro «Antigua Mesopotamia en los albores de la civilización» Guillermo Algaze analiza la estructura social de las ciudades mesopotámicas y destaca la existencia de una élite gobernante que acumulaba riqueza y poder a expensas de la población general.
En Çatalhöyük, tanto hombres como mujeres tenían acceso igualitario a los alimentos. Como venimos comentando, el análisis de los restos arqueológicos muestra una uniformidad notable en el tamaño y la forma de las casas individuales en el asentamiento.
Esto sugiere que no existía una diferenciación marcada en términos de estatus social o riqueza material. Las personas en Çatalhöyük compartían recursos y vivían en una comunidad en la que prevalecía la igualdad.

En cambio, en las ciudades mesopotámicas, la agricultura desempeñó un papel crucial en la formación de una estructura social jerárquica. Los gobernantes y sacerdotes se apropiaban de la riqueza de la población a través de impuestos, lo que generaba desigualdad económica.
Las diferencias en el tamaño de las viviendas privadas eran un reflejo visible del estatus social y las divisiones de riqueza en la sociedad. Además, los palacios, con su magnificencia y opulencia, simbolizaban el poder y la riqueza de sus dueños.
Las relaciones de parentesco también desempeñaron un papel significativo en la perpetuación de la desigualdad en las ciudades mesopotámicas.
La transferencia de riqueza y poder de una generación de gobernantes a la siguiente se facilitaba a través de vínculos de parentesco y linajes familiares. Esto aseguraba la continuidad de la élite gobernante y perpetuaba la desigualdad en la sociedad.
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Abre «sala secreta» de Miguel Ángel, descubierta en 1975 …

DW(Por primera vez desde su descubrimiento en 1975, la «sala secreta” de Miguel Ángel Bounarroti estará abierta regularmente al público a partir del 15 de noviembre.
El pequeño espacio, ubicada dentro del Museo de las Capillas de los Medici en Florencia (Italia), contiene dibujos atribuidos a Buonarroti y estará abierto aún de forma provisional a pequeños grupos de visitantes hasta el 30 de marzo de 2024.
Al receptáculo, de 10 metros de longitud, 3 de anchura y 2,5 de altura, se llega bajando unas estrechas escaleras escondidas en una trampilla junto al ábside de la «Sacristía Nueva» que Miguel Ángel terminó en 1533 para los Medici en la basílica de San Lorenzo de Florencia.
«Creo que esta será una oportunidad privilegiada para el público de visitar la sala y para que la comunidad científica vuelva a estudiarla», refirió hoy (31.10.2023) Paola D’Agostino, directora de los Museos del Bargello, a los que pertenece la capilla.
El descubrimiento

El hallazgo se produjo en noviembre de 1975, cuando el historiador Paolo Dal Poggetto encargó la limpieza de un pasillo bajo el ábside que hasta 1955 se había usado como almacén de carbón.
Sin embargo, bajo el yeso de las paredes enseguida emergieron los bocetos, suscitando un encendido debate entre quienes entreveían la mano del genio y los contrarios de esta hipótesis.
El debate estaba -y está- servido.
Dal Poggetto sostuvo entonces una teoría: la sala fue el escondite del artista en las frecuentes persecuciones de la Florencia del siglo XVI, amparándose en el testimonio de uno de sus discípulos, Ascanio Condivi, y el biógrafo del Renacimiento, Giorgio Vasari.
En concreto, Miguel Ángle pudo refugiarse ahí para zafarse de la venganza del papa Clemente VII Medici, iracundo después de trabajar para los rivales de su dinastía en su exilio entre 1527 y 1530.
El historiador planteó que Miguel Ángel logró finalmente el perdón y pudo volver a trabajar en Florencia, hasta que en 1534 la abandonó para asentarse en Roma, donde legaría asombrosas obras como los frescos de la Capilla Sixtina.
Para visitantes y análisis científico

En cualquier caso, la directora del museo subrayó que, «como pasa siempre» con los grandes maestros, la autoría puede y debe ser analizada por la ciencia y abogó por celebrar un congreso internacional con los mayores expertos.
En cualquier caso, el visitante podrá juzgar por sí mismo pues la sala abrirá el 15 de noviembre y las entradas podrán comprarse desde hoy en este sitio por un precio de 20 euros.
El acceso está limitado a grupos guiados de cuatro personas y un máximo de 100 personas por semana.
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El Santuario de la Fortuna Primigenia era tan grande que era visible desde Roma a 35 kilómetros de distancia …

LBV(G.Carvajal) — El Santuario de Fortuna Primigenia es un importante complejo sagrado dedicado a la diosa Fortuna, situado en la antigua ciudad de Praeneste (actual Palestrina, 35 kilómetros al este de Roma). Es el «mayor complejo de arquitectura tardorrepublicana de la Italia antigua», como lo han definido los estudiosos.
Se construyó a finales del siglo II a.C., aunque el culto a la diosa Fortuna está documentado ya en los siglos IV y III a.C. La datación exacta ha sido debatida durante mucho tiempo por los eruditos: al principio se atribuyó a la época de Sila, después se fechó a mediados del siglo II a.C. y finalmente, basándose en pruebas epigráficas, se situó con certeza a finales del siglo II a.C.
Se cree que la construcción de un santuario tan monumental fue financiada por grupos asociados de ciudadanos adinerados, enriquecidos por el flujo de dinero y mano de obra procedente de las guerras de Oriente y el comercio de la época. Probablemente se trataba de clases emergentes deseosas de afirmación política.

El santuario se hizo famoso en todo el mundo romano por el culto a Fortuna Primigenia, es decir, la «primogénita» entre los hijos de Júpiter, pero también divinidad primordial y madre universal.
Asociado al culto había un oráculo, que proporcionaba respuestas sobre el futuro mediante la extracción de sortes (fortunas) por la mano de un niño.
Estas tablillas, donde estaban grabadas las respuestas, se guardaban en un arca hecha de la madera del olivo sagrado que se levantaba en el lugar sobre el que se construyó el santuario.
Los fieles acudían de todas partes del imperio para consultar a la diosa, y para presentarle su primer hijo recién nacido, creyendo que así aumentaban sus posibilidades de sobrevivir a la infancia y perpetuar la gens. El oráculo siguió siendo consultado hasta que Teodosio I prohibió la práctica y mandó cerrar el templo.

Los restos del santuario, incorporado al asentamiento medieval de la ciudad, salieron a la luz tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
El complejo consta de seis terrazas artificiales, que descienden por las laderas del monte Ginestro, apoyadas sobre gigantescas subestructuras de mampostería y conectadas entre sí por grandes rampas y escaleras, originalmente cubiertas por muros de opus polygonal y opus incertum.
Las terrazas, que se elevan una sobre otra en la colina en forma de pirámide, están coronadas en la terraza más alta por el templo redondo de la Fortuna, hoy incorporado en el Palacio Colonna Barberini, construido en el siglo XII.

Las dos primeras terrazas, accesibles desde el foro de la ciudad, cuentan con pilas lustrales y salas de servicio. La tercera terraza da acceso a dos monumentales rampas porticadas, que conducen a la cuarta terraza, con un gran pórtico jónico.
Aquí se celebraba el culto oracular, con el pozo sagrado (donde se encontraron las sortes de la diosa) y la estatua de la Fortuna amamantando al niño Júpiter y a la niña Juno. La quinta terraza, llamada «de los arcos”, tiene un pórtico con hornacinas y puertas falsas.
La última terraza, con planta en forma de U, está bordeada en tres de sus lados por un doble pórtico corintio y albergaba en el centro una cavea teatral, coronada por un templete circular con una estatua cultual de la diosa.

Arquitectónicamente, el santuario denota una sublime maestría técnica y estilística, inspirado en los grandes santuarios helenísticos en terrazas.
Los edificios son de hormigón perfecto y están revestidos de opus incertum.
La disposición axial y las terrazas inclinadas crean un estudiado equilibrio entre horizontalidad y verticalidad, con magistrales efectos de perspectiva.
Por estas características, el santuario se atribuye a un arquitecto helenístico tardío, que sería el antecedente de los grandes arquitectos romanos entre los siglos II y I a.C.
El complejo inspiró muchas obras arquitectónicas posteriores, como el Belvedere de Bramante en el Vaticano, la Villa Sacchetti de Pietro da Cortona, el Palacio de Schönbrunn de Fischer von Erlach y el Monumento a Víctor Manuel II de Sacconi en Roma.
Este inmenso edificio, probablemente el mayor santuario de la península Italiana, debió presentar un aspecto imponente, siendo visible en la lejanía desde gran parte del Lacio, desde Roma, e incluso desde el mar.
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El nuevo atlas de los «círculos de hadas», las formaciones en zonas áridas cuyo origen sigue siendo un enigma para los científicos …

BBC News Mundo — Los miembros de la tribu himba, en Namibia, han relatado durante generaciones cómo la fuerte exhalación de un dragón dejó unas marcas en la tierra.
En esas marcas semicirculares ya no volvió a crecer vegetación. Solo quedó la tierra desnuda, rodeada de la hierba común que se da en los áridos terrenos de del sureste de África.
En la década de 1970, el ecólogo Ken Tinley llegó a la conclusión de que esos espacios de tierra se parecían a los famosos anillos de setas que se dan en Europa y los bautizó como “círculos de hadas”.
Según Tinley, podían deberse a la presencia de termitas. Pero hasta la actualidad, estas formaciones terrestres siguen siendo un misterio. Los científicos han debatido durante muchos años qué es lo que los origina y no se han puesto de acuerdo.
Ahora, una nueva investigación ha añadido un componente más a la discusión: no solo hay círculos de hadas en el suroeste de África, o en el noroeste de Australia, como se creía hasta ahora.
“Desde el espacio, con ayuda de un modelo basado en inteligencia artificial, hemos encontrado en las zonas secas del mundo cientos de lugares con patrones de vegetación iguales a los círculos de hadas nunca antes descritos”, le explica a BBC Mundo el científico español Emilio Guirado.

El investigador de la Universidad de Alicante (España) lideró un estudio que revela que los círculos de hadas tienen presencia en al menos 15 países de tres continentes.
Aunque su investigación no se centró en resolver cuál es el origen de estas formaciones, los datos arrojados aportan información que puede ayudar a encontrar la respuesta.
– Un debate de años

Pese a su nombre, los círculos de hadas suelen ser formaciones hexagonales en el suelo en las que no crece vegetación en su interior, pero sí en todo o la mayor parte de su contorno.
Tras las investigaciones de Tinley en la década de 1970, la discusión científica sobre el origen de los círculos de hadas ha avanzado hacia dos teorías principales.
Una fue planteada en 2013 por el biólogo alemán Norbert Jürgens, quien luego de una década de investigación concluyó que lo que provoca la formación de los círculos de hadas son las termitas de arena.
Según Jürgens, estos insectos se comen las raíces de la vegetación que comienza a crecer tras la lluvia, la cual deja acumulaciones de agua en el subsuelo y permite su supervivencia.
«Las termitas son insectos sociales que controlan su territorio, en el que tienen agua y comida, y las colonias defienden su área de sus vecinos, a veces de forma muy agresiva», le explicó Jürgens a BBC Mundo en 2016.
El biólogo alemán dijo que se trata de un «sistema de competición entre las colonias», una teoría de la que está «completamente seguro» y que, aseguró, ha sido confirmada por muchos de sus colegas.
Casi de forma paralela, el ecólogo alemán Stephan Getzin y el físico isrealí Ehud Meron se unieron para investigar los círculos de hadas de Australia y plantearon que lo que explica su formación es la teoría de la autoorganización.

La naturaleza, expuso Meron a BBC Mundo tras la publicación del estudio en 2016, hace frente a la escasez de agua a través de tal fenómeno: «Al organizarse en círculos, la vegetación de los alrededores se beneficia de una fuente adicional de agua, ya que la lluvia en los claros del terreno encuentra su camino, a través de varios mecanismos de transporte de agua».
«En Australia este mecanismo incluye el flujo de agua por vía terrestre, mientras que en Namibia implica la difusión de agua almacenada», aseguró.
Getzin y Meron descartaron la teoría de Jürgens, pues aseguraron que no había termitas en los círculos de hadas que estudiaron en el noroeste de Australia. Al respecto, Jürgens dijo que sus colegas no excavaron lo suficiente para encontrarlas.
– ¿Qué dice la nueva investigación?
La investigación del equipo de Emilio Guirado fue más allá de encontrar una causa de los círculos de hadas para realizar un atlas de dónde se encuentran estas formaciones.
El científico explicó que usaron dos modelos de inteligencia artificial con el que encontraron en regiones secas del mundo -que representan el 41% de la superficie de la Tierra- cientos de lugares con círculos de hadas.

Analizaron algunos “predictores”, como el clima, el suelo y factores ambientales, y encontraron que en aquellos lugares donde esas variables son estables, hay círculos de hadas. En particular, donde hay un suelo arenoso.
“Analizamos cientos de miles de imágenes para descubrir cientos de patrones de vegetación iguales a los círculos de hadas en las zonas secas del mundo. Este proceso tardó algo más de un mes en un superordenador con 4 unidades de procesamiento gráfico (GPU)”, explica Guirado.
Con ayuda de dos modelos de inteligencia artificial, buscaron en 600.000 imágenes satelitales de servicios de mapeo del mundo, como Google Earth, Bing Maps o Mapbox, para encontrar las instantáneas del terreno con mayor resolución.

Esto ayudó a tener una imagen más clara sobre aquellos puntos áridos de la Tierra en donde hay presencia de círculos de hadas.
El resultado fue que hallaron 263 puntos del planeta donde hay círculos de hadas, ubicados en 15 países de África, Asia y Oceanía. Entre las regiones donde se detectaron están el Sahel, el Sáhara Occidental, el Cuerno de África, Madagascar, el suroeste de Asia y Australia Central.
Preguntado sobre si su investigación arroja alguna explicación sobre origen de estos patrones, el científico español dice que sigue siendo una incógnita y no descarta ni respalda las hipótesis que se han planteado.
Pero está claro que se trata de un fenómeno de tierras áridas, por lo que fuera de ellas sería casi imposible verlas: “En teoría, en sitios donde hay más precipitaciones los círculos se cerrarían”, afirma Guirado.

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El templo de Isis en Pompeya, uno de los primeros edificios en ser desenterrado de las cenizas …

LBV(A.García) — El templo de la diosa egipcia Isis en Pompeya fue descubierto en 1764 durante las primeras excavaciones arqueológicas de la antigua ciudad romana sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C.
Fue uno de los primeros edificios en ser desenterrado, y en sus muros todavía se conservaban hermosas pinturas antiguas.
Las excavaciones en Pompeya comenzaron en 1748 bajo el patrocinio del rey Carlos III de España.
En 1764, el ingeniero militar suizo Karl Jakob Weber estaba a cargo de supervisar las excavaciones cuando sus trabajadores desenterraron los restos de un pequeño pero casi intacto templo con pinturas y esculturas.
El 20 de julio de 1765, el ingeniero Francisco La Vega confirmó a través de una inscripción que se trataba de un templo dedicado a Isis.
El culto a la diosa Isis, oriunda de Egipto, se había extendido ampliamente por el mundo grecorromano. En Pompeya se cree que arribó alrededor del año 100 a.C. Isis era venerada como diosa de la fertilidad, la magia y la salvación eterna. Su culto atraía especialmente a mujeres, esclavos y libertos.
Para las mujeres, la participación en el culto de Isis era una oportunidad para involucrarse en la vida religiosa de una forma similar a la de los hombres.

El templo de Isis excavado había sido reconstruido luego del terremoto que dañó Pompeya en el año 62 d.C.
Era el único edificio religioso que se había reconstruido completamente para el momento de la erupción vesubiana.
Esto destaca la importancia de su culto en la vida cotidiana de los pompeyanos.
Incluso cuando el Senado Romano había proscrito el culto de Isis décadas atrás, en Pompeya su popularidad solo había aumentado con el tiempo.
La arquitectura del templo, elevado sobre una plataforma, combinaba elementos egipcios, griegos y romanos. Contaba con columnas alrededor y estaba decorado interior y exteriormente con elaborados frescos en estilo helenístico, representando escenas mitológicas y a la propia diosa Isis.
El diseño incluía también un purgatorium, un recinto al aire libre para el agua ritual traída del Nilo.
El área interior del templo, o naos, albergaba las estatuas de Isis y Osiris. En la parte posterior había un gran salón de reuniones (ekklesiasterion) donde los iniciados en el culto participaban de rituales.
Junto a este salón se encontraba el sacrarium, que guardaba los objetos más preciados del templo.

Entre los hallazgos se encontraron fragmentos de estatuas y materiales rituales, que junto a los frescos y otros objetos recuperados, se exhiben actualmente en el Museo Arqueológico de Nápoles. El templo en sí permanece intacto y es visitable en la moderna Pompeya.
Los intricados frescos que decoraban las paredes del templo representaban diversas escenas mitológicas. En el ekklesiasterion se encontraba un fresco de Io, una sacerdotisa de Hera convertida en vaca por Zeus para ocultar su affair. Otras escenas incluían la llegada de Io a Egipto y su recepción por parte de Isis. En otra pared estaba representada Io junto con otros personajes de la mitología griega como Argos y Hermes.
El compositor Wolfgang Amadeus Mozart visitó Pompeya y el templo en 1769, cuando tenía solo 13 años de edad. Esa experiencia influyó años más tarde en su famosa ópera La Flauta Mágica, estrenada en 1791. Las escenas y fondos de la ópera reproducen elementos del templo de Isis.

El templo también inspiró ilustraciones y relatos de varios artistas y escritores de la época. Algunas de estas representaciones, si bien ayudaron a difundir el conocimiento del sitio, contenían imprecisiones e incluso exageraban el tamaño del templo.
Los grabados de Piranesi en su libro Antiquités de Pompeii de 1804 o los de Jean Claude Richard de Saint Non en Voyage Pittoresque ou Description des Royaumes de Naples et de Sicile de 1782 son ejemplos de esto.
Las fantásticas descripciones e ilustraciones del templo están empapadas del gusto «egiptomaníaco» propio del neoclasicismo y prerromanticismo europeo de finales del siglo XVIII. La cultura egipcia era vista de forma exótica y atraía la imaginación de artistas que muchas veces nunca visitaron Pompeya.
El descubrimiento del templo de Isis abrió una ventana al pasado y a la riqueza de la vida religiosa en la época previa a la devastadora erupción. Su excavación temprana en la historia de la arqueología inspiró obras de arte que ayudaron a difundir el conocimiento de Pompeya en la imaginación popular.

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Hallan en el Templo Mayor de Tenochtitlan una ofrenda de la época de Moctezuma I con figuras Mezcala …

LBV(G.Carvajal) — Un equipo de arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrió una ofrenda ritual de la época de Moctezuma Ilhuicamina en la Zona Arqueológica del Templo Mayor de Tenochtitlan, conocido como Huēyi Teōcalli.
La ofrenda, encontrada en la plataforma trasera del templo, data de 1440-1469 d.C. y contiene 14 esculturas antropomorfas masculinas en estilo Mezcala de Guerrero, una miniatura femenina, pendientes de serpientes de cascabel, 137 cuentas de piedras verdes, arena marina y cerca de 2 mil elementos marinos como conchas, caracoles y corales.
Según Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor, las figuras Mezcala eran reliquias de más de 1000 años de antigüedad que fueron saqueadas de ese territorio tras ser conquistado por la Triple Alianza. La más grande mide 30 centímetros de alto, contrastando con la diminuta talla femenina de solo 3 centímetros.
Si bien se sabe que los cohuixcas y chontales de Guerrero fueron sometidos por la Triple Alianza durante el gobierno de Moctezuma I, llama la atención que estas figurillas tienen su origen entre los años 1200 a.C y 900 d.C., es decir, ya eran antiquísimas reliquias cuando fueron saqueadas, algunas de más de mil años de antigüedad.
De acuerdo con López Luján, director del Proyecto Templo Mayor, las esculturas servían como efigies de culto en Guerrero, de donde fueron tomadas como botín de guerra. Una vez en Tenochtitlan, los mexicas reinterpretaron su significado, como evidencia la pintura alusiva a Tláloc agregada a una de las piezas, dios de la lluvia reverenciado en la capital mexica.
La Ofrenda 186 también contenía conchas y caracoles procedentes de las costas del Atlántico, conquistadas durante el gobierno de Moctezuma I, relacionadas con la fertilidad y el agua según las creencias mexicas.
El hallazgo confirmó la hipótesis de los arqueólogos sobre la existencia de ofrendas dedicatorias conocidas como «tepetlacalli» o petacas de piedra enterradas bajo las cabezas de serpiente que decoran la plataforma del templo en la etapa IVa.

Estos cofres de piedra, llamados «tetl» y «petlacalli» en náhuatl, eran utilizados por los mexicas para guardar sus pertenencias más valiosas, como joyas y mantas de algodón.
López Luján plantea que, desde la perspectiva del Templo Mayor como una montaña sagrada llena de provisión, los sacerdotes usaban estas cajas para almacenar poderosos símbolos de fertilidad.
El equipo del Proyecto Templo Mayor, conformado también por la restauradora Sofía Benítez Villalobos y el maestro Juan Ruiz Hernández, trabajó arduamente entre enero y julio de 2023 para develar los secretos de la Ofrenda 186.
Con este nuevo hallazgo se confirma la presencia de 4 ofrendas bajo el patrón descrito, y se plantea la posibilidad de que aún queden un par más por descubrir.
Es así que para 2024 los arqueólogos solicitarán al Consejo de Arqueología la autorización para remover temporalmente una de las cabezas de serpiente del costado norte del templo y continuar explorando sus entrañas.
Este fascinante descubrimiento aporta nuevos e importantes conocimientos sobre los elaborados rituales y el pensamiento religioso de la cultura mexica durante el gobierno de Moctezuma Ilhuicamina, uno de los gobernantes más prominentes del Imperio Azteca en su época de mayor esplendor y expansión.
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Descubren en Mérida un gran mosaico romano con la imagen de Medusa …

L.B.V.(G.Carvajal) — Recientemente se han realizado excavaciones arqueológicas en la Huerta de Otero en Mérida, llevadas a cabo por alumnos-trabajadores de la Escuela Profesional Barraeca II del Ayuntamiento. Estas excavaciones han sacado a la luz los restos de una domus romana muy bien conservada, incluyendo un gran mosaico policromo de unos 30 m2 en una de sus estancias principales.
El mosaico presenta como motivo central la cabeza de una Medusa enmarcada en un medallón octogonal. En las esquinas aparecen representados cuatro pavos reales dentro de hexágonos, simbolizando las cuatro estaciones del año. Todo ello se enmarca en un gran cuadrado con motivos florales, animales y máscaras intercalados.
Según los expertos, la aparición de la imagen de la Medusa es típica en mosaicos del siglo II d.C., teniendo un significado profiláctico o de protección para los habitantes de la domus.

Los responsables municipales destacan la importancia de poner en valor nuevos yacimientos arqueológicos en Mérida.
Según Félix Palma, director del Consorcio de la Ciudad Monumental, este yacimiento es de un carácter excepcional por el nivel de conservación que tienen los restos y, sobre todo, por el aparato ornamental que decora la vivienda.
Las excavaciones en la Huerta de Otero comenzaron en los años 70 y han continuado en las últimas décadas con la participación del Ayuntamiento, Consorcio e Instituto de Arqueología.
Además del mosaico, han aparecido tramos de la muralla romana de unos 40 metros de longitud y 2.70 metros de anchura, donde se conserva la altura máxima documentada hasta ahora en toda la cerca defensiva, de 5 metros de altura.
También restos de una calzada que corre paralela a la muralla con una anchura de 6 metros, y unas termas de época tardorromana.
La Huerta de Otero es una Zona Arqueológica situada en el lado occidental de la ciudad, delimitada por el dique de contención del río Ana y el muro sur de la alcazaba árabe.
Tras décadas de abandono, a inicios de 2019, se comenzó un proyecto de investigación que tiene como objetivo la documentación integral del solar mediante excavaciones arqueológicas, prospecciones geofísicas y la adecuación a la visita pública de los restos exhumados.
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Göbekli Tepe: el inexplicable yacimiento que cambia nuestra percepción sobre el ser humano …

A.C.yV.(A.Nuño) — En el punto más alto de una cadena montañosa ubicada en el sudeste de Turquía, se levanta lo que llaman colina del ombligo y que está sujeta a un sinfín de conjeturas.
Parece que es un santuario, o sería mejor decir que probablemente lo fue en otro tiempo.
Los turistas se quedan impresionados cuando lo ven, aunque se trata de un simple conjunto de piedras calizas que en otro tiempo fueron algo más profundo y mágico.
Es Göbekli Tepe, y cambia por completo la concepción que tenemos de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.
Göbekli Tepe es un auténtico misterio, con muchas preguntas y pocas respuestas.
Fue levantado entre 9.600 u 8.200 años antes de Cristo como tarde y, sin que se sepa el motivo, fue deliberadamente enterrado en algún momento de la historia antigua, permaneciendo olvidado durante unos 10.000 años.
Lo más misterioso de todo ello es que el lugar se utilizó en los albores del Neolítico, en una época en la que, según las ideas que tenemos de nuestros antepasados, no había medios ni conocimientos suficientes para edificar tal construcción.
Antes de la rueda o la escritura estaba Göbekli Tepe, en un momento en que los humanos todavía eran cazadores recolectores. Los prehistoriadores consideraban hasta antes de su descubrimiento que la revolución en el Neolítico provino con el advenimiento de la agricultura, pero, a día de hoy, no tienen claro si fue la agricultura la que hizo que la gente se estableciese o fue más bien al revés.
Para añadirle más misterio al asunto, el complejo monumental está construido como hemos señalado en la cima de una montaña rocosa, muy lejos de cualquier fuente conocida de agua. Se necesitó, por tanto, un grupo muy grande de gente para concebirlo, y, al encontrarse tan lejano de cualquier punto que pudiera relacionarse con la vida, su excavador original (el alemán Klaus Schmidt) lo describió como el primer templo del mundo.
– Un santuario anterior a la escritura o la rueda
¿Son las ruinas de Göbekli Tepe las primeras muestras de las creencias en lo divino? ¿Pudo ser realmente el primer templo del mundo, erigido siete milenios antes que las pirámides de Giza y 6.000 años antes que Stonehenge? De alguna manera que nadie puede explicarse todavía, sus constructores tallaron y transportaron piedras de 16 toneladas a lo largo de una montaña, en un momento en que ni siquiera había ruedas o se habían domesticado los caballos.
El posible santuario fue, en otro tiempo del pasado siglo, desdeñado por los arqueólogos y considerado de poco interés. Por aquel entonces, creían equivocadamente que podía venir de la época bizantina. Tuvo que ser Schmidt el que se cerciorase de que el complejo era mucho más antiguo de lo que al principio se había creído.
Los pilares tienen forma de T y podrían representar figuras humanas (o dioses) que miran a una zona común, como si estuviesen realizando un ritual o ceremonia. Las superficies tienen bajorrelieves que representan todo tipo de animales (escorpiones, leones, jabalíes), pero no se representan siendo cazados por los hombres, sino que más bien parecerían proteger a las figuras humanas de manera simbólica.

Además, la construcción se hizo en círculos de una increíble complejidad geométrica. De hecho, los anillos (unos dentro de otros) siguen un patrón geométrico tan perfecto que de nuevo plantea muchas preguntas, pues resulta demasiado avanzado para la imagen que se tiene de los cazadores-recolectores del Neolítico.
Otra explicación de por qué debía tratarse de un santuario es que Schmidt y su equipo no han encontrado hasta ahora ningún indicio de asentamiento en la zona (ni casas ni fogones ni basura). Y una curiosidad más: los primeros círculos, construidos miles de años antes que los últimos, tienen más complejidad y están mejor hechos, lo que tampoco parece tener mucha lógica.
Y, de pronto, por algún motivo desconocido, aquellos que lo habían construido decidieron abandonar el lugar más anacrónico del mundo, que permaneció sepultado y olvidado durante miles de años.
– ¿El jardín del Edén?
Por supuesto, ante un misterio tal, han surgido muchas leyendas. Por un lado, la cultura sumeria cuenta la historia de los Apkallu, siete sabios mesopotámicos antediluvianos a los que envió el dios Enki para que aprendieran la agricultura, la construcción de templos o la escritura.
Irremediablemente parecidos a los nefilim bíblicos, en ellos han querido ver los amantes de las teorías de la conspiración una explicación plausible a esos conocimientos de los humanos que, según la teoría oficial, no deberían tenerse. (Y los álienes siempre son otro clásico de estas teorías. Ante cualquier suceso sin una explicación clara, lo mejor es pensar en álienes, especialmente si está relacionado con Sumeria).

Pero hay algo más, aquellos que interpretan los relatos bíblicos de manera literal y no metafórica creen que Göbekli Tepe podría ser en realidad el verdadero emplazamiento del mismísimo jardín del Edén. Según las escrituras, esa zona se habría encontrado entre el Tigris y el Éufrates, en un lugar rodeado de montañas.
Y ¿adivinas qué zona coincide con la descripción? Eso podría explicar, además, por qué fue abandonado de pronto sin una explicación clara.
Mitología aparte, Göbekli Tepe no necesita mucha parafernalia para sorprender a todo aquel que emprende el peregrinaje hacia el primer lugar sagrado de la Tierra. El silencio de su piedra caliza nos muestra que el pasado es algo que no se puede tocar, aunque podemos intuir lo que fue intentando desentrañar sus misterios.
A caballo entre los primeros vestigios de espiritualidad y los últimos coleteos nómadas, sus figuras parecen querer advertirnos de un peligro desconocido y lejano. Quizá lo descubramos algún día.
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Memorias de la Gran Vía de Madrid …

granviacociditomadrileño.blogspot.com — El proceso de consolidación del «Proyecto de reforma de la prolongación de la calle Preciados y enlace de la Plaza del Callao con la calle de Alcalá» llevó un tiempo. Durante ese proceso la prensa de la época se hizo eco de las noticas y prolegómenos propios de tamaña empresa.
En nuestra intención recopilar aquí todos los artículos publicados sobre aquel proyecto que hoy forma parte de nuestra centenaria Gran Vía. La colaboración de la Hemeroteca Nacional, el Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid, otras instituciones y blogs participantes, ha sido el motor principal para llevar a cabo este recorrido histórico.
Sin más, agradeciendo la atención prestada, con el férreo deseo de que este trabajo sirva como recuerdo de los adelantos que nuestro Ayuntamiento viene realizando desde antaño, y como homenaje a los que apostaron por nuestra ciudad, procedemos a listar los artículos.
Comenzamos un entrañable recorrido por el Madrid de principios del siglo XX para mostrar los acontecimientos previos a la inauguración del proyecto de «Reforma y prolongación de la calle de Preciados y enlace de la Plaza del callao con la calle Alcalá».
Así se denominaba este proyecto que, al contrario de lo que pueda parecer, era una más de las muchas reformas y ensanches que se venían practicando en Madrid desde la segunda mitad del siglo XIX.
El 4 de abril de 1910 el Rey Alfonso XIII firmará el acta de inauguración de las obras de demolición de fincas afectadas por este proyecto.
Posteriormente, con piqueta de plata en mano, será el que aseste el primer golpe sobre la casa del Párroco de San José.
El desarrollo del proyecto, las etapas de construcción, los hechos y curiosidades, la sociedad y la política de la época, todos los acontecimientos que acompañaron a la centenaria arteria de Madrid hasta 1982, año en que es bautizada por el Ayuntamiento con el nombre de la Gran Vía.
Se sucedieron distintas etapas de construcción con acontecimientos políticos, la historia urbana de Madrid, la sociedad de entonces, los eventos preparados para celebrar el centenario y la historia de los edificios que majestuosos se levantan a cada lado de nuestra querida Gran Vía.
Muchas gestiones se hicieron para adjudicar las obras, hasta que en agosto de 1909 el conde de Peñalver, gran promotor del proyecto, decidió que si no se conseguía un resultado favorable en el concurso las obras se realizarían por la Administración.
Estando ya D. José Francos Rodríguez en su cargo de Alcalde se verificó el concurso, siendo el adjudicatario D. Martin Albert Silver, quien presentó la fianza de 500.000 pesetas el día anterior del vencimiento.
El pliego de condiciones había sido presentado en el Registro Municipal por el propio conde de Peñalver. Posteriormente Albert Silver depositaría la fianza definitiva que ascendía a 1.449.613,83 pesetas. Esto daría paso a la firma de la escritura.
- El gran momento
Un sábado distinto a los demás, a las cinco y media de la tarde del 19 de febrero de 1910, con absoluta solemnidad, se firmaba la escritura definitiva para la adjudicación de la Gran Vía.
Al acto asistieron como testigos dos grandes ex alcaldes, el conde de Peñalver y D. Alberto Aguilera, y en representación de la Diputación Provincial estuvieron el presidente, Sr. Pérez Calvo, y los diputados Sres. Castelain, Argente, Martínes Vargas y Ramíres Torné.
También estuvieron los concejales Sres. García Molinas, Buendía, Gurich, Rosón, Corona, Aragón, González Alberdi, Trasserra y otros. El notario D. Primo Álvarez-Cuenca y Díaz dió lectura a la escritura definitiva, que constaba de 246 folios en papel de peseta.
A continuación se procedió a la firma de la escritura, momento que quedó reflejado en esta fotografía de Goñi, donde aparecen el Sr. Bielsa – representante de la casa Silver – pluma en mano, el Alcalde Francos Rodríguez y los ex alcaldes conde de Peñalver y Alberto Aguilera, entre otros.
El emotivo acto quedó reflejado en los periódicos del día siguiente, donde se reproducen las palabras de agradecimiento de las personalidades más involucradas en este proyecto.
Así «La Correspondencia de España» del domingo 20 de febrero de 1910 cuenta en su apartado ‘Informaciones de Madrid’:
«Al concluir la lectura, y en el momento de firmarla el alcalde, Sr. Francos Rodríguez, con voz ligeramente velada por la emoción, se felicita de que la suerte le haya deparado ser la persona que a nombre del pueblo de Madrid firme esta escritura, base de un futuro engrandecimiento para nuestra capital.»
Mientras esto ocurría, el Rey Alfonso XIII andaba por Sevilla participando en el tiro de pichón.
- Las personalidades
Aquí están las personalidades más relevantes que confiaron y lucharon para que el proyecto de la Gran Vía fuese una realidad. Desde aquel 19 de febrero de 1910 pasarían unos meses hasta que el 4 de abril comenzaran las obras de demolición.
– Construcción de la Gran Vía – Primera Fase
Aquello fue el comienzo de un cambio radical en la geografía urbana de Madrid y un adelanto para la ciudad que se iría viendo paulatinamente a lo largo de los años.
- Primera Fase – Avenida B o Calle del Conde de Peñalver
En verdad el nombre de Gran Vía, tan mencionado por el pueblo desde finales del siglo XIX, no era tal.
El primer tramo de construcción de esta arteria se denominó Avenida B o Calle del Conde de Peñalver.
La primera fase constituía el derribo de varias manzanas desde Alcalá hasta la red de San Luis, entre las calles de Caballero de Gracia y de la Reina.
La fecha de inicio ya la conocemos, y es motivo de celebración en 2010, fue el 4 de abril de 1910, considerando su finalización entre los años 1915 y 1917.
El comienzo de la Primera Guerra Mundial tuvo mucho que ver en el retraso y falta de inversión que afectaron a la reforma.
- Avenida B o Calle del Conde de Peñalver
La verdad es que según la denominación del proyecto, la Gran Vía se inauguró al revés, es decir que se comenzó por donde debía finalizarse.
Así quedó escrita la descripción del trazado de la vía general en el Art. primero del Pliego de condiciones:
«Colocados en la desembocadura de la calle de Eguiluz a la Plaza de San Marcial y midiendo 1,60 metros, a partir de la esquina correspondiente a la última casa de los números impares en la citada calle, se obtendrá un punto, que es el que se ha tomado como de partida de la nueva vía, cuya dirección forma un ángulo de 140,30 con la línea N. S.
Esta vía mide una longitud de 534,30, con un ancho de 25 metros, y termina en la nueva Plaza del Callao, la cual toma la forma de un cuadrilátero sensiblemente rectangular de 48 metros de ancho medio por 105 de longitud.
Esta plaza se une a la llamada red de San Luis por medio de un boulevard de 35 metros de latitud y 408,60 de largo, cuyo eje, prolongado hasta su encuentro con el de la vía primeramente descripta, forma un ángulo de 145,280, conservando esta dirección hasta enlazar con la calle de San Miguel.
La alineación de ésta, que tiene un ancho de 25 metros y 373,10 de longitud, es en su primer trozo ligeramente curva (Rº de 500 metros), y el resto sigue en línea recta hasta su encuentro con la calle de Alcalá, donde termina la vía general, que mide en junto 1.316,30 metros.»
Los solares expropiados comienzan a dejar de serlo y la Avenida B o de Conde de Peñalver mostrará la finalidad de aquel proyecto con la construcción de bellísimos edificios que hoy siguen engalanando esta entrañable arteria del centro de Madrid.
Así, en 1916, la primera fase de la Gran Vía gozaba ya de dos estupendos edificios proyectados por el arquitecto Sr. Reinals que estaban habitados.
Lo propio ocurría con el que hace esquina con la calle Clavel, del arquitecto Sr. Zapata, propiedad de D. Rafael Sánchez y destinado a grandes almacenes.
El edificio destinado al Centro del Ejército y la Armada estaba en plena fase de construcción… y para finales de aquel año se anunciaba el traslado de la Gran Peña a su nueva casa (proyecto de los arquitectos Gambra y Zumárraga), situada en el arranque de Gran Vía con fachadas a Marqués de Valdeiglesias y Reina.
También estaban en plena fase de construcción los siguientes edificios:
Casa Giralt Laporta, a cargo del arquitecto Sr. Monasterio. Casa del Conde de Artaza, con fachadas a Gran Vía, Caballero de Gracia y Clavel, a cargo del arquitecto D. Cesáreo Iradier.
La Casa del Sr. Murga (la más alta de Madrid), que bajo la dirección del Sr. Zapata se alza en la unión de la primera con la segunda fase del proyecto, con fachadas a la calle Hortaleza, Fuencarral y Red de San Luis.
Un poco más retrasadas en construcción, pero con varios pisos levantados, se alzan las casas del Sr. Becerril (Gran Vía esquina Victor Hugo o San Jorge) del arquitecto Sr. Pérez de los Cobos… y el inmueble que para el Sr. Allende contruye el arquitecto Sr. López Salaberry en el chaflán de la Red de San Luis y Caballero de Gracia.
De todos los solares vendidos sólo faltaba por construir el perteneciente a la Sociedad «Los previsores del porvenir», ubicado entre las casas de Giralt y Ocharan.
Mientras crecían aquellos preciosos edificios, el oratorio del Caballero de Gracia, único que quedará en pie en esta avenida, sufría modificaciones en su fachada para darle entrada por la Gran Vía.
El arquitecto encargado de la remodelación fue D. Carlos de Luque.
La Sociedad de seguros «La Estrella» adquirirá el solar disponible en la acera de los pares, entre las calles de Victor Hugo o San Jorge y Clavel.
Incluyendo el que ocupaba el Hotel Roma, en 1916 eran catorce los solares vendidos, de los cuales doce ya estaban construídos o en construcción.
Las fincas derribadas hacían un total de 76 y el coste de las expropiaciones ascendía a 14.191.164,86 pesetas.
Como se ve hoy en día, todas las fincas tenían carácter monumental y debían contribuir al ornato de la céntrica vía, destacando el Centro del Ejército y la Armada, donde el arquitecto Sánchez Eznarriaga demuestra su valía y sentido artístico en la composición de las fachadas que revelan claramente el destino para el que fue construído.
Con el producto de la venta del solar adqurido por ‘La Estrella’ y de otro adquirido por el Sr. Urquijo, podrán continuarse las expropiaciones del segundo tramo hasta la Plaza del Callao.
En febrero de 1916 sólo quedaba una finca por demoler en el primer tramo, se trataba de las oficinas de Gran Vía y las del Ayuntamiento, ubicadas en el número 5 de la calle Hortaleza. Y con esto concluimos este recorrido por alguno de los tantos edificios del primer tramo de la Gran Vía, o Avenida B o del Conde de Peñalver.
– Construcción de la Gran Vía – Segunda Fase
En 1916 ya se habían derribado unas 35 casas de un total de 254 pertenecientes al segundo tramo de la Gran Vía o Bulevard. En algunas publicaciones de la época se habla de que fueron 129 las fincas expropiadas. El coste de la expropiación de esta sección fue de 18.318.863,56 pesetas. Los arquitectos Sallaberry y Octavio, bautizaron cada tramo con un nombre, esta fase se llamaría ‘Bulevard’, pero por poco tiempo.
- Denominación de calle de Pi y Margall
En la sesión del Ayuntamiento del día 5 de abril de 1918, siendo Alcalde Francos Rodríguez, se acordó denominar calle de Francisco Pi y Margall a la parte de la Gran Vía comprendida entre la Plaza del Callao y Red de San Luis.
Esta decisión, además de ser homenaje a uno de los Presidentes y principal promotor de la Primera República, tiene quizás una connotación más sentimental por haber sido Pi y Margall vecino de Madrid, con residencia en la plaza del Callao.
Fue en su primer domicilio, en la calle Postigo de San Martín, donde sufrió un atentado en 1884.
Un sacerdote, al grito de «¡Prepárese usted a morir!» le descerrajó tres tiros primero, y otro después, que no dieron en el blanco. Un quinto disparo sonó desde un balcón, donde el sacerdote se suicidó. Francisco Pi y Margall, ‘el glorioso jefe republicano’, falleció en Madrid a la edad de 77 años, el 29 de noviembre de 1901.
- Las obras
Las obras comenzarán en septiembre de 1917, quedando finalizadas las del primer tramo, conde de Peñalver, que como hemos dicho, estarán comprendidas entre la Red de San Luis y la Plaza del Callao.
Así explicaban los arquitectos Sallaberry y Octavio las características de esta vía:
Esta plaza (la del Callao) se une a la llamada red de San Luis por medio de un boulevard de 35 metros de latitud y 408,60 de largo, cuyo eje, prolongado hasta su encuentro con el de la vía primeramente descripta, forma un ángulo de 145,280, conservando esta dirección hasta enlazar con la calle de San Miguel.
También desaparecen algunas calles en el nuevo trazado, como la de San Jacinto, Travesía del Desengaño y casi la totalidad de Jacometrezo, y otras sufrieron modificaciones, como es el caso de las calles Desengaño, Mesonero Romanos, Chinchilla, Abadas, Tres Cruces, Salud, Carmen, Valverde… en dos palabras, casi todas.
La Plaza del Callao también sufrió modificaciones, en este caso beneficiosas ya que fue ampliada. (105 metros de longitud por 48 de latitud)
- La rasante
Aquello tuvo que ser monumental. Era necesario el derribo de fincas y desmonte de la vía general, transversales y paralelas para poder rebajar la rasante aproximadamente cuatro metros.
La calle Jacometrezo en su rasante antigua, en relación a la del segundo tramo, era de más de tres metros.
- Adiós al Boulevard
Lo que en el primitivo proyecto se ve como un precioso boulevard que dará nombre a la avenida, lleno de árboles, con un paseo central y aceras laterales, se quedará en el papel.
La calle será más ancha que la del conde de Peñalver, 35 metros de ancho y una longitud de 330 metros, con aceras de 7,5 metros de ancho por 20 de calzada. El arbolado que embellecería esta arteria, que muchos admiraban y otros rechazaban, no haría otra cosa que entorpecer la circulación y por eso fue suprimido.
Es verdad que la idea del boulevard figuraba en el primitivo proyecto del arquitecto D. Carlos Velasco Peinado, que Sallaberry y Octavio rectificaron. Las nuevas tendencias europeas prescindían de los dichosos bulevares por considerar que tenían más desventajas que ventajas, convirtiéndose al fin en calles o paseos inadaptables.
Afortunadamente los arquitectos rectificaron y la avenida de Pi y Margall pasó a tener el aspecto que hoy muestra. Como en las obras del primer tramo, aquí también fue complicado construir el entramado de tuberías y alcantarillados, siendo preciso la expropiación de las fincas que quedaban pendiente.
Doce fueron las nuevas manzanas surgidas de este segundo tramo del proyecto, que se irían poblando con estupendos y monumentales edificios de gran altura.
Lamentablemente la opulenta vía no estaba en consonancia con sus calles laterales, estrechas y encajonadas.
Mientras la segunda fase de la Gran Vía llevaba su ritmo de derribos y construcciones, el concesionario de las obras, D. Martin Albert Silver, entregaba el primer tramo urbanizado, es decir la Avenida del conde de Peñalver.
Otras noticias de igual relevancia que tuvieron Madrid como escenario, no podemos olvidar que, mientras el segundo tramo iba tomando forma, una huelga general revolucionaria tomaba la Puerta del Sol (16 de agosto de 1917), se inauguraba la Hemeroteca Municipal (18 de octubre de 1918), y el rey Alfonso XIII asistía a la inauguración del primer servicio de Metro (17 de octubre de 1919).
Nace ‘Nuestra Señora de las Comunicaciones’, que fue como se llamó al imponente edificio de Correos de Cibeles, hoy del Ayuntamiento (14 de marzo de 1919), y muere Eduardo Dato Iradier, Presidente del consejo de Ministros, asesinado en la Puerta de Alcalá (8 de marzo de 1921).
Más alegre es la noticia del triunfal estreno en el Teatro Apolo de la zarzuela ‘Doña Francisquita’, de Amadeo Vives.
La noticia de la casi total paralización de las obras en 1921 debido al incumplimiento del compromiso establecido en la prórroga concedida por el Ayuntamiento a D. Martin Albert Silver.
El detonante que llevó a este cambio fue una visita sorpresa realizada por el flamante Alcalde marqués de Villabrágima a las obras del segundo tramo. Al llegar quedó pasmado al ver que allí no había ni un sólo obrero trabajando.
El espectáculo era desolador, montones de tierra hacían aquello intransitable, los solares aún no edificados estaban sin vallar y seis o siete edificios estaban a punto de finalizarse sin haber realizado las obras de alcantarillado.
– Los edificios de la Avenida Pi y Margall – Segunda fase de Gran Vía
A comienzos de 1923 la crisis de la edificación y la vivienda afectaban a toda España.La elevación creciente de los jornaleros (el peón de albañil llegó a ganar ocho pesetas por las ocho horas de trabajo mal contadas) absorvió con exceso la reducción del precio de algunos materiales.
Las obras cuestan en 1923 al menos dos veces y media más de lo que costaban en 1916. En el Madrid de 1922 no se solicitan mas licencias para edificar que unas 120, de las cuales más de la mitad corresponden a viviendas modestas del extrarradio. En años anteriores las licencias no bajaban de 300.
La imagen inferior muestra una vista de la parte izquierda del segundo tramo de la Gran Vía o Avenida de Pi y Margall.
En 1921 se abre a la circulación este segundo tramo de la Gran Vía sin terminar de urbanizarse (faltaban el alumbrado y las aceras).
En 1923 ya se silueteaban varios edificios en la flamante avenida de 35 metros. El bloque formando manzana que constituían el Teatro Olimpia (Teatro Fontalba) y las cuatro casas de vecinos que para el marqués de Cubas construía la Sociedad aragonesa de Hormigón Armado; los grandes almacenes Madrid-París, también con cuatro fachadas, bajo la dirección del arquitecto Sr. Anasagasti.
En la fotografía inferior puede apreciarse el estado de las obras de los grandes almacenes Madrid-París.
Otras seis fincas de gran ornamentación estaban en avanzado estado de construcción, obra de los arquitectos Sres. Palacios (D. Antonio), Saldaña, Anasagasti y López Otero. En 1925 son cuatro los hoteles construídos en la Avenida Pi y Margall, el Metropolitano, Alfonso XIII, Florida y Gran Vía.
- Hotel Metropolitano
Este hotel ‘modernísimo’ fue inaugurado en mayo de 1922. Está ubicado entre las calles Montera y Gran Vía (Red de San Luis). En la actualidad se encuentra allí uno de los McDonald’s más frecuentado por madrileños y turistas.
El hotel Metropolitano contaba con 200 habitaciones, dotadas todas ellas de agua caliente y fría, calefacción central y baños anexos.
- Hotel Florida
En febrero de 1924 se inaugura el hotel Florida, que ocupaba todo el inmueble construído en la Plaza del Callao, entre las calles del Carmen y Preciados. (Un análisis reciente demuestra que la ubicación real del hotel era la calle del Carmen, lindero con el edificio de la Compañía Adriática de Seguros)
Era obra del arquitecto Sr. Palacios, con un diseño donde dominaban las líneas verticales sobre las horizontales y empleando en la decoración de la fachada gran cantidad de mármol.
La capacidad del hotel era de 200 habitaciones, todas ellas dotadas de cuarto de baño, y los más modernos servicios que requería la época.
El precio de la habitación en 1932 era de 10 pesetas y la pensión completa desde 25 pesetas.
- Edificio central de la Compañía Telefónica Nacional de España
En noviembre de 1926 se terminaba el vaciado del solar con fachadas al segundo tramo de la Gran Vía y calles de Fuencarral y Valverde. El edificio estará destinado a oficinas centrales y central automática, siendo su superficie total de 2.280,60 metros cuadrados y su altura de 88 metros, convirtiéndole así en el edificio más grande de España para aquella época.
Todo el edificio se construirá en piedra y para la estructura metálica se utilizarán 3.000 toneladas de hierro. En la imagen inferior podemos ver un grabado del proyecto de edificación.
- Edificio de la Compañía Adriática de Seguros
El arquitecto D. Luis Sáinz de los Terreros estuvo a cargo de la construcción de este edificio ubicado en la Avenida Pi y Margall, 17, con fachada a la Plaza del Callao, enlace del segundo y tercer tramo de la Gran Vía.
Se inauguró en 1928 y es el primer edificio de Madrid donde se utiliza el granito Hércules pulimentado, de procedencia gallega.
Fue deseo de la compañía Adriática que tanto los constructores como los materiales fuesen españoles en todo cuanto fuera posible.
- Palacio de la Prensa
El 7 de abril de 1930 S. M. el Rey inauguraba este singular edificio nacido de la gran labor del arquitecto Muguruza.
Es otro de los grandes legados que nos dejó el otrora alcalde de Madrid, D. José Francos Rodríguez.
Ocho millones de pesetas costó esta obra, dinero adelantado por el Sr. Echevarrieta, con avales del Banco Urquijo y el Estado.
El Palcio de la Prensa estaba dotado de una sala de espectáculos con capacidad para dos mil espectadores, locales y pisos de renta.
Y así se iba decorando el segundo tramo de la Gran Vía o Avenida de Pi y Margall. Son muchos, y de variados estilos, los edificios que daban forma a una de las arterias más comerciales de la Villa y Corte.
– Tercera Fase
Las viejas casas derribadas a golpe de piqueta daban paso a los «rascanubes», léxico moderno de la época con el que se denominaba a los altos edificios de la Gran Vía.
El último tramo de la gran arteria, o Avenida A, nacerá en la creada Plaza del Callao y llegará hasta la Plaza de España, concluyendo así este proyecto visionario que comenzó su andadura en el siglo XIX, se lanzaría en la primera década del siglo XX y se prolongaría hasta los años 30.
Ya estamos en la recta final, aunque la Gran Vía no es recta, algo que la caracteríza y la diferencia de otras grandes vías europeas. Hemos conocido los pros y los contras, las noticias y las personalidades ligadas al proyecto, y también la fisonomía que ofrecían los recién estrenados edificios y el aspecto apocalíptico de las obras de reforma.
Lejos de ser este artículo el punto final de la tarea de investigación, podemos decir que aún queda mucho por contar.
- La Avenida A o de Eduardo Dato
El primitivo proyecto, revisado por el arquitecto Salaberry, marcaba como punto de partida de la reforma este tramo y no el de la Avenida B o de conde de Peñalver.
Esto quiere decir, como hemos comentado en otro artículo, que las obras comenzaron por donde debían acabarse.
Las obras comenzaron en 1925, mientras en el segundo tramo se continuaba la construcción e inauguración de lujosos edificios y hoteles.
Las críticas sociales fueron muchas desde 1910, pero en este último tramo hacían eco de lo evidente, el proyecto había quedado antiguo y este tramo de la Gran Vía, cuya finalidad era ser una calle ancha, se quedaba estrecha.
En 1928 poco se había avanzado en las obras.
Quedaban muchas casas por derribar, y seguía en trámite el expediente para aumentar su anchura de 25 a 35 metros, con lo cual, como ya se había construido la primera casa por la alineación de la derecha, había que ganar los 10 metros por la izquierda.
Esta situación obligaba a expropiar varias fincas de ese lado, entre ellas la iglesia de los Padres Jesuitas (Convento de la Compañía de Jesús) en la calle de la Flor, que con el trazado del proyecto en ejecución se había logrado salvar.
Finalmente los jesuitas vendieron la propiedad a una sociedad americana.
La Avenida A tendrá una longitud de 545 metros. Estará formada por 12 manzanas, seis a cada lado, y con ellas desaparecerán las calles de Altamira, Peralta, Federico Balart, Rosal, Parada, Eguiluz, San Cipriano, Santa Margarita y Conservatorio.
Entre las casas que desaparecerán está el número 7 de la travesía de la Parada, los números 76, 78 y 80 de la calle Jacometrezo, las 14, 16, 13 y 37 de la calle de Tudescos y las 11 a 29 y 14 a 30 de la calle de Silva.
En 1925 se estaban derribando las casas número 8 al 14 y las 13, 15 y 17 de la calle San Bernardo.
En la calle de la Flor Baja serán derribadas las casas número 2 al 20 y 24 al 30.
De la calle Leganitos serán derribadas las casas número 38, 40 y 42, y de la calle de los Reyes las número 29 al 31 y de la plaza de Leganitos la número 3.
El Mercado de los Mostenses también será derribado, en este caso con acierto, ya que mantenerlo en aquel emplazamiento, más allá del punto de vista sanitario y estético, sería un absurdo. Un establecimiento de venta de pescado, aves y caza con fachada a una calle de lujo hubises sido un error mayor que el cometido con el ancho de las calles laterales.
Las fotografías inferiores muestran el estado de las obras de reforma en 1929.
En la primera podemos ver una panorámica de la ya bautizada avenida de Eduardo Dato, al fondo la Plaza de España.
Si la rasante del primer tramo de la Gran Vía con la Red de San Luis, y el segundo con la Plaza del Callao, habían traído de cabeza a los constructores, el tercer tramo no podía quedarse atrás.
Si bien la diferencia en este caso era pequeña, en su terminación, entre las calles de San Bernardo y final de la de Leganitos, se vieron obligados a elevar la rasante en 0,90 metros en la calle de los Reyes, Leganitos, plaza de España y Duque de Osuna.
Bueno es recordar aquella Gran Vía recién estrenada o darla a conocer a las nuevas generaciones de madrileños que, como yo, poco conocían de la apasionante historia de éste gran proyecto. Las fotografías y las noticias de la época son buen soporte para visualizar aquella monumental ‘calle ancha’.
Las obras se concluyen en 1931 aunque la urbanización estaba terminada en 1929, a falta de los servicios.
La entrega definitiva se realizará el 22 de septiembre de 1932, sin embargo muchos de sus edificios no serán acabados hasta pasada la Guerra Civil.
El gran proyecto llegaba a su fin después de 22 complicados años.
Pero la más emblemática arteria de Madrid no sólo será una calle lujosa plagada de hermosos edificios y centro neurálgico del comercio madrileño.
Muchos acontecimientos ocurrirán con el correr de los años en esta avenida, tantas veces rebautizada, y que forman parte de la historia más reciente de España.
– La iluminación de la Gran Vía
En el ‘Pliego de condiciones facultativas y económico-administrativas’ para la realización de las obras de reforma de la prolongación de la calle de Preciados y enlace de la Plaza del Callao con la calle Alcalá, se describe el tipo de alumbrado que tendría la vía en toda su longitud.
En 1915 aún no se había provisto de alumbrado público al primer tramo de la Gran Vía. Las diferencias entre la Empresa concesionaria de las obras y las Compañías de Gas y Electricidad, razonables en cierta medida por el tiempo transcurrido desde la aprobación del proyecto, y las circunstancia de la nueva contrata del alumbrado público, ocurrida con posterioridad, crearon ciertas divergencias de interpretación.
Tal era la gravedad del hecho que, en la sesión del Ayuntamiento del día 22 de octubre de 1915, ante la urgencia y prioridad del servicio público, resolvió de forma radical y dispuso requerimiento a la Empresa concesionaria y a las Compañías de Gas y Electricidad, para proceder, en un plazo perentorio, a la instalación de esos servicios.
En definitiva, muchas farolas y muy bonitas, pero sólo para dar sombra.
Las fotografías muestran el alumbrado público de la Gran Vía en sus diferentes tramos y en épocas distintas.
– Automóviles por la Gran Vía
Antes de centrarnos en esta primera parte de ‘Automóviles por la Gran Vía’, haremos una pequeña introducción. En general, la circulación de transportes por Madrid era copiosa y variada. Tranvías, carros, coches a caballo y los vetustos automóviles de finales del Siglo XIX atravesaban las calles madrileñas entre una maraña de peatones.
Las películas de la época muestran un verdadero caos de circulación que se masificará aún más con la llegada del Siglo XX y los nuevos y elegantes automóviles. Será el conde de Peñalver quien comience a eliminar los carros que traían la carne desde el matadero y los remplazará por enormes y pesados camiones.
En 1908 también dotará al cuerpo de bomberos de coches para el transporte de personal. Desde 1899 el automovilísmo había adquirido un extraordinario desarrollo en Europa y en especialmente en Francia. Nacen entonces las carreras de coches, motivo por el cual la industria automovilística irá innovando progresivamente hasta conseguir velocidades de vértigo, 50 km/h, por poner un ejemplo.
El automóvil era un ‘artículo de lujo’ al que tenía acceso la «crème de la crème» de la aristocracia española.
Así el duque de Alba era propietario de un Panhard de 24 caballos; el conde de Peñalver, el marqués de Santillana y el duque de Santo Mauro, Pahard de 6 caballos.
Este último también tenía un Peugueot de 8 caballos.Claro que estos son algunos de los condes, duques y marqueses, además de la alta burguesia, que disponían de estos medios de transporte.
En el tramo de la Gran Vía, que va desde la Red de San Luis hasta la Plaza del Callao, se comenzó a construir en 1917 y en 1921 ya era transitable. En este período de tiempo se irán alzando los edificios que la engalanan, y en ellos surgirán los concesionarios de automóviles y otros negocios.
La circulación de transportes en los primeros años del siglo XX mostraba un avance lento. Aún transitaban por las nuevas avenidas gran cantidad de carruajes tirados por caballos y el medio de transporte más moderno era el tranvía eléctrico.
Pocos automóviles se veían y los peatones atravesaban las calles por donde les convenía. Esto era motivo de los grandes titulares de la prensa sensacionalista, ya que con la llegada de los primeros automóviles los accidentes eran muy frecuentes. Madrid se mueve al ritmo del foxtrot, el swing, el charleston y, por supuesto, la copla. La Gran Vía es un gran salón de exposición de la extravagancia y el glamour, acompañados del seductor palpitar del neón y el trajín de los automóviles.
En la Europa de 1930 el incremento de los automóviles fue del 9,6% respecto al año 1929.
Esto representaba una preocupación mayor que la de regular la circulación.
La necesidad de un sistema de regulación del tráfico estaba en la mente del Ayuntamiento; fue así como nacieron los ‘guardias controladores’ y se implementaron los semáforos.
Como comentábamos, el uso descontrolado de las vías por parte de peatones y conductores daría paso al incremento de los accidentes de tráfico. Algo impensable si consideramos la velocidad de aquellos aparatos, pero debemos tener en cuenta que eran muy robustos y difíciles de controlar.
También debemos tener en cuenta que convivían tranvías, coches de caballo, automóviles y peatones, todos ellos a la buena de Dios, sin más control que el sentido común. En la Conferencia de la Asociación Internacional de los Clubs automovilistas, celebrada en Munich en 1928, se abordó el tema de la unificación de las señales en todo el mundo para reducir los riesgos de la circulación.
En ella se tomaron decisiones sobre el diseño de las mismas, así como de aquellas que realizaban los ‘controladores’.
De seis signos que utilizaban se reducirían a cinco, estos son:
«Primero. Levantar la mano verticalmente; la palma hacia adelante para detener la marcha de los vehículos.
Segundo. Partiendo de la anterior posición, volver la palma de la mano hacia el otro lado y agitar el antebrazo repetidas veces de adelanta a atrás para que los coches avancen.
Tercero. Brazo extendido, la palma de la mano hacia atrás, para que los coches que vienen por su espalda se detengan.
Cuarto. Partiendo de la anterior posición, mover el brazo horizontalmente hacia el pecho, para dar paso a los coches situados a sus espaldas.
Quinto. Asociar los signos primero y tercero para detener los vehículos que vienen por ambos lados.»
A principios de los años 30 los lugares de más tráfico eran las calles de Alcalá, desde Cibeles hasta la Puerta del Sol; la Carrera de San Jerónimo desde la Puerta del Sol hacia la calle de Nicolás María Rivero; la calle Mayor desde la calle de Ciudad Rodrigo hasta la Puerta del Sol; la del Arenal y la Gran Vía, en sus dos primeros tramos.
Que se cite tantas veces la Puerta del Sol era normal y lo sigue siendo. Allí llegaba la circulación de las calles Alcalá, Mayor, Preciados, Montera y Carretas. Otros focos de aglomeración de vehículos eran la Red de San Luis, la Plaza del Callao y la calle de Alcalá en su paso por las calles de Sevilla y Peligros.
En horas puntas, entre las nueve menos cuarto y las nueve y cuarto de la mañana, circulaban unos 4.500 vehículos por hora, sin contar a los tranvías. También el tráfico era intenso por la calle Barquillo, la Cibeles y Glorieta de Atocha, Rondas de Valencia y de Toledo.
El cambio de luces, así como el sonido de los timbres controladores, variaba según aumentara o disminuyera la circulación. Por ejemplo, en la Puerta del Sol el ‘disco verde’ lucía 50 segundos; el rojo 35 segundos, y 10 segundos el amarillo.
La alternancia de luces se hacía de forma automática, existiendo control lumínico en la Puerta del Sol, en la calle Peligros, Fénix (Alcalá y Gran Vía), Cibeles, Clavel, Red de San Luis y Plaza del Callao. Cuando la circulación en un sentido era muy intensa y el control lumínico podría colapsar la vía, intervenían los ‘guardias controladores’ para regular el tráfico.
Nos gustaría continuar con este tema. Todos son interesantes y, en algunos casos, curiosos; pero aún queda mucho por contar … y mucho más que se está investigando en la actualidad.
nuestras charlas nocturnas.
¿Cómo fue Babilonia? La ciudad con jardines y Patrimonio de la Humanidad …

A.C.y V.(A.Nuño) — Fruto de una obsesión bastante frecuente y lógica que suelen tener los grandes hombres, gobernantes o simples dictadores, Sadam Huseín concibió en su día el resurgimiento de la Babilonia de Nabucodonosor II.
Cualquier tiempo pasado fue mejor y esas cosas que dicen. Era 1989 y un artículo publicado en El País por entonces ya lo advertía: «Ha tomado la decisión, muy discutible desde un punto de vista arqueológico, de reconstruir la capital del imperio caldea, con los palacios y avenidas e incluso los legendarios Jardines colgantes, una de las siete maravillas de la antigüedad».
Aunque Sadam quería imitar al propio Nabucodonosor en aquello de que «todo lo que hizo mi mano quede para la eternidad«, y en 2003 reconstruyó (entre otros) el Palacio de Éufrates sobre las ruinas de la ciudad, en algunas ocasiones las interpretaciones fueron bastante libres y sin duda no pudo recrearse el esplendor de la ciudad legendaria.
Eso no quita para que en 2019 Babilonia se sumase al listado de Patrimonios de la Humanidad de la UNESCO, después de que Irak hiciera campaña de su importancia en la historia del mundo durante al menos una década.
– La humanidad comenzó aquí
Al fin y al cabo, se dice que la humanidad comenzó en Mesopotamia. Su historia es complicada: las primeras ciudades del mundo, como Uruk, la ciudad del mítico héroe Gilgamesh, que tenía unos 40.000 habitantes y desempeñó un papel importante en la urbanización de Sumer, comenzaron ahí.
En un primer momento, con el paso del ser humano nómada al sedentario, esas ciudades se encontraban desperdigadas por lo que hoy es Irak, pero en cierto momento de la historia se unificaron en el Imperio Acadio y después se separaron en los imperios de Asiria y Babilonia.
En algunos casos hablamos de personas que vivieron 3.000 años antes de Cristo, en los lugares donde se descubrió la rueda, se desarrollaron la astronomía y las matemáticas o se inventó la escritura cuneiforme, los primeros vestigios de lo que somos ahora.
Figuras tan importantes como Pitágoras o Tales y otros sabios del oeste se refugiaron entre sus muros, dispuestos a descubrir cosas que harían progresar a la humanidad entera.
En el caso concreto de Babilonia, en algún momento del siglo VII a.C se convirtió en la mayor ciudad de Mesopotamia, un importante centro de comercio, arte y aprendizaje, aunque su historia es extensa.
En el siglo XVII fue el centro del imperio durante el reinado de Hammurabi. Después pasó a manos de los kassitas, y más tarde los asirios capturaron y saquearon la ciudad. Los derrotó el general Nabopolasar en el 626 a.C., y gracias a él y su hijo Nabucodonosor II, la ciudad recuperó su antigua gloria.
Era el hogar de unas 250 mil personas, de trazado ortogonal (siguiendo el estilo sumerio) y se encontraba fuertemente amurallada, además de dividida en dos zonas de área desigual debido al río Éufrates.
El recinto estaba protegido a su vez con un segundo cinturón amurallado idea de Nabucodonosor II, en donde cada entrada tenía el nombre de un dios, a lo que Nabónido añadió otra muralla interior entre la ciudad y el río. La ciudad estaba cruzada por canales y las casas eran típicamente mesopotámicas: de dos o tres plantas y con patios interiores.
Por supuesto, la ciudad contaba con otras maravillas impresionantes como los templos, dedicados a Marduk, Ishtar y otros dioses de la ciudad, el mencionado puente sobre el río Éufrates que Sadam Huseín volvió a levantar de manera artificial y que conectaba las dos partes de la ciudad, o Etemenanki (el zigurat de la ciudad), dedicado a Marduk y reiteradamente señalado como la mítica Torre de Babel de la Biblia.
En el año de su muerte, Alejandro Magno mandó demolerlo para volver a reconstruirlo, pero su temprano deceso lo impidió, por lo que la reconstrucción durante el tiempo de Sadam no pudo basarse en nada verdaderamente fidedigno. Y, por supuesto, estaban los Jardines Colgantes de Babilonia.

600 años antes de Cristo, Nabucodonosor (siempre II) levantó la impresionante puerta y la avenida por la que se realizaban los grandes desfiles, dedicada a la diosa Ishtar (antecedente de Afrodita) y que hoy en día todavía puede verse en el museo del Pérgamo de Berlín.
De los Jardines colgantes, una de las siete maravillas del mundo antiguo, nos queda, desgraciadamente, solo el recuerdo. Tanto es así que todavía se duda si realmente existió o forma parte de la leyenda.
En un terreno tan árido y seco como es el de Irak, los jardínes crecían y los árboles formaban un tejado. Según los escritos de la época, se trataba de una edificación compuesta por terrazas escalonadas construidas con grandes piedras, donde se habrían plantado «flores de toda clase de colores, palmeras, césped siempre verde, tierra húmeda y arbustos».
En la terraza más alta se situaba un depósito de agua por el que corrían los arroyos. Según parece, la construcción se habría llevado a cabo también durante el reinado de Nabucodonosor, como muestra de amor a su esposa Amitis de Meda, que sentía nostalgia por las montañas de su florida tierra, tan diferente de las grandes llanuras de Babilonia.
– Nabucodonosor, Ciro, Alejandro y otros chicos del montón
Pero, aunque trajo esplendor a la ciudad, Nabucodonosor no podía estarse quieto y Babilonia vivió guerras y tiempos convulsos.
En el año 597, el gobernante arrasó Jerusalén y terminó con la dinastía de David, mandando al exilio a los principales líderes judíos. Sesenta años más tarde, Ciro el grande conquistó sin mucho esfuerzo la capital, estableciendo su propio imperio (la dinastía aqueménida de Persia) durante 200 años, hasta que esta sucumbió en manos del imperio de Macedonia, gracias a un joven Alejandro Magno.
Cuando Alejandro Magno y sus generales entraron en la ciudad, esta era una sombra gris y triste de lo que había sido en el pasado.
El macedonio no pudo disfrutar de los Jardines colgantes porque ya habían sido abandonados, y, según se cuenta, fueron destruidos por el rey Evemero en el año 126 a.C (aunque en realidad la ciudad había caído en el olvido antes y sus ciudadanos la habían dejado atrás).
Aunque, según algunos cronistas, la entrada de Alejandro en la ciudad más grande de aquel mundo antiguo fue épica (tapizaron el suelo con pétalos, el camino fue flaqueado con altares de plata repletos de incienso y perfumes y en la comitiva había animales exóticos), el conquistador solo pasó 35 días en la ciudad. Aunque volvió para encontrar ahí la muerte.

Heródoto, siempre dado a las exageraciones, hablaba con admiración de Babilonia (y recalcaba que entre sus numerosos reyes se habían dado dos mujeres), mencionando que sus embarcaciones eran redondas y de cuero, que se vendía a las doncellas más bellas de la ciudad a los mercaderes más ricos, que los cadáveres se cubrían de miel, que las mujeres tenían una ignominiosa costumbre de yacer por obligación al menos una vez en la vida con un extranjero o que tres de sus tribus solo comían pescado.
Una forma como otra de decir aquello de «están locos estos babilonios». El imperio que fue alguna vez el más grande colapsó y cayó en el olvido, aunque Sadam se esforzara en volver a recuperarlo. Como tarde o temprano le sucede a todos los imperios.
nuestras charlas nocturnas.
4 datos que muestran la magnitud de la gigantesca esfera inaugurada en Las Vegas con un concierto de U2
BBC News Mundo — Sphere, una gigantesca esfera que promete redefinir el mundo del entretenimiento, fue inaugurada el fin de semana en Las Vegas.
Ubicada junto al famoso Strip de la ciudad de Nevada, es la estructura esférica más grande del mundo. Tiene 112 metros de alto —más que la Estatua de la Libertad o el Big Ben— y 157 metros de ancho.
Después de un retraso de dos años en la construcción por la pandemia de covid, la esfera abrió sus puertas el 26 de septiembre con un concierto de U2.
La banda irlandesa de rock presentará su show “U2: UV Achtung Baby Live at Sphere” —un homenaje a su disco de 1991— durante 25 fechas hasta mediados de diciembre.
Sphere también estrenó este viernes 6 de octubre una película del aclamado director neoyorquino Darren Aronofsky (conocido por “El cisne negro” o “La ballena”, entre otras) hecha específicamente para ese auditorio e integrando toda la tecnología disponible para crear una experiencia inmersiva inédita.
“Es un viaje de ciencia ficción a las profundidades de nuestro futuro”, afirmó el director sobre Postcard From Earth (Postal desde la Tierra), la película que se presentará en el interior de la esfera durante al menos un año y medio.
BBC Mundo te cuenta 4 datos que dan cuenta de la magnitud de este nuevo templo del entretenimiento:
1. Una pantalla led de 54.000 m2, la más grande del mundo
La cubierta exterior de la esfera está completamente iluminada por una pantalla led de 54.000 m2, una superficie que equivale a cerca de 8 canchas de fútbol.
Cuenta con 50 millones de luces led, que estarán encendidas todos los días y todas las noches. Se iluminó por primera vez para celebrar el 4 de julio de este año.
La pantalla interior, la que ven los asistentes a los espectáculos dentro de la esfera, tiene 15.000 m2
Con 173 millones de píxeles, es la pantalla de mayor resolución en todo el mundo. Y va desde el suelo hasta los 76 metros de altura.
Una firma de Zaragoza, liderada por el arquitecto Miguel Montgivel, estuvo detrás del diseño y la ingeniería de las dos pantallas.
2. Aforo para 17.500 asistentes
Esa es la capacidad del auditorio, aunque puede llegar a recibir hasta 20.000 personas, si se incluye público de pie.
10.000 de los asientos están equipados con tecnología háptica, es decir que pueden vibrar para hacer sentir táctilmente al asistente lo que ocurre en la pantalla. También pueden crear efectos de viento, temperatura y olor.
3. Unos 167.000 altavoces
El sonido de Sphere está diseñado utilizando una tecnología conocida como Wave Field Synthesis, que utiliza una gran cantidad de altavoces controlados electrónicamente para que la interferencia de sus ondas produzca una experiencia acústica muy similar desde cualquier lugar en la sala.
Algunos asistentes a la inauguración también reportaron que el aislamiento acústico es sorprendente; es decir, que afuera de la sala se escucha poco o nada de lo que pasa adentro.
4. Un costo de US$2.300 millones
En 2019, se estimaba que el costo total del proyecto sería de US$1.200 millones.
No obstante, algunos cambios en el diseño, la crisis en la cadena de suministros que se produjo como consecuencia de la pandemia y el aumento de la inflación en el último tramo de la construcción terminaron casi duplicando la inversión en Sphere.
Es el auditorio más caro de Las Vegas, por encima incluso del Allegiant Stadium, que cuadriplica la capacidad de Sphere.
nuestras charlas nocturnas.
El Área 51 …
National Geographic(S.Combs)/BBC News Mundo — Cada año, la mitología del Área 51 atrae a turistas de todo el mundo. La gente acude la base aérea cerca de Rachel, Nevada (Estados Unidos), con la esperanza de ver extraterrestres.
La leyenda del Área 51, que lleva años desacreditada, se basa en hechos reales. Aquí te explicamos lo que necesitas saber sobre el Área 51.
– ¿Dónde está el Área 51?
A unos 193 kilómetros al noroeste de Las Vegas, entre las millas 29 y 30 de la «Autopista Extraterrestre» (o Autopista Estatal 375) de Nevada hay una carretera de tierra sin señalizar. Aunque no se ve ningún edificio desde el asfalto, el sendero conduce a Groom Lake o Homey Airport, el nombre que recibe en los mapas de aviación civiles.
Para los que están al tanto, lleva a una base militar con muchos nombres no oficiales: Paradise Ranch; Watertown; Dreamland Resort; Red Square; The Box; and The Ranch; Nevada Test and Training Range; Detachment 3, Air Force Flight Test Center (Det. 3, AFFTC); y Área 51.
Antes de la Segunda Guerra Mundial, la zona de Groom Lake se empleaba para la minería de plata y oro. Cuando comenzó la guerra, el ejército se hizo cargo de esta zona remota y empezó a investigar, centrándose en ensayos nucleares y armamentísticos.
– ¿Por qué construir una base secreta en el desierto?
Cuando la CIA empezó a desarrollar aviones espía en la Guerra Fría, Richard Bissell, Jr., entonces director de la agencia de espionaje de Estados Unidos, se dio cuenta de que necesitaban privacidad para construir y probar los prototipos.
En 1955, él y Kelly Johnson, diseñador de aviones Lockheed, seleccionaron como sede el aeródromo apartado de Groom Lake. La Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos añadió la base al mapa del Emplazamiento de Pruebas de Nevada y denominó el sitio Área 51.
En ocho meses, los ingenieros desarrollaron el avión U-2, que podía volar a 70 000 pies, mucho más alto que cualquier otra aeronave de la época. Esto permitió a los pilotos volar por encima de los radares, misiles y aviones enemigos soviéticos.
Cuando un U-2 fue derribado por un misil antiaéreo soviético en 1960, la CIA empezó a desarrollar la siguiente generación de aviones espías en el Área 51: el A-12 de titanio. El A-12, casi indetectable para los radares, podía sobrevolar los Estados Unidos continentales en 70 minutos a 3540 kilómetros por hora. El avión también contaba con cámaras que podían fotografiar objetos de solo 30 centímetros de largo desde una altitud de 90 000 pies.

– Los alienígenas y los OVNIs pasan a ser parte de la leyenda del Área 51
El Área 51 quedó vinculada para siempre a los alienígenas en 1989, cuando un hombre que sostenía haber trabajado en el Área 51, Robert Lazar, dio una entrevista anónima a un medio de Las Vegas. Lazar alegaba que el Área 51 albergaba y estudiaba naves alienígenas y que su trabajo consistía en recrear la tecnología para su uso militar.
Sin embargo, enseguida desacreditaron las credenciales de Lazar: según los archivos universitarios, Lazar nunca asistió al Instituto Tecnológico de Massachusetts ni al Instituto Tecnológico de California, como él afirmaba. Sin embargo, por aquel entonces, los ingenieros del Área 51 estudiaban y recreaban aeronaves avanzadas, pero eran naves de otros países, no del espacio exterior.
Aun así, con tantos vuelos de alta tecnología saliendo del Área 51 —como los más de 2850 despegues de A-12—, se dispararon las noticias de objetos voladores no identificables en la zona.
«El cuerpo de titanio de la aeronave, que se desplazaba a la velocidad de una bala, habría reflejado los rayos del sol y así cualquiera pensaría que se trataba de un ovni», contaron las fuentes de la periodista Annie Jacobsen para su libro sobre el Área 51.

– ¿Está la verdad ahí fuera?
El gobierno reconoció formalmente la existencia del Área 51 por primera vez en 2013, cuando la CIA desclasificó los documentos sobre el desarrollo de los U-2 y los A-12. Antes, los lugareños sabían que pasaba algo raro en el desierto, pero los detalles eran escasos y difíciles de verificar.
El Área 51 sigue siendo una base activa que desarrolla tecnología militar de última generación. Los historiadores saben qué tipos de aeronaves se desarrollaban hasta los años 70, pero lo que vino después es máximo secreto. Pasarán como mínimo unas cuantas décadas hasta que la labor actual se desclasifique y se revele al público.
El lugar sigue siendo un pilar de la mitología alienígena de Estados Unidos. En 2019, una entrevista a Lazar en un popular podcast inspiró el evento del «asalto al Área 51», en el que unas 6000 personas se presentaron en el desierto para buscar evidencias de la presencia de extraterrestres (y acabó convirtiéndose en un festival para celebrar todo lo relacionado con alienígenas).
Incluso hoy en día, el Área 51 atrae a creyentes y escépticos que frecuentan la pequeña pero próspera ristra de museos, restaurantes, moteles, desfiles y festivales de temática extraterrestre, todos con la esperanza de descubrir que la verdad está realmente ahí fuera.
El campo de pruebas del Área 51 supera los 12.000 km2, y se cree que en ella trabajan unas 1.500 personas. ¿Qué enigmas guarda el Área 51 y por qué hay quienes creen que esconde pruebas de vida extraterrestre?
Guerreros silenciosos
Es poco lo que se sabe sobre esta zona, pero lo cierto es que antes de 2013 se sabía aún menos.
En ese año, el gobierno estadounidense desclasificó unos documentos en los que por fin confirmaba que existía el Área 51 y que se utilizaba como campo de pruebas y de entrenamiento de la Fuerza Aérea.
Su nombre se debe simplemente a que fue construida en un terreno demarcado por la Comisión de Energía Atómica, en una zona donde se realizaban pruebas nucleares.
Fue creada a mediados de la década de los 50, en plena Guerra Fría, como un laboratorio donde la Fuerza Aérea probó varias de las armas para un posible enfrentamiento con los rusos.
Fue ahí donde se puso a prueba el avión espía U-2, las aeronaves de reconocimiento A-12 OXCART y el SR-71 Blackbird, así como el sigiloso F-117.
Los encargados de esas misiones trabajaban con el mayor secretismo y con información limitada, incluso para ellos mismos.
«Éramos guerreros silencios», dijo en un documental de National Geographic T.D. Barnes, especialista en vuelos supersónicos que trabajó en el Área 51.
Los pilotos que participaron en esos entrenamientos secretos dicen que se identificaban con nombres en clave. Durante las reuniones no les permitían tomar notas y no tenían radio ni televisión.
Ni siquiera podían contarles a sus familias a qué se dedicaban. Uno de los pilotos, por ejemplo, le decía a su esposa que trabajaba reparando televisores.
Ni siquiera el presidente Bill Clinton pudo tener claridad de qué hacían exactamente los contratistas que trabajaban en la base, según escribió la periodista Annie Jacobsen en su libro «Área 51: Una historia sin censura de la base militar secreta de Estados Unidos».
– ¿Cómo surge el mito?
El ambiente críptico que rodeaba al Área 51 resultó ser el escenario perfecto para que surgieran toda clase de teorías conspirativas.
Los aviones que se probaban en la base volaban tres veces más alto que un avión comercial y a velocidad supersónica. Podían cruzar Estados Unidos de costa a costa en solo 70 minutos.
El coronel Hugh Slater, comandante de la base en la década de los 60, afirma que mientras estuvo al mando, solo el A-12 OXCART realizó 2.850 vuelos de prueba.
«¡Eso es un montón de avistamientos de ovnis!», dijo Slater en entrevista con el diario Los Angeles Times en 2014.
Slater se refería a que cuando los pasajeros y pilotos de aviones comerciales veían a los aviones supersónicos en acción, gritaban «como locos« y avisaban a la torre de control pensando que era un ovni.
Cuando aterrizaban, los estaban esperando autoridades que los hacían comprometerse a no decir nada de lo que habían visto.
Otro episodio que alimenta el mito es un famoso incidente registrado en 1947 en Roswell, Nuevo México.
En ese lugar, el hallazgo de los restos de un extraño artefacto generó toda clase de especulaciones.
En 1994, un informe de las Fuerzas Armadas concluyó que en realidad se trataba de un micrófono que se elevaba con un globo, relacionado con un proyecto secreto que buscaba detectar pruebas nucleares soviéticas.
Los teóricos de la conspiración, sin embargo, aseguraron que en realidad se trataba de una nave alienígena que tiempo después fue trasladada al Área 51 para ser investigada.
En 1989, un hombre llamado Bob Lazar dijo haber trabajado en el Área 51. Según su testimonio, ahí vio fotografías de extraterrestres y aseguró que el gobierno usaba las instalaciones para examinar ovnis.
Lazar, sin embargo, nunca presentó evidencias contundentes.
Y hay leyendas para todos los gustos.
Quienes creen que la llegada del hombre a la Luna fue un fraude, dicen que fue en el Área 51 donde se filmó todo el montaje. Otros dicen que la base está conectada por túneles subterráneos que llegan hasta Las Vegas.
Quienes trabajaron ahí niegan estas teorías, pero reconocen que su información es limitada.
Jim Freedman, quien fue administrador en la base, le dijo a National Geographic que llegó a escuchar que el Área 51 podría ser solo la fachada de un área aún más secreta, pero que no tiene manera de comprobarlo.
– ¿Y los extraterrestres?
Nadie tiene evidencia de que los extraterrestres hayan venido a visitarnos, pero los científicos que estudian los fenómenos ovni no tienen un interés particular en buscarlos en el Área 51.
«La comprensible necesidad de proteger información militar clasificada le da a los teóricos de la conspiración la munición que necesitan para afirmar que ahí esconden extraterrestres«, le dice a BBC Mundo el astrobiólogo Douglas Vakoch, presidente de Mensajes a Inteligencia Extraterrestre, una organización científica que trata de contactar señales de vida por fuera de la Tierra.
Según Vakoch, el secretismo de la base «les da una buena excusa para no ser capaces de proveer evidencia».
Para él, el caso de Roswell tampoco tiene sentido.
«Si unos extraterrestres pudieron viajar billones de kilómetros de manera segura para llegar a la Tierra, ¿por qué le fallarían los frenos en los últimos 100 metros?».
Seth Shostak, astrónomo en el Instituto de Búsqueda de Vida Extraterrestre Inteligente, sostiene que la evidencia de ovnis en el Área 51 es «pobre y anecdótica».
«Los testigos oculares son el peor tipo de evidencia que puede haber, es evidencia de calidad inferior«, afirmó en un video reciente de la organización.
– ¿Vale la pena ir?
El Área 51 está fuertemente vigilada y quienes la resguardan están autorizados a usar la fuerza letal contra quienes intenten sobrepasar los límites.
Las autoridades han recalcado que lo más importante es que nadie intente acercarse a la base.
El Área 51 «es un campo de entrenamiento abierto para la Fuerza Área de Estados Unidos», le dijo Laura McAndrews, vocera de la Fuerza Aérea, al diario The Washington Post.
«Desalentamos a cualquiera que intente ingresar al área donde entrenamos a las fuerzas armada estadounidenses. La Fuerza Aérea siempre está lista para proteger a EE.UU. y sus bienes».
Shostak lo advierte de manera más directa.
El día que alguien intente entrar al Área 51, puede ser «el último día» de esa persona, dice el científico.






















































